Viernes, 21 Septiembre 2018 06:09

El porqué de la guerra económica de Trump

El porqué de la guerra económica de Trump

Usted se ha preguntado cuál es la razón por la que el magnate estadounidense Donald Trump ha lanzado una agresiva guerra económica contra diversos países lo que pone en peligro la recuperación económica mundial que aun no se ha podido levantar completamente de la última crisis iniciada en 2008. 

Trump ha ido contra todos bajo el enunciado de su política “América primero” y ataca con impuestos aduaneros, bloqueos y fuertes medidas económicas no solo a Irán, China, Rusia, Corea del Norte, Siria, Venezuela o Cuba, sino también a aliados como Japón, Corea del Sur, Canadá y la Unión Europea.


En realidad es que su colimador esta dirigido hacia China y Rusia, sus dos principales potencias enemigas desde los ámbitos económicos políticos y militares, las que a mediano plazo podrían limitar la hegemonía universal que ha mantenido Estados Unidos desde principios de la década de 1990 cuando desapareció la Unión Soviética y se desintegró el campo socialista de Europa Oriental


A Rusia le ha impuesto cuantiosas sanciones económico-financieras desde hace dos años las que han sido apoyadas por la aliada Unión Europea. Ante esa situación, el gigante euroasiático ha enfilado sus negocios y comercio hacia otros destinos, principalmente Asia, Medio Oriente, Lejano Oriente, África y América Latina.
China, por su parte, sigue diversificando sus relaciones y se ha convertido en los últimos tiempos en uno de los principales socios comerciales e inversionista en numerosos países del planeta.


El paso que acabó de abrir la actual guerra comercial lo dio Trump cuando en un acto publicitario efectuado en Washington, firmó y enseñó en marzo pasado los documentos que imponían un arancel del 25 % sobre las importaciones estadounidenses de acero y del 10 % a las de aluminio.
De ahí en adelante, se han sucedido gravámenes de nuevos aranceles sobre todo a productos importados desde China con las consecuentes respuestas por parte del gigante asiático.
Otros países se vieron en la necesidad de hacer algo similar con los productos estadounidenses que importan y también han recurrido a la Organización Mundial del Comercio para denunciar las prácticas anticomerciales llevadas a cabo por Washington.


El presidente estadounidense se ha lanzado contra Pekín para tratar de detener sus constantes avances económicos y tras imponer aranceles desde julio a los productos chinos por valor de 50 000 millones de dólares, el pasado 13 de septiembre se anunció que aplicaría otros por 200 000 millones, aunque se desconoce cuando entrarán en vigor.


Con su decisión, Trump ha creado una interrupción de gran alcance en el comercio internacional con consecuencias negativas sustanciales para empresas y consumidores.
Pero vayamos a la verdadera razón de la agresiva política sancionadora que ha tomado fuerza dentro de la Casa Blanca.


El analista chino Chen Ping, en un reciente artículo publicado en varias páginas web, indica que dos sucesos similares ocurrieron después de la Segunda Guerra Mundial.


El primero, la llamada Guerra Fría desatada por Estados Unidos contra la antigua Unión Soviética que incluía fundamentalmente un fuerte enfrentamiento ideológico- comercial con el fin de estrangularla en todos los campos y evitar que lo sobrepasara como potencia mundial.


El segundo sucedió al observar que el desarrollo industrial y tecnológico de Japón resultaba vertiginoso.


Tokio se acercaba al 60 % del Producto Interno Bruto estadounidense y al considerarlo como una de las mayores amenazas contra su hegemonía emprendió medidas comerciales y económicas para debilitar al país del sol naciente.


De esa forma, limitó el acceso a su mercado de productos como automóviles, telecomunicación, equipamientos médicos, semiconductores y también prohibió una serie de exportaciones de alta tecnología hacia ese país. El resultado ha sido la detención durante dos décadas del crecimiento acelerado que llevaba Japón.


En estos años, China ha mantenido un desarrollo incontenible y en la actualidad su Producto Interno Bruto (PIB) se ubica en el 65 % del estadounidense con la expectativa real de sobrepasarlo en los próximos cinco años, según varios expertos.


Esa perspectiva ha puesto nerviosos a los magnates políticos norteamericanos.


A esto se suma el super-megaproyecto denominado la Franja y la Ruta de la Seda que con una fuerte inversión china enlazará y beneficiará a cerca de 100 países del orbe con enorme predominio para el gigante asiático.


Pekín también ha puesto en ejecución el Plan Nacional de Fabricación 2025 para incrementar el desarrollo de alta calidad en las industrias y las tecnologías.


Aquí se encuentran las auténticas razones de toda esta furia de sanciones y severas medidas comerciales adoptadas por la Casa Blanca.


En conclusión, el objetivo de Estados Unidos no es disminuir su déficit comercial con China, sino detener el auge estable y progresivo del gigante asiático que de no presentarse ningún obstáculo se convertirá en pocos años en la primera potencia económico-científico-industrial del mundo.


Por Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

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El Departamento de Estado se prepara a la guerra contra Rusia y China

Sergey Latyshev, del think tank ruso Katehon, desnuda los “planes del Departamento de Estado para garantizar la primacía global de EU”(http://bit.ly/2Q5oebs).

El texano Wess Mitchell, asistente del Departamento de Estado para Europa y Asia, sentenció ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de que EU “castiga a Rusia debido a que Moscú previene a Washington de establecer su control sobre Eurasia con el fin de restaurar su supremacía mundial” (http://bit.ly/2M2v5zi).


El Departamento de Estado se ha radicalizado en el traslado de dominio de su anterior secretario Rex Tillerson –jerarca de Exxon Mobil que compartía intereses con Rusia– al pugnaz Mike Pompeo, anterior director de la CIA.


Según la exégesis de Sergey Latyshev sobre la comparecencia de Wess Mitchell, “EU admitió por qué luchan contra Rusia y que no aceptarán otro resultado en la presente confrontación con Moscú que no sea su capitulación (¡mega-sic!), porque la supremacía mundial (sic) de EU es imposible sin el total control de toda (sic) Eurasia, que están lejos de poseer”.


Wess Mitchell acusó a Putin de ser el “padre” de “una estrategia del caos con efectos estratégicos” e imputa a Rusia de buscar el derrocamiento del gobierno de EU (¡mega-sic!), citando a Facebook (sic).
Wess Mitchell afirmó el “reconocimiento que EU ha entrado a un periodo de competencia con las superpotencias” como “punto de partida de la Estrategia de Seguridad Nacional”.


Tal “punto de partida” de la competencia de EU contra las dos superpotencias Rusia y China –que realizarán a partir del 11 de septiembre ejercicios militares conjuntos” (http://bit.ly/2Q53Eb9)– se consolidó dos meses después de la Estrategia de Seguridad Nacional enunciada por Trump (http://bit.ly/2Q20aWN), mediante la Revisión de la Postura Nuclear del Pentágono (http://bit.ly/2MODE5c).


Sin tomar en cuenta las vulnerabilidades militares de EU, expuestas por Andrei Martyanov, quien considera que Rusia va adelante 10 años en su ventaja tecnológica militar sobre EU (http://bit.ly/2LpNLsg), el burócrata Wess Mitchell juzga que las anteriores administraciones no estaban preparadas para este escenario de “competencia” y su victoria (sic):“Uno de los intereses primordiales de la seguridad nacional de EU es prevenir el dominio de la masa euroasiática por las potencias hostiles”.


Wess Mitchell no reconoce la supremacía militar convencional/nuclear de Rusia y asienta que para “ser efectiva la diplomacia de EU con Rusia debe ser apuntalada por su inigualable poder militar y estar plenamente integrada con nuestros aliados y todos nuestros instrumentos de poder” –que incluye dos nuevos comandos de la OTAN con el fin de “implementar los preparativos de guerra híbrida”: Léase: las guerras comerciales/económicas/financieras en curso...


Según Sergey Latyshev, Mitchell coloca la política de EU hacia Rusia en la “categoría militar”cuando externa el “énfasis particular de EU en reforzar a los países en la primera línea de Europa que es más susceptible a la presión geopolítica de Rusia. En Ucrania y Georgia donde EU ha levantado restricciones sobre la adquisición de armas defensivas para resistir la agresión territorial rusa”.


¿Por eso tales fuerzas de la “primera línea” habrán asesinado al líder Alexander Zakharchenko de la república autónoma de Donetsk? (https://read.bi/2Q0DeYd)


Para Mitchell, el Cáucaso, la región del mar Negro, aún Europa Central, constituyen zonas de combate geopolítico contra Rusia donde EU compite por “los corazones y las mentes”.


Nada nuevo en la conceptualización nihilista de EU de un cuarto de siglo: desde el derrotado neoconservador straussiano israelí-estadunidense Paul Wolfowitz hasta la pugnaz dupla Mike Pompeo/Wess Mitchell.
Mitchell rumia los axiomas anglosajones de todo el siglo XX propalados por el británico Mackinder y el polaco-canadiense-estadunidense Brzezinski.


Sus asertos alucinatorios sobre el dominio de EU en Eurasia equivalen a expulsar a China y Rusia de su geografía natural, no se diga, controlar aún más a la sumisa Europa.


Sergey Latyshev pregunta si Rusia debe “prepararse a la Tercera Guerra Mundial”. ¿O es otro bluff más del Deep State?


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“Vostok-2018”: China participa en los “juegos de guerra” de Rusia

Más de 10 fragatas y 2 submarinos rusos atravesaron el Bósforo hacia Siria, en su mayor despliegue desde el inicio de la guerra, debido a un inminente ataque de EU a la región siria de Idlib, en manos de los yihadistas, bajo el pretexto de un ataque de “falsa bandera” con “armas químicas” que los mancillados “Cascos Blancos” imputarían al gobierno de Bashar al Assad (http://bit.ly/2NoOvzB).

Es verano y se calientan los varios teatros de batalla de Medio Oriente que este año alcanzan al Lejano Oriente en Trans-Baikal donde por primera vez China y Mongolia participarán en los “juegos de guerra” de Rusia.


El prolijo Alex Christoforou, del portal británico The Duran, explaya que “el peor temor de la OTAN se volvió realidad”: la participación china en los “ejercicios militares estratégicos” de Rusia “Vostok (Oriente) 2018”, del 11 al 15 de septiembre, al unísono del despliegue de la Flota Norte (http://bit.ly/2MXh75X).


Se trata de los mayores juegos de guerra en los que participa China desde la época de la URSS –cuando condujeron las masivas maniobras “Zapad (Occidente)-81”– y hoy constituyen los “máximos juegos militares de Rusia en 35 años” cuando China participará con “3 mil 200 efectivos, más de 900 piezas de armamento y 30 helicópteros”.


Según SCMP, el portal chino con sede en Hong Kong, “uno de sus principales elementos consiste en atraer la atención de los planificadores militares de Washington” sobre la “inclusión de ataques simulados con armas nucleares (¡mega-sic!)”, cuando EU padece una paranoide rusofobia delirante y China es objeto de la guerra comercial de Trump.


SCMP cita al experto militar chino Zhou Chenming, quien refiere que “China desea también mostrar su apoyo al presidente ruso Vladimir Putin, quien enfrenta varios desafíos diplomáticos, especialmente la crítica del secretario de Estado de EU (Mike Pompeo) sobre la anexión de Crimea por Moscú”, mientras “Putin usa los juegos de guerra militares de Rusia con el Ejército Popular de Liberación de China para mostrar su musculatura militar”, pero sin irritar demasiado a Trump, por lo que el presidente ruso escogió “la región menos sensible de Trans-Baikal en el Lejano Oriente (http://bit.ly/2MVIf5w), lejos de los aliados estadunidenses en Europa”. Si: pero muy cerca de la península coreana y Japón donde EU ostenta una fuerte presencia militar nuclear.


Fuentes del Pentágono admiten que el “mensaje estratégico” del binomio Rusia/China es “simular una batalla nuclear”.


El ministro de Defensa ruso Sergey Shoygu anunció la participación adicional de “unidades auxiliares (sic)” de las fuerzas armadas de Mongolia, quizá para no olvidar las hazañas del siglo XIII de sus legendarios guerreros Gengis Kan y su nieto Kublai Kan.


Ya había advertido (http://bit.ly/2MWiPou) que “en los asimétricos multimedia de “Occidente (Whatever that means)” ocultan los próximos ejercicios militares conjuntos de Rusia y China –los mayores juegos de guerra desde la guerra fría que incluyen tropas chinas por primera vez, lo cual constituye “un superlativo giro geopolítico (https://ind.pn/2MPpnoQ)”– para enfrentar las amenazas del Pentágono en su Revisión de la Postura Nuclear (http://bit.ly/2MODE5c) y de Trump en su Estrategia de Seguridad Nacional, quienes los definen como enemigos (https://goo.gl/JxkhsE)”.


La incorporación de China marca un superlativo giro geopolítico en Eurasia donde se acaba de concluir un acuerdo superestratégico de los cinco países ribereños del mar Caspio (http://bit.ly/2BIZUsD) –que prohíbe la presencia de la OTAN en su seno–, mientras Trump empuja a Turquía a los brazos de Rusia/China/Irán/Pakistán (http://bit.ly/2MYyB1W).


Según Russia Today, Vostok 2018 movilizará cerca de 300 mil tropas, 36 mil piezas de equipo militar, entre ellas tanques y vehículos blindados de transporte e infantería, y más de mil aeronaves (http://bit.ly/2ohdrhv)”.


Moscú invitó formalmente a los agregados militares de la OTAN a observar los “juegos de guerra” de Rusia/China/Mongolia para que se cercioren que no es ningún bluff al “estilo Trump”.

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El Kremlin y la Casa Blanca anunciaron que se realizará una cumbre entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo de EU, Donald Trump, en Helsinki

Si la cumbre de Trump y Putin no fue en Viena (http://bit.ly/2II9QAU), no podían haber sido otros lugares mas que Rayjavik o Helsinki –como propuse (http://bit.ly/2MyFlj6)- debido a consideraciones logísticas.


En medio de la “cacería de brujas (Trump dixit)” y la cacofonía multimediática y judicial del fiscal especial Robert Mueller, fue muy significativo que el megahalcón y rusófobo John Bolton –quien llegó a insultar a Putin de mentiroso– acudiera a Moscú a negociar la agenda de la cumbre.


La palabra clave será détente (distensión). Hoy, más que la coexistencia pacífica de la anterior guerra fría entre EU y la ex URSS, sería más bien de tolerancia pacífica.


Los contactos entre los dos mandatarios de las dos superpotencias geoestratégicas, sin olvidar a China, cesarán de ser al margen de irrelevantes cumbres insípidas en dos vestigios arqueológicos del caduco (des)orden global tanto en la APEC como en el G-20.


Tampoco pasó desapercibido la ducha escocesa que propinó Trump al agónico G-7 donde los exhortó invitar a Rusia (http://bit.ly/2NbR0pc), lo cual de cierta manera lubricó la cumbre del 16 de julio –después de su visita a Gran Bretaña y la cumbre con la OTAN el 11 de julio–, en Helsinki: capital de un país con mil 309 kilómetros de frontera con Rusia y que en la etapa de la guerra fría mantuvo una neutralidad positiva que dio pie al término finlandización.


Algunos líderes europeos comentan que Trump dijo en privado al G-7 que Crimea debería ser parte de Rusia debido a que la mayor parte de su población habla ruso.


Ahora Trump se siente más seguro para reunirse con el zar Vlady Putin, satanizado por el Deep State estadunidense que prefiere vivir al borde del precipicio de los suculentos negocios de su complejo militar industrial.


Los multimedia y turiferarios controlados por los banqueros Rothschild y su instrumento megaespeculador Geroge Soros están aterrados de ser los grandes perdedores cuando el mundo financierista se desglobaliza y el planeta se redirecciona a refugios nacionalistas,como acaba de suceder en Turquía, país pivote desde el punto de vista geoestratégico, que con una asombrosa participación ciudadana de 87 por ciento (¡mega sic!) impulsó su ultranacionalismo: mezcla de conservadurismo sunnita con un irredentismo neo-otomano (https://sptnkne.ws/hUwX).


En un artículo repleto de fobias doblemente contra Trump y Putin, The New York Times (NYT), que hizo el ridículo al ignorar la composición del electorado en el mismo Nueva York

(http://bit.ly/2lNLQn3), alega que los “expertos ( sic)” temen que Trump cederá más de lo que obtiene en su reunión con Putin(https://nyti.ms/2NhuvPE).


El problema con los seudoexpertos del NYT es que pertenecen al bando globalista que ni siquiera se detiene a auscultar dialécticamente a la contraparte.


Los seudoexpertos del NYT, exageradamente vinculados al estado sionista, como Martin Indyk, anterior embajador de EU en Israel, dan a entender la posibilidad de un trueque subrepticio de Ucrania por Irán.


NYT comenta que “persuadir a Rusia de cambiar su estrategia en Siria será difícil y levantar las sanciones contra Moscú causarán otra brecha con los aliados ( sic) europeos de por si lastimados ( sic) por Trump”.


Por lo visto NYT no se actualiza: ¿Cuáles aliados europeos?


La tranquilidad estratégica del zar Vlady Putin ha rendido sus frutos y en su conferencia conjunta con el estadunidense Bolton comentó que el ambiente de rusofobia en EU se debía principalmente a las luchas políticas internas dentro del propio EU (http://bit.ly/2tJmLOm).


Para el portal Global Security el tema primordial a abordar será la detención de la carrera armamentista , además de los contenciosos de Ucrania, Siria, Irán, las sanciones occidentales y, quizá, el tema candente del espía Edward Snowden.


El connotado académico israelí-estadunidense especialista en las relaciones EU/Rusia, Steven Cohen, pregunta ¿Quién tiene miedo de la cumbre de Trump/Putin? (http://bit.ly/2lIIDoG). Muy fácil de responder: los globalistas financieristas anglosajones.


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Miércoles, 27 Junio 2018 06:22

Va la cumbre de Trump y Putin

Va la cumbre de Trump y Putin

Es notorio el desasosiego de la prensa británica que parece lamentar la cumbre de los hoy dos máximos mandatarios del planeta en el rubro geoestratégico/nuclear (http://bit.ly/2KjHbXV), como es el caso del rotativo globalista The Financial Times (FT) (25/06/18), controlado por los banqueros Rothschild y su conspicuo instrumento disruptivo, George Soros.

Los globalistas, representados por Gran Bretaña (GB), pueden resultar los grandes perdedores de la cumbre de Trump y el zar Vlady Putin quien no repetirá los graves errores inconcebibles de Gorbachov y Yeltsin quienes colocaron a Rusia al borde de la extinción después de haber sucumbido a todos los engaños de Daddy Bush y Clinton.

FT juzga que la cumbre de Trump y Putin va, pero que "sus expectativas son muy bajas" cuando es “improbable un acuerdo sustancial ( sic)”.

Entre sollozos, FT adelanta que “John Bolton, halcón ( sic) consejero de Seguridad Nacional de Trump, embarnece la agenda con el canciller ruso Sergei Lavrov y luego con el mismo Putin”.

Se filtra que por consideraciones logísticas, Austria ya no será el sitio conveniente de la cumbre que se celebrará después de la visita de Trump a GB el 13 de julio, lo cual conduce que sería después del cierre del Mundial de futbol el día 15 de julio en Moscú –donde Rusia obtuvo un resonante triunfo de relaciones públicas– y que podría tener lugar, a mi juicio, en Finlandia o Islandia (al estilo de Reagan y Gorbachov).

La rusofobia mezclada de "Putin-fobia" del FT no tiene remedio y considera que la cumbre "será un logro para Putin" cuando "Rusia la ha buscado por 18 meses", pero que tampoco hace que el Kremlin eche las campanas al vuelo por un triunfo elusivo.

Ningún tema es mas jerárquico que el control de las armas nucleares que hace palidecer los temas de Siria y Norcorea.

Tanto Kissinger como el influyente republicano Newton Leroy Gingich están dispuestos a digerir la supuesta "anexión" de Crimea, que siempre ha sido rusa, mientras promueven un "acomodamiento" en Ucrania, cuya desestabilización fue operada por "Vicky" Nuland (http://bit.ly/2N0Xze9), con una inversión de 5 mil millones de dólares del Departamento de Estado con el fin de golpear las entrañas de Rusia y provocar su "cambio de régimen", de acuerdo con el guion de los neoconservadores straussianos que han dominado durante una generación la agenda de republicanos y demócratas.

FT cita a Daniel Fried, anterior funcionario del Departamento de Estado que encabezó la política fallida de sanciones contra Rusia, quien sugiere que la "cooperación potencial" de Trump y Putin radicaría en "coordinar las relaciones militares y limitar la escala de ejercicios militares". ¡Con eso sobra y basta!

Está en juego la supervivencia en el planeta cuando la colisión de EU y Rusia ha llegado al borde del precipicio nuclear, por lo que el Boletín de los Científicos Atómicos ha colocado las manecillas del reloj del "Día Final" a dos minutos de medianoche (http://bit.ly/2N27qAA).

El freno a la carrera armamentista constituye la jerarquía de la agenda de las dos máximas superpotencias geoestratégicas nucleares del planeta.

Hay avisos, como la ominosa guerra nuclear susceptible de extinguir la vida en el planeta que deben ser escuchados: Casandra tuvo finalmente razón después de advertir la caída de Troya.

Mientras NYT, controlado por la secta facciosa del globalista Soros, se mofa del "romance de Trump y Putin" (https://nyti.ms/2yK532f), Matthew Rojansky, de Russia Insider, aborda con sobriedad el aspecto "crucial" de la cumbre, pese al "escepticismo imperante", cuando en Moscú "la opinión predominante" es que Trump “es un rehén del establishment unánimemente (sic) anti-ruso de Washington” y que “cualquier acuerdo puede ser anulado por el Congreso y aún ( sic) por su propia administración” (http://bit.ly/2IuQyiq).

El deterioro de la seguridad global por si sola, exacerbada por el caos planetario, vale la pena para la cumbre de Trump y Putin.

La mínima desescalada que consigan será benéfica para la salud del planeta y su riesgo de un Armagedón.

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Domingo, 25 Junio 2017 05:56

China disputa la hegemonía del oro a EU

China disputa la hegemonía del oro a EU

Entre las causales de la inevitabilidad de la próxima guerra de Estados Unidos y China, según la visión americanocentrista del controvertido politólogo Graham Allison, de Harvard, en su polémico, sesgado y fatalista libro Destinados a la guerra: ¿pueden Estados Unidos y China escapar a la trampa de Tucídides? (https://goo.gl/bSyEvf)?, no viene citada la guerra geofinanciera ya desatada entre ambas superpotencias, en la que el oro juega un papel relevante para desbancar al dólar de su tambaleante trono.

No es novedad alguna la guerra aurífera de la dupla anglosajona de Estados Unidos y Gran Bretaña contra China y Rusia, la cual se subsume en la guerra geofinanciera global en la que las plazas de Wall Street y la City todavía presumen la otrora hegemonía unipolar financierista de Estados Unidos, a quien le queda su dólar como arma de disuasión masiva, más por ausencia de válidos competidores que por virtudes propias.

Estados Unidos y Gran Bretaña (ésta en particular) han intensificado su guerra aurífera mediante la abrupta liquidación de sus reservas, con el fin de apuntalar al dólar estadunidense y a la libra esterlina (caso perdido con el Brexit y su terrorismo doméstico). La liquidación de las reservas de oro de Gran Bretaña en plena crisis de 2008 por el ex primer ministro –fundamentalista neoliberal con máscara socialista– Gordon Brown, fue un tremendo desastre.

Cuando las sociedades de Estados Unidos y Gran Bretaña implosionan debido a los estragos, entre otras variantes, de la cataclísmica globalización financierista, China se pertrecha con mayores reservas de oro, que se prepara a descolgar en el trayecto (literal) de su mirífico proyecto de la nueva Ruta de la Seda (OBOR, por sus siglas en inglés), a juicio de Zi Yang, consultor chino educado en universidades de Estados Unidos (https://goo.gl/RMFBTq).

La conexión de OBOR no es sólo textil, geoeconómica y geopolítica, sino también comporta un relevante vector geofinanciero que le procura su divisa cada vez más internacionalizada, el renminbi, y las exploraciones por las gigantes mineras chinas que ayudarán a Pekín a cerrar la brecha con las supuestas reservas de Estados Unidos en Fort Knox, cuya existencia ha sido puesta en duda por el ex congresista texano Ron Paul, quien desde hace mucho exige una auditoría para conocer con certeza las tenencias de la Reserva Federal.

La nueva Ruta de la Seda puede representar el equivalente histórico de la cruzada por el oro en 1848 en California; por cierto, arrebatada a México por Estados Unidos, de lo cual ni siquiera han de estar enterados los itamitas que lo han despedazado deliberadamente y que, apuesto, no han visitado el Museo de las Intervenciones en Churubusco.

El oro de la Ruta de la Seda tiene menor costo que las inmensas reservas de China. Yang aduce que es difícil señalar con precisión las reservas "exactas" (sic) de China, que considera el oro "activo estratégico", por lo que el "gobierno no publica los datos de su comercio aurífero". No sólo la Reserva Federal de Estados Unidos engaña con sus supuestas "tenencias" de oro, sino que también el banco central chino lo imita en sus ocultaciones en el "póquer de cartas cerradas" del inasible mercado aurífero.

Según las estimaciones del Consejo Mundial del Oro en 2016, China detenta mil 843 toneladas y tiene como objetivo rebasar las de Estados Unidos, que se encuentran en 8 mil 133.46 toneladas. A ese ritmo gradual y prudente –quizá para no disparar su precio en el mercado manipulado por la banca Rothschild en la City– le tomará muchos años a China rebasar a Estados Unidos. En forma impactante, en 2016 China importó más de mil 300 toneladas, mientras su producción doméstica fue de 453 toneladas. Cualquiera que haya viajado a China, India e Irán se habrá percatado del culto icónico de sus poblaciones por el oro y la plata.

En China el año pasado la demanda de los consumidores fue por 975 toneladas, mientras la demanda institucional fue de 778 toneladas. Más allá de sus reservas, esta nación ostenta sustanciales "depósitos" auríferos –alrededor de 11 mil 563.46 toneladas, en 2015–, pero sus mineras alegan que su extracción será muy costosa. De todas maneras, llama la atención que más de la mitad de su consumo aurífero provenga de sus importaciones, que quizá consideren se encuentra muy accesible antes de que se detone su precio. Lo relevante hoy radica en que las mineras chinas estén dispuestas a sacar provecho del proyecto y trayecto de la nueva Ruta de la Seda, que derrumbará barreras y expandirá las zonas libres comerciales.

Según la Asociación de Oro de China, los países que forman parte de la nueva Ruta de la Seda detentan reservas por 23 mil 600 toneladas: ¡42 por ciento del total mundial! Más aún: los países del OBOR producen mil 150 toneladas al año: ¡36 por ciento del total global! A ese ritmo, sólo fuera de China se calcula que los países del OBOR rebasarán a Estados Unidos de cinco a 10 años, lo cual provocará un choque monetario global y el inicio del fin del caduco sistema dolarcéntrico, que correrá la misma triste suerte que su progenitora: la libra esterlina.

Yang expone la penetración de la principal minera china Zijin, que ha invertido hasta ahora cerca de 2 mil millones de dólares en varios países: Tajikistán, Kirguistán, en Tuva (Rusia), Sudáfrica, República Democrática del Congo, Australia, Papúa Nueva Guinea y Perú (sic). En forma anómala, Yang no toma en cuenta a Rusia ni a India, no se diga a Sudáfrica, quienes tampoco se encuentran con los brazos cruzados. A juicio de Yang, la demanda aurífera china, como inversión, seguirá viento en popa. Al primer trimestre de este año incrementó su demanda de barras físicas de oro en 60.2 por ciento, comparado con 22.4 por ciento del mismo periodo del año pasado.

Las plazas de Wall Street y la City venden "papel oro" mediante sus especulativos cuan etéreos ETF ( exchange traded funds: fondos de intercambio bursátil), que no tienen ninguna garantía de entrega real a su vencimiento, mientras en China, India, Rusia e Irán procuran mayores transacciones con barras físicas. Mediante la plaza de Hong Kong se espera que este año China supere la barrera de las mil toneladas de importaciones auríferas, comparadas con las 771 toneladas del año pasado.

Un motivo adicional por el tropismo de China por el oro es la reciente incorporación del renminbi como divisa de reserva del Fondo Monetario Internacional, que así es más apuntalado con mayor reserva aurífera. Además, el oro se ha vuelto un refugio "seguro" (sic) de los inversionistas chinos, debido a la desaceleración económica, la depreciación del renminbi y la preocupación por las burbujas especulativas de las acciones y los bienes raíces.

Según Yang, la cruzada multivectorial aurífera de China no debe causar sorpresa alguna, ya que "está interesada en acumular oro para diversificar sus activos y reducir su dependencia del dólar estadunidense". Todo lo contrario que ha hecho el "México neoliberal itamita" con su plata, que también regaló, como su petróleo.

Mi humilde apreciación sobre la compraventa del oro por China es que si se deprecia la cotización, compran mucho, y si sube, pues compran más: se trata de una decisión de carácter estratégico para rediseñar el nuevo orden monetario internacional, como reflejo del nuevo orden global multipolar, que por la "naturaleza de las cosas", como hubieran descrito los clásicos helénicos, será tripolar o no lo será.

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La OMS gasta más dinero en viajes que en la lucha contra el VIH, la malaria y la tuberculosis juntas

La Organización Mundial de la Salud (OMS) gasta alrededor de 200 millones de dólares (unos 178 millones de euros) en viajes de personal, casi el triple de lo que gasta en la lucha contra algunos de los mayores problemas de salud pública como el VIH, la hepatitis, la malaria o la tuberculosis, según revelan los documentos internos a los que ha tenido acceso The Associated Press.


El año pasado, la OMS gastó 71 millones de dólares en combatir el VIH y la hepatitis (unos 62,7 millones de euros), 61 en la malaria (54,3 en euros), 59 millones de dólares para frenar la tuberculosis (52,5 millones de euros) y 23 millones (20,4 en euros) para combatir los problemas de salud mental de la población y el abuso de sustancias. La inversión en viajes para 7.000 empleados supera lo gastado en afrontar el VIH, la hepatitis, la malaria y la tuberculosis juntas.


Otros programas reciben fondos extraordinarios, como la lucha contra la polio, para lo que la OMS invierte 450 millones de dólares (400 millones de euros). Según publica AP, el organismo ha pedido dinero para financiar los programas destinados a afrontar las crisis sanitarias en todo el mundo y ha intentado controlar sus gastos en viajes. Sin embargo, a pesar de que estableció nuevas normas, miembros de la organización se han quejado a nivel interno de que hay empleados que las incumplen al reservar vuelos en clase preferente y hoteles de cinco estrellas.


“No confiamos en que la gente haga lo correcto cuando se trata de los viajes”, aseguró Nick Jeffreys, director de finanzas de la OMS, durante un seminario interno sobre cuentas en septiembre de 2015, del que se grabó un vídeo al que ha tenido acceso AP. Los empleados “pueden manipular un poco su viajes. La agencia no puede estar segura de que siempre reserven el billete más barato o de que el desplazamiento fuera siquiera necesario", añadió entonces.


El medio también informa de un comunicado interno enviado a la directora general de la OMS, Margaret Chan y otros miembros de alto nivel con el asunto “ACCIONES PARA CONTENER COSTES DE VIAJE” (en mayúsculas). El comunicado indicaba que el cumplimiento de la norma de que los viajes se reservaran con antelación era “muy bajo” y señaló que los países miembros de la OMS estaban presionando para que recortara sus gastos.


"Los viajes son necesarios", señaló el mensaje, pero “como organización debemos demostrar que somos serios a la hora de gestionarlo de forma apropiada”. La OMS ha respondido a AP asegurando que "la naturaleza del trabajo de la OMS a menudo requiere que el personal viaje y que el gasto se ha reducido un 14% respecto al año anterior, aunque el total de ese año fue excepcionalmente alto debido al brote de ébola de 2015 en África Occidental


Sin embargo, los empleados ignoran las reglas, según un análisis interno de marzo al que ha tenido acceso el medio y que revela que solo dos de los siete departamentos de la sede de Ginebra cumplieron los objetivos, y concluía que la tasa de cumplimiento de la norma de reservar los viajes con antelación era de entre el 28% y el 59%.

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Miércoles, 01 Febrero 2017 07:35

Israelización del muro Trump: Gaza en Arizona

Israelización del muro Trump: Gaza en Arizona

Pareciera que el trumpismo se encuentra en doble estado de sitio y guerra contra sí mismo y el mundo, con excepción de Rusia, Israel y la anglósfera: sus tres anclas exteriores que ha dejado entrever Trump.

Amén de la profunda fractura que opera en Estados Unidos (EU) al borde de una guerra civil, fomentada por los globalistas perdedores, encabezados por George Soros, pareciera que el país pervive un golpe militar disfrazado del Pentágono que ha empezado el desmantelamiento de las estructuras de “seguridad/espionaje de la guerra fría”, al grado de que Susan Rice, ex asesora de Seguridad Nacional de Obama, ha reaccionado en forma airada a la salida de la CIA, relevada por el director de la Inteligencia Nacional, del Consejo de Seguridad Nacional (CSN): quintaesencia del Ejecutivo.

Cabe recalcar que dos terceras partes del ejército votó por Trump, a quien durante su campaña apoyaron en un desplegado 200 ex generales y ex almirantes, además de los abandonados "veteranos de guerra". Ello explicaría el aparatoso nombramiento en el CSN del "civil" Steve Bannon (SB), "usualmente feudo de los generales", según NYT (https://goo.gl/RQQjeq). SB fue anterior oficial de guerra de los marines, ayudante de almirantes, banquero de Goldman Sachs (sic), productor de Hollywood y ex director de Breitbart: faro de los supremacistas/nacionalistas WASP anti-globalistas.

En la mira de SB, principal estratega de Trump –a nivel de confianza, de su yerno "ortodoxo-judío" Jared Kushner, y a nivel militar, del ex teniente general Michael Flynn–, se encuentran "las dos terceras partes de ejecutivos asiáticos" que laboran en Silicon Valley, el corazón tecnológico de EU, y quienes, a su juicio, amenazan, más que la economía, a la "sociedad cívica" de EU (https://goo.gl/cd3yyI).

El aprendiz "mil usos" Videgaray, que acapara el poder en México, no entiende el "cambio tectónico de paradigma" en EU, donde su polémico presidente 45 ha militarizado las estructuras de todo el poder real, incluyendo economía y comercio, en insólita alianza financiera con Goldman Sachs, que traicionó al establishment que lo había encumbrado.

Es en este tenor de "cambio tectónico de paradigma" que habría que colocar la israelización de su muro con México.

Existe una asombrosa similitud del trumpismo y el supremacismo racista del primer israelí Netanyahu: imágenes en espejo de sus muros y su execrable mexicanofobia/islamofobia (https://goo.gl/FEP0M6).

Todavía los panistas Fox y Calderón no se enteran de que el muro fue construido ante sus narices desde Bill Clinton (https://goo.gl/3waa3X), pasando por Baby Bush, quien edificó la tercera parte (https://goo.gl/oysbmZ), hasta su proyectada terminación, a un costo máximo de 25 mil millones de dólares. Se desprende que el muro es un proyecto bipartidista que se remonta a casi un cuarto de siglo.

Desde hace cuatro meses alerté que “El muro Trump sería construido por Israel (https://goo.gl/hW7gfC)”, por Magal Security Systems, fundada por Israel Aerospace Industries (IAI), propiedad del gobierno, con fines militares y civiles, que posee 26 por ciento de sus acciones. Luego postulé, antes de la elección, que “Trump regala Jerusalén a Netanyahu por asesoría para el Muro apartheid” con México (https://goo.gl/1AguEq)”, donde expuse la "congruencia" del supremacismo israelí de Netanyahu desde su misántropa publicación de hace casi un cuarto de siglo –Un lugar entre las naciones: Israel y el mundo (http://goo.gl/uOB3rk)–, lo cual refrendó en Dallas (Texas) hace 14 años, cuando expectoró que “los palestinos son para los israelíes lo que los mexicanos son para los estadunidenses (https://goo.gl/yvgOLP); concluí que "asistimos a la israelización de los muros globales", entre ellos el "muro Trump".

El problema de Videgaray es que no asimila que la globalización feneció con el trumpismo y el Brexit cuando el comercio y la economía se han militarizado en EU, por lo que Trump optó por acercarse a Rusia a escala geoestratégica (https://goo.gl/38UkFx) y desechar los obsoletos tratados comerciales, como el TPP y el TLCAN. El aprendiz "mil usos" Videgaray fue humillado por sus socios comerciales Canadá y EU, y por su "país amigo", Israel.

El caso de Israel fue más deshonroso, ya que Videgaray fue golpeado en pleno rostro con el ultrajante tuit contra México del primer ministro Netanyahu, un día después de haber estado en la embajada de Israel a exaltar la lucha común contra la "xenofobia" y "racismo". Videgaray no tiene la más remota idea de qué es el Medio Oriente ni está enterado de que Israel es el país más racista del planeta que practica el Apartheid. ¡Lo chamaqueron Canadá/EU/Israel! El tuit ultrajante de Netanyahu contra México, en un momento de naufragio, apoyó la mexicanofobia de Trump: “El presidente Trump tiene razón. Construí un muro a lo largo de la frontera sur de Israel. Detuvo toda la inmigración ilegal. Un gran éxito. Una gran idea (https://goo.gl/lryGuf)”.

The Independent comenta que el tuit de Netanyahu "provocó una reacción internacional", cuyo mensaje fue “retuiteado más de 40 mil veces (https://goo.gl/auAqHM)”.

El israelí-estadunidense Dan Shapiro, ex embajador de EU en Israel, sugiere que el vejatorio tuit forma parte de un “ quid pro quo que involucra el acuerdo de Irán, los asentamientos en Cisjordania o la relocalización de la embajada en Jerusalén” (https://goo.gl/01pCqO).

The Times of Israel comenta que "algunos de los principales consejeros del presidente Trump, incluyendo su yerno ortodoxo Jared Kushner, son judíos y ayudarán a configurar la política en los próximos cuatro años" (https://goo.gl/hCRcG8).!Uf! A HispanTV no se le escapa que "11 judíos desempeñan un papel clave en el gobierno de Trump" (https://goo.gl/9CkH7V)”.

Mother Jones expone “Cómo las empresas de alta tecnología de Israel blindarán la frontera de EU con México (https://goo.gl/V1LUt9): "Gaza en Arizona".

Ya había abordado la "palestinización de los mexicanos en EU" (https://goo.gl/rkBH5w), y Timothy Dunn, en su libro La militarización de la frontera de EU con México (https://goo.gl/F2CErw)”, en la fase de 1978 a 1992, arguye que allí se escenifica una "guerra de baja intensidad" que, a mi juicio, será una verdadera guerra al estilo de la que procura Israel en Gaza y Cisjordania.

A cargo del "muro Trump" está el general retirado de los marines y anterior comandante de South Com, John Kelly, mandamás de Seguridad del Hogar.

Mother Jones maneja el concepto de la "frontera Palestina/México", acuñado por Jimmy Johnson (https://goo.gl/c4ZFqU), donde el general Kelly extenderá el "muro virtual" en el desierto de Arizona, vigilado por Elbit Systems, gigante militar privado de Israel, quien ha aplicado su sistema en Gaza y Cisjordania. El “Grupo Golan, consultoría israelí de ex oficiales de guerra israelí, entrenan a los agentes migratorios de Seguridad del Hogar.

Mas allá de los suculentos negocios de EU e Israel a costa de México, Mother Jones aduce que “con el muro transfronterizo las puertas se abrieron en un nuevo orden mundial en el que EU e Israel serán socios en el "laboratorio" de la transfrontera de EU y México, cuya experimentación será aplicada en Arizona”, en el "mundo pos-TLCAN".

Empezó la palestinización de los mexicanos.

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¿Es real el “ultimátum de Putin” a EU?

Ante la inminente captura de Alepo por la coalición de Rusia/Siria/Irán/Hezbolá, The Washington Post, portavoz del establishment, advirtió que la “administración Obama estaba considerando de nuevo bombardear al régimen de Assad (http://goo.gl/FVBPcc)”.

Las "opciones incluyen el bombardeo de las pistas de la fuerza aérea siria mediante misiles crucero y otras armas de largo alcance lanzadas desde aviones y barcos de la coalición" que pudieran ser disparados "en forma encubierta y sin el conocimiento público" para no (sic) requerir una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, ya que "la caída de Alepo socavaría los objetivos contraterroristas de EU en Siria".

Otra vía, diseñada por la CIA y el ejército de EU, favorece las opciones "cinéticas".

A diferencia de la vez anterior, cuando aún Rusia no intervenía en Siria, en esta ocasión el secretario de Estado, John Kerry, "no favorece usar la fuerza militar de EU contra el régimen de Assad". Hoy Kerry se ha confinado a denunciar los "crímenes de guerra" de Rusia y Siria en Alepo. Llama la atención que haya evitado mencionar a Irán y a Hezbolá.

Otras "opciones" incluyen incrementar la entrega de armas para "algunos grupos rebeldes sirios".

La última "opción", difícil a digerir, pero que parece la más viable, es esperar la caída de Alepo y volverse a sentar a negociar con Rusia, pero desde "una posición más débil".

No es ningún secreto que EU busca más bien el empantanamiento de Rusia, al estilo Afganistán y del Plan Brzezinski, que dio óptimos dividendos durante la guerra fría. Nada más que ahora EU se topó con el zar Vlady Putin, quien no va a repetir los errores de sus pusilánimes antecesores: Brezhnev/Gorbachov/Yeltsin, quienes nunca entendieron el "equilibrio estratégico" de dos superpotencias nucleares, como EU y Rusia.

El 27 de septiembre pasado, EU y la famosa "coalición" de más de 60 países (que incluyen a México), proyectaron en el Consejo Atlántico el lanzamiento de misiles crucero contra Damasco y Latakia –además de crear un "Sunnistán" a partir de Mosul (http://goo.gl/EUlp7h)–, lo cual fue respaldado por el pugnaz senador John McCain (http://goo.gl/CCJsl2).

Dos días después de los preparativos bélicos en Siria anunciados por The Washington Post, el analista ruso Rostilav Ischenko opinó que el retiro de Rusia sobre el acuerdo de los excedentes de plutonio (http://goo.gl/z81C91), debido a que EU había roto la "estabilidad estratégica", equivale a un "ultimátum de Putin" para que Washington “cumpla sus amenazas (en Siria) y comience una guerra nuclear o acepte que el mundo ya no es unipolar y empiece a integrarse al nuevo formato (http://goo.gl/dvHt7R)”.

Ni los multimedia anglosajones ni europeos ni chinos han abordado el supuesto "ultimátum de Putin". A lo sumo, People’s Daily, de China, ha expuesto la advertencia del Ministerio de Defensa de Rusia para derribar cualquier intrusión de EU en el cielo sirio, al alcance de los letales misiles S-300 y que tenga como objetivo bombardear Damasco o al ejército sirio (http://goo.gl/78GHJq).

El Pentágono desechó las advertencias de Rusia y sentenció que las fuerzas aéreas de EU continuarán conduciendo sus presentes operaciones en Siria e Irak contra el Estado Islámico. Su portavoz, Peter Cook, diluyó el embriagante vino bélico al comentar que hasta ahora los canales de comunicación han sido muy efectivos para desconflictuar las operaciones de EU y Rusia que “evitan malos cálculos y malos entendimientos (http://goo.gl/RqohzP)”. ¡Qué bueno!

En medio de angustiosos ditirambos nucleares (http://goo.gl/5BzKFM), por fortuna no se han roto los canales de comunicación ni pasó desapercibida la visita de la amazona israelí-estadunidense Vicky Nuland –esposa del pugnaz neoconservador straussiano Robert Kagan– a Moscú, con el pretexto de empujar las negociaciones sobre Ucrania (http://goo.gl/nJuYSb).

Tanto en Rusia como en EU están conscientes de los alcances geoestratégicos de la captura de Alepo.

El portal Russia Insider comenta sin tapujos que “si Rusia vence en Alepo, es el fin de la hegemonía estadunidense en el Medio Oriente (http://goo.gl/9om49r)” y comenta que “podría haber varias docenas de espías occidentales –el portal Sputnik, en árabe, asevera la muerte de 30 funcionarios israelíes y occidentales en Alepo– atrapados con los grupos rebeldes en el este de esa ciudad” cuando la "campaña militar está cercana a la victoria", al menos de "una intervención de EU en los próximos días que inclinen el equilibrio militar en favor de los extremistas sitiados".

Los rusos han advertido de "terribles cambios tectónicos en todo Medio Oriente en caso de una intervención de EU", a lo que se ha sumado Ali Akbar Velayati –influyente consejero de Asuntos Extranjeros del supremo líder ayatola Jamenei–, quien amenazó a EU de sufrir "su tercera derrota militar en la región después de Afganistán e Irak", en momentos en que sus otrora dos aliados poderosos, Turquía y Arabia Saudita, se acercan cada vez más a Moscú: Turquía debido a la alianza de EU con sus enemigos kurdos, y Arabia Saudita que ha sido maltratada por el Congreso de EU para ser enjuiciada por los atentados del 11 de septiembre.

Tras las jeremiadas nucleares del secretario del Pentágono, Ashton Carter, hasta los amagos de intervención en Alepo, los multimedia de EU y sus acólitos europeos se han confinado ahora a la "guerra moral (sic)" contra Rusia y el régimen sirio a quienes agobian con “crímenes de guerra (http://goo.gl/4ZIwyw)”.

Desde Beirut, Thierry Meyssan, director de Red Voltaire, sentencia que “nos acercamos al momento clave en que puede producirse un cambio fundamental en el orden mundial o una guerra nuclear (http://goo.gl/kW1PjP)”.

El demógrafo francés Fabrice Balanche analiza los alcances de la escalada militar de Rusia en Siria que buscaría a escala estratégica dos cosas: 1) no caer en una trampa al estilo Afganistán, y 2) la creación de un miniestado costero similar a Abjasia, al unísono de mantener el control de Alepo, dejando la protección de Damasco y Homs en manos de Irán y Hezbolá (http://goo.gl/H8MRpX).

Un año después de su intervención en Siria, Rusia tiene tres objetivos, según Balanche: 1) acercarse a Turquía; 2) presionar a Arabia Saudita para elevar el precio del petróleo, y 3) consolidar sus bases navales/aéreas en la región alauita que cuente con la cooperación militar de Irán y la “laxitud de EU (http://goo.gl/39YSo6)”.

¿Qué busca Obama a pocos días de su sucesión? ¿Una guerra nuclear (poco probable), negociaciones (relativo) o la putrefacción del espacio ruso (más probable)?

Más allá de la "guerra moral", que EU pretende monopolizar, y su "guerra diplomática" que busca condenar a Rusia, se ha abierto un compás de espera hasta el 19 de octubre –inicio de la captura de Mosul por EU y fecha del último debate entre Trump y Hillary– cuando el zar Putin visite a su homólogo galo, François Hollande, ya que Francia, otrora mandataria de Siria y Líbano, puede aportar una salida creativa como sucedió en 2008 con Georgia y luego con el Acuerdo de Minsk de 2014.

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Martes, 13 Septiembre 2016 06:58

Un viraje de campeonato

Un viraje de campeonato

Zbigniew Brzezinski fue y es uno de los personajes más influyentes de la política mundial. Consejero de Seguridad Nacional del gobierno de Jimmy Carter (1977-1981), arquitecto de la derrota soviética en Afganistán, inspirador de la Comisión Trilateral, planteó dos décadas atrás que Estados Unidos no debía permitir el ascenso de ninguna potencia capaz de cuestionar su dominio global. Ahora da un giro radical.

 

“Estados Unidos sigue siendo la potencia mundial política, económica y militarmente más poderosa, pero, teniendo en cuenta los cambios geopolíticos complejos en los equilibrios regionales, ya no es el poder imperial global”, puede leerse en el articu¬lo “Hacia un realineamiento global”, publicado por Brzezins¬ki en la revista especializada en asuntos internacionales The American Interest (1-IV-16).


En la década de 1990, luego de la disolución de la Unión Soviética, el ex jefe de la diplomacia estadounidense publicó El gran tablero mundial. La primacía americana y sus imperativos estratégicos, donde sostiene que Estados Unidos se ha convertido en la única superpotencia y analiza las maneras para evitar que en el futuro surjan otras que puedan poner en cuestión su poder planetario.


Cercano a los demócratas, asesor informal de Barack Obama, Brzezinski fue contratado en su momento por el banquero David Rockefeller, de quien recibió el encargo de crear una organización que fomentara la cooperación entre Estados Unidos, Europa, y Japón (las principales potencias en la década de 1970). Así nació en 1973 la Comisión Trilateral, de la que Brzezinski fue su primer director. Pero su “obra maestra” fue la derrota soviética en Afganistán, preludio de su implosión.


La intervención soviética a pedido del gobierno de Kabul, con más de cien mil soldados, buscaba acabar con la guerra de los muyaidín provenientes de Pakistán y Arabia Saudita, financiados, armados y entrenados por la Cia, que amenazaban directamente su frontera sur. De inmediato, Brzezinski recomendó al presidente Carter que cancelara la venta de cereales a la Urss y congelara los intercambios económicos y culturales. En paralelo, acordó con Arabia Saudita financiar operaciones de ayuda encubierta a los muyaidín afganos, tarea en la que se destacó Osama bin Laden.


Aunque no consideraba al gobierno de Kabul como “amigo de Moscú” ni un peligro a combatir, Brzezinski pergeñó la Operación Ciclón usando a los muyaidín para atraer a los rusos a una trampa, como reconoció en 1998 a Le Nouvel Observateur: “Esa operación secreta fue una idea excelente. Tuvo el efecto de atraer a los soviéticos hacia la trampa afgana. El día que los soviéticos cruzaron la frontera, escribí al presidente Carter: ‘Ahora tenemos la oportunidad de darle a la Unión Soviética su guerra de Vietnam’”. Con el tiempo fue evidente que la “idea excelente” había tenido como resultado la creación de Al Qaeda, antecesora inmediata del Estado Islámico.


Todo lo anterior para situar a Brzezinski en su lugar histórico: un halcón implacable cuya política imperial jugó un papel destacado en el fin del socialismo real y en el establecimiento del primer poder imperial absoluto en la historia de la humanidad.


LAS RAZONES DEL VIRAJE.


El artículo se difundió en un momento clave en la geopolítica global: en medio de la más errática campaña electoral estadounidense, con dos candidatos desprestigiados y cuando las relaciones entre Rusia y China siguen estrechándose, como lo demuestra la reciente cumbre del G 20 en Hangzhou.


Su punto de partida son las “cinco verdades básicas” que lo llevan a proponer un reajuste global que construya una nueva arquitectura geopolítica. La primera es el reconocimiento de que Estados Unidos ya no es el poder imperial mundial, algo que contrasta con lo que había afirmado en su libro menos de 20 años atrás. “Nunca ha habido un poder global dominante hasta la aparición de América en la escena mundial”, escribe nuevamente.


Su segunda verdad es el retorno de Rusia al escenario global. Curiosamente, considera que su destino es convertirse en “un Estado-nación líder en Europa”, algo que parece ir a contrapelo de la política exterior de Washington, que busca cortar los puentes entre Moscú y Bruselas.


La tercera verdad es el ascenso de China, y la cuarta que Europa no será nuevamente una potencia global como lo fue durante el período de posguerra. La quinta supone una reflexión muy seria de Brzezinski, y se refiere al “despertar político violento de los musulmanes poscoloniales”, como consecuencia de “la erupción de los agravios históricos” que han sufrido durante siglos por parte de las potencias europeas. Un “profundo resentimiento contra Occidente y su legado colonial” está detrás de la violencia que, por ahora, tiene su epicentro en Oriente Medio pero puede extenderse por buena parte del mundo, afirma.


Como puede apreciarse, Brze¬zinski coloca en un mismo nivel de preocupación la situación por la que atraviesa Oriente Medio y el ascenso de China y el desafío del retorno ruso. La potencia de estos cambios lo lleva a considerar que “Estados Unidos debe tomar la iniciativa en el reajuste de la arquitectura de poder global”, para evitar que sobrevenga el caos sistémico.


La principal tarea de Wa¬shington es, en su opinión, forjar una amplia coalición que incluya a Rusia y China, a la vez que muestra una profunda desconfianza hacia Arabia Saudita, acusada de “fomentar el fanatismo wahabí”, lo que “plantea serias dudas sobre su capacidad para jugar un importante papel regional constructivo”. En su visión, el problema ya no es Irán sino el que fuera aliado estratégico principal de Wa¬shington desde 1945.


EURASIA EN LA MIRA.


“La mejor perspectiva política para China en un futuro próximo es llegar a ser el principal socio de Estados Unidos en la contención del caos global que se está extendiendo desde Oriente Medio”, escribe Brzezinski. A renglón seguido apunta que si no se contiene la violencia de ese modo, “se contaminará” la zona sur y este de Rusia, así como las partes occidentales de China, las nuevas repúblicas de Asia Central y ex colonias británicas, como Pakistán. Lo dice alguien que conoce la región. Y lo dice de un modo que parece una amenaza.


Por momentos parece que Brzezinski apostara a una alianza estratégica con China, y tiende a empujar a Rusia a ejercer su liderazgo en Europa. Pero en realidad busca evitar la profundización de la alianza Moscú-Pekín, algo que su contemporáneo Henry Kissinger comprendió muy pronto que era la tumba de la dominación estadounidense. Si esa alianza fructifica, se vendrá abajo el plan de controlar el mundo, como ya lo vaticinó Brzezinski a fines de la década de 1990, cuando escribió: “Un poder que domine Eurasia controlaría dos de las tres regiones más avanzadas y económicamente más productivas del mundo”.


En ese afán, el yihadismo parece ser uno de los argumentos más contundentes de los geopolíticos estadounidenses. De algún modo, se repite la historia de Afganistán.


Brzezinski estima por otra parte que Washington jugó un papel destacado en el fracasado golpe en Turquía, “un grave error que puede causar una mayúscula explosión en la reputación de Estados Unidos” (La Jornada, 3-IX-16).


Por último, parece tomar distancia de los “aislacionistas domésticos”, en clara referencia a Donald Trump, porque cree que favorecerían el ascenso de China y Rusia. Pero no deja pistas sobre su posición respecto de Hillary Clinton, quien para muchos analistas sería la responsable de llevar al mundo al borde de una guerra en la que podrían utilizarse armas nucleares.

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