Tres muertos dejó la violencia en Venezuela

Las autoridades venezolanas detuvieron a Iván Alexis Pernía Avila, presunto responsable del crimen de una joven que recibió un disparo en la cabeza. Otro joven y un militar murieron en el marco de los choques callejeros.

 

Las marchas contra el gobierno de Nicolás Maduro volvieron a Venezuela, por segundo día consecutivo y después de una jornada marcada por la violencia, con la intervención de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) reprimiendo las protestas opositoras en Caracas con gases lacrimógenos. Las autoridades venezolanas detuvieron a Iván Alexis Pernía Avila, presunto responsable del crimen de Paola Ramírez Gómez, la joven que recibió un disparo en la manifestación opositora del miércoles en San Cristóbal, Táchira. En el marco de la investigación por ese crimen, el ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Néstor Reverol, aseguró que Pernía Avila milita en el partido Vente Venezuela, de la ex diputada opositora María Corina Machado. Los choques callejeros que el miércoles protagonizaron opositores y oficialistas dejaron como corolario tres muertos –dos civiles y un militar–, 62 heridos y 312 detenidos, confirmó ayer el Ministerio Público. Con esos datos, nueve son las víctimas en las protestas efectuadas en diversas ciudades de Venezuela en lo que va de abril.

 


En la manifestación de ayer, los antichavistas, que estuvieron encabezados por el diputado Jorge Millán, se congregaron en la zona de Paraíso con la intención de marchar nuevamente hacia la Defensoría del Pueblo. “La Guardia Nacional ha evitado que la gente se concentre pero aquí estamos igual, para que la gente llegue y vamos a seguir insistiendo en llegar a la Defensoría, porque esos magistrados que violaron la Constitución tienen que ser destituidos”, dijo Millán, y apuntó a miembros de las fuerzas de seguridad por lanzar gases lacrimógenos contra los manifestantes. El legislador se refirió a los integrantes del Tribunal Constitucional, a quienes el Parlamento, de mayoría opositora, acusa de promover un golpe de Estado por haber asumido responsabilidades del Legislativo.


Las fuerzas de seguridad también impidieron el paso a manifestantes que marcharon en San Bernardino y Santa Mónica, puntos de concentración de la oposición ubicados al norte y el oeste de Caracas. “En Santa Mónica un contingente de GNB y PNB golpeó y dispersó con lacrimógenas a manifestantes que empezaban a concentrarse”, denunció Tomás Guanipa, diputado de la Unidad Democrática. Lilian Tintori, esposa del líder encarcelado Leopoldo López, advirtió que todo el oeste de la capital venezolana se encontraba militarizado y que los uniformados estaban reprimiendo a los manifestantes.


La protesta de ayer fue continuación de la del miércoles, donde hubo tres muertos. Los estudiantes Carlos Moreno, de 17 años, y Paola Ramírez, de 23, fueron baleados en la cabeza en Caracas y San Cristóbal, respectivamente. El sargento segundo de la GNB, Niumar San Clemente, recibió un disparo de un francotirador en la perfiferia de Caracas, comentó el defensor del Pueblo, Tarek William Saab.


Asimismo, el Ministerio Público reportó 62 heridos en las protestas que, según afirmó, se registraron en el área metropolitana de Caracas y en 14 estados del país. Hasta el comunicado de la fiscalía se conocían reportes parciales de heridos en algunas ciudades o regiones. Por otra parte, por los hechos de ayer fueron detenidas 312 personas, según el Ministerio Público, o 565 según la ONG Foro Penal Venezolano, que usualmente releva casos de opositores arrestados o encarcelados por el gobierno.


En su cuenta de Twitter, Saab anunció que fue detenido un hombre al que identificó como Iván Alexis Pernía Avila y del que dijo que confesó ser autor del asesinato de Ramírez. Ante la afirmación del ministro de Interior y Justicia, quien señaló que Pernía Avila milita en el partido opositor Vente Venezuela, la líder de esa fuerza, María Corina Machado, rechazó las acusaciones a través de su cuenta de Twitter y dijo que los funcionarios del gobierno usan el asesinato de una venezolana, del cual son responsables, para calumniar. “Así es esta dictadura criminal”, lanzó la ex diputada. En tanto, vecinos de San Cristóbal aseguraron que Ramírez había sido baleada por miembros de “colectivos” que iban “motorizados”, como se llama en Venezuela a los integrantes de organizaciones sociales chavistas que generalmente se desplazan a bordo de motocicletas.


La crisis política que atraviesa Venezuela golpeó ayer la puerta de las Naciones Unidas. Su secretario general, António Guterres, se mostró preocupado por los choques durante las protestas. “Pedimos realizar todos los esfuerzos para reducir la tensión y evitar nuevos enfrentamientos”, exigió Guterres desde Nueva York. También pidió que el Gobierno de Maduro y la oposición inicien un diálogo constructivo, e instó a tener “gestos concretos de todas las partes implicadas para reducir la polarización y crear las condiciones necesarias para que los desafíos del país puedan ser resueltos”.


Amnistía Internacional se sumó a la preocupación del secretario de la ONU. Ayer volvió a pedirle al gobierno de Venezuela que garantice el derecho de su población a protestar pacíficamente y alertó que la espiral de violencia en las manifestaciones puede sumergir al país en una crisis de difícil retorno. “Salir a la calle en un día de manifestación en Venezuela no debería ser una sentencia de muerte”, señaló la directora para las Américas de AI, Erika Guevara-Rosas, luego de que se difundieran informes donde se supo que al menos tres personas perdieron la vida en las manifestaciones. Amnistía sostuvo, además, que las autoridades deben investigar de manera urgente las denuncias de abusos a los derechos humanos cometidos durante las protestas.

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Viernes, 14 Abril 2017 08:12

El capitalismo es poder, no economía

El capitalismo es poder, no economía

La frase pertenece al dirigente kurdo Abdullah Öcalan, extraída del segundo tomo del Manifiesto por la Civilización Democrática, que tiene como subtítulo "La Civilización Capitalista. La era de los dioses sin máscara y los reyes desnudos". La obra, cuya traducción al español verá la luz estos días, forma parte de la defensa del líder kurdo, preso en la isla Imrali, en el mar Negro, en Turquía. El pensamiento de Öcalan es insumiso, no se somete a jerarquías prestablecidas ni acepta dogmas universales. Es el tipo de pensamiento que necesitamos en este periodo de caos sistémico, ya que las ideas heredadas están mostrando escasa utilidad para orientarnos en la tempestad.

De su reciente libro quisiera destacar tres aspectos, aunque no son suficientes para agotar el conjunto de los aportes de la obra. El primero es su crítica frontal al economicismo, una de las peores plagas intelectuales que están parasitando a los movimientos anticapitalistas. Inicia ese capítulo con un potente análisis sobre la propuesta evolucionista que defiende "el nacimiento del capitalismo como resultado natural del desarrollo económico". Como se sabe, quienes postulan esa tesis piensan también que el fin del capitalismo será producto de la misma evolución de la economía que lo trajo al mundo. Por el contrario, Öcalan afirma que el capitalismo es hijo de una tradición muy antigua, que se afirma en el poder militar y político para usurpar los valores sociales, hasta convertirse en la formación social dominante en Europa en el siglo XVI. Entre los valores sociales usurpados, destaca "la mujer-madre por el hombre-fuerte y el grupo de bandidos y ladrones que le acompañan".

Criticar al economicismo supone, en la misma línea, la crítica del evolucionismo, sea lineal o por saltos. Una sencilla afirmación hecha luz sobre este tema: "En las guerras coloniales, donde se realizó la acumulación originaria, no hubo reglas económicas". Se enfoca contra la economía política, a la que considera "la teoría más falsificadora" que fue "creada para encubrir el carácter especulativo del capitalismo".

A lo largo de toda su obra, pero en especial en los apartados sobre el capitalismo, se apoya en Fernand Braudel, con quien coincide en señalar que es la negación del mercado por la regulación de precios que imponen los monopolios.

En este punto aparece el segundo aspecto a destacar, cuando sostiene que el capitalismo no se identifica con la producción ni con el crecimiento económico, porque no es economía. "El capitalismo es poder, no economía", asegura Öcalan. Es evidente que existe una economía capitalista, pero el sistema capitalista es un monopolio de poder que se impone desde fuera a la economía, según sostiene en este capítulo esclarecedor. El capitalismo utiliza la economía, pero es el poder, la fuerza concentrada, lo que le permite confiscar el plusvalor y los excedentes.

En consecuencia, considera que la obra principal de Marx, El Capital, "funciona como un nuevo tótem que ya no es útil para los trabajadores", porque delimita el capitalismo al terreno de las "leyes" de la economía, un punto que comparten todos los reformismos desde hace mucho tiempo.

El tercer aspecto que me parece importante es considerar al Estado-nación como la forma de poder propia de la civilización capitalista. Un breve paréntesis: dice "civilización" capitalista porque la considera en su integralidad, incluyendo todas las variables articuladas, desde la economía y la cultura hasta la geopolítica y la sociedad. En consecuencia, dice que la lucha anti-estatal es más importante que la lucha de clases; y esto es una suerte de golpe al mentón para quienes nos formamos en Marx. Por eso mismo, afirma que es más revolucionario el trabajador que se resiste a ser proletario, que lucha contra el estatus de trabajador, porque "esa lucha sería socialmente más significativa y ética".

En las páginas finales de este tomo afirma que "los conflictos en realidad surgen entre conjuntos sociales; entre la sociedad estatal y las sociedades democráticas". En suma, el Estado es uno de los nudos a desatar, no el espacio de llegada de la lucha social.

Va más lejos. Sostiene Öcalan que Estado y poder son cosas diferentes, que "el poder contiene al Estado, pero es mucho más que el Estado". En este punto advierte que el pensamiento antisistémico está necesitando investigar a fondo las formas de Estado y en particular el Estado-nación, temas que Marx no pudo o no quiso abordar.

Rechaza la toma del Estado porque pervierte a los revolucionarios y piensa que la crisis del movimiento antisistémico no puede desligarse de la opción estatal. También rechaza el concepto de hegemonía. “La esencia de la civilización estatal –escribe Öcalan– es la hegemonía sobre la sociedad”. Pero la hegemonía implica poder y éste supone dominio, "que no puede existir sin el uso de la fuerza".

Es muy interesante que llegue a esta conclusión en franca oposición a pensadores como Gramsci, recuperado por toda una camada de intelectuales progresistas que hacen malabarismos teóricos para separar poder de dominación. Los monopolios de poder (Estados) así como los monopolios económicos (privados o estatales) se imponen sobre la sociedad y la asfixian. Por eso hay que alejarse de esas formas de relación social.

"Al final, se comprendió que detentar el poder era lo más reaccionario del capitalismo, contra la igualdad, la libertad y la democracia, pero ya se había producido un importante retroceso, era la misma enfermedad histórica por el poder que había sufrido el cristianismo", escribe en las Conclusiones. Un pensamiento crítico, anticapitalista, anti-estatal y anti-patriarcal centrado en Medio Oriente, formulado desde la resistencia a sus poderosos enemigos.

Es imposible vencer con las armas del enemigo, nos dice Öcalan. Sin embargo, esta sencilla convicción no puede ser aceptada, sin más, como verdad revelada: cada generación deberá descubrir sus verdades con base en la propia experiencia. Por doloroso que sea.

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La tierra es la paz de los campesinos en Paraguay

“Sin tierra no habrá paz”, fue el lema de la 24ª. Marcha Campesina que ocupó Asunción el 29 de marzo, en una nueva y multitudinaria movilización protagonizada por la Federación Nacional Campesina (FNC), que en esta ocasión contó con el apoyo activo de los estudiantes, movilizados contra la corrupción, y de los pobladores de los Bañados, que resisten los desalojos y la especulación inmobiliaria.


Mientras los campesinos se concentraban en las cabeceras departamentales, la derecha y la izquierda protagonizaban una vergonzosa pelea para instalar la reelección modificando la Constitución, que se saldó con el incendio parcial del parlamento, decenas de detenidos y un militante liberal muerto por la policía. Una pelea entre el actual presidente colorado neoliberal, Horacio Cartes, y el opositor Partido Liberal, en la que se involucró el “progresista” Frente Guazú que postula a Fernando Lugo a la presidencia.


El Frente Guasú apoya la reelección para hacer posible que Lugo, al que las encuestas lo dan ganador, pueda presentarse a las elecciones de 2018. El otro sector de la izquierda, Avanza País, pretende postular al actual alcalde de Asunción, Mario Ferreriro, a la presidencia, y acusa de “traidores” al Frente Guazú por hacer alianza con el neoliberal y corrupto presidente Cartes.


Ante esa realidad, la FNC tomó distancias de esa puja primaria por conseguir un lugar en el Estado paraguayo, uno de los más corruptos del continente. Para evitar que su marcha fuera instrumentalizada por alguno de los sectores, la secretaria general de la FNC, Teodolina Villalba, manifestó su rechazo a la participación electoral.


“El electoralismo está mal, porque la participación consiste solamente en votarles y durante cinco años no podés opinar siquiera”, dijo durante la marcha, asegurando que la participación real se produce cuando el pueblo organizado opina y debate. “Como organización no nos prestamos a eso, porque venimos por nuestro propio sacrificio, autofinanciado y en torno a aun objetivo de denunciar las injusticias que vivimos en el campo”.


La FNC se define autónoma y considera al campesinado organizado como “sujeto político capaz de dirigir su propia emancipación”. Como parte de sus prácticas autónomas, “el autofinanciamiento” es la guía de todas sus acciones y movilizaciones, como puede leerse en su página fnc.org.py/, lo que los diferencia de las organizaciones clientelares que para movilizarse dependen de los fondos del Estado o las ONGs.


La FNC surgió en 1991 recogiendo la rica historia de las Ligas Campesinas que fueron duramente reprimidas por la dictadura de Alfredo Stroessner en la década de 1970. En estos 26 años han realizado 24 marchas a Asnucnión, pero sobre todo recuperaron casi 300 mil hectáreas en base a la ocupación de latifundios. En esas tierras recuperadas crearon 40 asentamientos donde miles de familias campesinas producen sus alimentos naturales y reproducen la vida.
La FNC destaca el papel de las mujeres en la lucha campesina, que consiste en. “promover e impulsar la participación política de las compañeras desde todas las estructuras orgánicas, extendiendo la lucha contra el machismo, a través de la profundización del debate, a otras organizaciones”. Eso explica que sea una de las pocas organizaciones donde una mujer, Teodolina Villalba, sea la secretaria general.


“Tanto en las marchas campesinas como en las movilizaciones, las mujeres han crecido en protagonismo, pasando a ocupar responsabilidades que antes eran exclusivas de los hombres, como la seguridad y la dirección política. En ese proceso, también los hombres fueron asumiendo responsabilidades en la cocina y la guardería”, señalan sus documentos. Teodolina sostiene que las mujeres han jugado un rol estratégico en la construcción de la organización campesina.
Este año siguieron reclamando por la reforma agraria, rechazan la sojización del campo con grandes plantaciones que sobre utilizan agroquímicos como el glifosato, responsable de cientos de casos de intoxicaciones, y denuncian la violencia del Estado y de los hacendados contra los campesinos.


Agregaron una consigna que muestra la profundidad de su reflexión y de su lucha: “¡La Guerra Grande continúa!”. Así se le llama en Paraguay a la Guerra de Triple Alianza (1864-1870), cuando Argentina, Brasil y Uruguay empujados por el imperio británico, invadieron el país y asesinaron cientos de miles de paraguayos para poner fin al gobierno “no alineado” de Francisco Solano López. Paraguay sufrió un desastre demográfico: perdió más de la mitad de su población y probablemente el 90% de sus varones, además de sufrir la amputación de una parte de su territorio.


Cuando la FNC dice que la Guerra Grande continúa, nos está hablando en el mismo lenguaje que el EZLN cuando analiza que vivimos la “cuarta guerra mundial”, o sea la guerra del capital contra los pueblos. En Paraguay esa guerra se llama monocultivos de soya, que ocupan una parte fundamental de las tierras agrícolas del país que se usurpan a los campesinos, pero también de los ganaderos y los narcotraficantes, aliados entre sí contra la resistencia campesina.
Por último, destacar que la FNC es una de las pocas organizaciones que no se plegó al gobierno “progresista” de Lugo (2008-2012) y que mantuvo su autonomía. Eso le permitió emerger como la principal y más combativa organización del movimiento popular paraguayo.

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Hay distintas clases sociales entre las mujeres y, por lo tanto, diferentes feminismos

Entre los hombres, la manera de expresar su machismo (la manera de oprimir a la mujer) depende, en gran parte, de la clase social del que lo manifiesta. Naturalmente que hay puntos y comportamientos comunes, pero siempre, o casi siempre, la clase social del hombre define muy marcadamente cómo se expresa tal machismo. No es, pues, de extrañar que lo mismo ocurra entre las mujeres (en un comportamiento precisamente opuesto al machismo). La bienvenida concienciación de las mujeres, como colectivo social, de la necesidad de conseguir los mismos derechos que los hombres, también viene marcada de una manera muy palpable por la clase social a la que la mujer pertenece o representa. De ahí la pluralidad de movimientos feministas.


Quedó ello claro hace varios días en un hecho que adquiría gran visibilidad mediática en EEUU, y que ocurrió en la Harvard University, el centro académico con más recursos, más rico y más poderoso de EEUU. Tal universidad tiene 37.000 millones en endowment (es decir, en propiedad sobre la cual generar ingresos). Las matrículas de los estudiantes son una parte muy minúscula de sus ingresos y, con tal propiedad, se ha convertido en uno de los centros de fondos de inversión más importantes del país. El hecho que sea un centro educativo es una actividad más que le da nombre, pero la mayoría de sus fondos se obtienen a través de las inversiones de su endowment. La riqueza de recursos es, pues, su característica principal. Dicha universidad es también donde parte de la élite de EE.UU. se educa, se socializa y configura su manera de pensar mediante los valores que tal universidad promueve. En EE.UU., es conocido que la cultura de tal centro es predominantemente conservadora y liberal (“liberal” en el sentido europeo de la palabra, pues la palabra “liberal” en EE.UU. quiere decir socialdemócrata o socialista, de los cuales hay muy pocos en Harvard. Por cierto, el hecho que los corresponsables de los medios de información españoles parezcan no darse cuenta de esta diferencia en la utilización del término “liberal”, crea una confusión enorme en la audiencia de tales rotativos).


El conservadurismo de Harvard aparece en todas sus dimensiones, incluyendo en su escasa sensibilidad hacia las poblaciones vulnerables y discriminadas, como afroamericanos, latinos y mujeres. Ahora bien, en 1977 tomaron la decisión de intentar parecer más modernos y se abrieron lentamente a afroamericanos (procedentes, sin embargo, de escuelas privadas de élite, como fue el caso del estudiante Obama, que llegó a ser presidente del país), más tarde a latinos y, últimamente, a mujeres. Harvard quiere parecer moderna y feminista.


Ahora bien, su conservadurismo y liberalismo estructural permanece y es marcado, apareciendo cuando uno menos se lo espera, como ocurrió recientemente cuando el que había sido ministro de Hacienda de la Administración Clinton, el señor Larry Summers fue nombrado, por el Executive Board de tal universidad, presidente de la Universidad. En una entrevista, dicho señor Summers dijo que el hecho de que no hubiera más mujeres que fueran catedráticas en disciplinas científicas como física o química, se debía –según él- a razones biológicas, es decir, que las mujeres no eran hábiles para tales ciencias.


El feminismo de la clase de renta alta y mediana-alta


El escándalo que tales declaraciones crearon fue mayúsculo, de manera que el Executive Board de la Universidad rápidamente indicó que nombraría a una mujer como Presidenta, lo cual, por fin ocurrió. Se nombró como Presidenta a la Dra. Drew Faust, que era, además de ser mujer, una conocida feminista entre la comunidad científica que había animado a las mujeres (de su clase social, de renta alta y mediana-alta) a aspirar a lugares de alto poder institucional, rompiendo así con el monopolio del hombre en las estructuras de poder. Tal nombramiento fue celebrado prácticamente por la mayoría de las asociaciones feministas de EE.UU.


El feminismo popular


Ahora bien, hubo algunas mujeres de Harvard que no lo han celebrado. No eran ni profesoras, ni estudiantes, sino trabajadoras. Eran las mujeres de limpieza de la Universidad de Harvard (concretamente del hotel que tiene Harvard en su terreno, de siete pisos y cuarenta habitaciones, gestionado por la compañía Hilton Hotels & Resorts). Este hotel es uno de los más exitosos de Boston (los cuales, todos ellos, dependen primordialmente de la clientela provista por sus vinculados al mundo académico de tal ciudad). Tal hotel el año pasado consiguió uno de los mayores beneficios en el sector hotelero de la ciudad. Pero, a pesar de tal riqueza, las mujeres de la limpieza del hotel (la gran mayoría de ellas latinas) se encontraban entre las peor pagadas del sector, con mayor número de habitaciones a limpiar por día y mayor número de accidentes.


Durante más de tres años tales mujeres han estado intentando sindicalizarse, pues, de conseguirlo, podrían defenderse colectivamente y negociar sus salarios, beneficios sociales y condiciones de trabajo. Harvard, incluyendo su presidenta feminista, se ha opuesto durante muchos años. Y a pesar de las peticiones de las trabajadoras, muchas feministas de gran renombre en EE.UU., figuras del establishment político-mediático del país, ignoraron estas peticiones. En un interesante artículo en la revista The Nation, Sarah Lemand y Rebecca Rojas han detallado la enorme y heroica lucha de estas trabajadoras para conseguir que Harvard aceptara que pudieran sindicalizarse. Y las trabajadoras de limpieza descubrieron que hay tantos feminismos como clases sociales existen en EEUU. Y que las feministas del establishment político-académico-mediático estadounidense, no representaban los intereses de la mayoría de las mujeres que no pertenecen a tales clases pudientes y adineradas. El conflicto entre estas dos clases (las clases de renta alta y mediana-alta, por un lado, y la clase trabajadora, por el otro) apareció también en la definición de sus intereses. La realidad es que la integración de las primeras en las estructuras de poder era y es irrelevante para la mujer de las clases populares.


Y ello apareció también claramente en las últimas elecciones a la Presidencia de aquel país. El hecho de que la candidata a la presidencia del Partido Demócrata intentara movilizar a las mujeres presentándose como la candidata feminista es un ejemplo de ello. La gran mayoría de las mujeres de clase trabajadora no le votaron; apoyaron a Trump que, junto con el candidato socialista, apeló al voto de clase, incluyendo un discurso y unos temas de clara aceptación y atractivo para las clases populares. Clase social, después de todo, continúa siendo una variable clave para entender lo que pasa a nuestro alrededor, no solo en el mundo del hombre, sino también en el mundo de la mujer.


Las consecuencias de la debilidad del feminismo popular


Y esto ocurre también en España. La evidencia científica existente muestra claramente que, en España, aquellos servicios del Estado del bienestar que están menos desarrollados son precisamente los servicios de ayuda a las familias, tales como las escuelas de infancia –mal llamadas guarderías en nuestro país- y los servicios domiciliarios a las personas con dependencia. El déficit en el desarrollo de tales servicios en este país es enorme.


Y en España cuando decimos “familia” queremos decir mujer. Es la mujer la que lleva la mayor carga de responsabilidades familiares. El contraste de los países del sur de Europa (donde las derechas han sido históricamente muy fuertes) con el norte (donde las izquierdas han sido históricamente muy fuertes) es abrumador. En Suecia, por ejemplo, el número de horas semanales dedicadas a las tareas familiares por parte de la mujer es de 26. El hombre, 22. En España, la proporción es de 42 versus 8.


Ahí radica el escasísimo desarrollo de los servicios de ayuda a las familias en el sur de Europa, con un coste humano enorme. La mujer española tiene tres veces más de enfermedades debidas al estrés que el hombre. Y la mujer más afectada es la de clase trabajadora que no tiene servicios privados como la de clase pudiente (la sirvienta), que puede ayudarla. De ahí que la mayoría de encuestas muestren que, además de mejor condiciones de trabajo y mejores salarios, las demandas más comunes por parte de las mujeres de las clases populares son las dirigidas a conseguir estos servicios. Es urgente que los partidos políticos que están enraizados en las clases populares y que se consideren al servicio de dichas clases protagonicen y lideren la universalización de tales servicios en España. España (incluyendo Catalunya) necesita mayor concienciación de las necesidades de las mujeres pertenecientes a las clases populares. La evidencia de ello es abrumadora. Así de claro.

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Martes, 11 Abril 2017 06:54

El zapatismo y la revolución mundial

El zapatismo y la revolución mundial


“Mucho ganaríamos, mucho ganaría la humana justicia, si todos los pueblos de nuestra América y todas las naciones de la vieja Europa comprendiesen que la causa del México revolucionario y la causa de Rusia la irredenta son y representan la causa de la humanidad, el interés supremo de todos los pueblos oprimidos. Aquí como allá, hay grandes señores, inhumanos, codiciosos y crueles que de padres a hijos han venido explotando hasta la tortura, a grandes masas de campesinos. Y aquí como allá, los hombres esclavizados, los hombres de conciencia dormida, empiezan a despertar, a sacudirse, a agitarse, a castigar.” La anterior es una declaración del general Emiliano Zapata, jefe del Ejército Libertador, formulada el 14 de febrero de 1918, en una carta escrita en su cuartel de Tlaltizapán, dirigida al general Jenaro Amezcua, a quien había encomendado difundir los ideales del zapatismo en América y Europa.

La fecha del documento es importante. Se escribió un año después de promulgada la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con lo cual el carrancismo dio por terminada la guerra que durante siete años había asolado al país y uno antes de que fuera asesinado por el traidor Jesús Guajardo, aquel infausto 10 de abril de 1919. Para hacer frente a la propaganda carrancista, los zapatistas habían decidido iniciar una campaña mundial y, en voz de su jefe máximo, declaraban que la revolución agraria continuaba y se proponían explicar sus finalidades, "así como su íntima solidaridad con los movimientos de emancipación que en otras regiones del mundo realiza en la actualidad el proletariado", según expresaba el mismo general Emiliano Zapata en su misiva. Por eso instruía a su comisionado incidir entre los grupos políticos con quienes entrara en comunicación "para que en interés de la causa común, propaguen en pro de la gran masa de los campesinos, generalmente descuidada y poco atendida por los protagonistas obreros".

En su carta, el general Emiliano Zapata declaraba que, desde su punto de vista, entre la revolución agraria de México impulsada por los zapatistas y el movimiento revolucionario de los rusos impulsado por los bolqueviques, existía un marcado paralelismo. “Una y otro van dirigidos contra lo que León Tolstoi llamó ‘el gran crimen’, contra la infame usurpación de la tierra, que siendo propiedad de todos, como el aire y como el agua, ha sido monopolizado por unos cuantos poderosos, apoyados por la fuerza de los ejércitos y por la iniquidad de las leyes”, decía. Y agregaba: "No es de extrañar, por lo mismo, que el proletariado mundial aplauda y admire la revolución rusa, del mismo modo que otorgará toda su adhesión, su simpatía y su apoyo a esta revolución mexicana, al darse cuenta cabalmente de sus fines". De estas declaraciones se desprende que el zapatismo no sólo era un proyecto nacional, sino también aspiraba a incidir en la revolución mundial, teniendo como eje la alianza entre obreros y campesinos.

Este aspecto de la propuesta política del zapatismo quedaba bastante claro en las instrucciones que dictó al general Genaro Amezcua sobre su actuar durante sus actividades de propaganda. “Es preciso no olvidar –le escribía– que en virtud y por efecto de la solidaridad del proletariado, la emancipación del obrero no puede lograrse si no se realiza a la vez la liberación del campesino. De no ser así, la burguesía podrá poner estas dos fuerzas la una frente a la otra, y aprovecharse v. gr., de la ignorancia de los campesinos para combatir y refrenar los justos impulsos de los trabajadores citadinos; del mismo modo que, si el caso se ofrece, podrá utilizar a los obreros poco conscientes y lanzarlos contra sus hermanos del campo. Así lo hicieron en México, Francisco I. Madero en un principio y Venustiano Carranza últimamente; si bien aquí los obreros han salido ya de su error y comprenden ahora perfectamente que fueron víctimas de la perfidia carrancista”.

Ahora que se cumple un aniversario más del asesinato del jefe revolucionario, es importante conocer que además de un proyecto de nación con sustento en la propiedad colectiva de las tierras y en el poder organizado de los pueblos, los zapatistas pensaban que el triunfo de su causa requería de la participación de fuerzas revolucionarias de otras latitudes; que el cambio revolucionario, para tener éxito, debería ser total. Estas ideas adquieren gran actualidad sobre todo en estas épocas en que el capital se ha trasnacionalizado a tal grado que es muy difícil conocer la nacionalidad del mismo, por lo cual las resistencias contra la apropiación de los bienes comunes que lleva a cabo, particularmente en el campo, necesita salvar las fronteras fijadas por los estados y tejer una gran alianza obrera campesina como requisito necesario para tener éxito. Se trata de otro rasgo del zapatismo que, como relámpago en la tormenta, puede seguir alumbrando la lucha popular.

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Miércoles, 05 Abril 2017 07:30

Intentan la judicialización del pueblo nasa

Intentan la judicialización del pueblo nasa

Después del asesinato del liberador de tierra JAVIER OTECA, registrado el día 23 de marzo a las 1:30 pm en la hacienda Miraflores, Incauca arremete contra la comunidad orquestando una estrategia de persecución judicial contra los indígenas que intentaron tomar medidas de justicia conducentes al esclarecimiento y judicialización de los responsables materiales de este repudiable homicidio.

Como es de conocimiento público, el día 27 de marzo la comunidad indígena retuvo a 6 trabajadores del Ingenio Incauca involucrados en el asesinato de JAVIER OTECA. Estas acciones de justicia autónoma no solo encuentran sustento legal en la Jurisdicción Especial Indígena, sino que además son medidas que responden a la repetida impunidad que domina los casos de amenazas, persecución y asesinatos en contra del pueblo milenario de los Nasa.

Pese al clamor comunitario de justicia frente al asesinato de uno de sus miemros, desde el día de 30 de marzo el conglomerado económico y financiero Ardila Lule desató una campaña en los medios hegemónicos de comunicación en la que sindica a la comunidad indígena de ser responsable del secuestro de 6 trabajadores del ingenio Incauca.

Esta sindicación, parte de una estrategia de persecución judicial, responde al interés del ingenio azucarero de enturbiar la investigación sobre el asesinato de JAVIER, revictimizando a la comunidad indígena al acusarla de secuestro, buscando refundir en la cárcel a los luchadores sociales que desde el 16 de diciembre del 2014, con piedras y caucheras, se han atrevido a desafiar a uno de los más grandes poderes económicos colombiano y latinoamericano.

No más impunidad

De la masacre del Nilo en 1991 al asesinato de JAVIER OTECA se esconde un oscuro plan de represión, persecución y exterminio contra las formas de acción y organización de el pueblo indígena nasa en lucha por el derecho a la tierra. En la sentencia T-030 del 2016 la Corte Constitucional reconoció 23.200 violaciones de los derechos humanos contra los nasa, por lo que los declararon en riesgo real de extermino.

Por su parte, desde que en el 2005 inició el nuevo ciclo de lucha por la tierra, fuerzas oscuran que defienden intereses opuestos a la comunidad han consumado los asesinatos de Belisario Camacho (10 de noviembre de 2005 en la Hacienda el Japio), Pedro Poscué (16 de mayo del 2006 en la María Piendamó), Lorenzo Largo Dagua (29 de noviembre del 2007 en la Hacienda la Emperatriz), (Guillermo Pavi, joven de 19 años, asesinado por dos disparos de bala el día 10 de abril del 2015 en la Hacienda La Emperatriz)

Más allá: territorio, violencia y resistencia

Pero la violencia y la persecución judicial no se restringe a los nasa. Tras el proceso de paz los grupos paramilitares desataron toda una ofensiva contra los liderazgos sociales, intentando someter a los movimientos sociales, y así garantizar espacio para la inversión del capital multinacional en los territorios indígenas y campesinos. Vienen por el oro, por el petróleo, el carbón, el agua, la tierra, el coltan. Vienen por todos los recursos naturales, vienen por la sobreexplotación de la fuerza de trabajo. Y contra tal pretensión, los únicos que constituyen una amenaza real para la penetración de las multinacionales en los territorios son los movimientos sociales indígenas y campesinos. Por ello la ofensiva militar en su contra.

De acuerdo a un informe de Indepaz, durante el transcurso del 2016 se presentó la lamentable cifra de 117 asesinatos, 350 amenazas, 46 atentados y 5 desapariciones forzadas en contra de activistas sociales y organizaciones comunitarias y populares en todo el territorio nacional. Sin embargo, la fiscalía solo reconoce 63 asesinatos de activistas sociales a nivel nacional. Por estos casos reconocidos no se ha presentado una sola condena.

La violencia contra las organizaciones sociales se tiende a concentrar en las zonas donde se presentan los mayores procesos de resistencia contra la implementación de megaproyectos mineros y agroindustriales: De los 117 asesinatos registrados el 66,6%, se concentraron en el sur-occidente colombiano. Con 43 homicidios, el departamento del Cauca es el más golpeado por la acción de los grupos paramilitares, le sigue Nariño con 5.

Al mismo tiempo, tomó forma un incremento de las acciones de represión en aquellas regiones en donde existía mayor presencia de las Farc; paradójico, la violencia se incrementa con la implementación de los acuerdos de paz, ya que sobreviene la reconfiguración de los poderes locales que buscan ejercer la hegemonía armada sobre territorios y recursos.

El Estado, lejos de perseguir y castigar a los responsables materiales e intelectuales de estos hechos de muerte, niega la existencia de una estrategia de exterminio contra la comunidad nasa y los movimientos sociales en Colombia. La impunidad que reina, como la incapacidad del Estado para ejercer justicia, abre el camino para la repetición de los atentados contra la vida de los miembros de las organizaciones sociales y populares. Pero no sólo esto, además se persigue a las víctimas, acusándolas de terroristas y secuestradores.

Frente a la impunidad no queda otro camino que el desconocimiento de la falsa justicia estatal, la organización comunitaria y el ejercicio directo del poder. Ante la desprotección y persecución del Estado las comunidades deben asumir su propia protección, como único poder legítimo y de base. Tanto la Guardia Campesina y Popular, como la Guardia Indígena ya vienen construyendo puntos de control en los territorios, como un mecanismo que busca proteger a las comunidades ante la avanzada de los grupos paramilitares y la militarización del territorio.

Resistencia que dificilmente puede cumplir con su propósito sino está acompañada de la solidaridad de todos los movimientos sociales a nivel nacional. Por ello, teniendo en cuenta lo que está en juego, es necesario que todas y todos estemos atentos a los acontecimientos de Corinto, prestos ala movilización y al rechazo del asesinato de JAVIER OTECA, y para ejercer una dura resistencia contra la posible judicialización y persecución de los activistas sociales de Corinto

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Betsabé Espinal, pionera de la lucha de las mujeres por derechos laborales

Hace 97 años en Bello, Antioquia, tuvo lugar una de las huelgas obreras más significativas de la historia sindical colombiana, no sólo porque paralizó por tres semanas el principal emporio textil de ese momento: la Compañía Antioqueña de Tejidos, mejor conocida como la Fábrica de Tejidos de Bello; sino porque quienes la impulsaron y sacaron triunfante fueron cerca de 400 mujeres obreras, en una época en que el rol social de la mujer no era precisamente el de ir por ahí promoviendo protestas y alborotando el cotarro, pues se entendía que su lugar natural era el hogar y la sumisión uno de sus valores preclaros. El “sexo débil”, mejor dicho.


La historia dice que entre 1919 y 1920 hubo en Colombia 33 paros de trabajadores que buscaban mejorar sus condiciones laborales. Pero eran paros desorganizados, más cercanos a la asonada y el motín, porque para entonces el sindicalismo apenas se estaba formando. Los paros más sonados fueron los de los artesanos de Bogotá, los mineros de Segovia, los ferroviarios del Magdalena, y los sastres y zapateros de Medellín, Caldas, Manizales y Bucaramanga. O sea todas protagonizados por hombres, porque era inconcebible un paro de mujeres.


El paro de las obreras de Bello fue el primero que se identificó con el rótulo de “huelga”, y, al igual que los paros precedentes, éste fue espontáneo, surgido de la desesperación de las obreras ante el maltrato y la explotación, rayana con la esclavitud, a la que eran sometidas Y la lideró una tal Betsabé Espinal, hasta ese momento una anónima obrera de 24 años de edad a quien sus compañeras respetaban y acataban por su talante decidido, don de mando y recio carácter.


Pero antes de avanzar en el relato de aquel suceso, es pertinente ubicarlo en su contexto histórico, y decir que aquella fue una época de iniciación industrial. Con el siglo XX estaba naciendo en Colombia la gran industria manufacturera, con epicentro importante en Antioquia, donde era normal que las fábricas emplearan mujeres y niños como mano de obra sumisa y barata. Es decir, el mismo esquema fabril que primó durante la revolución industrial de la Europa del siglo XIX.


Y esa irrupción de mano de obra femenina en las factorías fue un fenómeno socialmente importante, tanto que para 1920 el 73% de la fuerza obrera en el Valle de Aburrá la conformaban mujeres, solteras en el 85% de los casos; e igual proporción se daba en las trilladoras de café y en las fábricas de cigarrillos, oficios en los que las familias campesinas encontraron una buena opción laboral para las hijas solteras, porque la sociedad clerical de entonces no veía bien que por trabajar en las fábricas las mujeres casadas descuidaran su familia y su sagrada misión de amas de casa. “La fábrica es enemiga de las mujeres, enemiga de su cuerpo, de su alma, agotador de su salud y envenenador de su virtud”, rezaba una publicación católica.

La Fábrica de Tejidos de Bello fue la primera textilera a gran escala que nació bajo el modelo Manchesteriano. La fundó en 1904 Emilio Restrepo Callejas, uno de los empresarios pioneros de la Antioquia de entonces, además concejal de Medellín, reconocido latifundista y promotor de extensos cultivos de algodón y caña de azúcar. Pero sólo hasta 1908 pudo la fábrica empezar a funcionar, después de una inyección de capital. Y desde el principio sus telares emplearon mujeres, muchas de ellas niñas entre 13 y 15 años. Para 1920, cuando estalla la huelga, ocupaba unas 400 mujeres y 110 hombres.


Las obreras vivían en un ambiente casi conventual, porque al amparo del prurito paternalista de los industriales antioqueños nació una institución bastante curiosa y emblemática: los patronatos obreros, que eran casas-dormitorios para las trabajadoras solteras, administradas por monjas. En estos patronatos se modelaba la conducta moral y laboral de las obreras, y se vigilaba que no fueran influenciadas por la perniciosa ideología socialista que llegaba de Europa, inspirada en la Revolución Soviética. Un dato que habla del “espíritu” de estos patronatos es que el Día del Trabajo lo celebraban el 4 de mayo, con misa campal y velada recreativa dentro de las fiestas a la Virgen María, y no el 1º de mayo, fecha celebrada por las organizaciones obreras de tendencia revolucionaria. Un año atrás se había fundado el Partido Socialista.


Las razones de la huelga


Dependiendo el oficio que realizaran, el salario de las obreras en la fábrica de don Emilio oscilaba entre $0.40 y $1.00 la semana; mientras los hombres, por hacer el mismo oficio, ganaban entre $1.00 y $2.70. Un trabajador de construcción ganaba entre $3 y $3.60 semanales, lo que da idea de la explotación que pesaba sobre las obreras. Esto porque una idea aceptada socialmente era que el salario femenino constituía un ingreso familiar complementario, y eso justificaba su diferencia con el de los hombres.


Por eso la exigencia de un salario igual fue el primer punto en el pliego de peticiones de las obreras en huelga; lo mismo que la revisión del sistema de multas, pues ocurría que las multaban por llegar tarde, por estropear accidentalmente una lanzadera, por enfermar sin previo aviso, por distraerse en el trabajo, o por cualquier minucia que al capataz se le antojara. E incluso hubo denuncias de multas por negarse a acceder a las solicitudes sexuales de los capataces de la fábrica; y lo contrario: veladas dádivas por aceptarlas.


Precisamente el cese del acoso sexual fue otro punto central del pliego; y en ese sentido el supervisor Manuel Velásquez, hombre de escasa estatura, delgado y padre de 5 hijos, encarnaba el odio mayor de las obreras. 5 de ellas lo acusaron de forzar su despido por no acceder a sus pretensiones, y de ser el culpable de que una de ellas estuviera interna en la “Casa de las arrepentidas”, que era donde expiaban su culpa las mujeres violadas y deshonradas.


Una tercera exigencia era reducir la jornada de trabajo, que se extendía de 6 de la mañana a 6 de la tarde, con una hora para la ingestión de alimentos. Asimismo, exigían que se mejoraran las condiciones higiénicas en los galpones de trabajo y se aboliera la prohibición de asistir calzadas, pues don Emilio tenía la idea absurda de que las obreras perdían tiempo y se retrasaban tratando de no embarrarse los zapatos en el trayecto hacia la fábrica, de modo que lo mejor era que fueran descalzas. Además, decía, era una manera de conservar la uniformidad de las obreras dentro de la fábrica, pues la mayoría eran campesinas habituadas a andar a pie limpio, y era penoso ver a unas calzadas y a otras no.


Otro punto del pliego en el que hicieron harto hincapié, fue que se acabara la vigilancia cerril, las ofensivas requisas a la salida de la fábrica, y el trato despótico por parte de Jesús Monsalve y Teódulo Velásquez, los dos administradores. De Monsalve, por ejemplo, decían que era tirano y grosero de palabra, acusación de la que él se defendía aduciendo que si estaban descontentas era porque estaba cumpliendo bien con su deber.


En tal sentido es elocuente la carta que Carlos E. Restrepo, ex presidente de Colombia, le manda a Emilio Restrepo, en la que se lee: “Bastante numerosas me parecen las horas de trabajo asignadas a las obreras de Bello y demasiado rígidas las condiciones en que lo hacen, especialmente si se mira el trabajo de las mujeres y los niños y las malas condiciones fisiológicas de nuestros trabajadores. Creo que ese camino si se extrema trae el anarquismo como consecuencia forzada y de ellos son los conatos de huelga que usted habla y que empiezan con nuestra primera fábrica”.


La huelga y la figura de Betsabé Espinal

En realidad las obreras venían intentando la huelga de tiempo atrás, e incluso en una ocasión paralizaron una sección de telares, pero fracasaron porque los administradores encontraron quien las reemplazara. Pero el 12 de febrero de 1920 el lance fue a otro precio. Ese día, antes de las 6 de la mañana, las líderes del movimiento se pararon en la puerta de la fábrica para convencer al resto de obreras y obreros de que no ingresaran. La totalidad de las mujeres acataron la orden y no entraron, pero los hombres fueron reacios y en su mayoría ingresaron, por lo que fueron blanco de las burlas inmisericordes de las obreras, quienes no sólo les gritaban cobardes sino que los incitaban a cambiarse los roles: que ellos se pusieran las faldas y ellas los pantalones. “Pollerones pendejos”, les gritaban.


Entre las que se pararon en la puerta a instigar la huelga estuvieron Teresa Tamayo, Adelina González, Carmen Agudelo, Teresa Piedrahita, Matilde Montoya y Betsabé Espinal, la más fogosa y decidida de todas, por lo que desde ese mismo día se erigió como la líder de la protesta y la que organizó a sus compañeras en comisiones. Y ante ellas de nada valieron las amenazas de los capataces ni los ruegos del cura de la parroquia, quien llegó a los pocos minutos para tratar de convencer a las obreras de que terminaran esa locura y regresaran al trabajo.


Y tampoco cedieron al día siguiente, cuando ya fue el alcalde de Bello y las autoridades eclesiásticas de Medellín quienes llegaron a tratar de convencerlas. Por el contrario, para ese momento la huelga se había generalizado y los poquitos obreros hombres que quedaron en la fábrica apenas alcanzaban para aceitar las máquinas y asear el edificio.


El tercer día, en el tren de las nueve de la mañana, una delegación encabezada por Betsabé viajó a Medellín a buscar solidaridad y a poner en conocimiento de la prensa la naturaleza de su movimiento y su pliego petitorio. Estuvieron en la Gobernación de Antioquia y en las sedes de los periódicos El Espectador, el Correo Liberal y El Luchador. “No tenemos ahorros para sostener esta huelga, solo tenemos nuestro carácter, nuestro orgullo, nuestra voluntad, y nuestra energía”, fueron las palabras de Betsabé que al día siguiente salieron publicadas en la prensa.


Betsabé, a quien una foto de aquel año muestra como una mujer cejona y bien plantada, tenía 24 años en ese momento. Había sido bautizada en la iglesia Nuestra Señora del Rosario de Bello en 1896, y por ser “hija natural” tomó el apellido de su madre: Celsa Espinal (que no Espinosa como erróneamente se ha difundido).


De su vida se conocen muy pocos datos. Se sabe que era muy hábil en el oficio del hilado y buena hija, dedicada por completo al cuidado de su madre. Y la razón de que hoy sepamos tan poco es que no tuvo más hermanos y tampoco nunca se casó, por lo que no dejó descendencia. De ella se sabe por el protagonismo que tuvo en aquella huelga, en la que su nombre estuvo en la mira de los periodistas. Uno de ellos escribió: “Surge una mujer de nombre bíblico a encabezar un movimiento huelguista, el primero, el único de alguna significación que ha podido llevarse a cabo en la tierra más impropia para las huelgas: Antioquia”. Otro le dio connotaciones de una Juana de Arco criolla, y otro más la definió como “una esclava rebelde, una mujer iluminada”.


Pero quien más se ocupó de la huelga y de la figura de Betsabé fue un cronista de El Espectador que firmaba con el seudónimo El Curioso impertinente, quien en el lenguaje florido del periodismo de la época escribió: “Honor a esos cientos de mujercitas que han tenido la locura galante y fértil de confrontar la resistencia y furia del capital, sin más equipaje que una buena porción de rebelión y dignidad... Cómo no secundarlas si son heraldos de una provechosa transformación social, si pueden ser las primeras víctimas ineludibles de toda revolución que se inicia”. Y en otra crónica describió el ambiente festivo que se vivía en torno a la fábrica de Bello, donde se ven “cuadros pintorescos de grandes grupos de obreras y obreros que cantan, bailan, juegan y dan vivas a la huelga, mientras los policías que vigilan están tan desocupados como ellos”.


Y por esa vía la huelga se volvió comidilla pública y generó una enorme simpatía entre la gente, no sólo de Bello sino también de Medellín. Tanto que una semana después, por iniciativa de los periódicos El Espectador y El Correo Liberal, ya se había conformado en Medellín un Comité de Socorro para recoger víveres y dinero para las huelguistas, y los estudiantes de medicina de la Universidad de Antioquia hicieron su propia colecta. Es más, una fábrica de tejidos de Medellín se ofreció a sostenerlas para que no cedieran, durante dos meses de ser necesario.


Logros y alcances de la huelga


Después de 21 días de parálisis, y gracias a la mediación de algunos empresarios y las autoridades departamentales, e incluso del mismo arzobispo de Medellín, Emilio Restrepo, finalmente cedió a todas las exigencias de las obreras y con eso, el 4 de marzo, finalizó la huelga. Se acordó un aumento salarial del 40%, regulación del sistema de multas, jornada laboral de 10 horas y más tiempo para el almuerzo, permiso para ir calzadas a la fábrica, y el despido fulminante del “acosador” Velásquez y los dos odiados administradores.


Para ratificar el acuerdo, una delegación de obreras encabezada por Betsabé Espinal se dirigió a las oficinas de la empresa en Medellín. En la estación del tren las recibió una multitud de unas 3 mil personas que las acompañó en el trayecto, en el que, según la crónica periodística, hubo hasta insolados. Después la delegación fue objeto de varios homenajes, como la corona de laurel que pusieron en cabeza de Betsabé, quien en esta ocasión, encaramada en un taburete, pronunció un discurso memorable. Y más tarde los estudiantes de medicina le ofrendaron una serenata.
Por su parte El Curioso Impertinente, quien para entonces ya era un declarado fanático de las huelguistas, escribió un elogio de este tenor: “El triunfo de esta causa ha sido, pues, completo. Por eso batimos nuestras palmas entusiastas a esas heroicas y viriles mujeres de Bello, que han dado un altísimo ejemplo de valor a Medellín, a Antioquia y a Colombia”.


La huelga de Bello fue un hito en la historia del movimiento obrero colombiano; marcó una ruptura con la tradición de damas que sumisa y silenciosamente eran carne de explotación laboral y acoso sexual en las fábricas. Con esta huelga no sólo se dignificaron como obreras y como mujeres, sino que su ejemplo tuvo repercusiones. Una de ellas fue que en la Asamblea de Antioquia se presentó un proyecto sobre descanso dominical remunerado para los obreros, y en Bogotá otros grupos de mujeres extrajeron fuerza e inspiración para adelantar sus propios movimientos, como el de las capacheras y las telefonistas de Bogotá. También al ejemplo de las huelguistas de Bello se debe el paro que en 1929 protagonizaron 186 obreras de la fábrica Rosellón, en Envigado, para protestar por la rebaja de salarios y para exigir la destitución de algunos administradores abusivos.


El final trágico de Betsabé


No se sabe nada de lo que pasó en la vida de Betsabé Espinal en los años siguientes. Se presume que salió de la fábrica de Bello y fue a trabajar a Medellín, donde vivió en una casa aledaña al cementerio San Lorenzo (hoy Niquitao), en compañía de una amiga llamada Paulina González. A pocas cuadras de allí quedaba la residencia de María Cano, la otra gran líder obrera de la época, por lo que es muy probable que se hayan conocido y compartido alguna relación.


La muerte de Betsabé se produjo a causa de una descarga eléctrica, y fue documentada por el periódico conservador La Defensa. Según esta nota, en la que para nada se recuerda la gesta protagonizada por Betsabé 12 años atrás, el accidente se produjo de la siguiente manera:
La noche anterior, a causa de una tormenta, en la calle frente a su casa cayó un cable de energía eléctrica de alto voltaje (una primaria que llaman). Un vecino madrugó a alertar a todos del peligro que corrían, pero Betsabé en un acto temerario, propio de su carácter, hizo caso omiso y decidió solucionar el problema con sus propias manos. Así que fue hasta la primaria, la agarró para retirarla, y ahí mismo cayó electrocutada. Alcanzó a llegar con vida al hospital, donde falleció el 16 de noviembre de 1932, a la corta edad de 36 años.


El destino, que suele gastarse sus ironías, quiso que su muerte, con un mes escaso de diferencia, coincidiera con la de Emilio Restrepo, el dueño de la fábrica donde ella lideró la huelga que inmortalizaría su nombre.


Bibliografía


– Los años Escondidos, sueños y rebeldías en la década del 20. María Tila Uribe. Ediciones Antropos. Pág. 86 a 88.
– “Las mujeres en la Historia de Colombia. Tomo II”. Editorial Norma. Pág. 405 a 407.
– “Mujeres y trabajo en Antioquia durante el siglo XX”, Ediciones ENS 2005. Pág. 52 y 53. Por Ana Catalina Reyes y María Claudia Saavedra.
– Reinaldo Espitaletta, crónica “Huelga de Señoritas, o cuando en Bello se protagonizó un alzamiento de mujeres liderado por Betsabé Espinal”. Revista Huellas, Centro de Historia de Bello. Nº 4 diciembre 2002.
– Periódicos El Espectador y El Socialista. Febrero y marzo de 1920.

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“La izquierda cree que sus ideas son tan estupendas que no le hace falta defenderlas”

"En realidad, la austeridad funciona muy bien para lo que ha sido diseñada: transferir riqueza de abajo a arriba. Y nos han convencido de que es el mejor resultado"

 

En 2018 cumple 20 años el movimiento ATTAC. Nacido en Francia como grupo de presión a favor de la introducción de una tasa a las transacciones financieras internacionales (conocida popularmente como Tasa Tobin), su propósito es organizar a la sociedad civil para “poner freno a la dictadura de los poderes económicos, ejercida a través de los mecanismos de mercado”. A finales de enero, Madrid ha acogido una reunión de ATTAC Internacional, en la que participa su presidenta de honor y del Transnational Institute de Ámsterdam, Susan George. Esta lúcida filósofa y analista política nacida en Ohio (EEUU) hace 82 años (desde 1994 tiene la nacionalidad francesa) es la autora de la célebre distopía “El Informe Lugano”.


¿Cómo cree que pueden afectar al comercio internacional las recientes decisiones del nuevo presidente estadounidense Donald Trump de dinamitar distintos tratados comerciales internacionales?


Estoy encantada de que Trump se haya desembarazado del Tratado Transpacífico (TTP), y espero que también lo haga con el europeo TTIP. Creo que probablemente lo hará, porque ha dicho que quiere establecer acuerdos bilaterales. Si se deshace de estos dos grandes tratados, no creo que perjudique al comercio mundial en absoluto, porque no se trataba de comercio, sino de dar más privilegios regulatorios a las grandes compañías transnacionales. Si se llega a acuerdos bilaterales, puede incluso ser beneficioso. No digo que todas las decisiones económicas (de Trump) sean beneficiosas, pero usted me ha preguntado por el comercio.


En los últimos meses hemos vivido una sucesión de filtraciones, como los Papeles de Panamá. ¿Cómo contempla esta nueva forma de conocer los desmanes de las empresas para defraudar impuestos?


Es muy buena, los periodistas realmente están haciendo su trabajo. Cientos de miles de personas pueden comprender ahora mejor lo que significa un paraíso fiscal y cómo funciona, y cómo están robando dinero que pertenece a los ciudadanos. Por ejemplo, en Francia se ha hecho un estudio parlamentario que muestra que entre 60.000 y 80.000 millones de dólares han desaparecido de los fondos del Tesoro. Impuestos que no se han pagado porque transferencias que se tendrían que haber hecho en el país no se hicieron. La mayoría de la gente no supo estas cosas hasta que se publicaron en los periódicos. Gracias a filtraciones como “Los Papeles de Panamá” mucha más gente sabe que les han estado robando a ellos, directamente, de sus hospitales, de su transporte público.


Una de las razones de la desigualdad es que las multinacionales no estén pagando todos los impuestos que deberían.
Tengo un amigo que es inspector de hacienda retirado, y le planteé esa pregunta hace muchos años: “¿Están las transnacionales pagando todos los impuestos que deben?”. Y me contestó: “Siempre pagan algo, pero pagan lo que quieren”. Deberían decir en cada país en el que operan cuáles son sus volúmenes de ventas, cuáles son sus beneficios, cuántas personas tienen empleadas, lo básico, y entonces podemos decidir cuánto tienen que pagar. No sería tan difícil, resolvería muchas cosas, pero no tenemos los instrumentos legales adecuados para ello. Y Trump probablemente va a hacer que continúe siendo así.


Varios países, entre ellos España, han dicho que estarían dispuestos a implementar una tasa a las transacciones financieras internacionales, una suerte de tasa Tobin como la que defiende ATTAC. ¿Ve posible este escenario?


Por desgracia, fue Francia, mi país, el que evitó que se implementase en el pasado. Pero me parece muy bien que España se haya mostrado a favor. En algún momento tendrán que aplicarla, porque de nuevo volvemos a la cuestión de que nuestros ahorros están siendo robados. Una vez que la gente lo sabe, piensa que su dinero puede gastarse mejor que ir al bolsillo de los más ricos del mundo.


Por eso la información es tan importante. Cuando yo comencé en el activismo y en la política, decíamos “debéis salir de Vietnam”. Y la gente quizá estaba de acuerdo, o quizá no, pero sabían de lo que estabas hablando. Ahora las respuestas son más largas y complejas. La información es muy importante y es muy importante seguir repitiéndola.


Los índices de desigualdad están creciendo incluso si nuestros gobiernos hablan de subidas de PIB. ¿Cree que se puede decir que la crisis económica forma parte del pasado?


Es que no creo que sea una crisis. Una crisis significa algo terminal, significa que o vas a recuperarte o vas a morir, pero no dura casi diez años. Esto no es una crisis, es una enfermedad que está siendo fomentada por las políticas económicas actuales. En realidad, la austeridad funciona muy bien para lo que ha sido diseñada: transferir riqueza de abajo a arriba. Y nos han convencido de que es el mejor resultado.


¿Qué opina de la idea de que el desempleo está creado por los gobiernos y por los poderes para mantener a la gente con miedo, para que no se rebelen?


No sé si es deliberado crear miedo. Pero escuché una charla de Tony Benn (un destacado diputado laborista británico, fallecido en 2014) en la que empezaba diciendo “el miedo es la disciplina de la economía capitalista”. Es una manera muy elegante de decirlo. Si los gobiernos lo hacen aposta, no lo sé, porque tendrían mucho más éxito y serían reelegidos si luchasen contra el tipo de desigualdad que vivimos en nuestros países.


A mediados de los años 70, en Europa las rentas del trabajo eran el 70% y las del capital del 30%. Ahora las rentas del trabajo son del 60% y las del capital del 40%. Así que se ha perdido un 10% de riqueza en el bolsillo de la gente. Un 10% del PIB europeo son algo así como 1,6 billones. Es mucho dinero que no va a ir al consumo y la inversión europeas, y que no pagará impuestos por ello.


Así que no es un misterio que en los últimos años la gente tenga menos que gastar, que la gente esté corta de dinero. Entonces la pregunta es pertinente. ¿Es que los gobiernos lo hacen aposta o es que no saben economía? Pero lo que es cierto es que hay una economía equivocada (la de la austeridad) que se ha convertido en la biblia. Y para convencer de ella hay enormes inversiones en think tanks, en libros, artículos, tribunas universitarias, jueces, instituciones religiosas.
Gramsci en los años 20 ya dijo “puedes ganar a través de la violencia, pero también a través de sus cabezas. Y para hacer eso tienes que usar las instituciones”. Y eso es lo que la izquierda no ha entendido y la derecha, sí. La izquierda cree que sus ideas son tan estupendas que no hay que defenderlas (somos generosos, somos simpáticos, defendemos los derechos humanos). Pero el problema es que la derecha ha logrado enmarcar estas cuestiones de manera que han dicho a la gente, y les han convencido: “Si no tienes trabajo y eres pobre, es tu culpa. No eres organizado y te mereces lo que tienes”. Mucha parte de este mensaje ha sido interiorizada.


¿En qué se nota?


Ahora hay gente que se está rebelando, pero la mayoría vota contra sus intereses, vota a Trump. Todo su Gabinete proviene de las grandes empresas. Pero la gente corriente vota esto, creen que en su interés. El Brexit es parecido, creo que la gente corriente tiene una idea equivocada de lo que va a pasar allí, porque las leyes sociales británicas son peores que las europeas, en cuanto a salario mínimo, horas extra, en aspectos sociales van a estar peor, pero lo votaron probablemente por miedo a la inmigración, aunque estén equivocados.

 

Por Marina Estévez Torreblanca
eldiario.es

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Los Sioux (también) se ponen en pie de guerra contra Donald Trump La decisión de Donald Trump de resucitar el proyecto para la constru

La tribu Sioux de Standing Rock y sus defensores han hecho la promesa de resistir la orden ejecutiva de Donald Trump que autoriza la construcción de un oleoducto en Dakota y piensan impulsar medidas legales, llamar a la desobediencia civil e instalar un campamento de resistencia para proteger el agua del río.


"El presidente Trump tiene la obligación legal de respetar los derechos que nos reconocen los tratados y garantizar que todo el proceso para la construcción del o leoducto sea justo y razonable", explica el jefe de la tribu Sioux de Standing Rock, Dave Archambault, que afirma que la decisión de Trump [de resucitar un proyecto que Obama impidió] tiene motivaciones políticas.


"Si crea un segundo Flint [una ciudad con el agua contaminada por plomo] no conseguirá que Estados Unidos recupere su grandeza, como prometió", señala.


La orden ejecutiva ha vuelto a poner sobre la mesa un proyecto de 3.800 millones de dólares q ue se daba por muerto y que contempla cruzar el río Missouri y llegar hasta la reserva Sioux de Standing Rock. La tribu cree que el oleoducto podría contaminar el agua potable y destruir lugares sagrados.


El pasado 5 de diciembre, el Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos denegó un permiso al oleoducto para ocupar un tramo del río. Esta decisión supuso una gran victoria para miles de nativos americanos y ecologistas que habían levantado campamentos en la orilla del río para resistir el avance del oleoducto.


Todo hacía prever que la denegación del permiso y el inicio de un estudio sobre el impacto medioambiental del proyecto iban a demorar las obras del oleoducto durante años.


Las organizaciones para la protección del agua de Washington se empezaron a movilizar en Facebook el martes con el objetivo de manifestarse ante la Casa Blanca esa misma tarde. "Para frenar este proyecto tendremos que movilizarnos en nuestra comunidad, llamar a las puertas de las personas influyentes y desplazarnos hasta donde estén los oleoductos", indicó el grupo.


"Es un insulto a los nativos americanos"


Jan Hasselman, el abogado de la tribu, ha explicado que Trump ha "esquivado de forma ilegal y arbitraria" las conclusiones que llevaron a la administración Obama a no autorizar este proyecto. "Es un insulto a los sioux de Standing Rock y a todos aquellos que defienden su causa en los territorios indígenas y representa la vuelta a un patrón histórico de vulneración de los derechos de las comunidades indígenas", ha añadido.


Dallas Goldtooth, un activista de la Red Ambiental Indígena y miembro de las tribus Mdewakanton Dakota y Dine, indica que él ya había previsto que Trump se posicionaría a favor de los oleoductos, pero que no esperaba que aprobara una orden ejecutiva nada más llegar a la Casa Blanca.


"Es un ataque a nuestras tierras ancestrales", afirma: "Estas órdenes ejecutivas demuestran que Trump está más que dispuesto a incumplir la ley federal que proteg e el medioambiente, nuestras comunidades y los derechos de las comunidades indígenas si con ello puede obtener petróleo y gas".


Ron Caballo de Trueno, miembro de la tribu Hunkpapa-Lakota Oyate, sopesó la posibilidad de iniciar una larga batalla legal para frenar la construcción del oleoducto. Sin embargo, el exjefe de la tribu de Standing Rock tiene reservas ya que cree que la empresa podría seguir adelante con el apoyo de Trump.


"Conseguiríamos ganar tiempo pero nada más", ha indicado: "Esto nos llevaría al mismo punto en el que estábamos cuando empezamos a movilizarnos unos meses atr ás".


A principios de diciembre, los campamentos de protesta de Standing Rock albergaban a decenas de miles de personas, pero muchas de ellas se fueron cuando las autoridades denegaron el permiso. Tras conocer esta medida y ante la inminente llegada del frío, la tribu recomendó a todos aquellos que los estaban apoyando que regresaran a sus casas y el 21 de enero, con el voto unánime del consejo de la tribu, volvió a pronunciarse en el mismo sentido.


Sin embargo, y a pesar de las bajas temperaturas en Dakota del Norte, entre 300 y 500 activistas han permanecido en el campamento y esto ha provocado varios enfrentamientos con las fuerzas policiales. La contundente reacción de una policía militarizada ha generado preocupación.


Linda Black Elk, de la tribu Catawba Nation y que colabora con el Consejo de Médicos y Sanadores de Standing Rock, ha señalado que los activistas se han esforzado por mantener el campamento limpio y que han seguido las instrucciones del consejo de la tribu. Sin embargo, los acontecimientos del martes marcan un nuevo escenario.


"Tenemos que proteger el agua"


" Ahora no podemos retroceder. Tenemos que proteger el agua de las generaciones futuras", afirma: "No tengo miedo por lo que me pueda pasar pero me aterra lo que pueda pasar en el futuro". Muchos activistas que se fueron a sus casas en diciembre esperan regresar a los campamentos pronto.


Xhopakelxhit, miembro de las tribus Nuu Chah Nulth, Coast Salish y Cree, que el año pasado fue una presencia constante en Standing Rock, ya ha avanzado que regresará tan pronto como sea posible.


"Si quieres apoyar a la tribu de Standing Rock, ahora es el momento", indica Xhopakelxhit, que forma parte del campamento de "guardianes rojos", que ha organizado varias acciones directas contra el oleoducto. "Los activistas que han perma necido en el campamento están pidiendo ayuda y necesitan urgentemente que muchas otras personas se solidaricen con ellos", señala.


Otros han prometido que expresarán su solidaridad con protestas a lo largo y ancho del país. "Necesitamos un movimiento masivo de desobediencia civil y que los ciudadanos expresen su solidaridad con Standing Rock", explica Kandi Mossett, miembro de las tribus Mandan, Hidatsa y Arikara, y que vive en Dakota del Norte. "La administración Trump está provocando una revolución que nos hará más fuertes que nunca".


Cheryl Angel, de la tribu Sicangu Lakota, fue una de las primeras activistas en llegar al campamento de la piedra sagrada. Hace un llamamiento para que se lleven a cabo acciones de protestas a diario.


En el caso de Búfalo Saltarín, miembro de la tribu Standing Rick Sioux y cuyo nombre en inglés es Troy Fairbanks, la decisión de Trump tuvo lugar en un día muy triste para él. Descendiente de Toro Sentado (la sexta generación) estaba preparando el funeral de su hija cuando the Guardian lo llamó.


"No bebemos petróleo, es muy triste", dijo. El anciano no pierde la esperanza de que sus oraciones serán escuchadas. "Nunca se ha hecho justicia con las comunidades indígenas –afirma–. Pero ahora todo el mundo es testigo de lo que está pasando".

 

• theguardian

Julia Carrie Wong y Sam Levin
29/01/2017 - 21:14h
Traducido por Emma Reverter

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Guerra entre narcos, una excusa para militarizar

La idea de que el ejército tome cartas en el enfrentamiento al narcotráfico encaja con la nueva concepción de “fronteras calientes” defendida por Temer. Existe un fuerte descontento en los sindicatos que representan a las policías locales.

 


Guerra en el paraíso: la masacre de 56 presos ligados a una organización mafiosa en una cárcel del estado de Amazonas, fronterizo con Colombia, le abrió un nuevo frente de tormenta al presidente Michel Temer y reavivó la recurrente tentación, que no es solo brasileña, de militarizar la seguridad interna.


Temer evitó formular declaraciones sobre la matanza ocurrida el domingo en el Complejo Penitenciario Anício Jobim de Manaos, capital amazónica, con la aparente intención de eludir el costo de un hecho que repercutió en la prensa y organismos internacionales de derechos humanos.


Su situación política es tan incierta que suspendió el viaje al Forum Económico de Davos donde lo representará Henrique Meirelles, el ministro de Hacienda autor del plan de austeridad (austericidio) que amenaza llevar a la quiebra a varios estados provinciales donde se dejaron de pagar salarios y suspendieron servicios esenciales.


Esta limitación de gastos afectó también a las policías provinciales, con más de 1 millón de hombres en armas, y los servicios penitenciarios.
Hay un explícito descontento en los sindicatos que representan a las fuerzas de seguridad de varias provincias como Pernambuco, Río de Janeiro, Río Grande do Sul a donde fueron enviadas tropas federales.


Precisamente para recortar gastos el estado de Amazonas privatizó el presidio Anício Jobim donde miembros de la organización La Familia del Norte mató, y en algunos casos degolló el domingo, a integrantes del Primer Comando de la Capital.


En un comunicado divulgado ayer en Ginebra Naciones Unidas responsabilizó al gobierno de Temer por la masacre y exigió que prohíba “la tortura y del trato degradante e inhumano de los presos”. “Pedimos a las autoridades que tomen medidas para evitar” otro crimen similar en los centros de detención brasileño donde se alojan, en su mayoría hacinados, más 650 mil reclusos.


Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Orden de Abogados de Brasil se sumaron a las críticas.


El gobierno envió ayer a Manaos al ministro de Justicia Alexandre de Moraes, al tiempo que realizó una serie de consultas al Gabinete de Seguridad Institucional dirigido por el general Sergio Wesphalen Etchegoyen, según dejaron trascender informantes próximos al Palacio del Planalto.


Los servicios de inteligencia bajo el mando del general Etchegoyen habrían obtenidos informaciones sobre un plan para vengar a los muertos del PCC fallecidos en el estado de Amazonas donde ayer continuaba la “cacería” de más de 100 presos fugados el domingo.


Está en curso una guerra entre la Familia del Norte y el PCC, una facción surgida en San Pablo luego de la masacre de 111 detenidos en la cárcel de Carandirú, en 1992.


El Primer Comando de la Capital cuenta con una organización piramidal dirigida por Marcos Williams Herbas Camacho, alias Marcola, que presume de haber leído El Arte de la Guerra, de Sun Tzu, El Príncipe de Nicolás de Maquiavelo y conocer la biografía y tácticas guerrilleras de Ernesto Che Guevara.


“Marcola” es idolatrado por los soldados del PCC, el grupo que domina la mayoría de las cárceles de San Pablo y decenas en todo el país, junto al establecimiento de “células dormidas” en las favelas paulistas.


En mayo de 2006 una orden impartida por Marcola desde la cárcel desató el levantamiento simultáneo de más de 70 presidios y ataques relámpagos que mataron a unos 40 policías y agentes penitenciarios.


Un día después de las primeras acciones se desató una guerra entre fuerzas del orden y “milicias “ del PCC que hizo colapsar a San Pablo con un saldo de cerca de 600 muertos.


En la contienda entre el PCC y la Familia del Norte se disputa la hegemonía en el sistema carcelario de la Amazonia, por su proximidad a la “Ruta del Río Solimoes”, principal vía de ingreso de la cocaína de Colombia y Perú.


El polvo que llega a Manaos luego se embarca hacia Europa o los cada vez más rentables mercados de San Pablo y Río de Janeiro.


Por lo pronto ese dinero sucio es la fuente de ingresos de la Familia del Norte, con la que se pagan armamentos y se compran los favores de policías, guardiacárceles y políticos. Así es como esa organización asumió el mando de los centros reclusorios amazónicos y logró proyección nacional, al punto de animarse a presentarle batalla al PCC.


De acuerdo con informaciones de la Policía Federal a las que tuvo acceso el diario Estado de San Pablo, la Familia cuenta con unos 200 mil afiliados, entre quienes están los presos y sus allegados fuera de las cárceles, quienes realizarían aportes a cambio de los cuales reciben seguridad.


Con esa estructura en alza la Familia se asoció a otro grupo de peso,el Comando Vermelho, con base en Río de Janeiro, que mantiene una disputa con el PCC.


El innegable poder de fuego, organización y logística de estas fuerzas irregulares trajo otra vez al ruedo el debate sobre la necesidad de involucrar a los militares en el combate al crimen organizado.


Algunos formadores de opinión respaldaron esa idea, entre ellos Merval Pereira, el comentarista en jefe del grupo Globo.


Ayer Pereira dijo en una radio de esa corporación que no se puede “seguir posponiendo” la decisión de que el Ejército y otros fuerzas federales tomen cartas en el enfrentamiento al narcotráfico, y eligió como modelo a Colombia.


Militarizar la seguridad interna encaja con la nueva concepción de “fronteras calientes” defendida por la administración Temer.


Hace dos meses en una de las pocas reuniones diplomáticas realizadas en Brasilia con representantes sudamericanos fue expresada esa concepción.
El encuentro fue cerrado con una conferencia a en la que participaron el canciller José Serra, el general Etchegoyen y el ministro de Defensa Raúl Jungman.


“Los crímenes son cada vez más transnacionales y tienen que ser enfrentados” conjuntamente por los países sudamericanos, y ojalá que cada vez más puedan actuar “las Fuerzas Armadas de modo preventivo y represivo (..) en las fronteras”, dijeron las autoridades brasileñas.

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