Osos polares se alimentan en un basurero cerca de la aldea de Belushya Guba, en el remoto archipiélago del norte de Rusia Novaya Zemlya.Foto Afp

La pérdida de biodiversidad afectará la capacidad de la Tierra para sustentar una vida compleja // A ello se suma la falta de acciones

 

 Una evaluación exhaustiva pero concisa del estado de la civilización a cargo de un panel de científicos advierte de que el panorama es más terrible y peligroso de lo que generalmente se cree.

La pérdida de biodiversidad y el cambio climático acelerado en las próximas décadas, junto con la ignorancia y la inacción, amenazan la supervivencia de todas las especies, incluida la nuestra, según expertos de instituciones como las universidades de Stanford, de California en Los Ángeles, y la de Flinders.

Los investigadores afirman que los líderes mundiales necesitan una "ducha fría", respecto del estado del medio ambiente, para planificar y actuar con la finalidad de evitar un futuro espantoso.

Corey Bradshaw, autor principal del estudio y profesor de la Universidad de Flinders, afirmó que él y sus colegas resumieron el estado del mundo natural en forma clara para ayudar a esclarecer la gravedad de la situación humana.

“La humanidad está provocando una rápida pérdida de biodiversidad y, con ella, la capacidad de la Tierra para sustentar una vida compleja.

Sin embargo, "la corriente principal está teniendo dificultades para comprender la magnitud de esta pérdida, a pesar de la constante erosión del tejido de la civilización humana", destacó Bradshaw en un comunicado.

“De hecho, la escala de las amenazas a la biosfera y todas sus formas de vida es tan grande que es difícil de comprender incluso para los expertos bien informados.

"El problema se ve agravado por la ignorancia y el interés propio a corto plazo, con la búsqueda de la riqueza y los intereses políticos que obstaculizan la acción, crucial para la supervivencia", sostuvo.

Ningún sistema está preparado para el desastre

Paul Ehrlich, profesor de la Universidad de Stanford, afirmó que ningún sistema político o económico o liderazgo está preparado para manejar los desastres predichos ni siquiera es capaz de tal acción.

“Detener la pérdida de biodiversidad no está cerca de la cima de las prioridades de ningún país, muy por detrás de otras preocupaciones como el empleo, la atención médica, el crecimiento económico o la estabilidad monetaria.

“Si bien es una noticia positiva que el presidente electo Joe Biden tenga la intención de volver a involucrar a Estados Unidos en el acuerdo climático de París, es un gesto minúsculo dada la escala del desafío.

“La mayoría de las economías operan sobre la base de que la lucha ahora es demasiado costosa para ser políticamente aceptable.

"Combinada con campañas de desinformación para proteger las ganancias a corto plazo, es dudoso que la escala de cambios que necesitamos se realice a tiempo", aseguró Ehrlich.

Dan Blumstein, profesor de Universidad de California en Los Ángeles, dice que los científicos están eligiendo hablar con valentía y sin miedo porque la vida depende literalmente de ello.

“Lo que decimos puede que no sea popular; de hecho, es aterrador, pero tenemos que ser sinceros, precisos y honestos para que la humanidad comprenda la enormidad de los desafíos que enfrentamos para crear un futuro sostenible.

"Sin voluntad política respaldada por una acción tangible que se adapte a la enormidad de los problemas que enfrentamos, las tensiones adicionales a la salud, la riqueza y el bienestar humanos disminuirán perversamente nuestra capacidad política para mitigar la erosión del sistema de soporte vital de la Tierra del cual todos dependemos", concluyó Blumstein.

El estudio se publica en Frontiers in Conservation Science.

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Imagen de archivo de una zona boscosa con deforestación en la Sierra de Chiribiquete, Colombia, Abril 28, 2019. Cortesía de la Presidencia de Colombia/Distribuida vía RREUTERS. ATENCIÓN EDITORES, ESTA IMAGEN FUE CEDIDA POR UN TERCERO

WWF aseguró que las regiones colombianas de la Amazonía y el Chocó Darién están entre los lugares con más deforestación en el mundo. Recogió varias causas, además de lecciones y enfoques para enfrentarla.

 

Este 13 de enero, World Wildlife Fund Colombia (WWF), dio a conocer un informe en el que señala que actualmente existen en el mundo 24 lugares altamente amenazados por la deforestación, entre los que están la Amazonía colombiana y el Chocó Darién, de Colombia y Ecuador.

El reporte, denominado “Frentes de deforestación; impulsores y respuestas en un mundo cambiante” analiza estos lugares, que tienen una concentración significativa de puntos críticos donde grandes áreas de bosque remanente se encuentran amenazadas.

Lea también: Colombia “se rajó” en Derechos Humanos durante 2020

Según la información de WWF, nueve de estos 24 frentes de deforestación están en América Latina: seis en la Amazonía en Brasil, Colombia, Perú, Bolivia, Venezuela/Guyana; otro en el Gran Chaco (Paraguay/Argentina); uno en el Cerrado (en Brasil); uno en Chocó-Darién – Colombia/Ecuador; y otro en la Selva Maya (México/Guatemala).

De acuerdo con la organización, en estas zonas se identificaron 12 impulsores de deforestación, “entre los que la agricultura a gran escala se ubica como la mayor causa detrás de la pérdida de bosques alrededor del mundo, con áreas boscosas despejadas, para dejar espacio al ganado y los cultivos”.

La resolución de la problemática necesita cambios transformadores

El informe llama la atención sobre el papel de la deforestación y la degradación forestal, “como los principales impulsores de las enfermedades zoonóticas”. Según explica la organización, “cuando están sanos, los bosques son un amortiguador contra enfermedades como el covid-19. Pero cuando los bosques son atacados, sus salvaguardas se debilitan, ocasionando la propagación de enfermedades”.

Fran Raymond Price, líder global de la práctica de bosques de WWF, señaló la importancia de cambiar nuestra relación con la naturaleza. Según ella, “debemos abordar el consumo excesivo y dar más valor a la salud y la naturaleza en lugar del actual énfasis en el crecimiento económico y las ganancias financieras a toda costa. El riesgo de que surjan nuevas enfermedades es mayor en las regiones de bosques tropicales que están experimentando cambios en el uso de la tierra”.

Posibles caminos para enfrentar la deforestación

WWF recoge en su informe que, las respuestas a la deforestación “deben ir acompañadas de condiciones que aseguren su permanencia a largo plazo, como un apoyo político ambicioso y continuo”.

En el caso de Colombia, menciona que el país “está ante una oportunidad única en términos políticos para abordar esta problemática”, ya que señala que justamente el pasado 29 de diciembre, el Gobierno nacional presentó ante Naciones Unidas su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), como aporte para el cumplimiento del Acuerdo de París de Cambio Climático.

“Dentro de la ambiciosa meta de mitigación -reducir en 51% las emisiones de Gases de Efecto Invernadero proyectadas para 2030- el Gobierno contempla pasar a una tasa de 50.000 hectáreas deforestadas por año en 2030. En 2019, la tasa de deforestación en el país fue de 158.894 hectáreas, mientras que en 2018 el área deforestada sumó 197.159 hectáreas”, asegura WWF en su reporte, con cifras del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).

También señala la Política nacional para el control de la deforestación, aprobada recientemente por el Gobierno, así como también la gestión sostenible de los bosques, “en la que se identifican las acciones que este mismo debe desarrollar de manera articulada con los sectores, comunidades, entre otros actores, para controlar esta problemática, y promover la conservación y manejo sostenible de los bosques”.

De acuerdo con WWF, las medidas de esta política deben estar articuladas con otros instrumentos y compromisos regionales asumidos por Colombia como el Pacto de Leticia, y la NDC actualizada, entre otros.

“Para que el país logre sus cometidos será crucial reconocer la contribución de los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes, campesinas y locales al cumplimiento de la NDC -especialmente en el componente de medios de implementación- y otras políticas nacionales, a partir de los ejercicios propios y autónomos de manejo del territorio que hacen, teniendo en cuenta el rol que han tenido por décadas en la conservación de los bosques que habitan”, puntualizó la organización ambiental.

WWF también asegura que, los compromisos de deforestación cero por parte de las empresas, “son un paso clave, pero que la mayoría luchan por impulsar una agenda de conservación sin que haya marcos normativos y políticas nacionales que apoyen su esfuerzo”, por lo que advierte que, “cuando las políticas gubernamentales coinciden con las iniciativas privadas, pueden producirse importantes disminuciones en la pérdida del bosque, como fue el caso en ciertas partes de Indonesia y en la Amazonía brasileña, donde el gobierno apoyó la reducción de la deforestación e implementó la correspondiente legislación”.

En cuanto a las áreas protegidas en Colombia, WWF señala que, aunque enfrentan enormes presiones, “su rol contra la deforestación tiene aún más relevancia en este momento, ya que son la casa que salvaguarda nuestra biodiversidad, además que son claves en la lucha contra la deforestación que se creen y mejoren en lugares estratégicos, aspectos como su conectividad, así como la inclusión de las comunidades locales para la protección de sus territorios.

En Colombia, WWF trabaja para reducir la deforestación junto a comunidades campesinas e indígenas, realizando monitoreo forestal, capacitaciones en prevención de incendios forestales, manejo forestal sostenible, restauración de bosques, entre otras acciones. “Pero acá debe haber respuesta desde diferentes ángulos y el Estado también desempeña un papel importante en términos de los compromisos que han adquirido, como por ejemplo desde el Pacto de Leticia”, dijo Miguel Pacheco, coordinador Recursos Naturales y Medios de Vida en WWF Colombia.

14 de Enero de 2021

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2021 es una año clave para combatir los efectos del cambio climático. Foto: Getty Images.

La lucha contra la pandemia del coronavirus seguirá siendo una prioridad en el año que comienza pero, al mismo tiempo, científicos de otras áreas trabajan para lograr hitos que pueden ser históricos.

Estos son algunos de los sucesos científicos más importantes que podemos esperar en 2021.

 

La cumbre del clima


La pandemia de coronavirus causó que la cumbre del clima de la Organización de las Naciones Unidas se aplazara para noviembre de 2021, en Glasgow, Escocia.

En la reunión, por primera vez desde el Acuerdo de París en 2015, los países mostrarán cómo pretenden recortar sus emisiones de gases que causan el efecto de invernadero.

De esa manera, se sabrá si sus compromisos son lo suficientemente ambiciosos para detener los efectos más severos del cambio climático.

Los expertos han advertido que es clave impulsar un futuro más verde y que el tiempo para actuar se está acabando.

En Estados Unidos, el presidente electo Joe Biden ha dicho que recuperará el liderazgo de su país en la lucha contra el cambio climático, incluyendo reintegrarse al Acuerdo de París que Trump había abandonado.

Por su parte, China y la Unión Europea tienen planes de ser neutrales en sus emisiones de carbono para 2060.

 

Rumbo a Marte

 

La misión Tianwen-1 debe llegar a Marte en febrero. Foto: Getty Images.

 

El planeta rojo será protagonista este año. Tres misiones, no tripuladas, planean visitarlo en los próximos meses.

Emiratos Árabes Unidos intentará ser la primera nación árabe en poner una nave orbitando alrededor de Marte.

China también quiere ingresar a una nueva era en su carrera espacial. Si todo sale bien, en febrero llegará a Marte la misión Tianwen-1, que incluye un vehículo equipado con cámaras, radares y analizadores de partículas que buscarán agua y posibles señales de vida.

Por su parte, la NASA quiere probar si un mini helicóptero es capaz de volar en el aire extremadamente delgado de Marte.

 

Una nueva nave privada

Starliner tiene la misión de llevar astronautas a la EEI. Foto: Boeing.

 

Este año está programado el lanzamiento de una nueva nave espacial privada, luego de que en mayo la NASA enviara a dos astronautas a la Estación Espacial Internacional (EEI) a bordo de una cápsula de la compañía SpaceX.

El turno ahora es para Boeing, que ha construido la cápsula Starliner, que también tiene la misión de llevar y traer de regreso astronautas a la EEI.

El lanzamiento conjunto con la NASA está programado para el 29 de marzo, desde Cabo Cañaveral en Florida, EE.UU.

Un vuelo de prueba de la Starliner tuvo problemas, así que hay expectativa acerca de si la compañía puede hacer los ajustes y emprender la misión.

 

Un nuevo ojo en el espacio

El telescopio espacial James Webb es considerado el más grande, complejo y poderoso que jamás se haya construido. Foto: NASA.

 

El 31 de octubre por fin podríamos ver el lanzamiento del telescopio espacial James Webb, considerado el más grande, complejo y poderoso que jamás se haya construido.

Su puesta en marcha se ha retrasado por más de una década y ha sobrepasado su presupuesto en miles de millones de dólares.

Si logra funcionar, el James Webb será un gran ojo que transformará nuestra visión del cosmos.

Una vez dispuesto, el telescopio desplegará un gigantesco espejo que deberá ser capaz de observar el resplandor de las primeras estrellas que brillaron en el universo.

 

Explorando los polos

El barco Sir David Attenborough está equipado para hacer investigaciones ambientales. Foto: Getty Images.

 

Un nuevo barco de investigaciones polares fabricado en Reino Unido tiene programado zarpar rumbo al Ártico y a la Antártida.

La embarcación se llama Sir David Attenborough, en homenaje al famoso naturalista y divulgador científico británico.

La primera misión de este barco laboratorio será medir si es capaz de operar en medio del hielo y de las duras condiciones polares en el Ártico.

Si supera esta prueba, su siguiente destino sería la Antártida a finales de año, donde investigará de qué manera el cambio climático está afectando al Polo Sur.

El barco está equipado con un laboratorio, grúas, un submarino y equipos para toma de muestras submarinas.

 

Protección de la biodiversidad

La explotación sostenible de la biodiversidad es un reto para el mundo. Foto: Getty Images.

 

En mayo China será la sede de la Convención de Biodiversidad de la ONU.

En esta cumbre, los países participantes apuntarán a que al menos el 30% de la tierra y los mares del planeta estén protegidos para 2030.

La conferencia será una oportunidad para revisar que las políticas de protección de la naturaleza y el uso sostenible de la biodiversidad sean parte de los planes de recuperación económica una vez se supere la pandemia de coronavirus.

 

(Con información de BBC Mundo)

La contaminación del aire ha sido reconocida en el certificado de defunción de Ella Kissi-Debrah, fallecida en 2013. — THE ELLA ROBERTA FAMILY FOUNDATION

Un tribunal de Reino Unido ha dictaminado la primera muerte por contaminación del aire en el mundo a una niña de nueve años que vivía a 25 metros de una carretera con altos niveles de polución.

 

Después de tres años de sufrir convulsiones y tras 27 visitas al hospital por problemas respiratorios, Ella Kissi-Debrah, de tan solo nueve años de edad, fallecía en 2013 por una supuesta "insuficiencia respiratoria aguda y asma grave". Su madre, Rosamund Addo-Kissi-Debrah, y la pequeña vivían en Lewisham, un municipio al sureste de Londres, a tan solo 25 metros de una carretera muy concurrida. Este miércoles, la justicia británica ha reconocido que los altos niveles de contaminación de la zona son la causa de su fallecimiento, convirtiendo el caso en el primero en el mundo que señala la contaminación atmosférica como la causa de una muerte humana.

"Este veredicto es para ella y para otros niños que podrían sufrir ataques severos de asma. Creo que su legado podría ser traer una nueva Ley de Aire Limpio y no solo estoy hablando solo del Gobierno británico sino de los gobiernos de todo el mundo, para que se tomen este asunto en serio", declaró Adoo-Kissi-Debrah a los medios tras la sentencia del tribunal. Según informa Fundación para el Clima, el juez de instrucción, Philip Barlow, comprobó que los niveles de contaminación del aire de la vivienda de la niña superaban los límites legales establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Tras la muerte de su hija, Rosamund Addo-Kissi-Debrah cofundó la fundación Ella Roberta Family, que lleva a cabo varias campañas para conseguir un mejor tratamiento del asma y en defensa del aire limpio, y considera este veredicto como un hecho "histórico". Finalmente, "después de siete años de lucha, la contaminación del aire ha sido reconocida en el certificado de defunción de Ella", aplaude, a su pesar, Adoo-Kissi-Debrah.

 

MADRID

16/12/2020 22:07

VIVIANA CALERO GÓMEZ

 @vivi_calero

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China enciende su "sol artificial" en busca de energía de fusión nuclear

El aparato HL-2M Tokamak es capaz de operar a 150 millones de grados Celsius (270 millones de

Fahrenheit), una temperatura 10 veces más alta que la del sol.

Otro hito para China en su búsqueda de energía limpia a través de la fusión nuclear controlada China dio el viernes otro paso adelante en su búsqueda de energía limpia a través de la fusión nuclear controlada, ya que encargó su nuevo "sol artificial", una instalación de investigación de reactores de fusión nuclear de nueva generación que opera a una temperatura 10 veces más caliente que el sol.

Según la Corporación Nacional Nuclear de China (CNNC), el aparato HL-2M Tokamak puede funcionar a 150 millones de grados Celsius, casi tres veces más caliente que la versión anterior llamada HL-2A.

La capacidad de generar una temperatura tan alta es esencial para la investigación del proceso de fusión, replicando la forma en que el sol produce energía utilizando hidrógeno y gases de deuterio como combustibles. El sol solo opera a una temperatura de 15 millones de grados Celsius.

El Reactor Experimental Termonuclear Internacional (ITER), que se está construyendo en el sur de Francia, también está diseñado para operar a hasta 150 millones de grados Celsius (270 millones de Fahrenheit).

El Instituto Coreano de Energía de Fusión anunció hace aproximadamente una semana que su reactor había logrado operar a 100 millones de grados Celsius durante al menos 20 segundos. Yang Qingwei, ingeniero jefe del Instituto de Ciencia de Fusión de CNNC en el Instituto de Física del Suroeste, fue citado por Xinhua el viernes diciendo que el HL-2M puede lograr un tiempo de confinamiento de plasma magnético de hasta 10 segundos.

"HL-2M es el sol artificial más grande de China con los mejores parámetros", dijo Xu Min, director del instituto.

La nueva instalación también tiene tres veces el volumen de plasma y seis veces la intensidad de la corriente de plasma en comparación con HL-2A, y eso mejorará sustancialmente la investigación y el desarrollo de la tecnología del generador de fusión en China, según un comunicado de CNNC, que supervisa el proyecto.

Yang dijo que el proyecto se convertiría en "un pilar importante" para ITER, del cual China es miembro junto con Estados Unidos, India, Japón, Rusia y Corea del Sur.

China apunta a desarrollar su tecnología de fusión, ya que planea construir un reactor experimental el próximo año, construir un prototipo industrial para 2035 y entrar en uso comercial a gran escala para 2050.

Beijing publicó en noviembre un plan nacional de desarrollo tecnológico comprometiéndose a lograr avances en tecnologías clave y centrales, incluida la inteligencia artificial, la ciencia aeroespacial y la exploración de la Tierra profunda y los océanos.

Muy por encima de la atmósfera, su nave espacial Chang'e 5 el jueves había levantado 2 kg (4,4 libras) de polvo lunar y rocas de la Luna para traer de regreso a la Tierra, mientras que se espera que su nave espacial Tianwen-1 Mars sonda llegue a la Tierra, mientras que se espera que su nave espacial Tianwen-1 Mars sonda llegue al Planeta Rojo. dentro de los tres meses.

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La revolución del ‘fracking’ se convierte en un fiasco

"Has muerto todas mis ilusiones/Tienes lágrimas negras”, cantaba Compay Segundo. La industria petrolera de perforación hidráulica (el fracking), que fue llamada a ser la mayor revolución energética de este siglo, “uno de los cinco pilares que transformará la geopolítica”, en palabras de Erik Norland, director ejecutivo de CME Group, la panacea que iba a convertir Estados Unidos en un país independiente desde el punto de vista energético en el 2030, ha acabado en un fiasco económico, una ruina financiera, unas lágrimas negras.

El ensayista Bethany McLean, autor de un libro sobre el fracking, considera que lo ocurrido es como una “reminiscencia de la burbuja puntocom de finales de los noventa, cuando las compañías se valoraban más por el número de pupilas que atraían y no por los beneficios que tenían probabilidad de obtener”. Jim Chanos, legendario inversor de hedge funds y de los derivados en Wall Street, sostiene que “la industria del fracking tiene un largo historial de dinero que entra dentro y nunca sale fuera”. Los pozos han engullido una gran cantidad de dólares, sin conseguir la rentabilidad deseada.

EE.UU. En el futuro podría haber más de un centenar de quiebras

Solo en el tercer trimestre hubo 44 quiebras de estas empresas en Estados Unidos, según los cálculos de Haynes and Boone. Desde el año 2016, si se suman las compañías que hacen prospección y exploración, ya son 500. Entre las empresas más conocidas en sumarse a la insolvencia hay nombres como EP Energy, Chesapeake Energy, Ranch Energy, Bellatrix Exploration y Murray Energy. Para la consultora Rystad Energy, a finales de 2022 podrían añadirse a esta lista otras 150.

Ya no se perfora como antes y hay instalaciones que quedan abandonadas. El número de ­plataformas se ha reducido de ­forma drástica respecto a sus estándares habituales, de acuerdo con el contador de Baker and ­Hugues. En la actualidad, en el país hay unas 320 operativas, prácticamente quedan un cuarto de las que perforaban en 2019.

A la tormenta económica hay que sumarle la política. El presidente electo, Joe Biden, contrariamente a su predecesor, ha prometido una moratoria sobre las perforaciones en suelo y aguas norteamericanas, con lo que las perspectivas a corto y medio plazo son muy inciertas.

La pandemia ha dado la puntilla, tras el desplome de los precios y la caída de la demanda. Y el flujo de caja (es decir, la diferencia entre el dinero generado y sus gastos de capital) este año será negativo y se disparará hasta más de 3.000 millones de dólares.

Pero lo que preocupa son los números rojos acumulados. Las firmas del fracking han derrochado casi 30.000 millones de dólares desde 2017, según los datos proporcionados por el Institute for Energy Economics and Financial Analysis (Ieefa).

Cifras. En la última década se han derrochado más de 300.000 millones de dólares

Si se mira más atrás, la cifra se dispara todavía más: entre 2010 y 2019 cada año sin excepción el flujo de caja de estas empresas fue siempre negativo. “La revolución del fracking ha convertido a Estados Unidos en el mayor productor del globo, per en términos financieros este boom de la producción ha sido un burbuja financiera épica”, según comenta Ieefa.

Las plataformas estadounidenses de petróleo de esquisto han quemado en la última década unos 300.000 millones de dólares, según un estudio de Deloitte. Esto supone haber destruido el 70% del capital invertido desde 2008.

Para los bancos norteamericanos que financiaron esta industria, el cambio de ciclo pone en riesgo miles de millones de dólares de préstamos, que corren el riesgo de ser incobrables.

El 40% de este dinero procede de Wells Fargo y JP Morgan ellas solas, pero el resto de grandes nombres de las finanzas estadounidenses tienen un pie dentro... del pozo. Peor todavía, las cifras indican que las entidades han seguido financiando a esta industria deficitaria incluso después de la firma de los Acuerdos del Clima de París de 2016, que fijaban un plan de reducción de emisiones claramente incompatible con el régimen de producción de la industria petrolera.

Esta financiación un tanto a la ligera se llevó a cabo gracias a que Wall Street quería cobrar sus comisiones. Además hay un elemento inquietante: del monto de bonos corporativos emitidos por estas empresas de fracking para captar dinero, el 72% se situaba por debajo de los niveles mínimos de inversión, es decir, que eran puramente especulativos o “bonos basura”. Tal como recuerdan en el estudio Fracking Fiasco, editado por Oilchange Internacional, esta práctica “ha permitido una financiación insostenible y una expansión no rentable”. Entre los tenedores de esta deuda están los mayores fondos del mundo, como Blackrock, Vanguard Group o Prudential Financial.

En tiempos de dinero barato, muchos se lanzaron a un negocio que parecía no tener límite. “Los tipos de interés ultrabajos han sido los verdaderos catalizadores de la revolución del esquisto”, dijo Amir Aazar, académico del departamento de energía de la Universidad de Columbia. De alguna manera, el fracking ha acabado siendo víctima de su propio éxito.

Estas perforaciones son muy costosas. Ocupan mucho espacio y al cabo de dos años agotan el 80% de su producción. Además el petróleo no es de gran calidad. La caída de precios puso la realidad al desnudo, porque con un barril por debajo de los 50 dólares los números no salen. Antonio Turiel, investigador del CSIC, autor del libro Petrocalipsis, explica por qué se ha mantenido en vida un sector que estaba en pérdidas. “Cuando se empezó a potenciar esta industria en el 2008 no había alternativa, si se quería alargar el pico de la producción de petróleo unos años. Pero en el 2018 ya se llegó a este punto y la Administración Trump, mediante incentivos y menor regulación ambiental, alargó la agonía”. La retórica de querer convertir a EE.UU. en el primer productor mundial hizo el resto. Pero a un coste enorme.

Financiación. Los bancos se encuentran con miles de millones de créditos incobrables

El espectro de unas quiebras en cadena es ahora real. Según el citado estudio Fracking Fiasco, estas compañías tienen unos 120.000 millones de dólares de deuda que caducará entre el 2021 y el 2025. Habrá que reestructurar 50.000 millones de dólares en los próximos años, según Haynes and Boone, que eleva sus estimaciones de deuda hasta los 170.000 millones de dólares.

Para Ieefa, “incluso si el mercado global del petróleo y del gas se estabiliza, nos esperamos que los inversores prudentes continuarán viendo el sector del fracking como empresas de alto riesgo, con un historial financiero terrible, unos fundamentales débiles y un modelo de negocio sin pruebas y especulativo”. Antes de que terminara el verano, la producción estadounidense se había derrumbado en 3,4 millones de barriles diarios, lo que equivale a eliminar del mapa a un país de la talla de Emiratos Árabes Unidos.

Y es que el ciclo económico está cambiando. En la última década, el sector de la energía fue el que obtuvo peores resultados de todo el SP 500. Los inversores hoy en día se centran más en las renovables. En este índice bursátil el sector del petróleo y del gas tenía un peso del 12% en el 2012, pero hoy en día supone menos del 3% del valor de las 500 mayores empresas estadounidenses.

 “No veo crecimiento hasta el 2023 y después puede que la industria del esquisto en Estados Unidos nunca más vuelva a crecer”, admitía Scott Sheffield, consejero de delegado de la firma Pioneer, una de las más grandes del país en este campo.

En el 2020 la demanda mundial de petróleo será unos 8,4 millones barriles por día más baja que en el 2019, según las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía. Y en el 2021 tampoco se habrán recuperado los niveles del 2019, anteriores a la Covid. La Agencia Internacional de la Energía ya advirtió de que si la tendencia no cambia, la producción de petróleo podría reducirse a la mitad en el 2025.

Hay otro dato significativo, sintomático de las dificultades que vive esta industria en general. Este año se han descubierto unos 10.000 millones de barriles de petróleo equivalentes (boe) de nuevos yacimientos de gas y crudo, especialmente en Rusia y Surinam.

Pero según la consultora Rystad Energy menos de la mitad podrá explotarse económicamente en las próximas dos décadas. Las firmas energéticas están mirando con lupa los costes y las inversiones, ante las dificultades que están viviendo. Las presiones medioambientales también desaconsejan apostar por zonas como el Ártico o el río Amazonas, que tienen reservas que tal vez nunca vean la luz. El fracking: la revolución que nunca fue.

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Clima, salud vegetal y bienestar humano, más conectados que nunca

Más que nunca es imprescindible que entendamos que nuestra salud depende, en gran medida, de la salud de los ecosistemas.

 

Cuando pensamos en el impacto del cambio climático sobre la sociedad humana, es habitual imaginar ciudades inundadas por la subida del nivel del mar o glaciaciones que ocurren de la noche a la mañana. Es indudable que el cine ha marcado nuestro imaginario colectivo, especialmente ante situaciones que no hemos experimentado, con hipotéticas catástrofes naturales a escala global.

La realidad nos muestra que los cambios no son tan bruscos como en la ficción. Esto nos puede llevar a una sensación de falsa seguridad. Sin embargo, la actual velocidad de los cambios ambientales provocados por la actividad humana tiene pocos precedentes en la historia de nuestro planeta. Sin duda, nos tocará vivir sus consecuencias más negativas si no actuamos con celeridad.

Es difícil comprender la magnitud de la catástrofe a la que nos enfrentamos. Requiere de un profundo esfuerzo por considerar las enrevesadas interrelaciones existentes entre los distintos componentes de nuestro ecosistema global. Todos hemos escuchado alguna vez que “el batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo”.

Este año hemos vivido en primera persona un ejemplo del llamado efecto mariposa: la pandemia de la covid-19 está relacionada con la pérdida de biodiversidad y la alteración de la naturaleza causada por la actividad humana.

Pérdida acelerada de los mejores cultivos

Las plantas no solo generan el 98 % del oxígeno que respiramos, sino que son el pilar fundamental de nuestra nutrición. Suponen el 80 % de los alimentos que consumimos.

La Organización de las Naciones Unidas ha declarado 2020 como el Año Internacional de la Sanidad Vegetal para concienciar de la importancia que tiene proteger la salud de las plantas para la conservación de la naturaleza y la erradicación del hambre y la pobreza. Más aún en un contexto de cambio climático.

Algunos estudios han cifrado en un 10 % la pérdida de rendimiento en las cosechas de cereal por cada grado de calentamiento. El cinturón mundial de cultivo natural de trigo se ha ido desplazando hacia los polos a razón de 260 km por década.

Podemos pensar que estas pérdidas de productividad se compensarán con la ganancia de nuevos terrenos de cultivo. Sin embargo, nos olvidamos de que los cultivos actuales se encuentran en los terrenos más fértiles. La velocidad a la que se desarrolla un suelo óptimo para cultivo dista en varias unidades de magnitud de la velocidad a la que se desplaza el óptimo climático debido al calentamiento.

El cambio climático es solo una arista de lo que conocemos como cambio global, cuyo resultado es una pérdida generalizada de biodiversidad y una homogenización cada vez mayor de los ecosistemas.

Pesticidas y plagas: mal remedio para la enfermedad

Todos estos procesos desembocan en las condiciones óptimas para la proliferación de plagas y enfermedades en las plantas. Es un claro paralelismo con las enfermedades infecciosas emergentes que afectan al ser humano.

La FAO estima que un 40 % de los cultivos a nivel mundial se pierden a causa de plagas y enfermedades. Esto provoca pérdidas de aproximadamente 180 000 millones de euros anuales. En muchos casos se producen en comunidades rurales de países en vías de desarrollo donde la agricultura es la principal, sino única, fuente de sustento.

La conservación de la biodiversidad y la protección de las plantas ante plagas y enfermedades es mucho más efectiva y rentable que utilizar productos fitosanitarios y pesticidas, que además de requerir más tiempo y dinero para mostrar su eficacia tienen un efecto perjudicial sobre la naturaleza. Sin embargo, no solo la producción agrícola está amenazada.

¿Repoblar con miles de árboles es la solución?

Si hiciéramos una encuesta a la ciudadanía sobre prioridades en materia de conservación de la naturaleza y mostráramos fotos de un pastizal, un matorral y un bosque, sin duda un alto porcentaje elegiría el bosque como área prioritaria a conservar.

Esto es, en parte, debido a la falsa idea generalizada de que pastizales y matorrales constituyen etapas degradadas de la sucesión ecológica. Pero también por razones justificadas. Los bosques son ecosistemas claves para el funcionamiento de nuestro planeta, albergan alrededor de 2/3 de la diversidad terrestre, proporcionan múltiples servicios ecosistémicos (madera, alimentos, regulación climática, etc…) y son esenciales para nuestra salud. Además, se estima que absorben un tercio de las emisiones antrópicas de CO₂ anuales.

Con esta carta de presentación no es de extrañar la puesta en marcha de numerosas iniciativas internacionales que promueven la plantación de billones de árboles para mitigar los efectos del cambio climático. La plantación, bien diseñada y ejecutada, de árboles y otras especies es de gran utilidad para la restauración de ecosistemas y para garantizar la regeneración de muchos de nuestros bosques.

Sin embargo, pensar que estos árboles jóvenes –suponiendo que todos ellos sobrevivan a la plantación– van a alcanzar la funcionalidad de un bosque y, sobre todo, compensar las emisiones de haber quemado el carbono que durante millones de años se ha almacenado en los organismos que habitaron nuestro planeta es, cuanto menos, utópico.

Alerta: efectos rebote

Por otro lado, muchos de estos árboles se plantarán en valiosos ecosistemas alterando su funcionamiento y los servicios ecosistémicos que nos proporcionan.

Además, ignoramos que el clima al que estarán sometidos estos árboles cuando alcancen la madurez será muy diferente al actual. Los escenarios climáticos prevén no solo un aumento de la temperatura, sino también de la aridez y de los eventos climáticos extremos como olas de calor y grandes sequías.

La vegetación estará pues sometida a un mayor estrés hídrico disminuyendo su tasa fotosintética mientras aumenta su respiración. Esto nos podría llevar a la paradoja de que los árboles que plantamos como medida de mitigación pasarán de ser sumideros a fuentes de CO₂.

De hecho, cada vez son más los estudios que muestran decaimiento y eventos de mortalidad masiva en masas forestales de todo el mundo.

A todo esto hay que añadir que las plantaciones dan lugar a masas forestales con una alta carga de combustible si no son gestionadas posteriormente. Esto las hace muy vulnerables a sufrir incendios que devolverían a la atmósfera el CO₂ que hayan podido capturar.

Plantamos aquí, pero abusamos del exterior

Existe otra paradoja en todo esto: la globalización y el abandono rural en países como el nuestro nos ha hecho dependientes de materias primas y alimentos del exterior.

Mientras la deforestación en la Amazonia es cada vez más preocupante, el área forestal de nuestro país ha aumentado, aunque el aprovechamiento forestal de los bosques ha desaparecido prácticamente. Esta falta de gestión ha hecho que los bosques sean más vulnerables a sequías, grandes incendios, plagas y enfermedades.

Al igual que el uso de la mascarilla y el distanciamiento social son claves para combatir la covid-19 a la espera de una vacuna, debemos tomar medidas para proteger los ecosistemas mientras esperamos una cura milagrosa para el cambio climático.

Centremos nuestro esfuerzo en conservar y restaurar los ecosistemas, pero no olvidemos la importancia de la gestión humana para garantizar su salud y persistencia, a la vez que podemos utilizar localmente los productos que nos ofrecen. Así contribuiremos a la conservación de ecosistemas remotos, como los bosques tropicales, mientras disminuimos las emisiones. La salud de nuestros ecosistemas, y por tanto la nuestra, están en juego.

Por Enrique Andivia Muñoz* | 01/12/2020

*Investigador en el Departamento de Biodiversidad, Ecología y Evolución, Universidad Complutense de Madrid

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El juicio contra Shell que podría suponer un antes y un después en la lucha climática

El 1 de diciembre comienzan las audiencias del proceso judicial contra Royal Dutch Shell por el que Amigos de la Tierra Países Bajos ha demandando a la petrolera holandesa por inacción contra el cambio climático.

 

“Un caso histórico con una influencia tremenda respecto a la actividad de las grandes multinacionales del planeta, comparable al Acuerdo de París”. Así ha calificado este jueves Donald Pols, director de Mileudefensie (Amigos de la Tierra Países Bajos), el proceso contra Royal Dutch Shell impulsado por la ONG holandesa junto a otras seis organizaciones —ActionAid, Both ENDS, Fossielvrij NL, Greenpeace Países Bajos, Jóvenes Amigos de la Tierra Países Bajos y Waddenvereniging— y 17.379 coquerellantes, cuyas audiencias arrancan el 1 de diciembre en La Haya.

El juicio, que comenzó oficialmente en abril, cuando las organizaciones ecologistas entregaron la citación judicial para iniciar el proceso judicial, pretende forzar a la multinacional petrolera a que reduzca su actividad emisora de gases de efecto invernadero un 45% para el año 2030, en línea con los compromisos globales para cumplir el Acuerdo de París para intentar no sobrepasar los 1,5ºC de calentamiento global sobre los niveles preindustriales.

El plan a medio plazo de los demandantes es que este sea el primero de muchos proceso legales contra multinacionales fósiles en todo el mundo. “La idea es empezar a crear casos, y ganarlos”, ha indicado Sara Shaw, coordinadora del programa de Justicia Climática de Amigos de la Tierra Internacional. “Shell está basada en los Países Bajos pero sus consecuencias se ven en todas partes. El juicio no se basa en buscar compensaciones locales ni responsabilidades por acciones pasadas, a diferencia con otros pleitos, sino que buscamos que Shell detenga las acciones sus acciones que contribuyen al cambio climático”.

Shell, según los datos que manejan los querellantes, se encuentra entre los diez mayores responsables del cambio climático a nivel global y es responsable del 2% de las emisiones históricas de gases de efecto invernadero entre 1854 y 2010. Sin embargo, se niega a frenar su actividad emisora de gases de efecto invernadero y rechaza su responsabilidad en el mismo, como apuntan los demandantes.

Fuera de la ley

“La brecha de las emisiones está relacionada con una brecha de gobernanza”, ha señalado Pols, “y la comunidad global no consigue los objetivos de reducción de CO2 acordados debido a que hay una serie de grandes contaminadores que no están incluidos en la regulación del CO2”. Un total de 25 petroleras son responsables del 50% de las emisiones globales de efecto invernadero, según estas ONG, pero “debido a su carácter multinacional, están excluidas de las regulaciones”, denuncia el director de Mileudefensie.

Con el juicio Amigos de la Tierra Países Bajos pretende “ocupar este vacío en la regulación de las multinacionales y llevar a juicio a una de estas en Holanda”.  

Pier de Rijk, encargado de la campaña de Shell de la organización, ha explicado que la base legal del caso se basa en dos pilares: el deber de cuidado de la legislación holandesa y el Convenio Europeo de Derechos Humanos. “La obligación de cuidado, conforme a la legislación holandesa, declara que no está permitido causar un daño grave si se pueden tomar medidas para que este daño no se produzca, y Shell no cumple ese deber de cuidado según nuestros abogados, poniendo en peligro a los ciudadanos actuales y futuros”.

Asimismo, De Rijk expone que el Convenio Europeo de Derecho Humanos incluye el resultado del Acuerdo de París. “En el juicio argumentaremos que esto se refiere no solo a países, sino a compañías también, puesto que todos deben respetar los derechos humanos como establece el convenio".

Largo proceso

Las organizaciones demandantes esperan que el juicio tenga una resolución en primavera de 2021. Sin embargo, si los ecologistas ganan la batalla legal, varios precedentes señalan que al proceso podría demorarse mucho más tiempo si Shell apela, como se espera, a los órganos judiciales superiores holandeses. Un proceso auspiciado también por Milieudefensie —junto a Amnistía Internacional, Enviromental Rights Action y Amigos de la Tierra Europa— que reclama la limpieza de las zonas contaminadas por las actividades petroleras de Shell en Nigeria se ha demorado ya doce años y aún no ha obtenido resolución.

El pasado noviembre se produjo la conclusión de la defensa en el juicio que esta semana arranca, por la que Shell rechazó la demanda señalando que no era responsable del cambio climático ni estaba obligada a cambiar su actividad contaminante por el Acuerdo de París. Las audiencias tendrán lugar los días el 1, 3, 15 y 17 de diciembre y serán de carácter público.

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En la imagen se muestra a A68a, que se desprendió en 2017; aún es una sola pieza, pese a las enormes fracturas que se observan.Foto Ap

El fenómeno pone en riesgo la fauna y la flora // Dificultará a focas y pingüinos llevar el alimento a sus crías, alertan

 

El iceberg más grande del mundo, conocido como A68a y que abarca 4 mil 200 kilómetros cuadrados de hielo flotante, amenaza la isla de Georgia del Sur.

De cuatro veces el tamaño de la Ciudad de México avanza por el océano Antártico despertando temores de que pondrá en peligro la fauna y flora locales.

La Agencia de Estudios Antárticos de Gran Bretaña expresó su temor el miércoles de que chocara con la isla, impidiéndole el paso a animales que buscan presas para alimentarse y que se reproducen en la costa.

Un ecologista que trabaja para esa agencia, Geraint Tarling, explicó que en esta época del año las focas y los pingüinos cuidan allí a sus crías. Para esos animales, es crucial la distancia que tienen que recorrer para encontrar sustento.

"Tiene implicaciones masivas sobre dónde los depredadores terrestres podrían alimentarse", explicó Tarling. "Cuando se habla de pingüinos y focas durante el periodo que es realmente crucial para ellos, durante la cría de cachorros y polluelos, la distancia real que tienen que viajar para encontrar comida (pescado y krill) realmente importa. Si tienen que hacerlo un gran desvío, significa que no van a volver con sus crías a tiempo para evitar que se mueran de hambre". El iceberg ha flotado rumbo al norte desde que se escindió de la capa de hielo en julio de 2017, informó la agencia.

Todas las criaturas que viven en el fondo del mar serían aplastadas por A68a al llegar a tierra, una perturbación que tardaría mucho tiempo en revertirse.

"Los ecosistemas pueden recuperarse y lo harán, por supuesto, pero existe el peligro de que si el iceberg se atasca, podría permanecer allí 10 años", señaló a la BBC Tarling. "Eso marcaría una gran diferencia, no sólo para la biodiversidad de Georgia del Sur, sino también para su economía".

Miles de millones de toneladas

La isla, territorio británico de ultramar, es una especie de cementerio de los gigantescos pedazos de hielo de la Antártida. A68a ha recorrido el llamado "callejón de los iceberg" desde que se desprendió.

Este iceberg pesa cientos de miles de millones de toneladas, pero su relativa delgadez (una profundidad sumergida de quizá 200 metros o menos) significa que tiene el potencial de desplazarse antes de quedar atrapado en el fondo marino.

Aunque las imágenes de satélite sugieren que A68a está en un camino directo hacia Georgia del Sur, aún podría escapar de la captura. Todo es posible, afirmó Peter Fretwell, especialista en mapeo y teledetección de la agencia británica.

"Las corrientes deberían tomarlo en lo que parece un extraño bucle alrededor del extremo sur de Georgia del Sur, antes de girarlo a lo largo del borde de la plataforma continental y retroceder hacia el noroeste. Pero es muy difícil decir con precisión qué sucederá", declaró a BBC News.

"A68a es espectacular", sostuvo su colega Andrew Fleming. “La idea de que todavía está en una sola pieza es realmente notable, en particular debido a las enormes fracturas que se ven atravesando en las imágenes del radar. Esperaba que se hubiera roto a esta altura.

"Si gira alrededor de Georgia del Sur y se dirige hacia el norte, debería comenzar a romperse. Llegará muy rápidamente a aguas más cálidas y la acción de las olas empezará a eliminarlo", concluyó.

Analizan sensibilidad del carbono del suelo al cambio climático

El calentamiento global de 2 grados Celsius sobre niveles preindustriales conduciría a la liberación de alrededor de 230 mil millones de toneladas de carbono del suelo del mundo, sugiere una nueva investigación.

Los suelos globales contienen de dos a tres veces más carbono que la atmósfera y las temperaturas más altas aceleran la descomposición, lo que reduce la cantidad de tiempo que el carbono pasa en ese sitio (conocido como "renovación del carbono del suelo").

El nuevo estudio internacional, dirigido por la Universidad de Exeter y publicado en Nature Communications, revela la sensibilidad de la rotación de carbono del suelo al calentamiento global y, posteriormente, reduce a la mitad la incertidumbre sobre esto en las proyecciones futuras.

Las aproximadamente 230 mil millones de toneladas de carbono liberadas con un calentamiento de 2 grados Celsius son más de cuatro veces las emisiones totales de China y más del doble de las de Estados Unidos en los pasados 100 años.

"El estudio descarta las proyecciones más extremas, pero sugiere pérdidas sustanciales de carbono en el suelo debido al cambio climático con un calentamiento de sólo 2 grados Celsius y esto ni siquiera incluye pérdidas de ese elemento del permafrost más profundo", señaló en un comunicado la coautora del estudio Sarah Chadburn, de la Universidad de Exeter.

Este efecto es lo que se denomina "retroalimentación positiva", cuando el cambio climático provoca efectos colaterales que contribuyen a acelerar el proceso.

Los expertos utilizaron una nueva combinación de datos de observación y modelos del sistema terrestre, que simulan el clima y el ciclo del carbono y, luego, hacen predicciones sobre el cambio climático.

"Investigamos cómo el carbono del suelo está relacionado con la temperatura en diferentes lugares de la Tierra para determinar su sensibilidad al calentamiento global", explicó la autora principal Rebecca Varney, de la Universidad de Exeter.

Los modelos más avanzados sugieren una incertidumbre de alrededor de 120 mil millones de toneladas de carbono a 2 grados Celsius de calentamiento global medio. El nuevo estudio reduce esta incertidumbre a alrededor de 50 mil millones de toneladas de carbono.

El coautor del estudio, Peter Cox, del Instituto de Sistemas Globales de Exeter, indicó: "Hemos reducido la incertidumbre en esta respuesta, que es vital para estimar un presupuesto global de carbono preciso y cumplir con éxito los objetivos del Acuerdo de París".