Un empleado de NDP Technology en Ciudad Juárez, 9 de marzo de 2020Jose Luis Gonzalez / Reuters

Un día después de la histórica protesta para denunciar la violencia de género en el contexto del Día Internacional de la Mujer, millones de mujeres mexicanas se sumaron al paro nacional 'Un día sin nosotras', y se ausentaron del espacio público para visibilizar la importancia que tienen en la sociedad y economía del país latinoamericano.

Bajo la leyenda "El nueve, ninguna se mueve", miles de mujeres enviaron un poderoso mensaje en rechazo ante las violencias que padecen a diario en ese país y para poner sobre la mesa las demandas de la agenda feminista, que contemplan la interrupción voluntaria del embarazo, los salarios inequitativos, los derechos para las encargadas de los cuidados, entre otros.

 

 

Un alumno de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez en un aula vacía, México, el 9 marzo 2020.Jose Luis Gonzalez / Reuters

 

La ausencia de mujeres en el espacio público fue notoria en los 32 estados de la República. En las calles, escuelas, empresas, restaurantes, estaciones de transporte público y centros comerciales fue notorio el vacío dejado por ellas.

 

Estudiantes de la Universidad Autónoma de Baja California en Tijuana, 9 de marzo de 2020, Guillermo Arias / AFP

 

Las redacciones de los medios de comunicación de Ciudad de México, Puebla, Monterrey y Veracruz lucían vacías ante la ausencia de miles de mujeres que se quedaron en sus casas como parte del paro nacional.

 

La redacción del periódico ABC sin mujeres, en Monterrey, Nuevo León, el 9 de marzo de 2020.Daniel Becerril / Reuters

 

Desde el sector financiero, estimaban entre 34.000 y 43.000 millones de pesos (de 1.628 a 2.058 millones de dólares) las perdidas económicas en el marco del paro 'un día sin nosotras'.

 

Vista general de la empresa de ensamblaje NDP Technology, en Ciudad Juárez, 9 de marzo de 2020.Jose Luis Gonzalez / Reuters
 

Las mujeres se ausentaron de ir a trabajar a los comercios, fábricas, bancos, maquilas, ensambladoras, organizaciones, instituciones públicas y de los entrenamientos en los equipos de fútbol femenil.

 

Vista general de las calles durante la protesta en Monterrey, Nuevo León, el 9 de marzo de 2020.Daniel Becerril / Reuters

 

No obstante el masivo paro que se vivió en todo el país, millones de mujeres no pudieron sumarse a 'un día sin nosotras' debido a las posibles repercusiones que tendría en su vida, como una jornada descontada de su salario. Cuatro de cada diez mujeres pensaban que habría sanciones en caso de sumarse al paro, según una encuesta de El Financiero difundida el pasado viernes.

 

Sala de redacción de Multimedios Televisión en Monterrey, 9 de marzo de 2020. Daniel Becerril / Reuters

 

Indignación

Los recientes feminicidios de Ingrid Escamilla, una joven de 25 años que fue apuñalada y desollada por su pareja, y de Fátima, una niña de siete años que fue encontrada tirada en una bolsa, con signos de tortura, encendieron las alarmas sobre la brutal violencia que viven las mujeres en el país latinoamericano.

El año pasado, México registró 51.146 denuncias por violencia sexual en contra de las mujeres, lo que implicó un aumento del 19,1 % con respecto a 2018. También en 2019, mataron a 10 mujeres cada día. Hace tres años, el promedio era de siete.

Además, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) refleja que el 66,1 % de las mujeres de 15 años o más han sufrido al menos un incidente de violencia emocional, económica, física, sexual o de discriminación a lo largo de su vida, en al menos un ámbito, ya sea en la comunidad, en el entorno laboral, familiar, escolar o en pareja.

Las agresiones en la calle documentadas por la ENDIREH son principalmente de tipo sexual, como piropos groseros u ofensivos; intimidación, acecho; abuso sexual; violación e intento de violación.

Ante esta violencia cotidiana, millones de mujeres inundaron las calles de México el domingo durante la marcha del 8M y, en contraste, este lunes le hicieron ver al país la importancia que tienen en la sociedad, al evidenciar el peso específico de su ausencia.

Publicado enInternacional
Postales feministas desde Chile, Fotos de mazurquica

Una marcha motera feminista en Egipto, gases lacrimógenos en Turquía, detenciones en Kirguistán, ataques ultras en Pakistán y pañuelos por el aborto en Argentina son algunas de las principales postales del 8M.

 

Chile: un 8M contra el Gobierno de Piñera

 

De Chile ha salido recientemente el canto feminista más potente a nivel internacional en los últimos meses. La interpretación de Las Tesis de Un violador en tu camino se ha repetido hoy en buena parte del mundo y, como no, aquí también. En esta ocasión, delante de La Moneda, el palacio presidencial. El 8M en Chile ha llevado el sello del estallido social que vive el país desde el pasado 18 de octubre. Miles de mujeres se han congregado en la rebautizada Plaza Dignidad de Santiago. El aborto libre, seguro y gratuito y el fin a todo tipo de violencia machista han sido las demandas más coreadas, que se han mezclado con los gritos contra el Gobierno y la represión policial.

Las mujeres que cada viernes apoyan las protestas, como las brigadistas que atienden a los heridos o las 'mamás capucha', que llegan a la 'zona cero' para repartir comida a los jóvenes que se enfrentan directamente con la policía en primera línea, han cobrado un especial protagonismo este domingo. Texto: Meritxell Freixas.

 

Kirguistán: atacadas por radicales y luego detenidas

 

En Kirguistán, los ultras machistas y la policía apenas han dado tiempo a las manifestantes a desplegar las pancartas que tenían preparadas para la marcha. Primero, un grupo de encapuchados ha atacado con huevos la concentración convocada por la organización feminista Bishkek Feminist Iniciatives contra la violencia machista. Poco después llegó la policía y se llevó detenidas a unas 90 participantes cuando cantaban Un violador en tu camino, según ha informado la organización.

"Estuvimos en la comisaría unas dos horas y media", ha informado la portavoz del grupo. Tras anotar los datos de las activistas, la policía ha liberado a las mujeres. Según la portavoz, se trata de la primera vez que una marcha de mujeres en Kirguistán acaba con sus participantes en comisaría, ya que los actos convocados por las feministas en los últimos ocho años nunca habían sido interrumpidos de una forma tan abrupta. La portavoz relaciona lo ocurrido con la "radicalización" de una parte de la sociedad "que está en contra de los derechos de la mujer". La Policía ha informado que la concentración no estaba autorizada para poder garantizar su seguridad, lo que llevó a "diversas provocaciones e infracciones del orden público".


Argentina: pañuelazo por el aborto frente a la catedral

El movimiento feminista argentino ha celebrado este domingo un 'pañuelazo' por el derecho al aborto frente a la catedral de Buenos Aires. Al mismo tiempo, a unos kilómetros, en la Basílica de Luján, uno de los principales templos del país, la Conferencia Episcopal había organizado una misa para mostrar su rechazo a la interrupción del embarazo.

La semana pasada, el presidente Alberto Fernández anunció ante la Asamblea Legislativa el envío de un proyecto de ley para legalizar el aborto tras el último rechazo en el Senado, en agosto de 2018.


Colombia: sororidad feminista en Bogotá

"Por ellas es la lucha, de esto se trata", exclama la joven colombiana de la fotografía, apelando a la coherencia. La sororidad feminista era eso. Ayudar a limpiar una pintada a la trabajadora que, en su Día de la Mujer, no pudo cambiar los guantes de látex y la fregona por la pancarta. Una acción minúscula que causó la sonrisa cómplice de sus compañeras de protesta, "por las que no tuvieron el privilegio de salir a reivindicar sus derechos".

"Mujer trabajadora, esta es tu lucha", fue el lema de la masiva marcha que recorrió el centro de Bogotá (Colombia) y que este año terminó con una gran fiesta popular en uno de los barrios más pobres de la capital colombiana. "¿Quiénes son?", se preguntaba una vendedora ambulante del barrio, observando con incredulidad pasar a miles de mujeres jóvenes: las de los torsos al descubierto, las enmascaradas, las de las pañoletas verdes y moradas, las de la wiphala indígena, las madres con sus hijas. "Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar", coreaban ellas, como si hubieran escuchado su pregunta. Texto: Marina Sardiña.


Francia: unión del feminismo clásico y el joven en París

Rozan las dos de la tarde, todo el vagón se baja en Plaza d'Italie, se aglomeran las pancartas y se empiezan a escuchar los primeros lemas: "Somos valientes, estamos orgullosas, el feminismo radical entra en cólera". Esto acaba de empezar, cuentan muchas a medio camino entre el entusiasmo y la rabia. Piden cambios profundos y, algunas, la dimisión del presidente Emmanuel Macron. Francia es uno de los países con más asesinatos machistas de Europa. Las manifestantes portan pancartas con el nombre y la edad de cada una de las asesinadas este año.

Aparcando sus diferencias, el feminismo clásico, heredero de mayo del 68, y activistas más jóvenes y radicales han tomado este domingo las calles de París consolidando una presencia que aumenta a pasos agigantados desde 2018. Las más jóvenes y radicales no esperaron al 8M y el sábado por la noche celebraron su propia marcha, que acabó con represión policial y gases lacrimógenos. Texto: Marta Maroto



Egipto: la marcha de moteras feministas en El Cairo

En un país donde no están permitidas las manifestaciones y las mujeres suelen viajar en moto como pasajeras, sentadas de lado, con las piernas cerradas y agarradas a hombres que conducen, una decena de mujeres con chupas de cuero y rosas en la mano acompañadas por otros 15 moteros han realizado este sábado una concentración a lomos de sus harleys para reivindicar los derechos de las mujeres."Llevamos celebrando el Día Internacional de la Mujer desde hace cinco años, cada año vamos a un sitio diferente de la ciudad y conducimos todas juntas", cuenta Angy Ghattas, responsable de Harley Davidson en Egipto.

"Las mujeres egipcias son especiales, han sobrepasado el nivel de lo que está o no permitido", señala Hanna Sharawi, una de las moteras que ha participado este sábado en la concentración. "Las nuevas generaciones están cambiando, visten diferente, se quieren a sí mismas y creo que ha llegado la hora del cambio", añade. El recorrido este año ha comenzado en el centro de El Cairo, pasando por diferentes zonas de la capital egipcia como la plaza Tahrir, y ha terminado en el barrio de Zayed, a las afueras de la ciudad, dónde las motoristas se han reunido con sus familias, han comido shawarma y han terminado el evento al son de la música latina. Texto: Esther Alaejos

Turquía: gases lacrimógenos en Estambul

En Estambul, la policía antidisturbios ha intervenido con gases lacrimógenos y cargas contra una marcha feminista que pretendía manifestarse en la céntrica calle Istiklal, tradicional lugar de concentraciones cívicas. Desde el mediodía, los agentes habían rodeado tanto la avenida como la adyacente plaza Taksim con vallas metálicas e impedían el acceso para evitar que grupos feministas desplegaran pancartas en esta zona.

Sin embargo, más de 5.000 activistas se han reunido por la tarde en una calle cercana y han marchado hacia la zona blindada, derribando una valla, a lo que la policía ha respondido con cargas, gas y forcejeos para empujar al grupo nuevamente calle abajo. "La calle es nuestra" y "nunca cederemos la calle a los hombres", gritaban algunas.

Entre los eslóganes, aparte de la pancarta de "lucha feminista contra el patriarcado", destacaban mensajes contra el matrimonio de menores; contra la obligación de cuidar de marido, casa y niños; y de solidaridad con las mujeres inmigrantes. Otras dos concentraciones diferentes se han celebrado sin incidentes por la ciudad.
Postal Pakistán


Pakistán: las piedras no pueden con las manifestantes

Una breve lluvia de piedras provocada por el sector religioso más ultra no ha logrado frenar a las manifestantes feministas en Islamabad, capital de Pakistán, aunque han provocado varios heridos. Con el eslogan "Mi cuerpo, mi elección", la Marcha Aurat (mujer, en urdu) ha levantado ampollas en Pakistán desde su inicio en 2018, pero este año los sectores más misóginos de la sociedad habían multiplicado sus amenazas.

A pocos metros de la marcha y separados por varios cordones policiales y una valla se celebraba una contramanifestación. "El cuerpo es de Alá, la decisión es de Alá", rezaba un póster como respuesta al eslogan feminista. En uno de los peores países del mundo para ser mujer, centenares de mujeres iniciaron las protestas con marchas nocturnas el sábado. Las organizadoras de la marcha han dedicado la protesta a las "feministas que construyeron los cimientos" para anular una parte esencial de las llamadas Ordenanzas Zina, una normativa aprobada por el Parlamento nacional sin debate previo en 1979 que convertía la violación en un delito de adulterio punible hacia la mujer con una sentencia de muerte.

 

Fotografías: Marta Maroto / Meritxell Freixas / Esther Alaejos / Marina Sardiña /

 


España

El Salto diairo

 

 

https://www.elsaltodiario.com/8marzo/feminista-gran-manifestacion-madrid-8m-25-imagenes

 


 

Chile

 

Más postales feministas desde Chile
 
Fotos de mazurquica.
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Prisioneros del machismo: la maté porque era mía

Nos guste o no somos parte del problema: la opresión de género. Ser consciente de ello es el primer paso para cuestionar las conductas machistas. Estamos sometidos, unos, los hombres, y otras, las mujeres, a vivir con estereotipos que nos enajenan y empequeñecen. Condenados cual Sísifo a repetir los mismos papeles, cualquier esfuerzo en sentido contrario se muestra estéril. Sísifo movía una pesada roca hasta la cima de una montaña y por su peso caída de inmediato, debiendo recomenzar una y otra vez la tarea. Pero cuando hablamos de machismo, los hombres se ubican en la cúspide de la pirámide y otean el mundo bajo su particular óptica, mientras las mujeres, en la base, acaban subordinadas a vivir el mundo de los hombres. Tenemos comportamientos discriminatorios, hirientes e hipócritas con las mujeres. Homófobos, machistas y misóginos. Veamos un ejemplo. Pablo Iglesias, hoy vicepresidente segundo del gobierno de la monarquía, defensor a ultranza del proyecto de la ley de libertad sexual, defendió su aprobación señalando que en el gobierno hay "mucho machista frustrado". Su compañera sentimental, a la sazón ministra de Igualdad, había sido criticada por las formas, redacción incluida, por miembros socialistas del consejo de ministros. Tal actitud de Iglesias podría considerarse un acto de compromiso feminista si la memoria reciente no lo desnudase. El susodicho se refirió a la presentadora de televisión, Mariló Montero en Instagram en el año 2016 de esta guisa: "La azotaría hasta que sangrase... Esa es la cara B de lo nacional popular... Un marxista algo perverso convertido en un sicópata".

El machismo llama a la puerta para recordar sus vergüenzas.

El machismo es un hecho social, constato una realidad. Por ello las luchas feministas nos sitúan ante la posibilidad cierta de modificar nuestras conductas. Sin embargo, las resistencias al cambio se antojan múltiples. Perder privilegios no es algo que se haga de buena gana. Igualmente presenta más dificultades desaprender que aprender. Los patrones de comportamiento son parte del proceso de socialización y en el capitalismo adoptan formas específicas. Las relaciones de género no son la excepción. Se trata de la propiedad privada, de la enajenación, entre otros, del cuerpo inmerso en el proceso de trabajo y producción. En sus formas, el capitalismo, es constituyente de una relación de explotación contraria a los valores democráticos, la justicia social y la igualdad. Anclados en la apropiación privada del plusvalor, hemos sido adoctrinados en conductas donde se entrecruza la perspectiva de género, haciendo que cada uno de los sexos interiorice comportamientos validados socialmente, bajo el parámetro de la apropiación. Colores, juegos, lecturas, estética, emociones se enlazan hasta configurar un entramado cuya expresión es una relación de dominio y subordinación en el cual la construcción de género es una máxima. Patrones considerados apropiados o inadecuados según se nazca hombre o mujer. Es una realidad social, no una condición de naturaleza. Somos homínidos, bípedos y mamíferos vertebrados. Asimismo, las hembras de la especie dan a luz y amamantan, lo cual, no supone, por naturaleza, sometimiento, inferioridad o debilidad. Las escalas de valores son hechos sociales, institucionales. Producto de un sistema de dominación que adscribe papeles. Así nace el patriarcado. Bien señala Marcela Lagarde: "Desde la dimensión de la propiedad, la mujer no se pertenece, otros deciden por ella: los hombres, cada hombre importante en su vida, la madre, el padre, los parientes, los hijos y las hijas, las instituciones (políticas, civiles, eclesiales, militares), la sociedad, los dioses, la naturaleza. La propiedad se ciñe sobre la mujer y, en este sentido, es ser-de-otros. El orden patriarcal es un orden de propiedad social y privada de las mujeres a través de la apropiación, posesión, usufructo y desecho de sus cuerpos vividos, su subjetividad y sus recursos, bienes y obras". Pero también es parte de una percepción de ser hombre. Nuevamente Lagarde: "Los hombres se tienen como objetivo de sus energías vitales, de sus movimientos y de su subjetividad, como su centro, y cada hombre al crear o al destruir, al transformar el mundo, debe buscar indefectiblemente su gratificación y su goce. El paradigma del mundo patriarcal es el hombre, y el paradigma de cada hombre es él mismo".

Inmersos en la economía de mercado, el capital como relación social no puede dejar de explotar a hombres y mujeres, como lo realice, le es indiferente. La enajenación de cuerpo y mente de hombres y mujeres bajo la lógica del capital, impide realizar la condición de dignidad que es inherente al ser humano. Otra vez Lagarde: "Todas las relaciones íntimas y públicas de los hombres están marcadas por la opresión y desde luego por la relación ganancia-goce-éxito, trascendencia masculina, complementada con el daño, la expropiación y sufrimiento de las mujeres y hombres implicados". Democratizar las relaciones entre hombres y mujeres conlleva luchar contra el capitalismo, por el desarrollo humano, contra las relaciones de explotación de la mujer trabajadora en el marco de una sociedad de clases. En esta lucha estamos comprometidos. Cuanto antes lo asimilemos, antes será posible la emancipación de hombres y mujeres. Mientras tanto, la violencia de género hará posible su máxima: "La maté porque era mía".

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Piñera: “No es solo la voluntad de los hombres de abusar, sino también la de las mujeres de ser abusadas”

El presidente de Chile se enreda a seis días del 8M con una polémica declaración sobre la violencia machista

A seis días de marcha por el Día Internacional de la Mujer, la primera de una serie de movilizaciones programadas para marzo en medio de las revueltas sociales, el presidente Sebastián Piñera se ha echado encima al movimiento feminista chileno. En una ceremonia donde promulgaba esta mañana la Ley Gabriela, una importante normativa que considerará feminicidio a todo asesinato de una mujer por razón de género, el mandatario ejemplificó: “A veces, no es solamente la voluntad de los hombres de abusar, sino que también la posición de las mujeres de ser abusadas”. Acompañado por su esposa, Cecilia Morel, y la ministra de la Mujer, Isabel Plá, el presidente continuó: “Tenemos que corregir al que abusa y también tenemos que decirle a la persona abusada que no puede permitir que eso ocurra. Y que la sociedad entera la va a ayudar y respaldar en denunciar y en evitar que esos hechos sigan ocurriendo”.

En un país donde en 2019 se produjeron 62 feminicidios y solo este año ya han ocurrido seis, de acuerdo a la Red Chilena de Violencia contra las Mujeres, la condena a las palabras del presidente fue transversal. “Piñera no puede evitar que la misoginia se le escape por los poros y enlode su intento de cooptación”, acusó la Coordinadora Feminista 8M, que representa a diversas agrupaciones y colectivos de mujeres que el domingo saldrán a marchar y que desde este lunes realizan distintas acciones en todo Chile. “La culpa no es ni nunca ha sido nuestra. La culpa es de quienes nos abusan y violentan y de la institucionalidad que los ampara. Es el Estado, los jueces, los pacos [carabineros] y el presidente”, escribió la coordinadora en las redes sociales, en referencia a la letra de Un violador en tu camino, el himno global contra la violencia sexual hacia las mujeres, compuesto por el colectivo chileno Lastesis.

La propia ministra Plá, que este martes será interpelada en el Congreso, tuvo que aclarar los dichos de Piñera: “El presidente lo que ha querido decir no ha tenido que ver nunca con responsabilizar a las mujeres. Ha dicho que las mujeres de nuestro país deben saber que cuando denuncian van a contar con el apoyo de la sociedad y de las instituciones y de los poderes del Estado”. Luego, fue el propio mandatario el que debió salir a precisar sus palabras: “Quiero ser muy claro: la posición de nuestro Gobierno es tolerancia cero contra todo tipo de violencia y abuso contra las mujeres. Por eso llamo a las mujeres a denunciar de inmediato cualquier riesgo o cualquier amenaza contra su integridad o su vida”.

No es la primera vez que a Piñera se le acusa de machista. En 2011, en su primer mandato (2010-2014), en una clausura de una cumbre en México indicó: “¿Sabe usted cuál es la diferencia entre un político y una dama? Cuando el político dice que ‘sí’, quiere decir ‘tal vez’; cuando dice ‘tal vez’, quiere decir que ‘no’, y cuando dice que ‘no’, no es político. Cuando una dama dice que ‘no’, quiere decir ‘tal vez’; cuando dice ‘tal vez’, quiere decir que ‘sí’, y cuando dice que ‘sí’, no es dama”, indicó el chileno en la clausura de la XIII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en la localidad de Tuxtla. Nuevamente, sus palabras fueron ampliamente condenadas en Chile, sobre todo por el movimiento feminista.

En junio de 2017, en medio de la última campaña presidencial, en una actividad en la ciudad de Linares, a unos 300 kilómetros al sur de Santiago, nuevamente intentó realizar un chiste aludiendo al acoso hacia las mujeres: “Bueno muchachos, me acaban de sugerir un juego muy entretenido. Es muy sencillo: todas las mujeres se tiran al suelo y se hacen las muertas, y todos nosotros nos tiramos encima y nos hacemos los vivos. ¿Qué les parece muchachos?”, expresó Piñera, para luego cerrar la actividad y despedirse de los asistentes.

Los dichos fueron condenados desde diferentes sectores y provocaron la reacción de la presidenta Michelle Bachelet, que gobernaba en su segundo mandato (2014-2018): “Una violación es expresión de la mayor violencia contra las mujeres. Bromear con eso es despreciarnos a todas y no es aceptable”, escribió la socialista. Hace tres años, acosado por las críticas, Piñera se excusó: “Me disculpo por una mala broma que no afecta mi aprecio y respeto por todas las mujeres. Lamento el aprovechamiento político que ha generado”. Posteriormente, su comando difundió un vídeo de su esposa: “Sebastián ya pidió disculpas. Las chilenas saben del compromiso que él tuvo y seguirá teniendo por el avance de sus derechos”.

En los últimos años, la élite chilena ha enfrentado diversos episodios machistas. A fines de 2016, en una cena de la Agrupación de Exportadores de Manufacturas, Asexma, la asociación de empresarios regaló una muñeca hinchable al ministro de Economía de Bachelet, Luis Felipe Céspedes. La figura estaba desnuda y tenía un cartel tapándole la boca donde se podía leer: “Para estimular la economía”. En el escenario, junto a Céspedes, se hallaban dos dirigentes destacados del centroizquierda, que celebraron con risas el episodio: el exsecretario general de la OEA José Miguel Insulza y el senador y excandidato presidencial Alejandro Guillier. Ante la polémica, los involucrados, incluida la gremial Asexma, tuvieron que ofrecer disculpas públicas.

Piñera no eligió esta vez el mejor momento. El próximo domingo se espera que se repitan las multitudinarias marchas del 8M de 2019, cuando medio millón de chilenas salieron a las calles para protestar contra la violencia machista. Este año habrá un componente político adicional, porque Chile debate la paridad de género en el proceso constituyente. El 26 de abril próximo, Chile definirá en un plebiscito si reemplazará la Constitución de Pinochet de 1980 y, de hacerlo, el órgano que estará encargado de redactar una nueva Carta Fundamental.

Santiago de Chile - 02 Mar 2020 - 16:40COT

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Prohibido, muy restringido y poco despenalizado: así es el mapa del aborto en América Latina

En Argentina, un nuevo proyecto apoyado por el Gobierno intentará despenalizar el aborto tras el intento fracasado en agosto de 2018

Que miles de mujeres argentinas volvieran la semana pasada a echarse a las calles para relanzar la campaña por el aborto legal es una muestra más del cambio que se está produciendo en una región como América Latina y el Caribe, donde la interrupción del embarazo sigue restringida o castigada en gran parte de los países.

En los últimos años en la región no solo se ha extendido ese grito que reclama un aborto legal, seguro y gratuito, sino que también se han logrado avances importantes en salud sexual y reproductiva como la legalización de la interrupción del embarazo en el estado mexicano de Oaxaca en 2019 y la ley de aborto en tres causales aprobada por Chile en 2017.

Pero pese a los logros alcanzados en la región y a ese mayor consenso social de la opinión pública sobre el aborto, las mujeres aún se enfrentan a numerosas barreras para acceder a un aborto, incluso en los países donde es legal, como es la objeción de conciencia de profesionales ginecológicos que no quieren participar en esta práctica. Otros obstáculos se deben al creciente número de dirigentes conservadores y al avance de los grupos contrarios al aborto, si bien la situación varía dependiendo del país.

"En términos generales hay una mayor conciencia de la capacidad de decidir de las mujeres y la mayoría de los países latinoamericanos tiene leyes que reconocen el derecho de las mujeres a una amplia gama de anticonceptivos, protocolos de atención donde hay causales justificadas para abortar, etc", señala Susana Chávez, directora de la organización peruana Promsex y secretaria ejecutiva del Consorcio latinoamericano contra el aborto inseguro (Clacai). "Sin embargo, existe una corriente conservadora muy fuerte que está interponiendo medidas judiciales al cumplimiento de las leyes y eso añade trabas que limitan", añade.

En ese sentido, la experta asegura que en varios países se ha intentado "judicializar los protocolos de aborto por considerarlos una amenaza al concebido", mientras que en otros Estados de la región se han incorporado medidas restrictivas.

Tampoco hay que olvidar que a pesar de que en los últimos años América Latina ha tenido Gobiernos progresistas en varios países, por lo general han mantenido una postura conservadora frente a la interrupción voluntaria del embarazo. No se logró, por ejemplo, despenalizar la práctica en Argentina durante los Gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. En el caso de Ecuador, Rafael Correa amenazó incluso con dimitir si el Parlamento permitía aprobarlo.

Un panorama desigual

Pero en la actualidad, ¿dónde es legal el aborto en América Latina y el Caribe? La mayoría de los países de la región cuenta con causales a la interrupción del embarazo que van más allá del peligro de muerte de la madre, aunque cada uno tiene leyes diferentes.

Los países más restrictivos son El Salvador, Honduras, Nicaragua, Haití y República Dominicana, donde el aborto está prohibido bajo cualquier circunstancia. Las mujeres salvadoreñas se enfrentan incluso a penas de prisión que superan los 30 años al ser acusadas de homicidio agravado. Ni siquiera importa si sufrieron un aborto espontáneo.

Honduras, donde también se castiga con cárcel a las mujeres que interrumpen su embarazo, es además el único país de la región donde están prohibidas las píldoras anticonceptivas de emergencia.

"Pese a los logros de la región, Centroamérica no avanza al mismo ritmo e incluso algunas iniciativas de grupos antiaborto están ganando fuerza", recuerda a este medio el ginecólogo Guillermo Ortiz, asesor médico de IPAS, organización internacional que trabaja para ampliar el acceso de las mujeres a servicios de atención integral del aborto.

Ejemplo de ello es Costa Rica, donde el aborto terapéutico [razones médicas] es legal, pero "ha habido intentos de derogar la ley y tratar de que se vuelva a discutir el tema para prohibirlo completamente", tal y como pasó en El Salvador en 1998 y en Nicaragua en 2007, cuando el otrora comandante de la Revolución Sandinista Daniel Ortega asumió la presidencia.

Otros Estados latinoamericanos que cuentan con leyes muy restrictivas son Paraguay, Venezuela y Surinam, donde las mujeres únicamente pueden suspender su embarazo legalmente cuando su vida peligra.

En el caso de Perú, la gestante puede abortar si está en riesgo su salud o su vida, pero se aplica una perspectiva restrictiva de la norma. "Se imponen condiciones que no aparecen en la ley y se niegan derechos que ya tienen las mujeres imponiendo embarazos forzados aún a costa de su salud y su vida", asegura Chávez.

Todas estas restricciones legales se han convertido en una amenaza para la vida y salud de las mujeres en la región, ya que se ven obligadas a recurrir a prácticas clandestinas e inseguras para interrumpir su embarazo. La ilegalidad de este procedimiento, además, no reduce su práctica y de hecho el aborto clandestino es una de las principales causas de muerte materna en estos países.

América Latina y Caribe es la región con más abortos

América Latina y el Caribe es la región con la tasa de abortos más alta del mundo: 44 por cada 1.000 mujeres en edad reproductiva, en comparación con Asia (36 por cada 1.000 mujeres), África (34), Europa (29) y América del Norte (17), según datos del Instituto Guttmacher, especializado en derechos reproductivos. 

En cuanto a la tasa de embarazos no planeados, América Latina y el Caribe también lidera la tabla, con 96 embarazos por cada 1.000 mujeres en edades de entre 15 y 44 años.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, cada año se realizan unos 25 millones de abortos inseguros en el mundo, la mayoría en condiciones de clandestinidad.

Los únicos países de la región donde el aborto está despenalizado durante las primeras semanas de gestación son Uruguay, Cuba, Guayana, Guayana Francesa y Puerto Rico (estado libre asociado de EEUU).

En México las mujeres también pueden suspender su embarazo de forma legal, pero únicamente en dos estados: Ciudad de México y Oaxaca, al sur del país. Solo el aborto en caso de violación es legal en todo México, mientras que en algunos estados existen otras excepciones.

En todos estos países también existen complicaciones para acceder a los servicios. Desde profesionales sanitarios que se declaran objetores de conciencia hasta clínicas falsas donde intentan convencer a las mujeres de que no aborten.

Nuevo intento en Argentina

Las mujeres en Argentina pueden abortar legalmente si la vida de la madre peligra o si el embarazo fue producto de una violación, aunque incluso dentro de ese marco también encuentran obstáculos.

Los grupos feministas y las mujeres que relanzaron la semana pasada el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que tiene estado parlamentario, confían en que esta vez se apruebe una ley de plazos, pues a diferencia de otras ocasiones, ahora hay un respaldo presidencial. El mandatario Alberto Fernández ya ha dicho que enviará al Congreso un proyecto de ley para despenalizar el aborto.

"Estamos a la expectativa de ver cómo va a ser el proyecto que presentará el Ejecutivo. Entendemos que a la hora del debate se van a poner a disposición ambos proyectos y en principio se votaría antes de junio", explica a eldiario.es la activista Jenny Durán, integrante de la campaña.

Retroceso en Chile

En 2017, bajo el segundo Gobierno de Michelle Bachelet, Chile despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo en caso de que la vida de la madre corra peligro, inviabilidad fetal y violación. Fue un paso histórico para el país, teniendo en cuenta que el aborto estaba prohibido bajo cualquier circunstancia desde 1989, cuando la dictadura de Augusto Pinochet así lo promulgó.

Sin embargo, las mujeres en Chile también tienen dificultades para acceder al aborto legal. Desde un principio la ley permitió a los médicos del sistema público negarse a realizar el procedimiento y en 2018 el Gobierno del conservador Sebastián Piñera añadió nuevas trabas. Actualmente los hospitales públicos no están obligados a tener permanentemente profesionales que practiquen abortos y las clínicas privadas pueden negarse a realizarlos.

Colombia: aborto permitido pero de difícil acceso

Desde el año 2006 el aborto está permitido en Colombia en tres supuestos: cuando existe riesgo para la vida de la madre, malformación del feto o violación. Sin embargo, al mismo tiempo la ley colombiana tipifica el aborto como un delito, por lo que a muchas mujeres se les complica acceder a los servicios.

"Se trata de un delito discriminatorio que afecta especialmente a las mujeres pobres, a las jóvenes y a las campesinas, ya que las mujeres que viven en grandes ciudades pueden acceder mejor porque tienen más información y recursos. Es un delito, además, que solo se puede aplicar a las mujeres, a las que se castiga por tomar decisiones sobre su propio cuerpo", indica a eldiario.es la activista feminista Beatriz Quintero, integrante de La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, una alianza de organizaciones que lucha desde 1998 para que el aborto se despenalice en Colombia.

Con el objetivo de disminuir las barreras que afrontan las mujeres, el magistrado de la Corte Constitucional Alejandro Linares ha propuesto al alto tribunal despenalizar el aborto en el primer trimestre. Pero no será un debate sencillo, pues la abogada Natalia Bernal ha propuesto prohibir la práctica por completo y los grupos contra el aborto también han protestado contra la iniciativa, que debería conseguir 5 votos a favor de un total de 9 magistrados.

Brasil, Bolivia y Ecuador

En el caso de Bolivia hasta 2017 el aborto solo era legal cuando existía riesgo de salud para la madre o en caso de violación, pero ese año el Gobierno de Evo Morales amplió los supuestos. En la actualidad tampoco es delito abortar durante las primeras ocho semanas de embarazo si la mujer es estudiante o tiene a su cargo a personas mayores o discapacitadas.

Brasil permite el aborto en caso de violación, de riesgo para la madre y de anencefalia. Ecuador, por su parte, tiene una legislación más severa, ya que solo se puede abortar legalmente en dos casos: cuando la vida de la madre está en riesgo y cuando una mujer con diversidad funcional ha sido violada. En septiembre de 2019 el Parlamento rechazó despenalizar la práctica en todos los casos de violación y malformación del feto.

Bajo este panorama, el hecho de que Argentina pueda lograr este año despenalizar el aborto aporta esperanza a toda la región.

Por María García Arenales

29/02/2020 - 21:11h

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De Harvey Weinstein a Plácido Domingo: de cómo el mundo ha cambiado tras el estallido del #MeToo

Dos hombres poderosos en la industria cultural, dos historias reveladas por medios de comunicación, símbolos de ese 'Yo También', una certeza ahora consolidada: Weinstein y Domingo acosaron y abusaron

Que el #MeToo no necesitaba ninguna decisión judicial para certificarse como uno de los grandes movimientos de cambio de los últimos años era algo sabido. Más allá de lo que sucediera en los tribunales, la ruptura histórica del silencio de las mujeres alrededor de la violencia sexual y el acoso y su repercusión social y política internacional es ya un sello de nuestros días. Sin embargo, en menos de 24 horas dos decisiones le han dado al movimiento el respaldo 'oficial' definitivo: el lunes, un jurado declaró culpable al productor Harvey Weinstein de dos delitos sexuales; este martes, una investigación oficial concluye que Plácido Domingo acosó sexualmente a varias mujeres y ejerció abuso de poder. Dos hombres poderosos en la industria cultural, dos historias reveladas por medios de comunicación, símbolos de ese 'Yo También', una certeza ahora consolidada: Weinstein y Domingo acosaron y abusaron.

"Para las mujeres que testificaron en este caso y que han pasado por un infierno traumático, hicisteis un servicio público. Gracias". La declaración es de Ashley Judd, una de las primeras actrices que denunció a Weinstein por acoso sexual. Fue en octubre de 2017 cuando The New York Times publicó las primeras historias que acusaban al poderoso productos de delitos sexuales. Más de dos años después y tras un juicio que ha durado seis semanas, un jurado ha declarado a Weinstein culpable de un delito sexual contra la asistente de producción Miriam Haley y de otro de violación a la actriz Jessica Mann. Por esta condena podría permanecer en prisión hasta 29 años. El productor ha sido absuelto de otros dos cargos y aún tiene una causa pendiente en un juzgado de Los Ángeles.

El inicio del juicio a Weinstein bien podría representar esta ola feminista que recorre lugares distintos con una narrativa muy parecida y los mismos lemas: 'a mí también', 'yo te creo', 'no es sexo, es violación' o 'solo sí es sí'. Allí, frente a un juzgado de Nueva York, decenas de mujeres interpretaban 'Un violador en tu camino', la 'performance' creada por LasTesis, el grupo feminista chileno que la puso en marcha en medio de las protestas que sacudieron el país. De Chile había llegado al juicio del caso que hizo estallar el MeToo. Por el camino había pasado por México, España, Argentina, Colombia, Francia, Turquía, India, Reino Unido, Guatemala, Brasil, Marruecos o Túnez.

El himno le debe su viralidad a la letra y a su potente puesta en escena, pero sobre todo a que, más allá de casos individuales, apela a una cultura de la violación que perdura de distintas maneras: sea de donde sea, una mujer se ve en esos versos que dicen "el patriarcado es un juez, que nos juzga por nacer, y nuestro castigo;es la violencia que no ves. Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía".

Solo unas horas después del veredicto sobre Weinstein, una investigación del sindicato de ópera de EEUU revelaba que Plácido Domingo había acosado sexualmente y abusado de su poder durante años. La investigación cuenta con 27 personas que aseguran haber sufrido o presenciado este tipo de comportamientos por parte de Domingo durante los años 90 y 2000. Otra investigación, de la Ópera de Los Ángeles, sigue en marcha. El tenor dimitió de su dirección el pasado octubre, después de que Associated Press hiciera pública su investigación sobre él.

Si cuando las acusaciones se hicieron públicas, Plácido Domingo defendió su inocencia, este martes ha pedido perdón, con la investigación ya pública pero sin haber llegado, todavía, a los tribunales. Domingo ha pasado de asegurar que su comportamiento había sido "galante" - "Los españoles somos cálidos, afectuosos y cariñosos. Me refería sobre todo a la cultura del piropo. He sido galante. Pero siempre en los límites de la caballerosidad"- a reconocer "toda la responsabilidad" por las acciones que se le atribuyen y disculparse por el "dolor" causado a las víctimas. 

Sus palabras, unas y otras, son la muestra del cambio -incómodo para muchos- que el MeToo ha supuesto: el movimiento ha venido a cuestionar la forma en que nos relacionamos, la forma en que concebimos la violencia sexual y las maneras que muchos hombres han interiorizado como naturales o bien como parte de su privilegio. Si además eras un poderoso productor de Hollywood o un tenor reconocido en todo el mundo, la impunidad parecía más que descontada.

De Weinstein a Domingo ha habido otros casos, muchos, la mayoría, con menos repercusión o que sencillamente han pasado desapercibidos por cotidianos. No fue así con Bill Cosby, que en 2018 fue declarado culpable de tres delitos de agresión sexual y pasa sus días en una cárcel de Phoenix. La coincidencia de estos tres casos en el mundo de la cultura revela también hasta qué punto la industria del espectáculo había interiorizado la cosificación de las mujeres y el 'peaje' que muchas tenían que pagar para seguir en ella. 

Por si la palabra de miles mujeres en todo el mundo no fuera suficiente -y no lo ha sido, para muchos, durante mucho tiempo-, hoy el MeToo, ese fenómeno que habla de violencia y acoso, que interpela e incomoda, se apunta dos decisiones que consolidan su espíritu y que le dará legitimidad antes quienes seguían defendiendo una extraña forma de galantería

Por Ana Requena Aguilar

25/02/2020 - 17:37h

Publicado enCultura
El "pañuelazo" en Argentina vibra al reclamar la legalización del aborto

Una gran movilización llegó hasta las puertas del Congreso en Buenos Aires y se extendió por un centenar de ciudades en el interior del país para exigir la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

Una marea colorida inundó el centro de Buenos Aires este miércoles cuando miles de mujeres se acercaron con su pañuelo verde en alto hasta el Congreso de la capital argentina para reclamar la sanción de una ley que garantice el aborto legal, seguro y gratuito.

A dos años del primer "pañuelazo" que abrió el camino de la discusión legislativa sobre la interrupción voluntaria del embarazo, organizaciones feministas, sociales, políticas, sindicales y de derechos humanos apoyaron esta convocatoria con la consigna "¡Nuestro proyecto está en las calles!".

La legalización del aborto "es una cuestión de libertad que ya han conseguido en otros lugares, así que es una injusticia que aquí eso no esté", razonó en diálogo con Público una de las asistentes a la manifestación, Claudia Laudano. "Hace 32 años que peleo por el aborto legal por convencimiento, soy una activista desde hace tiempo y creo que este año va a salir".

Esta argentina comenzó a interiorizarse sobre los derechos de la mujer en 1988, "cuando comencé a ser feminista a raíz de mi participación en un encuentro nacional de mujeres en la que se impartían talleres sobre aborto", reflexionó. "Ahí entendí que lo que había hecho era algo que muchas compartíamos, y entonces nos comprometimos y empezamos a militar por el aborto legal".

A la espera de que se sancione la ley, en los últimos años "se ha extendido el uso del misoprostol para poder abortar y las mujeres cuentan con más acompañamiento y con alguna información. Pero también han fallecido muchas compañeras sin que haya una conciencia sobre esas muertes, como sí la empieza haber con el caso de los feminicidios", sostuvo.

Laudano atribuyó al poder de la Iglesia católica y de los grupos evangélicos el hecho de que no se haya podido hasta el momento legalizar el aborto, a lo que se suma la "hipocresía de la clase política". "Al haber una predominancia de hombres en este ámbito, los legisladores no sienten ningún costo ni desde lo personal ni desde lo político para promover este tipo de leyes", afirmó.

Congreso opresor

Mientras pasacalles de diversos colectivos trataban de abrirse paso en la manifestación, un desfilar continuo de mujeres con pelucas o con el rostro salpicado de brillantina daba movimiento a la marea verde que participaba en las proyecciones, en las presentaciones de libros, y en los talleres que se programaron durante la jornada.

Caía el atardecer cuando el colectivo feminista chileno Las Tesis, creadoras de la representación "Un violador en tu camino", se subieron al escenario situado frente al parlamento. En un momento de la coreografía, las jóvenes giraron sobre sí para señalar el edificio del palacio legislativo, "donde votan el aborto clandestino", y acusar al "Congreso opresor" de ser "un macho violador" ante el grito emocionado de las asistentes.

Conmovidas entre la multitud, integrantes del colectivo Poetas Por el Derecho al Aborto Legal se mostraron convencidas de que la ley por la interrupción voluntaria del embarazo se sancionará este año. "Venimos acompañando este proceso de movilización desde 2018, cuando se presentó el proyecto por séptima vez, y ahora volvemos a estar aquí porque creemos posible que este año sea ley", explicó Valeria Cervero.

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, convocante de esta marcha masiva que se extendió por un centenar de ciudades de Argentina y que tuvo su réplica en otros países, entre ellos España, presentó en 2019 por octava ocasión ante el parlamento un proyecto de ley elaborado con el apoyo de más de 700 organizaciones. El texto, que todavía tiene estado parlamentario, reconoce en su artículo primero el derecho de toda mujer a interrumpir su embarazo hasta las catorce semanas de gestación.

Si hasta ahora no fue aprobado el proyecto se debe "a los legisladores que tenemos, que son permeables a las presiones y que nada tienen que ver con lo que las mujeres decimos en las calles", retomó Cervero. "Hay un sector de la sociedad que todavía no transita este debate por una serie de razones que tienen que ver con lo religioso y la no separación de la Iglesia y el Estado, pero hay una conciencia y se ve en esta realidad de que las que venían luchando desde los años 80 están acompañadas por el resto de mujeres de menor edad".

En el país sudamericano medio millón de mujeres recurren cada año al aborto clandestino, "mostrando cómo la penalización no impide su práctica, sino que la hace peligrosa por la falta de recursos económicos de muchas mujeres", recuerda la Campaña, cuyo lema es "educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir". Desde el regreso de la democracia en 1983, más de 3.000 mujeres han fallecido como consecuencia de esta práctica.

La única ocasión en que el debate por la legalización del aborto llegó al Congreso argentino fue en 2018, año del primer "pañuelazo". Consciente de aquella movilización, el entonces presidente, Mauricio Macri (2015-2019), accedió a que el proyecto fuera discutido por los legisladores pese a que él estaba en contra. Tras más de cuatro meses de debate, el texto fue rechazado en el Senado, pese a que había recibido media sanción en la Cámara de Diputados.

Aunque el aborto es un delito en Argentina, el artículo 86 del Código Penal autoriza la interrupción de un embarazo cuando está en riesgo la vida o la salud de la mujer o cuando la gestación se produjo a raíz de una violación.

Tras su llegada al poder en diciembre de 2019, el nuevo Gobierno de Alberto Fernández reglamentó un protocolo nacional al que se han adherido once de las 24 jurisdicciones del país para asegurar que los servicios de salud no denieguen la interrupción del embarazo a las mujeres que requieren un aborto bajo estas causales.

 

20/02/2020 08:24

Por ANA DELICADO

Publicado enInternacional
 Foto: Catalina Sántiz mete leña en el horno antes de empezar a cocinar. Yocwitz, Chiapas (México) (Martiza Lavin / Oxfam Intermón)

Si nadie hiciese el trabajo que garantiza la vida, todo el sistema económico mundial colapsaría. Y, sin embargo, el 75% de esas labores lo hacen las mujeres y niñas sin recibir ninguna remuneración a cambio. Y un 16%, a cambio de salarios indignos: las trabajadoras domésticas son el colectivo laboral más pobre del mundo. 

La filosofía consiste en repreguntarnos qué son realmente aquellas cuestiones que damos por sentado. Por eso, Tiempo para el cuidado, el último informe de Oxfam Intermón, dedicado al trabajo de cuidados remunerado y no remunerado, tiene mucho de filosófico: cuestiona y desmonta la forma en la que se ha concebido hasta ahora el sistema económico dominante, que ha desembocado en la sociedad más desigual de la historia de la humanidad: nunca la diferencia entre una minoría ínfima de milmillonarios ha sido tan grande con la de la inmensa mayoría de la población mundial.

Pero también hay mucho de aproximación filosófica en el informe de esta ONG porque más allá de realizar un diagnóstico de la situación actual, propone un modelo radicalmente distinto que configuraría otra forma de convivencia: una en la que los cuidados de los niños, niñas y ancianos, de las personas enfermas o con alguna discapacidad, en la que cocinar, lavar, buscar leña y agua –las labores que permiten que no muramos, que sobrevivamos– estén en el centro de las políticas públicas, sean remuneradas dignamente, garantizando así que todas las personas vean respetado su derecho a ser cuidados; y aquellas que cuidan a gozar de derechos políticos, sociales y económicos iguales que el resto de los trabajos.

Una propuesta de una lógica aplastante y que, sin embargo, subvertiría un sistema económico sexista basado en la explotación del trabajo de las mujeres y niñas y que, como estamos viendo con las numerosas protestas que se suceden por todo el globo, se ha demostrado fallido e insostenible. Un sistema diseñado dirigido mayoritariamente por hombres que explicaría igualmente que sean estos, en términos globales, los que gozan de un 50% más de riqueza que las mujeres. 

Solo en España, la ONG estima que en 2018 se destinaron más de 130 millones de horas diarias al trabajo de cuidados no remunerado, una cifra que equivaldría a 16 millones de personas trabajando una jornada laboral diaria sin percibir ninguna remuneración y el 14,9% del PIB, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La crisis global de la desigualdad

“La desigualdad está fuera de control”. Así comienza el informe Tiempo para el cuidado, de Oxfam Intermón. A partir de aquí, una sucesión de datos aplastantes. En 2019, los 2.153 milmillonarios que hay contabilizados a nivel mundial poseían más riqueza que 4.600 millones de personas. Los 22 hombres más ricos del mundo gozan de más dinero que todas las mujeres de África. El 1% más rico de la población ostenta más del doble de riqueza que 6.900 millones de personas. Y, atención: la entidad calcula que el trabajo de cuidados no remunerado que llevan a cabo las mujeres de más de 15 años en todo el mundo superaría los 10,8 billones de dólares anuales, el triple que el tamaño de la industria tecnológica mundial. 

Pero hay una receta para acabar con tanta desigualdad: “sólo con una subida de un 0,5% en el tipo de impuesto que grava el patrimonio del 1% más rico del mundo, se podría recaudar fondos para crear más de 117 millones de puestos de trabajo en sectores como la educación, la salud y la asistencia a las personas mayores, acabando así con los déficits de cuidados en estos ámbitos”, expone la ONG en su informe. 

En este sentido, el reconocido economista Thomas Piketty propone en su último libro un impuesto del 90% sobre el patrimonio de los milmillonarios que haga circular la propiedad para volver a los niveles de concentración de la riqueza de los años 70. Así, los más ricos seguirían teniendo más de 100 millones de dólares, lo que les permitiría seguir gozando de un estatus privilegiado. Con lo recaudado, como contamos en el último dossier de la revista de La Marea, plantea una herencia de 125.000 euros a todas las personas cuando cumplan 25 años para que puedan desarrollar su proyecto vital y profesional. 

El equipo de Piketty, como subraya Oxfam Intermón, ha demostrado la aceleración de la concentración de la riqueza desde 1980, periodo en el que el 1% de la población más rica del mundo ha recibido 27 centavos por cada dólar de crecimiento de los ingresos a nivel mundial, mientras el 50% más pobre, solo 12 centavos. Más datos: solo el 4% de la recaudación fiscal mundial procede de los impuestos sobre la riqueza y, según estudios recogidos por el informe, las grandes fortunas eluden hasta el 30% de sus obligaciones fiscales. Una dinámica que hace inviable la reducción de la pobreza, que se ha estancado desde 2013 a la mitad tras dos décadas de importantes avances. La mitad de las personas que habitan el planeta trata de sobrevivir con 5,5 dólares al día o menos.    

El trabajo doméstico en España 

El informe estima que hay unos 67 millones de trabajadores del hogar en el mundo, el 80% mujeres, y que de estos sólo uno de cada diez está protegido por legislaciones laborales asimilables al resto de empleos. Tampoco en España donde una reforma de 2011 les reconoció algunos derechos, pero las mantuvo en un régimen especial por el que no tienen derecho a la prestación por desempleo, vacaciones ni a un finiquito, entre otros derechos básicos.  

En el acuerdo suscrito por el PSOE y Unidas Podemos para la conformación del gobierno de coalición se recoge “la plena integración en el Régimen General de la Seguridad Social de las empleadas del hogar a lo largo de la legislatura. Firmaremos y ratificaremos el Convenio número 189, de 2011, de la Organización Internacional del Trabajo sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos”. 

En este sentido, Lara Contreras, economista y responsable de relaciones institucionales de Oxfam Intermón, da la bienvenida al anuncio en declaraciones para lamarea.com, pero teme que no suponga la igualación total de derechos. “Esta equiparación podría suponer un incremento del gasto en cuidados, que deben asumir las empresas y el Estado, responsable de garantizar el derecho de ser cuidado de cualquier persona y que las que cuidan lo hagan con los mismos derechos que el resto”. En este sentido, reivindica la recuperación de la Ley de Dependencia, pero completa, no solo subiendo los mínimos a recibir por las personas dependientes. «Debe destinarse la financiación suficiente para que todas las personas reciban la atención que necesitan».

Y de nuevo, el quid de la cuestión está en la reforma del sistema fiscal: “Esperamos que se cumpla el compromiso de que las grandes empresas paguen el 15% del tipo efectivo, que se grave más el capital y la riqueza y que la lucha contra la evasión fiscal sea una de las primeras medidas adoptadas”, resume Contreras. Según su ONG, con un incremento de solo el 0,5% del impuesto sobre el patrimonio del 1% más rico se podrían crear 117 millones de puestos de trabajo de cuidados en sectores como la educación, la salud y la asistencia a personas mayores. 

Esta misma semana, Rafaela Pimentel, de Territorio Doméstico -una asociación madrileña de trabajadoras del hogar migrantes- ha relanzado su recogida de firmas en change.org para que el gobierno de Sánchez suscriba el convenio 189 de la OIT, y acabe con el limbo en el que se encuentra más de 1,5 millones de mujeres que trabajan en el sector de cuidados en España sin estar dadas de alta en la Seguridad Social. 

“Hemos enviado cartas al Gobierno, pero no se trata solo de aprobar el convenio, sino de que se aprueben medidas que acaben con la precariedad en el sector”, subraya Pimentel. “El encarecimiento de la vivienda está provocando que muchas mujeres vuelvan a trabajar como internas porque no se pueden permitir un alquiler o una habitación en un piso compartido, que no hay suficientes además. También debe derogarse la Ley de Extranjería, que condena a las mujeres que son expulsadas de sus países a ser invisibles durante tres años”. Pimentel enumera algunas de las últimas ofertas de trabajo de las que han tenido constancia: “En Barcelona pedían una chica que no tenga hijos y que libraría dos veces al mes por 300 euros mensuales. A otra le ofrecían trabajar los fines de semana cuidando a una señora enferma por 200 euros…”.

Pimentel coincide con Contreras en la corresponsabilidad del Estado: “Hay familias que no se pueden permitir pagar un salario digno con la Seguridad Social porque ellas mismas son precarias, por eso tiene que apoyar el Estado. El mismo Estado que tiene que proteger a esas mujeres que ahora tienen más de 50 años, que no encuentran trabajo, que no han cotizado por ellas y que se encuentran en una situación muy dura después de una vida de trabajo”. 

La crisis global de los cuidados 

Oxfam advierte de la crisis de los cuidados que va a provocar el envejecimiento demográfico, los recortes en los servicios públicos y sistemas de protección social y la crisis climática. Se estima que en 2025 se calcula que 2.400 millones de personas vivirán en zonas sin suficiente agua, por lo que mujeres y niñas tendrán que recorrer mayores distancias para recogerla. Recuerda también que el calentamiento global reducirá la producción de alimentos y aumentará la afectación de enfermedades, lo que aumentará el tiempo exigido a mujeres y niñas para hacer frente a esta situación

Para construir una sociedad más justa e igualitaria, Oxfam recuerda la propuesta de las 4R que economistas feministas, trabajadoras de cuidados y la sociedad civil llevan años proponiendo: reconocer los cuidados como un trabajo que aporta un valor real, reducir el número dedicadas a estas labores de manera no remunerado, redistribuir estas tareas de manera equitativa en las familias y trasladar su responsabilidad al Estado y al sector privado, y que las proveedoras de cuidados más excluidas tengan representación en el diseño y ejecución de las políticas que afectan a sus vidas.

Pero sobre todo, la investigación de Oxfam insta a los gobiernos a invertir en sistemas nacionales de atención y cuidados que “permitan abordar la desproporcionada responsabilidad de trabajo de cuidados que recae sobre las mujeres y niñas”, acabar con la riqueza extrema para erradicar la pobreza extrema, legislar para proteger a las personas que se ocupan del trabajo de cuidados y garantizar salarios dignos a sus trabajadoras y que tengan influencia en la toma de decisiones, combatir las normas sociales y las creencias sexistas, así como promover políticas y prácticas empresariales que pongan en valor el trabajo de cuidados. 

Reivindicaciones que ya están liderando las trabajadoras etíopes en Líbano a través de Engna Legna Besdet, haciéndose oír en Sudáfrica a través de la campaña Domestic Workers Rising y convirtiéndose en políticas públicas en Uruguay o Nueva Zelanda. 

El gobierno de coalición “no tiene un programa feminista”

“El pacto de gobierno tiene apartados que hablan de derechos de las mujeres que están bien, como en el ámbito de la lucha contra la precariedad laboral, que impactará especialmente entre las mujeres, las más precarizadas. Pero no es un programa feminista porque no pone en el centro de la economía y las políticas, que es lo que define ser feminista, los cuidados y la lucha contra la desigualdad y la pobreza ”, sostiene Lara Contreras.

22 enero 2020 

Publicado originalmenten lamarea

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Martes, 14 Enero 2020 08:43

Aprendiendo de las mujeres que luchan

Aprendiendo de las mujeres que luchan

Tener derechos consagrados en las leyes, pero no tener poder para hacerlos cumplir, es una forma de estar a la deriva, indefensos ante el despojo de vidas y bienes comunes.

 

Creo que esta es una de las enseñanzas que nos trasmitieron las mujeres zapatistas en el II Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan. Por lo menos eso es lo que pudimos leer en el discurso inaugural de la comandanta Amada.


“Dicen que hay más equidad de género porque en los malos gobiernos hay igual de hombres y de mujeres, mandones y mandonas.


Pero nos siguen asesinando”.


Amada siguió repitiendo los supuestos “avances” en la realidad de las mujeres y, a renglón seguido, recordó que “nos siguen asesinando”:


“Dicen que ahora hay más leyes que protegen a las mujeres. Pero nos siguen asesinando.


Dicen que la mujer ya está en más espacios. Pero nos siguen asesinando”.


Quienes tenemos aún la pretensión de cambiar el mundo, debemos dar un primer paso, que siempre se repite, como un mantra interminable: aprender. Aprender de los pueblos, aprender de las organizaciones y de sus luchas, aprender de las personas que toda su vida la dedicaron a los pueblos. No queda otra.


El discurso de Amada se puede extrapolar a todos los derechos que los trabajadores y los pueblos han recibido (muchos dicen “conquistado”), en las últimas décadas. En efecto, contamos con una lista muy larga de derechos: desde los que obtuvieron los asalariados en cuanto a horarios y condiciones laborales, hasta los derechos de los pueblos consagrados incluso por importantes organismos internacionales.


Las Naciones Unidas han declarado “decenios” de los pueblos originarios y de las mujeres, entre muchos otros, y emitido resoluciones interesantes. Los gobiernos han redactado y aprobado leyes que garantizan la vida, la vivienda, el trabajo, la salud y la educación para sociedades enteras. Sin embargo, la vida es cada vez más precaria, menos vida, atada a los caprichos de estados y mandamases que militarizan nuestros territorios para mejor despojarlos.


Las compas zapatistas nos dicen, además, que en sus territorios, “este año no hubo ninguna asesinada ni desaparecida”. Aunque dicen que sí hubo violencia, y que están viendo cómo castigan a los varones violentos.


No hubo feminicidios porque las mujeres están organizadas y porque el movimiento zapatista construyó autonomía en tres niveles, desde las comunidades hasta las juntas de buen gobierno, pasando por el nivel intermedio, los municipios autónomos.


Este es el primer aprendizaje: si no nos organizamos, si no construimos nuestro mundo, nuestra salud y nuestra educación, nuestra alimentación y nuestros poderes, nos seguirán matando. Van a continuar despojando nuestros bienes comunes, mercantilizando la vida y arrinconándonos en los peores lugares para sobre-vivir, vigilados muy de cerca por los guardianes del sistema.


Nada ganamos con luchar por una ley, por un derecho, por un reconocimiento de los de arriba, si no hacemos nuestra organización. Los llamados derechos son una forma de distraernos, de dejarnos engañar para que no construyamos nuestro mundo porque, nos dicen, en este sistema tendrás el reconocimiento que mereces. Pero quienes lo dicen, son los que pretenden ocupar el Estado para gestionar nuestros derechos. Para eso, necesitan que no hagamos nada, más que votarlos.


El segundo aprendizaje es que no se puede luchar, digamos, por partes. Ahora luchamos contra la violencia machista. Más tarde contra el patriarcado. Luego por la salud y la educación para las mujeres y las niñas y niños. Es evidente que el sistema es uno sólo, como uno sólo es el poder que nos oprime y asesina. Da lo mismo que digamos paramilitares o militares, narco o policía, o gobierno o capital. Es un solo poder que se llama capitalismo. No podemos luchar contra el patriarcado sin luchar contra el capitalismo.


Es cierto que organizarnos para construir nuestro mundo es trabajoso. Implica dedicar la vida, todas las horas de todos los días, al trabajo para poner de pie ese mundo otro. Es el precio de la autonomía y de la dignidad. Y por lo que estamos viendo, también es el precio de mantener la vida.

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Domingo, 13 Octubre 2019 05:59

Mujeres diácono y curas casados

Mujeres diácono y curas casados

Se discute la posibilidad de consagrar sacerdotes a indígenas casados o impulsar el diaconado femenino para empoderar a las mujeres.

Pese a las críticas que miembros de la iglesia lanzaron contra el documento preparatorio del sínodo sobre el Amazonas, acusándolo incluso de hereje por plantear la posibilidad de consagrar sacerdotes a indígenas casados o impulsar el diaconado femenino para dar más poder a las mujeres en la Iglesia local, participantes en el sínodo amazónico siguen impulsando estas ideas, como han demostrado las intervenciones de varios de ellos durante los encuentros que se están realizando en el Vaticano desde el 6 de octubre.

Un ejemplo de estos planteos fue el obispo emérito de Altamira Xingu, en el noreste de Brasil, monseñor Erwin Kräutler. Originario de Austria, monseñor Kräutler vive en la selva amazónica desde que tenía 26 años. Pero desde hace 30 está bajo vigilancia porque apoya a los indios y defiende el bosque. En uno de los encuentros cotidianos para informar sobre el sínodo que hace la sala de prensa vaticana, el obispo austríaco dio su abierto apoyo a la ordenación de hombres casados. En Amazonas, “los católicos reciben la comunión dos veces por año“ porque no hay suficientes sacerdotes. “Queremos que estos hermanos no sólo tengan la Palabra sino también la Eucaristía”, subrayó. Sobre el rol de las mujeres agregó: “dos tercios de estas comunidades cristianas sin sacerdotes están coordinadas por mujeres. Hablamos mucho sobre la valoración de las mujeres, pero necesitamos cosas concretas. Estamos pensando en el diaconado femenino”.

Monseñor Kräutler denunció además que la región amazónica “es vista como una provincia para saquear, primero de madera y minerales, ahora de energía. La central hidroeléctrica de Belo Monte (norte del país, sobre el río Xingu, afluente del Amazonas), la tercera más grande del mundo, es una agresión al ecosistema. Pronto tendremos mil centrales hidroeléctricas aunque no las necesitemos. Aprovechemos la energía solar y reemplacemos la energía hidroeléctrica. Esta es una agresión al ecosistema”, dijo. “Vivo allí y siento las consecuencias: el río Xingu ya no es el mismo. Áreas inundadas, bosques destruidos, toneladas de peces muertos, habitantes que se mudaron a vivir en casas prefabricadas. La gente local nunca fue consultada. Todo fue preparado en Brasilia”, añadió.

El Premio Nobel de la Paz 2007, el climatólogo brasileño Carlos Alfonso Nobre, fue aún más lejos en su análisis de la situación. "Estamos muy cerca del colapso de la selva amazónica, lo dice la ciencia con absoluto rigor”, dijo ante los periodistas. Nobre, que ha estudiado la región amazónica durante 40 años, dijo además que “si se llega a destruir el 20-25 por ciento del bosque, poco después la sabana cubrirá el 60 por ciento del área. Hasta hoy el bosque ha sido destruido el 15 por ciento. Estamos cerca del punto de no retorno”. Si no existiera la selva amazónica, “el calentamiento global sería aún más rápido y más dramático” y es por ello que invitó a “cambiar nuestra forma de vida y reducir drásticamente la producción de dióxido de carbono". En su intervención ante Naciones Unidas, en la última conferencia de septiembre, Nobre había advertido que el Amazonas se está convirtiendo en una «sabana» y que no invertir el rumbo de este proceso sería «un suicidio» para la humanidad.

La palabra “ecocidio” (es decir tanto la muerte de la ecología como el asesinato directo o indirecto de personas o grupos que defienden el valor ecológico de su medio ambiente), surgió varias veces durante las discusiones, contó a la prensa el prefecto del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, Paolo Rufini. Y muchas comunidades indígenas para este ecocidio, porque son amenazadas por empresas que se quedan con sus tierras, escapan hacia el interior de la selva amazónica, según contó otro obispo brasileño, monseñor Joaquín Pertíñez Fernández, obispo de Rio Branco (oeste de Brasil). La educación ecológica, en las escuelas y durante el catecismo, debe ser un punto importante. Hay que hacer tomar consciencia de los males que estamos causando y el significado del no respeto de la ecología, agregó monseñor Pertínez Fernández.

Sobre este punto volvió también uno de los indígenas que están participando del sínodo. Para Delio Siticonatzi Camaiteri, miembro del pueblo Ashaninca, del grupo étnico amazónico del Perú,“ La educación es la base principal para el ser humano, en especial para la Panamazonía, ya que esta región es un territorio gigantesco donde existen muchas culturas. Al educar cada cultura también educaríamos el pensamiento de la gente en general y así alcanzaríamos lo que realmente queremos que es el respeto de la Casa Común y el bien común”, dijo.

Otro obispo brasileño, Pedro Brito Guimarâes, arzobispo de Palmas, recordó por su parte ante la prensa las decenas de líderes populares y sindicalistas asesinados porque defendían la ecología y se oponían al avance incontrolado de los terratenientes y las multinacionales, como Wilson Pinheiro, asesinado en el estado de Acre en 1980, o Chico Mendes, otro gran luchador por los derechos de los trabajadores rurales, también asesinado en ese estado en 1988.

En esta primera semana del sínodo también salieron a relucir otros temas más ligados a la estructura teológica de la iglesia. Se habló precisamente de “Teología indígena”, sobre todo haciendo referencia al llamamiento del papa Francisco para formar una iglesia “con rostro indígena”, capaz de releer las claves del universo católico en clave indígena. Y en este contexto se habló también de que hay que hacer más esfuerzos a favor de la “inculturación” de la liturgia, con celebraciones que respeten tanto las tradiciones y lenguas locales como el mensaje del Evangelio. Algo parecido posiblemente a lo que sucedió en el mundo católico después del Concilio Vaticano II de 1965, que permitió celebrar las misas en las lenguas locales (y no en latín como hasta ese momento) y acompañar la celebraciones con cantos, danzas e instrumentos de la cultura de cada lugar. No fue raro escuchar, por ejemplo en Argentina en ese período, cantos acompañados por guitarras durante la misa.

En otros debates, algunos obispos remarcaron que el hecho de que la Iglesia católica haya estado lejos de las poblaciones locales y de sus necesidades por la falta de diáconos o sacerdotes - que ahora muchos quisieran rápidamente consagrar, aunque sean hombres casados como sacerdotes o mujeres diáconos- , fue lo que permitió una mayor penetración de las llamadas iglesias neopentecostales, a las que, entre otras cosas, algunos atribuyen mucho poder en varios países latinoamericanos y haber apoyado fervientemente en Brasil al presidente Jair Bolsonaro.

El sínodo concluye oficialmente el 27 de octubre pero se supone que el 26 será votado el documento definitivo con las conclusiones que, en principio, los obispos deberían aplicar en sus respectivas diócesis.

Por Elena Llorente

Desde Roma

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