Miércoles, 17 Abril 2019 06:39

China penetra en los Balcanes: Grupo 17+1

China penetra en los Balcanes: Grupo 17+1

China, con la protección del paraguas hipersónico de Rusia, anda enrachada en sus tratativas geoeconómicas multivectoriales, sin contar su prodigioso alunizaje en la parte oscura de la luna (https://bit.ly/2TRkIH4).

Después de haber atraído a Italia (https://bit.ly/2unQnkr) a las Tres Rutas de la Seda –máximos proyectos de infraestructura del siglo XXI– y de haber seducido a la Unión Europea (UE), pese a la ira de Trump, China consigue un impactante acuerdo con los países olvidados de los Balcanes y con otros países de Europa central/oriental, como plataforma para su proyección geoeconómica con Eurasia.

En la guerra comercial de Trump, China posee la carta triunfal cuando un empate para el presidente de Estados Unidos (EU) significaría una humillante derrota.

El nerviosismo de EU ha llegado a grados paranoides cuando el evangelista sionista Mike Pompeo, ex director de la CIA y hoy anodino secretario de Estado, ha fulminado contra la expansión china en Latinoamérica. Contra su costumbre, China ha replicado con dureza al neomonroísmo pinochetista de Pompeo (https://bit.ly/2v7XC0a).

Ya en el T-MEC existe un veto de Trump contra China para impedir sus inversiones en los tres países implicados.

El primer chino Li Keqiang, quien andaba relegado por la guerra comercial de Trump, empujó la asombrosa penetración de China en los Balcanes y definió que el grupo 16+1, con la incrustación de Grecia (miembro de la OTAN y de la UE), se convirtió en un 17+1: suplemento importante para la relación de Pekín con Bruselas (https://bit.ly/2XclADx).

Desde Alemania hasta Malasia, Trump no ha podido prohibir el ingreso de la trasnacional china Huawei que lleva la ventaja de punta con el 5-G.

El nuevo bloque geoeconómico 17+1 en los volcánicos Balcanes fue formalizado en la Cumbre en Dubrovnik (Croacia) donde firmaron 40 arreglos que cubren áreas como las exportaciones agrícolas, el comercio electrónico, las finanzas (sic) y la cooperación tecnológica (sic). El primer griego Alexis Tsipras, con tantos fracasos monetaristas a cuestas, era el hombre más feliz de la Cumbre de Dubrovnik.

Cabe recordar que es en Dubrovnik donde se filma la célebre serie Juego de Tronos.
La UE, de todavía 28 países (en espera del Brexit), ha dejado hacer al 17+1 que puede significar una dolorosa derrota de Trump en los verdaderos Juegos de Tronos.

Y digo que la UE-28 dejó hacer la génesis del 17+1 porque se celebró en vísperas de la relevante cumbre de China con la UE en Bruselas.

Grecia se había adelantado al haber cedido el control de su puerto Pireo a Cosco, la empresa naviera y logística estatal china, para la implementación de la “encrucijada de puertos ( hub ports)” de las Rutas de la Seda que incluyen el manejo por Pekín de dos puertos de los tres que posee Israel que traiciona once more a EU, pese al romance obsceno de Trump y Netanyahu (https://bit.ly/2RdRAUY).

El grupo 17+1 (sumados de China) comprende a 12 (¡súper-sic!) miembros de la UE y a cinco países de los Balcanes que esperan adherirse a la UE en el futuro.

Li Keqiang marcó las líneas rojas geoeconómicas: respetamos las leyes de la UE y sus parámetros cuando necesitamos todos incrementar el comercio y conectar nuestras economías.

No faltan teóricos apocalípticos desde Francia hasta Alemania quienes temen que la influencia de China en los Balcanes acabe por dividir a Europa, ya de por sí fragmentada (https://bit.ly/2IuJ8zr).

Por razones del feliz destino he tenido la fortuna de recorrer todos los países de los Balcanes por tierra –desde la guerra de Clinton contra Serbia hasta recientemente en 2014– donde EU dejó las huellas de sus guerras que pudieron haber derivado en una Tercera Guerra Mundial en Kosovo (https://bit.ly/2KGPJcz).

En los Balcanes también estalló la Primera Guerra Mundial y fue una de las principales cajas de resonancia de la Segunda Guerra Mundial.

Hoy los Balcanes se pueden adherir a una nueva ruta pacífica de desarrollo compartido con China. ¡Esa es la gran diferencia entre las guerras permanentes de EU y las rutas de la seda de China!

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Rusia y China se acercan cada día más, según los principales espías de EU

Hal Brands, historiador oldfashion a sus 36 años, imbuido del tóxico "destino manifiesto", comenta la apreciación de los principales espías de Estados Unidos sobre "el mayor acercamiento de Rusia y China" (https://bloom.bg/2U5DlmD).

Brands –nueva estrella inflada en medio de la orfandad de geoestrategas de EU y autor del polémico libro Las Lecciones de la Tragedia: el Arte de Gobernar y el Orden Mundial– (https://amzn.to/2BPtw5r) analiza la "evaluación de las amenazas globales de la comunidad de espionaje de Washington" ante el selecto Comité de Inteligencia del Senado, por Dan Coats, director del Espionaje Nacional (National Intelligence), y Gina Haspel, la torturadora directora de la CIA (http://bit.ly/2U3EIST).

El historiador detecta "tres tendencias que podrían alterar seriamente el paisaje global para lo peor (sic)":

1. "La cada vez más íntima relación de China y Rusia" que "están más alineados que en cualquier momento desde la mitad de la década de los años 50". Brands vaticina que esa relación "será probablemente mayor por su oposición compartida a los valores democráticos (sic) y al liderazgo global de Estados Unidos". Agrega que "Beijing y Moscú cooperan ahora en ejercicios militares y ventas de armas, arreglos energéticos y lazos económicos" que permitirán a cada uno "desafiar mejor a EU".

A mi juicio, salvo el zar Vlady Putin y el mandarín Xi, nadie sabe la profundidad y alcance de su "asociación estratégica", pero Brands se atreve a definir que se trata de una "casi (sic) alianza" que "dificulta a la potencia norteamericana tratar con cualquiera de los dos". En abono a la intimidad geoestratégica del zar Putin y el mandarín Xi, no pasó desapercibida durante el discurso del presidente ruso en la Duma, su intención de incrementar las inversiones en inteligencia artificial y big data, además de fortalecer la conectividad de la Unión Económica Euroasiática con la Ruta de la Seda, lo cual fue ampliamente difundido por el órgano oficial del Partido Comunista chino People’s Daily (http://bit.ly/2UaFKwJ).

2. Las coaliciones geopolíticas de EU se encuentran a prueba, como advierte Dan Coats, a punto de ser despedido por Trump por contradecirlo en público (http://bit.ly/2U73S36): "Algunos (sic) aliados y socios de Estados Unidos buscan una mayor independencia (respecto de este país) en respuesta a sus percepciones del cambio de las políticas en seguridad y comercio y se están volviendo más abiertos a nuevas (sic) asociaciones bilaterales y multilaterales" tanto en Europa como en Asia-Pacífico. Brands comenta que hoy lo que los politólogos denominan hedging (cobertura de riesgos) se ha vuelto más común cuando "desde Australia y Japón hasta Francia y Alemania" buscan nuevos acomodamientos que serán más pronunciados "si Trump u otro escéptico (sic) del globalismo estadunidense es elegido en 2020".

3. Los espías de EU, citados por Brands, juzgan que la "economía internacional y la política global serán profundamente configuradas por las tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, la computación cuántica y la biología sintética" y "no existe garantía alguna de que Washington encabezará la rivalidad" con sus competidores Putin y Xi. Reconoce que el "liderazgo intelectual de EU en ciencia y tecnología se ha erosionado" cuando "Beijing estaría adelantada en inteligencia artificial y otras tecnologías de punta". Es evidente que el declive del dominio tecnológico de EU tendrá tremendas repercusiones geopolíticas.

En su libro anti-histórico de hace tres años Realizando el Momento Unipolar, Brands no se percató de la parusía militar de Rusia ni del ascenso imparable de China y apostó a la descabellada unipolaridad de EU que, supuso, resucitó gracias al incremento de la economía globalizada y al avance de los derechos humanos y la democracia. Más vale que Brands desaparezca este libro de las librerías porque solamente exhibe su falta de pericia prospectivista (https://amzn.to/2U59YRq).

Guste o disguste a Brands y a la Universidad Johns Hopkins, donde despacha, el mundo se está desglobalizando rápidamente y tiende al (des) orden tripolar de EU/Rusia/China.

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La guerra comercial Estados Unidos-China y la batalla por la red 5G

Ayer, el secretario del tesoro estadounidense y el vice primer ministro chino confirmaron que volverán a reunirse el jueves en Washington, en busca de superar un conflicto cuyo desarrollo viene perjudicando principalmente al mismo que lo empezó. El ataque a Huawei revela las razones de fondo de que esté sucediendo así.

 

A mediados de enero de 2018, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le declaró la guerra comercial a China con el anuncio de la imposición arancelaria de 20 por ciento a importaciones de lavadoras y de 30 por ciento a paneles solares. En marzo, aplicó un gravamen de 25 por ciento a las importaciones de acero y de 10 por ciento a las de aluminio. A partir de entonces, desde abril, Estados Unidos y China se encuentran enfrascados en la mayor guerra comercial de la historia. Con represalias tomadas por China ante cada agresión. En diciembre de 2018, en el marco del G20 en Buenos Aires, los dos países acordaron una tregua de 90 días para las agresiones arancelarias e iniciaron pláticas para negociar un acuerdo.


El tema de fondo es que el déficit externo estadounidense crece incesantemente desde hace dos décadas. Desde que China abrió su comercio internacional, en 1990, Estados Unidos decidió utilizar outsourcing y fabricar en zonas de procesamiento exportador en China para abaratar costes. Todo indica que los chinos aplicaron ingeniería de reversa a los productos que se fabrican en dichas zonas y han logrado desarrollar una tecnología propia. Fue el mismo camino que siguieron primero Japón y luego Corea del Sur. La consecuencia de esto, y de la política educativa adoptada, es que ahora China está a la cabeza de la innovación tecnológica mundial. El ejemplo es la red 5G.


De abril de 2018 a febrero de 2019 se han librado cuatro rondas de alzas arancelarias entre ambos países, y el impacto ha resultado contraproducente para el agresor. Las exportaciones estadounidenses a China han disminuido 13 por ciento entre febrero y noviembre de 2018, mientras que las importaciones han aumentado 16 por ciento en el mismo período (ver gráfico). Los saldos estadounidenses son: un incremento del déficit comercial, una prolongación de la bajada de la competitividad comercial y una disminución de su productividad, provocada por el aumento de los precios de los productos intermedios importados. Las empresas estadounidenses compran sus partes y piezas en China, ahora gravadas por el gobierno estadounidense, mientras que los chinos gravan productos finales que, en definitiva, podrían dejar de importar.


Luego de decretarse la tregua arancelaria, se iniciaron rondas de negociación. La primera reunión entre el representante de comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y el vice primer ministro chino, Liu He, tuvo lugar en Washington el 30 y el 31 de enero de 2019. La segunda reunión de negociaciones se llevó a cabo en Beijing, el 14 y el 15 de febrero, y el ánimo, según las declaraciones del ejecutivo estadounidense, parece más positivo. Aún se espera una última reunión, que será la última semana de febrero. El límite acordado es el 1 de marzo. Estados Unidos advirtió que, si en esa fecha no se ha llegado a ningún acuerdo comercial, procederá a elevar de 10 por ciento a 25 por ciento los aranceles sobre importaciones chinas, equivalentes a 200 mil millones de dólares adicionales.


Las exigencias estadounidenses centrales son: incrementar las importaciones de China de productos estadounidenses; aumentar la protección a la propiedad intelectual; poner restricciones a China en la inversión en tecnología; fortalecer la regulación en la transferencia de tecnología; atender la protección y la regulación cibernética; y, en menor medida, temas relacionados con agricultura, subsidios y servicios.3 En el corazón de esto están la pérdida de la competencia tecnológica y la caída de la productividad de la economía estadounidense. Estas exigencias son imposibles de cumplir, porque China tiene una política productiva desde hace décadas y entiende que, en el mercado libre, el más fuerte gana. Ellos son ahora los defensores de esto.


Una expresión de la condición real de la pérdida de competitividad estadounidense son los juicios y los ataques contra la empresa china de telecomunicaciones Huawei. La detención de Meng Wanzhou, su directora financiera e hija de Ren Zhengfei, presidente y dueño de la empresa, por el supuesto comercio ilegal con Irán, el robo de tecnología y la violación de los derechos de autor es, en realidad, un intento por bloquear la venta de la red 5G, en el mercado desde octubre de 2018. Esta tecnología corresponde a la quinta generación de la red de Internet, de la conectividad inalámbrica de los objetos y de las telecomunicaciones. Su implementación permite una conectividad 100 veces mayor que el 4G, lo que revolucionará el Internet de las cosas. El 5G es un nuevo paradigma tecnológico, al que Estados Unidos ha llegado tarde, con la empresa AT&T.


En el caso Huawei, Estados Unidos ha boicoteado el 5G con misiones enviadas a los países que están considerando comprarlo y ha conseguido, en nombre de la seguridad nacional estadounidense, que Alemania, Inglaterra, Australia y Nueva Zelanda no le compren a esta empresa. AT&T debe sacar su 5G pronto, mientras que en China ya está operativo. Los nuevos celulares Huawei ya son para la red 5G. Lo más probable es que Estados Unidos continúe acechando a la economía china y de Huawei específicamente. El problema de fondo es: ¿hasta dónde va a llevar Estados Unidos su falta de competitividad y retraso tecnológico, acusando al resto de sus propios problemas?, ¿hasta cuándo va a culpar al resto del mundo de su sobreconsumo?

Por Óscar Ugarteche, investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), Sistema Nacional de Investigadores-Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y coordinador de obela.org.


** Economista, doctorando en estudios latinoamericanos de la Unam y miembro de obela.org.
1. https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-05-04/here-s-what-u-s-demanded-of-china-at-the-start-of-trade-talks

 

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EE UU acusa a Huawei por robo de tecnología y violar las sanciones

La acción legal se anuncia a pocos días de que se retomen las negociaciones comerciales entre EE UU y China


El Departamento de Justicia de Estados Unidos pasa a la acción, al hacer pública una serie de inculpaciones contra la tecnológica china Huawei, dos de sus filiales y su directora financiera, Meng Wanzhou. Son un total de 23 cargos, que se presentaron ante el tribunal federal en Brooklyn. Se le acusa de fraude bancario, obstrucción de la justicia, conspiración, violar el régimen de sanciones a Irán y por robar secretos comerciales al operador T-Mobile US.


Se trata en realidad de dos casos que van en paralelo y que no hacen más que elevar la presión sobre el mayor fabricante de equipos para telecomunicaciones del mundo y que posiblemente aumentará la tensión entre las dos potencias. EE UU busca de esta manera evitar que las compañías estadounidenses adquieran su tecnología. Wanzhou, hija del fundador, fue arrestada el pasado mes de diciembre en Canadá a solicitud de las autoridades estadounidenses.


En el primer caso, se revelaron 10 cargos federales contras dos filiales de Huawei por el robo de tecnología al operador de telefonía T-Mobile. En el segundo, se presentaron 13 cargos dirigidos contra el grupo chino y la ejecutiva relacionados en este caso con la violación del régimen de sanciones a Irán. Christopher Wray, director del FBI, asegura que la compañía actuó de una manera “descarada y persistente” al explotar a empresas e instituciones financieras estadounidenses.


Esta conducta, añade, representa una amenaza al “mercado global libre y justo”. El arresto de Wanzhou fue calificado como una provocación por parte de las autoridades chinas. La ejecutiva está actualmente en libertad vigilada tras pagar una fianza. En breve tendrá que comparecer de nuevo ante el juez canadiense en el marco del proceso de extradición lanzado por EE UU. La solicitud formal se hará antes del próximo 30 de enero.


En el caso concreto del robo de tecnología a T-Mobile US, la demanda hace mención a un sistema llamado “Tappy” que creó el operador para probar los teléfonos móviles que salen al mercado. Las autoridades estadounidenses afirman que las alegaciones presentadas en los dos casos se remontan una década. “Huawei y sus principales ejecutivos se negaron repetidamente a respetar la legislación de EE UU”, insiste Wray al referirse a la usurpación de secretos comerciales.


Por su parte, el Gobierno chino ha pedido a Washington que "acabe con su injustificada represión a empresas chinas y que las trate de manera objetiva y justa". "China está muy preocupada por la demanda penal presentada por el Departamento de Justicia de EE UU contra Huawei y su directora financiera, Meng Wanzhou", ha asegurado el Ejecutivo en un comunicado.


Negociación comercial


La inculpación contra la hija del fundador de Huawei y la empresa se hizo pública solo unas horas después de que la Casa Blanca anunciara que el presidente Donald Trump tiene previsto reunirse esta semana con el viceprimer ministro chino, Liu He. Será coincidiendo con la vista a la capital estadounidenses de una delegación para tratar de avanzar en las negociaciones comerciales entre los dos países.


El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, dijo que espera lograr un “progreso significativo” de este encuentro. Una de las prioridades de Washington es conseguir que China cumpla sus compromisos a la hora de proteger la propiedad intelectual. Así mismo busca que el pacto ponga fin a la política china de obligar a las empresas estadounidenses a establecer asociaciones con compañías locales.


La delegación china que liderará Liu He estará integrada por una treintena de altos funcionarios. Los dos países se pusieron de plazo hasta el próximo 1 de marzo para llegar a un acuerdo, tras darse una tregua de tres meses durante la que las dos partes se comprometieron a no imponer nuevos aranceles. En la actualidad se aplica el impuesto a transacciones en bienes valorados en 360.000 millones de dólares.

SANDRO POZZI
Nueva York 29 ENE 2019 - 03:00 COT

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Angela Merkel y Emmanuel Macron firman el Tratado de Aquisgrán: ¿A tiempo o muy tarde?

Cuando la Unión Europea sufre los embates de la desglobalización y el ascenso de los nacionalismos centrífugas,World Socialist Web Site (WSWS), pese a su sesgo trotskista, desmenuza el nuevo tratado franco-alemán de Aquistrán de los alicaídos Emmanuel Macron y Angela Merkel (http://bit.ly/2Thg8h1).

 

WSWS impugna su "agenda agresiva e impopular para imponer en toda Europa regímenes de Estados-policiacos", cuando en medio de "las amenazas de guerra comercial de EU, las relaciones trasatlánticas se están desintegrando y Alemania trata de remilitarizar (sic) su política exterior", mientras Macron exhorta a que “Europa debe estar preparada para enfrentar a Rusia’, China o EU”. ¿A los tres? ¡Qué temeridad!

 

Le Monde enuncia que "Macron y Merkel desean relanzar la cooperación franco-germana" en Aix-la-Chapelle (Nota: Aachenen alemán y Aquisgrán en español), que es "repudiada por la extrema derecha de los dos países que critican su pérdida de soberanía nacional" (https://lemde.fr/2TeL4hP). Esta es una verdad a medias ya que Jean-LucMélenchon, líder del partido Francia Insumisa –que según la esquizofrénica lingüística neoliberal es de la "extrema-izquierda populista (sic)"'– fustigó el carácter neoliberal del pacto: "un paso atrás para nuestra soberanía" y un "retroceso social y ambiental".

 

Le Monde diagnostica correctamente el "ascenso de los nacionalismos" y no se clava en el término peyorativo de "populismo".

 

Llama la atención la coordinación franco-alemana en la investigación sobre inteligencia artificial y "otras innovaciones de vanguardia", quizá en alusión al arma supersónica Avangard de Rusia.

 

El nuevo PACTO debe "completar" el previo Tratado del Eliseo de hace 56 (sic) años entre el general Charles de Gaulle y Konrad Adenauer, quienes concretizaron la reconciliación franco-alemana. Aquí discrepo, porque no son comparables a la magnificencia del general De Gaulle y de Adenauer, ni veo cómo estos dos hubieran avalado el caníbal neoliberalismo de Macron, apadrinado por la banca Rothschild, ni el monetarismo centralbanquista de Merkel, dependiente de Deutsche Bank y Goldman Sachs. El nuevo tratado de Aquisgrán/Aachen/Aix-la-Chapelle –que debería empezar por tener un sólo nombre–, prevé una convergencia de las políticas de defensa, económica y extranjera, la cooperación transfronteriza y "una Asamblea Parlamentaria común de 100 diputados".

 

¿Será un Parlamento binacional dentro del europeo donde se avecina el tsunami nacionalista en las elecciones de mayo?

 

Marine Le Pen, dirigente de Agrupación Nacional, (anterior Frente Nacional) de "extrema derecha" acusó al jefe de Estado galo de desear compartir con Alemania al asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, lo cual ha sido negado por Macron. Sepa Dios si es cierto o no, en esta fase de la post verdad y los fake news, pero Alemania desde hace mucho merece su asiento en el caduco formato del Consejo de Seguridad, como India y otros.

 

Le Pen fue muy dura contra la cooperación de la industria de defensa con Alemania porque perjudicaría los intereses exportadores de armas galas: "Los franceses tendremos que pedir permiso al Bundestag (Parlamento alemán)".

 

En Alemania, Alice Weidel de la extrema derecha del partido AfD criticó el tratado por supeditar a Alemania a los intereses franceses que sólo beneficiaría a los contratistas militares galos.

 

En Davos, Mike Pompeo celebró el nuevo eje nacionalista global del trumpismo/Brasil (con Bolsonaro) /Italia (con Salvini), mientras, el primer italiano Giuseppe Conte arremetía contra el tratado donde Francia y Alemania "sólo piensan en sus intereses nacionales" en forma "hipócrita". Respecto al asiento de Berlín en el Consejo de Seguridad, Conte preguntó en forma sarcástica "si Alemania había perdido o ganado la Segunda Guerra Mundial".

 

Merkel nunca ha ocultado su desdén por las "soberanías" ajenas (http://bit.ly/2Atjd6k), mientras Mike Pompeo, secretario de Estado y ex director de la CIA, acaba de sentenciar "la muerte del globalismo" en el sepelio de Davos ( http://bit.ly/2ThrNwe). ¿No habrá llegado muy tarde el Tratado de Aquisgrán?

 

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Domingo, 20 Enero 2019 06:29

Guiño de China a EE.UU.

Guiño de China a EE.UU.

El gobierno de China hizo una propuesta a Estados Unidos para empezar a cerrar la brecha comercial entre ambas economías. Propuso incrementar las importaciones en forma escalonada durante los próximos seis años, con el objetivo de llevar a cero el déficit comercial de Estados Unidos con China. Los datos duros que se presentaron indican que en los próximos años se comprarían mercaderías por más de un billón de dólares, permitiendo que el superávit comercial chino que se ubica en 323 mil millones de dólares baje a cero en 2024. La propuesta generó optimismo en los mercados financieros y potenció el aumento de las acciones en las principales bolsas del mundo. El Nasdaq, por ejemplo, cerró con un avance del 1,0 por ciento, mientras que el Dow Jones lo hizo al 1,4 por ciento. Por el momento no se conoció una respuesta oficial a la oferta de China. Pero se cree que Estados Unidos le pidió que mejore la propuesta, reduciendo el plazo en que se pretende cerrar el déficit comercial de 6 a 2 años.

19 de enero de 2019

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El Banco Mundial alerta de que crecen los riesgos para la economía global

La actividad repuntará en la región de América Latina aunque con menos fuerza de lo anticipado

 

Las perspectivas económicas mundiales oscurecen. Es la advertencia que hace el Banco Mundial, que proyecta que el crecimiento global se modere al 2,9% este año. Es una décima menos que en 2018 y de lo anticipado en junio. Pero el organismo enciende el farolillo rojo al señalar que los riesgos crecen por la tensión comercial y porque un gran número de países experimenta presiones financieras “sustanciales”. América Latina repuntará del 0,6% al 1,7% en 2019, aunque será seis décimas menos robusta de lo que se auguró.

El ritmo de crecimiento global sigue siendo robusto. Pero la balanza de riesgos empuja más a la baja, reitera el organismo, para afirmar que “las perspectivas se han vuelto inciertas”. “La ralentización de la demanda externa, el encarecimiento de los créditos y la persistencia de la incertidumbre política harán de lastre”, continúa la institución financiera en la actualización de sus proyecciones.


Además, explica, hay otros potenciales desenlaces que pueden afectar a la actividad económica. Cita una “depresión” de los flujos de capital por un brusco encarecimiento de los costes de financiación. A la espiral alimentada por el alza de tipos y la apreciación del dólar se le suma la tensión comercial, que puede debilitar el crecimiento y alterar la cadena de suministro.
El panorama es completamente distinto al de hace un año, cuando se aguraba una expasión estable. "A comienzos de 2018", recuerda Kristalina Georgieva, consejera delegada del Banco Mundial, "el motor de la economía global disparaba todos los cilindros". "Pero fue perdiendo fuerza a lo largo del año y el camino puede ser incluso más agitado", advirtie. La volatilidad del mercado, añade, "es una señal" en ese sentido que preocupa al organismo.


Y aunque se ve improbable a corto plazo, se alerta de que la combinación de una eventual recesión en Estados Unidos y una mayor desaceleración de la esperada en China podrá “detonar una caída marcada de la actividad global”. La expansión en los países avanzados se mantiene en el 2% para este año. Es dos décimas menos que en 2018. Menciona la desaceleración de la zona euro, que pasa de crecer un 1,9% a un 1,6% este año. Supone una rebaja de una décima.


La expansión se moderará también en EE UU casi medio punto, al 2,5% este año. De ahí volverá a debilitarse al 1,7% en 2020 conforme se pierda el efecto de los estímulos fiscales. En el caso de China, se espera se modere al 6,2% por el reequilibrio de la demanda. Si la negociación comercial no da frutos, el Banco Mundial advierte de que los efectos de la escalada arancelaria serán severos.


Vulnerabilidades


Pekín puede contrarrestar el impacto de la tensión comercial tirando de la política fiscal y monetaria. Pero se corre el peligro de que eso provoque un aplazamiento de los esfuerzos que se están haciendo para contener la expansión de la deuda y se crearán vulnerabilidades por otro lado. “Si el estrés financiero se materializa”, señala, “la ralentización económica será mayor de la esperada”.


Los economistas del Banco Mundial señalan que cualquier factor negativo puede jugar en contra. La experiencia pasada ilustra, además, que el efecto dominó suele ser más severo del que se suele anticipar y se propaga rápido, de una manera sincronizada. La resolución de las tensiones comerciales, sin embargo, podría elevar el sentimiento y reactivar las inversiones y los intercambios.


Para Latinoamérica, la proyección es que Brasil se expanda un 2,2% este año, remontando de un 1,2%. Es tres décimas menos de lo que se dijo hace seis meses. México se modera una décima respecto a 2018, al pronosticarse un crecimiento del 2% este año. Supone un recorte de medio punto por la incertidumbre política. Los dos repuntarán al 2,4% en 2020, como toda la región.


Argentina se contraerá este año un 1,7% por el efecto de la consolidación fiscal, la pérdida de empleo, la criss cambiaria y la caída de la demanda y las inversiones. Supone una moderación de la recesión cuando se compara con el 2,8% en 2018. Pese a la mejora, representa una drástica rebaja de 3,5 puntos respecto a la previsión de hace seis meses. En 2020 volverá a crecer, un 2,7%.


Derrumbe


Colombia es de los que tira. Crecerá un 3,3% este año. También Chile y Perú, con un 3,5% y un 3,8% respectivamente en 2019. Venezuela sufrirá una contracción del 8%. Es más baja que el 18% el pasado ejercicio, pero eso no significa que la situación mejore. “El derrumbe económico es cada vez más profundo”, advierten, al tiempo que no se ve fin a la espiral hiperinflacionista.


Aunque el patrón de crecimiento regional muestra que se refuerza, el Banco Mundial reitera que “la mejora será más débil de la anticipada”. Los riesgos a la baja “dominan”, añade, por la posibilidad de una restricción abrupta de las condiciones financieras, una escalada de la batalla arancelaria, la incertidumbre política, una respuesta adversa a las condiciones fiscales y los desastres naturales.


Estas corrientes contrarias, además, hacen difícil ser precisos en las proyecciones. En las actuales condiciones, la posibilidad de que la economía global crezca un punto por debajo a la media estimada es del 21%. Es de un 17% para la eventualidad de que lo haga un 1% más alto. Como señala el organismo, todo esto se refleja en la volatilidad que acusa Wall Street desde octubre.


ECONOMÍA SUMERGIDA


S. P.


El Banco Mundial advierte de que la ralentización económica y las dificultades financieras pueden poner en peligro todos los progresos logrados desde la última crisis financiera para reducir la probreza extrema y lograr un mayor reparto de la prosperidad. Por eso se pide un esfuerzo coordinado para mantener el ritmo de las reformas y destinar recursos al capital humano.


El organismo recomienda que para navegar la actual incertidumbre, se adopten medidas que eleven la productividad y al mismo tiempo se doten de colchones fiscales para poder tener margen de maniobra en caso de que la coyuntura empeore. “Hay que reforzar los planes de contingencia, facilitar el comercio y mejorar el acceso a la financiación”, insiste Georgieva.
El Banco Mundial recuerda que la economía sumergida representa un 70% del empleo y un 30% del producto interior bruto en los países emergentes y en desarrollo. Es una parte de la economía que se asocia con la baja productividad y que no genera ingresos fiscales. “Es sintomático de una oportunidad perdida”, afirma. Por eso se insiste en que se diseñen políticas fiscales y sociales que equilibren la situación.

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Lunes, 10 Diciembre 2018 06:14

La nueva guerra fría es tecnológica

La nueva guerra fría es tecnológica

El caso de la detención de la vicepresidenta de Huawei muestra la creciente tensión entre EE UU y China por liderar el futuro del desarrollo económico y estratégico

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, dicen que decía Arquímedes en el siglo III a. C. En el siglo XXI, el punto de apoyo clave que mueve el mundo es la tecnología. Y Estados Unidos y China se encuentran inmersos en una lucha campal por su liderazgo. Una contienda que se encuentra en la base de su guerra comercial, y en la que casos como el de la detención de la vicepresidenta de Huawei el pasado 1 de diciembre en Canadá, acusada por Washington de violar las sanciones impuestas a Irán, por lo que EE UU pide su extradición, o la renuncia del fabricante estadounidense Qualcomm a la compra de la holandesa NXP por no tener el visto bueno de los reguladores de la competencia en China muestran la disputa entre ambos países.


Este mismo fin de semana, Pekín elevaba la tensión: convocó al embajador canadiense en esta capital, John McCallum, para comunicarle la "enérgica protesta" de su Gobierno por la detención de la directora financiera de Huawei, Meng Wangzhou. En un comunicado de su Ministerio de Exteriores, advertía a Ottawa de "graves consecuencias" si no se pone en libertad a la hija del fundador de la compañía.


Aunque estos casos no serán los últimos: pese a que China y EE UU sellen un acuerdo comercial en los próximos meses, es improbable que se resuelvan las crecientes tensiones sobre el control de la tecnología porque lo que está en juego es la seguridad nacional —según alegan los implicados— y el dominio mundial.


La modernización industrial de China durante la última década es evidente. En 2017 fue el país del mundo que registró más patentes (un 43,6% del total), más del doble que Estados Unidos, según datos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Su gasto en investigación y desarrollo representó en 2016 el 2,1% de su PIB frente al 1,4% registrado diez años atrás. Varias compañías tecnológicas chinas se han hecho un hueco en el panorama internacional y el país es una pieza clave en la cadena global de suministros. Está a la vanguardia en tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, el blockchain o la criptografía cuántica.


En parte, este auge nace de la mera necesidad. Con una población envejecida —es el país que más rápidamente se está haciendo mayor del mundo: en 2030 una cuarta parte de sus habitantes tendrá más de 60 años—, necesita encontrar alternativas a un modelo que hasta ahora primaba la mano de obra abundante, barata e incansable.


Y en parte, China quiere romper la llamada “trampa de los ingresos medios”, la maldición que no han logrado evitar muchas otras economías emergentes, incapaces de aumentar su PIB per cápita más allá de un cierto nivel. Para ello, ha concluido, necesita desarrollar tecnologías propias, que no le hagan depender de otros países para el desarrollo de sus grandes empresas.


En 2015 aprobó su plan estratégico conocido como Made in China 2025, una iniciativa de diez años para modernizar su base manufacturera mediante el desarrollo de diez sectores clave de alta tecnología. Entre ellos, la robótica, los vehículos alimentados por nuevas energías, la aeronáutica espacial, la inteligencia artificial o la tecnología de la información. Según los objetivos que se ha marcado, para 2025 Pekín aspira a una autosuficiencia del 70% en los sectores de alta tecnología. Hacia 2049 aspira a ocupar una posición dominante en los mercados mundiales. En esa fecha la República Popular de China cumplirá 100 años y para entonces el presidente chino, Xi Jinping, se ha marcado el objetivo de que su país sea una gran potencia global.


Con el fin de conseguirlo, el plan alienta la inversión china en sectores estratégicos en el extranjero, ha movilizado a sus mastodónticas empresas estatales e incluye jugosos subsidios, incentivos fiscales y créditos a interés favorable.


El Made in China 2025 ha suscitado serias dudas en occidente, que ya arrastraba de antaño quejas sobre el considerable control estatal de la economía. Las normas que obligan a las empresas extranjeras a asociarse con una compañía local para entrar en el mercado chino se encuentran entre las más criticadas, dado que, según estos países, obliga a un traspaso forzoso de tecnología. Los subsidios y las ventajas a las empresas estatales imposibilitan también que las firmas foráneas puedan competir en condiciones de igualdad.
Recelos de occidente


A estos recelos generales se suma, en el sector tecnológico, la prevención occidental contra la reciente ley de ciberseguridad en China, que obliga a las empresas a almacenar los datos obtenidos en China en servidores que se encuentren en territorio de este país, muchas veces controlados por empresas de capital público.


Pero, de momento, China sigue sin controlar muchas de las tecnologías clave de sus industrias y tiene la necesidad de importarlas desde el extranjero. Esta circunstancia ha jugado en su contra en varias ocasiones, especialmente cuando intervienen las disputas políticas. En abril, el Departamento de Comercio de Estados Unidos prohibió a la empresa china ZTE, una importante tecnológica china, comprar componentes de ese país por haber vendido productos a Irán y a Corea del Norte, algo que quebrantaba el embargo impuesto por EE UU a estos dos países. La medida dejó a ZTE al borde de la quiebra y, pese a ser finalmente suavizada, supuso una severa advertencia para Pekín de lo que está por venir: “En el pasado nos apretamos el cinturón y los dientes, y construimos las dos bombas (atómica y de hidrógeno) y un satélite… En el próximo paso de abordar las tecnologías, debemos dejar de lado las ilusiones y depender de nosotros mismos”, dijo Xi al respecto.


“Es posible anticipar la emergencia de dos polos rivales, el uno liderado por Estados Unidos, el otro por China, cada uno dotado de sus redes de infraestructuras”, apunta un informe del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) sobre la Ruta de la Seda, en el que se abordan también las prioridades tecnológicas de Pekín. “La emergencia de dos polos distintos, que cohabitarían sin integrarse, es factible si Estados Unidos y China se hacen menos interdependientes económicamente de lo que son hoy día”, agrega el documento. Hoy por hoy, ese futuro parece aún distante. Pero ya no descabellado.

 

La batalla del 5G
Una parte importante de esta visión enlaza con el ambicioso plan chino de infraestructuras en todo el mundo conocido como Nueva Ruta de la Seda. En 2015 Pekín propuso una “Ruta de la Seda digital”, que incluye el tendido de conexiones de fibra óptica, telecomunicaciones y redes de información vía satélite, entre otros factores. La tecnología 5G y sus estándares forman una parte clave de este proyecto: según algunos cálculos, citados en el informe del IFRI, las empresas chinas ya cuentan con un 10% de las 1.400 patentes consideradas esenciales para esta tecnología. Los medios chinos calculan que para 2026, este sector estará valorado en unos 180.000 millones de dólares. Y en este sector, Huawei se describe como un “arquitecto clave”.


Pero temores sobre la posibilidad de una "puerta de atrás" en la tecnología de Huawei que permita a las autoridades chinas acceder a los datos de sus usuarios ha suscitado las reservas de los Gobiernos occidentales.Tras las advertencias del vicepresidente de la Comisión Europea para el Mercado Único Digital, Andrus Ansip, ahora es Japón el que se plantea prohibir las compras gubernamentales de equipos de Huawei, según el diario Yomiuri Shimbun. Las agencias de inteligencia de EE UU acusan al gigante de las telecomunicaciones chino de tener vínculos con el Gobierno de Pekín.


Huawei rechaza "categóricamente" esas acusaciones. "Somos parte de la solución, no del problema. Ningún Gobierno le ha pedido a Huawei que construya puertas traseras ni interrumpa ninguna red y nunca toleraríamos tal comportamiento por parte de ningún empleado de la compañía", ha indicado en un comunicado.

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G-20: No hubo ruptura pero cada uno hizo su juego

Los presidentes reivindicaron el comercio internacional, pero por primera vez no se condenó explícitamente el proteccionismo económico y se llamó a reformar la OMC. En materia ambiental no se pudo adoptar una posición común.

La cumbre de presidentes del G-20 cerró ayer con una declaración conjunta que sirvió para evitar el fracaso explícito del encuentro, aunque dejó en evidencia las profundas diferencias que separan a Estados Unidos del resto de las potencias en temas centrales de la agenda global como el comercio internacional y la preservación del medio ambiente.


Por primera vez desde que se reactivó este foro multilateral hace ya diez años el texto no incluyó una condena explícita al proteccionismo económico, dejando en claro cómo impacta en los espacios multilaterales el giro que le imprimió Donald Trump a la política exterior de Estados Unidos. En la declaración incluso se incluyó un punto que llama a la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC), entidad que viene siendo duramente cuestionada por Trump. En lo que respecta al medio ambiente, para evitar una ruptura se optó por una decisión salomónica consistente en incorporar un párrafo con la posición de quienes respaldan el Acuerdo de París y otro donde Estados Unidos marca sus diferencias. El presidente Mauricio Macri se limitó a observar esta pelea entre las principales potencias casi como un espectador de lujo y al cierre del evento celebró que haya habido un comunicado (ver aparte).
Los presidentes del G-20 emiten una declaración por año, la cual se va negociando durante meses en distintos encuentros ministeriales. Cuando la cumbre de líderes se acerca, esas negociaciones se intensifican y se concentran sobre los puntos conflictivos. El jueves los sherpas encargados de ese tira y afloje estuvieron reunidos hasta las 2 de la mañana y el viernes fue otra jornada agitada, pues de nada hubiera servido tener la gran mayoría de los puntos del documento consensuados si finalmente, por ejemplo, no se ponían de acuerdo en torno al Acuerdo de París y Trump terminaba pegando un portazo.


Los líderes tienen claro que este tipo de espacios multilaterales tienen algún tipo de sentido solo si se llega al menos a un mínimo consenso, pues de lo contrario el efecto termina siendo contraproducente por el desgaste que le genera a las partes. El presidente francés Emmanuel Macron había dejado en claro este punto hace algunos días cuando aseguró públicamente que “si no conseguimos acuerdos concretos, nuestras reuniones internacionales se vuelven inútiles”.


Con la intención de evitar esa ruptura explicita, en lo que refiere a la disputa ambiental el documento final de 31 puntos que se distribuyó ayer por la tarde le dedicó un párrafo a cada posición. “Los firmantes del Acuerdo de París, quienes también se unieron al Plan de Acción de Hamburgo, reafirman que el Acuerdo de París es irreversible y se comprometen a su completa implementación”, señala el punto 20, mientras que en el punto siguiente aclara: Los Estados Unidos reitera su decisión de retirarse del Acuerdo de París y afirma su fuerte compromiso para el crecimiento económico y accesos a energía y seguridad, utilizando todos las fuentes de energía y tecnologías al tiempo que protege el medio ambiente”.


El otro tema que divide las aguas son las reglas que rigen el comercio internacional. Trump pateó el tablero al poco tiempo de asumir la presidencia de Estados Unidos e inició una ofensiva comercial en defensa de sus intereses que tuvo a China como principal objetivo. En julio le aplicó una serie de aranceles y el gigante asiático respondió de la misma manera quedando declarada la guerra comercial entre las dos principales potencias mundiales que ha ido escalando y tiene en vilo al resto del mundo, pues ambos países en conjunto representan más del 40 del PBI mundial.

La declaración de los presidentes trató de hacer equilibrio en medio de esta disputa. “El comercio y las inversiones internacionales son motores importantes de crecimiento,

productividad, innovación, creación de trabajo y desarrollo. Reconocemos la contribución que el sistema de comercio multilateral ha hecho para este fin”, dice el texto, pero, a diferencia de las ocasiones anteriores no llamó a luchar contra el proteccionismo y le apuntó a la OMC, una de los engranajes de la arquitectura internacional que Trump tiene en la mira. “El sistema actualmente no cumple con sus objetivos y hay espacio para mejorar. Por lo tanto, apoyamos la reforma necesaria de la Organización Internacional de Comercio para optimizar su funcionamiento, revisaremos su progreso en nuestra próxima cumbre”, destaca el texto. Luego de la disputa que mantuvieron dentro de la cumbre, Trump y el presidente chino Xi Jinping mantuvieron una reunión bilateral junto a sus equipos para seguir negociando cara a cara reglas que garanticen nuevas condiciones de equilibrio para el escenario internacional. Por ahora, lo único claro pareciera ser que el modelo de liberalización comercial gradual instrumentado a mediados del siglo XX para dejar atrás el proteccionismo que derivó en las dos guerras mundiales está en rediscusión. Por eso se puso el foco en la reforma de la OMC, organismo creado en 1995, pero que marca la continuidad de un proceso que comenzó con la aprobación del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) en 1947. Lo que aún está por verse es si estos escarceos son solo un reacomodamiento dentro del mismo esquema o un punto de quiebre que le abre las puertas a un escenario todavía desconocido.
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Cinco puntos en la disfuncional cumbre del G-20 en Buenos Aires, según Breitbart

Las cumbres del desfalleciente Occidente se han vuelto disfuncionales, como sucedió con el G-7 en Canadá (http://bit.ly/2LCoQlO) y luego con el APEC (http://bit.ly/2zxSqp2) donde ni siquiera pudo acordar un comunicado conjunto, lo cual refleja la fractura y el "(des) Orden Global en la Era Post-EstadosUnidos" (http://bit.ly/2zzcffD).

El G-20 de Buenos Aires tampoco será la excepción y va que vuela al fracaso: creado con un enfoque economicista/reduccionista después de la quiebra de Lehman Brothers en 2008 no sirve para nada ni ha tenido concreciones saludables.

La única gracia del G-20, como las demás cumbres aludidas, es haberse convertido en un "punto de contacto" para trascendentales reuniones tangenciales al margen de sus deliberaciones.

Este G-20 de Buenos Aires pudo haber sido el catalizador del nuevo orden tripolar global entre EU/Rusia/China o cual hubiera marcado el hito histórico del siglo 21 cuando se habían programado sendas reuniones de Trump con el zar Vladimir Putin y con el mandarín Xi a quien invitó a cenar (http://bit.ly/2PacRxh).

Todo es posible con la volatilidad del estadunidense, quien puede cambiar de opinión en el último instante con el fin de sacar ventajas transaccionales a sus rivales, cuando ya canceló la anhelada cumbre con su homólogo ruso debido al recalentamiento del contencioso ucraniano, el cual Réseau Voltaire se debió a un sabotaje deliberado de EU e Israel para torpedear la reunión bilateral de Trump y Putin (http://bit.ly/2P8UkBf).

Una cumbre inesperada es la que entablarán el zar Vlady Putin y el premier nipón Shinzo Abe que puede llevar a la firma de un acuerdo de paz con consecuentes arreglos geopolíticos (http://bit.ly/2P8We4R).

El portal Breitbart, portavoz oficioso de Trump –quien al primer día ya había maltratado al anfitrión Macri y al presidente saliente Peña– avanza "cinco puntos a seguir en el G-20":

1. La cumbre de Trump y Putin: ya fue cancelada. El estadunidense deseaba hasta el último minuto reunirse con su homólogo ruso, pero fue desaconsejado por su primer círculo, lo cual no descarta que se puedan reunir, quizá de contrabando, en cualquier momento.

2. La cena del jefe de Estado de la Unión Americana con el mandarín Xi: China ha mostrado flexibilidad en ciertos rubros que han sido desechados por el estadunidense como "inaceptables". Sin embargo, NYT considera que a pesar de su "dura retórica" Trump “busca una tregua comercial con la nación asiática (https://nyti.ms/2zAYsW1)”, lo cual se empata con mi hipótesis de un "cese al fuego". La pésima noticia es que el sinófobo súper-halcón Peter Navarro fue reincorporado a la lista de seis funcionarios que acompañarán a Trump durante la cena, quien fungirá de espantapájaros. Es curioso que los multimedia chinos estén optimistas (https://reut.rs/2zzcRlr). Como que no suena lógico que inviten a cenar al mandarín Xi para humillarlo, de lo cual es capaz Trump.

3. Arabia Saudita y las secuelas del asesinato del periodista saudita Khashoggi: el presidente turco Erdogán ha reclamado la suavidad del tratamiento especial al príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salman quien ha recibido cordiales saludos de Trump, la primera ministra británica Theresa May, el zar Vlady Putin y el primer indio Narendra Modi, mientras queda "volando" la tragedia bélica en Yemen.

4. Las sanciones de Irán: "significativa fuente de tensión entre EU y Europa que desea continuar haciendo negocios con Teherán y preservar vivo el arreglo nuclear de Obama", lo cual tendrá un impacto sobre el precio del petróleo que EU exige disminuir. ¿Vendió Trump el cadáver de Khashoggi, columnista de The Washington Post, por un barril de petróleo?

5. Brexit: Trump interpeló que el acuerdo entre la primera ministra británica May otorgó demasiadas concesiones a la Unión Europea, lo cual “pudiera interferir en el pacto comercial GB-EU (http://bit.ly/2zyked0)”.

El G-20 de Buenos Aires llega a una bifurcación: dependiendo del resultado de las gestiones EU-China, que apunta a un cese al fuego, dejará su impronta histórica; otro camino marcará la tragedia del comercio.

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