Viernes, 16 Marzo 2018 05:47

Apuntan a Putin

Apuntan a Putin

 Los líderes de Estados Unidos, Francia, Alemania y Reino Unido exigieron ayer explicaciones a Rusia en una declaración conjunta por el reciente atentado con un agente neurotóxico contra un exespía ruso en la ciudad inglesa de Salisbury.


“Se trata de un ataque a la soberanía del Reino Unido”, señalaron Donald Trump, Emmanuel Macron, Angela Merkel y Theresa May. “Tal acción viola claramente los términos del acuerdo sobre las armas químicas y el derecho internacional, y amenaza la seguridad de todos nosotros”, subraya la declaración conjunta.


Los líderes occidentales recordaron que el envenenamiento del ex agente doble Serguéi Skripal, supuestamente con la sustancia Novichok, desarrollada en la antigua Unión Soviética, supone el primer uso ofensivo de un agente nervioso en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.


Según la declaración, Reino Unido explicó en detalle a sus socios que Rusia es con una alta probabilidad responsable del ataque. “Compartimos la evaluación del Reino Unido de que no hay otra alternativa plausible”, señalan.


Además, los mandatarios pidieron a Moscú revelar su programa de armas químicas y atenerse a las leyes internacionales. “Rusia debería revelar completamente el programa del Novichok a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (...) Llamamos a Rusia a vivir con arreglo a sus responsabilidades como miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones unidas para mantener la paz y seguridad internacionales”. sentenciaron.


También el primer ministro belga, Charles Michel, condenó el ataque y pidió a Rusia que colabore para esclarecer el caso. Michel pidió además al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que coordine una respuesta conjunta de la Unión Europea.


El Ministerio británico de Defensa anunció, entre tanto, que miles de soldados serán vacunados contra el ántrax (carbunco), considerado como una potencial arma biológica. A su vez, informó que se creará un centro ultramoderno para la defensa ante armas químicas, al que Londres destinará 48 millones de libras (unos 54 millones de euros).”Si dudamos de la amenaza que supone para nuestra población Rusia, basta con mirar el chocante ejemplo del despiadado ataque en Salisbury”, afirmó en un discurso el ministro británico de Defensa, Gavin Williamson.


En tanto, la primera ministra May visitó ayer el lugar del atentado en Salisbury, donde, esta semana, personal militar y policial hicieron tareas de relevo y traslado de vehículos contaminados por el Novichok (foto). En su visita a la ciudad May se reunió con expertos en salud pública, agradeció a los servicios de emergencia y conversó con ciudadanos.


 Estados Unidos acusó a Rusia de hackeo e injerencia electoral

Trump aplicó sanciones a Moscú

Las medidas punitivas contra cinco entidades rusas y 19 ciudadanos rusos son las más fuertes adoptadas por Trump contra ese país. Hace meses que su administración es acusada de ser demasiado indulgente con Putin.

 

El gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, aplicó ayer sanciones a ciudadanos y entidades rusas por su presunta injerencia en las elecciones presidenciales de 2016. Además, acusó a Moscú de una operación para hackear la red eléctrica e infraestructura clave de Estados Unidos, incluyendo el sector de la aviación.


Cinco entidades rusas y 19 ciudadanos fueron sancionados por la presunta interferencia de Rusia en las presidenciales norteamericanas de 2016 y por varios ciberataques, incluyendo uno que afectó a empresas de toda Europa hace 11 años. Entre los ciudadanos afectados por las sanciones figuran 13 personas que ya fueron imputadas por el fiscal especial estadounidense Robert Mueller como parte de la investigación que lleva adelante sobre si Rusia interfirió en las elecciones de 2016. Además, entre los cinco organismos sancionados por el Tesoro se encuentra la Agencia de Investigación de Internet (IRA) rusa. Supuestamente usó identidades falsas para hacerse pasar por estadounidenses en las redes sociales, con el fin de generar caos durante la campaña electoral.


. Las medidas son las más fuertes adoptadas contra Rusia por Trump. Hace meses que su administración es acusada de ser demasiado indulgente con Rusia y al presidente en particular de no querer confrontar con su par ruso, Vladimir Putin. Las penalidades anunciadas ayer consisten en el congelamiento de cualquier activo ruso en dólares estadounidenses, el bloqueo al acceso a sus propiedades en el territorio y una prohibición para que ciudadanos estadounidenses hagan negocios con los individuos y entidades castigadas, informó el Departamento del Tesoro.


Se trata de la primera ronda de sanciones anunciada por Estados Unidos desde que el Congreso aprobara un proyecto de ley de sanciones contra Rusia el año pasado. Aquella legislación fue firmada por Trump, pero hasta ahora no se había implementado. “La administración enfrenta y contrarresta la actividad cibernética maligna de Rusia, incluyendo su intento de interferencia en las elecciones estadounidenses, los ciberataques destructivos y las intrusiones dirigidas a la infraestructura crítica”, aseguró el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, en un comunicado. Funcionarios del Departamento del Tesoro aseguraron, además, que las sanciones forman parte de una serie de acciones futuras para seguir presionando a Rusia.


Según funcionarios de seguridad nacional, el FBI, el Departamento de Seguridad Interior y organismos de inteligencia concluyeron que la inteligencia rusa estuvo detrás de un amplio abanico de ciberataques. Estos comenzaron hace un año y lograron infiltrar los sectores energéticos, comercial, industrial, de la aviación y del agua, según informó el diario The Washington Post. Las fuentes, que prefirieron mantener el anonimato, afirmaron que los hackers rusos eligieron sus blancos, obtuvieron acceso a sistemas informáticos y realizaron lo que se llama “reconocimientos de redes” de sistemas que controlan elementos clave de la economía estadounidense. Luego, intentaron borrar sus rastros eliminando evidencia de su infiltración, agregó el diario capitalino. El gobierno ayudó a las industrias a repeler los ataques rusos de todos los sistemas que hasta ahora se sabe que se vieron intervenidos, dijeron los funcionarios, aunque advirtieron que continuaban los esfuerzos por proseguir con los ataques.


Por su parte, el vicecanciller ruso, Sergei Ryabkov, aseguró que Rusia tomaba las sanciones con calma, aunque advirtió que su país ya comenzó a preparar represalias. El viceministro insinuó que el gobierno de Trump eligió el momento del anuncio para que coincidiera con la recta final hacia las elecciones presidenciales de Rusia del domingo, en las que se espera una abrumadora victoria de Putin. “Esto está atado al desorden interno de Estados Unidos, atado por supuesto a nuestro calendario electoral”, dijo Ryabkov.


La acción de ayer contrarresta las actividades de Rusia, incluyendo la interferencia en las elecciones y ataques cibernéticos de gran magnitud, como el ataque NotPeya. En 2007, este ataque afectó a empresas de Europa y fue atribuido al Ejército ruso el 15 de febrero de 2018 por la Casa Blanca y el gobierno británico. Este ataque, considerado como el más destructivo y costoso de la historia causó miles de millones de dólares en daños en Europa, Asia y Estados Unidos, e interrumpió significativamente el envío, el comercio y la producción de medicamentos a nivel mundial.


La decisión de sancionar a los ciudadanos rusos se anunció poco después de que Trump, junto a los gobernantes del Reino Unido, Alemania y Francia responsabilizaran de manera conjunta a Rusia del envenenamiento del ex espía Serguei Skripal en Salisbury, en el sur de Inglaterra.

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Trump afirma que el cosmos es "un campo de batalla" y propone crear una "Fuerza Espacial"

El mandatario estadounidense se pronunció a favor de la militarización del espacio a pesar de que está prohibida por convenios internacionales.

 

El presidente de EE.UU., Donald Trump, propuso la creación en su país de una Fuerza Espacial, una nueva rama militar que utilizaría el espacio exterior como un "campo de batalla". Aparte de eso, prometió que los estadounidenses pronto llegarán a Marte.

"Mi nueva estrategia nacional para el espacio reconoce que el cosmos es un campo de batalla igual que lo son tierra, aire y mar. Incluso podríamos tener una Fuerza Espacial", afirmó el mandatario en un discurso desde la base aérea de Miramar, en California. "Tenemos la Fuerza Aérea, tendremos una Fuerza Espacial", aseguró.

A pesar de que Trump ha promocionado la idea de la militarización espacial en otras ocasiones, no está claro si sus palabras pueden tomarse al pie de la letra: el propio presidente reconoció que sus primera propuestas de la idea "en realidad no fueron en serio".

La reacción a estas palabras desde Rusia ha sido de consternación. Dmitri Rogozin, viceprimer ministro encargado de la industria de Defensa del país, considera que si esta declaración significa un despliegue de armas en el espacio, "EE.UU. ha abierto una caja de Pandora".

EE.UU. forma parte de acuerdos internacionales como el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967, que prohíbe la militarización del espacio. Hasta el momento, ningún país tiene una rama militar fuera de la Tierra; por ejemplo, las recientemente creadas Fuerzas Aeroespaciales rusas se limitan a la gestión de satélites, ejecución de alertas y administración de cosmódromos.

 

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Fin de la hegemonía estadunidense: nuevo equilibrio militar de Rusia/China/EU

Antes del trascendental e histórico discurso del zar Vlady Putin sobre el Estado de la Unión ante el Parlamento ruso, Global Firepower Report había clasificado que EU/Rusia/China eran las más poderosas fuerzas militares del planeta, lo cual no era nada creíble ya que a nivel de fuerzas convencionales, Rusia supera de lejos a EU y en el rubro de armas nucleares Rusia posee incluso un mayor número de ojivas atómicas (https://goo.gl/xGe1Lf).


Después del asombroso anuncio del zar Vlady Putin –si es que no se trata de un bluff como alega el New York Times, controlado por el comglomerado financiero de George Soros que abomina tanto a Putin como a Trump–, Rusia dejó sembrado a EU en la carrera armamentista que desató mediante la colocación de un asfixiante cerco de misiles antibalísticos de defensa (THAAD, por sus siglas en inglés) en las fronteras de Rusia y hasta la misma China.


En mi artículo exclusivo para el portal Sputnik expuse la exhibición de la nueva musculatura militar de Rusia y su nueva panoplia de armas de alta tecnología donde destacan misiles hipersónicos que parecen ser invencibles –que el mismo EU no posee– y son capaces de horadar cualquier tipo de defensa de EU en cualquier rincón del planeta (https://goo.gl/HmMMjA).


Ahora me abocaré en las consecuencias geoestratégicas del espectacular game changer (punto de inflexión) que reajusta el equilibrio nuclear entre las dos superpotencias atómicas (EU/Rusia) y China, la superpotencia geoeconómica, considerando que no se trata de un vulgar bluff al estilo de Trump, sino de una advertencia del zar Vlady Putin al complejo militar de EU a quienes conminó a escuchar, cuando pusieron oídos sordos a su primera alerta en la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2007 (https://goo.gl/6Rnz7D).


Es probable que hace ya una década, el zar Vlady Putin sabía del avance de su I&D (Investigación y Desarrollo). Bastaba seguir la seriedad del proyecto con los temerarios tuitsde Dmitri Rogozin: viceprimer ministro, vicejefe de la Comisión Militar Industrial y “enviado especial (sic)” del presidente (https://goo.gl/9mk5uu). ¡Los tuits de Rogozin vencen a los de Trump!


Seraphin Hanisch, colaborador del portal británico The Duran, deduce que ahora los militares de EU tienen que alcanzar a Rusia que anunció la operabilidad de sus sistemas de armas hipersónicas que los funcionarios del Pentágono aseveran que tal programa se encuentra en la fase de investigación, además de estar subfinanciados (https://goo.gl/nn1RcF).


Vale la pena exhibir los infogramas de las nuevas armas hipersónicas, explicadas por Vladimir Korolyov, comandante en jefe de la Armada rusa (https://goo.gl/VJSgrw).


Seraphin Hanisch afirma que después de las impactantes reverberaciones del anuncio hipersónico de Putin, Rusia, China y EU (nótese el orden) han regresado al equilibrio del poder cuando el zar Vlady Putin aboga la restauración de la paridad geoestratégica y del equilibrio militar de poder como clave para preservar la paz. ¡Vaya jugada de ajedrez!


Seraphin Hanisch juzga que desde hace mucho Putin ha criticado los movimientos de EU para establecer lo que equivale a una hegemonía, mientras Rusia se ha reconstituido como superpotencia. Arguye que Putin insiste que el objetivo de Rusia no es conquistar y menos atacar a quien sea y que ha expresado la esperanza que EU regrese a la mesa de negociaciones para encontrar una solución que proteja a todo el mundo del horror de tal conflicto nuclear. Eso es lo razonable.


Mientras EU anda inmersa en el espantapájaros del Rusiagate, en sus múltiples balaceras estudiantiles y en los Óscares, el analista británico Alexander Mercouris, editor del portal The Duran, sopesa las repercusiones del discurso hipersónico del zar VladyPutin.


Según Alexander Mercouris, “El as (sic) en el paquete ruso es su alianza (sic) militar con China además de las relaciones amigables de Rusia con India”. Especifica que, con China, Rusia tiene una “integral asociación estratégica (léase: “alianza de facto”), mientras que con India, Rusia mantiene una especial relación estratégica privilegiada.


Alexander Mercouris se pregunta si la edificación naval china en el océano Pacífico, en complementariedad con la construcción de las armas estratégicas rusas y sus fuerzas terrestres en Europa, persuadirán a EU a modificar su conducta, ante lo cual expone su escepticismo.


Para Alexander Mercouris, la Revisión de la Postura Nuclear del Pentágono (https://goo.gl/iSBZht) busca perpetuar el dominio de EUcuando el Pentágono admite que concluyó el momento unipolar de EU (https://goo.gl/k5HDzp).


Hoy EU busca desprender a Rusia de China mediante presiones incrementadas, en particular, las asfixiantes sanciones económicas y el desplome del precio del crudo.
Alexander Mercouris juzga que ha regresado la competencia de las grandes potencias y con ello, el concepto de equilibrio de poder. Considera que de nuevo “estaremos hablando de esferas de influencia –por cierto, mi tesis, al unísono de regionalismos geoeconómicos.


Alega que el teatro de batalla en el océano Pacífico, donde colisionan EU y China, hoy exacerbado por las amenazas de guerra comercial de Trump, desnudará la alianza de Rusia y China que saldrá de las penumbras. Esta frase es seminal cuando el oficial Periódico del Ejército de EU concede a Rusia su victoria en Siria (https://goo.gl/gBMb6h). ¡Uf!


El comentarista iraní Mostafa Azerian –jefe del Centro de Investigación Estratégica sobre Rusia– declaró a Sputnik que Rusia demostró al mundo entero que el periodo del mundo unipolar y de la hegemonía de EU concluyeron y juzgó que EU se ha anclado en una mentalidad de guerra fría cuando al haber aprobado su nueva doctrina nuclear, EU probó una vez más su abordaje unilateral que socava la estabilidad estratégica y la seguridad de un buen número de países. Mostafa Azerian comentó que hoy las medidas tomadas por Rusia, para contrarrestar el unilateralismo del Pentágono, buscan conservar la seguridad internacional, en clara alusión al nuevo equilibrio tripolar de Rusia/China/EU (https://goo.gl/PABvsc).


En Turquía, miembro de la OTAN con una base de EU en Incirlik (https://goo.gl/U52bAk), el experto militar turco Beyazit Karatas juzga que, sin contar las nuevas armas tecnológicas hipersónicas de Rusia, el país otomano se puede retirar de la OTAN en forma tranquila para que Ankara obtenga garantías de parte de Rusia con el fin de contrarrestar las amenazas a su seguridad.


En la semana del anuncio hipersónico del zar Vlady Putin, Alexander Sherin, vicepresidente del Comité de Defensa de la Cámara Baja, sentenció que la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO, por sus siglas en inglés) –que incluye a Siria, Irán, Norcorea, China y Turquía– son hoy más que nunca socios de Rusia que está lista para apoyarlos en caso de un posible ataque nuclear (https://goo.gl/8Rh6G7).


Conforme se enteren de los alcances del game changerhipersónico del zar Vlady Putin, los países relevantes del planeta irán ajustando en consecuencia sus nuevas alianzas (https://goo.gl/CsXDEZ).
¡Asistimos a una recomposición global a gran escala!


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Putin se ufana de arsenal nuclear que hace a Rusia invulnerable

Convierte informe anual de labores en acto de campaña, de cara a comicios del 18 de marzo


El último informe anual del presidente Vladimir Putin en este sexenio a la Asamblea Federal –las dos cámaras que componen el Parlamento de Rusia– se convirtió de hecho en el primer programa de intenciones para la siguiente década de quien se sabe ganador de los comicios que, sin verdaderos rivales al actual mandatario, tendrán lugar dentro de poco más de dos semanas.

En su privilegiado papel de presidente y candidato, Putin dedicó la parte más impactante de su intervención de dos horas a demostrar –con videos inusuales y atractivos– que sus compatriotas pueden dormir tranquilos, ya que ningún enemigo externo está en condiciones de interrumpir su sueño con amenazas nucleares.

Rusia, en palabras de su jefe de Estado, es una potencia nuclear que no quiere agredir a nadie y cuya capacidad de respuesta demoledora desde 2000, cuando asumió el poder, se ha reforzado tanto que su voz, en la arena internacional, debería escucharse y tomarse en cuenta.

Porque, asegura Putin, Rusia ya cuenta con armamento que nadie tiene, incluidos los misiles balísticos intercontinentales Sarmat capaces de alcanzar cualquier punto en el planeta; drones submarinos súper rápidos y de autonomía ilimitada al tener un propulsor atómico; misiles crucero con ojivas nucleares reducidas pero 10 veces más potentes que las normales; un cañón láser móvil, y los temidos sistemas de ataque hipersónico, entre otros que aún no se pueden nombrar.

El inquilino del Kremlin se refirió con detenimiento a esas variedades de armas nuevas –con detalles que si los diera a conocer otro ruso podría ser encarcelado por revelar secretos de Estado– con un claro propósito: subrayar que son invulnerables para el costoso escudo antimisiles que Estados Unidos se empeña en seguir construyendo en el mundo, a pesar de que, en su opinión, es innecesario, así como que pueden considerarse una respuesta adecuada y contundente a la expansión hacia el este de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte).

El resto del discurso de Putin tampoco pretendió explicar qué hizo el presidente durante el ejercicio de rendir cuentas. Más bien, resultó un catálogo de qué promete el candidato Putin hacer en el siguiente decenio, aunque el mandato presidencial por supuesto es de sólo seis años.

Si las intenciones formuladas por Putin este jueves tuvieran sustento para volverse realidad, cualquier ruso –aparte de los invitados especiales que se pusieron de pie después de cada espectacular anuncio– también aplaudiría con fervor: aumentar las pensiones, mejorar la asistencia médica de los jubilados, cuidar y respetar a los ancianos, reducir a la mitad la pobreza, crear puestos de trabajo, recortar el desempleo, subir los salarios, impulsar la natalidad, incrementar la esperanza de vida, financiar la educación y la ciencia, bajar las hipotecas y un largo etcétera de bondades de rigor en estos tiempos electorales ofreció el presidente/candidato.

Este jueves –en la ocasión número 14 desde que Putin, salvo los cuatro años que se desempeñó como primer ministro, cumple la obligación constitucional de presentar un informe anual de labores como jefe de Estado– el escenario se trasladó del Gran Palacio y, luego, de la Sala de San Jorge, en el Kremlin, a la céntrica sala de exhibiciones Manezh, la antigua caballeriza de los zares.

Con mayor aforo, el Manezh dio cabida no sólo a los legisladores, sino a poco más de un millar de invitados, que para los operadores políticos del Kremlin representan la crema y nata de la élite gobernante, y donde se instalaron pantallas gigantes para ilustrar con gráficos y videos las partes medulares del discurso de Putin.

Al cambiar el sitio, a propuesta de Serguei Kiriyenko –primer ministro en los tiempos de Boris Yeltsin y ahora titular adjunto de la poderosa Oficina de la Presidencia a cargo de la política interna–, se quiso transmitir la idea de que el mensaje de Putin tenía como destinatario a la sociedad toda y no sólo a los parlamentarios.

Así, el favorito de todas las encuestas oficiales, que se negó a participar en los debates televisivos con sus rivales nominales, disfrutó este jueves de amplia cobertura en cadena nacional y en posteriores programas especiales sin otro propósito que encomiar lo dicho por el candidato, perdón, presidente, Putin, en tanto que los otros aspirantes se limitan a protagonizar el bochornoso circo de acusaciones recíprocas, insultos y baños con vasos de agua en la cara con que degradaron sus diálogos de propuestas este miércoles en un canal de la TV pública.

Mientras el show electoral continúa, el próximo sábado jubilados y estudiantes están incluidos en las listas de asistencia obligatoria de cien mil personas a un concierto de apoyo a la candidatura de Putin con cantantes y grupos musicales de moda, el único rival de importancia que podría tener, el opositor Aleksei Navalny, tendrá que comparecer ante un juez el próximo lunes.

Navalny conocerá ese día la sentencia por haber convocado la protesta del 28 de enero anterior y, no hay que tener bola de cristal para darlo por hecho, será condenado a 30 días de privación de libertad, con lo cual no podrá empañar la celebración del triunfo de Putin en las elecciones del 18 de marzo.

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Miércoles, 28 Febrero 2018 06:29

El "socialicidio" colombiano

El "socialicidio" colombiano

La situación de derechos humanos que atraviesa Colombia es extraordinariamente preocupante. En lugar de abrir las puertas a la paz y la esperanza, el post-acuerdo con las FARC-EP aparece como un período plagado de incertidumbre y violencia. Mientras se hacen cuentas alegres sobre la reducción de muertes violentas de miembros de la Fuerza Pública, desde la vereda de las organizaciones y los movimientos populares y de izquierda, la realidad es aterradora. La guerra sucia continúa y va en aumento. Escasamente pasa un día sin que asesinen a un dirigente popular. Sólo en Enero del corriente año, 27 dirigentes sociales han sido asesinados, prácticamente uno por día. Huelga aclarar que el epicentro de esta guerra sucia se encuentra en el suroccidente colombiano, que es, a su vez, el escenario más álgido que ha tenido el conflicto social y armado en el país. Los mapas de una y otra violencia se sobreponen, revelando así el vínculo íntimo que les une. 

Todo esto ocurre bajo las narices de las fuerzas represivas del Estado, que tienen un despliegue en todo el territorio nacional sin precedentes. Esas fuerzas, tan efectivas para combatir los brotes de insurgencia, se muestran impotentes ante el avance del paramilitarismo y el sicariato. No es en realidad impotencia, sino falta de voluntad, pues la alianza perversa entre paramilitarismo y fuerza pública no ha sido desmantelada. Ni siquiera ha sido reconocida, pues el gobierno sigue negando lo evidente: que el paramilitarismo existe y se fortalece en todo el territorio nacional. Esto es como el alcoholismo. Si usted quiere superar su problema, primero debe reconocerlo. La negativa del Estado para reconocer el problema paramilitar es la prueba fehaciente de la falta de voluntad política para frenar esta masacre preventiva. Digo preventiva, porque la dirección con la que se está desarrollando esta matazón parece dirigida hacia evitar cualquier avance, por pequeño que este sea, de fuerzas políticas y sociales alternativas al bloque oligárquico en el poder. Dentro de este orden de ideas, el asesinato de dirigentes sociales y de defensores de derechos humanos es el elemento clave de este tipo de violencia de los poderosos contra quienes cuestionan su poder y sus privilegios.


Es hora de asumir este problema en su real magnitud y comenzar a pedir algo más que castigo para los responsables intelectuales y materiales de este auténtico genocidio en curso. Es hora de entender la gravedad particular de estos crímenes sistemáticos y exigir un tratamiento diferencial para este tipo de violencia. Aclaro, de antemano, que no soy un experto en derecho ni nada que se le parezca, pero creo que debemos comenzar a llamar las cosas por su nombre. Así como el asesinato sistemático de mujeres en el marco de relaciones de género asimétricas y desiguales ha sido llamado feminicidio, para resaltar el carácter particularmente grave de este tipo de violencia letal, es hora de que comencemos a hablar de socialicidio. Esto es, del asesinato sistemático de dirigentes sociales y de defensores de derechos humanos como una estrategia para evitar cualquier clase de cuestionamiento al orden social vigente.


Este tipo de crimen merece un tratamiento especial porque es particularmente grave y tiene un efecto multiplicador sobre la sociedad, creando apatía y terror. Eso lo saben bien las fuerzas siniestras que jalan del gatillo, que estigmatizan a las potenciales víctimas desde los medios y desde las instituciones del Estado, que facilitan esta masacre desde los organismos de inteligencia y desde los organismos represivos. Por eso lo aplican de manera tan entusiasta. Ellos saben que usted mata a un dirigente social y aterroriza a una comunidad entera de cientos, sino de miles de personas. El asesinato selectivo es tan eficaz como las masacres paramilitares de comienzos del milenio. Paraliza, silencia, amordaza, desmoviliza. Es por eso que este tipo de crímenes no pueden seguir siendo tratados de la misma manera que se trata un asesinato por una pelea de borrachos, o para utilizar al lenguaje oficial, como un mero lío de faldas. El asesinato de un dirigente social debe ser tratado con mucho mayor rigor, pues cada asesinato a un líder o a un defensor equivale a asesinar a cien personas. Es más, el problema es aún más grave que el cálculo cuantitativo: se trata, en realidad, de matar el tejido social a través del asesinato del dirigente.


Este castigo ejemplar debe ser aplicado no sólo a las fuerzas materiales detrás de esta sangría interminable: debe también aplicarse a los autores intelectuales y a las fuerzas que desde los medios de comunicación incitan a esta cultura de la violencia en contra de los contradictores del establecimiento. Es hora de coger al toro por las astas. Lo primero, es reconocer la excepcionalidad de esta ola de crímenes que sacude a Colombia y que, a falta de un mejor nombre, llamaría un socialicidio, pues estamos ante el intento de suprimir violentamente a un sector de la sociedad y todo el tejido social alrededor de éste, mediante la supresión letal de sus representantes visibles. Debemos sacudir la indiferencia y esa cultura en la cual se ha normalizado el asesinato de los nuestros. No estamos ante una serie de asesinatos y crímenes inconexos: estamos ante una masacre sistemática, de varias décadas, propiciada por un ambiente hostil en el que desde los medios se exacerba el odio y se normaliza la muerte. La gravedad de la situación amerita medidas igualmente excepcionales.

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Martes, 20 Febrero 2018 06:08

Los militares, con licencia para matar

Los militares, con licencia para matar

La intervención militar en Río instaló una polémica por la aplicación de una ley según la cual quienes cometan delitos en la operación, entre ellos violaciones a los derechos humanos, serán juzgados por la Justicia castrense.

 

La inminente intervención militar en Río de Janeiro instaló en Brasil una polémica por la aplicación de una ley según la cual quienes cometan delitos en la operación, entre ellos violaciones a los derechos humanos, serán juzgados por la Justicia castrense en lugar de la civil ordinaria.


“Esto es una licencia para matar, porque es darle a los militares un tribunal de excepción, para juzgarse a sí mismos”, dijo el abogado Ariel de Castro Alves, especialista en seguridad pública de la Pontificia Universidad Católica y miembro del Movimiento Nacional de Derechos Humanos.


La ley castrense vigente había sido reclamada por el jefe del Ejército, general Eduardo Vilas Boas, a raíz de la participación de esa fuerza armada en la seguridad pública durante los Juegos Olímipicos de Río de Janeiro 2016.


El pedido de Vilas Boas se fundó también en la actuación de los militares como apoyo a la Policía carioca durante el segundo semestre del año pasado.


Por la nueva ley promulgada el 16 de octubre por el gobierno de Michel Temer, cualquier miembro de la Fuerza Aérea, Ejército o Marina que cometa un homicidio en un operativo en su propio territorio será juzgado por tribunales militares, muchas veces ocupados por jefes castrenses que no son juristas.


“Buscamos con la ley –explicó el diputado Espiridao Amin del conservador Partido Progresista y autor del proyecto– darle seguridad jurídica a los militares, porque la normativa no especificaba sus atribuciones en operaciones internas”.


El militar que agreda o mate a alguien fuera de su horario de trabajo o de operaciones internas deberá ser juzgado por la justicia ordinaria y no por los tribunales castrenses.
“El asunto deber ser abordado por el Supremo Tribunal Federal, porque es inconstitucional que haya tribunales especiales para algunos brasileños”, sostuvo el abogado Castro Alves. “Es una licencia para matar, porque la justicia militar es corporativa, resuelve sus mismos problemas”, insistió.


Organismos defensores de los derechos humanos, como la estadounidense Human Rights Watch y la británica Amnistía Internacional, repudiaron esa medida por considerar que viola los acuerdos internacionales de Brasil.


Castro Alves dijo que la operación del Ejército corre el riesgo de fracasar como las Unidades de Policías Pacificadoras que se instalaron en 2008 hasta la actualidad recuperando territorio a los narcotraficantes en las favelas cariocas.


“Los militares están entrenados para la guerra, no para el conflicto de la delincuencia. Una intervención debería ser también en políticas públicas generales, salud, educación, ocio, deportes, tratamiento de pacientes químicos”, subrayó.


“No se puede esperar que un chico que no tiene banco en la escuela de su barrio no acepte ser parte del narcotráfico por lo que sería unos 80 dólares por día”, agregó el especialista de la Pontificia Universidad Católica. Apuntó que uno de los problemas de Río es la corrupción policial pero también la falta de inversión en inteligencia e investigación: apenas 10% de los homicidios se esclarecen en ese estado.


Otro punto al que varios especialistas apuntan es que la mayor parte de los soldados del Ejército son jóvenes con domicilios en favelas y buscarán protección extra para participar de las operaciones, de modo de proteger a sus familias del narcotráfico o de los grupos parapoliciales.


La cuestión de los tribunales militares se da en un contexto en el que se disparó la popularidad del diputado Jair Bolsonaro, un ex capitán del Ejército que pide mano dura y reivindica los regímenes de facto.


Bolsonaro aparece como segundo favorito en las encuestas para las elecciones presidenciales brasileñas, detrás de Luiz Inácio Lula da Silva, del opositor Partido e los Trabajadores.


En Brasil, los militares que cometieron torturas, muertes y desapariciones durante la última dictadura militar están bajo protección de la ley de Amnistía de 1979, que el propio régimen castrense aprobó como parte de su apertura política para el retorno a la democracia.


La semana pasada, la fiscal general, Raquel Dodge, pidió al Supremo Tribunal Federal revisar la ley de Amnistía para poder juzgar a los autores de la muerte y ocultación del cadáver del diputado Rubens Paiva, en 1971 en Río de Janeiro. Las asociaciones de militares retirados se pronunciaron en contra del pedido de la fiscal general.

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EE.UU. y sus ejercicios “humanitarios” en Panamá

Las maniobras están en pleno desarrollo y se extenderán hasta junio con la presencia de 415 militares estadounidenses. Los efectivos portarán armas, pero sobre todo gozarán de inmunidad diplomática. De fondo, el rodeo a Venezuela.

En una región cada vez más militarizada, Panamá es un símbolo latente de la injerencia de Estados Unidos. Aunque Washington mira con mucha mayor atención a Venezuela, y pese a que este país no limita con el del canal, reverdecen historias de intervenciones planeadas desde la Casa Blanca. Siete veces invadió EE.UU a la pequeña nación centroamericana. La última fue en 1989. Por eso, cuando la principal potencia mundial pone un pie en su territorio, surgen de inmediato las respuestas negativas. Ahora son contra la llamada operación Nuevos Horizontes. Cuando se creó en 1984 tenía otro nombre: Fuertes caminos. Se trata de maniobras que, depende de quién lo cuente, adquieren dos sentidos. Para el Comando Sur que las dirige se trata de “ejercicios de asistencia humanitaria”. Para la cancillería local “un programa de entrenamiento dirigido a los estamentos de seguridad nacionales”.


Si se colocan en contexto los hechos de Panamá, deben analizarse junto a lo que pasa en otras fronteras vecinas. Sobre todo, a los 2.219 kilómetros de límites que comparten Colombia y Venezuela. También, pero en menor medida, a los que separan a este último país de Brasil y Guyana. Todo tiene que ver con todo y la presencia militar de Estados Unidos lo señala desde las entrañas de su historia. Esta vez el objetivo es el derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro. Le están rodeando la manzana. La visita reciente que hizo por la zona el jefe del Comando Sur de EE.UU, el almirante Kurt Tidd, es más de lo mismo. Se reunió con el vicepresidente colombiano, el general retirado de la Policía, Oscar Naranjo. Pocos días antes, habían conversado en Bogotá el presidente Juan Manuel Santos y el secretario de Estado Rex Tillerson.


La ofensiva diplomática de Estados Unidos sobre Latinoamérica está a la vista. Sus resultados también. Desde México a la Argentina, los gobiernos amigos de Washington siguen como rebaño la política de aislamiento de Venezuela. Panamá es un engranaje más de ese movimiento de pinzas. En agosto pasado, cuando lo visitó el vicepresidente norteamericano Mike Pence, les recordó a sus autoridades que EE.UU había sido el primer país del mundo en reconocer su independencia. Y les manifestó su gratitud por cómo habían actuado contra Venezuela: “El presidente Trump y yo estamos sumamente agradecidos por el firme liderazgo del presidente Varela en el repudio al régimen de Maduro. Felicitamos a Panamá, en particular, por haberse sumado a los otros 11 países que firmaron la Declaración de Lima”, dijo en su discurso desde el gran canal que une a los océanos Atlántico y Pacífico.


No llama la atención entonces que Nuevos Horizontes ya esté en pleno desarrollo. Se extenderá hasta junio con la presencia de 415 militares estadounidenses. Los “ejercicios de asistencia humanitaria” como los describió Ramón Malavé, coordinador del Comando Sur en Panamá, fueron redefinidos por el columnista del diario La Estrella de Panamá, Mario Gándasegui (h) como una “invasión silenciosa”. Los efectivos portarán armas, pero sobre todo gozarán de inmunidad diplomática. Una situación que en Panamá la oposición y los movimientos sociales movilizados en la calle la viven como una violación del Tratado de Neutralidad del Canal firmado por los presidentes Omar Torrijos y Jimmy Carter en 1977. El mismo que permitió la devolución del corredor clave a fines de 1999, aunque con prerrogativas determinantes a favor de EE.UU. Un ejemplo: poder intervenir sobre la vía interoceánica a partir del año 2000 si se producían peligros a su seguridad.


Argumentos parecidos había utilizado George Bush padre cuando decidió invadir Panamá el 20 de diciembre de 1989 con una fuerza de 26 mil hombres. El problema era el ex socio político y comercial de Estados Unidos, el narco-dictador Manuel Noriega. Había prestado servicios a la CIA hasta que se retobó. Lo depusieron a costa de miles de víctimas durante el ataque. Se calculan unas 4 mil, según la Asociación de Familiares de los Caídos. El militar fue encarcelado en Miami y condenado a 40 años de prisión por la Justicia de Estados Unidos. Cumplió poco más de la mitad, fue enviado a una cárcel en Francia que también lo reclamaba y finalmente devuelto a Panamá, donde murió el 30 de mayo del año pasado. En los tres países acumuló 25 años en prisión. En 2015, a diferencia de otros militares latinoamericanos formateados en la Escuela de las Américas por EE.UU, pidió perdón por televisión a los panameños y se autodefinió como “un hijo de Dios”.


A poco más de 28 años de la invasión condenada por la ONU, hoy es revisada críticamente por la llamada Comisión 20 de diciembre. Fue aprobada en julio de 2016 por el gobierno. Su mandato expira el 1 de abril de 2019. Su presidente, Juan Planells, es el rector de la Universidad Católica Santa María (USMA) y avanza en un trabajo dificultoso para precisar el número de muertos. En diciembre de 2017 dijo que ya se estaban tomando muestras de ADN a los familiares. Pero los registros oficiales son solo parciales. En el estreno de la película Invasión de 2014, del cineasta panameño Abner Benaim, un trabajador de la morgue dijo que se habían contabilizado unos 800 asesinados hasta que se arrancaron las páginas del registro. La cuenta quedó inconclusa. El film ganó el premio de mejor documental en el festival de Biarritz, Francia, en 2015.


El recuerdo de la invasión y los bombardeos del 89 vuelve con fuerza cuando se concretan operaciones como Nuevos Horizontes. La Embajada de EE.UU le notificó al gobierno panameño sobre el ejercicio el 11 de diciembre de 2017. El gobierno lo aceptó casi un mes después, el 4 de enero de este año. Pero “las tropas norteamericanas entraron a Panamá el 2 de enero, dos días antes que la respuesta de la Cancillería”, escribió el periodista Eliécer Navarro en el diario local Crítica. Parece que estaban apuradas para realizar su tarea humanitaria en las provincias de Darién, Veraguas y Coclé.

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Jueves, 15 Febrero 2018 06:25

Mentiras sobre el gasto militar

Mentiras sobre el gasto militar

Los 17 muertos provocados ayer por un tiroteo en una escuela de Florida se suman a los miles y miles que cada año lamentan los estadounidenses por la proliferación de armas de guerra en su población civil, gracias a la política de libre venta de armas. Sólo en los últimos cinco años fueron 291 los colegios afectados por ataques similares. Pero lejos de agotarse dentro de sus fronteras, el armamentismo norteamericano se reproduce como en un espejo en su política económica y militar, que termina exportando muerte y destrucción a todo el mundo.

Días atrás, el presidente Donald Trump dio a conocer su proyecto de presupuesto para 2019 que contempla un enorme déficit fiscal (que tratará de trasladarlo a los demás países, sobre todo a los de la periferia) y un presupuesto militar, eufemísticamente llamado de “defensa”, de 716.000 millones de dólares, según informa la cadena CNBC. Este monto incluye 24.000 millones de dólares destinados a la modernización del programa nuclear que, en algunos comunicados, aparecía desligado del gasto militar, como si se tratara de inversiones para la producción de centrales atómicas.


Estos datos son algunas de las “posverdades” a los cuales nos tiene acostumbrados el imperialismo norteamericano. “Posverdad” o fake news –como gusta decir Donald Trump– porque se oculta la verdadera dimensión del gasto militar de Estados Unidos haciéndoselo aparecer como menor de lo que realmente es en un intento por escamotear ante la vista de la opinión pública el desenfreno militarista de un imperio que debilitado en su hegemonía política, intelectual y moral, como diría Antonio Gramsci, se repliega sobre sus capacidades destructivas para contener por la fuerza su inexorable declinación en un sistema internacional que ya ha asumido un formato definitivamente multipolar.


Hace muchos años que el gasto militar se convirtió en el principal motor de la economía norteamericana y fuente de fabulosas superganancias para el complejo militar-industrial-financiero que gira en torno a la producción de armamentos. En una suerte de perversa “puerta giratoria” las ganancias de este complejo se transfieren, en una pequeña porción, a la clase política. Sus empresas y lobbies son los indispensables financistas de las onerosas carreras políticas de representantes, senadores, gobernadores y presidentes, prostituyendo definitivamente el funcionamiento de la democracia en Estados Unidos y abriendo las puertas para la constitución de la corrupta plutocracia que hoy gobierna a ese país. Presidentes y legisladores, envueltos en un falso celo patriótico, retribuyen los favores recibidos concediendo jugosas contraprestaciones materiales a las empresas del sector, todo lo cual se traduce en una desorbitada, absurda e innecesaria escalada del gasto militar. Esta corruptela explica que más de la mitad de los miembros del Congreso de Estados Unidos sean millonarios, cuando la proporción de éstos en la sociedad norteamericana es de apenas 1,4% (http://cnnespanol.cnn.com/2014/01/10/la-mayoria-de-los-miembros-del-congreso-de-ee-uu-son-millonarios/).


No es de extrañar, en consecuencia, que desde la Guerra de Corea en adelante Estados Unidos no haya conocido un solo año sin tener tropas combatiendo en el exterior. Tampoco lo es que, pese a los optimistas anuncios oficiales, el gasto militar haya aumentado aun luego de la desaparición de quien durante los largos años de la Guerra Fría fuera su enemigo fundamental: la Unión Soviética. En este sentido, la operación propagandística del imperio pregonando los supuestos “dividendos de la paz” como fuente de una renovada ayuda al desarrollo quedó rápidamente al desnudo. Ni se mejoró la asignación de recursos para reducir la pobreza dentro de Estados Unidos ni se los canalizó para facilitar el progreso económico y social de los países de la periferia. Todo lo contrario, la escalada sin techo del gasto militar prosiguió su curso inalterada.


Sorprende entonces la aceptación sin beneficio de inventario de la cifra del presupuesto militar que la Administración Trump anunciara recientemente. Según los cálculos más rigurosos el gasto militar total de Estados Unidos ya traspasó el umbral considerado –hasta no hace mucho– como absolutamente insuperable, como una frontera escalofriante de un billón de dólares, es decir, un millón de millones de dólares, lo que equivale aproximadamente a la mitad del gasto militar mundial. Tradicionalmente la Casa Blanca ocultaba la verdadera dimensión de su exorbitante presupuesto militar y los medios de comunicación del imperio reproducían esa mentira. En el caso actual aquel va mucho más allá de los 716.000 millones de dólares recientemente declarado por la Casa Blanca. Esa cifra no incluye otros emolumentos derivados de la presencia bélica de EE.UU. en el mundo y que también deben ser considerados como parte del presupuesto militar del imperio. Por ejemplo, la Administración Nacional de Veteranos (VET) que tiene a su cargo ofrecer atención médica a los heridos en combate hasta el fin de sus vidas y de asistir a quienes regresan del frente desquiciados psicológicamente tiene un presupuesto para el próximo año de 198.000 millones de dólares(https://www.militarytimes.com/veterans/2018/02/12/va-spending-up-again-in-trumps-fiscal-2019-budget-plan/). A esta descomunal cifra hay que agregarle otros dos ítems, con datos muy poco transparentes y disimulados en el presupuesto federal: los destinados a la contratación de “asesores” para misiones especiales (vulgo: mercenarios) y los “gastos de reconstrucción” para ocupar o transitar por áreas previamente destruidas por la aviación o los drones de EE.UU. Si se suman todos estos componentes se llega a una cifra que supera el billón de dólares. Para comprobar la irracionalidad criminal de este presupuesto nótese que tan sólo el gasto de la VET equivale a poco menos que el gasto militar total de China, que asciende a 215.175 millones de dólares y que el segundo presupuesto militar del planeta. O con el presupuesto de la Federación Rusa, que es casi tres veces inferior al de la VET: 70.345 millones de dólares; o con el del ultra-enemigo de EE.UU., Irán 12.383 millones de dólares.

¿Cómo justificar tan fenomenal desproporción? Inventando enemigos, como el ISIS, o dando pie a delirantes conspiraciones acerca del peligro que Rusia, China, Irán o Corea del Norte representan para la seguridad nacional norteamericana. Pero la verdad es que el gasto militar ayuda a mover una economía de lento crecimiento y, sobre todo, alimenta al complejo armamentístico que financia a los políticos que convierte en millonarios. Pese a eso la dirigencia estadounidense insiste en la vulnerabilidad de la seguridad nacional norteamericana y no cesa de mantener a su población sumida en el miedo, un efectivo dispositivo de dominación. Por último, con tal brutal desequilibrio de fuerzas en el plano militar Washington reafirma su vocación de seguir siendo el gigantesco gendarme mundial presto a actuar en cualquier lugar del planeta para poner al capitalismo a salvo de toda amenaza. En cualquier lugar, pero sobre todo en Nuestra América, reserva estratégica de un imperio amenazado. La contraofensiva lanzada en los últimos años y la creciente belicosidad en contra de Cuba y Venezuela son pruebas harto elocuentes de esa enfermiza vocación por impedir que la tierra siga girando y congelar la historia en el punto en que se encontraba al anochecer del 31 de diciembre de 1958, en vísperas del triunfo de la Revolución Cubana. Todos estos esfuerzos serán en vano, pero mientras tanto están haciendo un daño enorme y hay que detenerlos antes de que sea demasiado tarde porque la humanidad está en peligro.

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De los muros de Clinton/Baby Bush/Videgaray al muro israelíde Trump: neo-monroismo amurallado

Son momentos delicados y de ajustes en la política doméstica de EU cuando convergen cuatro eventos disruptivos: 1. El explosivo Memorándum Nunes que coloca en la picota a todo su sistema judicial, así como al FBI y a la legendaria perfidia de los Clinton, con el apoyo de Obama y George Soros; 2. El despido de Janet Yellen de la gubernatura de la Reserva Federal y su sustitución por Jerome Powell, abogado de Princeton quien no es economista –se ignora si eso es bueno o malo, a como están las cosas– y que fue recibido con un sonoro desplome de la bolsa de Wall Street con repercusiones globales; 3. La fatídica negociación en el Congreso para impedir el cierre financiero del gobierno, en donde se juega la construcción del muro Trump a cambio del permiso a los dreamers (https://goo.gl/9Bj2qw), entre los cuales 80 por ciento de los 800 mil es de origen mexicano; y 4. Retumban de nuevo los tambores de guerra trumpianos que busca su primer bautizo contra Norcorea mediante un ataque preventivo y bendito como nariz sangrienta (https://goo.gl/Nj9VQx).

Gran parte de la flagrante desinformación en México sobre el muro Trump, en el que han participado en forma mendaz dos ex presidentes panistas Fox –que ya se pasó al PRI– y el itamita Felipe Calderón –que espera el momento preciso para apoyar a Meade– quienes ocultan que existen ya dos muros, uno iniciado por Clinton y otro avanzado por Baby Bush y que en su totalidad han cerrado la tercera parte de la transfrontera.

Faltaría agregar el muro Videgaray (https://goo.gl/gxFsTz) proyectado por EU en la frontera de Chiapas con Guatemala y cuyo costo, hasta ahora, será cubierto por el gobierno trumpiano.

Es lamentable que dos ex presidentes supuestamente mexicanos no estén enterados que ante sus narices Clinton y Baby Bush hayan construido la tercera parte del ignominioso muro y que solamente se enfoquen a la otra tercera parte del muro Trump que será construido por empresas de Israel (https://goo.gl/CC8zez).

The New York Times acaba de publicar una ilustrativa infografía que sería conveniente leyesen los dos ex presidentes panistas y hoy neo-priístas, pero más que nada, el ignaro Congreso que ha llegado hasta el oprobio de disfrazarse en los recintos con las camisetas de la derrotada candidata Hillary Clinton.

Según NYT, el gobierno ha construido 700 millas (Nota: mil 126.54 kilómetros) del muro desde 2006, la mayor parte en terrenos federales y donde no existe una barrera natural: específicamente desde San Diego hasta un poco más allá de El Paso, es decir, cierra las transfronteras de California, Arizona y Nuevo México.

El muro faltante proviene primordialmente de Texas, aunque ya existe una pequeña parte del muro desde Brownsville hasta un poco más allá de McAllen (https://goo.gl/QRwJs8).

Trump ya elevó la puja de su muro al pasar de 18 mil millones de dólares a 25 mil millones que solicitó al Congreso y que incluye, por encima de la infraestructura, extras para su tecnología y su personal, siempre y cuando se convenga un acuerdo sobre los dreamers a cambio de no cerrar los gastos del gobierno (https://goo.gl/vwqmzf).

El portal Breitbart, ya sin el ideólogo defenestrado del trumpismo Steve Bannon, da mucho vuelo a la frase del presidente Trump, quien anhela un verdadero muro, no un pequeño muro en la transfrontera con México: proferida ante agentes del Border Patrol National Targeting Center, en Virginia, donde concurrió la secretaria de Seguridad del Hogar, Kirstjen Nielsen (KN; https://goo.gl/FapacD).

Kirstjen Nielsen reafirmó que gran parte del dinero para construir el muro será usado para un mayor número de agentes y una óptima tecnología.

Lo inédito del gran muro israelí de Trump, a diferencia de la anterior tercera parte construida por Clinton y Baby Bush, es que va acompasado de una nueva modalidad de la Doctrina Monroe: ideología del excepcionalísmo del pueblo elegido en 1823 por el presidente homónimo cuyo objetivo geopolítico era expulsar a los europeos del continente.

Por cierto, 195 años más tarde, EU se repliega a sus orígenes de los Padres Fundadores con su neo-monroísmo amurallado que intenta sacar a Rusia y China del continente americano (sic), basado sobre todo en las fake news que tanto critica, de un fantasioso intervencionismo ruso por doquier, incluyendo al “México neoliberal itamita”.

El repliegue histórico emprendido por Trump de 398 años, desde los peregrinos del May Flower de 1620, insta a una migración de noruegos en lugar de mexicanos.

¿Se saldrán de su país cinco millones de noruegos, debido a la fabricada amenaza rusa, para instalarse como nuevos colonos en EU?

Se ha intensificado la guerra demográfica del supremacismo blanco de los WASP en contra de los mexicanos, donde cunde el temor de la presencia de alrededor de 50 millones de mexicanos (sumados de los 11 millones de ilegales y de 80 por ciento de 800 mil dreamers).

Cada día se asienta más mi hipótesis de la palestinización de los mexicanos en EU (https://goo.gl/hmciu3).

El neo-monroísmo amurallado de Trump fue confirmado por la gira de Rex Tillerson, secretario de Estado y ex mandamás de Exxon Mobil, a algunos países de Latinoamérica (LA): México, Argentina, Colombia, Perú y Jamaica.

Lamentablemente el aprendiz itamita Videgaray literalmente se le tiró al suelo a Tillerson al alucinar que las relaciones de México son mejores ahora con Trump que con Obama. Es curioso que Videgaray alabe el neo-monroísmo amurallado de Trump y critique a Obama quien había anunciado el fin de la Doctrina Monroe.

Tillerson arremetió contra la presencia de Rusia –que ya ni caso le hace– y China.

La agencia china Xinhua replicó que el poco profesional Tillerson –cuya carrera no es la diplomacia, sino la ingeniería civil– resucita la obsoleta Doctrina Monroe que refleja el pensamiento arraigado de Washington LA como su patio trasero (https://goo.gl/VSCNAA).

El ingeniero Tillerson tildó a Rusia y a China de depredadores y poderes imperiales en LA.

Uno de los motivos del ingeniero Tillerson fue incitar a un cambio de régimen en Venezuela mediante un golpe de Estado, lo cual no ha sido rechazado por la genuflexa cancillería de México (segunda geoeconomía de LA) en su fase diplomática más aciaga, pero que fue criticado en forma vehemente por la cancillería de Brasil, primera geoeconomía de LA (https://goo.gl/kA2umB).

Ante el poco eco a un golpe militar inducido en Venezuela, el ingeniero Tillerson pasó a la amenaza de bloquear las ventas del petróleo venezolano (https://goo.gl/s9inWW).

Las fake news ya fueron adoptadas al más alto nivel de EU mediante la ominosa advertencia del general McMaster, asesor de Seguridad Nacional de Trump, quien pretende imponer líneas rojas a LA en general y a México en particular (https://goo.gl/sL9vEN), avalado por el muy influyente Council on Foreign Relations, con sede en Nueva York (https://goo.gl/98LRAj).

¿Existe veto de la administración Trump y sus dos generales McMaster y John Kelly a la asunción presidencial de López Obrador?

¿Entra la asunción de López Obrador en el esquema del neo-monroísmo amurallado?

 

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Entrada del refugio Cheyenne Mountain, en Colorado.

Con el nivel de alerta nuclear en niveles máximos, el historiador y periodista Garrett Graff explica cómo funcionan los tres refugios excavados en las montañas que permitirían a la Casa Blanca asegurar la continuidad del gobierno


"Es cierto que estamos más cerca de la catástrofe global que en ningún otro momento desde los años cincuenta".

El 25 de enero, el Boletín de Científicos Atómicos movió las manecillas de su Reloj del Apocalipsis para dejarlas a sólo dos minutos de la medianoche. El simbólico reloj no estaba tan cerca del Armagedón desde 1953, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética completaron sus primeras bombas de hidrógeno.


Aunque la bomba de hidrógeno puede multiplicar hasta por mil la potencia de las que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki, en Estados Unidos un pequeño grupo de 9.000 personas tiene autorización para salvarse si el reloj marca las 12. Sólo tienen que llegar a tiempo a los tres gigantescos refugios que la Casa Blanca ha excavado para ellos en las montañas con el fin de asegurar la “continuidad del Gobierno”, como se dice en la jerga militar.


La historia de esos tres refugios es el centro de Raven Rock, el último libro del historiador y periodista estadounidense Garrett Graff, que desde la portada se anuncia como el “plan secreto del gobierno de EEUU para salvarse a sí mismo mientras el resto de nosotros muere”.


Como dijo el propio Graff durante una entrevista por Skype con eldiario.es, “la gente no termina de entender lo que son esos refugios, montañas vaciadas con una ciudad dentro, edificios entre los que se puede caminar, centrales eléctricas, instalaciones médicas, lagos subterráneos...”.


Su libro repasa la construcción de los tres. El primero fue Raven Rock, en Pensilvania, que comenzó a excavarse bajo la presidencia de Harry Truman con el objetivo de crear un Pentágono paralelo. A medida que avanzaba la Guerra Fría se fueron construyendo los otros dos: Mount Weather, en Virginia, para resguardar la vida de legisladores y altos cargos del Gobierno; y Cheyenne Mountain, en Colorado, para detectar los ataques y coordinar la defensa aérea.


Pero cayó el Muro de Berlín, el Reloj del Apocalipsis se alejó 17 minutos de la medianoche, y los refugios comenzaron a parecer ridículos. Hasta que el 11 de septiembre de 2001 un avión se estrelló contra el Pentágono. "No voy a decir que hubo que encender las luces de Raven Rock de nuevo porque estaban apagadas pero casi. Ese día mucha gente se dio cuenta de lo desfasadas que habían quedado las instalaciones así que se invirtió mucho en nuevos equipos de comunicación y computación, y en dotarlas otra vez de personal”, explicó Graff.


¿La actualización fue sólo por la amenaza terrorista?


Están diseñadas para hacer frente a varios tipos de amenazas. Una de ellas es la catástrofe nuclear, ya sea por un intercambio limitado de misiles con Corea del Norte o por una guerra abierta contra Rusia. La segunda es un ataque terrorista, que podría ser con armas nucleares improvisadas, con un ataque químico o biológico sobre Washington. La tercera hipótesis es un ciberataque, la amenaza más reciente de todas y para la que estas instalaciones están preparándose cada vez más, ya sea proveniente de un Estado nación o de un grupo terrorista. O la posibilidad de un ataque con un pulso electromagnético sobre cualquier ciudad costera.


¿Por qué sería necesario estar dentro de una montaña durante un ciberataque?


Si Washington se queda sin agua ni electricidad por un ataque de ese tipo, dentro de Raven Rock no tendrían ese problema.


¿Cuánto tiempo pueden vivir dentro de la montaña?


Depende de los aprovisionamientos, pero las 3.000 personas que alberga Raven Rock, por ejemplo, podrían resistir entre dos y cuatro semanas.


¿Raven Rock es indestructible?

Ninguna de estas instalaciones fue diseñada para resistir un bombardeo nuclear directo. No hay en el mundo una instalación capaz de resistir algo así. Pero lo que pasaba en la Guerra Fría es que ni la Unión Soviética ni Estados Unidos ponían entre sus objetivos militares al mando de operaciones del adversario porque necesitaban tener a alguien con quien negociar la paz. Tenía que quedar alguien para apagar la guerra nuclear.


¿Esa lógica sigue vigente?


Eso no se puede saber. Nuestros planes de guerra son secretos y los del resto, también. En el caso de Corea del Norte creemos que no tiene las armas necesarias para terminar con el puesto de mando de EEUU. Tienen entre 10 y como mucho 20 bombas nucleares, y tal vez menos misiles balísticos capaces de llegar a Estados Unidos continental. No hay ningún indicio de que dominen el sistema de guiado necesario para apuntar con exactitud ni la tecnología necesaria para la reentrada en la atmósfera. Lo más probable es que no lograrían la precisión necesaria para destruir al mando estadounidense.


Además, sus bombas no son tan potentes: están en el rango del kilotón y no del megatón, como las bombas rusas. Alcanza con que fallen por muy poco para que Raven Rock o Mount Weather puedan sobrevivir.
¿Qué opina de la alerta de guerra nuclear anunciada por el Boletín de Científicos Atómicos?


Es cierto que estamos más cerca de la catástrofe global que en ningún otro momento desde los años cincuenta. Si te fijas en la historia, las guerras no necesariamente comienzan por una decisión deliberada de un país, sino cuando dos o más países se tropiezan y terminan desembocando en una. Y ya está pasando.
Hace solo unos días, los militares estadounidenses anunciaron que había habido una grave confrontación

entre un caza ruso y un avión de guerra estadounidense sobre el Mar Báltico. Algo así tiene ahora mucha mayor probabilidad de escalar si sigue habiendo accidentes o confusiones que aumenten las tensiones.


El 11 de septiembre de 2001 fue la primera vez que se pusieron en marcha los planes de “continuidad del Gobierno”, con evacuaciones de políticos y militares a los refugios. ¿Fue parecido a las maniobras?
No funcionó nada bien. Sirvió para entender todos los problemas que había con el sistema de comunicaciones. En el (avión presidencial) Air Force One, ni siquiera pudieron ver la televisión por satélite. Durante gran parte del día, el presidente (George W.) Bush estuvo mucho menos informado que cualquier persona normal con acceso a la CNN.


¿Lo corrigieron?


Se ha invertido mucho para arreglarlo, pero no sabremos si el sistema funciona hasta que tengamos que usarlo. Lo que sí es seguro es que ahora es mucho más sofisticado que antes.


¿A Bush no lo llevaron a Raven Rock porque volar es más seguro?


Desde los años setenta se comprobó que si el presidente estaba moviéndose era más difícil que fuera un objetivo militar. También puede alejarse volando de los peligros. El 11 de septiembre, la prioridad fue tenerlo en el aire tan rápido como fuera posible y así sigue siendo hoy. Hay un equipo de aviones llamados losvigilantes nocturnos, listos para despegar con un aviso de 15 minutos y recoger al presidente dondequiera que esté.


Pero el 11 de septiembre voló en el Air Force One.


Sí, pero cuando por fin aterrizó fue en la base de la Fuerza Aérea de Offutt, cerca de Omaha, donde está el hangar de estos aviones.


Otra cosa que demostró el 11 de septiembre fue la impopularidad que supone desaparecer durante la amenaza, como hizo Bush.


Esa siempre ha sido una tensión difícil de resolver. Los presidentes deben elegir entre estar a salvo o al mando. Ocurrió desde los días de Harry Truman, cuando decidió quedarse en la Casa Blanca durante una falsa alarma de un ataque con bombas al país.


Además de militares y políticos, ¿esos refugios también reservan espacio para periodistas?


Hay un montón de empresas privadas involucradas y planes de preservar a los periodistas, sí. La lógica es que en un desastre, si el Gobierno logra comunicarse con la población, lo mejor será que lo haga a través de personas de los medios y conocidas.


¿Donald Trump ha cambiado la lista de esos periodistas?


No sabemos exactamente quiénes son. No se conoce esa lista.


En caso de hecatombe nuclear, los senadores no están autorizados a llevar a su familia al refugio. ¿Eso es viable?


Eso siempre ha sido un desafío. Nadie sabe cómo reaccionarían. ¿Honrarían el deber hacia su familia o hacia su país?


¿No sería más fácil cambiar esa norma?


Las instalaciones no están diseñadas para salvar a las familias sino para que el Gobierno continúe.


¿Cómo ve el pueblo de EEUU que exista esta posibilidad de salvarse para unos pocos?


Creo que no hay una conciencia pública sobre la existencia de estos planes. No creo que la gente sepa que los políticos tienen un sistema para salvarse a sí mismos.


¿Cómo lo ve usted?


Yo sí creo que es importante que un gobierno tenga este sistema. De eso se trata ser un país soberano. Somos algo más que la generación actual y eso es lo que se está tratando de preservar. Estados Unidos quiere preservar la idea de Estados Unidos, algo que es mayor que ningún grupo de líderes, que ningún grupo de políticos, o que ninguna generación de estadounidenses. Por eso en todos estos planes, desde la Guerra Fría y hasta hoy, se incluye la evacuación de la Declaración de la Independencia o de la Constitución. Eso es el corazón de lo que necesita ser salvado.


También podría ser la excusa de los que quieren salvarse.


Sí, podría ser.


Durante la Guerra Fría la “destrucción mutua asegurada” contribuyó a que ninguno de los dos bandos diera el primer paso. ¿La existencia de un refugio casi inviolable termina con esa protección?


Eso es un tema muy interesante y complejo. Lo ideal es tener un sistema que crees que funciona, pero no uno que sabes con seguridad que funciona. Queremos que nuestros líderes sientan un poco de incertidumbre sobre lo que le pasaría al país en una guerra nuclear. Dentro de la estrategia nuclear, esa es una parte muy importante de la teoría de la disuasión.

 

Francisco de Zarate
03/02/2018 - 19:30h

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