Lunes, 12 Septiembre 2016 06:45

Desde los escombros

Desde los escombros

Es en el infierno donde es importante la solidaridad, no en el paraíso. John Berger.


Desde los escombros físicos, sociales, culturales, filosóficos, y políticos resultado del enfrentamiento entre dos fuerzas reaccionarias y derechistas, una proveniente del fundamentalismo islámico, la otra el círculo político de lo que Gore Vidal llamaba la junta Cheney-Bush, el mundo ha procedido hacia un tipo de infierno donde el temor es rey y la mentira es reina.
Quince años después del 11 de septiembre de 2001, nadie duda que el mundo es menos seguro que nunca, la infinita guerra contra el terror ha generado mayor caos y sangre a nivel mundial, mientras crece el temor alimentado de manera permanente de que todo es una amenaza y, por lo tanto, la única respuesta es... más guerra, más control, más espionaje masivo.


La próxima semana empezarán a desfilar el gran elenco de enanos en trajes y vestidos de lujo (con sus excepciones) que supuestamente representan a sus pueblos, en la próxima Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, donde abordarán los grandes temas que enfrenta el planeta, incluida la guerra contra el terror, la seguridad, el cambio climático, los refugiados y que ellos mismos han generado o, mínimo, permitido. Sin embargo, no lograrán distraer la atención de algo mucho más visto y comentado: la semana de la moda en Nueva York.


Dentro de este país, ya no hay suficientes adjetivos para describir el juego electoral, sólo se puede decir, una y otra vez: no puede ser.


Que un neofascista esté en la antesala de la Casa Blanca no genera la alarma que uno esperaría en este país autoproclamado faro de la libertad. Que Hillary Clinton, representante por excelencia de la cúpula política y económica del país, sea la única que pueda salvar al país de tal destino no genera gran esperanza.


No son lo mismo, coincide toda una amplia gama de gente inteligente, desde conservadores reales hasta los mejores pensadores de izquierda como Noam Chomsky. Todos aceptan que la amenaza que representa Trump es mucho peor que la otra opción, la cual es continuar con más de lo mismo.


Estamos en el parque de juegos del diablo donde, por ahora, estas son las únicas dos opciones que se ofrecen a este pueblo. Es un juego en una especie de infierno donde los más chuecos y farsantes son los que están ganando, un juego donde ese uno por ciento mientras declara su lealtad a la democracia establece una oligarquía (dixit Jimmy Carter, Bill Moyers, Joseph Stiglitz, entre otros desde hace tiempo). Es un infierno donde los que durante décadas impulsaron las fuerzas antimigrantes, xenofóbicas, antigay, antimujer y con ello crearon un Frankenstein (con un color anaranjado) que ahora está por destruir a sus inventores y donde una representante de los amos del juego se presenta como la única alternativa al monstruo, o sea, la defensora principal del juego infernal.


Si no fuera por los comediantes, los únicos dispuestos a desenmascarar lo que está a la vista frente a cualquier ser humano consciente, estaríamos sin remedio. Pero ahí está un secreto clave: hay millones que se ríen ante las verdades reveladas por estos comediantes. Los sondeos registran que un amplísimo sector del pueblo no está contento con este juego: más de 90 por ciento cree que Trump y Hillary son amenazas para el bienestar del país, según una encuesta reciente del Washington Post. Ambos son percibidos negativamente por amplia mayoría del electorado. O sea, si el sistema electoral de verdad expresara la voluntad del pueblo, ambos serían descartados.


Es posible argumentar que esta coyuntura es en gran medida el legado del 11-S. Bajo los escombros surgió una maldición, sí, pero también lo opuesto. Aunque se intentó aplastar toda disidencia, toda expresión de oposición con ese famoso lema de si no estás con nosotros, estás con los terroristas, vale recordar que brotó una inmensa resistencia y una solidaridad abajo desde ese mismo día del 11-S.


En la Zona Cero se unieron inmigrantes y anglosajones para rescatar a seres humanos, de ahí llegaron familiares de las víctimas que exigieron que la muerte de sus amados no fuera usada por los políticos para matar a otros hijos, hijas, hermanos y hermanas de otras familias del otro lado del mundo. También surgieron esfuerzos para denunciar la violación de derechos y libertades civiles y para repudiar la ola xenófoba junto con uno de los movimientos antiguerra más grandes en la historia del país.


Unos pocos años después, sorprendió a todos el gran movimiento de los más vulnerables, los inmigrantes que salieron por millones a las calles de las principales ciudades de este país, con su grito en múltiples idiomas de que ningún ser humano es ilegal.


El movimiento de Ocupa Wall Street sacudió este país y transformó el dialogo nacional, expresado en: somos el 99 por ciento frente a ese uno por ciento que acusaban de haber secuestrado la democracia. Surgió después un gran movimiento encabezado, también, por jóvenes con el lema: Las Vidas Negras Valen (Black Lives Matter) que prevalece en todo el país. De hecho, en estos últimos días, estrellas deportivas han mostrado su apoyo con acciones como levantar un puño o arrodillarse durante el himno nacional antes de partidos de futbol americano o de futbol soccer; estrellas musicales también han participado de otras maneras.


En estos días, miles de indígenas sioux en Dakota del Norte y sus aliados están adoptando acciones directas para frenar la construcción de un oleoducto; hace unos días se sumaron a la causa activistas de Black Lives Matter, entre otros.


El rescate del país de los escombros del 11-S no son las torres de condominios de lujo que ahora rodean la Zona Cero (en los cuales no podrían haber podido comprar o rentar la mayoría de los que cayeron en las torres en cuyo nombre se construyeron como acto de recuperación), sino a través de todos estos actos esenciales de solidaridad que insisten en reconstruir algo más alto que cualquier rascacielos y más digno y noble que cualquier promesa de un político.

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Miércoles, 07 Septiembre 2016 06:57

Una apuesta al feminismo

Una apuesta al feminismo

Con el telón de fondo del retroceso que implica la destitución de Dilma Rousseff, el 13º Foro Internacional de AWID, la Asociación para los derechos de la Mujer y el Desarrollo, buscará avanzar en la agenda feminista junto a otros movimientos. Los temas centrales del encuentro.


Más de 1800 activistas y líderes de distintos movimientos de 140 países, de todas las regiones del mundo, confluirán entre mañana y el domingo frente al mar, en Costa do Sauípe, al norte de Salvador de Bahía, en Brasil, en la mayor conferencia global de los últimos años sobre derechos de las mujeres y desarrollo. Se trata del 13º Foro Internacional de AWID, que en esta oportunidad tiene como eje fortalecer la interseccionalidad con otros movimientos –ambientalista, trans, sindical, por la paz, entre otros– como apuesta política para avanzar en una agenda feminista. “El Foro no es un evento, es un proceso. Si queremos construir futuros feministas, tenemos que aprender de otros movimientos y avanzar en un agenda común con unas, unos y unes”, destacó la costarricense/mexicana Lydia Alpízar Durán, directora ejecutiva de AWID, en diálogo con Página/12.


Con la reciente destitución de la presidenta Dilma Rousseff como telón de fondo, el multitudinario encuentro, que congregará a mujeres de los rincones más remotos del Planeta, debatirá, entre otros temas, “cómo recuperamos los espacios democráticos” cuando “distintos actores fácticos y no fácticos están instalando una agenda fascista y de represión del disenso social en países de la región, pero también lo vemos en Estados Unidos, donde el discurso de Donald Trump está legitimado, en Europa y en la India”, señaló Alpízar.


La Asociación para los derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID, por sus siglas en inglés) es una organización feminista mundial comprometida con la justicia de género, el desarrollo sostenible y los derechos de las mujeres. Los anteriores foros de AWID tuvieron lugar en los Estados Unidos, en México, en Sudáfrica, en Tailandia y el último, en Turquía, en 2012. Mientras que en Estambul el tema convocante fue analizar la economía con lupa feminista y al mismo tiempo promover la incorporación de la dimensión económica a las agendas feministas, esta vez la apuesta es avanzar en la intersectorialidad con otros movimientos. A lo largo de cuatro jornadas, se podrán escuchar a más de 200 ponentes –de distintas geografías–, que compartirán experiencias, disrupciones creativas y resistencias de sus movimientos en una serie de sesiones. También habrá lugar para el arte como herramienta política y de activismo, se hablará sobre el problema del aborto y los derechos sexuales y reproductivos, las violencias machistas, y los ataques que vienen sufriendo, cada vez más, defensoras de derechos humanos en distintos países.


Sectores tradicionalmente poco representados o comunidades marginadas tendrán una fuerte presencia en el Foro, como por ejemplo las activistas feministas jóvenes, las mujeres negras y afrodescendientes, las mujeres indígenas, las trabajadoras sexuales, las mujeres con discapacidades, activistas trans e intersex y las migrantes.


El Foro se planteó cuatro objetivos, destacó Alpízar: “Celebrar los logros alcanzados por diversos movimientos sociales en los últimos 20 años y analizar de forma crítica las lecciones que podemos aplicar de aquí en más; evaluar nuestra realidad actual, identificando las oportunidades y amenazas para lograr avances en los derechos de las mujeres y de otras personas oprimidas; explorar estrategias para movilizar una mayor solidaridad y poder colectivo entre los distintos movimientos; e inspirar, energizar y renovar nuestras fuerzas y nuestra determinación”, detalló.


En el marco del Foro, se presentará una campaña promovida por activistas sindicales para la aprobación de una convención de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre violencia de género en el empleo y está prevista, además, una sesión especial sobre “despatologización trans”.


En el staff de AWID, se destaca como coordinadora del área de Información en español sobre los Derechos de las Mujeres una argentina: la periodista y activista queer lesbiana feminista rosarina Gabby De Cicco. Desde 2000, De Cicco coordina RIMA, la Red de Información de las Mujeres Argentinas, una lista de distribución por correo electrónico dedicada al intercambio entre mujeres feministas, periodistas, organizaciones del movimiento de mujeres, investigadoras, estudiantes, y activistas de todo el país y también de otros de Latinoamérica.

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“[...] Estarémos en las calles hasta cumplir con nuestros objetivos”

Miércoles 31 de agosto. En su segundo día en Bogotá, día 22 del paro docente que tiene conmocionado a una parte del país, y abierta la discusión sobre el derecho a la salud, oportuna y de calidad para quienes brindan educación en los centros educativos públicos del país –en particular en el departamento del Cauca–, los 2.500 docentes, padres de familia y estudiantes que viajaron desde el sur del país hasta la capital colombiana, marcharon y arengaron por el centro tradicional de la ciudad y zonas aledañas, denunciando la situación que los tiene en pie de lucha.

 

Su propósito de lucha es claro, el apoyo es incondicional; alumnos y padres de familia unen sus fuerzas y exigen un servicio de salud digno para sus maestros y maestras. desdeabajo invitó a estudiantes, padres de familia y docentes para que transmitan sus voces de apoyo a esta lucha, a través de nuestro medio de comunicación.


Katherine Cucuñame Flor, exalumna de la Institución Educativa Indígena El Mesón (IEIN). “Vengo del municipio de Morales Cauca, vengo acompañando el paro de docentes. Lo que pedimos es que Magisalud-Cosmitet deje de manejar los recursos de la salud de los profesores del Cauca y esta responsabilidad quede en manos del departamento. El servicio prestado por esas instituciones es muy deficiente; los profesores afiliados a la Eps tienen que esperar hasta un mes para que les sea asignada una cita, no entregan medicamentos, algunos tienen que esperar meses para una cirugía. Creemos que es injusto, los docentes merecen un servicio de salud digno”.

 


Francy Flor, madre de familia IEIN, vereda El Mesón, Morales, Cauca. “Vengo acompañando a los profes, luchando porque el servicio médico que reciben los profes mejore. Venimos de Popayán, viajamos en 65 buses para apoyar esta justa causa. Cosmitet ha prestado un pésimo servicio, por lo que hemos venido a Bogotá para pedirle al gobierno que nos escuche”.

 

 

 


Juan Pablo Erazo Anacona, docente Institución Educativa Casas Bajas, del municipio de Cajibio. “Desde ayer en la mañana estamos aquí, más de 2.500 maestros que viajamos desde el departamento del Cauca a exigirle al gobierno nacional para que departamentalice la salud de los docentes. Es una apuesta política para devolverle la dignidad al trabajo de los docentes. La idea es construir un camino que mejore las condiciones de vida que necesitamos, no sólo los docentes, sino todos los colombianos. Para todos los habitantes de Bogotá, un saludo de parte de Asoinca; estaremos en las calles hasta cumplir nuestros objetivos”.

 

 


Janeth Ramírez, madre de familia, Argelia, Cauca. Vengo a apoyar a los docentes porque no cuentan con un buen servicio de salud. Ni los docentes ni las personas, en general. No nos quedamos callados porque estamos cansados, la plata que se paga en la Eps no se ve reflejada en la calidad del servicio, la atención no se presta a tiempo, los medicamentos no los entregan cuando el médico los receta, y cosas por el estilo”.

 

 

 


Estudiante Nasa, resguardo indígena de Pueblo Nuevo, municipio Caldono. “En esta situación del paro ya llevamos un mes, aquí hay más de 3 mil personas que están acompañando las movilizaciones por la inconformidad ante el incumplimiento del gobierno. En este proceso estamos incluidos los profesores, padres de familia y nosotros, los estudiantes, que también estamos inconformes porque la salud en el departamento está muy mal”.

 

 

 

 


William Hernán Tumbo, docente, resguardo indígena de Pueblo Nuevo, municipio Caldono. “Nosotros estamos aquí desde ayer, participando de esta movilización, porque la verdad hemos visto que la salud de los profesores está en muy mal estado, especialmente en el departamento del Cauca. La atención a los docentes es muy precaria y por tal razón nos hemos dirigido a la ciudad de Bogotá para que departamentalicen el sistema de salud para los docentes del Cauca”.

 

 

 

 


Jaime Solarte Urresti, docente, Mercaderes, Cauca. “Estamos en esta marcha con Asoinca por el gran problema que tenemos por el abandono del gobierno, ya que tenemos acceso a un servicio de salud de muy mala calidad. Las Eps que nos atienden se están robando los recursos, entonces nosotros decidimos emprender esta marcha hace más de un año para liberarnos y hacer que nosotros mismos podamos manejar nuestra salud sin corrupción. Que no mueran profesores ni esposas e hijos de los docentes debido al mal servicio de la salud. En el Cauca hay dos empresas que se llaman Cosmitet y Magisalud, las cuales se están robando los recursos del magisterio. Por lo tanto, los caucanos estamos en pie de lucha; vamos a completar 25 días de paro, hemos tomado carreteras, instituciones, bloqueado la gobernación del Cauca, la Secretaría de Educación, y hoy estamos en la capital para hacer más visible este gran problema de vida. Esperamos que nos den una solución cuanto antes, sin embargo estaremos aquí hasta que la situación se resuelva a nuestro favor”.

 

 


Zoraida Milena Chocue, estudiante del Colegio Álvaro Cue Chocue, resguardo Pueblo Nuevo, Caldono, Cauca. “Estamos acá protestando por la salud de los profes y ayudándolos para que, ojalá, esto se pueda lograr con este paro”.


Yazmín Andrea Orcue, estudiante Colegio Álvaro Cue Chocue, resguardo Pueblo Nuevo, Caldono, Cauca. “Estamos aquí por la salud del pueblo, de los profesores. Queremos que el gobierno nos dé una respuesta, una solución a la problemática que hay con el servicio de la salud de los profesores del Cauca. Ellos pagan una cuota destinada a los servicios médicos a los que acceden, por eso exigen que sea de buena calidad y nosotros los apoyamos”.


Audelia Llano Rodríguez e Isabel Sandoval, docentes de Brisas Patía, Cauca. Isabel: “Estamos en Bogotá, acompañando a todos nuestros compañeros en el paro de docentes porque necesitamos que nos colaboren con la departamentalización de la salud del Cauca. La experiencia del servicio médico se puede resumir en deficiencia”. Audelia: “Nuestra lucha sindical es por la salud, debido al mal servicio que nos vienen prestando los intermediarios de la salud y por los colegas que han fallecido por falta de atención oportuna. Por eso, desde el Cauca nos hemos movilizado masivamente para que avalen nuestra propuesta y permitan que el Cauca administre la salud del magisterio, para que mejore la calidad del servicio para los docentes y sus familias. Ojalá que esto sea una muestra para que los departamentos tomen ejemplo de la lucha sindical del Cauca”.

 

 

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Ahora se avanza sobre el verdadero blanco del golpe: Lula

Dentro de dos o tres días, y a menos que ocurra algo inesperado e improbable, Dilma Rousseff, relecta en octubre de 2014 con 54 millones de votos, tendrá su mandato popular liquidado por decisión de al menos 54 de los 81 senadores brasileños. El golpe institucional abierto por el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, apartado de su puesto por orden de la Corte Suprema gracias a sus reiteradas travesuras en su única verdadera especialidad, la corrupción más deslavada, se habrá consumado. Cunha, a propósito, sigue libre: será juzgado por sus pares cuando la farsa haya terminado. Mientras, esgrime su arma favorita: amenaza con decir todo lo que sabe, y lo que sabe tiene fuerza para destrozar a la mitad de los integrantes del Congreso brasileño.


Para completar el cuadro y determinar el ambiente, el pasado viernes la Policía Federal anunció, con pompa y circunstancia, que había denunciado por corrupción pasiva, lavado de dinero y ocultamiento de patrimonio al ex presidente Lula da Silva, su esposa, Marisa Leticia, y otras tres personas.


La misma Policía Federal, que en Brasil tiene funciones similares a las del FBI estadunidense, había divulgado, hace pocas semanas, el informe preliminar sobre las investigaciones relacionadas a un departamento que supuestamente sería del ex mandatario. En el informe no aparecía el nombre de Lula ni de su esposa.


Es una historia conocida: la acusación indica que Lula sería el verdadero propietario del inmueble que fue refaccionado por una de las constructoras involucradas en escándalos de coimas y desvío de recursos públicos. Lula admitió haber adquirido el departamento en la etapa de construcción, y que luego desistió del negocio. Sus abogados requieren, en la justicia, la devolución de lo que fue pagado. El inmueble devuelto ha sido puesto en venta por los constructores.


Nada de eso importa: ahora le tocará a la justicia decidir si transforma a Lula y doña Marisa Leticia en reos. El estrago político, sin embargo, está hecho.


Sobra decir que los medios brasileños, pilares esenciales del golpe, abrieron ahora el inmenso espacio que no dieron cuando se conoció el informe preliminar, que no mencionaba a Lula. También se olvidaron de levantar sospechas sobre las razones para esa súbita alteración que, no por casualidad, coincide con la etapa final del golpe institucional en curso.


Desde el pasado jueves desfilaron por el pleno del Senado los testigos de acusación y defensa. Al fin y al cabo, es esencial preservar las apariencias, insinuando que todo trascurre dentro de los preceptos constitucionales y democráticos.
Sometidos a pesadas preguntas de los senadores, los testigos de defensa no hicieron más que confirmar, con argumentos sólidos, lo ya sabido: Dilma Rousseff no cometió crimen de responsabilidad. La Constitución brasileña determina que un mandatario electo por voto popular sólo puede ser destituido por este delito. Pero para los senadores brasileños, sobran razones para librarse de Dilma Rousseff y hacerse con el poder que las urnas les negaron en las cuatro últimas elecciones presidenciales.


Entre los senadores, más de uno, para asombro de los lúcidos, pidió que se apresurasen las preguntas y respuestas, una vez que todos tenían consolidada su convicción. O sea: no importaba lo que se demostrase, la presidenta estaba destituida, y las formalidades no eran necesarias.


Tanta prisa tiene claras razones: cada día surgen nuevos indicios robustos de que a menos que se suspendan las investigaciones, el todavía interino Michel Temer y las principales estrellas de su constelación tumbarán por el viento las denuncias.


Todo eso pasa frente a la indiferencia de la opinión pública, anestesiada por los medios de comunicación, en especial los controlados por Globo (revistas, diarios, emisoras de radio y televisión).


Ocurre ante la pasividad bovina de las instancias superiores de justicia. El presidente del Supremo Tribunal Federal preside, por determinación constitucional, el juicio en el Senado. Sigue rigurosamente el guión de la farsa, mientras discute con los senadores el aumento de los sueldos de los funcionarios de la justicia.


Los efectos de las políticas anunciadas por el gobierno que está a punto de tornarse efectivo se harán sentir a corto plazo, y serán especialmente duros para las clases que supieron beneficiarse de los programas implantados a lo largo de los últimos trece años, a partir de la llegada de Lula da Silva a la presidencia en 2003.


Nada de eso, importante, es llevado a debate con la opinión pública.


Liquidado el mandato de Dilma Rousseff se abre la temporada para que se alcance el verdadero objetivo del golpe: eliminar a Lula da Silva del escenario político brasileño, y asegurar, a las oligarquías de siempre, el retorno al poder.
Que la Policía Federal lo haya indiciado sin pruebas ha sido el primer paso. El próximo podrá ser entregarlo en bandeja de plata a la saña persecutoria de un juez provinciano de primera instancia.


Más que de brumas, los tiempos que se abren sobre mi país son de vergüenza. La historia sabrá juzgar a los farsantes, a los traidores, a los indecentes. Pero será demasiado tarde para corregir sus ruindades.

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Miércoles, 17 Agosto 2016 06:00

Utopías y utopías

Utopías y utopías

Disconformes con lo que veían y cuyos detestables defectos padecían o, más calmos, registraban, ciertos espíritus esclarecidos, comprobado que no estaba en sus manos corregirlos, imaginaron dos tipos de conducta. El primero, Platón es el ejemplo, sugerir, suplicar, recomendar, convocar a los dueños del poder a que hicieran algo para que la sociedad fuera un poco mejor, más equilibrada o más justa, según lo que entendían por justicia. Como el caso que les hicieron, otra vez Platón es un ejemplo, fue nulo, adoptaron el otro camino, la otra conducta: imaginar mundos perfectos en los que la injusticia, la infelicidad, el dolor, la incomodidad y aun la muerte, estuvieran prohibidas, desterradas, abominadas.
Esas construcciones, como no estaban en ninguna parte, salvo en las mentes y los escritos de quienes las concebían, fueron llamadas utopías y a lo largo de los siglos lo fueron de todos los colores. San Agustín imaginó la “Ciudad de Dios”, pura armonía y esperanza de vida eterna; Tomás Moore algo más mundano y terrenal, tal vez inspirado por los relatos de Marco Polo que observó que todo andaba muy bien en los dominios del Gran Can, donde incluso se comía pasta, y así otros, el deseo de una existencia mejor no cesó hasta llegar al siglo XX.


Tal vez se hayan seguido concibiendo esos mundos perfectos, no sólo imaginándolos: la experiencia soviética de 1917 puede muy bien ser eso, terminó como terminó pero todavía sigue siendo visto como un modelo posible de concreción de la utopía. Siguiendo esa huella, u otras de diverso signo, tal vez en alguna medida y para algunos, la perfección, o su búsqueda, no sea tan utópica gracias a la formidable expansión tecnológica que día a día ofrece soluciones hasta hace pocos años impensadas y que mejoran, sin duda, un vivir lleno de problemas, de enfermedades y de molestias. Es claro que se trataría de otra clase de utopía, que no es necesario poner en un libro, pero que se empieza a ver en usos y prácticas.


Pero, volviendo a las utopías clásicas, en ninguna de ellas, por empezar a distinguir peculiaridades, se propone un regreso a la naturaleza, a alimentarse con los frutos que cuelgan de los árboles ni a fornicar libremente, cuando se tengan ganas: son raros los que se vanaglorian de vivir en pleno campo, sin luz eléctrica, sin teléfono, sin televisión, sin drenaje ni agua corriente pero algunos hay sin que sean necesariamente hippies. Al contrario, las utopías descansan sobre estructuras racionales y urbanas, su objetivo es la satisfacción y su condición la regla, algo así como un mundo de semáforos en el cual lo único que tendría sentido es el movimiento y la circulación, no todas esas demoras en las que los seres humanos creen que vale la pena vivir y que traen tantas complicaciones, la conversación, la amistad, el amor, el pensamiento, el placer, la lectura y todo lo que es propio de este mundo perturbado e injusto. Pero, pese a esa condición general, también hay utopías, o intentos utópicos, que preconizan un regreso a la naturaleza; fueron pensadas por espíritus anarquistas y en ellas las reglas eran abolidas, así como el interés material e incluso la avidez productiva: Macedonio Fernández y algunos amigos lo intentaron en algún lugar del Paraguay pero los mosquitos y las víboras limitaron esa bella libertad.


Una de esas construcciones, acaso la más desesperanzada y brillante, fue Un mundo feliz, de Aldous Huxley. No es difícil advertir la ironía que respira la descripción de tanta perfección: la ciencia, pero qué ciencia, atiende a todo, acude a las necesidades más elementales y el conjunto de satisfactores exime de toda rebeldía y hasta de la imaginación, pero también del hambre y, solución extraordinaria, con una droga llamada “soma”, del orgasmo que se obtiene a pedido sin necesidad de cortejo, de seducción o aún de ganas, no hablemos de amor.


En ese mundo perfecto, para evitar ideas raras y ocurrencias extravagantes, no hay libros: como están prohibidos parece que no hacen falta, se castiga todo intento de tenerlos y, por supuesto, de leer. Pero, ¿no hay libros? Queda uno, es un Shakespeare –de quien sale la expresión “mundo feliz”– que se salvó de la barredora y que, gastado por el uso, aparta de la felicidad organizada a su poseedor.


Huxley muestra con esta novela –se trata de una utopía– que es un visionario por partida doble. Por un lado, vislumbra lo que puede ser un mundo en el que, apoyada en la ciencia aplicada, la cultura capitalista –entre producción y consumo–, procura, aunque no llegue a tan radical perfección, y, por el otro, la destrucción que le espera. Salvo, por cierto también, lo que salva, si no a ese mundo al menos a los seres que se resisten a sus espejismos: es el solitario volumen, el libro, el LIBRO se diría.


Así, pues, lo que queda, lo que siempre queda luego de todo proyecto o intento de absoluto, es saber qué pasó, por qué fracasó y el hecho de que necesariamente se concreta en un escrito, un libro, con sus contradicciones y oscuridades, con lo que sustrae y ofrece y que entra en acorde con los precedentes y los futuros. Comprobación algo tristona pero, por otro lado, esperanzada si no se pretenden soluciones sino la percepción de una llamita que emana de la escritura y que, sorprendentemente, tiene el poder de iluminar.


¿A qué viene todo esto y este resurgimiento de un libro que cuando salió, hace casi un siglo, debió parecer producto de un sueño de un inglés neurótico que, a lo mejor, preveía que un hiper desarrollo científico y tecnológico podría destruir lo humano envolviéndolo de presuntos bienes por los que ni siquiera tendría que luchar? ¿Habremos llegado, aunque a los tropezones, en los espejismos de la confusa oferta con que nos sacuden a diario, un subproducto pervertido de la ecuación “producción-consumo”, a algo cercano a esa nefasta utopía?


Es innecesario decirlo: ¿quién puede discutir que es legítimo que los seres humanos, sobre todo los que tienen poco, quieran vivir mejor, siempre mejor? Responder a ese deseo entra en el campo de lo político y genera diferencias entre proyectos y capacidad de llevarlos a cabo con éxito, pero ahí no termina la cosa: cuando quienes tienen todo quieren “vivir mejor”, “más mejor” se diría; el cambio es notorio, se produce una acumulación de bienestar inmediato y material, no es que quieran leer más o escuchar mejor música, se pierde la noción del contraste, se razona en relación con lo que uno es capaz de permitirse –restaurantes caros, viajes a países remotos e igualmente caros– porque se lo puede pagar, el futuro deviene un campo de batalla en el que el texto del triunfo se escribe en la ropa de marca y en las tarjetas de crédito, los suspiros de satisfacción brotan de los bienes que se poseen y terminan por sustituir los bramidos del orgasmo, como si ejecutivos, políticos, industriales, comerciantes, abogados y otros miembros de esa clase, refugiados en utópicos y bellos reductos, consumieran, cuando no cocaína, el “soma” que había imaginado Huxley y que prometía el placer sin necesidad de moverse.


De eso, precisamente, se trata. Una encantadora vendedora de medicamentes de una farmacia céntrica me dice, mirándome significativamente, que los antihistamínicos, los antiarrítmicos, los antigripales, los antiácidos, que hasta hace unos años encabezaban la lista de los más pedidos han sido desalojados de los primeros puestos que ahora ocupa, soberanamente, el Viagra, y quienes más lo compran son jóvenes, no esos ancianos anhelantes que gracias a esa droga mágica buscan lo que puede ser el último y glorioso suspiro.


¿Cómo entenderlo sin preguntar? ¿Será solamente un querer más de quien en principio disfruta de una sexualidad joven y en principio también, sana, a la manera de ese anhelante “más” que se emite entre espasmos en el momento culminante del encuentro pero obtenido ahora, gracias a la química? Puede ser, habría que ver, habría que ser un Kinsey o un Masters y Johnson para determinarlo pero yo, osadamente, lo entiendo como manifestación de ese cansancio que sobreviene cuando se lo tiene todo y han desaparecido los estímulos para lograr un poco. En otras palabras, sería algo así como el final de una modesta utopía, la que ofrece la increíble revolución tecnológica que nos asombra y oscurece cada día.

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Lecciones olvidadas de la Guerra Civil española

Millares de combatientes internacionalistas lucharon y murieron en la Guerra Civil española. Una contienda aleccionadora (y deliberada o convenientemente subestimada) que, a más de probeta y anticipo de la Segunda Guerra Mundial, devino en primer ensayo general de la barbarie contra el anhelo democrático de los pueblos.

 

En España se dieron cita voluntarios de más de 50 países del mundo occidental. Algunos investigadores estiman en 35 mil y otros elevan a 50 mil el número de combatientes. Francia encabezó la nómina con más de 10 mil, seguida de Alemania y Austria (5 mil), Italia (4 mil), Gran Bretaña (2 mil 500), Estados Unidos (2 mil), Yugoslavia (mil 700), Canadá (mil 500), Cuba (mil 200), Argentina (600), etcétera.

 

¿Qué animaba, qué movía la conciencia de aquellos hombres y mujeres que de un día para otro abandonaron su país para ir a luchar por la causa popular de otro, del que poco y nada sabían? Atajando el ligero reduccionismo historiográfico liberal, el historiador inglés Eric Hobsbawm (1917-2012) advirtió que la Guerra Civil española no fue "entre la ultraderecha y el Komintern".

 

Observa: “La única elección era entre dos lados. Y la opinión liberal democrática eligió abrumadoramente el antifascismo... El caso es que a diferencia de lo acontecido en la Segunda Guerra Mundial, aquí ganó el lado equivocado. Pero si esta vez la historia no la escribieron los vencedores, ello se debe en gran medida a los intelectuales, los artistas y los escritores que se movilizaron en favor de la República”.

 

Para reforzar su hipótesis, Hobsbawm rescata las palabras del poeta inglés Laurie Lee (1914-97): “Yo creo que compartíamos algo más que lo ideológico o político. Algo única y exclusivamente nuestro en aquel tiempo: la oportunidad, que nunca más volvería a presentarse, de hacer un gesto grande y expedito de sacrificio personal y de fe...No había medias verdades ni vacilaciones; habíamos encontrado una nueva libertad, casi una nueva moralidad...”

 

Por su lado, el dramaturgo estadunidense Arthur Miller (1915-2005) escribió en sus memorias: "En los años 30 la palabra España era explosiva. En nuestra formación de la conciencia del mundo no hubo ningún otro acontecimiento tan trascendental para mi generación".

 

Resulta inevitable, entonces, agregar lo dicho por quien también marcó parte de nuestra propia generación y cierto modo de entender las cosas. Contaría 12 o 13 años cuando leí el texto de Federico García Lorca al inaugurar una biblioteca en su pueblo natal de Fuente Vaqueros (Granada):

 

"No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle, no pediría un pan, sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas, sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales, que es lo que los pueblos piden a gritos".

 

El vate andaluz pronunció sus palabras en septiembre de 1931, a pocos meses de la instauración de la Segunda República. Cinco años después, en casa de un amigo (el poeta Luis Rosales), García Lorca fue secuestrado por los fascistas. Y junto con un maestro rural y dos toreros anarquistas, el autor de Bodas de sangre fue fusilado por subversivo y homosexual.

 

En los primeros meses, el golpe militar (17 de julio de 1936) fue derrotado por la rebelión de los obreros que tomaron las armas, quedando el poder político efectivo en sus manos. ¿Con qué ideología? ¿Con qué política?

 

Para no enredarnos, digamos que las principales características del movimiento revolucionario cuadraban con las de toda resistencia popular en sus primeros momentos: la pasión por la igualdad y la afirmación de la autoridad local y colectiva.

 

No obstante, las votaciones en favor de la frágil coalición republicana de radicales, liberales, socialistas, anarquistas y comunistas habían arrojado un inesperado y escaso uno por ciento más de sufragios que las de 1931.

 

Y así, soterradamente, en medio de la gran confrontación fascismo-antifascismo, empezó otro tipo de guerra: la de los antagonismos políticos en el bando republicano, que adquirió modalidades fratricidas. Un tipo de guerra que, hasta nuestros días, continúa enloqueciendo a las izquierdas dogmáticas y sectarias.

 

El acucioso Hobsbawm también rescata la carta en la que el anticomunista George Orwell reconoce a un amigo: "Lo que dices respecto de no dejar que los fascistas dispongan de las disensiones entre nosotros es muy cierto".

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Rostros y repertorios de la resistencia agraria

La Minga de la resistencia indígena, campesina y popular que involucra millones de colombianos presenta múltiples rostros y acude al repertorio de recursos de los movimientos sociales y populares para exigir del Estado y el gobierno de turno respuestas a los pliegos y demandas de las masas agrarias, étnicas y populares que hacen formidables demostraciones de rechazo a la modorra gubernamental frente a los compromisos adquiridos al termino de las movilizaciones ocurridas en el año 2013.

Hagamos un recorrido por lo que ocurre en diversos puntos del territorio colombianos con el desarrollo de la Minga de la resistencia agraria.

Hay bloqueos de vías, manifestaciones, concentraciones y plantones. Son los repertorios de la protesta social.

El movimiento social en curso es una sumatoria de movimientos sociales clásicos como los agrarios y de nuevos movimientos sociales como los ambientalistas, indígenas, derechos humanos, la paz y contra la megamineria.

Cauca.

La vía que de Cali lleva a Popayán se encuentra bloqueada en varios puntos por indígenas.

Tras un día de bloqueos y enfrentamientos entre indígenas y el Esmad, este miércoles 1 de junio/2016, permanece cerrado el paso en la vía Panamericana debido a que varios camiones fueron atravesados en la vía durante las protestas de indígenas.

El bloqueo persiste en el kilómetro 53, sector Caldono, lo que ha generado que centenares de vehículos estén represados sobre la vía en un trancón que se extiende hasta Santander de Quilichao.

La situación empeoró porque los indígenas han derramado Acpm sobre la vía.

Los indígenas destruyeron algunos sistemas eléctricos de los tractocamiones que los dejaron sin poder utilizarlos en la mitad de la vía, además que pararon varios vehículos que transportaban cerveza y tiraron los envases vacíos a la carretera.

Los cabildos del norte del Cauca protestan contra lo que ellos llaman “el incumplimiento” por parte del Gobierno y el Ministro de Agricultura de varios compromisos adquiridos.

De acuerdo con el Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, Acín, al menos 12 mil personas están desde el lunes pasado en La María, Piendamó, haciendo parte de la movilización general.

A pesar de la presencia paramilitar en todo el departamento y de las últimas amenazas que hemos recibido varios líderes indígenas, nosotros saldremos a manifestarnos y a presionar hasta que el Gobierno se reúna con las comunidades”, indicó Luceida Juricué, consejera de la Acín.

Son alrededor de 60 mil personas, entre indígenas y campesinos, que se están concentrando en cuatro puntos de este corredor vial porque manifiestan que el Gobierno Nacional no les está cumpliendo a estos grupos poblacionales luego de pactos registrados en pasadas movilizaciones del 2013.

Para el consejero mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca, Cric, José Ildo Pete, la movilización estaba ya pactada desde finales del año anterior, como consecuencia del incumplimiento de acuerdos en temas de tierras, derechos humanos, autonomía indígena, minería, entre otros.

El líder nativo agregó, además, que son varias las razones para que estas comunidades se declaren en asamblea permanente, entre ellas las pocas acciones del Estado frente al tema de la minería ilegal, no solo en sus territorios, también es la persecución y asesinato de sus líderes y el incumplimiento del Gobierno a temas ya pactados como la compra de tierras para estas comunidades.

Esta misma posición es la esbozada por los líderes campesinos de Piendamó, El Tambo, Timbío y el Macizo Colombiano, como el caso de Daniel Ulcué, representante de los labriegos cocaleros asentados al occidente del Cauca.

“Son varias localidades tambeñas que marchamos, como son Huisitó, Playa Rica, entre otras, ya que no encontramos una solución real al problema de los cultivos ilícitos y solo conocemos la violenta represión del Estado a la hora que se busca solucionar un problema que no solo es del campesinado”.


Por ejemplo, dice, “[...] de donde yo vengo la única fuente laboral y de ingresos para las familias es el cultivo de coca porque no hay más. Uno siembra plátano y termina es arruinado.

Además, habitamos una zona olvidada donde no hay carreteras, ni escuelas, ni puestos de salud. Para vivir en esas condiciones hay que echar mano del único cultivo que es restable, el cual ya mencioné, explica Daniel Ulcué.

Los puntos de concentración sobre los costados de la Panamericana son a la altura de la vereda El Uvo, Timbío; La María, Piendamó, Mondomo, Santander de Quilichao y Villa Rica, en este último punto hay reuniones de comunidades afrodescendientes.

 

Los Sikuani del Meta.

 

Unos 1.562 habitantes de las poblaciones indígenas sikuani se unieron al paro agrario nacional en Puerto Gaitán, al oriente del Meta.

El consejero mayor de la Asociación de Autoridades Indígenas Únuma, Antonio Rubio Yespes, que representa diez resguardos indígenas que agrupan a unos 27 mil habitantes de la etnia sikuani, aseguró que se unieron al paro nacional para reclamar los derechos especiales que el Estado suscribió hace dos años y que no han cumplido.

 

Los Zenú de Córdoba y Sucre.

 

Mientras que en Sampués (Sucre), el cacique de la etnia Zenú, Ferney Hernández Santos, denunció atropellos por parte del Esmad, a quienes señalan de arrojarles gas pimienta en la concentración en el cabildo menor de Tierra Grata en el municipio de Chinú (Córdoba).

Hay diez indígenas heridos tras protestas agrarias en Chinú

La caminata, que se inició en Chinú con dirección al departamento de Sucre.

Enfrentamientos entre un grupo del Escuadrón Móvil Antidisturbios, Esmad, con indígenas de la etnia Zenú en Chinú, en una sorpresiva jornada de protesta pacífica en el marco del paro agrario dejan varios manifestantes
lesionados por el Esmad.

Pese a que la Asociación de Usuarios Campesinos, Anuc, capítulo Córdoba, había anunciado que no había manifestaciones preparadas, los indígenas salieron desde el mediodía a reclamar por sus derechos ante el Gobierno
Nacional.

Los aborígenes de los resguardos Zenú de Córdoba y Sucre exigen al Gobierno que cumpla con los compromisos del Pacto Nacional Agrario. El inconformismo de los indígenas durante la protesta se deriva de la utilización de gases lacrimógenos por parte del Esmad para aplastar la protesta.

 

Oriente de Colombia.

 

Mientras tanto, en el oriente del país, cerca de 15 mil campesinos procedentes del Magdalena Medio y Norte de Santander se concentraron en varias vías. Al sitio conocido como La Lizama, kilómetro 35 de la vía Barrancabermeja Bucaramanga, llegaron 12 mil labriegos que viajaron desde el sur de Bolívar, Santander y el Catatumbo.

José Vidal, uno de los líderes de la protesta en la zona, indicó que a lo largo de la manifestación, las autoridades han montado retenes en los que, según él, los obligan a descender de los buses para caminar hasta el sitio de reunión.

Organizaciones sociales de Barrancabermeja anunciaron que desde el puerto petrolero apoyarán la manifestación. Y en la vía a Bogotá, en un sitio ubicado entre Socorro y Oiba, cerca de 10 mil campesinos del sur de Santander y occidente de Boyacá se instalaron en los extremos de la carretera.

 

Antioquia.

 

En Antioquia, unas 8.000 personas, entre campesinos, afrodescendientes e indígenas, se unieron a la concentración en cuatro regiones: Bajo Cauca, Urabá, oriente y suroeste.

En el coliseo de Valdivia se congregaron mineros y pescadores artesanales de la región que se sumaron al paro nacional agrario. Más de 5.000 mineros y pescadores artesanales se concentraron en el casco urbano de Valdivia en el marco del paro agrario convocado por las organizaciones campesinas.

La retención por la guardia Indígena de 5 soldados que dijeron estar evadidos en la vía Quibdó-Medellín, en Chocó, y un bloqueo en la vía a la Costa, en Tarazá, norte del departamento, reportaron las organizaciones que
encabezan la protesta.

Mientras tanto a la comunidad Las Palmas de Apartadó llegaron 6.000 indígenas de Urabá.

Su protesta es por lo que ellos consideran una afectación del proyecto Hidroituango para sus actividades económicas tradicionales.

Los manifestantes, pertenecientes a asociaciones comunitarias de mineros y pescadores artesanales de Valdivia, Caucasia, Briceño, Toledo, Sabanalarga, Peque e Ituango, comenzaron a llegar desde el lunes al casco urbano de la localidad y permanecen en el coliseo polideportivo desde donde reclaman atención de los gobiernos nacional y departamental.

El motivo principal de la protesta es la vulnerabilidad que nos está causando el proyecto Hidroituango”, señaló Eimberto Vargas, presidente de la Asociación de Mineros Artesanales del corregimiento Puerto Valdivia, de Valdivia.

Anoche seguían llegando campesinos e indígenas a distintas concentraciones en Antioquia.

 

En Guajira los wayuu se unen al paro nacional.

 

Uno de los puntos donde se mantiene una concentración es la vía que comunica a La Guajira con Cesar, donde hay represamientos de vehículos por la manifestación a la altura de los Resguardo Indígena de San Francisco, en el corregimiento de Papayal, en Barrancas.

Alrededor de 500 indígenas wayuu se tomaron la vía que une a La Guajira con el Cesar.

Desde la madrugada de este martes unos 3.500 indígenas wayuu se tomaron la vía que une a La Guajira con el Cesar, a la altura del corregimiento de Papayal.

Según los indígenas de esta región, la protesta se hace para continuar con la defensa de su territorio, por la crisis del agua en este departamento, la desnutrición infantil y la explotación minera, que según afirman, busca acabar con los cuerpos de agua existentes, específicamente el arroyo Bruno que será desviado en el marco de un proyecto de Cerrejón.

Armando Valbuena Gouriyu, miembro de la comisión política de la Onic, afirmó en Riohacha que también es por los incumplimientos del Gobierno Nacional que prometió en el 2013 la creación de 400 resguardos indígenas y la inversión en compra de tierras.

También ha incumplido en las políticas públicas que están en el Plan nacional de desarrollo, por ejemplo de la educación, donde no hay inversión en el sistema indígena educativo propio e igualmente con el sistema de salud.

El dirigente dijo que en el 2013 la Minga tuvo una duración de nueve días y nueve noches, en los que se paralizaron 23 departamentos y que este año también será de manera indefinida.

Según los manifestantes, este llamamiento también responde a la indiferencia e incumplimiento sistemático en el que viene incurriendo el gobierno a los acuerdos alcanzados tras los Paros Agrarios y Minga Indígena de 2013, así como las jornadas de indignación de 2015 y los pliegos de exigencia presentados tras las movilizaciones del 24 de enero y 17 de marzo de 2016.

En el sur del departamento se congregaron los integrantes de las organizaciones Aciwasug, el resguardo de Mayabangloma, el de Painwashi, la Organización Yanama y Fuerza de Mujeres Wayuu, entre otras.

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Viernes, 20 Mayo 2016 07:56

La Noche en Pie

La Noche en Pie

Surgió en protesta contra la reforma laboral del gobierno de François Hollande, que acaba de ser aprobada por el Parlamento, pero en realidad expresa un malestar mucho más profundo de sectores de la sociedad francesa y conecta en parte con la “indignación” manifestada por los españoles hace cinco años.

 

Desde el 31 de marzo pasado miles de personas ocupan una de las principales plazas de París, la de La República. El movimiento, llamado La Nuit Debout (La Noche en Pie), surgió en protesta contra la reforma laboral del gobierno de François Hollande, que acaba de ser aprobada por el Parlamento, pero en realidad expresa un malestar mucho más profundo de sectores de la sociedad francesa y conecta en parte con la “indignación” manifestada por los españoles hace cinco años y que tuviera traducciones similares en otras partes del mundo. El quinto aniversario del 15 M se celebró el fin de semana en alrededor de 500 ciudades de 25 países (la mayor parte europeas, pero también de Estados Unidos, Australia, Filipinas e incluso Chile), y hubo una delegación de los protagonistas de La Nuit Debout en la madrileña Puerta del Sol, así como ha habido intervención de los “15 mayistas” españoles en distintas expresiones de la revuelta francesa. “Ellos tienen millones, nosotros somos miles de millones”, fue el lema común de la conmemoración.


***


Desde aquel 31 de marzo, miles de ciudadanos, fundamentalmente jóvenes militantes de asociaciones, trabajadores precarios, gremialistas, también extranjeros indocumentados, invadieron la céntrica plaza parisina, ocupándola masivamente de día, y luego, por las noches, con acampadas. Desalojados, a menudo violentamente, por la policía, vuelven una y otra vez. Ya llevan más de un mes y medio en ese ida y vuelta. Han creado incluso su propio calendario, en un guiño a los revolucionarios de 1789, y hablan de 32 de marzo, 33 de marzo, 34 de marzo, etcétera. Es un movimiento asambleario, muy similar en ese plano a lo que fuera el 15 M, y está atravesado por tensiones del mismo tipo.


La ley de trabajo elaborada por la ministra Myriam El Khomri y fuertemente respaldada por el primer ministro, Manuel Valls, un “social liberal” partidario de cambiarle el nombre al Partido Socialista, ha logrado unir en su contra a distintos sectores hasta el momento dispersos, al proponer una flexibilización que no se había animado a impulsar la derecha: la reforma dispone que las jornadas laborales puedan durar hasta diez e incluso 12 horas en función de la necesidad de las empresas, suprimirá o disminuirá el pago de horas extra, privilegiará los acuerdos por empresa en vez de las negociaciones colectivas, dará mayores facilidades para despedir trabajadores “excedentarios”. Y así. Una reforma “radical” que entronca con lo exigido por la Comisión Europea a los países con legislaciones más garantistas, de cara, entre otras cosas a la armonización “por abajo” que se impondrá en caso de firmarse el tratado transatlántico de libre comercio entre Washington y Bruselas.


Aquel 31 de marzo el economista y sociólogo Frederic London, director de estudios en el Centro Nacional de Investigación Científica e investigador del Centro Sociológico Europeo, uno de los referentes intelectuales de La Nuit Debout, saludaba la involuntaria contribución de los gobernantes socialistas al movimiento: “Nunca tendremos cómo agradecer a François Hollande, Manuel Valls y Myriam El Kohmri la oportunidad que nos dieron de hacer converger todas nuestras luchas”, dijo.


En un artículo publicado recientemente en el diario en la web Mediapart, el filósofo Jacques Rancière, autor de libros como La palabra obrera, La noche de los proletarios y La filosofía y sus pobres sostuvo que de todas maneras no se le debe pedir mucho a un movimiento que dada su espontaneidad y juventud evoluciona de una manera poco ordenada y en direcciones todavía no muy claras.


La heterogeneidad de la convocatoria, la horizontalidad de la organización, el asambleísmo, la independencia política, han sido puntos de acercamiento básicos entre los dos movimientos surgidos con un lustro de diferencia a un lado y otro de los Pirineos. El 15 M y La Nuit Debout nacieron además bajo gestiones socialistas (de José Luis Rodríguez Zapatero y de Hollande), desafiando a las izquierdas tradicionales en el terreno de lo social y proponiendo “nuevas formas de hacer política”. También vieron la luz en coyunturas parecidas: Zapatero acababa de anunciar una dura política de recortes y una reforma laboral, más o menos en la misma línea que Hollande. En España el 15 M fue de todas maneras “tolerado”, y se debió esperar bastantes meses –hasta la instalación del gobierno de Mariano Rajoy– para que la criminalización de la protesta fuera una constante. La reacción francesa ha sido mucho más dura.


VIOLENCIA.


En la tarde del martes 10, una decena de días después de multitudinarias concentraciones obreras con motivo del Primero de Mayo en las que convergieron representantes de La Nuit Debout, miles de personas se congregaron en las afueras de la Asamblea Nacional para protestar ante la inminente aprobación de la ley de reforma laboral. El gobierno acababa de anunciar que recurriría a un artículo de la Constitución que autoriza la aprobación de proyectos de ley sin discusión parlamentaria, una disposición que unos años antes tanto Hollande como Valls consideraban antidemocrática y decían que debía ser eliminada. Pero la división interna de los socialistas, muchos de cuyos diputados calificaron a la reforma laboral como “de cuño neoliberal”, forzó al gobierno a recurrir a ese artículo para obligar a la bancada a votar unificada.


Ese 10 de mayo tuvo pues lugar una concentración pacífica, convocada por los colectivos animadores de La Nuit Debout, sindicatos y diversas fuerzas de izquierda, en las cercanías de un parlamento rodeado de fuerzas de choque de la policía con carros lanza agua. A pesar de que los manifestantes se mantuvieron tranquilos, parados detrás de sus pancartas o sentados con las manos levantadas, las fuerzas policiales los gasearon y persiguieron por las calles aledañas. Testigos dijeron haber visto a policías marchar al trote golpeando sus cachiporras contra los escudos, como si se tratara de militares. Lo cierto es que estas escenas se vienen repitiendo en Francia ante cada protesta social de cierta envergadura. El “estado de urgencia” vigente desde los atentados del 13 de noviembre, que ha sido renovado dos veces, es la excusa utilizada por el gobierno para justificar la actitud policial. Pero los excesos han sido casi que la norma. El 17 de diciembre, antes del nacimiento de La Nuit Debout, la policía había quebrado un tabú: reprimir a estudiantes dentro de un recinto universitario, cuando las fuerzas antidisturbios ingresaron a la Universidad de París I, golpeando y deteniendo a los jóvenes. Un día después, una marcha en solidaridad con los detenidos culminó con nuevos abusos policiales documentados por filmaciones. El grupo Defensa Colectiva (Defcol), integrado por abogados “comprometidos”, viene denunciando la violencia y la arbitrariedad de las intervenciones policiales en los conflictos sociales, empleadas a repetición en el caso de La Nuit Debout, por ejemplo para desalojar la plaza. El colectivo registra más de 300 detenciones por motivos políticos y en torno a 2 mil allanamientos de domicilios de militantes sociales, incluidos los de liceales menores de edad, entre diciembre pasado y este mes de mayo.


EXTENSIÓN.


A priori, el 15 M parece haber sido un movimiento mucho más espontáneo que La Nuit Debout, con un tiempo de gestación y permanencia en la plaza más corto (alrededor de un mes duró la ocupación de la Puerta del Sol) pero con estructuras que se definieron de una manera más concreta y una comunicación encauzada sin mayores dificultades. A La Nuit Debout le cuesta, todavía, extenderse más allá de algunas categorías y tener el carácter masivo que fue asumiendo el movimiento español. Le cuesta, por ejemplo, trascender hacia las periferias urbanas populares, cargadas de inmigrantes, y ese “déficit” ha sido una de las discusiones más reiteradas en filas del movimiento. La otra: el vínculo con los trabajadores sindicalizados, promovido expresamente por alguna de sus corrientes, y rechazado también expresamente por otra, que ve en las dirigencias sindicales a aliados de la preservación del sistema. De hecho, si bien La Nuit Debout comienza a definir estructuras mínimas, aún esta tarea le resulta complicada a la hora de concretar las ideas en acciones. La propia represión le ha hecho reconcentrarse, obligándola a destinar tiempo y recursos a la “interna” y a pensar formas de resistencia a los embates policiales, que provocan un desgaste difícil de superar.


Pero quizás la más importante de las diferencias entre el movimiento español y el francés tenga que ver con el después, y en particular con su relación con la política partidaria. En España, el 15 M surgió desafiando a los partidos –a todos–, y en las acampadas de la Puerta del Sol no se aceptaba la presencia de dirigentes políticos, del grupo que fuera. Esa, y el rechazo a los liderazgos “personalistas”, es una condición casi unánimemente aceptada por los 15 mayistas. Unos pocos meses después, de las filas del 15 M nacía Podemos, con la intención de “asaltar las instituciones” y articulado en torno a la figura de un fuertemente mediático dirigente, como Pablo Iglesias. En Francia, si bien La Nuit Debout se plantea como un movimiento horizontal donde nadie se siente representado por el otro y hasta los responsables de las distintas comisiones internas son rotativos, desde un comienzo la presencia de dirigentes políticos y sindicales ha sido aceptada. En la Plaza de la República se pueden ver por ejemplo puestos de las Juventudes Comunistas, del Nuevo Partido Anticapitalista y de la Francia Insumisa, un grupo liderado por el ex candidato presidencial del Frente de Izquierda Jean-Luc Mélenchon. Por ahí han pasado además referentes de distintas tendencias de la izquierda europea, incluido el ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis. En los debates que se arman por las noches –sobre precariedad, inmigración, refugiados, el Ttip, derechos civiles, violencia social, consumo, etcétera–, el del futuro del movimiento, su ampliación y hacia dónde ir, es de los que más caldea los ánimos...



(No) Futuro


El 20 de abril tuvo lugar en la Bolsa del Trabajo de París, a muy poca distancia de la Plaza de la República, una discusión sobre el futuro de La Nuit Debout. La convocó el equipo del diario Fakir, dirigido por el cineasta François Ruffin, realizador de Merci, patron!, la película símbolo del movimiento (véase recuadro), y dos de las comisiones de los movilizados (Convergencia de las Luchas y Huelga General). El objetivo de los convocantes era claro: “inyectar política en algo que se ha ido transformando en un ágora gigante” algo descosida, según resumió una cronista del diario digital Médiapart. Ruffin dijo entonces, y lo planteó nuevamente algunas semanas después, que si el movimiento no busca confluir con los sindicatos obreros se agotará en sí mismo. “Con La Nuit Debout ya respiramos mejor. Emociona, pero necesitamos un plan de batalla, una maduración política y eso vendrá de la mano de la confluencia con los sindicatos.” Entre los 350 participantes que se sucedían en la tribuna estaba Serge Halimi, director de Le Monde Diplomatique, para quien el movimiento francés debe evitar caer en la deriva en la que cayó el neoyorquino Occupy Wall Street, que “se enamoró de sí mismo” y murió de narcisismo. “Hay que trascender las luchas reivindicativas y la crítica para inscribir al movimiento en el largo plazo una vez que las manifestaciones y la ocupación decaigan”, declaró Halimi, que propuso a los nocheros franceses vincularse a la resistencia al Ttip, tanto o más “peligroso” que la reforma laboral de Hollande, para darle globalidad a un movimiento que “necesariamente debe tener una dimensión transfronteriza”. Pero entre los asambleístas de la Bolsa del Trabajo la idea que resonó con más fuerza fue la de ir preparando una huelga general. Según otro portal, Rue 89, alguien hizo referencia a que le alegraba que “algunas buenas consignas de los años setenta, como la de la unidad obrero-estudiantil, volvieran al centro de la escena, aunque también reconoció que los eventuales actores de esa deseada unidad son hoy muy distintos a lo que eran hace cuarenta años. Eso dificulta en mucho las cosas y crea malos entendidos mayores aun que los que había en los setenta”.


Pero si “malos entendidos” hay entre los jóvenes de las plazas –aun entre aquellos más afines a buscar la confluencia– y los sindicatos, qué decir de los que existen entre esos jóvenes y los habitantes de las ciudades periféricas, fundamentalmente los “no blancos” de piel, que tienen la sensación de que los rebeldes de La Repúblique no pasan de ser “unos pocos miles de hijos malhumorados o más o menos marginales de la pequeñoburguesía urbana, intelectual y blanca parisina”, según dijo en otra reunión una militante barrial de origen árabe. Ruffin reconoce la realidad de ese “muro” y es una de sus “obsesiones” destruirlo, pero no son pocos los colectivos de los barrios periféricos que sostienen que las buenas intenciones son una cosa y la realidad otra. “La izquierda de la izquierda hace años que admite su distancia con los jóvenes de los barrios populares, pero nada hace en los hechos para que nos sintamos atraídos hacia un movimiento como este”, sostiene por ejemplo la militante antirracista Sihame Assbague. Mohamed Mechmache, presidente de una asociación que forma parte de un colectivo de 200 grupos barriales (Pas Sans Nous, “No sin nosotros”), reclama que se los escuche “en serio”. “Ustedes se dicen indignados. Nosotros estamos indignados hace añares”, declaró en una reunión convocada por La Nuit Debout. “Más de treinta años llevamos los barrios populares en estado de emergencia. No se nos aplica el derecho, y los jóvenes de buena familia no se imaginan la violencia y la opresión escandalosa que vivimos en nuestros barrios”.


Daniel Gatti

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En juego, el respeto a las urnas”: Roussseff

Siete de los nuevos ministros, bajo investigación judicial por corrupción

 

Dilma Rousseff, la presidenta alejada de su mandato mientras se desarrolla en el Senado un juicio político en su contra, dirigió un discurso a la nación la mañana de ayer. En seguida abandonó el Palacio de Planalto y se dirigió a la residencia presidencial, que seguirá ocupando hasta que se llegue a un resultado definitivo del juicio.


Una vez más se declaró inocente de los crímenes de responsabilidad de los cuales se le acusa. En tono emotivo, alertó: “lo que está en juego no es mi mandato, es el respeto a las urnas, a la voluntad soberana del pueblo”. Mencionó sus tiempos de presa política de la dictadura y el cáncer que padeció. Dijo que enfrentó “el dolor indescriptible de la tortura, el dolor agobiante de la enfermedad”, y agregó que ahora enfrenta “el dolor innombrable de la injusticia”.


Por la tarde, el presidente interino, Michel Temer, confirmó que actuará como presidente efectivo, aunque no haya sido electo para el puesto (es, formalmente, el vicepresidente en funciones), y presentó al país su gabinete.


Preocupado por dar muestras de austeridad en tiempos de crisis, redujo el número de ministerios de 32 a 22. Un rápido vistazo a lo que desapareció o perdió espacio indica lo que se podrá esperar de lo que Temer llamó “gobierno de salvación nacional”. El Ministerio de Cultura desaparece. Por el masivo rechazo de intelectuales y artistas al golpe institucional consagrado en la madrugada de ayer, no hubo sorpresa.


Las secretarías de Derechos Humanos, Igualdad Racial y Mujeres también desaparecen.


El nuevo ministro de Justicia se llama Alexandre de Moraes. Fue abogado personal de Eduardo Cunha, quien dirigió el golpe institucional hasta que su mandato de diputado fue suspendido por el Supremo Tribunal Federal. Hasta ayer Moraes era secretario de Seguridad Pública de Sao Paulo, y se destacó por la truculencia desbordada con que ordenó reprimir cualquier manifestación popular que no fuese en defensa de la destitución de Rousseff.


El nuevo titular del Gabinete de Seguridad Nacional, que abarca todo el servicio de represión e inteligencia del “gobierno de salvación nacional”, es el general Sergio Etchegoyen. Cuando la Comisión de la Verdad difundió su informe final y denunció los crímenes del terrorismo de Estado durante la dictadura (1964-1985), Etchegoyen calificó el documento de “irresponsable”. Es que su padre, el general Leo Etchegoyen, aparece acusado (con base en diversos testimonios) de violador y torturador.


En el reparto, el partido de Temer, el PMDB, se quedó con seis ministerios, el mismo número que tenía en el gobierno de Dilma. El PSDB, derrotado en las cuatro últimas contiendas presidenciales, vuelve con fuerza: obtiene tres ministerios. Otro que vuelve al gobierno es el partido derechista DEM, al cual le dieron el Ministerio de Educación, con Mendonça Filho como titular, quien no tiene antecedentes de actuación en el área.


Una característica común a los integrantes del gabinete: son todos hombres, blancos y muy ricos. Blairo Maggi, multimillonario, uno de los mayores productores mundiales de soya, asume la cartera de Agricultura. Maggi es uno de esos terratenientes que padecen ataques de urticaria ante la simple mención de las palabras “reforma agraria”.


Otra característica de los integrantes del “gobierno de salvación nacional”: siete de ellos están bajo investigación judicial por corrupción, inclusive Romero Jucá, el designado para Planificación, en cuyas manos estará el proyecto de asociación entre el sector público y el privado.


José Serra, del PSDB, dos veces derrotado por el PT en sus intentos por alcanzar la presidencia, quería la cartera de Hacienda. Al darse cuenta de que no lo lograría, se animó con Planificación. Para consolarlo le dieron Relaciones Exteriores. Es un nombre nacionalmente conocido, lo que le da al gobierno cierto barniz.


Otro ampliamente conocido es Henrique Meirelles, que asume el Ministerio de Hacienda, el más poderoso. Para facilitar su trabajo, en su discurso de ayer el presidente interino Michel Temer anunció que pretende “adecuar el tamaño del Estado” e imponer la “desestatización”. También anticipó una serie de reformas, entre las cuales destacó la legislación laboral y el sistema de jubilaciones.


Todo eso, sumado, suena a Brahms a los oídos de un neoliberal de pura cepa como Meirelles. Vale recordar que en sus tiempos de presidente del Banco Central, en los dos mandatos de Lula da Silva, su radio de acción era mucho más limitado.


La composición del gabinete del presidente interino decepcionó a analistas y, principalmente, al mercado financiero.


Lula, Rousseff, el PT y los demás partidos de izquierda, junto a centrales sindicales y movimientos sociales, reiteraron que consideran ilegítimo el gobierno de Temer y, una vez más, prometieron resistir y luchar para revertir el actual panorama en lo que dura juicio en el Senado de la presidenta electa y ahora apartada del cargo.


Nada en el escenario permite prever tiempos serenos para Temer. Al contrario.

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Domingo, 06 Marzo 2016 06:00

El concepto de transición

El concepto de transición

Se habla mucho de transiciones para calificar periodos de cambio socioeconómico o político. Es el caso actualmente frente al agotamiento de las experiencias posneoliberales en América Latina por razones externas (crisis mundial) e internas, lo que no significa el agotamiento de las luchas antisistémicas. El término puede tener muchos sentidos, según la lectura de los eventos. Carlos Marx desarrolló el concepto de transición a propósito del paso del modo de producción feudal al capitalismo en Europa y Maurice Godelier, economista y antropólogo francés, lo resume de la manera siguiente: es la fase particular de una sociedad que encuentra más y más dificultades a reproducir el sistema económico y social sobre el cual ella se funda y empieza a reorganizarse sobre la base de otro sistema que se trasforma en la forma general de las nuevas condiciones de existencia (Maurice Godelier, 1982, 1165). Se trata evidentemente de procesos largos, no lineares, más o menos violentos de acuerdo con las resistencias de los grupos sociales involucrados. Muchos analistas estiman que el capitalismo llegó al fin de su papel histórico porque se ha vuelto un sistema destructor de las propias bases de su éxito, la naturaleza y el trabajo, como ya lo decía Carlos Marx. Es así que Samir Amin habla del capitalismo senil, que Immanuel Wallerstein publicó un artículo en medio de la crisis financiera diciendo que se asiste al fin del capitalismo y que István Mészarós habla de su incapacidad de asegurar el mantenimiento del metabolismo social de la humanidad (2008, 84).


Si, por una parte, se puede aceptar la idea de que estamos viviendo una transición del modo de producción capitalista a otra forma y que el proceso puede ser precipitado por la crisis climática, por la otra, no se debe olvidar que un tal cambio será el resultado de un proceso social y que no puede realizarse sin luchas ni una transformación de las relaciones de fuerza. En otras palabras, el capitalismo no caerá por sí solo y la convergencia de todas las luchas sociales y políticas es un requisito para llegar a un resultado. La historia nos enseña que el capitalismo es capaz de transformar sus propias contradicciones en un aporte al proceso de acumulación. Ya se habla de un capitalismo social y de un capitalismo verde. La elaboración teórica del concepto en el contexto histórico de la crisis sistémica actual permitirá la elaboración de instrumentos de evaluación de las experiencias sociales y políticas en curso. Es particularmente el caso en América Latina con los regímenes que empezaron procesos de cambio y que se reclaman del socialismo del siglo XXI. La cuestión fundamental es de saber en qué medida las experiencias políticas latinoamericanas fueron transiciones hacia otro modelo social o adaptaciones del capitalismo contemporáneo a las nuevas demandas ecológicas y sociales.


Las transiciones que pueden conducir a un cambio de paradigma son numerosas, pero exigen una visión específica. De hecho muchas de las medidas presentadas como transiciones son adaptaciones del sistema y no orientaciones hacia una construcción realmente pos-capitalista. Eso se nota en todos los países del Sur y también a los tratados que se concluyen entre países del Sur o en el cuadro de las políticas del BRICS. El apoyo al desarrollo de un capitalismo moderno en América Latina, el acaparamiento de tierras en África por parte de India y de China, la extensión de los monocultivos en Asia del suroeste para la producción de agrocombustibles o de madera, no son transiciones, sino nuevos caminos hacia un capitalismo nuevo, con todas las consecuencias de concentración del poder económico y de ignorancia de las externalidades (daños ambientales y sociales) que constituyen las características de todo capitalismo, aun el verde y el social.


El concepto puede también ser aplicado a procesos particulares dentro de una transformación general, por ejemplo en los campos económicos, sociales, culturales, políticos, religiosos, etcétera. En todo caso, se trata, sin perder la radicalidad de los objetivos, de definir las acciones que pueden conducir al resultado (otro paradigma de desarrollo humano) teniendo en cuenta, por una parte, las circunstancias concretas del desarrollo material, y, por otra, las relaciones de fuerza existentes en los campos económico-social y político. Un ejemplo típico son las economías de extracción, que, a pesar de ser dañinas ecológica y socialmente y de ser dominadas ampliamente por los interés del capital, no pueden ser paradas de un día al otro en los países que, en América Latina, por ejemplo, empezaron cambios importantes, porque, entre otros factores, constituyen la fuente financiera de las nuevas políticas. Es el caso de Venezuela, del Ecuador y de Bolivia. La transición consistiría: 1) en iniciar una política económica basada sobre las necesidades del mercado interior (lo que es a largo y mediano paso); 2) en promover leyes ecológicas y sociales más estrictas para las explotaciones; 3) hacer pagar sus costos (daños ambientales y sociales) a los usuarios, y 4) promover una legislación internacional para evitar el fenómeno de las ventajas comparativas en favor de los que aplican regulaciones más laxas.


La utilización de este instrumento conceptual no puede servir de pretexto a concesiones políticas o ideológicas de tipo socialdemócrata, es decir, aceptando que el desarrollo de las fuerzas de producción exige la adopción de principios, herramientas y recetas del capitalismo. Eso se traduce en el reforzamiento del poder de las clases sociales más opuestas a un cambio de modelo, como es el caso del Brasil, a pesar de avances en otros dominios. O también, como sucede en países socialistas, se crean nuevas diferencias sociales que inevitablemente alargarán un proceso de transición, tal como en China o en Vietnam.


De verdad eso plantea un problema fundamental: ¿cómo desarrollar las fuerzas productivas en una perspectiva socialista, es decir, en función del bien común de la humanidad y cuáles fuerzas desarrollar en prioridad? Es un problema que los países socialistas y los regímenes progresistas que nacieron desde la Segunda Guerra Mundial, no pudieron resolver adecuadamente y que fue el origen, tanto de los fracasos, como de la orientación neoliberal de la mayoría de ellos. Como lo decía Maurice Godelier en sus cursos en la Universidad Católica de Lovaina: El drama del socialismo es que ha tenido que aprender a caminar con los pies del capitalismo.


Frente a esto urge, por ejemplo, desarrollar la agricultura campesina orgánica, como se lo propuso en un seminario asiático en la Universidad Renmin (popular) en Pekín en 2010 y en otro, latinoamericano, en La Paz en 2013, en vez de promover los monocultivos de una agricultura agroexportadora; o también, reorganizar la red de ferrocarriles locales en América Latina, en vez de adoptar los proyectos del IIRSA (la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana). Muchas otras propuestas podrían ser pensadas como elementos de una verdadera transición que no sea una simple adaptación al sistema.


Por François Houtart, sacerdote católico. Fundador del Centro Intercontinental de la Universidad Católica de Lovaina

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