Una mujer sostiene una pluma de águila durante el acto de presentación de la investigación estatal por el genocidio de las mujeres indígenas, en Quebec, Canadá. / REUTERS - CHRIS WATTIE

La comisaria de la investigación ha alertado de que la desaparición y muerte de mujeres indígenas supone una "emergencia nacional".

Una comisión oficial de investigación ha denunciado después de tres años de trabajo la complicidad de las autoridades canadienses en lo que ha calificado de genocidio perpetrado contra mujeres y niñas indígenas en los últimos años. La investigación se puso en marcha tras la muerte de más de un millar de mujeres y niñas indígenas en las últimas décadas.
Las conclusiones han sido presentadas este lunes en Ottawa e incluyen un amplio abanico de recomendaciones para el Gobierno, la Policía y la población en general para atajar los niveles "endémicos" de violencia contra las mujeres indígenas y también contra personas estigmatizadas por su orientación sexual.


La comisaria jefa de la investigación, Marion Buller, ha defendido las conclusiones no como recomendaciones sino como "imperativos legales" necesarios para poner fin a la espiral de violencia. "Este informe trata del bello pueblo indígena y de factores sistémicos que llevan a que pierda su dignidad, la humanidad y, en demasiados casos, la vida", ha argumentado Buller, la primera indígena que ha llegado a juez de un tribunal provincial canadiense, según recoge la televisión pública canadiense CBC.


"Este informe trata de un genocidio deliberado por motivo de raza, identidad y orientación sexual", ha remachado, al tiempo que ha alertado de que la desaparición y muerte de mujeres indígenas supone una "emergencia nacional".


Entre las medidas concretas que propone, el informe plantea dar reconocimiento oficial a los idiomas indígenas, una renta mínima, profundas reformas del sistema judicial y de la Policía y un agravamiento de las penas para casos de violencia de género.


Así, denuncia que las investigaciones de asesinatos y desapariciones de mujeres indígenas se tratan de forma diferente a los demás casos y por tanto hay menos casos resueltos. Cuando hay opciones razonables de condena, es demasiado frecuente que se alcancen acuerdos de inculpación a cambio de reducciones de condena, que a veces incluso quedan por debajo del mínimo de 10 o 25 años de prisión en los casos de los delitos más graves.


En respuesta propone incorporar más indígenas como jueces, instructores y policías y plantea incluso la creación de una jurisdicción diferenciada para los casos penales con indígenas implicados.


"Los críticos tendrán miedo y se quejarán del coste de la reconstrucción, de que ya se ha hecho bastante, que ya se ha gastado bastante. A ellos les diré que como nación no podemos permitirnos el no reconstruir. De lo contrario, estaremos permitiendo que continúe este genocidio en nuestro propio país y con pleno conocimiento", ha argumentado.
Los indígenas canadienses suponen apenas un 4% de la población de Canadá, pero sus tasas de implicación en crímenes violentos, pobreza y drogadicción son muy superiores a la media.

04/06/2019 10:00 Actualizado: 04/06/2019 10:00

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EE.UU.: Elecciones de mitad de mandato históricas, cifra de votantes vergonzosa

Las pasadas elecciones de mitad de mandato estadounidenses hicieron historia, sobre todo porque el Partido Demócrata volvió a liderar la Cámara de Representantes de Estados Unidos y una cifra sin precedentes de cien mujeres resultaron electas para el Congreso, entre ellas, las primeras indígenas, musulmanas, afroestadounidenses, latinas y LGTBQ.

Pero también es cierto que menos de la mitad del electorado acudió a las urnas: un 47%. A pesar de ser la participación en elecciones de mitad de mandato más alta en medio siglo, es una cifra vergonzosa. El motivo principal son las agresivas acciones de supresión de votantes que el Partido Republicano ha llevado a cabo con éxito durante décadas, principalmente en los estados en los que detentan la mayoría en la legislatura estatal y que son gobernados por republicanos. La población se está organizando en contra de esta privación del derecho al voto generalizada y puede sacar dos importantes lecciones de estas elecciones de mitad de mandato: primero, que la organización de base obtiene resultados; y segundo, que aún queda mucho trabajo por hacer para garantizar una democracia justa y representativa con un electorado comprometido y empoderado.


Basta con ver lo que sucedió en el estado de Misisipi, donde se acaba de realizar una segunda vuelta para el Senado de los Estados Unidos. En una elección cargada de racismo, la republicana Cynthia Hyde-Smith derrotó por aproximadamente ocho puntos porcentuales al demócrata afroestadounidense Mike Espy, que ha sido miembro del Congreso y secretario de Agricultura de Estados Unido. Si bien puede parecer una victoria sólida, uno de los dirigentes sociales más brillantes y experimentados del sur, el reverendo Dr. William Barber, lo ve de otra manera: “Mike Espy, en cierta forma, ya ha hecho historia al llegar a una segunda vuelta. Hace cinco o diez años, no se veía lo que estamos viendo en Georgia, Florida, Texas y ahora en Misisipi”.


El Reverendo William Barber se está refiriendo al fuerte avance de personas de color y progresistas en estados que se consideraban fortalezas conservadoras.


En Georgia, Stacey Abrams, quien bien podría haber sido la primera mujer gobernadora afroestadounidense en Estados Unidos, perdió por un margen muy reducido ante el republicano Brian Kemp, que se desempeñaba como secretario de Estado de Georgia durante la campaña. Kemp se negó a renunciar al cargo y finalmente supervisó la elección en la que era candidato. Como secretario de Estado, Kemp eliminó a 1,3 millones de votantes del registro electoral de Georgia y dejó en suspenso el procesamiento de 53.000 formularios de registro de votantes que en su mayoría eran de personas de color, que tienden a votar por los demócratas. Una orden judicial finalmente lo obligó a registrar a esos votantes. Stacey Abrams anunció que creó una nueva organización, Fair Fight Action, que ha presentado una demanda federal para forzar a los funcionarios electorales de Georgia a solucionar lo que, según afirma, son problemas sistémicos del sistema electoral de Georgia.


En Florida, el afroestadounidense Andrew Gillum, alcalde de Tallahassee, perdió por estrecho margen ante Ron DeSantis, el protegido de Donald Trump, en una campaña también empañada por llamadas automáticas con mensajes racistas y comentarios racistas por parte de DeSantis, entre los que se cuenta el convocar a la ciudadanía a “no hacer la monería” de apoyar a Gillum. La contienda fue lo suficientemente estrecha como para forzar un recuento de los votos y aunque Gillum finalmente perdió, en la misma elección los votantes de Florida aprobaron la Enmienda 4, que restaura el derecho al voto de 1,4 millones de floridenses con antecedentes penales.


Barber ha estado organizando lo que llama la “tercera reconstrucción”, una reorganización política en el sur de Estados Unidos. El reverendo explicó cómo la segunda vuelta para el Senado de Misisipi sirvió como oportunidad de organización: “Pude ir allí y estar en iglesias con las personas que acudieron, blancas, negras y latinas, que se estaban organizando, que reconocen que Misisipi no es un estado republicano, sino que es su estado, y que tienen posibilidades en Misisipi porque los índices demográficos han cambiado. Y tenemos que empezar a ver eso también. Comprenden que, en 2016, el 45% de las personas no votaron. Comprenden que solo el 29% del electorado acudió a votar en 2014 en la elección que ganó [el exsenador republicano Thad] Cochran. Este ganó por solamente 125.000 votos, y unos 600.000 afroestadounidenses que podrían haber votado no lo hicieron, y casi un millón de personas blancas que podrían haber votado tampoco lo hicieron”.


Mike Espy, exsecretario de Agricultura de Estados Unidos y excongresista de Misisipi, perdió ante la actual senadora republicana de Misisipi por poco más de 68.000 votos, un margen menor al 8% (Hyde-Smith fue designada para reemplazar a Thad Cochran en abril de este año, cuando este renunció por motivos de salud). La victoria de Hyde-Smith se produjo después de que ella bromeara sobre los ahorcamientos públicos en la campaña electoral y luego de que se hiciera pública una fotografía en Facebook que la mostraba posando con una gorra y un rifle del Ejército Confederado, en la que escribió como pie de foto: “¡Lo mejor de la historia de Misisipi!”.


Como señala el reverendo Dr. William Barber, hay más de 600.000 afroestadounidenses en Misisipi que reúnen las condiciones para votar, pero que no acudieron a las urnas. Un esfuerzo concertado para lograr la participación de estos ciudadanos, para empoderarlos con el fin de que ejerzan el voto, podría cambiar fácilmente los resultados de las elecciones en Misisipi.


Barber concluyó: “El sur está cambiando. La llamada “Estrategia sureña” del Partido Republicano comienza a romperse. Ya vamos sintiendo el dolor de parto de esta tercera reconstrucción”.

 

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Jueves, 08 Noviembre 2018 05:50

Los dos Estados desUnidos

Los dos Estados desUnidos

Si las elecciones de término medio eran un referéndum sobre Trump, el resultado es ambiguo. Por un lado, los demócratas recuperaron la Cámara baja luego de ocho años de dominio republicano, lo que significa un gran triunfo político para la oposición. Por otro, el ala más conservadora de los republicanos (esos radicales llamados moderados) demostró su movilización en todos sus bastiones rurales o sureños. No obstante, aunque los resultados en estados como Florida dirán que los republicanos se quedaron con la banca del senado en disputa y probablemente con la gobernación también, lo que no será tan evidente es que redujeron sus ventajas electorales en condados tradicionalmente conservadores. De hecho, la diferencia entre el candidato republicano y el demócrata es de sesenta votos en un estado con una población de más de veinte millones.

Otro fenómeno más evidente que se confirmó es el aumento dramático de mujeres no blancas que se presentaron como progresistas y, en algunos casos, directamente como socialistas. Múltiples mujeres, negras, morenas, musulmanas, africanas, lesbianas y todo tipo de minorías estigmatizadas ganaron sus elecciones.


En Michigan Rashida Tlaib y en Minnesota Ilhan Omar Win fueron elegidas como las primeras mujeres musulmanas al Congreso de Estados Unidos. En las últimas décadas, los inmigrantes, tanto latinos como de medio oriente, jugaron un rol decisivo en la recuperación de ciudades moribundas y abandonadas como Detroit. Hija de inmigrantes palestinos, asistió el primer año de educación primaria sin saber inglés y logró recibirse de abogada. Madre soltera y miembro del grupo Socialistas Democráticos de América (especie de Frente Amplio de partidos de izquierda en Estados Unidos), ya fue representante local en Michigan por el Partido Demócrata. En las dos elecciones que participó por el senado de Michigan, en el 2008 le había ganado con 90 por ciento de los votos al republicano Darrin Daigle y luego, en 2010, con el 92 por ciento al mismo candidato. Ahora ha sido elegida representante nacional por el estado de Michigan y es de esperar que su trayectoria política no termine ahí, sino que, por el contrario, se convierta en una fuerza simbólica y activa de cambio y una antagónica del presidente Trump y de la América del Tea Party. Por su parte, Ilhan Omar Win, la nueva representante por Michigan, también musulmana, estuvo en un campamento de refugiados somalíes y llegó a Estados Unidos a los doce años.


En Nueva York, un caso muy similar es el de Alexandria Ocasio-Cortez, la activista y puertorriquense que sorprendió ganando las primarias del partido Demócrata en Nueva York. Ocasio-Cortez también es miembro de la organización Socialistas Democráticos de América. Hoy se convirtió en la congresista más joven de la historia con solo 28 años al derrotar con el 78 por ciento de los votos al republicano Anthony Pappas.


En varios estados como Oklahoma, donde los candidatos en el pasado ganaron una serie de elecciones a lo largo de los años compitiendo por quién bajaba más los impuestos y, como consecuencia se encontraron al tiempo con un déficit importante y los sueldos de maestros más bajos del país, se presentó a estas elecciones un número histórico de maestros y profesores de secundaria, alguno de los cuales fueron elegidos.


En los estados más al sur, más conservadores, la suerte no fue la misma, aunque los demócratas perdieron por márgenes mínimos. En Georgia, Stacey Abrams fracasó, por un margen mínimo, en su intento de convertirse en la primera gobernadora negra de Estados Unidos. Definida como progresista en un estado tradicionalmente conservador, está a favor de una mayor regulación del porte de armas. Trump la había definido como “amante del crimen y de las fronteras abiertas”, dos expresiones que, otra vez, poseen subliminales alusiones raciales, por no entrar a analizar su condición de mujer. Claro que nadie puede sospechar de la honorabilidad del presidente Trump en materia racial y de género.


En Florida, Andrew Gillum, candidato apoyado por el senador socialista Bernie Sanders, pudo ser el primer gobernador negro de este estado, el tercero más poblado del país y con una creciente importancia electoral (cada día, mil personas se mudan de los estados del norte a Florida, lo que también podría cambiar el perfil ideológico del estado), lo cual, para esta cultura, no es un detalle. De Santis, su oponente, dijo que “lo peor que se podría hacer es monerías con los impuestos”, al tiempo que Trump lo acusó de ladrón (tanto la alusión a los monos como a los ladrones tienen fuertes connotaciones raciales en este país). Gillum es definido como progresista y acusado de ser socialista. Sesenta votos separan a un candidato del otro.


También en Texas el candidato demócrata estuvo cerca de un triunfo histórico que no fue. Durante la campaña, el senador republicano de origen cubano Ted Cruz fue reelegido ganándole al demócrata Beto O’Rourke. Cruz se había burlado del apodo que usaba O’Rourke, “Beto”, para seducir al electorado hispano, sin notar que su apodo “Ted” puede ser considerado una forma anglosajona de evitar su primer nombre, Rafael. Texas, el estado que se separó de México para reestablecer la esclavitud (obviamente, esta verdad tan simple es un tabú de casi doscientos años), nunca pudo deshacerse completamente de su cultura hispánica, pero continúa siendo uno de los bastiones conservadores del país, tanto como California y Nueva York lo son de los liberales.


La campaña electoral estuvo, como siempre, ocupada con los malos de afuera. Un aviso aprobado por Trump insistió en mostrar la sonrisa de un inmigrante ilegal acusado de un crimen, a pesar de que el índice de criminalidad entre los inmigrantes ilegales es inferior al de los ciudadanos estadounidenses, a pesar de que semanas antes de las elecciones diferentes matanzas y ataques terroristas llevados a cabo por hombres blancos de la extrema derecha había dejado, en uno solo de ellos, 11 personas muertas en una sinagoga. Hecho que no se mencionó en ninguna publicidad, como no se mencionó la epidemia de drogas que mata 60 mil personas por año en este país o la plaga de armas de fuego por la cual 30 mil personas mueren cada año.


De estas elecciones se desprenden muchas conclusiones. Creo que la más importante es la confirmación de una creciente separación cultural e ideológica que no puede prometer otra cosa sino más ira, frustración y violencia.


Mientras hoy se trata cualquier cosa como una enfermedad psicológica, es extraño que nadie vaya al psicólogo o haga meditación para calmar el odio tribal que sufren nuestras sociedades hoy. Existe una necesidad irrefrenable de combatir y humillar al diferente que hace quince años llamábamos “mentalidad tribal”, promotora de los nuevos “vientos de odio”.
Estados Unidos nunca ha dejado de pelear la Guerra de Secesión y ahora ese conflicto se profundiza y se irradia, como todo, a otros países satélites.

 

Por  Jorge Majfud, escritor uruguayo-estadounidense. Profesor en la Jacksonville University.

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Miércoles, 07 Noviembre 2018 05:36

Ni Ni

Ni Ni

No hubo ola demócrata ni tornado de Trump. En un país dividido como pocas veces en su historia, la narrativa periodística tiende a quedarse con Trump sí o Trump no y quién controla la Cámara de representantes en el Capitolio, donde los republicanos arrancaron con veintitrés bancas de ventaja, cuestión que al cierre de esta edición aún no había sido dirimida. 

El resultado de esa gran contienda mediática mantuvo al país del norte despierto hasta la madrugada y cuando terminen de conocerse los resultados alentará o deprimirá a oficialistas u opositores, según el caso, pero no mucho más. Con el Senado fuera del alcance de los demócratas, Trump tiene asegurada su inmunidad a un juicio político y la certeza de que le seguirán aprobando jueces que sean de su agrado, esto es, conservadores y antiabortistas. Y para aprobar leyes, si no retiene su mayoría de diputados, a lo sumo tendrá que arrancarle algún voto al grupito de demócratas conservadores con la reelección amenazada.


Los republicanos están con Trump, de eso no hay dudas. Podrá gustarles más o menos su xenofobia, sus mentiras y sus provocaciones, pero hace rato que no se animan a desafiarlo. Después de los insultos en los debates partidarios de dos años atrás, después de que se le plantaran los popes partidarios en Washington, después de golpear y negociar con Wall Street y la comunidad de inteligencia, Trump ya tiene a la tropa propia bajo control y encima entusiasmada. Él mismo ha retribuido semejante lealtad con un raid proselitista que lo llevó de Montana a Georgia. La economía funciona, al punto que no fue tema de debate en esta elección. Trump hizo eje en fortalecer las fronteras y eligió como rival a la caravana de cinco mil inmigrantes centroamericanos pobres o indigentes que avanzan desesperados a través de México buscando su salvación en las puertas de Estados Unidos. No pasarán, gritó Trump en cada acto de campaña, como si se enfrentara a un ejército invasor.


Del otro lado de la vereda, tal como explica la CNN, Trump enfrentó “la antipatía intensa de gente joven y minorías y una resistencia amplia entre blancos con títulos universitarios, especialmente mujeres”. Todo esto le ha costado al presidente votos y bancas en los suburbios multiétnicos y de alto nivel educativo que rodean a las grandes ciudades, y también en el cordón del sudeste, donde el voto latino, tradicionalmente demócrata, crece exponencialmente.


Pero nada es tan blanco o negro o tan definitivo. Esta elección es también el tropiezo de carreras políticas prometedoras, como la de Stacey Abrams en Georgia, y la confirmación de otras figuras como la de Alexandria Ocasio Cortez en el Bronx. Es la vigencia del mensaje clasista de Bernie Sanders, que fue reelecto, en un pequeño pero creciente grupo de rebeldes demócratas. Es el clásico mano a mano en la Florida de los Bush, donde casi siempre las elecciones se dirimen por pocos votos. Es el crecimiento de Trump en el círculo del óxido, la región industrial que rodea a los Grandes Lagos, la que más se benefició con sus políticas comerciales proteccionistas. Es la elección con más candidatas mujeres de la historia, 53 al senado y 476 a diputados, reflejo del movimiento #MeToo. La mayoría de ellas pertenecen al partido opositor y no de casualidad. Según un sondeo de Post-NBC citado por el diario El País de España, un 66 por ciento de las mujeres estadounidenses no aprueba la presidencia de Trump, contra solo el 54 por ciento de los hombres. Es la elección de mitad de término que más votantes atrajo en las últimas décadas. Y es, sobre todo, una elección que no es una sino muchas, abarcando desde consejos deliberantes hasta gobernaciones, pasando por legislaturas estatales y nacionales, donde las personalidades juegan tanto como la orientación política, donde los temas locales se cruzan con los provinciales y nacionales.


Todas esas elecciones grandes y chicas están atravesadas por el plebiscito de la gestión de un presidente que ha sabido generar grandes amores y odios con un discurso violento y divisorio, pero también reivindicativo de una cuasi mayoría silenciosa blanca, evangélica, conservadora y machista. O sea, una mitad del país que se identifica con un cambio de ciclo después de medio siglo de avances sociales, legales y políticos de minorías raciales, sexuales y religiosas a través de programas de gobierno como la Acción Afirmativa, de fallos históricos como Rowe vs. Wade y Brown vs. Board of Education, culminando con la presidencia de un afroamericano con nombre islámico nacido fuera del continente americano, Barack Hussein Obama. Y como frutilla del postre, en la última elección presidencial aparece la primera candidata mujer del partido Demócrata, la ex canciller y primera dama Hillary Clinton. Para ellos la aparición fue providencial.
El debate cultural entre estos dos países que conviven en uno continúa. Al final del día ni siquiera hizo falta contar los votos. Después de una jornada política intensa, Estados Unidos se fue a dormir tan crispado y polarizado como cuando se despertó.
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 Mientras los republicanos de Trump consolidan su mayoría en el Senado estadounidense

Avance demócrata en la Cámara de Representantes

En la elección estadounidense de mitad de término más concurrida y disputada de los últimos años, los opositores al presidente Trump sumaban triunfos en diputados y, al cierre de esta edición, quedaban cerca de la mayoría.

El Partido Demócrata arrebató ayer los primeros escaños a los republicanos en la Cámara de Representantes en los estados de Virginia y en Florida. El puesto de la congresista republicana por la península de Florida, Ileana Ros-Lehtinen, no logró ser renovado por su partido. En su lugar, la demócrata Donna Shalala se impuso y se consagró como la primera cubana-estadounidense elegida al Congreso. La ex secretaria de salud de la administración de Bill Clinton, obtuvo el 51,72 por ciento de los votos frente al 45,96 por ciento de su principal oponente, la candidata republicana María Elvira Salazar, una conocida periodista de medios hispanos. En tanto, la demócrata Jennifer Wexton se impuso en Virginia a la republicana Bárbara Comstock, que salía a defender el escaño, por 57 por ciento de los apoyos, frente a un 43. Los demócratas recuperaron también la Gobernación de Illinois con triunfo de Jay Robert Pritzker. El político de 53 años de edad derrotó de manera contundente al actual mandatario estatal, el republicano Bruce Rauner, con 64,2 por ciento de los votos. El triunfo del multimillonario Pritzker permite recuperar la gobernación para los demócratas en el quinto estado del país, con 12,8 millones de habitantes, después que el republicano Rauner ganase las pasadas elecciones. Rauner concedió la derrota cuando se habían escrutado 2.164 mil de los 10.114 precintos abiertos en todo el estado, y el republicano solamente había logrado el 31 por ciento. Pritzker, heredero de la cadena de hoteles Hyatt, de 53 años, que gastó más de 150 millones de dólares de su propio bolsillo en la campaña, no reaccionó de inmediato, aunque en su cuartel general ubicado en un hotel céntrico sus seguidores recibieron con vítores la declaración de Rauner admitiendo la derrota. Pritzker, prometió prometido rescatar a Illinois de su difícil situación financiera, y “plantar cara” al presidente Donald Trump y su “agenda destructiva”, según declaró en una entrevista. Hasta el cierre de esta edición, 15 senadores demócratas revalidaron su escaño en el Senado en las elecciones legislativas de medio mandato. Entre ellos se encuentran los senadores Ben Cardin, por Maryland; Elizabeth Warren, por Massachusetts; Sheldon Whitehouse, por Rhode Island; Bob Casey, por Pensilvania; Thomas Carper, por Delaware; y Bob Menéndez, por Nueva Jersey; que se impusieron a sus rivales republicanos. También lo hicieron los demócratas Chris Murphy, por Connecticut; Sherrod Brown, por Ohio; Joe Manchin, en Virginia Occidental; Kirsten Gillibrand, por Nueva York; Amy Klobuchar, por Minesota; Martin Heinrich, de Nuevo México; Tammy Baldwin, de Wisconsin; y Tim Kaine, por Virginia. A ellos se suma el senador independiente Bernie Sanders, que forma parte de la bancada demócrata por Vermont y que fue candidato a las primarias del Partido Demócrata para las elecciones presidenciales de 2016, y que revalidó su puesto.


En tanto el Partido Republicano consiguió arrebatar a los demócratas el primer escaño en el Senado de EE.UU., con su candidato por Indiana, Mike Braun, que se hizo con el puesto de senador por este estado que hasta ahora ostentaba el progresista Joe Donnelly. Braun se convirtió así en el primer conservador que se hace con un escaño que hasta ahora pertenecía a un progresista. En Misisipi, logró la reelección el también senador republicano Roger Wicker.


Los sondeos dibujan un panorama favorable para los demócratas en la Cámara de Representantes, donde necesitan ganar 23 escaños para recuperar una mayoría que los republicanos han ostentado desde 2011. En el Senado, por el contrario, el mapa es mucho menos propicio para los progresistas, donde tienen que defender más asientos que los republicanos, y en estados especialmente conservadores. Actualmente, los republicanos tiene una mayoría de 51 a 49 en la Cámara Alta, y hasta el cierre de la edición, los sondeos apuntaban a que la mantendrían.

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Miércoles, 27 Junio 2018 05:54

Racismo y derechos

Racismo y derechos

Roberto Samar se pregunta cuál debería ser nuestro rol como comunicadores y comunicadoras frente a una mirada racista, clasista y eurocéntrica que tiene un fuerte anclaje en el sentido común y que aparece en redes sociales, medios de comunicación y comentarios de lectores.

Las miradas racistas nos atraviesan. Son miradas que jerarquizan, que colocan a determinadas personas sobre otras. Esta jerarquización tiene varias funciones: legitima la vulneración de derechos de determinados sectores y facilita la construcción de un enemigo, al cual responsabilizaremos de nuestros problemas.
Julio Cesar Monasterio, profesor de la Universidad Nacional del Comahue, señaló: “el sujeto moderno, blanco, varón, europeo, heterosexual, civilizado, desarrollado, de elite, se constituirá en oposición a ese otro, negro, mujer, no europeo, homosexual, bárbaro, subdesarrollado, popular, que debe ser invisibilizado y/o visibilizado negativamente, que aparecerá por fuera de la historia o en un estadio inferior, como en la edad de la infancia y de la ignorancia. Esta estrategia de constitución del sujeto moderno será el pilar de la expansión europea hacia los escenarios regionales del sur que, como plantea Albán Achinte (2008) se fundamentó en cinco pilares: una sola raza, una sola lengua, una sola religión, una sola historia y un solo género. Todo lo demás será estigmatizado y construido desde una visión negativa”.


Esta mirada racista, clasista y eurocéntrica tiene un fuerte anclaje en el sentido común y se reproduce en los mensajes violentos que circulan en redes sociales, medios de comunicación y se vuelcan en los comentarios de lectores.


Solo a modo de ejemplo. En la noticia del diario Río Negro: “A seis meses del homicidio de Nahuel, la Justicia no muestra ningún avance” se puede leer los siguientes comentarios: “Saben que hay secretos muy bien guardados de los mapuches terroristas”. “Todo esto ocurre porque los mapuches violaron la propiedad privada o pública con la toma”.


Estas miradas racistas quizás no sean mayoritarias, pero están presentes. Existen sectores que legitiman la violencia institucional, que asocian el pertenecer a un pueblo indígena con el terrorismo y que interpretan la recuperación territorial y defensa de derechos como delitos.


Una de las razones del fuerte consenso del racismo son sus raíces históricas. En ese sentido, “la República Argentina se constituyó como Estado-Nación sobre la base de la negación de las raíces históricas americanas, la sujeción de sus ocupantes originarios y la usurpación de sus territorios”, afirmaba el Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y el Racismo.


Domingo Sarmiento llegó a manifestar “¿lograremos exterminar a los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar”. “Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado”.


Lo complejo del momento actual es que esta matriz cultural racista se legitima y fortalece con el discurso criminalizador y estigmatizante del gobierno nacional hacia el pueblo mapuche. Basta recordar que Patricia Bullrich, Ministra de Seguridad de la Nación, sostuvo en el Senado: “Los mapuches son un grupo de extrema violencia”.


En ese marco, ¿cuál debería ser nuestro rol como comunicadores y comunicadoras?


En el capítulo de “Pueblos indígenas” de la publicación “Buenas prácticas en la comunicación pública”, el INADI recomendaba “evitar el uso, en noticias, relatos o imágenes, de símbolos o elementos propios de los colectivos en escenas que los muestran como ‘extraños’, ‘problemáticos’ o ‘peligrosos’ “.


Asimismo, si queremos construir una sociedad menos injusta nuestro rol también debería ser visibilizar las violencias cotidianas que sufren estos pueblos y las riquezas culturales que los atraviesan. A modo de ejemplo: no fue noticia en los grandes medios que el 13 de junio un grupo de personas llevaron adelante un violento desalojo de familias mapuches en el Cerro Belvedere. El grupo de matones que portaban garrotes y armas de fuego destrozaron la totalidad de la ruka (casa) de la comunidad.


En el mismo sentido, tampoco fue noticia que el 24 de junio el pueblo Mapuche festejó el WiñoyXipantv, momento cuando el sol recupera sus fuerzas y los días comienzan a ser gradualmente más largos.


Por último, nuestra mirada sería distinta si desde los medios de comunicación que ocupan posiciones dominantes se visibilizara los derechos de los grupos históricamente vulnerados. Recordemos que la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas establece que: “los pueblos indígenas tienen derecho a la libre determinación y tienen el derecho colectivo de vivir en libertad, paz y seguridad como pueblos distintos”.


* Licenciado en Comunicación Social UNLZ. Docente de “Comunicación Social y Seguridad Ciudadana” UNRN

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Más de 100 personas LGBT murieron asesinadas en Colombia en el último año

Un informe revela además que la mitad de las investigaciones por hechos de violencia generados por la policía fueron archivadas

Los homicidios aumentan y la impunidad persiste. Las personas LGBT que viven en Colombia están en peligro. No han sido suficientes las campañas que buscan su inclusión y el respeto por la diferencia. Según el informe Cuerpos excluidos: rostros de impunidad, que presenta este jueves en Bogotá la ONG Colombia Diversa (autoridad en el país en la defensa de los derechos de estos colectivos), durante el año 2015, 110 lesbianas, gais, bisexuales y transexuales fueron asesinados en el país.


El estudio, respaldado por Caribe Afirmativo y Santamaría Fundación, señala que desde el año 2011, cuando se reportaron 119 casos, no se tenía una cifra tan alta. Este dato coloca a Colombia en la parte alta de la tabla de países de la región donde hay más violación de los derechos humanos de las personas LGBT, junto con Honduras en donde los casos superan los 100 y Brasil, con 300.


Del total de homicidios, 52 de las víctimas fueron registradas como hombres gais, 33 como personas trans, 11 lesbianas, siete fueron identificadas como personas bisexuales y siete más que fueron reconocidas como LGBT sin establecer su orientación sexual o identidad de género. La mayoría de los casos se presentaron en las ciudades capitales y sus áreas metropolitanas. Allí ocurrieron 69 de los 110 homicidios.


La investigación destaca la desprotección de las personas trans, que desde muy jóvenes se ven expuestas a la violencia. En algunos casos no alcanzaban la mayoría de edad cuando fueron asesinadas y en al menos 15 hechos se encontró que los ataques fueron generados por prejuicios hacia su identidad o expresión de género. Además, el informe encontró que los hechos de violencia policial más frecuentes fueron contra esta población. Un patrón que había sido identificado por la CIDH en su informe sobre violencia hacia personas LGBT en Latinoamérica en el año 2014. “En las zonas donde hay presencia constante de mujeres trans en ejercicio del trabajo sexual o habitantes de calle, la violencia policial es constante, injustificada y desproporcionada”, señala Colombia Diversa, que además advierte que la mitad de investigaciones por hechos de violencia policial en 2015 fueron cerradas y archivadas.


Los líderes sociales y defensores de derechos humanos también están en el centro de los ataques a la población LGBT, con nueve asesinatos en 2015. De estos, cuatro habían recibido amenazas previamente y no obtuvieron la protección que pedían por parte del Estado. Los afectados por el conflicto armado no cuentan con la infraestructura necesaria para que puedan realizar sus denuncias y sobre todo que se garantice la confidencialidad y privacidad de la información proporcionada como víctimas.


“Las entidades del Ministerio Público no tienen instalaciones idóneas para la protección de la identidad. Además, los niveles de subregistro que existen de las víctimas LGBT en el país son muy grandes. Muchas, al momento de hacer la declaración, no son informadas de la existencia de un enfoque diferencial o consideran que por cuestiones de seguridad es mejor no presentarse como persona LGBT”, señala el informe.


De acuerdo con el Registro único de víctimas, los mayores hechos victimizantes denunciados contra las personas LGBT en el marco del conflicto armado son el desplazamiento forzado, las amenazas y el homicidios. El informe revela que la visibilidad de líderes sociales que no siguen los patrones de algunos grupos armados los ha hecho más vulnerables y objeto de amenazas y asesinatos.


Por eso destacan que en el acuerdo de paz que se firmó con las FARC, que no ha podido ser implementando por el triunfo del no en el plebiscito, uno de los temas más complejos es el del enfoque de género. Un aspecto que la oposición ha utilizado para rechazar el acuerdo y sobre el que uno de los máximos promotores del no, el exprocurador Alejandro Ordóñez, ha llegado a decir que se trata de ideología de género y no del enfoque que, según lo acordado con las FARC, espera que garantice el respeto a la vida de todos los colombianos sin importar su orientación sexual.

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Dos regalos de la alicaída Hillary a Trump y el “problema WASP” de los demócratas

A casi dos meses de la trascendental elección, hasta The New York Times –convertido en portavoz oficioso de Hillary Clinton– supuso que la esposa del ex presidente Bill tenía ya en el bolsillo la presidencia y debía consagrarse a la formación de su gabinete de transición, cuando el polémico Donald Trump se desplomaba estrepitosamente debido su locuacidad incontinente que ofendía a tirios y troyanos.

En una elección tan volátil y pasional como la que vive ahora EU, los gurús de ocasión y las de por sí sesgadas encuestadoras –que encauzan la voluntad de los grandes intereses en juego cuando captan y cooptan a los electores desinformaados– suelen equivocarse en forma grotesca.

Con Hillary en la supuesta cúspide y Trump en el subsuelo, hace casi dos meses avancé cuatro escenarios, tanto en mi cuenta Twitter como en una entrevista con Carlos Castellanos, de Radio Red, que marcarían el epílogo:

Escenario 1: Trump es el peor enemigo de Trump: su incontinencia locuaz, al "estilo Fox" en México, y sus atrabiliarias invectivas lo hundirían aún más cuando se perfila(ba) un cataclísmico "escenario Goldwater" para los congresistas del Partido Republicano.

Escenario 2: la célebre "sorpresa de octubre": un evento funesto o una demoledora filtración que aniquile al afectado a unos días del 8 de noviembre. Un atentado terrorista, a uno de los dos lados del Atlántico Norte –tanto mejor si fuese doméstico–, operaría en favor de Trump.

Escenario 3: la exhumación de los fétidos correos de Hillary, que pueden erosionar aún más su dañada imagen de deshonestidad y opacidad, como amenaza publicar Wikileaks, sin contar la operatividad de la Fundación Clinton –manejada por su marido Bill y su hija Chelsea– y sus nausebundos vínculos con el maligno megaespeculador George Soros (http://goo.gl/lzIA0B), los banksters de Wall Street y "dictadores foráneos".

Y escenario 4: la eclosión de la(s) enfermedad(es) oculta(s) de Hillary.

Hoy pesa más el "escenario 4" cuando, como "melodrama Netflix", en la mañana de la conmemoración del icónico 11-S, el video de un inmigrante aficionado de origen checo de 50 años, Zdenek Gazda –quien impulsó el "periodismo ciudadano"–, expuso el casi desplome clínico de Hillary que se viralizó en las redes, pese al ocultamiento inicial de los multimedia, aplastantemente inclinados en favor de la esposa del ex presidente Bill, lo cual ha dado un vuelco a la elección que ese día amaneció muy apretada, incluso con CNN dando una ventaja en la votación general de 2 por ciento a Trump cuando Hillary conserva(ba) una conspicua ventaja para obtener los mínimos 270 votos del colegio electoral.

Se recuerda que el voto es "indirecto" en EU: se impone la mayoría de los sufragios del colegio ante el voto popular (remember Al Gore en Florida).

A reserva de que el equipo de Hillary exhume su verdadero estado clínico, lo cual le ha valido severas críticas por su opacidad, por inferencia de los tres medicamentos expuestos que ingiere se pueden deducir sus enfermedades: 1) antibióticos para su "neumonía" inespecífica –reportada con retardo de dos días– de expectoraciones verdes, lo cual denota una infección bacteriana, más que viral; 2) hormonas tiroideas sustitutivas para su hipotiroidismo, y 3) anticoagulantes (warfarina), que da pie a una trombosis profunda de venas y/o a un accidente cerebro-vascular concomitante a una anterior concusión que obligó a una previa hospitalización (http://goo.gl/PT6EPx).

Me llama la atención que no ingiera nada para su probable menopausia a sus 68 años de edad.

Para lo que no existen fármacos es para su legendaria deshonestidad (http://goo.gl/LQdpQE).

De todas sus enfermedades, ocultas y/o públicas, la más grave que padece Hillary es su sicopatología por el poder dinástico.

Sin tomar en cuenta el asombroso desplegado del pasado 6 de septiembre –cuando casi 90 omnipotentes ex generales y ex almirantes, encabezados por el teniente general Michael Flynn (ex director de la DIA), se pronunciaron por Trump (http://goo.gl/RrkGvR)–, la semana del 5 al 11 de septiembre fue desastrosa, y quizá fatal, a las aspiraciones de Hillary cuando otorgó dos regalos inesperados a Trump.

Tras dos días consecutivos –el 5 y 6 de septiembre– de incoercibles crisis tusígenas que imputó en forma ocurrente a su "alergia a Trump", Hillary arremetió contra "la mitad del cesto" de los aguerridos seguidores del magnate de casinos, a quienes injurió como "deplorables". Esta invectiva, fuera de lugar para la experimentada política y que quizá revelaba un inicio de confusión mental, era el primer regalo semanal a Trump, que rebobinó la furia de sus partidarios (http://goo.gl/t93TyK).

El segundo regalo para Trump (de 70 años) fue el casi desplome clínico de Hillary, lo cual pone en tela de juicio su viabilidad como candidata, mientras Bill Clinton, en San Francisco, y Obama en su feudo afro suplen su campaña heredada y horadada, cuando corren voces en el seno del Comité Nacional Demócrata para que sus 447 miembros se preparen a un "plan de contingencia" y busquen al sustituto de la alicaída candidata (http://goo.gl/rh8sdC), que van desde el católico Tim Kaine (58 años), el también católico Joe Biden (73 años) y Bernie Sanders (75 años) –judío progresista antisionista de esposa católica–, hasta la posposición de la elección (http://goo.gl/Fxt2G2). Ninguno de los sustitutos de marras es WASP (siglas en inglés de blanco, protestante y anglosajón).

Y aquí emerge el “problema WASP” que ha padecido Hillary –de religión "metodista" protestante–, cuando los "cristianos blancos (no católicos)", en la singular clasificación del Censo teológico-racista de EU, se han volcado por Trump, mientras el Partido Demócrata es preferido apabullantemente por el multiculturalismo plural de las minorías de católicos blancos no hispanos (19 por ciento del total) y latinos/mexicanos guadalupanos, así como de los afroprotestantes.

¿El escandaloso “muro Trump (http://goo.gl/OtW3I3)” es producto del fugitivo encapsulamiento teológico-racista de los WASP, cuyo "ocaso" es analizado por el teólogo Robert P. Jones en su reciente libro Fin de EU como país blanco cristiano (http://goo.gl/JrqKwA)”?

Los blancos (sin latinos) son baby boomers, la generación posterior a la Segunda Guera Mundial, mientras los millennials constituyen 56 por ciento de las minorías.

Más allá de las fuertes pasiones desatadas, hoy la elección presidencial representa un doble choque generacional y racial, cuando los WASP fundacionales (80 por ciento de los blancos no hispanos) se sienten alienados por la migración y la detonación demográfica juvenil de otras razas y religiones.

Los "blancos no hispanos" constituyen la mayoría de la población de EU: 61.6 por ciento con una edad promedio de 43 años (http://goo.gl/soGDB8), cuando, más allá de filias y fobias, Trump representa “la última revuelta demográfica de los WASP (http://goo.gl/FJwiJv)”, quien ha explotado la furia y el desempleo de los "cristianos blancos" (80 por ciento).

Quizá esta sea la última elección que puedan ganar los WASP –más por default aleatorio que por aciertos planificados–, quienes tienen el cronómetro demográfico en contra.

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Viernes, 12 Agosto 2016 07:24

La corrupción del siglo

La corrupción del siglo

El espectáculo mediático de actos de corrupción que se pisan unos con otros oculta la corrupción inmensamente más grande que domina la vida del mundo. Su causa principal es consecuencia del capitalismo del siglo XXI, global, expoliador y depredador de toda vida en el planeta. Es verdad que en cualquier sistema aparece corrupción. El punto es otro. En el socialismo, comunismo, comunitarismo, cooperativismo, populismo democrático o como se llame el acto corrupto atenta contra el interés común y de cada individuo: la solidaridad, el cuidado del otro y de todos es el centro vital social, es el sistema. En el capitalismo la corrupción es inherente a su práctica: el meollo creador es la apropiación privada de la producción colectiva, el mayor valor surge de la parte no pagada –apropiada– del trabajo vivo de los asalariados de cualquier calidad o especie. Esta verdad era tan cierta cuando se la desveló como hoy, cuando los patrones pugnan, con eufemismo por bajar salarios, en “bajar costos”, para aumentar ganancias particulares. Este origen cultiva egoísmo individualista, categorías morales acordes y a partir de allí las variadas formas de corrupción en el literal sentido de pervertido, vicioso, venal. Sin aquella fuente, con eje productivo en el gregarismo humano, la paz, la solidaridad, el trabajo, el bien común, el favorecimiento de las expresiones existenciales espirituales y el interés y amor al prójimo, cualquier corrupción es fulminada por el sistema como anormal e inaceptable. Pero además, es incapaz de engendrar una perversión de tamaño universal como la dominante. No es lo mismo ser capitalista que no serlo.

 

En el siglo XXI el sistema tomó el planeta íntegro, no tiene más lugar. Se focalizó en las finanzas –producción de dinero con sólo dinero– y en depredar la Tierra misma, sin miramiento alguno. Las ciencias y la técnica tampoco le permiten ya soluciones cualitativas a la ausencia de espacio: están capturadas por el engendro y sólo a él sirven.

 

Para indagar el diseño del monstruo, empecemos por su síntesis final, su quintaesencia: el dinero. ¿Quiénes lo tienen? Con referencia a humanos adultos, ejemplifiquemos con el centro, EE.UU. De lo pagado por trabajo, el 1% cobra el 17%. Remarco: es desigualdad en remuneraciones. En cuanto a la originada por el producido del capital (inmobiliario y financiero), un 1% percibe el 35%; el 10% el 70%; la mitad más pobre –el 50% de la población– recibe el 5%. En el 1% de los muy ricos por cualquier ingreso están los que poseen más capital quienes, como siempre, perciben poco o nada que provenga de trabajar. Pero ahora están en esa franjita personas que llegan por sus ingresos y tienen poco o ningún capital. En general, son los “populares” CEOS. Esto se repite, con diferencias insustanciales, en todo el mundo central.

 

¿Dónde está ese dinero? En las guaridas o “paraísos” fiscales, o eufemísticamente zonas extraterritoriales. Con asepsia: lugar que atrae negocios garantizando, fuera del alcance de las leyes de los Estados, confidencialidad total sobre origen y propiedad del dinero depositado producto de delitos de cualquier tipo y dimensión, pago de impuestos y más. En lenguaje vulgar, una cueva de ladrones.

 

“El sistema extraterritorial no es una excrecencia pintoresca de la economía mundial, sino que se halla exactamente en su centro”.

 

En 2010 la banca internacional y la emisión de bonos del mundo ocurría en un 85% en la zona sin Estado llamada euromercado; ese mismo año el FMI estimó que los balances financieros de los ínfimos territorios de Caimán, Bahamas, Vírgenes inglesas, Man, Jersey, Gibraltar, Malta y decenas más equivalían a un tercio del PBI mundial; en 2016 habría que sumar a la cuenta Mónaco, Andorra, Uruguay, Dubai, Irlanda, Panamá, Liberia, p.ej.,pero por sobre todo a la poderosa City de Londres y su red planetaria y al mismo Estados Unidos entero a nivel federal, con “especialidades” en Florida, Wyoming, Nevada e islas Vírgenes y Mar- shall (Shaxson, Nicholas, “Las Islas del Tesoro”, FCE.)

 

Según nuestro gobierno desde fines de 2015, “hemos vuelto al mundo”, al central occidental. Así, las cifras son “auspiciosas” en cuanto a aumento de la desigualdad. En Estados Unidos, el milésimo superior superó el 12% de ingreso anual. Vale reproducir que “...el carácter más o menos sostenible de desigualdades tan extremas depende no sólo del aparato represivo sino también –y tal vez por sobre todo– de la eficacia del aparato de justificación... insistamos, la cuestión central atañe a la justificación de la desigualdad, mucho más que a su magnitud como tal”. En Argentina 2016 el discurso oficial es que con un sueldo “normal” no se puede viajar en vacaciones, tener celular y televisión modernos, “esa persona está desubicada”. El mundo de los países centrales de occidente augura riquezas maravillosas. El cienmilmillonésimo de adultos de allá –unos 45– pasaron entre 1987 y 2013 de contar con 3.000 millones de dólares promedio cada uno a 35.000 millones promedio per cápita, muestra ineluctable de la falacia del “derrame”. Las proyecciones estadístico matemáticas indican que 1.400 multimillonarios de 2013 con el 1,5% de todo el capital mundial, llegarían al 60% al finalizar el siglo por la fuerza centrípeta de las grandes fortunas. El 0,00000001 de la población sería dueña del más de la mitad del planeta; menos de la mitad, del 99,99999999 restante, de lo “derramado”. Nada hay en el funcionamiento capitalista globalizado que lo cambie: funciona así de manera inexorable.

 

¿Quién tiene esa masa de riqueza y dónde? En principio las corporaciones multinacionales productoras de bienes y servicios, los dueños de latifundios, los bancos y el mundo financiero en general, son más o menos visibles. Pero casi en su totalidad permanece oculto: para nuestro mundo existencial, no está; es un vacío sin realidad siquiera como tal. Ya hace veinte años la mitad del comercio internacional pasaba por los paraísos fiscales, en la oscuridad; hacia 2010 el 85% de la banca internacional operaba en la impenetrable “eurozona”, el más grande agujero de opacidad. Mucho se menciona a Reagan, Thatcher y Friedman cuando de globalización se habla, pero poco a la economía “en negro” que inficiona el mundo entero. En 2005, Tax Justice Network estimó que los individuos ricos tenían en guaridas fiscales 11,5 billones de dólares, un cuarto de la riqueza total del planeta e igual a un PBI de Estados Unidos. El Banco Mundial dividió en tres esa fortuna: un tercio provenía del narcotráfico, crimen organizado y delitos en general; un 3% al producido de sobornos a funcionarios estatales; el resto –casi dos tercios– a transacciones de empresas elusivas de tributos. Los tres –narcos, coimeros y CEOS– usan las mismas herramientas, en los mismos lugares, con iguales resultados y ocasionando análogos daños (por la masa de dinero involucrado y el hambre, enfermedades y carencias que ocasionan, por muy lejos los peores son los últimos). Los expertos afirman que las sedes económicas que no están en ninguna parte y no tienen ley que las regule han desplazado la riqueza y el poder desde los pobres a los ricos con mayor fuerza que cualquier otro acontecimiento en la historia de la humanidad.

 

Vamos al tema del título. El sistema está dirigido, literalmente, por ladrones de distinto rango que atesoran y mezclan, en guaridas inexpugnables, el dinero que logran con delitos, en su mayor cuantía sustracción de lo que deberían pagar –según sus mismas leyes– para sostener la infraestructura social. Quienes lo dirigen o usufructúan ¿de qué moral pueden hablar? ¿Con qué autoridad pueden ser justicieros de sus ínfimos cómplices? Como cabeza putrefacta derrama hacia toda la sociedad reglas de conducta moralmente no rechazadas, corrupción privada menor, egoísmo, individualismo, consumismo y más. La reserva moral humana solo se sostiene porque es inherencia gregaria de la especie y se manifiesta en los pueblos que en todas sus formas específicas trabaja y produce y, lo sepa o no, ha seguido haciéndose cargo de la subsistencia de la humanidad.

 

En su voracidad de ganancias máximas e inmediatas, encerrado en el planeta sin fronteras a traspasar, el capitalismo ha arremetido ahora contra la Tierra misma, su capa atmosférica, sus aguas de mares, ríos y polos helados, sus capas de humus, sus bosques, sus fuentes de energía no renovables, contra la biodiversidad, el clima y toda la vida misma. El Banco Mundial alertó en 2012 que con aproximarnos al 2% de calentamiento se entra en zona de riesgo de inflexión... y que estamos avanzando hacia el 4% que... “sumergiría Maldivas y Tuvalu y zonas costeras de Ecuador, Brasil, Holanda, California, sur y sureste de Asia y tendrían serio riesgo de inundación Boston, Nueva York, Los Ángeles, Vancouver, Londres Bombay, Hong Kong, Shanghai” (obvio, Buenos Aires).

 

La corrupción en serio al comando de la economía mundial está devastando a los pueblos del mundo. En la Argentina tenemos ahora una dirigencia de fervorosos peones de esta estructura degenerada, ponzoñosa como no se conoció jamás, letal. En estos días, sin que piensen retornar lo que ellos personalmente tienen, distrayendo al pueblo usando a los jubilados, aspiran a que otros saqueadores del producto argentino legalicen, sin explicación de origen, siquiera un décimo de lo vaciado al país (50.000 dólares sobre 500.000 que se calculan están en el exterior, ver La Nación del 19 de junio, Página/12 y El Cronista del 30 de julio de 2016).

 

Académicos economistas de estatura mundial proponen medidas de gobierno, cambio cultural, implantación de impuestos progresivos, transparencia y control democrático del capital. Es seguro que deben utilizarse los mecanismos institucionales de las democracias occidentales. Pero la metástasis de corrupción que las aqueja provoca una lucha despareja dentro de ellas para que sean eficaces en el combate contra la corrupción que vimos. Es una batalla a dar, pero aislada no alcanza para el tiempo que nos queda. Antes que llegar al triunfo, habremos perdido la guerra. Quien apunta bien es Naomí Klein. Inventaría innúmeras batallas menores, todas triunfantes, dadas por los pueblos, la mayoría de ellos originarios. El movimiento de masas es el eje primordial de un cambio de esencia en el modo de producción y de vida terrestre y cuenta con base objetiva como nunca antes la tuviera: le va la vida en él. Hubo en todo el mundo numerosos y ocultados ejemplos de luchas victoriosas contra las industrias extractivistas de aguas, bosques y animales, por preservación de culturas, fuentes de trabajo, recuperación de fábricas.

 

Este camino atraviesa una cuestión enorme: el de la representación popular y la participación de las masas. Escuetamente: el pueblo europeo padece un sistema bipartidista con política única, contraria a sus intereses; igual Estados Unidos, donde vota una minoría selecta y la mayoría reniega de quienes ejercen el mandato de magnates y corporaciones, que con dinero eligieron sus candidatos; en América Latina los factores de poder económicos nacionales y foráneos ejercen permanente dominio sobre las instituciones. En la Argentina, legisladores de todos los partidos aceptaron órdenes de un juez municipal de Nueva York sin atención al perjuicio del pueblo, ni al honor, la soberanía y la patria; un poder ejecutivo en manos de un beneficiario de la obra pública, que usa paraísos fiscales y se olvidó de otros 18 millones de pesos que tenía depositados en la guarida de Bahamas; un poder judicial en su gran mayoría corporativo, elitista y servil del poder real y, en la más importante organización no gubernamental, dirigentes con décadas al frente de una clase obrera que no representan. Se trata entonces de utilizar al máximo las posibilidades institucionales que nos proporciona la democracia librando batallas en concejos deliberantes, legislaturas provinciales, el Congreso Nacional y con acciones judiciales, para defender los derechos ganados. Pero el eje centralizador debe componerlo la movilización de todos los beneficiarios de los derechos conseguidos, cualquiera sea su ubicación partidaria o política si es que la tienen, para participar en la custodia de lo que obtuvo y le corresponde. Todos los modos imaginables –marchas, plazas por la democracia, protestas colectivas, peticiones, reuniones de vecinos, de consumidores, de clubes, de bibliotecas, de centros de salud, de estudio, comedores, difusión y propaganda, ayudas para las cooperativas, trincheras para las fábricas recuperadas, auxilios a las economías regionales y las pymes, de amparos colectivos ante la justicia– deben extenderse y articular con la medida de la infinita creatividad popular. Un machacar constante, cotidiano, sobre toda la geografía nacional detendrá y revertirá el ataque de la derecha contra el pueblo, saqueado a mansalva que, sin lugar a la menor duda, responderá y triunfará con algunos dirigentes a la cabeza y con la cabeza de la mayoría de ellos. Será el imprescindible Frente Ciudadano camino del poder democrático, participativo, popular, que se inscriba en la recuperación de la Patria Grande para la soberanía y bienestar de los argentinos con destino de ejercer su potente aporte en el difícil y peligroso panorama mundial, que nos incumbe en la misma y antagónica medida que a los buitres que lograron poner a sus administradores al frente de la Nación. En esa columna popular en marcha, por esos fines, objetivamente no existe lugar para corruptos. Quien pretenda serlo será un cuerpo extraño, un pequeño tumor que se irá o se verá expulsado por repugnancia exudada por su connatural condición. Esa es la única y auténtica vía contra la corrupción en serio, la que llegó a límites extremos en el siglo XXI, practicada y dirigida por praxis contrarias al interés del otro, enemigas del bien común, egoístas, miserables, sustractoras del producto social que cada individuo, quien sólo así, desarrollándose como tal en el abierto escenario de sus posibilidades existenciales sociales, será.

 

* Ex juez de Cámara Penal, primer titular de la Oficina Anticorrupción.

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Lunes, 08 Agosto 2016 07:49

Atletas y héroes

Atletas y héroes
La foto tomada en México hace 48 años es tal vez una de las imágenes más conocidas en la historia de los Juegos Olímpicos: dos atletas con un guante negro en el puño, en un saludo rebelde que sacudió Estados Unidos.
 

Tommie Smith y John Carlos subieron para recibir una medalla de oro y una de bronce en la carrera de 200 metros en el segundo día de las Olimpiadas de 1968. Mientras se escuchaba el himno e izaban la bandera estadunidense, Smith y Carlos bajaron la cabeza, alzaron sus puños con un guante negro en un saludo de Black power (Poder negro), expresión de resistencia y solidaridad con el movimiento de derechos civiles, y en particular con su expresión radical de las Panteras Negras. Subieron descalzos como símbolo de la pobreza negra, y también con collares en protesta por los linchamientos.

 

El Comité Olímpico de inmediato intentó sofocar la expresión y castigarlos, y con ello enviar un mensaje de que no se tolerarían protestas políticas dentro de los juegos. Con ese acto, ambos sacrificaron futuros contratos lucrativos, fama oficial y toda una gama de oportunidades para campeones bien portados. Los medios estadunidenses y los comentaristas los condenaron, algunos de manera brutal, incluso acusándolos de haber insultado a su país, o peor, de casi traicionarlo.

 

Pero esto no surgió de la nada, como explica el extraordinario periodista deportivo progresista Dave Zirin (www.edgeofsports.com/index.html). Smith y Carlos eran parte de algo llamado el Proyecto Olímpico para Derechos Humanos (OPHR), organización que surgió entre atletas afroestadunidenses amateur, que habían sido inspirados por la lucha de los derechos civiles, y su meta era revelar "cómo Estados Unidos usaba a atletas negros para proyectar una mentira sobre las relaciones raciales, tanto en casa como a escala internacional".

 

En paréntesis vale mencionar que casi nadie menciona al tercer atleta que estaba en el podio con Smith y Carlos, galardonado con la medalla de plata. Era Peter Norman, el mejor velocista en la historia de Australia hasta hoy día, quien había platicado con sus dos colegas a quienes les pidió una insignia de OPHR que colocó sobre su uniforme para mostrar su solidaridad con esa causa en esa ceremonia. En un artículo reciente publicado en Griot (http://griotmag.com/en/white-man-in-that-photo/) sobre Norman, se revela que fue expulsado del equipo y del comité olímpico de su país a su regreso, y que fue casi borrado de la historia por este acto de solidaridad. Falleció en 2006 y Smith y Carlos estuvieron entre los que cargaron su ataúd en su funeral. No fue hasta 2012 que el gobierno de su país reconoció oficialmente sus logros atléticos y ofreció una disculpa oficial por la manera en que lo habían tratado desde 1968.

 

Entre las grandes figuras del deporte (algunos olímpicos) en Estados Unidos que se destacan por su lucha dentro y fuera del campo del juego, el más famoso a nivel mundial obviamente es Muhammad Alí. Más allá de sus hazañas dentro del cuadrilátero, y su talento retórico ("volar como mariposa, picar como abeja"), fue la valiente defensa de sus principios como hombre afroestadunidense sin temor y crítico de un sistema de opresión contra los pobres, sobre todo los negros y latinos, en casa, como su oposición a la guerra en Vietnam. Pagó caro: las autoridades del boxeo le retiraron su título de campeón mundial por rehusar hacer su servicio militar obligatorio en Vietnam. Declaró en ese momento que no se pondría un uniforme para matar a "gente café" en Vietnam, mientras a la gente de color en su país le eran negados sus derechos humanos. “No, no iré a 10 mil millas de aquí para ayudar a asesinar e incendiar otro país pobre sólo para continuar la dominación de los amos blancos de esclavos de la gente oscura por todo el mundo... Lo he dicho... el verdadero enemigo de mi pueblo está aquí. No voy a deshonrar mi religión, mi pueblo o a mí mismo al convertirme en una herramienta para esclavizar a aquellos que están luchando por su propia justicia, libertad e igualdad”.

 

Dijo que no le importaría si hacer eso implicaba acabar en la cárcel, "Hemos estado encarcelados durante 400 años".

 

No por nada, Martin Luther King y Nelson Mandela lo citaban y comentaban que era uno de sus héroes.

 

Otros nombres destacados en esta lista de atletas en luchas sociales progresistas incluyen al legendario basquetbolista profesional Kareem Abdul-Jabbar, quien además de ser un crítico y activista social, es columnista de la revista Time, y el futbolista de americano Jim Brown, y más recientemente el astro del basquetbol y activista antiguerra Etan Thomas, y antes de ellos una historia larga de figuras que incluye al gran Paul Robeson y el tenista Arthur Ashe.

 

Más recientemente, estrellas del mundo deportivo han empezado a expresarse públicamente en torno al nuevo movimiento de derechos civiles y la violencia e impunidad oficial contra comunidades de color, bajo el amplio paraguas de Black Lives Matter, entre ellos los superestrellas del basquetbol profesional Carmelo Anthony (de los Knicks e integrante del equipo de Estados Unidos en Río), Chris Paul, Dwayne Wade y LeBron James (considerado el mejor jugador de basquetbol en el planeta). Llamaron a una mayor participación de los atletas en estos asuntos de justicia social.

 

El mes pasado, atletas e incluso equipos enteros de la liga profesional de basquetbol femenil, WNBA, se pusieron camisetas antes de los juegos con expresiones de apoyo a Black Lives Matter, a pesar de las amenazas de multas y otras penas de la liga. Una de las atletas respondió citando al reverendo King: "llega un momento en que el silencio es traición".

 

En este país, los héroes populares –y las únicas figuras con credibilidad– no suelen provenir del mundo político, sino de los universos de las artes vivas y del deporte. Cuando algunos –la gran mayoría no lo hacen– se atreven a criticar o enfrentar a los poderes políticos y económicos, o a jugar en el campo social, pueden volverse héroes no sólo para el pueblo, sino también del pueblo.

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Ser maestro y defender la tierra, emprendimientos letales

El 5 de junio, día de la Tierra, tres relatores de Naciones Unidas se pronunciaron denunciando que defender la tierra y el medio ambiente son "emprendimientos letales" en algunos países, y que los derechos humanos de las defensoras y defensores son violados continuamente, incluso el derecho más elemental: a la vida. México está entre los cinco países que encabezan esa lista a nivel global. Siete países, la mayoría en América Latina –Brasil, Colombia, Honduras, Filipinas, México, Perú y Guatemala–, suman 913 homicidios de activistas de los mil 24 que denuncia el reporte de la organización Global Witness sobre asesinatos a ambientalistas de 2002 a 2014. Varios de esos países encabezan también la lista global de asesinatos a sindicalistas (Colombia, Guatemala, Honduras) y México va camino a colocarse entre ellos.

Los que hicieron el comunicado son John Knox, relator sobre Derechos Humanos y Medio Ambiente; Michel Forst, relator sobre la Situación de los Defensores de Derechos Humanos, y Victoria Tauli Corpuz, relatora sobre los derechos de los Pueblos Indígenas. El asesinato de la líder indígena Berta Cáceres, en Honduras el pasado 3 de marzo –que sigue impune–, fue uno de los casos de alerta mundial que lo motivaron. En mayo de 2016, Michel Forst estuvo en México. En esa visita no oficial, declaró que entrevistas con más de 80 defensores revelaron una situación altamente preocupante de violación sistemática de derechos humanos en el país.

La decisión de hacer un comunicado conjunto fue porque los ataques, violaciones y asesinatos no están referidos a defensores del ambiente o derechos humanos solamente, sino también a luchadores por la tierra, territorios, por el derecho a sus culturas y formas de vida, a vivir dignamente en sus pueblos y comunidades.

Todas son luchas que forman parte también de las condiciones y batallas de los maestros y maestras de la CNTE, como los que el 19 de junio fueron atacados salvajemente por policías de varios niveles de gobierno en Oaxaca, resultando en 11 muertos (en el ataque y posteriormente), decenas de heridos y más de 20 desaparecidos. Entre los asesinados había también pobladores que los estaban apoyando. No sólo porque compartían su lucha, sino también porque los maestros son como ellos, indígenas, campesinos e hijos de campesinos. La lucha de esos dignos maestros y maestras contra la llamada reforma educativa (en realidad una reforma laboral para echar maestros críticos y hacer de la educación un mercado "competitivo") es por su sobrevivencia, pero también por la educación pública y no está separada de otras luchas de sus pueblos, contra mineras, represas y megaproyectos, robo y contaminación de agua, contra transgénicos, tala de bosques y otros despojos. A menudo son maestros los que informan, explican, trasmiten, apoyan, organizan. Eso lo saben las autoridades, por eso nada les da más rabia que un sindicato independiente como la CNTE.

Esta masacre se suma a otros asesinatos contra luchadores y defensores de los pueblos, comunidades, barrios que luchan por defender sus localidades, sus formas de vida y sustento, y que a través de ellas nos enseñan y cuidan a todos. Sigue abierta a flor de piel la herida por el asesinato de seis personas y la desaparición de 43 estudiantes, futuros maestros, de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre de 2014. Otra vez, como con el caso de Ayotzinapa, el país entero se levanta para protestar contra la masacre de maestros, exigir que se castigue a los culpables, que termine la represión en lugar de diálogo, que se libere a los maestros presos, que renuncie el secretario (i)rresponsable. Desde todo el mundo aumentan las muestras de protesta y solidaridad, que se suman y expanden las protestas al gobierno de México por los crímenes contra los estudiantes de Ayotzinapa y la reciente "expulsión" gubernamental del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), para evitar que salga la verdad a la luz.

Como en los casos de Nochixtlán, Iguala y otros, las autoridades intentan cínicamente culpar de los hechos a las propias víctimas, encarcelan a los luchadores con acusaciones falsas y las difunden a través de los medios vendidos. Métodos similares usan en Brasil y Paraguay.

El 7 de abril de 2016, la policía y pistoleros de la papelera Araupel en el estado de Paraná, Brasil, asesinaron a dos militantes del Movimiento Sin Tierra (MST), Vilmar Bordim y Leonir Orback, e hirieron a seis más que estaban ocupando una tierra asignada para reforma agraria. Los policías afirmaron falsamente que habían sido "emboscados" aunque los Sin Tierra no traían armas; el crimen sigue impune.

En Curuguaty, Paraguay, 300 soldados atacaron el 15 de junio 2012 a 60 campesinos, mujeres, hombres y niños que ocupaban Marina Kué, tierra destinada a la reforma agraria; mataron a 11 campesinos y a seis de sus propios policías, para poder decir que fue una emboscada y justificar el juicio político que depuso al entonces presidente Lugo. La policía declaró que las mujeres y niños eran un señuelo para emboscarlos. Tras cuatro años de cárcel injusta, 11 de los propios campesinos afrontan un juicio falseado, acusados de los asesinatos. Hay una campaña mundial para exigir su liberación y absolución (https://absolucionya.wordpress.com).

Las mentiras del poder van cayendo cada vez más rápido, por la reconstrucción y memoria colectivas. Los ataques siguen, pero no logran imponer sus cuentos y así se desarma el terror que quieren sembrar. Al contrario, cada lucha es ejemplo de dignidad y fortalece a las que siguen.

*Investigadora del Grupo ETC

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