Duque pronunció un discurso bajo la lluvia en un jardín de rosas, en la Plaza Bolívar de Bogotá, tras ser investido.

El presidente más joven en la historia de Colombia apareció ante el país y el mundo con un jardín de rosas a sus espaldas, en medio de fuertes vientos, que simbolizan las tormentas que tendrá que enfrentar en Casa de Nariño.

Desde Bogotá

Tras una agitada posesión el pasado 7 de agosto, Iván Duque sorteó la primera semana de su mandato haciéndole cara a los temas más que más le preocupan: la economía, los cultivos de coca, los asesinatos a líderes sociales, las reformas al Acuerdo de Paz y la violencia derivada del narcotráfico. También el rumbo de las negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) que sigue secuestrando personas, y la declaratoria de Estado a Palestina que dejó Santos en el último minuto fueron tema de la agenda del nuevo primer mandatario, el más joven en la historia de Colombia que apareció ante el país y el mundo con un jardín de rosas a sus espaldas en medio de fuertes vientos que, para muchos, simbolizaron las tormentas que tendrá que enfrentar en Casa de Nariño.

Duque tomó las riendas de un país que no logró el crecimiento económico anhelado en los ocho años de Juan Manuel Santos pero que alcanzó su nivel más bajo de homicidios en los últimos 20 años. La guerra entre las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Estado cesó, pero no las violencias y demás grupos ilegales que se disputan economías ilegales dejando en medio a los más desprotegidos: población civil de campesinos, indígenas, y niños que siguen siendo reclutados forzosamente. O bien, líderes sociales que continúan cayendo a pesar de las alarmas internacionales, así como periodistas nacionales y regionales amenazados e incremento de enfrentamientos armados y desplazamientos en ciudades como Medellín.

Según dijo en su discurso, a Duque le preocupan los “más de 300 líderes sociales asesinados en los últimos dos años”, también que “los cultivos ilícitos se han expandido exponencialmente en los últimos años” y que las bandas criminales “aumentan su capacidad de daño en varias regiones del país”. Por ello los primeros lugares del país que visitó fueron Tumaco, en Nariño, al sur de Colombia, donde está la mayor cantidad de cultivos de coca con unas 23 mil hectáreas según el mapeo más reciente de Naciones Unidas. Allí se reunió con la Fuerza Pública así como en la isla de San Andrés, en el caribe, donde la violencia por disputas del narcotráfico se ha aumentado deteriorando el tejido social y convirtiendo al paraíso turístico en lugar especialmente peligroso para los lugareños que ven amenazados sus sueños y vidas tras la llegada de la cultura y economía mafiosa.

“El que dijo Uribe” comenzó su mandato presidencial en medio de una polémica por el agresivo discurso que el presidente del Congreso, Ernesto Macías, de su partido Centro Democrático, pronunció durante su acto de asunción frente miles de personas y diez jefes de estado. Para algunos analistas, lo contradictorio de las palabras agresivas de Macías con las conciliadoras de Duque le quitó protagonismo al jefe de Estado y, además de generar molestias no solo entre la oposición sino entre sectores de centro y derecha, dejó en muy mal inicio al líder del Centro Democrático ante el mundo.

También podría tratarse de desacuerdos al interior del su partido, al menos en el tono, pues la agenda es común: cambiar de la sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito a la erradicación forzosa por completo, no promover la consulta popular anti corrupción e impulsar reformas al tratado de paz que terminó con la guerrilla más antigua de América Latina hoy conformada como partido político, y trazó ambiciosas reformas para la profundización de la democracia. “Debemos dejar claro que en adelante en nuestra Constitución el narcotráfico y el secuestro no son delitos conexos al delito político ni mecanismos legítimos para financiar y promover ninguna causa”, dejó claro en un discurso de una hora que se vio opacado por la furia de las palabras del presidente del Congreso.

Entre tanto, la sociedad civil envió cartas al despacho de Duque pidiéndole avanzar en la construcción de paz, y mostrando su respaldo ante las instituciones que creó el Acuerdo y que son atacadas con más fuerza desde que él llegó al poder: Comisión de la Verdad, Unidad para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidos y Jurisdicción Especial de Paz (JEP).

Esta última realizó la primera audiencia con militares justo tres días después de la posesión de Duque, quien todavía no se pronunció sobre el tema. El pasado viernes, 14 oficiales y suboficiales del Ejército acudieron a su audiencia de sometimiento al régimen de condicionalidad que creó el Acuerdo de Paz. Allí, junto a sus asesores y sus víctimas, madres que perdieron a sus hijos secuestrados y asesinados para ser presentados falsamente como guerrilleros asesinados en combate, los militares manifestaron estar de acuerdo con las reglas del juego y pidieron perdón “a las víctimas directas e indirectas”. Además se comprometieron a aportar a la verdad y a no volver a cometer los crímenes que dejaron sin vida a miles de colombianos inocentes. En la primera audiencia de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas de la JEP -ya hubo otra audiencia con Farc pero en la Sala de Reconocimiento- se abrió el caso de las ejecuciones extrajudiciales o “falsos positivos” de Soacha, un pueblo cercano a Bogotá, que involucraría una veintenta de jóvenes. Los otros miles de casos aún no se estudian y las víctimas esperan que durante la presidencia de Iván Duque esta sea una investigación prioritaria.

En cuanto a la economía, el 7 de agosto Duque había mencionado los problemas financieros y las altas cargas tributarias, y llamó a las fuerzas vivas a un pacto. “Los invito a que todos construyamos un gran pacto por Colombia, a que construyamos país, a que construyamos futuro y a que por encima de las diferencias estén las cosas que nos unen”. Para algunos, su tono conciliador fue la muestra de uno de sus mayores retos: mantener el apoyo de su partido. Así lo dijo el semanario The Economist: “El contraste ilustra la principal dificultad política que enfrentará el nuevo presidente: mantener el apoyo de su partido, militantemente opuesto al acuerdo de paz, mientras corteja a otras fuerzas para promulgar sus prioridades legislativas, incluida la reforma del sistema de pensiones”.

Aunque el nuevo jefe de estado colombiano aseguró no reconocer rencores y anunció un gobierno libre de revancha, la bancada del Centro Democrático celebró con aplausos y burlas a la oposición el discurso de Macías. El mismo expresidente Uribe festejó y dijo tras la posesión que “el discurso de Macías era absolutamente necesario”. El papel del líder natural de la derecha será decisivo en la gerencia de Duque pues, además de haber sido él quién lo propuso como candidato a una terna que se fue a consulta popular y ganó el joven paisa, Uribe está pasando por su peor momento de desprestigio. Hace unas semanas enfrenta a la justicia colombiana que lo llamó a indagatoria por haber participado, supuestamente, en falsedad en testimonios contra el senador de izquierda Iván Cepeda. De éste proceso jurídico, según fuentes aseguraron a Página12, podrían desprenderse investigaciones que no han prosperado en su contra por vínculos con paramilitarismo y mafias.

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Mesa de negociación Gobierno - Eln, con funcionamiento en La Habana

Sin la concreción de un acuerdo de cese el fuego concluyó este miércoles en La Habana el sexto ciclo de conversaciones de paz entre el gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Aunque tampoco lograron la conciliación en lo referente al proceso de participación de la sociedad en la construcción de la paz, ambas partes expresaron su satisfacción por el camino recorrido y ratificaron su voluntad de continuar, en aras de lograr la paz total en un ambiente solidario, justo y progresista.


En ese sentido, el jefe de la delegación del ELN, Pablo Beltrán, expresó su deseo de avanzar en el proceso con el gobierno entrante de Iván Duque, aunque aún no existe un pronunciamiento de la nueva administración sobre el futuro de las negociaciones.


Para el grupo guerrillero, el gobierno no se dispuso a pactar los compromisos de protección a los líderes y comunidades afectadas por la violencia durante un nuevo cese al fuego bilateral, temporal y nacional.
Por su parte, el jefe negociador del ejecutivo, Gustavo Bell, sostuvo que la tregua “es necesaria para dar garantías a la sociedad de participar directamente en la construcción de la paz”.


Ambas delegaciones aseguraron en el comunicado emitido al concluir el sexto ciclo, que el diálogo continúa siendo el mejor camino para solucionar los conflictos, con la participación de la ciudadanía.
Las pláticas públicas entre el ELN y el gobierno colombiano comenzaron en febrero de 2017 en la capital de Ecuador, Quito, pero se trasladaron a La Habana cuando el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, retiró a su país como garante y sede del proceso de paz en abril último.


Cuba también fue sede del diálogo entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC-EP, proceso que condujo a la firma de un pacto en noviembre de 2016, a la desmovilización de la guerrilla y al comienzo de la incorporación de sus miembros a la vida política y civil.

1 agosto 2018


(Con información de Prensa Latina)

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Miércoles, 11 Julio 2018 07:35

Para el ELN Colombia no tiene paz

Para el ELN Colombia no tiene paz

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) colombiano calificó ayer de fracaso rotundo el acuerdo de 2016 entre el disuelto grupo rebelde FARC y el gobierno. El ELN es la última guerrilla activa en Colombia y, actualmente, se encuentra negociando la paz con el gobierno.


“Ningún otro momento como este puede ser más claro para ratificar la validez de la lucha armada revolucionaria (...) luego del fracaso rotundo del camino de las negociaciones y los acuerdos entre las desaparecidas FARC y la oligarquía colombiana”, dijo Nicolás Rodríguez Bautista (“Gabino”), comandante máximo de la guerrilla.


“Los que fueron FARC, ni son hoy fuerza insurgente ni un real partido legal y esa gran lección es para aprenderla en lo más profundo”, agregó el líder rebelde en una carta fechada el 4 de julio pero publicada ayer en páginas web de la organización. El ELN está negociando en Cuba un acuerdo similar con el gobierno de Juan Manuel Santos, pero se hacen eco de las denuncias que han hecho las ex FARC por incumplimientos estatales, entre otros, por la falta de garantías de seguridad para sus excombatientes y de participación política, que habían sido acordados.


Santos, que dejará el poder en agosto, busca con el ELN firmar un pacto que permita llegar a la paz completa para una nación que lleva ya medio siglo de conflicto armado. Sin embargo, su sucesor, el derechista Iván Duque, prometió modificar lo suscrito con las FARC y endurecer las condiciones para continuar el diálogo con los elenos.


Las FARC firmaron un histórico pacto de paz a finales de 2016. Por lo convenido, cerca de 7.000 combatientes dejaron las armas y formaron un partido político que tendrá diez escaños en el Parlamento a partir del 20 de julio.

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Colombia: Julio será un mes crucial para la paz

El sexto ciclo del diálogo entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y representantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), iniciará en La Habana, el lunes dos de julio, por lo que el grupo insurgente a través de un comunicado calificó julio como “un mes crucial para la paz”.


En el comunicado mencionan que esta nueva reunión se da en un momento difícil porque la delegación del Gobierno no garantiza la reciprocidad en el cumplimiento de los acuerdos y tampoco la ejecución de las transformaciones propuestas en el proceso y acordadas en la mesa del diálogo.


Además, ELN agrega que el Gobierno colombiano condiciona el diseño completo del acuerdo y el inicio de la “participación de la sociedad en la construcción de la paz”, a que previamente se acuerde un cese al fuego. No obstante, el grupo insurgente ha decretado dos ceses al fuego unilaterales de cara a las citas comiciales de primera y segunda vuelta presidencial. Mientras tanto, continúan las negociaciones para un cese bilateral.


El escrito reitera que con el cese al fuego se debe “avanzar en la solución de la persecución, asesinatos y judicialización a los líderes y lideresas de los movimientos sociales”. El grupo insurgente hace referencia a los cientos de activistas muertos que se han registrado en lo que va del año y que se suman a la larga lista de 2017, en medio de lo que denuncian como ataques sistemáticos.
También, señala la importancia de aceptar el Derecho Internacional Humanitario (DIH) como el referente común para pactar acciones y acuerdos humanitarios.


Entretanto, el comunicado insta con preocupación los propósitos de la bancada de la derecha en el Congreso, al que acusan de pretender reducir a su más mínima expresión lo que queda de los Acuerdos firmados con ex grupo insurgente Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP).


Asimismo, el ELN se manifiesta firme en el propósito de lograr la solución política al conflicto, erradicar la violencia de la política y realizar los cambios básicos urgentes.

2 julio 2018
(Con información de Telesur)

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Miércoles, 27 Junio 2018 06:22

Va la cumbre de Trump y Putin

Va la cumbre de Trump y Putin

Es notorio el desasosiego de la prensa británica que parece lamentar la cumbre de los hoy dos máximos mandatarios del planeta en el rubro geoestratégico/nuclear (http://bit.ly/2KjHbXV), como es el caso del rotativo globalista The Financial Times (FT) (25/06/18), controlado por los banqueros Rothschild y su conspicuo instrumento disruptivo, George Soros.

Los globalistas, representados por Gran Bretaña (GB), pueden resultar los grandes perdedores de la cumbre de Trump y el zar Vlady Putin quien no repetirá los graves errores inconcebibles de Gorbachov y Yeltsin quienes colocaron a Rusia al borde de la extinción después de haber sucumbido a todos los engaños de Daddy Bush y Clinton.

FT juzga que la cumbre de Trump y Putin va, pero que "sus expectativas son muy bajas" cuando es “improbable un acuerdo sustancial ( sic)”.

Entre sollozos, FT adelanta que “John Bolton, halcón ( sic) consejero de Seguridad Nacional de Trump, embarnece la agenda con el canciller ruso Sergei Lavrov y luego con el mismo Putin”.

Se filtra que por consideraciones logísticas, Austria ya no será el sitio conveniente de la cumbre que se celebrará después de la visita de Trump a GB el 13 de julio, lo cual conduce que sería después del cierre del Mundial de futbol el día 15 de julio en Moscú –donde Rusia obtuvo un resonante triunfo de relaciones públicas– y que podría tener lugar, a mi juicio, en Finlandia o Islandia (al estilo de Reagan y Gorbachov).

La rusofobia mezclada de "Putin-fobia" del FT no tiene remedio y considera que la cumbre "será un logro para Putin" cuando "Rusia la ha buscado por 18 meses", pero que tampoco hace que el Kremlin eche las campanas al vuelo por un triunfo elusivo.

Ningún tema es mas jerárquico que el control de las armas nucleares que hace palidecer los temas de Siria y Norcorea.

Tanto Kissinger como el influyente republicano Newton Leroy Gingich están dispuestos a digerir la supuesta "anexión" de Crimea, que siempre ha sido rusa, mientras promueven un "acomodamiento" en Ucrania, cuya desestabilización fue operada por "Vicky" Nuland (http://bit.ly/2N0Xze9), con una inversión de 5 mil millones de dólares del Departamento de Estado con el fin de golpear las entrañas de Rusia y provocar su "cambio de régimen", de acuerdo con el guion de los neoconservadores straussianos que han dominado durante una generación la agenda de republicanos y demócratas.

FT cita a Daniel Fried, anterior funcionario del Departamento de Estado que encabezó la política fallida de sanciones contra Rusia, quien sugiere que la "cooperación potencial" de Trump y Putin radicaría en "coordinar las relaciones militares y limitar la escala de ejercicios militares". ¡Con eso sobra y basta!

Está en juego la supervivencia en el planeta cuando la colisión de EU y Rusia ha llegado al borde del precipicio nuclear, por lo que el Boletín de los Científicos Atómicos ha colocado las manecillas del reloj del "Día Final" a dos minutos de medianoche (http://bit.ly/2N27qAA).

El freno a la carrera armamentista constituye la jerarquía de la agenda de las dos máximas superpotencias geoestratégicas nucleares del planeta.

Hay avisos, como la ominosa guerra nuclear susceptible de extinguir la vida en el planeta que deben ser escuchados: Casandra tuvo finalmente razón después de advertir la caída de Troya.

Mientras NYT, controlado por la secta facciosa del globalista Soros, se mofa del "romance de Trump y Putin" (https://nyti.ms/2yK532f), Matthew Rojansky, de Russia Insider, aborda con sobriedad el aspecto "crucial" de la cumbre, pese al "escepticismo imperante", cuando en Moscú "la opinión predominante" es que Trump “es un rehén del establishment unánimemente (sic) anti-ruso de Washington” y que “cualquier acuerdo puede ser anulado por el Congreso y aún ( sic) por su propia administración” (http://bit.ly/2IuQyiq).

El deterioro de la seguridad global por si sola, exacerbada por el caos planetario, vale la pena para la cumbre de Trump y Putin.

La mínima desescalada que consigan será benéfica para la salud del planeta y su riesgo de un Armagedón.

AlfredoJalife.com

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Prevé EU otra estructura en el diálogo con China

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio ayer señal de una nueva dirección en las conversaciones de comercio entre su país y China, al decir que el actual camino lucía "demasiado difícil de hacer" y que cualquier posible acuerdo necesita "una estructura diferente".

En una publicación en Twitter, Trump citó dificultades como la verificación, pero no dio otros detalles sobre lo que él o su administración busca en las actuales negociaciones.

Representantes de la Casa Blanca no respondieron inmediatamente a un pedido de más información sobre el comunicado.

"Nuestro acuerdo comercial con China avanza muy bien, pero al final probablemente tendremos que usar una estructura diferente que será demasiado difícil de hacer y verificar los resultados después de su finalización", escribió Trump en Twitter.

La declaración del mandatario se da en medio de negociaciones entre las dos mayores economías del mundo, después de que potenciales aranceles de ambas partes elevaron los temores de una guerra comercial, incluso cuando algunas tensiones se han aliviado por señales de progreso.

El martes, el presidente estadunidense indicó a periodistas que no estaba conforme con las recientes conversaciones comerciales entre los dos países, sin embargo, China importará volúmenes récord de petróleo y probablemente más soya estadunidenses, tras dar señales a refinerías y compradores de granos estatales que deben incrementar más sus adquisiciones para ayudar a aliviar las tensiones entre las dos grandes economías, divulgaron fuentes de comercio ayer.

China es el principal importador mundial de petróleo y soya, y más compras a Estados Unidos ayudarán a satisfacer el creciente consumo interno. Las importaciones también contribuirían a reducir el superávit comercial de China con Estados Unidos.

La china Sinopec, la mayor refinería de Asia, incrementará sus compras de crudo a Estados Unidos hasta máximos históricos en junio como parte de los esfuerzos de China por reducir el déficit comercial, resaltaron ayer dos fuentes con conocimiento del tema.

En el plano agrícola, el comprador estatal de granos Sinograin volvió esta semana al mercado de soya estadunidense por primera vez desde inicios de abril, revelaron dos fuentes.

Por su parte, Estados Unidos se acercó a un acuerdo el martes para levantar la prohibición a proveedores locales del fabricante chino de equipos de telecomunicaciones ZTE Corp, y Pekín anunció recortes arancelarios a las importaciones de automóviles.

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Caravana contra Ortega llega a Masaya, cuna del sandinismo

Enfrentamientos en la ciudad dejan saldo de un muerto y 150 heridos en los últimos días

Masaya.

Al grito de "¡Patria libre o muerte!" miles de nicaragüenses marcharon hasta la combativa ciudad de Masaya, cuna del sandinismo y cuya población fue blanco de violentos enfrentamientos, incendios y saqueos que dejaron al menos un muerto y 150 heridos, en días recientes.

El ejército de Nicaragua llamó a la reflexión y se dijo convencido del Diálogo Nacional sugerido por el gobierno y que mediará el Episcopado como "única ruta para evitar las afectaciones irreversibles a nuestro pueblo, nuestra economía, al desarrollo nacional y a nuestra seguridad".

En un comunicado, los militares respaldaron los esfuerzos que realiza el gobierno de Nicaragua y la labor de mediación del cardenal Leopoldo Brenes para solucionar la crisis, un día después de que el vocero castrense, coronel Manuel Guevara, declaró: "no tenemos por qué reprimir a la población".

La marcha salió en caravana de Managua y ciudades aledañas hasta Masaya, un pueblo de 170 mil habitantes, la mayoría artesanos y agricultores, ubicado unos 25 kilómetros al sur de la capital, donde este sábado la población resistió con piedras, morteros caseros y hondas la embestida de la policía, que ya se replegó a sus cuarteles.

La caravana sumó en su camino a miles de manifestantes antigubernamentales que se adhirieron a la exigencia de "justicia" por más de medio centenar de muertos en las protestas de universitarios que estallaron el 17 de abril.

Lo que ha pasado en Masaya fue "una salvajada del gobierno. Después de lo que hizo Ortega debe irse. Hay que buscar la manera de que se vaya, esa es la lucha de ahora: que se vaya", dijo Néstor Rocha, integrante de la caravana.

Masaya alberga el barrio indígena de Monimbó, que se levantó contra la dictadura de Anastasio Somoza en 1979. Daniel Ortega fue presidente de Nicaragua entre 1985 y 1990. Regresó al poder en 2007.

"Le decimos al presidente que aquí el que manda es el pueblo", añadió otro poblador de Masaya.

El sacerdote Augusto Rodríguez, párroco de la iglesia de San Sebastián, en Monimbó, contó que vivieron desde el viernes pasado "días de represión durísima y de violencia de grupos paramilitares apoyados por la policía, que atacaron a la población y quemaron casas y negocios".

El dirigente de la Asociación Nicaragüense de Protección de Derechos Humanos, Álvaro Leiva, calculó que los enfrentamientos en Masaya dejaron 150 heridos, además de la muerte de un joven por impacto de bala.

Los vecinos colocaron un pequeño altar en honor al hombre de 45 años que murió.

La policía se replegó a la comisaría de la institución, en el centro de Masaya, como resultado de una tregua alcanzada la madrugada de este domingo entre autoridades, representantes de la Iglesia católica de la localidad y organismos de derechos humanos.

Bismarck Conde, el sacerdote que participó en las negociaciones con los mandos de la policía para la liberación de 24 detenidos y la tregua en los enfrentamientos, declaró al Canal 15 (independiente): "Pedimos tolerancia en la marcha, no provocar y no dejarnos provocar".

En Managua, otra manifestación de estudiantes llegó hasta la Universidad Politécnica, en apoyo a decenas de jóvenes atrincherados en el recinto desde mediados de abril y que denunciaron haber sido atacados por la policía y simpatizantes de la progubernamental Juventud Sandinista, con un saldo aún no aclarado de muertos y heridos.

Los jóvenes también mantienen tomadas las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, que ha sido blanco de ataques, supuestamente de fuerzas policiales.

La marcha de Masaya es la cuarta que se realiza contra el gobierno sandinista de Ortega desde que estalló la crisis de gobernabilidad en el país centroamericano.

El conflicto empezó con una protesta de estudiantes contra una reforma al Seguro Social, que aumentaba el monto de las aportaciones a trabajadores y empresas, y que disminuía en 5 por ciento las pensiones. Pese a su posterior derogación, la situación derivó en grandes protestas debido a la acción violenta de la policía y de fuerzas de choque sandinistas.

En tanto, la Conferencia Episcopal dio a Ortega un plazo que vence al mediodía de este lunes para confirmar su adhesión a un diálogo que podría comenzar esta semana y que ya fue aceptado por la sociedad civil, el sector privado y los universitarios.

Los estudiantes acusan a Ortega de haberlos "reprimido salvajemente" con fuerzas de choque apoyadas por la policía, mientras el gobierno se declara víctima de "vándalos de la derecha" y de "un complot financiado desde el exterior".

 

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Sábado, 28 Abril 2018 06:07

Hacia la paz

Hacia la paz

Los líderes de Corea del Norte, Kim Jong-un, y Corea del Sur Moon Jae-in, firmaron un acuerdo para iniciar "la completa desnuclearización" de la península, en lo que significa el primer paso firme hacia la firma de la paz definitiva entre ambos países y, técnicamente, el fin de la guerra iniciada en 1950. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró: “La guerra coreana terminó”, escribió en Twitter.


La declaración dice que "Sur y Norte confirmaron su meta común de lograr una península libre de armas nucleares a través de una completa desnuclearización". Eso fue lo que firmaron los dos líderes en la cumbre que tuvo lugar en la frontera de ambos países y sin que se precisen cuáles serán las medidas específicas para concretar esa iniciativa.
La reunión entre Kim y Moon fue la tercera cumbre en la historia de líderes de ambas naciones, que siguen en una suerte de “guerra fría” a pesar del armisticio de 1953 que las dividió en dos.


"Una nueva historia comienza. Es el momento en que empieza una era de paz", escribió Kim en el libro de honor. Moon, en tanto, se refirió a "una Península Coreana libre de armas nucleares". El más enfático fue Trump, quien desde Washington tuiteó: "¡LA GUERRA COREANA TERMINÓ! ¡Estados Unidos y todo su GRAN pueblo deberían estar muy orgullosos de lo que está pasando ahora en Corea!"


Antes de la reunión, Kim anunció que congelará sus pruebas nucleares y de misiles, y que cierra su centro de pruebas atómicas. Una vez firmado ese pacto, añadió que se esforzará "por lograr la paz en la península y por cumplir lo escrito en la declaración". No mencionó en ningún momento el término "desnuclearización" o el programa de armas atómicas norcoreano.


En el marco de la "confianza mutua" firmada, los mandatarios acordaron hacer reuniones e intercambios. El presidente surcoreano se comprometió a visitar Pyongyang en la segunda mitad del año para avanzar en un tratado de paz definitivo que sustituya al alto el fuego que puso fin a la guerra armada pero mantiene latente el conflicto.
Uno de los gestos más llamativos de la jornada fue cuando los dos líderes echaron tierra de los dos territorios sobre un pino de 1953. Al lado del árbol, Kim y Moon también descubrieron una placa conmemorativa en la que se grabaron las firmas de los dos mandatarios y en la que se lee: "Estamos plantando paz y prosperidad".


"Espero que como este árbol, nuestra relación se mantenga siempre verde, incluso en invierno", dijo el líder norcoreano que en varias oportunidades desafió con ir a la guerra a Estados Unidos, aliado de Corea del Sur. Tras la ceremonia, ambos líderes dieron un corto paseo por un puente peatonal que hay en la frontera creada de facto en la década de 1950 y se sentaron a charlar durante varios minutos en un ambiente muy íntimo. Todo fue simbólico.

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Viernes, 27 Abril 2018 06:19

La nación bifronte vuelve a mirarse

La nación bifronte vuelve a mirarse

El hipercapitalismo tecnoconfuciano del sur y el comunismo dinástico del norte tuvieron algo en común, al menos hasta 1987: férreas dictaduras militares que asesinaron a decenas de miles de personas en nombre de la democracia y la libertad.

Las Coreas están separadas por un escalón: de cada lado suele haber unos cuatro soldados mirándose a la cara con su enemigo mortal, formados como a punto de comenzar un picadito de fútbol. Inexplicablemente, sobre esa línea de 5 metros de ancho, no hay barrera: el guardafrontera que lo quisiera, podría cruzarla, ateniéndose a las consecuencias.


Allí mismo, en una caseta azul dividida imaginariamente a la mitad por el Paralelo 38, se firmó el 27 de julio de 1953 un mero armisticio entre Corea del Norte y EE.UU., del que Corea del Sur fue ninguneada. Es decir que los tres países siguen técnicamente en guerra. Lo más singular de todo esto es que, a partir de esa breve línea de puntos, comenzaron a desarrollarse durante casi siete décadas dos modelos opuestos por el vértice, radicalizándose de manera pocas veces vistas. El hipercapitalismo tecnoconfuciano del sur -que llevó a la tasa de suicidios más alta del mundo desarrollo-, sólo es comparable al ocurrido en el Japón de la posguerra. Y al inédito comunismo dinástico –ese oxímoron– podría emparentarse solo con el extremismo de Pol-Pot en la Camboya de los ´70. A un lado y al otro de esa raya, los dos modelos opuestos por el vértice tuvieron algo en común, al menos hasta 1987: férreas dictaduras militares que asesinaron a decenas de miles de ciudadanos, en ambos casos, en nombre de la democracia y la libertad.


Lo que sucedió hoy en ese lugar donde las Coreas se rozan físicamente –la Zona Desmilitarizada, que es la más militarizada del mundo– no es nuevo. En el año 2000 hubo una histórica reunión entre Kim Jong Il –padre del actual líder norcoreano– y Kim Dae-jung, presidente de Corea del Sur, en la cual acordaron una zona económica común, donde el sur ponía el capital y el norte el trabajo. Pero al poco tiempo se discontinuó. Incluso el sur dio apoyo alimentario al norte para paliar la hambruna que generó el colapso de la Unión Soviética. El objetivo actual sería llevar la situación a ese momento otra vez, con alguna mejora. Porque en estos diez años la situación se fue tensando con dos crisis muy peligrosas: el hundimiento en 2010 de un barco de la Marina de Guerra surcoreana (por parte de Corea del Norte) y la escalada verbal y twitera entre Kim y Trump que hizo temblar al mundo, mientras se advertían uno al otro que tenían el botón nuclear más grande.


Pero la exitosa estrategia de Kim Jong Un -inaugurada por su padre en los ´90- fue la del “perro que ladra” y a lo sumo tira un tarascón. Y no podría haber sido distinto, porque un enfrentamiento hubiera equivalido a un suicidio personal por parte de Kim y la destrucción de su régimen en cuestión de horas. Claro que, él también podría reducir Seúl a cenizas, con o sin bomba atómica. Con la muerte del padre del actual líder norcoreano, Estados Unidos creyó ver una posibilidad de hacer caer al gobierno y reforzó presiones políticas y económicas. Pero Corea del Norte se recostó en su socio histórico, la China “comunista”.


China, por su parte, no desea una violenta caída del régimen de Corea del Norte, porque además de una posible catástrofe humanitaria en la frontera, ello implicaría la reunificación y tener en su patio trasero la influencia directa de su principal adversario en esta nueva Guerra Fría económica con EE.UU. Pareciera que para el líder chino Xi Jing Ping, el presidente Kim se habría pasado de la raya, creándole un problema grave en esa singular relación que tiene con EE.UU., de adversidad y sociedad a la vez.


Paradójicamente, el último capítulo de la Guerra Fría del siglo XX, se sigue peleando en la península coreana, ahora como caja de resonancia de conflictos que no estallan nunca de manera directa.


El fin último de Kim fue siempre negociar: no es un líder revolucionario inspirado en el internacionalismo socialista, sino un reyezuelo formado en las escuelas más caras de Suiza, fanático de la NBA: en 2014 se dio el lujo de invitar a su país a Dennis Rodman, el legendario basquetbolista, quien contó que Kim lo llevó en un yate a una especie de Ibiza norcoreana donde tomaban el whisky más caro del mundo rodeados de mujeres. La estrategia del norcoreano fue tensar la cuerda al máximo -encontró en Trump el adversario ideal- y adquirir una posición de fuerza que se podría resumir en una frase: “si me atacan explotamos todos”.


A esta situación se le sumó una carambola histórica. En Corea del Sur gobernó hasta el año pasado Park Geun-hye, hija del gran dictador surcoreano, con un perfil ultraconservador y nacionalista: no era la persona ideal para impulsar la paz. Pero antes de la mitad de su mandato, la presidenta cayó por un caso de corrupción que la llevó a la cárcel junto con el principal dueño de Samsung, Lee Jae-yong. Esto allanó el terreno para que ganara las elecciones adelantadas Moon Jae-in, un antiguo luchador por los derechos humanos quien, para el arco político surcoreano, sería un líder de centroizquierda y pacifista que nunca respondió a las provocaciones verbales de Kim y se dedicó a poner paños fríos.


El surcoreano Moon le dejó claro a Donald Trump que, cualquier decisión por parte de EE.UU, antes debía ser consultada con él. Las Olimpiadas de Invierno en Corea del Sur fueron el momento ideal para un gesto de distensión que pareció espontáneo. Y a partir de allí, la crisis comenzó a enfriarse.


¿Podría ser distinto esta vez el acercamiento? Quizá sí. Corea del Norte tiene ahora una posición de fuerza, algo para ceder. Y ya aseguró que lo hará: se desnuclearizará. La segunda pregunta es “¿no recibirán nada a cambio?”. El retiro de las bases norteamericanas de Corea del Sur es un reclamo de máxima inalcanzable. ¿Entonces para qué Corea del Norte invirtió millones de dólares en una tecnología de guerra que ahora abandonará? ¿Cederán todo para terminar parados otra vez en el mismo lugar que antes de todo esto? No. Porque Kim estaría recibiendo algo nuevo: el compromiso de no ser invadido para no terminar como Saddam Hussein o Muamar Khadafi. Esta vez se firmaría un tratado de paz formal y definitivo, que será alimentado con más gestos políticos y el surrealista próximo encuentro entre Kim y Trump.


Pero a nivel de placas tectónicas geopolíticas, una vez más, aquí chocan China con Estados Unidos, y también confluyen. Resultado de que los misiles norcoreanos aterrizaran en el Mar de Japón el año pasado, este país estaba a punto de reformar su constitución para poder armarse, un impedimento que acarrean desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. A ninguna de las potencias implicadas -incluyendo a Rusia- le agrada la idea del rearme japonés: liberar tensiones en el Paralelo 38 le conviene hoy a todo el mundo. Por último, para interpretar este momento, hay un dato central: antes de cualquier movida en el tablero, el Kim viajó en tren a Beijing para reunirse con el presidente Xi Jinping, quien quizá sea el que más mueve los hilos por detrás de la escena pública.


Corea del Norte tratará de reinventar su economía hacia el modelo chino -manteniendo la represión o acaso aflojándola un poco- y el presidente Moon, si tuviera el poder suficiente, podría impulsar cambios internos más de fondo -que ha insinuado-, terminando de democratizar una sociedad históricamente entregada a los lazos corruptos entre el poder político y los grandes grupos económicos -los chaeboles-, cuyos líderes estatales y privados han terminado casi todos tras las rejas, pero liberados al poco tiempo con indultos y reducciones de pena. De momento -y por un buen rato- Corea seguirá siendo una nación con dos caras, las de una moneda anacrónica que sigue girando en el aire desde 1953, sobre un polvorín nuclear, sin terminar nunca de caer.


Por Julián Varsavsky, coautor con Daniel Wizenberg del libro Corea, dos caras extremas de una misma nación.

 

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Trump acepta reunirse con el líder de Corea del Norte

Un enviado de Corea del Sur le entrega la invitación al presidente estadounidense en la Casa Blanca
 
El escenario más explosivo del planeta ha cambiado radicalmente. Hace tres meses Kim Jong-un y Donald Trump se insultaban y amenazaban con el holocausto nuclear; hoy van camino de sentarse en una mesa de negociación. El presidente de Estados Unidos ha aceptado "en el lugar y tiempo que se determine" la inesperada invitación del líder de Corea del Norte para reunirse cara a cara. La petición fue trasladada a Trump este jueves por un emisario surcoreano que el martes pasado se reunió en Pyongyang con Kim Jong-un. En el mensaje, el Líder Supremo ofrece la desnuclearización del país y frenar las pruebas nucleares y balísticas. Jamás se ha registrado un encuentro directo entre los mandatarios de ambas naciones.


El anuncio fue realizado por el enviado surcoreano en la propia Casa Blanca. Trump calentó la intervención señalando que iba a ser "muy importante" aunque no dio mayores especificaciones. Cuando el legado surcoreano habló, hizo temblar a Estados Unidos. No solo sacó a la luz la invitación, sino que Trump la había aceptado y que el encuentro estaba previsto para mayo. “Somos optimistas con este proceso diplomático. La República de Corea, los Estados Unidos y nuestos aliados nos mantenemos unidos y esperamos que no se repitan los errores del pasado. La presión continuará mientras Corea del Norte no acompañe sus palabras con acciones concretas”, afirmó el consejero de Seguridad Nacional surcoreano, Chung Eui-yong.


"Kim Jong-un hablaba de desnuclearización con Corea del Sur, no solo congelación. También que no habría pruebas pruebas balísticas durante ese periodo. Se está logrando un gran progreso, pero las sanciones permanecerán hasta se llegue a un acuerdo. La reunión está siendo planeada", tuiteó Trump.


La materialización de una negociación directa entre Estados Unidos y Corea del Norte supone un paso histórico. Representa un triunfo para Trump, pero también una demostración del inmenso poder del eje Pekín-Washington.


En su estrategia para frenar la carrera armamentística de Pyongyang, la Casa Blanca ha blandido su poderío militar y exhibido una asperísima retórica prebélica. A ello ha sumado una escalada sancionadora en la que el apoyo de China, que absorbe el 90% de las exportaciones de Corea del Norte, ha resultado determinante.
Efecto de este cerco combinado, que ha desgastado profundamente al régimen norcoreano, ha sido la búsqueda de una válvula de escape por parte de Kim Jong-un. No solo se ha lanzado a un diálogo directo con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, que se celebrará en abril en la zona desmilitarizada, sino que ahora ha ofrecido y logrado una reunión cara a cara con su archienemigo estadounidense. Y al cesto ha añadido la perla más buscada: renunciar al arma atómica a cambio de la supervivencia del régimen. Justo lo que está dispuesto a aceptar Washington, siempre y cuando la desnuclearización sea permanente, y satisface a Pekín, que mantiene a Corea del Norte como glacis frente a su vecino del sur y las tropas americanas.


La posibilidad de que el diálogo fructifere es compleja. Los antecedentes históricos son pésimos. Las amenazas han sido muchas y las conversaciones con legados de Bill Clinton y George Bush hijo terminaron en fracasos. Esa experiencia ha armado de cautela a la Casa Blanca, pero no ha eliminado la esperanza de una resolución diplomática del conflicto. A ello ayudan dos factores clave: China apoya plenamente el diálogo, y el propio Trump, sin rebajar la presión, está dispuesto a este cara a cara. En este sentido, más allá de los insultos, bravuconadas y demostraciones de fuerza, Washington siempre ha mantenido expedita la vía del diálogo.


En diciembre pasado, el secretario de Estado, Rex Tillerson, incluso abandonó la exigencia estadounidense de que Pyongyang renunciase al arsenal nuclear y únicamente pidió un “periodo de calma” para sentarse a negociar. “No es realista decir que sólo pueden hablar si vienen a la mesa listos para renunciar a su programa. Han invertido demasiado en él [...] Estamos dispuestos a hablar con Corea del Norte en el momento que quiera. Estamos dispuestos a una primera reunión sin condiciones previas. Veámonos y hablemos del tiempo si hace falta o de si la mesa debe ser redonda o cuadrada, y luego empecemos a trazar una hoja de ruta”, dijo Tillerson.


Las palabras de Tillerson fueron avaladas por el mismo Trump, quien en una conversación con el presidente surcoreano se mostró dispuesto al diálogo con Pyongyang “en el tiempo apropiado y bajo las circunstancias correctas”. El deshielo propiciado por los Juegos Olímpicos de Invierno en Corea del Sur, así como el viraje de Kim Jong-un, han acabado abriendo la puerta. Sólo falta que ambos líderes la crucen.

Washington 9 MAR 2018 - 03:54 COT

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