Neo paramilitarismo en el Quindío pone en serio peligro la paz

Mientras en la Mesa de conversaciones de paz de La Habana se aborda el fin del conflicto, uno de cuyos temas principales es la erradicación del paramilitarismo y su actual versión en bandas criminales, en las regiones, los municipios y las veredas, esta lacra violenta de los poderes oligárquicos terratenientes y mafiosos se reorganiza y funciona a todo vapor con sus métodos sangrientos y criminales.

Los paramilitares son ejércitos privados de poderosos hacendados, narcos, ganaderos, generales y parapolíticos, que son utilizados para intimidar, desplazar y eliminar trabajadores, campesinos y activistas de los derechos humanos y sociales.

No obstante que los voceros del gobierno santista niegan su existencia, particularmente jefes militares de batallones, brigadas y comandos policiales; en el departamento del Quindío hay un febril proceso de reorganización de tales bandas asesinas.

Los Urabeños ya se instalaron en municipios, barrios, veredas y áreas mineras estratégicas de la Cordillera Central, financiados por potentes redes mafiosas del Magdalena Medio, asociadas con Ramón Isaza, Raúl Guzmán Mejía, Guillermo Ceballos, Miguel Ángel Rodríguez, David Moreno, Marisol Wager y Libardo Mejía Urrea -de las nuevas generaciones de narcos-, artificies y patrocinadores de la exuberante burbuja inmobiliaria de Armenia y municipios metropolitanos, que es utilizada como mecanismo para el lavado de millonarias cifras originadas en el tráfico de cocaína, desde las pistas de Puerto Boyacá, Puerto Araujo y Barrancabermeja hacia Centro América y México.

La fenomenología más reciente en ese sentido está ocurriendo en la zona que comprende los municipios de Génova, Pijao y Córdoba, principales campos de la violencia de los años 50 del siglo XX.

En Génova, un prominente parapolítico santista, artífice del saqueo de las regalías petroleras del departamento, ha expulsado de las veredas a cientos de campesinos y se ha quedado con las mejores tierras cafeteras de la localidad. Con anterioridad hemos hecho las denuncias respectivas y ninguna autoridad judicial ha tomado cartas en el asunto, como corresponde, para comprobar, por lo demás, la ineptitud de tales instituciones, que deben ser reemplazadas próximamente por la jurisdicción especial de paz consensuada en La Habana entre el gobierno y las Farc.

Hoy, hay gran conmoción en toda esta zona cafetera por lo que está ocurriendo en el municipio de Pijao, una localidad donde viven cerca de 7 mil personas y lugar donde fueron instalados en los años 50, por Laureano Gómez, contingentes de la tropa paramilitar chulavita, protagonista de la más violenta arremetida contra las masas liberales campesinas.

Hay alarma en Pijao por quema de fincas, compra de predios por extraños personajes y desplazamiento de varias familias, mientras los militares, policías e instancias judiciales se hacen los de la vista gorda.

El desplazamiento de quince familias de la vereda La Palmera de Pijao y la compra de más de 20 predios por parte de desconocidos (fichas de los Urabeños y de los Carteles de Cartago y Alcalá), tienen en alerta a los habitantes y líderes del municipio cordillerano.

En diciembre pasado, cerca de 50 personas fueron obligadas a dejar las fincas, ubicadas en la zona rural de la localidad, tras ser amenazadas por hombres armados (paramilitares, con prendas oficiales del Ejército) que exigían el pago de una extorsión a los dueños de los predios.

Nosotros fuimos los últimos en irnos. Un día que salimos a caminar por la finca se metieron a la casa y se comieron lo que teníamos en la cocina. Apenas 24 horas después recibimos una llamada en la que nos decían que teníamos que decirle al patrón que pagara una plata, para que no nos mataran a nosotros. El dueño dijo que no iba a pagar y a los poquitos días mataron a un muchacho en el mismo sector. Mi esposo y yo decidimos no correr riesgos y por eso volvimos al casco urbano de Pijao. Nunca los vimos, pero la gente decía que eran varios hombres con fusil. Uno de los vecinos, que se encontró con ellos, contó que se habían identificado como miembros de la guerrilla, lo cual es parte de la estrategia para la acción criminal paramilitar, contó una de las afectadas, quien prefirió mantener su nombre en reserva por su seguridad.

A estos hechos, se suma la compra de más de 30 predios, considerados los más grandes y productivos de la zona, por personas cuyas procedencias son un misterio, aunque muchas personas saben de su articulación con poderes mafiosos de Armenia, Cartago y el Magdalena Medio, especialmente grandes constructores de edificios de apartamentos.

Todas las tierras han sido adquiridas de una manera no muy correcta. Hace menos de un mes se cerró un negocio por más de 900 hectáreas. El comprador llegó en helicóptero, típica infraestructura de los militares y paramilitares, eso no es común, dijo un líder popular.

También informaron que se han utilizado medios de presión para lograr la adquisición de dichos terrenos, los cuales van desde la extorsión hasta la quema de las edificaciones, practica muy utilizada en el Meta, en Urabá, Cesar, Cauca y Caquetá en hechos paramilitares recientes que se repiten.

Tengo conocimiento de por lo menos tres fincas que fueron incendiadas por los paramilitares. Luego de que esto ocurrió, apareció una persona, en una camioneta de alta gama, y ofreció un dinero por la propiedad, la
coincidencia se ha repetido en todos los casos. Además, sabemos que algunos de los vendedores han accedido a firmar los papeles por montos más altos de los cancelados, con el fin de facilitar el 'lavado' de dinero. Esos campos, que antes eran utilizados en ganadería y café ahora los están usando en los cultivos de plátano y aguacate, los cuales son muy dañinos para el medio ambiente.

El anterior dato ha llevado a inferir que se trata de algunos grandes comerciantes con negocios y bodegas en Mercar, la plaza pública de Mercado de Armenia, donde Ramón Isaza, recién salido de la Cárcel de Itagüí, posee gran cantidad de bienes y bodegas, a través de testaferros oriundos de Medellín y Pereira.

Otra persona afirmó que hay redes de narcotráfico y micrográfico que están utilizando los corredores rurales, para transportar estupefacientes hasta el Valle del Cauca.

El consumo y expendio de droga se ha incrementado, hay sitios específicos, identificados plenamente por la ciudadanía y la Policía, en donde les venden a los muchachos. Pero además del comercio interno, está la utilización de la ruta entre las veredas La Quiebra y La Maizena, la cual desemboca finalmente en Caicedonia, viejo y actual refugio de los "pajaros" conservadores, articulados con la policía local.

Estos hechos se han denunciado en varias oportunidades, pero las acciones de la fuerza pública han sido muy reducidas, por no decir nulas, confirman los alarmados habitantes de Pijao y el Quindío.

Toda esta movida paramilitar, militar, policial, parapolítica y mafiosa es lo que explica que en lo corrido del año la tasa de homicidios en el Quindio, en operaciones de limpieza social, sea altísima.

Estos hechos desmienten al gobierno sobre este peligroso fenómeno que pone en grave riesgo los diálogos de paz que se adelantan en La Habana.

Con paramilitarismo en el Quindío, y en Colombia, la paz es una entelequia.

Que militares, policías y autoridades judiciales asuman su responsabilidad sobre esta delicada situación que afecta gravemente el fin del conflicto social y armado.

Que respondan por estos hechos los delegados del señor Santos en La Mesa de diálogos de La Habana.

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Es el momento más crítico en la historia de la humanidad

En una extensa conversación, Chomsky repasa las principales tendencias del escenario internacional, la escalada militarista de su país y los riesgos crecientes de guerra nuclear. Se detiene en el proceso electoral estadunidense y esboza una reflexión sobre las esperanzas de paz en Colombia

 


Estados Unidos fue siempre una sociedad colonizadora. Incluso antes de constituirse como Estado estaba eliminando a la población indígena, lo que significó la destrucción de muchas naciones originarias, sintetiza el lingüista y activista estadunidense Noam Chomsky cuando se le pide que describa la situación política mundial. Crítico acérrimo de la política exterior de su país, sostiene que desde 1898 se volcó hacia el escenario internacional con el control de Cuba, a la que convirtió esencialmente en colonia, para invadir luego Filipinas, asesinando a un par de cientos de miles de personas.


Continúa hilvanando una suerte de contrahistoria del imperio: Luego le robó Hawai a su población originaria, 50 años antes de incorporarla como un estado más. Inmediatamente después de la segunda Guerra Mundial Estados Unidos se convierte en potencia internacional, con un poder sin precedente en la historia, un incomparable sistema de seguridad, controlaba el hemisferio occidental y los dos océanos, y naturalmente trazó planes para tratar de organizar el mundo a su antojo.


Acepta que el poder de la superpotencia ha disminuido respecto al que tenía en 1950, la cima de su poder, cuando acumulaba 50 por ciento del producto interno bruto mundial, que ahora ha caído hasta 25 por ciento. Aun así, le parece necesario recordar que Estados Unidos sigue siendo el país más rico y poderoso del mundo, y a nivel militar es incomparable.


Un sistema de partido único


En algún momento Chomsky comparó las votaciones en su país con la elección de una marca de pasta de dientes en un supermercado. El nuestro es un país de un solo partido político, el partido de la empresa y de los negocios, con dos facciones, demócratas y republicanos, proclama. Pero cree que ya no es posible seguir hablando de esas dos viejas colectividades políticas, ya que sus tradiciones sufrieron una mutación completa durante el periodo neoliberal.


Están los republicanos modernos que se hacen llamar demócratas, mientras la antigua organización republicana quedó fuera del espectro, porque ambas partes se desplazaron a la derecha durante el periodo neoliberal, igual que sucedió en Europa. El resultado es que los nuevos demócratas de Hillary Clinton han adoptado el programa de los viejos republicanos, mientras éstos fueron completamente desplazados por los neoconservadores. Si usted mira los espectáculos televisivos donde dicen debatir, sólo se gritan unos a los otros y las pocas políticas que presentan son aterradoras.


Por ejemplo, destaca que todos los candidatos republicanos niegan el calentamiento global o son escépticos, que si bien no lo niegan dicen que los gobiernos no deben hacer algo al respecto. Sin embargo el calentamiento global es el peor problema que la especie humana ha enfrentado jamás, y estamos dirigiéndonos a un completo desastre. En su opinión, el cambio climático tiene efectos sólo comparables con la guerra nuclear. Peor aún, los republicanos quieren aumentar el uso de combustibles fósiles. No estamos ante un problema de cientos de años, sino de una o dos generaciones.


La negación de la realidad, que caracteriza a los neoconservadores, responde a una lógica similar a la que impulsa la construcción de un muro en la frontera con México. "Esas personas que tratamos de alejar son las que huyen de la destrucción causada por las políticas estadunidenses.


En Boston, donde vivo, hace un par de días el gobierno de Obama deportó a un guatemalteco que vivió aquí durante 25 años; tenía una familia, una empresa, era parte de la comunidad. Había escapado de la Guatemala destruida durante la administración Reagan. En respuesta, la idea es construir un muro para prevenirnos. En Europa es lo mismo. Cuando vemos que millones de personas huyen de Libia y de Siria a Europa, tenemos que preguntarnos qué sucedió en los últimos 300 años para llegar a esto.


Invasiones y cambio climático se retroalimentan


Hace apenas 15 años no existía el tipo de conflicto que observamos hoy en Medio Oriente. Es consecuencia de la invasión estadunidense a Irak, que es el peor crimen del siglo. La invasión británica-estadunidense tuvo consecuencias horribles, destruyeron Irak, que ahora está clasificado como el país más infeliz del mundo, porque la invasión se cobró la vida de cientos de miles de personas y generó millones de refugiados, que no fueron acogidos por Estados Unidos y tuvieron que ser recibidos por los países vecinos pobres, a los que se encargó recoger las ruinas de lo que nosotros destruimos. Y lo peor de todo es que instigaron un conflicto entre sunitas y chiítas que no existía antes.


Las palabras de Chomsky recuerdan la destrucción de Yugoslavia durante la década de 1990, instigada por Occidente. Al igual que Sarajevo, destaca que Bagdad era una ciudad integrada, donde los diversos grupos culturales compartían los mismos barrios, se casaban miembros de diferentes grupos étnicos y religiones. La invasión y las atrocidades que siguieron instigaron la creación de una monstruosidad llamada Estado Islámico, que nace con financiación saudita, uno de nuestros principales aliados en el mundo.


Uno de los mayores crímenes fue, en su opinión, la destrucción de gran parte del sistema agrícola sirio, que aseguraba la alimentación, lo que condujo a miles de personas a las ciudades, creando tensiones y conflictos que explotan apenas comienza la represión.


Una de sus hipótesis más interesantes consiste en cruzar los efectos de las intervenciones armadas del Pentágono con las consecuencias del calentamiento global.


En la guerra en Darfur (Sudán), por ejemplo, convergen los intereses de las potencias con la desertificación que expulsa poblaciones enteras de las zonas agrícolas, lo que agrava y agudiza los conflictos. Estas situaciones desembocan en crisis espantosas, como sucede en Siria, donde se registra la mayor sequía de su historia que destruyó gran parte del sistema agrícola, generando desplazamientos, exacerbando tensiones y conflictos, reflexiona.


Aún no hemos pensado detenidamente, destaca, sobre lo que implica esta negación del calentamiento global y los planes a largo plazo de los republicanos que pretenden acelerarlo: Si el nivel del mar sigue subiendo y se eleva mucho más rápido, se va a tragar países como Bangladesh, afectando a cientos de millones de personas. Los glaciares del Himalaya se derriten rápidamente poniendo en riesgo el suministro de agua para el sur de Asia. ¿Qué va a pasar con esos miles de millones de personas? Las consecuencias inminentes son horrendas, este es el momento más importante en la historia de la humanidad.


Chomsky cree que estamos ante un recodo de la historia en el que los seres humanos tenemos que decidir si queremos vivir o morir: "Lo digo literalmente. No vamos a morir todos, pero sí se destruirían las posibilidades de vida digna, y tenemos una organización llamada Partido Republicano que quiere acelerar el calentamiento global No exagero –remata– es exactamente lo que quieren hacer".


A continuación cita el Boletín de Científicos Atómicos y su Reloj del Apocalipsis, para recordar que los especialistas sostienen que en la Conferencia de París sobre el calentamiento global era imposible conseguir un tratado vinculante, solamente acuerdos voluntarios. ¿Por qué? Debido a que los republicanos no lo aceptarían. Han bloqueado la posibilidad de un tratado vinculante que podría haber hecho algo para impedir esta tragedia masiva e inminente, una tragedia como nunca ha existido en la historia de la humanidad. Eso es lo que estamos hablando, no son cosas de importancia menor.


Guerra nuclear, posibilidad cierta


Chomsky no es de las personas que se dejan impresionar por modas académicas o intelectuales; su razonamiento radical y sereno busca evitar furores y, quizá por eso, se muestra reacio a echar las campanas al vuelo sobre la anunciada decadencia del imperio. Tiene 800 bases alrededor del mundo e invierte en su ejército tanto como todo el resto del mundo junto. Nadie tiene algo así, con soldados peleando en todas partes del mundo. China tiene una política principalmente defensiva, no posee un gran programa nuclear, aunque es posible que crezca.


El caso de Rusia es diferente. Es la principal piedra en el zapato de la dominación del Pentágono, porque tiene un sistema militar enorme. El problema es que tanto Rusia como Estados Unidos están ampliando sus sistemas militares, ambos están actuando como si la guerra fuera posible, lo cual es una locura colectiva. Cree que la guerra nuclear es irracional y que sólo podría suceder en caso de accidente o error humano. Sin embargo, coincide con William Perry, ex secretario de Defensa, quien dijo recientemente que la amenaza de una guerra nuclear es hoy mayor de lo que era durante la guerra fría. Chomsky estima que el riesgo se concentra en la proliferación de incidentes que involucran fuerzas armadas de potencias nucleares.


La guerra ha estado muy cerca innumerables veces, admite. Uno de sus ejemplos favoritos es lo sucedido bajo el gobierno de Ronald Reagan, cuando el Pentágono decidió poner a prueba las defensas rusas mediante la simulación de ataques contra la Unión Soviética.


Resultó que los rusos se lo tomaron muy en serio. En 1983 después de que los soviéticos automatizaron sus sistemas de defensa detectaron un ataque de misil estadunidense. En estos casos el protocolo es ir directo al alto mando y lanzar un contraataque. Había una persona que tenía que transmitir esta información, Stanislav Petrov, pero decidió que era una falsa alarma. Gracias a eso estamos acá hablando.


Sostiene que los sistemas de defensa de Estados Unidos tienen errores serios y hace un par de semanas se difundió un caso de 1979, cuando se detectó un ataque masivo con misiles desde Rusia. Cuando el consejero de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, estaba levantando el teléfono para llamar al presidente James Carter y lanzar un ataque de represalia, llegó la información de que se trataba de una falsa alarma. Hay docenas de falsas alarmas cada año, asegura.


En este momento las provocaciones de Estados Unidos son constantes. La OTAN están llevando a cabo maniobras militares a 200 metros de la frontera rusa con Estonia. Nosotros no toleraríamos algo así sucediendo en México.


El caso más reciente fue el derribo de un caza ruso que estaba bombardeando fuerzas yihadistas en Siria a fines de noviembre. Hay una parte de Turquía casi rodeada por territorio sirio y el bombardero ruso voló a través de esa zona durante 17 segundos, y lo derribaron. Una gran provocación que por suerte no fue respondida por la fuerza, pero llevaron su más avanzado sistema antiaéreo a la región, que le permite derribar aviones de la OTAN. Argumenta que hechos similares están sucediendo a diario en el mar de China.


La impresión que se desprende de sus gestos y reflexiones es que si las potencias que son agredidas por Estados Unidos actuaran con la misma irresponsabilidad que Washington, la suerte estaría echada.

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Miércoles, 23 Diciembre 2015 07:19

La discreta construcción de un Estado policíaco

La discreta construcción de un Estado policíaco

Estados Unidos vive desde hace décadas enredado en una maraña de guerras que bien merecen el nombre de 'guerras imperiales'. ¿Cómo es posible, preguntarán algunos ingenuos, que una república democrática, en la que predomina la división de poderes, se embarque en varias aventuras militares interminables y simultáneas?


Las declaraciones de guerra eran antiguamente un acto de gran solemnidad. Se anunciaban en medio de un grave protocolo y de acuerdo con un ceremonial diseñado para animar sentimientos de patriotismo. Pero hoy todo ha cambiado. Las guerras aparecen en la pantalla de televisión y la gente ya ni se pregunta ¿cuándo comenzó esta guerra?


La última vez que Estados Unidos declaró formalmente la guerra contra una potencia enemiga fue en 1941 después del ataque japonés sobre Pearl Harbor. Los conflictos en Corea, Vietnam, el Golfo Pérsico, Afganistán, Irak y ahora en contra del Estado islámico, todos ellos no son formalmente guerras.


Hoy las guerras se autorizan vía el presupuesto. Por ejemplo, el Congreso estadunidense acaba de aprobar un descomunal paquete presupuestal para el Pentágono. Se trata del presupuesto para el año fiscal 2016 que supera los 572 mil millones de dólares (mmdd) y si está lejos de ser el más alto en la historia de las fuerzas armadas de Estados Unidos, sí es un mal presagio para las guerras en curso y las que vienen. Hay además un regalo de más de 111 mmdd para proveeduría y adquisiciones, además de 50 mmdd para investigación y desarrollo experimental (un incremento de más de 13 mil millones de dólares con respecto del año anterior).


En esta lluvia de dinero para el Departamento de la Defensa se incluyen 58 mil millones de dólares para un rubro con las siglas misteriosas de GWOT/OCO que significan la famosa guerra global contra el terrorismo y el renglón de operaciones contingentes en el extranjero. El presidente del poderoso Comité de asignaciones presupuestales de la Cámara de Representantes, el señor Hal Rogers, afirma que este presupuesto proporciona los recursos y entrenamiento para que nuestras tropas puedan llevar a cabo exitosamente sus operaciones y puedan combatir a nuestros enemigos alrededor del mundo.


La nueva ley presupuestal contiene más de 2 mil páginas. Es difícil navegar en su interior y, por supuesto, casi imposible captar las sutilezas legales que vienen inmersas en este voluminoso texto. Es ya práctica común del poder ejecutivo en muchos países enviar documentos muy voluminosos para la aprobación del legislativo y así filtrar disposiciones que de otro modo serían rechazadas. Para fines de supervisión de las actividades del poder ejecutivo y de las fuerzas armadas, es indispensable escudriñar todo el texto, casi renglón por renglón. Muy pocos congresistas están dispuestos a realizar este trabajo.


Hal Rogers también ha señalado que el paquete del Pentágono incluye recursos para combatir la amenaza real del Estado Islámico de Irak y del Levante (ISIL). ¿Significa eso que el poder legislativo le está dando una autorización al ejecutivo para involucrar a las fuerzas armadas estadunidenses en una guerra en contra del Estado Islámico? Eso significaría que el ejecutivo tendría de hoy en adelante los poderes para hacer la guerra en contra de la extraña entidad en el norte de Irak y Siria.


En principio, el poder del presidente estadunidense para hacer uso de la fuerza militar está limitado por la constitución (el congreso es la única entidad que puede declarar una guerra). Pero a raíz de los abusos durante la administración Nixon (en especial las noticias sobre los bombardeos secretos en Camboya) el Congreso aprobó la llamada Resolución de poderes de guerra en 1973. De acuerdo con esta ley, no es posible inferir de una simple asignación presupuestaria la autorización para el uso de la fuerza, a menos que dicha asignación vaya acompañada de una autorización explícita para la introducción de las fuerzas armadas de Estados Unidos en las hostilidades.


Pero las asignaciones presupuestales han sido interpretadas en numerosas ocasiones como una forma de consentir el uso de la fuerza o, lo que es igual, para hacer la guerra sin una declaración formal por parte del Congreso. Un precedente muy importante se encuentra en las asignaciones presupuestales para desarrollar hostilidades en Kosovo en el año 2000. Las asignaciones presupuestales fueron interpretadas por el consejo legal de la oficina del procurador como luz verde para la guerra. Hoy nadie en Washington está preocupado por la forma discreta en que se autorizan y prolongan las guerras interminables en las que ya está envuelto Estados Unidos.


Este proceso de deterioro en materia de derecho constitucional y de descomposición de los elementos esenciales de la vida republicana en Estados Unidos no es casualidad. Es cierto que el deterioro comenzó antes de que se instaurara el neoliberalismo, pero el proceso se ha intensificado de manera notable con la expansión del sector financiero y, desde luego, con la crisis global de 2008. Hoy la construcción del estado policiaco sigue su curso en Estados Unidos.


Twitter: @anadaloficial

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La presencia "natural" de las Fuerzas Armadas estadounidenses en América Latina

ALAI AMLATINA, 25/11/2015.- El discurso de libertad, democracia, acercamiento diplomático y relaciones amistosas con América Latina, tan característico de la administración Obama en su afán por reforzar el "poder blando" de su política exterior, encuentra sus límites reales en la necesidad de "orden" y "estabilidad" (consignas muy usuales durante la implementación de la Doctrina de Seguridad Nacional en América Latina). En la actualidad, las FFAA estadounidenses en el Hemisferio están presentes no solo en las más de 70 bases militares, sino que se materializa en diversos acuerdos de seguridad multi y bi laterales: Plan Colombia, Iniciativa Regional Andina, Iniciativa Mérida, Iniciativa para la Seguridad Regional de Centroamérica, entre otros. Estos pactos incluyen programas de entrenamiento, cursos de capacitación, venta de armas y equipos, involucrando desde las empresas proveedoras de estos materiales y las agencias de seguridad estadounidenses como la DEA y el FBI, hasta los gobiernos, empresas y policías de países latinoamericanos[1].

La razón de esta presencia es la "seguridad de Estados Unidos", que implica por definición la seguridad y la "estabilidad" en territorios que podrían resultar en una amenaza para Estados Unidos. En los manuales de entrenamiento de finales de los '60, se leía claramente el vínculo entre ambas: "La falta de estabilidad política y de orden socio-económico en un país latinoamericano pone en jaque la seguridad nacional norteamericana. Por consiguiente, EEUU debe adoptar en materia de entrenamiento y programas de ayuda militar, tácticas destinadas a evitar los riesgos de tal inestabilidad, mediante el desarrollo económico y la imposición del orden"[2].

Es así que la búsqueda de la "estabilidad" es parte del discurso que viene penetrando fuertemente en la región desde inicios de la Guerra Fría y que opera como legitimador de las intervenciones por encima de la soberanía nacional de los Estados. Actualmente, en la página web del Comando Sur, se puede leer que uno de los objetivos de las operaciones como UNITAS "Southern Seas 2015", es "la continuación del compromiso con la región, orientado a estrechar el trabajo conjunto y promover la estabilidad hemisférica". Claro que este trabajo conjunto se realiza con países y gobiernos que se encuentran alineados a las pautas político-económicas y de seguridad que no alteran los preceptos de Washington, como Perú, Chile, Colombia y Panamá. Los ejercicios de entrenamiento llegan hasta Brasil: UNITAS adiestra a las FFAA de ese país para combatir en el campo de la guerra electrónica, en materia de guerra aérea y submarina, en operaciones de interdicción, a la vez que llevan a cabo diversos ejercicios conjuntos[3].

En términos generales, el Comando Sur tiene por misión brindar a las naciones amigas cursos de entrenamiento, mecanismos para "compartir la información", equipos y asistencia tecnológica, así como asistencia en infraestructura (nótese que esto reditúa especialmente a las empresas estadounidenses dedicadas al rubro de seguridad). Además, asesora especialmente en cuestiones de inteligencia y en operativos para combatir el narcotráfico y el terrorismo, siempre "respetando los Derechos Humanos"[4]. Llama la atención lo poco que se ha difundido todo esto en la opinión pública; es como si esta presencia de unas FFAA cooptadas fuese un componente "natural" de la soberanía de los países de la región aún en un contexto de reconstrucción de la memoria con respecto a la contrainsurgencia, las desapariciones forzadas, los operativos paramilitares, etc., entre la década de 1950 y finales de 1980. Precisamente, durante la Guerra Fría, se aseveraba en relación al entrenamiento de tropas latinoamericanas en academias estadounidenses, que se trataba de un entrenamiento técnico y para nada "político-ideológico". Esa afirmación fue desmentida con los acontecimientos de Chile y posteriormente de Argentina, donde las FFAA ocuparon la esfera política formal.

Hoy por hoy, alarma ver la siguiente noticia: "Suboficiales de Colombia reciben lecciones de liderazgo en Estados Unidos (...) recibirán instrucción en liderazgo compartido, resolución de conflictos, liderazgo y comportamiento organizacional y entrenamiento emocional durante diez días en las instalaciones del fuerte militar de Sam Houston en San Antonio Texas, por personal del Ejército Sur de EEUU"[5].

Algunas cifras que ilustran el grado de dependencia de las FFAA latinoamericanas. La venta de armas estadounidenses a América Latina y el Caribe en el 2014 alcanzó 1,605,861,326 dólares y en el 2012 fue de 2,408,527,664 dólares. Los militares latinoamericanos que recibieron entrenamiento en el 2013 fueron 12,157, mientras que en el 2014 fueron 14,600[6].

La "estandarización de las FFAA" según las necesidades de EEUU es una constante desde inicios de la Guerra Fría que prosigue en la actualidad. El enemigo interno y externo a combatir va cambiando de nombre, pero siempre está ahí para justificar el impulso/imposición de una Seguridad Hemisférica que garantice una mínima estabilidad para los negocios (legales, ilegales, locales, transnacionales). Por eso desde el imperio nunca escucharemos el concepto de "fin de ciclo" sino de "renovación de estrategias".

Notas:

[1] Borón, A. (2012) América Latina en la geopolítica del imperialismo. Bs As: Luxemburg, pp. 161-188.
[2] Tapia Valdés, J. (1980) El terrorismo de Estado. La doctrina de la seguridad nacional en el Cono Sur. México: Nueva Imagen p. 58
[3] http://www.southcom.mil/newsroom/Pages/US-Marines-train-with-partner-nat...
[4] http://www.southcom.mil/ourmissions/Pages/Supporting-Our-Partners--Build...
[5] http://www.infodefensa.com/latam/2015/11/03/noticia-estados-unidos-capac...).
[6] http://www.securityassistance.org/latin-america-and-caribbean

- Silvina M. Romano es investigadora del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, UBA, CONICET, Argentina.

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Martes, 24 Noviembre 2015 06:27

Una respuesta militar con final incierto

Una respuesta militar con final incierto

El investigador Scott Atran considera que los jihadistas buscaron esta ofensiva para profundizar el antagonismo y expandir sus fuentes de reclutamiento. Y agrega: "Los bombardeos endurecen a la población civil".


La respuesta de los líderes del primer mundo a los atentados de Francia ha seguido un libreto previsible: horror, reivindicación de los valores occidentales y promesa de una respuesta que, según el presidente francés François Hollande, será "implacable". Palabras más, palabras menos es la misma reacción que hubo a los atentados contra Charlie Hebdo en enero, contra el transporte público en Madrid (2004) y Londres (2005) o contra ese protoatentado que fueron las Torres Gemelas del 11 de septiembre.


En Malasia este domingo Barack Obama se apegó al mismo texto. "Vamos a destruir al Estado Islámico. Recuperaremos las tierras que ocupa, le quitaremos sus fuentes de financiamiento, perseguiremos a sus líderes, desmantelaremos sus redes y sus líneas de suministro", dijo el presidente. No son palabras vacías. La respuesta militar y policial se ha hecho sentir desde la invasión de Afganistán e Irak hasta la virtual coalición que está forjándose entre Estados Unidos, Francia y Rusia contra el Estado Islámico (EI) a la que muy pronto se puede sumar el Reino Unido.


Las coaliciones lograron el derrocamiento de los talibán y de Saddam Hussein a quien, entre otras cosas, acusaban de instigar el terrorismo. ¿Resultados? Uno de los más claros es el actual caos en Irak y el surgimiento de Estado Islámico, un movimiento más sangriento aún que Al Qaida. Es decir que, como mínimo, la estrategia bélica despierta interrogantes. Si no sirvió en el pasado, ¿servirá ahora? Pero también, ¿cuál es la alternativa?


El investigador Scott Atran, que ha hecho un extenso trabajo de campo con jihadistas tanto europeos como de Medio y Lejano Oriente, considera que la estrategia del Estado Islámico es buscar esta respuesta militar para profundizar el antagonismo y expandir sus fuentes de reclutamiento. Atran cita un editorial publicado en marzo por Dabiq, la revista por Internet de Estado Islámico, que detallaba esta estrategia y anticipaba los atentados de París. "El editorial usaba una cita de Osama Bin Laden cuando dijo que George W. Bush tenía razón al hablar de "un mundo dividido en el que se está con nosotros o con los terroristas". Según el editorial, había llegado la hora de lanzar "un nuevo golpe para dividir más al mundo y destruir cualquier zona gris que no sea de enfrentamiento", señaló a Página/12 Atran, autor de Talking to the enemy: Faith, Brotherhood and the (Un) making of terrorists (Hablando con el enemigo: Fe, Hermandad y (Des) hacerse de terroristas).


Es una estrategia de largo aliento. En un manual de 2004, titulado Idharat at Tawahoush (Sobre cómo manipular el caos), ese precursor del Estado Islámico que fue la rama iraquí de Al Qaida, señalaba que había que "exponer la debilidad de Estados Unidos para que abandonen la guerra psicológica e indirecta y se vean forzados a intervenir directamente". Atran confirmó la eficacia de esta fórmula en el curso de una extensa investigación mundial que incluyó entrevistas de jihadistas, simpatizantes y población afín en Francia, España, el Reino Unido, Líbano, Marruecos, Irak, Jordania, Libia, Arabia Saudita, los territorios palestinos, Sri Lanka, Filipinas, Indonesia y Siria.


En su testimonio en abril ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Atran señaló que los militantes más comprometidos en la Jihad no están inspirados tanto en una lectura del Corán como en una ideología subyacente. "Cuando le preguntamos a la mayoría de los miembros del Estado Islámico en Irak qué era el Islam contestaban "mi vida". No sabían mucho del Corán o de la historia de su religión. Todo lo que pensaban, lo habían aprendido de la propaganda de Al Qaida y Estado Islámico. Y más que una religión, lo que incorporaban era una causa excitante con promesas de gloria y autoestima. El término "nihilista" que usa Occidente para describirlos no significa nada para ellos que ven a la Jihad como un movimiento igualitario, fraternal, "cool" y convincente", señaló Artan a Página/12.


Este mensaje es particularmente seductor entre los jóvenes. Una encuesta de ICM de 2014 indicaba que uno de cada cuatro jóvenes franceses entre 18 y 24 años tenía una opinión favorable o muy favorable de Estado Islámico (EI), a pesar de que los musulmanes solo constituyen entre el 7-8 por ciento de la población nacional (es decir que franceses no musulmanes simpatizan con la organización). En el Reino Unido el porcentaje con opinión favorable de Estado Islámico es del 7 por ciento, nuevamente muchos más que el 5 por ciento de musulmanes británicos. "En nuestra investigación los combatientes crecen a partir de redes de amigos, familiares, vecinos y compañeros de escuela, cada uno con su propia ruta al Islam. Como se vio en París estos grupos actúan con un fuerte grado de entrenamiento, planificación colectiva y control central de Estado Islámico", indicó Atran.


El porcentaje de musulmanes que favorecen EI es una clara minoría que, de creer en las encuestas, es todavía más reducida en los países de Medio Oriente (solo un 3 por ciento de los egipcios, un 5 por ciento de los sauditas y un 1 por ciento de los libaneses simpatizaban con EI). Pero para una organización que se alimenta de combatientes suicidas estos porcentajes son más que suficientes para avanzar en su estrategia. Según escribió este fin de semana en el dominical británico The Observer el especialista de origen indio Kenan Malik, este número de voluntarios permanecerá constante porque responde a profundas tendencias históricas. "El fundamentalismo ha crecido mucho en una época sin ideales políticos. El fracaso de los gobiernos seculares musulmanes y su degeneración en regímenes autoritarios llevó a muchos a asociar el secularismo con el atraso económicosocial y la represión. Las intervenciones militares extranjeras han aportado lo suyo destruyendo la sociedad civil y dejando un vacío perfecto para que sea ocupado por los jihadistas", señala Malik.


Una nueva intervención militar puede golpear al Estado Islámico en el minicalifato que ha montado entre territorios de Irak y de Siria bajo su control, pero a su vez, una pérdida territorial puede estimular un nuevo ciclo de violencia en países del primer mundo. En un contexto de guerra declarada, ¿es posible evitar una confrontación? "Un intervención terrestre sería desastrosa. Pero una que ayude a los kurdos y busque alianzas con grupos tribales sunnitas opuestos al Estado Islámico es posible. La historia reciente muestra, sin embargo, que los bombardeos endurecen a la población civil. Mientras tanto creo que no se le está dando la importancia que tiene a una contranarrativa creíble que no use términos como nihilismo que no dicen nada. Necesitaríamos una plataforma en la que puedan confluir los casos exitosos de experiencias locales con los aportes de los mismos jóvenes que Estado Islámico quiere reclutar. Es un tema que durará años y requerirá mucho tacto, inteligencia y sensibilidad", señaló Atran.


"No hacerse el muerto"


¿Qué hacer en caso de atentados como los sucedidos en París? Imposible predecir cuál será nuestra reacción si dos personas entran a un recinto cerrado como el Bataclan y empiezan a disparar a mansalva o hacen lo mismo contra un restaurante donde estamos cenando tranquilamente un viernes por la noche, como ocurrió en Le petit Cambodge. ¿Qué maximiza nuestras posibilidades de salir con vida? ¿Correr, hacerse el muerto, parapetarse? Esas son algunas de las opciones de pesadilla que cruzan la mente en una decisión clave de la que puede depender la vida o la muerte.


En un intento de aportar una guía, la oficina nacional de antiterrorismo británica, Nactso, aconseja "no hacerse el muerto", "huir en la medida en que esto sea posible" y, si no lo es, "parapetarse detrás de lugares sólidos" ya que la madera y el vidrio pueden ser atravesados por los disparos. El documento toma especialmente en cuenta la experiencia de las víctimas del asalto a la sala Bataclan, donde se registró la mayor cantidad de víctimas. Nactso aconseja "buscar salidas seguras, correr y esconderse", pero sólo hacerlo "si se puede llegar sin exponerse a un mayor peligro", "insistir a todos que deben tratar de huir" y dejar las pertenencias (bolsas, camperas, etc). El documento no lo dice, pero no cabe duda de que considerar estas opciones precisa un temple y estado de ánimo bastante especiales.


El documento también proporciona una guía para la reacción de las empresas en caso de que sus oficinas e instalaciones se conviertan en objetivo de un ataque terrorista. El concepto central es el de un "bloqueo dinámico" definido como la "capacidad de restringir rápidamente el acceso y salida a un sitio o edificio aplicando medidas físicas para dar respuesta a una amenaza". Nactso aconseja a las empresas la instalación de mecanismos que alerten en caso de un ataque terrorista como alarmas o un sistema de megafonía o de mensajería internos (textos, mails, etc). La triste realidad es que en una situación tan demente estos mecanismos pueden ayudar o generar más pánico: nadie sabe cómo reaccionará ante una situación límite.

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Miércoles, 18 Noviembre 2015 07:10

Francia ataca al Isis, vende armas a sus mentores

Francia ataca al Isis, vende armas a sus mentores

El país que le prestó su credo sunita wahabita a los asesinos del Isis en París no dará la más mínima importancia al hecho de que François Hollande sople y resople sobre la guerra. Arabia Saudita ya ha escuchado todo esto antes, todo lo del Nuevo Orden Mundial desde 1991, cuando George Bush padre soñaba con una expresión sub hitleriana de Medio Oriente en la que podría existir un oasis de paz, un lugar sin armas, y la riqueza que de ellas proviene, en que las espadas se convirtieran en arados, o al menos en buques petroleros más grandes y oleoductos más largos.


Los sauditas están demasiado ocupados haciendo volar en pedazos a Yemen en su enloquecida guerra contra los hutíes chiítas como para preocuparse de los locos sunitas wahabitas del Isis.


Su enemigo sigue siendo el nuevo mejor amigo de Estados Unidos, el Irán chiíta, y están tan empecinados como siempre en destronar al presidente alawita chiíta de Siria, aun si el Isis está en la primera fila de los enemigos de Bashar al Assad.
Arabia Saudita también sabe que la política exterior francesa ha favorecido el comercio tan fervientemente como alguna vez se opuso a un acuerdo nuclear con Irán, y miles de millones de dólares en armamento estadunidense seguirán fluyendo hacia el reino, a pesar de los nexos de este con el culto que destruyó 129 vidas en París.


Si alguien cree que Barack Obama va a disciplinar a la democracia teocrática de los árabes sauditas, debería echar un vistazo a la propuesta de vender armas estadunidenses por valor de mil 29 millones de dólares al rey Salman, de 79 años de edad, para darse cuenta de que a Washington no le interesa controlar la ferocidad del reino.


Riad ha dejado de bombardear al Isis en gran medida (¡sorpresa, sorpresa!), pero necesita armas desesperadamente después de quemar todos sus arsenales atacando a los yemeníes, hundidos en la pobreza. El contrato de venta de armas a Arabia Saudita ya fue aprobado por el Departamento de Estado estadunidense e incluye municiones de ataque directo fabricadas por la compañía Boeing y bombas guiadas por láser tipo Paveway, construidas por la firma Raytheon.


Los hutíes, huelga decir, aún controlan la mayor parte de Yemen, incluida la capital, Saná, pese a que es pura mitología de Riad la supuesta asistencia militar que el grupo yemenita recibió de Irán.


Grupos de defensa de los derechos humanos han acusado durante mucho tiempo a los sauditas de lanzar ataques aéreos y de asesinar indiscriminadamente a civiles. Según cifras de la Organización de Naciones Unidas, estas muertes ascienden a 2 mil 355. Cada una de estas vidas es tan preciosa como las 129 a las que se puso fin el pasado viernes.


Los estadunidenses y franceses presumiblemente querrían que los sauditas mataran a 2 mil 355 miembros del Isis, pero esto no sucederá. El Congreso estadunidense ya autorizó a Obama a vender otros 600 misiles antiaéreos Patriot PAC-3, lo que aporta 5 mil 400 millones de libras esterlinas a los bolsillos de Lockheed, a pesar de que los hutíes no tienen un solo avión.
Supuestamente estos misiles están destinados a proteger a los sauditas de un ataque aéreo iraní, que nadie en toda la región del Golfo cree que tendrá lugar.


En cuanto a las nuevas leyes de emergencia de Francia, ninguna de éstas afectará a los sauditas ni a ninguna otra nación árabe. En Medio Oriente, donde los dictadores locales, reyes y emires –casi en su totalidad aliados de Occidente– regularmente espían a sus ciudadanos, intervienen sus teléfonos y torturan a su pueblo, a nadie le importa si las nuevas leyes de Hollande restringen la egalité o la liberté de los franceses.


Para los sauditas, la batalla familiar entre el príncipe heredero, el ministro del Interior Mohammed bin Nayef, y el ministro de Defensa, Mohammed bin Salman bin Saud, de 30 años de edad y siguiente en la línea de sucesión, quien ha encabezado el bombardeo saudita a Yemen, es mucho más interesante que el futuro del EI.


Y algo que interesa mucho más a Francia son sus propios y lucrativos acuerdos de venta de armas con Arabia Saudita, donde Hollande aún tiene esperanzas, algo lastimeras, cabe agregar, de suplantar a Estados Unidos y al Reino Unido como un proveedor de armas del máximo nivel. Tal vez crea que está en guerra con Isis, pero los mentores espirituales del así llamado califato permanecerán intactos.


Traducción: Gabriela Fonseca

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Lunes, 02 Noviembre 2015 07:24

Quinceañeros

Quinceañeros

Un joven de 15 años en este país ha vivido toda su vida con la guerra, ha sido educado por los líderes del país en que la guerra es la respuesta, que la sangre de ajenos, incluso de otros jóvenes de su edad en otros países desconocidos, tiene que ser derramada con fines de lo que le aseguran que es la seguridad nacional, para defender algo llamado libertad, derechos humanos, democracia y hasta en nombre de la paz.


El premio Nobel de la Paz Barack Obama anunció el viernes pasado que enviará unos 50 elementos de fuerzas especiales a Siria, pero aseguró que son sólo asesores y que no participarán en combates. A la vez, se reportó que más aviones de ataque se están enviando a Turquía para lo que se espera sea una intensificación de los bombardeos en Siria. Al mismo tiempo, se está elevando la cooperación con el gobierno de Irak –donde Obama ha enviado unos 3 mil 500 efectivos– para atacar a Isis (también conocido como Estado Islámico) en ese país. En una noticia menos conocida, su gobierno también envió hace unos días los primeros de unos 300 efectivos a Camerún para ayudar en la lucha contra Boko Haram en la frontera con Nigeria. Anteriormente avisó que tropas estadunidenses (un mínimo de 5 mil 500 militares) tendrían que permanecer más tiempo en Afganistán más allá de 2016.


El hombre que prometió –como candidato y después como presidente– que pondría fin a las guerras estadunidenses y que las tropas regresarían a casa, hoy es sólo un comandante en jefe más que en nombre de la paz, los derechos humanos, etcétera, etcétera, está obligado a continuar las guerras.


En el caso de Siria, es la primera vez que se despliegan tropas estadunidenses para quedarse en ese territorio. Esta es la intensificación de una estrategia que el presidente anunció hace más de un año, afirmó su secretario de prensa, con la esperanza de que nadie recordara que Obama había proclamado en 2013: no pondré botas estadunidenses sobre el terreno en Siria. Igual, el año pasado Obama declaró que no volverían tropas de Estados Unidos al combate en Irak, pero recientemente su gobierno tuvo que admitir que ha ocurrido lo contrario, con un militar estadunidense muerto en combate en ese país la semana pasada.


La justificación es la lucha contra el Isis en Irak y Siria. Los bombardeos y las fuerzas financiadas por la CIA no han logrado frenar una crisis creciente en la que Estados Unidos primero trataba de promover el derrocamiento del presidente sirio –lo cual abrió un espacio de maniobra para el Isis en Siria– y ahora parece haber decidido que el Isis es el enemigo prioritario. A la vez, Rusia e Irán, hasta recientemente enemigo de Washington, ahora son como aliados incómodos en este frente. Algo así; ya nadie sabe bien contra quién estamos luchando.


A la vez, hay preocupación de que los estadunidenses en Siria pudieran encontrarse en fuego cruzado con los rusos, sobre todo por la intensificación de los bombardeos ordenados por Moscú.


Para confundir a todos un poco más, el vocero del mandatario afirmó que el presidente ha sido bastante claro en que no hay una solución miliar a los problemas que afectan a Irak y Siria. Hay una solución diplomática. What?


El uso de fuerzas especiales, junto con las misiones permanentes de los drones, se ha vuelto parte de lo que podría llamarse la doctrina de guerra Obama.


De hecho, las fuerzas de operaciones especiales sólo del ejército, los boinas verdes, se han empleado en misiones de varios tipos en 135 de los 195 países del mundo en el transcurso de la última década, informa el sitio de Internet del comando de fuerzas especiales del ejército de Estados Unidos. Pero eso no incluye las fuerzas especiales de otras ramas militares. El vocero del comando de operaciones especiales afirma que éstas fueron desplegadas en 147 países sólo en 2015, un récord por mucho, reporta Nick Turse en TomDispatch. Señala que en un día dado del año, las tropas más elitistas de Estados Unidos pueden estar presentes en 70 a 90 países. En total, estas fuerzas ya numeran casi 70 mil (eran 33 mil en 2001).


Turse escribe que estas fuerzas llevan a cabo operaciones completamente desconocidas a los estadunidenses que pagan los impuestos para financiarlas, operaciones conducidas lejos del escrutinio de los medios y cualquier tipo de supervisión externa significativa. Cada día, en alrededor de 80 o más países que el comando de operaciones especiales no identificará, realizan misiones acerca de las cuales el comando rehúsa hablar. Existen en un mundo secreto de siglas obtusas y esfuerzos en tinieblas, de misiones misteriosas mantenidas en secreto del público estadunidense, ni hablar de la mayoría de los ciudadanos de las 135 naciones donde han sido desplegadas este año.


Como si no fuera suficiente, ahora somos testigos de un juego peligroso en el que buques de guerra estadunidenses retan a las fuerzas militares chinas en territorio disputado –una cadena de islas artificiales– en el mar del sur de ese país. China advirtió a Washington de pensarlo dos veces antes de realizar acciones irresponsables. Todo bajo la justificación de defender la libertad de navegación.


Estados Unidos ya está iniciando el decimoquinto año desde que inició estas guerras, las más largas de su larga historia guerrera.


Nadie puede contar el número de víctimas, pero son suficientes para que los jóvenes de 15 años de edad expliquen a todos los comandantes en jefe, y a sus grandes equipos de estrategas y todos los políticos que les encanta enviar a los hijos de otros a matar y morir, que, en su experiencia (y la realidad empírica), hasta donde van en esta vida, parece ser que estas guerras siembran más inseguridad y generan más violencia, anulan la libertad, son una magna violación de todos los derechos humanos, aplastan cualquier principio democrático y, obvio, matan la paz.


Tal vez ya ocurrió lo peor y la guerra ya se volvió parte de la normalidad cotidiana en este país. Ojalá los quinceañeros rechacen esta versión de su futuro.

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La violencia del Isil ciega a periodistas

Al observar la obscena fotografía del cuerpo decapitado del anciano arqueólogo Jaled Assad, atado a un poste de luz en Palmira –otra imagen de la biblioteca de pornografía que el Isil produce cada semana–, me impactó darme cuenta de la profunda puñalada que el califato islámico ha asestado al mundo del periodismo.


No hablo sólo de los reporteros a los que ha asesinado o del pobre John Cantlie, cuyos videos desde el interior del territorio del califato son una saga tipo Mil y una noches de cuentos de Scherezada, cada uno de los cuales le permite un día más de vida. En realidad, las furibundas objeciones de Cantlie a la negativa de Washington y Londres a tratar con el Isil para salvar vidas de rehenes son válidas, en particular cuando los estadunidenses sí han podido liberar prisioneros talibanes a cambio de los suyos.


No. Hablo de la manera insidiosa, dramática y sin embargo casi inadvertida en la que el Isil y sus propagandistas en el negocio cinematográfico del califato –y en su revista oficial Dabiq– han invalidado y en muchas formas borrado uno de los deberes primordiales del periodismo: relatar el otro lado de la historia.


Desde la Segunda Guerra Mundial, los periodistas hemos tratado en general de explicar el porqué además del quién detrás de la noticia. Si no lo hicimos después del 11-S –cuando las razones políticas de ese crimen de lesa humanidad habrían necesitado un examen de la política estadunidense en Medio Oriente y de nuestro apoyo a los dictadores israelíes y árabes–, a veces hemos sostenido nuestro campo cuando se ha tratado del terror.


Cada vez que oímos que se describe a los palestinos como terroristas, intentamos explicar a los lectores y televidentes que el pueblo palestino es víctima de una gran limpieza étnica que despojó de su patria a 750 mil de sus compatriotas –y por tanto a sus cientos de miles de descendientes– a manos del nuevo Estado de Israel. Al informar sobre las fuerzas marxistas kurdas del PKK en Turquía, todas las cuales son terroristas a los ojos del gobierno turco en la OTAN, hay la obligación de hablar del fracaso de Occidente en crear un Estado kurdo después de la Primera Guerra Mundial, y de los 40 mil muertos en la desastrosa guerra de Turquía contra sus propios kurdos en los 31 años pasados. Informamos que Saddam Hussein fue llamado Hitler por George W. Bush, por supuesto, pero también preguntamos por qué Estados Unidos apoyó a ese mismo Saddam en la guerra Irak-Irán.


El Isil ha cambiado todo eso. The Express ha agotado su diccionario de términos de repugnancia con el Isil. Sanguinario, enfermo, torcido, depravado, sádico, vil... esperemos que no surja otra cosa más horrible que ponga a prueba la elocuencia de ese diario.


En videos e Internet, el Isil publica con orgullo sus degüellos y masacres. Se complace en ejecutar en masa a sus prisioneros, filma a un piloto quemado vivo en una jaula y a prisioneros amarrados en un auto que sirven de práctica de tiro a un lanzagranadas. Muestra cautivos a los que se hace volar la cabeza con explosivos o atrapados en otra jaula que se sumerge lentamente en una piscina. Sus militantes se vuelven hacia el mundo del periodismo y claman: No somos sanguinarios, enfermos y depravados. ¡Somos mucho peor que eso!


¿Cómo pueden los periodistas escribir con algo menos que horror personal cuando Dabiq anuncia que después de la captura, mujeres y niños yazidíes fueron repartidos, conforme a la Sharia, entre los combatientes del Estado Islámico... este esclavizamiento de familias en gran escala es probablemente el primero desde el abandono de la ley Sharia (Número 4, año islámico 1435, si alguien quiere verificar)? Hasta la misma revista usa la palabra masacre cuando el Isil asesina a sus enemigos. Se usan citas de una variedad de prelados islámicos difuntos desde hace mucho tiempo para justificar este frenesí de crueldad. Y sí, claro, nosotros dijimos lo mismo de nuestros enemigos hace cientos de años.


¿Y entonces, cómo contamos hoy el otro lado de la historia? Desde luego, podemos remontarnos en busca de los primeros brotes de este culto de almas perdidas hasta las décadas de crueldad que los déspotas de Medio Oriente –por lo regular con nuestro apoyo total– infligieron a sus pueblos. O a los cientos de miles de muertes de musulmanes por las que en última instancia fuimos responsables durante y después de nuestra horrenda –o sanguinaria, torcida o vil– invasión de Irak en 2003.


Y podemos –debemos– pasar más tiempo investigando los vínculos entre el Isil y sus amigos islamitas y rebeldes (Nusrah, Jaish al-Islam, incluso el casi inexistente Ejército de Siria Libre) y los sauditas, qataríes y turcos, e incluso el grado en que se han enviado armas estadunidenses a través de la frontera de Siria casi directamente a las manos del Isil. ¿Por qué éste nunca ataca a Israel? De hecho, ¿por qué su odio a los cruzados, los chiítas, los cristianos y a veces a los judíos rara vez, si acaso alguna, menciona la sola palabra Israel? ¿Y por qué los ataques aéreos israelíes a Siria siempre tienen por blanco a las fuerzas del gobierno sirio o a las fuerzas iraníes pro sirias, pero nunca al Isil?


Y por cierto, ¿por qué los ataques aéreos de Turquía al Isil –con el gozoso apoyo de la OTAN– son muy pocos comparados con sus ataques aéreos al PKK kurdo, algunas de cuyas tropas en Siria combaten al Isil? ¿Y cómo es que la prensa turca ha publicado que un convoy de armamento fue llevado a través de la frontera siria al Isil por agentes turcos de inteligencia? ¿Acaso ingenieros turcos operan los pozos petroleros controlados por el Isil, como sostienen ingenieros petroleros sirios? ¿Y por qué los chicos de propaganda del Isil esperaron hasta este mes para denunciar –por conducto de un funcionario de bajo rango del califato– al presidente turco Erdogan, llamándolo Satanás y apremiando a los turcos a levantarse en armas contra su gobierno?


No es en la violencia de los videos del Isil y de Dabiq en lo que deberíamos concentrarnos. Es en lo que los dirigentes del Isil no dicen, no condenan, no mencionan, sobre lo que deberíamos lanzar nuestra mirada sospechosa. Estados Unidos, Arabia Saudita, Qatar e Israel. ¿Estamos dispuestos a ello? ¿O vamos a dejar que el Isil nos impida al fin cumplir uno de los primeros deberes de nuestro oficio: informar el otro lado de la historia?

Traducción: Jorge Anaya

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Jueves, 18 Junio 2015 06:39

Obscenos despilfarros

Obscenos despilfarros

ALAI AMLATINA, 17/06/2015.- Según Evangelii gaudium, la exhortación apostólica del papa Francisco, en la cultura predominante el primer lugar está ocupado por lo exterior, lo inmediato, lo visible, lo rápido, lo superficial, lo provisorio. Y explica que una de las causas de esta situación es la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos sin problema su prevalencia sobre la persona y la sociedad. Pues bien, reconocido esto, podemos afirmar que una de sus principales consecuencias es el despilfarro irresponsable en distintas áreas de la vida. Hay despilfarro de alimentos, de agua, de energía. Despilfarro en los gastos militares, en la asignación de los fondos públicos, en la dinámica del motor capitalista que apuesta por una producción y consumo sin límite. Despilfarro en el mundo del deporte y la tecnología, y en el estilo de vida de los sectores y países ricos. Veamos algunos datos.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura calcula que el volumen mundial de despilfarro de alimentos ronda los 1,600 millones de toneladas y que solo un bajo porcentaje de los alimentos desperdiciados es compostado; una gran parte termina en los vertederos y representa un porcentaje elevado de los residuos sólidos urbanos. Asimismo, reporta que el volumen total de agua que se utiliza cada año para producir los alimentos que se pierden o desperdician equivale al caudal anual del río Volga en Rusia, o tres veces el volumen del lago de Ginebra. En la producción de esos alimentos se usan 1,400 millones de hectáreas, equivalentes al 28% de la superficie agrícola del mundo. El monto en metálico del despilfarro de alimentos (excluyendo el pescado y el marisco) alcanza los 750 millones de dólares anuales.

Con respecto al despilfarro en gastos militares, los datos son escandalosos. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, en 2014 los gastos militares en el mundo sumaron 1,747 billones de dólares. Los cinco mayores inversores en defensa fueron Estados Unidos, con 581,000 millones de dólares; China, 129,000 millones; Arabia Saudí, 81,000 millones; Rusia, 70,000 millones; y Reino Unido, 62,000 millones de dólares. En promedio, se estima que en el mundo se gastan unos dos mil millones de dólares por minuto en armas. Un dato obsceno si consideramos la precariedad en la que viven millones de seres humanos y la necesidad de paz mundial que demandan los pueblos.

Por otra parte, la académica española Adela Cortina denomina a la época actual como la "era del consumismo". Y explica que sociedad consumista no es lo mismo que una sociedad en la que todo el mundo consume, porque es lógico y evidente que toda la gente debe consumir para sobrevivir. Una sociedad consumista es aquella en la que se consumen bienes fundamentalmente superfluos. Si esto es así, la mentalidad consumista conduce al derroche inútil y pernicioso de recursos. De ahí la necesidad de propiciar estilos de vida orientados a reducir el nivel de consumo. El modelo despilfarrador se basa en la producción constante de nuevas necesidades, por ello la reducción del consumo de bienes superfluos es imprescindible para caminar hacia una sociedad sostenible en la que se pueda vivir mejor con menos tenencias. Es decir, la sencillez como alternativa para el futuro. O dicho en palabras de Mahatma Gandhi, "necesitamos vivir simplemente para que otros puedan simplemente vivir".

Otro despilfarro ofensivo es la del ámbito del fútbol entre los equipos con presupuestos millonarios. Según World Soccer World, en 2014, el salario anual de los 10 jugadores mejor pagados ascendió a más de 300 millones de dólares. Con ese dinero se podría financiar, por ejemplo, dos presupuestos del pago de pensiones en El Salvador (actualmente, el monto anual es de 128 millones de dólares). También el derroche de fondos públicos en obras de infraestructura o programas de inversión social mal planificados y administrados que terminan siendo fuente de corrupción. Derroche ofensivo es, además, el mostrado por las personas más ricas del mundo, que gastan parte de sus fortunas en extravagancias.

Ahora bien, la pregunta ineludible es ¿cómo contrarrestar la cultura del derroche y propiciar procesos de una nueva cultura de solidaridad y austeridad? Esto es, cómo cambiar la competitividad individualista por la cooperación competente y cordial; la acumulación excluyente de la riqueza por el acceso equitativo a los bienes que garanticen la satisfacción de las necesidades fundamentales; el consumismo sin límites por el uso racional de los recursos. En definitiva, cómo pasar del afán egocéntrico al espíritu de concordia. Citamos dos textos que en su momento fueron críticos y propositivos en este sentido, y que siguen siendo de actualidad en lo que respecta a valores que propicien un nuevo estilo de vida.

El primero es de Robert Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy, quien en un conocido discurso en la universidad de Kansas, en 1968, planteó la diferencia entre el producto interno bruto y la felicidad interior bruta:

Durante demasiado tiempo parecía que habíamos cambiado la excelencia personal y los valores de la comunidad por la mera acumulación de cosas materiales. Nuestro producto nacional bruto (...) cuenta la contaminación del aire y la publicidad de los cigarrillos, y las ambulancias que borran la carnicería de nuestras carreteras. Cuenta las cerraduras especiales para nuestras puertas y las cárceles para las personas que las rompen. (... ) Cuenta el napalm y cuenta las ojivas nucleares y los coches blindados de la Policía para luchar contra los disturbios en nuestras ciudades (...) A pesar de ello, el producto nacional bruto no permite medir la salud de nuestros hijos, la calidad de su educación o la alegría de su juego. No incluye la belleza de nuestra poesía o la fortaleza de nuestros matrimonios (...) Tampoco mide ni nuestra inteligencia ni nuestro valor, ni nuestra sabiduría ni nuestro aprendizaje, ni nuestra compasión ni nuestra devoción a nuestro país; en definitiva, mide todo, salvo lo que hace que la vida valga la pena.

El segundo texto es de Ignacio Ellacuría, quien al proponer un cambio radical de civilización que vaya a la raíz de los problemas y en dirección contraria al orden dominante, habla de una civilización "donde la pobreza ya no sería la privación de lo necesario y fundamental debido a la acción histórica de grupos, clases sociales o naciones, sino un estado universal de cosas en que estén garantizadas la satisfacción de las necesidades fundamentales, la libertad de opciones personales y un ámbito de creatividad personal y comunitaria que permita la aparición de nuevas formas de vida y cultura, nuevas relaciones con la naturaleza, con los demás hombres, consigo mismo y con Dios. [Una civilización] que realmente da espacio al espíritu, que ya no se verá ahogado por el ansia de tener más que el otro, por el ansia concupiscente de tener toda suerte de superfluidades, cuando a la mayor parte de la humanidad le falta lo necesario. Podrá entonces florecer el espíritu, la inmensa riqueza espiritual y humana de los pobres y los pueblos del Tercer Mundo, hoy ahogada por la miseria y por la imposición de modelos culturales más desarrollados en algunos aspectos, pero no por eso más humanos".

Por Carlos Ayala Ramírez, director de radio YSUCA, El Salvador

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¿Sustituye China a EU como superpotencia global?

People's Daily, portavoz del Partido Comunista chino, celebra los nuevos cambios en el balance de poder entre China y Estados Unidos (EU) a cconsecuencia de la creación paradigmática del nuevo banco chino de desarrollo ( http://goo.gl/AcqoRH ), lo cual ya había apreciado hace un mes como un game changer (punto de inflexión) ( http://goo.gl/VfwMXH )".

El rotativo festeja la participación de 57 países en el ya célebre Banco de Infraestructura e Inversiones Asiático (AIIB, por sus siglas en inglés) con Sudcorea, Gran Bretaña (¡supersic!), Australia, Francia, Alemania e Italia, que firmaron como miembros fundadores, con la notable excepción de EU, lo cual refleja el hecho de que la influencia de China se ha incrementado a nuevas alturas y que el balance de poder entre EU y China ha emprendido un giro significativo (¡supersic!): ¡El mundo entró a una nueva era!
El kakistocrático "México neoliberal itamita" no participa en su creación seminal –¿por órdenes de EU?– cuando Brasil, con una óptima geopolítica del siglo XXI, es el único país integrado de toda Latinoamérica al AIIB ( http://goo.gl/uaQY4F ).


People's Daily expone los seis rubros que están cambiando la nueva era y llama la atención que no cite en absoluto a Rusia, que, a mi juicio, brinda a China su tácita cobertura militar, sin la cual hace mucho que EU la hubiera pulverizado: 1. El PIB de China se espera rebase al de EU; 2. China reconfigura el orden financiero internacional; 3. Las amistades de China se están expandiendo; 4. El poder militar de China se fortalece en forma continua; 5. La cultura china crece en popularidad; y 6. La influencia global de China será más significativa.


Sobre el PIB de China en términos de poder de paridad de compra, el año pasado el país asiático superó ya a EU, mientras en términos nominales (valor en dólares estadunidenses) se ubica en segundo lugar detrás de EU después de 30 años.


El año pasado China alcanzó 7.4 por ciento de crecimiento económico rebasando a EU (2.4 por ciento), a la Eurozona-19 (0.8 por ciento) y Japón (0.2 por ciento), y es solamente cuestión de tiempo para que el PIB nominal de China rebase al de EU. 


Sobre la reconfiguración del orden financiero internacional, comenta una cita de Kissinger, "quien en una ocasión aseveró que quien domine las finanzas internacionales domina el mundo (nota: aserto añejo de uno de los banqueros siniestros de la dinastía de los Rothschild, quien sentenció que más se gana cuando existe 'sangre en las calles')".
El mundo dolarcéntrico es desafiado cuando el mismo FMI, repleto de escándalos crapulosos de sus dos ex directores, sopesa en forma tardía incluir al renminbi (la divisa china) entre los derechos especiales de giro ( http://goo.gl/adV46s ).


En paralelo al paradigmático banco chino AIIB, pronto se establecerán el Banco de los BRICS y su mini FMI bendecidos en la histórica cumbre de Fortaleza, Brasil ( http://goo.gl/nIgrUa ).


Sobre las amistades crecientes de China: el mandarín Xi Jinping ha demostrado una óptima diplomacia, sin sucumbir en la candidez de Gorbachov y Yeltsin, mediante su adhesión a los cinco principios de coexistencia pacífica integrados a la multipolaridad, lo cual es muy atractivo para quienes no desean ser subyugados en forma masoquista por la unipolaridad militar financierista de EU.


Llama la atención la frase: China no tiene aliados (¡supersic!) militares, sino muchos amigos, lo cual suena a publicidad propositiva, ya que Pekín contaría, en forma subrepticia y/o tácita, con la cobertura nuclear de una superpotencia de la talla de Rusia, a la que ha solicitado la adquisición de los modernos misiles defensivos S-400 (a diferencia del S-300 de Irán), los cuales, a mi juicio, cambiarían cualitativamente la correlación de fuerzas defensivas de China –que dispone también de 250 ojivas nucleares ( http://goo.gl/vsDS2Q )– en el noreste asiático, frente a Japón.


El rotativo juzga que, en contraste, EU coloca su perniciosa ideología al frente de sus relaciones diplomáticas, con el corolario de su unipolaridad, que no es más aceptable para el resto del mundo, que se ha vuelto más rebelde. Sobre el poder militar chino –a mi juicio, su lado vulnerable– arguye que el desarrollo de su portaviones marca la entrada a una nueva fase.


Es probable que se refiera a los portaviones en forma cualitativa, donde Rusia y China vienen en tercero y cuarto lugar mundial entre los 10 primeros ( http://goo.gl/CSF40e  ), y no en forma "cuantitativa ( http://goo.gl/Neleux )".

La popularidad de la cultura china: es evidente que tenga un enorme impacto debido a su cultura milenaria de 5 mil años y su característica de Estado-civilización, como la califica correctamente el periodista británico Martin Jacques en su libro Cuando China gobierne al mundo: el fin del mundo occidental y el nacimiento de un nuevo orden global ( http://goo.gl/vgQ7X8 )".


Su cultura, que abreva de la sapiencia civilizatoria de Confucio, colisiona con la anomia del desregulado neoliberalismo financierista, y su seducción radica en que magnetiza a la mayoría despojada del planeta en búsqueda de un nuevo orden multipolar frente a la salvaje e inarmónica unipolaridad ya agónica de EU.


La influencia global de China se centra en sus dos audaces proyectos geoeconómicos: la ruta de la seda continental y su equivalente marítimo que se subsumen en el eslogan una ruta, una correa que vincularán a casi la mitad de la población del mundo y conectarán con el corredor económico Bangladesh, China, India, Myanmar, que, a mi juicio, abre el espacio marítimo del mar Andamán/bahía de Bengala ( http://goo.gl/tz0YUf ), que forman parte del océano Índico para Pekín, que solamente cuenta con la muy vulnerable salida al mar en la zona disputada del sur del mar de China.


El otro corredor económico China-Pakistán abre otro espacio marítimo al superestratégico puerto de Gwadar (Pakistán/Baluchistán) al mar Arábigo, que forma parte también del océano Índico ( http://goo.gl/1BdvS0 ).


Ya había adelantado hace ocho años la relevancia del puerto pakistaní de Gwadar, que ha cobrado muchas vidas debido al esquema balcanizador israelí-anglosajón que fomenta la separación de Baluchistán ( http://goo.gl/m80p1D ).


El rotativo chino comenta que en los pasados 30 años, China ha seguido las reglas del juego (¡supersic!) mundial y ahora desea que su voz sea escuchada en la arena internacional.

El académico chino Bao Shenggang comenta que el siglo chino significa la cooperación multipolar y no el dominio hegemónico, en alusión a la decadente unipolaridad de EU ( http://goo.gl/VXjdeu ).

China goza la gran ventaja retrospectiva de no repetir los errores trágicos del totalitarismo soviético ni del salvaje capitalismo israelí-anglosajón, y ahora puede sacar el mejor partido virtuoso.

El libro El maratón de los cien años: la estrategia secreta de China para sustituir a EU como superpotencia global, de Michael Pillsbury ( http://goo.gl/C6KhVF ), aduce que el trayecto de China comporta tres etapas de las que, a mi juicio, ha cumplido con creces las dos primeras (asimilación de la tecnología occidental y consolidación geoeconómica), en espera de la tercera: el liderazgo mundial, pero dentro de una multipolaridad sinergética.

 

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