Un estudio señala a las granjas industriales como el mayor riesgo de futuras pandemias

El sistema agroalimentario mundial y la cría intensiva de animales son los principales impulsores de las enfermedades que saltan a los seres humanos. Estos patógenos ya causan más muertes que la diabetes y los accidentes de tráfico juntos. Las pandemias del futuro serán más peligrosas y frecuentes, según un estudio de la ONG ProVeg Internacional.

 

La crisis del coronavirus lo ha puesto delante de los ojos del mundo. Y nuevos informes lo confirman. Uno de los mayores riesgos para la salud humana viene de las enfermedades zoonóticas, es decir, enfermedades como el covid-19, que se transmiten de animales no humanos a personas. 

Este tipo de enfermedades ya causan más muertes que la diabetes y los accidentes de tráfico juntos, según el estudio Pandemias y Alimentación, realizado por la ONG ProVeg Internacional y respaldado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Unos brotes que serán cada vez “más peligrosos y más frecuentes”, adelanta el estudio.

Las principales causas de esta emergencia sanitaria hay que buscarlas en el sistema alimentario mundial, en las dietas basadas en animales y en la cría intensiva e industrial de animales. Esta última es de hecho, según ProVeg Internacional, la actividad humana que “más riesgo tiene de generar pandemias como la actual”. 

La tormenta perfecta se consigue, detalla esta organización, con el encuentro de tres factores que se refuerzan mutuamente. El primero es la destrucción de los hábitats naturales. El segundo, la utilización de animales salvajes como alimento. Y el tercero, recurrir a los animales de granja como alimento en la agricultura animal intensiva. 

Según el estudio presentado, el 75% de todas las enfermedades infecciosas emergentes son de naturaleza zoonótica. Patologías como el covid-19, el SARS, MERS, ébola, rabia y ciertas formas de gripe, todas ellas de origen animal, son responsables de 2.5000 millones de casos de enfermedades en el mundo y 2,7 millones de muertes cada año.

Lejos del tópico, no siempre los orígenes de los brotes son animales raros en mercados asiáticos o africanos, los patógenos también pueden saltar a los animales de granja antes de transmitirse a los humanos, como fue el caso de los recientes casos de gripe aviar y porcina.

Muchos otros virus que representan un peligro para la salud humana, detallan en el informe, también tienen su origen en la industria ganadera intensiva. La difteria, el sarampión, las paperas, el rotavirus, la viruela, la gripe A tienen su origen en animales domesticados. “Acumular grandes cantidades de individuos genéticamente similares en entornos insanos de alta densidad, que inducen a una salud pobre y a altos niveles de estrés, aumenta seriamente las posibilidades de que se produzcan transferencias patogénicas entre animales salvajes y animales de granja y, en última instancia, seres humanos”, denuncian.

Otro de los graves problemas sanitarios que las diversas agencias internacionales y científicas llevan años alertando es el aumento de las infecciones resistentes a los antibióticos en los seres humanos, una tendencia asociada, según el informe, a las prácticas de las granjas industriales, que “requieren del uso excesivo de antibióticos”.

Según los datos recogidos hasta la publicación del informe, la letalidad del covid-19 es 47 veces más letal que la gripe estacional. Y otras enfermedades zoonóticas resultan mucho más letales que el covid-19. En el caso de la gripe aviar H5N1, la tasa de letalidad alcanza el 60%.

“No solo los brotes futuros pueden ser más peligrosos, los expertos y expertas coinciden en que también serán más frecuentes. Las causas de este alarmante pronóstico son de origen humano y están todas vinculadas con el sistema alimentario mundial”, explican desde ProVeg Internacional.

“Nos encontramos ante una situación muy vulnerable ante futuras pandemias, con consecuencias posiblemente peores que las de la actual pandemia del coronavirus”, dice Cristina Rodrigo, directora de ProVeg España. “Lo que comemos y cómo lo producimos es uno de los factores clave que está alimentando este riesgo. Tenemos una necesidad urgente y vital de transformar nuestro sistema alimentario a uno más basado en plantas, más sostenible y resiliente”, concluye. 

Por Redacción El Salto

24 sep 2020 11:10

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Estados Unidos: el 'trumpismo' frente al feminismo en 13 apuntes

El 21 de enero de 2017, sólo un día después de que Donald Trump jurase como presidente de Estados Unidos, la Marcha de Mujeres en Washington reunió a cerca de medio millón de indignadas por su elección. Fue la protesta más multitudinaria de la historia reciente de un Estados Unidos que llegaba tarde al funeral global en el que la extrema derecha de mil disfraces está enterrando desde hace cuatro décadas las conquistas económicas, políticas y sociales de los pueblos, desde Oriente Próximo hasta Europa Oriental y Occidental: primero fue a por las mujeres, con la complicidad de la milenaria estructura patriarcal de las sociedades, para luego ir a por la otra mitad.

¿Alguien sabe cuál es la fórmula de la irreversibilidad de los derechos logrados?

  1. En dos años la marcha, espontánea en un principio, fue magníficamente organizada por el movimiento feminista en los barrios y lugares de trabajo, sacudiendo tanto al Partido Demócrata como al republicano. Fijó unos objetivos concretos, ente ellos hacerse con el control del Congreso en las elecciones de 2018 ¡Y lo consiguió!
  2. En el despertar del movimiento feminista dos factores han sido decisivos: a) el lenguaje extremadamente ordinario e inadmisible de Trump sobre las mujeres, su actitud chulesca y sus políticas misóginas, y b) el coronavirus, que también en Estados Unidos ha destapado las profundas desigualdades sociales inherentes al sistema capitalista y ha golpeado el hechizo de Trump: 6,5 millones de infectados, 190.000 fallecidos, y 45 millones de parados; las minorías negra, latina y nativa americana se han visto afectados de manera desproporcionada, y sus mujeres aún más.
  3. Cuatro años antes, un solo comentario sexista de un político era suficiente para escandalizar al refinado establishment del país. Sin embargo, este personaje sacado de la era pre-Ilustración ha conseguido normalizar lo inaudito gracias a la cooperación de los medios de comunicación, que sólo reflejan las perlas de presidente sin analizarlas y sin mostrar su repulsa.
  4. El próximo 3 de noviembre, el sistema ofrecerá a los ciudadanos la posibilidad de elegir entre dos millonarios-hombres-blancos-religiosos para que nada cambie. Estados Unidos nunca ha tenido una presidenta, y solo en 2016 pudo contar con una candidata (la antifeminista) Hillary Clinton, mientras Sri Lanka (antes Ceilán), por ejemplo, hace 60 años ya fue dirigida por Sirimavo Barandanaike.
  5. Es cierto que la mayoría del electorado en 2016 no votó a Trump y hubo 2,87 millones de votos más en favor de Clinton, pero las singularidades de sistema electoral de Estados Unidos y algo parecido a un milagro colocaron a este mediocre timador profesional en la cima del poder. Si Trump vuelve a ser presidente, los expertos en psicoanálisis de las masas tendrán un apasionante reto por delante, mientras los psicólogos ya pueden proponer la nomenclatura Síndrome de trumpismo al trastorno de personalidad producido por la fusión de los siguientes rasgos: ser autoritario, siniestro, misógino, supremacista, charlatán, farsante a tiempo completo, listillo que no inteligente, sin principios políticos ni mucho menos éticos, mentiroso compulsivo (capaz de fabricar un promedio de 14,8 mentiras diarias), mezquino, indocto, ineficaz e ineficiente, con un profundo complejo de inferioridad (y por ello, con sed de ser adulado), y creer ser el centro del universo.

¿Se puede hablar de una secta trumpiana?

  1. "Podría pararme en medio de la Quinta Avenida y dispararle a alguien y no perdería votantes", dijo un Trump recién elegido, convencido de su capacidad para anular la razón de sus fieles. Él, un hombre hueco y demagogo, es como el jefe de una secta, grupo transversal con algunos intereses compartidos: para sus leales, él es un enviado de Dios, el "auténtico" que dice sin rubor las barbaridades que millones de ciudadanos piensan sobre:

- Los derechos de la mujer, de las minorías étnicas y sexuales y de personas de piel no blanca; las virtudes de poseer armas (que cada año mata, solo entre los menores, a unos 1.300 chavales, 80 veces más que en los países de la OCDE) o enjaular a los niños inmigrantes; los beneficios de contaminar el aire, la tierra y el mar; lo divertido que es asesinar a otras personas en otras tierras, etcétera.

- Cualquier granjero o camionero (de esos que tienen colgado un almanaque con fotos de mujeres desnudas en su cabina), podrá verse reflejado en él; pero también aquellos ultradevotos que añoran un pasado en el que los hombres hacían de macho y las mujeres eran objetos sexuales y juntos construìan la familia feliz americana en la que la esposa hacía la cena mientras el esposo visitaba a una actriz porno. Esta gente le aplaude cuando intenta contener la sexualidad femenina "salida del control" y les hace gracia esa erotización de la violencia contra la mitad de los ciudadanos y que el presidente presume de ser el macho alfa y humille sexualmente a las mujeres y los hombres que le critican por su gestión política.

  1. Para su "America First" las mujeres simplemente no existen. Las ha excluido también del poder "capitalista-blanco": en su gabinete de 23 ministros solo hay tres mujeres, la cifra más baja desde la presidencia de George H. W. Bush.
  2. Los únicos que pueden abandonar la secta son los trabajadores que en 2016 no entendían a una Hillary Clinton que les prometía una guerra mundial (atacando a Irán y Rusia) ignorando los problemas de millones de trabajadores en casa.
  3. En cuatro años, Trump ha conseguido:

- Colocar a Estados Unidos entre los diez países más peligrosos en el mundo para la mujer, según la Fundación Thompson Reuters, junto con Arabia Saudita, Afganistán, o Somalia. El 75% de las trabajadoras afirman haber sido acosadas por los compañeros. En los últimos años ha habido un aumento de violaciones, y no por la "llegada de la caravanas de inmigrantes" como afirma Trump, a quien le grabaron cuando decía cómo agredir a una mujer. Dice el Departamento de Justicia que en 2018 se produjeron unas 290.000 violaciones y eso que el 80% no se denuncian. El informe del Pentágono (2018) revela unos 20.500 ataques sexuales dentro del Ejército, y un aumento del 38% comparando con 2016. La contribución especial de Trump ha sido eliminar los criterios unificados para definir las agresiones sexuales establecidos por el gobierno de Barak Obama: ahora se puede volver a tachar de "malas conductas" a los abusos sexuales.

- Aumentar el feminicidio: en 2016 –curiosamente el último año que se proporciona datos sobre los asesinatos de la mujer en Estados Unidos–, al menos 1.809 mujeres fueron asesinadas por un hombre conocido, un crecimiento del 21%, en comparación con 2015, informa Security.org. Claro que ninguna cifra expresa el profundo dolor de sus seres queridos, de los hijos que dejan huérfanos o del impacto de una barbarie como esta en la sociedad.

. Impedir que la campaña de #MeToo, protagonizada por las actrices de "un Hollywood demócrata", fructificase. La iniciativa, cuyo objetivo (secreto) era sacar a relucir los escándalos sexuales del presidente, que no acabar con los abusos y agresiones sexuales, en un país donde el ejercicio de la violencia e intimidación es uno de los pilares de su cultura, estaba condenada al fracaso.

- Desmantelar los servicios de salud reproductiva, potenciados durante el mandato de Obama, cuyo Gobierno exigía a las aseguradoras cubrir los anticonceptivos. Con Trump se permite a los sanitarios negar este servicio por "objeción de conciencia". En un país donde la religión impide impartir la asignatura de educación sexual en los colegios y los católicos practicantes consideran un pecado el uso de anticonceptivos, miles de adolescentes se quedan embarazadas, y cuando miles de niños-padre no quieren saber nada del "asunto", estas niña-madres abandonan a miles de bebés cada año desde la absoluta desesperación. No se sorprendan si la "sorpresa de octubre" de un Trump al que las encuestas le dan por perdedor sea su anuncio de la seguridad social para todos.

- Disolver el Consejo de Mujeres y Niñas de la Casa Blanca, creado por el presidente Obama para garantizar que diferentes ministerios incluyesen las necesidades de las mujeres y las niñas en sus políticas.

- Prohibir a los Centros de Control y Prevención de Enfermedades usar palabras como diversidad, feto o transgénero en sus documentos relacionados con la salud de la mujer.

- Eliminar cualquier mención a los derechos sexuales o reproductivos del informe anual de derechos humanos de la Secretaria de Estado, y las referencias a los anticonceptivos, aborto, educación sexual, y recursos para las mujeres lesbianas y bisexuales en el portal del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS).

- Profundizar y ampliar la feminización de la pobreza. Durante el mandato de Trump, la fortuna de los cinco primeros magnates del país se ha incrementado en 219.000 millones de dólares, al tiempo que la mayoría de los 45 millones de estadounidenses que viven debajo de la línea oficial de pobreza son mujeres y sus hijos. Trump ha aumentado la brecha salarial, especialmente para las mujeres menores de 40 años, o sea, las que se encuentran en la edad fértil. El rostro de la pobreza en Estados Unidos es de una madre soltera-trabajadora-negra/latina/nativa americana. Las mujeres ganan 80 centavos por dólar en relación a los hombres, y si son hispanas 56. Trump ha eliminado la iniciativa de transparencia salarial del Gobierno de Obama, que obligaba a las empresas privadas de más de 100 empleados publicar sus datos salariales, con el fin de impedir la discriminación por razones de sexo y color de piel. En el condado de Dallas, las hispanas cobran solo 38 centavos por cada dólar que se les paga a los hombres blancos. Así, una de cada cinco mujeres mayores vive por debajo del nivel de pobreza, debido a que cobró menos salario en su juventud, ser cuidadora gratuita de los miembros del hogar, perdiendo unos 660.000 dólares en salarios y beneficios a lo largo de toda la vida, además de tener que desembolsar unos 5.500 dólares al año de su bolsillo en los gastos relacionados. Casi 1,6 millones de mujeres no reciben ninguna renta de la Seguridad Social, la mayoría inmigrantes. En el medio de la tragedia de la pandemia, Trump ha autorizado la eliminación de 688.000 personas del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (cupones para alimentos). El "sálvese quien pueda" de Estados Unidos hace responsable a la persona del fracaso de un sistema basado en el dominio del más fuerte.

- Bajar la esperanza de vida. Estados Unidos, que ya tenía la menor esperanza de vida al nacer entre los países ricos, por primera vez en 20 años pierde puntos: las mujeres, que vivían 81,20 años en 2015, dos años después vivieron 81,10; los hombres tampoco se salvaron: de 78,69 en 2015 bajaron a 78,54 años un año después. Este país tiene la mayor mortalidad infantil en el mundo desarrollado.

- Forzar a las mujeres transgénero sin hogar a compartir dormitorios y baños con los hombres en los albergues. Una quinta parte de los transgéneros de Estados Unidos ha tenido que vivir en la calle. En 2019, al menos 19 mujeres transgénero negras fueron asesinadas.

- Oponerse al permiso de maternidad, obligando a las mujeres a ser "amas de casa". Estados Unidos es uno de los pocos países del mundo, y el único industrial, que no concede un permiso remunerado a las mujeres embarazadas. En Singapur son 16 semanas de baja remunerada, y en el Iraq de Sadam Husein las funcionarias recibían dos años de este permiso, uno subvencionado por el Estado.

- Disminuir el número de mujeres empleadas, por primera vez desde 2018, a pesar de que ellas siguen siendo la mayoría de los titulados universitarios.

- Desplome en el Índice de Brecha de Género, indicador que analiza la división de los recursos y las oportunidades entre hombres y mujeres en 153 países. Este indicador muestra el retroceso de Estados Unidos del puesto 28 en 2015 al 51 en 2018.

  1. El movimiento feminista consiguió que las mujeres representaran el 53% de los votantes en las elecciones parlamentarias de 2018 y que los demócratas obtuvieron la mayoría de la Cámara, incluso su presidencia, en la figura de Nancy Pelosi.
  2. La nominación de la senadora Kamala Harris –apodada la Hillary Negra por el ala izquierda del Partido Demócrata–, para ser la vicepresidenta de un futuro Gobierno de Biden sirve para jugar la carta de "mujer-no blanca-hija de inmigrantes" y atraer el voto de estos tres segmentos sociales. La exfiscal "agresiva", con el nombre de la diosa de prosperidad hindú, no solo dará la fuerza que le falta al candidato Joe Biden, de 78 años, en los mítines, sino que podría ser la futura presidenta de su partido e incluso de Estados Unidos si Biden no llega a terminar su mandato, en caso de ser elegido. Pero el abuso del "factor de identidades" crea el espejismo de pluralidad y justicia social: la desigualdad en la riqueza ha aumentado en los últimos años, a pesar del aumento del número de mujeres no blancas en los altos cargos. Kamala no podrá dar una solución "racial" a un problema social.
  3. El movimiento feminista tiene pendiente un arduo trabajo entre las cristianas conservadoras que creen que Dios sólo ha designado a los hombres para dirigir a la comunidad (lo mismo que dicen los ayatolás de Irán, que en su Constitución han reservado el cargo de la presidencia a los hombres, alegando "¿Acaso Dios ha enviado alguna "profeta?") y entre las musulmanas inmigrantes que no suelen votar.
  4. El movimiento feminista se despoja de quienes intentan despolitizar su lucha: la discriminación no es cultural, es política y por ende sólo se eliminará cambiando el sistema en favor de los intereses de la mayoría.

¡Suerte, compañeras y compañeros estadounidenses!

11 septiembre 2020

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Una operación contra Rafael Correa queda al desnudo 

La confesión del exagente de Inteligencia Raúl Chicaiza expone el armado de una causa

Chicaiza dice que fue presionado para involucrar al exmandatario en el caso del fallido secuestro del opositor Fernando Balda en 2012. Huyó de Ecuador y permanece en Argentina. 

 

El exagente de Inteligencia de Ecuador, Raúl Chicaiza, confesó que fue presionado para involucrar al expresidente Rafael Correa en el caso del fallido secuestro del opositor Fernando Balda en 2012. Chicaiza aseguró en conferencia de prensa que se vio forzado a acusar al candidato a la vicepresidencia de Ecuador para evitar nueve años de cárcel. También denunció que, a pesar de cumplir su condena, nunca recibió la asistencia correspondiente al programa de protección de testigos. "Mi vida ha corrido riesgo. He tenido tres atentados de bala y un accidente de transito", aseguró el exagente desde Argentina, donde espera que se termine de tramitar su condición de refugiado. Sobre Balda, un opositor al proyecto de Correa que incluso coqueteó con presentarse a las elecciones presidenciales de 2021, Chicaiza aseguró que "se reunía clandestinamente con Lenín Moreno para armar el montaje de su caso". 

"Nos sacaban de los centros de reclusión social intempestivamente con el fin de presionar y que se involucre con nuestro testimonio anticipado a altos mandos jerárquicos, y desde el Ejecutivo al economista Rafael Correa", dijo Chicaiza en una conferencia de prensa virtual desde Argentina. Luego del cumplimiento de la pena que se le impuso por participar en el operativo por el secuestro de Fernando Balda en Bogotá, en julio del 2019, Chicaiza quedó en libertad bajo el programa de protección de testigos de la Fiscalía. Sin embargo, el exagente advirtió que no se le brindaba la protección requerida en tres cartas dirigidas al presidente Lenín Moreno, a la ministra de Gobierno María Paula Romo, y a la fiscal General Diana Salazar que no fueron respondidas. 

"En el mes de agosto pedí refugio a Argentina de acuerdo a los convenios y tratados de Ginebra que su país siempre ha respetado. Apliqué en el mes de agosto. Desde el momento en que pisé territorio argentino se me dan las garantías y ahora aguardo que se me brinde el documento oficial del refugio", explicó Chicaiza a Página/12. "Tengo solicitado refugio por mi seguridad y mi vida, ya que en Ecuador se ha vulnerado nuestra Constitución, ya que es obligación del Estado velar por los derechos de los testigos protegidos. El Estado colombiano no supo protegerme", agregó el exagente.

Chicaiza afirmó que por involucrar a Rafael Correa en el intento de secuestro de Balda la justicia le ofreció "seguridad, reinserción laboral y cargos públicos para mis familiares". Pero no cumplieron con ninguna de las promesas. El testimonio del exespía es la única prueba en la que se apoyó el Tribunal para imputar al actual candidato a la vicepresidencia de Unión por la Esperanza (UNES).

"Somos los chivos expiatorios de la justicia para alcanzar fines políticos. Si tuviéramos una justicia independiente tendríamos que averiguar qué hacía Fernando Balda en Colombia. Y Balda se dedicaba junto a su esposa a vender equipos de tecnología para interceptación de celulares de Colombia a Ecuador. Todas estas pruebas las presentamos ante la justicia, pero parece que no les interesa", aseguró Chicaiza.

El exasambleísta Balda denunció que fue introducido de manera forzada en un vehículo en 2012, en la ciudad de Bogotá, Colombia, para ser devuelto a Ecuador. Al cabo de 90 minutos, el intento de secuestro fue frustrado por la policía local que acudió al llamado de taxistas. Los autores fueron detenidos y juzgados en Colombia y confesaron que en el secuestro intervinieron agentes ecuatorianos de la Secretaría Nacional de Inteligencia, bajo las órdenes de la presidencia de Ecuador. 

Chicaiza, quien ya cumplió condena por el caso, aún duda de la carátula de secuestro que figura en la causa. "La justicia colombiana debería decir por qué esto amerita que sea un secuestro. Deben decir donde está el requerimiento. ¿Fue económico, político, social? Dentro de la policía mundial hay normas y protocolos para saber si fue un secuestro, un paseo millonario o una situación para llamar la atención y sacar beneficios a largo tiempo, como lo está haciendo Balda en Ecuador", aseguró el exespía ante la consulta de este diario.

"El Ejecutivo actual tenía sus tentáculos de poder y los sigue teniendo. Es necesario que Ecuador conozca quién es Balda. Este pseudo-activista ha manejado a la justicia a su antojo bajo el mando de Lenín Moreno", manifestó Chicaiza. Hasta hace pocos días, Balda seguía firme en su sueño de ser candidato presidencial, pero finalmente decidió postularse a la Asamblea Nacional de Ecuador. 

En 2006, Balda se había sumado al movimiento Alianza País liderado por Correa. Un año después abandonó ese espacio para sumarse a las filas del Partido Sociedad Patriótica. A los 48 años, este hábil operador político buscará llegar al Congreso a través del movimiento Libertad es Pueblo, fundado por Gary Moreno, hermano del presidente.

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“El capitalismo utiliza tanto la «zanahoria» de la democracia como el «palo» del fascismo”

Entrevista a Jacques Pauwels

Mohsen Abdelmoumen: En su libro Big Business avec Hitler menciona la colaboración de la élite económica industrial y financiara con Hitler. ¿Fue Hitler un producto puro del sistema capitalista, un instrumento?

Dr. Jacques Pauwels: El llamado “nacional-socialismo” de Hitler (que en realidad no era en absoluto una forma de socialismo) era la variante alemana del fascismo y el fascismo era una manifestación del capitalismo, la manera brutal y cruel en la que se manifestó el capitalismo durante el periodo de entreguerras en respuesta a la amenaza del cambio revolucionario encarnado por el comunismo y a la crisis económica de la Gran Depresión. En efecto, se puede calificar a Hitler de “instrumento” del capitalismo en la medida en personificó la variante alemana del fascismo. Sin embargo, como menciono en mi libro, el término “instrumento” es demasiado simplista en realidad. Sería más exacto definir a Hitler como una especie de “agente”, un ser humano complejo con un espíritu propio, que actúa en nombre del capitalismo alemán, aunque no siempre de acuerdo con los deseos de los capitalistas, en vez de calificarlo de simple “instrumento” o “herramienta” del capitalismo alemán. Eso explica por qué los capitalistas alemanes no siempre estuvieron completamente satisfechos de los servicios de Hitler. Pero la ventaja de este acuerdo era que tras el desmoronamiento de la Alemania nazi pudieron culpar al “agente” de todos los crímenes que él había cometido en su nombre.

MA: ¿El capitalismo tiene una necesidad vital del nazismo y del fascismo?

JP: El capitalismo es un sistema socio-económico muy flexible que es capaz de funcionar en diferentes contextos políticos. Sin duda es un mito que el capitalismo, llamado por eufemismo “mercados libres”, es una especie de hermano siamés de la democracia, es decir, que el entorno político preferido del capitalismo es la democracia. La historia nos demuestra que el capitalismo prosperó en unos sistemas muy autoritarios y apoyó a estos sistemas con entusiasmo. En Alemania el capitalismo se comportó extremadamente bien cuando Bismarck dirigió el Reich con mano de hierro. Alemania bajo Hitler siguió siendo capitalista al 100 % y el capitalismo prosperó con Hitler, antes y durante la guerra, como he demostrado en mi libro.

El capitalismo también es capaz de asociarse a la democracia, y está deseoso de hacerlo, en particular si parecen necesarias unas reformas democráticas para disipar la amenaza de un cambio revolucionario, por ejemplo, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se introdujeron en Europa reformas políticas y sociales democráticas (el Estado de Bienestar) para hacer fracasar las reivindicaciones mucho más radicales, incluso revolucionarias, formuladas por los movimientos de resistencia en países como Italia o Francia. Se podría decir que para conseguir su objetivo de lograr el máximo beneficio el capitalismo está dispuesto a utilizar tanto la «zanahoria» de la democracia como el «palo» del fascismo y otras formas de autoritarismo, como las dictaduras militares.

MA: ¿El ascenso de grupos neonazis y fascistas por todo el mundo sirve al gran capital y a la oligarquía que gobierna el mundo?

JP: Como he mencionado antes, el fascismo es una manifestación del capitalismo. En otras palabras, es la manera en la que el capitalismo, como un camaleón, adapta su color a un entorno social y político cambiante. El fascismo histórico de la década de 1930, personificado por personajes como Mussolini y Hitler, reflejaba la respuesta del capitalismo, en Italia y Alemania, a la doble amenaza del cambio revolucionario a la rusa y de la Gran Depresión.

Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el fascismo estaba probablemente muerto y enterrado, el capitalismo (en particular el capitalismo estadounidense) se apoyó en los sistemas neo, cuasi o criptofascistas para neutralizar amenazas similares. Por ejemplo, en Chile, donde Pinochet fue llevado al poder para impedir unas reformas radicales y permitir al capital de inversión estadounidense instalarse con toda seguridad en el país. Hoy en día problemas económicos y sociales cada vez más importantes asociados a unas amenazas revolucionarias reales o percibidas han hecho que el capitalismo haya generado en varios países partidos y movimientos políticos fascistas o, si lo prefiere, casi o neofascistas. Por el momento el capitalismo no necesita llevar a estos fascistas la poder, pero resultan ser muy útiles porque, como Hitler con su antisemitismo, desvían la atención del público de los fallos del sistema capitalista echando la culpa a chivos expiatorios (preferentemente de color) como las personas musulmanas, refugiadas, chinas o rusas. El escritor alemán Bertolt Brecht nos advirtió poéticamente de ello haciendo alusión al fascismo hitleriano y a la capacidad intacta del capitalismo de generar nuevas formas de fascismo:

[…] So was hätt einmal fast die Welt regiert!

Die Völker wurden seiner Herr, jedoch

dass keiner von uns zu früh da triumphiert

Der Schoss ist fruchtbar noch, aus dem das kroch”

(¡Una vez algo así casi gobierna el mundo!/Los pueblos lograron hacerse con él, sin embargo,/que nadie nos cante triunfo demasiado pronto, continúa fértil el vientre del que surgió aquello. La resistible ascensión de Arturo Ui)

MA: La Unión Europea acusa a la URSS de haber desencadenado la Segunda Guerra Mundial, ¿qué opina usted?

JP: Acusar de la Segunda Guerra Mundial a la URSS (y, por consiguiente al Estado ruso que le sucedió) es una declaración puramente política. Constituye una distorsión monstruosa y vergonzosa de la historia. A lo largo de la década de 1930 la Unión Soviética estuvo años tratando de establecer con Francia y Gran Bretaña una alianza contra Hitler, pero fue rechazada varias veces. La razón de ello reside en el hecho de que los hombres que estaban en el poder en Londres y París no querían entrar en guerra al lado de la Unión Soviética contra Hitler, sino que querían que Hitler utilizara la potencia militar de Alemania para encaminarse hacia el este y destruir la Unión Soviética mientras ellos observaban tranquilamente entre bastidores. Sin duda Hitler quería la guerra y por ello se le reprocha con razón haber desencadenado la Segunda Guerra Mundial. Pero los dirigentes franceses y británicos son responsables en parte porque ellos animaron a Hitler y le apoyaron con su política de “apaciguamiento”, por ejemplo, ofreciéndole Checoslovaquia en bandeja de plata en el marco del tristemente célebre pacto que firmaron con él en Munich en 1938.

MA: Al culpar a la URSS, ¿acaso no tratan los políticos y los medios occidentales de ocultar su propia historia atroz de colaboración con Hitler y el nazismo?

JP: En efecto, culpando a la Unión Soviética los países “occidentales”, o al menos sus dirigentes, tratan de desviar la atención del papel que ellos mismos desempeñaron en el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Por medio de su infame política de apaciguamiento los dirigentes británicos y franceses fomentaron y facilitaron los planes de Hitler de una “cruzada” contra la Unión Soviética. Y la élite de las empresas y las finanzas de los países occidentales, incluido Estados Unidos, colaboró muy estrechamente (y de manera muy beneficiosa) con Hitler, como he demostrado en mis libros Big Business avec Hitler y El mito de la guerra buena (1).

JA: En sus obras Big Business avec Hitler y El mito de la guerra buena: Estados Unidos y la Segunda Guerra Mundial usted desmonta el mito de que Estados Unidos “liberó” a Europa, aunque es sabido que el momento crucial de la guerra es la victoria de Stalingrado de los soviéticos. ¿No es otra mentira histórica afirmar que Estados Unidos liberó a Europa? ¿Acaso Estados Unidos no colonizó simplemente Europa? ¿Cómo explica usted la dependencia de Europa respecto a Estados Unidos y el hecho de que los europeos siempre sigan la política imperialista de Estados Unidos? ¿No se ha quedado obsoleta la OTAN?

JP: Es cierto que la Unión Soviética hizo, con mucho, la mayor aportación a la victoria de los Aliados. Si el Ejército Rojo no hubiera logrado detener la apisonadora nazi ante Moscú en 1941 y obtener victorias importantes en Staligrado y otros lugares, Hitler habría ganado la guerra. Pero los nazis tenían la maquinaria de guerra más poderosa que se haya visto nunca y para vencerla se necesitaba la contribución de todos los ejércitos aliados y también de los movimientos de resistencia. No se puede negar que el ejército estadounidense también hizo una contribución importante; sin embargo, los dirigentes estadounidenses se aprovecharon de la presencia de su ejército en Europa occidental para establecer su hegemonía en esta parte del mundo. En muchos sentidos, Estados Unidos no “liberó” verdaderamente a los países de Europa occidental. Todavía hoy Alemania no es “libre” de pedir a las tropas estadounidenses que abandonen su territorio, y Bélgica y los Países Bajos deben tolerar la presencia de bombas atómicas estadounidenses dentro de sus fronteras. El presidente francés Charles de Gaulle no estaba lejos de la verdad cuando describió la liberación estadounidense de Francia como una segunda “ocupación” tras la ocupación alemana. Al contrario de los alemanes y belgas, de Gaulle tuvo el valor de exigir que las tropas estadounidenses abandonaran Francia y esa es una de las razones por las que parece que la CIA estuvo implicada en diferentes atentados contra su vida.

Pero ni siquiera de Gaulle pudo evitar adherirse a la OTAN, que no es en absoluto una alianza entre iguales sino un club de “satélites” europeos de Estados Unidos, estrictamente controlado por el Pentágono y que funciona como un departamento de ventas y de relaciones públicas del “complejo militar-industrial” estadounidense. En su origen la OTAN se creó para defender Europa occidental de una amenaza totalmente ficticia proveniente de la Unión Soviética, de modo que se debería haber disuelto tras el desmoronamiento del “Imperio del mal”. Sin embargo, para Estados Unidos la OTAN es un instrumento muy útil y poderoso para controlar Europa. Y, en efecto, este control, esta hegemonía, fue establecido por Estados Unidos en los meses que siguieron al desembarco de sus tropas en Normandía en 1944. Irónicamente, esta hazaña no habría sido posible si mucho antes el Ejército Rojo no hubiera atestado varios golpes mortales a la Alemania nazi.

MA: ¿La intervención estadounidense en Europa durante la Segunda Guerra Mundial no es simplemente una guerra capitalista? ¿No sirve fundamentalmente a los intereses del imperialismo estadounidense y a su completo militar-industrial?

JP: La Segunda Guerra Mundial fueron dos guerras en una. Por una parte, se trataba, efectivamente, de una guerra “capitalista” o, más bien, de una guerra “imperialista”. El imperialismo era, es, la manifestación internacional, mundial, del capitalismo que implica la competencia y el conflicto entre las principales potencias capitalistas/imperialistas por unos territorios que que rebosan de elementos codiciados, como materias primas (petróleo, por ejemplo) y mano de obra barata. La Primera Guerra Mundial fue un conflicto imperialista, pero no solucionó las cosas, de modo que las potencias imperialistas entraron en guerra una segunda vez. Estados Unidos salió de este conflicto como el gran ganador gracias, irónicamente, a la aplastante derrota gracias a la Unión Soviética del otro candidato a la supremacía imperialista, la Alemania nazi.

Al mismo tiempo, la Segunda Guerra Mundial también fue un conflicto entre el capitalismo-imperialismo y el socialismo, encarnado por la Unión Soviética. Es una ironía de la historia que ambos tipos de conflictos se hayan fusionado y generado unas contradicciones como la alianza de facto de la Unión Soviética socialista, intrínsecamente anticapitalista y antiimperialista, con dos potencias imperialistas antisocialistas, Estados Unidos y Gran Bretaña. La guerra sirvió a los intereses del imperialismo estadounidense en el sentido de que permitió a Estados Unidos emerger como el número uno indiscutible del imperialismo. Pero el resultado de la guerra fue imperfecto porque significaba también un triunfo para la Unión Soviética antiimperialista y por esa razón inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial Washington empezó una nueva guerra, la Guerra Fría, cuyo objetivo era nada menos que la eliminación de la Unión Soviética.

MA: El imperialismo estadounidense nunca ha cesado una política de guerra y de golpes de Estado por todo el mundo. ¿Las guerras imperialistas que han devastado Irak, Afganistán, Libia, Siria y Yemen no son sintomáticas de la barbarie del imperialismo estadounidense?

JP: Históricamente el imperialismo estadounidense ha perseguido sus objetivos de manera sistemática, despiadada y se podría añadir que no solo abiertamente sino también furtivamente por medio de la guerra abierta, la guerra económica, la desestabilización, el sabotaje y los intentos de asesinato. Citemos entre los ejemplos de esta crueldad el bombardeo inútil de Hiroshima, la guerra química contra el pueblo vietnamita, los intentos de asesinato logrados o no de dirigentes recalcitrantes como Fidel Castro y Lumumba, y unas sanciones económicas que cuestan la vida a decenas, incluso centenares de miles de mujeres y niños, como reconoció tristemente Madeline Albright en referencia a Irak. De modo que sí, las guerras desencadenadas por Estados Unidos en Irak, Afganistán, Libia, etc., son sintomáticas de esta crueldad o barbarie, como usted lo denomina.

¿Quién es el dr. Jacques Pauwels?

Jacques R. Pauwels es un historiador, investigador y escritor nacido en Gante, Bélgica. Emigró a Canadá en 1969 después de estudiar Historia en la Universidad de Gante y se instaló cerca de Toronto. Hizo estudios de doctorado en la York University de Toronto y se especializó en la historia social de la Alemania nazi. En 1976 obtuvo el doctorado. Es profesor de Historia en varias universidades canadienses, incluidas la universidad de Toronto y la de Guelph. En 1995 obtuvo un doctorado en Ciencias Políticas en la especialidad de la reglamentación de las inversiones extranjeras en Canadá. Ofrece conferencias en varias universidades de Ontario, incluidas las universidades de Toronto, Waterloo y Guelph. Y ha publicado muchos artículos.

Ha escrito varios libros que se han traducido a diferentes lenguas. Entre sus obras destacan Women, Nazis, and Universities : Women University Students in Nazi Germany, 1933-1945, El mito de la guerra buenaBig business avec Hitler, Les mythes de l’Histoire moderne y Le Paris des sans-culottes.

En su página web, http://www.jacquespauwels.net, se publican las conferencias y entrevistas en las que ha participado, así como sus muchas publicaciones.

Mohsen Abdelmoumen es un periodista argelino independiente. Colabora con varios periódicos argelinos como Alger Républicain y con diferentes páginas web de prensa alternativa. Su blog es Algérie Résistance.

Por Mohsen Abdelmoumen | 31/08/2020

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

 

Nota:

(1) En francés Le Mythe de la Bonne Guerre : Les USA et la Seconde Guerre mondiale. Es el único libro de Pauwels traducido al castellano, en este caso por José Sastre: El mito de la guerra buena, Hiru, Hondarribia, 2002. (N. de la t.)

Fuente: https://mohsenabdelmoumen.wordpress.com/2020/08/14/dr-jacques-pauwels-pour-poursuivre-ses-objectifs-de-maximisation-des-profits-le-capitalisme-est-pret-a-utiliser-la-carotte-de-la-democratie-ainsi-que-le-baton-du-fas/

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¿Qué tienen en común Trump, el gobierno de Maduro y el guaidoismo?

Por diferentes motivos, y con diferentes argumentos, Donald Trump, el gobierno de Maduro y la oposición extremista articulada en torno a Juan Guaidó, tienen en común la voluntad de hacer todo lo posible por generar desconfianza en las elecciones y limitar, al máximo, la posibilidad de que los ciudadanos de sus respectivos países puedan expresar su voluntad política con la participación electoral.

Trump lo tiene claro. Las encuestas de opinión se lo dicen en forma contundente día a día, por más que él pretenda descalificarlas como "fake news", que la mayoría de la población de los Estados Unidos rechaza su gestión y que tiene, de acuerdo a estas encuestas, limitadas posibilidades de ser re-electo en noviembre. Esto ocurre como consecuencia, de sus desastrosas políticas ambientales, que ponen en riesgo la vida en el planeta, sus políticas patriarcales, sus políticas conducentes al acelerado incremento de las desigualdades, su profundo racismo, su respaldo a las organizaciones armadas de la extrema derecha supremacista blanca, y su colección interminable de mentiras.[1]

A todo lo anterior se han sumado tres severas crisis que atraviesan hoy al país. En primer lugar, la pandemia del COVID-19 que, gracias a las erráticas e irresponsables políticas de Trump, que en todo momento puso sus intereses políticos personales (la reelección) por sobre la vida de los estadounidenses, ha afectado a dicho país mucho más que a cualquier otro. De acuerdo al registro oficial del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, para el 23 de agosto del 2020, se habían registrado en el país 5.643.812 casos de infectados y un total de 175.651 muertes,[2] muchas más que la sumatoria de las muertes de soldados estadounidenses en las guerras de Corea, de Vietnam y todas las aventuras militares posteriores de los Estados Unidos. Con solo 4% de la población mundial Estados Unidos tiene 22% de los contagiados y aproximadamente 20% de los muertos por COVID-19.

En segundo lugar, una profunda crisis económica, con una caída del producto nacional más acelerada que la ocurrida durante de la Gran Recesión de la década de los veinte del siglo pasado, y una tasa de desempleo que se ha triplicado en pocos meses. Era precisamente la supuesta bonaza económica lo que le servía a Trump de sustento para sus expectativas de reelección.

En tercer lugar, el asesinato de George Floyd ha producido las movilizaciones de protesta más amplias, más social y étnicamente diversas y más extendidas geográficamente de la historia de los Estados Unidos en contra del racismo sistémico, no solo de los cuerpos policiales, sino del conjunto de la sociedad. Esa sociedad se ha tenido que mirar al espejo. La reacción fundamentalmente represiva ante estas movilizaciones por parte del gobierno de Trump confirma de qué lado está en estas confrontaciones.

Ante la creciente preocupación de que podría perder las elecciones, Trump se ha dedicado en forma sistemática a crear desconfianza en relación a éstas. Se ha negado a afirmar que reconocerá los resultados en caso de perderlas y, aunque como presidente no tiene atribuciones para eso, ha amenazado con posponerlas.

En este contexto, el voto por correo se ha colocado como un tema central del debate electoral. Más del 60% de la población afirma en las encuestas que le daría miedo salir a votar en condiciones de pandemia y la mayoría de los estados han tomado medidas para facilitar el voto por correo. Trump ha respondido a esto llevando a cabo una sistemática campaña para deslegitimar y obstaculizar el voto por correo.

Hay en los Estados Unidos una larga tradición de voto por correo. El voto en ausencia ha sido una práctica generalizada, utilizada por quienes, como resultado de enfermedad, de su edad avanzada o de encontrarse en otra localidad, no pueden acudir a su centro de votación. Varios estados, desde hace algún tiempo, realizan la totalidad de sus procesos electorales por correo. No se han constatado en estas variadas experiencias casos de fraude electoral. El sistema de correos es una de las instituciones más respectadas del país, y como institución federal, cualquier interferencia con su funcionamiento está penada con fuertes sanciones.

Después de la guerra civil y la emancipación de los esclavizados, las élites blancas del Sur, con el fin de preservar su poder, impusieron restricciones legales a la posibilidad de que los ex-esclavizados pudiesen votar: las llamadas leyes Jim Crow. Solo con la aprobación de la Ley de derecho de voto de 1965, en el contexto del gran movimiento nacional por los derechos civiles, durante el gobierno de Lyndon Johnson, fueron prohibidas todas las restricciones al derecho al voto basadas en la llamada "raza". Desde entonces, los Republicanos han continuado haciendo todo lo posible por restringir la participación electoral de los sectores más pobres de la población, fundamentalmente, pero no solo, la población negra y latina. Entre los mecanismos más eficaces han sido las leyes que impiden que los ex-convictos puedan recuperar sus derechos ciudadanos una vez cumplida su sentencia, negándose de esa manera el derecho al voto. Consecuencia del profundo racismo que ha caracterizado a ese país desde antes de su fundación, una elevada proporción de los ex-convictos son pobres, negros, latinos, y otros migrantes, grupos demográficos que tienden a votar por el Partido Demócrata.

Un asalto en gran escala al derecho al voto lo avanza Trump bloqueando el financiamiento que requiere el correo para funcionar adecuadamente. Trump ha afirmado en forma reiterada que la "votación universal por correo" conducirá a "la elección más inexacta y fraudulenta de la historia". Negarle el financiamiento al correo se ha convertido en un mecanismo expresamente reconocido por Trump como vía para limitar el voto por correo.

| "Ahora necesitan ese dinero para que la Oficina de Correos funcione y pueda recibir todos estos millones y millones de boletas. ... Pero si no lo reciben, eso significa que no puede haber una votación universal por correo."[3]

Ha nombrado como Director General del Servicio Postal a Louis DeJoyl, financista del Partido Republicano y de Trump. Dueño de millones de dólares en acciones en una de las empresas privadas que se beneficiaría con un deterioro o la privatización del correo, lo que ha sido un objetivo de dicho partido durante décadas. Para limitar la capacidad del correo para procesar las boletas electorales ha producido un conjunto de cambios en el funcionamiento del correo. Ente otras medidas, ha eliminado el sobre tiempo y retirado un gran número de máquinas de clasificación automática de correspondencia, produciendo con ello serios retardos en la distribución del correo.

Con ello se buscan simultáneamente dos objetivos. Reducir el número de votos por correo, dificultándolo y creando desconfianza de que serían contados y, a la vez, crear una crisis, inclusive un caos el día de las elecciones. Si una proporción mayor de votantes demócratas que de republicanos votan por correo, el día de las elecciones lo votos que se contarían primero favorecerían a Trump. Los votos por correo, mayoritariamente demócratas, podrían retardarse varios días e incluso llegar a los centros de votación demasiado tarde para ser contados. Esto crearía las condiciones para que Trump declarase que ganó las elecciones, y la posibilidad de que sus milicias armadas de ultraderecha salgan a las calles a defender su victoria. No sería la primera vez que las elecciones se decidiesen sin contar todos los votos. Este fue el caso de la elección de George Bush, en el año 2000 cuando la Corte Suprema suspendió el conteo de votos en Florida y declaró que Bush había ganado las elecciones en ese estado y por lo tanto se había impuesto sobre a Al Gore en las elecciones nacionales.

Muchos analistas están hablando de la perspectiva de una muy severa crisis constitucional si Trump se niega a reconocer los resultados de las elecciones. Se han realizado incluso pronunciamientos públicos llamando a los militares a intervenir en caso de que eso ocurra.

En todo caso, se trata de una estrategia doble. Por un lado, hacer todo lo posible por limitar la participación electoral y, por el otro, generar el máximo de desconfianza en el proceso de manera de ir preparando el terreno para desconocer los resultados si no le son favorables.

¿Y el gobierno de Maduro y el guaidoismo?

¿Qué semejanza puede tener todo esto con las elecciones en Venezuela? ¡Mucha!

Por motivos diferentes, tanto el gobierno de Maduro como el guaidoismo están haciendo todo lo posible por generar desconfianza en las elecciones parlamentarias y por limitar al máximo la participación electoral.

Los grupos políticos y partidos articulados en torno a la figura de Guaidó, han denunciado estas elecciones como fraudulentas y anunciado su llamado a la abstención incluso antes de conocer las condiciones en las cuales estas se realizarían, condiciones no necesariamente muy diferentes a aquellas en las cuales los partidos de oposición ganaron las parlamentarias del 2015 por amplia mayoría. Esto por varias razones. Bajo la directriz del gobierno de Trump de "cambio de régimen" como la única opción aceptable, han rechazado toda posibilidad de acuerdo político y visto las elecciones como una reafirmación de la Constitución del año 1999, Constitución que quieren eliminar. Tienen claro igualmente que, en unas elecciones libres, aún en las mejores condiciones posibles, habría un cambio en la composición de la Asamblea Nacional. Saben que el respaldo a Guaidó, y a los partidos y fracciones de partido que lo respaldan hoy, es mucho menor que lo fue hace cinco años, incluso hace un año.

El país ya no está caracterizado por la polarización de años anteriores. De acuerdo con la encuesta Delphos del mes de agosto 2020, la mayoría de la población rechaza a Maduro, pero no por ello se identifica con Guaidó, ni con los partidos que lo acompañan. Todas las encuestas de opinión destacan que una proporción creciente de la población no se identifica ni con el gobierno, ni con los partidos de esa oposición. A diferencia de la situación a comienzos del año 2019, cuando quienes reconocían a Guaidó como presidente superaban ampliamente a quienes reconocían a Maduro como tal, hoy 50% de la población reconoce a Maduro como presidente y solo 16,2% reconoce a Guaidó. Mientras 81,1% afirma que está "poco satisfecho" o "nada satisfecho" con "los resultados mostrados por Nicolás Maduro en su desempeño como político", la cifra correspondiente a Guaidó es aún mayor: 89%. El 52% de los encuestados considera que la "vía más realista y posible para superar la crisis" es "mediante acuerdos pacíficos y negociados" entre gobierno y oposición, una elevada proporción de quienes se identifican con esos partidos de oposición, a la vez que rechazan la participación electoral, consideran que la superación de la crisis pasa por una intervención militar internacional (42,9%). Más encuestados se sienten identificados con el PSUV (24.4%) que la sumatoria de quienes se sienten identificados con los cuatro partidos del llamado G4 (15,6%). Más personas afirman que estarían dispuestas a votar por candidatos del gobierno que por candidatos de los partidos de esa oposición, y más estarían dispuestos a votar por candidatos independientes, que por candidatos de esos partidos.

Sabe este sector de la oposición que con estos significativos desplazamientos políticos y los efectos de la mejoría en la representación proporcional, la composición de la Asamblea Nacional, aun en unas elecciones con un máximo de garantías, cambiaría sustancialmente. Sería una asamblea mucho más diversa en la que ningún sector tendría hegemonía y por lo tanto pasaría a ser un ámbito en el cual, para tomar decisiones, habría que llegar a acuerdos, sería indispensable negociar con los contrincantes políticos. Saben que, sin lugar a dudas, Guaidó dejaría de ser presidente de la Asamblea y con ello se vendría abajo todo el andamiaje de su gobierno paralelo. Le resultaría difícil a lo que los Estados Unidos llama "la comunidad internacional" seguirlo reconociendo como "presidente legítimo". La opción ha sido entonces la de negarse a participar, desconocer de antemano las elecciones y sus resultados, hacer lo posible por deslegitimarlas, y buscar el máximo de abstención. Todo esto parece conducir a la creación de un gobierno en el exilio con un destino incierto.

La prioridad de estos sectores es exterminar la experiencia bolivariana y controlar el poder del Estado cueste lo que cueste. La mejor demostración de esta disposición a colocar sus intereses políticos y/o personales sobre los intereses de la población es, no solo su apoyo a las ilegales sanciones económicas unilaterales que le ha impuesto el gobierno de Trump a Venezuela, sino sus sucesivos llamados a incrementarlas. Estas sanciones no afectan al gobierno de Maduro, que las utiliza para cerrar filas en las fuerzas armadas y en el PSUV e, igualmente, justificar la profundidad de la crisis. Afectan severamente al conjunto del pueblo venezolano. En las condiciones de la severa crisis humanitaria que vive el país, profundizada por la pandemia, apoyar el bloqueo a la exportación de petróleo –principal fuente de ingreso de las divisas requeridas para importar alimentos y medicamentos- obstaculizar o impedir la importación de insumos y apropiarse, como piratas, de gasolina propiedad del Estado venezolano en aguas internacionales, buscando detener la actividad productiva del país, ilustra dónde están las prioridades de este sector. Es una política directamente criminal.

El gobierno de Maduro busca, igualmente, promover al máximo la abstención electoral. Necesita las elecciones para cumplir, por lo menos formalmente, con la Constitución, buscar algún mínimo de legitimidad, y para salir de Guaidó. Pero sabe que si es elevada la participación electoral, dado el muy amplio rechazo de la población tanto a él como a su gobierno, saldría aplastantemente derrotado. Se propone por lo tanto movilizar al máximo a su hoy más reducida, pero existente, base electoral, y buscar por todos los medios que el resto de la población se abstenga como ocurrió en las elecciones de la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente que terminó siendo conformada en un 100% por representantes del gobierno.

Para lograr estos objetivo se ha dedicado, y con seguridad continuará haciéndolo, a colocar todos los obstáculos posibles a la participación electoral, cometiendo una amplia gama de arbitrariedades e ilegalidades, dándole en bandeja de plata a los abstencionistas de la oposición guaidoísta, todos los argumentos requeridos para justificar su política abstencionista. La lista de estas ilegalidades, obstáculos y arbitrariedades es amplia. Como ilustración basta con señalar algunas: la limitada actualización del registro electoral, los apretados lapsos del cronograma electoral, la forma como se nombró a la directiva del Consejo Nacional Electoral y como, violando todas las normas, el TSJ nombró al nuevo vice-presidente del cuerpo. Sin embargo todo esto pasa a un segundo plano en comparación con la más autoritaria y arbitraria ilegalidad: la intervención por parte del gobierno, vía TSJ, de los partidos de la alianza guaidoísta, su descabezamiento y el nombramiento de nuevas directivas más favorables al gobierno. La intervención del Movimiento Tupamaro, de la UPV, y del PPT permite constatar que organizaciones de izquierda, aliados que se atreven a asumir posturas críticas, son igualmente sometidas.

Las elecciones son un ámbito privilegiado de la democracia. Como en los Estados Unidos, los múltiples obstáculos que se ponen en el camino para limitar la participación electoral, venga ésta de donde venga, constituyen una violación al derecho que tiene la población a elegir sus representantes y gobernantes.

Tanto en los Estados Unidos como en Venezuela, son muchos los obstáculos que hay que superar para votar. En Venezuela no hay que votar porque se considere que estas son unas elecciones limpias, equitativas, libres. Hay que votar a pesar de esos obstáculos, a pesar de esas provocaciones, precisamente porque se reconoce que estos dos polos extremos que han dejado de representar al país están haciendo todo lo posible porque no votemos, por negarle la voz a la mayoría.

Las elecciones, por sí mismas no son una solución mágica. Por sí mismas, obviamente, no nos conducen a la superación de las profundas crisis que vive Venezuela. Pero podemos utilizarlas como un referéndum para expresar nuestro masivo rechazo a estos dos polos que han sido cómplices en la destrucción de la nación, y que nos están conduciendo hacia niveles de violencia extremadamente peligrosos. Ofrecen la posibilidad de comenzar a expresar y articular las fuerzas necesarias para recuperar su
Constitución y reconstruir el país.

25 de Caracas, agosto 2020

Por: Edgardo Lander | Martes, 25/08/2020 05:14 PM

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[1]. De acuerdo al Washington Post, que ha dedicado un equipo al seguimiento de cada uno de sus pronunciamientos, desde su inauguración como presidente hasta el 13 de julio del 2020, Trump había enunciado 20 mil afirmaciones falsas o engañosas. https://www.washingtonpost.com/politics/2020/07/13/president-trump-has-made-more-than-20000-false-or-misleading-claims/

[2]. Centers for Disease Control and Prevention, 23 de Agosto 2020. https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/cases-updates/cases-in-us.html

[3]. Aaron Blake, "Trump blurts out his true motive on mail-in voting", The Washington Post, 13 de Agosto, 2020. https://www.washingtonpost.com/politics/2020/08/13/trump-blurts-out-his-true-motive-blocking-post-office-funding-mail-in-voting/

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La tentación de Newton ante las manifestaciones de la conspiración

Existe una historia sobre Isaac Newton que siempre ha llamado mi atención. Muy probablemente sea apócrifa, pero ilustra perfectamente cómo se veía a los científicos en el siglo XVIII. En su casa, el científico fue abordado por una señora que había perdido su bolso. El bolso contenía objetos importantes y la mujer le pidió angustiada que le dijese dónde estaba. Evidentemente, Newton se negó, no podía ayudarla. Tras catorce insistentes visitas, el científico se puso una túnica, marcó un círculo con tiza a su alrededor y dijo: Abracadabra. Ve a la fachada del Hospital Greenwich. Allí veo a un duende agachado con tu bolso.

No puedo por menos que sonreír imaginando al científico perplejo ante la incomprensión de algunos de sus vecinos sobre el funcionamiento y alcance de su trabajo. Pero también me pregunto cómo continuaría la historia al saberse estos ridiculizados por el maestro ante sus demandas imposibles.

En estas semanas corren ríos de tinta sobre algunas manifestaciones que contradicen el consenso científico. Antes que nada, recomendaría consultar el trabajo que desde finales de los años 1980 realiza el Comité de Investigación de Sociología del Conocimiento, de la Ciencia y la Tecnología de la Federación Española de Sociología (la sociedad científica que agrupa a la sociología española), así como desde la psicología social y la opinión pública, para comprender las dinámicas de la confianza social en la ciencia y las instituciones científicas.

¿Qué nos dice la evidencia sobre los movimientos contra el consenso científico?

El error de meterlo todo en el mismo saco

Primera evidencia: estos movimientos no son homogéneos. Lejos de eso, entre la población existe un amplio espectro de confianza hacia el consenso tecnocientífico y, además, con diferentes puntos de tensión. Es decir, algunas personas desconfían profundamente de la capacidad de controlar la energía nuclear, mientras que confían en las vacunas infantiles recomendadas por las instituciones sanitarias.

En el caso de la confianza en las recomendaciones sanitarias contra el coronavirus, primera sugerencia: tener en cuenta este continuo de actitudes (positivas, ambivalentes y negativas). Dicho de otra manera: no tratar las actitudes críticas como si fueran un bloque. No lo son; se trata de una amalgama de personas, algunas con posiciones infranqueables, otras con planteamientos más ambiguos, con una gran diversidad de inquietudes.

Como dice Dan Kahan en su interesante artículo en Science, tratarlos de manera uniforme puede tener efectos contraproducentes. También en España, diversos estudios muestran cómo la mayor parte de la ciudadanía expresa actitudes ambivalentes hacia la ciencia y la tecnología, alejadas de la antigua dicotomía "todo es beneficioso", "nada lo es".

La responsabilidad de los referentes en los que confiamos

Segunda evidencia: cuando analizamos realidades con aspectos científicos complejos (como un nuevo coronavirus que irrumpe de repente en nuestras vidas) la gran mayoría de las personas no puede dedicar el tiempo y la energía necesarios a comprender por ellas mismas todas las cuestiones en juego. No podemos estudiar microbiología, epidemiología, neumología, virología durante meses para poder llegar a tener una opinión sobre lo que sucede.

¿Cómo hacemos? Usamos atajos, normalmente mediados por la confianza que nos proporcionan algunas instituciones o personas. Por ello es tan importante cuidar la confianza cuando abordamos la comunicación de una crisis sanitaria como la que vivimos. Volveré sobre esto.

Así, las declaraciones de referentes sociales y políticos tienen mucha importancia. Un experimento de mi colega Matthew Hornsey muestra cómo los votantes republicanos son más propensos a rechazar la vacunación si llegan a leer tuits antivacunas de Donald Trump (en el que tienen una confianza política).

¿Hizo el presidente Trump ese curso de microbiología que no pudimos hacer? No. Pero su posicionamiento sobre temas complejos y controvertidos funciona de atajo para cientos de miles de personas. Por ello es tan importante la responsabilidad de los referentes políticos, sociales y culturales a la hora de pronunciarse sobre este tipo de cuestiones complejas. Si no pueden hacer ese curso de microbiología, deberían dirigir sus opiniones hacia las personas expertas.

Pero también existen incentivos para que algunos agentes sociales no actúen de manera responsable. Esta capacidad de ser atajos para cuestiones complejas y controvertidas está siendo utilizada por algunas agrupaciones políticas extremas en diversos países para canalizar la desconfianza y las inquietudes sobre la evolución de la pandemia. Estos incentivos deberían ser compensados por costes legales específicamente definidos para reducir este uso irresponsable de la influencia política hacia cuestiones de sanidad pública.

También es crucial la confianza que tengamos en el funcionamiento de nuestras instituciones sanitarias. Esa confianza influirá fuertemente, por ejemplo, en nuestras actitudes hacia la vacunación.

El razonamiento motivado

Una tercera evidencia que me parece muy pertinente para entender las manifestaciones recientes contra el uso de la mascarilla o las futuras vacunas es la que muestra mecanismos de razonamiento motivado o cognición protectora de la identidad.

A menudo, las personas operamos más como abogados cognitivos que como científicos cognitivos: en lugar de sopesar la información de una manera abierta, atendemos, criticamos y recordamos información de manera selectiva, de un modo que refuerza nuestras conclusiones previas. Grupos más afectados por las medidas contra el coronavirus, que ven peligrar en mayor medida su forma de vida o valores, tenderán a activar en mayor medida mecanismos de razonamiento motivado.

Y, todavía más interesante. Una investigación pendiente de publicación que hemos realizado en 2019 en España (con Celia Díaz y Matthew Hornsey) muestra que las personas con estudios superiores serían más proclives a activar este tipo de mecanismos en su reticencia a la vacunación, ya que disponen de más recursos para proteger cognitivamente su visión del mundo. Esto ayudaría a explicar la mayor presencia (con respecto al total de la población) de personas con niveles avanzados de estudios o con profesiones más expuestas por las medidas contra el coronavirus (autónomos, sector cultural, etc.).

Este mecanismo de razonamiento motivado también ayudaría a explicar por qué algunas personas reticentes con las vacunas pasan una cantidad de tiempo considerable buscando información en internet sobre las vacunas y, aun así, llegan a conclusiones alejadas del consenso científico. Y también por qué algunas campañas de vacunación que se han basado en presentar información científica o refutar mitos sobre las vacunas han logrado un éxito moderado e incluso algunas campañas particulares han llegado a tener efectos negativos (efecto boomerang).

El miedo y la necesidad de comprender

Por último, el miedo. La situación que hemos vivido estos últimos meses no tiene precedentes en nuestro tiempo de vida. Imagínese que, en esta circunstancia excepcional, siente que no puede confiar en los líderes políticos. Siente desconfianza hasta el punto que cree que no buscan proteger su salud. También desconfía de las farmacéuticas. Y de los médicos, porque cree que están al servicio de estas. No puede salir a la calle sin ‘saber’ lo que está pasando. Necesita una explicación coherente con su forma de ver el mundo.

Aquí entran en juego diversas teorías de la conspiración en torno al origen y la naturaleza del coronavirus. Para algunas personas, estas teorías cubren una necesidad urgente en un momento en que su vida está dando un vuelco: comprender. Porque si comprendo (o creo comprender) tengo la sensación de tener un mayor control sobre la situación.

El periodismo científico vive un momento crucial en todo el mundo, ya que puede influir de manera significativa en cómo evoluciona ese rango amplio de actitudes ambivalentes hacia la ciencia y la tecnología en este contexto de crisis sanitaria. Y sabemos que estas actitudes influirán en los comportamientos futuros.

Muchas personas quieren saber dónde está la solución y la quieren ya. Además, desconfían ante el hecho de que la ciencia no sea monolítica, que no todos los científicos den la misma contestación, que haya médicos que den explicaciones discordantes con el consenso mayoritario de la ciencia. También desconfían de que, en contextos de incertidumbre, haya medidas que posteriormente se corrijan o que puedan resultar contradictorias con otras. A pesar de que algunos ciudadanos insistan catorce veces, como a Newton, creo que la comunicación de la ciencia debe ser fiel a sus límites, evitando darles lo que reclaman: respuestas para todo, monolíticas, infalibles.

Redes sociales que polarizan mensajes

En las redes sociales veo cómo crece el ruido, la simplificación, la polarización social. El conflicto no necesariamente es negativo. Sin embargo, enfrentarnos contra quienes desconfían del consenso científico llevará a la polarización. Y en esta crisis, la polarización social promete pocos beneficios y, en cambio, mucho que perder.

Algunas reacciones duras contra las manifestaciones recientes me preocupan, aunque pueda entender las emociones que las motivan. Primero, porque numerosos estudios muestran que ridiculizar a estas personas es contraproducente. Sugiero revisar las recomendaciones de UNESCO (basadas en evidencia científica) sobre cómo comunicarse con personas que creen firmemente en teorías de la conspiración.

Segundo, porque el endurecimiento de las posiciones puede provocar enfrentamientos (no solo verbales) entre grupos de personas que ven al otro como el enemigo. Me sorprendió recientemente un tuit de un diputado, señalando a los manifestantes como "enemigos del pueblo". Si empezamos a vernos como enemigos difícilmente podremos colaborar en un reto en el que nos necesitamos mutuamente.

La tentación de ridiculizar a quien no confía en el consenso científico puede llevarnos a una disminución de la confianza social. Sin confianza, no hay colaboración. Sin colaboración, no podemos parar la pandemia. En esta situación, creo que Newton respiraría por decimoquinta vez y, sin caer en la ridiculización, trataría de entender la desesperación de su vecina. Porque la necesita.

Por JOSEP LOBERA

Profesor de Sociología, Universidad Autónoma de Madrid

23/08/2020

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

Publicado enSociedad
Bloqueo en la ruta Santa Cruz - Cochabamba. Foto tomada de la cuenta en Twitter de Actualidad Bolivia

Protestas masivas, bloqueos en carreteras, represiones policiales, desalojos con armas y una creciente presencia de grupos paramilitares envuelven a Bolivia en un caos político y social.

Como trasfondo de la situación actual, se encuentra el retraso en celebrar las elecciones y los intentos de proscripción del Movimiento al Socialismo (MAS).

Este fin de semana se recrudecieron los enfrentamientos, algunos de ellos armados, entre fuerzas de seguridad y grupos de choque, contra las organizaciones aglutinadas en la Central Obrera Boliviana y el Pacto de Unidad, que el lunes pasado comenzaron una serie de movilizaciones para protestar por la postergación de las elecciones del 6 de septiembre al 18 de octubre.

La pandemia de COVID-19 es la justificación del gobierno y las autoridades electorales para cambiar la fecha, pues plantean que esa jornada propagaría todavía más el coronavirus, que hasta ahora ha dejado un saldo de 89 999 contagios y 3640 muertes.

Sin embargo, seguidores del MAS consideran que este es un pretexto para ganar tiempo, ya que están realizando una serie de maniobras para impedir la postulación de Luis Arce, el candidato presidencial del MAS quien, de acuerdo con las encuestas, encabeza la intención de voto.

Unido a marchas y actos masivos, los grupos que apoyan al MAS y organizaciones universitarias y vecinales, se apostaron de manera permanente en rutas a lo largo del país con el fin de presionar al Tribunal Supremo Electoral (TSE) para que mantenga la agenda electoral y los comicios se realicen el próximo mes.

En medio de este escenario, hasta este domingo la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) reportó 77 bloqueos en carreteras, principalmente en Cochabamba, Oruro, La Paz y Potosí.

Uno de los casos más graves se registró en la localidad de Santa Rosa, ubicada en el departamento de Santa Cruz, donde la Defensoría del Pueblo confirmó que hubo por lo menos tres heridos de bala.

En la Plaza Abaroa, en el centro de la Paz, cientos de encapuchados amenazaron con sacar por la fuerza a los manifestantes, que permanecen frente al TSE.

Las organizaciones denunciaron, además, que en varios bloqueos hubo represiones policiales con gases lacrimógenos y detenciones injustificadas, y que se multiplicó la presión por parte de grupos paramilitares que llegaron armados a las protestas para amedrentarlos.

Ante las denuncias de violencia, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le exigió a Jeanine Áñez que garantice el diálogo con todos los actores involucrados y asegure el ejercicio del derecho de reunión y de protesta pacífica y el respeto a los derechos humanos.

El expresidente Evo Morales advirtió que se corre el peligro de que la violencia derive en pérdida de vidas humanas, y denunció intentos de un nuevo golpe de Estado para evitar las elecciones e instalar un gobierno conformado por civiles y militares.

"Denunciamos ante los organismos internacionales de Derechos Humanos que grupos paramilitares, organizados, financiados y que actúan en coordinación con el gobierno de facto, están cometiendo actos de violencia en Boliva con gravísimas consecuencias humanas", escribió en su cuenta en Twitter el exmandatario.

El ministro de Gobierno, Arturo Murillo, amenazó con operativos de desalojo y con denuncias penales en contra de funcionarios y dirigentes políticos que están organizando o apoyando los bloqueos, ya que los acusó de delitos contra la salud pública porque con los cortes de rutas se impide el paso de insumos sanitarios en plena pandemia.

Estas acusaciones fueron negadas por el MAS con fotos y videos que demuestran que sí se permite el paso a ambulancias y proveedores de hospitales.

10 agosto 2020

(Con información de RT en Español)

Publicado enInternacional
Crispr causa graves alteraciones en embriones humanos

Investigadores de un laboratorio británico alteraron genéticamente embriones humanos con la técnica Crispr, forma de ingeniería genética usada en años recientes para experimentar en animales y plantas. El resultado fue impactante: casi la mitad de los embriones mostraron alteraciones no deseadas, con mutaciones imprevistas y efectos dañinos en el genoma, que podrían causar desde defectos de nacimiento hasta cáncer en la vida posterior.

El equipo liderado por Kathy Niakan, del Instituto Francis Crick, de Londres, estudia el rol de ciertos genes en el desarrollo humano. En este marco modificaron 18 embriones humanos –donados para investigación por personas que se han sometido a procesos de fertilización asistida– usando la técnica Crispr para eliminar un gen llamado POU5F1. El experimento comprendió 25 embriones. Siete fueron usados como control. De los 18 que fueron intervenidos, en ocho se detectaron cambios imprevistos y anormales. Estudios anteriores sobre ingeniería con Crispr ya habían mostrado que esta técnica puede provocar la eliminación y/o rearreglo de secuencias genéticas fuera de objetivo ( off target), es decir, alrededor y fuera del lugar donde se programó el experimento. Esto es un elemento clave de preocupación sobre los efectos secundarios del uso de esta técnica (https://tinyurl.com/y5r5cza4).

En el caso presentado por Niakan, el dato nuevo es que encontraron además mutaciones inesperadas dentro del objetivo ( on target), es decir, aunque la manipulación sucedió en el lugar previsto, se produjeron mutaciones no intencionales que afectan el funcionamiento del genoma y la vida posterior. Estos alarmantes resultados motivaron que los investigadores decidieran publicar su estudio en el sitio de artículos científicos BioRxiv, aunque aún no estaba arbitrado (https://tinyurl.com/y62dtx6o).

Se afirma a menudo que la técnica Crispr sería más precisa que las formas de ingeniería genética anteriores, porque actúa como "un GPS con tijeras". Se construye una sonda (Crispr) que reconoce el lugar donde se quiere intervenir en el cromosoma y se adjunta un sistema molecular asociado con capacidad de cortar ambas hebras del ADN (Cas9 u otros). Se busca así inhabilitar o silenciar la expresión de un gen, lo cual cambia las funciones del organismo. También se pueden insertar nuevas secuencias genéticas, es decir, construir un organismo transgénico.

Aunque en muchos países existe una prohibición para experimentar con ingeniería genética que cambie la línea germinal –hereditaria–de seres humanos, Reino Unido permitió, en una controvertida decisión, la experimentación con embriones humanos, a los que se impida llegar a término. Esta es la tercera vez que se publica la ingeniería de embriones humanos en el mundo. Los antecedentes legales anteriores fueron en China y Estados Unidos. También hubo un experimento ilegal en China en 2018, en que los embriones manipulados con Crispr se insertaron en una mujer que dio a luz mellizas, experimento mundialmente condenado, pero que no ha inhibido que otros investigadores expresen que deberían continuarse para crear bebés con "mejores" capacidades, es decir, "bebés de diseño". Esto abre a temas de amplísimas y aberrantes consecuencias que no se deben desvincular de la investigación legalmente permitida en algunos países, ya que ésta prepara el terreno, aunque ahora no permita usar embriones, para producir embarazos.

Interrogado sobre el nuevo estudio, el investigador Kiran Musunuru, de la Universidad de Pennsylvania, que investiga el uso de Crispr para terapias cardiacas, afirmó que esa técnica "cambia no solamente lo que se trata de editar, sino inadvertidamente mucho del ADN alrededor de ese sitio, afectando a otros genes, lo cual causa problemas". Agregó que si se compara el ADN humano con un libro, Crispr es como “arrancar una página y pegar otra … es un proceso muy crudo” y aunque "a menudo crea pequeñas mutaciones que quizá no sean preocupantes, también puede eliminar o rearreglar grandes secciones del ADN" (https://tinyurl.com/yanqwrkm).

El uso del sistema Crispr para experimentar en vacunas o animales y plantas de uso agropecuario no está regulado según los nuevos riesgos que presenta, sino que, en el mejor caso, se encuadra dentro de las normativas ya existentes, que no están diseñadas para estas nuevas biotecnologías, pese a que se sabe también que en animales y plantas acarrea anomalías y efectos no intencionales (https://tinyurl.com/y4et76c8).

Los cultivos manipulados con ingeniería genética, a la que llaman "edición genética" (trampa de la industria de agronegocios para que la gente no advierta que son transgénicos), podrían tener nuevos efectos nocivos en humanos al usarse como alimento o forraje.

Pese a estos nuevos riesgos, la industria de los agronegocios (Corteva, Bayer-Monsanto, etc) ha conseguido en varios países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Paraguay, Honduras, Colombia y otros) debilitar las regulaciones de bioseguridad alegando que los productos de "edición genética" no serían transgénicos. Pese a que todos están modificados genéticamente y muy probablemente tienen cambios genómicos no intencionales, no pasarán por evaluación de riesgos ni etiquetado, y el público no sabrá de estos nuevos riesgos. Esto es una tendencia sumamente peligrosa que se debe impedir y/o revertir.

Por Silvia Ribeiro, iInvestigadora del Grupo ETC

Lunes, 13 Julio 2020 06:23

Deudas exóticas

Deudas exóticas

Se divulgó que entre 2015 y 2019 se emitieron bonos de deuda respaldados por las ganancias de compañías asociadas con los poderosos grupos que conforman la mafia italiana de ´Ndrangheta, que opera en Calabria.

Esos bonos, que superarían un valor de mil millones de euros, fueron comprados por grandes bancos y otras empresas financieras para colocarlos entre sus clientes en el mercado internacional. Entre los inversionistas que los adquirieron hay fondos de pensiones, fondos de coberturas y oficinas que gestionan los bienes de familias con grandes patrimonios (se conocen como family office).

Según el reportaje del Financial Times (julio 7, 2020), se trata de una demanda creciente por lo que denomina "deudas exóticas", creadas para ganar altos rendimientos, en una situación en que las tasas de interés se han mantenido inusualmente bajas en los principales mercados financieros. Este eufemismo sobre la extravagancia en las inversiones tendría que llamarse prosaicamente como especulación y, en muchos casos, estafa.

Hay distintos mecanismos para crear este tipo de bonos y otros instrumentos. De esto trata una parte relevante del área del negocio del dinero dedicado a la ingeniería financiera. En este caso se constituían con base en facturas no pagadas de entidades del sistema de salud italiano emitidas por empresas de servicios médicos, parte de la fachada de los negocios de aquella mafia. Las cuentas por cobrar eran un respaldo de los bonos.

Este tipo de instrumentos "exóticos" estuvieron en la base de la crisis financiera de 2008 asociada con el vertiginoso aumento de las hipotecas chatarra que finalmente se convertían, por ejemplo, en base de los certificados de deuda colaterizada, término que por sí mismo indica la nebulosidad reinante.

En esos múltiples CDC acabó por no saberse qué activos los respaldaban y, menos aún, cuál era su calidad; en buena parte era basura financiera. La situación fue tan especulativa que los mismos emisores y otros fondos acabaron por apostar a que esos títulos no serían pagados. Así se hicieron pingües ganancias y también se reforzaron las bases de un entorno financiero cada vez más distanciado de las inversiones productivas.

Es como el juego de las sillas. Cada vez que para la música, hay menos lugar dónde sentarse. Unos pocos se llevan el pozo acumulado y otros muchos salen del juego en mala forma, sin siquiera saber que participaban en él.

El exotismo en las inversiones puramente financieras, en aras de un alto rendimiento esperado, es parte de lo que se conoce como "inversiones desnudas". Responden a un motivo expreso, una alta ganancia en el corto plazo, sin importar la materialidad del uso de ese dinero.

La especulación desnuda tiene, por ello, un efecto muy adverso sobre el crecimiento económico y es un elemento clave de la mayor concentración de la riqueza. Una de las expresiones de este fenómeno es que aparece, paradójicamente, como un exceso de ahorro, que se mantiene en un circuito ajeno a la producción, amplía el desempleo, reduce los ingresos de las familias y provoca una insuficiencia del gasto agregado en inversión y consumo tanto del sector privado como del gobierno.

Mientras más capital se destina a la especulación, a la acumulación de deudas de gobiernos y grandes corporaciones, la situación se presenta como una insuficiencia de proyectos de inversión productiva suficientemente rentable y, eso, en medio de la mayor fragilidad social en general.

No hay empleo más costoso que el que no se crea. Ese incentivo es el que se ha perdido, con muy serias consecuencias. El entorno es el de una exacerbada pérdida de bienestar de grupos cada vez más grandes de la población a escala global. La austeridad fiscal, el control monetario, las fluctuaciones cambiarias, las guerras comerciales, la permisividad en los mercados de dinero y de capitales ahondan el entono recesivo y éste, a su vez, la desigualdad. El círculo perverso se cierra.

En plena pandemia se pone de manifiesto, aun de modo más evidente, el carácter del fenómeno recesivo: la insuficiencia crónica de la demanda que ahora se suma a la caída de la producción, ocurren mientras crecen los precios de las acciones en Wall Street, en medio de una fuerte volatilidad que estimula un mayor comportamiento especulativo, sin que esos fondos financien la producción.

Son las condiciones negativas que crean la desigual distribución de los recursos, ingresos y la riqueza las que definen, finalmente, las distorsiones que se advierten; sus efectos se retroalimentan en la forma de crisis económicas y financieras de mayor profundidad, en las que el bienestar social queda como un residuo cada vez más insuficiente y que crea mayor precariedad.

Publicado enEconomía
Reclusos con mascarillas mientras hacen cola durante una operación policial en la prisión del Centro Penal de Izalco. EUROPAPRESS/Especial/NOTIMEX/dpa

 

elDiario.es habla con un portavoz de la Mara Salvatrucha cuando se cumplen dos meses desde que el Gobierno salvadoreño ordenó mezclar en las mismas celdas a miles de miembros activos de tres pandillas enfrentadas entre sí

Las imágenes dieron la vuelta al mundo. Miles de presos apelotonados uno tras otro, en plena pandemia. Todos con la cabeza rapada, descalzos, sin camiseta, vestidos únicamente con pantalones cortos y hacinados en cárceles que triplican su capacidad. El menor de los problemas era que no se cumpliese la distancia social. Por primera vez en dos décadas, El Salvador decidió juntar en tres de sus prisiones a sicarios de las tres pandillas mayoritarias y enfrentadas a muerte entre sí, la Mara Salvatrucha 13 (MS-13), y las dos facciones de Barrio 18, Sureños y Revolucionarios, que desde el 2002 tenían espacios diferenciados dentro de las prisiones para evitar asesinatos entre ellos.

Esta semana se han cumplido dos meses desde que miles de miembros activos de la MS-13 y de las dos 18 están conviviendo en las mismas celdas. No ha habido reporte de muertes ni incidentes. Un portavoz de la Mara Salvatrucha en El Salvador ha explicado a elDiario.es cómo se ha gestionado en el interior de las prisiones el "castigo" del Gobierno salvadoreño.

"El Estado nos metió así pensando que nosotros íbamos a caer en su juego", sostiene el hombre vía telefónica, reticente a dar su nombre real por razones de seguridad. Se hace llamar 'Presente', su taka o alias en la pandilla.

"Nos metió así pensando que nos íbamos a matar unos con otros, porque somos rivales, creyendo que íbamos generar un caos... Pero somos seres humanos y podemos pensar así que rápido, ligero, nos pusimos de acuerdo", detalla Presente para describir los meses de convivencia entre sus compañeros y sus rivales: "Y ahí estamos, revueltos pero tranquilos, tenemos reglas y normas entre nosotros".

Presente habla desde la capital del país, San Salvador, en nombre de toda la organización, incluidos sus homies (compañeros) presos. Nos contacta a través de otro compañero suyo, preso en España. Para poder hablar con Presente pasamos varios filtros, muchas preguntas y varios días hasta llegar al representante designado. En otros momentos, los presos podían, ilícitamente, hacer llamadas desde la cárcel, ahora, desde que los juntaron, les han cortado casi cualquier vía de comunicación con el exterior. Solo les quedan algunos métodos rudimentarios para hacer llegar algún mensaje a los miembros de su organización que no están encarcelados.

A sus 34 años, Presente, como casi cualquier marero vivo de su edad, también ha estado preso. Él cumplió condena en Zacatecoluca, la prisión de máxima seguridad de El Salvador, donde históricamente han encerrado a los líderes de la Mara Salvatrucha 13 (MS13).

La MS13 es la pandilla más grande y violenta del mundo, la que nació en los años 70 en California, y ahora es considerada una organización terrorista internacional. Aunque de cerca se parece más a un ejército de chicos pobres que se enriquecen con el narcomenudeo y la extorsión. En este país de 6,5 millones de habitantes, tan poblado como la Comunidad de Madrid, la MS13 tiene 40.000 miembros repartidos por todo el territorio. Se organizan en los barrios y asentamientos urbanos a través de clicas, la unidad mínima territorial que goza de autonomía operativa y que le rinde cuentas al programa, una mesa regional sobre la que ya se erige la organización nacional o Mesa de la Ranfla.

Las clicas han dividido ciudades y el país entero en miles de fronteras invisibles, donde quien vive en un barrio controlado por una clica de la MS13, aunque no seas parte de la organización, no puede cruzar al barrio contiguo si lo controla una de las pandillas rivales, a riesgo de ser asaltado, golpeado o hasta asesinado.

Con esta ley del terror, cada pandilla se asegura el control de su territorio donde pueden estar tranquilos con sus familias y hasta conseguir prebendas para sus vecinos. Después de 30 años de existencia en muchos barrios, pandillas y vecindario tienen una relación simbiótica, los mareros necesitan al barrio para sobrevivir y el barrio muchas veces necesita a la pandilla. Como ha ocurrido durante la pandemia. Durante el estado de emergencia en El Salvador, los pandilleros han repartido víveres y han impuesto, demasiadas veces de malas formas, que la gente cumpla el confinamiento.

El gobierno salvadoreño decretó el 15 de marzo el estado de emergencia, que ha mantenido al país confinado durante cerca de tres meses. El cese de la actividad económica, sumado a las tormentas tropicales Cristóbal y Amanda que dejaron 30 muertos y a más de 12.600 personas sin casa, han disparado el hambre en un país donde la tercera parte de su población vive en la pobreza.

"Somos una estructura pensante, los más grandes de aquí, los más organizados y no solo para cosas malas, también para cosas buenas", dice Presente, quien tiende la mano al Gobierno salvadoreño. La relación entre las pandillas y la administración de Nayib Bukele, que acaba de cumplir un año, es opaca. Los dos gobiernos anteriores del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) intentaron acuerdos con las pandillas para pacificar el país.

En 2012 se negoció una tregua que no llegó a cumplir los dos años. Su fracaso y la implementación de políticas de mano dura tuvo un importante coste para El Salvador. Las pandillas escalaron la violencia hasta convertir el país en el más violento del mundo. Uno de cada mil salvadoreños era asesinado en 2015 y esta tasa casi se duplicaba en la capital, San Salvador.

Desde la llegada de Bukele al poder, los homicidios han descendido en un 60%, un logro histórico. El gobierno asegura que es gracias a su Plan de Control Territorial, del cual no hay apenas información pública y ha sido puesto en entredicho el último fin de semana de abril, cuando 70 personas fueron asesinadas, casi una cada hora; pese a la restricción de movimientos y con 50.000 policías y militares desplegados en la calle. "Fue un golpe sobre la mesa de las pandillas, que saben que la violencia es su poder de negociación con el gobierno", asegura la experta en Seguridad y Violencia, Jeanette Aguilar.

El presidente Nayib Bukele respondió públicamente con la vieja receta de mano dura. Autorizó a la Policía y al Ejército a disparar a matar. "El uso de la fuerza letal está autorizado para defensa propia o de la vida de los salvadoreños", dijo Bukele a través de su cuenta de Twitter, como suele hacer los anuncios oficiales quién se ha ganado a pulso el apelativo del "presidente millenial". Ese mismo día decidió juntar en las prisiones a miembros de las tres pandillas mayoritarias y enfrentadas a muerte entre sí. "De ahora en adelante, todas las celdas de pandilleros en nuestro país, permanecerán selladas. (...) Estarán adentro, en lo oscuro, con sus amigos de la otra pandilla", tuiteó el mandatario. En El Salvador se calcula que, entre todas las pandillas, hay 60.000 miembros, de los cuales l6.000 están presos.

"En las cárceles aguantamos hambre, golpes, nos tratan peor que los animales ya usted ha visto como los andan...", describe Presente. "Los tiene tan solo en bóxers, sin comunicación, con una puerta sellada para que no les entre ni un rayo de sol al día, todos hacinados, solo con las mascarillas clínicas", dice el MS-13.

El portavoz de la Mara Salvatrucha sostiene que, aunque hay un área destinada para gente enferma, la saturación dificulta la atención médica. "Si normalmente no se da abasto, ¿ahora? El año pasado murieron muchos hermanos presos de tuberculosis, imagínese con lo que estamos viviendo ahora... uno está como agonizando en vida", relata Presente. Pide al Gobierno que se replantee la medida.

"Violando nuestros derechos, el país no vive mejor"

"Nosotros como mareros no pedimos nada más que nos respeten los derechos humanos. Somos delincuentes, pero también somos salvadoreños. El gobierno se debería poner a analizar que violando nuestros derechos el país no vive mejor", dice el marero.

Roberto Valencia, periodista que ha cubierto el fenómeno de las maras durante una veintena, asegura haber accedido a un documento firmado por las tres pandillas para ratificar su convivencia en el interior de las cárceles. "Ahora tenemos una reglas de convivencia dentro de las prisiones", dice Presente. Cuesta imaginárselo, cuando se trata de pandilleros rivales. Durante años, se han matado unos a otros.

"Sí, esas rivalidades están, pero ahí dentro no le vamos a dar gusto al sistema", reitera el joven. "Ahí nosotros convivimos. Si ha habido un problema en alguna ocasión en las calles, no se puede reactivar en la cárcel aunque se quiera. No se puede", añade. Pero, una cosa es la presión. Otra, las calles.

La tregua no se replica afuera. Solo que, durante la pandemia, cada pandilla está viviendo "en tranquilidad, en su territorio".

Valencia, que entró a grabar en las celdas el pasado mes de mayo, vio como los rivales convivían hasta el punto de llamarse "amigos" entre ellos. "Si me dicen a mi hace unos años que iba a ver eso, apuesto dinero a que no", explica el periodista.

Articuladas frente a un enemigo común: el Estado

"Desde 2010 hemos visto cómo las pandillas han logrado articularse entre ellas contra el Estado, su enemigo común. Ahora esta decisión en las cárceles puede favorecer más la cohesión de las bases pandilleras, al margen de sus rivalidades históricas", contextualiza Aguilar.

"Así pasó en la década pasada ante las políticas de mano dura, cuando las pandillas contestaron usando la extorsión hasta convertirse en las redes de economía criminal que son ahora. Si ahora se fortalecen las estructuras pandilleriles desde las prisiones (dónde están muchos de sus líderes), se pueden convertir en estructuras que funcionen como un solo cuerpo frente al Gobierno. Esto dejaría el país en una posición menos favorable, es un mal cálculo de Bukele", alerta la investigadora Aguilar y da ejemplos de otras intentonas fallidas. Si en algo son buenas las pandillas es en su capacidad de adaptación.

"Nosotros ya teníamos en mente que un día el gobierno podría hacer esto. Pero aquí está muy equivocado con la población que tenemos adentro. Es una decisión caprichosa y no podemos poner nuestro grano de paz nosotros así, el gobierno en la actualidad nos sigue matando día tras día", agrega Presente, antes de envíar por Telegram noticias de mareros muertos en manos de la Policía.

En el informe del primer año de gobierno de Nayib Bukele, el Ministro de Seguridad de El Salvador, Rogelio Rivas se congratulaba de sus resultados. "Hemos cerrado un año sin precedentes en la historia de El Salvador en seguridad pública. El mes de mayo fue el más seguro en la historia del país, con 64 homicidios. Y hoy puede ser el segundo día del mes sin ningún homicidio", decía el jueves 4 de junio. Menos de 24 horas después y a 50 kilómetros de donde se reúne el Ejecutivo, la policía salvadoreña asesinaba a un pandillero apodado El Dreamer, de la Mara Salvatrucha 13 (MS13). No hubo ningún escándalo, ni manifestaciones contra la acción policial, su muerte fueron apenas unas líneas publicadas en prensa.

¿Nuevos acuerdos entre el Gobierno y las pandillas?

Junio se terminó, al igual que mayo, con apenas dos asesinatos diarios en El Salvador, un hecho a celebrar en el mismo país que el último fin de semana de abril asesinaron a una persona cada hora o donde en 2017 se asesinaba a 10 personas al día. Expertos como Aguilar señalan que el descenso se debe a un pacto bajo el agua entre el actual gobierno y las pandillas. Otras dos fuentes off the record apuntan en la misma dirección. Desde la MS13, Presente rehuye hablar de pactos. "Acuerdo así tal vez no hay, pero sí un acto de buena voluntad por parte de nosotros. Nosotros estábamos de manos cruzadas, queríamos ver qué esperanza o oportunidad traía el nuevo gobierno pero ahora llegó su primer año y las cosas no han cambiado para nosotros", dice.

La propia ONU ha pedido a Bukele que revise sus actitudes autoritarias. Por ejemplo, durante el inicio de la pandemia, dio orden de detener y encerrar 30 días en instituciones gubernamentales a todo aquel salvadoreño que se saltase el confinamiento domiciliar –pese a que el poder judicial se opuso– y se han sucedido las detenciones arbitrarias y los encierros de aquellos que se atrevieran a salir incluso a la gasolinera, durante la cuarentena. No es el único giro militarista, en febrero el presidente quiso forzar una votación en la Asamblea Legislativa –controlada por la oposición– tomando el pleno con soldados y policías armados.

Al cumplir un año de su mandato en junio, Amnistía Internacional (AI) pidió a Bukele, en una campaña pública, un "giro radical" en su mandato y que fortalezca el Estado de Derecho en un país que todavía tiene fresca en la memoria una sangrienta guerra civil de más de 12 años. En la misma línea considera que la nueva política hacia los pandilleros en las prisiones es un "despliegue mediático y propagandístico". "Mostrar a las personas privadas de libertad en esos contextos de hacinamiento, maltrato y humillación, genera popularidad porque la gente está harta de la violencia, pero no ve que eso es un reflejo del poco respeto a los derechos humanos de este gobierno", señala Erika Guevara Rosas, directora de AI para las Américas, quien explica que el presidente fomentan una estrategia militar ante cualquier problema social.

Mientras tanto el apoyo popular al presidente se mantiene en más del 90% y hasta desde la Mara Salvatrucha, Presente se resiste a criticarlo severamente. "Ha hecho mucho por la gente pero a nosotros nos da la espalda" y no descarta que si el gobierno les da su lugar "el acuerdo en las cárceles puede venir aquí a las calles y vivir en paz todos", concluye Presente y asegura que él quisiera que sus hijos estudiaran y no entrasen en la Mara.

Pero el descenso de los homicidios no ha comportado un debilitamiento de las pandillas, que siguen practicando los mismos niveles de extorsión para financiarse. Solo el confinamiento militarizado durante la COVID-19 habría frenado los cobros ilícitos de las pandillas, que extorsionan desde empresarios hasta cualquier negocio pequeño pasando por los autobuses o los comerciantes ambulantes.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen para América Central y el Caribe las pandillas tendrías pérdidas de ingreso porque gran parte de esta economía no estaba operando y eso les obligaba a cambiar de estrategia. El principal diario salvadoreño en papel, La Prensa Gráfica, pone de ejemplo que los taxistas seguirían pagándoles la extorsión, pero a través de transferencias bancarias.

Desde la Mara Salvatrucha, Presente no quiere hablar de eso aunque entiende que una gran parte de la sociedad salvadoreña les tiene rencor. Otra las asume como parte de sus males. "En nuestras comunidades, la gente está con nosotros, convivimos en armonía", se atreve a decir el pandillero. Con orgullo, manda fotos de las bolsas de alimentos que han repartido durante la pandemia. Es la cara del otro lado de la actitud de las pandillas durante la pandemia. La cruz se encuentra, por ejemplo, en uno de los vídeos difundidos durante el estado de emergencia que mostraba a unos adolescentes mareros amenazando con un bate a los vecinos que osasen romper la cuarentena. Zanahoria y garrote.

Por Majo Siscar

4 de julio de 2020 22:26h

@majosiscar

Publicado enInternacional
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