Inundación en Belgica. — Francoise Peiffer / BELGA / Dpa / Europa Press

Son las inundaciones más devastadoras de lo que va de siglo, peores que las que sufrió el este del país en 2002.

La cifra de víctimas mortales de las devastadoras inundaciones registradas en el oeste de Alemania asciende ya a 135, mientras sigue la búsqueda de desaparecidos y la evacuación de ciudadanos en zonas donde se temen nuevos desbordamientos.

Las autoridades del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado del país, y del de Renania Palatinado, los dos estados federados afectados, temen que sigue el hallazgo de víctimas entre los escombros, en medio de la destrucción que han dejado las tormentas de los últimos días.

En la ciudad de Heinberg, cercana a la frontera con Países Bajos, hubo que proceder en las horas nocturnas a evacuar a cientos de personas tras romperse un dique de contención, pese a los esfuerzos por reforzarlo.

En otras poblaciones de las regiones afectadas se está procediendo ya a las labores de desescombro, mientras los servicios meteorológicos pronostican que no habrá más precipitaciones destacables este sábado. Unas 100.000 habitantes siguen sin suministro eléctrico en algunas poblaciones o distritos.

Persiste la alerta por lluvias, sin embargo, en otras regiones del sur, especialmente en el "Land" de Baden-Württemberg, donde los servicios de protección civil y bomberos tratan de reforzar márgenes de los ríos y valles.

Los devastadoras inundaciones empezaron a producirse el jueves, tras varios días de persistentes lluvias. Los mayores estragos se han producido al desbordarse afluentes del Rin y otros grandes ríos de la región, incapaces de absorber el volumen de las aguas, lo que derivó en corrimientos de tierras.

Para este sábado se espera en la región la visita del presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, quien en una declaración institucional, el viernes, llamó a la unidad nacional frente a la tragedia y a acelerar la lucha contra la emergencia climática.

La canciller Angela Merkel, a la que la catástrofe sorprendió durante una visita oficial a Estados Unidos, se propone asimismo visitar "pronto" las zonas afectadas, según Cancillería. Desde el jueves se ha mantenido en estrecho contacto con las autoridades regionales y con sus ministros de Finanzas, Olaf Scholz, y de Interior, Horst Seehofer, afirmaron estas fuentes.

El próximo miércoles se espera que aborde su Consejo de Ministros un paquete especial de ayudas para los afectados, avanza el semanario Der Spiegel. Hasta ahora no se ha podido hacer una evaluación aproximada de la cuantía de los daños causados por la crecida. En las inundaciones de 2013, menos dramáticas pero que afectaron a ocho de los 16 "Länder" del país, el Ejecutivo aprobó un paquete especial de 8.000 millones de euros.

 15/07/2021 19:10 Actualizado: 17/07/2021 10:27

EFE

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BMW, Volkswagen, Audi y Porsche multados por paralizar una tecnología para reducir emisiones

Bruselas multa con 875 millones de euros a las cuatro empresas. La sanción es la primera en Europa por restringir el uso de tecnología.

Estaban desarrollando la tecnología para reducir las emisiones contaminantes de los motores diesel, llamada AdBlue, pero decidieron coordinarse y pactar para frenar su desarrollo. Esa es la conclusión de la Comisión Europea (CE) que ha acabado con un multa de 875 millones de euros a BMW y Volkswagen, incluidas Porsche y Audi, que pertenecen al grupo de este segundo.

El grupo Volkswagen deberá pagar 502 millones de euros y BMW 370 millones, tras ver reducidas sus multas un 55% y un 10% por admitir su participación en el cartel y aceptar el pago. Otra empresa de coches, Daimler, también participó en el cartel de empresas, pero Bruselas le ha librado del pago por colaborar con la CE en la investigación.

Restringir el uso de tecnología

Esta sanción marca un hito histórico para las normas de competencia europea: es la primera vez que se multa a un cartel por restringir el uso de una tecnología. La responsable de Competencia europea, Margrethe Vestager ha sido clara: “Las compañías deben competir para beneficiar a los consumidores y no hacerlo es ilegal”. Según ha descubierto la investigación, “Volkswagen, Audi, Porsche, Daimler y BMW tenían la tecnología necesaria para reducir las emisiones nocivas más allá de lo exigido legalmente por las normas sobre emisiones de la UE, pero evitaron hacerse competencia al no hacer uso de todo su potencial”, ha declarado Vestager.

El cartel se reunió varias veces entre 2009 y 2014 para pactar cuestiones sobre la tecnología AdBlue y sobre el consumo medio estimado de dicha tecnología. También se les acusa de intercambiar información comercial sensible sobre dicha tecnología.

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Sábado, 19 Junio 2021 06:40

De viajes, espejos y contrastes

De viajes, espejos y contrastes

Sete y siete. Mayo de 2021. En viaje inverso al de los conquistadores, zarpó desde Islas Mujeres el barco La Montaña, llevando a siete delegadas y delegados de comunidades zapatistas a Europa, en una Travesía por la Vida. Luego de 47 días de navegación arribó a las islas Azores, Portugal, el mismo día que se reunía en Inglaterra el G-7. Los, las y loas siete zapatistas van a encontrarse con colectivos, organizaciones y movimientos para compartir luchas, dolores, alegrías, rabias, aprendizajes desde abajo. Hay mucho entusiasmo, expectativa y meses de organización colectiva para recibir y compartir con la delegación zapatista, a la que se sumarán delegadas y delegados del Congreso Nacional Indígena. Fueron invitados a encontrarse en tierras y territorios de 30 países europeos.

Sin que nadie los invitara, los siete gobiernos del G-7 anunciaron desde el cemento estéril cómo seguirán la guerra contra la gente y el planeta, en un discurso disfrazado de verde y caritativo. (Claves para entender los mensajes del G-7, https://tinyurl.com/te33bfbp).

Trece y trece. Mayo de 2021. Un equipo del portal Desinformémonos, coordinado por Yásnaya Aguilar Gil y Gloria Muñoz Ramírez lanzaron el viaje artístico, visual, escrito y auditivo Tzam Trece Semillas, navegación paralela a la Travesía por la Vida (https://tzamtrecesemillas.org/).

En 13 meses, presentarán desde los pueblos indígenas las 13 demandas que el EZLN dio a conocer desde su nacimiento público en 1994: trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz, a las que luego sumaron derechos de la mujer y derecho a la información.

"Tzam, que es dialogar en ayapaneco, es el corazón de este proyecto", nos cuentan. Irán compartiendo mes a mes, las miradas desde diversos pueblos, naciones, tribus y barrios indígenas, que dialogan con cada una de las 13 demandas/semillas zapatistas. Trece semillas, 13 meses, 130 colaboradores y colaboradoras, de mayo de 2021 a mayo de 2022.

Comenzaron con reflexiones sobre trabajo, en relatos, poemas, imágenes y canciones de 10 mujeres indígenas de los pueblos o’dam, ayuujk, mazateco, zapoteco, nahua, tsotsil, mazahua y totonaco. Cada una de ellas nos deja pensando, ante ninguna se puede pasar indiferente. Desde imágenes que están vivas y nos interpelan con su belleza y expresión, a relatos que nos mueven de corazón a mente. En breves textos y poemas consiguen trasmitir la historia y presente de México, con las muchas capas de violencia y opresión que han vivido como mujeres, trabajadoras , indígenas, campesinas, migrantes a las ciudades. Todo junto a la profunda identidad, dignidad y lucha que sostienen y las sostiene.

Guadalupe Vázquez Luna, tsotsil, reflexiona "...en el campo no ganamos un sueldo, generamos nuestra propia economía y eso también quiere decir que generamos nuestros propios trabajos; por lo tanto, tenemos independencia. Es por esto que nos quitan nuestras tierras ya que, teniendo tierras, nos salimos de las garras del capitalismo. Por eso es tan importante no dejar nuestras tierras, nuestras tierras generan trabajo y economía propia".

"Para mí la madre tierra, es vida, amor, coraje y ternura", entreteje Teresa Castellanos Ruiz, nahua, desde la resistencia a la termoeléctica de Huexca. Tierra que no olvida que el asesinato de Samir Flores Soberanes sigue impune.

Son muchos los sentidos que despierta Tzam Trece Semillas, invitando a recorrer estas veredas de diálogo. No se puede dejar de caminarlas (https://tzamtrecesemillas.org/).

43 y 43. Mayo y junio de 2021. Otra vez, los gobiernos se ensañan contra las justas demandas de las escuelas normales rurales, perseguidas y castigadas por alojar a hijas e hijos de campesinos que quieren estudiar y trabajar por un mundo mejor. Las estudiantes de la escuela Mactumactzá, Chiapas, demandan hacer su examen de admisión en papel, pero el gobierno de Chiapas les exige hacerlo virtual, sabiendo que no tienen Internet, computadoras ni medios para hacerlo. Ante la protesta de los y las estudiantes, fueron reprimidos violentamente con cárcel, golpes y abusos sexuales. Poco después, en otra protesta por esto y por dos compañeras asesinadas de la escuela normal Carmen Serdán de Teteles, Puebla, respondió el gobierno de Puebla encarcelando a 43 estudiantes, fatídico número que recuerda los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Las y los estudiantes encarcelados fueron liberados, pero continúan con cargos pendientes como si fueran delincuentes, lo cual debe eliminarse inmediatamente. La desaparición forzada y asesinato de estudiantes de Ayotzinapa, hechos en los cuales ha sido señalado el Ejército como un actor fundamental, sigue impune y sin aclararse.

En fuerte contraste, desde que inició el actual gobierno creció la militarización. Las fuerzas armadas pasaron a controlar puertos, megaproyectos devastadores como el Tren al que se oponen los pueblos mayas. El Ejército y la Marina fueron absurdamente incluidos en el Consejo General de Investigación Científica y ahora el presidente propone integrar la Guardia Nacional con funciones de policía, a la Secretaría de Defensa Nacional.

El espejo de arriba refleja impunidad, golpes, represión, sordera. El de abajo dolores y rabias, pero también vida, luchas justas y ánimo colectivo que se fortalecen y no terminan con estas travesías.

* Investigadora del Grupo ETC

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La evolución urbano-ambiental de las ciudades chinas

De unidad industrial a urbanidad sustentable

 

A lo largo del tiempo las ciudades han desempeñado diversas funciones. En general éstas representan espacios donde se aglomera la población, donde se forman circuitos económicos de producción e intercambio y donde se densifican las relaciones sociales. El fenómeno urbano no ha sido unívoco en tiempo y espacio, ha transitado por diferentes configuraciones y jerarquías, rompiendo y re escalando los espacios locales, regionales y nacionales a los que estaba constreñido en el pasado, para posicionarse como un elemento fundamental que permite articular la economía de la globalización. Las ciudades contemporáneas son actualmente los lugares fundamentales en las estrategias de desarrollo económico, ya que representan los ejes articuladores de las inversiones, del despliegue de infraestructuras, de estructuración de los mercados de bienes y trabajo y de procesos de innovación tecnológica. Las ciudades juegan un papel importante en el liderazgo que asumen los procesos económicos al representar los principales nichos de inversión, comandar los procesos de reestructuración productiva y conformar centros de decisiones económicas y políticas.

China está experimentando un rápido proceso de urbanización único en el mundo, la población urbana está siendo mayoría y muchas ciudades están lentamente respondiendo con herramientas contemporáneas al manejo de sistemas urbanos sustentables. A pesar del corto plazo, el avance de las ciudades chinas ha sido asombroso en cuanto al manejo del crecimiento exponencial de la población urbana, el manejo de los residuos, la relación con el medio ambiente y el aumento de la calidad de vida. Actualmente las ciudades chinas han mejorado urbanísticamente y han pegado un salto cualitativo y cuantitativo en el planeamiento urbano del siglo XXI.

La relación con el ambiente-territorio

China ha tomado medidas de prevención para la protección ambiental desde la década de los años setenta. Por ello, ha tenido un gran progreso al respecto. La protección ambiental-territorial es una de las tres políticas nacionales básicas de China, que son planificación familiar, ahorro de recursos y la ya señalada. Éstas fueron adoptadas en los años ochenta. Hoy en día, China está en un proceso de industrialización y urbanización que se ha acelerado desde finales de los noventa. Después de más de treinta años de desarrollo, la política de protección ambiental china se ha endurecido, podemos mencionar que las principales ciudades de la costa este y sur han enfrentado los problemas de contaminación de agua, aire, ruido y de manejo de desechos sólidos; mientras que, en centro y norte del país, aun queda mucho por resolver. Los problemas de medio ambiente generan no sólo impactos negativos en la vida diaria de la población, sino también en el desarrollo sustentable urbano.

China ha logrado un progreso importante en protección ambiental. Durante el 11° Plan Quinquenal (2005-2010), China alcanzó sus objetivos de reducción de emisiones de dióxido de azufre un año antes, reduciéndolas en 14.29% en 2010 respecto a 2005, mientras que las emisiones de compuestos orgánicos en el agua se redujeron a la mitad con medio año de antelación, disminuyendo en 2010 12.45% respecto a 2005. En ambos casos se superaron los objetivos. Se estima que la reducción se ha duplicado para este 2020. China posee amplios recursos hídricos en su superficie y subterráneos, pero con una distribución temporal y espacial desigual. Algunas ciudades sufren escasez de agua, sobre todo en el norte del país. Otras padecen el problema de la contaminación del agua. El sistema de tratamiento de aguas residuales es bueno en las grandes ciudades, pero muy poco desarrollado en las ciudades medias y no puede ser usado para reciclaje de agua municipal. El tratamiento centralizado de aguas residuales domésticas es menor al 50% en algunas ciudades.

Actualmente se toman todo tipo de medidas ambientales en China, que han cambiado con el desarrollo económico, en especial por el proceso de desarrollo urbano e industrial. Las políticas relacionadas al desarrollo del territorio y al desarrollo ambiental incluyen la inversión de capital en los principales programas de protección ecológica, financiamiento ambiental a los municipios y políticas de extensión y devolución de impuestos. Así, distintas actividades reciben distintos incentivos fiscales por el uso de recursos provenientes de desperdicio para producción o para la obtención de nuevos materiales, por la inversión directa en proyectos de plantas de tratamiento y reciclaje o de reducción de contaminación, por la venta y producción de automóviles de bajas emisiones y para productos agrícolas vinculados a la reforestación y políticas de las praderas.

Medidas adoptadas

China ha adoptado medidas de prevención para reducir la emisión de contaminantes. La principal medida fue integrar la protección ambiental al plan nacional de desarrollo económico y social, para promulgar de manera sincronizada el diseño, la construcción y la operación del proyecto clave de instalaciones de prevención de contaminación. Hoy más del 95% de los proyectos claves cumplen con dichos requisitos. China ha adoptado totalmente al paradigma occidental moderno, donde el incremento en el ingreso se traduce inmediatamente en la compra de un número creciente de automóviles —dejando atrás las bicicletas de uso generalizado en años anteriores—, no sólo para satisfacer la necesidad de transporte sino como un bien posicional, ocasionando que el aire que se respira en las ciudades esté contaminado y tenga impactos importantes sobre la salud; el tiempo que se pasa trasladándose entre hogar y trabajo es cada vez mayor, a pesar de que la infraestructura para los automóviles crece permanentemente. Aunque es notorio el aumento de la movilidad eléctrica, incorporando a las ciudades nuevos modos de transporte; bicicletas, motos y autos eléctricos van regenerando lentamente el ambiente urbano-vial. Pero el mayor cambio se dio en el transporte público, en donde prácticamente todo el sistema esta equipado con modernos buses eléctricos. Ciudades como Beijing, Tianjin, Shanghai, Shenzhen, Guangzhou, Chongqing y Hangzhou están a la vanguardia, cada año se incorporan mas ciudades al moderno sistema, tanto así, que China es el país con el sistema de transporte publico mas grande del mundo, desarrollando nuevos sistemas de metro y trenes de alta velocidad.

El acelerado proceso de urbanización afecta la calidad del medio ambiente. El acceso universal al agua potable de fuentes endógenas, el manejo adecuado de los desechos y el mantenimiento limpio de la atmósfera son asuntos que en la práctica no eran considerados en su real importancia con un enfoque de sustentabilidad, pues hacerlo elevaría los costos de los procesos urbanos, cuestionando el crecimiento económico en el corto plazo. Lentamente hoy eso esta cambiando y se están observando casos de un manejo responsable de los recursos hídricos sin afectar la urbanización territorial. Dado que el fenómeno de la urbanización es un elemento indispensable para el desarrollo de China, se están creando nuevos espacios urbanos en los alrededores de las ciudades existentes con los elementos necesarios para generar un salto en la calidad de vida de sus habitantes, desde el uso de energías renovables, el correcto manejo de los residuos, la utilización de vehículos eléctricos y una sociedad involucrada y comprometida con generar espacios urbanos que generen calidad urbana. El gobierno chino ha decidido crear más de 100 eco-ciudades, es decir urbanizaciones que se basan en el cumplimiento de principios ecológicos. Se trata del proyecto más ambicioso del mundo en ese rubro, pero que para empezar se ha querido concretar en la construcción de cinco, de las cuales ya están en la etapa final.

El más notable de todos es el proyecto de la ciudad ecológica de Tianjin, en asociación con Singapur. Pero debemos tener claro que para que un conglomerado urbano sea sustentable tiene que cumplir con criterios que están fuera del mercado, que son autocontenidos en el sentido de la importación de materiales y energía, así como de la generación y el manejo de desechos de cualquier tipo; ello mantendría esas urbanizaciones fuera de la lógica general, sin que quede claro cómo se lograría integrar este modelo con el dominante, cuyo motor actual es competir con base en altas externalidades negativas. Hacer una ciudad sustentable es de por sí una contradicción en sus propios términos, pero hablar cuando menos de eco-ciudades es diferente a producir tecnologías ecológicas, donde China está a la cabeza, o aplicarlas a procesos aislados, sin integrarlas en una lógica sistémica.

Urbanización sustentable y adaptable

El caso de China, en donde está tomando acción para una mejora de los sistemas urbanos, puede ser replicado en otros países siempre y cuando se adapten a las regulaciones locales. Debido al rápido desarrollo urbano, las ciudades en el mundo se están transformando en entes orgánicos que cambian día a día. Crear una urbanización con reglas fijas no generara un beneficio para los habitantes del futuro, las ciudades mutan y se readaptan a las situaciones generacionales de la población. China esta viviendo aceleradamente este cambio, y es altamente palpable para los que visitan el país cada 5 años. La sustentabilidad de una zona difícilmente podrá ser alcanzada dentro de la insustentabilidad del sistema nacional. No se trata solamente de un modelo de urbanización u otro, el gobierno central tiene que garantizar que el crecimiento urbano no se dé a costa de lo que sea con tal de crecer, sino que se trata de planear un adecuado uso de los escasos recursos del país para el bienestar de su población y sin impactos negativos ni dentro ni fuera de sus fronteras, lo que de verdad la convertiría en paradigma a seguir por el resto del planeta. Desde hace mas de 10 años que visito China y en cada visita he sido testigo de un avance urbano bien planificado y readaptado a las condiciones contemporáneas de los habitantes. La calidad de vida ha aumentado significativamente dando lugar a espacios mas sanos, mejor infraestructura y un desarrollo edilicio-arquitectónico que pone de manifiesto el nuevo perfil urbano que se quiere generar a futuro. 

El autor es arquitecto y planificador urbano-territorial. Profesor de idioma chino. Actualmente realizando una maestría en planificación urbana sustentable en la Universidad de Tongji, Shanghai. Investigador del Centro Latinoamericano de Estudios Políticos y Económicos de China (CLEPEC)

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Egipto apura el paso para estrenar su nueva capital y dejar atrás El Cairo (+ Video)

Egipto apura las obras de su fastuosa nueva capital en medio del desierto, ubicada al este de El Cairo, para que desde el inicio del verano empiecen a mudarse los primeros empleados públicos, antes de la demorada inauguración oficial del proyecto insignia del presidente Abdel Fattah al-Sisi.

En el corazón de la flamante ciudad, los trabajadores dan los toques finales a una avenida de ministerios con reminiscencias de templos faraónicos y al complejo islámico conexo, compuesto por dos domos parlamentarios y un inmenso edificio presidencial.

Un monorriel atravesará el distrito financiero, dominado por una torre central de 385 metros de altura que ya está casi completada. Más allá, la silueta de un parque de 10 kilómetros de extensión, en cuyo fondo destaca una descomunal mezquita.

La ciudad, conocida simplemente como Nueva Capital Administrativa, fue diseñada para funcionar con tecnología inteligente en tierra virgen, lejos de la contaminación y el caos de El Cairo. También se jactará de sus propias sedes universitarias, lugares de ocio y barrio diplomático.

Pero el avance de las obras estuvo marcado por los altibajos, y cuando el financiamiento de los Emiratos Árabes Unidos resultó ser insuficiente, en 2015, los militares y el gobierno egipcio se hicieron cargo de los 25.000 millones de dólares del costo estimado de la primera fase, con inversiones directas fuera del presupuesto.

También se aseguraron algunos créditos y fondos internacionales

La pandemia del coronavirus también retrasó las obras, y cuando el gobierno se mude no estará completada ni la primera de las tres fases planeadas, que cubrirán 168 kilómetros cuadrados.

“Todos los proyectos de la fase 1 tienen un índice de finalización superior al 60%”, señaló Khaled el-Husseiny, vocero de la nueva capital egipcia.

El funcionario agregó que la demorada mudanza de los empleados públicos arrancará en julio, antes de la inauguración oficial de la ciudad, programada para fin de año.

Lo último en tecnología

Habrá centro de monitoreo electrónico de la infraestructura y la seguridad urbana, los techos estarán cubiertos de paneles solares, absolutamente todos los pagos serán electrónicos -sin circulación de efectivo-, y la ciudad garantiza 15 metros cuadrados de espacio verde por residente fijo.

“En esta nueva ciudad, tratamos de solucionar todos los problemas conocidos del pasado”, dice Husseiny.

Está previsto que la ciudad terminada sea hogar de al menos 6 millones de vecinos, y la segunda y tercera fases son básicamente desarrollos residenciales.

Pasarán décadas hasta que el proyecto esté concluido, aunque el gobierno tendrá plena capacidad operativa desde su nueva sede mientras siguen las obras, dice Amr Khattab, vocero del Ministerio de Vivienda, responsable de la ejecución de los barrios residenciales de la ciudad.

Lo que nadie sabe es cuánto tardará en moverse el centro de gravedad de Egipto desde El Cairo hasta la impresionante capital nueva en medio del desierto, a 45 kilómetros de las bondades del Nilo. Hasta ahora, las miles de unidades residenciales se yerguen vacías a lo largo de la ruta de ingreso a la ciudad.

La terminación del distrito financiero, que todavía no ha sido promocionado, está prevista para 2023.

La construcción del tendido del tren eléctrico y el monorriel ya está en marcha. Los primeros 50.000 empleados públicos que empezarán a trabajar aquí durante el verano tendrán un servicio de micros gratuito.

Según Khattab, ya se vendieron 5000 de las 20.000 unidades habitacionales del primer barrio residencial, que serán entregadas en mayo.

El lunes, el gobierno de Al-Sisi anunció 96 millones de dólares en incentivos para los empleados públicos elegidos para el traslado.

Venta de tierras

Los funcionarios dicen que más adelante la ciudad incluirá viviendas sociales y empezará a financiarse con la venta de terrenos, aunque no está claro cuántos ingresos han generado por esa vía hasta el momento.

De los 25.000 millones de dólares de la primera fase, alrededor de 3000 millones se están gastando en el distrito gubernamental, dice Husseiny.

El funcionario agrega que el gobierno obtuvo algo de financiamiento internacional para el tendido ferroviario, y un préstamo chino de 3000 millones de dólares que ayudó a financiar el distrito comercial, construido por la Corporación de Ingeniería de Construcción del Estado de China, la constructora más grande del mundo.

Al-Sisi se ha embarcado en múltiples megaproyectos de infraestructura y programas de desarrollo nacional, y se ocupa de aclarar que no piensa desatender al resto de las regiones.

“No nos vamos de El Cairo, Alejandría, Port Said, o las demás provincias. Estamos avanzando juntos con lo viejo y lo nuevo”, dijo el presidente la semana pasada, y agregó que la inauguración de la capital marcará “el nacimiento de un nuevo Estado”.

Aunque el argumento del gobierno de que la nueva capital puede reducir la congestión en El Cairo tiene sustento, también preocupa que la nueva ciudad sea inalcanzable e inaccesible para muchos.

“Estarán los que puedan vivir ahí, y los que no”, dice Alaa Ibrahim, un electricista de 39 años del barrio de Imbaba, una zona popular de El Cairo.

21 marzo 2021

(Tomado de La Nación)

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Represión policial en la Universidad Nacional de Honduras en junio de 2019

Numerosas instituciones internacionales han situado a Honduras entre los países más mortíferos para los defensores de la tierra, el medioambiente y los derechos humanos. La atención total sobre las pandillas deja en la oscuridad la violencia contra activistas.

 

Este artículo surge del enfado, la indignación, las alianzas con compañeras y compañeros de Honduras, la investigación y el análisis fruto del Monitor de Violencia Política y Violaciones de DDHH de Honduras. Este proyecto es una herramienta analítica y política para las personas defensoras de derechos humanos y socioambientales en el territorio, que responde a uno de los mayores desafíos que enfrentan: la falta de datos consolidados y fiables de violaciones de derechos humanos relacionados con la violencia política, que es especialmente invisible y difícil de detectar debido a la participación de actores armados estatales y no estatales, locales y globales.

Antes de indagar en cómo y por qué se manifiesta la violencia política en Honduras, es preciso romper algunos mitos sobre la violencia en el territorio. Detrás del estigma que caracteriza a Honduras como un territorio cuya violencia es fruto exclusiva e inequívocamente de maras o pandillas, reside un silencio social y sociológico que oculta la violencia política. Numerosas instituciones internacionales, como Global Witness, han situado a Honduras entre los países más mortíferos para los defensores de la tierra, el medioambiente y los derechos humanos. La atención total sobre las pandillas deja en la oscuridad la violencia contra activistas instrumentalizada por los grupos dominantes. Es más, la violencia política es la que crea las condiciones propensas para que se den otros tipos de violencia —como pandillas o doméstica. Por eso, debemos desbordar los discursos dominantes prestando atención a las causas de la violencia, y no sólo a los síntomas (como las migraciones forzosas), para reconocer su multidimensionalidad. Esto nos llevará también a cuestionar una noción de seguridad elitista que promueve la inversión en las fuerzas de seguridad del estado como el remedio para acabar con la violencia.

La violencia política es ya una tendencia global cuya característica definitoria es la represión de personas y movimientos sociales que defienden la tierra, el medioambiente y los derechos humanos. En Honduras, esta forma de violencia —ocultada— se ejerce cada vez más sobre defensores de la tierra y el medioambiente que articulan una resistencia frente al extractivismo y la mala praxis de proyectos agroindustriales, de minería, turismo y energía, y que la mayoría provienen de o tienen alianzas con el Norte Global. Es decir, la expansión de proyectos a gran escala cuentan con una serie de dispositivos de violencia, que emplean para expulsar a campesinos y comunidades indígenas del territorio y acallar las movilizaciones sociales que denuncian los ataques a la vida humana y ambiental de estas empresas. Los perpetradores de la violencia política son actores estatales y no estatales; guardias de seguridad privada de la empresa, militares en activo, ex-militares u otro personal de seguridad del Estado que participan en acciones que exceden sus obligaciones legales, sicarios, pandilleros y grupos armados. Estas alianzas al servicio del capital constituyen la violencia paramilitar.

Los grupos paramilitares en Honduras están aún en las primeras etapas de formación, a diferencia de los de Colombia o México que ya están consolidados. La violencia paramilitar está al servicio de corporaciones locales y extranjeras, y tiene lugar en entornos militarizados y con una historia colonial de despojo de tierras y violencia empleada por quienes poseen poder económico y político. Si bien en Honduras la desigualdad de acceso a la tierra es una cuestión histórica que se remonta a la colonización, en esta época se generaron conflictos entre campesinos y terratenientes que han sido y siguen siendo instrumentalizados para impulsar y consolidar un modelo económico capitalista; el gobierno de Estados Unidos, a mediados y finales de la década de los 90, empleó tácticas de contrainsurgencia mediante la alianza criminal de la “seguridad” pública y privada; también a finales del siglo XX y principios del XXI, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional ofrecieron a Honduras una reestructuración de su deuda condicionada a la implementación de políticas neoliberales orientadas a la apertura al capital global y la explotación del territorio para la acumulación de capital. Este fortalecimiento del aparato coercitivo del Estado a través de una mayor militarización y la proliferación de asociaciones de seguridad público-privada ha ido acompañado por una legislación de seguridad orientada a la flexibilización del uso del ‘Estado de emergencia’ y la criminalización de la protesta social y el activismo por el derecho a la tierra y protección del medioambiente.

Más de 40 años de despojo de tierras, asaltos al tejido asociativo político, y erosión de los programas sociales han producido numerosos movimientos sociales desde abajo con una clara agenda antineoliberal que ha presentado un desafío permanente a las élites y sus aliados capitalistas extranjeros al resistir y luchar contra la legislación y las políticas económicas favorables al mercado, que los condenan al hambre y a la muerte. Es aquí donde la violencia ha servido como instrumento indispensable para los grupos económica y políticamente dominantes. Por eso, nombramos esta violencia como pro-capitalista (Hristov, 2020) para interpelar a las motivaciones económicas (del modelo neoliberal) e implicaciones estructurales de clase social, raza, etnia y género. El uso sistemático de la violencia contra periodistas, estudiantes, campesinos, indígenas, organizaciones de mujeres y personas LGTB y otros sectores de la sociedad civil tiene el objetivo de criminalizar a los y las que denuncian la reestructuración económica neoliberal y defiende un modelo de socioeconomía que ponga en el centro la vida humana y ambiental.

Es precisamente cuando se procura instaurar o expandir un negocio en los sectores de la agroindustria, la minería, la construcción de represas hidroeléctricas y el turismo, el momento y el lugar en los que prolifera la violencia paramilitar. Por ejemplo, en el caso de la agroindustria; el Valle de Bajo Aguán, en el Departamento de Colón, es una de las regiones más fértiles de América Latina, y también una de las más mortíferas para defensores de la vida humana y ambiental. Entre los años setenta y mediados de los noventa, las tierras del Valle del Aguán pertenecieron a cooperativas campesinas, hasta que la Ley de Modernización Agraria de 1992 revocó las prohibiciones de la venta de tierras de propiedad colectiva. Esto, junto con otros factores, permitió la rápida toma de tierras de cooperativas por un par de grandes empresas, entre ellas Corporación Dinant —propiedad de Miguel Facusse, conocido antes de su muerte como el hombre más rico de Honduras y uno de los partidarios del golpe de Estado contra Zelaya.

También se hicieron 57 concesiones de tierra a grandes empresas bananeras extranjeras, incluyendo tierras y exenciones fiscales, entre ellas la transnacional estadounidense Standard Fruit Company. Desde el año 2000 se han formado numerosos movimientos campesinos con el objetivo de disputar la legalidad de estas controvertidas ventas de tierras cooperativas. Gradualmente, representantes de la mayoría de estos movimientos se unieron para coordinarse bajo la Plataforma Agraria del Valle del Bajo Aguán. Esta organización ha estado exigiendo al gobierno una investigación adecuada sobre las circunstancias en las que se llevaron a cabo las ventas de tierras en la década de 1990, la nulidad de los acuerdos de compra y una reforma agraria nacional integral y justa. Dada la falta de respuesta del gobierno a estos llamamientos, los campesinos se han involucrado en acciones directas en forma de ocupaciones para la recuperación de tierras en disputa.

Las corporaciones que a finales del siglo XX se hicieron con tierras en el Aguán, actualmente cuentan con grupos paramilitares que desalojan de manera forzosa a campesinos y comunidades indígenas, intimidan a los pobladores y acosan sexualmente a las mujeres. Sin ir más lejos, en el 2019, la comunidad de Guadalupe Carney fue víctima de la intimidación y el desalojo forzoso llevado a cabo por militares y policías hondureños, militares israelíes y colombianos, una avioneta de Standard Fruit Company y dos helicópteros de la Fuerza Aérea Hondureña. Adolfo Cruz, de la Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC) publicó en Facebook: “este día sábado 1 de junio se escribe una página negra más para los pobres que reclaman su derecho a una vida diferente, sin embargo, como recompensa el ejército y la policía apoyados por personal israelí, colombianos, y otros han llevado a cabo un desalojo violento ya que solo les interesa el dinero que reciben de Standard Fruit Company, Corporación Dinant, René Morales y Reinaldo Canales”.

No sólo las luchas de los movimientos campesinos se enfrentan a la violencia, sino que las propias víctimas a menudo enfrentan cargos penales, en ocasiones incluso de terrorismo. Actualmente, la usurpación de tierras es uno de los delitos más comunes de los que se acusa a personas pobres de las zonas rurales. Las personas y movimientos víctimas y supervivientes de esta violencia sin precedentes articulan una crítica sobre el sistema económico capitalista que, priorizando la acumulación del capital sobre la vida humana y ambiental, despoja a comunidades indígenas y campesinas de sus tierras y su forma de vida. Es decir, no son sólo ambientalistas si no también anticapitalistas, aunque desde ciertos lugares de poder del Norte Global se nombran únicamente como lo primero para promover una especie de “greenwashing” o capitalismo verde perverso que impide el cuestionamiento del conjunto de la estructura y la denuncia pública y punidad de los responsables. Reducir la lucha campesina al ambientalismo es inexacto y daña cualquier esfuerzo en identificar y abordar las causas de la violencia política en Honduras, y otros países del Sur Global.

Por todo ello, es urgente que desde el Norte Global hagamos reflexión crítica y articulemos una demanda pública sobre el papel que juegan las inversiones extranjeras en empresas que operan gracias a la violencia política, paramilitar y pro-capitalista y a costa de la vida humana y ambiental. También debemos reconocer y desmantelar la dinámica colonial de extracción de bienes naturales, que ha acompañado al capitalismo desde su origen. Su transformación requiere re-pensar el modelo económico actual, poniendo en el centro la reproducción de la vida humana que, como defienden los grupos y movimientos campesinos, funciona también fuera de los mercados capitalistas.

Por Paula Jiménez Argumosa

Jasmin Hristov

27 feb 2021 13:00

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 Foto proporcionada por la NASA muestra la primera imagen en color enviada por Perseverance Mars después de su aterrizaje.Foto Ap

Hasta China festejó la hazaña tecnológica del impecable descenso del geólogo/astrobiólogo robot Perseverance ( Percy)(https://bit.ly/3pBGr0D).

Percy tiene el tamaño de un carro y pesa más de una tonelada a un costo de 3 mil millones de dólares.

La hazaña forma parte de una serie de misiones exitosas de EU a Marte y ahora su enfoque es la búsqueda de antecedentes de vida.

Los expertos de China saludaron "el más avanzado, complejo y costoso aterrizaje" de Percy que usó en la tierra marciana su "Sistema de Guía Autónomo": la "entrada, descenso y aterrizaje debieron ser realizadas enteramente en forma autónoma" (https://wapo.st/3sdPiHA).

La hazaña cobra mayor dimensión porque Marte "es un lugar notoriamente difícil para el aterrizaje de una nave espacial".

La misión de Percy es un esfuerzo internacional (sic): "sus instrumentos son operados por científicos en tres países y el programa de Retorno de las Muestras de Marte" está en asociación con la Agencia Espacial Europea.

Las "ondas gravitatorias de Marte la hacen inhospitable para la vida", además de "poderosas tormentas polvorientas que durarían durante meses", lo cual "harían peligrosas las misiones humanas", según investigaciones de la NASA (https://bit.ly/3dwDegL).

No voy a caer en la absurda cual ultrareduccionista dicotomía de corte neomaniqueo de que lo "público" en EU –la agencia espacial NASA del gobierno– es mejor que su parte "privada" cuando cunde el trasnacional desastre eléctrico/gasero/eólico en Texas.

Después de la hazaña del satélite soviético Sputnik, el presidente Dwight D. Eisenhower creó un año más tarde la NASA, en cuyo programa misilístico balístico contribuyó en forma notoria el alemán Wernher von Braun –quien fue miembro del régimen nazi y luego se rindió al ejército de EU. Cabe señalar la convergencia con la NASA de la hoy célebre "ARPA (Advanced Research Projects Agency)" que inventó el Internet.

El desastre de Texas eclipsó la hazaña en Marte. Según NYT, la "Crisis de Texas expone la vulnerabilidad del país al cambio climático, paralizando la tercera parte de la producción de petróleo e interrumpiendo la vacunación en 20 Estados" (https://nyti.ms/3brcjjK), lo cual desnuda la miseria de la infraestructura en EU, mientras que Dan Balz comenta que "Texas es el más reciente ejemplo de cómo los gobiernos no están preparados para los desastres" (https://wapo.st/2Ni11q4).

La mayor parte de los apagones en Texas se debió al suministro limitado del gas y del carbón (sic), así como al congelamiento de las turbinas eólicas.

ERCOT (Electric Reliability Council of Texas), operador eléctrico de 90 por ciento de Texas, es dependiente del gas natural y el carbón en 65 por ciento, pero también de la energía eólica en 13 por ciento que fracasó rotundamente debido al congelamiento de -18 °C.

De acuerdo con The Financial Times, adicto globalista ahora a las "energías renovables", las facturas eléctricas llegaron a niveles estratosféricos y el "precio de la electricidad alcanzó 10 mil por ciento (sic)", cuyas "consecuencias financieras" han reverberado desde los "hogares individuales hasta las gigantescas empresas de energía europeas".

Financial Times (20/02/21) elaboró la lista de perdedores y ganadores. La alemana RWE de energía eólica (sic) quizá pierda 15 por ciento. Otra fuerte perdedora es la canadiense Innergex Renewable Energy con su electricidad eólica. También las acciones de NRG perdieron 7 por ciento, mientras Vistra incrementó 6 por ciento el valor de sus acciones.

Según Vistra, el gas es necesario para "apuntalar la producción intermitente de las granjas eólicas y solares".

Para las empresas, la hora-megawatt se disparó de 25 a 9 mil dólares, mientras que para los "hogares" el costo de una hora/kilowatt de 12 centavos de dólar se incrementó 9 dólares. Todavía no se decantan las cuentas de BP, Royal Dutch Shell, la francesa EDF y la australiana Macquarie.

Ayer fue California y hoy es Texas. No hay que olvidar el desastre "humano" de la gasera texana Enron y su fraudulento "financierismo energético" (https://bit.ly/2OZwgGL) cuando la infraestructura de EU está hecha añicos.

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Joe Biden firma la orden ejecutiva acompañado de la vicepresidenta Kamala Harris y el enviado especial para el clima John Kerry | Foto: Mandel Ngan/AFP

El nuevo presidente de EE. UU. lanzó una batería de medidas con las que se propone que el país lidere el combate a la crisis climática global. La letra chica más allá de las frases solemnes.

 

"No vamos a prohibir el fracking, vamos a proteger y aumentar los empleos”. La frase de Joe Biden este miércoles en la Casa Blanca no deja lugar a dudas: aunque la "suspensión del fracking" haya copado los titulares, en verdad la agenda climática presentada por el mandatario no es más que llevar a la práctica lo que había declarado en campaña, cuando expresó: "Nunca dije que me opongo al fracking: dije ’no al fracking en terrenos federales’". Queda claro: Biden no prohibirá la fractura hidráulica en el 90 % restante del territorio.

El presidente demócrata tiene una ventaja: en vistas del grosero negacionismo de Donald Trump, cualquier tibia medida respecto a la crisis climática y ecológica mundial será recibida como un gran avance para combatir un escenario que los científicos, a la luz de la evidencia, piden que se trate como una emergencia.

En conferencia de prensa junto a la vicepresidenta Kamala Harris y el enviado presidencial especial sobre el clima, John Kerry, anunciaron la creación de nuevos roles climáticos, miles de puestos de trabajo y la restauración de la “integridad científica” en su administración.

Biden cumplió con la promesa de reincorporar al país al Acuerdo de París, del que había salido oficialmente en noviembre tras años de gestiones del Gobierno de Trump. Además, suspendió el resistido oleoducto Keystone XL. “Necesitamos un Keystone por día. Eso es lo que realmente significa ‘quedarse sin tiempo’”, respondió Peter Kalmus, reconocido científico y activista climático estadounidense, tras el anuncio. Para el especialista, el Acuerdo de París, que ya cumplió cinco años, no está “ni cerca” de las acciones que realmente se necesitan.

"Nos estamos quedando sin tiempo” es una de las frases predilectas del flamante presidente norteamericano en lo que a la crisis climática refiere. Con su batería de medidas busca mostrar compromiso por parte de Estados Unidos, ausente en las cumbres climáticas de los últimos años pese a ser el segundo país más contaminante del mundo.

Entre sus objetivos figura el “empoderamiento” de trabajadores y empresas estadounidenses para que lideren lo que llama “una revolución de energía limpia” para que el sector energético se independice del carbono para 2035, comprometiéndose en un “camino irreversible” hacia una economía con cero emisiones para 2050. Una concepción curiosa de lo que significa “quedarse sin tiempo”.

Tras cuatro años de desfinanciamiento de las políticas ambientales y promoción de más actividades ecodestructivas (el último intento de Trump fue la oferta de licencias para la explotación petrolera en el Ártico, que resultó fallida por falta de participación), el comunicado de prensa de la Casa Blanca enfatiza que las medidas climáticas de Biden apuntan al "talento y la capacidad de innovación" de los trabajadores, a revitalizar el sector energético de EE. UU., conservando los recursos naturales, aprovechándolos camino a “un futuro de energía limpia, creando empleos bien remunerados, con la oportunidad de afiliarse a un sindicato, y brindando justicia a las comunidades que han sido sometidas a daños ambientales”.

La potencia imperialista es el segundo contaminante a nivel mundial detrás de China. Como tal tiene la posibilidad de arruinar ecosistemas y disparar verdaderas “bombas climáticas” con una mera orden ejecutiva. Barack Obama, del que Biden fuera vicepresidente durante ambos mandatos, se jactaba de ser el que más pozos petroleros perforó, habilitando la fractura hidráulica pese al repudio de las comunidades por la contaminación, la destrucción y el riesgo sísmico.

Biden suspende nuevas licencias, pero no erradica el fracking. Desde 2010 en adelante, en plena era Obama, esta práctica se multiplicó exponencialmente, por lo que para acercarse a sus compromisos de “energía limpia” y “cero emisiones” Biden debería desandar el camino de la administración demócrata previa y el innegable aporte republicano de los últimos años. Y eso solo en el territorio norteamericano.

Estados Unidos intenta adecuarse cinco años después a los objetivos del Acuerdo de París. Ahora los expertos coinciden en que, aun si todas las naciones firmantes cumplieran sus premisas, el calentamiento rondaría los 2.6 – 3.1° C para 2100, mucho más que el límite de aumento de 1.5º C que fijó el tratado climático, suba de temperatura a la que nuestro planeta llegaría entre 2030 y 2052. El último umbral de seguridad al que podríamos aspirar.

Es claro que se necesita mucho más que no ser Trump para combatir un escenario de posible colapso climático y ecológico. Las medidas insuficientes, simbólicas y tardías de la mayor potencia mundial no hacen más que confirmar lo que decían los letreros en las masivas movilizaciones climáticas: “Hay que cambiar el sistema, no el clima”.

Algunas de las medidas de Biden-Harris

  • • Ubica la crisis climática en el centro de la política exterior y de seguridad nacional y se plantea ejercer “liderazgo” para subir la ambición global en el combate a la situación. Para ello parte de los objetivos del Acuerdo de París, por lo que EE. UU. se pondría a tono con la Contribución Determinada a Nivel Nacional que le exige a todos los firmantes.
  • • Biden será anfitrión de una Cumbre de Líderes Climáticos el 22 de abril, Día de la Tierra, y volverá a convocar al Foro de Grandes Economías. Creó un nuevo cargo, que ocupa John Kerry: enviado presidencial para el clima, que integrará el Consejo de Seguridad Nacional y, según la resolución, actuará como “presión” norteamericana para apuntalar los compromisos en foros internacionales. En lo que respecta a la situación doméstica y sin brindar mayores precisiones, Biden encargó a Avril Haines, directora de Inteligencia Nacional, que confeccione un reporte sobre las implicancias de seguridad vinculadas a la crisis climática.
  • • Se crea la Oficina de Política Climática Nacional de la Casa Blanca, dirigida por un asesor climático nacional y un asesor climático nacional adjunto. Tendrán despacho en la Casa Blanca y coordinarán e implementarán la “agenda climática” del presidente. También habrá un Grupo de Trabajo Nacional sobre el Clima, con veintiún líderes de distintas carteras, es decir, una suerte de gabinete climático.
  • • Con el espíritu de “liderar con el ejemplo” y de acuerdo con el plan de recuperación económica impulsado por Biden, en el cual afirman que los empleos en energías limpias son un pilar, les ordena a las agencias federales que se abastezcan de energías limpias y libres de carbono y vehículos que no contaminen. Con esto aspiran a crear miles de puestos de trabajo en el sector, "bien pagos y sindicalizados", inspirados en la orden de “Compre norteamericano”.
    • Entre las medidas que más “revuelo” causaron se encuentra la orden al secretario de Interior para que suspenda nuevas licencias de petróleo y gas natural en tierras y aguas federales. A su vez, sin darlas de baja, le pide una “revisión profunda” de todas las concesiones vigentes hasta la fecha en el área de combustibles fósiles. Se eliminan a su vez los subsidios al sector y se busca identificar cómo “duplicar la producción de energía renovable a partir de la energía eólica marina para 2030”.
    • Quieren reconstruir la infraestructura para adaptarla a una “economía sustentable”: prometen crear empleos en construcción, manufactura, ingeniería y otros oficios especializados para reducir la contaminación climática.
    • Se propone conservar el 30 % de tierras y océanos hacia 2030 y llaman a crear la Iniciativa del Cuerpo Civil del Clima para que la población ayude a restaurar y conservar tierras y aguas públicas, reforestando y protegiendo la biodiversidad. También solicita al secretario de Agricultura que recopile información de agricultores, ganaderos y otros sectores interesados sobre cómo fomentar prácticas agrícolas “climáticamente inteligentes” para reducir y secuestrar carbono.
    • Crea una suerte de grupo asesor, coordinado por el asesor climático nacional y el director del Consejo Económico Nacional, para ayudar a las comunidades de plantas de energía de carbón y a las áreas de gas y petróleo para avanzar en reducción de emisiones de gases tóxicos y GEI, previniendo el daño a sus comunidades.
    • Habla de “justicia ambiental” y “estímulo de oportunidades económicas”: Biden solicita a cada cartera de su Gobierno el desarrollo de políticas que aborden “los impactos desproporcionados en la salud, el ambiente, la economía y el clima en las comunidades desfavorecidas” y crea dos organismos asesores en materia de justicia ambiental. Crea la Iniciativa Justicia40 por la que se comprometen a entregar el 40 % de los beneficios generales de las inversiones federales a comunidades desfavorecidas.
    • Se restablece el Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología del Presidente. A su vez, Biden firmará un memorando cuyo objetivo declarado es “proteger a los científicos de la interferencia política” que garantice que puedan pensar, hablar y aportar libremente información valiosa para el país. A las dependencias de su Gobierno les pide que tomen decisiones basadas en “la mejor ciencia disponible”, ya que “la interferencia política inadecuada en el proceso científico, con el trabajo de los científicos y en la comunicación de hechos científicos socava el bienestar de la nación”.

Por Valeria Foglia

@valeriafgl | Editora de Ecología y ambiente

Miércoles 27 de enero | 20:00

Publicado enMedio Ambiente
Sábado, 26 Diciembre 2020 09:14

Calentamiento global: las cifras esquivas

Calentamiento global: las cifras esquivas

Desde su estudio detallado, en 1974, la evolución del agujero de la capa de ozono ha sido objeto de múltiples teorías. La más afianzada a partir de la década de los 80 fue la que atribuye su extensión y profundidad a la contaminación del medio ambiente con aerosoles, combustión de energéticos fósiles, depredación de bosques, sequías provocadas por desviación de ríos y el comercio del agua, etcétera. El agujero es responsable de permitir el paso a la superficie de la Tierra de rayos UV y gama que la sobrecalientan. El calentamiento global se tradujo paulatinamente en un cambio climático, cuya progresión gradual y sistemática coloca en peligro la posibilidad de la vida misma (de seres humanos, animales y plantas).

En 2019 todo parecía indicar que esta teoría era prácticamente infalible, hasta que llegó la pandemia. Tal y como lo reporta Noticias ONU, la contaminación ambiental creció como nunca antes y fue el segundo año más cálido registrado desde 2016. Pero las sorpresas comenzaron en abril de 2020. El agujero en la capa de ozono comenzó a cerrarse y en agosto volvió a ensancharse como nunca lo había hecho, tanto en su extensión como en su profundidad. La temperatura terrestre subió varios grados centígrados, superando incluso las cifras de 2019. En principio, todo esto resulta en cierta manera inexplicable.

La pandemia del nuevo coronavirus trajo consigo una súbita y masiva reducción de la actividad industrial en todo el planeta y, con ello, del consumo de aerosoles y combustibles fósiles. Disminuyó, como nunca había sucedido, por motivos completamente ajenos a cualquier política ecológica, la cantidad de sustancias contaminantes que se arrojan sobre la atmósfera. Alcanzando incluso niveles de descenso menores que los que se preveían en el Acuerdo de París para estabilizar nuestra condición ecológica. Pero si la cantidad de contaminantes se redujo a lo largo de tantos meses, ¿por qué entonces continuó en aumento la temperatura en la superficie terrestre?

Los científicos se han visto obligados a recurrir a otras teorías, ya no las que ligan directamente la depredación industrial de la naturaleza con el crecimiento del agujero en la capa de ozono. De por sí ya existían otras teorías; mismas que fueron opacadas por el gran relato que homologaba el calentamiento global con una suerte de juicio final a la vuelta de la esquina (hace dos meses se publicó un reloj que contaba las horas que nos separaban de la destrucción final, siete años en total). Esas interpretaciones alternativas partían de otras premisas: el cambio de orientación de los ejes magnéticos de la Tierra, perturbaciones de la órbita terrestre alrededor del Sol, el sobrecalentamiento del núcleo terrestre, etcétera.

Durante décadas, la teoría que ligaba a la contaminación ambiental con el calentamiento terminal fue uno de los grandes centros narrativos de la izquierda en su crítica al capitalismo contemporáneo. Después apareció el ecologismo light, la idea de que el capitalismo contenía las opciones y los ingredientes necesarios para hacer frente al colapso ecológico que se avecinaba. Quien negaba esta visión era fustigado como "negacionista" y conservador. ¿Pero qué pasaría si se revela que el calentamiento global se debe a alguna de las propiedades cambiantes de la physis actual del globo terrestre más que a nuestra fruición depredadora? Simplemente entonces habría que enfriar a la Tierra, como se enfría una casa con aire acondicionado o los alimentos que se resguardan en el refrigerador. Hoy existen opciones biotecnológicas para lograrlo.

¿Se evaporaría entonces el gran relato sobre la crisis ecológica final? No, en absoluto. Quienes hoy esgrimen este argumento son los grandes centros de la reproducción industrial y financiera del sistema. Con la 5G, pronto asistiremos a la aprobación de leyes que prohíbirán circular a vehículos de combustión interna (para que la gente se vea obligada a adquirir un automóvil eléctrico), a la condena del uso de estufas (para promover la venta de las llamadas cocinas inteligentes). La revolución tecnodigital que se encuentra en marcha cambiará todos los dispositivos que nos relacionan con el mundo, desde el cepillo de dientes hasta el televisor y el coche. Incluso tu computadora actual. La lógica del consumo y del capital desatadas en un nuevo y patético esplendor. Esa revolución requiere, como argumento de legitimación, la imagen del apocalipsis ecológico.

La verdadera crisis ecológica no se encuentra en algún futuro escatológico. Sucede a cada día frente nuestras narices. En nuestras urbes desérticas y delirantes, en las viviendas casi carcelarias de la actualidad, en los sitios de encierro en que han devenido las heterotopías de nuestro mundo. Si algo demostró la pandemia es que el lugar más amenazante para la vida (de humanos, animales y plantas) es la gran urbe, fruto en parte del comercio de las formas de vida. El dilema, como algún día lo intuyeron Ivan Ilich y Jean Robert, es la configuración de un hábitat que se encuentre a la medida de los seres (humanos y animales) que habitan el planeta. Por ahí debería acaso comenzar la nueva crítica al capitalismo.

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Elegir la audacia: el pacto ecosocial del sur

Es tiempo de elegir la audacia. No en solitario, porque si algo hemos aprendido de esta pandemia es que todas y todos dependemos de todas y todos. Es importante atreverse en colectivo. A eso nos convoca un amplio grupo de personas del sur global, de toda América Latina, de algunas naciones europeas y de Estados Unidos. Podríamos mencionar algunos nombres famosos, pero no queremos menospreciar a tantos nombres que nos suenan desconocidos, pero que resultan tan importantes como los demás.

 

Todas estas personan firman el documento: Por un pacto social, ecológico, económico e intercultural para América Latina, que sigue abierto a quienes quieran suscribirlo en el sitio https://pactoecosocialdelsur.com/

 

El llamado parte de las verdades que hemos constatado con la pandemia: se puede detener la desbocada carrera del capital cuando la vida está en peligro, así como la destrucción de ecosistemas y la emisión de CO2. La crisis desnuda y exacerba las desigualdades sociales y planetarias y muestra que nuestro futuro está en juego.

 

También hemos caído en la cuenta que podemos vivir fuera de la lógica del consumismo exacerbado, de la acumulación sin límite y dentro de redes de ayuda mutua y de intercambios no monetarios. Hemos valorado nuestra codependencia, la importancia de la naturaleza, de la que formamos parte, de las relaciones afectivas, de los cuidados, de la reciprocidad, del sentido de la comunidad.

 

Esta nueva conciencia hace viables los inéditos que antes no lo parecían. Es a partir de estas constataciones que se propone el Pacto social, ecológico, económico e intercultural para América Latina.

 

No se trata, y hay que dejarlo bien claro, de una nueva "carta a Santa Claus", una serie de demandas a los gobiernos. Más que nada es una invitación a construir "imaginarios colectivos, a acordar un rumbo compartido de transformación y una base para plataformas de lucha en los más diversos ámbitos de nuestras sociedades". Más que esperar que vengan de arriba, el pacto invita a desarrollar fuerza y organización en la sociedad para imponer estos cambios a las instituciones, articulando justicia redistributiva, de género, étnica y ambiental. Se divide en nueve puntos:

 

Transformación Tributaria Solidaria. Es necesario estructurar propuestas de reformas tributarias a nivel nacional que incluyan impuestos a las herencias, a las grandes fortunas, a los mega proyectos, a las ganancias financieras, al daño ambiental, mientras se legisla para impedirlo totalmente

 

Anulación de las deudas externas de los estados, sobre todo de los países del sur global y construcción de una nueva arquitectura financiera mundial que permita la reconstrucción de las economías, las sociedades y el medio ambiente y sea un paso en la reparación histórica por tantos siglos de despojo.

 

Creación de sistemas nacionales y locales de cuidado: la sostenibilidad de la vida debe estar en el centro de nuestras sociedades. El cuidado es un derecho de toda persona y a él deben concurrir el Estado, las empresas y las comunidades. Hay que redistribuir las tareas del cuidado entre las clases sociales y los géneros, pues ahora sólo recae en las mujeres. Deben implementarse políticas públicas que construyan redes de protección social en favor de niñas y niños, personas mayores o con discapacidad. Esto implica terminar con la precariedad laboral y de ingreso de las familias.

 

Una Renta Básica Universal: sería el punto de partida de la política social, se concibe como un derecho básico de todas y todos para poder salir de la extrema pobreza y debe sustituir a las transferencias monetarias focalizadas y condicionadas. Se combinaría con la disminución del tiempo de trabajo formal sin disminuir el salario para dedicar más tiempo a la convivencia familiar y a los cuidados.

 

Priorizar la Soberanía Alimentaria. Desarrollar políticas que apunten a la redistribución de la tierra, del acceso al agua y a la tierra. Priorizar la producción agroecológica, pesquera, campesina y urbana por sobre la agricultura industrial de exportación, con todos sus nefastos efectos ambientales y sociales. Fortalecer los mercados campesinos y locales.

 

Construcción de economías y sociedades postextractivistas. Es necesaria una transición socioecológica radical y progresiva de la dependencia del petróleo del carbón y del gas, de la minería –incluida la del agua– de la deforestación y de los monocultivos para cuidar los comunes y regenerar nuestras sociedades.

 

Recuperar y fortalecer espacios de información y comunicación desde la sociedad, pues actualmente los medios y las redes sociales son dominadas por las corporaciones más poderosas.

 

Autonomía y sostenibilidad de las sociedades locales. Las cadenas de valor de la globalización neoliberal se han cimbrado con la pandemia. Por eso es importante reconstruir la economía y la política con base en la autonomía y sostenibilidad de lo local. Fortalecer la autodeterminación de los pueblos indígenas, campesinos, afroestadunidenses y de las comunidades urbano-populares.

 

Por una integración regional y mundial soberana. Fortalecer los intercambios locales, regionales, nacionales y a escala latinoamericana, con autonomía del mercado mundial globalizado y su instrumento: el dólar. Diversificarnos y complementarnos como comunidad económica latinoamericana.

 

Aquí está una agenda, un referente para nuestras luchas. No podemos esperar a que los grandes actores políticos comiencen a operar los cambios que nos exige el mundo después de la pandemia. Hay que cultivarlos desde abajo, desde ahora. La única manera de continuar siendo, es siendo audaces.

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