Viernes, 21 Septiembre 2012 06:53

Hacia una industria militar sudamericana

Hacia una industria militar sudamericana
Desde la gira del secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, por la región sudamericana en abril pasado, se han profundizado las tendencias que se insinuaban desde tiempo atrás. El Mercosur impulsado por Brasil se afirma cada vez más como potencia económica, política y militar que necesita disputar el espacio sudamericano con Estados Unidos, que sigue considerando la región como su patio trasero.


Recordemos que Panetta consolidó el papel militar de sus dos principales aliados, Chile y Colombia, y que lanzó una suerte de ultimátum al gobierno de Dilma Rousseff para “transformar radicalmente la relación de Brasil y Estados Unidos en el área de la defensa”. En concreto ofrece cierta transferencia de tecnología a la industria militar brasileña, a cambio de la sumisión geopolítica de la potencia emergente (La Jornada, 18 de mayo de 2012).


En poco más de cuatro meses, la “respuesta” regional en el terreno militar (dejo de lado la contraofensiva que supuso el ingreso de Venezuela al Mercosur ante el golpe contra Fernando Lugo en Paraguay) estuvo centrada en dos ejes: la profundización de las alianzas militares sudamericanas y la potenciación del complejo industrial-militar de Brasil.


En el primer aspecto, lo más destacado fueron las maniobras conjuntas entre los ejércitos de Argentina y Brasil denominadas Operación Guaraní, en la provincia de Misiones, cerca de la estratégica Triple Frontera, entre el 23 y el 29 de junio. Participaron mil 200 militares y 210 vehículos de ambos países, con el objetivo de “estrechar lazos de amistad, confianza y cooperación entre los ejércitos de los países” (Defesanet, 30 de junio de 2012).


Según los analistas se registró un hecho “histórico” como la integración en los mismos pelotones de soldados y oficiales de ambos ejércitos, lo que supone la voluntad de unificarse en el combate. Es el segundo año que se realiza la Operación Guaraní, que en esta edición se destacó por la cantidad de personal y material involucrado.


Para evaluar la magnitud del viraje geopolítico que suponen estos ejercicios militares debe recordarse que hasta la década de 1980 la principal hipótesis de conflicto, en cada uno de los países, era la guerra contra el vecino. Se trata de una hipótesis heredada del colonialismo que enfrentó a las coronas de España y Portugal y que se extendió más de siglo y medio después de las independencias, siendo entusiastamente adoptada por las dictaduras de los años 60 y 70.


A principios de agosto Brasil movilizó 10 mil militares en la operación Agata 5, un megaoperativo de seguridad fronteriza que cubrió 4 mil kilómetros, con especial énfasis en la Triple Frontera. Estas operaciones forman parte del Plan Estratégico de Fronteras, lanzado en junio de 2011 por la presidenta Dilma Rousseff (La Nación, 8 de agosto de 2012).


La segunda cuestión que aleja cada vez más al Mercosur de Washington es el fuerte crecimiento de la industria militar brasileña. Los medios especializados señalan que la industria de defensa de Brasil atraviesa un boom y que los empresarios del sector “están felices” y tienen “la voluntad de invertir y crecer”, siguiendo los dictados de la Estrategia Nacional de Defensa aprobada en 2008 (Defesanet, 24 de agosto de 2012).


La Asociación de Industrias de Materiales de Defensa y Seguridad integra 170 empresas, que proyectan duplicar los 25 mil trabajadores que emplea el sector y prevén aumentar las exportaciones de mil 700 a 4 mil millones de dólares para 2020. Los mercados naturales son los países vecinos, con los cuales están en marcha proyectos militares ambiciosos como el carguero KC-390, destinado a sustituir a los C-130 Hércules estadunidenses, en el que cooperan industrias de Argentina, Chile y Colombia en el diseño hecho por la Embraer de Brasil.


El 24 de agosto el Centro de Comunicaciones y Guerra Electrónica del ejército eligió a Embraer para dar los primeros pasos del sistema para monitorear fronteras (Sisfron), con un presupuesto de 6 mil millones de dólares. A diferencia de lo que sucedía hasta ahora, que los radares eran provistos por la multinacional francesa Thales, ahora todos los equipos serán fabricados en Brasil.


Un amplio informe publicado por O Estado de São Paulo (16 de septiembre de 2012) señala que los seis principales proyectos estratégicos de las fuerzas armadas suponen una inversión de más de 60 mil millones de dólares. Además del Sisfron y del carguero militar, incluyen la modernización de la defensa antiaérea con misiles que alcanzan 300 kilómetros, la fabricación de 2 mil blindados de transporte, inversiones en defensa electrónica y la compra de 120 cazas con transferencia de tecnología.


La marina está construyendo los primeros cuatro submarinos convencionales, de un total de 15, y comenzó el desarrollo del primer submarino nuclear, de un total de seis. La flota contará con dos portaviones nuevos, cuenta con uno antiguo, y 106 naves de combate; una parte de ellas serán construidas en los astilleros brasileños. Además se está relanzando la industria espacial, sector en el que Brasil marcha detrás de Venezuela y Argentina.


El mundo está asistiendo a una acelerada carrera armamentista en el contexto de una profunda remodelación geopolítica. A comienzos de septiembre trascendió la fusión entre la inglesa BAE Systems y la europea EADS, dos de las principales empresas de defensa del mundo, ante la crisis de la primera por la reducción del presupuesto militar de su principal cliente, Estados Unidos. Una Unión Europea cada vez más distante de Washington propone crear un ejército europeo sin Gran Bretaña, y establecer “un mercado único para los proyectos de armamentos” (The Guardian, 18 de septiembre de 2012).


América Latina está muy lejos de garantizar su defensa de forma autónoma y las inversiones en armamento siguen siendo las más bajas del mundo. Algo empezó a cambiar. El crecimiento sostenido de la industria militar brasileña, que va camino a situarse entre las 10 mayores del mundo, está llamado a arrastrar a los demás países de la región.

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Sábado, 15 Septiembre 2012 06:43

El mundo que nos toca vivir

El mundo que nos toca vivir
El camino para la salvación del euro está libre. En ese tono titularon los diarios el jueves pasado. Es que la Corte Suprema de Alemania había aprobado la resolución del Parlamento por la cual se proponía la ayuda financiera al Banco Central Europeo. Con eso se ratificaba la posición de la jefa del gobierno germano, Angela Merkel y, de alguna manera, se respaldaba la existencia del Mercado Común Europeo.


Grecia, Italia, España, Portugal e Irlanda respiraron con optimismo luego de tantos meses de un panorama económico más que dramático. Pero la Justicia alemana limitó la ayuda de su país a la suma de 190 mil millones de euros. Todo préstamo más allá de esa suma debe ser aprobado antes por el Parlamento alemán, así se le da cabida a la opinión de la minoría.


Sí, un respiro para la agotada Europa y un gesto de Alemania para salvar al euro y un no al regreso a las fronteras económicas de antes y a la moneda propia de cada país. Pero hay muchas protestas, en especial de la derecha alemana –mismo en sectores del propio partido gobernante demócrata cristiano–, que se preguntan por qué Alemania siempre es la que tiene que pagar los platos rotos que rompen los otros europeos. Pero cualquier aislamiento de Alemania hubiera podido ocasionar una verdadera catástrofe económica continental. Esta misma semana se publicaron pronósticos de que la crisis económica llegará también a Alemania a comienzos del 2013, cuando el crecimiento sea sólo del 1,1 por ciento, en vez del 1,7 pronosticado antes.


Otra vez el sistema capitalista con sus crisis y un mundo que no encuentra la paz ni puede cumplir con el principio del trabajo para todos o por lo menos pan para todos. Y justo, con la información de la aprobación de la ayuda alemana a los países europeos en crisis, apareció la noticia oficial de la Agencia Federal de Estadísticas alemana, de que va creciendo en este país la cuota de gente que cae en estado de pobreza. Se señala que en 2005 la gente pobre llegaba al 14,7 por ciento del total de la sociedad; en 2010 bajó al 14,5, pero en 2011 ha llegado ya al 15,1 por ciento. Una cifra para pensar. ¿Por qué si aumenta la producción aumenta al mismo tiempo la pobreza, y eso que se trata de un país del “primer mundo”? ¿Por qué no se investiga si la fortuna de los acaudalados va cada vez más en aumento y la pobreza avanza al mismo tiempo? Los estudios oficiales señalan, por ejemplo, que el riesgo de pobreza en Berlín creció del 19,7 en el 2005, a 21,1 en el 2011.


Recuerdo cuando en la década del cincuenta se nos enseñaba que la “economía de mercado” iba a solucionar todos los problemas del mundo. Pues bien, las cifras que presentó Unicef nos dicen que todos los días fallecen en el mundo 19.000 niños menores de cinco años. Todo eso a pesar del progreso de las ciencias médicas. De acuerdo con ese estudio, cada tercer niño que muere es por desnutrición crónica o aguda. De enfermedad pulmonar fallece el 18 por ciento del total; de colitis, el 11 por ciento, y de malaria, el 7 por ciento.


¿Qué dice Naciones Unidas ante estas cifras? ¿Qué es en esencia el ser humano que permite así la muerte de esos seres indefensos? Y aquí viene la otra cara de la moneda. La producción de armas. Las armas cada vez más mortíferas. Los mayores exportadores de armas son Estados Unidos, luego Rusia y el tercero es nada menos que Alemania. Sí, el país que perdió la última Guerra Mundial perdió millones de seres que encontraron la muerte –no sólo como soldados, sino mujeres y niños– en las ciudades bombardeadas. A pesar de ello, acaba de publicarse la información de que esta Alemania actual vendió armas al exterior por 1,1 mil millones de euros en el 2004, y subió esa exportación a 2,1 mil millones seis años después. Negocio perfecto. Negocios son negocios, no importa la moral. Los autores de este estudio, Nicolas Büchse y Hauke Friedrichs, señalan que “la venta de tanques de guerra a regímenes políticos autocráticos (dictaduras, en el verdadero sentido) ya no es más un tabú”, y agregan (textual): “Jamás en la historia fue tan fácil vender armas al exterior”. Ultimamente, esas armas han sido empleadas en la guerra de Afganistán, en Kosovo, en Macedonia. También en maniobras militares de Arabia Saudita y en la Unión de Emiratos Arabes. Por ejemplo, la ametralladora MP5 dispara 8000 proyectiles por minuto y ha sido comprada por Irán, para uso policial, y por la India (que tiene el 24 por ciento del total de muertes de niños en el mundo), por Turquía y por Indonesia. El tanque Leopard II, al que la empresa que los fabrica llama “la nave insignia de los ejércitos”, cuesta 9 millones de euros por unidad. De esta arma –se dice que es la más codiciada del mundo– ya Arabia Saudita ha comprado 800 unidades; Qatar, 200 e Indonesia, 100. También viene dotado con un cañón de caño corto “para ser utilizado en las ciudades”. Y una ametralladora “vertical” con la cual puede atacar “enemigos en los techos de las casas”. Y un lanzagranadas para gases y nieblas. El estado-ciudad de Singapur compró 168 tanques de este tipo.


También Alemania produce el submarino Dolphia, que cuesta cada uno 550 millones de euros. Israel ya ha comprado seis de ellos y los ha dotado de armas nucleares. Todo parece una novela de perversa imaginación; que los judíos que sufrieron uno de los genocidios más grandes de la Historia a manos de los nazis alemanes, ahora compren a Alemania justamente armas.


En total, Alemania produce actualmente las ocho armas más efectivas de la Historia. El recorrido que ha hecho el mundo humano parece ser una obra de ficción inigualable. Pobres autores de libros de ficción, ¡qué cortos se han quedado! Mejor escriban la actual realidad del mundo y van a encontrar los temas de más fantasía. Tal vez los lectores de mis contratapas se digan: ¡otra vez Bayer escribiendo sobre el hambre de los niños y la venta de armas, basta! Pero no. Voy a cerrar esta página con el otro aspecto de la humanidad. Los que no se rinden: la gente bien de abajo que lucha por más dignidad, por ejemplo, las mujeres de Vernon Yankee en Estados Unidos. Allí existe una central atómica que ya ha tenido varios problemas. Un conjunto de abuelas –todas abuelas– se han reunido y comenzado la lucha para su cierre. Se llaman a sí mismas “las Ladys radicales”, y marchan y cantan himnos: “Stand up” y “I will Survive”. Todas visten blusas con inscripciones antinucleares y “molestan” día por día a los responsables. Y están seguras de que triunfarán.


Otro caso es el de las colectividades armenias en todo el mundo, que han salido nuevamente a la calle ahora por la vergonzosa y pérfida medida llevada a cabo por el gobierno de Azerbaiján. Armenia y Azerbaiján tienen un largo conflicto desde la década del noventa. En el 2004, en Budapest, se realizó el seminario “Colaboración para la Paz”, de ayuda para encontrar soluciones, con invitaciones a militares de ambos países. Allí, el teniente azerbaijano Ramil Safarow aprovechó la oportunidad para entrar en la habitación del oficial armenio Gurgan Makarian y cortarle la cabeza de un hachazo. La Justicia húngara condenó al asesino a cadena perpetua. Entonces, el gobierno azerbaijano pidió la extradición del culpable para hacerle cumplir la pena en su país natal. Hungría se lo entregó y el mismo día en su país se le dio la libertad, se lo nombró oficialmente “héroe” nacional” y se lo ascendió a Mayor. La protesta mundial de los armenios ha tenido un gran eco. Piden que el asesino sea devuelto a Hungría y cumpla la pena. Han dejado así el desnudo ante el mundo al gobierno encubridor de un asesino feroz.


Y allá, en mi país, Argentina, en la ciudad bonaerense de Balcarce, hombres y mujeres que no admiten lo injusto han iniciado acciones para que se quite a la ciudad el monumento al dictador Uriburu, sí, el dictador que inició los golpes militares contra los gobiernos constitucionales y fue fusilador de obreros. Es increíble ese monumento. Un insulto a la vida y a la democracia. Pero hay seres nobles que ponen la cara para el triunfo de la Etica. Para lograr ese mundo soñado sin armas y con niños que sonrían eternamente.


Por Osvaldo Bayer
Desde Bonn, Alemania

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Cambios en la estrategia militar de Estados Unidos

A partir de la aplicación de la antropología en los afanes contrainsurgentes de Estados Unidos y de la presencia de científicos sociales como asesores en el terreno de las brigadas de combate de ese país en sus guerras neocoloniales, un numero creciente de profesionales de esta disciplina nos hemos dado a la tarea de estudiar la magnitud, características y consecuencias de este descomunal esfuerzo imperialista por mantener su hegemonía militar para salvaguarda de sus intereses económicos, corporativos y geoestratégicos en el mundo. Así, el colega antropólogo David Vine, quien prepara un libro en torno a las más de mil bases militares estadunidenses en 150 países (a las que hay que sumar las 6 mil bases internas), publicó el artículo "La estrategia del nenúfar”, que tradujo Rebelión (18/7/12), en el que informa sobre la transformación silenciosa que el Pentágono lleva a cabo de todo el sistema de bases militares fuera de territorio estadunidense, lo cual significa una nueva y peligrosa forma de guerra.
 

Acorde con Vine, los militares estadunidenses aumentan la creación de bases en todo el planeta, que ellos llaman nenúfares (esas hojas o plantas que flotan en la superficie de las aguas y que sirven a las ranas para saltar hacia su presa) y que consisten en “pequeñas instalaciones secretas e inaccesibles con una cantidad restringida de soldados, comodidades limitadas y armamento y suministros previamente asegurados… Semejantes bases nenúfares se han convertido en una parte crítica de una estrategia militar de Washington en desarrollo que apunta a mantener la dominación global de Estados Unidos, haciendo más con menos en un mundo cada vez más competitivo, cada vez más multipolar”.
 

Chalmers Johnson, otro académico crítico de su gobierno y estudioso de estos temas, sostiene que “esta enorme red de establecimientos militares en todos los continentes, excepto la Antártida, constituye una nueva forma de imperio –un imperio de bases con su propia geografía que no parece que podría ser enseñada en una clase de una secundaria cualquiera. Sin comprender la dimensión de este mundo anillado de bases en el ámbito planetario–, uno no puede intentar comprender las dimensiones de nuestras aspiraciones imperiales, o el grado por el cual un nuevo tipo de militarismo está minando nuestro orden constitucional.” (“America’s Empire of Bases” en Tomdispatch. com)
 

Johnson plantea que la rama militar del gobierno estadunidense emplea a cerca de medio millón de soldados, espías, técnicos y contratistas civiles en otras naciones, y que esas instalaciones secretas, además de monitorear lo que la gente en el mundo, incluyendo los ciudadanos estadunidenses, están hablando, o enterándose del contenido de faxes y correos que se están enviando, benefician a las industrias que diseñan y proveen de armas a sus ejércitos. Asimismo, “una tarea de esos contratistas es mantener a los uniformados miembros del imperio alojados en cuartos confortables, bien comidos, divertidos, y suministrados con infraestructura de calidad vacacional. Sectores enteros de la economía han venido a depender de los militares para sus ventas”. Durante la guerra de conquista de Irak, Johnson informa que el Departamento de Defensa, mientras ordenaba una ración extra de misiles de crucero y tanques que disponían de municiones con uranio empobrecido, también adquirió 273 mil botellas de un bloqueador de sol que benefició a empresas de esos productos situadas en Oklahoma y Florida.
A diferencia de las grandes bases que parecen ciudades, como las que ocupan las fuerzas armadas en Japón y Alemania, los nenúfares son construidos con discreción, tratando de evitar la publicidad y la eventual oposición de la población local, informa Vine. Se trata de bases operativas pequeñas y flexibles, “más cerca de zonas de conflicto previstas en Medio Oriente, Asia, África y Latinoamérica… Los funcionarios del Pentágono sueñan con una flexibilidad casi ilimitada, la capacidad de reaccionar con notable rapidez ante eventos en cualquier parte del mundo, y por lo tanto algo que se acerque a un control militar total del planeta”.
 

En lo que toca a nuestra América, Vine señala que “después de la expulsión de los militares de Panamá en 1999 y de Ecuador en 2009, el Pentágono ha creado o actualizado nuevas bases en Aruba y Curazao, Chile, Colombia, El Salvador y Perú. En otros sitios, el Pentágono ha financiado la creación de bases militares y policiales capaces de albergar fuerzas estadunidenses en Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Costa Rica, y aun en Ecuador. En 2008, la armada reactivó su Cuarta Flota, inactiva desde 1950, para patrullar la región. Los militares pueden desear una base en Brasil y trataron infructuosamente de crear bases, supuestamente para ayuda humanitaria y de emergencia, en Paraguay y Argentina”. No dudamos que una de las razones del golpe de Estado contra el presidente Lugo fue su negativa a instalar bases en territorio paraguayo.
 

Ahora que muchos científicos sociales han desterrado de la academia el uso de términos “ideologizados” como lucha de clases o imperialismo, por considerarlos demodé, destacó una conclusión clave del colega Johnson en lo que toca a la expresión militar de este último concepto: “Hace algún tiempo, se podía trazar la expansión del imperialismo contando las colonias. La versión estadunidense de la colonia es la base militar. Siguiendo la política de cambio global de bases, se puede aprender mucho acerca de nuestra cada vez mayor posición imperial y del militarismo que crece en su vértice. El militarismo y el imperialismo son hermanos siameses unidos por la cadera”.
 

¿Cuando será el siguiente salto de la rana desde el nenúfar más próximo a la presa?
 

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Exportación exótica ‘soldado universal’
A nadie le debiera extrañar que los mismos que proponen la pena de muerte para resolver la cuestión de la seguridad se inclinen por reclamar el retorno del servicio militar obligatorio […]. En el fondo están convencidos de que el cuartel es sinónimo de educación y que la solución a la crisis juvenil es militar.
Rogelio Alanís, docente universitario
y periodista argentino

El pasado 20 de marzo se dio a conocer en los medios masivos de comunicación colombianos la propuesta del Ministerio de Defensa para crear un “soldado universal”. Desde ese día, más allá de los comentarios que ha generado el nombre de la propuesta (algunos porque lo consideran muy llamativo, y otros porque lo consideran exagerado o inapropiado), no se ha dado un debate público sobre las implicaciones que pueda tener esta iniciativa en términos políticos y sociales.

Desde la Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia (ACOOC), consideramos necesario recordar que no es la primera vez que se propone la ‘universalización’ del servicio militar, razón por la cual debiéramos analizar el contexto en el cual se dieron las propuestas anteriores y cuáles fueron las consecuencias de su implementación.

La primera versión del servicio militar obligatorio universal en Colombia deviene del surgimiento de esta iniciativa en Chile con las misiones militares prusianas de 1900, que pretendían implementar este modelo en América Latina. Pero un elemento clave de éstas estriba en que, luego de nueve años de formación en el país austral, el resultado no fue el esperado:

“La idea central que impregnaba su pensamiento era el concepto del pueblo en armas, lo que implicaba la movilización total de la ciudadanía en pos de los objetivos militares. […] Por eso sostuvieron la tesis de que también Chile debía incorporar un sistema de reclutamiento universal que no diera cabida a excepciones de ningún tipo. De allí también la frustración que embargó a los oficiales alemanes al percatarse que la idea de una conscripción universal en Chile era simplemente una utopía”1.

El obstáculo más fuerte con el que se topó esta misión consistió en que, en la mayor parte de Latinoamérica, el servicio militar tenía como principal característica ser selectivo y excluyente. La mayoría de los jóvenes reclutados eran del campo o de sectores marginales de las urbes; culturalmente se empezó a considerar que el joven que se convertía en soldado pertenecía al “rango de los pobres”2.

De allí en adelante, este proyecto de construcción de ejércitos “nacionales” tuvo un desarrollo distinto del que se pensó desde Europa. La creación de un ejército que no discriminara por razones sociales, económicas o políticas no pasó de ser una herramienta demagógica que usaban los gobernantes de turno para promover la vinculación de los ciudadanos a las fuerzas armadas. Sin embargo, esta dinámica, combinada con la formación recibida a partir de 1950 por parte de asesores militares de los Estados Unidos, facilitó la generación de agresiones internas con intereses políticos y económicos. Esto desembocó en los golpes de Estado y las sucedáneas dictaduras que dejaron más de 200.000 muertos en menos de 20 años.

El caso colombiano o la manía de no dejarse reclutar


Si observamos este proceso en Colombia las conclusiones son mucho más críticas. La tecnificación del ejército empieza, según la versión oficial de las fuerzas militares, con la fundación de la Escuela Militar de Cadetes el 1 de julio de 19073. Esto es resultado de la asesoría chilena que Colombia contrató con el fin de reorganizar el ejército. Esta misión llegó en 1907 (siete años después del inicio de la misión prusiana en Chile) y se fue sólo hasta 1914, sin que hasta esa fecha se hiciera evaluación alguna de la implementación del “servicio militar universal”. Tal vez la razón por la cual no hay una evaluación, sea que el ejército colombiano ya venía enfrentando un problema crítico con el reclutamiento, que tenía casi 60 años de historia.

Desde 1832, con la reforma introducida por el entonces presidente, el general Pedro Alcántara Herrán, el ejército nacional quedó facultado para reclutar por la fuerza a todos los varones que fueran considerados aptos para ingresar en el cuerpo armado, siempre y cuando no fueran hijos únicos o estuviesen casados. Sin embargo, debido a las disputas políticas de aquella época y la ausencia de un concepto claro de Nación (evidenciado en los múltiples conflictos regionales), los hombres colombianos huían masivamente del reclutamiento4.

De hecho, la resistencia a “dejarse reclutar” era tal que el ejército tuvo que implementar acciones inusuales y violentas para capturar a los hombres que se requerían en los cantones: “Algunas de las estrategias eran aprovechar el día de mercado en las plazas de los pueblos para entrar intempestivamente y capturar a cuantos transeúntes se encontraran a su paso; otras veces capturaban a hombres solitarios en los parajes de los caminos, o a labradores desprevenidos que se encontraban desempeñando labores agrícolas o artesanales5. Esto último es lo que en nuestros tiempos se conoce como batidas, que afortunadamente fueron declaradas ilegales por parte de la Corte Constitucional”6.

Aun, pese a las medidas adoptadas por el ejército, el reclutamiento se hacía casi imposible, hasta el punto de hacer inviable la existencia de ciertos cantones, debido a la imposibilidad de contar tan siquiera con una decena de soldados. Este fragmento de un reporte enviado al general Herrán deja constancia de tal situación:

“[…] me es sensible y vergonzoso comunicar a Ud que a pesar de las respectivas y urgentes órdenes a los respectivos alcaldes y jueces territoriales” no se ha podido conseguir la reunión de un solo hombre, a causa de que todos se han ocultado temerosos de la guerra “de suerte que los dichos jueces territoriales han tenido que valerse de las mujeres para conducir una que otra caballería que han mandado. Ud estará informado que los vecinos de este cantón por lo común son pusilánimes”, y por esta razón, y no la que ellos sean contrarios a nuestro legítimo gobierno, es que huyen de la guerra, de suerte que en el día es más fácil coger un venado que un hombre7.

La situación anterior se volvió común. Si era difícil reclutar el mínimo de hombres necesario, ¿Cómo pretender implementar entonces un servicio militar universal?

El peligroso absurdo del ‘soldado universal’


En Colombia, donde el concepto de Nación es tan cuestionable como el de ciudadanía, la pretensión de crear una fuerza integrada por miles de hombres sin distinción económica, social o política se vuelve una quimera. De esta manera, la única forma de mantener la iniciativa es a partir del discurso y el lenguaje institucional del ejército. Mientras tanto, dentro de la fuerza pública se reproducen vicios que generan buena parte de los conflictos sociales del país: exclusión, corrupción, inequidad, discriminación, abuso de la fuerza, clientelismo, ilegitimidad, etcétera.

Por tal razón, ni siquiera la libreta militar, que no es más que un dispositivo legal que establece un sistema de sanciones para aquellos que no han ‘definido’ su situación militar y que aparece con el único fin de que nadie evada tal ‘obligación’; ha logrado transformar la histórica renuencia de los hombres a prestar el servicio militar obligatorio.

De hecho, en la actualidad la cifra de remisos8 continúa cercana a los 200.0009, número que equivale a la mitad de los integrantes que actualmente tiene el Ejército, situación que en cualquier otro país sería un claro indicador del “problema de legitimidad” que tiene el servicio militar. Este es un aspecto crucial por considerar antes de poner en marcha la iniciativa del ‘soldado universal’, pues el número de jóvenes que evitan por todos los medios ser reclutados no disminuirá sólo porque ahora se pretenda que todos presten el servicio militar en una sola categoría, sin discriminación alguna.

Si observamos detalladamente, la discriminación más fuerte dentro del proceso de “definir la situación militar” se da por razones económicas. Para nadie es un secreto que en este país los jóvenes que cuentan con recursos suficientes integran buena parte del porcentaje de bachilleres que acceden a la educación superior (por tanto, no son reclutados), o sencillamente compra la libreta para legalizar su situación. El resto de jóvenes está conformado por aquellos que deben buscar maneras de evadir la prestación, y por eso no sería raro que el grueso de los 200.000 remisos pertenezca a jóvenes de sectores campesinos, populares o marginales.

Además, la discriminación económica no acabaría al crear una sola categoría para la prestación del servicio. En realidad, si se quisiera afectar ese problema, se acogería la recomendación de Lucas Ospina en La Silla Vacía: “Pasar una ley para que todos los hijos de los funcionarios de alto nivel del gobierno, o toda familia que tenga una alta declaración de renta, esté [sic] obligada a entregar sus hijos al ejército para que presten el servicio militar en las mismas condiciones que el soldado Rodríguez10.

Hablando en plata blanca, nos preguntamos si realmente lo que busca el Ministerio de Defensa con el ‘soldado universal’ no será más bien conseguir la cuota de reclutamiento de soldados regulares, que son en últimas el insumo fundamental de las fuerzas en combate (para el primer semestre del 2011, el Ejército requería 15.000 de estos soldados).

Lo realmente peligroso de volver a todos los bachilleres regulares, además de que ahora pudieran ser enviados a combate11, es que aún no se han evaluado los verdaderos avances y los aspectos negativos de esta categoría; por ejemplo, el hecho de que sean mayoritariamente soldados regulares (además de profesionales) los que han sido procesados o condenados por diversos “comportamientos inadecuados o delitos”, que van desde el uso excesivo de la fuerza hasta la comisión de ejecuciones extrajudiciales, más comúnmente conocidos como “falsos positivos”.

Aversión al servicio


Visto desde la perspectiva de alguien que quiere mejorar la calidad de la fuerza pública y recuperar la legitimidad de la misma, una propuesta como la del ‘soldado universal’ sólo entra en detrimento de estos dos propósitos. En primer lugar, porque no está resolviendo el problema de la selectividad y la discriminación económica, y en segundo lugar porque puede incluso profundizar la aversión a prestar el servicio que tiene una parte bastante considerable de los jóvenes desde hace casi 80 años, asunto que incluso los mismos integrantes de las fuerzas armadas, desde aquella época, consideran poco estratégica:

“El reclutamiento forzoso, a pesar de ser la principal práctica para la conformación de los ejércitos en tiempos de contienda, no fue del agrado de los oficiales. Los batallones de reclutas generaban más problemas que resultados concretos. Por estar constituidos por hombres obligados a ir a la guerra, su cohesión interna era muy precaria, pues los enganchados sólo aspiraban a fugarse ante el menor descuido de sus gendarmes”12.

Además, para el gusto de quienes quieren que el ejército tenga el mismo estatus o legitimidad de las fuerzas armadas de otros países, el reclutamiento enfocado especialmente en los sectores más pobres no sólo atenta contra la imagen del ejército sino que, además, evita que aquellos considerados como los más ‘indicados’ para hacerlo se motiven a ingresar en las filas:

Este es el principal problema que tenemos en el ejército de Colombia, que los jóvenes más idóneos para portar el uniforme evitan hacerlo. Lo evitan porque saben que adentro se encontrarán con una sarta de andrajosos incultos e indeseables, que fueron forzados a ingresar o simplemente no tenían algo mejor que hacer con su pinche vida […] Entonces entramos en un círculo vicioso en el que el único perdedor es la institución armada, que no sólo tiene que correr con los gastos de educación, disciplina, buenos modales, y todo lo demás, en donde el Estado y la familia fallaron, sino que además paga los platos rotos de todas las imbecilidades que estos ineptos van haciendo por ahí con el uniforme puesto. Es por eso que por acá constantemente estamos escándalo tras escándalo, y la gente se indigna en un momento dado con la institución, pero no se dan cuenta que el problema es más de fondo, el servicio militar obligatorio13.

Ahora, desde la opinión de alguien que desea el fin del conflicto armado y la construcción de opciones viables para la paz, la mejor de éstas no está en crear sistemas ‘universales’ de reclutamiento y prestación del servicio militar obligatorio sino en la eliminación de este último. Mientras exista la obligación constitucional de entrenarse para la guerra, seguiremos replicando el círculo vicioso de impulsar, apoyar y ejecutar acciones de tipo militar para solucionar un conflicto que tiene sus raíces en múltiples problemas de orden social.

Definitivamente, pudiera resultar mucho más beneficioso para el país que sus instituciones, en lugar de intentar fortalecer un “sentimiento de Nación”, promoviendo la vinculación de jóvenes a las filas, se preocupara primero por crear en ellos una conciencia de comunidad o de sociedad que probablemente no todos tenemos. Para este fin, sería mucho más idónea la propuesta de un servicio comunitario alternativo o la de un servicio social general en que la opción de prestarlo en instituciones castrenses fuese simplemente eso, una opción, y no una obligación.

1 Maldonado, Prieto Carlos. Los dilemas de la conscripción latinoamericana, en: Serie Enfoques. Asunción: Centro Paraguayo para la Promoción de la Libertad Económica y de la Justicia Social (CEPPRO). Julio 2000, p. 55.
2 Menzar, Joan. The ranks of the por: Military Service and Social Differentiation in Northeast Brazil, 1830-1875, en: The Hispanic American Historical Review. Agosto 1992. Vol. 72 núm.3, p. 335.
3 Centro de Estudios Históricos del Ejército [Online] www.centrohistoricoejc.mil.co. Inicios del siglo XX, Escuela Militar, Conflictos y Guerras Mundiales. Disponible en internet: http://www.ejercito.mil.co/?idcategoria=211430 (Consultado el 7 de mayo de 2012).
4 Arellano, Luis Ervin. Conscripción y logística: Los límites para la organización del ejército neogranadino en contienda [Online]. Maestría en historia, Universidad Industrial de Santander. Disponible en internet: http://scienti.colciencias.gov.co:8084/publindex/docs/articulos/0120-4661/2291609/2304480.pdf (Consultado el 7 de mayo de 2012).
5 ibíd., p. 6.
6 La Corte Constitucional en sentencia C-879/11, declara que “ningún joven puede ser conducido por la fuerza a cuarteles militares ni permanecer detenido allí por largos períodos de tiempo”.
7 Carta de Juan Antonio Zúñiga a Herrán, Almaguer, 19 de febrero de 1840, en AGN. Fondo Herrán, rollo 6, caja 10, carpeta 42, folios 26, 27 y 28. El resaltado es puesto por Luis Ervin Arellano en op. cit., p. 7.
8 “Los que, habiéndose citado a concentración no se presenten en la fecha, hora y lugar indicado por las autoridades de Reclutamiento, son declarados remisos”. Según la página web del Ejército Nacional de Colombia. Disponible en internet: http://www.ejercito.mil.co/index.php?idcategoria=234955 (Consultado el día 4 de mayo de 2012).
9 Caracol Radio. “Rápidamente y a buen precio, los remisos podrán resolver su situación militar. El coronel César Parra” [Online], en: http://www.caracol.com.co/noticias/rapidamente-y-a-buen-precio-los-remisos-podran-resolver-su-situacion-militar-el-coronel-cesar-parra/20090102/nota/739876.aspx (Consultado el día 4 de mayo de 2012).
10 Ospina, Lucas. “El hijo del Presidente va a la guerra”. La silla vacía, viernes 23 de marzo 2012, en: http://www.lasillavacia.com/elblogueo/lospina/32292/el-hijo-del-presidente-va-la-guerra (Consultado el día 4 de mayo de 2012).
11 Como lo dijo el general Navas ante la pregunta de Yamid Amat: ¿Piensan mandar bachilleres a combate? Consultar El Espectador: “Fuerzas militares buscan crear figura del “soldado universal”. 20 de marzo del 2012 [Online] Tomado de: http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-333432-fuerzas-militares-buscan-crear-figura-del-soldado-universal (Consultado el 22 de marzo 2012).
12 Carta del coronel Joaquín París a Herrán, Oiba, 27 de diciembre de 1840, en AGN, fondo Herrán, rollo 5, caja 9, carpeta 38, sin foliación. Citado por Arellano Prado, Luis Ervin, op. cit., p. 8.
13 Anderson, coronel de Medellín. Foro Militar General. Foro moderado para la discusión civilizada sobre asuntos militares. [Online] Top. Foro, Servicio Militar Obligatorio. Disponible en: http://www.militar.org.ua/foro/servicio-militar-obligatorio-t31941.html (Consultado el 22 de marzo 2012) El resaltado es mío.

Publicado enEdición 182
A partir de 2012 será literalmente imposible estar fuera del alcance de las balas del Ejército estadounidense. Los soldados enviados a Irak y Afganistán serán los primeros en probar sobre el terreno el XM-25, un lanzagranadas inteligente capaz de variar la trayectoria de sus proyectiles para alcanzar cualquier objetivo, incluso los que están a cubierto, escondidos en una trinchera u ocultos tras una pared. Con la llegada de esta futurista arma portátil, fabricada por las compañía Heckler & Koch y Alliant Techsystems, el mando militar estadounidense pretende minimizar las más de 5.000 bajas que ya se ha cobrado la guerra de guerrillas en que se ha convertido su ofensiva global contra Al Qaeda.

"A lo largo de toda la historia, los soldados necesitaban estar uno en frente del otro para luchar, ya fuera con espadas o mosquetones. Eso se ha acabado", asegura el teniente coronel Christopher Lehner, jefe del proyecto. Gracias a un sistema de guiado por láser y un sensor térmico, cada bala puede ser programada individualmente para que explote a una distancia máxima de un metro del objetivo seleccionado, sin importar dónde se encuentra. "Ya no necesitamos tener un disparo claro para abatir al enemigo; simplemente programaremos la bala para que llegue a su altura, gire o caiga sobre él, y explote", explica Lehner en la web oficial del Ejército estadounidense Army.mil.

Además de un potente lanzagranadas capaz de alcanzar objetivos a una distancia de 700 metros, el XM-25 es letal en las distancias cortas. Funciona también como pistola, rifle, escopeta o ametralladora, y cada bala puede ser controlada individualmente o en ráfagas con una tecnología inalámbrica que permite programar los proyectiles por medio del láser para variar la trayectoria, asegurando una puntería cercana al 100%. El arma utiliza una familia completa de balas codificadas con colores según la situación deseada: entrenamiento, explosión, matar al enemigo o sólo aturdirlo.

Según el Ejército estadounidense, su desarrollo ha costado más de 300 millones de dólares y se ha prolongado durante más de una década. Cada unidad cuesta 25.000 dólares y los proyectiles, dependiendo de su función, entre 30 y 60 dólares. A principio de 2012, llegará a Irak el primer suministro de XM-25, unas 12.500 unidades, que irá a parar a las manos de los miembros de las fuerzas especiales.

Robot marciano

El XM-25 no es la única de las sorpresas que el ejército estadounidense tiene preparada para sus próximas ofensivas en Oriente Medio. Desde finales de 2009, está probando sobre el terreno tres unidades del denominado Robot Maars. Este soldado metálico a control remoto, muy similar a la sonda Spirit hoy varada en las arenas de Marte, va armado hasta los dientes. Cuenta con tres lanzagranadas y un subfusil con munición de gran calibre capaz de realizar 700 disparos por minuto. Además, puede lanzar bombas de humo o granadas de gas lacrimógeno.

Pero no todo son armas letales. El alto mando militar también trabaja en dispositivos no mortales que sirvan para aturdir o debilitar a los enemigos sin causar bajas. El más avanzado y futurista es el denominado Active Denial System (ADS), una suerte de antena gigante que libera una fuerte radiación y que produce una intensa sensación de calor en la piel, aunque sin producir quemaduras ni daños permanentes. Todo aquel que se encuentra en el radio de acción del ADS, unos 300 metros, siente que su piel arde a más de 55 grados centígrados. Sin embargo, el mayor problema del ADS es su falta de efectividad en condiciones climatológicas adversas. En los días lluviosos se dispersa por las gotas de agua, inutilizando el dispositivo.
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En el contexto del neo-pinochetismo hipócritamente tolerado por Washington en Honduras, ahora resulta que la proyectada instalación de siete bases militares de Estados Unidos en Colombia, que provocó masivo repudio en Latinoamérica, constituye la actualización de un nuevo acuerdo de seguridad mediante el arrendamiento de las bases existentes con el fin filantrópico de combatir a la narco-guerrilla fronteriza, según una ingeniosa interpretación de Obama expuesta a un grupo de reporteros hispanos (Reuters; 07/08/09), en vísperas de la desarticulada cumbre del ASPAN en Guadalajara, donde México no tiene nada que hacer ni debió participar desde su calamitosa génesis.
Nadie aprende en cabeza ajena y EU repite los mismos errores de la URSS, con una tríada de consecuencias devastadoras: sobrextensión imperial, guerra perpetua e insolvencia, que llevan a un probable colapso similar al de la anterior Unión Soviética, a juicio de Chalmers Johnson (Diez medidas para liquidar las bases militares de EU; Asia Times; 04/08/09).

Chalmers Johnson, profesor emérito de la Universidad de California (San Diego) y prolífico autor de libros notables, coloca en relieve el imperio global potencialmente ruinoso de bases militares que acompasa la larga dependencia en el imperialismo y el militarismo de EU en sus relaciones con otros países, además de “su hinchado establishment militar”.

En paralelo, Floyd Norris, analista financiero y económico de The New York Times (01/08/09), devela que el embarque de bienes duraderos civiles de EU se derrumbó mas de 20 por ciento durante la recesión, lo cual hubiera sido peor de no ser por la creciente producción de armas, que se disparó 123 por ciento (¡súper-sic!) por encima del promedio del año 2000 (inicio del militarismo bushiano que ha incrementado Obama con su máscara de cordero secuestrado por los lobos del Pentágono).

Norris comenta que todavía EU es primariamente una economía civil, cuando “el rubro militar representa alrededor de 8 por ciento de todos los bienes duraderos (en el año 2000 fue 3 por ciento), pero, a nuestro humilde entender, va que vuela a una economía preponderantemente militar, ya que muchos segmentos de su actividad civil se entrelazan con su consubstancial belicismo, como ha demostrado SIPRI, el excelso instituto pacifista sueco.

Según el inventario del Pentágono en 2008, citado por Johnson, el imperio de EU consiste de 865 instalaciones en más de 40 países, con un despliegue de más de 190 mil soldados en más de 46 países y territorios.

Johnson expone el caso singular de Japón y la base de Okinawa (por cierto, plagada de escándalos sexuales de los disolutos militares estadunidenses que llevan 64 años ininterrumpidos de ocupación).

Las siete bases militares adicionales de EU en Colombia elevarán su total planetario a 872, lo cual no tiene equivalente con ninguna potencia pasada y presente: ¡EU invadió literalmente al mundo!

Lo más relevante radica, a juicio de Johnson, en que tal despliegue es innecesario para la genuina defensa de EU, amén de provocar fricciones con otros países y su dispendioso mantenimiento global (250 mil millones de dólares por año, según Anita Dancs Foreign Policy in Focus): su único propósito es brindar a EU hegemonía, es decir, control o dominio sobre el mayor número posible de países en el planeta.

A juicio de Johnson, Obama no se ha percatado de que EU no tiene más la capacidad de ejercer su hegemonía global, mientras exhibe su lastimoso poder económico lisiado, cuando EU se encuentra en una decadencia sin precedente.

Expresa tres razones básicas para liquidar el imperio estadunidense: 1. Carece de los medios para un expansionismo de posguerra; 2. ”Va a perder la guerra en Afganistán, lo cual abultará más su quiebra”, y 3. acabar el vergonzoso secreto del imperio de nuestras bases militares.

Propone diez medidas:

1. Poner fin al severo daño ambiental causado por las bases y el cese del Acuerdo sobre el Estatuto de los Ejércitos (SOFA, por sus siglas en inglés) que de antemano impide a los países anfitriones ejercer su jurisdicción sobre los crímenes perpetrados por soldados estadunidenses, exentos de toda culpabilidad (en particular, la epidemia de violaciones sexuales en los paraísos militares).

2. Liquidación del imperio y aprovechar el costo de oportunidad para invertir en campos más creativos.

3. Lo anterior, indirectamente frenaría el abuso a los derechos humanos, ya que el imperialismo engendra el uso de la tortura, tan pletórico en Irak, Afganistán y la base de Guantánamo.

4. Recortar el inacabable listado de empleados civiles y dependientes del Departamento de Defensa, dotado de su lujoso hábitat (albercas, cursos de golf, clubes, etcétera).

5. Desmontar el mito, promovido por el complejo militar-industrial, de su valía en la creación de empleos y en la investigación científica, lo cual ha sido desacreditado por una investigación económica seria.

6. “Como país democrático que se respeta a sí mismo, EU debe cesar de ser el mayor exportador de armas y municiones del mundo y dejar de educar a los militares del Tercer Mundo (v.gr. militares de Latinoamérica en la Escuela de las Américas de Fort Benning, Georgia) en las técnicas de tortura, golpes militares y servicio como instrumentos de nuestro imperialismo.”

7. Debido a las limitaciones crecientes del presupuesto federal se deben abolir programas que promueven el militarismo en las escuelas, como el entrenamiento del Cuerpo de Oficiales de Reserva.

8. Restablecer la disciplina y la rendición de cuentas en las fuerzas armadas de EU, disminuyendo radicalmente la dependencia de los contratistas civiles, empresas militares privadas, y agentes que trabajan para el ejército fuera de la cadena de mando y el Código de Uniforme de la Justicia Militar. Cita al respecto el libro de Jeremy Scahill Blackwater: El ascenso del ejército mercenario más poderoso (sic) del mundo (Nation Books, 2007). A propósito, el holandés-estadunidense Eric Prince, fundador dimisionario de Blackwater y neo-cruzado de la extrema derecha cristiana del Partido Republicano (muy cercano al bushismo), acaba de ser implicado en un asesinato (The Nation; 04/08/09).

9. Reducir el tamaño del ejército de EU.

10. Cesar la dependencia inapropiada en la fuerza militar como medio principal para intentar conseguir metas de política exterior.

Su conclusión es realista: desafortunadamente, pocos imperios en el pasado abandonaron voluntariamente sus dominios para permanecer como entidades políticas independientes y autogobernables. Los dos importantes y recientes ejemplos son los imperios británico y soviético. Si no aprendemos de ellos, nuestra decadencia y caída estarán predeterminadas.

¿Tendrá curación la adicción de EU al militarismo por más de un siglo?

Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada

http://www.jornada.unam.mx/2009/08/09/index.php?section=opinion&article=014o1pol
 

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Gideon Levy, analista político del diario Haaretz, es el único periodista israelí que ha criticado la masacre de Gaza. Sus críticos le tachan de demasiado humanista, de no sentir la nación judía. Levy es duro, desprecia una sociedad militarista y ultranacionalista y ya no espera nada de ella. No ve futuro y, por tanto, no espera nada de las próximas elecciones.
 
–¿Qué va a pasar en estas elecciones? ¿Habrá un gobierno de ultraderecha con Likud, Israel Beitenu y Shas?
 
–No, pienso que ganará (Ben- jamin) Netanyahu, pero habrá un gobierno de unidad nacional, con los laboristas, Likud y Kadima. Y no habrá diferencia con los que están ahora. (Ehud) Barak y (Tzipi) Livni son extremistas, igual que Netanyahu. Sólo la retórica es diferente. No pienso que Netanyahu sea un demonio y el resto la gran esperanza. Ninguno es la esperanza. Las diferencias son mínimas, y principalmente en la retórica, no en las ideas.
 
–Pero la sociedad israelí cada vez se va más a la derecha.
 
–Este movimiento hacia la derecha comenzó hace 40 años, con el comienzo de la ocupación. En 2000, cuando falló la negociación en Campo David, empezaron los atentados contra civiles y todas las campañas pacifistas se acabaron, se estrellaron. No hay iniciativas pacifistas en Israel, sólo en grupos muy muy pequeños. Tras esta horrible guerra, todos se han convertido en extremistas y el Estado se ha vuelto muy nacionalista, muy militarista. Esta sociedad se ha vuelto muy peligrosa porque ahora es completamente indiferente al asesinato de niños y a todo lo que ha pasado en Gaza. Los israelíes piden ahora más y más guerra. Sin ninguna crítica, sin ninguna discusión.
 
–Existe un consenso nacional.
 
–Sí, un completo consenso nacional. Una sola voz. Sin ningún debate público, sin discutir qué estamos haciendo a los palestinos. Cuarenta años de deshumanización de los palestinos han forjado una sociedad absolutamente militarizada.
 
–¿Qué posibilidades tienen los partidos más cercanos a la paz en estas elecciones?
 
–Están Meretz y los comunistas, pero son demasiado pequeños. No tienen suficiente influencia. El primer plano político es para la extrema derecha. No tengo ninguna esperanza en estas elecciones.
 
–¿Cuál ha sido la influencia de la masacre en Gaza?
 
–No mucha, menos de la que se puede imaginar. Cuando hablamos de esta guerra, todos los candidatos estaban a favor. No hubo ningún debate ni ninguna discusión real.
 
–¿Es posible que Israel se siente a negociar con Hamas?
 
–No, pero depende de Estados Unidos. Si lo pide, quizá, pero no veo a los estadunidenses exigiendo eso. Puede haber negociaciones para la entrada de Hamas en la OLP, para un gobierno de unidad en Palestina. Pero no sé si lo conseguirán. No imagino a Israel hablando con Hamas en los próximos años.
 
–¿Cuál es el siguiente paso?
 
–Otra guerra. No creo en ninguna otra negociación nunca más; llevamos 50 años negociando sin conseguir nada. La sociedad israelí no está preparada para la paz.
 
–¿Cuándo será esa guerra? ¿En un mes, en dos, en tres?
 
–Pienso que sí. No lo sé. Aunque quizá en un año o en dos. No estoy seguro de cuándo será. Pero esto no es el fin de la ocupación, y sin poner fin a ésta no habrá paz.
 
–Entonces… ¿la situación en Gaza, con el bloqueo, es la misma que hace un año?
 
–Absolutamente. A menos que Barack Obama haga grandes cambios.
 
–¿Espera que los haga?
 
–Tengo muchas esperanzas, pero no estoy seguro.
 
–¿Qué pasa en Cisjordania?
 
–Cisjordania está muerta ahora. Está aplastada por el ejército israelí. Hasta que no aparezca una nueva generación más militante, la vida para los palestinos será media vida. Se limitarán a sobrevivir. Cisjordania no está preparada aún para una nueva intifada.
 
–Muchos afirman que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) abortó las protestas por esta masacre.
 
–Sí, la ANP e Israel han trabajado juntos contra Hamas en Cisjordania. Han colaborado. No pienso que pueda surgir nada de Cisjordania en un futuro cercano.
 
–¿Cuáles han sido las consecuencias de esta ofensiva?
 
–Ha hecho que el mundo vea peor a Israel. Ha hecho a la sociedad israelí más violenta, más nacionalista y más extremista, pero no ha cambiado demasiado. Estamos en la misma posición en la que estábamos antes de esta guerra. Salvo que han muerto mil 300 palestinos y que la franja de Gaza ha quedado destruida, no se ha conseguido nada. Hamas sigue ahí.
 
–¿No dará un impulso a los movimientos pacifistas, como en anteriores ocasiones?
 
–No. No veo que esté pasando eso. Soy pesimista. No hay líderes que puedan dirigir un movimiento así. Ojalá Estados Unidos cambie su posición, pero no estoy seguro.
 
–¿Qué hay de los árabes israelíes?
 
–No hay que olvidar que existen minorías. (Los árabes israelíes) pueden cambiar mucho. Van a estar más restringidos y pueden volverse más violentos. Pero estos procesos pueden durar años, ya que son un grupo muy reducido.
 
–¿Afirma que pueden estallar conflictos en ciudades como Haifa, donde la minoría árabe es importante?
 
–Eso es.
 
–¿Cómo frenarlos?
 
–Firmando la paz con los palestinos. Poniendo fin a la ocupación. Debemos crear una nueva atmósfera. Los palestinos que viven en Haifa están sentados viendo cómo matan a sus hermanos. ¿Qué esperas que hagan? Han visto las fotos, son su familia directa. Sin que llegue la solución importante, todos los pequeños problemas crecerán.
 
–¿Por qué ha empezado esta guerra?
 
–Para enseñar a la gente que hacen algo contra los Qassam. Los cohetes Qassam son el problema. En vez de optar por la vía diplomática, Israel ha escogido la guerra. Yo defiendo que la única solución es la vía diplomática.
 
–¿Qué futuro ve a las negociaciones en Egipto entre Hamas y Al Fatah?
 
–Creo que triunfarán porque les conviene a las dos partes. Habrá un acuerdo en un año o en año y medio.
 
–¿Qué pasa en esta sociedad que no se espanta tras una masacre así?
 
–Está militarizada, y todos los medios apoyaron la ofensiva.
 
Es usted una voz disidente. La única.
 
–Sí, ahora mismo soy el único. Es muy difícil. Estoy muy solo, pero tengo el apoyo de mi periódico.
 
–Entonces, ¿no cree que Liberman pueda llegar al gobierno?
 
–No estoy seguro, pero creo que no estará. Pienso que Netanyahu prefiere a los laboristas y al Kadima.
 
–¿Existe el riesgo de que la ultraderecha acabe con el proceso de paz?
 
–No, porque el proceso de paz no es nada. Oslo se terminó, ahora no hay nada.
 
–¿Qué peso tienen los colonos dentro de Israel?
 
–Los colonos son el grupo más fuerte en esta sociedad desde hace 40 años. Pueden hacer lo que quieren con cualquier gobierno. Construyen y construyen todo el tiempo.
 
Por, Alberto Pradilla y Aritz Intxusta (Especial para La Jornada)
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Sábado, 07 Febrero 2009 07:31

Crónica de un suicidio anunciado

El Estado de Israel proclamó su independencia a la medianoche del 15 de mayo de 1948. Naciones Unidas había votado establecer dos estados en lo que había sido la Palestina bajo el dominio británico. Se suponía que la ciudad de Jerusalén habría de ser una zona internacional bajo la jurisdicción de Naciones Unidas. La resolución de la ONU recibió mucho respaldo, específicamente el de Estados Unidos y la Unión Soviética. Todos los estados árabes votaron en contra.
 
En los 60 años de su existencia, el Estado de Israel ha dependido para su supervivencia y expansión de una estrategia general que combina tres elementos: militarismo macho, alianzas geopolíticas y relaciones públicas. El militarismo macho (lo que el actual primer ministro Ehud Olmert llama el “puño de hierro”) fue posible por el fervor nacionalista de los judíos israelíes, y eventualmente (aunque no al principio) por el muy fuerte respaldo de las comunidades judías de otras partes del mundo.
 
Geopolíticamente, Israel forjó primero una alianza con la Unión Soviética (que fue breve pero crucial), luego con Francia (que duró un poco más de tiempo y permitió a Israel convertirse en una potencia nuclear) y finalmente (y lo más importante) con Estados Unidos. Estos aliados, que también fueron patrocinadores, ofrecieron sobre todo un apoyo militar al proveerlo de armas. Pero también ofrecieron respaldo diplomático/político y, en el caso de Estados Unidos, un considerable apoyo económico.
 
Las relaciones públicas se dirigieron a obtener la simpatía de una amplia franja de la opinión pública, que en los primeros años tuvo como base el retrato de Israel como un David pionero contra el retrógrado Goliath, y que en los últimos 40 años ha tenido como base la culpa y la compasión por el masivo exterminio de los judíos europeos durante la Segunda Guerra Mundial.
 
Todos estos elementos de la estrategia israelí funcionaron muy bien desde 1948 hasta los años 80. De hecho, se fueron haciendo más efectivos. Pero en algún momento de los 80, el uso de estas tres tácticas comenzó a ser contraproducente. Israel ha entrado ahora en una fase de declive precipitado de su estrategia. Puede ser muy tarde para que Israel persiga una estrategia alternativa, en cuyo caso habrá cometido suicidio geopolítico. Rastreemos cómo fue que interactuaron los tres elementos de su estrategia, primero durante su envión hacia arriba, luego durante el lento declive del poder de Israel.
 
Durante los primeros 25 años de su existencia, Israel se involucró en cuatro guerras con los estados árabes. La primera fue en 1948-1949, para establecer el Estado judío. La declaración israelí de un Estado independiente no coincidió con una declaración palestina de establecer un Estado. En cambio, un número de gobiernos árabes le declararon la guerra a Israel. Inicialmente Israel estuvo en dificultades militares. Sin embargo, los militares israelíes estaban mejor entrenados que los de los países árabes, con la excepción de Transjordania. Y, lo que es crucial, obtuvieron armas de Checoslovaquia, que actuó como agente de la Unión Soviética.
 
Para el momento de la tregua en 1949, la disciplina de las fuerzas israelíes combinada con armas checoslovacas permitió a los israelíes ganar un territorio considerable no incluido en las propuestas de partición de Naciones Unidas, incluido Jerusalén occidental. Las otras áreas se incorporaron a partir de los estados árabes circundantes. Un gran número de árabes palestinos se fueron o los forzaron a abandonar áreas bajo el control de los israelíes y se volvieron refugiados en los países árabes circundantes, donde sus descendientes viven hasta la fecha en gran medida. La tierra que era de ellos fue arrebatada por los judíos israelíes.
 
La Unión Soviética pronto abandonó a Israel. Esto probablemente se debió principalmente a que sus líderes muy pronto sintieron miedo del impacto que tendría la creación del Estado en las actitudes de los judíos soviéticos, que parecían demasiado entusiastas y que por tanto eran potencialmente subversivos desde el punto de vista de Stalin. A cambio, Israel dejó de lado cualquier simpatía hacia el campo socialista con la guerra fría, y dejó claro su ferviente deseo de ser considerado miembro pleno del mundo occidental, política y culturalmente.
 
En ese tiempo Francia se enfrentaba a los movimientos de liberación nacional en sus tres colonias norafricanas, y vio a Israel como un aliado útil. Esto fue especialmente cierto después de que los argelinos lanzaron su guerra de independencia en 1954. Francia empezó a ayudar a Israel a armarse. En particular, Francia, que desarrollaba sus propias armas nucleares (contra los deseos estadunidenses), ayudó a Israel a hacer lo mismo. En 1956, Israel se unió con Francia y Gran Bretaña en una guerra contra Egipto. Desafortunadamente para Israel, esta guerra se lanzó contra la oposición de Estados Unidos, y Estados Unidos forzó a las tres potencias a ponerle fin. Después de que Argelia se independizara en 1962, Francia perdió interés en la conexión israelí, que ahora interfería con sus intentos de renovar relaciones más cercanas con los estados norafricanos que ahora se habían vuelto independientes. Fue en este punto en que Estados Unidos e Israel voltearon uno hacia el otro para forjar vínculos cercanos. En 1967, estalló la guerra entre Egipto e Israel, y otros estados árabes se unieron a Egipto. En ésta, llamada la Guerra de los Seis días, por primera vez Estados Unidos le brindó armamento militar a Israel.
 
La victoria israelí de 1967 cambió la situación básica en muchos aspectos. Israel había ganado la guerra con facilidad, ocupando todas aquellas partes del Mandato Británico de Palestina que ya había ocupado antes, más la península del Sinaí, de Egipto, y las Alturas del Golán, de Siria. Jurídicamente, hubo ahora un Estado de Israel más los territorios ocupados por Israel. Israel comenzó su política de establecer asentamientos judíos en los territorios ocupados.
 
La victoria israelí transformó la actitud de los judíos en el mundo, que ahora se despojaron de cualquier reserva que tuvieran acerca de la creación del Estado de Israel. Se pusieron orgullosos de sus logros y comenzaron a emprender campañas políticas importantes en Estados Unidos y Europa occidental para asegurarle respaldo político a Israel. La imagen de un Israel pionero que ponía el énfasis en las virtudes de los kibbutz fue abandonada en favor de un énfasis en el Holocausto como la justificación básica para buscarle respaldo mundial a Israel.
 
En 1973, los estado árabes buscaron reajustar la situación en la llamada guerra del Yom Kippur. De nuevo, esta vez, Israel ganó la guerra con apoyo de Estados Unidos. La guerra de 1973 marcó el final del papel central de los estados árabes. Israel pudo seguir buscando el reconocimiento de los estados árabes, y eventualmente lo logró con Egipto y Jordania, pero era muy tarde para que esto fuera una forma de asegurarle la existencia a Israel.
 
A partir de este punto, emergió un serio movimiento político palestino árabe, la Organización de Liberación de Palestina (OLP), que ahora se convirtió en el oponente clave de Israel, el único con el que Israel necesitaba llegar a un trato. Por mucho tiempo, Israel se rehusó a tratar con la OLP y con su líder Yasser Arafat, y prefirió el puño de hierro. Y al principio, obtuvo logros militares.
 
Los límites de la política del puño de hierro se hicieron evidentes por vez primera durante la primera intifada, un levantamiento espontáneo de palestinos árabes dentro de los territorios ocupados, que comenzó en 1987 y duró seis años. Fueron dos los logros básicos de la intifada. Forzó a los israelíes y a Estados Unidos a hablar con la OLP, un largo proceso que condujo a los llamado Acuerdos de Oslo de 1993, que ayudaron a la creación de la Autoridad Palestina en parte de los territorios ocupados.
 
En el largo plazo los Acuerdos de Oslo fueron menos importantes geopolíticamente que el impacto de la intifada en la opinión pública mundial. Por vez primera, la imagen de David y Goliath comenzó a invertirse. Por vez primera, comenzó a existir un respaldo serio en el mundo occidental a la llamada solución de los dos estados. Por vez primera, comenzó a haber una crítica seria al puño de hierro de Israel y sus prácticas vis-a-vis los palestinos árabes. Si Israel hubiera sido serio acerca de la solución de dos estados basada en la llamada Línea Verde –la línea de división al final de la guerra de 1948-1949– probablemente habría logrado un asentamiento.
 
Sin embargo, Israel siempre estaba un paso atrás. Cuando pudo haber negociado con Nasser, no quiso. Cuando pudo haber negociado con Arafat, no quiso. Cuando Arafat murió y lo sucedió el ineficaz Mahmoud Abbas, el más militante movimiento Hamas ganó las elecciones parlamentarias de 2006. Israel se negó a hablar con Hamas.
 
Ahora, Israel ha invadido Gaza, buscando destruir a Hamas. Si lo logra, ¿qué organización vendrá después? Y, como es lo más probable, si no logra destruir a Hamas, ¿será posible ahora una solución con dos estados? Tanto los palestinos como la opinión pública se mueven hacia una solución con un estados, y esto, por supuesto, es el fin del proyecto sionista. La estrategia de tres elementos de Israel se está descomponiendo. El puño de hierro ya no funciona, como no funcionó para George W. Bush en Irak. ¿Se mantendrá firme el vínculo con Estados Unidos? Lo dudo. ¿Continuará la opinión pública mirando con simpatía a Israel? No lo parece. ¿Puede Israel ahora cambiar a una estrategia alternativa de negociar con los representantes militantes de los palestinos árabes, como parte constituyente de Medio Oriente y no como puesto de avanzada de Europa? Parece bastante tarde para eso, y muy posiblemente sea demasiado tarde. Por eso, la crónica de un suicidio anunciado.
 
Por, Immanuel Wallerstein
 
Traducción: Ramón Vera Herrera
 
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