Jueves, 04 Julio 2019 08:33

Cuestiones de doctrina militar

Cuestiones de doctrina militar

El ascenso del general Nicacio de Jesús Martínez y los videos de campos de concentración del Ejército colombiano publicados por Gustavo Petro, son la evidencia concreta de la prolongación de una doctrina militar que legitima la violencia y el crimen, conducido bajo los principios anticomunistas que alientan la eliminación del enemigo interno a toda costa.

 

Una votación en el Senado de 64 contra 1, fue contundente para darle los cuatro soles y con ellos el ascenso al general Nicacio Martínez, en la mira de la opinión pública por la denuncia sobre las “Cincuenta Órdenes Comando” dadas a las tropas militares, que exigían doblar los resultados (2018-2019) en el número de bajas, capturas y rendiciones. De la misma manera, sonaron voces denunciando su vinculación con casos de falsos positivos, cosa que no es nueva, en tanto meses atrás Human Rights Watch ya lo había denunciado, junto a otros nueve oficiales ascendidos en el gobierno de Iván Duque –como lo advertíamos en el artículo ¡Es la doctrina militar, no quien la aplica!, desdeabajo junio de 2019–.

 

Retorno de una política criminal

 

No sorprende que la política militar en curso retome los caminos de los falsos positivos, transitados por el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010), tiempo durante el cual las fuerzas militares y de policía –dirigidas por Juan Manuel Santos, por entonces Mindefensa– ejecutaron crímenes de guerra con prácticas como engañar a jóvenes de barrios populares ofreciéndoles empleo en zonas rurales recogiendo café, para luego asesinarlos y hacerlos pasar por guerrilleros muertos en combate.

Estos hechos eran el pan de cada día en Colombia. Procederes ampliados a prácticas como retener jóvenes en retenes militares y de policía, los mismos que luego aparecían muertos, como lo denuncia Omar Eduardo Rojas Bolaños, coautor del libro “Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 2002-2010”, en el cual explica el accionar del Ejército para cometer estos crímenes, que no vinculan únicamente a esta institución pues se sabe de la participación de otras como el Inpec, quienes entregaban presos para que fueran ejecutados, o la Fuerza Aérea que transportaba las víctimas en helicópteros; así mismo está involucrado el poder judicial que ayudaba a justificar los asesinatos1.

Un accionar legitimado. Aunque se niegue, lo que se está generando con la exigencia a los militares de doblar resultados es la reaparición de falsos positivos, pues de cumplirse las “metas” se darán beneficios a quienes las cumplan, beneficios que al igual que en la primera década del 2000 serán desde permisos, vacaciones, medallas y hasta asensos. Esta práctica criminal se reactivaría en el país como consecuencia de los niveles de evaluación de efectividad, los cuales entienden los resultados en “litros de sangre, tanques de sangre” como lo sostuvo el excoronel Gabriel de Jesús Rincón al brindar testimonio ante la JEP de la práctica de los falsos positivos que vinculan directamente al excomandante del Ejército Mario Montoya2.

 

Doctrina militar, cuestión de fondo

 

Los videos de los soldados torturados en campos de concentración –supuestamente de la guerrilla del Eln–, instalados por el propio Ejército Nacional (ver recuadro Historia de un buen anticomunista), dejan en evidencia el anticomunismo reinante al interior de las Fuerzas Militares. Canciones de Víctor Jara y banderas de la guerrilla sirven como armas psicológicas para generar el odio contra el comunismo y la izquierda.

Estos “entrenamientos” tampoco son nuevos y no deberían alarmar mucho, pues es conocido que en distintos ejércitos del mundo –de distintas ideologías– se realizan(ron) este tipo de prácticas, y hasta peores, como comer excremento, animales vivos, practicar torturas con prisioneros políticos y hasta realizar experimentos químicos en humanos.

El problema de fondo en este momento en Colombia, más allá de los “entrenamientos” –que por supuesto deben ser denunciados y expuestos a la opinión pública– es la doctrina militar imperante en nuestro país. Doctrina que considera enemigo interno a todo aquel que reclama el respeto de los derechos humanos, el derecho a la tierra, así como a quien cuestiona o integra organizaciones sociales en procura de un cambio social, todos ellos calificados como “comunistas” y, por tanto, como enemigos3.
En ese proceder, la preocupación fundamental es la defensa del status quo y el control militar de los territorios. Proceder de una estructura que se supone debe responder al conjunto social, no a los más ricos del país, pero que está de espaldas a ese conjunto, actuando como una fuerza privada, a favor de la minoría de empresarios (nacionales y extranjeros) y políticos que detentan el poder del Estado.

Es un proceder en el cual, para garantizar más eficacia, potencian el funcionamiento de estructuras paramilitares, en una actividad cuerpo a cuerpo, como lo denunció recientemente Gustavo Petro, de lo cual además dan fe infinidad de evidencias –como las que una y otra vez entrega a la comunidad nacional e internacional la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, pero también las sentencias de las Cortes internacionales que han condenado al Estado colombiano una y otra vez por acciones de tal naturaleza, y en tiempos más recientes el documento militar del Batallón de Artillería Palacé, el cual explicita la estrategia de la penetración de las Águilas Negras en acciones futuras. Al ser así, ¿será posible que el asesinato de líderes sociales encuentre respuesta judicial efectiva, o que los mismos crímenes lleguen a su final?

 

Militarización de la Policía Nacional, un debate crucial

 

Desde hace décadas nuestra sociedad padece una estructura policial que funciona como un cuerpo de ocupación militar y que no opera como debiera ser, como un órgano civil al servicio del conjunto social, para garantizar sus libertades y derechos, en procura de la convivencia pacífica. Contrario a ello, sus más de cien mil integrantes, militarizados, son formados bajo los lineamientos de las fuerzas militares y, obvio, el resultado es similar: ven como enemigos (internos) a los sectores críticos del actual estado de cosas, están alimentados por patrones anticomunistas, la fuerza se impone a la prevención, operan con un mando totalmente vertical, disciplinario, y los ascensos también se obtienen, además de tiempo, por la efectividad operativa, que es diaria.

Con la Constitución de 1991, se dividió la Fuerza Pública en: 1. Las Fuerzas Militares, garantía de la soberanía nacional y de la integridad de su territorio, como prioridad. Preparación para la guerra es su rutina. 2. La Policía Nacional que funciona como un cuerpo armado de naturaleza civil, en el que debe primar el cumplimiento del ejercicio de los derechos y libertades públicas para que los habitantes puedan vivir en paz4.

Como puede concluirse, sin separar de manera efectiva y real ambos cuerpos, y sin aprobar una doctrina totalmente diferente para la policía, su rol civil nunca será posible de concretarse. Mientras ello no suceda, el encuentro tantas veces pretendido entre esta institución y el conjunto nacional será imposible.

 

Un reto para la sociedad, un sueño de otra realidad

 

Lo que tenemos ante nosotros es un reto que implica discutir y debatir entre el conjunto nacional el papel de lo militar en una sociedad como la nuestra, que aborde el tema de la doctrina militar imperante, y la misma noción de seguridad.

¿Tiene sentido que el cuerpo militar y su presencia creciente, en infinidad de territorios, prosiga? ¿Por qué, a pesar de su presencia y poder en los territorios, la violación de los derechos humanos es regla, los desplazamiento de campesinos e indígenas no cesan, y por qué el asesinato de líderes sociales prosigue? ¿Por qué, a pesar de su presencia, el narcotráfico no se ve arrinconado ni menguado?

En nuestros hombros cargamos una historia de violencia que por lo visto no cesará en un futuro cercano, no es gratuito entonces que asumamos el reto del debate sobre la razón de ser de los ejércitos, así como de cuerpos que debieran ser civiles, como la policía. Debates que deben ir de la mano de otros, como los enfocados en el modelo económico, los territorios, el acceso a la tierra y la soberanía alimentaria, el sistema de educación y de salud para la vida digna, participación política, mecanismos de gobiernos propios. Estas y muchas otras discusiones más, son las que necesitamos dar para construir una democracia real, una muy otra democracia que nos lleve a vivir en un país con dignidad y justicia para quienes lo habiten.
1 Ver en: https://lanzasyletras.org/2018/06/07/ni-falsos-ni-positivos-asesinatos-y-politica-en-el-gobierno-de-alvaro-uribe-velez/
2 Ver en: https://noticias.caracoltv.com/colombia/mi-me-tienen-que-dar-son-muertos-el-testimonio-contra-gral-mario-montoya-en-la-jep?fbclid=IwAR1wUG23aCDVGxvjKVg-NsOwVQWVOYraNq5EE0u1IgM12UFOtKVon112MAI
3 Se sugiere leer el siguiente artículo para comprender parte de la historia de la doctrina militar en Colombia y los lineamientos de la actual Doctrina Damasco: https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36958-es-la-doctrina-militar-no-quien-la-aplica.html
4 Ver: Cruz Rodríguez, Edwin, (2016), Fuerza pública, negociaciones de paz y posacuerdo en Colombia, Ediciones Desde Abajo, pp. 73-88.

 

Artículos consultados

https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36957-la-nueva-maquina-de-asesinar-civiles-del-gobierno-de-duque.html
https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36965-el-jefe-del-ejercito-de-colombia-dirigio-una-brigada-acusada-de-matar-a-civiles.html
https://www.nytimes.com/es/2019/05/18/colombia-ejercito-falsos-positivos/
https://www.las2orillas.co/del-adoctrinamiento-militar-y-los-falsos-positivos/
https://www.mindefensa.gov.co/irj/go/km/docs/Mindefensa/Documentos/descargas/Prensa/Documentos/politica_defensa_deguridad2019.pdf

 


Recuadro


Historia de un buen anticomunista*


Nos dejaron en medio de la selva como parte de la misión de entrenamiento, estábamos entusiasmados porque habíamos llegado a la última fase del curso contrainsurgente que nos permitiría por fin ser parte los “tropeleros”, esos soldados que no le temen a nada ni nadie y que siempre están en primera fila para combatir al enemigo.

Habían pasado varios meses desde que nos dijeron que se abría la posibilidad de participar en el curso de combate denominado “Lanceros”. Fuimos pocos los voluntarios, sabíamos que no era fácil, pues ya conocíamos varios “lanzas” que se habían presentado y habían vuelto completamente cambiados a como se fueron, eso sí con la moral en alto y la lealtad y el honor para servir a la patria. A otros nunca los volvimos a ver, nos decían que no habían aguantado el rigor del entrenamiento, se escuchaba que otros habían muerto.

Cuando aceptamos irnos de voluntarios nos convertimos en “Chulos”, pues así llamaban a los aspirantes. Después de cinco meses ya habíamos pasado las tres fases del Curso de Lanceros, la primera fue en Tolemaida, donde entramos a la Escuela de Lanceros; la segunda cursó en el Centro de Entrenamiento de Lancero (CEL) y luego pasamos la montaña y nos llevaron al Batallón de Artillería Usme, en Bogotá. Cada una de estas fases era más dura que la anterior, los entrenamientos físicos eran desgastantes, la disciplina era más severa que cualquiera que hubiéramos conocido, pero al mismo tiempo entendíamos –por lo cual debíamos esforzarnos– el peligro que corrían las instituciones de la patria por la amenaza comunista y la importancia de acabar con cualquier rastro de insurgencia en el territorio nacional.


Cuando pasamos a la última fase nos dijeron que era en la selva, y que allí debíamos demostrar todo lo que habíamos aprendido, pues en ese momento no iríamos a instalaciones militares sino que realizaríamos una misión en campo, posiblemente en Leticia, Amazonas.

Nos enviaron sin equipaje ni munición a la fase de supervivencia, teníamos que pasar esa prueba y terminábamos el curso. Aunque el entusiasmo de terminar el Curso de Lanceros se sentía, muchos tenían la moral baja y algunos de mis “cursos” estaban cansados, querían renunciar y devolverse a Bogotá; otros decían que apenas salieran iban a pedir la baja. Yo siempre los alentaba a seguir, daba ánimo y recordaba el honor de pertenecer a esta gloriosa institución.

Cuando estábamos pasando la noche en medio de matorrales, los “lanzas” encargados de la guardia escucharon ruidos y nos pusieron alerta, estábamos en zona roja. La orden fue quedarnos despiertos y avanzar en silencio. Teníamos las coordenadas a donde debíamos llegar, y entre más rápido mejor. El calor era sofocante y la noche no dejaba ver nada. Caminamos unos 20 metros y escuchamos una voz:

–“Quietos hijueputas, tírense al piso”, nos gritaron.

Un cimbronazo pasó por todo mi cuerpo. Tratamos de reaccionar, pero fue imposible. Usaban botas pantaneras y camuflados. Tenían barba y el pelo largo. Nos apuntaron con AK-47 y nos obligaron a quitarnos las botas y amarraron nuestras manos. Entre insultos y patadas caminamos alrededor de 10 kilómetros y llegamos a un campamento, nos tiraron a una jaula.
Se escuchaba música guerrillera. Nos despertaron a golpes. Semidesnudos nos golpearon con látigos, hacían que cantáramos consignas comunistas, nos llevaban a interrogatorios donde preguntaban sobre nuestros mandos y ubicaciones. Nos colgaban de los pies a unos palos, como castigo, nos pisaban la cara contra el piso, nos hicieron comer mierda. Todos estábamos asustados y sin saber qué hacer. Algunos lloraban.

Después de dos semanas de tortura uno de los guerrilleros nos levantó y nos hizo formar. Empezó a dar las instrucciones, como cualquiera de mis mayores. No entendíamos lo que estaba pasando, pues nuestra rabia y odio contra aquellos terroristas cada día crecía más.

El comandante guerrillero nos mira, sonríe y nos dice: “Bienvenidos al Laboratorio Experimental de Resistencia del Ejército Nacional”. Nadie entendía nada. Después de un momento todos los supuestos guerrilleros se quitan sus prendas y nos dijeron que habíamos pasado la última fase del Curso de Lanceros. Allí entendimos que quienes estaban ahí eran soldados y se hacían pasar por guerrilleros. Muchos se pusieron a llorar y al final algunos parecían se habían descompensado psicológicamente y tuvieron que llevarlos de urgencia al centro de salud más cercano; otros dejaron de hablar para siempre. Sin importar esto, yo estaba convencido de que al fin nos habíamos vuelto parte del glorioso Ejército Nacional de Colombia, y nuestra misión ahora era acabar con el comunismo que quiere arruinar nuestra patria.

* Inspirado en los relatos de los dos militares entrevistados por el equipo de Gustavo Petro.

Publicado enColombia
Martes, 02 Julio 2019 06:16

Irán se pasa de uranio enriquecido

  Fotografía de archivo que muestra al presidente iraní, Hasán Rohaní, durante una visita a la planta nuclear de Bushehr en el sur de Irán. EFE

La República Islámica de Irán informó ayer  que ya ha superado el límite de la reserva de 300 kilogramos de uranio enriquecido establecido en el histórico acuerdo nuclear de 2015. En declaraciones difundidas por la agencia local iraní de noticias ISNA, el ministro iraní de Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, explicó que esta acción es coherente con las previsiones sobre el enriquecimiento de uranio. “Irán, según su programa, ha superado el limite de los 300 kilos y eso lo habíamos aclarado previamente. Hemos dicho de modo muy claro lo que hacemos y actuamos de acuerdo a ello, eso lo reconocemos como nuestro propio derecho en el acuerdo nuclear”, dijo Zarif. Según el acuerdo de 2015, del que Estados Unidos  salió en 2018, Irán debe limitar su programa nuclear para no poder desarrollar a corto plazo una bomba atómica, a cambio de alivios económicos y comerciales, que ahora están en entredicho por las sanciones estadounidenses.  El ministro iraní subrayó ayer que “las medidas europeas” para esquivar las sanciones de Estados Unidos “no son suficientes”, por lo que la República Islámica de Irán “llevará a cabo sus acciones de acuerdo con el plan anunciado previamente”.

Tras la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear, el Gobierno de Teherán ya anunció en mayo pasado que dejaría de cumplir algunos aspectos del acuerdo, como la cantidad máxima permitida de uranio poco enriquecido. El jefe de la diplomacia iraní explicó que el mecanismo europeo para sortear las sanciones económicas de Estados Unidos y mantener el intercambio comercial, “es una medida preliminar para que Europa cumpla con sus obligaciones”.

Publicado enInternacional
Domingo, 30 Junio 2019 15:52

Cuestiones de doctrina militar

Cuestiones de doctrina militar

El ascenso del general Nicacio de Jesús Martínez y los videos de campos de concentración del Ejército colombiano publicados por Gustavo Petro, son la evidencia concreta de la prolongación de una doctrina militar que legitima la violencia y el crimen, conducido bajo los principios anticomunistas que alientan la eliminación del enemigo interno a toda costa.

 

Una votación en el Senado de 64 contra 1, fue contundente para darle los cuatro soles y con ellos el ascenso al general Nicacio Martínez, en la mira de la opinión pública por la denuncia sobre las “Cincuenta Órdenes Comando” dadas a las tropas militares, que exigían doblar los resultados (2018-2019) en el número de bajas, capturas y rendiciones. De la misma manera, sonaron voces denunciando su vinculación con casos de falsos positivos, cosa que no es nueva, en tanto meses atrás Human Rights Watch ya lo había denunciado, junto a otros nueve oficiales ascendidos en el gobierno de Iván Duque –como lo advertíamos en el artículo ¡Es la doctrina militar, no quien la aplica!, desdeabajo junio de 2019–.

 

Retorno de una política criminal

 

No sorprende que la política militar en curso retome los caminos de los falsos positivos, transitados por el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010), tiempo durante el cual las fuerzas militares y de policía –dirigidas por Juan Manuel Santos, por entonces Mindefensa– ejecutaron crímenes de guerra con prácticas como engañar a jóvenes de barrios populares ofreciéndoles empleo en zonas rurales recogiendo café, para luego asesinarlos y hacerlos pasar por guerrilleros muertos en combate.

Estos hechos eran el pan de cada día en Colombia. Procederes ampliados a prácticas como retener jóvenes en retenes militares y de policía, los mismos que luego aparecían muertos, como lo denuncia Omar Eduardo Rojas Bolaños, coautor del libro “Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 2002-2010”, en el cual explica el accionar del Ejército para cometer estos crímenes, que no vinculan únicamente a esta institución pues se sabe de la participación de otras como el Inpec, quienes entregaban presos para que fueran ejecutados, o la Fuerza Aérea que transportaba las víctimas en helicópteros; así mismo está involucrado el poder judicial que ayudaba a justificar los asesinatos1.

Un accionar legitimado. Aunque se niegue, lo que se está generando con la exigencia a los militares de doblar resultados es la reaparición de falsos positivos, pues de cumplirse las “metas” se darán beneficios a quienes las cumplan, beneficios que al igual que en la primera década del 2000 serán desde permisos, vacaciones, medallas y hasta asensos. Esta práctica criminal se reactivaría en el país como consecuencia de los niveles de evaluación de efectividad, los cuales entienden los resultados en “litros de sangre, tanques de sangre” como lo sostuvo el excoronel Gabriel de Jesús Rincón al brindar testimonio ante la JEP de la práctica de los falsos positivos que vinculan directamente al excomandante del Ejército Mario Montoya2.

 

Doctrina militar, cuestión de fondo

 

Los videos de los soldados torturados en campos de concentración –supuestamente de la guerrilla del Eln–, instalados por el propio Ejército Nacional (ver recuadro Historia de un buen anticomunista), dejan en evidencia el anticomunismo reinante al interior de las Fuerzas Militares. Canciones de Víctor Jara y banderas de la guerrilla sirven como armas psicológicas para generar el odio contra el comunismo y la izquierda.

Estos “entrenamientos” tampoco son nuevos y no deberían alarmar mucho, pues es conocido que en distintos ejércitos del mundo –de distintas ideologías– se realizan(ron) este tipo de prácticas, y hasta peores, como comer excremento, animales vivos, practicar torturas con prisioneros políticos y hasta realizar experimentos químicos en humanos.

El problema de fondo en este momento en Colombia, más allá de los “entrenamientos” –que por supuesto deben ser denunciados y expuestos a la opinión pública– es la doctrina militar imperante en nuestro país. Doctrina que considera enemigo interno a todo aquel que reclama el respeto de los derechos humanos, el derecho a la tierra, así como a quien cuestiona o integra organizaciones sociales en procura de un cambio social, todos ellos calificados como “comunistas” y, por tanto, como enemigos3.
En ese proceder, la preocupación fundamental es la defensa del status quo y el control militar de los territorios. Proceder de una estructura que se supone debe responder al conjunto social, no a los más ricos del país, pero que está de espaldas a ese conjunto, actuando como una fuerza privada, a favor de la minoría de empresarios (nacionales y extranjeros) y políticos que detentan el poder del Estado.

Es un proceder en el cual, para garantizar más eficacia, potencian el funcionamiento de estructuras paramilitares, en una actividad cuerpo a cuerpo, como lo denunció recientemente Gustavo Petro, de lo cual además dan fe infinidad de evidencias –como las que una y otra vez entrega a la comunidad nacional e internacional la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, pero también las sentencias de las Cortes internacionales que han condenado al Estado colombiano una y otra vez por acciones de tal naturaleza, y en tiempos más recientes el documento militar del Batallón de Artillería Palacé, el cual explicita la estrategia de la penetración de las Águilas Negras en acciones futuras. Al ser así, ¿será posible que el asesinato de líderes sociales encuentre respuesta judicial efectiva, o que los mismos crímenes lleguen a su final?

 

Militarización de la Policía Nacional, un debate crucial

 

Desde hace décadas nuestra sociedad padece una estructura policial que funciona como un cuerpo de ocupación militar y que no opera como debiera ser, como un órgano civil al servicio del conjunto social, para garantizar sus libertades y derechos, en procura de la convivencia pacífica. Contrario a ello, sus más de cien mil integrantes, militarizados, son formados bajo los lineamientos de las fuerzas militares y, obvio, el resultado es similar: ven como enemigos (internos) a los sectores críticos del actual estado de cosas, están alimentados por patrones anticomunistas, la fuerza se impone a la prevención, operan con un mando totalmente vertical, disciplinario, y los ascensos también se obtienen, además de tiempo, por la efectividad operativa, que es diaria.

Con la Constitución de 1991, se dividió la Fuerza Pública en: 1. Las Fuerzas Militares, garantía de la soberanía nacional y de la integridad de su territorio, como prioridad. Preparación para la guerra es su rutina. 2. La Policía Nacional que funciona como un cuerpo armado de naturaleza civil, en el que debe primar el cumplimiento del ejercicio de los derechos y libertades públicas para que los habitantes puedan vivir en paz4.

Como puede concluirse, sin separar de manera efectiva y real ambos cuerpos, y sin aprobar una doctrina totalmente diferente para la policía, su rol civil nunca será posible de concretarse. Mientras ello no suceda, el encuentro tantas veces pretendido entre esta institución y el conjunto nacional será imposible.

 

Un reto para la sociedad, un sueño de otra realidad

 

Lo que tenemos ante nosotros es un reto que implica discutir y debatir entre el conjunto nacional el papel de lo militar en una sociedad como la nuestra, que aborde el tema de la doctrina militar imperante, y la misma noción de seguridad.

¿Tiene sentido que el cuerpo militar y su presencia creciente, en infinidad de territorios, prosiga? ¿Por qué, a pesar de su presencia y poder en los territorios, la violación de los derechos humanos es regla, los desplazamiento de campesinos e indígenas no cesan, y por qué el asesinato de líderes sociales prosigue? ¿Por qué, a pesar de su presencia, el narcotráfico no se ve arrinconado ni menguado?

En nuestros hombros cargamos una historia de violencia que por lo visto no cesará en un futuro cercano, no es gratuito entonces que asumamos el reto del debate sobre la razón de ser de los ejércitos, así como de cuerpos que debieran ser civiles, como la policía. Debates que deben ir de la mano de otros, como los enfocados en el modelo económico, los territorios, el acceso a la tierra y la soberanía alimentaria, el sistema de educación y de salud para la vida digna, participación política, mecanismos de gobiernos propios. Estas y muchas otras discusiones más, son las que necesitamos dar para construir una democracia real, una muy otra democracia que nos lleve a vivir en un país con dignidad y justicia para quienes lo habiten.
1 Ver en: https://lanzasyletras.org/2018/06/07/ni-falsos-ni-positivos-asesinatos-y-politica-en-el-gobierno-de-alvaro-uribe-velez/
2 Ver en: https://noticias.caracoltv.com/colombia/mi-me-tienen-que-dar-son-muertos-el-testimonio-contra-gral-mario-montoya-en-la-jep?fbclid=IwAR1wUG23aCDVGxvjKVg-NsOwVQWVOYraNq5EE0u1IgM12UFOtKVon112MAI
3 Se sugiere leer el siguiente artículo para comprender parte de la historia de la doctrina militar en Colombia y los lineamientos de la actual Doctrina Damasco: https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36958-es-la-doctrina-militar-no-quien-la-aplica.html
4 Ver: Cruz Rodríguez, Edwin, (2016), Fuerza pública, negociaciones de paz y posacuerdo en Colombia, Ediciones Desde Abajo, pp. 73-88.

 

Artículos consultados

https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36957-la-nueva-maquina-de-asesinar-civiles-del-gobierno-de-duque.html
https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36965-el-jefe-del-ejercito-de-colombia-dirigio-una-brigada-acusada-de-matar-a-civiles.html
https://www.nytimes.com/es/2019/05/18/colombia-ejercito-falsos-positivos/
https://www.las2orillas.co/del-adoctrinamiento-militar-y-los-falsos-positivos/
https://www.mindefensa.gov.co/irj/go/km/docs/Mindefensa/Documentos/descargas/Prensa/Documentos/politica_defensa_deguridad2019.pdf

 


Recuadro


Historia de un buen anticomunista*


Nos dejaron en medio de la selva como parte de la misión de entrenamiento, estábamos entusiasmados porque habíamos llegado a la última fase del curso contrainsurgente que nos permitiría por fin ser parte los “tropeleros”, esos soldados que no le temen a nada ni nadie y que siempre están en primera fila para combatir al enemigo.

Habían pasado varios meses desde que nos dijeron que se abría la posibilidad de participar en el curso de combate denominado “Lanceros”. Fuimos pocos los voluntarios, sabíamos que no era fácil, pues ya conocíamos varios “lanzas” que se habían presentado y habían vuelto completamente cambiados a como se fueron, eso sí con la moral en alto y la lealtad y el honor para servir a la patria. A otros nunca los volvimos a ver, nos decían que no habían aguantado el rigor del entrenamiento, se escuchaba que otros habían muerto.

Cuando aceptamos irnos de voluntarios nos convertimos en “Chulos”, pues así llamaban a los aspirantes. Después de cinco meses ya habíamos pasado las tres fases del Curso de Lanceros, la primera fue en Tolemaida, donde entramos a la Escuela de Lanceros; la segunda cursó en el Centro de Entrenamiento de Lancero (CEL) y luego pasamos la montaña y nos llevaron al Batallón de Artillería Usme, en Bogotá. Cada una de estas fases era más dura que la anterior, los entrenamientos físicos eran desgastantes, la disciplina era más severa que cualquiera que hubiéramos conocido, pero al mismo tiempo entendíamos –por lo cual debíamos esforzarnos– el peligro que corrían las instituciones de la patria por la amenaza comunista y la importancia de acabar con cualquier rastro de insurgencia en el territorio nacional.


Cuando pasamos a la última fase nos dijeron que era en la selva, y que allí debíamos demostrar todo lo que habíamos aprendido, pues en ese momento no iríamos a instalaciones militares sino que realizaríamos una misión en campo, posiblemente en Leticia, Amazonas.

Nos enviaron sin equipaje ni munición a la fase de supervivencia, teníamos que pasar esa prueba y terminábamos el curso. Aunque el entusiasmo de terminar el Curso de Lanceros se sentía, muchos tenían la moral baja y algunos de mis “cursos” estaban cansados, querían renunciar y devolverse a Bogotá; otros decían que apenas salieran iban a pedir la baja. Yo siempre los alentaba a seguir, daba ánimo y recordaba el honor de pertenecer a esta gloriosa institución.

Cuando estábamos pasando la noche en medio de matorrales, los “lanzas” encargados de la guardia escucharon ruidos y nos pusieron alerta, estábamos en zona roja. La orden fue quedarnos despiertos y avanzar en silencio. Teníamos las coordenadas a donde debíamos llegar, y entre más rápido mejor. El calor era sofocante y la noche no dejaba ver nada. Caminamos unos 20 metros y escuchamos una voz:

–“Quietos hijueputas, tírense al piso”, nos gritaron.

Un cimbronazo pasó por todo mi cuerpo. Tratamos de reaccionar, pero fue imposible. Usaban botas pantaneras y camuflados. Tenían barba y el pelo largo. Nos apuntaron con AK-47 y nos obligaron a quitarnos las botas y amarraron nuestras manos. Entre insultos y patadas caminamos alrededor de 10 kilómetros y llegamos a un campamento, nos tiraron a una jaula.
Se escuchaba música guerrillera. Nos despertaron a golpes. Semidesnudos nos golpearon con látigos, hacían que cantáramos consignas comunistas, nos llevaban a interrogatorios donde preguntaban sobre nuestros mandos y ubicaciones. Nos colgaban de los pies a unos palos, como castigo, nos pisaban la cara contra el piso, nos hicieron comer mierda. Todos estábamos asustados y sin saber qué hacer. Algunos lloraban.

Después de dos semanas de tortura uno de los guerrilleros nos levantó y nos hizo formar. Empezó a dar las instrucciones, como cualquiera de mis mayores. No entendíamos lo que estaba pasando, pues nuestra rabia y odio contra aquellos terroristas cada día crecía más.

El comandante guerrillero nos mira, sonríe y nos dice: “Bienvenidos al Laboratorio Experimental de Resistencia del Ejército Nacional”. Nadie entendía nada. Después de un momento todos los supuestos guerrilleros se quitan sus prendas y nos dijeron que habíamos pasado la última fase del Curso de Lanceros. Allí entendimos que quienes estaban ahí eran soldados y se hacían pasar por guerrilleros. Muchos se pusieron a llorar y al final algunos parecían se habían descompensado psicológicamente y tuvieron que llevarlos de urgencia al centro de salud más cercano; otros dejaron de hablar para siempre. Sin importar esto, yo estaba convencido de que al fin nos habíamos vuelto parte del glorioso Ejército Nacional de Colombia, y nuestra misión ahora era acabar con el comunismo que quiere arruinar nuestra patria.

* Inspirado en los relatos de los dos militares entrevistados por el equipo de Gustavo Petro.

Publicado enEdición Nº258
Síndrome Carter: ¿Trump evita una catástrofe con Irán por temor a perder su reelección?

 

Al demócrata Jimmy Carter y el republicano Daddy Bush, ex director de la CIA, no se pudieron reelegir debido a que el primero fracasó con un operativo destartalado en Irán –Operación Garra de Águila, que intentó rescatar a 55 rehenes de Estados Unidos– y al segundo lo aniquiló la recesión.

 

Hoy Trump va viento en popa en los dos objetivos que se ha planteado para su reelección: la migración y la economía.

 

Trump piensa ya en un tercer (sic) mandato (https://bit.ly/2L9Ll4H) cuando ha insinuado permanecer más en el poder si la gente se lo pide y que, ahora sugiere, puede ser “por siempre (bit.ly/2KvdVOj)”.

 

Su obsesión, para no decir fijación sicológica, se centra en su reelección, que bien pudo haber puesto en peligro con el síndrome Carter, por lo que quizá Trump se haya retractado 10 minutos antes de las represalias al humillante derribo de un mega-dron de 220 millones de dólares (bit.ly/2XmIz2t).

 

La máxima presión de Trump y su contrapartida de máxima resistencia de Irán comportan también su exquisito cronograma estratégico. No solamente hubieran sido un desastre las represalias de Trump, con un Congreso reticente y el vacío del Pentágono sin un secretario aprobado, sino, más que nada, se hubieran adelantado con exagerada antelación a 17 meses de la crucial elección presidencial cuando el óptimo momento, dependiendo de otras variables en desarrollo, sería la sorpresa de octubre de 2019.

 

A cada quien su teoría y su jerarquía geoestratégica sobre la insólita retractación de Trump.

 

Para la narrativa popular, que aboga The New York Times (nyti.ms/2WT1L3y), aunque ya se había adelantado dos días antes Zero Hedge (bit.ly/2XqfuTL), Tucker Carlson, el conductor estrella de Fox News, convenció a Trump de abjurar por estar cometiendo un error costoso. ¡Ahora resulta que los conductores de los massmedia ya saben geoestrategia!

 

La justificación menos creíble es la que dio el mismo Trump: de que las represalias no serían proporcionales (sic) y de estar preocupado por la probable muerte de 150 iraníes durante los bombardeos programados cuando justamente sus sanciones, que forman parte de una verdadera guerra económica, han cobrado màs vidas persas en forma subrepticia.

 

Ante la legendaria resiliencia iraní, Trump puede perorar las bravatas que quiera cual su costumbre, como señaló en una entrevista a NBC: “No quiero una guerra con Irán, pero si ésta se produce habrá destrucciones nunca antes vistas (https://bit.ly/2RxCNWf)”.

 

A través de varios intermediarios –Oman, Qatar, Japón y Suiza– es probable que a Trump le haya llegado el mensaje que luego explayó el comandante iraní de que se abstuvieron “de derribar un avión espía con 35 personas a bordo que acompañaba al dron de Estados Unidos (bit.ly/2IS6IEA)”.

 

Nadie duda del inmenso daño material y humano que puede infligir Trump a Irán, que tampoco está manco y pudiera golpear severamente los intereses de Estados Unidos y sus aliados en la región, como asevera Richard Haass, director del influyente CFR (on.cfr.org/31LtCq9), lo cual, a mi juicio –como aduje antier a CNN desde Beirut (bit.ly/2IxCGXY)–, incendiaria toda la región (bit.ly/2Y62BLI) y dispararía el barril del crudo a niveles estratosféricos con una consecuente crisis económica global o, por lo menos, empinaría a Trump a una indeseable recesión que le pudiera costar su reelección por siempre.

 

Sin desear ir tan lejos, la primera guerra de Trump en Irán podría ser catalizador de la Tercera Guerra Mundial (bit.ly/2Rt9NyU).

 

A nivel de la seriedad geoestratégica, más allá de conductores influyentes y bravatas de cantina, a mi juicio, pesó mucho la advertencia del zar Vlady Putin, presidente de la máxima potencia militar del mundo (bit.ly/2CbHXjy), quien comentó que un ataque de Estados Unidos contra Irán sería catastrófico para la región como mínimo (¡mega-súper-sic!) y escalaría las hostilidades con resultados impredecibles (bit.ly/2Y6Foc7).

 

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 Raytheon es el mayor productor mundial de misiles, entre ellos el popular Patriot.  Bloomberg

La fusión entre Raytheon y United Technologies crea un gigante en el negocio de defensa con una facturación de 80.000 millones de dólares

 

Hace dos años, en plena escalada balística de Corea del Norte, el nuevo jefe del Pentágono se acercaba a Silicon Valley para visitar la base experimental de innovación del Departamento de Defensa en Mountain View. Se creó con Barack Obama de presidente para estar lo más cerca posible de las nuevas firmas tecnológicas y así poder resolver complejos retos estratégicos y tácticos. Una de las ideas era incorporar los avances en inteligencia artificial y tecnología autónoma al ámbito militar. “Eso ya no va a ser necesario”, afirma rotundo Thomas Kennedy, consejero delegado de Raytheon, “somos los que llevamos la ciencia-ficción a la realidad”. La contratista estadounidense que está detrás de los misiles crucero Tomahawk y el sistema de defensa Patriot acaba de anunciar una fusión entre iguales con United Technologies, que desarrolla los propulsores del caza invisible F-35. “Nos permitirá llevar los nuevos avances antes al mercado”, prevé.

La nueva Raytheon Technologies será la compañía aeroespacial y defensa más grande por ingresos después de Boeing cuando se complete la integración en 2020. Para entonces tendrá unas ventas anuales próximas a 80.000 millones de dólares, contará con 60.000 ingenieros y un presupuesto combinado en investigación y desarrollo de unos 8.000 millones anuales.

El avance tecnológico está en el corazón de la operación. Juntas tienen más de 38.000 patentes activas. La industria militar destina a I+D más que Apple, Google y Microsoft juntas. De hecho, Silicon Valley debe su origen a la defensa. “Contamos con una capacidad tecnológica sin igual que nos permitirá definir el futuro”, añade Gregory Hayes. Será quien lidere la nueva compañía, que tendrá un valor bursátil de 120.000 millones al precio actual. United Technologies tuvo unas ventas de 66.500 millones en 2018. De ese total, el 26% corresponde a la filial que fabrica aparatos de aire acondicionado Carrier y el 18% a los ascensores Otis. Raytheon empezó a tantearle precisamente cuando hace un año anunció que se desprendía de estas dos filiales. En paralelo estaba en proceso de integrar Rockwell Collins.

Los analistas de CFRA Research explican que es difícil encontrar una combinación similar. United Technologies es muy fuerte en el ámbito comercial. Entre sus principales clientes tiene a Boeing y Airbus. Raytheon, por su parte, es una de las cinco líderes en defensa. Además, son relativamente similares en escala, tamaño y márgenes de beneficio. En lo que va de año, se revalorizaron un 20% en Wall Street.

“No recuerdo la última vez que competimos por un contrato”, dice Kennedy. El solapamiento es inferior al 1%. La operación es muy parecida a la que acaba de cerrar L3 Technologies con Harris Corporation. El negocio aeroespacial y de defensa evoluciona rápido, además de ser de gran complejidad. Raytheon Technologies será, en principio, más resistente a los cambios de ciclo. El nuevo coloso estará estructurado en cuatro segmentos: inteligencia, espacio y radares; sistemas de defensa y misiles; Rockwell Collins y los motores Pratt & Whitney, que equipan los aviones comerciales de Airbus y los cazas supersónicos F-15, F-16 y F-35. Las sinergias serán de 1.000 millones. La idea es que la tecnología que utiliza Raytheon en el ámbito de defensa se combine en un mismo producto con las soluciones que United Technologies desarrolla en el ámbito aeroespacial comercial. Como ejemplo ponen el programa de misiles hipersónicos, donde su rival Lockheed Martin lleva la delantera.

Es lo que hace Boeing, que ve cómo dos grandes suministradores de sistemas se convierten en su rival directo. Tras la fusión, los ingresos de Raytheon Technologies se repartirán a partes iguales entre el negocio aeroespacial y de defensa. La mitad de las ventas se realizarán en el mercado internacional. El Pentágono será su principal cliente, con un tercio de los contratos globales.

La industria se reorganiza anticipando una moderación del gasto militar y en la aviación comercial, que hará más difícil hacer crecer los ingresos y los beneficios. Hace tres décadas eran medio centenar las compañías que competían por los grandes contratos. Ahora son cinco. Se calcula que el recorte en el gasto militar contribuyó a que 17.000 pequeñas compañías dejaran la industria entre 2001 y 2015.

Los avances tecnológicos en el sector de la defensa, señalan desde el Center for Strategic Studies, suelen hacerse desde las pequeñas contratistas hacia las grandes. Raytheon tendrá así escala y recursos financieros para elevar el gasto en I+D. Lo que no dijo Kennedy a pregunta de los analistas es si juntas destinarán el mismo o más dinero que por separado.

El presidente, Donald Trump, dice que le gusta la idea de la combinación. Pero le preocupa que reste competencia al negociar contratos de defensa. “Es razonable”, valoran en Seaport Global, “pero no será un problema mientras el Pentágono vea que el ciclo de innovación se acelera y se hace a menor coste”. Los rivales, añaden, tienen también “productos muy buenos”. El Pentágono depende del sector privado para armarse y por eso necesita poder hacer palanca para negociar buenos contratos. CFRA Research anticipa que la fusión meterá más presión a Lock­heed Martin, Northrop Grumman y General Dynamics para innovar. También pone nerviosas a Rolls-Royce, General Electric y Honeywell, que fabrican motores para aviones.

Intentos fallidos

El Departamento de Defensa bloqueó hace dos décadas ella fusión entre Lockeed Martin y Northrop Grumman porque concluyó que dañaba a la competencia. Pero la realidad ahora es muy diferente y a Washington le interesa que las compañías que le suministran sean financieramente exitosas. Más aún en un momento de preocupación creciente por China. El Pentágono, en plena batalla comercial, publicaba un informe detallando sobre la rapidez con la que Pekín está innovando en el ámbito militar. Kennedy responde a las dudas de Trump con un argumento patriótico para defender la creación de esta nueva plataforma para diseñar y producir los sistemas armamentísticos del futuro: “Nos hará mejores y más fuertes como país”.

Renaissance Strategic Advisor dice que la consolidación de la industria no debe ser una sorpresa porque fue el propio Pentágono el que decidió reducir el margen de maniobra para que varias contratistas pudieran competir a la vez.La última vez que Defensa puso objeciones a una fusión similar fue cuando Lockheed Martin adquirió el negocio de helicópteros Sikorsky a United Technologies. Northrop Grumman se hizo el año pasado con Orbital ATK, especializada en propulsores para misiles y cohetes espaciales. General Dynamics adquirió CSRA. Honey­well tanteó a United Technologies.

Nueva York 21 JUN 2019 - 09:34 COT

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Sábado, 22 Junio 2019 05:38

Marcar la cancha en Corea

Marcar la cancha en Corea

Aunque China es el principal apoyo comercial y político de Corea del Norte, hace quince años que no había una visita de Estado. Una señal a Washington.

 

El presidente chino Xi Jinping volvió ayer a Beijing tras una visita a Pyongyang que reforzó los lazos con Corea del Norte, cuyo presidente Kim Jong Un alabó la “invencibilidad” de esos vínculos. La visita se produjo en un momento de estancamiento de las negociaciones de ambos países con Estados Unidos. Xi Jinping fue alabado por “centenares de miles” de norcoreanos, informó la televisión china. Su visita fue la primera de un presidente chino al país vecino desde 2005.

Kim Jong Un le dijo a Xi que el encuentro era una oportunidad para demostrar “ante el mundo la inmutabilidad e invencibilidad de la amistad entre la República Popular Democrática de Corea y China”, informó la agencia de noticias norcoreana KCNA.

En un momento en que “se están produciendo cambios serios y complicados en las situaciones internacionales y regionales”, dijo KCNA, los dos líderes acordaron “promover una estrecha comunicación estratégica” y desarrollar sus “intereses comunes”.

Corea del Norte ha llevado a cabo cinco pruebas nucleares y lanzado misiles capaces de alcanzar el territorio continental de Estados Unidos, lo que a su vez provocó una cascada de sanciones de Washington. China prefiere siempre la estabilidad en su vecindario y las provocaciones nucleares norcoreanas tensaron la relación entre los aliados de la Guerra Fría.

Pekín respaldó las sanciones de la ONU a Pyongyang y Kim no visitó el país para presentar sus respetos hasta pasados seis años desde que heredó el poder. Pero al inicio de una intensa campaña diplomática el año pasado, Kim se aseguró de que Xi -cuyo país es el principal apoyo diplomático del Norte y el principal proveedor de comercio y ayuda- fuera el primer jefe de Estado que conocía.

El líder norcoreano viajó a China tres veces más para reunirse con Xi y Pyongyang quería que el presidente chino le devolviera la visita. Ahora finalmente lo hizo, en lo que los analistas dicen que es una señal al presidente estadounidense Donald Trump de su ascendencia sobre Kim, una semana antes de la cumbre del G-20 en Japón.

Las dos principales economías del mundo están envueltas en una guerra comercial prolongada y se espera que sus líderes se reúnan en Osaka.

Del mismo modo, las negociaciones nucleares entre Corea del Norte y Estados Unidos están estancadas, después de que la segunda cumbre entre Kim y Trump acabará sin resultados en Hanoi en febrero, con los dos líderes incapaces de llegar a un acuerdo sobre el alivio de las sanciones y lo que Pyongyang tenía que dar a cambio.

Sin embargo, los medios de comunicación norcoreanos no recogieron comentarios de Kim que sí difundió la cadena estatal china CCTV, diciendo que estaba “dispuesto a ser paciente” en las conversaciones con Estados Unidos pero que quería que “las partes implicadas” encontraran un término medio. Xi le respondió que China “evaluó positivamente” los esfuerzos de Corea del Norte, dijo CCTV. 

El presidente chino viajó acompañado de su esposa y de su ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, además de otros altos funcionarios.

Las principales avenidas y plazas de la capital norcoreana estaban desde hacía varios días decoradas con emblemas y banderas de los dos países.

Ambos posaron frente a las banderas de los dos países antes de sentarse a hablar en torno a una mesa, acompañados por sus delegaciones, enfocados en el programa nuclear norcoreano, que aísla al régimen de Kim a nivel internacional. 

Jeung Young-tae, director del Instituto de Estudios Norcoreanos de Seúl, señaló que la cumbre suponía un fuerte apoyos de China a Kim en este proceso diplomático. “Xi dice que ayudará a Kim a resistir la presión de Estados Unidos y le pide a Kim que cumpla con sus demandas”, dijo .

Kim y Xi recorrieron juntos las calles de la capital en una limusina Mercedes Benz descapotable y el jueves por la noche Xi y su séquito disfrutaron de una actuación especial con las clásicas coreografías de masas.

Ambos líderes visitaron ayer la Torre de la Amistad chinocoreana en Pyongyang. El monumento conmemora el sacrificio de miles de soldados chinos enviados en la época al frente por Mao Zedong para salvar a las fuerzas del abuelo de Kim Jong Un de la derrota frente a Corea del Sur. Mao Zedong describió en una ocasión las relaciones entre ambos países como “tan próximas como labios y dientes”.

Hoy en día, Beijing ve a Corea del Norte como un amortiguador estratégico que mantiene a las 28.500 tropas estadounidenses en Corea del Sur lejos de sus fronteras y además que Corea del Norte precisaba de los chinos para poder hablar de igual a igual con los estadounidenses. Aunque Trump prometió a Kim un fabuloso desarrollo económico en caso de que Pyongyang renuncie a su programa nuclear, Xi espera recordarle el papel central de Pekín, que absorbe nada menos que el 90 por ciento del comercio exterior norcoreano.

“Xi quiere que todo el mundo sea consciente de que puede influenciar a Kim y de que ningún acuerdo global y duradero con Corea del Norte puede concluirse sin la ayuda y la aprobación de China”, estimó Scott Seaman, analista de centro de reflexión estadounidense Eurasia Group. 

El jueves, tras su primer día en Pyongyang, Xi recalcó que trabajará de manera activa para lograr la desnuclearización de la península coreana y que apoyará al régimen para tratar de lograr la firma de un tratado de paz que ponga fin oficialmente a la Guerra de Corea (1950-53) y brinde garantías de seguridad a Norcorea.

De cualquier manera, la prensa extranjera acreditada en Pyongyang está vetada de la cobertura oficial de la visita y no hay previsión de que los dos gobiernos emitan un comunicado conjunto al fin de la misma.

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El terrorismo será el pretexto de Trump para fabricar el casus belli contra Irán

 

Ya no cuelan las Armas de Destrucción Masiva ni el envío de antrax a Estados Unidos en sobres, por lo que el gobierno de Trump se está centrando en mostrar al mundo que Irán -otra nación reserva mundial de Oro Negro, y de una ubicación estratégica-, es el país más terrorista del planeta al que para salvar a la especie humana debe aplastarlo.

El Secretario de Estado Mike Pompeo ha confesado ante el Senado que los abogados están buscando vínculos entre Teherán y Al Qaeda: su objetivo es desempolvar la Ley de Autorización para el Uso de la Fuerza Militar (AUMF) – aprobada después del 9/11, que permite al presidente atacar a las fuerzas terroristas sin el consentimiento del Congreso. Da igual que estudios como el realizado por Nelly Lahoud en 2018 para el Think tank New America, y basado en unos 470.000 archivos desclasificados relacionados con Bin Laden, no hayan mostrado contactos entre la República Islámica (RI) y al Qaeda para cometer actos terroristas. El comandante general del Ejército británico de la coalición anti-ISIS, Chris Ghika tampoco ha visto provocaciones de Irán contra las tropas aliadas en Oriente Próximo. Y aun así, Trump ha incluido al ejército de los Guardianes de la Revolución Islámica (GRI) de Irán en su lista de grupos terroristas, por ende, objetivo de ataques militares.

Paralelo a los extraños y repentinos sabotajes a los intereses de Estados Unidos y de sus aliados en Oriente Próximo, Pompeo acusa a Teherán y los socios de haberlos cometido: es consciente de que la verdad la posee el primero que la cuenta, y que los demás sólo podrán confirmarla o desmentirla. El ex jefe de la CIA dispara primero e interroga después al cadáver. Así, ha vinculado a Irán a un atentado reivindicado por los talibanes con coche bomba el 31 de mayo que hirió a cuatro soldados de EEUU y mató a varios civiles afganos; otro con misiles a la sede de unas empresas estadounidenses en Basora, Irak; y, la guinda, el sabotaje con minas y torpedos a cuatro barcos en el Golfo de Omán de propiedad saudí, emiratí, noruego y japonés. Lo curioso es que, Shinzo Abe -aliado japonés de Trump, que el día después del incidente estuvo en Teherán-, ni siquiera lo mencionó en sus encuentros con las autoridades de la RI. Está por ver cómo un poderoso ejercito como el iraní, en vez de hundir dichos petroleros, envía a unos buzos para colocarles minas lapa, como si se tratase de unos terroristas aficionados. Sin embargo, uno de los buques había sido golpeado por un torpedo, que no por una mina: ¡Que los satélites aclaren su procedencia! Es más, si aceptáramos la versión chapuza de Pompeo de los hechos, GRI sería un grupo terrorista nada al uso, por negar su participación. Pues, dichas bandas siempre reivindican sus atentados justamente para mostrar su poderío y obtener algo al enemigo.

Afortunadamente, en estos incidentes no ha habido muertos, pero la coalición saudí-emiratí bombardea desde el 2015 y a plena luz del día no solo a los barcos de refugiados, hospitales, escuelas, mercados o viviendas de los yemenís, sino que ha matado, en colaboración con EEUU y Reino Unido, a decenas de miles de ciudadanos del país, y los criminales de la guerra siguen impunes.

¿Habrá un mega atentado?

Los atentados de falsa bandera han sido muy recurrentes en la historia, aunque algunos han sido reconocidos y otros no: el incidente del Golfo de Tonkin, en el que EEUU simuló un inexistente ataque de fuerzas de Vietnam del Norte a su armada con el fin de justificar su invasión a Vietnam; la “Operación Susannah” (nombre de la novia de uno de los implicados) lanzada por Israel en 1954 contra el Egipto de Jamal Abdel Nasser, en la que puso bombas en las propiedades de Estados Unidos y Gran Bretaña (sí, ¡sus aliados!) en El Cairo, culpando a organización Hermandad Musulmana. Su objetivo era arrastrar a dichas potencias a una confrontación bélica con Nasser, y provocar una guerra civil en el país. Israel reconoció la autoría en 2005, o sea, 51 años después. El atentado más famoso, el 11S, sigue siendo investigado por El Movimiento por la Verdad del 11-S (9/11 Truth Movement). Las mentiras utilizadas para apoderarse de los recursos y el suelo de Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia, Sudán, Yemen y Siria destruyendo decenas de millones de vidas, muestran hasta qué punto la verdad siempre es la primera víctima de las guerras.

Ahora hay que esperar la noticia. El régimen de Trump es consciente de que la única forma de reclutar la opinión publica de Estados Unidos en favor de otra terrible guerraes un gran atentado con víctimas mortales estadounidenses que muestre lo cruel y lo peligroso que es la RI, no sólo para sus ciudadanos o para Oriente Próximo, sino para el mundo mundial. Atención al tweet del senador Lindsey Graham: “Está claro que en las últimas semanas Irán ha atacado a oleoductos y barcos de otras naciones y ha creado corrientes de amenaza contra intereses estadounidenses en Irak. … Si se activan las amenazas iraníes contra el personal y los intereses estadounidenses, debemos ofrecer una respuesta militar abrumadora.” Por lo que, la (más) militarización del Golfo Pérsico no responde a una “diplomacia de cañonero” para disuadir a Irán; de hecho, la expulsión de Rex Tillerson del gobierno, fue el fin de la diplomacia del gobierno de Trump.

Sería la culminación de las guerras políticas, económicas e incluso cibernéticas -que podrán intensificarse-, contra Irán: en 2012 el virus Stuxnet fue enviado a las instalaciones nucleares de Natanz, inhabilitándolas. Aquella ciber arma formaba parte de Nitro Zeus, un proyecto de un masivo ciberataque militar contra Irán (que no la República Islámica), que inutilizaría la red eléctrica del país así como su defensa aérea.

EEUU y la RI no siempre han sido enemigos

Es obvio que la República Islámica y EEUU tienen una percepción errónea mutua del otro. Trump ha convertido en su fuente de información a la secta religioso-militar de extremaderecha Muyahedines del Pueblo, a quien Bolton -otro fanático religioso-, prometió en 2018, llevarles “antes del 2019”. Se ha eliminado a todas personas y figuras que podrán paliar los excesos de un presidente con una importante deficiencia no sólo política sino también de inteligencia, convirtiéndole en un peligroso hombre con poder ilimitado. Richard Nixon, el inventor de la Teoría Madman “el Presidente Chiflado”, (presentándose loco por imprevisible) para forzar a los soviéticos a ceder ante sus exigencias bajo la amenaza de apretar el botón nuclear, tenía a su lado a Melvin Laird, su Secretario de Defensa, moderando sus decisiones. Aquel Madman, deprimido por el Watergate y abusador de alcohol, mandó desplegar a los B-52 con carga nuclear rumbo la Unión Soviética. Hoy, individuos como Bolton que ocupan ‘la Trumplandía’ son los que pueden empujar al mundo ante una guerra total.

Estados Unidos ha provocado una enorme tensión con su salida del acuerdo nuclear, violando además el Artículo 2.4 de la Carta de la ONU que prohíbe amenazar la integridad territorial de otras naciones, y poniendo en serio peligro la seguridad alimentaria de 80 millones de personas que viven de la venta de su petróleo, ¡y encima se hace la víctima!

Por su parte, el líder supremo de la teocracia chiita, el ayatolá Jameneí, -persona que decide el destino de Irán, ignorando al presidente y al parlamento-, analiza el mundo con el enfoque metafísico, considerándose como un misionero del mandato divino infalible, que tiene garantizado el triunfo sobre el mal. Aun así, no es ningún suicida: de hecho, no ha autorizado a los GRI responder a los cerca de 200 ataques de Israel a las milicias proiraníes en Siria.


La RI, desde el Realpolitik, ha entablado relaciones de interés muto con otros presidentes de EEUU, aunque casi siempre de forma secreta. Ya en 1985, recibió en Teherán al coronel Robert McFarlane (uno de los actores del escándalo Irán-Contra), enviado por Ronald Reagan. El militar entregó a las autoridades islámicas una Biblia, un pastel en forma de llave (como símbolo del deseo de apertura), una propuesta de venta de equipamiento militar y de una relación estratégica, en un intento de evitar un acercamiento entre Moscú y el gobierno islámico. La RI, ya habían cooperado con Reagan en 1980 para saboteando la reelección del presidente demócrata Jimmy Carter, al no liberar los rehenes de la embajada de EEUU antes de las elecciones.

Pero, las autoridades de la RI no tienen la paciencia de Job: Si no pueden exportar el petróleo y así mantener la paz social en Irán, impedirá que los árabes vendan el suyo y lo harán sin camuflarse. Sería la batalla final: “¡Que mueran conmigo los filisteos!”.

 

21 junio 2019

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Los puntos débiles de China en la competencia con EEUU

Cuando se analiza la realidad geopolítica y, en particular, la decadencia de la dominación estadounidense, tienden a simplificarse tanto la rapidez de su caída como la velocidad de ascenso de sus competidores. Como si el deseo de un cambio en la relación de fuerzas global, sustituyera el análisis sereno de los hechos.


Así, se destaca la idea de la superioridad tecnológica de China frente a Silicon Valley, algo que la realidad contradice. Aunque es cierto que el dragón está alcanzando al águila en casi todos los terrenos, aún falta un tiempo para que esto se concrete.


Como ejemplo, colocaré algo que analicé meses atrás y se relaciona con la rápida construcción y despliegue de portaviones por parte de China, lo que podría llevarla a equipararse con la flota estadounidense en un par de décadas.


Aunque China está fabricando su cuarto portaviones, recientes informes destacan que el navío, el primero construido íntegramente en el país, tiene limitaciones de combustible que le otorgan autonomía de apenas seis días de navegación, en contraste con la extensa capacidad de los portaviones de EEUU dotados de energía nuclear.


Pretendo indagar en algunas de las debilidades de China, que se suman a la contraofensiva de la Casa Blanca y que pueden retrasar aunque no impedir que se convierta en el nuevo hegemón mundial.


La primera es la cuestión demográfica. La población china envejece de forma muy rápida, al punto que en 2030, el 25% tendrá más de 65 años. Según estimaciones, la fuerza de trabajo alcanzó su pico en 2011 y comenzó a decaer, en tanto la población total disminuirá en 400 millones hasta el fin del siglo.


La cuestión demográfica es un problema mayor, ya que China ancló su impresionante crecimiento económico en una mano de obra abundante y barata que ahora comienza a ralear. Algunos especialistas estiman que China tendrá uno de los peores perfiles demográficos del mundo, cuando llegó a tener uno de los mejores.


La segunda es la existencia de una estructura política muy centralizada, algo que parece haberse agudizado desde la llegada de Xi Jinping a la cúspide del Estado y del Partido Comunista. El centralismo excesivo, un mal que padeció la Unión Soviética, tiende a sofocar la iniciativa de personas e instituciones y a socavar la innovación, un aspecto decisivo en la fortaleza actual de las naciones.


El mandato de Xi se inició en 2012 y supuso el viraje más importante desde el fin de la Revolución Cultural y la apertura de la economía impulsada por Deng Xiaoping.


"A Xi se le atribuye una predilección por el control estatal de la economía que marque de cerca la impronta del sector privado", señala Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China.


El problema es que el control puede asfixiar la creación por la rigidez de las instituciones, como ha sucedido en tantas experiencias históricas.


De hecho, Xi ha sido elevado al nivel de Mao Tse Tung, algo impensable tiempo atrás. En efecto, el XIX Congreso del partido celebrado en 2017 ha reforzado su liderazgo, pero, como señala Ríos, su ascenso ha estado acompañado de un creciente culto a la personalidad, la eliminación del límite de los dos mandatos, el cuestionamiento de las reglas del proceso sucesorio y el abandono del consenso.


Cuestiones que pusieron fin a una larga etapa de estabilidad institucional que "abre un horizonte de incertidumbre respecto al futuro político del Partido Comunista".


No pretendo apuntar que China entrará en crisis política o económica, sino que en el aspecto económico, como en el político, presenta alguna debilidades que no debemos pasar por alto, a riesgo de subestimar la capacidad de EEUU de contraatacar en los puntos más frágiles del que definió como su principal adversario estratégico.


A los elementos señalados podrían sumarse otros. Uno de ellos son las élites económicas chinas, que estarían buscando salir del país y que no necesariamente apuestan por el actual Gobierno y sus objetivos nacionales.


Otra incógnita que habrá de dilucidarse en los próximos meses, es la capacidad de Huawei de afrontar el desafío de la Administración Trump. Al respecto, abundan los análisis más contradictorios, pero los datos fríos señalan que la guerra tecnológica puede no tener un ganador claro en el corto plazo.


"Washington no parece haber considerado que los principales diseñadores de chips dependen del mercado asiático. El 20% de los ingresos de Intel provienen de China, Singapur y Taiwán. El 52% de los ingresos de Qualcomm vienen de sus ventas en China y otro 16% a Corea del Sur. Nvidia obtiene el 38% de sus ventas en Taiwán, el 16% en China y un 15% en el resto de Asia", señala el economista David P. Goldman en Asia Times.


En este sentido, un dato que puede ayudar a comprender dónde estamos, es el 'ranking T0P500', de los superordenadores con mayor rendimiento del mundo, que se emite dos veces al año.


En junio de 2013 una supercomputadora china pasó a ocupar el primer lugar de la clasificación, desplazando por primera vez a sus pares de EEUU y Japón. Pero en junio de 2018, los ordenadores de EEUU volvieron a ocupar las primeras posiciones, desplazando a los chinos.


El panorama actual dice que China crece de forma exponencial como fabricante de superordenadores, alcanzando el 45% de los 500 más eficientes con el doble de los que presenta EEUU. Pero los chinos son menos eficientes y los fabricantes estadounidenses, como Intel, llevan ventaja en las tecnologías más avanzadas y en particular en la estratégica fabricación de semiconductores.


Con lo anterior quiero enfatizar que ambas naciones tienen vulnerabilidades, que la inevitable ascensión del dragón será más lenta de lo previsible y que la competencia entre ellas se está convirtiendo en la seña de identidad del siglo XXI. Ambas potencias no se engañan acerca de las debilidades de la otra, e incluso de las propias, como lo revelan los informes de las agencias seguridad de EEUU y los análisis del Gobierno chino. Claridad de análisis que hará más cerrada la rivalidad y más incierto su desenlace.

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Caracas, ciudad trinchera de milicias bolivarianas

Entrenamiento militar para líderes de movimientos sociales en Venezuela

El objetivo del gobierno es llegar a cien mil milicianos en octubre, con 22 centros de formación en 117 ejes territoriales de la capital.

 

Caracas toma forma de trinchera. En diez días mil setecientos hombres y mujeres han recibido instrucciones para la defensa. El objetivo es llegar a cien mil en el mes de octubre, con centros de formación en las veintidós parroquias para abarcar los ciento diecisiete ejes territoriales de la capital: que la ciudad sea un pantano para las acciones golpistas. 

El primer espacio de formación está situado al sur de la ciudad, en Macarao. Aquí la derecha quemó la sede de la organización comunal el 30 de abril pasado, mientras las cámaras enfocaban a Juan Guaidó, Leopoldo López y el puñado de militares en la acción fallida. De esta jornada de entrenamiento participan líderes de movimientos sociales, organizaciones de base del chavismo, personas de todas las edades, para quienes es la primera vez que agarran un fusil o aprenden técnicas de reconocimiento de territorio. Nadie les ha obligado a venir: son gente humilde, de las barriadas organizadas, del esfuerzo de cada día que se ha transformado en batalla por el gas, los precios o el transporte.


El entrenamiento cuenta de varias partes, como aprender a realizar cartografías del barrio, movilizarse con armas, técnicas de salud, de evacuación, defensa personal, ejercicios físicos. Los instructores son integrantes de la Milicia Bolivariana, el cuerpo conformado por más de dos millones y medio de hombres y mujeres, parte vertebral de la llamada doctrina de defensa integral de la nación. Al frente de la conducción política del plan de formación está la dirección del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv).


“Caracas es una ciudad de paz, una ciudad de vida, y vamos a defenderla con la organización de nuestro pueblo, la unión cívico-militar, y con la preparación e inteligencia que estamos desarrollando en este esfuerzo de formación integral”, explica la alcaldesa del municipio libertador de Caracas, Erika Farías, miembro de la dirección del Psuv y del Frente Francisco de Miranda.


El trabajo de formación abarca varios actores: el Psuv, los partidos aliados, los movimientos sociales, comunales, los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente. Los objetivos son tres. En primer lugar, la organización de la defensa a través del diseño y ejecución de un plan de manera unificada entre los diferentes actores, de manera a conformar un núcleo en cada territorio. En segundo lugar, los ejercicios como tal. En tercer lugar, el esfuerzo productivo, donde el objetivo es que cada una de las veintidós parroquias cuente con un centro de entrenamiento y producción de alimentos.


“Todos los venezolanos tenemos corresponsabilidad en la defensa de la patria, está escrito en el artículo 326 de la Constitución. No es solamente una cuestión de armamento, vamos a crear una cadena logística muy importante, por cada combatiente que aquí se forme debe haber ocho o nueve personas detrás, debe continuar la instrucción, en cada territorio deben estar todos los componentes para la defensa integral”, explica el coronel Boris Iván Berroterán de Jesús, comandante del área de defensa integral 414 Caricuao.


El entrenamiento puesto en marcha busca dar respuesta a dos hipótesis principales de conflicto. La primera ya es conocida, se trata de las acciones que la derecha ha realizado en el 2013, 2014, 2017 y principios de este año: ataques a locales del Psuv, de comunas, de centros de salud, infantiles, a dirigentes chavistas, acciones nocturnas de provocación e intento de caotizar zonas populares. La derecha ha realizado un trabajo de infiltración y contratación de grupos armados desde hace varios años, para disputar la cotidianeidad de los territorios populares y poder desplegarlos en momentos de asalto.


La segunda hipótesis responde a un escenario que ha sido denunciado por el gobierno: la posibilidad de que la derecha apele a la estrategia de fuerzas mercenarias compuestas por diferentes actores, como paramilitares, bandas criminales, contratistas privadas. En un cuadro de esas características los territorios caraqueños, sus cerros sobrepoblados en formas de laberintos con escaleras y platabandas, podrían ser espacios de confrontación irregular. La población organizada debe estar preparada para reconocer movimientos, saber cómo actuar.
El plan de formación en Caracas avanza en simultáneo con la apuesta central de resolución del conflicto planteada por el chavismo desde el mes de enero: el diálogo para llegar a un acuerdo. Esos intentos se dieron en primer lugar de manera secreta durante meses y, desde hace dos semanas, se hicieron públicos por los acercamientos en la capital de Noruega, Oslo.


El chavismo se ha mostrado unido alrededor de la búsqueda de diálogo, y ha afirmado que insistirá para llegar a un acuerdo. La oposición en cambio se ha mostrado dividida al respecto: mientras un sector es parte del intento de diálogo, como los representantes de Guaidó –direccionados desde Estados Unidos– y del partido Un Nuevo Tiempo, otro sector ha insistido que ya no existe nada que hablar ni negociar. El segundo espacio mantiene la tesis de que solo se saldrá del chavismo a través de una acción de fuerza internacional. Para ese objetivo trabajan públicamente, por ejemplo, sobre el reingreso ficticio, vía Asamblea Nacional, de Venezuela al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.


El gobierno norteamericano, por su parte, mantiene la posición pública que sostiene que toda solución pasa por la salida de Nicolás Maduro, y ha vuelto, a través de su vicepresidente Mike Pence, ha dar apoyo a Guaidó. La pregunta, que ha estado desde el inicio de la autoproclamación de Guaidó, es: ¿hasta dónde está dispuesto a ir Estados Unidos?


Mientras esos son los debates públicos, ¿qué se prepara a puertas cerradas? La derecha, dentro del plan y financiamiento norteamericano, ya ha realizado acciones violentas los días alrededor de la autoproclamación de Guaidó, intentó el ingreso por la fuerza desde Colombia el 23 de febrero, desplegó ataques sobre el sistema eléctrico, intentó la acción político-militar el 30 de abril en la madrugada. ¿Qué viene si no están aún dispuestos a acordar en Oslo un proceso que no implique la salida Maduro? El chavismo trabaja sobre todos los posibles escenarios. Caracas es el epicentro de poder que busca asaltar el golpismo, y se prepara, en consecuencia, en trinchera

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Miércoles, 15 Mayo 2019 06:00

Tucídides, Trump y la guerra con China

Tucídides, Trump y la guerra con China

Entre flotas con portaviones y aranceles de castigo, la administración Trump amenaza a China. Quiere doblegar su poderío económico y frenar su influencia creciente en asuntos internacionales. La República Popular China ya es considerada "adversario" por el complejo militar-industrial de Estados Unidos y los principales medios de información de ese país repiten a coro el mensaje.

Los tambores de guerra se escuchan, y la evolución de los acontecimientos podría anunciar un conflicto bélico entre China y Estados Unidos en el futuro. El análisis de Tucídides sobre la guerra del Peloponeso es más relevante que nunca para el análisis de la coyuntura actual. La lección más importante en su obra es que la principal causa de la guerra es el factor emocional: el temor y la desconfianza.

China es percibida como adversario, porque Washington sabe que su supremacía no puede durar para siempre. La economía estadunidense puede todavía ser la más grande del mundo (dependiendo de la métrica), pero no necesariamente es la más fuerte. Su poderío depende, en buena medida, del papel que juega su divisa en el sistema monetario internacional. Sin embargo, el déficit comercial crónico es un claro indicador de algunas debilidades de la economía de Estados Unidos.

Del total de las exportaciones estadunidenses de bienes y servicios, las de manufacturas de alta tecnología (computadoras, aviones, máquinas herramienta y robots industriales, equipo científico, etcétera) representan 20 por ciento del total. A pesar del alto grado de complejidad de estos productos, Estados Unidos ya enfrenta una fuerte competencia internacional en estos rubros. En contraste, las exportaciones de servicios, entre los que se encuentran los servicios financieros, representan 33 por ciento de las exportaciones totales. Es claro que buena parte de esas ventas al exterior de servicios no se llevarían a cabo si el dólar estadunidense no fuera todavía la moneda hegemónica.

La guerra comercial de Trump contra China se inició en febrero de 2017, con aranceles de 30 y 20 por ciento sobre dos categorías de productos. A lo largo de ese año se fueron imponiendo aranceles a muchos otros productos, y China comenzó a responder con medidas compensatorias. Hoy se han interrumpido las conversaciones que se suponía llevarían a un nuevo acuerdo y el conflicto se ha intensificado. Estados Unidos ha impuesto nuevos aranceles de 25 por ciento sobre 200 mil millones de dólares de importaciones chinas, y Pekín ha anunciado que aplicará medidas compensatorias equivalentes.

¿Cuáles son los objetivos de Washington en esta guerra comercial? En el primer año de la guerra comercial el déficit comercial de Estados Unidos con China se incrementó 11 por ciento (pasó de 375 a 419 mil millones de dólares entre 2017 y 2018). Puede que el déficit se reduzca en los años siguientes, pero eso dependerá de muchos factores y también podría acarrear costos para los consumidores y empresas estadunidenses.

Los negociadores de Estados Unidos saben muy bien que el déficit bilateral no se va a reducir de manera significativa y que tampoco van a regresar las empresas que se fueron a China por sus bajos costos de mano de obra. Para ellas todavía quedan por explotar los paisajes demográficos de Vietnam, Cambodia e Indonesia. Entonces, ¿qué busca Washington con su belicosidad comercial?

Un indicio revelador está en las razones por las que la semana pasada se rompieron las negociaciones entre ambos países. Washington ha acusado a Pekín de renegar sobre los acuerdos a los que había llegado hacía meses. Esos convenios tienen más que ver con la política industrial y tecnológica de China, así como su legislación sobre propiedad intelectual. En este terreno, a Estados Unidos le gustaría doblegar al gigante asiático para mantener un predominio tecnológico que cada vez es más precario.

En el año 433 antes de nuestra era, Atenas impuso a la ciudad de Mégara una serie de severas sanciones económicas que amenazaban con asfixiarla. Ese decreto fue determinante y Esparta sintió que confirmaba sus peores temores sobre los designios de los atenienses para incrementar su poderío e influencia. El conflicto se presentó como inevitable y se desató la segunda guerra del Peloponeso, que terminó con la derrota de Atenas en 404 antes de nuestra era. El costo de la guerra fue terrible y Grecia nunca volvió a gozar de la autonomía que tuvo durante la era clásica. Para Tucídides, en su Guerra del Peloponeso, el factor emocional del miedo y la desconfianza fue la "causa más verdadera" de esa terrible guerra.

Hoy, la política de Washington frente a Pekín sigue el mismo derrotero. Miedo y desconfianza. ¿Preferirá Estados Unidos hundir al mundo en un conflicto nuclear antes que perder su hegemonía? Difícil responder, pero una cosa es cierta: la profecía de una guerra se cumplirá si Estados Unidos no abre el espacio que Pekín siente necesitar como potencia emergente. De adversario a enemigo no hay más que un solo paso.

Twitter: @anadaloficial

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