El experimento de qué pasa si un país y un gigante tecnológico chocan: la confrontación entre Facebook y Australia

La red social reacciona con un apagón informativo a la intención del gobierno australiano de hacerle pagar por las noticias que comparten sus usuarios. Los algoritmos han censurado también decenas de páginas del gobierno y la sociedad civil

 

En los últimos tiempos los gobiernos han subido el tono con las multinacionales digitales. La cosa empezó con la manipulación informativa de Cambridge Analytica y los rusos pero siguió con la precarización que impone su economía a escala, con los gastos extra que suponen para los estados, con su ingeniería financiera para pagar menos impuestos, con sus prácticas monopolísticas, con sus algoritmos sesgados o con sus estrategias para mantenernos enganchados.

En ese tira y afloja con las GAFAM (Google, Apple, Amazon, Facebook y Microsoft), Australia ha sido la primera en probar hasta dónde puede estirarse la cuerda antes de romperse. Los resultados preliminares de ese experimento son: 1) a los países no va a serles fácil torcer la voluntad de estas multinacionales; y 2) hay varias y todas son monopolios en sus sectores, por lo que un conflicto con solo una de ellas puede llevar a problemas.

Una exigencia made in Australia

El problema que ha elegido Australia para lanzar el órdago es, curiosamente, una disputa aletargada desde los primeros pasos de Internet: ¿cómo deben remunerar las multinacionales tecnológicas a los medios de comunicación por el uso de sus contenidos en sus plataformas?

Tras años de tregua, parlamentos de todo el mundo han retomado el debate sobre esto. También en España. El dominio de la publicidad digital de Google y Facebook está tan consolidado que ya no hay dudas sobre la necesidad de regulaciones a medida. Las compañías por su parte han aceptado que ha llegado el momento de pagar, después de muchos años usando las noticias como vía para extraer datos sobre los intereses de sus usuarios con los que rellenar sus perfiles publicitarios.

El punto medio donde gigantes digitales y empresas editoras se están encontrando son los acuerdos individuales con cada medio para llevar a cabo esa remuneración, que ya se han firmado en varios lugares del mundo.

El Gobierno y el Parlamento australiano quieren ir un paso más allá: pretenden establecer tasas reguladas por ley a negociar entre las plataformas y los medios. Si no se ponen de acuerdo, entra en acción un organismo de mediación. El problema es que las plataformas no quieren ni oír hablar de estos entes intermediarios, ni en Australia ni en ningún otro lugar. España, por ejemplo, es el único país europeo sin Google News y el motivo es que Google se negó a negociar con un intermediario, una SGAE de la prensa, llamada Cedro. Ante el ultimátum del canon AEDE, la multinacional desactivó el servicio de agregación de noticias. Y así lleva desde 2014.

Australia también quiere que tanto Google como Facebook informen a los editores sobre los cambios que vayan a introducir en los algoritmos, con el fin de que puedan estar preparados de antemano. Estas modificaciones en la forma en la que las tecnológicas muestran la información pueden resultar dramáticas para los medios, que sufren una gran dependencia de la visibilidad que obtienen de Google y Facebook.

Si los entes intermediarios son una línea roja para las plataformas, lo de abrir sus algoritmos a los medios locales australianos y darles en exclusiva una información por la que negocios de todo el mundo –mucho más allá de la industria mediática– estarían dispuestos a pagar millones, a las multinacionales les suena ya a exigencia de otro planeta.

Apagón informativo

Google amenazó con bajar la persiana y abandonar totalmente Australia si esta insistía en sus demandas, aunque finalmente ha llegado a un acuerdo con News Corp., la multinacional editora de un buen número de cabeceras en el país, y con otros medios locales. El trato es similar al alcanzado con editores de Francia, Reino Unido o Brasil y no incluye ninguna cláusula sobre algoritmos.

Facebook, en cambio, ha decidido cortar por lo sano y vetar todos los enlaces de noticias y las páginas de Facebook que publican información para los 16 millones de australianos que usan sus servicios. Antes incluso de que Australia apruebe la ley.

La decisión ha producido un caos informativo este jueves. Un apagón informativo que recuerda a esos que los que protagonizan las dictaduras o cuando se llevan a cabo golpes de Estado como el de Birmania, donde lo primero que se hace es cortar el acceso a las redes sociales. La diferencia es que en esta ocasión ha sido una multinacional la que ha dejado a oscuras a los ciudadanos.

El debate ha trascendido rápidamente de disputa comercial a las libertades fundamentales. "Es extremadamente preocupante que una empresa privada esté dispuesta a controlar el acceso a la información de la que dependen las personas. La acción de Facebook demuestra claramente por qué permitir que una empresa ejerza un poder tan dominante sobre nuestro ecosistema de información amenaza los derechos humanos", ha denunciado Amnistía Internacional, que pide a la empresa de Zuckerberg que "revoque inmediatamente la decisión".

Uno de los aspectos más graves es que la acción de Facebook ha arrasado un gran número de páginas que no son medios de comunicación. El periodista Kevin Ngouyen ha ido recopilando en Twitter los casos en los que los algoritmos han censurado páginas meramente informativas, que se cuentan por decenas. Entre ellos hay páginas oficiales del Gobierno australiano, de sindicatos, de ONG, de asociaciones deportivas, benéficas, de víctimas de violencia de género, metereológicas, de aviso de incendios...

por Carlos del Castillo

18 de febrero de 2021 23:03h

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Una joven protesta contra la compañía Monsanto, en Ciudad de México, el 21 de mayo de 2016Tomas Bravo / Reuters

El 31 de diciembre de 2020, el presidente Andrés Manuel López Obrador publicó un decreto ordenando a las instituciones públicas "sustituir" el uso de este agroquímico.

 

Funcionarios de varias agencias estadounidenses y la multinacional Bayer presionaron al Gobierno mexicano para que reconsidere la prohibición del uso del glifosato, un herbicida muy usado en agricultura al que expertos y grupos ecologistas atribuyen efectos adversos sobre la salud.

Mediante solicitudes de transparencia, el Centro para la Diversidad Biológica (CBD, por sus siglas en inglés) obtuvo correos electrónicos que revelan que funcionarios de la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU. (USTR) y de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) intercambiaron información con CropLife America sobre la postura de México respecto al uso del controvertido agroquímico. 

CropLife America es un gremio que representa a gigantes del sector agroquímico, entre ellos Bayer, que a su vez es dueña de Monsanto, la polémica compañía que comercializó el glifosato a través del producto Roundup, el herbicida más vendido del mundo.

En las comunicaciones internas de funcionarios de la Oficina del Representante de Comercio, reveladas por el diario británico The Guardian, queda de relieve cómo la industria de agroquímicos presiona para que EE.UU. incorpore este tema al acuerdo comercial que tiene con México y Canadá, conocido como T-MEC, conocido como USMCA por su siglas en inglés, que entró en vigor el 1 de julio de 2020.

La estrategia incluye la advertencia a México de que sus acciones respecto al glifosato y los cultivos transgénicos generan preocupación "respecto al cumplimiento" del T-MEC. De esta forma, la industria presionaría al país latinoamericano para que modifique su política a cambio de no enfrentar sanciones por el supuesto incumplimiento del acuerdo comercial. 

"Cómo podríamos usar el USMCA para resolver estos problemas", se desprende de una comunicación interna de funcionarios de la Agencia de Protección Ambiental estadounidense. 

En la información obtenida por el Centro para la Diversidad Biológica, se cita una comunicación de la directora de Asuntos Internacionales Gubernamentales de Bayer, Stephanie Murphy, con la entonces directora de Comercio Internacional y Política Ambiental de la Oficina del Representante de Comercio, Leslie Yang, sobre la postura de México respecto al uso del glifosato.

Murphy menciona el vínculo del T-MEC con esta cuestión y reconoce que ejecutivos de Bayer trabajaban "en estrecha colaboración" con el Servicio de Agricultura Extranjera (FAS, por sus siglas en inglés), que forma parte del Departamento de Agricultura estadounidense, en la Embajada de EE.UU. en México.

En un correo electrónico enviado el 5 de diciembre de 2019, Murphy hizo referencia a la decisión de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de México de prohibir a un particular la importación de 1.000 toneladas de glifosato

"Por ahora, Bayer no se ha visto afectada por las importaciones", señala Murphy, aunque advierte que la compañía podría ser perjudicada en el futuro. 

Por su parte, el 19 de mayo de 2020, el entonces representante de comercio estadounidense, Robert Lighthizer, le envió una carta a la secretaria de Economía de México, Graciela Márquez, en la que instaba al Gobierno latinoamericano a "reevaluar" su postura respecto a la importación del glifosato, un herbicida que ha estado asociado con varias afectaciones a la salud, "desde mareos e irritaciones en la piel hasta el desarrollo de cáncer", según denuncia Greenpeace México.

"El glifosato tiene un historial de seguridad demostrado y es uno de los herbicidas más rigurosamente estudiados en el mundo. Insto a México a reevaluar estas solicitudes y otorgar permisos de importación", señaló Lighthizer en la misiva, advirtiendo que podrían incumplirse ciertas obligaciones del T-MEC, lo que tendría impactos en el comercio bilateral

Presión de la industria

La presión de la industria de agroquímicos y de funcionarios estadounidenses fue expuesta por el entonces titular de la Semarnat, Víctor Toledo.

En una conversación privada que fue filtrada a medios, Toledo se quejó de que el Gobierno estadounidense y funcionarios de "20 embajadas en México" mostraron una respuesta "apabullante" tras la intención de la Semarnat de prohibir 111 herbicidas y pesticidas catalogados como altamente peligrosos.

Hasta el momento, la presión de la industria de agroquímicos y de los funcionarios estadounidenses no han tenido el efecto esperado sobre la nación latinoamericana.

Decreto en México

El 31 de diciembre de 2020, el presidente Andrés Manuel López Obrador publicó un decreto en el Diario Oficial de la Federación (DOF), obligando a las instituciones públicas a "sustituir gradualmente el uso, adquisición, distribución, promoción e importación de la sustancia química denominada glifosato y de los agroquímicos utilizados en nuestro país". 

En el decreto, se ordena que estos agroquímicos sean sustituidos "por alternativas sostenibles y culturalmente adecuadas", que resulten "seguras para la salud humana, la diversidad biocultural del país y el ambiente". 

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), citadas por la Semarnat, el 60,6 % de las hectáreas de producción en México utilizan herbicidas químicos. Aunque la dependencia desconoce la cantidad exacta del glifosato usado en el país, afirma que es la sustancia a la que más recurren.

Publicado: 17 feb 2021 04:24 GMT

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El juez Leonard Stark autorizó la venta para pagar a la minera canadiense Crystallex la expropiación de sus activos en Venezuela hace más de 10 años.

Las autoridades de Venezuela tacharon de "reparto de botín a última hora" la decisión de un juez estadounidense de autorizar la venta de las acciones de la empresa Citgo Petroleum Corporation, filial de la estatal petrolera venezolana (PDVSA) en EE.UU.

"La República Bolivariana de Venezuela denuncia y rechaza rotundamente las acciones del gobierno de Donald Trump, en complicidad con un reducto de extremistas venezolanos, quienes, actuando en contubernio, han cometido delitos trasnacionales con el fin de apropiarse de activos de Venezuela y sus entidades en todo el mundo", reza un comunicado oficial.

Desde Caracas declararon que esta sentencia "en las horas agónicas del saliente gobierno de Donald Trump confirma que las relaciones internacionales de esta administración las impulsa el odio, el saqueo, la venganza y el abuso de poder como ejercicio criminal del poder público". "Es el reparto del botín a última hora de ese gobierno con la complicidad de su fracasado títere local, para acentuar el revanchismo contra una empresa que pertenece a todos los venezolanos", opinaron.

Declararon que "la apropiación ilegítima e ilícita de Citgo" se realizó bajo instrucciones del líder opositor Juan Guaidó y por José Ignacio Hernández "para apropiarse de los activos de la República en el exterior, facilitar la entrega del patrimonio del pueblo venezolano a potencias extranjeras mediante un gigantesco fraude procesal y atentar contra el orden constitucional venezolano".

En ese contexto, las autoridades alertaron "a la comunidad internacional del peligro que representa para las inversiones y empresas extranjeras en Estados Unidos de América, y el gravísimo riesgo al que están sujetos sus intereses frente a maniobras de esta naturaleza, dirigidas a confiscar activos privados extranjeros mediante gigantescos fraudes procesales y acciones unilaterales violatorias del Derecho Internacional".

Mientras, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, afirmó a través de su cuenta en Twitter que esta decisión es "infame" y "una nueva agresión del agonizante gobierno de Donald Trump contra el noble pueblo venezolano".

Venta de las acciones a la minera Crystallex 

El juez estadounidense Leonard Stark autorizó este viernes el proceso de venta judicial de las acciones de Citgo Petroleum Corporation para pagar a la minera canadiense Crystallex la expropiación de sus activos en Venezuela hace más de 10 años.

Previamente, el pasado 21 de mayo, este juez ordenó iniciar la venta de Citgo para que Caracas cancele una indemnización de 1.400 millones de dólares a Crystalles. La administración del presidente Nicolás Maduro, por su parte, ha mantenido la posición de que ni PDVSA, ni Citgo, ni PDV Holding, son "deudores" de Crystallex, ni han sido "sujetos" de estos procedimientos legales.

Publicado: 16 ene 2021 22:20 GMT 

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Elon Musk, el dueño de Tesla, es el más rico del mundo

Tiene una fortuna de 188.500 millones de dólares, unos 1500 millones de dólares más que Jeff Bezos, de Amazon

 

Los últimos 12 meses fueron de un crecimiento impresionante para el empresario. Durante el año pasado su patrimonio neto se disparó en más de 150.000 millones de dólares en el que posiblemente fue el enriquecimiento más rápido de la historia.

Elon Musk, el dueño de Tesla y SpaceX, se convirtió en la persona más rica del mundo al superar al dueño de Amazon.

La suba de este jueves del 4,8 por ciento en el precio de las acciones de Tesla le permitió a Musk superar la riqueza del dueño de Amazon Jeff Bezos en el Índice de Billonarios de Bloomberg, un ranking de las 500 personas más ricas del mundo.

Musk pasó a registrar una fortuna de 188.500 millones de dólares, unos 1.500 millones de dólares más que Bezos, que ha ocupado el primer lugar desde octubre de 2017.

Como director ejecutivo de Space Exploration Technologies Corp., o SpaceX, Musk es un rival de Bezos, propietario de Blue Origin LLC, en la carrera espacial privada.

Los últimos 12 meses fueron de un crecimiento impresionantes para el empresario. Durante el año pasado su patrimonio neto se disparó en más de 150.000 millones de dólares en el que posiblemente fue el enriquecimiento más rápido de la historia.

Impulsó su subida un repunte sin precedentes en el precio de las acciones de Tesla, que subió un 743 por ciento el año pasado por expectativas de inversores al crecimiento de la compañía y la inclusión en el índice S&P 500.

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EEUU demanda a Facebook por monopolio y pide que desinvierta en Instagram y WhatsApp

Según la demanda, la empresa dirigida por Mark Zuckerberg lleva años manteniendo su "monopolio" en el sector de las redes sociales mediante conductcas anticompetitivas.

 

La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos  en conjunto con una coalición de fiscales de 46 estados del país ha presentado este miércoles una demanda contra Facebook que aspira a reducir el tamaño de la empresa y su posición de mercado.

Según la demanda, la empresa dirigida por Mark Zuckerberg lleva años manteniendo su "monopolio" en el sector de las redes sociales mediante conductcas anticompetitivas.

Así, acusan a Facebook de privar a los consumidores de los beneficios de un mercado competitivo y de mejores protecciones de privacidad mediante la adquisición de dos de sus principales competidores, Instagram y WhatsApp.

Entre las medidas que buscan destaca la posibilidad de que los tribunales fuercen a Facebook a deshacerse de esas dos populares aplicaciones, que compró por miles de millones de dólares.

"Durante casi una década, Facebook ha usado su dominio y poder de monopolio para aplastar a rivales más pequeños y terminar con la competencia, todo en perjuicio de los usuarios cotidianos", señaló la fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, que lideró la demanda estatal.

El director de la Oficina de Competencia de la FTC, Ian Conner, apuntó en un comunicado que el objetivo del Gobierno es frenar la "conducta de Facebook" y "restaurar la competencia" en el mercado.

La empresa californiana pagó en 2012 unos 1.000 millones de dólares para hacerse con Instagram y en 2014 desembolsó 19.000 millones para comprar WhatsApp, ambas operaciones aprobadas en su momento por la misma agencia reguladora, la FTC, que ahora presenta la demanda.

Las autoridades defienden que con esas compras Facebook ha podido controlar la competencia, dictar los términos para los desarrolladores que usan esas plataformas y ganar miles de millones de dólares con la venta de publicidad

La red social Facebook respondió este miércoles a las demandas antimonopolio presentadas en su contra por el Gobierno federal.

"Tras haber aprobado nuestras adquisiciones hace años, ahora el Gobierno quiere un segundo intento sin importarle el impacto que un precedente así tendría para el conjunto de la comunidad empresarial o para la gente que elige usar nuestros productos cada día", indicaron desde esa red social en un comunicado

san francisco

09/12/2020 22:21 Actualizado: 09/12/2020 22:38

agencias

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Martes, 27 Octubre 2020 05:37

Universidad: jaque mate

El logo de Google, en el exterior de sus oficinas en Mountain View (California, EEUU). REUTERS/Dave Paresh

Uno ríe por no llorar. Por fin se está haciendo realidad el modelo de Universidad por el que las autoridades académicas (del PSOE y del PP) apostaron con entusiasmo hace veinte años, al hilo del llamado Plan Bolonia. Algunos a lo mejor se muestran sorprendidos, yo no. En resumen: Google ha decidido competir en el mundo universitario y ha creado los Google Career Certificates, unos diplomas que sin duda alguna serán valorados en el mercado laboral muy por encima de los títulos de Grado y de Máster de las Universidades estatales. Algunos de ellos ya han sido habilitados. Google promete una formación turbo online de seis meses, centrándose en lo que el mercado laboral demanda en cada caso, sin perder el tiempo en rodeos académicos que ahora dilatan tres años o más los estudios. Y además, su coste actual es de 250 euros, es decir, menos de lo que ahora mismo cuesta una sola asignatura.

Se trata de "un nuevo órdago al sistema en esta tendencia de exigir destrezas, habilidades y competencias más que un título específico". En efecto, así es. Es una nueva y definitiva vuelta de tuerca del modelo universitario que, con una insensatez suicida, decidimos adoptar desde el año 2000. Se nos repitió hasta la saciedad: los títulos universitarios eran demasiado rígidos, las carreras demasiado largas, los alumnos terminaban con una sobrecualificación que los volvía inoperantes en el mercado laboral. Había que obrar en consecuencia: había que reducir los itinerarios académicos a tres años, había, en resumen, que jibarizarlo todo, que hacerlo más "flexible". Los más entusiastas hablaron de que había llegado el fin de las titulaciones universitarias, que serían sustituidas por un carnet con una banda magnética en la que irían consignándose los cursillos para la adquisición de "destrezas, habilidades y competencias", de modo que los estudiantes podrían negociar de tú a tú con los empresarios sus futuros contratos laborales, de forma enteramente individualizada (porque "cada persona es un mundo"), es decir, sin la intromisión de los convenios colectivos, las legislaciones laborales, los sindicatos y los colegios profesionales.

Una abominación para una sociedad abominable, en definitiva. Pero las autoridades académicas de todos los signos políticos se sumaron al carro sin ahorrarse los aplausos. Se llegó a decir que por fin íbamos a acabar con el feudalismo en el mundo de la enseñanza y que el "capitalismo" que lo sustituyera sería de todos modos un progreso. En el fondo, se trataba de todo lo contrario, se trataba de acabar con lo que quedaba de Ilustración en la Universidad, abriendo las puertas a esos nuevos señores feudales que son, en definitiva, los oligopolios económicos, poderes puramente privados que no atienden a ningún control público.

En definitiva: se apostó por la mercantilización de la enseñanza. El motivo profundo radicaba en el asunto de la empleabilidad de los egresados.  Se inventó un lema propagandístico muy venenoso: "Una Universidad al servicio de la Sociedad", de hecho, así se llamaba el Informe que el Círculo de Empresarios emitió sobre el asunto. El mercado laboral es imprevisible, inestable y caprichoso. La Universidad no tenía más remedio que adaptarse a esta realidad. Algunos  (como el Colectivo de Profesores por el conocimiento y, desde luego, un movimiento estudiantil masivo e  impresionante), no dejamos de repetir que si la Universidad se empeñaba en adaptarse a un mercado laboral basura, se convertiría, a su vez, en una Universidad basura. Y ya casi lo hemos conseguido. Los estudiantes ya se han acostumbrado a la nueva realidad. Un título de Grado no tiene ninguna relevancia sin un rosario de másteres y títulos propios que lo acompañen. Y ni aún así es suficiente; luego, en una entrevista de trabajo lo que se te exige son otro tipo de habilidades y destrezas, como por ejemplo, saber sonreír cuando te están machacando laboral o personalmente, o, lo que últimamente ha sido ya de lo más común: estar dispuesto a trabajar sin cobrar. Bueno, esto no era algo tan inesperado: es lo que tiene eso de prescindir de los convenios colectivos y las legislaciones laborales y los sindicatos. Los emprendedores son menos rígidos que los trabajadores de antaño. Se prestan voluntariamente a cualquier cosa.

Todo esto tiene que ver con una revolución neoliberal que, desde los años ochenta, ha logrado imponerse con cada vez más contundencia en el mundo laboral. Algunos no paramos de repetir (los estudiantes lo hicieron de manera masiva durante quince años), que el objetivo no podía ser "poner a la Universidad al servicio de la sociedad", sino lograr que la sociedad pudiera sentirse orgullosa de tener una Universidad. Y que para ello, había que mantener a toda costa la dignidad de los estudios superiores, uno de los pocos reductos de Ilustración que todavía permanecían en pie. Estábamos seguros de que defender esa dignidad intacta y a salvo de los requerimientos de una sociedad secuestrada por el mercado, sería, además, incluso, una apuesta rentable a medio y largo plazo, porque, un poco de dignidad nunca puede venirle mal a la sociedad, ni siquiera desde un punto de vista profesional. No fue eso lo que opinaron las autoridades académicas, que prefirieron apostar por adaptarse a un mercado laboral demente y suicida, abogando por dinamizar y flexibilizar todas las estructuras universitarias: las licenciaturas de desintegraron en grados y másteres, los departamentos y las cátedras en grupos de investigación muy dinámicos y creativos, que tienen que venderse en el mercado cada tres años, para conseguir lo que se llama "fuentes de financiación externas" (es decir, "privadas", requisito para obtener verdaderas "fuentes de financiación públicas"). Todo ello no venía a ser, como hemos explicado en Escuela o Barbarie, más que la manera de convertir la Universidad pública en un cajero automático para chupar dinero público en beneficio de la empresa privada, al tiempo que en una bolsa de becarios que trabajaran gratis (o pagados por el Estado) para esas empresas.

Ahora bien, por fin se ponen las cartas sobre la mesa. Las empresas no necesitan para nada de la dignidad de los estudios superiores (que ya desde el año 2000 empezaron a considerarse una sobrecualificación innecesaria y un despilfarro). El mercado laboral necesita una buena evaluación de destrezas y habilidades. Y es para partirse de risa, ¿quién va a poder competir con Google para determinar en cada momento qué es lo que se necesita o se deja de necesitar? A los antibolonia nos sabían a poco tres años de Grado. En la Google University eso les parece una eternidad, les suena al avanzar de un dinosaurio. Seis meses y punto bastan para poder certificar una habilidad o una destreza. Se dirá que esos "certificados google" no van a ser "oficiales". Y eso es lo más divertido de todo. ¿A quién le va a importar eso, si nosotros mismos, desde la Universidad, llevamos veinte años desprestigiando nuestros propios títulos y diciendo que no se adaptaban a la realidad económica? Los de Google se van a adaptar a las mil maravillas. ¿Qué empresa va a preferir contratar a un titulado estatal, un prepotente sobrecualificado que encima a lo mejor se cree un ciudadano con derechos o algo peor? En un plazo relativamente breve, ninguna empresa se va a fijar ya en el carácter anacrónicamente "estatal" de los titulados. Si lo que se necesita es una destreza, Google se bastará para garantizarla. Además, Google mismo rastreará las posibilidades de colocación de sus "egresados". Y todo por 250 euros. Si un señor sabe hacer demandas de divorcio, porque lo dice Google, y eso es lo que se necesita, ¿quién va a fiarse de alguien que ha cursado una incierta carrera mastodóntica de varios años?  Al principio, protestarán un poco los colegios profesionales, pero pronto quedará claro que no son más que una reminiscencia del medievo completamente obsoleta. Nos hemos precipitado en una nueva era. Lo increíble es que muchos, sobre todo desde los ministerios y rectorados, lo hayan hecho con entusiasmo.

Según nos informa El País, uno de los periódicos que alegremente se prestaron a la propaganda del Plan Bolonia, Google espera que las empresas acepten y valoren sus certificados igual o mejor que los de las Universidades. Y esto leemos en La Vanguardia (otro periódico que colaboró con entusiasmo a hacer posible todo esto): "quizás dentro de unos años, un profesional con unos estudios acreditados por las "universidades" de Google o Amazon, será más demandado que otro con una formación realizada en una universidad pública o privada. El tiempo lo dirá". Esos tiempos ya han llegado, en realidad. Y lo que han venido a demostrar es que el movimiento antibolonia, que los políticos y los periodistas de este país se negaron a escuchar, tenía, desde el principio, toda la razón.

Por Carlos Fernández Liria

Profesor de Filosofía en la UCM. 'La Filosofía en Canal', https://www.youtube.com/channel/UCBz_dr-JLhp0NDJxNeigqMQ

27/10/2020 

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Segundo tropiezo grave de la vacuna británica de AstraZeneca

El New YorkTimes (NYT) coloca en la picota la vacuna sueco-británica de AstraZeneca con la exhumación de un segundo caso "neurológico" grave (https://nyti.ms/3iUkJCt), de dos mujeres con mielitis transversa (inflamación de la médula espinal): "los expertos están preocupados (sic)" de que AstraZeneca no sea transparente con los casos aludidos.

La experimentación de las pruebas clínicas en la “fase 3 (https://bit.ly/301Yxiv)” ha desembocado en un enorme escepticismo en la opinión pública de EU, de acuerdo con recientes encuestas. Con el debido respeto a todas las vacunas, en particular a la polémica de AstraZeneca, un servidor había expuesto el fracaso en su fase de experimentación con monos (https://bit.ly/3ckYTWm). EU, que hubiese sido el principal consumidor de la fracasada vacuna, ha detenido su prueba clínica.

En su sofista protocolo de 111 páginas, AstraZeneca ha disminuido hasta “50 por ciento (sic) su efectividad (https://bit.ly/3mJKYOE)”. ¿Como está eso? La tambaleante vacuna sueco-británica se ha brincado todas las trancas, incluyendo el número mínimo de casos experimentales bajo la falacia de contar con una vacuna para "uso de emergencia".

El doctor Eric Topol, "experto" de pruebas clínicas en Scripps Research (San Diego, EU), indicó que tanto la vacuna de AstraZeneca como las dos estadunidenses de Moderna y Pfizer exhiben una "característica problemática: cuentan con casos relativamente leves (sic) de Covid-19 para medir su eficacia, lo cual puede obstaculizar los esfuerzos para determinar si la vacuna previene la enfermedad moderada o severa", cuyos "planes no son compartidos por el público" cuando los "reguladores de Gran Bretaña" no han sido transparentes en su decisión de reanudar las pruebas. ¿Y quién regula a sus seudorreguladores?

En forma inusitada, el portal ruso Sputnik coincide con NYT: “La prueba de la vacuna basada en adenovirus de chimpancés (sic) se había cuestionado repetidamente por la "peligrosa" falta de ensayos suficientes acerca de los virus de chimpancés, así como por las consecuencias poco claras de la nueva tecnología grave (https://bit.ly/32SsfYZ)”. Llama la atención que "el adenovirus de chimpancé" experimentado por AstraZeneca "nunca se había utilizado antes en ninguna vacuna aprobada en el mundo", a diferencia del "vector adenoviral humano, que ha sido ampliamente estudiado y utilizado". Los científicos rusos alegan que "debido a la ausencia de estudios a largo plazo de estas vacunas, nadie sabe si presentan riesgo de cáncer o afectan la fertilidad".

Dato nodal: "el adenovirus de chimpancés (sic) sólo lo usa AstraZeneca, mientras las otras vacunas de CanSino, de China, Johnson&Johnson, de EU, y la rusa Sputnik V (del Instituto de Investigación Gamaleya) usan adenovirus de humanos (sic)".

La prestigiosa revista británica medica, quizá la mejor del planeta, The Lancet (https://bit.ly/2EsR18W) había aprobado los resultados de las fases 1 y 2 de los ensayos clínicos de Sputnik V, concluyendo que la vacuna rusa es "segura, eficaz y no causa ningún efecto adverso". Ya había señalado en Bajo la Lupa que la muy controvertida vacuna de AstraZeneca era la "vacuna electorera" de Trump para ser usada antes del 3 de noviembre y ayudarle a su relección, además de haber demostrado su carácter eminentemente bursátil (https://bit.ly/32T5jcl).

En realidad, el "momento Sputnik" de la vacuna rusa (https://bit.ly/3hTvXWN) y el éxito de dos chinas (CanSino y Sinovac), además de tres de EU –la de Johnson&Johnson, la de Moderna (donde ostenta intereses el célebre infectólogo italoestadunidense Anthony Fauci) y la de Pfizer– no han mostrado hasta ahora ningún tropiezo antes de la otrora ineludible "fase 3" que parece haber vivido sus mejores tiempos debido a la premura y a los alcances geopolíticos de (ob)tener el liderazgo global.

A Gran Bretaña se le está cayendo su control global de las vacunas mediante su monopólica "alianza de vacunas" y su perturbador GAVI: “llave médica para el gobierno mundial de Davos (https://bit.ly/32QCn4K)”.

www.alfredojalife.com

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Jueves, 03 Septiembre 2020 05:55

Amazon, ¿la expansión infinita?

Una operaria en el centro logístico de Amazon en San Fernando de Henares.

El imperio de Jeff Bezos ha ganado 88.900 millones de dólares en el segundo trimestre de 2020, el de la cuarentena y la pandemia global, un 40% más respecto al mismo periodo del año pasado

 

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Amazon es mucho más que la multinacional de venta online más grande del mundo. Pero, ¿es un monopolio? Su fundador, Jeff Bezos, declaró hace unas semanas en la histórica audiencia en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Hacía frente a las acusaciones de prácticas monopolistas que también iban dirigidas a Apple, Facebook y Google. El precedente de la división de AT&T en 1984, la compañía telefónica que fue despiezada en pequeñas porciones conocidas como las Baby Bells para cumplir con las leyes antimonopolio, ha estado presente en el debate previo. Allí, el hombre más rico del planeta –la primera persona en amasar 200.000 millones de dólares– explicó que su mentalidad de “pensar en el largo plazo” le ha llevado a la cima. Tuvo que soportar años de pérdidas desde que fundó su startup en su garaje en Seattle, gracias a una inversión que sus padres –su padre adoptivo es cubano y salió de la isla cuando Castro llegó al poder– hicieron con los ahorros de toda una vida. Bezos es muy consciente del narcótico poder del relato del sueño americano para aplacar las ganas de algunos congresistas de ir en contra de su empresa, y aprovechó la oportunidad. Nadie querría despedazar el sueño americano en directo.

Pero Amazon hace ya tiempo que salió de aquel garaje y conformó todo un “ecosistema empresarial”, es decir, un conglomerado de empresas que operan en múltiples sectores. Buscando diversificar sus fuentes de negocio, maximiza sus posibilidades, incluso si la matriz no es rentable, como ha sido el caso durante muchos años. Del mismo modo que a la naturaleza le gusta la diversidad –y le sirve para defenderse de los patógenos, por eso una de las causas de la pandemia es la creciente extinción de biodiversidad–, a la multinacional del siglo XXI le atrae diversificarse, intentar liderar cuantos más sectores mejor.

Amazon es probablemente el mejor ejemplo: tiene Amazon Web Services, la empresa líder en alojamiento de servicios web en la “nube” –por increíble que parezca es mucho más rentable que las ventas de comercio en línea–, IMDb y Prime Video en el sector audiovisual, Twitch en el de streaming de videojuegos, el lector Kindle o Amazon Music. Y aún hay más dentro del frondoso y opaco bosque de la organización de Jeff Bezos, que compra competidores más pequeños o compañías que puedan añadir valor al ecosistema, como Whole Foods o medios de comunicación, como The Washington Post.

Otro de sus proyectos más ambiciosos, Blue Origin, compite directamente con Elon Musk en una suerte de carrera espacial privada. Con el surafricano antaño compartía amigables cenas y ahora lo único que comparte son tweets irónicos o directamente ofensivos. El magnate de Tesla y SpaceX aboga claramente por dividir la compañía de Bezos a la que acusa de ser un monopolio. En qué momento  ha aprovechado para hacer esa declaración. La guerra fría también se calienta en esta carrera espacial 2.0 entre multimillonarios.

También es conocida –y denunciada– la habilidad de la empresa de Bezos para imitar productos que venden terceros en su web en un corto plazo de tiempo. Amazon aprende de tus datos y de lo que vendes en su página para echarte del mercado vendiendo más barato. El algoritmo deja de recomendar tu producto una vez copiado y tu empresa se ve obligada a cerrar, lo que crea un hueco en el mercado que es inmediatamente copado por el gigante que entonces, sin disimulo, suele subir el precio. Es también muy lógico pensar –aunque hay debate en cuanto a las cifras– que Amazon destruye más trabajos de los que crea, y por supuesto los precariza.

En lo que respecta al servicio en la “nube” – magnífica manera de llamar a algo muy tangible y físico como si fuera etéreo, pretendiendo desmaterializarlo– Amazon Web Services aloja en sus centros de datos a multitud de empresas y administraciones, desde la CIA hasta la competencia de Prime Video, Netflix; este sector presenta un doble peligro: el creciente coste energético de la infraestructura y la decreciente soberanía tecnológica. La periodista Marta Peirano, autora de El enemigo conoce el sistema (Debate, 2019), explicó el peligro que tiene la estructura empresarial opaca que caracteriza al conglomerado: “Amazon es una empresa extranjera de Big Data. Una máquina de extracción y análisis de datos centralizada cuyos métodos, objetivos y alianzas son secretos.

Cualquiera que diga ‘Amazon no hace esto’, miente. No sabemos lo que hace con los datos ni con quién. Es una caja negra. Lo mejor que puede hacer la ciudadanía, independientemente de las aplicaciones que use, es exigir que los gobiernos aseguren la soberanía de las infraestructuras. La pregunta no es si Amazon es un servicio conveniente. La pregunta es si un gobierno debe poner ‘el desarrollo de política pública de servicios en la nube para la administración’ en manos de un monopolio extranjero monopolista y opaco. Poner su confianza en una caja negra”.

Una caja negra que además ya ha tenido que reconocer que guarda tus conversaciones con Alexa –el asistente virtual que vive en un altavoz– para siempre, si bien los usuarios pueden optar por eliminar estas grabaciones.

Amazon, los impuestos y el greenwashing

Además, Amazon no se caracteriza por haber avanzado mucho en la transición a energías renovables ni en la disminución de sus emisiones, según Greenpeace. De hecho, Empleados de Amazon por la Justicia climática, parte de sus propios trabajadores, organizaron una huelga en todo el mundo para llamar la atención sobre la falta de acción y compromiso ecológico de su compañía. A raíz de todas las manifestaciones por la emergencia climática, Amazon aceleró sus planes e, incluso, el propio Jeff Bezos hizo la donación más grande jamás realizada para estas causas: 10.000 millones de dólares de su fortuna personal que irán a parar a ONGs, proyectos científicos y organizaciones de activistas. Las críticas por intentar lavar hipócritamente su imagen no han cesado desde entonces, al igual que las relativas a su querencia por eludir impuestos y tributar en paraísos fiscales, lo que dificulta que los gobiernos puedan ayudar a financiar las transiciones necesarias, sobre todo teniendo en cuenta que los servicios estatales de correos acaban subvencionando indirectamente una parte de los envíos de la multinacional.

Amazon en España

Barcelona y otras ciudades se están planteando buscar un resquicio legal que les permita gravar individualmente a la compañía, con la excusa del uso del espacio público o por la contaminación que genera. Es un parche que ayudaría pero que no soluciona el enorme problema que supone una empresa de semejante tamaño y con ese volumen de ventas.

En nuestro país, Amazon Web Services se convertirá en el mayor consumidor de electricidad de Aragón cuando ponga en servicio sus centros de datos en la plataforma logística de Zaragoza, en las localidades de Villanueva de Gállego y El Burgo de Ebro entre 2022 y 2023. Y la Diputación de Aragón blindará su suministro. Pedro Sánchez publicitó este anuncio en su cuenta de Twitter y generó una lógica polémica: si una empresa gestiona los datos de tus administraciones y además te provee de contratos suculentos, ¿cuánto podrás seguir presionándola para que pague impuestos o cumpla con los compromisos medioambientales?

El Gobierno autonómico otorgó la denominación PIGA (proyecto de interés general de Aragón) al proyecto de la misma multinacional que evade una gran cantidad de impuestos en su territorio: bienvenido, mister Bezos.

Amazon y la paradoja de Jevons

Una paradoja muy conocida en el ámbito ecologista –y fundamental para entender por qué es imposible crecer eternamente– es a la que dio nombre el economista William Stanley Jevons, que constató en el siglo XIX, en relación al carbón, que aunque decrezcan los costes de extracción y uso de un material, este acabará siendo mucho más utilizado. Y por tanto evitará que las mejoras en la eficiencia disminuyan el consumo total del recurso. Esto es fácilmente comprobable en multitud de ejemplos, como la gasolina de los vehículos o la misma energía que gastamos para comunicarnos. Aumentan cuantitativamente aunque mejoremos en la eficiencia de cómo las utilizamos.

Amazon es un ejemplo paradigmáticamente peligroso de esta paradoja. Abarata costes al contar con una cantidad enorme de pedidos, lo que le permite poner el precio más competitivo del mercado, pero eso, –y ahí la responsabilidad cambia de lado– hace que el consumidor compulsivo compre más productos, que probablemente no necesita, lo que acaba por aumentar cada vez más la huella ecológica y la exigencia de recursos de la multinacional, que ha sido denunciada, en una investigación francesa, por tirar productos (unos tres millones) a la basura.

El reloj de los diez mil años y el largo plazo

Si hay un tópico que Jeff Bezos no para de recalcar –lo hizo en su intervención– es que siempre hay que pensar en el largo plazo. Evitar el cortoplacismo que a veces constriñe la evolución empresarial. Y es lógico que lo haga: gracias a esa mentalidad, Amazon sobrevivió a la crisis de las puntocom, a los años con pérdidas y ahora es mucho más que la tienda que vende de todo. Es  la empresa que en el segundo trimestre de 2020, el de la cuarentena y la pandemia global, ha ganado 88.900 millones de dólares (76.326 millones de euros), un 40% más respecto al mismo periodo del año pasado, mientras cerraba almacenes en Francia por acusaciones de falta de medidas de seguridad.

En la cordillera de Sierra Diablo, Texas, el magnate ha invertido 42 millones de dólares en un proyecto a largo plazo muy singular –y megalómano– en un terreno de su propiedad. Un reloj que funcione 10.000 años años sin que nadie intervenga. El reloj hace tic una vez por año, y una de sus manecillas cambia solamente cada siglo. Así que el cucú suena solamente una vez cada milenio. Según el propio Bezos, “el reloj durará más que nuestra civilización”. Y viendo el ritmo de crecimiento de su empresa y la degradación de la naturaleza que nos sostiene puede que sea así. La alternativa es cambiar radicalmente un sistema que necesita crecer como el humano respirar. Si como sociedad pensáramos en el largo plazo, como nos recomienda el empresario, beneficios tan obscenos como los que obtiene Amazon gracias a la ingeniería fiscal, no deberían ser posibles. Que apenas pague impuestos en los países, que además, sufren las externalidades negativas (efectos dañinos para la sociedad, generados por actividades de la empresa, que no están presentes en sus costes) que producen en el medio ambiente la producción, reparto y consumo de sus productos no tiene sentido, salvo que seas Jeff Bezos. Y viendo las protestas que han organizado delante de su propia casa, guillotina incluida, ni para él debería tener sentido. No es muy seguro estar en la cima de una pirámide…

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La primera nave tripulada de Estados Unidos en viajar a la Estación Espacial Internacional desde el fin de la era de los transbordadores, hace una década, amerizó ayer en la costa de Pansacola, Florida, con los astronautas de la NASA Bob Behnken y Doug Hurley. Fue una misión que se llevó a cabo de forma conjunta entre la compañía privada SpaceX y la agencia espacial estadunidense. Los cuatro paracaídas de la cápsula Crew Dragon Endeavour se desplegaron suavemente para el regreso. Foto Afp. Agencias

Washington. La primera nave espacial tripulada de Estados Unidos en viajar a la Estación Espacial Internacional (ISS) desde el fin de la era de los transbordadores, hace una década, regresó exitosamente este domingo a la Tierra con dos astronautas de la NASA a bordo.

La misión, llevada a cabo de forma conjunta por la compañía privada SpaceX y la NASA, demuestra que Washington vuelve a tener capacidad para enviar cosmonautas y traerlos de regreso. Los cuatro paracaídas principales de la cápsula Crew Dragon Endeavour, de SpaceX, se desplegaron y quedaron flotando después de que la nave, con los astronautas Bob Behnken y Doug Hurley, amerizara en la costa de Pensacola, Florida, a las 14:48 tiempo local (18:48 GMT), tal cual estaba programado. Es el primer amerizaje de una tripulación espacial estadunidense desde la misión Apollo-Soyuz de 1975.

Hurley, el piloto, expresó al regresar: Es realmente nuestro honor y privilegio participar en esta misión.

En nombre de los equipos de la NASA y SpaceX, bienvenidos de nuevo al planeta Tierra y gracias por volar con SpaceX, respondió Mike Heiman, de la empresa privada, causando un estallido de risas en la sala de control.

Varios botes civiles invadieron la zona de amerizaje, mientras un barco de recuperación aceleró hacia la cápsula carbonizada superficialmente y la llevó a bordo.

La apertura de la escotilla se retrasó brevemente, mientras un equipo trabajaba para detener una fuga de vapor de combustible del cohete. Una hora después del amerizaje, los cosmonautas salieron de la cápsula para ser transportados en helicóptero a la costa y luego en avión a Houston, donde se reunirán con sus familias. Estamos entrando en una nueva era de los vuelos espaciales tripulados en la que la NASA ya no es la compradora, propietaria y operadora de todas las herramientas, explicó el administrador de la agencia espacial, Jim Bridenstine, a la prensa.

Es sólo el inicio: estamos empezando el viaje de llevar a gente de forma regular hacia y desde la órbita terrestre baja, a la Luna, y por último a Marte, declaró Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX.

El presidente Donald Trump, que había viajado a Florida para el lanzamiento de la cápsula hace dos meses, elogió el regreso exitoso.

Es maravilloso tener a los astronautas de la NASA de vuelta en la Tierra tras una muy exitosa misión de dos meses. ¡Gracias a todos!, escribió en su cuenta de Twitter.

Desde el último vuelo de un transbordador espacial en 2011, Estados Unidos había tenido que apelar a la colaboración de Rusia para ese propósito.

La fase final de esta operación conjunta entre la NASA y la compañía del excéntrico empresario Elon Musk afrontó hasta último momento temores por el riesgo de la tormenta tropical Isaías, que bordea la península de Florida y que había hecho descartar el lugar original para el amerizaje.

La misión también supone una gran victoria para SpaceX, que Musk fundó en 2002 y ha superado a Boeing, principal competidor en la carrera espacial comercial.

Twitter sufrió fuertes pérdidas por la Orden Ejecutiva de Donald Trump, luego de que el mandatario acusara a la red social de padecer un sesgo izquierdista .Foto Ap

Suena paradójico que Trump, con 80 millones de seguidores en Twitter, se enfrasque en una feroz batalla contra la polémica red social que cuenta con 330 millones de suscriptores al mes en el mundo.

A diferencia de los discriminados multimedia, la "sección 230" de la Enmienda de Decencia (sic) en Comunicaciones –que depende de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC)– otorga inmunidad a los gigantes de Internet frente a cualquier reclamo de libelo y/o difamación en la fase desinformativa de la Postverdad(https://bit.ly/36Iwkzk).

Una insólita censura a los tuits de Trump y la cuenta oficial (sic) de la Casa Blanca–que el presidente juzgó como un atentado a su inalienable libertad de expresión (https://bit.ly/36KAoz1)– orilló a que Trump utilizara una "Orden Ejecutiva" para intentar controlar a Twitter, en particular, y a las redes sociales,en general. Trump acusa a Twitter Inc. de EU de estar en contra de los conservadores y padecer sesgo izquierdista.

Hay que tener mucho cuidado con la doble cara de Twitter, que en EU es más proclive a la agenda anti-Trump, mientras que su impugnada directiva en Latinoamérica estuvo controlada por el madrileño Pepe López de Ayala, aliado del fascista Partido Popular Español que opera(ba) en México con los golpistas Felipe Calderón y su socio Enrique Krauze Kleinbort (https://bit.ly/3gx7E1r).

Entre los 10 primeros ( top ten) tenedores de acciones de Twitter Inc. se hallan en los tres primeros los megabancos de Wall Street: The Vanguard Group Inc., con 10.10 por ciento; Morgan Stanley Investment Management –del que es socio el itamita Jesús Reyes Heroles GG, quizás en premio por su entrega del petróleo mexicano–, con 5.7por ciento, y el ubicuo BlackRock, con 4.81 por ciento (https://cnn.it/36IsWo6).

Hoy la capitalización de mercado de Twitter Inc. es de 25 mil millones de dólares, que sufrió fuertes pérdidas con la prohibitiva Orden Ejecutiva de Trump, y que representan 4 por ciento (sic) de la capitalización de mercado de Facebook, con 2 mil 600 millones de suscriptores activos al mes.

No hay comparación en finanzas ni en suscriptores entre Twitter y Facebook que elabora su divisa digitálica: la Libra(https://bit.ly/2Xjdj3v).

En el top ten de Twitter Inc. figuran la japonesa Nomura –aliada de la banca Rothschild–, y Credit Suisse , vinculada a George Soros en la caja española FCC.

Resalta que los cuatro gigabancos BlackRock, Vanguard, State Street y Fidelity controlan la mitad de Wall Street (https://bit.ly/2XeKUeW).

Sin contar el control del Pentágono de la joyas estratégicas de Silicon Valley mediante el DIB (https://bit.ly/3doPa1e), ¿Existe realmente la disociación entre los cuatro gigabancos de Wall Street que controlan financieramente las redes sociales (Twitter/Facebook/Google/Amazon) y su directiva administrativa muy maleable ideológicamente hablando?

Mark Zuckerberg, mandamás de Facebook se desmarcó de la política de Twitter y comentó que "no piensa que las redes sociales deban realizar verificación de hechos sobre lo que postean los políticos" cuando “el discurso político es una de las partes más sensibles en una democracia, y la gente debe ser capaz de ver lo que dicen los políticos (https://cnb.cx/2TS2vaz)”.

En mi investigación forense descubrí que Twitter en EU opera a favor de la agenda globalista de Soros. Luego que éste vendió su participación en Facebook y Google, porque ya no las podía controlar, descubrí el acercamiento de Mark Zuckerberg con la agenda anglosajona del "nacionalismo económico" en Gran Bretaña –en su colusión con Cambridge Analytica para impulsar al Brexit– como en EU, donde Facebook se ha mostrado menos hostil a Trump (https://bit.ly/3eyLJoz).

El grave problema deriva de la ausencia de una legislación moderna que defina los derechos y obligaciones de las redes sociales que no pueden ser al mismo tiempo una plataforma lucrativa y erigirse en un tribunal inquisitorial Supra y Metaconstitutional, al estilo Torquemada que redireccione e induzca el control mental de los ciudadanos acorde con sus intereses financieros y electorales.

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