Los avances nucleares de Corea del Norte pueden obligar a Trump o Clinton a sentarse a negociar

-Los expertos interpretan que las ambiciones militares de Kim Jong-un son mayores de lo que se pensaba y que el próximo gobierno de EEUU puede verse obligado a renegociar con el régimen


-Los analistas creen que los científicos norcoreanos han desarrollado una cabeza nuclear suficientemente pequeña para ponerla en un misil


-"Ahora es probable que Corea del Norte pueda poner una cabeza nuclear en un misil de corto o medio alcance que podría llegar a Corea del Sur, a Japón o a instalaciones militares que EEUU tiene en la región", advierte una experta

 

El quinto ensayo nuclear de Corea del Norte confirma los cada vez mayores temores en la comunidad internacional de que las aspiraciones nucleares del régimen sean mucho más ambiciosas de lo que se creía y de que Kim Jong-un esté construyendo un arsenal considerable para usarlo si su gobierno sufre amenazas graves.


Hasta hace dos años, la creencia convencional sobre el programa nuclear de Corea del Norte era que se trataba en gran medida de un símbolo político de la fuerza del país y de un instrumento de negociación para obtener ventajas económicas y diplomáticas.


Desde 2014, sin embargo, el ritmo de las pruebas nucleares y de misiles se ha acelerado, hasta el punto de que algunos expertos creen ahora que los científicos del país han desarrollado una cabeza nuclear suficientemente pequeña para ponerla en un misil.


"Ahora es probable que Corea del Norte pueda poner una cabeza nuclear en un misil de corto o medio alcance que podría llegar a Corea del Sur, a Japón o a instalaciones militares que Estados Unidos tiene en la región", analiza la directora de políticas de no proliferación de la Asociación por el Control de las Armas, Kelsey Davenport. Sin embargo, cree que haría falta aún otra década para que Pyongyang desarrollase un misil balístico intercontinental fiable que pudiera llegar a Estados Unidos.


El ensayo de este viernes llega poco después de una serie de logros en misiles. En agosto se lanzó uno en dos etapas, con combustible sólido y lanzado desde un submarino, y este lunes se probaron tres nuevas versiones con cuerpo de aluminio de los misiles Scud, con un alcance de mil kilómetros.


"Toda esta actividad tiene el fin de ampliar el tamaño del arsenal nuclear de Corea del Norte y sus opciones de lanzamiento", señala Davenport. "Están dando pasos para mejorar la calidad de sus misiles, con combustible sólido para poder desplegarlos más rápido y con un alcance más amplio. La trayectoria apunta a una amenaza nuclear norcoreana creciente y el próximo gobierno estadounidense tendrá que priorizar esa amenaza".


El director del programa de no proliferación de Asia oriental del Instituto Middlebury de Estudios Internacionales de Monterey, Jeffrey Lewis, indica que, aunque Pyongyang calificó de experimental el último ensayo, en enero de 2016, la explosión aparentemente mayor de este viernes fue de una cabeza explosiva ya ensamblada, preparada para que la lance un misil.


"Yo no diría que esto es a pequeña escala. Diría que es un dispositivo compacto, suficientemente pequeño para ir en un misil. Creo que han usado tanto plutonio como uranio altamente enriquecido para estirar sus reservas de plutonio, obtener entre 20 y 30 kilotones y construir más armas de las que pensábamos", explica Lewis.


"No creo que hayamos comprendido su estrategia, que es impedir y repeler una invasión. Kim Jong-un no va a quedarse sentado como Sadam o Gadafi y observar cómo llegamos. Planean dar un giro hacia lo nuclear para que dejemos de colocar fuerzas en la región. Golpearán contra los puertos en los que nuestras tropas estén congregadas, con la idea de obligarnos a parar".


El peligro de una nueva carrera armamentística


La fijación del líder norcoreano en la amenaza de un cambio del régimen podría explotar, según los analistas, desencadenando una carrera armamentística en la región y peticiones de un ataque preventivo contra Corea del Norte antes de que su programa se amplíe aún más.


"El ensayo agravará las tensiones regionales y alimentará el deseo de compensar fuerzas. Más surcoreanos querrán armas nucleares propias y más japoneses querrán tener capacidad de ataques ofensivos", analiza Mark Fitzpatric, director ejecutivo de la oficina en Washington del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.


Davenport apunta que los inconvenientes de una escalada así serían severos, probablemente suficientes para plantearse detener ahora una cascada de proliferación en el noreste de Asia.


"Si Corea del Sur o Japón optan por desarrollar armas nucleares y abandonar el tratado de no proliferación, serían excluidos por la comunidad internacional. No creo que sea un paso para el que esté listo ningún país", señala.


Lewis explica que los últimos ensayos nucleares y de misiles demuestran que las medidas de respuesta planeadas por Corea del Sur, incluido el despliegue del sistema de defensa antimisiles Thaad construido por Estados Unidos, tienen pocas probabilidades de garantizar la protección del país. El desarrollo de misiles lanzados por submarinos y de lanzamientos múltiples simultáneos da a entender que Pyongyang está en camino de tener capacidad de superar un escudo así.


Davenport, Lewis y Fitzpatrick están de acuerdo en que los avances militares de Corea del Norte dan pocas más opciones al próximo gobierno que se forme en Estados Unidos que la de volver a la mesa de negociaciones, aunque es probable que el precio de mantener a Pyongyang bajo control sea ahora mucho más alto.


"Es más difícil hacer que alguien se deshaga de lo que ya tiene que persuadirle de no obtenerlo", advierte Lewis.

Julian Borger - Washington
09/09/2016 - 19:49h

theguardian

Traducción de Jaime Sevilla Lorenzo

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2035: el futurismo de los militares estadunidenses

El 14 de julio de este año se dio a conocer un documento prologado y firmado por Kevin D. Scott, vicealmirante de la Marina de Guerra estadunidense, de la serie intitulada Joint operating environment (JOE), esta vez en perspectiva para el año 2035, y subtitulado: The Joint Force in a contested and disordered world [La Fuerza Conjunta en un mundo desordenado y en disputa], cuyo propósito fundamental es estimular el diálogo en torno a lo que las fuerzas armadas [imperiales] debieran hacer y ser para proteger a Estados Unidos, sus aliados y asociados, así como sus intereses en el ámbito mundial hacia 2035. Estas publicaciones periódicas del Departamento de Defensa desarrollan "una perspectiva sobre las futuras tendencias, los choques, contextos e implicaciones para los comandantes de la Fuerza Conjunta (Joint Force), y para otros líderes y profesionales en el campo de la seguridad nacional".

En el texto de 52 páginas, el vicealmirante Scott afirma que la dificultad para mirar hacia adelante no es una excusa que impida al militar profesional considerar las demandas de una guerra futura. En la introducción se asienta que la "Fuerza Conjunta" enfrenta dos realidades persistentes: una, que el entorno de seguridad está siempre cambiando, y otra, que “la consecución de objetivos políticos mediante la violencia organizada es y seguirá siendo una característica del entorno de seguridad. Las contiendas, los conflictos y la guerra ciertamente prevalecerán hasta 2035 [...] [de modo que] JOE 2035 ocupa un espacio único en el esfuerzo más amplio por preparar a los militares estadunidenses para la guerra”.

La sección uno describe cómo las tendencias emergentes en tres áreas: orden mundial, geografía humana y ciencia, tecnología e ingeniería posiblemente alteren y redefinan el entorno de seguridad para 2035. La sección dos explora de qué manera la intersección, amplificación e interacción de estos cambios y tendencias podrían impactar el carácter de la guerra en el futuro, la naturaleza de los adversarios potenciales y la posible evolución del espacio militar competitivo. Según los militares, podrían surgir altercados ideológicos violentos, amenazas al territorio y soberanía de Estados Unidos, balances geopolíticos antagónicos, disputas globales por los recursos comunes y el espacio cibernético, así como regiones destruidas y estados débiles o fallidos. La sección tres provee un marco de referencia para pensar en toda la gama y escala de misiones de la "Fuerza Conjunta" [dar forma o contener, impedir o negar, interrumpir o degradar, obligar o destruir], y su posible evolución.

Por último, en la conclusión se afirma que siendo la guerra en sí misma “una característica permanente de la condición humana, el carácter de la guerra siempre está evolucionando, [por lo que la iniciativa] JOE 2035 fue escrita para acelerar nuevas maneras –o conceptos–, de modo que la "Fuerza Conjunta" pueda enfrentar las necesidades probables de la estrategia futura e "identificar un fundamento sobre el cual las ventajas militares duraderas de Estados Unidos se pueden construir".

Como es característico en los escritos de los militares estadunidenses, el documento no se basa en una teoría o marco de referencia conceptual de las diversas disciplinas sociales, y de las 41 referencias bibliográficas a pie de página, 17 son epígrafes utilizados como guías "analíticos" del texto, entre ellos la obra De la Guerra, del militar prusiano Carl von Clausewitz. Tampoco localizamos alguna mención de los marcos jurídicos que rigen el sistema de Naciones Unidas en el ámbito internacional, después de la Segunda Guerra Mundial. La idea básica a lo largo de este ejercicio de futurismo castrense es el supuesto derecho que asiste a Estados Unidos de intervenir en el ámbito mundial para proteger sus intereses estratégicos y los de sus aliados, a toda costa y en cualquier forma, dado que según los militares: "es muy probable que, durante las próximas dos décadas, Estados Unidos mantenga su posición como el único actor más poderoso en el escenario mundial".

Así, el texto pretende identificar las múltiples "amenazas" a enfrentar en los próximos 20 años en la perspectiva de estos militares, desde estados con la voluntad política y las capacidades económicas y militares suficientes para desafiar o pretender limitar la hegemonía estadunidense (China, Rusia, entre otros): "grupos insurgentes" que buscan subvertir o derrocar a gobiernos establecidos afines a Estados Unidos; organizaciones "terroristas" que "expresan sus ideas y creencias por medio de la violencia" y que podrían atacar de diversas maneras blancos situados en el territorio de Estados Unidos; actores estatales y no estatales que utilicen medios asimétricos, no convencionales e híbridos con el mismo propósito; ataques al dominio cibernético, el cual es ya parte integral de la infraestructura económica y militar estadunidense, etcétera. Entre estas "amenazas" llama la atención la predicción, pensando en casos como el de México, de que: “En 2035, Estados Unidos enfrentará una disminución constante de la legitimidad de las autoridades estatales que no pueden gobernar adecuadamente en muchas partes del mundo [...] A medida que los gobiernos no pueden proporcionar el marco jurídico regular para desarrollar la estabilidad económica, para responder adecuadamente a los desastres artificiales y naturales, y para proteger sus ciudadanos, van a ser vulnerables a la acción política violenta”. En estos contextos no hay duda: "Estados Unidos participará en múltiples conflictos, simultáneos, y usualmente transregionales que afectan a una amplia gama de actores [...] La Fuerza Conjunta enfrentará el desafío de proteger el orden global en su configuración actual y resistir o impedir la propagación e intensificación del desorden político y social en todo el mundo". ¿Cómo nos salvaremos de los salvadores del mundo?

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Un asesor de Netanyahu pide a las potencias occidentales que no acaben con el Estado Islámico

El profesor Efraim Inbar, una autoridad influyente en las estrategias militares de Oriente Próximo, defiende que es un "error" y una "locura" destruir al grupo terrorista puesto que el daño que ha causado y puede causar es menor que las ventajas que ofrece su existencia. Asegura además que sería una buena idea prolongar la guerra en Siria.


JERUSALÉN.- Uno de los ideólogos más cercanos del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha escrito un artículo en el que pide a Occidente que no acabe con el Estado Islámico puesto que esta organización tiene más valor para Occidente viva. Además, recalca, el “gran enemigo” de Occidente es Irán, algo que, a su juicio, no se reconoce.

El profesor Efraim Inbar, director de BESA, el “centro de estudios estratégicos” de la Universidad ortodoxa Bar-Ilan de Tel Aviv, es un influyente académico que realiza trabajos de asesoramiento retribuidos para el gobierno de Israel, el ejército israelí y la OTAN, y sus opiniones cuentan con un gran ascendiente en la política exterior de Israel y Occidente con respecto a Oriente Próximo.


“Barack Obama no quiere implicarse en Oriente Próximo y no creo que vaya a cambiar de actitud. Es cierto que está luchando contra el Estado Islámico pero simplemente lo hace para justificar su acuerdo con Irán. Dice que quiere acabar con el Estado Islámico pero no envía tropas y se niega a reconocer que el principal problema de Occidente es Irán”, declara Inbar a Público.

El profesor está considerado una “autoridad en guerra y estrategias de Oriente Próximo” y colabora con numerosos “centros de estudios estratégicos” de todo el mundo, especialmente de Israel, Estados Unidos, Reino Unido y Australia, creando opinión en las esferas de influencia y de información. Es director de BESA desde 1992 y ha recibido un sinfín de galardones, uno de ellos de la OTAN.

Su artículo titulado La destrucción del Estado Islámico es un error estratégico constituye el primer caso en que una personalidad israelí tan influyente defiende de manera abierta que Occidente mantenga vivo al Estado Islámico. Sin embargo, con anterioridad otros creadores de opinión israelíes ya se habían manifestado en esa línea. “La existencia continuada del Estado Islámico sirve a nuestros intereses estratégicos” y “puede servir como herramienta para socavar los planes de Irán, Hizbolá, Siria y Rusia” para conquistar Oriente Próximo, escribe el director de BESA, un centro que afirma que su objetivo es profundizar en una “agenda sionista conservadora y realista”.


Según Inbar, Estados Unidos está cometiendo una “locura estratégica” al mostrar la inclinación de colaborar con Rusia contra el Estado Islámico y sin atender a que el gran problema de Occidente es Irán. El gobierno de Netanyahu no se cansa de repetir esta posición, aunque el martes, el director de Mosad hasta el pasado mes de junio rechazó esta opinión.

Tamir Pardo, que mientras dirigió el Mosad no se cansó de repetir hasta la saciedad que Irán era el gran peligro para Israel y Occidente, ha dicho ahora, sólo unas semanas después de dejar el cargo, que el gran peligro para Israel no es Irán sino las derivas de la sociedad israelí que, en su opinión, pueden conducir a una “guerra civil”. “Si una sociedad dividida cruza cierta línea, se puede llegar a una guerra civil en casos extremos. Me da miedo de que nosotros marchemos en esa dirección”, ha advertido Pardo, para quien la distancia entre la situación actual en Israel y un conflicto bélico interno es cada vez menor.

Sin embargo, el profesor Inbar sigue defendiendo la misma línea que Pardo antes de dejar el Mosad, que es la línea oficial, en el marco de la campaña de hasbara, es decir de “propaganda” contra Irán característica de todos los estamentos oficiales israelíes, desde el gobierno hasta el ejército pasando por los numerosos “centros de estudios estratégicos” financiados por el gobierno o el ejército. Se da la circunstancia de que, como en el caso de Israel, el Estado Islámico es un mortal enemigo de Irán: ha matado a un gran número de chiíes en Irak y ha expulsado a otros de sus hogares en operaciones de limpieza étnica. Arabia Saudí, como Israel y el Estado Islámico, también considera que Irán, y no el Estado Islámico, es su peor enemigo.


Una opinión ampliamente extendida en Occidente es que la desaparición del Estado Islámico haría un Oriente Próximo más estable. Con respecto a este punto, Inbar sostiene que “la estabilidad no es un valor en sí mismo y sólo es deseable si sirve a nuestros intereses”, una declaración que coincide con las ideas de los ideólogos neoconservadores estadounidenses que se están aplicando en Oriente Próximo desde la invasión de Irak de 2003.

En su artículo, el profesor Inbar defiende que sería una buena idea prolongar la guerra en Siria, una posición que ya mantuvo un general israelí hace varios años cuando dijo: “Lo que hay en Siria no nos conviene; lo que va a venir tampoco nos conviene, así que lo mejor es que continúe el conflicto”. La guerra siria ha causado la muerte de cientos de miles de personas y ha desplazado a más de la mitad de la población del país.

Otro miembro destacado del Centro BESA, David Weinberg, ha respaldado las ideas expresadas por Inbar. En un artículo titulado ¿Debería desaparecer el Estado Islámico?, Weinberg sostiene que el Califato le interesa a Occidente ya que el Estado Islámico es “un tonto útil”. Este artículo se ha publicado en Israel Hayom, el diario del magnate judío americano Seldon Adelson que defiende las posiciones de Netanyahu.

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La Casa Blanca trata de corregir las relaciones con Turquía

El fallido golpe de Estado de julio contra Erdogan está teniendo consecuencias graves para las relaciones entre ambos países. Para Washington, Ankara es importante a causa del conflicto sirio y de Rusia principalmente, pero los estadounidenses exigen un cambio radical en la política turca que Erdogan no está dispuesto a realizar.

 

JERUSALÉN. - Detrás del viaje que el miércoles llevó al vicepresidente de Estados Unidos Joseph Biden a Ankara hay un claro intento de Washington de corregir la dirección que han tomado las relaciones bilaterales con Turquía, especialmente desde el fallido golpe del 15 de julio, una deriva peligrosa para los intereses de EEUU en Oriente Próximo y Rusia.

Será interesante ver cómo se desarrollan los acontecimientos en los próximos meses, pero la sima que se ha abierto entre los dos países, que viene incluso de antes del golpe, será complicado remendarla a menos que haya cambios muy profundos en Turquía o en el enfoque que Estados Unidos ha dado a sus relaciones con Ankara.


Una buena parte de la población turca, la mayoría según algunos sondeos, ha sido asaltada por un marcado sentimiento antiamericano al considerar que Washington estuvo implicada en el golpe. Las declaraciones que realizó el secretario de Estado John Kerry inmediatamente después de conocer la asonada dejaron muchas preguntas en el aire que los estadounidenses no han respondido satisfactoriamente al día de hoy. Kerry declaró que lo importante era mantener “la estabilidad y la continuidad” en Turquía y no habló de democracia, y sólo unas dos horas después la Casa Blanca se vio obligada a emitir un comunicado corrector aclarando que el presidente Barack Obama apoyaba al gobierno del Recep Tayyip Erdogan y la democracia.

Pero las cosas no terminan aquí, puesto que unos días después de que se iniciaran las purgas masivas que hoy continúan, especialmente en el ejército, Kerry puso en duda que Turquía pudiera permanecer en la OTAN, unas declaraciones que disgustaron profundamente a Ankara y que abrieron nuevos interrogantes. El desconcierto que las palabras de Kerry causaron puede verse en la réplica que le dio James Jeffrey, exembajador de Estados Unidos en Ankara, quien dijo que Kerry estaba “alucinando” y se preguntó con cierta irritación si el secretario de Estado había estado “fumando” marihuana.

Turquía es el país más importante para Estados Unidos en la región, dejando aparte el caso singular y problemático de Israel, pues está en la primera línea del frente con Rusia y con Irán, los dos grandes “enemigos” de Washington, y posee el ejército más numeroso de la Alianza Atlántica después de Estados Unidos. De ahí que no deba sorprender que el embajador Jeffrey se preguntara si Kerry estaba “alucinando” o había “fumado” al sugerir que Turquía debería abandonar la OTAN.

En este contexto se ha producido la visita de Biden, la primera de un mandatario occidental después del golpe. Se ha de notar que el vicepresidente Biden es, dentro de la administración estadounidense, el único cargo de peso que mantiene unas relaciones personales aceptables con Erdogan, de ahí que se le haya elegido como emisario. Incluso The New York Times ha hablado esta semana de las “profundas tensiones que hay entre los dos países” desde el golpe. Rectificar esas tensiones no se presenta como una tarea fácil puesto que lo que Estados Unidos pretende es que Erdogan deje de ser Erdogan y que la política interior y exterior de Turquía se hagan según la voluntad de Washington.

Las primeras declaraciones de Biden en Ankara han sido para apoyar la decisión de Turquía de entrar en Siria, lo que ocurrió en la mañana del miércoles. La intención de Erdogan con esta incursión es perseguir al Estado Islámico y debilitar a los kurdos sirios. En una rueda de prensa, Biden dijo que los americanos han pedido a los kurdos que se retiren al este del río Éufrates si quieren seguir recibiendo ayuda política y militar de Washington.

Ahora bien, este asunto no es ni mucho menos el único contencioso que hay entre los dos países. EEUU está apoyando sin reservas a los kurdos que han declarado una federación en el nordeste de Siria, creando una situación que los turcos consideran que amenaza su seguridad nacional, si no a corto plazo, sí a medio y largo plazo.

En el caso del Estado Islámico, norteamericanos y turcos coinciden en que debe acabarse con esa entidad. Esto no ha sido siempre así, puesto que los turcos durante mucho tiempo alimentaron a los yihadistas de todas las maneras posibles mientras los occidentales hacían la vista gorda. Cuando los yihadistas del Estado Islámico dejaron de ser una amenaza para el gobierno de Damasco, es cuando el Estado Islámico dejó de tener importancia para los occidentales. Sin embargo, los occidentales siguen alimentando a toda máquina a numerosos grupos yihadistas que combaten al gobierno de Damasco.

La política de Erdogan con respecto a Siria, nefasta se mire como se mire, puede modificarse a partir de ahora para disgusto de Washington. Ankara, que hasta hace pocos días exigía una expulsión inmediata y sin condiciones del presidente Bashar al Asad, ahora dice que este puede jugar un papel durante la “transición”.

Pero el mayor conflicto es la presencia en Pensilvania del clérigo Fethullah Gülen, a quien Erdogan responsabiliza del golpe. Esta semana ha llegado a Ankara una delegación de leguleyos del departamento de Justicia para abordar esta cuestión. Los turcos piden la extradición inmediata de Gülen, pero Washington se resiste. Tanto si es verdad que Gülen es responsable del golpe como si no lo es, es muy difícil que los americanos lo extraditen y esta circunstancia complicará un acercamiento sincero entre los dos países.

El golpe y sus secuelas ya han tenido consecuencias contrarias a los intereses de Washington. La primera ha sido un acercamiento de Erdogan a Vladimir Putin, la segunda es que Erdogan está diseñando una nueva política con respecto a Siria que no coincide con la de Estados Unidos, y la tercera es que el ejército turco está siendo purgado de jefes y oficiales próximos a Estados Unidos.

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Neo paramilitarismo en el Quindío pone en serio peligro la paz

Mientras en la Mesa de conversaciones de paz de La Habana se aborda el fin del conflicto, uno de cuyos temas principales es la erradicación del paramilitarismo y su actual versión en bandas criminales, en las regiones, los municipios y las veredas, esta lacra violenta de los poderes oligárquicos terratenientes y mafiosos se reorganiza y funciona a todo vapor con sus métodos sangrientos y criminales.

Los paramilitares son ejércitos privados de poderosos hacendados, narcos, ganaderos, generales y parapolíticos, que son utilizados para intimidar, desplazar y eliminar trabajadores, campesinos y activistas de los derechos humanos y sociales.

No obstante que los voceros del gobierno santista niegan su existencia, particularmente jefes militares de batallones, brigadas y comandos policiales; en el departamento del Quindío hay un febril proceso de reorganización de tales bandas asesinas.

Los Urabeños ya se instalaron en municipios, barrios, veredas y áreas mineras estratégicas de la Cordillera Central, financiados por potentes redes mafiosas del Magdalena Medio, asociadas con Ramón Isaza, Raúl Guzmán Mejía, Guillermo Ceballos, Miguel Ángel Rodríguez, David Moreno, Marisol Wager y Libardo Mejía Urrea -de las nuevas generaciones de narcos-, artificies y patrocinadores de la exuberante burbuja inmobiliaria de Armenia y municipios metropolitanos, que es utilizada como mecanismo para el lavado de millonarias cifras originadas en el tráfico de cocaína, desde las pistas de Puerto Boyacá, Puerto Araujo y Barrancabermeja hacia Centro América y México.

La fenomenología más reciente en ese sentido está ocurriendo en la zona que comprende los municipios de Génova, Pijao y Córdoba, principales campos de la violencia de los años 50 del siglo XX.

En Génova, un prominente parapolítico santista, artífice del saqueo de las regalías petroleras del departamento, ha expulsado de las veredas a cientos de campesinos y se ha quedado con las mejores tierras cafeteras de la localidad. Con anterioridad hemos hecho las denuncias respectivas y ninguna autoridad judicial ha tomado cartas en el asunto, como corresponde, para comprobar, por lo demás, la ineptitud de tales instituciones, que deben ser reemplazadas próximamente por la jurisdicción especial de paz consensuada en La Habana entre el gobierno y las Farc.

Hoy, hay gran conmoción en toda esta zona cafetera por lo que está ocurriendo en el municipio de Pijao, una localidad donde viven cerca de 7 mil personas y lugar donde fueron instalados en los años 50, por Laureano Gómez, contingentes de la tropa paramilitar chulavita, protagonista de la más violenta arremetida contra las masas liberales campesinas.

Hay alarma en Pijao por quema de fincas, compra de predios por extraños personajes y desplazamiento de varias familias, mientras los militares, policías e instancias judiciales se hacen los de la vista gorda.

El desplazamiento de quince familias de la vereda La Palmera de Pijao y la compra de más de 20 predios por parte de desconocidos (fichas de los Urabeños y de los Carteles de Cartago y Alcalá), tienen en alerta a los habitantes y líderes del municipio cordillerano.

En diciembre pasado, cerca de 50 personas fueron obligadas a dejar las fincas, ubicadas en la zona rural de la localidad, tras ser amenazadas por hombres armados (paramilitares, con prendas oficiales del Ejército) que exigían el pago de una extorsión a los dueños de los predios.

Nosotros fuimos los últimos en irnos. Un día que salimos a caminar por la finca se metieron a la casa y se comieron lo que teníamos en la cocina. Apenas 24 horas después recibimos una llamada en la que nos decían que teníamos que decirle al patrón que pagara una plata, para que no nos mataran a nosotros. El dueño dijo que no iba a pagar y a los poquitos días mataron a un muchacho en el mismo sector. Mi esposo y yo decidimos no correr riesgos y por eso volvimos al casco urbano de Pijao. Nunca los vimos, pero la gente decía que eran varios hombres con fusil. Uno de los vecinos, que se encontró con ellos, contó que se habían identificado como miembros de la guerrilla, lo cual es parte de la estrategia para la acción criminal paramilitar, contó una de las afectadas, quien prefirió mantener su nombre en reserva por su seguridad.

A estos hechos, se suma la compra de más de 30 predios, considerados los más grandes y productivos de la zona, por personas cuyas procedencias son un misterio, aunque muchas personas saben de su articulación con poderes mafiosos de Armenia, Cartago y el Magdalena Medio, especialmente grandes constructores de edificios de apartamentos.

Todas las tierras han sido adquiridas de una manera no muy correcta. Hace menos de un mes se cerró un negocio por más de 900 hectáreas. El comprador llegó en helicóptero, típica infraestructura de los militares y paramilitares, eso no es común, dijo un líder popular.

También informaron que se han utilizado medios de presión para lograr la adquisición de dichos terrenos, los cuales van desde la extorsión hasta la quema de las edificaciones, practica muy utilizada en el Meta, en Urabá, Cesar, Cauca y Caquetá en hechos paramilitares recientes que se repiten.

Tengo conocimiento de por lo menos tres fincas que fueron incendiadas por los paramilitares. Luego de que esto ocurrió, apareció una persona, en una camioneta de alta gama, y ofreció un dinero por la propiedad, la
coincidencia se ha repetido en todos los casos. Además, sabemos que algunos de los vendedores han accedido a firmar los papeles por montos más altos de los cancelados, con el fin de facilitar el 'lavado' de dinero. Esos campos, que antes eran utilizados en ganadería y café ahora los están usando en los cultivos de plátano y aguacate, los cuales son muy dañinos para el medio ambiente.

El anterior dato ha llevado a inferir que se trata de algunos grandes comerciantes con negocios y bodegas en Mercar, la plaza pública de Mercado de Armenia, donde Ramón Isaza, recién salido de la Cárcel de Itagüí, posee gran cantidad de bienes y bodegas, a través de testaferros oriundos de Medellín y Pereira.

Otra persona afirmó que hay redes de narcotráfico y micrográfico que están utilizando los corredores rurales, para transportar estupefacientes hasta el Valle del Cauca.

El consumo y expendio de droga se ha incrementado, hay sitios específicos, identificados plenamente por la ciudadanía y la Policía, en donde les venden a los muchachos. Pero además del comercio interno, está la utilización de la ruta entre las veredas La Quiebra y La Maizena, la cual desemboca finalmente en Caicedonia, viejo y actual refugio de los "pajaros" conservadores, articulados con la policía local.

Estos hechos se han denunciado en varias oportunidades, pero las acciones de la fuerza pública han sido muy reducidas, por no decir nulas, confirman los alarmados habitantes de Pijao y el Quindío.

Toda esta movida paramilitar, militar, policial, parapolítica y mafiosa es lo que explica que en lo corrido del año la tasa de homicidios en el Quindio, en operaciones de limpieza social, sea altísima.

Estos hechos desmienten al gobierno sobre este peligroso fenómeno que pone en grave riesgo los diálogos de paz que se adelantan en La Habana.

Con paramilitarismo en el Quindío, y en Colombia, la paz es una entelequia.

Que militares, policías y autoridades judiciales asuman su responsabilidad sobre esta delicada situación que afecta gravemente el fin del conflicto social y armado.

Que respondan por estos hechos los delegados del señor Santos en La Mesa de diálogos de La Habana.

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Es el momento más crítico en la historia de la humanidad

En una extensa conversación, Chomsky repasa las principales tendencias del escenario internacional, la escalada militarista de su país y los riesgos crecientes de guerra nuclear. Se detiene en el proceso electoral estadunidense y esboza una reflexión sobre las esperanzas de paz en Colombia

 


Estados Unidos fue siempre una sociedad colonizadora. Incluso antes de constituirse como Estado estaba eliminando a la población indígena, lo que significó la destrucción de muchas naciones originarias, sintetiza el lingüista y activista estadunidense Noam Chomsky cuando se le pide que describa la situación política mundial. Crítico acérrimo de la política exterior de su país, sostiene que desde 1898 se volcó hacia el escenario internacional con el control de Cuba, a la que convirtió esencialmente en colonia, para invadir luego Filipinas, asesinando a un par de cientos de miles de personas.


Continúa hilvanando una suerte de contrahistoria del imperio: Luego le robó Hawai a su población originaria, 50 años antes de incorporarla como un estado más. Inmediatamente después de la segunda Guerra Mundial Estados Unidos se convierte en potencia internacional, con un poder sin precedente en la historia, un incomparable sistema de seguridad, controlaba el hemisferio occidental y los dos océanos, y naturalmente trazó planes para tratar de organizar el mundo a su antojo.


Acepta que el poder de la superpotencia ha disminuido respecto al que tenía en 1950, la cima de su poder, cuando acumulaba 50 por ciento del producto interno bruto mundial, que ahora ha caído hasta 25 por ciento. Aun así, le parece necesario recordar que Estados Unidos sigue siendo el país más rico y poderoso del mundo, y a nivel militar es incomparable.


Un sistema de partido único


En algún momento Chomsky comparó las votaciones en su país con la elección de una marca de pasta de dientes en un supermercado. El nuestro es un país de un solo partido político, el partido de la empresa y de los negocios, con dos facciones, demócratas y republicanos, proclama. Pero cree que ya no es posible seguir hablando de esas dos viejas colectividades políticas, ya que sus tradiciones sufrieron una mutación completa durante el periodo neoliberal.


Están los republicanos modernos que se hacen llamar demócratas, mientras la antigua organización republicana quedó fuera del espectro, porque ambas partes se desplazaron a la derecha durante el periodo neoliberal, igual que sucedió en Europa. El resultado es que los nuevos demócratas de Hillary Clinton han adoptado el programa de los viejos republicanos, mientras éstos fueron completamente desplazados por los neoconservadores. Si usted mira los espectáculos televisivos donde dicen debatir, sólo se gritan unos a los otros y las pocas políticas que presentan son aterradoras.


Por ejemplo, destaca que todos los candidatos republicanos niegan el calentamiento global o son escépticos, que si bien no lo niegan dicen que los gobiernos no deben hacer algo al respecto. Sin embargo el calentamiento global es el peor problema que la especie humana ha enfrentado jamás, y estamos dirigiéndonos a un completo desastre. En su opinión, el cambio climático tiene efectos sólo comparables con la guerra nuclear. Peor aún, los republicanos quieren aumentar el uso de combustibles fósiles. No estamos ante un problema de cientos de años, sino de una o dos generaciones.


La negación de la realidad, que caracteriza a los neoconservadores, responde a una lógica similar a la que impulsa la construcción de un muro en la frontera con México. "Esas personas que tratamos de alejar son las que huyen de la destrucción causada por las políticas estadunidenses.


En Boston, donde vivo, hace un par de días el gobierno de Obama deportó a un guatemalteco que vivió aquí durante 25 años; tenía una familia, una empresa, era parte de la comunidad. Había escapado de la Guatemala destruida durante la administración Reagan. En respuesta, la idea es construir un muro para prevenirnos. En Europa es lo mismo. Cuando vemos que millones de personas huyen de Libia y de Siria a Europa, tenemos que preguntarnos qué sucedió en los últimos 300 años para llegar a esto.


Invasiones y cambio climático se retroalimentan


Hace apenas 15 años no existía el tipo de conflicto que observamos hoy en Medio Oriente. Es consecuencia de la invasión estadunidense a Irak, que es el peor crimen del siglo. La invasión británica-estadunidense tuvo consecuencias horribles, destruyeron Irak, que ahora está clasificado como el país más infeliz del mundo, porque la invasión se cobró la vida de cientos de miles de personas y generó millones de refugiados, que no fueron acogidos por Estados Unidos y tuvieron que ser recibidos por los países vecinos pobres, a los que se encargó recoger las ruinas de lo que nosotros destruimos. Y lo peor de todo es que instigaron un conflicto entre sunitas y chiítas que no existía antes.


Las palabras de Chomsky recuerdan la destrucción de Yugoslavia durante la década de 1990, instigada por Occidente. Al igual que Sarajevo, destaca que Bagdad era una ciudad integrada, donde los diversos grupos culturales compartían los mismos barrios, se casaban miembros de diferentes grupos étnicos y religiones. La invasión y las atrocidades que siguieron instigaron la creación de una monstruosidad llamada Estado Islámico, que nace con financiación saudita, uno de nuestros principales aliados en el mundo.


Uno de los mayores crímenes fue, en su opinión, la destrucción de gran parte del sistema agrícola sirio, que aseguraba la alimentación, lo que condujo a miles de personas a las ciudades, creando tensiones y conflictos que explotan apenas comienza la represión.


Una de sus hipótesis más interesantes consiste en cruzar los efectos de las intervenciones armadas del Pentágono con las consecuencias del calentamiento global.


En la guerra en Darfur (Sudán), por ejemplo, convergen los intereses de las potencias con la desertificación que expulsa poblaciones enteras de las zonas agrícolas, lo que agrava y agudiza los conflictos. Estas situaciones desembocan en crisis espantosas, como sucede en Siria, donde se registra la mayor sequía de su historia que destruyó gran parte del sistema agrícola, generando desplazamientos, exacerbando tensiones y conflictos, reflexiona.


Aún no hemos pensado detenidamente, destaca, sobre lo que implica esta negación del calentamiento global y los planes a largo plazo de los republicanos que pretenden acelerarlo: Si el nivel del mar sigue subiendo y se eleva mucho más rápido, se va a tragar países como Bangladesh, afectando a cientos de millones de personas. Los glaciares del Himalaya se derriten rápidamente poniendo en riesgo el suministro de agua para el sur de Asia. ¿Qué va a pasar con esos miles de millones de personas? Las consecuencias inminentes son horrendas, este es el momento más importante en la historia de la humanidad.


Chomsky cree que estamos ante un recodo de la historia en el que los seres humanos tenemos que decidir si queremos vivir o morir: "Lo digo literalmente. No vamos a morir todos, pero sí se destruirían las posibilidades de vida digna, y tenemos una organización llamada Partido Republicano que quiere acelerar el calentamiento global No exagero –remata– es exactamente lo que quieren hacer".


A continuación cita el Boletín de Científicos Atómicos y su Reloj del Apocalipsis, para recordar que los especialistas sostienen que en la Conferencia de París sobre el calentamiento global era imposible conseguir un tratado vinculante, solamente acuerdos voluntarios. ¿Por qué? Debido a que los republicanos no lo aceptarían. Han bloqueado la posibilidad de un tratado vinculante que podría haber hecho algo para impedir esta tragedia masiva e inminente, una tragedia como nunca ha existido en la historia de la humanidad. Eso es lo que estamos hablando, no son cosas de importancia menor.


Guerra nuclear, posibilidad cierta


Chomsky no es de las personas que se dejan impresionar por modas académicas o intelectuales; su razonamiento radical y sereno busca evitar furores y, quizá por eso, se muestra reacio a echar las campanas al vuelo sobre la anunciada decadencia del imperio. Tiene 800 bases alrededor del mundo e invierte en su ejército tanto como todo el resto del mundo junto. Nadie tiene algo así, con soldados peleando en todas partes del mundo. China tiene una política principalmente defensiva, no posee un gran programa nuclear, aunque es posible que crezca.


El caso de Rusia es diferente. Es la principal piedra en el zapato de la dominación del Pentágono, porque tiene un sistema militar enorme. El problema es que tanto Rusia como Estados Unidos están ampliando sus sistemas militares, ambos están actuando como si la guerra fuera posible, lo cual es una locura colectiva. Cree que la guerra nuclear es irracional y que sólo podría suceder en caso de accidente o error humano. Sin embargo, coincide con William Perry, ex secretario de Defensa, quien dijo recientemente que la amenaza de una guerra nuclear es hoy mayor de lo que era durante la guerra fría. Chomsky estima que el riesgo se concentra en la proliferación de incidentes que involucran fuerzas armadas de potencias nucleares.


La guerra ha estado muy cerca innumerables veces, admite. Uno de sus ejemplos favoritos es lo sucedido bajo el gobierno de Ronald Reagan, cuando el Pentágono decidió poner a prueba las defensas rusas mediante la simulación de ataques contra la Unión Soviética.


Resultó que los rusos se lo tomaron muy en serio. En 1983 después de que los soviéticos automatizaron sus sistemas de defensa detectaron un ataque de misil estadunidense. En estos casos el protocolo es ir directo al alto mando y lanzar un contraataque. Había una persona que tenía que transmitir esta información, Stanislav Petrov, pero decidió que era una falsa alarma. Gracias a eso estamos acá hablando.


Sostiene que los sistemas de defensa de Estados Unidos tienen errores serios y hace un par de semanas se difundió un caso de 1979, cuando se detectó un ataque masivo con misiles desde Rusia. Cuando el consejero de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, estaba levantando el teléfono para llamar al presidente James Carter y lanzar un ataque de represalia, llegó la información de que se trataba de una falsa alarma. Hay docenas de falsas alarmas cada año, asegura.


En este momento las provocaciones de Estados Unidos son constantes. La OTAN están llevando a cabo maniobras militares a 200 metros de la frontera rusa con Estonia. Nosotros no toleraríamos algo así sucediendo en México.


El caso más reciente fue el derribo de un caza ruso que estaba bombardeando fuerzas yihadistas en Siria a fines de noviembre. Hay una parte de Turquía casi rodeada por territorio sirio y el bombardero ruso voló a través de esa zona durante 17 segundos, y lo derribaron. Una gran provocación que por suerte no fue respondida por la fuerza, pero llevaron su más avanzado sistema antiaéreo a la región, que le permite derribar aviones de la OTAN. Argumenta que hechos similares están sucediendo a diario en el mar de China.


La impresión que se desprende de sus gestos y reflexiones es que si las potencias que son agredidas por Estados Unidos actuaran con la misma irresponsabilidad que Washington, la suerte estaría echada.

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Miércoles, 23 Diciembre 2015 07:19

La discreta construcción de un Estado policíaco

La discreta construcción de un Estado policíaco

Estados Unidos vive desde hace décadas enredado en una maraña de guerras que bien merecen el nombre de 'guerras imperiales'. ¿Cómo es posible, preguntarán algunos ingenuos, que una república democrática, en la que predomina la división de poderes, se embarque en varias aventuras militares interminables y simultáneas?


Las declaraciones de guerra eran antiguamente un acto de gran solemnidad. Se anunciaban en medio de un grave protocolo y de acuerdo con un ceremonial diseñado para animar sentimientos de patriotismo. Pero hoy todo ha cambiado. Las guerras aparecen en la pantalla de televisión y la gente ya ni se pregunta ¿cuándo comenzó esta guerra?


La última vez que Estados Unidos declaró formalmente la guerra contra una potencia enemiga fue en 1941 después del ataque japonés sobre Pearl Harbor. Los conflictos en Corea, Vietnam, el Golfo Pérsico, Afganistán, Irak y ahora en contra del Estado islámico, todos ellos no son formalmente guerras.


Hoy las guerras se autorizan vía el presupuesto. Por ejemplo, el Congreso estadunidense acaba de aprobar un descomunal paquete presupuestal para el Pentágono. Se trata del presupuesto para el año fiscal 2016 que supera los 572 mil millones de dólares (mmdd) y si está lejos de ser el más alto en la historia de las fuerzas armadas de Estados Unidos, sí es un mal presagio para las guerras en curso y las que vienen. Hay además un regalo de más de 111 mmdd para proveeduría y adquisiciones, además de 50 mmdd para investigación y desarrollo experimental (un incremento de más de 13 mil millones de dólares con respecto del año anterior).


En esta lluvia de dinero para el Departamento de la Defensa se incluyen 58 mil millones de dólares para un rubro con las siglas misteriosas de GWOT/OCO que significan la famosa guerra global contra el terrorismo y el renglón de operaciones contingentes en el extranjero. El presidente del poderoso Comité de asignaciones presupuestales de la Cámara de Representantes, el señor Hal Rogers, afirma que este presupuesto proporciona los recursos y entrenamiento para que nuestras tropas puedan llevar a cabo exitosamente sus operaciones y puedan combatir a nuestros enemigos alrededor del mundo.


La nueva ley presupuestal contiene más de 2 mil páginas. Es difícil navegar en su interior y, por supuesto, casi imposible captar las sutilezas legales que vienen inmersas en este voluminoso texto. Es ya práctica común del poder ejecutivo en muchos países enviar documentos muy voluminosos para la aprobación del legislativo y así filtrar disposiciones que de otro modo serían rechazadas. Para fines de supervisión de las actividades del poder ejecutivo y de las fuerzas armadas, es indispensable escudriñar todo el texto, casi renglón por renglón. Muy pocos congresistas están dispuestos a realizar este trabajo.


Hal Rogers también ha señalado que el paquete del Pentágono incluye recursos para combatir la amenaza real del Estado Islámico de Irak y del Levante (ISIL). ¿Significa eso que el poder legislativo le está dando una autorización al ejecutivo para involucrar a las fuerzas armadas estadunidenses en una guerra en contra del Estado Islámico? Eso significaría que el ejecutivo tendría de hoy en adelante los poderes para hacer la guerra en contra de la extraña entidad en el norte de Irak y Siria.


En principio, el poder del presidente estadunidense para hacer uso de la fuerza militar está limitado por la constitución (el congreso es la única entidad que puede declarar una guerra). Pero a raíz de los abusos durante la administración Nixon (en especial las noticias sobre los bombardeos secretos en Camboya) el Congreso aprobó la llamada Resolución de poderes de guerra en 1973. De acuerdo con esta ley, no es posible inferir de una simple asignación presupuestaria la autorización para el uso de la fuerza, a menos que dicha asignación vaya acompañada de una autorización explícita para la introducción de las fuerzas armadas de Estados Unidos en las hostilidades.


Pero las asignaciones presupuestales han sido interpretadas en numerosas ocasiones como una forma de consentir el uso de la fuerza o, lo que es igual, para hacer la guerra sin una declaración formal por parte del Congreso. Un precedente muy importante se encuentra en las asignaciones presupuestales para desarrollar hostilidades en Kosovo en el año 2000. Las asignaciones presupuestales fueron interpretadas por el consejo legal de la oficina del procurador como luz verde para la guerra. Hoy nadie en Washington está preocupado por la forma discreta en que se autorizan y prolongan las guerras interminables en las que ya está envuelto Estados Unidos.


Este proceso de deterioro en materia de derecho constitucional y de descomposición de los elementos esenciales de la vida republicana en Estados Unidos no es casualidad. Es cierto que el deterioro comenzó antes de que se instaurara el neoliberalismo, pero el proceso se ha intensificado de manera notable con la expansión del sector financiero y, desde luego, con la crisis global de 2008. Hoy la construcción del estado policiaco sigue su curso en Estados Unidos.


Twitter: @anadaloficial

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La presencia "natural" de las Fuerzas Armadas estadounidenses en América Latina

ALAI AMLATINA, 25/11/2015.- El discurso de libertad, democracia, acercamiento diplomático y relaciones amistosas con América Latina, tan característico de la administración Obama en su afán por reforzar el "poder blando" de su política exterior, encuentra sus límites reales en la necesidad de "orden" y "estabilidad" (consignas muy usuales durante la implementación de la Doctrina de Seguridad Nacional en América Latina). En la actualidad, las FFAA estadounidenses en el Hemisferio están presentes no solo en las más de 70 bases militares, sino que se materializa en diversos acuerdos de seguridad multi y bi laterales: Plan Colombia, Iniciativa Regional Andina, Iniciativa Mérida, Iniciativa para la Seguridad Regional de Centroamérica, entre otros. Estos pactos incluyen programas de entrenamiento, cursos de capacitación, venta de armas y equipos, involucrando desde las empresas proveedoras de estos materiales y las agencias de seguridad estadounidenses como la DEA y el FBI, hasta los gobiernos, empresas y policías de países latinoamericanos[1].

La razón de esta presencia es la "seguridad de Estados Unidos", que implica por definición la seguridad y la "estabilidad" en territorios que podrían resultar en una amenaza para Estados Unidos. En los manuales de entrenamiento de finales de los '60, se leía claramente el vínculo entre ambas: "La falta de estabilidad política y de orden socio-económico en un país latinoamericano pone en jaque la seguridad nacional norteamericana. Por consiguiente, EEUU debe adoptar en materia de entrenamiento y programas de ayuda militar, tácticas destinadas a evitar los riesgos de tal inestabilidad, mediante el desarrollo económico y la imposición del orden"[2].

Es así que la búsqueda de la "estabilidad" es parte del discurso que viene penetrando fuertemente en la región desde inicios de la Guerra Fría y que opera como legitimador de las intervenciones por encima de la soberanía nacional de los Estados. Actualmente, en la página web del Comando Sur, se puede leer que uno de los objetivos de las operaciones como UNITAS "Southern Seas 2015", es "la continuación del compromiso con la región, orientado a estrechar el trabajo conjunto y promover la estabilidad hemisférica". Claro que este trabajo conjunto se realiza con países y gobiernos que se encuentran alineados a las pautas político-económicas y de seguridad que no alteran los preceptos de Washington, como Perú, Chile, Colombia y Panamá. Los ejercicios de entrenamiento llegan hasta Brasil: UNITAS adiestra a las FFAA de ese país para combatir en el campo de la guerra electrónica, en materia de guerra aérea y submarina, en operaciones de interdicción, a la vez que llevan a cabo diversos ejercicios conjuntos[3].

En términos generales, el Comando Sur tiene por misión brindar a las naciones amigas cursos de entrenamiento, mecanismos para "compartir la información", equipos y asistencia tecnológica, así como asistencia en infraestructura (nótese que esto reditúa especialmente a las empresas estadounidenses dedicadas al rubro de seguridad). Además, asesora especialmente en cuestiones de inteligencia y en operativos para combatir el narcotráfico y el terrorismo, siempre "respetando los Derechos Humanos"[4]. Llama la atención lo poco que se ha difundido todo esto en la opinión pública; es como si esta presencia de unas FFAA cooptadas fuese un componente "natural" de la soberanía de los países de la región aún en un contexto de reconstrucción de la memoria con respecto a la contrainsurgencia, las desapariciones forzadas, los operativos paramilitares, etc., entre la década de 1950 y finales de 1980. Precisamente, durante la Guerra Fría, se aseveraba en relación al entrenamiento de tropas latinoamericanas en academias estadounidenses, que se trataba de un entrenamiento técnico y para nada "político-ideológico". Esa afirmación fue desmentida con los acontecimientos de Chile y posteriormente de Argentina, donde las FFAA ocuparon la esfera política formal.

Hoy por hoy, alarma ver la siguiente noticia: "Suboficiales de Colombia reciben lecciones de liderazgo en Estados Unidos (...) recibirán instrucción en liderazgo compartido, resolución de conflictos, liderazgo y comportamiento organizacional y entrenamiento emocional durante diez días en las instalaciones del fuerte militar de Sam Houston en San Antonio Texas, por personal del Ejército Sur de EEUU"[5].

Algunas cifras que ilustran el grado de dependencia de las FFAA latinoamericanas. La venta de armas estadounidenses a América Latina y el Caribe en el 2014 alcanzó 1,605,861,326 dólares y en el 2012 fue de 2,408,527,664 dólares. Los militares latinoamericanos que recibieron entrenamiento en el 2013 fueron 12,157, mientras que en el 2014 fueron 14,600[6].

La "estandarización de las FFAA" según las necesidades de EEUU es una constante desde inicios de la Guerra Fría que prosigue en la actualidad. El enemigo interno y externo a combatir va cambiando de nombre, pero siempre está ahí para justificar el impulso/imposición de una Seguridad Hemisférica que garantice una mínima estabilidad para los negocios (legales, ilegales, locales, transnacionales). Por eso desde el imperio nunca escucharemos el concepto de "fin de ciclo" sino de "renovación de estrategias".

Notas:

[1] Borón, A. (2012) América Latina en la geopolítica del imperialismo. Bs As: Luxemburg, pp. 161-188.
[2] Tapia Valdés, J. (1980) El terrorismo de Estado. La doctrina de la seguridad nacional en el Cono Sur. México: Nueva Imagen p. 58
[3] http://www.southcom.mil/newsroom/Pages/US-Marines-train-with-partner-nat...
[4] http://www.southcom.mil/ourmissions/Pages/Supporting-Our-Partners--Build...
[5] http://www.infodefensa.com/latam/2015/11/03/noticia-estados-unidos-capac...).
[6] http://www.securityassistance.org/latin-america-and-caribbean

- Silvina M. Romano es investigadora del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, UBA, CONICET, Argentina.

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Martes, 24 Noviembre 2015 06:27

Una respuesta militar con final incierto

Una respuesta militar con final incierto

El investigador Scott Atran considera que los jihadistas buscaron esta ofensiva para profundizar el antagonismo y expandir sus fuentes de reclutamiento. Y agrega: "Los bombardeos endurecen a la población civil".


La respuesta de los líderes del primer mundo a los atentados de Francia ha seguido un libreto previsible: horror, reivindicación de los valores occidentales y promesa de una respuesta que, según el presidente francés François Hollande, será "implacable". Palabras más, palabras menos es la misma reacción que hubo a los atentados contra Charlie Hebdo en enero, contra el transporte público en Madrid (2004) y Londres (2005) o contra ese protoatentado que fueron las Torres Gemelas del 11 de septiembre.


En Malasia este domingo Barack Obama se apegó al mismo texto. "Vamos a destruir al Estado Islámico. Recuperaremos las tierras que ocupa, le quitaremos sus fuentes de financiamiento, perseguiremos a sus líderes, desmantelaremos sus redes y sus líneas de suministro", dijo el presidente. No son palabras vacías. La respuesta militar y policial se ha hecho sentir desde la invasión de Afganistán e Irak hasta la virtual coalición que está forjándose entre Estados Unidos, Francia y Rusia contra el Estado Islámico (EI) a la que muy pronto se puede sumar el Reino Unido.


Las coaliciones lograron el derrocamiento de los talibán y de Saddam Hussein a quien, entre otras cosas, acusaban de instigar el terrorismo. ¿Resultados? Uno de los más claros es el actual caos en Irak y el surgimiento de Estado Islámico, un movimiento más sangriento aún que Al Qaida. Es decir que, como mínimo, la estrategia bélica despierta interrogantes. Si no sirvió en el pasado, ¿servirá ahora? Pero también, ¿cuál es la alternativa?


El investigador Scott Atran, que ha hecho un extenso trabajo de campo con jihadistas tanto europeos como de Medio y Lejano Oriente, considera que la estrategia del Estado Islámico es buscar esta respuesta militar para profundizar el antagonismo y expandir sus fuentes de reclutamiento. Atran cita un editorial publicado en marzo por Dabiq, la revista por Internet de Estado Islámico, que detallaba esta estrategia y anticipaba los atentados de París. "El editorial usaba una cita de Osama Bin Laden cuando dijo que George W. Bush tenía razón al hablar de "un mundo dividido en el que se está con nosotros o con los terroristas". Según el editorial, había llegado la hora de lanzar "un nuevo golpe para dividir más al mundo y destruir cualquier zona gris que no sea de enfrentamiento", señaló a Página/12 Atran, autor de Talking to the enemy: Faith, Brotherhood and the (Un) making of terrorists (Hablando con el enemigo: Fe, Hermandad y (Des) hacerse de terroristas).


Es una estrategia de largo aliento. En un manual de 2004, titulado Idharat at Tawahoush (Sobre cómo manipular el caos), ese precursor del Estado Islámico que fue la rama iraquí de Al Qaida, señalaba que había que "exponer la debilidad de Estados Unidos para que abandonen la guerra psicológica e indirecta y se vean forzados a intervenir directamente". Atran confirmó la eficacia de esta fórmula en el curso de una extensa investigación mundial que incluyó entrevistas de jihadistas, simpatizantes y población afín en Francia, España, el Reino Unido, Líbano, Marruecos, Irak, Jordania, Libia, Arabia Saudita, los territorios palestinos, Sri Lanka, Filipinas, Indonesia y Siria.


En su testimonio en abril ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Atran señaló que los militantes más comprometidos en la Jihad no están inspirados tanto en una lectura del Corán como en una ideología subyacente. "Cuando le preguntamos a la mayoría de los miembros del Estado Islámico en Irak qué era el Islam contestaban "mi vida". No sabían mucho del Corán o de la historia de su religión. Todo lo que pensaban, lo habían aprendido de la propaganda de Al Qaida y Estado Islámico. Y más que una religión, lo que incorporaban era una causa excitante con promesas de gloria y autoestima. El término "nihilista" que usa Occidente para describirlos no significa nada para ellos que ven a la Jihad como un movimiento igualitario, fraternal, "cool" y convincente", señaló Artan a Página/12.


Este mensaje es particularmente seductor entre los jóvenes. Una encuesta de ICM de 2014 indicaba que uno de cada cuatro jóvenes franceses entre 18 y 24 años tenía una opinión favorable o muy favorable de Estado Islámico (EI), a pesar de que los musulmanes solo constituyen entre el 7-8 por ciento de la población nacional (es decir que franceses no musulmanes simpatizan con la organización). En el Reino Unido el porcentaje con opinión favorable de Estado Islámico es del 7 por ciento, nuevamente muchos más que el 5 por ciento de musulmanes británicos. "En nuestra investigación los combatientes crecen a partir de redes de amigos, familiares, vecinos y compañeros de escuela, cada uno con su propia ruta al Islam. Como se vio en París estos grupos actúan con un fuerte grado de entrenamiento, planificación colectiva y control central de Estado Islámico", indicó Atran.


El porcentaje de musulmanes que favorecen EI es una clara minoría que, de creer en las encuestas, es todavía más reducida en los países de Medio Oriente (solo un 3 por ciento de los egipcios, un 5 por ciento de los sauditas y un 1 por ciento de los libaneses simpatizaban con EI). Pero para una organización que se alimenta de combatientes suicidas estos porcentajes son más que suficientes para avanzar en su estrategia. Según escribió este fin de semana en el dominical británico The Observer el especialista de origen indio Kenan Malik, este número de voluntarios permanecerá constante porque responde a profundas tendencias históricas. "El fundamentalismo ha crecido mucho en una época sin ideales políticos. El fracaso de los gobiernos seculares musulmanes y su degeneración en regímenes autoritarios llevó a muchos a asociar el secularismo con el atraso económicosocial y la represión. Las intervenciones militares extranjeras han aportado lo suyo destruyendo la sociedad civil y dejando un vacío perfecto para que sea ocupado por los jihadistas", señala Malik.


Una nueva intervención militar puede golpear al Estado Islámico en el minicalifato que ha montado entre territorios de Irak y de Siria bajo su control, pero a su vez, una pérdida territorial puede estimular un nuevo ciclo de violencia en países del primer mundo. En un contexto de guerra declarada, ¿es posible evitar una confrontación? "Un intervención terrestre sería desastrosa. Pero una que ayude a los kurdos y busque alianzas con grupos tribales sunnitas opuestos al Estado Islámico es posible. La historia reciente muestra, sin embargo, que los bombardeos endurecen a la población civil. Mientras tanto creo que no se le está dando la importancia que tiene a una contranarrativa creíble que no use términos como nihilismo que no dicen nada. Necesitaríamos una plataforma en la que puedan confluir los casos exitosos de experiencias locales con los aportes de los mismos jóvenes que Estado Islámico quiere reclutar. Es un tema que durará años y requerirá mucho tacto, inteligencia y sensibilidad", señaló Atran.


"No hacerse el muerto"


¿Qué hacer en caso de atentados como los sucedidos en París? Imposible predecir cuál será nuestra reacción si dos personas entran a un recinto cerrado como el Bataclan y empiezan a disparar a mansalva o hacen lo mismo contra un restaurante donde estamos cenando tranquilamente un viernes por la noche, como ocurrió en Le petit Cambodge. ¿Qué maximiza nuestras posibilidades de salir con vida? ¿Correr, hacerse el muerto, parapetarse? Esas son algunas de las opciones de pesadilla que cruzan la mente en una decisión clave de la que puede depender la vida o la muerte.


En un intento de aportar una guía, la oficina nacional de antiterrorismo británica, Nactso, aconseja "no hacerse el muerto", "huir en la medida en que esto sea posible" y, si no lo es, "parapetarse detrás de lugares sólidos" ya que la madera y el vidrio pueden ser atravesados por los disparos. El documento toma especialmente en cuenta la experiencia de las víctimas del asalto a la sala Bataclan, donde se registró la mayor cantidad de víctimas. Nactso aconseja "buscar salidas seguras, correr y esconderse", pero sólo hacerlo "si se puede llegar sin exponerse a un mayor peligro", "insistir a todos que deben tratar de huir" y dejar las pertenencias (bolsas, camperas, etc). El documento no lo dice, pero no cabe duda de que considerar estas opciones precisa un temple y estado de ánimo bastante especiales.


El documento también proporciona una guía para la reacción de las empresas en caso de que sus oficinas e instalaciones se conviertan en objetivo de un ataque terrorista. El concepto central es el de un "bloqueo dinámico" definido como la "capacidad de restringir rápidamente el acceso y salida a un sitio o edificio aplicando medidas físicas para dar respuesta a una amenaza". Nactso aconseja a las empresas la instalación de mecanismos que alerten en caso de un ataque terrorista como alarmas o un sistema de megafonía o de mensajería internos (textos, mails, etc). La triste realidad es que en una situación tan demente estos mecanismos pueden ayudar o generar más pánico: nadie sabe cómo reaccionará ante una situación límite.

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Miércoles, 18 Noviembre 2015 07:10

Francia ataca al Isis, vende armas a sus mentores

Francia ataca al Isis, vende armas a sus mentores

El país que le prestó su credo sunita wahabita a los asesinos del Isis en París no dará la más mínima importancia al hecho de que François Hollande sople y resople sobre la guerra. Arabia Saudita ya ha escuchado todo esto antes, todo lo del Nuevo Orden Mundial desde 1991, cuando George Bush padre soñaba con una expresión sub hitleriana de Medio Oriente en la que podría existir un oasis de paz, un lugar sin armas, y la riqueza que de ellas proviene, en que las espadas se convirtieran en arados, o al menos en buques petroleros más grandes y oleoductos más largos.


Los sauditas están demasiado ocupados haciendo volar en pedazos a Yemen en su enloquecida guerra contra los hutíes chiítas como para preocuparse de los locos sunitas wahabitas del Isis.


Su enemigo sigue siendo el nuevo mejor amigo de Estados Unidos, el Irán chiíta, y están tan empecinados como siempre en destronar al presidente alawita chiíta de Siria, aun si el Isis está en la primera fila de los enemigos de Bashar al Assad.
Arabia Saudita también sabe que la política exterior francesa ha favorecido el comercio tan fervientemente como alguna vez se opuso a un acuerdo nuclear con Irán, y miles de millones de dólares en armamento estadunidense seguirán fluyendo hacia el reino, a pesar de los nexos de este con el culto que destruyó 129 vidas en París.


Si alguien cree que Barack Obama va a disciplinar a la democracia teocrática de los árabes sauditas, debería echar un vistazo a la propuesta de vender armas estadunidenses por valor de mil 29 millones de dólares al rey Salman, de 79 años de edad, para darse cuenta de que a Washington no le interesa controlar la ferocidad del reino.


Riad ha dejado de bombardear al Isis en gran medida (¡sorpresa, sorpresa!), pero necesita armas desesperadamente después de quemar todos sus arsenales atacando a los yemeníes, hundidos en la pobreza. El contrato de venta de armas a Arabia Saudita ya fue aprobado por el Departamento de Estado estadunidense e incluye municiones de ataque directo fabricadas por la compañía Boeing y bombas guiadas por láser tipo Paveway, construidas por la firma Raytheon.


Los hutíes, huelga decir, aún controlan la mayor parte de Yemen, incluida la capital, Saná, pese a que es pura mitología de Riad la supuesta asistencia militar que el grupo yemenita recibió de Irán.


Grupos de defensa de los derechos humanos han acusado durante mucho tiempo a los sauditas de lanzar ataques aéreos y de asesinar indiscriminadamente a civiles. Según cifras de la Organización de Naciones Unidas, estas muertes ascienden a 2 mil 355. Cada una de estas vidas es tan preciosa como las 129 a las que se puso fin el pasado viernes.


Los estadunidenses y franceses presumiblemente querrían que los sauditas mataran a 2 mil 355 miembros del Isis, pero esto no sucederá. El Congreso estadunidense ya autorizó a Obama a vender otros 600 misiles antiaéreos Patriot PAC-3, lo que aporta 5 mil 400 millones de libras esterlinas a los bolsillos de Lockheed, a pesar de que los hutíes no tienen un solo avión.
Supuestamente estos misiles están destinados a proteger a los sauditas de un ataque aéreo iraní, que nadie en toda la región del Golfo cree que tendrá lugar.


En cuanto a las nuevas leyes de emergencia de Francia, ninguna de éstas afectará a los sauditas ni a ninguna otra nación árabe. En Medio Oriente, donde los dictadores locales, reyes y emires –casi en su totalidad aliados de Occidente– regularmente espían a sus ciudadanos, intervienen sus teléfonos y torturan a su pueblo, a nadie le importa si las nuevas leyes de Hollande restringen la egalité o la liberté de los franceses.


Para los sauditas, la batalla familiar entre el príncipe heredero, el ministro del Interior Mohammed bin Nayef, y el ministro de Defensa, Mohammed bin Salman bin Saud, de 30 años de edad y siguiente en la línea de sucesión, quien ha encabezado el bombardeo saudita a Yemen, es mucho más interesante que el futuro del EI.


Y algo que interesa mucho más a Francia son sus propios y lucrativos acuerdos de venta de armas con Arabia Saudita, donde Hollande aún tiene esperanzas, algo lastimeras, cabe agregar, de suplantar a Estados Unidos y al Reino Unido como un proveedor de armas del máximo nivel. Tal vez crea que está en guerra con Isis, pero los mentores espirituales del así llamado califato permanecerán intactos.


Traducción: Gabriela Fonseca

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