ortada del libro que saldrá este viernes a la venta (ya es primer lugar en Amazon) y que ha sacudido a la Casa Blanca por ofrecer la imagen de una presidencia de Donald Trump disfuncional y caótica

 

Nueva York.

Donald Trump está intentando suprimir la publicación de un libro que ofrece la imagen de una presidencia disfuncional y caótica, volumen que ha sacudido a la Casa Blanca aun antes de salir a la venta, mientras el magnate ofrece regalos al sector petrolero, procede con la desregulación del sector privado e intensifica el conflicto con Pakistán.

Esta mañana un abogado de Trump envió cartas al autor y al director de la editorial del libro Fire and Fury: Inside the Trump White House, solicitando cesar y desistir de publicar el libro y/o fragmentos, y exigiendo una disculpa por las afirmaciones falsas contra el presidente, con la amenaza de demandarlos y solicitar compensaciones monetarias por daños.

En respuesta, la editorial, Henry Holt & Co, y el autor Michael Wolff, adelantaron la puesta en venta del libro para este viernes. Lo pueden comprar (y leer) mañana. Gracias, Sr. Presidente, tuiteó Wolff (el libro ya ocupa el primer lugar en Amazon).

Algunos extractos ya fueron difundidos y han ocupado las primeras planas (primero en The Guardian), lo cual ha provocado la ira de Trump.

El libro, que estaba programado para salir a la venta la próxima semana, cita extensamente al ex jefe de estrategia política y asesor íntimo de Trump, Steve Bannon, quien calificó de traición la reunión del hijo de Trump y su yerno Jared Kushner con funcionarios rusos durante la campaña en 2016, sugirió que seguramente estos rusos se vieron también con el entonces candidato y pronostica que Donald júnior y Kushner serán acusados de lavado de dinero y otros delitos al concluir la investigación federal sobre la posible colusión rusa con la campaña de Trump.

En respuesta, el miércoles Trump fustigó en una declaración a su viejo asesor y afirmó: nunca tuvo nada que ver conmigo o mi presidencia, y remató: ha perdido la razón. Este jueves, se envió la demanda para frenar la publicación del libro que la Casa Blanca acusa de estar repleto de falsedades y engaños. El abogado que Trump contrató para este caso es Charles Arder, prominente en casos de libelo, quien hasta hace poco representaba al productor de cine Harvey Weinstein, quien cayó en desgracia cuando decenas de mujeres lo denunciaron tras décadas de abuso sexual.

Algunos fragmentos del libro ofrecen un vistazo que oscila entre una telenovela de segunda, cruzada con una versión de secundaria de Juego de Tronos, protagonizada por un presidente patético y su corte aún peor. Entre algunos otros puntos –más allá de lo de Bannon– que se han divulgado:

El presidente es calificado en el libro de idiota, tonto de mierda e imbécil de la chingada por algunos de sus principales asesores y funcionarios, y hasta algunos amigos cercanos. Cita a un amigo multimillonario del presidente que declara que Trump no sólo está loco, es estúpido.

Bannon y la hija de Trump, Ivanka, y su esposo Kushner, constantemente intercambiaban insultos en reuniones con el presidente.

Ivanka deseaba ser la primera presidenta del país; Bannon también pensaba llegar a la Casa Blanca.

Melania Trump estaba llorando y no eran lágrimas de felicidad tras el triunfo el día de las elecciones.

Trump duerme solo en una recámara separada, y ordenó que nadie tocara su cepillo dental (parte de su paranoia de que será envenenado).

Trump no tenía idea de que ganaría la elección y no mostró ningún interés en prepararse para ser presidente. Wolff escribe que “Trump no leía (...) si algo estaba impreso era igual a que no existiera. Algunos creían que en la práctica él no era más que un semialfabeto (...) No sólo no leía, no escuchaba”.

En su artículo en el Hollywood Reporter esta semana, Wolff afirmó que después de entrevistar y observar al equipo de Trump a lo largo de casi un año, es que “todos –el 100 por ciento– llegaron a creer que él (Trump) era incapaz de funcionar en su chamba”.

Wolff, periodista veterano que ha escrito para varias revistas, periódicos y una biografía de Rupert Murdoch, señala que sus fuentes incluyeron no sólo a Bannon, sino al propio presidente y a la mayoría de su personal de alto rango.

Una amplia gama de Washington está siguiendo este nuevo episodio que sólo ha alimentado la sospecha de que hay problemas mentales en la Casa Blanca. De hecho, la vocera Sarah Sanders tuvo que responder este jueves a esa cada vez más amplia sensación, al afirmar que las preguntas sobre la salud mental del presidente son vergonzosas y ridículas.

Esto no es normal. Una república bananera estaría avergonzada, tuiteó el columnista Nicholas Kristof, del New York Times, en referencia a la respuesta de la Casa Blanca al tema del libro.

 

Euforia en Wall Street

 

En otros frentes, el gobierno de Trump suspendió hoy casi toda la asistencia de seguridad a Pakistán por lo que, afirmó, es su falta de actuar más contra agrupaciones terroristas. El monto congelado podría ser de más de mil millones de dólares, aunque no se precisó la cifra. Washington ha otorgado más de 30 mil millones a Pakistán en los pasados 15 años.

En el frente interno, ante el abierto júbilo de dueños de empresas energéticas, el gobierno de Trump anunció que permitirá la perforación petrolera en casi todas las aguas territoriales de Estados Unidos, otorgando acceso a millones de hectáreas –antes protegidas– en las costas de California, el Ártico y parte de la costa del Atlántico. La decisión anula la prohibición sobre estas actividades impuesta durante el gobierno de Barack Obama, y con ello parte clave de su legado ambiental.

Aparentemente, la salud mental presidencial aún no preocupa a Wall Street, y ante la continuación de la desregulación del sector privado, la reducción de impuestos sobre empresas y mega-ricos, así como regalos como la apertura de territorios marítimos para el sector petrolero, la Bolsa sigue registrando su alto grado de satisfacción con el índice Dow Jones superando los 25 mil puntos por primera vez en sus 132 años de historia.

 

Contra la mariguana

 

Para acabar, el procurador general Jeff Sessions revirtió la política implementada durante el gobierno anterior de no intervención en asuntos de comercio de mariguana en estados que han legalizado la cannabis. En un memorando difundido este jueves, afirmó que el gobierno federal tiene que actuar según la determinación del Congreso de que la mariguana es una droga peligrosa y cualquier actividad relacionada con ella es un delito serio.

Esto detonó confusión sobre las implicaciones para el futuro del mercado multimillonario de la mariguana en estados como California, Colorado y seis más, donde se ha legalizado la venta y el consumo individual con fines recreativos, o los 29 donde es legal con fines médicos.

Al parecer, el gobierno de Trump desea prohibir uno de los pocos antídotos para aquellos que no aguantan este gobierno.

 

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El papel del Estado en el mercado de las drogas ilícitas

En Honrarás a tu padre, publicada en 1971, Gay Tales escribió: «El mercado de la marihuana no había llamado la atención de la mafia (estadounidense) ni de sus asociados porque la marihuana entraba con demasiada facilidad por la frontera mexicana y porque el negocio estaba plagado de gánsteres independientes y jóvenes aventureros. Pero si los agentes del gobierno lograban limitar la oferta, si las leyes más severas inhibían y disminuían el número de importaciones y hacía subir el precio, los contrabandistas expertos del crimen organizado podían invadir el mercado de la marihuana, tal y como lo habían hecho con el contrabando del licor durante la prohibición» .


Conciso y sustancioso, este párrafo nos revela el papel jugado por el Estado en relación a los distintos mercados ilícitos: el papel de regulador. Este es quien se encarga de limitar la oferta de drogas ilícitas atacando, sobre todo, a los eslabones más débiles en la cadena: el consumidor y los pequeños productores. En eso consiste la política mundial contra las drogas ilícitas: en favorecer a los eslabones más fuertes al impedir que los precios bajen. Si bajaran, ya no sería un negocio fructífero y de seguro muchos productores, grandes o pequeños, dejarían de cultivarlo. Pero no sólo ellos se verían afectados, también lo estaría un sector al que poco mencionan dentro de esta cadena: el sistema bancario, uno de los más beneficiados con este tipo de mercados gracias a los lavados de activos.


Tal vez por esto causaron tanta preocupación los informes del Departamento de Estado de los Estados Unidos y el de la ONU, publicados a principios de mes. Los informes coincidían en advertir que los cultivos de coca aumentaron el último año en un cien por ciento y que Colombia sigue siendo el mayor productor y exportador de cocaína en el mundo. Así, frente a este panorama se volvió a abrir en el país el debate sobre las estrategias en la política antidroga, la cual ha sufrido leves cambios, principalmente por el proceso de paz. En este contexto se ha dicho que los cultivadores que hayan sembrado después del 10 de julio de 2016 “no serán beneficiados ni atendidos por el programa” de sustitución de cultivos. A su vez los guerrilleros ubicados en las Zonas Veredales tendrán que brindar información sobre los cultivos ilícitos que estaban a su cargo para beneficiarse con los programas que surjan de los acuerdos de paz. Así, muchos esperan que a mediano plazo los cultivos y la producción disminuyan.


Sin embargo, otros son menos optimistas y afirman que con o sin las Farc el negocio de las drogas ilícitas se mantendrá, sobre todo si la política mundial antidrogas continúa siendo prohibitiva. Lo mejor que podría hacer el Estado es enfocar la política hacia un problema de sanidad pública, y la forma más óptima para desestimular el consumo es hacer que se incrementen los precios a través de los impuestos, lo que implica su legalización.


Romper el mito impuesto con las drogas es eliminar su utilidad como instrumento de Estado, de gran utilidad, para acrecentar el miedo y la desconfianza social, para desunir, para que el aire del otro como mi enemigo pulule por toda la sociedad, legitimando con ello el espacio para su militarización y/o control policivo, y a esto difícilmente renunciarán.


Sin duda, los próximos informes de los organismos multilaterales continuarán indicando que los sembrados se mantienen, aquí o en cualquier otro país de la región. Sin duda, tendremos problemática de drogas para rato.

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Jueves, 26 Mayo 2016 06:45

Avance del cannabis medicinal

Avance del cannabis medicinal
Es una de las principales naciones productoras de marihuana. Ahora, será legal su cultivo, comercialización y posesión con fines curativos. La ley aclara que no es una legalización sino la regulación para uso de pacientes con enfermedades graves o terminales.
 

 

La Cámara de Representantes de Colombia aprobó un proyecto de ley que reglamenta el uso de la marihuana con fines medicinales y científicos y aclara que no se trata de una legalización sino de su uso para pacientes con enfermedades graves o terminales.

 

A través del proyecto, que por tener diferencias con Senadores ira a conciliación antes de ser promulgado por el presidente Juan Manuel Santos, se aprobó el cultivo, la producción, fabricación, adquisición, importación, exportación, almacenamiento, transporte, comercialización, distribución, uso y posesión del cannabis para fines terapéuticos.

 

Además, regula lo relacionado con los derivados de la marihuana y los productos que la contengan, tales como cremas, pastillas y jarabes, entre otros artículos con los que se tratan diferentes enfermedades.

 

La iniciativa tuvo 84 votos a favor y 4 en contra, y la reglamentación del uso queda a cargo de los ministerios de Salud, Justicia y Agricultura.

 

Por su parte, el autor del proyecto, el senador del Partido Liberal Juan Manuel Galán, expresó su satisfacción por la aprobación de la ley y dijo en su cuenta de Twitter que “hoy ganaron los pacientes”.

 

Colombia es una de las principales naciones productoras de marihuana, como se conoce a los cogollos o flores femeninas del cáñamo, donde se concentran sus propiedades psicoactivas y de esta manera se suma a Chile, Puerto Rico y Uruguay, países latinoamericanos que ya cuentan con una legislación sobre el uso de la marihuana con fines terapéuticos y paliativos.

 

En febrero pasado el Consejo Nacional de Estupefacientes (CNE) de Colombia comenzó el proceso de reglamentación del uso medicinal y científico de la marihuana, que el gobierno aprobó en diciembre de 2015. Ahora, la potestad de emitir las licencias para posesión de la semilla para siembra y cultivo de cannabis es exclusiva del CNE, en tanto que los permisos para producción, fabricación y exportación serán otorgados por el Ministerio de Salud y Protección Social.

 

Hasta diciembre el Código Penal colombiano permitía a cualquier ciudadano de ese país cultivar hasta 20 plantas de marihuana en su casa, siempre que fuese para su consumo privado.

 

Según los más recientes datos actualizados de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (Unodc), la marihuana es la droga ilícita más consumida en el país, donde en los últimos cinco años su uso se ha duplicado hasta llegar al 15,2 por ciento de la población.

 

 

 

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Sábado, 29 Agosto 2015 06:51

Consecuencias de la prohibición

Consecuencias de la prohibición

Cerca del año 2006 comenzó a crearse una droga nueva, teniendo en consideración que la marihuana era una sustancia prohibida en casi todo el planeta. Así fue que surgió el cannabis sintético, hierbas silvestres rociadas con sustancias químicas que buscan emular el efecto del tetrahidrocannabinol (Thc), principal componente psicoactivo de la marihuana ordinaria. Esta droga de diseño es la que despierta hoy la alarma de las autoridades sanitarias de Estados Unidos.

 

En apariencia, la marihuana sintética es similar a la común. Se trata de una sustancia vendida a precios absurdamente baratos en comparación con los de otras drogas, y que es consumida básicamente por la gente más pobre. Técnicamente, se comercializa sin ser ilegal, y no es registrada por los tests de drogas, por lo que ha encontrado un nicho de consumidores en personas que se encuentran en libertad condicional y, por tanto, sujetas a controles esporádicos.


Según informó a la radio pública estadounidense Chuck Rosenberg, director interino de la Dea, "la vemos en todas partes del país", y "las mezclas varían. Los productos químicos varían. Usted y yo podríamos comprar y usar el mismo paquete y tener reacciones muy diferentes", explicó. La lógica es la siguiente: cuando uno de los compuestos químicos utilizados es detectado por los departamentos de narcóticos y comienza a prohibirse, los fabricantes varían la fórmula levemente, logrando volver de esta manera a la legalidad. Se conoce a la marihuana sintética como K2, Spice, Fake Weed, Skunk, Kronik, Bizarro, Stoopid, Fuego de Yucatán, entre tantos otros nombres.


Según comentan los consumidores, hay tipos de marihuana sintética que suelen tener un efecto infinitamente más intenso que el de la común. Pero a diferencia del cannabis, se han detectado altos grados de toxicidad en sus diversas formas, y el compilado de efectos adversos incluye ansiedad extrema, taquicardia, insuficiencia renal, vómitos, alucinaciones, psicosis, ataques epilépticos, catatonia, parálisis, infartos cerebrales o cardíacos, y ocasionalmente la muerte tras un fallo multiorgánico. Puede elevar la presión arterial y provocar un suministro menor de sangre al corazón (isquemia miocárdica). Es que algunos compuestos actúan en el cerebro con mayor intensidad que el Thc, lo que genera efectos secundarios impredecibles debido a los vínculos de los receptores cerebrales con el corazón y los sistemas digestivo y respiratorio.


En el estado de Nueva York, el 19 de abril de este año las autoridades emitieron una alerta de salud ya que en nueve días 160 personas fueron hospitalizadas por reacciones derivadas del consumo de varios tipos de marihuana sintética. La asociación estadounidense de control de venenos registraba ese mes 1.500 casos de intoxicación por cannabinoides sintéticos, cinco veces más que el mes anterior.


Se cree que la mayoría de la marihuana sintética proviene de China, y es distribuida en todos los continentes. La Bbc informa que países como Francia, Reino Unido, Alemania, Rumania, Suiza, Suecia, Irlanda, Rusia y Austria, Puerto Rico, Chile y la mayoría de los estados de Estados Unidos y Australia han encontrado la forma de prohibir en su totalidad los cannabinoides sintéticos. Inglaterra busca aún la forma de establecer una prohibición general, para poner fin de una buena vez a una constante e interminable cacería de variedades y mutaciones de la sustancia. Claro que un camino mucho más corto y efectivo sería legalizar la marihuana verdadera, pero eso aún no entra en sus planes

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Martes, 02 Septiembre 2014 08:36

A tratarse con marihuana

A tratarse con marihuana

La reglamentación de la ley uruguaya que legaliza la marihuana incluirá su uso en afecciones neurológicas cuando el modo tradicional fracase y para tratar el dolor crónico. También para mejorar las condiciones del paciente en casos de quimioterapia.

 

El gobierno uruguayo anunció que la reglamentación del uso médico de la marihuana, todavía en elaboración, prevé utilizar la droga en afecciones neurológicas cuando el modo tradicional fracase y para tratar el dolor crónico.

 

La próxima reglamentación del uso medicinal de la droga abre una nueva instancia de un proceso que comenzó en diciembre pasado, cuando el Congreso aprobó una ley que legalizó el mercado cannábico y continuó en mayo, reglamentando el consumo recreativo de la marihuana.


"Lo que se plantea es (el uso) en algunas afecciones neurológicas en las cuales los tratamientos tradicionales fracasan, (como) el caso de la epilepsia refractaria", señaló el viceministro de Salud Pública, Leonel Briozzo. También se prevé el uso del cannabis "en algunos casos muy seleccionados del tratamiento de dolor crónico en el cual la morfina, que es la principal droga desde hace mucho tiempo que tenemos que trabajar en cuidados paliativos, tampoco mejora. Y hay algunas otras indicaciones, como mejorar las condiciones frente al uso de quimioterápicos", agregó.


Briozzo explicó que las recomendaciones se enviaron a la Junta Nacional de Drogas y al Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca), que será el que defina la reglamentación.


La norma que convirtió en diciembre pasado a Uruguay en el primer país en controlar el mercado del cannabis y sus derivados legalizó el uso recreativo de la sustancia, pero también el medicinal, farmacéutico y cosmético, además del cáñamo industrial.


Por ahora, el gobierno sólo aprobó la reglamentación del uso recreativo de la marihuana, lo que permitió poner en marcha este experimento inédito promovido por el presidente José Mujica y observado con atención por el mundo.


La semana pasada, el Ircca informó que una veintena de empresas, la mitad extranjeras, se presentaron al llamado del gobierno para producir la marihuana que será vendida en farmacias para uso recreativo, a partir del año próximo. Tras el anuncio, el organismo cuenta con unos 15 días para evaluar las propuestas y elegir a un máximo de cinco postulantes a los que otorgará una licencia, por hasta cinco años, para producir y distribuir entre una y dos toneladas anuales de cannabis psicoactivo para su venta en farmacias.


La apertura de las propuestas de las empresas ocurrió un día después de que comenzara a funcionar el registro de autocultivadores, que inscribió a 54 personas en sus primeros dos días de funcionamiento. Se estima además que en unos diez días se lanzaría el registro de clubes cannábicos, que podrán contar con entre 15 y 45 socios.

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Mujica da marcha atrás en su proyecto de legalizar la marihuana en Uruguay

Mujica ha reconocido al Canal 10 de la televisión uruguaya que ha pedido a los legisladores de su partido que "frenen" la tramitación de la iniciativa porque considera que la sociedad aún "no está madura". El mandatario ha dicho que su deseo es que el desarrollo de este proyecto se "lleve suave" hasta que la población entienda lo que se pretende con la medida.

 

Sus palabras salen al calor del resultado de una encuesta que señala que el 64% de la población está en contra del proyecto, incluyendo el 53% de los votantes de la gobernante coalición de izquierda Frente Amplio (FA). "No me voten una Ley porque tienen una mayoría en el Parlamento. La mayoría tiene que estar en la calle y la gente tiene que entender que a los tiros y metiendo gente en cana (prisión) lo que hacemos es regalarle un mercado al narcotráfico", ha dicho Mujica.

 

El presidente ha apostado por profundizar el debate público sobre la legalización de la marihuana y se ha mostrado confiado de que al final el pueblo uruguayo "entienda que estamos en un guerra y que esta es una artillería que no jode a nadie".

 

El Gobierno uruguayo presentó la iniciativa de legalizar la marihuana como parte de un plan para combatir el narcotráfico al quitarle mercado y evitar que los consumidores de esa planta tengan que acudir a comprar a lugares donde se manejan otras drogas más peligrosas.

 

El proyecto de ley a estudio del Parlamento uruguayo autoriza al Estado a asumir "el control y la regulación de actividades de importación, exportación, plantación, cultivo, cosecha, producción, adquisición, almacenamiento, comercialización y distribución de cannabis o sus derivados". El Instituto Nacional del Cannabis (INCA), que se crea en la ley, será, entre otras funciones, el encargado de autorizar los cultivos y los locales de venta.

 

Además, se habilitaría el autocultivo de hasta seis plantas de marihuana, con una cosecha máxima de 480 gramos anuales, para uso doméstico "destinado al consumo personal o compartido dentro del hogar". También se permitirá la instalación de clubes con hasta 15 socios que pondrán cultivar 90 plantas de marihuana.

 

Desde el momento en que presentó la iniciativa el pasado junio, Mujica se mostró dispuesto a realizar encuestas populares para conocer la opinión de los uruguayos y dejarla sin efecto si era mayoritariamente rechazada. Sin embargo, defendió su idea con el argumento de que "por la vía represiva" la guerra contra el narcotráfico "se está perdiendo en todas partes".

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Martes, 24 Julio 2012 07:11

“Hay que disputar el mercado”

“Hay que disputar el mercado”
”Mucho peor que la droga es el narcotráfico.” Esta frase fue repetida hasta el slogan por José “Pepe” Mujica en su última audición radial, dedicada exclusivamente a explicar por qué conviene legalizar y regular la cannabis. “No alcanza con la represión. Primero se necesita disputar en el mercado; segundo, brindar medicina para curar gente y tercero, represión”, enumeró el mandatario uruguayo, tras advertir que existe una “demanda sostenida” de marihuana en su país y su comercialización, por ser clandestina, genera violencia y corrupción. “A veces de la impresión de estar colando el mar con un mediomundo”, dijo Mujica al referirse a la persecución policial como única estrategia y ponderando la idea de alejar a los usuarios de marihuana de las bocas de expendio de pasta base. Ayer, el prosecretario de la Presidencia de Uruguay, Diego Cánepa, confirmó a Página/12 que el proyecto de regulación será enviado al Parlamento “dentro de los próximos quince días”.


Según informó el jueves pasado Mujica, de los nueve mil detenidos que hay en su país por “delitos presuntos muchos y otros confirmados”, tres mil están vinculados con delitos de drogas. “Es un regalito que nos hace el narcotráfico”, comentó el mandatario, quien explicó que la actividad, al ser ilegal, tiende a desparramar violencia en el seno de la sociedad. “Cuando se debe, no se acude a un abogado para una demanda judicial, cuando hay deudas se va al ajuste de cuentas: expeditivo, claro y terminante”, agregó.


El presidente diferenció luego los eslabones dentro de la comercialización. Explicó que algunos venden para solventar su consumo problemático y otros se arriesgan simplemente por una ambición monetaria. También recordó la importante complicidad del sector financiero.


La contracara de este negocio es, a su vez, otro negocio: el de la guerra a las drogas. “Esta larga represión fue creando aparatos, medios, instituciones, inteligencia, afinamiento. En fin, se ha formado una verdadera burocracia planetaria dedicada al combate de la droga en el mundo entero. Y es natural que esta gente muy valiosa cuide su trabajo. No puede dejar de pensar en el perfeccionamiento de su trabajo, aunque los resultados prácticos resulten poco alentadores”, reflexionó el mandatario. Este factor de la discusión comenzó a tomar importancia desde que la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), dependiente de la ONU, solicitó tomar parte en el debate en Uruguay a través del envío de una comisión. El titular de la JIFE, Raymond Yans, ya adelantó su opinión contraria al proyecto porque resulta “inefectivo” como política alternativa a la mera represión. Lo mismo opinó el director nacional de Policía, Julio Guarteche. Las primeras encuestas mostraron un rechazo por arriba del 60 por ciento a la idea de legalizar la marihuana.


Con esa cifra en mente, hace algunas semanas Mujica dijo que se iría “al mazo” si no se lograba revertir esa percepción generalizada sobre el proyecto, que forma parte de una serie de medidas para mejorar la convivencia y la seguridad. Unos días después pidió a la gente que “piense, observe, razone y se informe”, ya que muchos subestiman “la amenaza creciente que significa el narcotráfico, muy por encima de las drogas”.


El mandatario también recordó que el uso de drogas existe desde el “fondo de la humanidad”, lo que cambió en la historia reciente, agregó, es la prohibición y el tráfico ilegal que generó. “La vía netamente represiva fracasa en el mundo entero. No alcanza con represión, hay que plantearse otros recursos de enfrentar esto: por eso hablamos de mercados y fuimos a rascar en las leyes de la economía”, señaló Mujica, quien reconoció que la marihuana es la droga ilegal más demandada en su país.


“Vamos a mandar un proyecto de ley no porque sea la panacea, sino porque le queremos decir a la nación: ‘¿Vamos a convivir con esto, nos resignamos, miramos para otro lado o vamos a intentar hacer algo?’. No se hagan los distraídos porque yo sé que la inmensa mayoría no consume ni trafica y le tiene bronca y asco a esto. Pero el fenómeno sigue allí, sigue creciendo y nos sigue enfermando y arrasando gurises y metiendo gente en cana y multiplicando la cárcel y aumentando el presupuesto a la policía y termina siendo un mal social que tenemos que pagar entre todos”, concluyó.


El proyecto de ley, según describió el prosecretario de la Presidencia, será corto, claro y tiene ciertos puntos innegociables: “Se habilita al Estado a producir y distribuir cannabis y se prohíbe la comercialización entre privados. También prevé un agravamiento para promover políticas públicas vinculadas con el tratamiento de los usuarios”. Además, la reglamentación de la ley correrá por cuenta del Poder Ejecutivo. En el Parlamento, adelantó el funcionario, “se va a discutir si se permite o no el autocultivo de marihuana”, como viene reclamando el activismo cannábico.


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 Nueva York, 23 de junio. Por primera vez en la historia, legisladores de ambos partidos introdujeron hoy un proyecto de ley para acabar con la prohibición federal de la mariguana.
 
El poderoso y veterano representante demócrata Barney Frank, de Massachussets, y su colega libertario y precandidato presidencial republicano Ron Paul, de Texas, junto con varios de sus colegas de la cámara baja, anunciaron el proyecto de ley.
 
En una teleconferencia con reporteros, Frank afirmó que la legislación se resume en que “no creemos que el gobierno federal deba estar involucrado en fiscalizar a adultos por fumar mariguana… eso es algo que debe determinar cada estado”.
 
En los hechos, el proyecto de ley pondría fin a la guerra federal contra la droga y permitiría que los estados determinaran su legalización, regulación y control sin interferencia de las autoridades federales. Entre los otros patrocinadores iniciales están los veteranos representantes John Conyers, de Michigan, y Barbara Lee, de California, y sus colegas Jared Polis, de Colorado, y Steve Cohen, de Tenesi.
 
Frank argumentó que no hay suficiente capacidad carcelaria ni autoridades judiciales para continuar persiguiendo a personas que sólo consumen mariguana por gusto personal o razones médicas. Frank, como sus colegas, dice apoyar los esfuerzos por disuadir a los ciudadanos de consumir bebidas alcohólicas, fumar tabaco y mariguana, pero, subrayó, "la prohibición no es una manera muy efectiva de abordar estos asuntos".
 
La policía fiscalizó a más de 800 mil personas por consumir mariguana en 2009, según la FBI, y los arrestos por ese motivo representan más de la mitad de las detenciones por drogas en el país. Más de 20 millones han sido arrestados en relación con la cannabis de 1965 a la fecha, 5 millones en la década pasada, y de estos totales, 90 por ciento han sido sólo por posesión. Según cifras del gobierno, 100 millones de estadunidenses han consumido mariguana (incluyendo al actual presidente), y uno de cada 10 lo hace de manera rutinaria.
 
Según la propuesta de ley para derogar la prohibición, el gobierno federal quedaría obligado a respetar las decisiones y leyes estatales sobre el uso y regulación del producto. Unos 14 estados han despenalizado el consumo de mariguana, y 16 estados y el distrito de Columbia (Washington) han legalizado su uso médico, según organizaciones que promueven estas medidas, como la Alianza sobre Política de Drogas.
 
Frank, liberal y famoso por sus ácidas críticas a las políticas conservadoras, indicó que está "harto de la hipocresía de políticos" que consumen alcohol, tabaco y mariguana en privado pero persiguen a otros por hacerlo.
 
Interrogado sobre la opinión de gobernantes extranjeros, como el presidente Felipe Calderón, de que la legalización de la mariguana en este país sólo beneficiaría a los narcotraficantes mexicanos, Frank respondió que para ellos no es materia de discusión si esta propuesta beneficiará a México o no. "Él (Calderón) debe hacer lo que es correcto para México y yo haré lo que es correcto en Estados Unidos", dijo. A la vez, añadió, es un hecho que cuando algo es ilegal en un mercado a ciertos productores les conviene más que permanezca así. Por lo demás, al legalizar la mariguana se produciría un giro en el mercado, donde tal vez habrá mayor preferencia por esa droga legal y regulada que por sustancias mucho más peligrosas, como la cocaína.
 
Para el representante demócrata Polis, "la guerra contra las drogas no ha funcionado, y la mariguana está más al alcance que nunca". Por lo tanto, argumentó, es importante que los estados decidan cómo abordar el manejo de esta droga. Su colega Cohen subrayó que es "asunto de libertad" personal, y que el gobierno federal no debe dedicar recursos a la actual prohibición. “La mariguana tiene un gran efecto sobre los expendios de helados y los de donas, pero no en el crimen… en eso es muy parecida al alcohol”, y por lo tanto, debe ser regulada de la misma manera.
 
Cohen y Frank subrayaron que "el pueblo está mucho más avanzado en esto que los legisladores", lo cual se comprueba en referendos estatales y encuestas.
 
Aunque nadie cree que el proyecto será aprobado a corto plazo, Frank indicó que la intención es que sea un vehículo para generar debate y educar a los legisladores.
 
Con todo, tiene un gran contenido simbólico, tanto por el alto perfil de sus promotores (Frank y Paul son figuras nacionalmente reconocidas) como por la atención que está generando en los medios masivos.
 
El anuncio se da poco después de que una agrupación internacional de destacadas figuras políticas y empresariales –la Comisión Global de Política de Drogas– emitió un informe que declaró a la guerra contra las drogas "un fracaso" y llamó a crear un nuevo paradigma en la lucha contra el narcotráfico que incluya el fin de las políticas de prohibición. Poco después, en un artículo publicado en el New York Times, el ex presidente Jimmy Carter también declaró el fracaso de la guerra contra las drogas y avaló las recomendaciones de esta comisión.

Por David Brooks
Corresponsal
 
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Nueva York, 1º de junio. Ex presidentes y altos funcionarios, empresarios, escritores, artistas y otras personalidades internacionales declararon hoy que la guerra contra las drogas es "un fracaso" e hicieron un llamado a dar un giro en el paradigma de cómo abordar el asunto de las sustancias ilícitas, que incluye la despenalización y hasta su regulación legal.

La Comisión Global de Políticas sobre Drogas, integrada por los ex presidentes de México, Ernesto Zedillo; Brasil, Fernando Henrique Cardoso; Colombia, César Gaviria, y Suiza, Ruth Dreifuss, así como por personalidades como el ex secretario de Estado George Shultz, el ex jefe de la Reserva Federal Paul Volcker y el ex secretario general de la Organización de Naciones Unidas Kofi Annan, presentará este jueves su informe con el propósito de impulsar una revisión internacional de las actuales estrategias de la guerra antidrogas.

La comisión representa el grupo de más alto nivel que ha hecho un llamado en pro de estos cambios.

En el informe, los integrantes de la comisión afirman que "la guerra global contra las drogas ha fracasado, con consecuencias devastadoras para individuos y sociedades en el mundo. Cincuenta años después del inicio de la Convención sobre Drogas Narcóticas de la Organización de Naciones Unidas (ONU), y 40 años de que el presidente Richard Nixon lanzó la guerra contra las drogas del gobierno estadunidense, reformas fundamentales en políticas globales de control de drogas son requeridas de manera urgente".

El informe ofrece pruebas del fracaso, en términos empíricos, de la llamada guerra contra las drogas. Afirma que la producción y el consumo de estupefacientes se ha incrementado de manera dramática, justo durante las décadas en que se proclamó esa guerra.

Según cálculos de la ONU, en la década que va de 1998 a 2008 el consumo de opiáceos se incrementó 34.5 por ciento, el de cocaína 27 y el de cannabis (mariguana) 8.5 por ciento.

El informe resalta que los enormes gastos en políticas represivas contra productores, traficantes y consumidores, "claramente han fracasado en limitar efectivamente la oferta o el consumo. Victorias aparentes en la eliminación de una fuente u organización de traficantes son anulados casi en forma instantánea con el surgimiento de otras fuentes y traficantes".

Agrega que las políticas de criminalización contra los consumidores impiden impulsar iniciativas de salud pública para abordar las consecuencias del consumo de droga e implican enormes gastos en encarcelación y otras medidas.

La comisión afirma que "a pesar de que cada vez hay más pruebas de que las políticas actuales no están logrando sus objetivos, la mayoría de los hacedores de política a escalas nacional e internacional han preferido evitar el escrutinio abierto o el debate sobre alternativas".

En ese contexto, la comisión pretende promover un nuevo debate basado en evidencia empírica y científica para la elaboración de nuevas políticas y medidas que "respeten los derechos humanos para reducir el daño que causan las drogas a los individuos y a las sociedades".

Las recomendaciones de la comisión incluyen poner fin a la criminalización y marginación de las personas que consumen drogas sin dañar a otros; instar a la experimentación, por parte de los gobiernos, con modelos de regulación legal de drogas, en particular la cannabis, con la finalidad de minar el poder del crimen organizado y proteger la salud y seguridad de los ciudadanos; ofrecer más programas de tratamiento de abuso de drogas, y la aplicación de principios y políticas de derechos humanos y reducción de daños para consumidores y para los individuos que están involucrados en el escalafón más bajo de los mercados de drogas, incluyendo los granjeros.

También recomienda que las acciones represivas se enfoquen sobre las organizaciones criminales violentas, pero que se lleven a cabo de manera que minen su poderío, mientras se da prioridad a la reducción de la violencia y la intimidación.

Los esfuerzos de seguridad no deberían enfocarse a reducir los mercados de droga en sí, sino en reducir los daños de ésta sobre los individuos, las comunidades y la seguridad nacional.

Insta a iniciar el cambio del paradigma global sobre prohibición de drogas, sustituyendo las políticas y estrategias antinarcóticos, “impulsadas por ideología y conveniencia política, con políticas fiscalmente responsables y estrategias basadas en ciencia, salud, seguridad y derechos humanos.

"Ya no podemos ignorar que el grado al que han llegado la violencia, el crimen y la corrupción ligados a la droga en América Latina es resultado de políticas fracasadas de la guerra contra la droga. Ahora es momento de romper el tabú sobre la discusión de todas las opciones de política de drogas, incluyendo alternativas a la prohibición", afirmó el ex presidente de Colombia César Gaviria en un comunicado de prensa de la comisión.

"La guerra contra las drogas ha fracasado en reducir el uso de estupefacientes, pero ha llenado nuestras cárceles, ha costado millones en dólares de los contribuyentes, nutrido al crimen organizado y causado miles de muertes. Necesitamos un nuevo camino, uno que retire el poder de las manos del crimen organizado y trate a gente con problemas de adicción como pacientes, no como criminales", declaró el empresario Richard Branson, fundador del Virgin Group.

Agregó: "la única cosa que no podemos hacer es continuar pretendiendo que la guerra contra las drogas está funcionando".

El ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso señaló que se requieren reformas fundamentales y dijo que se puede empezar “por tratar la adicción de drogas como asunto de salud, reducir la demanda mediante iniciativas educativas comprobadas y legalizar en vez de criminalizar la cannabis”.

Entre los 19 miembros de la comisión, además de los antes mencionados, están el primer ministro de Grecia, George Papandreou; los escritores Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes; la ex secretaria de Estado de Alemania Marion Caspers-Merk; el ex alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores Javier Solana y el banquero John Whitehead.

El informe y más información sobre la comisión se puede consultar en www.globalcommissionondrugs.org

Por David Brooks
Corresponsal

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Publicado enInternacional
Viernes, 05 Noviembre 2010 08:30

Legalizar la mariguana: cuestión de tiempo

La Proposición 19, iniciativa referente a legalizar la mariguana en California, no obtuvo mayoría de votos este martes, pero representa una victoria extraordinaria para el movimiento que persigue ese objetivo.

Lo más importante es la forma en que su sola presencia en la casilla, combinada con una campaña bien orquestada, ha transformado el diálogo público sobre la mariguana y la política referente a ella. La cobertura mediática, no sólo en California, sino en todo el país y el extranjero, ha sido excepcional en calidad y cantidad. Más personas sabían de la Proposición 19 que de cualquier otra medida sometida a referendo este año, no sólo en el estado, sino en todo Estados Unidos.

El debate está pasando de si se debe legalizar la mariguana a la forma de hacerlo. Un vocero de la campaña “No a la 19” reconoció que hasta sus partidarios estaban divididos entre los que se oponían a la legalización y los que estaban en favor de ella pero desconfiaban de las disposiciones específicas de la iniciativa o de las amenazas del gobierno federal de bloquear su puesta en vigor.

La Proposición 19 elevó y legitimó el discurso público respecto de la mariguana. Es el número, pequeño pero en aumento, de funcionarios electos que la respaldaron o dijeron que votarían por ella, y las cada vez más frecuentes expresiones en privado de candidatos y funcionarios electos que lamentaban no poder manifestar en público su opinión favorable. Es el número cada vez mayor de organismos que declaran su aval.

La atención internacional, en especial en América Latina, ha sido extensa. Tanto el presidente mexicano Felipe Calderón como el colombiano Santos criticaron la Proposición 19, considerándola una prueba de la inconsistencia de la política estadunidense sobre las drogas. Pero la posibilidad de que la iniciativa ganara impulsó a ambos presidentes a llamar a un debate más abierto en torno a la legalización y otras alternativas a la política actual sobre narcóticos. Diplomáticos mexicanos criticaban en público la Proposición 19, pero en privado expresaban el deseo de que ganara. Nadie creía que una victoria de la iniciativa acabara de inmediato con el negocio de los violentos cárteles mexicanos del narcotráfico, pero todos reconocían que representaría un paso importante hacia la legalización de la mariguana en ambos lados de la frontera. Y que eso socavaría en definitiva a las organizaciones criminales, las cuales perderían su ventaja competitiva, de la misma forma en que el levantamiento de la prohibición del alcohol acabó a la larga con los destiladores clandestinos.

“Qué grandioso sería que California pusiera el ejemplo –dijo en una entrevista de radio el ex presidente mexicano Vicente Fox–. Dios quiera que se apruebe. Los demás estados lo tendrían que seguir.”

Ahora hay evidencia sólida y creciente de que la legalización de la mariguana es un tema que preocupa mucho a los jóvenes. Los dos principales partidos no tienen más opción que prestar atención, en especial cuando las lealtades políticas de los votantes jóvenes están por definirse. Los demócratas estiman, con razón, que el tema de la mariguana les puede acarrear más votos a ellos que a los republicanos. Al preguntársele qué podría atraer de nuevo a los jóvenes que votaron por primera vez por Barack Obama, el presidente del Partido Demócrata de California, John Burton, respondió con dos palabras: “La yerba”.
Es notable que Meg Whitman, candidata republicana a gobernadora de California, no hiciera campaña activa contra la Proposición 19, con toda probabilidad porque no deseaba alejar a los jóvenes que no se identifican con los demócratas, pero que tienen fuerte inclinación por legalizar la droga. Ciudadanos jóvenes de todo el espectro político se inclinan cada vez más por propuestas libertarias, en especial en temas como la mariguana.

La Proposición 19 ya puede reclamar una victoria sólida: el gobernador Schwarzenegger puso en vigor una ley que reduce la penalidad por la posesión de mariguana de la de un delito menor a la de una infracción que no merece arresto, como lo sería una de tránsito. No es asunto pequeño en un estado donde los arrestos por poseer mariguana llegaron a 61 mil el año pasado, más o menos el triple de la cifra de 1990.

La demografía, la economía y los principios favorecen la supresión de la prohibición de la mariguana. Más de la mitad de los electores de California menores de 50 años de edad dijeron que votarían por la Proposición 19, y probablemente lo hicieron. Los votantes más jóvenes están en su mayoría en favor, y los de mayor edad son los que más se oponen. Entre tanto, los argumentos económicos se volverán cada vez más convincentes. La mariguana no se va a legalizar a sí misma, pero el impulso crece como nunca entre estadunidenses de todo el espectro político que piensan que es tiempo de sacar la yerba del clóset y del sistema de justicia penal.

Por Ethan Nadelman, Fundador y director ejecutivo de la Drug Policy Alliance (www.drugpolicy.org)
Traducción: Jorge Anaya
Publicado enInternacional
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