Sharif Shayaq, uno de los voceros talibanes.  Imagen: EFE

El mandatario republicano anunció la suspensión de un encuentro "secreto" con los talibanes y el gobierno de Afganistán a realizarse en territorio estadounidense, 

El sorpresivo anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, referido a la cancelación de las conversaciones de paz con los talibanes pone en duda el plan de retiro de tropas de Washington en Afganistán, y eleva el riesgo de un recrudecimiento de la violencia en el país asiático. El detonante de la suspensión de las negociaciones fue la muerte de 12 personas, entre ellas un soldado estadounidense, tras un atentado en Kabul. Los talibanes se vieron sorprendidos por la decisión de Trump y afirmaron que Estados Unidos "sufrirá más que nadie" las consecuencias. 

"Cuando los talibanes trataron de ganar ventaja en la negociación realizando ataques terroristas dentro del país, el presidente Trump tomó la decisión adecuada. No tenía sentido recompensarlos por este mal comportamiento", dijo el secretario de Estado Mike Pompeo, en una entrevista con la cadena CNN. No obstante, aseguró que Washington sigue abierto a alcanzar un acuerdo de paz con "condiciones" tras el atentado mortal de Kabul, capital afgana, del jueves pasado, en el que murieron una docena de personas, entre ellas un soldado estadounidense.

Entre los temas que los talibanes habían aceptado dialogar, indicó Pompeo, se encontraban sentarse a negociar con el gobierno de Afganistán, alcanzar una "cierta reducción en los niveles de violencia" y romper con el grupo terrorista Al Qaeda. No obstante, remarcó que "si no se cumplen esas condiciones, no vamos a entrar en ningún acuerdo".

Las declaraciones de Pompeo surgen un día después de que Trump anunciara la suspensión de un encuentro "secreto" con los talibanes y el gobierno de Afganistán a realizarse en territorio estadounidense, y la cancelación de las conversaciones de paz. Trump justificó la decisión a través de una serie de mensajes en Twitter tras el atentado en Kabul.

“Sin ser conocido casi por nadie, los principales líderes talibanes y, de forma separada, el presidente de Afganistán, iban a encontrarse de manera secreta conmigo el domingo en Camp David”, dijo el mandatario, en referencia a la residencia de descanso presidencial en Maryland, a las afueras de Washington.

El mandatario lamentó que, "para intentar conseguir una falsa ventaja" en las negociaciones, los talibanes cometieron un atentado el jueves pasado. Se trataba del segundo ataque de los insurgentes en pocos días en la capital afgana, a pesar del "acuerdo de principio" que el negociador estadounidense, Zalmay Khalilzad, afirmaba haber cerrado a partir de negociaciones en Doha, y que había presentado al presidente afgano, Ashraf Ghani, a principios de la semana pasada.

"¿Qué tipo de personas mata a tanta gente para lograr una aparente mejoría de su posición en las negociaciones? Han fracasado, ¡sólo han conseguido empeorar las cosas!", twitteó Trump. "Si son incapaces de aceptar un alto el fuego durante esas negociaciones de paz tan importantes, y están incluso dispuestos a matar a 12 inocentes, es que probablemente no tienen la capacidad de negociar un acuerdo significativo. ¿Cuántas décadas quieren seguir combatiendo?", agregó el presidente estadounidense.

Desde Doha, el portavoz de la oficina política de los talibanes en la capital de Qatar, Suhail Shaheen, calificó de "sorprendente" el anuncio de Trump y agregó que siembra dudas sobre su "credibilidad". "Hace unos días concluimos un acuerdo con la parte estadounidense, su contenido fue subrayado por los dos equipos y fue entregado al lado qatarí. Todos estaban satisfechos, se acordó que sería anunciado por el gobierno de Qatar", afirmó Shaheen en su cuenta de Twitter.

Los talibanes en Afganistán fueron más allá al afirmar que Estados Unidos "sufrirá más que nadie", aunque dejaron la puerta abierta a futuras negociaciones. "Todavía creemos que el lado estadounidense se retractará de esta posición. Nuestra lucha durante los últimos 18 años tendría que haber demostrado a los estadounidenses que no estaremos satisfechos hasta que asistamos a un final completo de la ocupación", señalaron los talibanes a través de su portavoz, Zabihulá Mujahid. Afirmaron además que a causa de esta suspensión Estados Unidos "sufrirá más que nadie, toda su credibilidad se verá lastrada. Las pérdidas humanas y financieras aumentarán".

Estados Unidos y Afganistán mantuvieron nueve rondas de negociación en Qatar, y recientemente se hizo público un borrador de acuerdo que preveía la retirada en 135 días de 5 mil soldados estadounidenses desplegados en territorio afgano. Esta retirada parcial iba a dejar al contingente estadounidense en Afganistán en un nivel muy similar al que tenía cuando Trump llegó al poder en enero de 2017, cuando había unos 8.400 soldados instalados en el país. La guerra de Afganistán es el conflicto bélico más largo en el que ha estado inmerso Estados Unidos. Este año se cumplen 18 años de ocupación, en los cuales más de 2.300 soldados estadounidenses perdieron la vida.

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 Un día después de la reunión del G-7, el presidente Emmanuel Macron proclamó el "fin de la hegemonía de Occidente".Foto Afp

Por segunda vez en una cumbre del G-7 Trump trajo a colación la necesidad de reincorporar a Rusia al viejo esquema del G-8.

Días antes del G-7, el presidente galo Macron aceptó un quid pro quo, según The Globalist (http://bit.ly/2NDgTRK), con Trump: reinserción de Rusia al G-8 a cambio de la dilución de las sanciones a Irán, cuyo canciller Javad Zarif se presentó en forma espectacular en Biarritz, al margen del G-7.

Después del histórico discurso de Macron, un día después del G-7, donde proclamó el "fin de la hegemonía de Occidente" y reclamó la reconciliación de Europa con Rusia (http://bit.ly/2MSJMtg), el retorno de Moscú al G-8 no entusiasma al Kremlin.

La reconversión dramática de Macron, anterior funcionario de los banqueros globalistas Rothschild, y su resurrección "humanista" y cultural/civilizatoria, entiende la dinámica geoestratégica del ascenso de Rusia/China/India.

Macron, asustado por la revuelta rural de los chalecos amarillos, captó que el fallido neoliberalismo trastoca el orden político local/regional/global.

El zar Vlady Putin, quien se ha consagrado como un estupendo geoestratega, va más lejos que Trump y Macron y propuso en el V Foro Económico Oriental de Vladivostok, un G-10 con China e India, y quizá hasta un G-11 con Turquía (http://bit.ly/2zYYGWM).

El discurso de Macron llega con un atraso de 12 años al parteaguas de la disertación de Putin que marcó la nueva era global en la Conferencia de Seguridad en Múnich de 2007, que no asimiló el entonces presidente galo Sarkozy (http://bit.ly/2zWIHIq).

Ahora en Vladivostok, Putin recalcó en forma muy elegante que "el liderazgo de Occidente toca a su fin", dándole "crédito" a su homólogo francés.

Putin, dueño de la situación, comentó que no puede "imaginar que una organización internacional sea eficaz sin la participación de India y China".

Putin adujo que el formato del G-7 no se encuentra a la altura para resolver los temas globales. Le asiste la razón cuando se mide el PIB por su poder adquisitivo: China ya desplazó a EU del primer lugar e India –que se acaba de lucir como el cuarto país en alcanzar la luna, después de EU, Rusia y China (http://bit.ly/2UBANxF )– ya lo hizo con Japón en el tercer lugar (http://bit.ly/2AvMnSd).

Según el influyente portal Sputnik, Putin "abogó por incluir a Turquía en un formato más amplio similar al G-7": ahora “Turquía tras adquirir los sistemas rusos S-400 está bien protegida desde el cielo, por tanto su trabajo (…) en el semejante formato podría ser solicitado y apropiado, tomando en consideración su papel en los asuntos internacionales y en la región”.

A la pregunta de si Rusia participaría en la cumbre del G-7 el año entrante en Miami –en lo que ha insistido mucho Trump–, Putin comentó que los líderes del G-7 deberían antes viajar a Rusia donde la cumbre del entonces G-8 debió celebrarse en 2014, antes de la expulsión de Moscú por el contencioso de Crimea.

No dudo que EU, Francia, Italia y Japón –cuatro del G-7– acudan a Moscú. Estuve a punto de escribir a Canossa: la humillación en 1077 del emperador excomulgado Enrique IV ante el Papa Gregorio VII.

Quedarían pendientes las confirmaciones muy negociables de Gran Bretaña y Canadá, y la postura dubitativa de Alemania.

Queda claro que el zar Vlady Putin acepta un G-8, pero en Moscú y bajo sus condiciones: quizá invitando como "observadores", en un inicio, a China, India y Turquía ( http://bit.ly/2zWWVct), lo cual en su conjunto lo entronizarían como el supremo jugador geoestratégico del siglo XXI con sus múltiples vectores euroasiáticos que forman parte del esquema geoestratégico del ideólogo ruso Alexander Dugin y su Cuarta Teoría Política (http://bit.ly/2zW6tEr).

El G-7 ya feneció y el G-8 es resucitado bajo los auspicios de Rusia que busca llevarlo a un G-10 o quizá un G-11 (con Turquía, si no existen demasiadas reticencias "europeas") que significaría el asentamiento de un nuevo orden eminentemente multipolar.

Es curioso que las cuatro superpotencias que han alcanzado la luna sean las que definan el nuevo orden global del siglo XXI.

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La guerra comercial entre China y EE UU acapara el G20

Según el secretario del Tesoro de EE UU, Steven Mnuchin, "ya tenemos cerca del 90% del camino" hacia un acuerdo comercial entre las dos potencias

 

 

Las banderolas ya están colgadas en el aeropuerto de Osaka, en Japón. Las azafatas esperan, sonrientes. El aparato de seguridad ya está desplegado. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha sido el primero en llegar. Todo está preparado para la 14 cumbre del G20, las economías que agrupan el 85% de la riqueza mundial. Un evento que, según el secretario del Tesoro de EE UU, Steven Mnuchin, será “muy importante”. Pero cuyo acto principal, en el que estarán puestas todas las miradas, será una reunión fuera de programa: la que celebren los presidentes de EE UU, Donald Trump, y de China, Xi Jinping, para tratar de solventar una guerra comercial y tecnológica mutua que amenaza con arrastrar a toda la economía global.

Según ha declarado Mnuchin en una entrevista con la cadena de televisión CNBC este miércoles, dos días antes del pistoletazo oficial para la cumbre, “ya tenemos cerca del 90% del camino” hacia un posible acuerdo entre Washington y Pekín “y creo que hay una vía para completarlo”. “El mensaje que queremos oír es que ellos quieren regresar a la mesa de negociaciones y seguir. Creo que se nos presenta un buen resultado para su economía y la nuestra para conseguir un comercio equilibrado y seguir desarrollando esta relación”, ha dicho Mnuchin.

Las palabras de Mnuchin —uno de los principales negociadores en las conversaciones que se quebraron en mayo pasado, cuando todo parecía apuntar a un acuerdo entre las dos potencias, por desacuerdos fundamentales entre las dos capitales— abren un nuevo optimismo sobre la posibilidad de que los dos presidentes puedan llegar a algún tipo de entente cordial en Osaka. Ambos tienen prevista una reunión, confirmada por ambos gobiernos y la primera en más de seis meses. Probablemente ocurra el sábado, una vez hayan concluido las reuniones multilaterales.

En los últimos días, y después de casi dos meses de deterioro continuo en la relación, han resurgido las señales para el optimismo. Habían pasado casi ocho semanas en que Washington acusaba a Pekín de haber renegado de compromisos ya acordados para reformar sus leyes y permitir la competencia en igualdad de condiciones en el mercado chino. El Gobierno de Xi Jinping, por su parte, acusaba a Washington de acoso y de exigir términos que ponían en riesgo su soberanía nacional.

Pero los dos presidentes conversaron por teléfono la semana pasada, en un indicio de que ninguno de los dos países quiere ver un deterioro mayor de las relaciones al que ya han sufrido. Los negociadores jefes de las dos capitales, el vice primer ministro chino Liu He, Mnuchin y el representante de comercio exterior de EE UU, Robert Lighthizer, han conversado por teléfono esta misma semana.

A Trump no le conviene mantener una pelea prolongada con Pekín, ahora que ha lanzado su campaña para la reelección en los comicios del año próximo. Después de que en mayo los dos países elevaran sus aranceles mutuos, por 200.000 millones de dólares en el caso de EE. UU. y por 60.000 en el de China, el sector agrícola y los Estados tradicionalmente votantes republicanos han comenzado a sentir los efectos. Las encuestas no van todo lo bien que el antiguo magnate de la construcción esperaba. Y se siente apremiado, especialmente con otros frentes no solo abiertos, como los de Siria o Corea del Norte, sino en carne viva, como el de Irán.

Xi, por su parte, tampoco, necesita ahora un enfrentamiento comercial o tecnológico que pueda afectar a la buena marcha de su economía o a la creación de empleo. Según indicó en la conversación con Trump la semana pasada, citada por la agencia oficial china Xinhua, “la cooperación es algo que interesa tanto a China como a EE UU, mientras que la confrontación nos perjudica a los dos”.

Ninguna de las partes quiere hacer gestos demasiado sustanciales. Ni Trump aparecer como blando hacia China ante su electorado, ni Xi perder la cara ante Washington tras haber caracterizado la ruptura de las conversaciones como un paso necesario para defender su soberanía.

China, por boca del viceministro de Comercio Wang Shouwen, expresó este lunes en una rueda de prensa en Pekín su intención de hacer concesiones —no ha especificado cuáles— siempre y cuando se vean correspondidas.

El influyente blog Notas de Taoran, del periódico China Economy Daily y disponible en la red social Weixin, insiste en que “algunas personas” en EE UU no entienden la determinación de China a mantener su posición. “Si la parte estadounidense no cambia su manera de pensar y sus métodos, entonces todo lo que ocurrirá en los asuntos comerciales entre EE UU y China será que continuará el intercambio de puntos de vista y el mantenimiento de las posiciones, y no se lograrán progresos”.

Pese al optimismo de Mnuchin, la mayoría de los analistas considera como resultado más probable que Xi y Trump no cierren un acuerdo y se limiten a pactar una mera tregua, similar a la adoptada en la cumbre anterior del G20 en Buenos Aires, cuando acordaron un plazo de tres meses para negociar antes de imponerse nuevos aranceles mutuamente.

Según el presidente del Consejo Empresarial China-EE UU, Craig Allen, “el problema es que no hay tiempo suficiente para tratar un acuerdo completo, más bien solo para tratar sobre los próximos pasos a dar sobre cómo, cuándo, dónde y por qué volver a la mesa de negociaciones”.

Sí es posible, quizá, que los dos líderes lleguen a algún acuerdo sobre Huawei, la joya de la corona tecnológica china y a la que Washington amenaza con embargar su tecnología a partir del 19 de agosto por razones de seguridad nacional.

Una repetición de Buenos Aires sería lo más probable, apunta Matthew Goodman, del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (Csis, en sus siglas en inglés) en Washington. “Los dos líderes se reunieron, acordaron que tenían que retomar algún tipo de conversaciones comerciales y encargaron a sus ministros de Comercio que presentaran un acuerdo en un cierto plazo de tiempo”.

Acuerden lo que acuerden, “no resolverá los problemas inmediatos”, cree Goodman. Tampoco los de fondo. Son demasiado amplias las “profundas diferencias estructurales”. Aunque, si no cosas más tangibles, las dos partes sí ganarán algo que quieren: tiempo.

 

Por Macarena Vidal Liy

Osaka (Japón) 27 JUN 2019 - 03:59 COT

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Lunes, 03 Junio 2019 06:38

Baile non grato

Baile non grato

Trump, líder del partido cuyo símbolo es un elefante, acusa a México de aprovecharse de Estados Unidos durante décadas, de permitir una "invasión" de personas y drogas y que no hay nada de que hablar con sus contrapartes mexicanas hasta que cumplan sus órdenes.

O sea, el mismo guion con que arrancó su campaña presidencial y que aparentemente funciona para sus fines político electorales internos. Esto no tienen nada que ver con los hechos, los datos y los argumentos sobre una de las relaciones bilaterales más complejas en el mundo.

Una invitación al diálogo para resolver el actual conflicto binacional tiene un problema de inicio: no hay problema más que el provocado por Trump a través de su fabricada emergencia nacional en la frontera. O sea, ¿qué se está negociando, si no existe el problema?

¿Qué es lo que quiere Trump? Primero, nutrir la histeria de sus bases con fines electorales; segundo, desviar la atención de las investigaciones sobre su corrupción, sus engaños y encubrimiento y, tercero, según su propio jefe de gabinete, que México sea su migra, que incluye aceptar el acuerdo de ser un "tercer país seguro".

Ceder ante esto sólo llevará a nuevas exigencias de más concesiones al ritmo de lo que la Casa Blanca necesite para sus fines electorales, y el tema de la migración, queda claro, está y estará al centro de la campaña de relección de Trump. O sea, todo indica que el uso de la crisis inventada con México empeorará.

La historia, la literatura y la filosofía universales ofrecen ejemplos de que ceder ante un bully, y peor aún, un bully imperial, abre la puerta a más y más de lo mismo, un cuento de no acabar.

¿Y qué tal si ya no se coopera con esta Casa Blanca? Esa ha sido palabra sagrada en la relación bilateral. Pero él es quien no está cooperando y por lo tanto, tal vez es tiempo de ignorarlo. ¡Uy no!, se escucha el coro de expertos de ambos lados de la frontera. Pero qué tal si se le presenta una serie de demandas que él tiene que cumplir para comprobar que él está cooperando, afirmar que México y otros países se comprometen a cumplir con sus obligaciones según el derecho internacional, bajo los acuerdos y los tratados que imperan desde el ámbito de derechos humanos hasta los derechos del capital y su comercio, y que se espera lo mismo de Trump. Le corresponde a los estadunidenses aceptar o no el comportamiento de su presidente, incluyendo las consecuencias económicas de sus amenazas para su propio país (economistas, empresarios y políticos de ambos partidos advierten de que el uso de los aranceles contra México podrían detonar una recesión en Estados Unidos).

No sería dejar de cooperar con Estados Unidos, con sus empresas, gobernadores, alcaldes, legisladores respetuosos y diversos sectores de esta sociedad. Sólo no con el insultador en jefe.

Pero, responde el coro muy experto, eso llevará a cosas peores. Ofender al pueblo mexicano (y otros), perseguir con violencia a los migrantes, generar odio peligroso, enjaular a niños y familias, violar los derechos humanos y civiles de ellos y sus defensores, y hasta amenazar con fuerza militar en la frontera. ¿Algo peor?

Una de las voces más influyentes entre las filas y apologistas de Trump, el locutor Tucker Carlson, de Fox News, acaba de declarar que "México es un poder extranjero hostil" ante el cual Estados Unidos tiene que defenderse. Varios asesores de la Casa Blanca están de acuerdo. ¿Estamos en guerra?

¿O será que el autoproclamado "genio extremadamente estable" sólo necesita un poco de simpatía y que alguien lo agarre de la manita para decirle que no se asuste tanto, que ya nos portaremos mejor (bueno, tantito)? El líder del país más poderoso de la historia insiste en que otros países "se han aprovechado" de su país, y que niños y sus padres huyendo de la pobreza y la violencia son tal "amenaza" que han tenido que declarar una emergencia nacional. Pobrecito, tanto miedo.

La cooperación y la diplomacia es una danza, pero es imposible bailar con los elefantes (por lo menos, éste). Ante la locura, no funciona la racionalidad. Es hora de nombrarlo persona non grata y dejar de invitarlo al baile.

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Chavismo y oposición exploran una vía de diálogo con la mediación de Noruega

Representantes de Maduro y Guaidó mantienen una serie de encuentros para tratar de lograr una salida a la crisis de Venezuela

 Venezuela es un torbellino donde los acontecimientos se suceden a ritmo vertiginoso, casi todos atropellados. Después de la crisis abierta tras la ofensiva frustrada del 30 de abril, liderada por el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó y su jefe político, Leopoldo López, liberado de su arresto domiciliario y la posterior persecución del Gobierno de Maduro a diputados opositores, ambas partes exploran una vía de diálogo con la mediación de Noruega para lograr una salida a la crisis del país caribeño.

En los últimos días han acudido a Oslo representantes de Maduro, entre ellos el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez y el gobernador de Miranda, Héctor Rodríguez, así como delegados de Guaidó, el exdiputado Gerardo Blyde y Fernando Martínez Mottola, exministro de Carlos Andrés Pérez, a los que se ha unido el diputado y vicepresidente de la Asamblea Nacional, Stalin González. Según al menos tres fuentes al tanto de las conversaciones, las reuniones han sido exploratorias, para avanzar en una agenda de temas y una metodología de trabajo. Las mismas fuentes aseguran que las conversaciones han sido por separado con representantes de la Cancillería noruega y niegan que se haya instaurado una mesa de diálogo.

La noticia de las conversaciones, que tienen el visto bueno de Leopoldo López, ha levantado suspicacias en parte de la oposición venezolana. Las reuniones sorprendieron a algunos dirigentes opositores, caso de Julio Borges, expresidente de la Asamblea Nacional, exiliado en Bogotá, que aseguró a través de Twitter que tanto él como su partido, Primero Justicia, se habían enterado de la iniciativa cuando se hizo pública a través de varios medios venezolanos. Guaidó trató de minimizar, sin negarlos, los encuentros, con un tuit en el que deslizaba que no era la única iniciativa en marcha: “Grupo de Contacto, Canadá, Reino Unido, Noruega, Grupo de Lima, además de otras iniciativas, nos apoyan para lograr una solución a la crisis. Para los venezolanos la ruta es clara y la mantenemos: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”, escribió el dirigente de Voluntad Popular.


No es la única vía de diálogo que se ha explorado en las últimas semanas. Representantes de Maduro se han reunido después de la ofensiva del 30 de abril directamente con el enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliot Abrams, y se espera que este jueves y viernes representantes de ambas parte reciban a los delegados del Grupo de Contacto de la Unión Europea para escuchar sus propuestas para lograr una salida a la crisis del país.


Tampoco es la primera vez que las partes recurren a un intento de negociación para tratar de solucionar la enorme brecha institucional en la que está sumida Venezuela. Sin embargo, los ensayos han acabado siempre en un recrudecimiento de la confrontación entre el chavismo y la oposición. La exploración previa a la convocatoria de elecciones presidenciales de 2018, celebrada en República Dominicana, supuso para los representantes de la Asamblea Nacional una ruptura aparentemente insanable con el Gobierno de Maduro debido a su voluntad de imponer las reglas del juego.


Por eso rechazaron concurrir a esos comicios, con la salvedad del exchavista Henri Falcón, y por eso la palabra diálogo se convirtió en un tabú en el entorno de Guaidó. Sin embargo, después de lo ocurrido el día 30 y la demostración de que el régimen aún mantiene el control de las Fuerzas Armadas, en algunos sectores de las filas opositoras empieza a calar la idea de que sin negociación de algún tipo sería imposible lograr una salida de Maduro. El propio jefe del poder legislativo reconoce que, si se iniciara un proceso de transición, se debería incorporar a parte del chavismo en la reconstrucción.


En este contexto, las reuniones bajo el paraguas de Noruega no han surgido repentinamente, sino que son fruto de encuentros que se vienen dando, por separado y desde hace meses, con representantes del país nórdico y que se han intensificado en las últimas semanas. Noruega cuenta con un amplio bagaje en la mediación y resolución de conflictos, caracterizado por el hermetismo. En los últimos años acogió algunas de las reuniones entre el Gobierno de España y la banda terrorista ETA, antes de su disolución y fue, junto a Cuba, país garante del proceso de paz de Colombia, que culminó con un acuerdo entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC.


La madrugada del pasado 30 de abril López abandonó su arresto domiciliario en medio de un operativo liderado por Guaidó, reconocido como presidente interino por más de 50 países, y apoyado un grupo de uniformados entre los que se encontraban miembros del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin). El plan buscaba activar una rebelión contra Maduro y un quiebre en la cúpula militar, que fracasó al cabo de pocas horas, lo que obligó a López a buscar refugio en la Embajada de España en Caracas. El líder opositor no ha sido el único que ha tenido que resguardarse en una legación diplomática. En los últimos días, varios diputados han solicitado protección a distintos países –caso de Argentina, Italia o México-, lo que ha generado que la crisis de Venezuela afecte directamente a varios Gobiernos. Esta circunstancia puede ahora repercutir en su implicación en un intento de diálogo.

Por Javier Lafuente
México 16 MAY 2019 - 02:17 COT

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Lunes, 13 Mayo 2019 05:54

Trump vs Xi

Trump vs Xi

A mediados de 2018 el gobierno de Estados Unidos impuso tarifas a una serie de productos chinos equivalentes a 250 mil millones de dólares (mmdd). China amagó, a su vez, con tarifas del orden de 110 mil millones. Esta es la base para que se hable de una "guerra comercial" de grandes consecuencias.

Las tarifas han incrementado los costos para las empresas y los consumidores estadunidenses, y han provocado fluctuaciones en los mercados de capitales. Para China representa una carga adicional en un entorno de desaceleración del crecimiento de su economía.

La teoría propone que el libre comercio sustentado en la especialización acrecienta el bienestar en una economía. También señala que las ganancias del comercio pueden derivar en una muy desigual distribución, con grandes ganadores y perdedores.

Estos argumentos aparecen en las críticas que hoy se producen de las consecuencias del proceso de la globalización desde la década de 1980. Son, también, un elemento clave del proteccionismo que se promueve como parte de lema Make America great again.

Una justificación para imponer las tarifas es que abaratan los productos hechos en Estados Unidos en relación con los importados, así los consumidores preferirían comprar productos locales y se atraería mayor inversión. Además, se pretende contener la desleal transferencia de tecnología a China y salvaguardar la propiedad intelectual.

Los ajustes que se quieren conseguir se basan en el comportamiento de la oferta y la demanda en los mercados, aunque no ocurren de manera inmediata. A esto hay que agregar los efectos de las represalias de la contraparte.

Los datos oficiales del gobierno estadunidense indican que en 2018 el comercio total de bienes y servicios con China tuvo un valor de 737 mmdd (60 por ciento del PIB de México en ese año); las exportaciones fueron por 180 mmdd y las importaciones por 558 mmdd. Es sobre el déficit de 378 mmdd que está enfocada la disputa comercial.

China no fue el único objetivo de las tarifas, aunque sí es el caso más significativo. Éstas se impusieron sobre las importaciones de acero y aluminio provenientes de la Unión Europea, México y Canadá.

La amenaza es imponer a China tarifas por un total de 325 mmdd. La política del gobierno de Trump se esbozó desde su campaña por la presidencia para reforzar la economía, pero ésta tiene, necesariamente, que ponerse en el marco de la confrontación de poder entre ambos países, misma que se advierte como una pugna creciente.

La estrategia china en el orden geopolítico es muy proactiva, con relaciones y alianzas con otros países. Un caso que lo ilustra es el enorme y ambicioso proyecto para financiar infraestructuras a lo largo de la extensa "Nueva ruta de la seda".

El poderío chino es parte relevante de la reacción que se impulsa desde Washington. La guerra comercial es una expresión de la creciente competencia que no se limita al comercio e incluye los movimientos de capitales y los desarrollos tecnológicos. Una muestra es la disputa en torno a la compañía Huawei y su predominancia en el desarrollo de la tecnología G5 y a la que se atribuye ser instrumento de espionaje del gobierno chino.

No se ha conseguido establecer un nuevo acuerdo comercial entre los dos países y hace unos días el gobierno estadunidense elevó las tarifas sobre un total de 200 mmdd de productos chinos e incluso señaló que se podrían imponer sobre prácticamente todo el comercio con ese país. Este es un dilema que el líder Xi tendrá que resolver. El impacto del alza de sus tarifas es menor, pues China importa mucho menos de Estados Unidos. La situación se asemeja a un "juego de la gallina".

El episodio de confrontación comercial exhibe uno de los rasgos típicos de la manera de negociar de Trump. Suele subir la intensidad del conflicto para luego desinflarlo y cambiar las expectativas de los participantes, sean éstos directos o indirectos.

Se ha comentado que las posibles repercusiones adversas de esta pugna no han ocasionado un descalabro mayor en las bolsas de valores debido a que esas expectativas se acomodan y evitan fluctuaciones de grandes proporciones.

Puede ser. Mientras tanto, el gobierno recibe mucho dinero por concepto de los aranceles que se han impuesto. Sin embargo, ante la incertidumbre que existe del desenlace del conflicto podría haber efectos más notorios en la medida en que el acomodo de los productores, los consumidores, los mercados financieros, los trabajadores y otros actores se alteren. Los agricultores que exportan soya del medio oeste, por ejemplo, serán perjudicados y se ha ofrecido que se elevarán los subsidios que reciben.

El impacto de todo esto no se restringe a los dos países protagonistas, y esta es una cuestión que no debe perderse de vista en México.

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China se prepara para una guerra de desgaste con EE UU en su disputa comercial

Pekín exige que un acuerdo final garantice la “igualdad y la dignidad” de los dos países

 La ronda número once de conversaciones comerciales entre China y Estados Unidos terminó en Washington sin más acuerdo aparente entre las delegaciones que el desayuno: donuts, que llevaban los guardaespaldas en grandes bolsas. EE UU ya ha puesto en marcha su anunciado aumento de aranceles sobre productos chinos por valor de 200.000 millones de dólares, y no hay fecha para retomar las negociaciones. Aunque, al abandonar Washington, el jefe de la delegación china, el vice primer ministro Liu He, se declaraba “cautelosamente optimista”, también dejaba claro que las posturas están separadas por enormes diferencias de fondo.


Los canales siguen abiertos, han insistido las dos partes. “Las negociaciones no se han roto” y se retomarán en Pekín en algún momento del futuro, subrayaba Liu, el hombre de confianza del presidente chino Xi Jinping para los asuntos económicos, en una rueda de prensa con medios chinos. Pero también admitía que existen “desacuerdos sobre cuestiones de principio”. Tres cuestiones en las que, subrayó, China “no cederá bajo ningún concepto”.


Para poder llegar a un acuerdo —ha explicado—, su Gobierno considera obligatorio que Estados Unidos levante sus aranceles adicionales; que el aumento del volumen de compras de productos estadounidenses que Washington exige a China sea realista y se ciña a la demanda interna china; y —sobre todo— que el documento final del acuerdo sea “equilibrado” para garantizar la “igualdad y la dignidad” de los dos países.
En esa tercera condición, la “dignidad”, está la clave. El actual punto muerto se desató, como ha publicado la agencia Reuters, cuando Pekín eliminó del borrador de acuerdo las referencias a que cambiaría sus leyes para aceptar las demandas de EE. UU. sobre protección de la propiedad intelectual, acceso a los mercados de servicios financieros y transferencia forzosa de tecnología, entre otros. Para Washington, esos términos eran la garantía para hacer cumplir lo que -creía- se había acordado. Para Pekín representaban una injerencia intolerable en su soberanía. Y un cambio en su modelo económico que Xi Jinping no tiene ninguna intención de aceptar. Venga lo que venga.


“China está dispuesta a pagar un cheque, pero no a transformar su modelo económico estatal en una economía de mercado”, escribía esta semana Alicia García-Herrero, economista jefe para Asia Pacífico del banco de inversiones Natixis. “El abrupto cambio de dirección [de el presidente estadounidense, Donald Trump] en la estrategia de negociación revela desesperación, más que fuerza” al imponer los nuevos aranceles, que pasan del 10 al 25%, y amenazar con gravar de la misma manera al resto de productos importados chinos.


Y China ha llegado a la conclusión de que tiene margen de maniobra para aguantar lo que cree que puede ser una guerra de desgaste prolongada. La desconfianza de Pekín es grande, y domina la percepción de que, al final, el objetivo de EE. UU. es impedir que este país se convierta en una gran potencia. No ha ayudado que esta semana las autoridades estadounidenses denegaran una licencia de operación a la principal compañía telefónica china —China Mobile— e intensificaran su retórica contra el gigante tecnológico Huawei.


A lo largo de los meses de negociación, Pekín ha ido dando pasos para proteger su economía ante la ausencia de un acuerdo. “Los responsables políticos chinos se han centrado en estimular de modo efectivo la economía. Además, con una perspectiva a largo plazo en mente, China se ha esforzado en extender lazos amistosos con la mayor cantidad posible de países”, apunta García-Herrero. Para lo primero, recuerda la economista, se encuentran en marcha estímulos para el sector privado vía crédito. Para lo segundo, China ha sumado ya oficialmente a 130 países a su iniciativa Nuevas Rutas de la Seda.


Los últimos datos económicos avalan, a ojos de Pekín, esta estrategia. El crecimiento del PIB en el primer trimestre del año ha sido del 6,4%, por encima de lo esperado. Las exportaciones también han aumentado un 4,3% interanual en los primeros cuatro meses del año, como han resaltado los medios oficiales chinos a lo largo de esta semana. El economista jefe del banco central chino, Ma Jun, ha calculado el impacto de la guerra comercial en una pérdida de tres décimas de punto de crecimiento del PIB, “algo que está dentro de lo controlable”.


“La economía tocó suelo a finales del año pasado, ahora empieza a recuperarse”, ha subrayado Liu. “A pesar de las presiones económicas que puedan venir, creo que la economía china mantendrá su impulso y un desarrollo sano y estable”.


La cita del G20


A corto plazo, y con independencia de que las delegaciones vuelvan a reunirse antes o no, la próxima gran cita se perfila en Osaka (Japón) a finales de junio, la cumbre anual del G20. Allí se verán las caras Trump y Xi Jinping, los únicos -como ha quedado claro esta semana- que tienen la última palabra para cerrar un acuerdo.


Un acuerdo que no llegará, como venía a decir Liu, a cualquier precio. “Cuanto más necesite Xi movilizar su sistema político y su población para (…) luchar una guerra de desgaste, más difícil le será cambiar la marcha y aceptar un gesto de Estados Unidos; si es que llega”, apunta en una nota la consultora Eurasia Group.


Aunque ambos les interesa entenderse. Una guerra comercial entre las dos principales economías del mundo sería perjudicial para todos. Trump necesita réditos electorales, y un pacto con China que pueda presentar como ventajoso sería una buena carta. Xi conmemorará en octubre el 70 aniversario de la fundación de la República Popular de China, y no quiere problemas que distraigan de los preparativos. Para Pekín —recuerda García-Herrero— continuar la política de crecimiento mediante estímulos puede suponer en el futuro un aumento de la deuda.


Pero incluso si los dos jefes fuman a corto plazo la pipa de la paz —y hoy por hoy, está por ver—, no está tan claro que consigan la cuadratura del círculo: resolver sus diferencias de principio, la “dignidad” de la que hablaba Liu He. Y un acuerdo que no las solvente puede acabar siendo como los dónuts del desayuno de sus delegaciones: dulce por fuera; por dentro, vacío.

Por Macarena Vidal Liy
Pekín 11 MAY 2019 - 10:33 COT

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Trump y Putin hablan por teléfono hora y media

Hace un mes abordé el exhorto de Trump para un "G-3 nuclear" de Estados Unidos (EU), Rusia y China, y que ahora vuelve a empujar espectacularmente (https://bit.ly/2VgHfOo).

Se escenificó una inesperada convergencia de los líderes demócratas en el Congreso con Trump para invertir 2 billones de dólares en infraestructura que tanto requiere EU, coincidentemente en la misma semana de la visita del mandatario de Norcorea, Kim Jong Un, al zar Vlady Putin (https://bit.ly/2J27GAT) y a la segunda cumbre de la Ruta de la Seda en Pekín, donde brillaron el mandarín Xi y su homólogo ruso (https://bit.ly/2IZRwXI).

El común denominador de la Ruta de la Seda china y del diálogo entre los líderes demócratas y Trump es la infraestructura (30/4/19; https://cnb.cx/2GSUjRg).

Justamente tres días después del diálogo convergente sobre infraestructura en EU, Trump volvió a la carga –mediante una sorprendente llamada telefónica de hora y media a su homólogo ruso– para conseguir un acuerdo nuclear con Rusia y China, y así cesar tanto dispendio armamentista.

Trump comentó que la charla con Putin fue "larga y muy buena" reiterando que era conveniente "arreglarse con Rusia y China", lo cual intentó ser descarrilado con la cacería de brujas de la ridícula "trama rusa" (que tuvo su grotesca parodia en México con la conspirativa Operación Berlín; https://bit.ly/2UrdBVm).

Con la espada de Damocles de una recesión que puede afectar la relección de Trump (https://bit.ly/2WiEjND), su administración no puede sostener dos colosales dispendios al mismo tiempo: o se decide por la infraestructura, u opta por una demencial carrera armamentista contra sus rivales geoestratégicos Rusia y China (http://bit.ly/2Dd93JR).

El Washington Post asevera que quizá se caiga el proyecto bipartidista de infraestructura en EU cuando el "propio jefe de gabinete del presidente comenta adentro y afuera de la administración que el esfuerzo es muy costoso e improbable para tener éxito", lo cual exhibe también resistencias pecuniarias de algunos pesos pesados del Partido Republicano (https://wapo.st/2WpmY5I).

Cerrar la cuadratura del círculo no será sencillo y el mismo Trump lo resumió en un tuit al criticar “el dispendio bélico de 7 billones de dólares en Medio-Oriente en los pasados 19 años (https://bit.ly/2vEOjoC)”. ¡Demencial!

A sabiendas de la panoplia hipersónica militar de Rusia y el avance tecnológico de China, pareciera que Trump prefiere diluir el vino bélico de la "economía de guerra" del complejo militar-industrial.

Lo más relevante en el ámbito geoestratégico versó sobre la propuesta de Trump de extender el acuerdo existente del control de armas nucleares entre EU y Rusia –el "nuevo Start" que expira en 2021– a uno nuevo que involucre a China.

Trump deja atrás la inexistente "colusión rusa", maquinada a los dos lados del Atlántico, e intenta reparar las relaciones con Rusia, lo cual no será nada fácil. Los temas abordados fueron el comercio, Venezuela, Ucrania, Norcorea y el control de armas nucleares, además de la "trama rusa". Trump concluyó que el diálogo con Putin había sido “muy productivo (https://bit.ly/2JlEgga)”.

El muy influyente portal ruso Sputnik rememora que el mes pasado Trump "había indicado su intención de negociar un acuerdo mayor de control de armas nucleares con Rusia y China", mientras Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, confirmó que la charla había durado "casi hora y media" y que luego aportaría mayores detalles al respecto, cuando todavía en Moscú no digieren el retiro unilateral de Trump del acuerdo sobre las armas nucleares intermedias (https://bit.ly/2BCI5sH) ni aceptan el despliegue de los sistemas misilísticos de defensa de EU a lo largo de las fronteras de Rusia, lo cual revive la guerra de las galaxias y su carrera armamentista (https://bit.ly/2LoIiaj).

De tres cosas una: Trump gana tiempo, engaña o es sincero.

En caso de darse un plausible acuerdo "G-3 nuclear" de EU/Rusia/China, se asentarían las bases del nuevo orden tripolar geoestratégico en lo que queda del siglo XXI.

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Sábado, 04 Mayo 2019 06:24

El Grupo ya no cree en el golpe,

El canciller peruano Néstor Popolizio (centro, izq.) y su vice presiden la reunión en Lima. Imagen: AFP

Por primera vez, el Grupo abre las puertas para su respaldo a una salida negociada en la que incluyen incluso a Cuba.

Bajo la sombra de Washington, el Grupo de Lima, reunido de emergencia en la capital peruana a pedido de Colombia, se volvió a pronunciar respaldando a la oposición venezolana y condenando duramente al gobierno de Nicolás Maduro luego de la fallida intentona golpista encabezada por Juan Guaidó. Pero en esta ocasión por primera vez el Grupo abre las puertas para su respaldo a una salida negociada, en la que llaman a incluir incluso a aliados de Maduro, como Cuba. Un cambio significativo en este grupo de países que hasta hoy exigían el fin del régimen chavista sin dar espacio a un acuerdo consensuado. Un cambio que llega después de que el levantamiento opositor no encontrara el apoyo militar que esperaba, ni una movilización ciudadana masiva a favor de su causa.


La declaración dada ayer por los cancilleres del Grupo de Lima confirma las bajas de los países que se han distanciado de este grupo que tiene como razón de ser buscar el fin del gobierno de Maduro. De los catorce países que lo integran, fueron once los que suscribieron el pronunciamiento: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú. No se han sumado a este pronunciamiento, que respalda el alzamiento de Guaidó, México, cuyo alejamiento del Grupo de Lima es evidente desde que asumió Manuel López Obrador. Tampoco Guyana y Santa Lucía.


Los cancilleres del Grupo de Lima tenían previsto comunicarse con el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, a través de una video conferencia -¿tal vez para escuchar directivas finales sobre la línea a seguir?-, pero esa comunicación se frustró por “problemas técnicos”, según informó luego el canciller peruano, Néstor Popolizio. El ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, José Valencia, participó de la reunión como observador.


Aunque ya se habían pronunciado sobre el tema hace unos días, cuando estalló la asonada para derrocar a Maduro, los cancilleres de los países del Grupo de Lima se tomaron más tiempo del esperado en los debates previos a la emisión de este último pronunciamiento. Había cambiado el escenario. La reunión a puertas cerradas se prolongó por cinco horas. La apertura del Grupo de Lima a una salida dialogada y la inclusión en la declaración de puntos que buscan un acercamiento a otros países que proponen una negociación como opción a la crisis venezolana, habría sido el punto más conflictivo del debate y lo que prolongó varias horas más de lo esperado la discusión.


Al final, en medio de la sensación de decepción que se respiraba en el ambiente del salón de la Cancillería peruana donde se llevó a cabo la reunión, los países del Grupo de Lima anunciaron que se harán “gestiones para que Cuba participe en la solución de la crisis en Venezuela”. El llamado del Grupo también ha incluido al Grupo de Contacto, formado por países latinoamericanos (México, Uruguay, Bolivia y Costa Rica) y europeos (Portugal, Italia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Suecia y Unión Europea) que han buscado desde un inicio una salida dialogada. Ahora el Grupo de Lima convoca a una reunión “urgente” de los países de ambos grupos para “buscar la convergencia en el propósito común de lograr el retorno a la democracia en Venezuela”.


Según el analista internacional Ramiro Escobar de la Universidad Católica de Perú, el llamado del Grupo es un reconocimiento de que la opción de sacar a Maduro por la fuerza parece agotada. “El Grupo de Lima está tratando de fortalecer la opción de una negociación. El llamado con carácter de urgencia al Grupo de Contacto implica aprobar una negociación, a la que convocan a participar a Cuba, que es lo más importante de este pronunciamiento. Este llamado a un diálogo es una forma de reconocer que ya no funciona la opción de sacar a Maduro por la fuerza, que se ha llegado a una situación límite que puede llevar a más derramamiento de sangre y que hay que buscar una salida negociada. Este llamado a Cuba marca una distancia con Estados Unidos. Estimo que este punto debe ser el resultado de una negociación complicada al interior del grupo”, le señaló Escobar a PáginaI12.


En los otros puntos de la declaración, el Grupo de Lima reitera el respaldo al levantamiento de la oposición, el que se niegan a calificar como un intento golpista, y alientan a Guaidó y a la oposición a seguir adelante en sus acciones. Condenan la represión del gobierno chavista a las protestas, pero mantienen silencio frente a la violencia del lado opositor


“Los países del Grupo de Lima están presionados por Estados Unidos y es cierto que en esta ocasión no hay un rechazo explícito a una intervención militar en Venezuela, pero proponen dos columnas muy importantes para una negociación, que son los llamados al Grupo de Contacto y a Cuba, y que es algo contrario a una intervención militar”, dice el analista Escobar.

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Lunes, 11 Marzo 2019 14:57

Carta al Secretario General de la ONU

Carta al Secretario General de la ONU

El 10 de marzo, el Presidente Duque anunció seis objeciones a la Ley Estatutaria de la JEP y la presentación de una reforma para modificar el acto legislativo que la crea.

 

Bogotá D. C., 11 de marzo de 2019.

 

Señor

António Guterres

Secretario General de las Naciones Unidas

Nueva York

 

Apreciado señor Secretario:

 

El 17 de septiembre de 2016, el entonces presidente de Colombia llevó a la Organización de Naciones Unidas dos copias del acuerdo de paz que el Estado colombiano firmó con la guerrilla de las FARC-EP “para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”; una de ellas se le entregó al Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki-moon, y la otra al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, tal como había sido convenido por los equipos negociadores.

El quinto punto de ese acuerdo está consagrado a los derechos de las víctimas y, en particular, al Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, del que hace parte la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP. El Congreso de Colombia incorporó a la Constitución Política los elementos estructurales del mencionado Sistema y de la Jurisdicción Especial para la Paz, ratificando así que ésta sería la institución encargada de investigar, juzgar y sancionar los crímenes más graves y representativos ocurridos durante y en relación con el conflicto armado

El 24 de enero del presente año, luego de examinar el informe de la Misión de Verificación de la ONU para el proceso de paz en Colombia, los miembros del Consejo de Seguridad “[r]eiteraron la necesidad de respetar plenamente la independencia y la autonomía de la Jurisdicción Especial para la Paz y subrayaron la importancia de que se le de apoyo político y práctico que le permita alcanzar su objetivo de garantizar los derechos de las víctimas. También expresaron su apoyo a la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, cuyo papel es esencial para el establecimiento de la verdad y la reconciliación”[1].

De la misma manera, la Fiscal de la Corte Penal Internacional, CPI, ha respaldado la construcción de la paz entre el Estado y las FARC-EP, y ha afirmado que el Acuerdo Final “[r]econoce el lugar central de las víctimas en el proceso y sus legítimas aspiraciones de justicia”. También ha recordado que “[e]stas aspiraciones deben ser atendidas plenamente, a través de medidas que aseguren que los responsables de sus sufrimientos sean genuinamente puestos a disposición de la justicia”, y que “[s]e espera que la Jurisdicción Especial para la Paz […] lleve a cabo esta función y que se centre en los máximos responsables de los crímenes más graves cometidos durante el conflicto armado. Esta promesa de rendición de cuentas debe volverse una realidad para asegurar que el pueblo de Colombia aproveche plenamente los beneficios de la paz”[2].

En desarrollo del examen preliminar que adelanta la Fiscalía de la CPI con relación a la situación colombiana, en diversos pronunciamientos ha llamado a las autoridades de nuestro país a que sin dilación ni obstáculos se impulse el funcionamiento de la JEP. De esta forma, el señor James Stewart, vicefiscal de la CPI, en visita realizada a Colombia el 1º de noviembre de 2018, insistió en la necesidad de permitir “que los magistrados de la JEP hagan su trabajo”[3].

A pesar de la claridad de todos estos mensajes de influyentes instancias de la comunidad internacional, el gobierno del presidente Iván Duque Márquez persiste en formular nuevos obstáculos, o en intentar revivir debates ya superados en el trámite legislativo de las normas que deben regular el funcionamiento del recién inaugurado sistema de justicia transicional. La más reciente de esas trabas es el conjunto de objeciones a la Ley Estatutaria de la JEP que ha presentado el Presidente de la República al Congreso, pese a que dicha ley ya fue objeto de control por parte de la Corte Constitucional. Esto es especialmente preocupante porque buena parte de las objeciones que se han venido esgrimiendo están orientadas a desconocer decisiones que la Corte Constitucional tomó el año pasado sobre esa ley. En otras palabras, recurriendo a la figura de la objeción por inconveniencia, se pretende desconocer la decisión a través de la cual la Corte declaró constitucionales algunas normas de la ley, con la condición de que fueran interpretadas en la forma como la propia sentencia indica.

El pasado 20 de febrero, frente a lo que entonces era solo una posibilidad de que la ley fuera objetada por el presidente Duque, el vicefiscal Stewart subrayó “la importancia de que la JEP tenga un marco legal definitivo”, y fue enfático en advertir que “[d]e no ser el caso, esto podría constituir un revés y tendríamos que considerar sus implicaciones”[4].

Desafortunadamente, el asunto no se limita a las objeciones presidenciales a la Ley Estatutaria de la JEP, que de hecho ya es muy grave. El Gobierno y su bancada en el Congreso han anunciado la radicación de proyectos de reforma constitucional y legal para modificar la nueva jurisdicción, lo que no solo supondría una variación unilateral del acuerdo de paz, sino el desconocimiento de las normas constitucionales que consagran los principios fundamentales que deben regir el funcionamiento de la JEP.

Uno de los temas en los que quieren hacer ajustes es en el concerniente a la investigación y juzgamiento de miembros de la Fuerza Pública. El Centro Democrático, partido de gobierno, ha dicho de tiempo atrás que los miembros de la Fuerza Pública no tienen garantías de imparcialidad en la JEP. Tanto el Acuerdo de Paz como la Constitución Política de Colombia establecen el carácter inescindible de la JEP, por lo que ésta sería la única competente para investigar, juzgar y sancionar tanto a los excombatientes de la guerrilla como a los integrantes de la Fuerza Pública que hayan cometido delitos en desarrollo del conflicto armado. Si bien es cierto que la Constitución también dice que al interior de la JEP el tratamiento de los miembros de las fuerzas armadas deberá ser simétrico, equilibrado, equitativo, simultaneo, y diferenciado en algunos aspectos, la Corte Constitucional ya precisó que el alcance de esta última expresión no significa que se pueda crear una jurisdicción ad-hoc encargada exclusivamente de investigarlos y juzgarlos a ellos.

Para que la JEP logre su objetivo de llamar a los responsables de crímenes de lesa humanidad, de guerra, y, en general, de graves violaciones a los derechos humanos a rendir cuentas judiciales, debe contar con todas las herramientas institucionales, financieras y legales que necesite de acuerdo con la envergadura de su tarea. De no ser así, habría riesgos para el pleno ejercicio de sus competencias y podrían presentarse escenarios en que la falta de herramientas jurídicas favorezca la impunidad y limite la garantía de los derechos de las víctimas. Como ejemplo de los riesgos que lleva consigo la actitud del presidente Duque, vale la pena recordar que es en esa ley que ahora está objetando, donde se garantiza la autonomía financiera de la JEP, cuyo presupuesto ya ha sido cuestionado por el partido de gobierno calificándolo de exageradamente alto.

Señor Secretario:

Quienes suscribimos esta comunicación somos integrantes de las delegaciones que en nombre del gobierno de Colombia y de las FARC-EP elaboramos el Acuerdo de Paz; congresistas que hacemos parte de las comisiones de paz del Senado de la República y de la Cámara de Representantes; exministros y exfuncionarios de gobierno; víctimas del conflicto armado, dirigentes de representativas organizaciones e instituciones de la sociedad civil colombiana, académicos, columnistas de opinión e intelectuales, ciudadanas y ciudadanos que trabajamos por la paz y la reconciliación nacional. Le expresamos nuestra profunda preocupación por los intentos de lesionar gravemente la implementación del Acuerdo, la estructura y el funcionamiento de la JEP, así como el sistema diseñado para honrar los derechos de las víctimas. Somos conscientes del significado que tiene para nuestro país y para el mundo el éxito del proceso de paz y de su modelo de justicia transicional. Por todas estas razones, pedimos que en el próximo informe de la Misión de Verificación de la ONU al Consejo de Seguridad se de cuenta de los hechos mencionados en esta misiva.

PS. Remitimos copia del presente escrito a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y a la Fiscal de la Corte Penal Internacional.

Atentamente,

Equipo Negociador del Gobierno Nacional en los Diálogos por la Paz

– Humberto de la Calle Lombana

Exjefe del equipo de paz y exvicepresidente de la República

– Sergio Jaramillo

Exalto comisionado de paz

-Oscar Adolfo Naranjo Trujillo

Gral (r) y exvicepresidente

– María Ángela Holguín

Exnegociadora de paz y excanciller de la República

– Juan Fernando Cristo Bustos

Exnegociador de paz y exministro del Interior

-Luis Carlos Villegas

Exnegociador y exministro de defensa

– Rafael Pardo

Exnegociador de paz y exministro

– Frank Pearl

Exnegociador de paz y exalto comisionado para la paz

– Roy Leonardo Barreras Montealegre

Exnegociador de paz y senador Partido U

Equipo Negociador de FARC en los Diálogos por la Paz

– Rodrigo Londoño Echeverri

Presidente del partido FARC

– Pablo Catatumbo

Exnegociador de paz y senador del partido FARC

– Pastor Alape

Exnegociador de paz y dirigente del partido FARC

– Julián Gallo Cubillos

Exnegociador de paz y senador partido FARC

– Victoria Sandino

Exnegociadora de paz y senadora del partido FARC

– Marcos Calarcá

Exnegociador de paz y representante del partido FARC

– Rodrigo Granda Escobar

Exnegociador de paz y dirigente partido FARC

Otras personalidades que suscriben:

– Abad Colorado Jesús

Periodista y fotógrafo documental

-Agudelo Yasmín

Veedora nacional REDEPAZ

-Alhach Ocampo Julián

Empresario

-Angarita Robles Mayerlis

Representante legal Narrar para Vivir

– Antequera José

Activista defensor de derechos humanos

-Aragón María Inmaculada

Socióloga

-Ardila Carlos

Representante Partido Liberal

– Arenas Ana Isabel

Consultora

– Argote Muñoz Álvaro

Presidente Polo Democrático

– Arias Cano MariaLeón

Actriz y Gestora

– Arévalo Julián

Decano Facultad de Economía Universidad Externado

-Arias Luis Fernando

Consejero mayor Organización Nacional Indígena de Colombia

– Arias Wilson

Senador Polo Democrático Alternativo

– Arias Fernández Mónica

Representante Legal Observatorio de Seguimiento a la Implementación del Acuerdo de Paz OIAP*,

-Aristizabal Ricaute Gladys

Coordinadora Colectivo Nacional Restableciendo Derechos

– Avella Esquivel Aida Yolanda

Senadora Coalición Lista de la Decencia

– Ávila Martínez Ariel

Subdirector Fundación Paz y Reconciliación

– Barrios Alejandra

Directora Misión de Observación Electoral (MOE)

-Bedoya Betancur Yenny Astrit

Coordinadora Colectivo de Mujeres Tejiendo Red

– Bejarano Guzmán Ramiro

Columnista de opinión y abogado

– Bernal Luz Marina

Líder de las madres de las víctimas de los ‘falsos positivos’

-Bibiana Berrío

Redepaz Antioquia

-Bibliowicz Azriel

Escritor

– Bolívar Gustavo

Senador Coalición Lista de la Decencia

-Bonilla Edna

Profesora Universidad Nacional

-Bonnet Piedad

Escritora

– Borja Díaz Wilson Alfonso

Exrepresentante a la Cámara y dirigente político

– Botero Catalina

Exrelatora Especial de Libertad de Expresión de la CIDH/OEA y abogada

-Caballero Argaéz Carlos

Exministro de minas y energía

– Cabrera Mauricio

Economista

-Caicedo Carlos

Exalcalde de Santa Marta

– Cala Suarez Jairo Reinaldo

Representante Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común – FARC

-Calle Noreña Andrés

Profesor Universidad de Manizales

-Colón Rafael

Gral (r) y exdirector Dirección para la Acción Integral contra Minas Antipersonal

-Camacho Adriana Gladys

Consultora proyectos socioambientales

-Cano Arango Rosa Stella

Escuela de Paz del Eje Cafetero

– Cárdenas Jhon Jairo

Representante Partido U

– Carrascal Mafe

Activista política

-Carreño Carlos

Representante Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común – FARC

-Carvajal María Eugenia

Educadora

– Castilla Alberto

Senador Polo Democrático Alternativo

– Castillejo Alejandro

Docente Universidad de Los Andes

– Celis Luis Eduardo

Analista en temas de paz y conflicto armado

– Cepeda Castro Iván

Senador Polo Democrático Alternativo

– Cerón Ángela

Directora Iniciativa de Mujeres por la Paz

-Córdoba Marino

Presidente Afrodes

-Correa Gómez Humberto

Secretario de derechos humanos CGT

– Cristo Bustos Andrés

Senador Partido Liberal

-Cuervo Fernando

Presidente, Corporación Nuevo Arco Iris

– De Gamboa Camila

Profesora universitaria

-De la Hoz Yoemis Paola

Presidenta Asociación para el Desarrollo de la Mujer Urbana y Rural

– Díaz Uribe Eduardo

Exministro de salud y exdirector de la Agencia para la Sustitución de Cultivos Ilícitos

-Díaz Fabio Andrés

Investigador, Universidad de Rhodes, Sudáfrica

-Díaz Jaime

Director, Corporación Podión

– Duque Lisandro

Director de cine y columnista de opinión

– Dussan Jaime

Exsenador de la República y dirigente político

-Duzán María Jimena

Columnista Semana y directora Semana en Vivo

– Escobar Ángela María

Coordinadora Red de Mujeres Víctimas y Profesionales

-Escobar Luis Montero

Red Nacional en Democracia y Paz

– Estupiñan Liliana

Profesora universitaria

-Fajardo Sergio

Excandidato presidencial

– Fries Martínez Bertha Lucia

Víctima del atentado al Club El Nogal

– Galán Juan Manuel

Exsenador y dirigente político

-Gallego Marina

Coordinadora nacional Ruta Pacífica de Mujeres

– Garcés Córdoba Mariana

Exministra de cultura

– García Lidio Arturo

Senador Partido Liberal

– García Peña Daniel

Exalto comisionado para la paz y columnista de opinión

– García Realpe Guillermo

Senador Partido Liberal Colombiano

-Garzón Luis Eduardo

Exalcalde de Bogotá

– Gaviria Alejandro

Exministro de Salud

– Gil Andrés

Presidente Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina

– Gil Laura Gabriela

Directora Portal La Línea del Medio

-Girón Claudia

Defensora de derechos humanos

– Goebertus Estrada Juanita María

Representante Partido Alianza Verde

-Gómez Andrei

Director, Rodeemos el Diálogo

– Gómez Londoño Luis Ernesto

Exviceministro del Interior

-Gómez Yiya

Viva la Ciudadanía

-González Jorge Iván

Profesor Universidad Nacional

– González Arana Roberto

Historiador y profesor universitario

– González Benedicto de Jesús

Representante del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común

– González Posso Camilo

Exministro de salud e investigador

– González Roberto

Profesor universitario

-Guerrero Luis Guillermo

Director, CINEP

-Guerrero Rodrigo

Exalcalde de Cali

– Henao Juan Carlos

Expresidente de la Corte Constitucional

-Hernández Gerardo Andrés

Director, Transparencia por Colombia

– Herrera Botta Adriana

Empresaria

-Herrera Duque Diego

Presidente, Instituto Popular de Capacitación

– Hommes Rudolf

Exministro de Hacienda y columnista de opinión

– Hurtado María Cristina

Consultora

-Jaramillo Diana

Redepaz, Tolima

-Jiménez Álvaro

Campaña Colombiana contra las Minas

– Juviano Catherine

Periodista y activista social

– Kohon Mariela

Exasesora de la delegación de paz de las FARC y exdirectora de Justice for Colombia

– Lara Salive Patricia

Escritora y columnista

– Leal Buitrago Francisco

Profesor e investigador universitario

-Lenis Luis Fernando

Empresario

– León Magdalena

Socióloga y Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional

– Leyva Durán Álvaro

Exministro y exconstituyente

– López Alexander

Senador Polo Democrático Alternativo

– López Montaño Cecilia

Exministra de salud, exministra de medio ambiente

– López Obregón Clara

Exministra de Trabajo

– López Claudia

Dirigente del Partido Alianza Verde y exsenadora

– Lozada Vargas Juan Carlos

Representante Partido Liberal Colombiano

– Lozano Correa Angélica Lisbeth

Senadora Partido Alianza Verde

– Mantilla Ignacio

Exrector de la Universidad Nacional de Colombia

– Márquez Mina Francia Elena

Integrante del Proceso de Comunidades Negras y Ganadora del Premio Goldman de Medio Ambiente

– Martínez Diego

Integrante Comisión Jurídica constituida en las conversaciones de paz

– Marulanda Gómez Luis Iván

Senador Partido Alianza Verde

– Medina Uribe Henry

General (r)

– Medina Fernando

Académico y Consultor

-Medina Gallego Carlos

Profesor Universidad Nacional

-Mejía Claudia

Directora Sisma Mujer

-Mesa John Fernando

Redepaz, Antioquia

– Miranda Peña Katherine

Representante Partido Alianza Verde

– Mockus Antanas

Senador Partido Alianza Verde

– Monsalve Darío de Jesús

Arzobispo de Cali

-Moreno Néstor

Director, Corporación Córdoba Diversa

-Múnera Ruiz Leopoldo

Profesor, Universidad Nacional

– Muñoz Lopera León Fredy

Representante Partido Alianza Verde

-Murillo Luis Gilberto

Exministro de medio ambiente

– Navarro Antonio

Dirigente del Partido Alianza Verde y exsenador

– Navarro Xinia

Concejal de Bogotá

– Navas Talero Germán

Representante Polo Democrático Alternativo

-Nieves Herrera Celio

Concejal de Bogotá, Polo Democrático

– Orejuela Libardo

Exrector de la Universidad Libre del Valle

-Orgulloso Alberto

Director, Escuela Nacional Sindical

-Ossa Escobar Carlos

Excomisionado de paz y excontralor

– Pardo Alberto

Director MundiPaz

-Parra Ernesto

Director, Corfas

– Paz Carlos Arcesio

Empresario

– Parra Gabriela

Periodista

–Petro Gustavo

Senador Coalición Decentes

– Pizarro Rodríguez María José

Representante Coalición Decentes

– Quintero Calle Daniel

Exviceministro

-Quintero Criado Ufley

Director Ejecutivo Corporación Colombiana de Investigaciones Jurídicas, Económicas y Sociales – RESARCIR

– Racero Mayorca David Ricardo

Representante Coalición Decentes

– Ramírez Sandra

Senadora Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común

– Restrepo Álvaro

Director del Colegio del Cuerpo

-Restrepo Juan Camilo

Exministro de agricultura

-Restrepo Laura

Escritora

– Restrepo Manuel

Profesor Universitario UPTC

– Reyes Alvarado Yesid

Exministro de Justicia

– Ríos José Noé

Exviceministro y exnegociador de paz con el ELN

– Rivera Flórez Guillermo

Exministro del Interior

– Robledo Gómez Ángela María

Representante Colombia Humana

– Robledo Jorge Enrique

Senador Polo Democrático Alternativo

– Robledo Patricia

Docente Universitaria

– Rodríguez Roosevelt

Senador Partido de la U

– Rojas Jorge E.

Exsecretario de Integración Social

– Romero Marco

Director de la Maestría en Políticas Públicas de la Universidad Nacional y director de Codhes

– Rozo Rengifo Juan Sebastián

Exministro de TICS

– Sáez de Ibarra María Belén

Directora de Patrimonio de la Universidad Nacional

– Salcedo Doris

Escultora

– Saldarriaga Óscar

Académico e investigador de la Universidad Javeriana

– Saldias Carmenza

Docente y Consultora

– Sanabria Luis Emil

Director de Redepaz

– Sanguino Páez Antonio

Senador Partido Alianza Verde

-Sánchez César Emilio

Mesa de derechos humanos y territorios del César

– Sánchez Gonzalo

Exdirector del Centro de Memoria Histórica e investigador universitario

– Sánchez María Eugenia

Casa de la Mujer

– Sánchez Olga Amparo

Casa de la Mujer

– Sanín José Luciano

Director de Viva la Ciudadanía

– Santiago Enrique

Integrante Comisión Jurídica constituida en las conversaciones de paz

-Sarmiento Clara

Redepaz, Valle

– Sarmiento Manuel

Concejal de Bogotá

– Serpa Horacio José

Senador Partido Liberal

-Serpa Uribe Horacio

Exconsejero de paz y exministro del interior

– Socarrás Reales Fredys Miguel

Exviceministro de Trabajo

-Toloza Campuzano Amparo

Representante legal ASOMUTCO Mujeres víctimas y trabajadoras del César

– Toloza Francisco Javier

Exvocero de paz

-Trujillo Guillermo

Empresario

– Ungar Bleier Elizabeth

Exdirectora de Transparencia por Colombia

– Valencia Agudelo León

Director Fundación Paz y Reconciliación

-Valencia Fernando

Director Conciudadanía

– Vargas Velásquez Alejo

Director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz – Universidad Nacional

-Velandia Nelly

Presidenta ANMUCIC

– Velasco Luis Fernando

Senador Partido Liberal

-Velásquez Fabio

Presidente, Foro Nacional por Colombia

-Villa Martha

Directora, Corporación Región

-Wills María Emma

Exasesora del Centro Nacional de Memoria Histórica

 

[1] Comunicado de prensa del Consejo de Seguridad, Nueva York, 24 de enero de 2019: https://colombia.unmissions.org/comunicado-de-prensa-del-consejo-de-seguridad-sobre-colombia.

[2] Recuperado de: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-16689738.

[3] Recuperado de: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Comunicado-019-de-2019—Corte-Penal-Internacional-insiste-en-que-JEP-tenga-un-marco-legal-definido.aspx.

[4] Comunicado 019 de 2019: “Corte Penal Internacional insiste en que JEP tenga un marco legal definido”: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/Comunicado-019-de-2019—Corte-Penal-Internacional-insiste-en-que-JEP-tenga-un-marco-legal-definido.aspx.

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