EE UU acusa a Huawei por robo de tecnología y violar las sanciones

La acción legal se anuncia a pocos días de que se retomen las negociaciones comerciales entre EE UU y China


El Departamento de Justicia de Estados Unidos pasa a la acción, al hacer pública una serie de inculpaciones contra la tecnológica china Huawei, dos de sus filiales y su directora financiera, Meng Wanzhou. Son un total de 23 cargos, que se presentaron ante el tribunal federal en Brooklyn. Se le acusa de fraude bancario, obstrucción de la justicia, conspiración, violar el régimen de sanciones a Irán y por robar secretos comerciales al operador T-Mobile US.


Se trata en realidad de dos casos que van en paralelo y que no hacen más que elevar la presión sobre el mayor fabricante de equipos para telecomunicaciones del mundo y que posiblemente aumentará la tensión entre las dos potencias. EE UU busca de esta manera evitar que las compañías estadounidenses adquieran su tecnología. Wanzhou, hija del fundador, fue arrestada el pasado mes de diciembre en Canadá a solicitud de las autoridades estadounidenses.


En el primer caso, se revelaron 10 cargos federales contras dos filiales de Huawei por el robo de tecnología al operador de telefonía T-Mobile. En el segundo, se presentaron 13 cargos dirigidos contra el grupo chino y la ejecutiva relacionados en este caso con la violación del régimen de sanciones a Irán. Christopher Wray, director del FBI, asegura que la compañía actuó de una manera “descarada y persistente” al explotar a empresas e instituciones financieras estadounidenses.


Esta conducta, añade, representa una amenaza al “mercado global libre y justo”. El arresto de Wanzhou fue calificado como una provocación por parte de las autoridades chinas. La ejecutiva está actualmente en libertad vigilada tras pagar una fianza. En breve tendrá que comparecer de nuevo ante el juez canadiense en el marco del proceso de extradición lanzado por EE UU. La solicitud formal se hará antes del próximo 30 de enero.


En el caso concreto del robo de tecnología a T-Mobile US, la demanda hace mención a un sistema llamado “Tappy” que creó el operador para probar los teléfonos móviles que salen al mercado. Las autoridades estadounidenses afirman que las alegaciones presentadas en los dos casos se remontan una década. “Huawei y sus principales ejecutivos se negaron repetidamente a respetar la legislación de EE UU”, insiste Wray al referirse a la usurpación de secretos comerciales.


Por su parte, el Gobierno chino ha pedido a Washington que "acabe con su injustificada represión a empresas chinas y que las trate de manera objetiva y justa". "China está muy preocupada por la demanda penal presentada por el Departamento de Justicia de EE UU contra Huawei y su directora financiera, Meng Wanzhou", ha asegurado el Ejecutivo en un comunicado.


Negociación comercial


La inculpación contra la hija del fundador de Huawei y la empresa se hizo pública solo unas horas después de que la Casa Blanca anunciara que el presidente Donald Trump tiene previsto reunirse esta semana con el viceprimer ministro chino, Liu He. Será coincidiendo con la vista a la capital estadounidenses de una delegación para tratar de avanzar en las negociaciones comerciales entre los dos países.


El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, dijo que espera lograr un “progreso significativo” de este encuentro. Una de las prioridades de Washington es conseguir que China cumpla sus compromisos a la hora de proteger la propiedad intelectual. Así mismo busca que el pacto ponga fin a la política china de obligar a las empresas estadounidenses a establecer asociaciones con compañías locales.


La delegación china que liderará Liu He estará integrada por una treintena de altos funcionarios. Los dos países se pusieron de plazo hasta el próximo 1 de marzo para llegar a un acuerdo, tras darse una tregua de tres meses durante la que las dos partes se comprometieron a no imponer nuevos aranceles. En la actualidad se aplica el impuesto a transacciones en bienes valorados en 360.000 millones de dólares.

SANDRO POZZI
Nueva York 29 ENE 2019 - 03:00 COT

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Angela Merkel y Emmanuel Macron firman el Tratado de Aquisgrán: ¿A tiempo o muy tarde?

Cuando la Unión Europea sufre los embates de la desglobalización y el ascenso de los nacionalismos centrífugas,World Socialist Web Site (WSWS), pese a su sesgo trotskista, desmenuza el nuevo tratado franco-alemán de Aquistrán de los alicaídos Emmanuel Macron y Angela Merkel (http://bit.ly/2Thg8h1).

 

WSWS impugna su "agenda agresiva e impopular para imponer en toda Europa regímenes de Estados-policiacos", cuando en medio de "las amenazas de guerra comercial de EU, las relaciones trasatlánticas se están desintegrando y Alemania trata de remilitarizar (sic) su política exterior", mientras Macron exhorta a que “Europa debe estar preparada para enfrentar a Rusia’, China o EU”. ¿A los tres? ¡Qué temeridad!

 

Le Monde enuncia que "Macron y Merkel desean relanzar la cooperación franco-germana" en Aix-la-Chapelle (Nota: Aachenen alemán y Aquisgrán en español), que es "repudiada por la extrema derecha de los dos países que critican su pérdida de soberanía nacional" (https://lemde.fr/2TeL4hP). Esta es una verdad a medias ya que Jean-LucMélenchon, líder del partido Francia Insumisa –que según la esquizofrénica lingüística neoliberal es de la "extrema-izquierda populista (sic)"'– fustigó el carácter neoliberal del pacto: "un paso atrás para nuestra soberanía" y un "retroceso social y ambiental".

 

Le Monde diagnostica correctamente el "ascenso de los nacionalismos" y no se clava en el término peyorativo de "populismo".

 

Llama la atención la coordinación franco-alemana en la investigación sobre inteligencia artificial y "otras innovaciones de vanguardia", quizá en alusión al arma supersónica Avangard de Rusia.

 

El nuevo PACTO debe "completar" el previo Tratado del Eliseo de hace 56 (sic) años entre el general Charles de Gaulle y Konrad Adenauer, quienes concretizaron la reconciliación franco-alemana. Aquí discrepo, porque no son comparables a la magnificencia del general De Gaulle y de Adenauer, ni veo cómo estos dos hubieran avalado el caníbal neoliberalismo de Macron, apadrinado por la banca Rothschild, ni el monetarismo centralbanquista de Merkel, dependiente de Deutsche Bank y Goldman Sachs. El nuevo tratado de Aquisgrán/Aachen/Aix-la-Chapelle –que debería empezar por tener un sólo nombre–, prevé una convergencia de las políticas de defensa, económica y extranjera, la cooperación transfronteriza y "una Asamblea Parlamentaria común de 100 diputados".

 

¿Será un Parlamento binacional dentro del europeo donde se avecina el tsunami nacionalista en las elecciones de mayo?

 

Marine Le Pen, dirigente de Agrupación Nacional, (anterior Frente Nacional) de "extrema derecha" acusó al jefe de Estado galo de desear compartir con Alemania al asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, lo cual ha sido negado por Macron. Sepa Dios si es cierto o no, en esta fase de la post verdad y los fake news, pero Alemania desde hace mucho merece su asiento en el caduco formato del Consejo de Seguridad, como India y otros.

 

Le Pen fue muy dura contra la cooperación de la industria de defensa con Alemania porque perjudicaría los intereses exportadores de armas galas: "Los franceses tendremos que pedir permiso al Bundestag (Parlamento alemán)".

 

En Alemania, Alice Weidel de la extrema derecha del partido AfD criticó el tratado por supeditar a Alemania a los intereses franceses que sólo beneficiaría a los contratistas militares galos.

 

En Davos, Mike Pompeo celebró el nuevo eje nacionalista global del trumpismo/Brasil (con Bolsonaro) /Italia (con Salvini), mientras, el primer italiano Giuseppe Conte arremetía contra el tratado donde Francia y Alemania "sólo piensan en sus intereses nacionales" en forma "hipócrita". Respecto al asiento de Berlín en el Consejo de Seguridad, Conte preguntó en forma sarcástica "si Alemania había perdido o ganado la Segunda Guerra Mundial".

 

Merkel nunca ha ocultado su desdén por las "soberanías" ajenas (http://bit.ly/2Atjd6k), mientras Mike Pompeo, secretario de Estado y ex director de la CIA, acaba de sentenciar "la muerte del globalismo" en el sepelio de Davos ( http://bit.ly/2ThrNwe). ¿No habrá llegado muy tarde el Tratado de Aquisgrán?

 

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Domingo, 20 Enero 2019 06:29

Guiño de China a EE.UU.

Guiño de China a EE.UU.

El gobierno de China hizo una propuesta a Estados Unidos para empezar a cerrar la brecha comercial entre ambas economías. Propuso incrementar las importaciones en forma escalonada durante los próximos seis años, con el objetivo de llevar a cero el déficit comercial de Estados Unidos con China. Los datos duros que se presentaron indican que en los próximos años se comprarían mercaderías por más de un billón de dólares, permitiendo que el superávit comercial chino que se ubica en 323 mil millones de dólares baje a cero en 2024. La propuesta generó optimismo en los mercados financieros y potenció el aumento de las acciones en las principales bolsas del mundo. El Nasdaq, por ejemplo, cerró con un avance del 1,0 por ciento, mientras que el Dow Jones lo hizo al 1,4 por ciento. Por el momento no se conoció una respuesta oficial a la oferta de China. Pero se cree que Estados Unidos le pidió que mejore la propuesta, reduciendo el plazo en que se pretende cerrar el déficit comercial de 6 a 2 años.

19 de enero de 2019

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El Banco Mundial alerta de que crecen los riesgos para la economía global

La actividad repuntará en la región de América Latina aunque con menos fuerza de lo anticipado

 

Las perspectivas económicas mundiales oscurecen. Es la advertencia que hace el Banco Mundial, que proyecta que el crecimiento global se modere al 2,9% este año. Es una décima menos que en 2018 y de lo anticipado en junio. Pero el organismo enciende el farolillo rojo al señalar que los riesgos crecen por la tensión comercial y porque un gran número de países experimenta presiones financieras “sustanciales”. América Latina repuntará del 0,6% al 1,7% en 2019, aunque será seis décimas menos robusta de lo que se auguró.

El ritmo de crecimiento global sigue siendo robusto. Pero la balanza de riesgos empuja más a la baja, reitera el organismo, para afirmar que “las perspectivas se han vuelto inciertas”. “La ralentización de la demanda externa, el encarecimiento de los créditos y la persistencia de la incertidumbre política harán de lastre”, continúa la institución financiera en la actualización de sus proyecciones.


Además, explica, hay otros potenciales desenlaces que pueden afectar a la actividad económica. Cita una “depresión” de los flujos de capital por un brusco encarecimiento de los costes de financiación. A la espiral alimentada por el alza de tipos y la apreciación del dólar se le suma la tensión comercial, que puede debilitar el crecimiento y alterar la cadena de suministro.
El panorama es completamente distinto al de hace un año, cuando se aguraba una expasión estable. "A comienzos de 2018", recuerda Kristalina Georgieva, consejera delegada del Banco Mundial, "el motor de la economía global disparaba todos los cilindros". "Pero fue perdiendo fuerza a lo largo del año y el camino puede ser incluso más agitado", advirtie. La volatilidad del mercado, añade, "es una señal" en ese sentido que preocupa al organismo.


Y aunque se ve improbable a corto plazo, se alerta de que la combinación de una eventual recesión en Estados Unidos y una mayor desaceleración de la esperada en China podrá “detonar una caída marcada de la actividad global”. La expansión en los países avanzados se mantiene en el 2% para este año. Es dos décimas menos que en 2018. Menciona la desaceleración de la zona euro, que pasa de crecer un 1,9% a un 1,6% este año. Supone una rebaja de una décima.


La expansión se moderará también en EE UU casi medio punto, al 2,5% este año. De ahí volverá a debilitarse al 1,7% en 2020 conforme se pierda el efecto de los estímulos fiscales. En el caso de China, se espera se modere al 6,2% por el reequilibrio de la demanda. Si la negociación comercial no da frutos, el Banco Mundial advierte de que los efectos de la escalada arancelaria serán severos.


Vulnerabilidades


Pekín puede contrarrestar el impacto de la tensión comercial tirando de la política fiscal y monetaria. Pero se corre el peligro de que eso provoque un aplazamiento de los esfuerzos que se están haciendo para contener la expansión de la deuda y se crearán vulnerabilidades por otro lado. “Si el estrés financiero se materializa”, señala, “la ralentización económica será mayor de la esperada”.


Los economistas del Banco Mundial señalan que cualquier factor negativo puede jugar en contra. La experiencia pasada ilustra, además, que el efecto dominó suele ser más severo del que se suele anticipar y se propaga rápido, de una manera sincronizada. La resolución de las tensiones comerciales, sin embargo, podría elevar el sentimiento y reactivar las inversiones y los intercambios.


Para Latinoamérica, la proyección es que Brasil se expanda un 2,2% este año, remontando de un 1,2%. Es tres décimas menos de lo que se dijo hace seis meses. México se modera una décima respecto a 2018, al pronosticarse un crecimiento del 2% este año. Supone un recorte de medio punto por la incertidumbre política. Los dos repuntarán al 2,4% en 2020, como toda la región.


Argentina se contraerá este año un 1,7% por el efecto de la consolidación fiscal, la pérdida de empleo, la criss cambiaria y la caída de la demanda y las inversiones. Supone una moderación de la recesión cuando se compara con el 2,8% en 2018. Pese a la mejora, representa una drástica rebaja de 3,5 puntos respecto a la previsión de hace seis meses. En 2020 volverá a crecer, un 2,7%.


Derrumbe


Colombia es de los que tira. Crecerá un 3,3% este año. También Chile y Perú, con un 3,5% y un 3,8% respectivamente en 2019. Venezuela sufrirá una contracción del 8%. Es más baja que el 18% el pasado ejercicio, pero eso no significa que la situación mejore. “El derrumbe económico es cada vez más profundo”, advierten, al tiempo que no se ve fin a la espiral hiperinflacionista.


Aunque el patrón de crecimiento regional muestra que se refuerza, el Banco Mundial reitera que “la mejora será más débil de la anticipada”. Los riesgos a la baja “dominan”, añade, por la posibilidad de una restricción abrupta de las condiciones financieras, una escalada de la batalla arancelaria, la incertidumbre política, una respuesta adversa a las condiciones fiscales y los desastres naturales.


Estas corrientes contrarias, además, hacen difícil ser precisos en las proyecciones. En las actuales condiciones, la posibilidad de que la economía global crezca un punto por debajo a la media estimada es del 21%. Es de un 17% para la eventualidad de que lo haga un 1% más alto. Como señala el organismo, todo esto se refleja en la volatilidad que acusa Wall Street desde octubre.


ECONOMÍA SUMERGIDA


S. P.


El Banco Mundial advierte de que la ralentización económica y las dificultades financieras pueden poner en peligro todos los progresos logrados desde la última crisis financiera para reducir la probreza extrema y lograr un mayor reparto de la prosperidad. Por eso se pide un esfuerzo coordinado para mantener el ritmo de las reformas y destinar recursos al capital humano.


El organismo recomienda que para navegar la actual incertidumbre, se adopten medidas que eleven la productividad y al mismo tiempo se doten de colchones fiscales para poder tener margen de maniobra en caso de que la coyuntura empeore. “Hay que reforzar los planes de contingencia, facilitar el comercio y mejorar el acceso a la financiación”, insiste Georgieva.
El Banco Mundial recuerda que la economía sumergida representa un 70% del empleo y un 30% del producto interior bruto en los países emergentes y en desarrollo. Es una parte de la economía que se asocia con la baja productividad y que no genera ingresos fiscales. “Es sintomático de una oportunidad perdida”, afirma. Por eso se insiste en que se diseñen políticas fiscales y sociales que equilibren la situación.

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Lunes, 10 Diciembre 2018 06:14

La nueva guerra fría es tecnológica

La nueva guerra fría es tecnológica

El caso de la detención de la vicepresidenta de Huawei muestra la creciente tensión entre EE UU y China por liderar el futuro del desarrollo económico y estratégico

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, dicen que decía Arquímedes en el siglo III a. C. En el siglo XXI, el punto de apoyo clave que mueve el mundo es la tecnología. Y Estados Unidos y China se encuentran inmersos en una lucha campal por su liderazgo. Una contienda que se encuentra en la base de su guerra comercial, y en la que casos como el de la detención de la vicepresidenta de Huawei el pasado 1 de diciembre en Canadá, acusada por Washington de violar las sanciones impuestas a Irán, por lo que EE UU pide su extradición, o la renuncia del fabricante estadounidense Qualcomm a la compra de la holandesa NXP por no tener el visto bueno de los reguladores de la competencia en China muestran la disputa entre ambos países.


Este mismo fin de semana, Pekín elevaba la tensión: convocó al embajador canadiense en esta capital, John McCallum, para comunicarle la "enérgica protesta" de su Gobierno por la detención de la directora financiera de Huawei, Meng Wangzhou. En un comunicado de su Ministerio de Exteriores, advertía a Ottawa de "graves consecuencias" si no se pone en libertad a la hija del fundador de la compañía.


Aunque estos casos no serán los últimos: pese a que China y EE UU sellen un acuerdo comercial en los próximos meses, es improbable que se resuelvan las crecientes tensiones sobre el control de la tecnología porque lo que está en juego es la seguridad nacional —según alegan los implicados— y el dominio mundial.


La modernización industrial de China durante la última década es evidente. En 2017 fue el país del mundo que registró más patentes (un 43,6% del total), más del doble que Estados Unidos, según datos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Su gasto en investigación y desarrollo representó en 2016 el 2,1% de su PIB frente al 1,4% registrado diez años atrás. Varias compañías tecnológicas chinas se han hecho un hueco en el panorama internacional y el país es una pieza clave en la cadena global de suministros. Está a la vanguardia en tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, el blockchain o la criptografía cuántica.


En parte, este auge nace de la mera necesidad. Con una población envejecida —es el país que más rápidamente se está haciendo mayor del mundo: en 2030 una cuarta parte de sus habitantes tendrá más de 60 años—, necesita encontrar alternativas a un modelo que hasta ahora primaba la mano de obra abundante, barata e incansable.


Y en parte, China quiere romper la llamada “trampa de los ingresos medios”, la maldición que no han logrado evitar muchas otras economías emergentes, incapaces de aumentar su PIB per cápita más allá de un cierto nivel. Para ello, ha concluido, necesita desarrollar tecnologías propias, que no le hagan depender de otros países para el desarrollo de sus grandes empresas.


En 2015 aprobó su plan estratégico conocido como Made in China 2025, una iniciativa de diez años para modernizar su base manufacturera mediante el desarrollo de diez sectores clave de alta tecnología. Entre ellos, la robótica, los vehículos alimentados por nuevas energías, la aeronáutica espacial, la inteligencia artificial o la tecnología de la información. Según los objetivos que se ha marcado, para 2025 Pekín aspira a una autosuficiencia del 70% en los sectores de alta tecnología. Hacia 2049 aspira a ocupar una posición dominante en los mercados mundiales. En esa fecha la República Popular de China cumplirá 100 años y para entonces el presidente chino, Xi Jinping, se ha marcado el objetivo de que su país sea una gran potencia global.


Con el fin de conseguirlo, el plan alienta la inversión china en sectores estratégicos en el extranjero, ha movilizado a sus mastodónticas empresas estatales e incluye jugosos subsidios, incentivos fiscales y créditos a interés favorable.


El Made in China 2025 ha suscitado serias dudas en occidente, que ya arrastraba de antaño quejas sobre el considerable control estatal de la economía. Las normas que obligan a las empresas extranjeras a asociarse con una compañía local para entrar en el mercado chino se encuentran entre las más criticadas, dado que, según estos países, obliga a un traspaso forzoso de tecnología. Los subsidios y las ventajas a las empresas estatales imposibilitan también que las firmas foráneas puedan competir en condiciones de igualdad.
Recelos de occidente


A estos recelos generales se suma, en el sector tecnológico, la prevención occidental contra la reciente ley de ciberseguridad en China, que obliga a las empresas a almacenar los datos obtenidos en China en servidores que se encuentren en territorio de este país, muchas veces controlados por empresas de capital público.


Pero, de momento, China sigue sin controlar muchas de las tecnologías clave de sus industrias y tiene la necesidad de importarlas desde el extranjero. Esta circunstancia ha jugado en su contra en varias ocasiones, especialmente cuando intervienen las disputas políticas. En abril, el Departamento de Comercio de Estados Unidos prohibió a la empresa china ZTE, una importante tecnológica china, comprar componentes de ese país por haber vendido productos a Irán y a Corea del Norte, algo que quebrantaba el embargo impuesto por EE UU a estos dos países. La medida dejó a ZTE al borde de la quiebra y, pese a ser finalmente suavizada, supuso una severa advertencia para Pekín de lo que está por venir: “En el pasado nos apretamos el cinturón y los dientes, y construimos las dos bombas (atómica y de hidrógeno) y un satélite… En el próximo paso de abordar las tecnologías, debemos dejar de lado las ilusiones y depender de nosotros mismos”, dijo Xi al respecto.


“Es posible anticipar la emergencia de dos polos rivales, el uno liderado por Estados Unidos, el otro por China, cada uno dotado de sus redes de infraestructuras”, apunta un informe del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) sobre la Ruta de la Seda, en el que se abordan también las prioridades tecnológicas de Pekín. “La emergencia de dos polos distintos, que cohabitarían sin integrarse, es factible si Estados Unidos y China se hacen menos interdependientes económicamente de lo que son hoy día”, agrega el documento. Hoy por hoy, ese futuro parece aún distante. Pero ya no descabellado.

 

La batalla del 5G
Una parte importante de esta visión enlaza con el ambicioso plan chino de infraestructuras en todo el mundo conocido como Nueva Ruta de la Seda. En 2015 Pekín propuso una “Ruta de la Seda digital”, que incluye el tendido de conexiones de fibra óptica, telecomunicaciones y redes de información vía satélite, entre otros factores. La tecnología 5G y sus estándares forman una parte clave de este proyecto: según algunos cálculos, citados en el informe del IFRI, las empresas chinas ya cuentan con un 10% de las 1.400 patentes consideradas esenciales para esta tecnología. Los medios chinos calculan que para 2026, este sector estará valorado en unos 180.000 millones de dólares. Y en este sector, Huawei se describe como un “arquitecto clave”.


Pero temores sobre la posibilidad de una "puerta de atrás" en la tecnología de Huawei que permita a las autoridades chinas acceder a los datos de sus usuarios ha suscitado las reservas de los Gobiernos occidentales.Tras las advertencias del vicepresidente de la Comisión Europea para el Mercado Único Digital, Andrus Ansip, ahora es Japón el que se plantea prohibir las compras gubernamentales de equipos de Huawei, según el diario Yomiuri Shimbun. Las agencias de inteligencia de EE UU acusan al gigante de las telecomunicaciones chino de tener vínculos con el Gobierno de Pekín.


Huawei rechaza "categóricamente" esas acusaciones. "Somos parte de la solución, no del problema. Ningún Gobierno le ha pedido a Huawei que construya puertas traseras ni interrumpa ninguna red y nunca toleraríamos tal comportamiento por parte de ningún empleado de la compañía", ha indicado en un comunicado.

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G-20: No hubo ruptura pero cada uno hizo su juego

Los presidentes reivindicaron el comercio internacional, pero por primera vez no se condenó explícitamente el proteccionismo económico y se llamó a reformar la OMC. En materia ambiental no se pudo adoptar una posición común.

La cumbre de presidentes del G-20 cerró ayer con una declaración conjunta que sirvió para evitar el fracaso explícito del encuentro, aunque dejó en evidencia las profundas diferencias que separan a Estados Unidos del resto de las potencias en temas centrales de la agenda global como el comercio internacional y la preservación del medio ambiente.


Por primera vez desde que se reactivó este foro multilateral hace ya diez años el texto no incluyó una condena explícita al proteccionismo económico, dejando en claro cómo impacta en los espacios multilaterales el giro que le imprimió Donald Trump a la política exterior de Estados Unidos. En la declaración incluso se incluyó un punto que llama a la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC), entidad que viene siendo duramente cuestionada por Trump. En lo que respecta al medio ambiente, para evitar una ruptura se optó por una decisión salomónica consistente en incorporar un párrafo con la posición de quienes respaldan el Acuerdo de París y otro donde Estados Unidos marca sus diferencias. El presidente Mauricio Macri se limitó a observar esta pelea entre las principales potencias casi como un espectador de lujo y al cierre del evento celebró que haya habido un comunicado (ver aparte).
Los presidentes del G-20 emiten una declaración por año, la cual se va negociando durante meses en distintos encuentros ministeriales. Cuando la cumbre de líderes se acerca, esas negociaciones se intensifican y se concentran sobre los puntos conflictivos. El jueves los sherpas encargados de ese tira y afloje estuvieron reunidos hasta las 2 de la mañana y el viernes fue otra jornada agitada, pues de nada hubiera servido tener la gran mayoría de los puntos del documento consensuados si finalmente, por ejemplo, no se ponían de acuerdo en torno al Acuerdo de París y Trump terminaba pegando un portazo.


Los líderes tienen claro que este tipo de espacios multilaterales tienen algún tipo de sentido solo si se llega al menos a un mínimo consenso, pues de lo contrario el efecto termina siendo contraproducente por el desgaste que le genera a las partes. El presidente francés Emmanuel Macron había dejado en claro este punto hace algunos días cuando aseguró públicamente que “si no conseguimos acuerdos concretos, nuestras reuniones internacionales se vuelven inútiles”.


Con la intención de evitar esa ruptura explicita, en lo que refiere a la disputa ambiental el documento final de 31 puntos que se distribuyó ayer por la tarde le dedicó un párrafo a cada posición. “Los firmantes del Acuerdo de París, quienes también se unieron al Plan de Acción de Hamburgo, reafirman que el Acuerdo de París es irreversible y se comprometen a su completa implementación”, señala el punto 20, mientras que en el punto siguiente aclara: Los Estados Unidos reitera su decisión de retirarse del Acuerdo de París y afirma su fuerte compromiso para el crecimiento económico y accesos a energía y seguridad, utilizando todos las fuentes de energía y tecnologías al tiempo que protege el medio ambiente”.


El otro tema que divide las aguas son las reglas que rigen el comercio internacional. Trump pateó el tablero al poco tiempo de asumir la presidencia de Estados Unidos e inició una ofensiva comercial en defensa de sus intereses que tuvo a China como principal objetivo. En julio le aplicó una serie de aranceles y el gigante asiático respondió de la misma manera quedando declarada la guerra comercial entre las dos principales potencias mundiales que ha ido escalando y tiene en vilo al resto del mundo, pues ambos países en conjunto representan más del 40 del PBI mundial.

La declaración de los presidentes trató de hacer equilibrio en medio de esta disputa. “El comercio y las inversiones internacionales son motores importantes de crecimiento,

productividad, innovación, creación de trabajo y desarrollo. Reconocemos la contribución que el sistema de comercio multilateral ha hecho para este fin”, dice el texto, pero, a diferencia de las ocasiones anteriores no llamó a luchar contra el proteccionismo y le apuntó a la OMC, una de los engranajes de la arquitectura internacional que Trump tiene en la mira. “El sistema actualmente no cumple con sus objetivos y hay espacio para mejorar. Por lo tanto, apoyamos la reforma necesaria de la Organización Internacional de Comercio para optimizar su funcionamiento, revisaremos su progreso en nuestra próxima cumbre”, destaca el texto. Luego de la disputa que mantuvieron dentro de la cumbre, Trump y el presidente chino Xi Jinping mantuvieron una reunión bilateral junto a sus equipos para seguir negociando cara a cara reglas que garanticen nuevas condiciones de equilibrio para el escenario internacional. Por ahora, lo único claro pareciera ser que el modelo de liberalización comercial gradual instrumentado a mediados del siglo XX para dejar atrás el proteccionismo que derivó en las dos guerras mundiales está en rediscusión. Por eso se puso el foco en la reforma de la OMC, organismo creado en 1995, pero que marca la continuidad de un proceso que comenzó con la aprobación del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) en 1947. Lo que aún está por verse es si estos escarceos son solo un reacomodamiento dentro del mismo esquema o un punto de quiebre que le abre las puertas a un escenario todavía desconocido.
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Cinco puntos en la disfuncional cumbre del G-20 en Buenos Aires, según Breitbart

Las cumbres del desfalleciente Occidente se han vuelto disfuncionales, como sucedió con el G-7 en Canadá (http://bit.ly/2LCoQlO) y luego con el APEC (http://bit.ly/2zxSqp2) donde ni siquiera pudo acordar un comunicado conjunto, lo cual refleja la fractura y el "(des) Orden Global en la Era Post-EstadosUnidos" (http://bit.ly/2zzcffD).

El G-20 de Buenos Aires tampoco será la excepción y va que vuela al fracaso: creado con un enfoque economicista/reduccionista después de la quiebra de Lehman Brothers en 2008 no sirve para nada ni ha tenido concreciones saludables.

La única gracia del G-20, como las demás cumbres aludidas, es haberse convertido en un "punto de contacto" para trascendentales reuniones tangenciales al margen de sus deliberaciones.

Este G-20 de Buenos Aires pudo haber sido el catalizador del nuevo orden tripolar global entre EU/Rusia/China o cual hubiera marcado el hito histórico del siglo 21 cuando se habían programado sendas reuniones de Trump con el zar Vladimir Putin y con el mandarín Xi a quien invitó a cenar (http://bit.ly/2PacRxh).

Todo es posible con la volatilidad del estadunidense, quien puede cambiar de opinión en el último instante con el fin de sacar ventajas transaccionales a sus rivales, cuando ya canceló la anhelada cumbre con su homólogo ruso debido al recalentamiento del contencioso ucraniano, el cual Réseau Voltaire se debió a un sabotaje deliberado de EU e Israel para torpedear la reunión bilateral de Trump y Putin (http://bit.ly/2P8UkBf).

Una cumbre inesperada es la que entablarán el zar Vlady Putin y el premier nipón Shinzo Abe que puede llevar a la firma de un acuerdo de paz con consecuentes arreglos geopolíticos (http://bit.ly/2P8We4R).

El portal Breitbart, portavoz oficioso de Trump –quien al primer día ya había maltratado al anfitrión Macri y al presidente saliente Peña– avanza "cinco puntos a seguir en el G-20":

1. La cumbre de Trump y Putin: ya fue cancelada. El estadunidense deseaba hasta el último minuto reunirse con su homólogo ruso, pero fue desaconsejado por su primer círculo, lo cual no descarta que se puedan reunir, quizá de contrabando, en cualquier momento.

2. La cena del jefe de Estado de la Unión Americana con el mandarín Xi: China ha mostrado flexibilidad en ciertos rubros que han sido desechados por el estadunidense como "inaceptables". Sin embargo, NYT considera que a pesar de su "dura retórica" Trump “busca una tregua comercial con la nación asiática (https://nyti.ms/2zAYsW1)”, lo cual se empata con mi hipótesis de un "cese al fuego". La pésima noticia es que el sinófobo súper-halcón Peter Navarro fue reincorporado a la lista de seis funcionarios que acompañarán a Trump durante la cena, quien fungirá de espantapájaros. Es curioso que los multimedia chinos estén optimistas (https://reut.rs/2zzcRlr). Como que no suena lógico que inviten a cenar al mandarín Xi para humillarlo, de lo cual es capaz Trump.

3. Arabia Saudita y las secuelas del asesinato del periodista saudita Khashoggi: el presidente turco Erdogán ha reclamado la suavidad del tratamiento especial al príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salman quien ha recibido cordiales saludos de Trump, la primera ministra británica Theresa May, el zar Vlady Putin y el primer indio Narendra Modi, mientras queda "volando" la tragedia bélica en Yemen.

4. Las sanciones de Irán: "significativa fuente de tensión entre EU y Europa que desea continuar haciendo negocios con Teherán y preservar vivo el arreglo nuclear de Obama", lo cual tendrá un impacto sobre el precio del petróleo que EU exige disminuir. ¿Vendió Trump el cadáver de Khashoggi, columnista de The Washington Post, por un barril de petróleo?

5. Brexit: Trump interpeló que el acuerdo entre la primera ministra británica May otorgó demasiadas concesiones a la Unión Europea, lo cual “pudiera interferir en el pacto comercial GB-EU (http://bit.ly/2zyked0)”.

El G-20 de Buenos Aires llega a una bifurcación: dependiendo del resultado de las gestiones EU-China, que apunta a un cese al fuego, dejará su impronta histórica; otro camino marcará la tragedia del comercio.

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La cena del medio billón de dólares: China y EEUU se reúnen en privado durante el G-20


Donald Trump y Xi Jinping se reunirán este sábado durante una cena en Buenos Aires. ¿Qué puede pasar durante el encuentro? Una marcha atrás en los aranceles

parece improbable


Si a Donald Trump y a Xi Jinping les preocupa algo el colesterol, lo mejor va a ser que no pidan carne en su cena de esta noche. Si cumplieron con todas las comidas que el Gobierno de Argentina programó para los líderes del G20, habrán pasado ya por choripanes, ojos de bife, empanadas de carne y filetes de lomo. Y aún les quedan los corderos de la Patagonia reservados para el almuerzo del sábado.


Pero tal vez el colesterol sea lo que menos preocupe a los presidentes de China y Estados Unidos en su encuentro bilateral de este sábado, el primero que celebran desde que en noviembre de 2017 se vieron en Pekín. Entre los 250 mil millones de dólares de exportaciones chinas que ya sufren un 'arancel Trump' y los 267 mil millones que podrían sumarse, la batalla de Xi Jinping esta noche es por un negocio de más de medio billón de dólares, una cantidad comparable al PIB de Suecia. Además de ampliar el número de artículos arancelados, la amenaza de Trump es incrementar en enero el gravamen que ya están pagando muchos productos chinos, haciéndolo pasar del 10% al 25%.


Más importante que el menú es el nombre de los invitados a la cumbre bilateral. La confirmación de Peter Navarro, por el lado de Trump, contribuyó en gran medida a los vaivenes que el viernes sufrió el índice bursátil Dow Jones en la Bolsa de Nueva York. Funcionario de Trump en la Casa Blanca, Navarro defiende la línea dura contra Pekín desde los días en que el magnate republicano se postulaba como presidente y dicen que fue él quien insistió en que el presidente eligiera a China como rival estratégico.


¿Qué puede pasar en el encuentro de hoy? Una marcha atrás en los aranceles ya impuestos parece descartada hasta por los funcionarios chinos. Según el periódico The Wall Street Journal, su objetivo es que las cosas queden como están y Trump no cumpla con su amenaza de incluir nuevos artículos a las barreras y de subir los aranceles existentes.


Para Ian Bremmer, de la consultora en riesgo geopolítico Eurasia Group, ese es un escenario posible debido a "la gran cantidad de tiempo que las dos partes han pasado preparando el encuentro y asegurándose de que sale algo productivo de él". "La pregunta", dijo Bremmer a eldiario.es, "es si estamos ante el primero de muchos encuentros, en cuyo caso seguiríamos con la amenaza de nuevos aranceles el 1 de enero, o si llegan a un acuerdo macro entre China y los Estados Unidos que funcione como un 'alto el fuego' en la guerra comercial".


En opinión de Bremmer, alcanzar ese acuerdo macro que evite nuevas beligerancias en enero está dentro de lo esperable. El problema con Trump es que la variable del escándalo doméstico está siempre demasiado cerca y, como dice Bremmer, en esas circunstancias el presidente "puede ser especialmente autodestructivo".
Habrá que administrar con prudencia el optimismo, entonces. Este jueves, el exabogado de Trump, Michael Cohen, confesó haber hecho declaraciones falsas en relación a la construcción de una Torre Trump en Moscú cuando el Congreso de EEUU lo investigaba por las posibles connivencias con Rusia en las presidenciales de 2016. "¡Caza de brujas!", respondió ayer Trump en un tuit desde Buenos Aires.


Pero si consigue dominar sus impulsos, a Trump también le conviene el alto el fuego. Es verdad que, en principio, las hostilidades comerciales debilitan principalmente a China porque su economía depende más de las exportaciones que la de Estados Unidos, pero dañar al crecimiento chino termina afectando siempre a las economías de Europa y de Estados Unidos.
De acuerdo con un análisis de Bloomberg, China tiene tres cosas que ofrecer para evitar el embate: relajar el requisito que obliga a los inversores extranjeros a compartir el capital de las empresas con el Estado chino; combatir de verdad el robo de propiedad intelectual; y presentar una hoja de ruta creíble en la que el déficit comercial de Estados Unidos con China se vaya reduciendo progresivamente.


La batalla de los aranceles es la más visible pero podría ser solo una excusa. Según Néstor Restivo, director de la p ublicación argentina sobre las relaciones de China con América Latina DangDai, el gran objetivo de EEUU es "frenar como sea el ascenso de China": "Lo de los aranceles es la punta del iceberg, una herramienta que tiene para impedir que China crezca tan rápidamente, pero lo que está de fondo es el tema tecnológico, el Plan Made in China 2025 es lo que de verdad preocupa, un proyecto chino de mucho avance en inteligencia artificial, biotecnología y robótica".


En opinión de Restivo, el mejor resultado del encuentro entre Trump y Xi Jinping esta noche sería "un acuerdo de partes para ordenar una transición hacia unas relaciones de fuerzas más equilibradas, un mundo más multipolar en el que se tendrían que empezar a aceptar espacios de intervención del uno y del otro, como que Estados Unidos pueda hacer negocios en Asia y que a cambio no interfiera en los negocios de China en América Latina".


Sobre el papel, suena bien. El problema es que a la potencia en ascenso le resulta más fácil aceptar la nueva multipolaridad del mundo que a la que ve amenazada su supremacía. No parece una píldora fácil de tragar por Trump aunque por otro lado, y como dice Restivo, "la rivalidad existe y China no va a dejar de crecer por estas amenazas".

Por Francisco de Zárate
30/11/2018 - 20:17h

 

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Viernes, 30 Noviembre 2018 09:22

Medidas de seguridad prontas

Medidas de seguridad prontas

En un Buenos Aires “militarizado”, según las palabras de la ministra de Seguridad, el presidente Mauricio Macri espera que la reunión del Grupo de los 20 (G 20) lo ayude a cumplir su promesa de “reinsertar a Argentina en el mundo”.

CON UNA INFLACIÓN galopante, una deuda externa creciente (que ya alcanza los 265.000 millones de dólares), y 36,8 por ciento de la población debajo de la línea de pobreza, la imagen del presidente argentino está muy devaluada. Este viernes 30 y sábado 1 de diciembre, con la celebración de la cumbre del G 20 en Buenos Aires Mauricio Macri espera poder mostrar algo positivo al mundo, y en cierto sentido, también hacia adentro, a su pueblo. La realización del evento constituye un logro en sí para su gobierno, en medio de la gran aspereza que enfrenta de cara a las elecciones presidenciales del año próximo.


El G 20 surgió en 1999 e incluye a 20 países de todos los continentes cuyas reuniones anuales involucran no sólo a sus mandatarios, sino a ONG, organizaciones comerciales y financieras y organizaciones feministas valoradas como tales por cada gobierno que las invita a esas reuniones. Los países que integran el G 20 representan el 66 por ciento de la población mundial y el 85 por ciento del PBI mundial, lo cual lo convierte en el principal foro de debates económicos y financieros. El grupo cuenta además con instituciones asociadas, todas vinculadas a las Naciones Unidas y al sistema multilateral de gobernanza. Algo que choca frontalmente con la doctrina del presidente Donald Trump, que descree del multilateralismo y que podrá generar debates en la cumbre en la capital argentina (véase entrevista con Jane Kelsey). Estados Unidos ha manifestado su postura en una gran serie de acciones concretas, como cuando el pasado 18 de junio Nikki Haley, su embajadora ante la ONU, anunció el retiro de su país del Consejo de Derechos Humanos por orden de Trump, quien considera que favorece a países como China, Venezuela, Congo y Cuba, y no utiliza la misma vara con Israel en su conflicto con Palestina.

DISPUTAS AGENDADAS.

Una escena registrada en una foto de la pasada cumbre del G 7, en Francia, el 9 de junio pasado, ilustra bien la posición de Trump: en primer plano figuran la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, con un gesto de reclamo hacia un Donald Trump sentado, con los brazos cruzados y observándolos de manera displicente. Tras debatir durante dos días temas de política exterior, acuerdos comerciales, desarme y cambio climático, los mandatarios del G 7 emitieron un comunicado conjunto, del que Trump se desvinculó mediante un twit que rechazaba todo lo que horas antes había acordado con sus pares.


En consecuencia, una furiosa Merkel planteó la necesidad de una “Europa unida junto con Canadá y Japón, para hacer frente a las políticas de Estados Unidos”, según aseguró en la televisión nacional alemana.
En Buenos Aires se reunirán, entre otros, Vladimir Putin, el presidente ruso que había sido excluido del G 8 desde 2014, cuando se anexó Crimea en medio del conflicto con Ucrania (que, dicho sea de paso, volvió a crisparse el fin de semana pasado cuando Rusia capturó tres buques ucranianos en aguas que rodean la península). Merkel ve con buenos ojos la reincorporación del gigante europeo “a su debido tiempo y en otras condiciones diplomáticas”, aseguró a la prensa alemana a mediados de este año. Este punto también marca tensiones con Trump, que prefiere no encontrarse con Putin en una reunión bilateral en Buenos Aires.
El mar de fondo no será tratado durante los dos días en los foros y reuniones, sino en los encuentros de alto nivel fuera de protocolo, donde Trump buscará frenar los avances chinos y su programa Made in China 2025, con que el gigante asiático pretende torcer el brazo de la economía estadounidense. En el medio se encuentra Europa, representada por Merkel y Macron, que buscarán sostener su discurso multilateralista.
Para Sudamérica, representada en este foro por Argentina y Brasil, resta observar y tratar de meter algunos bocados. Como presidente del país anfitrión, Mauricio Macri tiene derecho a designar dos países invitados y a fijar tres temas de discusión en la agenda. Invitó a Chile y Holanda, y propuso como temas el trabajo y empleo en el futuro; la conectividad global y el acceso a las nuevas tecnologías, y la seguridad alimentaria. Tres asuntos que Trump prefirió dejar en manos de sus técnicos, para encarar la guerra comercial con China. Las patentes son un dolor de cabeza para los empresarios estadounidenses, que ven en los chinos una amenaza real.

VISITA DEL FMI Y UN TENEBROSO PRÍNCIPE SAUDÍ.

La titular del FMI, Christine Lagarde, ya avisó que asistirá a la cumbre y que va a hacerse tiempo para una reunión a solas con el presidente Macri, para felicitarlo, porque el primer monitoreo de la comisión encargada de vigilar las cuentas nacionales aprobó las medidas tomadas por el equipo económico del gobierno argentino (capitaneado por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, con la asistencia del titular del Banco Central, Guido Sandleris).


Otro potencial punto de conflicto durante la reunión será la presencia del príncipe Mohamed bin Salman, heredero del trono de Arabia Saudita, criticado y acusado de ser responsable del desastre humanitario en Yemen y de la muerte del periodista saudí Jamal Khashoggi, quien desapareció en el consulado saudí en Estambul.


Al llegar a Buenos Aires en la mañana del miércoles 28, el príncipe se enteró de que la justicia argentina estaba tramitando una denuncia en su contra realizada por la organización internacional de derechos humanos Human Rights Watch (HRW). El juez federal argentino Ariel Lijo y el fiscal Ramiro González lo están investigando por delitos de lesa humanidad. Tanto HRWcomo Amnistía Internacional (AI) consideran que Bin Salman es responsable de crímenes de guerra en Yemen, donde Arabia Saudita encabeza una coalición militar para terminar con los rebeldes hutíes que se alzaron contra el gobierno en 2015. Los bombardeos de la coalición de países árabes han hecho blanco en la población civil más que en las fuerzas irregulares que pretenden combatir. Además las dos organizaciones humanitarias consideran que el príncipe heredero tiene responsabilidad en la muerte del periodista saudí Jamal Khashoggi, asesinado tras ingresar al consulado saudí en Turquía, el 2 de octubre pasado. La Constitución argentina reconoce la jurisdicción universal en cuanto a delitos de lesa humanidad, y el Código Penal acepta la presentación de denuncias ante los jueces federales del país de quien se considere damnificado o tenga conocimiento de este tipo de delitos.
No obstante, según fuentes judiciales consultadas por Brecha, en los tribunales federales consideran improbable la detención del príncipe, especialmente porque para avanzar con la denuncia debiera corroborarse que se trata de uno o varios delitos de lesa humanidad y que no haya una causa similar radicada en otro país. Algo que fue confirmado ayer por el canciller argentino, Jorge Faurié, quien señaló que el príncipe saudí tiene inmunidad diplomática.


25 MIL EFECTIVOS DE SEGURIDAD


Si pueden irse de la ciudad durante toda esa semana, sería mucho mejor”, fue el consejo que dio el 16 de noviembre la ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich, a los habitantes de la capital, durante un programa de televisión. Una propuesta insólita que implicaría el traslado de 3,5 millones de ciudadanos, además del no ingreso de los casi 6 millones que cada día circulan en la capital provenientes del Gran Buenos Aires. Por este último motivo el propio gobierno decidió declarar feriado el viernes 30, primer día de la reunión, para evitar calles inundadas de transeúntes al ritmo del trabajo cotidiano. Al mismo tiempo decidió suspender el transporte público a partir de las 18 horas del jueves.


La medida no sólo reducirá la circulación de personas en la ciudad, sino también la llegada de manifestantes que se sumen a las protestas planificadas contra los líderes mundiales. “Buenos Aires va a estar militarizada y bajo control de las fuerzas de seguridad nacionales, con operativos en toda la ciudad e incluso en las afueras”, anunció Bullrich.


La ministra ya había desplegado operativos de la Policía Federal, Bonaerense y Gendarmería Nacional en las últimas semanas. Los resultados fueron motivos de burla en las redes sociales, porque por considerarlos objetos sospechosos se incautaron bolsas de compras con pollos crudos, televisores convertidos en chatarra dejados en las calles por vecinos, y un juego de sábanas que fue confundido con una bomba en el Aeroparque Jorge Newbery.


El miércoles 14 de noviembre una bomba casera le destrozó la mano a una joven en el Cementerio de La Recoleta y Bullrich encontró la excusa necesaria para volver a la carga. “Se trata de un grupo anarquista vinculado a los manifestantes antiglobalización y a los mismos que apoyan a los mapuches”, aseguró.
La bomba explotó anticipadamente en las manos de su portadora frente al mausoleo del ex jefe de policía Ramón Falcón, responsable de la represión de obreros socialistas y anarquistas durante la Semana Roja de Buenos Aires, en 1909, cuando fueron asesinados 11 trabajadores anarquistas durante un acto del Primero de Mayo. Falcón había participado en 1879 de la llamada Campaña del Desierto, al mando del general Julio Roca, que diezmó a la nación mapuche en la Patagonia. El 14 de noviembre de 1909 Falcón fue asesinado con una bomba por el anarquista ruso Simón Radovitzky.


El Comité de Seguridad encabezado por la ministra Bullrich incluye 22 mil efectivos de las fuerzas federales, es decir: Policía Federal, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval y Policía Aeronáutica, además de otros 3 mil efectivos de la Policía de la Ciudad y la Bonaerense. Los servicios de inteligencia de los países participantes tienen contacto permanente desde fines de setiembre con la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) argentina, y las tres fuerzas armadas aportan logística en reserva para el caso excepcional de que deban intervenir a pedido del presidente.

LA CONTRACUMBRE.

Una suerte de Estado de sitio tiene en vilo a los habitantes de la ciudad, que desde el lunes 26 ven por todos lados los cortes de calles y manifestaciones de las organizaciones nucleadas en el colectivo Fuera G 20 y FMI. La propia ministra Bullrich designó al premio Nobel de la paz Adolfo Pérez Esquivel, referente del colectivo, como mediador para garantizar la seguridad y evitar disturbios durante los días previos a las reuniones oficiales y en el transcurso de la cumbre.


En los días previos a las manifestaciones previstas para hoy y mañana, Fuera G 20 y FMI organizó una Semana de Acción Global con reuniones, charlas, debates, manifestaciones y fiesta de cierre en la Plaza del Congreso. Las actividades se desarrollaron en centros culturales de la ciudad y en la sede de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, con mesas de discusión sobre políticas extractivistas en el continente, la migración producto de conflictos armados en todo el mundo, la situación de la mujer frente a la violencia machista y el cambio cultural que se inició hace tres años en Argentina; también se analizó la situación política en Centroamérica, y un capítulo especial merecieron la Nicaragua de Daniel Ortega y el Brasil de Jair Bolsonaro. En la Cumbre de los Pueblos fueron recibidas delegaciones de movimientos sociales de toda América Latina y algunos países europeos y africanos. Entre los actos complementarios de la Semana de Acción Global se destaca la conferencia del historiador francés Pierre Salama sobre la globalización en América Latina, organizada por el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico, una de las usinas de pensamiento desarrolladas bajo el kirchnerismo.

 

Fabián Kovacic
30 noviembre, 2018

 

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Jueves, 29 Noviembre 2018 05:22

El precio del Brexit

El precio del Brexit

Según un informe del gobierno británico, con o sin acuerdo de salida en la economía habrá un crecimiento menor al que tendría si continuara siendo parte de la Unión Europea.

La economía británica tendrá un crecimiento menor en los próximos años a raíz de su salida de la Unión Europea (UE), según un informe publicado ayer por el gobierno británico. Sin embargo, Londres defiende el acuerdo alcanzado con Bruselas como el menos costoso para el país. El documento señala que una salida brutal del bloque sin ningún tipo de acuerdo implicaría que dentro de 15 años el Producto Interno Bruto (PIB) británico sea un 9,3 por ciento inferior a la proyección de crecimiento bajo las condiciones actuales. La economía británica, reconoce el informe, también sufriría asumiendo que se establezca la futura relación comercial prevista bajo el actual acuerdo sellado con la UE y los tratados de libre comercio tan anhelados con otros países. Sin embargo, en ese caso la pérdida sería sólo de 3,9 por ciento del PIB previsto en 2034. Casi tres años después del referéndum de 2016 en que 52 por ciento de los británicos votó a favor del Brexit, el país debe salir de la UE el próximo 29 de marzo, con o sin un acuerrdo que garantice una retirada ordenada como si no.

Horas después de publicado el informe, también el Banco de Inglaterra dio a conocer una evaluación de diferentes escenarios de salida de la UE, en el que prevé que un divorcio sin acuerdo provocaría una caída del 25 por ciento de la libra esterlina. El banco central británico considera, asimismo, que en ese escenario el PIB en 2024 sería entre 7,8 y 10,5 puntos inferior a la proyección de crecimiento bajo las condiciones actuales. Advirtió igualmente de que en caso de Brexit duro el desempleo aumentaría hasta el 7,5 por ciento –actualmente es de 4,1– y la inflación a 6,5 mientras los precios de la vivienda caerían un 30 por ciento. En opinión de esta institución, si se mantienen unas estrechas relaciones con la UE, lo que se conoce como un Brexit blando, el PIB se vería amputado entre 1,2 y 3,8 por ciento en los cinco años entre 2019 a 2024.


Las previsiones económicas se dieron a conocer dos semanas antes de la fecha en la que el Parlamento debe votar sobre la ratificación del acuerdo que Londres selló el domingo con los otros 27 miembros de la UE en una cumbre extraordinaria en Bruselas. La oposición al texto es fuerte entre los diputados, incluso en las filas del Partido Conservador de la primera ministra Theresa May. Por ello, pese a los esfuerzos del gobierno la votación del 11 de diciembre se anuncia incierta.


Ayer, tras la publicación del informe gubernamental, la premier compareció ante la Cámara de los Comunes, a la que se esfuerza por convencer de que respalde el acuerdo fruto de 17 meses de negociaciones con Bruselas. “Este análisis no muestra que seremos más pobres en el futuro de lo que somos hoy”, subrayó. “Muestra que nuestra situación será mejor con este acuerdo.” O, por lo menos, menos mala, como había reconocido por la mañana el ministro de Finanzas Philip Hammond, en declaraciones a la radio BBC. “Desde un punto de vista económico, la salida de la UE tendrá un costo lo que la primera ministra está tratando de minimizar ese costo”, admitió.


Sin embargo, las críticas que el texto volvió a recibir ayer en la Cámara de los Comunes, donde euroescépticos y proeuropeos se oponen a él por motivos diferentes, dejaron en claro que la jefa de gobierno tendrá que superar muchas resistencias para lograr el voto mayoritario al que ha presentado como el único acuerdo posible de Brexit. “No es difícil que sea el mejor acuerdo si es el único acuerdo”, ironizó el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn. “Por definición, es también el peor acuerdo”, agregó, antes de afirmar que había llegado la hora de trabajar en otro plan. Sin embargo la primera ministra y sus socios europeos ya han dejado muy claro que no habrá posibilidad de negociar otras condiciones. Frente a este panorama, en un intento de ganarse el respaldo de la opinión pública, May está viajando estos días por el país, hasta Irlanda del Norte, Escocia y Gales, con la esperanza de que unos británicos cansados del interminable debate por su salida de la UE y preocupados por sus posibles consecuencias presionen a sus diputados para que ratifiquen el acuerdo.


Ayer, en territorio escocés, la primera ministra se comprometió a que el Reino Unido recupere el control total sobre sus aguas y cuotas de pesca cuando el país salga de la UE y abandone así la Política Pesquera Común, que tantas enojos produce en el sector. “Por fin, volveremos a ser un estado costero independiente. Recuperaremos el control soberano total sobre nuestras aguas y tendremos la libertad de decidir por nosotros mismos a quién permitimos pescar en nuestras aguas”, afirmó May. Sin embargo, el Partido Nacionalista Escocés, que gobierna en Escocia, ya adelantó que votará en contra del acuerdo.

 

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