Sábado, 22 Julio 2017 06:58

Feminismo campesino y popular

Feminismo campesino y popular

Ayer fue mi último día en la Séptima Conferencia Internacional de La Vía Campesina y he llegué unos minutos tarde al salón de actos. Al entrar me pareció que se había transformado, ya no era una sala con 800 sillas ocupadas por campesinas y campesinos, cada quien con su vestimenta, cada cual con su pieles, estaturas, rostros; rodeados de unas cuerdas donde han estado, como tendidas a los vientos, las banderas de los más de 80 movimientos y organizaciones representadas. La sala esa mañana era un rectilíneo campo de matas de lavanda de la Provenza francesa en el mejor momento de su floración. Porque cada una de las personas participantes llevaba puesta una camiseta violeta que explicaba cuál sería uno de los ejes temáticos del día.

La camiseta lleva escrito el lema de una de las campañas de La Vía Campesina: "Basta ya de Violencia Contra las Mujeres". Las mujeres campesinas sufren muchas desigualdades de género (sin acceso a la tierra, con salarios más bajos que los hombres, discriminadas en los espacios organizativos, etc.) y también muchas formas de agresión, violación, acoso y malos tratos. En estos tiempos de migraciones forzosas, las mujeres que hoy nos han dado su testimonio, han insistido en cómo muchos de estos viajes son finalmente un episodio de mercantilismo, secuestradas en redes de trata de mujeres.

¿Cuál ha sido entonces la temática? ¿La lucha contra las desigualdades? ¿Los conceptos de género? Sí, decididamente. Como han dicho interpelando a sus compañeros, es urgente un compromiso verdadero por parte de (nosotros) los varones. Pero aún más, han apuntado –y será uno de los temas a interiorizar y profundizar en los próximos años– que de estas luchas nace una estrategia, un pensamiento propio, y un objetivo final de transformación de la sociedad, y que tiene un nombre y muchas expresiones: el feminismo.

Iridiani Seibert es brasileña, y cuando tenía 14 años empezó acompañar a su mamá a las reuniones del Movimiento de Mujeres Campesinas de Brasil. Aunque ahora ella ejerce como coordinadora de esta organización, se define como campesina. Jugueteando con su anillo de semilla de tucum, una palmera nativa de la Amazonia, nos dibuja la casa que tienen allá, cerca de la frontera de Argentina, donde cultivan todo lo que necesitan, sin venenos, para la familia y para los vecinos. "Nuestra forma de pensar como mujeres campesinas es radicalmente opuesta a la hegemónica". Mientras la sociedad patriarcal habla de explotación nosotras hablamos de cuidados. Mientras se aspira y se insiste en la necesidad de poseer más y más tierras hasta el acaparamiento total, nosotras hablamos de disponer de lo necesario y equitativo. Mientras nos represan los ríos, nosotras los abrazamos. Mientras nos venden semillas preparadas para ofrecer grandes cosechas, nosotras conservamos aquellas semillas que puedan reproducirse. Iridiani pone en su boca los argumentos de un feminismo campesino que, como vemos, habla de olvidar paradigmas de nuestra sociedad como el productivismo o el extractivismo a partir de una relación diferente entre los seres humanos y la naturaleza a la que pertenecemos. La economía crematísitica es una fórmula equivocada si lo que deseamos es asegurar una vida digna de ser vivida a todas las personas de este planeta.

Con Perla Álvarez, campesina dirigente de la Conamuri de Paraguay, coincido en el comedor. Es una estudiosa de la lengua guaraní, y mientras nos divertimos enumerando palabras de este idioma que ahora están en la lengua castellana, que si el jaguar, que si la mandioca o el ñandú, me explica que la sociedad guaraní era una sociedad igualitaria y que, por ejemplo, la palabra "jefe" no existe porque no se necesitaba; a excepción de cuando hay una guerra o batalla donde la comunidad designa a un líder provisional. De hecho, hoy día, dice Perla, en guaraní a los mandamases se les trata de tú. Aunque se les haga corregir, por la autoridad competente. Una explicación que me permite entender que, de nuevo, mirando a algunas sociedades campesinas, rurales o indígenas, aprenderíamos a cambiar también las relaciones entre los seres humanos, deshaciendo jerarquías firmemente instaladas, como los privilegios del hombre frente a la mujer, del patrón frente a sus subordinados o también de los mayores frente a los menores.

Esta es la propuesta que se abre paso aquí en Derio, en el País Vasco: el feminismo campesino popular. El movimiento al completo acepta el reto de analizarla y desarrollarla. Las tres palabras que dominan el mundo, capitalismo, patriarcado y racismo, ya no caben en los nuevos diccionarios.

La lluvia ha acompañado durante estos tres días. Asegurando cosechas.


Feminismo campesino y popular


Silvia Ribeiro*

De más de setenta países y 164 organizaciones llegaron mujeres campesinas a la Asamblea de Mujeres de La Vía Campesina (LVC) en el País Vasco, este 17 y 18 de julio. Con perspectivas y propuestas que sacuden lo establecido, no sólo en el injusto mundo que vivimos, también dentro de su propio movimiento. Feminismo campesino y popular llaman a esta identidad en construcción, que desafía al capitalismo y al patriarcado al mismo tiempo, rechaza todos los racismos, violencias, discriminaciones y xenofobias.

Es la quinta vez que se reúnen como mujeres de este movimiento –la articulación campesina global más extensa que haya existido– que del 19 al 22 de julio sostiene también su séptima conferencia mundial. Tanto jóvenes como mujeres han ido construyendo su espacio propio, convocándose en asamblea los días anteriores a la Conferencia de todo el movimiento. Desde allí discuten colectivamente sus aportes específicos, antes de integrarse como delegadas y delegados a la Conferencia general.

Muchas llegaron a esta V Asamblea de Mujeres por primera vez. La expectación y el entusiasmo se siente a flor de piel. La dedicación, casi magia, del colectivo autogestionario de intérpretes coatí, hizo posible la traducción simultánea en 11 idiomas: árabe, bahasa indonesia, castellano, coreano, euskera, francés, inglés, japonés, portugués, ruso y tailandés. Entre muchas otras cosas, esta arquitectura que hace posible tender puentes solidarios de comunicación entre tantas lenguas, permite una diversidad de miradas y experiencias que nutre y fortalece no sólo a las mujeres, sino a toda la Vía Campesina.

Son mujeres de todas las edades, campesinas, indígenas, trabajadoras del campo, pescadoras, pastoras, artesanas, migrantes. Todas trabajan por la soberanía alimentaria, todas tienen que luchar contra la discriminación y la violencia, que se manifiesta de muchas maneras. Desde los salvajes feminicidios y ataques a las campesinas que resisten en Honduras –ocho muertas en la lucha y mil 800 criminalizadas, detenidas, violentadas en años recientes– a la discriminación laboral y política en Europa, el silencio impuesto a muchas mujeres en regiones enteras, la persecución y desposesión de tierras, cultivos y casas a las mujeres en Palestina; el arco de injusticias se expande globalmente. Es una situación que afecta a las mujeres, no sólo campesinas.

Pero aquí la particularidad es la construcción de un feminismo campesino y popular, que por primera vez plantean asumir como tal en toda LVC. Un feminismo desde las mujeres del campo, con identidad campesina y desde la identidad y luchas de los pueblos.

Varias de las fundadoras de la Vía Campesina recuerdan que al origen, hace poco más de 20 años, había una sola mujer en el comité coordinador internacional (CCI). Era Nettie Wiebe, de la National Farmers Union de Canadá, con la energía de las muchas que la apoyaban. Llegó a la V Asamblea, a compartir su experiencia y también lo que considera los mayores desafíos. Recuerda que comenzaron pidiendo "mayor participación" para las mujeres en todas las instancias de La Vía Campesina. Los compañeros se fueron más allá y acordaron que las mujeres debían ocupar el 50 por ciento de los lugares en las instancias de coordinación y decisión (porque en LVC el cuerpo colectivo y pensante es mucho más que la suma de sus partes, muchas de las cuáles aún siguen en proceso de entender y asumir las reivindicaciones de género). La regla de paridad se hizo rutina en toda la organización. Sin embargo, debaten en esta Asamblea, la paridad no era una meta, apenas un camino. A muchas aún les cuesta ocupar los espacios que reclamaron, porque para poder hacerlo se requiere que todo el trabajo, tanto productivo como reproductivo y las tareas militantes sean compartidas, algo que muchas organizaciones locales y nacionales campesinas necesitan entender, integrar y apoyar. Entre los grandes desafíos, plantea Nettie Wiebe, está definir posiciones comunes frente al poder, definir más profundamente entre todas las regiones y diversidades de LVC qué es el feminismo campesino y qué tipo de lucha eligen como mujeres. Perla Álvarez, de la organización de mujeres campesinas e indígenas Conamuri de Paraguay, agrega: "el patriarcado repliega nuestro trabajo al ámbito privado, el capitalismo no lo reconoce, el racismo niega todas nuestras identidades". Por eso, continúa, "no es posible separar la lucha contra el capitalismo de la lucha contra el patriarcado y el racismo."

Una lucha que parte de reconocer las diversidades, geográficas, culturales, de género, por eso ya hay también sectores LGBTI en varias organizaciones campesinas, como el MST de Brasil y organizaciones de Vía Campesina en Europa. La diversidad sexual y de género también tuvo su espacio en el programa de la VII conferencia de LVC.

Las asambleas anteriores de mujeres de la Vía Campesina establecieron campañas globales por las semillas y contra la violencia, campañas que siguen y donde los ataques en éstos y otros temas recrudecen todo el tiempo. La V Asamblea de Mujeres decidió llamar a la primera conferencia internacional de mujeres del campo, no sólo para organizaciones de la Vía Campesina sino para establecer lazos de análisis, alianzas y caminos de lucha con muchas más mujeres rurales. Será todo un reto, que desde ya asumen con la misma energía, cariño y rebeldía que cultivan en este espacio.

*Investigadora del Grupo ETC

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“El derecho al territorio es la esencia misma de todos los derechos indígenas”

“Un indígena sin territorio es una especie de ser humano que no vale, casi inexistente”, afirma Julio Cusurichi Palacios, identificando la principal reivindicación que trajo a las Naciones Unidas en representación de la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD) de la Amazonía peruana.

La paradoja parece instalada en el casi infinito Parque Nacional Manu: a pesar de ser muy famoso a nivel internacional, conocido por guías de turismo y a través de manuales y enciclopedias, esconde la “realidad interna diaria de la violación de los derechos elementales de nuestros hermanos indígenas”. Nuestro objetivo más concreto, enuncia Cusurichi, es promover que se encuentre una política de conservación que tenga en cuenta los derechos los pueblos originarios.

El líder shipibo identifica así uno de los mayores problemas mayores que confronta la FENAMAD en la actualidad es la condición de vida de algunas de sus comunidades asociadas ubicadas dentro del Parque Nacional del Manu. Establecido en 1973, con más de 1 millón 700 mil hectáreas en los Departamentos de Madre de Dios y Cusco, fue declarado en 1987 patrimonio natural de la humanidad por la UNESCO.

“El drama es que esta reserva se creó sin consulta alguna a los pueblos Matsigenka que viven allí desde miles de años”, explica. “A tal punto, que las autoridades impusieron una Administración del área natural sin la participación de los pueblos que viven en sus territorios ancestrales”, denuncia Cusurichi que en 2007 obtuvo el Premio que otorga la Fundación Goldman a los defensores del medioambiente.

Un caso emblemático de la confrontación entre “la conservación de la naturaleza y los derechos esenciales de los pueblos indígenas. Nuestros hermanos están condenados a la caza y pesca para la subsistencia. Sin ninguna posibilidad de realizar otras actividades económicas y productivas que les permita vivir con dignidad, y sin acceso a educación multicultural, a la salud integral y a los derechos sociales básicos”, insiste el también presidente ejecutivo de los Comités de Áreas Naturales Protegidas de todo Perú.

Las reivindicaciones planteadas por los indígenas peruanos en el marco de la décima sesión del Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (10 al 14 de julio) exigen otra visión global. El desarrollo de un nuevo modelo de gestión del Parque; la creación de reales espacios de diálogo y cooperación entre las comunidades indígenas y las entidades del Estado; programas educativos interculturales y bilingües; y un programa integral de salud que reconozca también la medicina tradicional.

La solidaridad internacional

Para amplificar su voz los pueblos indígenas peruanos y de otros países del mundo cuentan con una activa solidaridad de la sociedad civil planetaria. La presencia de los representantes de FENAMAD en Ginebra ha sido posible gracias al apoyo de la Sociedad a favor de los Pueblos Amenazados (SPM).

“Nuestro sostén tiene como objetivo facilitarles encuentros, contactos, el cabildeo y que puedan brindar una información directa sobre su cotidianeidad”, enfatiza Julia Büsser, responsables de campaña de esta ONG con sede en Berna, Suiza.

Es esencial que puedan hacer visible sus prácticas y propuestas y que puedan explicar esa difícil contradicción que viven entre la conservación de la naturaleza y sus propios derechos como comunidades ancestrales. Y que se reconozca su aporte esencial a la protección del medioambiente, subraya.

“Abrirnos al mundo”

El Gobierno nacional solo mandató a su Ministerio de Cultura para dialogar con los pueblos originarios del Manu, señala Cusurichi. Pero sin promover mejoras reales en lo económico, en lo productivo. Ante esta insensibilidad ya crónica “adquiere una gran importancia el hacer escuchar nuestra voz en el terreno internacional. Venimos a presentar nuestra problemática y nuestras propuestas, hablar con autoridades mundiales y representantes de la sociedad civil”, señala el coordinador de la FENAMAD.

Reforzado en su iniciativa por entidades e instituciones inter-gubernamentales que han ido posicionándose a favor de las reivindicaciones de los indígenas peruanos. En 2007, la Comisión Internacional de Derechos Humanos (CIDH) dictó medidas cautelares (de protección) a favor de los Pueblos Indígenas en Aislamiento de Madre de Dios, en respuesta a una solicitud que había presentado FENAMAD en el 2005.

Victoria Tauli-Corpuz, Relatora especial de las Naciones Unidas para los Pueblos Indígenas, “ha insistido en diferentes ocasiones en que no se puede hablar de conservación natural sin tener en cuenta los derechos de los pueblos indígenas”, subraya Julio Cusurichi. Quien recuerda que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), la organización medioambiental más grande del mundo con sede en Gland, Suiza, “en un informe que acaba de presentar en junio de este año sostiene la misma posición, es decir que la conservación no puede oponerse a los derechos indígenas”.

“La lucha indígena, al servicio del planeta entero”

A pesar de lo complejo de la lucha de los pueblos originarios por sus derechos esenciales, “pienso que se han dado algunos avances y encuentro hoy muchos aliados que piensan igual y nos sostienen”, subraya el Premio Goldman 2007.

El problema principal “son los Gobiernos nacionales, los poderes económicos, las industrias extractivas que controlan los hidrocarburos, la madera, los recursos naturales y que no quieren entender que los recursos de la Amazonia son limitados”, enfatiza.

Por ello es importante, “sensibilizarlos, convencerlos, que no deben considerar nuestras reivindicaciones solo como la posición de los indígenas. Va mucho más allá: deben comprender que, si siguen explotando los recursos naturales de esta manera, los van agotar y todos sufriremos por igual las consecuencias”,

Espacios como el Mecanismo de Expertos del Medio Ambiente de la ONU; alianzas internacionales; la solidaridad en general, tienen la importancia de llegar a la conciencia ciudadana. Es fundamental comprender, concluye Cusurichi, “que las reivindicaciones y la movilización consciente de los pueblos indígenas tienen una repercusión mucho más amplia que nuestro espacio local. Son aportes importante para el conjunto de la ciudadanía del planeta entero”.

Sergio Ferrari, en colaboración con swissinfo.ch

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Presos políticos palestinos finalizan hoy 41 días de huelga de hambre

Israel tuvo que acceder a las demandas de los presos liderados por Marwan Barguti y Ahmad Saadat.


Despues de 41 dias, los cientos de presos palestinos que llevaban a cabola huelga de hambre desde el 17 de abril en cárceles israelíes pusieron fin hoy a su protesta, tras haber obtenido promesas de mejora de las autoridades carcelarias israelíes.


A pesar de la manipulación israelí y confinar a los líderes de la huelga en celdas de aislamiento, Israel fue obligada a negociar con los líderes y aceptar las condiciones humanitarias exigidas por los huelguistas.


Hasta el viernes a las ocho horas de la mañana, la administración penitenciaria israelí aseguraba que no se podía hacer ninguna concesión. Sin embargo, dos horas más tarde todo cambió e Israel tuvo que reconocer el acuerdo que es considerado como una victoria para los presos políticos palestinos.


Según los israelís, la negociación fue acordada con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y no con los representantes y lideres palestinos encarcelados, lo que no corresponde a la realidad y que fue categóricamente desmentido por los presos palestinos.


El acuerdo, entre otras demandas, prevé que los presos políticos palestinos puedan recibir dos visitas al mes. Esta era una de las principales reivindicaciones de los huelguistas, que antes de la protesta solo podían tener una sola visita mensual y en la mayoría de las oportunidades esta visitas era negada por Israel.


No obstante, los líderes palestinos y todos los presos estarán en estado de alerta, ya que es costumbre de Israel no respetar los acuerdos firmados. De hecho, el ministro de seguridad sionista Gilad Erdan ha declarado hoy que no respetará el acuerdo firmado con los lideres palestinos encarcelados.


Hoy más de 6.800 presos palestinos se encuentran encarcelados por Israel, solo debido a sus actividades de resistencia contra la ocupación militar de sus tierras y las permanentes y sistemáticas violaciones a los derechos humanos que Israel comete en contra de la población palestina bajo ocupación.


Entre los presos hay centenares de mujeres y niños.


Las condiciones de los presos es un tema particularmente sensible para los palestinos: Se estima que un millón de palestinos estuvieron en prisiones israelíes desde la ocupación militar de Cisjordania y Gaza en el año 1967.

Fuente: Corresponsal de PalestinaLibre.org en Jerusalén – Palestina

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¿Por qué los capitalistas sí cambian cómo hacer la explotación y nosotros no cambiamos cómo luchar para salvarnos en esto?: Subcomandante Moisés

Lo que les voy a platicar no es lo que creo, sino lo que nos platicaron nuestros bisabuelos y abuelos y bisabuelas y abuelas.


Platiqué con uno de nuestros bisabuelos que, él dice, que tiene 140 años. Según yo, mi cálculo, por ahí de los 125 años. Tiene uno que estar ya muy pegado en el oído, para que te escucha lo que le preguntas.


Más o menos como veinte y tantos, entre bisabuelos y bisabuelas, que platiqué con ellos. Les estuvimos preguntando –porque estaban ahí compañeros del Comité Clandestino también— y, entonces, resulta que la parte que como estaba diciendo el Sub Galeano, viene una parte real de lo que nos platicaron ellos y ellas.


Por ejemplo, la teja que le hacían antes a los finqueros –o sea los dueños de las haciendas, los hacendados, el patrón como dicen ellos–, tienen por tarea que tienen que entrar costales de excremento del caballo. Y eso lo secan. Después de haber secado, los hacen polvo con un garrote de palo, los abollan. Y para eso, entonces, lo mezclan con el lodo para hacer la teja, para hacer los ladrillos o los adobes con los que se les construyó su casa a los patrones, los hacendados.
El bisabuelo dice que él se acuerda, porque es por tarea. Tarea quiere decir que tienen que entregar tantos costales cada uno de ellos. Lo que hacían es que aun cuando hace ratito había deshecho el caballo, la tienen que traer, escurriendo el agua en sus espaldas. La cosa es que es de entregar los costales de tarea que pide el patrón.


Entonces, aprendieron de ahí también para hacer sus casitas de ellos. Igual los usaron. Le dicen pared de lodo, bajareque, se le dice. Entonces, igual aprendieron pues ellos, pero es más chiquito, de doble.


Entonces, lo que les voy a platicar más es de ahí de donde viene la idea nuestra, como zapatistas que somos, que vemos y lo estudiamos cómo es que estamos ahora de los que nos explotan. Entonces, en resumido se los voy a decir porque eso es lo que nos va a ayudar a entender lo que pasó antes y cómo estamos hoy, y cómo será que seguirá.
Entonces, dicen nuestros abuelos, bisabuelos, bisabuelas y abuelas: el patrón es el dueño de las fincas, muchas fincas, muchas haciendas. Todos los patrones tienen sus caporales, sus mayordomos y sus capataces. Esos tres, cuatro con el patrón.


Nos cuentan que de las fincas hay de 15 mil, de 20 mil y de 25 mil hectáreas. Y que hay fincas de diferentes trabajos. Hay fincas, es un solo trabajo, cafetalera. Y hay fincas que son cafetalera, ganadería, de maíz, de frijol, de caña... diferentes trabajos pues.


Nos cuentan también su modo de cómo explotar. Nos cuentan de que hay finqueros, terratenientes o latifundistas que nunca les pagaron nada. Todo el tiempo de su vida se lo entregaron al trabajo. Otros nos cuentan que sólo el día domingo se lo daban para ellos; todos los demás días son para el patrón. Nos cuentan otros que les daban una semana para el patrón y una semana para ellos. Es una maña, es un truco, porque –nos cuentan– de que esa semana que supuestamente es para ellos, nuestros bisabuelos y bisabuelas, nos cuentan de que de lo que cosechan, de lo que encuentran esa semana (ya sea frijol, maíz, algunos animalitos que van juntando), a la hora de que venden tienen que darle la mitad al patrón y les queda pues la otra mitad.


Nos cuentan de que cuando el patrón quiere ver si está completo su ganado, tienen que ir a traerlo, acarreando pues los animales y encorralarlos. Nos cuentan de que, entonces, si falta alguno de sus animales del patrón, tienen que salir a buscarlo los encargados y tienen que entregarlo vivo o muerto. ¿Cómo pide el patrón, o sea el terrateniente, de que lo comprueba que está muerto? Tiene que traerle el pedazo del cuero, para que entonces el patrón se dé cuenta de que sí está muerto ya su animal. Si no los encuentran, tienen que buscarlos hasta que los encuentran ya sean vivos o muertos.
Y el patrón, cuando los saca a vender, entonces los organiza por grupos a los trabajadores, llevando tantas cabezas de animal. Ya sea de diez, veinte personas, hombres, con tantas cabezas de animal que tienen que llevar. El patrón los cuenta antes de salir y el patrón los cuenta al recibir donde quiere que llegue el animal. Cada persona tiene que entregar completo. Si no lo entrega completo, ellos lo tienen que pagar o el que está encargado.


Nos cuentan que el corral, cuando el patrón así lo quiere, es hecho de piedra, el corral. Y si no, es con madera labrada con hacha. Y dicen que tiene que ser madera de puro corazón. Quiere decir que es lo más duro de la madera, para que no se pudra luego. Entonces, no aceptan que sea tierno. El patrón no los recibe.


Nos cuentan también que cuando saca a vender a los puercos (no el patrón, sino el animal: los cuches, los marranos pues), igual lo hace como con el ganado. Nada más que ahí sí hay diferencia, dicen los abuelos y los bisabuelos. Dicen que tienen que llevar la partida en la noche, porque sienten calor los marranos. Entonces, su lámpara, su foco, como decimos nosotros, es el ocote. Llevan tercios de ocote para que sea su lámpara para caminar de noche. Igual, con cantidades de puercos de cada encargado. Y si es que entonces quieren avanzar de día, tienen que llevar cargando el agua para mojar a los marranos, o sea, para enfriarlos para que no sufran el calor.


Nos cuentan que las mujeres, las abuelas y las bisabuelas nos cuentan de que el patrón tiene su forma de cómo quiere. Por ejemplo, dicen las abuelas y las bisabuelas que cuando es trabajo fuerte tienen que ir las mujeres casadas. ¿Cuál es su trabajo? Moler café, moler sal por bultos. Y entonces nos cuentan que ahí van las mamás con sus hijos y para moler la sal tiene que ser con el metate de piedra. Y ahí están los caporales, los mayordomos y los capataces, y la patrona y el patrón. Ahí llevan su bebé y no dejan que atienda al bebé que está en su espalda llore y llore y llore, porque está ahí el patrón y ella tiene que sacar su tarea. Entonces, hasta que al patrón o la patrona se le viene su gana de ir al baño, es cuando aprovecha la mamá para amamantar a su hijo.


Nos cuentan que el patrón pide de que se vayan puras muchachas para atender ahí en su casa en la hacienda, para diferentes trabajos. Pero una de sus mañas del patrón es que escoge a una muchacha y le dice: “tú, quiero que vayas a tenderme la recámara”, las cobijas. Y a la hora que entra la muchacha, ahí va también el patrón a violarla. Pero, entonces, las escoge. Y nos cuentan también que si quiere, las agarra.


Nos cuentan también eso que ya les dije de que están moliendo el café, de que están moliendo la sal, la paga que le daba el patrón eran tres pedazos de carne de res, pero de las que están muertas. Ésa es la paga.


Nos cuentan también que a los niños también les dan trabajo. Nadie se salva de eso. Le dicen “portero”, pero no el portero de fútbol sino así le pusieron el nombre pues “portero”. Su trabajo de esos niños de seis años es moler el nixtamal sin calidra, que es para los perros, los puercos y los pollos. Terminando eso tienen que cargar agua, que muchas veces lo hicieron en sus espaldas con un barril, dicen. El barril es de madera que se le saca, se le hace un hueco, un hoyo, lo perforan pues. De 18 a veinte litros caben en ese barril. Es lo que tienen que cargar los niños, para que el patrón lave sus manos, la use para bañarse, para lo que quiera pues. Terminando eso, se encargan de traer leña. Terminando de traer leña, se encargan de desgranar el maíz.


Nos cuentan también que los viejitos, los que ya no pueden trabajar en el campo, las viejitas... nadie se salva. Los viejitos van a ir a traer una planta que le llamamos “ixchte”. Entonces, de lo que se encargan los viejitos es de rasparla para que salga el hilo. Un grupo se encarga de esto, de rasparlo. Y otro grupo de los viejitos se encarga de hacerlo hilo, en lazo. Y otro grupo de los viejitos se encarga de hacer las redes. Así está pues en serie el trabajo de los viejitos. ¿Y las viejitas? Un grupo se encarga de deshilachar el algodón. Y otro grupo se encarga de hacerlo en hilo y otro grupo se encarga de tejerlo para hacer manta. Y ese pedazo de manta que es la que después compran nuestros bisabuelos, nuestras bisabuelas, para taparse. Nos cuentan que la ropa que usaron era nada más para taparse la parte principal, nada más, no es así como estamos ahora.


Nos cuentan del castigo. El castigo, tienen de varias maneras. Una es que el patrón desde antes tiene revuelto el maíz con el frijol. Entonces, el patrón lo que hace es que los riega ahí en la tierra y te dice que tienes que separar el maíz y el frijol. Sabe –así nos cuentan— el patrón que no vas a poder. Porque además te da el tiempo. Y el tiempo que te da el patrón, dice: “yo voy a escupir, en el tiempo que se seca mi saliva, es el tiempo en que quiero que separes el maíz revuelto con el frijol”. Pues ¿uno cómo le va a hacer?


Entonces, como uno no puede con ese tipo de castigo, ahí al lado está preparado el terreno, donde tiene juntado el patrón piedritas. Ahí en ese lugar es donde uno se va a hincar, porque no pudiste separar el frijol revuelto con el maíz. Ahí vas a hincarte. Y no tienes que levantarte hasta el momento en que se le antoja al patrón. Si es que te levantas, es que no estás aceptando tu castigo. Entonces, si tú aguantas eso, entonces ahí es donde viene el chicote. Lo voy a decir tal cual como dijeron los abuelos. Dijeron de que entonces el patrón, cuando se les moría un toro, le sacaban la verga del toro y la secaban y ésa es la que usan para chicotear a sus trabajadores. Entonces, a la hora de que estás hincado ahí, viene el patrón a chicotearte y no tienes que levantarte, porque dicen –nos cuentan— que si te levantas, te va peor. Y dicen –nos cuentan— que tienes que levantarte por el dolor del chicote que te están dando y por el dolor de las rodillas que ya no aguantas y tienes que levantarte.


Y a la hora que te levantas, ahí están ya los caporales, los mayordomos y los capataces que son los que te agarran y te amarran las dos manos y los pies a las vigas de la casa hasta que al patrón se le acaba su gana de chicotear o hasta cuando se dan cuenta de que –como dicen los abuelos— queda uno mallugado. Eso quiere decir que te quedas desmayado, inconsciente ya. Entonces, hasta ahí te deja ya el patrón.


Nos cuentan que los trabajos que se hacen todo es por tarea. No hay nada que no sea por tarea lo que se hace. Y todo con los caporales, con los mayordomos y con los capataces. Nos cuentan por ejemplo del cafetal. Cuando es tiempo del corte del café, todos y todas y es por tarea la cantidad que tienes que entregar. Y los niños que no pueden, no alcanzan pues las matas del café donde está el grano, su trabajo es levantar todo lo que está caído. Cuando ya no es tiempo de cosecha del café, vienen los distintos trabajos: un grupo se encarga de limpiar el cafetal, o sea, el monte; otro grupo se encarga de lo que le dicen “encajado”, o sea, a cada mata de café tienen que hacerle un cajón donde le van a poner el abono; otro grupo se encarga de la limpiada de la mata del café, porque la mata tiene montecitos en su tallo y entonces tienen que quitarlos todos. Y dicen nuestros abuelos y bisabuelos –nos cuentan— de que la mano no puede, entonces, lo que hacen es que queman el olote del maíz, porque sale como su filito a la hora que se quema y con eso lo tallan, porque pasa el capataz a checar si queda bien. Y si no, tienes que volver. Y si no, al castigo.


Nos cuentan también que otro grupo se encarga de podar el café; no deben de estar bejucos ni montes en la mata del café. Nos cuentan también que hay otro grupo de “desombrada”, le dicen. O sea que si hay árboles arriba, tienen que quitar la sombra; sólo lo necesario, como dice el patrón.


Nos cuentan también de que en todas las fincas que hubo, que hay –porque sigue habiendo todavía— siempre está ahí la ermita, le dicen. Entonces, a la hora de que se van a su rezo, en esas sillas y bancas que hay ahí en ella no pueden sentarse nuestros bisabuelos. Si es que entonces están sentados ahí, los sacan a empujones. Y el sacerdote ahí lo está mirando; no dice nada. Sólo se sientan ahí los que son patrones o los que son mestizos. Y si quieren sentarse ellos, es el piso.


En las ciudades –nos cuentan– no permiten de que van a ir a vender lo poco de lo que tienen nuestros bisabuelos, nuestras bisabuelas. Nos cuentan de que es porque la ponen fea la ciudad. No permiten que se vayan en el centro. Entonces lo que hacen los mestizos es que tapan la orillada de la ciudad. Ahí les quitan todo cuando quieren hacerlo y si no les pagan lo que ellos quieren.


Nos cuentan los bisabuelos que en esos tiempos no existe carretera, mas que carreta con caballo. Entonces, cuando su mujer del patrón quiere ir a la hacienda, a la finca, no usa el caballo con la carreta, que porque “el animal es animal, no piensa”. Puede sufrir un accidente su mujer del patrón. Entonces, lo que hacen, igual: un grupo se van a la ciudad a traer cargando a su mujer del patrón. Pero aparte tienen que traer mercancía, entonces, se va un grupo y se turnan pues la carga. Y llegando en la hacienda, en la finca, se le pregunta a la mujer si no le pasó nada. Y aparte le preguntan a los que fueron de cargadores si es que no hubo algún accidente. Así para llegar y así para el regreso.


Así un montón de cosas más que nos contaron. Por ejemplo, ahí nos mostraron el centavo que les pagaban antes. Nos cuentan que cuando el patrón empezó a querer pagar un poco, que ganaban un centavo al día. Nos mostraron. Nos dijeron también de que ya no aguantaban los maltratos que les hacían. Dicen que, entonces, trataron de organizarse, de buscar tierra a donde ir a vivir. Entonces, los patrones, los terratenientes llegan a saber de que se escapan de la finca y empiezan a investigar a dónde fueron. Y nos cuentan los bisabuelos de que entonces son los mismos patrones que se disfrazan de ser soldados. Ellos van a ir entonces a desalojar, a destruir, a quemar, pues la casita que están construyendo, donde quieren vivir los bisabuelos y las bisabuelas.


Nos cuentan que así les pasó. Y es ahí donde le descubrieron que el patrón –porque uno de los bisabuelos había pasado en varias fincas ya— estaba disfrazado de soldado. Y nos cuentan de que les destruyeron las chocitas que tienen y los reunió a los que fueron a hacer el poblado y les dijeron: “¿quién encabezó esto?” Así dijeron los soldados: “¿quién encabezó esto? Si ustedes no van a decir quién lo encabezó, todos ustedes van a tener que ser castigados”. Entonces, ahí fue donde dijeron: “fulano de tal”, el que encabezó de huirse de la finca, de buscar dónde vivir. Entonces le dijeron: “vas a pagar 50 pesos”. Y nos cuentan de que para encontrar 50 pesos –el año les dije porque está diciendo el bisabuelo que tiene 140 años, quiere decir que 140 años atrás de hoy que estamos hablando–, entonces, nos dicen que para encontrar 50 pesos tiene que ser un año para encontrar 50 pesos.


Entonces se dieron cuenta de que está difícil de que alguien quiere encabezar para poder salvarse del sufrimiento. Pero también nos contaron de que entonces se dieron cuenta de que está así, entonces, lo que hicieron fue no decir quién fue, sino el grupo. Volvieron a construir... a buscar otro terreno pues y a construir sus casitas, pero ahora sí, todos son ellos los que se dirigieron. Nadie más de que alguien fue quien encabezó. O sea, se pasaron de colectivo. Es así como empezaron a lograr dónde vivir.


Entonces, ¿por qué estamos platicando esto? Nosotras, nosotros, las, los zapatistas vemos que hoy estamos entrando de nuevo en esto. En el capitalismo hoy no existen países. Así lo vemos. Lo va a convertir en finca al mundo. Los va a hacer en pedazos como de por sí así está, que decimos que el país México, el país Guatemala –como decimos–. Pero va a ser un grupo nada más de patrones-gobierno. Todos esos que dicen que es gobierno de Peña Nieto... Nah, nah... decimos nosotros. No es gobierno ya. Porque el que manda ya no es el que manda. El que manda son el patrón capitalista. Esos gobiernos que se dicen: el de Peña Nieto, el de Guatemala, que el de El Salvador y todo lo demás son capataces. Los mayordomos: los gobernadores. Los presidentes municipales son los caporales. Todo está al servicio del capitalismo.


Vemos de que entonces no se necesita mucho que estudiar de cómo darse cuenta de cómo está. Porque entonces, por ejemplo, esa ley, esa nueva ley de la estructura, nueva ley estructural que hicieron ya aquí en México, nosotros no lo creemos que son que lo hicieron los diputados y los senadores. No lo tragamos nosotros eso. Eso lo dictó el patrón: el capitalismo. Porque ellos son los que quieren hacer de nuevo, como lo hicieron sus tatarabuelos de ésos también. Pero ahora sí más peor.


Por eso hablamos en el principio de eso. Estamos hablando de que, por ejemplo, Absalón Castellanos Domínguez, el ex general, tenía fincas aquí en Chiapas y tenía finca o tiene finca en Oaxaca. Estamos hablando de 5 mil, de 10 mil hectáreas. Aquí, el capitalismo ahora, una finca, cuando el patrón capitalista dice: “voy en mi finca la mexicana, voy en mi finca la guatemalteca, voy en mi finca la haitiana, voy en mi finca la costarricense... todos los que son países capitalistas subdesarrollados va a ser la finca.


Quiere decir que el mundo lo va a hacer en finca el capitalismo, el patrón, el que quiere gobernar, la que quiere gobernar, si es que lo vamos a permitir. Y nuestra pregunta de ahí nosotros, nosotras, zapatistas: ¿por qué ellos –o sea los capitalistas–, por qué ellos sí cambian de cómo hacer la explotación? ¿Por qué nosotros no cambiamos de cómo luchar para salvarnos en esto?


Por eso les platiqué qué hicieron nuestros bisabuelos, a donde venimos los indígenas. Nos dijeron eso de que entonces fallaron cuando dijeron eso de que “fulano de tal nos dirigió”. Pero no dejaron. Buscaron una forma de seguir luchando para salir de donde está el patrón, y dijeron: “nadie nos dirigió”, “todos somos nosotros”.


Entonces, ¿por qué nosotros ahora? Porque el capitalismo ahora ya no sólo nosotros los que somos indígenas estamos sufriendo aquí en el mundo. Estamos sufriendo, ahora sí, del campo y de la ciudad. Es decir, indígenas y no indígenas. Entonces, ¿qué vamos a hacer?


Acá nosotros, las, los zapatistas que vivimos así pues ¡en la mierda del capitalismo! Que aún estamos luchando, que seguimos luchando y vamos a seguir luchando... Chiquito como estamos, pero estamos mostrando de que entonces –como nos enseñaron los bisabuelos— de que sí hay forma de cómo. Estamos con nuestra chiquita libertad. Falta pues que liberemos a México. Pero decimos que pues, entonces, ¿cómo nos vamos a liberar en el mundo?
Pero aquí, en este pedacito de mundo, en Chiapas, tienen su libertad los compañeros y las compañeras para lo que se les antoje hacer. Tienen en sus manos todo lo que significa el ser autónomo, independiente.


Pero, ¿cómo vamos a hacer?, ¿qué vamos a hacer? Porque ahora vemos eso que estamos diciendo de que el mundo se va a convertir, quiere convertirlo en su finca el capitalismo.


Entonces, ahí lo ven, ahí lo piensan, ahí lo analizan. Véanlo en donde viven, en donde están, si no están ahí en la mierda del capitalismo y qué hacer ahí con eso. Porque eso es lo que está haciendo el capitalismo ahora.
Palabras del Subcomandante Insurgente Moisés, miércoles 12 de abril de 2017.

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Tres muertos dejó la violencia en Venezuela

Las autoridades venezolanas detuvieron a Iván Alexis Pernía Avila, presunto responsable del crimen de una joven que recibió un disparo en la cabeza. Otro joven y un militar murieron en el marco de los choques callejeros.

 

Las marchas contra el gobierno de Nicolás Maduro volvieron a Venezuela, por segundo día consecutivo y después de una jornada marcada por la violencia, con la intervención de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) reprimiendo las protestas opositoras en Caracas con gases lacrimógenos. Las autoridades venezolanas detuvieron a Iván Alexis Pernía Avila, presunto responsable del crimen de Paola Ramírez Gómez, la joven que recibió un disparo en la manifestación opositora del miércoles en San Cristóbal, Táchira. En el marco de la investigación por ese crimen, el ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Néstor Reverol, aseguró que Pernía Avila milita en el partido Vente Venezuela, de la ex diputada opositora María Corina Machado. Los choques callejeros que el miércoles protagonizaron opositores y oficialistas dejaron como corolario tres muertos –dos civiles y un militar–, 62 heridos y 312 detenidos, confirmó ayer el Ministerio Público. Con esos datos, nueve son las víctimas en las protestas efectuadas en diversas ciudades de Venezuela en lo que va de abril.

 


En la manifestación de ayer, los antichavistas, que estuvieron encabezados por el diputado Jorge Millán, se congregaron en la zona de Paraíso con la intención de marchar nuevamente hacia la Defensoría del Pueblo. “La Guardia Nacional ha evitado que la gente se concentre pero aquí estamos igual, para que la gente llegue y vamos a seguir insistiendo en llegar a la Defensoría, porque esos magistrados que violaron la Constitución tienen que ser destituidos”, dijo Millán, y apuntó a miembros de las fuerzas de seguridad por lanzar gases lacrimógenos contra los manifestantes. El legislador se refirió a los integrantes del Tribunal Constitucional, a quienes el Parlamento, de mayoría opositora, acusa de promover un golpe de Estado por haber asumido responsabilidades del Legislativo.


Las fuerzas de seguridad también impidieron el paso a manifestantes que marcharon en San Bernardino y Santa Mónica, puntos de concentración de la oposición ubicados al norte y el oeste de Caracas. “En Santa Mónica un contingente de GNB y PNB golpeó y dispersó con lacrimógenas a manifestantes que empezaban a concentrarse”, denunció Tomás Guanipa, diputado de la Unidad Democrática. Lilian Tintori, esposa del líder encarcelado Leopoldo López, advirtió que todo el oeste de la capital venezolana se encontraba militarizado y que los uniformados estaban reprimiendo a los manifestantes.


La protesta de ayer fue continuación de la del miércoles, donde hubo tres muertos. Los estudiantes Carlos Moreno, de 17 años, y Paola Ramírez, de 23, fueron baleados en la cabeza en Caracas y San Cristóbal, respectivamente. El sargento segundo de la GNB, Niumar San Clemente, recibió un disparo de un francotirador en la perfiferia de Caracas, comentó el defensor del Pueblo, Tarek William Saab.


Asimismo, el Ministerio Público reportó 62 heridos en las protestas que, según afirmó, se registraron en el área metropolitana de Caracas y en 14 estados del país. Hasta el comunicado de la fiscalía se conocían reportes parciales de heridos en algunas ciudades o regiones. Por otra parte, por los hechos de ayer fueron detenidas 312 personas, según el Ministerio Público, o 565 según la ONG Foro Penal Venezolano, que usualmente releva casos de opositores arrestados o encarcelados por el gobierno.


En su cuenta de Twitter, Saab anunció que fue detenido un hombre al que identificó como Iván Alexis Pernía Avila y del que dijo que confesó ser autor del asesinato de Ramírez. Ante la afirmación del ministro de Interior y Justicia, quien señaló que Pernía Avila milita en el partido opositor Vente Venezuela, la líder de esa fuerza, María Corina Machado, rechazó las acusaciones a través de su cuenta de Twitter y dijo que los funcionarios del gobierno usan el asesinato de una venezolana, del cual son responsables, para calumniar. “Así es esta dictadura criminal”, lanzó la ex diputada. En tanto, vecinos de San Cristóbal aseguraron que Ramírez había sido baleada por miembros de “colectivos” que iban “motorizados”, como se llama en Venezuela a los integrantes de organizaciones sociales chavistas que generalmente se desplazan a bordo de motocicletas.


La crisis política que atraviesa Venezuela golpeó ayer la puerta de las Naciones Unidas. Su secretario general, António Guterres, se mostró preocupado por los choques durante las protestas. “Pedimos realizar todos los esfuerzos para reducir la tensión y evitar nuevos enfrentamientos”, exigió Guterres desde Nueva York. También pidió que el Gobierno de Maduro y la oposición inicien un diálogo constructivo, e instó a tener “gestos concretos de todas las partes implicadas para reducir la polarización y crear las condiciones necesarias para que los desafíos del país puedan ser resueltos”.


Amnistía Internacional se sumó a la preocupación del secretario de la ONU. Ayer volvió a pedirle al gobierno de Venezuela que garantice el derecho de su población a protestar pacíficamente y alertó que la espiral de violencia en las manifestaciones puede sumergir al país en una crisis de difícil retorno. “Salir a la calle en un día de manifestación en Venezuela no debería ser una sentencia de muerte”, señaló la directora para las Américas de AI, Erika Guevara-Rosas, luego de que se difundieran informes donde se supo que al menos tres personas perdieron la vida en las manifestaciones. Amnistía sostuvo, además, que las autoridades deben investigar de manera urgente las denuncias de abusos a los derechos humanos cometidos durante las protestas.

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Viernes, 14 Abril 2017 08:12

El capitalismo es poder, no economía

El capitalismo es poder, no economía

La frase pertenece al dirigente kurdo Abdullah Öcalan, extraída del segundo tomo del Manifiesto por la Civilización Democrática, que tiene como subtítulo "La Civilización Capitalista. La era de los dioses sin máscara y los reyes desnudos". La obra, cuya traducción al español verá la luz estos días, forma parte de la defensa del líder kurdo, preso en la isla Imrali, en el mar Negro, en Turquía. El pensamiento de Öcalan es insumiso, no se somete a jerarquías prestablecidas ni acepta dogmas universales. Es el tipo de pensamiento que necesitamos en este periodo de caos sistémico, ya que las ideas heredadas están mostrando escasa utilidad para orientarnos en la tempestad.

De su reciente libro quisiera destacar tres aspectos, aunque no son suficientes para agotar el conjunto de los aportes de la obra. El primero es su crítica frontal al economicismo, una de las peores plagas intelectuales que están parasitando a los movimientos anticapitalistas. Inicia ese capítulo con un potente análisis sobre la propuesta evolucionista que defiende "el nacimiento del capitalismo como resultado natural del desarrollo económico". Como se sabe, quienes postulan esa tesis piensan también que el fin del capitalismo será producto de la misma evolución de la economía que lo trajo al mundo. Por el contrario, Öcalan afirma que el capitalismo es hijo de una tradición muy antigua, que se afirma en el poder militar y político para usurpar los valores sociales, hasta convertirse en la formación social dominante en Europa en el siglo XVI. Entre los valores sociales usurpados, destaca "la mujer-madre por el hombre-fuerte y el grupo de bandidos y ladrones que le acompañan".

Criticar al economicismo supone, en la misma línea, la crítica del evolucionismo, sea lineal o por saltos. Una sencilla afirmación hecha luz sobre este tema: "En las guerras coloniales, donde se realizó la acumulación originaria, no hubo reglas económicas". Se enfoca contra la economía política, a la que considera "la teoría más falsificadora" que fue "creada para encubrir el carácter especulativo del capitalismo".

A lo largo de toda su obra, pero en especial en los apartados sobre el capitalismo, se apoya en Fernand Braudel, con quien coincide en señalar que es la negación del mercado por la regulación de precios que imponen los monopolios.

En este punto aparece el segundo aspecto a destacar, cuando sostiene que el capitalismo no se identifica con la producción ni con el crecimiento económico, porque no es economía. "El capitalismo es poder, no economía", asegura Öcalan. Es evidente que existe una economía capitalista, pero el sistema capitalista es un monopolio de poder que se impone desde fuera a la economía, según sostiene en este capítulo esclarecedor. El capitalismo utiliza la economía, pero es el poder, la fuerza concentrada, lo que le permite confiscar el plusvalor y los excedentes.

En consecuencia, considera que la obra principal de Marx, El Capital, "funciona como un nuevo tótem que ya no es útil para los trabajadores", porque delimita el capitalismo al terreno de las "leyes" de la economía, un punto que comparten todos los reformismos desde hace mucho tiempo.

El tercer aspecto que me parece importante es considerar al Estado-nación como la forma de poder propia de la civilización capitalista. Un breve paréntesis: dice "civilización" capitalista porque la considera en su integralidad, incluyendo todas las variables articuladas, desde la economía y la cultura hasta la geopolítica y la sociedad. En consecuencia, dice que la lucha anti-estatal es más importante que la lucha de clases; y esto es una suerte de golpe al mentón para quienes nos formamos en Marx. Por eso mismo, afirma que es más revolucionario el trabajador que se resiste a ser proletario, que lucha contra el estatus de trabajador, porque "esa lucha sería socialmente más significativa y ética".

En las páginas finales de este tomo afirma que "los conflictos en realidad surgen entre conjuntos sociales; entre la sociedad estatal y las sociedades democráticas". En suma, el Estado es uno de los nudos a desatar, no el espacio de llegada de la lucha social.

Va más lejos. Sostiene Öcalan que Estado y poder son cosas diferentes, que "el poder contiene al Estado, pero es mucho más que el Estado". En este punto advierte que el pensamiento antisistémico está necesitando investigar a fondo las formas de Estado y en particular el Estado-nación, temas que Marx no pudo o no quiso abordar.

Rechaza la toma del Estado porque pervierte a los revolucionarios y piensa que la crisis del movimiento antisistémico no puede desligarse de la opción estatal. También rechaza el concepto de hegemonía. “La esencia de la civilización estatal –escribe Öcalan– es la hegemonía sobre la sociedad”. Pero la hegemonía implica poder y éste supone dominio, "que no puede existir sin el uso de la fuerza".

Es muy interesante que llegue a esta conclusión en franca oposición a pensadores como Gramsci, recuperado por toda una camada de intelectuales progresistas que hacen malabarismos teóricos para separar poder de dominación. Los monopolios de poder (Estados) así como los monopolios económicos (privados o estatales) se imponen sobre la sociedad y la asfixian. Por eso hay que alejarse de esas formas de relación social.

"Al final, se comprendió que detentar el poder era lo más reaccionario del capitalismo, contra la igualdad, la libertad y la democracia, pero ya se había producido un importante retroceso, era la misma enfermedad histórica por el poder que había sufrido el cristianismo", escribe en las Conclusiones. Un pensamiento crítico, anticapitalista, anti-estatal y anti-patriarcal centrado en Medio Oriente, formulado desde la resistencia a sus poderosos enemigos.

Es imposible vencer con las armas del enemigo, nos dice Öcalan. Sin embargo, esta sencilla convicción no puede ser aceptada, sin más, como verdad revelada: cada generación deberá descubrir sus verdades con base en la propia experiencia. Por doloroso que sea.

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La tierra es la paz de los campesinos en Paraguay

“Sin tierra no habrá paz”, fue el lema de la 24ª. Marcha Campesina que ocupó Asunción el 29 de marzo, en una nueva y multitudinaria movilización protagonizada por la Federación Nacional Campesina (FNC), que en esta ocasión contó con el apoyo activo de los estudiantes, movilizados contra la corrupción, y de los pobladores de los Bañados, que resisten los desalojos y la especulación inmobiliaria.


Mientras los campesinos se concentraban en las cabeceras departamentales, la derecha y la izquierda protagonizaban una vergonzosa pelea para instalar la reelección modificando la Constitución, que se saldó con el incendio parcial del parlamento, decenas de detenidos y un militante liberal muerto por la policía. Una pelea entre el actual presidente colorado neoliberal, Horacio Cartes, y el opositor Partido Liberal, en la que se involucró el “progresista” Frente Guazú que postula a Fernando Lugo a la presidencia.


El Frente Guasú apoya la reelección para hacer posible que Lugo, al que las encuestas lo dan ganador, pueda presentarse a las elecciones de 2018. El otro sector de la izquierda, Avanza País, pretende postular al actual alcalde de Asunción, Mario Ferreriro, a la presidencia, y acusa de “traidores” al Frente Guazú por hacer alianza con el neoliberal y corrupto presidente Cartes.


Ante esa realidad, la FNC tomó distancias de esa puja primaria por conseguir un lugar en el Estado paraguayo, uno de los más corruptos del continente. Para evitar que su marcha fuera instrumentalizada por alguno de los sectores, la secretaria general de la FNC, Teodolina Villalba, manifestó su rechazo a la participación electoral.


“El electoralismo está mal, porque la participación consiste solamente en votarles y durante cinco años no podés opinar siquiera”, dijo durante la marcha, asegurando que la participación real se produce cuando el pueblo organizado opina y debate. “Como organización no nos prestamos a eso, porque venimos por nuestro propio sacrificio, autofinanciado y en torno a aun objetivo de denunciar las injusticias que vivimos en el campo”.


La FNC se define autónoma y considera al campesinado organizado como “sujeto político capaz de dirigir su propia emancipación”. Como parte de sus prácticas autónomas, “el autofinanciamiento” es la guía de todas sus acciones y movilizaciones, como puede leerse en su página fnc.org.py/, lo que los diferencia de las organizaciones clientelares que para movilizarse dependen de los fondos del Estado o las ONGs.


La FNC surgió en 1991 recogiendo la rica historia de las Ligas Campesinas que fueron duramente reprimidas por la dictadura de Alfredo Stroessner en la década de 1970. En estos 26 años han realizado 24 marchas a Asnucnión, pero sobre todo recuperaron casi 300 mil hectáreas en base a la ocupación de latifundios. En esas tierras recuperadas crearon 40 asentamientos donde miles de familias campesinas producen sus alimentos naturales y reproducen la vida.
La FNC destaca el papel de las mujeres en la lucha campesina, que consiste en. “promover e impulsar la participación política de las compañeras desde todas las estructuras orgánicas, extendiendo la lucha contra el machismo, a través de la profundización del debate, a otras organizaciones”. Eso explica que sea una de las pocas organizaciones donde una mujer, Teodolina Villalba, sea la secretaria general.


“Tanto en las marchas campesinas como en las movilizaciones, las mujeres han crecido en protagonismo, pasando a ocupar responsabilidades que antes eran exclusivas de los hombres, como la seguridad y la dirección política. En ese proceso, también los hombres fueron asumiendo responsabilidades en la cocina y la guardería”, señalan sus documentos. Teodolina sostiene que las mujeres han jugado un rol estratégico en la construcción de la organización campesina.
Este año siguieron reclamando por la reforma agraria, rechazan la sojización del campo con grandes plantaciones que sobre utilizan agroquímicos como el glifosato, responsable de cientos de casos de intoxicaciones, y denuncian la violencia del Estado y de los hacendados contra los campesinos.


Agregaron una consigna que muestra la profundidad de su reflexión y de su lucha: “¡La Guerra Grande continúa!”. Así se le llama en Paraguay a la Guerra de Triple Alianza (1864-1870), cuando Argentina, Brasil y Uruguay empujados por el imperio británico, invadieron el país y asesinaron cientos de miles de paraguayos para poner fin al gobierno “no alineado” de Francisco Solano López. Paraguay sufrió un desastre demográfico: perdió más de la mitad de su población y probablemente el 90% de sus varones, además de sufrir la amputación de una parte de su territorio.


Cuando la FNC dice que la Guerra Grande continúa, nos está hablando en el mismo lenguaje que el EZLN cuando analiza que vivimos la “cuarta guerra mundial”, o sea la guerra del capital contra los pueblos. En Paraguay esa guerra se llama monocultivos de soya, que ocupan una parte fundamental de las tierras agrícolas del país que se usurpan a los campesinos, pero también de los ganaderos y los narcotraficantes, aliados entre sí contra la resistencia campesina.
Por último, destacar que la FNC es una de las pocas organizaciones que no se plegó al gobierno “progresista” de Lugo (2008-2012) y que mantuvo su autonomía. Eso le permitió emerger como la principal y más combativa organización del movimiento popular paraguayo.

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Hay distintas clases sociales entre las mujeres y, por lo tanto, diferentes feminismos

Entre los hombres, la manera de expresar su machismo (la manera de oprimir a la mujer) depende, en gran parte, de la clase social del que lo manifiesta. Naturalmente que hay puntos y comportamientos comunes, pero siempre, o casi siempre, la clase social del hombre define muy marcadamente cómo se expresa tal machismo. No es, pues, de extrañar que lo mismo ocurra entre las mujeres (en un comportamiento precisamente opuesto al machismo). La bienvenida concienciación de las mujeres, como colectivo social, de la necesidad de conseguir los mismos derechos que los hombres, también viene marcada de una manera muy palpable por la clase social a la que la mujer pertenece o representa. De ahí la pluralidad de movimientos feministas.


Quedó ello claro hace varios días en un hecho que adquiría gran visibilidad mediática en EEUU, y que ocurrió en la Harvard University, el centro académico con más recursos, más rico y más poderoso de EEUU. Tal universidad tiene 37.000 millones en endowment (es decir, en propiedad sobre la cual generar ingresos). Las matrículas de los estudiantes son una parte muy minúscula de sus ingresos y, con tal propiedad, se ha convertido en uno de los centros de fondos de inversión más importantes del país. El hecho que sea un centro educativo es una actividad más que le da nombre, pero la mayoría de sus fondos se obtienen a través de las inversiones de su endowment. La riqueza de recursos es, pues, su característica principal. Dicha universidad es también donde parte de la élite de EE.UU. se educa, se socializa y configura su manera de pensar mediante los valores que tal universidad promueve. En EE.UU., es conocido que la cultura de tal centro es predominantemente conservadora y liberal (“liberal” en el sentido europeo de la palabra, pues la palabra “liberal” en EE.UU. quiere decir socialdemócrata o socialista, de los cuales hay muy pocos en Harvard. Por cierto, el hecho que los corresponsables de los medios de información españoles parezcan no darse cuenta de esta diferencia en la utilización del término “liberal”, crea una confusión enorme en la audiencia de tales rotativos).


El conservadurismo de Harvard aparece en todas sus dimensiones, incluyendo en su escasa sensibilidad hacia las poblaciones vulnerables y discriminadas, como afroamericanos, latinos y mujeres. Ahora bien, en 1977 tomaron la decisión de intentar parecer más modernos y se abrieron lentamente a afroamericanos (procedentes, sin embargo, de escuelas privadas de élite, como fue el caso del estudiante Obama, que llegó a ser presidente del país), más tarde a latinos y, últimamente, a mujeres. Harvard quiere parecer moderna y feminista.


Ahora bien, su conservadurismo y liberalismo estructural permanece y es marcado, apareciendo cuando uno menos se lo espera, como ocurrió recientemente cuando el que había sido ministro de Hacienda de la Administración Clinton, el señor Larry Summers fue nombrado, por el Executive Board de tal universidad, presidente de la Universidad. En una entrevista, dicho señor Summers dijo que el hecho de que no hubiera más mujeres que fueran catedráticas en disciplinas científicas como física o química, se debía –según él- a razones biológicas, es decir, que las mujeres no eran hábiles para tales ciencias.


El feminismo de la clase de renta alta y mediana-alta


El escándalo que tales declaraciones crearon fue mayúsculo, de manera que el Executive Board de la Universidad rápidamente indicó que nombraría a una mujer como Presidenta, lo cual, por fin ocurrió. Se nombró como Presidenta a la Dra. Drew Faust, que era, además de ser mujer, una conocida feminista entre la comunidad científica que había animado a las mujeres (de su clase social, de renta alta y mediana-alta) a aspirar a lugares de alto poder institucional, rompiendo así con el monopolio del hombre en las estructuras de poder. Tal nombramiento fue celebrado prácticamente por la mayoría de las asociaciones feministas de EE.UU.


El feminismo popular


Ahora bien, hubo algunas mujeres de Harvard que no lo han celebrado. No eran ni profesoras, ni estudiantes, sino trabajadoras. Eran las mujeres de limpieza de la Universidad de Harvard (concretamente del hotel que tiene Harvard en su terreno, de siete pisos y cuarenta habitaciones, gestionado por la compañía Hilton Hotels & Resorts). Este hotel es uno de los más exitosos de Boston (los cuales, todos ellos, dependen primordialmente de la clientela provista por sus vinculados al mundo académico de tal ciudad). Tal hotel el año pasado consiguió uno de los mayores beneficios en el sector hotelero de la ciudad. Pero, a pesar de tal riqueza, las mujeres de la limpieza del hotel (la gran mayoría de ellas latinas) se encontraban entre las peor pagadas del sector, con mayor número de habitaciones a limpiar por día y mayor número de accidentes.


Durante más de tres años tales mujeres han estado intentando sindicalizarse, pues, de conseguirlo, podrían defenderse colectivamente y negociar sus salarios, beneficios sociales y condiciones de trabajo. Harvard, incluyendo su presidenta feminista, se ha opuesto durante muchos años. Y a pesar de las peticiones de las trabajadoras, muchas feministas de gran renombre en EE.UU., figuras del establishment político-mediático del país, ignoraron estas peticiones. En un interesante artículo en la revista The Nation, Sarah Lemand y Rebecca Rojas han detallado la enorme y heroica lucha de estas trabajadoras para conseguir que Harvard aceptara que pudieran sindicalizarse. Y las trabajadoras de limpieza descubrieron que hay tantos feminismos como clases sociales existen en EEUU. Y que las feministas del establishment político-académico-mediático estadounidense, no representaban los intereses de la mayoría de las mujeres que no pertenecen a tales clases pudientes y adineradas. El conflicto entre estas dos clases (las clases de renta alta y mediana-alta, por un lado, y la clase trabajadora, por el otro) apareció también en la definición de sus intereses. La realidad es que la integración de las primeras en las estructuras de poder era y es irrelevante para la mujer de las clases populares.


Y ello apareció también claramente en las últimas elecciones a la Presidencia de aquel país. El hecho de que la candidata a la presidencia del Partido Demócrata intentara movilizar a las mujeres presentándose como la candidata feminista es un ejemplo de ello. La gran mayoría de las mujeres de clase trabajadora no le votaron; apoyaron a Trump que, junto con el candidato socialista, apeló al voto de clase, incluyendo un discurso y unos temas de clara aceptación y atractivo para las clases populares. Clase social, después de todo, continúa siendo una variable clave para entender lo que pasa a nuestro alrededor, no solo en el mundo del hombre, sino también en el mundo de la mujer.


Las consecuencias de la debilidad del feminismo popular


Y esto ocurre también en España. La evidencia científica existente muestra claramente que, en España, aquellos servicios del Estado del bienestar que están menos desarrollados son precisamente los servicios de ayuda a las familias, tales como las escuelas de infancia –mal llamadas guarderías en nuestro país- y los servicios domiciliarios a las personas con dependencia. El déficit en el desarrollo de tales servicios en este país es enorme.


Y en España cuando decimos “familia” queremos decir mujer. Es la mujer la que lleva la mayor carga de responsabilidades familiares. El contraste de los países del sur de Europa (donde las derechas han sido históricamente muy fuertes) con el norte (donde las izquierdas han sido históricamente muy fuertes) es abrumador. En Suecia, por ejemplo, el número de horas semanales dedicadas a las tareas familiares por parte de la mujer es de 26. El hombre, 22. En España, la proporción es de 42 versus 8.


Ahí radica el escasísimo desarrollo de los servicios de ayuda a las familias en el sur de Europa, con un coste humano enorme. La mujer española tiene tres veces más de enfermedades debidas al estrés que el hombre. Y la mujer más afectada es la de clase trabajadora que no tiene servicios privados como la de clase pudiente (la sirvienta), que puede ayudarla. De ahí que la mayoría de encuestas muestren que, además de mejor condiciones de trabajo y mejores salarios, las demandas más comunes por parte de las mujeres de las clases populares son las dirigidas a conseguir estos servicios. Es urgente que los partidos políticos que están enraizados en las clases populares y que se consideren al servicio de dichas clases protagonicen y lideren la universalización de tales servicios en España. España (incluyendo Catalunya) necesita mayor concienciación de las necesidades de las mujeres pertenecientes a las clases populares. La evidencia de ello es abrumadora. Así de claro.

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Martes, 11 Abril 2017 06:54

El zapatismo y la revolución mundial

El zapatismo y la revolución mundial


“Mucho ganaríamos, mucho ganaría la humana justicia, si todos los pueblos de nuestra América y todas las naciones de la vieja Europa comprendiesen que la causa del México revolucionario y la causa de Rusia la irredenta son y representan la causa de la humanidad, el interés supremo de todos los pueblos oprimidos. Aquí como allá, hay grandes señores, inhumanos, codiciosos y crueles que de padres a hijos han venido explotando hasta la tortura, a grandes masas de campesinos. Y aquí como allá, los hombres esclavizados, los hombres de conciencia dormida, empiezan a despertar, a sacudirse, a agitarse, a castigar.” La anterior es una declaración del general Emiliano Zapata, jefe del Ejército Libertador, formulada el 14 de febrero de 1918, en una carta escrita en su cuartel de Tlaltizapán, dirigida al general Jenaro Amezcua, a quien había encomendado difundir los ideales del zapatismo en América y Europa.

La fecha del documento es importante. Se escribió un año después de promulgada la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con lo cual el carrancismo dio por terminada la guerra que durante siete años había asolado al país y uno antes de que fuera asesinado por el traidor Jesús Guajardo, aquel infausto 10 de abril de 1919. Para hacer frente a la propaganda carrancista, los zapatistas habían decidido iniciar una campaña mundial y, en voz de su jefe máximo, declaraban que la revolución agraria continuaba y se proponían explicar sus finalidades, "así como su íntima solidaridad con los movimientos de emancipación que en otras regiones del mundo realiza en la actualidad el proletariado", según expresaba el mismo general Emiliano Zapata en su misiva. Por eso instruía a su comisionado incidir entre los grupos políticos con quienes entrara en comunicación "para que en interés de la causa común, propaguen en pro de la gran masa de los campesinos, generalmente descuidada y poco atendida por los protagonistas obreros".

En su carta, el general Emiliano Zapata declaraba que, desde su punto de vista, entre la revolución agraria de México impulsada por los zapatistas y el movimiento revolucionario de los rusos impulsado por los bolqueviques, existía un marcado paralelismo. “Una y otro van dirigidos contra lo que León Tolstoi llamó ‘el gran crimen’, contra la infame usurpación de la tierra, que siendo propiedad de todos, como el aire y como el agua, ha sido monopolizado por unos cuantos poderosos, apoyados por la fuerza de los ejércitos y por la iniquidad de las leyes”, decía. Y agregaba: "No es de extrañar, por lo mismo, que el proletariado mundial aplauda y admire la revolución rusa, del mismo modo que otorgará toda su adhesión, su simpatía y su apoyo a esta revolución mexicana, al darse cuenta cabalmente de sus fines". De estas declaraciones se desprende que el zapatismo no sólo era un proyecto nacional, sino también aspiraba a incidir en la revolución mundial, teniendo como eje la alianza entre obreros y campesinos.

Este aspecto de la propuesta política del zapatismo quedaba bastante claro en las instrucciones que dictó al general Genaro Amezcua sobre su actuar durante sus actividades de propaganda. “Es preciso no olvidar –le escribía– que en virtud y por efecto de la solidaridad del proletariado, la emancipación del obrero no puede lograrse si no se realiza a la vez la liberación del campesino. De no ser así, la burguesía podrá poner estas dos fuerzas la una frente a la otra, y aprovecharse v. gr., de la ignorancia de los campesinos para combatir y refrenar los justos impulsos de los trabajadores citadinos; del mismo modo que, si el caso se ofrece, podrá utilizar a los obreros poco conscientes y lanzarlos contra sus hermanos del campo. Así lo hicieron en México, Francisco I. Madero en un principio y Venustiano Carranza últimamente; si bien aquí los obreros han salido ya de su error y comprenden ahora perfectamente que fueron víctimas de la perfidia carrancista”.

Ahora que se cumple un aniversario más del asesinato del jefe revolucionario, es importante conocer que además de un proyecto de nación con sustento en la propiedad colectiva de las tierras y en el poder organizado de los pueblos, los zapatistas pensaban que el triunfo de su causa requería de la participación de fuerzas revolucionarias de otras latitudes; que el cambio revolucionario, para tener éxito, debería ser total. Estas ideas adquieren gran actualidad sobre todo en estas épocas en que el capital se ha trasnacionalizado a tal grado que es muy difícil conocer la nacionalidad del mismo, por lo cual las resistencias contra la apropiación de los bienes comunes que lleva a cabo, particularmente en el campo, necesita salvar las fronteras fijadas por los estados y tejer una gran alianza obrera campesina como requisito necesario para tener éxito. Se trata de otro rasgo del zapatismo que, como relámpago en la tormenta, puede seguir alumbrando la lucha popular.

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Miércoles, 05 Abril 2017 07:30

Intentan la judicialización del pueblo nasa

Intentan la judicialización del pueblo nasa

Después del asesinato del liberador de tierra JAVIER OTECA, registrado el día 23 de marzo a las 1:30 pm en la hacienda Miraflores, Incauca arremete contra la comunidad orquestando una estrategia de persecución judicial contra los indígenas que intentaron tomar medidas de justicia conducentes al esclarecimiento y judicialización de los responsables materiales de este repudiable homicidio.

Como es de conocimiento público, el día 27 de marzo la comunidad indígena retuvo a 6 trabajadores del Ingenio Incauca involucrados en el asesinato de JAVIER OTECA. Estas acciones de justicia autónoma no solo encuentran sustento legal en la Jurisdicción Especial Indígena, sino que además son medidas que responden a la repetida impunidad que domina los casos de amenazas, persecución y asesinatos en contra del pueblo milenario de los Nasa.

Pese al clamor comunitario de justicia frente al asesinato de uno de sus miemros, desde el día de 30 de marzo el conglomerado económico y financiero Ardila Lule desató una campaña en los medios hegemónicos de comunicación en la que sindica a la comunidad indígena de ser responsable del secuestro de 6 trabajadores del ingenio Incauca.

Esta sindicación, parte de una estrategia de persecución judicial, responde al interés del ingenio azucarero de enturbiar la investigación sobre el asesinato de JAVIER, revictimizando a la comunidad indígena al acusarla de secuestro, buscando refundir en la cárcel a los luchadores sociales que desde el 16 de diciembre del 2014, con piedras y caucheras, se han atrevido a desafiar a uno de los más grandes poderes económicos colombiano y latinoamericano.

No más impunidad

De la masacre del Nilo en 1991 al asesinato de JAVIER OTECA se esconde un oscuro plan de represión, persecución y exterminio contra las formas de acción y organización de el pueblo indígena nasa en lucha por el derecho a la tierra. En la sentencia T-030 del 2016 la Corte Constitucional reconoció 23.200 violaciones de los derechos humanos contra los nasa, por lo que los declararon en riesgo real de extermino.

Por su parte, desde que en el 2005 inició el nuevo ciclo de lucha por la tierra, fuerzas oscuran que defienden intereses opuestos a la comunidad han consumado los asesinatos de Belisario Camacho (10 de noviembre de 2005 en la Hacienda el Japio), Pedro Poscué (16 de mayo del 2006 en la María Piendamó), Lorenzo Largo Dagua (29 de noviembre del 2007 en la Hacienda la Emperatriz), (Guillermo Pavi, joven de 19 años, asesinado por dos disparos de bala el día 10 de abril del 2015 en la Hacienda La Emperatriz)

Más allá: territorio, violencia y resistencia

Pero la violencia y la persecución judicial no se restringe a los nasa. Tras el proceso de paz los grupos paramilitares desataron toda una ofensiva contra los liderazgos sociales, intentando someter a los movimientos sociales, y así garantizar espacio para la inversión del capital multinacional en los territorios indígenas y campesinos. Vienen por el oro, por el petróleo, el carbón, el agua, la tierra, el coltan. Vienen por todos los recursos naturales, vienen por la sobreexplotación de la fuerza de trabajo. Y contra tal pretensión, los únicos que constituyen una amenaza real para la penetración de las multinacionales en los territorios son los movimientos sociales indígenas y campesinos. Por ello la ofensiva militar en su contra.

De acuerdo a un informe de Indepaz, durante el transcurso del 2016 se presentó la lamentable cifra de 117 asesinatos, 350 amenazas, 46 atentados y 5 desapariciones forzadas en contra de activistas sociales y organizaciones comunitarias y populares en todo el territorio nacional. Sin embargo, la fiscalía solo reconoce 63 asesinatos de activistas sociales a nivel nacional. Por estos casos reconocidos no se ha presentado una sola condena.

La violencia contra las organizaciones sociales se tiende a concentrar en las zonas donde se presentan los mayores procesos de resistencia contra la implementación de megaproyectos mineros y agroindustriales: De los 117 asesinatos registrados el 66,6%, se concentraron en el sur-occidente colombiano. Con 43 homicidios, el departamento del Cauca es el más golpeado por la acción de los grupos paramilitares, le sigue Nariño con 5.

Al mismo tiempo, tomó forma un incremento de las acciones de represión en aquellas regiones en donde existía mayor presencia de las Farc; paradójico, la violencia se incrementa con la implementación de los acuerdos de paz, ya que sobreviene la reconfiguración de los poderes locales que buscan ejercer la hegemonía armada sobre territorios y recursos.

El Estado, lejos de perseguir y castigar a los responsables materiales e intelectuales de estos hechos de muerte, niega la existencia de una estrategia de exterminio contra la comunidad nasa y los movimientos sociales en Colombia. La impunidad que reina, como la incapacidad del Estado para ejercer justicia, abre el camino para la repetición de los atentados contra la vida de los miembros de las organizaciones sociales y populares. Pero no sólo esto, además se persigue a las víctimas, acusándolas de terroristas y secuestradores.

Frente a la impunidad no queda otro camino que el desconocimiento de la falsa justicia estatal, la organización comunitaria y el ejercicio directo del poder. Ante la desprotección y persecución del Estado las comunidades deben asumir su propia protección, como único poder legítimo y de base. Tanto la Guardia Campesina y Popular, como la Guardia Indígena ya vienen construyendo puntos de control en los territorios, como un mecanismo que busca proteger a las comunidades ante la avanzada de los grupos paramilitares y la militarización del territorio.

Resistencia que dificilmente puede cumplir con su propósito sino está acompañada de la solidaridad de todos los movimientos sociales a nivel nacional. Por ello, teniendo en cuenta lo que está en juego, es necesario que todas y todos estemos atentos a los acontecimientos de Corinto, prestos ala movilización y al rechazo del asesinato de JAVIER OTECA, y para ejercer una dura resistencia contra la posible judicialización y persecución de los activistas sociales de Corinto

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