“Hay que reanudar un discurso de reformismo duro y radical en Europa”

Nacido en 1933 en Padua, buena parte de la vida de Antonio Negri es historia de la Autonomía obrera italiana y de la vida política europea más vinculada a los movimientos de base. Estos días presenta en España la primera parte de sus memorias: Historia de un comunista, publicadas por Traficantes de Sueños, que comprenden desde su infancia hasta el proceso judicial que, en 1979, le llevaría a la cárcel por motivos políticos, y luego al exilio en Francia. Marxista heterodoxo, su biografía está apegada a la experiencia singular del operaísmo –un movimiento que tuvo su origen en los años 60 y que acabó siendo parte del ciclo de luchas del largo 68 italiano. Un movimiento que, además de la revuelta estudiantil, se articulaba a partir de las movilizaciones de fábrica: la vivencia y resistencia en la cadena de montaje que tuvieron su eclosión en el “otoño caliente de 1969”. En los años 70, aquellos grupos operaístas conectaron con las nuevas subjetividades que surgieron tras las revueltas sesentayochistas y los comienzos del capitalismo postindustrial –con su rechazo del trabajo asalariado y nuevas prácticas autónomas que rompían con la idea clásica de socialismo y de partido.

Buena parte de su obra ha destacado por ser una investigación sobre las posibilidades del comunismo hoy a partir de una práctica militante basada en la coinvestigación junto a los explotados y oprimidos en un mundo colonizado por el capital En sus memorias recién publicadas encontramos un recorrido que parte de la Europa atravesada por la guerra en un mundo de nacionalismos, fascismos y colonialismos europeos que mucho tienen que decir sobre el presente.


Se acaba de publicar la primera parte de sus memorias. El libro empieza con su experiencia de la infancia marcada por la guerra: es hijo de un comunista, asesinado por los fascistas, mientras que su hermano mayor muere como voluntario fascista en los últimos años de la guerra en Italia. Es decir, una vida que comienza marcada por el dolor de la guerra, y el sacrificio de su hermano por una idea trascendente de patria y nación. ¿Qué nos puede decir esa experiencia –la de los últimos coletazos del nazifascismo en Italia– sobre el fascismo que pueda venir?


Es difícil trasladar las experiencias infantiles de una persona a una perspectiva racional sobre el futuro, porque al hacerlo las explicamos como se explica una pesadilla, que es lo que experimento si trato de considerar hoy el fascismo bajo esa luz. Prefiero más bien pensar el fascismo en términos racionales, es decir, intentando entender lo que ha sido siempre: el poder de una clase de patronos, de una clase de capitanes de industria y de las finanzas para reprimir y bloquear la lucha de clases. Para mí el fascismo fue esto. Hoy de aquella experiencia, después de más de ochenta años de vida, me queda fundamentalmente la pesadilla de una cosa que ha de ser rechazada hasta el fondo.


En el libro hablo por primera vez de mi hermano, que murió por rechazar la guerra civil diciendo que se marchaba a defender la patria contra la invasión aliada en vez de quedarse en casa, donde –en los meses inmediatamente posteriores– habría tenido que enfrentarse en la guerra civil que comenzó en Italia –lo que hoy en Italia se llama la Guerra de Resistencia, pero que fue en realidad una guerra civil–. Nunca había hablado de la historia de mi hermano Enrico hasta bien cumplidos los ochenta años. En esos setenta años de silencio se encuentra la dureza de pensar el fascismo.


¿Qué balance puede hacer del periodo llamado de la globalización neoliberal y qué tiene que ver con la situación de avance autoritario y racista en todo el planeta?


El hecho de que el neoliberalismo –después de tantos himnos y elogios a la libertad– termine asumiendo una posición autoritaria significa que no puede seguir avanzando a menos que realice un acto de fuerza sobre las condiciones sociales para poder aplicar sus medidas. Está claro que este impulso autoritario que empieza a afirmarse de manera tan extendida en el ámbito global corresponde a una crisis en el desarrollo del neoliberalismo y esa crisis responde a su vez al fracaso de sus técnicas de invasión del mundo y de reestructuración del circuito de la producción y de la circulación de las mercancías. Se ha alcanzado un límite crítico al que el neoliberalismo no sabe responder salvo en términos autoritarios.

Probablemente esto tiene que ver con límites intrínsecos a la ola neoliberal, que es un pensamiento y un proyecto que trató de superar el reformismo capitalista, el New Deal, es decir, la gran política occidental contra la Unión Soviética desde los años treinta. En los años treinta se define esa política reformista, que asume formas contrarias a los principios del liberalismo, pero dentro del capitalismo. Roosevelt se alía con los soviéticos para derrotar al fascismo – esto es algo que hay que recordar siempre.


El neoliberalismo es un intento de volver al momento anterior a Roosevelt, como si la Revolución de Octubre y el llamado “siglo breve” comprendido entre esa revolución y la caída del Muro de Berlín en 1989 y que permitió el gran desarrollo de las fuerzas productivas populares y proletarias no hubiesen existido. De este modo, dentro del neoliberalismo hay una idea profundamente regresiva: la lógica misma del proyecto trata de destruir la historia del enfrentamiento entre las clases en el siglo XX. Esto implica un elemento de violencia extrema que hoy –precisamente porque el proyecto empieza a verse en dificultades– se revela como un reclamo del fascismo, del viejo fascismo; pero que se expresa en términos completamente distintos, en una dimensión biopolítica, porque el fascismo originario surge contra el bolchevismo y hoy, en cambio, lo hace contra determinados niveles de vida conquistados por los trabajadores.


¿Qué puede enseñarnos la situación de Brasil, con la victoria de Bolsonaro –cuyo gobierno se perfila como autoritario y racista– y en qué medida implica una reacción contra los gobiernos progresistas latinoamericanos y el fin de un ciclo que se cierra definitivamente en el continente?


Es difícil establecer parangones con América Latina. El neoliberalismo tiene necesidad de una estabilización, de un esfuerzo para superar lo que E.P. Thompson llamaba “la economía moral de la multitud”, que era también la de las viejas clases de trabajadores antes y durante de Revolución Industrial. Hoy el neoliberalismo se enfrenta a una desestabilización del estado de bienestar, fundamentalmente de determinadas dimensiones biopolíticas de regulación de la sociedad –educación, sanidad, derechos reproductivos y autonomía de las mujeres, etc.– que se presentan como algo irreversible. En Brasil han sido capaces de conquistar una mayoría electoral en nombre de la denuncia de la corrupción y de la promesa de acabar con la violencia vinculada a la inseguridad ciudadana. El problema de la corrupción en Brasil es un problema completamente intrínseco a la estructura del poder; una estructura omnipresente en la que el pago de sobornos a los distintos actores del juego parlamentario es una costumbre y los procesos contra la corrupción han provocado una disgregación de la clase política y de las élites del poder.


El otro elemento, el de la seguridad, es terrible, porque supone también un elemento de disgregación y al mismo tiempo es un elemento puramente racial, de racismo, un elemento colonial reintroducido en el discurso político. Las élites blancas quieren ser absolutamente dominadoras, es el alma colonial de los dirigentes blancos en Brasil –que son minoritarios demográficamente–. Esto es algo evidente y monstruoso. Yo no sé lo que sucederá en Brasil, pero cabe decir que nunca se había llegado a un tipo de fascismo tan cruel, salvo en la época del dominio nazi.


¿Por qué el antifeminismo está teniendo un papel destacado dentro de la ideología de estos nuevos proyectos fascistas?


El odio hacia la emancipación femenina es un elemento completamente central. ¿Por qué ese odio a las mujeres? Por una razón muy sencilla,: porque la lucha de las mujeres hoy, cuando se plantea en el terreno de la reproducción, afecta a elementos fundamentales del liberalismo: al mantenimiento del concepto de familia y de herencia del liberalismo y que constituye la base misma del sistema capitalista desde el punto de vista jurídico. Propiedad, familia y herencia son elementos que forman un todo interconectado en la filosofía del derecho de Hegel, del mismo modo que propiedad, soberanía y pueblo. Así que tenemos estas dos dimensiones en torno al movimiento feminista, que conlleva por un lado, el ataque al autoritarismo, pero también al patriarcado de la propiedad de la familia y de la educación. Esto me parece completamente central, aunque este elemento antifeminista no se dé con tanta violencia en los gobiernos actuales en Europa. No hay de momento ningún ministro europeo que se haya presentado poniendo en tela de juicio todos los derechos que las mujeres han conquistado.


En su obra la reflexión sobre el común tiene un papel destacado, ¿podríamos decir que el feminismo se ha convertido en el movimiento fundamental de reconstrucción del común?


En mis trabajos el discurso feminista es bastante reciente, y aquí tengo que hacer autocrítica. En realidad lo conozco desde los años 70, cuando las compañeras con las que trabajaba en Potere Operaio teorizaron sobre el salario para el trabajo doméstico. Desde entonces pienso que la lucha de clases tiene que comprender no solo el trabajo de producción, sino también el trabajo de reproducción. Pero desde aquellos años –y aunque he introducido el punto de vista feminista en mi investigación– he hecho un discurso que ha estado fundamentalmente vinculado a la producción. Cuando he hablado de la reproducción siempre lo he hecho en general, a veces con una especie de miedo benévolo a afrontar problemas que se remitían a lo femenino porque en nuestra historia muchas veces nos hemos encontrado con el feminismo de la diferencia italiano y su actitud de exclusividad y de rechazo respecto a cualquier utilización del discurso feminista. Esta es mi experiencia: aún entendiendo las conexiones he tenido que limitar mi discurso, porque me he encontrado con esta situación de bloqueo, de limitación, donde se nos venía a decir: “tú a tu discurso, que nosotras hacemos el nuestro”.


Pero esta expresión nueva y formidable que se ha producido ahora con el movimiento feminista, ha sido para mí un suspiro de alegría, porque se presenta la posibilidad de reanudar un discurso que espero que pueda ser común. En los años 70, uno de los mayores pasos adelante dados por el operaismo en aquel periodo se dio precisamente a través de la introducción del discurso sobre el trabajo femenino. Para la hipótesis del paso del obrero masa al obrero social fueron determinantes las elaboraciones feministas y poscoloniales. El feminismo y la teoría poscolonial nos dieron una gran perspectiva para avanzar: la perspectiva de la socialización de la explotación y, por lo tanto, de una valorización basada no tanto sobre la producción sino también sobre la circulación y la reproducción.


¿Cómo analiza la emergencia de nuevas figuras políticas como la de los “Gilets jaunes” (chalecos amarillos) y cuál es su relación con un régimen neoliberal que se está radicalizando? ¿Qué nos dice esa revuelta sobre el presente de las luchas y hacia dónde apunta esta protesta?


Francia es el país en el que el neoliberalismo ha intentado con Macron poner en marcha un proyecto radical, a pesar de que la crisis del neoliberalismo ya se había hecho sentir y habían aparecido fuerzas populistas a derecha e izquierda, donde la de derechas es particularmente peligrosa.


Muchos consideran que este intento de Macron podía aportar una continuidad de las reformas neoliberales, solo que el coste se ha revelado insoportable. No se trata solo de las grandes reformas que ha impuesto: las pensiones, la reforma laboral, etc., sino que se trata de lo que en Italia se llama la pidocchieria (cicatería): un método fiscal de pequeña sustracción de rentas. Se retiran a cada salario 10, 15, 50 euros para otros proyectos: una especie de método propio de un patrono de fábrica pero aplicado al Estado y a la sociedad de una manera injuriosa y cínica. La miseria existente, sumada al rechazo de ese cinismo, han creado esta explosión impresionante. Cuando lees que el 70% de la población aprueba las acciones violentas de los “chalecos amarillos” –en un país que no es en absoluto un país fanático–, significa que hay algo que verdaderamente no funciona. Los “chalecos amarillos” suponen la denuncia de una crisis profunda de la regulación neoliberal, algo que está sucediendo en todas partes en Europa. La gente no aguanta más.


Otro elemento positivo es la unidad que se ha producido en relación a dos reivindicaciones irrenunciables: la reintroducción del impuesto sobre las grandes fortunas –que fue eliminado por Macron– y el aumento del salario –del poder adquisitivo–. Creo que no se ha llegado a la idea de una renta básica pero está virtualmente ahí, apoyada en la idea de igualdad que está presente en el movimiento: “hay que quitar a los ricos para dar a los pobres”. Se ha logrado el aumento del salario mínimo y se ha superado el techo de déficit público y fiscal: se ha vulnerado el pacto fiscal, pero no es suficiente, el movimiento continúa y crece. Ahora mismo el sistema constitucional está siendo puesto en tela de juicio por un contrapoder activo que no se reconoce en la representación, que por ahora se niega a convertirse en partido y que busca nuevas formas de organización, de expresión. Esta es hoy la situación francesa: una situación absolutamente explosiva.


¿Qué enseñanzas podemos extraer de la apuesta institucional que hicieron una parte de los movimientos sociales surgidos con el 15M en España y que sentaron las bases de la emergencia de Podemos y de las experiencias municipalistas?


Yo creo que las luchas preceden siempre a los movimientos del capital, y no cabe duda de que en este caso nos encontramos con esta anticipación institucional. ¿Podía representarse el movimiento del 15M de manera distinta de la forma partido? Yo esperaba que sí, porque me parecía que era una fuerza que podía expresarse a través de dos formas de contrapoder difuso: por un lado el municipalismo y, por el otro, las Mareas articuladas en torno a problemas específicos. Me parecía que esto podía ser una clave para evitar la aceleración que la construcción del partido ha producido sobre la madurez del movimiento: una aceleración que ha quemado muchas posibilidades. Esa aceleración podría justificarse si ese partido hubiera mantenido un articulación amplia con el movimiento. El partido, por el contrario se ha cerrado inevitablemente. El sistema representativo no es un sistema de representación, sino de gestión del poder. Mientras no entendamos esto, no conseguiremos inventar una democracia que funcione. Hay que superar el sistema de representación tal y como está hecho porque ha sido un sistema inventado por los liberales, un sistema adecuado a una sociedad basada en la organización de la extracción de la ganancia. Hoy con los sistemas mediáticos que tenemos esta forma de gobierno es indestructible desde dentro, no se puede atravesar. Esto es algo que sabíamos desde hace muchos años y que los teóricos liberales mismos teorizaron en este sentido.


En este contexto, una parte de la izquierda europea responde con una apuesta por lo nacional-popular. En España, por ejemplo, se está teniendo un debate sobre si la respuesta a la ultraderecha y al neoliberalismo tiene que pasar por enarbolar la bandera de la nación y de la soberanía nacional...


¡Bueno esto sí que es “la imaginación al poder”!: el intento de recomponer sobre la nostalgia del pasado –porque se trata de formas nostálgicas– algo que hoy es completamente diferente. Lo nacional-popular se basaba en la hegemonía de un partido que era un partido bolchevique, y ese partido poseía los instrumentos para subordinarse los mecanismos de producción de hegemonía cultural, como por ejemplo los sindicatos. Poseía en cierto modo las claves de la intermediación social. Esa intermediación social era posible en una realidad sumamente estratificada y en una sociedad –esto no hay que olvidarlo– completamente atrapada dentro del mecanismo reformista, porque sin reformismo no tiene sentido hablar de lo nacional popular. Era una sociedad reformista keynesiana, fordista, en la que había fuerzas sociales que podían ser mediadas a través de un discurso que, en el caso concreto de los partidos comunistas europeos, era un discurso puramente reformista de mantenimiento del orden en el interior del desarrollo capitalista basado en el crecimiento. Decidme cuáles de estas condiciones existen hoy para crear un proyecto nacional-popular: hoy no existe ninguna de las condiciones que permitirían recrear un modelo de ese tipo.


El problema organizativo radica hoy en la organización de la multitud, en grandes movimientos transversales como son el movimiento feminista, los movimientos del sindicalismo social, los movimientos de los jóvenes, etc. porque la sociedad misma ya no está estratificada, sino que el valor de la sociedad es extraído y organizado en el plano financiero. No se puede pensar sin esta dimensión, si no contemplamos la crisis del liberalismo en el plano financiero, si no pensamos la extracción del valor, la financiarización del valor y todo lo que vincula las cosas que se producen en el plano local con el ámbito mundial, con la logística mundial. El mundo hoy funciona como dos muñecas rusas, una dentro de la otra. La primera es la globalización física del mundo: hoy la globalización ya no es una idea, sino que es algo físico, es un orden financiero, son los bancos, etc. Luego están todas las redes de energía, la energía que circula a través de tubos y cables y que es también algo físico. Por otra parte está la comunicación, la producción y circulación del dinero: un mundo que se produce con sus propias fuerzas. Pero hay algunos que creen que pueden reducir el mundo a su propio jardín soberanista y hacerse su propia casa sin tener en cuenta estos dos mundos. Dos mundos que giran en direcciones contrarias y el problema es hacer que giren juntos, que giren en la misma dirección: volver a vincular la globalización material –la estructura– a todo lo inmaterial que gira a su alrededor. Por supuesto, hoy está también la temática ecológica que atraviesa todo esto, pero sobre todo tenemos encima la guerra como un riesgo cercano.

Las revueltas que se producen en el 68 fueron objeto de una “contrarrevolución neoliberal” –en palabras de Paolo Virno–, aunque algunos de sus componentes de revuelta subjetiva han dado lugar a conquistas en derechos y formas de vida alternativas. Hoy el 68 es impugnado tanto por parte de la derecha más reaccionaria –en el nuevo fascismo de muchas partes del mundo hay componentes antifeministas, contra los derechos LGTBI, etc.– como por parte de cierta izquierda cuyo análisis es que los movimientos sociales que se han derivado en buena manera del 68 han fragmentado la clase obrera –con un concepto estático de la clase obrera – y han hecho diluirse el horizonte de emancipación. ¿Qué piensa de estas impugnaciones?


Frente a estas críticas la única respuesta es que no es cierto que el 68 haya fragmentado lo social ni nada por el estilo. El 68 fue un gran proceso de luchas obreras. En Francia hubo un millón de estudiantes en lucha, pero también diez millones de obreros industriales en huelga general durante un mes. Se trató de la última gran batalla defensiva frente al proyecto capitalista de destruir la fábrica como elemento central en la producción. Lo mismo ocurrió en Italia. Así que no fue el 68 el que fragmentó la clase obrera, antes al contrario: el 68 fue un gran movimiento de los estudiantes y de las capas intelectuales que se dirigieron a la fábrica precisamente para defenderla.


Yo creo que estas críticas se dirigen más al post 68. En el post 68 se produce una gran mutación cultural a partir de un desarrollo de las capacidades productivas de los componentes sociales de la multitud. No tiene sentido lamentarse de que la clase obrera se haya disuelto en la sociedad, porque a través de esa disolución, de ese devenir multitud, la clase obrera se ha hecho más rica en términos de productividad y ha transformado la propia producción –que estaba directamente sometida al poder de mando de los patronos en la fábrica– en algo difuso, cuyo elemento fundamental ha sido la cooperación social. Esto ha traído consigo que los instrumentos de una clase obrera que se había unificado en la fábrica hayan estallado y hayan desaparecido.


El gran defecto del movimiento obrero consistió en no haber percibido que esa diferencia estaba formándose, en no haber tenido la capacidad de adecuarse a ella. Por el contrario, los grandes movimientos autónomos siempre han seguido la pista de estas transformaciones, las han representado a pesar de toda la confusión y todas las dificultades que se han dado. ¿Por qué hoy nos quedamos estupefactos ante acontecimientos como el 15M o como los “chalecos amarillos”? ¿Quién se los esperaba? Ante estas cosas, en los movimientos autónomos siempre hemos dicho : “nosotros no las hemos creado, pero hemos organizado lo que ha venido después”.


Europa ha tenido siempre un papel importante en su pensamiento, ¿considera que todavía puede ser un espacio o una herramienta para combatir las amenazas del imperialismo, la guerra y el fascismo?


Soy un hombre del siglo XX y para mí Europa sigue siendo, a pesar de todo, un paso adelante porque creo que el significado de Europa como punto final de la guerra es algo que permanece. Ha habido demasiados muertos, muchos jóvenes que fueron a morir por nada. Esa angustia está antes que nada en la raíz de mi adhesión a Europa. Luego el proyecto europeo se ha convertido en un elemento de represión de las necesidades y los deseos, y esto supone una enorme decepción. Y hay que luchar contra esto, pero hay que luchar de manera realista, desde dentro. Tenemos que pensar que vivimos en un mundo en el que, si cae Europa, las potencias que están por encima no tardarán en comérsela. Se merendarán cada uno de nuestros países como la Troika se ha merendado a Grecia.


Europa sigue siguiendo un terreno común, de manera mucho más realista que cualquier discurso soberanista. Hasta los fascistas franceses, que eran los más duros contra el euro, se han dado cuenta de que no se puede estar en contra. Para nosotros se trata de empezar a luchar dentro en términos continentales y considerando que somos hermanos y compartimos una historia y rasgos culturales comunes. Desde el punto de vista de nuestras pasiones y necesidades, los europeos somos algo próximo. Pero es fundamental cambiar el neoliberalismo, ir más allá. Hoy la batalla no es contra Europa, sino contra el neoliberalismo y tenemos que construir alianzas en este terreno. No creo que se puedan hacer en términos de populismo o de nacional-populismo, donde los diferentes modelos de soberanismo tendrían que ponerse de acuerdo. Cuando los soberanistas italianos han tratado de conseguir el apoyo de los austríacos para resolver algún problema se los han encontrado de frente. Es un propósito completamente contradictorio.


Para encontrar una unidad hay que reanudar un discurso de reformismo duro y radical en Europa. Este es el único camino que podemos recorrer. Hay temas como los que están surgiendo ahora con la lucha de los “chalecos amarillos” que habría que recuperar a nivel europeo: una justicia fiscal radical –no puede ser que los patronos no paguen impuestos–que implique una progresividad altísima de los impuestos; una elevación del salario medio y de las rentas del trabajo y la introducción de una renta básica de ciudadanía. Estos son los elementos con los que debemos buscar el acuerdo en Europa y son también los primeros pasos para la construcción del común. El comunismo consiste en poner en común esas formas de vida en las que nos encontramos cooperando, en hacerlas capaces de un esfuerzo, de una lucha y de una construcción. Porque hoy el problema es el de la construcción del común. Cuando hoy trabajas en red, sabes perfectamente lo que es el común. ¿Cómo se gobierna esa red? Los patronos la gobiernan individualizando, se trata de gobernarla comunalizándola. Y este es un problema que parece difícil, pero en realidad no lo es tanto, pero pasa por una toma de conciencia. El común en sí ya existe, el común para sí hay que inventarlo o mejor dicho, hay que inventar el pasaje de uno a otro. Lo importante es afirmar que no será el para sí liberal el que terminemos alcanzando. De eso no cabe duda.

16 de Enero de 2019

Publicado enInternacional
Domingo, 20 Enero 2019 06:29

Guiño de China a EE.UU.

Guiño de China a EE.UU.

El gobierno de China hizo una propuesta a Estados Unidos para empezar a cerrar la brecha comercial entre ambas economías. Propuso incrementar las importaciones en forma escalonada durante los próximos seis años, con el objetivo de llevar a cero el déficit comercial de Estados Unidos con China. Los datos duros que se presentaron indican que en los próximos años se comprarían mercaderías por más de un billón de dólares, permitiendo que el superávit comercial chino que se ubica en 323 mil millones de dólares baje a cero en 2024. La propuesta generó optimismo en los mercados financieros y potenció el aumento de las acciones en las principales bolsas del mundo. El Nasdaq, por ejemplo, cerró con un avance del 1,0 por ciento, mientras que el Dow Jones lo hizo al 1,4 por ciento. Por el momento no se conoció una respuesta oficial a la oferta de China. Pero se cree que Estados Unidos le pidió que mejore la propuesta, reduciendo el plazo en que se pretende cerrar el déficit comercial de 6 a 2 años.

19 de enero de 2019

Publicado enInternacional
Domingo, 20 Enero 2019 06:21

¿Un solo país?

¿Un solo país?

De un tiempo para acá,circula con intensidad el rumor de que el Kremlin alberga planes para formalizar la plena integración de Rusia y Bielorrusia, eufemismo con que se pretende tapar una posible absorción como parte de la Federación Rusa del pequeño vecino eslavo, el cual poco podría aportar en el plano económico –con una población que es menor que el número de habitantes de Moscú–, pero reviste gran valor estratégico al tener frontera con varios miembros de la OTAN.


Aunque desde los tiempos de Boris Yeltsin, cuando, alcoholizado y enfermo, se concibió como alternativa para mantenerlo en el poder, Rusia y Bielorrusia integran una suerte de confederación –que parece más un membrete y, eso sí, respeta la soberanía de cada uno de sus integrantes–, ahora se comenta que la idea es fundar un solo país.


En otras palabras, se habla de aprobar una nueva Constitución y, por supuesto, de despejar el camino para un presidente que no esté impedido –sin necesidad de repetir el grotesco enroque con su leal escudero en funciones de primer ministro– de seguir despachando desde el Kremlin, como después de 2024, según la Carta Magna vigente, no podría hacerlo Vladimir Putin.


Esta es la versión que impulsan quienes perderían su situación de privilegio con otro mandatario y procuran perpetuar en el poder a Putin. Pero también hay otro tipo de motivaciones para efectuar una nueva incorporación a la Federación Rusa, en este caso de las seis regiones que integran Bielorrusia, cuyo impacto sería equiparable a la anexión de Crimea hace cuatro años. De llevarse a cabo, comentan sus adeptos, Rusia podría instalar bases militares en la frontera misma con la OTAN, posibilidad que Bielorrusia rechaza hasta ahora.


Voceros oficiales de ambos países desmienten que vaya a producirse la fusión. Aleksandr Lukashenko, el gobernante de Bielorrusia, llegó a afirmar que la nación está preparada para afrontar las amenazas a su independencia que llegan desde Occidente y también desde Oriente, en alusión a Rusia.


Minsk, que saca provecho de coquetear por igual con Bruselas y Moscú, quiere seguir comprando gas natural ruso barato, por lo cual no debe descartarse que todos estos rumores sobre las intenciones rusas de expandirse no sean sino una carta más de presión del Kremlin en la mesa de negociaciones.

 

Publicado enInternacional
El asesinato sistemático de líderes, sí lo hace el régimen

En este 2019, han recrudecido la persecución contra las organizaciones sociales y políticas, que critican y protestan contra el régimen. En atentados perpetrados en todos los rincones de Colombia siguen cayendo asesinados o quedando gravemente heridos, numerosos líderes y lideresas sociales; hasta conseguir el régimen, la terrible meta de matar un líder cada día.

El patrón que se repite, es idéntico, porque:


1- Matan a los líderes de organizaciones que protestan y se oponen al régimen.


2- Los autores materiales, mayoritariamente son sicarios pertenecientes a mafias y bandas.


3- Quien determina los crímenes, son las Agencias de inteligencia policiales y militares, quienes deciden, a quién eliminar cada día.


4- El móvil de los crímenes es el despojo de la tierra, limpiar un territorio de oponentes a proyectos mineros y petroleros, hidroeléctricos y de agronegocios; también para imponer erradicación forzada de cultivos de coca mediante fumigaciones de Glifosato.


En conclusión este plan sistemático de exterminio de la dirigencia popular, contiene 4 elementos básicos que se repiten: la misma clase de víctima, un victimario único, el mismo tipo de agente o autor material y un móvil de crimen similar. Por esto, estamos ante un nuevo Genocidio político que perpetra este régimen.
Hay que recordar que:


A) Hasta la década de los 80 del siglo pasado, el descabezamiento de las organizaciones populares lo hacían de forma abierta con las Fuerzas Armadas.


B) En los 90, masificaron los escuadrones narco paramilitares, llamados AUC para hacer esta tarea.


C) En la primera década de este siglo, la matanza de líderes y gente humilde del pueblo, la hizo el régimen a través de Operaciones Encubiertas, con ejecuciones extrajudiciales denominadas “Falsos Positivos”.


D) El actual Genocidio es “gota a gota”, uno a uno, pero sin detenerse cada día.


Esta última, es la Cuarta Modalidad de exterminio que persigue matar en la cuna, todas las expresiones de oposición organizada, para no dejarlas convertir en una poderosa fuerza política alternativa, que saque del poder a la vieja élite dominante en Colombia.


Arrecian el plan de exterminio de dirigentes populares


1) Luis Ángel Peña, asesinado a machetazos el 1 de enero. Era Fiscal de la Junta Comunal los Naranjos en La Macarena, Meta.


2) Gilberto Valencia, asesinado el 1 de enero en Suárez, Cauca. Participaba en procesos sociales y promovía el cumplimiento del Acuerdo de Paz a través de la música.
3) Wilmer Antonio Miranda, de 34 años, asesinado el 4 de enero. Era un campesino cocalero y líder de la sustitución de cultivos del municipio de Cajibío, donde se firmó un acuerdo colectivo para sustituir la coca con el Gobierno. Era miembro de la Asociación de Trabajadores Campesinos de Cajibío, de la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (Anzorc), de la Coccam y de Marcha Patriótica..


4) José Rafael Solano, 58 años, asesinado el 4 de enero. Era el Presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Puerto Jobo, en Zaragoza, Antioquia; a 15 minutos del casco urbano del municipio de El Bagre. Había acompañado el día anterior a su muerte, la recuperación de un cadáver en una finca en Zaragoza.


5) Wilson Pérez, de 34 años, asesinado el 5 de enero. Fue miembro activo de la Junta de acción comunal de la vereda Los Cedros en el corregimiento Astilleros, municipio de Hacarí. Estuvo cuatro años en el Comité de deportes, dos más en el de obras y hace casi tres años se unió al Movimiento por la Constituyente Popular (MCP), integró la Asociación Campesina del Catatumbo.


6) Maritza Isabel Quiroz, 59 años, asesinada el cinco de enero, por dos sicarios que llegaron a su casa, en la vereda de San Isidro, del corregimiento Bonda en Santa Marta, Magdalena. Hacia 14 años había llegado desplazada de la vereda de Bajo Camagual, en el municipio de Ciénaga, cuando su esposo fue asesinado por narco paramilitares. Hacia parte de la Autoridad Nacional de Afrocolombianos (ANAFRO), donde era reconocida por su liderazgo con mujeres afro, víctimas del conflicto. Fue delegada de su comunidad en la construcción del Plan de Acción para la Transformación Regional (PATR) del PDET de la Sierra Nevada y el Perijá.


7) Miguel Antonio Gutiérrez, de 40 años, asesinado en su residencia, el 7 de enero. Era Presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio La Victoria, en Cartagena del Chairá. Fue asesinado el 7 de enero.


8) Faiber Manquillo, de 30 años de edad, fue reportado como desaparecido desde el 26 de diciembre pasado. El cuerpo sin vida del este dirigente de Mercaderes, Cauca, fue localizado el 4 de enero en zona rural del Departamento de Nariño, a dos horas de su lugar de residencia.


9) Dima Parada, de 40 años, resultó gravemente herido en un ataque de sicarios, el 4 de enero. Es un dirigente de Hacarí, en Norte de Santander, presidente de ASOJUNTAS. En el Catatumbo es reconocido por ser líder del Comité de Integración Social del Catatumbo (CISCA), de la Coordinadora Nacional Agraria y del Congreso de los Pueblos.


10) Alfamir Castillo Bermúdez, en la noche del 11 de enero, fue atacada por dos sicarios que se movilizaban en una moto, cuando se desplazaba en una camioneta blindada, entre Palmira y Pradera, en el Valle del Cauca. Ella es la madre de Darbey Mosquera Castillo, una de las víctimas de ejecución extrajudicial o Falsos Positivos, perpetrados por el Batallón de Contra Guerrilla 57 del Ejército estatal. La señora Castillo es beneficiaria de medidas cautelares otorgadas por la CIDH, desde el 17 de octubre de 2012.


11) Leonardo Nastacuas Rodríguez, de 36 años, asesinado el 12 de enero, líder indígena el Resguardo de Cuascuabi del pueblo Awá, del municipio de Ricaurte, en Nariño. Sicarios llegaron hasta su casa donde lo ultimaron con varios disparos. Este año van asesinados dos integrantes de esta misma etnia.
No dejarse nublar los ojos por las “Cortinas de humo”


La respuesta desde el Estado, para tapar su omisión, autoría o complicidad de esta persecución política, es poner “cortinas de humo”, tergiversando la realidad, menospreciando la gravedad de los hechos y acusando a otros de ser los principales autores de esta matanza de líderes.


En declaraciones irresponsables, el jefe de la Unidad Nacional de Protección (UNP), asegura que las víctimas asesinadas “no habían reportado amenazas”. Cuando es una obligación constitucional del Estado preservar la seguridad e integridad de los colombianos y por ende de la paz.


Para los familiares de las víctimas estas explicaciones no tienen credibilidad y, por el contrario, acusan al Gobierno de querer esconder lo que consideran como un exterminio sistemático, comparable con el Genocidio perpetrado contra la Unión Patriótica.


En este sentido, viendo la gravedad del caso, es necesario y urgente que desde la sociedad colombiana, siga el rechazo a cualquier tipo de agresión y persecución del movimiento social, que siga las movilizaciones y el desarrollo de medidas propias de protección, para que la vida de estas comunidades y sus líderes no corran más riesgo; así mismo, se debe llevar ante la comunidad internacional estas denuncias, para que desde allí se dirijan investigaciones y se presiones medidas efectivas que detengan este Genocidio.

Publicado enColombia
Sábado, 19 Enero 2019 05:05

Lo político es personal

Lo político es personal

Quizá el malentendido surja de asimilar lo “personal” con lo “individual”. Quizá la brecha enorme entre esas dos palabras haya sido obstruida por lo vertiginoso de los tiempos que corren, que no nos dan respiro. Hay sectores que han empezado a impugnar el concepto de que “lo personal es político”, mientras arrecia la ola de antifeminismo, aquí y en muchos otros países, a cargo de grupos religiosos, ONGs y gobiernos de derecha. 

Los regímenes totalitarios de nueva generación, con su entramado de dispositivos de noticias falsas, más el discurso oficial que multiplican los medios convencionales y que contiene afirmaciones mentirosas, cínicas, psicopáticas, apuntan claramente a generar poblaciones sumidas en la confusión. El sentido común por el que batallan está tejido con esas falacias, lo que da por resultado la sensación de irrealidad en la que viven sectores fanatizados. A la falta de contraargumento se le contesta con fanatismo.


Desde hace un tiempo, desde la derecha brotan cuestionamientos ácidos sobre el concepto que le debemos a Kate Millet, una feminista de la segunda ola. Ese concepto, “lo personal es político”, no resta fuerza política a la posición de las mujeres, sino que permitió terminar con la idea de “dramas de puertas cerradas”. Durante siglos, el sufrimiento y la violencia que padecieron muchas mujeres en sus vínculos presuntamente afectivos y familiares fueron considerados un problema de esos en los que mejor era no meterse, porque “cada pareja es un mundo” y porque “si se queda es porque quiere”.


Pero sobre todo sirvió para que las propias mujeres que atravesaban una situación de violencia advirtieran que “no se lo habían buscado”, y que la libertad en la que vivían era presunta, falaz, llena de paradojas y laberintos. Quienes confunden lo “personal” con lo “individual” y creen que la lucha feminista retrae la lucha política y es un factor distractivo más de los que nos impone el régimen, efectivamente evocan, cuando argumentan su rechazo, lo “individual”, no lo “personal”.


Por el contrario, en el extremo opuesto del individualismo, aparece el reclamo hermanado de mujeres de todas las latitudes del mundo que, por esos enigmas de la época, han roto el hechizo al mismo tiempo y han roto el velo que las mantenía sujetas a una idea de mujer que se pensaba sola, y era invitada a abnegarse. Es colectivamente y a partir de la certeza que en cualquier lucha colectiva se origina en los bajos vientres, en los corazones, en la sangre, en los humores, en fin, en el cuerpo de todxs, que nace el impulso poderoso de transformar la realidad en algo más justo.


“Lo personal es político” tuvo efectivamente una primera interpretación feminista, pero a lo largo de las últimas décadas del siglo pasado y la primera de éste, ese concepto fue perfectamente aplicable a padeceres y frustraciones que exceden largamente a las mujeres. Esa idea está hoy a disposición de todos los condenados de la tierra, prescindentemente de sus opciones e identidades sexuales, para comprender que aquello que tenemos en el medio del pecho cuando vomitamos la bilis de un despido o la falta de trabajo, de una enfermedad nerviosa, del dolor de no poder acceder al medicamento que necesita un ser querido, de la desgracia de no tener un techo, en fin, de todas las pestes “personales” que han venido a traernos estos nuevos regímenes autoritarios, no son personales, sino políticas.


La fuerza enorme de esa idea debe germinar sin miedo, como sin miedo y sí con alborozo deberían nuestras sociedades recibir los multitudinarios despertares femeninos. Porque las mujeres no somos una minoría de las que algunos acusan a otros de privilegiar en desmedro de las mayorías. La sola idea de seguir colocando a las mujeres en los casilleros de las minorías nos habla de una falta de conciencia de lo real, que es lo que siempre ha hecho el poder. Sólo gracias al sentido de irrealidad es que Macri puede, cuando visita a Bolsonaro, decirle “queridísimo” antes de acometer con un discurso pret a porter, que no le pertenece a él sino al bloque del orden mundial en el que está inserto, la sarta de acusaciones a Nicolás Maduro, cuyo objetivo es ir justificando una acción armada contra un gobierno constitucional. La perorata incluyó la acusación de que Maduro “encarcela opositores”. Sólo gracias a ese sentido de irrealidad puede un presidente que cada día suma un preso político más, sin pruebas, sin condena, sin sentencia, decir lo que dijo Macri.


Uno de los principales ejes de la lucha política que tenemos por delante es precisamente la lucha contra la naturalización de lo que el poder del régimen nos presenta como “personal”. No son fracasados los que cursan en escuelas nocturnas, no son poco competitivos los dueños de las pymes que cierran, no son depresivos los que no pueden dormir porque sus proyectos de vida han sido abortados de pronto, como si realmente estuviéramos atravesando un cataclismo o un accidente meteorológico, aunque incluso la meteorología debería empezar a narrarse como lo que es: el producto político de un sistema que desprecia por igual lo natural y lo humano.


El patriarcado, es cierto, circula por un andarivel políticamente transversal, porque lleva más siglos entre nosotros que cualquier otra construcción cultural. La imposibilidad de muchos de ver en la lucha feminista una oportunidad para otros grandes despertares populares tiene, me temo, mucha cola de paja. Porque de derecha a izquierda hay ideas fosilizadas sobre las mujeres que no han logrado todavía ser ablandadas y deshechas. Hay closets. Pero ya no los que cobijaban homosexuales no asumidos. Hay closets de machistas que no se autoperciben como tales y que se sienten afrentados. Hay confusión y autodefensa cuando se escucha hablar de machismo, como si esa palabra designara al género masculino. No es así. Siempre hubo y hay varones sensitivos y liberadores que han sabido despertarse de la irrealidad patriarcal y han gozado y hecho gozar de la complementaridad, de las diferencias. Pero otra vez: esa otredad que no se comprende del todo, y que por lo tanto no está bajo control, excede también largamente a las mujeres. Vivimos un tiempo en el que toda diferencia intenta ser aplastada y todo intento de refutación es acribillado por las mentiras a repetición de los dispositivos distópicos de los nuevos totalitarismos tienen a su servicio.


Pueden invertirse los términos y tendremos otra idea-fuerza: lo político es personal. Son decisiones políticas las que desde el diseño de un país provocan, por ejemplo, el cierre de una pyme y luego el llanto de un varón o una mujer que no saben cómo seguirá la vida, y que naufragan en esa incertidumbre en la que Esteban Bullrich supo decir que debíamos acostumbrarnos a vivir.


Y le decimos que no. Que no nos acostumbraremos nunca. Que no entraremos al sentido de irrealidad al que nos conducen como si fuera un shopping de desgracias. Que no. Que no creeremos nunca que somos poca cosa, ni que el fracaso es nuestro, ni que no hemos hecho los méritos suficientes para merecernos nuestra parte de felicidad. Porque lo personal es político y lo político es personal, y tenemos por delante un único camino de lucidez posible, que es pensar y sentir el dolor de los otros como si fuera nuestro, sabiendo que la reciprocidad es el mecanismo, que la política es la herramienta y que la organización es el modo.

Publicado enSociedad
Racismo en EE.UU.: una historia de dos Kings

Si Martin Luther King Jr. estuviera vivo, el martes pasado habría cumplido 90 años. Lamentablemente, fue abatido por la bala de un asesino en la terrible fecha del 4 de abril de 1968. Tras una prolongada lucha, finalmente en 1986 se estableció el día de su nacimiento como feriado nacional. Muchos estados, como Nuevo Hampshire, Carolina del Sur, Arizona y otros más, retrasaron la implementación del feriado, lo cual expuso la vigencia del problema del racismo institucional.

Esta semana, justo cuando se conmemoraba otro aniversario del nacimiento de Martin Luther King Jr., otro King captó la atención pública: Steve King, un congresista republicano racista del estado de Iowa. Este King sumó una nueva declaración a su extensa lista de comentarios racistas, cuando dijo en una entrevista concedida al periódico The New York Times la semana pasada: “Nacionalista blanco, supremacista blanco, civilización occidental. ¿En qué momento esas palabras comenzaron a ser ofensivas?”. Al comentar sobre la diversidad de la composición del nuevo Congreso estadounidense, agregó: “Podrías observar al Partido Demócrata y pensar que en este país no hay lugar para los hombres blancos”. Sus declaraciones provocaron una violenta reacción en su propio partido, que lo despojó de sus funciones en diferentes comités parlamentarios. Algunos miembros republicanos del Congreso, junto con varios integrantes demócratas, están demandando su renuncia, al igual que los consejos editoriales de destacados periódicos de Iowa.


La Cámara de Representantes de Estados Unidos, ahora con mayoría demócrata, aprobó una resolución —en el aniversario del nacimiento de Martin Luther King Jr.— que rechaza el uso de los términos “nacionalismo blanco y supremacía blanca por ser expresiones de odio e intolerancia”. Si bien se hace mención a los comentarios de Steve King reflejados en el periódico The New York Times, no se lo condena expresamente, ni tampoco a sus palabras. La resolución fue aprobada por 424 votos a favor y uno en contra. El propio Steve King votó a favor.


Ese solitario voto en contra fue emitido por el demócrata de Illinois Bobby Rush, uno de los miembros más veteranos del Bloque Afroestadounidense del Congreso. Rush participó activamente en el Comité Coordinador Estudiantil No Violento durante la lucha por los derechos civiles en la década de 1960, y fue cofundador de la sección regional de las Panteras Negras en Illinois, en 1968. Rush declaró: “Esta resolución solo ratifica lo obvio. No aborda el racismo violento, virulento y rabioso de Steve King. Esta resolución demócrata es un insulto al legado de Martin Luther King Jr., en el marco del aniversario de su nacimiento. Debemos llevar adelante un voto de censura… para castigarlo por su intolerancia y su racismo”.
Mientras la carrera política de Steve King se derrumba bajo el peso de su racismo, el silencio del presidente Donald Trump sobre el congresista de Iowa resulta ensordecedor. Cuando se le preguntó sobre el congresista King en el jardín de la Casa Blanca este fin de semana, Trump, un consumidor notoriamente voraz de las noticias por cable, afirmó: “No lo estuve siguiendo. Realmente no lo estuve siguiendo”. La respuesta de Trump evoca su campaña presidencial, cuando negó tener conocimiento acerca de uno de sus más prominentes partidarios, David Duke, el ex “gran mago” del Ku Klux Klan. En una entrevista que le hizo Jake Tapper, de la cadena CNN , Trump manifestó: “Solo para que lo entiendas, no sé nada acerca de David Duke, ¿de acuerdo? No sé nada de David Duke. No sé nada de los supremacistas blancos”.


Trump siempre apoyó a Steve King. En un acto político a favor de King en West Des Moines, en 2014, Trump describió a King como “un tipo especial, una persona inteligente con opiniones correctas sobre casi todo”. En 2013, hablando de los jóvenes inmigrantes conocidos como “soñadores”, King expresó: “Por cada alumno ejemplar, hay otros cien que pesan 60 kilos y tienen pantorrillas del tamaño de melones porque transportan unos 35 kilos de marihuana a través del desierto”. Al respaldar la candidatura de Geert Wilders, un político nacionalista blanco de los Países Bajos, King tuiteó: “No podemos restaurar nuestra civilización con los bebés de otra gente”.


Las palabras y acciones racistas de Steve King, como las de uno de sus defensores más poderosos, Donald Trump, están en claro contraste con la visión por la cual Martin Luther King Jr. luchó y murió. El 11 de noviembre de 1959, el reverendo King dio un discurso en la Universidad Estatal de Iowa. Allí afirmó: “El progreso humano no es automático ni inevitable. (…) Incluso una mirada superficial a la historia revela que el avance social no se desliza sobre las ruedas de la inevitabilidad. Cada paso hacia esa meta de la justicia requiere sacrificio, sufrimiento y lucha; requiere los esfuerzos incansables y la preocupación apasionada de personas dedicadas”.


En este 90º aniversario del nacimiento de Martin Luther King Jr., asumamos una vez más el compromiso de erradicar del racismo y la intolerancia; tanto en Iowa como en la Casa Blanca.
________________________________________
Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
Sábado, 19 Enero 2019 04:54

Podemos no pudo evitar el divorcio

Podemos no pudo evitar el divorcio

Después de la virtual expulsión de la fuerza de Iñigo Errejón, de los cinco profesores universitarios que en el 2014 se propusieron patear el tablero político con una fuerza que jaqueara el bipartidismo oxidado, solo queda Pablo Iglesias.

 

Podemos celebra su quinto aniversario desangrándose. La formación de izquierda que irrumpió en España con el espíritu de los indignados del 15M, y logró disputarle al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) el protagonismo entre las fuerzas progresistas, sufrió esta semana su mayor crisis.


Íñigo Errejón, miembro fundador, y secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político del partido morado, anunció su candidatura a presidir la comunidad de Madrid a través de la plataforma de la alcaldesa de la capital española, Manuela Carmena, que aunque llegó al ayuntamiento junto a Podemos, busca reelegir con una lista de consejeros afines.


La decisión causó un cisma en la jefatura de Podemos. Pablo Iglesias, que se encontraba de baja por paternidad, publicó una carta audio en la que expulsó virtualmente a Errejón. “Deseo suerte a Iñigo en la construcción de su nuevo partido con Manuela, pero Podemos tiene la hoja de ruta que marcaron los inscritos y que se decidió en nuestras asambleas ciudadanas”. Si quedaban dudas, el secretario de Organización, Pablo Echenique, se ahorró la cortesía y las despejó unas horas después: “Si fuera él, renunciaría al escaño, pero de algo tiene que vivir hasta las elecciones”. Errejón llegó al Congreso de los diputados con las banderas de Podemos.


Errejón defendió su jugada como una forma de frenar a la ultraderecha. “Hay que abrir y sumar yendo más allá de las siglas: las fuerzas políticas del cambio son necesarias, la ciudadanía y su creatividad son imprescindibles. Nos encontramos ante un momento decisivo, Andalucía ha sido un toque de atención”. El miembro fundador de Podemos se refiere al tripartido de derechas que formó gobierno en la junta andaluza, y que integra a los radicales de Vox. Un partido que pregona el ultranacionalismo, y se opone a las leyes de la igualdad de género.


Para Errejón, su candidatura a través de la plataforma Más Madrid no supone retirarse del partido que ayudó a fundar. “Yo soy el candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid y a la vez voy a concurrir de la mano de Manuela (Carmena)”. La rápida respuesta de Iglesias en su carta, parece no dejar margen para esa maniobra. Sin embargo, Rita Maestre, consejera del ayuntamiento capitalino, y aliada de Errejón, confió en que las dos formaciones lleguen a un acuerdo para acudir a las urnas con una sola candidatura.


En cualquier caso, Iglesias apunta un hecho evidente. El acuerdo de Errejon y Carmena para competir bajo la misma marca electoral, no puede haberse fraguado el mismo día en que se anunció. “No doy crédito a que Manuela e Iñigo nos hayan ocultado que preparaban lanzar un proyecto electoral propio para la Comunidad de Madrid y que lo hayan anunciado por sorpresa”. El engaño puede ser más doloroso que la propuesta en sí.


“Creo que una decisión como esta nace con el propósito de sumar y articular, no de romper con la historia de Podemos”, afirma Nuria Sánchez Madrid, profesora del Departamento de Filosofía y Sociedad de la Universidad Complutense de la capital. “Otra cosa es que quienes se arrogan la defensa de los valores originarios del proyecto pretendan excluir y expulsar ilegítimamente las ideas que se derivan de esta apuesta”.


A juzgar por la historia, el destino de Errejón parece estar por afuera de Podemos. De los cinco profesores universitarios que en el 2014 se propusieron patear el tablero político con una fuerza que jaqueara el bipartidismo oxidado, solo queda Pablo Iglesias. Juan Carlos Monedero, más cercano al líder, se marchó en el 2015 cuando ardió la polémica por no declarar al fisco ingresos que recibió de parte de gobiernos latinoamericanos; Carolina Bescansa, conservó su escaño pero fue apartada por dejar al descubierto un plan para unir fuerzas con Errejón y desplazar a Iglesias; y Luis Alegre, se despidió así mismo por diferencias de criterio con la jefatura.


La partida de Errejon cuenta con un prólogo casi más jugoso que su desenlace. La historia comenzó en Vistalegre II, la Asamblea Ciudadana que celebró Podemos en el 2015 para dirimir el liderazgo del partido. Por un lado, Iglesias, arropado por Izquierda Unida, apostaba por endurecer el discurso y presionar en las calles. Del otro, Errejón, pretendía una fuerza de perfil institucional, dispuesta a extender los límites de su discurso para ampliar la base de electores. El triunfo fue para Iglesias, que logró imponer su programa, y se rodeó con alfiles de su paladar.


Uno de ellos es Ramón Espinar, exactivista, y actual portavoz de Podemos en el Senado, y secretario general de Podemos Comunidad de Madrid. Con él se enfrentó Errejón por la candidatura que un par de días atrás, presentaría Podemos para competir por el gobierno autonómico de la capital. En una maniobra auspiciada por Iglesias, Espinar intentó colocar a una de las suyas como segunda de Errejón.


Es posible que el flamante acuerdo de Errejón con Manuela Carmena, encuentre fundamento en los últimos tres años en que debió tragar decisiones contrarias a su criterio. En las elecciones autonómicas de mayo, pondrá a prueba el éxito de su apuesta.


Por el lado de Iglesias, ya sabemos cómo le fue al partido morado. Unos dirán que gobierna en coalición con el PSOE, y que gracias a la presión de su fuerza consiguió impulsar medidas populares como el aumento del salario mínimo. Otros apuntarán que esa realidad puede esfumarse muy pronto, y con un costo muy alto. Si el líder socialista no aprueba los Presupuestos Generales del Estado, podría llamar a elecciones nacionales. Las últimas encuestas muestran un marcado descenso en el apoyo que recibe Podemos. Del 21 por ciento de los sufragios que logró en los comicios de 2016, el Centro de Investigaciones Sociológicas señala que, actualmente, obtendría un 14 por ciento.


Para la analista Nuria Sánchez Madrid, ese declive “no puede no interpretarse como el fracaso de un modelo de organización anticuado, tremendamente jerárquico y decisionista, más propio de comunidades primarias que de colectivos maduros, atentos a las dinámicas y patologías sociales del presente”.


La salida de Errejón no tiene visos de retorno. Pero dada la “sorpresa” que generó en la dirección de Podemos su anuncio, no se descarta que en los próximos días pueda alcanzarse algún acuerdo. Lo que si está claro, es que la crisis llega en un momento crítico para las fuerzas progresistas de España. Entusiasmado por el triunfo en Andalucía, el tripartito de derechas que conduce el Partido Popular, promete exportar su esperpento al resto del país. El mandato de la izquierda era unirse, y enfrentarlo para impedir que radicales como Vox llegaran a las instituciones. La ruptura entre Iglesias y Errejón no parece avanzar en esa dirección.

Publicado enInternacional
Carta de solidaridad y apoyo a la resistencia y la autonomía zapatista

Nosotros, nosotras, intelectuales, académicos, artistas, activistas y personas de buena voluntad, así como organizaciones, asociaciones y colectivos de varios países manifestamos nuestra solidaridad con el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en este momento crucial de su historia y rechazamos tajantemente la actual campaña de desinformación, mentiras y calumnias dirigida en contra del zapatismo.

Para nosotras, nosotros, al igual que para mucha gente en el mundo, la lucha zapatista representa un gran ejemplo de resistencia, dignidad, congruencia y creatividad política. Hace 25 años, su ¡Ya Basta! fue un acontecimiento de gran trascendencia y una de las primeras reacciones contundentes a nivel planetario frente a la globalización neoliberal, por lo que contribuyó a impulsar el rechazo y la crítica de un modelo que, en ese entonces, parecía incuestionable. Fue también, y sigue siendo, expresión de la lucha legítima de los pueblos originarios en contra de la dominación y el desprecio sufridos durante siglos y hasta hoy, así como en favor de sus derechos a la autonomía. El auto-gobierno popular que los y las zapatistas han puesto en práctica con las Juntas de Buen Gobierno en sus cinco caracoles constituyen un ejemplo de democracia verdadera y radical, digno de inspirar a los pueblos del mundo y de ser estudiado en todas las facultades de ciencias sociales del planeta. La construcción de la autonomía zapatista representa para nosotros, nosotras, la búsqueda constante, honesta y crítica de un proyecto alternativo y emancipador de suma importancia a la hora de enfrentar los desafíos de un mundo que parece hundirse cada vez más en una profunda crisis, a la vez económica, social, política, ecológica y humana.

Por eso, expresamos nuestra preocupación por la situación que enfrentan las comunidades zapatistas y los pueblos indígenas de México, al ser atacados sus territorios y comunidades por proyectos mineros, turísticos, agro-industriales, de infraestructura, etc., tal como lo ha denunciado el Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Concejo Indígena de Gobierno (CIG). En este momento, nos preocupa especialmente los grandes proyectos impulsados por el nuevo gobierno mexicano, como el Corredor Transístmico, el millón de hectáreas de árboles comerciales y el llamado “Tren Maya”, recientemente denunciado como una humillación y una provocación por el subcomandante Moisés, vocero del EZLN, ya que afecta gravemente los territorios de los pueblos mayas que habitan en el sureste mexicano.

Además de los devastadores efectos ambientales de este proyecto y del desarrollo turístico masivo que pretende detonar, nos preocupa la premura en iniciar las obras del “Tren Maya”, encubriéndola con un pseudo ritual a la Madre Tierra, denunciado por el vocero zapatista como una burla inaceptable. Nos indigna que de esta manera se prepare un ataque más en contra de los territorios zapatistas y que se hayan ninguneado los derechos de los pueblos originarios, evadiendo la obligatoriedad de la consulta real, previa, libre e informada, tal como lo establecen el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de la ONU sobre los pueblos originarios. Nos parece muy grave que así se violen los compromisos internacionales asumidos por México.

Compartimos el rechazo total expresado por el EZLN frente a estos y otros grandes proyectos que afectan gravemente a los territorios autónomos y a las formas de vida de los pueblos.

Denunciamos de antemano cualquier agresión en contra de las comunidades zapatistas, sea directamente por parte del Estado mexicano o a través de grupos y organizaciones de “civiles” armados o no armados.

Responsabilizamos al gobierno mexicano de cualquier confrontación que pueda surgir en el marco de la implementación de estos megaproyectos, que corresponden a un modelo ya rebasado de “desarrollo”, insostenible y devastador, decidido desde las cúpulas del poder y violando descaradamente los derechos de los pueblos originarios.

Llamamos a la gente de buen corazón a superar la actual desinformación tanto sobre la experiencia zapatista como sobre los grandes proyectos mencionados, y a estar atentos frente al riesgo de agresiones en contra de las comunidades zapatistas y los pueblos originarios de México.

 

Firman:

Arundhati Roy (escritora, India)
Raoul Vaneigem (escritor, Bélgica)
Pablo Gonzalez Casanova (sociólogo, UNAM, México)
Juan Villoro (escritor, México)
Winona Laduke (dirigente indígena, EEUU)
Immanuel Wallerstein (sociólogo, Yale University, New Haven, EEUU)
Paul Leduc (cineasta, México)
Giorgio Agamben (filósofo, Italia)
Gustavo Esteva (Unitierra-Oaxaca, México)
Silvia Federici (profesora, Hofstra University, Hempstead, EEUU)
Raúl Zibechi (escritor y periodista, Uruguay)
Havin Güneser (International Initiative Freedom for Abdullah Öcalan-Peace in Kurdistan)
Ignacio Ramonet (periodista y escritor, Francia)
Marcos Roitman (catedratico, Universidad Complutense, Madrid, España)
Isabelle Stengers (filósofa, Université Libre de Bruxelles, Bélgica)
Gilberto López y Rivas (antropólogo, UNAM, México)
Michael Löwy (filósofo y sociólogo, Centre National de la Recherche Scientifique, París, Francia)
Carlos Fazio (periodista y docente, UNAM, México)
Raj Patel (escritor y profesor, University of Texas, EEUU)
Toni Negri (filósofo, París, Francia)
Carlos Marentes (dirigente sindical, Sindicato de Trabajadores Fronterizos, EEUU)
Bertha Navarro (productora de cine, México)
Hugo Blanco Galdos (director Lucha Indígena, Perú)
Barbara Zamora (abogada, México)
Martin Almada (premio Nobel alternativo de la Paz 2002, Paraguay)
David Graeber (antropólogo, London School of Economics, Reino Unido)
Arturo Escobar (profesor, Universidad del Valle, Cali, Colombia; University of North Carolina, EEUU)
Carolina Coppel (productora de cine, Mexico)
Eduardo Viveiros de Castro (antropólogo, Universidade Federal, Rio de Janeiro, Brasil)
Paulina Fernandez (profesor de ciencias políticas, UNAM, México)
Compañía de teatro Tamèrantong! (París, Francia)
Paul Theroux (escritor, EEUU)
Fernanda Navarro (filósofa, UNAM, México)
Raúl Fornet-Betancourt (autor y profesor, Aachen, Alemania)
Claudia von Werlhof (profesora, Universidad de Innsbruck, Austria)
George Caffentzis (filósofo, University of Southern Maine, Portland, EEUU)
Miguel Altieri (profesor, University of California, Berkeley, EEUU)
Beatriz Aurora (pintora, México)
Serge Latouche (economista, profesor Université París Sud, Francia)
Carlos W. Porto Gonçalves (geógrafo, Universidades Federal Fluminense, Río de Janeiro, Brasil)
Chukki Nanjundaswamy (dirigenta campesina, KRRS, La Vía Campesina, India)
Baramee Chaiyarat (dirigente campesino, Assembly of the Poor, La Vía Campesina, Tailandia)
Jan Douwe van der Ploeg (profesor, Wageningen University, Holanda)
Mercedes Olivera (antropóloga, CESMECA, México)
Saturnino “Jun” Borras Jr. (profesor, Institute of Social Sciences, Holanda)
Marthin Hadiwinata (dirigente de pescadores, Traditional Fisherfolk Union, Indonesia)
Daniel Giménez Cacho (actor, México)
Sylvia Marcos (profesora, UNAM, México)
William I. Robinson (sociólogo, profesor, University of California, Santa Barbara, EEUU)
Colectivo de artistas Chto Delat (Rusia)
Teresa Niuvo (activista, Cataluña)
Ofelia Medina (actriz, México)
Begonia Lecumberri (activista, México)
Eduardo Matos Moctezuma (arqueólogo, México)
Roberto Marquez (director del grupo musical Illapu, Chile)
Cristina Rivera-Garza (escritora, México)
Tomas Ibañez (profesor, Universidad Autónoma de Barcelona, Cataluña)
Julieta Egurrola (actriz, México)
Jean Robert (escritor y arquitecto, Cuernavaca, México)
Emmánuel Lizcano (Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid, España)
Elmer Mendoza (escritor, México)
Alicia Castellanos (antropóloga, UAM, México)
Carlos Taibo (profesor de ciencias políticas, Universidad autónoma de Madrid, España)
Antonio Ortuño (escritor, México)
Grimaldo Rengifo Vázquez (Programa Andino de Tecnologías Campesinas, Lima, Perú)
Gladys Faiffer Ramírez (Programa Andino de Tecnologías Campesinas, Lima, Perú)
Jorge Alonso (profesor-investigador, CIESA-Occidente, Guadalaraja, México)
Catherine Walsh (profesora, Universidad Andina Simón Bolívar, Ecuador)
Claudio Lomnitz (antropólogo, Columbia University, New York, EEUU)
Marina de Tavira (actriz, México)
Mireille Fanon-Mendès France (presidente de la Fondation Frantz Fanon International)
Sergio Tischler (BUAP, Puebla, México)
Fernando Matamoros (BUAP, Puebla, México)
Patricia Botero (profesora, Universidad de Antioquia, Medellín y Universidad de la
Tierra Manizales, Manizales, Colombia)
Eric Alliez (filósofo, Kingston University, Londres, Reino Unido y Université París 8, Francia)
Deborah Barndt (profesora, York University, Toronto, Canada)
Boaventura de Sousa Santos (profesor, Universidad de Coimbra, Portugal)
Santiago López Petit (filósofo, Universidad de Barcelona, Cataluña)
Richard Pithouse (profesor, Academic University of the Witwatersrand, Sudafrica)
Deborah Danowsky (filósofa, Pontifica Universidade Catolica, Rio de Janeiro, Brasil)
Fatma Alloo (escritora y comunicadora, Zanzíbar, Tanzania)
Anselm Jappe (filósofo, Accademia de Belle Arti, Sassari, Italia)
Ashish Kothari (activista, KALPAVRIKSH Environmental Action Group, India)
Samantha Hargreaves (directora, WoMin African Alliance, Sudafrica)
Enzo Traverso (profesor, Cornell University, EEUU)
Laksmi A. Savitri (profesora, University of Gadjah Mada, Indonesia)
Ovidiu Tichindeleanu (escritor, IDEA, Rumania)
Surnatural Orchestra (grupo musical, Francia)
Carmen Castillo (cineasta, Chile-Francia)
Malú Huacuja del Toro (escritora, New York, EEUU)
Kirk Helliker, (profesor, Rhodes University, Sudáfrica)
Lia Pinheiro Barbosa (profesora, Universidade Estadual do Ceará, Brasil)
Miguel Amorós (historiador, Barcelona, Cataluña)
Sang-Gyoon Kim (documentalista, Corea del Sur)
Corazon Valdez Fabros (abogada, International Peace Bureau, Filipinas)
Pravin Mote (dirigente, All India Forum of Forest Movements, India)
Devjit Nandi (dirigente, All India Forum of Forest Movements, India)
Walter Mignolo (profesor, Duke University, EEUU)
Peter Rosset (profesor, ECOSUR, México)
Rocío Noemi Martínez (historiadora de arte, México)
Ashlesha Khadse (coordinación, Amrita Bhoomi Center, La Vía Campesina, India)
Rodrigo Rey Rosa (escritor, Guatemala)
Alberto Barrera Tyszca (escritor, Venezuela)
Eric Nepomuceno (escritor, Brasil)
Francisco Goldman (escritor, EEUU/Guatemala)
Marina Garcés (filósofa, España)
Juan Cruz (escritor, España)
David Homel (escritor, Canadá)
Bruno Montané (poeta, Chile/España)
Paula Canal (agente literaria, España)
Adrian Arancibia (poeta, Chile)
Milton Fornaro (escritor, Uruguay)
Jorge Fondebrider (escritor, Argentina)
Vivian Scheinsohn (arqueóloga, Argentina)
Bárbara Belloc (escritora y editora, Argentina)
Teresa Arijón (poeta, Argentina)
Alcira Cuccia (escritora, Argentina)
Héctor Abad Faciolince, escritor. Colombia
Alonso Cueto (escritor, Perú)
Martín Caparrós (escritor, Argentina)
Frederic Amat (pintor, España)
Edgardo Cozarinsky (escritor, Argentina)
Daniel Vidal (pintor, Argentina)
Luis Altieri (pintor, Argentina)
Miguel Vitagliano (escritor, Argentina)
Sergio Chéjfec (escritor, Argentina)
Rubén Martínez (escritor, EEUU)
Jorge Aulicino (poeta, Argentina)
Carlos Gamerro (escritor, Argentina)
Javier Capera (director de la revista FAIA, Argentina)
Patricio Pron (escritor, Argentina)
Ferdinando Scianna (fotógrafo, Italia)
Edgardo Cozarinsky (escritor, Argentina)
John Gibler (poeta y periodista, EEUU)
Joani Hocquenghem (escritor, Oaxaca, México)
Elaine Hsiao (International Union for the Conservation of Nature, Ruanda)
Henry Veltmeyer (profesor, Universidad Autónoma de Zacatecas, México)
John Oakes (editor, OR Books, EEUU)
Britt Baatjes (profesora-investigador, Port Elizabeth, Sudáfrica)
Anne Harley (investigadora, Paulo Freire Project, University of KwaZulu-Natal, Sudáfrica)
Shalmali Guttal (directora, Focus on the Global South, Tailandia e India)
Philip McMichael (profesor, Cornell University, EEUU)
Darcy Tetreault (profesor, Universidad Autónoma de Zacatecas, México)
Richard Stahler-Sholk (profesor, Eastern Michigan University, EEUU)
Avijit Chatterjee (activista derechos indígenas, India)
Haroon Akram-Lodhi (profesor, Trent University, Canadá)
Tony Weis (profesor, University of Western Ontario, Canadá)
Kathleen McAfee (profesora, San Francisco State University, EEUU)
John Vandermeer (profesor, University of Michigan, EEUU)
Tomás Alberto Madrigal (adherente de la Sexta, trabajador de salud, EEUU)
Katharine Crocker Blake (empresaria, Chiapas, México)
Matt Meyer (secretario general, International Peace Research Association, EEUU)
Raúl Delgado Wise (profesor, Universidad Autónoma de Zacatecas, México)
Ronald Nigh (profesor, CIESAS, México)
Omar Felipe Giraldo (profesor, ECOSUR, México)
Olivier de Marcellus (activista, Suiza)
Lapapan Supamanta (activista, Rural Initiatives for Community and Ecology Association, Tailandia)
Natrin Chaonsri (activista, Thai Poor Act, Tailandia)
Sadaharu Oya (profesor, Hokkai-Gakuen University, Japón)
Daniela Del Bene (investigadora, Universidad Autónoma de Barcelona, España)
Jennifer C. Franco (investigadora, TransNational Institute, Holanda)
Jack Kloppenburg (profesor, University of Wisconsin, EEUU)
Elizabeth Fitting (profesora, Dalhousie University, Canadá)
Peter Newell (profesor, University of Sussex, Reino Unido)
Susanna Hecht (profesora, University of California UCLA, EEUU)
Jai Sen (director, India Institute for Critical Action, India)
Mary Ann Manahan (investigadora activista, Marcha Mundial de Mujeres, Filipinas)
Claudio Cattaneo (profesor, Universidad Autónoma de Barcelona, España)
MaryAnne Tenuto (coordinación, Chiapas Support Committee, EEUU)
Gerardo Alatorre Frenk (investigador, Universidad Veracruzana, México)
Ulli Röding (Red YA-BASTA-NETZ, Alemania)
Arnoldo García (poeta, Chiapas Support Committee, EEUU)
Malely Linares Sánchez (docente, UNAM, ciudad de México, México)
Pierre Rousset (activista, Europe Solidaire Sans Frontières, Francia)
Anne Petermann (directora, Global Justice Ecology Project, EEUU)
Susannah R. McCandless (directora, Global Diversity Foundation North America, EEUU)
Melanie Bush (profesora, Adelphi University, EEUU)
Sarah Sexton (analista activista, The Corner House, Inglaterra)
Nicholas Hildyard (analista activista, The Corner House, Inglaterra)
Larry Lohmann (analista activista, The Corner House, Inglaterra)
Kamal Mitra Chenoy (profesor, Jawaharlal Nehru University, India)
Boris Kagarlitsky (director, Institute for Globalisation Studies and Social Movements, Rusia)
Anna Harris (sicóloga, Inglaterra)
Gustave Massiah (economista, Initiatives Pour un Autre Monde, Francia)
Marjorie Jobson (activista, Khulumani Support Group, Sudafrica)
Patrick Bond (profesor, University of the Witwatersrand, Sudafrica)
Arnim Scheidel (profesor, Universidad Autónoma de Barcelona, España)
Peter Swift (estudiante doctoral, University of Wisconsin, EEUU)
Emma McDonell (estudiante doctoral, Indiana University, EEUU)
Jorge Pinto (profesor, Universidade de Lisboa, Portugal)
Patrick Bresnihan (profesor, Trinity College, Irlanda)
Adam Jadhav (estudiante doctoral, University of California at Berkeley, EEUU)
J.P. Sapinski (profesor, Université de Moncton, Canadá)
Piran Azad (médico, Alemania)
Vasna Ramasar (profesora, Lund University, Suecia)
Regina Hansda (investigadora, Newcastle University, Inglaterra)
Leah Temper (investigadora, McGill University, Canadá)
Bob Thomson (activista, Peoples' Social Forum, Canadá)
Dianne Rocheleau (profesora, Clark University, EEUU)
Luis Malaret (profesor, Community College of Rhode Island, EEUU)
Johanna Jacobi (profesora, University of Bern, Suiza)
Keith Hyams (profesor, Univeristy of Warwick, Inglaterra)
Raymond Bryant (profesor, King's College of London, Inglaterra)
Anthony Ince (profesor, Cardiff University, Reino Unido)
Samir Delgado (poeta, Tren de los Poetas, México)
Michel Pimbert (profesor, University of Coventry, Inglaterra)
Stefano Portelli (investigador, University of Leicester, Inglaterra)
Patrick Chan (cooperativista, Sudafrica)
Natalia Paszkiewicz (profesora, University of Bath, Inglaterra)
Ivette Perfecto (profesora, University of Michigan, EEUU)
Carlotta Molfese (investigadora, Plymouth University, Inglaterra)
Miriam Boyer (activista, México via Berlin, Alemania)
Bengi Akbulut (profesor, Concordia University, Canadá)
Isabel Castillo (co-directora, River Road Unitarian Universalist Congregation, EEUU)
Freya Higgins-Desbiolles (profesora, University of South Australia, Australia)
Peter Clausing (coordinador, [email protected] de México del Sur A.C., Alemania)
Emily Caruso (directora, Global Diversity Foundation, Inglaterra)
Ben Cousins (profesor, University of the Western Cape, Sudafrica)
Alice Taherzadeh (investigadora, Cardiff University, Reino Unido)
Hung-Ying Chen (investigador, Durham University, Inglaterra)
Ruth Hall (profesora, University of the Western Cape, Sudafrica)
Nina I. Moeller (investigadora, University of Manchester, Inglaterra)
Leslie Gross-Wyrtzen (estudiante doctoral, Clark University, EEUU)
Laurence Cox (profesor, National University of Ireland Maynooth, Irlanda)
Abha Bhaiya (activista feminista, Jagori Rural Charitable Trust, India)
Ashwani Vasishth (profesor, Ramapo College, EEUU)
Miriam Lang (Universidad Andina Simón Bolivar, Quito, Ecuador)
Harris Charalambides (abogado, Chipre)
Yoann Moreau (antropólogo, Escuela de Mineria, Yagisawa, Japón)
Benjamín Cann (director y dramaturgo, México)
Brian Nissen (pintor, México)
Nadia Baram (fotógrafa, México)
Francisco Hinojosa (escritor, México)
Jordi Soler (escritor, México)
María René Prudencio (dramaturga, México)
Daniela Rea (periodista, México)
Álvaro Enrigue (escritor, México)
Javier Ledesma (editor, México)
Oscar Benassini (editor, México)
Nayeli García (investigadora, COLMEX, México)
Luis de Tavira (director de teatro, México)
Alberto Villarreal (director de teatro, México)
Raquel Araujo Madrea (directora de teatro, México)
Marcela Turati (periodista, México)
Raúl Silva (periodista, México)
Amelia Hinojosa (galerista, México)
Liliana García (historiadora, México)
Lorena Mata (maestra, México)
Natalia Beristáin (cineasta, México)
Pedro de Tavira (actor, México)
Stefanie Weiss (actriz, México)
Carlos Mendoza (filósofo y teólogo, México)
Yael Weiss (editora y traductora, México)
Pablo Reyna (investigador, México)
Ana Lydia Flores Marín (Universidad Iberoamericana, México)
Alejandra Rangel (promotora cultural, México)
Antonio Gritón (artista visual, México)
Diego Enrique Osorno (periodista, México)
Alma Karla Sandoval (escritora, México)
Naief Yehya (escritor, México)
Rubén Marín (periodista, México)
Paloma Robles (periodista, México)
Luciana Kaplan (cineasta, México)
Carlos Chimal (escritor, México)
Luz Emilia Aguilar Zínser (crítica e investigadora teatral, México)
Carlos Amorales (artista visual, México)
Daniel Aguilar Ruvalcaba (artista visual, México)
Carmen Boullosa (escritora, México)
Maya Goded (fotógrafa, México)
Guillermo Quijas (editor, México)
Gerardo Herrera Corral (físico, México)
Emiliano Ruiz Parra (periodista, México)
Verónica Gerber Bicecci (escritora, México)
Mónica del Villar (investigadora y editora, México)
Guillermo Espinosa Estrada (escritor, México)
Jorge Comensal (escritor, México)
Perla Yadira Coronado (académica, México)
Rubén Luna Castillo (académico, México)
Ma. Eugenia Sánchez Díaz de Rivera (académica, México)
Eduardo Almeida Acosta (académico, México)
Raúl Delgado Wise (sociólogo, México)
Inés Durán Matute (académica, México)
Rodrigo Camarena González (académico, México)
Carlos López Beltrán (escritor y filósofo, México)
Carmen Díaz Alba (profesora, México)
Raúl Romero (sociólogo, México)
Francisco Morfín (filósofo de la educación, México)
Jaime Bernardo Díaz Díaz (etnólogo, México)
Giovanna Zacarías (actriz, México)
Emiliano Monge (escritor, México)
Valeria Luiselli (escritora, México)
Luisa Riley (documentalista, México)
Raúl Arvizu (Director General para América Latina de Ocean Future Societies, México)
Rodrigo Navarro (Ocean Future Societies, México)
Oralba Castillo Nájera (profesora, UAEM, Cuernavaca, Morelos)
Norma Domínguez Quezada (profesora, Cuernavaca, Morelos)
Margarita Armella Delachica (profesora, Cuernavaca, Morelos)
Luz María Goribar del Río (terapeuta, Cuernavaca, Morelos)
Laura Bustos Hernández (Cuernavaca, Morelos)
María de Lourdes Lara (Cuernavaca, Morelos)
Tania Violeta Dávila Ramírez (psicóloga, Cuernavaca, Morelos)
Aurora Suárez (Cuernavaca, Morelos)
Servando Gaja (profesora, Cuernavaca, Morelos)
Martha Mata (antropóloga, Cuernavaca, Morelos)
Carolina Domínguez Quezada (socióloga, Cuernavaca, Morelos)
Coline Pla (estudios latinoamericanos, Cuernavaca, Morelos)
Ignacio López Guerrero (director escénico, Cuernavaca, Morelos)
Cristina del Carmen Vargas Bustos (terapeuta, Cuernavaca, Morelos)
Javier Ávila Aguirre, S.J. (Chihuahua, México)
Francisco Stockton Leal (Chihuahua, México)
Luis Aragón (Chihuahua, México)
Ricardo Ruiz Suárez Estrada (Chihuahua, México)
Roberto Carlos Robles Campos (Chihuahua, México)
Gloria Ilsel Loera Romero (Chihuahua, México)
Horacio Lagunas Cerda (antrópologo, Chihuahua, México)
Juan Jaime Loera González (Chihuahua, México)
Irma Henze (psicoanalista, Chihuahua, México)
Itzel Cervantes (Chihuahua, México)
Isabel Saldivar Ayala (Chihuahua, México)
Citlali Quintana Sapien (Chihuahua, México)
Patricia Martínez Escarza (Chihuahua, México)
Alma Rosa Dozal Estrada (Chihuahua, México)
Horacio Almanza Alcalde (Chihuahua, México)
Brenda Govea Medina (Chihuahua, México)
Georgina Gaona Pando (Chihuahua, México)
Tatiana Amor Aderman (Chihuahua, México)
Aline González Espinosa (Cuernevaca, México)
Óscar Ocampo Ayala (Cuernevaca, México)
Alma Sánchez Sanjz (Cuernevaca, México)
Carmen Jurado (Cuernevaca, México)
Diana Villalobos Díaz (Chihuahua, México)
María Elena Orozco (antropóloga, UPN, Chihuahua, México)
Susana Navarrete López (antropóloga, Chihuahua, México)
Pablo Ortiz Gurrola (Chihuahua, México)
Adriana Alcaraz (Chihuahua, México)
Julika Bond (maestra jubilada, México)
Vilma Almendra (Pueblos en camino, Colombia)
Emmanuel Rozental (Pueblos en camino, Colombia)
Claudia Isabel Serrano Otero (Universidad del Cauca, Popayán, Colombia)
Claudia Liliana Meza Romero (Bogotá, Colombia)
Pavel López Flores (CIDES-UMSA, La Paz, Bolivia)
Ana Vera (Surkuna, Ecuador)
Natalia Sierra (profesora-investigadora, Ecuador)
Salvador Schavelzon (profesor, Universidad de São Paulo, Brasil)
Oscar Olivera (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Marcela Olivera (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Natali Olivera (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Camila Olivera (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Marcelo Rojas (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Freddy Beltrán (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Roberto Escóbar (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Max Fuentes (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Aleida Liendo (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Eduardo Nash (HIJOS, Argentina)
Nicolás David Falcoff (músico, Argentina)
Guillerima Acosta (música, Argentina)
Néstor Augusto López (Revista Herramienta y Comunizar, Buenos Aires, Argentina)
Luis Menéndez Bardamu (sociólogo, Universidad de Buenos Aires, Argentina)
Irene del Sol (odontopediatra, Universidad de Buenos Aires, Argentina)
Peter Pál Pelbart (filósofo, Pontificale Universidad Catolica, São Paulo, Brasil)
Amarildo Ferreira Júnior (profesor, IFRR, Boa Vista, Brasil)
Sara Santacruz Vinueza (socióloga, Quito, Ecuador)
Nitram (hip hop autónomo rebelde, Quito, Ecuador)
Fredi Casco (artista, Asunción, Paraguay)
Ticio Escobar (crítico cultural, Asunción, Paraguay)
Jorge Agurto (director de Servindi, Perú)
Manuel Bayón (geógrafo, Ecuador)
Malena Martinez Cabrera (cineasta, Perú – Austria)
David Roca Basadre (periodista, Perú)
Bruno Delbecchi (periodista, Salvador de Bahia, Brasil)
Inácio Neutzling (Instituto Humanitas Unisinos, Sao Leopoldo, Brasil)
Pedro de Assis Ribeiro de Oliveira (sociólogo, profesor, Juiz de Fora, Brasil)
André Langer (sociólogo, Faculdade Vicentina, Curitiba, Brasil)
Elba Mercedes Palacios (colectivo Sentipensar Afrodiaspórico, Colombia)
Edith Lopez Ovalle (artista visual, Guatemala/México)
Diógenes Díaz (antropólogo, Colombia)
Valentina Díaz (colectivo Hierba, Colombia)
Vanda Ianowski (docente, Universidad Nacional del Comahue, Argentina)
Andrés Figueroa Cornejo (periodista, Resumen Latinoamericano y Kaos en la red, Chile)
René Vasco Irurzun (Argentina)
Carlos Arango Calad (psicólogo, Universidad del Valle, Cali, Colombia)
Maria Clara Lanari Bo (educadora, Rio de Janeiro, Brasil)
Derly Constanza Cuetia Dagua (Pueblo Nasa y Pueblos en Camino, Cauca, Colombia)
Francis Pacheco da Silva (Profesor del Estado do Rio Grande do Sul, Viamão, Brasil)
Dora María Yagarí González (Medellín, Colombia)
Patricia Rios Brandi (Porto Alegre, Brasil)
Alexander Panez Pinto (colectivo LEMTO/UFF, Brasil)
Emiliano Teran Mantovani (Observatorio de Ecología Política, Caracas, Venezuela)
Francisco Javier Velasco (antropólogo, OEP, Caracas, Venezuela)
Liliana Buitrago Arévalo (investigadora, OEP, Caracas, Venezuela)
Juan M. Planas (sociólogo, OEP, Caracas, Venezuela)
Juan Wahren (Universidad de Buenos Aires, Argentina)
Miguel Teubal (escritor, Buenos Aires, Argentina)
Marcela Claudia Lafon (Neuquén, Argentina)
Luis Daniel Hocsman (investigador, CONICET, Argentina)
Valentin Val (independiente, Argentina-México)
Hilda Imas (empleada, GCBA, Buenos Aires, Argentina)
Lucia Scrimini (Buenos Aires, Argentina)
Neka Jara (Argentina)
Maba Jara (Argentina)
Juan Sotelo (Buenos Aires, Argentina)
Pablo René Pons (Argentina)
Somayeh Khajvandi (socióloga, kurda de Iran instalada en Francia)
Behrouz Safdari (traductor, kurdo de Iran instalado en Francia)
Farzan Nasr (traductor y artista, Ispahan, Iran)
Amin Bozorgian (sociólogo, iraní instalado en Francia)
Sylvie Glissant (directora del “Institut du Tout-monde”, Francia)
Fabien Cohen (secretario general de FAL, France-Amérique-Latine, Francia)
Ana Cecilia Dinerstein (profesora, Bath University, Reino Unido)
Bernard Duterme (sociólogo, director del CETRI - Centre tricontinental, Bélgica)
Eleni Varika (profesora, Université París 8, Francia)
Christian Laval (sociólogo, profesor, Université Paris Nanterre, Francia)
Pierre Dardot (filósofo, investigador, Université Paris Nanterre, Francia)
Pierre Sauvêtre (profesor-investigador, Université Paris Nanterre, Francia)
Judith Revel (filósofa, profesora, Université París Nanterre, Francia)
François Gèze (éditor, París, Francia)
Rémy Toulouse (editor, La Découverte, París, Francia)
Loïc Blondiaux (profesor de ciencias políticas, Université Paris 1, Francia)
Yvon Le Bot (sociólogo, París, Francia)
Michel Wieviorka (sociólogo, París, Francia)
Geneviève Azam (economista, Toulouse, Francia)
Barbara Glowczewski (antrópologa, Centre National de la Recherche Scientifique, París, Francia)
François Cusset (profesor de estudios americanos, Université Paris-Nanterre, Francia)
Christophe Bonneuil (historiador, Centre National de la Recherche Scientifique, París, Francia)
Josep Rafanell y Orra (psicólogo y escritor, París, Francia)
Ludivine Bantigny (historiadora, Universidad de Rouen-Normandie, Francia)
Gilles Rivière (antropólogo, EHE/SS, París, France)
Irène Bellier (antropóloga, Centre National de la Recherche Scientifique, Francia)
Thomas Coutrot (economista, ex-vocero de Attac-France, Francia)
Alain Musset (geografo, director de estudios, EHESS, París, Francia)
Jean-Claude Bonne (historiador de arte, director de estudios, EHESS, París, Francia)
Jérôme Baschet (historiador, EHESS, París, Francia)
Eric Michaud (historiador de arte, director de estudios, EHESS, París, Francia)
Houari Touati (director de estudios, EHESS, París, Francia)
Jacques Revel (historiador, EHESS, París, Francia)
Philippe Minard (historiador, profesor, Université Paris 8 y EHESS, Francia)
María Stavrinaki (profesora-investigadora, Université de Paris 1-Sorbonne, Francia)
Jean-Louis Tornatore (profesor, Université de Bourgogne, Francia)
Alessandro Stella (historiador, Centre National de la Recherche Scientifique, París, Francia)
François Jarrige (historiador, Université de Bourgogne, Francia)
Carlo Vercellone (economista, profesor Université Paris 8, Francia)
Philippe Corcuff (profesor de ciencias políticas, Institut d'Etudes Politiques, Lyon, Francia)
Alexis Chaussalet (Attac-France, París, Francia)
Franck Gaudichaud (profesor, Université de Grenoble, copresidente de France-Amérique-Latine)
Marc Hatzfeld (antropólogo, Durban-Corbières, Francia)
Christian Arnsperger (profesor, Université de Lausanne, Suisse)
Guillaume Faburel (profesor-investigador, Université de Lyon 2, Francia)
Régine Plas (profesora, Université París Descartes, Francia)
Géronimo Diese (científico-activista, Francia)
Marc Tomsin (editor, Rue des Cascades, París, Francia)
Johan Badour (editor, Divergences, París, Francia)
Aline Pailler (periodista, ex-diputada del Parlemento Europeo, Ariège, Francia)
Alexandre Escudier (investigador, Fondation Nationale des Sciences Politiques, París, Francia)
Gil Bartholeyns (profesor-investigador, Université de Lille, Francia)
Thomas Golsenne (profesor-investigador, Université de Lille, Francia)
Elise Lowy (socióloga, Revue EcoRev', París, Francia)
Anna Fontes (profesora, Université Sorbonne Nouvelle- París 3, Francia)
Vanessa Manceron (antropóloga, Centre National de la Recherche Scientifique, París, Francia)
Karine Parrot (jurista, profesora, Université de Cergy-Pontoise, Francia)
Patricia Pol (profesora-investigadora, Université Paris-Est Créteil, Francia)
Françoise Escarpit (periodista, Bordeaux, Francia)
Sylvia Pérez-Vitoria (socio-economista, París, Francia)
Paul Ariès (director de la revista “Les Zindigné(e)s, Francia)
Beatrice Bonne (traductora, París, Francia)
Annick Stevens (filósofa, Université populaire de Marseille, Francia)
Jean-Michel Guillon (investigador, Université Paris Sud, Orsay, Francia)
Alain Damasio (escritor, Marseille, Francia)
Serge Quadruppani (escritor y traductor, Francia)
Maguy Marin (coreógrafa, Lyon, Francia)
Bonga (compositor-intérprete, Francia)
Serge Pey (poeta, Toulouse, Francia)
Brice Bonfanti (poeta-obrero, Grenoble, Francia)
Bertrand Meunier (fotógrafo, Tendance Floue, París, Francia)
Jacques Kebadian (cineasta, París, Francia)
Nicolas Défossé (cineasta, París, Francia)
Jean-François Galotte (cineasta, Colombes, Francia)
Claudine Baschet (actriz, París, Francia)
François-Xavier Drouet (cineasta, Faux-la-Montagne, Francia)
Christine Pellicane (director de teatro, París, Francia)
Philippe Maymat (actor, París, Francia)
Aida Kebadian (pintora, París, Francia)
Yannick Reix (director del “Café des images”, Caen, Francia)
Christian Valdelièvre (productor, Francia-México)
Marco Candore (artista, París, Francia)
Franssou Prenant (cineasta, París, Francia)
Dominique Dou (escritora, París, Francia)
Christian Carez (fotógrafo, Beersel, Bélgica)
Claire Doyon (cineasta, París, Francia)
Eric Premel (cineasta, ex-director del Festival de cine de Douarnenez, Francia)
Valentin Schaepelynck (profesor investigador, Université Paris 8, Francia)
Chloe Maillet (profesora de historia del arte, ESBA, Angers, Francia)
Christine Lapostolle (profesora, Ecole Européenne Supérieure d'Arts de Bretagne, Francia)
Kristina Solomoukha (artista y profesora, EESAB, Rennes y EnsAD, París, Francia)
Francesca Cozzolino (profesora-investigadora, EnsAD, París, Francia)
Gaelle Hauptmann (artista, Quimper, Francia)
Jean Rochard (productor de música, París, Francia)
Jean-Baptiste Vidalou (escritor, Francia)
Régis Hébette (director del teatro L'Echangeur, Bagnolet, Francia)
Claire Moyrand (escritora, París, Francia)
Guillaume Lasserre (crítico de arte, París, Francia)
Émile Ouroumov (director del centro de arte BBB, Toulouse, Francia)
Benjamin Landsberger (productor ejecutivo, Maisons-Laffitte, Francia)
Kayler Stéphane (medios audiovisuales, París, Francia)
Antoine Boute (escritor, Bruxelles, Bélgica)
Paolo Codeluppi (artista y fotógrafo, Bagnolet, Francia)
Maryline Brustolin (galerista de arte, París, Francia)
Dominique Mathieu (artista, París, Francia)
David Benassayag (editor y director de centro de arte, Cherbourg, Francia)
Yves Raynaud (grafista, Villiers-sur-Morin, Francia)
Hélène Roux (socióloga, Université París 1, Francia)
Willy Gianinazzi (historien, París, Francia)
Maud Pérez-Simon (profesor, Université Sorbonne Nouvelle - Paris 3, Francia)
Violaine Delteil (socio-economista, Université Sorbonne Nouvelle Paris 3, Francia)
Patrick Dieuaide (Université Sorbonne Nouvelle París 3, Francia)
Odile Henry (socióloga, Université Paris 8 Vincennes, Francia)
Guillaume Goutte (corector de prensa, CGT, París, Francia)
Angeles Alonso Espinosa (antropóloga, París, Francia)
David Scemla (abogado, París, Francia)
Marie-Christine Callet (París, Francia)
Nadine Verdier (Attac-France, Cahors, Francia)
Michèle Plantain (Attac-France, Noyelles sur Selle, Francia)
Marc Saracino (fundador del Festival de cinema “Résistances”, Foix, Francia)
Marie-Luce Rauzy (editora, EHESS, Marseille, Francia)
Davide Gallo Lassere (investigador, Université París Nanterre, Francia)
Fabrice Flipo (filósofo, París, Francia)
Pierre Bance (editor, París, Francia)
Christian Mahieux (Réseau Syndical International de Solidarité et de Lutte, Francia)
Stéphane Enjalran (Union syndicale Solidaires, Francia)
Verveine Angeli (Union syndicale Solidaires, Francia)
Cybèle David (fédération SUD éducation, Francia)
Nara Cladera, (fédération SUD éducation, Francia)
Eric Decamps, (fédération SUD Rail, Francia)
Raphaël Millon (Solidaires Jeunesse et Sports, Francia)
Marc Tzwangue (Union syndicale Sud Industrie, Francia)
Yann Renoult (Sud éducation 93, Francia)
Elodie Douvry (Sud éducation 93, Francia)
Hortensia Ines (Sud éducation 66, Francia)
Valérie Duguet (Sud éducation 87, Francia)
Laura Voilqué (asociación La Ligne d'horizon, París, Francia)
Claude Micmacher (arquitecto, Réseau français des Ecocentres, Périgueux, Francia)
Jocelyne Cambuzat (Limoges, Francia)
Omar Kezouit (Attac-Paris, Francia)
Pascal Girard (profesor, Vanves, Francia)
Marcel Caucheteux (Attac-France, Lille, Francia)
Dolores Vázquez-Salvadores (profesora de español, París, Francia)
Arnaud Tomès (profesor de filosofía, Strasbourg, Francia)
Néstor Vega Salazar (París, Francia)
Lise Bouzidi Vega (París, Francia)
Violeta Salvatierra (estudios coreográficos, Université Paris 8, Francia)
Jacqueline Balvet (retraitée, Attac-France, Gard, France)
Christian Godeux (Cévennes, Francia)
Pierre Mallet (marinero, Marseille, Francia)
Matías Possner (Grupo Chiapas, Austria)
Pablo Campoy (politólogo, Holanda)
Didier Harpagès (profesor, Hondschoote, Francia)
Guy Michel (profesor, Sauvian, Francia)
Christian Ferrié (profesor de filosofía, Strasbourg, Francia)
Suzanne Hildebrandt (politóloga, Strasbourg, Francia)
Stéphane Douailler (filósofo, profesor Université Paris 8, Francia)
Anouk Anglade (estudiante, Université París 8, Francia)
Blandine Gravelin (Université París 1, Francia)
Rozenn Milin (periodista, Landunvez, Francia)
Yolaine Puche (empleada, Tours, Francia)
Raphaël Guesuraga (profesor, Saint-Leu-la-Forêt, Francia)
Vasiliki Zachari (investigadora, EHESS, París, Francia)
Alizé Lacoste Jeanson (antrópologa, Bordeaux, Francia)
Nicolas Flesch (escritor, París, Francia)
Caroline Simpson Smith (co-directora del Théâtre-Sénart, Lieusaint, Francia)
Laurence Loutre- Barbier (editora, Fage, Lyon, Francia)
Vivianna Mélo Saint-Cyr (psicóloga, París, Francia)
Garance Tefnin (Saint-Alban des Hurtières, Francia)
Gécile Menard (director de escuela secundaria, Paris, Francia)
Catherine Gégout (ex-regidora de la ciudad de París, Francia)
Gabriel Gau (regidor de la ciudad de París, Francia)
Fany Gaillanne (regidora de la ciudad de París, Francia)
Marie-Christine Haensler Dussel (Attac-Valenciennes, Marly, Francia)
Jean-Michel Armagnac (Agen, Francia)
Ani Kebadian (París, Francia)
Jacques Voilqué (París, Francia)
Sylvie Poignant (París, Francia)
Jeanne Dacenko (París, Francia)
Joseph Dekkers (París, Francia)
Moira Gey Smith (architecte, París, Francia)
Vicente Romero (profesor-investigador, Université Paris 8, Francia)
Julien Grimaud (profesor de preparatoria, Dunkerque, Francia)
Amélie Benassayag (Argenton s/Creuse, Francia)
Ladislas de Monge (Villon, Francia)
Eleni Konstantinidou (Sálonica, Grecia)
Geert Carpels (Wodeck, Bélgica)
Mieke Krul (Virginal-Samme, Bélgica)
Ariane Vaneigem (Braine, Bélgica)
Fanchon Daemers (artista-música, Spa, Bélgica)
Anne Hustache (Bruxelles, Bélgica)
Philippe Delsupehe (Bruxelles, Bélgica)
Jean Delsupehe (Bruxelles, Bélgica)
Caroline Delsupehe (Bruxelles, Bélgica)
Renaud Tefnin (Yvignac La Tour, Francia)
Stephan Peleman (Rumst, Bélgica)
Isabelle Privé (Lessines, Bélgica)
Jean-Marie Hoppe (Lessines, Bélgica)
Thérèse Dubrule (Lessines, Bélgica)
Michel y Michèle Meli (Olignies, Bélgica)
Daniel Betche (Lessines, Bélgica)
Brigitte Tack (Linkebeek, Bélgica)
Chiara Vaneigem (Mons, Bélgica)
María Grazia Macchia (librera, Madrid, España)
Giuseppe Maio (editor, Madrid, España)
Hector Zamora (artista visual, Lisboa, Portugal)
Cecilia Brunson (galerista de arte, Londres, Reino Unido)
Adnan Celik (investigador, University of Sussex, Reino Unido)
Peggy Rivage-Seul (profesora, Berea College, Berea, EEUU)
Anu Sharma (profesora, Wesleyan University, Middletown, EEUU)
Frédéric Neyrat (filósofo, University of Wisconsin-Madison, EEUU)
Laura Weigert (profesor, Rutgers University, New Brunswick, EEUU)
Nelson Maldonado-Torres (profesor, Rutgers University, New Brunswick, EEUU)
Rudolph Bell (historiador, Rutgers University, New Brunswick, EEUU)
Ángel Luis Lara (profesor, State University of New York, EEUU)
Margaret Cerullo (socióloga, Hampshire College, EEUU)
Elisa Brilli (profesor, University of Toronto, Canada)
Didier Méhu (historiador, Université Laval, Québec, Canada)
Sylvie Poirier (antrópologo, Université Laval, Québec, Canada)
Marcel Sévigny (Fabrique d'autonomie collective, Pointe-Saint-Charles, Montreal, Canada)
Joe Parker (profesor, Pitzer College, EEUU)
Stefan Ali (abogado, Columbus, Ohio, EEUU)
Jared Sacks (Columbia University, New York, EEUU)
Isaac Butler-Brown (profesor de música, Wesleyan University, Middletown, EEUU)
Kate Gilbert (estudiante, Wesleyan University, Middletown, EEUU)
Alice Markham-Cantor (escritora, EEUU)
Angela Miles (Toronto Women for a Just and Healthy Planet, Toronto, Canada)
Stephan Dobson (York University, Toronto, Canada)
Carla Bergman (escritora, Vancouver, Canada)
Francis Dupuis-Déri (profesor de ciencias políticas, Université du Québec à Montréal, Canada)
Joanne Robertson (escritor y protector del agua, Sault Ste. Marie, Canada)
Dave Bleakney (Canadian Union of Postal Workers, Ottawa, Canada)
Claude Rioux (editor, Editions de la rue Dorion, Montreal, Canada)
Arthur Clark (físico, Calgary Centre for Global Community, Calgary, Canada)
Justin Podur (York University, Toronto, Canada)
Mike Antoniades (Toronto, Canada)
Solomon Thompson (psicólogo, York University, Canada)
Leonidas Oikonomakis (antrópologo, Durham University, Reino Unido)
Eurig Scandrett (Queen Margaret University, Edinburgh, Scotland)
Erik Swyngedouw (profesor, University of Manchester, Inglaterra)
Richard White (profesor, Bath Spa University, Inglaterra)
Siobhan McGrath (profesora, Durham University, Inglaterra)
Ingrid Marek (trabajadora social, Alemania)
Vyacheslav Azarov (Unión de Anarquistas de Ucrania, Ucrania)
Andrii Ishchenko (historiador, coordinador del sindicato Zahist Pratzi, Ucrania)
Oleg Yasinsky (periodista, Ucrania-Chile)
Andriy Manchuk (periodista, Ucrania)
Vladimir Mironenko (pintor y periodista, Belarus)
Olzhas Kozhakmet (periodista, Kazakhstan)
Andrey Konstantinov (científico, Rusia)
Marina Stepanova (científico, Rusia)
Vladimir Khazanov (jubilado, Rusia)
Mikhail Smirnov (docente Rusia)
Svyatoslav Konstantinov (estudiante, Rusia)
Artem Kirpichenok (historiador y periodista, Rusia)
Rustem Safronov (periodista agencia Sputnik, Rusia)
Nikita Sutyrin (documentalista, Rusia)
Nika Dubrovsky (pintora y activista, Rusia)
Rosalba Icaza (profesora e investigadora, Holanda)
Rolando Vazquez (profesor e investigador, Holanda)
Jaime Pastor (politólogo y editor de Viento Sur, España)
Pepe Mejía (periodista y activista social, Madrid, España)
Joaquin Valdivielso (filósofo, profesor, Universitat de les Illes Balears, España)
Federico Demaria (investigador, Universidad Autónoma de Barcelona, España)
Ines Morales Bernardos (estudiante, Universidad de Cordoba, España)
Olga Clavería Iranzo (profesional de artes gráficas, Segovia, España)
Teresa González de Chávez Fdez (Islas Canarias, España)
Ana Miranda (eurodiputada, Bloque Nacionalista Galego, España)
Rocío Paula Martínez Oliart (librera, Madrid, España)
Aldo Zanchetta (animador social, Lucca, Italia)
Brunella Zanchetta (animadora, Lucca, Italia)
William Otchere-Darko (estdiante doctoral, University of Milan-Bicocca, Italia)
Federico Venturini (activista, Italia)
Alessio Ciacci (promotor social, Italia)
Francesca Martinez Tagliavia (profesora, Scuola de Belle Arti, Palermo, Italia)
Salvatore Palidda (profesor, Universitá degli Studi, Genova, Italia)
Angelo Baracca (físico, profesor, Universitá di Firenze, Italia)
Vittorio Sergi (profesor, Universitá degli Studi di Urbino, Italia)
Gianfranco Crua (Carovane Migranti, Italia)
Patrizia Peinetti (Carovane Migranti, Italia)
Silvana Botassis (doctora, Milan, Italia)
Roberto Bugliani (escritor, La Spezia, Italia)
Andrea Vento (docente, Pisa, Italia)
Serena Campani (docente, Pisa, Italia)
Adele Cozzi (Bologna, Italia)
Mauro Rubichi (animador social, Livorno, Italia)
Ugo Zamburru (psiquiatra, Centro Cultural Caffè Basaglia, Torino, Italia)
Ornella Granito (presidente de Caffè Basaglia, Torino, Italia)
Marco Bassani (Italia)
Gianni Monti (Potere al Popolo, Assemblea Beni Comuni/Diritti, Firenze, Italia)
Elisa Patrizia Frediani (Lucca, Italia)
Simone Ferrari (Italia)
Gaia Capogna (Roma, Italia)
Alessio Ciacci (espero de ecología, Lucca, Italia)
Suna Di Gino (Italia)

 

Organizaciones y colectivos:

Movimiento Liberación de Kurdistán (representación en América Latina)
Colectivo Paso Doble de Apoyo al CIG (Morelos, México)
Red Morelense de Resistencia y Rebeldía en apoyo al CIG (México)
Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, A.C. (Chihuahua, México)
CECADDHI A.C. (Chihuahua, México)
Colectivo Pirata Tlahuicas, Cuernavaca, México)
Colectivo la Flor de la Palabra (Cuernavaca, México)
Colectivo #artecorreomigrante (Chihuahua, México)
Red de apoyo al CIG de Chihuahua (México)
Consejo Civico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH, Honduras)
H.I.J.O.S. (Guatemala)
Movimiento Campesino de Nicaragua
Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (Ecuador)
Ecuarunari (Ecuador)
Guerrerxs del agua (Fundación Abril, Escuela Andina del Agua, Cochabamba, Bolivia)
Alianza Territorial Mapuche (país Mapuche en Chile)
Observatorio de Ecología Política de Venezuela (Caracas, Venezuela)
CRY-GEAM (Defensa de la naturaleza, Barrancabermeja, Colombia)
Red Latina sin fronteras
Minga del pensamiento (Colombia)
Creapaz (Colombia)
La Matria (Colombia)
Mala Hierba (Colombia)
Comunativa (suroccidente de Colombia)
H.I.J.OS. (Mar de Plata, Argentina)
Asamblea Comarcal Contra el Saqueo (Lago Puelo, Provincia de Chubut, Argentina)
Frente Popular Dario, Santillan, Corriente Nacional de Argentina
Asamblea Vecinal de Puerto Pirámides (Chubut, Patagonia, Argentina)
Asamblea en Defensa del Territorio de Puerto Madryn (Puerto Madryn, Argentina)
Fundaciòn Uñopatun (Provincia Rio Negro, Argentina)
Página Web Comunizar (Argentina)
Radio comunitaria El Grito (Traslasierra, Córdova, Argentina)
Después de la deriva (programa de radio, Buenos Aires, Argentina)
Semillero de experiencias autónomas anticapitalistas (Argentina)
Colectivo La Fogata (Buenos Aires, Argentina)
Arte x Libertad (Rosario, Argentina)
Mestizas (Rosario, Argentina)
Unión Solidaria de Comunidades (Pueblo Diaguita Cacano, Santiago del Estero, Argentina)
Sociedad Civil Coheju (Gran Buenos Aires, Argentina)
Grupo de apoyo a la Sexta Declaración del EZLN (Rosario, Argentina)
Casa de la Memoria (Rosario, Argentina)
Radio La Colectiva (Buenos Aires, Argentina)
Colectivo Familiares y Amigxs de Luciano Arruga (Argentina)
Radio Zona Libre (Argentina)
Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas (CONAMURI, La Vía Campesina, Paraguay)
Universidad de la Tierra (Puebla, México)
Centro Social Ruptura de Guadalajara (México)
Movement for National Land Reform (La Vía Campesina, Sri Lanka)
Focus on the Global South (Tailandia)
Woman Health (Filipinas)
Sindicato de Trabajadores Fronterizos (La Vía Campesina, EEUU)
Food First/Institute for Food and Development Policy (EEUU)
Chiapas Support Committee (EEUU)
Kesaj Tchavé (grupo musical, Eslovaquia)
Sindicato Labrego Galego (España)
Solidaridad Directa con Chiapas (Zurich, Suiza)
Moins!, journal romand d'écologie politique (Vevey, Suiza)
Εκδόσεις των ξένων (Editorial de los extranjeros, Grecia)
Kaffeekollektiv Aroma Zapatista eG (Alemania)
Projekt Knotenpunkt Schwalbach am Taunus, Red Ya Basta Netz Deutschland y Ya Basta Rhein-Main (Alemania)
Global Diversity Foundation (Inglaterra)
Gruppe B.A.S.T.A. (coletivo, Alemania)
Friends of the Landless Association (Finlandia)
NGO Action from Ireland (Irlanda)
Afrika Kontakt (Dinamarca)
Internationalt Forum (Dinamarca)
BIZILUR, Asociación para la Cooperación y el Desarrollo de los Pueblos (País Vasco)
Colectivo CafeZ (Liège, Bélgica)
Red Sindical Internacional de Solidaridad y de Lucha
Union syndicale Solidaires (Francia)
Fédération SUD Education (Francia)
Union syndicale Solidaires 66 (Francia)
Comités syndicalistes révolutionnaires (Francia)
Attac-France, Francia
Comité de redacción de la revista EcoRev' (Francia)
Club Communal de Tarnac (Francia)
Asociación “Terre et Liberté pour Arauco, Wallmapu” (Francia)
Collectif Guatemala (París, Francia)
Radio Zinzine (Aix-en-Provence, Francia)
Asociación “La Ligne d'Horizon – Les amis de François Partant” (Francia)
Colectivo “Questions de classe(s)”- Revista N'Autre école (Francia)
Jeunes Ecologistes (Francia)
Compañía de teatro Jolie Môme (Saint-Denis, Francia)
Compañía de teatro del Timon (París, Francia)
Compañía de teatro Izidoria (Lyon, Francia)
Compañía de teatro La Bad'j (Saint-Denis, Francia)
Compañía de danza Djab (Marseille, Francia)
Compañía Tatcha (Nantes, Francia)
Compañía musical Mohein (Bordeaux, Francia)
Compañía de teatro Débrid'arts (Aix-en-Provence, Francia)
Compañía de teatro Désordinaire (Montreuil, Francia)

 

Publicado enInternacional
Viernes, 18 Enero 2019 06:32

Horizonte de vanguardias

Horizonte de vanguardias

Esta reflexión procura abordar el tema de los chalecos amarillos y el movimiento feminista en términos de vanguardias políticas como no se veían en décadas. La idea de que algo acaba de terminar sin que se advierta lo que está empezando es la clave de las incertidumbres que descorren los telones de la Historia. 

 

Por eso la mezcla ideológica que se percibe en las manifestaciones de Francia es potente e inquieta a los desprevenidos: hay “fachos” y ultraizquierdistas y también simples trabajadores entre los franceses que protestan … ¿Contra Macron? No sólo contra Macron sino, y sobre todo, contra el sistema, contra la “bancarización” de la política, contra la desnaturalización de la social democracia, contra las desigualdades sociales y tributarias e inclusive contra el funcionamiento formal de las actuales instituciones.


Hoy, la democracia liberal –con unos doscientos años de existencia– ya no parece responder a los mecanismos de representatividad que constituyen su naturaleza de origen: los representantes que legislan apenas nos representan cabalmente o, directamente, no lo hacen porque en su mayoría responden a los hilos del capitalismo tardío y a sus capitanes concentrados, por lo tanto no sería riesgoso decir que lo legal se está volviendo ilegítimo. Y sospecho que es ilegítimo todo aquello que no corresponde a una necesidad soberana.
Entonces, ¿qué es lo que ocurre?


Las mujeres no dudan en salir a la calle para demandar la igualdad que siempre les fue negada, sobre todo por el poder de un patriarcado muy propio del capitalismo triunfante en la era moderna. En ese sentido, ellas son el verdadero “proletariado” de la Historia, han puesto el cuerpo y lo siguen poniendo simbólica y materialmente y lo hacen de manera tanto individual como colectiva.


Lo peculiar de estos dos imponentes movimientos es que no muestran líderes políticos ni partidos reconocibles, sino que son grandes oleadas en procura de una forma que sólo parece buscarse fuera del sistema para no acordar con él y es esto precisamente lo novedoso. Al principio se creía que los chalecos amarillos sólo reclamaban por el tema puntual del combustible para los vehículos.


Ahora se huele algo más inquietante y perturbador, algo también más épico y ese algo es la insurgencia, palabra que las clases medias (por lo regular burguesas y aspiracionales) no digieren con facilidad. Es además evidente que el feminismo como fuerza de choque va más allá de las discusiones sobre el aborto legal y la violencia de género sino que sacude los estamentos destinados a la mujer en el orden social consagrado. Y es esto precisamente, lo que “vanguardiza” y radicaliza al movimiento que, de la demanda puntual, trepa a las exigencias de un nuevo orden. Los chalecos amarillos, por su lado, no sólo quieren que Macron ablande sus políticas conservadoras, en realidad quieren que se vaya, sin más.
La crisis de la democracia liberal no sólo se observa en la débil representatividad que hoy muestra sino también en su capacidad para llevar al gobierno agentes francamente adversos a los intereses genuinos de los propios votantes, impulsados estos por las prédicas propagandística de los medios de comunicación ligados a los grandes capitales, sobre todo transnacionales. Por otro lado, y simultáneamente, una determinada elite del Poder Judicial opera a favor de los grupos políticos familiares a sus intereses y naturalmente en contra de aquellos llamados populistas o de izquierda.


Es interesante la operación de persistencia en la construcción de consignas etiquetadas que recortan la realidad atribuyendo y distribuyendo culpas, delitos o crímenes a quienes –y entre quienes– se sospecha o se sabe que no acompañarán a las minorías económicas hiperpoderosas, aplicando la técnica del infundio de manera reiterada, sin que importe en absoluto que haya o no pruebas verificables en un sentido o en otro.


Las concentraciones capitalistas apoyadas en las tecnologías comunicacionales más avanzadas quieren suponer que la política –una forma proactiva del humanismo– se hunde en el pasado. El gran capitalismo cree en la robotización sistemática y en la progresiva eliminación de la mano de obra humana, camino posible pero no todavía mayoritario. Los hombres y mujeres no alineados en esas creencias descalificadoras del trabajo, reaccionan. El análisis debe partir de ahí. Debe partir de las crisis del humanismo y de la falta de herramientas teóricas y prácticas para controlar, eventualmente, la aniquilación de la presencia humana en el ámbito de la producción. La hipótesis facilista de que habrá tiempo libre de sobra para desarrollar otras actividades que compensen la desocupación no sólo es fantasiosa sino de una frivolidad aplastante e irresponsable.


La sospecha central –retomando el eje temático de esta reflexión– es que ambos movimientos, feministas y chalecos amarillos, se tocan en algún punto tangencial: ambos, como ya dijimos, carecen de una filiciación política programática o partidista reconocible y también carecen de líderes definidos (por lo menos hasta ahora).


Sería apresurado asegurar que estas dos insurgencias se dearrollarán sin pausa hasta cambiar la realidad actual, pero no es insensato reconocerles un papel radical alentado por una furia combativa y disruptiva que ya no parece plegarse a la farsa del diálogo componedor, ni mucho menos a los autoritarismos “simpáticos” con que el neoliberalismo democrático enmascara su creciente embestida conformista.


Desde luego, el propósito derechizante conservador (no sé cómo llamarlo de otro modo) es de una gravedad incalculable porque la política es sinónimo de civilización y expresión cabal de la cultura convivencial ligada, precisamente, a la “polis”, a la ciudad, a la plataforma habitacional interactiva que dio lugar a la formación del pensamiento occidental en todas sus dimensiones.


Tal vez por eso, atentar contra la política es –para utilizar una marca platónica– empujar nuestra forma de ser esencial hasta los bordes de un abismo desconocido.


Al preguntarnos de qué modo y por qué está pasando esto, valdría la pena tener en cuenta que la propaganda mediática de los últimos treinta años ha ido convenciendo a los consumidores de información a adoptar una actitud individualista ligada a la noción de libertad personal (construcción meritocrática de un individualismo aislante) al margen en lo posible de la ingerencia del Estado.

Esta prédica tiende a destruir la política ya que la política entorpece la facilidad de los negocios y dificulta la velocidad de los mismos.


Nadie parece tomar en cuenta, ni recordar, de qué modo (cuantioso) fueron engañados millones de ciudadanos llevados a invertir sus ahorros en negocios imposibles por fraudulentos asesores financieros tanto en EE.UU. como en Europa y cómo, hundidos en la miseria, cuando estalló la crisis de 2008 tuvieron que ver cómo los Estados salvaron a los bancos de la ruina, y apenas condenaron con cárcel y multas a un puñado de responsables poderosos mientras ellos vivían sin trabajo, sin techo y sin ahorros.


Insisto en un punto difícil ¿Qué es hoy la democracia liberal representativa sino una dudosa plataforma de cálculos, estadísticas y oportunidades de negocios entre sectores públicos y privados? ¿Qué es hoy el Poder Judicial sino un sistema colegiado –directo heredero de la monarquía en la república– favorecido por privilegios económicos inamovibles y ocupado, sobre todo en los países terceros, de judicializar la política?


Para ir terminando, se diría que estamos asistiendo a uno de esos singulares momentos de la Historia en los que se dan numerosas –e inesperadas– condiciones para que se produzcan cambios más bien irreversibles y, en gran medida, de resultados desconocidos.


Si nos dejáramos llevar por una fantasía apocalítica cuyos componentes ficcionales se reconocieran en una confrontación de personas en procura de una libertad distinta y del otro lado dispositivos de inteligencia artificial cada vez más complejos, estaríamos asistiendo a una de las últimas asonadas del humanismo desplazado contra la tecnología reinante. Por ahora, sólo se trata quizás de una “ficción realista” donde una de las preguntas capitales podría ser ¿tiene límites la inteligencia artificial? Por ahora –una vez más– la preocupación orientadora sigue siendo la lucha contra la desigualdad, por la certeza de la alimentación y el pleno ejercicio de la libertad en medio de la vida política. Las mujeres, principalmente, y seguramente los chalecos amarillos se mueven en esa dirección.

Publicado enPolítica
El Departamento de Justicia de EE UU incrementa su presión sobre Huawei

Las autoridades investigan al gigante chino de las telecomunicaciones por posible robo de propiedad intelectual, según medios norteamericanos

 

Las suspicacias de EE UU sobre Huawei, el gigante chino de las telecomunicaciones, aumentan. El Departamento de Justicia investiga en Seattle, en la costa oeste, a esta compañía por un caso de supuesto robo de propiedad intelectual a empresas telefónicas estadounidenses, según ha publicado en primer lugar The Wall Street Journal. El caso agrava la presión sobre la firma china, ya en entredicho en ese país y varios de Europa y Asia por sospechas de espionaje.


La investigación penal, según publica este diario y otros medios estadounidenses, guarda relación con un caso civil que data de 2014 entre Huawei y el proveedor de servicios telefónicos T-Mobile. La compañía estadounidense acusaba a la china de robo de tecnología para el control de calidad en teléfonos móviles.


La pesquisa, afirma The Wall Street Journal, ya se encuentra muy avanzada y los fiscales podrían presentar cargos muy pronto. Un portavoz de Huawei ha declinado comentar sobre la información pero precisó que la empresa china y T-Mobile “resolvieron sus disputas en 2017 después de que el veredicto de un jurado estadounidense no encontrara daños, enriquecimiento injusto ni conducta voluntaria y maliciosa por parte de Huawei en la denuncia de T-Mobile sobre secretos industriales”.


La transferencia forzosa de tecnología y las violaciones de la propiedad intelectual figuran entre las acusaciones de la Administración del presidente Donald Trump contra China en la guerra comercial entre los dos países. El escrutinio ha sido especialmente intenso en torno a Huawei y su rival china de menor tamaño, ZTE.


El espionaje estadounidense considera que la tecnología de Huawei es un caballo de Troya que Pekín pretende implantar en las telecomunicaciones occidentales. Washington ha pedido a sus aliados que descarten la tecnología china en sus nuevas infraestructuras de red móvil, argumentando que los datos quedarán a disposición de los servicios de inteligencia de Pekín.


Huawei ya afronta en Estados Unidos un caso en el que su directora financiera e hija del fundador de la compañía, Meng Wanzhou, está acusada de haber cometido fraude para violar las sanciones que ese país impone contra Irán. Meng fue detenida mientras hacía escala en Vancouver (Canadá) el 1 de diciembre, a petición de EE UU, y se encuentra en esa ciudad en libertad bajo fianza a la espera de que se decida sobre su extradición al país vecino.


La detención de Meng —su caso no guarda relación con el que aparentemente se investiga ahora en Seattle— ha desatado una agria disputa diplomática entre Canadá y China, que considera que el arresto tiene una motivación puramente política. En aparente represalia, Pekín ha detenido a dos ciudadanos canadienses, Michael Kovrig y Michael Spavor, como sospechosos de “actividades que perjudican la seguridad nacional”. Esta semana un tribunal chino también condenó a muerte por tráfico de drogas a un ciudadano canadiense, Robert Schellenberg, en la repetición de un juicio en el que la sentencia inicial había sido de quince años de cárcel.


Este miércoles, legisladores estadounidenses introdujeron un proyecto de ley que prevé prohibir la exportación de tecnología de ese país a empresas chinas que hayan violado las sanciones de EE. UU.


En otros países occidentales, la compañía china —la segunda fabricante mundial de teléfonos inteligentes— también ha encontrado crecientes problemas y críticas. La semana pasada, uno de sus empleados, antiguo funcionario consular, fue detenido en Polonia bajo acusación de espionaje. Huawei anunció su despido al día siguiente y negó cualquier relación con las presuntas actividades ilícitas de su trabajador.


En diciembre, el regulador de los servicios de internet de la República Checa advirtió a las operadoras telefónicas nacionales contra el uso de equipos o software de esta compañía o de ZTE, al considerarlos un riesgo para la seguridad. Los servicios de inteligencia británicos también han advertido que Londres debe decidir si prohíbe que la compañía china pueda participar en las redes 5G en el Reino Unido. Australia y Nueva Zelanda ya han prohibido esa participación y Alemania sopesa un paso similar.


La compañía china rechaza las acusaciones y asegura que opera con independencia del Gobierno en Pekín. En un comunicado emitido tras el despido de su empleado en Polonia insistió en que “cumple con todas las leyes y regulaciones aplicables en los países en los que opera, y requerimos que todos los empleados cumplan con las leyes y regulaciones de los países en donde residen”.


En un gesto muy poco habitual en él, el fundador de la compañía, Ren Zhengfei, de 74 años, concedió esta semana una entrevista a un grupo de medios occidentales —la tercera en su vida—, a los que aseguró que su compañía “nunca ha espiado para China”. Ren, que es miembro del Partido Comunista de China desde 1978 y que fue soldado del Ejército chino, insistió en que “amo a mi país. Apoyo al Partido Comunista. Pero no haré nada para perjudicar al mundo”.


Aseguró que Pekín nunca le ha pedido ni a él ni a su empresa que comparta “información indebida” y “mi compañía nunca cedería a tales requerimientos”. También rechazó la posibilidad de que Huawei haga posible que espías del Gobierno chino puedan acceder directamente a los datos de sus clientes: “No hay ninguna ley en China que exija a ninguna compañía instalar ‘puertas traseras’”, sostuvo.

Por MACARENA VIDAL LIY
Pekín 17 ENE 2019 - 14:55 COT

 

Publicado enInternacional
Página 1 de 194