Jueves, 21 Noviembre 2019 06:45

En el alumbramiento del mundo multipolar

En el alumbramiento del mundo multipolar

Damos por supuesto que el mundo que nos espera, y que se está gestando ante nuestros ojos, será multipolar, es decir con diversos centros de poder con mayor o menor nivel de tensión, equilibrio y consenso entre ellos. Pero lo que se vislumbra como inexorable en general, presenta un montón de matices y problemas cuando se observa en concreto.

I -Desde el fin de la guerra fría y de su mundo bipolar, la relación entre el Occidente hegemónico y ese conglomerado de potencias emergentes que denominamos BRIC´s es la principal tensión geopolítica del mundo actual.

Esa tensión se deriva de una situación en la que Occidente quiere mantener su dominio en solitario, o con el mínimo de concesiones posible a los nuevos actores, sometiéndolos si fuera posible a su vasallaje, mientras que los emergentes reclaman su lugar y la reforma de las instituciones de gobierno global para afirmar un control plural.

Así, se da por supuesto que el mundo que nos espera, y que se está gestando ante nuestros ojos, será multipolar, es decir con diversos centros de poder con mayor o menor nivel de tensión, equilibrio y consenso entre ellos. Pero lo que se vislumbra como inexorable en general, presenta un montón de matices y problemas cuando se observa en concreto. Eso concierne tanto al “declive” de Estados Unidos como al “ascenso” de los aspirantes a ser factor de un nuevo orden/desorden mundial. Por eso me gusta definir el momento presente de nuestro mundo como el de “los dolores del parto del mundo multipolar”.

Empecemos por caracterizar el “declive americano” como algo objetivo y al mismo tiempo relativo. Objetivo porque, por ejemplo, el peso de la economía de Estados Unidos en el PIB mundial que era del 45% al término de la Segunda Guerra Mundial y de alrededor del 25% en los años setenta, es hoy del 17%. Al mismo tiempo, China, el principal emergente, que antes de la revolución maoísta tenía una población con niveles de subsistencia inferiores a los de la India colonial o el África subsahariana, con una esperanza media de vida de 36 a 40 años y un 80% de analfabetismo, tiene hoy un PIB que es el 18% del mundial (aunque el PIB per cápita de los chinos sea siete veces más pequeño que el de los estadounidenses). O sea, que hay una tendencia clarísima de ascenso y descenso.

Pero a la vez relativo porque esa evolución no ha impedido que Estados Unidos haya fortalecido su liderazgo en las finanzas, la innovación tecnológica (la revolución digital es “made in USA”) y en influencia cultural.

Como dice Regis Debray, antes había una civilización europea y una cultura americana en Estados Unidos que formaba parte de ella. Hoy hay una civilización americana y diversas culturas europeas que forman parte de ella. Incluso en Francia la nación europea más celosa de su identidad, el avance de la americanización social está siendo arrollador. En los últimos veinte o cuarenta años, Europa y el mundo se han “americanizado” de una forma tan dinámica como considerable.

Conforme el peso del PIB de Estados Unidos en la economía mundial disminuía, ha ido aumentando la presencia del inglés (y un idioma contiene determinada estructura de pensamiento), de la manera de hacer mercantil y de negocio americana, con su mentalidad y su lógica, por no hablar de la industria del entretenimiento o de la religiosidad de las iglesias cristianas norteamericanas.

Mientras vemos como, pese a su enormidad, la preponderancia política y militar de Estados Unidos (que dedica cerca del 40% del gasto militar mundial, más que la suma de los ocho siguientes, cinco de los cuales son sus aliados, y mantiene 800 bases militares en más de 40 países) no alcanza para ser incontestada y dibuja un mundo más bien multipolar, en lo cultural, ideológico y económico lo que se dibuja se parece a un cuadro más bien monopolar: las reglas del juego y las instituciones internacionales que regulan la economía global, así como los modelos culturales son “americanos”, son propiedad de los hegemónicos. En términos de usar la economía como instrumento de coerción y poder político en las relaciones internacionales, su control es firme.

Además, si examinamos esa economía mundial desde el punto de vista social, vemos que hay un vínculo de interés bastante estrecho, de clase podríamos decir, entre los más ricos de Estados Unidos y los de Rusia, China, India, Brasil, etc. Ese internacionalismo de los super ricos está estructuralmente dominado por Estados Unidos.

Veamos ahora los emergentes, también para relativizarlos.

II – ¿Quiénes son esos candidatos llamados a ocupar los espacios del relativo declive de Estados Unidos? Se trata de países y conglomerados como: América Latina (con Brasil en primer lugar), India, África del Sur, Rusia, la Unión Europea y naturalmente China.

Hace unos años, América Latina emitía fuertes impulsos autonomistas, con Brasil como uno de los más respetados y activos miembros de los BRIC´s. Pero Lula y sus epígonos fueron sustituidos por Bolsonaro, un típico gobernante alineado con Washington, en un episodio con conexiones en Estados Unidos que se parece más a un golpe de estado que a un proceso electoral en el que el candidato más popular y mejor situado para vencer fue encarcelado con acusaciones y métodos manifiestamente abusivos. Argentina, Ecuador, por no hablar de Venezuela, han conocido procesos parecidos. El caso de Bolivia sugiere todo un replanteamiento del clásico golpe de estado. Tras el pequeño deshielo de Obama, Cuba vuelve a estar asediada. ¿Qué queda del bolivarismo y su vector de emancipación continental?

India y África del Sur apenas tienen papel autónomo en el mundo. India está enfrascada en su peligroso conflicto con Pakistán (peligroso porque Pakistán se parece mucho a un estado fallido y ambos contendientes son potencia nuclear). En la esfera mundial la cuestión es si India que compra armas a Rusia y tiene disputas y recelos con China, se dejará implicar en una alianza regional liderada por Estados Unidos contra China.

Rusia se ha recuperado solo en parte de la degradación de la época de Yeltsin, pues si por un lado ha restablecido un orden interno fundamental que ha detenido la degradación de la vida social, ha colocado en su lugar a los magnates que querían privatizar su Estado y sintonizan con esa “internacional de los super ricos”, y se ha hecho respetar militarmente en su entorno inmediato rodeado por la OTAN, pagando un doloroso precio de sanciones, por el otro ha hecho todo eso manteniendo y perfeccionando el sistema político fundado por Yeltsin. Y eso es una construcción arcaica de tipo autocrático, disfuncional con respecto a la modernidad y que contiene muchas fragilidades y contradicciones en su sistema político y económico, con elecciones sin apenas alternativa que generan protestas internas y sanciones económicas de Occidente que perjudican a su élite social. La estabilidad futura del régimen ruso es un gran tema. Y en ese contexto su enérgico comportamiento exterior está plagado de riesgos. Todo eso sin contar con que la estructura económica rusa sigue girando alrededor de la exportación de materias primas y que el papel de gasolinero de China casa mal con la viva ambición de soberanía y autonomía mundial del estado ruso.

La Unión Europea es, más que nunca, una orquesta desafinada en dinámica desintegradora. En mi opinión como resultado del liderazgo nacionalista-exportador alemán. Hasta ahora se ha demostrado incapaz de cualquier posición exterior autónoma y ha sido comparsa del hegemonismo de Estados Unidos actuando como el ayudante del Sheriff. En ese contexto hablar de un papel europeo autónomo en el mundo parece ciencia-ficción. Sin embargo la ambición está en el discurso. Sobre el papel, la nueva Presidenta de la Comisión, la alemana Úrsula von der Leyen, quiere posicionar a la UE como, “poder mundial autónomo entre Estados Unidos y China”. Macron dice que, “podemos ser o aliados intrascendentes de uno u otro, o decidirnos a desempeñar nuestro propio papel”. Pero estos llamamientos gallitos contrastan con la demostrada práctica de impotencia y seguidismo exterior, en Siria, ante el frustrado acuerdo con Irán -pisoteado por Trump, con su humillante amenaza de sanciones que ha hecho retirarse a las empresas europeas- ante las revelaciones de espionaje generalizado por parte de la NSA, o ante la retirada americana del acuerdo (INF) sobre limitación de armas nucleares tácticas en Europa que tanto perjudica al continente. Y, además, si en Francia y en Alemania hay gestos y proyectos hacia la autonomía internacional, en el flanco oriental de la UE toda una serie de estados que logran influencia explotando el fantasma del peligro ruso, se sienten muy confortables como vasallos de Washington y se resistirán a todo cambio…

Así que, con este cuadro general, ¿Quiénes son los aspirantes a ser polos de la multipolaridad que damos como cosa segura?

Desde luego, queda China. Ese país es el único candidato que presenta condiciones para consolidar su potencia, pero con ese cuadro general de averiados aspirantes lo que se vislumbra más que una multipolaridad, ¿no parece anunciar más bien una nueva bipolaridad de China con Estados Unidos, o de Euroatlántida y Eurasia?

Una vez problematizado este asunto, volvamos a los conceptos monopolar / multipolar: ¿Qué significan exactamente?

III – La alternativa monopolar/multipolar es a la gobernanza del mundo algo parecido a lo que régimen de partido único o sistema de pluralismo político representa para un Estado. El primero supone la primacía del dictado de uno, el poder de la fuerza y la imposición, lo que comúnmente denominamos dictadura. Lo segundo supone instituciones internacionales de consenso y parlamento, refrendo, equilibrios, controles, diplomacia y multilateralismo que redundan en un sistema que calificamos como democrático.

La paradoja es que los partidarios del régimen de partido único, del diktat, en la gobernanza del mundo, del unilateralismo y de la utilización de la fuerza militar, son los estados que se proclaman democráticos y plurales de puertas adentro, mientras que entre los BRICs hay algunos que son definidos como “dictaduras”, bien por ser literalmente sistemas de partido único (China), bien porque sus tradiciones autocráticas no han sido capaces de ir más allá de una “democracia de imitación” (Rusia). Y pese a eso son mucho más prudentes, previsibles y pacíficos en su proyección internacional.

Más aún: los partidarios del hegemonismo y del intento monopolar, con Estados Unidos en cabeza, fueron en su día, tras la Segunda Guerra Mundial, los promotores/fundadores de ese rudimento de Parlamento de la Humanidad que es el sistema ONU que hoy tienden a marginar y eludir.

Los motivos de esta aparente contradicción tienen que ver con la tradición colonial e imperialista de las grandes naciones democráticas, en las que el pluralismo, el voto y el parlamentarismo de puertas adentro siempre fue compatible con el racismo y la más cruda coerción antihumanista y explotadora de puertas afuera en las colonias. Cada gran nación colonial occidental tiene aquí su particular historia, pero en todas ellas esa violencia dominadora (se le denominaba “civilizadora”) dejó su impronta y contribuye a compatibilizar democracia interna con dictadura exterior.

Para acabar hablemos del problema EE.UU.

IV– En la tensión geopolítica entre hegemónicos y emergentes que hemos comenzado caracterizando como la principal del mundo actual, la industria mediática occidental suele presentar a China como el gran factor de incertidumbres, pero si analizamos el asunto en serio veremos que los problemas vienen más bien por Estados Unidos.

Por su peso y protagonismo en el mundo de hoy el caso de Estados Unidos es particularmente relevante en esa serie que tiende a la dictadura exterior.

La “nación democrática” y “faro del mundo moderno” por excelencia, habría sido muy diferente sin la mala escuela de más de un siglo de imperialismo, que tomó el relevo a la conquista del propio país con la eliminación de su población autóctona y a la expansión territorial hacia el sur a expensas de México.

La liberalidad en masacrar poblaciones -en el siglo XIX usando fusiles contra lanzas, hoy con drones, misiles y bombas guiadas por satélite- refleja algo más que la clásica insensibilidad hacia las vidas de los otros típica del colonialismo y el imperialismo. En el caso de Estados Unidos e Inglaterra, actúa también la mentalidad de países que nunca fueron derrotados y ocupados por una potencia extranjera. O sea, no es solo el desacomodo y disgusto de quien es dominante y se siente venir a menos, sino también algo biográfico.

En Estados Unidos, el recuerdo de los 500.000 muertos de la guerra civil de mediados del XIX queda lejano y ha sido borrado de la memoria. A ello hay que sumarle otro aspecto crucial de esa “biografía nacional”: el desequilibrio de fuerzas en el propio continente americano.

A diferencia de Europa donde las grandes potencias rivales estaban igualadas, lo que impedía guerras sin riesgos, en el Nuevo Mundo la preponderancia de Estados Unidos siempre ha sido aplastante. En la biografía de Estados Unidos la guerra es siempre una guerra sin riesgo ni sufrimiento contra adversarios débiles y lejanos.

Esa experiencia hay que cotejarla con la gran potencia sin tradición expansiva que China ha sido históricamente, con su Gran Muralla, símbolo de toda una actitud, y con la vivencia de su vía crucis sufrido desde principios del XIX hasta mediados del XX a manos de las potencias imperialistas. Hay que cotejarla con la experiencia de esa gran civilización colonizada que ha sido India o con la memoria biográfica, viva y reciente, de los 27 millones de muertos al ser agredida de Rusia. En cualquier caso, esa especificidad biográfica de Estados Unidos unida al desagradable desasosiego de su relativo declive, complica sobremanera el actual tránsito desde la catastrófica hegemonía en solitario hacia el mundo multipolar con varios centros de poder en equilibrio y coloca en el centro del problema la cuestión de la reformabilidad de la actitud exterior de Estados Unidos:

Ese país que no ha conocido derrota ni invasión parece muy mal dotado para cambiar de conducta internacional y reformar su militarizada economía, sus instituciones y su gigantesco aparato de propaganda y entretenimiento patológicamente obsesionado con la violencia. Muy mal dotado para contribuir a un sistema que garantice el desarrollo pacífico de la humanidad cuando los intereses de sus principales potencias no coincidan. Mal dotado, en suma, para contribuir a un sistema internacional menos injusto y más inclusivo.

¿Sabrá adecuarse al nuevo cuadro mundial que se dibuja con la potente emergencia de países como China y otros, sin provocar una nueva gran guerra? ¿Será capaz de regresar a la diplomacia y a la práctica de los acuerdos este país que los está rompiendo todos y que está acostumbrado a imponer su voluntad por medios militares, sin pagar precio alguno en riesgos y sufrimientos?

No lo sabemos. Pero de eso depende que el mundo avance hacia una nueva multipolaridad que no se base en el puro equilibrio de fuerzas, como era el caso en el siglo XIX y parte del XX, sino que tenga un carácter integrador y unificador. Un sistema que avance hacia esa relativa democratización en sus relaciones internacionales y hacia el relativo igualitarismo que necesitamos para afrontar los retos del siglo. Me refiero, claro, a las tres grandes cuestiones: cambio global, proliferación de los recursos de destrucción masiva e incremento de la desigualdad social y territorial.

Por Rafael Poch de Feliu

Blog personal

(Publicado en Ctxt)

(*) Este texto sigue las notas de la conferencia impartida el 5 de noviembre en el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado de Madrid.

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Opinión  El "Milagro de China", una oportunidad para América Latina

Cuando la comunidad latinoamericana e internacional felicita a la República Popular China, la Nueva China, por los enormes logros alcanzados desde su fundación hace 70 años, en general se pregunta: ¿De dónde viene China y a dónde irá? ¿Qué tipo de mundo está promoviendo China? ¿Cómo se llevará con el mundo?

En respuesta a estos problemas, el gobierno chino publicó el viernes pasado su primer libro blanco integral "China y el mundo en la nueva era". Utilizando ejemplos y datos, revisó exhaustivamente los logros del desarrollo y las importantes contribuciones al mundo. Expuso de manera integral y sistemática las relaciones de China con el mundo, respondió a las principales preocupaciones de la comunidad internacional y declaró claramente que China siempre ha sido firmemente constructor de la paz mundial, contribuyente al desarrollo global, defensor del orden internacional, demostrando la sinceridad, la determinación y la responsabilidad de un gran país,

En el curso del desarrollo humano, 70 años es solo una gota en el océano, pero para la Nueva China, significa un gran cambio. El pueblo chino se ha apoyado en la autosuficiencia y el trabajo duro, y ha experimentado décadas en el proceso de desarrollo que los países desarrollados han experimentado durante cientos de años, creando un milagro de desarrollo sin precedentes en la historia humana e inyectando energía positiva en la paz y el desarrollo mundial. El libro blanco revisa con orgullo la historia de la fortaleza económica del país, la mejora de la calidad de vida de las personas y la influencia significativa del estatus internacional desde el 18° Congreso Nacional del Partido Comunista de China, señalando que China ha crecido interactuando con el mundo, promoviendo la paz y el desarrollo mundial.

China, como país de gran escala, avanzará hacia la modernización de manera pacífica, lo que inevitablemente traerá una influencia general al mundo. En este sentido, el libro blanco se ha elaborado tanto sobre el concepto de desarrollo como sobre la acción real.

En primer lugar, China se ha embarcado en un camino adecuado para su propio desarrollo. La elección del camino es crucial para el éxito o el fracaso de un país. En los tiempos modernos, muchos países en desarrollo han llevado a cabo arduas exploraciones al respecto y algunos han copiado el modelo occidental, pero tal vez este modelo no corresponde con sus características locales y esto ha causado serios problemas económicos y sociales. Bajo el liderazgo del Partido Comunista de China, la Nueva China ha encontrado un camino de desarrollo correcto para el socialismo con características chinas.

Otro aspecto de la historia de 70 años de la Nueva China ha sido acompañado por una "teoría de la amenaza de China". En este sentido, el libro blanco señaló que este argumento tiene malentendidos cognitivos, prejuicios profundamente arraigados, desequilibrios psicológicos causados por el crecimiento del poder y distorsiones deliberadas para salvaguardar sus propios intereses.

"Cuando el mundo es bueno, China puede ser buena; cuando China es buena, el mundo es mejor". Esta es la verdad que ha demostrado la práctica de desarrollo de China en los últimos 70 años, y también es la tendencia de los tiempos. No importa cómo cambie la situación internacional, no importa cómo se desarrolle, China nunca buscará la hegemonía, nunca se expandirá, nunca buscará la esfera de influencia, y estará decidida a contribuir a construir un mundo mejor.

Desde la fundación de la Nueva China, las relaciones con América Latina están sin duda en su mejor momento. En los últimos años ha aumentado la cooperación comercial, financiera, tecnológica, educativa, y con los años seguramente la cooperación será cada vez más profunda.

En los últimos años más países latinoamericanos establecieron relaciones diplomáticas con la República Popular China como ser Panamá, República Dominicana y El Salvador.

A pesar del gran avance en las relaciones, sabemos que esto no es fácil ni sencillo debido a las grandes distancias geográficas, diferencias culturales y al desconocimiento mutuo que todavía aún persiste.

Pero el crecimiento de las relaciones ha sido rápido y constante. Por ejemplo desde la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC), las exportaciones latinoamericanas a China han pasado de representar un 1,5 % del total en 2001 a un 10 % en 2017. Y con respecto a lo educativo, es considerable el aumento de la cooperación entre universidades que permiten que en un futuro cercano haya más intercambios de alumnos, docentes y de investigadores. Cada vez más latinoamericanos estudian el mandarín en China a través de becas de grado y postgrado para cursar en China, como el crecimiento de chinos que estudian español, habiendo al día de hoy casi 90 universidades que lo enseñan en todo el país.

China debe ser vista como una oportunidad y no como una amenaza para América Latina y el mundo, el avance del país en estos 70 años lo ha demostrado.

Yin Xiaotong es Directora del Departamento de Español de la Radio Internacional de China

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La irreversible (pero laboriosa) construcción de un orden multipolar

En el naciente sistema policéntrico se está librando una sorda puja geopolítica global en donde junto al enfrentamiento y el conflicto en torno a ciertos intereses coexiste la obediencia o la sumisión de las potencias emergentes al orden neoliberal impuesto y regido por Estados Unidos.

Ismael Hossein-zadeh, economista kurdo nacido en Irán y profesor emérito de Drake University (Iowa) se preguntó en un posteo reciente por qué China, India, Rusia y otros países no desafían la tiranía que EE.UU. ejerce sobre las instituciones que monitorean, regulan y controlan el funcionamiento del sistema económico y financiero internacional como el FMI, el BM, la OMC, el Banco de Pagos Internacionales (Basilea) y la Sociedad para la Telecomunicación Financiera Interbancaria Mundial (SWIFT, por su sigla en inglés).[i]

Lo que señala es una llamativa y a la vez preocupante paradoja: el unilateralismo infinito que entonaban los himnos del “nuevo siglo americano” ha llegado a su fin y es irreversible. En lo económico, en la política internacional e inclusive en el terreno militar aquellos sueños que, por su infantilismo, provocaban la sonrisa burlona de Zbigniew Brzezinski se desvanecieron para siempre. China es hoy la locomotora económica del planeta, Rusia ha resurgido de las cenizas producidas por el derrumbe de la URSS y la India se ha convertido en una potencia tecnológica y económica de primer orden. Sin embargo, Washington retiene el monopolio de las cruciales instituciones que fijan las reglas del juego y organizan el funcionamiento de la economía internacional. En un mundo cada vez más policéntrico Estados Unidos aún conserva, en ese plano institucional, el poder y las prerrogativas que adquiriera en la construcción del orden mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial. Poder y prerrogativas que le permiten, por ejemplo, aplicar severas –en algunos casos criminales- sanciones económicas a países cuyas riquezas Washington desea apoderarse (Venezuela, Irán, Irak); a duros competidores globales como China o Rusia; o a países como Cuba, Siria, la República Popular Democrática de Corea considerados pésimos ejemplos sea por su autodeterminación nacional, sus logros en materias sociales y culturales, o su importancia geopolítica.

La respuesta que ofrece Hossein-zadehse bifurca en dos argumentos. Uno: la coincidencia clasista entre los intereses de las nuevas oligarquías de los países que constituyen el núcleo fundamental del sistema policéntrico -los supuestos “challengers” del orden imperial- con los de sus contrapartes estadounidenses, hermanados todos en el afán de no poner en peligro la navegación de la barca del capitalismo global porque su hundimiento acarrearía enormes complicaciones para todos. Claro está que aquellas nuevas elites están enfrentadas, dentro de sus países, con fuerzas sociales y políticas de carácter nacionalista, anti-imperialistas e inclusive anticapitalistas cuyo activismo pueden absorber sólo en un contexto de crecimiento y estabilidad económica.

De momento las correlaciones de fuerza han favorecido a las primeras pero los sectores radicalizados no han desaparecido de la escena y una crisis económica global podría catapultarlos al poder. Esta comunidad de intereses entre el declinante hegemón mundial y sus retadores lleva a que en áreas como el comercio, la inversión y las finanzas Washington prosiga fijando arbitrariamente la normativa global a la cual todos deben someterse, si bien a regañadientes. Más aún, logra que sus competidores en la arena de la geopolítica mundial tengan respuestas tibias, cuando no complacientes, en áreas tales como las a menudo letales sanciones económicas fijadas por la Casa Blanca o los proyectos imperialistas de ‘cambio de régimen’ dirigidos contra algunos países. La cautelosa reacción ante la “guerra económica” y los bloqueos en contra de Venezuela y Cuba, entre nosotros y antes en contra de Irak, que costó ochocientos mil muertos, es prueba fehaciente de lo que venimos diciendo.

Esta es una explicación. La segunda respuesta tiene relación con la profunda, hasta ahora inexpugnable, hegemonía que detenta el neoliberalismo como filosofía económica y política en casi todos los gobiernos e instituciones educativas. Según nuestro autor aquélla logró ser promovida y diseminada a una escala sin precedentes por todo el mundo y sus premisas teóricas y sus paradigmas de gestión macroeconómica se consolidaron como un indisputado “sentido común”, aún entre economistas progresistas y de izquierda.

Esto porque los libros de texto y los materiales de lectura de la mayoría de los departamentos de Economía, inclusive en países críticos del capitalismo, se inscriben claramente dentro de los marcos de la economía neoclásica y el neoliberalismo. De ahí que el economista iraní señale el nefasto papel que cumplen los “expertos” y los funcionarios del área económica en aquellos países, todos ellos, o en su gran mayoría, formados (o mejor, sus cabezas “formateadas”) en los dogmas de la economía neoclásica una de cuyas premisas cruciales es que no hay alternativas al capitalismo y que lo único razonable que puede hacer un país es acomodarse de la mejor manera a sus requerimientos y en especial a los del guardián planetario del sistema, Estados Unidos.

Una experiencia latinoamericana corrobora convincentemente esta hipótesis: lo ocurrido con el Banco del Sur. Su creación se concretó el 9 de diciembre del 2007 en Buenos Aires y pese a que su nacimiento contó con el entusiasta apoyo de los presidentes de Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela el Banco del Sur nunca llegó a ponerse plenamente en marcha. ¿La razón? El sabotaje que sufrió esta iniciativa a manos de las “segundas líneas” de sus respectivos gobiernos: los presidentes de los bancos centrales, ministros de economía, secretarios de hacienda u otros funcionarios del área económica, todos ellos formados en los manuales neoclásicos arriba referidos, que interpusieron toda suerte de obstáculos supuestamente técnicos o simplemente leguleyos para frustrar esa gran idea. Los presidentes tomaron una decisión; sus economistas, colonizados por el saber convencional de su profesión tomaron otra. Y se salieron con la suya.

Resumiendo: en el naciente sistema policéntrico se está librando una sorda puja geopolítica global en donde junto al enfrentamiento y el conflicto en torno a ciertos intereses coexiste la obediencia o la sumisión de las potencias emergentes al orden neoliberal impuesto y regido por Estados Unidos. Una situación constitutivamente inestable, surcada por crecientes contradicciones y cuyo desenlace es por lo menos incierto. Pero, mientras tanto, el periplo declinante de la dominación norteamericana aún dispone de fuerza como para preservar su dictadura en los organismos reguladores de la economía internacional. La definitiva construcción de un orden genuinamente multipolar deberá, más pronto que tarde, poner fin a ese coto cerrado desde el cual Estados Unidos brega por mantener un predominio condenado a desaparecer.

Nota:

[i] Disponible en:http://www.counterpunch.org/2019/09/20/unipolar-governance-of-the-multipolar-world/

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El conflicto entre Turquía y EEUU va más allá de los S-400 rusos

Las amenazas de Washington de aplicarle a Ankara la Ley para Contrarrestar a los Adversarios de EEUU (CAATSA) si compraba los misiles S-400 rusos han caído en saco roto y Tayyeb Erdogan acaba de instalarlos en el suelo turco con el orgullo de haber añadiendo otro fracaso a la política exterior de Donald Trump. El Sultán turco tampoco ha declarado tres días de luto oficial por la suspensión de la venta de cazas F-35 por parte de EEUU, quien mira con la impotencia cómo se le escapa del control una de las principales piezas de la arquitectura de la OTAN en Eurasia.

Turquía no es el primer país de la Alianza Atlántica que adquiere armas rusas. Grecia, Eslovenia y Bulgaria compararon S-300 y el mundo no llegó a su fin. ¿A qué se debe, entonces, esta furia de EEUU contra Ankara?

Los turcos, ya en 2013, buscaban misiles no estadounidenses y lo negociaron con la compañía china CPMIEC, pero tuvieron que abandonar la idea por las sanciones que EEUU habia impuesto a esta empresa, acusada de proveer misiles a un Irán bajo las sanciones. Fue así como Rusia recibió el encargo tras un concurso de licitación: fue “el acuerdo más importante en la historia moderna [turca]” afirmó un Erdogan eufórico.

Las razones de Turquía

La profunda desconfianza de Erdogan (y la sociedad) hacia EEUU, que fue acentuada por a) el golpe de estado fallido de julio del 2016, organizado en la base militar de la OTAN en Incirlik, y el papel de Moscú en salvar la vida del propio presidente turco (el asesinato del embajador ruso en Ankara fue la represalia), y b) el Proyecto de Nuevo Oriente Próximo de los NeoCon, que consiste en desintegrar los poderosos estados de aquella región, y crear, de paso, un estado kurdo de los restos de Irak y Siria.

Que el Pentágono haya armado a los kurdos sirios con misiles antitanques Javelin y TOW, y Ankara a algunas facciones del Estado Islámico para combatir a los kurdos, significa que EEUU y Turquía ya están en guerra, aunque través de terceros -que hacen de carne de cañón-, y en el suelo de otra desgraciada nación. Rusia – el enemigo leal de Turquía -, ha neutralizado a Erdogan, permitiendo su ataque mortal a Afrin, la bastión kurda en Siria, para que se desgastara en el pantano sirio. El régimen islamista de Erdogan -que no reconoce las singularidades nacionales-, también aprovecha este rasgo en la teocracia chiita iraní para juntos perseguir a los kurdos de ambos países en el territorio iraquí, queriendo impedir un imposible estado kurdo unitario.

Diversificar sus proveedores de armas: El intento del golpe de estado del 2016 demostró a Ankara que, para derribar los aviones de guerra de EEUU en su cielo, necesita misiles de otro país. Cuando los F-16 bombardearon el Parlamento turco, Ankara no tenía ningún arma fuera del control de la OTAN. Turquía puede recuperar el acuerdo con China, suspendido en 2013, y comprar los misiles FD-2000 por los que iba a pagar 4.000 millones de dólares. ¡La independencia armamentística está siendo tan vital para los estados como la autosuficiencia energética o alimentaria!

Turquía sospecha que EEUU está atacando sus intereses en la región, en alianza con Arabia Saudita, Egipto, Bahréin, Israel y Emiratos Árabes Unidos: Libia ha sido la última parada de esta coalición anti-turca. Dice Ibrahim Karagul, editor en jefe del diario Yeni Safak, del partido gubernamental Justicia y Desarrollo que “desde los Balcanes hasta el norte de Siria, desde el Egeo hasta el Mediterráneo, desde la isla de Creta hasta Sudán, desde Libia hasta el Golfo Pérsico, se está implementando un plan extremadamente insidioso para limitar el área de influencia de Turquía…y luego ahogarnos en el Mediterráneo». Turquía, que ha fracasado en dos de sus intentos políticos en ganar ventajas en la región- provocando la crisis de refugiados, y revelar el crimen de Khashoggi-, ha instalado bases militares en el llamado «Triángulo de paz», Qatar, Somalia y en la isla de Sudakin, para “protegerse” de los enemigos.

Construir una política exterior multidimensional, desde que Europa le dio portazo: ahora Turquía intenta recuperar los viejos dominios-mercados del imperio otomano en el sur.

El descubrimiento de una bolsa de gas en las costas chipriotas, cuyo valor asciende a 35.000 millones de dólares, y que ha aumentado la tensión en el Mediterráneo Oriental entre Chipre, Egipto, Grecia e Israel. Turquía reclama su parte, mientras las autoridades grecochipriotas – que han otorgado la licencia de perforación ExxonMobil-, han emitido órdenes de arresto para la tripulación de barcos de perforación turcos, que son escoltados por los buques de guerra de este país. Siendo Grecia miembro de la OTAN e Israel equipado por armas estadounidenses Ankara sienten la necesidad de obtener un sistema de defensa no vinculado con la OTAN para defenderse ante una posible guerra.

 La negativa de EEUU a vender sus misiles Patriot a Turquía, y para más inri, retirar en 2015 los que habia instalado en la frontera turco-siria, bajo el pretexto del «alto costo de su despliegue». Erdogan se quejaba de que EEUU habia abandonado a Turquía ante un posible ataque de Siria o de los kurdos de este país.

Los motivos de la ira de Washington

El S-400 Triumf es el sistema de misiles antiaéreos capaz de identificar aeronaves o misiles a una distancia de hasta 600 kilómetros e interceptarlos a una velocidad de hasta 4.8 kilómetros por segundo. Turquía, después de China es el segundo país del mundo en recibir este artefacto ruso e India y Arabia Saudita serán los siguientes, mientras Rusia ya fabrica el sistema S-500 «Prometheus». La industria armamentística de EEUU pierde una suculenta venta de 2.200 millones de euros,  a pesar de que los S- 400 valen casi la mitad que sus homólogos Patriot. Además, al contrario de EEUU, Rusia y China no imponen condiciones para cómo, cuándo y dónde usar sus armas vendidas. Turquía ha acordado con Rusia la producción conjunta de los sistemas S-400, aunque lo más seguro es que el Sr. Putin sólo le asigne la fabricación de los tornillos de esta joya de la corona las armas rusas, por si se le ocurre a Erdogan la idea de ofrecer los secretos del invento a EEUU a cambio de recibir la cabeza de los kurdos de PKK.

La creciente relación entre Turquía y China: la posición geopolítica turca se ha unido al poder y la influencia china en la“Iniciativa del Corredor Medio» (Middle Corridor) que en el marco de la Nueva Ruta de la Seda une Anatolia a Asia Central y China, y a este espacio con el Corredor Internacional Transcaspiano (TITR), en el que participan también Azerbaiyán, Georgia, Kazajstán, Polonia, Ucrania y Rumania. Una “pequeña” parte del diseño estratégico chino de comercio que supera la capacidad creativa de los políticos estadounidenses.

Infringir las sanciones impuestas al gas ruso: el gasoducto Turk Stream de 800 kilómetros construido en 2018 llevará el gas eslavo al mercado turco y de allí al sur y sureste de Europa.

La guerra comercial de EEUU con Turquía es la “pedagogía del terror”: ¡Será castigado quien desobedezca a Washington! La caída del valor de lira en un 30% el año pasado, y por ende, el aumento de los precios de las importaciones en Turquía, junto con la desaceleración de su economía (el crecimiento del 2.6% en 2018, comparando con el 7,4 del 2017), unidos a la corrupción y las políticas neoliberales del gobierno han golpeado la popularidad de Erdogan, derrotando a sus hombres en las elecciones de Estambul. El objetivo de EEUU, que ha anunciado el traslado de las fábricas de la construcción de piezas del F-35 de Turquía a otros países, es destrozar la economía turca.

La guerra entre ambas potencias continuará: Si EEUU deja de vender las piezas de repuestos para los aviones estadounidenses que posee Turquía, equivaldría a un desarme a toda regla. Por lo que, Erdogan, de momento no saldrá de la OTAN, aunque seguirá utilizando la retórica “anti-estadounidense”, y le culpará a Trump de todos los males del país. La mitad de la sociedad que es su electorado le creerá, y la otra mitad que es la oposición le apoyará por la “patria querida amenazada”. Según el Centro Universitario de Investigaciones Económicas y Sociales de Bahçeşehir de Turquía (BETAM), el 38% de los niños y las niñas menores de 15 años del país – unos 8 millones-, vivieron en 2016 en la situación de pobreza, con un aumento de 300.000 en comparación con 2015.

El colapso del orden regional, establecido en 1916 por el acuerdo Sykes-Picot, hoy se manifiesta en el fin de los estados árabes modernos: Irak, Libia, Siria. La nueva estructura regional, aunque tiene de protagonista a un ruidoso EEUU, se está trazando como siempre sin la participación de los pueblos, aunque bajo la supervisión de los viejos imperios: chino, ruso, persa y turco. Aquí, EEUU es, simplemente, irrelevante, aunque muy peligroso.

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Se cimbran las placas tectónicas de Asia: Kim en Rusia y Cumbre de Ruta de la Seda en Pekín

El zar Vlady Putin y el mandarín Xi cimbraron las placas tectónicas del norte de Asia que ponen en riesgo la geoestrategia de Estados Unidos (EU) del siglo XX e inicios del XXI, basada en el axioma del británico Halford Mackinder (https://bit.ly/2eREfAf), retomado por Brzezinski (https://amzn.to/2vplQ62).

El zar ruso hizo valer que ostenta 18 kilómetros de frontera con Norcorea y recibió en el puerto ruso de Vladivostok al mandatario Kim Jong Un, después de sus dos fracasos con el supuesto "gran negociador" Trump en Singapur y Hanoi, debido a la intransigencia de dos marionetas del casinero israelí Sheldon Adelson (https://bit.ly/2DCVqST): el "evangelista sionista" Mike Pompeo, ex director de la CIA y hoy mediocre secretario de Estado, y el neoconservador John Bolton, pugnaz asesor de Seguridad Nacional.

Después de haber negociado durante cuatro horas (sic) con el zar ruso, Kim pone a la defensiva a Trump y se da el lujo de colocar un veto (sic) a la presencia de Mike Pompeo en caso de la reanudación de las negociaciones.

El movimiento de ajedrez de Putin se reflejó en el tuit de Trump quien "agradeció" su intervención cuando el fracaso de sus "negociaciones" puede ser explotado en la elección presidencial de 2020 (https://nyti.ms/2UFBFzX).

La prensa iraní –que hay que leer ahora más que nunca debido a las filtraciones que quizá le transmiten desde Moscú y Pekín– destaca que el juvenil Kim "arremetió contra EU por su mala fe en las charlas de Hanoi" (https://bit.ly/2Vthf1E).

El primer encuentro entre el zar y el juvenil Kim tendrá muchas reverberaciones telúricas que se reflejarán en el noreste asiático.

Inmediatamente después de la cumbre de Vladivostok, el zar ruso asistió a la "segunda Cumbre de la Ruta de la Seda" en Pekín con la presencia de alrededor 30 dignatarios del mundo.

Putin fue la gran estrella en Pekín donde se le entregó el doctorado honoris causa de la Universidad Tsinghua, previo a una cumbre bilateral con el mandarín Xi, lo cual es interpretado por Lee Jeong-ho, del portal SCMP de Hong Kong, como el "apoyo de Putin a la Ruta de la Seda de Xi frente a la hostilidad de EU" (https://bit.ly/2J1QkmL).

Más se alejan Rusia y China de EU, por diferentes motivos, y más se acercan el zar y el mandarín, quienes se catalogan como "buenos amigos". Ambos "hicieron votos para construir la gran integración económica de Eurasia en medio de las crecientes rivalidades económica y militar con EU".

Al zar ruso, dotado de sus letales armas hipersónicas, se le vio más suelto y firme que nunca en su sutil crítica al unilateralismo de EU: "las crecientes tendencias al proteccionismo, las sanciones ilegítimas (sic) impuestas que eluden al Consejo de Seguridad de la ONU y aún las guerras comerciales, ralentizan la economía mundial y crean nuevos conflictos)".

Cabe señalar que la "integración euroasiática" de China y Rusia es el antídoto de los axiomas Mckinder/Brzezinski cuyo objetivo era impedir la conectividad entre Rusia y Alemania –que dio pie a la gestación de la hoy disfuncional OTAN–, así como la dislocación –en la fase de Carter a Obama, pasando por los Bush y los Clinton–, de cualquier amago de acercamiento entre Rusia y China.

Días antes de la "segunda Cumbre de la Ruta de la Seda", el ministro del Exterior de España, Josep Borrell, juzgó que China, mediante su "esquema de infraestructura" y "su comercio global" demuestra que "ya es una potencia global" (https://bit.ly/2Po50h8). ¡Cómo que le urge a España integrarse a la Ruta de la Seda en imitación a Italia!

La creación de un eje Rusia/China/Alemania quizá marque el fin de la hegemonía unipolar de EU.

Visto en el túnel del tiempo, EU no pudo aniquilar (literal) a Rusia: el verdadero pivote euroasiático.

La parusía militar hipersónica de Moscú, que resucitó del cementerio geoestratégico, opera ahora su invaluable conectividad con China que, curiosamente, empieza a seducir a la Unión Europea (https://bit.ly/2unQnkr).

No hay Ruta de la Seda que valga sin la protección de las armas hipersónicas rusas.

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Trump se apunta una victoria con la elección de David Malpass como presidente del Banco Mundial

El candidato del mandatario republicano es crítico con la institución multinacional que presidirá por cinco años

Donald Trump se ha apuntado una victoria con el nombramiento de David Malpass como nuevo presidente del Banco Mundial. El candidato favorito del mandatario estadounidense para presidir la entidad multilateral ha sido electo este viernes de manera unánime por la junta directiva de la institución. El analista económico de 63 años liderará la entidad de asistencia financiera y técnica a países en desarrollo por un periodo de cinco años. Hasta ahora ejercía como alto cargo del Tesoro de EE UU. La cómoda carrera de Malpass por el puesto generó controversia por ser un crítico de las organizaciones globales, a las que considera que hay que reformar de manera “urgente”. Antes de su nombramiento calificó al Banco Mundial de “demasiado grande e intervencionista” y defendió que no debería prestarle tanto dinero a economías medianas.


El candidato de Trump es un republicano veterano. Inició su carrera profesional en el Gobierno de Ronald Reagan y después trabajó para la Administración de George W. Bush, hasta que en 1993 se mudó a Wall Street para ejercer de economista jefe en el banco de inversión Bearn Stearns. Su aterrizaje al Banco Mundial llega después de la sorpresiva dimisión en enero de Jim Yong Kim, quien dejó el cargo casi cuatro años antes de vencer su mandato. La búlgara Kristalina Georgieva, consejera delegada, ha presidido la institución financiera de forma interina desde entonces.


La frase que persiguió a Malpass durante toda la candidatura fue su crítica a las organizaciones multilaterales realizada en el Consejo de Relaciones Exteriores en 2017. Durante el encuentro sostuvo que estas entidades “se han convertido en más grandes e intrusivas”, y que “el desafío de reenfocarlas se ha convertido en urgente y más difícil”. A su vez, se ha mostrado reacio a los préstamos a China argumentando que la segunda mayor economía del mundo es demasiado fuerte para recibir esa ayuda.


Otra de las aprehensiones que giraban en torno al nombramiento del analista económico es que en su afán reformista reduzca el papel del Banco Mundial para luchar contra el cambio climático y la ayuda a los refugiados. Malpass puso paños fríos a las especulaciones en una entrevista con Reuters en la que afirmó que mantendría el compromiso de combatir el cambio climático y perseguiría los propósitos establecidos el año pasado de conseguir un aumento de capital de 3.000 millones.


El escepticismo de Malpass ante las instituciones multilaterales es compartido por Trump. Aunque en su declaración de este viernes bajó el tono: "Nuestros objetivos de eliminar la pobreza extrema y lograr la prosperidad son más relevantes que nunca. Debemos trabajar incansablemente para fomentar un crecimiento de base para todos".Cuando Trump anunció en febrero que era su candidato sostuvo que la prioridad de EE UU, el mayor contribuidor a las cuentas del Banco Mundial, es "asegurar" que el dinero de los contribuyentes del país norteamericano se use "sabiamente" y para "defender los intereses estadounidenses".


Malpass asumirá en la previa de las reuniones de primavera del Banco Mundial y del Fondo Monteraio Internacional (FMI), dos fechas que le permitirán estrenarse por todo lo alto y enfrentarse cara a cara con los prestamistas. El nuevo presidente de la institución es la decimotercera personalidad en dirigirla que desde su creación hace siete décadas, que siempre ha sido presidida por un estadounidense. Esta regla no escrita se repite el Fondo Monetario Internacional con un europeo y en el Desarrollo Asiático con un japonés.

Por Antonia Laborde
Washington 5 ABR 2019 - 13:21 COT

 

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Jueves, 27 Septiembre 2018 06:20

Evo no se calló ante Trump

Evo no se calló ante Trump

El presidente de Bolivia, Evo Morales (foto), abogó ayer por consolidar “un mundo multipolar con reglas comunes” en un discurso antiestadounidense en una sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre no proliferación de armas de destrucción masiva.

“Tenemos que dejar un mundo más justo y más seguro a las siguientes generaciones, y juntos consolidar un mundo multipolar con reglas comunes”, dijo en la mesa que compartió con sus colegas Donald Trump, de Estados Unidos; Emmanuel Macron, de Francia; Martín Vizcarra, de Perú, y la primera ministra Theresa May, del Reino Unido; entre 15 mandatarios que forman parte del Consejo de Seguridad.


“Tenemos que ser capaces y dejar en el pasado el primitivo uso de las armas entre los pueblos. Cada Estado se compromete a nunca y bajo ninguna circunstancia desarrollar, ensayar, producir, fabricar y poseer o almacenar armas nucleares u otros dispositivos nucleares”, agregó. Morales, sentado a dos metros de Donald Trump, aprovechó la ocasión para reiterar su discurso antiestadounidense y antiimperialista.


Además recordó el rol de Estados Unidos en la defensa del régimen de Reza Pahlevi en Irán hasta 1979, la invasión a Irak en 1990, el fin de Muamar el Gadafi en Libia en 2011 y la guerra civil en Siria que ya lleva siete años. “A Estados Unidos no le interesa la democracia, si así fuera no habrían financiado golpes de Estado y apoyado a dictadores. No amenazaría con intervenciones militares a gobiernos democráticamente electos como lo hace contra Venezuela”, dijo.


También sostuvo que a Estados Unidos no le interesa el multilateralismo y recordó que ese país se alejó del acuerdo climático de París y del pacto global sobre migraciones que auspicia Naciones Unidas. “En los últimos meses, Estados Unidos ha mostrado nuevamente su desprecio al derecho internacional, al multilateralismo”, dijo el gobernante sudamericano.

“A Estados Unidos no le interesan los derechos humanos ni la Justicia. Si así fuera firmarían los acuerdos internacionales de protección de los derechos humanos. No abandonarían el Consejo de Derechos Humanos y no separarían a niños migrantes de sus familias ni los pondrían en jaulas”, agregó.


El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tiene 15 países miembros. China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos tienen poder de veto por ser miembros permanentes. Los actuales miembros no permanentes son Polonia, Guinea Ecuatorial, Bolivia, Perú, Costa de Marfil, Holanda, Kuwait, Etiopía, Kazajistán y Suecia.
Ayer a la tarde, Morales pronunció su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, antes de regresar a Bolivia.

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Trump llega a la sede de la ONU a desmantelar el orden mundial

Nueva York. Donald Trump arribó a la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para intensificar su batalla y continuar con su objetivo de desmantelar el orden mundial internacional de la posguerra y abandonar el "multilateralismo" de la política estadunidense con su lema: “America primero”.

La palabra que el régimen de Trump enfatizará aquí es "soberanía", algo que para observadores en otros países, sobre todo del mundo desarrollado, es un poco raro al ser aplicado a la última superpotencia mundial que históricamente ha amenazado y violado la soberanía de decenas de países. En este contexto, tiene que ver con repudiar la aplicación de normas, reglas y leyes de organizaciones y acuerdos internacionales a Estados Unidos; algo que fue afirmado por Trump en su primera intervención aquí hace un año, donde también dejó claro que su país tiene el derecho de intervenir donde decida que existe una amenaza. Desde el podio de la Asamblea General hace un año amenazó que podría ser necesario "destruir totalmente" a Corea del Norte si no abandonaba sus armas nucleares, tal como se lo exigía.

Funcionarios de su gobierno y expertos esperan que sus declaraciones serán dirigidas más a sus bases electorales enfatizando lo que llaman la "supremacía de la soberanía estadunidense". Esperan que anunciará una política más hostil contra China e Irán, y que insistirá en que Estados Unidos está dispuesto a apoyar –con acuerdos comerciales y asistencia exterior– sólo a aquellos países que, en palabras de su embajadora ante la ONU, Nikki Haley, “comparten nuestros valores (…) a los que quieren trabajar con nosotros, y no aquellos que intentan frenar a Estados Unidos y dicen que odian a America…”

El debate anual de la Asamblea General inicia este martes con un desfile casi infinito de oradores, entre ellos mandatarios de 132 de los 193 países miembros, y cuyo tema en esta versión es "Hacer que la ONU sea relevante a todo pueblo; liderazgo global y responsabilidades compartidas por sociedades pacíficas, equitativas y sustentables".

Pero la ONU, como cúpula del orden multilateral de la posguerra, no sólo ha sido generalmente ignorada por el gobierno de Trump, sino que ha sido atacada y abandonada por este régimen. El magnate ha retirado a su país de la Unesco, del Consejo de Derechos Humanos y también suspendió fondos para la agencia que apoya a refugiados palestinos.

Varios líderes estadunidenses de la vieja arquitectura internacional lamentan que Trump esté abandonando el llamado consenso político, económico y militar internacional. Robert Kaplan, de la Brookings Institution, por ejemplo, afirmó en un artículo publicado en el New York Times que “igual que en los años 20, el aislacionismo se junta con el sentimiento antinmigrante y el proteccionismo como pilar del America primerismo”.

La lista de ejemplos se alarga: el régimen de Trump se retiró del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, del acuerdo multilateral con Irán, de la negociación de tratados comerciales, como el Transpacífico, ha generado disputas comerciales y diplomáticas con casi todos los aliados internacionales tradicionales, incluidos México, Canadá, Europa y Japón, ha criticado a la OTAN y ahora detona una guerra comercial con China.

La semana pasada, su asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, famoso por su desdén hacia la ONU desde hace años, atacó la legitimidad de la Corte Penal Internacional que evaluaba posibles cargos de crímenes de guerra contra fuerzas estadunidenses y sus aliados en Afganistan, afirmando que ese tribunal "amenaza de manera inaceptable la soberanía estadunidense" y declaró que su gobierno usará "todos los medios necesarios" para proteger a estadunidenses y sus aliados –incluido Israel– de "la persecución injusta de esta corte ilegítima".

Pero nadie se atreve a pronosticar, ni su propio equipo, lo que puede pasar con Trump. El estadunidense tiene reuniones bilaterales programadas con varios de sus homólogos, como el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, con quien continuará la rara coreografía diplomática en relación con el país que Trump amenazó con destruir hace un año, y hoy comentó que esperaba anunciar "bastante pronto" una segunda cumbre con el norcoreano Kim Jong-un.

Desfile de oradores

Este martes, por tradición, Brasil será el primero en subir al podio al iniciar el debate ante la Asamblea General, seguido siempre del país sede, Estados Unidos. Los oradores continuarán hasta el primero de octubre y algunos también asistirán a los más de 300 foros y actos que abordarán toda una gama de temas: desde drogas y refugiados, hasta medio ambiente.

La asamblea es presidida por María Fernanda Espinosa, ex canciller de Ecuador, apenas la cuarta vez que una mujer es presidenta de esta entidad, y también es la primera latinoamericana.

El presidente Enrique Peña Nieto tiene programada su última intervención ante este foro hoy martes.

Debut de Díaz-Canel

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, debutó ante Naciones Unidas en su participación este lunes en la Cumbre de Paz Nelson Mandela, realizada en honor al centenario el nacimiento del líder sudafricano.

Ahí deploró el incremento del gasto militar mundial, subrayó que no puede haber paz y estabilidad sin desarrollo, y señaló que "los desplazados y los hambrientos huyen hacia los países que tienen abundancia gracias al saqueo a nuestros pueblos y son víctimas de una segregación silenciosa y silenciada".

En el contexto de la Cumbre Mandela, recordó que "Cuba se honra en recordar que compartió las luchas de Mandela en primera línea de combate, con los hermanos de Angola y Namibia", reportó Cubadebate.

El nuevo mandatario cubano se presentará el miércoles por primera vez en la Asamblea General, donde impulsará por 27 año consecutivo una resolución llamando a la anulación del bloqueo estadunidense, "el más largo en la historia de la humanidad".

Como lo hicieron sus antecesores, Díaz-Canel también tendrá actividades oficiales fuera de la ONU, entre ellas un acto con simpatizantes en la histórica Iglesia Riverside –sede de discursos de Fidel Castro y del reverendo Martin Luther King– y con el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, y con promotores de la normalización de relaciones Cuba-Estados Unidos, reportó Reuters.

Aunque Trump dominará las noticias aquí, para muchos esto ya no se trata tanto de qué hará el estadunidense, sino cuál será la respuesta del resto del mundo.

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Viernes, 21 Septiembre 2018 06:09

El porqué de la guerra económica de Trump

El porqué de la guerra económica de Trump

Usted se ha preguntado cuál es la razón por la que el magnate estadounidense Donald Trump ha lanzado una agresiva guerra económica contra diversos países lo que pone en peligro la recuperación económica mundial que aun no se ha podido levantar completamente de la última crisis iniciada en 2008. 

Trump ha ido contra todos bajo el enunciado de su política “América primero” y ataca con impuestos aduaneros, bloqueos y fuertes medidas económicas no solo a Irán, China, Rusia, Corea del Norte, Siria, Venezuela o Cuba, sino también a aliados como Japón, Corea del Sur, Canadá y la Unión Europea.


En realidad es que su colimador esta dirigido hacia China y Rusia, sus dos principales potencias enemigas desde los ámbitos económicos políticos y militares, las que a mediano plazo podrían limitar la hegemonía universal que ha mantenido Estados Unidos desde principios de la década de 1990 cuando desapareció la Unión Soviética y se desintegró el campo socialista de Europa Oriental


A Rusia le ha impuesto cuantiosas sanciones económico-financieras desde hace dos años las que han sido apoyadas por la aliada Unión Europea. Ante esa situación, el gigante euroasiático ha enfilado sus negocios y comercio hacia otros destinos, principalmente Asia, Medio Oriente, Lejano Oriente, África y América Latina.
China, por su parte, sigue diversificando sus relaciones y se ha convertido en los últimos tiempos en uno de los principales socios comerciales e inversionista en numerosos países del planeta.


El paso que acabó de abrir la actual guerra comercial lo dio Trump cuando en un acto publicitario efectuado en Washington, firmó y enseñó en marzo pasado los documentos que imponían un arancel del 25 % sobre las importaciones estadounidenses de acero y del 10 % a las de aluminio.
De ahí en adelante, se han sucedido gravámenes de nuevos aranceles sobre todo a productos importados desde China con las consecuentes respuestas por parte del gigante asiático.
Otros países se vieron en la necesidad de hacer algo similar con los productos estadounidenses que importan y también han recurrido a la Organización Mundial del Comercio para denunciar las prácticas anticomerciales llevadas a cabo por Washington.


El presidente estadounidense se ha lanzado contra Pekín para tratar de detener sus constantes avances económicos y tras imponer aranceles desde julio a los productos chinos por valor de 50 000 millones de dólares, el pasado 13 de septiembre se anunció que aplicaría otros por 200 000 millones, aunque se desconoce cuando entrarán en vigor.


Con su decisión, Trump ha creado una interrupción de gran alcance en el comercio internacional con consecuencias negativas sustanciales para empresas y consumidores.
Pero vayamos a la verdadera razón de la agresiva política sancionadora que ha tomado fuerza dentro de la Casa Blanca.


El analista chino Chen Ping, en un reciente artículo publicado en varias páginas web, indica que dos sucesos similares ocurrieron después de la Segunda Guerra Mundial.


El primero, la llamada Guerra Fría desatada por Estados Unidos contra la antigua Unión Soviética que incluía fundamentalmente un fuerte enfrentamiento ideológico- comercial con el fin de estrangularla en todos los campos y evitar que lo sobrepasara como potencia mundial.


El segundo sucedió al observar que el desarrollo industrial y tecnológico de Japón resultaba vertiginoso.


Tokio se acercaba al 60 % del Producto Interno Bruto estadounidense y al considerarlo como una de las mayores amenazas contra su hegemonía emprendió medidas comerciales y económicas para debilitar al país del sol naciente.


De esa forma, limitó el acceso a su mercado de productos como automóviles, telecomunicación, equipamientos médicos, semiconductores y también prohibió una serie de exportaciones de alta tecnología hacia ese país. El resultado ha sido la detención durante dos décadas del crecimiento acelerado que llevaba Japón.


En estos años, China ha mantenido un desarrollo incontenible y en la actualidad su Producto Interno Bruto (PIB) se ubica en el 65 % del estadounidense con la expectativa real de sobrepasarlo en los próximos cinco años, según varios expertos.


Esa perspectiva ha puesto nerviosos a los magnates políticos norteamericanos.


A esto se suma el super-megaproyecto denominado la Franja y la Ruta de la Seda que con una fuerte inversión china enlazará y beneficiará a cerca de 100 países del orbe con enorme predominio para el gigante asiático.


Pekín también ha puesto en ejecución el Plan Nacional de Fabricación 2025 para incrementar el desarrollo de alta calidad en las industrias y las tecnologías.


Aquí se encuentran las auténticas razones de toda esta furia de sanciones y severas medidas comerciales adoptadas por la Casa Blanca.


En conclusión, el objetivo de Estados Unidos no es disminuir su déficit comercial con China, sino detener el auge estable y progresivo del gigante asiático que de no presentarse ningún obstáculo se convertirá en pocos años en la primera potencia económico-científico-industrial del mundo.


Por Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

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El Departamento de Estado se prepara a la guerra contra Rusia y China

Sergey Latyshev, del think tank ruso Katehon, desnuda los “planes del Departamento de Estado para garantizar la primacía global de EU”(http://bit.ly/2Q5oebs).

El texano Wess Mitchell, asistente del Departamento de Estado para Europa y Asia, sentenció ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de que EU “castiga a Rusia debido a que Moscú previene a Washington de establecer su control sobre Eurasia con el fin de restaurar su supremacía mundial” (http://bit.ly/2M2v5zi).


El Departamento de Estado se ha radicalizado en el traslado de dominio de su anterior secretario Rex Tillerson –jerarca de Exxon Mobil que compartía intereses con Rusia– al pugnaz Mike Pompeo, anterior director de la CIA.


Según la exégesis de Sergey Latyshev sobre la comparecencia de Wess Mitchell, “EU admitió por qué luchan contra Rusia y que no aceptarán otro resultado en la presente confrontación con Moscú que no sea su capitulación (¡mega-sic!), porque la supremacía mundial (sic) de EU es imposible sin el total control de toda (sic) Eurasia, que están lejos de poseer”.


Wess Mitchell acusó a Putin de ser el “padre” de “una estrategia del caos con efectos estratégicos” e imputa a Rusia de buscar el derrocamiento del gobierno de EU (¡mega-sic!), citando a Facebook (sic).
Wess Mitchell afirmó el “reconocimiento que EU ha entrado a un periodo de competencia con las superpotencias” como “punto de partida de la Estrategia de Seguridad Nacional”.


Tal “punto de partida” de la competencia de EU contra las dos superpotencias Rusia y China –que realizarán a partir del 11 de septiembre ejercicios militares conjuntos” (http://bit.ly/2Q53Eb9)– se consolidó dos meses después de la Estrategia de Seguridad Nacional enunciada por Trump (http://bit.ly/2Q20aWN), mediante la Revisión de la Postura Nuclear del Pentágono (http://bit.ly/2MODE5c).


Sin tomar en cuenta las vulnerabilidades militares de EU, expuestas por Andrei Martyanov, quien considera que Rusia va adelante 10 años en su ventaja tecnológica militar sobre EU (http://bit.ly/2LpNLsg), el burócrata Wess Mitchell juzga que las anteriores administraciones no estaban preparadas para este escenario de “competencia” y su victoria (sic):“Uno de los intereses primordiales de la seguridad nacional de EU es prevenir el dominio de la masa euroasiática por las potencias hostiles”.


Wess Mitchell no reconoce la supremacía militar convencional/nuclear de Rusia y asienta que para “ser efectiva la diplomacia de EU con Rusia debe ser apuntalada por su inigualable poder militar y estar plenamente integrada con nuestros aliados y todos nuestros instrumentos de poder” –que incluye dos nuevos comandos de la OTAN con el fin de “implementar los preparativos de guerra híbrida”: Léase: las guerras comerciales/económicas/financieras en curso...


Según Sergey Latyshev, Mitchell coloca la política de EU hacia Rusia en la “categoría militar”cuando externa el “énfasis particular de EU en reforzar a los países en la primera línea de Europa que es más susceptible a la presión geopolítica de Rusia. En Ucrania y Georgia donde EU ha levantado restricciones sobre la adquisición de armas defensivas para resistir la agresión territorial rusa”.


¿Por eso tales fuerzas de la “primera línea” habrán asesinado al líder Alexander Zakharchenko de la república autónoma de Donetsk? (https://read.bi/2Q0DeYd)


Para Mitchell, el Cáucaso, la región del mar Negro, aún Europa Central, constituyen zonas de combate geopolítico contra Rusia donde EU compite por “los corazones y las mentes”.


Nada nuevo en la conceptualización nihilista de EU de un cuarto de siglo: desde el derrotado neoconservador straussiano israelí-estadunidense Paul Wolfowitz hasta la pugnaz dupla Mike Pompeo/Wess Mitchell.
Mitchell rumia los axiomas anglosajones de todo el siglo XX propalados por el británico Mackinder y el polaco-canadiense-estadunidense Brzezinski.


Sus asertos alucinatorios sobre el dominio de EU en Eurasia equivalen a expulsar a China y Rusia de su geografía natural, no se diga, controlar aún más a la sumisa Europa.


Sergey Latyshev pregunta si Rusia debe “prepararse a la Tercera Guerra Mundial”. ¿O es otro bluff más del Deep State?


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