Rusia, en un giro radical, asimila la agenda anti-iraní de Israel

Teherán no sale de su asombro. El espejismo de la “asociación estratégica” entre Rusia e Irán se desvanece, y Moscú pone fin a su corta luna de miel con Teherán: Alexander Lavrentev, el representante especial de Rusia para Siria, ha pedido a Irán y Hizbolá, y otros países que han “ocupado” Siria abandonar el país, al iniciarse el proceso de paz.

Llama la atención que:


• La exigencia de la salida de Irán se plantee el 9 de mayo cuando Netanyahu visita por enésima vez a Rusia, y un día después de que Trump rompe el acuerdo nuclear con Irán.
• ¿Por qué, de repente, coloca a Irán, que fue invitado por Asad, junto a los países que han invadido ilegalmente Siria?
• Si Bashar al Asad es el presidente del gobierno soberano de Siria, ¿Por qué no lo pide él mismo?
• Paralelamente, Moscú anuncia que no entregará los misiles S-300 a Siria, a pesar de que, después del ataque del 14 de abril de Trump y sus aliados a Siria, había manifestado la entrega “gratuita y a corto plazo” del artefacto a Siria por la “obligación moral”. ¡Ahora que Siria es continuamente atacado por Israel afirma que Damasco no los necesita!


Los motivos de Rusia


Rusia no ha condenado los cerca de 150 bombardeos israelíes realizados sobre Siria, incluidos los ataques a las fuerzas proiraníes en diciembre, febrero, abril y mayo pasados. De las últimas declaraciones de ambos estados, se puede deducir que:
• El precio de la cabeza de Asad, el de su permanencia en el poder y el de paralizar los ataques israelíes a Siria, es que Irán se vaya de este país.
• Los estados árabes del Golfo Pérsico también normalizarán sus relaciones con Siria, y financiarán su reconstrucción.
• Putin ya ha conseguido sus propósitos en Siria, e Israel los respetará si sale Irán.
• Los ataques aéreos israelíes a Siria, bajo el pretexto de la presencia iraní, están dañando la infraestructura militar siria.
• La expulsión de Irán también es la principal demanda de los opositores de Asad (patrocinados por EEUU, Arabia, Qatar o Turquía), reunidos en la conferencia de paz de Sochi (Rusia). Su segunda exigencia, que Asad deje el poder, también será realizada si tienen paciencia: una vez que separe Irán del presidente sirio, éste tendrá que aceptar el borrador de la Constitución para Siria, redactado por Rusia, en el que el presidente será elegido por el parlamento que no de forma directa.
• Rusia necesita un Oriente Próximo (OP) estable y el régimen de Netanyahu es el más sólido. Cada vez que ataca a Gaza, Siria o Líbano, aumenta su popularidad. Que haya conseguido que EEUU traslade su embajada a Jerusalén y se retire de acuerdo nuclear con Irán, e incluso gane la Eurovisión ha convertido al dirigente judío en un héroe.
• El factor “Putin”: Nadie en Kremlin había mostrado tanta simpatía hacia Israel que él. La URSS cortó sus relaciones con Tel Aviv después de la guerra del 1967, mientras el presidente de Rusia recibió el 9 de mayo a Netanyahu como invitado de honor (y con la masacre de los palestinos de trasfondo) a la conmemoración del 73 aniversario de la victoria de soviética sobre la Alemania nazi. Su amor es correspondido: en 2014, Netanyahu no respaldó la resolución de la ONU que condenaba a Moscú por la Cuestión de Crimea”, y desde entonces las relaciones económicas, militares y de inteligencia han ido en aumento. En Rusia no existe el movimiento BDS.
• Rusia sabe que ofensiva israelí para hacerse con la hegemonía sobre Oriente Próximo, y después de desmantelar Irak, Libia y Siria, alcanzará a Irán. Quizás se está colocando de forma “preventiva” en el lado de los ganadores. El diario kuwaití Al-Jarida publicó, en el mes de marzo, que dos cazas israelíes F-35 habían sobrevolado el espacio aéreo de Irán, tras cruzar Siria e Irak sin ser detectados por los radares. Cierta o no, la noticia muestra la alta tensión entre ambos países. Esta fecha coincide con la maniobra “Juniper Cobra 2018” organizada por el Comando Europeo de los EEUU e Israel, simulando un escenario de guerra con los sistemas Arrow, Cúpula de Hierro, Patriot y Honda de David. Rusia no iba a involucrarse en una batalla que por un lado está un Irán persa-chiita solo, y en el otro, el resto del mundo.
• Moscú ve, con razón, peligrosa la agenda regional de los ayatolás, construida en torno a la rivalidad iraní-saudí e iraní-israelí o su enfoque chiita-sunita, pero que no vea la amenaza del expansionismo militarista de Israel es de pensar.
Rusia no tiene una estrategia ni un modelo diseñado para Oriente próximo, y al no implicar una ideología determinada en sus relaciones, tiene alianzas provisionales que no aliados, y su objetivo se limita es conseguir beneficios inmediatos. Es puro pragmatismo. Por ejemplo, en 2017, por primera vez en la historia rusa, un rey saudí fue invitado a Kremlin. La URSS cortó sus relaciones con Riad por patrocinar el terrorismo yihadista, y su conspiración en bajar los precios de petróleo en los años 80 para destruir la economía soviética. La prioridad de la política exterior ruso, por orden, es: EEUU, Europa y China y luego OP. Siria es el único país con el que tiene relaciones estratégicas.
• Moscú (que puede apuntarse a la exigencia occidente-árabe-Israelí a Irán de añadir un anexo al acuerdo nuclear) quizás esté presionando a Teherán para que ceda ante sus enemigos aún más, para evitar una colisión militar de dimensiones bíblicas entre ellos. En tal caso, Rusia comete un gran error: 1) porque Irán ya no tiene margen de ceder (¡lo hizo con la firma del acuerdo nuclear!), 2) el objetivo de EEUU es ir reconfigurando el mapa del OP a medida de sus nuevos intereses, aunque dichos países estén gobernados por sus títeres y aliados.


La confusión de Irán


En Teherán, que siguen mirando al mundo con la óptica de la Guerra Fría, esperaban que los vecinos del norte les defendieran ante los enemigos. ¿No se acordaban de que Rusia apoyó las sanciones contra la nación iraní, propuestas por Bush y Obama en el Consejo de Seguridad, o que no le entregó los misiles comprados S300 hasta que Teherán le amenazó a denunciarle ante los tribunales internacionales? Y ahora, Lukoil, la petrolera rusa, congela sus contratos con Irán por las presiones de EEUU. Para los actuales inquilinos de Kremlin, EEUU es un socio, y a veces un rival, pero no enemigo. Después del fin de la URSS, no hay bloques. Es la guerra de todos contra todos, con alianzas dinámicas y cambiantes. El amigo de hoy mañana puede ser linchado, y literalmente.


Teherán jamás se hubiera imaginado que los siete años del esfuerzo de apuntalar al gobierno de Asad, sacrificando cientos de vidas (iraníes, libanesas, afganas, iraquíes, etc.), y decenas de miles de millones de dólares, incrementaría su vulnerabilidad en vez de su seguridad. Desde la rabia, su respuesta no se hizo esperar: “estamos en Siria desde el 2011 luchando contra las fuerzas anti Asad, antes de que llegasen ustedes, y será Asad que no Putin quien nos pida salir”. Pero, Asad tampoco ha renovado su confianza con Irán. Por lo que los ayatolás traicionados le han pedido desembolsar cuanto antes su billonaria deudas a las arcas públicas iraníes. Y ¿cómo Asad piensa recuperar el país, si su ejército depende de las milicias dirigidas proiraníes? ¿O es que, como revela sirialeaks, el plan para balcanizar el país ya está en marcha y se ha resignado? Rusia y EEUU no deben menosvalorar a Asad: Unos 70 líderes tribales árabes sirios se reunieron la semana pasada en Deir Hafer, cerca de Alepo, con el fin de formar una amplia milicia para expulsar a los ocupantes “ilegales”. ¿Lo harán con el dinero iraní?


Parece mentira que la coalición Irano-siria (aun, con el apoyo puntual de Rusia) realmente pensara que iba a ganar la guerra a una veintena de países que incluyen: Occidente, Israel, Arabia, Qatar, o Turquía. El pentágono ya cuenta con al menos 15 bases militares en Siria y puede volver a llenarlo con cientos de miles de hombres armados.
Es paradójico: Irán no puede irse de Siria, ya que perdería la última barrera de la defensa de Irán frente a un ataque israelí, pero tampoco puede quedarse: Y esto ha sido justamente el plan de Obama: no eliminar a Asad y convertir Siria en un pantano para sus enemigos y rivales.

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Colombia en la OTAN: el caballo de Troya en América Latina

El ingreso de Colombia a la OTAN se concretó el pasado 31 de mayo y tiene por objetivo controlar la región. Desde el punto de vista geopolítico es la puerta de ingreso de EEUU en Sudamérica para desestabilizar Venezuela, pero también para disciplinar a los movimientos populares.


Es el único país de América Latina que asume el papel de "socio global" de la Alianza Atlántica lo que lo coloca como aliado privilegiado de los países del Norte junto a Afganistán, Australia, Irak, Japón, República de Corea, Mongolia, Nueva Zelanda y Pakistán.


Aunque Colombia no sea miembro pleno de la OTAN, ya que no pertenece a la región del Atlántico Norte, jugará un papel importante en la cooperación militar y en las tareas que le asignen los países más poderosos del mundo.


Desde el punto de vista geográfico, Colombia ocupa un lugar privilegiado al ser el único país sudamericano que tiene costas en el océano Pacífico y en el Caribe. Tiene fronteras porosas con Venezuela, además de lindar con Ecuador y Brasil.


Por eso Colombia juega un papel central en la estrategia de EEUU para la región. Nicholas Spykman (1893-1943), el teórico geopolítico que tuvo mayor influencia sobre la política exterior de Estados Unidos en el siglo XX, consideraba que los países caribeños, incluyendo Colombia y Venezuela, formaban una zona de influencia donde "la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada".


Esta es una de las razones por las cuales los países más ricos del mundo decidieron que Colombia debe ingresar tanto en la OTAN como en la OCDE, y hacerlo de modo simultáneo, otorgando un cheque en blanco a la elite de ese país en la cual parecen confiar plenamente.


La segunda razón es de carácter militar. Según el ranking de la revista Military Power Review, las Fuerzas Armadas de Colombia dieron un salto en la región sudamericana pasado del quinto al segundo lugar, sólo detrás de Brasil, "impulsada por la importante asistencia militar de los Estados Unidos para el combate al narcotráfico, con énfasis en la inteligencia, modernización y profesionalización de sus Fuerzas Armadas".


En paralelo, el presupuesto militar de Colombia es con mucha diferencia el mayor de la región, según el "Balance Militar de América del Sur 2017", publicado por Nueva Mayoría. Bogotá dedica el 3,4% del PBI anual a la defensa, frente al 1,3% de Brasil y el 1% de Argentina para 2016. Si se mide el gasto militar en porcentaje del presupuesto de la nación, Colombia dedica nada menos que el 15% frente al 7% de Ecuador y el 6% de Venezuela.


A ese enorme gasto hay que sumar la ayuda en equipos de Estados Unidos. Pero lo que las coloca como las primeras Fuerzas Armadas del continente es su capacidad de operación sobre el terreno. La larga guerra contra las guerrillas, en particular las FARC, les ha proporcionado una amplia experiencia y capacidad de combate en la acción directa, algo que no sucede con las Fuerzas Armadas de los demás países de la región, que no enfrentan serios combates desde hace por lo menos tres décadas (la guerra de las Malvinas en 1982 enfrentó a Argentina con Gran Bretaña, con una estrepitosa derrota de la primera).


La tercera cuestión que explica la opción del Norte por Colombia se relaciona con su larga experiencia en el control de los movimientos populares. El país ha sido un laboratorio de neutralización de la protesta social, que fue acotada por una hábil combinación de represión, infiltración y cooptación. De hecho Colombia es el único país sudamericano donde la vieja oligarquía de la tierra y la cruz sigue dominando desde la independencia, hace ya doscientos años.


Al parecer, el papel asignado es el de exportar el modelo de utilización del narcotráfico para enfrentar a los movimientos populares con el menor costo político y de legitimidad para las Fuerzas Armadas. El general Oscar Naranjo, actual vicepresidente, fue jefe de Policía de Colombia y asesor de seguridad del presidente mexicano Enrique Peña Nieto desde 2012 hasta su retorno a Bogotá en 2014.


Naranjo es considerado el "mejor policía del mundo" por haber desarticulado los cárteles de Cali y Medellín, y por haber dirigido en 1993 la operación que terminó con la vida de Pablo Escobar. Sin embargo, ha sido acusado en Colombia de mantener relaciones directas con jefes del narcotráfico, con los que solía mantener relaciones fluidas, según la página de la periodista Carmen Aristegui.


El periodista e investigador Carlos Fazio lo presenta de este modo: "Graduado en montajes mediáticos y otros trucos sucios, Naranjo, hombre de la Agencia Antidrogas estadunidense (DEA) y producto de exportación de Washington para el subcontinente, tiene una orden de arresto por asesinato, girada por un tribunal de Sucumbíos, Ecuador, y ha sido incriminado por sus nexos con el ex capo del Norte del Valle, Wílber Varela, en el juicio que se ventila actualmente en la corte del distrito Este de Virginia, Estados Unidos".


Por eso Fazio lo define como "uno de los arquitectos de la actual narcodemocracia colombiana" que se caracteriza por una fachada electoral, que denominan democracia, combinada con la guerra sucia contra los movimientos populares.


La "colombianización" de México tiene como resultado el asesinato de más de 200.000 personas y la desaparición de 40.000 en la llamada guerra contra el narcotráfico que es en realidad una agresión sin precedentes contra los sectores populares organizados, las mujeres pobres y los pueblos originarios.


En síntesis, a Colombia le fue entregada la llave para el control geopolítico de la región (con especial hincapié en Venezuela) y para el disciplinamiento de la disidencia social. En algún momento los estrategas del Pentágono comprendieron que no debe repetirse la historia reciente, cuando la acción popular derribó una decena de gobiernos aliados de Washington en las décadas de 1990 y 2000, abriendo grietas por las que llegaron al gobierno fuerzas políticas contrarias a los Estados Unidos.

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Los alcances imperiales del Comando Sur en AL

El almirante Kurt W. Tidd, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, compareció el 15 de febrero de este año ante el Comité Senatorial de Fuerzas Armadas [Senate Armed Service Committee] de ese país, y para esa reunión elaboró un documento no clasificado [de acceso público], en el que presenta su posición respecto a condiciones, actores y variables actuales o posibles que afectan o están relacionadas con la seguridad y defensa [de Estados Unidos, obviamente] en el área "bajo su responsabilidad" que abarca 31 países de América Central, Sudamérica y el Caribe. El documento exhibe –detrás de la retórica de la supuesta defensa de la democracia, la ayuda humanitaria, la lucha contra las drogas y el terrorismo– las conocidas perspectivas imperialistas enraizadas históricamente en el Destino Manifiesto y, para el caso de nuestro continente, en la llamada Doctrina Monroe que, reconstituidas y remozadas, nutren las ideologías y los imaginarios de los grupos gobernantes actuales que consideran a Estados Unidos como la "única nación indispensable", y se arrogan el derecho de intervención militar abierta o clandestina en el ámbito planetario para proteger sus intereses estratégicos y su seguridad nacional; esto es, el papel de policía del mundo. El jefe del Comando Sur expone ante el Comité del Senado: “Todos los días, nuestros hombres y mujeres trabajan para avalar nuestros enfoques sobre el Sur y construir una red de seguridad regional a partir de asociaciones inclusivas y basadas en principios. […] Dependemos de esta red para ayudar a mantener nuestra propia seguridad y defender nuestra tierra a profundidad”. No obstante, se queja de que son insuficientes los esfuerzos diplomáticos y en favor del "desarrollo" para mantener esa red, y que la percepción de sus aliados y competidores en el área [China, Rusia, Irán, Corea] es que Estados Unidos no está cumpliendo con sus compromisos, renunciando a su posición estratégica y sin tomar en cuenta seriamente los desafíos de la región. Por ello, sostiene que deben considerarse los riesgos de seguridad para seguir prevaleciendo como poder hegemónico en este hemisferio y evitar que una crisis disminuya la habilidad de Estados Unidos para encarar otros cometidos "aún más importantes" en el ámbito internacional. Advierte que no es deseable para su país abrir "nuestro flanco sur" a un rango variado de vulnerabilidades. El almirante descubre que América Latina es una región de tendencias contrastantes, a la vez positivas y preocupantes, con sociedades democráticas, modernas, diversas, con clases medias en aumento y con "militares capaces y profesionales". Estas sociedades todavía enfrentan "retos de gobernanza" [sic], que incluyen corrupción política, metas de desarrollo no logradas, y niveles de violencia criminal impactantes, que crean espacios permisivos para actividades ilícitas de todo tipo: el extremismo global ha establecido una base reducida entre la población musulmana de América Latina, reclutando activistas para que realicen ataques; la inseguridad y las dificultades económicas continúan ocasionando un incremento de la migración y, claro,

destaca Venezuela como un riesgo permanente por su "inestabilidad interna", que puede ocasionar conmociones regionales significativas. En este contexto, el militar devenido en científico social de altos vuelos distingue una combinación de pruebas y amenazas que provienen de actores estatales y no estatales que conforman redes, como los traficantes de drogas, armas y personas; simpatizantes y militantes terroristas, así como lavadores de dinero, quienes –se señala– usan rutas comunes de ingreso a Estados Unidos y conducen todo tipo de operaciones en el territorio de ese país. Curiosamente, este jefe castrense considera que los cárteles del crimen organizado actúan como cualquier corporación trasnacional que, "sin fronteras", diversifican, descentralizan y distribuyen franquicias para perpetrar sus acciones delictivas. Acorde al almirante, estas redes y sus efectos acumulativos, juegan un papel cardinal en el fortalecimiento de la corrupción e inseguridad, y en la erosión de la fe de los ciudadanos en la democracia y los valores democráticos básicos, especialmente en países con los niveles de violencia criminal más altos. El almirante Tidd advierte que su país se enfrenta, asimismo, a los desafíos tradicionales de actores estatales, y se lamenta de que China, Rusia e Irán están cortejando a los socios latinoamericanos y caribeños estratégicamente más importantes y apoyando regímenes antiestadunidenses autoritarios. De parte de China, preocupa su avance e influencia económica en la región, así como su tecnología en telecomunicaciones que puede usarse en la recolección de inteligencia. El papel cada vez más visible de Rusia en el hemisferio también intranquiliza, dadas sus capacidades cibernéticas y de inteligencia; molesta a los talantes imperiales, igualmente, que Moscú intente cambiar "falsamente" el ámbito informativo de América Latina mediante sus medios de información en español y, claro, no hace ninguna gracia a los militares estadunidenses el acceso progresivo a puertos y espacios logísticos, "santuarios", en Cuba y Venezuela y, en suma, causa alarma "una proyección de fuerza visible [de Rusia] en el hemisferio occidental". Las posibles actividades ilícitas de Corea del Norte en "su región" inquieta a los militares, al igual que la expansión de relaciones diplomáticas y comerciales de Irán.

Pero, las "amenazas" para Estados Unidos no sólo provienen de actores estatales extrahemisféricos. Tidd señala que en campo de la seguridad nacional: "Cuba ha demostrado una clara intención de atacar los intereses de Estados Unidos, mediante actividades de recolección, vigilancia y contrainteligencia en países de la región. La planeada transición política en esta primavera [se refiere a la llegada de Díaz-Canel a la presidencia], no parece que cambiará el punto de vista de Cuba, en el sentido de disminuir la influencia de los militares [en el gobierno] o alterar la cooperación continua con Rusia, China y Corea del Norte, en materia de seguridad, política y economía". Naturalmente, no podía faltar en el rango de las amenazas, la "influencia negativa" de Cuba en Venezuela, de manera notable, según el almirante, en los servicios de inteligencia y las fuerzas armadas.

Los pueblos quedan fuera de esta visión imperial del mundo, ausentes sus luchas y utopías; no existen como actores protagónicos que forjan su historia, marcada por las innumerables invasiones y agresiones militares de los defensores del "mundo libre y la democracia".

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Colombia, o la OTAN llega al Pacífico

La noticia, por previsible si se analizan los acontecimientos previos a que esto ocurriera, no deja de suponer un punto de inflexión histórico en Colombia en particular y en Latinoamérica en general. El país, que se encuentra justo en el punto geográfico de unión entre América del Sur y América Central, y por tanto, de Norteamérica, ingresará en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) la semana que empieza el lunes 28 de mayo de 2018. Así lo anunció el actual presidente, el conservador Juan Manuel Santos, el pasado viernes 25, en plena campaña electoral de las presidenciales, condicionando por completo los planes y programa que el nuevo presidente colombiano, sea quien sea, pueda desarrollar en la legislatura surgida de los comicios. Lo más probable es que salga Iván Luque, continuista de la labor de Santos y de Álvaro Uribe. Es decir, continuista con la línea conservadora, neoliberal, proestadounidense y rupturista de los procesos de integración latinoamericana emprendidos la década pasada.

La OTAN se originó en 1949, en plena Guerra Fría, para unificar militarmente a los Estados cuya clase dirigente fuera la Gran Burguesía capitalista antisoviética. Sobre la recuperación económica de Europa occidental tras la Segunda Guerra Mundial (el 'Plan Marshall'), la OTAN, junto a la Comunidad Económica Europa, constituyeron el gran bloque geopolítico angloeuropeo frente a la Unión Soviética y sus países aliados de Europa del Este. Al ser derrocada la URSS entre 1989 y 1991, la Guerra Fría concluyó, pero la OTAN siguió existiendo, con la pretensión de seguir expandiéndose hacia el Este, cercando Moscú y el Área Pivote siberiana que ya teorizó el británico Haltford Mackinder a comienzos del siglo XX como el área cuya dominación aseguraría la dominación del Mundo. Su discípulo, el estadounidense Nicholas Spykman, modificó la teoría, afirmando que dicha Área Pivote no podía ser dominada directamente, pero sí era posible generar inestabilidad en la media luna geográfica que la rodeaba, y que abarcaba desde los Países Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) hasta el Sureste asiático, pasando por toda Europa oriental, el Cáucaso, Oriente Medio y el Subcontinente Indio. Cercar a Rusia, ya gobernase Yeltsin, Putin o Medvédev, fue entonces la consigna de las burguesías nacionales pro-OTAN. De ahí la importancia del ingreso de Turquía en la organización en 1952, y la ampliación a todo el antiguo bloque soviético desde 1999 hasta la actualidad. Sin embargo, la situación geopolítica, aunque sigue basándose en ese cerco a Rusia, ha cambiado en buena medida, y la entrada de Colombia en la organización imperialista depredadora OTAN da cuenta de esta nueva situación.

Colombia entrará como "socio global", una figura que no equivale a miembro en sentido estricto, puesto que solo pueden entrar como nuevos miembros las naciones europeas. Las negociaciones para ello parten desde hace un lustro, y su consecución viene acompañada de la entrada de la nación en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Un club internacional capitalista de acreedores de deuda externa de países pobres que por cada dólar que prestan tienen que recibir tres a cambio, lo que prolonga la situación de dependencia de las naciones de la periferia mundial. Para muchos, que naciones como Colombia o Chile formen parte de la OCDE es un éxito que sitúa a ambos países como la locomotora económica y política de América del Sur. Sin embargo, la situación es mucho más compleja. Entrar a la vez en la OCDE y en la OTAN son dos acontecimientos que forman parte de un mismo proceso. Desde el año 2013, personal militar colombiano recibe formación militar en Oberammergau, pueblecito al sur de Alemania donde la OTAN tiene una escuela de cuadros de los ejércitos que forman parte de esta organización supraestatal. También en Roma, en el Colegio de Defensa de la OTAN en la capital italiana. Y el gobierno colombiano tiene contactos diplomáticos con las oficinas de la organización en Bélgica, Estado donde, además, tiene su sede la Unión Europea. Allí se firmó un acuerdo de intercambio de información y seguridad entre la OTAN y Colombia que, ahora, se fructifica. Ya entonces, Venezuela y Bolivia criticaron estos acercamientos, por lo que suponían a nivel geopolítico en el continente. No se equivocaban. Al tiempo, Colombia participó en maniobras navales en el Océano Índico, cerca de Somalia, en acciones contra la piratería de la zona. Entre 2016 y 2017, la diplomacia afianza la relación Colombia-OTAN, y ya se reconoce abiertamente que Colombia entrará como socio formal de la organización.

Colombia es la primera nación política no europea, ni norteamericana (Estados Unidos, Canadá) que entrará en la OTAN como "socio global". Tras ella, otras han llamado a la puerta: Irak, Pakistán, Nueva Zelanda, Japón, Mongolia, Corea del Sur y Japón. Que estos Estados sean los que quieren entrar dice mucho de la nueva orientación que la OTAN está teniendo, tras las críticas pre-electorales que, en Estados Unidos, el ahora presidente estadounidense Donald Trump realizó a la organización, afirmando que estaba "obsoleta". Una vez en el poder, Trump ya no afirma lo mismo, y ha conseguido darla un giro nuevo, conservando la estrategia inicial ya mencionada, de cerco a Rusia. La entrada de Colombia tiene una triple lectura a considerar:

1) A nivel de dialéctica de clases, interna a Colombia, de esta manera se blinda la orientación proestadounidense y neoliberal de su clase dirigente, cercenando aún más las posibilidades de transformación social que unas FARC convertidas en partido político socialdemócrata jamás podrán emprender. El "proceso de paz" colombiano ha permitido ecualizar, tras décadas de guerra civil encubierta, tanto a "izquierda" como a "derecha", para que ambas converjan en la dirección a seguir del país. Con Colombia en la OTAN, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, reconvertidas en Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, quedan atadas a la dirección internacional que en todo el tiempo en que existieron como guerrilla no pudieron, ni supieron, alterar.

2) A nivel de dialéctica de Estados, por la cual la dialéctica de clases colombiana se vuelve internacional, el ingreso en la OTAN tiene una doble lectura. Ya hemos apuntado una, la cercenación del proceso de integración latinoamericano, o latinoamericanista, que trató de desarrollarse la década pasada auspiciada por la izquierda populista bolivariana en Venezuela con el ALBA-TCP, o por el MERCOSUR. Esta organización ha quedado destruida de facto en abril de este año, con la suspensión indefinida de su participación en la misma de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y, también, Colombia. El latinoamericanismo progresista vivía, así, su golpe más fuerte y definitivo, debido al cambio de orientación ideológica que esos países experimentaron en los últimos años. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha entendido que esto introduce en América del Sur la posibilidad de acción bélica directa a una escala incluso mayor que durante los años de la Operación Cóndor, en las décadas de 1970 y 1980, que instauró dictaduras militares de derecha para impedir el auge del comunismo y el socialismo patriótico y soberano en el continente, auspiciados y dirigidos por los Estados Unidos. Ahora, con Colombia en la OTAN, en América del Sur entra una fuerza militar con capacidad nuclear en la frontera de los gobiernos progresistas de Ecuador y Venezuela. La táctica de la Guerra Fría entra a las puertas de la Venezuela bolivariana y del resto de naciones latinoamericanas como nunca antes había ocurrido. Y es que estamos en una Segunda Guerra Fría tras el periodo de "paz" transcurrido desde 1991 hasta hoy día.

3) Y aquí exponemos el segundo punto a nivel de dialéctica de Estados a considerar. Colombia ocupa un lugar geoestratégico fundamental para la estrategia estadounidense actual. Como ya dije, Colombia conecta América del Sur con América Central y, por tanto, con Norteamérica, y el Océano Pacífico con el Mar Caribe y, por tanto, con el Atlántico. Es la nación que se encuentra entre medias, podríamos decir, entre el Canal de Panamá y la Selva del Amazonas, lugar geoestratégicos para el comercio mundial y la explotación de recursos para los mercados internacionales. Y punto central de la Alianza del Pacífico, organización supranacional que comparte junto a México, Perú y Chile, cuyos orígenes se remontan a 2011, a la Declaración de Lima, y que rompe por la costa del Pacífico con la integración latinoamericanista del ALADI, MERCOSUR, ALBA-TCP y, sobre todo, UNASUR, como se demostró con la suspensión colectiva del pasado mes de abril. Auspiciada por la administración de Barack Obama, la Alianza del Pacífico ha demostrado ser un aliado fundamental de los Estados Unidos en esta Segunda Guerra Fría en que nos encontramos. ¿Por qué? Porque, junto a Colombia, el resto de Estados miembro de la Alianza del Pacífico forman parte también del TISA, siglas en inglés del Acuerdo en Comercio de Servicios, y que aglutina a los Estados firmanes tanto del TTIP (Unión Europea, Estados Unidos y Canadá) como del TTP (a los que, junto a la Alianza del Pacífico, hay que sumar Nueva Zelanda -de nuevo-, Australia, Malasia, Brunei, Singapur y Vietnam), a los que hay que añadir a Taiwán, de nuevo Corea del Sur y Japón además de Pakistán, e Israel. El TISA es el acuerdo comercial marco de la nueva reconfiguración de las alianzas militares geoestratégica de antaño, pero no solo contra Rusia, heredera de la antigua URSS, sino también, y sobre todo, contra la República Popular China. El gigante socialista asiático, que amenaza seriamente la hegemonía política, económica, militar y cultural de Estados Unidos, aún más si cabe que la Unión Soviética en el siglo XX, es el enemigo a batir por Estados Unidos. Y de ahí la necesidad de hacer variar las organizaciones anticomunistas ya existentes hacia el nuevo enemigo. Así, la OTAN llega al Pacífico, el nuevo eje geopolítico del mundo, cuyo control comercial y militar determinará la hegemonía del siglo XXI y quizás del siguiente. No extrañaría que nuevos socios del continente, quizás Chile, acaben ingresando también en la organización militar en el futuro. Junto con el resto de miembros que han pedido el ingreso como "socios globales" ya mencionados, todos alrededor de China.

Con el ingreso de Colombia en la OTAN, Trump da un giro geopolítico que, necesariamente, sus sucesores deberán seguir para reforzar la hegemonía imperial estadounidense del Mundo, junto a otras en la misma línea de reforzamiento como centro del Mundo. Se aborta toda posibilidad inmediata de un giro político dentro de Colombia, se remata el proceso de descomposición del proyecto de integración latinoamericanista desde posiciones bolivarianas o progresistas, el cual todavía no ha terminado, y se coloca a la OTAN en el nuevo campo de batalla marítimo del Pacífico, vigilando la presencia de China en América del Sur y controlando la orilla americana del hace siglos conocido como "Mar del Sur", cuando Vasco Nuñez de Balboa lo bautizó tras descubrirlo subido a la colina del Chucunaque, en la actual Panamá. El "Lago Español" que recorrieron Magallanes y Elcano para dar la vuelta al Mundo hace 500 años, es hoy el campo de batalla más importante de la Segunda Guerra Fría. Y Colombia su primer gran bastión fuera de territorio estadounidense. Está por ver cómo se va a recomponer la Unión Europea, ahora que se va a encontrar escorada en el mapamundi mundial, a un extremo del mismo, mientras el Pacífico adquiere un protagonismo espectacular y Colombia se convierta en punta de lanza del imperialismo depredador del siglo XXI. Veremos cómo Alemania interviene, ahora, en Colombia y en todo el mundo iberoamericano.

 

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Domingo, 27 Mayo 2018 05:58

Un “socio” para la OTAN

Un “socio” para la OTAN

El mandatario formalizará el próximo 31 de mayo en Bruselas su ingreso a la organización y se reunirá con su secretario general, el ex premier noruego Stoltenberg.

 

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció que su país se unirá a partir de la semana próxima a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) con el rótulo de “socio global” y de esa forma se convertirá en el primer país de América Latina que se asocia a la alianza militar multinacional.
“Vamos a formalizar en Bruselas, la semana entrante, el ingreso de Colombia a la OTAN en la categoría de socio global. Seremos el único país de América Latina con este privilegio”, dijo el presidente en cadena nacional y también en su cuenta de la red social Twitter. El mandatario formalizará el próximo 31 de mayo en Bruselas su ingreso a la organización y se reunirá con su secretario general, el ex primer ministro noruego Jens Stoltenberg.


Santos, hizo este anuncio a menos de dos días de las elecciones generales en Colombia, en las que no podrá participar por una reelección puesto que este ya es su segundo mandato. El mandatario remarcó que su país se convertirá en un socio global de la Alianza Atlántica, una categoría ostentada hasta el momento solo por ocho países: Afganistán, Australia, Irak, Japón, Corea del Sur, Mongolia, Nueva Zelanda y Pakistán.


“Los socios globales de la OTAN desarrollan cooperación en áreas de interés mutuo, incluidos los desafíos de seguridad emergentes, y algunos contribuyen activamente a las operaciones, ya sea militarmente o de alguna otra manera”, indica la organización en su sitio web en el que ya aparece reflejada la adhesión de Colombia.


La adhesión de Colombia a la OTAN, era una de las principales iniciativas del gobierno de Santos, premio Nobel de la Paz en 2016, en términos multilaterales. Desde junio de 2013 el país sudamericano suscribió un acuerdo de cooperación y acercamiento con la organización transatlántica, con el objetivo de asociarse a futuro.


En diciembre de 2016 el Ejecutivo colombiano había informado que la OTAN aceptó la solicitud para establecer un convenio y así acordar una mayor cooperación militar con esa organización, tras el Acuerdo de Paz firmado en La Habana. En aquel momento el gobierno vecino de Venezuela había rechazado el anuncio por considerarlo como un intento de introducir factores externos con capacidad nuclear en la región.


En el sitio web de la alianza, se explica, a su vez, que el manejo de crisis es una de las tareas centrales de la OTAN para el que utiliza herramientas militares y políticas. “Las robustas capacidades de la OTAN en manejo de crisis permite tratar con un amplio espectro de crisis que podrían suponer una amenaza para la seguridad de los territorios y poblaciones de la Alianza”, explican en la web.


El anuncio, del que no se ofrecieron más detalles, se dio como parte de un discurso en el que Santos confirmaba que Colombia también fue aceptado este viernes como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). “Ser parte de la OCDE y de la OTAN mejora la imagen de Colombia y nos permite tener mayor juego en el escenario internacional”, destacó el presidente.


Los países de la OCDE aprobaron ayer la entrada de Colombia, que se convertirá en el miembro número 37, al término de un proceso de adhesión que se inició hace más de siete años. Al respecto, Santos destacó que ser parte de esta organización será de gran ayuda para Colombia. “Para que el país siga avanzando, siga reduciendo la pobreza, para que llegue aún más inversión, y para garantizar un desarrollo más justo, más incluyente, más sostenible”, subrayó el mandatario. “Ser miembros de la OCDE nos permitirá hacer las cosas mejor, al indicarnos qué falló y qué funcionó en otros países. Nos permite, en resumen, mejorar nuestras políticas públicas”, aseguró.


Fundada en 1949, la OTAN solo cuenta hasta el momento entre sus miembros con Estados europeos y dos norteamericanos (Estados Unidos y Canadá) entre sus 29 miembros y tiene su sede en Bruselas, la capital de Bélgica.


Asimismo, otros 21 países colaboran con la OTAN dentro del programa Asociación para la Paz y 15 naciones más se encuentran involucrados en programas de diálogo. El gasto militar combinado de todos los países miembros de la Alianza Atlántica supera el 75% del gasto militar mundial.

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Irán e Israel, una guerra militar y comercial en marcha

La guerra entre Israel e Irán ha dado esta semana un paso al frente. Se desarrolla a nivel militar y comercial prácticamente desde la fundación de la república islámica en 1979, pero se ha agudizado recientemente. El conflicto puede agravarse si el presidente Donald Trump decide asistir a Israel para acabar con el régimen de Teherán.

La respuesta iraní al ataque del pasado 9 de abril, cuando los aviones israelíes bombardearon la base aérea T4 en Siria, se demoró un mes, haciendo caso a la versión israelí que sostiene que esta semana la Fuerza al Quds de la Guardia Revolucionaria iraní disparó 20 cohetes contra posiciones militares en el Golán ocupado por Israel desde la guerra de 1967.

En el bombardeo del 9 de abril murieron 7 iraníes y Teherán prometió que habría una respuesta acorde. Los israelíes la esperaban, pero probablemente no esperaban una chapuza de tal magnitud. Según la versión israelí, cuatro de los 20 cohetes que dispararon los iraníes fueron interceptados por el sistema antimisiles Cúpula de Hierro, y los restantes 16 cayeron en territorio sirio.

Esta es al menos la versión israelí. Los iraníes aseguran que ellos no dispararon ningún cohete y que no tienen ninguna base militar en territorio sirio. Los cohetes los habría disparado el ejército sirio después de un bombardeo puntual israelí en la zona de la ciudad de Quneitra, en la frontera del Golán.


Lo que siguió fue un bombardeo masivo de los F-15 y F-16 israelíes, especialmente en el área de Damasco. Según los rusos, la mitad de 70 misiles disparados fueron interceptados por el sistema antiaéreo sirio. Los vídeos colgados en las redes sociales por los habitantes de Damasco muestran con claridad esas intercepciones, que no fueron completas pero sí muy frecuentes.

Aunque seguramente es verdad que Irán no dispone de bases militares en Siria, también es verdad que hay millares de “consejeros” iraníes en ese país. La muerte de siete de ellos en la base T4 lo prueba. Y que esos consejeros llevan a cabo una intensa actividad que refuerza la capacidad del ejército sirio también es verdad.


Los objetivos atacados por Israel esta semana figuraban en la lista que el 19 de febrero publicó el Instituto para el Estudio de la Guerra en Estados Unidos. Eran decenas de posiciones, aunque no todas, donde, según ese instituto, había actividad iraní. La operación muestra que el ejército israelí es la fuerza dominante en Siria, al menos en el sur de Siria.


Los dirigentes hebreos, con el primer ministro Benjamín Netanyahu a la cabeza, aseguran una y otra vez que no permitirán que Irán establezca una presencia militar en Siria. Lo ocurrido esta semana muestra que hablan en serio y que son capaces de mantener su promesa. Los israelíes esperan que Teherán haya tomado nota de lo ocurrido y desista de enviar fuerzas a Siria.

No está claro que Irán vaya a renunciar a Siria, en parte porque este país es una base cercana a Israel, el país que persigue al régimen islámico en todos los frentes y que de tanto en tanto también lleva a cabo acciones espectaculares en Irán. Si es así, los choques entre iraníes e israelíes están garantizados en el futuro inmediato.

Otra cuestión que se ha suscitado estos días es si estamos en el umbral de un nuevo conflicto armado regional. Es evidente que esta sería la opción más apreciada por Israel y que los israelíes están obrando de manera calculada para implicar a los Estados Unidos. En este sentido, la guerra ya ha comenzado y no es solo un conflicto armado sino que también es una guerra económica en la que los americanos están al lado del estado judío.

Las autoridades de Teherán han preguntado este viernes a los europeos si les van a vender un gran pedido de aviones civiles Airbus o si van a sumarse al boicot de Estados Unidos. Se espera que los europeos respondan esta semana, pero no hay que olvidar que los aparatos de Airbus se construyen usando algunas patentes de Estados Unidos y que si Washington se opone los europeos no podrán hacer nada.


Unas horas antes, Angela Merkel repitió que Europa ya no puede confiar en Estados Unidos. Es algo que la canciller alemana ya dijo recientemente. Sin embargo, la política europea respecto de Oriente Próximo no puede ser más nefasta para los intereses de Europa, comenzando por la cuestión palestina, y nada indica que Merkel y sus socios europeos vayan a modificarla radicalmente, que es lo que haría falta.

En el conflicto entre Israel e Irán está en juego la hegemonía militar, política y económica en Oriente Próximo, e Irán tiene las de perder. Todo apunta, y la suspensión del acuerdo nuclear por parte de Estados Unidos es otra indicación, a que los israelíes y los saudíes van a seguir acorralando a Teherán con la ayuda de Donald Trump, y van a intentar arrastrar al presidente republicano hacía una guerra militar.

Una parte de esta guerra se desarrolla en el interior de Irán. Aquí es donde entran en juego las sanciones económicas que Trump ha prometido adoptar. Los israelíes llevan a cabo una intensa actividad en el interior de Irán y confían en que las sanciones aceleren las protestas contra el régimen.


El funcionario del departamento de Estado Andrew Peek ha dejado claro esta semana que el abandono del acuerdo nuclear por parte de Trump fue coordinado con Israel. Es un punto importante porque muestra la poca influencia que tienen Ángela Merkel y sus socios europeos en Washington, y el claro ascendiente de Benjamín Netanyahu en los foros de poder americanos.

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Israel lanza el mayor bombardeo en Siria desde 1973 en respuesta a un ataque de Irán un día después de la ruptura del pacto nuclear

La operación israelí "es una de las mayores operaciones aéreas en los últimos años y la mayor contra objetivos iraníes" en Siria, según fuentes militares. Previamente, Israel denunció el lanzamiento de 20 cohetes desde territorio sirio por parte de la Fuerza Al Quds de la Guardia Revolucionaria iraní.

 


Israel atacó a lo largo de la noche docenas de objetivos militares iraníes en Siria tras sufrir anoche el lanzamiento de 20 cohetes, de los que 4 fueron interceptados y el resto cayeron en suelo sirio, aseguraron fuentes militares.


"Hemos atacado docenas de objetivos militares en Siria", dijo a un grupo de periodistas el portavoz militar Johnatan Conricus, que agregó que han "estado en esta operación varias semanas, casi un mes, en los que se ha conseguido frustrar varios ataques iraníes".


"El ataque de anoche fue uno de los más graves de la Fuerza Al Quds de la Guardia Revolucionaria contra la soberanía israelí, fue ordenado y comandado por el general Suleimaní y no logró sus objetivos", añadió.


Ninguno de los veinte cohetes tipo Grad y Fajr que lanzaron contra Israel cayeron en el país, cuatro de ellos fueron interceptados y resto se quedaron cortos e impactaron en Siria.


El ataque iraní fue lanzado desde las afueras de Damasco, a unos 30 o 40 kilómetros de la divisoria y "fue muy grave" a pesar de que no provocó víctimas y apenas daños.


La operación israelí de anoche "es una de las mayores operaciones aéreas de la Fuerza Aérea en los últimos años y la mayor contra objetivos iraníes. Se atacaron docenas de objetivos: centros de inteligencia, bases militares, almacenes, misiles balísticos y un vehículo que sirvió como lanzadera de los cohetes", añadió Conricus. De hecho, este es el mayor bombardeo de Israel sobre Siria desde la guerra del Yom Kippur en 1973.


"Nos centramos en destruir las capacidades iraníes en Siria, no en causar daños personales. Hemos destruido un trabajo de meses de Irán allí" afirmó Conricus, que confirmó que "todos los objetivos atacados fueron destruidos y nuestros aviones volvieron sin daños".


"Esto es algo que habíamos previsto, pero la Inteligencia y la Fuerza Aérea y otras fuerzas fueron capaces de minimizar daños" y eso a pesar de que, aunque advirtieron a Siria que no interviniera, los aviones de combate se enfrentaron a "fuego masivo de las defensas antiaéreas" sirias.


Entre los objetivos en Siria atacados por Israel se cuentan: centros de inteligencia asociados con Irán y el Eje Radical, una sede de logística de la Fuerza Quds, una instalación militar logística en Al Kiswah, un complejo militar iraní al norte de Damasco y almacenes de munición de la fuerza Quds en el aeropuerto de Damasco.


También se destruyeron sistemas de inteligencia y puestos asociados con la fuerza Quds, puestos de observación militares y de munición en la zona de nadie de la frontera y un lanzador iraní desde donde salieron los cohetes hacia Israel.


"Los ataques de la Fuerza Aérea fueron llevados a cabo entre fuego de las defensas aéreas sirias, que dispararon a pesar de la advertencia israelí. En respuesta, atacaron varios sistemas de interceptación (SA5, SA2, SA22, SA17) del Ejército sirio" reza un comunicado militar.


Las autoridades han decidido que la vida civil en el territorio ocupado de los Altos del Golán continúe con normalidad, por lo que habrá colegios y trabajo, pero pide a los ciudadanos que se mantengan alerta y solo permite agrupaciones de más de mil personas en lugares abiertos.


"Continuamos teniendo alerta alta en el norte. Israel no permitirá la presencia iraní en el Golán ni en Siria. No buscamos una escalada, sino lo contrario", dijo Conricus, que advirtió que "los iraníes todavía tienen capacidades en Siria que les permitirían volver a atacar", pero señaló que el Ejército "está preparado para defenderse de la continua agresión iraní en cualquier escenario".

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Trump y Netanyahu incendian al Medio Oriente: EU reniega el acuerdo de Obama con Irán

Como esperado, en coordinación con las mentiras de su supremo aliado Netanyahu, Trump reniega el creativo acuerdo nuclear de Obama y su secretario de Estado John Kerry respecto a Irán del P5+1: los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos (EU), Gran Bretaña (GB), Francia, China y Rusia), sumados de Alemania.

El presidente francés Macrón, después de su calurosa visita a Trump, adelantó que EU renegaría su compromiso debido a factores "domésticos" a seis meses de las cruciales elecciones intermedias.

¿Se referirá a los escándalos pornográficos y sus concomitantes líos legales en el frente interno?

Ni el experimentado ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani –encubridor artístico del montaje hollywoodense de los atentados del 11/9–, quien se sumó al desfalleciente equipo legal del presidente, no puede sofocar el incendio de su cliente y amigo.

Tampoco la visita de la canciller Ángela Merkel ni del ministro de Relaciones Exteriores de GB, el extravagante Boris Johnson, pudieron disuadir a Trump de poner en riesgo el agónico orden internacional.

Lo de menos son las falsas justificaciones basadas en mentiras de Netanyahu (https://bit.ly/2JO3CjQ) que Trump tomó al pie de la letra como pretexto y que no fueron avaladas ni por la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) ni por la Unión Europea (UE) ni por Rusia ni por China, es decir, los otros co-signatarios del acuerdo nuclear lubricado por Obama.

Desde su campaña Trump anunció que rompería el acuerdo conseguido por Obama que consideró un "desastre". Así que el montaje circense del teatral Netanyahu contra Irán ya estaba escrito en el muro.

The Guardián reveló que los "ayudantes" de Trump habían contratado a Black Cube, firma privada de espionaje de Israel, con el fin de "excavar" información que podría ser usada para desacreditar a los funcionarios de Obama quienes ayudaron a negociar el acuerdo nuclear con Irán” (https://bit.ly/2rl1f1q). ¡Clásico operativo del siniestro Mossad israelí!

Ya el ministro de Transporte y Espionaje –¡curiosa mezcla!– Israel Katz había predicho que Trump renegaría el acuerdo de Obama con Irán (https://bit.ly/2ImADXs).

Los "ayudantes" de Trump usaron las tácticas del degenerado multisexual Harvey Weinsten –el fétido cineasta israelí de Hollywood atrapado en su red de prostitución cinematográfica (https://bit.ly/2j9bf99)– para descarrilar el acuerdo nuclear con Irán, según The New Yorker (https://bit.ly/2wlqPbe).

Sobra recalcar que Obama fustigó la grave decisión de Trump cuando Irán ha cumplido a carta cabal con el acuerdo (https://bit.ly/2FW9SE4).

Más allá de las bravatas retóricas de Trump, se desprende que busca maximizar la puja para que Irán negocie sus misiles balísticos y se desvincule de sus asociados chiítas de Iraq/Siria/Líbano (donde el grupo chiíta Hezbolá obtuvo un resonante triunfo electoral)/Yemen.

Trump amenazó con el ominoso "cambio de régimen" mediante las asfixiantes sanciones económicas llevadas al "más alto nivel" cuando la teocracia chiíta persa sufre poderosos embates contra su divisa, el rial, como aduje en mis entrevistas a Telesur (https://bit.ly/2rvIU0z) e HispanTV (https://bit.ly/2rpMBFc).

Trump adelantó una semana su anuncio esperado contra Irán, para aprovecharse del "hueco cronológico" de aquí hasta el fin del mundial de futbol en Rusia (15 de julio).

El zar Vlady Putin acaba de iniciar su cuarto mandato presidencial y nombró de nuevo a Medvedev como primer ministro, del ala negociadora con Occidente, lo que delata su voluntad de buscar un arreglo.

Tampoco pasa desapercibido que en estos días el zar recibirá al primer ministro Netanyahu en el Kremlin.

En una clásica jugada de apostador de casinos, a los que es adicto Trump, después de haber exhibido su "garrote" económico contra Irán, promovió lo valioso de la "zanahoria" de su próximo acuerdo con Norcorea –que deberá tomar nota de la falta de confianza de la(s) firma(s) de EU.

Irán ganó las guerras de Irak y Siria en contra del espantapájaros de los yihadistas islámicos del Daesh, apuntalados por la dupla de EU e Israel y sus aliados en la región, lo cual obligó a Trump y Netanyahu a maximizar su puja militar.

En espera de la decisión unilateral de Trump, Irán se abstuvo de tomar represalias contra Israel que bombardeó varios de sus puestos militares en Siria y cobraron la vida de decenas de iraníes.

Después de las amenazas truculentas de Trump, que alientan a la revuelta interna en Irán y al "cambio de régimen", Israel lanzó misiles contra Damasco.

En EU, el Partido Demócrata criticó la grave decisión aventurera de Trump. Hace poco John Kerry –quien pronosticó que Trump no duraría más de dos años en el poder– visitó al canciller iraní Javad Zarif para persuadirlo de no renegar del acuerdo.

El presidente Rouhani declaró en forma sagaz que Irán no se saldría del acuerdo hasta consultar con los otros firmantes europeos y que congelaría su decisión por "unas semanas".

La UE, en su totalidad, y GB/Francia/Alemania en forma individual, han lamentado la decisión unilateral de Trump que pone en riesgo el Tratado sobre la no proliferación de armas nucleares que, por cierto, Israel no firma, pese a poseer un máximo de 400 bombas atómicas clandestinas, y se da el lujo de no aceptar la inspección de la OIEA, lo cual ha respetado al pie de la letra Irán.

En medio del caos global en varios frentes, la dupla Trump/Netanyahu prácticamente aniquila lo que queda del orden internacional en vías de extinción y juega con el fuego nuclear con el fin de obtener el máximo de beneficios bajo el chantaje de la desestabilización regional al borde del precipicio.

Sea lo que fuere, Trump, azuzado por Netanyahu –quien busca una guerra de Washington contra Irán hasta el último soldado "estadunidense"–, rompe con un acuerdo avalado por los otros cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, lo cual deja a la deriva el mínimo del "fractal" que subsiste del orden internacional en medio del caos global.

Más allá del "hueco cronológico" de aquí a finales del mundial de futbol en Rusia, el incendio provocado por la dupla piromaniáca Trump/Netanyahu, si es que no consiguen en este breve lapso de dos meses el impensable colapso del "cambio de régimen" en la antigua Persia, será apagado por los bomberos de Rusia, China y de quienes, de las tres potencias europeas (GB/Francia/Alemania) deseen quitarse los grilletes del chantaje conjunto de Trump y Netanyahu.

A mi juicio será difícil doblegar a Irán que, pese a las asfixiantes sanciones desde 1979 se encuentra en el lugar 19 de la economía global, según la CIA (https://bit.ly/2woSGr3).

Más allá del alza del petróleo, en un escenario más realista de "asentamientos post-sísmicos", el peor error de Trump y Netanyahu es haber arrojado a Irán –país que nunca ha sido esclavizado, potencia gasera a carta cabal con una población juvenil muy educada y sofisticada, y ahora eslabón super-estratégico de la Ruta de la Seda china– a los brazos del RIC (Rusia,China e India).

Una realidad infranqueable es que los decadentes Trump y Netanyahu no pueden imponer solos su "nuevo orden global".

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Miércoles, 09 Mayo 2018 06:33

Cuenta regresiva

Cuenta regresiva

Donald Trump activó la cuenta regresiva de una bomba que los europeos trataron de desarmar a lo largo de los meses. Desde enero de 2018 hasta la visita oficial que realizó a Estados Unidos el presidente francés, Emmanuel Macron (finales de abril), seguida luego por la de otros responsables, los países europeos implicados en el acuerdo nuclear firmado con Irán en julio de 2015 en Viena (Francia, Gran Bretaña, Alemania junto a Estados Unidos, Rusia y China, Joint Comprehensive Plan of Action, JCPOA) buscaron por todos los medios disuadir a la administración de Donald Trump de no romper el pacto cuya negociación, bajo el mandato de Barack Obama, consumió más de dos años. La tarea resultó imposible. La doble meta que consistió en convencer a Donald Trump, a través de una serie de contrapropuestas destinadas a complementar el acuerdo de 2015 con un nuevo texto y, al mismo tiempo, no hostigar a Teherán terminó chocando con la intransigencia del presidente norteamericano.


El oráculo más acertado sobre lo que iba a suceder este 8 de mayo lo adelantó Macron al final de su visita cuando dijo que Donald Trump se retiraría del acuerdo con Irán “por razones domésticas”. Los europeos siempre refutaron el argumento simplista de la administración Trump, para la cual “el pacto se construyó a partir de un engaño” (Mike Pompeo, Secretario de Estado norteamericano). A su vez, Trump, durante su encuentro con Macron, retrató el acuerdo con la grosería que lo identifica: los calificativos fueron “ridículo, demencial y ruinoso”. Nada que ver con la posición repetida muchas veces por los europeos. Se trata, para ellos, de un pacto que implica “compromisos precisos, mecanismos de verificación y un control a largo plazo por parte de la Agencia Internacional de Energía Atómica”, la AIEA.


El exhibicionismo muscular de Trump pudo más que la razón. Los dirigentes del Viejo continente que patrocinaron el texto con Irán vieron cómo, poco a poco, el trumpismo iba preparando el terreno de la ruptura. Junto a Rusia y China, los otros garantes, el grupo tenía dos respaldos sólidos en la capital norteamericana: Brian Hook, un alto funcionario del Departamento de Estado, y, sobre todo, la pieza clave “razonable” que fue Rex Tillerson, el ex Secretario de Estado norteamericano. Pero Trump lo decapitó en beneficio de Mike Pompeo y, con ello, firmó con anticipación el fin de toda negociación. A finales de abril, en la sede de la Alianza Atlántica en Bruselas, Pompeo preparó la primera granada cuando dijo que el acuerdo contenía “demasiadas fallas”. Emmanuel Macron, la canciller alemana Angela Merkel y luego Boris Johnson, el responsable de la diplomacia de Gran Bretaña, emprendieron el camino hacia Washington para salvar el pacto. Encontraron puertas y oídos cerrados. En Europa nadie cree que Teherán esté empeñado en desarrollar en secreto un programa nuclear que, como lo reiteró la Alta Responsable de la diplomacia europea, Federica Mogherini, supondría “una ruptura con Occidente” al mismo tiempo que, en el plano interno, equivaldría a un retroceso de la postura del presidente reformista Hassan Rohani. La fase que se inicia con la decisión de Donald Trump es tan incierta como peligrosa. El pasado 5 de mayo, en una entrevista publicada por el semanario alemán Der Spiegel, Emmanuel Macron manifestó su temor de que la postura norteamericana “abra una caja de Pandora que podría conducir a una guerra”.


Washington es sólo uno de los firmantes del texto, pero su poderío mundial proyecta una sombra sobre la estabilidad regional y mundial. Donald Trump actuó como si estuviera sólo, sin el más mínimo tacto o responsabilidad hacia las otras potencias que pusieron fin a la crisis con Teherán al cabo de innumerables negociaciones. En junio de 2017, Trump procedió con el mismo método cuando decidió salir del acuerdo de París sobre el clima. Guerra contra el clima y, ahora, contra sus aliados y la región de Medio Oriente. El trumpismo abre un frente que podría tragarse todo con el desencadenamiento de una guerra entre Israel e Irán con, en el telón de fondo, Siria y el Líbano como primeras víctimas en segunda línea.


A través de Twitter, el presidente francés lamentó una decisión que, escribió, lleva a que “este en juego el régimen internacional de lucha contra la proliferación nuclear”.


¿Qué harán ahora los europeos? Todo apunta a que, tal y como apareció en filtraciones en la prensa durante las últimas semanas, el Viejo Continente cuenta con un plan B. Desde ya, salvo algún que otro siervo entre los 28 países de la Unión Europea, el núcleo fuerte no se plegará a la demencia del mandatario norteamericano. Federica Mogherini recalcó que el acuerdo de 2015 “responde a nuestro objetivo que consiste en garantizar que Irán no desarrolle armas nucleares. La Unión Europea está determinada a preservar el acuerdo”. La responsable de la diplomacia de la UE aclaró que “mientras Irán cumpla”, la Unión Europea “aplicará el acuerdo”. La amenaza mayor reside precisamente en ese “mientras Irán cumpla”.


El portazo de Donald Trump no sólo rompe un acuerdo que su propio país promovió, no solo es un escupitajo en la cara de la comunidad internacional y de los países que lo respaldaron, sino, también, representa un caluroso espaldarazo a los sectores iraníes más conservadores que siempre abogaron por no ceñirse a ningún acuerdo con Occidente. Con el objetivo de mantener el acuerdo vigente, de no aislar al presidente Hassan Rohani (foto), de contener la influencia del ala más conservadora de Teherán y de demostrar el compromiso europeo, la UE tejió, hasta lo que se conoce, un modesto plan B con dos vertientes: la primera consiste en una línea de créditos que el BEI (Banco Europeo de inversiones) le otorgaría a las empresas que mantengan negocios con Irán y que, debido a la posición de Washington, no consigan financiación en el mercado mundial. La segunda consiste en evitar que las empresas que ya firmaron acuerdos con Irán o están por hacerlo se vean sancionadas por el unilateralismo estadounidense. Cabe recordar que eso es precisamente lo que ocurrió con la llamada ley Helms-Burton adoptada en Estados Unidos en 1996 y mediante la cual se sancionaba a cualquier empresa que, sea cual fuere su origen, hiciera negocios con Cuba.


La multinacional francesa Total tiene acuerdos con Irán que rozan los 5 000 millones de dólares. Y no es la única. Siemens, Airbus y Peugeot integran la amplia lista de empresas que sellaron jugosos contratos con Irán después del acuerdo nuclear de 2015. Es altamente probable que muchos de los acuerdos en curso queden en la nada. La influencia de Estados Unidos es decisiva, a menudo más allá de lo que los lectores suponen. Un ejemplo de ello es el alucinante relato que la periodista Sylvie Kauffmann hace en el vespertino Le Monde acerca de las dificultades con las que se encontró en febrero pasado Mohammad Javad Zarif, el Ministro iraní de Relaciones Exteriores. Zarif estaba en Munich asistiendo a la conferencia anual sobre la seguridad. De allí debía desplazarse a Moscú, pero ninguna de las empresas que suministran combustible en el aeropuerto de Múnich aceptó entregarle los 17.000 litros que necesitaba el avión del canciller para llegar a la capital rusa. Tenían miedo de que Washington las castigara. Hizo falta la intervención del gobierno alemán para que la empresa Bundeswehr abasteciera el avión de Mohammad Javad Zarif. Ello despeja las incógnitas de lo que ocurrirá en el futuro. Decenas de bancos y de atemorizadas empresas seguirán la danza mortal del amo del mundo y de las guerras.


Con Trump, Estado Unidos pasó de ser la primera potencia mundial a convertirse en la primera república bananera del planeta cuyo poder tiene un alcance devastador. Trump mató el acuerdo, la endeble paz en la región e hipotecó el destino de millones de seres humanos de Medio Oriente. El colonialismo occidental sigue haciendo estragos en el siglo XXI.


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Asia y Oriente Medio impulsan el gasto militar mundial, que alcanza los 1,44 billones

Estados Unidos, China, Arabia Saudí, Rusia e India acaparan el 60% del gasto en armamento, que crece un 1,7% en 2017


El gasto militar mundial ascendió en 2017 a 1,73 billones de dólares (1,44 billones de euros), un 1,1% más en términos reales respecto al año anterior, según un informe difundido este miércoles por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).


El estudio destacó que el aumento experimentado en los últimos años ha estado impulsado por una subida "sustancial" en el gasto de países asiáticos y en Oriente Medio, y que el peso de la inversión armamentística se está trasladando de la región euroatlántica.


La cifra gastada en armamento el año pasado equivale al 2,2% del Producto Interior Bruto (PIB) global, según el SIPRI, que resalta que los cinco principales inversores (Estados Unidos, China, Arabia Saudí, Rusia e India) acapararon el 60% del gasto total.


Estados Unidos mantiene su hegemonía mundial, con el 35% total y una inversión que supera a la de los siete siguientes países combinados, a pesar de que los 610.000 millones de dólares (507.000 millones de euros) gastados el año pasado representan una cantidad similar a la de 2016.


"La tendencia descendente en el gasto militar estadounidense iniciada en 2010 ha finalizado. Está previsto que el gasto en 2018 crezca de forma significativa para respaldar los aumentos en personal militar y la modernización de armas convencionales y nucleares", apunta el informe.


China conserva la segunda plaza con un gasto estimado de 228.000 millones (190.000 millones de euros), un 5,6% más que en 2016 y el 13% del total mundial; por delante de Arabia Saudí, con 69.400 millones (57.685 millones de euros).


Cuarta es Rusia con 66.300 millones (55.108 millones de euros), que con un 20% experimentó la primera bajada en dos décadas, que el informe atribuye a sus problemas económicos; y quinta, India, con 63.900 (53.114 millones de euros), un 5,5% más interanual.


"Las tensiones entre China y muchos de sus vecinos siguen impulsando la subida del gasto militar en Asia", explica el SIPRI, en alusión a que otros dos países de la zona están entre los diez primeros, Japón (octavo) y Corea del Sur (décimo).


El gasto militar aumentó en Europa Central y Occidental, un 12% y un 1,7% respectivamente, debido en parte "a la percepción de la creciente amenaza de Rusia" y al hecho de que muchos de los estados europeos forman parte de la OTAN, cuyos miembros en 2017 gastaron 900.000 millones de dólares (748.000 millones de euros).
En Oriente Medio, donde la inversión supuso el equivalente al 5,2% del PIB, el gasto subió un 6,2% por los conflictos armados y las rivalidades, pese al bajo precio del petróleo.


En América del Sur el gasto subió un 4,1% a causa de los aumentos registrados en los dos principales inversores de la región: Argentina, que subió un 15%, y Brasil, un 6,3% más y undécimo país en la lista mundial.


En América Central y el Caribe se produjo sin embargo una caída del 6,6%, provocada por que México redujo su inversión militar un 8,1% con respecto al año anterior.

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