Sábado, 26 Noviembre 2016 07:21

Una vida que articula varias generaciones

Una vida que articula varias generaciones

La muerte de Fidel Castro, previsible por la avanzada edad del máximo artífice y dirigente de la Revolución Cubana, 90 años, es uno de esos sucesos que cimbran al mundo, no porque induzca cambios significativos en la realidad contemporánea, sino porque obliga a tomar conciencia de la vastedad de las transformaciones históricas ocurridas en el último medio siglo y porque recuerdan la fuerza inconmensurable que pueden adquirir ciertos movimientos sociales cuando poseen las dirigencias adecuadas.

La extensa vida y las acciones de Fidel articulan a varias generaciones: a lo largo de siete décadas pasó por el activismo estudiantil, el internacionalismo revolucionario, la organización de un movimiento armado, la cárcel, el exilio en México, la guerrilla, la construcción de una sociedad nueva en un pequeño país que hubo de padecer todas las expresiones imaginables de hostilidad por parte de la máxima potencia bélica del planeta –ataques armados abiertos, terrorismo, intentos de magnicidio, bloqueo económico, guerra bacteriológica y propagandística– y que se constituyó en faro de inspiración para múltiples intentos transformadores, armados o pacíficos, en América Latina e incluso en otros continentes.

Por añadidura, la Cuba de Fidel desempeñó un papel activo y decisivo en la derrota militar del extinto régimen racista sudafricano en Angola y, en forma indirecta, en la bancarrota interior del apartheid y en el surgimiento de naciones libres e igualitarias en el llamado Cono Sur Africano. Asimismo, bajo la dirección del estadista hoy difunto, la nación caribeña se ubicó como la más solidaria del mundo, aportando asistencia médica, ingenieril y de otras clases, a los países que lo requirieran.

Tras sobrevivir en condiciones durísimas al colapso del llamado "socialismo real", la Cuba de Fidel fue un activo factor de paz en diversos conflictos, particularmente los de Centroamérica.

Luego de retirarse del mando supremo del Estado y del Partido Comunista por una larga y penosa enfermedad, en sus últimos años de vida Fidel Castro aportó al mundo sus famosas reflexiones, cargadas de experiencia, perspicacia e incluso de un sentido profético excepcional. Aun recluido en la vida privada, no dejó de estar activo ni de reunirse con dignatarios y visitantes distinguidos.

La muerte del comandante ocurre en un momento particularmente incierto para su país, cuando el proceso de normalización de las relaciones bilaterales con Estados Unidos que echaron a andar su hermano, el presidente Raúl Castro y Barack Obama se encuentra entre signos de interrogación por la inminente llegada a la Casa Blanca de Donald Trump. Pero no sólo en Cuba va a vivirse una sensación de orfandad; millones de personas en el mundo amanecen hoy con un profundo sentimiento de pérdida. Y no es para menos: se ha ido el último grande del siglo XX.

editorial del diario lLa Jornada, México


Muere Fidel Castro a los 90 años


Fidel Castro, líder histórico de la Revolución Cubana, falleció en la noche del viernes, según anunció su hermano, el presidente cubano Raúl Castro. Tenía 90 años, 70 de los cuales los vivió como activista político, para concluir gobernando durante medio siglo a su nación.

PÚBLICO / AGENCIAS


LA HABANA.- Fidel Castro, máximo líder de la Revolución Cubana, falleció este viernes por la noche, según anunció su hermano, el presidente cubano Raúl Castro. Tenía 90 años, 70 de los cuales los vivió como activista político, para concluir gobernando durante medio siglo a su nación.


"Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo que hoy 25 de noviembre del 2016, a las 10.29 horas de la noche falleció el comandante en jefe de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz", indicó Raúl Castro visiblemente emocionado.

El mandatario agregó que los restos del líder histórico de la Revolución serán cremados según su "voluntad expresa" y que en las próximas horas se ofrecerá al pueblo "información detallada sobre la organización del homenaje póstumo que se le tributará".


Las últimas imágenes de Fidel Castro son del pasado 15 de noviembre, cuando recibió en su residencia al presidente de Vietnam, Tran Dai Quang; y la última vez que se le vio en un acto público fue el pasado 13 de agosto, con motivo de su 90 cumpleaños en un acto en el teatro Karl Marx de La Habana.

En esa ocasión se vio a Castro con un aspecto frágil, vestido con un chándal blanco y flanqueado por su hermano Raúl y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Desde su cumpleaños ha recibido también en su domicilio a otros mandatarios como el presidente de Irán, Hasán Rohaní; el de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa; o los primeros ministros de Japón, Shinzo Abe; de China, Li Keqiang, y Argelia, Abdelmalek Sellal.

En abril, en el XVII Congreso del Partido Comunista de Cuba, Fidel Castro también reapareció y pronunció un discurso que sonó a despedida y en el que reafirmó la fortaleza de las ideas de los comunistas.

"A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos, como prueba de que en este planeta si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos", afirmó Castro en esa ocasión.


Actor y superviviente


Al frente de una revolución que puso a Cuba en el centro de la escena internacional y de un régimen que se ha prolongado 56 años, Castro fue actor y superviviente destacado en el tablero de las complejas tensiones de la segunda mitad del siglo XX entre socialismo y capitalismo, norte y sur y ricos y pobres.

Fue tan admirado como mito revolucionario como acusado de dictador, pero hasta sus enemigos le reconocieron carisma y una capacidad de liderazgo poco comunes: a nadie dejó indiferente su polémica personalidad que reveló desde joven, cuando advirtió que solo buscaría el juicio de la historia. "Condenadme, no me importa, la Historia me absolverá", fue la famosa frase que pronunció en 1953, con 27 años, ante el tribunal que lo condenó por el asalto al cuartel de Moncada, su primera acción armada contra la dictadura de Fulgencio Batista y que se considera el arranque de la revolución cubana.

Fidel Castro se mantuvo en el poder 49 años y 55 días marcados, entre otros hitos, por el enfrentamiento con EEUU, su alianza con la URSS, la crisis económica en la que se hundió la isla tras caer ese bloque y la revolución "bolivariana" capitaneada por su pupilo venezolano Hugo Chávez, que se convirtió en el principal aliado de la Cuba castrista en el siglo XXI.


Al hombre que gobernó con mano férrea la isla caribeña solo la enfermedad pudo apartarle del poder y en 2006 delegó todos los cargos en su hermano Raúl: fue así testigo de su propia sucesión y también de las reformas emprendidas por el menor de los Castro para intentar reanimar una economía socialista en ruinas.

Nacido el 13 de agosto de 1926 en Birán, en el oriente de Cuba, su padre fue un emigrante gallego que acabó terrateniente: su severidad unida a la formación que recibió de los jesuitas en uno de los mejores colegios de La Habana influyeron decisivamente en el carácter de Fidel Castro. Fue en la Universidad de La Habana donde Fidel Castro se formó como líder estudiantil mientras concluía la carrera de Derecho y comenzaba sus andanzas políticas.

Tras el fracaso de Moncada estuvo en la cárcel durante casi dos años y luego se exilió a México: allí conoció al Che Guevara con quien volvió a Cuba a bordo del "Granma" con otros 82 expedicionarios para comenzar la lucha guerrillera de Sierra Maestra (1956-1959). Derrotó a Batista en una guerra desigual donde aprovechó el descontento social de un país muy joven como estado independiente que vio en el jefe de los "barbudos" un líder capaz de reinventar la identidad nacional.


Comunismo caribeño


Fidel Castro creó en Cuba un "comunismo caribeño" con base marxista-leninista, pero sobre todo muy influido por el legado nacionalista del héroe independentista José Martí y trufado con recetas de cosecha propia, resultando un singular modelo "fidelista".

Fueron claves en la perpetuación de ese sistema su eficaz aparato de seguridad y el constante control social a través de organizaciones de masas como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), "ojos y oídos" del régimen para que los propios cubanos vigilaran los movimientos de sus vecinos.

La dimensión política de Fidel Castro no se entiende sin su principal enemigo y obsesión: Estados Unidos, el "imperio" que, según La Habana, intentó deshacerse de él hasta 600 veces con los métodos más dispares.

Con Cuba bajo el embargo económico de su poderoso vecino desde inicios de la década de los 60, Castro sobrevivió a once inquilinos de la Casa Blanca y no dejó de criticar sus políticas, alimentando un fuerte sentimiento patriótico en la isla. Pero también aprovechó el bloqueo estadounidense para imponer un estatus de "plaza sitiada" con el que justificó decisiones controvertidas y la represión a disidentes y críticos acusados siempre de contrarrevolucionarios y mercenarios al servicio de Washington.


Sin embargo, Fidel Castro vio en sus últimos días como su enemigo y su propio país, bajo el mandato de su hermano Raúl, daba un giro diplomático histórico con el anuncio el 17 de diciembre de 2015 para restablecer relaciones diplomáticas después de más de medio siglo de enfrentamiento.

Durante las primeras décadas de la revolución, la Cuba de Fidel Castro fue un referente para la izquierda internacional: la resistencia de la pequeña isla a apenas a 140 kilómetros de la principal potencia mundial reeditó el mito de David y Goliat con banda sonora de la Nueva Trova y un legado de iconos como el Che Guevara estampado en las camisetas de varias generaciones. Y también porque impulsó reformas sociales sin comparación en la América Latina de la época, convirtió a la isla en una potencia deportiva y promovió una importante vanguardia cultural y artística, con la advertencia de que todo cabe dentro de la revolución pero nada contra ella, como amargamente padecieron muchos intelectuales críticos que acabaron exiliados o apartados.

En 1961, en vísperas de derrotar la invasión anticastrista de Bahía de Cochinos, declaró el carácter socialista de su Revolución y comenzó con la URSS una larga alianza que tuvo sus altas y bajas, incluida la tensa "crisis de los misiles" con EEUU en 1962, que puso al mundo al borde de una guerra nuclear. Tres décadas después, la profunda dependencia de la URSS se desveló en toda su magnitud con la caída del bloque soviético y Cuba tuvo que declarar el "periodo especial", una economía de guerra en tiempos de paz donde la revolución tuvo que abrirse al dólar y al turismo.

Cuba no volvió a ser la misma tras aquellos duros años de escasez máxima, apagones de 16 horas y traumáticos episodios como la crisis migratoria de los "balseros", la profundización de la corrupción cotidiana, la reaparición de la prostitución o el denominado problema de la "pérdida de valores".

En el siglo XXI, Castro encontró una tabla de salvación en la alianza política y amistad personal que tuvo en el venezolano Hugo Chávez, cuyo petróleo fue y sigue siendo fundamental para el sostenimiento de Cuba, incluso después de la muerte del líder bolivariano, fallecido en 2013.


Retirada del poder


Poco antes de cumplir los 80 años, Fidel Castro delegó el poder en su hermano Raúl tras admitir una grave enfermedad intestinal que él mismo declaró secreto de estado y que le mantuvo entre la vida y la muerte. Se apartó de la vida pública y comenzó a escribir sus famosas Reflexiones o artículos de prensa mientras su hermano Raúl asumía las riendas centrado en la "batalla económica" y la "actualización del socialismo".

En sus últimos años, Fidel Castro, que reapareció esporádicamente en algunos actos públicos, se dedicó a analizar cuestiones de índole internacional como el peligro de una guerra nuclear, el problema de la alimentación mundial o la crisis del sistema capitalista. En ese periodo, los cubanos asumieron su retirada del poder y, más ocupados por resolver el difícil día a día de la isla, se acostumbraron a vivir sin su tutela directa.

Ahora se sabrá qué efectos tendrá la desaparición de Fidel Castro en las próximas páginas de la historia de Cuba, que abrió una nueva etapa tras el deshielo diplomático con Estados Unidos con Barack Obama, pero que habrá que ver cómo serán las relaciones entre ambos países a partir de enero con Donald Trump en la Casa Blanca.


"Tengo un chaleco moral": Las célebres frases que inmortalizaron a Fidel Castro



El líder de la Revolución Cubana expresó numerosas frases que retrataron tanto su personalidad como su pensamiento.

Fidel Castro Ruz, el hombre que lideró la Revolución Cubana y este viernes falleció a la edad de 90 años, fue un gran orador. En sus más de seis décadas en la primera línea de la política mundial y en las reflexiones que compartió desde que dejó el poder en el 2006, dijo numerosas frases memorables que retrataron tanto su personalidad como su pensamiento. A continuación les presentamos algunas de sus frases célebres:


"Si salgo, llego; si llego, entro; si entro, triunfo".


"Tengo un chaleco moral (...) que me ha protegido siempre".


"Todos los enemigos se pueden vencer".


"No tengo ni un átomo de arrepentimiento".


"Condenadme, no importa, la Historia me absolverá".


"Nacimos en un país libre que nos legaron nuestros padres, y primero se hundirá la Isla en el mar antes que consintamos en ser esclavos de nadie".


"Ningún arma, ninguna fuerza es capaz de vencer a un pueblo que se decide a luchar por sus derechos".


"Ni los muertos pueden descansar en paz en un país oprimido".


"Las ideas políticas no me las inculcó nadie, no tuve el privilegio de tener un preceptor".


"No hay independencia ni hay revolución sin el socialismo y sin la solidaridad internacional".


"Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo".


"Las ideas no necesitan ni de las armas, en la medida en que sean capaces de conquistar a las grandes masas".


"A los pueblos muchas veces les hablan de democracia los mismos que la están negando en su propio suelo".


"Los pueblos de América no quieren ni libertad sin pan, ni pan sin libertad".


"No se puede estar en guerra y de fiesta".


"Cuando se trata de una dictadura, roban no millones, roban 10 años, 15 años, 20 años y hasta más años".


"Si nosotros hubiéramos sido de barro, si nosotros hubiésemos sido elaborados con clara de huevo, si nosotros hubiésemos sido blandos, ¿qué quedaría de este país?"


"¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!"


"No hay peor precio que capitular frente al enemigo que sin razón ni derecho te agrede."


"Mi barba significa muchas cosas para mi país. Cuando hayamos cumplido nuestra promesa de un buen gobierno, me afeitaré la barba".

 

Rusia Today

Publicado: 26 nov 2016 06:11 GMT | Última actualización: 26 nov 2016 09:15 GMT

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Manifestaciones pacíficas y represión en la última colonia de África

Los ojos de Sultana Khaya no son exactamente iguales. Uno de ellos es artificial. En 2007, mientras participaba de una manifestación de protesta pacífica junto a otros estudiantes, un agente de policía marroquí le clavó su porra en la cavidad ocular y después le arrancó el ojo con la mano.


Sultana es saharaui, la población originaria del Sahara Occidental. Ocupado por el Reino de Marruecos desde 1975, es común referirse al Sahara Occidental como la última colonia de África. Los saharauis han llevado adelante una larga lucha por la autodeterminación y enfrentan una terrible represión por parte de Marruecos.


Tras años de negociaciones, el Consejo de seguridad de Naciones Unidas acordó que se lleve a cabo un referéndum para permitir a los saharauis decidir si continuar siendo parte de Marruecos o ser independientes. Sin embargo, desde hace más de 25 años, Marruecos impide que se lleve a cabo la votación.


El Sahara Occidental es un territorio rico en recursos naturales: pesca, fosfatos y, probablemente, petróleo frente a sus costas. Miles de saharauis han sido torturados, encarcelados o asesinados, o han desparecido desde que se inició la ocupación hace más de 40 años. Para comprender el profundo compromiso de los saharauis con su independencia y su valor para enfrentar la brutal opresión que padecen, no se necesita más que mirar a los ojos a Sultana Khaya.


Tras el cierre de la conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático (COP22) que tuvo lugar la semana pasada en Marrakech, Marruecos, visitamos Laayoune, la capital de Sahara Occidental. Fuimos el primer equipo de un noticiero de televisión extranjero que visitó Sahara Occidental en los últimos años. Continuamente nos seguían hombres a pie y también en motos y automóviles. Día y noche, permanecían parados frente a nuestro hotel. En nuestro primer día de estadía allí, la policía secreta marroquí se hizo presente en nuestro hotel a medianoche para una visita “estrictamente de rutina”, según dijeron, "con la finalidad de protegernos”. Con frecuencia, los periodistas extranjeros que ingresan son expulsados de inmediato si los agentes de inteligencia marroquíes los ven entrevistando a saharauis partidarios de la independencia.


Los activistas saharauis que hablaron con nosotros lo hicieron poniendo en alto riesgo su seguridad personal. Mayormente, nos reunimos con ellos en sus apartamentos, donde a lo largo de las paredes se alineaban sofás al estilo tradicional sahariano, junto a un té saharaui preparado sobre brasas.


Nos detuvimos para almorzar en un restaurante prácticamente desierto ubicado casi en las afueras de la ciudad. Repentinamente, llegaron unos 80 hombres y algunas mujeres. La mayor parte de ellos vestían el atuendo tradicional saharaui y muchos portaban la bandera oficial del estado ocupante, Marruecos. Entraron al restaurante y ocuparon todas las mesas cercanas a nosotros de manera tal que quedamos acorralados. Una docena de agentes vestidos de civil, uno de ellos con un gorro del Departamento de Policía de Nueva York, coordinaban y hablaban todo el tiempo por celular. Afuera, los vehículos de los agentes le cerraron el paso al nuestro. Varios de los hombres que se sentaron cerca de nosotros parecían muy agitados y sentimos temor de que ese extraño despliegue pudiera tornarse violento. Cuando nos retiramos, nos rodearon. Casi ninguno de ellos hablaba inglés, pero desplegaron varios carteles brillantes de vinilo que decían frases como "Democracy Now! debería avergonzarse" Los carteles eran idénticos en cuanto al diseño a los desplegados luego de que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificara la presencia marroquí en Sahara Occidental como una ocupación.


Cuando logramos irnos, se tornó evidente la razón por la cual esa multitud de personas se había aproximado a nosotros en ese momento. Sultana y otros activistas saharauis habían organizado una manifestación en el centro de la ciudad. La multitud que nos rodeó nos impidió llegar a la manifestación, que fue objeto de una violenta represión por parte de agentes de policía marroquíes vestidos de civil. Valientes periodistas independientes saharauis que trabajan bajo una extrema amenaza en Sahara Occidental lograron realizar una grabación de video que posteriormente compartieron con nosotros. La violenta represión de ese día fue como la de otros tantos.


En un video, se puede observar a un hombre discapacitado, Mohamed Alouat, director de una escuela para personas discapacitadas, que porta la bandera de Sahara Occidental independiente, un Gobierno en el exilio que tiene su base en el campamento de refugiados saharauis ubicado en Tindouf, Argelia, en el que viven unos 100.000 refugiados saharauis. La policía ataca a Alouat, le saca de las manos la bandera y lo arrastra por el piso.


Sultana y otras mujeres les gritan a los agentes vestidos de civil. Un grupo de al menos veinte hombres rodean a las mujeres saharauis y las empujan hacia una calle lateral, lejos de la avenida principal. Allí atacan conjuntamente a las mujeres. A una de ellas, Aziza Biza, intergante del Foro de Mujeres Saharauis, la golpean con un walkie-talkie en el estómago y los riñones. Biza dijo después que además la habían estrangulado con su melfa, su vestido tradicional, hasta que quedó desmayada en el suelo. La policía sigue empujando a otras mujeres contra una pared y las agrede sexualmente apretándoles y retorciéndoles los senos. Los agentes ven a un hombre que está grabando la agresión desde el techo de un edificio cercano y comienzan a lanzarle piedras.


Esa noche, nos reunimos con los hombres y mujeres heridos y grabamos su relato de lo ocurrido. Las mujeres nos mostraron las heridas que sufrieron y nos contaron que los agentes de policía les habían retorcido los senos y los pezones, lo que les había provocado un intenso dolor y dejado moretones. Aziza se había desmayado y vomitado varias veces.
Más tarde esa misma noche, desde la ventana de nuestro hotel, pudimos observar a agentes de policía antidisturbios que lanzaban piedras contra manifestantes saharauis. El pueblo saharaui está decido a luchar de manera pacífica por su autodeterminación. El compromiso con esa lucha se observa a simple vista en los ojos de Sultana Khaya.
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Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Viernes, 25 Noviembre 2016 06:50

Sí se puede: los de abajo como sujetos

Sí se puede: los de abajo como sujetos

Cuando los de más abajo, los jóvenes (varones y mujeres) pobres de las periferias, los ninguneados de siempre, toman las riendas de sus vidas y además lo hacen en colectivo, es porque algo muy profundo está cambiando. Un mundo nuevo comienza a despuntar cuando el intelectual, el dirigente, el estratega (en masculino), se disuelve por la potencia de lo colectivo que anuncia un vendaval político, social y cultural de largo aliento.

El viernes 19 de noviembre una multitud de más de 20 mil personas caminó la décima Marcha de la Gorra, en Córdoba (Argentina). Había que ver y sobre todo sentir a esos chicos danzando, cantando, gritando en la cabecera de la marcha, esos que día a día son golpeados, asesinados y desaparecidos por la policía provincial, una de las más letales del país. Una marcha que comenzó en 2007 exigiendo la derogación del Código de Faltas, hoy travestido en Código de Convivencia, que equipara las faltas con los delitos penales, una trampa jurídica del poder provincial para perseguir jóvenes "peligrosos". O sea, pobres que viven en las periferias.

En Córdoba existe un Estado policial funcional a un capitalismo militarizado, que tiene en el extractivismo soyero y en la especulación inmobiliaria urbana sus núcleos de acumulación de capital. Los que no consumen sobran; no existen ni para el poder ni para los medios, son los culpables de la "inseguridad" y, como señala Giorgio Agamben, pueden ser asesinados sin que eso se considere delito. El Código de Faltas aprobado en 1994 es la pieza legal de este engranaje.

El año pasado fueron detenidas 73 mil personas, en su mayoría por "portación de rostro", o sea, por su aspecto, por ser jóvenes de piel más oscura, llevar gorras y ropas "sospechosas" para los uniformados. Unos 200 chicos son detenidos cada día. Desde 2011, más de 150 fueron asesinados y varios miles golpeados y heridos. La figura legal que utiliza la policía es el merodeo, que puede ser confundido con pasear, caminar o circular. El 80 por ciento de los jóvenes de 18 a 25 años fueron detenidos alguna vez.

Lo peor es que el código otorga a la policía la potestad para detener, instruir y juzgar en cualquier punto de la tramitación del hecho. Impunidad es la palabra más adecuada. No les permiten salir de las periferias. La policía los detiene sistemáticamente en los puentes y en las salidas de los barrios y los persigue cada vez que retornan a sus casas.

La definición de Estado policial la sintetiza Huayna, militante de la Federación de Organizaciones de Base, en Barranca de Yaco, un barrio periférico de casas precarias levantadas sobre un basural. "Llamamos a la ambulancia y viene la policía. Llamamos a los bomberos y viene la policía. Es el único servicio que tiene el Estado para nosotros".

Esos chicos que encabezan la marcha con los retratos de sus amigos asesinados, como Güere Pellico, de 18 años, fusilado por la espalda cuando volvía a su casa en moto, han recorrido un largo camino. Ahora son capaces de redactar un texto memorable, como la Carta abierta al Estado policial, la proclama que se leyó al finalizar la caminata.

No pretendo echar luz sobre la acción pública que, finalmente, es similar a las que protagonizan los abajos a lo largo y ancho del mundo. El punto central fue cómo los jóvenes pobres se convirtieron en sujetos.

Desde el ciclo de protestas 1997-2002, cuyo pico fue el levantamiento del 19 y 20 de diciembre de 2001, decenas de estudiantes universitarias y licenciadas (mayoría mujeres) trabajan en barrios pobres creando talleres de teatro, murga, revistas y radios comunitarias con base en la educación popular. Hacia 2007, relata la sicóloga comunitaria Lucrecia Cuello, los jóvenes de los barrios comenzaron a reunirse en grandes asambleas hasta de 300 integrantes. Ahí se produjo un hecho formidable.

"Nos dijeron que las decisiones las querían tomar ellos, que querían salir a la calle y no sólo hacer talleres. Nos dijeron que los técnicos nos apartáramos a un lado y que luego nos volverían a llamar", explica Cuello. Se apartaron y esperaron. Pero, sobre todo, comprendieron que su lógica académica de trabajo reproducía "el tutelaje colonial sobre los pobres, que siguen siendo subalternos en relación a las ONG y los partidos de izquierda". De esos encuentros nació el Colectivo de Jóvenes por Nuestros Derechos que convoca las Marchas de la Gorra.

Con el tiempo y la permanencia en los territorios, un puñado de licenciadas acompañaron a los jóvenes que "desbordaron la educación popular gracias al encuentro que tuvieron entre ellos, que fue determinante para romper con el técnico y con el militante que va al territorio". Se trata de una explicación similar a la que ofrecen Huayna y otros militantes de la decena larga de organizaciones sociales que trabajan en las periferias. "Nosotros por nosotros", sería la síntesis, aunque cada vez más se debería usar el femenino, ya que ellas empezaron a tallar fuerte en los años recientes.

Hasta ahí, en apretada síntesis, el relato de ese ponerse de pie que hizo posible la Marcha de Gorra, desde la doble mirada de las periferias y de los "técnicos". Se agolpan las preguntas. ¿Estamos en condiciones de pensar, y de sentir, que los más pobres pueden ser sujetos? Los que nos decimos militantes, ¿aceptamos colocarnos a un lado para "simplemente" acompañar a los sujetos de abajo? ¿Sentimos realmente que pueden cambiar el mundo sin vanguardia política o intelectual?

Llegados a este punto, ¿cuál es el papel de los militantes, o como le llamemos a esa actitud de vida? Lo primero, comprender con la piel, hacer nuestros los dolores colectivos. Lo segundo, acompañar un proceso sin dirigirlo. Lo tercero, regocijarnos por ser aceptados como uno/una más. Lo cuarto, decir lo que pensamos cuando nos lo pidan y guardar silencio el resto del tiempo. Políticas de la ética y la humildad. De lo contrario, nuestra revolución se limitará a reproducir el colonialismo y el racismo.

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Lunes, 26 Septiembre 2016 14:28

La Colonia y el primer acuerdo de paz

La Colonia y el primer acuerdo de paz

“El camino más corto hacia el futuro es aquel que pasa por el conocimiento más profundo del pasado”, esta bella frase de Aimé Césaire nos motiva para revisar nuestra historia como nación y establecer las luchas lideradas por diferentes pueblos contra el poder, la esclavitud y la opresión, y parte de los logros alcanzados con su resistencia, entre ellos, la libertad, la tierra, y su mismo reconocimiento a través de acuerdos de paz. Aquí el primero de ellos.

 

El próximo dos de octubre se votará el plebiscito para la refrendación de los acuerdos de paz, que pone fin al conflicto armado entre la guerrilla alzada en armas más antigua del mundo y el gobierno colombiano, fin de una guerra que nos sitúa en el camino de una nueva esperanza y de unas nuevas responsabilidades como nación, una oportunidad sin duda histórica. La memoria es uno de esos desafíos, por eso vale la pena ahondar en los recuerdos y construir una historia más incluyente donde sean preponderantes los relatos no oficiales.

 

Por eso, y hablando precisamente de acuerdos de paz, viene bien hacer una rápida genealogía que nos lleve a los primeros procesos de paz en nuestro territorio. Así como sabemos que el acuerdo de Qadesh firmado en el 1259 a.C entre el pueblo egipcio y el hitita –que hoy reposa en el Museo Arqueológico de Estambul– es el primer acuerdo de paz del mundo, deberíamos saber cuál fue el primer acuerdo de este talante logrado en Colombia.

 

La nuestra es una sociedad acostumbrada al olvido, que suele mirar con un sentido histórico muy corto los sucesos que le acontecen, por eso quienes critican el proceso de paz acuden a esa amnesia colectiva, pero además como los ejercicios de memoria aportan rutas fundamentales a las sociedades, la invitación es a recordar. Hay que buscar desandar los pasos, como dice Aimé Césaire “el camino más corto hacia el futuro es aquel que pasa por el conocimiento más profundo del pasado”.

 

Recordemos pues que el proceso entre el gobierno Santos y las Farc empezó oficialmente el 4 de septiembre de 2012, recordemos también que tenemos como precedentes en este siglo el proceso bastante controversial de Uribe con los paramilitares, o el de Pastrana con las mismas Farc, el cual terminó el 20 de febrero de 2002. Hasta ahí todo muy bien.


Echando más para atrás la madeja, tenemos el proceso de Gaviria con el partido revolucionario de los trabajadores (Prt), el movimiento indígena Quintin Lame, y una fracción del Eln, y un sector mayoritario del Epl; aquí cabe mencionar la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar formada por las Farc, el Epl, el Eln, el M-19, el Quintin Lame, el Prt y los acuerdos llevados en Tlaxcala México con el gobierno Gaviria, diálogos que llegan a su fin en mayo 4 de 1992. Aquí a una parte de la sociedad ya le empieza a faltar fichas en su banco de recuerdos.

 

Retrocediendo un poco más la trama tenemos, en esta hermenéutica, los acuerdos de Virgilio Barco con el M-19 el 9 marzo del 90 y con el Epl el 16 de mayo del 90. Un poco más atrás, en el 84, están los acuerdos entre el gobierno Betancur con las Farc en la Uribe-Meta, hecho que ya son menos los que tienen en mente al hablar de negociaciones de paz.

 

Llegado a este punto, la memoria colectiva pareciera pues mucho más difusa, pero aún muchos podrán recordar la amnistía del 53, en pleno meollo del actual conflicto, aprobada por el gobierno de Rojas Pinilla a las guerrillas liberales lideradas por Guadalupe Salcedo, asesinado luego de desmovilizarse, silenciado para que su grito llanero quedara reducido a un susurro, disperso en el tiempo, pero que la evocación honda transforma en rugido.

 

Más atrás, en esta línea histórica que nos hemos trazado, parece que el recuerdo se transforma en un manchón informe, ininteligible a causa del desarraigo al que hemos sido atados desde nuestro doloroso inicio como pueblo, desde la herida colonial que aún no cicatriza, de modo que a este punto el olvido ya parece un alzheimer virulento.

 

Y aunque hay quienes insistirán en decir que la historia de nuestro pueblo tiene como punto cero 1819, lo cierto es que los acontecimientos de la Colonia desembocan en los de la República, los fundan, pues el carácter de una sociedad deviene de una continuidad temporo-espacial que no cede a disecciones caprichosas a posteriori: lo que somos hoy es consecuencia de lo que fuimos. Precisamente, es hasta la Colonia hasta donde rebobinaremos lo que fuimos en materia de acuerdos de paz.

 

Durante ésta, en medio del violento sometimiento a las encomiendas ejercido por los conquistadores españoles, la Cacica Gaitana reaccionó con un levantamiento armado seguido por los Nasas (Paeces), Piramas, Yalcones y otros pueblos a mediados del siglo XVI, una dura resistencia prolongada por casi un siglo en los territorios de Huila y Cauca, luego de los cuales el Cacique Calarcá, al frente de los Pijaos, prolonga la resistencia a inicios del siglo XVII en lo que hoy es conocido como Tolima, lucha que heredaría el dirigente Juan Tama.


Juan Tama se inclinó por resolver las hostilidades armadas a través del diálogo, de este modo la Corona, ante la incapacidad de la reducción militar de la rebelión, llegó a unos acuerdos de los que deriva el Título Juan Tama y Calamba, título de tierras entregado en 1700 a los nasa como resultado de tales luchas, el mismo que aún hoy los indígenas del norte del Cauca aún reivindican, pues desde el poder los continúan desconociendo. De dicho título vienen los territorios indígenas de Jambaló, Vitoncó, San Francisco de Caldono, Quichaya y Pitayó.

 

Por otra parte, unos años más atrás, los esclavizados que se fugaban del sistema huían a los montes y establecían asentamientos libres, donde recreaban una cultura con fuertes raíces africanas. Estas comunidades, expandidas por los Montes de María durante los siglos XVI y XVII, luego serían ubicuas por toda Colombia durante el siglo XVIII.

 

Así, con San Miguel Arcangel, La Matuna, Limón, Duanga, Joyanca, María Angola, Sanagual, Manuel Embuyla o Manuel Mula, Arroyo Piñuela, Zaragocilla, todos palenques de los Montes de María, se da inicio a las luchas por la libertad en territorio nacional, pero, además con San Basilio de Palenque se rememora otro acontecimiento histórico: fue el pueblo protagonista de los primeros Acuerdos o pactos de Paz en la historia del territorio colombiano.

 

De modo que Benkos Biohó, o Domingo Biojó como figura en los archivos coloniales, hace parte no sólo de los precursores de la independencia y la libertad en América Latina, sino que además también sienta un precedente importante en cuanto a los procesos de paz.

 

El primero de ellos fue llevado a cabo por el mismo Benkos Biohó y está fechado el 18 de julio de 1605. Ante la imposibilidad de la reducción militar de los cimarrones, el gobernador de Cartagena, Don Gerónimo de Suazo y Casasola, informó al rey de España:

 

“[...] me ynbiaron a pedir la paz y por considerar las dificultades que avía para acabarlos con ser tan pocos y ser necesario hacer tanta costa para ello como si fueran muchos me resolví en concederles paz por un año según de la manera que se capituló con ellos”.1

El segundo acuerdo fue liderado 75 años después por el guerrero negro Domingo Criollo y con la mediación de Fray Baltazar de la Fuente Robledo, el documento que lo constata es la Real Cédula que data del 23 de agosto de 1691.

 

Los siguientes fueron los puntos de aquel acuerdo de paz:

 

Reconocimiento de la emancipación, sin lugar a actos punitivos.
Demarcación del territorio con derecho a su uso productivo.
Trato jurídico igual a cualquiera que nunca hubiera sido esclavo.
Gobierno autónomo.
En caso de disolución serían tratados como vasallos alzados.
Por su parte, el acuerdo implicaba no seguir en combate y no aceptar más cimarrones dentro del Palenque.2

 

Finalmente, hacia 1713 en los Montes de María culminaría este acuerdo con el Entente Cordiale, firmado por el obispo Fray Antonio María Cassiani, de la Orden de San Basilio, en calidad de canciller de paz de la Corona española. El Entente Cordiale sería ratificado y precisado a través de algunas capitulaciones.

 

Así, mientras el resto del continente seguía bajo el yugo de las metrópolis europeas, en los Montes de María llegaba a feliz término este primer acuerdo de paz, a través del cual se confería autonomía a este Palenque, convirtiéndose en el primer pueblo libre de América.

 

De este modo, hace 325 años que tomó forma el primer acuerdo de paz en nuestro territorio, pacto pionero que debería considerarse en adelante como nuestro acuerdo de Qadesh, y así como una copia del primer acuerdo del mundo que adorna el edificio de Naciones Unidas en Nueva York –para recordar que las diferencias pueden solucionarse a través del diálogo–, quizá nuestra piedra angular, el acuerdo de 1691, algún día engalane las paredes del capitolio nacional, recordando la necesidad y el deber de legislar para la paz, de anteponer siempre las salidas políticas a las militares, para alejar la guerra y exorcizar sus horrores.

 

Ojalá, hacia delante, la paz sea el compromiso de una sociedad que aprende a recordar y a caminar hacia el futuro de la mano del pasado, avanzando de frente con nuestras raíces hacia un mundo mejor.

 

* Antropóloga e investigadora
1 Arrázola 1970, Palenque primer pueblo libre de América.
2 Ídem.

Publicado enEdición Nº228
Imaginando futuros feministas en el 13º Foro AWID en Brasil

Crónica del 13º Foro de la Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo, uno de los mayores encuentros feminista a nivel mundial, celebrado en Salvador de Bahía.


Hace apenas unos días finalizaba en Salvador de Bahía (Brasil) el 13º Foro de la Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID). La elección de este lugar no fue casual, Salvador fue el principal puerto para el comercio de esclavas y esclavos en América del Sur. Se calcula que cerca de 1,3 millones de personas fueron llevadas de África a Bahía hasta 1888, cuando la esclavitud fue abolida. Este legado se palpa en la ciudad con mayor población negra de Brasil, en donde se respira la capoeira y el candomblé, una de las religiones afrobrasileñas.


A pocos metros del centro colonial restaurado, conocido como Pelourinho, se encuentra el Mercado Modelo, el que fue el principal mercado de llegada y distribución de esclavos y que es hoy un mercado orientado al turismo lleno de souvenirs baratos. Conforme te alejas del centro, te encuentras con el mayor de los contrastes: altos rascacielos lujosos a un lado y, al otro, favelas kilométricas.


El Foro de AWID se celebró a unos cien kilómetros de la ciudad, en un resort turístico que podemos denominar de lujo. Sintiendo un cierto malestar por el lugar escogido, desde la organización del evento nos explicaron en una de las primeras plenarias que el Foro se iba a celebrar inicialmente en el Centro de Convenciones de Bahía. A pocas semanas del evento, les cancelaron la reserva y tuvieron que encontrar un lugar alternativo donde poder alojar a las más de 2.000 participantes. Tras consultar con los movimientos sociales y feministas de la ciudad, y ante la falta de alternativas, se apostó por este espacio. Así acabamos conviviendo un montón de cuerpos diversos en hoteles, salas de reunión y piscinas conectados por estrechos caminos inmersos en una naturaleza exuberante durante casi una semana.


Todo ello en un contexto de mucha tensión tras la destitución de la presidenta brasileña Dilma Rouseff y el nombramiento de Michel Temer como presidente interino. Temer conformó un gabinete formado únicamente por hombres blancos y, entre otros, ha eliminado el Ministerio de Derechos Humanos, Mujeres y Justicia Racial, además del Ministerio de Cultura. Es un primer aviso de la marcha atrás que se avecina en todo lo relacionado con la justicia social y los derechos humanos. En el Foro, este hecho se analizó en el marco de otros intentos de las oligarquías y de las derechas latinoamericanas para proteger sus intereses económicos y políticos en el continentes, como fue el caso del golpe de Estado en Honduras de 2009. Nuevas estrategias disfrazas de legalidad para no perder el poder. Por eso, a lo largo de todo el Foro no faltó el grito de “Fora Temer! Nao ao Golpe!”.


¿Un foro de feministas blancas en Brasil?


No, el foro de AWID no es un foro más de feministas blancas. Toda una diversidad de personas y activismos estaban presentes, gracias a que los gastos de muchas de las participantes fueron cubiertos por AWID y otros donantes. Desde mujeres indígenas como Dali Ángel Pérez, que defiende el territorio frente a las multinacionales en México, hasta trabajadoras sexuales como Georgina Orellano, que reivindica sus derechos y los de sus compañeras en Argentina. Especial presencia tuvieron las feministas negras, como la brasileña Roberta Lira, que denuncia los privilegios de las feministas blancas en Brasil. Y también las feministas jóvenes, como Leticia Zenevich, que incide en la necesidad de deconstruir y reconstruir alianzas más igualitarias, descolonizadas, con nuevas reglas y sin jerarquías. Ambas, negras y jóvenes, contaron con espacios propios de articulación previos al Foro.


También asistieron lesbianas, hacktivistas, mujeres con diversidad funcional y personas trans, venidas de todos los continentes. Como las activistas chinas Li Maizi y Ting Ting Wei, que fueron encarceladas el año pasado por una acción contra el acoso sexual en su país. Por supuesto, también estuvieron presentes feministas de larga trayectoria como la mencionada Morena Herrera o la peruana Virginia Vargas y representantes institucionales como la Directora de ONU Mujeres o la Relatora Especial de la Violencia contra las Mujeres.


Financiación para el movimiento de mujeres y feminista


Como fondo de mujeres, participamos en varios espacios sobre movilización de recursos. Allí pudimos conocer las últimas tendencias globales de la mano de Angelika Arutyunova, de AWID. Ella nos contó como el sector privado está teniendo cada vez una mayor presencia en el panorama de financiación, con cada vez más empresas interesadas en financiar cuestiones de género y en promover el papel de las mujeres en su seno. Por un lado, es una buena noticia que haya más dinero en la mesa para los derechos de las mujeres pero, por otro, las diferencias con nuestros paradigmas de fortalecimiento del movimiento son abismales con su foco en el cambio individual y en el empoderamiento económico.
Algunos de los colectivos que más dificultades tienen para conseguir fondos son las trabajadoras sexuales, las feministas jóvenes y las activistas trans. Éstas reivindicaron la necesidad de conseguir no sólo más fondos para sus movimientos sino mejores: recursos a largo plazo, para cubrir gastos generales, flexibles, con procedimientos sencillos y acompañados de apoyo para fortalecer sus capacidades. Pero, sobre todo, reivindicaron que ellas deben participar en el establecimiento de las prioridades de las entidades donantes, intentando superar enfoques de “arriba abajo”. El primer paso es reconocer que existe una relación de poder entre la entidad que da los fondos y quien los recibe, señalaron.


Derechos sexuales, derechos reproductivos y mucho más


Conocimos la interesantísima experiencia de dos colectivos de feministas lesbianas, El Closet de Sor Juana y Las Punto Género; y de un colectivo de jóvenes indígenas, Mujeres Indígenas por CIARENA. Los tres han establecido una alianza a través de la cual han intercambiado sus saberes sobre feminismos y sexualidades, cosmovisión indígena y defensa del territorio. A partir de ahí, están comenzando a incorporar en sus respectivas agendas las cuestiones que afectaban a “las otras”.


Las trabajadoras sexuales por su parte disfrutaron de un espacio de autoafirmación y reconocimiento como nunca antes habíamos visto en un encuentro feminista. Además de varios paneles y conferencias decididamente proderechos, se celebró el cuarto año de vida del Fondo Paraguas Rojo, un fondo creado y gestionado por trabajadoras sexuales, con un desfile de moda-puta que subió la temperatura de la enorme sala refrigerada donde se hacían las plenarias.


También asomamos la cabeza por varios de los talleres del espacio de intercambio feminista sobre internet, donde supimos más sobre Manifesta.net, una nueva plataforma online para lanzar campañas feministas. Todo atravesado por el autocuidado, con actuaciones de música y danza, diversas expresiones artísticas y fiestas, así como un espacio reservado al 'Activismo sostenible para Defensoras de Derechos Humanos' en los que hablar de autocuidado y practicarlo con diferentes técnicas como el masaje o el yoga.


Después de cuatro intensos días tenemos varias cosas claras. Primero, que el futuro del movimiento feminista pasa por la articulación de luchas y por espacios donde todas, pero TODAS, tengamos voz. Segundo, que queremos más dinero para los derechos de las mujeres. Tercero, que debemos poner el autocuidado en el centro para un activismo sostenible. Y, último, que nos unimos al grito de “Fora Temer! Nao ao Golpe!”.



Voces feministas sobre el encuentro


Leticia Zenevich (brasileña, participante en el espacio previo para feministas jóvenes. Trabaja en la organización Women on Web un servicio de aborto médico online con sede en Ámsterdam)


"Este es un espacio único y además es un espacio seguro, en el que dar nuevos aires a nuestras ideas y proyectos. El espacio de jóvenes feministas lo abrimos con una poeta de Nigeria. Su voz de la periferia global resonó en nuestras voces de feministas jóvenes y nos tocó a todas al margen de nuestra identidad geopolítica. Es una muestra de que este espacio es activismo, pero también es arte y poesía y utiliza métodos distintos a los tradicionales."


Dali Ángel Pérez (integrante de Mujeres Indígenas por CIARENA y de la Red de Jóvenes Indígenas de Centroamérica y México, una región en la que transnacionales están extrayendo los recursos naturales y provocando el desplazamiento forzado de los pueblos indígenas)


"El respeto a nuestros territorios está íntimamente ligado a nuestros derechos colectivos y a nuestros derechos específicos como mujeres indígenas. Es importante encontrarnos en las distintas diversidades. No es sólo abrir el espacio de participación en los foros a trabajadoras sexuales, lesbianas, indígenas, etc., sino practicar la inclusión, que incluyamos las demandas de las otras en nuestra agenda, lo que nos posibilita alianzas más consistentes a futuro. Nos ayuda a no olvidarnos de la otra y todas juntas levantar la mirada para unirnos en nuestra diversidad y en nuestras diferencias."


Ekaterine Gejadze (activista feminista de Georgia, un país en el que los sectores conservadores y fundamentalistas están ganando fuerza y donde cuesta mucho transgredir los imperativos sociales y de género. Trabaja en el fondo de mujeres Women’s Fund in Georgia)


"Este espacio me ha aportado una perspectiva global y la sensación de que no estoy sola, de que tengo muchas aliadas de diferentes partes del mundo. Muchos de los temas por los que peleamos son universales, ocurren en casi todos los sitios, aunque con contextos locales. Éste es un espacio para el intercambio y la solidaridad. Me siento como si viviera en una ciudad feminista, un micro país con personas de todas las identidades y orígenes. Es un espacio seguro para mí, siento que estoy entre mi gente."


Georgina Orellano (secretaria general del Sindicato de Trabajadoras Sexuales de Argentina, país en el que el trabajo sexual no está penado pero sí altamente criminalizado)


"Es la primera vez que estoy en un encuentro en el que no tenemos que hacer incidencia para que nos nombren, en el que hay respeto a la autonomía de nuestros cuerpos y a nuestra identidad política como trabajadoras sexuales. Conocer las estrategias y experiencias de organización de compañeras de muchos otros países nos da más fuerza para seguir adelante. Que una reunión plenaria acabe con un desfile de trabajadoras sexuales es muy transgresor, con eso nos corremos de la hegemonía de la belleza, liberadas por poder mostrar nuestros cuerpos diversos sin tabús, orgullosas de ser trabajadoras sexuales, sujetas de derechos y no víctimas."


Roberta Lira (cantante, música y activista afrobrasileña antirracista del Colectivo Kurima - Estudantes negras e negros da UFSC y de Kurima Bantu MUDEMPODIRO en un país en el que las profundas desigualdades están íntimamente ligadas al racismo estructural)


"Me gustó mucho la representatividad de las mujeres negras en las plenarias y en muchos espacios. Sin embargo, no he visto que el Foro haya profundizado en las problemáticas que afectan a las mujeres negras como yo y muchas compañeras deseábamos. Necesitamos que las compañeras feministas blancas reflexionen y empiecen a dejar de negar el racismo, a tener coraje de tratar la culpa y la vergüenza, a tomar posicionamiento contra acciones racistas sea donde sea y a trabajar sus privilegios. El encuentro fue bueno y en otros sentidos muy provechoso, espero que en el próximo nos centremos más intensamente en las cuestiones raciales."


Li Maizi y Ting Ting Wei (activistas chinas detenidas y encarceladas junto a tres compañeras más en 2015 durante 38 días por realizar una acción contra el acoso sexual en el transporte público)


Esta mañana al levantarme me sentí muy inspirada y muy poderosa. Es la primera vez que asisto a este foro y esta experiencia nos ha animado a querer organizar una conferencia como ésta en China. En cualquier caso, creo que la voz de las mujeres asiáticas es poco visible en relación con otras voces, ayudaría que en la Junta Directiva de AWID y en la agenda hubiera más mujeres asiáticas.


Esta crónica ha sido realizada por María Palomares Arenas y Fiona Montagud, de Calala Fondo de Mujeres, comprometidas con movilizar más dinero para el movimiento feminista y de mujeres.

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Lunes, 12 Septiembre 2016 06:45

Desde los escombros

Desde los escombros

Es en el infierno donde es importante la solidaridad, no en el paraíso. John Berger.


Desde los escombros físicos, sociales, culturales, filosóficos, y políticos resultado del enfrentamiento entre dos fuerzas reaccionarias y derechistas, una proveniente del fundamentalismo islámico, la otra el círculo político de lo que Gore Vidal llamaba la junta Cheney-Bush, el mundo ha procedido hacia un tipo de infierno donde el temor es rey y la mentira es reina.
Quince años después del 11 de septiembre de 2001, nadie duda que el mundo es menos seguro que nunca, la infinita guerra contra el terror ha generado mayor caos y sangre a nivel mundial, mientras crece el temor alimentado de manera permanente de que todo es una amenaza y, por lo tanto, la única respuesta es... más guerra, más control, más espionaje masivo.


La próxima semana empezarán a desfilar el gran elenco de enanos en trajes y vestidos de lujo (con sus excepciones) que supuestamente representan a sus pueblos, en la próxima Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, donde abordarán los grandes temas que enfrenta el planeta, incluida la guerra contra el terror, la seguridad, el cambio climático, los refugiados y que ellos mismos han generado o, mínimo, permitido. Sin embargo, no lograrán distraer la atención de algo mucho más visto y comentado: la semana de la moda en Nueva York.


Dentro de este país, ya no hay suficientes adjetivos para describir el juego electoral, sólo se puede decir, una y otra vez: no puede ser.


Que un neofascista esté en la antesala de la Casa Blanca no genera la alarma que uno esperaría en este país autoproclamado faro de la libertad. Que Hillary Clinton, representante por excelencia de la cúpula política y económica del país, sea la única que pueda salvar al país de tal destino no genera gran esperanza.


No son lo mismo, coincide toda una amplia gama de gente inteligente, desde conservadores reales hasta los mejores pensadores de izquierda como Noam Chomsky. Todos aceptan que la amenaza que representa Trump es mucho peor que la otra opción, la cual es continuar con más de lo mismo.


Estamos en el parque de juegos del diablo donde, por ahora, estas son las únicas dos opciones que se ofrecen a este pueblo. Es un juego en una especie de infierno donde los más chuecos y farsantes son los que están ganando, un juego donde ese uno por ciento mientras declara su lealtad a la democracia establece una oligarquía (dixit Jimmy Carter, Bill Moyers, Joseph Stiglitz, entre otros desde hace tiempo). Es un infierno donde los que durante décadas impulsaron las fuerzas antimigrantes, xenofóbicas, antigay, antimujer y con ello crearon un Frankenstein (con un color anaranjado) que ahora está por destruir a sus inventores y donde una representante de los amos del juego se presenta como la única alternativa al monstruo, o sea, la defensora principal del juego infernal.


Si no fuera por los comediantes, los únicos dispuestos a desenmascarar lo que está a la vista frente a cualquier ser humano consciente, estaríamos sin remedio. Pero ahí está un secreto clave: hay millones que se ríen ante las verdades reveladas por estos comediantes. Los sondeos registran que un amplísimo sector del pueblo no está contento con este juego: más de 90 por ciento cree que Trump y Hillary son amenazas para el bienestar del país, según una encuesta reciente del Washington Post. Ambos son percibidos negativamente por amplia mayoría del electorado. O sea, si el sistema electoral de verdad expresara la voluntad del pueblo, ambos serían descartados.


Es posible argumentar que esta coyuntura es en gran medida el legado del 11-S. Bajo los escombros surgió una maldición, sí, pero también lo opuesto. Aunque se intentó aplastar toda disidencia, toda expresión de oposición con ese famoso lema de si no estás con nosotros, estás con los terroristas, vale recordar que brotó una inmensa resistencia y una solidaridad abajo desde ese mismo día del 11-S.


En la Zona Cero se unieron inmigrantes y anglosajones para rescatar a seres humanos, de ahí llegaron familiares de las víctimas que exigieron que la muerte de sus amados no fuera usada por los políticos para matar a otros hijos, hijas, hermanos y hermanas de otras familias del otro lado del mundo. También surgieron esfuerzos para denunciar la violación de derechos y libertades civiles y para repudiar la ola xenófoba junto con uno de los movimientos antiguerra más grandes en la historia del país.


Unos pocos años después, sorprendió a todos el gran movimiento de los más vulnerables, los inmigrantes que salieron por millones a las calles de las principales ciudades de este país, con su grito en múltiples idiomas de que ningún ser humano es ilegal.


El movimiento de Ocupa Wall Street sacudió este país y transformó el dialogo nacional, expresado en: somos el 99 por ciento frente a ese uno por ciento que acusaban de haber secuestrado la democracia. Surgió después un gran movimiento encabezado, también, por jóvenes con el lema: Las Vidas Negras Valen (Black Lives Matter) que prevalece en todo el país. De hecho, en estos últimos días, estrellas deportivas han mostrado su apoyo con acciones como levantar un puño o arrodillarse durante el himno nacional antes de partidos de futbol americano o de futbol soccer; estrellas musicales también han participado de otras maneras.


En estos días, miles de indígenas sioux en Dakota del Norte y sus aliados están adoptando acciones directas para frenar la construcción de un oleoducto; hace unos días se sumaron a la causa activistas de Black Lives Matter, entre otros.


El rescate del país de los escombros del 11-S no son las torres de condominios de lujo que ahora rodean la Zona Cero (en los cuales no podrían haber podido comprar o rentar la mayoría de los que cayeron en las torres en cuyo nombre se construyeron como acto de recuperación), sino a través de todos estos actos esenciales de solidaridad que insisten en reconstruir algo más alto que cualquier rascacielos y más digno y noble que cualquier promesa de un político.

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Miércoles, 07 Septiembre 2016 06:57

Una apuesta al feminismo

Una apuesta al feminismo

Con el telón de fondo del retroceso que implica la destitución de Dilma Rousseff, el 13º Foro Internacional de AWID, la Asociación para los derechos de la Mujer y el Desarrollo, buscará avanzar en la agenda feminista junto a otros movimientos. Los temas centrales del encuentro.


Más de 1800 activistas y líderes de distintos movimientos de 140 países, de todas las regiones del mundo, confluirán entre mañana y el domingo frente al mar, en Costa do Sauípe, al norte de Salvador de Bahía, en Brasil, en la mayor conferencia global de los últimos años sobre derechos de las mujeres y desarrollo. Se trata del 13º Foro Internacional de AWID, que en esta oportunidad tiene como eje fortalecer la interseccionalidad con otros movimientos –ambientalista, trans, sindical, por la paz, entre otros– como apuesta política para avanzar en una agenda feminista. “El Foro no es un evento, es un proceso. Si queremos construir futuros feministas, tenemos que aprender de otros movimientos y avanzar en un agenda común con unas, unos y unes”, destacó la costarricense/mexicana Lydia Alpízar Durán, directora ejecutiva de AWID, en diálogo con Página/12.


Con la reciente destitución de la presidenta Dilma Rousseff como telón de fondo, el multitudinario encuentro, que congregará a mujeres de los rincones más remotos del Planeta, debatirá, entre otros temas, “cómo recuperamos los espacios democráticos” cuando “distintos actores fácticos y no fácticos están instalando una agenda fascista y de represión del disenso social en países de la región, pero también lo vemos en Estados Unidos, donde el discurso de Donald Trump está legitimado, en Europa y en la India”, señaló Alpízar.


La Asociación para los derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID, por sus siglas en inglés) es una organización feminista mundial comprometida con la justicia de género, el desarrollo sostenible y los derechos de las mujeres. Los anteriores foros de AWID tuvieron lugar en los Estados Unidos, en México, en Sudáfrica, en Tailandia y el último, en Turquía, en 2012. Mientras que en Estambul el tema convocante fue analizar la economía con lupa feminista y al mismo tiempo promover la incorporación de la dimensión económica a las agendas feministas, esta vez la apuesta es avanzar en la intersectorialidad con otros movimientos. A lo largo de cuatro jornadas, se podrán escuchar a más de 200 ponentes –de distintas geografías–, que compartirán experiencias, disrupciones creativas y resistencias de sus movimientos en una serie de sesiones. También habrá lugar para el arte como herramienta política y de activismo, se hablará sobre el problema del aborto y los derechos sexuales y reproductivos, las violencias machistas, y los ataques que vienen sufriendo, cada vez más, defensoras de derechos humanos en distintos países.


Sectores tradicionalmente poco representados o comunidades marginadas tendrán una fuerte presencia en el Foro, como por ejemplo las activistas feministas jóvenes, las mujeres negras y afrodescendientes, las mujeres indígenas, las trabajadoras sexuales, las mujeres con discapacidades, activistas trans e intersex y las migrantes.


El Foro se planteó cuatro objetivos, destacó Alpízar: “Celebrar los logros alcanzados por diversos movimientos sociales en los últimos 20 años y analizar de forma crítica las lecciones que podemos aplicar de aquí en más; evaluar nuestra realidad actual, identificando las oportunidades y amenazas para lograr avances en los derechos de las mujeres y de otras personas oprimidas; explorar estrategias para movilizar una mayor solidaridad y poder colectivo entre los distintos movimientos; e inspirar, energizar y renovar nuestras fuerzas y nuestra determinación”, detalló.


En el marco del Foro, se presentará una campaña promovida por activistas sindicales para la aprobación de una convención de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre violencia de género en el empleo y está prevista, además, una sesión especial sobre “despatologización trans”.


En el staff de AWID, se destaca como coordinadora del área de Información en español sobre los Derechos de las Mujeres una argentina: la periodista y activista queer lesbiana feminista rosarina Gabby De Cicco. Desde 2000, De Cicco coordina RIMA, la Red de Información de las Mujeres Argentinas, una lista de distribución por correo electrónico dedicada al intercambio entre mujeres feministas, periodistas, organizaciones del movimiento de mujeres, investigadoras, estudiantes, y activistas de todo el país y también de otros de Latinoamérica.

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“[...] Estarémos en las calles hasta cumplir con nuestros objetivos”

Miércoles 31 de agosto. En su segundo día en Bogotá, día 22 del paro docente que tiene conmocionado a una parte del país, y abierta la discusión sobre el derecho a la salud, oportuna y de calidad para quienes brindan educación en los centros educativos públicos del país –en particular en el departamento del Cauca–, los 2.500 docentes, padres de familia y estudiantes que viajaron desde el sur del país hasta la capital colombiana, marcharon y arengaron por el centro tradicional de la ciudad y zonas aledañas, denunciando la situación que los tiene en pie de lucha.

 

Su propósito de lucha es claro, el apoyo es incondicional; alumnos y padres de familia unen sus fuerzas y exigen un servicio de salud digno para sus maestros y maestras. desdeabajo invitó a estudiantes, padres de familia y docentes para que transmitan sus voces de apoyo a esta lucha, a través de nuestro medio de comunicación.


Katherine Cucuñame Flor, exalumna de la Institución Educativa Indígena El Mesón (IEIN). “Vengo del municipio de Morales Cauca, vengo acompañando el paro de docentes. Lo que pedimos es que Magisalud-Cosmitet deje de manejar los recursos de la salud de los profesores del Cauca y esta responsabilidad quede en manos del departamento. El servicio prestado por esas instituciones es muy deficiente; los profesores afiliados a la Eps tienen que esperar hasta un mes para que les sea asignada una cita, no entregan medicamentos, algunos tienen que esperar meses para una cirugía. Creemos que es injusto, los docentes merecen un servicio de salud digno”.

 


Francy Flor, madre de familia IEIN, vereda El Mesón, Morales, Cauca. “Vengo acompañando a los profes, luchando porque el servicio médico que reciben los profes mejore. Venimos de Popayán, viajamos en 65 buses para apoyar esta justa causa. Cosmitet ha prestado un pésimo servicio, por lo que hemos venido a Bogotá para pedirle al gobierno que nos escuche”.

 

 

 


Juan Pablo Erazo Anacona, docente Institución Educativa Casas Bajas, del municipio de Cajibio. “Desde ayer en la mañana estamos aquí, más de 2.500 maestros que viajamos desde el departamento del Cauca a exigirle al gobierno nacional para que departamentalice la salud de los docentes. Es una apuesta política para devolverle la dignidad al trabajo de los docentes. La idea es construir un camino que mejore las condiciones de vida que necesitamos, no sólo los docentes, sino todos los colombianos. Para todos los habitantes de Bogotá, un saludo de parte de Asoinca; estaremos en las calles hasta cumplir nuestros objetivos”.

 

 


Janeth Ramírez, madre de familia, Argelia, Cauca. Vengo a apoyar a los docentes porque no cuentan con un buen servicio de salud. Ni los docentes ni las personas, en general. No nos quedamos callados porque estamos cansados, la plata que se paga en la Eps no se ve reflejada en la calidad del servicio, la atención no se presta a tiempo, los medicamentos no los entregan cuando el médico los receta, y cosas por el estilo”.

 

 

 


Estudiante Nasa, resguardo indígena de Pueblo Nuevo, municipio Caldono. “En esta situación del paro ya llevamos un mes, aquí hay más de 3 mil personas que están acompañando las movilizaciones por la inconformidad ante el incumplimiento del gobierno. En este proceso estamos incluidos los profesores, padres de familia y nosotros, los estudiantes, que también estamos inconformes porque la salud en el departamento está muy mal”.

 

 

 

 


William Hernán Tumbo, docente, resguardo indígena de Pueblo Nuevo, municipio Caldono. “Nosotros estamos aquí desde ayer, participando de esta movilización, porque la verdad hemos visto que la salud de los profesores está en muy mal estado, especialmente en el departamento del Cauca. La atención a los docentes es muy precaria y por tal razón nos hemos dirigido a la ciudad de Bogotá para que departamentalicen el sistema de salud para los docentes del Cauca”.

 

 

 

 


Jaime Solarte Urresti, docente, Mercaderes, Cauca. “Estamos en esta marcha con Asoinca por el gran problema que tenemos por el abandono del gobierno, ya que tenemos acceso a un servicio de salud de muy mala calidad. Las Eps que nos atienden se están robando los recursos, entonces nosotros decidimos emprender esta marcha hace más de un año para liberarnos y hacer que nosotros mismos podamos manejar nuestra salud sin corrupción. Que no mueran profesores ni esposas e hijos de los docentes debido al mal servicio de la salud. En el Cauca hay dos empresas que se llaman Cosmitet y Magisalud, las cuales se están robando los recursos del magisterio. Por lo tanto, los caucanos estamos en pie de lucha; vamos a completar 25 días de paro, hemos tomado carreteras, instituciones, bloqueado la gobernación del Cauca, la Secretaría de Educación, y hoy estamos en la capital para hacer más visible este gran problema de vida. Esperamos que nos den una solución cuanto antes, sin embargo estaremos aquí hasta que la situación se resuelva a nuestro favor”.

 

 


Zoraida Milena Chocue, estudiante del Colegio Álvaro Cue Chocue, resguardo Pueblo Nuevo, Caldono, Cauca. “Estamos acá protestando por la salud de los profes y ayudándolos para que, ojalá, esto se pueda lograr con este paro”.


Yazmín Andrea Orcue, estudiante Colegio Álvaro Cue Chocue, resguardo Pueblo Nuevo, Caldono, Cauca. “Estamos aquí por la salud del pueblo, de los profesores. Queremos que el gobierno nos dé una respuesta, una solución a la problemática que hay con el servicio de la salud de los profesores del Cauca. Ellos pagan una cuota destinada a los servicios médicos a los que acceden, por eso exigen que sea de buena calidad y nosotros los apoyamos”.


Audelia Llano Rodríguez e Isabel Sandoval, docentes de Brisas Patía, Cauca. Isabel: “Estamos en Bogotá, acompañando a todos nuestros compañeros en el paro de docentes porque necesitamos que nos colaboren con la departamentalización de la salud del Cauca. La experiencia del servicio médico se puede resumir en deficiencia”. Audelia: “Nuestra lucha sindical es por la salud, debido al mal servicio que nos vienen prestando los intermediarios de la salud y por los colegas que han fallecido por falta de atención oportuna. Por eso, desde el Cauca nos hemos movilizado masivamente para que avalen nuestra propuesta y permitan que el Cauca administre la salud del magisterio, para que mejore la calidad del servicio para los docentes y sus familias. Ojalá que esto sea una muestra para que los departamentos tomen ejemplo de la lucha sindical del Cauca”.

 

 

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Publicado enColombia
Ahora se avanza sobre el verdadero blanco del golpe: Lula

Dentro de dos o tres días, y a menos que ocurra algo inesperado e improbable, Dilma Rousseff, relecta en octubre de 2014 con 54 millones de votos, tendrá su mandato popular liquidado por decisión de al menos 54 de los 81 senadores brasileños. El golpe institucional abierto por el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, apartado de su puesto por orden de la Corte Suprema gracias a sus reiteradas travesuras en su única verdadera especialidad, la corrupción más deslavada, se habrá consumado. Cunha, a propósito, sigue libre: será juzgado por sus pares cuando la farsa haya terminado. Mientras, esgrime su arma favorita: amenaza con decir todo lo que sabe, y lo que sabe tiene fuerza para destrozar a la mitad de los integrantes del Congreso brasileño.


Para completar el cuadro y determinar el ambiente, el pasado viernes la Policía Federal anunció, con pompa y circunstancia, que había denunciado por corrupción pasiva, lavado de dinero y ocultamiento de patrimonio al ex presidente Lula da Silva, su esposa, Marisa Leticia, y otras tres personas.


La misma Policía Federal, que en Brasil tiene funciones similares a las del FBI estadunidense, había divulgado, hace pocas semanas, el informe preliminar sobre las investigaciones relacionadas a un departamento que supuestamente sería del ex mandatario. En el informe no aparecía el nombre de Lula ni de su esposa.


Es una historia conocida: la acusación indica que Lula sería el verdadero propietario del inmueble que fue refaccionado por una de las constructoras involucradas en escándalos de coimas y desvío de recursos públicos. Lula admitió haber adquirido el departamento en la etapa de construcción, y que luego desistió del negocio. Sus abogados requieren, en la justicia, la devolución de lo que fue pagado. El inmueble devuelto ha sido puesto en venta por los constructores.


Nada de eso importa: ahora le tocará a la justicia decidir si transforma a Lula y doña Marisa Leticia en reos. El estrago político, sin embargo, está hecho.


Sobra decir que los medios brasileños, pilares esenciales del golpe, abrieron ahora el inmenso espacio que no dieron cuando se conoció el informe preliminar, que no mencionaba a Lula. También se olvidaron de levantar sospechas sobre las razones para esa súbita alteración que, no por casualidad, coincide con la etapa final del golpe institucional en curso.


Desde el pasado jueves desfilaron por el pleno del Senado los testigos de acusación y defensa. Al fin y al cabo, es esencial preservar las apariencias, insinuando que todo trascurre dentro de los preceptos constitucionales y democráticos.
Sometidos a pesadas preguntas de los senadores, los testigos de defensa no hicieron más que confirmar, con argumentos sólidos, lo ya sabido: Dilma Rousseff no cometió crimen de responsabilidad. La Constitución brasileña determina que un mandatario electo por voto popular sólo puede ser destituido por este delito. Pero para los senadores brasileños, sobran razones para librarse de Dilma Rousseff y hacerse con el poder que las urnas les negaron en las cuatro últimas elecciones presidenciales.


Entre los senadores, más de uno, para asombro de los lúcidos, pidió que se apresurasen las preguntas y respuestas, una vez que todos tenían consolidada su convicción. O sea: no importaba lo que se demostrase, la presidenta estaba destituida, y las formalidades no eran necesarias.


Tanta prisa tiene claras razones: cada día surgen nuevos indicios robustos de que a menos que se suspendan las investigaciones, el todavía interino Michel Temer y las principales estrellas de su constelación tumbarán por el viento las denuncias.


Todo eso pasa frente a la indiferencia de la opinión pública, anestesiada por los medios de comunicación, en especial los controlados por Globo (revistas, diarios, emisoras de radio y televisión).


Ocurre ante la pasividad bovina de las instancias superiores de justicia. El presidente del Supremo Tribunal Federal preside, por determinación constitucional, el juicio en el Senado. Sigue rigurosamente el guión de la farsa, mientras discute con los senadores el aumento de los sueldos de los funcionarios de la justicia.


Los efectos de las políticas anunciadas por el gobierno que está a punto de tornarse efectivo se harán sentir a corto plazo, y serán especialmente duros para las clases que supieron beneficiarse de los programas implantados a lo largo de los últimos trece años, a partir de la llegada de Lula da Silva a la presidencia en 2003.


Nada de eso, importante, es llevado a debate con la opinión pública.


Liquidado el mandato de Dilma Rousseff se abre la temporada para que se alcance el verdadero objetivo del golpe: eliminar a Lula da Silva del escenario político brasileño, y asegurar, a las oligarquías de siempre, el retorno al poder.
Que la Policía Federal lo haya indiciado sin pruebas ha sido el primer paso. El próximo podrá ser entregarlo en bandeja de plata a la saña persecutoria de un juez provinciano de primera instancia.


Más que de brumas, los tiempos que se abren sobre mi país son de vergüenza. La historia sabrá juzgar a los farsantes, a los traidores, a los indecentes. Pero será demasiado tarde para corregir sus ruindades.

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Miércoles, 17 Agosto 2016 06:00

Utopías y utopías

Utopías y utopías

Disconformes con lo que veían y cuyos detestables defectos padecían o, más calmos, registraban, ciertos espíritus esclarecidos, comprobado que no estaba en sus manos corregirlos, imaginaron dos tipos de conducta. El primero, Platón es el ejemplo, sugerir, suplicar, recomendar, convocar a los dueños del poder a que hicieran algo para que la sociedad fuera un poco mejor, más equilibrada o más justa, según lo que entendían por justicia. Como el caso que les hicieron, otra vez Platón es un ejemplo, fue nulo, adoptaron el otro camino, la otra conducta: imaginar mundos perfectos en los que la injusticia, la infelicidad, el dolor, la incomodidad y aun la muerte, estuvieran prohibidas, desterradas, abominadas.
Esas construcciones, como no estaban en ninguna parte, salvo en las mentes y los escritos de quienes las concebían, fueron llamadas utopías y a lo largo de los siglos lo fueron de todos los colores. San Agustín imaginó la “Ciudad de Dios”, pura armonía y esperanza de vida eterna; Tomás Moore algo más mundano y terrenal, tal vez inspirado por los relatos de Marco Polo que observó que todo andaba muy bien en los dominios del Gran Can, donde incluso se comía pasta, y así otros, el deseo de una existencia mejor no cesó hasta llegar al siglo XX.


Tal vez se hayan seguido concibiendo esos mundos perfectos, no sólo imaginándolos: la experiencia soviética de 1917 puede muy bien ser eso, terminó como terminó pero todavía sigue siendo visto como un modelo posible de concreción de la utopía. Siguiendo esa huella, u otras de diverso signo, tal vez en alguna medida y para algunos, la perfección, o su búsqueda, no sea tan utópica gracias a la formidable expansión tecnológica que día a día ofrece soluciones hasta hace pocos años impensadas y que mejoran, sin duda, un vivir lleno de problemas, de enfermedades y de molestias. Es claro que se trataría de otra clase de utopía, que no es necesario poner en un libro, pero que se empieza a ver en usos y prácticas.


Pero, volviendo a las utopías clásicas, en ninguna de ellas, por empezar a distinguir peculiaridades, se propone un regreso a la naturaleza, a alimentarse con los frutos que cuelgan de los árboles ni a fornicar libremente, cuando se tengan ganas: son raros los que se vanaglorian de vivir en pleno campo, sin luz eléctrica, sin teléfono, sin televisión, sin drenaje ni agua corriente pero algunos hay sin que sean necesariamente hippies. Al contrario, las utopías descansan sobre estructuras racionales y urbanas, su objetivo es la satisfacción y su condición la regla, algo así como un mundo de semáforos en el cual lo único que tendría sentido es el movimiento y la circulación, no todas esas demoras en las que los seres humanos creen que vale la pena vivir y que traen tantas complicaciones, la conversación, la amistad, el amor, el pensamiento, el placer, la lectura y todo lo que es propio de este mundo perturbado e injusto. Pero, pese a esa condición general, también hay utopías, o intentos utópicos, que preconizan un regreso a la naturaleza; fueron pensadas por espíritus anarquistas y en ellas las reglas eran abolidas, así como el interés material e incluso la avidez productiva: Macedonio Fernández y algunos amigos lo intentaron en algún lugar del Paraguay pero los mosquitos y las víboras limitaron esa bella libertad.


Una de esas construcciones, acaso la más desesperanzada y brillante, fue Un mundo feliz, de Aldous Huxley. No es difícil advertir la ironía que respira la descripción de tanta perfección: la ciencia, pero qué ciencia, atiende a todo, acude a las necesidades más elementales y el conjunto de satisfactores exime de toda rebeldía y hasta de la imaginación, pero también del hambre y, solución extraordinaria, con una droga llamada “soma”, del orgasmo que se obtiene a pedido sin necesidad de cortejo, de seducción o aún de ganas, no hablemos de amor.


En ese mundo perfecto, para evitar ideas raras y ocurrencias extravagantes, no hay libros: como están prohibidos parece que no hacen falta, se castiga todo intento de tenerlos y, por supuesto, de leer. Pero, ¿no hay libros? Queda uno, es un Shakespeare –de quien sale la expresión “mundo feliz”– que se salvó de la barredora y que, gastado por el uso, aparta de la felicidad organizada a su poseedor.


Huxley muestra con esta novela –se trata de una utopía– que es un visionario por partida doble. Por un lado, vislumbra lo que puede ser un mundo en el que, apoyada en la ciencia aplicada, la cultura capitalista –entre producción y consumo–, procura, aunque no llegue a tan radical perfección, y, por el otro, la destrucción que le espera. Salvo, por cierto también, lo que salva, si no a ese mundo al menos a los seres que se resisten a sus espejismos: es el solitario volumen, el libro, el LIBRO se diría.


Así, pues, lo que queda, lo que siempre queda luego de todo proyecto o intento de absoluto, es saber qué pasó, por qué fracasó y el hecho de que necesariamente se concreta en un escrito, un libro, con sus contradicciones y oscuridades, con lo que sustrae y ofrece y que entra en acorde con los precedentes y los futuros. Comprobación algo tristona pero, por otro lado, esperanzada si no se pretenden soluciones sino la percepción de una llamita que emana de la escritura y que, sorprendentemente, tiene el poder de iluminar.


¿A qué viene todo esto y este resurgimiento de un libro que cuando salió, hace casi un siglo, debió parecer producto de un sueño de un inglés neurótico que, a lo mejor, preveía que un hiper desarrollo científico y tecnológico podría destruir lo humano envolviéndolo de presuntos bienes por los que ni siquiera tendría que luchar? ¿Habremos llegado, aunque a los tropezones, en los espejismos de la confusa oferta con que nos sacuden a diario, un subproducto pervertido de la ecuación “producción-consumo”, a algo cercano a esa nefasta utopía?


Es innecesario decirlo: ¿quién puede discutir que es legítimo que los seres humanos, sobre todo los que tienen poco, quieran vivir mejor, siempre mejor? Responder a ese deseo entra en el campo de lo político y genera diferencias entre proyectos y capacidad de llevarlos a cabo con éxito, pero ahí no termina la cosa: cuando quienes tienen todo quieren “vivir mejor”, “más mejor” se diría; el cambio es notorio, se produce una acumulación de bienestar inmediato y material, no es que quieran leer más o escuchar mejor música, se pierde la noción del contraste, se razona en relación con lo que uno es capaz de permitirse –restaurantes caros, viajes a países remotos e igualmente caros– porque se lo puede pagar, el futuro deviene un campo de batalla en el que el texto del triunfo se escribe en la ropa de marca y en las tarjetas de crédito, los suspiros de satisfacción brotan de los bienes que se poseen y terminan por sustituir los bramidos del orgasmo, como si ejecutivos, políticos, industriales, comerciantes, abogados y otros miembros de esa clase, refugiados en utópicos y bellos reductos, consumieran, cuando no cocaína, el “soma” que había imaginado Huxley y que prometía el placer sin necesidad de moverse.


De eso, precisamente, se trata. Una encantadora vendedora de medicamentes de una farmacia céntrica me dice, mirándome significativamente, que los antihistamínicos, los antiarrítmicos, los antigripales, los antiácidos, que hasta hace unos años encabezaban la lista de los más pedidos han sido desalojados de los primeros puestos que ahora ocupa, soberanamente, el Viagra, y quienes más lo compran son jóvenes, no esos ancianos anhelantes que gracias a esa droga mágica buscan lo que puede ser el último y glorioso suspiro.


¿Cómo entenderlo sin preguntar? ¿Será solamente un querer más de quien en principio disfruta de una sexualidad joven y en principio también, sana, a la manera de ese anhelante “más” que se emite entre espasmos en el momento culminante del encuentro pero obtenido ahora, gracias a la química? Puede ser, habría que ver, habría que ser un Kinsey o un Masters y Johnson para determinarlo pero yo, osadamente, lo entiendo como manifestación de ese cansancio que sobreviene cuando se lo tiene todo y han desaparecido los estímulos para lograr un poco. En otras palabras, sería algo así como el final de una modesta utopía, la que ofrece la increíble revolución tecnológica que nos asombra y oscurece cada día.

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