Buscan crear un estado paralelo en Venezuela

El jefe de campaña de la Constituyente aseguró que en la consulta opositora se inventaron cinco millones de votos.


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La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) anunció su decisión de avanzar esta semana en la conformación de un gobierno paralelo tras la celebración de un plebiscito privado sobre el llamado oficial a la Asamblea constituyente. Según la MUD, más de siete millones de venezolanos rechazaron el llamado que impulsa el presidente Nicolás Maduro para reformar la Carta Magna. La oposición redobló ayer la apuesta tras el resultado obtenido el domingo y convocó a un paro general de 24 horas para el jueves. En tanto, la jefatura de campaña de la Asamblea Constituyente descalificó los resultados de la consulta opositora, al asegurar que los organizadores se inventaron 5 millones de votos. En esa línea, el canciller venezolano, Samuel Moncada, acusó a los principales medios internacionales de mentir en la cobertura del referéndum.


En rueda de prensa, el primer vicepresidente del Parlamento, Freddy Guevara, quien habló como vocero de la MUD, señaló que el miércoles “daremos el primer paso para avanzar en la conformación del gobierno de unión nacional” con la firma de un llamado “compromiso unitario para la gobernabilidad”.


El anuncio del paro fue realizado por el mismo Guevara. “Convocamos a todo el país a que este jueves asumamos en protesta pacífica y sin violencia un paro cívico nacional activo de 24 horas como mecanismo de presión y preparación para la escalada definitiva que será la próxima semana, enfrentar el fraude constituyente y lograr la restitución del orden constitucional”, dijo el diputado. La alianza opositora busca redoblar la presión contra el gobierno al considerar que el resultado de la consulta popular revoca a Nicolás Maduro como jefe de Estado venezolano. Parte de esa estrategia es el nombramiento en el Parlamento (de mayoría opositora) de los nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, una medida que empezará a tramitarse hoy, según informó la MUD, y que no reconoce la legitimidad de los jueces en ejercicio que pertenecen a una Corte acusada de someterse a Maduro.


El chavista Jorge Rodríguez, que además de jefe de campaña de la Asamblea Constituyente es alcalde del municipio caraqueño Libertador, declaró que los miembros del equipo encargado de contar los votos del referéndum contra Maduro multiplicaron por tres los votos reales obtenidos en la consulta, que no fue reconocida por el gobierno. Rodríguez afirmó que “gente de la Universidad Central de Venezuela que fue asesora técnica del proceso” le informó que quienes hicieron el conteo “agarraron y cada una de esas plantillas las multiplicaron por tres”.


Según el político oficialista, la oposición y los rectores contaron como votos separados los ‘síes’ a cada una de las tres preguntas planteadas en el referéndum, que además de pedir el rechazo a la Constituyente interrogaba a los venezolanos si querían que la fuerza armada proteja la Cara Magna vigente y deseaban nuevas elecciones. Rodríguez concluyó por tanto que los 6,3 millones de ‘síes’ cosechados no corresponden a ese mismo número de personas como dicen los resultados avalados por los rectores y provienen en realidad de poco más de 2 millones de personas. “Hubo 930.000 votos nulos, y se los sumaron, se sumaron los votos nulos”, agregó el influyente dirigente chavista, que recriminó a los garantes del proceso opositor que contaran los votos nulos como participación.


Rodríguez dijo además que una misma persona votó en varias ocasiones en distintas mesas, una deficiencia que la oposición ha reconocido no poder controlar al no contar con el censo oficial y los mecanismos del Poder Electoral, pero que tratará de corregir con un segundo recuento.


Por su parte, el canciller venezolano, Samuel Moncada, recriminó a medios como el New York Times, la BBC, Time, El País, EFE y Clarín de exagerar el resultado de la convocatoria opositora pese a no tener datos sobre la participación en el referéndum. El ministro de Asuntos Exteriores criticó asimismo que subestimaran la presencia en los centros de votación de partidarios del gobierno en el ensayo general celebrado el domingo de cara a la elección el 30 de julio de la Asamblea Nacional Constituyente, vista por sus detractores como un intento de “consolidar la dictadura”. Según Moncada, los medios mencionados y otros como el diario El Tiempo de Colombia, Reuters o La Voz de América estadounidense invisibilizaron a los otros millones de personas que estaban votando en el simulacro de la elección de la Constituyente con la que el gobierno procura un cambio de Carta Magna.


El dirigente chavista descalificó además los resultados de la consulta ofrecidos por la oposición con el aval de cinco rectores universitarios, según los cuales más de 7,1 millones de personas participaron en la votación, y más de 6,3 millones se pronunciaron contra la Constituyente y a favor de nuevas elecciones. Moncada se refirió al anuncio de los organizadores de quemar, para evitar posibles represalias del gobierno contra los votantes, las boletas de la consulta. “Nunca sabremos por qué quemaron las pruebas”, afirmó el canciller, que dijo que si las pruebas son destruidas tras el recuento nadie sabrá el número de votantes.


El dirigente recriminó además a la oposición y los rectores que actuaron como garantes que no se publiquen detalles sobre el número de “síes” y “noes” a las tres preguntas del plebiscito, pese a que los porcentajes de las respuestas a cada una de las cuestiones fue anunciado anoche por la organización. “Son 7,1 millones de votos pero nadie sabe si son ‘sí’ o ‘no’, nunca se discriminó”, dijo Moncada.

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Huelga, barricadas, movilización y más desempleo

En el centro de San Pablo, la capital económica del país, la policía dispersó con bombas de estruendo a manifestantes que habían cerrado varias calles, mientras en Brasilia la paralización de los transportes públicos era total.

 

Con un desempleo récord, las barricadas y paros sectoriales marcaron ayer la jornada de movilización sindical contra las medidas de austeridad del presidente brasileño Michel Temer.


Las centrales gremiales convocaron una huelga general, que es la segunda del año después de la del pasado 28 de abril, y coincidió con la divulgación del índice de desempleo, que aumentó hasta el 13,3 por ciento y mostró la pérdida de 2,3 millones de puestos de trabajo en un año. Decenas de manifestantes bloquearon por la mañana el acceso al aeropuerto paulista de Congonhas y al aeropuerto internacional de Río, generando varios kilómetros de colas de automóviles.


En el centro de San Pablo, la capital económica del país, la policía dispersó con bombas de estruendo a manifestantes que habían cerrado varias calles, mientras en Brasilia la paralización de los transportes públicos era total e incluso el gobierno cerró la Explanada de los Ministerios, el lugar que el mes pasado fue escenario de incendios de edificios públicos, tras lo cual Temer decretó la ocupación del Ejército durante 24 horas en la capital federal. Gremios bancarios, de petroleros y de la salud anunciaron su adhesión al paro y las centrales convocaron marchas por la tarde. “Los paros y manifestaciones son los instrumentos que estamos usando para presionar y tener una negociación más seria con Brasilia, que no perjudique a los trabajadores”, afirmó Carlos Gonçalves, secretario general de Força Sindical.


La movilización apuntó contra la flexibilización de la legislación laboral y contra la reforma del régimen de jubilaciones. Esas medidas, según el presidente de la Central Unica de Trabajadores (CUT) Vagner Freitas, amenazan el empleo formal, que garantiza derechos adquiridos como vacaciones y aguinaldo. Los organizadores de la huelga, la Central Unica de Trabajadores (CUT), pidieron enfrentar la votación de la reforma laboral el próximo jueves 6 en el Senado, que la puede convertir en ley y darle a Temer su segunda gran conquista, detrás de la aprobación del congelamiento del techo del gasto por 20 años realizada en diciembre. “El 6 de julio debemos ocupar Brasilia porque esta reforma va a consagrar el fin del empleo formal”, dijo Freitas, principal organizador de la huelga.


En este contexto, se divulgó un estudio realizado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), que registró que la tasa de desocupados del trimestre que terminó en mayo aumentó en comparación a la registrada en el mismo período en el 2016. Hace un año el desempleo afectaba a un poco más de 11 millones de brasileños, un 11,2 por ciento de la población activa. En comparación con el mismo trimestre del año anterior, se sumaron un 20,4 por ciento más de personas sin empleo. “A pesar de la desaceleración de la población ocupada, aún hay una fuerte caída del trabajo formal, con la pérdida de 500 mil puestos de trabajo en comparación al trimestre terminado en febrero”, puntualizó en su informe Cimar Azeredo, el coordinador del estudio hecho por el IBGE.


Los datos del IBGE se suman a los del Registro General de Empleados y Desempleados divulgados el jueves por el Ministerio de Trabajo, los que mostraron que Río Grande do Sul con 12 mil puestos de trabajo formales menos es el estado que más sumó desempleados en mayo, seguido por el de Río de Janeiro, que perdió más de 5.500 puestos en el mismo período y totalizó 60 mil despedidos este año.

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Viernes, 23 Junio 2017 17:10

Aula abierta

La contundencia del paro magisterial sorprendió a propios y extraños. Por todo el país, día a día, desde el pasado 12 de mayo –un día después de la declaración del cese de actividades–, calles y avenidas de distintas ciudades son ocupadas por miles de quienes tienen por trabajo formar a las nuevas generaciones.

 

En todas y cada una de esas actividades, masivas por demás, resalta el entusiasmo y la disposición de todas las personas allí reunidas: mujeres y hombres, adultos y jóvenes, agitando sus propósitos, denunciando al gobierno, entonando sus consignas con energía, en no pocas ocasiones cantando, brincando, hablando con la gente para explicar las razones de su lucha, cubriendo extensos recorridos para garantizar con sus cuerpos, voz e imagen, un testimonio fiel de su decisión de conmover a todo el país ante un reto que es nacional: garantizar la financiación plena y oportuna de una educación de calidad.

 

La continuidad de sus acciones, la decisión de estar en la calle, resume un mensaje nítido: para enfrentar al gobierno no son suficientes razones –el poder es sordo–, hay que imponerlas.

 

Han salido, entonces, miles a dar lo mejor de sí, a dictar su mejor clase, en una aula abierta a la cual concurre todo el país. Ejemplo y testimonio también para sus educandos, para sus familias: ningún derecho lo conceden y garantizan sin lucha, sin resistencia. O lo que es igual: todo problema público tiene solución siempre y cuando lo enfrentemos como un solo cuerpo.

 

Al tablero

 

Decidirse por un aula abierta no es fácil, como no lo es sostenerla, pero las circunstancias así lo obligan: la crisis financiera del sector, la precariedad del servicio de salud, el estrés y el acoso laboral, la jornada única, la insuficiencia alimentaria ofrecida a quienes estudian, entre otras razones, son parte del conjunto de razones que, acumuladas y sin resolución efectiva por el ente oficial, obligaron al magisterio colombiano a escribir con letra mayúscula: ¡YA NO MÁS!

 

Circunstancias de precariedad laboral y educativa, que para el caso de Bogotá ya habían llevado a la Asociación Distrital de Educadores (ADE) a marcar el 17 de mayo como el día cero para iniciar el cese de labores. Otros sindicatos seccionales, como la Asociación de Institutores de Antioquia (Adida) y la Asociación de educadores de Cundinamarca (Adec), también habían tomado la irrevocable decisión de un paro, aunque aún no le habían marcado fecha.

 

En otras seccionales también estaba la inquietud sembrada, circunstancia que llevan a Fecode, la Federación que agrupa al gremio magisterial, a convocar para el 8 de mayo con carácter urgente su Junta Nacional, la misma que reúne las 32 filiales que la integran, y en la cual toman la determinación de un paro indefinido del sector a partir del 11 del mismo mes. Las banderas del mismo, ya enunciadas, tienen sus razones y alternativas de solución:

 

Las materias

 

Financiación de la educación


Como se recordará, a partir del Acto Legislativo 01 de 2001 fue creado el Sistema General de Participaciones (por el cual se giran los recursos para educación, salud, saneamiento básico y agua potable), reemplazando al Situado Fiscal que era la fuente de recursos para la educación.

 

Esta medida, creada con criterio transitorio, dura hasta este año, dejando en el limbo no solamente la educación, sino también la salud, el saneamiento básico y el agua potable. Ante ello el magisterio exige, como solución, la aprobación de un nuevo Acto Legislativo que resuelva de manera definitiva la financiación de la educación, con recursos suficientes.

 

Las condiciones en el puesto de trabajo


El trabajo formativo de las nuevas generaciones no es tarea sencilla, es exigente. El trabajo no se reduce a la presencia en el salón de clase, a repetir saberes y propiciar repeticiones como loros. No. La labor formativa implica un esfuerzo preparativo extraclase, pensar qué se construye, cómo y con quién se construye, cómo motivar, etcétera, pero también un esfuerzo posclase, de evaluación, para estimular que los procesos de formación tengan consecuencia lógica con la realidad de la nación.

 

Esto es lo más evidente, pero también están todas las tensiones desprendidas de la convivencia, de las necesidades de todo tipo que portan las personas jóvenes, las que en no pocas ocasiones llevan a contradicciones y tensiones intensas entre quien forma y quien es objeto de este proceso. Tensiones que también se desprenden de las difíciles situaciones económicas (pobreza) en que viven quienes estudian, pues las problemáticas familiares también llegan a los colegios.

 

Entonces, no es raro que quien forma, tras 5, 10 o más años de labor, soportando situaciones extremas, atendiendo día a día 40 y más estudiantes, llegue a situaciones de estrés.

 

De esta dinámica, asociada a los tiempos cambiantes que vivimos, cada vez más complejos y exigentes, se deriva un estrés profesional –laboral–, endémico. Los cuadros depresivos y de angustia cubren a centenares de mujeres y hombres dedicados a la docencia. El cuadro de salud es tal que en medicina laboral les incapacitan hasta por seis meses, y sin planes de rehabilitación ni de recuperación de la salud les decretan su pensión por invalidez. ¿Qué hacer con esta realidad, que no le sirve al país ni a quien padece el problema? La verdad es que el magisterio requiere encontrarle solución a la problemática que origina esta situación.

 

Una vía preventiva para ello, para impedir llegar al extremo, es la aprobación de un modelo de año sabático para quien cumpla cinco o diez años de labor constante, por medio del cual no sólo toma aire quien trabaja en la docencia sino que también se adentra en procesos de formación constante, oxigenación que sin duda redundará en mejores capacidades formativas para sus educandos.

 

Acoso laboral


Esta es una realidad poco denunciada pero real, propiciada en parte por la expedición de normas, lineamientos y de política educativa, que de ninguna manera favorecen la labor educativa.

 

Salud


Este tema resume con toda claridad la precariedad que a todo nivel vive la educación en nuestro país. Lo que debiera concretar un derecho humano fundamental quedó reducido a la suplica permanente ante la entidad contratada para que atienda al paciente.

 

A pesar de que la salud tiene que estar vigilada y garantizada desde el gobierno nacional a través del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio, con dineros aportados por el patrón y el magisterio, administrados a través de un contrato de fiducia, los afanes económicos del gobierno terminan por someter a crisis este derecho al desviar los recursos reunidos para cubrir con ellos otras obligaciones como cesantías y pensiones; de igual manera, el interés de ganancia de quienes son contratados para prestar el servicio, con su afán de lucro, terminan por privilegiar una mayor ganancia a prestar un buen servicio.


Las soluciones se han planteado de muchas formas y el gobierno a través de sus tres representantes en el Consejo Directivo del Fondo, no resuelve. La salida definitiva, es asumir en forma directa el servicio médico asistencial para el magisterio y sus familias, eliminando los contratos. En las regiones son los secretarios y secretarias de educación, quienes deben vigilar que estos servicios se presten con oportunidad y efectividad, para que haya prevención de las enfermedades y se cumpla con lo establecido en salud laboral.

 

Jornada única


Debe aclararse, ante todo, que Fecode no se opone a esta Jornada, mal podría hacerlo pues la misma surge de un acuerdo alcanzado en el año 1993, cuando se firmaron los aspectos centrales de la Ley General de Educación –luego convertida en la Ley 115/94–, en la cual queda consagrada esta Jornada.

 

Pero la Jornada única no puede decretarse sin garantizar condiciones básicas para que docentes y estudiantes la aprovechen en las mejores condiciones: edificaciones y dotación adecuada, espacios físicos ajustados a la demanda de centenares de estudiantes que requieren alimentación balanceada para lo cual las autoridades correspondientes deben destinar los recursos necesarios para construir y dotar restaurantes dentro de los colegios, y así garantizar desayuno y almuerzo balanceados, además de los refrigerios; áreas amplias, bien dotadas, con acompañamiento permanente, para que no terminen saturados por la extensa permanencia en un solo lugar; pero también salario profesional, para que el magisterio ejerza su labor con pleno reconocimiento del esfuerzo que realiza.

 

Sin así garantizarlo, este reto no es factible de ser concretado. Pero, además, es necesario resaltar que a esta Jornada no puede llegarse por la vía de los estímulos que las Secretarías de Educación ofrecen a las rectorías, bien sea por la valoración de calidad o de eficiencia, u otro tipo de reconocimientos, ni a través de imposiciones procedentes desde el Ministerio de Educación, pues ello no resuelve el problema ya planteado; lo que hacen las autoridades educativas al así actuar es reducir el hecho educativo a una simple concentración de estudiantes en un espacio físico, lo cual no promete como resultado final nada más que desastres.

 

Algunas lecciones

 

  1. 1. Asiste el magisterio colombiano a un cambio generacional que propicia la potenciación energética que ahora se ve. Si bien este cambio no es total, sí es evidente que una generación de docentes está cerrando su ciclo y el relevo ya está tomando sus banderas. Llevar a cabo este proceso de manera armoniosa es condición fundamental para que el gremio gane en fortaleza así como en la concreción de una nueva visión sobre el hecho educativo.
  2. El magisterio se reafirma en la concepción de que si no es luchando, peleando, haciendo un cese de actividades, no se logra conquista alguna.
  3. En el proceso vivido hasta ahora logramos una mayor unidad en el gremio, la cual podrá ahondarse si el acuerdo final está a la altura de las demandas levantadas por la base magisterial.
  4. Un talón de Aquiles. Aún no logra el magisterio reconstruir redes organizativas y solidarias con el conjunto de la comunidad educativa, hacerlo sería la condición para ahondar una labor formativa que supere el salón de clase y toque las condciones de vida de nuestras sociedades.

 

Esta precariedad tiene expresión en el formalismo que hoy comportan los consejos estudiantiles y otras instancias de participación de estudiantes. Hay que estimular su constitución y existencia, pero también hay que garantizar su autonomía, actividad permanente y, con ello, su politización.

 

Al terminar de escribir esta nota, en una fase de la negociación que ha llevado a la delegación de Fecode a concentrarse durante varios días con el Ministerio del ramo, sin que éste ceda en sus política económicas y de otros órdenes; acompañada la delegación magisterial desde las calles por marchas y mítines por todo el país, una realidad brilla por su nitidez: El Magisterio colombiano no se rinde... ¡carajo!

Publicado enEdición Nº236
Viernes, 23 Junio 2017 17:03

Para aprender y proyectar

Para aprender y proyectar

Una negociación intensa. Esa ha sido la marca que resalta de la discusión del pliego de solicitudes presentado por los estatales a su patrón. El factor Fecode contribuyó de manera sustancial a ello, sin duda, llevando al Gobierno a un terreno resbaladizo, y propiciando que los trabajadores busquen la calle como principal escenario para presionar un resultado favorable en sus demandas.

 

En ese ambiente, donde se presentan paros de 24, 48 y 72 horas de algunos sectores de los estatales, se alcanza el acuerdo del incremento salarial, no sin vivir prolongadas discusiones sobre los derechos de los trabajadores y la situación económica del país, para acordar un incremento salarial del IPC causado en el 2016 (5,75%) más un 1 por ciento. Logro agridulce que refleja una correlación de fuerzas que aún no es favorable para los contratados. Falta mucha labor educativa y organizativa para que así sea.

 

En todo caso, la dinámica ganada en la negociación refleja con claridad el criterio con el cual llegamos algunos sectores a esta negociación: encararla con el reto de superar anteriores experiencias, donde el Gobierno impuso criterios o firmó acuerdos que luego incumplió. Con esa claridad por parte de los delegados de los trabajadores, fue instalada en marzo la mesa para la concertación, debiendo parar la misma el 6 de abril por una tutela interpuesta por otras organizaciones sindicales que exigían participación en la negociación. El 25 de mayo la mesa retoma actividades, proyectadas según la ley para veinte días hábiles, los cuales resultaron insuficientes, acordando una prórroga de 8 días que terminan el 17 de junio.

 

Ampliación de tiempos que denota la dificultad afrontada para abordar el pliego, mucho más cuando la representación de los trabajadores corre a cargo de diversidad de organizaciones (Cut, Cgt, Ctc, Únete, Fenaltrase, Utradec, Fecotraservipúblicos), sin afinidad de objetivos y criterios para encarar la defensa de sus representados.

 

Como siempre, ante la opinión pública el único punto que ventila el Gobierno es el concerniente al salario mínimo, sin aclarar aspectos sustanciales en la negociación como superación de la informalidad contractual, ampliación de nómina, política de género y otros.

 

De la negociación afrontada en el 2017, y con el criterio de sacar lecciones de la misma que sirvan como aprendizaje al conjunto del movimiento sindical y social, resumimos en 4 aspectos las principales temáticas por apropiar.

 

Criterios mínimos para los pliegos de solicitudes

 

  1. Los pliegos de peticiones deben ser elaborados con la participación del conjunto de asociados, implementando para ello talleres y llevándolos a asamblea general para su aprobación. Hay que actuar así porque aún predomina el viejo método de que dos o tres elaboran los pliegos y son pocos quienes los aprueban.
  2. Cuando los pliegos de peticiones sean unificados, es decir de varios sindicatos, los mismos deben ser aprobados por asambleas de cada uno de los sindicatos y por una asamblea conjunta.
  3. Los pliegos deben contener aspectos económicos, culturales, laborales, administrativos y políticos, definidos con precisión en tiempo, modo y lugar. Así hay que proceder pues por lo general son muy genéricos y a veces son abstractas, lo cual le quita fuerza a la negociación.

 

¿Cómo debe funcionar la comisión negociadora?

 

La experiencia es que la comisión negociadora de los trabajadores es muy desigual, integrada por compañeros que nunca han estado en una comisión de estas –son delegados por primera vez para enfrentarse a una negociación macro como ésta.

 

Para evitar improvisaciones, la experiencia enseña que deben definirse previamente los perfiles para quienes la conformen, garantizando dirigentes que tengan, por lo menos un buen nivel: técnico y académico, y con conocimiento del desarrollo de los puntos centrales de la negociación.

 

Y para preparar el relevo directivo, en la comisión negociadora debe garantizarse un equilibrio entre compañeros con experiencia y quienes están en un proceso de desarrollo y aprendizaje.


Al respecto, de la negociación del presente año, hay que destacar lo siguiente:

 

  1. Persisten los desniveles pronunciados entre los negociadores de los trabajadores –en información, conocimiento, prácticas y experiencia.
  2. Garantizando la asistencia de dirigentes ya forjados y otros en proceso formativo, debe certificarse que unos y otros posean conocimiento básico de la estructura del Estado y las competencias de cada una de ellas, para que puedan interpelar en la discusión que tienen que ver con el funcionamiento de todo el Estado colombiano.

 

De igual forma, deben tener conocimiento del presupuesto nacional, departamentales y municipales, es decir, que conozcan cómo se aprueban, ejecutan, modifican, cuándo hay un traslado de rubro, etcétera; además, es fundamental tener capacidad técnica mínima en estos aspectos. Otro elemento es conocer la política económica del Gobierno, sus características y deficiencias.

 

Un aspecto que no debe repetirse: la negociación aún en curso tuvo dificultades en la mesa central de negociación por cuanto no había precisión en los objetivos fundamentales perseguidos; nos tocó hacer una discusión sobre la marcha y precisarlos. También debe tenerse claridad de la metodología, los espacios y los cronogramas de la negociación, porque de ello depende el ritmo de la negociación. En la negociación que encaramos en un primer momento el gobierno impuso el ritmo, lo que por fortuna corregimos a tiempo, reencausándolo.

 

Este descuadre pudo tomar formar porque en las primeras de cambio la coordinación entre los negociadores no fue la mejor, prevaleciendo protagonismo, prevenciones, rivalidades, las que en ocasiones afloraron en medio de la negociación; por fortuna pudimos superar este desfase a través de la discusión colectiva y estableciendo unos voceros, garantizando que esos tuvieran un manejo metodológico definido, donde la participación descansara en todos y no únicamente en el vocero.

 

Otra experiencia importante: el manejo de la información. En esta oportunidad fuimos oportunos en la expedición de boletines sobre cada negociación, el whatsapp y otro medios fueron utilizados, permitiendo que los trabajadores y los dirigentes sindicales del resto del país tuvieran un conocimiento efectivo del desarrollo de la negociación, lo que facilitó la programación y realización de los mítines, plantones y posteriormente los paros, y desarrollar el gran paro del magisterio colombiano, y los paros del sector estatal de 24, 48, 72 horas, e incluso algunos indefinido acompañando a Fecode.

 

No puede dejarse pasar que en la negociación se definió que el principal instrumento de lucha de los trabajadores, para acompañar la discusión del pliego, era la movilización, de tal forma que pudiéramos ir a las calles, ubicarnos en ellas, presionando la negociación al tiempo que ampliábamos hacia la sociedad en general el contenido de nuestras demandas.

 

Experiencias sindical y política

 

  1. 1. Logramos denunciar y afectar ante la opinión pública la política económica neoliberal del Gobierno, se descascaró el carácter demagógico y represivo de Juan Manuel Santos.
  2. Logramos demostrar ante la opinión pública la justeza de nuestras peticiones, así lo reflejaron las encuestas realizadas en televisión y en radio, donde la opinión fue ampliamente favorable a las peticiones de los trabajadores; el impacto que esto generó en los medios los llevó a ser más prudentes en el manejo de la información, obligándose a brindarnos algunos minutos para exponer nuestras ideas.
  3. Las movilizaciones del magisterio y los estatales estimularon a otros sectores para la lucha a nivel nacional; el Comando Nacional Unitario, integrado por las centrales y la federaciones estatales, entre ellas Únete, desarrollaron actividades de coordinación a nivel nacional y a nivel territorial.
  4. En relación con el salario: se firmó un acuerdo parcial del salario para el sector público, de la inflación causada en el 2016 (5,75%) más un 1 por ciento sobre el IPC. La forma y el método como se logró el acuerdo, generó críticas internas en la bancada de los trabajadores negociadores, al considerar Únete que el momento en que esto ocurrió no era el mejor ya que le generaba un vacío a Fecode; sin embargo, al imponerse la lógica de la mayoría debimos firmar el acuerdo parcial de salario.

 

Pendientes

 

  1. 1. Tras lograr una prorroga de ocho días, continúa la negociación en medio de paros y de la movilización, la cual termina el 16 o el 17 de este mes. El 8 de junio, por ejemplo, los trabajadores de la Aeronáutica Civil lograron (tres organizaciones filiales de Únete) afectar el tráfico en más de 15 aeropuertos del país, y se preparan para concretar nuevas jornadas de protesta y movilización durante esta semana.
  2. Alcanzamos avances en la política de género: de 21 puntos alcanzamos 19.
  3. Seguimos negociando y están pendientes de resolución la inmensa mayoría de puntos del pliego presentado. Hay que destacar el incumplimiento del acuerdo colectivo vigente para los años 2013- 2015, no cumplido en un 60 por ciento por el Gobierno (en materia de derechos, administrativo, garantías).
  4. La Carrera Administrativa: estamos discutiendo la necesidad de que en el sector público se apruebe un escalafón de la administración pública, que permita que los trabajadores, teniendo en cuenta su antigüedad, su mérito, su desarrollo en la formación y capacitación, puedan ascender de manera automática –en la actualidad no tienen derecho a ascenso, la planta de personal está congelada en relación con la estructura del empleo público.
  5. También planteamos la necesidad de hacer un pacto sobre trabajo digno y decente en la administración pública, aplicando los criterios y condiciones establecidos por la OIT para ello.
  6. En el punto de derechos y garantías sindicales, estamos negociando el derecho a un programa de televisión para los trabajadores, dirigido por las centrales; también está el punto concerniente a los permisos sindicales, con modificación del decreto 160 (que reglamenta el derecho de negociación a los empleados públicos, modificación que debe ser concertada entre el Gobierno y los trabajadores)
  7. Exigimos, asimismo, que la Ministra de Educación derogue la directiva 037, mediante la cual ordenó el no pago de los salarios de los docentes, y que el Alcalde de Bogotá le de desarrollo al pliego presentado por la ADE, del cual no han atendido ni una sola petición.

 

* Presidente de la Unión de trabajadores del Estado y los servicios públicos

Publicado enEdición Nº236
Martes, 16 Mayo 2017 09:52

Los paros que no paran a Colombia

Los paros que no paran a Colombia

Una vez más, diversidad de sectores sociales se declaran en paro o en jornadas de protesta: Docentes, trabajadores estatales, taxistas, pobladores del Chocó y de Buenaventura. La coincidencia de la protesta genera una ola de inconformidad nacional tras la cual Colombia pareciera entrar en una coyuntura de paro total.

El motivo central tras todas las protestas y paros en curso es el incumplimiento gubernamental con los compromisos contraídos con estos sectores sociales tras anteriores jornadas de paro o de protesta; así como la inconformidad de otros por la inexistente voluntad oficial para negociar sus pliegos petitorios y/o para reconocer los reajustes económicos demandados.

 

La particularidad del magisterio

 

En Colombia, donde el sindicalismo brilla por su debilidad, el gremio de los docentes conforma el sindicato más grande del país, integrado por doscientos ochenta y seis mil de los trescientos treinta y dos mil docentes con que cuenta la nación para primaria, secundaria y media. A su vez, por este potencial, es el sindicato que marca la pauta dentro de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), donde suman nueve (9) delegados de los 21 que componen su Junta Directiva.


Su potencial es tal, que cada que entra en periodo de protestas o paro, otros sectores sociales aprovechan para hacer lo mismo, buscando así un espacio para negociar en mejores condiciones con el gobierno. Rara vez se logra que de tal suceso surja una coordinación estable para la protesta, y más allá, de suerte que cuando Fecode firma el nuevo acuerdo que buscaba quedan tirados a la vera de las negociaciones todos aquellos que pretendieron beneficiarse de la coyuntura.

Los motivos del paro 2017 del magisterio son diversos, entre ellos: la demanda de un incremento salarial digno –el gobierno ofrece 0,25, más el 5 por ciento acordado en el paro del 2015–; nivelación salarial; la firma de un nuevo contrato de salud, digno, que implica, entre otros, la cancelación de toda la deuda que tienen con el sector (debe recordarse que el proceso de licitación para contratar la empresa prestadora del servicio fue de nuevo suspendido por parte de la Fiduprevisora ante una solicitud de la Procuraduría General de la Nación); implementación de la jornada única, siempre y cuando existan las condiciones de infraestructura, comedores y autonomía para llevarla acabo (respeto para quienes la acepten); integración de jardín, preescolar y kinder; y un punto central: reformar el Sistema General de Participación en la vía del fortalecimiento de los recursos destinados para la educación pública.

La dirigencia docente llegó a la decisión de parar tras 40 días de negociación, 20 de ellos en periodo directo y 20 de prórroga. Es decir, se gastaron todas las posibilidades de llegar a un acuerdo.

Con su actitud de dilación, el gobierno mide el pulso a este sector, observando si es posible apretarlo para arrebatarle derechos ganados en otros momentos de lucha, tal y como lo demanda la Ocde, que ve en ellos un gremio cohesionado, duro, con muchos “privilegios”, entre ellos el de la salud y el de la estabilidad laboral.

Desde distintas regiones se informa que el magisterio está más decidido que en otros años a prolongar esta jornada de lucha. La precariedad salarial, el deterioro del sistema de salud, entre otros aspectos, han creado esta aurora de radicalidad.
Con una experiencia de décadas en este tipo de lucha, el magisterio decidió ir del barrio a las comunas o localidades, de éstas a las ciudades, para pasar a las regiones, en un ascenso de la protesta hasta tomarse Bogotá, lo que sucederá este 16 de mayo. Al día siguiente su Junta Directiva evaluará el desarrollo del paro y define el qué hacer.

 

Estatales

 

El ínfimo incremento ofrecido a los docentes, y la disculpa de siempre por parte del gobierno –no hay plata–, es lo mismo que han escuchado hasta ahora los trabajadores del Estado, quienes tratan de llevar a buen puerto una nueva negociación que les permita un reajuste salarial digno, ampliación de planta de personal, cumplimiento de los acuerdos firmados en otras negociaciones y acabar con la tercerización laboral.


Hay que recordar que en el Estado existen cerca de 1.250.000 trabajadores, de los cuales el 35 por ciento está integrado a alguna organización sindical. La multiplicidad de sindicados en cada ministerio y dependencia es uno de los factores que los debilita.


La negociación, que arrancó con una evaluación de los compromisos pactados en el 2013-2015, arrojó que el Gobierno solo había cumplido con el 25 por ciento de lo firmado, lo que evidencia a todas luces la estrategia dilatoria y de desgaste asumida por el Estado colombiano y aplicada por el gobierno de turno.


En el punto salarial saltó el primer obstáculo para un avance certero de esta negociación pues el gobierno ofreció el 5,75 de inflación causada en el 2016 más el 0,15 por ciento; su contraparte aspira al 5,75 por ciento más otros 5 puntos.


Hasta ahí iba la puja cuando una tutela interpuesta por centrales obreras minoritarias (CNT, UTC, CCT) demandó el derecho a participar en la ronda negociadora. El fallo a su favor los invita a incorporarse a la misma pero sus disputas internas les ha impedido nombrar sus negociadores.


Mientras esto ocurre, sectores de los trabajadores estatales se declaran en paro, como ocurrió con los guardianes de cárceles.


Además, para este martes 16 de mayo, otros sectores estatales no solo protestan o realizan agitación sino que también paran, entre ellos: el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Medicina Legal, Dian y Rama Judicial.


Para el miércoles 17, los estatales anuncian una jornada de movilización solidaria con los trabajadores petroleros en Barrancabermeja.


Chocó

 

Mientras esto sucede con los trabajadores, en los territorios toma de nuevo vuelo la inconformidad social. Es el caso del Chocó, comunidad liderada por el Comité Cívico por la Salvación y la Dignidad de tal departamento, reactivado en su accionar ante el incumplimiento de lo pactado por el gobierno nacional hace un año. Incumplimiento mayúsculo, pues según voceros del Comité, solo ha ejecutado el 5 por ciento de lo acordado.


Hicieron parte del pliego firmado aspectos como: salud, educación y cultura, vías (comunicación con Antioquia y Risaralda), respeto al territorio, autonomía administrativa, empleo y productividad, servicios públicos, deporte y recreación, flexibilización de política públicas.


Entre estas temáticas, una de las más sentidas es la concerniente a vías interdepartamentales. 720 mil millones fueron los acordados para pavimentarlas en su trayecto hacia Medellín y Pereira, los mismos que no entrega el Ministerio de Hacienda.


Buenaventura


Mientras en el departamento chocoano ya suman siete días en esta nueva jornada de resistencia, los pobladores de Buenaventura apenas arrancan la suya.


Ciudad puerto sobre el Pacífico, con altos ingresos, quienes habitan este importante territorio nacional no tienen recuerdo de que alguna vez el gobierno nacional haya destinado atención, recursos económicos y otros para paliar las grandes afugías que no les dan respiro. Pobreza, desempleo, crisis en el sistema de salud, violencia, paramilitarismo, guerrilla, etcétera, están en el ojo del huracán. Según uno de los pobladores, “el gobierno confunde el puerto con la ciudad, para el puerto sí hay recursos pero no para la ciudad, por ello la pobreza no nos abandona”.


Motivos para este paro no faltan, pero los incumplimientos por parte del gobierno con los compromisos adquiridos en otras jornadas de lucha, también resalta en este caso.


A diferencia del Chocó, los pobladores de Buenaventura cuentan con la ventaja de que al gobierno le preocupa el cierre del Puerto; parar el transporte de mercancías hacia el interior del país y viceversa, facilitará, sin duda alguna, el diálogo y la posibilidad de un nuevo acuerdo, el cual deberá esta cruzado por una metodología que obligue al gobierno a cumplir.


Paros pequeños y grandes; protestas e inconformidad; movilizaciones y protestas. Colombia vive una coyuntura especial, la cual no tiene el potencial de traducirse en una coordinación de los comprometidos en estas luchas ni en hacer de las mismas una sola plataforma de confrontación con la parte oficial, lo que las debilita y limita en sus pretensiones y alcances. Realidad que le brinda un respiro al gobierno de Santos, graduado en el arte del “firma hoy e incumple mañana.

 

Video relacionado

Paro cívico en Chocó, mayo 2017

https://youtu.be/Oa3TqqdqdzU

Publicado enColombia
Martes, 25 Abril 2017 05:21

“Este país está desgobernado”

“Este país está desgobernado”

Desarrollo, soberanía e inclusión fueron los temas de la conferencia del ex mandatario de Brasil, quien confirmó sus planes de ser candidato para 2018. Eso, si no es objeto de una proscripción judicial.


“Este país está desgobernado” tronó Luiz Inácio Lula da Silva ante una platea integrada por dirigentes del Partido de los Trabajadores y algunos sindicalistas reunida en Brasilia, a pocas cuadras de donde los presidentes conservadores Michel Temer y Mariano Rajoy compartíeron un banquete concluido con un brindis por el libre mercado.


“Este país tiene que ser gobernado por una persona que sepa cuidar de 204 millones de personas que requieren ser cuidadas” continuó, confirmando su disposición a candidatearse en 2018, siempre que no sea objeto de una proscripción judicial, surgida de la causa Lava Jato conducida por Sergio Moro. El ex mandatario figura como primero en intención de voto en tres sondeos; uno lo da ganador en primera vuelta.


“Seremos gobierno cuando ganemos de nuevo las elecciones, ahora tenemos que cumplir nuestro rol siendo el partido más importante de la oposición, con la moral alta” arengó, con algo de amonestación dirigida al PT.


“Brasil, urgente, Lula presidente”, “Lula guerrero del pueblo brasileño” devolvió el auditorio.


Ironizó una declaración dada por Temer al semanario liberal The Economist, cuando dijo que prefería ser “impopular antes que populista”, como pretexto para justificar sus contra reformas previsional y laboral, que son las ofrendas con que espera mantener el apoyo de los banqueros y el empresariado.


“Desarrollo, soberanía e inclusión” fue el tema de la conferencia que pronunció con un traje azul, camisa celeste y corbata roja, un atuendo de pulcritud casi presidencial. “El FMI no tiene autoridad moral para dar ningún consejo sobre lo que tenemos que hacer con nuestra economía”,prosiguió quejándose de las declaraciones de Alejandro Werner, director del Departamento Hemisferio Occidental de ese organismo, visitado la semana pasada por el ministro de Hacienda Henrique Meirelles, quien prometió aprobar la (contra) reforma previsional a como sea.


El esqueleto de la exposición de Lula fue poco menos que un programa de gobierno alternativo al gestionado por Temer: “mientras el resto del mundo se inclina por la nacionalización y la protección de las empresas nacionales acá están desmontando Brasil”.

Al paro


Con el acto realizado ayer en Brasilia se inició la semana de movilizaciones que finalizará el viernes con la primera huelga general en lo que va del siglo .”La huelga general significará un punto de inflexión en la lucha contra la eliminación de los derechos, el PT tiene que estar en la calle con la Central Unica de los Trabajadores”, propuso ayer el secretario general de esa organización sindical, Wagner Freitas.


Lula ha visitado sindicatos en las últimas semanas, como el de los metalúrgicos del cinturón industrial de San Pablo, para discutir la estrategia para que la medida de fuerza sea una advertencia al programa de ajuste.


Con el olfato de quien lideró durante años a los metalúrgicos paulistas Lula parece haber percibido que hay condiciones para llamar a un paro nacional porque la penuria económica se unió al rechazo causado por el régimen.
Una encuesta de Vox Populi mostró que la reforma previsional es rechazada por nueve de cada diez brasileños mientras siete de cada diez piden que Temer sea separado del cargo. Para parar un gigante como Brasil se requiere, además, la adhesión de los gremios del transporte en las grandes capitales, un respaldo que ayer parecía garantizado por lo menos en San Pablo y su área metropolitana, con 18 millones de habitantes.


Si se tiene el apoyo del transporte se garantiza la “espina dorsal” de la lucha, dijo un gremialista después de la reunión realizada en San Pablo por dirigentes de la CUT y otras siete centrales gremiales, incluso la oficialista desencantada Fuerza Sindical.
El resultado de la pelea del viernes permitirá colocar en su real dimensión el hastío popular con un gobierno del cual se han distanciado antiguos aliados, como el senador Ronaldo Caiado, jefe del bloque del partido de derecha radical curiosamente llamado Demócratas.


El otro barómetro que indicará como evoluciona el choque entre la resistencia y los defensores del régimen está instalado en el juzgado federal de primera instancia de la provincia de Paraná, donde despacha Sergio Moro.


El responsable de la causa Lava Jato es tan enemigo de Lula como Michel Temer o Fernando Henrique Cardoso, uno de los autores intelectuales de la estrategia que derrocó a Dilma Rousseff.


La diferencia está en que Cardoso y Temer sumados no tienen 15 % de popularidad y Moro goza, según algunas encuestas, de más del 60 de apoyo.


Con esa aprobación y la claque de las radios y tevés unánimemente oficialistas, Moro se apresta a condenar a Lula aunque para ello deba violar la ley y el código procesal: vale todo en un estado de excepción.


Moro fue denunciado ante la ONU por el abogado Geoffrey Robertson, que antes de asumir la causa de Lula fue defensor de Julian Assange, el fundador de Wikileaks.


El 4 de marzo de 2016 ordenó detener a Lula sin que hubiera ningún motivo para hacerlo, dos semanas más tarde violó una conversación telefónica del expresidente con Dilma Rousseff y la cedió a Globo y la semana pasada anunció que el procesado tendrá que estar personalmente en las 87 audiencias donde serán indagados testigos.


Ayer comunicó que el interrogatorio con el “reo” Lula fue pospuesta del 3 de mayo al 10 de mayo alegando razones de seguridad ante la movilización convocada por sindicatos y partidos para hacer una vigilia frente al juzgado.
Para algunos esa postergación respondería a la necesidad de contar ( fabricar?) con alguna delación que realmente impute al procesado contra quien no se han presentado pruebas que lo vinculen a Lava Jato.


“Está llegando la hora de terminar con el parloteo y mostrar las pruebas” comentó Lula al tomar conocimiento de que el encuentro con su perseguidor fue pospuesto.


Cuando se inicie la sesión del 10 de mayo, aguardada como duelo pugilístico entre Mohamad Alí y Georges Foreman, comenzará a definirse la suerte de la candidatura de Lula. Por lo pronto sindicatos, movimientos sociales y partidos populares comenzaron a organizarse para viajar hasta la sureña ciudad de Curitiba el día de la indagatoria

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Reflexiones variadasdesde la Ciudad de México, posteriores al paro del 8 de marzo de 2017, a propósito de las políticas de las mujeres y un cierto malestar ante los balbuceos del feminismo descolonial de GLEFAS

Hace unas semanas, una amiga politóloga y activamente comprometida con los derechos a la vida de las personas me preguntaba por qué los movimientos de izquierda radical, ubicados en un lugar no privilegiado del espectro geopolítico (campo y no ciudad, barrios marginales y no universidades, pueblos indígenas y no cabeceras municipales, etcétera) o en lugar políticamente golpeado por su radicalidad (las madres y padres de los desaparecidos y muertos de la escuela normal rural de Ayotzinapa, por ejemplo) “prefieren” increpar a la izquierda, antes que confrontar a la derecha, por su falta de responsabilidad social, su cerrazón ante los problemas que provoca la minería, la construcción de represas, la edificación de campos para la energía eólica, amén que por su incapacidad de diálogo con los sectores que están a su izquierda y/o al margen del sistema de representación.


La pregunta me recordó todas, absolutamente todas, las expresiones de defensa de los grupos revolucionarios y reformistas que se han institucionalizado (o buscan hacerlo) contra quien ensaya y explicita su interés por otras vías que la electoral mayoritaria para incidir en la transformación de la sociedad.Como yo le dijera a mi amiga que me parecía obvio buscar el debate con quien, se supone, tiene algunos puntos de acción e interpretación en común, me respondió que la temporada electoral no es el momento paradebatir. Y agregó que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el Consejo Nacional Indígena, las madres y padres de los estudiantes desaparecidos y asesinadosde las escuelas normales rurales, como Ayotzinapa, las madres de las mujeres desaparecidas, torturadas, tratadas y asesinadas en Ciudad Juárez, las feministas, las y los anarquistas, les hacen el juego a los candidatos de la derecha en la carrera por la presidencia.


Cerrazón aun de una mujer muy inteligente, académica, con un pasado fuerte de activismo y represión y un presente de trabajo en grupos para la defensa de los derechos humanos. ¿Acaso defensa de unas reglas del juego que no se quieren volver a pactar? Más bien apego a los caminos de relación política que no se identifican con la historia de la representación, propia de las políticas posteriores a la Revolución francesa y la Revolución Industrial. Justificación de la búsqueda del poder para proponer cambios sociales desde el poder. Estas y más ideas cruzaron por mi cabeza, mientras revisaba por qué me sigue pareciendo obvio, necesario, indispensable que las clases que se escapan a las definiciones del capitalismo (¿Cuántos son y cómo se organizan los y las que Marx llamó lumpen?) se separen y cuestionen a la izquierda “institucional” que intenta sacudírselos de encima, porque le molestan, porque no sabe cómo responderles y los considera idiotas o atrasados o sin progreso o.... La izquierda que opta por la vía electoral, en efecto, no escucha a los sectores populares, sus demandas y sus propuestas, porque usa las reglas, el lenguaje, los modos de una corrección política ajena a la urgencia de sus necesidades. Por ello ridiculiza o descalifica los proyectos de futuro distintos a los de la linearidad del desarrollo, postulada por la economía capitalista, de origen europeo e historicidad colonial.


En México, en particular, este argumento es muy espinoso, ya que la “izquierda” de partido tiende a identificarse con un caudillo, es decir una sola persona, y no con un programa. Como en algunos de los otros casos de reciente caudillismo reformista en América, se trata de una persona considerada más “honesta” que sus contrincantes. Lo cual es fácil, en un continente marcado por 500 años de colonialismo donde las cúpulas de poder derivan de una clase-etnia que se identifica con la cultura de los conquistadores, y por lo tanto con sus actitudes de rapiña. Igualmente, se trata de una persona que, de alguna forma, “ha roto” con los grupos de poder establecidos, aunque mantiene vínculos con los partidos o el ejército de procedencia. Algunos de estos dirigentes fueron realmente carismáticos, algunos sacudieron la estética del poder llevando a la presidencia a hombres (básicamente se trata de dos hombres, el coronel Hugo Chávez y el dirigente cocalero Evo Morales) que las cúpulas económico-religiosa-sociales menosprecian por su apariencia física (no se parecen a los miembros de la clase-etnia que se identifica con los conquistadores), otros provenían de las clases quenunca habían tenido acceso al poder, como el obrero industrial Luis Inácio Lula da Silva, una era una mujer que había tomado las armas, había sido torturada y sufrido graves vejámenes por su participación en la guerrilla, otros y otras actuaban movidos por alguna inspiración ideológica no bien definida que los impulsaba hacia las “masas” populares, fuera el catolicismo tutelar y misóginode Rafael Correa, fuera el deseo de emular a Eva Perón de Cristina Fernández.


He puesto varias palabras entre comillas porque hay que comprobar su honestidad (¿con relación a qué?), la ruptura con las cúpulas de poder (han buscado entre ellas los miembros de su burocracia y siguen permitiendo y fomentando las actividades mineras y extractivas) y porque la abstracción de la palabra masa esconde a diversos sectores de mujeres, hombres, ubicados política y geográficamente en lugares precisos, acuerpados alrededor de sus tierras comunales o su cultura.


Sin embargo, coincidía en un punto con mi amiga politóloga: si en México al actual caudillo de la izquierda institucional no le hubieran robado-manipulado en dos ocasiones las urnas, como presidente no habría desencadenado esta guerra sucia en acto, dirigida contra el pueblo y en particular contra las mujeres y hombres jóvenes y dirigentes ambientalistas que defienden su territorio. Unaguerra contra el pueblo que ha causado más de 30.000 personas víctimas de desapariciones forzadas y 200.000 personas asesinadas. Quizás habría buscado resolver el piso de asesinatos y desapariciones de mujeres jóvenes, que se mantiene aún en las épocas de paz social, creciendo en los momentos de violencia generalizada. Probablemente, tampoco habría vendido Petróleos Mexicanos y otras empresas y recursos nacionales.

 

Actúo en defensa del derecho a la vida de cualquier persona, y más específicamente del derecho de las mujeres a caminar sin miedo por las calles, a dirigirse sin temor a los bosques, los campos, los ríos, a actuar, a expresar su disenso y, por qué no, sus consensos, a no sufrir injurias por parte de los agentes de estado. He estado con comunidades de pueblos diversos, reunidas en asambleas donde sus miembros –mujeres, hombres y trans-inter-géneros- hablaban de la inseguridad que viven por ser indígenas, campesinos, ecologistas, estar ubicados en zonas de interés para la explotación de recursos minerales, forestales e hídricos, porque sus territorios colindan con zonas de tráfico de estupefacientes o de trata de mujeres y niñas. He estado con mujeres jóvenes de pueblos que la Ciudad de México –como urbe, no como entidad federativa– ha englobado sin proporcionarles educación, medios de transporte seguros, trabajo, exponiéndolas a la violencia feminicida. Pertenezco a la muy dispersa y poco articulada fauna de las y los artistas, sin seguro médico, sin acceso a editoriales, museos, galerías ni la posibilidad de mantenerse con un trabajo cualquiera,debido a las jornadas laborales del neoliberalismo, de más de 11 horas por día. He acompañado a las muy reprimidas mujeres de los movimientos por el agua en barrios populares o las del movimiento urbano que intentan conseguir vivienda mediante políticas de presión, casi siempre de dirección masculina. Participo de reflexiones colectivas de mujeres que intentan construir otras maneras de sustento para sí y su grupo de convivencia (pareja, trieja, comuna, familia nuclear o reconstruida, monoparental o abierta)a través de la agricultura urbana, la mecánica de bicicletas, la panadería comunitaria. Por lo general, estas participaciones me llevan a escuchar a personas que critican ferozmente al dirigente de la izquierda electoral por su incapacidad de escuchar a los sectores de la población que a su izquierda no lo alaban.
Las feministas populares, que en muchos casos han acompañado, en los 17 estados de México donde se ha legislado que la vida empieza en la concepción, a mujeres perseguidas por abortos espontáneos, temen que el caudillo no intervendrá para castigar a la derecha neoevangélica y católica que actúa con odio contra las mujeres que abortan, y contra las y los transgéneros y transexuales. Solo pocas piensan que de haber él llegado a la presidencia (votaron por él, aunque lo critican), probablemente el actual clima de odio a las mujeresno habría podido crecer a los extremos de invisibilizar los actos de violencia de hombres contra compañeras, aún en los colectivos de resistencia y lucha.


Debatíamos con mi amiga, los míos eran ejemplos, las suyas teorías acerca de la democracia que se sostienen sobre datos y expresiones perfectamente articuladas. Después de más de media hora de discusión, ella soltó: ¿Y qué posibilidad de ganar tiene la mujer indígena que va a postular el CNI a las elecciones?


No creo, sería realmente improbable que la candidata que vayan a proponer 43 de los 69 pueblos originarios de México logre ganar una contienda electoral, en un país donde el voto no es obligatorio, los partidos cooptan sectores de votantes y la mayoría de la población vive en ciudades de cultura desarrollista, manipuladora y racista. Eso es, no creo que vaya a ganar porque la mayoría de la población de México no quiere, aborrece, teme identificarse como indígena y porque las mujeres somos menospreciadas, utilizadas, ridiculizadas, temidas y no se nos quiere reconocer como posibles dirigentes.
Mi amiga exultó: ¿Ves?, me dijo, me das la razón: quien la propone sólo quiere desviar votos, le hace el juego a la derecha. Y me dejó plantada sobre mis dos pies, pensando en qué momento le había dado la razón.


A la semana estaba yo con algunas de mis amigas y compañeras en el paro del 8 de marzo. Por supuesto, hubo mujeres de los sectores más altos de la burocracia, algunas pequeñas empresarias y profesoras universitarias que no quisieron parar porque a ellas “el trabajo las liberó”. También recibimos expresiones de mujeres albañilas que nos dijeron que no podían parar porque de hacerlo las despedirían. Lo mismo pasó con las mujeres de intendencia de la universidad donde laboré por 14 años y de los deportivos públicos de la ciudad. En solidaridad con ellas, una mecánica de bicicletas se quedó trabajando. Las trabajadoras del hogar en su mayoría se unieron al paro, asalariadas y no. Una mujer anciana, de una comunidad nahua, escribió que a ella parar le daba la fuerza de soñar con que iba a tener derecho a descansar y pensar en sí misma si se detenía el 8 de marzo.


Ayer anoche un amigo me envió la reflexión de las miembras de Glefas (Grupo Latinoamericano de Estudio, Formación y Acción Feminista), un colectivo de académicas, maestras y activistas que se identifica como “descolonial”, titulada: “Algunas reflexiones sobre metodologías feministas. A propósito del llamado a un paro internacional de mujeres para el 8 de marzo. Balbuceandoun punto de vista feminista descolonial”. Me sorprendió encontrar ahí expresada la idea que las mujeres que llamaron al paro eran una especie de occidentalizadas privilegiadas, que apelaban a la idea de huelga de los obreros europeos, incapaces de actuar acorde a formas no occidentalizadas de expresar el malestar y la acción política de las mujeres.


Puede ser, de hecho es cierto que la huelga no es un sistema de organización para la manifestación del propio disenso pensada desde los pueblos originarios e indígenas de América, pero cuando ha sido necesario los pueblos indígenas han llamado a paros laborales y manifestaciones. ¿Acaso la masacre de los pueblos maya quichés de Totonicapan en octubre de 2014 no se dio durante un paro laboral y de actividad comercial contra la reforma educativa y el cambio de las tarifas eléctricas? ¿No recurren a diversas formas de paro laboral, comercial, de respuesta, de movilidad las comunidades indígenas de diversos territorios de Abya Yala cuando quieren manifestarse contra autoridades locales o nacionales?
Que el feminismo (¿acaso nos son ya décadas que en Nuestramérica se habla de “feminismos”, así en plural?) nuestroamericano sea “profundamente eurocentrado en sus análisis y en sus metodologías” por haber llamado a un paro de mujeres, desde Buenos Aires hasta México, me parece una reflexión ligera, priva de conocimiento de la historia reciente de las formas de apropiación de algunos instrumentos de lucha originados en las prácticas obreras fabriles por parte de los pueblos indígenas.


¿Acaso las Glefas creen que no hay transmisión de las metodologías de una pueblo a otro cuando tienen utilidad? Es decir, ¿que si algo me sirve pero ha sido inventado-descubierto-utilizado por otro debo evitar usarlo para no perder mi identidad y ser colonizada por esa metodología? De no ser por una posición de intransigencia ideológica de corte no dinámico, esencialista, esta afirmación no tiene sentido: “El paro de actividades ha sido una estrategia que surge dentro del contexto particular de la revolución industrial y la lucha de la clase obrera europea. Un método que logró legitimidad dentro del pacto entre clase obrera y burguesía en los años del Estado de bienestar europeo. El “paro” como estrategia hace parte de una genealogía de resistencia dentro del mundo de lo humano, aquel constituido por el pleno desarrollo del sistema capitalista. Allí las clases obreras y campesinas enfrentaron relaciones de poder que les sometían, dando lugar al “paro” como instrumento de la lucha de clases. El “paro” ha sido engendrado dentro de este contexto histórico particular y, dentro del mismo, habría que celebrarlo”. Hay errores históricos evidentes: el paro ha sido utilizado en diversos países (es un paro de labores, anticolonialista, que cruza las clases sociales, el que encabeza Gandhi en la lucha por la independencia de la India) y en las relaciones obrero-patronales data del siglo XIX, cuando en Europa no existía un estado debienestar. Y hay errores de interpretación: nadie puede apropiarse de lo inventado por otro, por ende la historia no tiene importancia alguna y las relaciones humanas son consideradas en el esquema inamovible de un juego de poderes.


Por supuesto, comparto con las Glefas, y con Silvia Rivera Cusicanqui, una pensadora radical que considera la existencia de diferentes tradiciones de descolonización del pensamiento en Nuestramérica, que la vida social del continente americano está caracterizada por una heterogeneidad estructural, una abigarraba composición social, “en donde cohabitan matrices de organización capitalista y comunal de la vida con horizontes utópicos muy distintos, pero coincidentes en un mismo tiempo histórico”. Esto implica formas diferentes de visualizar el trabajo, con o sin empleo asalariado, explotado y explotador de muchas formas, colaborativo o coactivo, en las actividades agropecuarias y en redes de comercio contemporáneas pero no dirigidas a la misma población. En quinientos años, no sólo ha devenido de manera colonial una mano de obra explotada por la industria capitalista, se han realizado recomposiciones de clases tan diversas así como contrapuestasmaneras de considerar la propiedad, donde lo privado y privativo se enfrenta a lo comunitario y lasorganizaciones de lo común. En este escenario, es forzado pasar a sostener que no existen reapropiaciones de las políticas de productividad sin que las mujeres que se apropian de la masculina, sindical, industrial herramienta de la huelga de brazos cruzados omitan el uso de otros modelos de organización comunal. O que todas las asalariadas tilden de “atrasadas, improductivas, no desarrolladas, arcaicas” las relaciones laborales de “millones de mujeres racializadas en nuestro sub-continente”.


¿Estoy reaccionando como mi amiga cuando pretendía decirme que hay que votar por el caudillo de la izquierda electoral mexicana? ¿Considero acaso que es indispensable que todas nos sumemos al paro? No lo creo, pero considero taimado desestimar una decisión tomada por las mujeres de diversos países que lograron coordinarse.


La celebración del 8 de marzo es de origen socialista, dio pie al inicio de la Revolución Rusa y está siendo recuperada para manifestarse contra una violencia de crueldad creciente contra el cuerpo y la vida de mujeres racializadas (todas los somos, aunque de manera diferente) y feminizadas por el sistema.


Está siendo rescatada básicamente por mujeres urbanas, es cierto. Entre ellas, se sumaron al paro muchas mujeres indígenas desplazadasa las ciudades por la violencia delincuencial y política, el ecocidio, los caciquismos y desastres ambientales. La posición de condena del paro que las Glefas postulan por ser una universalización de un medio de lucha política propia del mundo industrial (cosa que yo pongo en duda) permitiría considerarlas como mujeres que no se resisten de manera radical al capitalismo y a la expansión del orden moderno-colonial. ¿Realmente están diciendo esto?


Seguramente para la mayoría de las teóricas feministas contemporáneas (las Glefas entre ellas) el concepto de “mujeres” presenta muchas dificultades. Sin embargo su significado es de primaria importancia si queremos llegar a políticas democráticas, sea en relación con las mismas mujeres, para permitir que sus diferentes experiencias culturales e históricas, con sus respectivos constructos de género, lugar de asignación y formas de liberación se expresen, sea en relación con las personas de los otros géneros en sus respectivas culturas. Sean dos géneros, como en las culturas islámicas, cristianas y laicas de origen cristiano, judías y del valle del Indo, o sean tres, como en la cultura zapoteca, la bri briy otras, o sean cinco, como en ciertas culturas de Malasia, entre los géneros siempre hay un lugar para definir a las mujeres, en algunas muy específicamente las “mujeres femeninas” y las “mujeres masculinas”.Ahora bien, el 8 de marzo de 2017, sobre la ola de varias acciones y marchas contra los feminicidios desde Argentina hasta México, han sido “las mujeres” las que han decidido entrar en paro. ¿Todas? Obviamente no, nunca hemos tenido una expresión política que aglutine la mitad de los seres humanos en una sola acción. Sin embargo, sostener que “un puñado de mujeres privilegiadas definen la política feminista en América Latina” porque ha habido un llamamiento al paro, es equivalente a decir, como lo hacen las y los portavoces de la cultura patriarcal, de todas las clases sociales propias del mundo capitalista, también algunos dirigentes indígenas, que la violencia contra las mujeres no es una expresión de odio de los hombres, sino que la fomentan las mismas mujeres.


A ver, ¿quiénes serían esas privilegiadas? Mujeres que sostienen con su trabajo sus núcleos de convivencia; mujeres que son explotadas; mujeres que estudian a pesar de que sus aportes a la investigación son invisibilizados por las publicaciones científicas; mujeres afrodescendientes, mestizas, blancas, de pueblos y nacionalidades originarias, asiáticodescendientes que compiten por un acceso siempre más restringidos a los estudios; mujeres asalariadas que han perdido junto con los hombres los derechos laborales adquiridos gracias a las luchas del siglo XX y que ahora soportan el peso de una segunda jornada laboral doméstica alargada por las tareas de sustitución de los beneficios perdidos; mujeres sin pensión ni seguro social porque el trabajo de reproducción y reposición de la vida no es reconocido como trabajo, sino como tarea asignada a las mujeres. Vaya privilegiadas.


¿En qué momento el llamado al paro para un día de conmemoración y agitación implica “la subalternización de los mundos que le exceden condenando a invisibilidad las apuestas y las metodologías de resistencia de millones de mujeres indígenas, afrodescendientes, campesinas y populares que cada día enfrentan la violencia sistemática del sistema moderno colonial capitalista de género”?


Seguramente, en las comunidades donde las mujeres tienen otras formas de expresar su malestar con la inferiorización y explotación de su trabajo como mujeres, el paro no tiene sentido de ser. Pero en las ciudades sí lo tiene. En las zonas de rebelión organizada de manera igualitaria contra el capitalismo global, el paro no tiene razón de ser. Pero sí en las familias de las zonas marginales donde la jornada laboral doméstica de una mujer es de 13 horas.


No tiendo a la universalización de una estrategia, de manera que no afirmaría que el paro es un instrumento útil para todas las mujeres; lo que sé es que condenarlo porque el llamado a realizarlo ha sido lanzado por una red de mujeres urbanas transcontinental (y no solo de los países de mayoría blanca) excluye a las mujeres que sintieron la necesidad de realizarlo. Las que se expresaron en él. Las que finalmente gozaron de un día de descanso gracias a él.


En la Ciudad de México, alrededor de la Victoria Alada (el monumento emblemático de la ciudad que, durante años, por la misoginia de las simbolizaciones significantes, fue llamado Ángel de la Independencia a pesar de sus tetas), desde las 12 del día se sucedieronperformances, sentadas de reflexión, prácticas colectivas de dibujos, momentos de autoconciencia y la realización de carteles para la marcha que partiría a las 5 de la tarde.Se realizaron gracias al paro de labores de las mujeres el 8 de marzo y no reunieron a un selecto grupo de “privilegiadas”ni reprodujeron metodologías propias de la lucha fabril. Hubo bordadoras ñahnú, vendedoras callejeras mazahuas, mujeres trans aceptadas en sus pueblos y mujeres trans que han hecho de la ciudad su refugio de la violencia homo y transfóbica de sus comunidades. Había jóvenes que debatían acerca de si el trabajo asalariado es un fin, si debe ser considerado el único que proporciona derecho a la salud y el retiro y si construye relaciones de horizontalidad. Había madres felices de encontrarse con otras mujeres y recurrir al cuidado colectivo de sus hijas e hijos. Había bailarinas gordas que nunca tendrán acceso a un ballet convencional y se sienten liberadas en sus cuerpos gracias a la acción feminista. Había viejas que no alcanzaron la pensión por cambios de leyes que las rebasaron y que quieren saber cómo no convertirse en seres desechables en la sociedad capitalista financiera global. Había mujeres de todas las edades cuestionando que la familia sea el núcleo de la sociedad, que la heterosexualidad sea normativa y que la blanquitud implique un pase al mundo de los privilegios.


Dos días después, en México nos enteramos que en Guatemala, mientras se realizaba el paro y la marcha feminista, en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción 40 niñas y adolescentes eran encerradas en un cuarto por parte de policías y custodios para que murieran asfixiadas y quemadas.En Guatemala se ha recurrido sistemáticamente a la violencia para someter a la población a un orden extremadamente injusto, autoritario, racista y clasista. Las feministas han denunciadohechos atroces, genocidios, asesinatos de personas inermes perpetrados con saña por un Estado que deja de lado las necesidades de las mayorías, poniéndose al servicio de una élite patriarcal, racista y excluyente que se ha perpetuado en el poder a través de un sistema político colapsado.


El fatal incendio fue la cúspide de una acumulación continuada de violencias, que las propias jóvenes denunciaron en reiteradas ocasiones como auténtico infierno. Las autoridades habían sido señaladas por cometer abusos, violaciones sexuales, torturas y una serie de agresiones que condujeron a un desenlace atroz. La denuncia y la rebeldía de las niñas fueron castigadas con la pena de muerte, como el sistema patriarcal castiga a toda persona que se oponga a las desigualdades, la violencia y la corrupción.


El feminicidio institucional que ocurrió en el Hogar de la Virgen de la Asunción involucró a agentes del Estado en funciones, que tenían la obligación de proteger y garantizarcondiciones de vida digna a las víctimas. El crimen afecta al conjunto de la sociedad, genera terror y no puede quedar en la impunidad. Entre las jóvenes que han sobrevivido al incendio y entre las víctimas muchas estaban embarazadas a consecuencia de violaciones. En esas condiciones ¿las blancas eran privilegiadas? Las que hoy nos manifestamos contra el estado feminicida de Guatemala, como las mujeres que pararon el 8 de marzo, no dudamos que pertenecer a una comunidad indígena o a un núcleo familiar pauperizado aumenta las probabilidades de ser “rescatada”, es decir tutelada y privada de libertad y relaciones afectivas, por el estado. No dudamos que en una comunidad indígena esas niñas tendrían otras condiciones y oportunidades. No obstante, sabemos que muchas hijas e hijos de familias de militantes y de personas que buscan alternativas sociales radicales, pertenezcan a los grupos racializados y las clases que sean, han sido encerradas en espacios semejantes. Exigimos justicia y poner fin a la violencia feminicida para todas ellas.

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Autocríticas feministas y movimientos antisistémicos

La vitalidad de un movimiento, como la de cualquier ser vivo, se puede palpar en su capacidad para cambiar, modificar el rumbo, ejercer la crítica y la autocrítica, algo tan olvidado por las viejas izquierdas. Una característica de lo avejentado es la repetición, la inercia y la incapacidad de moverse del lugar elegido.

Este 8 de marzo nos ha deparado enormes movilizaciones, que son la doble consecuencia de la violencia sistémica contra las mujeres y de la persistencia de los movimientos feministas que no se arrugan a la hora de ir contra la corriente, aún siendo pocas en cada movilización. Más de 200 mil manifestantes en Montevideo, ciudad que cuenta con poco más de un millón de habitantes, habla de la extensión notable del movimiento que, para llegar a esa cifra, realizó decenas de actividades y concentraciones pequeñas en los últimos años.

Uno de los hechos más notables fue la difusión de un documento titulado Algunas reflexiones sobre metodologías feministas, emitido por un conjunto de referentes y organizaciones que se reivindican del "feminismo descolonial". No tengo la menor intención de inmiscuirme en los asuntos internos del movimiento, sólo pretendo destacar lo que los varones antipatriarcales y los movimientos antisistémicos podemos aprender de un texto que, en su subtítulo, anuncia: "a propósito del llamado a un paro internacional de mujeres para el 8 de marzo" (goo.gl/rpqvH8).

El documento destaca que los espacios de mujer están haciendo un ejercicio de autocrítica al reconocer "su raíz eurocéntrica, las limitaciones de sus agendas y lo problemático de sus estrategias cuando entran en contacto con esos otros mundos que existen en nuestro continente". En suma, los mundos negros, indios y mestizos.

El eje del texto gira en torno a los métodos de lucha, destacando que "ellos dicen mucho sobre las bases en que se asienta un movimiento social" y tienen además la capacidad de regular los mundos. La crítica/autocrítica gira en torno al llamado a realizar un paro del pasado 8 de marzo. Vale la pena citar largo.

“El paro de actividades ha sido una estrategia que surge dentro del contexto particular de la revolución industrial y la lucha de la clase obrera europea. Un método que logró legitimidad dentro del pacto entre clase obrera y burguesía en los años del Estado de bienestar europeo. El "paro" como estrategia hace parte de una genealogía de resistencia dentro del mundo de lo humano, aquel constituido por el pleno desarrollo del sistema capitalista”.

El texto nos remite a Frantz Fanon, al destacar la diferencia entre el mundo donde se respeta la humanidad de las personas y el mundo de los sótanos, donde la vida humana no vale nada. Entonces, dice, el problema del paro surge cuando se intenta convertirlo en "método universal aplicable a cualquier experiencia histórica". Es evidente que las mujeres (y los varones) de ese mundo no pueden hacer paro, por eso cortan rutas, toman edificios, ocupan tierras.

El documento llama a "pensar en las compañeras que no pueden parar, las que por necesidad venderán en la marcha, las que el día de huelga convocada estarán sembrando, cultivando o cocinando el alimento que comeremos las que ese día paramos". La lista sigue e incluye las formas de vida autogestionadas (tianguis por ejemplo), las trabajadoras del sexo, "aquellas que junto a sus compañeros subalternos serán responsables de que el mundo siga girando y la vida siga siendo posible mientras nosotras paramos". El paro es una estrategia útil, se preguntan, para las "personas racializadas y subalternas", para "las condenadas del mundo", para las lesbianas y trans antirracistas.

El texto es fuerte. Sobre todo cuando pone el dedo en temas delicados. "Es interesante cómo determinados países dentro del sur global, y dentro de América Latina en particular, se convierten en referentes y vanguardias de la lucha feminista". "¿Qué significa que nuestras luchas políticas sean definidas por un pequeño grupo de feministas blancas y blanco-mestizas privilegiadas asentadas en las capitales de los países hegemónicos de la región?".

Sin duda se refiere a "nuestros" países, Buenos Aires en primer lugar, donde nació el Ni Una Menos, pero también Montevideo y otros donde predomina un feminismo radical, pero blanco y de clases medias. Es incómodo. Pero es una incomodidad necesaria, imprescindible para no convertirnos, un siglo después, en algo similar a los dirigentes de la socialdemocracia alemana que terminó traicionando al movimiento obrero.

Debo confesar que el documento me remitió directamente a la comunidad que me recibió cuando la escuelita zapatista, a los espacios de las mujeres negras desplazadas por la guerra en Colombia, a las vivencias de nasas y misak del Cauca, a las comunidades mapuche, a favelas como la Maré, en Río de Janeiro, y tantos otros espacio-tiempos donde no rige la lógica en la que me eduqué y formé políticamente. Es muy incómodo cuando una negra favelada o una indígena te reciben como si fueras un conquistador, un opresor blanco.

Sin embargo, creo que esa vivencia es parte de la formación antisistémica, y no por algún empeño masoquista, sino porque es necesario sentir "en el cuerpo y en el alma" (León Felipe), aunque sea una mínima parte de los dolores humanos que se sufren en el sótano. Algo que no se puede siquiera palpar en la comodidad de la "zona de lo humano", por volver a Fanon. En este punto, el documento de las feministas descoloniales provoca esa incomodidad imprescindible.

Desde los movimientos y el pensamiento crítico podemos hacer un esfuerzo por mirarnos en el espejo que nos colocan, sobre todo esa consigna final "¡Que ni una sea menos!" El texto citado puede rebatirse en cuando a su oportunidad e, incluso, en su contenido. Es parte del debate que procesan las mujeres en sus colectivos, y no nos corresponde a los varones entrar en esa polémica.

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Miércoles, 08 Marzo 2017 08:22

Mujeres

Mujeres

 

Una larga lucha por pasar de objeto a sujeto


Un ocho de marzo más la historia se repite. Celebración de una onomástica y denuncia de una inequidad que no parece tener arreglo, al menos hay poca voluntad política de que lo tenga. Han pasado ciento sesenta años desde aquel 8 de marzo de 1857 en que un grupo de mujeres trabajadoras del textil se declararon en huelga y salieron a la calle a reclamar derechos. Casi tantos años como los que dicen los datos que son necesarios para que la mujer “alcance” al hombre en condiciones económicas y laborales.

Este 2017 el Día Internacional de la Mujer será el día del Paro Internacional de Mujeres para reclamar derechos, para denunciar la inacabable desigualdad y la reincidente violencia de género. Porque más que para celebrar es un día para seguir luchando.

La mujer, por suerte, no es igual que el hombre. Las mujeres no piden esa igualdad repetida hasta la saciedad e ignorada hasta la saturación. Lo que la mujer quiere, y me arriesgo a suponerlo porque me podrían tachar, y con razón, de no serlo, es equidad.

 

igualdad equidad

igualdad – equidad

 

No hay que irse a países mal llamados tercermundistas para ver esa discriminación. La vieja Europa, los EE.UU. u otros territorios “desarrollados” también tienen esa lacra hacia quienes nos dan la vida. Y tampoco se libran de ella en los medios masivos de difusión de noticias, donde el lugar de las periodistas está por debajo de sus capacidades y en condiciones de desigualdad respecto de sus compañeros.

Esa diferencia se aprecia en casi todos los sectores sociales, culturales y económicos. Entre ellos en el cine, donde la mujer sigue siendo más objeto que sujeto y donde los papeles se les van cerrando según van llegando a una madurez que, como a todo ser humano, las enriquece y mejora pero que parece lastrarlas frente a una cámara.

El cine, como gran medio de comunicación, debe ser una de las esferas para luchar por la equidad, por la justicia social y el pleno reconocimiento de la mujer como ciudadana con los mismos derechos. La gran pantalla debe ser ejemplo de lucha por superar las tradiciones aferradas a lo femenino como deudor o vicario.

¿Hay alguna actividad en la que, a lo largo de su existencia, la mujer haya sido más utilizada como objeto que en el cine? Pues creo que, publicidad aparte, la respuesta es no. Objeto de deseo, por supuesto. Sólo hay que recordar aquel casposo cine español de finales de los ´70, el llamado del destape, hecho para aplacar los picores de una sociedad pacata, y machista, que empezaba a ver la luz. Un destape que solamente se imponía a las mujeres. O es que alguien recuerda haberle visto algún pelo que no fuera del pecho a los Landa, Pajares, Esteso, etc...

Pero el cine puede aprovecharse para educar desde la equidad. Equidad que todavía hoy, en pleno siglo XXI, sí aunque parezca que socialmente volvemos hacia el XIX estamos en la segunda década del veintiuno, es necesario pelear y cuesta conseguir. El cine es una gran herramienta de comunicación y concienciación, un arte para hacer visible el papel de la mujer, como persona, como ciudadana, en situación de igualdad y contra el patriarcado que domina la sociedad. Porque, pese a que el cine y la televisión han reforzado estereotipos sobre la mujer, han sido también, sobre todo el primero, más crítico, muestrario de los cambios sociales y altavoz para reclamar el lugar de la mujer como sujeto activo de la sociedad.

Hemos de superar las narraciones ancladas en mujeres negociables (esposas, madres) o mujeres consumibles (casquivanas, prostitutas), como decía el profesor Jesús Ibáñez, siempre deudoras del hombre, para reivindicar a la mujer como sujeto, como persona: ni más ni menos que como MUJER. La lucha por la igualdad no se soluciona con decretos, que hay que ponerla en práctica en la vida diaria, en la familia, en la escuela, en la calle y en el trabajo.

Por eso quiero hacer un reconocimiento a las mujeres a través del séptimo arte. El lugar de la mujer en el cine ha estado, casi siempre, frente a la pantalla, en roles protagonistas o secundarios, encasillados o no. Pero, qué decir de otras profesiones relacionadas como guionistas, productoras o directoras. Difícil, muy difícil.

La historia de las mujeres directoras de cine, como en otras muchas profesiones, ha sido ardua, muy cuesta arriba y hoy lo sigue siendo. Pese a ello, hay grandes nombres, grandes mujeres que han hecho más grande el séptimo arte. La lista completa de mujeres dedicadas a la realización cinematográfica no nos cabría en este espacio. Tan sólo queremos mencionar nombres de autoras destacadas, algunas reconocidas y otras injustamente olvidadas, como ocurre con demasiada frecuencia, de la historia del cine.

Empecemos por Alice Guy-Blaché (París, 1873 – New Jersey, 1968), la verdadera pionera del cine. Adelantada a su tiempo, incluso al padre de este arte, George Meliés. Realizó, en 1896, la primera película narrativa de la historia, La Fee aux Choux (El hada de los repollos). Productora y directora independiente, usó grabaciones sonoras simultáneas a las imágenes, utilizó efectos especiales como la doble exposición del negativo, el retoque o los movimientos hacia atrás de la cámara. En 1912 dirigió la primera película interpretada íntegramente por personas de raza negra, Un tonto y su dinero, y tuvo su propio estudio.

 

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Alice Guy Blaché

 

Charlotte (Lotte) Reiniger, (Berlín, 1899 – 1981), precursora del cine de animación. Guionista y directora de la película animada más antigua que se conserva, Las aventuras del príncipe Achmed. Realizada con más de 300.000 imágenes individuales, tenía una duración de 65 minutos.

 

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Las aventuras del príncipe Achmed

 

En España, las precursoras fueron Helena Cortesina (Valencia, 1904 – Buenos Aires, 1984) primera directora de cine española con Flor de España o la leyenda de un torero en 1921, estrenada dos años después, y Rosario Pi (Barcelona, 1899 – Madrid, 1967) productora y directora, fue la primera en realizar una película sonora, El gato montés, en 1935. Posteriormente, no hemos de olvidar a Ana Mariscal, que llegó a rodar diez películas, la última El paseíllo (1968), en una época nada fácil; Cecilia Bartolomé, autora de la considerada primera película feminista española, Vámonos, Bárbara (1978); Ana Diez, primera mujer ganadora de un Goya como directora por Ander eta Yul, (1989); Pilar Miró, guionista y directora, primera mujer en dirigir RTVE; Icíar Bollaín, actriz, guionista y directora, Goya en 2004 por Te doy mis ojos; o Isabel Coixet, Goya como directora por La vida secreta de las palabras (2006). Las tres últimas son las únicas mujeres que han obtenido el Goya como directoras en las 31 ediciones del premio. Recordemos que el primer Óscar a una mujer directora fue para Katrhyn Bigelow, en 2009, por The hurt locker (En tierra hostil). Sólo tuvo que esperar a la 82ª edición de los premios de Hollywood.

En Colombia, Gabriela Samper, la primera directora, guionista y productora (Páramo de Cumanday, 1965); Marta Rodríguez, una gran documentalista (de Chircales, 1972, a Testigos de un Etnocidio, memorias de resistencia, 2011) con tal vez más reconocimiento fuera que dentro de su país; Camila Loboguerrero, primera mujer en filmar largometrajes en Colombia (Con su música a otra parte, 1984); Libia Stella Gómez, directora y guionista (Ella, 2015); Patricia Ayala, documentalista (don Ca, 2013), o Patricia Cardozo, ganadora del premio especial del Jurado y del Público en el Festival Sundance, 2002, con Las mujeres de verdad tienen curvas. Mencionar aquí al colectivo Mujeres al borde, iniciativa producto del sueño de dos amigas para dotar de un espacio a las mujeres desobedientes, transgresoras, que quieren crear un mundo distinto practicando el artivismo (arte + activismo) sexodisidente.

Terminamos el recorrido con un recordatorio a otras cineastas que, desde diferentes culturas, han dicho y hecho mucho por el papel de la mujer en el cine y en la sociedad: Deepa Metha (India), Julie Bridgham (EEUU), Niki Caro (N. Zelanda), Mira Nair (India), Marguerite Duras (Francia), Claudia Llosa (Perú), Hana Makhmalbaf (Irán), Lucía Puenzo (Argentina), Rebeca Chavez (Cuba), Liliana Cavani (Italia), Ma Liwen (China), Doris Dörrie (Alemania), Agnieszka Holland (Polonia), Fina Torres (Venezuela), Samira Makhmalbaf (Irán) o Djamila Sahraoui (Argelia).

Y hay muchas, muchísimas más, en el cine y en otros muchos ámbitos de la vida. En un día como el 8 de marzo y el resto de los días del año. Ya va siendo hora de que lo femenino se tome la palabra. Porque son, ni más ni menos y en definitiva, MUJERES.

 

 

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foto: En Movimiento TeVe

 

Nosotras, mujeres, lesbianas, trans, indígenas, campesinas, urbanas, afros, trabajadoras, estudiantes, feministas integrantes de los Movimientos Sociales del Alba, paramos el 8 de marzo en nuestros países para visibilizar las luchas que por más de cinco siglos han dado las mujeres en nuestro continente, para visibilizar el trabajo cotidiano de la reproducción y cuidado, trabajo no reconocido como tal y por tanto no remunerado y precarizado. Paramos para visibilizar nuestros cuerpos desaparecidos por las redes de prostitución y trata, nuestros cuerpos asesinados en femicidios, nuestros cuerpos maltratados por la violencia obstétrica, en definitiva nuestros cuerpos golpeados por la violencia patriarcal.

Nosotras paramos para denunciar que las guerras nos toman como botín y que incluso en procesos de paz como en Colombia, nos siguen asesinando, por lo que seguiremos luchando por hacer de la implementación del Acuerdo de las FARC-EP y el diálogo del ELN oportunidades para construir la paz de Colombia que es la paz del continente.

El 8M paramos para denunciar los femicidios, que están desangrando a México y Centroamérica, creciendo de manera alarmante en todo el continente, con complicidad de los Estados y las redes del narco, de la prostitución, de la trata y del crimen organizado. Nosotras paramos para denunciar los femicidios territoriales de las mujeres defensoras de la naturaleza, de los bienes comunes, de los ríos, de los bosques, como Berta Cáceres en Honduras, Laura Leonor Vásquez Pineda en Guatemala, Macarena Valdés en Chile, Ruth Alicia López Guisao, Emilsen Manyoma, Yoryanis Bernal y Luz Herminia Olarte en Colombia. Paramos para reconocer el lugar que las mujeres venimos asumiendo en el enfrentamiento a las políticas neoliberales, extractivistas, del capitalismo patriarcal y colonial.

Denunciamos que desde la mayoría de los gobiernos del continente, y los fundamentalismos religiosos se siguen negando los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, se sigue penalizado el aborto causando muertas por abortos clandestinos y mujeres encarceladas por ejercer el derecho a decidir sobre sus cuerpos. Continúa la represión a las identidades LGTBI, y se establecen medidas de control de nuestros cuerpos. Exigimos que se implemente la educación sexual integral en todos los niveles de escolaridad pública, y que se desarrolle una comunicación no sexista.

El 8M paramos para gritar que todas somos migrantes. Expulsadas de nuestros territorios, criminalizadas en los lugares a los que llegamos, vamos tejiendo nuestras propias redes de encuentro y de rebeldía.

El 8M paramos para que sepan de nuestra fuerza, de nuestra capacidad de llenar las calles y las plazas, de salir de las casas al espacio público y ocuparlo con nuestras exigencias antipatriarcales, anticapitalistas, antirracistas. Para gritar que vivas y libres nos queremos.

El 8M paramos para expresar nuestro rechazo a los golpes de estado, a la militarización, a la represión sobre nuestros pueblos. Porque frente a la feminización de la pobreza, respondemos con la feminización de la resistencia.

Ante la pérdida de conquistas, de derechos sociales, de libertades, las mujeres avanzamos en nuestra potencia organizativa y política. Por eso decimos también, que nuestras luchas no son solamente defensivas.

Seguiremos defendiendo los procesos populares asediados por el gran capital, como en Venezuela, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Nicaragua y Cuba. Defenderemos siempre la Revolución Cubana, como estrella que sigue dando ejemplo de dignidad antimperialista.

El 8M paramos para denunciar la agresión imperial contra Venezuela, el bloqueo silencioso de las transnacionales y de los gobiernos derechistas dirigidos a aislar a la Revolución Bolivariana, atacando específicamente a las mujeres, e intentando agobiarlas económicamente.

El 8M paramos en solidaridad con las luchas descolonizadoras y antimperialistas de las mujeres y el pueblo de Puerto Rico, colonia de Estados Unidos por más de 500 años, que también estarán parando en reclamo de su independencia total.

Exigimos la libertad de Milagro Sala, de Ana Belén Montes, y de todas las prisioneras y prisioneros del imperio.

Paramos para exigir la salida y denunciar a las tropas de la MINUSTAH que han violado a mujeres haitianas que valientemente resisten la ocupación.

Paramos porque nuestras luchas no reconocen fronteras, porque seguiremos de pie enfrentando el capitalismo y el patriarcado por nosotras y nuestros pueblos, hasta a ver a toda Nuestramérica Libre, Socialista y Feminista.

El 8M paramos en abya yala, y la tierra toda temblará

Sin el protagonismo de las mujeres, no hay revolución

Las mujeres reivindicamos nuestro derecho al placer, a la libertad, y al deseo

Revolución en las calles, en las plazas y en las camas

Sin feminismo no hay socialismo

Ni una Menos

Vivas nos queremos

 

Texto y portada:http://www.albamovimientos.org

 

 

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