De espía a asesor sobre América latina

Juan Cruz llama “Madman” a Maduro, alienta un golpe militar en Venezuela y convence a Trump de aumentar las sanciones a ese país. Sus declaraciones lo ubican como un ariete de la Casa Blanca en esta parte del planeta.

 No tiene la pinta ni el semblante hosco y estereotipado de un ex agente de la CIA, aunque formó parte de la Agencia. Juan Cruz parece lo contrario. Sobre todo cuando se lo ve en una de las pocas fotografías que se conocen de él, estrechándole la mano derecha al ministro de Justicia argentino, Germán Garavano. Fue en una reunión que mantuvo con el funcionario macrista en Estados Unidos y que éste calificó como “muy productiva”. El actual director senior del Consejo de Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental sonreía para la cámara. Alto, calvo y con pinta de contador público, es el principal asesor de Donald Trump para América Latina.

Está en el cargo desde mayo del año pasado y en lo que va de 2018, salió con los tapones de punta contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. En abril lo trató de “madman” (loco en español) y un mes después lo comparó con Pol Pot, el líder del Khmer Rojo camboyano acusado por genocidio en los 70. Su argumento para hacer el paralelo fue la hambruna desatada por aquel en Kampuchea Democrática, un país que hoy ya no existe. Semejantes declaraciones lo ubican como un ariete de la Casa Blanca en esta parte del planeta. “Nuestro patio trasero”, como la definió el ex secretario de Estado John Kerry en abril de 2013.
Cruz ha sabido resguardarse, como buen espía, mientras cumplía funciones en Brasil, Perú y Colombia. De origen puertorriqueño, es un reservista del ejército de Estados Unidos que revistó en la Brigada 302 de Mejoramiento de Maniobras. Orgulloso de su uniforme, en otra de las imágenes se lo observa así, con sus insignias y condecoraciones, en un acto escolar junto a su esposa y su pequeña hija. Ese día entonó el himno de Estados Unidos con enfervorizado patriotismo. En el epígrafe de la foto se lee: “Canto cómo lo siento. Puse mi corazón en este momento, especialmente cuando tenemos tantos veteranos aquí”. Ocurrió en la universidad pública Charter Oak State de Connecticut en 2015.
La única diferencia con su aspecto actual es que hacía tres años lucía más delgado y no entrado en kilos como se lo vio el 25 de mayo último en la sede del Consejo de las Américas. Había sido convocado a un panel para exponer sobre las últimas elecciones presidenciales en Venezuela. Como era de esperar, se analizaron las eventuales respuestas de EE.UU en la región, el papel del grupo de Lima y el G7, pero sobre todo la manera de seguir aislando al gobierno de Maduro.
El 30 de abril pasado, Cruz ya había empezado sus ataques en público contra el presidente venezolano como funcionario del Consejo de Seguridad Nacional. Eligió un lugar muy receptivo a ese tipo de opiniones para hacerlo: la Universidad Internacional de la Florida (FIU). Dijo que “el régimen de Madman Maduro transformó una floreciente democracia en una dictadura opresiva”. Pero el comentario pasaría por moderado si no se considerara lo que declaró después: alentó una intervención militar de las fuerzas armadas venezolanas contra el gobierno. “Llamamos a todos los ciudadanos a cumplir con sus deberes descritos en esta constitución e instamos a los militares a respetar el juramento que tomaron para llevar a cabo sus funciones. Hagan honor a su juramento”, pidió, haciendo uso a su gusto de la Constitución bolivariana aprobada en diciembre de 1999 durante el primer mandato de Hugo Chávez.
“Tengo que suponer que estaba ofreciendo al menos un apoyo velado de la administración para la desobediencia civil”, dijo –citado por Univisión– el ex embajador de Estados Unidos en Panamá, John Feeley, presente en la universidad cuando Cruz pidió que se derrocara a Maduro.
Un mes más tarde volvió a la carga en el Consejo de las Américas. Fue cuando asoció a Maduro con el jefe del Khmer Rojo: “Estoy tentado a compararlos con el régimen de Pol Pot, y no en el aspecto del genocidio, evitemos la hipérbole, hablemos de su manera de matar de hambre a su propia gente y cómo usan los alimentos para la manipulación política. ¡Es repugnante!”. Cruz también señaló el 25 de mayo que EE.UU. “tiene opciones ilimitadas” para intervenir en Venezuela.
Unos días antes, Roger Noriega, el ex subsecretario de Estado de George W. Bush respaldó sus declaraciones sobre Venezuela desde una columna en el New York Times. “Más que temer un golpe de Estado, la comunidad internacional debería animar a los venezolanos –incluidos los miembros de las fuerzas armadas– a restaurar la democracia” escribió. Como Cruz, alentó la solución militar. Aunque se diferencia del actual asesor en que tomó distancia de Trump desde la campaña presidencial. Tildó de “fascista” al presidente y renunció a su afiliación republicana. Un indicio de que aun entre los sectores más derechistas del partido de gobierno, el magnate divide las aguas. Pero sí están unidos sobre su visión de Venezuela y otros países que no se alinean con Estados Unidos.
El papel de Cruz más recordado dentro de la CIA lo ubica en Colombia. Óscar Adolfo Naranjo, el vicepresidente de ese país y general retirado de la Policía Nacional, además de negociador plenipotenciario del gobierno con las Farc, lo recuerda muy bien porque trabajaron juntos. “Su estadía coincidió con los años de mayor éxito contra los carteles de la droga y los golpes contra la guerrilla, fue un gran aliado de Colombia”, declaró en una entrevista que le hizo la cadena de habla hispana Univisión.
Sus días en ese país también concordaron con el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010). El funcionario puertorriqueño llegó a ser el director de la CIA durante el mandato del ex presidente. Elogiado por su labor en Colombia al frente de la Agencia, ahora habría resultado clave para convencer a Trump de que debe incrementar las sanciones a Venezuela. Es lo que sostiene la agencia internacional Reuters.
Secretista como todo espía, Cruz perdió su casi anonimato cuando el presidente de EE.UU lo designó en el Consejo de Seguridad Nacional. Ahí está junto al ultraconservador John Bolton, la última y más importante designación de Trump en el organismo que depende directamente de la Casa Blanca. Un cavernícola que conduce el Instituto Gatestone, un think tank que publica artículos como “Migración masiva: El disolvente fatal de la UE” o “La implacable radicalización de Suecia”. La institución suele calificar a inmigrantes y refugiados musulmanes en Europa y Estados Unidos como potenciales terroristas.
El mes pasado varios medios internacionales reprodujeron una pregunta que el presidente de EE.UU les formuló en 2017 a sus asesores en seguridad hemisférica. El dato lo filtró un funcionario que guardó anonimato. “¿Por qué Estados Unidos no puede invadir el país sudamericano?”, los interrogó Trump sobre Venezuela. Cruz proclamó la salida de un golpe de Estado un año después. No cuesta mucho imaginar cuáles serían las acciones ilimitadas a las que aludió en el Consejo de las Américas.
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Domingo, 05 Agosto 2018 07:52

La consumación

La consumación

Israel se define como el “Estado nación del pueblo judío”.

Con la aprobación de la nueva y controvertida ley del Estado nación, Israel oficializó la discriminación de su población de origen palestino.


A la estrategia de colonización rampante en los territorios palestinos ocupados, a la anexión unilateral de Jerusalén Este y el cerco a la Franja de Gaza, el gobierno del primer ministro israelí, Biniamin Netaniahu, suma ahora otra humillación a los palestinos que lograron permanecer en sus tierras cuando se fundó Israel en 1948.


El parlamento israelí –Knesset– aprobó recientemente la ley que define oficialmente al país como “Estado nación del pueblo judío”, limitando el derecho a la autodeterminación solamente a esta colectividad, decretando además que el único idioma oficial será el hebreo, en detrimento del árabe, hablado por la población de origen palestino, que representa el 20 por ciento del total.


“El derecho a ejercer la autodeterminación nacional en el Estado de Israel es exclusivo del pueblo judío”, sentencia la nueva ley. Por otra parte declara que “Jerusalén unida e indivisible” es la capital de Israel, desconociendo los acuerdos alcanzados con la Autoridad Nacional Palestina, y refrendados por resoluciones de las Naciones Unidas, de que el estatus de la ciudad, cuya parte oriental los palestinos reivindican como capital de su futuro Estado, debe ser negociado entre ambas partes.


El proyecto fue aprobado por una estrecha mayoría de 62 diputados contra 55, obtenida luego de dejar de lado disposiciones como la que habilitaba a los municipios a excluir a residentes con base en su nacionalidad o religión.


“CIUDADANOS DE SEGUNDA CLASE”

Días antes Netaniahu había afirmado que “una mayoría absoluta quiere asegurar el carácter judío de nuestro Estado para las futuras generaciones”.


Una vez aprobada la ley, Netaniahu declaró ante el Knesset que la resolución marca “un momento fundamental en la historia del sionismo”, estableciendo “por ley el principio básico de nuestra existencia”. “Este es nuestro Estado. El Estado judío… Este es nuestro país. Este es nuestro idioma”, reafirmó el mandatario.


El árabe, que hasta ahora era también idioma oficial, pasó a tener un “estatus especial” con la aprobación de la ley.


Además, esta aprobación provocó la cólera de los legisladores árabe-israelíes, que en la sesión parlamentaria acusaron a la mayoría de legalizar un sistema de apartheid. El líder de la coalición árabe-israelí Ayman Odeh afirmó que la ley legitima la “supremacía judía y nos dice que nosotros siempre seremos ciudadanos de segunda clase” (The Guardian, 19-VII-18).


Más grave aun, esta ley pasará a integrar las denominadas leyes básicas del país, sólo pasibles de ser enmendadas por otra de la misma naturaleza, ya que en Israel cumplen la función de una Constitución, algo que el país no tiene.


CON EL APOYO TOTAL DE ESTADOS UNIDOS

Debe recordarse que la ley es aprobada en una coyuntura que pauta las relaciones más estrechas en décadas entre Israel y Estados Unidos, cuyo presidente no escatima esfuerzos para complacer a su único aliado, al que no considera merecedor de la más mínima crítica.


“Es una decisión en la línea de la doctrina Trump. No hay un plan de paz público del presidente estadounidense, pero el traslado de la embajada a Jerusalén, el recorte de fondos de ayuda a los palestinos y su falta de crítica hacia los asentamientos refuerzan la política de hechos consumados de Netaniahu”, declaró Nabil Shaath, asesor en política exterior del presidente palestino, Mahmud Abbas (El País, 19-VII-18).


Uno de los propulsores de la ley, el diputado Avi Dichter, del partido Likud, liderado por Netaniahu, enfrentó las críticas de sus opositores, declarando a los medios: “Hemos aprobado esta ley fundamental para impedir la menor veleidad o tentativa de transformar el Estado de Israel en una nación de todos sus ciudadanos”.


En la víspera el Knesset había aprobado otra ley destinada a castigar a quienes den una visión negativa del Ejército o que critiquen la ocupación. La norma fue propuesta por el ministro de Educación, Naftali Bennet, y en la práctica abre la puerta a la persecución legal de las organizaciones israelíes como Paz Ahora o Rompiendo el Silencio, que denuncian abusos cometidos por Israel en los territorios palestinos ocupados.
La Unión Europea expresó su rechazo implícito a la ley. “Hemos sido muy claros en lo que respecta a la solución de dos estados, creemos que es el único camino a seguir, y cualquier paso que complique o impida que esta solución se convierta en realidad debería evitarse”, declaró en Bruselas la portavoz de Federica Mogherini, la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores.


PEDIDO DE SUSPENSIÓN DE LA ONU

La Autoridad Nacional Palestina (Anp) advirtió en un comunicado que la nueva ley “allana el camino para una limpieza étnica”. El Ministerio de Información de la Anp en Ramalah afirmó, el día en que se aprobó la ley, que esta es “una declaración de guerra contra la tierra palestina, sus derechos, su identidad y su idioma”.


La Autoridad Palestina evalúa la posibilidad de solicitar una resolución de la Asamblea General de la Onu para suspender la integración de Israel –que reconoció como Estado en 1948– a la organización.


“Israel es un país que viola íntegramente la carta de la Onu. ¿Merece ser miembro de la Onu y de cualquiera de sus agencias o no?”, preguntó el 19 de julio pasado el dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina Saeb Erekat, durante una visita a la localidad beduina de Khan al Ahmar, en Cisjordania, amenazada de demolición por Israel (véase “Allanar un sueño”, Brecha, 20-VII-18).


El cotidiano israelí Haaretz constató en su editorial del 30 de julio que “la aprobación de la ley reavivó también la brecha política en Israel, entre quienes favorecen la discriminación y los que la rechazan. Los ciudadanos árabe-israelíes fueron discriminados desde la fundación del Estado, tanto por los gobiernos de derecha como de izquierda. Pero las liberales leyes básicas y los dictámenes de la Alta Corte de Justicia durante la pasada generación avanzaron hacia la igualdad y la integración de la minoría, algo que Netaniahu busca destruir ahora”.


VERGÜENZA

Pero “la ley de Estado nación judío es solamente la frutilla de la torta”, señaló el analista palestino Ramzy Baroud. “Ahora no se puede escapar al imperativo moral. Quienes insisten en apoyar a Israel deben saber que están apoyando a un régimen desembozado de apartheid”, advirtió.


Advertencia que pareció confirmar el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, quien expresó en un twit el viernes pasado que “la mejor respuesta al terrorismo es la expansión de las colonias” en los territorios palestinos. Lieberman anunció la construcción de 400 viviendas en el asentamiento de Adam, al norte de Jerusalén, luego de que un adolescente palestino apuñalara a muerte a un israelí e hiriera a otros dos.


En la vereda de enfrente se situó el internacionalmente renombrado dirigente de orquesta Daniel Barenboim, quien en una carta pública –que se viralizó y fue publicada tanto en El País, de Madrid, como en Clarín– lamentó que 70 años después de la fundación de Israel “el gobierno acaba de aprobar una ley que sustituye el principio de igualdad y valores universales por el nacionalismo y el racismo”. “¿Encaja la situación de ocupación y dominio sobre otro pueblo en la declaración de independencia?”, se interrogó.


“No creo que el pueblo judío haya vivido 20 siglos, la mayor parte de ellos sufriendo persecución y soportando crueldades sin fin, para ahora convertirse en el opresor que somete a los demás a sus crueldades. Precisamente esto es lo que hace la nueva ley. Por eso hoy me avergüenzo de ser israelí,” admitió el músico argentino-israelí y militante en favor de la paz junto a pacifistas palestinos.


AHED LIBERADA. En medio de este panorama sombrío, los palestinos recibieron una buena noticia. Tras cumplir una pena de ocho meses de prisión en Israel por haber abofeteado a un militar israelí, la activista palestina de 17 años Ahed Tamimi fue liberada días atrás y recibida victoriosamente por una multitud en Cisjordania.


La joven explicó que había increpado a los militares porque, días antes, ellos habían disparado balas de goma a un primo suyo, hiriéndolo en el cráneo y deformándole la cara. Tamimi se declaró culpable de cuatro de los 12 cargos presentados en su contra: asalto a un soldado, incitación a la violencia y otras dos acusaciones por perturbar las operaciones del Ejército. La adolescente pasó un mes menos en la cárcel que el soldado israelí Elor Azaria, quien mató a un atacante palestino mientras se hallaba en el suelo, herido e inmóvil, en 2016.


En un encuentro con periodistas realizado días atrás en su casa en Cisjordania, Tamimi dijo que estudiará derecho para “llevar los casos de los presos políticos ante los tribunales internacionales”. Su abogada israelí, Gaby Lusky, dijo por su parte que “si Israel esperaba que en prisión se quebraría su determinación, logró el efecto contrario. Ahed nunca se rindió”.

Por Jorge Angeloni
3 agosto, 2018

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El Imperio, hegemonía y nuevos desafíos en América Latina

Los países de América Latina y el Caribe recibieron una Inversión Exterior Directa (IED) de 161.673 millones de dólares en 2017, un 3,6% menos que en 2016 y un 20% inferior si se compara con 2011, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de Naciones Unidas. La caída de 2017 se concentró en Brasil y Chile. En cuanto a la fuente de las inversiones exteriores, el país más destacado fue Estados Unidos -28% del total-, aunque los países europeos en bloque alcanzaron el 37,3%. La IED estadounidense predomina de manera clara en Centroamérica y la República Dominicana -29% del total en 2017- y México (46%).

En 2017 las empresas de Estados Unidos realizaron inversiones en México por valor de 13.939 millones dólares, seguido por las españolas con 3.201 millones de dólares. Además las norteamericanas se posicionaron en segundo lugar en Brasil -22% de la IED en el país- y Colombia (15%), y en primer lugar en Paraguay, Guatemala, Costa Rica, Panamá y Nicaragua. Las corporaciones estadounidenses han protagonizado algunas de las fusiones y adquisiciones corporativas en 2017. Así, Delta Air Lines compró el 32% del grupo Aeroméxico por 614 millones de dólares; American Tower, las infraestructuras de telecomunicaciones urbanas de KIO Networks en México por 500 millones de dólares; y la farmacéutica Merck & CO, la empresa brasileña de productos de salud animal Vallée por 400 millones de dólares.


“El concepto de ‘dominación no compartida’ ha sido siempre el núcleo duro de la proyección de Estados Unidos en la región”, destaca el sociólogo e historiador cubano Juan Valdés Paz (La Habana, 1938) en las jornadas “Geopolítica Sur” del Frente Cívico-Valencia. Valdés ha sido profesor en el Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana, de Sociología del Trabajo en el Instituto Azucarero y, entre 1980 y 1996, investigador del Centro de Estudios sobre América (CEA). “En el hemisferio norteamericano tenemos una superpotencia, Estados Unidos, y todos los demás países –salvo quizá con alguna discusión, Canadá- son dependientes y periféricos”. Aunque, matiza, “con los gobiernos de centro y progresistas –a partir de 1999, con la presidencia de Hugo Chávez en Venezuela- Estados Unidos se enfrentó por primera vez en los últimos 200 años a una correlación de fuerzas adversa; pero estos procesos se han revertido”. Hoy, concluye Juan Valdés, “América Latina está invadida por gobiernos de derecha, por ejemplo en Brasil, Argentina, Chile, Perú y Colombia, de modo que la región transita hacia una recuperación hegemónica estadounidense”.


El libro “Territorios vigilados” (Debate, 2012) de la periodista Telma Luzzani apuntaba la existencia de 28 bases militares operativas de Estados Unidos y la OTAN en América del Sur, y otras 43 en Centroamérica y el Caribe; entre los países con mayor presencia figuran Puerto Rico, Panamá y Colombia. Entrevistada en el programa “Bajo la lupa de Galeb” de Annur TV en mayo de 2017, se refirió a “más de 80” instalaciones; “uno de los países de los que poco se sabe y concentran mayor número es Perú, donde entran 112 marines diarios; no es que tengan siempre el cartel de ‘base militar’, muchas veces se trata de centros científicos, de entrenamiento de cascos azules o misiones humanitarias”, afirmó la investigadora argentina. Así, en mayo de 2018 representantes de la embajada de Estados Unidos en Perú, el Gobierno Regional de Huánuco y el Instituto Nacional de Defensa Civil inauguraron el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) en Huánuco, financiado por el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) para responder a los desastres naturales. Estados Unidos ha construido 14 COER en otras tantas regiones de Perú, informa la embajada estadounidense.


El cinco de abril de 2012 el embajador de Estados Unidos y representantes del ejército chileno inauguraron el Fuerte Aguayo de Concón en la región chilena de Valparaíso; el Comando Sur del ejército estadounidense invirtió cerca de 500.000 dólares en la construcción. Según un comunicado de la Armada chilena, consistía en un centro de entrenamiento para “cascos azules”, dependiente del Centro Conjunto para Operaciones de Paz en Chile (CECOPAC), a su vez bajo el mando del Ministerio de Defensa. El Centro de Entrenamiento de Fuerzas de Paz, según la Armada, se enmarcaba “dentro de estrictos protocolos definidos por Naciones Unidas”. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos denunciaron que se trataba de una base militar que violaba la soberanía chilena.


Con más de medio siglo de existencia y sede actual en Florida, el SOUTHCOM abarca 31 países de América del Sur, América Central y el Caribe. Según su página Web, el comando está integrado por 1.200 militares y personal civil. En términos oficiales, es responsable de “proporcionar planificación de contingencia, operaciones y cooperación a la seguridad”, así como de la protección de los “recursos militares” de Estados Unidos. El pasado 25 de junio el Comando Sur realizó maniobras militares aéreas durante tres días en Guatemala; en febrero los entrenamientos –definidos como “programa de cooperación técnica en seguridad”- se desarrollaron en Panamá y, en junio de 2017, el Comando Sur inició en el Mar Caribe (Barbados y Trinidad y Tobago) las maniobras militares “Tradewinds”, en las que participaron una veintena de países.


La periodista Stella Calloni ha informado en el diario argentino Contexto del documento secreto “Plan ‘Masterstroke’ para derrocar la dictadura venezolana”, de febrero de 2018, firmado por el almirante Kurt W. Tidd, jefe del Comando Sur. La primera propuesta del informe de once páginas es “fomentar la desafección popular por el aumento de la escasez y los precios de los alimentos, medicinas y otros bienes esenciales para los habitantes”; además el plan apela a “continuar el fuego continuo en la frontera con Colombia” y a “reclutar paramilitares principalmente de los campos de refugiados en Cúcuta, la Guajira y Norte de Santander”. El 14 de julio, antes de asumir la presidencia de Colombia, Iván Duque visitó la sede del SOUTHCOM en Miami, donde se reunió con Kurt Tidd. La Agencia Efe tituló de este modo el teletipo que informaba del encuentro: “Duque promoverá en diplomacia regional el rechazo a la ‘dictadura’ de Maduro” (Estados Unidos cuenta con al menos siete bases militares en Colombia).


“Todo este despliegue militar es la dimensión dura y menos visible de la dominación geopolítica”, concluye Juan Valdés Paz, coeditor del libro “América Latina y el Caribe. La política social en el nuevo contexto” (Flacso-Unesco, 2011). El politólogo afirma que cualquier intento de ruptura, progresismo o desalineamiento en la región es traducido por Estados Unidos como una cuestión de Seguridad Nacional. Adscrita al organigrama del Comando Sur figura la Cuarta Flota de los Estados Unidos, constituida durante la Segunda Guerra Mundial, disuelta en 1950 y reactivada en abril de 2008. ¿En qué contexto se dio el restablecimiento? El primero de marzo de 2008 se produjo el ataque a un campamento de las FARC-EP en Ecuador, ordenado por el expresidente colombiano Álvaro Uribe; a ello se agregaba la caída de los precios de los bienes primarios en los mercados internacionales (un tercio de los ingresos fiscales de Venezuela, México y Ecuador procedían de la producción petrolera), la victoria electoral de Fernando Lugo en Paraguay, el conflicto entre la presidencia de Evo Morales y las regiones de la llamada “Media Luna” boliviana, las revueltas en Haití y los precedentes de gobiernos de izquierda en Venezuela y Ecuador.


En junio de 2017 la Cuarta Flota participó en las maniobras militares conjuntas “Teamwork South” en las costas de Chile; incluían al destructor USS Chafee (DDG90), que transportaba dos helicópteros MH-60R del escuadrón HSM-37, un submarino de ataque rápido y dos aeronaves P-8A Orion. Los ejercicios incorporaron “escenarios preestablecidos y enfocados en la respuesta a los acontecimientos”, según la embajada de Estados Unidos. Para celebrar el décimo aniversario de la reactivación, mandos de la Armada de Perú, Brasil, Chile, Colombia y Ecuador visitaron en junio el cuartel general de la Cuarta Flota en la ciudad de Jacksonville (Florida). El objetivo, según un comunicado de la Marina de Guerra del Perú, era “continuar con el fortalecimiento de los lazos de camaradería, amistad, cooperación e interoperabilidad”.


Juan Valdés Paz apunta otro concepto clave en la dominación estadounidense, el de la Cuenca del Caribe, donde figuran México, Centroamérica (incluido el Canal de Panamá), el Caribe insular, Colombia y Venezuela; “es la absoluta prioridad geopolítica de los Estados Unidos”, afirma el sociólogo cubano. Además de otras fuentes, documentos desclasificados en octubre de 2017 respecto al asesinato de Kennedy revelan que tres expresidentes de México -Adolfo López Mateos (1958-1964), Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) y Luis Echeverría Álvarez (1970-1976)- trabajaron para la CIA.


Otro país estratégico en la Cuenca del Caribe es Colombia, donde Estados Unidos invirtió 9.635 millones de dólares entre 2000 y 2017 en “asistencia en seguridad” (1.435 millones de dólares en 2007), según la organización WOLA con sede en Washington; esta fuente agrega que de los 107 programas mundiales de “asistencia” promovidos por el Pentágono, 75 “pueden operar” en América Latina y el Caribe. En cuanto a Venezuela, el expresidente Obama firmó un decreto en marzo de 2015 que declaraba a este país “amenaza” para la Seguridad Nacional e imponía sanciones a siete funcionarios de la República Bolivariana. En marzo Trump prorrogó esta orden ejecutiva. “Seguiré ocupándome de Cuba”, afirmó Donald Trump tras la elección del nuevo presidente cubano, Miguel Díaz-Canel; un mes antes aprobó una partida de 20 millones de dólares para “promover la democracia” en la isla durante 2018. En septiembre de 2017 la Embajada de Estados Unidos en La Habana anunció recortes de personal y suspender la emisión de visados por un supuesto “ataque acústico” contra la legación diplomática.


¿Existe algún contrapeso geopolítico en América Latina a la hegemonía de Estados Unidos? “No como tal”, responde Juan Valdés Paz, “aunque hay una importante presencia económica de otros actores”. El documento sobre Inversión Extranjera Directa de la CEPAL destaca que Europa en conjunto representaba en 2017 el 52% de las inversiones en Brasil (un 66% en el periodo 2012-2016), encabezadas por Países Bajos; en Colombia el porcentaje se situó en el 45% y en México, en el 29%. Entre otros ejemplos de la penetración europea en Latinoamérica, en 2017 la multinacional italiana Enel compró por 640 millones de dólares la distribuidora eléctrica brasileña CELG, hasta ese momento bajo el control de la estatal Petrobras (fue la primera privatización bajo la presidencia de Temer); la cervecera holandesa Heineken adquirió por 1.090 millones de dólares la filial brasileña del grupo japonés Kirin Holding; y la suiza Glencore pagó 734 millones de dólares por un incremento de su participación en Volcán Compañía Minera de Perú. Por países, la inversión española lidera la ratio en Argentina y Colombia. Valdés Paz resalta influencia de la banca española. Así, en el primer semestre de 2018 el Banco Santander declaró unos beneficios de 3.752 millones de euros, a los que contribuyó principalmente el mercado brasileño. El BBVA también tiene una presencia sólida en América Latina, con un peso preeminente de México.


Las corporaciones chinas, centradas básicamente en Brasil, participaron en cinco de las 20 mayores operaciones empresariales de 2017 en la región. Por ejemplo, el gigante eléctrico chino State Grid se hizo con el control de CPFL, la mayor distribuidora de electricidad de Brasil. La mayoría de las inversiones chinas se produjeron en los sectores energético y minero (que alcanzan cerca del 80% de las inversiones) y agropecuario, particularmente en el negocio de las semillas. El comercio entre América Latina y el Caribe y China multiplicó su valor por 22 entre 2000 y 2013. Sin embargo, “exportamos sólo cinco productos básicos en 2017 –porotos de soja, mineral de hierro, mineral de cobre, cobre refinado y petróleo, lo que representa el 70% del valor de los envíos”, advirtió en enero la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena. Brasil, Perú y Argentina recibieron más del 80% de las inversiones chinas en el periodo 2005-2017.

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El alcance de las 'operaciones especiales' convierten a EEUU en un imperio global

Una investigación reciente del periodista Nick Turse revela la dimensión de las intervenciones de las fuerzas especiales del Ejército de Estados Unidos, la mayoría de las cuales ni trasciende a la opinión pública ni cuenta con la supervisión del Congreso de EEUU

 

"Imperio" no es una palabra a tomarse a la ligera. ¿Puede EEUU ser definido como tal? La respuesta, a la luz de la última investigación del periodista estadounidense Nick Turse, es afirmativa. En su último artículo, publicado consecutivamente en TomDispatch y The Nation, el autor de Dispárale a todo lo que se mueva (Sexto Piso, 2014) explica el alcance de las fuerzas de operaciones especiales (SOF) del Ejército estadounidense, cuya actividad casi nunca trasciende a la opinión pública. Estas fuerzas participan en misiones que van desde el reconocimiento y ofensivas a pequeña escala hasta contraterrorismo, rescate de rehenes y tareas de seguridad, pasando por la instrucción y asesoramiento de otros ejércitos. "Y todos los días, y prácticamente en todas partes, comandos estadounidenses están implicados en diversos tipos de instrucción", escribe Turse.


Presentes en casi 150 países


"A menos que terminen en desastre, la mayoría de estas misiones permanecen en la sombra, desconocidas para todos salvo para un puñado de americanos", señala el autor. Las cifras lo respaldan: según datos proporcionados por el Mando de Operaciones Especiales de EEUU (Ussocom o Socom), el año pasado estas tropas de élite se desplegaron en 149 países –alrededor del 75% de las naciones del mundo– y este año llevaron ya a cabo misiones en 133. Como recuerda Turse, se trata de una cifra que no ha parado de crecer, puesto que prácticamente iguala el número de operaciones durante el último año de Barack Obama en la presidencia y es más del doble que en los últimos días de la administración de George W. Bush.


El trabajo –rápido, eficaz, sigiloso– de los soldados de las fuerzas especiales no es tan vistoso como el despliegue de grandes ejércitos, pero en el mundo actual es más importante. Washington lo sabe y apuesta por ello. Según explicó a Turse el portavoz de Socom, Ken McGraw, en 2001, por ejemplo, se desplegaron una media de 2.900 comandos a la semana, una cifra que ha aumentado a los 8.300 actuales. De un personal en 2001 de 42.800 efectivos –entre soldados en activo, reservistas y voluntarios de la Guardia Nacional– se ha pasado a 63.500.


La misma tendencia se observa en el presupuesto, que pasó de 3.100 millones de dólares en 2001 a los 12.300 millones de dólares actuales, sin contar que los tres cuerpos del Ejército estadounidense –el Ejército de Tierra, las Fuerzas Aéreas y la Armada, además de los marines– cuentan con sus propias divisiones de fuerzas especiales, con un presupuesto anual de 8.000 millones de dólares.


"Todo esto significa que, en cualquier día del año, más de 8.000 soldados, bien pertrechados y bien financiados [...] se encuentran desplegados en aproximadamente unos 90 países", resume el periodista.


Operaciones en la sombra


La lista de países en los que estas fuerzas especiales se encuentran desplegadas es larga y, además de los sospechosos habituales, como Afganistán, se encuentran en ella también un buen número de países africanos, como Níger, Burkina Faso o Senegal, e incluso asiáticos, como Tailandia, además de otros destinos más sorprendentes, como Alemania o Suecia, donde los Rangers y los Boinas Verdes llevaron a cabo respectivamente una instrucción en combate de invierno en el Ártico.


"A comienzos del mes pasado, en un pequeño puesto militar cerca de la olvidada ciudad de Jamaame, en Somalia, hubo un intercambio de disparos mientras llovían los morteros. Cuando el ataque terminó, un soldado somalí resultó herido, y, de haber sido ésa la lista de bajas, sin duda nunca hubiérais oído hablar de él", narra Nick Turse. "Lo que ocurrió", continúa, "es que en aquel puesto avanzado también operaban comandos estadounidenses y cuatro de ellos fueron heridos, tres de ellos de consideración, lo suficiente como para tener que ser evacuados para recibir atención médica. Otro soldado, el sargento Alexander Conrad, miembro de las Fuerzas Especiales del Ejército de EEUU, también conocidas como Boinas Verdes, resultó muerto."


El artículo describe casos similares en Níger o Somalia en los que resultaron heridos soldados pertenecientes a este tipo de tropas. Como Turse destaca, vale la pena notar que EEUU no libra oficialmente ninguna guerra en África, y todas estas misiones se presentaron a la prensa como de "asesoramiento y asistencia" a las fuerzas locales. O como "patrullas de reconocimiento" dentro de una misión para "instruir, asesorar y asistir" a tropas africanas, cuando la evidencia era ya difícil de rebatir, como misiones para eliminar objetivos de milicias islamistas, sobre todo las asociadas a Estado Islámico.


"Los Boinas Verdes, los Navy SEAL y otros comandos, que actúan bajo la poco entendida cláusula legal conocida como Sección 127e ["apoyo a las fuerzas especiales para combatir el terrorismo"], han participado en tareas de reconocimiento y acción directa en incursiones con fuerzas especiales africanas en Somalia, Camerún, Kenia, Libia, Mali, Mauritania, Níger y Túnez", resume el autor.
Si en 2006 únicamente un 1% de los comandos especiales estadounidenses operaba en el continente africano, diez años después se trataba ya del 17% (unos 1.700 efectivos en 20 países), el mayor porcentaje, solo superado por Oriente Medio.


¿Cambio de foco?


Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el Pentágono se plantea ahora reducir el número de tropas especiales en el extranjero. En el caso de África, por ejemplo, el contingente quedaría en 700 soldados de élite, la misma cifra que en el año 2014. El anuncio ha generado críticas entre algunos analistas de seguridad: los hay que consideran que con la medida puede haber un repunte del terrorismo yihadista en la región; otros, en cambio, temen que el vacío dejado por Estados Unidos sea llenado por China.


A pesar de la retórica aislacionista del presidente estadounidense en sus comparecencias públicas, "los recortes planteados parecen ajustarse a la última estrategia de defensa nacional del Pentágono", indica Turse. El propio secretario de Defensa, James Mattis, declaró en enero que, aunque Estados Unidos continuaría "su campaña contra los terroristas", "la competición entre grandes potencias, y no el terrorismo, es el foco principal de la seguridad nacional de EEUU". En la decisión podría haber pesado, además, el agotamiento físico y mental expresado por las propias unidades de fuerzas especiales.
Mattis precisó que la distinción entre tropas especiales y convencionales era cada vez más difusa. También se guardó una bala en la recámara. A finales de 2017 adelantó que EEUU continuará "expandiendo las fuerzas convencionales allí donde sea apropiado." Y añadió: "Yo anticiparía un mayor uso de las mismas". No parece que el águila estadounidense tenga pensado alzar pronto el vuelo y volver al nido.

BARCELONA
24/07/2018 08:42 Actualizado: 24/07/2018 08:42
ÀNGEL FERRERO

 

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Trump y Putin les pasan la pelota a la CIA y al FBI

Cuando se lo presionó al magnate republicano sobre el veredicto de sus propios jefes de inteligencia, Trump enfatizó que Putin “fue extremadamente fuerte y contundente en su negativa” sobre la injerencia rusa en la campaña electoral.

 

Los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin prometieron ayer reencauzar las complejas relaciones entre las mayores potencias nucleares del mundo en su primera cumbre celebrada en Helsinki, donde el mandatario estadounidense se negó a condenar la supuesta injerencia rusa en las elecciones de su país, según las conclusiones de la CIA y el FBI.

De pie junto a Putin en una conferencia de prensa conjunta, Trump dijo que habían “pasado bastante tiempo hablando sobre” la supuesta injerencia de Moscú en los comicios de 2016 que ganó el magnate republicano. Evitó entrar en detalles o condenar explícitamente cualquier interferencia rusa, luego que 12 agentes rusos fueran acusados la semana pasada por este caso en Estados Unidos.
Cuando se le presionó sobre el veredicto de sus propios jefes de inteligencia, Trump enfatizó que Putin “fue extremadamente fuerte y contundente en su negativa hoy (por ayer) y lo que hizo fue una oferta increíble”, dijo el ocupante de la Casa Blanca. Agregó que la investigación del fiscal especial Robert Mueller había sido un “desastre” para Estados Unidos.


Trump volvió a negar cualquier tipo de colusión entre su campaña y el Kremlin, mientras Putin sostuvo: “El Estado ruso nunca ha interferido y no planea interferir en los asuntos internos de Estados Unidos”. Y Trump le cree, aunque le lluevan críticas desde su país (ver aparte).


Ya desde antes de comenzar la reunión, el presidente norteamericano había vinculado la pobreza en las relaciones con Moscú con las investigaciones llevadas adelante en su país. “Nuestra relación con Rusia NUNCA fue tan mala gracias a muchos años de tontería y estupidez estadounidense y ahora por la manipulada caza de brujas”, había escrito el mandatario en Twitter.


Los servicios secretos estadounidenses acusan al gobierno de Putin de un ataque cibernético durante la campaña presidencial de 2016 con el objetivo de ayudar a Trump y perjudicar a la candidata demócrata, Hillary Clinton.


En una nueva fase de la investigación, el viernes el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó acusaciones formales contra 12 miembros del servicio secreto militar ruso GRU de haber atacado computadoras de demócratas, así como de miembros del equipo de campaña de Clinton. Se trata de la primera vez que el Departamento de Justicia estadounidense señala al servicio secreto y, con ello, responsabiliza directamente a Rusia de los ciberataques.


Putin admitió que sí quería que el magnate republicano ganara las elecciones presidenciales con el argumento de que éste quería mejorar las relaciones con Rusia. En esta línea, Trump reforzó su postura. “Como presidente, no puedo tomar decisiones sobre política exterior en un intento inútil para complacer a los demócratas y a los medios de comunicación”, subrayó Trump en referencia al escepticismo que ha generado su relación con Putin en parte de su país. “Prefiero asumir un riesgo político en aras de la paz que arriesgar la paz en aras de la política”, indicó.

 

El mandatario ruso rechazó, además, que el Kremlin tuviese en su poder información comprometedora contra el presidente de Estados Unidos, como han publicado algunos medios de ese país. “Cuando el presidente Trump visitó Moscú, ni siquiera sabía que estaba allí”, señaló Putin.


El jefe del ejecutivo ruso dio una muestra de buena voluntad al proponerle a su par estadounidense permitirle a Washington interrogar a los agentes de inteligencia rusa acusados. “Tenemos un acuerdo entre Estados Unidos y Rusia que data de 1999 sobre la ayuda en los casos criminales y este acuerdo sigue en vigencia. En este marco, (la Fiscalía estadounidense) puede enviar una solicitud para realizar el interrogatorio a estas personas que son sospechosas”, declaró Putin.


En cuanto a los otros temas tratados, el ruso informó que durante la reunión había hecho propuestas para el control del armamento de cada país, como por ejemplo una ampliación del acuerdo START de armas estratégicas, y Trump, por su parte, volvió a recordar que entre los dos países tienen el 90 % de las armas nucleares en el planeta. “Como potencias nucleares, tenemos una responsabilidad especial” en la seguridad internacional, se limitó a decir Trump.


El líder ruso dijo que también habían hablado de la anexión rusa de Crimea: “La posición del presidente Trump sobre Crimea es conocida y la mantiene. Él habla de la ilegalidad de la reintegración de Crimea a Rusia. Nosotros tenemos otro punto de vista. Consideramos que se hizo un referéndum, de acuerdo a las leyes internacionales. Para nosotros es una cuestión cerrada”, señaló Putin.


Sobre la situación en Siria, el estadounidense reconoció que era compleja y que la cooperación entre ambos países tenía el potencial de salvar cientos de miles de vidas. En consecuencia, Trump aludió a que se utilizará el criterio de la asistencia humanitaria si, dijo, podían hacer algo para ayudar a la gente de Siria. El mandatario ruso estimó que su papel era más que humanitario y le pasó la pelota. Literalmente. “En lo que se refiere a que la pelota de Siria está en nuestro techo... señor Presidente, usted acaba de decir que hemos organizado exitosamente el Mundial de Fútbol. Así que quiero entregarle esta pelota. Ahora, la pelota está de su lado”, dijo Putin. El jefe del Kremlin, que entregó a Trump la pelota oficial del Mundial de Rusia, se refería a la frase del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, de que la pelota del arreglo en Siria estaba en el techo de Rusia. Trump le dio las gracias por el regalo. Seguidamente, dijo que le regalaría la pelota a su hijo pequeño, Baron, y se lo lanzó a su esposa, Melania, que estaba en primera fila. “¡Melania, tomala!”, le pidió Trump entre las risas de los presentes.

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Trump le subió el precio a la membresía en la OTAN

La declaración de los países de la alianza militar no soluciona las discrepancias evidenciadas entre EE.UU. y Alemania por el gasto en defensa. Sorprendieron las críticas del republicano a Merkel por su relación con Rusia.

 

El presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a generar controversia en una nueva cumbre internacional, esta vez en la de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), al exigir duplicar el dinero que cada país debe aportar a la alianza militar. A pesar de la disputa, los socios lograron consensuar una declaración conjunta en la cumbre que inició ayer y seguirá hoy en Bruselas.


El presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a tensar las negociaciones con sus socios al exigir que la meta de gasto de un 2% del Producto Bruto Interno (PBI), acordado en 2014, se haga efectiva de manera inmediata. “¿Por qué hay sólo 5 de 29 países (de la OTAN) que cumplieron sus compromisos? Estados Unidos está pagando por la protección de Europa, luego pierde miles de millones en comercio. Deben pagar 2% del PBI INMEDIATAMENTE, no para 2025”, afrmó Trump a través de su cuenta de Twitter.


Durante el encuentro, el mandatario estadounidense incluso fue más lejos y dijo que sus socios de la OTAN deberían aumentar su gasto anual en defensa al 4% del PBI, informó su portavoz, Sarah Sanders, tras una reunión a puerta cerrada de los jefes de Estado y de Gobierno de los 29 países de la Alianza Atlántica. “El presidente Trump quiere que todos nuestros aliados compartan más la carga y que, al menos, cumplan con sus obligaciones ya contraídas”, añadió Sanders.


Antes de la cumbre, Trump se había reunido con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ante quien acusó a los demás miembros: “Son morosos en lo que a mí respecta porque Estados Unidos ha tenido que pagar por ellos”, comentó durante el desayuno con el secretario general. “Muchos países no están pagando lo que deberían y, francamente, muchos países nos deben una tremenda cantidad de dinero de muchos años atrás”, mantuvo el mandatario.


A pesar de estas declaraciones, Stoltenberg, hizo, sin embargo, una evaluación positiva de la primera jornada. “Hemos tenido discusiones, tenemos desacuerdos, pero lo más importante es que tenemos decisiones que impulsan adelante esta alianza y nos hacen más fuertes”, dijo. En la declaración conjunta, los 29 países de la alianza militar se limitaron a subrayar su adhesión ilimitada al denominado objetivo del 2% alcanzado en 2014 en Gales y a presentar planes nacionales creíbles sobre su implementación. Además aprobaron una nueva misión en Irak para formar y asesorar tropas, y apoyo a países como Jordania y Túnez (ver aparte).


El texto, sin embargo, no soluciona la discrepancia en el gasto de defensa, que quedó evidenciada con el abierto enfrentamiento que protagonizaron Trump y la canciller alemana, Angela Merkel. El magnate criticó a Alemania por no gastar lo suficiente en defensa, a lo que Merkel respondió: “Ponemos la mayor parte de nuestras capacidades militares al servicio de la OTAN”. La canciller alemana, además, recordó: “Y seguimos muy comprometidos en Afganistán y con ello defendemos también los intereses de los Estados Unidos de América”.


La base de la disputa es que ese objetivo del 2% se interpreta de distinta manera. Según Trump, los países de la OTAN se comprometieron en el 2014 a gastar anualmente en defensa al menos el 2% de su PIB. El gobierno alemán, por el contrario, interpreta que en dicho acuerdo se habla sólo de dirigirse hacia esa cifra.


Según los pronósticos de la OTAN, este año sólo cumplirán con el objetivo Estados Unidos y otros siete países: Grecia, Reino Unido, Polonia, Rumania, Lituania, Letonia y Estonia. Alemania gasta en defensa el 1,24% y para 2024 sólo promete el 1,5%, pero considera que así ya se está acercando al objetivo del 2%.


Las fricciones entre Estados Unidos y Alemania ya habían iniciado antes del inicio de la cumbre, cuando Trump vinculó sus críticas por el gasto al acuerdo entre Berlín y Moscú para construir el gasoducto Nord Stream 2 –que unirá ambos países– asegurando que Alemania estaba totalmente bajo control de Rusia. “Es triste que Alemania cierre un acuerdo a gran escala de petróleo y gas con Rusia cuando se supone que debes estar alerta ante Rusia. Pero Alemania va y le paga miles y miles de millones de dólares”, aseguró el mandatario en un encuentro bilateral con Stoltenberg.


“Estados Unidos, mientras tanto, paga un montón de dinero para proteger a Francia, Alemania y a todo el mundo en el marco de la Alianza Atlántica”. continuó Trump y agregó: “Alemania es un país rico. Puede aumentar (sus gastos en defensa) de inmediato, mañana, sin ningún problema”, añadió Trump.


Ante tales acusaciones, Merkel defendió la política independiente de su país y recordó que ella misma vivió una época en la que parte de Alemania estaba controlada por la Unión Soviética, en referencia a la extinta República Democátrica Alemana. “Me alegra que hoy estemos unidos en libertad como República Federal de Alemania y que por eso podamos decir que podemos hacer una política independiente y tomar decisiones independientes”, dijo la canciller.


Las críticas de Trump a Alemania por su relación con Rusia sorprenden, ya que precisamente se considera que el presidente estadounidense sigue una política cercana a Rusia y en los últimos meses evitó criticar con dureza al presidente ruso, Vladimir Putin.


Pese a sus duras palabras de ayer por la mañana, Trump se reunió después con Merkel y aseguró más tarde que tenía una muy buena relación con ella. “Fue un encuentro excelente”, dijo tras el encuentro bilateral. La canciller afirmó, por su parte, que Alemania y Estados Unidos eran buenos socios.


Entrenamiento de tropas de la OTAN

Misiones en Irak y Túnez


Una nueva misión en Irak para formar y asesorar tropas, y más apoyo a Túnez fueron algunos de los acuerdos importantes logrados tras la primera reunión de la cumbre de la OTAN. Mientras Canadá se ofreció a liderar la misión en territorio iraquí, España hizo lo mismo con Túnez.


Las misiones de la alianza militar complementarían, según el documento, el trabajo de la coalición internacional que combate al grupo terrorista Estado Islámico (EI). “La prevención es mejor que la intervención. Para prevenir la actuación del EI hay que reforzar la formación”, explicó el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg Stoltenberg.


La misión en Irak, que los aliados preparan desde hace meses, contará con varios cientos de formadores y estará liderada por Canadá. El primer ministro del país, Justin Trudeau (foto), se ofreció ayer a asumir durante un año el mando de esta misión. “Canadá se va a comprometer con 250 soldados, una cantidad de helicópteros y, de hecho, estamos ofreciendo asumir el mando de esa misión durante el primer año”, anunció el político durante el evento. La misión de asesoramiento y formación pretende entrenar a los instructores del Ejército y las fuerzas de seguridad de ese país. “Ese próximo paso en el desafío en Irak, que fue primero derrotar al Estado Islámico, es ahora construir esa democracia y fortalecerla”, comentó.


El presidente Español, Pedro Sánchez, ofreció a la OTAN, por su parte, que España pueda hacerse cargo de la misión de adiestramiento y capacitación de tropas de Túnez para reforzar la seguridad en su flanco sur. Además, Sánchez mostró la disposición de España a liderar, si fuera necesaria, la evacuación de la misión de la ONU en Libia desde el cuartel estratégico de Rota y mediante la utilización de sus capacidades anfibias.


Respecto al entrenamiento de tropas de Túnez, el gobierno del país africano ya solicitó ayuda a la OTAN para ese cometido y era uno de los asuntos que tenían en su agenda los jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza para su reunión en Bruselas.


En su intervención, Sánchez reiteró, además, el total compromiso de España con la OTAN, con la seguridad europea y con el vínculo transatlántico. También, el mandatario se refirió al reparto de cargas entre los aliados y, al igual que ha venido resaltando ante la cumbre, insistió en que no hay que tener en cuenta sólo las contribuciones (en clara referencia a las declaraciones del presidente Donald Trump), sino las capacidades y el tipo de inversión en defensa en cada país.

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Incógnita del nuevo orden post-Occidental: ¿India se va con EU o con Rusia y China?

A días de la cumbre de Trump y el zar Vlady Putin ( http://bit.ly/2IWimMY ) una de sus incógnitas es el posicionamiento de India con ambos ( http://bit.ly/2ueOTbu ). Sputnik de Rusia –que mantiene óptimas relaciones con India– asevera que “India da la espalda a EU” ( http://bit.ly/2KGsQWi ) y su “estrategia Indo-Pacífico”( http://bit.ly/2m75xq8 ) –que inició Obama e intensificó Trump– que “tiene por objetivo contrarrestar la influencia de China en la zona”mediante el eje EU/India/Australia/Japón.

La tónica de EU y Gran Bretaña –anterior potencia colonial del subcontinente indio– es amarrar navajas entre los dos gigantes asiáticos que juntos representan 36 por ciento de la población mundial y más de la cuarta parte del PIB global, medido por su “paridad de compra”( http://bit.ly/2k13DX7 ).


Panos Mourdoukoutas, del sesgado Forbes, afirma que el primer ministro indio Narendra Modi “está listo para frenar a China, conforme la economía india prospera”( http://bit.ly/2L6QQhK ).


Según Mourdoukoutas, “India no será sitiada por China. Y no permitirá que China haga del Mar del Sur de China su propio mar” cuando “el dominio de China en el Mar del Sur de China depende de su presencia en el océano Índico” por consideraciones geopolíticas ya que “un bloqueo del estrecho de Malaca por EU cortaría su abastecimiento del petróleo del Medio Oriente y de su ‘segundo continente’ África”.


También alega que “India contiene a China”, amén que su “economía crece a 7.2 por ciento, más que la de China, de 6.8 por ciento”.


Según Spuntnik, “India decidió dar la espalda a Washington y apostar por una alianza con China”. Cita a medios indios de que “India ha tomado la iniciativa a la hora de iniciar el diálogo bilateral”.


En la Conferencia del “Diálogo de Shangri-La”, en Singapur, que contó con la presencia del secretario del Pentágono, James Matttis, el primer ministro indio Narendra Modi “urgió a la región indo-Pacífico a combatir (sic) el proteccionismo” y enunció que “los destinos” de quienes viven en la región “están vinculados”( http://bit.ly/2L3ghRc ).


Richard Javad Heydarian, de Asia Times, expone las “Dos Visiones del Nuevo Orden (sic) Indo-Pacífico”: uno, en el que “el primer indio coloca a su país en el núcleo de la emergente nueva arquitectura de seguridad –donde enfatizó la “independencia (sic) estratégica de India y su continua fidelidad (sic) a su tradición de no-alineamiento”– y, otra, del secretario del Pentágono quien “recuerda que EU está en el océano Pacífico para quedarse” ( http://bit.ly/2uglJcd ).


Javad Heydarian interpreta que India es “un país pivote global” que “navega en forma confortable en las placas tectónicas y la intensa competencia entre las superpotencias”: la “postura estratégica equilibrada de India” es mantener relaciones de “madurez y sapiencia con China”, de “extraordinaria ( sic) amplitud” con Washington y “especiales y privilegiadas” con Rusia.


La hermenéutica de Sputnik sobre el discurso del primer ministro Moni es que “India no piensa ponerse detrás de EU y defender los intereses antichinos de su estrategia”.


Ya desde hace más de un mes, Sputnik aducía que “China e India”son “dos rivales que se acercan a pesar de la política de EU”( http://bit.ly/2J8HSyG ).


La investigadora rusa Tatiana Shaumián juzga que “las relaciones entre India y EU son turbulentas, con auges y declives regulares, pero jamás Nueva Delhi ha seguido la política de Washington directamente.(…) Una cosa es buscar un balance entre China y EU y, otro, jugar en contra de otro país”.


Zhao Gancheng, Director del Instituto de Estudios Internacionales de Shanghai, comenta que si India sucumbe al plan de EU para contener a China, entonces India se colocará en el lado opuesto del sistema de seguridad Asia/Pacífico y se convertirá en un enemigo abierto de China y Rusia ( http://bit.ly/2NDcVpJ ).


Zhang Jiadong, director del Centro de Estudios Sudasiaticos de la Universidad Fudan, invita a India y China a “construir una nueva unidad para reformar el viejo orden global”( http://bit.ly/2ulkyYU ).


India quizá mantenga un equilibrio estratégico entre Rusia y EU, más que aliarse a China. It is not bad.


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Miércoles, 11 Julio 2018 07:40

Conocer al enemigo y sus objetivos

Conocer al enemigo y sus objetivos

En períodos tormentosos, de confusiones y neblinas, conviene observar de frente el comportamiento de los poderosos para precisar con cierta lucidez qué tenemos enfrente y, en consecuencia, intentar salir airosos del embate que nos plantean. El objetivo no es sencillo porque ocultan sigilosamente sus pensamientos que, a su vez, adelantan acciones.


La semana pasada en Brasil, sucedió uno de esos momentos extraordinarios en los cuales los de arriba muestran su verdadera cara, sin filtros. El candidato de la ultraderecha militarista, Jair Bolsonaro, acudió a la Confederación Nacional de la Industria, donde la elite empresarial lo aplaudió a rabiar, incluso cuando dijo que no tenía respuestas a sus preguntas. Alrededor de 2.000 hombres blancos y ricos de Sao Paulo sintieron que el ex militar refleja el modo como se paran en el mundo de hoy.


Bolsonaro fue muy claro. Atacó la legislación de protección ambiental y de defensa de los pueblos indígenas, la emprendió contra la política de cuotas para negros en las universidades, criticó al parlamento, al Supremo Tribunal Federal y a los medios (goo.gl/Si1Fu9). “No haremos nada que salga de nuestra cabeza. Los señores que están en la cúspide de las empresas serán nuestros patrones” agregó con una fuerte dosis de servilismo.


Dijo que colocará militares en los ministerios, que se apoyará en los evangélico, se burló de las minorías sociales y de lo “políticamente correcto”. “Nos están sacando la alegría de vivir, ya no podemos hacer chistes de afrodescendientes, de goianos y cearenses”, dijo en referencia a los pobladores de dos estados pobres desconsiderados por las clases medias (goo.gl/QvaVEd).


La platea empresarial aplaudió de pie a un candidato que no dijo nada sobre su programa de gobierno pero consideró “terrorista” al Movimiento Sin Tierra, sin importarle que tiene un proceso judicial por incitación a racismo. Esos mismos empresarios abrazaron a Lula en 2003 cuando llegó al gobierno. Pero la realidad cambió. En 2008, con el estallido de la burbuja financiera. En 2013, con las masivas movilizaciones de junio contra la desigualdad. En esos años los de arriba comprendieron que la democracia ya no les sirve porque no consigue aplacar a los de abajo.


Estas elites que están rediseñando el mundo viven un proceso de “lepenización”, como señala el periodista Rafael Poch en referencia a la política de la ultraderechista francesa Marine Le Pen. Recupera el pensamiento de Immanuel Wallerstein para afirmar que la política de las elites “apunta hacia una división del mundo en dos categorías, dos castas geográfico-sociales, en la que el estrato superior que podría implicar al 20% de la población del planeta podría vivir en un cuadro de relativa distribución, suficiente para generar un consenso y una fuerza militar capaz de mantener al 80% restante en una posición totalmente subyugada y paupérrima” (goo.gl/DQug6f).


Este es el panorama que se presenta ante nuestros pueblos. La pregunta obligada es: ¿qué vamos a hacer desde los movimientos para enfrentar esta perspectiva que convertirá el mundo en una prisión para ocho de cada diez habitantes? Más grave aún, porque una parte considerable de ese 80% son pensionistas, en una parte creciente del mundo, que salvo excepciones no han jugado un papel en los procesos emancipatorios.


Ante la ofensiva brutal de los poderosos apareció la idea, o sensación, del “respiro”, en el sentido de que la llegada de un gobierno “menos peor” no va a resolver nuestros problemas pero, por lo menos, nos permite tomar aliento para seguir adelante. Es tanto como ganar tiempo, una práctica que utilizan los deportistas pero también los que sufren tortura para aliviar el tormento cuando ya te abandonan las fuerzas.


Siento que es una actitud humana defensiva que no debe ser condenada sino comprendida, porque los pueblos necesitan hacer sus procesos, equivocarse y volverse a equivocar para, algún día, tomar otros rumbos. Mal que nos pese, las culturas políticas cambian muy lentamente, mientras las tormentas llegan tan de prisa que puede no haber modo de protegernos.


No tenemos otra que aguantarnos, mantener la calma y seguir nuestro camino, que hoy pasa por fortalecer nuestros proyectos colectivos, como los que protagonizan los pueblos indígenas y las decenas de colectivos que en todas nuestras geografías siguen resistiendo, no se dejan y hacen lo humanamente posible por no dejarse cegar por los fuegos de artificio de la política institucional.

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Martes, 10 Julio 2018 07:11

¿Para qué sirve hoy la OTAN?

¿Para qué sirve hoy la OTAN?

La próxima semana tendrá lugar en Bruselas una conferencia en la cumbre de los jefes de Estado o de Gobierno de los veintinueve países miembros de la OTAN en la nueva sede de la Alianza, situada en el corazón de la capital belga.

En la convocatoria oficial de este evento, el Secretario General declaró que la Alianza continúa adaptándose al nuevo siglo y, para hacer frente a las cambiantes amenazas, ha llevado a efecto el “mayor refuerzo de nuestra defensa colectiva en toda una generación”. Aludía a las unidades de combate multinacionales desplegadas en el Este europeo así como al refuerzo de la presencia militar en la zona del Mar Negro.


Si en Moscú había ido creciendo el convencimiento de que la OTAN se ha esforzado por envolver progresivamente el territorio de la Federación Rusa, ampliando su despliegue estratégico, que incorpora a varios países que fueron miembros del Pacto de Varsovia, y mediante las maniobras militares periódicas que en ese espacio tienen lugar, las palabras del Secretario General lo confirman sin dejar lugar a dudas.


Aparte de la novedad que puede suponer la presencia del imprevisible presidente de EE.UU. en las reuniones que tendrán lugar (basta recordar su provocativa actitud en la pasada conferencia canadiense del G7), los dirigentes políticos que asistirán a ellas lo harán también en su mayoría como miembros de una Unión Europea que, lamentablemente, sigue sin saber con certeza qué lugar ocupa en el mundo.


Una Europa que, sin un proyecto autónomo y creíble de política defensiva propia, deja su destino en manos de una Organización en la que también resuena con fuerza el estentóreo “¡América primero!” de Trump. En la larga vida de la OTAN, America First! ha sido el gen fundamental del ADN de la Alianza, como ya supo percibir De Gaulle.


Lo anterior no debe considerarse una muestra de “antiamericanismo”, sino como “proeuropeísmo”. No se trata de ir contra EE.UU. (aunque sí contra algunas decisiones de su actual Gobierno) sino de recordar que las alianzas más sólidas son las que se basan en la libre voluntad de los pueblos aliados. Repasando el proceso de adhesión a la OTAN de los actuales miembros, se ve que algunos lo hicieron por miedo, otros por conveniencia de política interior y en ciertos casos apenas se tuvo en cuenta la opinión de la población.


En España se vendió el argumento de que sin estar en la OTAN no entraríamos en Europa, lo que se reveló ser falso. Bien es verdad que la adhesión de nuestro país a la Alianza supuso al menos una gran ventaja: las Fuerzas Armadas empezaron a dejar de preocuparse por el “enemigo interior”, que fue su obsesión esencial durante el franquismo, e iniciaron su convivencia con otros ejércitos aliados, facilitando así su adaptación a la democracia, proceso todavía en vías de desarrollo.


Observando con ojos europeos la situación internacional, no puede negarse que EE.UU. cometió en 1991 el grave error estratégico de separar a Rusia de Occidente, contra lo que había sido una constante histórica. Y sin advertir que la pujanza china podía convertirse en un foco de atracción para los intereses rusos, más provechoso que la atracción europea.


Los últimos Gobiernos en Washington han venido empujando a Rusia hacia China, y Trump ahora tiene que jugar a la vez en dos campos: evitar el acercamiento ruso-europeo, que pudiera poner en peligro la hegemonía estratégica de EE.UU., y mantener una relación viable con Moscú para controlar a China, sin tener en cuenta a Europa.


¿Qué papel juega en todo esto la OTAN… si es que juega alguno? Es lo que deberían discutir en Bruselas aquellos a quienes los europeos de distintas nacionalidades hemos elegido para gobernarnos, cuando bajo treinta banderas diferentes (29 estatales y la de la OTAN) tomen asiento en la vasta mesa otánica. De una cosa sí podemos estar seguros: todos ellos -más Putin desde Moscú y Xi desde Pekín- estarán mirando a Trump con el rabillo del ojo.


Artículo publicado originalmente en el blog del autor El viejo cañón

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Miércoles, 27 Junio 2018 06:30

Se estrecha el cerco militar a China

Se estrecha el cerco militar a China

La política de contención a China por EEUU parece calcada a la que el Pentágono aplicó y aplica a Rusia: un cerco militar, político y comercial para estrangularla y, eventualmente, para lanzar ataques militares.


El 30 de mayo el secretario de Defensa, James Mattis, anunció un cambio en la política estratégica global estadounidense. El Comando del Pacífico (PACOM), que supervisa todas las fuerzas militares de Estados Unidos en Asia, será llamado Comando del Indo Pacífico (INDOPACOM). Es mucho más que un cambio de nombre.


Tres semanas después, el 18 de junio, el presidente Donald Trump decretó el nacimiento de la sexta rama de las Fuerzas Armadas, la Fuerza Espacial que se suma al Ejército de Tierra, Armada, Fuerza Aérea, Cuerpo de Marines y a la Guardia Costera. El presidente fue mucho más claro que el secretario de Defensa: "No queremos que China, Rusia y otros países nos lideren. Siempre hemos liderado".


Parece evidente que EEUU apuesta a la superioridad militar para contener a sus rivales, aunque se trata de un juego peligroso. Si nos centramos en la creación del INDOPACOM, se concluye que Washington y el Pentágono creen que su principal adversario estratégico es el dragón asiático, aunque están apretando el cerco europeo a Rusia en algunos puntos calientes, como Crimea, Ucrania y Polonia.


En un reciente artículo el analista Michael T. Klare sostiene que "el Ejército de Estados Unidos está preparando el escenario para un eventual enfrentamiento con China". A través de la creación del Comando Indo Pacífico, el Pentágono busca "alentar a la India para unirse a Japón, y Australia al sistema de alianzas de los Estados Unidos en el Pacífico", según Klare.


De inmediato, el jefe del Pentágono retiró la invitación a China para participar en los mayores ejercicios navales multinacionales en la cuenca del Pacífico, los RIMPAC por sus siglas en inglés. La Armada de China fue invitada al RIMPAC de 2016, a pesar de la tensión en el Mar Meridional de China. En esta edición participarán 27 países y unas 25.000 personas, entre ellas fuerzas de Chile, Colombia, Perú y México, bajo el auspicio de EEUU.


Debemos recordar que el comando del Pacífico, PACOM, se estableció en 1947 y abarcaba más de la mitad de la superficie del planeta, casi el 60% de la población mundial, incluía el control de 36 países y algunos de los Ejércitos más potentes del mundo (China, Rusia e India, entre otros) bajo la supervisión de 300.000 efectivos de los EEUU desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.


Según Klare, la creación del INDOPACOM "representa un cambio fundamental en el pensamiento militar de Estados Unidos con consecuencias de largo alcance". Sin embargo, la presencia militar de China es por ahora relativamente pequeña en comparación con la de países como Rusia, por lo tanto las razones de la decisión del Pentágono deben ser analizadas en un contexto más amplio que el simplemente militar.


En primer lugar, EEUU considera que China es su principal adversario estratégico, lo que implica una mirada de larga duración. La economía del dragón ya es la primera del mundo, según la medición del FMI en base a la paridad del poder de compra, y avanza de forma notable en algunos rubros decisivos como la inteligencia artificial y la internacionalización del yuan, lo que representa un desafío formidable a la hegemonía del dólar.


La segunda cuestión es que China se ha hecho fuerte en el Mar del Sur de China, donde ha reforzado y militarizado los archipiélagos Spratly y Paracel, convertidos en enclaves defensivos y ofensivos que actúan como una cadena de portaaviones fijos. De ese modo, China se ha asegurado el control del mar más importante para su comercio exterior y para su expansión en dirección al Índico. En tercer lugar, EEUU aprovecha la honda preocupación del gobierno de India con la creciente presencia de China en el océano Índico, con la apertura de un puerto en Gwadar (Pakistán) y potencialmente otro en Sri Lanka. India cuenta con una poderosa flota y hasta ahora no se había comprometido con ninguna de las estrategias en pugna, pero su incorporación a la estrategia del Pentágono puede ser un duro golpe para las ambiciones chinas.


La cuarta cuestión es que el Pentágono diseñó una estrategia para contener y tornar imposible el principal proyecto geo estratégico de China, el Cinturón y la Ruta de la Seda que conecta Asia con Europa. La apuesta supone serios desafíos, ya que consolidaría la posición dominante de China y de la Organización de Cooperación de Shanghái en Eurasia, en alianza con Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Pakistán e India.


Los estrategas estadounidenses consideran que perder la posición hegemónica en Eurasia sería catastrófico para las ambiciones del país de mantenerse como potencia sin rival en el planeta. Para China, sin embargo, el Cinturón y la Ruta son la única forma de ascender al rango de gran potencia eludiendo la guerra. Si esta expectativa se frustra, como pretende el Pentágono, la opción bélica sería inminente. Por eso China está construyendo su tercer portaaviones, se prepara para el primero de propulsión nuclear y está modernizando sus fuerzas navales y aéreas a toda prisa.


La política del cerco como forma de contención y asfixia es bien conocida por los dirigentes chinos, ya que fue ampliamente utilizada en la guerra civil contra el Partido Comunista por las fuerzas de la derecha agrupadas en el Kuomintang desde la década de 1920 dirigidas por Chiang Kai-Shek. Tienen perfecta conciencia de que la guerra es una posibilidad, sin duda la preferida por los altos mandos de EEUU y gran parte de su elite política y empresarial. La guerra comercial en curso es apenas un anticipo de lo que puede venir, definida por altos funcionarios chinos como la "nueva guerra del opio".


Pero en esta ocasión las cosas son bien diferentes respecto al pasado. China ya no corre el riesgo de que su territorio sea invadido y su pueblo humillado como sucedió en varias ocasiones desde el siglo XIX. Su ambición consiste en recuperar el papel que le correspondió como uno de los centros más destacados de la civilización. Siendo la potencia económica dominante, debe convertirse en la potencia hegemónica en los próximos decenios, como ha sucedido siempre en la historia de la humanidad. Pero debemos recordar que esos recodos se recorrieron siempre con guerras.

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