Agricultores peruanos protestan y exigen mejores condiciones laborales, este sábado en la carretera Panamericana, en Perú.ERNESTO BENAVIDES / AFP

El Parlamento debe preparar una nueva legislación que cumpla con las exigencias de los trabajadores del agro

Tras cinco días de protestas, el Congreso peruano ha derogado la ley de promoción agraria que en el año 2000, bajo el Gobierno de Alberto Fujimori, creó un régimen especial favorable a las empresas agroexportadoras con el pago del 15% de impuesto a la renta -para el sector privado es 29%- y un aporte menor a la seguridad social de los empleados.

El pasado lunes estalló un paro agrario que pedía anular la norma, y tras el bloqueo de las carreteras Pamericana Sur y Panamericana Norte, y la muerte de un manifestante por disparos de la policía, el Congreso la ha dejado sin efecto la noche del viernes. La también denominada ‘Ley Chlimper’, por José Chlimper, el exministro de Agricultura del gobierno de Fujimori cuyas empresas fueron beneficiadas con este régimen, había sido prorrogada hasta el año 2021 por el presidente Alejandro Toledo, y hasta el 2031 por Martín Vizcarra. Ahora, que ha sido anulada, el Parlamento tiene 15 días para preparar una nueva norma.

El sector agroindustrial fue uno de los de mayor rentabilidad en las últimas dos décadas, pero los salarios de los trabajadores se reajustaron solo al ritmo de la inflación anual y muchos no recibían beneficios laborales porque las compañías agroindustriales tercerizaban el reclutamiento de mano de obra. Durante las manifestaciones, los trabajadores demandaban, además de anular la norma, el incremento del pago diario y contratos formales que les garantice el derecho a vacaciones, seguridad social y el reconocimiento de horas extra.

En la noche del viernes, el Congreso aprobó con 114 votos derogar la ley, y minutos después el presidente de transición, Francisco Sagasti, se pronunció sobre la decisión del Parlamento: “Lamentablemente, un sector de empleadores no respetaron ni cumplieron las normas laborales, lo que generó situaciones injustas e insostenibles para sus trabajadores”, comentó el jefe de Estado en un mensaje televisado. El economista Luis Arias Minaya, expresidente del estatal Banco de la Nación y profesor universitario de tributación, opinó Twitter que los “exportadores agrarios deben pagar el 9% del aporte del seguro social de salud (en vez de 4%) y pasar al régimen general de renta. “No puede haber subsidio ni privilegio en esto”, anotó.

Aunque durante varios años los sindicatos de empresas agroindustriales de las regiones de Ica y La Libertad denunciaron las precarias condiciones laborales al ministerio de Trabajo, sus pliegos no fueron atendidos, solo hasta que salieron a las vías y protestaron por un salario justo, entre otros reclamos, fueron escuchados.

Por Jacqueline Fowks

Lima - 05 Dec 2020 - 19:17 COT


 

Trabajadores bloquean carretera en Perú tras derogación de ley agrícola

Afp | sábado, 05 dic 2020 13:10

La Jornada, México

 

Ica, Perú. Trabajadores rurales peruanos volvieron este sábado a bloquear la ruta Panamericana, un día después de que pusieran fin a cinco días de cortes en esta vía tras la derogación de una cuestionada ley agrícola.

"Queremos que solucione el tema del salario", dijo a la AFP un trabajador que integraba un piquete conformado por decenas de personas que bloqueó la ruta cerca de la ciudad de Ica, 275 km al sur de Lima.

Los trabajadores, que exigen que sus salarios en las empresas agroexportadoras suban de 11 a 18 dólares diarios, colocaron piedras, neumáticos encendidos y un viejo minibús volcado para interrumpir nuevamente el tránsito en esta carretera que cruza el país desde la frontera con Ecuador en el norte a la frontera con Chile en el sur.

El nuevo corte en Ica comenzó poco antes del mediodía (17h00 GMT) y a los pocos minutos llegaron al lugar autobuses con unos 200 policías antimotines, que por el momento no intentaron despejar la vía.

"El pueblo unido jamás será vencido", coreaban los trabajadores a pocos metros de los policías, que portaban escudos de plástico de protección.

"Los nuevos bloqueos se deben porque entre la empresa y los trabajadores no se ha llegado a ningún acuerdo" de incremento salarial, dijo el trabajador Elvis Rodríguez a la AFP.

"La ley ya se derogó, estamos esperando el incremento de sueldo, eso es lo que queremos", añadió.

Los anteriores bloqueos de la Panamericana, con saldo de dos muertos, fueron levantados el viernes en la noche, minutos después de que el Congreso derogara una ley agrícola del año 2000 como reclamaban los trabajadores debido a que limitaba sus ingresos y derechos laborales.

Críticas a empresarios

La huelga de los trabajadores rurales es el primer conflicto laboral bajo el nuevo gobierno del centrista Francisco Sagasti, que asumió el poder hace casi tres semanas en medio de una crisis política marcada por tres presidentes en una semana, que puso en evidencia la debilidad institucional del antiguo virreinato español.

"Lamentablemente un sector de empleadores no ha respetado ni cumplido las normas laborales, lo que ha generado situaciones injustas e insostenibles para sus trabajadores", expresó Sagasti el un mensaje al país por televisión el viernes en la noche.

"Hoy estamos viendo el desembalse de reclamos ciudadanos que no han sido atendidos en meses y años", añadió el mandatario, quien afirmó que el bloqueo de rutas "no debe repetirse".

El gobierno de Sagasti envió apresuradamente el proyecto de derogación de la ley agrícola al Congreso, que fue aprobado por 114 votos a favor, 2 en contra y 7 abstenciones.

Esta ley, que restringía diversos derechos de los trabajadores rurales, otorggaba beneficios tributarios al sector agroexportador, cuyas ventas alcanzan los 5.000 millones de dólares anuales. La vigencia de la norma había sido prorrogada hace un año hasta 2031.

Mediación de la iglesia

La Iglesia católica ha intentado mediar para hallar una "solución pacífica" a este conflicto y afirmó en un comunicado que los trabajadores agrícolas peruanos merecen "condiciones y salarios dignos".

El cardenal Pedro Barreto y el obispo de Ica, Héctor Vera, han acompañado reuniones que no han alcanzado acuerdos entre delegados de los trabajadores y las empresas con los ministros de Agricultura, Federico Tenorio, y de Trabajo, Javier Palacios.

En la región de La Libertad, 490 km al norte de Lima, también fue bloqueada este sábado nuevamente la Panamericana, según medios locales, en protesta por la muerte el jueves de un trabajador de 19 años mientras la policía intentaba despejar la carretera. Otro hombre de 23 años murió atropellado en la misma zona.

Los anteriores bloqueos en Ica, región famosa por su producción de uvas, habían dejado varados a unos 2.000 camiones cargados con diversas mercancías y decenas de autobuses de pasajeros.

Además, el viernes trabajadores metalúrgicos bloquearon la Carretera Central, que va de este a oeste entre la sierra peruana y Lima, pero fue reabierta horas más tarde por la policía, que empleó gases lacrimógenos.

La Panamericana y la Carretera Central son las principales rutas de Perú

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La policía holandesa cifra en 18.900 millones el valor de las drogas sintéticas producidas en el país en 2017

El cuerpo culpa al Gobierno de "falta de interés" en la lucha contra el tráfico ilegal de éxtasis y speed

Los jefes de las drogas sintéticas en Holanda produjeron en 2017 pastillas de éxtasis y speed por valor de 18.900 millones de euros: “Más que el Producto Nacional Bruto (PIB) de Islandia, o el volumen de ventas de Philips”. La Academia Nacional de Policía ha calculado la cifra en función de su precio en el mercado, y dice que entre 3.000 y 5.000 millones de euros acaban en los bolsillos de los delincuentes. En un informe presentado este sábado sobre “el problema nacional de repercusiones internacionales para la imagen de Holanda, causado por este tráfico ilegal”, los agentes subrayan “la falta de interés del Gobierno y la escasez de efectivos para combatirlo”.

Holanda y las drogas sintéticas: una verdad incómoda, así se titula la versión en inglés del informe policial. En neerlandés el encabezamiento es algo distinto: Un país pequeño hecho grande: Holanda y las drogas sintéticas en los últimos 50 años. Dirigido por Pieter Tops, experto en administración pública, constata la “tolerancia hacia el consumo de drogas”, y el hecho de que “la sanidad pública, la economía y las relaciones internacionales son más importantes para Holanda que la lucha contra las drogas”. Los investigadores atribuyen el liderazgo nacional a “las excelentes infraestructuras que facilitan la exportación”. También al hecho de que el speed [sulfato de anfetamina] se fabrique desde 1970 a gran escala”. Con todo, “la especialidad nacional es mdma [3,4-metilendioximetanfetamina, conocida como éxtasis] producida desde 1985”. Elaborar una pastilla de éxtasis cuesta unos 20 céntimos de euro; en la calle, vale hasta 20 euros.


Si bien la mayoría de las sustancias químicas precursoras de estas drogas se importan en China, otras llegan de Polonia y Bélgica, según el trabajo. “Durante mucho tiempo, las redes criminales estaban formadas por holandeses del sur del país (…) últimamente hemos visto grupos de origen turco, polaco y marroquí en este mercado”. La Academia de Policía lamenta que “Holanda solo actúe contra las drogas sintéticas cuando la presionan a escala internacional. Ocurrió en los años 70, cuando Suecia se quejó de la presencia allí de grandes cantidades de pastillas holandesas de éxtasis. En 1980, cuando el mdma irrumpió en el mercado y solo lo prohibió en 1988. Y en 1990, cuando Estados Unidos calificó a Holanda de ´narcoestado´ y Francia la secundó”, reza el informe.


La producción interna holandesa ha aumentado, “y como ahora hay más competidores y violencia, las consecuencias se notan ya en la calle y el entorno”, asegura la policía. Se refieren a la presencia de laboratorios en barrios vecinales, “con el consiguiente peligro de peleas en la calle”, y “la contaminación derivada de los residuos abandonados en el campo”. También hay vertidos en alcantarillas y desagües, y mezclados con los fertilizantes para el campo.


En enero de 2016, las autoridades alimentarias hallaron los primeros restos tóxicos de esta clase en una plantación de maíz en la provincia de Eindhoven (sur del país). Los traficantes vaciaron sus bidones en la fosa séptica de la granja, y los principios activos del éxtasis acabaron, en bajas concentraciones, en el sembrado. Si bien el riesgo para la salud quedó descartado, desde entonces, han aparecido más bidones abandonados en prados y cobertizos. Tras la presentación del trabajo, Ferdinand Grapperhaus, ministro de Justicia, ha admitido que “no se ha prestado suficiente atención al problema”. Por ello, ha prometido una inyección de 100 millones de euros, y 1.100 agentes adicionales al año, entre ellos especialistas en drogas de diseño, “para reventar esta práctica delictiva”.

Por ISABEL FERRER
La Haya 26 AGO 2018 - 14:01 COT

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Google dejará de espiar correos de usuarios de Gmail

 

Google informó el viernes que dejará de explorar el contenido de las bandejas de entrada de los usuarios de Gmail para la orientación de anuncios publicitarios, con lo que pone fin a una práctica que ha alimentado las preocupaciones sobre la privacidad desde que se lanzó el servicio gratuito de correo electrónico.

Google explicó en un comunicado que los usuarios de Gmail seguirán viendo anuncios "personalizados" y mensajes de marketing, pero que éstos estarán basados en otros datos, como consultas de búsqueda o hábitos de navegación.

La vicepresidenta senior de Google Cloud, Diane Greene, dijo en un blog que el servicio gratuito de Gmail seguirá las mismas prácticas que su empresa G Suite Gmail. "El contenido de los consumidores de Gmail no se utilizará ni explorará para la personalización de anuncios después de este cambio", aseguró.

"Esta decisión hace que los anuncios de Gmail se alineen con la forma en que personalizamos los anuncios de otros productos de Google. Los anuncios que se muestran se basan en la configuración de los usuarios. Los usuarios pueden cambiar esa configuración en cualquier momento, incluyendo inhabilitar los avisos personalizados", agregó.

Los defensores de la privacidad se han quejado desde hace tiempo de que la exploración de los contenidos de correo electrónico equivale a una "escucha indebida" no autorizada por los usuarios. El gigante de internet llegó a un acuerdo a principios de este año en una demanda colectiva en la materia, pero una jueza federal lo rechazó por inadecuado.

Danny Sullivan, editor fundador del blog en línea Search Engine Land, calificó la medida como un "gran cambio" para Gmail, señalando que la exploración de contenido de correo electrónico "ha sido el mayor golpe contra los servicios desde que comenzó". Pero Sullivan escribió en Twitter: "Por otro lado, ¿tranquiliza a los consumidores saber que Google tiene mejor información ahora para perfilarlos que leyendo sus correos electrónicos?"

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“No”, dice Kosinski con calma mientras agita su cabeza, “esto no es culpa mía. Yo no construí la bomba. Sólo demostré que existía”.

 

El 9 de noviembre sobre las 8:30am, Michal Kosinski se despertaba en el Hotel Sunnehus en Zurich. El investigador, de 34 años, había venido a dar una charla al Instituto Federal de Tecnología Suizo (ETH) sobre los peligros del Big Data y la revolución digital. Kosinski da estas charlas con frecuencia en todo el mundo. Kosinski es experto en psicometría, una rama de la psicología donde se miden y cuantifican variables psicológicas. Cuando encendió la televisión esa mañana, descubrió que la bomba había explotado: En contra de lo previsto por los mejores estadistas, Donald J. Trump había sido elegido Presidente de los Estados Unidos.

Durante un rato, Kosinski observó las celebraciones de la victoria de Trump y los resultados de cada estado. Tenía el presentimiento de que el resultado de las elecciones tenían algo que ver con sus investigaciones. Respiró profundamente y apagó la televisión.

Ese mismo día, una pequeña y poco conocida empresa británica ubicada en Londres enviaba una nota de prensa: “Estamos encantados de que nuestro revolucionario método de comunicación basado en datos haya jugado un papel tan importante en la extraordinaria victoria del presidente electo Donald Trump”, firmaba un tal Alexander James Ashburner Nix. Nix es británico, de 41 años, y CEO de Cambridge Analytica. Siempre luce inmaculado en trajes a medida y gafas de diseño, con su ondulado pelo rubio peinado hacia atrás.

De estos tres individuos – el reflexivo Kosinski, el inmaculado Nix y el sonriente Trump -, uno de ellos permitió la revolución digital, otro la hizo realidad y otro se benefició de ella.

 

 

¿Cómo de peligroso es el Big Data?

 

 

cambridge analytica chart

Vía Pablo Reyes.

 

 

Todo aquel que no haya pasado los últimos cinco años viviendo en otro planeta estará ya familiarizado con el término Big Data. Big Data significa que todo lo que hacemos, ya sea online u offline, deja una huella digital. Cada compra que hacemos con nuestras tarjetas, cada búsqueda que hacemos en Google, cada sitio al que vamos con nuestro teléfono en el bolsillo, cada “me gusta” es recolectado. Especialmente cada “me gusta”. Durante mucho tiempo, no estaba del todo claro qué uso podríamos darle a esta información – más allá de recibir anuncios de medicamentos para la presión sanguínea tras haber buscado en Google “reducir presión sanguínea”. Tampoco estaba claro si el Big Data pondría en peligro o beneficiaría a la raza humana. El 9 de Noviembre supimos la respuesta. La compañía detrás de la campaña online de Trump, así como la del Brexit, era una compañía de Big Data: Cambridge Analytica, cuyo CEO es Alexander Nix.

Para entender el resultado de las elecciones -y lo que puede llegar a Europa en los próximos meses- tenemos que empezar con un extraño incidente en la Universidad de Cambridge en 2014, en el Centro de Psicometría de Kosinski.

La psicometría, a veces denominada psicografía, se centra en medir rasgos psicológicos como la personalidad. En los años 80, dos equipos de psicólogos demostraron que cada rasgo del ser humano se puede evaluar basándose en cinco dimensiones de la personalidad, conocidos como los Big Five. Estos son: Disposición (¿cómo de dispuesto estás a nuevas experiencias?), conciencia (¿cómo de perfeccionista eres?), extraversión (¿cómo de sociable eres?), amabilidad (¿cómo de considerado y cooperativo eres?) y neuroticismo (¿eres fácil de enfadar?). En base a estas dimensiones -conocidas como OCEAN por el acrónimo del inglés: openness, conscientiousness, extroversion, agreeableness, neuroticism– podemos hacernos una idea bastante acertada de la persona que tenemos delante. Esto incluye sus necesidades, sus miedos y su comportamiento. El “Big Five” se ha convertido en la técnica estándar de la psicometría. Pero durante mucho tiempo, el problema de esta técnica era la recolección de estos datos, ya que implicaban el relleno de un largo formulario muy personal. Pero llegó Internet. Y Facebook. Y Kosinski.

Michal Kosinski era estudiante en Varsovia cuando su vida tomó una nueva dirección en 2008. Fue aceptado en la Universidad de Cambridge para realizar su Doctorado en el Centro de Psicometría, uno de las instituciones más antiguas en esta materia. Kosinski se unió a David Stillwell (ahora profesor en la de Universidad de Cambridge) un año después de que Stillwell hubiera lanzado una pequeña aplicación de Facebook, cuando Facebook no era el gigante que es hoy en día. Su aplicación MyPersonality hacía a los usuarios responder a unas preguntas, muchas de ellas del cuestionario del Big Five (“Me pongo nervioso fácilmente” – “Contradigo a los demás”). Una vez evaluadas esas respuestas, los usuarios recibían un “Perfil de Personalidad” -de los valores del Big Five- y podían compartir su perfil con los investigadores. Kosinski esperaba que algunas docenas de compañeros de universidad rellenaran el cuestionario, pero antes de lo que esperaba, cientos, miles y hasta millones de personas le habían revelado sus más íntimas convicciones. De repente, los dos estudiantes de doctorado tenían la mayor base de datos que combinaba evaluaciones psicométricas con perfiles de Facebook.

El método que Kosinski y sus compañeros desarrollaron durante los siguientes años era bastante simple. Primero, presentaban a los participantes un formulario online. De sus respuestas, los psicólogos calculaban los valores de sus Big Five. El equipo de Kosinksi comparaba entonces los resultados con toda la demás información que pudieran obtener del sujeto: a qué hacían “me gusta”, qué compartían y que escribían en Facebook, qué edad tenían, género o lugar de residencia. Esto permitía a los investigadores unir puntos y crear correlaciones. Por ejemplo, los hombres que hacían “me gusta” en cosméticos MAC eran, por lo general, gays; uno de los mayores indicadores de heterosexualidad es que hubiera hecho like al Wu-Tang Clan. Los seguidores de Lady Gaga tendían a ser más extrovertidos, mientras más “filosóficos” tendían a ser más introvertidos. Aunque una sóla pieza de esta información es irrelevante para hacer una predicción, cuando se combinan decenas, centenas o miles de estos datos, los resultados de las predicciones llegan a ser muy acertados.

 

 

Los seguidores de Lady Gaga tendían a ser más extrovertidos, mientras más “filosóficos” tendían a ser más introvertidos.

 

 

Kosinski y su equipo siguieron redefiniendo sus modelos. En 2012, Kosinski demostró que con una media de 68 “me gusta” de un usuario, era posible predecir su color de piel (en un 95 por ciento), su orientación sexual (88 por ciento) y su afiliación al partido Demócrata o Republicano (85 por ciento). Pero no acababa ahí. Inteligencia, religión, consumo de alcohol y tabaco, podían predecirse. De estos datos, podía incluso saberse si los padres de una persona estaban divorciados. La robustez del modelo podía ilustrarse sobre cómo de bueno era éste prediciendo las respuestas del sujeto. Kosinski continuó trabajando en su modelo de forma incesante: en poco tiempo, el modelo era capaz de evaluar a una persona mejor que un compañero de trabajo, basándose sólo en 10 “me gusta”. 70 “me gusta” eran suficiente para para hacerlo mejor que un amigo, 150 mejor que sus padres, y 300 mejor que su pareja. Más “me gusta” podían incluso predecir más de lo que la misma persona sabía sobre ella misma. El día en que Kosinski publicó estos descubrimientos, recibió dos llamadas de teléfono: Una amenaza de denuncia y una oferta de trabajo. Las dos eran de Facebook.

Unas semanas después, los “me gusta” en Facebook pasaron a ser privados por defecto. Antes, la configuración por defecto era que cualquier persona podía ver tus “me gusta”. Esto no fue inconveniente para los recolectores de datos: mientras que Kosinski siempre pedía el consentimiento de los usuarios, muchas aplicaciones y cuestionarios online requerían acceso a la información privada como precondición para poder rellenar el test. (Quien quiera evaluarse a sí mismo basándose en sus likes de Facebook puede hacerlo en la web de Kosinski: applymagicsauce.com, y luego comparar los resultados con los del clásico cuestionario de los Big Five:discovermyprofile.com/personality.html)

Pero no sólo se trata de “me gustas”, ni siquiera sólo de Facebook. Kosinski y su equipo pueden predecir valores de los Big Five basándose en el número de fotos de perfil o cuántos contactos tiene una persona (buen indicador de la extraversión). Pero también revelamos información cuando estamos offline. Por ejemplo, el sensor de movimiento de nuestros teléfonos indica cómo de rápido nos movemos y cómo de lejos viajamos (lo cual tiene correlación con inestabilidad emocional). Nuestro teléfono, concluye Kosinski, es un gran cuestionario psicológico que siempre estamos rellenando, ya sea consciente o inconscientemente. Lo mejor es que, sin embargo -y esto es clave- también funciona al revés: tus datos no sólo pueden generar un perfil psicológico, sino que pueden usarse al revés para encontrar ciertos perfiles de personas: padres con ansiedad, introvertidos furiosos, por ejemplo – ¿o quizás incluso todos los demócratas indecisos? Básicamente, lo que Kosinski había inventado era un buscador de personas.

 

 

Nuestro teléfono, concluye Kosinski, es un gran cuestionario psicológico que siempre estamos rellenando, ya sea consciente o inconscientemente.

 

 

Kosinski empezó a reconocer el potencial -aunque también el peligro inherente- de su obra. Para él, Internet había sido una especie de regalo del cielo. Lo que él pretendía era devolver el favor, compartirlo. Los datos se pueden copiar, así que ¿por qué no íbamos todos a aprovecharnos de ello? Era el espíritu de una nueva generación, el comienzo de una nueva era que traspasaba las limitaciones del mundo físico. ¿Pero qué pasaría, se preguntaba Kosinski, si alguien abusara de su buscador de personas para manipular a la gente? Comenzó a añadir advertencias a casi todo su trabajo científico. Su método, advertía, “podía suponer una amenaza para el bienestar, libertad e incluso, para la vida del individuo”. Pero parece que nadie entendió lo que quería decir.

Sobre esta fecha, a principios de 2014, un joven profesor asistente llamado Aleksandr Kogan se acercó a Kosinski. Le comentó que, hablando en nombre de una empresa, estaba interesado en su método. Dicha compañía quería tener acceso a la base de datos de myPersonality, recuerda Kosinski. Kogan no podía decir con qué objetivo quería esta empresa esta información; debía guardar el secreto. Al principio, Kosinski y su equipo consideraron la oferta, puesto que supondría un buen ingreso de dinero en el centro -pero entonces dudó. Al final, recuerda Kosinski, Kogan desveló el nombre de la compañía: SCL- Strategic Communication Laboratories. Kosinski buscó en Google la compañía: “[Somos] la principal agencia de gestión electoral”, explicaba la web de la compañía. SCL ofrecía marketing basado en modelos psicológicos. Unos de sus principales objetivos: Influenciar en elecciones. ¿Influenciar en elecciones? Perturbado, Kosinski indagó en la web. ¿Qué tipo de compañía era esta? ¿Y qué tenía entre manos?

Había algo que Kosinski no conocía en aquel momento: SCL es la matriz de un grupo de compañías. A quién pertenece SCL y sus diversas ramas no está claro, gracias a una difusa estructura corporativa, como puede comprobarse en el registro de compañías británico, los papeles de Panamá y su registro como compañía en Delaware. Algunas de las ramas de SCL han estado involucradas en el derrocamiento de gobiernos en países en desarrollo, mientras que otras han desarrollado métodos de manipulación psicológica al pueblo afgano a petición de la OTAN. Además, SCL es la empresa madre de Cambridge Analytica, la siniestra compañía de Big Data que luego trabajó para la campaña online de Trump y el Brexit.

Kosinski no sabía nada en absoluto de todo esto, pero tenía un presentimiento. “Todo empezaba a oler mal”, recuerda. Tras más investigaciones, descubrió que Aleksandr Kogan había registrado, de forma secreta, una compañía que hacía negocios con SCL. Como demostró posteriormente The Guardian en Diciembre de 2015, y por documentos revisados por Das Magazin, SCL había descubierto el método de Kosinski a través de Kogan. De repente Kosinski pensó que habían conseguido reproducir (¿o copiar?) su método de medida del Big Five usando los “me gusta” de Facebook para venderlo a esta compañía de “gestión de elecciones”. Kosinski cortó directamente el contacto con Kogan e informó al director del instituto, generando así un difícil conflicto en la universidad. El instituto temía por su reputación. Aleksander Kogan se mudó a Singapur, se casó, y se cambió el nombre a “Dr. Spectre”. Michal Kosinski terminó su doctorado, obtuvo un trabajo en Stanford y se mudó a Estados Unidos.

Todo se mantuvo en calma durante un año. Hasta que, en Noviembre de 2015, la más radical de las campañas de Brexit, “Leave.EU”, liderado por Nigel Farage, anunciaba que había encargado a una compañía de Big Data llevar su campaña online: Cambridge Analytica. El mayor potencial de la compañía: novedoso marketing político -microtargeting- midiendo la personalidad de la gente por sus huellas en la nube, basado en el modelo OCEAN.

Kosinski empezó a recibir emails preguntando qué tenía él que ver con eso -las palabras Cambridge, personalidad y análisis llevaban a mucha gente a pensar directamente en Kosinski. Era la primera vez que Kosinski escuchaba sobre esta compañía. Preocupado, buscó en la web. ¿Estaban usando su método a gran escala con intereses políticos?

Tras el resultado del Brexit, amigos y conocidos le escribían: Mira lo que has conseguido. A cada sitio que iba, Kosinski tenía que explicar que no tenía nada que ver con esta compañía.

 

 

Tras el resultado del Brexit, amigos y conocidos le escribían: Mira lo que has conseguido.

 

 

Pasaron meses. El 19 de Septiembre de 2016 llegó; las elecciones americanas se acercaban rápidamente. Riffs de guitarra llenaban la recepción azul oscura del New York Grand Hyatt Hotel; “Bad Moon Risin” de Creedence Clearwater Revival. El Concordia Summit es una especie de Foro Económico Mundial en miniatura. Dirigentes de todo el mundo habían sido invitados, entre ellos el presidente suizo Schenider-Ammann. “Por favor, den la bienvenida a Alexander Nix, CEO de Cambridge Analytica”, anunciaba una suave voz femenina. Un hombre delgado en traje oscuro subía al escenario. De repente, silencio. (El vídeo está en Youtube). Muchos de los presentes sabían que el presente era el nuevo hombre de Trump para su estrategia digital. “Pronto me llamareis Mr. Brexit”, Trump twiteaba recientemente, de forma un poco críptica, unas semanas antes. Algunos analistas políticos ya habían percibido algunas similaridades inquietantes entre la agenda de Trump y la de la del movimiento de Leave del Brexit. Pero pocos habían caído en la reciente contratación de una compañía de marketing llamada Cambridge Analytica.

Hasta este momento, la campaña digital de Trump había consistido en básicamente una persona: Brad Parscale, un emprendedor publicitario y fallido fundador de una startup que creó una web para Trump por 1500 dólares. Trump, con 70 años, no es demasiado amante de la tecnología -ni siquiera tiene ordenador en su escritorio. Trump no usa emails, según revelaba su asistenta personal. Ella misma le insistía en tener un smartphone- desde donde ahora twittea sin parar.

Hillary Clinton, por otro lado, confiaba plenamente en el legado del primer “presidente de redes sociales”, Barack Obama. Tenía la lista de direcciones de todo el Partido Demócrata, conseguido gracias a análisis de alta tecnología de “BlueLabs” y recibía soporte de Google y DramWorks. Cuando se anunció en junio de 2016 que Trump había contratado a Cambridge Analytica, el “establishment” de Washington renegó y lo criticó. ¿Extranjeros en trajes a medida que no entienden ni nuestro país ni nuestra gente? ¿En serio?

“Es un privilegio para mí el hablar antes ustedes hoy sobre el poder del Big Data y la psicografía en el proceso electoral”. El logo de Cambridge Analytica – un cerebro compuesto de nodos de una red, como un mapa, aparecía tras Alexander Nix. “Hace sólo dieciocho meses, el Senador Cruz era uno de los candidatos menos populares”, explicaba el hombre rubio con su distinguido acento británico, que deja a los americanos igual de incómodos que un acento puro alemán deja a un suizo. “Menos del 40 por ciento de la población había escuchado hablar de él”, decía otra diapositiva. Al final de 2014, Cambridge Analytica se había involucrado en las campañas electorales de Estados Unidos, en un principio como consultora para el republicano Ted Cruz, subvencionado por el reservado billonario del software Robert Mercer. Todos en la sala conocían el meteórico ascenso del Senador conservador Cruz. Era uno de los sucesos más extraños de la campaña electoral: ¿Cómo había conseguido el Senador Cruz llegar a ser la última competencia directa de Trump para las primarias Republicanas, subiendo del 5 al 35 por ciento? “¿Cómo lo hizo?”. Hasta ahora, explica Nix, las campañas electorales se han basado en conceptos demográficos. “Una idea ridícula. La idea de que todas las mujeres debían recibir el mismo mensaje sólo por su género o que todos los afroamericanos debían hacerlo por su raza.” Lo que Nix quiere decir es que los demás han confiado en la demografía, mientras que Cambridge Analytica está usando psicometría.

Aunque esto sea cierto, el papel de Cambridge Analytica en la campaña de Cruz no está libre de disputas. En Diciembre de 2015, el equipo de Cruz reconocía su exitoso ascenso gracias al uso psicológico de datos y análisis. En la “Era de la Publicidad”, un cliente político calificó al personal de Cambridge como “una rueda de respuesto”, pero consideró que su producto principal, el modelo de datos de votantes de Cambridge, continuaba siendo “excelente”. Aún así, no está claro hasta qué punto estaba Cambridge Analytica involucrada en la campaña de “Leave”. Cambridge Analytica no discutirá estas preguntas.

Nix pasa a la siguiente diapositiva: cinco caras diferentes, cada una correspondiente a un perfil de personalidad. Es el Big Five, o el modelo OCEAN. “En Cambridge”, comenta Nix, “somos capaces de crear un modelo para predecir la personalidad de cada uno de los adultos en los Estados Unidos de América.”. La audiencia presta atención. Según Nix, el éxito del marketing de Cambridge Analytica se basa en una combinación de tres elementos: ciencia del comportamiento usando el modelo OCEAN, análisis de Big Data, y publicidad especializada. La publicidad especializada, en otras palabras, es una publicidad dirigida y formulada de forma muy concreta para la personalidad de cada individuo.

Nix explica cómo su compañía consigue estos resultados. Primero, Cambridge Analytica compra datos personales de distintas fuentes como registros de propiedades, datos de transporte, de compras, tarjetas de bonus, pertenencia a clubs, que revistas lees, a qué iglesias vas, etc. Nix enseña los logos de varias compañías especializadas en este tipo de información como Acxiom y Experian -en los Estados Unidos, casi toda la información personal está a la venta. Por ejemplo, si quieres saber dónde vienen las mujeres judías, puedes comprar la información, con números de teléfono incluido. Luego, Cambridge Analytica agrega todos esos datos con la lista miembros del Partido Republicano y datos online como los “me gusta” de facebook- hoy en día la compañía dice no usar datos de facebook y calcula un perfil de personalidad de Big Five. Las huellas digitales de repente se convierten en una persona real, con miedos, necesidades, intereses y dirección física.

La metodología es bastante similar a la que desarrolló en aquel momento Michal Kosinski. Cambridge Analytica usaba además, según Nix, “encuestas en redes sociales” y datos de Facebook. Y Cambridge Analytica hacía precisamente lo mismo que Kosinski advertía: “Hemos creado perfiles de todos los adultos de Estados Unidos, 220 millones de personas”, se enorgullecía Nix. Abre una captura de pantalla. “Este es el panel resumen que preparamos para la campaña de Cruz”. Un panel de control aparece. A la izquierda están los diagramas, a la derecha un mapa de Iowa, donde Cruz ganó un importante número de votos en las primarias. Y en el mapa, aparecen cientos de miles de puntos rojos y azules. Nix ajusta el filtro aún más: “Republicanos”, -los puntos azules desaparecen; “Indesisos”- más puntos desaparecen; “hombres”, etc. Finalmente, sólo una persona queda en el mapa, incluyendo edad, dirección, intereses, personalidad e inclinación política. ¿Cómo hace Cambridge Analytica para actuar específicamente sobre esta persona con el mensaje político correcto?

Nix enseña cómo pueden dirigirse de forma distinta a votantes que han sido categorizados psicológicamente, usando como ejemplo el derecho al uso de armas, la Segunda Enmienda: “Para un público neurótico y diligente, la amenaza de un robo -y la póliza de seguro de un arma”. Una imagen a la izquierda muestra la mano de un ladrón rompiendo una ventana. A la derecha, una foto de un hombre con su hijo contemplando el atardecer, ambos con armas en la mano, disparando a patos. “Por otro lado, para un público más cercano y afable. Gente que se preocupa de las tradiciones, los hábitos, la familia”.

 

 
Cómo mantener a los votantes de Clinton lejos de las urnas

 

 

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Las huellas digitales de repente se convierten en una persona real, con miedos, necesidades, intereses y dirección física. Foto: Gointeraction.biz

 

 

Las continuas inconsistencias de Trump, su muy criticada inconsistencia, y sus consecuentes mensajes contradictorios, de repente se convirtieron en su principal arma: un mensaje distinto para cada votante. El que Trump actuara como un perfecto algoritmo oportunista siguiendo únicamente la reacción del público es algo que el matemático Cathy O’Neil ya había mencionado en Agosto de 2016. “Prácticamente cada mensaje de Trump fue diseñado por el análisis de los datos”, recuerda Alexander Nix. El día del tercer debate entre Trump y Clinton, el equipo de Trump probó 175 mil variaciones de sus argumentos para encontrar la mejor, todo basado en Facebook. Los mensajes se distinguían en su mayoría por detalles microscópicos, con el objetivo de llegar al espectador de la mejor forma posible: diferentes cabeceras, colores, ilustraciones con fotos o vídeos. El perfeccionismo llegaba hasta los grupos más minoritarios, explica Nix en una entrevista a Das Magazin. “Podemos llegar a pueblos o bloques de apartamentos de una forma concreta. Incluso a particulares”.

 

 

“Prácticamente cada mensaje de Trump fue diseñado por el análisis de los datos”, recuerda Alexander Nix.

 

 

En el distrito de Miami de Little Haiti, la campaña de Trump mostraba a sus habitantes noticias acerca del fracaso de la fundación de Clinton en la ayuda tras el terremoto de Haití -con el objetivo de que no votaran a Hillary Clinton. Este era uno de los objetivos: mantener a potenciales votantes de Clinton (incluyendo gente de izquierda insegura, afroamericanos y mujeres jóvenes) lejos de las urnas, “borrar” su voto, cómo decía uno de los empleados de Trump.

Estos “puntos oscuros”- publicidad encubierta en la lista de noticias de facebook de forma que sólo ciertos perfiles específicos pueden verlo – incluían videos únicamente para afroamericanos donde Hillary Clinton se refería a los hombres negros como “depredadores”, por ejemplo.

Nix acaba su presentación en el Concordia Summit dejando claro que la publicidad tradicional está muerta. “Mis hijos seguramente nunca, jamás, entenderán este concepto de comunicación masiva.”. Antes de dejar el escenario, anunciaba que uno de los dos candidatos que aún quedaban estaba usando esta nueva tecnología.

La precisión con la que la población americana se estaba abordando por las tropas digitales de Trump en ese momento no estaba claro -porque atacaban menos en la televisión tradicional, y más con mensajes personalizados en redes sociales o televisión digital. Y mientras que el equipo de Clinton pensaba que estaba en cabeza basado en proyecciones demográficas, la periodista de Bloomberg Sasha Issenberg se sorprendía en una visita a San Antonio -donde se basa la campaña digital de Trump- cuando vio que se estaban creando unas segundas sedes. El equipo integrado de Cambridge Analytica, aparentemente sólo 12 personas, recibió 100.000 dólares de Trump en Julio, 250 mil en agosto, y 5 millones en septiembre. Según nuestras últimas conversaciones con Mr. Nix, ganaron más de 15 millones de dólares en total.

Y los efectos fueron radicales: Desde Julio de 2016, los “corredores” de Trump que iban puerta por puerta tenían una aplicación móvil donde podían identificar las ideas políticas de los habitantes de una vivienda. Fue la misma app que se usó durante el Brexit. La gente de Trump sólo pegaba en las puertas de gente que la app consideraba receptivas a sus mensajes. Iban preparados con guiones para conversaciones personalizadas según el tipo de persona. Además, éstos rellenaban las reacciones de la gente en la propia aplicación – y a aplicación llegaba directamente al panel de control de la campaña de Trump.

Esto no es nada nuevo. El equipo de Clinton hizo cosas similares -pero hasta donde sabemos, no crearon perfiles psicométricos. Cambridge Analytica, sin embargo, dividió la población americana en 32 tipos de personalidades, y se enfocó en sólo 17 estados. Y tal y como Kosinski estableció que un hombre interesado en productos MAC tiene alta probabilidad de ser gay, Cambridge Analytica descubrió que tener preferencia por coches hechos en Estados Unidos era un buen indicador de cercanía a las ideas de Trump. Entre otras cosas, estos descubrimientos mostraron qué mensajes de Trump funcionaban mejor y dónde. La decisión de centrarse en Wisconsin y Michigan en las últimas semanas de la campaña se tomó basada en los datos analizados. El candidato se convirtió en el instrumento para implementar un modelo.

 

 

 ¿Qué está haciendo Cambridge Analytica en Europa?

 

¿Pero hasta qué punto influenciaron los métodos psicométricos el resultado de las elecciones? Cuando preguntamos, Cambridge Analytica no quiere dar ningún detalle sobre la efectividad de su campaña. Y quizás la pregunta de si los métodos psicométricos tuvieron algún efecto en el resultado de las elecciones de 2016 sea imposible de responder. Aún así existen pistas: Hay un incremento inesperado de Ted Cruz durante las primarias. También incrementó el voto en las zonas rurales. Hubo un descenso en los votos de los afroamericanos primerizos. El hecho de que Trump empleó tan poco dinero también podría ser explicado por la efectividad del método de la publicidad basada en personalidad. Así como el hecho de que gastó mucho más en su campaña digital que en televisión comparado con Hillary Clinton. Facebook resultó ser el arma definitiva y el mejor aliado en la campaña, como muestran los tweets de muchos empleados de Trump.

Muchos han dicho que los estadistas perdieron las elecciones con sus predicciones tan alejadas de la realidad. ¿Pero y si es al revés?: Los estadistas de hecho ganaron las elecciones -pero sólo los que usaron el nuevo método. Es una ironía de la vida que Trump se quejara con la investigación científica, mientras usaba un método puramente científico en su campaña.

Otro gran ganador es Cambridge Analytica. Steve Bannon, conocido miembro del comité directivo de la compañía y antiguo ejecutivo del periódico conservador Breitbart News, ha sido elegido como Consejero Senior de Donald Trump y Jefe de Estrategia. Marion Maréchal-Le Pen, la activista del Front-National y sobrina del candidato presidencial a Francia, ya ha comentado en twitter que aceptaría una invitación para colaborar con él, y en un video interno de Cambridge Analytica, la grabación de una reunión se titula “Italia”. Ya en 2012 SCL Elections estaba presente en la política italiana. Aunque Cambridge Analytica no comenta nada sobre sus supuestas conversaciones con la Primera Ministra británica Theresa May, Alexander Nix asegura que está formando su cartera de clientes en todo el mundo, y que tiene peticiones de Suiza y Alemania.

Kosinski ha observado todo desde su oficina en Stanford. Tras las elecciones, existe cierta confusión en la Universidad. Kosinski responde con la mejor arma para un investigador: análisis científico. Junto con su compañera Sandra Matz, ha llevado a cabo una serie de pruebas, las cuales serán pronto publicadas. Los resultados iniciales, a los que ha tenido acceso Das Magazin, son alarmantes: El estudio muestra que la efectividad del método de la publicidad personalizada por perfil puede conseguir un 63 por ciento más de clicks y un mil 400 por ciento más de conversión en campañas publicitarias en facebook dirigidas a personas basadas en sus características específicas. Demuestran además la escalabilidad de este método, mostrando como la mayoría de las páginas de facebook que promocionan productos o marcas están muy marcadas por la personalidad de sus miembros, y que una gran parte de consumidores pueden ser bien categorizados basados en su reacción con una sola página de facebook.

El mundo está del revés. Gran Bretaña deja Europa, Donald Trump es presidente de los Estados Unidos de América. Y en Stanford, el investigador polaco Michal Kosinski, que quería advertir sobre el riesgo de usar el análisis psicométrico en la publicidad política, sigue recibiendo emails acusatorios. “No”, dice Kosinski con calma mientras agita su cabeza, “esto no es culpa mía. Yo no construí la bomba. Sólo demostré que existía”.

 

Nota:

Este artículo es una traducción personal al castellano del original “Ich habe nur gezeigt, dass es die Bombe gibt”, publicado por Das Magazin. La traducción no se hizo en base al original alemán, sino a una versión inglesa ahora desaparecida, encontrada en aNtiDiTe Zine, y que ahora está disponible en VICE.

 

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Es una ironía de la vida que Trump se quejara con la investigación científica, mientras usaba un método puramente científico en su campaña. Foto: Omni.se

 

 

Datos personales, el petróleo del siglo XXI

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) anunciaba esta semana que arrancaba de oficio actuaciones previas de investigación con objeto de examinar las comunicaciones de datos personales realizadas entre Whatsapp y Facebook. A nadie se le escapa que la aplicación de mensajería, adquirida por esta red social en octubre de 2014, cambió en agosto sus términos de servicio y ahora comparte información con Facebook.


La AEPD, no sólo quiere poner el énfasis en esa información, sino también en los tratamientos que genera, para constatar si violan la legislación española en materia protección de datos de carácter personal. Así, la Agencia va a analizar qué información de los usuarios está siendo recogida por Whatsapp para su posterior envío a Facebook, con qué fines es utilizada, cuánto tiempo se conserva, etc. Alemania ya ha movido ficha y, a finales de septiembre la Comisión para la Protección de Datos de Hamburgo le prohibió expresamente a la aplicación de mensajería compartir los datos con Facebook.


¿Por qué este interés en cruzar la información? Sencillo, por su valor comercial. El almacenamiento de datos personales se incrementa cada día exponencialmente y, muy especialmente, en lo que ya se ha popularizado como la nube. En contra de lo que algunos ingenuos creen, el cloud no es un paraíso de algodón en el que nuestros datos están salvaguardados para nuestro único y disfrute; nada más lejos de la realidad: siguen estando almacenados en servidores físicos, de los que se hacen réplicas, y sirven a los intereses comerciales de las empresas.


Es uno de esos cálculos, un tanto cuestionables pero, desde luego, muy gráficos, se indica que el 90% de los datos que existen hoy en todo el mundo se han generado en los dos últimos años.


La información personal que confiamos a las empresas a través de las telecomunicaciones, tales como nuestra ubicación, hábitos de consumo, residencia, edad, profesión, etc... son un material muy rico para diseñar estrategias comerciales. Algunos, hace mucho tiempo, se dieron cuenta de ello y crearon un enorme nicho de mercado alrededor en torno suyo, creando una industria con comunidades de usuarios de todo tipo, software analítico que cruza información de las más diversas fuentes y una suerte de venta de la información al mejor postor.


Como consecuencia de ello, en uno de sus informes, la consultora británica Ctrl-Shift estimaba que este mercado de los datos personales, sólo en Reino Unido, mueve al año unos 16.500 millones de libras (más de 18.700 millones de euros). Para que dimensionen, el negocio de las farmacéuticas mueve allí unos 15.200 millones de euros anuales.


Y estas cifras son las que llevan a pugnas como la que está teniendo lugar –aunque esté menos aireada- entre las multinacionales Microsoft y Salesforce. El pasado mes de junio, el fabricante de Windows anunciaba su intención de comprar la red social profesional LinkedIn por 26.200 millones de dólares. De nuevo, por el extraordinario volumen de información valiosísima de usuarios que representa esta red.


Las autoridades reguladoras de EEUU, Canadá y Brasil ya han dado el visto bueno a esta operación, pero en Europa las cosas van más lentas y eso es así porque nuestras legislaciones en materia de competencia –además de en protección de datos personales- son mucho más estrictas que al oro lado del Charco.


Por su parte, Salesforce ha pedido expresamente que en la UE sean exhaustivos cuando analicen la compra, porque advierte de que los planes de Microsoft podrían pasar por bloquear a sus competidores el acceso a los datos de la red global de profesionales de LinkedIn, incurriendo en prácticas anti-competencia.


¿Qué está haciendo al mismo tiempo Salesforce? Lanzar contraoferta a LinkedIn para ser ella la que se haga con el botín de datos, de nada menos que 450 millones de profesionales en más de 200 países. Así lo desveló el Wall Street Journal, que informó de un correo electrónico del máximo responsable de Salesforce a los directivos de LinkedIn, con fecha posterior al anuncio de la compra de Microsoft, en el que aseguraba que podía pagar mucho más por ellos.


Con este panorama, quizás ahora comprenda usted mejor por qué a los datos personales, en muchos círculos, ya se les conoce como “el petróleo del siglo XXI”.

Publicado enEconomía
Entrevista a Ignacio Ramonet, periodista y cofundador de ATTAC “Las empresas nos vigilan mejor que los Estados”

De la mano de Barack Obama, Google planea su aterrizaje en Cuba. Mark Zuckerberg pide en el Mobile World Congress de Barcelona internet “para los más pobres” y Apple se niega a dar los datos del teléfono de un presunto terrorista al Gobierno estadounidense. Las GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft), reinas de Silicon Valley, mueven ficha. Buscan mercado y fidelizar a sus clientes. En el mundo hay 4.100 millones de personas sin acceso a internet que viven desconectadas de ese Imperio de la vigilancia (Clave Intelectual, 2016) del que Ignacio Ramonet habla en su último libro.

 

Conversamos con este experto en geopolítica, cofundador de ATTAC y director de la edición española de Le Monde Diplomatique sobre la crisis sistémica global, sus vínculos con las tensiones entre seguridad y libertad y el panóptico tecnológico en el que vivimos.

 

¿Qué es esto del imperio de la vigilancia?

 

El imperio de la vigilancia es esta especie de articulación que se ha creado entre los Estados, las grandes empresas que dominan internet y los sistemas de inteligencia. Es el resultado de la facilidad técnica que existe hoy para vigilarnos a partir del momento en que cada uno de nosotros y nosotras, en los países desarrollados, decidimos voluntariamente equiparnos con aparatos como los teléfonos móviles, los Ipad o los ordenadores. Nos hemos dotado de sistemas que le permiten a organizaciones del Estado o grandes empresas vigilarnos. Esto es lo nuevo con respecto a la vigilancia histórica. Consideramos que la existencia de estos instrumentos amplía el perímetro de nuestra libertad, pero al mismo tiempo ampliamos la superficie de nuestra vigilancia.

 

La vigilancia es un accidente. Paul Virilio dice que cada vez que se hace un avance tecnológico surge un accidente no previsto. Cuando se inventa la electricidad se inventa la electrocución, cuando se inventa internet se inventa la vigilancia de masas. Antes la vigilancia era un fantasma, un temor paranoico porque era imposible vigilar a todo el mundo. Hoy la vigilancia es posible.

 

Parece que esta vigilancia, que implica la pérdida de libertades, se ampara y legitima en un discurso sobre la seguridad. ¿Qué rol juegan los medios de comunicación avalando este paradigma securitario?

 

Los medios juegan un rol muy conservador con la idea de que si los Estados establecen un sistema de vigilancia es para protegernos. Es una especie de trueque. Yo te doy seguridad y tú me das tu libertad, o una parte de ella. Los medios se adhieren a eso. El problema es que si para combatir el terrorismo liquidamos el conjunto de las libertades democráticas, pagamos un precio demasiado alto y uno de los objetivos del terrorismo se consigue. Cuidado con este negocio falseado porque la seguridad total no existe, los propios gobernantes hablan constantemente de que están tomando todas las precauciones pero no pueden garantizar que no haya un atentado. En cambio, la libertad sí que se puede disminuir mediante leyes.

 

¿Qué riesgos tiene ese discurso?

 

Tiene el riesgo de que de esa manera estemos liquidando libertades fundamentales. ¿Qué diferencia hay entre una dictadura y una democracia? Que la dictadura te controla, te condiciona, te vigila sin que estés informado de ello. Pero si actualmente nos vigilan, ¿dónde está la verdadera democracia?

 

¿Existe un techo de cristal en este espionaje, en este control de la población? ¿Hasta dónde se pretende llegar?

 

El objetivo es crear lo que llamo la justicia predictiva. Existen dos obras que imaginaron sociedades distópicas, totalmente vigiladas. Una es 1984 (1949) de George Orwell y otra Minority Report (1956) de Philip K. Dick. 1984 es una sociedad completamente vigilada a través de la tecnología. Minority Report habla de un aparato que esencialmente sirve para prevenir el crimen. Se vigila a toda la población con un objetivo preciso de evitar el crimen. Se detiene a la persona por un crimen que aún no ha cometido. En Francia hay un artículo de la ley que lo permite. La intención del crimen ya es un crimen.

 

Hablas mucho de que el objetivo de este control es la supuesta seguridad pero también existe una parte comercial, de venta de datos a gobiernos y multinacionales.

 

La novedad es que ahora nos vigilan las empresas y lo hacen mejor que los propios Estados. Cuando el Estado quiere vigilarte le pide a tu proveedor telefónico la lista de tus llamadas. Es tu proveedor telefónico el que te vigila. El Estado, los gobiernos también le van a pedir a Google la lista de lo que has consultado, porque lo tiene todo. Esto es lo que explica que empresas como Google, que no venden nada, sean las más ricas del mundo, porque venden nuestros datos.

 

La otra cara de la moneda sería la potencialidad que tienen todas estas redes como Facebook o Twitter para promover movilizaciones.

 

No se trata de condenar internet, es un avance fundamental, se trata de estudiar el accidente, qué es la vigilancia y cómo reducirlo y protegerse.

 

Esa vigilancia se incrementó mucho a partir del 11S. Ahora, la situación en Europa ha cambiado mucho. La crisis de los refugiados o la guerra en Siria necesitan nuevos marcos de interpretación. ¿Qué análisis geopolítico hace?

 

Estamos en un momento de transición. El periodo de estos últimos 20 años ha estado marcado a escala geopolítica por la crisis de Oriente Medio, que ahora estalla con las cuestión de Siria, y también por la hegemonía de China. En este momento, China está cambiando de modelo económico y de desarrollo, lo que tiene una repercusión muy grande. La caída del precio de las materias primas es algo nuevo en estos 20 años, que se han caracterizado por una subida incesante de las commodities y por el hecho de que muchos países del sur aprovecharon esta situación para transformarse, hasta el punto de que se pudo hablar de países emergentes, los BRICS, se creó el G20... De los emergentes ya no se habla, muchos están en crisis. En América Latina el ciclo está cambiando y en Europa los partidos consolidados han visto reducir su solidez.

 

¿Cómo influye este cambio en las crisis de los distintos gobiernos de izquierdas de América Latina?

 

Mucha gente lee el cambio de ciclo en América Latina como si de repente la oposición tuviera argumentos, pero no los tiene. El cambio de ciclo político es consecuencia de un cambio de ciclo económico que se basaba en tres pilares. Por un lado, China tenía un crecimiento muy elevado, acompañado de una política de ser la fábrica del mundo para la exportación de productos, para lo cual tenía que importar muchísimas materias primas de América Latina, entre otros sitios.

 

En segundo lugar, el precio del petróleo ha caído por distintas razones muy complejas, como rivalidades entre Arabia Saudí y Estados Unidos o el fracking. En último lugar, el dólar ha subido mucho, lo cual encarece las inversiones, que ya no vienen a América Latina. Son tres parámetros que han cambiado la economía latinoamericana. Los países que antes tenían muchos recursos por el precio de las materias primas, por los inversores o por el precio del petróleo ya no pueden distribuir como lo hacían antes. Ecuador, por ejemplo, ha tenido que reducir su presupuesto en 2.000 millones de dólares a pesar de ser un país muy bien administrado. Otro ejemplo es Bolivia, que va a tener dificultades porque el gas es muy importante en la exportación.

 

En 15 años muchas sociedades en Latinoamérica han cambiado. Decenas de miles de personas han salido de la pobreza y se han integrado en las clases medias por lo que el discurso del poder no puede ser el mismo. Las ambiciones de estas clases medias no son las mismas que las de las clases populares anteriores. La gente ya no se contenta con tener escuela. En Bolivia, Ecuador y Venezuela se eliminó el analfabetismo. En Venezuela se construyeron once universidades que no existían. Pero la respuesta mediante la cantidad ya no es suficiente para millones de personas que ya están acostumbradas a tener escuela. Lo que quieren es que haya una buena escuela, hospitales de calidad y transportes públicos eficaces. Muchos de estos gobiernos no han sabido contestar a estas demandas. En Venezuela se perdieron las elecciones legislativas, pero la oposición sólo ganó 300.000 votos. Quien perdió fue el chavismo, que perdió dos millones de votos. En Bolivia se ha perdido el referéndum. ¿Era necesario hacer este referéndum para alguien que está 10 años en el poder? La respuesta la ha dado la ciudadanía. No era indispensable. Has cambiado la sociedad. Ahora es más culta, está mejor cuidada, no la puedes tratar como si fuera lo contrario.

 

 

Publicado enInternacional
Agua embotellada: Los puntos clave del fraude del siglo

Las multinacionales del agua embotellada están aumentando exponencialmente su presencia, sobre todo, en los países desarrollados de todo el mundo, haciéndonos creer que su producto es mucho mejor que el líquido que sale directamente de las cañerías.

 

Las cifras hablan por sí solas. Según denuncian los activistas canadienses Maude Barlow y Tony Clarke en su famoso libro 'Blue Gold: The Battle Against Corporate Theft of the World's Water' ('Oro azul: la lucha contra el robo corporativo del agua del mundo'), en la década de los 70 el volumen anual de agua embotellada que se comercializaba en todo el mundo no superaba los 1.000 millones de litros, mientras que en la siguiente década el consumo se duplicó. Ya en el año 2000, las ventas anuales ascendieron a más de 84.000 millones de litros y los pronósticos del portal Statista indican que en 2017 se consumirán 391.000 millones de litros de agua embotellada.

 

¿Qué países lideran el consumo de agua embotellada?

 

Según un informe preparado por la Beverage Marketing Corporation, México fue el país con mayor consumo per cápita de agua embotellada en 2014 y se calcula que cada mexicano toma alrededor de 264 litros de agua envasada al año. El segundo mayor consumidor de agua en este formato es Tailandia (246 litros anuales por persona), seguido por Italia, con 196 litros anuales per cápita.

 

Otros lugares que sienten cierta 'debilidad' por el agua envasada son: Luxemburgo (148 litros anuales por persona), Alemania (143,8 litros anuales por persona), Emiratos Árabes Unidos (141 litros anuales por persona), Francia (138 litros anuales por persona), EE.UU. (121 litros anuales por persona) y España (120,7 litros anuales por persona).

 

¿Por qué nos empeñamos en comprar agua envasada?

 

En la mayoría de países desarrollados, el agua del grifo es de una calidad excepcional y ofrece todas las garantías sanitarias. Bien es cierto que su sabor y olor puede variar dependiendo del lugar de procedencia (en algunos sitios puede contener más cloro, que se utiliza para potabilizarla, en otros disponer de más sulfatos y carbonatos, que le dan cierto sabor), pero esto no impide que sea absolutamente potable. La presencia de la industria embotelladora de agua a través de la publicidad y el marketing es tan palpable que, al final, muchos optan por comprar el agua cuando deberían beber directamente del grifo.

 

En este ámbito, el diseño publicitario resulta primordial, ya que las compañías están tratando de vender algo que, en realidad, tenemos gratis. Las campañas de publicidad del agua suelen ofrecer imágenes de una persona sana y guapa haciendo deporte al aire libre y bebiendo agua envasada o alguien famoso bañándose en un río. Al mismo tiempo, usan lemas tipo 'vive joven', '9 de cada 10 médicos lo recomiendan' o 'conozca la verdadera pureza', lo que hace que el producto sea más atractivo para el consumo. ¿Pero será tan pura el agua embotellada en realidad como prometen las multinacionales?

 

Razones por las que es mejor no comprar agua envasada.

 

Al contrario de lo que promete la industria embotelladora de agua, solo una pequeña parte del agua envasada proviene de manantiales o fuentes de agua subterránea: una parte considerable de su producto corre del grifo. La compañía Pepsi admitió hace un año que su agua envasada Aquafina no es agua mineral, sino la que corre del grifo. ¿Se habrán parado alguna vez a pensar cuánto cuesta potabilizar cerca de 1.000 litros de agua? Alrededor de un euro, el precio que nos cobran por una botella de agua 'pura'. Se trata de un precio abusivo que, además, conlleva un alto coste ambiental.

 

Tan solo esta semana se ha pronunciado al respecto el coordinador del Departamento de Economía del Agua del Instituto IMDEA Agua y consultor internacional de las Naciones Unidas, Gonzalo Delacámara, quien ha alertado sobre el hecho de que el precio de agua envasada en España es mil veces mejor que la del grifo. En el marco de la presentación del Foro de la Economía del Agua que se celebrará el próximo viernes en Madrid (España), Delacámara opinó que, a pesar de la similitud de las propiedades del agua embotellada y la del grifo, "se confunden prioridades" porque se considera que este recurso es "universal, barato y de calidad".

 

Por si fuera poco pagar por algo esencialmente gratis, muchas investigaciones han puesto al descubierto que el agua embotellada puede contener sustancias químicas. Por ejemplo, investigadores de la Universidad de Sevilla y del Centro Nacional de Aceleradores realizaron un análisis de 32 marcas de agua mineral y llegaron a la conclusión que las concentraciones de polonio radiactivo en algunas muestras superaban en más de 100 veces al encontrado en el agua del grifo, aunque siempre por debajo de valores de riesgo para la salud.

 

A pesar de que las empresas embotelladoras utilizan un tipo de plástico libre de BPA (bisfenol-A), considerado menos tóxico, esto no nos libra de que otros compuestos químicos pueden filtrarse al agua. Además, algunos científicos afirman que, si se reutilizan las botellas de plástico una y otra vez, el bisfenol-A acabará desprendiéndose en el agua.

 

Con el fin de tener una opción más saludable, ahorrar dinero y preservar el medioambiente, existen muchas alternativas al agua embotellada, como usar filtros que mejoran la calidad o, simplemente, dejar reposar el agua en una jarra de vidrio durante una hora.

 

 

Publicado enSociedad
Domingo, 03 Abril 2016 19:46

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Internet

No siempre fue así. Hubo una época en la que Internet perseguía otras lógicas, en la que no tenía dueños. Y ahora que la concentración de empresas pone en jaque su filosofía original, queda en evidencia que en cada decisión de apariencia tecnológica se esconde, como siempre, la política.

 

De romper el código de etiqueta nerd que se impone en los debates sobre tecnología y desnudar las decisiones políticas que esconden, hablaron tres adolescentes de los noventa, la generación que vivió los inicios de Internet, bajo el disparador “Tecnopolítica: el desafío del futuro”. Para mirar hacia adelante, los tres, como de una referencia ineludible, se agarraron del recuerdo de su primera vez. Eran tiempos en los que se oía un perturbador sonido al intentar la conexión y la lentitud de respuesta se toleraba sin chistar, pero también la época en que reinaba la libertad. El olor a dólares todavía no invadía el ambiente virtual y la tecnología tomaba a la colaboración como su motor de búsqueda y de desarrollo.

 

“Mi primera conexión fue en 1994, y fue también la de toda mi familia (...). Un viernes a la tarde, cuando ya habíamos vuelto de la escuela y el trabajo, nos reunimos frente al monitor y mi novio adolescente, experto en redes, hizo una conexión desde el gabinete de la computadora hasta el teléfono. Escuchamos el ruido de la conexión durante 15 segundos mientras en la pantalla se dibujaba una línea roja que conectaba un receptor con un router”, reconstruye la periodista y politóloga argentina Natalia Zuazo en el prefacio de su libro Guerras de Internet, que presentó el martes en el Centro Cultural de España junto a dos estudiosos uruguayos, Fabrizio Scrollini, abogado y presidente de Data, y Mariana Fossatti, socióloga e integrante de Creative Commons.

 

En los primeros tiempos “dábamos por sentado que podíamos usar esa red sin decir quiénes éramos, intercambiar con personas que no conocíamos en la vida real y conectarnos con la experiencia lejana a nosotros”, muy diferente a “la experiencia Facebook de interactuar con los amigos o los compañeros del pasado. No nos daba miedo, nadie nos decía que teníamos que sentir miedo. Podíamos encontrar lo que quisiéramos y descubrir nuevos gustos sin que nadie tuviera que poner una barrera protectora, sin el Gran Hermano que nos sugiriera lo que nos gustaba y escondiera lo que consideraba inconveniente”, comparó Fossatti. Él pertenece a una generación que durante su infancia esperó meses, a veces años, para que el teléfono fijo llegara al hogar, pero luego pasó a ser de “los veteranos de la red. Los que entraron un poco después (que en los noventa no habían nacido, eran muy chicos o, por ser más veteranos, nunca se animaron hasta que aparecieron los celulares y las tablets, Facebook y Twitter) asumieron una cultura completamente distinta” a la que se gestó en los comienzos.

 

Scrollini se paró desde su experiencia pero también fue un poco más atrás. En aquella época, dice, “éramos jóvenes y nos conectábamos a un módem 14,400 con una PC 486. Se hacía un ruidito y a una velocidad de tortuga se veía el buscador. Pero antes que nosotros también hubo otra gente”, acotó, para dar pie a un pasaje de Guerras de Internet: en 1874 se inauguraron “las comunicaciones internacionales de la Argentina con Europa a través de un cable de telégrafo transatlántico”, y el entonces presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento, “el mayor impulsor del invento, decía que, a partir de ese día, los pueblos alejados comenzaban a convertirse en ‘una familia sola, un barrio’. Sus palabras eran, 115 años antes de la aparición de Internet, una premonición de la idea de la red, de ‘la gran aldea’ de seres humanos comunicados sin importar su ubicación en el mapa”. Esos caminos surcados por el telégrafo explican el recorrido actual: los mismos cables que se instalaron en el fondo del océano y que forman parte de la infraestructura de la red “siguieron la ruta marcada por esos cables iniciales” del telégrafo, lo que ejemplifica cómo “las decisiones que tomamos en algún momento de nuestra historia nos llevaron adonde estamos hoy. Son decisiones de las que después es difícil salir, tan difícil que los principales proveedores de Internet siguen siendo las telefónicas”.

 

DE AHORA Y DE ANTES.

 

“Cómo nos conectamos a Internet, cuánto la pagamos, a qué velocidad navegamos y cómo funciona depende, en gran parte, de las decisiones de una serie de empresas”, sentencia en su libro Zuazo. Son las telcos o empresas de telecomunicaciones, “que se pueden contar con los dedos de la mano” y “resuelven los caminos de Internet de 2.400 millones de usuarios en casi 200 países”. Dentro de ellas “hay afinidades: sureños, protestantes, ingenieros que combinaron lo técnico con las finanzas, y tan cercanos al Partido Republicano como a la corporación militar de Estados Unidos. (...) Son una generación de ingenieros que ya sabían de redes de comunicaciones antes de Internet, que conocían la tradición tecnológica de conectar el mundo a través de cables. También fueron tejiendo vínculos con el Departamento de Defensa de Estados Unidos, que, junto con la Universidad de California, desarrolló Arpanet, la primera red experimental de computadoras que daría origen a Internet, en 1969”.

 

Mientras, los otros dueños de Internet, los que lideran las empresas de provisión de contenidos, como Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, “nacieron cuando ya existía Internet en el mundo, se sumaron a un invento en el que ya venían trabajando otros humanos-ingenieros-empresarios-militares. Los dueños del esqueleto, de los caños y la infraestructura venían ‘desde afuera’ de la red, de otras industrias. Los creadores de las empresas de contenidos ya crearon sus innovaciones desde dentro de ella”, se lee en Guerras de Internet.

 

En Uruguay, el esquema es apenas, aunque significativamente, distinto. El “proveedor de tránsito”, Antel, es una empresa estatal, por lo que “Uruguay tiene la posibilidad de regular y de elegir, por lo menos cada cinco años, que cambie o permanezca el proyecto político que la conduce. Pero por otro lado, uno ve que con esas condiciones súper favorables, los mismos cinco sitios que tienen más tráfico acá se repiten en otros países con circunstancias diferentes”, o sea que “en la capa de contenidos y servicios no hemos logrado ser alternativos. Ahora que lo que se viene es la uberización de la economía, la utilización de Internet para intercambios económicos y provisión de servicios físicos que alteran el funcionamiento de otros sectores, ¿podremos ser activos en políticas que apunten a la economía colaborativa y no exclusivamente a la corporativa y ultracapitalista? ¿Podremos incidir de otra manera?”, se preguntó Fossatti.

 

Los dos especialistas uruguayos pusieron un ejemplo claro: el acuerdo entre el Plan Ceibal y Google, que el año pasado generó polémica, momento en el que se optó por “el camino que va en una sola dirección, hacia un solo proveedor, hacia el monopolio, todo lo contrario a la filosofía de muchos docentes que están pensando a la tecnología en el aula y que intentan que los chiquilines se apropien y tengan más curiosidad”, consideró Fossatti. Luego de la oposición que generó el acuerdo, “todo terminó en una megarreunión que reveló que no había una política pública detrás, que en el fondo nadie se lo había puesto a pensar. Seamos conscientes de las decisiones colectivas que tomamos. En este punto periférico del mundo, este país tiene una oportunidad de tomar conscientemente esas decisiones”, propuso Scrollini.

 

Para Zuazo, hay que abandonar la idea de que sólo hay una opción cuando vamos a adquirir una tecnología. “Exploremos qué implica desde el punto de vista del uso pero también de los caminos a los que conduce: si sólo nos dirige a un lugar o permite conectarse con otros de una forma más colectiva y generar un conocimiento propio. Parece que estamos hablando de romper el código de etiqueta nerd que se impone en los debates sobre tecnología y desnudar las decisiones políticas que esconden, hablaron tres adolescentes de los noventa, la generación que vivió los inicios de Internet, bajo el disparador “Tecnopolítica: el desafío del futuro”. Para mirar hacia adelante, los tres, como de una referencia ineludible, se agarraron del recuerdo de su primera vez. Eran tiempos en los que se oía un perturbador sonido al intentar la conexión y la lentitud de respuesta se toleraba sin chistar, pero también la época en que reinaba la libertad. El olor a dólares todavía no invadía el ambiente virtual y la tecnología tomaba a la colaboración como su motor de búsqueda y de desarrollo.

 

 

Sábado, 02 Abril 2016 07:48

Vida artificial, ¿qué hay detrás?

Vida artificial, ¿qué hay detrás?

La construcción de organismos vivos, creados por computadora y a partir de unos cuantos químicos, avanza a un ritmo mucho más rápido que la capacidad de la sociedad para comprender y debatir sus implicaciones o elaborar mínimas regulaciones de bioseguridad para prevenir sus impactos. Urge también entender qué intereses comerciales hay por detrás, que actúan para liberar al ambiente y poner en los mercados, sin supervisión independiente ni regulación, los productos que se derivan de estas nuevas formas de vida artificial.

 

El 24 de marzo 2016, el controvertido científico y empresario Craig Venter anunció la creación en su laboratorio de una nueva forma de vida, una bacteria cuyo genoma fue construido totalmente en forma artificial y que bautizó JCVI-Syn 3.0. La revista Science publicó un artículo refiriendo el proceso el 25 de marzo. (http://goo.gl/PvMrfu).


Sintia 3.0, como la apodamos en el Grupo ETC desde sus orígenes, se diferencia de la primera versión, Sintia 1.0, creada en 2010, en varios aspectos. (Aquí una historia popular de Sintia, http://goo.gl/F3t0Y9 y quiénes estaban detrás de ésta http://goo.gl/FUWJIe).


La diferencia más notoria con Sintia 3.0 es que según sus creadores ahora lograron un genoma mínimo funcional, es decir, no copiaron en su totalidad el genoma de un organismo existente (la bacteria Mycoplasma mycoides) sino que lo redujeron a la mínima cantidad posible de genes para que una vez trasplantado en una bacteria vaciada de su genoma original, sobreviviera y mantuviera la capacidad de auto-replicación. A diferencia de Sintia 1.0 que tomaba semanas en replicarse, Sintia 3.0 se replica en tres horas.

 

La versión Sintia 2.0, fue el resultado de sintetizar el genoma de M. Mycoides y trasplantarlo a una bacteria diferente, Mycoplasma Capricolum, para mostrar que un genoma artificial podía insertarse en otro organismo y comandar allí las funciones de esa célula según el genoma de otra.

 

La búsqueda del genoma mínimo necesario para la vida no es nueva. ¿Por qué buscar tal cosa? Por un lado, para investigación. Un genoma mínimo podría usarse como plataforma para experimentar la función de genes específicos que se le agregaran.

 

Pero en el caso de Craig Venter, sus emprendimientos siempre han tenido un componente igual o mayor para obtener logros comerciales. Venter se hizo famoso por liderar el secuenciamiento del genoma humano por parte del sector privado, cuya concreción se anunció en conjunto con el mapa del consorcio público Proyecto Genoma Humano. Venter era parte de ese proyecto público, pero se retiró en medio del proceso, se llevó la información obtenida, se asoció con una empresa y luego fundó la suya propia, tratando en el camino de patentar los genes humanos que iban conociendo. Es sólo un ejemplo de los muchos en que Venter ha buscado privatizar conocimiento y bienes comunes de la humanidad.
Con Sintia, el objetivo de Venter es crear un chasis genético, al que se le puedan agregar genes con diferentes funciones para usos industriales y comerciales. Venter menciona que Sintia 3.0 también se puede usar para investigación científica, pero habrá qué ver a qué costo, ya que a este personaje le es totalmente ajeno hacer nada por interés público o sin fines de lucro.

 

A esta carrocería biológica se le podrían colocar genes de funciones como, por ejemplo, digerir celulosa y azúcares para ensamblar a partir de sus componentes, nuevas combinaciones químicas que produzcan combustibles, plásticos u otras sustancias industriales. Venter ya tuvo contratos con las petroleras BP y Exxon para desarrollar combustibles con biología sintética. No es el único, las mayores trasnacionales de energía, agronegocios, farmacéutica y química están en la carrera industrial de la biología sintética. La industria no ha logrado escalar la producción de combustibles, pero ya hay productos como saborizantes, fragancias y cosméticos (vainilla, vetiver, azafrán, aceite de coco, stevia y otros) que están en el mercado o en camino.

 

Significativamente, del genoma artificial de Sintia 3.0, que quedó en 473 genes, los que la construyeron no saben para qué sirven 149 de éstos, toda una tercera parte, pese a intensos estudios. Reconocen también que el genoma creado se replica, pero no saben si tiene los genes necesarios para sobrevivir en otros ambientes. Digamos, Sintia está viva, pero no saben bien cómo.

 

Estas y otras lagunas que abundan en el campo de la biología sintética serían interesantes si sólo se refirieran a experimentos en laboratorio, pero se vuelven seriamente preocupantes cuando ya hay productos en mercados y al consumo. Su producción no sigue normas adecuadas para esta potente tecnología (no existen), sino que en muchos casos, se fermenta con el nivel de seguridad de la fermentación de cerveza, con alto riesgo de escapes al ambiente, como ya sucedió en Brasil.

 

Por estas y más razones, varias organizaciones internacionales, junto a científicos críticos, planteamos en el Convenio de Diversidad Biológica (CDB), desde 2010, la necesidad de una moratoria internacional a la liberación y uso comercial de la biología sintética, para permitir a la sociedad informarse y debatir sobre ella. Los países que primero se opusieron a aplicar el principio de precaución fueron México y Canadá, luego apoyados por científicos afines a las trasnacionales y otros pocos países. El tema sigue en debate en el CBD y será uno de los puntos centrales de discusión de la próxima conferencia de las partes (COP 13) que se realizará en Cancún en diciembre de este año.

 

Por Silvia Ribeiro. investigadora del Grupo ETC

 

 

Lunes, 28 Marzo 2016 08:08

Llegó el turno del biopassword

Llegó el turno del biopassword

 

LAS COMPRAS POR INTERNET SE HARAN CON HUELLAS DACTILARES O LATIDOS


En poco tiempo, las huellas dactilares, los latidos del corazón, el reconocimiento facial, serán utilizados para realizar compras y operaciones bancarias por Internet. Compañías que experimentan.

 

Todo indica que claves numéricas, passwords y toda la calaña de contraseñas de largo aliento pasarán en poco tiempo a ser historia. El desarrollo de la biometría permitirá prescindir en poco tiempo de las fastidiosas y olvidadizas claves numéricas y contraseñas para cerrar una compra o realizar operaciones bancarias, para las que bastarán las huellas dactilares, una selfie o los latidos del corazón como identificación del usuario.

 

La utilización de estos rasgos únicos de cada persona se plantea como la solución ideal para hacer desaparecer los miles de password que es necesario recordar y que tantos trastornos traen cuando se olvidan.

 

Según una encuesta a nivel global elaborada por MasterCard, el 53 por ciento de los compradores olvida sus contraseñas más importantes más de una vez a la semana, lo que les hace perder más de 10 minutos en el restablecimiento de las cuentas.

 

“Como consecuencia, más de un tercio de los consumidores abandonan sus compras online y seis de cada diez afirman que, por este motivo, perdieron una transacción en la que el tiempo era fundamental como, por ejemplo, la compra de entradas de conciertos”, afirma la directora de innovación y desarrollo de negocio de MasterCard España y Portugal, Paloma Real.

 

Para mejorar la experiencia del cliente, las compañías dedicadas a los medios de pagos y algunas entidades bancarias ya están trabajando con la biometría, o lo que es lo mismo, el estudio de métodos automáticos para el reconocimiento único de humanos basados en uno o más rasgos físicos o conductuales intrínsecos del individuo.

 

“Con el uso de esta tecnología además incrementamos la seguridad para las operaciones bancarias”, explica Javier Mira, cofundador y vicepresidente de FacePhi, empresa especializada en el desarrollo y comercialización de software de biometría por reconocimiento facial.

 

“Para la banca, el ahorro económico que supone incorporar nuestro sistema de reconocimiento facial es enorme, ya que el mayor fraude que sufre es el llamado ‘skimming’ o, lo que es lo mismo, la clonación de cuentas o tarjetas. Además, se trata de atraer al cliente y fidelizarlo mientras se incrementa la seguridad en las transacciones”, agregó.

 

Pese a parecer ciencia ficción, los sistemas de reconocimiento facial de FacePhi ya funcionan en entidades bancarias de Guatemala, Bolivia, México, Costa Rica y Ecuador.

 

Sumando la biometría y la moda de los selfies, FacePhi ha desarrollado la aplicación “Selphi”, destinada a la banca móvil y que permite al usuario acceder a sus cuentas bancarias y realizar operaciones con un autorretrato.

 

Este mismo concepto es el que desarrolla MasterCard con su solución MasterCard Identity Check, que permite identificar al propietario de la tarjeta a través de sus huellas dactilares, reconocimiento facial o latidos del corazón utilizando tecnologías instaladas en los dispositivos móviles, como la biometría o el envío de contraseñas únicas por SMS.

 

Esta técnica pionera en medios de pago se comenzó a utilizar en Países Bajos y Estados Unidos el pasado otoño a través de programas piloto y las previsiones son que este servicio esté disponible a mediados de 2016 para las instituciones financieras en Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, mientras que el lanzamiento mundial se producirá en 2017.

 

 

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