Financial Times: Nestlé admite que la mayoría de sus productos no son saludables

La multinacional asegura que está trabajando para mejorar la calidad de sus productos, pero algunos expertos dudan sobre esas promesas.

 

La multinacional suiza de alimentos y bebidas Nestlé admitió que la mayoría de sus productos no son saludables, y que algunos de ellos nunca podrán considerarse saludables sin importar cuánto renueven, informa el diario Financial Times citando documentos internos de la compañía a los que ha tenido acceso el medio.

Según el periódico, el documento se preparó a principios de este año y se distribuyó entre los altos ejecutivos de la empresa. En él se indica que solo el 37% de los alimentos y bebidas producidos por Nestlé lograron una calificación superior a 3,5 puntos en un sistema de calificación australiano con un puntaje máximo de 5 estrellas, que es utilizado por expertos del sector en todo el mundo. De esos productos se excluyen alimentos para bebés, para personas con ciertas condiciones médicas, para mascotas y el café puro.

Dentro de la cartera general de alimentos y bebidas de la multinacional suiza, alrededor del 70% no logró las 3,5 estrellas necesarias para alcanzar una "definición reconocida de salud". De ellos, el 96% de las bebidas y el 99% de los productos del segmento de confitería y helados no alcanzaron los 3,5 puntos. Sin embargo, el 82% de las aguas minerales y el 60% de los lácteos obtuvieron un puntaje superior a dicha cifra.

"Generar dinero lo más rápido y en la mayor cantidad posible"

"Hemos realizado mejoras significativas en nuestros productos, [pero] nuestra cartera aún tiene un desempeño inferior al de las definiciones externas de salud en un panorama donde la presión regulatoria y las demandas de los consumidores se están disparando", destacó el documento de Nestlé. La empresa asegura estar trabajando para que sus productos ayuden a satisfacer las necesidades nutricionales de los consumidores y fomenten una dieta equilibrada.

Por su parte, una experta en nutrición citada por Financial Times considera que los esfuerzos de esa y otras compañías del sector difícilmente podrán concretarse. "El trabajo de las empresas de alimentos es generar dinero para los accionistas y generarlo lo más rápido y en la mayor cantidad posible. Van a vender productos [comida chatarra] que lleguen a una audiencia masiva y sean comprados por tantas personas como sea posible", dijo Marion Nestle, profesora de la Universidad de Cornell, en EE.UU.

Publicado: 31 may 2021 13:22 GMT

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Protesta contra la emisión de gases de Shell en un gasolinera de La Haya. — EFE

 

Un tribunal exige a la petrolera que reduzca sus emisiones un 45% para 2030.

 

La Justicia de Países Bajos he sentenciado este miércoles que la petrolera Shell es responsable directa de la crisis climática. Un tribunal del distrito de La Haya exige a la compañía una reducción neta de sus emisiones del 45% para 2030 ya que considera que "puede" y "debe" adherirse al Acuerdo Climático de París.

La sentencia supone un respaldo sin precedentes a la denuncia de la ONG Amigos de la Tierra (Milieudefensie, en neerlandés) y puede sentar las bases para futuras demandas contra otras empresas. El tribunal establece que Royal Dutch Shell tiene una responsabilidad directa en la lucha contra la crisis climática, incluido a través de sus políticas empresariales, lo que la obliga también a buscar relaciones con los consumidores que reduzcan las emisiones de CO2.

Shell debe cumplir con el límite establecido por el Panel Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, que recomienda reducir las emisiones para mantener el objetivo del Acuerdo de París de no superar un aumento de la temperatura del planeta de 1,5 grados a final de siglo.

Esto da la razón a Milieudefensie, que solicitó en diciembre a la Justicia neerlandesa que exija a la petrolera reducir sus emisiones de CO2 en un 45% para 2030 en comparación con 2019, porque "emite sustancialmente más que todas las empresas y ciudadanos neerlandeses juntos", lo que la compañía consideró un tema para los gobiernos y no los tribunales. "Esto se aplica a todo el mundo, incluido a Shell", consideró la jueza, en referencia al porcentaje de reducción de emisiones, un objetivo para el que la empresa dispone de medios y conocimientos, según la Justicia.

Esta sentencia puede tener consecuencias directas en otras compañías porque sirve de precedente judicial para futuras denuncias de ONG

La Corte recordó el impacto que tiene Shell en la crisis climática por su nivel de emisiones de gases de efecto invernadero, lo que va contra la responsabilidad indirecta de la compañía al respeto de los derechos humanos, independientemente de las acciones del Estado, según las directrices de la OCDE y los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (UNGPs), señaló el tribunal.

Esta sentencia puede tener consecuencias directas en otras compañías porque sirve de precedente judicial para futuras denuncias de ONG que decidan llevar a los tribunales a empresas con altas emisiones de CO2, tanto en Países Bajos como en el extranjero.

Seis organizaciones, entre ellas Greenpeace, además de más de 17.000 ciudadanos se habían sumado a la denuncia. Consideran este caso como "único" porque es el "primer juicio legal que ordena a una corporación transnacional contaminante reducir sus emisiones de acuerdo con los objetivos climáticos globales".

La petrolera, que admite los peligros de la crisis climática, ha defendido que está ya invirtiendo en proyectos verdes y que ha formulado objetivos para reducir emisiones de CO2 causadas por sus actividades, pero considera que no son los tribunales, sino los gobiernos, a través de acuerdos internacionales, los que deben contrarrestar el calentamiento global. El año pasado, en una sentencia revolucionaria, el Tribunal Supremo de Países Bajos dio la razón a la ONG Urgenda, condenando al Estado neerlandés a reducir a finales de 2020 las emisiones en un 25 % con respecto a 1990. 

LA HAYA

26/05/2021 16:29 Actualizado: 26/05/2021 16:31

Público / EFE

Publicado enMedio Ambiente
Logo de TSMC

(Para una perspectiva general de la historia y la actualidad de la tecnología microelectrónica, recomiendo la lectura de "Microelectrónica. La historia de la mayor revolución silenciosa del siglo XX"; 2018, Ediciones Complutense)

La actual crisis de escasez de circuitos integrados (en lo que sigue CI o chips, en su terminología en inglés) que vive el mundo, ha puesto el foco sobre un fabricante de estos productos absolutamente desconocido para el público no especializado: Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (en lo que sigue, TSMC).  En el mundo de los semiconductores, esta empresa es el centro del universo. Es un gigante con un dominio absoluto sobre la fabricación mundial de chips de vanguardia. En este artículo detallo su historia y las razones de esta situación privilegiada.

  1. Breve historia de una gran desconocido

TSMC fue fundada en Taiwán en 1987 y fue la primera fábrica de CI del mundo que optó por un modelo de negocio desconocido hasta ese momento: no diseña los CI que fabrica (lo que se conoce en el sector como una "pure foundry" [1], denominación que recibe un fabricante que produce por encargo los CI diseñados por otras empresas) y desde hace más de una década es la empresa líder en ese campo, al que se han incorporado otros fabricantes desde entonces.

La mayoría de las empresas líderes en el sector del diseño de CI, pero que no tienen fabricación propia –lo que se conoce como los "fabless" (literalmente, sin fábrica)–, son clientes de TSMC: Advanced Micro Devices (AMD), Apple, Broadcom, MediaTek, Nvidia, Qualcomm, etc. De hecho, Apple es en estos momentos el cliente más importante de TSMC. Además, algunos fabricantes de chips que tienen fábricas propias como Intel, NXP, STMicroelectronics o Texas Instruments subcontratan parte de su producción a TSMC

Desde el 14 de septiembre de 2020, debido a las restricciones a la exportación por parte del Departamento de Comercio de Estados Unidos, TSMC ha dejado de suministrar chips a Huawei, que hasta ese momento representaba aproximadamente el 15% de la facturación del fabricante taiwanes. No obstante, los resultados de TSMC en 2020 fueron verdaderamente espectaculares, sobre todo si se considera la situación de pandemia global: ingresos netos de 17.600 millones de dólares USA, que supusieron un aumento del 57,5% respecto de 2019. El 27 de junio de 2020, la empresa de Taiwan se convirtió brevemente en la décima empresa más valiosa del mundo.

  1. La posición actual de liderazgo de TSMC

En la actualidad posee nueve fábricas en la propia Taiwán, más otra en construcción para los chips de la nueva generación de 3 nm y otras dos en China continental y va a instalar una fábrica en Arizona, Estados Unidos. Tiene una capacidad global de aproximadamente 13 millones de obleas de 300 mm por año y fabrica chips para clientes con nodos de proceso desde 130 nm a 5 nm. Ha sido la primera fábrica en comercializar chips de 7 nm y 5 nm, y estos últimos se usan en el nuevo Apple A14 Bionic, incorporado en el iPhone 12. 

En la actualidad, TSMC es una de las tres empresas a nivel mundial que está desarrollando chips de 5 nm y una de las dos únicas que es capaz de comercializar y vender estos chips a prácticamente todos los clientes que los requieran por todo el planeta. Desde sus orígenes, ha sido una empresa de perfil publicitario muy bajo, pero la enorme inversión que está realizando en tecnología de vanguardia y su creciente influencia, están atrayendo la atención de todo el planeta, especialmente en un momento en que la escasez global de chips ha forzado la desaceleración o incluso la suspensión de la producción de automóviles desde Japón a Europa y América.

Las empresas de chips de China continental (Semiconductor Manufacturing International Corporation es la mayor de todas) y el gigante de Estados Unidos en el sector, Global Foundries, que al igual que TSMC, son también "pure foundries", no han sido capaces de igualar las capacidades de fabricación de los chips de vanguardia del gigante taiwanes. Incluso el mayor fabricante de chips del mundo, Intel, está dispuesto a subcontratar parte de la producción de procesadores, su joya de la corona, a la empresa taiwanesa, debido a los problemas que arrastra desde 2018 con los chips de los nodos de 10 y 7 nm. Todo eso hace que TSMC sea en la actualidad posiblemente la empresa más importante del mundo y sus clientes comienzan a darse cuenta de que no están tratando con un proveedor tradicional: los fabricantes de automóviles han creído tradicionalmente que son los gigantes industriales del mundo, pero la situación actual está demostrando que los verdaderos gigantes son los fabricantes de chips.

TSMC ha pasado desapercibido durante mucho tiempo porque los chips que fabrica se comercializan bajo otras denominaciones por las  marcas que los diseñan, como Apple, AMD o Qualcomm. Sin embargo, la empresa controla más de la mitad del mercado mundial de chips hechos bajo demanda de los fabricantes que los diseñan y se está volviendo más dominante con cada nuevo nodo de tecnología [2]. Los chips de nodos maduros (28-65 nm, que son los nodos utilizados para producir la mayoría de los chips incorporados en automóviles) representan del 40 al 65 % de su capacidad de producción, pero copa casi el 90 % del mercado mundial de los nodos más avanzados actualmente en producción, 5-10 nm. La imagen lo muestra: 

Todas las fábricas de chips de vanguardia también producen chips de los nodos antiguos por varias razones: los fabricantes invierten enormes cantidades para construir fábricas líderes o para actualizar las ya existentes para poder fabricar chips de los nodos más avanzados, por lo que no es posible realizar una transición inmediata en la capacidad de fabricación a los nodos más avanzados. Las fábricas continúan vendiendo chips de los nodos antiguos a precios más bajos, especialmente a clientes para quienes el coste del chip es el criterio principal, ese es precisamente el caso del sector del automóvil, que necesita chips para componentes tales como la dirección asistida, los sensores de freno o las cámaras de estacionamiento, que se gestionan con chips que no son de vanguardia y que además, representan menos del 10% de las ventas totales de chips. En el extremo opuesto están los fabricantes de teléfonos móviles, para quienes disponer del chip de vanguardia es el requisito imprescindible para instalar en sus productos.

Pero dado que cada nuevo nodo requiere un desarrollo más desafiante desde el punto de vista tecnológico y una enorme inversión en nuevas capacidades de producción, la tendencia desde comienzos de siglo ha sido que muchos fabricantes de chips han ido abandonando la fabricación, centrándose en el diseño, dejando  la producción en manos de los "pure foundries" como TSMC. El problema para el sector es que en la actualidad solo TSMC y Samsung son capaces de fabricar los diseños más avanzados, lo que lleva a que la industria depende muy fuertemente de dos únicos fabricantes, especialmente cuando se llega a los chips de vanguardia y eso es muy arriesgado, por razones bastante evidentes.

  1. Preocupaciones globales motivadas por un fabricante global

La posición cada vez más dominante de TSMC en la fabricación de chips está comenzando a atraer la atención política. El impacto de la escasez de chips para automóviles −que necesitan entre 50 y 1000 chips en cada automóvil, dependiendo del modelo de vehículo−, está reforzando la presión de los gobiernos para acercar a sus países las cadenas de suministro, con objeto de hacerlas menos vulnerables a las interrupciones en escenarios como la pandemia de Covid-19. Esta preocupación se extiende por todo el planeta: Estados Unidos arrancó el compromiso de TSMC para instalarse en Arizona, pero en general hay una gran preocupación en todo el mundo, ya que si las principales capacidades de TSMC están solo en Taiwán, los riesgos son enormes: Taiwán es el centro de la lucha geoestratégica entre EEUU y China.

Incluso la UE aspira ahora a traer la producción de chips de vanguardia a Europa con una iniciativa que busca invertir en una planta de chips de 2 nm, la próxima generación de chips después de la nueva fábrica de 3 nm que TSMC está construyendo en el sur de Taiwán. Pero esto no resulta sencillo de llevar a la práctica para la empresa, ya que si cede a esta creciente presión, pondría a prueba su modelo de negocio. No obstante, queda por entender a qué se debe el enorme éxito industrial de TSMC, así como su posición de liderazgo mundial en el campo de la fabricación de circuitos integrados, cuestión esta que analizaré en un próximo artículo.

Por Ignacio Mártil

25 mayo, 2021

Ignacio Mártil
Catedrático de Electrónica de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Real Sociedad Española de Física


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[1] No salgo de mi asombro cada vez que veo traducido el término foundry por fundición, como si una fábrica de circuitos integrados fuera algo parecido a una fábrica de chapa de acero. La utilización indiscriminada del traductor de Google, útil en situaciones puntuales, conduce a este anglicismo muy poco afortunado. Nada hay más alejado de una industria de fabricación de circuitos integrados –que se lleva a cabo en salas limpias, donde las condiciones de asepsia son extraordinarias, muy superiores a las de un quirófano–, que una industria de fabricación de laminado de acero.

[2] Para entender qué es un "nodo tecnológico", recomiendo la lectura de este artículo.

SpaceX

Elon Musk prometió previamente que la red de satélites de SpaceX proporcionará velocidades de Internet de hasta 300 Mbps para finales de este año.

El servicio de la constelación de satélites de Internet Starlink ha superado los 500 Mbps en velocidad de descarga en una prueba de velocidad realizada por un usuario en la ciudad alemana de Kassel. Este es uno de los puntajes más altos para Starlink detectados hasta ahora, a pesar de que el servicio aún se encuentra en sus etapas de prueba beta, recoge el portal Wccftech.

Un usuario de Alemania compartió en Reddit los resultados de sus pruebas de velocidad a través del servicio Ookla. En su primera prueba, Starlink descargó datos a 542 Mbps. La velocidad de subida fue de 38,8 Mbps con una latencia de tan solo 9 milisegundos. 

Otra prueba realizada una hora más tarde demostró resultados aún más notables, ya que el servicio alcanzó los 560 Mbps de velocidad de descarga, con una latencia de 13 milisegundos. Incluso después de borrar las 'cookies' de su navegador, el usuario obtuvo el mismo ritmo de transferencia de datos. 

Según los expertos, la velocidad de transmisión de datos a través de los satélites Starlink puede variar y depende de muchos factores. Uno de ellos es el número de suscriptores conectados simultáneamente a una determinada cadena de satélites. Las redes terrestres también afectan el rendimiento de Starlink de SpaceX, que cuenta ya con una flota de más de 1.200 satélites en la órbita terrestre baja.

El 22 de febrero, Elon Musk reveló que la red de satélites Starlink proporcionará a finales de este año velocidades de Internet de hasta 300 Mbps, en lugar de los 100 Mbps que ofrece actualmente la versión beta del servicio en EE.UU., Canadá y el Reino Unido. 

El director ejecutivo de SpaceX también apuntó que para finales de año su compañía lanzará suficientes satélites Starlink para proporcionar a "la mayor parte de la Tierra" un servicio de Internet de banda ancha, baja latencia y cobertura mundial a bajo costo, que cubrirá todo el planeta en 2022.

Publicado: 20 may 2021 02:14 GMT

El experimento de qué pasa si un país y un gigante tecnológico chocan: la confrontación entre Facebook y Australia

La red social reacciona con un apagón informativo a la intención del gobierno australiano de hacerle pagar por las noticias que comparten sus usuarios. Los algoritmos han censurado también decenas de páginas del gobierno y la sociedad civil

 

En los últimos tiempos los gobiernos han subido el tono con las multinacionales digitales. La cosa empezó con la manipulación informativa de Cambridge Analytica y los rusos pero siguió con la precarización que impone su economía a escala, con los gastos extra que suponen para los estados, con su ingeniería financiera para pagar menos impuestos, con sus prácticas monopolísticas, con sus algoritmos sesgados o con sus estrategias para mantenernos enganchados.

En ese tira y afloja con las GAFAM (Google, Apple, Amazon, Facebook y Microsoft), Australia ha sido la primera en probar hasta dónde puede estirarse la cuerda antes de romperse. Los resultados preliminares de ese experimento son: 1) a los países no va a serles fácil torcer la voluntad de estas multinacionales; y 2) hay varias y todas son monopolios en sus sectores, por lo que un conflicto con solo una de ellas puede llevar a problemas.

Una exigencia made in Australia

El problema que ha elegido Australia para lanzar el órdago es, curiosamente, una disputa aletargada desde los primeros pasos de Internet: ¿cómo deben remunerar las multinacionales tecnológicas a los medios de comunicación por el uso de sus contenidos en sus plataformas?

Tras años de tregua, parlamentos de todo el mundo han retomado el debate sobre esto. También en España. El dominio de la publicidad digital de Google y Facebook está tan consolidado que ya no hay dudas sobre la necesidad de regulaciones a medida. Las compañías por su parte han aceptado que ha llegado el momento de pagar, después de muchos años usando las noticias como vía para extraer datos sobre los intereses de sus usuarios con los que rellenar sus perfiles publicitarios.

El punto medio donde gigantes digitales y empresas editoras se están encontrando son los acuerdos individuales con cada medio para llevar a cabo esa remuneración, que ya se han firmado en varios lugares del mundo.

El Gobierno y el Parlamento australiano quieren ir un paso más allá: pretenden establecer tasas reguladas por ley a negociar entre las plataformas y los medios. Si no se ponen de acuerdo, entra en acción un organismo de mediación. El problema es que las plataformas no quieren ni oír hablar de estos entes intermediarios, ni en Australia ni en ningún otro lugar. España, por ejemplo, es el único país europeo sin Google News y el motivo es que Google se negó a negociar con un intermediario, una SGAE de la prensa, llamada Cedro. Ante el ultimátum del canon AEDE, la multinacional desactivó el servicio de agregación de noticias. Y así lleva desde 2014.

Australia también quiere que tanto Google como Facebook informen a los editores sobre los cambios que vayan a introducir en los algoritmos, con el fin de que puedan estar preparados de antemano. Estas modificaciones en la forma en la que las tecnológicas muestran la información pueden resultar dramáticas para los medios, que sufren una gran dependencia de la visibilidad que obtienen de Google y Facebook.

Si los entes intermediarios son una línea roja para las plataformas, lo de abrir sus algoritmos a los medios locales australianos y darles en exclusiva una información por la que negocios de todo el mundo –mucho más allá de la industria mediática– estarían dispuestos a pagar millones, a las multinacionales les suena ya a exigencia de otro planeta.

Apagón informativo

Google amenazó con bajar la persiana y abandonar totalmente Australia si esta insistía en sus demandas, aunque finalmente ha llegado a un acuerdo con News Corp., la multinacional editora de un buen número de cabeceras en el país, y con otros medios locales. El trato es similar al alcanzado con editores de Francia, Reino Unido o Brasil y no incluye ninguna cláusula sobre algoritmos.

Facebook, en cambio, ha decidido cortar por lo sano y vetar todos los enlaces de noticias y las páginas de Facebook que publican información para los 16 millones de australianos que usan sus servicios. Antes incluso de que Australia apruebe la ley.

La decisión ha producido un caos informativo este jueves. Un apagón informativo que recuerda a esos que los que protagonizan las dictaduras o cuando se llevan a cabo golpes de Estado como el de Birmania, donde lo primero que se hace es cortar el acceso a las redes sociales. La diferencia es que en esta ocasión ha sido una multinacional la que ha dejado a oscuras a los ciudadanos.

El debate ha trascendido rápidamente de disputa comercial a las libertades fundamentales. "Es extremadamente preocupante que una empresa privada esté dispuesta a controlar el acceso a la información de la que dependen las personas. La acción de Facebook demuestra claramente por qué permitir que una empresa ejerza un poder tan dominante sobre nuestro ecosistema de información amenaza los derechos humanos", ha denunciado Amnistía Internacional, que pide a la empresa de Zuckerberg que "revoque inmediatamente la decisión".

Uno de los aspectos más graves es que la acción de Facebook ha arrasado un gran número de páginas que no son medios de comunicación. El periodista Kevin Ngouyen ha ido recopilando en Twitter los casos en los que los algoritmos han censurado páginas meramente informativas, que se cuentan por decenas. Entre ellos hay páginas oficiales del Gobierno australiano, de sindicatos, de ONG, de asociaciones deportivas, benéficas, de víctimas de violencia de género, metereológicas, de aviso de incendios...

por Carlos del Castillo

18 de febrero de 2021 23:03h

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Una joven protesta contra la compañía Monsanto, en Ciudad de México, el 21 de mayo de 2016Tomas Bravo / Reuters

El 31 de diciembre de 2020, el presidente Andrés Manuel López Obrador publicó un decreto ordenando a las instituciones públicas "sustituir" el uso de este agroquímico.

 

Funcionarios de varias agencias estadounidenses y la multinacional Bayer presionaron al Gobierno mexicano para que reconsidere la prohibición del uso del glifosato, un herbicida muy usado en agricultura al que expertos y grupos ecologistas atribuyen efectos adversos sobre la salud.

Mediante solicitudes de transparencia, el Centro para la Diversidad Biológica (CBD, por sus siglas en inglés) obtuvo correos electrónicos que revelan que funcionarios de la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU. (USTR) y de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) intercambiaron información con CropLife America sobre la postura de México respecto al uso del controvertido agroquímico. 

CropLife America es un gremio que representa a gigantes del sector agroquímico, entre ellos Bayer, que a su vez es dueña de Monsanto, la polémica compañía que comercializó el glifosato a través del producto Roundup, el herbicida más vendido del mundo.

En las comunicaciones internas de funcionarios de la Oficina del Representante de Comercio, reveladas por el diario británico The Guardian, queda de relieve cómo la industria de agroquímicos presiona para que EE.UU. incorpore este tema al acuerdo comercial que tiene con México y Canadá, conocido como T-MEC, conocido como USMCA por su siglas en inglés, que entró en vigor el 1 de julio de 2020.

La estrategia incluye la advertencia a México de que sus acciones respecto al glifosato y los cultivos transgénicos generan preocupación "respecto al cumplimiento" del T-MEC. De esta forma, la industria presionaría al país latinoamericano para que modifique su política a cambio de no enfrentar sanciones por el supuesto incumplimiento del acuerdo comercial. 

"Cómo podríamos usar el USMCA para resolver estos problemas", se desprende de una comunicación interna de funcionarios de la Agencia de Protección Ambiental estadounidense. 

En la información obtenida por el Centro para la Diversidad Biológica, se cita una comunicación de la directora de Asuntos Internacionales Gubernamentales de Bayer, Stephanie Murphy, con la entonces directora de Comercio Internacional y Política Ambiental de la Oficina del Representante de Comercio, Leslie Yang, sobre la postura de México respecto al uso del glifosato.

Murphy menciona el vínculo del T-MEC con esta cuestión y reconoce que ejecutivos de Bayer trabajaban "en estrecha colaboración" con el Servicio de Agricultura Extranjera (FAS, por sus siglas en inglés), que forma parte del Departamento de Agricultura estadounidense, en la Embajada de EE.UU. en México.

En un correo electrónico enviado el 5 de diciembre de 2019, Murphy hizo referencia a la decisión de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de México de prohibir a un particular la importación de 1.000 toneladas de glifosato

"Por ahora, Bayer no se ha visto afectada por las importaciones", señala Murphy, aunque advierte que la compañía podría ser perjudicada en el futuro. 

Por su parte, el 19 de mayo de 2020, el entonces representante de comercio estadounidense, Robert Lighthizer, le envió una carta a la secretaria de Economía de México, Graciela Márquez, en la que instaba al Gobierno latinoamericano a "reevaluar" su postura respecto a la importación del glifosato, un herbicida que ha estado asociado con varias afectaciones a la salud, "desde mareos e irritaciones en la piel hasta el desarrollo de cáncer", según denuncia Greenpeace México.

"El glifosato tiene un historial de seguridad demostrado y es uno de los herbicidas más rigurosamente estudiados en el mundo. Insto a México a reevaluar estas solicitudes y otorgar permisos de importación", señaló Lighthizer en la misiva, advirtiendo que podrían incumplirse ciertas obligaciones del T-MEC, lo que tendría impactos en el comercio bilateral

Presión de la industria

La presión de la industria de agroquímicos y de funcionarios estadounidenses fue expuesta por el entonces titular de la Semarnat, Víctor Toledo.

En una conversación privada que fue filtrada a medios, Toledo se quejó de que el Gobierno estadounidense y funcionarios de "20 embajadas en México" mostraron una respuesta "apabullante" tras la intención de la Semarnat de prohibir 111 herbicidas y pesticidas catalogados como altamente peligrosos.

Hasta el momento, la presión de la industria de agroquímicos y de los funcionarios estadounidenses no han tenido el efecto esperado sobre la nación latinoamericana.

Decreto en México

El 31 de diciembre de 2020, el presidente Andrés Manuel López Obrador publicó un decreto en el Diario Oficial de la Federación (DOF), obligando a las instituciones públicas a "sustituir gradualmente el uso, adquisición, distribución, promoción e importación de la sustancia química denominada glifosato y de los agroquímicos utilizados en nuestro país". 

En el decreto, se ordena que estos agroquímicos sean sustituidos "por alternativas sostenibles y culturalmente adecuadas", que resulten "seguras para la salud humana, la diversidad biocultural del país y el ambiente". 

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), citadas por la Semarnat, el 60,6 % de las hectáreas de producción en México utilizan herbicidas químicos. Aunque la dependencia desconoce la cantidad exacta del glifosato usado en el país, afirma que es la sustancia a la que más recurren.

Publicado: 17 feb 2021 04:24 GMT

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El juez Leonard Stark autorizó la venta para pagar a la minera canadiense Crystallex la expropiación de sus activos en Venezuela hace más de 10 años.

Las autoridades de Venezuela tacharon de "reparto de botín a última hora" la decisión de un juez estadounidense de autorizar la venta de las acciones de la empresa Citgo Petroleum Corporation, filial de la estatal petrolera venezolana (PDVSA) en EE.UU.

"La República Bolivariana de Venezuela denuncia y rechaza rotundamente las acciones del gobierno de Donald Trump, en complicidad con un reducto de extremistas venezolanos, quienes, actuando en contubernio, han cometido delitos trasnacionales con el fin de apropiarse de activos de Venezuela y sus entidades en todo el mundo", reza un comunicado oficial.

Desde Caracas declararon que esta sentencia "en las horas agónicas del saliente gobierno de Donald Trump confirma que las relaciones internacionales de esta administración las impulsa el odio, el saqueo, la venganza y el abuso de poder como ejercicio criminal del poder público". "Es el reparto del botín a última hora de ese gobierno con la complicidad de su fracasado títere local, para acentuar el revanchismo contra una empresa que pertenece a todos los venezolanos", opinaron.

Declararon que "la apropiación ilegítima e ilícita de Citgo" se realizó bajo instrucciones del líder opositor Juan Guaidó y por José Ignacio Hernández "para apropiarse de los activos de la República en el exterior, facilitar la entrega del patrimonio del pueblo venezolano a potencias extranjeras mediante un gigantesco fraude procesal y atentar contra el orden constitucional venezolano".

En ese contexto, las autoridades alertaron "a la comunidad internacional del peligro que representa para las inversiones y empresas extranjeras en Estados Unidos de América, y el gravísimo riesgo al que están sujetos sus intereses frente a maniobras de esta naturaleza, dirigidas a confiscar activos privados extranjeros mediante gigantescos fraudes procesales y acciones unilaterales violatorias del Derecho Internacional".

Mientras, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, afirmó a través de su cuenta en Twitter que esta decisión es "infame" y "una nueva agresión del agonizante gobierno de Donald Trump contra el noble pueblo venezolano".

Venta de las acciones a la minera Crystallex 

El juez estadounidense Leonard Stark autorizó este viernes el proceso de venta judicial de las acciones de Citgo Petroleum Corporation para pagar a la minera canadiense Crystallex la expropiación de sus activos en Venezuela hace más de 10 años.

Previamente, el pasado 21 de mayo, este juez ordenó iniciar la venta de Citgo para que Caracas cancele una indemnización de 1.400 millones de dólares a Crystalles. La administración del presidente Nicolás Maduro, por su parte, ha mantenido la posición de que ni PDVSA, ni Citgo, ni PDV Holding, son "deudores" de Crystallex, ni han sido "sujetos" de estos procedimientos legales.

Publicado: 16 ene 2021 22:20 GMT 

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Elon Musk, el dueño de Tesla, es el más rico del mundo

Tiene una fortuna de 188.500 millones de dólares, unos 1500 millones de dólares más que Jeff Bezos, de Amazon

 

Los últimos 12 meses fueron de un crecimiento impresionante para el empresario. Durante el año pasado su patrimonio neto se disparó en más de 150.000 millones de dólares en el que posiblemente fue el enriquecimiento más rápido de la historia.

Elon Musk, el dueño de Tesla y SpaceX, se convirtió en la persona más rica del mundo al superar al dueño de Amazon.

La suba de este jueves del 4,8 por ciento en el precio de las acciones de Tesla le permitió a Musk superar la riqueza del dueño de Amazon Jeff Bezos en el Índice de Billonarios de Bloomberg, un ranking de las 500 personas más ricas del mundo.

Musk pasó a registrar una fortuna de 188.500 millones de dólares, unos 1.500 millones de dólares más que Bezos, que ha ocupado el primer lugar desde octubre de 2017.

Como director ejecutivo de Space Exploration Technologies Corp., o SpaceX, Musk es un rival de Bezos, propietario de Blue Origin LLC, en la carrera espacial privada.

Los últimos 12 meses fueron de un crecimiento impresionantes para el empresario. Durante el año pasado su patrimonio neto se disparó en más de 150.000 millones de dólares en el que posiblemente fue el enriquecimiento más rápido de la historia.

Impulsó su subida un repunte sin precedentes en el precio de las acciones de Tesla, que subió un 743 por ciento el año pasado por expectativas de inversores al crecimiento de la compañía y la inclusión en el índice S&P 500.

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EEUU demanda a Facebook por monopolio y pide que desinvierta en Instagram y WhatsApp

Según la demanda, la empresa dirigida por Mark Zuckerberg lleva años manteniendo su "monopolio" en el sector de las redes sociales mediante conductcas anticompetitivas.

 

La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos  en conjunto con una coalición de fiscales de 46 estados del país ha presentado este miércoles una demanda contra Facebook que aspira a reducir el tamaño de la empresa y su posición de mercado.

Según la demanda, la empresa dirigida por Mark Zuckerberg lleva años manteniendo su "monopolio" en el sector de las redes sociales mediante conductcas anticompetitivas.

Así, acusan a Facebook de privar a los consumidores de los beneficios de un mercado competitivo y de mejores protecciones de privacidad mediante la adquisición de dos de sus principales competidores, Instagram y WhatsApp.

Entre las medidas que buscan destaca la posibilidad de que los tribunales fuercen a Facebook a deshacerse de esas dos populares aplicaciones, que compró por miles de millones de dólares.

"Durante casi una década, Facebook ha usado su dominio y poder de monopolio para aplastar a rivales más pequeños y terminar con la competencia, todo en perjuicio de los usuarios cotidianos", señaló la fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, que lideró la demanda estatal.

El director de la Oficina de Competencia de la FTC, Ian Conner, apuntó en un comunicado que el objetivo del Gobierno es frenar la "conducta de Facebook" y "restaurar la competencia" en el mercado.

La empresa californiana pagó en 2012 unos 1.000 millones de dólares para hacerse con Instagram y en 2014 desembolsó 19.000 millones para comprar WhatsApp, ambas operaciones aprobadas en su momento por la misma agencia reguladora, la FTC, que ahora presenta la demanda.

Las autoridades defienden que con esas compras Facebook ha podido controlar la competencia, dictar los términos para los desarrolladores que usan esas plataformas y ganar miles de millones de dólares con la venta de publicidad

La red social Facebook respondió este miércoles a las demandas antimonopolio presentadas en su contra por el Gobierno federal.

"Tras haber aprobado nuestras adquisiciones hace años, ahora el Gobierno quiere un segundo intento sin importarle el impacto que un precedente así tendría para el conjunto de la comunidad empresarial o para la gente que elige usar nuestros productos cada día", indicaron desde esa red social en un comunicado

san francisco

09/12/2020 22:21 Actualizado: 09/12/2020 22:38

agencias

Publicado enInternacional
Martes, 27 Octubre 2020 05:37

Universidad: jaque mate

El logo de Google, en el exterior de sus oficinas en Mountain View (California, EEUU). REUTERS/Dave Paresh

Uno ríe por no llorar. Por fin se está haciendo realidad el modelo de Universidad por el que las autoridades académicas (del PSOE y del PP) apostaron con entusiasmo hace veinte años, al hilo del llamado Plan Bolonia. Algunos a lo mejor se muestran sorprendidos, yo no. En resumen: Google ha decidido competir en el mundo universitario y ha creado los Google Career Certificates, unos diplomas que sin duda alguna serán valorados en el mercado laboral muy por encima de los títulos de Grado y de Máster de las Universidades estatales. Algunos de ellos ya han sido habilitados. Google promete una formación turbo online de seis meses, centrándose en lo que el mercado laboral demanda en cada caso, sin perder el tiempo en rodeos académicos que ahora dilatan tres años o más los estudios. Y además, su coste actual es de 250 euros, es decir, menos de lo que ahora mismo cuesta una sola asignatura.

Se trata de "un nuevo órdago al sistema en esta tendencia de exigir destrezas, habilidades y competencias más que un título específico". En efecto, así es. Es una nueva y definitiva vuelta de tuerca del modelo universitario que, con una insensatez suicida, decidimos adoptar desde el año 2000. Se nos repitió hasta la saciedad: los títulos universitarios eran demasiado rígidos, las carreras demasiado largas, los alumnos terminaban con una sobrecualificación que los volvía inoperantes en el mercado laboral. Había que obrar en consecuencia: había que reducir los itinerarios académicos a tres años, había, en resumen, que jibarizarlo todo, que hacerlo más "flexible". Los más entusiastas hablaron de que había llegado el fin de las titulaciones universitarias, que serían sustituidas por un carnet con una banda magnética en la que irían consignándose los cursillos para la adquisición de "destrezas, habilidades y competencias", de modo que los estudiantes podrían negociar de tú a tú con los empresarios sus futuros contratos laborales, de forma enteramente individualizada (porque "cada persona es un mundo"), es decir, sin la intromisión de los convenios colectivos, las legislaciones laborales, los sindicatos y los colegios profesionales.

Una abominación para una sociedad abominable, en definitiva. Pero las autoridades académicas de todos los signos políticos se sumaron al carro sin ahorrarse los aplausos. Se llegó a decir que por fin íbamos a acabar con el feudalismo en el mundo de la enseñanza y que el "capitalismo" que lo sustituyera sería de todos modos un progreso. En el fondo, se trataba de todo lo contrario, se trataba de acabar con lo que quedaba de Ilustración en la Universidad, abriendo las puertas a esos nuevos señores feudales que son, en definitiva, los oligopolios económicos, poderes puramente privados que no atienden a ningún control público.

En definitiva: se apostó por la mercantilización de la enseñanza. El motivo profundo radicaba en el asunto de la empleabilidad de los egresados.  Se inventó un lema propagandístico muy venenoso: "Una Universidad al servicio de la Sociedad", de hecho, así se llamaba el Informe que el Círculo de Empresarios emitió sobre el asunto. El mercado laboral es imprevisible, inestable y caprichoso. La Universidad no tenía más remedio que adaptarse a esta realidad. Algunos  (como el Colectivo de Profesores por el conocimiento y, desde luego, un movimiento estudiantil masivo e  impresionante), no dejamos de repetir que si la Universidad se empeñaba en adaptarse a un mercado laboral basura, se convertiría, a su vez, en una Universidad basura. Y ya casi lo hemos conseguido. Los estudiantes ya se han acostumbrado a la nueva realidad. Un título de Grado no tiene ninguna relevancia sin un rosario de másteres y títulos propios que lo acompañen. Y ni aún así es suficiente; luego, en una entrevista de trabajo lo que se te exige son otro tipo de habilidades y destrezas, como por ejemplo, saber sonreír cuando te están machacando laboral o personalmente, o, lo que últimamente ha sido ya de lo más común: estar dispuesto a trabajar sin cobrar. Bueno, esto no era algo tan inesperado: es lo que tiene eso de prescindir de los convenios colectivos y las legislaciones laborales y los sindicatos. Los emprendedores son menos rígidos que los trabajadores de antaño. Se prestan voluntariamente a cualquier cosa.

Todo esto tiene que ver con una revolución neoliberal que, desde los años ochenta, ha logrado imponerse con cada vez más contundencia en el mundo laboral. Algunos no paramos de repetir (los estudiantes lo hicieron de manera masiva durante quince años), que el objetivo no podía ser "poner a la Universidad al servicio de la sociedad", sino lograr que la sociedad pudiera sentirse orgullosa de tener una Universidad. Y que para ello, había que mantener a toda costa la dignidad de los estudios superiores, uno de los pocos reductos de Ilustración que todavía permanecían en pie. Estábamos seguros de que defender esa dignidad intacta y a salvo de los requerimientos de una sociedad secuestrada por el mercado, sería, además, incluso, una apuesta rentable a medio y largo plazo, porque, un poco de dignidad nunca puede venirle mal a la sociedad, ni siquiera desde un punto de vista profesional. No fue eso lo que opinaron las autoridades académicas, que prefirieron apostar por adaptarse a un mercado laboral demente y suicida, abogando por dinamizar y flexibilizar todas las estructuras universitarias: las licenciaturas de desintegraron en grados y másteres, los departamentos y las cátedras en grupos de investigación muy dinámicos y creativos, que tienen que venderse en el mercado cada tres años, para conseguir lo que se llama "fuentes de financiación externas" (es decir, "privadas", requisito para obtener verdaderas "fuentes de financiación públicas"). Todo ello no venía a ser, como hemos explicado en Escuela o Barbarie, más que la manera de convertir la Universidad pública en un cajero automático para chupar dinero público en beneficio de la empresa privada, al tiempo que en una bolsa de becarios que trabajaran gratis (o pagados por el Estado) para esas empresas.

Ahora bien, por fin se ponen las cartas sobre la mesa. Las empresas no necesitan para nada de la dignidad de los estudios superiores (que ya desde el año 2000 empezaron a considerarse una sobrecualificación innecesaria y un despilfarro). El mercado laboral necesita una buena evaluación de destrezas y habilidades. Y es para partirse de risa, ¿quién va a poder competir con Google para determinar en cada momento qué es lo que se necesita o se deja de necesitar? A los antibolonia nos sabían a poco tres años de Grado. En la Google University eso les parece una eternidad, les suena al avanzar de un dinosaurio. Seis meses y punto bastan para poder certificar una habilidad o una destreza. Se dirá que esos "certificados google" no van a ser "oficiales". Y eso es lo más divertido de todo. ¿A quién le va a importar eso, si nosotros mismos, desde la Universidad, llevamos veinte años desprestigiando nuestros propios títulos y diciendo que no se adaptaban a la realidad económica? Los de Google se van a adaptar a las mil maravillas. ¿Qué empresa va a preferir contratar a un titulado estatal, un prepotente sobrecualificado que encima a lo mejor se cree un ciudadano con derechos o algo peor? En un plazo relativamente breve, ninguna empresa se va a fijar ya en el carácter anacrónicamente "estatal" de los titulados. Si lo que se necesita es una destreza, Google se bastará para garantizarla. Además, Google mismo rastreará las posibilidades de colocación de sus "egresados". Y todo por 250 euros. Si un señor sabe hacer demandas de divorcio, porque lo dice Google, y eso es lo que se necesita, ¿quién va a fiarse de alguien que ha cursado una incierta carrera mastodóntica de varios años?  Al principio, protestarán un poco los colegios profesionales, pero pronto quedará claro que no son más que una reminiscencia del medievo completamente obsoleta. Nos hemos precipitado en una nueva era. Lo increíble es que muchos, sobre todo desde los ministerios y rectorados, lo hayan hecho con entusiasmo.

Según nos informa El País, uno de los periódicos que alegremente se prestaron a la propaganda del Plan Bolonia, Google espera que las empresas acepten y valoren sus certificados igual o mejor que los de las Universidades. Y esto leemos en La Vanguardia (otro periódico que colaboró con entusiasmo a hacer posible todo esto): "quizás dentro de unos años, un profesional con unos estudios acreditados por las "universidades" de Google o Amazon, será más demandado que otro con una formación realizada en una universidad pública o privada. El tiempo lo dirá". Esos tiempos ya han llegado, en realidad. Y lo que han venido a demostrar es que el movimiento antibolonia, que los políticos y los periodistas de este país se negaron a escuchar, tenía, desde el principio, toda la razón.

Por Carlos Fernández Liria

Profesor de Filosofía en la UCM. 'La Filosofía en Canal', https://www.youtube.com/channel/UCBz_dr-JLhp0NDJxNeigqMQ

27/10/2020 

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