La doctrina militar gana terreno en América latina

El catálogo de argumentos con el que Estados Unidos busca intervenir en las políticas de los países latinoamericanos se actualiza constantemente. Como si fuera uno más de los tantos guiones hollywoodenses que se estrenan año a año, ahora algunas de sus agencias gubernamentales, como el Comando Sur de las Fuerzas Armadas (FFAA) y sus lobistas en la región, elaboraron y difundieron la doctrina de las “nuevas amenazas”. Ante la ausencia de conflictos bélicos en la región, la amenaza a los Estados proviene ahora del crimen organizado transnacional, en particular actividades ligadas al tráfico de drogas y a fenómenos como “la pobreza”, “las migraciones”, y “el populismo”, sostiene un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), titulado “La guerra interna”

En los últimos años, Estados Unidos insisten en sumar al terrorismo a este grupo. De esta manera se vuelve borroso el límite entre “defensa nacional”, que concierne a las FF.AA., y “seguridad interna”, a cargo de las fuerzas de policía locales, para llegar a una militarización de la seguridad. Esto no sólo implica la intervención directa de las FFAA, sino también la formación militar de los organismos encargados de la seguridad interior, como las fuerzas de policía, mediante cursos y otras modalidades de entrenamientos, brindados por especialistas norteamericanos.

 “Ninguno de los problemas que constituyen el paradigma de las “nuevas amenazas” deben ser abordados de manera militar”, dijo en diálogo con PáginaI12, Manuel Trufó, Coordinador del equipo Seguridad democrática y violencia institucional del CELS. ¿Pero por qué? “Son muchas las razones, pero principalmente porque cuando las policías comienzan a actuar supeditadas a fuerzas militares aumentan su letalidad. Es decir, no solamente hay más muertos porque hay militares interviniendo directamente, sino que los propios policías matan más cuando están bajo la órbita del funcionamiento de los militares”, explica Trufó. La realidad de Río de Janeiro es escalofriante sobre este aspecto. En febrero de 2018 la ciudad entregó la gestión de la seguridad a los militares, que tomaron el control operativo de las policías y desplegaron tropas en las favelas. En seis meses de actuación (hasta junio del 2018) se produjeron 895 muertes por acción de las fuerzas estatales, cuando en el mismo período de 2013 (año en el que empieza a contabilizarse un ascenso de las muertes) la policía había matado a 236 personas. Esto representa un aumento de la letalidad policial del 278 por ciento en sólo cinco años.

Las autoridades comúnmente se apoyan en datos sobre altos niveles de violencia para justificar la intromisión militar. “Pero esa intervención está muy lejos de disminuir la violencia. Al revés, la retroalimenta. Lo que se presenta como la supuesta solución pasa a ser una parte central de un problema mucho más grande”, dice el especialista del CELS. Eso está ocurriendo en estos momentos en Uruguay. “Hasta ahora era un país donde se venía marcando la diferencia entre seguridad y defensa de manera bastante clara. Pero en el último año hubo una suba en al tasa homicidios que generó una especie de “pánico moral” en algunos sectores de la población. Eso llevó al absurdo de que algunos grupos de presión hayan juntado una cantidad de firmas suficientes como para que se llame a un referéndum para consultar si las FFAA tienen que participar o no en seguridad interior”, explica Trufó. La iniciativa, impulsada por el senador del opositor Partido Nacional, Jorge Larrañaga, logró reunir 407.000 firmas, y en la elección presidencial de octubre también se decidirá si 2000 militares intervienen en seguridad pública.

El uso de servicios de inteligencia es otro de los elementos que compone el cuadro. “Con la excusa de que hay “nuevas amenazas” se potencia una lógica del secreto y el funcionamiento sin control o ilegal de los servicios inteligencia”, explicó Trufó. En Chile esto quedó expuesto con lo que se llamó la Operación Huracán, una investigación iniciada por Carabineros bajo el amparo de la Ley de Inteligencia, que en septiembre de 2017 condujo a la detención de ocho comuneros mapuches. Se los acusó de estar supuestamente involucrados en una asociación ilícita terrorista en el sur de Chile. En enero de 2018 el Ministerio Público Fiscal determinó que la unidad de carabineros encargada de investigar el caso alteró las pruebas que incriminaban a los mapuches, manipulando mensajes de sus teléfonos celulares. “También en Chile los Carabineros se están militarizando. La creación del Comando Jungla da cuenta de esto”, informó el miembro del CELS. Miembros de ese Grupo Táctico de Carabineros asesinaron en 2018 al referente mapuche Camilo Catrillanca con un tiro por la espalda.

La semana pasada, una comitiva policial que trasladaba a un líder narco fue atacada a balazos cerca de Asunción, Paraguay. Supuestos miembros del Comando Vermelho de Brasil efectuaron el golpe para rescatar a Jorge Samudio González, alias Samura, miembro del grupo. El hecho le sirvió al presidente paraguayo, Miguel Abdo Benítez, para enviar al congreso una modificación de una enmienda constitucional que permitiría a las FFAA participar en la lucha contra grupos criminales y mafias organizadas. “Esta lucha genera adversarios, que cuentan con más armamentos y mejor logística que las fuerzas policiales”, dijo Abdo Benítez y también se refirió a una “batalla desigual”. “El punitivismo como solución a los problemas de la violencia es la receta que se viene aplicando desde hace décadas y no da resultados. Sin embargo, tiene cierta eficacia en no hacerse responsable de su propio fracaso. Se sigue presentando como si no se hubiera aplicado nunca y en realidad es lo que se viene usando desde siempre. Lo que pasa es que la militarización, que es el punto extremo del punitivismo, tiene cierto rédito político también. Estados Unidos plantea esta estrategia, pero también hay actores locales que encuentran en ella un capital político para capitalizar internamente”, explica el especialista del CELS.

Eso nos pone ante un tema espinoso. ¿Cuánto hay de imposición y cuánto de iniciativa propia en los países latinoamericanos para aplicar las recetas del militarismo estadounidense? “Hay un juego de los dos lados. Estados Unidos opera sobre las FFAA y de seguridad locales a lo largo de los años. Va cultivando, digamos, gente de confianza en ellas, y esas personas son las que después promueven que algunos de sus funcionarios y efectivos vayan a entrenarse y formarse allá, y así se va realimentando ese circuito”, sostiene Trufó. “El problema es que América Latina está completamente desunida. Si había algún tipo de unidad de criterio naciente hace unos años, eso hoy ya no existe. Obviamente la negociación bilateral país por país siempre favorece Estados Unidos. No está negociando con un bloque, y así, siempre lleva las de ganar”, concluye Trufó. Lo paradójico de la política estadounidense de militarización social es que no la aplican en su propio país. Allá la demarcación entre seguridad y defensa es bien clara. “Haz lo que te digo, pero no lo que yo hago”, toda una declaración de principios.

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 Manifestantes palestinos durante los enfrentamientos con las fuerzas israelíes al este de Jan Yunes en el sur de la franja de Gaza.Foto Afp

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tuiteó ayer que conversó por teléfono con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, sobre la posibilidad de avanzar en "un tratado de defensa mutua" que fortalecería las posiciones estadunidenses en Medio Oriente, una anuncio que podría afectar a las elecciones parlamentarias israelíes, del próximo martes.

"¡Espero seguir con esa conversación tras las elecciones israelíes, cuando nos reunamos este mismo mes en Naciones Unidas!", añadió Trump en su mensaje. Apuntó que el acuerdo "anclaría aún más la tremenda alianza" entre ambos países y podría retomarse a finales de este mes durante la 74 asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York, que se celebrará entre el 17 y el 24 de septiembre.

Estados Unidos mantiene una ayuda militar anual de 4 mil millones de dólares a Israel. Ambos gobernantes también mantienen una estrecha relación personal, al grado de que el magnate estadunidense aparece en los carteles de la campaña electoral del político israelí.

La intervención en estos comicios de Trump podría ser crucial, ya que las encuestas pronostican un empate virtual entre el partido de Netanyahu y la formación Azul y Blanco, liderada por el ex jefe del estado mayor Benny Gantz.

Con un tuit, el premier israelí agradeció a su "querido amigo" Trump: "El Estado judío nunca ha tenido un mejor amigo en la Casa Blanca. Espero nuestra reunión en la ONU para avanzar en un histórico tratado de defensa entre estados Unidos e Israel".

Gantz consideró la propuesta como un "grave error" y argumentó: “Un acuerdo así sería un grave error para la seguridad del Estado de Israel, porque un tratado de defensa mutua nos obligaría a coordinar nuestra seguridad con Estados Unidos.

"Eso no es lo que queremos. No hemos pedido a nadie que muera por nosotros. No hemos pedido a nadie que luche por nosotros y no hemos pedido a nadie que asuma el derecho a defender al Estado de Israel", añadió.

Los comentarios de Trump se producen en momentos en que la comunidad internacional espera la difusión del plan de paz para Medio Oriente de Washington.

Desde su llegada al gobierno, el 20 de enero de 2017, la asistencia de Estados Unidos a los palestinos se ha recortado fuertemente, al tiempo que Washington ha hecho grandes concesiones a los israelíes, incluido el reconocimiento formal de Jerusalén como capital de Israel y el traslado de la embajada estadunidense a esa ciudad.

La Autoridad Nacional Palestina cortó todo contacto formal con el régimen de Trump, a quien no reconoce como intermediario en las negociaciones con Israel.

El Departamento de Estado indicó que Estados Unidos es actualmente miembro de siete tratados de defensa colectiva, incluyendo la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la Organización del Tratado del Sureste Asiático, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca y un tratado de defensa con Australia y Nueva Zelanda, además de tratados bilaterales con Japón, la República de Corea y Filipinas.

En este contexto, un total de 46 palestinos resultaron heridos tras enfrentarse con militares israelíes en la localidad de Al Azariya, en la Cisjordania reocupada, reportó la vocera de la Media Luna Roja en Palestina, Erab Fuqaha, a la agencia de noticias Sputnik.

El viernes pasado 55 palestinos sufrieron lesiones durante los choques con el ejército israelí en la franja de Gaza. En 1967, durante la llamada guerra de los seis días, Israel ocupó los territorios de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, que según la ley internacional pertenecen a los palestinos.

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Código Ruiwen Chua / Flickr

La firma de ciberseguridad Check Point demuestra cómo China ya usaba las herramientas de la NSA incluso antes de que estas se filtraran en Internet en 2016

Los hackers chinos reescribieron el código de algunos malwares de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA) e incluso mejoraron algunas de las herramientas

 

Buckeye, APT3 o UPSTeam. Son distintas formas de llamar al mismo grupo de hackers chinos que copiaron y mejoraron las herramientas de la agencia de seguridad estadounidense (NSA) incluso antes de que se hicieran públicas en Internet en diciembre del 2016. No solo eso: una vez que mejoraron el código de los americanos, lo usaron para atacar las redes vulnerables de estos sin apenas esfuerzo y de forma mucho más barata. Son las principales conclusiones que se extraen de un informe de ciberseguridad de la firma Check Point y que apunta a que la guerra comercial entre ambos países también se libra en la Red.

El principio de la historia se remonta a finales de 2016. Entonces, los hackers de The Shadow Brokers publicaron en Internet un pack que supuestamente pertenecía a la NSA y en el que había de todo: desde herramientas de hackeo y recolección de datos, exploits, software de fuerza bruta y RATs (otro tipo de software de espionaje que permite controlar el dispositivo a distancia y encender la webcam o el micrófono del ordenador, entre otras cosas) hasta información sobre vulnerabilidades en páginas web y programas. Se las habían robado a Equation Group, otro grupo de hackers afín a la NSA según los expertos.

El año pasado, la compañía de ciberseguridad Symantec publicó cómo Buckeye (o APT3 o UPSTeam) llevaban utilizando esas mismas herramientas desde antes incluso de la filtración de The Shadow Brokers. También daban a entender que los chinos habían desarrollado sus propias herramientas e incorporado los ataques de día cero contra Windows (explotación de una vulnerabilidad conocida de antemano por los atacantes en una red o programa) a su repertorio. ¿Que cómo lo hicieron? Copiando el código con el que fueron atacados.

"Muy probablemente lo que han hecho ha sido utilizar los ataques que han visto en una red que tenían controlada", explica a eldiario.es Eusebio Nieva, director técnico de Check Point. Nieva ofrece dos posibles maneras por las que los chinos se hicieron con las herramientas: "Bien porque se trate de una red que ha atacado la NSA o quién sea o bien porque se ha utilizado ese ataque en un servidor que ellos [los chinos] previamente habían atacado y tenían control sobre él", continúa.

La ingeniería inversa del ¿gobierno chino?

Check Point ha conseguido demostrar la teoría de Symantec sobre la reutilización del código del malware por parte de los chinos. "APT3 recreó su propia versión de un exploit de Equation Group usando y capturando tráfico de red", explica la firma de ciberseguridad en su informe. "Creemos que este artefacto fue recolectado durante un ataque realizado por Equation Group contra una red monitoreada por APT3, lo que les permitió mejorar su arsenal de ataques con una fracción de los recursos necesarios para construir la herramienta original", explican.

Dos investigaciones independientes (una llevada a cabo por la compañía de ciberseguridad Recorded Future y otra por Intrusion Truth) señalan que detrás de APT3 podría estar el ministerio de Seguridad del Estado chino. En concreto, relacionan el nombre con el de un contratista chino, Boyusec, desmantelado tras la publicación de otro artículo en la web de Intrusion Truth.

El programa creado por los hackers chinos a partir de las herramientas de la NSA tiene nombre, Bemstour, y es bastante similar a EternalRomance, uno de los exploits originales dentro del paquete de Equation Group. Según Check Point, Bemstour sería una mezcla entre este y EternalSynergy, también creado por la NSA. La firma de ciberseguridad asegura que el código entre ambos es casi idéntico, con la particularidad de que mientras el de la NSA requiere de una librería específica para crear los paquetes que servirán para el ataque, en el de los chinos los paquetes están "hechos a mano por los desarrolladores".

"La conclusión es que China y EEUU se encuentran en una carrera ciberarmamentística que no hay que despreciar. Y al final, tanto los unos como los otros están utilizando todos los mecanismos a su alcance, incluyendo la copia: se están copiando los unos a los otros", concluye Nieva.

Por David Sarabia

10/09/2019 - 21:13h

 Estudiantes siguen en directo el trayecto de la sonda 'Chandrayaan 2' a la Luna, este viernes es un instituto de Bombay (India). Reuters

El módulo 'Vikram' de la misión Chandrayaan 2 se estrelló contra el satélite, igual que le sucedió a la sonda israelí 'Beresheet' cuando este país intentó ser el cuarto en llegar a la Luna

Aunque el podio de la carrera lunar ya está copado, aún se sigue compitiendo por el cuarto puesto. Y 2019 ha sido un año especialmente interesante en esta reactivación de la carrera espacial. En enero de este año, China hizo aterrizar Chang’e4 en la cara oculta de la Luna, convirtiéndose en el primer país del mundo en lograrlo. En abril, Israel, con la sonda Beresheet, la primera misión de este tipo impulsada por inversores privados, intentó convertirse en el cuarto país en aterrizar una máquina sobre el satélite, por detrás de Estados Unidos, Rusia y China, pero un fallo en el motor principal del artefacto hizo que la misión acabase estrellándose. La India, alrededor de las 22.30 de este viernes, hora peninsular española, también fracasó en su intento. El resultado de la misión parecía claro cuando el presidente del país, Narendra Modi, abandonó la sala de control con cara de decepción. Acabó rezando y firmando autógrafos a estudiantes.

Después de superar la fase de frenado y acercamiento al lugar de llegada, el módulo de aterrizaje Vikram tenía que afinar su velocidad para posarse con suavidad sobre la superficie del satélite. A dos kilómetros de altitud, se perdió la comunicación con la sonda. Las hipótesis ahora son muchas, pero deberán pasar horas o días hasta que se pueda realizar una evaluación sobre qué sucedió en esos minutos críticos.

El módulo de alunizaje, bautizado como Vikram en honor al padre del programa espacial indio Vikram Sarabhai, fallecido en 1971, se separó del módulo orbital de la misión Chandrayaan 2 el pasado lunes. El éxito en esa delicada maniobra ya muestra los avances del programa espacial indio, pero el siguiente paso no confirmó la capacidad del país asiático como potencia espacial.

Originalmente, esta misión se planificó de forma conjunta con Rusia, que aportaría su experiencia y su tecnología en varios aspectos clave. Sin embargo, tras el fracaso en 2011 de la misión Phobos-Grunt, que debía explorar el satélite marciano Fobos y acabó atrapado en órbita terrestre a poco más de 300 kilómetros de altitud, los rusos se retiraron del proyecto. El contratiempo supuso un retraso en el calendario inicial, pero la agencia espacial india (ISRO) siguió con su propia tecnología.

La misión Chandrayaan 2 es la continuación de la Chandrayaan 1, que llegó a la órbita lunar en 2008. Aquella sonda recogió imágenes infrarrojas, de rayos X y del espectro visible durante 312 días y realizó un mapa de la topografía lunar y de sus características químicas. En esta ocasión, Vikram debía aterrizar en una llanura cercana al polo sur de la luna, de interés científico, entre otras cosas, porque es probable que allí se pueda encontrar agua en forma de hielo. Para analizar la zona, además del módulo de aterrizaje, la misión contaba con un pequeño rover que habría debido recorrer hasta medio kilómetro por la superficie lunar. El vehículo, destrozado ahora sobre la superficie lunar, se llamaba Pragyan (sabiduría en sánscrito).

Aunque Chandrayaan 2 incorporaba diversos instrumentos científicos para estudiar la Luna, el principal objetivo consistía en probar que la agencia espacial india tenía la capacidad para completar una misión en la que una nave se pose suavemente sobre otro mundo y podía hacer funcionar un rover cargado de instrumentos científicos. Deberán probar de nuevo.

Por Daniel Mediavilla

7 SEP 2019 - 04:43 COT

"No disparen, estamos desarmados": el asesinato de un indígena a manos del Ejército desata indignación en Colombia

Uno de los testigos narró que miembros de la Tercera Brigada del Ejército comenzaron a dispararles a los jóvenes, que formaban parte de la Guardia Indígena, pese a que se encontraban desarmados.

Una operación del Ejército colombiano en la zona rural de Jamundí, en el Valle del Cauca, dejó a un joven indígena muerto y otro herido, en lo que algunos testimonios señalan como una ejecución extrajudicial

Omar Gusaquillo y Diego Alexis Vega formaban parte de la Guardia Indígena que hacía vigilancia nocturna, debido al robo de ganado en esta zona rural de Jamundí, al suroeste de Colombia, que históricamente ha tenido presencia de grupos guerrilleros y narcotraficantes.

Según narró Diego en su primera declaración, a las 05:45 horas (tiempo local) de este jueves, cuando los jóvenes se preparaban para darse un aseo personal en una casa, fueron sorprendidos por elementos de la Tercera Brigada del Ejército, quienes les gritaron: "¡Quietos, manos arriba!". 

Visiblemente asustados, Omar les respondió: "No disparen, estamos desarmados. Somos de la Guardia Indígena". Inmediatamente después de que los jóvenes de la comunidad nativa Kiwe Nasa se identificaron, el Ejército comenzó a dispararles, pese a que tienen jurisdicción en esta zona rural, según información difundida por Semana. 

Como resultado del operativo militar, Ómar resultó muerto y Diego herido, por lo que fue trasladado a un hospital.  

¿Falso positivo?

Medios locales reportan que el Ejército habría señalado a Omar como miembro de una organización criminal y aseguraron que en la vivienda donde murió se encontró un uniforme camuflado, un radio teléfono amarillo y un arma de fuego.

Sin embargo, algunos vecinos de la zona dijeron a Semana que el Ejército trató de montar un "falso positivo", como se le conoce a los casos, bajo el Gobierno de Álvaro Uribe (2002-2006 y 2006-2010), en los que miembros del Ejército presentaban como guerrilleros 'dados de baja en combate' a jóvenes asesinados extrajudicialmente.

Lina Tabares, integrante de la organización de derechos humanos Tesa Paz, denunció que las manos de Omar tenían rastros de tierra, lo que según ella representa "una clara prueba de que el cadáver lo arrastraron". Los vecinos de la zona montaron un cordón humanitario para impedir que la escena fuera modificada

"Cruel asesinato"

La Organización Regional Indígena del Valle del Cauca (Orivac) rechazó el "cruel asesinato" de Omar Guasaquillo.

"Vuelve la zozobra de muertes, amenazas, al territorio colombiano, en especial al Valle del Cauca", denunció Orivac en un comunicado, en el que también acusa al Gobierno de Iván Duque de su falta de compromiso con los acuerdos de paz firmados con las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). 

En lo que va del Gobierno de Iván Duque, que comenzó el 7 de agosto de 2018, 102 líderes y lideresas indígenas han sido asesinados, según datos de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).

La ONIC hizo un llamado al Gobierno de Duque a retomar el Acuerdo de Paz firmado en 2016.  

Publicado: 6 sep 2019 02:42 GMT

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Batalla por el espacio: ¿Cuáles son los principales rivales de EEUU?

 Las posibilidades de Rusia, Corea del Norte, China e Irán en el espacio representan una amenaza para el potencial espacial de Estados Unidos, declaró el jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, general Joseph Dunford.

"En la década de 1990 cuando estábamos desarrollando nuestras capacidades en el sector espacial, partimos de que el espacio exterior seguirá siendo un lugar donde no habrá rivalidad pero la hay hoy en día. Entre los rivales figuran Corea del Norte, Rusia, China e Irán. Todos ellos han desarrollado un potencial que amenaza a nuestro potencial espacial", dijo Dunford en un discurso en el Consejo de Relaciones Exteriores.

El presidente estadounidense, Donald Trump, firmó en febrero pasado un memorándum sobre la creación de la Fuerza Espacial de Estados Unidos.

El viceministro de Defensa y jefe del Estado Mayor General ruso, Valeri Guerásimov, dijo a principios de marzo que Rusia responderá con medidas simétricas y asimétricas a la militarización del espacio por parte de EEUU.

El Ministerio de Exteriores de China comunicó que al acusar a Pekín y Moscú de crear amenazas en el espacio exterior, EEUU busca una excusa para justificar sus planes de lograr superioridad militar y crear armas avanzadas.

El Pentágono a su vez declaró que EEUU "defenderá y protegerá" el espacio de la militarización por parte de Rusia y China.

10:28 06.09.2019(actualizada a las 11:58 06.09.2019) URL corto

 

MOSC

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¿Estamos frente a una guerra entre Colombia y Venezuela?

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decretó la alerta naranja por la amenaza de guerra desde Colombia y anunció que habrá ejercicios militares en todo el eje de frontera. ¿Puede darse una guerra entre ambos países? ¿O acaso la guerra comenzó años atrás y nadie lo anunció?

El factor Colombia siempre regresa en la agenda del conflicto venezolano. La última noticia fue la alerta naranja dada por el presidente Nicolás Maduro este martes 3 de septiembre ante la amenaza de agresión hacia Venezuela. Acusó a su par colombiano, Iván Duque, de querer crear una "serie de falsos positivos" para desencadenar la guerra y declaró que realizarán ejercicios militares del 10 al 18 de septiembre en todo el eje fronterizo con Colombia.

Sus palabras se dieron luego de dos hechos centrales. Por un lado, la denuncia presentada por el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, de que en el país vecino funcionan tres centros de entrenamiento militar para realizar acciones de desestabilización en Venezuela. Esos espacios existen en Colombia, según Rodríguez, bajo el amparo del Gobierno de Duque y su fuerza política, el Centro Democrático, dirigida por el expresidente Álvaro Uribe.

Por otro lado, la alerta de Maduro se dio ante el recrudecimiento de la matriz, afirmada por el mismo Duque, que sostiene que el Gobierno venezolano daría refugio y posibilidad de desarrollo a quienes lideran el sector de las FARC que regresó a la lucha armada. Ese señalamiento se unió a las repetidas declaraciones del Gobierno colombiano y sus grandes medios aliados que han sostenido que otra de las fuerzas colombianas en armas, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), tendría bases de operaciones en Venezuela.

La escalada de declaraciones ha vuelto a poner la pregunta sobre el centro de la mesa: ¿es posible una guerra entre ambos países? ¿O acaso la guerra ya empezó, nadie la anunció ni se hizo responsable, cambió de máscaras, y ya dejó muertos, incendios y dolor?

Un Estado cedido a otro

"La guerra ya está aquí, pero dicen que ya viene", dice un humorista colombiano que cita la investigadora colombo-venezolana María Fernanda Barreto, quien conversó con Sputnik sobre el panorama actual. Barreto es miembro de la Red internacional de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad. Sus estudios se centran en el análisis de ambas realidades y sus puntos de choque dentro del cuadro de asedio a Venezuela y la guerra interna en Colombia.

Lo primero es, en su análisis, situar el rol que le ha sido asignado a Colombia por Estados Unidos (EEUU): "se convirtió en la principal base militar estadounidense en la región latinoamericana desde el punto de vista militar, económico y político".

Al tener ese rol en la arquitectura continental diseñada por EEUU, el papel que le fue asignado ante la emergencia del proceso chavista en el Gobierno en 1999 en Venezuela fue predecible, según explica.

"Han utilizado tácticas de guerra de aproximación indirecta a través de Colombia y ejecutado una serie de acciones sobre Venezuela, como el sabotaje económico, la invasión paramilitar, una serie de operaciones para desestabilizar la Revolución bolivariana", agrega la investigadora.

El 23 de febrero pasado, tuvo lugar una de esas operaciones de gran envergadura: EEUU buscó un ingreso por la fuerza en Venezuela a través de la frontera colombo-venezolana, presentando el hecho como intento de ayuda humanitaria. El Gobierno colombiano abrió sus puentes internacionales para que actuaran grupos entrenados con el objetivo de escalar la violencia y llegar a un punto de quiebre e ingreso a territorio venezolano.   

Esa acción fue televisada por las grandes agencias de noticias como un montaje cinematográfico que finalmente no logró su objetivo. Paralelamente, se han dado operaciones en otros terrenos de forma continua, muchas veces invisibilizadas por los medios.

La invasión paramilitar

El punto de inicio fue el año 2002, "una vez que EEUU fracasa en apoyar la oposición venezolana en el intento de golpe de Estado en abril del 2002", resalta Barreto. Fue ese año cuando Álvaro Uribe asumió la Presidencia de Colombia y comenzó la estrategia de la invasión silenciosa.

"Comienza ese modelo como un mecanismo para tomar el control político, económico y militar sobre el territorio venezolano, y desde esa fecha hasta ahora esa invasión ha sido sistemática y sostenida", evalúa Barreto.  

El proceso paramilitar en Colombia ha pasado por diferentes etapas desde su creación y expansión. En la actualidad, Barreto lo describe como "un fenómeno de tipo político y económico sumamente imbricado con dos negocios que son lubricantes fundamentales del capitalismo, que son el negocio de la guerra y el del narcotráfico".

Ya no se está ante estructuras definidas como en los inicios: "no se puede hablar de cantidad de personas porque al hablar del fenómeno paramilitar no se sabe cuánta gente hay en las estructuras paramilitares en Colombia, y no se sabe, entre otras cosas, porque hay mucha gente que pertenece a las Fuerzas Armadas que ocasionalmente se involucra en acciones como parte de grupos paramilitares", explica la investigadora.

La analista colombo-venezolana agrega otra variable, como las contratistas militares privadas, involucradas en acciones contra Venezuela "dentro de esa modalidad de guerra irregular".

Esa invasión silenciosa, subterránea, emergió en determinados momentos en años recientes. Uno de ellos fue durante 2017, cuando la derecha, financiada y conducida por EEUU, intentó una nueva escalada violenta para lograr el derrocamiento del Gobierno. En los meses de abril a julio, esas formaciones desarrollaron diferentes ataques en puntos clave del país, desde la frontera con Colombia hasta Caracas. Luego regresaron, en parte, a las sombras, a centros de entrenamiento como los que, por ejemplo, denunció el ministro de Comunicación. 

La guerra

"Colombia es un país en guerra", subraya Barreto. Existe "un conflicto interno social y armado que no ha resuelto en los últimos 60 años, ha tenido momentos de diálogo, de acuerdo, pero el conflicto no ha tenido solución".

A su juicio, el conflicto ha servido para "justificar su industria militar y los negocios relacionados con la guerra, pero el Estado colombiano nunca se ha hecho responsable de la guerra que ha creado y sostenido".

Dentro de ese cuadro resultaba esperable que el Gobierno del Centro Democrático acusara automáticamente al Gobierno venezolano de ser responsable del regreso a las armas de un sector de las FARC, o de la permanencia del ELN.

Las acusaciones contra la Revolución bolivariana son tanto una forma de instalar la justificación de posibles nuevos escenarios bélicos, así como de "externalizar los costos del conflicto social y armado que vive Colombia", analiza Barreto. Ni los empresarios ni el Gobierno asumen responsabilidad acerca de por qué un sector de las FARC regresó a las armas, o por qué no se logró un acuerdo de paz con el ELN.  

¿Puede la guerra, dentro de ese escenario, adquirir su presentación clásica con uniformes y generales identificados? Barreto no descarta la posibilidad de una acción de tipo regular militar sobre Venezuela, pero cree que la mayor probabilidad es que "sigan apostando a aumentar las acciones de tipo irregular sobre el territorio, continuar con la invasión paramilitar y con todos los sabotajes económicos y políticos".

Ese conjunto de operación tiene que ver con la modalidad híbrida de la guerra contra el país que enfrenta un bloqueo económico y financiero impuesto unilateralmente por EEUU. Barreto señala que no se puede hablar de una guerra de Colombia contra Venezuela sin separar los conceptos e intereses.

"El conflicto subyacente es el de clase, y la primera víctima del Estado colombiano es el pueblo colombiano, y ese pueblo en parte es, y debe aprender, que es el mejor aliado del pueblo venezolano", sostiene la investigadora. 

La guerra llegó hace años. Con otras máscaras, discursos, presentaciones, actores. Por momentos realiza sus operaciones de modo sumergido, y en otros, como el pasado 23 de febrero, emerge con luces y cámaras. ¿Qué está por venir? Maduro decretó la alarma naranja y los ejercicios militares para el mes de septiembre. Venezuela vive un asedio ininterrumpido y Colombia es uno de los factores principales de ese conflicto.

22:16 04.09.2019(actualizada a las 22:22 04.09.2019) URL corto

Por Marco Teruggi


Maduro anuncia el despliegue de su sistema de defensa antiaérea en la frontera con Colombia

 

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, informó este miércoles que a partir del próximo 10 de septiembre su país desplegará su sistema misilístico de defensa antiaérea en la frontera con Colombia, un día después de haber declarado una "alerta naranja".

El mandatario aseguró que su homólogo colombiano, Iván Duque, busca una "falso positivo" en el mes de septiembre "para agredir" el territorio venezolano y acudir después a Naciones Unidas "y armar un show político barato a costa de un conflicto armado".

"Ya las tropas están desplegadas y ahora vamos a desplegar el sistema misilístico de defensa antiáerea, de defensa terrestre blindada. Vamos a desplegarla del 10 al 28 de septiembre porque Venezuela se respeta y lo que quiere en Colombia es paz", agregó el Jefe de Estado.

Al mismo tiempo, el presidente denunció que Duque "ha llevado a Colombia nuevamente a una situación de guerra". "La violencia de Colombia que se quede en Colombia, no la queremos aquí", aseveró el mandatario, agregando que "en Venezuela lo que queremos es paz, concordia, trabajo, producción y convivencia".

"Alerta naranja"

El presidente venezolano ordenó este martes a todas sus fuerzas militares realizar ejercicios entre el 10 y el 28 de septiembre en la frontera con Colombia, país que -dijo- representa una "amenaza de agresión".

El jefe de Estado, en medio de un acto con el alto mando militar, ordenó "declarar una alerta naranja frente a la amenaza de agresión de Colombia contra Venezuela" y el despliegue de los ejercicios "en toda la frontera occidental del país", que comprende los estados Zulia, Táchira, Apure y Amazonas.

El Gobierno de Duque "no solo ha metido a Colombia en una guerra que recrudece, sino que ahora pretende un falso positivo para agredir a Venezuela y empezar un conflicto militar en nuestro país", denunció el mandatario.

Escalada de tensiones

La orden del presidente venezolano se da en medio de una escalada de señalamientos entre Bogotá y Caracas, que se agudizó la semana pasada cuando Colombia acusó al Gobierno de Maduro de amparar a la disidencia de las extinta guerrilla de las FARC.

Funcionarios de la Administración de Duque aseguraron incluso que el pronunciamiento del disidente y prófugo de la justicia Iván Márquez se había grabado en territorio venezolano, cuestión que fue negada tajantemente por Caracas.

Entretanto, el pasado domingo, Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación venezolano, presentó "pruebas" de que atentados fallidos contra el país fueron planeados desde suelo colombiano.

"Los 'narcoparagobiernos', como el Gobierno de Álvaro Uribe y el Gobierno de Iván Duque, de manera permanente perpetran, levantan, inventan falsos positivos para promover o justificar agresiones contra países, contra movimientos y contra personas", aseveró Rodríguez.

 

Publicado: 4 sep 2019 23:07 GMT | Última actualización: 5 sep 2019 08:58 GMT

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En marcha desde este jueves Fuerza Espacial de Estados Unidos

Estados Unidos contará desde este jueves con un Comando Espacial, cuyo lanzamiento se realizará en la Casa Blanca ante la presencia del presidente Donald Trump, responsable de ordenar su creación a finales del año pasado.

Según explicó en agosto el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Joseph Dunford, el nuevo cuerpo será responsable de planificar y ejecutar las operaciones espaciales y tendrá en total 87 unidades.

Las capacidades del comando, que encabezará el general John Raymond tras ser confirmado por el Senado en junio, incluirán advertencias sobre misiles, operaciones satelitales, y control y apoyo espacial, manifestó Dunford en una reunión del Consejo Nacional del Espacio.

A juicio del vicepresidente, Mike Pence, esa estructura asegurará que Estados Unidos esté preparado para resguardar a su gente, intereses y valores en la vasta extensión del espacio y en la Tierra con las tecnologías que respaldarán la defensa común.

El surgimiento de dicho ente es considerado el primer paso hacia la creación de una Fuerza Espacial completa que se incorporaría como la sexta rama de las Fuerzas Armadas norteamericanas, una idea impulsada por el jefe de la Casa Blanca que requiere el visto bueno del Congreso.

Trump dio la orden para desarrollar la referida iniciativa al entonces secretario de Defensa, James Mattis, el 18 de diciembre de 2018. Ordeno el establecimiento, de acuerdo con la ley de Estados Unidos, de un Comando Espacial como un funcional Comando Combatiente Unificado (el onceno del país), dispuso el gobernante.

Además, exigió la recomendación de oficiales para nominarlos como comandante y comandante adjunto de la estructura, y su posterior confirmación en la Cámara Alta.

El Pentágono anunció el 19 de marzo de 2018 que estaba estudiando la posible creación de una nueva entidad de las fuerzas armadas, con el espacio como su campo de operaciones.

29 agosto 2019 

(Con información de Prensa Latina)

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Ciberguerra, ¿cómo fue que internet se convirtió en un campo de batalla por la hegemonía global?

Los expertos consideran que el desarrollo de capacidades de los Estados para realizar ataques informáticos incluso podría generar un gran apagón digital conocido como Día Cero.

En el mundo, diariamente, se libra una guerra secreta en internet por el predominio del planeta. No se trata de una historia de ciencia ficción, sino, por el contrario, de un fenómeno cada vez más recurrente en los medios de información.

Se trata de la ciberguerra, un nuevo tipo de guerra no convencional con la que se trata de debilitar al enemigo a través de ataques coordinados en el espacio digital.

Esto, derivado del gran desarrollo de las nuevas tecnologías de la información en las últimas décadas, ha convertido a internet en un campo de batalla.

¿Qué es la ciberguerra?

En su libro 'Ciberguerra', Richard Clark y Robert Knake definen el término como "acciones efectuadas por una organización, nación o Estado con el propósito de penetrar los sistemas informáticos y redes de computadores de otra Nación-Estado, con el fin de causar daños o interrupción de los mismos".

Para Alejandra Morán, experta en derecho y ciberseguridad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la expresión refiere una disputa secreta entre grupos políticos antagónicos.

"En la ciberguerra todos los ataques se manejan a través de medios electrónicos y telecomunicaciones. Ya no son soldados disparando contra el enemigo frente a frente, ahora son delincuentes informáticos operando desde la sombra, en los que no se tiene ni idea de quién lo hizo, ni cuándo van a atacar de nuevo y que, además, tienen objetivos políticos y/o militares", señala la experta en entrevista con RT.

Un asunto que con el vertiginoso desarrollo tecnológico de las últimas dos décadas ha dejado de ser un asunto de escala menor para convertirse en un fenómeno de alcance global.

"Anteriormente se pensaba que los ciberataques tenían consecuencias limitadas, pero ahora se ha demostrado que los daños han generado grandes pérdidas, por lo cual, se considera que los ciberataques, reconocidos o no, son ya una de las armas más lesivas a los países y a los servicios públicos e información de sus pobladores", añade Morán.

Una disputa que se manifiesta de manera puntual entre las principales potencias económicas, políticas y militares del mundo.

Campo de batalla geopolítico

"El ciberespacio se ha convertido en el quinto dominio de la guerra, después de la tierra, el mar, el aire y el espacio. Actualmente hay una lucha muy fuerte por dominar el ciberespacio", señala Juan Pablo Salazar, investigador colombiano de la Universidad Complutense de Madrid, en entrevista con RT.

De acuerdo con el experto en derecho internacional y ciberguerra, el desarrollo de este fenómeno ha tenido diversas fases desde que surgió a finales del siglo XX, entre las que destacan:

  • La etapa temprana

Comprende de 1994 a 2006. Durante este periodo ocurrieron algunos ataques de tintes políticos en Chechenia, Kosovo y Oriente Medio. En ellos, se agredían sitios de partidos políticos o alguna autoridad estatal con el propósito de desconfigurarlos y mostrar el mensaje político del oponente. En esta etapa ocurrió un ataque contra la NASA, donde incluso la plataforma de lanzamiento de cohetes fue comprometida. 

  • La etapa inicial

Sucedió entre 2007 y 2009. El punto de inflexión se registró en Estonia, país que durante algunas semanas estuvo paralizado en todos sus servicios electrónicos por divergencias políticas de activistas, que lograron paralizar sistemas de gobierno y financieros mediante ataques de denegación de servicio.

  • Etapa de proliferación

Comprende de 2010 a 2016. El punto de inflexión fueron los ataques contra Irán, cuando se logró detener el enriquecimiento de uranio a su planta nuclear de Natanz a través del 'malware' conocido como Stuxnet, que tomó el control de 1.000 máquinas que participaban en la producción de materiales nucleares y les dio instrucciones de autodestruirse.

Los informes especializados señalan que fue una agresión producida por EE.UU. a Irán para detener el enriquecimiento de uranio. A partir de ahí hubo ataques de un lado para otro. Irán respondió y creó una gran fuerza de ciberataques contra EE.UU. y otros países de la península arábica.

  • Etapa actual

Pero todo cambió –refiere Salazar– a partir de los ataques cibernéticos a Ucrania. Esto, debido a que este tipo de actos dejaron de afectar objetivos militares o gubernamentales y comenzaron a atacar instalaciones civiles con el fin de causar afectaciones masivas en la vida diaria de las personas.

En diciembre de 2015, Ucrania sufrió un apagón masivo en el suministro de energía eléctrica en la región de Ivano-Frankivsk, dejando sin electricidad a 80.000 personas en plena temporada de invierno. 

Pero el especialista señala que fue en 2017 cuando ocurrió un punto de inflexión en la ciberguerra, con los ataques que paralizaron el aeropuerto de Kiev y provocaron paros en las líneas del transporte público, así como afectaciones en medios de comunicación rusos.

"A partir de 2017 ocurrió algo muy particular. Hasta entonces, parecía que los Estados estaban concentrados en probar las capacidades que tenían, pero no llegaban a producirse consecuencias directas en el mundo real, para la vida de las personas", explica Salazar.

Desde entonces, añade el experto, han ocurrido ataques grandes contra el sistema financiero y criptomonedas, así como objetivos estratégicos que evidencian el poderío de algunas naciones que se han preparado para la ciberguerra.

"¿Qué quiere decir todo esto? Que los Estados tienen capacidades y se ha logrado un predominio del ciberespacio donde algunos países han perdido, y otros han ganado, predominio geopolítico. Los Estados tienen capacidades grandes contra cualquier objetivo, militar o bienes civiles", afirma.

El experto refiere que aunque no hay datos del todo precisos, a nivel internacional, las principales potencias en el ámbito de la ciberguerra son EE.UU., China y Rusia, seguidas de otros países como Irán, Corea del Norte e Israel. Esto, además de actores como la OTAN y la Unión Europea.

En contraste, los Estados latinoamericanos se encuentran muy rezagados en esta materia, a pesar de que países como México y Chile han registrado ataques de gran escala contra instituciones financieras.

Objetivos civiles

Una de las principales características de la ciberguerra actual es la manera en que algunos países y organizaciones han orientado sus objetivos hacia instalaciones civiles, principalmente con el fin de generar caos y desestabilización en los países atacados, como ha ocurrido con centrales eléctricas.

Pero ese es apenas uno de los muchos frentes de batalla donde se despliega la ciberguerra.

En este sentido, los expertos coinciden que en la ciberguerra no sólo participan Estados, sino también organizaciones de ciberactivistas, redes criminales, hackers individuales, empresas de mercenarios, vándalos digitales, sindicatos criminales y también unidades de servicios de inteligencia.

Algunas de las actividades ligadas a ciberataques en las últimas décadas son:

  1. Fraude electoral
  2. Espionaje industrial
  3. Ruptura del mercado de valores por beneficio o diversión
  4. Provocar derrames intencionales en instalaciones petroleras
  5. Toma del control de la fábricas
  6. Comprometer el teléfono de políticos
  7. Chantaje masivo a través de las redes sociales
  8. Ataque contra centrales eléctricas o hidroeléctricas
  9. Centrales productoras de gas
  10. Ataque contra aeropuertos
  11. Sistemas de distribución y almacenaje de agua

Una situación que ha provocado que tanto los Estados como las organizaciones inviertan cada vez más recursos en seguridad informática.

Día Cero y la disputa por las telecomunicaciones

Otro factor crucial para entender los términos en que se despliega la ciberguerra es la batalla por el control de las telecomunicaciones.

"Los que detentan la infraestructura surgen como los líderes en el mundo digital, porque son quienes tienen la propiedad de los cables submarinos, sobre todo los tendidos de fibra óptica, además de los enlaces de microondas y satelitales", afirma Salazar.

Una situación que, en buena medida, permite entender el boicot de EE.UU. hacia la empresa china de tecnología Huawei, luego de que el presidente Trump afirmara que los teléfonos creados por la compañía eran usados para espiar a funcionarios estadounidenses.

"Estos activos cibernéticos se convierten en activos preponderantes de los Estados. Con la conectividad y el despliegue de la red 5G, los países que estén detrás de la infraestructura será quienes detenten el poder en el ciberespacio", agrega el experto.

Una batalla que podría conducir a escenarios catastróficos, ya que, incluso, algunos especialistas en informática hablan de que el mundo podría derivar en un ciberataque de gran escala, conocido como Día Cero, con el que todos los sistemas dejarán de funcionar, lo cual implicaría un gran apagón digital a nivel global.

"Es el gran ataque que pondrá a nuestro mundo 'offline'", dice Salazar.

Ataques recientes

En lo que va de 2019, las grandes potencias han intercambiado acusaciones de ciberataques y espionaje, tal como señaló EE.UU. en un informe reciente en el que califica a China y Rusia como las mayores amenazas de ciberespionaje.

Una acusación con la que el presidente Donald Trump intentó justificar el boicot contra la empresa china Huawei.

En marzo pasado, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmó que algunos apagones masivos en el suministro de energía eléctrica en su país estaban relacionados con ciberataques orquestados por EE.UU.

En México se descubrió una red de noticias falsas que buscaba afectar la imagen del entonces candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, en los comicios de 2018.

Ese mismo mes, el Ministerio de Defensa de España aseguró que una "potencia extranjera" estuvo detrás de un ataque a su red informática.

En abril, el Gobierno de Ecuador pidió ayuda a Israel para protegerse por los más de 40 millones de ataques cibernéticos recibidos tras la detención del activista australiano Julian Assange, fundador de Wikileaks.

En junio, un informe del Equipo Técnico de Respuesta de Emergencia de la Red Informática Nacional de China señaló que la mayoría de los ataques cibernéticos contra el gigante asiático provienen de EE.UU., además de registrar un aumento de 90,8 % en el número de ciberataques respecto al año previo.

Los presidentes de los EE.UU. y China, Donald Trump y Xi Jinping, en Osaka, Japón, el 29 de junio de 2019. / Kevin Lamarque

Días después, el diario The New York Times afirmó que el Pentágono y la Inteligencia de EE.UU. realizaron ataques masivos contra las redes de suministro de energía eléctrica de Rusia, señalamiento que fue negado por Trump. Un asunto que generó reacciones en Moscú, que advirtió que el ataque supondría un claro ejemplo de ciberguerra. 

También en junio, medios estadounidenses informaron que Trump lanzó un ataque cibernético dirigido contra un grupo de Inteligencia con vínculos con la Guardia Revolucionaria de la República Islámica.

La agencia Reuters señaló que 'hackers' chinos intentaron sustraer secretos comerciales en ocho de los proveedores de servicios de tecnología más grandes del mundo.

El Centro Nacional de Coordinación de Incidentes Informáticos de Rusia aseguró que EE.UU. y la Unión Europea son las principales fuentes de ciberataques contra el país presidido por Vladimir Putin.

En agosto, el subsecretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Oleg Jrómov señaló que EE.UU. intenta crear un mecanismo legal para culpar a otros países de realizar ataques cibernéticos sin necesidad de pruebas, con objeto de responder militarmente contra países incómodos.

Todos estos son acontecimientos recientes que marcan una nueva etapa en el desarrollo de la ciberguerra en la lucha por la hegemonía global.

 

Publicado: 19 ago 2019 15:40 GMT | Última actualización: 19 ago 2019 19:32 GMT

Cachemira: nuevos códigos geopolíticos y siete motivos de una crisis planeada

En secreto y sin informar al parlamento indio ni muchos menos a los ciudadanos de Jammu y Cachemira (J&C), el 5 de agosto, el gobierno de Narendra Modi puso en marcha la segunda fase de su plan de anexionar el estado semi independiente de J&C suspendiendo el artículo 370 de la Constitución que protegía los derechos de su población sobre la tierra en la que viven.

Días antes, Modi ordenó el envío de decenas de miles de soldados a esta región para unirse a los 500.000 ya estacionados. Se declaró el toque queda, se bloquearon las redes sociales y los servicios de telefonía móvil y fijo, se puso a los diputados bajo arresto domiciliario, y se detuvieron a miles de personas, entre ellas a los máximos dirigentes comunistas Rajya Sabha Raja y Sitaram Yechury. El toque de queda significa, por ejemplo, que las personas enfermas no puedan acudir a los hospitales ya que no hay ni ambulancias, o morir de parto en casa. Las masivas protestas de la población sólo aumentaron la intensidad de la represión de unos antidisturbios escrupulosamente deshumanizados. 

 La primera fase de la operación tuvo lugar el 14 de febrero cuando la fuerza aérea india atacó un supuesto campo terrorista en Pakistán, al norte de Islam Abad, en venganza por la muerte de 42 miembros de sus fuerzas paramilitares en Cachemira en un atentado del grupo islamista Yesh-e-Mohammad (Soldados de Mahoma) del que Pakistán niega vínculo.

La Cachemira disputada    

El conflicto de hoy es el resultado de la respuesta del colonialismo británico a la independencia de la India, que se dio mediante dos operaciones: 1) Diseccionar la India democrática, creando la República Islámica de Pakistán, y 2) la venta del principado de Cachemira a un maharajá hindú a cambio de acuerdos económicos para de este modo mantenerla bajo su control a través de acuerdos económicos. Más adelante, los territorios de ambos países se irán achicando: En 1962, India pierde a China la región deshabitada Aksai Chin (que significa en árabe «El punto más lejano de China»), situada en el desierto de sal de Ladakh en Cachemira india, tras una breve guerra, por la construcción de una autopista por China, que uniría Tíbet con Sinkiang. Pakistán también se romperá: en 1971 nace de sus entrañas Bangladés: Indira Gandhi lo celebrará con Champaign. 

De este modo, el valle, habitado por 12 millones de personas, se ha dividido en: 1) La parte controlada por India llamada Jammu y Cachemira, con dos tercios del todo el territorio, y nueve millones de habitantes, de los que el 60% son musulmanes, y también a los hinduista de Jumma, los budistas y chiitas de Ladakh, y el glaciar Siachen; 2) la parte administrada por Pakistán que son Cachemira Azad ( «Libre» en las lenguas indoiranias) y la unidad política de Gilgit y Baltistan, que linda con Afganistán y China y es de mayoría musulmana sunnita; y 3) Aksai Chin y el Valle Shaksgam (que le fue cedido por Pakistán en 1961) ya forman parte de la Región Autónoma Uigur de Sinkiang. Aun así, los tres son miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái (la OCS). 

Tanto Pakistán como India reclaman la totalidad de las dos primeras partes de Cachemira: uno porque “la mayoría de sus habitantes son musulmanes” (cerca del 80% sunnitas y el 20% chiitas) y la otra porque “históricamente han pertenecido a la India”, estado secular que es el tercer país con mayor número de fieles del islam (unos 150 millones) después de Indonesia y Pakistán. Disputa que ha causado cuatro guerras (1948, 1965, 1971 y 1999), miles de muertos y millones de desplazados.

La importancia estratégica de Cachemira reside en 1) su valor militar al ser el Techo de Asia, un lugar previlejado por vigilar a China, India y Pakistán; importante motivo por el que tanto India como China se oponen a la mediación de EEUU en el conflicto: ¡Saben que, si el Tío Sam pone sus pies allí para “imponer la paz, luego ni Dios puede echarle! , y 2) Los abundantes caudales de agua de la región. 

Los motivos de la guerra 

  1. Si EEUU regala Afganistán a Pakistán, India se quedará con Cachemira”, habrá pensado Modi, tras conocer los acuerdos de paz entre Trump, Talibán y Omran Khan. Según Shahbaz Sharif, el líder de oposición en el parlamento pakistaní, Khan le ofreció a Trump ayudar a su objetivo de retirarse de Afganistán (que es una farsa) a cambio de que su mediación en el conflicto de Cachemira en su favor.
  2. Entorpecer el proyecto del Corredor Económico China-Pakistán, en el que Beijing ha invertido 46.000 millones de dólares, y atraviesa la parte pakistaní de Cachemira para alcanza el puerto de Gwadar en Mar Arábigo. India sabe que una mayor inestabilidad de la región asestaría un buen golpe al proyecto. 
  1. “Colonizar” Cachemira, ofreciendo oportunidades para las empresas indias en esta región, y provocar un cambio demográfico. Pues, la ley suspendida prohibía a los no cachemiríes comprar tierra en la región. 
  2. Guerra por los recursos hídricos del Indo, cuya cabecera se encuentra en la cachemira de India, pero sus aguas pasan principalmente por Pakistán. El Tratado de Indo del 1960 asigna a Nueva Delhi la gestión del 20% de dichos recursos y el resto a Islam Abad con los que riega los cultivos en Pakistán para alimentar a 40 millones de personas. El aumento descontrolado de la población en ambos países, el calentamiento global que ha provocado la evaporación de los ríos y la pérdida del volumen del glaciar de Himalaya, la rápida industrialización de la India y la desertificación de Pakistán, han renovado la lucha por el Oro Líquido. Pakistán ahora teme que Modi siga construyendo represas y canales disminuyendo el flujo de Indo o le corte el agua como hizo durante la guerra de la independencia (1947-1948), secando sus cultivos: “Agua y sangre no pueden correr al mismo tiempo” , advierte India, utilizando el asesinato de sus solados en los atentados “yihadistas”.
  3. Recuperar la soberanía sobre Cachemira pluriétnica fue una de las promesas electorales del Modi en 2014. El lema “India para los hindúes” del Partido de extremaderecha fundamentalista y anti-musulmán Rashtriya Swayamsevak Sangh del presidente Modi, -quien está desmantelando el estado secular del país por el suprematismo hinduista-, ha provocado dentro de la propia india el aumento del ataque de los grupos fascistas a las minorías no hinduistas del Estado.

6 . Utilizar Cachemira para distraer a la población de los graves problemas del país (como que casi la mitad de la población de 1.352.millones no tiene un baño y defeca al aire libre), señalando a Pakistán como el enemigo, que no su régimen neoliberal-integrista.  

  1. Los generales islamistas Pakistán, interesados en el enfrentamiento, así renuevan la política del uso del “yihadismo”, movilizando a los Talibán de cachemira y otros grupos terroristas que operan en la zona.  El poder y el papel del ejército indio no es menor en la política de su país: la Ley de Poderes Especiales de las Fuerzas Armadas de 1958, le otorga licencia para actuar como un ejército de ocupación en las regiones autónomas. 

Cachemira y las potencias 

EEUU, que utilizó a Pakistán, durante la Guerra Fría, para hacer de contrapeso a la India No Alineada y ser la fábrica del “Yihadismo” (a propuesta del Dr. Brzezinski), y así destruir a las fuerzas de izquierda en toda la región, con el fin de la URSS, y sobre todo con la Doctrina anti-China de Obama de “Regreso a Asia”, fue tirado a la papelera.  Obama será el único presidente de EEUU que viajó dos veces a la India con el objetivo de 1) impedir la formación de la Chindia fruto de una alianza entre los dos gigantes asiáticos, y 2) evaluar su capacidad para producir artículos baratos para el mundo y expulsar a China de este mercado. No pudo ser, quizás porque Nueva Delhi pensó que “quien tiene un tío en Alcalá, no tiene tío ni tiene ná”: EEUU estaba demasiado lejos, y no le convenía llevarse mal con los chinos. A demás, la pantomima del asesinato de Bin Laden fue el último clavo a una relación desastrosa con Islam Abad. Donald Trump, que ha fusionado la política anti-china con la anti-iraní, asegura que Modi no le informó de su plan. En esta crisis, EEUU prefiere no debilitar a India: aunque no reconocer la soberanía de Delhi sobre Cachemira, tampoco respalda la independencia de una región desorganizada que podrá convertirse en un campo de batalla de grupos armados y potencias extranjeras. 

China ha criticado duramente la suspensión unilateral del estatuto de Cachemira. En este juego de alianzas, Beijín está con Pakistán que es 1) un socio de bajo costo para mantener a raya a India, 2) el destino del 40% de sus exportaciones de armas, 3) un instrumento para influir sobre los acontecimos de Afganistán, donde la OTAN le tiene como su principal objetivo. A China que no le vendría mal que los indios se desgastasen en el conflicto de Cachemira, aunque pide una solución negociada entre ambos países. 

Rusia al contrario de EEUU y China se siente más cómoda con India, quizás por fuertes lazos heredados de la era soviética. Kremlin es consciente de la necesidad de Delhi a contar con al menos una potencia mundial a su lado. Los dos países están unidos en el grupo BRICS, y han formado una asociación estratégica, con la que Rusia intenta romper las sanciones que sufre de Occidente aprovechando el inmenso mercado indio: han acordado triplicar el volumen del comercio bilateral, que hoy es de 10.000 millones de dólares. India además es un destacado cliente de armas rusas: compró en 2018 el defensa antiaérea S-400, por 5.200 millones de dólares. 

Israel ha encontrado en Narendra Modi al hermano gemelo de Benjamín Netanyahu, el padre del “anti-musulmanismo”, (que no anti-islamismo, teniendo en cuenta que islam y judaísmo son religiones hermanas). Modi pone fin a la tradicional política anticolonialismo de la India y su defensa al pueblo palestino, y convierte a Israel en su principal proveedor de armas, en cuyo suelo los soldados indios aprenden técnicas antiterroristas para oprimir manifestantes y realizar tareas de vigilancia e inteligencia contra los activistas; Tel Aviv, además es para Modi un enlace directo con la Casa Blanca. A cambio, Israel encuentra en India un aliado contra el único país “musulmán” poseedor de armas nucleares: Pakistán.

***

Para los generales de los ejércitos de ambos países, que ganan miles de millones de dólares para “defender el país” del enemigo de al lado, la paz no es una opción. Las escaramuzas y una guerra de baja intensidad justifican su importante papel en la política, con unas 140 ojivas nucleares, que posee cada uno, mantendrán el equilibrio del terror. 

En una situación tan compleja las potencias emergentes están deshaciendo las viejas normas estratégicas, haciendo “ensayo y error” en busca de nuevos paradigmas. Sólo así se puede comprender por qué India ha empezado un peligroso juego que difícilmente podrá controlar. Por cierto: la población de Cachemira que vive en la extrema pobreza también tendrá algo que decir.

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