Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos son "gélidas": Vladimir Putin

Hangzhou.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, calificó de "gélidas" las relaciones entre su país y Estados Unidos, y sostuvo que la culpa de ello no la tiene Moscú. Poco antes de partir hacia la cumbre del G20 en esta ciudad china, el mandatario advirtió durante el Foro Económico Oriental, en la ciudad rusa de Vladivostok, que "no habrá deshielo" en las relaciones con Washington mientras Estados Unidos no aprenda a aceptar los intereses de otros países, según la agencia de noticias Tass.

En una entrevista concedida el viernes al servicio financiero estadunidense Bloomberg, Putin aseguró que Rusia y Estados Unidos están acercándose a un acuerdo sobre Siria.

Llamó a Estados Unidos a hacer valer su influencia sobre el gobierno de Ucrania, para impulsar una solución al conflicto en el este de la ex república soviética.

Subrayó que para lograr la paz en Ucrania es necesario que se cumplan los acuerdos suscritos el año pasado en Minsk, capital de Bielorrusia, y acusó al gobierno pro occidental ucraniano de no aprobar las leyes necesarias para resolver el conflicto.

Putin viajó la noche de este sábado a la ciudad de Hangzhou para participar en la cumbre del G20, que comenzará este domingo. El Kremlin no descarta que el presidente ruso se reúna al margen del acto con el mandatario de Estados Unidos, Barack Obama, aunque ese encuentro no está oficialmente programado, dijo Yuri Ushakov, asesor del presidente ruso.

 

"Este es nuestro país"

 

En tanto, a su llegada a la ciudad China para participar en la cumbre, Obama y su equipo sucitaron un fuerte rechazo del personal de seguridad del aeropuerto. El arribo de Obama estuvo marcado por escenas de tensión entre la delegación estadunidense y los servicios de seguridad de China, debido a que a los responsables chinos no les gustó que los reporteros que acompañan a Obama en sus viajes estuvieran en la pista de aterrizaje, debajo del ala del avión, como suelen hacerlo, e intentaron alejarlos.

"¡Este es nuestro país, nuestro aeropuerto!", gritó molesto uno de los responsables chinos de seguridad a la llegada de Obama.

Pero el grupo no se movió y desató el nerviosismo de los responsables chinos, de acuerdo con un video grabado por una periodista que acompañaba al mandatario, el cual fue difundido en Twitter.

Poco después, cuando Susan Rice, asesora de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, y su adjunto, Ben Rhodes, intentaron acercarse al gobernante y también fueron amonestados por los responsables de seguridad chinos, quienes insistieron en mantenerlos lejos del presidente. "Hicieron cosas que no estaban previstas", aseveró la funcionaria sobre el incidente.

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Sábado, 13 Agosto 2016 09:38

Nueva derrota del unilateralismo

Nueva derrota del unilateralismo

La visita del presidente turco Recep Tayyip Erdogan a su par ruso, Vladimir Putin, es el mayor sacudón del tablero geopolítico en lo que va de 2016, luego de la ruptura de noviembre pasado entre los dos países a raíz del derribo del caza ruso en la frontera turco-siria. El gran perdedor, Estados Unidos, debe dar alguna señal de vida cuando uno de sus principales aliados estratégicos se le escurre entre los dedos.

Es una visita histórica, será un nuevo comienzo. Con mi amigo Vladimir abriremos una nueva página en las relaciones bilaterales. Ambos países podemos hacer grandes cosas juntos”, afirmó el mandatario turco en declaraciones a la agencia rusa Tass. Su viaje a San Petersburgo de este martes 9 busca recomponer una relación comercial que se había deteriorado desde noviembre pasado por el embargo ruso a las exportaciones agrícolas turcas, que cayeron un 60 por ciento debido a las sanciones impuestas por Moscú.


Luego de la recomposición de relaciones, Ankara espera el regreso de una parte de los 4 millones de rusos que veraneaban cada año en las playas de Anatolia, así como un mejoramiento en el clima de negocios que puede llevar a la construcción de la primera central nuclear de Turquía (Akkuyu) por la rusa Atomstroyexport.
Sin embargo, el eje de la cuestión no es la economía sino algo más profundo en este momento. La construcción del gasoducto Turk Stream por el fondo del Mar Negro, para transportar gas a Europa sin pasar por Ucrania, es uno de los resultados más esperados de la reconciliación, ya que la obra estaba paralizada desde la crisis en las relaciones bilaterales. El suministro de gas a Turquía está garantizado con una inversión de 20.000 millones de dólares para culminar la obra en 2019, mientras que el primer reactor de los cuatro de la central nuclear Akkuyu podría entrar en funcionamiento en 2023.


De este modo, Turquía y Rusia vuelven a ser estrechos aliados como lo eran antes de noviembre de 2015 –cuando el ejército turco derribó un caza ruso–, pero en una situación internacional y regional completamente diferente. Por un lado, la guerra en Siria ha sufrido un vuelco a favor del régimen de Bashar al Asad gracias al apoyo de Rusia. Por otro, el fracaso del boicot de Occidente a Rusia –impuesto por Washington con la excusa de la “anexión” rusa de Crimea– es cada día más claro. Por último, el golpe del pasado 15 de julio en Turquía dejó en evidencia las simpatías de Washington y de Bruselas por los golpistas, mientras que Putin se encargó de avisar a Erdogan lo que se avecinaba.


Estos hechos marcan el fracaso completo y tal vez definitivo del unilateralismo estadounidense, y ponen de relieve que el mundo de hoy es cada vez más multilateral, pese a las dudas, y hasta las genuflexiones, europeas.


LOS ERRORES DE WASHINGTON


“Si Occidente ‘pierde’ a Turquía no será por sus relaciones con Rusia, China o los países islámicos. Será por sus propios errores”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu. Y agregó: “la Unión Europea comete errores muy graves, incluyendo el apoyo al intento de golpe de Estado” (Sputnik News, 9-VIII-16).


La crisis turco-rusa ya había cedido considerablemente luego de la carta que Erdogan enviara a Putin con motivo del Día de Rusia, el 12 de junio, en la que manifiesta claramente su deseo de retomar las relaciones y se disculpa por el derribo del avión ruso (Ria Novosti, 14-VI-16). No es difícil interpretar que el golpe, que se produjo en medio de la reconciliación entre ambos vecinos, estaba destinado a impedir ese paso que en los hechos puede significar el fin de la guerra en Siria. Si Ankara acepta poner fin a su apoyo a los yihadistas, los días de la guerra están contados.


Es que la cuestión siria fue uno de los aspectos centrales del encuentro entre los presidentes y el más espinoso en las relaciones bilaterales. En los hechos, Erdogan estaba alineado con los neoconservadores de Washington y con Arabia Saudita, pero luego del fracasado golpe el acercamiento con Irán y Rusia es más pronunciado.


Putin fue muy claro: “Coincidimos con el presidente Erdogan en que la crisis en Siria sólo puede solucionarse por la vía diplomática”. Su par turco añadió que el debate a fondo comenzará luego de la visita. El futuro de las zonas bajo control kurdo en Siria, que abarca buena parte de la frontera turco-siria, puede ser uno de los escollos principales en las negociaciones, aunque aún no se sabe si Moscú puede aceptar una retirada “honorable” de Al Asad a cambio de garantizar la presencia de las bases aéreas y de la flota rusa en ese país.


Lo cierto es que Erdogan consolida su poder, algo evidente tras la purga de 60 mil partidarios del clérigo Fetullah Gülen y del mitin realizado en Estambul el domingo 7, al que asistieron más de dos millones de personas para condenar el golpe y honrar a los muertos de ese día. Se trata del mayor acto de masas en la historia del país, en el que no había más que banderas turcas y sólo dos retratos: el de Mustafá Kemal Atatürk y el de Erdogan. “La efigie y el nombre del actual presidente superaban con creces a los del creador de la república laica en las camisetas, cintas y banderas que lucían los asistentes. Los camiones repetían el nombre de Recep Tayyip Erdogan incluso con la base musical de la ‘Macarena’, mientras sus fans lo coreaban y ondeaban la enseña turca”, destaca una crónica de la jornada (El País, Madrid, 8-VIII-16).


INCIRLIK, MÁS QUE UNA BASE


El resentimiento de la población turca con Occidente obedece a varias razones. La frustración ante la promesa del ingreso a la Unión Europea es una de ellas. Al gobierno de Erdogan se le aplican adjetivos de “autoritario” y hasta de “dictadura”, mientras las potencias europeas y Washington aceptaron sin rechistar golpes de Estado (como en Egipto) y aprobaron elecciones más que dudosas (no sólo allí), sino que tomaron iniciativas como la destrucción del régimen libio, con consecuencias funesta para la población y la estabilidad regional. Ni qué decir del silencio sobre el régimen saudí, o sobre la intervención militar de Riad en Yemen, donde se violan sistemáticamente los derechos de las personas.


Este doble rasero de Occidente resulta chocante a raíz del golpe fracasado. El papel que jugó la principal base de la Otan en suelo turco, la de Incirlik, cerca de la frontera con Siria, es aún un misterio. Algunas voces sostienen que el derribo del caza ruso fue obra de pilotos turcos vinculados a esa base que permanece “intervenida” por el gobierno desde hace un mes, incluyendo un fuerte cordón policial en su perímetro.


El gobierno de Erdogan dijo esta semana que no va a cerrar la base militar de la Otan, en respuesta al vicepresidente del Partido Republicano del Pueblo de Turquía (Chp), Namik Havutca, quien dijo que la base aérea de Incirlik representa una amenaza para la estabilidad interna turca, ya que los aliados del país se están convirtiendo “en enemigos”. Sin embargo, el principal asesor del presidente, Ilnur Cevik, fue muy claro: “Turquía nunca va a cerrar la base aérea de Incirlik y seguirá cooperando con Estados Unidos. Nuestras buenas relaciones con Moscú no serán una alternativa a nuestras relaciones con Occidente y especialmente con Estados Unidos” (Sputnik News, 10-VIII-16).


A renglón seguido, Cevik advirtió: “Occidente tiene que respetar el hecho de que Turquía tiene sus propias políticas nacionales, con las que quiere proteger sus intereses nacionales. Si éstas convergen con los intereses occidentales, está muy bien. Pero si no lo hacen tienen que respetar el hecho de que tenemos derecho a salvaguardar nuestros propios intereses”.


Es evidente que Turquía no quiere ni puede romper con Estados Unidos. Pero tampoco está dispuesta a enfrentarse a Rusia o a cualquier otro país. Aunque aún es pronto para asegurarlo, el resultado de la crisis del caza ruso y del fracasado golpe puede ser la reafirmación de la independencia de un país de 80 millones de habitantes, que fue un imperio y se resiste a ser un peón. El periódico de las finanzas comprende lo que sucede en Oriente Medio en los últimos años: “El perfil más bajo de Washington en Oriente Medio está obligando a los actores regionales a tomar medidas y reconocer que Estados Unidos no es la única fuente de sus problemas, ni su salvación” (The Wall Street Journal, 10-VIII-16).

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"Acuerdo histórico" para financiar la nueva agenda de desarrollo

Los 193 estados miembros de la ONU presentes en la III Conferencia Internacional sobre Financiación del Desarrollo que concluye este jueves en la capital de Etiopía han logrado un "acuerdo histórico", según Naciones Unidas, para generar recursos que garanticen la futura agenda del desarrollo global sostenible


"Es un paso fundamental en la construcción de un futuro sostenible para todos. Proporciona un marco global para la financiación del desarrollo sostenible", ha subrayado el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en un comunicado difundido en la noche del miércoles por la Conferencia de la ONU.


La financiación a través de la colaboración público-privada y la mejora de sus sistemas de recaudación nacionales son algunas de las medidas contenidas en la Agenda de Desarrollo de Adis Abeba, aunque finalmente se ha descartado la creación de una agencia de la ONU dedicada a la lucha contra el fraude fiscal, que ha sido el principal escollo de las negociaciones.


El documento, firmado tras meses de negociaciones, contiene más de 100 iniciativas concretas para mejorar las fuentes de financiación de los países emergentes y será el la base para asegurar la financiación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que constarán de varias metas, entre ellas la erradicación de la pobreza, la mejora del acceso al agua y al saneamiento o la lucha contra el cambio climático. Todas ellas serán las que sustituyan a los hasta ahora vigentes Objetivos de Desarrollo del Milenio para contribuir a un desarrollo mundial sostenible hasta 2030 y se fijarán definitivamente el próximo mes de septiembre en Nueva York.


Para el secretario general de la Conferencia de Adis Abeba, Wu Hongbo, este acuerdo "marca un punto de inflexión en la cooperación internacional, que aportará las inversiones necesarias para el nuevo y transformador programa de desarrollo sostenible" que se adoptará el próximo septiembre en Nueva York.


La Agenda de Adis Abeba recoge medidas para ampliar la base de ingresos, mejorar la recaudación de impuestos y luchar contra la evasión fiscal y los flujos financieros ilícitos, según el comunicado de la Conferencia.


No a la agencia contra el fraude fiscal


Varias ONG se han quejado de que finalmente los países desarrollados no hayan aceptado la creación de una agencia para luchar contra el fraude fiscal. Entre ellas, Action Aid y Financial Transparency Coalition han subrayado que esta nueva entidad daría a todos los países la misma representación y, sobre todo, permitiría a los que se encuentran en vías de desarrollo proponer reformas que favorecieran sus intereses, ya que el montante que se evade cada año supera la ayuda al desarrollo que reciben.


En la conferencia, los países ricos también se han comprometido a mantener sus ayudas al desarrollo en el 0,7 % o aumentarlas en casos como la Unión Europea, que promete destinar un 0,2 % de su ingreso nacional bruto para el año 2030. España, que no ha estado representada por ningún ministro en esta cumbre, ha tocado fondo en su apoyo y contribuye con un 0,17%.


A nivel nacional, se regularán incentivos públicos para intentar alinear la inversión privada con el desarrollo sostenible, en áreas clave como las infraestructuras, la protección social y la tecnología. Así, un nuevo mecanismo facilitará la financiación de nuevas tecnologías para los países en desarrollo, a través de la colaboración público-privada y con la puesta en marcha en 2017 de un "banco de la tecnología".


En los sectores que necesitan mayores inversiones —la energía, el transporte, agua y el saneamiento— se han alcanzado acuerdos de cooperación internacional para movilizar recursos, con mecanismos como el nuevo Foro Mundial de Infraestructuras. También se ha acordado un nuevo pacto social en favor de grupos vulnerables y gravar sustancias nocivas como el tabaco para disuadir su consumo y aumentar los recursos nacionales.


En definitiva, según el documento, "cada país tiene la responsabilidad primordial de su propio desarrollo económico y social y que el papel de las políticas nacionales y estrategias de desarrollo no puede ser exagerada"

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Cumbres geoestratégicas de Ufá: convergencia de BRICS, Grupo de Shanghai, UEE y Ruta de la Seda

¡Vaya semana histórica! Se aglutinaron las negociaciones tanto del contencioso nuclear iraní como de la impagable deuda griega, además de las dos transcendentales cumbres geoestratégicas de Ufá (Rusia), en medio de las fallas técnicas (sic) de la bolsa de Nueva York, United Airlines, del Wall Street Journal y los misiles Patriot en Turquía, al unísono del brutal desplome teledirigido de las bolsas en China.


El zar ruso Vlady Putin demostró no estar para nada aislado al recibir a 15 mandatarios de primer nivel mundial y al apadrinar tanto el nuevo Banco de Desarrollo BRICS como la asombrosa incorporación de India y Pakistán al Grupo de Shanghai (OSC, por sus siglas en inglés).


Resalta la coincidente percepción sobre las dos trascendentales cumbres geoestratégicas en Ufá (Rusia; http://goo.gl/o6SCoR) tanto por Kathrin Hille, del Financial Times, portavoz financierista de La City (en Londres), así como del rotativo chino Global Times.


Para Kathrin Hille (http://goo.gl/kFp087), las dos cumbres de marras evocan el gran juego mediante el cual Vladimir Putin busca profundizar sus lazos con China.


En el siglo XIX, el escritor británico Rudyard Kipling bautizó de gran juego a la contienda entre la Rusia zarista y el imperio británico por la supremacía de Afganistán y Asia Central.


Dos siglos más tarde, el nuevo gran juego en Eurasia se escenifica entre Estados Unidos/OTAN –cuando Gran Bretaña (GB) ha declinado notoriamente– y Rusia/China/Grupo de Shanghai.


Kathrin Hille juzga que debido al aislamiento de Putin en Occidente ahora se ha volteado a una creciente asociación con China para apuntalar el reclamo de Rusia a un estatuto de gran potencia (¡supersic!), lo cual otorgará al Grupo de Shanghai (http://goo.gl/hB1GJ4) un nuevo significado.


La pieza nodal de tal estrategia se centra en la región entre las costas del mar Caspio y la frontera occidental de China (nota: la provincia de los uigures sunitas de Xinjiang), que se encuentra ahora en la encrucijada de iniciativas separadas de integración lanzadas por Rusia y China.


Cita un reciente reporte del Club Valdai, foro internacional ruso de discusión: "En 2015 podemos hablar del (...) momento de Eurasia central, confluencia (sic) de circunstancias internacionales políticas y económicas".


Una de tales circunstancias es la poco publicitada pentapartita Unión Económica Euroasiática (UEE; http://goo.gl/ryYynL), que tiene el objetivo de crear un mercado común desde Bielorrusia hasta Kirguistán, mientras que China proyecta su nueva Ruta de la Seda del siglo XXI (http://goo.gl/fAEXpv), que comporta planes masivos de infraestructura a través de Asia central y del sur de Asia hasta las fronteras orientales de la Unión Europea (UE).


Cual su clásica intriga balcanizadora y vulcanizadora, GB amarra navajas entre Rusia y China mediante el viejo truco de una declaración de un clandestino funcionario ruso preocupado por el expansionismo chino cuando Pekín ha sustituido a Rusia en Asia central como el principal inversionista y socio mercantil.


Mas aún: los planes de crear corredores de transporte competirán con los vínculos del tren ruso que conecta a Europa y Asia.
A juicio de Kathrin Hille, Rusia no tiene otra opción debido a que se ha vuelto más dependiente de China.


Sin contar a los BRICS, los tres magnos proyectos euroasiáticos –Grupo de Shanghai/UEE/Ruta de la Seda– se traslapan e interconectan por imperativa necesidad geoestratégica, como también aduce el Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia, que detecta la coordinación de intereses de Rusia y China en Eurasia, a fortiori cuando ya han sido aprobados los ingresos de India y Pakistán al Grupo de Shanghai, en espera de la próxima incorporación de Irán cuando le sean levantadas las sanciones.
Según Kathrin Hille, Vladimir Putin ha impreso mayor relevancia a la nueva fase revigorizada del Grupo de Shanghai, que con el binomio de Rusia y China tendrá un impacto más allá de la región misma.


Cita a un experto de la Academia de Ciencias de Rusia, Sergei Luzyanin, quien propugna que el reinvento del Grupo de Shanghai creará una oportunidad adicional para revivir el diálogo (¡supersic!) con Occidente y así desactivar las tendencias de confrontación. ¡Qué ingenuidad!


Ni Estados Unidos ni GB, que aplican sin respiro los axiomas del geopolitólogo inglés Hartford Mackinder –retomados por Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Seguridad Nacional de Carter e íntimo de Obama–, permitirán al precio que fuere una unión euroásiatica de cualquier tipo: militar, económica, mercantilista o espiritual; al menos del reordenamiento global de un G-3 (Estados Unidos/Rusia/China) que repele Washington, que se inclina más por un G-2 que rechaza la mentalidad multipolar de Pekín.


Kathrin Hille descubre que la mayoría de los miembros del Grupo de Shanghai pertenecen a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO, por sus siglas en inglés), la alianza militar en la que Moscú agrupó algunas anteriores repúblicas de la URSS previas a su colapso.


Cita a analistas militares de alto nivel de Rusia, quienes arguyen que el Grupo de Shanghai, siempre y cuando sea reforzada su estructura militar acoplada al CSTO, puede confrontar a la OTAN.


Para Moscú, la mejoría del papel del Grupo de Shanghai restituirá algo (sic) de la influencia rusa frente a Occidente, si le es dado a China un papel en las presentes discusiones globales sobre una seguridad euroasiática más amplia.


Kathrin Hille cita a Yan Xuetong, decano del Instituto de Relaciones Internacionales Modernas en la Universidad Tsinghua de Pekín: Rusia y China se encuentran bajo presión estratégica de Estados Unidos. Mientras Estados Unidos retenga su hegemonía, la relación dual entre Moscú y Pekín continuará en tal dirección.


Dmitri Trenin, director del Carnegie Moscow Center, diagnostica, según Kathrin Hille, que la casi alianza (¡supersic!) entre Moscú y Pekín resultará en sacar (¡supersic!) a Estados Unidos de la región.


Estados Unidos ya no será la potencia hegemónica en Eurasia, mientras que China gana su prominencia en forma pacífica (¡supersic!) en Eurasia, lo cual le llevará cada vez más cerca a asumir su justo lugar en el mundo, sentencia Dmitri Trenin.
La evaluación de China es que Rusia se mueve al Este debido a las medidas punitivas de Occidente, por lo que con el Grupo de Shanghai, la UEE y la Ruta de la Seda esperan conseguir beneficios económicos mediante la complementariedad de integración económica regional que les permitirán sortear las sanciones occidentales (http://goo.gl/A51jAi ).


Global Times considera que de ahora en adelante Rusia podrá conseguir sus necesidades de capital del Nuevo Banco de Desarrollo BRICS, del Banco de Desarrollo del Grupo de Shanghai y del flamante banco chino AIIB, del que Rusia es miembro fundador (http://goo.gl/Dx7zFw).


Rusia se despide así con bombo y platillo del quimérico Occidente del G-7 de corte financierista anglosajón.
Son tiempos del " fracking geopolítico", cuando el planeta se ha fracturado en dos poderosos bloques, uno unipolar en decadencia, encabezado por Estados Unidos, y otro ascendente multipolar jefaturado por Rusia/China, que no tienen otra opción: acomodarse o ir a la guerra.


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Domingo, 10 Noviembre 2013 06:19

El mundo se libera de EU


Durante el más reciente episodio de la farsa de Washington que ha dejado atónito al mundo, un comentarista chino escribió que si Estados Unidos no puede ser un miembro responsable del sistema mundial, tal vez el mundo deba separarse del Estado rufián que es la potencia militar reinante, pero que pierde credibilidad en otros terrenos.


La fuente inmediata de la debacle de Washington fue el brusco viraje a la derecha que ha dado la clase política. En el pasado se ha descrito a Estados Unidos con cierto sarcasmo, pero no sin exactitud, como un Estado de un solo partido: el partido empresarial, con dos facciones llamadas republicanos y demócratas.


Ya no es así. Sigue siendo un Estado de un solo partido, pero ahora tiene una sola facción, los republicanos moderados, ahora llamados nuevos demócratas (como la coalición en el Congreso ha dado en designarse): existe una organización republicana, pero hace mucho tiempo que abandonó cualquier pretensión de ser un partido parlamentario normal. El comentarista conservador Norman Ornstein, del Instituto Estadunidense de Empresa, describe a los republicanos actuales como una insurgencia radical, ideológicamente extremista, que se burla de los hechos y de los acuerdos, y desprecia la legitimidad de su oposición política: un grave peligro para la sociedad.
El partido está en servicio permanente para los muy ricos y el sector corporativo. Como no se pueden obtener votos con esa plataforma, se ha visto obligado a movilizar sectores de la sociedad que son extremistas, según las normas mundiales. La locura es la nueva norma entre los miembros del Tea Party y un montón de otras agrupaciones informales.


El establishment republicano y sus patrocinadores empresariales habían esperado usar esos grupos como ariete en el asalto neoliberal contra la población, para privatizar, desregular y poner límites al gobierno, reteniendo a la vez aquellas partes que sirven a la riqueza, como las fuerzas armadas.


Ha tenido cierto éxito, pero ahora descubre con horror que ya no puede controlar a sus bases. De este modo, el impacto en la sociedad del país se vuelve mucho más severo. Ejemplo de ello es la reacción violenta contra la Ley de Atención Médica Accesible y el cierre virtual del gobierno.


La observación del comentarista chino no es del todo novedosa. En 1999, el analista político Samuel P. Huntington advirtió que para gran parte del mundo Estados Unidos se convertía en la superpotencia rufiana, y se le veía como la principal amenaza externa a las sociedades.
En los primeros meses del periodo presidencial de George Bush, Robert Jervis, presidente de la Asociación Estadunidense de Ciencia Política, advirtió que a los ojos de gran parte del mundo el primer Estado rufián hoy día es Estados Unidos. Tanto Huntington como Jervis advirtieron que tal curso es imprudente. Las consecuencias para Estados Unidos pueden ser dañinas.


En el número más reciente de Foreign Affairs, la revista líder del establishment, David Kaye examina un aspecto de la forma en que Washington se aparta del mundo: el rechazo de los tratados multilaterales como si fuera un deporte. Explica que algunos tratados son rechazados de plano, como cuando el Senado votó contra la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidades en 2012 y el Tratado Integral de Prohibición de Ensayos Nucleares en 1999.


Otros son desechados por inacción, entre ellos los referentes a temas como derechos laborales, económicos o culturales, especies en peligro, contaminación, conflictos armados, conservación de la paz, armas nucleares, derecho del mar y discriminación contra las mujeres.
El rechazo a las obligaciones internacionales, escribe Kaye, se ha vuelto tan arraigado que los gobiernos extranjeros ya no esperan la ratificación de Washington o su plena participación en las instituciones creadas por los tratados. El mundo sigue adelante, las leyes se hacen en otras partes, con participación limitada (si acaso) de Estados Unidos.


Aunque no es nueva, la práctica se ha vuelto más acentuada en años recientes, junto con la silenciosa aceptación dentro del país de la doctrina de que Estados Unidos tiene todo el derecho de actuar como Estado rufián.


Por poner un ejemplo típico, hace unas semanas fuerzas especiales de Estados Unidos raptaron a un sospechoso, Abú Anas Libi, de las calles de Trípoli, capital de Libia, y lo llevaron a un barco para interrogarlo sin permitirle tener un abogado ni respetar sus derechos. El secretario de Estado John Kerry informó a la prensa que esa acción era legal porque cumplía con las leyes estadunidenses, sin que se produjeran comentarios.


Los principios solo son valiosos si son universales. Las reacciones serían un tanto diferentes, inútil es decirlo, si fuerzas especiales cubanas secuestraran al prominente terrorista Luis Posada Carriles en Miami y lo llevaran a la isla para interrogarlo y juzgarlo conforme a las leyes cubanas.


Sólo los estados rufianes pueden cometer tales actos. Con más exactitud, el único Estado rufián que tiene el poder suficiente para actuar con impunidad, en años recientes, para realizar agresiones a su arbitrio, para sembrar el terror en grandes regiones del mundo con ataques de drones y mucho más. Y para desafiar al mundo en otras formas, por ejemplo con el persistente embargo contra Cuba pese a la oposición del mundo entero, fuera de Israel, que votó junto con su protector cuando Naciones Unidas condenó el bloqueo (188-2) en octubre pasado.


Piense el mundo lo que piense, las acciones estadunidenses son legítimas porque así lo decimos nosotros. El principio fue enunciado por el eminente estadista Dean Acheson en 1962, cuando instruyó a la Sociedad Estadunidense de Derecho Internacional de que no existe ningún impedimento legal cuando Estados Unidos responde a un desafío a su poder, posición y prestigio.


Cuba cometió un crimen cuando respondió a una invasión estadunidense y luego tuvo la audacia de sobrevivir a un asalto orquestado para llevar los terrores de la Tierra a la isla, en palabras de Arthur Schlesinger, asesor de Kennedy e historiador.


Cuando Estados Unidos logró su independencia, buscó unirse a la comunidad internacional de su tiempo. Por eso la Declaración de Independencia empieza expresando preocupación por el respeto decente por las opiniones de la humanidad.


Un elemento crucial fue la evolución de una confederación desordenada en una nación unificada, digna de celebrar tratados, según la frase de la historiadora diplomática Eliga H. Gould, que observaba las convenciones del orden europeo. Al obtener ese estatus, la nueva nación también ganó el derecho de actuar como lo deseaba en el ámbito interno. Por eso pudo proceder a librarse de su población indígena y expandir la esclavitud, institución tan odiosa que no podía ser tolerada en Inglaterra, como decretó el distinguido jurista William Murray en 1772. La avanzada ley inglesa fue un factor que impulsó a la sociedad propietaria de esclavos a ponerse fuera de su alcance.


Ser una nación digna de celebrar tratados confería, pues, múltiples ventajas: reconocimiento extranjero y la libertad de actuar sin interferencia dentro de su territorio. Y el poder hegemónico ofrece la oportunidad de volverse un Estado rufián, que desafía libremente el derecho internacional mientras enfrenta creciente resistencia en el exterior y contribuye a su propia decadencia por las heridas que se inflige a sí mismo.


El libro más reciente de Noam Chomsky es Power Systems: Conversations on Global Democratic Uprisings and the New Challenges to U.S. Empire. Interviews with David Barsamian (Conversaciones sobre levantamientos democráticos en el mundo y los nuevos desafíos al imperio de Estados Unidos). Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en Cambridge, Mass., EU.


2013, Noam Chomsky


Traducción: Jorge Anaya

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Sábado, 09 Noviembre 2013 06:34

Consecuencias de la decadencia estadunidense

Consecuencias de la decadencia estadunidense

Hace tiempo que argumento que la decadencia estadunidense en tanto potencia hegemónica comenzó circa 1970 y que el lento declive se tornó precipitado durante la presidencia de George W. Bush. Comencé a escribir del asunto en 1980 o algo así. En ese entonces la reacción a este argumento, desde todos los campos políticos, fue rechazarlo como absurdo. En los 90, muy por el contrario (de nuevo desde todos los lados del espectro político), fue amplia la creencia de que Estados Unidos había llegado al clímax de la dominación unipolar.


Sin embargo, después del estallido de la burbuja de 2008 la opinión de políticos, expertos y público en general comenzó a cambiar. Hoy, un gran porcentaje de personas (si bien no todo el mundo) acepta la realidad de que al menos está ocurriendo una relativa decadencia del poderío, el prestigio e influencia de Estados Unidos. Al interior de ese país eso se va aceptando con bastante renuencia. Políticos y expertos rivalizan unos contra otros en recomendar formas de cómo, todavía, podría revertirse esta decadencia. Yo creo que es irreversible.


La cuestión real es cuáles son las consecuencias de esta decadencia. La primera es la reducción manifiesta de la capacidad de control estadunidense sobre la situación mundial y, en particular, la pérdida de confianza de los que alguna vez fueran los aliados más cercanos de Estados Unidos respecto de su comportamiento. Durante el último mes, debido a la evidencia mostrada por Edward Snowden, se hizo del conocimiento público que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) ha estado espiando directamente a los líderes más importantes de Alemania, Francia, México y Brasil, entre otros (por supuesto, a incontables ciudadanos de estos países).


Estoy seguro que Estados Unidos se involucró en actividades similares en 1950. Pero en ese año ninguno de estos países se habría atrevido a hacer un escándalo público de su ira ni a exigir que Estados Unidos dejara de hacer esto. Si lo hacen hoy es porque Estados Unidos los necesita más a ellos que ellos a éste. Los líderes actuales saben que Washington no tiene opción, sino prometer, como el presidente Obama acaba de hacerlo, que cesará estas prácticas (aunque no lo diga en serio). Y los líderes de esos cuatro países todos saben que su posición interna se verá fortalecida, no debilitada, por torcerle la nariz en público a Estados Unidos.


Y en tanto los medios discuten la decadencia estadunidense, la mayor atención se le presta a China como potencial sucesor hegemónico. Esto tampoco es certero. No hay duda de que China es un país que crece en fuerza geopolítica. Pero acceder al rol de poder hegemónico es un proceso arduo y prolongado. Normalmente le tomaría por lo menos otro medio siglo a algún país para que alcanzara la posición donde pudiera ejercer un poder hegemónico. Y esto significa un tiempo largo en el que cualquier cosa puede pasar.


Inicialmente, no hay un sucesor inmediato en el papel. Más bien, lo que ocurre cuando se hace evidente el disminuido poderío de una potencia anteriormente hegemónica es que el relativo orden del sistema-mundo es remplazado por una lucha caótica entre los múltiples polos del poder, ninguno de los cuales controla la situación. Estados Unidos sigue siendo un gigante, pero un gigante con pies de barro. Continúa por el momento siendo la fuerza militar más fuerte, pero se encuentra incapaz de hacer buen uso de ésta. Estados Unidos ha intentado minimizar sus riesgos concentrándose en una guerra de drones –los aviones no tripulados. El anterior secretario de Defensa, Robert Gates, ha denunciado esta visión como poco realista en lo militar. Nos recuerda que las guerras se ganan con la guerra en tierra, y el presidente estadunidense está con una enorme presión encima, tanto de políticos como del sentimiento popular, de que no debe utilizar fuerzas terrestres.


El problema para todos en una situación de caos geopolítico es el alto nivel de ansiedad que alimenta y las oportunidades que ofrece para que prevalezca la locura destructiva. Por ejemplo, Estados Unidos podría dejar de ganar guerras, pero puede aún desatar daños enormes a sí mismo y a otros debido a acciones imprudentes. Cualquier cosa que intente Estados Unidos en Medio Oriente hoy, perderá. Al momento, ninguno de los actores fuertes en Medio Oriente (y realmente pienso que ninguno) sigue ya la línea de Estados Unidos. Esto incluye a Egipto, Israel, Turquía, Siria, Arabia Saudita, Irak, Irán y Pakistán (por no mencionar a Rusia o China). Los dilemas de política que esto implica para Estados Unidos han sido registrados con gran detalle por el New York Times. La conclusión del debate interno en el gobierno de Obama ha sido un compromiso súper ambiguo, en el cual el presidente Obama parece vacilante, más que fuerte.


Finalmente, hay dos consecuencias reales de las cuales podemos estar bastante seguros en la década por venir. La primera es el fin del dólar estadunidense como divisa de último recurso. Cuando esto ocurra, Estados Unidos perderá una protección importante para su presupuesto nacional y para el costo de sus operaciones económicas. La segunda es una caída, probablemente seria, en los estándares relativos de vida de los ciudadanos y residentes en esa nación. Las consecuencias políticas de este último suceso son difíciles de predecir en detalle, pero no serán insustanciales.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Siria: acuerdo Putin-Obama y el retorno triunfal de Rusia

Mas que el acuerdo propiamente dicho sobre la destrucción de las armas químicas sirias de Bashar al Assad ( The Washington Post, 16/9/13) que puede ser muy elusivo a la hora de su aplicación, ya no se diga de su interpretación unilateral por EU –como sucedió con Saddam en Irak–, destaca el regreso triunfal de Rusia, concomitante al preocupante declive de EU en el “Gran Medio-Oriente”, donde sus pasadas tres guerras desde el 11/9 –libradas en Afganistán, Irak y Libia– le han causado graves estragos a escala global, regional y local.

 

El acuerdo secreto Rusia-EU fue esbozado entre Obama y Vlady Putin desde la cumbre de Los Cabos del G-20 ( Bajo la Lupa, 17/6/12) y refrendado en la cumbre de San Petersburgo del mismo grupo en un aparte bilateral de 20 minutos. No existió tal teatralidad de la “pifia” de Kerry ni “sorpresa” alguna.

 

¿Qué tanto pesó el asombroso rechazo de Indonesia –la mayor población islámica sunnita del planeta: 260 millones de feligreses–, a la aventura militar de Obama durante la cumbre del G-20 en San Petersburgo?

 

Curiosamente, Obama vivió parte de su infancia, en su etapa formativa, en Indonesia: de los seis a los 10 años.

 

De que Rusia no estaba jugando ni bluffeando, como alucina Stratfor, lo delata el “regaño” (¡súper-sic!) de su Ministerio de Defensa al agregado militar israelí debido a la prueba “secreta” de un misil de EU/Israel con trayectoria en dirección de Moscú (Barak Ravid, Haaretz, 9/9/13).

 

Stratfor (13/9/13), en su calidad de sicofante de la desinformación israelí con máscara “texana” expuesto por los hackers de Anonymous, tergiversa que la crisis económica de Rusia nulifica su aspiración a pretender a un liderazgo global como resultado del triunfo diplomático de Putin, desde ahora genuino candidato al Premio Nobel de la Paz 2013.

 

Sin caer en una abyecta misoginia, resaltan tanto la mediocridad dual de Susan Rice, flamante asesora de seguridad nacional a quien le quedó muy grande el puesto, y de Samantha Power, embajadora de Obama en la ONU, así como la inoperancia del etéreo concepto intervencionista R2P (“Responsability to Protect”: Responsabilidad para Proteger) bajo la tramposa coartada de los “derechos humanos”: herencia teológica de la anterior secretaria de Estado de Clinton, Madeleine Albright, a quien, visto en retrospectiva 14 años después, le rindió frutos efímeros su controvertida guerra en Kosovo, si se toma en cuenta que Rusia empieza a recapturar su influencia desvanecida en la parte oriental de Europa que vive un ominoso proceso de balcanización subrepticia.

 

La aventura militar de Obama en Siria, hasta ahora abortada por la diplomacia rusa, representaba la mezcla de las guerras de Kosovo y Libia que empuñaron EU-OTAN-G-7 (con las específicas reticencias de Alemania), y muy probablemente hubiera intensificado una guerra regional ya en curso que no se atreve a pronunciar su nombre como reflejo y reflujo de las operaciones de Al Qaeda en ISIS (ver Bajo la Lupa, 28/8/13) y que en un descuido hubiese constituido el inicio de la Tercera Guerra Mundial, como se vislumbró ominosamente con la fractura del G-20 en San Petersburgo, donde EU fue aislado por la mayoría.

 

En sus entrevistas a NBC y PBS, el geoestratega Zbigniew Brzezinski (ZB) –autor del libro ultrarreduccionista de entonaciones solipsistas Visión estratégica: EU y la crisis del poder global– acepta el declive de EU en el “Gran Medio-Oriente”, y lanza sus zanahorias seductoras a Irán y China con el fin de colaborar en un amplio arreglo sobre Siria que impida el riesgo de una guerra regional, donde el sunnismo jihadista prevaleciente en el Cáucaso –en contigüidad al mar Caspio: pletórico en hidrocarburos– afectaría los intereses de Rusia y obstaculizaría la celebración de los Juegos Olímpicos de invierno en Sochi (Rusia) donde Putin ha invertido gran parte de su prestigio.
El corolario es sicalíptico: un estallido regional perjudicaría a los importadores de hidrocarburos: China, Japón, India y Corea del Sur.

 

De allí, Brzezinski –ex asesor de seguridad nacional de Carter, íntimo de Obama, presunto inventor de Al-Qaeda ( http://www.sourcewatch.org/index.php?title=Zbigniew_Brzezinski ) y catalizador del empantanamiento de la URSS en Afganistán por los mujahidines (de su confesión a Le Nouvel Observateur, 15/21.1.98)– quizá derive su puntual invitación a China para participar activamente en un arreglo regional donde concentra la discordia al triángulo de los polos de Siria, Irán e Israel-Palestina, a su juicio, íntimamente imbricados.

 

Después del anuncio del acuerdo Rusia-EU, Brzezinski comentó por tuiter: “es tiempo que China (¡súper-sic!) supere el resentimiento (sic) al discurso del pivote de Obama y se percate que el uso del término (sic) fue hecho mas sin pensar (sic) que en forma intencional”, lo cual refleja consecuentemente, a mi juicio, la nueva correlación geoestratégica de fuerzas del G-3, las máximas superpotencias globales: EU, Rusia y China.

 

Un día antes, Brzezinski había tuiteado que “es simplista pensar que Rusia y China están unidos por la cadera. Los intereses de Rusia en Siria, y más ampliamente en el Medio-Oriente, no son los de China”. ¿Busca Brzezinski torpedear el triunfo diplomático ruso mediante la seducción a China?

 

Las tres guerras de EU en el “Gran Medio-Oriente” y, en especial, la política del “pivote” de Obama –la “contención de China” intensificada por Hillary Clinton desde la Secretaría de Estado– han acercado cada vez mas a Rusia y a China, lo cual quedó explícito durante la reciente cumbre del G-20 en San Petersburgo con el rechazo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) a la aventura militar de Obama en Siria, frente a la zozobra del disgregado G-7 (que acabó en un aislado G-2: EU y el “socialismo” francés).

 

El geoestratega Brzezinski, rusófobo empedernido, de seguro estuvo atento a la decimotercera cumbre del Grupo de Shanghai, celebrada en Bishkek (Kirguistán) y escamoteada obscenamente por los multimedia “occidentales”.

 

Mientras la OTAN, la Unión Europea (y hasta el Vaticano) mostraban su pulverización frente a la proyectada aventura militar de Obama en Siria, en marcado contraste, el “G-6 de Shanghai”, constituido por dos superpotencias globales y cuatro países islámicos centroasiáticos (China, Rusia, Kazajstán, Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán), exhibía una mayor cohesión y la presencia de tres observadores: Irán, Afganistán y Mongolia.

 

Bishkek fue el punto de reunión, por primera vez, entre el triunfante zar global Vlady Putin y su homólogo iraní recientemente entronizado, el “moderado” Hassan Rouhani, quien arranca bajo los mejores auspicios para descolgar un arreglo sobre el contencioso nuclear iraní, inextricablemente conectado, a mi juicio, a la optimización de las negociaciones sobre Siria entre Putin y Obama.

 

Irán, víctima de las armas químicas entregadas por la CIA a Saddam, contribuyó al arreglo Rusia-EU, y está dispuesto a un compromiso nuclear con Obama y Putin. Se gesta así una inesperada dinámica de resolución pacífica integral contraria a la ruta bélica regional.

 

Pero sectores oficiales iraníes no están nada optimistas: la estatal Press TV (13/9/13) expone “10 razones” de la inevitabilidad de guerra de Obama en Siria.

 

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Jueves, 21 Marzo 2013 18:14

El BID bautiza a los “vulnerables”

El BID bautiza a los “vulnerables”

ALAI AMLATINA, 21/03/2013.-  Las instituciones financieras internacionales anuncian todos los días el fin de la recesión global. Desde 2008, están enviando mensajes de que EEUU ya superó la crisis. Igualmente, los europeos aseguran que la recuperación ya está tomando forma y pronto se abrirá camino hacia la prosperidad. El Banco Mundial se encuentra en la vanguardia de este movimiento.

 

En el caso de América Latina, el Banco Mundial y las demás instituciones financieras no pueden decir mucho porque todavía no entienden porque en gran parte de la región la acumulación capitalista crece y prospera. Para confundir aún más, recién publicaron un informe donde dice que ha “emergido” una nueva clase social en América latina que llama “los vulnerables”. Representa el 37.5 por ciento de los latinoamericanos (es decir, 3 de cada ocho de los habitantes de la región somos “vulnerables”).

 

Según la nueva calificación, el 30 por ciento de los latinoamericanos estamos en la categoría que llaman “pobreza”. Otro número igual, está en la casilla correspondiente a “clase media”. No lo dice, pero se entiende que el resto, el 2,5 por ciento, son los ricos que concentran el 50 por ciento de la riqueza de la región. En otras palabras, las dos terceras partes de los latinoamericanos viven en la pobreza (la suma de los “pobres” y de los “vulnerables”) con menos del 5 por ciento de la riqueza.

 

Las reuniones de los gobernantes de los países y de los bancos toman nota de esta situación pero no proponen soluciones a los problemas que crean sus propias políticas.

 

Durante una reunión reciente de “gobernadores” del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), realizada en la ciudad de Panamá, se celebraron los logros alcanzados por los países de la región. Fue una mezcla de ciencia ficción, fantasía y pronósticos neoliberales (más ajustes) que compartieron los representantes de todos los países de la región con sus contrapartes de EEUU y Canadá.

 

Según el actual presidente del BID, Juan A. Moreno, el futuro de América Latina se ve muy alentador ya que la llamada “clase media” está creciendo a tasas muy elevadas (parte de la ciencia ficción). Además, en el caso de Centro América, “muchas multinacionales están volviendo a construir fábricas y centros de servicios en Mesoamérica cuyo objetivo es abastecer no sólo a EEUU, sino a Centro y Sudamérica” (¿Moreno en el país de la fantasía?).

 

A pesar de este optimismo y buenos augurios, el BID recomienda austeridad y control de gastos por parte de los gobiernos (más ajustes en tiempos de auge económico). En un mensaje que se dispara en varias direcciones, en forma simultánea, el informe aprobado por la Asamblea del BID pide, por un lado, más “ahorros” y, por el otro, “incentivos al desarrollo”. En síntesis, recortes a los ingresos de los trabajadores y aumentos a las ganancias de los capitalistas.

 

En la reunión efectuada en la capital panameña se respiró una atmósfera divisionista entre los gobiernos de la región. EEUU y sus socios del “Pacífico” abogaron por una mayor privatización del capital. Es decir, que los bancos internacionales canalicen los recursos de los países (producidos por los trabajadores) hacia las empresas privadas. Para ello hay que crear las empresas capaces de trabajar con los recursos del Estado. Un representante gubernamental colombiano dijo que el Estado tiene que mejorar la infraestructura. Otro mexicano dijo que el Estado tiene que financiar el acercamiento del gobierno con el sector privado. Tanto gobierno como sector privado tienen que ser más agresivos en la transferencia de los fondos de pensiones que controlan las entidades públicas hacia las empresas privadas. Se planteó que en México hay 150 mil millones de dólares depositados en fondos de pensiones que deben pasarse a manos del sector privado. Mientras tanto, otros 100 mil millones de dólares en inversiones en el sector de la construcción (infraestructura) debe canalizarse hacia el sector privado.

 

La Asamblea del BID informó que los dos hombres más ricos del mundo – Carlos Slim y Bill Gates - participaron mediante videoconferencias en la reunión de Panamá. Hicieron recomendaciones de cómo emularlos y convertir los recursos públicos disponibles en fuente de riqueza privada. Ambos participan, actualmente, en un programa de salud en Centro América donde los recursos de esos países son administrados por una fundación creada por los billonarios mencionados. Gates señaló a los participantes que en Centro América hay oportunidades para “combinar conocimientos financieros, regionales y de salud” para crear más riqueza. En el informe no se mencionó los problemas de salud que crean estos programas que promueve el BID que sólo se preocupan del lado financiero (costo / beneficio).

 

En la reunión de Panamá, en medio de los discursos y la confusión, emergió la nueva clase social de los “vulnerables”. Los representantes de las empresas privadas participantes subrayaron la importancia de las computadoras y del empleo informal para esta nueva clase social. A su vez, los medios regionales continuaron reforzando su campaña de desinformación circulando la versión de Washington al concluir que “los países ubicados en (las riberas) del Pacífico crecen más rápido que los del Atlántico”. Algunos medios panameños agregaron – sumando confusión a la reunión del BID -  que “México ya había superado a China en los envíos de productos” (¿exportaciones?).

Por Marco A. Gandásegui, hijo, profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del  Centro de Estudi

 

os Latinoamericanos  Justo Arosemena (CELA) http://marcoagandasegui11.blogspot.com

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Antecedentes: antes de su reciente relación creativa en el seno de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) –tan vilipendiados por la propaganda negra de los multimedia anglosajones–, en la etapa de la guerra fría, la ex URSS e India (man)tuvieron una excelente reciprocidad debido tanto al acercamiento militar de EU con Pakistán como a la guerra sino-india de 1962 (cuando empezó el alejamiento de los dos gigantes comunistas, que acabó perjudicando a Moscú y beneficiando a China y a EU).

 

Tanto en los ámbitos militar como energético, la profunda relación entre Rusia e India –interrumpida parcialmente durante una generación debido a la “catástrofe geopolítica” de la URSS (Putin dixit)–, se ha reanudado intensamente conforme EU sufre un franco declive en la región euroasiática y concentra sus alicaídas fuerzas –desadaptadas para las “guerras asimétricas” de Irak y Afganistán– en el Este asiático con el fin de cercar a China (la política del “pivote” de la doctrina Obama).

 

Hechos: Stratfor (29/12/12), centro de la propaganda goebbeliana) de EU –célebremente hackeado por Anonymous–, aduce que los “desarrollos en lugares como China (sic) y Afganistán (sic) colocan nuevo énfasis a la relación” entre Rusia e India. Es notorio el amarre de navajas anglosajón por Stratfor para descarrilar las relaciones intra-BRICS con China, además del montaje del pantano yihadista en Afg/Pak: el inextricable binomio Afganistán/Pakistán.

 

Anatoly Medetsky (The St. Petersburg Times, 26/12/12) explaya la relevancia del acuerdo de compra de armas por casi 3 mil millones de dólares de India (el “aliado añejo”) a Rusia durante la reciente cumbre bilateral del presidente ruso Vlady Putin con el primer indio Singh en Nueva Delhi: mil 600 millones de dólares para el ensamble de 42 aviones Sukhoi-30, y mil 300 millones de dólares para 71 helicópteros Mi-17. Hoy, fuera del “México neoliberal itamita”, casi nadie en el mundo (en particular en el G-20) compra algo sin “transferencia de tecnología”, lo cual es moneda corriente en las compras militares, no se diga en las “asociaciones estratégicas” mercantiles (joint ventures), que cuenta implementar Hal Corp de India al planear construir otros 140 a finales de 2015.

 

Rusia e India fabrican ya conjuntamente el crucero misil supersónico BrahMos (Stratfor, 9/5/07) y, según Interfax, Rusia ha vendido un total de 230 aviones de los apetecibles superjets Sukhoi-30 por 8 mil 500 millones de dólares. India es el principal comprador de material militar ruso para la modernización de sus fuerzas armadas, que busca al mismo tiempo diversificar con otros materiales compatibles, como señala Alexander Kadin, embajador de Rusia en Nueva Delhi, muy consciente de la feroz competencia por venir entre los abastecedores potenciales (Francia, EU, Brasil, etcétera). Por lo pronto, Embraer de Brasil compite con el superjet Sukhoi-100 que acaba de sufrir un percance por error humano en Indonesia (rbth.ru 26/12/12). ¿Comprará India los superjets de Embraer?

 

A mi juicio, los BRICS –si sus adherentes desean su vigencia individual/grupal– deben repartirse los papeles “constructivos” y de “cooperación” en el ámbito militar y cesar de competir absurdamente para beneficio del complejo-militar de la OTAN. La ruta no ha estado exenta de escollos cuando Rusia se atrasó en la entrega de un tercer portaviones a India cuando la compra de armas fue la mitad de lo previsto por Putin.

 

Pero no todo en la relación entre Moscú y Nueva Delhi se suscribe a lo militar; no hay que soslayar los acuerdos energéticos y financieros con la creación de un fondo común de hasta 2 mil millones de dólares entre el Banco Estatal de India y el gubernamental Russian Direct Investment Fund para desarrollar cooperación económica y comercial –a mi juicio, muy raquítico, dadas sus proporciones gigantescas del PIB y sus reservas de divisas (ambos entre los cinco principales sitiales globales) que hasta se me hace timorato. La dependencia energética de India es aún más dramática que la de China y no oculta su deseo de comprar petróleo y gas natural licuado de Rusia (hoy la superpotencia global).

 


No todo es color de rosa. Existen contenciosos delicados que deberán ser subsanados convenientemente, como la revocación por el gobierno indio de la licencia del conglomerado industrial ruso que incluye las codiciadas telecomunicaciones.

 

Según Stratfor –que no dice ni pío sobre los BRICS–, con “desafíos en sus respectivas regiones” (léase: balcanizaciones muy cantadas en Asia Central, ver “10 conflictos a seguir en 2013”, Foreign Policy, 27/12/12), Rusia e India “incrementarán su cooperación en tres rubros”: militar, energético y en Afganistán.

 

El rubro de Energía: pronto India superará a Japón como el tercer consumidor energético global. Hoy Oil and Natural Gas Corp.de India posee 20 por ciento en los yacimientos rusos del proyecto Sakhalin-I y ha comprado activos en otros proyectos energéticos en Kazajistán y Turkmenistán. Grave problema de la interconectividad energética de India con Asia Central: se atraviesan en su proyecto y trayecto las erupciones volcánicas teledirigidas de Afg/Pak.

 

Cuando la energía atómica ha sido puesta en la picota global debido a la misantropía cataclísmica del nefario “lobby nuclear”, India considera expandir este rubro controvertido hasta en 400 por ciento de aquí a 2030 cuando Rusia le ayudaría a construir plantas y le abastecería del uranio necesario (como ha sido el caso en Kudankulam).

 

Sobre Afg/Pak: Rusia e India apostaron a la Alianza del Norte, mientras EU juega, a mi juicio, mil bandas con los Talibanes para desestablizar al triángulo RIC (Rusia, India y China).

 

Según Stratfor, tanto la retirada de EU de Afg/Pak, concomitante a la trashumancia de yihadistas a Asia Central como la “creciente influencia de Pakistán en Afganistán” preocupan a Rusia e India.

 

A este respecto, lo peor es que India, no se diga Rusia, sucumba a la trampa pantanosa tendida por EU mediante la muy barajada “carta islámica” y su huntingtoniano choque de civilizaciones.

 

Conclusión: la visión cíclope cuan daltónica de Stratfor, amén de texano-israelí-centrista, sigue siendo nostálgicamente caduca de la era de la guerra fría bipolar, no se diga de la efímera fase unipolar estadunidense, y aplica recetas lineales a “un solo nivel” en la hipercomplejidad no-lineal de “varios niveles” (multilayered) donde se forja el incipiente orden multipolar, el cual, a mi juicio, más que su consolidación inexorable, tiene la delicada tarea de lidiar con la sepultura civilizada de la fenecida pax americana. Más allá de la intoxicación de propaganda negra, carente de sindéresis, del oligopolio multimediático anglosajón, recomiendo ampliamente la lectura del libro Edad oscura de EU: la fase final del imperio, de Morris Berman, para ubicar el contexto real de las relaciones internacionales que tiene que ajustarse a la doble implosión externa e interna de la otrora superpotencia unipolar: pecado capital por omisión que cometen publicaciones publicitarias del corte de Stratfor.

 

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