Sábado, 30 Marzo 2019 06:26

¡No va mas! Negro el once

¡No va mas! Negro el once

Después de que el Parlamento Europeo votara el pasado 26 de marzo de 2019 la nueva directiva de Copyright, el colectivo Xneti señaló en comunicado que “no sólo es un día negro para los derechos en la era digital, sino también para la calidad democrática de las instituciones europeas”ii. 

Finalmente han gana do los lobbies del copyright. Ni gigantes como Google o Facebook han podido impedirlo. El Parlamento Europeo ha aprobado el 26 de marzo la reforma de ley de copyright por 348 votos a favor y 274 en contra y algunas abstenciones. Los controvertidos artículos 11 y 13 (ahora 15 y 17) que generaron el pasado año el“apagón de Wikipedia”iii entre otras tantas movilizaciones de colectivos y personalidades de Internet hoy son ley europea y deberán ser llevados a todos los países comunitarios a las leyes nacionales, donde corresponda regular el copyright, en un plazo máximo de dos años.


Luego de ser aprobada en el Parlamento Europeo, la reforma del copyright deberá ser adoptada por el Consejo de la Unión Europea (que meses atrás había rechazado los artículos 11 y 13 y con eso lograba abrir una ventana de esperanza en defensa de las libertades de internetiv). Ésto podría suceder el próximo 9 de abril.


Lo repudiable y condenable de ésta modificación es que se ataca la esencia misma de Internet en tanto como usuarios no nos limitamos a consumir contenido, sino que también aportamos (compartiendo links, creando nuevos contenidos a partir de los existentes, etc). A partir de esta decisión del Parlamento Europeo habrá que pensar en una nueva Internet, con un modelo similar a la televisión: de un solo sentido. Solamente podremos consumir materiales, noticias y contenidos sin la posibilidad de compartir, por ejemplo, un memev.
Los ahora artículos 15 y 17 obligan al control de todo el contenido subido a Internet. La cantidad de contenidos que se suben hace impensable que la tarea pueda realizarse con humanos moderadores, lo que obligará probablemente a usar filtros automatizados que probablemente no detecten ironía o humor y censuren infinidad de contenidos.


Los “articulos negros” (vea el plato de ruleta: 11, 13, 15 y 17 son negros!!)


Artículo 11, ahora 15 (usos digitales de las publicaciones de prensa): con estas medidas la Unión Europea plantearía la implantación de una especie de tasa Google o Canon AEDEvi. Los editores de publicaciones de prensa podrían gestionar sus derechos de autor, cobrando o no a quienes les enlacen o les usen de fuente cierto importe como pago por hacer uso de dicha información con derechos de autor. Enlazar o citar se convertiría en un verdadero problema tanto en la práctica como en su gestión y sus consecuencias legales. (Fuente kaosenlared.net)


Artículo 13, ahora 17 (vigilancia de contenidos protegidos por parte de proveedores): en este caso la normativa obligaría a las plataformas de contenidos a monitorizar lo que los usuarios suben para comprobar si se violan o no los derechos de autor. Cada servicio tendría que crear un sistema tipo Content ID de YouTubevii que permitiría detectar violaciones de los derechos de autor. No solo de música, sino de cualquier contenido. Sitios como la Wikipedia -aunque la UE planteo este caso como una excepción- o GitHub que abogan por la libre compartición de información y conocimiento, por ejemplo, estarían entre los afectados. (Fuente xataka.com)


Sin dudas estamos ante la presencia de un cambio radical en beneficio de los grandes lobbies del copyright que impacatará en la Internet tal y como la conocemos hoy día. En Latinoamérica no podemos pensar que todo esto será inocuo para nosotros en tanto accedemos a diario a sitios europeos, enlazamos a artículos, imágenes o videos alojados o producidos en la Unión Europea, utilizamos servidores alojados en la Unión Europea y por ende estarán sometidos a la nueva legislación.


La Internet es global, no tiene fronteras, ya está lo suficientemente dominada por los enormes oligopolios trasnacionales (Google, Apple, Microsoft, Facebook ). Ya estos oligopolios son quienes nos filtran, controlan, analizan nuestro comportamiento y con ello nos muestran lo que quieren que consumamos (ya sea con fines comerciales pero fundamentalmente políticos). Ahora serán ellos mismos –pese a haberse opuesto a esta nueva forma de control, porque va en contra de sus intereses comerciales– quienes aplicarán mas control y censura sobre nuestro uso y acceso a la “red de redes”.


Latinoamérica lucha contra muros de Trump, amenazas de invasión y bloqueo tanto en Venezuela como Cuba, se plaga de bases militares norteamericanas, los gobiernos viran a la derecha y la ultra derecha. La corrupción de los nuevos gobernantes es alarmante y ya ha llevado a ex presidentes a la justicia y seguro llevará a varios otros (Temer y Moreno los mas “destacados” viiiix). También se mira n con mas “cariño” los TLC con la Unión Europea y ¡¡¡Oh paradoja!!! todos los TLC tienen varios párrafos dedicados exclusivamente a temas de derechos de autor.


Con UNASUR desarmándose, MERCOSUR trabado, nacimiento de PROSUR (a la derecha del sur), destrucción de conquistas civiles en toda Latinoamérica: ¿Cómo posicionamos propuestas alternativas y contrahegemónicas en estos escenarios?
Sin dudas los pueblos, hoy mas que nunca, tienen la palabra...

Por Enrique Amestoy
Rebelión


Notas:


i https://xnet-x.net
ii https://xnet-x.net/dia-negro-para-derechos-civiles-en-era-digital/
iii https://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Comunicado_del_4_de_julio_de_2018
iv https://www.xataka.com/legislacion-y-derechos/consejo-europeo-ha-rechazado-articulos-11-13-ley-copyright
v https://es.wikipedia.org/wiki/Meme
vi https://es.wikipedia.org/wiki/Tasa_Google
vii https://en.wikipedia.org/wiki/Content_ID_(algorithm)
viii https://www.metroecuador.com.ec/ec/noticias/2019/03/25/wikileaks-anuncia-investigara-presidente-lenin-moreno-caso-inapapers.html
ixhttps://www.telesurtv.net/news/brasil-nueva-denuncia-temer--20190328-0033.html

Publicado enSociedad
El capitalismo y los hoyos negros de la modernidad

El mundo moderno está en crisis y todo apunta a que o se detiene y se remonta, o se transita hacia el colapso de la civilización industrial. Aquí sostengo que hoy existe suficiente evidencia científica, la mayor parte producida en la reciente década, que permite reconocer las causas profundas de esta crisis y que, en consecuencia, se pueden y deben desarrollar procesos políticos de emancipación o liberación dirigidos a anularlas. La causa de esta crisis global, que aparece como una crisis doble (social y ecológica) es, por supuesto, el capitalismo en su fase corporativa, es decir la élite formada por uno por ciento de la hu¬manidad, que hoy opera como una "clase dominante trasnacional" cuyo poder se encuentra protegido por un formidable complejo industrial, militar y de medios. Este uno por ciento actúa como sector depredador (de la naturaleza) y parasitario (de los otros seres humanos). El gran reto es encontrar los mecanismos para acabar con ese poderío descomunal, cuya célula o aparato identificable es la corporación ( El capitalismo caníbal, Joel Bakan, 2009), donde nuestra mayor fortaleza, casi la única, se encuentra en que somos 99 por ciento de la especie. Toda la gama de conflictos que aparecen en escalas menores, conflictividades secundarias, terciarias, etcétera son, para mi gusto, choques que distraen y terminan por ocultar la "batalla central", que es evitar o desarticular ese enorme poderío concentrado en una minoría de minorías rapaz. Los conflictos generados en el mundo a raíz de los "ismos", sean ideológicos, religiosos, nacionales, etcétera, pierden sentido si no se encuadran en el gran objetivo de terminar con esas gigantescas maquinarias de extracción de riqueza, la cual obtienen de una doble explotación: del trabajo de los hombres y del trabajo de la naturaleza.

Estas máquinas de explotación y muerte, recuerdan de inmediato el caso de los hoyos negros encontrados por los astrofísicos en el universo: sistemas que todo lo atraen, succionan y desaparecen. Hoy son las corporaciones como sistemas globales de dominación, los hoyos negros de la modernidad. Sólo un ejemplo, aterrador: las corporaciones biotecnológicas encabezadas por Monsanto se han devorado toda la biodiversidad de 54 millones de hectáreas (selvas, bosques, matorrales, etcétera) para sembrar extensos monocultivos de soya transgénica en Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Esa superficie equivale casi a la de Francia o cinco veces el tamaño de Guatemala (https://bit.ly/2NWJwWo). ¿Dónde están los ambientalistas del mundo denunciando este atentado?

Comencemos por mostrar, con datos duros derivados de investigaciones recientes, algo que muy pocos saben: que estamos viviendo ¡el periodo con la mayor concentración de riqueza de toda la historia humana! Unas cuantas decenas de corporaciones, y cada vez menos conforme avanza la megamonopolización, controlan y dominan el mundo, la mitad de las cuales proceden de Francia, Alemania, Holanda, Japón y Estados Unidos. Estas corporaciones poseen 90 por ciento de las tecnologías y patentes del mundo, controlan 70 por ciento del comercio mundial, y emplean a decenas de miles de científicos e ingenieros. Su mayor poder radica en la extracción de minerales, petróleo, gas, diésel y turbosina. Pero también poseen la mayoría de productoras de energía hidroeléctrica, nuclear, carbonífera y de papel, así como en la producción, procesamiento y distribución de alimentos. Igualmente manufacturan y venden la mayoría de los autos, aviones, satélites, computadoras, químicos, medicamentos y productos biotecnológicos que se consumen en el mundo. El planeta, corporativizado.

Estudios científicos y análisis estadísticos han mostrado procesos históricos de máxima concentración de capital y las mayores tasas de ganancia registradas. Por ejemplo, los máximos históricos del índice Dow Jones, o las ganancias récord de los hombres de negocios más ricos, las que aumentaron en 2017 en 20 por ciento hasta alcanzar 8.9 billones de dólares (UBS Billonaires 2018). Los 62 seres más ricos del mundo (sólo nueve mujeres entre ellos) poseen una riqueza igual a la de 3 mil 600 millones. Destaca el estudio de tres investigadores suizos. Tras el análisis de la base de datos Orbis 2007, donde figuran 37 millones de empresas, encontraron que un grupo de solamente mil 318 corporativos y bancos domina la mayor parte de la economía mundial (New Scientist, 19/11/11). Complementando lo anterior P. Phillips y K. Soeiro describieron la "punta de la pirámide": 25 corporaciones encabezadas por la minera Freeport-McMoRan y el banco Black Rock Inc. (https://bit.ly/2SpFYmP).

Publicado enSociedad
Los grandes grupos económicos de América Latina

Durante un largo tiempo, los grandes grupos económicos han sido la forma de organización corporativa dominante en América Latina. Tal como menciona Grosse (2007), estos grupos se caracterizan por estar controlados por un pequeño número de inversores – típicamente por una o dos familias- y por lo ampliamente diversificadas que se encuentran sus actividades.

En la región, los grandes grupos económicos dominan buena parte de las industrias nacionales, exceptuando el sector de hidrocarburos, donde las empresas estatales tienden a ser predominantes. Además, la influencia de estos grupos y de las multimillonarias familias que, por lo general, están tras de ellos, trasciende el ámbito económico e incide directamente en las decisiones políticas que se adoptan en sus países.


Si echamos un vistazo al ranking de las mayores empresas de América Latina en 2014 encontraremos que dieciséis de las veinticinco mayores empresas de la región, pertenecen a grandes grupos económicos locales. A su vez, estos grupos están controlados mayoritariamente por individuos o por ciertas familias. La mexicana América Móvil, por ejemplo, cuarta empresa más grande de la región en 2014 (detrás de tres petroleras estatales), pertenece al grupo Carso, controlado por Carlos Slim, uno de los diez hombres más ricos del mundo. El grupo Carso controla, además, empresas en el sector comercial, industrial, aeronáutico, de telecomunicaciones, entre otros. La brasileña JBS Friboi, líder en la venta de carne y sexta en el ranking regional, es controlada por la familia Batista a través del grupo JBS. La argentina TECHINT, que opera en el sector siderúrgico y de metalurgia y que es duodécima en el ranking, es controlada por Paolo Rocca. En Chile, Empresas Copec, decimoquinta en el rankingregional, es controlada por la familia Angelini, a través del grupo del mismo nombre.


Pero el capital de los grandes grupos económicos de la región no solamente se concentra en la industria o en el comercio, sino también en el sector financiero y en el sector de la comunicación (entre otros). Por ejemplo, de los veinticinco mayores bancos de la región, según el listado de América Economía para el año 2017, doce son de propiedad privada local, mayoritariamente en manos de grandes grupos económicos. El banco brasileño Itaú, por ejemplo, que es el banco privado más grande de América Latina, pertenece al grupo Itaúsa, con participación en el sector inmobiliario, financiero, químico, entre otros. A su vez, el grupo Itaúsa es controlado mayoritariamente por dos familias: Setubal y Villela. En México, el banco privado más grande, Banorte, pertenece al Grupo Financiero Banorte, controlado en buena parte por la familia Gonzalez Barrera.


Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo de América Latina. De hecho, el que una notoria cantidad de empresas estén controladas por grupos locales, usualmente familiares, ha sido observado en algunas partes de Europa, Asia y otras regiones del mundo, como lo señalan Faccio y Lang (2002) y Morck, Wolfenzon y Yeung (2005). Una causa probable para ello es que los mercados de capitales no están tan ampliamente desarrollados en estos lugares como sucede en países como Estados Unidos.


Adicionalmente, en América Latina, al igual que en otras regiones en vías de desarrollo, el financiamiento para nuevos emprendimientos suele provenir de la propia riqueza familiar de los empresarios. Esta situación, que tiende a persistir, pone límites a la entrada de nuevos competidores, ocasiona la aparición de monopolios y permite la expansión de los grupos económicos a otros sectores diferentes a aquellos en los que se iniciaron.


Este problema, si bien es parcialmente ocasionado por la desigualdad estructural que ha caracterizado a América Latina desde tiempos de la colonia, contribuye también a reforzar la misma. El problema se agrava cuando consideramos que los extremos niveles de desigualdad de renta y de riqueza en la región son una amenaza sobre el crecimiento sostenible, sobre la cohesión social y representan un serio desafío a la democracia. De hecho, el que existan altos niveles de concentración de riqueza implica que también existan altos niveles de concentración de poder político en la región.


La influencia de los multimillonarios y de los grandes grupos económicos en América Latina se extiende, por tanto, mucho más allá de la esfera económica. Hay una gran variedad de casos en que muchos de los grupos económicos más poderosos de la región han utilizado su poder para incidir en las decisiones políticas nacionales, para obtener protección gubernamental o para acceder a información privilegiada. Sus medios de comunicación suelen ser usados para promover sus intereses y su posición privilegiada para defender su statu quo. Pese a todo ello, llama la atención el hecho de que muy pocas de las empresas de propiedad de estos grupos destaquen en el listado de las más grandes a nivel global.


Por Pablo Quiñonez Riofrío, @paquinonez , investigador CELAG.


Referencias:


Faccio, M., y Lang, L. (2002). The Ultimate Ownership of Western European Corporations. Journal of Financial Economics, 65(3), 365-395.
Grosse, R. (2007). The Role of Economic Groups in Latin America. En R. Grosse & L. Mesquita (Eds.), Can Latin American firms compete? Oxford: Oxford University Press.
Morck, R., Wolfenzon, D., y Yeung, B. (2005). Corporate Governance, Economic Entrenchment, and Growth. Journal of Economic Literature, 43(3), 655-720.

Publicado enEconomía
Sábado, 17 Febrero 2018 05:52

Nuevas trampas transgénicas

Nuevas trampas transgénicas

A las empresas de transgénicos no les alcanza con tener el monopolio de las semillas comerciales e invadir nuestros campos y alimentos. Además, quieren cada vez menos regulaciones y de paso engañar a la gente con otros nombres para sus nuevas biotecnologías, intentando separarlas del rechazo generalizado a los transgénicos. Avanzan también agresivamente en el intento de manipular no solamente cultivos, sino también especies silvestres, para hacer "ingeniería genética de ecosistemas", lo que podría provocar la desaparición de especies enteras.

Todos estos lineamientos estratégicos de la industria biotecnológica trasnacional se reflejan en la nueva normativa que la Comisión de Bioseguridad de Brasil (CNTBio) aprobó el 15 de enero de 2018. Con ella, la CNTBio abrió las puertas para que productos derivados de lo que llaman "tecnologías innovadoras de mejoramiento de precisión", puedan ser considerados no OGM (organismos genéticamente modificados) y que lleguen al campo y a los consumidores sin pasar por evaluación de bioseguridad ni etiquetado.

La estrategia de que los productos de nuevas biotecnologías no se consideren OGM para evadir las leyes de bioseguridad no es nueva. En Estados Unidos ya se aplicó en algunos productos, como hongos manipulados con la biotecnología CRISPR-Cas9. En Europa, la discusión lleva un par de años y aún no se resuelve, aunque todo indica que la Unión Europea no permitirá que evadan la regulación, al contrario, podría resultar en cambios a las leyes para hacer evaluaciones de riesgo más exigentes, por las nuevas amenazas que éstas presentan.

Por el contrario, Argentina instauró en 2015 una normativa sumamente general y laxa, que permite exentar de evaluación de bioseguridad a los productos de varias nuevas biotecnologías. (Revista Biodiversidad 87, 2016, https://tinyurl.com/ybhxu4g9).

Lo nuevo y muy preocupante con la resolución de la CNTBio en Brasil es que además crea explícitamente un canal para aprobar la liberación a campo de impulsores genéticos, a los que llama "técnicas de redireccionamiento genético", pero para no dejar dudas lo escribe también en inglés: gene drives. Es el primer país en el mundo que establece canales para liberar al ambiente este tipo de OGM altamente peligrosos.

Se trata de una tecnología diseñada para engañar a las leyes naturales de la herencia, haciendo que toda la progenie de plantas, insectos y otros animales que sean manipulados con impulsores genéticos (gene drives), pasen forzosamente esos genes modificados a la totalidad de su progenie.

Si la manipulación es para producir, por ejemplo, solamente machos (lo cual ya están intentando con insectos, ratones y plantas), la población –o hasta la especie– podría extinguirse rápidamente (https://tinyurl.com/y8clpzpa).

Una vez liberados al ambiente, los seres vivos que haya sido manipulados con esta tecnología no respetarán fronteras, por lo que los países limítrofes con Brasil deberían preocuparse ya mismo de esta amenaza.

Todas las nuevas biotecnologías que se engloban en estas normativas de Brasil y Argentina son formas de ingeniería genética que entrañan nuevos riesgos e incertidumbres. El hecho de que se hayan o no insertado genes de otras especies –como sucede con los transgénicos que ya están en campo– o que la inserción sea en un lugar más exacto, como afirma la industria, no significa que no entrañen riesgos, incluso mayores que los existentes.

La doctora Ricarda Steinbrecher, de la Federación de Científicos de Alemania, explica que siguen siendo cambios artificiales a los genomas de los organismos, sobre cuyas funciones hay grandes lagunas de conocimiento. Se pueden producir inserciones o silenciamiento de genes "fuera de blanco" –activando o desactivando funciones importantes en los organismos– que producirán impactos impredecibles en los organismos, en el medio ambiente y en el consumo. (https://tinyurl.com/ybwcvq52)

Al igual que en Argentina, esta decisión en Brasil que implica tantos riesgos fue tomada como una simple decisión administrativa por una comisión "técnica" –en las que la industria de transgénicos tiene pesada influencia– sin mediar consulta con los campesinos, consumidores y muchos otros que pueden ser afectados, ni pasar por instancias legislativas.

Ante esta situación los mayores movimientos y organizaciones rurales de Brasil, reunidos en la Articulación Nacional de Trabajadores, Trabajadoras y Pueblos del Campo, de las Aguas y los Bosques –una amplia coordinación que incluye al Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) y la Articulación Nacional de Agroecología entre otras 19 organizaciones nacio-nales– emitieron una carta pública de denuncia y protesta, en la cual rechazan la decisión de CNTBio y alertan que Brasil se convertiría en el primer país en el mundo en considerar la liberación de impulsores genéticos, tecnología que no ha sido permitida en ningún otro país, y que Naciones Unidas considera incluso como un arma biológica. (Brasil de Fato, 6/2/18, https://tinyurl.com/y8wcuxen).

Señalan, además, que los impulsores genéticos, tecnología financiada principalmente por el Ejército de Estados Unidos y la Fundación Gates, (https://tinyurl.com/yahkzdnz), favorecerán principalmente a las trasnacionales de agronegocios que buscan con esta tecnología restablecer la susceptibilidad de las hierbas invasoras que se han hecho resistentes a sus agrotóxicos, para aumentar sus ventas y, de paso, los devastadores impactos de éstos sobre salud, tierras y aguas. O podrían buscar extinguir lo que las empresas consideren "plagas" en los campos, lo cual tendría impactos muy negativos en los ecosistemas y los sistemas de cultivo campesino y agroecológicos. Esta medida en Brasil es apenas el comienzo de lo que podría seguir en otros países. Urge prepararse y, como en Brasil, resistir estas nuevas trampas de las industrias transgénicas.

Silvia Ribeiro*, investigadora del Grupo ETC

Publicado enMedio Ambiente
Concentración económica, poder político y desigualdad

Desde hace años se sabe que la tendencia hacia una mayor concentración industrial y centralización del poder económico es una característica sobresaliente de la economía de Estados Unidos. Los datos económicos lo han confirmado periódicamente, por ejemplo con información sobre control de parcelas de mercado o sobre el valor de mercado de los activos de una empresa. Y el crecimiento del sector financiero y sus oportunidades de espacios especulativos agravó esta tendencia.

Recientemente Luis Zingales (economista de la Universidad de Chicago) publicó un estudio sobre la dinámica de este proceso en Estados Unidos. Una de sus principales conclusiones es que el vínculo entre poder de mercado y la influencia política forma un círculo vicioso. El mayor poder económico es utilizado para incrementar el dominio político mediante actividades que van desde el cabildeo más o menos ilegal, hasta lo que se ha llamado la "captura regulatoria". Este último fenómeno consiste en debilitar y controlar las agencias regulatorias encargadas de aplicar la normatividad vigente. Para Zingales este proceso es comparable al que existía en la dinastía de los Medici en el siglo XV en Italia: el dinero era usado para obtener poder político y el poder político era empleado para ganar más dinero. Así de sencillo era el círculo vicioso de los Medici.

Para apreciar la importancia de este análisis hay que recordar que la teoría económica dominante considera a las empresas como entidades que bien pueden tener poder económico, pero no pueden afectar las reglas del juego político. Sin embargo, en el mundo real las grandes corporaciones contratan intermediarios que se aseguran de introducir nuevas leyes, modifican las vigentes y adecuar los reglamentos existentes para reducir los costos de las empresas dominantes o para abrir el paso a todo tipo de prácticas monopólicas en detrimento de consumidores y del medio ambiente. Los ejemplos de todo lo anterior abundan, ya sea en el ámbito de la salud humana, sanidad vegetal, seguridad internacional o estabilidad financiera. El despliegue de actividades de los grupos de cabildeo o lobby de la industria farmacéutica, agro-alimentaria, militar o del sector financiero en Washington son un testimonio elocuente de cómo opera la cadena de transmisión del círculo vicioso identificado por Zingales.

La importancia de este fenómeno en Estados Unidos ha sido estudiada por muchos investigadores. La concentración industrial y la falta de competencia que conlleva ha sido vinculada con varios problemas graves que aquejan a la economía estadunidense. Entre ellos destaca la falta de competividad internacional, la menguante participación del trabajo en el ingreso nacional y la creciente desigualdad. En realidad, la deformación de las estructuras económicas en Estados Unidos en las últimas décadas es producto de este proceso de concentración de poder económico y político.

Pero el problema no es privativo de ese país. El último informe anual de UNCTAD sobre comercio y desarrollo (publicado el pasado septiembre) muestra que este tipo de círculo vicioso es un rasgo prominente de la economía mundial. Las tres décadas de neoliberalismo y de globalización condujeron a un fuerte incremento en la concentración de mercado y a la proliferación de lo que Keynes llamaba capitalismo rentista (se refería a una clase social que obtiene ganancias por la simple propiedad de activos en lugar de hacerlo a través de una inversión productiva). El estudio de UNCTAD cubrió 56 países de distintos grados de desarrollo durante el periodo 1995-2015. O sea que bajo el neoliberalismo la tendencia a una mayor concentración industrial corta todas las diferencias entre países.

Hay otra consideración por la que este tema no puede quedar en un segundo plano. La concentración industrial es casi siempre vista como un problema sectorial cuyos efectos se circunscriben al ámbito de cada rama de actividad. Así, el problema es considerado limitado a la cuestión de cuántas empresas grandes coexisten en cada rama (jabones o automóviles, por ejemplo) y las implicaciones sobre el bienestar de los consumidores de esos bienes. En realidad, el problema tiene una dimensión macroeconómica y la misma idea del círculo vicioso nos permite ver ese aspecto del problema con mayor claridad.

Varios estudios confirman hoy que la creciente concentración industrial promueve mayor desigualdad porque cuando las estructuras competitivas se ven distorsionadas, existe mayor probabilidad de aumentos de precios anti-competitivos con efectos regresivos. La generación de poder de mercado busca incrementar la recompensa al capital y contribuye a perpetuar la desigualdad.

Hoy hasta el Fondo Monetario Internacional está preocupado por el tema de la desigualdad. Pero las fuerzas que han generado este problema no se podrán resolver con algunas medidas cosméticas. Los complejos vínculos entre la concentración industrial y el poder político más bien indican que se trata de uno de los aspectos más profundos de la evolución del capitalismo mundial.

Twitter: @anadaloficial

Publicado enSociedad
Ecuador. “El Gobierno ha trabajado en función de los grandes grupos económicos”. Entrevista



Uno de los temas que en la campaña no se tratan es el de la híper concentración en la economía ecuatoriana. La presencia hegemónica de grandes grupos económicos en casi todos los sectores de la economía del país no es abordado por ninguno de los candidatos, incluso el de Alianza PAIS o la candidatura del general Paco Moncayo, asociada a la izquierda no correísta.

Pero en medio de la campaña, se dio el lanzamiento de una investigación de maestría de Carlos Pástor, un politólogo y doctorando del Programa de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Andina Simón Bolívar. El libro, editado por Ediciones La Tierra, se llama Los Grupos Económicos en el Ecuador. Es la primera vez que se vuelve a abordar este tema entre la academia ecuatoriana, desde la publicación de Luis Fierro Carrión, Los grupos financieros en el Ecuador, en 1991, editado por el CEDEP. Han tenido que pasar 26 años de esta publicación, que ya es un clásico en el tema, para que un intelectual ecuatoriano aborde un hecho que ha marcado el recorrido de la economía nacional. El tema no es muy estudiado por los intelectuales ecuatorianos. Antes de Fierro, fue Guillermo Navarro quien en 1976 había publicado un estudio similar. Sin embargo, Pástor y Fierro citan trabajos como los de Pablo Ospina, Decio Machado, Mario Unda, Alberto Acosta, Pablo Dávalos y otros —todos de bases marxistas— en diversas revistas y publicaciones colectivas respecto al tema.

En el resumen de la investigación, Pástor cita al economista y militante histórico del socialismo ecuatoriano, José Moncada Sánchez, "la actividad económica del Ecuador depende de un contado número de grupos económicos, industriales, financieros, agroexportadores, comerciantes, que son los que dominan la economía nacional, los que en definitiva deciden qué debe exportarse, importarse, consumirse. Son los que en un plano más amplio, ejercen significativa influencia sobre la vida política del país".

Y es Luis Fierro, quien en la presentación del texto, señala que "en la última década de gobierno de Alianza Pis, si bien se ha utilizado la retórica como la del socialismo del siglo XXI y revolución ciudadana, en la práctica el proceso de fortalecimiento del capitalismo monopolista de Estado, y de los grupos financieros, se ha acelerado y fortalecido. Si bien durante los años de auge del precio internacional del petróleo, la participación del Estado en la economía aumentó, los grupos económicos también se han visto fortalecidos, con excepción de un par de grupos (Isaías, Noboa) y se han visto sujetos a expropiaciones y juicios. Pero otros han tenido un apogeo, destacándose entre ellos los grupos Wrigth (Corporación Favorita), Eljuri, NOBIS (Isabel Noboa), Hidalgo & Hidalgo y otros grupos vinculados al comercio interno y la construcción".

La participación de los grupos económicos identificados por el Servicio de Rentas Internas, SRI, aumenta del 48% del PIB en el 2013 al 57% en el 2015, "evidenciando un alto nivel de concentración y centralización del capital en el país (mayor al encontrado en los años 70 por Navarro y en los 80 por Fierro)".

En Los grupos económicos del Ecuador, Pástor hace un recuento histórico de la conformación de los grupos en el país, desde la década de los 70 hasta la fecha y hace una línea de tiempo de los principales grupos que concentran sus capitales en la economía ecuatoriana, de acuerdo a una publicación de la revista Forbes, del 2015.

En este informe, el grupo Noboa (Álvaro Noboa Pontón) sigue manteniendo su hegemonía en el país a pesar de los contenciosos tributarios con el Estado en el gobierno de Rafael Correa. Uno de estos derivó en la incautación —y pérdida para el grupo— de la hacienda bananera La Clementina, de 12.000 hectáreas. Sin embargo, el grupo mantiene 72 empresas activas, según el ranking del SRI del 2015. Pese a sus limitantes, el grupo controla el 4% del mercado mundial de banano y sus intereses van desde las ramas agroindustrial, agroalimentaria, mobiliaria y automotriz. De hecho, de acuerdo al ente estatal, en el mercado interno la empresa que más ha ganado del grupo Noboa es Truisfruit, en Guayas, dueña de la marca Bonita Banana.

Los otros seis grupos más poderosos del Ecuador, son, según la investigación, grupo Pichincha, grupo Eljuri, grupo NOBIS, grupo Wrigth (Supermaxi), grupo Czarninsky (Mi Comisariato) y el grupo Pronaca, en ese orden. Este último, por ejemplo, controla el 45% del mercado de pollos en el país, de acuerdo a la investigación de Pástor. Los datos agregados se refieren, además, a grupos económicos segmentados por sector, en los cuales ejercen el poder del mercado en las áreas de la construcción, el acero, la cerveza, las bebidas no alcohólicas, la distribución de medicamentos, el mercado de la salud, la producción de leche, la venta al detal (supermercados)...

Pástor, en sus conclusiones, cita algunos ejemplos de grupos que se han beneficiado de las políticas económicas y sociales y de la relación política con el gobierno de la revolución ciudadana. "Para el caso de La Favorita (grupo Wrigth o Supermaxi), solo en el 2015 sus inversiones en el extranjero llegaron a 15 millones de dólares, su diversificación es hoy tan grande que han incursionado en inversiones hidroeléctricas. Pronaca no se queda atrás, su principal rama económica sigue siendo la agropecuaria y ha crecido desde su fundación. Cada año sacan de 15 a 34 nuevos productos que compiten en el mercado, ahora incluso en bebidas gaseosas con la marca liki. Al mismo tiempo podemos ver que aparecen nuevos grupos, algunos son multinacionales como el caso de Holcim, que llegó en el 2004 y a partir del 2007 ha crecido considerablemente. En el 2011 llegó a ocupar el puesto número 13 en el ranking de las empresas más grandes del país. En el 2013 llegó al puesto seis y desde el 2014 hasta hoy se mantiene como la cuarta empresa de mayores utilidades en el país. Al tiempo que crece esta empresa, las tareas de construcción promovidas por el gobierno han sido muy grandes. Para entrar en lo que el gobierno llamó cambio de matriz productiva, esta empresa modernizó su planta de cemento en Guayaquil, con una inversión de 400 millones de dólares. Con esto ampliaron su capacidad a 10.700 toneladas de clínker (la principal materia prima de la que se obtiene el cemento) por día".

Cervecería Nacional, irónicamente ya no tan nacional. Fue comprada por el grupo transnacional Bavaria. En el 2002 la empresa es vendida y en el 2006 se fusiona con el grupo SABMiller. Fruto de la fusión con la trasnacional Ambev, controla el 98% del mercado nacional de la cerveza industrial.

 

¿Cómo empieza tu interés particular por los grupos económicos en el Ecuador?

 

Es una inquietud que la tuve desde el pregrado, sobre todo desde el debate de la Ley de Tierras y cómo estos grupos inclinaron la balanza en la elaboración de artículos a su favor. Un primer acercamiento es desde el tema rural. En la especialización de Cambio Climático, que estudié en la Andina con Carlos Larrea, intentamos hacer un estudio de los grupos económicos que estaban alrededor de la venta de agroquímicos en el país. Descubrimos que una sola empresa, que se llama Innovagro, controla la venta a escala nacional de todo lo que es agroquímicos: distribuye a Ecuaquímica, Agripac y otros. Y cuando revisas el directorio y sus capitales, están Dupont, Monsanto, Syngenta... Todos venden estos kits de semillas, de fertilizantes. Este libro es una articulación de todas estas inquietudes, e inicialmente parte de las publicaciones que se han hecho en el país sobre los grupos económicos. El clásico, como el de Guillermo Navarro —La concentración de capitales en el Ecuador— me apasionó, porque siempre había intentado la investigación de temas rurales, pero desde lo abstracto —cifras de la concentración de tierra, del agua— pero en lo concreto mi interés era saber los grupos económicos con nombres y apellidos. Luego de este libro aparece el clásico de Andrés Guerrero, Los oligarcas del cacao, y el de Patricia de La Torre, Patrones y conciertos o Jornaleros y grandes propietarios de Manuel Chiriboga, o El banano en el Ecuador de Carlos Larrea, y finalmente en el 91, el libro de Luis Fierro.

 


Es increíble que nos hayamos tardado 25 años en un nuevo libro sobre los grupos económicos.

 


El de Fierro es un clásico, pero antes hay tesis de doctorado sobre grupos económicos. Pero en el periodo noeliberal se terminan las publicaciones sobre los grupos. Una de las causas puede ser las limitaciones de las fuentes. Y eso pasa en este libro también, porque no tienes acceso a todos los directorios, a conocer la conformación de los capitales. Porque ya no es como en Patrones y conciertos, donde tenías el gran terrateniente y podías ir articulando sus relaciones con sus familias y los políticos. Ahora son corporaciones con capitales extensos, variados y diversificados. Esto se denomina como el burgués trípode, que tiene un pie en la agroexportación, uno en el comercio interno y un pie en la banca. Esto se reafirma con la tesis de José Moncada, quien ya decía en el 90 que hay un pequeña élite que decide qué se compra, qué se vende, qué se consume, cómo se maneja la balanza comercial y son ellos los que direccionan las políticas públicas del gobierno. Sabemos que el Estado es un aparato a su servicio, pero lo que sería importante volver a estudiar son los mecanismos de estos grupos económicos para direccionar la acción del Estado.

 

¿Qué ha pasado en estos diez años con los grupos económicos y el gobierno de Correa?


Casi todos han ganado como nunca. Ese es un consenso en la comunidad académica. Tienes que se ha dado un incremento significativo de los grupos concentrados en el mercado interno. Mientras que los agroexportadores, con la crisis de los commodities bajaron. Pero ahora tenemos un tratado con Europa, con el cual los grupos agroexportadores son los más beneficiados.

Un hecho determinante en la dinámica económica del Ecuador es su carácter oligopólico. Casi todos los sectores, si no todos, están dominados por una o dos empresas o grupos, pero ese no es un tema que se tope en la campaña electoral.
El estudio tiene un carácter académico. Pero me parecería importante conocer qué piensan los candidatos sobre la concentración de la riqueza en el Ecuador. Tienes una concentración de 0.80 en el índice de Gini en el acceso a la tierra. (El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad —todos tienen los mismos ingresos— y donde el valor 1 se corresponde con la perfecta desigualdad —una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno—.Ndlr). El Gini del agua es mucho peor, pero el índice de concentración de la riqueza es significativo. Luego de haber creado la Superitendencia de Control del Poder de Mercado, tienes un grupo como el de La Favorita que está más fuerte que nunca, el grupo El Rosado más fuerte igual, tenemos al grupo Eljuri que está fuertemente vinculado al gobierno, tenemos al Consorcio Nobis, igual. El ejemplo perfecto del burgués trípode es Nobis. Está en todo, en procesos industriales, agroexportación, comercio interno, construcción... Un capital muy diversificado. Me parece que esta concentración de capitales en los últimos diez años se ha incrementado. Si vemos el centro comercial que abrieron hace poco en Latacunga y hacemos un mapeo de las marcas que ahí se alojan, te puedes dar cuenta de los grupos económicos que están en esa provincia. Lo que tienes, cuando se abren todos estos centros comerciales, es que la concentración de todo el dinero, o la mayor parte, de la zona va a favorecer a estos grupos económicos en desmedro de las pequeñas tiendas, locales o mercados. Porque además ellos llegan con el paquete de lo moderno: escaleras eléctricas, infraestructura, su aparato de publicidad. Algo con lo cual es muy difícil competir.


Una de las promesas del 2006 de Alianza Pais fue precisamente la potenciación y crecimiento de la economía popular y solidaria. La visión era que estas centenas de miles de emprendimientos puedan competir adecuadamente en el mercado interno y externo.

 

Hay que ver el tema de modo integral. No podemos impulsar la economía popular y solidaria porque esta debiera tener un proceso previo para fortalecerse. Por ejemplo, el acceso a la tierra. Un campesino que tiene acceso a semilla, tierra y agua puede tener una producción mínima, la agricultura familiar. Y esta podría servir para el consumo de la familia y comercializar el excedente en el mercado. Pero el mercado ecuatoriano está hecho para favorecer a los grandes. No da cabida a la pequeña producción, porque esta no tiene acceso a bienes de capital y por tanto queda al margen del mercado, salvo pequeñas iniciativas que han logrado ingresar, pero es mínimo. Si vemos al programa estatal de provisión de alimentos, este debiera al menos destinar el 60% de sus compras a pequeños y medianos campesinos o productores.

Pero los principales proveedores de este programa son Nestle, Pronaca, los grandes grupos. En realidad la política pública está dirigida al fortalecimiento de estos mismos grupos. Si habría una voluntad política para fomentar la economía popular y solidaria debió darse, en estos años, la redistribución de tierra, el acceso a semillas. Tenemos una Ley de Tierras que fomenta la extranjerización de la tierra, el arrendamiento y la concentración. Hay una Ley de Semillas que está intentando imponer una semilla certificada para abrir la puerta a los transgénicos. Una Ley de Agua que direcciona el uso del agua a la producción del monocultivo. Todo está pensado en función del mercado externo y el paradigma que tienen es que si tienen una gran cantidad de tierra y agua pueden competir. Y eso significa también, en cuanto al monocultivo, el uso de poca mano de obra y gran cantidad de agroquímicos. Todas estas leyes empatan con tratado de libre comercio con la Unión Europea. Todo ha sido pensado para eso. El modelo de la economía popular y campesina queda al margen, y los que sí quedan articulados y posicionados para acumular mucha más riqueza son estos grupos económicos.

 

 

Publicado enInternacional
Jueves, 09 Febrero 2017 06:45

2017 + Trump = 1984

2017 + Trump = 1984

Ahora que el double speak, la "realidad alternativa", las "falsas verdades", las "noticias falsificadas" y los "hechos debatibles" se han adueñado de la interlocución política en Estados Unidos, en las tres inverosímiles semanas que Donald Trump ha ejercido el poder, 1984, de George Orwell, puede leerse como una crónica de actualidad. En una reseña fuera de temporada de un libro aparecido casi 70 años atrás, se explica su actual relevancia por la similitud entre su personaje central, Winston Smith, quien debe aceptar que "dos y dos son cinco", porque así lo dice el Partido, y el estadunidense de hoy, que debe creer que el cociente intelectual del gabinete presidencial es "el más alto en la historia" –como si hubiese registros comparables– o que la multitud que presenció la toma de posesión fue "la más numerosa jamás reunida" –como si no hubiese fotografías–, porque así lo afirma el presidente.

El mundo de Orwell asume también otras manifestaciones, en las que lo improbable se torna verdadero. El 3 de febrero Trump señaló: “Esperamos eliminar gran parte de la [ley] Dodd-Frank, debido a que, francamente, conozco a muchas personas, amigos míos, que poseen buenos negocios y no pueden recibir crédito, simplemente no pueden obtener dinero alguno porque los bancos no les prestan, debido a las reglas y reglamentaciones de la Dodd-Frank. Reconoce sin ambages que el "capitalismo del compadrazgo" –el crony capitalism que ha alcanzado carta de naturalización en Wall Street– es lo que origina una acción ejecutiva que borra un conjunto de regulaciones establecidas tras la crisis financiera de 2008-2009 para evitar las acciones especulativas de bancos y otras instituciones financieras que provocaron esa misma crisis. “Lo último que necesitamos –declaró Mario Draghi ante el Parlamento Europeo– es debilitar la regulación [financiera]. Preocupa que se intente restablecer las condiciones prevalecientes antes de la crisis.”

Motivación similar explica la ofensiva republicana en el Congreso contra reglas en materia ambiental de las industrias petrolera y del carbón. Esta nota alude a estos dos retrocesos que, en la óptica orwelliana dominante, se presentan como avances para empresarios y trabajadores, que Trump y los republicanos dicen defender.

El asalto contra la regulación ambiental de la industria de combustibles fósiles no ha sido sorpresivo. Fue anunciado desde etapas tempranas del proceso electoral, cuando el precandidato republicano pugnaba por distinguirse dentro de una docena de aspirantes en aguda pugna por ser visto como el más reaccionario, intolerante y claridoso. Fue actualizado, tras el triunfo de Trump, por "Freedom Partners" –una ONG patrocinada por los notorios hermanos Koch– mediante una "hoja de ruta" que enumera las regulaciones, establecidas en su mayoría durante el gobierno de Obama, cuya pronta eliminación se busca por parte del Ejecutivo y del Congreso. Para que el Legislativo actúe, se ha invocado una ley (denominada congressional review act) que faculta al Congreso para derogar, por mayoría simple, reglamentaciones aprobadas en los 60 días anteriores al inicio de la Legislatura. A principios de febrero, el Legislativo eliminó una disposición que prohíbe el venteo de gas a la atmósfera desde pozos situados en tierras federales e inició los trámites para derogar otras, entre ellas la que evita la contaminación de corrientes de agua por explotaciones carboníferas.

El documento mencionado enlista otras 12 disposiciones. Siete de ellas, que tienen su origen en decisiones ejecutivas del anterior presidente, pueden ser borradas de un plumazo por Trump, como la moratoria a nuevas licencias para producción de carbón en tierras federales, el Acuerdo de París sobre cambio climático y diversas disposiciones del Plan de Energía Limpia. Las acciones orientadas a reducir y eventualmente eliminar las emisiones de metano a la atmósfera y las restricciones más estrictas a las emisiones de GEI por los motores y vehículos pesados, adoptadas antes de mediados de junio de 2016, se eliminarían con recurso a la ley arriba mencionada.

Un reportaje sobre este tema señala: “Otro reglamento que se desea derogar de inmediato fue aprobado por la Comisión de Valores y Bolsas (SEC) y establece que las empresas petroleras, de gas y mineras deben dar a conocer los pagos que efectúan a gobiernos extranjeros para obtener derechos de explotación, con la finalidad de evitar la corrupción en países de África y Latinoamérica (...) Exxon Mobil, cuyo anterior ejecutivo jefe, Rex Tillerson, es ahora secretario de Estado, fue uno de los primeros oponentes de esta norma, argumentado que fuerza a las empresas a divulgar ‘información comercialmente delicada’, colocándolas en desventaja de competencia”. (Eric Lipton, "GOP hurries to slash oil and gas rules", NYT, 4/2/2017.)

En el área financiera, el afán desregulador ha provenido de la Casa Blanca. El 3 de febrero se anunciaron, con gran fanfarria, nuevos criterios para acotar el alcance de la reglamentación financiera, mediante de una serie de nuevos "principios básicos". Según el resumen semanal de la Casa Blanca: A) la acción ejecutiva adoptada permite "reglamentar el sistema financiero en una forma que protege a los consumidores, al tiempo que fomenta el crecimiento de la economía y la creación de empleos" y B) el memorando complementario "previene consecuencias indeseables de las reglas para los fideicomisos financieros que podrían limitar las oportunidades económicas y las inversiones estadunidenses".

La lectura de la prensa financiera mundial fue un tanto diferente. Por ejemplo, el Financial Times (3/2/2017) hizo notar que las acciones para desmontar el aparato regulador en torno de la ley Dodd-Frank, "que incluye prohibiciones para que las instituciones financieras persigan en el mercado su propio beneficio [más que el de sus clientes], puede resultar en la mayor acción desregulatoria en seis años y provocó un salto inmediato en la cotización de las acciones de los bancos". Recuerda también que, como presidente del Consejo Económico Nacional, el antiguo funcionario de Goldman Sachs Gary Cohn, muy probablemente "propondrá cambios que propicien mayores utilidades para los bancos". Quizá actúe de concierto con el nuevo presidente de la SEC, Jay Clayton –quien también proviene de Wall Street– que podría proceder a "una hoguera de regulaciones". Recuerdo, para terminar, La hoguera de vanidades, el despiadado retrato que Tom Wolfe ofreció de Nueva York en los años 80, del que Donald Trump podría ser figurante destacado.

Publicado enInternacional