Pruebas de vacuna experimental para el coronavirus en el laboratorio Cells Culture Room en las instalaciones de Sinovac Biotech, en Pekín.Foto Afp

Dejo de lado el extraño deceso del embajador chino en Tel Aviv cuatro (sic) días después de que el "evangelista sionista" (https://bit.ly/3bLFAUn), hoy secretario de Estado y anterior director de la CIA, Mike Pompeo, visitó Israel con el fin de disuadir al primer ministro israelí Netanyahu de cesar su cooperación digitálica con China (https://bit.ly/2ZjuIu9).

También soslayo que el mandarín Xi está preparado al "peor escenario de confrontación armada" de EU contra China, según Reuters que no pocas veces se consagra a amarrar navajas para llevar agua al molino de los intereses anglosajones (https://reut.rs/3cHMk6W).

Al corte de caja de hoy, EU y China se han enfrascado en una feroz "guerra biológica", donde se inculpan mutuamente del origen del misterioso C-19, que cobró tintes de "guerra farmacológica" (https://bit.ly/2TmQR77) con la carrera por la vacuna.

La guerra, primero "comercial"y, luego "tecnológica" con el 5G, de Trump contra China (https://bit.ly/3e1Slvq), escaló el nivel de "guerra geoeconómica" con "tres impactos", que incluyen la “militarización ( weaponization) del dólar”, según el portal China Daily (https://bit.ly/3dZJYjX).

Los tres impactos de marras los define en los segmentos de "inversiones y comercio", pero que en el análisis cobran un carácter genuinamente geoeconómico.

El "primer impacto" versa sobre la "militarización del dólar" como "brazo armado de la política exterior de EU" que opera mediante la “imposición de sanciones unilaterales punitivas con la amenaza de excluir a las empresas del sistema de pagos SWIFT –Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication– del dólar” y que sufren los enemigos de EU como Irán/Norcorea/Venezuela/Cuba/la guerrilla libanesa Hezbolá/etcétera.

Le faltó citar a China Daily el libro de Guerras de la Secretaria del Tesoro: el desencadenamiento de una nueva era de guerra financiera (https://amzn.to/3cPGFMm), de Juan Zárate, funcionario de Baby Bush, quien con el petate del muerto del "contraterrorismo" infligía graves daños a los enemigos de EU.

El "segundo impacto" consiste en la "acción china diseñada para contrarrestar la militarización del dólar y así brindar otra opción a los inversionistas y negociantes". Representa el "mayor desarrollo a un sistema de pagos basado en el renmimbi", la divisa china, "como alternativa al sistema de pagos del dólar". Pues como dirían los asiáticos: esto equivale a "moverle la cola al tigre" ya que el dolarcentrismo es el verdadero poder que todavía le queda a EU cuando ha sido desplazado por Rusia, en el ámbito militar, y por China en el rubro geoeconómico.

Cabe señalar que en China tienen muy presente la envergadura y los alcances del bono hegemónico del dolarcentrismo que equivale a casi 10 por su ciento de su PIB (https://bit.ly/2WJuCdN).

China ya empezó a experimentar en cuatro ciudades el lanzamiento de una "divisa digital soberana (sic)" para posicionarse como competidor y/o alternativa al dolarcentrismo (https://bit.ly/2XeIDPA).

El "tercer impacto" se refiere a "cualquier retiro estadunidense del comercio con China" cuando Pekín deberá "comprometerse" más al "fortalecimiento" de las miríficas "Tres Rutas de la Seda" (https://bit.ly/2ZqPkAG).

Para China Daily las Tres Rutas de la Seda se encuentran mejor que nunca con una "dinámica a su favor para establecer una alternativa (sic) a las estructuras de comercio e intercambio dominadas por los proteccionistas mercados de Occidente".

Señala que la ayuda médica y de equipamiento a los países que forman parte de las Tres Rutas de la Seda “es un ejercicio de poder blando ( softpower)” y enaltece a la "Cámara Internacional de Comercio de la Ruta de la Seda" (SRCIC, por sus siglas en inglés; http://www.srcic.com/).

Concluye que "la pérdida de, o la reducción en los mercados de EU, como resultado de una deliberada política estadunidense de aislamiento y desconexión como forma de castigo, no constituye necesariamente un golpe mortal al progreso económico de China, aunque si afectará".

A estas alturas, no es nada sencillo amedrentar a China.

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Para derrotar a la extrema derecha, la izquierda debe abrazar un Brexit socialista e internacionalista

La Unión Europea consagra el Thatcherismo en el continente: la creencia de que puede ser reformado desde dentro es engañosa.

 

 


2019-07-17 15:41:00

Paul Mason ha hecho una importante contribución al debate desde la izquierda en relación al Brexit. Esta aportación es importante porque Mason es el mayor europeísta dentro de la izquierda militante. La UE es esa anti-democrática y capitalista organización que se ha convertido en un pilar de la globalización y la capitana de la desigualdad.

Su artículo contenía el habitual macartismo de culpabilizar a quienes se oponen a la UE. El ataque de Mason a Eddie Dempsey, un sindicalista antifascista, es un clásico ejemplo de ello. Es imprescindible que nos movamos más allá de este tipo de politícas de la izquierda.
Mason tiene razón al argumentar que existe una amenaza de una reacción desagradable de la derecha. Pero la verdad es que esta amenaza se intensificará si se abandona el Brexit. La decisión de abandonar la UE se tomó en un referéndum con la votación más numerosa de la historia británica.

Esto no fue ciertamente la expresión de una política de extrema derecha, sino la visión establecida de millones de votantes laboristas y conservadores. Si votar no puede producir un cambio, entonces nuestra política está en crisis. Apoyamos la prioridad de la democracia. En las últimas elecciones, los dos partidos principales se presentaron en manifiestos que prometían respetar el resultado del referéndum. El voto de Ukip fracasó y el de los Laboristas se reactivó. Es la falta de voluntad de la clase dominante al llevar a cabo el Brexit, y no el propio Brexit, lo que está llevando a la ira popular.

También es cierto que la izquierda no ha podido articularse ni hacer campaña en torno a una visión democrática de renovación nacional. Parte del problema es que el euroescepticismo en el seno laborista desde una postura más izquierdista, inicialmente encarnado por Barbara Castle, Tony Benn, Michael Foot y Jeremy Corbyn, ha sido sofocado por las responsabilidades del liderazgo, mientras que la derecha euroescéptica del partido, ejemplificada en Hugh Gaitskell, Denis Healey, Peter Shore y Ernest Bevin, fueron eclipsados por la progresiva globalización de la tercera vía. El resultado ha sido una ausencia de liderazgo para posibilidades democráticas y socialistas en el Brexit desde dentro del Partido Laborista, que se ha materializado en un rechazo a los votantes del Brexit que apoyan a los laboristas, al calificarlos de “xenófobos y racistas”. Respaldamos su voto y las posibilidades socialistas que se abren a través del restablecimiento de la soberanía democrática.

El argumento de Mason es que es una falacia autocumplida en el sentido de que abandona el terreno de la disputa democrática sobre el significado del Brexit y luego denuncia a todos los que no están de acuerdo con él como si le hiciesen el juego al fascismo. Mason ha adoptado la táctica de Hillary Clinton de reducir a los votantes del Brexit a un “saco de deplorables”. Eso da lugar a que la extrema derecha pueda reclamar sus afectos políticos.

Nuestro segundo punto es que siempre que la izquierda socialdemócrata ha adoptado una política pro-UE en Europa, ha sido diezmada. En Francia casi ha desaparecido, en Holanda y Bélgica ahora es marginal, en Alemania el Partido Socialdemócrata va por detrás de Alternativa para Alemania (AfD) en las urnas, y en Italia las fuerzas combinadas de las grandes tradiciones comunistas y socialistas no pudieron reunir ni la mitad de los votos del Movimiento Cinco Estrellas, cuyo lema era “vete a la mierda”.

La parálisis colectiva de la izquierda continental, particularmente su ala socialdemócrata, es una advertencia sobre el coste de abandonar las posibilidades de cambio democrático dentro del estado nación. Existen severas restricciones sobre lo que se puede lograr dentro de la UE y los votantes de la clase trabajadora lo saben.

La alternativa a esta historia estuvo representada brevemente por el Partido Laborista de Corbyn en las últimas elecciones generales, cuando el partido se comprometió a “respetar el resultado del referéndum” y propuso políticas que eran claramente contrarias a las limitaciones del Tratado de Lisboa. Esto ha sido posteriormente amenazado por la deriva hacia el remain (a favor de permanecer en la Unión Europea). El Partido Laborista podría haber liderado una campaña democrática a favor del Brexit, pero se ha negado a hacerlo. Nuevamente, las consecuencias de esto favorecen inevitablemente a la derecha.

El consenso emergente en torno a la postura remain, liderado por el Partido Laborista, se basa en la noción de la tercera vía en la que el objetivo principal de nuestra política es preservar y proteger las operaciones sin fricción del capitalismo. El capitalismo, sin embargo, es un sistema económico vorazmente duradero y robusto que no requiere del cuidado o de la protección constitucional. La democracia, por el contrario, es el mejor medio para resistir su dominio y eso no es posible dentro de las limitaciones de la UE. Esta postura conduce a una política de decepción o a la inevitable traición. Tampoco puede ser descrita como una “narrativa de esperanza”. Es más una promesa vacía que lleva al desencanto.

Esto se relaciona con el tercer engaño de la izquierda pro-UE; su negativa a reconocer la imposibilidad de reformar la propia UE. Han construido una posición en torno a “permanecer y reformar” (Mason) o “revuelta y transformación” (el gabinete en la sombra de Clive Lewis hacia el gobierno) que es claramente imposible dentro de las estructuras de los Tratados de Maastricht y Lisboa.

La UE se basa en los tratados y la máxima autoridad del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE) para resolver disputas. Los tratados se basan en la prioridad de las “cuatro libertades” (de circulación de mercancías, de personas, servicios y capitales) y las normas del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Transformar estos tratados en una dirección socialista es ciertamente imposible. Al menos 15 gobiernos socialistas tendrían que ser elegidos simultáneamente, incluso para iniciar un cambio en el tratado, y el requisito de “consenso” en cualquier convención subsiguiente, y de ratificación unánime, permite el veto de cualquier estado miembro. La experiencia de Syriza en Grecia es una prueba fehaciente de la desesperanza del enfoque de “permanecer y reformar”. Mason informó bien sobre ese asunto. 

Su argumento de que el Thatcherismo en un país es malo es evidentemente correcto, pero yerra en no ver que el Thatcherismo en un continente sería claramente peor. Por eso nos oponemos a la UE.Existe una profunda distinción entre globalización e internacionalismo. El movimiento obrero y la izquierda en general, sería prudente al recordarlo. La UE es una fuerza globalizadora que subordina el trabajo al capital y la democracia al derecho de los tratados. No debemos agradecer nuestros derechos laborales o estado de bienestar a la UE, sino a la lucha política del movimiento obrero durante más de un siglo. Su argumento de que el Thatcherismo en un país es malo es obviamente correcto, pero no ve que el Thatcherismo en un continente sea claramente peor. Por eso nos oponemos a la UE.

Estamos viviendo un interregno, un período que Antonio Gramsci describió como un momento en el que “la crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados”. Uno de esos fenómenos morbosos es el compromiso de la izquierda con el mercado único, la unión aduanera y la soberanía del Tribunal de Justicia; hacia la eternidad capitalista de la UE. Por el contrario, instamos a una política basada en la democracia, las reformas económicas radicales y el internacionalismo.

La forma de derrotar a la extrema derecha es que la izquierda abarque un Brexit internacionalista y democrático.

 

the full brexit

The Full Brexit es un grupo a favor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea formado por Maurice Glasman, Costas Lapavitsas, Mary Davis, Chris Bickerton, Wolfgang Streeck y Richard Tuck. Artículo publicado en Newstatesman: To defeat the far right, the left must embrace a socialist and internationalist Brexit, publicado con permiso por El Salto.

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¿Por qué se desacelera la inflación en Venezuela, a pesar de su crisis económica?

El país suramericano experimenta una tendencia a la baja en la variación del índice de precios al consumidor en el primer cuatrimestre de este año. 

El Banco Central de Venezuela (BCV) rompió esta semana el silencio sobre los principales indicadores económicos del país sudamericano, y en medio de las cifras que confirman la profunda recesión, un dato fue soslayado en los titulares de la prensa internacional: en abril, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 33,8%.


De hecho, esa cifra está por debajo del registro de marzo pasado, que se ubicó en 34,8%, con lo cual el índice inflacionario regresó a dos dígitos en la variación mensual, después de que enero y febrero cerraran con 196,6% y 114,4%, respectivamente.


Ya mucho antes de la divulgación de las cifras del ente emisor, firmas económicas privadas adelantaban un "freno" en el acelerado proceso de hiperinflación, mientras que el Consejo Nacional del Comercio y los Servicios de Venezuela (Consecomercio) ratificaba el "rezago" de precios en varios productos y servicios.


Un reflejo de ese fenómeno fue el rubro de 'alimentos y bebidas no alcohólicas', detallado en la variación mensual del BCV en lo que va de año: en enero escaló a 204%, y en abril descendió a 29,3%. Algo similar ocurrió con la medición de hoteles y restaurantes, que pasó de 238,3% en enero a 38% en abril.
¿Cómo pasó?


Para el economista y ex ministro de Comercio Exterior, Jesús Faría, uno de los factores que incidía en la velocidad hiperinflacionaria era la especulación en la compra y venta ilícita de divisas.


Sin embargo, refiere que ese escenario cambió cuando el BCV autorizó la compra y venta de dólares para los bancos privados mediante mesas de cambio, cuyas transacciones incluyen reportes diarios de las operaciones, que luego el ente emisor promedia y publica como tasa oficial.


A criterio de Faría, esa medida ha permitido al BCV frenar el marcaje ilegal del precio del dólar paralelo, una "excusa reiterada de los comerciantes" para subir los precios.


"Lo que estamos observando en los últimos meses es el esfuerzo del Estado en la aplicación de nuevas políticas macroeconómicas que hacían falta" para equilibrar el mercado, agrega.
Otro aspecto clave es el encaje legal aplicado al sistema bancario. La medida vigente obliga a la banca a congelar en el BCV, a modo de reserva, parte de los depósitos. Esto limita el exceso de liquidez (bolívares), ayudar a "estabilizar" la cotización ilegal del dólar paralelo, e impide el alza indiscriminada de los precios.


Un informe gubernamental, citado por La Iguana, señala que la implementación del encaje atenuó "el incremento de la liquidez monetaria" y ha permitido la "consecuente desaceleración de la hiperinflación".


No se puede cantar victoria


Aunque en frío la cifras apuntan hacia una ralentización progresiva de la hiperinflación, alguien que gana salario mínimo en Venezuela no puede aún cantar victoria, pues la limitación del dinero circulante, sumado a la galopante especulación en "precios dolarizados" y el acaparamiento de productos básicos para su reventa al doble o triple de su costo original, golpea todavía con fuerza el poder adquisitivo de la población.


A pesar de que algunos precios no han aumentado con la misma proporción de 2018 (año en que la inflación acumulada se ubicó en 130.000%), la remuneración básica fijada en 40.000 bolívares mensuales, siete dólares al cambio oficial, es insuficiente para adquirir la mayoría de los rubros prioritarios.


"Es una lamentable consecuencia del freno momentáneo de la hiperinflación: ha habido una pérdida significativa del ingreso de los trabajadores", comenta a este medio el economista e investigador social, Oscar Forero.


Los economistas consultados creen que intentar detener la hiperinflación es uno de los pasos clave que ha venido dando el Ejecutivo para el "reordenamiento del mercado", pero no debe ser el único. Faltan otras medidas para recuperar la productividad nacional y la capacidad del compra.


Forero añade que uno de los aspectos que actualmente eleva los costos de los productos es la disponibilidad al combustible, que impacta directamente en el traslado de los alimentos y otros productos.


"En Táchira y Mérida (región andina) por la dificultad de conseguir la gasolina, los comerciantes que trasladan mercancía hacia el centro u oriente del país le suman al precio final lo que pagan en combustible", relata Forero.


Objetivo: no perder lo avanzado


El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, informó a finales del año pasado que uno de los propósitos de su Gobierno en el primer semestre de 2019 era "detener la inflación".
Faltando poco para despedir los primeros seis meses del año, Faría considera que la meta es mantener la desaceleración inflacionaria lograda hasta ahora.


No obstante, las sanciones de EE.UU. contra Venezuela amenazan en boicotear ese logro. "Sin duda, el bloqueo norteamericano ha acelerado el colapso de la economía venezolana", expresa Forero, quien cree que sin las acciones de Washington el proceso hiperinflacionario "no fuese tan profundo" en la actualidad.


A juicio de Faría, las medidas coercitivas unilaterales que aplica Washington contra Caracas es el "arma económica por excelencia para causar hiperinflación".


Detalla que el bloqueo, según cálculos oficiales, le ha costado al país más de 65.000 millones dólares: "Son recursos que el país ha podido utilizar para atender las necesidades de la población y disminuir el impacto inflacionario".


Esa cifra se suma a las pérdidas de 350.000 millones de dólares en producción de bienes y servicios, entre 2013 y 2017, lo que equivale a 8.400 y 12.100 dólares por cada venezolano, según un estudio publicado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag).


Aún con ese panorama cuesta arriba, el Ejecutivo ha dicho que los siguientes meses "serán claves para ir recuperando poco a poco la actividad económica en Venezuela", según reza un documento reseñado por medios locales.


Por ahora, la atención se centra en que la cifra de hiperinflación al cierre de 2019 no culmine en el cálculo de 10.000.000% hecho por el Fondo Monetario Internacional (FMI). O que por lo menos la tendencia siga a la baja para beneficio de todo el país: "Creo que se podrá lograr, pese a las sanciones", vaticina Faría.

Por Manuel Palma

Publicado: 31 may 2019 20:53 GMT

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Hegemonía del dólar y el crepúsculo del imperio

Estados Unidos ha dejado de ser una república. Se convirtió en un imperio hace ya varias décadas. Y una parte crítica de su poderío se sustenta en el papel de moneda hegemónica que mantiene el dólar.


La divisa estadunidense comenzó su carrera ascendente en la primera mitad del siglo XX. Durante muchos años su principal contrincante fue la libra esterlina, cuya hegemonía había durado más de un siglo. Pero la libra empezó a declinar con la erosión del imperio británico y la preeminencia del dólar se reafirmó con el régimen monetario establecido al finalizar la segunda guerra mundial.


Para que una moneda aspire a la hegemonía debe ser la divisa más utilizada como reserva internacional. Además, debe tener amplia aceptación como medio de pago en transacciones internacionales y debe fungir como unidad de cuenta en los mercados internacionales de capital y en los más importantes mercados de divisas.


Los productos estratégicos más importantes del mundo, como energéticos y otros del complejo minero y agroalimentario, deben estar cotizados en esa moneda. Todas estas funciones se encuentran íntimamente relacionadas y pueden fortalecerse unas a otras.


Desde 1945 el dólar estadunidense ha desempeñado el papel de moneda hegemónica en el plano internacional, pero periódicamente surgen cuestionamientos sobre la duración de este régimen monetario. La aparición del euro en 1999 y los llamados en 2010 de funcionarios del banco central de China para apartar al dólar de ciertas actividades, han alimentado la idea de que el reinado del dólar estadunidense estaría concluyendo. La crisis financiera de 2008 generó gran inquietud sobre el futuro de la hegemonía del dólar.


Sin embargo, en casi todos los renglones el dólar sigue manteniendo su posición hegemónica. De las reservas mundiales en divisas 62.7 por ciento está constituido por dólares o títulos denominados en esa moneda, mientras las reservas en euros, el competidor más cercano, representan 20 por ciento del total. Por otra parte, de las divisas extranjeras que circulan por el mundo, el dólar estadunidense sigue siendo la más utilizada en transacciones en efectivo. El papel dominante del dólar se basa en un fenómeno de rendimientos crecientes a la adopción, lo que es un fenómeno típico de cualquier moneda exitosa. Entre más agentes en la economía adopten el uso de esa moneda y la acepten como medio de pago, más personas harán lo mismo en el futuro.


Los beneficios de ese estado de cosas no son despreciables. Se calcula que las ganancias por señoraje de esta circulación de dólares permite obtener a la Reserva Federal más de 40 mil millones de dólares anuales, lo que es, en realidad, una cantidad modesta si se le compara con las otras ventajas que la hegemonía confiere al poderío estadunidense. La capacidad de imponer sanciones a países como Irán o Venezuela, por ejemplo, y separarlos de los canales financieros globales se basa en esta hegemonía, y, como dicen algunos analistas, es tan amenazante como dos portaviones nucleares.


La realidad es que, quizás, en la fortaleza del dólar está el talón de Aquiles del imperio. Así como la aceptación del dólar como medio de pago conduce a una mayor adhesión al dólar como reserva de valor en un proceso acumulativo, los signos de debilidad pueden conducir a una mayor fragilidad en un proceso circular de agotamiento. Esos cambios pueden tardar mucho menos de lo que se cree en tiempos normales. Una combinación de acontecimientos podría traer cambios profundos en cuestión de pocos años. La importancia del dólar en las transacciones comerciales a escala mundial ha ido disminuyendo gradualmente, pero esa tendencia podría acelerarse notablemente en los próximos años.


Hoy, los contendientes del dólar más fuertes son el euro y el yuan. El euro sufrió un descalabro con la crisis de 2018, pero ha podido sobrevivir. El yuan chino se fortaleció en 2016, cuando el Fondo Monetario Internacional lo incluyó entre las divisas que sirven para determinar el valor de los derechos especiales de giro. La creación del mercado de futuros chino para el petróleo ha servido para dar un nuevo aliento al yuan, aunque se mantiene su rezago frente al dólar. En síntesis, la irritación europea por lo que se considera el privilegio exorbitante de Estados Unidos, así como las aspiraciones de China, se combinan para constituir la amenaza más seria para la hegemonía del dólar. La próxima recesión podría debilitar el papel del dólar más allá de los remedios que la Reserva Federal podría tratar de implementar.


Sin la hegemonía monetaria, el imperio estadunidense no podría sostenerse. Así, aunque parezca paradójico, la preeminencia del dólar es el talón de Aquiles de éste. Si el fin del imperio británico marcó la terminación de la hegemonía de la libra esterlina, hoy la transición hacia una nueva moneda dominante podría estar marcada por una causalidad invertida: el final de la supremacía del dólar sería el crepúsculo del imperio estadunidense.


Twitter: @anadaloficial

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Sábado, 01 Diciembre 2018 06:20

Venezuela devalúa su moneda un 43%

Venezuela devalúa su moneda un 43%

El ajuste de la tasa de cambio en el mercado oficial llega solo un día después del aumento del 150% en el salario mínimo


Las letras pequeñas de las medidas anunciadas por el presidente Nicolás Maduro la noche del jueves fueron explicadas 24 horas después por Tareck El Aissami, vicepresidente económico y ministro de Industrias y Producción Nacional. El Gobierno venezolano devaluó este viernes su moneda en un 43,3%, con lo que un dólar pasará a cambiarse por 151,64 bolívares frente a los 85,87 que registró el jueves, tras la última subasta de divisas hecha por el Banco Central de Venezuela.


El aumento se preveía como parte de los “factores de corrección” que anunció Maduro, que incluyeron el aumento de 150% del salario mínimo, después de que la criptomoneda petro pasase de valer 3.600 a 9.000 bolívares soberanos. A esa divisa virtual está vinculado el ingreso mínimo. El petro aumentó su valor, pese a que según el Gobierno está atado al precio del petróleo, que las últimas semanas ha ido a la baja.


Los ajustes llevaron el suelo salarial a un monto equivalente a menos de 10 dólares, calculados en el mercado paralelo que rige la mayoría de las transacciones. Este viernes la tasa rozó los 500 bolívares por dólar y ya casi triplica la oficial. Desde agosto, cuando Maduro anunció su programa de recuperación económica, la moneda venezolana se ha depreciado 60% en la tasa oficial del dólar, controlado desde hace 15 años. Tras un año en hiperinflación, las correcciones en el programa económico emprendido por Maduro repiten las medidas que han llevado a picado la economía venezolana: los controles de precios, el mantenimiento del control de cambio —convertido en una máquina de corrupción millonaria— y las constantes presiones sobre el sector productivo.


El Ejecutivo también anunció este viernes el ajuste de precios de 29 rubros de productos, entre ellos los huevos, la mantequilla y la mortadela. El Aissami anunció, además, la ocupación de 21 mataderos públicos y privados por 180 días para garantizar el precio de la carne y que “no sea comercializado como les dé la gana”. “El sector cárnico es uno de los sectores donde más se ha perturbado el precio. Conversamos personalmente con cada dueño para que trataran de rectificar su conducta criminal”, agregó el funcionario.

Por Florantonia Singer
Caracas 1 DIC 2018 - 02:39 COT

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El vicepresidente del Área Económica de Venezuela, Tareck El Aissami, habla sobre el Programa de Recuperación y Crecimiento Económico. Foto: Twitter/ @PresidencialVen.

En el inicio de la nueva etapa del Programa de Recuperación y Crecimiento Económico de Venezuela se privilegiará el uso del euro, el yuan y otras monedas convertibles, excepto el dólar, informó este martes el vicepresidente del Área Económica de esa nación, Tareck El Aissami.

El funcionario explicó que las más recientes sanciones del gobierno de EE.UU. contra el país “bloquean la posibilidad de seguir transando en el mercado cambiario venezolano con el dólar”.


Es una “prohibición ilegal, arbitraria, contraria al derecho internacional”, agregó.


Medidas económicas anunciadas:


• Solicitud de iniciar un nuevo esquema para la corresponsalía bancaria del sistema público, de las que ya se han realizado adelantos en el tema de operaciones comerciales con países de Asia y Europa.

• Se incorporará el sistema bancario nacional al sistema de mercado cambiario Dicom.
• Se emitió una resolución para elevar el encaje legal del 31 por ciento al 40 por ciento, “para evitar que el bolívar soberano termine en el mercado especulativo”.
• Dos mil millones de euros irán al mercado cambiario nacional. Para los sectores productivos el Estado ofertará divisas entre noviembre y diciembre.
• Solicitarán a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) la aprobación de una ley para penalizar a aquellas personas u organizaciones que hagan contrabando de los billetes venezolanos hacia Colombia.

16 octubre 2018 |
(Con información de teleSUR)

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Sábado, 25 Agosto 2018 07:22

Erdogan frente al desplome de la lira

Erdogan frente al desplome de la lira

Después del fallido golpe en su contra, el presidente turco puso en marcha un boom de crédito, insistiendo en mantener las tasas de interés bajas, y bloqueó cualquier medida del Banco Central de Turquía para frenar la inflación desbocada. Las sanciones de Estados Unidos contra su país fueron el gatillo que disparó el derrumbe económico.

La lira turca está en una crisis total. Ha perdido 40 por ciento de su valor frente al dólar en los últimos seis meses y cayó casi 20 por ciento en la última semana. Ha llegado la hora del juicio final para la economía del país y la errática política económica de su autocrático líder (recientemente reelegido), Recep Tayyip Erdogan.


Lo que ha desencadenado la crisis ha sido el bloqueo de activos en Estados Unidos ordenado por Trump contra Abdulhamit Gul, ministro de Justicia, y Suleyman Soylu, ministro del Interior, por su presunta participación en la detención de Andrew Brunson, un pastor protestante estadounidense. El señor Brunson, que ha dirigido una pequeña iglesia en Turquía durante dos décadas antes de ser arrestado en octubre de 2016, está acusado de participar en una conspiración para derrocar a Erdogan. El pastor ha calificado los cargos como “calumnias”. Su detención es sólo uno de varios desacuerdos entre Turquía y Estados Unidos, que van desde sus posturas divergentes sobre Siria hasta la compra de armas en Estados Unidos.


El viernes 10, Wilbur Ross, secretario de Comercio de Estados Unidos, anunció que su país duplicaría el arancel a las importaciones de acero turco hasta situarlo en 50 por ciento, porque el 25 por ciento anterior no había sido suficiente para reducir las exportaciones turcas a Estados Unidos. “Duplicar el arancel sobre el acero procedente de Turquía reducirá aun más estas importaciones que el Departamento (de Comercio) considera que amenazan la seguridad nacional”, dijo Ross.

INFLACIÓN Y PURGAS.

Ese fue el gatillo, pero no la pistola que ahora apunta a la cabeza de la economía turca. La pistola ha sido el rápido deterioro de la situación económica. Después del fallido golpe militar contra él, en 2016, Erdogan puso en marcha un boom de crédito para impulsar la economía, mientras detenía a miles de personas y despedía de sus trabajos en las universidades públicas y el gobierno a otras tantas. Insistió en mantener las tasas de interés bajas y bloqueó cualquier medida del Banco Central de Turquía para frenar la inflación desbocada, calificando los tipos de interés como “la madre y el padre de todos los males”.


La economía capitalista de Turquía no lo soportó, y fue justo en el momento en que se fortalecía el dólar estadounidense tras la subida de las tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos. El problema para Turquía, un país sin recursos energéticos y que cuenta sólo con su mano de obra barata y calificada, es que la gran mayoría de los fondos para su desarrollo industrial, la construcción y el sector inmobiliario viene del exterior: los inversores son estadounidenses y europeos. Así los ciudadanos y las empresas de Turquía se endeudan de forma importante en dólares y euros.


El aparentemente rápido crecimiento económico de los últimos dos años se ha producido sobre pies de barro (crédito y préstamos del exterior), mientras las importaciones inundaban la economía local, las exportaciones y la rentabilidad del capital se redujeron sustancialmente en Turquía. El aumento de las tasas de interés y del precio del dólar a nivel mundial acabó con la fiesta y ha enfrentado a Erdogan a las realidades del capitalismo global.


RIESGO DE “CONTAGIO”.


Los bancos y las empresas turcas están en graves problemas. Los pasivos en moneda extranjera de las empresas no financieras de Turquía ahora superan a sus activos en más de 200.000 millones de dólares.
Los bancos y las empresas del país tienen que hacer frente a deudas por miles de millones de dólares. Sólo los bancos deben pagar 51.000 millones de dólares el próximo año, mientras que las empresas no financieras tendrán que abonar 18.500 millones. Estos pagos vencen en un momento en que el endeudamiento de las empresas alcanza el 62 por ciento del Pbi, y la mitad de esas deudas es en moneda extranjera (dólares y euros, en su mayoría).


A los inversores extranjeros les preocupa la posibilidad de que Turquía no sea capaz de financiar esos pagos; y es que en relación con su deuda externa a corto plazo, las reservas de divisas de Turquía han caído a nuevos mínimos.


Así que el capital ha huido del país y la lira se ha desplomado.


La preocupación esencial para el capital global es que si las instituciones financieras y las empresas de Turquía dejan de pagar su servicio de deuda, los bancos europeos podrían sufrir pérdidas significativas en sus propios balances –lo que los mercados llaman “contagio”: la extensión de las pérdidas y las bancarrotas a nivel internacional–. Algunos de los bancos turcos son propiedad de extranjeros, y los mayores prestamistas de Turquía son el Bbva, de España; UniCredit, de Italia, y el francés Bnp Paribas.


Los bancos turcos tendrían un montón de reservas y los préstamos a Turquía son sólo una pequeña parte del total de los préstamos realizados por estos bancos extranjeros. Pero incluso las pérdidas “marginales” pueden a veces suponer un punto de inflexión cuando las ganancias son escasas. Y la morosidad de los bancos ya ha ido en aumento.


OPCIONES DE SALIDA.


¿Cómo puede zafar Erdogan de este desplome de la lira turca? La solución capitalista es aumentar los tipos de interés de forma astronómica para bloquear nuevos préstamos. El gobierno debería recortar drásticamente el gasto público e incrementar los impuestos (es decir, la austeridad fiscal), y utilizar el “ahorro” para rescatar a los bancos y cumplir con los pagos de la deuda externa. Turquía también debería recurrir al Fmi para un préstamo, al estilo griego. Según las reglas del Fmi, podría pedir hasta 28.000 millones de dólares para financiar futuros pagos de la deuda, pero quedaría sujeto a los dictados de las medidas de austeridad del fondo. Esta solución capitalista llevaría a la economía turca a una fuerte crisis que golpearía a los ciudadanos turcos y dañaría seriamente el apoyo popular a Erdogan.


El gobierno podría introducir controles de capital y bloquear cualquier salida de dinero del país. Pero eso haría que los prestamistas extranjeros dejaran de prestar, lo que llevaría a la economía a una depresión aun mayor. Erdogan también podría tratar de obtener financiación de Rusia, China o Arabia Saudita (como acaba de hacer Pakistán). Desafortunadamente para él, no tiene muy buenas relaciones con estos países, así que por el momento se resiste a estas opciones, y pide a sus seguidores que “confíen en Dios” y en él.


El problema mayor es la creciente crisis de la deuda de las economías emergentes. Esto escribí en mayo, después de las elecciones generales en Turquía: “El aumento de las tasas de interés mundiales y la creciente guerra comercial iniciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, van a golpear a las llamadas economías capitalistas emergentes, como Turquía. El costo de los préstamos en moneda extranjera va a aumentar mucho y es probable que se frene la inversión extranjera (…). Turquía está en primera fila para sufrir una crisis de la deuda, junto con Argentina (donde ya ha estallado), Ucrania y Sudáfrica”.
Así que la cosa se pondrá peor.

Por Michael Roberts
24 agosto, 2018
* Economista marxista británico. Trabajó 30 años en la city londinense como analista económico.
(Tomado del portal Sinpermiso.info. Brecha reproduce fragmentos. Titulación de Brecha. Originalmente publicado en el blog del autor: The Next Recession.)

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Miércoles, 22 Agosto 2018 07:38

Megadevaluación y paro general

Venezolanos hacen cola en cajeros automáticos, donde pudieron sacar hasta 10 bolívares soberanos.

Los nuevos billetes del bolívar soberano comenzaron a ser entregados por los cajeros automáticos, que permiten sacar hasta 10 bolívares soberanos por día, equivalentes a un millón de bolívares fuertes (aproximadamente a 1,66 dólar).

 

Los venezolanos estrenaron ayer los billetes de su nueva moneda, el bolívar soberano, en reemplazo del bolívar fuerte. Sin embargo, la jornada de estreno fue de paralización parcial debido a una huelga general convocada por la oposición en rechazo al polémico plan económico del presidente Nicolás Maduro y, por otro lado, contramarchas en respaldo de las medidas.

Los nuevos billetes del bolívar soberano comenzaron a ser entregados por los cajeros automáticos, que permiten sacar hasta 10 bolívares soberanos por día, equivalentes a un millón de bolívares fuertes (aproximadamente a 1,66 dólar). Aunque oficialmente ya se realizó el cambio monetario, por el momento convivirán ambas monedas.


La reconversión se hizo en medio de una hiperinflación que escala a más de 100 por ciento al mes (algunas estimaciones proyectan que este año será de 82,000 por ciento) y es la primera medida de un nuevo plan económico de Maduro que incluirá también aumentar a niveles internacionales el precio de la nafta, la más barata del mundo. El plan además establece la liberación del mercado cambiario, el incremento del impuesto al valor agregado de un 12 a un 16 por ciento y un drástico aumento del salario mínimo nacional, que pasó de cinco millones a 160 millones de bolívares fuertes o 1600 soberanos (unos 26,6 dólares).
Según Naciones Unidas, 2,3 millones de ciudadanos abandonaron el país desde que la crisis se hizo insostenible. Una encuesta elaborada por la empresa Consultores 21 informa de que desde 1999 a diciembre del 2017 se habían ido 4.091.717 venezolanos, sobre una población de unos 30 millones. Stéphane Dujarric, el portavoz del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha asegurado que 1,3 millones de los venezolanos que abandonaron el país están desnutridos.


La oposición llamó a responderle al plan de Maduro con una huelga general ayer que fue acatada parcialmente, con comercios cerrados y menos transporte público circulando. El dirigente opositor Andrés Velásquez, uno de los principales convocantes, dijo en un primer informe que la huelga fue acatada por alrededor del 60 por ciento del país, con unas regiones más activas que otras. “Creo que hemos tenido una respuesta positiva, importante, y esto sigue en pleno desarrollo. El régimen dice que el pueblo se la tiene que calar (aguantar), porque a eso apuesta, al miedo. Estamos viendo que el pueblo no se deja, que se pone de pie, que protesta y rechaza y le dice ‘no’ a esta estafa de Maduro”, señaló en una rueda de prensa.


Velásquez señaló, además, que las medidas de Maduro no han detenido el ritmo de la inflación, pues afirmó que los precios se han duplicado en apenas días desde que el presidente anunció varias decisiones el viernes pasado. “No es verdad que es un plan de recuperación económica, estas medidas hunden más al pueblo y son medidas dentro de la lógica criminal con la que actúa el régimen, una lógica que beneficia a las mafias. Hoy el país está enviando un mensaje. Sin bien es cierto que la paralización no es total, la gente está cumpliendo el paro que hemos convocado”, aseveró el dirigente opositor. “Este esfuerzo que hoy se inicia va a tener su clímax en la convocatoria a una huelga nacional por tiempo indefinido para resolver esto”, recalcó, además, Velásquez.


En respuesta al paro convocado por la oposición, los ciudadanos que respaldan al gobierno de Maduro marcharon ayer en el oeste de Caracas para apoyar las medidas económicas decretadas por el mandatario. Varios cientos de personas se concentraron en la avenida Libertador, en el centro de la capital venezolana, y caminaron al palacio presidencial de Miraflores, donde, esta vez, Maduro tampoco salió a recibir a los manifestantes


“Las personas se han volcado a las calles a defender este programa de recuperación, al Gobierno y a su presidente”, dijo el Ministro de Comunicación venezolano, Jorge Rodríguez, en rueda de prensa.

 

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Miércoles, 22 Agosto 2018 07:27

El bolívar, ni fuerte ni soberano

El bolívar, ni fuerte ni soberano

La economía venezolana se ha ido ahogando en una marejada de ocurrencias incoherentes, de ideas mal desarrolladas y políticas peor implementadas. El resultado está ya para los libros de texto: Venezuela tiene niveles de inflación comparables a los de la república de Weimar en Alemania, o a los de Zimbabue, y una reducción de su economía que no se había visto en América Latina desde quién sabe cuándo.

En menos de cinco años, la economía venezolana se achicó practicamente a la mitad (una contracción de 47 por ciento). Así, tal cual. Esta semana le tumbaron cinco ceros al llamado “bolívar fuerte”, que había sido instituido con fanfarrias por Hugo Chávez. La moneda que remplaza al “bolívar fuerte” se llamará “bolívar soberano”; sólo que esa mentada soberanía monetaria viene respaldada por una criptomoneda, inventada también por Nicolás Maduro, llamada petro. El Financial Times informa que el tal petro no tiene valor, y alguno de los comentaristas que ellos citan agregó, con un guiño a nuestro sentido de realismo mágico, que respaldar al bolívar con el petro vale más o menos lo mismo que respaldarlo con unicornios, ya que ni el petro ni los unicornios cotizan en los mercados.
Más allá de la devaluación, y de una inflación que en julio llegó a 83 mil por ciento, el gobierno está cayendo en todo lo que antes juró que jamás haría, sólo que lo hace ahora en una situación social extrema, y con poco margen de maniobra. Así, Maduro no se cansaba de repetir que no aumentaría el precio de la gasolina; pero ahora, anuncia que por fin sí lo va a hacer, sólo que la situación es tan mala, que para mitigar el golpe político de un gasolinazo, anuncia que, en una economía parada, aumentará el salario mínimo 3 mil por ciento.
El gobierno está obligado a aumentar los precios de la gasolina. No le queda de otra, por la sangría de recursos que le está costando el contrabando fronterizo de gasolina, pero sobre todo porque la producción petrolera se ha desfondado, y ya no da para subsidiar el mercado interno. Hoy Venezuela produce apenas 1.4 millones de barriles diarios. ¡Es lo que fabricaba en 1947! En tiempos de Hugo Chávez, pese a los precios elevadísimos de venta, la producción petrolera ya se había estancado. Bajo Nicolás Maduro, la producción se ha colapsado.
Otros detalles de los que nunca se iban a hacer, pero que ya se hicieron: desbaratar a Citgo, la compañía refinadora de crudo venezolano asentada en Houston, y que tiene expendios de gasolina en todo Estados Unidos. Hace un par de semanas, una compañía minera canadiense, Crystallex, antigua dueña de una mina expropiada por el gobierno venezolano, ganó un juicio en una corte internacional que le permitió cobrarse con una parte de lo que le iba quedando a Venezuela de Citgo (valor de la apropiación: 1.4 mil millones de dólares). Antes, otra petrolera, la Conoco, había ganado un juicio parecido, y Venezuela tuvo también que pagarle 2 mil millones (Citgo vale 4 mil millones). O sea que la empresa que alguna vez Hugo Chávez calificó como la perla de la corona de la industria venezolana ya se les fue de las manos.
Los resultados sociales son proporcionales al desastre económico, aunque todavía no sean muy fáciles de medir. No hay una cuenta exacta de cuántos venezolanos han salido de su país, por ejemplo, pero la ONU calcula que desde 2014 han salido 2.3 millones. Las estimaciones que se hacen desde Venezuela llegan a alrededor de 4 millones de paisanos que viven fuera de su país. Esas cifras, como dije, no son aún muy precisas, pero sí que son indicativas del tamaño de la tragedia. La diáspora venezolana se perfila como un nuevo sub-proletariado en América Latina, que debe competir por trabajos incluso en regiones que tampoco se caracterizan por la abundancia de empleos; en Colombia, Brasil, Panamá, Ecuador, Perú, República Dominicana... además, de Estados Unidos y Europa. En México se han publicado reportajes de negocios de trata de blancas que han encontrado en las jóvenes venezolanas una fuente de trabajo esclavo, cautivo... La vulnerabilidad es terrible. Incluso los migrantes que alcanzaron a salir a tiempo y que encontraron buenos empleos representan, a fin de cuentas, una fuga de talento que será muy difícil de resarcir.
Ante tales extremos, Nicolás Maduro propone un paquete de medidas: devaluación drástica de la moneda, aumento a los precios de la gasolina, y un aumento de 3 mil por ciento al salario mínimo. ¿Funcionará algo de todo aquello? No se sabe, pero se trata de medidas extremas que están siendo tomadas por un gobierno que tiene cada vez menos margen de maniobra.

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Lunes, 20 Agosto 2018 10:16

Un plan sin el FMI

Un plan sin el FMI

Hoy empieza la segunda reconversión monetaria en 10 años en Venezuela, que suprimirá cinco ceros al bolívar fuerte para convertirlo en el bolívar soberano. La nueva moneda comenzará a circular mañana, ya que el día de hoy fue declarado feriado por el presidente Nicolás Maduro (foto). Se trata de la primera medida de un plan económico rechazado por la oposición, quien ya llamó a un paro mañana para rechazarlo. 

La medida establece que los salarios y precios de bienes básicos, jubilaciones y servicios, así como el sistema de dinero circulante, deberán ajustarse a la nueva denominación, por lo que el bolívar fuerte, que entró en circulación en enero de 2008 tras eliminarle tres ceros al bolívar, se convertirá en el bolívar soberano. Entonces, una cuenta bancaria que tenga 1.000.000 de bolívares fuertes se convertirá en otra de 10 bolívares soberanos, lo que simplificará las cuentas del país. Para algunos analistas, la medida no atacará las causas de la inflación, que este año podría escalar a un millón por ciento.


Actualmente, el salario mínimo nacional es de cinco millones de bolívares, incluyendo un bono de alimentación obligatorio, por lo que quienes reciban ese ingreso pasarán a obtener 50 bolívares soberanos. Sin embargo, un kilo de pollo, que ahora llega a seis millones, costará 60 bolívares soberanos, mientras que un paquete de huevos de 30 unidades superará los 70 bolívares soberanos. Para hacer frente a esta situación, Maduro anunció el viernes pasado un drástico aumento del salario mínimo nacional, llevándolo a 1.600 bolívares soberanos o 160 millones de fuertes, alegando que con ello se recuperará el poder adquisitivo.


“Las medidas anunciadas el pasado viernes no son ningún plan de recuperación económica para el país, no lo son”, aseguró ayer el dirigente opositor Andrés Velásquez, quien además reiteró el llamado a paro convocado para mañana por su partido la Causa Radical, Primero Justicia y Voluntad Popular. “Estamos hablando de un paro por tiempo definido, el día martes”, dijo Velásquez que también indicó que el paro era un primer paso de una agenda de lucha.


Según el mandatario, la reconversión será la primera medida de su plan de recuperación y crecimiento económico que arrancará hoy, del cual se conocen algunas líneas generales. Según sus palabras, será el primer programa integral de recuperación con factura venezolana, sin intervención de Fondo Monetario Internacional.


El programa incluirá elevar el precio de la gasolina, que es la más barata del mundo, a niveles internacionales. Asimismo, se anunció la flexibilización del control de cambio, vigente desde 2003, a fin de abrir el mercado a la libre compra y venta de divisas, aunque el Gobierno no tiene dólares para ofertar en un mercado totalmente abierto.


Otra medida anunciada es que el bolívar soberano estará anclado a la criptomoneda petro, que fue creada por el Gobierno para enfrentar las sanciones financieras de Estados Unidos y que se cotiza a razón de un barril de petróleo venezolano, alrededor de 60 dólares. La vinculación hará que las variaciones del bolívar soberano dependan del petro, una divisa virtual que fue sancionada por Estados Unidos y prohibida para realizar operaciones.


Maduro aseguró, además, que el Gobierno dejará de financiar su déficit con dinero sin respaldo, para lo cual aumentó el impuesto al valor agregado de 12 a 16 por ciento e incrementó el impuesto sobre la renta a las empresas más grandes del país.

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