Viernes, 28 Junio 2019 06:15

Hacer el agosto el 28 de junio

Hacer el agosto el 28 de junio

Un año después de las revueltas del 28 de junio de 1969 colectivos y personas anónimas salieron a la calle a manifestarse y conmemorar los disturbios del año anterior. Fue la primera marcha del Orgullo. 50 años después, el sistema se envuelve en la bandera arcoíris y nos mete entre ceja y ceja que ya está todo conseguido, que ya no hay nada por lo que luchar y que ahora solo toca festejar.

 

El 28 de junio de 1969 será una fecha recordada por siempre en todo el mundo porque esa noche un grupo de empresarios gais, apoyado por las instituciones locales y regionales así como por los cuerpos de seguridad, organizaron un desfile de carrozas y marcharon en ambiente festivo por las calles de Nueva York para lanzar al mundo un claro mensaje: «seas como seas, queremos tu dinero». A la fiesta se sumarían, entre otros, marcas de conocidas bebidas alcohólicas, compañías de telecomunicaciones, agencias de viajes, todo tipo de corporaciones transnacionales y el arco político institucional. Diferentes ciudades, y más tarde diferentes estados, se fueron sumando en los años siguientes a tan simpática iniciativa comercial que ha llegado hasta nuestros días.

Una barbaridad semejante es lo que cualquiera que no conozca la historia real puede pensar dentro de diez años sobre el origen del Día Internacional del Orgullo LGTB. Porque en eso es en lo que se está convirtiendo la conmemoración del 28 de junio. Mejor dicho, en eso es en lo que quieren convertir la conmemoración del 28 de junio.

Por si acaso, vamos a recordar de una manera más cercana a la realidad los hechos que ocurrieron esa noche de sábado: la zona de ambiente de Nueva York se vio una vez más acosada por la policía, que solía hacer la ronda por los establecimientos cuyos dueños permitían a sus clientes prácticas tan poco honorables como besarse con alguien del mismo sexo o vestirse con más de tres prendas consideradas del sexo opuesto. Los agentes, a cambio de hacer la vista gorda y no practicar detenciones, solían ser sobornados y se iban con un sueldo extra al siguiente bar, repitiendo la operación.

Esa noche la policía entró al Stonewall Inn, local que hoy calificaríamos de antro, conocido por ser un lugar en el que se solían juntar chaperos, jóvenes sin papeles, trans, travestis y demás personajes de la mala vida, para identificar a alguna loca, darle su escarmiento, y de paso recoger la paga extra de la noche. Se cuenta que antes de cada redada la policía daba el chivatazo al bar, que ponía sobre aviso a la clientela con tiempo suficiente para recuperar ropas y vestirse con decoro, y quien tuviera que huir por no tener identificación pudiera hacerlo. Los dueños, mientras tanto, preparaban el impuesto que pagarían a los agentes para que les dejaran en paz un fin de semana más.

Pero esa noche la policía entró de incógnito y con la sala llena hizo parar la música y encender las luces. El escándalo fue mayúsculo, porque esta vez no habían avisado con antelación. Los agentes estaban dispuestos a identificar y detener a todo aquel que hubiera dentro del local, y las travestis, mariconas, putas e inmigrantes se revolvieron, negándose a la identificación y resistiéndose a ser detenidas. Obligados todos a ponerse en fila para someterse a la identificación, los clientes liberados y los que consiguieron escapar de la redada permanecían fuera del local, y los transeúntes, viendo que algo ocurría, empezaban a sumarse.

Pocos minutos después se agolpaban más de 150 personas fuera del Stonewall y las detenidas empezaban a salir esposadas hacia los coches de policía, mientras sobre los agentes empezaba a caer una lluvia de insultos. Los forcejeos de las detenidas iban a más y algunas lograron escapar de los coches de policía, cuando se les sumó la muchedumbre que veía el inicio de la revuelta. Se volcaron coches de policía y más gente llegó a ver qué pasaba. Y lo que pasaba fue que esa noche lo único que iba a cambiar de acera iba a ser el miedo.

La policía, viendo a una masa de más de 500 personas enfurecidas, se atrincheró con rehenes dentro del Stonewall. Fuera se desató la furia de las que eran consideradas mierda por los que sólo cumplen con la ley. Las maricas, tantas veces acalladas, respondieron con el poder de la calle, intentaron reventar el Stonewall con los policías dentro, que salieron pistola en mano. Los disturbios estallaron, se extendieron a las calles aledañas, y se repitieron los días siguientes.

En las siguientes fechas grupos de maricas, bolleras y trans empezaban a organizarse en diferentes colectivos por la liberación sexual y contra el racismo, el patriarcado y el imperialismo. Contra el sistema, al fin y al cabo. Un año después de las revueltas del 28 de junio de 1969 colectivos y personas anónimas salieron a la calle a manifestarse y conmemorar los disturbios del año anterior, en lo que fue la primera marcha del Orgullo. Y hasta hoy.

50 años después nos queda todo por conseguir, porque en 2019 las que tenemos papeles nos podremos casar, sí, pero la policía sigue acosando a quien se prostituye por decisión libre y propia, sigue encerrando en CIEs y deportando inmigrantes por no tener dinero o papeles, sigue identificando a quien está donde no debe, sigue desahuciando a quien okupa o a quien no puede pagarle un alquiler cada mes más alto a un fondo buitre, sigue hostigando a activistas, sigue persiguiendo a quien protesta, lo que sea para cumplir el orden y la ley, que sin importar lo que diga, va a misa. Y si mañana la ley dice que las invertidas volvemos a ser ilegales, la misma policía que hoy se reúne en grupos como Gaylespol aplicará la ley porque es su trabajo y no le queda más remedio.

Por si no fuera bastante, 50 años después el sistema que todo lo capitaliza se envuelve en la bandera arcoíris y nos mete entre ceja y ceja que ya está todo conseguido, que ya no hay nada por lo que luchar y que ahora sólo toca festejar. Y nos propone un Orgullo que no es más que otro macro evento más, en el que las empresas se publicitan y la gente con estatus, abdominales y dinero va a consumir, con mucho orgullo, eso sí. El capitalismo haciendo el agosto el 28 de junio. Adelantado. Abanderado de la aceptación de la diversidad: acepta efectivo, Visa, MasterCard y American Express.

Por suerte, 50 años después de Stonewall, siguen surgiendo colectivos y espacios coordinados entre identidades diversas, bolleras, trans, maricas. Reclamando memoria histórica, reclamando volver a las raíces de esa noche de disturbios y prenderle fuego a este sistema en el que vivimos, que hace negocio con nuestras identidades y cuando no puede exprimirnos más nos tira a la basura. Frente a su mercantilización, nuestra defensa de un mundo nuevo que queremos y por el que lucharon Sylvia Rivera, Marsha P. Johnson y tantas otras, y que no tiene absolutamente nada que ver ni con el orden, ni con la ley, ni con el dinero, ni con el negocio.

Frente a los gais que dicen que las alborotadoras de Stonewall fueron gente que probablemente no invitaríais a cenar a vuestra casa, las maricas ya hemos puesto platos y sillas de más y estamos esperando a que toquen el timbre.

Porque esto no va solo de con quién follamos. Esto va de las de abajo contra los de arriba.

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Miércoles, 26 Junio 2019 06:54

Un Uruguay de calles desiertas

Un Uruguay de calles desiertas

Contundente paro general por los despidos de Petrobras

El conflicto comenzó hace semanas cuando la empresa brasileña echó a ocho trabajadores diciendo que “necesitaba ajustarse”.

Las calles de Montevideo estuvieron vacías. Ayer, millones de uruguayos adhirieron al paro general convocado por la central obrera PIT-CNT. Los sindicalistas tomaron la decisión como medida de protesta por el retiro de la brasileña Petrobras y en “defensa del empleo”. 

Para el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, el paro de ayer es la foto de una gesta de lucha que lleva ya más de 20 días. Según explicó el sindicalista al diario El País Uruguay, el conflicto comenzó hace semanas cuando la empresa brasileña despidió al menos a ocho trabajadores argumentando que la compañía “necesitaba ajustarse”. Pereira también afirmó que Petrobras se negó a firmar la última propuesta del PIT-CNT para solucionar la crisis. Así también lo hizo con el pedido del presidente Tabaré Vázquez de suspender los despidos para poder negociar con mayor tranquilidad. Y a ello se suma una demanda de la patronal, que acogió la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y que exige la revisión de la ley de negociación colectiva. Un pedido que apunta a desandar las conquistas de la clase trabajadora. 

 “Es una medida escalonada y ojalá esto lo ayude a destrabar, nadie puede decir que el paro general resuelve todos los problemas. Lo que sí podemos decir con total tranquilidad es que antes de la medida hicimos todo lo posible para no hacerla, para tratar de resolverlo por la vía de la negociación”, opinó el sindicalista al matutino uruguayo. Por su parte, Alejandro Acosta, dirigente del sindicato Uaoegas, dijo al periódico uruguayo La diaria que Petrobras busca la salida del país “armando todo este lío”. “No es un problema de insuficiencia desde el punto de vista económico, es un problema de posición política”, declaró. La propuesta del sindicato consistía en bajar los costos de 26 puestos de trabajo por un período de ocho meses. Acosta dijo que, además de la situación de Uaoegas que ayer cumplió 15 días de huelga, el paro general fue convocado por la posición general de las cámaras empresariales que afirmó que tienen la intencionalidad política de incidir en el clima de elecciones. Y lo dijo porque este domingo son las internas uruguayas para elegir los candidatos presidenciales que se enfrentarán el próximo 27 de octubre. 

La estatal brasileña anunció su salida de Uruguay y el desprendimiento tanto de su red de gasolineras en el país como del servicio de distribución de gas por cañería. La empresa despidió a empleados de su sector gasífero en medio de una huelga de hambre de trabajadores que reclaman que se quite a la firma la concesión del servicio de distribución de gas natural, que tiene desde 2004. Mientras la empresa alega que su actividad de distribución de gas en Uruguay es deficitaria, los trabajadores denuncian que los recortes de empleos ponen en riesgo el abastecimiento. La firma asegura que acumula 116 millones de dólares en pérdidas en 15 años de operativa en Uruguay.

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«Ellos entendieron que era más sencillo crear consumidores que someter a esclavos»: Noam Chomsky

“Mientras la población general sea pasiva, apática y desviada hacia el consumismo o el odio de los vulnerables, los poderosos podrán hacer lo que quieran, y los que sobrevivan se quedarán a contemplar el resultado”.

 

Consumidores esclavos

 

Noam Chomsky es filósofo, escritor, controvertido activista y uno de los lingüistas más brillantes y reconocidos de la actualidad. Su trabajo es estudiado en las universidades de todo el mundo, desde facultades de psicología hasta titulaciones lingüísticas, pasando por muchas otras disciplinas. En este post os explicaremos brevemente lo que él considera la estrategia más común en la manipulación mediática. Os dejamos una de sus últimas reflexiones sobre un tema que nos afecta a todos: la industria de la publicidad.

“La industria de las relaciones públicas, la industria de la publicidad es la que se dedica a la creación de consumidores. Este es un fenómeno que se desarrolló en los países más libres, en Gran Bretaña y los Estados Unidos. Y la razón está muy clara. Se volvió clara hace aproximadamente un siglo, cuando esta industria se dió cuenta de que no iba a ser fácil controlar a una población con el uso de la fuerza. Habían ganado demasiada libertad: sindicatos, parlamentos con partidos para los trabajadores en muchos países, el derecho al voto de la mujer… Por lo tanto, tenían que encontrar otros medios para controlar a la gente.

 “La posverdad describe las nuevas maneras en que se expresa un viejo fenómeno: la propaganda. Esta siempre ha sido un instrumento a través del cual se “crean verdades” que no corresponden a los hechos, pero que terminan siendo validadas por las mayorías en función de su repetición incesante o de mecanismos similares.”

Dice Noam Chomsky que la mayoría de la gente ha perdido calidad de vida en las últimas décadas. Lo atribuye a las políticas neoliberales impulsadas desde Estados Unidos e Inglaterra. Lo cierto es que el grueso de las personas experimenta una mezcla de enojo y miedo que termina convirtiéndose en desconfianza y escapismo.

Una de las características de la posverdad es que en ella las emociones juegan un papel importante. Las personas terminan creyendo en aquello que mejor satisface sus emociones básicas, aunque esto riña con hechos probados. De este modo, cuanto más asociada esté una idea con emociones básicas de los seres humanos, más poder de arraigo tiene también.

La frustración por las condiciones de vida lleva a que los sentimientos de odio, xenofobia y deseo de venganza se exacerben con facilidad. A la vez, todas las “verdades” que alimenten esas emociones cuajan mejor. De este modo, la gente está más dispuesta a creer lo que satisface esos sentimientos exacerbados en lugar de confiar en las evidencias como sustento de sus creencias.

De esto se dieron cuentan y comprendieron que tenían que controlarlos a través de las creencias y las actitudes. Cuando hablamos del término actitud, una de las mejores formas de controlar a las personas es lo que el gran economista Thorstein Veblenllamó fabricar consumidores.

Si puedes fabricar deseos, haz que obtener cosas que están a tu alcance sea la esencia de la vida. De esta forma, ellos van a quedar atrapados convirtiéndose en consumidores.  Y se hace con gran sofisticación, como este eslógan de Marlboro:

‘Ya no se ven muchos sementales salvajes. Es uno de los últimos de una raza salvaje y muy singular. Venga al país de Marlboro’.

Lo ideal es lo que se ve hoy en día: si los adolescentes tienen un sábado por la tarde libre van a ir a un centro comercial, no a la biblioteca u otro lugar. La idea es tratar de controlar a todos para instalar a la sociedad dentro de un sistema perfecto.

El sistema perfecto sería una sociedad basada en una díada, en un par. Ese par eres tú y tu televisión, o tal vez ahora, tú e internet. Lugar en el que se presenta cómo debería ser la vida apropiada, el tipo de aparatos que deberías tener. Recordándote que debes gastar tu tiempo y esfuerzo para conseguir esas cosas que no necesitas y que no quieres y que, probablemente, terminarás tirando. Pero eso es lo necesario para una vida digna.

Lo que vemos en la publicidad de la televisión podemos entenderlo a través de esto: si alguna vez has tenido alguna formación sobre economía sabes que los mercados se supone que se basan en ‘consumidores informados tomando decisiones racionales’. Pues bien, si tuviéramos un sistema de mercado así, un anuncio de televisión, como por ejemplo de General Motors, consistiría en poner información diciendo: ‘esto es lo que tenemos para vender’. Pero en realidad eso no es lo que un anuncio de automóviles es. Un coche se vende como si de un ídolo del fútbol se tratara: el coche haciendo alguna locura, como subir una montaña o algo así.

El punto está en crear consumidores desinformados que van a tomar decisiones irracionales. De eso es lo que trata a día de hoy la publicidad.

Y cuando la misma institución, el sistema de representación democrático, lleva a cabo las elecciones lo hace de la misma manera. Quieren crear un electorado desinformado que va a tomar decisiones irracionales a menudo en contra de sus propios intereses. Esto lo vemos cada vez que uno de esos grandes espectáculos se lleva a cabo”.

Cada vez recibimos más publicidad e información —verdadera y falsa— según lo que decide un algoritmo. ¿Seguimos siendo libres para elegir o nos están pirateando las opiniones? Como diría Yuval Noah Harari es historiador y autor, entre otros libros, de ‘Sapiens. De animales a dioses’: Los cerebros ‘hackeados’ también votan. Algunas de las mentes más –¿brillantes? del planeta llevan años investigando cómo piratear el cerebro humano para que pinchemos en determinados anuncios o enlaces. Y ese método ya se usa para vendernos políticos e ideologías.

La elegante simplicidad de la oficina de su campus (una pequeña mesa redonda con varias sillas de respaldo recto, una computadora portátil en un escritorio despejado) contrasta con su reputación como uno de los principales intelectuales públicos del mundo. A la edad de 90 años, Noam Chomsky continúa escribiendo, y está impartiendo un curso sobre política y crisis globales en la Universidad de Arizona.

Además de su trabajo de creación de paradigmas en lingüística, Chomsky ha sido un crítico abierto y convincente de la política exterior estadounidense y su conexión con las violaciones de los derechos humanos y la agresión militar en todo el mundo. Con su colega, el difunto Ed Herman, Chomsky desarrolló un “modelo de propaganda” de los medios de comunicación corporativos para ayudar a explicar la capacidad de la élite económica y política para mantener la legitimidad ideológica. Una serie de “filtros” (propiedad corporativa, dependencia publicitaria, prácticas de aprovisionamiento orientadas al establishment, críticas de los derechistas y el anticomunismo ideológico) hacen que los medios de comunicación funcionen como un sistema de propaganda que refuerza el poder de las élites.

Noam Chomsky: ‘En un par de generaciones, la sociedad humana organizada puede no sobrevivir. Eso tiene que ser perforado constantemente en las cabezas de las personas ‘.

En los últimos años, Chomsky ha concentrado su atención en la amenaza existencial del calentamiento global, una “amenaza a la perpetuación de la vida humana organizada”, a la par de la guerra nuclear. Ahora, en una entrevista exclusiva con National Observer el 22 de enero, Chomsky aborda directamente la relación específica entre los medios de comunicación y la crisis climática.

 

La información sobre la crisis climática

 

National Observer: En los últimos años, ha dicho mucho sobre la gravedad de la crisis climática, y ha ofrecido varios ejemplos de cómo los medios corporativos ignoran su alcance. ¿Cómo evaluaría el papel general de los medios corporativos en relación con esa crisis?

¿El tipo de filtros identificados en su modelo de propaganda de los medios de comunicación y el de Ed Herman ayuda a explicar las deficiencias de los medios corporativos sobre el calentamiento global, o otros factores hacen del calentamiento global un tema especialmente difícil para el periodismo?

Noam Chomsky: Toma una historia estándar. Hay informes sobre lo que está pasando. Entonces, si nos fijamos en el New York Times de hoy, por ejemplo, hay un artículo bastante bueno sobre los nuevos descubrimientos sobre el derretimiento de los casquetes polares que, como es habitual, es más drástico que las estimaciones (anteriores). Eso ha sido típico durante mucho tiempo. Y analiza el impacto probable en el aumento del nivel del mar, aunque de manera conservadora, dado lo dramático que obviamente ha sido. Entonces, hay artículos regulares que aparecen, no es que se ignore el calentamiento global.

Por otro lado, si nos fijamos en un artículo estándar sobre la exploración petrolera, el New York Times puede tener un gran artículo de portada sobre cómo Estados Unidos se está moviendo hacia lo que llaman independencia energética, superando a Arabia Saudita y Rusia en la producción de combustibles fósiles, abriendo nuevas áreas, Wyoming, el Medio Oeste, para el fracking. Hacen un artículo largo, tal vez 1,000 palabras. Tengo un ejemplo particular en mente: mencionará las consecuencias ambientales, puede dañar los recursos hídricos locales para los ganaderos, pero literalmente no hay una palabra sobre el efecto en el calentamiento global. Y eso sucede en un artículo tras otro en todos los medios: el Financial Times , el New York Times., todos los principales periódicos.

Entonces, es como si, por un lado, hubiera una especie de visión de túnel: los reporteros científicos ocasionalmente dicen “esto es una catástrofe”, pero la cobertura regular simplemente la ignora y dice: “bueno, no lo es”. Así de maravilloso, no tendremos que importar petróleo, seremos más poderosos, y así sucesivamente.

Entonces, ¿no están haciendo la conexión?

Es un tipo de esquizofrenia, y atraviesa la sociedad. Tomemos como ejemplo los grandes bancos, JP Morgan Chase. Son el mayor banco y el CEO Jamie Dimon es un hombre inteligente. Estoy seguro de que conoce los hechos básicos sobre la grave amenaza del calentamiento global, pero al mismo tiempo están invirtiendo en la extracción de combustibles fósiles, porque ese es el modelo de negocio. Tienen que obtener ganancias mañana.

 

Noticias sin contexto

 

Entonces, ¿el rol general de los medios corporativos ha sido fallar en conectar los puntos?

Por supuesto, estoy hablando de los medios liberales. Si citas Fox News, es muy diferente: el calentamiento global simplemente no está sucediendo. Y de hecho, eso se manifiesta en la opinión pública. Alrededor de la mitad de los republicanos simplemente niegan que el calentamiento global esté ocurriendo. Y, de la otra mitad, una ligera mayoría cree que los humanos pueden estar involucrados.

Realice las audiencias, hace un par de días, para el nuevo jefe de la EPA, la Agencia de Protección Ambiental, que es un tipo con experiencia en la industria del carbón. Un senador le preguntó: ‘¿Qué piensas sobre el calentamiento global?’ Él dijo: ‘Sí, probablemente esté ocurriendo, los humanos probablemente estén involucrados’. Y le preguntaron: ‘¿Como de urgente crees que es?’ Y su respuesta fue: ‘Es probable que sea el octavo o noveno en el nivel de urgencia, por lo que es algo que está ahí fuera’.

 

Periodismo y negocio corporativo

 

En términos de los medios de comunicación en sí, ¿los tipos de filtros que identificó en el modelo de propaganda ayudan a explicar sus deficiencias, o hay otros factores en juego también?

Sí, pero es casi transparente. Están ligados al modelo de negocio corporativo que son: usted tiene que obtener ganancias mañana. Y la sociedad tiene que crecer. No les importa qué tipo de crecimiento, simplemente tiene que crecer. Y eso es solo un poco interiorizado. Entonces, sí, los anunciantes tienen un efecto, y el hecho de que sean una corporación tiene un efecto.

Pero más profundo que eso, es una puntualización que hizo George Orwell, uno que creo que está subestimado (y que no discutimos en nuestro libro “Manufacturing Consent”). No sé si alguna vez has leído la introducción a Rebelión en la Granja.- probablemente no, porque fue suprimido – pero salió después de que fue descubierto en sus documentos unos 30 años después, y es una introducción interesante. El libro está dirigido a la gente de Inglaterra y dice que este libro es, por supuesto, una sátira sobre el enemigo totalitario, pero dice que no deberíamos sentirnos demasiado complacidos al respecto porque, -estoy citando ahora-, en la Inglaterra libre, las ideas pueden ser suprimidas sin el uso de la fuerza.

Orwell da algunos ejemplos, y sobre esto dos oraciones clarificadoras. Una es que la prensa es propiedad de hombres ricos que tienen todo el interés en no querer que se expresen ciertas ideas, pero la otra es simplemente una buena educación. Pasas a las mejores escuelas, te gradúas en Oxford y Cambridge, y acabas de inculcarte a t mismo el entendimiento de que hay ciertas cosas que no deberías decir, y ya ni siquiera piensas en ello. Simplemente se convierte en lo que Gramsci llamó “sentido común hegemónico”, simplemente no se habla de ello. Y eso es un gran factor, cómo estas cosas simplemente se internalizan. Las personas que las alumbran suenan como locos.

 

Periodismo y cambio climático

 

¿Cuál sería la alternativa para el periodismo ¿Cómo debería funcionar de manera diferente al abordar el cambio climático?

Cada diario debe tener un titular que grite todos los días y diga que nos dirigimos a una catástrofe total. En un par de generaciones, la sociedad humana organizada puede no sobrevivir. Eso tiene que ser perforado en la cabeza de las personas constantemente. Después de todo, no ha habido nada como esto en toda la historia humana. La generación actual tiene que tomar una decisión sobre si la sociedad humana organizada sobrevivirá a un par de generaciones, y debe hacerse rápidamente, no hay mucho tiempo. Entonces, no hay tiempo para dilaciones y andarse por las ramas. Y retirarse de las negociaciones de París debe considerarse como uno de los peores crímenes de la historia.

 

Desempoderar a través de las malas noticias

 

¿Pero no existe el riesgo de desempoderar a las personas simplemente dándoles malas noticias?

Ahi está. Las malas noticias deben combinarse con la discusión de las cosas que se pueden y se están haciendo. Por ejemplo, un buen economista, Dean Baker, tuvo una columna hace un par de semanas en la que habló sobre lo que China está haciendo. Todavía son un gran contaminador enorme, pero están llevando a cabo programas masivos de cambio a las energías renovables más allá de cualquier otra cosa en el mundo.

Los estados lo están haciendo. O no. Toma Arizona aquí, conduces por aquí, el sol brilla todo el tiempo, la mayor parte del año; Echa un vistazo y cuántos paneles solares ve?. Nuestra casa en los suburbios es la única que los tiene cerca. Las personas se quejan de que tienen un recibo eléctrico de mil dólares por mes durante el verano para aire acondicionado, pero no ponen un panel solar; Y, de hecho, la compañía eléctrica de Tucson hace que sea difícil hacerlo. Por ejemplo,

 

Periodismo y urgencia

 

Eso es lamentable. ¿Dónde vería el tipo de periodismo que combina la urgencia con un sentido de lo que se puede hacer? ¿Dónde ves eso en nuestro sistema de medios?

Bueno, lo encuentras en revistas pequeñas. El punto es, el calentamiento global debe ser enfatizado. Tienes toda la razón cuando dices que no puedes seguir vertiendo las malas noticias; la gente da la vuelta, pero si combina las malas noticias con los pasos positivos que podrían tomarse y la urgencia de tomarlos, entonces creo que puede tener un efecto.

 

La guerra nuclear y el calentamiento global

 

¿Es principalmente en los medios independientes alternativos donde ve esta cobertura de la crisis climática como una crisis?

Lo obtienes en los medios alternativos, pero no llega a suficiente público.

Y no solo esta crisis, sino también otras. Una crisis comparable es la amenaza de guerra nuclear. El día 24 Enero º, sería una buena idea mirar el Boletín de los científicos atómicos, ese es el día en el que se supone que saldrán con la próxima configuración del reloj del día del juicio final. Ya son dos minutos para la medianoche; No sé qué van a hacer la próxima vez, ¡quizás lo pongan después de la medianoche! Son básicamente dos cosas, la guerra nuclear y el calentamiento global, que son cada vez más terribles. Pero hay más. Acepta la amenaza de una pandemia.

La producción industrial de carne es ante todo inhumana, pero en segundo lugar, es un factor importante para el calentamiento global; y también está destruyendo la eficacia de los antibióticos. Tienen un uso excesivo de antibióticos y están creando bacterias mutantes que son resistentes a cualquier antibiótico, apareciendo en hospitales que podrían conducir a una gran pandemia, como la pandemia de gripe hace un siglo que mató a decenas de millones de personas. La gente habla de una crisis migratoria, ¿cómo será cuando se inunde Bangladesh, cientos de millones de personas tienen que huir? El sur de Asia se está quedando sin agua, ya hay cientos de millones de personas que apenas tienen agua; con los glaciares derritiéndose, etc., pueden perder su suministro de agua.

¿Qué le pasará al mundo entonces? Solo van a ser problemas colosales. No están lejos.

 

Medios de comunicación alternativos o independientes

 

¿Existen medios de comunicación específicos que usted mismo encuentre útiles, en el sector alternativo o independiente o en cualquier otro lugar, donde obtenga su propia información?

Leo los principales medios de comunicación, pero en realidad son las revistas científicas las que te mantienen al día. Por supuesto, eso es algo técnico que normalmente no leerías, pero tienen muy buenos informes al respecto en el Washington Post , el New York Times y, por supuesto, muchos medios alternativos.

 

Periodismo de supervivencia

 

¿Cree que en los Estados Unidos o en otras sociedades teóricamente democráticas, es posible reformar el sistema de medios de alguna manera que facilite este tipo de periodismo de supervivencia?

Una forma sería que se convirtieran en sociedades democráticas. Están muy lejos de eso. Tomar elecciones: hay un trabajo muy convincente en la ciencia política general que muestra que las elecciones en los Estados Unidos son básicamente compradas. 

Puede predecir el resultado de una elección para el Congreso o el Ejecutivo con notable precisión con solo observar la variable única del gasto de campaña. Es por eso que cuando alguien es elegido para la Cámara de Representantes, el primer día en el cargo, él o ella tiene que comenzar a obtener el apoyo de los donantes para la próxima elección. Mientras tanto, la legislación está siendo redactada por el personal con los cabilderos de las corporaciones, que en realidad a menudo solo escriben la legislación. 

Es una especie de democracia, pero muy limitada.

 

Reformar los medios de comunicación

 

¿Ves una posibilidad para la reforma de los medios además de transformaciones sociales y políticas más amplias? Porque hay un movimiento, como saben, específicamente para la reforma de los medios de comunicación, con Robert McChesney y muchos otros.

Hay mucho que se puede hacer. El sistema tiene que ser modificado significativamente de muchas maneras, incluso radicalmente modificado. La reforma mediática es una de ellas. El trabajo importante de Bob McChesney es un modelo. Hay cosas que se pueden hacer. El aumento de la monopolización de los principales medios de comunicación es un asunto serio, como bien saben, pero si miras el libro de Ben Bagdikian sobre el monopolio de los medios de comunicación en 1980, había unas 50 fuentes de noticias, ahora es solo media docena. El modelo de publicidad con fines de lucro para los medios acaba de socavar el periodismo. Regresamos a los primeros días incluso de los Estados Unidos: el gobierno reconoció la importancia de tener una prensa libre e independiente, y simplemente subsidió cosas como las tarifas postales gratuitas, que eran dispositivos para tratar de crear una prensa independiente.

Hace poco leí un libro muy interesante, The Framers’ Coup por Michael Klarman. Ahora es el patrón oro en la formación de la constitución; Entra en tremendos detalles sobre las discusiones que estaban teniendo lugar, y son bastante impresionantes. Hubo una literatura de folletos, una literatura de prensa independiente, la gente contribuía y los agricultores y artesanos y todos obtuvieron sus dos centavos, un modelo de discusión. Volver a mediados de siglo XIX, hubo un trabajo muy animado y prensa étnica que estaba haciendo cosas muy interesantes. Casi se derrumbó bajo la concentración de capital y el modelo publicitario, y lo mismo en Inglaterra, aunque en Inglaterra duró incluso más tiempo, hasta la década de 1960.

 

Esperanza en internet y las redes sociales

 

¿Ves muchas esperanzas de una alternativa en internet y en las redes sociales?

Hay esperanza, pero las redes sociales han sido en gran medida una espada de doble filo. Claramente están creando una especie de cámara de resonancia, un sistema de burbujas. Todos lo hacemos, las personas gravitan en las cosas en las que creen y no escuchan otros puntos de vista; los suyos se refuerzan. Está llevando a casi una imposibilidad de interacción. Algo de esto es bastante impactante. Recientemente estuve leyendo algunas estadísticas, y resulta que, según algunas encuestas recientes, el número de estadounidenses que utilizan los principales medios de comunicación como su principal fuente de información es de un solo dígito, es aproximadamente el seis por ciento. La mayoría va a las redes sociales que no producen noticias, las filtran, no tienen reporteros en el terreno.

Y luego, por supuesto, tienes innovaciones como Talk Radio y Fox, que son nuevas. Simplemente son sistemas de propaganda realmente viciosos, que apenas pretenden ser otra cosa.

Ese es el lado oscuro. El lado bueno es que (las redes sociales son) la forma en que se organización sucede. Esa es la forma en que se comunican las personas, se reúnen y es una herramienta muy efectiva. Prácticamente toda la organización funciona de esta manera. Me refiero incluso a la enseñanza, los maestros a menudo se comunican con los estudiantes a través de las redes sociales. Eso es todo lo que cualquiera está haciendo. Si caminas por el campus, todo el mundo está (en un dispositivo). Una universidad, creo que la Universidad de Duke, comenzó a poner en las aceras cosas que dicen: ¡Mira hacia arriba!, porque todos caminan mirando hacia abajo.

Definitivamente cuáles son los efectos es difícil de decir. Vemos a niños adolescentes sentados en un McDonalds, digamos, sentados alrededor de una mesa y hay dos conversaciones en curso, una en el grupo y una que cada persona está teniendo con quienquiera que les esté hablando por teléfono. Simplemente rompe relaciones sociales significativas.

Tal vez podría ser un recurso potencial, al menos, medios alternativos que usen internet para la comunicación climática.

Blogs, Truthout, Truthdig, Common Dreams, Democracy Now, muchos más, están produciendo todo tipo de información que no se puede obtener en la televisión.

Por lo tanto, es potencialmente extraordinariamente útil, pero tiene este aspecto negativo que los gigantes de Silicon Valley están presionando con fuerza en el modelo publicitario, por lo que se le está imponiendo constantemente. Busca algo en Google y está inundado por cosas que se supone que quiere, y ese es el impacto de los grandes anunciantes.

 

Condiciones para frenar el cambio climático

 

¿Qué condiciones deben cumplirse para permitir una respuesta efectiva a la crisis climática?

Creo que solo tiene que haber un movimiento popular de masas enérgico, que obligará a los medios a abordar las crisis a las que nos enfrentamos mediante la presión constante, o simplemente crear alternativas que dominen el mercado de la información. Y no tenemos mucho tiempo que perder. Entonces, cosas como subvencionar a los medios independientes que no es una idea utópica, se hizo en los Estados Unidos en sus inicios; o los tipos de movimientos mediáticos de base que, por ejemplo, Bob McChesney y otros están presionando para desarrollar.

Y es un requisito urgente. Comencé mis clases estos últimos años simplemente señalando a los estudiantes que tienen que tomar una decisión que nadie en la historia de la humanidad ha hecho. Tienen que decidir si la sociedad humana organizada va a sobrevivir. Incluso cuando los nazis estaban desbocados, no tenías que enfrentar esa pregunta. Ahora la haces.

 

Solución a la crisis climática

 

Más allá de los medios, ¿hay otras condiciones generales que deben cumplirse para salir de la crisis climática?

Hay varios grupos que organizan activismo a gran escala, como Earth Strike, que está planeando una serie de acciones; ya tenían la primera, grandes manifestaciones en muchas ciudades, intentando construir una huelga general de masas. Extinction Rebellion de Inglaterra se ha mudado aquí, tratando de hacer lo mismo. Pero estas acciones dramáticas, como las demostraciones en general, no tienen ningún efecto si son eventos aislados. Tienen que ser un estímulo para la organización y educación constantes que tienen que realizarse día a día.

Y nuevamente, simplemente tome lo que hablamos antes – Tucson, paneles solares. La gente tiene que llegar a comprender que solo tienen que hacer esto, y rápido; Y no les hace daño, mejora sus vidas. Por ejemplo, incluso ahorra dinero. Pero solo la barrera psicológica que dice que no puedo ver esto, que debo cumplir con las creencias comunes y que esto es algo radical de lo que debemos tener miedo, es un bloqueo que debe superarse. Por la constante actividad organizativa educativa. La forma en que se desarrolló cada movimiento popular: el movimiento por los derechos civiles, el movimiento contra la guerra, el movimiento feminista, solo grupos constantes, a menudo muy pequeños, que se convierten en grupos más grandes para el activismo. De vez en cuando tienen una acción dramática como una demostración, pero principalmente para estimular la actividad continua.

Y no se puede retrasar.

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Gobierno minero, resistencia indígena

Durante 68 días cientos de campesinos de las comunidades vecinas a la mina Las Bambas (Apurímac, Perú), cortaron la carretera por la que empresa estatal china Minerals and Metals Group (MMG) exporta cobre a través del “corredor minero” hasta el puerto de Matarani en el océano Pacífico. Los comuneros de Fuerabamba levantaron pequeñas chozas de paja a los lados de la vía, desde las cuales resisten a la minera para forzarla a negociar.

Las Bambas se instaló en 2004 de la mano de la empresa minera suiza Xstrata Cooper pero en 2014 fue traspasada a la china MMG por casi seis mil millones de dólares. Poco después, el conflicto entre comunidades y empresa se dispara. En febrero de 2015, un grupo de 400 comuneros retuvo durante cinco horas a cien trabajadores y en setiembre se realiza un paro provincial con un saldo de tres muertos y 23 heridos (15 civiles y 8 policías), por enfrentamientos entre policías y comuneros.


El estado de emergencia y la represión son el núcleo del repertorio estatal frente a las comunidades. En enero pasado el conflicto volvió a dispararse con enfrentamientos entre los comuneros de Fuerabamba, que dejaron 11 policías heridos y un campamento de la policía quemado. Los comuneros rechazan la construcción de una carretera que atraviesa su territorio sin haberlos siquiera consultado.


La comunidad de Fuerabamba fue trasladada de lugar, ya que se asentaba justo en lugar donde se instaló la mina de cobre. Se trata de 450 familias comuneras a las que se construyeron nuevas viviendas “estilo suizo”, se las compensó con dinero y en el nuevo asentamiento (a dos kilómetros del original, a 3.800 metros de altitud) cuentan con centro de salud, instituciones educativas y hasta el cementerio que fue completamente trasladado.


El caso Las Bambas puede servir de termómetro de lo que sucede en todo el “corredor minero”, una carretera de 500 kilómetros que atraviesa tres provincias (Apurímac, Cusco y Arequipa) y 215 centros poblados donde viven 50 mil personas, en su mayoría pertenecientes a comunidades indígenas quechuas, que “tienen suspendidos sus derechos a la libertad y seguridad personales, la inviolabilidad de domicilio y la libertad de reunión y de tránsito en el territorio”, por la aplicación de estados de emergencia, según la ONG CooperAcción.


El corredor vial se ha convertido en pieza estratégica en el Perú, ya que incluye cinco grandes unidades mineras en explotación (entre ellas Las Bambas) y conecta no menos de cuatro proyectos exploratorios importantes. En ese marco, la Policía Nacional firmó en secreto 31 convenios con empresas mineras para la protección de sus negocios. Los policías se trasladan en camionetas de las empresas y tienen bases en los campamentos de las mineras, lo que convierte a la PN en una guardia privada empresarial. Estos mecanismos permiten hablar de un “gobierno minero” en la región, en el que participan Estado y empresas.


En una mirada amplia del conflicto minero en torno a Las Bambas, sobresalen dos cuestiones. Por un lado, 500 comuneros tienen procesos por haber participado en protestas contra la empresa minera. Pero la represión es apenas una cara del conflicto. Las consecuencias más profundas de la presencia minera pueden resumirse en el desmembramiento de las comunidades por la división que provocan los emprendimientos.


El periodista Jaime Borda, director de la ONG Derechos Humanos Sin Fronteras de Cusco, asegura que “desde 2006 hasta 2014 la mayoría de los dirigentes comunales han terminado mal su mandato, con acusaciones de aprovechamiento del cargo, de malos manejos económicos y de negociar sólo a favor de sus familiares”. Por los cuantiosos recursos que manejan las empresas, los cargos de dirección en las comunidades son altamente disputados, pero además las mineras operan en las comunidades para que elijan personas afines a sus intereses.


Borda concluye que en muchos casos “la comunidad ya no reacciona como un grupo coherente sino como una suma de individuos que velan cada uno por sus propios intereses”. Además, los terrenos comunales se parcelan y se titulan como propiedad privada, porque para la empresa minera “es más fácil negociar con las familias que con la comunidad”.
Al parecer, este es el destino que le aguarda a las regiones donde los mega emprendimientos extractivos se imponen. Toda una cultura y una historia son transformadas para favorecer al capital.


13 mayo 2019

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“El feminismo que ha devenido hegemónico ha sido para el uno por ciento de las mujeres”

Nancy Fraser (Baltimore, 20 de mayo de 1947) es una filósofa política, intelectual pública y feminista estadounidense. Ha ejercido como profesora de ciencias políticas y sociales. En la actualidad es profesora de filosofía en The New School en Nueva York. Es ampliamente conocida por sus críticas y contribuciones teóricas en el ámbito de la filosofía política, especialmente es cuestiones de política de la identidad, sobre el constructo de justicia social y la teoría feminista. Activista feminista ampliamente reconocida, es autora del famoso libro 'Fortunas del feminismo' y '¿Redistribución o reconocimiento? Un debate político filosófico' en coautoría con el filósofo alemán Axel Honneth sobre asuntos de política de la identidad, el concepto de justicia social y la teoría feminista, movimiento que, sostiene, debe construirse con "un gran empuje desde abajo", no sólo para el uno por cierto de las mujeres

 

Entrevisto a Nancy Fraser en un contexto que no puede ser más propicio: las mujeres se han rebelado masivamente en su país contra un presidente que consideran misógino, han rechazado votar a una mujer que pudiera haber sido la primera presidenta de Estados Unidos, Hillary Clinton, y han emprendido una causa masiva y global que cada año involucra a un mayor número de mujeres de todo el planeta. Nancy Fraser ha sido actora fundamental de estos movimientos.

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— ¿Este movimiento feminista global emergente que usted impulsa cuenta con una única agenda global?

— No creo que haya algo remotamente cercano a una sola agenda feminista global y compartida por todas las mujeres, y diría que hay dos razones para no pensar de esta manera en la actualidad: una tiene que ver con una idea de la que mucha gente habla hoy en día, y es la diversidad de las mujeres: diversidad referida a la diversidad de los espacios sociales que habitan y a los problemas de la interseccionalidad, lo que hace que la situación de las mujeres trabajadoras, las mujeres de color, las mujeres trans, las mujeres indígenas, sea diversa y nos enfrenta también a un contexto postcolonial versus uno europeo o estadunidense metropolitano, por ejemplo. Las situaciones son muy diferentes y es completamente normal, natural y deseable que diversas movilizaciones feministas se desarrollen en diferentes lugares y con diferentes énfasis.

— ¿Entonces no tenemos una agenda común?

— Me estoy refiriendo al hecho de enfocarse en diferentes preguntas, lo cual en sí mismo no es problemático, pero sí hay un segundo aspecto que considero que complica enormemente la cuestión de la agenda global y es que en realidad existen muchas ideas antitéticas y enfrentadas acerca de lo que es el feminismo, acerca de lo que implica la igualdad de las mujeres, acerca de lo que es la subordinación femenina y desde dónde se sustenta en nuestra sociedad, por lo que diría que hablando de la perspectiva de Estados Unidos, y aun cuando considero que no es únicamente una cuestión de este país, pues lo hemos visto en los últimos veinte años, de lo que se trata es de la emergencia de una corriente liberal hegemónica del feminismo o incluso podremos llamarle feminismo neoliberal que ha sido enaltecido, por lo menos en el ámbito mediático, y que se trata de un feminismo que sostiene una idea muy limitada y estrecha, diría incluso inadecuada, de lo que es la igualdad. No es en realidad un movimiento por la igualdad sino por la meritocracia, y a lo que me refiero es que incluye frases como “romper el techo de cristal o sobrepasarlo”. Es un tipo de feminismo corporativo que está sustentado en la situación de mujeres privilegiadas, educadas, profesionistas, mujeres empresarias heterosexuales que sostienen la idea de que el problema es la discriminación entendida en su aspecto más limitado y, por ende, sustentan que lo que tenemos que hacer es mover las barreras para que las denominadas “mujeres talentosas” puedan ascender en la escalera corporativa, incluso entre los militares, para obtener su merecido lugar con los hombres privilegiados de su misma clase. Este es para mí un feminismo muy limitado, respecto del cual estoy totalmente en contra y por ello formo parte de un esfuerzo que incluye a mucha gente y en muchos países y que está por desarrollarse, lo que yo llamo el feminismo del noventa y nueve por ciento, que es una alternativa a este feminismo corporativo, en la idea de un feminismo para la mayoría de la población. Y en esta idea del feminismo del noventa y nueve por ciento creo que es posible contar con algo similar a una agenda común, pero ha de ser muy amplia y con suficiente capacidad para que los diferentes grupos de mujeres, movimientos y luchas aquí y allá puedan desarrollar su propios énfasis y encontrar el modo de ir adelante para lograr sus propias necesidades y reclamos. Sin embargo, considero que algunas cosas que deben ser centrales para el feminismo del noventa y nueve por ciento son el que debe incluir una amplia definición de lo que significa la violencia contra las mujeres y no únicamente maltrato doméstico o violación, sino que incluya todas las formas de violencia estatal y policial que sufren las mujeres, incluyendo violencia económica, violencia ambiental y demás. Necesitamos un panorama mucho más estructural de lo que la violencia involucra, y lo mismo opera para las cuestiones relativas a la organización de las formas de provisión y reproducción social. Las mujeres, como todas las poblaciones, están enfrentándose a un movimiento mundial de disminución del presupuesto, de recortes presupuestales estatales que apoyen las actividades de reproducción social. Esto, al mismo tiempo en que las mujeres están siendo reclutadas masivamente al trabajo remunerado, y el recorte de servicios estatales y servicios públicos es una perfecta combinación para una tormenta de estrés, para la locura cotidiana de tiempos acotados, por lo que una gran parte de la agenda feminista para el noventa y nueve por ciento hoy en día tiene que ver con la cuestión del aprovisionamiento social. Para el noventa y nueve por ciento de las mujeres no es cuestión de contratar una nana o no.

– Cuando habla del noventa y nueve por ciento ¿se refiere a todas las mujeres, es decir a cada una de las mujeres en el mundo?

- No, noventa y nueve por ciento no es el cien por ciento.

– ¿Qué es entonces?

– Es noventa y nueve por ciento; a lo que me refiero es que el feminismo que ha devenido hegemónico ha sido para el uno por ciento de las mujeres, y necesitamos un feminismo para el noventa y nueve por ciento. La solución para el estrés cotidiano, para el tiempo que nunca alcanza y las presiones que derivan de la reproducción social para el uno por ciento de las mujeres, ha sido contratar mujeres emigrantes, gente de color, mujeres indígenas, pagándoles muy poco y manteniéndolas en situaciones muy precarias, sin ninguna prestación laboral. En muchos casos se trata de mujeres sin papeles, lo que las hace sumamente vulnerables al abuso. Esta no es una solución para el noventa y nueve por ciento. La única solución para el noventa y nueve por ciento es la provisión pública de servicios sociales, cuidado público de la infancia, servicios públicos de salud, soporte comunitario público, etcétera. Por lo tanto, la lucha contra las políticas de austeridad tiene que ponerse al centro del feminismo global para el noventa y nueve por ciento, puesto que los derechos laborales son prioritarios y por ello tenemos que volver a hablar acerca de todas las diferentes formas de trabajo en las que las mujeres están involucradas, el trabajo remunerado, el trabajo relativamente formal, el informal, el precario, las mujeres sin papeles, el trabajo del cuidado. La justicia ambiental es también un tema muy relevante. En muchos lugares del mundo las mujeres tienen la responsabilidad principal de proveer abrigo, agua limpia, cuidado de espacios verdes, de granjas y tierras. Todo esto está marcado por una suerte de dinámica neoliberal peligrosa, que busca extraer valor de todas partes, así que estos son los énfasis que te dan un retrato diferente de lo que una agenda global de mujeres sería para mujeres como Hillary Clinton, cuyas ideas son, ya sabe, “romper el techo de cristal” “subir la escalera”.

— En relación con la institucionalización de la agenda de género, ¿qué piensa usted ahora que tenemos tantas instituciones para las mujeres, tales como ONU mujeres, organizaciones no gubernamentales de mujeres, mujeres en todas las instituciones? ¿Es un logro del movimiento feminista en los términos de lo que usted considera que hay que avanzar, es decir, en relación con lo que usted denomina revisiones sensibles al género de la democracia y la justicia? ¿Hay una crítica estructural al capitalismo androcentrista y un análisis sistémico de la dominación masculina o se trata solamente de una nueva burocracia tecnócrata, que muchas mujeres denominan “femócratas”? Desde su punto de vista, ¿eso contribuye al movimiento o más bien lo desacredita?

— Bueno, yo diría que en la medida en que este tipo de institucionalización está desarticulado de movimientos masivos de base, poderosos y radicales, entonces sí es algo problemático. Eso no quiere decir que estoy en contra de las mujeres involucradas en estas instituciones, porque muchas de ellas tienen muy buenas intenciones e incluso algunas ideas radicales sobre lo que he venido delineando pero, cuando estás en una institución, de alguna manera tienes que ajustarte a su cultura para lograr hacer algo, tienes que hablar su lenguaje, tienes que satisfacer a los financiadores si se trata de una ONG o a los poderes estatales si estás en un gobierno o en Naciones Unidas, así que el único modo en que esto puede ser útil es si se combina con un gran empuje desde abajo. Ahora tenemos este fenómeno, y sobre ello han escrito mujeres como Sonia Álvarez y otras, que se ha denominado la “onegenización” de las políticas feministas, lo que es un síntoma para desviarse de problemas estructurales en toda la organización de la vida política. Esto no es algo específico del feminismo, todos los movimientos sociales tienen este problema y no sustituye la movilización de las bases.

— El feminismo entonces seguirá siendo una fuerza insurrecta y el tercer acto resurgente, como usted lo nombra en su obra Fortunas del feminismo, es entonces este movimiento del noventa y nueve por ciento y marchas como la que acabamos de ver en Estados Unidos en torno a la llegada de Donald Trump al poder. ¿Usted predijo que esto iba a pasar?

— ¿Me pregunta si estamos ahí? Bueno, es difícil decirlo, y quien pretenda hacer predicciones sobre lo que va a pasar, ni siquiera mañana, sería absurdo, pero podría decir que estamos en un momento muy intenso y de tensión, mucho mayor que cuando escribí la introducción de Fortunas del feminismo. La crisis de todas las formas de organización social, llámese neoliberalismo, capitalismo financiero o como se denomine, implican una crisis innegable y es lo que sostiene todo el sistema. El capitalismo ha perdido toda legitimidad y por desgracia lo vemos, de manera especial, en el poder y fuerza que mantiene el ala derecha de algunos movimientos, particularmente en sus formas de populismo de derecha, este populismo reaccionario que hay por todas partes y del cual, evidentemente, el fenómeno Trump en Estados Unidos es la estrella de la película. Pero no pienso que este populismo de derecha que estamos observando esté en una posición que pueda asegurar alguna estabilidad, o alguna alternativa segura a lo que yo llamo el neoliberalismo progresivo previo. Por eso pienso que estamos en una suerte de situación de interregnum, es decir en una situación en la que las sociedades están profundamente desestabilizadas y ya hay mucha politización y radicalización –y habrá una radicalización mayor de la derecha, pero esperemos que también de la izquierda, incluyendo movimientos importantes de mujeres, pero aún no estamos listos para esta gran politización y radicalización masiva. Así que pienso que es una crisis real, no sólo a nivel estructural y objetivo, sino que las cosas se han vuelto disfuncionales. Se trata de una crisis donde las personas no se reconocen como tales y están emergiendo estructuras como las que nos habían aniquilado como personas en los últimos treinta años, y por eso considero que es al mismo tiempo un momento de peligro real, pero a la vez de alguna esperanza. Siento que puedo verlo ahora de una forma que no lo pude ver cuando escribía Fortunas del feminismo. Puedo ver ahora una apertura para un movimiento femenino genuino radical de la izquierda y es por ello que me he unido, junto con muchas personas, en este intento de construir un feminismo por el noventa y nueve por ciento. Creo que ahora el movimiento tiene piernas y que está atrayendo mucha atención.

— Hablando sobre México y América Latina, usted estuvo en Argentina en 2014. Allí dijo que América Latina era la única región en el mundo que ha tenido un proyecto sostenido contra el neoliberalismo, tomando diferentes formas en diversos países. Sin embargo, casi todos los gobiernos de izquierda, como los de Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina, han sido acusados de severos casos de corrupción y han estado marcados por la tendencia de sus líderes de perpetuarse en el poder y atacar a los grupos de oposición. ¿Qué piensa de esto?

— De nuevo, esto muestra lo que sucede cuando haces algún señalamiento ocasional en un momento particular y en un contexto particular, no vale el papel gastado en el esfuerzo de escribirlo porque las cosas cambian muy rápidamente. Así que obviamente la situación general en América Latina ha ido hacia un serio y triste retroceso y es preocupante. La lección que yo tomo es que es que ciertamente se dieron procesos de desarrollo y muy prometedoras iniciativas en la llamada “marea rosa”, pero también estuvo presente el tema del clientelismo, incluida la corrupción.

Sin embargo, fue un empuje importante por expandir la participación para los indígenas y para la gente de grupos urbanos empobrecidos. Lo que quiero decir es que fue un estallido real de energía democratizadora y un serio esfuerzo por parte de por lo menos algunos gobiernos, de replantear una política no liberal o antiliberal. Podemos decir que quizá Correa en Ecuador, en un cierto grado Fernández en Argentina, etcétera, ninguno de ellos fue perfecto pero yo recojo una lección de todo ello. Al menos una pequeña lección es que muchos de los gobiernos de la “marea rosa” se sustentaron en los altos precios de los productos básicos y esos recursos fueron utilizados –porque dependemos mucho de ellos– y fue algo que resulta inusual y no una situación permanente. El boom de los precios de estos productos permitió obtener, durante un período, una tremenda acumulación de capital a través del mercado y muchos los aprovecharon para distintas formas de redistribución, que fueron desde luego igualitarias, pero no las utilizaron para diversificar y reestructurar sus economías, de tal manera que cuando los precios de los productos básicos cayeron, estos países no tenían ninguna forma de reestructuración para sortear esta situación. Esta es una lección limitada, pero una lección más amplia relacionada con ella es que, en un mundo tan globalizado e interconectado como el que vivimos, la transformación de la estructura social en una región no es posible. Las personas solían decir que el socialismo en un país no es posible; ahora podemos decir que la transformación de la estructura social en un continente no es posible. Simplemente observemos el tema de los precios de los productos básicos, se trata de una economía mundial, no de un país, incluso si este es un país poderoso como por ejemplo Brasil, un gran país que pudo controlar todos estos factores externos. Lo que esto me dice, como alguien de Estados Unidos que, como usted sabe, incluso a pesar de su pérdida de credibilidad moral sigue siendo el elefante del cuarto, el poder mayor, es que especialmente en Estados Unidos tenemos la responsabilidad de hacer un cambio en nuestro país, en nuestra propia casa, porque lo que pasa en nuestro país tiene enormes consecuencias y por ello sentamos parámetros de lo que pueden hacer personas en otras regiones.

Por Maria José García Oramas
La Jornada

 

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Nancy Fraser: las mutaciones neoliberales

I. “Si miras todo su ‘cuerpo de obra’ –remarcaba una comentarista– puedes notar la expansión de la cuestión feminista en conexión con el capitalismo hacia todas otras esferas” (bit.ly/2UgT6L7). Nancy Fraser, una destacada filosofa y teórica estadunidense, es una de las principales impulsoras del feminismo anticapitalista. Trabajando desde la ‘teoría crítica’ frankfurtiana y el pos-estructuralismo, es mejor conocida por sus críticas de las políticas identitarias (dada su "complicidad" en el reavivamiento del fundamentalismo librecambista) y sus re-conceptualizaciones de la justicia ("post-Westfaliana y democrática"). En libros como Justice interruptus (1997) o Scales of justice (2009) trata de "salvarla" de diferentes reduccionismos y "ajustarla" a los tiempos pos-socialistas de la primacía del "reconocimiento" hegeliano –por sexo, género o raza (bit.ly/2Ul4pBL)–, censurando a la vez el mainstream feminista por abrazar "lo cultural" y desertar de la economía política y debates sobre redistribución (Redistribution or recognition, 2003).

II. Si bien –a ojos de Fraser– la segunda ola del feminismo (con su "politización de lo personal" y crítica estructural del androcentrismo capitalista) nació y creció junto con otros movimientos emancipatorios de la pos-guerra, pronto perdió su filo crítico (Fortunes of feminism. From state-managed capitalism to neoliberal crisis, 2013, p. 14-15). Al abrazar el identitarismo –y al pasar "de redistribución al reconocimiento"– abandonó la economía, para –solamente– transformar la cultura. Este "giro" que coincidió con el ocaso del viejo capitalismo estatal y el auge de su nueva –"desorganizada"/flexible/transnacional– modalidad, hizo que sus legítimas críticas al estatismo y paternalismo (salario familiar, estado-niñera, economicismo) en vez de rehacer al estado de bienestar, sirvieran para desmontarlo y devinieran pilares ideológicos del nuevo orden (p. 218-221).

III. Así en su famosa aseveración: “el feminismo se volvió ‘la sirvienta del capitalismo’” acabó fortaleciendo el individualismo consumista, su crítica del sexismo legitimó nuevas formas de desigualdad y explotación (bit.ly/2m23X77). Sin desearlo acabó nutriendo "el nuevo espíritu del capitalismo" (Boltanski/Chiapello) de la mutación neoliberal. La lucha por la igualdad en su seno fue sustituida por la "meritocracia" que apuntaba sólo a que las mujeres avanzaran en las jerarquías (corporaciones/gobiernos/ejércitos), mientras –para Fraser– "el feminismo siempre trataba de romperlas". Empoderamiento –en práctica– pasó a significar ganar el derecho a explotar a otras mujeres (trabajadoras domésticas-migrantes) para ir escalando. Subrayando que este dominante tipo del feminismo –liberal, corporativo, "de Davos" (Lagarde/Sandberg/Clinton), "colaboracionista del sistema opresor"– ha fallado a la mayoría (bit.ly/2usW6W4) Fraser llama a un "feminismo para el 99%" –“¡no queremos romper los ‘techos de cristal’ sólo para que las otras limpien los vidrios!”– libre de sus nexos con el neoliberalismo ( Feminism for the 99%: a manifesto, 2019).

IV. “Desde hace tiempo escribo acerca de [aquel] ‘desvío neoliberal’ de movimientos sociales [pero no alcanzaba a bautizar bien este proceso] –decía– y las pasadas elecciones en EU me ayudaron a verlo: ¡H. Clinton era su perfecta encarnación!” (bit.ly/2rgMuyA). ¿Su nombre? El "neoliberalismo progresista", un bloque dominante desde los noventa, coalición de sectores de negocios y algunos movimientos –“una impía alianza de emancipación y financiarización: ‘LGBTQ & Goldman-Sachs’”– armado por demócratas que combinaron su economía de derecha con políticas de reconocimiento (pero sólo a cambio del desmantelamiento de protección social y redes de redistribución). Su choque con el populismo reaccionario de Trump, elección entre multiculturalismo y etnonacionalismo, significaba sólo más de lo mismo: neoliberalismo y desindustrialización (bit.ly/2V4Rzoo). Así el auge del populismo, tanto de derecha como de izquierda –que Fraser ve como una "política de transición" y favorablemente a la Laclau (bit.ly/2uIGjCz)– fue "una revuelta de los atropellados por el neoliberalismo progresista" y "síntoma de la crisis de la forma específica del capitalismo de hoy" (bit.ly/2Q5Sd6K).

V. Dicha crisis –"cuya cara es Trump" (bit.ly/2FDzJm2)– es para ella la de lahegemonía. El neoliberalismo progresista que una vez creó un amplio consenso gramsciano y bloque hegemónico llega a su fin (bit.ly/2ive0Tj). No obstante, el trumpismo –frágil y caótico– no constituye un nuevo bloque. Vivimos en ruinas de lo viejo, en –otra vez Gramsci– un interregnum, dice Fraser (The old is dying and the new cannot be born, 2019), marcado a su vez por otra crisis, la de la reproducción social. "El capitalismo financiarizado sistemáticamente consume nuestras capacidades de sostener los lazos sociales comiéndose su propia cola" (bit.ly/2dog8sQ). Con austeridad y recortes externaliza los costos –también– en cuerpos de las mujeres "dependiendo del trabajo doméstico no remunerado más que cualquier otra forma del capitalismo" [!] (bit.ly/2QHVd9C): "pasamos por una nueva mutación de la sociedad capitalista que no obstante ofrece oportunidad de reinventar el modelo de familia y la división producción-reproducción" (bit.ly/2K20nuk).

Por Maciek Wisniewski, periodista polaco

Twitter: @MaciekWizz

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De qué se trata realmente la gran marcha del retorno

A un año de la Marcha del Retorno en la Franja de Gaza.

Los objetivos de las protestas de la Gran Marcha del Retorno, que comenzaron en Gaza el 30 de marzo del año pasado, son poner un fin al sofocante cerco israelí e implementar el derecho al retorno de los refugiados palestinos que hace 70 años fueron expulsados de sus hogares y pueblos en la Palestina histórica.


Pero estas protestas encierran mucho más que algunas pocas demandas, especialmente si se tiene en cuenta el alto costo humano asociado con ellas.


De acuerdo al Ministerio de Salud de Gaza, más de 250 personas han sido asesinadas y 6.500 heridas, incluyendo niños, doctores y periodistas.


Más allá de la desproporcionada cobertura mediática sobre “cometas incendiarias” y jóvenes cortando de forma simbólica las alambradas que los han cercado por largos años, la marcha ha sido mayoritariamente no violenta. A pesar de ello, Israel ha asesinado y lisiado manifestantes con impunidad.


Una comisión de investigación de derechos humanos de la Onu descubrió el mes pasado que Israel podría haber cometido crímenes de guerra contra los manifestantes, resultando en la muerte de 189 palestinos en el período que va del 30 de marzo al 31 de diciembre de 2018.


La investigación encontró “motivos razonables para creer que francotiradores israelíes dispararon contra niños, médicos y periodistas, aun cuando eran claramente identificables como tales”, según reportó la Bbc.


Muchos medios de comunicación, sin embargo, todavía no entienden lo que realmente significa para los palestinos la Gran Marcha del Retorno.


Un informe del Washington Post intentó ofrecer una respuesta. El artículo, cínicamente titulado “Gazans have paid in blood for a year of protests. Now many wonder what it was for” (“Los gazatíes han pagado con sangre por un año de protestas. Ahora muchos se preguntan para qué”), cita selectivamente a heridos palestinos que, al parecer, sienten que sus sacrificios fueron en vano.


Aparte de brindar una plataforma a las tropas israelíes para culpar a Hamas por la marcha, de un año de duración, el largo informe termina con estas dos citas:


La Marcha del Retorno “no consiguió nada”, de acuerdo a uno de los palestinos lesionados.


“Lo único que puedo sacar en limpio es que hizo que alguna gente prestara atención”, dijo otro.


Si el Washington Post prestara atención, se habría dado cuenta de que el clima entre los palestinos no es de cinismo ni desesperanza.


El Post debería preguntarse: si la marcha “no consiguió nada”, ¿por qué todavía protestan los gazatíes? ¿por qué no ha sido puesta en cuestión la naturaleza popular e inclusiva de la marcha?


“El derecho al retorno es más que una posición política”, dijo Sabreen al-Najjar, la madre de la joven médica palestina Razan al-Najjar, quien, el 1 de junio de 2018, fue asesinada por un disparo del ejército israelí mientras intentaba ayudar a manifestantes palestinos heridos. Es “más que un principio: envuelta en él, y reflejada en la literatura y el arte y la música, está la esencia de lo que significa ser palestino. Está en nuestra sangre”.


En efecto, ¿qué es la Gran Marcha del Retorno sino un pueblo tratando de recuperar su papel, ser reconocido y escuchado en la lucha por la liberación de Palestina?
Lo que está ausente de la discusión sobre Gaza es la psicología colectiva detrás de este tipo de movilización y el por qué es esencial para cientos de miles de personas sitiadas redescubrir su poder y entender su verdadera posición, no como víctimas sin esperanza, sino como agentes de cambio en su sociedad.
La lectura superficial o la tergiversación de la Marcha del Retorno hablan mucho sobre la subestimación general del rol del pueblo palestino en su lucha por libertad, justicia y liberación nacional, que ya lleva un siglo.


La historia de Palestina es la historia del pueblo palestino, porque ellos son las víctimas de la opresión y el principal canal de resistencia, comenzado por la Nakba –la creación de Israel sobre las ruinas de pueblos y aldeas palestinas en 1948–. Si los palestinos no hubieran resistido, su historia habría concluido en ese entonces, y también ellos habrían desaparecido.
Quienes increpan a la resistencia palestina, o quienes, como el Post, no logran entender el valor subyacente detrás de un movimiento popular y sus sacrificios tienen poco entendimiento sobre las ramificaciones psicológicas de la resistencia –el sentido de empoderamiento colectivo y esperanza que se extiende entre la gente–. En su introducción a Los condenados de la tierra, de Frantz Fanon, Jean Paul Sartre describe la resistencia, como fue apasionadamente defendida por Fanon, como un proceso a través del cual “un hombre se re-crea a sí mismo”.
Durante 70 años, los palestinos se han embarcado en un viaje de re-creación de su ser. Han resistido, y su resistencia, en todas sus formas, ha moldeado un sentido de unidad colectiva, a pesar de las numerosas divisiones que han sido levantadas entre la gente.


La Marcha del Retorno es la última manifestación de la continua resistencia palestina.


Es obvio que las interpretaciones elitistas sobre Palestina han fallado –los Acuerdos de Oslo se han revelado como un vano ejercicio de clichés vacíos, destinado a mantener el dominio político estadounidense en Palestina, así como en el resto de Oriente Medio.


Pero la firma de esos acuerdos en 1993 rompió la relativa cohesión del discurso palestino, debilitando y dividiendo así al pueblo palestino.


En la narrativa sionista israelí, los palestinos son descritos como lunáticos a la deriva, como un inconveniente que dificulta el camino del progreso –una descripción que regularmente define la relación entre todo poder colonial occidental y los nativos colonizados que se resisten.


Dentro de algunos círculos políticos y académicos israelíes, los palestinos sólo “existen” para ser “depurados”, para hacer lugar para un pueblo diferente, más merecedor. Desde la perspectiva sionista, la “existencia” de los nativos es meramente temporal. “Debemos expulsar a los árabes y tomar su lugar”, escribió el padre fundador de Israel, David Ben Gurión.
La asignación al pueblo palestino de los roles de dislocado, desheredado y nómade, sin considerar las implicaciones éticas y políticas de esa percepción, ha presentado erróneamente a los palestinos como un colectivo dócil y sumiso.


Por ello, es imperativo que desarrollemos un entendimiento claro de los significados detrás de la Gran Marcha del Retorno. Cientos de miles de palestinos en Gaza no arriesgaron sus vidas durante el último año simplemente porque requieren provisiones médicas y alimenticias urgentes.


Los palestinos lo hicieron porque entienden la centralidad de su lucha. Sus protestas son una declaración colectiva, un grito de justicia, un último reclamo para recuperar su narrativa como pueblo –todavía resistente, todavía poderoso y todavía esperanzado después de 70 años de Nakba, 50 años de ocupación militar y 12 años de sitio implacable.
* Periodista, escritor, editor de Palestine Chronicle y doctor en estudios palestinos por la Universidad de Exeter. El título original de esta columna es “‘The Essence of Being Palestinian’: What the Great March of Return is Really About”. Traducción y título de Brecha.

Por Ramzy Baroud
5 abril, 2019

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Domingo, 10 Marzo 2019 06:05

Cómo luchar una lucha de clases

Cómo luchar una lucha de clases

Las luchas de clases son eternas, pero la manera en que las luchamos depende del actual estado del sistema-mundo en que estamos localizados.

Los sistema-mundos tienen tres temporalidades. Vienen a existir y esto necesita ser explicado. Segundo, son estructuras estabilizadas y operan de acuerdo con las reglas con que fueron fundadas. Y tercero, las reglas por las que mantienen su relativa estabilidad cesan de funcionar efectivamente y entran en una crisis estructural.


Hemos estado viviendo en el moderno sistema-mundo, que es el sistema-mundo capitalista. Actualmente estamos en la tercera etapa de su existencia, aquella de la crisis estructural.
Durante la fase previa, esa de las estructuras estabilizadas o normalidad, hubo un gran debate dentro de la izquierda acerca de cómo podía uno conseguir el objetivo de destruir el capitalismo como sistema. El debate ocurría dentro de los movimientos creados por la clase trabajadora o proletariado (como los sindicatos o los partidos social-demócratas) y dentro de los partidos nacionalistas o los movimientos de liberación nacional.


Cada lado de este gran debate creía que su estrategia y sólo ella podría vencer. De hecho, mientras cada lado creaba zonas en que parecía tener triunfos, ninguno tuvo tales logros. Los ejemplos más dramáticos de relatos de un supuesto logro que resultaron incapaces de evitar ser jalados de regreso a la normalidad son la Unión Soviética, por un lado, y el colapso de la revolución cultural maoísta, por el otro.


El punto de inflexión fue la revolución mundial de 1968, que estuvo marcada por tres rasgos: fue una revolución mundial en la que eventos análogos ocurrieron por todo el sistema-mundo. Todos rechazaban la estrategia orientada al Estado y la estrategia transformadora cultural. Era un asunto, decían, en que no podían decir si ésta o la otra, sino ambas.


A fin de cuentas, la revolución mundial de 1968 fracasó también. Trajo, sin embargo, un fin a la hegemonía del liberalismo centrista y a su poder de domesticar tanto a la izquierda como a la derecha, que fueron liberadas para retornar a la lucha como actores independientes.


Al principio, la derecha resurrecta pareció prevalecer. Instituyó el Consenso de Washington y lanzó la consigna de TINA ( there is no alternative, no hay alternativa). Pero la desigualdad se tornó tan extrema que la izquierda contraatacó y constriñó la capacidad de Estados Unidos de mantener o restaurar su dominación.


El retorno de la izquierda a un papel predominante también llegó a un final cambiante. Y así comenzó un proceso de salvajes vaivenes, un rasgo definitorio de una crisis estructural. En una crisis estructural, la izquierda necesita proseguir una política de establecer, en el muy corto plazo, tanto el poder del Estado para minimizar las penurias del 99 más bajo de la población, y además, a mediano plazo, buscar una transformación cultural para todo mundo.


Estos objetivos en apariencia contradictorios son muy desconcertantes. No obstante, son el único modo de emprender la lucha de clases en los años restantes de la crisis estructural. Si logramos hacerlo, podremos ganar. Si no lo logramos, perderemos.


Traducción: Ramón Vera-Herrera

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Un 8M sin fronteras: Chile, Turquía o Reino Unido se suman a la huelga feminista

Cada vez son menos países los que dudan a la hora de definir su plan de actuación para el Día Internacional de la Mujer. A ellas ya no les basta con manifestarse, con salir a clamar a favor de sus derechos y en contra de los abusos, de la violencia en todos los ámbitos y de los feminicidios. Quieren hacer ver que el mundo se para si no están ellas ocupando sus puestos habituales, y este 8 de marzo va a ser testigo de esta motivación: la lista de países que se suman a las huelgas feministas de carácter general no ha hecho más que aumentar desde las movilizaciones de 2018.

Al grito de “Ni una menos, vivas nos queremos”, las mujeres de Argentina rompieron en 2017 con el miedo a oficializar un paro general, algo a lo que solo se había atrevido Polonia el año anterior e Islandia 40 años atrás. Trasladaron su lema a los países vecinos y consiguieron internacionalizarlo, animando al resto del mundo a sumarse a la convocatoria. En esa ocasión, las interrupciones fueron de una o dos horas en la mayoría de sitios. En 2018, las españolas pasaron del paro simbólico del año anterior a una huelga con respaldo sindical de 24 horas en la que se fijaron los ojos del mundo. De hecho, la movilización aquí ha servido de inspiración para otros países, que se han sumado con demandas muy explícitas y manifestaciones convocadas en alrededor de 170 territorios.


Hay algunos, como Chile, que llevan organizando la huelga desde que culminó el 8M del año pasado. “Desde marzo de 2018, haciendo balance de la marcha, iniciamos el camino para hacer huelga feminista en el territorio”, afirma Alondra Carrillo, portavoz de la Coordinadora Feminista 8M del país sudamericano. Con más de 50 encuentros y 1.300 mujeres de todo el país participando en el comité, han conseguido sacar adelante un paro de carácter nacional, además de todas las movilizaciones que tienen preparadas para inundar las calles de morado. A él están llamadas por los sindicatos nacionales todas las trabajadoras de la salud primaria y los profesores.


“El año pasado teníamos la sensación de estar haciendo algo por primera vez, pero este año llegamos a este momento con mucha historia en el cuerpo, mucha actividad que durante todo el año le ha dotado de contenido a lo que va a ser esta huelga”, comenta Carrillo. “A la segunda fila no vamos a volver más”.


De esa posición quieren salir en Turquía, donde también se estrenan con la convocatoria de una huelga general. El 5 de enero se decidió en Estambul que las mujeres turcas y kurdas seguirían el ejemplo de sus compañeras de países latinoamericanos y europeos, principalmente. Bajo el lema “Women are strong together” (Las mujeres son fuertes estando juntas), 165 organizaciones feministas y LGTBI reunieron en esa jornada a alrededor de un millar de mujeres. “Queremos ser parte de la rebelión y apuntamos a paralizar la vida aunque sea durante un día”, asevera Seda Can, de Asambleas de Mujeres Socialistas (SKM) de Turquía.


Las feministas turcas apuntan al presidente Erdogan y su gobierno. “El Estado trata de instaurar forzosamente a las mujeres en el rol tradicional de ser madre, obediente y sometida. Bajo el régimen del AKP [partido que lidera Erdogan] la violencia hegemónica masculina en todas sus formas ha aumentado de forma extrema. No es coincidencia”. Es un país que, según Can, tiene muchas razones por las que defender la libertad de los derechos de sus mujeres, y por eso llaman a parar “no solo en las áreas de producción sino en todos los ámbitos de la vida”.


¿Sin apoyo sindical? Paran igual


“We strike”. Nosotras paramos. Con tal contundencia presenta Reino Unido su posición para este 8M. Avalan el paro 36 organizaciones presentes en el país, como la Cuarta Ola Feminista, la Asamblea de Mujeres Kurdas y la Marcha de Mujeres de Londres. “El 8 de marzo hablaremos, resistiremos, atacaremos y nos negaremos a trabajar (…), estaremos en huelga por el trabajo que hacemos, sin importar si nos pagan o no”, aseguran en la página de Women’s Strike. En 2018, la convocatoria no tuvo un impacto laboral notable, pero las manifestaciones fueron multitudinarias. Es por eso que han depositado toda su confianza en que este viernes sean muchas más personas las que decidan ausentarse de su puesto de trabajo.


Otra de las sorpresas de este año es la movilización masiva que han convocado las mujeres de Alemania. Probablemente, sea uno de los países europeos con más actividades emergentes para este 8M y es tal la lucha que han propiciado contra los sindicatos para que estos avalen el paro que han terminado por declarar la jornada como día festivo para poder acudir a las manifestaciones.


En otros sitios, si la huelga no es una realidad no es precisamente por falta de ganas o de medios. En Irlanda, la Asamblea 8M de Dublín se constituyó a partir de las concentraciones de 2018 y de las mujeres extranjeras (especialmente latinoamericanas movidas por el Ni Una Menos) que residen en el país. Pese a que en el país no hay una “acción feminista organizada”, se ha contagiado del movimiento. “El 8M sencillamente sucede y si se es feminista, hay que estar”, dice Ana Rosa, integrante de la Asamblea.
“El derecho a la huelga no tiene el estatus de derecho constitucional como sucede en España. En la legislación laboral se reconocen algunas protecciones para trabajadores sindicados, pero la mayoría de las que vamos a parar el 8M hemos cambiado turnos o cogido días libres para poder ‘hacer huelga'”, explica. Han conseguido programar una mesa informativa para la víspera de ese paro simulado y varias lecturas de manifiestos y ‘acampada feministas’ para el propio 8. Aun así, asegura que sienten que “todavía hay mucho camino por recorrer en Irlanda”.


En Austria, el movimiento sufragista de la década de los 70 ha tenido que enfrentarse a los sindicatos para transmitirles su deseo de sumarse a la convocatoria de huelga internacional. Estos no han cedido, pero no por ello han desistido de organizar movilizaciones entre las mujeres más conservadoras. Otra ola algo más joven, bautizada con el lema “Take Back The Streets” (Recuperar las calles), tiene preparada una manifestación a favor de las mujeres racializadas. Con tambores, vestidos originarios y coreografías con esa temática, visibilizarán en las calles a las mujeres que residen en el país europeo y sufren la discriminación.


Ni feminicidios ni “niñas madres”


“Es aberrante lo que está sucediendo en Argentina”. Ada Rico, presidenta de una de las organizaciones feministas más conocidas de ese país, La Casa del Encuentro, se refiere a los últimos casos de menores embarazadas que han salido a la luz. En la provincia noroeste de Tucumán se negaron a practicar un aborto a una niña de 11 años, que tuvo por cesárea a un bebé tras ser violada. Este caso se suma al de otra menor de 12 años, a la que le hicieron una cesárea en la semana 24 de gestación. Son hechos que han desatado el agravio entre las ya enfurecidas feministas argentinas: “Todo el movimiento activista está con el reclamo de estas niñas”.


Por ellas y contra el concepto de “niñas madres” que se viene denunciando en el país, marcharán este 8M. El derecho a decidir, una vez más, aparece implícito en el discurso feminista, que casi consigue despenalizar el aborto más allá de los casos excepcionales que contempla la legislación actual. “Uno de los temas principales va a seguir siendo el aborto, más allá de que nos vamos a manifestar por los feminicidios y todo tipo de violencia sexual”, dice Rico. El año pasado, el país arrojaba una proporción devastadora: una mujer asesinada cada 30 horas.


En Australia, el foco está puesto en el ámbito laboral, desde donde opinan que se tienen todas las herramientas para empoderar a la mujer. “Desde ahí se puede pelear”, dice Flavia Guardia, componente del movimiento Ni Una Menos en Melbourne. Ha movilizado a la comunidad latina de esa urbe y a mujeres nativas que sufren agresiones sexuales en el trabajo para unirse al grito global. “En Australia hay muchas leyes que se llegan a aplicar, pero si no las conoces, pasan por arriba de ti” en el trabajo, dice. “Se pelea por el sueldo igualitario y respetar a sus aborígenes, reivindicar la lucha y que ellos son los dueños de la tierra”.


India lleva protestando semanas en una reunión inusual y cambiante: la Mahila Suraksha Padyatra (Marcha por la Seguridad de las Mujeres). Swati Maliwal, la presidenta de la Comisión de Mujeres de Delhi, se encuentra a la cabeza de una marcha de 13 días a pie para conocer a mujeres de todos los rincones de la capital india, atendiendo a sus problemas y reclamos, y que culminará el 8 de marzo en una manifestación multitudinaria.


Un 8M silenciado


No obstante, no en todo el mundo se escuchará el grito feminista. En Nicaragua, ha sido literalmente silenciado. El pasado 25 de noviembre, las mujeres que salieron para manifestarse en el Día Internacional contra la Violencia de Género fueron duramente reprimidas. El Gobierno de Daniel Ortega ha contenido todas las movilizaciones y este 8M goza precisamente de ese tono agitador de demanda que el presidente quiere abolir a toda costa. Las compañeras turcas, por su parte, también sufrieron una represión similar el pasado 25N, según recuerda Seda Can.


Queda pocos días para que el mundo vuelva a retumbar con las batucadas feministas y para que las calles se llenen con mujeres que han dejado su casa y su silla vacía o sus puestos libres en el trabajo. El 8M volverá una vez más a demostrar que la huelga feminista ya tiene un empuje internacional.

Por Naiara Bellio
7 marzo 2019 

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Una cita de J. R. Tolkien: "Incluso la persona más pequeña puede cambiar el curso del futuro" en la marcha de mujeres sobre Washington de 2017

Destacadas feministas de todo el mundo se unen en un manifiesto para convocar encuentros y asambleas transnacionales

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Por tercer año consecutivo, la nueva ola feminista transnacional convoca a un día de movilización global para el 8 de marzo: huelgas “legales” en el trabajo asalariado –como las cinco millones de huelguistas del 8M de 2018 en España– y miles más el mismo año en Argentina e Italia; huelgas “salvajes” de las mujeres sin derechos laborales ni protección social; huelgas del cuidado y del trabajo no remunerado; huelgas estudiantiles, pero también boicots, marchas, y bloqueo de calles. Por tercer año consecutivo, mujeres y personas queer en todo el planeta se movilizan contra los feminicidios y contra todas las formas de violencia de género, por la autodeterminación de los cuerpos y por el acceso al aborto seguro y gratuito, por iguales salarios para iguales trabajos, por sexualidades libres, pero también contra los muros y las fronteras, el encarcelamiento en masa, el racismo, la islamofobia y el antisemitismo, el despojo de las comunidades indígenas y la destrucción de los ecosistemas y el cambio climático. Por tercer año consecutivo, el movimiento feminista nos da esperanza y una visión de un futuro mejor en un mundo que se desmorona. El nuevo movimiento feminista transnacional es impulsado desde el Sur, no solo en un sentido geográfico sino en un sentido político, y se nutre de cada territorio en conflicto. Esta es la razón por la cual es anticolonial, antiracista y anticapitalista.


Vivimos un momento de crisis general. Esta crisis no es solo económica; es también política y ecológica. Lo que nos jugamos en esta crisis es nuestro futuro y nuestras vidas. Las fuerzas políticas reaccionarias están creciendo y se presentan a sí mismas como la solución de la crisis. Desde Estados Unidos a Argentina, de Brasil a India, Italia y Polonia, los gobiernos de extrema derecha y los partidos políticos construyen muros y vallas en las fronteras, atacan libertades y derechos LGBTQ+, niegan a las mujeres autonomía sobre sus cuerpos y promueven la cultura de la violación, todo en nombre de un retorno a los “valores tradicionales” y con la promesa de proteger los intereses de las familias de los sectores dominantes. Su respuesta a la crisis neoliberal no es abordar la raíz de sus causas, sino apuntar contra las más oprimidas y explotadas de entre nosotras.


La nueva ola feminista es la primera línea de defensa frente al ascenso de la extrema derecha. Hoy, las mujeres están liderando la resistencia a los gobiernos reaccionarios en varios países.


En septiembre de 2018, el movimiento “Ele Não” reunió a millones de mujeres que se levantaron contra la candidatura de Jair Bolsonaro, quien se ha convertido en todo el mundo en el símbolo de los planes de la ultra derecha para la humanidad y en el catalizador de las fuerzas reaccionarias en América Latina. Las protestas se dieron en más de trescientas ciudades de Brasil y en todo el mundo. Hoy Bolsonaro está librando una guerra contra los pobres, mujeres, personas LGBTQ+ y las comunidades negras. Ha promulgado una reforma de la seguridad social draconiana y relajado las leyes de control de armas. Los feminicidios están disparándose en un país que ya en 2018 tuvo uno de los índices más altos del mundo, y donde el 70% de las mujeres asesinadas eran negras. En 2019 ya se han producido 126 feminicidios. El movimiento feminista en Brasil está respondiendo a estos ataques y se prepara para movilizar el 8M y el 14M, en el aniversario del asesinato político de Marielle Franco, mientras circula la información de los fuertes lazos entre los hijos de Bolsonaro y uno de los integrantes de la milicia responsable del asesinato.


De modo similar, “Non Una di Meno” en Italia es hoy el único movimiento organizado confrontando con las políticas misóginas y antimigrantes del gobierno derechista de la Liga y Cinco Estrellas. En Argentina, es también el movimiento feminista el que lidera la resistencia contra las políticas neoliberales del Gobierno de Macri. Y en Chile, el movimiento feminista está peleando contra la criminalización de las luchas indígenas y el sexismo sistemático de un sistema educativo carísimo.


El movimiento feminista está también redescubriendo el significado de la solidaridad internacional y la iniciativa transnacional. En los últimos meses, el movimiento feminista argentino usó el evocativo nombre de “Internacional Feminista” para referirse a las prácticas de solidaridad internacional reinventadas por la nueva ola feminista, y en varios países, como Italia, el movimiento está discutiendo la necesidad de encuentros transnacionales para coordinarse mejor, compartir miradas, análisis y experiencias.


Frente a una crisis global de dimensiones históricas, las mujeres y las personas LGBTQ+ nos estamos levantando con el reto de articular una respuesta global. Después del próximo 8 de marzo, ha llegado el momento de que el movimiento vaya un paso más allá y pase a convocar encuentros y asambleas transnacionales: para convertirnos en el freno de emergencia capaz de parar el tren capitalista que corre desbocado, conduciendo a la humanidad y al planeta en que vivimos hacia la barbarie.

Firmas: Justa Montero / Monica Benicio / Kavita Krishnan / Y 20 FIRMAS MÁS

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