Global Times sentencia en editorial la postura de Trump en el mar sur de China, dice que la presencia militar de EU en la región buscaría contener o asfixiar a China.Foto Ap

NYT cita a un funcionario de Defensa de Estados Unidos (EU) (sin identificar): China lanzó una barrera de fuego de misiles de medio alcance al mar del sur de China como demostración por Pekín de su “dominio estratégico y soberanía sobre los mares en disputa (https://nyti.ms/2QCw6T2)”.

El lanzamiento de tales misiles forma parte de los ejercicios militares del país asiático en el mes, cuando la escalada en el mar del sur de China ha alcanzado nuevos grados de tensión (http://goo.gl/ugdmbP) en medio de la guerra multidimensional que libra Trump contra Pekín, donde resalta la temeraria osadía de la visita del secretario de Salud, el libanés-estadunidense Alex Azar, a la isla renegada de Taiwán (https://bit.ly/3jsYJPf), lo cual retrocedió el cronograma de las relaciones bilaterales hasta 1979, cuando Jimmy Carter reconoció a China bajo el apotegma de “la política de una sola China (https://bit.ly/2YKimdB)”.

China ha sido el blanco favorito de la retórica electorera de Trump, quien ha obligado a la venta de la exitosa TikTok en EU, mientras el funcionario de Defensa aludido afirma que el “ejército de EU detectó el lanzamiento de cuatro (sic) misiles desde China hasta el mar del sur de China (https://bit.ly/32xnxyA)”.

Muy al estilo de la cultura china, el portavoz del Ministerio Nacional de Defensa chino, coronel Wu Qian (WQ), no mencionó para nada el lanzamiento de los misiles, pero sí confirmó que Pekín ha realizado ejercicios militares planeados con antelación en una zona que va de Qingdao (noreste de China) hasta las disputadas islas Spratly, en el mar del sur de China. El coronel WQ comentó que tales ejercicios no están dirigidos contra ningún país.

Los lanzamientos se escenificaron después de que China acusó a EU por su flagrante provocación al sobrevolar con su avión espía U-2 la zona de sus ejercicios.

Según Taylor Fravel, director del programa de Estudios de Seguridad en el MIT, los misiles antiembarcaciones probados por China pudieran ser del tipo DF-21, los “asesinos de portaviones ( carrierkiller)” que tendrían la capacidad de destruir los portaviones de EU.

El editorial del Global Times titula “Ojalá los misiles carrierkiller nunca sean usados en el mar del sur de China (https://bit.ly/2EDNwfV)” y comenta la alterada reacción del Departamento de Defensa de EU, que critica los ejercicios militares chinos y el lanzamiento de misiles balísticos –en alusión a los misiles DF-21D y DF 26B– que desestabilizarán más la situación en el mar del sur de China, además de que contrastan con la promesa de la nación asiática de no militarizar (sic) el mar del sur de China.

El editorial comenta que China no admite ni niega el lanzamiento de los misiles, pero este silencio es una postura (sic).

Luego pregunta: ¿Cuál es la nación regional que tiene disputas territoriales con China y posee portaviones? En alusión a la presencia de los dos portaviones Ronald Reagan y Nimitz de EU en la zona.

El editorial contrataca y afirma que es EU quien ha militarizado el mar del sur de China, que no es el Caribe (sic), donde los militares de EU pueden actuar desenfrenadamente.

Global Times realiza una letanía de la presencia militar de EU en toda la región, des-tinada a contener o asfixiar a China, donde destacan las intenciones malignas de EU cuando envía barcos de guerra al mar del sur de China por lo que debieron haber pensado que el ejército chino lanzaría los misiles DF-21D y DF-26B en el peor de los casos.

Global Times sentencia sin tapujos que los dos misiles están preparados para los portaviones de EU en caso de que ataquen al ejército chino en el mar del sur de China convertido en un teatro geopolítico y en línea frontal marítima para suprimir a China.

El problema para los estrategas chinos es discriminar entre la electorera guerra retórica de Trump –que comporta componentes reales en sus guerras comercial y tecnológica– con la postura relativamente menos cacofónica de los militares de EU que no esperaban las pruebas de los misiles “asesinos de portaviones ( carrierkillers)”.

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Miércoles, 26 Agosto 2020 05:28

Las nuevas fronteras militares de los EE.UU.

Las nuevas fronteras militares de los EE.UU.

 

Mientras los disturbios, las protestas y las pasiones políticas preelectorales hacen estragos en los Estados Unidos, el Pentágono continúa modernizando activamente sus fuerzas armadas y actualizando sus estrategias (1). En 2020 se había lanzado anteriormente la Estrategia Ártica de la Fuerza Aérea de los EE. UU. A principios de agosto se publicaron dos documentos, que se habían presentado algo antes, pero, en general, quedaron clasificados.

El primero trata sobre la doctrina actualizada de las operaciones combinadas del espectro electromagnético, en pocas palabras, guerra electrónica, aprobada oficialmente el 22 de mayo de 2020. El segundo es la doctrina de operaciones espaciales que data de junio de este año. Algunos fragmentos de este documento se hicieron públicos anteriormente, pero el texto ahora está disponible en su totalidad (2).

Anteriormente existían varios documentos similares y estaban relacionados con el ciberespacio.

La doctrina de la guerra electrónica se desarrolló bajo los auspicios del Estado Mayor Conjunto desde el 2012. El término guerra electrónica se refiere a la acción militar que implica el uso de la energía electromagnética y la energía dirigida para controlar el espectro electromagnético o atacar a un enemigo. La guerra electrónica consta de tres componentes: ataque electrónico, defensa electrónica y soporte de guerra electrónica. La guerra electrónica es vital para defender las operaciones amigas y negar la acción del enemigo en el espectro electromagnético que pertenece al entorno operativo.

La guerra electrónica está asociada con operaciones de información, inteligencia, guerra irregular y guerra cibernética.

Dado que el ciberespacio requiere comunicaciones por cable e inalámbricas para enviar información, las operaciones ofensivas y defensivas en el ciberespacio pueden requerir el uso del espectro electromagnético para crear efectos en el ciberespacio. Debido a la naturaleza complementaria y las posibles sinergias de la guerra electrónica y las operaciones en redes informáticas, estas deben coordinarse para garantizar que se apliquen con la máxima eficacia.

Las regulaciones sobre el campo del espectro electromagnético cibernético del Ejército de los EE. UU. se aprobaron en 2014. Establecen que las actividades electromagnéticas cibernéticas (CEMA) son actividades destinadas a capturar, mantener y utilizar estas ventajas sobre los adversarios y enemigos en el ciberespacio y el espectro electromagnético, al tiempo que les impide hacer lo mismo, menoscabando sus mismas capacidades y protegiendo el sistema de mando en este tipo de misiones. Las actividades ciber-electromagnéticas consisten en operaciones en el ciberespacio, guerra electrónica y operaciones de gestión del espectro.

Los observadores militares señalan que los congresistas participaron en la publicación del nuevo documento sobre el espectro electromagnético. Para ello, se creó un grupo especial en el Congreso, que se comprometió en el desarrollo de estándares destinados a lograr la superioridad del ejército estadounidense en esta área específica. La nueva doctrina dice que “al igual que en el espacio físico y el ciberespacio, las fuerzas militares maniobran y operan dentro del espectro electromagnético para lograr una ventaja táctica, operativa y estratégica vital para nosotros y las operaciones multinacionales».

La prensa estadounidense especializada señala que ahora Estados Unidos podrá alcanzar a Rusia y China (3), que han avanzado mucho en métodos de supresión electrónica, interferencia y detección de enemigos. Anteriormente los medios de comunicación señalaban constantemente que las tropas estadounidenses no estaban listas para enfrentar a Rusia y China en esta área (4).

Numerosos contratistas están trabajando ahora en varios pedidos para el Departamento de Defensa de los Estados Unidos para la producción de módulos de guerra electrónica que se pueden utilizar en tierra, aire y mar.

El objetivo es crear un arsenal digital diverso que pueda detectar transmisiones enemigas, descifrar sus códigos, encontrar sus unidades para realizar ataques precisos e interrumpir sus redes con interferencias y piratería, idealmente de formas tan inteligentes que el enemigo no pueda incluso detectar el engaño.

Algunas herramientas de guerra electrónica se desarrollan teniendo en cuenta el uso de inteligencia artificial. Por ejemplo, Lockheed Martin recibió 75 millones de dólares para desarrollar el drone prototipo Silent Crow (5). Y para los vehículos terrestres se lanzó el programa Terrestrial Layer System. Se supone que para fines de 2022 las fuerzas armadas de EE. UU. recibirán los primeros lotes de productos y se completará un salto en su modernización.

Si bien se destaca la nueva doctrina, dice que las operaciones combinadas en el espectro electromagnético están asociadas con operaciones en el ciberespacio, operaciones en tierra, mar, aire y espacio.

Y el ejército, la infantería de marina, la marina, la fuerza aérea, la guardia costera y la guardia nacional utilizarán medios especiales de guerra electrónica. La indicación de los dos últimos servicios de la lista parece intrigante, ya que su área de responsabilidad es exclusivamente territorio estadounidense. La cita del almirante soviético Sergei Gorshkov al comienzo del primer capítulo de que «la guerra futura la ganará el bando que sea más capaz de utilizar el espectro radioeléctrico» parece intrigante.

Es inequívoco que la carrera armamentista en Estados Unidos se desarrolla en diferentes planos, como lo demuestran este documento e información sobre el último complejo militar-industrial.

En cuanto a la doctrina de las operaciones espaciales, dicen que «el dominio militar en el espacio no puede ganar guerras unilateralmente, pero, al igual que el poder terrestre, marítimo, aéreo o cibernético, su éxito, ausencia o fracaso puede ser catastróficamente decisivo en una guerra. La dominación militar en el espacio puede potencialmente ser la diferencia entre la victoria y la derrota, debe verse con el mismo significado que el poder militar en cualquier otra área».

En realidad, el tercer capítulo de la doctrina de las operaciones espaciales está dedicado a la justificación del uso de la fuerza militar en el espacio. Habla de disuasión e intimidación, la naturaleza moderna de la guerra y la estrategia para incapacitar al enemigo, métodos de reconocimiento utilizando el espacio, control sobre trayectorias orbitales clave y cómo el dominio militar en el espacio puede afectar la dimensión cognitiva, es decir, sobre el proceso de toma de decisiones.

Y esto ahora se ve como un imperativo estratégico para la creación de la Fuerza Espacial de los Estados Unidos como un servicio militar independiente capaz de maximizar el poder espacial militar como una formulación distinta y vital del poder militar (6). Agregamos que el Senado aprobó el 6 de agosto de 2020 el nombramiento del nuevo comandante de las Fuerzas Espaciales de Estados Unidos, el General del Ejército Jace Dickinson. En otras palabras, la militarización del espacio es irreversible. Y los Estados Unidos de América la han iniciado.

26 agosto 2020

Traducido del ruso por Juan Gabriel Caro Rivera

Notas:

  1. https://https//www.geopolitica.ru/article/arktika-i-vvs-ssha
  2. https://https//www.geopolitica.ru/article/ssha-pristupili-k-aktivnoy-militarizacii-kosmosa

3.https://breakingdefense.com/2020/08/army-electronic-warfare-big-tests-in-21/

4.https://breakingdefense.com/2019/10/us-forces-untrained-not-ready-for-russian-jamming/

5.https://breakingdefense.com/2020/04/army-awards-lockheed-75m-for-ai-cyber-jamming-pod/

6.https://breakingdefense.com/2020/08/spacepower-is-catastrophically-decisive-in-war-new-space-force-doctrine/

Fuente:https://www.geopolitica.ru/article/novye-voennye-frontiry-ssha

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Sábado, 22 Agosto 2020 05:44

Rusia, China y el reorden hegemónico

Rusia, China y el reorden hegemónico

El acuerdo reciente que firmó el régimen de Teherán con los gobiernos de China, por una parte, y Rusia, por la otra, es de proporciones todavía impredecibles. Probablemente fija el primer gran momento (institucional) de inflexión y quiebre del orden mundial que surgió con la caída del Muro de Berlín en 1989. A lo largo de 25 años, Irán recibirá de Pekín, a intereses bajos, 400 mil millones de dólares para desarrollar su infraestructura, sus sistemas de comunicación y para cuatro ramas industriales básicas. Asimismo, acordó lineamientos para la cooperación militar directa y su respectiva logística. ¿Un Plan Marshall?... ¡Pero chino! A cambio, el gobierno de Pekín tendrá acceso a sus recursos energéticos y mineros. El tratado con Rusia se ciñe a la esfera de la “colaboración militar”. Todas las transacciones se realizarán en las respectivas monedas nacionales, es decir, no se empleará el dólar ni otros equivalentes generales como moneda de intercambio.

En otras palabras, Irán pasa en términos económicos y militares a formar parte de la zona de influencia de esa peculiar alianza que han urdido China y Rusia a lo largo de la pasada década. Se trata evidentemente de la disputa por la hegemonía de una parte de los recursos energéticos más cuantiosos del mundo, los que se sitúan en el Golfo Pérsico. Si se toma en cuenta que el petróleo y las reservas venezolanas ya se encuentran bajo las mismas manos, a pesar de todos los infructuosos intentos de Estados Unidos por impedirlo, y que Rusia es uno de los grandes productores mundiales, el “Tratado de Oriente”, por llamarlo de alguna manera, tendrá un poder decisivo en el mercado mundial energético. Es decir, en la política mundial.

No es casual que el acuerdo se firmara en el momento en que la crisis social y económica provocada por la pandemia de Covid-19 en Occidente atraviesa por su punto más álgido. Estados Unidos se ha replegado sobre sí mismo, con un enloquecido presidente que ha perdido legitimidad incluso entre los círculos militares y el aparato de intervención internacional en Washington. Europa, por lo pronto, empleó sus ahorros de las décadas recientes en una política (hasta ahora exitosa) de enfrentar la pandemia sin afectar los beneficios del Estado social. Sin embargo, atraviesa por una recesión sin precedentes desde 1929 y hace rato que ha abandonado el fervor militar que se requiere para intervenciones en ultramar. La pregunta es ¿si se trata de una recesión o el comienzo de una decadencia?

Pero las crisis son sólo los momentos axiales en que los que procesos de larga duración cobran cuerpo. China ha mostrado que su expansión económica contiene dos factores inconcebibles en la mentalidad (y en las prácticas) expansivas de Estados Unidos: a) es indiferente al régimen político dominante del país –igual se adapta a Venezuela que a Irán o Pakistán– y no busca entretejer ni su ideología ni sus formas de gobierno; b) ofrece condiciones para una mejor redistribución del ingreso nacional. Acaso una proyección de su propia realidad. ¿O existe en la experiencia moderna otro país que haya redistribuido el ingreso con la eficacia y la velocidad que China?

Esto habla ya de una proyección hegemónica inédita. En la relación entre las grandes potencias y los países subalternos, hegemonía nunca ha significado –ni significa– someterse a la alianza con la potencia más adecuada, sino con la que se tiene la creencia de que es la menos tóxica, la menos dañina. El tándem con Rusia, y su vasto aparato militar, potencia el binomio a escala inédita. Paradójicamente, China se ha revelado como una potencia mucho más pragmática de lo que fue alguna vez Estados Unidos. En una época donde el pragmatismo parece ser el dueño de la lógica de las hegemonías actuales.

Hay en todo esto una ironía histórica. Una de las claves del despliegue de Estados Unidos en la guerra fría fue precisamente agudizar la separación, primero, y después la división entre China y la Unión Soviética. Bastaron cuatro años de una paranoia aislacionista, como la que hoy define a Washington, para volver a reunirlos. Juntos serán un hueso muy difícil de roer para Occidente. La conjunción entre ambos ha golpeado a los dominios estadunidenses en múltiples conflictos del mundo: Siria, Pakistán, Venezuela, Nigeria... Moscú tiene una larguísima experiencia de intervención gradual sobre estados enteros y Pekín los recursos económicos, tecnológicos y financieros para capitalizarla. Son regímenes que se han alejado del esquema neoliberal y que no requieren de los grandes relatos de la sociedad de mercado para funcionar ideológicamente. Carecen acaso de la otra gran parte que requiere toda hegemonía: la influencia cultural. Pero en un mundo radicalmente fragmentado, exento ya de toda noción de universalidad, donde lo político se expresa en un abigarrado pluriverso o multiverso, ésta puede ser una cuantiosa ventaja. Si se suma el hecho de que hoy son capaces de abandonar el dólar como moneda de transacción, la conclusión es que Estados Unidos ha perdido ya su antigua capacidad de alinear a, incluso, sus aliados más naturales.

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China responde ante "acciones provocativas" de Estados Unidos en la región asiática

22 agosto 2020  Si Estados Unidos “sigue su propio camino”, ejerciendo acciones provocativas y presionando a los países de la región asiática, China se verá obligada a tomar medidas de represalia para salvaguardar sus intereses de seguridad, declaró este viernes en una conferencia de prensa el portavoz de la Cancillería china, Zhao Lijian.

“China se opone firmemente al despliegue estadounidense de misiles terrestres de medio alcance en la región de Asia-Pacífico y expresa su fuerte descontento con la presión frecuente de Estados Unidos sobre los países vecinos de China y las provocaciones abiertas en el hogar de China”, indicó el alto funcionario.

Según el vocero ministerial, la intención de la Casa Blanca “es consistente con su creciente presencia militar en la región y la llamada 'estrategia Indo-Pacífico', una demostración típica de su mentalidad de Guerra Fría”.

Zhao Lijian instó a Washington a “adoptar una actitud responsable” y concentrar sus esfuerzos en el mantenimiento de la paz y la estabilidad mundial y regional, “y no al revés”.

“Si Estados Unidos insiste en seguir su propio camino, China tomará las contramedidas necesarias para salvaguardar firmemente sus propios intereses de seguridad”, advirtió Zhao Lijian.

Los planes de Estados Unidos en la región asiática

El diplomático chino valoró así las palabras del enviado especial estadounidense para el control de armas, Marshall Billingslea, que en una entrevista con el medio japonés Nikkei afirmó que la Casa Blanca planeaba discutir el despliegue de misiles terrestres de mediano alcance con algunos países asiáticos para contrarrestar la “amenaza inmediata” del arsenal nuclear de China.

En particular, se trata de un tipo de misil de crucero de alcance medio no nuclear lanzado desde tierra que Estados Unidos empezó a desarrollar días después de su salida del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Medio y Corto (INF por sus siglas en inglés) con Rusia, que prohibía este tipo de armas, explicó Billingslea.

Según sus palabras, el nuevo misil, con un alcance de 1.000 kilómetros, es “exactamente el tipo de capacidad defensiva que países como Japón querrán y necesitarán en el futuro”.

Este acuerdo para la destrucción de los proyectiles de alcance medio y corto quedó oficialmente cancelado el pasado 2 de agosto de 2019 a iniciativa de la Administración Trump. El Tratado INF fue firmado en 1987 por la Unión Soviética y Estados Unidos con el objetivo de eliminar los misiles balísticos y de crucero con base en tierra con un alcance de entre 500 y 5.500 kilómetros, tanto nucleares como convencionales.

El último de los instrumentos bilaterales en el ámbito del control de armas ofensivas estratégicas que queda vigente entre Moscú y Washington es el Tratado START III, que expira en febrero de 2021.

Zhao Lijian aseguró que China apoya el diálogo sobre la extensión del START, dado que este tratado garantiza “no solo la seguridad estratégica de Estados Unidos y Rusia, sino también la estabilidad estratégica global”. Paralelamente, el portavoz señaló que Pekín “no tiene intención de participar en las llamadas 'negociaciones trilaterales' sobre el control de armas con Moscú y Washington”.

(Con información de RT)

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Carter da a Trump el secreto del éxito chino: no dilapida ningún centavo en guerras

Vale la pena rememorar la llamada telefónica que recibió el ex presidente Carter, demócrata, de parte de Trump hace 16 meses, cuando le externa su preocupación de que China "haya superado a EU" (https://bit.ly/3g4S1Nm).

Carter, hoy de 95 años, divulgó el contenido de su charla a la Iglesia Bautista Maranatha –de característica bibliocentrista, que, por cierto, tiene una sede en Pachuca, Hidalgo–, en su terruño de Plains (Georgia).

La palabra "Maranatha" proviene del arameo, el idioma semita de Cristo que aún conserva la Iglesia católica-maronita de Líbano, que significa "El Señor está por llegar".

Trump le comentó a Carter que se encontraba preocupado porque "China se nos adelantó", a lo que el ex presidente le sugirió que tenía razón de estar alarmado.

Fue justamente Carter, asesorado por su entonces consejero en Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, quien estableció las relaciones diplomáticas de EU y China en el histórico año de 1979.

Ya antes el ex presidente Nixon, con su ex asesor en Seguridad Nacional Kissinger, había visitado al Gran Timonel Mao Zedong y a su primer ministro, Zhou Enlai, en 1973 para construir los primeros puentes.

Según la versión de Carter, "Trump temía la creciente fortaleza económica de China" y calculó que, de acuerdo con "modelos (sic) económicos", China superaría a EU como la primera economía global en 2030 (sic).

Pues aquí se equivocaron los "modelos económicos" ya que hoy el PIB, cuando se mide por su poder adquisitivo, ya superó a EU (https://bit.ly/2E3tb32), y no falta mucho para que el "PIB nominal (sic)" de China rebase a EU cuando el mundo experimenta el "Siglo chino" que suplanta al desfalleciente "Siglo estadunidense" – a fortiori, después de la pandemia del Covid-19 que dejó mal paradas a las dos principales economías financieristas anglosajonas de EU y Gran Bretaña–, mientras que China retomó, al segundo trimestre de este año, su ruta ascendente con un crecimiento de 3.2 por ciento (https://bit.ly/2PPWlFk), lo cual demuestra que los "modelos económicos" o no sirven o no tuvieron en el radar al Covid-19.

Carter preguntó a su congregación de fieles: "Desde 1979 ¿Saben cuántas veces China ha tenido guerra con alguien?". Y contestó: "ninguna. Y nosotros hemos permanecido en guerras".

Carter hizo notar que, en sus 242 años de historia, en ese momento, EU solamente había gozado "16 (sic) años de paz", siendo el país "más bélico en la historia del mundo", lo cual se debe "a la proclividad (sic) de EU de forzar a otros países a adoptar los principios (sic) estadunidenses".

La brutal crítica de Carter fue in crescendo: "EU dilapidaba 3 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) en gasto militar", mientras China ostenta alrededor de 30 mil kioómetros. para ferrocarriles de alta velocidad.

Carter libra el "secreto del éxito de China" que "no ha gastado un solo centavo en la guerra y es la razón por la que nos han superado. Casi en todos los ámbitos".

El ex presidente alega que si EU hubiera invertido en infraestructura en lugar de tantas guerras, "tendría ferrocarriles de alta velocidad. Tendría puentes que no se estarían colapsando, tendría carreteras mantenidas adecuadamente" y su "sistema educativo sería tan bueno como el de Sudcorea y Hong Kong".

Y eso que Carter se concretó solamente al desastre de la infraestructura en EU y no abordó el azorante avance tecnológico de China: desde el 5G de Huawei hasta su reciente alunizaje en la parte oscura de la luna.

Pues parece que hasta ahora Trump le ha hecho caso a Carter en lo que concierne a no librar más guerras en el mundo, salvo sus asfixiantes guerras geoeconómicas y sanciones financieras y de tarifas que a veces suelen provocar mucho más daño que las mismas guerras militares, como es el caso flagrante de Irán, para satisfacer a su aliado Israel y a sus seguidores "evangelistas sionistas" de los dos Mike: Pence y Pompeo (https://bit.ly/2Y4fckx).

Se deduce, entonces, que quizá Trump esté bluffeando en una guerra militar contra China, cuya teatralidad sólo le serviría para su relección (https://bit.ly/31UZvx8).

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La inminente guerra del agua entre Egipto, Etiopía y Sudán

Una batalla por los recursos hídricos

 

Después de casi una década de negociaciones con Etiopía el mes pasado los gobiernos de Egipto y Sudán llevaron su disputa sobre la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD, por sus siglas en inglés) al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU). Addis Abeba declaró que comenzarían a llenar la presa en julio, a pesar de poner en peligro la vida de 150 millones de egipcios y sudaneses. Como resultado de esta declaración, se celebró una sesión del Consejo de Seguridad a finales de junio, donde los estados miembros africanos, incluyendo a Sudáfrica -actual presidente de la Unión Africana y un miembro no permanente del CSNU-, solicitaron tiempo para abordar la disputa. No obstante, Addis Abeba quiere que la ONU se mantenga al margen y que sea la Unión Africana quien tome la iniciativa. A finales de junio, el ministro de Relaciones Exteriores de Egipto exhortó al Consejo de Seguridad de la ONU a adoptar una resolución para ayudar a resolver la disputa sobre la presa hidroeléctrica.

Esta es la situación. El Nilo, una línea de vida para los diez países que atraviesa, suministra agua y electricidad a Sudán y Egipto. Más arriba, aproximadamente a 30 km de la frontera sudanesa, Etiopía está construyendo la gran presa (GERD) que afectará al agua que reciben Sudán y Egipto. Cuando la terminen, será el proyecto hidroeléctrico más grande de África, siendo la compañía de energía eléctrica de Etiopía, su propietaria y operadora. La presa de gravedad, con torres de hormigón de 145 m de altura, inundará una extensión de 1.874 km2 en un embalse a 640 m de altura, y tendrá un área de captación de 172.250 km2. La presa tiene un volumen de 74.000 millones de m3 de agua (mmc) -de los cuales 14.800 millones son de almacenamiento no activo-, y puede contener aproximadamente el 1,6 del caudal promedio del Nilo Azul al año (48.500 millones de m3 / año), según la estación de medición El Diem, que está justo debajo, al inicio de la frontera con Sudán.

Los principales protagonistas se mantienen firmes en sus posiciones. El Cairo ve esta presa como una amenaza para su seguridad internacional y Sudán teme el impacto negativo para su población. Aunque los países habían acordado que cuando el flujo de agua del Nilo hacia la presa caiga por debajo de 35-40.000 mmc (millones de metros cúbicos), lo que constituiría una sequía, Etiopía no tendría la obligación de reducir sus operaciones en la GERD, Egipto ha lanzado recientemente una advertencia de que la GERD, si se llena con agua del Nilo Azul, comprometerá el futuro de 150 millones de personas en Egipto y Sudán. Se espera que la construcción de la gigantesca central hidroeléctrica de 4.800 millones de dólares (4.300 millones de euros), que comenzó en 2010, se complete en 2022. Según las autoridades de Addis Abeba, estaba programado llenarla para julio.

Dado que la GERD tiene un embalse del tamaño del Gran Londres, no es difícil predecir que esa inmensa retención de agua supone una «amenaza existencial» a la seguridad y el bienestar del agua en Egipto y Sudán. Debido a esta situación, tanto Sudán como Egipto han implorado al Consejo de Seguridad de la ONU que intervenga ante la previsión de que la falta de intervención probablemente pueda llevar a un conflicto. La apelación ante el CSNU se enmarca en el Artículo 35 de la Carta de la ONU, que autoriza a los Estados miembros a alertar al Consejo de Seguridad de cualquier situación que pueda conducir a fricciones internacionales, o que pueda poner en peligro la paz y la seguridad internacionales.

La GERD afectará al 90 por ciento de los suministros de agua dulce de Egipto, que actualmente dependen del Nilo. El ministro de Asuntos Exteriores etíope, Gedu Andargachew, en su carta de junio no mencionó la decisión de Addis Abeba de comenzar a llenar el depósito unilateralmente en julio, lo que intensificó el llamamiento de Egipto para la intervención del CSNU. Al contrario, Andargachew argumentó que las conversaciones tripartitas recientes habían progresado y fueron suspendidas porque la delegación sudanesa quería consultar con sus líderes. En la reunión de febrero de la Unión Africana el presidente Sisi le dijo al primer ministro Abiy que quería discutir las actas de las reuniones del grupo de estudio. Estas conversaciones condujeron a la nueva propuesta egipcia que pedía una liberación anual mínima de 40.000 mmc de agua de la GERD durante el período de llenado.

El Dr. Mohamed S. Helal, profesor de derecho en la Universidad Estatal de Ohio, ha realizado un análisis muy detallado de cada aspecto legal del caso. Sin embargo, incluso desde la objetividad de un abogado que se limita a interpretar documentos legales y supone la buena fe en las conversaciones, aun así, Helal señala que Egipto ha participado constantemente mientras que Etiopía «no completó el proceso de los estudios del Panel de Expertos Internacional (IPoE), rechazó el acuerdo preparado por partes imparciales, y se está preparando para comenzar unilateralmente el llenado». Hay pasiones en todos los lados, pero no podemos no tener en cuenta la legalidad de los acuerdos históricos.

Desde la perspectiva egipcia, al llenar unilateralmente el embalse Etiopía busca establecer un control sin restricciones sobre un río transfronterizo, una violación de la Declaración de Principios de 2015 firmada por Egipto, Etiopía y d Sudán, que estipula que el llenado y el funcionamiento de la GERD se realizará de conformidad con las directrices y normas acordadas entre los tres países.

Todavía no está claro si la GERD es ilegal según el derecho internacional o cómo las aguas del Nilo deberían compartirse históricamente entre los tres países. Primero fue el tratado de 1902 entre el Reino Unido y Etiopía, según el cual Etiopía renuncia a cualquier derecho al Nilo y acuerda no tomar ninguna medida que reduzca la disponibilidad de los recursos hídricos del Nilo que fluyen hacia Egipto. Este tratado actúa como un reconocimiento legal de que Etiopía no debería haber construido la presa. Sin embargo, dado que Egipto era un protectorado británico en el momento del tratado, no está claro si puede reclamar ser un tercero beneficiario del tratado o si la independencia de Egipto convirtió al país en una nueva entidad política mediante la cual los tratados negociados en su nombre por Gran Bretaña quedaron anulados. De hecho, este fue precisamente el argumento legal de Gamal Nasser cuando nacionalizó el Canal de Suez en 1956, de propiedad y construido por la Compañía del Canal de Suez, una compañía británico-francesa.

Posteriormente, en 1929, Egipto y Gran Bretaña (actuando en nombre de Sudán) suscribieron el Tratado Anglo-Egipcio que no solo garantizó la hegemonía de Egipto sobre las aguas del Nilo, sino lo más importante, le dio a Egipto el poder de veto sobre cualquier proyecto de aguas arriba. En un Tratado del Nilo de 1959, Egipto y Sudán acordaron compartir las aguas permitiendo una cuota de 55.500 mmc a Egipto y 18.500 mmc a Sudán, y 10.000 mmc que se evaporan de la presa de Aswan. Sin embargo, este acuerdo entre los dos países se alcanzó sin ninguna participación o consideración de los derechos de los otros países del Nilo aguas arriba (Burundi, República Democrática del Congo, Egipto, Etiopía, Eritrea, Kenia, Ruanda, Sudán del Sur, Sudán, Tanzania y Uganda). Por lo tanto, la situación no es tan clara, especialmente dado que históricamente Etiopía fue excluida durante más de un siglo de cualquier discusión sobre el Nilo, a pesar de que el Nilo se origina en sus montañas, y es la que tiene menos riesgo de quedarse fuera otra vez.

Hasta hace poco, el plan de Etiopía era llenar el embalse de la GERD durante la temporada de lluvias de julio y agosto. La presa está situada en el Nilo Azul, el principal afluente del río Nilo, y constituye el proyecto hidroeléctrico más grande de África. Pronto producirá 6.000 megavatios de electricidad, que es más del doble de la actual producción de Etiopía, que actualmente abastece a la mitad de su población, además del exceso de electricidad producido que Etiopía puede venderlo a Sudán y Egipto. Etiopía considera que con la cooperación de estos dos países, la represa podría generar riquezas económicas para toda la región.

Sin embargo, Egipto, que depende del Nilo para el 90% del agua dulce, ve la presa como una amenaza existencial que ahogará gran parte del suministro de agua que tanto necesita el país. Ya en 2010, cuando se anunció la construcción de la presa, El Cairo consideró el sabotaje, que incluía bombardearla, al igual que cualquier otra represa que Etiopía pudiera construir. Sospechas de sabotaje se observan en ambos lados; el mes pasado Etiopía acusó a Egipto de lanzar ataques cibernéticos en numerosos sitios web del gobierno etíope que interrumpen el proyecto, y ambos, tanto Egipto como Etiopía se acusan el uno al otro de tratar de sabotear las conversaciones y de bloquear estudios independientes para evaluar el impacto de la GERD. Egipto solicitó a Estados Unidos que participara en una mediación el año pasado, lo que condujo a conversaciones durante un período de cuatro meses en Washington pero que finalmente se interrumpió en febrero.

Se estima que en su primer año, la GERD retendrá 4.900 millones de metros cúbicos de agua, llevándolo hasta la altura del punto más bajo en la pared de la presa, lo que permitirá a Etiopía probar el primer conjunto de turbinas. El flujo anual total del Nilo Azul es de aproximadamente 49.000 mmc. Durante la estación seca, el lago retrocederá, lo que permitirá construir el muro de la presa. Durante el segundo año se retendrán otros 13.500 mmc. En este momento, el nivel del agua habrá alcanzado el segundo conjunto de turbinas que cronometran el flujo de agua y que se pueden gestionar con mayor precisión.

El principal impedimento para mantener la operación de la GERD indefinidamente es la sedimentación del yacimiento. Debido a su gran tamaño hidrológico, esencialmente todo el sedimento que ingresa al embalse GERD quedará atrapado, a menos que se pueda liberar con corrientes de densidad turbias. Dada la importancia nacional del proyecto GERD como fuente sostenible de energía, junto con las consecuencias económicas y sociales del uso de la tierra degradada en la limpieza del sedimento, la gestión de la tierra para reducir la erosión dará como resultado beneficios a largo plazo en múltiples niveles.

El rendimiento reciente de sedimentos reportado en la estación sudanesa de El Diem, y estimando un peso específico del orden de 1.0 t / m3 para depósitos de sedimentos, lo que supone que la capacidad de almacenamiento no activo de la presa es suficiente para atrapar aproximadamente 100 años de sedimento entrante. Este es un criterio de diseño convencionalmente aceptado, pero no da como resultado una sostenibilidad a largo plazo. En embalses de gran capacidad, como la GERD, los métodos factibles de gestión de sedimentos se limitan típicamente a la liberación de corrientes de densidad turbias y la reducción de la entrada de sedimentos a través de la gestión de las cuencas hidrográficas. Este último enfoque es el tema de un estudio de caso que se centra en la exploración de la cuenca hidrográfica Debre Yakob en la subcuenca del lago Tana.

Las negociaciones sobre la mega presa no han logrado llegar a un acuerdo después de casi una década de conversaciones entre Egipto y Etiopía, con Sudán atrapado en el medio. El año pasado Egipto buscó la intervención de los Estados Unidos, el presidente egipcio Abdel-Fattah al-Sisi solicitó que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mediase en el conflicto. Etiopía fue inicialmente reacia a aceptar. Estados Unidos y el Banco Mundial se involucraron, pero no lograron que Etiopía validara un documento acordado con Egipto en febrero. Cuando Estados Unidos dijo que la presa no debería completarse sin un acuerdo, Etiopía acusó a la superpotencia de sobrepasar su papel de observador neutral. La Unión Africana (UA) ha declarado que intentará encontrar una solución.

Las negociaciones entre El Cairo, Jartum y Addis Abeba para compartir las aguas del Nilo se han interrumpido una vez más, incluso cuando la temporada de lluvias ha comenzado ya en Etiopía. Esto está haciendo crecer las aguas del Nilo Azul, lo que permite que Etiopía comience a llenar parcialmente el gran embalse de la GERD. Además, para cumplir que la presa más grande de África comience a producir energía hidroeléctrica esté funcionando en 2023, Etiopía necesita inundar parcialmente el embalse este verano para probar dos turbinas durante su temporada de lluvias, que dura solo unos cuatro meses.

Después de que los tres países participaron en una cumbre de emergencia de la Unión Africana en junio, Etiopía acordó no llenar la GERD, a pesar de sus declaraciones anteriores. En la cumbre, los líderes de estos tres países, el presidente Abdel Fattah Al-Sisi, el primer ministro Abdalla Hamdouk y el primer ministro Abiy Ahmed, acordaron reiniciar las negociaciones estancadas y formar un comité de expertos que finalizaría un acuerdo vinculante sobre la controvertida represa dentro de las próximas semanas.

Si bien hubo informes de que Etiopía llenó el embalse la semana pasada; Seleshi Bekele, ministro de agua y riego de Etiopía, lo negó y aclaró que había «piscinas naturales» en la presa debido a las lluvias. Sin embargo, el Ministerio de Riego de Sudán declaró el miércoles pasado que los niveles de agua en su estación de al-Dayem en el Nilo Azul muestran una reducción de 90 millones de metros cúbicos por día que efectivamente «confirma el cierre de las puertas de la presa».

En cualquier caso, los egipcios están furiosos porque Etiopía tiene la intención de seguir adelante sin su acuerdo. Para ellos, el Nilo es una cuestión de vida o muerte, ya que Egipto es principalmente desierto. El 95% de los 85 millones de sus habitantes viven a lo largo de las orillas y el delta del río, el Nilo es una cuestión de supervivencia. El Cairo argumenta que si la GERD sigue adelante de acuerdo con los planes actuales de Etiopía, dejará sin trabajo a cinco millones de agricultores, reducirá la producción agrícola del país a la mitad y desestabilizará aún más un país que actualmente lucha contra una insurgencia islamista y busca mitigar el daño a sus plantaciones de arroz de caña de azúcar en la región del delta norte, ya dañadas por la intrusión de agua salada del Mediterráneo.

Después de una década de conversaciones con una variedad de mediadores, incluyendo a la administración Trump, estos países no han podido encontrar una solución acordada. Las conversaciones de la semana pasada fueron mediadas por la Unión Africana y observadas por funcionarios estadounidenses y europeos y, de manera similar, no terminaron en un resultado claro. Dado que Etiopía rechaza el arbitraje vinculante en la etapa final, esta situación podría llevar a un inminente conflicto militar.

Por Julian Vigo | 28/07/2020 

Traducido del inglés para Rebelión por Marwan Pérez

Julian Vigo es académico, cineasta y consultor de derechos humanos. Su último libro es Terremoto en Haití: La pornografía de la pobreza y la política del desarrollo (2015). Puede ser contactado en: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Fuente original; https://www.counterpunch.org/2020/07/24/a-battle-over-water-resources-egypt-ethiopia-and-sudans-impending-water-war/

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La flota del Dragón es imbatible en el mar del Sur de China

El mar del Sur de China, región estratégica para el comercio internacional, es el punto más caliente del planeta, allí donde puede surgir una guerra entre dos grandes potencias.

 

El 4 de julio, fiesta nacional en EEUU, el Pentágono decidió enviar dos portaviones, el USS Ronald Reagan y el USS Nimitz, a la zona marítima donde China realizaba ejercicios militares anunciados tiempo atrás, del 1 al 5 de julio.

Para la Casa Blanca se trataba de "enviar una señal clara a nuestros socios y aliados de que estamos comprometidos con la seguridad regional y la estabilidad", ya que las maniobras chinas se realizaron en el entorno de las Islas Paracelso, en disputa entre China, Vietnam y Taiwán.

En los hechos, las dos mayores marinas de guerra del mundo han llevado a cabo simultáneamente ejercicios militares en un mismo espacio, con grandes despliegues de barcos que amenazan con arrastrar a la región hacia un conflicto entre superpotencias de incalculables consecuencias.

El presidente del Instituto Nacional de Estudios del Mar del Sur de China, Wu Shicun, escribió un artículo editorial en Global Times recordando que había hecho una predicción en enero de 2020, diciendo que este año sería un punto de inflexión en el mar del Sur de China, ya que la situación regional pasaría de "estabilizarse y mejorar" a una situación de "turbulencia".

El analista recuerda que en mayo pasado EEUU amenazó con "aumentar la presión pública" contra China y que a fines de junio envió a los grupos de ataque de portaviones Nimitz y Ronald Reagan para simulacros dobles en el mar de Filipinas.

El editorialista de Global Times asegura también que EEUU mantiene una actitud "agresiva y provocadora sin precedentes en la región", que la potencia es la mayor amenaza para la paz y la estabilidad y que está "militarizando esta tranquila región".

Como sucede en otras áreas del planeta, y recientemente en la frontera entre la India y China, considera que es probable que EEUU "haya estado instigando en secreto" a varios países de la región "para provocar a China con movimientos unilaterales imprudentes".

Por otro lado, China no ha dejado pasar la oportunidad para enseñar que el Ejército Popular de Liberación de China (EPL) tiene el control del mar del Sur de China y que cuenta con "una amplia selección de armas de portaviones como los misiles asesinos de portaviones DF-21D y DF-26".

Por otro lado, el experto militar chino Song Zhongping, dijo a Asia Times que "no es realista que Estados Unidos libre una guerra contra China con solo dos portaviones en el mar del Sur de China, y es muy poco probable que las dos partes puedan provocar un conflicto accidentalmente debido a los simulacros". En Beijing se considera que las maniobras de EEUU tienen poco vuelo y más que a China se dirigen a sus propios aliados.

Sin embargo, en el corto plazo, EEUU ha conseguido impresionar a algunos aliados en la región, como quedó de manifiesto en la reciente cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). En ese foro, aparecieron críticas de importantes países de la región, como Vietnam y Filipinas, que han mejorado sus relaciones con EEUU y están más distanciados de Beijing.

Pero el centro del debate está en la creciente potencia militar naval de China, que no deja de crecer por dos razones básicas: los dirigentes de Beijing parecen estar convencidos de que tarde o temprano un enfrentamiento militar con EEUU es inevitable y porque tienen la mayor capacidad industrial del planeta como para construir buques de guerra a una velocidad inigualable.

China construyó tres naves de "asalto anfibio pesado" en apenas un año, algo imposible de igualar por ninguna otra potencia. Se trata de los buques Clase 075, equiparables a portaviones medianos que desplazan 40.000 toneladas, "comparable al portaviones nuclear francés Charles De Gaulle, con mucho el portaviones más capaz presentado por una potencia europea continental", según el portal Military Watch Magazine.

Estos buques son similares a la Clase Wasp de la Armada de los EEUU, puedan transportar vehículos blindados, helicópteros de ataque y aerodeslizadores, lo que los convierte en "adecuados para operaciones ofensivas, ya sea realizando un desembarco en la playa en islas en disputa o contra territorio enemigo". En suma, son los buques ideales para el combate en el Mar del Sur de China.

El 25 de setiembre de 2019 botaron el primer buque de asalto Clase 075. El 22 de abril de 2020 el segundo. Esta semana se supo que esos buques están comenzando a desplegar helicópteros de asalto no tripulados y, a la vez, trascendió que "un tercero está a punto de ser lanzado", ya que "China se ha convertido en un líder mundial en tecnologías de drones en los últimos años".

Para 2025, en apenas cinco años, China contará con siete portaviones en total, sumando los tres Clase 075 medianos y los cuatro de gran tamaño, dos de ellos ya botados y dos más en construcción.

Sin embargo, la nave destinada a cambiar la relación de fuerzas en el Pacífico no serán los portaviones sino los destructores Tipo 055, de los que ya ha lanzado cinco y completará su flota con ocho, destinados a escoltar a los portaviones. Según los analistas, estos buques son "los destructores más capaces en servicio en cualquier parte del mundo, y despliegan la suite de armamentos más grande y posiblemente la más sofisticada del mundo".

Desplazan 13.000 toneladas e incorporan un sistema de lanzamiento vertical (VLS) con 112 lanzadores que disparan misiles tierra-aire, antibuque, antisubmarino y de ataque terrestre, y despliega una combinación de diez tipos de misiles diferentes. "Esto proporciona a los destructores chinos y sus contingentes lo que probablemente sea la mejor protección contra ataques aéreos y de misiles en el mundo".

La nueva generación de destructores comenzó a fabricarse en 2018 y se están botando a razón de tres por año, más otros tres algo más livianos de la Clase 052. La capacidad industrial de China le permite construir el mejor destructor del mundo con una velocidad de fabricación que está produciendo "la expansión naval más rápida de la historia", lo que le permitirá al Dragón "superar cuantitativamente la flota de destructores de la Armada de EEUU antes de 2025".

13:44 GMT 08.07.2020(actualizada a las 23:18 GMT 08.07.2020) URL corto

Por Raúl Zibechi

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Las niñas y los niños no deben seguir siendo un botín de guerra

El caso de la violación sexual de una menor indígena por parte de un grupo de soldados del ejército colombiano, ha desatado un hecho mediático, que de algún modo sirve para visibilizar una horrorosa práctica que lamentablemente es histórica en Colombia.

La primera reacción como seres humanos es de indignación; no hay derecho que después de firmada la paz, sigan ocurriendo actos tan atroces y viles, como la violación de los niños por parte de los actores armados, pero aun lo más grave por parte de miembros de las fuerzas del orden que constitucionalmente están para defender la honra bienes de todos los ciudadanos de este país; más aún la de los niños y niñas que gozan de especial protección tal como lo contempla nuestra carta magna “. Las reacciones de los diferentes sectores de la sociedad reflejan cuan lejos estamos de superar los escollos para que la paz sea una realidad sobre todo en los territorios rurales y apartados de nuestro país.

Algunos y más algunas se apresuraron a poner en duda lo que lo que ya era una verdad reconocida y abogaron más por la defensa de los victimarios que por la victima e incluso dejando entrever que la menor se “expuso” porque se devolvió a buscar unos soldados amigos”. Posiciones lamentablemente no extrañas y propias de esta cultura patriarcal y machista que sospecha siempre de las víctimas, más si los victimarios tienen algún tipo de poder social, económico o como en este caso estatal, agregando así un hecho más de revictimización y violencia hacia los más vulnerables.

No fue más alentadora la respuesta de la justicia, que en manos de la Fiscalía y en tiempo récord, sospechoso para el abogado de las víctimas, porque según él hay otros implicados de rango más alto, se decidió imputar un delito menos grave, pero que en la misma línea insinúa el presunto consentimiento por parte de la victima configurando así una revictimización. El presidente de la republica expresó su dolor, por ser miembros del ejercito quienes cometieron este acto y promovio el linchamiento mediático, manifestando que habría que aplicarles la recién aprobada cadena perpetua para violadores, que aún no ha sido revisada por la corte constitucional y que ya muchos proveen la declarara inconstitucional y por tanto no se puede aplicar, ¡será que el señor presidente ignora esto?. Y en cuanto a revisar los procedimientos de las fuerzas armadas en los territorios indígenas, guardo silencio.

La respuesta generalizada ha apuntado al castigo drástico e implacable para los victimarios, obviamente que lo debe haber la sanción penal correspondiente, pero lo que no puede pasar es que se cierre un oscuro capítulo más aceleradamente, individualizando lo actos de unas personas “desadaptadas” como ha sucedido en anteriores ocasiones, hasta que tengamos noticias del próximo caso de impacto mediático y así concentrarnos en los síntomas y no en las causas estructurales que subyacen a estas deleznables prácticas.

Lo primero que hay que recordar es que este hecho está lejos de ser un caso aislado y se circunscribe en el contexto del conflicto endémico, que aunque se firmó un acuerdo de paz, aún no superamos plenamente y al contrario ha venido alentándose nuevamente desde diferentes sectores políticos, sociales e institucionales y desde el partido de gobierno que prometió hacer trizas el acuerdo y en el discurso inaugural solicitó el inmediato cambio de la cúpula militar que se había comprometido con el proceso; así como de nuevas y antiguas estructuras violentas y criminales de todo tipo que han venido copando territorios que antes de la firma del acuerdo controlaban las guerrillas de las Farc. Hoy estamos viendo con asombro y desesperanza los resultados de estas nuevas políticas.

Oxfan ONG Holandesa, en una investigación cuyo informe   denominó “Que dejen de cazar a los niñas y los niños” saquen mi cuerpo de la guerra”(2) reveló que entre los años 2008 y 2012 fueron víctimas de violencia sexual 48, 950 niñas y niños. Cada día según el informe fueron abusados 27 niñas y niños con una tasa más alta de niñas, por parte de los diferentes actores armados en el contexto del conflicto colombiano.

Estos ataques no son furtivos, en que un individuo solitario asalta a una menor y la viola, aquí se configura todo un componente más complejo y perverso que indica una lógica de guerra, en que el botín son los niños y niñas, usados para satisfacer a los vencedores. Las niñas vienen siendo secuestradas por varios días y sometidas a toda clase de vejámenes, hasta que se cansan sus victimarios o ellas logran huir, como ha ocurrido últimamente. Se llevan a cabo en zonas aún de conflicto, en las que sus poblaciones han sufrido históricamente los rigores del abandono del estado y por lo tanto son vulnerables. Ante la imposibilidad de defenderse o denunciar los casos, terminan por naturalizar estas violencias como parte de un sino trágico de la vida de los niños y las niñas. Se establece una relación de poder frente a las víctimas y a la población, en este caso por parte de personal que representa una parte de la institucionalidad, uniformados y armados por supuesto. Son prácticas que han venido siendo sistemáticas a lo largo del conflicto originadas en la degradación de la guerra prolongada y que continúan perpetuándose en lo que se ha llamado el pos-conflicto.

Si bien posterior a la firma de los acuerdos los casos se han venido reduciendo, todavía continúan siendo un grave problema que debería movilizarnos como sociedad. Por supuesto que no todos los abusos sexuales de los niños y las niñas responden a las lógicas del conflicto; pero debe ser un deber del estado velar porque en lo que concierne a sus agentes se apliquen los protocolos existentes para la prevención de este delito al interior de las fuerzas armadas. Este es lo mínimo que debe hacerse y que debemos vehementemente exigir para ir reduciendo hasta eliminar por completo delitos tan atroces como los que estamos conociendo. Esto pasa también por desactivar los discursos patriarcales, guerreristas y violentos que hacen parte del lenguaje cotidiano. Por ejemplo afirmaciones como “son las niñas las que buscan los soldados” o esto es un acto de una manada de desadaptados, hijos de familias desestructuradas”, o son actos de “manzanas podridas” es seguir ignorando, minimizando y desconociendo las causas estructurales que han rodeado estos hechos lo que suponen una forma más de violencia.

Revisión de la doctrina militar en torno al respeto de los derechos humanos de la población civil y en la percepción de que la población es cómplice o aliada de los grupos al margen de la ley y por lo tanto asumidos como enemigos.

Implica igualmente demandar que se cumplan los acuerdos de paz firmados en la Habana, que constituyen una carta de navegación que ataca los factores incursos del abandono histórico de estas comunidades. Que se  avance en el dialogo que está pendiente con otros grupos armados y que exista una decisión política y militar en el combate de las bandas criminales.

Que el estado haga presencia en las antiguas zonas de conflicto que dejaron las Farc, con educación, salud, saneamiento básico y desarrollo de procesos productivos integrales, como alternativa a los cultivos ilícitas que son factor de violencia.

La violencia sexual en los niños y niñas es un acto profundamente doloroso que deja huellas emocionales a corto y largo plazo que han sido ampliamente detalladas por los especialistas en el corto plazo: estrés postraumático, temor, ansiedad, trastornos del sueño, odio por su propio cuerpo, culpa, pobre autoestima, comportamientos autodestructivos y autoagresivos y conductas suicidas entre otros. A largo plazo: dificultades en las relaciones afectivas y sexuales, desconfianza hacia los hombres en el caso de las mujeres, pesadillas, escenas intrusivas, culpa, vergüenza, depresión crónica, consumo de sustancias psicoactivas, e intentos de suicidio. Por tanto requiere atención y acompañamiento especializado, con los que no cuentan generalmente las víctimas que a más de soportar el sufrimiento derivado del crimen, tienen que soportar la desidia de los entes encargados de la protección. La erradicación de estas formas de violencia requiere de acciones integrales y no de reducirlos meramente a respuestas facilistas, punitivas, populistas, que apuntan más a aliviar consciencias y pasar rápidamente la página.

Por Fabio Curtidor Argüello, profesor investigador Universidad Monserrate, Bogotá.

Docente Secretaría de Educación del Distrito, Bogotá.

Exdirector Aldea Bogotá; Aldeas Infantiles SOS Colombia.

(2) Hurtado, I. (2014). ¡Que dejen de cazar a las niñas y los niños! Informe sobre violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes en el conflicto armado en Colombia. Bogotá: Alen. Recuperado de: https://www.coljuristas.org/centro_de_documentacion/documento.php?id_doc=393

 

 

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Sábado, 04 Julio 2020 11:16

Cocaína colombiana: ¿Dónde estamos?

https://pacifista.tv/notas/las-cifras-de-la-coca-y-la-cocaina-en-colombia-se-volvieron-a-disparar/

La producción mundial de cocaína en 2018 alcanzó 1.720 toneladas, nivel óptimo para satisfacer un mercado diversificado geográficamente y en franco crecimiento. Colombia en ese nuevo escenario suministra el 70% de la demanda y tiene la particularidad de ser una fuente especializada en el suministro de ese psicoativo, teniendo en cuenta un escenario de gran auge del policonsumo.  Este contexto, ha llevado a la conformación de consorcios criminales que se encargan de atender la tendencia a la diversificación del consumo de drogas en los mercados internacionales. Observemos el gran momento en que se encuentra la producción mundial de cocaína:[1]

 

Gráfico No.1

Hectáreas sembradas de hoja de coca y producción de cocaína 1998 – 2018

A ese 70% de Colombia le sigue como aportante Perú con un suministro del 20% y Bolivia con el 10%. En general, la cocaína experimentó un fuerte crecimiento entre 2013 y 2017 con una estabilización en 2018 en la que estamos hoy. Pero es interesante apreciar cómo se eleva la capacidad de producción de cocaína en relación con las áreas de siembra de hoja de coca. Es decir, la tendencia que se observa con fuerza en el 2018, se consolida en el 2019. Veamos gráficamente este fenómeno:

 

Gráfico No. 2

Áreas de coca y producción de cocaína 2005-2018

La producción de cocaína se dobló entre 2014 y 2018. Fue una tendencia imparable basada en mejoras de variedades de coca, manejos agronómicos y optimización del uso de los precursores químicos incluyendo la garantía de suministros para la elaboración de psicoactivos. Los intentos por afectar la producción a partir de la mejora del control de elementos básicos para la producción de cocaína, como en el caso del permanganato de potasio usado en la fase de la Pasta Básica de Cocaína (PBC) y que tuvo un pico óptimo de incautaciones alcanzando las 585 toneladas cayendo luego a tan solo 70 toneladas, indica para UNODC, que Colombia lo está produciendo domésticamente con un mercado asegurado en el marco del crecimiento de la producción del psicoactivo.

Esta situación de auge de la cocaína colombiana se reflejó en el último informe del SIMCI sobre el monitoreo de la producción colombiana, al señalar que mientras se presentó una leve disminución del número de hectáreas de coca (de 169.000 detectadas en 2018 a 154.000 en 2019) el potencial de producción de clorhidrato de cocaína pura se estimó en 1.137 tm, verificándose un aumento de 1,5% en relación con el 2018.[2]

Otros indicadores en las tendencias del mercado internacional

Brasil pasa a ser el segundo país en latino américa en incautaciones después de Colombia, con un incremento del 65% frente a 2017, alcanzando 79 ton., mientras que el país andino mantuvo niveles de 413.4 toneladas (2018) y 433 ton. (2019).

Otro dato importante es la exportación de PBC principalmente desde Colombia, para ser procesada en otros países principalmente de tránsito. En el radar de UNODC aparecen bajo esa función países como Venezuela, Argentina, Brasil, Paraguay y Ecuador en Suramérica donde se han encontrado laboratorios de refinamiento de cocaína. Es claro que Suramérica se ha convertido también en un mercado importante de uso (tercera región a nivel mundial con el liderazgo de Uruguay, Chile, Brasil y Argentina) además de ser lugar de tránsito principalmente hacia Europa Occidental.

Así mismo en Guatemala y Honduras también se da la presencia de laboratorios de procesamiento de cocaína. En total se han hallado en 15 países lo que mostraría nuevas dinámicas de arreglos, baja de costos por pérdidas en puntos de salida desde Colombia y aseguramiento del valor agregado que adquiere la sustancia en la medida en que avanza hacia los mercados internacionales.

Los sitios de mayor movimiento de cocaína también muestran una tendencia interesante. Sobresale Europa Occidental y Central como los mercados que han tenido un comportamiento significativo si tenemos en cuenta los niveles de incautaciones que está presentando hoy. Los decomisos en Europa Occidental y Central se triplicaron entre 2014 (62 ton.) y 2018 (177 ton.). Esta última cifra significa un 14% de todas las incautaciones en el mundo con presencia destacada de Bélgica, España, Holanda y Francia que tienen los principales puertos de ingreso.  El incremento de incautaciones dice bastante de los volúmenes que están transitando por ese continente y explica por qué Brasil es el principal país de reexportación hacia Europa.

En esa ruta se consolidan como puente estratégico de tránsito África Occidental y que se refleja en incrementos de incautaciones en países como Marruecos. Con cifras de 2018, además de Marruecos esta ruta ha implicado también a Argelia, Namibia, Mozambique, Suráfrica y Nigeria. Los decomisos muestran para ese continente un incremento de 1.2 ton en 2015, 3.3 ton., en 2017 y 5.6 ton., en 2018.  En esa ruta se utilizan principalmente containers que se movilizan luego por mar hacia los grandes puertos europeos liderados por Amberes, Rotterdam y Hamburgo.

En el caso de Estados Unidos (EU) la tendencia del mercado sigue estable con un leve incremento en los últimos cinco años sin que se evidencie un boom en la demanda a la manera como sucedió en los ochenta. Si bien EU ha doblado los niveles de incautación entre 2014 y 2018 de 91 a 172 toneladas, estos se han producido allende sus fronteras y abarcarían mercados que podrían incluir como objetivo a Canadá. En contraste los niveles de incautación en el interior reportados por Aduanas y el Servicio de Protección de Fronteras de EU (34 toneladas en 2017 a sólo 27 ton., en 2018) así como en los reportes de la DEA (Cocaine Removals) desarrollados en el interior cayeron de 114 ton., en 2017 a 93 ton., en 2018.

La disponibilidad de cocaína entre la población está siendo percibida hoy como levemente declinante a diferencia de años anteriores. Esto puede ser un indicador que muestra que la cocaína no es de lejos la primera sustancia que circula en los principales mercados de drogas y es probable que mantenga esa tendencia de una leve declinación. No obstante, Colombia sigue siendo el suministrador más importante con un 90% de las muestras testeadas en las incautaciones, seguido de Perú (6%) y con un origen desconocido el restante 4%.

La caída de las incautaciones de cocaína en el interior de las fronteras de EU es un excelente indicador de las nuevas tendencias de la demanda que se caracteriza por el poli consumo. Allí se explica la concentración de las preocupaciones en el impacto severo de los opioides y que ha llevado a que la labor de la inteligencia se centre en ese tipo de suministros. El auge del policonsumo es una característica del mercado de drogas hoy a nivel mundial.  En otras palabras, el mercado mundial de sustancias psicoactivas ha sufrido una significativa transformación en donde se ofrece una multiplicidad de drogas desde aquellas con un origen natural, sintéticas para usos ilegales o la desviación de medicamentos principalmente opioides. Todas representan un mercado fabuloso.

Finalmente, Asia mantiene en los dos últimos años promedios de 3.5 toneladas en incautaciones y en Oceanía han crecido significativamente pasando en los últimos años de 756 kg a 2.1 tons. La cocaína colombiana es la principal fuente de suministro también para este mercado como lo es en Asia y Europa Occidental y Central. Observémoslo gráficamente:

 

 

Los precios en Australia son significativos oscilando entre 165,000 y los 230,000 dólares australianos por kilo equivalentes a cerca de US $110,000 – US $154,000 dólares para los años de 2017 y 2018. Los test para medición del uso obtenidos a partir del análisis de aguas residuales indican incrementos importantes de la demanda en Australia, pasando de 3.1 ton., (2016) a 4.1 tons., en 2017 y 4.6 tons,. en 2018. [4]

¿Qué conclusiones se pueden obtener de la anterior evidencia estadística?

  1. Colombia se consolida como el primer país suministrador de cocaína en el mundo manteniendo un aprovisionamiento constante en EU, incrementando la exportación a Europa Occidental y Central, abasteciendo a Brasil tanto para consumo interno como para reexportar a Europa vía África, en parte para Asia y Oceanía. Estos nuevos mercados representan un ingreso importante para los exportadores colombianos dado el auge de precios. Supone también nuevos arreglos empresariales con estructuras locales que se encargan de reexportar o distribuir local y regionalmente.
  2. De este modo se observa con claridad que la fortaleza de las organizaciones colombianas radica en su invisibilidad y la especialidad en el manejo transnacional de este psicoactivo. Perfil que contrasta con el crimen organizado mexicano el cual se distingue hoy en día por un manejo de múltiples sustancias que atienden un mercado principalmente en EU, cada vez más determinado por el poli consumo. Los mexicanos deben estar creando un emporio financiero y consolidando un poder significativo empresarial ilegal por la capacidad de reexportación de las sustancias más demandadas hoy en EU como son los opioides de origen natural, los opioides sintéticos, las metanfetaminas y sobre todo el Fentanilo, sustancia letal de diferentes sectores sociales principalmente blancos empobrecidos que demandan un sustituto al consumo de heroína. El México criminal que gira alrededor de los mercados de drogas ilegales afianza sus relaciones con China principal suministrador tanto de sustancias como de materia prima para producir drogas sintéticas, pero también con India. Este contexto es interesante porque refuta con evidencia las especulaciones de algunos observadores – sobre todo colombianos – que repiten la necia idea de una supuesta fortaleza del crimen organizado mexicano al “sustituir” a las organizaciones colombianas alrededor de la cocaína. La realidad como se puede observar es otra.
  3. También se puede observar la fuerte evidencia en el sentido de que el problema de drogas de hoy de EU es justamente ese poli consumo letal, escenario que es manipulado por distintos informes de la DEA y de diferentes instancias sobre drogas de EU que buscan mantener la narrativa donde se adjudica a Colombia una falsa responsabilidad por lo que ocurre hoy en el interior de la demanda de psicoactivos en ese país. Para reforzar este argumento, visualicemos el gravísimo problema de salud pública ahondado por un modelo de manejo que evidencia el quiebre de las políticas preventivas y de tratamiento en el interior de EU. Usando las cifras del National Vital Statistics System, observemos el dramático incremento de las muertes por sobre dosis de los opioides:[5]

 

Gráfico No. 4

Muertes (100 mil hab.) por sobredosis por uso de opioides tanto sintéticos comode origen natural en EU 1999-2018

 

Los opioides sintéticos distintos a la metadona han creado un serio problema de salud que de acuerdo con la gráfica repunta como una tendencia que se incrementa en los últimos dos años. El Fentanilo es el principal causante de esa tendencia y si nos atenemos a la condición étnica se observa una mayor mortalidad por consumo de Fentanilo en primer lugar en blancos, seguido del grupo de negros y finalmente, personas de origen hispano.[6]

  1. Retomando el punto anterior, la manipulación simbólica frente a Colombia crea una narrativa de “corresponsabilidad” y que justifica – entre otras – la presencia de tropas de EU en suelo colombiano para “combatir el narcotráfico”. Ese discurso y sus consecuentes decisiones, es facilitado por una élite compuesta en alto grado por nuevas generaciones de beneficiarios del narcotráfico y de la criminalidad abarcando el lavado de activos, principalmente a través de la concentración de la propiedad de la tierra en zonas rurales, negocios inmobiliarios en zonas urbanas y la financiación de campañas electorales. La permisividad basada en una vigencia inusitada de la agenda bilateral que ha narcotizado nuevamente la política exterior colombiana, está teniendo costos muy altos amén de una apuesta errática y fracasada frente a la situación política de Venezuela, comodín de las pretensiones electorales del presidente Trump buscando la captura del voto de la Florida.[7]Para ello la narrativa del combate a las drogas es útil.
  2. Mientras las organizaciones narcotraficantes colombianas exhiben una clara fortaleza en su capacidad de conquista de nuevos y promisorios mercados internacionales y afianza un poder transnacional, la élite colombiana se dedica a combatir los cultivos de uso ilícito como la “bala de plata” para acabar con el narcotráfico. El costo en derechos humanos es altísimo: 5 personas han muerto en el 2020 por el uso de armas convencionales de guerra en labores de erradicación forzosa manual atendiendo las presiones de Washington. La deslegitimación del Estado y sus estructuras de seguridad avanza al ser percibidas como fuerzas de ocupación en territorios abandonados a su suerte. Escenario que complementa la desprotección de las comunidades cultivadoras que de una u otra manera se relacionan con la economía de la coca y la marihuana y que contabilizan 94 muertos en diferentes circunstancias y distintos responsables, desde que se firmó el Acuerdo de Paz el 24 de noviembre de 2016.[8]

Por Ricardo Vargas M.

29 junio, 2020 

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[1] Para toda esta ilustración hemos usado las cifras de United Nations Office on Drugs and Crime UNODC World Drug Report 2020 Vol.3 Drug Suply y Vol.4 Cross Cutting Issues Trend, Viena junio de 2020.

[2] UNODC Resumen Ejecutivo Censo Coca 2019 Colombia, junio 2020.

[3] Corresponde a análisis de laboratorio para ubicar el origen a partir de muestras sobre el total de cocaína incautada en las fronteras de Australia.

[4] UNODC Drug Monitoring Platform cit por World Drug Report 2020 Vol.3 Drug Suply. Información para los principals mercados de Oceanía en Australian Criminal Intelligence Commission, Illicit Drug Data Report 2017–18 (Canberra, July 2019) y New Zealand Customs Service, drug seizure database. Available at www.customs.govt.nz/.

[5] National Vital Statistics Report, Vol 68 No.3, march 21 2019

[6] DEA “Fentanyl Flow to the United States”, January 2020.

[7] Sobre el tema véase Daniel García Peña “Trump, Bolton o Duque: ¿Cuál es peor?”, El Espectador, Junio 30 de 2020.

[8] Sobre el particular véase, P. Arenas y R. Vargas M. “Erradicaciones forzosas de cultivos de uso ilícito y derechos humanos en Colombia”, Corporación Viso Mutop, Junio de 2020.

Publicado enColombia
Jueves, 25 Junio 2020 10:50

Las lecciones del patrullero Zúñiga

https://www.flickr.com/photos/policiacolombia/5885648462/

La negativa a cumplir una orden por parte de un patrullero permite aproximarse a las concepciones sobre el ejercicio de la fuerza policial en nuestra sociedad. El hecho se constituye en una ventana de oportunidad para cuestionar los significados hegemónicos de heroísmo, profesionalismo y cumplimiento del deber, propios de una concepción militarista de la policía, pero también revela las limitaciones que tal cuestionamiento enfrenta.

 

El pasado martes 9 de junio un patrullero de la Policía Nacional con diez años de antigüedad en la institución, Ángel Zúñiga Valencia, se negó a cumplir una orden de desalojo contra una comunidad asentada en la ribera del río Pance, en uno de los sectores rurales de Cali.

El hecho se conoció por un video difundido masivamente en las redes sociales virtuales. De fondo se puede apreciar una máquina retroexcavadora preparándose para tumbar las viviendas y cultivos de la comunidad, mientras distintas voces felicitan y aplauden al policía, a quien se ve entregando su arma de dotación y su radioteléfono, ofreciendo retirarse el uniforme y esgrimiendo las razones para negarse a cumplir la orden:

“[…] yo me metí a esta profesión para proteger a los ciudadanos, no para ser abusivo contra ellos […] es algo injusto lo que están haciendo en este momento: no les van a dar vivienda, no les van a dar reubicación, están abusando de los derechos humanos, estamos en cuarentena”.

El caso no parece ser aislado, si se tiene en cuenta que en días anteriores también rotaron por las redes sociales virtuales videos de otros agentes de policía explicando por qué se negaban a desalojar vendedores ambulantes, pese a las restricciones impuestas por el confinamiento, pero permite observar las representaciones colectivas que se han construido sobre la Policía y avizorar posibilidades de transformación.

Deconstruyendo el heroísmo

De inmediato se produjo una ola de apoyo virtual al patrullero Zúñiga, de “tendencias” en las redes sociales y, por consiguiente, una disputa por el significado del hecho. Al menos temporalmente se operó un movimiento de resistencia respecto del discurso hegemónico sobre las Fuerzas Armadas instituido desde los tiempos del primer gobierno Uribe (2002-2006), que hasta cierto punto muestra sus fisuras.

En efecto, hubo una deconstrucción y resignificación de la categoría de “héroe”. Desde arriba, el marketing oficial basado en la atribución de esa dignidad a soldados y policías -“los héroes en Colombia sí existen”- los presenta defendiendo a la población de enemigos externos al orden social, como la delincuencia y la insurgencia armada.

En contraste, desde abajo, ahora se le confería dicho reconocimiento a un agente por defender a una comunidad desamparada frente a los atropellos e injusticias del propio establecimiento. Frente a las noticias de abuso de autoridad, corrupción y extralimitación en el uso de la fuerza, que ocupan cotidianamente tanto los medios masivos de comunicación como las mismas redes sociales, el ideal de heroísmo pareció coincidir con su expresión fáctica.
En este registro se ubicaron los mismos pobladores objeto del desalojo, que llamaron al policía “un ejemplo”, “un buen ser humano”, “un verdadero héroe”, así como los miles de ciudadanos que aplaudieron su actitud en las redes y los 40 congresistas de la bancada alternativa, quienes propusieron conferirle una condecoración al Patrullero y solicitaron que no fuera sancionado.

Así, el enmarcado de la situación dejó poco margen de maniobra a los custodios de la “institucionalidad” puesto que el hecho al mismo tiempo era positivo, un policía se convertía en héroe en un contexto en que otro miembro de la Institución es acusado de asesinar a un ciudadano afrocolombiano y en que se han presentado innumerables abusos en la implementación de las medidas de confinamiento por la pandemia, y negativo, pues se negaba a cumplir una orden.

La corrección política se oficializa

Paradójicamente, una acción juzgada por la opinión pública como “buena” no podía ser capitalizada como propaganda, al nivel de los policías cantando y bailando para amenizar la cuarentena en algún vecindario o repartiendo bolsas con pan. Por esa razón, en la disputa por el significado del evento el contradiscurso fue necesariamente ambiguo y políticamente correcto. Quien mejor lo sintetizó fue el brigadier general Manuel Vásquez, comandante de la Policía Metropolitana de Cali:

“Los policías de Colombia en el cumplimiento del deber nunca perdemos nuestra condición humana; sin embargo, frente a orden legítima expedida por la autoridad judicial o administrativa correspondiente no tenemos sino un solo camino, el de garantizar el cumplimiento. Ni el policía, como ningún servidor público, podrá incurrir en una omisión o extralimitación en el cumplimiento de su deber”.

En uno de los lados de la balanza imaginaria se ubicó la “humanidad” o “condición humana” del Patrullero y en el otro, mucho más pesado por supuesto, el cumplimiento del “deber” y la ley. Este concepto fue repetido, casi con las mismas palabras por el presidente Iván Duque, el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, y numerosos “formadores de opinión”.

La cuestión del “deber”, y con él del profesionalismo, se redujo de esa manera a un problema legal. El exdirector de la Policía, general Luis Ernesto Gilibert sancionó al respecto: “El policía está para cumplir órdenes. Se obliga a cumplir la ley y hacer cumplir la ley”.

Al patrullero Zúñiga se le abrió un proceso disciplinario que en rigor no podrá avanzar, pues estaba obedeciendo la Constitución y por tanto cumpliendo su deber, máxime en el momento de emergencia debido a la pandemia, e igualmente hacía objeción de conciencia, que al ser individual no tendría por qué afectar el operativo.

La ley y la ideología

Pero las minucias legales que en contra del patrullero se esgrimen lo que envuelven, en últimas, es una concepción ideológica sobre el deber y el profesionalismo en la Policía. De esa manera, el discurso oficial sobre el suceso reproduce las limitaciones tanto del concepto del deber como de profesionalismo en que se asienta hoy la labor represiva de esta institución. Se trata de dos concepciones totalmente anacrónicas, sobre todo si se piensa en que formal y oficialmente la sociedad colombiana se encuentra en un período de “postconflicto” y en medio de un proceso de construcción de paz.

En efecto, el deber y el profesionalismo esgrimidos para argumentar que las órdenes solo se pueden cumplir, perviven en la Policía únicamente porque los intentos de reformar la estructura militar hoy prácticamente caduca, que le confirió el gobierno de Rojas Pinilla (1953) a fin de despolitizarla, han sido infructuosos. La reforma realizada en esta materia en 1993 (Ley 62) fue prácticamente cosmética.

Por un lado, redujo el concepto de “profesionalismo” a la exigencia de un grado mínimo de preparación académica formal, el bachillerato, para ingresar a la carrera policial. La mística y la vocación de servicio insertas en el concepto de “deber”, reducida a un artilugio jurídico entre los críticos del patrullero Zúñiga, se reemplazó desde el principio por un requisito burocrático, que ni siquiera es suficiente para garantizarlas.

Por otro lado, mantuvo la estructura jerárquica calcada del ejército y, por consiguiente, unas relaciones de mando-obediencia totalmente verticales. La reforma no unificó la estructura de la Policía, de tal manera que permitiera el ascenso de todos los efectivos en los mismos rangos en función de su antigüedad, desempeño o preparación, sino que se limitó a reemplazar el antiguo rango de “suboficiales” por un “nivel ejecutivo”, manteniendo como un rango aparte y superior a los oficiales.

En esta estructura, mientras la oficialidad una vez culmina su proceso de formación accede a un título profesional, análogo al de las profesiones liberales, el nivel ejecutivo no. En el fondo, se reproduce una concepción en donde los rangos inferiores de este último nivel se conciben como operarios o instrumentales, casi como herramientas, antes que como agentes capaces de enfrentar decisiones complejas, reflexionar y decidir. Estas son tareas que, al menos teóricamente, se mantienen en el rango de oficiales.

Otra noción del deber y del profesionalismo

De ahí que se asuma que el cumplimiento de las órdenes es irreflexivo, y más si de un agente del “nivel ejecutivo” se trata. Este supuesto es totalmente contrario a una noción más amplia de profesionalismo, que tenga en cuenta las particularidades de la función de un efectivo de la policía y sus enormes diferencias con las tareas que un soldado está llamado a desempeñar.

La interacción permanente con la ciudadanía y la comunidad le imponen al policía la necesidad de deliberar, ponderar, reflexionar, e incluso negociar, antes de tomar decisiones y actuar, y por supuesto mucho antes de emplear la fuerza, que debe ser siempre recurso de última instancia. Es ese conjunto de tareas las que le permiten al policía entender el entramado de los problemas que está llamado a resolver. Pero además le proporcionan un acercamiento a la gente, que no solo dota de legitimidad su acción sino que fundamentalmente posibilita el reconocimiento de sus interlocutores como ciudadanos, sin ningún tipo de distinción.

Por consiguiente, el cumplimiento ciego de una orden no solo puede afectar negativamente el profesionalismo sino que también puede ser contrario al deber, incluso reducido a la subordinación de la acción del policía a la Constitución y la ley. De hecho, una consecuencia de esa concepción es el creciente distanciamiento entre los policías y los ciudadanos. En particular en tareas de choque, como la contención de la protesta, las personas que en ella participan tienden a ser vistos como “enemigos”, más que como ciudadanos ejerciendo derechos, en lo que constituye un legado nocivo de las doctrinas contrainsurgentes.

Desde esta perspectiva, el patrullero Zúñiga, lejos de faltar al deber y al profesionalismo, nos permite apreciar una concepción alternativa y contrahegemónica de los mismos, pues se tomó el trabajo de reflexionar, ponderar y reconocer a las personas objeto del desalojo.

Explícitamente ponderó la orden judicial en relación con sus deberes en el marco de la Constitución y el respeto de los derechos humanos, pero también teniendo en cuenta el contexto particular de emergencia por la pandemia y la prohibición de los desalojos. Así declaró en una entrevista: “[…] Yo soy policía, pero si yo veo que las cosas están mal, cuando me dan una orden, yo evalúo si la orden es para bien o es para mal. Si la orden es para mal, entonces yo tengo que tomar una decisión: si camino ciego o abro los ojos [...] Las cosas que yo hice las hice como me manda la Constitución política”.

En ningún momento puso en riesgo la seguridad personal de sus compañeros policías, ni de los funcionarios o la comunidad, puesto que lo primero que hizo fue despojarse de su arma de dotación. Pero sobre todo, fue capaz de reconocer en la comunidad objeto del desalojo, quienes han infringido la ley, ciudadanos en toda la extensión del concepto, es decir, personas con las cuales también tiene la obligación de resguardarles sus derechos. En la entrevista con la revista Semana dice: “defendí los derechos de unos ciudadanos que no tenían a nadie que los apoyara, absolutamente, doctora, no tenían a nadie que los apoyara. Estaban desamparados, totalmente desamparados”.

¿Más policías como el patrullero Zúñiga o menos policía?

El caso de este patrullero ha significado una oportunidad para cuestionar ciertas prácticas y discursos dominantes sobre la Policía, como el heroísmo y los conceptos de deber y profesionalismo. Sin embargo, los cuestionamientos concretos han sido bastante limitados. Se han concentrado en la persona del Patrullero, resaltando su valor al oponerse a cumplir una orden injusta, pero no se ha transitado al cuestionamiento de la orden misma, esto es, de la función ultra-represiva que ha terminado por adoptar la Policía, ni a la injustica que implica el desalojo.

La discusión no fue más allá de reivindicar “más policías como el patrullero Zúñiga”, ubicando así los problemas que el suceso desnudó, la injusticia del desalojo y las funciones represivas de la institución policial, en el plano de las personas, de la ética y de la moral, más que en el terreno de las estructuras, las instituciones y la política. Por ejemplo, no se planteó la necesidad de menos policía y menos represión o de otro tipo de policía, de procedimientos policiales.

En suma, si por un lado el caso evidencia un hartazgo con una sociedad altamente represiva y una policía militarizada encargada de ejercer esa represión, por otro lado permite observar las dificultades que se tienen a la hora de cuestionar radicalmente el estado de cosas.

 

 

 

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Publicado enEdición Nº269
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