Crispr causa graves alteraciones en embriones humanos

Investigadores de un laboratorio británico alteraron genéticamente embriones humanos con la técnica Crispr, forma de ingeniería genética usada en años recientes para experimentar en animales y plantas. El resultado fue impactante: casi la mitad de los embriones mostraron alteraciones no deseadas, con mutaciones imprevistas y efectos dañinos en el genoma, que podrían causar desde defectos de nacimiento hasta cáncer en la vida posterior.

El equipo liderado por Kathy Niakan, del Instituto Francis Crick, de Londres, estudia el rol de ciertos genes en el desarrollo humano. En este marco modificaron 18 embriones humanos –donados para investigación por personas que se han sometido a procesos de fertilización asistida– usando la técnica Crispr para eliminar un gen llamado POU5F1. El experimento comprendió 25 embriones. Siete fueron usados como control. De los 18 que fueron intervenidos, en ocho se detectaron cambios imprevistos y anormales. Estudios anteriores sobre ingeniería con Crispr ya habían mostrado que esta técnica puede provocar la eliminación y/o rearreglo de secuencias genéticas fuera de objetivo ( off target), es decir, alrededor y fuera del lugar donde se programó el experimento. Esto es un elemento clave de preocupación sobre los efectos secundarios del uso de esta técnica (https://tinyurl.com/y5r5cza4).

En el caso presentado por Niakan, el dato nuevo es que encontraron además mutaciones inesperadas dentro del objetivo ( on target), es decir, aunque la manipulación sucedió en el lugar previsto, se produjeron mutaciones no intencionales que afectan el funcionamiento del genoma y la vida posterior. Estos alarmantes resultados motivaron que los investigadores decidieran publicar su estudio en el sitio de artículos científicos BioRxiv, aunque aún no estaba arbitrado (https://tinyurl.com/y62dtx6o).

Se afirma a menudo que la técnica Crispr sería más precisa que las formas de ingeniería genética anteriores, porque actúa como "un GPS con tijeras". Se construye una sonda (Crispr) que reconoce el lugar donde se quiere intervenir en el cromosoma y se adjunta un sistema molecular asociado con capacidad de cortar ambas hebras del ADN (Cas9 u otros). Se busca así inhabilitar o silenciar la expresión de un gen, lo cual cambia las funciones del organismo. También se pueden insertar nuevas secuencias genéticas, es decir, construir un organismo transgénico.

Aunque en muchos países existe una prohibición para experimentar con ingeniería genética que cambie la línea germinal –hereditaria–de seres humanos, Reino Unido permitió, en una controvertida decisión, la experimentación con embriones humanos, a los que se impida llegar a término. Esta es la tercera vez que se publica la ingeniería de embriones humanos en el mundo. Los antecedentes legales anteriores fueron en China y Estados Unidos. También hubo un experimento ilegal en China en 2018, en que los embriones manipulados con Crispr se insertaron en una mujer que dio a luz mellizas, experimento mundialmente condenado, pero que no ha inhibido que otros investigadores expresen que deberían continuarse para crear bebés con "mejores" capacidades, es decir, "bebés de diseño". Esto abre a temas de amplísimas y aberrantes consecuencias que no se deben desvincular de la investigación legalmente permitida en algunos países, ya que ésta prepara el terreno, aunque ahora no permita usar embriones, para producir embarazos.

Interrogado sobre el nuevo estudio, el investigador Kiran Musunuru, de la Universidad de Pennsylvania, que investiga el uso de Crispr para terapias cardiacas, afirmó que esa técnica "cambia no solamente lo que se trata de editar, sino inadvertidamente mucho del ADN alrededor de ese sitio, afectando a otros genes, lo cual causa problemas". Agregó que si se compara el ADN humano con un libro, Crispr es como “arrancar una página y pegar otra … es un proceso muy crudo” y aunque "a menudo crea pequeñas mutaciones que quizá no sean preocupantes, también puede eliminar o rearreglar grandes secciones del ADN" (https://tinyurl.com/yanqwrkm).

El uso del sistema Crispr para experimentar en vacunas o animales y plantas de uso agropecuario no está regulado según los nuevos riesgos que presenta, sino que, en el mejor caso, se encuadra dentro de las normativas ya existentes, que no están diseñadas para estas nuevas biotecnologías, pese a que se sabe también que en animales y plantas acarrea anomalías y efectos no intencionales (https://tinyurl.com/y4et76c8).

Los cultivos manipulados con ingeniería genética, a la que llaman "edición genética" (trampa de la industria de agronegocios para que la gente no advierta que son transgénicos), podrían tener nuevos efectos nocivos en humanos al usarse como alimento o forraje.

Pese a estos nuevos riesgos, la industria de los agronegocios (Corteva, Bayer-Monsanto, etc) ha conseguido en varios países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Paraguay, Honduras, Colombia y otros) debilitar las regulaciones de bioseguridad alegando que los productos de "edición genética" no serían transgénicos. Pese a que todos están modificados genéticamente y muy probablemente tienen cambios genómicos no intencionales, no pasarán por evaluación de riesgos ni etiquetado, y el público no sabrá de estos nuevos riesgos. Esto es una tendencia sumamente peligrosa que se debe impedir y/o revertir.

Por Silvia Ribeiro, iInvestigadora del Grupo ETC

Lunes, 13 Julio 2020 06:23

Deudas exóticas

Deudas exóticas

Se divulgó que entre 2015 y 2019 se emitieron bonos de deuda respaldados por las ganancias de compañías asociadas con los poderosos grupos que conforman la mafia italiana de ´Ndrangheta, que opera en Calabria.

Esos bonos, que superarían un valor de mil millones de euros, fueron comprados por grandes bancos y otras empresas financieras para colocarlos entre sus clientes en el mercado internacional. Entre los inversionistas que los adquirieron hay fondos de pensiones, fondos de coberturas y oficinas que gestionan los bienes de familias con grandes patrimonios (se conocen como family office).

Según el reportaje del Financial Times (julio 7, 2020), se trata de una demanda creciente por lo que denomina "deudas exóticas", creadas para ganar altos rendimientos, en una situación en que las tasas de interés se han mantenido inusualmente bajas en los principales mercados financieros. Este eufemismo sobre la extravagancia en las inversiones tendría que llamarse prosaicamente como especulación y, en muchos casos, estafa.

Hay distintos mecanismos para crear este tipo de bonos y otros instrumentos. De esto trata una parte relevante del área del negocio del dinero dedicado a la ingeniería financiera. En este caso se constituían con base en facturas no pagadas de entidades del sistema de salud italiano emitidas por empresas de servicios médicos, parte de la fachada de los negocios de aquella mafia. Las cuentas por cobrar eran un respaldo de los bonos.

Este tipo de instrumentos "exóticos" estuvieron en la base de la crisis financiera de 2008 asociada con el vertiginoso aumento de las hipotecas chatarra que finalmente se convertían, por ejemplo, en base de los certificados de deuda colaterizada, término que por sí mismo indica la nebulosidad reinante.

En esos múltiples CDC acabó por no saberse qué activos los respaldaban y, menos aún, cuál era su calidad; en buena parte era basura financiera. La situación fue tan especulativa que los mismos emisores y otros fondos acabaron por apostar a que esos títulos no serían pagados. Así se hicieron pingües ganancias y también se reforzaron las bases de un entorno financiero cada vez más distanciado de las inversiones productivas.

Es como el juego de las sillas. Cada vez que para la música, hay menos lugar dónde sentarse. Unos pocos se llevan el pozo acumulado y otros muchos salen del juego en mala forma, sin siquiera saber que participaban en él.

El exotismo en las inversiones puramente financieras, en aras de un alto rendimiento esperado, es parte de lo que se conoce como "inversiones desnudas". Responden a un motivo expreso, una alta ganancia en el corto plazo, sin importar la materialidad del uso de ese dinero.

La especulación desnuda tiene, por ello, un efecto muy adverso sobre el crecimiento económico y es un elemento clave de la mayor concentración de la riqueza. Una de las expresiones de este fenómeno es que aparece, paradójicamente, como un exceso de ahorro, que se mantiene en un circuito ajeno a la producción, amplía el desempleo, reduce los ingresos de las familias y provoca una insuficiencia del gasto agregado en inversión y consumo tanto del sector privado como del gobierno.

Mientras más capital se destina a la especulación, a la acumulación de deudas de gobiernos y grandes corporaciones, la situación se presenta como una insuficiencia de proyectos de inversión productiva suficientemente rentable y, eso, en medio de la mayor fragilidad social en general.

No hay empleo más costoso que el que no se crea. Ese incentivo es el que se ha perdido, con muy serias consecuencias. El entorno es el de una exacerbada pérdida de bienestar de grupos cada vez más grandes de la población a escala global. La austeridad fiscal, el control monetario, las fluctuaciones cambiarias, las guerras comerciales, la permisividad en los mercados de dinero y de capitales ahondan el entono recesivo y éste, a su vez, la desigualdad. El círculo perverso se cierra.

En plena pandemia se pone de manifiesto, aun de modo más evidente, el carácter del fenómeno recesivo: la insuficiencia crónica de la demanda que ahora se suma a la caída de la producción, ocurren mientras crecen los precios de las acciones en Wall Street, en medio de una fuerte volatilidad que estimula un mayor comportamiento especulativo, sin que esos fondos financien la producción.

Son las condiciones negativas que crean la desigual distribución de los recursos, ingresos y la riqueza las que definen, finalmente, las distorsiones que se advierten; sus efectos se retroalimentan en la forma de crisis económicas y financieras de mayor profundidad, en las que el bienestar social queda como un residuo cada vez más insuficiente y que crea mayor precariedad.

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Reclusos con mascarillas mientras hacen cola durante una operación policial en la prisión del Centro Penal de Izalco. EUROPAPRESS/Especial/NOTIMEX/dpa

 

elDiario.es habla con un portavoz de la Mara Salvatrucha cuando se cumplen dos meses desde que el Gobierno salvadoreño ordenó mezclar en las mismas celdas a miles de miembros activos de tres pandillas enfrentadas entre sí

Las imágenes dieron la vuelta al mundo. Miles de presos apelotonados uno tras otro, en plena pandemia. Todos con la cabeza rapada, descalzos, sin camiseta, vestidos únicamente con pantalones cortos y hacinados en cárceles que triplican su capacidad. El menor de los problemas era que no se cumpliese la distancia social. Por primera vez en dos décadas, El Salvador decidió juntar en tres de sus prisiones a sicarios de las tres pandillas mayoritarias y enfrentadas a muerte entre sí, la Mara Salvatrucha 13 (MS-13), y las dos facciones de Barrio 18, Sureños y Revolucionarios, que desde el 2002 tenían espacios diferenciados dentro de las prisiones para evitar asesinatos entre ellos.

Esta semana se han cumplido dos meses desde que miles de miembros activos de la MS-13 y de las dos 18 están conviviendo en las mismas celdas. No ha habido reporte de muertes ni incidentes. Un portavoz de la Mara Salvatrucha en El Salvador ha explicado a elDiario.es cómo se ha gestionado en el interior de las prisiones el "castigo" del Gobierno salvadoreño.

"El Estado nos metió así pensando que nosotros íbamos a caer en su juego", sostiene el hombre vía telefónica, reticente a dar su nombre real por razones de seguridad. Se hace llamar 'Presente', su taka o alias en la pandilla.

"Nos metió así pensando que nos íbamos a matar unos con otros, porque somos rivales, creyendo que íbamos generar un caos... Pero somos seres humanos y podemos pensar así que rápido, ligero, nos pusimos de acuerdo", detalla Presente para describir los meses de convivencia entre sus compañeros y sus rivales: "Y ahí estamos, revueltos pero tranquilos, tenemos reglas y normas entre nosotros".

Presente habla desde la capital del país, San Salvador, en nombre de toda la organización, incluidos sus homies (compañeros) presos. Nos contacta a través de otro compañero suyo, preso en España. Para poder hablar con Presente pasamos varios filtros, muchas preguntas y varios días hasta llegar al representante designado. En otros momentos, los presos podían, ilícitamente, hacer llamadas desde la cárcel, ahora, desde que los juntaron, les han cortado casi cualquier vía de comunicación con el exterior. Solo les quedan algunos métodos rudimentarios para hacer llegar algún mensaje a los miembros de su organización que no están encarcelados.

A sus 34 años, Presente, como casi cualquier marero vivo de su edad, también ha estado preso. Él cumplió condena en Zacatecoluca, la prisión de máxima seguridad de El Salvador, donde históricamente han encerrado a los líderes de la Mara Salvatrucha 13 (MS13).

La MS13 es la pandilla más grande y violenta del mundo, la que nació en los años 70 en California, y ahora es considerada una organización terrorista internacional. Aunque de cerca se parece más a un ejército de chicos pobres que se enriquecen con el narcomenudeo y la extorsión. En este país de 6,5 millones de habitantes, tan poblado como la Comunidad de Madrid, la MS13 tiene 40.000 miembros repartidos por todo el territorio. Se organizan en los barrios y asentamientos urbanos a través de clicas, la unidad mínima territorial que goza de autonomía operativa y que le rinde cuentas al programa, una mesa regional sobre la que ya se erige la organización nacional o Mesa de la Ranfla.

Las clicas han dividido ciudades y el país entero en miles de fronteras invisibles, donde quien vive en un barrio controlado por una clica de la MS13, aunque no seas parte de la organización, no puede cruzar al barrio contiguo si lo controla una de las pandillas rivales, a riesgo de ser asaltado, golpeado o hasta asesinado.

Con esta ley del terror, cada pandilla se asegura el control de su territorio donde pueden estar tranquilos con sus familias y hasta conseguir prebendas para sus vecinos. Después de 30 años de existencia en muchos barrios, pandillas y vecindario tienen una relación simbiótica, los mareros necesitan al barrio para sobrevivir y el barrio muchas veces necesita a la pandilla. Como ha ocurrido durante la pandemia. Durante el estado de emergencia en El Salvador, los pandilleros han repartido víveres y han impuesto, demasiadas veces de malas formas, que la gente cumpla el confinamiento.

El gobierno salvadoreño decretó el 15 de marzo el estado de emergencia, que ha mantenido al país confinado durante cerca de tres meses. El cese de la actividad económica, sumado a las tormentas tropicales Cristóbal y Amanda que dejaron 30 muertos y a más de 12.600 personas sin casa, han disparado el hambre en un país donde la tercera parte de su población vive en la pobreza.

"Somos una estructura pensante, los más grandes de aquí, los más organizados y no solo para cosas malas, también para cosas buenas", dice Presente, quien tiende la mano al Gobierno salvadoreño. La relación entre las pandillas y la administración de Nayib Bukele, que acaba de cumplir un año, es opaca. Los dos gobiernos anteriores del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) intentaron acuerdos con las pandillas para pacificar el país.

En 2012 se negoció una tregua que no llegó a cumplir los dos años. Su fracaso y la implementación de políticas de mano dura tuvo un importante coste para El Salvador. Las pandillas escalaron la violencia hasta convertir el país en el más violento del mundo. Uno de cada mil salvadoreños era asesinado en 2015 y esta tasa casi se duplicaba en la capital, San Salvador.

Desde la llegada de Bukele al poder, los homicidios han descendido en un 60%, un logro histórico. El gobierno asegura que es gracias a su Plan de Control Territorial, del cual no hay apenas información pública y ha sido puesto en entredicho el último fin de semana de abril, cuando 70 personas fueron asesinadas, casi una cada hora; pese a la restricción de movimientos y con 50.000 policías y militares desplegados en la calle. "Fue un golpe sobre la mesa de las pandillas, que saben que la violencia es su poder de negociación con el gobierno", asegura la experta en Seguridad y Violencia, Jeanette Aguilar.

El presidente Nayib Bukele respondió públicamente con la vieja receta de mano dura. Autorizó a la Policía y al Ejército a disparar a matar. "El uso de la fuerza letal está autorizado para defensa propia o de la vida de los salvadoreños", dijo Bukele a través de su cuenta de Twitter, como suele hacer los anuncios oficiales quién se ha ganado a pulso el apelativo del "presidente millenial". Ese mismo día decidió juntar en las prisiones a miembros de las tres pandillas mayoritarias y enfrentadas a muerte entre sí. "De ahora en adelante, todas las celdas de pandilleros en nuestro país, permanecerán selladas. (...) Estarán adentro, en lo oscuro, con sus amigos de la otra pandilla", tuiteó el mandatario. En El Salvador se calcula que, entre todas las pandillas, hay 60.000 miembros, de los cuales l6.000 están presos.

"En las cárceles aguantamos hambre, golpes, nos tratan peor que los animales ya usted ha visto como los andan...", describe Presente. "Los tiene tan solo en bóxers, sin comunicación, con una puerta sellada para que no les entre ni un rayo de sol al día, todos hacinados, solo con las mascarillas clínicas", dice el MS-13.

El portavoz de la Mara Salvatrucha sostiene que, aunque hay un área destinada para gente enferma, la saturación dificulta la atención médica. "Si normalmente no se da abasto, ¿ahora? El año pasado murieron muchos hermanos presos de tuberculosis, imagínese con lo que estamos viviendo ahora... uno está como agonizando en vida", relata Presente. Pide al Gobierno que se replantee la medida.

"Violando nuestros derechos, el país no vive mejor"

"Nosotros como mareros no pedimos nada más que nos respeten los derechos humanos. Somos delincuentes, pero también somos salvadoreños. El gobierno se debería poner a analizar que violando nuestros derechos el país no vive mejor", dice el marero.

Roberto Valencia, periodista que ha cubierto el fenómeno de las maras durante una veintena, asegura haber accedido a un documento firmado por las tres pandillas para ratificar su convivencia en el interior de las cárceles. "Ahora tenemos una reglas de convivencia dentro de las prisiones", dice Presente. Cuesta imaginárselo, cuando se trata de pandilleros rivales. Durante años, se han matado unos a otros.

"Sí, esas rivalidades están, pero ahí dentro no le vamos a dar gusto al sistema", reitera el joven. "Ahí nosotros convivimos. Si ha habido un problema en alguna ocasión en las calles, no se puede reactivar en la cárcel aunque se quiera. No se puede", añade. Pero, una cosa es la presión. Otra, las calles.

La tregua no se replica afuera. Solo que, durante la pandemia, cada pandilla está viviendo "en tranquilidad, en su territorio".

Valencia, que entró a grabar en las celdas el pasado mes de mayo, vio como los rivales convivían hasta el punto de llamarse "amigos" entre ellos. "Si me dicen a mi hace unos años que iba a ver eso, apuesto dinero a que no", explica el periodista.

Articuladas frente a un enemigo común: el Estado

"Desde 2010 hemos visto cómo las pandillas han logrado articularse entre ellas contra el Estado, su enemigo común. Ahora esta decisión en las cárceles puede favorecer más la cohesión de las bases pandilleras, al margen de sus rivalidades históricas", contextualiza Aguilar.

"Así pasó en la década pasada ante las políticas de mano dura, cuando las pandillas contestaron usando la extorsión hasta convertirse en las redes de economía criminal que son ahora. Si ahora se fortalecen las estructuras pandilleriles desde las prisiones (dónde están muchos de sus líderes), se pueden convertir en estructuras que funcionen como un solo cuerpo frente al Gobierno. Esto dejaría el país en una posición menos favorable, es un mal cálculo de Bukele", alerta la investigadora Aguilar y da ejemplos de otras intentonas fallidas. Si en algo son buenas las pandillas es en su capacidad de adaptación.

"Nosotros ya teníamos en mente que un día el gobierno podría hacer esto. Pero aquí está muy equivocado con la población que tenemos adentro. Es una decisión caprichosa y no podemos poner nuestro grano de paz nosotros así, el gobierno en la actualidad nos sigue matando día tras día", agrega Presente, antes de envíar por Telegram noticias de mareros muertos en manos de la Policía.

En el informe del primer año de gobierno de Nayib Bukele, el Ministro de Seguridad de El Salvador, Rogelio Rivas se congratulaba de sus resultados. "Hemos cerrado un año sin precedentes en la historia de El Salvador en seguridad pública. El mes de mayo fue el más seguro en la historia del país, con 64 homicidios. Y hoy puede ser el segundo día del mes sin ningún homicidio", decía el jueves 4 de junio. Menos de 24 horas después y a 50 kilómetros de donde se reúne el Ejecutivo, la policía salvadoreña asesinaba a un pandillero apodado El Dreamer, de la Mara Salvatrucha 13 (MS13). No hubo ningún escándalo, ni manifestaciones contra la acción policial, su muerte fueron apenas unas líneas publicadas en prensa.

¿Nuevos acuerdos entre el Gobierno y las pandillas?

Junio se terminó, al igual que mayo, con apenas dos asesinatos diarios en El Salvador, un hecho a celebrar en el mismo país que el último fin de semana de abril asesinaron a una persona cada hora o donde en 2017 se asesinaba a 10 personas al día. Expertos como Aguilar señalan que el descenso se debe a un pacto bajo el agua entre el actual gobierno y las pandillas. Otras dos fuentes off the record apuntan en la misma dirección. Desde la MS13, Presente rehuye hablar de pactos. "Acuerdo así tal vez no hay, pero sí un acto de buena voluntad por parte de nosotros. Nosotros estábamos de manos cruzadas, queríamos ver qué esperanza o oportunidad traía el nuevo gobierno pero ahora llegó su primer año y las cosas no han cambiado para nosotros", dice.

La propia ONU ha pedido a Bukele que revise sus actitudes autoritarias. Por ejemplo, durante el inicio de la pandemia, dio orden de detener y encerrar 30 días en instituciones gubernamentales a todo aquel salvadoreño que se saltase el confinamiento domiciliar –pese a que el poder judicial se opuso– y se han sucedido las detenciones arbitrarias y los encierros de aquellos que se atrevieran a salir incluso a la gasolinera, durante la cuarentena. No es el único giro militarista, en febrero el presidente quiso forzar una votación en la Asamblea Legislativa –controlada por la oposición– tomando el pleno con soldados y policías armados.

Al cumplir un año de su mandato en junio, Amnistía Internacional (AI) pidió a Bukele, en una campaña pública, un "giro radical" en su mandato y que fortalezca el Estado de Derecho en un país que todavía tiene fresca en la memoria una sangrienta guerra civil de más de 12 años. En la misma línea considera que la nueva política hacia los pandilleros en las prisiones es un "despliegue mediático y propagandístico". "Mostrar a las personas privadas de libertad en esos contextos de hacinamiento, maltrato y humillación, genera popularidad porque la gente está harta de la violencia, pero no ve que eso es un reflejo del poco respeto a los derechos humanos de este gobierno", señala Erika Guevara Rosas, directora de AI para las Américas, quien explica que el presidente fomentan una estrategia militar ante cualquier problema social.

Mientras tanto el apoyo popular al presidente se mantiene en más del 90% y hasta desde la Mara Salvatrucha, Presente se resiste a criticarlo severamente. "Ha hecho mucho por la gente pero a nosotros nos da la espalda" y no descarta que si el gobierno les da su lugar "el acuerdo en las cárceles puede venir aquí a las calles y vivir en paz todos", concluye Presente y asegura que él quisiera que sus hijos estudiaran y no entrasen en la Mara.

Pero el descenso de los homicidios no ha comportado un debilitamiento de las pandillas, que siguen practicando los mismos niveles de extorsión para financiarse. Solo el confinamiento militarizado durante la COVID-19 habría frenado los cobros ilícitos de las pandillas, que extorsionan desde empresarios hasta cualquier negocio pequeño pasando por los autobuses o los comerciantes ambulantes.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen para América Central y el Caribe las pandillas tendrías pérdidas de ingreso porque gran parte de esta economía no estaba operando y eso les obligaba a cambiar de estrategia. El principal diario salvadoreño en papel, La Prensa Gráfica, pone de ejemplo que los taxistas seguirían pagándoles la extorsión, pero a través de transferencias bancarias.

Desde la Mara Salvatrucha, Presente no quiere hablar de eso aunque entiende que una gran parte de la sociedad salvadoreña les tiene rencor. Otra las asume como parte de sus males. "En nuestras comunidades, la gente está con nosotros, convivimos en armonía", se atreve a decir el pandillero. Con orgullo, manda fotos de las bolsas de alimentos que han repartido durante la pandemia. Es la cara del otro lado de la actitud de las pandillas durante la pandemia. La cruz se encuentra, por ejemplo, en uno de los vídeos difundidos durante el estado de emergencia que mostraba a unos adolescentes mareros amenazando con un bate a los vecinos que osasen romper la cuarentena. Zanahoria y garrote.

Por Majo Siscar

4 de julio de 2020 22:26h

@majosiscar

Publicado enInternacional
Raoult encarnó una solución milagrosa en un intervalo de plena y profunda vulnerabilidad mundial. Imagen: EFE

Promotor de la hidroxicloroquina, encontró legitimidad en las redes sociales  

Detrás del abordaje científico populista hay una red de intereses políticos, de celos entre científicos e instituciones, intereses electorales y también económicos. 

 

Desde París.La propagación del Covid-10 causó un estrago monumental en el planeta. Desde Marsella, sur de Francia, el profesor Didier Raoult complicó al extremo la gestión de la crisis, dividió a los medios científicos, puso en tela de juicio casi todas las decisiones que se tomaron, descalificó los procedimientos de protección y al sistema de salud, humilló a los investigadores, armó un debate público intenso e irracional, mezcló ciencia y política, introdujo una desconfianza aún más critica de la que existía entre la sociedad y el poder político sin que su famoso tratamiento a base de hidroxicloroquina haya reproducido, a nivel mundial, los efectos que él le atribuyó y presentó como procedimiento milagroso. Cuenta, sin embargo, con el respaldo de millones de personas que ven en él el arquetipo del hombre contra el sistema, contra los intereses de los laboratorios farmacéuticos, la inoperancia de la dirigencia política, el cinismo de las finanzas y la inercia de la burocracia. Quien escribe sobre el profesor se expone a un alud de insultos, amenazas y otras agresiones de circulación común en las redes sociales. Detrás de este abordaje científico populista de la opinión mundial hay, de hecho, una red de intereses políticos, de celos entre científicos e instituciones, de intereses electorales y también económicos. Trazar una línea de tiempo racional permite comprobar las estrafalarias conductas del profesor, las falacias manifiestas de su tratamiento y las tramas que circulan detrás de él. Miles y miles de personas han muerto y seguirán muriendo. La claridad se impone como conducta; aquí, las estadísticas son arrasadoras: no hay, hasta el día de hoy, ningún país del mundo, ningún laboratorio, hospital público o privado o centro de investigaciones donde el tratamiento que el profesor francés presentó haya arrojado resultados indiscutibles. Más aún, el científico galardonado con 25 premios nacionales e internacionales irrumpió en el espacio público con una imponente mentira: el 25 de febrero de 2020 publicó en YouTube un video titulado "Coronavirus, final del juego". Allí afirmaba dos cosas, una falsa y la otra aberrante: "en China la cloroquina dio resultados espectaculares". La segunda: "el Covid-19 es probablemente la infección respiratoria más fácil de tratar". Era tal el embuste que YouTube y Facebook lo obligaron a cambiar el título por " Coronavirus, ¿hacia una salida de la crisis ?"

¿Genio incomprendido, charlatán ambicioso, científico brillante aturdido por su ego u oportunista sin moral?. La gama de valoraciones positivas o adversas es infinita. Lo cierto que su método de comunicación funcionó mejor que la hidroxicloroquina en un momento de miedo y confusión durante el cual todos los poderes estaban desbordados por la pandemia y la gente desesperada: Didier Raoult fue a buscar en las redes sociales y una opinión pública asustada la legitimidad que necesitaba. Prueba de ello, aún hoy, pese a la lenta evidencia que se fue instalando mundialmente sobre los límites de la hidroxicloroquina, el profesor dispone de una sólida base de defensores: más de un millón y medio de usuarios de las redes sociales están conectados con grupos que defienden al director del Instituto hospital Universitario Mediterráneo de infección. Raoult exportó hacia el exterior las fracturas francesas: la capital contra la provincia, Marsella contra París, ambas encarnadas por los archirrivales equipos de fútbol del Olympique de Marseillle y el PSG, el Sur contra el Norte, las elites contra el pueblo, los intereses privados contra el bien público, los protegidos contra los olvidados, así como la desconfianza de raíz que hay en Francia ante los poderes. El diario Le Monde realizó un prolijo retrato sobre la ubicación geográfica de la opinión pública que lo respalda, así como sobre el perfil de sus simpatizantes. Una gran mayoría de los flujos en las redes proviene del sur de Francia mientras que, en el mundo, Raoult tiene muchos seguidores en África, el Magreb y Brasil. Al principio, el profesor contaba con la aprobación de muchísima gente de la izquierda (extrema y radical). Luego, ese núcleo ideológico fue disminuyendo, aunque persiste entre ellos la idea de que “el tratamiento de Raoult es suministrado de forma incorrecta para que no funcione”. Esa mitología es poderosa entre todos los miembros del circulo pro Raoult: el profesor sería así objeto de un complot múltiple de las multinacionales farmacéuticas aliadas con el poder financiero y político. En la investigación de Le Monde surge una predominancia que va desde los chalecos amarillos y sus simpatizantes, pasa por la extrema izquierda y la izquierda radical; los soberanistas de ambos lados y llega hasta la derecha y la extrema derecha. El grupo Facebook “Didier Raoult Vs Coronavirus” acumula más de 470.000 miembros. Uno de sus animadores, Serge Benichou, retrata muy bien sus inclinaciones cuando escribe que “los movimientos antifascistas, feministas, bobos, ecologistas y veganos son los movimientos fascistas del Siglo XXI”.

Didier Raoult ejerció una suerte de populismo científico: construyó un pueblo en torno a su teoría y su figura y a una característica de la sociedad francesa. Raoult hizo de la ciencia un sondeo de opinión y del repudio al presidente Emmanuel Macron un argumento a su favor. El premiado profesor se filtró como un hombre providencial, un redentor de los condenados por el virus y el sistema, un sujeto libre y racional confrontado a la irracionalidad y los intereses y a un gobierno incapaz. También activó con sus intervenciones el oportunismo político de la oposición, la cual se sirvió de él para atacar al gobierno. En abril, el ex ministro francés de Salud, Philippe Douste-Blazy (derecha), difundió la petición "#NePerdonsPlusDeTemps" (no perdamos más tiempo) exigiendo que se ampliara el tratamiento con hidroxicloroquina. Lo respaldaron muchos médicos y científicos, entre ellos el exdirector científico del Instituto Nacional del Cáncer Fabien Calvo, el expresidente de la Alta Autoridad Sanitaria, Jean-Luc Harousseau, y el exdirector general de la Agencia Nacional para la Seguridad de Medicamentos y Productos Sanitarios, Dominique Maraninchi. En esos momentos críticos donde morían en los hospitales centenas de personas por día Página/12 pudo comprobar los efectos colaterales de los pronunciamientos de Raoult y sus amigos: los familiares de los pacientes arremetían contra los médicos para que usaran la hidroxicloroquina mientras que estos, día a día, constataban que en vez de funcionar como lo afirmaba el doctor la gente se moría. Un poco de sensatez: ¿alguien puede creer cabalmente que un médico que lleva tres días sin dormir, que tiene más de cien pacientes entre la vida y la muerte y otros cientos en estado grave se va a negar a suministrar un tratamiento porque un laboratorio privado lo presiona ?

El enredo se multiplicó varias veces. Primero cuando el presidente norteamericano, Donald Trump, dijo que la hidroxicloroquina era “un regalo del cielo" y la calificó como “punto de inflexión”. Promovió su uso a partir de marzo y el 18 de mayo Trump adelantó que la estaba tomando. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos advirtió de que podía causar problemas cardíacos, pero no hubo caso: el “punto de inflexión” jamás apareció. Su empleo se generalizó hasta que, en junio, como en la casi la totalidad de los países del mundo donde se la había probado (incluida China y la Organización Mundial de la Salud), la Administración de Alimentos y Medicamentos revocó la autorización de emergencia que había otorgado. No existía evidencia alguna de su eficacia y sus efectos secundarios podían ser mortales. En Francia ocurrió algo similar: bajo la presión popular, el gobierno la autorizó en casos graves (26 de marzo) para luego suspender el tratamiento (27 de mayo). El presidente francés, Emmanuel Macron, emitió signos contradictorios cuando, en medio de la controversia mundial, visitó al doctor en Marsella. Le dio legitimidad porque sus consejeros temían que los chalecos amarillos, muy apegados a las teorías de Raoult, se volvieran otro problema. La Agencia Europea de Medicamentos llegó a la misma conclusión: el remedio es ineficaz y sólo debería “utilizarse para ensayos clínicos o programas de emergencia”. El segundo desconcierto lo provocó la revista The Lancet a finales de mayo luego de publicar un estudio donde los autores consideraban que el método de Raoult era, además de "ineficaz", "nefasto". El estudio, sin embargo, tenía tantos errores y aproximaciones que fue retirado. Pese a todo, hasta la misma OMS suspendió temporalmente los ensayos tras la publicación, luego los reanudó y, al final, volvió a suspenderlos. EL 23 de junio, Raoult eligió su plataforma preferida de defensa (la democracia de la opinión pública), es decir, YouTube, para contraatacar, con la retórica populista y engañosa que ya lo caracteriza, a Estados Unidos, la Unión Europea y quien se oponga a su poción milagrosa: dijo que la prohibición es el resultado de "una fantasía" y de "una excitación fuera de lugar" y afirmó, así, sin pruebas: "hemos curado aquí a 4.000 personas (en el IHU de Marsella). No murieron por la hidroxicloroquina, ni tampoco sufrieron alteraciones del ritmo cardíaco. La mortalidad derivada de ese protocolo es de 0,5 por ciento".

En una entrevista publicada por Le Nouvel Observateur, Didier Raoult dijo : "lo único que cuenta es la estima de uno mismo". Se le nota. Didier Raoult se fabricó un auto mito en YouTube. Ni de lejos ni de cerca es ese "enemigo" de las elites, ni un "antibusiness", ni un científico rebelde. De Raoult se dice hoy un poco de todo: de ”jugador de póker” a “negacionista”. Sus allegados, muy discretos, aseguran que Raoult “creyó en ese tratamiento cuando en realidad no disponía de todas las pruebas”, que fue “parcialmente imprudente, de un optimismo exagerado”. Su rabia contra “el sistema” estalló cuando el presidente Emmanuel Macron no lo nombró a él sino a Jean-François Delfraissy como responsable del comité científico encargado de aconsejar al jefe del Estado. Jean-François Delfraissy circula en una red enemiga del centro que dirige Raoult en Marsella (IHU), la del Iserm y la del Instituto Pasteur. El profesor marsellés fue integrado al consejo, pero jamás asistió. Desde Marsella lanzó su improbable oferta científica. Sus respaldos nunca fueron los de abajo, sino la élite política de la derecha, provincial y nacional, ex ministros (Douste-Blazy, Renaud Muselier), empresarios (Bernard Arnault). Su responsable de comunicación, Yanis Roussel, figuraba en la lista de La República en Marcha (el partido presidencial) para las elecciones municipales del 28 de junio. Su look de rebelde anti sistema es también una creación. El mismo lo admite cuando dice que eso “los jode”. Raoult y la guardia que lo rodea se enfrascaron en dos batallas simultaneas, la una a través de la otra: para la gente de Marsella se trató de demostrar, a cada instante, que su estrategia, hacer test, aislar y tratar, era la correcta en contra de la promovida por el gobierno. Didier Raoult escribió 1.800 artículos en 40 años, más los libros. Su equipo, en Marsella, produjo 5.000 entre 2011 y 2016. Alucinante y poco verosímil, tanto más cuanto que unas 12 revistas de las 20 donde el profesor publica sus artículos están dirigidas por sus colaboradores. Esa creatividad científica se traduce en fondos: el Estado financia los hospitales y la investigación científica según la literatura científica que producen los científicos (sistema de medición Sigaps). Muchas de sus afirmaciones son exageradas y falsas. El pasado 23 de junio fue convocado por una comisión parlamentaria ante la cual dijo lo que se le dio más o menos la gana sin que nadie osara contradecirlo. Ante los parlamentarios, entre tantas exageraciones y verdades empañadas, Raoult afirmó que jamás había recomendado el uso de la hidroxicloroquina. Una rápida búsqueda en los archivos de los diarios prueba lo contrario. Su comunicación está siempre el límite interpretable de la verdad. En el IHU de Marsella, por ejemplo, se cita como un logro que, en esa región (las Bocas del Ródano) hubo tres veces menos muertos que en París. ”Como la hidroxicloroquina bajó la carga viral de los pacientes, la epidemia dura aquí apenas 15 días”, sostiene Eric Chabrière, profesor en el centro marsellés de Raoult. Es ficticio porque ello supone que o todos los enfermos de covid-19 fueron atendidos en el IUH, o que cada hospital y servicio de la región utilizó hidroxicloroquina. Es una extrapolación fantasiosa. Raoult encarnó una solución milagrosa en un intervalo de plena y profunda vulnerabilidad mundial en el mismo momento que los poderes públicos estaba limitados a proponer un primitivo confinamiento. La herencia ancestral del encierro como muro contra la circulación habrá sido, hasta ahora, más eficaz que el ego de un científico que, a su manera, se creyó Dios y terminó exportando los complejos y las tramas nacionales al resto del mundo.

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Martes, 02 Junio 2020 06:06

Cine Fake

Cine Fake

La cultura de las falacias es una pandemia... también

Abunda en la industria cinematográfica la tendencia “Fake”, no pocas veces disfrazada de “ficción” e incluso de “documental”. “Todos mienten” dice el Dr. House en la “teleserie” con el mismo nombre. Eso incluye a la catarata de “series televisivas” de moda. Si hubiese una auditoría ética para la producción cinematográfica, en la que primara el rigor de la verdad, basado en evidencias y documentos certificados, quedarían en pie muy pocas “realizaciones” industriales o “independientes”. No caben aquí los nombres de los productores y directores cómplices de esta pachanga. Manipulación simbólica en pantalla. Sálvense todas las excepciones, que las hay y muy honrosas.

Buena parte del negocio basado en hacer películas pertenece a la maquinaria de guerra  ideológica responsable de infestar audiencias con el “sentido común” de la mentalidad burguesa. A esa identidad pertenece casi toda la producción de cine bélico, las historias fílmicas de “vaqueros contra indios”, cierta retahíla de “biografías fílmicas” y, desde luego, el “american way of life” en comedias, relatos románticos o “trillers” con su siempre “Fake” de idolatría por la “justicia”, los tribunales, los detectives y la policía. Sin faltar la industria del “porno”.

No se cometerá aquí el improperio de reducir todo cine (o toda realización artística) a un amasijo de falsedades condenando la imaginación libre a una pataleta “conspiranoica”. Muy lejos de esa emboscada. Todo lo contrario, es necesaria una reivindicación emancipadora de las herramientas de producción creativa y de las relaciones de producción para la imaginación, sin la dictadura semántica de la ideología dominante. Tampoco se perpetrará aquí la insolencia de culpar a las víctimas que “consumen” la industria cinematográfica “Fake”, sin tener a mano los dispositivos críticos necesarios que la Educación Pública debe proveer y que hasta hoy, dicho con suavidad, es escandalosamente insuficiente.

Se trata de poner al desnudo el andamiaje ideológico, subordinado por la lógica mercantil, para adulterar toda relación con la realidad -desde los procesos del conocimiento hasta su enunciación- en los soportes de la “cultura de masas”. Y ahí reina la mentira. Hay que recordar siempre que el capitalismo es un sistema económico e ideológico basado en mentirle a los trabajadores sobre la producción de la riqueza. La plusvalía es una realidad pasteurizada por la lógica “Fake” del sistema. El reformismo es una “fake” sistematizada para esconder la lucha de clases que es “el motor de la historia” y la madre de todas las batallas.

Son unos cuantos los dueños de la industria cinematográfica dominante. (“…Algunos empresarios, como Adolf Zukor y Marcus Loew (fundadores de la Paramount), comenzaron su carrera explotando salas de exhibición, antes de volverse productores. Los que siguieron absorbieron simultáneamente las redes de distribución y de explotación. Esta combinación entre el star system y la integración vertical dio nacimiento a los grandes estudios de Hollywood (Metro Goldwyn Mayer, Warner Bros., 20th Century Fox, Paramount, United Artists, RKO, etc.).”[1] Añádase Netflix y sucedáneas. De sus “modelos de negocio”’ salen los “guiones” que filmarán escenas de todo género, adaptadas a los intereses del negocio y del “sistema”. Ahí se decide cómo se tratará el amor y el desamor, la riqueza y la pobreza, la justicia y el delito. Ahí se eligen -e imponen- los estereotipos “raciales”, laborales, religiosos y sexuales. Quién gana y quién pierde. Ahí se estudian las “audiencias” o “target”, y también los ritmos de la circulación de la obra en las salas cinematográficas que están monopolizadas. Ahí se decide la “verdad” y la mentira. Sus disfraces y sus retruécanos. Mientras comemos “pop corn” o “nachos”. Un cantante mexicano, paladín de la cursilería, de quien aquí no se hará publicidad, compungía la voz para decir melodiosamente: “miénteme más que me hace tu maldad feliz”.

No diremos que la “pandemia” de “Fake” ocurrió sin darnos cuenta. Ha sido un proceso largo. Hace tiempo que se ensayan los mecanismos de infiltración y se han desarrollado todas las estrategias, que el talento opresor ha tenido, para sembrarnos en la cabeza falacias que se hicieron “verdades” a fuerza de repetirlas e invisibilizarlas. Muchas de ellas llegaron a nuestras vidas en forma de “entretenimiento”. Aceptamos los dichos de las “autoridades” (religiosas, gubernamentales, militares y académicas) como verdades; aceptamos que nadie somos para poner en duda el relato hegemónico y que más nos vale ser dóciles ante el discurso del poder si queremos llevar “la fiesta en paz”. Entramos a la era de la “pos-verdad” arriados por los perros pastores mediáticos. Entramos al campo del disfrute por el engaño porque interpelar a “la voz del amo” exige esfuerzos, compromisos e incomodidades ajenas, sensiblemente, al confort del rebaño. Y nos derrotaron, a punta de falacias, también. “Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza[2] dijo Simón Bolivar. 

Llegamos al punto, necesario, de tener que generar un movimiento planetario para frenar a pandemia de falsedades generadas por la industria de las mentiras. En todas sus modalidades. Pero lo asimétrica que es la batalla contra las “Fake” no impide advertir sobre su necesidad en los terrenos más patentes y más latentes. En lo que se ve y en lo que no se ve. En las superficies y en las profundidades. En la diversidad de todo engaño y en la abundancia de técnicas desplegadas para eso. La lucha no es sólo contra casos aislados, la lucha es contra una sistema de mentiras diseñado para dominar la economía y la ideología. En su tratado de Semiótica General, Umberto Eco la define como “la disciplina que estudia todo lo que puede usarse para mentir” pero necesitamos, además de estudiar las falacias, combatirlas. No podemos dedicarnos sólo a desactivar casos específicos, hay que ir a las fuentes teóricas y prácticas de los fabricantes de “Fakes”. Y no hay punto de reposo. De verdad.

[1]https://www.insumisos.com/diplo/NODE/686.HTM

[2]http://www.archivodellibertador.gob.ve/escritos/buscador/spip.php?article9987

Por Fernando Buen Abad Domínguez | 02/06/2020

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Jueves, 21 Mayo 2020 06:23

Prohibido quedarse en casa

Prohibido quedarse en casa

Cuando a comienzos del siglo veinte uno de tantos volcanes de Guatemala entró en erupción, el dictador Manuel Estrada Cabrera mandó desde su encierro en el palacio presidencial a leer por las calles un decreto, donde se establecía la falsedad de la supuesta erupción, fruto mentiroso de una conspiración política para desestabilizar el país, dañar la economía y atrasar el progreso. La mentira oficial pretendía, así, sustituir a la realidad.

Pero la lluvia de ceniza ardiente arrojada por el volcán, que oscurecía la luz del Sol, impedía al empleado público a cargo de divulgar el decreto cumplir con su cometido, y a falta de claridad debía auxiliarse con una lámpara de acetileno; además de que, ante la violencia de los temblores, nadie se quedaba a oír su pregón.

En Nicaragua no existe ninguna epidemia causada por el Covid-19, porque las fronteras del país han sido blindadas, gracias al imaginario oficial, por la protección divina. Todo lo demás, es fruto de la conspiración de cerebros deformes y enfermos, que sólo buscan calumniar ydifamar. Y desestabilizar el país, dañar la economía y atrasar el progreso.

Los propagandistas oficiales empezaron diciendo que el coronavirus era una enfermedad de ricos ociosos, que no tenía por qué tocar a las puertas de los pobres, de manera que eso de quedarse en casa era una aberración de la propaganda imperialista. La pandemia, en el mundo, no es más que un castigo divino contra la explotación capitalista.

Vivimos algo así como una lucha de clases sanitaria, con lo que el virus se ha vuelto un asunto ideológico. Negar que exista en Nicaragua, un deber revolucionario; prevenir contra su diseminación, una maquinación de la derecha.

En los centros de salud se llegó a prohibir que los médicos y enfermeras usaran guantes y mascarillas para atender a los pacientes, porque eso significaba crear alarmas innecesarias. Y también se advirtió al personal no dar ninguna información sobre la enfermedad, para no crear un estado de histeria colectiva.

Para demostrar que vivimos en la nación más sana del mundo, y estamos obligados a ser felices por decreto, la propaganda oficial se ha desplegado con gran alarde para inducir a la gente a amontonarse en las playas, y se mantienen los puertos abiertos a los cruceros, con el inconveniente de que éstos dejaron de llegar por sí mismos; se inventan ferias gastronómicas y se convoca a fiestas patronales.

Y además de que se mantienen abiertas las escuelas y las universidades, se atrae hacia los estadios a los incautos; se montan veladas de boxeo, que la cadena internacional ESPN transmite, como si fueran funciones de circo pobre, rarezas "atípicas" del pintoresco tercer mundo en tiempos de pandemia.

Los resultados de las pocas pruebas que se realizan no son del conocimiento de los pacientes, y los hospitales y clínicas del Estado tienen órdenes de registrar los casos como "enfermedades respiratorias atípicas".

Pero mientras el mal es declarado inexistente, los hospitales se hallan abarrotados de pacientes que cuando mueren deben ser enterrados sin acompañamiento familiar, bajo vigilancia de la policía. Y hablar del virus puede convertirse en un acto subversivo. Los deudos de los muertos prefieren callar.

El mecanismo de falsificación de la verdad viene a ser el mismo utilizado a raíz de la represión que dejó centenares de muertos hace dos años. Los asesinados por disparos de fusiles Aka y por balazos certeros de francotiradores, equipados con fusiles Dragunov rusos, y Catatumbo venezolanos, nunca existieron. Las víctimas, enlistadas por los organismos de derechos humanos, habían muerto a consecuencia de riñas por drogas, pleitos callejeros o accidentes de tránsito. El cinismo en toda su majestad, como ahora otra vez.

Las autoridades sanitarias reconocen únicamente 16 casos, con cinco fallecidos, lo que, por una paradoja siniestra, convierte a Nicaragua en el país de más alta mortalidad en el mundo por causa de la pandemia. Pero se ha entrado ya en la fase de transmisión comunitaria del virus, y el Observatorio Ciudadano, un organismo de la sociedad civil dedicado a reunir información, reporta ya cerca de 800 casos de infección en el país. Infección clandestina.

Hace pocos días, 645 profesionales de la salud, todos especialistas reputados, firmaron un documento público de denuncia, con el respaldo de todos los gremios médicos. En este pronunciamiento sin precedentes, se exige la adopción de medidas que son del sentido común, adoptadas en otras naciones.

Es tarde, dicen, pero, "en el momento de inicio del ascenso de la curva de casos graves, aún es posible realizar acciones de mitigación que reduzcan el catastrófico impacto en la tasa de letalidad y en el sistema de salud".

Es un documento valiente, porque muchos de los firmantes se exponen a ser despedidos de los hospitales porquebrantar la imagen del Estado perpetuo de felicidad en que viven los nicaragüenses, presos dentro de este increíble y fatal espejismo en el que los altavoces oficiales te dicen que quedarse en casa no es más que un vicio burgués.

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J.J. Rendón, el oscuro personaje detrás de la trama para derrocar a Maduro

La trastienda de la Operación Gedeón en Venezuela

Juan José Rendón, quien se presenta como “responsable del comité de estrategia de Guaidó”, reconoce haber firmado un contrato en octubre del 2019 con la contratista militar estadounidense Silvercorp. 

 

La Operación Gedeón provocó numerosas interpretaciones y dejó preguntas sin responder. Al igual que sucedió el 30 de abril del 2019, cuando Juan Guaidó y Leopoldo López simularon la toma de una base militar en Caracas para activar un golpe, la confusión fue parte central de la escenografía.

Sin embargo, algo quedó claro en este caso: Juan José Rendón, quien se presenta como “responsable del comité de estrategia de Guaidó”, reconoce haber firmado un contrato en octubre del 2019 con la contratista militar estadounidense Silvercorp por un monto de 212 millones de dólares.

Ese contrato, publicado por el Washington Post , planteaba tres fases. En primer lugar, la preparación de quienes debían llevar adelante las acciones. Luego, la realización del “objetivo primario” que era “capturar/detener/remover a Nicolás Maduro, eliminar el régimen actual e instalar al presidente venezolano reconocido, Juan Guaidó”. Finalmente, la participación de Silvercorp en un período de 450 días -prolongable- de “restablecimiento de la estabilidad en el país”.

La “estabilización del país” significaba que la contratista militar sería parte del ataque y persecución de militares, “elementos no militares del mando y control del régimen anterior”, represiones, detenciones, el cumplimiento de toques de queda, controles de frontera, con autorización para “usar la fuerza, hasta e incluyendo la fuerza mortal, para eliminar la amenaza”.

Todo está escrito en un anexo de 41 páginas con precisiones sobre, por ejemplo, cuándo y cómo utilizar minas antipersonales M18A1 claymore, las cadenas de mando, las formas de pago, donde, en caso de “insolvencia en efectivo”, Silvercorp cobraría “en barriles de petróleo”.

Rendón reconoce haber armado y firmado ese contrato como parte del “gobierno de Guaidó”, y sostiene que era y es parte de sus tareas como “estratega” para lograr el “cese de la usurpación”, es decir el derrocamiento. Afirma que no hizo efectivo el contrato, pero el escenario planificado es una de las posibilidades sobre las que siguen trabajando -para lo cual consultaron con otras contratistas más.

Así, entre tantas hipótesis, mentiras e interpretaciones sobre la Operación Gedeón, queda claro un punto: existe un intento de capturar/asesinar a Maduro, los principales dirigentes del gobierno y perseguir al chavismo en sus diferentes niveles en un escenario que abre puertas a un enfrentamiento armado interno. Ese intento no se detendrá.

No es nuevo, pero, ahora tomó -nuevamente- forma pública, innegable, y llegó al punto en que un grupo de cerca de sesenta personas, ex integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, civiles y ex miembros de las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos que estuvieron en Irak y Afganistán, arribaron armas en mano a las costas del país.

No se trata de un hecho desconectado. La Operación se enmarca dentro del precio puesto por el Departamento de Justicia estadounidense a la cabeza de Maduro y Diosdado Cabello -otro objetivo militar marcado en el contrato- el bloqueo económico abiertamente reconocido, el anuncio de la pronta caída de Maduro realizada por la administración de Donald Trump, y una trama sostenida de este tipo de acciones encubiertas, relacionadas unas con las otras.

¿Cómo se gobierna en ese contexto? ¿Qué ingenierías de defensa son necesarias para evitar la ejecución de planes de esa naturaleza? ¿Cómo afecta al gobierno, la forma de gobernar y al conjunto de la política?

Es un escenario bélico, una excepcionalidad permanente que ha envuelto la dinámica política en lo últimos años. Se trata de una dialéctica de trincheras, un asalto continuado y un gobierno en permanente desmontaje de operaciones, sorteo de bloqueo, y aplicación de claves de la excepcionalidad a gran parte de la política.

La Operación Gedeón buscó quebrar este escenario, es decir lograr el derrocamiento con mercenarios a través de una acción que abriría las puertas a un posterior enfrentamiento armado. La figura de Gedeón, además de la religiosidad, remite a una táctica de guerra: un ataque nocturno en inferioridad numérica para sembrar confusión en las filas del enemigo.

La Operación fue derrotada, parcialmente. Quienes desembarcaron eran parte de un conjunto mayor: según los detenidos estadounidenses, Luke Denman y Airan Seth, el plan era tomar aeropuertos, para que, una vez capturado Maduro -en caso de secuestro y no de asesinato- aterrizara un avión para extraerlo. ¿De dónde vendrían los aviones? ¿Colombia, Estados Unidos?

Los hombres que llegaron eran parte de un plan mayor que no terminó. ¿Cómo seguirá? Es necesario leer con precisión las reacciones en Estados Unidos y dentro de la administración de Donald Trump que, como era predecible, negó toda participación y contestó con arrogancia y amenaza: “Si quisiera ir a Venezuela no lo haría en secreto, lo haría y no podrían hacer nada, no mandaría un grupo pequeño (…) sería un ejército, se llamaría una invasión”.

En cuanto a la dinámica nacional la ecuación es clara: la oposición enfrenta otro efecto derrota con sus consecuentes enfrentamientos, pérdidas de credibilidad y fuerza, y el gobierno envía un mensaje de fortaleza tanto a los sectores golpistas opositores como a potenciales traidores internos, y sostiene su unidad y mando.

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Pacientes de coronavirus en un hospital temporal convertido en un centro deportivo en Wuhan durante el mes febrero Xiao Yijiu/AP

Un grupo de vecinos críticos en la capital donde empezó a propagarse el coronavirus intentan organizarse para pedir respuestas. O al menos una disculpa

A principios de enero, Hu Aizhen, de 65 años, oyó hablar de un coronavirus nuevo que comenzaba a circular por la ciudad en la que vive, Wuhan. No se preocupó, las autoridades decían que no era contagioso. Siguió con su vida y organizó su celebración del Año Nuevo lunar a finales de mes.

Poco antes de que el gobierno decidiera confinar la ciudad, Hu desarrolló síntomas de neumonía. Tras días esperando y buscando un hospital, logró que le hicieran una prueba. Dio negativo pero se sabía que las pruebas no eran del todo precisas y sus síntomas eran evidentes. Dio igual. En seis hospitales diferentes se negaron a tratarla.

Hu, que siempre ha disfrutado de buena salud, se quedó durante 10 días en casa. No podía comer ni beber y su salud empeoraba. Cuando notó que cruzaba una línea roja, su hijo intentó llevarla a un hospital de otro distrito pero la policía se lo impidió. Siguiendo las normas del confinamiento, no podía salir de su zona. Su hijo, desesperado, gritó a los policías: "¿Acaso no sois personas?".

Cuando logró que la admitieran en un hospital, el 8 de febrero, a duras penas respiraba. Un médico ordenó que repitieran la prueba pero era demasiado tarde. Ya sólo recuperaría la consciencia durante un momento, pidiéndole agua a su hijo. Después, falleció.

Ahora, su hijo ha presentado una demanda contra el gobierno local de Wuhan, al que acusa de haber ocultado la gravedad del virus, entre otras cosas. The Guardian ha tenido acceso a la demanda, preparada por Funeng, una ONG con sede en la ciudad de Changsha, capital de Huan.

No está solo. Forma pare de un pequeño pero ya relevante grupo de ciudadanos que pide respuestas –al menos una disculpa- de las autoridades que tardaron en semanas en avisar a la población de la amenaza de un virus que se ha cobrado al menos 4.500 vidas en China, según el recuento oficial de su Gobierno.

Otras personas que han optado por la misma vía son, por ejemplo, un funcionario que demanda a la administración provincial de Hubei o una madre que pide castigar a varios funcionarios por limitarse a mirar mientras su hija de 24 años moría, víctima del virus. Un hijo que después de lograr que su madre, desvaneciéndose, llegara a un hospital en las afueras de Wuhan e ingresara en cuidados intensivos, fue a casa a recoger algo y no tuvo ni tiempo de regresar a llevárselo. Recibió una llamada del hospital que le anunciaba la muerte de su madre.

"Nada de esto habría sucedido si nos hubieran avisado. No tendría que haber muerto tanta gente", afirma uno de los parientes de personas fallecidas implicadas en la demanda. "Quiero una respuesta. Quiero que los responsables sean castigados de acuerdo con la ley", exige otro.

Un resentimiento eclipsado por la propaganda

A medida que la infección se expandía por China, cuando se llegó a un pico de transmisión con miles de casos confirmados cada día, el enfado entre la ciudadanía alcanzó niveles no vistos en décadas y plantearon una amenaza real al Gobierno del Partido Comunista. En febrero, cuando falleció el doctor Li Wenliang, que había filtrado las primeras noticias sobre el virus, los censores ya no eran capaces de frenar la marea de protestas que se extendía por la red. Fue un momento que algunos compararon con la muerte de Hu Yaobang, que precipitaría el derramamiento de sangre de 1989 tras las protestas de la Plaza de Tiananmen.

Poco más de dos meses después, ese resentimiento es mucho menos visible. Historias como la de Hu Aizhen han sido sustituidas por relatos positivos, los de un país unido para vencer al virus, que envía al resto del mundo los suministros que necesita y se enfrenta a los ataques malintencionados de Estados Unidos y otros países empeñados en culpar a Pekín por el estallido de la Covid-19.

Shi, activista en defensa de los derechos humanos que vive en la provincia de Hubei, de la que Wuhan es capital, dice que "la gente se deja llevar por la propaganda con facilidad. Una vez mejoró la situación provocada por la epidemia y la maquinaria propagandística echó a andar, han cambiado las tornas. Ahora la gente dice que el fuerte liderazgo mostrado por el partido es positivo".

Cuando la normalidad, aún con cierta lentitud, ya se instala de vuelta, las autoridades vigilan estrechamente a aquellos que puedan albergar resentimiento. Zhang Hai, de 50 años, que perdió a su padre por el virus en febrero, formaba parte de un grupo en WeChat en el que participan más de 100 personas que perdieron familiares por el virus.

A finales de marzo les dijeron que podrían recoger los restos de sus seres queridos de las funerarias. No podían juntarse más de cinco personas al mismo tiempo y tenían que ir acompañados por un representante del gobierno local. Zhang se negó a ir. Poco después, el administrador del grupo recibió un aviso de la policía y alguien borró el grupo. Zhang, que pide una disculpa del Gobierno, dice que  hay "muchas familias muy enfadas" y "ahora todo el mundo trata de ser muy cuidadoso".

Tan Jun, funcionario en Yichang, en la misma provincia de Hubei, presentó una demanda este mismo mes acusando al Gobierno regional de ocultar el brote del virus. La policía publicó una copia en línea. Tan confirmó la demanda pero prefirió no conceder una entrevista. Otros habitantes de Wuhan aseguraron a The Guardian  que la policía local los había intimidado y obligado a prometer que no hablarían.

En un artículo publicado en varias cuentas de WeChat, Tan dijo:"Hay que depurar responsabilidades. Como habitante de Hubei, creo que es necesario dar la cara y pedir al gobierno de Hubei que asuma su responsabilidad". El artículo fue borrado posteriormente.

El Gobierno central desvía la atención

El Gobierno central ha sustituido a algunos funcionarios locales. Quienes conocen el régimen saben que se trata de una vieja táctica para desviar las culpa del Gobierno central. Pero algunos ciudadanos creen que no es suficiente.

Wu, una mujer de 49 años que afirma haber contraído el virus en enero y no haber sido diagnosticada hasta marzo, dice que "eso no es asunción de responsabilidades sino un mero lavado de cara". En el hospital vio gente morir. incluso en la cama de al lado. Acaba de saber que una compañera de clase que se infectó al mismo tiempo que ella acaba de fallecer.

"Cuando estaba en cama pensando que podía morir pronto, me dije: ¿Cómo ha sucedido esto?", recuerda Wu, que demanda al hospital por no confirmar que era paciente de coronavirus cuando recibió el alta. "El común de los ciudadanos tiene un acceso limitado a información real. Confiamos en el Gobierno. Creemos en lo que dice".

La disidencia se expande por otros métodos. Docenas de tenderos en un centro comercial de Wuhan se manifestaron este mismo mes exigiendo rebajas en sus alquileres tras meses de cierre forzado. En Yingcheng, una ciudad al oeste de Wuhan, los habitantes en confinamiento protestaron contra los precios de la comida impuestos por el Gobierno. Uno de los manifestante ha sido, aparentemente, detenido.

Xie Yanyi, abogado defensor de los derechos humanos en Pekín, cree que "la gente ha despertado. No me cabe duda". Xie ha pedido información al Gobierno sobre el origen del virus y las razones de los retrasos a la hora de informar a la ciudadanía del brote. "Puede que no sean tantos, pero la Historia nos muestra que hay una minoría capaz de cambiarla".

La mayor parte de los habitantes de Wuhan están más tranquilos porque parece que lo peor de la epidemia ha pasado y ven que ahora son otros los países que luchan por contenerla. Los trabajadores esperan en fila en el exterior de algunos edificios para que les tomen muestras de tejido de la garganta y asegurar que no están infectados antes de regresar al trabajo.

En Hankou, un barrio frente al río, una pareja se besa ante el espectáculo que ofrecen los rascacielos y sus mensajes luminosos. Muchos de los habitantes de la ciudad dicen que están agradecidos por lo que el Gobierno ha hecho.

En opinión de Yan Zhanqing, cofundador de Funeng, las posibilidades de casos como el de Hu sean aceptados a trámite y lleguen a juicio son pocas. Es más probable que quienes han presentado las demandas reciban presiones y sufran intimidación. En algunos casos concretos podría reconocerse indemnizaciones económicas, una forma de disculpa.

"Los casos sirven para poner algo de presión sobre el Gobierno y que cada vez más gente sea consciente de que tiene derechos y el Gobierno tiene responsabilidades" explica Yan. "Es también un modo de documentar la historia, de que más gente conozca la verdad y no sólo la versión oficial de lo sucedido en Wuhan".

 Por Lily Kuo - Wuhan (China)

20/04/2020 - 21:56h

Traducido por Alberto Arce

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Noam Chomsky

Noam Chomsky nos atendió el miércoles 8 de abril desde su casa de Tucson (Arizona), donde se refugia con su esposa Valeria. Mantuvimos esta entrevista justo antes de que el senador Bernie Sanders anunciara la suspensión de su campaña para la candidatura del Partido Demócrata, lo que convertía al antiguo vicepresidente Joe Biden en el candidato al que se habrá de enfrentar Donald Trump en las elecciones de noviembre. Empecé preguntándole al profesor Chomsky acerca de lo que está ocurriendo ahora mismo en el contexto de las elecciones de 2020 y de lo que cree que va a ocurrir en noviembre.

Noam Chomsky: Si Trump resulta reelegido, el desastre es indescriptible. Significa que las políticas de estos últimos cuatro años, que han sido sumamente destructivas para la población estadounidense, para el mundo, se seguirán aplicando y probablemente se acelerarán. Lo que esto supondrá sólo para la salud es tremendamente grave. Ya mencioné los datos publicados por The Lancet. Irá a peor. Lo que supone para el medioambiente o la amenaza de una guerra nuclear, algo de lo que nadie habla, pero que es sumamente grave, es indescriptible.

Supongamos que Biden sale elegido. Diría que básicamente sería una continuación de Obama: nada espectacular, pero al menos no totalmente destructivo, y ofrecería oportunidades para que una sociedad organizada cambie lo que se está haciendo, ejerza presión.

Actualmente, con frecuencia se afirma que la campaña de Sanders ha sido un fracaso. Creo que es un error. Creo que ha sido un éxito extraordinario porque ha modificado por completo el escenario de debate y discusión. Cuestiones que eran inconcebibles hace un par de años ahora están en el foco de atención.

El peor delito que ha cometido, a ojos de las clases dirigentes, no es la política que propone, sino el hecho de que ha sido capaz de estimular movimientos populares que ya habían empezado a desarrollarse –Occupy, Black Lives Matter y muchos otros– y convertirlos en una corriente activista que no solo aparece cada dos años para presionar a un dirigente y se da media vuelta, sino que ejerce una presión constante, un activismo constante. Esto podría afectar a un gobierno de Biden. También significa, aunque solo se trate de una acción defensiva preventiva, que ha llegado el momento de lidiar con una crisis de gran magnitud.

Analicemos Medicare for All o la otra pieza principal del programa de Sanders, la educación universitaria gratuita. En todo el espectro de las corrientes ideológicas principales, incluso lo que llaman la izquierda dentro de dichas corrientes, las desaprueban porque las consideran demasiado radical para los estadounidenses. Pensemos en lo que esto significa. Es un ataque a la cultura y la sociedad estadounidenses, algo que se esperaría de un enemigo hostil. Esto significa que afirmar que deberíamos estar a la altura de países similares resulta demasiado radical. Todos tienen algún tipo de sistema nacional de salud, en la mayoría la educación superior es gratuita: los países con mejores resultados, como Finlandia, gratuita; Alemania, gratuita; nuestro vecino del sur, México, un país pobre, posee una educación superior de gran calidad, gratuita. Así que, para los estadounidenses, decir que deberíamos estar a la altura del resto del mundo se considera demasiado radical. Es un comentario asombroso. Como he dicho, es una crítica a Estados Unidos que se esperaría de un enemigo muy hostil.

Esta es la izquierda del espectro político. Lo cual indica que tenemos problemas sumamente graves. No es solo Trump. Él lo ha agravado todo aún más, pero los problemas son mucho más graves, como, por ejemplo, la catástrofe de los respiradores, que describí en su momento, basada en la lógica capitalista y con el mazazo extra de un gobierno ineficaz a la hora de lidiar con cualquier asunto. Esto va mucho más allá de Trump. Y tenemos que enfrentarnos a los hechos. Algunas personas lo hacen. Seguro que informaste –no lo recuerdo–,  probablemente informaste de que había que poner en marcha el Reloj del Apocalipsis en enero. ¿No?

Sí.

Fíjate en lo que ocurrió. Durante todo el mandato de Trump, el minutero del Reloj del Apocalipsis, el mejor indicador general de la situación del mundo, se acercó a la medianoche –el final–,  alcanzó el punto más alto de su historia. El pasado mes de enero, lo sobrepasó. Los analistas pasaron de los minutos a los segundos: cien segundos para alcanzar la medianoche, gracias a Donald Trump.

Y el Partido Republicano, que es monstruoso, ya no se puede calificar de partido político. Se limita a repetir, con vergüenza, todo lo que dice el amo. Carece absolutamente de integridad. Observarlo es increíble. Se ha rodeado de una colección de psicópatas que se limita a repetir con sumisión todo lo que dice. Un verdadero ataque a la democracia, junto con el ataque a la supervivencia de la humanidad... La guerra nuclear, aumentar la amenaza de una guerra nuclear, desmantelar el sistema de control de armas que, en cierto modo, nos ha protegido del desastre total... Observarlo es asombroso.

El mismo memorando que cité sobre el modo en que las políticas que estamos adoptando están arriesgando la supervivencia de la humanidad concluía argumentando que los bancos debían reducir su apoyo a los combustibles fósiles, en parte por las consecuencias para su reputación. La reputación de los bancos se está viendo perjudicada. ¿Y eso qué significa? Significa que los activistas los están presionando y tienen que conservar cierta reputación. Esa es una buena lección.

El Partido Republicano, que es monstruoso, ya no se puede calificar de partido político. Se limita a repetir, con vergüenza, todo lo que dice el amo

Y funciona. Hemos visto varios ejemplos muy llamativos. Por ejemplo, el Green New Deal. Hace un par de años era objeto de burla, si es que se llegaba a mencionar. Algún tipo de Green New Deal es esencial para la supervivencia de la humanidad. Ahora forma parte de todas las agendas. ¿A qué se debe? Al compromiso del activismo. Especialmente del Sunrise Movement, un grupo de jóvenes que llevaron a cabo acciones relevantes hasta el punto de llegar a los despachos del congreso. Recibieron el apoyo de Alexandria Ocasio-Cortez y otros jóvenes legisladores que llegaron a su cargo como parte de la oleada popular que se inspiró en Sanders: otro gran éxito. Ed Markey, senador por Massachusetts, se sumó a la causa. Ahora forma parte de la agenda legislativa. El siguiente paso es hacerlo viable para forzar su aprobación. Hay muy buenas ideas para lograrlo. Y esa es la forma de cambiar las cosas.

Si Biden alcanzara la presidencia, no sé si habría un gobierno absolutamente comprensivo, pero al menos sería abordable, se podría ejercer cierta presión. Y eso es muy importante. Si echamos un vistazo al estupendo historiador especializado en asuntos laborales –seguro que conoce a Erik Loomis, que ha estudiado los esfuerzos de la clase trabajadora para introducir cambios en la sociedad, en ocasiones en beneficio de los trabajadores, en ocasiones en beneficio de la sociedad en general–, presentó una idea muy interesante. Esos esfuerzos tenían éxito cuando había un gobierno tolerante o comprensivo, no cuando no lo había. Hay una gran diferencia –una de las muchas diferencias enormes entre Trump, el sociópata, y Biden, que es un poco vacuo– en poder presionar de un modo u otro. Es la elección más crucial de la historia de la humanidad, literalmente. Cuatro años más de Trump nos expondría a un grave problema. 

¿Cómo es posible que Estados Unidos, el país más rico del mundo, se haya convertido en el epicentro de la pandemia?

Los países han reaccionado de formas muy diversas, algunos con notable éxito, otros con más o menos éxito. Hay uno que ha tocado fondo. Nosotros. Estados Unidos es el único país importante que ni siquiera puede proporcionar datos a la Organización Mundial de la Salud porque es sumamente disfuncional.

Esto tiene un origen. Parte de dicho origen es un sistema sanitario vergonzoso, que sencillamente no está preparado para nada que se salga de lo normal. Simplemente no funciona. Esto se ha visto agravado por la presencia de una extraña colección de gánsteres de Washington que pareciera como si, de forma sistemática, hubieran adoptado todas las medidas posibles para hacerlo lo peor posible. Durante el mandato de Trump, estos últimos cuatro años, se han recortado sistemáticamente en todos los aspectos relacionados con la salud. El Pentágono progresa. La construcción de su muro progresa. Pero cualquier otra cosa –de hecho, cualquier cosa que pudiera beneficiar a la población en general– empeora, y en particular la sanidad.

Durante el mandato de Trump se han recortado sistemáticamente  todo lo relacionado con la salud. El Pentágono progresa. La construcción de su muro progresa. Pero cualquier otra cosa empeora, y en particular la sanidad

Algunos casos son casi surrealistas. Por ejemplo, en octubre, en un momento tremendamente oportuno, [Trump] canceló por completo un proyecto de la agencia para el Desarrollo de EE. UU. –se llamaba Predict– que trabajaba con países del Tercer Mundo y también en China, para tratar de detectar virus nuevos que podían convertirse en la pandemia prevista. Y de hecho desde entonces se preveía –al menos a partir de la epidemia del SARS en 2003–. De modo que tenemos una combinación de factores, algunos de ellos específicos de Estados Unidos.

Si queremos asegurarnos, o al menos tener la esperanza, de poder evitar nuevas pandemias –que es muy probable que lleguen y más graves que esta, en parte debido a la enorme y creciente amenaza del calentamiento global– tenemos que estudiar el origen de esta. Y es muy importante analizarlo detenidamente. De modo que, si echamos la vista atrás, los científicos llevan años prediciendo pandemias. La epidemia del SARS fue bastante grave. Se logró contener, fue el comienzo del desarrollo de las vacunas, pero nunca llegaron a la fase de prueba. Entonces ya se sabía que iba a ocurrir algo más y hubo otras epidemias.

Pero no basta con saberlo. Alguien tiene que coger el testigo y entregarse a ello. ¿Y quién puede hacerlo? Lo lógico sería que fueran las empresas farmacéuticas, pero no están interesadas. Siguen la buena lógica capitalista: las señales del mercado indican que prepararse para una catástrofe anticipada y prevista no genera beneficios. De modo que no les interesaba.

En ese momento, otra posibilidad es que el gobierno tome cartas en el asunto. Tengo edad suficiente para recordar que se puso fin al horror de la polio gracias a un proyecto que puso en marcha y financió el gobierno y que derivó en la vacuna de Salk, que era gratis, carecía de derechos de propiedad intelectual. Jonas Salk dijo que debía ser libre como el viento. Muy bien, se logró acabar con el horror de la polio, el horror del sarampión y otros. Pero el gobierno no ha podido tomar cartas en este asunto a causa de otro aspecto particular de la época moderna: la plaga neoliberal. Recordemos la alegre sonrisa de Ronald Reagan y su frasecilla que afirmaba que el gobierno es el problema, no la solución. De modo que el gobierno no puede intervenir.

Las farmacéuticas siguen la buena lógica capitalista: las señales del mercado indican que prepararse para una catástrofe anticipada y prevista no genera beneficios

Se han hecho esfuerzos, no obstante, para intentar prepararse para esto. Ahora mismo en Nueva York y otros lugares, médicos y enfermeras se ven obligados a tomar decisiones angustiosas sobre a quién matar –una decisión nada agradable– simplemente porque no tienen suficiente equipamiento. Y el obstáculo principal es la falta de respiradores, una enorme escasez de respiradores. Ahora bien, el gobierno de Obama se esforzó en intentar prepararse para esto. Y esto revela, de forma radical, el tipo de factores que nos conducen a la catástrofe. Contrataron a una pequeña empresa que estaba fabricando respiradores de gran calidad a bajo coste. La empresa fue adquirida por una más grande, Covidien, que fabrica respiradores sofisticados y caros. Y dejaron de lado el proyecto. Presumiblemente no querían que compitieran con los suyos, más costosos. Poco después, comunicaron al gobierno que querían rescindir el contrato. La razón era que no era suficientemente rentable, por lo que no se hicieron más respiradores.

Lo mismo ocurre con los hospitales. Los hospitales, según los programas neoliberales, se supone que tienen que ser rentables, es decir, no pueden tener capacidad de más, solo el suficiente número de camas para arreglárselas. Y de hecho, mucha gente, yo incluido, puede testificar que incluso los mejores hospitales han causado gran dolor y sufrimiento a los  pacientes, ya antes de que estallara esta pandemia, debido a este concepto de eficiencia bajo mínimos que maneja nuestro sistema sanitario privatizado con ánimo de lucro. Cuando algo se sale de lo normal, mala suerte. Y así funciona todo el sistema.

De modo que tenemos una combinación de la lógica capitalista, que es letal pero controlable, pero que es incontrolable siguiendo los programas neoliberales, que además dictan que el gobierno no puede intervenir y coger el testigo cuando el sector privado no lo hace.

Para más inri –y esto atañe específicamente a Estados Unidos– tenemos un espectáculo circense en Washington, un gobierno totalmente disfuncional, que está causando graves problemas. Y no es que no se supiera nada. Durante todo el mandato de Trump, incluso antes, se sabía que se avecinaba una pandemia. Su reacción fue reducir su prevención. Sorprendentemente, esta actitud continuó incluso después de que se manifestara la pandemia.

De modo que, el 10 de febrero, cuando ya era grave, Trump publicó sus presupuestos para el próximo año. Échenle un vistazo. El presupuesto mantiene el recorte de fondos del Centro para el Control de Enfermedades y demás instituciones gubernamentales responsables de la salud, sigue recortándolas. Aumenta la financiación de algunas cosas, como la producción de combustibles fósiles, concede nuevas subvenciones a las industrias de combustibles fósiles. Es decir, es como si el país sencillamente estuviera… Mejor dicho, el país sencillamente está gobernado por sociópatas.

Y la consecuencia, por tanto, es que reducimos los esfuerzos para lidiar con la pandemia que está tomando forma y aumentamos los esfuerzos por destruir el medioambiente –los esfuerzos en los que Estados Unidos, bajo el mandato de Trump, va a la cabeza en la carrera hacia el abismo. Ahora bien, hay que tener en cuenta que eso –obviamente– es muchísimo más grave que la amenaza del coronavirus. Y es nocivo y grave, en particular en Estados Unidos, pero de algún modo nos recuperaremos, a un precio muy alto. No nos recuperaremos del derretimiento de las placas de hielo polar, que está derivando en un efecto retroactivo, bien conocido, que va en aumento: a medida que se derriten, disminuye la superficie reflectante y aumenta la absorción en los mares oscuros. El calentamiento que provoca el derretimiento aumenta. Y solo es uno de los factores que nos lleva a la destrucción, a menos que hagamos algo al respecto.

Estados Unidos, sencillamente, está gobernado por sociópatas

Y no es ningún secreto. Recientemente, por ejemplo, hace un par de semanas, se filtró algo muy interesante, un memorando de JPMorgan Chase, el banco más importante de Estados Unidos, que advertía de que, según sus propias palabras, “la supervivencia de la humanidad está en peligro si continuamos nuestro camino actual”, que incluía la financiación de las industrias de combustibles fósiles por parte del propio banco; es decir, estamos poniendo en peligro la supervivencia de la humanidad. Cualquiera que tenga los ojos abiertos en el gobierno de Trump es perfectamente consciente de ello. Es difícil encontrar palabras para calificarlo.

(...) Trump está desesperado por encontrar un chivo expiatorio al que culpar por sus espeluznantes errores e incompetencia. El más reciente es la Organización Mundial de la Salud, el ataque a China. El responsable siempre es otro.

Sin embargo, es sencillo, los hechos son muy claros. El pasado mes de diciembre China informó rápidamente a la Organización Mundial de la Salud de que se encontraban con pacientes con síntomas similares a la neumonía de etiología desconocida. No sabían qué era. Aproximadamente una semana después, el 7 de enero, comunicaron a la Organización Mundial de la Salud, la comunidad científica internacional, que los científicos chinos habían descubierto el origen: un coronavirus parecido al virus del SARS. Habían identificado la secuencia, el genoma. Estaban proporcionando la información al mundo.

Los servicios de inteligencia de Estados Unidos eran perfectamente conscientes de ello. Durante los meses de enero y febrero intentaron que alguien en la Casa Blanca prestara atención a la llegada de una grave pandemia. Sencillamente, nadie les escuchaba. Trump estaba fuera jugando al golf o tal vez escuchando o comprobando sus índices de audiencia en televisión. Ayer supimos que a finales de enero, un funcionario de alto nivel, muy cercano al gobierno, Peter Navarro, había enviado un mensaje muy contundente a la Casa Blanca afirmando que se trataba de un peligro real. Pero ni siquiera él tuvo éxito.

Noam, usted menciona a Peter Navarro, delegado de comercio, que envió un memorando –acaba de publicarse en The New York Times– a finales de enero advirtiendo de que con el coronavirus podían morir aproximadamente un millón de personas. Y la reacción de Trump en ese contexto fue prohibir los viajes desde China, no actuar en consecuencia, que era asegurarse de que Estados Unidos tenía los test adecuados y los EPIs, el equipo de protección individual, que los médicos, enfermeras, el personal de limpieza de los hospitales necesitaban para sobrevivir, tratar a los pacientes y ayudarles a ellos a sobrevivir. Y ha salido a la luz que las agencias de inteligencia, en ese momento, incluso antes que Navarro, estaban advirtiendo a Trump. Si pudiéramos retroceder a hace dos años, cuando disolvió la unidad para pandemias dentro del Consejo Nacional de Seguridad, pongamos cuando estaba en China departiendo acerca de gastar dinero en bombas o un muro, que le dijeran: “Señor, también tiene que fijarse en lo que está ocurriendo aquí”. Y esa unidad, la unidad para pandemias, no solo se ocupa de cómo procedemos en Estados Unidos, sino que también se asegura –tal y como hace el Centro de Control de Enfermedades (CDC) y otros organismos del gobierno de Estados Unidos– de enviar científicos a otros países, como China, para investigar y ayudar a otros países, porque cuando se trata de una pandemia tenemos que ir todos a una. De modo que, ¿podría hablarnos de estas advertencias y por qué los test y los equipos de protección individual son tan importantes?

Hay que recordar que esa actitud continuó incluso después de que la pandemia estuviera presente. Ahora bien, la propuesta presupuestaria es asombrosa. Se hace el 10 de febrero, con la pandemia muy avanzada. Trump recorta aún más los materiales gubernamentales relativos a la salud para seguir atacando. Estaban en el patíbulo, al igual que durante todo su mandato.

De hecho, las imágenes que has mostrado antes son parte de una estrategia muy inteligente. Independientemente de que sea algo planeado a conciencia o simplemente intuitivo, eso no lo sé. Pero seguir la pauta de hacer una afirmación, contradecirla mañana y salir con algo nuevo al día siguiente es realmente brillante. Significa que lo van a justificar. Pase lo que pase, lo habrá dicho. Si disparas flechas al azar, alguna dará en el blanco. Y la técnica que emplea con el altavoz de Fox y una base de admiradores que solo sintonizan la Fox, Limbaugh, etc., simplemente van a escoger lo que resultó ser cierto y dirán: “Miren a nuestro maravilloso presidente, el mejor presidente de la historia, nuestro salvador, lo supo desde el principio como muestran sus declaraciones”. No falla.

Se asemeja mucho a la técnica de fabricar mentiras constantemente. Ya sabemos cómo funcionan, no hace falta insistir en el tema. Los diligentes verificadores de informaciones llevan la cuenta. Creo que hasta ahora hay detectadas unas 20.000. Y mientras Trump se muere de la risa. Es perfecto. No paras de decir mentiras y lo que ocurre es que el concepto de verdad simplemente desaparece. 

En un fragmento del The Daily Show, de Trevor Noah, que se llama “Homenaje a los estúpidos heroescépticos de la pandemia del coronavirus”, aparecen varios miembros de los medios de comunicación de derechas, como Sean Hannity, Rush Limbaugh, Tomi Lahren y otros, así como congresistas republicanos y miembros del gobierno de Trump, minimizando o burlándose de la pandemia del coronavirus. Empieza el 24 de febrero y termina con Donald Trump el 17 de marzo y Hannity el 18 de marzo diciendo que ellos siempre se habían tomado la pandemia en serio.  De modo que, cuando usted escucha las noticias de Fox News –que no es un canal cualquiera, es la gente con la que se comunica el presidente Trump. Tal vez sean sus consejeros, porque continuamente le quitaron hierro a la situación–, ¿considera que el presidente Trump es responsable? ¿Diría que tiene las manos manchadas de sangre?

No hay duda. Trump hace una declaración disparatada. Después es amplificada por el altavoz de Fox News. Al día siguiente dice lo contrario. Se hacen eco; el altavoz lo amplifica. Hay que fijarse en el tono, el tono del reportaje es interesante. Es de una confianza absoluta, no lo que cualquier persona sensata y en su sano juicio diría: “No lo sabemos con certeza. Hay mucha incertidumbre. Hoy las cosas están así”. Nada por el estilo. Confianza absoluta. Independientemente de lo que nuestro querido líder diga, lo amplificamos. Y es un diálogo interesante. Amplifican lo que dice. Sean Hannity dice: “Es la mejor maniobra que se ha hecho en la historia universal”. Y a la mañana siguiente, Trump sintoniza Fox & Friends y escucha lo que se ha dicho. Se convierte en su reflexión del día. Es una interacción, Murdoch y Trump se preparan literalmente para intentar destrozar el país y destrozar el mundo, porque en el fondo, no debemos olvidarlo, hay una amenaza muchísimo mayor, que cada vez está más cerca, mientras Trump se abre camino hacia la destrucción.

Recibe ayuda. Así, en el hemisferio sur, bien abajo, hay otro loco, Jair Bolsonaro, que rivaliza con Trump para ver quién puede ser el peor criminal del planeta. Le está diciendo a los brasileños: “Esto no es nada. Solo es un resfriado. Los brasileños no contraemos virus. Somos inmunes”. Su ministro de Sanidad y otros funcionarios están intentando intervenir y decir: “Esto es muy serio”. Muchos gobernadores, afortunadamente, están ignorando lo que dice. Pero Brasil se enfrenta a una terrible crisis. De hecho ha llegado hasta el punto de que en las favelas, los barrios pobres de Río, donde el gobierno no hace nada por la gente, otros han intervenido para, en la medida de lo posible, imponer restricciones sensatas bajo esas miserables condiciones. ¿Quién? Las bandas criminales. Las bandas criminales que torturan a la población han intervenido para intentar imponer normas sanitarias. La población indígena se enfrenta prácticamente a un genocidio, lo cual no le importaría a Bolsonaro porque, en cualquier caso, cree que no deberían estar allí. Entretanto, mientras todo esto ocurre, se publican artículos científicos advirtiendo de que en 15 años el Amazonas pasará de ser un sumidero neto de carbono a un emisor neto de CO2. Algo devastador para Brasil –de hecho, para el mundo entero.

La población indígena se enfrenta prácticamente a un genocidio, lo cual no le importaría a Bolsonaro porque, en cualquier caso, cree que no deberían estar allí

De modo que tenemos al llamado Coloso del Norte en manos de unos sociópatas, que están haciendo todo lo que pueden para perjudicar al país y al mundo. Y al llamado Coloso del Sur que, a su manera, está haciendo lo mismo. Sigo la situación de cerca porque mi esposa Valeria es brasileña y me mantiene al día con las noticias que están apareciendo en Brasil. Y, sencillamente, es asombroso.

Sin embargo, mientras tanto, hay países que están reaccionando con sensatez. De modo que, en cuanto empezaron a llegar las noticias de China –y hubo muchas enseguida, al contrario de lo que se está diciendo– los países de la periferia de China empezaron a reaccionar –Taiwán, Corea del Sur, Singapur–  de una manera bastante efectiva. Algunos de ellos lo tienen básicamente bajo control. Nueva Zelanda aparentemente ha contenido el coronavirus, tal vez casi por completo, con un confinamiento inmediato durante un par de semanas, y parece que está a punto de eliminarlo. En Europa, la mayor parte de los países vacilaron, pero algunos, los mejor organizados, actuaron enseguida. Es muy llamativo. Sería muy útil para los estadounidenses que compararan los desvaríos de Trump con las informaciones y declaraciones sobrias y objetivas de la canciller alemana Angela Merkel dirigidas a la población alemana, describiendo exactamente lo que está ocurriendo y lo que hay que hacer.

Quería preguntarte, mientras conversas con nosotros desde tu casa de Tucson, Arizona, donde estás confinado porque estamos en medio de esta pandemia para evitar la propagación y para protegerte a ti mismo y a tu familia: ¿Qué te da esperanza?

He de decir que sigo un régimen estricto porque mi esposa Valeria está al mando y yo sigo sus órdenes. De modo que Valeria y yo estamos aislados.

Pero lo que me da esperanza son las iniciativas que están adoptando sectores populares por todo el mundo, muchos de ellos. Algunas cosas que están pasando son verdaderamente motivadoras. Por ejemplo los médicos y enfermeros que están trabajando sin descanso bajo unas condiciones sumamente peligrosas, carentes –especialmente en Estados Unidos– del mínimo apoyo, viéndose obligados a tomar unas decisiones angustiosas sobre a quién matar mañana. Pero lo están haciendo. Se trata de un tributo ejemplar a los recursos del espíritu humano, un modelo de lo que se puede hacer, junto con los movimientos populares, los pasos para crear una Internacional Progresista. Son señales muy positivas.

Sin embargo, si nos remontamos a la historia reciente, ha habido épocas en que la situación parecía verdaderamente imposible y desesperada. Pienso en mi infancia, a finales de la década de 1930 y comienzo de la de 1940. Parecía que el ascenso del azote nazi era inexorable, victoria tras victoria. Parecía que era imparable. Fue la invención más espeluznante de la historia de la humanidad. Resulta que –entonces yo lo desconocía– los estrategas de EE. UU. esperaban que durante la posguerra el mundo se dividiera entre un mundo controlado por EE. UU. y otro controlado por Alemania, incluida toda Eurasia: una idea horripilante. Y se superó. Ha habido otros movimientos en defensa de los derechos civiles: el joven movimiento Freedom Riders que se manifestó en Alabama para animar a los granjeros negros a que fueran a votar, a pesar de la grave amenaza de muerte que se cernía sobre ellos y sobre los propios manifestantes. Son algunos ejemplos de lo que los humanos son capaces de hacer y han hecho. Y hoy en día vemos muchas señales: esa es la base de la esperanza.

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Por Amy Goodman (Democracy Now) 19/04/2020

Esta entrevista se emitió en Democracy Now.

Traducción de Paloma Farré.

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Amy Goodman (Democracy Now)

Publicado enInternacional
Omar Rincón: "Este virus no es un partido de fútbol"

El experto en comunicación alerta sobre el tratamiento mediático de la pandemia

 

“El virus vive feliz en los medios”, dice el experto en comunicación colombiano Omar Rincón. Y recomienda a los medios, entre otras cosas, “recordar que este virus no es un partido de fútbol, que cada enfermo no es un gol, que cada decisión de los gobiernos no es un cántico de barrabrava. Menos es más, pero un menos con conciencia social y responsabilidad democrática”.

Rincón es ensayista, periodista, profesor universitario, crítico de televisión y autor audiovisual. Es asiduo visitante de Argentina, adonde viene a dictar clases, escribir o desarrollar distintos proyectos de comunicación. La última vez estuvo en febrero, para grabar las conferencias que irán en el Diploma virtual sobre medios digitales y educación, que empieza en mayo, impulsado en forma conjunta por la Universidad Pedagógica Nacional (UNiPE) y la Oficina en Buenos Aires de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

--¿Cómo analiza el tratamiento mediático del coronavirus?

--Dos perlas: “En Caracol Televisión (el canal número uno en rating en Colombia y que duplicó su sintonía en tiempos de esta “cosa”) lo más importante es la gente y su salud”, dicen y agregan que “garantizamos la mejor y más responsable información en tiempo real”. Y para hacerlo nos cuentan esas noticias terroríficas del coronavirus con un dejo de emoción futbolera: cada contagiado es un gol que se narra, cada comentarista es un fanático que inventa análisis, el árbitro es un gobierno que mete más miedo y todos somos barras bravas dispuestas a linchar o reír. Y todo en directo y en vivo: no hay pausa, ni reflexión, ni esperanza, ni humor, ni ambigüedad: y otro virusiado, gol y goool y gooolll. Así esta “cosa” se convierte en miedo mediático ya que nos dice que el mundo real-real es una amenaza, luego mejor quedarnos en casa y como no hay fútbol y deportes, y las telenovelas y realities aburren, mejor ser espectadores de las miserias humanas y políticas de los otros. Así creamos el comportamiento perfecto: estamos en casa viendo la tele porque el afuera real es amenazante, sobre todo porque los humanoides son poco confiables en sus cuerpos.

--¿Qué deberían hacer los medios y el periodismo para informar sobre este virus?

--Reportear, no analizar. Ojo con los títulos. No se trata de un gol, no se cuenta cada “viruseado” como un gol patrio, no se comunica cada miedo con la emoción del hincha. Más que nunca se necesita y exige contexto. Contexto, antes que el directo, el envío primero es el contexto, sin contexto no hay sentido. Hacer periodismo tutorial: más que informar primero, se debe hacer periodismo lento, comprensible y explicativo. Un tutorial que desactive los miedos y active al ciudadano. No se trata de producir terror, sino de colaborar en la generación de confianza. Periodismo lento: no al directo, al en vivo, a la alarma. Sí al pausar, tener datos, verificar los datos, evitar a los expertos opinólogos, ganar el criterio. Esto significa renunciar al periodismo de “todo por un clic” para hacer el periodismo que provee criterio. Menos es más: recordar que este virus no es un partido de fútbol, que cada enfermo no es un gol, que cada decisión de los gobiernos no es un cántico de barra brava. Menos es más, pero un menos con conciencia social y más responsabilidad democrática.

--El diplomado sobre medios digitales y educación en el que usted dará conferencias fue propuesto antes de la pandemia y la cuarentena, ahora parece tener un nuevo sentido.

--Creo que la sociedad compró el discurso digital en todo el mundo y sin ideología. Todos quieren cerrar la brecha digital, todos quieren conectar a todos los ciudadanos con internet, suponen que internet va a liberar al mundo. Y henos aquí viviendo en modo remoto y conectados vía digital. Las empresas de tecnología hacen buen negocio y deciden el modelo de sociedad que nos toca en destino: una de vigilancia y control con ciudadanos conectados y dóciles en sus casas. En este contexto, reflexionar crítica y productivamente sobre los mundos digitales en la educación es urgente: la tecnología no resuelve todo, solo el conectarse; la educación pone las ideas, el humanismo y los rituales cuerpo a cuerpo.

--Marshall Mcluhan...

--Otra vez hemos vuelto a tener el mismo sueño colectivo que hemos tenido desde siempre. Vivimos creyendo que la solución del mundo viene de afuera y hoy las tecnologías incentivan este humo. Hay mucho humo digital y no es de izquierda, ni de derecha. Todos lo aplican idéntico. Las universidades y la educación viven comprando tecnología y creen que con eso transforman el mundo, cuando en realidad le estamos regalando los datos de profesores y estudiantes para que nos vigilen y controlen mejor. Por eso, es clave pensar la relación de medios digitales y educación. Y para hacerlo debe volver a hacer lo que siempre ha hecho, generando conciencia crítica. No comprar el humo pero tampoco ser apocalíptico. Comenzar a dialogar entre culturas modernas con culturas digitales. Por ejemplo, hay cosas clarísimas que están funcionando. Una, como dice Alessandro Baricco en The Game, está clarísimo que la revolución digital existe, está pasando, la estamos habitando: es una nueva experiencia cultural. Eso implica cosas totalmente novedosas de ecosistema que tenemos que empezar a comprender. No podemos seguir diciendo que es más de lo mismo, que fue lo que pasó con la televisión, que fue lo que pasó con la radio, no sigamos diciendo lo mismo. Todo el mundo quiere normalizar esto; no, es nuevo, es una nueva experiencia cultural y política. ¿Cómo la habitamos? Ahí la pregunta por la educación es de las más cuestionadas.

Una segunda cosa es que viene con un cambio de experiencia cultural. Entonces, habitamos la coolture, ya no la cultura. Dejamos de ser modernos, de pensar desde la profundidad, desde la complejidad, desde las preguntas densas para pasar a una sociedad que se piensa más desde estilos de vida, de andar en la superficie, de generar experiencias cool. Entonces la propuesta es que no es que una cosa aparece y otra desaparece, sino que tenemos poner en diálogo intercultural a Jurasic Park con The walking dead, a la educación con los zombies, pero en diálogo, no en imposición autoritaria de contenidos o saberes o prácticas.

--En las escuelas todavía ni siquiera saben qué hacer con los celulares.

--Es que el problema está planteado desde los aparatos. Pasaba con la televisión. La televisión no entraba al aula, sino que estaba guardada en un salón aparte. Ahora los celulares, el computador, la tablet, las redes digitales, los videojuegos quedan guardados y no entran al aula de clase. No entra el aparato pero el sujeto ya viene con los nuevos consumos culturales y los nuevos saberes, no los puedes dejar afuera.

La segunda opción es domesticarlo, entonces, lo mete al aula de clase pero lo aburre profundamente porque le quita todo lo que tiene de juguetón, de divertido y lo vuelve superaburrido. La tercera fórmula es asumir que eso entre como es y comenzar a entenderlo como textos, pretextos, contextos del proceso educativo. Creo que el mayor susto que tiene el maestro con eso es que viene con un nuevo concepto, viene con la lógica del juego. Y es triste que la educación se resista, no sé cuándo perdió esa lógica. El aula escolar expulsó al juego de la educación, originalmente la educación era un juego.

Entonces, el mundo digital trae al presente una cosa viejísima que es que a la educación se va a jugar y eso creo que al maestro le da mucho susto. El maestro tiene que aceptar que ya perdimos la capacidad cognitiva de mediador, que perdimos la autoridad de oráculos que teníamos, tenemos que asumir la revolución digital sin perder el estilo humanista.

--Qué difícil.

--Si le preguntas a cualquier persona, todos tienen un maestro al que adoran. El maestro que motivaba, que incentivaba, que jugaba, que imaginaba, que experimentaba. De pronto, los maestros nos quedamos con la autoridad, el currículum, la didáctica, la pedagogía, lo aburrido, y expulsamos lo que siempre hemos sido... los contadores de historias sobre el conocimiento inscrito en la sociedad, la vida y el territorio

--¿Pero todo tiene que ser divertido?

--El problema no es solamente divertir. Hay juegos que son serios. Jugar implica estrategia, criterios, pensar. No es que se vuelva todo divertido. Lo que sí tiene que pasar es que te dé criterio para la vida. Yo no tengo que aprender cosas a las que no les encuentro sentido.

--Esa es la gran pregunta de los chicos de todos los tiempos, ¿qué sentido tiene estudiar esto?

--Tienen que darme criterios. Entonces ¿por qué tengo que aprender a escribir y a leer? Porque tiene que aprender. Nooo. Por ejemplo, escribir aunque sea con faltas de ortografías es para contar historias y si cuentas historias seduces al mundo, a sus amigos, a los afectos... No es la ortografía, es el contar. Me sirve para de pronto inventar mundos. Los maestros tenemos la obligación de decirles a los estudiantes para qué le sirven los conocimientos que estamos aportando, qué experiencias van a vivir con los saberes que enseñamos. Y es un rol muy interesante.

--Cuestiona la educación en general más allá de las tecnologías. Creo que eso pasa con algunos profesores muy puntuales.

--De acuerdo. Yo creo que hay mucho profesor y maestro de maravilla, pero no sabemos. Y eso ha hecho que juzguemos al sistema educativo injustamente. Estamos juzgando al sistema educativo a partir de lo que han construido los medios de información sobre el maestro, que es feo, mal vestido, de mal gusto, no quiere trabajar y lo único que hace es pedir más salario. Esa es la construcción TN y de todos los noticieros del mundo. El maestro como una figura desagradable, anacrónica, totalmente prescindible en la sociedad. Frente a esto tenemos a los vendedores de humo digital, emprendedores, que además nunca fueron a la universidad. Y nos dicen: un celular cambia el mundo, te convierte en emprendedor. Frente a esa falsa figura informativa tenemos la figura de la ficción, donde los maestros son lo máximo, son lo que necesitamos, crean mundo. Y en la mitad tenemos la vida cotidiana. Todos los ciudadanos hablan pésimo de la educación pero no saben qué hacer sin la educación, no saben qué hacer con sus hijos, no saben dónde dejarlos. La sociedad le ha descargado toda la necesidad de vida a la escuela, pero no le colabora. Los políticos se lavan las manos y no dan presupuesto. Los medios se lavan las manos de la mala imagen que producen. La institución escolar se lava las manos: no tenemos plata, no tenemos esto. Es complejo. Entonces ahora llega lo digital y dicen: solucionado el problema, lo digital soluciona los malos maestros. Y no es cierto. Lo digital no soluciona nada sin un ecosistema cultural y educativo que aporte. El segundo problema es que la institución educativa es absolutamente conservadora y clásica y eso nunca se ha podido transformar. Usted mete cualquier tecnología y la mete al colegio...

--Y la hace aburrida...

--Y conservadora.

--¿Qué hay que hacer?

--Transformar todo el ecosistema. Eso cuesta dinero y el Estado prefiere invertir dinero en tabletas que en el factor humano. Por ejemplo, hoy en día las clases deberían ser hechas por dos o tres profesores en colectivo para que haya saberes integrados. Eso sería la convergencia desde la docencia, en la sociedad digital lo más importante es el acompañante, tutor, guía, como quieran llamarlo. El profesor hoy no tiene que enseñar nada, los conocimientos están en todas partes. Pero sí necesitamos sujetos que den criterios, que motiven, que contextualicen, que generen ecosistema de saberes. Pero esas conexiones no son automáticas. Las conexiones se las estamos dejando al mercado. La convergencia en los modos de construir los ambientes de aprendizaje triplicaría el precio de los docentes.

--En este contexto ¿cuál debería ser el rol de los medios públicos?

--La primera función de los medios públicos sería generar ciudadanía celebrity. O sea, convertir a cada ciudadano en la estrella de sus pantallas.

--¿Eso no sería copiar el modelo privado?

--No, porque el mercado convierte al ciudadano en protagonista muy pocas veces. Son las estrellas de la farándula las que hablan y cuando aparece el ciudadano es como “pone problemas”, como el que mata.

--O la víctima...

--O cuando es periodista, el que es denuncista... entonces en mi barrio todo es problema, nunca aparece un ciudadano creativo, propositivo, actor de su historia. No aparece el ciudadano que cocina rico, que baila rico, que es famoso en su comunidad. Ese ciudadano que mantuvo a este país durante los cuatro años de macrismo, que resistió como nunca, no aparece en los medios. Eso para mí sería lo mejor que tiene que hacer la televisión y los medios públicos. Después tiene que haber medios bien hechos, ojalá no tanto documental, más ficción, otros formatos que celebren la diversidad cultural de una sociedad.

--¿Todavía es importante la televisión?

--A la televisión la han vivido matando. Y la gente que la mata es gente que nunca ha sido capaz de ver televisión siquiera.

--Pero los y las adolescentes, por ejemplo, nunca miraron TV ni leyeron un diario.

--Sí, pero hoy en día la televisión es un virus que se toma todo. La televisión nunca pelea, se acomoda a lo que sea. Primero tomó al cine y lo hizo hacer cine estilo televisión. Ahora los periódicos empezaron a hacer periódicos que parecen televisión. Aparece Youtube, la gran liberación, y la TV obliga a que youtube haga televisión, youtube es televisión hasta en la publicidad que interrumpe losa programas, tiene control de desnudos, control de sexo y violencia igual que la televisión. El streaming de Facebook es la primera televisión que existió, el directo. La televisión toma todo.

--Es lo audiovisual...

--A eso voy. Es que no triunfa el audiovisual de alta calidad cinematográfica, triunfa el audiovisual televisivo. Y eso hace que hoy el joven no sepa que lo que está viendo es televisión pero lo que está viendo es televisión. La televisión mutó hacia un entretenimiento audiovisual expandido. Se tomó todas las pantallas bajo el concepto de entretenimiento y expande las pantallas. Todo tiene los principios de la televisión, no tiene los principios del cine ni de lo digital. La televisión popular, la abierta, seguirá viviendo en cosas como transmitiendo eventos en directo. El directo sigue siendo el reino de la televisión. Transmitiendo espectáculos deportivos, musicales, entretenimiento popular como la telenovela, los realitys, los programas musicales. Además tiene la otra virtud de los formatos más clásicos como los concursos. Lo que para mí está muerto es el cable. Con internet y con plataformas veo en el dispositivo que quiera y a la hora que quiera, no debo esperar al cable.

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