¿En la era del perdón o de la agresión?

Las reclamaciones de disculpa y de indemnización por atrocidades cometidas en las relaciones entre pueblos o países fueron frecuentes a lo largo del siglo XX. Son ejemplo de ello las iniciativas de Alemania en el caso del holocausto y de Estados Unidos en el caso de los japoneses estadounidenses presos durante la Segunda Guerra Mundial. El siglo XXI ha sido particularmente insistente en la exigencia (no siempre atendida) de reclamaciones de disculpa por crímenes, atrocidades y violencias cometidas en el pasado más o menos lejano en el contexto del colonialismo europeo.

En ocasiones, las reclamaciones de disculpa se acompañan de la solicitud de reparaciones o indemnizaciones. He aquí algunos ejemplos. En 2004, el Gobierno alemán reconoció la atrocidad cometida contra el pueblo de Namibia, el genocidio de 65.000 personas de etnia herero que se habían rebelado contra el colonizador en 1904. En 2018, el gobierno de Namibia exigía la solicitud formal de disculpas y la reparación financiera por el mal cometido, lo que fue rechazado por el gobierno alemán. En 2008, en visita a Libia, el por entonces primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, pidió formalmente disculpas al pueblo libio por las "profundas heridas" causadas por los treinta años de la colonización italiana y prometió una inversión de 5000 millones de dólares como compensación. Poco tiempo después, Libia era invadida y destruida por las "fuerzas aliadas" de las que Italia formaba parte. En 2014, la Comunidad del Caribe aprobó una propuesta de la Comisión de Reparaciones a fin de impartir justicia a las víctimas del genocidio, la esclavitud, el tráfico de esclavos y el apartheid racial considerados por la Comisión como crímenes contra la humanidad. La propuesta estaba dirigida a los principales países esclavistas en la región (Holanda, Reino Unido y Francia), pero abarcaba potencialmente a otros países. Se trataba de una propuesta muy amplia que incorporaba un plan de acción con las siguientes dimensiones: perdón formal, repatriación, programa de desarrollo de los pueblos nativos, instituciones culturales, salud pública, erradicación del analfabetismo,programa de promoción de los conocimientos africanos, rehabilitación psicológica, transferencia de tecnología. En 2015, en visita a Jamaica, David Cameron, entonces primer ministro de Reino Unido, excluyó cualquier posibilidad de reparación. Dos años antes, el mismo David Cameron, en visita a la India, reconocía que la masacre en 1919 de 1000 indios desarmados que protestaban contra el colonialismo británico había sido "profundamente vergonzosa", pero no pidió formalmente disculpas ni accedió a pagar indemnizaciones. Presionado por una acción judicial, en 2013 Reino Unido accedió a pagar 2600 libras a cada uno de los 5.000 kenianos, integrantes del movimiento Mau Mau, presos y torturados en la década de 1950 por su resistencia contra el colonialismo británico y a "lamentar sinceramente” lo sucedido. Sin embargo, cerca de 44.000 kenianos vienen exigiendo la misma indemnización por los malos tratos recibidos en el periodo colonial. En 2017, Emmanuel Macron, entonces candidato a la presidencia de la república de Francia, reconoció que la colonización de Argelia había sido un crimen contra la humanidad.


Más recientemente, al señalar los quinientos años de la colonización de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó al rey de España y al papa que pidieran formalmente disculpas por las atrocidades cometidas contra los pueblos indígenas durante el periodo colonial, comprometiéndose a hacer lo mismo como descendiente de los colonizadores. La petición fue terminantemente rechazada por el Estado español, pero el Gobierno de Cataluña se apresuró a reconocer los abusos, las muertes de millones de personas y la destrucción de culturas enteras cometidas por el colonialismo español. Más recientemente aún, el pasado 4 de abril, el Gobierno belga pidió disculpas a los "mestizos belgas", miles de niños hijos de padre belga y madre congoleña, nacidos al final de la colonización belga (entre 1940 y 1950), que fueron sustraídos a las familias e internados compulsivamente en orfanatos y a veces enviados a Bélgica.


¿Cuál es el significado de este movimiento de justicia histórica que, de hecho, se ha ramificado? En la actualidad incluye la reclamación de la devolución de los objetos de arte traídos (¿con qué derecho?) de las colonias europeas y exhibidos en los museos del Norte global. También incluye la devolución de tierras, por ejemplo, en Zimbabue y más recientemente en Sudáfrica con referencia al periodo del apartheid, una forma específica de colonialismo, y también en Australia. Los argumentos jurídicos o éticos en uno u otro sentido no parecen servir de mucho. Obviamente no se trata de encontrar razones para responsabilizar a las generaciones actuales de los países colonizadores por los crímenes que han cometido. El problema es político y emerge como resultado de un conjunto de factores de los cuales el más importante es la coexistencia de la independencia política con la continuidad de la dependencia colonial. Las luchas de liberación colonial en América Latina (siglo XIX) y en África y Asia (siglo XX) tenían por objetivo luchar por la justicia histórica, devolver los territorios a sus pueblos y permitirles construir un futuro propio.


Lo cierto es que nada de esto sucedió, como quedó patente de la manera más dramática en la primera liberación colonial, la de Haití, en 1804. Las condiciones impuestas a los esclavos liberados para superar el aislamiento internacional al que se vieron sometidos fueron brutales (tan brutales como las condiciones del ajuste estructural que el FMI sigue imponiendo impunemente en el Sur global) y el resultado es bien patente en el Haití de hoy. Kwame Nkrumah, primer presidente de Ghana, denunció brillantemente la continuidad de la dependencia colonial en 1965 al acuñar el término neocolonialismo, una realidad tan vigente entonces como hoy. El pillaje de los recursos naturales que caracterizó al colonialismo continúa hoy, llevado a cabo por empresas multinacionales del Norte global con la complicidad de las élites locales que, en el caso de América Latina, son descendientes de los colonos. La reclamación de la justicia histórica no es más que una forma adicional de legitimar la lucha contra la injusticia y la desigualdad que siguen caracterizando las relaciones entre los países centrales y los países periféricos. Y cuando la respuesta se traduce en meras reclamaciones de disculpa, sean estas aceptadas o no, no pasan de rituales legitimadores de quien los exige o acepta para que todo siga igual. Es decir, el colonialismo no terminó con las independencias políticas. Terminó solo el colonialismo de ocupación territorial por una potencia extranjera. No obstante, continúa hoy bajo otras formas, algunas más brutales que las del colonialismo histórico. Tal y como la esclavitud continúa hoy bajo la forma vergonzosa del "trabajo análogo al trabajo esclavo", para usar la terminología de la ONU, el colonialismo continúa hoy no solo en forma de dependencia económica, sino también en forma de racismo, xenofobia, apartheid racial, brutalidad policial contra la juventud negra, islamofobia, "crisis de los refugiados", "guerra contra el terrorismo", asesinatos de líderes sociales en lucha por la defensa de sus territorios contra la invasión de las empresas mineras, de extracción de madera o de agricultura industrial, desastres ambientales contra poblaciones desechables, viviendo en lugares asumidos como "zonas de sacrificio", etc.


En el caso de América latina, en el que las independencias fueron conquistadas por los descendientes de los colonizadores, la continuidad del colonialismo asumió una forma específica, el colonialismo interno al que fueron sometidos los pueblos indígenas y los pueblos de matriz africana, descendientes de esclavizados. Los "modelos de desarrollo" de los últimos 150 años han ignorado sistemáticamente los intereses, las aspiraciones y las culturas de estos pueblos.


Si López Obrador insiste en cualquier variante de estos modelos no puede sorprenderse si, en lugar de disculpas, los pueblos indígenas le exigen respeto efectivo por sus culturas y territorios, así como el abandono de megaproyectos y de políticas neoextractivistas una vez rechazados por las poblaciones después de ser previamente consultadas de manera informada y de buena fe. Al reclamar disculpas al colonizador y al comprometerse su gobierno en el mismo proceso, López Obrador trae algo nuevo a la polémica sobre la justicia histórica. Asume la estatura de una sinceridad política trágica en el sentido de la tragedia griega. Se mueve en el filo de una navaja que lo puede desequilibrar hacia la caída en el propio movimiento de levantarse. Sabe, quizá mejor que nadie, que presenta hoy el máximo de conciencia social posible de un modelo de desarrollo de vocación antisocial destinado a crear rentabilidades que en gran proporción irán a los bolsillos de intereses capitalistas globales. Sabe que el capitalismo de hoy, dominado por el capital financiero, solo acepta negociar los términos del saqueo si el pillaje no se cuestiona. Sabe que, con una u otra variante, este modelo fracasó en otros países de América Latina en tiempos muy recientes (Brasil, Argentina, Ecuador, Venezuela). Tiene al norte un muro imperial, vergonzoso, demasiado sólido para derretirse con la sangre de quien intenta pasar a través de él. En él está depositada la esperanza que queda en un continente desgarrado por el imperialismo estadounidense y europeo con la complicidad de las élites locales que nunca toleraron que las clases populares, los de abajo, soñaran con el fin del colonialismo. En estas condiciones, quien es responsable de la esperanza lo es también de la frustración. La respuesta del rey de España no fue un buen presagio. Pero también es verdad que de un rey de nada no se puede esperar todo.

Traducción de Antoni Aguiló

 

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 Mandíbula izquierda de un fósil descubierto en Perú, considerado ancestro de las ballenas y los delfines, que se calcula vivió hace 42.6 millones de años. Por tener cuatro extremidades, pezuñas y cola ancha se cree que el cetácero caminaba y era buen nadador.Foto Afp

Los cetáceos, grupo que incluye ballenas y delfines, se originaron en el sur de Asia hace más de 50 millones de años de un pequeño antepasado de cuatro patas y pezuñas. Investigadores informan sobre el descubrimiento de una antigua ballena con cuatro extreminades, hallada en sedimentos marinos de 42.6 millones de años a lo largo de la costa de Perú, lo que da una nueva perspectiva de la evolución de estos mamíferos y su dispersión a otras partes del mundo.

De acuerdo con los investigadores, la presencia de pequeños cascos en la punta de los dedos de manos y pies de la ballena y su morfología de cadera y extremidades sugieren que podría haber caminado por la tierra. Por otro lado, las características anatómicas de la cola y los pies, incluidos los apéndices largos y probablemente palmeados, similares a una nutria, indican que también era un buen nadador, según los autores, cuyo trabajo se publica este jueves en Current Biology.

"Este es el primer registro indiscutible de un esqueleto de ballena cuadrúpedo para todo el Océano Pacífico, probablemente el más antiguo de América y el más completo fuera de India y Pakistán", dice Olivier Lambert, del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales.

Hace algunos años, el coautor del estudio, Mario Urbina, del Museo de Historia Natural-UNMSM de Perú, descubrió un área prometedora para excavar fósiles en el desierto costero del sur peruano, llamada Playa Media Luna. En 2011, un equipo internacional, que incluyó a Francia, Italia, Países Bajos y Bélgica organizó una expedición de campo, durante la cual excavaron los restos de una ballena antigua que desde entonces han llamado Peregocetus pacificus. Significa "la ballena viajera que llegó al Pacífico".

"Al cavar alrededor de los huesos del afloramiento, nos dimos cuenta rápidamente de que este era el esqueleto de una ballena cuadrúpeda, con ambas extremidades anteriores y las posteriores", dice Lambert. Con la ayuda de microfósiles, las capas de sedimento donde se colocó el esqueleto se dataron con precisión en el Eoceno medio, hace 42.6 millones de años.

Se movió por agua y tierra

Los detalles anatómicos del esqueleto permitieron inferir que el animal era capaz de maniobrar su gran cuerpo (hasta cuatro metros de largo, con la cola incluida), tanto en tierra como en agua. Por ejemplo, las características de las vértebras caudales (en la cola) recuerdan a las de los castores y las nutrias, lo que sugiere una contribución significativa de la cola durante la natación.

La era geológica de la nueva ballena de cuatro extremidades y su presencia a lo largo de la costa occidental de Sudamérica apoyan firmemente la hipótesis de que los primeros cetáceos llegaron al Nuevo Mundo a través del Atlántico Sur, desde la costa occidental de África hasta Sudamérica, informan los investigadores.

Las ballenas habrían sido asistidas en su viaje por las corrientes de la superficie hacia el oeste y por el hecho de que, en ese momento, la distancia entre los dos continentes era la mitad de lo que es hoy.

Los científicos sugieren que, sólo después de haber llegado a América del Sur, las ballenas anfibias emigraron hasta llegar a América del Norte.

El equipo internacional continúa estudiando los restos de otras ballenas y delfines de Perú. "Seguiremos buscando en localidades con capas tan antiguas, e incluso más, que las de Playa Media Luna, para que los cetáceos anfibios más viejos puedan descubrirse en el futuro", concluye Lambert.

 

De qué se trata realmente la gran marcha del retorno

A un año de la Marcha del Retorno en la Franja de Gaza.

Los objetivos de las protestas de la Gran Marcha del Retorno, que comenzaron en Gaza el 30 de marzo del año pasado, son poner un fin al sofocante cerco israelí e implementar el derecho al retorno de los refugiados palestinos que hace 70 años fueron expulsados de sus hogares y pueblos en la Palestina histórica.


Pero estas protestas encierran mucho más que algunas pocas demandas, especialmente si se tiene en cuenta el alto costo humano asociado con ellas.


De acuerdo al Ministerio de Salud de Gaza, más de 250 personas han sido asesinadas y 6.500 heridas, incluyendo niños, doctores y periodistas.


Más allá de la desproporcionada cobertura mediática sobre “cometas incendiarias” y jóvenes cortando de forma simbólica las alambradas que los han cercado por largos años, la marcha ha sido mayoritariamente no violenta. A pesar de ello, Israel ha asesinado y lisiado manifestantes con impunidad.


Una comisión de investigación de derechos humanos de la Onu descubrió el mes pasado que Israel podría haber cometido crímenes de guerra contra los manifestantes, resultando en la muerte de 189 palestinos en el período que va del 30 de marzo al 31 de diciembre de 2018.


La investigación encontró “motivos razonables para creer que francotiradores israelíes dispararon contra niños, médicos y periodistas, aun cuando eran claramente identificables como tales”, según reportó la Bbc.


Muchos medios de comunicación, sin embargo, todavía no entienden lo que realmente significa para los palestinos la Gran Marcha del Retorno.


Un informe del Washington Post intentó ofrecer una respuesta. El artículo, cínicamente titulado “Gazans have paid in blood for a year of protests. Now many wonder what it was for” (“Los gazatíes han pagado con sangre por un año de protestas. Ahora muchos se preguntan para qué”), cita selectivamente a heridos palestinos que, al parecer, sienten que sus sacrificios fueron en vano.


Aparte de brindar una plataforma a las tropas israelíes para culpar a Hamas por la marcha, de un año de duración, el largo informe termina con estas dos citas:


La Marcha del Retorno “no consiguió nada”, de acuerdo a uno de los palestinos lesionados.


“Lo único que puedo sacar en limpio es que hizo que alguna gente prestara atención”, dijo otro.


Si el Washington Post prestara atención, se habría dado cuenta de que el clima entre los palestinos no es de cinismo ni desesperanza.


El Post debería preguntarse: si la marcha “no consiguió nada”, ¿por qué todavía protestan los gazatíes? ¿por qué no ha sido puesta en cuestión la naturaleza popular e inclusiva de la marcha?


“El derecho al retorno es más que una posición política”, dijo Sabreen al-Najjar, la madre de la joven médica palestina Razan al-Najjar, quien, el 1 de junio de 2018, fue asesinada por un disparo del ejército israelí mientras intentaba ayudar a manifestantes palestinos heridos. Es “más que un principio: envuelta en él, y reflejada en la literatura y el arte y la música, está la esencia de lo que significa ser palestino. Está en nuestra sangre”.


En efecto, ¿qué es la Gran Marcha del Retorno sino un pueblo tratando de recuperar su papel, ser reconocido y escuchado en la lucha por la liberación de Palestina?
Lo que está ausente de la discusión sobre Gaza es la psicología colectiva detrás de este tipo de movilización y el por qué es esencial para cientos de miles de personas sitiadas redescubrir su poder y entender su verdadera posición, no como víctimas sin esperanza, sino como agentes de cambio en su sociedad.
La lectura superficial o la tergiversación de la Marcha del Retorno hablan mucho sobre la subestimación general del rol del pueblo palestino en su lucha por libertad, justicia y liberación nacional, que ya lleva un siglo.


La historia de Palestina es la historia del pueblo palestino, porque ellos son las víctimas de la opresión y el principal canal de resistencia, comenzado por la Nakba –la creación de Israel sobre las ruinas de pueblos y aldeas palestinas en 1948–. Si los palestinos no hubieran resistido, su historia habría concluido en ese entonces, y también ellos habrían desaparecido.
Quienes increpan a la resistencia palestina, o quienes, como el Post, no logran entender el valor subyacente detrás de un movimiento popular y sus sacrificios tienen poco entendimiento sobre las ramificaciones psicológicas de la resistencia –el sentido de empoderamiento colectivo y esperanza que se extiende entre la gente–. En su introducción a Los condenados de la tierra, de Frantz Fanon, Jean Paul Sartre describe la resistencia, como fue apasionadamente defendida por Fanon, como un proceso a través del cual “un hombre se re-crea a sí mismo”.
Durante 70 años, los palestinos se han embarcado en un viaje de re-creación de su ser. Han resistido, y su resistencia, en todas sus formas, ha moldeado un sentido de unidad colectiva, a pesar de las numerosas divisiones que han sido levantadas entre la gente.


La Marcha del Retorno es la última manifestación de la continua resistencia palestina.


Es obvio que las interpretaciones elitistas sobre Palestina han fallado –los Acuerdos de Oslo se han revelado como un vano ejercicio de clichés vacíos, destinado a mantener el dominio político estadounidense en Palestina, así como en el resto de Oriente Medio.


Pero la firma de esos acuerdos en 1993 rompió la relativa cohesión del discurso palestino, debilitando y dividiendo así al pueblo palestino.


En la narrativa sionista israelí, los palestinos son descritos como lunáticos a la deriva, como un inconveniente que dificulta el camino del progreso –una descripción que regularmente define la relación entre todo poder colonial occidental y los nativos colonizados que se resisten.


Dentro de algunos círculos políticos y académicos israelíes, los palestinos sólo “existen” para ser “depurados”, para hacer lugar para un pueblo diferente, más merecedor. Desde la perspectiva sionista, la “existencia” de los nativos es meramente temporal. “Debemos expulsar a los árabes y tomar su lugar”, escribió el padre fundador de Israel, David Ben Gurión.
La asignación al pueblo palestino de los roles de dislocado, desheredado y nómade, sin considerar las implicaciones éticas y políticas de esa percepción, ha presentado erróneamente a los palestinos como un colectivo dócil y sumiso.


Por ello, es imperativo que desarrollemos un entendimiento claro de los significados detrás de la Gran Marcha del Retorno. Cientos de miles de palestinos en Gaza no arriesgaron sus vidas durante el último año simplemente porque requieren provisiones médicas y alimenticias urgentes.


Los palestinos lo hicieron porque entienden la centralidad de su lucha. Sus protestas son una declaración colectiva, un grito de justicia, un último reclamo para recuperar su narrativa como pueblo –todavía resistente, todavía poderoso y todavía esperanzado después de 70 años de Nakba, 50 años de ocupación militar y 12 años de sitio implacable.
* Periodista, escritor, editor de Palestine Chronicle y doctor en estudios palestinos por la Universidad de Exeter. El título original de esta columna es “‘The Essence of Being Palestinian’: What the Great March of Return is Really About”. Traducción y título de Brecha.

Por Ramzy Baroud
5 abril, 2019

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 Jorge Menéndez, ministro de Defensa uruguayo. AFP

El presidente reacciona a un escándalo relacionado con delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura



El ministro de Defensa de Uruguay, Jorge Menéndez, su viceministro y tres generales, entre ellos el nuevo jefe del Ejército, José González, han sido destituidos este lunes por el presidente Tabaré Vázquez, en un nuevo episodio de una crisis institucional con pocos precedentes en el país rioplatense y que se produce en pleno año electoral. La suerte de los altos funcionarios y militares se definió tras un nuevo escándalo relacionado con un caso de violación de los derechos humanos cometido durante la dictadura uruguaya (1973-1985).


El contenido de las actas de un tribunal militar, reveladas el fin de semana por el periodista Leonardo Haberkorn, señalaron que un coronel Jorge Silveira confesó la desaparición de María Claudia García de Gelman, nuera del poeta Juan Gelman —detenida en 1976, primero en Argentina y luego en Uruguay— mientras estaba embarazada de su hija, Macarena, que fue dada en adopción. Además, otro destacado represor, el teniente coronel José Nino Gavazzo, reconoció que arrojó a las aguas del río Negro al guerrillero tupamaro Roberto Gomensoro en 1973 y que mintió al respecto a la justicia civil.


A pesar de estas confesiones, el tribunal militar (o Tribunal de Honor) celebrado el año pasado, integrado por siete generales, consideró que estos hechos no constituían una afrenta al honor de los militares encausados. Los uniformados, sin embargo, fueron sancionados por haber permitido que otro militar, el coronel Juan Carlos Gómez, fuese tres años a la cárcel por el asesinato de Gomensoro, cuando sabían que era inocente. En 2013, Gómez fue finalmente declarado inocente.


En alguno de los vericuetos de la compleja justicia militar, los altos responsables del Ministerio de Defensa no vieron las crudas confesiones incluidas en las actas y las dejaron pasar, lo cual ha desatado las iras del presidente y ha costado el cargo a todos ellos.


Las confesiones de Gavazzo y Silveira son excepcionales en Uruguay, donde un férreo pacto de silencio entre militares ha hecho imposible esclarecer la mayoría de los casos de muertos y desaparecidos de la dictadura. En estos años, algunos militares fueron a la cárcel por guardar silencio (ahora se sabe que hasta siendo inocentes) y nunca se resquebrajó el muro.


El nuevo comandante en jefe del Ejército, José González, nombrado hace quince días, dejará también el cargo, así como otros tres generales, todos integrantes del jurado militar que consideró conforme al honor de la institución las desapariciones relatadas por los militares. Anteriormente había sido cesado Guido Manini Ríos, ex número uno del ejército uruguayo, por sus duras críticas a la justicia civil y al gobierno.


La fiscalía ha abierto una investigación sobre lo sucedido en los tribunales militares, que deberían haber comunicado la existencia de hechos delictivos a instancias superiores cuando se produjeron las confesiones. Se deberá aclarar si funcionarios públicos (incluidos militares), incurrieron en omisiones.


Los principales dirigentes del izquierdista Frente Amplio (FA), la coalición de partidos gobernante, saludaron la contundencia de Vázquez después de un fin de semana agitado, durante el cual las bases del FA exigieron cambios en el Ejército. Desde la oposición, varios dirigentes también reclamaron que lo sucedido tuviera consecuencias políticas.


"Yo lo cargué al vehículo, yo manejé el vehículo, lo llevé al lugar, lo bajé, lo puse en un bote, lo tiré del bote. Yo solo", habría dicho el exrepresor José Gavazzo —actualmente en prisión domiciliaria— sobre la desaparición de Gomensoro. Estas confesiones podrían no ser las únicas y ahora las actas del juicio militar serán examinadas con lupa.

Por Magdalena Martínez
Montevideo 1 ABR 2019 - 20:14 COT

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Perspectivas al final de la segunda década del siglo XXI

En el presente artículo vamos a repasar por los acontecimientos políticos y sociales que marcan la pauta económica de la primera parte del siglo. Un referente es lo acontecido en la misma etapa en los siglos XIX y XX para ver si estamos o no ante una señal auspiciosa. Lo que está claro es que se está ante un horizonte conflictivo que no tiene señales de acabar pronto. 

Algunos referentes de inicios de siglo XIX y XX


Al final de la segunda década del siglo XIX, las repúblicas americanas culminaban la etapa final de sus luchas por la independencia española y España entraba en una espiral de debilitamiento hegemónico frente a la industrial Gran Bretaña y el liberalismo económico. De otro lado, los Estados germánicos, bajo la influencia de Federico List, impulsaban una unión aduanera, la primera de su tipo. La visión industrialista de List subyacía a sus críticas al liberalismo británico y los británicos, frente a España, se encargaron de equipar y financiar a las tropas independentistas de Bolívar. Los ferrocarriles a vapor de agua eran la tecnología del progreso y reducían las distancias. Las migraciones masivas de España hacia América latina y de Gran Bretaña hacia Estados Unidos marcaron huella.


Al final de la segunda década del siglo XX, en 1919, se firmó el Tratado de Versalles y se fundó la primera organización multilateral: la Liga de las Naciones, con su oficina de inteligencia económica, junto con la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial de la Salud. La revolución rusa había triunfado en noviembre de 1917 y la revolución mexicana estaba en plena lucha. Se estaba en los albores de la deflación de 1920 y del estancamiento europeo de la década de 1920. En China los europeos estaban consolidando Shanghái como un gran centro comercial y Japón había establecido en la Península de Corea un poder militar. Estados Unidos se había instalado en el Istmo de Panamá con el Canal recién inaugurado y todos los imperios europeos fueron derrotados en la I Guerra Mundial, salvo Gran Bretaña que comenzaría su declive como país altamente endeudado con los Estados Unidos. El motor a combustión con combustible fósil era la tecnología del progreso. Aviones, automóviles y barcos reducían las distancias. Las migraciones masivas de post guerra desde Europa hacia el continente Americano marcaron a la mayor parte de los países.


Las guerras y el mundo al que entramos


El final de la segunda década del siglo XXI se caracteriza por el debilitamiento de los organismos multilaterales ante un resurgimiento de nacionalismos localizados en Europa, Estados Unidos y en menor medida en América Latina. Las guerras, que debían ser prevenidas por la Liga de las Naciones, y luego por Naciones Unidas hoy son imprevisibles. Tras la proclama del fin de la historia de Fukuyama, lo que se observa es que hay más guerras en simultáneo que nunca en la historia pero que tienen una forma diferente. Son luchas entre sectores de oprimidos y opresores, en algunos casos religiosas. Todas son en espacios geográficos donde hay petróleo o gas y en todas está involucrado Estados Unidos de alguna manera.
1) La segunda guerra del Congo (1998–2003) que se inició en el siglo XX en un área donde hay riqueza petrolera y minera lleva desde 1998 tres millones de muertos y continúa con menor intensidad con la presencia de 113,000 fuerzas de paz bajo el auspicio de Naciones Unidas desde el 2003.


2) La guerra civil siria desatada tras la invasión occidental a Irak y al mismo tiempo de la Primavera Árabe del 2011. Tiene como actores a grupos políticos y religiosos y a gobiernos como Estados Unidos, Rusia, Turquía, Israel. Lleva 365,679 personas muertas a febrero del 2019. (Syrian Observatory for Human Rights).


3) La guerra de Irak, que se inició en el 2003 con una invasión occidental bajo el argumento falso que habían armas de destrucción masiva. Ha provocado, hasta inicios del 2019, 288,000 muertos.


4) La guerra de Afganistán, iniciada en el 2001, poco después del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York y otros blancos, por un grupo de 19 árabes saudíes asociados a Al Qaeda, grupo paramilitar religioso. Lleva 100,000 muertos hasta febrero del 2019 entre los de Afganistán y los civiles muertos en Pakistán.
5) La Guerra de Boko Haram, cuyo nombre significa “la occidentalización es un sacrilegio”, que comenzó cuando se fundó el grupo en Nigeria en el 2002, poco después de los ataques de Al Qaeda en Estados Unidos. Se desarrolla en un país rico en petróleo con una mala distribución del ingreso y con un proyecto de surtir a Europa a través de un oleoducto que atraviese África. La consecuencia de esta guerra es el desplazamiento de 2 millones de personas.


6) La guerra Civil de Yemen, iniciada con la Primavera Árabe, que fue una lucha por la permanencia en el poder del presidente electo ʿAlī ʿAbd Allāh Ṣāliḥ. Luego entraron a la lucha Al Qaeda, apoyando a los rebeldes Houthi, y del otro lado Arabia Saudí, con el respaldo de Estados Unidos al gobierno del presidente Hadi, que sucedió a As Salih en el 2015. Es un país rico en gas natural y minerales diversos. Llevan 80,000 muertos desde el 2015 según Yemen for the Armed Conflict Location and Event Data Project (ACLED).


7) El conflicto de Ucrania, que se inició en el 2013 cuando el presidente pro-ruso de Ucrania, Viktor Yanukovich, rechazó el acuerdo de asociación con la Unión Europea a favor de lazos más estrechos con Rusia. Kiev, la capital ucraniana, estalló en protestas callejeras y los manifestantes establecieron un campamento permanente en la Plaza de la Independencia. Los enfrentamientos entre la policía (pro rusa) y los manifestantes (pro europeos) se volvieron cada vez más violentos. El Acuerdo de la Asociación entre Ucrania y la Unión Europea se firmó en marzo del 2014 bajo la presidencia de Oleksandr Turchínov. En el proceso, se desató la violencia entre los sectores pro rusos y los pro europeos, lo que llevó a que las fuerzas de seguridad del gobierno abrieran fuego contra los manifestantes. La reacción violenta que se produjo en febrero del 2014 barrió a Yanukovich del poder, y él huyó a Rusia. Al mismo tiempo, en febrero del 2014 el ejército ruso invadió la Península de Crimea para asegurar la salida rusa al Mar Negro, donde se encuentran las bases navales rusas del Mediterráneo; estallando una guerra que lleva 13,000 muertos y que ha convertido a Ucrania en la frontera entre Rusia y Europa. El tema es el gas, los gasoductos que pasan por allí, y quién los controla. Una característica de todas estas guerras es que las empresas siguen operando mientras la guerra avanza. La guerra permanente es un nuevo rasgo de la economía internacional.


Migración y capacidad de absorción


La consecuencia de la Primavera Árabe y las intervenciones de Occidente en Libia, Irak y Egipto han dejado una estela de inmigrantes que intentan escapar de sus países para descansar de la guerra y trabajar. Lo más cercano es Europa, lo que ha llevado posiblemente a uno de los desplazamientos masivos más significativos de la historia moderna. Del año 2000 al 2017, el número total de migrantes aumentó casi 50%: de 173 a 258 millones de personas. La mitad de este aumento ocurrió en países desarrollados, mientras que la otra mitad tuvo lugar en países en desarrollo, según Naciones Unidas. En América Latina, los desplazamientos están asociados a cambios de gobierno sin elecciones o intentos forzados de cambio, como en Honduras, Haití, y Venezuela, pero también, en general, a muy poco crecimiento económico e insuficiencia de empleo.


La falta de crecimiento de las economías desarrolladas adonde se dirige la mitad de los migrantes ha dado lugar a sentimientos nacionalistas similares a los existentes en la década de los años 1930, esta vez culpando a los musulmanes. La diferencia es que la existencia de musulmanes radicales armados e ideologizados como un pueblo oprimido por Occidente los convierte en actores en el conflicto armado no solo en la zona sur del Mediterráneo, sino al norte. Esto es una diferencia sustantiva con los años 30. Este es un componente nuevo de la economía internacional por el impacto de las remesas internacionales en las economías de origen.


El cuadro (1) recorre 66 años de crecimiento económico de economías maduras, de 1950 a 2016. Lo que muestra es que, en primer lugar, las economías que menos crecieron desde 1950 fueron Gran Bretaña, Estados Unidos y Dinamarca. En segundo, lugar muestra como después de la crisis de 1974 el crecimiento se redujo aún más en comparación con la primera etapa, 1950-1975. La diferencia es que entre la primera y segunda etapas, el promedio de la primera etapa de todas las economías maduras era superior al crecimiento americano; en la segunda etapa el promedio del crecimiento es igual al promedio de la economía mayor. Es decir, hay una migración masiva hacia las economías desarrolladas que tienen tasas de crecimiento bajas y a Estados Unidos en especial, que la tiene más baja que el resto. Esto produce las reacciones sociales fascistas, cargadas de odio, racistas, xenófobas, que se observan en el discurso estadounidense pero también en las reacciones populistas de derecha europeas con las consecuencias sobre el proteccionismo y guerras comerciales.


El motor real del crecimiento


El escaso crecimiento de las economías maduras ha sido activado por dinámicas internas, con la posible excepción de Alemania donde el peso externo es muy alto. La tecnología de la década de los años 20 se agotó en los años 70 y desde entonces se viene esperando un cambio en la energía con la que se mueven los vehículos. Lo que ha ocurrido, mientras tanto, en estos cincuenta años es que emergió la inteligencia artificial que nos permite no movernos y estar conectados con otro lugar en tiempo real vía el Whatsapp y Skype así como por Hangouts de Google, entre los más conocidos. Esto hace que la sociedad esté más informada aunque no más comunicada, necesariamente. También permite que no se deban de hacer y en esa medida es un vehículo de meta-transportación virtual.


A pesar de eso, crece el número de vehículos de transporte con tecnología cada vez más avanzada para comodidad del pasajero. Lo más avanzado será el vehículo que sea literalmente auto-móvil, sin chofer. Ese vehículo eléctrico, o energizado por hidrógeno, será limpio y no calentará el ambiente. La competencia está en quien sacará estos vehículos al mercado más pronto. El funcionamiento de éstos va de la mano con lo dicho al inicio, sobre la telemática. La competencia es quién saca la red 5G antes y la coloca en el mercado. Todo indica que la empresa Huawei la tiene lista y la está vendiendo, mientras Estados Unidos sabotea todo ese esfuerzo para no quedarse atrás. Esa es la explicación lógica de la guerra comercial que hasta ahora les cuesta a los consumidores americanos 165,000 millones de dólares y que impacta sobre el 38% de las importaciones estadounidenses (2).
La competencia por los autos limpios sin chofer y con tecnología 5G es por el momento el futuro inmediato para reactivar las economías maduras. Todo indica que esto lo viene ganando China, sin embargo, (ver artículo de Armando Negrete en esta edición) América Latina dentro de este juego continúa siendo la despensa, donde China invierte para asegurar materias primas, entre ellos, el litio y las tierras raras pero también petróleo y gas. En este, la competencia espacial con Estados Unidos en el continente es muy fuerte.

Finalmente


El mundo está marcado por guerras en zonas de producción de petróleo y gas. Estas son ahora un rasgo de los tiempos y no eventos pasajeros. Son guerras que duran más que las guerras mundiales y que tienen millones de muertos pero que no generan un cambio tecnológico significativo como para sacar a Estados Unidos de su trayectoria declinante de crecimiento. El futuro tecnológico está comprometido con el transporte y la telemática para hacer dicho transporte más cómodo y eficiente en términos de energía. La competencia por esto en la forma de vehículos eléctricos o a hidrogeno, sin chofer, es posible, siempre y cuando el control de la tecnología de redes 5G esté en las mismas manos occidentales que los vehículos. La competencia parece estar inclinada a favor de China y eso ha motivado una guerra comercial costosa para Estados Unidos, cuyo déficit externo ha crecido en este año pasado. El proteccionismo va acompañando las migraciones indeseadas mientras Estados Unidos busca colocar a la economía en declive en una posición de líder mundial, sin éxito en ninguno de los campos. Su déficit externo es mayor y su desprestigio aumenta (3).


Las guerras ocurren en espacios donde hay petróleo y gas, lo que indica que no está echada la suerte de los combustibles fósiles todavía a pesar de los efectos adversos que tienen. La guerra comercial con China no se inició el año 2018, ni tampoco la competencia por la red 5G. La resistencia a la migración tampoco es un fenómeno reciente. Lo que está pasando es que se vienen acentuando las tendencias y las radicalizaciones de derecha se van fortaleciendo conforme éstas se agudizan. Zizek (4) nos dice que cuando hay frustración política en la izquierda, esa población vira hacia el extremo de la derecha en búsqueda de respuestas reales. Eso es lo que está pasando. En medio de esto, el crecimiento tanto de Europa como de Estados Unidos está más debilitado que antes. Los países orientales sentirán también el efecto de la desaceleración occidental, pero en un horizonte cinco veces más alto de crecimiento del PIB que Occidente (1.4% vs 6.4%). América Latina va a tener que escoger bien con quién comerciar y cómo desarrollarse porque los modelos pensados en mercados próximos están, por el momento, terminados sin una transformación productiva, que por ahora no está a la vista.

Por Oscar Ugarteche
Alainet


Notas


(1) Alan Freeman, “The sixty-year downward trend of economic growth in the industrialised countries of the world”, GERG working paper No.1, 2019, University of Manitoba.
(2) The impact of the 2018 trade war on U.S. prices and welfare, Mary Amiti, Stephen J. Redding and David E. Weinstein, Discussion Paper DP13564, Published 02 March 2019, Centre for Economic Policy Research, London.
(3) “Donald Trump won little applause during Munich Security Conference — and Ivanka wasn’t too pleased”. “UN members laugh at Trump after claim his administration has ‘accomplished more than almost any in US history”. “Trump’s North Korea summit failed because he doesn’t understand what Kim Jong Un really wants”.
(4). Slavoj Žižek, Problemas en el paraíso. Del fin de la historia al fin del capitalismo. Traducción de Damià Alou. Editorial Anagrama. Barcelona
Artículo publicado originalmente en la Revista América Latina en Movimiento Nuevas pistas de la economía mundial

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Sábado, 23 Marzo 2019 06:00

Las Madres de Mayo

Las Madres de Mayo

¿Cuántas rondas habrán dado las Madres de Plaza de Mayo frente a la Casa Rosada durante 43 años? Este jueves 21 de marzo, tres días antes de que se cumpla un aniversario más del día más trágico de sus vidas, una ronda más de madres, familiares y acompañantes volvió a la plaza, como todos los jueves desde el mes de abril de 1977, fecha en la que por primera vez se reunieron 14 mujeres en este lugar para iniciar el camino más doloroso del que tienen memoria: buscar a sus hijos e hijas detenidos y/o desaparecidos en la dictadura más cruenta que ha vivido Argentina.

CON MÁS DE cuatro décadas de lucha, las Madres de Plaza de Mayo son una de las organizaciones más emblemáticas de derechos humanos del mundo. "Muchos abrazos hemos recibido en todo este tiempo", dice Mirta Acuña de Baravalle, una de las 14 fundadoras que aún vive y con sus 94 años a cuestas no deja de asistir a la simbólica ronda.

MIRTA PIDE QUE se le permita no tocar otro tema de la coyuntura nacional que no sea el recuerdo de aquel 24 de marzo de 1976, fecha siniestra en la que un Golpe de Estado cívico-militar y eclesiástico le arrebató a su hija Ana María Baravalle, secuestrada en agosto de 1976, embarazada de 5 meses.

A LAS MADRES en Argentina se les pidió perdonar a los verdugos de sus 30 mil hijos e hijas. Y al finalizar cada ronda reiteran su negativa: "No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos". Hoy, dice Mirta, "estamos aquí para hacer presente ese genocidio". No están solas y agradecen el acompañamiento de cada jueves en la plaza, "pese a las lluvias, vientos, temperaturas que arden y fríos que entumecen".

"DARLES PRESENCIA A los hijos que sacaron de nuestras vidas", es el objetivo de la ronda. Las madres saben que hay mucho camino por recorrer, pues, dice Mirta, "teníamos la ilusión de que la entrega de nuestros hijos no iba a ser en vano, pero se demora mucho la conquista de igualdad y dignidad para todos y todas".

EN ESTOS DÍAS de aniversario del golpe, cierra Mirta: "nos arrinconamos un poco en nuestros propios recuerdos y dolores"; trae, como cada jueves, la memoria de dos de ellos, y cierra con el grito: "30 mil detenidos-desparecidos. Presentes. Ahora y siempre".

www.desinformemonos.org

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Estudian chinos el primer fósil de ave con un huevo preservado en el vientre

El primer ave fósil encontrada con un huevo preservado dentro de su cuerpo fue reportado por cíentíficos liderados por la Academia de Ciencias de China.

El espécimen, que representa una nueva especie, Avimaia schweitzerae, fue descubierto en depósitos de 110 millones de años en el noroeste de China. Pertenece a un grupo llamado Enantiornithes ("aves opuestas"), que abundaron en todo el mundo durante el Cretácico y coexistieron con los dinosaurios.

El fósil, descrito en Nature Communications, está increíblemente bien conservado, incluidos los restos de un huevo dentro de su abdomen. Debido a que el espécimen se aplastó, sólo después de que se extrajo un pequeño fragmento y se analizó bajo el microscopio, el equipo se dio cuenta de que el tejido inusual era un huevo.

El análisis detallado del fragmento de la cáscara del huevo reveló datos interesantes que indican que el sistema reproductor de esta ave hembra no se comportaba de forma normal: el caparazón consta de dos capas en lugar de una, como en los productos de ejemplares sanos, lo que indica que se retuvo demasiado tiempo en el abdomen.

Esta condición ocurre a menudo en aves vivas como resultado del estrés. Luego, el embrión se cubre con una segunda capa (o algunas veces más) de cáscara, anomalía que también se ha documentado en los dinosaurios saurópodos, así como en muchas tortugas fósiles y vivas.

Además, la cáscara de huevo conservada en Avimaia era extremadamente delgada, más que una hoja de papel, y no mostraba las proporciones correctas de embriones sanos, según un comunicado.

Las anomalías sugieren que el huevo conservado puede haber sido la causa de la muerte de esa ave. La unión al embrión, en la cual se atasca dentro del cuerpo causando la muerte, es una condición grave y mortal muy común en las aves pequeñas que sufren estrés.

A pesar de estar malformado, el huevo se conserva de manera excelente, incluidas partes de la cáscara que rara vez se ven en el registro fósil, como trazas de la membrana del embrión y la cutícula, que en su mayoría están hechas de proteínas y otros materiales orgánicos.

El análisis de un fragmento de hueso de la pierna del espécimen reveló la presencia de hueso medular. Avimaia es el único fósil mesozoico en el que la evidencia morfológica adicional de la actividad reproductiva (es decir, el huevo) apoya la identificación del hueso medular.

 

Sábado, 16 Marzo 2019 06:33

Cinco años

Cinco años

Cinco años atrás –con lo que unos llaman incorporación de Crimea a la Federación Rusa y otros califican de anexión rusa de la estratégica península de Ucrania– comenzó el deterioro de esa suerte de matrimonio de interés que contrajeron Rusia y Estados Unidos, bajo el signo de su simbólica alianza contra el "terrorismo internacional", que al día de hoy, consumado el divorcio, tiene al mundo cada vez más cerca de una hecatombe nuclear, todavía en su fase preliminar de una ya inevitable espiral armamentista.

Evaporado el golpe de efecto que en el plano interno reinyectó popularidad al Kremlin, quedan más dudas que certezas, mientras los únicos beneficiados son los de siempre: empresarios del primer círculo presidencial que se reparten los megaproyectos federales (puentes, carreteras, hoteles, etcétera), mientras todos los habitantes del país, incluidos ancianos y menores de edad, tienen que renunciar a recibir 10 mil rublos por persona, que es su cuota del dinero destinado por el gobierno ruso para mantener Crimea estos cinco años.

En la época soviética, los responsables del aparato de propaganda inventaron los quinquenios para resaltar los avances de la economía; ahora, ningún politólogo habla de éxitos en el primer lustro posterior a Crimea, cuyo costo económico –al sumar subvenciones a la península y sanciones contra el país– sitúa a Rusia, con poco menos de 2 por ciento anual, en el lugar 176 de 193 en la clasificación mundial que elabora Naciones Unidas en materia de crecimiento económico, en tanto los ingresos reales de la población sufrieron una caída del orden de 11 por ciento.

Muchos se preguntan si valió la pena el costo político de la anexión/incorporación, sobre todo cuando ésta se escuda en un referéndum, que por ley se niega a los ciudadanos de cualquier otra región rusa.

Hay quienes creen que con la incorporación de Crimea se evitó una eventual masacre de los ucranios de origen ruso y que la alianza noratlántica ya no tendrá una base naval ahí, además de que Rusia incrementó en 0.15 por ciento (27 mil kilómetros cuadrados) su territorio, así como añadió 2 millones y medio de habitantes a su decreciente población.

Otros sostienen que, al margen de hipotéticos escenarios, Rusia sola se colocó al borde del enfrentamiento frontal con otras potencias nucleares.

 

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Logran activar células de 28 mil años de un mamut lanudo

Tokio. Un grupo de científicos logró activar células de un mamut de 28 mil años de antigüedad implantándolas en ovocitos de ratón, aunque es muy poco probable que consigan devolverles la vida.

El proyecto, llevado a cabo en Japón por un equipo internacional, tomó células de un mamut bien conservado descubierto en 2010 en el permafrost siberiano y las introdujo en decenas de células sexuales de ratones hembra.

Se trata de una cría de mamut lanudo llamada Yuka, hallada en la República de Sakha, en el Lejano Oriente ruso.

Cinco de los ratones tuvieron reacciones biológicas características del inicio de la división celular, explicó a Afp Kei Miyamoto, miembro del equipo de la Universidad de Kindai, en Japón.

Sin embargo, ninguna entró en la fase de división que habría sido necesaria para crear un mamut, indicó.

"Esto demuestra que a pesar de los años, una actividad celular puede producirse", explicó el científico.

"Hasta ahora, numerosos estudios se concentran en el ADN fósil y no en saber si todavía funciona", agregó.

Sin embargo, los resultados de esta investigación, publicados este lunes en la revista Scientific Reports, dan pocas esperanzas de ver algún día un nuevo ejemplar de esta especie extinta, advirtió.

"También nos dimos cuenta de que los daños sufridos por las células eran muy profundos (...) Ni siquiera vimos división celular y por eso tengo que decir que estamos muy lejos de la reproducción de un mamut", aseguró.

Explorarán otros métodos

La universidad trabajó junto con otras instituciones japonesas y rusas para estudiar la posible clonación de un mamut y espera explorar otros métodos para dar vida al animal prehistórico.

"Necesitamos nuevas tecnologías, queremos intentar varias aproximaciones", sostuvo Kei Miyamoto.

El equipo utilizó núcleos de células musculares que estaban en relativamente buenas condiciones para examinar si aún podían funcionar tras el trasplante. Las células contienen ADN, e inmediatamente antes de dividirse, se forman los cromosomas.

Los investigadores insertaron 24 núcleos celulares en los óvulos de ratones y encontraron que las proteínas que forman los cromosomas se reunían alrededor de los núcleos celulares en 21 casos. En cinco de estos óvulos, también se observó la recolección de proteínas que forman el huso muscular.

ADN, dañado

Sin embargo, ninguno de estos casos dio lugar a una división celular completa. Los investigadores dicen que existe la posibilidad de que se haya detenido debido a que el ADN se haya dañado de forma significativa.

El objetivo de la investigación es trasplantar el núcleo celular de un mamut en el óvulo de una elefanta para fertilizarlo con genes de la especie extinta.

Citado por The Mainichi, Satoshi Kurosaka, del Instituto de Tecnología Avanzada de la Universidad de Kindai, quien participó en la investigación, afirmó: "Esperamos encontrar un mamut que esté mejor conservado".

La Unión Europea vive una crisis de identidad sin precedentes

Asolada por el mutuo interés de EEUU y Rusia por dividir a sus socios y la enigmática y ambivalente política china, Europa no acaba de interiorizar los nuevos riesgos geoestratégicos.


Los socios de la UE parecen haber abandonado su lema de construir más Europa. El sacrosanto principio que confiaron los padres de la Unión a sus herederos para avanzar en los procesos de integración política y económica a partir de valores de solidaridad mutua. Es como si el reloj de la unificación institucional, de la armonización financiera, social, laboral y fiscal, del dinamismo sostenible y de la vanguardia tecnológica y la revolución digital se hubiese parado súbitamente. Aunque su segundero ya certificara un retraso cronológico desde la histórica cita de Maastricht en la que los líderes europeos pusieron en hora la entrada al nuevo milenio con la doble decisión de incorporar a socios del Este continental y de poner en marcha el euro.


Europa deambula como un zombi. Acosada, como está, por las tres grandes potencias nucleares. EEUU ha dejado por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial a su tradicional aliado geoestratégico a su libre albedrío. Y disfruta con su pérdida de identidad. La Administración Trump se siente más cómoda con el perfil autocrático del primer ministro húngaro, Viktor Orban, y con sus homólogos del llamado Grupo de Visegrado -que completan Polonia, Eslovaquia y República Checa- que con el engreído eje franco-alemán, que se atreve a escenificar la crisis transatlántica en foro como el G-20 o el G-8. Incluso con el joven halcón conservador austriaco que preside un gabinete con representantes de la extrema derecha de su país. Con el que Trump compartió la semana pasada cuchicheos durante la visita oficial de Sebastian Kurz a Washington. "Estaba interesado en mi visión sobre las elecciones europeas, Francia, Alemania y el brexit", se jactó el mandatario austriaco, para quien "el objetivo" de su peaje en EEUU era perfeccionar las sensaciones del presidente" americano sobre cuestiones "altamente preocupantes" para él.


"Basta ya de quejarse de Trump; hay que trabajar con él", enfatiza Mark Rutte, el liberal premier holandés, pretendiente, entre bambalinas, a la jefatura del Ejecutivo comunitario y, para no pocos observadores, el nuevo depositario de las esencias británicas en el seno de la UE. Es decir, el político dispuesto a asumir la excepcionalidad del Reino Unido cuando salga de la Unión. O lo que es o mismo: a entorpecer cualquier intento de armonización política y económica.


Una estrategia, la del divide y vencerás, que también comparte, en su finalidad, aunque no tanto en los medios para lograrlo, el Kremlin. Es un secreto a voces que Vladimir Putin desea una crisis institucional de Europa que mermaría su capacidad de influencia y su poder global. La haría más débil. Como Washington, pero desde hace un par de lustros más, ha encendido la mecha desde los territorios orientales. Sintoniza con Orban y su cuadrilla de Visegrado. Mientras abre la espita geoestratégica en las antiguas repúblicas soviéticas bálticas, donde ha puesto en más de un serio aprieto a los mandos militares de la OTAN, y Ucrania, crisis a la que Europa se ha acostumbrado a llegar tarde a cualquier iniciativa contra el Maidan nacionalista y europeísta que Moscú se ha encargado de emprender desde el estallido de las protestas sociales, en noviembre de 2013. En pleno debate sobre el aumento de cuotas europeas a las arcas de la Alianza Atlántica por expresa exigencia de Washington. Usando, para ello, cualquier arsenal. Desde el diplomático, mediante la utilización de la energía como arma exterior o amenazando con los peligros geoestratégicos de la escalada armamentística -y nuclear- iniciada por la Casa Blanca y el Kremlin, hasta las redes sociales, desde las que propaga fake news capaces de, por ejemplo, interceder en el resultado del referéndum sobre el Brexit, en el triunfo electoral de Trump o en la irrupción en el escenario político de partidos ultranacionalistas en Europa o de movimientos secesionistas que, como el catalán, ponen en riesgo la estabilidad de determinados socios de la UE.


El tercer elemento distorsionador es China. Sin duda, el que menor toxicidad emite porque, entre otras cuestiones, comparte con Europa la visión multilateralista, los objetivos de París de lucha contra el cambio climático, y ciertos intentos, demasiado vanos aún, de inculcar una cierta gobernanza a la globalización como antídoto para frenar el nuevo orden instaurado por Trump. Pero que, como sus dos rivales nucleares, practica una diplomacia de doble filo. Porque al mismo tiempo que airea discrepancias con EEUU como las tensiones por el negocio 5-G y la crisis de Huawei, negocia un acuerdo comercial que ponga fin a la escalada arancelaria y ha puesto punto y final al histórico aislacionismo con Rusia, con la que realiza maniobras militares conjuntas en latitudes tan conflictivas como el Báltico o el Mar del Sur de China, puntos de interés estratégico para ambas potencias, que siguen un criterio común de oposición geopolítica a Trump en varios asuntos de relevancia global. Mientras permite el acceso de Moscú, con su implicación apoyada desde Pekín en la Nueva Ruta de la Seda al juego de intereses cruzados en Asia Central, espacio que le fue vedado por China durante las décadas de la Guerra Fría.


La encrucijada europea se agudiza por los nubarrones que se ciernen sobre su economía. Pero no sólo por ello. También hay otros factores que revelan la debilidad política de la Unión

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1.- El enfermo económico mundial. El ciclo de negocios posterior al credit-crunch toca a su fin. O, al menos, se manifiesta con una alarmante debilidad. La austeridad con estímulos monetarios ha finiquitado el ritmo de actividad que había devuelto un relativo bienio de esplendor -desde el ecuador de 2016 hasta el verano de 2018- tras el largo lustro de rescates y de crisis de la deuda entre socios del euro. "La salud económica europea está en seria amenaza", dice Willem Buiter, analista de Citigroup. Con el PIB alemán en encefalograma plano y el de Italia en recesión técnica las previsiones del mercado y las oficiales de la Comisión coinciden en augurar un crecimiento de la zona del euro en el entorno del 1% para este año y el siguiente. "La preocupación actual es Europa, precisa Salman Ahmed, estratega jefe de inversiones en Lombard Odier, porque, en su opinión, "mientras China saldrá de la ralentización con fuertes canales de estímulo, en Europa la caída libre de la actividad se presenciará a gran velocidad". Y sin reformas. Sin un presupuesto común, ni avances en medidas de corrección de las desigualdades sociales como la prestación europea por desempleo, ni la culminación que desea Mario Draghi para la unión bancaria, o la mutualización de la deuda y de los bonos soberanos.


El euro vuelve a estar en entredicho por parte de inversores y economistas de todo el planeta. Porque a la probable cercanía de una nueva crisis, en 2020, se añade una merma del arsenal monetario del BCE para restaurar la compra de activos tóxicos de empresas y países que, por otro lado, desea enterrar definitivamente Berlín, y el aterrizaje, de momento no muy brusco, de la economía china y el agujero presupuestario de EEUU de 310.000 millones de dólares en los cuatro primeros meses del año fiscal 2019 -desde octubre a enero- un calibre un 77% más ancho respecto del ejercicio anterior, y el primer vestigio de que la doble y agresiva rebaja fiscal a las rentas personales y los beneficios empresariales ha deteriorado el cuadro financiero de EEUU que, además, mantiene una deuda billonaria, de más de 21,2 billones de dólares, superior a su propio PIB. Al que hay que sumar otro déficit, en este caso el comercial, que alcanzó a finales de año los 621.036 millones de dólares. Vestigio de que las batallas comerciales desatadas por la Casa Blanca no han cumplido su objetivo ni parece que se justifiquen por criterios de seguridad nacional. Europa se apresta a reducir sus flujos de mercancías, servicios e inversiones a sus dos principales destinos y con su sector exterior en estado menguante. De hecho, el BCE ve ahora, por primera vez en los últimos meses, el mantenimiento de los tipos próximos a cero para todo este año. Al menos. Con el propósito de reanimar la actividad. Y sopesa más ayudas a la banca.


2.- Asuntos internos de gran voltaje. A la creciente falta de sintonía entre Angela Merkel y Emmanuel Macron, se une la rebeldía del gabinete populista italiano que, al cumplirse el primer aniversario de su compleja constitución, no sólo ha conducido a la economía a los números rojos, sino que ha hecho sonar todas las alarmas. El tercer PIB del euro batalla con Bruselas por ganar margen presupuestario para costear las promesas electorales de los dos partidos hegemónicos, la Liga Norte y el Movimiento Cinco Estrellas que, a los ojos de la Comisión, "implican riesgos transfronterizos entre los socios monetarios".


Con niveles de endeudamiento históricos, nunca vistos desde la época de Mussolini, aproximándose al 140% del PIB y un peligro de "contagio" al resto de la zona del euro de su contracción económica, con repunte del desempleo en ciernes. "No subestimemos el impacto de la recesión italiana", admite el ministro de Finanzas francés, Bruno La Maire. Pero lo que más preocupa a los inversores es la montaña de deuda trasalpina y sus necesidades de financiación, estimadas en 1,5 billones de euros, para sanear y recapitalizar su sistema financiero del que han adquirido bonos las principales entidades bancarias alemanas, francesas y españolas, sobre todo. Por un montante de 425.000 millones de euros, según datos de la Autoridad Bancaria Europea.


Sin embargo, el económico-financiero no es el único frente abierto por Italia, que también se ha visto involucrada en un affaire diplomático con Francia, a la que acusa de arrogancia por varios asuntos tan surrealistas como la reclamación de la Mona Lisa de Leonardo da Vinci -ahora en las instalaciones del Louvre- pero que han recibido la exaltación nacional-populista en Italia y, sobre todo, han propiciado una doble llamada a consulta de sus respectivos embajadores. Con cruce de acusaciones. De empresarios italianos a Macron, en una cena privada en Milán, admitiendo que su máxima preocupación es la deriva económica y política de la coalición de su país y que se esconde tras una retórica euroescéptica y anti-inmigración o con tweets de ánimo de Luigi Di Maio, el líder de los Cinco Estrellas, a los chalecos amarillos para que continúen con sus protestas contra el presidente galo.


El frente del sur, con Italia, se une al del Este. Con la Hungría de Orban incitando constantemente a la UE a amenazar con el artículo 7 del Tratado de la Unión, el mecanismo de expulsión de un socio comunitario por no seguir los valores fundacionales de libertad, democracia e imperio de la ley y que el eje franco-alemán se niega a invocar antes de las elecciones europeas del próximo mes de mayo para no levantar una oleada ultranacionalista de mayor dimensión de la que ya se ha extendido por el espacio de Visegrado, el centro y el norte europeo y que ha llegado a España con Vox tras enraizarse durante años en Francia o Italia. Orban pregona el final de la democracia liberal y la instauración de un estado anti-liberal con escasos controles y supervisión al poder. La Eurocámara ha instado al Consejo Europeo a activar la expulsión, pero los líderes de la Unión sólo han amenazado, hasta ahora, con retirar a Hungría y Polonia los fondos estructurales y sus poderes de voto y de veto. Es decir, han eludido imponer medidas ejemplarizantes a socios que se desmarcan de los principios comunitarios.


3.- Cerco del triunvirato: EEUU, Rusia y China. La Casa Blanca ha enterrado el protocolo político que ha imperado en las relaciones transatlánticas. Inicialmente, por las tensiones comerciales entre ambas orillas del océano. Apenas dos años después de que, bajo el segundo mandato de Barack Obama, ambas potencias estuvieran a punto de firmar una pasarela de intercambios con aranceles cero de mercancías, servicios e inversiones. Al inicio de este año, Washington rebajó el estatus diplomático de la delegación de la UE en la capital estadounidense. Trump acaba de señalar a Europa como "muy, muy resistente" con la entrada de automóviles y de productos alimenticios made in US en el mercado interior y culpa a Europa de debilitar la balanza comercial de EEUU. Algo que, hasta el inicio de negociaciones, ha ido dirigiendo desde el inicio de la guerra comercial, primero a Canadá y México y, con posterioridad, a China. Pero Trump también se ha distanciado de Europa en materia de seguridad. Así quedó patente en la posición americana en la reciente cumbre de Múnich. "Tenemos un problema real" con EEUU, admitió el ex embajador alemán en EEUU, Wolfgang Ischinger.


"En la ciudad germana se constató las diferencias tanto de intereses militares, como en estrategias de defensa y, sobre todo, en disputas económicas entre las dos orillas del Atlántico. Con intentos de división. Como la permanente presión a Alemania, Francia y Reino Unido para que abandonen la postura común y se sumen a las sanciones contra Irán tras la retirada unilateral de EEUU del acuerdo nuclear suscrito por Obama. El respaldo de Polonia y Hungría al escudo antimisiles americano bajo protección de la OTAN, mientras atacan a las instituciones europeas que les concede el multimillonario cheque de fondos de cohesión y estructurales, el grado de encarecimiento de las facturas presupuestarias europeas de la Alianza Atlántica, o la persistencia de Reino Unido a tener un papel activo en el futuro Ejército europeo, con independencia del resultado del Brexit. El secretario de Estado, Mike Pompeo, sintetizó a la perfección el interés de EEUU en Europa Central durante su reciente visita a Hungría y Polonia: "A menudo, en el pasado reciente, hemos estado ausentes de esta zona de Europa. Inaceptable. Nuestros rivales se han aprovechado de ello". Dicen los expertos que no sólo se refería a Rusia. También a la UE.


Respecto a China, Europa observa con atención sus programas de estímulo económico. Porque le interesa que sirvan no sólo para espolear su PIB, que crecerá este año un 6,5%, un ritmo que no se veía desde 1990, en plena crisis de Tiananmen, que supuso sanciones económicas globales hacia Pekín, sino también para impulsar un consumo que resulta vital para las exportaciones de la UE. Mientras trata de persuadir a Italia para que tenga un papel activo -y específico- en la Ruta de la Seda. Frente a las dudas que genera en el resto de socios de la UE y, sobre todo, en EEUU y Japón. O se alía con Rusia para percutir en la brecha transatlántica. En Múnich, el miembro del politburó, Yang Jiechi, no tuvo reparos en señalar, delante de Merkel y el vicepresidente Mike Pence, las discrepancias entre EEUU y Europa sobre multilateralismo e inversiones tecnológicas o en criticar a la Casa Blanca por el conflicto de Huawei, su proteccionismo o su propensión al uso de su poder hegemónico. Discurso que gustó a los socios europeos, pero no tanto a EEUU.


4.- Francia y Alemania, rivales energéticos. Por obra y gracia de Putin. Al que el eje europeísta le señala como instigador de las fake news que se propagan por toda Europa y que amenazan con perturbar el debate electoral a la Eurocámara. Amén de otras convocatorias de comicios en procesos democráticos nacionales en los próximos meses. Bajo el argumento de que el jefe del Estado ruso busca que los europeos pierdan la confianza en sus instituciones y en las libertades cívicas con sus ejércitos de bots y granjas de trolls que deslizan esta propaganda divisoria con el beneplácito de los servicios de espionaje; de la ex KGB. Como ya hizo aislando a Reino Unido con el Brexit. Pero si en las redes sociales ha demostrado su habilidad, es en el terreno de la energía donde Putin borda su estrategia exterior. El gaseoducto ruso Nord Stream 2 que no sólo enfrenta a Alemania, deseosa de construir conjuntamente con Moscú una infraestructura de unos 11.000 millones de dólares que garantice el abastecimiento del país, con EEUU, que ve en este proyecto una maniobra geopolítica del Kremlin para influir en Berlín. Sino también entre el propio eje, ya que París, hasta ahora, era reacia a cambiar la directiva europea que exige la aplicación de sus reglas a conductos energéticos con origen en terceros países, como es el caso.


La triple interferencia internacional –de las tres grandes potencias nucleares– está consiguiendo su desafío de dividir Europa. Por mucho que Macron desee unificar los servicios de espionaje y restablecer la cooperación, en la UE se ha instalado un clima de desconfianza mutua. Al que han contribuido también los tibios pasos integradores de las cuatro legislaturas de Merkel y el error del Brexit, si no se convoca otro referéndum, el mejor callejón de salida. O por mucho que el eje franco-alemán se obceque en reforzar, como hicieron Macron y Merkel a finales de enero en Aachen su alianza con un pacto contra el egocentrismo nacionalista y la cruzada euroescéptica

 

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