Orgullo LGTB: avances y terreno por conquistar en América Latina

La cita es una oportunidad para enterrar el estigma, reivindicar derechos y hacer visible las dificultades que todavía enfrentan en la región

Una fila de banderas con el arcoíris ondea en el Malecón de Barranquilla (Colombia) con motivo del día del Orgullo Gay. Chile, Guatemala y México celebraron el pasado fin de semana marchas para reivindicar la identidad del colectivo, rechazar la discriminación y pedir igualdad. Las reivindicaciones continúan - Argentina y Madrid son las siguientes- porque el avance en derechos no es igual en todos los países. Las demandas hacen hincapié en la necesidad de acceso a la salud, más leyes de género y la extensión del matrimonio igualitario. También exigen el fin de los ataques homófobos. En Buenos Aires la movilización convocada este jueves en la Plaza de Mayo llevaba por lema: "Basta de travesticidios y transfemicidios".


Los crímenes de odio contra personas por su identidad sexual son motivo de preocupación. El pasado año hubo 103 crímenes por este motivo sólo en Argentina, según datos registrados por el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT. El 61% de los casos de violencia tienen como víctimas a la población trans (travestis, transexuales y transgénero).


En el conjunto de la región, según el estudio más reciente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, al menos 594 personas LGTB o percibidas como tales fueron asesinadas en ataques aparentemente relacionados con la percepción de su orientación sexual o su identidad y expresión de género. El estudio, que analiza un período de 15 meses (entre enero de 2013 y marzo de 2014) concluye que hubo 283 asesinatos de hombres gais, o percibidos como tales, y 282 asesinatos de mujeres trans o personas trans con expresión de género femenina. El estudio alertaba que las cifras no reflejaban la verdadera dimensión de la violencia porque el "prejuicio en el continente americano" lleva a los afectados a no denunciar. El organismo se quejaba además de que las autoridades "a menudo confunden los conceptos de orientación sexual e identidad de género". En total hubo 770 actos de violencia contra personas LGTB.


Este año las transexuales tienen un lugar destacado después de que la Organización Mundial de la Salud sacara la transexualidad de la lista de enfermedades sexuales, una victoria que se ha logrado más de 20 años después de que la homosexualidad dejara de considerarse una patología. La decisión de la máxima autoridad sanitaria puede contribuir a agilizar el proceso a la hora de adecuar el género de las personas transexuales. El colectivo ganó además una batalla con la primera condena en la que se considera un homicidio “por odio a la identidad de género” en el caso de Diana Sacayán, a la que mataron de 13 puñaladas.


Las batallas ganadas


Argentina fue pionera en la autorización del matrimonio entre personas del mismo sexo. Colombia, Brasil, Uruguay y algunos Estados de México se sumaron. Además, ya son una decena de países donde son legales la unión de parejas homosexuales como en Chile y Ecuador. Cuba podría ser el siguiente país. La diputada Mariela Castro, líder del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) ha abogado por incluir el matrimonio igualitario en la próxima reforma constitucional que está evaluando el país. “En la Constitución hay un área sobre oportunidades, derechos, en los que también las personas LGBT deben estar involucradas”, explicó en declaraciones a AFP.


Una de las victorias de este año ha sido el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) a favor del matrimonio igualitario que, en respuesta a una consulta realizada por Costa Rica en mayo de 2016, dictaminó que: “el Estado debe reconocer y garantizar todos los derechos que se derivan de un vínculo familiar entre personas del mismo sexo”. Esto implica que los 20 países que reconocen al órgano judicial de la Organización de Estados Americanos deben cumplir su mandato. No obstante, no se ha acatado de inmediato ya que es necesario un ajuste legal en los países donde no se reconoce, y quienes se oponen han considerado que la decisión es una violación a la soberanía nacional. La legislación avanza lentamente mientras todavía es necesario que el cambio cale en las sociedades que están marcadas por el machismo.


El área sanitaria es otro de los frentes abierto. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha instado a las autoridades a dar un trato igual a la comunidad LGTBI y ayudar a hacer frente al estigma de discriminación que provoca que no acudan a los centros sanitarios cuando lo necesitan. En la reunión que mantuvo el Comité Ejecutivo de la OPS la semana pasada advirtieron del trato desigual entre países y recomendaron que los Gobiernos tomen medidas legislativas favorables a las personas LGTBI, incluidas leyes contra la discriminación. "Casi la mitad de los ministerios de salud encuestados dijeron que hay políticas y leyes contra la discriminación, pero que no están adaptadas en medida suficiente a las necesidades específicas de las personas LGBT", indicaron en un informe preliminar. El desconocimiento, la superstición, el miedo a ser diferente o la presión familiar lleva a veces a recurrir a consejeros o curanderos. El organismo rechazó en 2012 las prácticas conocidas como "terapias reparativas" o "de reconversión" que ofrecen ‘curar’ la homosexualidad y enfatizó que representan "una grave amenaza para la salud y el bienestar, inclusive la vida, de las personas afectadas".


Cambio de mentalidad


"La historia de la inclusión LGBTQ en América Latina es una de las muchas contradicciones (de la región)", señala Brendan O’Boyle gestor de política de la organización Americas Society/Council of the America, con sede en Nueva York. "Aunque socialmente es conservadora en su conjunto, América Latina ha dado pasos importantes hacia la promoción de la inclusión LGBTQ". Y en esto, el experto destaca la labor de los activistas en la región, que ha contribuido a que el movimiento por la igualdad de matrimonio gane fuerza recientemente en Chile, Costa Rica y Cuba. "También estamos viendo debates sobre la no discriminación y la legislación de identidad de género en toda la región", dice en la cara positiva de la moneda. “Dicho esto, el panorama para las personas LGBTQ en 2018 es cada vez más oscuro”.


O’Boyle señala que muchos de los gobiernos que defendieron los derechos LGBTQ en América Latina han cambiado de signo y hace notar un aumento en la influencia política de las figuras evangélicas que promueve políticas anti-LGBTQ. "Ves esto en Brasil, donde un pastor evangélico con un historial de posturas anti-homosexuales fue elegido alcalde de Río de Janeiro". En este sentido, menciona el controvertido debate sobre lo que los ultraconservadores denominan "ideología de género -una frase general utilizada por los conservadores en protesta por el feminismo y los derechos de los homosexuales-", que a su juicio “representa gran parte del retroceso en el progreso logrado en los últimos años”.


¿Lo tiene más difícil la comunidad LGTBI en América Latina que en otras partes del Mundo? "No, no diría eso en absoluto, a pesar de muchos de los desafíos derivados del machismo cultural y del creciente conservadurismo en la política". O’Boyle recuerda que hay países en Medio Oriente y África donde el homosexual es criminalizado.


"Los desafíos ciertamente permanecen. La violencia contra las personas trans y queer es alta en gran parte de la región. Se podría argumentar que la violencia es una reacción a su visibilidad. En toda la región, los latinoamericanos trans y queer están saliendo y se están organizando de maneras que no se ve en gran parte del mundo". Las dificultades continúan, pero el movimiento no se detiene.

 

Por Elvira Palomo
Madrid 28 JUN 2018 - 22:15 COT

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Viernes, 22 Junio 2018 06:24

La marea verde que arrasa el continente

La marea verde que arrasa el continente

La aprobación del aborto legal, seguro y gratuito el 14 de junio en Argentina (aun cuando todavía falta el paso por el Senado) fue un despertador para toda América latina que comenzó a llamar a marchas, tuitazos y convocatorias para aprobar la interrupción voluntaria del embarazo en Brasil, México, Costa Rica, Perú, República Dominicana y Venezuela, entre otros países. También en Chile critican los obstáculos para cumplir con el aborto por causales aprobado el año pasado. Y solo en Cuba y Uruguay el derecho es pleno.


La aprobación del aborto legal, seguro y gratuito en la Cámara de Diputados, la mañana del 14 de junio, después de una vigilia popular de un millón de mujeres durante toda la trasnoche con un estallido de abrazos, festejos, cantos, lágrimas y emociones inyectó de feminismo a toda América Latina. En distintos países se motorizaron o iniciaron campañas para reclamar por el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo de mujeres y personas gestantes. Y las redes sociales se plasmaron de dibujos que muestran que la ola verde (no importa qué color tenga el pañuelo o la insignia) no juega de local, sino que inunda los derechos de las mujeres afro, originarias, latinas y caribeñas.


“Hoy Argentina, mañana Perú”, dice el dibujo que muestra a dos chicas, con camisetas nacionales de fútbol y sus brazos juntos y levantados, de la agrupación “Paremos el acoso callejero”. También en Perú convocan a un tuitazo por el aborto legal los viernes desde las 12 hasta las 15 horas “por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas”. “Aborto legal, seguro y gratuito en todo el país”, consigna el lema de la Campaña México Pro - Aborto, Educación Sexual para Decidir, en un país en donde en la Ciudad de México es legal, pero en el resto de las provincias no y además se criminaliza fuertemente. “Se Argentina Pode Brasil Também”, es el lema de Articulacao de Mulheres Brasileras, con un dibujo de una mujer sonriente y con un pañuelo verde (similar al de la Campaña argentina por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito). En Venezuela llamaron a una convocatoria para el 20 de junio en la Asamblea Nacional Constituyente por el aborto legal, desde el Frente Cultural de Izquierda y Rias y se repite la idea que el poder de Argentina tiene efecto dominó, desde la agrupación ¿Calladita más bonita?; entre otras convocatorias en todo el continente y el Caribe.


El aborto legal, seguro y gratuito todavía tiene que ser aprobado por el Senado. Pero el efecto del trabajo de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, la movilización popular, la militancia feminista pionera y tradicional, revolución de las hijas y la suma de actrices y figuras públicas, entre otros factores y el festejo en las calles con el verde como emblema, el brillo en las caras de las chicas y la emoción de una victoria política en tiempos continentales de derrota y desazón movieron el tablero latinoamericano. La abogada Natalia Gherardi, Coordinadora del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), desde un encuentro sobre violencia de género, en Bolivia, muestra el efecto patria grande de la victoria por el aborto legal, seguro y gratuito en el Congreso: “Compartiendo un seminario internacional en la ciudad de Cochabamba con colegas de varios países de la región fue evidente el interés por el proceso argentino, no solo por el logro que significa la media sanción de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, sino, también, por el ejercicio democrático y participativo que llevamos adelante como sociedad”.


El aborto es legal, seguro y gratuito solo en Uruguay (aprobado en el 2012) y en Cuba, el país pionero en garantizar el derecho a la salud sexual y reproductiva de las mujeres en 1965, en todo el continente. También en la Ciudad de México se logró implementar (en 2007) de modo seguro la práctica, pero con una brecha clara en el resto del país, en donde es fuertemente criminalizado. En Chile, Michelle Bachelet motorizó la discusión parlamentaria que logró conseguir, en septiembre del 2017, una aprobación que fue una clara victoria de género de Bachelet. Ella dejó la presidencia con la meta cumplida de quitar la prohibición total que había impuesto el dictador Augusto Pinochet antes de terminar con la dictadura militar. La iniciativa, además, fue refrendada por el Tribunal Superior. Sin embargo, solo se logró implementar por causales (por violación, peligro de la vida de la mujer e inviabilidad del embarazo, pero no cuando corre riesgo la salud) y aun así hay problemas para la implementación efectiva de la norma y, mucho más, desde la llegada al gobierno del actual Presidente Sebastián Piñera con un claro tinte conservador.


La conquista argentina se sintió del otro lado de la cordillera “Indudablemente ha tenido un impacto en Chile donde recientemente se han presentado problemas en torno a la implementación de la ley de interrupción del embarazo en tres causales. Las organizaciones feministas hemos exigido siempre el aborto legal con sistema de plazos porque conocíamos los problemas de implementación de leyes por causales en otros países de la región. Los avances en Argentina han motivado en Chile la demanda por el aborto legal y se están articulando espacios entre las organizaciones convocando a manifestaciones de apoyo y la presentación de un proyecto de ley para presionar por la implementación de la actual norma y avanzar en la despenalización social del aborto para logar, a mediano plazo, una ley que respete el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo”, subraya Lorena Fries, abogada de Corporación Humanas.


En el bando del machismo 100 por ciento están El Salvador (donde está prohibido de forma total desde 1988, con casos emblemáticos de mujeres con duras condenas de cárcel por abortar y sin que puedan prosperar para aprobar el aborto por causales) y Nicaragua (en donde el aborto está prohibido en todos los casos por el gobierno de origen sandinista de Daniel Ortega que entregó los derechos de las mujeres a cambio de un pacto con la Iglesia, en un contexto de denuncias por abuso sexual y de violencia institucional) y, en la mayoría, se permite pero, solo, en algunos casos (como violación, riesgo de muerte o anencefalia) como en Brasil donde la Corte Suprema avaló la despenalización y se introdujo, durante la gestión del Partido de los Trabajadores, un sistema de hospitales amigables. En República Dominicana llevan adelante una gran campaña para despenalizarlo y uno de sus lemas es “Aborto por la vida”. En Ecuador y Venezuela las penas a las mujeres por interrumpir un embarazo son de hasta dos años y en Guatemala, Panamá y Puerto Rico de tres años, según un monitoreo del diario español Público. En Honduras también hay castigo para lxs médicos y en Perú hay que hacer tareas comunitarias como castigo por decidir sobre el cuerpo.


En septiembre de 2017, el Congreso de Bolivia aprobó la ampliación de causales, por ejemplo, cuando la mujer es estudiante, tenga hijos, mayores o personas con discapacidad a su cargo, y hasta la octava semana de embarazo, además de violación o incesto. Mientras que, desde Bolivia, Mónica Novillo, Directora de la Coordinadora de la Mujer e integrante del Pacto por la Despenalización en Bolivia remarca: “Los ojos y esperanzas de los movimientos de mujeres y feministas de la región y el mundo están puestos sobre los avances en el debate parlamentario en Argentina. Aunque existe una tendencia mundial a avanzar en el reconocimiento del derecho a decidir de las mujeres surgen, con fuerza, voces conservadoras que buscan negarlas. Las mujeres argentinas nos han dado grandes lecciones de las que aprender, entre ellas, que los derechos no son concesiones, son conquistas y que nuestras voces deben ser oídas en las calles”.


En algunos países, como Paraguay o Costa Rica, siguen las penas a las mujeres que no quieren continuar con su embarazo, pero la palabra honor ejerce un raro sentido de la piedad, como si el honor fuera un atenuante para el ejercicio de la libertad. En Ecuador el anterior gobierno de Rafael Correa, de tinte popular pero fuertemente conservador y anti derechos, amenazó a las mujeres con renunciar a su cargo si avanzaban con la idea de legalizar el aborto. La médica activista por la despenalización del aborto y directora de la Fundación Desafío, en Quito, Virginia Gómez de la Torre enfatiza: “En Ecuador violan y embarazan a dos mil niñas al año y el estado es cómplice con su indolencia e indiferencia porque las obliga a continuar con estos embarazos. El estado ecuatoriano obliga a las mujeres a autoincriminarse por abortos provocados y además las judicializa. Hasta el 2018, 250 mujeres han sido denunciadas cuando llegaron a los hospitales para que las atiendan. En varias ocasiones las llevaron primero a la fiscalía y luego al hospital atentando a su derecho a la vida y a la salud integral tal como dice la constitución ecuatoriana vigente desde el 2008”. ¿Cuál es el efecto del 14- J?: “Argentina nos ilumina, nos da valor y argumentos para seguir con nuestros procesos de despenalización social y legal del aborto”, valoriza.


En Costa Rica el aborto está penado en el artículo 121 salvo “si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y éste no ha podido ser evitado por otros medios”. Las organizaciones feministas la Colectiva por el Derecho a decidir y Acceder lucharon para que la Caja Costarricense del Seguro Social implemente el Protocolo de Atención para el Aborto Terapéutico en el sistema de salud pública y que el término salud, sea visto tal y como lo señala la Organización Mundial de la Salud (OMS), de manera integral y dónde se considera tanto la salud física, emocional y psicológica de las mujeres. Pero hay dos casos emblemáticos, el de Ana y el de Aurora, que fueron obligadas a llevar embarazos a término a pesar que eran incompatibles con la vida extrauterina porque no consideraban que estaba en riesgo ni su vida, ni su salud.


“La vicepresidenta Epsy Campbell no se ha manifestado ni a favor ni en contra del aborto. Durante la campaña política del actual presidente Carlos Alvarado Quesada él se manifestó en contra del aborto, y no mostró ningún interés en la despenalización. Asimismo diputados como José María Villalta (Frente Amplio) y Enrique Sanchez (PAC) y la diputada Paola Vega (PAC) han manifestado a favor de la despenalización del aborto. Costa Rica es un país muy conservador y continúa siendo un estado confesional. Además, en esta nueva administración, se cuenta con un bloque de catorce diputados y diputadas de un partido de corte religioso neopentecostal que están contra el aborto en todas sus formas”, radiografía Nadiezda Serrano Álvarez, activista feminista autónoma de Costa Rica. Ella también grafica el impacto de la movilización desde el sur. “El movimiento en Argentina por el aborto legal nos ha inspirado como feministas costarricenses para generar acciones y convocatorias abiertas a colectivas feministas, para organizarnos en torno a la lucha por el aborto legal, siempre basada esta lucha en el contexto costarricense”.


Desde Brasil -y definida como “preta pra sempre”- Dríade Aguiar, editora y columnista de MidiaNINJA y ForadoEixo marca como los vientos feministas cruzan fronteras y contagian una alegría verde y unida: “Aquí estamos tremendamente inspiradas por la victoria de Argentina. Varias mujeres, dentro y fuera de las organizaciones institucionales feministas, se están movilizando en esta lucha que ya tiene casi cincuenta años. Debido a la conmoción generada en la última semana, aquí también se adoptó el mismo color de lucha y, con ese empujón de las hermanas, la onda verde debe tomar nuestro país. Esto junto a las movilizaciones que acontecieron en Irlanda, país que tiene una sociedad muy religiosa, como la brasileña, nos dejan un escenario bomba. El punto alto serán los actos realizados el 22 de junio cuando aproximadamente diez grandes ciudades saldrán a las calles, entre ellas San Pablo, Río de Janeiro y Belo Horizonte. En el mes de agosto, el Supremo Tribunal Federal realizará una audiencia pública sobre aborto, para hablar sobre el proceso que debe llevar la votación para la aprobación o no de la ley. Hasta ese día, seguiremos luchando incansablemente por el derecho de nuestros cuerpos”.


“El proceso argentino está siendo observado con mucha atención desde Perú, ya que se muestra no solo como un debate de argumentos entre expertos y autoridades, sino como un proceso de afirmación de ciudadanía en el que la sociedad reconoce auténticamente la calidad de sujeto de derecho de las mujeres y lo reivindica públicamente en los espacios que encuentra”, destaca Jeannette Llaja, de la Asociación Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer (DEMUS), de Perú. La situación peruana no es amable y solo permite la interrupción voluntaria del embarazo cuando corre riesgo la vida de la mujer: “Tenemos un Congreso dominado por una mayoría fujimorista explícitamente en contra de cualquier posibilidad de ampliar la despenalización del aborto, incluso el de un embarazoproducto de una violación sexual. En ese marco, las movilizaciones generadas y los discursos presentados por el Poder Legislativo argentino han sido comentados y viralizados por líderes de opinión y autoridades (incluyendo congresistas) afines al derecho a decidir de las mujeres, además de organizaciones y activistas feministas. Paralelamente, ya están convocando a acciones de articulación para retomar el debate de la despenalización del aborto en Perú, en donde se calcula que se producen 371.000 abortos clandestinos y sobre el que recaen dos resoluciones supranacionales en contra por haber violado los derechos humanos de adolescentes al negarles el acceso al aborto”.


Llaja también puntualiza: “En Perú, producto de una iniciativa ciudadana llamada #DéjalaDecidir, entre el 2014 y el 2016, se debatió la propuesta de despenalizar el aborto por violación sexual en el Congreso, pero fue finalmente archivada, pese a tener apoyo de la mayoría de la población. Y, actualmente, existe una iniciativa similar, pendiente de debate”. Por su parte, la abogada feminista Adriana Benjumea, Directora de la Corporación Humanas, de Colombia, profundiza: “Avanzar en el derecho al aborto en la región es un asunto de justicia que no puede esperar y, en ese sentido, la movilización de las mujeres argentinas y el debate serio y profundo en la Cámara de Diputados sobre la ley de aborto en Argentina manda un mensaje contundente en la región de como legislar sobre nuestros derechos, con nuestras demandas y nuestras voces”.


El 97 por ciento de las mujeres que viven en la región no tienen acceso a aborto legal, seguro y gratuito, según un informe del Instituto Guttmacher. Por eso, el reclamo, igual que lo que ya pasó con el grito de Ni Una Menos, se extiende por el continente, se multiplica en las redes, se convoca a hacer cuerpa en la calle y se ejerce como una forma de presión frente a la política indiferente o conservadora. Que sea ley. Y que sea en toda Latinoamérica.

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Foto: Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito

Eran casi las 10 de la mañana (hora local) cuando después de 22 horas de sesión en el Congreso, rodeado desde el miércoles por una multitud de mujeres –y también de hombres–, especialmente jóvenes, se escuchó un grito de miles de voces que se extendió por varias calles: los diputados dieron media sanción a la ley para legalizar el aborto seguro y gratuito después de una lucha feminista de más de 30 años, que en los últimos tiempos inundó de pañuelos y banderas verdes las avenidas de esta capital y del interior de Argentina.

Todo esto sucede en el contexto de una crisis que va en aumento, que este jueves llevó al despido, o renuncia, del presidente del Banco Central, el derechista Federico Sturzenegger, remplazado por Luis Caputo, hombre que manejaba las cuentas offshore suyas y de millonarios empresarios de Argentina en el exterior; el dólar se disparó a 28.40 pesos y se conocieron las condiciones del Fondo Monetario Internacional (FMI ) que son consideradas un golpe contra el pueblo argentino. La noche de este jueves hay reuniones urgentes en la residencia presidencial, en un ambiente tenso.

En tanto la manifestación multitudinaria pro ley de despenalización del aborto se mantuvo desde el miércoles alrededor del Congreso, mientras en cantidad mucho menor, separadas por unos 50 metros, estaba la marcha antiaborto, con banderas celestes y blancas. Era evidente que las "verdes" ya habían ganado la lucha en las calles.

La votación terminó con 129 votos en favor, 125 en contra, y una abstención, pero llegar a esto tardó años. El bloque oficialista, que en su mayoría estaba en contra, quedó dividido en este caso, y la iniciativa para legalizar la interrupción del embarazo tuvo apoyo de otros sectores que se identifican con la derecha a nivel nacional.

Ahora la ley debe pasar al Senado, una cámara más conservadora e influenciable por los gobernadores, incluso los opositores, a quienes suele presionar el gobierno de Mauricio Macri amenazándolos con retener los fondos provinciales, aunque en los últimos días la "obediencia debida" se está resquebrajando. Las organizaciones feministas contaron también con el apoyo de estudiantes de niveles básico y superior, que tomaron escuelas y universidades y ya se preparan para este nuevo paso, aunque hay votos cantados a favor de la ley.

La iniciativa contempla, entre otros puntos, la posibilidad legal de abortar hasta la semana 14 de gestación, de manera gratuita, en los hospitales públicos.

A esta alegría, una de las pocas que se viven en estos momentos, se unió un paro de los camioneros de tres centrales sindicales, la Confederación de Trabajadores de la Educación y gremios que están en la Confederación General del Trabajo (CGT), que decidió una huelga nacional y general para el 25 de junio.

La manifestación de los huelguistas este día fue también multitudinaria, acompañada por movimientos sociales y discursos cada vez más duros y unitarios, en momentos en que nuevamente se disparó el dólar, lo que significa otro nuevo incremento de precios, cuando ya la inflación también se disparó por sobre todas las previsiones.

Asimismo, al conocerse las condiciones impuestas por el FMI para acordar el préstamo stand by que el Ejecutivo negoció por 50 mil millones de dólares, en el que el gobierno de Mauricio Macri reconoce oficialmente que debe continuar reduciendo los subsidios a la energía y el transporte, eliminando puestos de trabajo en el sector público, el congelamiento de nuevas contrataciones y el achicamiento de 15 por ciento de los gastos en compras de bienes y servicios del Estado y autoriza a terminar con el Fondo de Garantía Solidaria destinado a los jubilados, lo que dejará a este sector sin ninguna protección.

Ayer por la tarde sectores opositores anunciaron que pedirán a la justicia que no deje salir a Sturzenegger del país y diputados del bloque Frente para la Victoria-Partido Justicialista (FpV-PJ) firmaron un proyecto de la legisladora y economista Fernanda Vallejos que rechaza el acuerdo unilateral que el gobierno firmó con el FMI y advierte que esto debe pasar por el Congreso, por las consecuencias negativas que tendrá para la población que, como se vio en las manifestaciones de este día, está dispuesta a resistir.

El proyecto rechaza el acuerdo y especialmente las condiciones impuestas sobre la "política económica" y las previstas sobre "políticas sociales, laborales, autonomías provinciales y decisiones de futuros gobiernos, y además viola los principios esenciales de la Constitución referidos a la división republicana de poderes del Estado, el federalismo, derechos del trabajo, seguridad social, y la potestad exclusiva del Congreso para el tratamiento de las cuestiones de deuda soberana".

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América Latina, cuando acceder al aborto legal es casi imposible

El 90% de las mujeres de la región viven en países que restringen la interrupción del embarazo. El veto conduce a prácticas clandestinas e inseguras

 A la dominicana Rosaura Almonte le diagnosticaron leucemia cuando estaba embarazada de siete semanas. Los médicos se negaron a tratarla porque los fármacos ponían en peligro la vida del feto. Murió a los 16 años. A los 19, Ida quedó encinta tras las violaciones constantes de un familiar. Las autoridades nicaragüenses le impidieron abortar, y la joven, con discapacidad intelectual, se vio forzada a dar a luz. Teodora cumplió casi 11 años de cárcel en un penal de El Salvador, condenada tras sufrir un aborto espontáneo en el baño de la escuela donde trabajaba. Y sus casos se repiten constantemente en América Latina, una región en la que se concentran los países con algunas de las legislaciones más severas del mundo en materia de derechos reproductivos.


Alrededor del 90% de las mujeres en edad reproductiva en América Latina y el Caribe vive en países con leyes de aborto restrictivas. En seis —El Salvador, Honduras, Haití, Nicaragua, República Dominicana y Surinám—, la interrupción voluntaria del embarazo está completamente prohibida. No se permite ni siquiera para salvar la vida de la mujer, como en el caso de Rosaura —conocida como ‘Esperancita’—. Otros ocho Estados lo permiten casi exclusivamente para salvar la vida de la mujer, y solo unos pocos ofrecen excepciones en casos de violación (Brasil, Panamá y Chile, por ejemplo) y anomalías fetales graves. Se cuentan por decenas las presas por abortar; por miles las obligadas a seguir con la gestación o las forzadas a recurrir a un aborto clandestino; y por cientos las muertas por la negativa de los sanitarios a interrumpir su embarazo, como denuncian las organizaciones de derechos humanos.


“Está claro que en la mayoría de países de Latinoamérica la vida de las mujeres tiene poco valor o ninguno”, lamenta Morena Herrera, histórica activista y miembro de la Agrupación por la Despenalización del Aborto en El Salvador. Para las organizaciones de derechos civiles, la despenalización aborto en tres casos en Chile (riesgo para la vida de la mujer, violación y anomalías fetales) el año pasado fue una gran esperanza, como lo ha sido Argentina, que este jueves ha dado un paso clave hacia la legalización de esta intervención sanitaria. Pasos que pueden ir transformando la realidad de un continente ultraconservador y con un problema descomunal de desigualdad de genero.


En El Salvador, las organizaciones de mujeres llevan años tratando de sacar adelante una ley que permita el aborto en casos de riesgo para la salud de la mujer, violación o anomalías fetales graves. Aún no han logrado que se debata, pese a las críticas, reclamos y recomendaciones de la ONU, que considera que legislaciones como la salvadoreña son un riesgo para la salud y la vida de las mujeres.


El pequeño país centroamericano es para muchos uno de los ejemplos más extremos de lo que supone la prohibición total de esta prestación sanitaria. En este país hay al menos una veintena de mujeres presas condenadas por homicidio agravado por delitos relacionados con el aborto, aunque en la mayoría de los casos alegaron una pérdida involuntaria. Muchas, ni siquiera sabían que estaban encintas. Como Imelda, de 19 años y presa desde hace casi dos en una cárcel del Oriente del país. La joven, violada por su padrastro, desconocía que estaba embarazada hasta que se puso de parto en la letrina de su casa. La criatura vivió, pero los médicos que atendieron a Imelda la denunciaron. La joven pasó del hospital a la cárcel, acusada de intento de homicidio. Un equipo de abogadas ha recurrido el caso.


La prohibición de abortar, además, no ha hecho disminuir estas intervenciones. Sólo ha conducido a las mujeres a recurrir a métodos clandestinos e inseguros, como concluyen dos estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Instituto Guttmacher publicados en la revista especializada The Lancet en 2012 y 2017. Y son casi siempre las mujeres más pobres las que se ven afectadas por el veto. “Las ricas salen del país para abortar, las pobres recurren al aborto clandestino o se ven obligadas a seguir adelante con el embarazo”, denuncia la activista Cari Gaviria. Su país, Nicaragua, prohibió el aborto totalmente en 2006; una vuelta atrás que las organizaciones de derechos humanos consideran dramática.


La severa restricción del aborto supone un grave problema de salud pública. Al menos el 10% de las muertes maternas en América Latina y el Caribe se deben a abortos inseguros. Y anualmente, unas 760.000 mujeres en la región reciben tratamiento por complicaciones derivadas de intervenciones clandestinas, apunta un estudio publicado en el International Journal of Obstetrics & Gynaecology.


Internet y las redes sociales han facilitado el acceso al aborto farmacológico a muchas, aunque sea adquirido en el mercado negro. También al asesoramiento de organizaciones especializadas a través de la Red. Sin embargo, en las zonas rurales y las mujeres con menos recursos se ven empujadas a usar métodos peligrosísimos, como introducirse una sonda en la vagina, o ácido; o a ingerir medicamentos o preparados en casa fuera de cualquier control.


Coincide además, denuncia Herrera, que los países donde el aborto está restringido o totalmente prohibido, el acceso a los anticonceptivos modernos no es sencillo o incluso está limitado. Tanto, que alrededor de 24 millones de mujeres en edad reproductiva en América Latina y el Caribe tienen una necesidad insatisfecha de contracepción moderna —aquella no basada en métodos considerados naturales o tradicionales—, según cálculos de la ONU con datos de 2017.
Y la despenalización tampoco es garantía en algunos lugares. Como en Costa Rica, donde la ley técnicamente permite abortar por riesgo para la salud de la embarazada, pero en la práctica el acceso a la intervención es casi imposible en la sanidad pública, alerta la abogada experta en Derechos Humanos Larissa Arroyo Navarrete. “Las mujeres se ven impedidas de acceder a la interrupción terapéutica del embarazo debido a los prejuicios del personal de salud, a la deficiente formación profesional técnica, médica y jurídica, y a la cultura institucional de los servicios de salud”, reclama Arroyo Navarrete.


Es lo que les ocurrió a Ana y Aurora, a quienes se impidió abortar pese a estar embarazadas de fetos con anomalías incompatibles con la vida y alegar riesgo para su salud física y mental. Ambas han denunciado a Costa Rica ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y aguardan sentencia o un acuerdo.


Esa institución ya ha condenado a otros países por situaciones similares. Como a Perú, que no solo obligó a una joven de 17 años encinta a seguir con el embarazo de un feto anencefálico (sin cerebro) sino que también la forzó a lactar los cuatro días que permaneció con vida tras el parto. La chica, conocida como K. L. aún hoy arrastra las consecuencias de lo que vivió. Lo considera una tortura.

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Epidémica mega-corrupción del Partido Popular español defenestra al presidente Rajoy

Antecedentes: Llevo 11 años analizando la legendaria mega-corrupción del Partido Popular (PP) y sus premiados blanqueadores literarios tanto en España como en sus añejas colonias de Latinoamérica (LA).

El neoliberalismo del PP español, en la fase aciaga del fiscalista José María Aznar López, estuvo íntimamente vinculado a Israel, con el Partido Likud, y al binomio Texas/Florida, con el Partido Republicano de los Bush (http://bit.ly/2HdFQwc).

Rodrigo Rato, segundo de a bordo del PP con Aznar, huyó del Titanic financiero del FMI (http://bit.ly/2LR0fdQ) que expuso sus ligas delincuenciales con el Banco Santander (http://bit.ly/2kH9nW9). Más tarde, Rodrigo Rato, ex director del FMI, fue enjuiciado por lavado (http://bit.ly/2ss93yF).

La aznarización de la petrolera/gasera Repsol desembocó en un desastre en Sudamérica y en una ganga en México (http://bit.ly/2xIbulI), seguido del colapso inmobiliario aznarista (http://bit.ly/2xBK6pw).

El neoliberalismo trasnacional español incubó el derrumbe delictivo de Antonio Solá, estratega (sic) del PP (http://bit.ly/2LhnrRu).

Como cereza del putrefacto pastel, “los papeles Panamá de Vargas Llosa, gran aliado literario del PP”, expusieron el blanqueo neoliberal imperfecto en los paraísos fiscales (http://bit.ly/2LUweKg), sin contar los escandalosos y dolosos Paradise Papers (http://bit.ly/2Jl0Whj).

Hechos: Por primera vez en la historia de España, Mariano Rajoy fue defenestrado por una moción de censura en el Parlamento por su rival, Pedro Sánchez, quien con solamente 84 escaños del total de 350 consiguió atraer los votos de los nacionalistas vascos y los separatistas catalanes.

Pedro Sánchez –madrileño y economista proeuropeo de 46 años que promete mejorar las relaciones con Cataluña y quitar las trabas sociales de Rajoy– fue entronizado como nuevo presidente en forma apretada con 188 votos en favor, 169 en contra y una abstención, lo cual presagia un frágil gobierno de corta-duración y elecciones adelantadas.

La noticia no es que cayera Rajoy –abogado registrador catastral de 63 años y uno de los políticos de mayor duración en Europa– ni que saliera mancillado su PP, que opera más bien como un cártel financierista, sino que tardó demasiado en sucumbir.

La basura no cabía debajo del tapete de lujo y había desbordado el edificio entero que lo contenía. Ya no cabían los putrefactos cadáveres en el clóset del fétido edificio del PP convertido en un cementerio nacional.

Quizá la mejor frase que profirió en su vida el presidente Rajoy haya sido que entregar el petróleo a extranjeros es de un país de quinta (http://bit.ly/2LSkyrr), lo cual no aplicó al colonizado “México neoliberal itamita”.

La gota que derramó su alberca de mega-corrupción fue el caso Gürtel que, según la BBC, es la mayor trama de corrupción de la España democrática con su red de empresas (¡súper-sic!) que conseguían contratos de todo tipo de administraciones gobernadas por el PP en diversas partes de España, a cambio de sobornos de los cargos públicos responsables de decidir sobre esos contratos que incluso servían para financiar actos de campaña y otras gestiones, de acuerdo a la justicia española” (https://bbc.in/2spyRMa).

El portal Plural expone la serie de muertes (Nota: ya van 6 hasta ayer), suicidios y accidentes (sic) derivados del caso Gürtel (http://bit.ly/2HgzPyD), traducción en alemán del apellido Correa, del empresario Francisco, y cuya investigación fue iniciada por la Fiscalía Anticorrupción.

The New York Times (NYT) comenta que Rajoy fue decapitado, no por su incapacidad en resolver el conflicto catalán, sino por un añejo y penetrante problema que ha plagado la política española: la corrupción.
Así las cosas, el PP “se convirtió en el primer grupo político español en ser sentenciado por operar fondos de soborno ( slush funds)”, lo cual obliga a Luis Bárcenas, anterior tesorero de Rajoy, a pagar una multa y a su encarcelamiento por 33 años.

El caso Bárcenas, derivación del caso Gürtel, que contaba con una contabilidad subterránea (sin declarar) del PP con recepción de donativos ilegales de constructoras (sic) y entrega de dinero negro a los dirigentes.

Según NYT, la Corte Nacional de España sentenció a otros 28 (¡súper-sic!) empresarios y políticos quienes recibieron más de 300 años (¡súper-sic!) en sentencias combinadas de cárcel por haberse beneficiado de un esquema de sobornos a cambio de contratos (https://nyti.ms/2Lcjlda).

NYT, de proclividad eurófoba debido a sus nexos con el euro-nihilista George Soros (http://bit.ly/2J2gM0K), da vuelo al caos en el corazón europeo cuando la asunción de Pedro Sánchez se gestaba “el mismo día del retorno del nuevo gobierno antiestablishment en Italia, cuando Gran Bretaña abandona la UE, Polonia y Hungría reculan en sus democracias, y EU libra una guerra comercial contra sus aliados europeos”.

A diferencia de Italia (http://bit.ly/2LKwjjy), hasta ahora nadie en España –de sus cuatro partidos principales (PP/Ciudadanos/PSOE/Podemos) que liquidaron su bipartidismo tradicional– pone en tela de juicio su membresía en la eurozona, de la cual es su cuarta principal economía, ni tampoco existe patente xenofobia contra la migración.

Conclusión: Solía decir Suetonio que la corrupción de los mejores (sic) es lo peor. ¿A que equivaldrá, entonces, la corrupción de los peores y su kakistocracia?

Existe un portentoso proverbio árabe sobre quienes vociferan contra la corrupción desde su obscena inmoralidad: quien tenga la casa de vidrio no debe arrojar piedras, como es el caso del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), hoy sucesor del mefítico PP.

El portal libremercado expone la hipocresía del flamante presidente PS cuando el PSOE acumula cientos de casos (¡súper-sic!) de corrupción (http://bit.ly/2J8OxcR).

La corrupción del PSOE, partido travesti neoliberal, implica también a Felipe González Márquez (¡durante 14 años!; http://bit.ly/2kN5NKl) y a Rodríguez Zapatero.

Es tan desvergonzado Felipe González Márquez que llega hasta pretender que la corrupción en España es un descuido generalizado (http://bit.ly/2HfCadf). ¡Pues se pasan de descuidados! ¿Y quién será el capacitado a cuidar la hacienda pública y a no pervertir a las instituciones?

Debido a los vasos comunicantes de los libres flujos de capitales del modelo neoliberal financierista y a la desregulación en sus paraísos fiscales piratas, la metastásica mega-corrupción española impacta a sus viejas colonias en LA, como es el caso específico del “México neoliberal itamita”: desde sus trasnacionales bancarias, como Santander con su literato fascista de Televisa (http://bit.ly/2Hfqh6X) en su seno (http://hyperurl.co/xt6zsm), constructoras como la pestilente OHL (http://bit.ly/2xzynru), Repsol (donde presuntamente se despachó con la cuchara grande Felipe Calderón), Telefónica (donde operó el filosionista Chicago Boy Francisco Gil Díaz) etcétera.

Lo peor de todo, en medio de la contagiosa epidemia trasnacional de mega-corrupción en España, es que sus políticos y sus aliados literarios en LA todavía se atreven a pontificar a sus ex colonias.

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Cien años de la revuelta estudiantil de Córdoba.

Hubo un tiempo, una región y una generación en que los términos “reforma” y “revolución” se fundieron hasta la sinonimia. Así sucedió con el “movimiento estudiantil latinoamericano de reforma universitaria”, como se lo llamó, aunque aspiraba a reformar mucho más que la universidad. Se cumple un siglo desde su episodio más notable: la revuelta de los estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba en 1918.


La radicalidad de los estudiantes cordobeses, el carácter ultra clerical-conservador de los poderes universitarios y políticos contra los que se sublevaron, la virulencia de la represión que sufrieron y la potencia literaria de su célebre “Manifiesto liminar” hicieron de Córdoba el acontecimiento que produjo un salto cualitativo en el movimiento con innumerables efectos multiplicadores en el resto del continente. Acaso por esto, muchos de los estudios posteriores sobre el tema alimentaron un equívoco frecuente: la idea de que todo comenzó en 1918. Esto impide observar toda una trama estudiantil latinoamericana forjada al menos desde una década antes. Entre 1908 y 1918 se sucedieron congresos estudiantiles en Montevideo, Buenos Aires y Lima en los que se fue forjando la base del programa reformista y se fueron consolidando las redes estudiantiles e intelectuales que habrían de impulsarlo. Desde una década antes, también, los estudiantes se encontraban en torno al impulso de la extensión universitaria o la puesta en marcha de medios de prensa y propaganda estudiantil. De todo eso estaba hecha la “hora americana”1 que anunció Deodoro Roca el 21 de junio de 1918.


El humanismo de la ideología reformista se evidencia en sus maestros: Rodó, Vasconcelos, Ingenieros, Ortega y Gasset, Altamira. Ha sido recurrente el debate sobre el alcance y radicalidad del movimiento. En 1959 el Che Guevara llamó la atención de los estudiantes cubanos sobre la deriva reaccionaria que terminaron adoptando muchos dirigentes del 18. Y destacados estudiosos del tema, como Portantiero, han subrayado su origen pequeñoburgués. Sin embargo, basta centrar la mirada en el movimiento al calor de su acontecer indeterminado para reconocer su enorme radicalidad política.2 En cualquier caso, parece clara la coexistencia, entre los reformistas, de un componente liberal modernizador y uno revolucionario que convocó el apoyo entusiasta de intelectuales y militantes socialistas, marxistas y anarquistas como Mariátegui, Lazarte, Ponce o Mella, entre otros. Ambos componentes tenían en común una fe en la educación y la cultura como factor de emancipación humana. Sentían que el movimiento estudiantil estaba llamado a cumplir una misión de tipo moral. El Ariel de Rodó era el símbolo que los convocaba contra el Calibán positivista-utilitarista del imperialismo estadounidense. Gritaron: “Basta de profesionales sin sentido moral. Basta de pseudoaristócratas del pensamiento. Basta de mercaderes diplomados. La ciencia para todos, la belleza para todos”.3 Al calor del entusiasmo internacionalista que provocaba la Revolución Rusa, el movimiento pronto trascendió la problemática universitaria y se acercó a las luchas obreras. Pensaban que “las menudas conquistas del reglamento o del estatuto no son más que instrumentos subalternos ante la soberana belleza del propósito: preparar, desde la cátedra, el advenimiento triunfante de la democracia proletaria”.4 La narración que reduce el movimiento a un puñado de reformas antiautoritarias de la universidad nos dice más del presente que del pasado.


Se puede calibrar el legado reformista por sueños o por sus conquistas. Si los primeros, que persiguieron “el milagro de redención de la humanidad”,5 se frustraron las más de las veces, las segundas fueron muy importantes en lo que refiere a la reforma universitaria. Una visión de conjunto permite distinguir dos órdenes de democratización de la universidad reformista respecto a su antecesora decimonónica: hacia el interior (con el cogobierno autonómico, la libertad de cátedra, el acceso a la docencia por concurso, los cursos y cátedras libres, la crítica de los métodos de enseñanza) y hacia afuera (la democratización del acceso, la gratuidad, la extensión universitaria, la investigación de “los grandes problemas nacionales”, la creación cultural con vocación latinoamericana y un sentido general de compromiso social de la universidad contrapuesto a la mera “fábrica de profesionales”). Con todo lo inacabado y nunca plenamente alcanzado que contienen estas orientaciones, permitieron construcciones que constituyen hoy, en buena medida, las libertades que quedan.


Un siglo después de Córdoba el panorama universitario, político y cultural de nuestro continente es, por cierto, muy diferente. El acceso a la enseñanza terciaria se ha masificado (aunque insuficientemente), pero se ha producido una segmentación mercantilizada de la oferta que reproduce las desigualdades. La ciencia y la tecnología han alcanzado una importancia inédita en la mundialización capitalista y la división internacional del trabajo, reconfigurando el lugar y el papel de las universidades y de los propios estados-nación. Sólo la multinacional Monsanto cuenta con un ejército de 22 mil científicos, cifra comparable al total de científicos de México (28 mil) e incomparable a los 1.750 categorizados en el Sistema Nacional de Investigadores de Uruguay. Existen universidades financiadas total o parcialmente por empresas mineras. El Banco Santander organiza reuniones académicas “iberoamericanas” en las que participan y firman declaraciones comedidos o resignados rectores y decanos. El neoliberalismo ha producido su propia contrarreforma universitaria, con todas las formas y gradientes de la mercantilización de la oferta, administración, currículo, agendas de investigación y políticas de vinculación de las universidades, autónomas de otros poderes que los del mercado. Nos han convencido de que el productivismo académico en un régimen de competencia por estímulos económicos es la vía rápida a un parnaso sin poetas llamado “calidad”. Ariel se debate entre el multiculturalismo académico y los cursos de autoayuda. Calibán se define emprendedor.


Como señala Cúneo,6 independientemente de los logros efectivamente alcanzados, el movimiento de reforma universitaria fue capaz de proponer un “orden de anticipación” a los problemas de su tiempo, forjando un ideario y proyectando un programa dirigido a refundar la universidad y sus misiones en un sentido popular y democrático. La tarea del presente puede ser planteada en términos similares. Decía Carlevaro: “Queremos una universidad siempre cambiante pero que no obstante siga siendo siempre igual a sí misma”.7 Pasados los homenajes, en esa dialéctica nos interpelará el legado de Córdoba. Necesitamos construir un nuevo “orden de anticipación” para los problemas de nuestro tiempo. Hoy que en el continente hay más tinieblas que luces, resuena otra vez la sentencia del “Manifiesto liminar”: “Los dolores que quedan son las libertades que faltan”. Ya vendrá el movimiento que vuelva a suprimir la distancia entre reforma y revolución. Y ese será, también, el mejor modo de defender las libertades que quedan.

1. “Manifiesto liminar” de Córdoba, 1918.
2. Ver, en apoyo a esta lectura, los “Apuntes reformistas” de Diego Tatián o el artículo de Bustelo y Domínguez: “Radicalizar la Reforma Universitaria. La fracción revolucionaria del movimiento estudiantil argentino, 1918-1922”. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, volumen 44, número 2, 2017.
3. Estudiantes de La Plata, “Manifiesto a la hora del triunfo”, 1920.
4. Aníbal Ponce, “El año 1918 y América Latina”, 1924.
5. Carlos Quijano en Ariel, 1919.
6. Dardo Cúneo, La Reforma Universitaria 1918-1930, 1988.
7. Pablo Carlevaro, “Comentarios sobre la Universidad Latinoamericana”, 2002.

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Lunes, 02 Abril 2018 06:32

Resurrección

Resurrección

El reverendo Martin Luther King Jr fue asesinado hace 50 años (4 de abril) en Memphis, marcando el momento más sangriento de lo que sería un 1968 que sacudió a Estados Unidos y varias partes del mundo. Medio siglo después, este país se encuentra en medio de una ola reaccionaria que ha elevado a un supremacista blanco respaldado por el Ku Klux Klan a la presidencia, casi como para burlarse del famoso sueño de King.

Pero vale recordar que King, cuando fue asesinado, ya no era sólo el hombre con un sueño de igualdad racial, sino un Premio Nobel y autoridad moral internacional que se había atrevido en sus últimos años a cuestionar y condenar el sistema económico e imperial de su país, incluida la guerra contra Vietnam.

King fue a Memphis, en el estado sureño de Tenesi, a brindar su apoyo a una huelga sindical de basureros en nombre de la justicia económica y social. Al mismo tiempo estaba organizando una movilización nacional denominada Campaña de los Pobres (Poor People’s Campaign) para exigir derechos económicos para los menos favorecidos de todos las razas y colores, o sea, un cambio fundamental del sistema capitalista estadunidense.

En los ritos y festejos oficiales que se le rinden cada año a King se recuerda su famoso discurso de Tengo un sueño que pronunció en 1963, pero casi nunca se menciona el mensaje radical a finales de su vida.

En 1967, King declaró ante una organización de derechos civiles: el movimiento tiene que abordar la cuestión de una restructuración de toda la sociedad estadunidense, y agregó que hacerlo implicaba llegar a ver que el problema del racismo, el de la explotación económica y el de la guerra están todos ligados. Son maldades que están interrelacionadas. En torno al asunto de injusticia económica, no lo limitaba a un asunto racial: Seamos insatisfechos hasta que los muros trágicos que separan la ciudad externa de riqueza y confort de la ciudad interna de pobreza y desesperanza sean destruidos por los arietes de las fuerzas de la justicia.

Unos meses antes comentó en una reunión de una organización de derechos civiles: “creo que es necesario darnos cuenta de que hemos pasado de una era de derechos civiles a la era de los derechos humanos (...) vemos que tiene que haber una redistribución radical de poder económico y político…”

Cincuenta años después, a pesar de grandes cambios en las leyes y normas del país en torno al racismo institucional coronado con la elección del primer presidente afroestadunidense y lo que eso implica en un país fundado sobre las espaldas de esclavos, en esencia pareciera que poco ha cambiado.

Una encuesta de AP/NORC la semana pasada registró que sólo uno de cada 10 afroestadunidenses opinan que Estados Unidos ha logrado cumplir con las metas del movimiento de derechos civiles de hace medio siglo (35 por ciento de blancos creen que sí) y eso después de dos turnos de un presidente afroestadunidense.

Cincuenta años después, nuevas generaciones continúan con esa lucha contra la desigualdad económica, que ha llegado a un nivel récord en casi un siglo, donde 1 por ciento de las familias más ricas controlan casi dos veces la riqueza de 90 por ciento de los de abajo.

Cincuenta años después incidentes de la violencia oficial provocan furia, y la impunidad prevalece igual que antes, y los indicadores de segregación y racismo se multiplican junto con, y parte de, las polícicas oficiales antimigrantes. Ni hablar del militarismo en un país que ha estado en sus guerras más largas de su historia buscando olvidar Vietnam

Pero ante ello, 50 años después, se escuchan los ecos de King por todo el país.

Los maestros en Oklahoma comenzarán una huelga este lunes, siguiendo el ejemplo triunfante de sus compañeros en West Virginia, exigiendo no sólo un salario digno y respeto a su trabajo –como hace 50 años en Memphis– sino también inversión mayor en la educación pública, sobre todo para servir a los pobres y las minorías; sus contrapartes en Kentucky (donde los maestros se declararon enfermos cerrando escuelas en 26 condados el viernes pasado), Arizona y Wisconsin se están manifestado, ocupando capitolios y realizando acciones de brazos caídos con demandas similares de incremento salarial y condiciones de trabajo como defensa de la educación pública.

El reverendo afroestadunidense William Barber, famoso por su movimiento de Lunes Morales en Carolina del Norte, en 2013, que batalló contra iniciativas estatales para reducir gasto en educación y salud, así como anular algunos derechos electorales, está resucitando la Poor People’s Campaign de King esta primavera, y declarando, como su antecesor, que esto es un asunto moral.

El nuevo movimiento de derechos civiles Black Lives Matter continúa vinculando la violencia policiaca contra afroestadunidenses con un sistema diseñado para marginar y criminalizar a minorías.

El nuevo movimiento estudiantil contra la violencia de las armas de fuego está vinculando la agenda derechista de armas con un sistema de violencia generalizada tanto en suburbios ricos como en las calles de zonas marginadas de las grandes urbes, creando nuevas alianzas entre los que sufren las consecuencias.

Los dreamers también describen la persecución de comunidades inmigrantes como parte de políticas racistas contra los más vulnerables, y entienden que es parte de una violencia sistémica, y con ello están naciendo alianzas con los estudiantes y Black Lives Matter.

Mientras lo más retrógrada de este país grita histéricamente que desea recuperar la grandeza de “nuestra América” otra vez –esa nostalgia de un país blanco sin derechos para las mujeres, las minorías y nuevos inmigrantes, y que impone su voluntad sobre el mundo– se asustan ante los ecos cada vez más fuertes y presentes del profeta King, entre otros seres que representan lo más noble de este pueblo.

Con eso, ya no se marca un aniversario de una muerte, sino, tal vez, la de una resurrección.

 

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Viernes, 30 Marzo 2018 08:55

Violencia y odio de clase

Violencia y odio de clase

¿Qué relaciones podemos establecer entre el asesinato de la concejal Marielle Franco y el juicio penal contra Lula? ¿Cómo vincular la destitución ilegítima de Dilma Rousseff con la intervención militar en las favelas? ¿Qué lazos existen entre el aumento exponencial de la violencia contra negros y negras y los sucesivos récords que está batiendo la bolsa de Sao Paulo?


Un hilo de sangre que se llama odio de clase. Un odio heredado de la esclavitud y del orden colonial en el que prosperó. Los esclavistas sólo se preocuparon por los esclavos cuando se fugaban y creaban quilombos/palenques, espacios de libertad y de vida que se convirtieron en referencia para todos los que vivían encadenados.


Aún para quien no defiende a Lula, y sospecha que las acusaciones en su contra tengan cierto fundamento, parece evidente que su condena y la caída de Dilma abrieron las compuertas de un odio macizo, colonial y genocida de los de arriba. En ese clima de odio fue asesinada Marielle, negra, feminista, lesbiana, nacida en la Maré, un complejo de favelas linderas con la bahía de Guanabara.


La peculiaridad de Brasil, por lo menos en estos años, es que uno por ciento cuenta con el apoyo de una parte importante de la sociedad, probablemente entre 30 y 50 por ciento de la población: las viejas clases medias, la porción de pobres que ascendieron algunos peldaños en la escala social y todos los que sueñan con emular a los más ricos. Odian a los pobres porque sienten la espada de Damocles de la precariedad sobre sus cabezas.


Sin embargo, no estoy de acuerdo con quienes creen que la amplia y justa reacción popular al asesinato de Marielle configura una nueva coyuntura. Sin duda, empeora las expectativas de la derecha y mejora las de la izquierda, con o sin Lula en el escenario electoral. Pero las cosas son mucho más profundas y, sobre todo, de más larga duración.


Quienes conozcan mínimamente la Maré, el complejo de favelas con más de 150 mil habitantes donde nació Marielle, saben que esto no empezó con la intervención militar de Michel Temer. Más de medio siglo de historia permite asegurar que la presión y la represión sobre los favelados nunca cedió, ni siquiera bajo los gobiernos de Lula y Dilma.


Los más veteranos recuerdan con cierta nostalgia el gobierno de Leonel Brizola en el estado de Río de Janeiro (1983-1987). Junto a su vice Darcy Ribeiro, ambos del Partido Democrático Laborista, defendieron el empoderamiento de los pobres, por lo que fueron acusados de paternalistas. Brizola ordenó a la policía que se abstuviera de realizar invasiones arbitrarias en las favelas y que reprimiera a los escuadrones de exterminio parapoliciales. Más de 200 policías fueron procesados. Su gobierno fue la excepción en la relación con la población pobre y negra.


Ante los llamados a la unidad (electoral) y a la formulación de un programa común (de gobierno) en este año de elecciones presidenciales, conviene enfatizar en la necesidad de una política que se deslinde tanto de la confrontación como de las instituciones. Raras veces los esclavos enfrentaron de modo frontal a los propietarios, porque la asimetría era (y sigue siendo) brutal. Nunca fueron tan ingenuos como para soñar que su libertad vendría de cogestionar las plantaciones con sus amos (símil del proyecto progresista). Toda su energía la ponían en preparar fugas, para fundar espacios de libertad como quilombos y palenques.


¿Cómo sería una política anclada en la fuga del capitalismo, en la creación de espacios de libertad y en la resistencia a los embates de los opresores? Creo que es lo que están haciendo las mujeres que luchan, los pueblos indígenas más decididos y, notablemente, los zapatistas. Necesitamos una política en clave quilombo/palenque o comunidad indígena/campesina y popular. Es urgente, necesaria y posible.


Es urgente porque debemos desmontar la lógica del enfrentamiento frontal con el enemigo. No estoy defendiendo el no resistir, el no combatir, sino en la urgencia de cuidarnos como pueblos y clases, porque el proyecto de arriba es liquidarnos. El asesinato de Marielle fue respondido con la misma indiferencia que la desaparición de los 43 de Ayotzinapa. El poder defiende la represión, mientras las clases medias y los grandes medios culpan a las víctimas. Dicen que Marielle era narcotraficante.


Es necesaria porque debemos mirar el largo plazo y no consumir las pocas energías colectivas que aún tenemos en disputas que no conducen a ningún lado o, peor, disipan las energías colectivas en el altar electoral. Los cuerpos que preparan fugas (del capitalismo, del patriarcado, de la hacienda, del control institucional) deben entrenarse en tiempos y en espacios bien distintos que los de los cuerpos que se preparan para ocupar sillones en las instituciones.


Mientras unos necesitan exponerse permanentemente a los focos mediáticos, los otros preparan en silencio la evasión. Cuando la asimetría de poder es tan grande como la que observamos entre el uno por ciento y la mitad más pobre, se debe actuar con extrema cautela y simulando incluso obediencia, como sostiene James Scott en Los dominados y el arte de la resistencia. Son culturas políticas diametralmente opuestas, entre las cuales el diálogo es harto complejo porque hablan lenguas diferentes.


Es posible porque ya existe una política de este tipo (anclada en los quilombos y las comunidades), como lo muestran en Brasil decenas de organizaciones en las favelas, como las que pude conocer directamente en el Complexo do Alemão y en Timbau (en la Maré), en Brasilia y en Salvador.


El asesinato de Marielle es un mensaje contra la nueva generación de militantes negros que se multiplicaron desde las movilizaciones de junio de 2013. Este nuevo activismo está tejiendo un hilo de rebeldía que lleva desde el quilombo de Palmares (1580-1710) hasta la primera favela de Río de Janeiro (Morro da Providencia en 1897), pasando por el Teatro Experimental Negro en la década de 1940. Están forjando historias otras, abajo y a la izquierda

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Sábado, 17 Marzo 2018 07:09

Las mujeres y el bosque

Las mujeres y el bosque

Del 8 al 10 de marzo de 2018 se realizó el primer encuentro internacional, político, artístico, deportivo y cultural de mujeres que luchan en el caracol zapatista de la zona Tzotz Choj en Chiapas, México. A la convocatoria acudieron más de 5 mil mujeres de 38 países del mundo, que fueron recibidas por otras 2 mil provenientes de los cinco caracoles de todas las zonas zapatistas de Chiapas.


Fue un encuentro significativo, fuerte, emocionante, lleno de contenidos y horizontes. Con raíces profundas que llevan creciendo muchos años, con brotes y ramas que se extienden y entrelazan con muchas otras. En esos días el mundo se coloreaba de tonos violetas y arcoiris, con movilizaciones y acciones de mujeres en muchas partes del mundo, algunas masivas, otras emergentes, todas marcando a su manera que el patriarcado está en cuestión y no estamos dispuestas a soportar más violencia, discriminación, sexismo, machismo y abusos.


Siendo fundamental, el tema no es sencillo ni tampoco sus manifestaciones. Las compañeras zapatistas que abrieron el encuentro, en la palabra de la capitana insurgente Erika, nos nombraron a todas como un bosque o un monte. En ese bosque hay muchos árboles que son diferentes. Hay ocote o pino, caoba, cedro, bayalté y muchos tipos de árboles. Y sabemos que cada pino o cada ocote no es igual, sino que cada uno es diferente. Pero cuando los vemos le decimos monte o bosque. Aquí estamos todas como un bosque. Todas somos mujeres. Pero hay de diferentes colores, tamaños, lenguas, culturas, profesiones, pensamientos y formas de lucha. Decimos que además somos mujeres que luchan. Entonces somos diferentes, pero iguales. Y aunque hay mujeres que luchan y no están aquí, las pensamos aunque no las veamos. Y también sabemos que hay mujeres que no luchan, que se conforman, que se desmayan. En todo el mundo hay mujeres, un bosque de mujeres, que lo que las hace iguales es que son mujeres. Como mujeres zapatistas vemos que algo más está pasando. Y también nos hace iguales la violencia y la muerte. Así vemos lo moderno de este pinche sistema capitalista. Vemos que hizo bosque a las mujeres de todo el mundo con su violencia y su muerte que tiene la cara, el cuerpo, la cabeza pendeja del patriarcado. (https://tinyurl.com/y7l5gtzn)


Desde el monte nos invitaron para hablarnos, escucharnos, mirarnos, festejarnos. Podemos escoger dijeron. Podemos competir entre nosotras para ver quien es mejor, habla mejor, es más liberada, juega mejor al fútbol, o piensa o escribe mejor y al final veremos que nadie ganó. O podemos acordar luchar juntas, como diferentes que somos, en contra del sistema capitalista patriarcal que es quien nos está violentando y asesinando.


Resonó fuerte, clara y al mismo tiempo dulce la voz de la insurgenta Erika. Una voz, nos dijo, revuelta con muchas edades, lenguas e historias, porque habló a nombre de todas las mujeres zapatistas, que desde cada comunidad y caracol se reunieron por muchos meses para pensar, organizar y trasmitir este mensaje.


Por su voz sentimos el sufrimiento de la campesina e indígena que fue sirvienta en la ciudad, sin sueldo, sufriendo mil humillaciones no sólo de hombres, también de mujeres, pero que encontró otras con las que se fue formando para rebelarse como zapatistas; sentimos el dolor por las hijas que murieron de enfermedades curables, sentimos el miedo por ser explotadas y más por ser mujeres, ante los atropellos de militares, capataces y patrones. Sentimos también a las niñas, jóvenes y adultas, que crecieron con la resistencia, la guerra y la construcción de autonomía zapatista. Mujeres que antes solo podíamos morir por ser indígenas, pobres y mujeres, ahora construimos en colectivo otro camino de vida: la libertad, nuestra libertad.


Mucha diversidad hubo en el bosque de este encuentro, con denuncias, intercambios intelectuales, artísticos, musicales, de teatro, poesía, talleres para aprender desde a cuidarnos en Internet hasta nuestros cuerpos y lugares, para construir, pensar y luchar en colectivo desde la diversidad. La gran mayoría de las participantes fueron jóvenes, tanto zapatistas como del resto del mundo.


Llegaron también las madres y hermanas de víctimas de feminicidio, desaparecidas, presas, violentadas, las madres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa a quienes las zapatistas y todas dijimos que no están solas, que seguiremos reclamándolos con vida y por justicia. Moira Millán, mapuche de Argentina, nos hizo conocer las luchas contra la guerra de exterminio contra su pueblo, que como el caso de los estudiantes de Ayotzinapa parece ser un ejercicio desde el poder para ver hasta donde pueden atropellar a las y los que resisten y de allí seguir con todas.


Conocimos luchas de las mujeres de Vía Campesina contra las transnacionales, en defensa del territorio y por feminismo campesino y popular. Pueblos indígenas de América Latina, Estados Unidos y Canadá, compañeras de movimientos de Black Lives Matter, de Palestina, Marruecos y del Movimiento Sin Tierra de Brasil cerraron con sus reflexiones y saludos este encuentro, que se abrió a continuar el próximo año.


Las zapatistas nos despidieron dándonos una luz para llevar y prender cuando nos sintamos solas, cuando pensemos que la lucha es muy dura, cuando tengamos miedo, pero también para llevarle a las desaparecidas, las presas, las asesinadas, las migrantes, las violadas, las golpeadas, las explotadas. Para decirles que no nos rendiremos, que no están solas, que luchamos con ellas y para que el dolor que cargan no se vuelva a repetir. Para juntarla a otras luces y prender fuego al sistema capitalista patriarcal.

 

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

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Jueves, 08 Marzo 2018 06:24

Girar

Girar

Tan enigmáticas somos, tan territorios íntimos y remotos, que así como hemos bajado la cabeza y dicho que sí y hemos olvidado ofensas para no contrariar al que nos había ofendido, así como hemos postergado nuestras amplitudes, también resultó que un día, uno más en muchos días extraordinarios de la historia humana, decidimos detener el mundo. Vaya propósito para estas criaturas quebradizas y anímicamente tuberculosas como esa dama que siempre se ahogaba en su camelia; vaya desquicio inesperado que comenzó a ocurrir hoy. No comenzó a ocurrir hoy, viene iniciándose desde hace siglos y seguirá. Las mujeres ya hemos soltado amarras porque hemos visto lo que siempre nos mantuvo quietas y muy cerca del muelle. Hemos visto que todo lo que durante siglos se nos ha dicho de nosotras (y tantas, tantas veces hemos creído como si ese dictado hubiese sido nuestra propia percepción), no era más que un hechizo mítico que comenzó en cada cultura y en cada continente a su modo, y en el nuestro, cuando en el relato original se nos hizo venir al mundo gracias a un pedazo de un varón.


Porque antes del falo fue la costilla. Las mujeres aparecimos cuando el hombre, que llegó antes al mundo, dice el relato, se sintió solo, y de una de sus costillas germinó una mujer. La primera reproducción humana de nuestra especie fue esa reproducción invertida, que sirvió luego para explicar míticamente la dominación. El patriarcado, que es el sistema, la perspectiva, la norma, la autoridad, la forma de explotación y discriminación inaugural de la humanidad, nos concibe inferiores y aunque las cosas hayan cambiado tanto, hay muchos planos paralelos en los que no han cambiado casi nada. Fuimos tributos entre reinos que se unían gracias al matrimonio, botines, herramientas y patos de la boda necesaria que decidiera el padre, el clan, el consejo de la tribu, la familia en cuyo centro estaba él. Fuimos las damas, las putas, las fregonas, las bailarinas virtuosas y las inhábiles, fuimos las que tallamos en las sombras las esculturas que firmaba un hombre, y también las que se metieron a monjas para no soportar toda una vida de obediencia al varón que nos tocara.


Fuimos las chinas que no podían hablar y que inventaron un alfabeto delirante esmaltado en los ángulos de sus abanicos. Fuimos las niñas africanas que sintieron la cuchilla entre sus piernas. Fuimos las Marilyn que le cantaron alguna vez el feliz cumpleaños al poder, y las que un día, aunque envidiadas por otras, descubrimos que estábamos completamente solas. Fuimos las que bailaron solas y se pusieron un pañuelo en la cabeza porque no se podía reclamar, pero sí dar vueltas y más vueltas a la pirámide mientras hombres armados gritaban “¡Circular!”. Circulamos. Y así como estamos seguras de que ninguna de nosotras ha olvidado jamás el aborto que se hizo, porque en cualquier biografía de mujer ese trance queda grabado como herida o una cicatriz, hace décadas reclamamos que todas tengamos las mismas posibilidades de abortar y no morir. Pero también somos las que no creemos que la maternidad sea nuestro destino obligado ni un síntoma psíquico repartido equitativamente en el género, las que vemos en las madres y en las abuelas el clímax del amor materno, el desaforado, el incontrolable amor materno, que baña hasta a los asesinos de los hijos, contra los que nunca se pidió más que justicia. Somos ésas aunque ellas empiecen a faltar. Esas nos parieron donándonos parte de la identidad femenina que es feminista porque una y otra cosa son mamushkas, no contrincantes.


“No soy feminista, soy femenina” es probablemente la frase que mejor sintetiza cómo las mujeres hemos mirado el patriarcado durante siglos con ojos ajenos, con los ojos del amo. Como si hubiera que renunciar a alguna parte que reconozcamos propia para admitir que somos además de otra manera. Somos de muchas maneras, pero hoy, en este mundo y como están las cosas, somos sobre todo las que advierten que algo hay que hacer. Que hay parar esta loca idea de supremacía que ahora ya nos da por sentadas pero no nos tiene por víctimas selectivas. La supremacía masculina ha derivado en una reacción conservadora que se especifica en la supremacía del hombre blanco. El que compra, tira o bendice las bombas que matarán a niños de pieles más oscuras y que viven en lugares que no importan. Esto tiene que parar. El que descerraja un disparo para que el muerto o la muerta aprendan quién manda acá. No alcanza la política ni la sociología ni el psicoanálisis ni las videncias ni las gargantas más poderosas para pegar el grito pertinente. Ya no somos nosotras en nuestro cuarto propio, ni nosotras detrás de la ventana. Somos las que salimos a defender el planeta, la mano que acaricia a la tierra que están envenenando. Ninguna de las pestes que cada día provocan tempestades, matanzas, crímenes, corrupción, guerras, mentiras en los diarios, es ajena al patriarcado. La verdadera costilla del patriarcado es el dolor

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No hay ningún motivo para seguir creyéndonos chimpancés que dependen del alfa para su supervivencia. Y mientras tanto, ellos, que son o no son alfa, que son muchas veces machos humillados y deshechos por otros machos más poderosos que ellos, proveedores con alacenas vacías, se van dividiendo entre los que matan y los que comprenden. Todo gira. Giramos. Y girando es que intentaremos seguir parando el mundo. Mientras giremos el mundo notará que está quieto, como ha estado quieto desde hace siglos, quieto en el mismo movimiento, en la misma manera de entender la fuerza y la debilidad. Todo gira y el paro de mujeres, que aprendieron de sus madres y de sus abuelas muchas veces la audacia pero tantas otras la abnegación doliente, es una danza nueva.


El mundo no se lo esperaba. Y sucedió. Un día, las mujeres rasgamos el velo y vimos el ilusionismo por el que tantas y tantas fueron a la hoguera, a la cárcel o a la tumba. Y todos los platos revoleados por el aire porque la comida estaba fría, y todos los exhibicionismos que nos obligaron a ver penes desde que fuimos niñas, y todos los papeles secundarios de todas las películas y todas las historias fueron de pronto un gran escándalo retrospectivo por los abusos que estaban basados en una idea antojadiza: debíamos dejarnos someter. Giramos, aunque estemos quietas, porque paradas danzan en nosotras los millones de mujeres que no tuvieron la fabulosa chance de gritar juntas que no, y que basta.

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