Alicia Bárcena: “América Latina ha perdido el tren de la política industrial y la innovación”

Desigualdad, discriminación, cultura del privilegio, evasión fiscal, política industrial. Tras media vida lejos del debate público, este quinteto de conceptos ha pasado a primera línea en los círculos de poder en América Latina. Más aún desde el inicio de las protestas en Chile y, en menor medida, en Colombia. "La gente está cansada; y el modelo económico, agotado", repite la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena (Ciudad de México, 1952). Entre respuesta y respuesta, y con la megafonía del aeropuerto de Barajas como melodía de fondo, la jefa del brazo de Naciones Unidas para el desarrollo económico de la región apura a toda prisa un refresco antes de embarcar rumbo a Roma para participar en una cumbre de economistas auspiciada por el Papa en el Vaticano. Todo, a ritmo de vértigo.


Pregunta. La secuencia se repite desde hace años: tanto ustedes como el resto de organismos internacionales publican sus previsiones de crecimiento para América Latina y la realidad acaba desmintiéndoles poco después. ¿Demasiado optimismo?
Respuesta. Con este año van a ser ya siete de crecimiento muy bajo, y eso debe ser una señal de alerta. El contexto externo no ayuda, pero la región tiene un problema importante de productividad: es muy baja y no ha avanzado. Hay excepciones, claro, como Perú y Colombia, economías que sí crecen.


P. La región ha dejado pasar la estela del resto del bloque emergente.
R. A diferencia de muchos países asiáticos, América Latina ha perdido dos trenes: el de la política industrial y el de la innovación, dejando la toma de decisiones a las fuerzas del mercado. Está claro que ese modelo de desarrollo, sin una estrategia productiva, se agotó. Tanto en materia económica, como demuestra el bajo crecimiento, como en materia de distribución: que sigamos siendo la región más desigual del mundo quiere decir que no hemos sido capaces de repartir esa aparente expansión.


P. Durante años se dijo que el orden en política fiscal y monetaria traería el crecimiento, pero...
R. Con excepciones, la macro ha estado ordenada y estable. Y eso es importante, pero no suficiente. El problema es que no se ha diversificado la matriz productiva con conocimiento, con contenido nacional y con encadenamientos con pequeñas y medianas empresas. La gran fábrica latinoamericana de desigualdad sigue siendo la brecha entre las grandes y las pequeñas compañías. El caso de México es claro: exporta más de 1.000 millones de dólares al día, pero eso no se siente en la sociedad.


P. Estamos viviendo un proceso de reprimarización en varias economías de la región, que hacen descansar sus exportaciones casi exclusivamente en las materias primas.
R. Sí. Es un tema muy gordo, sobre todo en Sudamérica: son países que dependen de pocos productos —petróleo, cobre, plata...— y pocos mercados. Las esperanzas son Brasil, que es un país muy diverso, y Argentina, donde el nuevo Gobierno viene con la fuerza de plantear una política industrial.


P. ¿Por qué la política industrial ha sido, por muchos años, un anatema en Latinoamérica?
R. Por el neoliberalismo puro y duro; por la escuela de Milton Friedman. El consenso de Washington tuvo un gran impacto en países como Chile, y el resultado es una economía desigual y nada diversa. En general, el modelo económico que se ha aplicado en América Latina está agotado: es extractivista, concentra la riqueza en pocas manos y apenas tiene innovación tecnológica. Nadie está en contra del mercado, pero debe estar al servicio de la sociedad y no al revés. Tenemos que encontrar nuevas formas de crecer y para eso se requieren políticas de Estado. No es el mercado el que nos va a llevar, por ejemplo, a más innovación tecnológica.


P. Llevan años apuntando a la desigualdad y a la necesidad de cambiar el modelo de desarrollo de la región. Sin mucho éxito: los Gobiernos apenas les han hecho caso. ¿Siente que han predicado en el desierto?
R. Lo que ocurre es que no hemos logrado penetrar en la estructura misma: no hemos logrado un pacto social entre Estado, empleadores y trabajadores, como el de los países nórdicos, para cerrar la enorme disparidad entre el trabajo y el capital. Ahí sí siento que hemos predicado en el desierto: todos hablamos de mayores y mejores empleos, de formalización… Lo que hace falta es una vuelta estructural del modelo. En América Latina ha habido un movimiento de personas de estratos [sociales] bajos a estratos medios, pero más de la mitad de ellos no ha completado ni siquiera 12 años de estudios. El reto ahora es cómo apostarle a la educación y a las nuevas tecnologías.


P. El caso de las energías verdes es especialmente paradigmático: Latinoamérica es una de las regiones del mundo con más sol y más viento, pero en muchos países no terminan de despegar...
R. Es otro tren que América Latina no puede perder y para eso hacen falta políticas activas. Costa Rica es un caso de éxito, que pronto va a dejar de depender de las energías carbónicas. Y Chile, por el estilo. México también debe apostarle a ser carbono neutral: me queda claro que tiene que seguir produciendo petróleo, pero debe sumarse a las energías renovables.


P. El Gobierno de López Obrador no va, precisamente, en esa dirección.
R. México está en un proceso de reflexión que me gusta. El presidente ha formado un consejo de inversiones, con Alfonso Romo a cargo, y creo que en él podemos encontrar justo este equilibrio entre inversión y respeto al medioambiente.


P. Pero la apuesta de su Administración por el crudo es inequívoca.
R. Inequívoca no sé. Lo que creo que está buscando México, y veo muy razonable, es dejar de depender de las importaciones petroleras. Siendo un país que tiene reservas, debe aprovecharlas con la mejor tecnología disponible, pero también tiene que compensar esa producción con otro tipo de desarrollos más sostenibles. Tengo confianza en Romo: tiene una visión más amplia y sabe que el mundo está yendo en esa dirección, como acaba de demostrar el Foro de Davos.


P. Algunos apuntan a la aparente paradoja que supone el hecho de que las protestas, sobre todo en Chile, lleguen en el momento de mayor prosperidad material de la historia. ¿Es una cuestión de expectativas?
R. El telón de fondo es el desencanto y el enojo; un punto de quiebre del modelo concentrador de riqueza y de privilegios con instituciones que solo benefician a algunos. Eso la sociedad lo percibe, como también percibe la evasión fiscal, la corrupción y la impunidad. Hay que salir de esa propensión rentista, de concentración de la propiedad y las ganancias, y, sobre todo, de una cultura del privilegio que ha naturalizado la desigualdad y la discriminación. La gente está cansada.


P. ¿Se ha subestimado la desigualdad?
R. Definitivamente sí. Siempre se había calculado a partir de las encuestas de hogares y cuando las comparas con los registros tributarios, te das cuenta de cuánto hemos subestimado la desigualdad desde hace años. Tenemos que afinar nuestra forma de medirla. En Chile, por ejemplo, esa encuesta dice que el decil más rico gana, de media, 7,5 veces más que el más pobre, pero en los registros tributarios esa diferencia es de 25 veces. Y en algunos países de Centroamérica, de hasta 70. La desigualdad siempre se ha visto desde la perspectiva de la pobreza, pero hay que verla desde la de la riqueza.

 

La jefa de la comisión económica de Naciones Unidas para la región cree que "la cultura del privilegio ha naturalizado la desigualdad" y ve "agotado" el modelo del subcontinente

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Santos, en la sede de Naciones Unidas, la semana pasada.
El país crecerá un 2,5% y la inflación, aunque será menor que el curso pasado, seguirá por encima de las previsiones oficiales
 

 

Las perspectivas del Fondo Monetario Internacional (FMI) tampoco serán nada halagüeñas para Colombia este año. Habrá quien se aferre a que el país seguirá creciendo -“a un ritmo relativamente vigoroso”, según el informe del organismo internacional-, pero por segundo año lo hará a un promedio menor que el del curso anterior: el FMI prevé que la economía crezca un 2,5% en 2016, 0,6% menos que el año anterior. Para el año siguiente, las perspectivas mejoran (se espera un crecimiento del 3%), aunque recuperar los niveles de 2013 (4,9%) o 2014 (4,4%) se antojan quiméricos.

 

El endurecimiento de algunas de las políticas económicas y las condiciones financieras mundiales, en especial la crisis en China, han fagocitado cualquier esperanza de recuperación para Colombia en 2016, el año en el que previsiblemente se firmará la paz con la guerrilla de las FARC, un aspecto que podría dar cierto respiro a la economía colombiana y al que el FMI no hace referencia en su más reciente estudio.

 

Las perspectivas sí mejoran en cuanto a la inflación se refiere. Colombia cerró 2015 con una subida del 3,1% respecto al año anterior, alcanzando un total del 6,8%, la más alta que se recuerda en los últimos años. Al igual que el Gobierno de Juan Manuel Santos, el FMI argumenta que el fenómeno de El Niño ha sido la principal causa de la drástica subida, que afecto a los precios internos de los alimentos. Para este año, el organismo prevé una inflación del 5,3%, aún ligeramente superior de las previsiones del Banco de la República y el Gobierno colombiano.

 

El informe del FMI hace hincapié en cómo la desaceleración de las manufacturas en China ha reducido la demanda de exportaciones procedentes de Sudamérica. Colombia lo ha sufrido de pleno, pero también, quizás más, ha sido víctima de la brusca caída de los precios del petróleo. A diferencia de Venezuela, que cuenta con ingentes reservas de crudo, Colombia ha sacado rédito de este bien desde hace relativamente poco tiempo. El FMI alerta de que el “shock acumulado en los términos de intercambio de las materias primas ha sido grave” en algunos países, entre los que cita a Colombia, Venezuela y Ecuador.

 

En cuanto a las pérdidas de ingresos, estas varían según la importancia de las materias primas en cada economía. Mientras que en el caso de Venezuela, el desplome es de hasta un 17% del PIB, en el caso de Colombia –junto a Chile y Ecuador- gira en torno a un 4% y un 7% del PIB.

 

Ante los constantes cambios en la coyuntura internacional, el FMI recalca cómo muchos países de Sudamérica han experimentado ajustes del tipo de cambio en términos efectivos reales. De ahí que Colombia, junto a Brasil, registre las mayores depreciaciones de su moneda en las últimas décadas. En los últimos años, el peso se ha depreciado alrededor de un 60% frente al dólar.

 

Pese a que aún no ha anunciado cuándo, todo parece indicar que el Gobierno de Santos deberá abordar una reforma fiscal este año. En este contexto frágil y volátil, el FMI considera advierte de que las perspectivas de crecimiento para los próximos cinco años “probablemente seguirán siendo débiles” y considera que todos los países deberán abordar y orientar sus políticas y reformas económicas a “administrar esa transición”, a facilitar un ajuste gradual en respuesta a la nueva realidad de los precios de las materias primas. Sin mencionar un país concreto, el FMI sí lanza un mensaje claro a toda la región, del que se puede sentir aludido Colombia por el contexto en el que se produce: “Las perspectivas de la región comenzarán a ser más prometedoras solo cuando se hayan resuelto los desafíos internos a los que se enfrentan las economías que actualmente sufren una contracción”.

 

 

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La OCDE insta a Latinoamérica a estrechar lazos con China

Las economías de América Latina podrán remontar a partir de 2016 y cambiar esa lánguida tendencia de desaceleración si son capaces de replantear sus vínculos comerciales con China. Esta es una de las conclusiones que la OCDE, el club de los 34 países más industrializados, planteó el viernes durante la presentación del informe Perspectivas económicas de América Latina 2016, en el marco de la I Reunión de Cancilleres de la región que se celebra en Cartagena de Indias. "Este es el resultado del fenómeno conocido como 'desplazamiento de la riqueza mundial", justifica el documento.


La expansión comercial de inicios de la década de 2000 que impulsó el crecimiento de países de América Latina a un ritmo del 4% de su PIB, propició el despegue de la clase media y redujo la disparidad socioeconómica. La segunda década del nuevo siglo marcada por el estancamiento global ha desvelado las debilidades de la región con una previsión que no llega al 3%. "Los bloques comerciales son la respuesta a la recesión mundial. El comercio crece menos que el producto interior de los países por primera vez desde el final de la segunda guerra mundial", planteó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal.


La dependencia de un desarrollo basado en la exportación de materias primas, es una de las claves en las que más incide el informe. Las ventas de productos mineros y combustibles fósiles a China crecieron al 16% anual y las de productos agrícolas al 12%, durante la primera década del siglo XXI. Estas altas tasas ahora se han esfumado hasta quedarse en un 4% para el período de 2012 a 2030, con especial incidencia en el caso de Brasil y Venezuela, países en tasas de decrecimiento. "Un crecimiento económico global debilitado, la bajada de los precios de las materias primas y la contención de los flujos de capital están haciendo hoy mella en la actividad económica", describe el informe para argumentar "la transformación estructural pendiente" que se debe acometer.


"No es una crisis generalizada", especificó Rebeca Grynspan, secretaria general iberoamericana, "esta no es una situación similar a los años ochenta, la denominada década pérdida en América Latina". La responsable de la SEGIB recordó que los niveles de endeudamiento son menores, los estados pueden recurrir a la devaluación y el acceso al crédito internacional es mayor que entonces. "No es el fin del mundo, pero con una previsión para los próximos tres años de menos del 3% de crecimiento será difícil llevar a cabo políticas de inserción de grandes estratos de la población", apostilló el representante del CAF, el banco de desarrollo de América Latina


La institución plantea, siempre reconociendo las particularidades de cada uno de los países de América Latina, que es determinante acabar con la deuda educativa en la región. En formación secundaria, la brecha entre el rendimiento de los estudiantes latinoamericanos y el de los estudiantes de los países de la OCDE es equiparable a más de dos años de escolarización, según los resultados de las pruebas PISA 2012. "Las tendencias actuales apuntan a que China puede ser el principal país proveedor de personas con educación terciaria del mundo, con una fuerza de trabajo mucho mayor y más formada que América Latina", recuerdan. A mayor formación, mayor capacidad de especialización en áreas como ciencia y tecnología. "Una prioridad para la región", señala el estudio. "Se necesitan personas en los niveles intermedios de la educación", se planteó desde la CAF, en referencia a la necesaria apuesta por la formación profesional.


La especialización trae aparejada otra de las reclamaciones de la OCDE: reorientación hacia las tecnologías de la información y las telecomunicaciones y otros servicios empresariales. América Latina tiene que ser capaz de combinar una política económica de exportaciones de materias primas adaptada a la nueva cesta de la compra china (la que demanda esa nueva clase media salida de un proceso de urbanización), con una profunda reforma estructural que incorpore logística, infraestructura y servicios.


El problema no quedará solucionado si, además, no se aprueban reformas que aumenten la presión fiscal, especialmente en Centroamérica y la región andina, acompañados de un mayor compromiso con la transparencia y el buen gobierno. "La participación excesiva del sector público en la economía podría tener efectos perjudiciales al desplazar al sector privado que ya se ha visto perjudicado por la incertidumbre política y la falta de reformas en Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador y Venezuela", avisan desde la OCDE, recordando, al mismo tiempo, que, hasta el momento, las partidas presupuestarias se han demostrado insuficientes para compensar esta tendencia. Estos factores, según el documento, pueden contribuir también a reducir el elevado coste medioambiental que la dependencia en las materias primas ha provocado.


La integración es la última palabra clave remarcada en el informe. La OCDE reconoce los tratados bilaterales, pero no deja de recordar a los países latinoamericanos que China busca profundizar en la integración comercial y de inversiones mediante la adhesión a plataformas multilaterales como CELAC, Mercosur o la Alianza del Pacífico. "Son necesarios buenos marcos legales para que todos los países puedan influir de igual manera, con el mismo peso en las futuras negociaciones", planteó Grynspan. Y así consolidar esa buena relación de principios de 2000 y que la región pueda volver a ser una prioridad para el gigante asiático.

 

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Asociación con China resumen ejecutivo

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Las exportaciones en Latinoamérica bajan por cuarto año consecutivo

Por cuarto año consecutivo, el valor de las exportaciones latinoamericanas está a la baja. Los envíos al exterior se contraerán un 14% este 2015, de acuerdo a las proyecciones recientes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Debido a las fuertes caídas de los precios de las materias primas y a la menor demanda internacional por los productos de la región, desde 2012 hasta hoy se han registrado las peores cifras para las exportaciones regionales de los últimos 80 años.


"No es un buen pronóstico para 2016", señala el argentino Mario Cimoli, oficial a cargo de la División de Comercio Internacional e Integración de CEPAL, sobre la coyuntura actual. El escenario global afecta a América Latina y a los países emergentes. La región depende de la caída de los precios internacionales, porque China no crece al mismo ritmo, pero también de otros factores externos, como la baja demanda europea, que tiene el 30% del comercio global. "Si Europa y China no absorben, Estados Unidos puede, pero no por mucho, y los emergentes se contraen, todo esto vuelve a afectar a los emergentes. Y en la segunda vuelta, vuelve a afectar a los europeos y a los demás. Por eso se habla de un sesgo recesivo mundial", explica Cimoli.


Esta situación externa se une a un hecho clave: los países latinoamericanos no hicieron suficientemente los deberes y desaprovecharon aquellos tiempos marcados por la bonanza de los precios de los productos primarios gracias al crecimiento de China. La industrialización en América Latina está poco diversificada: la región no ha hecho un cambio en su estructura productiva, basada sobre todo en la explotación de los recursos naturales. El gasto es insuficiente en investigación y desarrollo, falta inversión en infraestructura y nuevas tecnologías, la región tiene un modelo de incentivo débil hacia las carreras técnicas y una política de pymes que avanza lentamente.


"Efectivamente, los latinoamericanos no hicieron la tarea de la diversificación, pero también los europeos no hicieron la tarea de absorber lo que la demanda global necesitaba". El experto da un ejemplo: "Alemania quiere exportar mucho hacia Europa y absorbe poco y Europa quiere exportar mucho hacia el mundo y absorbe poco, porque está en recesión. Es decir, Europa es al mundo lo que Alemania es a Europa".


En un escenario en que la demanda efectiva global no crece, en que existe exceso de capacidad productiva y stocks financieros acumulados que no van a la producción, y un aumento de la deuda, "la subida de la tasa de interés de Estados Unidos va a hacer que el flujo de los capitales de los países emergentes vayan a ese país". "En ese contexto, los superavitarios no absorberán y los que están ajustando van a tener que ajustar más", explica Cimoli. De acuerdo a la CEPAL y según ha señalado su Secretaria Ejecutiva, Alicia Bárcena, es urgente implementar una gobernanza internacional para activar la demanda efectiva de todas las regiones del planeta. "Y esto pasa por una política fiscal global y coordinada. Si no se hace esto, cada país y cada bloque va a querer sacar tajadas, pero la tajada de cada uno en el contexto global va a ser negativa", indica Cimoli.


Para el investigador, América Latina se encuentra entonces en una encrucijada: "El comercio es un actor fundamental pero, junto con ello, se necesitan implementar políticas tecnológicas y de diversificación, entre otras. Un aspecto importante es que el comercio dentro de la región debe instalarse como un factor clave para que América Latina pueda tener un peso. Todos juntos pueden llegar a algo, pero cada uno por su cuenta, va a ser más difícil".


La caída en el valor de las exportaciones y el deterioro de los términos de intercambio se presentará con mayor profundidad en los países y subregiones exportadoras de petróleo y sus derivados y de materias primas. Venezuela tendrá una contracción en sus envíos del 41%, Bolivia del 30%, Colombia del 29%, Ecuador del 25%, el Caribe del 22%, Perú del 16%, Argentina y Chile del 17%, Brasil del 15, Paraguay del 14% y Uruguay del 12%.


En México y América Central, sin embargo, se espera una disminución de un 4%, lo que se explica sobre todo por su patrón exportador. La demanda de Estados Unidos, su principal destino, ha sido más dinámica que la de otras regiones. Por otra parte, las exportaciones mexicanas y centroamericanas tienen un alto componente de manufacturas que no han sufrido caídas de precios tan abruptas como las de las materias primas.

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Exportaciones de AL llevan tres años de bajas; es ya el peor periodo en 80 años

América Latina y el Caribe acumula tres años de caída en sus exportaciones, con desplomes cada vez de mayor magnitud. Se trata ya del peor periodo en ocho décadas. Nada similar había ocurrido desde la Gran Depresión de los años 30 del siglo pasado, en una región marcada por largos periodos de crisis económicas.


El auge que experimentó la región hasta antes de 2008, derivado del alza en el precio de las materias primas y las exportaciones a China no se materializó en más inversiones que mejoraran la productividad de los países, advirtió este martes Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).


La apertura al libre comercio, incluido el Acuerdo Transpacífico (ATP, del que forman parte, en la región, México, Chile y Perú) hay que balancearla muy bien para que no sean solamente las grandes empresas las ganadoras de este proceso, consideró.


Entre 2013 y 2015 la región acumulará una caída de 5.8 por ciento en sus exportaciones, expuso Bárcena, en la presentación del Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe, este martes en la ciudad de México. Es el peor desempeño para un periodo comparable desde el comprendido entre 1931 y 1934, cuando la contracción fue de 23.4 por ciento.


La tendencia se ha acentuado cada vez más. Bárcena expuso que las exportaciones latinoamericanas tendrán este año una contracción anual de 14 por ciento, después de descensos de 2 por ciento en 2014 y de 0.4 por ciento en 2013. Según el reporte, es probable que las ventas latinoamericanas al exterior también retrocedan en 2016.


El descenso de los precios de la canasta exportadora regional en 2015 será probablemente más fuerte que el experimentado durante la última crisis económica mundial en 2009 y solo lo superarán los registrados en 1931 y 1933. Dado que las perspectivas de precios para 2016 son poco auspiciosas, la probabilidad de que las exportaciones de la región se reduzcan nuevamente es alta, de acuerdo con el reporte.


La caída del precio de las materias primas exportadas por la región, como el petróleo en el caso de México, Venezuela, Ecuador y Brasil, o el de metales y alimentos en otras naciones es una de las causas de la disminución en el valor de las exportaciones latinoamericanas. Pero hay otros factores que hacen de la tendencia más que una coyuntura para volverla un asunto estructural, explicó Bárcena.


Las políticas monetarias expansivas adoptadas por los países industrializados después de la crisis de 2008-2009 crearon un exceso de liquidez, que se ha combinado con poca demanda efectiva por parte de empresas y personas. Después de la crisis, dijo Bárcena, se observa menor dinamismo de la inversión y el consumo, tanto del sector público como del privado. Además hay una transición en la economía china, uno de los destinos de exportaciones de bienes básicos, especialmente desde Sudamérica en los años recientes: ese país demanda ahora menos bienes producidos en otros países porque está inmerso en un proceso de sustitución de importaciones.


La estrategia de desarrollo de China incluye cambiar el motor del crecimiento desde la inversión y las exportaciones al consumo privado, mediante una ampliación del ingreso disponible. Además, ese país tiene el objetivo de aumentar la diversificación productiva hacia industrias intensivas en conocimiento, desarrollar los servicios, avanzar hacia una producción más limpia e incrementar la innovación.


El patrón de desarrollo menos intensivo en inversiones ya afecta a América Latina, con una menor demanda de materias primas como el cobre y el hierro por parte del sector de la construcción, lo que ha tenido un impacto significativo en países exportadores de estos metales, como Brasil, Chile y Perú. Los exportadores de otros productos básicos demandados por sectores de China que no se han desacelerado tanto, como por ejemplo los productos agrícolas, se han visto menos afectados.
América Latina tuvo avances sociales que fueron resultado, entre otros, del auge de los precios de productos básicos que exporta la región, dijo Bárcena, al contestar sobre el efecto de la contracción de las exportaciones latinoamericanas en el terreno social.


Entre 2003 y 2008 hubo una bonanza económica en la región por los precios de las materias primas. Pero esas ganancias de productividad y rentas muy importantes que obtuvo la región no las reinvirtió suficientemente en capacidad productiva, no subió la productividad real ni se impulsaron avances en tecnología, sostuvo.


El progreso social estuvo más vinculado a transferencias públicas, como Progresa en México. También el salario y el empleo mejoraron entre 2003 y 2008, y subió la capacidad de compra, añadió.


Esos dos factores fueron muy importantes en la reducción de la pobreza, pero no así en la reducción de la desigualdad. Ha habido menos progreso en la disminución de la desigualdad y de hecho hubo concentración del ingreso en pocas manos. Por eso, la apertura al libre comercio hay que balancearla muy bien para que no sean solamente las grandes empresas las ganadoras, consideró.

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Martes, 09 Junio 2015 07:40

El dragón en el patio trasero

El dragón en el patio trasero

La gira del primer ministro chino Li Keqiang por Brasil, Colombia, Perú y Chile comenzó a plasmar las promesas que hiciera el presidente Xi Jinping a principios de este año en el Foro China-Celac. El dragón pisa fuerte en el ex patio trasero estadounidense, apostando a la infraestructura, la industrialización y los acuerdos financieros.

 

La gira del primer ministro Li Keqiang por Brasil, Colombia, Perú y Chile comenzó a plasmar las promesas que hiciera el presidente Xi Jinping a principios de este año en el Foro China-Celac. El dragón pisa fuerte en el ex patio trasero estadounidense, apostando a la infraestructura, la industrialización y los acuerdos financieros para reorganizar el mapa económico de la región.


"China está dispuesta a profundizar su cooperación con América Latina y el Caribe para que aprendamos mutuamente una de la otra y abrir juntos un nuevo camino de la Asociación de Cooperación Integral China-América Latina y el Caribe, anunciada por el presidente Xi Jinping en julio pasado", indicó el primer ministro Li Keqiang durante una conferencia en la sede de la Cepal en Santiago, el lunes 25, al cerrar su gira por cuatro países de la región.


En la apertura del primer Foro China-Celac, el 8 de enero en Beijing, el presidente Xi Jinping había anunciado la intención de China de duplicar el comercio bilateral y aseguró que en la próxima década va a invertir 250.000 millones de dólares en la región, no sólo para la extracción de materias primas, como hasta ahora, sino en inversiones infraestructurales, proyectos de tecnología e investigación y desarrollo.


En su reciente viaje a Brasil, el primer ministro firmó con la presidenta Dilma Rousseff un amplio paquete de inversiones por 53.000 millones de dólares (prácticamente el Pbi de Uruguay). Li prosiguió luego a Colombia, Perú y Chile, los tres países que integran la Alianza del Pacífico y tienen una relación estrecha con Estados Unidos, donde desplegó iniciativas comerciales que tienden a modificar la pauta actual, centrada en la exportación de commodities, y lanzó la primera plaza financiera del yuan en América Latina (véase nota de Ariel Noyola).
Un día antes de que comenzara la gira de Li, el viceministro de Comercio chino, Tong Daichi, aseguró que China "está comprometida a diversificar el comercio con los países latinoamericanos y a importar productos de mayor valor agregado" (El País, 18-V-15). Para los países de la región, escasamente industrializados, o en proceso de desindustrialización, como Brasil, la oferta china es una tentación.


Los cuatros países que el primer ministro visitó presentan un esquema de comercio exterior con China muy similar. Brasil exportó 40.000 millones de dólares al país asiático en 2014, tres cuartas partes fueron hierro y soja, y el resto petróleo, celulosa y azúcar. El 95 por ciento de las exportaciones de Colombia hacia el dragón fueron minerales, petróleo y café. Cobre, hierro y plomo sumaron el 63 por ciento de las exportaciones de Perú hacia China y el 70 por ciento de las exportaciones chilenas fueron cobre (El País, 19-V-15).


Por eso la promesa de diversificación y la de invertir en infraestructura resulta tan atractiva para una región que, hasta ahora, no había logrado trascender la rígida división internacional del trabajo que la coloca, con excepciones parciales como Brasil y Argentina, como exportadora de materias primas. Los productos primarios representaron en 2013 un 73 por ciento de las exportaciones de la región a China, según la Cepal.


INFRAESTRUCTURA E INDUSTRIA. En Brasil, Dilma Rousseff y Li firmaron 35 acuerdos en materia de comercio, inversiones en los sectores financieros, automotor, telecomunicaciones, energía, acero, industria alimentaria, minería, gas y petróleo. Se reanudan las exportaciones de carne de Brasil a China y se acordó iniciar los estudios para la construcción del ferrocarril que unirá los océanos Atlántico y Pacífico, además de la venta de aviones brasileños Embraer para la compañía Tianjin Airlines.


La construcción del ferrocarril es el proyecto más ambicioso, ya que plantea unir Porto do Açu (estado de Rio de Janeiro) con un puerto peruano, pasando por Minas Gerais y Mato Grosso hasta Porto Velho, para luego atravesar la cordillera andina. Unos 5 mil quilómetros y un presupuesto que puede alcanzar los 12.000 millones de dólares. Es la más importante pero no la única obra de infraestructura con financiación china.


Además se firmó un memorando para la compra de 24 barcos para transportar mineral de hierro de Brasil a China, se financian proyectos de Petrobras por 7.000 millones de dólares, se acordó el desarrollo conjunto de satélites, la instalación de un complejo siderúrgico en Mara-nhao (estado del nordeste), se llegó a un acuerdo entre Eletrobras y China Three Gorges Corporation para la megausina hidroeléctrica de Tapajós, entre otros proyectos de infraestructura.


El primer ministro chino adelantó la creación de un fondo bilateral de "cooperación productiva" de 20.000 millones de dólares, que apoyará emprendimientos en sectores como siderurgia, cemento y vidrio (Valor, 19-V-15). Se trata de inversiones que van bastante más allá de las obras de infraestructura, prioridad para ambos países en el terreno comercial. Li Keqiang fue claro al señalar que su país no sólo pretende seguir importando materias primas, sino "instalar fábricas y líneas de producción, garantizando más empleo a los ciudadanos locales" (Valor, 20-V-15).


En ese sentido, mencionó el interés chino en invertir en una planta de fabricación y mantenimiento de vagones de metro, y la automovilística Chery anunció la inversión de 700 millones de dólares en una planta en Jacareí (San Pablo), luego de haber inaugurado hace nueve meses otra fábrica a la que destinó 500 millones.


El proyecto estrella, sin duda, es la ferrovía al Pacífico.Por ese camino se exportarán la soja y el mineral de hierro brasileños, pero también productos industriales que cruzarán la cordillera en los dos sentidos, abaratando los costos, ya que se acortarán los días de transporte. "Nos gustaría cooperar para reducir los costos de la infraestructura en Brasil", dijo Li (Valor, 20-V-15).


TRES CORREDORES PARA CHINA. La infraestructura regional enfrenta innumerables problemas, pero el principal, sobre todo para Brasil, es la salida al Pacífico, que supone atravesar la Cordillera de los Andes. Los dos mayores proyectos, la ferrovía Atlántico-Pacífico y el Canal de Nicaragua, tienen a China como protagonista. Se trata de proyectos que benefician a los grandes productores y empresas multinacionales, pero detrás de ese dato es evidente que "los chinos están reorganizando el comercio y la infraestructura de la región" (Carta Maior, 19-V-15).


Según el economista Theotonio dos Santos, la política china consiste en "usar el excedente económico colosal que tienen para crear una economía mundial que atienda no sólo las necesidades chinas, sino que también sirva para un desarrollo planetario, para que salgamos de esa posición subordinada que tenemos dentro de la economía mundial. Eso en interés de China y en interés nuestro" (Carta Maior, 19-V-15).


Este es uno de los grandes atractivos de la posición china. Como señala el profesor de la Universidad de Boston Kevin Gallagher, autor de estudios sobre la relación China-América Latina, "si se consigue construir un tren de alta velocidad que funcione y facilite el comercio con América Latina, de modo inclusivo y sin perjudicar el ambiente, China tendrá todo para convertirse en la nueva 'amante' de América Latina" (BBC Brasil, 19-V-15).


El primer ministro Li destacó que "con el fin de satisfacer las necesidades de China y de los países latinoamericanos", China defiende "la construcción conjunta de tres corredores para logística, energía eléctrica e información, de manera que se logre la interconexión del continente sudamericano" (Xinghua, 19-V-15). Aseguró que las empresas chinas están dispuestas a asociarse con las sudamericanas para la construcción de los tres corredores, "a través del fortalecimiento de la cooperación en la construcción ferroviaria, la trasmisión de energía eléctrica de alta tensión y las redes inteligentes de suministro de electricidad, así como la tecnología de Internet y de las telecomunicaciones móviles de próxima generación".


América del Sur tiene graves problemas de interconexión física entre los 12 países que la integran. En ese sentido, Oliver Stuenkel, profesor de relaciones internacionales en la Fundación Getúlio Vargas, de San Pablo, estima que "el dinero chino es la única chance de integrar físicamente América Latina" (El País, 19-V-15). La afirmación puede parecer exagerada, pero si se revisan los proyectos de integración de las últimas décadas que no se concretaron por falta de fondos (empezando por el Gasoducto del Sur), su afirmación cobra sentido.


Más aun, algunos analistas sostienen que China está interesada en fomentar la industrialización de la región. Elias Khalil Jabbour, investigador del patrón asiático de desarrollo y profesor en la Universidad Estatal de Rio de Janeiro, sostiene que China al invertir en América Latina tiene como objetivo "enfrentar a su enemigo estratégico, que es Estados Unidos". Jabbour resalta que China actúa de forma diferente de otros actores globales, como el Fmi o el Banco Mundial, que "se entrometen en la política interna de los países que reciben sus préstamos" (Opera Mundi, 20-V-15).


Por su parte, Rafael Gonçalves Lima, licenciado en relaciones internacionales por la Universidad de Campinas y máster en relaciones internacionales por la Universidad de Jilin (China), sostiene que las propuestas del primer ministro Li "encajan con la gran estrategia de China", que considera a América Latina como "un área vital para los intereses a largo plazo de China, ya sea por su atractivo mercado interno o por su riqueza en energía, minerales, alimentos y otros recursos esenciales para el éxito del desarrollo chino" (Diario del Pueblo, 22-V-15).


Pero no todo es economía. La búsqueda de la multipolaridad es una de las banderas diplomáticas de China que, en los hechos, converge con la estrategia de varios países latinoamericanos (véase nota de Xulio Ríos). Se trata de relaciones por fuera de la lógica del mercado, lo que pone las relaciones China-América Latina en un lugar bien distinto al que siguió Occidente durante cinco siglos.


ACUMULACIÓN SIN DESPOSESIÓN. El economista estadounidense Giovanni Arrighi, en su monumental trabajo Adam Smith en Pekín, sostiene que el crecimiento chino se produce sobre bases bien diferentes al occidental. A diferencia del proceso de "acumulación por desposesión" que caracteriza al capitalismo occidental, según David Harvey, que pasa por la expropiación de campesinos y trabajadores, en la historia de China se registra un crecimiento que moviliza los recursos humanos por encima de los otros, a la vez que "protegía en vez de destruir la independencia económica y el bienestar de los productores agrícolas".1


A este tipo de crecimiento que no expropia a los productores, Arrighi lo denomina "acumulación sin desposesión", que estima puede ser un referente para los pueblos del Tercer Mundo, y aun para aquellos desarrollados golpeados por la crisis y un sistema financiero voraz. Por un lado, China parece comprender mejor las necesidades de los países del Sur. A su paso por Colombia, Li propuso dos proyectos de infraestructura que fueron muy bien recibidos por el presidente, Juan Manuel Santos.


El primero, dijo Santos, permitirá desarrollar la Orinoquia, al oriente del país, donde se prevé construir una carretera que bordeará el río Meta hacia Venezuela, y hacer navegable ese río, lo que facilitaría el desarrollo agropecuario. El segundo es el puerto de Buenaventura, el más importante del Pacífico colombiano. Con apoyo de China, se planea darle "una nueva vida" a esa ciudad. "Que Buenaventura se convierta en un polo de desarrollo es algo muy importante para nosotros" (El País, 22-V-15).


Si China tiene éxito en promover la "acumulación sin desposesión", asegura Arrighi, es probable que "esté en condiciones de contribuir decisivamente al surgimiento de una comunidad de civilizaciones auténticamente respetuosa hacia las diferencias culturales".2 Puede ser una gran oportunidad para la región latinoamericana de superar cinco siglos de colonialismo, subordinación y dependencia.


1. Adam Smith en Pekín, Akal, Barcelona, 2007, pág 379.
2. Ídem, pág 403.


Un viraje de largo aliento


El ciclo extraordinario de precios altos de los commodities llegó a su fin. En gran medida porque China crece menos (de 10 a 11 por ciento anual pasó a "apenas" 6 o 7 por ciento). Pero sobre todo porque aquel crecimiento llegó a una meseta y comienza a estancarse. Un crecimiento basado en exportaciones de productos intensivos en trabajo y de calidad media-baja no puede sostener el desarrollo del dragón asiático. Entre otras cosas porque tres cimientos de ese crecimiento tienden a evaporarse: "los salarios aumentan, la conciencia ambiental crece y las políticas demográficas empiezan a hacer mella en la hasta ahora inagotable oferta laboral" (El País, 31-V-15).


Como señala el último estudio de la Cepal, ahora China se propone seguir creciendo a partir de la economía del conocimiento, inversión en capital humano, tecnología e innovación.1 Se trata de desarrollar industrias de punta en sectores que aún presentan retrasos, como información, biomedicina, transporte por ferrocarril y robótica. Tiene todas las condiciones para hacerlo. De hecho, en energías renovables y trenes de alta velocidad viene mostrando un excelente desempeño.


Para América Latina es la oportunidad de oro de modificar su inserción en el mercado mundial como exportadora de materias primas y de ensamblaje de manufacturas. En 2013, cinco productos de la región representaban el 75 por ciento de las exportaciones, mientras en 2000 eran sólo el 47 por ciento. La inversión extranjera directa de China, entre 2010 y 2013 se dirigió en un 90 por ciento a minería e hidrocarburos.
Ahora se trata de diversificar las exportaciones a China. Pero ese paso ineludible debe complementarse con una mayor presencia de empresas chinas en las industrias (automotriz, electrónica, agroindustria), y articularse con empresas locales para "fortalecer cadenas de valor regionales, ayudando a elevar los reducidos niveles de comercio intrarregional que caracterizan a América Latina y el Caribe", indica la Cepal.


Si esta posibilidad se concreta, la región latinoamericana y China saldrán fortalecidas, se establecerá una verdadera alianza estratégica y la integración dejará de ser una declaración de intenciones.


1. "América Latina y el Caribe y China. Hacia una nueva era de cooperación económica", Santiago, 2015.


La plaza financiera del yuan en América Latina


Por Ariel Noyola Rodríguez

La instalación de la primera plaza financiera del yuan en Santiago de Chile, pactada durante la visita del primer ministro Li Keqiang, promete iniciar una serie de inversiones en tecnología para impulsar la industrialización periférica y comenzar a disminuir la influencia del dólar en los países del Cono Sur.

Las relaciones económicas entre China y América Latina están sufriendo tensiones crecientes. Por efecto de la deflación (caída de precios) a escala mundial, la región sudamericana paga las consecuencias de exportar a China sobre todo materias primas. Sin embargo, la instalación de la primera plaza financiera del yuan en América Latina, en Santiago de Chile, pactada durante la visita del primer ministro Li Keqiang, promete iniciar una serie de inversiones en tecnología para, de este modo, impulsar la industrialización periférica y comenzar a disminuir la influencia del dólar en los países del Cono Sur.


Durante su visita a Brasil, Colombia, Perú y Chile, Li Keqiang abonó la influencia de China en América Latina a través del impulso dado a dos objetivos fundamentales: la transformación del mapa económico de la región para apuntalar el protagonismo de Asia-Pacífico, y el desembarco del yuan en territorio sudamericano a través de Santiago de Chile como plataforma.


El primer objetivo está previsto que sea desarrollado junto con los gobiernos de Brasil y Perú: la construcción de una red ferroviaria de más de 5 mil quilómetros que conectará los océanos Atlántico y Pacífico, a fin de aumentar los montos y la velocidad de los intercambios comerciales con China.
La "ruta de la seda" sudamericana será una alternativa para el tránsito de mercancías por el Canal de Panamá (y al mismo tiempo complementará las capacidades del Canal de Nicaragua, de próxima implementación.

En ambos canales destaca el financiamiento provisto por China, producto tanto de su interés por garantizar el suministro de recursos naturales de carácter estratégico (petróleo, metales, minerales), como por los vínculos comerciales privilegiados que mantiene con Managua y las economías sudamericanas, incluso por delante de Estados Unidos y Europa.


Sin embargo, el incremento de los flujos de comercio e inversión entre China y la región latinoamericana, sobre todo a partir del ingreso de la primera a la Organización Mundial de Comercio en 2001, no guarda hasta el momento ninguna relación con el uso incipiente del yuan.
Mientras que el comercio con China se multiplicó 22 veces entre 2000 y 2014, según las estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, a partir de 2009 únicamente con Brasil y Argentina se establecieron acuerdos tipo "swap" (permutas de divisas) para impulsar las operaciones en yuanes entre empresas (a través de los bancos centrales). Ni siquiera los principales exportadores de hidrocarburos y minerales a la región Asia-Pacífico, como Venezuela y Perú, lograron construir vínculos de cooperación financiera con Pekín.


De ahí la importancia del segundo acuerdo alcanzado durante la gira de Li Keqiang: Chile, el primer país sudamericano que reconoció a China en el ámbito diplomático hace 45 años y que suscribió un tratado de comercio en 2005, ahora será protagonista del lanzamiento de la primera plaza financiera del yuan en América Latina, gracias a la adopción de tres acuerdos clave.


En primer lugar, el gobierno chileno recibió la autorización de las autoridades regulatorias chinas para participar en el Programa Chino de Inversores Institucionales Extranjeros Calificados en Renminbi. Con ello, los bancos, fondos de pensiones, compañías de seguros y fondos mutuos de origen chileno podrán invertir un monto límite de hasta 50.000 millones de yuanes (8.100 millones de dólares) en el mercado de capitales de China.


En segundo lugar, se acordó la apertura del segundo banco de liquidación de la "moneda del pueblo" (renminbi) en el continente americano (el primero se instaló en América del Norte, en Canadá). A través de una inversión inicial de 189 millones de dólares y bajo la supervisión del Banco de Construcción de China (Ccb, por sus siglas en inglés), Chile y el gigante asiático disminuirán los costos de sus transacciones (operaciones de crédito, pagos por concepto de comercio exterior, etcétera) y facilitarán la conversión entre sus divisas.


El Ccb es una entidad global que en los últimos años ha llevado a cabo operaciones por más de 7 billones de yuanes para más de 19 mil clientes fuera de China. Ya con varias sucursales abiertas en Chile, ahora pretende ampliar sus servicios financieros al resto de los países sudamericanos.


Y en tercer lugar, finalmente, se concretó la firma de una línea de crédito swap de divisas entre el banco central de Chile y el Banco Popular de China por un monto de 22.000 millones de yuanes (3.500 millones de dólares), que permitirá, por un lado, amortiguar los efectos de la volatilidad del dólar sobre los flujos de comercio e inversión y, por otro lado, ayudará a que el peso chileno y el yuan ganen terreno en la facturación de sus intercambios bilaterales.


"Esperamos que la cooperación Chile-China en materia financiera pueda contribuir a la cooperación industrial y de inversiones entre China y toda América Latina", sentenció Li Leqiang durante su visita Su declaración pone de manifiesto la creciente preo-cupación en amplios sectores de la izquierda latinoamericana por el tipo de relación que se ha cultivado hasta ahora con el dragón: exportaciones e influjos de capital concentrados en productos y actividades de la industria extractiva.


Es que después de la caída de los precios de las materias primas y la brusca desaceleración de los mercados emergentes, es evidente que la musculatura de China no es suficiente para detonar la reactivación económica en los países del Cono Sur.


Pese a todo, el gobierno chino se declara dispuesto a dar un paso más en los términos de sus vínculos económicos con los países latinoamericanos. Citando a los poetas Pablo Neruda y Xin Qiji, el primer ministro de China sostuvo en la sede de la Cepal que "nada podrá detener el río de la aurora" y que "sus aguas corren hacia el Oriente".


Para triunfar en esa encomienda consideró urgente aumentar las inversiones en tecnología para contribuir a la creación de cadenas regionales de alto valor agregado que transformen el modelo de crecimiento de la región sudamericana.


En ese sentido, la instalación de la primera plaza financiera del yuan en América Latina se ha convertido de facto en el laboratorio de un enorme desafío para los líderes de Pekín: por un lado, hacer posible la industrialización periférica y, por otro lado, fortalecer la internacionalización del yuan con el apoyo de los gobiernos de Sudamérica.

*Economista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. En Uruguay exclusivo para Brecha.

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Las exportaciones de América Latina, estancadas por las materias primas

Por segundo año consecutivo, las exportaciones de Latinoamérica prácticamente se mantendrán estancadas. El año pasado se contrajeron el 0,2% y en 2014 subirían apenas el 0,8%, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El comercio exterior explica en parte la desaceleración de la economía regional y obedece al abaratamiento de los precios de las materias primas, en especial las mineras, pero también de los alimentos. Así como al bajo dinamismo de la demanda del mercado latinoamericano y europeo.

A su vez, la caída de las cotizaciones de los productos básicos responde a la desaceleración del aún rápido crecimiento de China y al excedente de oferta que responde a años de altos precios. Las exportaciones de Brasil caerían este año el 3,4%, según la CEPAL. China, EE UU, Argentina y Alemania son los principales destinos de sus productos.

Así como Sudamérica sufre por la caída de los precios de las materias primas, México y Centroamérica se benefician por la recuperación de EE UU. Las exportaciones mexicanas se expandirían el 4,2% en 2014, según esta comisión. El 70% de los bienes que México destina al extranjero va a EE UU, en general productos de la maquila (ensamblaje de piezas importadas)


Argentina, con perspectiva de caída del PIB, exportaría este año un 10,1% menos, por la recesión de Brasil, principal destino de sus exportaciones manufactureras —en especial coches—, y por la bajada del precio de los alimentos. Los agricultores han guardado casi la mitad de la cosecha de soja en silos a la espera de una mejora de las cotizaciones.
Colombia padecería una merma del 4,4% en las ventas al extranjero, sobre todo por menor demanda dentro de la región y EE UU. A Colombia, que exporta sobre todo petróleo, carbón, oro y café, le afecta la crisis de Venezuela y el abaratamiento de las materias primas, que incluye la moderación del alto precio del crudo.


Las exportaciones de la petrolera Venezuela apenas caerían el 0,9%. A los países mineros de Chile y Perú tampoco les iría mejor: el primero elevaría el 0,1% sus ventas externas y el segundo las recortaría en un 10,2%. Ambas economías están desacelerando su crecimiento. Chile se diferencia de Perú en el hecho de que entre sus principales exportaciones aparecen algunos productos más elaborados, como pasta de madera y vino.

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Miércoles, 28 Mayo 2014 06:44

Bondades del cuarto estado de la materia

–Cuéntele al pueblo qué es lo que hace.


–Mi área de investigación es la física del plasma, y mi trabajo es experimental.

–¿Qué es el plasma?


–El plasma se conoce habitualmente como el cuarto estado de la materia. Uno tiene sólido, líquido, gas y plasma. En un plasma los átomos que componen las moléculas están separados: hay electrones libres e iones por otro lado. Se desarman átomos y moléculas que componen la materia.


–Aclaremos que iones son los que tienen un electrón de menos o de más.


–Sí. Eso que le contaba es el plasma. Para lograr eso, tenemos que entregarle energía. Lo que hacemos, entonces, para generar plasmas es producir descargas eléctricas en un medio gaseoso. De modo que algo que está en estado gaseoso le entregamos energía eléctrica y eso pasa al estado de plasma. Se generan plasmas de muchas maneras en este laboratorio; mi línea de investigación está relacionada especialmente con descargas eléctricas a presión atmosférica, o sea, con descargas eléctricas en un ambiente gaseoso a alta presión (en aire, por ejemplo). Para eso hay que aplicar tensiones importantes, diferencias de voltaje del orden del kilovolt, cosas de alta tensión, y se obtienen de acuerdo con la configuración de electrodos y al tipo de fuentes que uno utiliza (fuentes continuas, alternas) distintos tipos de descargas: descargas corona, por ejemplo...


–Entremos al mundo fantástico de esas descargas.


–Estas son descargas a alta presión, a presiones cercanas a la atmosférica

.
–¿Y eso es alta presión?


–Para mí sí, porque después trabajamos en otro tipo de descargas que se hacen a baja presión.


–Vamos entonces a los tipos de descarga a alta presión.


–Ahí con lo que trabajamos es con descargas que llamamos de barrera dieléctrica, donde hay dos electrodos entre los cuales se produce la descarga, pero al menos uno está tapado con un aislante. Entonces no se produce ruptura dieléctrica del aislante, sino del aire que está entre los dos electrodos. Ahí se forma una descarga gaseosa, el aire que está entre los electrodos pasa al estado de plasma. Esa descarga puede ser de varias maneras, dependiendo de la concentración de electrodos y de las fuentes, y tiene múltiples aplicaciones. Nosotros trabajamos no sólo en la investigación de ese tipo de descargas, sino también en aplicaciones.


–¿Por ejemplo?


–Por ejemplo, el tratamiento de gases contaminados. Hacemos fluir un gas que tenga algún componente contaminante y tratamos de generar descargas en este gas, se genera un plasma y las moléculas contaminantes se pueden disociar y reaccionar con otras moléculas –con otros componentes químicos–, de modo que esas sustancias que son contaminantes se transforman en no contaminantes y dejan de ser nocivas para la salud. Ese es un proyecto de investigación aplicado, por ejemplo: no sólo estudiamos la física básica de esas descargas, sino cómo usarlas. Otra de las aplicaciones que hemos investigado, en colaboración con gente de Ingeniería, es la de actuadores de plasma.


–¿Qué son?

–Se realiza el mismo tipo de descarga (barrera dieléctrica) combinada con otro tipo de descarga denominada descarga corona

.
–¿Corona?

–Es una descarga que se produce en un electrodo que tiene forma de punta o algún borde muy filoso. Si uno aplica grandes campos eléctricos en esa zona, se intensifica el campo eléctrico y se produce ruptura dieléctrica del gas.


–En la descarga dieléctrica, ¿qué papel juega el dieléctrico?


–Digamos que de alguna manera delimita la corriente para que la descarga no se vaya a la chispa. El campo eléctrico que uno le aplica es alterno o pulsado; la diferencia es de potencial. Hemos trabajado en combinaciones de estas descargas corona con descargas de barrera dieléctrica y hemos logrado configuraciones de descargas nuevas. Una la llamamos la "cortina de plasma", y ésa es la que yo ahora utilizo para tratamiento de gases en una configuración cilíndrica, pero también en una configuración plana, que estudiamos con la gente de Ingeniería el tema de actuadores de plasma.


–¿Qué es?

–Hacer esa descarga sobre una superficie de un sólido, de modo que cuando haya un flujo de aire, esa descarga cambia las condiciones de contorno sobre el sólido y modifica el flujo del aire. Esto interesa a la gente de fluidos, que se dedica a la aeronáutica. El equipo con el que trabajamos es un grupo de mecánica de fluidos. También, en otra línea de investigación, montamos descargas en presión atmosférica: hacemos una descarga a alta presión, aplicando kilovolts entre dos electrodos y soplamos el plasma, le hacemos pasar un flujo importante del gas.


–¿Eso es para los satélites, por ejemplo?


–No, no es para propulsión. Es para tener la descarga en un lugar no confinado y tener algo así como una plumita de plasma. Eso tiene muchísimas aplicaciones que se están estudiando: tratamiento de dientes, por ejemplo.


–¿Cómo?

–Lo que pasa es que tiene propiedades bactericidas. Lo usamos para tratar también microfilms de bacterias, de hecho. También estudiamos, como le decía, la física básica de esas descargas, cómo se logra hacerlas, qué gas usa. Todo ello lo hacemos en aire, pero podemos usar helio, argón. En fin, estudiamos distintos tipos de gases y distintas configuraciones de electrodos. Hacemos todo. Vamos desde lo básico: montamos el experimento, estudiamos la física desde el punto de vista teórico, pero también vemos cómo se puede aplicar.


–Eso que me contó de los dientes, ¿se está investigando o se está usando?


–No sé si efectivamente lo están usando. Hay artículos donde se ha probado, pero no sé si es una tecnología ya tan difundida a nivel comercial. Tal vez alguien lo esté empezando a probar.


–De todas maneras es una tecnología que está mostrando los dientes.


–Es que todas estas líneas de descargas de alta presión configuran múltiples aplicaciones. Y después también hay otra línea en la que generamos plasmas a baja presión con fuentes de radiofrecuencia. Son campos alternos, en 13,56 megahertz de frecuencia, y esos plasmas tienen otras múltiples aplicaciones. Tratamos de medir la física de la descarga, por un lado, pero también lo que hemos hecho son films poliméricos, como aplicación. Hemos hecho la descarga en una atmósfera de acetileno y logramos hacer un polímero. Luego estudiamos ese polímero que se deposita sobre la superficie y analizamos sus propiedades. Ahora estamos en un proyecto tratando de sintetizar nanoestructuras de carbono asistidas por un plasma de radiofrecuencia.

 

 

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No hay duda de que los precios de los productos primarios se volvieron más volátiles en la década pasada; eso se hizo evidente sobre todo tras la crisis financiera de 2008, cuando las expectativas de un colapso en la demanda causaron que los precios de las materias primas se desplomaran. Su recuperación ha sido igual de dramática y refleja varios factores, entre ellos una mayor participación de las finanzas globales en los mercados de productos primarios y en el repunte en la demanda de materiales de construcción y bienes manufactureros. Esta volatilidad tiene implicaciones en términos de comercio –es decir, en la proporción entre precios de exportaciones e importaciones– tanto en países exportadores como importadores de esos productos.



Para los importadores, las proporciones en los términos de comercio parecen tener una relación inversa con los precios de los productos primarios duros. Por ejemplo, cuando las materias primas suben, la proporción desciende a medida que las importaciones encarecen frente a las exportaciones. Cuando los precios caen ocurre al contrario. Hay indicios de este fenómeno en Alemania, EU y China, tres de los mayores importadores de productos primarios. Al desplomarse los precios a finales de 2008 y principios de 2009, las proporciones en términos de comercio en estos países se elevaron. En EU, los términos de comercio llegaron a un nivel que no se veía desde 2004, en tanto en Alemania la proporción tocó su punto más alto en cuatro años.

Al elevarse de nuevo los precios de los productos primarios –sin considerar el bajón de principios de mayo–, los términos de comercio de los tres países han vuelto a caer. En China cayeron 23% desde el primer trimestre de 2009; en EU y Alemania, 5%. Que estos dos últimos hayan experimentado perturbaciones mucho más pequeñas en los términos de comercio que China es consistente con sus etapas más avanzadas de desarrollo. Las economías de ambos son más diversificadas, y sus actividades económicas tienden a estar más arriba en la cadena de valor, lo cual aleja a los productores de las perturbaciones en los precios de los productos primarios.

En contraste, para los exportadores de esos productos, tanto en mercados emergentes como en el mundo desarrollado, las proporciones en los términos de comercio parecen moverse al unísono con los precios de los productos primarios. Países como Australia, Noruega, Brasil, Rusia y Nigeria han tenido grandes incrementos en sus proporciones de términos de comercio de 2009 en adelante. Brasil, en particular, ha estado bien ubicado para beneficiarse de los aumentos de precios en una gama de productos primarios blandos y duros. Ha aprovechado un alza meteórica en sus términos de comercio: un incremento de 30% desde principios de 2009.

Implicaciones

¿Qué significan estos movimientos en la costeabilidad de las importaciones para las estadísticas de la balanza de pagos? Para ver esto, considérese el caso de China. Es el cuarto productor mundial de petróleo y el primero de carbón, cobre y aluminio. Sin embargo, en su mayor parte el consumo interno de esos productos rebasa su producción actual, por lo cual debe pagar a fuentes externas por cantidades significativas de productos primarios duros. Al elevarse los precios, el valor de las importaciones (si lo demás se mantiene constante) rebasa al de las exportaciones. Los importadores chinos pueden mitigar estos efectos reduciendo las reservas de materias primas cuando los precios se elevan, en vez de pagar precios más altos, como de hecho parece haber ocurrido en los primeros cuatro meses de este año, cuando las importaciones chinas de cobre se derrumbaron. Con todo, es sólo un arreglo temporal. El efecto final del alza de precios de los productos primarios sería que el superávit comercial de China se estrechara a medida que los valores de las importaciones se elevaran a una tasa más rápida que los de las exportaciones, puesto que los datos de la balanza de pagos miden el valor del comercio, no el volumen.



Datos recientes apoyan la posibilidad de que los precios de los productos primarios estén distorsionando los datos de la balanza de pagos. Por ejemplo, en el primer trimestre de 2011 China reportó su primer déficit comercial en siete años, mientras entre el primer trimestre de 2010 y el primero de este año el crecimiento en valores de importación ha rebasado el de las exportaciones en 9 puntos porcentuales en promedio. Una interpretación es que esto es resultado de un nuevo equilibrio hacia la demanda doméstica, pero parece más probable que las fluctuaciones en los precios de los productos primarios hayan sido la causa. Las previsiones de EIU sobre los movimientos en la balanza de pagos, manteniendo constantes los precios, sugieren que el superávit comercial de China habría sido mayor en 40 mil mdd en promedio en cada trimestre del año pasado si los precios de las importaciones y las exportaciones se hubieran mantenido constantes.



Hasta cierto punto ocurre lo mismo con Alemania y EU, donde el fuerte crecimiento en los valores de las importaciones ha anulado notables desempeños exportadores. En EU, el valor de las importaciones ha crecido 32% desde el primer trimestre de 2009, mientras en Alemania se ha elevado 33%. Pero estas alzas no son causadas por un aumento en la demanda de consumidores; en ese periodo, el consumo privado real de Alemania de hecho ha caído 1%, en tanto en EU se ha elevado apenas 3%. Como en China, en un escenario de precios constantes estimamos que el superávit comercial de Alemania habría sido de unos 9 mil mdd más en promedio en cada trimestre del año pasado. En EU, el impacto en la balanza de pagos es menos claro, tal vez porque las importaciones han crecido con mayor fuerza que las exportaciones, aun en términos reales.

Lo anterior sugiere que los precios de los productos primarios crean la ilusión de que los desequilibrios globales se reducen. En realidad, pese a las quejas de los economistas sobre los papeles respectivos de los consumidores en EU y los exportadores en China en cuanto a sostener los desequilibrios globales, es probable que los altos precios de los productos primarios en realidad hayan disfrazado temporalmente desequilibrios aún más pronunciados. Pronosticamos que los precios de esos productos continuarán cayendo este año y el próximo, aunque tal vez no en forma tan dramática como en las semanas recientes. Si lo demás permanece constante, esto haría que la balanza comercial china se moviera más hacia el superávit en el resto del año, siempre que sus importaciones de productos primarios no aumenten demasiado en volumen. Los esfuerzos del gobierno chino por enfriar la economía del país, y nuestra previsión de un menor crecimiento del PIB chino en este año, sugieren que la demanda de hecho disminuirá. Si bien las caídas de precios, en particular los del petróleo, pueden contribuir a reducir el déficit comercial de EU, sería en una proporción menor de la que cabe esperar que se eleve el superávit chino, dado el apetito de materias primas en el país asiático. En otras palabras, los descensos en los precios de los productos primarios podrían conducir a ensanchar los desequilibrios mundiales más importantes en los meses por venir.

Fuente: EIU
Traducción de texto: Jorge Anaya
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Warren Buffett, uno de los más famosos inversionistas del mundo, dijo alguna vez que los derivados eran “armas financieras de destrucción masiva”. A los bancos centrales les preocupa que los que se vendieron en los mercados extrabursátiles amenacen la estabilidad de todo el sistema financiero. Las empresas que dependen de derivados para limitar su exposición a la variación de precios de materias primas, tasas de interés o tasas de cambio, no pueden prescindir de ellos.

Varias firmas que utilizan derivados con la intención de administrar sus riesgos han sufrido últimamente enormes pérdidas, por lo menos en el papel. Las más afectadas han sido las líneas aéreas, muchas de las cuales pagaron para protegerse de los altos precios del combustible del año pasado, cuando el petróleo alcanzó su punto máximo en 147 dólares por barril. Puesto que el crudo cuesta ahora mucho menos, muchos han tenido que redocumentar el valor de esos contratos, incluso si aún faltaba mucho para que se vencieran. Entre los perdedores están Cathay Pacific Airways, que acumuló pérdidas por cerca de mil millones de dólares; Ryanair; Air France-KLM, y Southwest.

Sin embargo, las empresas parecen dispuestas a cubrir sus riesgos como siempre. Según un estudio de la consultora Greenwich Associates, el año pasado las grandes corporaciones estadunidenses, europeas y asiáticas recurrieron a fondos de cobertura para proteger 55% de su exposición a combustibles, por arriba de 45% del año anterior. Incluso ciertas líneas aéreas que tuvieron grandes pérdidas en derivados vinculados al precio del crudo compran más de ellos.

Hace poco Ryanair informó que ha firmado contratos para fijar el precio de 90% de su combustible durante los primeros nueve meses de este año, casi dos veces la proporción que invirtió en fondos de cobertura durante enero. Cathay Pacific compra instrumentos para protegerse tanto de una caída como de un incremento de los precios de combustibles.

La principal razón de este entusiasmo, dice David Carter, académico de la Universidad de Oklahoma y uno de los autores de varios artículos que estudian la cobertura de riesgo en los precios de combustibles en la industria de las líneas aéreas, es que con frecuencia los bancos están más dispuestos a prestar a las empresas que han reducido sus riesgos mediante instrumentos de cobertura. Esto a su vez les permite, por ejemplo, comprar activos baratos de sus competidores en problemas.

Lejos de terminar con el apetito por instrumentos derivados, la confusión en los mercados financieros del mundo lo ha aumentado. De las grandes corporaciones que Greenwich inspeccionó el año pasado, 38% adquirieron opciones para manejar las fluctuaciones de las divisas, por arriba de 28% de un año anterior, y el volumen de opciones monetarias que compraron se incrementó en una tercera parte. En general, el uso de opciones sobre divisas o tipo de cambio se ha elevado de manera radical en años recientes (ver gráfica).

Pero, de acuerdo con la Asociación Internacional de Swaps y Derivados, durante el segundo semestre del año pasado esas coberturas disminuyeron por primera vez desde 2001. Los bancos venden menos derivados y a mayor costo, debido en gran parte a la contracción crediticia. Muchas firmas, sobre todo las de calificaciones crediticias más débiles, han sido expulsadas del mercado de derivados por la poca disposición de los bancos a correr riesgos. Los banqueros dicen que sólo unas cuantas líneas aéreas de las más altas calificaciones crediticias han podido reforzar sus libros de cobertura durante los meses recientes para aprovechar los bajos precios del petróleo.

La renuencia de los banqueros se deriva de la naturaleza de los contratos de cobertura que, aunque no son préstamos oficiales, generan entre los bancos y su clientela responsabilidades que crecen o disminuyen conforme cambian las variantes subyacentes. Además, muchas líneas aéreas que contrataron coberturas de riesgo sobre su consumo de combustible cuando los precios del petróleo eran más altos acumularon enormes deudas virtuales con los bancos, aun cuando no tenían que hacer ningún pago hasta que los contratos se vencieran, en un momento en que los precios del crudo podrían haberse elevado de nuevo. Los importes involucrados pueden crecer hasta exceder los límites internos que los bancos fijan respecto de su exposición a clientes particulares o incluso industrias, los cuales les impiden otorgar crédito adicional o redactar nuevos contratos.
 
El año pasado las grandes corporaciones estadunidenses, europeas y asiáticas recurrieron a fondos de cobertura para proteger 55% de su exposición a combustibles, por arriba de 45% del año anteriorFoto Reuters
Las líneas aéreas no son las únicas afectadas. Por ejemplo, los exportadores indios de textiles se quejan de que sus bancos no les permiten adquirir nuevas coberturas monetarias debido a pérdidas en el papel sobre contratos vinculados al dólar. Los fondos de pensiones han resultado afectados también, en especial porque algunos se especializaron en derivados, entre ellos los fondos de cobertura contra la inflación, que el año pasado se agotaron por completo durante un tiempo.

Los fondos de cobertura disponibles se han encarecido, en parte porque los mercados tienen menos liquidez y son menos competitivos desde el colapso de Lehman Brothers, en septiembre pasado. Pero ahora los bancos también cobran de manera explícita por el riesgo crediticio que asumen al suscribir un contrato de derivados. Un cálculo del costo adicional que las empresas pagan a los fondos de cobertura de riesgo varía de empresa a empresa y de producto a producto, en especial porque depende de la capacidad de pago de quienes los compran. Pero hay quien dice que los honorarios bancarios han aumentado de menos de 0.1% del valor de un contrato a algo así como 2%.

Para muchas empresas, esos costos son prohibitivos. Las principales víctimas son los grandes exportadores de artículos manufacturados. Por ejemplo, ThyssenKrupp, firma industrial alemana, cubre su exposición monetaria cada vez que firma un gran pedido de exportación. De manera similar, la empresa británica aeroespacial Rolls-Royce está activa en los mercados de divisas porque la mayoría de sus ingresos son en dólares, pero muchos de sus costos los paga en libras.

Después del desplome de Lehman Brothers, a las empresas les preocupa que si su banco quiebra no puedan cobrar los contratos de cobertura que adquirieron. John Grout, de la Asociación de Tesoreros Corporativos, dice que algunos bancos perfectamente solventes se han deshecho de contratos de derivados invocando oscuras cláusulas de rescisión que habían prometido a sus clientes que jamás usarían.

Los bancos, mientras tanto, temen que algunos de sus clientes escasos de fondos puedan dejar de pagar. El resultado, dice un banquero involucrado en asesoría empresarial, es que muchos solicitan a las empresas que garanticen sus deudas en contratos de derivados. En efecto, muchos bancos se aproximan a disposiciones como las que los reguladores piensan imponer: trasladar la mayoría de derivados a divisas y centralizar su compensación.

Sin embargo, esas disposiciones son también preocupantes para muchas grandes corporaciones. Convertir pérdidas en el papel en pérdidas reales representa una enorme disminución del crédito. Al parecer, lo único más peligroso que tener demasiados derivados flotando alrededor del sistema financiero sería tener demasiado pocos.

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya
 

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