Los datos nacionales son incompletos, pero la información disponible sugiere que las muertes por sobredosis de drogas en Estados Unidos están en camino de alcanzar un máximo histórico. Foto: AP / Lynne Sladky

Las sobredosis de drogas mataron a unas 83,544 personas durante un período de 12 meses que finalizó en julio de 2020, un récord que coincide con la pandemia de COVID-19, que según los expertos ha creado una gran cantidad de estrés y obstaculizado los servicios de tratamiento.

Eso es casi un aumento del 25% con respecto al año que terminó en julio de 2019, cuando los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades informaron 68,023 muertes por sobredosis.

Pero el número de muertes el año pasado podría estar más cerca de 86,000, dijeron los CDC esta semana, citando el problema de la falta de información causada por datos incompletos.

Mientras tanto, la cantidad de llamadas a la línea directa de crisis nacional administrada por la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias aumentó el año pasado en más de un 700% desde 2019, según el portavoz de la agencia Christopher Garrett.

“Durante la pandemia, más personas experimentan ansiedad. Más personas están experimentando depresión. Y una de las formas en que las personas afrontan la depresión y la ansiedad es tomando drogas ”, dijo la Dra. Nora Volkow , directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas. “Y si eres adicto a los opioides oa cualquier droga, lo que estás viendo es una escalada, un aumento en el consumo de drogas en general para las personas adictas o no. Pero para los adictos, un consumo creciente, y en los que se encuentran en recuperación, aumentan las recaídas en el consumo de drogas.

"Lo que hemos sabido desde el principio es que entre las personas que sufren una sobredosis, uno de los factores que contribuye es la depresión", dijo el Dr. Volkow . "Y en muchos casos, sabemos que algunas de estas muertes están motivadas por un deseo consciente de básicamente sufrir una sobredosis o por hacerlo pasivamente".

Según un desglose estado por estado de los datos de los CDC, 22 jurisdicciones informaron un aumento de más del 25% en las muertes por sobredosis de drogas de julio de 2019 a julio de 2020. El Distrito de Columbia vio el mayor aumento en las sobredosis fatales de drogas con un aumento de casi el 57%. La ciudad reportó 483 muertes a julio de 2020, frente a 308 en 2019.

Dos estados, Dakota del Norte y Carolina del Norte, informaron leves caídas de alrededor del 2% en las muertes por sobredosis de drogas. Alaska no informó cambios.

William Stauffer , director ejecutivo de la Alianza de Organizaciones de Recuperación de Pensilvania, dijo que muchas personas en recuperación a largo plazo han comenzado a consumir sustancias nuevamente y menos buscan ayuda durante la pandemia.

"Lo que comenzamos a ver como el golpe de la pandemia de COVID-19 fue mucho aislamiento social, y en la comunidad de recuperación, muchas personas dependen del apoyo que reciben de las conexiones en persona que obtienen de otras personas en las reuniones", él dijo. "En la comunidad de recuperación, hemos visto a más personas que experimentan problemas de salud mental a medida que experimentan elementos de desesperación".

El Sr. Stauffer , quien también se encuentra en recuperación a largo plazo, ha pasado más de 30 años ayudando a otras personas con trastornos por uso de sustancias.

"El consumo de alcohol ha aumentado, las tasas de sobredosis han aumentado", dijo, "y sabemos que el uso de estimulantes como la metanfetamina está aumentando".

La interrupción de los servicios de tratamiento durante la pandemia podría ser uno de los mayores contribuyentes al aumento de las muertes por sobredosis de drogas, dijo el Dr. Volkow .

La naloxona puede revertir rápidamente las sobredosis de opioides, pero los protocolos de aislamiento relacionados con la pandemia han dejado a muchas personas sin que nadie las observe o administre el medicamento. Esto ha provocado más muertes por sobredosis en el hogar, dijo el Dr. Volkow .

Los protocolos de distanciamiento social dificultaron que las personas al comienzo de la pandemia acudieran a las clínicas para recibir metadona, un medicamento para tratar la adicción a los opioides. A medida que los sistemas de salud se inundaron de pacientes con COVID-19, también se hizo más difícil obtener exenciones para la buprenorfina, un medicamento recetado que se usa para tratar la dependencia de heroína y metadona.

La pandemia cerró o limitó las horas para los programas de servicio de jeringas, lo que podría afectar el acceso a la atención y el tratamiento para el trastorno por uso de sustancias, dijeron los CDC. El suministro de drogas ilícitas también podría haberse interrumpido debido a la pandemia. Eso aumenta los riesgos de abstinencia y uso de medicamentos contaminados o medicamentos a los que tienen menor tolerancia.

Además, las personas pueden tener miedo de buscar ayuda médica para la adicción, y los espectadores de una sobredosis pueden ser reacios a administrar naloxona o tomar otras medidas para salvar vidas debido al temor a la exposición al COVID-19, dijo la agencia de salud.

“Los pacientes han retrasado su atención, los proveedores a menudo reprogramaron y pospusieron las visitas y los pacientes que temen COVID evitaron salir. Esto ha resultado en condiciones sin tratar o sin tratar. A veces, esto ha dado lugar a presentaciones más graves en las salas de emergencia ”, dijo Garrett.

Para abordar algunos de estos problemas, las clínicas comenzaron a suministrar metadona para un mes en lugar de requerir visitas diarias y comenzaron a ofrecer exenciones para la buprenorfina a través de citas de telesalud, dijo el Dr. Volkow .

Los opioides y los opioides sintéticos parecen constituir la mayor parte de las muertes por sobredosis de drogas, según muestran los datos de los CDC. Casi 61,300 muertes por sobredosis de drogas, alrededor del 73%, involucraron opioides. Los opioides sintéticos, excluida la metadona, estuvieron involucrados en el 58% de las sobredosis. Otras drogas incluyeron psicoestimulantes como la anfetamina, en aproximadamente el 24% de los casos, la cocaína en casi el 23%, la heroína en casi el 17%, los opioides naturales y semisintéticos en el 15% y la metadona en casi el 4%.

Mientras la nación intenta controlar el COVID-19, la Dra. Volkow dijo que espera que las muertes por sobredosis de drogas disminuyan este año y agregó que podría depender de la rapidez con que actúe el país.

“En este momento, un desafío importante es implementar las vacunas a la mayor cantidad de personas posible, y eso ha sido más difícil de lograr de lo que esperábamos inicialmente”, dijo, y señaló la complicación de las variantes del coronavirus. "La gente ha perdido sus casas, ha perdido sus trabajos, y ese es un nivel de estrés que, incluso si usted controla por no estar tan preocupado de estar infectado, en realidad exacerba sus resultados".

"En 2021, espero que podamos comenzar a obtener mejores números que los de 2020, pero esto sucederá solo si enfocamos los recursos estratégicamente para intervenir y ayudar realmente a aquellos que son más vulnerables", dijo el Dr. Volkow .

El Sr. Stauffer dijo que le preocupa que la pandemia se habrá persistente, efectos a largo plazo, contribuyendo a otra década de los problemas con el abuso de sustancias.

Este último año ha sido más una lucha para él personalmente que en el pasado, dijo, incluso con 35 años de recuperación en su haber.

Aunque la idea de consumir sustancias no se le ha pasado por la cabeza, Stauffer dijo que definitivamente tuvo que centrarse más en el cuidado personal.

Las muertes por sobredosis de drogas disminuyeron en 2018, la primera vez que se registra. En diciembre de 2018, los CDC registraron 67,850 muertes por sobredosis de drogas en comparación con casi 70,700 a fines de 2017.

La disminución de las muertes por heroína y analgésicos recetados contribuyó a la ligera caída, pero el aumento de las muertes por fentanilo, cocaína y psicoestimulantes los contrarrestó.

El número de muertes por sobredosis de drogas aumentó en 2019. Un total de 71,130 personas murieron por sobredosis de drogas durante un período de 12 meses que terminó en diciembre de 2019, según muestran los datos de los CDC.

Las muertes por sobredosis han aumentado continuamente desde 1990, cuando se informaron 8.413 muertes. En los últimos años, los opioides, en su mayoría opioides sintéticos (distintos de la metadona), han actuado como el "principal impulsor" de las muertes por sobredosis de drogas, según los CDC.

22 febrero 2021

(Tomado de The Washington Times / Traducción Cubadebate)

Publicado enInternacional

Dos personas fueron asesinadas por las fuerzas de seguridad

Dos personas fueron asesinadas por las fuerzas de seguridad de Myanmar en una nueva jornada de represión a las protestas. Además, otras 30 personas fueron heridas por policías y soldados durante una manifestación de trabajadores portuarios en Mandalay, la segunda ciudad más grande del país.

Al menos unos 500 agentes de seguridad participaron en el operativo en las cercanías de Yadanabon, un astillero estatal. Balas de goma, munición real, gases lacrimógenos y carros hidrantes recibió el movimiento de desobediencia civil que exige la restitución del gobierno de presidenta y premio nobel de la paz, Aung San Suu Kyi. Una de las personas asesinadas es un menor de edad a quien le dispararon en la cabeza, según indicó Hlaing Min Oo, responsable de un equipo de socorristas voluntarios, citado por AFP. "La mitad de los heridos recibió disparos con munición real", agregó el socorrista. La segunda víctima recibió un tiro en el pecho y murió antes de llegar al hospital. Los testigos afirmaron que la policía también reprimió con proyectiles metálicos fabricados con tornillos y lanzados con tirachinas. "Es como una zona de guerra", dijeron.

Hace tres noches las fuerzas de seguridad reprimieron a trabajadores ferroviarios en Mandalay por haber adherido al movimiento de resistencia contra la Junta y el golpe de Estado del 1 de febrero en Myanmar, antigua Birmania. Otra nueva ola de represión llegó poco después de que los ciudadanos salieran a las calles para rendir tributo a Mya Thwet Thwet Khine. La joven de 20 años murió ayer luego de permanecer en estado crítico después de haber sido baleada el pasado nueve de febrero, unos días antes de su último cumpleaños.

La familia de Mya Thwet Thwet Khine anunció su muerte, la primera confirmada desde el golpe de Estado que puso en el poder al general Min Aung Hlaing. En Yangón, la ciudad más grande de Myanmar, unas mil personas se reunieron para recordar a la primera víctima del gobierno militar.

Mientras tanto las fuerzas de seguridad continuaron ampliando medidas restrictivas. Anoche el país volvió a tener un apagón de Internet, lo mismo ocurrió en las últimas seis noches. Si bien la conexión fue restaurada a la mañana siguiente, las autoridades bloquearon Wikipedia, la plataforma de información libre y colaborativa. El gobierno ya había restringido el acceso a Facebook, desde donde la ciudadanía convocaba a las manifestaciones.

De acuerdo con datos de una ONG de asistencia a presos políticos, cerca de 550 personas han sido detenidas en menos de tres semanas. Entre ellos funcionarios huelguistas, monjes, responsables políticos y activistas. Sólo unas 40 personas han sido puestas en libertad.

Desde el departamento de Estado de EEUU condenaron "la violencia contra el pueblo de Birmania" luego de la muerte de Mya Thwet Thwet Khine. Por otra parte, los cancilleres de la Unión Europea (UE) se reunirán el lunes para analizar medidas contra el Ejército birmano."Condeno fuertemente la violencia contra manifestantes pacíficos por parte del ejército. Pido con urgencia al ejército y a todas las fuerzas de seguridad que frenen inmediatamente la violencia contra civiles", afirmó Josep Borrel, jefe de la diplomacia de la UE.

Publicado enInternacional
Un polvorín de violencia y miseria en Colombia

En Colombia la violencia está lejos de haber desaparecido con los acuerdos de paz. En regiones portuarias en las que abunda la pobreza de grupos étnicos históricamente relegados, la presencia de multinacionales extractivas se combina con la de bandas armadas. El Estado solo parece tener una respuesta: la militarización.

 

Buenaventura, municipio situado a 116 kilómetros de Cali, capital del Valle del Cauca, es el mayor puerto marítimo sobre el océano Pacífico. En la actualidad mueve entre 40 y 50% del comercio exterior de Colombia y constituye el punto a través del cual el país se relaciona con la región de Asia-Pacífico. Declarado distrito especial portuario, tiene una serie de características destacables: su riqueza cultural, forestal, pesquera y maderera son evidentes. Su importancia es tal que hay quienes pretenden modernizarlo para superar al puerto de El Callao en Perú y al de Valparaíso en Chile y convertirlo así en la capital de la Alianza del Pacífico, cuyo lanzamiento se hizo en 2011 desde el Caribe, en Cartagena.

Sin embargo, Buenaventura es un puerto sin ciudad o sin comunidad. Hay situaciones que explican por qué.

Tras décadas de apertura económica y libre comercio, diferentes intereses privados y corporativos que controlan grandes empresas, zonas francas, servicios portuarios y operaciones logísticas, han confluido en la zona de Buenaventura. Su expansión ha garantizado ganancias privadas, pero no se ha traducido en beneficios para la comunidad. La riqueza generada y la visión de desarrollo que alimenta contrasta con la perspectiva de la población local, que vive con un puerto construido a sus espaldas. Los pobladores, por lo general parte de comunidades negras e indígenas, defienden desde sus territorios ancestrales un desarrollo local basado en criterios antagónicos a los de los intereses privados. Ponen el acento en la protección cultural, ambiental y social, frente a la economía extractiva que llega desde fuera.

Los intereses externos, principalmente estadounidenses, alimentan la animadversión contra los habitantes de la zona, a quienes sindican como un «estorbo para el progreso». Durante años, se han producido presiones para que abandonen sus territorios comunitarios y para sacar, por ejemplo, a quienes habitan zonas de baja mar. La discriminación racial y la segregación regional, como los intentos de cooptación de algunos líderes para que apoyen esas dinámicas externas, ha fracturado procesos identitarios, en especial los del pueblo afro. A eso se suma la violencia, la incertidumbre y la impotencia para superar problemas que persisten y afectan esas luchas colectivas en defensa de reivindicaciones étnico-territoriales en Buenaventura y su zona rural.

Una situación similar a la de Buenaventura la viven poblaciones de Quibdó, Alto Baudó, Tumaco, El Charco y La Tola en los otros tres departamentos del litoral pacífico colombiano —Chocó, Cauca y Nariño— donde se produce una grave problemática étnica, ambiental, de tierras, cultivos de coca, extracción irregular de recursos naturales y violencia. El Estado no logra controlar esos territorios marginales, proveer seguridad, estimular alternativas económicas legales ni fortalecer la autoridad legítima para regular las actividades políticas, económicas, sociales y controlar distintas expresiones de violencia. Su ausencia —o más bien su traumática presencia— facilita que actúen la delincuencia y las bandas criminales, pero también grupos armados irregulares que se disputan el control del narcotráfico, los combustibles y la minería ilegal, y la tala de bosques. El Estado apenas aparece en momentos críticos, monta consejos de seguridad y aumenta la presencia de fuerza pública. Solo se aproxima a la región desde una perspectiva militarista de la seguridad.

Aunque los territorios colectivos y las organizaciones de comunidades negras e indígenas predominantes en el litoral Pacifico fueron reconocidos por la Constitución colombiana de 1991, la cultura blanca y centralista que impera en Bogotá y en varias de las capitales departamentales no ayuda a la consolidación de formas de gobierno regional y local amparadas en los procesos de territorialización y cosmovisiones de las comunidades étnicas. El llamado «Acuerdo Humanitario Ya» arrancó en el Chocó y ha tratado de defender la necesidad de aprovechar la construcción de paz territorial, punto crucial del Acuerdo del gobierno nacional y las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), para estimular políticas que, desde la perspectiva de las comunidades del Pacífico, reviertan esas realidades estructurales de saqueo y violencia.

Las comunidades locales vienen denunciando desde hace años el aumento de inseguridad por la actuación de grupos criminales que se disputan el control territorial, así como oleadas de violencia en calles, barrios, casas, esteros. Mientras que el Bloque Paramilitar Calima ha cometido todo tipo de masacres —desde torturas y asesinatos hasta descuartizamientos y desapariciones—, en la zona suburbana están tratando de expandirse el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

A la última oleada de violencia ha contribuido la división en dos grupos (los «espartanos» y los «shotas») de la banda armada La Local. En lo que va de 2021 han generado 38 enfrentamientos violentos y han tratado de someter a comunidades locales, usando o destruyendo organizaciones y liderazgos sociales. Estas disputas en el interior de las bandas afectan sobre todo a la población negra a la que obligan al destierro y han contribuido a un aumento de 200% de los asesinatos respecto del año anterior. Han aumentado la violación de mujeres y las muertes y heridas de niños por lesiones con minas antipersonas y explosivos. Asimismo, se ha verificado un incremento de los desplazamientos, los confinamientos y los reclutamientos forzados. Las extorsiones a comerciantes y los robos son parte de la realidad cotidiana de la región.

En la década de 1990, una potente organización de los movimientos sociales pidió aplicar el artículo transitorio 55 de la Constitución y la Ley 70 de 1993 para reconocer y regular los territorios de comunidades negras en zonas ribereñas de los ríos de la Cuenca del Pacífico. La población ha venido haciendo marchas, huelgas y paros cívicos de manera ininterrumpida. El más resonante fue, sin dudas, el paro de 21 días de 2017. Esta última medida de protesta consiguió que se creara el Fondo para el Desarrollo Integral del Distrito Especial de Buenaventura, consistente en distintos programas. Desde 2017, Buenaventura fue incluida como lugar de aplicación de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) contemplados en el Acuerdo de Paz, para estimular un proceso de transformación estructural urbana y rural, la protección de la riqueza pluriétnica y multicultural, la biodiversidad, la economía campesina y familiar, las organizaciones comunitarias. En las elecciones locales de 2019, Víctor Hugo Vidal, uno de los líderes del paro cívico de 2017, fue elegido como alcalde, derrotando al clientelismo ejercido por las elites económicas y políticas tradicionales.

El pasado 10 de febrero de 2021, más de 80 mil personas en cadena humana recorrieron 22 kilómetros caminando agarrados de las manos. Ahí lanzaron la iniciativa SOSBuenaventura, en rechazo de la violencia y exigiendo protección al liderazgo comunitario, seguridad, inversión social, paz.

Desde la década de 1970, los distintos gobiernos nacionales han formulado planes para la región de Buenaventura y las zonas vinculadas al Pacífico. Durante los últimos veinte años, esas iniciativas se han reproducido cada vez más y han apelado a nuevas formulaciones para el desarrollo regional. Sin embargo, todos los planes quedaron en la letra del papel. Los recursos que contemplaban fueron insuficientes o no se transfirieron. No hay continuidad de un gobierno central al siguiente que permita asumir compromisos adquiridos a nombre del Estado de modo que se logre un proceso sistemático de escucha y recolección de iniciativas locales y, con el concurso de esas comunidades, pueda garantizarse su desarrollo. No solo predomina el planeamiento desde la capital nacional y departamental al margen de las instituciones comunitarias y sus visiones, sino que prevalece el incumplimiento de esos planes y de los acuerdos firmados por sucesivos gobiernos con las comunidades locales. La falta de inversión social y la corrupción aumentan ese acumulado que genera frustración, desconfianza y agrava la situación en los territorios más marginados que sirven de escenario a violencias de distinto tipo.  

Una y otra vez, los gobiernos han militarizado a Buenaventura por tierra, agua y aire, para proteger barcos, contenedores, grúas y la vía que la conecta con el resto del país. A algunos voceros sociales les han enviado escoltas y vehículos blindados como protección. Pero muchas veces desde el Estado se estigmatiza el liderazgo social y miembros de la fuerza pública terminan sobornados por bandas armadas irregulares. Además, la simplificación de la situación deja en la impunidad los delitos, no genera Estado ni mercado, servicios ni ciudadanía. Se subestima el problema de un puerto clave para el país con una población afectada por la miseria, la ausencia de Estado y la violencia.

El actual presidente Iván Duque reduce el problema a «lucha de narcos que se matan entre ellos» y su lema es «el que la hace la paga». El ministro del Interior anunció que todo se normalizará con recompensas para la captura de bandas criminales y el aumento de 150 policías y dos destacamentos militares. El fiscal anunció la unificación y el control exclusivo de metodologías para el conteo de asesinatos de líderes sociales y miembros de las ex FARC, pero la volvió un juego de números y categorías, invisibilizando de este modo su gravedad.

Las tres entidades del sistema de justicia transicional —la Jurisdicción Especial para la Paz, la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas— piden presencia estatal integral urgente, más allá de la fuerza pública. La Defensoría del Pueblo lanza sucesivas alertas. El obispo Rubén Darío Jaramillo le dijo a El Espectador: «La gente siente que la autoridad son los bandidos. Cada vez que hay un evento hay otro consejo de seguridad, traen unos policías de más, actúan y capturan a unas personas de estas, pero el problema sigue. Es como poner paños de agua tibia a una fiebre que está manifestando una infección».

Las alertas internacionales acaban de activarse. Una en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a través de la representante en Colombia de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, que presentó el informe de la Misión de Verificación sobre el Acuerdo de Paz con las ex FARC. Además, se produjeron cuatro llamados desde Estados Unidos. El Departamento de Estado y el presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes pidieron al gobierno tomar medidas decisivas frente a problemas profundamente arraigados y al racismo que fomentan la violencia y la desigualdad. Human Rights Watch mostró líderes desprotegidos y comunidades indefensas, y un Estado incapaz de hacerse sentir en esos lugares. La organización WOLA recuerda, a la vez, que el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Colombia de 2012 ayudó a impulsar enormes proyectos en Buenaventura sin beneficios para su población, que el Plan de Acción Laboral Estados Unidos-Colombia incluye los puertos como sector prioritario pero pronto abandonó el mejoramiento de los derechos de los trabajadores portuarios. Las peticiones al gobierno de Joe Biden para que presione a Colombia a implementar el Acuerdo de Paz involucrando a las minorías étnicas y sus territorios marginados se multiplican cada vez más.

Hasta ahora, la incertidumbre y la desesperanza son los sentimientos crecientes en Buenaventura. El Estado colombiano debe acercarse a las realidades territoriales. Las organizaciones locales necesitan articularse en torno a una visión colectiva local y empoderarse para ser oídas e incidir. De lo contrario, el centralismo seguirá tomando decisiones que agravarán la situación de los territorios periféricos

Febrero 2021

Publicado enColombia
Crisis climática y covid, fenómenos convergentes

Un reciente estudio de la Universidad de Cambridge desvela un mecanismo por el que el cambio climático habría influido en el surgimiento del SARS-CoV-2 y su paso de animales a humanos.

Según este trabajo, el calentamiento global y el incremento de gases de efecto invernadero han provocado durante el último siglo cambios en la vegetación de la provincia china de Yunnan (así como en Myanmar y Laos). Estas modificaciones han permitido que los murciélagos puedan extender sus hábitats y vivir en nuevos territorios. Su presencia está asociada a un mayor número de coronavirus.

La emergencia climática y la pandemia zoonótica son consecuencia de la actividad humana, que provoca degradación ambiental. La revista médica The Lancet ha monitorizado y reportado más de 40 indicadores globales que miden el impacto del cambio climático sobre la salud. En un editorial reciente, destaca que las causas de las crisis climática y la covid-19 tienen elementos comunes y sus efectos son convergentes.

En su informe de 2018The Lancet advertía ya de que si no se acelera la reducción de las emisiones de los gases de efecto invernadero, los sistemas de salud podrían verse desbordados para atender al previsible incremento de incidencia de enfermedades que se produciría.

Frenar los efectos del cambio climático ayudará a reprimir la aparición y la reaparición de enfermedades zoonóticas. Estas son más probables por la agricultura intensiva, el comercio internacional de animales exóticos y el aumento de la invasión humana en los hábitats de vida silvestre, que a su vez aumentan la probabilidad de contacto entre las personas y los patógenos.

El informe concluye afirmando que las decisiones que se tomen ahora deben abordar ambas crisis juntas para garantizar la respuesta más eficaz a cada una.

La realidad del calentamiento global

La mayor frecuencia histórica de acontecimientos extremos que estamos padeciendo (como la reciente borrasca Filomena enEspaña) está asociada a la nueva realidad de calentamiento global del planeta.

La temperatura media de la Tierra está continuamente subiendo porque hemos sustituido la fina manta natural de gases que estabilizaba la atmósfera por un edredón nórdico de gases. Estos son producto de la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas natural), generados desde hace poco más de un siglo.

Los observatorios científicos especializados del mundo llevan años midiendo que el incremento sostenido de temperatura afecta especialmente a la enorme masa de hielo de los polos, que se derrite, y a la vasta extensión de agua de los océanos, que se evapora.

El calentamiento global ha modificado los gradientes a gran escala, más o menos estables, de temperatura, presión y salinidad, originando el cambio climático.

Los pasados días de penalidades añadidas por el temporal de nieve y frío que trajo la borrasca Filomena han sido propicios para que algunos, incluidos políticos, cuestionen el cambio climático.

De las varias propuestas divulgativas y sencillas posibles para ayudar a entender la diferencia entre clima y tiempo meteorológico a mí me gusta la de una persona (clima) que da un largo paseo de ida y vuelta por una amplia playa sujetando a un perro (tiempo meteorológico) con un correa extensible. La trayectoria de sucesos de la persona (clima) es casi lineal, coherente y previsible. La del perro (tiempo meteorológico) arbitraria, caótica y muy poco previsible. Ambos tienen una ligadura física y cierran juntos el ciclo.

El motor del clima

El esquema básico de un motor térmico consta de un foco caliente, un foco frío y un fluido (gas-líquido) al que se obliga a realizar ciclos entre ambos focos sometido a gradientes (diferencias) de temperatura y presión.

La Tierra recibe la energía térmica del Sol, pero su forma esférica, la rotación diaria y la inclinación (23,5⁰) de su eje respecto del plano de la órbita solar hace que durante todo el año caliente mucho más la zona intertropical del ecuador y bastante menos los polos.

Cuando se calienta el aire, se vuelve más ligero y asciende dejando una depresión. Por el contrario cuando se enfría, se vuelve más denso, desciende y aumenta la presión. Así, en cada hemisferio, el aire de las capas bajas de la atmósfera se movería desde los polos al ecuador y en capas más altas cerraría el ciclo moviéndose desde el ecuador a los polos.

Pero el movimiento de rotación de la Tierra alrededor de su eje rompe esa simetría originando en cada hemisferio dos zonas intermedias de alta y baja presión y desviando la dirección de los vientos como se muestra en la figura 1. Es la circulación general de vientos en la atmósfera terrestre.

Los océanos ocupan casi dos tercios de la superficie terrestre y tienen una alta capacidad calorífica; absorben la mayoría del calor en exceso. Su densidad depende de la temperatura y de la salinidad, que a su vez varían por la congelación, evaporación o aporte de agua dulce.

Las aguas más cálidas y menos salinas se desplazan en capas superficiales empujadas por los vientos. Cuando llegan a zonas muy frías y aumenta la salinidad, precipitan hacia el fondo. En aguas más templadas, donde el agua dulcifica, ascienden lentamente completando un largo ciclo, como se muestra en la figura 2. Es la circulación termohalina (o termosalina) que recorre los océanos, una autopista que transporta gratuitamente el calor para repartirlo por todo el planeta.

Cuando los focos se recalientan afectando en mayor medida a los polos, como estamos haciendo, los gradientes de temperatura, presión y salinidad varían, las corrientes generales de viento y la autopista de agua oceánica se modifican, el clima global cambia, los eventos extremos se multiplican por tierra, mar y aire y muchos ecosistemas y especies desaparecen.

El calentamiento global y las zoonosis

En capas altas de la atmósfera por encima del Ártico se forma una especie de gorro polar invernal de masas de aire gélidas que giran en contra de las manecillas del reloj, por eso se llama vórtice polar.

Cuando se produce un recalentamiento anómalo en el Ártico, como ha sucedido recientemente, el vórtice se expande. De esta forma, rodea de aire frío y empuja la corriente en chorro polar que circula por debajo y que puede alcanzar latitudes medias, llevando oleadas de frío extremo al norte de América, Europa o Asia. La alta humedad de la borrasca Filomena debida a la calidez del clima hace el resto para provocar la gran tormenta de nieve y frío que sufrió España.

Los datos científicos sobre el calentamiento global y su origen tienen ampliamente referenciadas al menos tres consecuencias que afectan a la generación y propagación de pandemias:

– El deterioro de hábitats, ecosistemas y extinción de especies de animales y plantas.

– El deshielo de glaciales y del permafrost, que libera patógenos peligrosos que están en hibernación permanente.

– La alta polución de la atmósfera, que incide en la mayor propagación de los virus y en la mortalidad.

En mayo de 2019, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentó el informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, en inglés), elaborado por 145 expertos de 50 países y basado en la revisión sistemática de alrededor de 15 000 fuentes científicas y gubernamentales.

El copresidente de la evaluación, el profesor Josef Settele (Alemania), afirmó:

“Los ecosistemas, las especies, las poblaciones silvestres, las variedades locales y las clases de plantas y animales domesticados se están reduciendo, deteriorando o desapareciendo. La red esencial e interconectada de la vida en la Tierra se está haciendo cada vez más pequeña y segmentada. Esta pérdida es un resultado directo de la actividad humana y constituye una amenaza directa para el bienestar humano en todas las regiones del mundo”.

El interesante informe del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) Pérdida de naturaleza y pandemias afirma que el cambio climático amplifica las amenazas que afectan a la biodiversidad, favoreciendo la expansión de virus y bacterias, o de sus vectores. En hábitats bien conservados, los virus se distribuyen entre las especies y no afectan al ser humano al existir una relación equilibrada. Además, el informe señala que el deshielo del planeta libera virus de distintos tipos que han permanecido siglos retenidos.

Un estudio de la universidad de Harvard muestra que mueren más personas por la covid-19 cuando han estado expuestas a altos niveles de polución de partículas finas, que son las que generan sobre todo los vehículos de combustible fósil.

Para doblar la curva del aumento de la temperatura global solo existe una vacuna: parar cuanto antes la producción y quema de combustibles fósiles. Los daños producidos son ingentes y cada vez queda menos tiempo para actuar

Por Saturio Ramos | 19/02/2021

Publicado enMedio Ambiente
Cóndor andino (Vultur gryphus) vuela en el Parque Nacional Natural Puracé, en Puracé, Colombia. Es un ave sagrada para las comunidades indígenas y es quien les lleva mensajes sobre diferentes sucesos. Foto Afp

Esta especie emblemática andina está en peligro crítico de extinción en Colombia y casi amenazado a escala global

 

Una cámara escondida registra el ritual. El indígena Rosendo Quirá agita en silencio una planta medicinal para atraer al cóndor hacia el señuelo. El ave se aproxima entre la bruma a un desfiladero de más de 3 mil 200 metros sobre el nivel del mar.

Quirá sobresale por sus conocimientos ancestrales entre un grupo de 300 voluntarios, varios de ellos indígenas, que se desplegaron el fin de semana en un centenar de puntos de Colombia para levantar el primer censo de esta especie emblemática de los Andes.

Médico tradicional de la reserva indígena de Puracé, este hombre de 52 años deja algo de carne sobre una piedra y usa un ramo de salvia para rociarlo con una infusión. Con la otra mano, sostiene una vara y lleva una mochila terciada con plantas curativas.

Al poco tiempo, entre las nubes que oscurecían este resguardo –ubicado en el suroeste del país– aparece un ave de unos tres metros de envergadura, que desciende sobre este sitio para aprovechar la ofrenda de carne. Los indígenas kokonukos consideran sagrados a ambos: el cóndor y la piedra donde se posa.

Cerca está la cámara que disimularon los biólogos. Con ayuda de los nativos, pretenden contar los cóndores para ayudar a su conservación.

"Necesitamos saber cuántos hay en el país y en qué estado se encuentran", explicó a la Afp la bióloga Adriana Collazos, quien instaló el aparato que se activa con el mínimo movimiento.

El inédito censo es una iniciativa de Parques Nacionales Naturales de Colombia y la Fundación Neotropical, entre otras ONG ecológicas.

Aunque expertos estiman que alrededor de 130 cóndores viven en los Andes colombianos, esta población de aves monógamas nunca había sido censada. Los indígenas de Puracé aseguran que en su territorio vive al menos una pareja, pero algunos dicen haber avistado otro individuo, una hembra solitaria. La cámara acabará con la duda.

Alerta sobre el futuro

"Si él se acerca es porque estamos bien espiritualmente, si no se acerca, es porque en algo estamos fallando", celebra Quirá tras el encuentro con el cóndor.

Para su pueblo, esta ave es "el mensajero del sol": alerta sobre futuras amenazas, anticipa cambios en el clima y, en su caso particular, le ha indicado entre sueños recetas para sanar enfermos.

Una de las aves voladoras más grandes del mundo, el cóndor de los Andes está en peligro crítico de extinción en el país y casi amenazado a escala global, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

La especie, que sólo pone un huevo cada dos o tres años, se distribuye desde Venezuela hasta el sur de Argentina y Chile. En promedio pesa entre 9 y 15 kilos.

La expansión de la agricultura y la ganadería hacia los territorios de alta montaña donde vive el cóndor es la principal amenaza para su conservación.

A finales de 2018 una pareja de cóndores fue encontrada agonizando por envenenamiento en el centro del país, donde es usual que los ganaderos recurran a esta técnica para proteger a sus animales de eventuales ataques de estas aves, que son carroñeras pero en ocasiones atacan animales vivos o liquidan a los moribundos.

La pareja fue rehabilitada y liberada meses después.

"Conocer las poblaciones de las especies es un punto básico para proponer estrategias de conservación", explicó Fausto Sáenz, director científico de la Fundación Neotropical.

Sáenz aspira a tener los primeros resultados del censo dentro de tres semanas.

El conteo, explica, permitirá que futuros esfuerzos de repoblación mantengan un balance saludable entre machos y hembras. Casi la mitad de los cóndores que hoy están en Colombia fueron criados en cautiverio y liberados en la región andina como parte de estas iniciativas.

Aunque consideran que las cámaras molestan a este animal "sagrado", los indígenas de Puracé colaboran con el censo ya que son conscientes de su importancia para la conservación del cóndor.

"No tener ese símbolo sería una pérdida fatal para nuestro resguardo", sentenció Javier Jojoa, gobernador interino de la reserva de Puracé. Pronto sabrán qué tan próxima puede estar esa amenaza.

Publicado enColombia
Trabajadores de la salud en Lima reciben la vacuna provista por el laboratorio chino Sinopharm, cuyo primer embarque de 300 mil dosis llegó el domingo pasado.Foto Afp

Algo que ha contribuido en el pésimo manejo desinformativo de las vacunas anglosajonas es que desde julio de 2020 la británica AstraZeneca está exenta de daños y perjuicios y/o reclamaciones de responsabilidad ( liability claims) con su polémica vacuna contra el Covid-19 en la mayor (sic) parte de los países en los que había concretado acuerdos de suministro (https://reut.rs/3rCLbVs).

Ignoro si en México se plegaron a tan inusitada obligatoriedad que no existe para otro tipo de medicamentos. Para quienes duden de la ideologización y geopolitización de las guerras de las vacunas (https://bit.ly/36XksLp): Ruud Dobber, ejecutivo de AstraZeneca, había comentado que no podemos simplemente correr el riesgo de que en cuatro años (sic) la vacuna muestre efectos colaterales.

Astra exige hasta indemnizaciones (¡mega-sic!), ya que para la mayoría de los países es aceptable cargar el riesgo en sus hombros porque es de su interés nacional. ¡Uf!

EU tiene ya una ley que excluye los reclamos de daños de productos que ayudan a controlar las crisis de salud pública de su Enmienda PREP (Public Readiness and Emergency Preparedness) de 2005, desde cuando el polémico doctor Richard Hatchett (RH), consejero salubre de Baby Bush y del secretario del Pentágono, Donald Rumsfeld, ideó el confinamiento obligatorio para la población civil (sic) sana (https://bit.ly/3p5ituw) en una guerra biológica.

La premonitoria Enmienda PREP de hace 16 años vence en 2024 y seguramente será renovada debido al inmenso poder del Big Pharma (https://bit.ly/2OescSu) que ostenta una fabulosa capitalización de mercado de un trillón de dólares (en anglosajón).

Hoy Hatchett destaca como jefe ejecutivo de la polémica CEPI (Coalition for Epidemic Preparedness Innovations; https://cepi.net/), asociación global (sic) lanzada en 2017 para desarrollar vacunas con el fin de frenar epidemias futuras.

La CEPI –con tres sedes geopolíticas en Oslo, Londres y Washington DC– calcula que el costo global anual (sic) de una pandemia es de 570 mil millones de dólares. De nueva cuenta, aparece con la CEPI el ubicuo y controvertido Bill Gates y su filantrópica fundación (https://bit.ly/3tLK4om).

La CEPI –agrupación público /privada /filantrópica (sic)– fue fundada en 2016 (tres años antes del brote del Covid-19) en Davos por los globalistas del Foro Económico Mundial, la caritativa fundación británica Wellcome Trust y la fundación de Bill Gates.

El 18 de octubre de 2019 se realizó el premonitorio Event 201, bajo el patrocinio de Gates, de la bélica Universidad Johns Hopkins y el Foro Económico Mundial globalista de Davos (https://bit.ly/3cYAk4a). Ya en julio pasado los funcionarios de la Unión Europea habían comentado que los daños y perjuicios y/o reclamos de responsabilidad eran puntos contenciosos para asegurar los acuerdos de suministro de las vacunas de Pfizer, Sanofi y Johnson&Johnson.

La empresa privada AstraZeneca goza del apoyo público del gobierno británico para su producción y desarrollo, además del apoyo inicial del gobierno de EU por mil 200 millones de dólares, pese a que aún no cuenta con la aprobación de la FDA de EU (https://bit.ly/3jCkj5c). ¡Vaya contradicción: EU la financia, pero la FDA no la aprueba aún!

El desempeño bursátil de AstraZeneca, con todo tipo de alicientes de los gobiernos anglosajones, ha sido más que mediocre (https://cnn.it/3a2OEXa), así como Pfizer (¡menos 3 por ciento!: https://cnn.it/3rD1wJM), frente al alza antigravitatoria de Moderna ¡con 741 por ciento! (https://cnn.it/2OoeNre)

Hace casi dos meses News18 fustigó que los estadunidenses no pueden entablar juicios a las vacunas de Pfizer y Moderna en caso de efectos colaterales: el gobierno de EU otorgó a esos laboratorios inmunidad (sic) de daños y perjuicios y/o reclamos de responsabilidad en caso de que algo (sic) sin intención maligna (sic) ocurra con sus vacunas del Covid.

De forma sarcástica, News18 pregunta quién es el culpable si alguien desarrolla una reacción alérgica a tales vacunas. Y contesta: Nadie, ya que en los tribunales de EU nadie será culpabilizado. ¡No, bueno!

www.alfredojalife.com

Facebook: AlfredoJalife

Vk: alfredojalifeoficial

https://www.youtube.com/channel/UClfxfOThZDPL_c0Ld7psDsw?view_as=subscriber

Publicado enInternacional
Un hombre corre en Nueva Delhi (India), una de las ciudades del mundo más golpeadas por la polución.SOPA Images / getty

Un estudio calcula las muertes que se pueden evitar con las medidas necesarias para cumplir el Acuerdo de París

Salvar millones de vidas y frenar el avance del cambio climático para dejar el calentamiento dentro de los límites menos catastróficos posibles. Es la receta que proponen los responsables de un estudio en el que se calculan los beneficios para la salud humana que pueden tener políticas climáticas relacionadas con las modificaciones en la dieta, la reducción de las emisiones que empeoran la calidad del aire y la movilidad.

El informe se centra en nueve países responsables del 70% de las emisiones de efecto invernadero mundiales y en los que vive el 50% de la población mundial, entre los que figuran los dos principales contaminantes del planeta: China y Estados Unidos. Los autores calculan que solo en esos nueve países se podrían salvar hasta 6,4 millones de vidas al año con la mejora de la dieta a partir de 2040. También, las políticas de reducción de la contaminación del aire propuestas evitarían 1,6 millones de muertes anuales y las de movilidad activa (como desplazarse más en bicicleta y andando) 2,1 millones de fallecimientos.

Para llegar a esas cifras los autores de este estudio publicado en la revista The Lancet Planetary Health parten de un escenario de cumplimiento del objetivo del Acuerdo de París de lograr que el incremento de la temperatura media del planeta se quede por debajo de los 2 grados respecto a los niveles preindustriales. Para cumplir esa meta se necesita que durante la segunda mitad de este siglo se alcancen las emisiones netas cero; y todos los países firmantes del pacto climático deben presentar planes de reducción de sus gases de efecto invernadero.

Los autores traducen esas medidas en beneficios para la salud de la población y proyectan las vidas que se pueden salvar. El ámbito en el que ven más margen de acción es en el referido a los cambios en la alimentación, que se debe transformar hacia un mayor consumo de frutas y verduras y la reducción en el consumo de carne roja y alimentos procesados, con lo que se acercan a las dietas flexiterianas (cercana a la vegetariana pero con proteína animal de forma ocasional). El estudio tiene en cuenta las diferencias locales, lo que hace que se proponga una reducción del consumo de carne roja dispar: mientras que en Suráfrica, el Reino Unido, el Brasil, China, Alemania y los Estados Unidos se plantea una disminución de entre el 86% y el 92%, en la India no se defiende que se baje debido a la poca cantidad de esta proteína que se consume allí.

Respecto a las políticas climáticas que llevarían a la mejora de la calidad del aire, el análisis apunta a que, si se cumple la meta de los 2 grados del Acuerdo de París, las concentraciones de las partículas PM2,5 relacionadas con los combustibles fósiles caerán un 73% en 2040 de media en los nueve países analizados. Esto haría que se evitan hasta 1,6 millones de muertes anuales. Por último, en lo que se refiere a la movilidad, los mayores beneficios para la salud de sus ciudadanos del aumento de los desplazamientos a pie o en bicicleta se lograrían en Estados Unidos, Suráfrica, China y el Reino Unido.

“En el fondo, el Acuerdo de París se puede considerar como un tratado de salud pública”, explica María Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS. La Organización Mundial de la Salud, explica esta doctora, lleva décadas incidiendo en la relación entre cambio climático y contaminación y los problemas de salud. Pero Neira admite que en los últimos años se ha producido un boom de estudios de este tipo. “En la OMS ponemos también mucho énfasis en los argumentos positivos; es decir, que la gente vea el cambio climático como un problema, pero que también vea que existen soluciones que son positivas para la salud”, señala relación con el informe de The Lancet, una publicación con la que su organización colabora desde hace años. “Las políticas contra el cambio climático tienen beneficios que también nos ayudarán a evitar vulnerabilidades respecto a las pandemias o la calidad del aire, y que suponen beneficios económicos”, añade Neira.

“El cambio climático es un problema de salud”, resume Julio Díaz Jiménez, investigador de la Escuela Nacional de Sanidad en Instituto de Salud Carlos III. Díaz también aprecia en los últimos años un incremento de los estudios y artículos en los que se relaciona el calentamiento global, la contaminación y los problemas de salud. “Durante años hizo mucho daño que se relacionara el cambio climático solo con los osos polares y la pérdida de biodiversidad”, añade este investigador, quien aplaude la proliferación de análisis que ponen la salud en el punto de mira.

Sin embargo, Díaz cree que se debe dar un salto más y pasar de los informes con “un enfoque global” a afrontar los impactos con un “enfoque local”. Por ejemplo, se tendría que intentar que los científicos vayan más allá de los modelos en los que se cifran las muertes prematuras causadas por la polución de forma global, para analizar estos problemas de forma local y así para poder aplicar planes de acción concretos. Además, este investigador pide más acción de los políticos en esa línea y plantea, por ejemplo, la necesidad de que España cuente con un observatorio de salud y cambio climático que permita tomar decisiones.

Víctimas de los combustibles fósiles

El estudio de The Lancet ha coincidido con otro artículo, este publicado en la revista Environmental Research, en el que se afirma que la contaminación generada por los combustibles fósiles está detrás del 20% de las muertes anuales en el mundo, lo que supone alrededor de ocho millones de personas fallecidas cada año. La OMS señala desde hace años que anualmente mueren en el planeta siete millones de personas por la mala calidad del aire y que el 75% son responsabilidad de los combustibles fósiles. El estudio publicado ahora eleva más esa cifra partiendo de los datos de 2012 y 2018 y de un nuevo modelo de contabilización. En España, se cifra en 44.603 personas mayores de 14 años las mueren cada año como consecuencia de la contaminación atmosférica por las partículas PM2,5 asociadas a los combustibles fósiles.

Por Manuel Planelles

Madrid - 10 feb 2021 - 06:44 UTC

Publicado enMedio Ambiente
Miércoles, 10 Febrero 2021 05:21

Mutación del coronavirus: el nuevo enemigo

Ilustración: Mekakushi/ Fotos: Getty Images y GTRES

El coronavirus se está convirtiendo en todo un portento de la infección. Con las nuevas mutaciones se va perfeccionando y logra colarse con más facilidad en nuestro organismo. Y, por tanto, se vuelve más letal. ¿Estamos viendo la antesala del coronavirus del futuro? Hablamos con expertos de todo el mundo para buscar respuestas.

Tres nuevos mutantes se han lanzado al unísono a la conquista del mundo. Tienen dos cosas en común: comparten una misma mutación muy concreta, la N501Y, y las tres tienen la habilidad para propagarse de forma más efectiva que las versiones anteriores del virus –hasta un 56 por ciento más–, lo que les permite contagiar a muchas más personas y a más velocidad. Además, existe el temor de que debiliten el efecto de algunas de las vacunas. Y de que las personas que ya han pasado la COVID-19 puedan volver a contagiarse.

De momento, los casos identificados ya evidencian que algunas de estas mutaciones han llegado a España. El Ministerio de Sanidad, de hecho, admite que «el riesgo de nuevas introducciones y su diseminación se considera muy alto». Y esto implica que el virus podría cobrarse muchas más vidas. Veamos por qué.

Las mutaciones en sí no son nada extraño. Todos los virus mutan. Si resultan dañinas para el virus, acaban con él. Si le son útiles, se sigue multiplicando hasta consolidarse en una población. Y si lo ayudan a contagiar a muchas más personas de una forma mucho más fácil, el virus se propaga más allá de toda medida. Y eso es justo lo que ha pasado.

En Europa preocupa sobre todo la variante descubierta en Gran Bretaña, la B.1.1.7, tanto por su cercanía como por el elevado número de conexiones entre las islas y el continente. Pero ni la variante B.1.351, identificada en Sudáfrica, ni otra más, perteneciente al linaje B.1.1.248 y descubierta en Brasil y Japón, son menos inofensivas que su prima británica. Al contrario. Estas dos últimas portan una mutación más en su genoma, la E484K, que podría resultar endiabladamente peligrosa: se cree que puede debilitar el sistema inmunitario y, posiblemente, también el efecto de algunas vacunas. Los fabricantes de las vacunas hoy disponibles confían en que sus inmunizantes sigan siendo eficaces, aunque admiten que alguna podría precisar de una actualización.

El virus ha mejorado el acceso a nuestras células

La mutación N501Y que comparten estas tres nuevas variantes es clave y se sitúa en las espículas de la corona, esa especie de pinchos externos, que son un lugar estratégico del patógeno. Con las espículas es con lo que el Sars-CoV-2 se fija a la célula huésped y se introduce en ella. El cambio en su código genético le ha facilitado al virus ese anclaje, según barajan los científicos.

Es cierto que, una vez que han infectado al huésped, estas nuevas variantes no provocan cuadros más graves, pero el hecho de que puedan contagiar a más personas significa que al final pueda morir más gente. El matemático Adam Kucharski, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, ha calculado la cruel lógica del crecimiento exponencial: «Si un virus solo mata al 1 por ciento de los infectados, pero infecta a un número enorme de personas, llevará a un número mayor de muertes que otro que mate al 2 por ciento de los infectados, pero que infecte a pocas personas».

Y el médico Eric Topol, del Instituto Scripps, con sede en California, escribió recientemente en Twitter: «Si nos queremos tomar el B.1.1.7 (la mutación británica) en serio, deberíamos vacunar las 24 horas del día como si fuese una emergencia. Porque lo es».

Allí donde los mutantes llegan, en poco tiempo desplazan a sus parientes menos transmisibles. No hay más que ver la velocidad a la que se han propagado en Gran Bretaña, Sudáfrica o Brasil. «El año pasado veíamos que siempre había una docena de variantes distintas del Sars-CoV-2 circulando al mismo tiempo –cuenta Tulio de Oliveira, genetista al frente de uno de los mayores laboratorios de secuenciación de Sudáfrica en la Universidad de KwaZulu-Natal–. Pero ahora observamos que el 90 por ciento son solo de la nueva variante».

La pregunta clave es: ¿todavía podemos detener a los mutantes? Y, de ser así, ¿de qué manera?

En todos los lugares donde se secuencia el genoma del virus, los investigadores ya se topan con la presencia de la variante británica. Al mismo tiempo, la B.1.351 sudafricana ya se ha propagado por la vecina Botsuana y hasta se ha identificado en Gran Bretaña, como si fuese el comienzo de una pelea por la hegemonía de la isla entre ambos mutantes.

Por su parte, una versión brasileña del virus apareció en Japón a comienzos de enero. Y no dejan de acumularse evidencias que señalan su enorme peligro: esta variante y la sudafricana pueden reinfectar a quienes ya pasaron la COVID-19.

De ser así, esto significaría que no hay inmunidad, o solo una inmunidad parcial, contra estos mutantes. Las investigaciones tienen que decir la última palabra. De momento, nadie sabe exactamente qué implicaciones tendría esa hipótesis.

Sí hay una idea que va tomando forma: que la combinación entre esa mutación compartida por las distintas variantes y ciertas alteraciones en el genoma del virus ha producido verdaderos artistas de la infección. ¿Lo que estamos viendo es el coronavirus del futuro? ¿Todas las variantes mutarán hacia una transmisibilidad más rápida, a una perfección letal?

«Es posible que en estos momentos el virus esté buscando su configuración ideal, sí», dice Cillian de Gascun, director del Laboratorio Nacional del University College de Dublín. El hecho de que la misma mutación haya aparecido en las distintas variantes, de forma independiente entre sí, apunta a que «es una configuración que al virus le gusta –dice De Gascun–. Y no hay razón para creer que no se volverá más eficiente con el tiempo».

En los grandes laboratorios de alta seguridad de Sudáfrica, y en los de los fabricantes de vacunas, se trabaja bajo gran presión para dilucidar si está justificado el mayor de los temores: que las vacunas puedan ser menos eficaces contra las mutaciones. A grandes rasgos, en estas pruebas se expone el virus al suero de personas vacunadas. Si sobrevive, la humanidad tiene un grave problema.

El epidemiólogo Adam Kucharski aconseja tratar el asunto «como a una amenaza nueva y no pensar: ‘Bueno, ya tenemos un montón de casos de COVID, ahora nos vienen unos cuantos más, eso es todo’». Es posible, añade, que los conocimientos adquiridos hasta la fecha y los métodos con los que hemos combatido la epidemia ya no sirvan.

Pero ¿cómo es posible que hayan surgido casi de forma simultánea variantes tan malignas del virus?

Veamos qué ha pasado. En el año transcurrido desde el descubrimiento del virus ha tenido lugar una verdadera carrera entre el Sars-CoV-2 y el sistema inmunitario humano: el virus, que en un primer momento es un perfecto desconocido para las defensas del cuerpo, infecta a las células; el sistema inmune reacciona, aprende a reconocer al enemigo y desarrolla unos anticuerpos que hacen al virus inofensivo. Si el Sars-CoV-2 vuelve a atacar a esa misma persona, el virus no tiene ninguna posibilidad y es neutralizado.

Sin embargo, una alteración aleatoria en el código genético del intruso ha resultado serle de gran ayuda. Con esa carambola, el virus logra pasar inadvertido al sistema inmunitario. Es decir, el organismo se ve obligado a empezar a construir sus defensas de nuevo. Parece que lo que ha transformado realmente al virus y lo ha hecho más fácilmente transmisible es una combinación de otras mutaciones, sumada a la N501Y.

Sudáfrica, Brasil… las casualidades no existen

Lo que muchos virólogos no consideran fruto de la casualidad es que esas mutaciones se hayan originado en zonas del mundo donde la primera ola avanzó de forma casi imparable: en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, y en Manaos, Brasil, regiones con precarios sistemas sanitarios y mucha pobreza. «Donde había un elevado número de personas infectadas, el virus ya no llegaba a tanta gente como antes –explica Emma Hodcroft, epidemióloga del Instituto de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Berna, en Suiza–. En esa situación tiene mucho que ganar con una mutación que le permite infectar otra vez a las mismas personas».

En Alemania, por ejemplo, donde la primera ola golpeó con relativa suavidad, sería más improbable que el Sars-CoV-2 mutase de esa manera. Pero en otros rincones del planeta la evolución del virus ha tenido lugar a cámara rápida. Por eso, el profesor de genética Tulio de Oliveira cree posible que se hayan desarrollado mutantes similares en otros lugares: «No me sorprendería que esta clase de variantes aparecieran en países que han tenido la pandemia fuera de control por mucho tiempo, como España, Italia, Estados Unidos o Rusia».

También puede surgir un mutante adaptado a su huésped en el caso de que un patógeno pueda vivir y multiplicarse durante mucho tiempo en el cuerpo de una persona cuyo sistema inmune se encuentra debilitado, como ocurre con los pacientes sometidos a quimioterapia o radioterapia. «En esos casos, el virus tiene mucho margen para descubrir cómo convivir con el sistema inmunitario –explica Hodcroft–. Se acaba aprendiendo todos los trucos».

Por lo tanto, los mutantes que sobreviven y se multiplican son aquellos especialmente hábiles a la hora de burlar al sistema inmune. Pero si alguien le hubiera preguntado a esta epidemióloga hace un par de meses por la probabilidad de que pudieran surgir de esta manera mutaciones peligrosas del Sars-CoV-2 habría respondido: «Esa no es una de nuestras principales preocupaciones en estos momentos». Ahora piensa diferente: «Si permitimos cifras de casos tan elevadas, aumentamos la probabilidad de que se produzcan esos escenarios tan especiales».

Burlando al sistema inmune

Tulio de Oliveira descubrió la mutación sudafricana gracias a los sanitarios de un hospital sudafricano. «Se dieron cuenta de que la segunda ola estaba siendo mucho más rápida que la primera y les pareció raro», cuenta el genetista. Le enviaron once muestras y él y su equipo las secuenciaron. Los resultados estuvieron listos el 1 de diciembre.

«En todas encontramos el mismo virus, algo ya de por sí extraño», cuenta el investigador. Pero lo más destacable fue que ese virus se diferenciaba mucho de otras variantes conocidas: hallaron 23 mutaciones, entre ellas, la N501Y y la E484K, capaces de burlar al sistema inmune. De Oliveira informó a su jefe y a la Organización Mundial de la Salud.

El genetista le preguntó a su colega Susan Engelbrecht, directora de un laboratorio en Stellenbosch, en el Cabo Occidental, si podría analizar sus muestras en busca del mutante. De Oliveira se apostó una botella de vino con ella a que lo encontraría en más de la mitad. «Imposible –dijo Susan–. Entre Stellenbosch y el foco del hospital hay 700 kilómetros». «Esa noche –cuenta De Oliveira– me mandó un mensaje: ‘Has ganado’».

También le pidió a Andrew Rambaut, colega en Edimburgo, que mirara esos resultados tan extraños. Un par de días más tarde recibió un mensaje de Rambaut para informar de un hallazgo igual de inquietante en Gran Bretaña: la misma mutación, N501Y, aunque en otro linaje del virus.

El ejemplo británico permite apreciar lo que puede hacer una variante más transmisible del virus, en este caso la B.1.1.7, y demuestra de forma muy clara que un confinamiento a medias no sirve contra ella: en noviembre, cuando ya había limitaciones pero las escuelas seguían abiertas y mucha gente iba al trabajo como si nada, el mutante siguió propagándose a toda velocidad. Solo ahora, con un confinamiento estricto, el número de casos apunta a un descenso, aunque más lento que con las variantes anteriores.

«Sé que la gente está agotada –dice Jeffrey Barrett, del Instituto Wellcome Sanger de Cambridge, donde secuencian el genoma de miles de muestras del virus–. Pero debemos adoptar y mantener las restricciones más severas posibles para reducir los contagios».

Para comprobar lo que ocurre si se relajan las medidas contra la nueva variante, lo mejor es fijarse en el ejemplo de Irlanda, donde los contagios aumentaron a velocidad de vértigo tras las Navidades. Las secuenciaciones muestran que la proporción de B.1.1.7 entre las muestras positivas ha pasado de menos del 10 por ciento en Navidad al 45 por ciento a mediados de enero.

Desde Dublin, Patrick Mallon –profesor de Microbiología en el University College e infectólogo en el St. Vincent’s University Hospital– piensa que fue un error dejar que el número de casos se mantuviera en niveles bajos en vez de intentar reducirlos a cero. «Lo que pasa en Irlanda –advierte– evidencia lo vulnerables que son los países que intentan convivir con el coronavirus, y los riesgos de mantener esa estrategia con las nuevas variantes».

Un posible modelo para el abordaje de la nueva amenaza mutante puede ser Dinamarca. El país se vio afectado hace meses por una variante del virus surgida en visones que podía infectar a seres humanos y a mediados de diciembre se identificaron los primeros casos provocados por la B.1.1.7. Pero el Gobierno reaccionó de forma rápida y decidida.

El país se encuentra sometido a confinamiento desde el 11 de diciembre. El número de casos está bajando. El índice de reproducción, que refleja a cuántas personas infecta de media cada contagiado, está en el 0,9, cifra que no tranquiliza a expertos como Tyra Grove Krause, del Statens Serum Institute de Copenhague. «Necesitamos bajar del 0,7 para evitar un crecimiento exponencial en febrero y marzo, cuando la nueva variante empiece a imponerse en el país», dice Krause.

No es fácil explicarle a la población por qué es tan importante seguir manteniendo el confinamiento en estos momentos, con el número de casos en descenso, reconoce Krause. «Pero no hay otro remedio, la amenaza está a la vuelta de la esquina».

© DER SPIEGEL / M. BARTSCH, F. BOHR, R. VON BREDOW, H. GUDE, V. HACKENBROCH, M. KNOBBE, K. KULLMANN, C. SCHMERGAL, T. SCHULZ, G. TRAUFETTER Y S. WINTER
Publicado enSociedad
Una de cada cinco muertes prematuras en todo el mundo se debe a la contaminación

Una investigación de la Universidad de Harvard y el University College London estima que cada año se producen 8,6 millones de decesos por la presencia en el aire de material particulado PM2,5, el cual se vincula a la quema de combustibles fósiles como el carbón, el diésel o la gasolina.

 

El impacto en la salud generado por la quema de combustibles fósiles es cada vez más evidente. Una nueva investigación científica publicada este martes por la revista Environmental Research revela que una de cada cinco muertes prematuras que se producen al año tienen que ver con la contaminación del aire asociada al diésel, la gasolina o el carbón. En total, la polución provoca cada año 8,6 millones de decesos en todo el planeta, según este nuevo informe realizado por expertos de la Universidad de Harvard y el University College London.

Los datos elevan notablemente las cifras que hasta ahora se habían consensuado. Tanto es así que en el último gran informe científico, realizado en 2015, se estimaba que la cifra de muertes prematuras asociada a la contaminación generada por la quema de combustibles fósiles era de 4,2 millones. Este importante repunte no se debe tanto a un incremento de la polución como a un cambio metodológico, el cual ha dado una mayor importancia al impacto en la salud generado por las partículas PM2,5, asociadas por la quema de elementos como el carbón o el diésel. De esta forma los expertos no solo hablan de mortalidad, sino que estiman que el 18% de la población del planeta vive expuesta a estas partículas asociadas al desarrollo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

"Esperamos que al cuantificar las consecuencias para la salud de combustión de combustibles fósiles, podamos enviar un mensaje claro a los responsables políticos y las partes interesadas del beneficios de una transición a fuentes de energía alternativas", ha valorado Joel Schwartz, profesor de epidemiología ambiental de la Universidad de Harvard que ha participado en la elaboración del informe.

Según la investigación, las regiones de Asia del este son las que mayores índices de mortalidad prematura registran, con un total de 1,6 millones de muertes anuales por la mala calidad del aire. Le sigue el continente europeo, donde se contabilizan 1,4 millones de defunciones; EEUU, que tiene 355.000 muertes al año; África, con 194.000 muertes; y Sudamérica, con otras 187.000. Las zonas del oeste asiático y Oriente Próximo sufren 95.000 óbitos; Centroamérica y las islas caribeñas contabilizan 94.000 decesos; y Canadá y Australia suman 40.000 muertes anuales.

La investigación también revela cómo las restricciones a la quema de combustibles fósiles tienen una incidencia positiva en la salud pública. El caso de China es, quizá, el más llamativo, en tanto que en 2012 se contabilizaban, con este mismo método de análisis, 3,9 millones de muertes y seis años después, cuando el Gobierno puso freno al uso del carbón y apostó por las renovables y la movilidad eléctrica, la cifra de decesos se situó en los 2,4 millones. De esta forma, las políticas dirigidas al impulso de energías limpias consiguieron que el país asiático redujera un 38% la mortalidad asociada a la mala calidad del aire.

El 7% de la mortalidad infantil

Los menores de cinco años son, según los expertos, "biológicamente y neurológicamente más susceptibles a los efectos adversos generados por la contaminación". Sus sistemas respiratorios e inmunológicos, todavía inmaduros, les sitúan en una situación de riesgo frente a los gases y partículas fósiles. De hecho, la principal causa de mortalidad infantil en el mundo está relacionada con enfermedades respiratorias, con 18.997 defunciones anuales, de las que el 7,2% se relacionan estrechamente con la exposición a material particulado PM2,5.

Europa es el continente que mayor porcentaje de óbitos infantiles registra por causa de estas partículas liberadas a la atmósfera tras la quema de combustibles: el 13,6% del total. Le siguen Norteamérica (6,6%) y Sudamérica (5,7%). La cifra de menores que viven expuestos a la mala calidad del aire es aún más alarmante si se atiende a los datos manejados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien advierte de que el 93% de los niños del mundo respira diariamente niveles de contaminación elevados.

Ella Kissi-Debrah –una menor británica que falleció por afecciones respiratorias– se ha convertido en la cara visible de problema global, después de que un tribunal de Reino Unido sentenciase el pasado mes de diciembre que los altos niveles de polución que había en la zona donde vivía habían sido una causa determinante para su muerte. Se trata del primer caso en todo el mundo en el que la Justicia vincula un deceso con la mala calidad del aire.

madrid

09/02/2021 08:55

Por Alejandro Tena@AlxTena

Publicado enMedio Ambiente
Sudáfrica suspende el uso de la vacuna de AstraZeneca por no ser eficaz contra la variante de su país

Un estudio detalla que la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca es menos efectiva contra la variante sudafricana del virus y no protege contra síntomas leves o moderados. España ya ha recibido las primeras dosis de esa vacuna.


El Gobierno de Sudáfrica ha pausado la administración de las dosis de la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca tras el reciente estudio que demuestra que tiene una protección reducida frente a la nueva cepa de la enfermedad surgida en el país.

Así lo ha comunicado este domingo el ministro de Salud sudafricano, Zweli Mkhize, que ha especificado que se trata de una suspensión temporal hasta que un comité de científicos decida la estrategia a seguir respecto a este inmunizador, según Independent Online. El Gobierno de Sudáfrica tenía prevista la llegada de un millón de dosis de la vacuna de AstraZeneca, producida por el Serum Institute de India, este lunes, tras lo que pensaba empezar a vacunar a los trabajadores sanitarios.

Un estudio al que ha accedido en exclusiva Finantial Times asegura que la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca es menos efectiva contra la variante sudafricana del virus y no protege contra síntomas leves o moderados.

No obstante, el responsable de Salud ha incidido en que el programa de inmunización continuará a partir de la próxima semana, "durante las próximas cuatro semanas, esperamos que haya vacunas Johnson & Johnson, además habrá vacunas Pfizer", que serán las vacunas que se administrarán al personal sanitario.

En este sentido, las autoridades planean acelerar el despliegue de la vacuna de Johnson & Johnson, ya que ha mostrado una eficacia contra la nueva variante que prevalece en más del 90 por ciento de los nuevos contagios en el país, ha destacado la presidenta del Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica, Glenda Gray, tal y como recoge Bloomberg. Hasta el momento, Sudáfrica ha registrado 1.476.135 de contagios de coronavirus, así como 46.290 víctimas mortales desde que estalló la pandemia, según recoge la Universidad Johns Hopkins.

España ya ha recibido dosis de AstraZeneca

España recibió las primeras 196.800 dosis de la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford el pasado sábado, según informó la propia ministra de Sanidad, Carolina Darias. Las dosis de esta vacuna solo se suministrarán a personas de entre 18 y 55 años por la falta de evidencias sobre su efectividad en personas mayores de 65 años, como recomendaron las autoridades sanitarias de Francia, Alemania o Bélgica.

Sin embargo, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) recomendó autorizar la vacuna de esta farmacéutica para personas adultas, también en el caso de los mayores de 65 años. Pero el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, ya avanzó que España no seguirá esta recomendación, siguiendo los pasos de los países europeos. 

madrid

08/02/2021 08:54 Actualizado: 08/02/2021 09:13

Por Europa Press

Publicado enInternacional