8M: La huelga mundial de mujeres y el creciente movimiento contra Donald Trump

 

El martes, la Estatua de la Libertad quedó casi completamente a oscuras, un día después de que el presidente Donald Trump firmara su nueva orden ejecutiva contra el ingreso a Estados Unidos de refugiados y ciudadanos de seis países de mayoría musulmana, un decreto conocido como “Prohibición contra musulmanes 2.0”. El apagón pareció también un presagio de lo que ocurriría al día siguiente, el Día Internacional de la Mujer, que este año contó con la organización de la huelga “Un día sin mujeres”. La dama de la Libertad, que durante más de 130 años ha proclamado al mundo “Dadme vuestros seres pobres y cansados / Dadme esas masas ansiosas de ser libres”, desapareció, al menos por unas horas, del horizonte de la ciudad de Nueva York.

El Día Internacional de la Mujer se conmemora el 8 de marzo desde hace más de un siglo, pero el día de acción mundial de este año tuvo un valor agregado de urgencia. Un hombre que fue filmado mientras alardeaba de cometer acoso sexual terminó siendo el actual presidente de Estados Unidos.

En una grabación del programa “Access Hollywood” de 2005 que se hizo pública el pasado mes de octubre, Trump le dice a Billy Bush, ex presentador de la cadena NBC: “Ni siquiera espero. Y cuando eres una estrella, ellas te dejan hacerlo... Puedes hacer cualquier cosa. Agarrarlas por el chocho.” Billy Bush perdió su trabajo a causa del escándalo, pero Trump fue electo presidente pocas semanas después.

Al otro día de la asunción de mando de Trump, más de cuatro millones de personas participaron en manifestaciones en todo Estados Unidos, en lo que quizá sea la mayor protesta política en la historia estadounidense. La Marcha de las Mujeres en Washington, por ejemplo, congregó una cantidad de gente tres veces mayor que la multitud que asistió a la ceremonia de asunción de Trump el día anterior, lo que claramente enfureció al presidente.

Dos días después, Trump firmó una orden ejecutiva que impuso una “ley mordaza mundial” que prohíbe a Estados Unidos financiar a cualquier organización de salud que realice abortos o que incluso lo mencione como opción. Trump también está presionando a los legisladores para que aprueben el proyecto de ley republicano que tiene como objetivo derogar la Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Precio, conocida como Obamacare. La ley dejaría sin fondos a la organización Planned Parenthood, que brinda anualmente una amplia gama de servicios de salud a más de dos millones y medio de mujeres estadounidenses. Solo el 3% de sus servicios están vinculados al aborto, y los fondos federales no financian los abortos.

Con manifestaciones en más de 50 países, la huelga de mujeres de este año es la más importante en la historia reciente. El sitio web de la organización señala: “El 8 de marzo será el comienzo de un nuevo movimiento feminista internacional que organice la resistencia no solamente contra Trump y sus políticas misóginas, sino contra las condiciones que dieron lugar a Trump; concretamente, décadas de desigualdad económica, violencia racial y sexual, y guerras imperiales en el exterior”.

Esta misma semana, un documento filtrado reveló que el Departamento de Seguridad Nacional está considerando una propuesta para separar a las madres refugiadas de sus hijos en caso de que sean capturados al cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.

En un video realizado para dar difusión a la acción mundial del 8M, distintas personas declaran sus motivos para participar:

“Voy a hacer huelga el 8 de marzo porque creo que las mujeres deben tener libertad para tomar decisiones sobre sus propios cuerpos... Voy a hacer huelga el 8 de marzo... por la igualdad salarial y de oportunidades... porque el trabajo de las mujeres hace posible el resto de los trabajos... y porque ya es hora que comencemos a valorar el trabajo de la mujer. Voy a hacer huelga el 8 de marzo... porque quiero sentirme libre cuando salgo, no valiente... porque las mujeres importan”.

Al despuntar el alba en Washington DC, en el Día Internacional de la Mujer, Donald Trump tuiteó: “Tengo un enorme respeto hacia las mujeres y los numerosos papeles que desempeñan, que son vitales para la estructura de nuestra sociedad y nuestra economía”. Esto proviene de un hombre que ha sido acusado de asalto y acoso sexual por al menos 15 mujeres, la mitad de ellas durante su reciente campaña electoral.

Las mujeres del mundo, junto con los hombres que apoyan su lucha, juzgan a Trump por sus acciones, no por sus palabras. Están comprometidas, están enfurecidas y se están organizando para abordar cada tema. Entre los carteles de las manifestaciones por el Día Internacional de la Mujer había uno que decía: “Nada de mordaza, nada de prohibición, nada de muro”. Otro decía: “El lugar de la mujer es la revolución”. Todos los días, Trump afecta los pilares de los logros progresistas por los que tantas personas han luchado, han sido encarceladas e incluso han muerto a lo largo de más de un siglo. Pero la resistencia está creciendo y brinda esperanzas en esta era de oscuridad.

 

© 2017 Amy Goodman

 

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

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(Imagen: EFE)

 

Con manifestaciones, protestas y paros de actividades, mujeres de los cinco continentes coincidieron en reivindicar sus derechos y exigieron el cese de todas las formas de discriminación que sufren, en todos los ámbitos de la sociedad.

 

El Día Internacional de la Mujer, una jornada en la que se reivindica una igualdad real y justa y se alerta sobre los abusos que aún sufren muchas mujeres por el mero hecho de serlo, se conmemoró en todo el mundo con marchas y actos.

En París, miles de mujeres se reunieron en la plaza de la República para denunciar la desigualdad salarial con los hombres, mientras que en Italia la jornada se celebró con asambleas, concentraciones y huelgas en sectores públicos y privados.

Mujeres y hombres se concentraron frente a sus lugares de trabajo en España para un paro de media hora, “laboral y de consumo” en las principales ciudades españolas, con Madrid y Barcelona a la cabeza, donde las alcaldesas Manuela Carmena y Ada Colau lideraron las protestas.

 

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México (Imagen: EFE)

 

En Londres, los actos comenzaron el domingo con una marcha liderada por la activista y cantante Annie Lennox y el alcalde de la metrópoli, Sadiq Khan, y continuarán por varios días. En el marco de la campaña denominada “Un día sin una mujer”, también se instó a no trabajar ayer y a no realizar compras.

En Bolivia también hubo marchas y paros y La Paz fue la sede principal de las protestas. Los colectivos Ni Una Menos Bolivia, Komunidad Vida, Wiñay Wara, Universitarias Libertarias y Pan y Rosas plantearon un paro a las 12.30 hora local en una de las principales plazas de la ciudad paceña, y bloqueos y una gran marcha por la tarde.

La presidenta chilena, Michelle Bachelet, puso como ejemplo de reducción de la brecha de género y el machismo el proyecto de ley impulsado por su Ejecutivo para despenalizar el aborto en caso de inviabilidad fetal, peligro de vida para la mujer o producido por violación.

Pero no en todo el mundo fue una jornada de reivindicación de derechos. Un grupo atacó al grito de “Alá es grande” un acto que se celebraba en la Universidad Bilgi de Estambul, con un saldo de varios estudiantes heridos.

 

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Estados Unidos (Imagen: EFE)

 

En Brasil, el presidente Michel Temer afirmó que “nadie mejor que la mujer” detecta la variación de los precios en el supermercado y aseguró tener la convicción de cuánto las mujeres brasileñas “hacen por sus casas” y por la educación de sus hijos en el hogar.

Mientras la ONU y los movimientos sociales y feministas enfocan el 8 de marzo como un día de lucha por la igualdad, la ausencia de reivindicación, excepto raras excepciones, es la tónica en Rusia. “La mitad fuerte de la humanidad tiene que enfrentarse hoy a enormes dificultades, y no sólo por el tráfico. En la víspera de la fiesta más bella del año, el 8 de marzo, los mercados y tiendas de flores viven la tradicional agitación”, comenzó ayer una locutora de televisión una crónica sobre las masivas compras de flores por parte de la mitad masculina.

El secretario general de la ONU, António Guterres, desde Nairobi, afirmó: “El desarrollo global será más eficiente, la paz duradera y los derechos humanos estarán mejor protegidos si la mujer adquiere una plena capacitación en todos los aspectos de la sociedad”.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, con numerosos comentarios de carácter machista, dijo en su cuenta de Twitter: “Tengo un tremendo respeto por las mujeres y los muchos papeles que cumplen (y) que son vitales para la estructura de nuestra sociedad y nuestra economía”. Manifestaciones y huelgas de empleados en empresas y organizaciones marcaron en EE.UU. el Día sin Mujeres para denunciar los desafíos a los que se enfrentan bajo la presidencia de Trump.

 

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Nicaragua (Imagen: EFE)

 

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Leymah Gbowee inició una campaña que ayudó significativamente a acabar con una guerra civil de 14 años en Liberia.

 

Ya sea la lucha para acabar con la guerra civil en Liberia, para erradicar la mutilación genital femenina, para parar una ley antiabortista o para eliminar el impuesto a los tampones, las batallas –y los éxitos– de estas mujeres tienen mucho en común.

 

 

Un grupo de madres acabó con la guerra civil de Liberia

 

Leymah Gwobee

Liberia lo estaba haciendo muy bien matándose a sí misma durante la guerra civil. Un país de unos 4,5 millones de personas vio durante los 14 años de guerra civil morir a 250.000. Muchas más fueron desplazadas. El uso de niños como soldados, la violencia sexual y los ataques a los civiles eran moneda diaria durante el conflicto.

En abril de 2003, siete de nosotras nos reunimos en una oficina improvisada para hablar sobre la guerra civil de Liberia y el hecho de que los combates se estaban acercando muy rápido a la capital, Monrovia. Armadas solo con nuestra convicción y 10 dólares pusimos en marcha la Campaña de la Acción en Masa de las Mujeres de Liberia por la Paz. Creíamos que era nuestro deber moral levantarnos como madres para proteger las vidas de nuestros hijos, la tierra y su futuro.

Estábamos unidas en nuestra convicción de que la acción no violenta era la única forma para conseguir ver la paz en Liberia. No tomaríamos las armas. En su lugar, organizamos sentadas diarias, piquetes, vigilias, protestas callejeras y manifestaciones para pedir un alto el fuego inmediato, un diálogo entre las partes en conflicto y el despliegue de una fuerza de intervención.

Necesitábamos un modo de asegurarnos de que los hombres de nuestras comunidades estaban igual de comprometidos con el fin del conflicto. Nuestra huelga de sexo hizo de la causa algo más personal y nos ayudó alcanzar un perfil mediático que reforzara nuestras demandas a las partes en conflicto.

Después de tres semanas de movilizaciones masivas, el presidente Charles Taylor accedió a reunirse con nosotras. Más de 2.000 mujeres acudieron a la reunión, que acabó con su compromiso de acudir a las conversaciones de paz en Ghana.

Nuestro siguiente reto era asegurarnos de que las conversaciones de paz resultasen en un acuerdo óptimo para los liberianos. No un acuerdo que sirviese simplemente a los intereses personales de los señores de la guerra. Nos asociamos con las mujeres liberianas refugiadas en Ghana y nos convertimos en la voz moral y en el rostro de las conversaciones de paz. Al mismo tiempo mantuvimos la presión continuando con las protestas en Monrovia.

Una vez que se firmó el acuerdo de paz nos involucramos como mediadoras para conseguir que los combatientes cumpliesen los términos del acuerdo y que la ONU y el gobierno transicional de Liberia diesen los incentivos necesarios a los combatientes.

Éramos madres ordinarias que decidimos que ya no era necesario rogar por la paz. Por el contrario, nos unimos para exigir paz, justicia, igualdad e inclusión en la toma de decisiones políticas. Utilizamos nuestros cuerpos, rotos por el hambre, la pobreza, la desesperación y la indigencia para sostener la mirada al cañón de la pistola.

14 años después, podemos decir tranquilamente que hicimos lo inimaginable.

 

 

Laura Coryton Foto Twitter EDIIMA20170308 0626 19

 

Llegó la hora de acabar con el impuesto al tampón

 

Laura Coryton

Ni la menstruación ni los impuestos son temas muy populares y, sin embargo, —gracias a las 320.086 personas que firmaron mi petición en Change.org— estamos por fin a punto de acabar con los impuestos machistas que gravan los tampones y otros productos de higiene femenina. Nuestro Gobierno (Reino Unido) clasificó los tampones como producto “de lujo” cuando estableció el impuesto en 1973, mientras que los aviones privados, la carne de cocodrilo y las flores de azúcar son clasificadas como productos esenciales que no están gravados. No es broma. Incluso Barack Obama ha criticado el impuesto al tampón en 40 estados de su país.

Durante estos años, dirigir esta campaña y difundir la petición ha sido genial. Siempre es divertido conectarse con activistas inspiradoras. Pero ha sido mucho trabajo y no todo ha sido positivo. A menudo me han sorprendido y desalentado los trolls de Twitter, la oposición gubernamental e incluso las cartas con amenazas, pero no hay que darse por vencido cuando algo nos importa, especialmente cuando es algo que afecta injustamente a más de la mitad de la población solo por ser mujer.

Después de ver con satisfacción la petición de Caroline Criado-Perez para que los billetes británicos lleven el rostro de Jane Austen , me sentí inspirada para iniciar mi propia petición contra el impuesto al tampón en mayo de 2014. Al poco tiempo, diferentes universidades del Reino Unido comenzaron a repartir productos de higiene femenina de forma gratuita o a venderlos a sus estudiantes a un precio reducido. Algunas comunidades se unieron para montar foros locales para ayudar a la campaña, y algunas personas se inspiraron para iniciar campañas similares en países como Australia y Malasia.

Finalmente hicimos historia en 2016, cuando el entonces canciller George Osborne se comprometió ante la Cámara de los Comunes a abolir el impuesto al tampón “cuando sea posible a nivel legal”. Las normativas tributarias de la UE impiden abolir el impuesto antes de que esté finalizado el Brexit. Osborne calculó que sería hacia abril de 2018, pero su sucesor Philip Hammond todavía no ha dicho nada sobre este tema. Mientras tanto, debemos seguir hablando de esto, tuiteando y haciendo campaña para asegurarnos de que Theresa May sepa que estamos esperando que deje de recaudar impuestos cada vez que nos viene la regla.

 

 

Krystyna Kacpura EDIIMA20170308 0628 19

 

Frenar la iniciativa contra el aborto en Polonia

 

Krystyna Kacpura

Hace muchos años que trabajo en el campo de los derechos sexuales y reproductivos. He luchado contra varios intentos de reforzar aún más la ley antiaborto de Polonia, que ya es bastante restrictiva. Sin embargo, la Iniciativa contra el Aborto no solo me escandalizó, sino que además me dio mucho miedo. ¿Quién se atrevería a meter a las mujeres polacas en tamaño infierno? ¿Quién nos odia a este nivel?

Mi primer impulso fue el de informar a las mujeres qué significaría esta ley en la práctica: cárcel y nacimientos forzados en cualquier circunstancia, incluso en casos en que estuviera en riesgo la salud y la vida de la madre, incluso en casos de violaciones o incesto, o cuando el feto tuviera malformaciones o defectos genéticos. En casos de abortos naturales, también se podría hacer una investigación policial y meter presa a la mujer. Y estas eran sólo algunas de las cláusulas más radicales del proyecto de ley.

En cada uno de mis discursos les pedí a las mujeres que fueran solidarias y que se unieran a la lucha sin mirar las diferencias entre nosotras. En las protestas les pedí a los políticos que nos apoyaran. También solicité el apoyo de ginecólogos, pidiéndoles que brindaran información honesta y completa sobre las consecuencias que podría tener la ley.

Algunos médicos nos apoyaron en secreto. Se reunieron con diputados y les escribieron cartas, detallando los riesgos para las mujeres. Repartimos folletos claros y concisos a mujeres en las calles, las tiendas, las oficinas y las escuelas. Muchas mujeres nos llamaban luego muy asustadas. Algunas no podían creer que alguien quisiera tratar a las mujeres de forma tan horrorosa. Necesitábamos convertir ese miedo en indignación, protesta y solidaridad hacia las mujeres.

Mostramos comparativas con los derechos reproductivos de las mujeres en otros países europeos. Apoyamos y empoderamos a las mujeres para que se sintieran más fuertes en esta batalla desigual. Movilizamos a las mujeres para que participaran activamente en las protestas , manifestaciones y debates callejeros.

Para mí era como estar en trance: miles de conversaciones individuales, docenas de debates, manifestaciones, protestas, cientos de llamadas telefónicas, correos electrónicos. Sabía que debía encontrar la fortaleza para seguir adelante. Cuando estaba agotada, abría el cajón donde guardaba las firmas de cientos de personas que apoyaban nuestra iniciativa Salvemos a las Mujeres y eso me recordaba que todas esas personas confiaban en mí y en mi organización.

Ganamos la batalla. El proyecto retrógrado fue retirado. Sin embargo, la lucha por nuestros derechos reproductivos no ha acabado. No lancemos las campanas al vuelo.

 

 

Jaha Dukureh EDIIMA20170308 0629 19

 

La mutilación genital femenina se prohibió en Gambia

 

Jaha Dukureh

Tomar la decisión de llevar mi campaña contra la mutilación genital femenina (MGF) de vuelta a Gambia fue, aunque difícil, la decisión correcta. Luchar contra la MGF es, a menudo, causa de aislamiento social, por lo que al hacerlo tuve que asumir el hecho de que muchas veces me vería forzada a defenderme por mí misma. Aunque ha habido otras campañas contra la mutilación genital femenina, entendí que para que se produjese un cambio real era necesario tomar un nuevo enfoque.

Sabía que el hecho de ser una mujer joven iba a hacer más difícil que la gente me escuchara. También era consciente de los peligros a los que me expondría al abordar este asunto. Esto significaba que para mí era crucial tener un equipo, gente que como yo se dedicase a esta causa y que quisiera estar a mi lado. De este modo podríamos trabajar de una manera más eficiente y efectiva.

En lugar de centrarnos en una sola persona, en una región o en un grupo étnico, trabajamos con todo el país a la vez. Mantuvimos diálogo no solo con los líderes religiosos sino también con las generaciones más jóvenes iniciando conversaciones sobre la MGF desde puntos de vista que nunca antes se habían formulado.

Para nosotros fue importante que el mensaje se difundiese a nivel local, nacional y mundial. Al tomar conscientemente la decisión de no dejar a nadie por el camino, y entendiendo el poder de las masas, nuestro mensaje para acabar con la mutilación genital femenina se oyó más fuerte y más claro. Finalmente, la decisión de prohibir la MGF se anunció a finales de 2015.

Nuestra forma de resistencia provino del rechazo a permanecer en silencio y de encender la llama en cada comunidad, para que la voz de todos nosotros pudiera ser escuchada.

 

Traducción de Javier Biosca Azcoiti, Lucía Balducci y Cristina Armunia Berges

 

 

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foto: En Movimiento TeVe

 

Nosotras, mujeres, lesbianas, trans, indígenas, campesinas, urbanas, afros, trabajadoras, estudiantes, feministas integrantes de los Movimientos Sociales del Alba, paramos el 8 de marzo en nuestros países para visibilizar las luchas que por más de cinco siglos han dado las mujeres en nuestro continente, para visibilizar el trabajo cotidiano de la reproducción y cuidado, trabajo no reconocido como tal y por tanto no remunerado y precarizado. Paramos para visibilizar nuestros cuerpos desaparecidos por las redes de prostitución y trata, nuestros cuerpos asesinados en femicidios, nuestros cuerpos maltratados por la violencia obstétrica, en definitiva nuestros cuerpos golpeados por la violencia patriarcal.

Nosotras paramos para denunciar que las guerras nos toman como botín y que incluso en procesos de paz como en Colombia, nos siguen asesinando, por lo que seguiremos luchando por hacer de la implementación del Acuerdo de las FARC-EP y el diálogo del ELN oportunidades para construir la paz de Colombia que es la paz del continente.

El 8M paramos para denunciar los femicidios, que están desangrando a México y Centroamérica, creciendo de manera alarmante en todo el continente, con complicidad de los Estados y las redes del narco, de la prostitución, de la trata y del crimen organizado. Nosotras paramos para denunciar los femicidios territoriales de las mujeres defensoras de la naturaleza, de los bienes comunes, de los ríos, de los bosques, como Berta Cáceres en Honduras, Laura Leonor Vásquez Pineda en Guatemala, Macarena Valdés en Chile, Ruth Alicia López Guisao, Emilsen Manyoma, Yoryanis Bernal y Luz Herminia Olarte en Colombia. Paramos para reconocer el lugar que las mujeres venimos asumiendo en el enfrentamiento a las políticas neoliberales, extractivistas, del capitalismo patriarcal y colonial.

Denunciamos que desde la mayoría de los gobiernos del continente, y los fundamentalismos religiosos se siguen negando los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, se sigue penalizado el aborto causando muertas por abortos clandestinos y mujeres encarceladas por ejercer el derecho a decidir sobre sus cuerpos. Continúa la represión a las identidades LGTBI, y se establecen medidas de control de nuestros cuerpos. Exigimos que se implemente la educación sexual integral en todos los niveles de escolaridad pública, y que se desarrolle una comunicación no sexista.

El 8M paramos para gritar que todas somos migrantes. Expulsadas de nuestros territorios, criminalizadas en los lugares a los que llegamos, vamos tejiendo nuestras propias redes de encuentro y de rebeldía.

El 8M paramos para que sepan de nuestra fuerza, de nuestra capacidad de llenar las calles y las plazas, de salir de las casas al espacio público y ocuparlo con nuestras exigencias antipatriarcales, anticapitalistas, antirracistas. Para gritar que vivas y libres nos queremos.

El 8M paramos para expresar nuestro rechazo a los golpes de estado, a la militarización, a la represión sobre nuestros pueblos. Porque frente a la feminización de la pobreza, respondemos con la feminización de la resistencia.

Ante la pérdida de conquistas, de derechos sociales, de libertades, las mujeres avanzamos en nuestra potencia organizativa y política. Por eso decimos también, que nuestras luchas no son solamente defensivas.

Seguiremos defendiendo los procesos populares asediados por el gran capital, como en Venezuela, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Nicaragua y Cuba. Defenderemos siempre la Revolución Cubana, como estrella que sigue dando ejemplo de dignidad antimperialista.

El 8M paramos para denunciar la agresión imperial contra Venezuela, el bloqueo silencioso de las transnacionales y de los gobiernos derechistas dirigidos a aislar a la Revolución Bolivariana, atacando específicamente a las mujeres, e intentando agobiarlas económicamente.

El 8M paramos en solidaridad con las luchas descolonizadoras y antimperialistas de las mujeres y el pueblo de Puerto Rico, colonia de Estados Unidos por más de 500 años, que también estarán parando en reclamo de su independencia total.

Exigimos la libertad de Milagro Sala, de Ana Belén Montes, y de todas las prisioneras y prisioneros del imperio.

Paramos para exigir la salida y denunciar a las tropas de la MINUSTAH que han violado a mujeres haitianas que valientemente resisten la ocupación.

Paramos porque nuestras luchas no reconocen fronteras, porque seguiremos de pie enfrentando el capitalismo y el patriarcado por nosotras y nuestros pueblos, hasta a ver a toda Nuestramérica Libre, Socialista y Feminista.

El 8M paramos en abya yala, y la tierra toda temblará

Sin el protagonismo de las mujeres, no hay revolución

Las mujeres reivindicamos nuestro derecho al placer, a la libertad, y al deseo

Revolución en las calles, en las plazas y en las camas

Sin feminismo no hay socialismo

Ni una Menos

Vivas nos queremos

 

Texto y portada:http://www.albamovimientos.org

 

 

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Martes, 07 Marzo 2017 07:15

Un 8 de Marzo diferente

© Pixabay/Flachovatereza

 

"Somos protagonistas de una revolución sensible", dijo la periodista argentina Marta Dillon, al presentar en conferencia de prensa el Paro Internacional de Mujeres que se realizará el 8 de marzo. En Buenos Aires el paro comenzará a las 12 de la mañana con un "ruidazo" y luego habrá una marcha desde el Congreso hasta la emblemática Plaza de Mayo.

 

En la rueda de prensa la periodista, hija de desparecidos y activista por los derechos humanos, leyó un comunicado que comienza con una frase simbólica: "Este 8 de marzo la tierra tiembla". Argentina es seguramente el país de América Latina que más se ha destacado por la potencia de los movimientos de mujeres, que desde 1985 organizan el anual Encuentro Nacional de Mujeres que en las dos últimas ediciones, en Mar del Plata 2015 y Rosario 2016, congregaron entre 60 y 70 mil personas en cientos de talleres y debates.

Estamos ante un 8 de Marzo especial, por lo menos en la región sudamericana, donde las mujeres han protagonizado movilizaciones multitudinarias contra la violencia machista y los feminicidios. Una parte sustancial de los 200 mil muertos que se ha cobrado la "guerra contra las drogas" en México, son mujeres jóvenes pobres que trabajan en maquilas. Algo similar sucede en Guatemala y en la mayoría de los países centroamericanos.

La potencia del feminismo actual no se basa sólo en las masivas movilizaciones, sino que muestra una fuerza discursiva que han perdido otros movimientos sociales. Y una gran capacidad de análisis de la situación internacional. "Tejemos un nuevo internacionalismo", dice el comunicado de las mujeres. Y agrega: "Vemos que frente al giro neo-conservador, en la región y el mundo, el movimiento de mujeres emerge como potencia de alternativa".

La escritora y activista ítalo-estadounidense Silvia Federici, explica este nuevo activismo y las movilizaciones que se registran estos días en Estados Unidos: "Esta es una crisis de trabajo, una crisis de falta de tiempo para sí mismas, una crisis de la relación con los otros, es el no tener recursos, no tener tiempo ni acceso a los servicios más fundamentales".

Pero destaca también que el movimiento debe crecer en su comprensión estratégica del mundo actual y no olvidar nunca el internacionalismo: "Creo que hoy las mujeres debemos estar más presentes en las luchas contra la guerra. En estas manifestaciones en Estados Unidos no se le ha dado suficiente atención a la problemática de la guerra. Existe una relación fuerte entre la guerra permanente y la militarización de la vida aquí, por eso es importante esta temática. ¿De qué internacionalismo hablamos si no?".

En el Cono Sur de Sudamérica, la violencia doméstica y los feminicidios se han convertido en temas destacados en los medios masivos, sobre todo en la televisión argentina, donde las estrellas de la farándula no pierden ocasión para manifestar su apoyo a la causa de las mujeres, aunque suelen "descafeinar" los contenidos. En Brasil una de las críticas más frecuentes al gobierno ilegítimo de Michel Temer es que en su gabinete no hay ninguna mujer.

En Uruguay saltó al ruedo nada menos que el ex presidente Julio María Sanguinetti, uno de los referentes regionales del conservadurismo político e ideológico. En un artículo titulado "La cultura machista", Sanguinetti apoya la causa de las mujeres aunque critica la inclusión del feminicidio en el Código Penal, porque en su opinión ya existe como figura agravante el asesinato de miembros de la familia, en especial mujeres e hijos.

Aunque afirma que los movimientos feministas en ocasiones han "rozado el ridículo", critica el machismo y llama a docentes, artistas y políticos a manifestar públicamente su rechazo al machismo. Hay que "sacarse de la mente la idea de que quien comprende y sigue a su mujer no es un "pollerudo" sino lo contrario, un ser maduro, consciente de su fuerza, que necesita de la fuerza de "la otra" para que la vida valga la pena ser vivida", escribió Sanguinetti en el semanario Opinar.

Mucho más allá de sus cuestionables opiniones, lo más destacable es el hecho que un político como Sanguinetti haya salido a hablar del tema. Es un síntoma del vuelo que adquirió el debate sobre los derechos de las mujeres en la sociedad. Por lo pronto, en Uruguay y Argentina las centrales sindicales y sindicatos convocan un paro el 8 de Marzo como forma de manifestar su apoyo a las mujeres, actitud que refleja la expansión que están teniendo las demandas de los movimientos.

En Brasil las nueve centrales sindicales decidieron salir a la calle el 8 de Marzo contra la reforma del sistema de pensiones y en conmemoración del Día Internacional de la Mujer. En Argentina confluyen las luchas del sindicato de maestros (la inmensa mayoría maestras) con el paro que apoyan las centrales sindicales. En Uruguay el PIT-CNT convoca un paro general de cuatro horas.

Quizá el hecho más notable de este 8 de Marzo es que evidencia que las demandas y las voces de las mujeres han desbordado los marcos de los sectores organizados y se han hecho carne en amplios estratos de las sociedades, tanto entre las clases medias profesionales como entre los sectores populares, los más afectados por la violencia machista. Hay varias razones que explican este cambio: desde la ampliación del casco militante, la maduración de una nueva cultura y una más sólida conciencia ciudadana de los derechos. En este último aspecto, lo realizado por los gobiernos progresistas en relación a las mujeres ha contribuido a amplificar las viejas demandas del movimiento feminista.

Pero hay un hecho adicional que parece decisivo y que puede ser el trasfondo de la masividad adquirida por la cuestión femenina. El capitalismo en la etapa actual, de hegemonía del capital financiero, está mostrando su peor faceta: militarista, destructiva del medio ambiente y de las personas.

Este es el capitalismo realmente existente en América Latina, que está tratando los cuerpos de las mujeres con la misma ferocidad destructiva con la que ensaña con la naturaleza.

 

 

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El presidente Evo Morales en enero de 2017.

 

El 60% del país rechaza un nuevo mandato a un año de la consulta que lo descartó

 

Con marchas y concentraciones en contra y a favor del Gobierno, los bolivianos conmemoraron este martes el aniversario del referendo en el que el 51% de la población rechazó cambiar la Constitución para habilitar al presidente Evo Morales a reelegirse por cuarta vez. La celebración adquirió importancia por el deseo que tiene el mandatario de continuar intentando, por diversas vías, ser candidato presidencial en 2019.

Si el referéndum se repitiera, más del 60% de los bolivianos votaría no a la habilitación de Morales. Sin embargo, existen otros métodos que el presidente puede practicar, aprovechando el control que su partido tiene de todas las instituciones del Estado, como renunciar con antelación a la conclusión de su mandato. Estas posibilidades están en el centro de un debate jurídico que polariza a la sociedad boliviana y que desgasta al Gobierno, cuya popularidad es todavía alta, pero que viene cayendo continuamente en los dos últimos años.

Diversos colectivos que dirigen intelectuales, periodistas y personalidades vinculadas a la oposición convocaron a manifestarse en el 21-F para exigir que “se cumpla la voluntad popular y la Constitución” y cese el “continuismo” de Morales, quien, con 11 años en el Gobierno, ya es el presidente que más ha permanecido en el poder en el país.

Por su parte, el oficialismo ha bautizado esta fecha como el “día de la mentira”, porque, en su opinión, el triunfo del no en el referéndum, que se dio por solo 50.000 votos, se originó en la “campaña sucia” que supuestamente se desató antes los comicios, y cuyo principal elemento fue el intento de involucrar al presidente en un caso de corrupción, a raíz de su pasada relación sentimental con Gabriela Zapata, una joven que, cuando estalló el escándalo, era la gerente comercial de la principal contratista china del Gobierno boliviano.

 

 

El “niño falso”

 

Actualmente Zapata se encuentra tras las rejas, acusada de enriquecimiento ilícito, entre otros cargos. Desde allí apareció en una grabación para aclarar que su frustrado intento de atribuirle un hijo inexistente al presidente Morales fue, en el último tramo del mismo, financiado por el jefe opositor Samuel Doria Medina, quien según ella actuó a través de quien entonces era su abogado defensor.

Estas declaraciones, que fueron presentadas en un formato poco periodístico por un canal de televisión local, han dado lugar a una fuerte reacción de los opositores y de muchos usuarios de las redes sociales. Se las considera un acto de manipulación por parte del Gobierno a Zapata, la que ha mentido varias veces, para atacar a sus enemigos políticos. Doria Medina rechazó haber participado en el escándalo denominado como del “niño falso”.

 

 

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Una protesta en Atenas contra los recortes y por los derechos laborales.

 

Mientras se discute si otro rescate llegará de la mano de más ajuste, se vuelve a hablar de abandonar el euro y se extiende en las calles la sensación de que todo el esfuerzo de los últimos años ha sido en vano.

 

Dimitris Costopoulos está de pie bajo el cielo azul brillante, delante del Parlamento griego, con un rosario de cuentas en la mano. Lleva puestos unos pantalones recién planchados, zapatos lustrados y una elegante chaqueta de invierno (“mi mejor ropa de domingo”). Se había levantado a las 5 de la mañana para coger el autobús que lo llevó a Atenas, a 320 kilómetros, y al enorme edificio de arenisca en la Plaza Sintagma. Luego confesará que las manifestaciones no son lo suyo.

Este granjero de 71 años no suele salir de Proastio, un pueblo en las fértiles llanuras de Tesalia. “Pero es que ahora está saliendo todo mal", se lamenta con la voz ronca después de pasar horas gritando frases contra el gobierno.

“Antes existía un cierto orden: podías construir tu casa, dar educación a tus hijos, mimar a tus nietos. Ahora está todo carísimo y si le sumas los impuestos, no llegamos ni a sobrevivir. Una vez que he comprado combustible, fertilizantes y semillas, ya no me queda nada".

Costopoulos es un griego común y corriente, la voz que emerge en medio de una crisis económica que no se acaba de superar. Ocho años después de su comienzo, el drama está dando señales de recrudecerse, sólo que esta vez estamos en la nueva y oscura era de la política trumpiana, en la Europa post-Brexit, con ataques terroristas y el crecimiento de la extrema derecha.

“Yo cultivo trigo”, explica Costopoulos, mostrando sus manos curtidas. “Yo no estoy en ese edificio que está detrás de mí (el Parlamento), no tomo las decisiones. La verdad es que no comprendo por qué vamos de mal en peor, por qué no pueden solucionar la situación".

Mientras Grecia se precipita hacia otro enfrentamiento con los acreedores que la mantienen a flote, y mientras aumenta la tensión por las negociaciones de rescate, muchos se hacen las mismas preguntas.

Los inspectores de rescate han vuelto a Atenas para buscar cambios en las leyes de impuestos, pensiones y mercado de trabajo, en una señal de que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, dará paso a la presión europea para reformas más profundas.

Su gobierno ha acordado conversaciones sobre grandes reformas económicas a cambio de avances en la próxima entrega de fondos de rescate. A cambio, Europa desliza una vuelta atrás de las medidas de austeridad, en un intento de poner fin a la disputa entre los acreedores de la UE y el Fondo Monetario Internacional sobre cómo tratar con Grecia.

Pero el anuncio ha provocado ira en Grecia, donde el principal partido de la oposición acusó al gobierno de ceder mientras la economía se debilita. "El gobierno está celebrando el regreso de estos organismos a Grecia mientras la economía se está hundiendo", asegura el grupo de centroderecha Nueva Democracia.

 

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La paradoja de Syriza

 

La épica batalla del país para evitar la bancarrota se debería haber acabado cuando Atenas recibió una ayuda de 110.000 millones de euros de la UE y el FMI en mayo de 2010, en lo que fue el mayor programa de rescate financiero de la historia mundial. Pero ya ha habido tres rescates más y ahora se discuten los términos del más reciente paquete de préstamos de emergencia por 86.000 millones de euros.

Ahora los prestamistas también discuten entre ellos y los diplomáticos ya no hablan de una lata que se ha pateado calle abajo (quitándose el problema de encima), sino de una bomba. Si no cumplen con los pagos de 7.400 millones de euros, en su mayoría al Banco Central Europeo, el próximo julio, el país entraría en suspensión de pagos.

En medio de la incertidumbre, ha vuelto la volatilidad a los mercados. Y también el miedo: se estima que los ahorradores asustados ya han retirado unos 2.200 millones de euros de los bancos desde principios de este año. Mientras Grecia vuelve a hablar de abandonar el euro, los granjeros, los sindicalistas y otros sectores enfurecidos por los devastadores efectos de la austeridad han salido una vez más a protestar.

Desde su oficina en una séptima planta de un edificio en la calle Mitropoleos, Makis Balaouras, diputado del partido Syriza, en el gobierno, tiene una vista panorámica de lo que está sucediendo en la Plaza Sintagma. Para él, las manifestaciones –que este exsindicalista llama “el movimiento”-– son algo bueno. “Ojalá la gente saliera más a las calles", suspira. “Las protestas están en nuestro ADN político e ideológico. Son importantes y envían un mensaje".

Ésta es la paradoja de Syriza, el partido de izquierdas que llegó al poder con la consigna de “romper” con los acuerdos de rescates tan odiados y que para muchos son la causa de la altísima tasa de paro griega, la pobreza y la emigración. Pero por el contrario, tras dos años en el gobierno, Syriza ha puesto en práctica las medidas de ajuste más rigurosas hasta la fecha, recortando salarios públicos, pensiones y servicios, acordando el mayor programa de privatizaciones de la historia de Europa y aumentando los impuestos de todo, desde coches hasta cerveza, todo esto para poder recibir los préstamos que mantienen a Grecia fuera de la suspensión de pagos y dentro del euro.

En medio de esta vorágine, la economía griega ha mejorado (Atenas logró el año pasado un notable superávit), pero la crisis social se ha intensificado.

Para hombres como Balaouras, que fue torturado por su ideología de izquierdas durante la Dictadura de los Coroneles de 1967-1974, aplicar estas políticas ha sido mortificante. Mientras el FMI y la UE discuten sobre la capacidad del país de lograr exigentes objetivos tributarios cuando se termine el rescate financiero actual en agosto del año que viene, el reclamo de otro ajuste de 3.600 millones de euros ha dejado a muchos políticos de Syriza conmocionados. Sin legislación anticipada sobre las reformas, dicen los acreedores, no pueden cerrar una revisión del cumplimiento, de la que depende la aprobación del próximo rescate.

“Teníamos un acuerdo", insiste Balaouras, mirándose las botas con desánimo. “Nosotros cumplimos con nuestra parte, pero los prestamistas no, porque ahora piden aún más. Queremos que acabe la revisión. Queremos seguir adelante. Esta situación no le conviene a nadie. Pero para salir adelante tenemos que poder contar con el compromiso de todas las partes. Si no, no funcionará".

 

 
Un acuerdo difícil

 

Con las elecciones generales en Holanda el mes próximo, y las elecciones en Francia y Alemania en mayo y septiembre, se teme que la disputa se politice cada vez más. Subrayando esos temores, la canciller alemana Angela Merkel ha intentado reducir la grieta que existe entre los prestamistas de la eurozona y el FMI por la insistencia del Fondo en que la recuperación griega depende de una reducción sustancial de su deuda de 320.000 millones de euros.

En una conversación con Christine Lagarde, directora gerente del FMI, Merkel accedió a hablar del tema en una próxima reunión. El FMI se ha negado categóricamente a firmar el rescate más reciente, con el argumento de que el nivel de endeudamiento griego no sólo es inmanejable sino que está en camino de volverse explosivo hacia 2030. Berlín, el mayor contribuyente de los 250.000 millones de euros que ha recibido Grecia hasta ahora, dice que no podría aportar más ayudas sin el apoyo del FMI.

Lo que suponen es que el primer ministro Alexis Tsipras acabará cediendo, como lo hizo cuando Grecia estuvo a punto de abandonar el euro, en el punto máximo de la crisis, durante el verano de 2015. Pero este líder de 41 años se ha desplomado en los sondeos, igual que Syriza. Esta vez sería muy difícil lograr convencer al Congreso de que apoye más medidas de ajuste, y más aún vendérselas a un pueblo extenuado por las políticas de austeridad. La decepción ha dado lugar a la muerte de la esperanza, un sentimiento reforzado por el hecho de que Chipre y otros países rescatados, por el contrario, ya no están bajo supervisión internacional.

 

 
Más antieuropeos

 

En su oficina en el centro de la capital, el exministro de Finanzas Evangelos Venizelos (del Pasok) reflexiona sobre la situación actual de Grecia. “Estamos en el mismo punto en que estábamos hace varios años", bromea. “La única diferencia es que ha crecido el sentimiento antieuropeo. Lo que antes era un país muy bien predispuesto hacia Europa ha dejado de serlo cada vez más, y eso trae mucho peligro, muchos riesgos".

Cuando los historiadores repasan estos años también ven que Grecia ha invertido muchísima energía para no avanzar casi nada.

La crisis que atravesó al país, que carcomió su estructura política y su sistema de salud, destruyendo muchas vidas, ha sido un ejercicio del absurdo. La proeza de llevar a cabo el mayor ajuste fiscal de la era moderna ha provocado una caída mayor que la de la Gran Depresión: la economía griega se contrajo más del 25% desde el inicio de la crisis.

Incluso si se lograra salir de este punto muerto y se llegara pronto a un acuerdo con los acreedores, son pocos los que creen que sería fácil llevar adelante medidas en un país con un gobierno e instituciones débiles. Casi seguro habría turbulencia política y reaparecería el fantasma del “Grexit”.

“Lo último que queremos es el Grexit, pero es posible que lleguemos a un punto de serios dilemas", afirma Venizelos. “Cualquier acuerdo sería difícil de implementar, pero a pesar de eso, esta crisis no la causaron los acuerdos por los rescates. La crisis en Grecia apareció mucho antes".

Como todo gobierno en medio de una crisis económica, el gobierno de Tsipras entiende perfectamente que la salvación sólo llegará cuando Grecia pueda volver a los mercados y recaudar fondos. Lo que suceda en las próximas semanas podría determinar si es posible que eso ocurra.

Mientras tanto, en la Plaza Sintagma, el granjero Costopoulos reflexiona sobre lo que vendrá. “Lo único que sé es que nos empujaron", afirma, buscando las palabras correctas. “Nos empujaron hacia una situación explosiva, a un sitio en el que no queríamos estar".

 

 

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Lunes, 20 Febrero 2017 09:16

Samba, bikinis y borceguíes

El gobierno de Temer envió nueve mil militares a Río ante la amenaza de una rebelión policial y protestas sociales.

 

El presidente de Brasil mantuvo consultas para mitigar el efecto de las inminentes confesiones de Odebrecht y de su ex socio Cunha.

 

Desde Brasilia

 

”Con mucha música, sudor y cerveza los invitamos a nuestro desfile para gritar juntos Fuera Temer”. Comenzó ayer el pre-carnaval de Río de Janeiro con la participación de más de cien grupos callejeros, los “blocos de rua”, como la banda que escribió el convite citado arriba.Una multitud bailó en Copacabana y en las avenidas del centro carioca a donde hubo que enviar carros hidrantes para contrarrestar el sol y los 34 grados del mediodía. Decenas de miles de personas, disfrazadas de Batman, Caperucita Roja o Donald Trump, siguieron el camión con altoparlantes (“trío eléctrico”) en lo alto del cual cantó Preta Gil, hija del celebrado Gilberto Gil, el ex ministro de cultura durante el gobierno de Lula que en sus últimos recitales europeos denunció el “golpe” contra Dilma Rousseff perpetrado con eficacia por una alianza dominada por banqueros, medios y jueces.

Esa coalición sediciosa, consentida por los militares (cada vez más actuantes), tenía como objetivo proscribir la candidatura de Lula en las elecciones de 2018, en las que se perfila como claro favorito según una encuesta del jueves último, cuya divulgación fue escamoteada por la prensa grande.

Desde antes del golpe el juez Sergio Moro asumió la tarea de perseguir a Lula a través de aprietes mal disimulados, como la detención ocurrida a las 7 horas del 4 de marzo de 2016, luego de que comandos policiales allanaron su departamento donde dieron vuelta el colchón matrimonial para humillación de su esposa Marisa Leticia, fallecida este mes a raíz de un ACV. Hubo una reacción popular inmediata contra la prisión y horas más tarde el ex presidente recuperó la libertad. “Si lo que querían era matar a la jararaca (cobra) les salió mal, la jararaca está viva” avisó Lula, dirigiéndose seguramente a Moro. Era la primera paliza propinada por el fundador del PT al publicitado juez de provincia.

La vía Moro para acabar con Lula parece haber sufrido otra derrota con esta nueva encuesta y cuando no son pocos los que responsabilizan al magistrado por la angustia que derivó en el fallecimiento de Marisa Leticia.

La consolidación de Lula es un mazazo sobre Temer, de quien también se burlaron este fin de semana los miembros del grupo carnavalesco Sovietico, que desfiló por el centro de San Pablo. Un columnista del Folha de San Pablo escribió, entre irónico y resignado, que “la jararaca Lula está viva y engordó” con el 30 % de apoyo que lo coloca 19 puntos delante de sus principales rivales, Marina Silva y el militar retirado Jair Bolsonaro, apologeta de los golpes de 1964 y 2016.

En la misma encuesta Temer continúa su descenso, con una aprobación del 10 %, y probable tendencia a la baja, si se confirman las delaciones premiadas de ex ejecutivos de Odebrecht que lo tocan de lleno.

Temer permaneció parte del fin de semana en Brasilia donde mantuvo consultas para mitigar el efecto de las inminentes confesiones de Odebrecht y otras, acaso más mortíferas, que podría realizar su ex socio, el ahora preso Eduardo Cunha, ambos del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).El más que oficialista semanario Epoca, del grupo Globo, ya no disimula las fisuras en las facciones que sustentan el cada vez más raquítico régimen post-democrático. “Pavor en Brasilia, el Planalto le teme a la delación de Cunha, un profundo conocedor del dinero recaudado por el PMDB” publicó la revista.

Paralelamente los canales de televisión de cable y aire del mismo multimedios Globo saturaban con la cobertura de los irreverentes bailes callejeros, chicas en bikini y, a pocos metros de ellas, soldados con sus borceguíes enterrados en la arena. Temer ordenó blindar el carnaval con el envío de 9 mil militares a Río de Janeiro ante la amenaza de una rebelión policial y las protestas sociales casi diarias.

Es en ese contexto que el jefe del Ejército, general Eduardo Villas Boas, declaró al diario Valor Económico, “Somos un país que está a la deriva” y más adelante manifestó su recelo hacia los “populistas”. Fue la segunda entrevista del jefe del Ejército en poco más de dos meses.

 

 

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Un policía usa gas lacrimógeno durante una manifestación en solidaridad con Théo y contra la violencia policial en París.

 

Las manifestaciones, que se iniciaron la semana pasada, claman contra la violación con una porra a un joven, que tuvo que ser ingresado en el hospital con importantes daños en el recto, por parte de un agente.

 

 

MADRID 16/02/2017 09:18 Actualizado: 16/02/2017 09:18 EUROPA PRESS


Decenas de personas se han manifestado este miércoles por la tarde en las ciudades francesas de Lille y Rouen, además de en la capital, París, en una nueva jornada de protestas contra la agresión sufrida por un joven de las afueras de la capital a manos de varios policías a principios de mes que ha cerrado con varios heridos y más de una veintena de detenidos.

En Rouen, ubicada en el norte de Francia, a unos 140 kilómetros de la capital, 21 personas han sido detenidas y dos heridas de levedad después de que estallaran enfrentamientos entre los manifestantes y la Policía, según Le Parisien.

En Lille, cerca de la frontera con Bruselas, medio millar de personas se han concentrado para denunciar "las humillaciones" y los registros de carácter racista llevados a cabo por la Policía. La protesta se ha desarrollado sin incidentes hasta que cerca de un centenar de personas ha continuado por una zona en la que la manifestación no estaba autorizada, lanzando botellas de cristal y tirando papeleras a su paso. En este contexto, la Policía ha detenido a una joven.

Por su parte, en la capital se han concentrado cerca de 400 personas de manera "espontánea" en las inmediaciones de la estación de Metro de Barbès-Rochechouart, cerca del barrio de Montmartre, en el norte de París. La protesta se gestó en las redes sociales, por lo que no había sido anunciada a la Prefectura, y se centró en protestar "contra la violencia policial". Pasadas las 19.00 horas, un grupo de manifestantes lanzó varios objetos a los policías, que respondieron con gases lacrimógenos para dispersar a la gente.

Desde que se iniciaron las protestas, la semana pasada, se han detenido a cerca de 200 personas. Las manifestaciones responden a una agresión llevada a cabo por parte de cuatro policías en Aulnay-sous-Bois contra un joven que acusa a uno de ellos de violación.

El pasado viernes, la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN), el organismo responsable de supervisar a la Policía francesa, concluyó en su primer informe sobre el joven que "no hubo violación". El joven, identificado como Théo, de 22 años, tuvo que ser ingresado en el hospital con importantes daños en el recto. El presidente de Francia, François Hollande, llegó a visitarlo en el centro hospitalario, donde le pidió que confiara "en la Justicia", que llevaría su caso "hasta el final".

Previamente denunció que mientras estaba siendo detenido, de espaldas, uno de los agentes le introdujo su porra en el ano. "Me pidieron que pusiera las manos en la espalda y, esposado, me pidieron que me sentara. Me lanzaron gas lacrimógeno y me golpearon, y al sentarme sentí un terrible dolor en el trasero", ha explicado, según las declaraciones a las que ha tenido acceso la cadena de televisión BMFTV. En su informe, la IGPN no niega que hubo penetración con una porra, ya que los médicos lo han confirmado, pero sostiene que "en todo caso" hubo una agresión involuntaria.

Este mismo martes, la Fiscalía de París abrió una nueva investigación preliminar después de que otro joven denunciara haber sido agredido por tres de los cuatro agentes acusados de agresiones recientemente. Un joven identificado como Mohamed K., de 22 años, ha señalado en declaraciones al diario L'Obs que el pasado 26 de enero tres policías le hicieron la zancadilla tratando de que cayera al suelo para después ser golpeado "en la cara, el vientre y en la espalda".

"Les dije que me quedaba sin aire, me llamaban 'sucio negro', 'zorra' y me escupieron", ha indicado, antes de agregar que uno de ellos trató de agredirle con su porra. "Uno de ellos empezó a golpearme con un 'táser', y me decía que no me resistiera o la utilizaría", ha denunciado.

 

 

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Un joven observa cómo se quema un vehículo en el distrito parisiense de Bobigny, el pasado sábado. En la pared aparece pintada la frase "La policía mata".

 

Los choques con los agentes entre coches en llamas se repiten desde la violación de un joven por la policía

 

En plena campaña electoral y en estado de emergencia desde hace 15 meses, Francia se enfrenta al riesgo de otra grave crisis. La violación de un joven negro con una porra mientras era detenido por tres policías al norte de París ha desembocado en violentos incidentes y protestas nocturnas desde hace diez días. Las escenas de guerrilla urbana se extienden por las barriadas y el contagio ha llegado ya a media docena de ciudades.

“La policía mata inocentes, “Todo el mundo odia a la policía”, “Justicia para Théo”. Son gritos y pancartas que estas pasadas noches se leen y escuchan en barriadas del gran París como Seine-Saint-Denis y especialmente en la Cité 3.000, en Aulnay-sous-Bois, una conflictiva zona del extrarradio habitada por un elevado porcentaje de emigrantes o hijos de emigrantes procedentes sobre todo del norte de África.

Es ahí donde vive Théo L, el joven de 22 años al que tres policías detuvieron el pasado día 2. Los tres están imputados. Uno de ellos por violación una vez que los médicos certificaron que sufría graves heridas en el ano producidas por la introducción de la porra del agente. Desde entonces, cientos de jóvenes airados participan todas las noches en las protestas.

De nada han servido las llamadas a la calma del propio Théo o la visita que le hizo en el hospital, donde aún continúa tras ser operado, el presidente François Hollande. Son ya decenas los coches incendiados, establecimientos destrozados, mobiliario urbano destruido... Más de un centenar de jóvenes han sido detenidos o interrogados. Algunos, ya condenados a medio año de prisión.

Algunos de los incidentes más graves se han registrado este fin de semana en Bobigny, Argenteuil o Drancy. Entre granadas lacrimógenas y un masivo despliegue policial, las manifestaciones de apoyo a Théo han derivado en quemas de coches, uno de ellos una furgoneta de la cadena RTL, lanzamientos de piedras y tornillos a la policía y destrozos de tiendas.

Iniciativas de la policía han agravado el problema. Un informe preliminar interno concluyó que la violación había sido "accidental”. El abogado de Théo ha dicho que, si esa estupidez de aplica a los casos de violación, todos los acusados quedarían libres. “Les bastaría decir que no hubo intencionalidad sexual”.

El sábado, y durante las violentas protestas en Bobigny, al noroeste de París, la prefectura de policía informó de que un agente había salvado a una niña de 5 años de las llamas al sacarla de un coche ardiendo del que había logrado salir su madre con otro niño de dos años. Era mentira. Había sido un joven manifestante de 16 años quien salvó a la niña. “Saqué a la pequeña. No soy un héroe. Solo quiero restablecer la verdad”, ha dicho a un blog que se realiza en la zona.

Los antecedentes del alcalde de Aulnay-sous-Bois, el conservador Bruno Beschizza, tampoco le convierten en el hombre más adecuado a la hora de pedir calma. Fue policía, dirigente de un sindicato policial, responsable de estudios de seguridad para el expresidente Nicolas Sarkozy. En noviembre ordenó retirar por motivos morales unos carteles de una campaña antisida en la que se veía dos hombres abrazados. Y antes había propuesto que en los trenes de cercanías hubiera un vagón solo para mujeres.

El Defensor de Derechos, Jacques Toubon, ha declarado a varios medios sentirse muy preocupado por lo ocurrido y por cómo lo están gestionando las autoridades. Recuerda Toubon un reciente estudio realizado entre 5.000 jóvenes: la policía había registrado o identificado al 80% de quienes eran negros o árabes, y solo al 16% de los blancos y católicos.

El recuerdo de los graves incidentes de 2005 sigue muy vivo en Francia y buena parte del mundo. Dos jóvenes llamados Zyed y Bouna murieron electrocutados en un transformador cuando eran perseguidos por la policía. Durante las tres semanas siguientes de protestas, 300 edificios resultaron dañados, 10.000 coches quemados y 130 policías heridos.

En julio pasado, el joven de 24 años Adama Traoré murió mientras era interrogado por la policía en otra localidad al norte de París. Ahora, en las protestas se exhiben fotos junto con pancartas con este texto: “Théo y Adama nos recuerdan por qué Zyed y Bouna corrían”.

Mientras promete dureza y justicia, el Gobierno no logra calmar los ánimos. El primer ministro, Bernard Cazeneuve, ha recibido este lunes a representantes de asociaciones contra el racismo. Comprende, dice, la emoción ciudadana, pero no la "inaceptable violencia". Su sucesor al frente de Interior, Bruno Le Roux, repite el anuncio de que miles de policías de patrulla -2.600 en breve- llevarán permanentemente cámaras de vídeo activadas. Le Roux pide respeto para los policías proque no todos son como los que agredieron a Théo.

Los dirigentes políticos en campaña han tenido que pronunciarse. La mayoría para pedir esa calma que no llega. Pero también para echar en cara “la responsabilidad” del Gobierno en esta explosiva situación, como ha hecho el conservador François Fillon.

Marine Le Pen, del ultraderechista Frente Nacional, es la más contundente y la única para la que los sospechosos son siempre los habitantes de esas zonas problemáticas, los manifestantes “extremadamente radicales”, no los policías.

 

 

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