Con la mira puesta en la minería, la NASA convocó a empresas privadas a extraer muestras de la superficie de la luna. Imagen: AFP

El objetivo es estudiar la posible explotación minera

 

Donald Trump puso en marcha un plan para desarrollar la minería en la superficie lunar. Decidió avanzar pese a la ausencia de consenso internacional y jurisprudencia sobre cómo administrar y compartir los recursos extraterrestres.

La NASA lanzó el jueves un llamado a licitación sin precedentes: convocó a empresas privadas a que extraigan muestras de superficie luna para poder estudiarlos en la Tierra. 

"¡La NASA busca comprar suelo lunar a proveedores comerciales! Es hora de establecer una regulación para la extracción y comercialización de recursos espaciales", tuiteó el administrador de la NASA, Jim Bridenstine. 

Estados Unidos pretende liderar la explotación de recursos, principalmente la minería, que se encuentren en suelo o subsuelo de asteroides y de la Luna, en el marco de una política alentada del presidente Donald Trump.

El mandatario estadounidense emitió en abril un decreto en ese sentido pese a la ausencia de consenso internacional y jurisprudencia sobre cómo administrar y compartir los recursos extraterrestres.

Los tratados espaciales existentes no son precisos para determinar la explotación de recursos fuera de la Tierra. La NASA invita a las empresas a presentar sus propuestas para extraer "pequeñas" muestras de piedras lunares o de polvo que cubre la superficie del satélite como así también información, imágenes del lugar y sus respectivas locaciones para registrar en una base de datos. 

Las muestras lunares pasarían luego a ser propiedad de la NASA, que sería el "único" dueño del material. El 80% del importe que establezca el contrato se abonará contra la entrega de las muestras.

El llamado a ofertas se enmarca en un nuevo modelo económico que comienza a ganar fuerza en la agencia espacial estadounidense y que consiste en tercerizar el desarrollo y funcionamiento de las misiones a través de contratos con empresas espaciales privadas.

En esa línea, la NASA suscribió un acuerdo con SpaceX, que se encarga del transporte de carga y astronautas a la Estación Espacial Internacional.

Hace tiempo que la NASA volvió a poner la mira sobre la luna. A partir del Programa Artemis, la agencia espacial de Estados Unidos invita también a la colaboración y comercialización de información e imágenes del satélite de la tierra con el objetivo de que "la primera mujer y el próximo hombre aterricen en la Luna en 2024". La intención será luego usar la Luna como punto de partida para embarcar hacia viajes más lejanos: "Dar el siguiente gran salto y mandar astronautas a Marte", comunicó el sitio oficial estadounidense.

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Raúl Zibechi: El modelo extractivista como causa del contexto latinoamericano actual

Frente al golpe de Estado en Bolivia y la crisis social, económica y política que gobierna en varios países de Latinoamérica, el periodista uruguayo Raúl Zibechi, entrevistado por Enredando las mañanas, hace foco en el extractivismo como causa fundamental de grandes conflictos actuales.

 “Lo que es común a gobiernos conservadores y progresistas es que ambos son neoliberales. Es un modelo económico basado en el despojo de los territorios, en la transformación de la naturaleza en mercancías, para lo cual es necesario desplazar poblaciones, contaminar y llevar a cabo un modelo extractivo de acumulación por despojo (soja, minería a cielo abierto, grandes obras de infraestructura, especulación inmobiliaria urbana). Ese modelo unos lo administran de un modo y otros de otro, pero el modelo es el mismo. Ahora en Argentina por ejemplo, el tema de la soja y el glifosato no entran en discusión con el cambio de gobierno”.

Zibechi afirma que, independientemente de los gobiernos, lo que está estallando en países como Bolivia, Nicaragua, Brasil y Chile es la crisis que genera el modelo extractivista, que genera un fuerte enriquecimiento del 1%, polarización social, una situación de exclusión y empobrecimiento de las mayorías. El resultado: menos posibilidad de gobernabilidad, ya que las condiciones que impone el modelo son insostenibles, muy duras y excluyentes. Como ejemplo pone lo que pasa en Uruguay: “la mitad de los asalariados tiene un ingreso menor a dos salarios mínimos. No alcanza para vivir”

En cuanto al contexto actual boliviano, el periodista remonta sus causas también a hechos referidos al modelo extractivista, partiendo de una crisis del MAS que comienza en el año 2011 cuando se intentó hacer la carretera que pasaba por reservas naturales del país, el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) territorio indígena. Esta carretera estaba financiada por Brasil para la importación de commodities. “Eso es el modelo extractivo. Ahí comienza la crisis. Ahí se produce un enorme movimiento popular de base indígena para detener la carretera. Y a partir de ahí, los dos grandes movimientos  que habían estado involucrados en esa marcha son perseguidos por el gobierno del MAS”. Eso lo suma a algunos desaciertos posteriores del gobierno de Evo Morales, como el haber desoído el referendo de 2016 que proponía su reelección, habiendo modificado órganos del contralor para poder presentarse.

En 2013 Raúl Zibechi había hablado del fin del ciclo progresista, teniendo en cuenta que lo que viniera luego no iba a tener gobernabilidad: “Se evaporó la gobernabilidad porque las bases materiales de la gobernabilidad, que fue lo que Maristella Svampa llamó el consenso de las commodities, se terminó porque las guerras comerciales en el mundo después de las crisis de 2008 son muy agudas, particularmente entre China y Estados Unidos, y porque en la región latinoamericana, la fuerza que han adquirido los movimientos populares hacen que no sean aplicables paquetes de ajuste por parte de ningún gobierno”.

De este modo, el periodista y pensador uruguayo explicó para Enredando las Mañanas cómo la profundización del modelo extractivo está en el trasfondo de la crisis del MAS en Bolivia, y de otros conflictos latinoamericanos actuales.

28 diciembre 2019 

Publicado originalmente en RNMA

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Casas y un hospital en construcción resultaron dañados con el estallido, el martes pasado, de un auto-bomba cerca de la mayor base militar estadunidense en Afganistán, en la provincia Paruán, donde una persona murió y docenas resultaron heridas.Foto Afp

Ya no saben cómo ocultar las verdaderas razones por las que Estados Unidos (EU) ha permanecido 18 años en Afganistán: su guerra más extensa y plagada de vil desinformación cuando se invocó que era para gestionar la "democracia" y la "libertad (sic)".

Tras haber dilapidado un billón de dólares con 2 mil 400 muertos, The Washington Post –cuyo dueño es Jeff Bezos, mandamás de Amazon y acérrimo enemigo de Trump– reveló los bombásticos Papeles de Afganistán, donde se exhibe que EU “está en guerra contra la verdad (https://wapo.st/2rpK8yM)”.

Mas allá de la consabida "guerra del opio" que usó EU en Afganistán –su mayor productor global (https://bbc.in/2rnAexz) para intoxicar al triángulo RIC (Rusia/India/China)–, copia calcada de las dos guerras del opio que asestó el imperio británico a China en el siglo XIX (la primera de 1839 a 1844 y la segunda de 1853 a 1858), existen evidencias de que las consuetudinarias mentiras de EU sobre el país ocupado fueron, y siguen siendo, para enajenar sus minerales de tierras raras (REE, por sus siglas en inglés), tan preciadas en la guerra tecnológica que ya empezó entre EU y China (https://bit.ly/34ldpaY) y, más que nada, para despojar su litio, hoy tan de moda desde Sonora (México) hasta el triángulo de Bolivia/Chile/Argentina. Según Frazer Institute (https://bit.ly/2RT6y67) la Fuerza de Ayuda Internacional en Seguridad (ISAF) ha expuesto la pletórica riqueza minera de Afganistán: cobre, cobalto, hierro, bario, azufre, plomo, plata, zinc, niobio y 1.4 millones de toneladas métricas de "elementos de tierras raras" que, de acuerdo con las agencias de EU, tendrían un valor mayor a un billón de dólares (trillón en anglosajón).

Un memorándum clasificado del Pentágono denomina a Afganistán como "la Arabia Saudita del litio" –aunque "el litio técnicamente no es un REE, sirve a algunos de los mismos propósitos".

Hoy China produce 97 por ciento de los REE en el mundo y "ha obtenido derechos de exploración para el cobre, carbón, petróleo y depósitos de litio en Afganistán". En la década de 1980, durante su guerra en Afganistán, los expertos mineros soviéticos habían colectado datos y mapas sobre el litio y otros minerales: encontrados en la Biblioteca de la Investigación Geológica Afgana en la capital Kabul por los geólogos estadunidenses un cuarto de siglo más tarde (https://nyti.ms/2RGuk5o).

El estudio del Pentágono, reportado por The New York Times, aduce que Afganistán –en particular, la provincia de Ghazni–, ostente "uno de los mayores depósitos de litio en el mundo" con valor de un billón de dólares. El entonces general David Petraeus al mando del Comando Central de EU –quien luego resultó un vulgar mercader, más que un gallardo militar– comentó "el asombroso potencial de Afganistán", hoy devastado por EU con un paupérrimo PIB nominal de casi 21 mil millones de dólares: el país 113 en el ranking mundial, como Botswana.

Ya en 2009, como parte escenográfica de la ocupación minera y del "oro blanco" de EU, los "probos" funcionarios estadunidenses habían acusado al ministro de Minas de Afganistán de haber recibido un soborno de 30 millones de dólares para conceder a China los derechos para desarrollar una mina de cobre. Según el mismo New York Times, "los funcionarios estadunidenses temen que China, hambrienta de materias primas, intentará dominar el desarrollo de la riqueza mineral de Afganistán, que puede trastornar a EU, dadas sus fuertes inversiones en la región". Suena revelador, si no hilarante, que el Instituto Frazer proponga el "ejemplo minero y petrolero de México" –que a finales del siglo XIX se parecía a Afganistán (que hoy carece de "cultura minera")– para combatir su corrupción,"estabilizar" y resolver el problema del abasto de REE. Se nota, o también oculta, que el Instituto Frazer no se haya enterado del final infeliz de la enajenación minera de México –cuando las trasnacionales anglosajonas se llevan casi toda la extracción a cambio de migajas–, ni de la "reforma energética ­neoliberal".

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Extremas. Nuevas fronteras del extractivismo energético en Latinoamérica

Compartimos el libro “Extremas. Nuevas fronteras del extractivismo energético en Latinoamérica”, publicado por Oilwatch en 2018

El término energías extremas se refiere no sólo a las características de los hidrocarburos, sino también a un contexto en el que la explotación de gas, crudo y carbón entraña cada vez mayores riesgos geológicos, ambientales, laborales y sociales; además de una alta accidentalidad comparada con las explotaciones tradicionales. La era de los hidrocarburos fáciles de extraer está llegando a su fin, si no lo ha hecho ya. Los objetivos de empresas y gobiernos para sostener la matriz fósil son las formaciones sedimentarias compactas, los crudos pesados y extrapesados, las arenas bituminosas e incluso la recuperación mejorada de hidrocarburos mediante la aplicación de desarrollos biotecnológicos en pozos agotados.


Como una segunda edición, este libro reúne 13 artículos de autores latinoamericanos, quienes analizan el carácter extremo no sólo de los proyectos energéticos sino también de las infraestructuras y finanzas que demanda la reproducción del capitalismo globalizado


Extracto:


Las fronteras extremas de América Latina


Si bien desde principios de la década y hasta entrado 2014 la mayoría de los países de la región, con más o menos intensidad y convicción, tenían a los hidrocarburos de lutitas y al fracking en sus agendas, esto no se ha plasmado en grandes avances en territorio. A nivel regional el fenómeno delshale sólo ha tenido impacto masivo, o relativamente masivo, en Argentina con Vaca Muerta, mientras que en México, el otro país estrella, ha sido menor, y en Colombia hay un firme interés de las autoridades en avanzar en esa dirección.


Sin embargo, tampoco significa que haya desaparecido el interés por las formaciones compactas, el desarrollo de camposde tight sands ha cobrado impulso tanto en Argentina, como en México y el extremo sur de Chile. Los costos de producción en arenas compactas son considerablemente menores que los del shale, lo que las vuelve particularmente atractivas para las empresas.


Por otra parte, una frontera que no cesa de ampliarse en la región es la off shore. Brasil desde el descubrimiento del presal (una formación geológica en la plataforma continental que está debajo de la capa de sal en el lecho marino), hace una década, apuesta fuertemente a su explotación, incluso las autoridades no le han dado mayor importancia a los bloques con potencial en crudo y gas de lutitas. Éstos tampoco despertaron el interés de las empresas en las últimas rondas de concesiones petroleras.


La impetuosa convicción de avanzar hacia el mar emerge también en el conflicto que se suscitó en 2015, cuando el gobierno federal de Brasil intentó flexibilizar los sistemas de licenciamiento ambiental para las explotaciones costa afuera, una reforma que fue resistida por los trabajadores de las agencias de control ambiental. Hay que tener en cuenta que en el caso del presal los hidrocarburos se alojan a una profundidad cercana a los 7.000 metros; allí se concentraría el 90 % de las reservas petrolíferas probadas y el 77 % de las gasíferas.


En el mismo sentido, la francesa Total perforó en 2016 un pozo en la plataforma marítima uruguaya, a 200 kilómetros de la costa. Si bien no se conoce la profundidad final, proyectaba atravesar 3400 metros de “columna de agua” y otros 3000 bajo el lecho oceánico en busca de hidrocarburos. Un proyecto extremo que marca un hito en la región, en un país que carece de antecedentes de explotación de hidrocarburos. También Colombia avanza sobre yacimientos en aguas profundas del Mar Caribe, al igual que Nicaragua y Honduras. Chile, por su parte, a raíz de perforaciones exitosas realizadas por la estatal ENAP, apunta a consolidar sus desarrollos offshore en el Estrecho de Magallanes, al igual que ampliar las explotaciones de bloques de tight gas en la isla de Tierra del Fuego.


En tanto los crudos pesados y extra pesados son centrales en países de la región como Venezuela, con la Faja del Orinoco, y Colombia, en la región de los llanos. Por otra parte, más allá de las características de los hidrocarburos y de las formaciones que los contienen, tanto la Amazonía como el Chaco Sudamericano constituyen la nueva frontera por excelencia para Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú, avances que se concretan, en muchos casos, sobre territorios de pueblos indígenas, comunidades campesinas y áreas naturales protegidas.

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Proyecciones negativas para la economía colombiana

Hay tensión en el ambiente tras conocerse nuevas cifras que confirman la inminente crisis económica en Colombia. El Fondo Monetario Internacional (FMI) en su reporte “Panorama Económico Mundial” del mes de abril bajó la perspectiva de crecimiento económico para el país, pasando de un 2,6% a un 2,3. Su proyección coincide con el informe presentado por el Dane el día 17 de abril sobre el desempeño de la industria y el comercio criollo, en el cual se informa de un bajonazo en estos dos sectores para el primer bimestre del presente año, en relación con el anterior. Según el Departamento de Estadísticas la industria cayó un 3.2% y el comercio un 7.2. A su vez, el jueves 20 de abril el Ministerio de Minas y Energías informó que “la producción promedio de crudo durante el mes de marzo fue de 804.000 barriles por día, presentando una disminución de 6,94% respecto al mes de febrero donde fue de 864.000 barriles” y una disminución del 12,2% con respecto a marzo del 2016.


Los reportes sorprenden pues, según las proyecciones oficiales, durante este año la economía superaría lo alcanzado en los años anteriores. Pero sucede todo lo contrario. De manera gradual y persistente, el Producto Interno Bruto registra una caída continua (2011: 6,6%; 2012-2014: 4; 2015: 3,1; 2016: 1,8). Especialistas en el tema afirman que el primer trimestre del presente año podría ser peor a su par del 2016. El augurio no es escalofriante dado que dicho año mostró el peor rendimiento económico desde 2009.

 


Por tal razón –razones– en Colombia predomina el pesimismo. «Muchas cosas van mal, hay otras que se le pueden echar incienso, pero no todas. Cuando uno tiene cifras en enero de menos 2,2%; cuando usted tiene cifras en febrero de menos 7,2% y cuando uno tiene en alimentos menos 1,1 eso es una realidad preocupante que la certifica una institución que es el Dane» dijo en entrevista para el programa «Pregunta Yamid», Guillermo Botero, presidente de Fenalco. «Este bimestre fue muy regular para la industria. La refinería en Cartagena mostró un 5% negativo» dijo en el mismo programa, Bruce Mc Master, presidente de la Andi.


Por el contrario y con aires embaucadores, Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, insiste en afirmar que la economía colombiana crecerá 2,5% para el presente año, cifra que, como señala Guillermo Botero, no parece corresponder a la realidad del país. Su falso optimismo se basa en la inversión que hará el gobierno en infraestructura del mismo modo como se hizo en los Estados Unidos para salir de la gran crisis del 29, una estrategia que desde entonces se conoce como política keynesiana, en referencia a su promotor el economista británico John Keynes. Sin embargo, esta estrategia, en últimas, abulta con dinero público el bolsillo privado gracias a las APP (Alianzas Público Privadas),en las cuales las empresas se encargan de ejecutar las obras; pero recordemos con el caso de Odebrech y el de los Nule toda la corrupción que entraña esto. El Ministro Cárdenas también confía en el repunte del oro negro, un repunte que, sin embargo, la mayoría de los analistas no ven para el futuro próximo ni mediano; el mismo pronóstico se estima para la balanza comercial.

Causas de la caída


La mayoría de presidentes gremiales y especialistas en la materia coinciden al señalar que la disminución en la demanda interna de las familias es la razón principal de dicho comportamiento económico. Argumentan en ese sentido que la reforma tributaria del 2016 provocó una disminución significativa en el gasto de las familias. Sin embargo, y por el contrario, análisis más agudos enfatizan que el problema radica en la disminución en la producción de materias primas de exportación como el petróleo, lo cual refleja un problema aún mayor: la gran inestabilidad de la economía colombiana al depender exclusivamente de la exportación de materias primas. De igual modo como sucedió en el país en los siglos XIX y XX con otros productos de la tierra como la quina y el café. Un problema histórico que las clases dominantes han sido incapaces de resolver.


Así, frente a la reducción fiscal, el Estado plantea como solución disminuir la inversión social, al gasto público y a su vez crear reformas tributarias con el supuesto de subsanar su carencia de ingresos. En el 2015 se recortó 8,5 a 9 billones, en el 2016 6 billones y en el presente año entre 4 y 5 billones. Los sectores más afectados son Hacienda y Trabajo.


La caída del ciclo económico


Lo que se vive a nivel económico corresponde, entonces, a un nuevo ciclo inherente a la dinámica del capitalismo. «Colombia, en particular, alcanzó un crecimiento económico máximo de 6,6% en 2011; durante 2012-2014 mantuvo un aumento del PIB por encima del 4 por ciento; en 2015, debido a la caída en los precios del petróleo, se desacelera la actividad productiva a 3,1%; en 2016 el ritmo económico anual se derrumba a 1,8%; para 2017, por el efecto recesivo de la reforma tributaria (contracción de la demanda de los hogares), el ajuste en el desbalance fiscal y el déficit acumulado en la balanza comercial, el crecimiento del PIB no logrará superar el 1,6%», según proyecta Libardo Sarmiento Anzola.


Esta contracción económica llevará por tanto a que el Gobierno central pretenda seguir empobreciendo con más impuestos a los hogares de nuestro país, sin tocar para nada a los grandes capitales. Como siempre, socializan la crisis y privatizan las ganancias.

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Nuevas formas de vida en una futura mina submarina

El estudio del fondo del mar en una zona del Pacífico rica en minerales halla especies nuevas para la ciencia

 

Una llanura inmensa de cantos rodados que contienen una docena o más de minerales diversos, muchos de gran demanda, parece un sueño minero. Solo hace falta recogerlos. Si la llanura está en el fondo del mar, a gran profundidad, el tema se complica pero tampoco es ya imposible.

Por eso existen planes para explotar los yacimientos de los fondos marinos, en los que se hallan las mayores reservas de minerales de la Tierra. Conocer la vida que hay en ellos es un requisito indispensable antes de proseguir con los planes de explotación.


La zona más importante de esta nueva frontera en la actualidad es la de Clarion-Clipperton, en el Pacífico Ecuatorial, casi tan grande como Estados Unidos. En el extremo este se ha hecho el primer estudio biológico de una futura mina “a mar abierto” minera para la que tiene un permiso de exploración la empresa británica UK Seabed Resources.

Estos estudios son obligatorios, según las normas de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), una organización bajo el paraguas de la ONU que regula las actividades en los fondos oceánicos fuera de las áreas de jurisdicción nacional. Estos fondos, que no son de ningún país, suponen casi el 50% de la superficie emergida terrestre, aunque muchos Estados están reclamando una ampliación de su plataforma continental para tener derechos sobre los fondos marinos ahora adyacentes.


Lo que ha encontrado el equipo de investigación es que existe una considerable y hasta ahora ignorada diversidad de animales mayores de dos centímetros (megafauna abisal) y que su abundancia parece estar relacionada directamente con la de los nódulos polimétálicos, que es el nombre técnico de las piedras ricas en minerales del fondo del mar.


Los científicos, de la Universidad de Hawai, utilizaron robots submarinos operados a distancia para explorar cinco zonas de la concesión minera a alrededor de los 4.000 metros de profundidad y caracterizar así la abundancia y diversidad de los ecosistemas.


“Las mayores sorpresas fueron la gran diversidad, el alto número de nuevas especies y el hecho de que más de la mitad de las especies observadas parece depender de los nódulos, la parte de su hábitat que se extraerá si se explota la zona”, explica Diva Amon, que ha dirigido el estudio.

Se han observado 180 formas de vida diferentes en los vídeos pero se cree que existen más. Las especies más abundantes son de cnidarios (que comprenden medusas, anémonas y corales) y de equinodermos (erizos, pepinos y estrellas de mar), de los que ya se conocen miles de especies. La nueva investigación confirma que hay todavía más especies, ya que se extrajeron para su estudio 18 ejemplares de esponjas, corales y anémonas, entre otros, que representan 12 especies, más de la mitad de las cuales eran desconocidas hasta ahora. También es de resaltar que la cuarta especie más abundante observada, el octocoral Abyssoprimnoa gemina, pertenece a uno de los géneros más recientes descritos.

El estudio también ha servido para evaluar la abundancia de los nódulos en el fondo del mar, que en algunas zonas cubre el 50% de la superficie a simple vista. Los nódulos contienen sobre todo cobre, níquel, cinc, cobalto y manganeso, además de tierras raras.

No son el único objetivo de la exploración minera, aunque sí el más accesible. También están las chimeneas de sulfuros polimetálicos, en las que hay asimismo oro, plata y platino y las costras de ferromanganeso de algunas montañas submarinas, que son ricas en cobalto.

El estudio, publicado en Scientific Records, forma parte del proyecto internacional Abyssline, en el que participan seis países, que publicará próximamente más resultados sobre la misma zona. Se ha hallado una gran diversidad de macrofauna (crustáceos, gusanos, moluscos y otros invertebrados entre los dos centímetros y los 3 milímetros de tamaño), que se detallará en un estudio de próxima publicación.

“Para poder gestionar de forma efectiva este área y mitigar el impacto ambiental de la minería a gran profundidad en Clarion-Clipperton, es esencial el conocimiento básico de la abundancia, diversidad y rango de las especies de megafauna, un componente clave de este ecosistema”, dice Craig Smith, director científico del proyecto. Hasta ahora la ISA ha concedido una docena larga de concesiones mineras, todas ellas en Clarion-Clipperton. UK Seabed Resources es una filial de la multinacional Lockheed Martin.

América Latina empeora y seguirá decreciendo en 2016, según el FMI

El Fondo aplica un duro tijeretazo a las previsiones que había hecho en octubre. La recesión en Brasil superará el 2% tanto este año como en 2017.

Las previsiones del Fondo Monetario Internacional llevan desde hace tiempo un patrón amargo: las publica cuatro veces al año y cada revisión supone empeorar las que esperaba de un mismo ejercicio apenas tres meses antes. América Latina está en el centro de esta deriva: la economía de la región, de la que el pasado octubre esperaba un mínimo avance para 2016, vuelve a figurar en recesión en sus pronósticos. Aunque la economía de la mayor parte de países tiene tímidos crecimientos, el bajón de Brasil arrastra cualquier promedio. Y México, el otro gigante, también ha visto a la baja su pronóstico.


En concreto, en el último informe, hecho público este martes, el Fondo calcula que la economía latinoamericana acaba 2016 con una recesión del 0,3%, cuando en las reuniones que la institución celebró este otoño en Lima se esperaba un crecimiento del producto interior bruto de la región del 0,8%. Es una revisión a la baja de más de un punto porcentual realizada en el lapso de apenas 100 días y que tiene mucho que ver con la incertidumbre global y la economía brasileña.


El país pilotado por Dilma Roussef ha sufrido el recorte más drástico de las previsiones: cae un 3,5% este año y aspira a estancarse en el siguiente, según el nuevo escenario que contempla el fondo. La crisis brasileña es peor de lo que se imaginaba en Washington. "La recesión cuya recesión causada por la incertidumbre política en medio de las secuelas ininterrumpidas de la investigación de Petrobras) está demostrando ser más profunda y prolongada", dice el informe.
El panorama es muy diferente para México, que avanzaría un 2,6% y un 2,9% en 2016 y 2017, respectivamente, aunque no dejan de ser dos décimas menos que lo que el Fondo había estimado en octubre. La región latinoamericana se ve muy afectada por dos de las grandes incertidumbres del momento: el bajo precio del petróleo, que castiga a los países exportadores, y los riesgos del repliegue final de los estímulos monetarios de Estados Unidos, ya que eso agrava los problemas de deuda de muchas economías con pasivos denominados en dólares.


Son los mismos problemas que hace dos semanas llevaron al Banco Mundial a ensombrecer también las previsiones para la región, aunque son algo más optimistas que la del FMI. El organismo señaló que crecimiento será "nulo", después del descenso del 0,9% en 2015. El pronóstico previo del Banco era de un crecimiento del 1,5%.


"Una mayor apreciación del dólar y condiciones financieras más restrictivas que podrían generar vulnerabilidades en los mercados emergentes, creando posibles efectos adversos en los balances de las empresas y problemas de financiamiento cuando exista una alta exposición en dólares", advierte el FMI.


El FMI rebaja sus previsiones de crecimiento global para 2016 y 2017


El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja sus proyecciones del crecimiento global para los próximos dos años. En 2016 y 2017 la economía mundial crecerá, según los cálculos del FMI que se presentan el martes por la mañana en Londres, un 3,4% y un 3,6%, respectivamente. Se trata, en ambos casos, de un crecimiento 0,2 puntos porcentuales menor del que el propio FMI proyectó en octubre del año pasado, debido fundamentalmente a que el repunte de las economías emergentes se prevé ahora más tenue que lo pronosticado inicialmente. El Fondo mantiene sus cálculos sobre China, que seguirá frenando (en 2016 se espera que crezca el 6,3%), y reduce con fuerza el pronóstico de otros países como Brasil y Rusia.


La bajada en los precios del petróleo y otras materias primas lastrará a muchas economías emergentes y parte del comercio mundial, ya que muchos países productores se verán obligados a reducir sus ritmos de compras exteriores. Sin embargo, puede brindar un impulso mayor del previsto a la demanda en los países importadores de petróleo. Es el caso de España: los expertos del FMI prevén ahora un crecimiento del PIB español mayor que el que proyectaron inicialmente para los próximos dos años. La economía española crecerá un 2,7% en 2016 y un 2,1% en 2017, lo que supone una corrección al alza de 0,2% y 0,1%, respectivamente, respecto a las previsiones del FMI de octubre.


La proyección de crecimiento de la eurozona en su conjunto apenas se corrige (solo 0,1 puntos porcentuales más el primer año) con respecto a lo estimado en octubre: crecerá un 1,7% en 2016 y otro tanto en 2017.


En cuanto a las economías de América Latina y el Caribe, el FMI rebaja significativamente sus previsiones de crecimiento: el PIB agregado de la región en su conjunto se contraerá un 0,3% en 2016 y crecerá un 1,6% en 2017. Los datos suponen una corrección a la baja, respecto a sus proyecciones de octubre, de 1,1% el primer año y 0,7% el segundo.


El crecimiento, no obstante, será positivo en la mayoría de los países de la región. La contracción se debe principalmente a la situación en Brasil, cuya recesión "está demostrando ser más profunda y prolongada de lo esperado", según recoge el informe que se presenta esta mañana, "causada por la incertidumbre política en medio de las secuelas ininterrumpidas de la investigación de Petrobras".


El FMI calcula que la economía brasileña caerá un 3,5% en 2016 y se recuperará hasta el 0,0% en 2017. Los nuevos datos suponen una corrección a la baja de las proyecciones de octubre de 2,5% y 2,3%, respectivamente. Las proyecciones de crecimiento de México, la otra gran economía de la región, se corrigen también notablemente a la baja —un 0,2% menos en ambos años—, aunque seguirá creciendo a un ritmo de 2,6% en 2016 y de 2,9% en 2017.


La revisión de los pronósticos realizados hace tres meses obedece, explica el FMI en su informe, a la corrección del comportamiento previsto en tres países o regiones: Brasil, país al que se atribuye "principalmente" la revisión; Oriente Medio, "cuyas perspectivas están opacadas por la caída de los precios del petróleo", y Estados Unidos, "cuyo crecimiento mantendría el ritmo actual, en lugar de cobrar nuevo impulso". La economía estadounidense, según los expertos del FMI, crecerá un 2,6% en 2016 y otro tanto en 2017, lo que supone una corrección a la baja de 0,2 puntos porcentuales en ambos ejercicios, respecto a lo previsto en octubre. Las previsiones para China permanecen inalteradas respecto a lo proyectado en octubre: crecimientos del 6,3% en 2016 y del 6% en 2017.


En general, el FMI prevé que el repunte de la actividad económica mundial será más gradual de lo previsto en octubre, "especialmente en el caso de las economías de mercados emergentes y en desarrollo". "La desaceleración y el reequilibrio de la economía china, la caída de los precios de las materias primas y las tensiones a las que se encuentran sometidas algunas de las principales economías de mercados emergentes continuarán lastrando las perspectivas de crecimiento en 2016 y 2017", explica el organismo internacional en su informe.


Dichas economías de mercados emergentes y en desarrollo, a pesar de que aún generan más del 70% del crecimiento mundial, se desaceleraron en 2015 por quinto año consecutivo. Las economías avanzadas, sin embargo, continuaron registrando una ligera recuperación.


Son tres los factores que siguen determinando, según el FMI, las perspectivas mundiales: la desaceleración y el ajuste gradual de la actividad económica de China; el endurecimiento paulatino de las política monetaria en Estados Unidos, mientras los bancos centrales de otras economías avanzadas continúan aplicando una política monetaria distendida; y, por último, el marcado descenso desde septiembre de 2015 de los precios de la energía y de otras materias primas.


Este último factor, la caída de los precios del petróleo, "ejerce presión en los saldos fiscales de los exportadores y está empañando sus perspectivas de crecimiento". Pero, a la vez, "está apuntalando la demanda de los hogares y rebajando el costo comercial de la energía en los países importadores, donde los usuarios finales se benefician plenamente de este abaratamiento".

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Miércoles, 28 Octubre 2015 06:08

Minería a la baja

Minería a la baja

Por primera vez en muchos años, la minería retrocede en América Latina. A la caída de los precios internacionales y al aumento de los costos de producción, con la consiguiente disminución de las ganancias, se le suma la creciente resistencia de la sociedad por los impactos ambientales y sociales.

"El modelo extractivo minero es un problema de poder y por tanto político", dice en su último informe el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (OCMAL)[1]. A pesar de la caída de los precios internacionales de los minerales, la región sigue recibiendo la mayor parte de la inversión en exploración minera a nivel mundial.

El informe agrega: "El extractivismo minero es un problema de derechos humanos", ya que las grandes empresas multinacionales aprovechan la desatención de las obligaciones del Estado "para promover una imagen de responsabilidad social que satisface necesidades de la población".

El OCMAL llega a esta conclusión luego de constatar que "es falso que las empresas mineras desarrollen infraestructura para las comunidades, ya que hacen obras para que transiten los equipos y el personal de las empresas mineras; que atiendan el derecho a la salud o educación de las comunidades, cuando lo que hacen es mercadeo con la pobreza, deducible de impuestos, contaminando el ambiente y desmejorando a corto, mediano y largo plazo la salud y las condiciones de vida de la gente"[2].

El 15 de octubre de 2015 la CEPAL informaba que la región latinoamericana ha visto descender las entradas de inversión extranjera directa en un 21% en el primer semestre del año, por "la caída de las inversiones en minería y en hidrocarburos por la reducción de los precios internacionales, la desaceleración de China y el crecimiento económico negativo de la región"[3].

La inversión extranjera ya había caído en 2014 un 16%, lo que muestra que no se trata de un descenso coyuntural sino que el tipo de inversiones centradas en la extracción de materias primas tiende a deteriorarse. Por países, Brasil concentra el mayor descenso, una caída del 36%, en gran medida por la crisis que afecta el mercado interno. En Chile, Colombia y Perú la caída se concentró especialmente en el sector minero.

Tres son las razones que explican esta caída: la consistente baja de los precios internacionales de los minerales, el aumento de los costos de explotación y la fuerte oposición que enfrenta la minería por parte de las comunidades indígenas y campesinas, que está llevando a los gobiernos a ser más exigentes con las multinacionales del sector.

¿Un paso atrás?

Muchos gobernantes y analistas lamentan el retroceso en las inversiones mineras, pero en realidad se trata de una nueva oportunidad para alcanzar un crecimiento sostenible. El informe anual de la CEPAL sobre inversión extranjera señala que la caída de los precios de los minerales comenzó en 2012, dos años antes que la caída del petróleo y que eso se refleja en menores inversiones a partir de 2014.

El índice del precio de las commodities elaborado por Bloomberg, que incluye oro, petróleo y soya, ha caído a la mitad desde su máximo histórico del primer semestre de 2011. La multinacional Glencore-Xstrata, que controla la mayor parte de la producción de minerales y de granos en el mundo, registró pérdidas en la Bolsa de Londres superiores al 30% a fines de setiembre, totalizando una caída del 74% en lo que va de este año[4].

No es el único caso. "En la misma tendencia estuvieron, entre otras transnacionales, AngloAmerican, con pérdidas del 10% en septiembre y de 60% en el año, BHP Billiton con caídas del 40% anual y Antofagasta Minerals con bajas del 33%"[5]. La crisis del sector minero implica cierre de minas para reducir la producción con el objetivo de recuperar los precios, y masivas pérdidas de puestos de trabajo.

En octubre el grupo Goldman Sachs informó que los precios de los minerales seguirán bajando. En el caso del cobre, la principal producción mineral latinoamericana, en agosto el precio cayó a 4.968 dólares la tonelada, el mínimo en varios años, pero se espera que a fines de 2016 sea de apenas 4.200 dólares. Según los especialistas, los precios de mercado se acercan cada vez más al precio de producción (4.000 dólares la tonelada en el caso del cobre) pero las empresas no están pudiendo frenar la caída[6].

"Los presupuestos de prospección experimentaron una reducción del 26% entre 2013 y 2014, y del 47% respecto a 2012"[7]. Otros datos del mismo informe, confirman la caída: en 2010 se había alcanzado 389 "hitos mineros" mundiales, como la apertura de nuevas minas, pero en 2014 sólo se produjeron 96 hitos.

Por otro lado, los costos de producción en el mundo se vienen incrementando. El costo medio mundial de extraer una libra de cobre creció de 1,37 dólares en 2009 a 2,11 dólares en 2012[8]. Se trata de un aumento del 54% en los costos, lo que sumado a la caída de los precios provoca una situación de crisis. Ambos datos confirman que no estamos ante un descenso coyuntural, sino ante un ciclo a la baja de precios, inversiones y producción.

América Latina casi triplica la media mundial de inversiones mineras. El porcentaje de inversión extranjera directa que llega a los recursos naturales del mundo no pasa del 10%, pero en la región es del 26% y en países como Bolivia y Chile supera el 50%. Cuanto más industrializado es un país, menos inversión llega a los recursos naturales.

En Bolivia, de las 17 empresas privadas registradas en trabajos mineros, sólo tres tienen utilidades, según el analista Héctor Córdova, de la Fundación Jubileo, mientras que la minería en general tuvo una caída del 50% en sus ganancias en ese país[9]. En Chile, la estatal Codelco hizo este año sus menores aportes en décadas a las arcas del Estado, siendo la mitad que los de año 2014.

Un mar de conflictos

Pero la crisis del sector minero no se debe solamente a la caída de los precios. Un factor decisivo son las resistencias de las poblaciones que muchas veces consiguen cerrar o frenar las minas. Según la CEPAL, los conflictos mineros se producen en todo el mundo, "pero América latina concentra una cantidad desproporcionada"[10].

En cada país los conflictos se procesan de modos diferentes. En Uruguay y Chile, por ejemplo, suelen canalizarse a través de la justicia. En abril de 2013 la canadiense Barrick Gold debió suspender indefinidamente la explotación de la mina de oro Pascua Lama, en la frontera entre Argentina y Chile, por un fallo judicial que recogió la demanda de las comunidades indígenas que acusaron a la empresa de perjudicar su acceso al agua.

Es el mayor proyecto minero suspendido en el continente, que supuso pérdidas para la empresa de 5.000 millones de dólares. En Colombia el gobierno paralizó las exportaciones de carbón de Drummond, de los Estados Unidos, por contaminación marina, mientras otros proyectos fueron retrasados por las protestas. En Uruguay sucedió algo similar con el proyecto de mineral de hierro de la india Zamin.

En Perú las comunidades han debido apelar a la acción directa, que ha conseguido paralizar la mina Yanacocha, así como otros proyectos en el norte y el sur del país. Este país se ha convertido en el epicentro de la conflictividad minera. Regiones enteras, con decenas de alcaldes involucrados y miles de campesinos, han sido arrastradas a graves conflictos con un rosario de heridos y muertos.

El fuerte crecimiento de las inversiones y la multiplicación de los proyectos no alcanzan para explicar el aumento vertiginoso de la conflictividad. Hay tres razones adicionales.

La primera es que las comunidades afectadas tienen mayor acceso a información y muestran una renovada capacidad para hacer escuchar sus voces. Campesinos e indígenas han tejido redes de solidaridad con ONGs ambientalistas y organizaciones sociales, tanto rurales como urbanas, y cuentan con apoyos institucionales en organismos de derechos humanos, alcaldes afines y autoridades estatales de todos los niveles, así como con medios de comunicación.

La segunda, es el Convenio 169 de Organización Internacional del Trabajo (OIT), un importante instrumento legal aprobado por 15 países de la región, que obliga a los gobiernos a consultar a los pueblos indígenas cuando los proyectos afecten a las comunidades[11]. Casi todos los pueblos indígenas apelan a este mecanismo en su proceso de empoderamiento ante los gobiernos.

La tercera se relaciona con la percepción de fuertes daños ambientales en los lugares donde ya existen emprendimientos mineros y la certeza de que las multinacionales del sector tienen enormes ganancias. Por un lado, están los fuertes pasivos ambientales y la grave contaminación de las aguas. Por otro, las industrias extractivas consumen mucha energía. Hay un "uso más intensivo de la energía porque los yacimientos en explotación tienen cada vez menos cantidad de mineral por volumen de material extraído"[12].

Las Bambas: el último gran conflicto

Cuando aún no se han apagado los ecos del conflicto entre la población de la sureña región de Arequipa y la minera Tía María (Perú), con su secuela de muertos y heridos, con la ocupación militar de pueblos y ciudades, en la región de Apurímac, en el centro-sur andino, se produjo una nueva masacre con la muerte de cuatro personas en medio de un paro de protesta contra la mina Las Bambas.

Los hechos sucedieron en la tarde el 28 de setiembre, cuando la policía reprimió a balazos a los pobladores de la provincia de Cotabambas, donde se registraron además doce heridos de bala.

Las Bambas es el mayor proyecto minero del país, con una inversión de 10.000 millones de dólares que a partir de enero de 2016 producirá 400 mil toneladas de cobre al año. Sólo la producción de esa mina elevará el PIB anual del país en 1,5%. El 60% de las exportaciones peruanas provienen de la minería que es la principal fuente de ingresos del Estado. Los numerosos emprendimiento mineros se localizan en las regiones más pobres del país, habitualmente en la sierra andina. En la región de Apurímac la pobreza supera el 40% de la población.

La mina Las Bambas fue comprada en abril de 2014 por el consorcio chino-australiano MMG a Glencore-Xstrata por 6,5 mil millones de euros, una de las transacciones más importantes en la historia del Perú. El complejo minero comenzó a construirse hace diez años con la promesa de mejorar las condiciones de vida de la población local. Durante la construcción de este colosal complejo, se necesitaron 10 mil trabajadores que ahora quedarán cesantes, ya que el funcionamiento de la mina necesita dos mil empleados de elevada calificación.

Pero la vida de la población no mejoró. Un informe de la página Lamula.pe destaca que luego de una década "la mitad de la población no puede cubrir sus bienes y servicios esenciales, la tasa de analfabetismo alcanza al 24%, el 40% de los niños menores de 5 años tiene anemia y la desnutrición crónica afecta al 27%, según datos oficiales"[13].

Pero la rabia de la población se disparó por un grave incumplimiento de la empresa. El estudio de impacto ambiental consultado con la población y aprobado por ésta, preveía la construcción de mineroducto bajo tierra de 206 kilómetros que trasladaría el cobre hasta la vecina provincia de Cusco, donde Xstrata tiene un complejo de procesamiento. Pero al ser vendida a MMG, ésta decidió cancelar el ducto y construir un planta procesadora en las proximidades de la mina Las Bambas.

Esta decisión no fue consultada con las poblaciones afectadas. El problema es que cada año circularán camiones trasladando miles de toneladas de cobre por carreteras que atraviesan decenas de comunidades campesinas, generando impactos que no estaban previstos en el estudio original. Además la mina consumirá 800 litros de agua por segundo del río Chalhuahuacho. Las comunidades se sintieron burladas y lanzaron la protesta.

La respuesta del gobierno fue declarar el estado de emergencia, como lo ha hecho decenas de veces ante conflictos mineros, lo que supone la militarización de provincias enteras. La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos recuerda que ya son 49 muertos en los cuatro años de gobierno de Ollanta Humala en la represión de conflictos sociales. Desde 2006 son ya 125 civiles muertos, la inmensa mayoría en conflictos mineros.

El "Informe Anual 2014-2015" de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, difundido en agosto pasado, asegura que "el 95% de las víctimas fallecieron por impacto de proyectil de arma de fuego", lo que le permite asegurar que "nos encontramos por lo tanto ante una práctica de carácter sistemático, que involucra responsabilidades al más alto nivel del Estado"[14].

Alguna de las conclusiones del capítulo dedicado a la criminalización de la protesta social, revelan un patrón común: "El gobierno de Ollanta Humala ha desplegado una estrategia frente a la conflictividad social que combina la criminalización de la protesta social, junto con otra estrategia llamada de "diálogo", pero que está orientada a disminuir el nivel de movilización de los ciudadanos, sin dar una salida de fondo a los problemas estructurales, esto es, la vulneración de derechos"[15].

Durante la presentación del informe, la entonces secretaria ejecutiva de la Coordinadora, Rocío Santisteban Manrique, aseguró que en todo el continente "se sigue usando el derecho penal para desmovilizar a los sectores de vanguardia, deteniendo a los dirigentes, hostigando y desprestigiando a los defensores de derechos humanos y defensores ambientales".

Es posible que la crisis de la minería sea una oportunidad para los pueblos, si se consiguen sentar las bases para un modelo económico diferente: menos volcado a las exportaciones de commodities y más inclinado hacia el mercado interno y regional; menos agresivo con la naturaleza y las comunidades; con más trabajo especializado involucrado en la elaboración de productos de alta calidad.

 

Por Raúl Zibechi, analista internacional del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor a varios grupos sociales.

Notas:

[1] "Conflictos mineros en América Latina: extracción, saqueo y agresión. Estado de situación en 2014", OCMAL, abril de 2015, p. 7.

[2] OCMAL, p. 7.

[3] "Inversión extranjera directa en América Latina disminuye 21% en el primer semestre de 2015", CEPAL, 15 de octubre de 2015.

[4] El Economista, 28 de setiembre de 2015.

[5] Paul Walder, "Crisis del cobre golpea a los trabajadores", Rebelion, 12 de octubre de 2015.

[6] The Wall Street Journal, 15 de octubre de 2015 en http://www.wsj.com/articles/glencore-plans-more-debt-cuts-to-help-win-upgrade-in-credit-rating-1444932487

[7] "La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2015", CEPAL, p. 24.

[8] "La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2013", CEPAL, p. 27.

[9] Sputniknews.com, 7 de octubre de 2015.

[10] "La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2015", CEPAL, p. 120.

[11] "La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2013", CEPAL, p. 27.

[12] "La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2015", CEPAL, p. 119.

[13] Lamula.pe, 30 de setiembre de 2015.

[14] "Informe Anual 2014-2015", p. 41 en http://derechoshumanos.pe/2015/08/informe-anual-2014-2015/

[15] Idem, p. 39.

 

fuente: Programas de las Américas

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Martes, 29 Septiembre 2015 06:29

Nuevo capítulo de la crisis

Nuevo capítulo de la crisis

La titular del FMI, Christine Lagarde, admitió que el pronóstico de crecimiento mundial del 3,8 por ciento para 2016 ya no es realista. Prevén una baja prolongada de precios primarios y fuerte sacrificio para países exportadores.


La disminución del precio de las materias primas generaría la caída de un punto porcentual en el crecimiento de los países productores de commodities en los próximos tres años, en tanto que las economías productoras de energía registrarían una baja de 2,25 puntos porcentuales. Así lo estimó ayer el Fondo Monetario Internacional, en un adelanto de su tradicional documento sobre perspectivas de la economía global, el cual se publicará en octubre. Arabia Saudí, Rusia y Brasil serán algunos de los países con mayor impacto negativo en el dinamismo del mercado interno. La estimación del organismo de crédito internacional, que perdió prestigio a partir de 2008 por sus fallas de previsión respecto del estallido de la crisis financiera internacional, planteó que la desaceleración de los precios no será un problema cíclico sino que se acompañará con contracción en la inversión para generar impactos estructurales.


La entidad, que continúa enfocada en recomendar el uso de políticas de austeridad, presentó un estudio empírico para justificar que el ajuste a través de la devaluación de la moneda permitiría a los emergentes compensar con mayores cantidades exportadas las pérdidas por el efecto de la disminución en los valores de las commodities. Agregó que la política fiscal no tiene capacidad en el panorama actual para impulsar las economías.


El documento de avance del Fondo Monetario Internacional resaltó la caída del precio de las materias primas, en particular de metales y energía, a partir de 2011. "Las economías exportadoras de materias primas se encuentran en una coyuntura difícil. Los precios mundiales de los commodities han disminuido marcadamente en los últimos tres años, y la tasa de crecimiento económico se ha desacelerado considerablemente entre economías de mercados emergentes que le venden al mundo estos productos", señaló el organismo. Mencionó que la depresión en los valores no responde a elementos de corto plazo, sino que es una baja que perdurará en los próximos años, para afectar el nivel de expansión potencial de las economías en desarrollo.


"La desaceleración (del mercado interno en los países emergentes) no es un mero fenómeno cíclico; tiene también un componente estructural. La inversión, y por consiguiente el producto potencial, tienden a crecer a un ritmo más lento en los países exportadores durante las caídas de precios de las materias primas", precisaron los técnicos de la entidad.
Tras el adelanto del Panorama Económico Mundial, Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, afirmó que los cálculos publicados en meses anteriores respecto de un crecimiento global de 3,8 por ciento para 2016 ya no son realistas. Indicó que en octubre, con el lanzamiento del documento final, la cifra se reducirá a alrededor del 3 por ciento, lo que deja en evidencia las distorsiones que enfrenta el mundo para recuperarse del estallido de la crisis financiera global en 2008.


Las dificultades que se observan en países emergentes también continúan en las economías desarrolladas. En la Zona Euro no se ha revertido la situación de fuertes desempleo y estancamiento de los mercados internos, en tanto que Estados Unidos, pese a los anuncios de recuperación, no logrará un crecimiento muy superior al 2 por ciento.


Las propuestas del organismo internacional de crédito para las economías en desarrollo, para enfrentar el impacto, avanzaron en el sentido de aplicar paquetes de ajuste y devaluación, afirmando que la depreciación cambiaria es un instrumento útil para incrementar la exportación al mundo. La entidad, a partir de un estudio empírico donde se tomaron en cuenta grandes correcciones del tipo de cambio como la de Argentina en 2002, precisó que una devaluación del 10 por ciento implica un alza de las exportaciones equivalente al 1,5 por ciento del PBI. La propuesta del FMI de devaluar para incrementar los despachos, una medida que genera indefectiblemente una transferencia de ingreso de los trabajadores hacia los grupos exportadores y bancos, es defendida en el país por dirigentes de la oposición, que la consideran una solución al problema de escasez de divisas en el mercado interno.

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China concluye en Chile su gira de acuerdos financieros en Latinoamérica

El primer ministro chino, Li Keqiang, cerró este lunes en Chile su gira por América Latina. La presidenta chilena, Michelle Bachelet, participó en seis actividades públicas, y las seis fueron con Li. El mandatario asiático clausuró en Santiago de Chile su gira regional para comenzar a poner en marcha el plan de inversión por 250.000 millones de dólares que el gigante chino pretende inyectar en 10 años en América Latina y el Caribe. La agenda de la mandataria, casi exclusivamente dedicada a Li Keqiang, retrata la importancia que tiene la visita del número dos chino a Sudamérica, donde previamente suscribió ambiciosos acuerdos comerciales en Brasil, Colombia y Perú.

China también ha sellado convenios en Santiago con el Gobierno chileno. Recibido por Bachelet para una reunión ampliada de las delegaciones en el Palacio de La Moneda, donde por la noche se le ofreció una cena en su honor, la presidenta y Li Keqiang firmaron una serie de tratados. Entre los acuerdos se hallan el que evita la doble tributación y otro entre los Bancos Centrales para los swaps de monedas. La cooperación financiera de ambos países resulta clave en estos momentos: en Chile pronto entrará en operación el Banco Chino de la Construcción, el segundo en importancia del país asiático.


"Tenemos una relación de comercio muy profundo y es nuestro principal socio comercial. Esa relación es fructífera y se sigue fortaleciendo", señaló el ministro de Hacienda de Bachelet, Rodrigo Valdés, después de participar en la firma de los tratados en La Moneda junto a Li Keqiang.


Chile fue el primer país de América del Sur en reconocer a la República Popular China, justamente hace 45 años, y el primero en firmar un acuerdo de libre comercio. Pero aunque ha llegado a ser su tercer principal socio comercial en la región, para Chile la inversión china sigue siendo un desafío pendiente que se puede profundizar. Se trata de un momento propicio para las economías de ambos lados del Pacífico: debido al menor ritmo de crecimiento previsto para los próximos años tanto en China como en la región el comercio bilateral no seguirá expandiéndose a tasas tan elevadas, por lo que es preciso buscar nuevas oportunidades.


De acuerdo a un documento dado a conocer ayer por la CEPAL, la diversificación exportadora es el principal desafío de América Latina en su relación comercial con China. Si bien el comercio bilateral se multiplicó 22 veces entre 2000 y 2014, el grueso de los envíos regionales al gigante asiático sigue estando constituido en un 75% por un número reducido de productos básicos.


"Para revertir la preocupante reprimarización exportadora es preciso lograr avances en productividad, innovación, infraestructura, logística y formación y capacitación de recursos humanos. Estos avances son fundamentales para crecer con igualdad, en un contexto de acelerado cambio tecnológico", indicó Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL. El poder de la inagotable chequera china para tejer alianzas y ganar poder e influencia en América Latina ha quedado de manifiesto en la gira que arrancó el martes 19 de mayo en Brasil, donde Li Keqiang y la presidenta Dilma Rousseff firmaron 35 acuerdos de inversión por 53.000 millones de dólares y avanzaron en un proyecto estrella: la línea férrea transoceánica que unirá el océano Pacífico con el Atlántico, construida con capital chino.

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