Domingo, 25 Marzo 2018 06:16

A 50 años del mayo francés

A 50 años del mayo francés

El 22 de marzo de 1968 comenzó el mayo francés cuando un nutrido grupo de estudiantes de la Universidad de Nanterre ocupó la torre central de la misma. Un par de meses después, todas las fábricas de Francia estaban ocupadas, los estudiantes tomaban sus universidades y colegios y enfrentaban con adoquines a la policía; los capitalistas emigraban y el presidente Charles De Gaulle huía a Alemania a pedir el apoyo de las tropas francesas que estaban de guarnición.

Cincuenta años después, este 22 de marzo, millones de obreros, jubilados y estudiantes comienzan un mes de manifestacionesy huelgas in crescendo que harán de esta primavera que comienza con frío y nieve, una ardiente Primavera Social.

Todos los sindicatos ferroviarios, desde los más conservadores hasta los más radicales, decidieron, en efecto, hacer una huelga rotativa (dos días de huelga, tres de trabajo, otros dos de huelga y así sucesivamente hasta fines de junio por un total de 36 días no trabajados). Como tres días de actividad no bastan para reorganizar el tráfico ferroviario, Francia vivirá en los próximos meses en una agitación constante y al borde de la parálisis.

Este 22, por ejemplo, pararon también los distintos sindicatos de los aeropuertos y de la aviación, así como los controladores de los aeropuertos. También los sindicatos de funcionarios públicos del Estado central y de las municipalidades y regiones (salvo la CFDT, a la que el gobierno intenta dividir de los demás), el sindicato postal o los sindicatos de la educación primaria, media y universitaria, los de estudiantes universitarios, los de los hospitales, las casas de ancianos y los de decenas de grandes empresas que están suspendiendo o piensan trasladarse a países donde la mano de obra es mucho más barata, así como la participación masiva de partidos de izquierda, como la Francia Insubordinada de Mélenchon.

El descontento crece rápidamente. El presidente Emmanuel Macron, que había obtenido 60 por ciento de los votos de 40 por ciento, de los electores que no se abstuvieron, o sea, un apoyo real en poco superior a 32 por ciento, tiene ahora un índice de popularidad que ronda 40 por ciento y esa aprobación tibia va en caída ya que, en su afán de elevar los ingresos del gran capital, afectó a todas las municipalidades, sin importar si su gobierno era de derecha o de izquierda, pues les recortó importantes fondos.

También causó la ira de los jubilados, cuyos ingresos disminuyó, recortó fondos para las escuelas y universidades mientras aumentaba el presupuesto para la policía y las fuerzas armadas, tuvo una huelga larga y combativa de los guardacárceles, que en un número insuficiente deben hacer frente a prisiones cada vez más sobrepobladas, y tiene en agitación desde hace meses a los estresados y pocos médicos y enfermeras de los hospitales generales o para ancianos, siempre en peligro de ser procesados si un paciente muere o tiene problemas por la atención deficiente.

Por eso, en las más de 140 ciudades donde medio millón de personas se manifestaron, se sumaron miles de pequeños comerciantes, jubilados y parientes de los niños que no pueden ir a clase o no tienen comedor escolar porque Macron suprimió puestos en las escuelas.

El gobierno del gran capital debe lidiar con una ola de descontentos y conflictos que tienden a unirse pero que no tienen el mismo signo político, lo que aún le permite maniobrar. Enfrenta, en efecto, huelgas que se oponen a la reforma de las leyes laborales o del estatuto de los ferroviarios, pero también las protestas de sectores neoliberales y partidarios de dichas reformas de la clase media conservadora ahora afectados por la distribución de los fondos estatales exclusivamente en favor del gran capital financiero.

Esta evolución gradual de sectores de la clase media empobrecida e incluso de otros más acomodados pero amenazados por la concentración de la riqueza que lleva al cierre de miles de pequeñas empresas, todavía no basta para soldar de modo duradero ese tipo de protestas con las de los obreros que ven que los capitalistas tienen ganancias récord y aun así despiden o aumentan la explotación.

En las luchas, poco a poco se está gestando un frente contra el capital entre los trabajadores asalariados, la baja intelectualidad (estudiantes, maestros y profesores), la juventud (estudiantes secundarios y los nini desahuciados de los suburbios) y parte de las familias populares; es decir, un nuevo 68 pero aún más potente en la escala de Richter social.

La táctica de Macron, por ahora, es la del romano Fabio. Contemporiza, trata de dividir a los sindicatos para aislar a la CGT y a la izquierda, tira migajas a los jubilados, cede a los ecologistas en Les Landes y no hace el aeropuerto que provocó un conflicto de 50 años, su primer ministro declara que está abierto a la negociación con tal de cortar en fetas las protestas y de enfrentarlas una por una. Pero no tiene mucho éxito.

Por ejemplo, los trabajadores de la Ford de Burdeos, en huelga contra el cierre de ese establecimiento para llevarlo al extranjero, están dirigidos por la CGT, y uno de sus principales dirigentes fabriles es Philippe Poutou, el candidato a presidente por el Nuevo Partido Anticapitalista, quien ahora coincide en la defensa de la fuente de trabajo (para los obreros) y de impuestos y puestos de trabajo (para la municipalidad)… con el alcalde de Burdeos, el derechista Alain Juppé. Además, una buena parte de los diputados macronistas provienen del partido socialista y no están dispuestos a votar la legislación laboral, las medidas contra los ferroviarios y la privatización de trenes y aeropuertos, por lo que Macron está obligado a gobernar por decreto, como un rey pero de un país que le cortó la cabeza a un monarca.

En el 68, París cantaba “¡Ce n’ est qu’un début, continuons le combat!”. Este 22 parece ser un comienzo, y el combate indudablemente continuará.

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Silvia Federici: El paro como momento de comprensión y transformación

Desde que la conocemos, las conversaciones con Silvia han sido siempre muy fértiles. No solo por su lucidez y agudeza teórico-política, sino también por su generosidad infinita en el relato de su experiencia, en esa búsqueda de coherencia entre lo que se hace y se piensa. En la previa del 8 de marzo, conversamos con ella sobre el paro internacional de mujeres y la actualidad de la lucha feminista.


Elegimos volver a escucharla hoy, en este contexto tan intenso donde la lucha de las mujeres se despliega con una fuerza por momentos inesperada. Donde cada una desde su comunidad de mujeres pone empeño en organizar, difundir y participar del 8 de marzo y del paro histórico que sucederá en más de treinta países alrededor del mundo.


En lo vertiginoso de estos acontecimientos nos venimos diciendo unas a otras: no aceptemos más la violencia, potenciemos nuestra fuerza para multiplicar nuestro ya basta, organicemos encuentros, espacios y marchas que hagan temblar la tierra. Pero también nos repetimos una y otra vez: hagamos más denso el tejido del entre mujeres; potenciemos nuestra ayuda mutua, nuestro autocuidado y reciprocidad; estemos cada vez más movilizadas pero también robemos tiempo para sentir y pensar cómo seguimos, cómo nos auto organizamos cada vez más y qué desafíos está alumbrando la lucha.


Dicho de otro modo, al desplegar la lucha ésta ilumina nuevos problemas políticos. De nada sirve hacer sin pensar. Pensemos a partir de lo que estamos experimentando y abramos los espacios para construir los cómo seguir. Nuestras compañeras y hermanas nacidas en las luchas que nos antecedieron portan experiencias que es preciso recuperar para no empezar de cero, para nutrirnos y cambiar. Por eso esta conversación busca ser un espacio-momento para que Silvia nos comparta palabras que nos ayuden a pensar lo que está sucediendo.


¿Qué está sucediendo con la lucha de las mujeres? ¿Qué has reflexionado sobre las últimas manifestaciones en Estados Unidos?


Aquí es un momento en el que se está dando una movilización muy fuerte de todos los movimiento sociales, y sobre todo del movimiento de las mujeres. Hemos visto estas marchas en Washington, en Nueva York, en varias ciudades. Mujeres de todo tipo, de todas las edades se están movilizando, sintieron la necesidad de salir a la calle. Y pienso que no es solamente una necesidad de responder a Trump, es la expresión de un gran descontento que se ha acumulado en estos años, porque las situación de las mujeres en todos los niveles, con excepción de una minoría, se ha deteriorado desde hace mucho tiempo, enfrentando una crisis en su vida cotidiana.
Esta es una crisis de trabajo, una crisis de falta de tiempo para sí mismas, una crisis de la relación con los otros, es el no tener recursos, no tener tiempo ni acceso a los servicios más fundamentales. Además de enfrentarse continuamente a la violencia, que es violencia individual pero también del estado, de la policía, en las cárceles, es la militarización de la vida que aquí es cada vez más fuerte. Creo que ahora estos son los elementos que unifican y pueden unificar al movimiento feminista. Es un movimiento contra la violencia y los abusos institucionales, pero también es una manifestación de deseo, de voluntad de construir una sociedad diferente. En estas marchas, en Nueva York por ejemplo, se podía ver una gran creatividad, mucha fuerza y energía, por eso se puede comparar con lo que sucedió en los años setenta.
Es un movimiento que ha crecido mucho en los últimos años, sobre todo a partir de la desilusión que tantas mujeres han experimentado. Se pensó que trabajar fuera de la casa posibilitaba conseguir autonomía. Y no nos dio autonomía porque el trabajo es precario, no da seguridad. Lo que vemos es un gran número de mujeres, y hombres también, cargadas de deudas. Han luchado por entrar a las universidades, como se luchaba en los años setenta, y ahora con la privatización de la educación deben un montón de dinero para poder estudiar. Muchas jóvenes con veinte años no pueden ver cuál va a ser su futuro.


¿De qué luchas previas se nutren estas manifestaciones? Porque al mirar las imágenes -no podíamos dejar de mirar lo que pasaba, la cantidad de personas- desde el sur nos preguntamos ¿de dónde se están nutriendo? ¿de dónde nació ese desborde? ¿qué había previamente organizado?


Creo que la decisión de una parte del establishment americano de apoyar a Trump ha sido una respuesta a las luchas que ya se estaban dando. Por ejemplo, la lucha por el aumento del salario mínimo ha involucrado a muchas mujeres muy fuertemente, y siempre se cruzaba con la lucha de los migrantes. Porque son sobre todo las mujeres y las personas migrantes las que tienen salarios muy bajos. También ha crecido un movimiento estudiantil contra la deuda generada por la falta de gratuidad. Por otro lado, muchos han apoyado a Trump pensando que sería el presidente que cortaría las deudas e implementaría una educación gratuita. Es también creciente la movilización contra el control del cuerpo. Por ejemplo, en muchos estados se redujo drásticamente el acceso al aborto. Hoy las mujeres se enfrentan con dificultades en todos los lugares donde están, con cortes en servicios como la educación y la precariedad de la vida, ninguna sabe si tendrá o no trabajo. Sobre todo entre jóvenes y mujeres no se ve qué tipo de futuro se tendrá. También la rabia y la indignación contra estos abusos, la violencia institucional continua, la matanza de la policía sobre los y las jóvenes de color, migrantes, latinos. La conciencia de que vivimos en un régimen muy brutal, que no es una novedad, pero que ahora ya no se puede no ver. En los últimos años casi todos los días un joven negro fue asesinado con una impunidad absoluta. Entonces, hay un descontento muy fuerte, económico y no económico, porque los dos están conectados. Porque está claro que esta violencia se justifica y se sostiene en la represión y en la precariedad económica.


¿Cómo estás viviendo estos mismos movimientos en el plano internacional, por ejemplo lo que está siendo en este momento la organización del paro internacional de mujeres?


Es una idea muy excitante, sobre todo esta dimensión internacional de las luchas es muy importante. En las últimas semanas ha sido muy importante ver tantas movilizaciones en todas las ciudades al mismo tiempo, el sentimiento de ser parte de algo que se está moviendo en muchas partes del país y del mundo. Así como la respuesta al llamamiento de paro de las compañeras en Argentina en octubre pasado que fue muy fuerte. También aquí muchas compañeras salieron a la calle. Todavía es difícil saber, pero es claro que solamente algunas podrán hacer el paro porque hay tantas dificultades prácticas para organizar un paro de las mujeres, sobre todo en un país como Estados Unidos, donde existen realidades tan diferentes y hay grupos de mujeres tan diversas, en una situación donde faltan los servicios sociales, donde muchas mujeres son solteras y no tienen un marido que pueda sustituirla. Pero se envía una señal importante, es una posibilidad de compromiso con las nuevas formas de lucha y de organización. Ojalá sea un compromiso para crear redes de comunicación entre mujeres de diverso tipo. Crear un tejido social más fuerte, capaz de resistir a lo que está sucediendo y también empezar a construir nuevas relaciones. Empezar a implementar lo que se viene hablando sobre formas de auto gobernarnos, reclamar el control de nuestra vida, empezar el proceso de no solamente ponernos en contra sino ir definiendo qué tipo de sociedad queremos, cómo vamos a construirla, qué precisamos de inmediato y cuáles son los objetivos del futuro.


Yo creo que es importante hoy abrir una visión estratégica, no solamente salir a la calle, sino salir a la calle con una visión de lo que deseamos e intentamos construir. Sería una pena si vamos a la calle todas contentas y después regresamos a casa y no se une este momento con la construcción de algo distinto. Por eso es importante no solo demandar a un estado que no responde, sino comprender contra qué luchamos, que no son personajes. Estos personajes son la expresión de un mal que es el sistema. Comprender lo que está sucediendo a nivel económico, político, ecológico y empezar a hacer las conexiones. Es verdaderamente la misma lucha: luchar contra la contaminación, contra el capitalismo, la precarización de la vida y el despojo y luchar contra el patriarcado son momentos diferentes de una misma lucha. Pienso que esta movilización puede ayudar a crear conciencia sobre la interconexión de estas luchas. Ojalá tengamos la capacidad crear un terreno de unificación entre mujeres distintas.


Nosotras sentimos que nos entusiasma el paro y la movilización porque es un mensaje, es una disputa en varios planos, también simbólica. Acá en el sur, sobre todo la idea de la doble jornada, el trabajo doméstico, ha tomado mucha fuerza porque al discutir el paro hubo que intercambiar sobre qué precisábamos para parar. Eso dio lugar a un montón de discusión entre mujeres. Muchas han planteado que no pueden parar porque están solas con sus hijos e hijas, entonces vemos formas diversas de parar y participar. No nos proponemos hacer un paro en el que si no podés parar las veinticuatro horas no formás parte de la jornada y de la lucha, sino hacer un paro que diversifique las opciones y todas podamos participar.


Justamente, yo pienso que a partir de las dificultades de hacer este paro, de las dificultades de las mujeres que no pueden dejar a sus hijos, es importante comprender cuál es el paso próximo. Porque, ¿qué pasa con estas mujeres que están encarceladas por el trabajo doméstico todos los días y que no tienen a nadie que las pueda ayudar? El paro es un momento de comprensión y de transformación, porque mirando estas dificultades organizativas se puede ver qué necesitamos, qué se puede hacer como cosa urgente. Ver que existen tantas mujeres que no pueden ir a una reunión, al cine, porque son prisioneras de ese trabajo. Cuando estuve en Bruselas unos meses vi que allá las compañeras han impulsado la iniciativa de describir su jornada de trabajo y luego han recogido esos testimonios. Han dicho también al estado “todo esto es lo que las mujeres hacen”, están intentado decir “esta es la cuenta por todo lo que hemos realizado”. Este tipo de acciones pueden incrementar la conciencia y permiten pensar nuevas prácticas. Porque si estamos encarceladas en el hogar entonces ¿qué estructura necesitamos en lo urbano, en el barrio, para dar respuesta?, ¿cuáles son las necesidades inmediatas y urgentes?


En esa clave, al pensar el paro lo estábamos concibiendo como un momento pedagógico para nosotras y para todas las mujeres, por tanto para señalar los desafíos en todos los sentidos que vos nombras, para pensar qué movimiento tenemos que construir, bien atado a la vida y la cotidianidad. Pero también señalar los límites de la izquierda, los límites de ciertas formas de hacer política, lo que sucede con el sindicalismo. El paro iluminó muchas cosas, no solo para el propio movimiento de mujeres sino para muchas más personas.


Así es. Antes existieron sindicatos que se ocupaban de la vida, del barrio, que luchaban tomando en cuenta toda la vida de las trabajadoras y trabajadores, no solo sobre las ocho o nueve horas. Ahora es una forma burocrática que ya no funciona más, que no puede dar respuestas. He estado hablando con una compañera que organizó en Islandia el paro de 1975, desde allí las mujeres se han organizado en espacios urbanos donde se conversa, se circula información, en todas las ciudades están estos espacios que son experiencias colectivas para las mujeres. Estos lugares han facilitado mucho la organización, porque cada uno ha sido un punto de expansión de la información, de la táctica. Me gusta mucho pensar que se pueden crear estos lugares, espacios de las mujeres. Crear, desde donde una vive, espacios donde cuidarnos y dar discusiones entre mujeres. Insistir en la capacidad de crear, reclamar el espacio, el derecho a la ciudad. Es importante pensar este momento como un momento histórico, lo que está pasando con el Encuentro de Mujeres en Argentina, que se organice algo internacionalmente de forma autónoma sin los recursos y la intervención de la ONU. Se han hecho acciones todos los 8 de marzo, pero este año está la dimensión internacional. Esta jornada está reviviendo el sentido del 8 de marzo y dando lugar a un nuevo internacionalismo.


Pero es importante pensar estratégicamente qué es lo que queremos. Claro que no podemos saber muchas cosas, pero sí qué precisamos saber. Necesitamos una visión estratégica más allá de la manifestación. También la memoria histórica es importante para crear resistencia, la memoria sobre lo que ha significado este día para la lucha de la mujeres, sobre el internacionalismo feminista y el significado de eso en la actualidad. Creo que hoy las mujeres debemos estar más presentes en las luchas contra la guerra. En estas manifestaciones en Estados Unidos no se le ha dado suficiente atención a la problemática de la guerra.


Este punto es importante desde la perspectiva latinoamericana y también nos preguntamos por esto que nombras. La gente se moviliza cuando puede, cuando hay conciencia y voluntad, pero ¿qué piensa sobre las invasiones y la guerra el pueblo estadounidense?


Ahora se ven límites que no se veían y se empieza a insistir en la necesidad de la lucha contra la guerra. Han estado y están bombardeando con drones Yemen, han destruido Medio Oriente. Existe una relación fuerte entre la guerra permanente y la militarización de la vida aquí, por eso es importante esta temática. ¿De qué internacionalismo hablamos si no? Es importante que todos digamos que no se puede excluir a las personas de ningún país, pero también que no se debe bombardear ni destruir la vida en ningún país. Pienso que en los materiales que se van a preparar y escribir es importante tener esta visión histórica del internacionalismo feminista.
Con respecto a la memoria histórica, al crecer bastante la auto organización de las mujeres en varias ciudades de Uruguay, las compañeras plantean una sensación de ser huérfanas, de empezar una lucha sin saber que otras mujeres lucharon antes, desconociendo qué problemas tuvieron y cómo se organizaron. ¿Tuvieron esta sensación en los años setenta cuando el movimiento desbordaba las calles?


Para nosotras fue muy importante el trabajo de comenzar a reconstruir la historia de otras mujeres, de comprender de dónde venimos, cuales fueron nuestras madres, reconstruir y pensar en el feminismo liberal, en el feminismo socialista -del que nace el 8 de marzo-, saber lo que planteaban sobre la liberación de la mujer. De la historia del feminismo en América Latina he descubierto dos años atrás la lucha de las mujeres en Argentina, a Virginia Bolten y su consigna “ni patrón ni marido” y su periódico La Voz de la Mujer.


Las historias locales, en el Río de la Plata, también son muy potentes. Por ejemplo, la consigna de las mujeres en Uruguay en los años ochenta era “nosotras queremos cambiar la vida”. Es hermoso reconectar con esas luchas.


Es imprescindible conversar con estas mujeres que son libros vivientes, libros de la historia de las luchas. Esta concepción que planteas es importante para construir una memoria larga. Tú te sientes parte de algo, no puedes mirar el futuro sin mirar el pasado. Solamente cuando ves toda la historia de lucha, los límites, los problemas de las experiencias organizativas pasadas, intentas no repetir las mismas cosas. No puedes identificar lo que estás haciendo si no miras que se ha hecho antes y cuáles son las diferencias, aprender de esa experiencia, no pensar que has inventado todo.


Escasos quince días nos separan del paro del 8 de marzo. Las palabras de Silvia, que son las de una luchadora que reflexiona y teoriza a partir preocupaciones que también son las nuestras, seguramente serán fértiles para seguir construyendo este camino, que es el suyo y el de miles de mujeres que por todo el mundo van diciendo ¡ya basta!


Mariana Menéndez / Foto eldiario.es


16 febrero 2018


Publicado originalmente en Zur

Publicado enSociedad
Sábado, 20 Enero 2018 09:27

El año que ya fue y el que llegó

El año 2017 no dejó beneficios para los marginados, aunque sí enseñanzas; entre el incumplimiento de sus compromisos firmados con diversidad de movimientos sociales y el direccionamiento económico de acuerdo con la regla fiscal, con el favor del gobierno los ricos prosiguen abultando sus bolsillos, apropiando sólo para ellos lo producido por las mayorías nacionales.

 

El año 2017 fue fuerte en protestas en Colombia: más de 100 movilizaciones sociales con eco nacional y 44 consultas populares así lo atestiguan. De las primeras, las acaecidas en Buenaventura y el Chocó (territorios con historia y población común), desprendieron los ecos más fuertes sobre el conjunto nacional; de las segundas, las votaciones a través de las cuales en nueve municipios dijeron no al extractivismo minero sobresalen por su significado y potencial.

 

Desde el establecimiento

 

El presidente Juan Manuel Santos, en su discurso de final de año (31 de diciembre), afirmó que el 2017 fue de transición en términos de paz, economía, sociedad y política; enfatizando que su gobierno trabajaba para que la paz fuera un “árbol frondoso que diera sombra a todos” y admitiendo que su mandato no ha sido ni es perfecto, pero que en los 7 meses que le quedan seguirá trabajando para garantizar una vida mejor a todos los que aquí habitamos.

 

En su discurso, claro está, dejó a un lado el coletazo de la reforma tributaria, cuyos efectos comprimieron al extremo la economía y las posibilidades de sobreviviencia en infinidad de familias populares de todo el país; tampoco aludió a las más de 200 mujeres muertas por violencia feminicida, ni a los operativos del Esmad que dejaron un rosario de heridos por todo el país, así como varios muertos; menos aún aludió a los 63 líderes y lideresas que perdieron la vida por defender lo justo, como tampoco recordó los falsos positivos judiciales y los miles de jóvenes para los cuales es cada vez más difícil ingresar a la educación básica y universitaria.

 

Es extraña la manera de ver la realidad de quienes detentan el poder, su prisma funciona de manera similar a la ley del embudo: acercan al ojo la parte ancha del utensilio, de suerte que su visión se reduce para ver solo lo que quieren observar, lo demás no existe –o al menos así lo consideran y quieren que el resto de connacionales también reduzcan su visión–, es por ello que afirman que su gestión es impoluta así la realidad indique lo contrario; es por ello que Santos tampoco retomó los incumplimientos de su gobierno con lo firmado con diferentes movimientos sociales tras las duras luchas que estos se vieron obligados a entablar en diversos territorios nacionales para obligar a los de arriba a respetar los derechos básicos y fundamentales de los de abajo.

 

¿Derramamiento de sangre?

 

Cada año, el Gobierno y su modelo, dan razones suficientes para que las comunidades decidan irse a la protesta, al paro, salgan a movilizarse y accionen jurídicamente para hacer respetar sus derechos fundamentales. Protesta que no es fácil concretar: los esfuerzos por parte de los actores alternativos para ganar el consenso social a favor de la resistencia activa son grandes, sobre todo en tiempos en que las comunidades están dispersas, algunas despolitizadas, vulnerables ante el accionar intimidatorio o violento por parte del Estado colombiano.

 

Es así, por medio de la violencia institucional y los incumplimientos de lo firmado, como quien termina su mandato en agosto próximo demostró a lo largo del 2017 que no está dispuesto a poner en riesgo los intereses políticos y económicos de los dueños del país, así tal decisión les cueste la vida a miles de colombianos. Dando fiel evidencia de los intereses que representa, abrió mayores canales de inversión para que el capital nacional e internacional profundice su presencia, esta vez en territorios que por décadas estuvieron, como efecto de la guerra, por fuera de la economía capitalista. Lo que vendrá en los próximos años será una lluvia de dólares y euros por efecto de los cuales miles de campesinos se verán obligados a continuar monte adentro o emigrar a los cascos urbanos de sus municipios a las capitales del departamento.

 

Al tiempo que esto sucede, la guerra contra las drogas mantendrá en su foco a los pequeños cultivadores, mientras los industriales del ramo siguen en la sombra, favorecidos por la banca, la industria y el comercio, vías para el lavado de sus fortunas.

 

Es todo un contubernio entre los poderes económicos, político, militar, nacional e internacional. Contubernio que favorece la dilación de la investigación que pesa sobre su gobierno por haber aceptado los dineros provenientes de la multinacional Odebrech, los que potenciaron sus campañas electorales que lo llevaron en dos periodos consecutivos a la Casa de Nariño.

 

Mientras esto sucede y pese a lo expresado el 31 de diciembre en cadena nacional, los pronósticos para 2018 no son los mejores, no hay duda: en su primera semana se registró el asesinato de dos líderes sociales ¿año nuevo, muerte segura?

 

Muerte que desde ya anuncian lo que recurrentemente ocurre en Colombia cada que hay campaña electoral con proyección nacional, acontecer que pondría al filo la débil paz hasta ahora lograda: de ahí que nos preguntemos: ¿tendremos un frenesí de violencia –popular– en el curso de la coyuntura electoral que marca el primer semestre del año que ahora empieza a dejar pasar sus horas?

 


 

Recuadro 1


Algunos retos al frente


El afán de expoliar aún más el bolsillo popular late entre los gremios que reúnen a los dueños del país, de ahí que sus propuestas para supuestamente “mejorar la economía nacional” retomen las medidas que ya están en marcha en Brasil, Argentina y otros países que siguen a ojo cerrado las recomendaciones de los organismos multilaterales: reformar las pensiones –aumentando la edad para acceder a la misma, así como las semanas por cotizar–; poner en marcha una nueva reforma tributaria y privatizar todo bien público que aún permanezca como tal (¿seguirá otro porcentaje Ecopetrol en la lista?).

 

Dicen por ahí que al que no quiere sopa le dan dos tazas. Pues bien, si el conjunto social no logra reunirse como una sola voz en el año que empieza, los oligarcas cumplirán con sus propósitos, ahora, o en el 2019, o en el 2020, o en el año que sigue, concretando una de las dos medidas estructurales que pretenden, o las dos, y continuarán con otras privatizaciones.

 

El reto que tienen ante si los excluidos y negados, los que trabajan por cuenta propia, pero también los contratados a término indefinido o por años, además del resto del país nacional, es cerrar el paso, como un solo cuerpo, a éstas y otras medidas de tufillo oligárquico.

 

En las semanas que siguen, de intensa campaña electoral, todos los candidatos a la presidencia, unos y otros dirán que no ejecutarán estas reformas, pero con seguridad una vez elegidos procederán por vía contraria. Ante el canto de las sirenas, como Ulises, hay que taparse los oídos, en este caso con los tapones de la experiencia. El modelo es uno sólo, por ello quien entre a administrar el establecimiento está sometido a las decisiones del capital internacional y los intereses de sus aliados criollos.

 

¡No pasarán!, hay que decir desde ahora.

Publicado enEdición Nº242
Jueves, 28 Septiembre 2017 18:22

Falta conexión con las mayorías

Falta conexión con las mayorías

Madrugados, con la ilusión de un paro en el sur bogotano, cientos de personas se movilizaron por distintas partes de la ciudad de Bogotá. Jóvenes, adultos, mujeres y hombres, fueron los protagonistas de diversas marchas realizadas en diferentes partes del sur de la capital. Algunos otros apoyaron desde las universidades públicas, como la Nacional y la Pedagógica.

Las razones para salir a las calles, todas ellas justas y dignas*, pero el poco eco que encontraron dentro de los millones que habitan esta parte de la capital del país –con su escasa presencia en las distintas concentraciones programadas– indican que no fueron discutidas, mucho menos votadas, en las múltiples formas que puede tomar la deliberación y protagonismo de las gentes: asambleas comunitarias, cabildos abiertos, foros públicos; o en procesos formativos como talleres y similares, en una dinámica de mediano y largo plazo de educación con movilización.

 

La localidad de Bosa fue uno de los puntos de encuentro para la movilización, a su llamado asistieron estudiantes e integrantes de diferentes movimientos sociales.

 

 

El Portal de Transmilenio del sur fue otro de los puntos de encuentro para la movilización, donde cientos caminaron dignamente, ilusionados con ser miles. Al final del recorrido, no se había logrado la sintonía con los pobladores del entorno.

 

Doña Ana Lucía Suárez, en su cumpleaños, tuvo que caminar desde el Portal del sur hasta su casa ya que la marcha no permitió el paso del bus alimentador que usa habitualmente. Sin importarle esto, caminó junto a los marchantes aclarando que no sabía nada de la actividad; le pareció importante que las personas se movilizaran por sus derechos.

 

El cansancio por los kilómetros caminados se refleja en los cuerpos.

 

 

 

La movilización fue acompañada por algunos artistas, malabaristas y personas en sancos, que con alegría y arte llenaron de ánimo a los marchantes, que persistieron en sus recorridos bajo los rayos del sol.

 

La parodia también estuvo presente, en este caso con “el peor alcalde del mundo”.

 

Rabia.

 

Represión.

 

Jóvenes estudiantes salieron a enfrentar al Esmad en la Universidad Nacional, el tropel duró alrededor de 3 horas. Su impacto inmediato: el transporte por la Avenida 30 y la Avenida calle 26 colapsó.

 

Represión y pobreza en la “Bogotá mejor para todos”.

 

La jornada de paro en el sur bogotano no alcanzó los propósitos que la concitaron, pero la movilización lograda en otras partes de la ciudad sí fue un éxito: su articulación logró parar y/o bloquear el sistema Transmilenio y dejar en alto la inconformidad con un modelo urbano que va en contra de las mayorías: los pobres y marginados de siempre. La lección es clara: falta conexión con las mayorías que deben ser las protagonistas de la lucha por justicia y vida digna, las encargadas de hacer brotar la llama de la indignación para generar un incendio que consuma el modelo social y urbano que mantiene a millones de capitalinos al margen de la felicidad.

Publicado enColombia
Luchar, aprender, para construir los movimientos... para volver a luchar

“[...] la geografía de estos poderes alternativos, la nueva cartografía, está aún aguardando a ser escrita, o realmente está siendo escrita hoy con las luchas, resistencias y deseos de la multitud”.

Anthony Negri1

 

El reciente paro magisterial nos legó diversas lecciones, no identificarlas ni aprender de ellas es el mayor de los errores que podemos cometer, pues perderíamos la oportunidad de identificar que este movimiento vive un momento de ruptura en su histórica lucha social y cultural, un momento de nomadismo hacia la construcción de nuevas formas de acción y construcción, en múltiples aspectos.

 

Así es, porque vive rupturas en la esfera de lo contextual, del estatuto del conocimiento, de la pedagogía, de la ética, de la gestión y organización y de las nuevas subjetividades que luchan y resisten. De ahí la pertinencia de la cita inicial, pues las respuestas no están en ningún lado, y sí serán el producto de una construcción colectiva en un ejercicio colaborativo con errores, aciertos, replanteamientos, como una manera de darle forma a los comunes2 de estos tiempos.

 

En el paro pudo verse y palparse que el actual estado de ánimo magisterial es diametralmente diferente al reinante en el 2001 cuando Fecode vivió su primera gran derrota histórica, producto, entre otros aspectos, de la falta de comprensión de las transformaciones del mundo contemporáneo, del cambio de época y del giro vivido en el proyecto de control capitalista.

 

Como puede conocerse, en aquel momento estaba en plena implementación una homogeneización educativa que cerraba el ciclo de las dos anteriores homogeneizaciones, sobre las que el capital había construido su hegemonía en Occidente: la biótica, al volver a la naturaleza objeto de la razón humana y mercancía; la cultural, forjando el eurocentrismo como la única explicación del mundo, y la ciencia, constituida en esos lares, como la explicación universal, negando cualquier otro tipo de saber que no corriera por sus parámetros3.

 

Sostuve en su momento que el capital preparaba su escuela para una tercera homogeneización, que estaba trazada en la política transnacional por el Stem norteamericano (acrónimo en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), resultante del proyecto de calidad derivado del informe “Una nación en riesgo”, nueva orientación que tomaría la educación y que comenzaba a ser manejada por una naciente industria del conocimiento, acompañada y jalonada desde los organismos multilaterales4.

 

En ese momento, el emergente escenario educativo estaba en plena transformación producto de una ciencia convertida en fuerza productiva. La incomprensión de estos cambios le impidió a Fecode confrontar de la manera debida al gobierno de turno, así como liderar un proceso de renovación sindical; desaprovechó así una oportunidad para la cual estaban formados y preparados muchos actores del movimiento pedagógico, con capacidad para enfrentar la despedagogización que se intentaba poner en marcha para montar la involución de la ley 115 de 1994, regresión materializada con la contrarreforma educativa de la ley 715 del 20015.

 

Más de 15 años han transcurrido desde aquella experiencia, y ahora la mayor incertidumbre es la escuela requerida; y el asunto más importante por procesar y valorar, en debida forma, es la cuarta revolución industrial, en marcha.

 

Cambios palpables, pero también regresiones, como lo constata el informe que Oxfam llevó a la reciente cumbre de Davos6, donde le recordó a la humanidad que vivimos un proceso descomunal de concentración de la riqueza en pocas manos. El autoritarismo y la antidemoracia crecen con ello. Al mismo tiempo, la OIT le solicita a varias universidades un estudio sobre pérdida de trabajos con la entrada del internet, al tiempo que conforma una comisión para los próximos tres años que brinde un diagnóstico sobre el trabajo del futuro. Nos encontramos también con que algunos países comienzan a experimentar con la renta básica única, Finlandia, el primero en así proceder durante este año.

 

El impacto de estos cambios, acelerados, coloca a la educación ante la necesidad de realizar las transformaciones necesarias para adecuar la escuela a un nuevo momento de la sociedad y el capital. Los movimientos sociales no pueden quedarse atrás, y deben garantizar protesta con propuesta. Del lado gubernamental y del capital esos cambios se ven con claridad en las búsquedas abiertas por países con altos puntajes en las pruebas Pisa, como Finlandia, donde se construye un nuevo proyecto de nación y una reforma curricular para la cuarta revolución industrial, denominada “phenómenom learning”, en la cual se profundiza la investigación como proceso pedagógico, entrando de lleno a la integración curricular.

 

Las luchas de estos tiempos

 

Este nuevo contexto, que exigió salir del maximalismo político del todo o nada, había sido preparado en las negociaciones del pliego del 2015, que dejó un sabor a derrota para muchos de los que todavía esperan la transformación del sistema como resultado del paro de un sector social. En tal sentido, el movimiento desarrollado en mayo del 2017 permite ver de manera clara como los contextos y su comprensión determinan a los movimientos, haciéndoles reconfigurar su escenario de lucha en coherencia con los cambios en marcha. Esto es visible en la manera cómo planteó Fecode esta jornada de lucha. Así resalta en:

 

La política en el pliego: un gremio que se hace responsable de los asuntos de la sociedad, y en especial, de los más pobres, así actúo la Federación, como en otras épocas. La manera cómo se planteó la reforma al sistema general de participación en torno a la atención integral de niñas, niños y jóvenes, y cómo se planteó la cobertura del preescolar, rompe el esquema neoliberal que pretende separar reivindicación social y política, en este caso impidiendo tocar la política educativa7.

 

Emergeieron nuevas formas de construcción de lo político popular. El paro visibilizó puntos que renuevan la lucha, mostrando nuevas formas de vínculos sociales que no pertenecen a la mirada clásica de sumar los mismos con las mismas. Por ejemplo, la subjetividad configurada a través de la educación, como consumo y mercancía, fue desbordada por el paro, mostrándonos unas comunidades en movimiento y resaltando que hay vida social más allá de lo monetario, trazando en forma tenue las nuevas maneras de lo común que constituyen esa vida.

 

Visibilizó la contrarreforma educativa de decretos como el 490, 915, 501, etcétera. La manera cómo se enfrentó la lucha permitió mostrarle al país que la tan cacareada calidad de la educación –bajo estándares y competencias– ha terminado por ser un simple adiestramiento para pruebas estandarizadas.

 

Emergen otras maneras de organizar las comunidades. El trabajo realizado desde la escuela permitió ver la pluriversidad de actores y sus múltiples intereses. Desde los distintos imaginarios, necesidades y culturas, resalta que las luchas contra el neoliberalismo y el capitalismo de este tiempo están vivas, lo que permite plantear, de nuevo, el horizonte de vida digna para estos sectores sociales. Allí la escuela se convierte en un actor central para alimentar los movimientos que permiten reconocernos como humanos diferentes, culturalmente diversos en sociedades desiguales. Solo faltó un acercamiento programático más profundo a las expresiones de lo indígena y afro, con sus diferentes acercamientos a la etnoeducación y a la educación propia.

 

Se visibilizó la glocalización y la territorialización del control del capital en la escuela. El paro también rompió la política de institucionalización como política administrativista, mostrando que hay que entrar a disputar esa nueva espacialidad. Hasta ahora el sindicato, luego de superar la primera generación de lo gremial y lo político, no había logrado volver a la institución educativa con alternativas organizativas. Y con el paro lo consiguió, y con buenos réditos: logró superar el amedrentamiento de los mandos medios, desplazar la amenaza de los directivos y volver la escuela un escenario de debate de las propuestas. Forma de proceder que le permitió recuperar activistas desde años atrás apáticos ante lo sindicial, y en casos bien importantes realizar un cuestionamiento práctico a esa cuarta característica de la despedagogización: la del descrédito y pérdida de importancia de la actividad organizativa.

 

En esta dinámica hay que resaltar que el paro volvió a las asambleas, articulando padres, niñas, niños y jóvenes como actores centrales al proceso, construyendo un nuevo tipo de relación que permitió ampliar el espectro de la solidaridad, algo bien interesante en algunos lugares pues le permitió a cada uno de los actores hacer una relación entre el pliego y sus propias demandas como ciudadanos.

 

Los dos estatutos se encuentran en la lucha. A pesar de las diferencias y distancias construidas durante estos años entre las maestras y maestros del 1278 y del 2277 (la histórica derrota de Fecode a comienzos de este siglo), con sus prácticas dispares que durante los últimos 15 años llevaron por dos caminos paralelos a los miembros de los dos estatutos, la lucha permitió construir un marco común no consensuado conceptualmente, pero sí determinado por la misma lucha, que permitió comenzar a comprender que tenían más en común de lo que parecía, y que la separación era mucho más propiciada por el gobierno. Este terreno común exige ser pensado de forma más profunda para intentar su resolución en un estatuto docente que los convierta realmente en maestras y maestros de estos tiempos. Es la hora de volver a revolver las discusiones del estatuto sin exclusiones.

 

La paz, un asunto de lo político-pedagógico. Las escuelas territorios de paz, esta es una particularidad de nuestro país, que debe ser leída con un doble sentido, de un lado, un cuestionamiento a las políticas transnacionalizadas de educación homogénea para vivir en la globalización: estándares y competencias, en donde las especificidades de nuestros contextos –marcadas por lo vivido en el acuerdo firmado con las Farc, y las negociaciones del Eln–, deben ser tenidas en cuenta, la escuela debe formar no solo habitantes del mundo, sino también hijos e hijas de la aldea. A su vez, recuerda hacia dentro y hacia afuera de la organización, que la pedagogía es política, que conecta en nuestra práctica cotidiana las propuestas que tenemos de ser humano, de sociedad y de mundo; pedagogía sin política es un sueño de tecnócratas ideologizados.

 

En ese sentido, lo negociado permite entrar en una discusión para construir la paz sobre propuestas pedagógicas, aportando por transformar la sociedad, y como al interior de ellas se mueven diferentes concepciones, desde un nuevo tipo de instruccionismo, sobre los cuerpos, la piel, la memoria, la naturaleza, la vida de los pueblos, y la necesaria lectura de sus complementariedades, para permitir que ella sea territorializada.

 

El asunto del trabajo inmaterial, eje central de la sociedad de estos tiempos

 

Como novedad, este paro permitió ver que le expropian a los educandos posibilidades de desarrollo integral en comunicación, tecnología, conocimiento, de lo cual surgen nuevas exclusiones. Ahora no se debe lucha solo por el acceso –el derecho liberal– sino por garantizar que los procesos formativos se den orientadas a gozar un mundo nuevo. Reivindicación que demanda una dinamización de los centros de investigación de los docentes (Ceid), para con ello llenar de contenidos críticos las nuevas propuestas, a la vez que amplía su incidencia sobre la intelectualidad progresista. Los Ceid EID deben ser reestructurados, dejando a un lado su función de correa de transmisión de las fuerzas políticas, convirtiéndolos en tanques de pensamiento para construir las propuestas sindicalistas para el siglo XXI.

 

Es necesario afirmar, además, que en este paro vivimos días que han sintetizado años. Es la oportunidad histórica para que los dirigentes del magisterio asuman, en unión con el movimiento social en general, la reconfiguración no solo de la escuela y de la educación sino del conjunto social.

 

Atajos por evitar

 

Como todo camino nuevo, éste está lleno de laberintos y lugares que se ofrecen como alternativa. Acá vuelve el asunto central de estos tiempos: construir una dirección colectiva que vaya más allá de personalismos, con capacidad de mostrar lo común como una realidad en la organización magisterial, iniciando rupturas con esas formas de control molecular que se dan en las organizaciones sociales, en donde el poder capitalista reproduce en las luchas internas su control, construyendo las viejas relaciones sociales de dominación.

 

Construir lo común, como tarea colectiva, desatará esos nudos, y desde lo más interno de ese ejercicio colaborativo posibilitará nuevas relaciones y formas de vida interna, referente del nuevo horizonte emancipatorio que desate burocratizaciones y controles políticos de aparatos, para hacer posible la emergencia y la invención de otras formas y procesos que hagan posible la refundación de la democracia en las organizaciones sociales populares, potencie nuevos actores y cualifique las agendas para acompañar protestas con propuestas.

 

Por esta vía llegará la reapropiación colectiva de la política como consustancial al ejercicio gremial, y lo político pedagógico fundamento de lo gremial del magisterio. Podremos así articularnos para participar activamente en la reconstrucción de lo público desde lo popular y de esos patios interiores de la democracia que es nuestra subjetividad, convirtiendo en actores a los afiliados y a los grupos de pobladores y otros procesos con los cuales construimos lo común.

 

Abrir ese nomadismo organizativo y político, para construir esos nuevos indicios del camino por recorrer, exige construir no solo la vía, sino también las alertas que tratan de darnos señales de los problemas que encontraremos: corporativismo, gremialismo o un politicismo teórico que no tiene implicaciones en la vida de las comunidades. Las principales señales serían:

 

Evitar el síndrome de Narciso. Se habla del triunfo, se valora de mil maneras lo logrado; no obstante, sino se reconocen sus indicios el sol puede oscurecer el camino, lo que demanda pasar a una vida colectiva más activa, a pensar entre todas y todos cómo hacer posible las nuevas realidades y dimensiones, abriéndose a los procesos sociales y culturales con nuevas articulaciones. Lo que también exige adecuaciones de la organización social propia, hacia dentro. El efecto Narciso puede dejar a la organización anclada en el pasado, pero sin construir estructuras y procesos para enfrentar y ganar las próximas batallas.

 

No enfrentar la despedagogización como el eje de la ley 715. Vivimos desde hace años el retorno al instruccionismo, uno que reduce el acto educativo al conocimiento propio de cada una de las disciplinas y a las didácticas básicas para aplicar y dar resultados, el aprendizaje de un mínimo de mínimos. Un buen ejemplo de ello son los programas de los derechos básicos de aprendizaje DBA y Todos a aprender, y el camino tomado por las pruebas estandarizadas. La preocupación es que la exaltación de lo conseguido no alcanza a cuestionar cómo se desarrollan estos programas y la manera cómo producen esos dos efectos de la despedagogización: la desposesión simbólica del oficio y la pauperización de la vida del maestro, a nivel personal y social.

 

Por esta vía, abordando acríticamente competencias y estándares, olvidamos que el Banco Mundial ya no está en Washington, sino hasta en la última escuela de la última vereda. Realidad que demanda superar los discursos maximalistas del tipo “anti”, que inhabilitan las búsquedas de la práctica pedagógica. Por ello, de nuevo, es necesario volver al movimiento pedagógico, una red nacional que confronte las políticas hegemónicas con propuestas alternas, no homogéneas, en procura de nuevos caminos.

 

La fortaleza del paro en las instituciones también permitió que emergieran las fisuras de las maestras y maestros bajo la figura de miedo a las represalias, de resentidos con actitudes y maltratos sindicales, de los indiferentes, pero ante todo develó una falta de solides organizativa, mucha fragilidad en la institución escolar, por la manera cómo se constituyeron esos movimientos sociales de primera generación, fuertes frente a poderes centralizados y a estados-nación monolíticos.

 

El nuevo escenario, construido en esta lucha, debe llevar a aprovechar el cuarto de hora para volver a un trabajo más de base territorializado, dándole forma a las múltiples expresiones emergentes en esta coyuntura. Lo que implica, volver al ejercicio asambleario de base, para construir entre todas y todos los procesos retomar la escuela como un lugar de conflicto y confrontación de concepciones sobre la sociedad y la educación, que toma forma en las pedagogías y metodologías que trabajamos; a la par, insertar en la comunidad este ejercicio de escuela repoteniada, al punto que sea claro para el conjunto que defendemos los intereses de toda la sociedad.

 

La pertinencia como asunto central. Lo más complicado en este tiempo es darle lugar a una reflexión de lo propio: ¿cómo desde acá, desde el sur, nos inscribimos en el mundo de la cuarta revolución industrial? Un pensador boliviano llama a esto, reconocernos viviendo en “sociedades abigarradas”, donde muchos de los elementos que constituyen nuestros discursos básicos –de izquierdas y derechas– deben aterrizar en lo particular de nuestras formaciones sociales. Entonces, pensar la pertinencia tiene consecuencias profundas sobre los discursos que hemos usado para caracterizar la sociedad del aquí y el ahora, es decir, es el tiempo de la imaginación, tiempo para volver a construir explicaciones desde nuestras formaciones sociales para dar lugar también a esa escuela que busca sentido desde lo profundo de nuestras identidades, porque como bien enfatiza el maestro René:

 

“Si se dice que Bolivia es una formación abigarrada, es porque en ella no solo se han superpuesto las épocas económicas (las del uso taxonómico común) sin combinarse demasiado, como si el feudalismo perteneciera a una cultura y el capitalismo a otra, y ocurrieron sin embargo en el mismo escenario [...] verdaderas densidades temporales mezcladas, no obstante, no solo entre sí del modo más variado, sino que también con el particularismo de cada región, porque aquí cada valle es una patria en un compuesto en el que cada pueblo viste, canta, come y produce de un modo particular y hablan lenguas y acentos diferentes, sin que unos ni otros puedan llamarse por un instante la lengua universal de todos. En medio de tal cosa ¿quién podría atreverse a sostener que esa agregación tan heterogénea pudiera concluir en el ejercicio de una cuantificación uniforme del poder?”. René Zabaleta8.

 

* Planeta Paz. Expedición Pedagógica Nacional
1 Negri, T. y Hardt, M. Imperio. Bogotá. Ediciones Desde Abajo. 2001.
2 Jiménez, C.; Puello, J.; Robayo, A.; y Rodríguez, M. Lo común. Alternativas políticas desde la diversidad. Bogotá. Cedepaz–Planeta Paz. 2017.
3 Declaración Final del coloquio de Venecia de 1985.
4 Basta resaltar cómo las pruebas Pisa para los años siguientes han sido contratados con el grupo Parsons, de origen inglés, y principal vendedor de tests de todo tipo para educación en Estados Unidos, y que hoy penetra en América Latina a través de diferentes ONG y organizaciones privadas.
5 Mejía, M. R. Globalizaciones y educaciones. Entre el pensamiento único y la nueva crítica. Tomo 1. Bogotá. Ediciones Desde Abajo. 2006.
6 Oxfam. Informe Oxfam 2017: desigualdad y concentración mundial. Londres. Oxfam. 2017.
7 Demostró así Fecode que no solo sí se podía sino que si se tienen propuestas y se exponen con claridad a la sociedad, éstas amplían la solidaridad y se ganan el apoyo de grupos y de personas de las comunidades que hace tiempo debieron ser recogidas en/para una transformación de la práctica sindical.
8 Zabaleta, R. Las masas en noviembre. En: Bolivia hoy. México. Siglo XXI. 2014. p. 17.

Publicado enEdición Nº239
La oposición venezolana mantiene las protestas después de una jornada de disturbios

El país venezolano volvió a vivir una jornada de altercados y disturbios después de que la oposición convocase una marcha en Caracas.


“Si hubiese sido una marcha, hubiese sido un fracaso sin duda”. Freddy Guevara, vicepresidente de la Asamblea Nacional controlada por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y declarada en rebeldía por el Tribunal Superior de Justicia, reconocía ayer a última hora de la tarde que las cosas no habían salido del todo bien para sus intereses. Y eso que la jornada llegó a ser bautizada como “la toma de Venezuela”. Nada más lejos de la realidad. No es que no se acercasen a tomar un país, es que apenas se hicieron con la plaza Altamira, su feudo en el este de Caracas. Un puñado de adolescentes encapuchados y varias decenas de manifestantes es exiguo ejército para plantearse asalto alguno. Sobre todo cuando la lluvia ejerce de antidisturbios y logra dispersar a la gente sin necesidad de lanzar gases lacrimógenos. La jornada de ayer es espejo de una estrategia que, al menos en la capital, tiene síntomas de agotamiento. Algo que tampoco puede interpretarse como el fin del conflicto. Mañana domingo se vota a la Asamblea Nacional Constituyente y entraremos en otra fase, siempre decisiva. Otra enésima fase decisiva.


Antes de abordar lo ocurrido durante la (ejem) “toma de Venezuela”, haremos una acotación: Caracas no es todo el país. Es decir, que aunque lo de ayer en la capital pueda considerarse un fracaso en términos cuantitativos y cualitativos para la MUD, en 53 de los 335 municipios venezolanos se han registrado actos de violencia, según la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena. Los problemas siguen estando ahí fuera y, recordemos, un centenar de personas (de ambos bandos) ha muerto en 120 días de protestas.


Tras las aclaraciones, proseguimos. Son las 12.00 del mediodía en Altamira, la supuesta “hora cero” de la oposición, el punto y seguido de la estrategia que debía frenar los comicios del domingo. Apenas unos cientos de personas, siendo generosos, ocupan la calle. Los chavales ya han colocado algunas barricadas y le han prendido fuego, que siempre viste muy bien en las fotos de la legión de periodistas extranjeros que damos color al evento. Y de repente, empieza a llover. Y las llamas se apagan. Y todo el mundo se refugia bajo el porche del hotel Palace. Y allí estamos todos, juntos y revueltos, los periodistas con los chalecos antibalas y las máscaras contra el gas, los adolescentes embozados con los cócteles molotov y las botellas de gasolina y algunos activistas opositores con gesto de nerviosismo porque ya empiezan a percibir que se masca la tragedia. Casi todos los que nos desplegábamos entre la acera y el interior de la plaza Altamira cabemos, comprimidos, en el atrio del Palace.


“Esperamos que mucha gente se una y haya una gran marcha a pesar de la lluvia. Todavía es pronto”. Leysli Sosa, de 21 años, mantiene algo de esperanza poco después de que escampe. Lo que ocurre en la plaza, sin embargo, no le invita al optimismo. Por la tarde comprobará que esos refuerzos nunca iban a llegar. Cesa la lluvia y los encapuchados vuelven a dar fuego a la barricada. En un momento, llega un camión y, en un punto ciego, su conductor entrega a varios jóvenes un rollo de alambre de espino con el que completar el bloqueo. El material es nuevecito.


A pesar de lo espectacular que pueda parecer la narración, todo tiene un aire teatralizado. Hay demasiada poca gente como para que nadie se atreva a buscar la confrontación con la Guardia Nacional Bolivariana, que está a una distancia muy muy prudencial, pero también hay demasiados periodistas como para que se vayan con las manos vacías. Así que todo el mundo representa su rol. Primero, los chavales, que van de aquí para allá con sus enseres bélicos y a cada oportunidad te piden “un bolo (bolívar) para un fresco” para luego añadir algo sobre la “resistencia” que disfrace que lo que te piden es que les pagues una cocacola. El papel que juegan en los disturbios los menores en situación de exclusión es algo para analizar en otro momento. Luego estamos los periodistas, buscando algún testimonio diferente para terminar, sin darnos cuenta, poniéndole la grabadora a algún colega despistado. Por último, dirigentes de la oposición y miembros de ONGs que aspiran a serlo van pasando de corrillo en corrillo, celebrando minirruedas de prensa en las que proclamar que “la lucha sigue”, descalificar la oferta de diálogo de Nicolás Maduro y asegurar que el paro se ha extendido por toda la ciudad. Como si no nos desplazásemos en motorizado y pudiésemos ver con nuestros propios ojos que una vez dejas atrás Chacao la vida continúa, ignorando que la zona más opulenta del este ha vuelto a encerrarse entre troncos cruzados y basura desparramada. A media tarde hubo algún choque, pero anecdótico.


Cuando hoy vean las imágenes de encapuchados, piensen en una plaza semivacía con casi más fotógrafos que tipos dispuestos a lanzar piedras. A unos kilómetros de allí, en el Parque de los Caobos, en el municipio Libertador, se celebraba la Feria del Libro, con decenas de stands. En el Cuartel de la Montaña, en el barrio del 23 de enero, se conmemoraba el 63 aniversario del nacimiento de Hugo Chávez. Y en medio, un montón de dificultades reales (escasez, ineficiencia, inseguridad y presiones internacionales, entre otros) pendientes de solución. Tomando todo esto en cuenta, deberíamos plantearnos hacia dónde dirigimos el foco.


“Este no es un problema de gente, es un problema cualitativo. Hemos llenado autopistas, avenidas, ha habido combates, la gente ha participado... Hay una fase superior de la lucha”. Gustavo Lemoine es uno de los tipos que se mueven como pez en el agua entre los jóvenes manifestantes. Les marca cuando se vienen arriba, les insta a que bajen el alambre para que no se lleve el cuello de algún motorista despistado (algo que ya ha ocurrido, según me explicaba un sargento de policía) y aparece y desaparece cuando la ocasión lo requiere. “La gente tiene una determinación de luchar para que no venga el comunismo. Y eso es muy serio. Ya no es un problema de cantidad”, insiste.


Explicar el panorama de la plaza Altamira era imprescindible para entrar en el meollo político. Porque el discurso de Lemoine es transversal en la oposición, va desde el militante de base hasta los principales dirigentes. Todo se resume en: no hay negociación posible y las protestas solo finalizarán cuando se vaya Maduro (a estas alturas, por fin, este sector admite que la votación de la constituyente va a celebrarse). Lo dejó bien claro Henrique Capriles, eterno candidato presidencial y gobernador del Estado Miranda, en una comparecencia celebrada por la tarde en la que anunció que la movilización se mantiene 18 horas más y que el domingo, cita con las urnas, volverán a bloquearse las autopistas y carreteras, aunque, según dijo, no intentarán impedir que la gente vote. Al menos, en el oeste, ya que en Chacao, prácticamente un “territorio liberado” en poder de la oposición, han cerrado los colegios electorales. De hecho, el Gobierno ha tenido que habilitar el Poliedro y el Estadio Franklin Gil para que los votantes de los municipios donde el antichavismo es mayoría puedan acudir a las urnas sin riesgo.


La machacona insistencia en la idea de que no se está dialogando con el Gobierno es clave para una oposición que siempre mantiene difíciles equilibrios internos. Cualquier gesto es malinterpretado por los socios-posibles-adversarios. En los últimos días se había extendido el enésimo rumor de que podría existir algún tipo de pacto bajo manga. Y eso, para algunos, es inaceptable. Lo aseguraba uno de los jóvenes encapuchados por la tarde, antes de que una nueva tormenta volviese a dispersarles. “Los dirigentes de la MUD no están haciendo absolutamente nada, solo farándula, no ayudan cuando más se les necesitaba. Por lo que se ve, han llegado a algún acuerdo. Esta semana es crucial y hay mucha menos gente que antes. No se explica en absoluto”, protestaba. “Cabe eso”, admitía Adriana Vázquez, una de las manifestantes que todavía seguía en Altamira a las 17.00 horas, en referencia a la posibilidad de una negociación.


El otro punto del discurso, mantener las protestas “sine die”, puede quedar muy bien en las comparecencias pero resulta difícilmente sostenible. Especialmente, cuando estas están tan concentradas y afectan al día a día de gente acostumbrada a vivir bien. Aunque suela escucharse a quien más vocifera, hay gente que empieza a hartarse de tener que dar mil rodeos para salir de su barrio. Quizás ahí esté el origen de situaciones delirantes como la que viene a continuación. Son las 15:30 en la carretera que va desde la Cota Mil, una autopista que circunvala el este de Caracas, con Altamira. Encontramos una barricada de troncos, un coche que parece que quiere pasar y jaleo entre quienes guardan la barrera y los ocupantes del vehículo. Todo normal hasta que uno cae en la cuenta de quién es la persona que pretende atravesar el bloqueo. Se trata de Sergio Contreras, dirigente de Voluntad Popular, el partido de Leopoldo López, que apelaba a su cargo para que hiciesen con él una excepción. Casi termina a puñetazos. Mientras se marcha, protegido, un joven le grita que no volvería a votarle jamás. Aunque luego intentaba proteger su identidad, porque una cosa es vilipendiar a tu camarada y otra es que los demás lo hagan.


Descartada la descabellada idea de que el Gobierno suspendiese las elecciones (¿alguna vez un gobierno en algún país ha suspendido una cita con las urnas en un contexto como este?), los líderes de la MUD tienen que empezar a considerar en cómo gestionar la frustración de los suyos mientras siguen clamando que el lunes seguirán en la calle. La frustración es un concepto clave. Consciente de ello, Capriles trató ayer de desviar la atención señalando al expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien se ubica como principal negociador entre chavismo y detractores. “Es absolutamente falso que haya nada, buscan crear falsas expectativas”, proclamó.


Mañana, las urnas se abrirán en Venezuela. Cuando los opositores decidan, también lo harán las calles de los municipios del este de Caracas. Aunque los más exaltados clamen por el paro indefinido. Habrá que ver qué piensan entonces algunos de sus miembros, como Alexander Alfonso Lander Luna, que explicaba su presencia en la plaza con este discurso: “Estamos luchando por salir de este comunismo, contra unos gobernantes que entregaron el campo a obreros, que no tenían la capacidad académica ni gerencial para sembrar nuestros campos, por eso hoy pasamos hambre, tenemos inseguridad y no podemos protestar. No debe haber negociación con un gobierno de corte comunista-castrista, solo juicios militares”.


Cosas seguras por el momento: las protestas siguen y el domingo los venezolanos votan. Básicamente, lo mismo que teníamos claro ayer. A partir de ahí, entramos en el siempre fértil terreno de la hipótesis y especulación. Que es también un juego muy popular en Venezuela.

Publicado enInternacional
Paro magisterial: ¿Qué se ganó y que le falta?

El magisterio Colombiano logró librar una de sus mejores batallas en el paro que acaba de terminar, el 16 de junio el gobierno nacional firmó un Acta de Acuerdo con la Federación Colombiana de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación (Fecode) y con gran regocijo volver a las aulas. Después del desgate físico y emocional, de quienes “ hicieron su mejor clase en las calles”, Desde Abajo conversa con Amanda Rincón Suárez, entrañable amiga y maestra de todo la vida, perteneciente al Movimiento Dignidad Educativa, quien nos cuenta que la preocupación por la financiación de la educación oficial siempre ha sido objetivo central para el magisterio.

 

Desde Abajo (DA): Amanda, cuéntenos ¿Cuáles fueron los motivos del paro y qué aspectos o elementos centrales se tuvieron como exigencias en la negociación hasta la firma del acuerdo?

Amada Rincón (AR): Antes de analizar los acuerdos quiero recordarle a la opinión pública, que el comportamiento del magisterio tiene como referentes la honestidad y la responsabilidad, para cumplirle a la niñez, juventud, madres y padres de familia con los contenidos de las diferentes disciplinas del conocimiento y los planes de estudio según el currículo; lo no trabajado durante este período de cese de actividades, tendrá que ser adelantado en forma muy eficiente en el tiempo de recuperación. Del gobierno dependerá el cumplimiento de estos acuerdos y que el magisterio no tenga que volver a tomar la decisión de un cese de actividades.

 

Entrando en materia, el acuerdo que se firma con la Federación Colombiana de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación, tiene que ver con los temas y reivindicaciones consignadas en el pliego de peticiones que se radicó oportunamente por parte de la Federación el 28 de febrero del presente año. Ya habíamos anunciado con mucha seriedad y preocupación, que el Sistema General de Participaciones, quedaría sin recursos en el año 2017. El gobierno se compromete a presentar al Congreso de la República en el primer semestre del 2018, la propuesta de financiación, con el fin de garantizar los recursos para la educación, pero seguimos en el vacío, es decir, de donde se van a apropiar los recursos y cuál será la realidad durante este tiempo?

 

Enarbolamos las banderas del acceso universal al sistema educativo público, para la niñez y la juventud, desde los 3 años de preescolar, la canasta educativa, los requerimientos necesarios para la implementación de la jornada única, el déficit histórico de plantas físicas y la dotación de las mismas, la relación técnica entre el número de estudiantes y docentes, como requisitos básicos para ofrecer una educación de calidad, que permita avanzar en el ejercicio de este derecho fundamental.

 

Pero también, reivindicaciones del magisterio, como el pago de la deuda histórica que constituye el llamado “hueco” prestacional y que en forma irresponsable el gobierno ha dejado crecer, para declararla impagable y otros derechos económicos de nuestro gremio, que son parte de la dignificación del ejercicio docente y que debemos exigir como sector de trabajadoras y trabajadores.


DA: Que quedó en el acuerdo en relación con los tres grados del preescolar?
AR: El gobierno se da un plazo supremamente largo, para que el grado de transición o inicial estaría garantizándose en un 80 % de los colegios en el año 2021, se inicia la apertura del grado de Jardín en el año 2022 y en el año 2024 el grado de pre jardín, con recursos del Sistema General de Participaciones. Esto significa que seguirá una carga bastante alta para otras entidades institucionales, por ejemplo en el caso de Bogotá la Secretaría de Integración, pero aún así muchas familias de escasos recursos no tendrán acceso a los jardines infantiles

 

DA: El tema de la reivindicación salarial fue uno de los más complicados ¿Qué se acordó?
AR: Considero que este paro sirvió para recordarle al gobierno el compromiso de concretar la nivelación; al magisterio se le han negado condiciones para una vida digna y las posibilidades de dedicarse en tiempo y con recursos económicos a profundizar y actualizar sus conocimientos; ahora dependemos nuevamente de lo que el gobierno incluya un el Proyecto de Ley; tendrá que cumplir con los puntos salariales ya pactados, para que por lo menos los 10 puntos se disfruten en el año 2020.

 

Frente al bonificación pedagógica, también hay que esperar hasta el año 2018 con el 6%, 2019 el 11% y 2020 el 15%, y es por una sola vez en el año, que se pagará en el momento en que se cumpla el año de servicios prestados, el primer pago se realizará en diciembre de 2018 y se calculará sobre la asignación básica mensual que se tenga en ese momento, no tiene efectos retroactivos y tampoco constituye factor salarial. En las primas extralegales no hay acuerdo.

 

DA: ¿Cómo quedó el acuerdo en relación con la financiación de la educación y qué papel juega Fecode?
AR: Se ha creado una comisión de alto nivel, para la revisión de todo lo que tiene que ver con la financiación de la educación, con participación Fecode; quienes nos representan sindicalmente, tienen la vocería permanentemente para exigirle al gobierno que actúe con oportunidad y eficiencia, pero tuvimos que acudir a una herramienta constitucional, como es la de declarar el cese de actividades, para nuestras organizaciones puedan participar en negociaciones directas.

 

DA: Y con respecto a la jornada única ¿en que se avanzó?
AR: Lo de la jornada única pudo pactarse de forma diferente, el magisterio reclama que se haga un alto en la política expansionista del Ministerio de Educación Nacional y concrete el balance y evaluación de las condiciones reales en la que se aplica; los colegios que se postularon o/a los colegios en los que les fue impuesta, deben elaborar un documento con el resultado de esta evaluación, para que el gobierno cumpla con las exigencias de carácter estructural, en relación con espacios físicos que garanticen el bienestar de estudiantes y docentes.

 

Es importante que no se siga engañando a la comunidad educativa fomentando una posibilidad que no es cierta, porque la mayoría de colegios no tienen las condiciones mínimas para que los niños y niñas permanezcan 10 horas en los establecimientos. Hay que mirar como este aspecto se continúa discutiendo, porque no está dentro de la negociación.

 

Hay compromisos por parte del gobierno para que a partir de los 3 meses siguientes a la firma del acta de acuerdo se expida un acto administrativo que modifique el decreto 1075 de 2015, y se haría una revisión de jornada única, que establezca la responsabilidad de las Entidades Territoriales en materia de educación para la verificación de infraestructura y de otras Normas que tienen que ver con las condiciones laborales y de trabajo del magisterio.

 

No se puede ocultar que en el desarrollo de esta jornada única, se ha vulnerado el derecho de muchos docentes a tener una jornada de trabajo como corresponde a todos los trabajadores y trabajadoras del país. Desafortunadamente desde algunas rectorías se han propiciado modificaciones a los tiempos de trabajo, irrespetando la jornada laboral en forma arbitraria, pues hay compañeros y compañeras que trabajan las 8 horas continuas, pero hay otros que van un rato en la mañana y regresan al colegio en la tarde para completar la jornada, creemos que es una falta de respeto y de consideración al incrementar los costos de transporte y alimentación, afectando el precario salario del docente.

 

DA: Un Aspecto fundamental en la educación del pueblo colombiano tiene que ver con la formación de docentes y las garantías para actualización y profundización de saberes así como los recursos económicos para el magisterio en ejercicio ¿Qué medidas se adoptaron para mejorar este aspecto?
AR: Este es un campo vedado, el gobierno recorta los recursos para capacitación y no garantiza el tiempo para que las maestras y maestros puedan acceder a estudios de especialización, incumpliendo derechos consagrados en el decreto N° 2277, estatuto docente vigente; no concede las comisiones de estudios remunerados y tampoco facilita el tiempo, así no sea remunerado.

 

El año sabático consagrado en la Ley General de Educación, lograda en otro glorioso paro del magisterio hace más de 23 años, no ha sido reglamentado y sólo es posible, en caso de ser reglamentado, para 20 docentes por año.

 

Hay avances en la evaluación, para quienes cobija el decreto 1278, mal llamado “nuevo estatuto docente”, porque se acuerda financiar cursos de formación al 12% de los docentes que se inscribieron en la evaluación de carácter formativa bajo dos criterios: los docentes que accedieron a someterse a la evaluación y no aprobaron recibirán este beneficio con los cupos asignados en orden descendente hasta completar el 12% y los docentes que cursen y aprueben efectivamente ascenderán en el escalafón docente.

 

En lo que tiene que ver con normas y otros asuntos que han quedado sin normalizar, por ejemplo de las escuelas normales superiores, se reconoce la importancia de las escuelas y su programa de formación complementaria, en donde está la formación pedagógica y académica, de manera que pasando por las escuelas normales superiores se pueda continuar estudios en las universidades a partir del ciclo complementario.

 

Por otro lado está el ejemplo de la Jude Junta de Educación Distrital que desde hace muchos años no se convocan, en Bogotá yo podría decir que hace mas de 15 años que no se convoca, es importante que se haya tenido en cuenta en la negociación.

 

De igual manera revivir la comisión tripartita para que el magisterio tenga un único estatuto docente que permita regular el ejercicio de nuestra profesión en las mejores condiciones y que no se retroceda como en el año 2003 con el mal llamado estatuto docente establecido por el decreto 1278, esperamos que esta vez el Congreso cumpla con la delegación que le corresponde.

 

DA: ¿En temas de salud en qué quedó la negociación?
AR: Frente a la salud, está la situación de prórroga que se le da a nuestros contratos y el manejo de una licitación que tiene nuevas fechas hasta el mes de octubre, nosotros no hemos recibido una respuesta que permita respirar con tranquilidad, hoy hay nuevas siglas, pero lamentablemente con las dificultades ya conocidas, no están entregando medicamentos, no hay citas oportunas y tampoco procedimientos para las enfermedades crónicas, el magisterio queda en situación de alerta y si nos toca nuevamente por defender la vida, defendiendo el derecho a la salud, pues lo vamos hacer porque este es un derecho irrenunciable.

 

Frente a la organización debe garantizar las prestaciones sociales al magisterio, el llamado es a que hagamos una lectura de la ley 91 de 1989, que en el articulo 5° faculta al gobierno para la contratación los servicios médicos asistenciales de maestros, maestras y sus familias y que el mal pueda ser tratado con pinzas y que se resuelva para no continuar dependiendo de un contrato.

 

Exigir al gobierno nacional y distrital para que cumpla con su responsabilidad constitucional en el campo de la salud y no se beneficien a las empresas contratistas que prestan estos mal llamados servicios, porque lo que se les permite es la acumulación de ganancias, negando en la mayoría de los casos este derecho al magisterio y sus familias, permitiéndose en otros casos, el “paseo de la muerte”... este es un reto para todas y todos y para las organizaciones que nos representan.

 

Queremos por este medio manifestar el agradecimiento inmenso a los consejos estudiantiles, y concejos de madres-padres de familia y por su intermedio, en cada uno de los colegios para que este pueblo que nos acompañó, continúe entendiendo en su proceso organizativo, para hacer realidad que la educación es un derecho y no una mercancía.

 

Al magisterio colombiano, el reconocimiento por su fortaleza y firmeza en esta lucha sin-igual y la decisión de mantener la UNIDAD de nuestro gremio, cuidando la semilla sembrada en terreno fértil, en esta batalla que con valentía y sacrificio, acabamos de librar.

Publicado enEdición Nº237
Hora Cero, Gobierno bizarro, amenaza de sanciones: ¿toda la carne en el asador?

Lo de Venezuela es un golpe de Estado continuado, pero que en los últimos cien días ha sumido al país en una violencia caótica y desestabilizadora de nuevo tipo, que utiliza como forma de lucha política una metodología terrorista. Es decir, el uso ilegal, premeditado, calculado y sistemático de una violencia indiscriminada y letal contra población civil, para provocar un terror paralizante en la sociedad.

 

Estados Unidos (al menos su Gobierno) huele el final del chavismo y ha lanzado la Hora Cero, muy de película gringa. Ya no confía en los mandaderos locales: ha asumido la responsabilidad de la ofensiva de manera pública y ahora los gobiernos subordinados servirán sólo de amplificadores de las decisiones de Washington. La situación cambia: ya el Gobierno no se enfrenta solo a la oposición venezolana, Trump se apuntó y quiere comandar la pelea.


El objetivo inmediato para el chavismo es llegar al 30, legitimar la Asamblea Nacional Constituyente con un alto porcentaje de participación -lo contrario agravaría el escenario-, evitar que se abran escenarios de destrozos masivos en las ciudades, ataques militares opositores, que la sociedad caiga en el enfrentamiento buscado por parte de la derecha. Se trata de un escenario complejo donde son necesarias inteligencia, unidad y organización del chavismo.


Ya no fue el jefe del Comando Sur o un senador o diputado zafado. El mismo presidente Donald Trump fue quien amenazó públicamente con sanciones –económicas y otras- si el Gobierno constitucional venezolano avanza con la elección de constituyentes el domingo 30 de julio. El circo se fue armando y el secretario general de la OEA, Luis Almagro, no tuvo ningún reparo (y menos moral) de ir al Senado estadounidense para exponer sobre “la crisis en Venezuela”.


Y trazaron en Washington la hoja de ruta en un entramado internacional que engloba desde el Departamento de Estado hasta la Exxon Mobil: en lo político-institucional, en la violencia, en lo económico, en lo comunicacional.


En lo político, lo previsto es la instalación del gobierno paralelo (un gobierno en el exilio, pero dentro del país), con nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y el anuncio de la elección de un “presidente” del “gobierno de unidad”, puesto para el cual la gente de Washington confía en Leopoldo López. Seguramente Washington, una vez “instalado” éste, desconozca al Gobierno constitucional de Maduro, apoyando económica, militar y diplomáticamente al gobierno bizarro de la oposición.


En la violencia cabe esperar nuevas formas tras las ya practicadas como cortar el acceso a zonas urbanas, atacar con grupos de choque y paramilitares las zonas populares, asediar e incendiar instituciones pública (incluyendo hospitales, canales de televisión, centros eléctricos), incendiar a personas (con la excusa que pueden ser chavistas). Ahora surge el uso de armas largas, morteros y ataques contra fuerzas de seguridad (esperando la reacción).


En lo comunicacional las órdenes son las de invisibilizar, desconocer la existencia del chavismo. Internacionalmente, EEUU asumió públicamente la responsabilidad y los gobiernos sumisos deberán cumplirle. En lo económico el objetivo es apretar más la asfixia, bloqueando las líneas de importación de comida destinada a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, la quema de depósitos y camiones.


El circo no funciona tan bien


Hasta ahora el circo no funcionó tan bien como esperaban. La cumbre de presidentes del Mercosur en la ciudad argentina de Mendoza no logró sacar una declaración fuerte ni expulsar a Venezuela del organismo regional: la triple alianza argentina-brasileña-paraguaya sufrió otra postergación de sus planes. Esta semana puede ser definitiva y no se debe excluir la posibilidad de una expulsión desde la presidencia pro tempore brasileña en aplicación del Protocolo de Ushuaia.


Era técnica y políticamente imposible emitir una sanción, pero en Mendoza prepararon el paso que sustentará el procedimiento.


En lo comunicacional han impuesto un imaginario colectivo contrario al Gobierno. La matriz mediática legitima toda la violencia desplegada por la oposición, la presenta como justa, épica y necesaria (hasta la del centenar de muertos).


Nadie sabe cómo justificar los supuestos 7.676.894 votos del “plebiscito” realizado el domingo 16 por la oposición. Ellos mismos quemaron las urnas antes del recuento. Pero el terrorismo mediático internacional logró invisibilizar el simulacro de la votación para constituyentes, organizado por el Consejo Nacional Electoral, que llevó mucha gente, que hasta sorprendió a los dirigentes del PSUV.


Tras 100 días de iniciado el ciclo de violencia insurreccional, la oposición ha sumado algunos actores que estuvieron en el chavismo, pero no ha logrado el apoyo de la Fuerza Armada Nacional (ni por goteo). Tampoco el de los sectores populares. Ni la composición de clase ni la cantidad de participantes en las protestas han cambiado, tampoco la creciente violencia (incentivada hasta por el Episcopado), ni su dirigencia elitista, ni la carencia de un proyecto político, más allá de salir de Chávez primero, de Maduro ahora...


Un Gobierno en el exilio, pero en Caracas


El dirigente opositor Freddy Guevara habló de un levantamiento total, que a juzgar por los manuales de la "guerra no convencional" del Pentágono augura escenarios tipo Libia o Siria. Es decir, estaríamos en el inicio del estallido de una guerra fratricida entre venezolanos, con intervención de potencias extranjeras, mercenarios y grupos paramilitares, dice Carlos Fazio.


El presidente boliviano Evo Morales, en la cumbre del Mercosur en Mendoza, señaló a sus pares: “Las intervenciones en Libia, Irak y otros países son para apropiarse de recursos naturales. Detrás de la intervención en Venezuela está el petróleo”.


No sorprendente el impúdico cabildeo intervencionista a favor de un “cambio de régimen” de dos actores con intereses geopolíticos diversos: la petrolera ExxonMobil, de la que fue su histórico GEO el actual secretario de Estado Rex Tillerson y que ha invertido cuantiosos recursos para derrocar el Gobierno, y la jerarquía de la Iglesia católica venezolana.


ExxonMobil ha financiando entre otros la campaña del presidente Trump y a los senadores estadunidenses Marco Rubio, Ed Royce, Ileana Ros y Bob Menéndez para que apliquen un paquete de sanciones económicas contra Venezuela y brinden apoyo a los “luchadores de la libertad” que han desatado la violencia terrorista en el país.
La trasnacional petrolera está más que preocupada por la disminución de su influencia en la región, y en Venezuela en particular, debido a los acuerdos de cooperación energética y política de PDVSA con Rusia y China, que son presentados en Washington como un problema de “seguridad nacional” de EEUU, intentando acelerar la intervención del Pentágono.


Lo de Venezuela es un golpe de Estado continuado –quizá desde el 2002- pero que en los últimos cien días ha sumido al país en una violencia caótica y desestabilizadora de nuevo tipo, que utiliza como forma de lucha política una metodología terrorista. Es decir el uso ilegal, premeditado, calculado y sistemático de una violencia indiscriminada y letal contra población civil, para provocar miedo y un terror paralizante en la sociedad.


Es un terrorismo que mediante campañas de saturación mediática se encubre bajo una apariencia de movilización pacífica (incluyendo linchamientos, incendiar a gente, destruir toneladas de alimentos, incendiar centros de salud y guarderías). Desde 2014 la prensa hegemónica, convertida en terrorismo mediático y con camarógrafos, fotógrafos y guionistas actuando como unidad de combate, ha logrado ganar la guerra simbólica internacional. Es la posverdad, la mentira convertida en verdad universal.


Las sanciones


El Gobierno de Barack Obama ya había tomado medidas, pero todas dirigidas contra altos funcionarios y mandos militares, no contra el Estado o la economía venezolana en su conjunto.


El 9 de marzo de 2015, suspendió las visas y congeló los activos en territorio estadounidense de los directores de inteligencia Gustavo Enrique González y Manuel Bernal; del exdirector de la Policía Nacional Manuel Pérez Urdaneta; de los excomandantes de la Guardia Nacional Antonio Benavides y Justo Noguera; del inspector general de la Fuerza Armada Miguel Vivas Landino y de la fiscal Katherine Haringhton.


Este tipo de sanciones continuaron con Trump: en febrero tocó al vicepresidente Tareck El Aissami, en mayo a ocho magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, incluido su presidente Maikel Moreno.


Las nuevas medidas amenazadas podrían ser más sanciones individuales a altas figuras del régimen, entre las que se menciona a Diosdado Cabello (vicepresidente del partido de Gobierno) y a Vladimir Padrino (ministro de Defensa), como congelamiento de activos y prohibición de entrar a Estados Unidos, además de eventuales sanciones económicas a PDVSA como empresa.


La posibilidad en mente de varios dirigentes de la oposición es la suspensión de las importaciones de petróleo venezolano, principal fuente de divisas del país: sin ellas no podría importar todos los bienes de consumo básico que necesita, de los cuales produce apenas un tercio, ni pagar sus elevados compromisos financieros internacionales.
Pero hete aquí que EEUU es su principal mercado, lo que vuelve muy vulnerable a PDVSA, porque no le sería nada fácil encontrar otro comprador. Una sanción de peso sería impedirle participar de nuevos contratos con el Gobierno federal a través de su subsidiaria, CITGO.


Los dirigentes opositores sueñan con que Trump bloquee todas las importaciones de crudo provenientes de Venezuela. Puede hacerlo sin pasar por el Congreso, amparado por la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por su sigla en inglés), en caso de que haya una amenaza externa a la seguridad de EEUU (en este caso el Gobierno venezolano).


Pero esto también tendría un costo para la economía estadounidense, ya que el Venezuela es el tercer proveedor de crudo. Además, las exportaciones de derivados de petróleo estadounidense a Venezuela han crecido sustancialmente en los últimos años. En las últimas semanas varias refinadoras que procesan crudo venezolano han hecho lobby con la administración Trump para evitar que eso ocurra.


La medida podría hacer que los efectos los padezcan los estadounidenses, que acuse en incremento en el costo del combustible y la energía en general para consumo doméstico.


Más allá de que el impredecible Trump enfrenta en este momento varias crisis domésticas por las revelaciones sobre la relación de Rusia con su campaña presidencial y la imposibilidad de pasar en el Congreso la derogación del Obamacare, lo que lo podría hacer más proclive a una medida extrema contra Venezuela con el fin de “cambiar la narrativa”, por lo menos por unos días.


Los analistas internacionales señalan que las consecuencias para Venezuela de las sanciones a la industria petrolera serían severas y el país quedaría muy expuesto porque, incluso sin el castigo, ya se encuentra al borde del default por la escasez de dólares. Sus reservas están en el nivel más bajo de los últimos 15 años: menos de 10.000 millones de dólares. Y por sus dificultades de flujo de caja ya tiene una moratoria sobre el pago de sus deudas a China.


Mientras, el Gobierno venezolano continuó pagando religiosamente a los tenedores de bonos de Wall Street, recortando gastos en importaciones y generando mayor desabastecimiento”, señaló.


No obstante, por más que se reduzca su margen de acción, no hay ninguna garantía de que sea suficiente para obligar al chavismo a una salida negociada. Un embargo petrolero aceleraría el inminente default de Venezuela, pero aun así el Gobierno podría mantenerse, concluyen los analistas.


Colofón


- Hay variado y alto descontento en los barrios populares, con mucho cansancio por la falta de respuesta a la situación económica, donde la culpa no solo la tienen el imperialismo y la oligarquía. Allí hay gente que hasta votó el plebiscito del domingo 16, pero la oposición no ha logrado sumar adeptos dentro de estos sectores.
- Lo cierto es que Venezuela se ahoga en el odio y que, de una u otra manera, el fenómeno nos afecta a todos, señaló el exvicepresidente José Vicente Rangel. “La mayor responsabilidad recae en el líderazgo de la oposición por su obsesión de acabar con el chavismo, de negarse al diálogo, de desatar la violencia irresponsablemente; pero también admito que en el chavismo ha habido excesos, arrogancia y adopción de equivocadas medidas políticas y económicas”, agregó.


- La legitimación de la violencia política descansa en un sistema de creencias que sirven para la configuración de la identidad del grupo que lleva a cabo una supuesta gesta heroica libertadora, como en el encuadre negativo del adversario, responsable de la situación y deslegitimado hasta eliminar o neutralizar cualquier conflicto ético. Convertido el adversario en un peligro para la sociedad, se lo proscribe e incluye en categorías socialmente condenables -asesinos, ladrones, paramilitares- que demandan medidas defensivas especiales, justifican su asesinato, exterminio y tortura aun después de muerto”, señala la socióloga Maryclén Stelling.


- Para no confundirse con las cifras, hay que tener en cuenta que las elecciones presidenciales el abstencionismo suele superar el 20% y que el chavismo solía sumar alrededor del 60% de los votos

Por Aram Aharonian
Question Digital

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CIA afirma que trabaja con Colombia y México para derrotar al gobierno venezolano

Mike Pompeo, director de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) aseguró en el Foro de Seguridad, convocado por el Aspen Institute, en Colorado, que “está intentando ayudarles (a México y Colombia) a entender las cosas que podrían hacer” para derrotar al gobierno de Nicolás Maduro.


Utilizando la peor retórica de la Guerra Fría, el funcionario respondió una pregunta de la venezolana Vanessa Neumman, presidenta de la empresa Asymmetrica, quién le pidió una evaluación sobre la amenaza de Venezuela “a los intereses estadounidenses”.


“Cada vez que tienes un país tan grande, y con la capacidad económica de un país como Venezuela, estamos trabajando duro para hacer eso”, respondió Pompeo en el Foro celebrado el pasado 20 de julio, aludiendo al derrocamiento del gobierno constitucional de Nicolás Maduro.


Acto seguido, hizo un guiño a la necesidad de la CIA de utilizar la discreción en sus prácticas injerencistas en la región, “yo siempre tengo cuidado, cuando hablamos de Sur y Centroamérica y la CIA. Hay muchas historias”.


La CIA ha jugado un papel nefasto en América Latina, cuyos países han sido víctimas de intervenciones armadas en el cuartel general de Langley, Virginia, para imponer los intereses de los gobiernos estadounidenses, desde la intervención en Guatemala para derrocar al gobierno de Jacobo Arbenz (1954), la invasión a Cuba por Playa Girón (1961), el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende en Chile (1973) y el golpe de Estado contra el Presidente Hugo Chávez en Venezuela (2002), entre muchas otras páginas de horror.

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En Venezuela arrancó una semana decisiva de cara a la elección de la Asamblea Constituyente

La oposición recorrió con panfletos los colegios donde instalarán las urnas; algunos, incluso, ya son custodiados por militares en un operativo especial para la cita electoral. El gobierno espera una presencia masiva el domingo.

 

En Venezuela, oficialismo y oposición se lanzaron a ganar apoyo en el sprint final de cara a la elección del domingo para formar una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que reforme la Carta Magna. El jefe de campaña de los comicios a la constituyente, Héctor Rodríguez, convidó a los opositores a distanciarse de la violencia y el boicot a los comicios y los invitó a participar el 30 de julio en la elección de los redactores de una nueva Constitución. En una semana decisiva para la crisis política venezolana, la oposición recorrió los colegios donde instalarán las urnas, algunos, incluso, ya son custodiados por militares en un operativo especial para la cita electoral. En medio de una economía convulsionada, el presidente Nicolás Maduro ya aseguró que la Constituyente traerá paz y estabilidad, mientras la oposición asegura que se busca reformar la Carta Magna para imponer un sistema comunista. “No queremos ser Cuba”, se leía ayer en uno de los carteles que grupos de opositores venezolanos pegaron en las fachadas de algunos recintos electorales, en una carrera contrarreloj para que no se vote el domingo.


En la vereda opuesta, el dirigente chavista les mandaba un mensaje a “la mayoría del pueblo opositor” que no salió a votar el 16 de julio en una consulta promovida por la Mesa de Unidad Nacional (MUD) contra el proceso Constituyente. En un acto de campaña organizado a menos de una semana para el día de la elección de la ANC, Rodríguez afirmó que esa mayoría antichavista que según él no participó en el referéndum opositor se ausentó para mostrar su descontento hacia la estrategia de la oposición ante la Constituyente. “Es un mensaje que tenemos que escuchar, de un pueblo opositor que les dijo a sus dirigentes: así no, con violencia no”, señaló Rodríguez, y agregó: “Aquí están nuestras manos, aquí están nuestros corazones, vamos juntos a construir la paz. Vamos por la democracia, por la Constituyente a encontrarnos como hermanos”, señaló el jefe de campaña de los comicios a la constituyente.


Además, Rodríguez se mostró satisfecho por los niveles de movilización para el 30 de julio obtenidos por parte del chavismo, que en ausencia de candidatos opositores, tiene como única aspiración lograr ese día una presencia masiva en las urnas que legitime un proceso Constituyente que no fue sometido a referéndum de aprobación previa.


Con los últimos cartuchos en la mano, la oposición llamó a una huelga de 48 horas que comienza mañana con bloqueos de calles –luego de organizar un paro de 24 horas la semana pasada–, que será acompañada por importantes centrales obreras. No obstante, el gobierno mantiene bajo su control la estratégica industria petrolera. La opositora MUD llamó para el viernes a una gran marcha en Caracas, bajo la advertencia de que si Maduro insiste en la elección, tomará acciones más contundentes sábado y domingo en lo que dio en llamar un boicot cívico electoral. “Deberíamos estar trancando calles ya. Quedan pocos días y no podemos entregar el país”, dijo Alveres Vargas, comerciante pensionada de 76 años, en un colegio de Chacao, bastión opositor, cuya fachada fue cubierta de letreros contra el gobierno.


Bajo el argumento de que no quiere legitimar el fraude, la MUD rechazó participar en la Constituyente al no ser convocada una consulta previa y por el sistema de elección de los 545 asambleístas, diseñado por territorios y sectores, lo que, asegura la mesa opositora, garantiza el control del gobierno.


En Las Palmas, al este de Caracas, efectivos del ejército quitaban los carteles de la fachada del colegio La Consolación. En parte, iban dirigidos a los agentes, por ser la Fuerza Armada Nacional, a la que Maduro dio poder político y económico, sostén clave del gobierno. “FAN honra tu uniforme”, se leía en otro letrero. El ministro de Defensa, general Vladimir Padrino, tildó esas acciones de irresponsables y señaló que rayan en apología del delito.

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