Viernes, 24 Agosto 2012 06:25

Sudáfrica y el fantasma mexicano

Sudáfrica y el fantasma mexicano
Este fin de semana empiezan a enterrar a los mineros masacrados por la policía sudafricana en la mina de platino de Marikana. Habrá máxima tensión, pero no solo ante el temor de que el saldo de muertos supere la cifra de 44 ya alcanzada desde que las demandas de aumentos de sueldo de los mineros desembocaran hace 10 días en choques violentos. La tensión se extiende a toda Sudáfrica. Marikana no es un conflicto meramente local, no es una trágica aberración. Se ha abierto una caja de Pandora y lo que está en juego es nada menos que el gran e indiscutible logro desde que Nelson Mandela asumió la presidencia en 1994: la paz. Los herederos de Mandela en el Gobierno del Congreso Nacional Africano (CNA) pierden control y credibilidad; aumenta el riesgo de que las revueltas sociales se extiendan por todo el país.

 
Cuando pienso en Sudáfrica hoy día pienso en México y en George Orwell. La conexión mexicana, la verdad, se me ocurrió a los pocos meses de que Mandela ganara aquellas primeras elecciones democráticas, acabando con tres siglos y medio de dominación blanca, cuando me pidieron que hiciera de abogado del diablo y escribiera un artículo postulando una visión negativa de lo que podría pasar en la Sudáfrica liberada. Dije que temía que el CNA se acabara convirtiendo en un PRI, o en aquel PRI que en el siglo XX gobernó sin interrupción durante 70 años: es decir, en un partido revolucionario institucional en el que —como delata el nombre— se apela a la retórica progresista de siempre, en defensa de las masas y tal, pero el objetivo principal es perpetuar a una élite en el privilegio y el poder. El mecanismo que creó el PRI para forjar su “dictadura perfecta” —como, con mucho atino, la describió Mario Vargas Llosa— fue una coalición entre el partido dominante, el sindicalismo, el empresariado y otras fuerzas sociales, apoyada por las fuerzas de seguridad.

 
No me equivoqué. En México se ganó estabilidad a costa de corrupción endémica e injusticia social. En Sudáfrica se ha llegado, después de 18 años, a algo muy parecido. Como en la parábola de Orwell, Rebelión en la granja, los revolucionarios son hoy la imagen y semejanza (salvo en el color de su piel) de los antiguos amos que en su día, y con enorme sacrificio e idealismo, derrocaron. Las terribles escenas que se vieron en televisión la semana pasada de policías abriendo fuego contra mineros armados con machetes, y algunos con pociones que creían que les harían invencibles contra las balas, evocaron la época del apartheid cuando el único instrumento de persuasión que tenía el Gobierno blanco en relación con la mayoría negra era el fusil.


A esto se ha llegado en Sudáfrica. Menos mal que Mandela, a sus 94 años, se entera de poco de lo que ocurre a su alrededor, mucho menos de la realidad política nacional. La revuelta de Marikana, la más dramática de miles que se han visto a lo largo de este año en las localidades pobres negras del país, escenifica la frustración y la rabia de un creciente porcentaje de la población contra el poder establecido. En este caso específico, la frustración de los mineros surgió de la complicidad que detectaron entre la empresa británica dueña de la mina de platino, Lonmin, y el sindicato que toda la vida les había representado, el Sindicato Nacional de Mineros, conocido por sus siglas en inglés, NUM. Se convencieron de que la NUM, el sindicato más grande del país, había dejado de defender sus intereses y ahí nació Amcu, una organización más visceral que coherente, sin plan estratégico o ideología definida, pero que expresa los sentimientos de muchos mineros. Fue contra los mineros nuevamente incorporados a Amcu, en huelga por un aumento de sueldo, contra los que los policías dispararon.

 
La rabia de los mineros, la que desencadenó los actos violentos que condujeron también a la muerte de dos policías, a machetazos, proviene no solo de la convicción de que reciben sueldos miserables, sino de ver que los jefes sindicalistas viven, relativamente hablando, como reyes. El presidente de la NUM gana 25 veces más al mes que los mineros que se unieron a Amcu. Cuando apareció en la mina de Marikana después de la masacre no pudo salir del coche de policía que lo transportaba, por temor a que lo mataran.

 
Lo que ha pasado es que tanto la NUM, como otros sindicatos que hace 20 y 30 años estaban en la vanguardia de la lucha contra el apartheid, como el Gobierno del Congreso Nacional Africano con el que están íntimamente aliados, se han aburguesado. Y han perdido el contacto con la gente de a pie, especialmente la mayoría que vive en la pobreza, que tuvieron en los tiempos de la lucha por la liberación. Pertenecen a una clase de animal distinta, depredadora, que se reparte el poder y la riqueza entre sí. El movimiento de personal entre los sindicatos, el CNA e, incluso, el empresariado se ha vuelto fluido. Un personaje lo define. Se llama Cyril Ramaphosa, el fundador de la NUM en 1982, negociador número uno del CNA durante la transición a la democracia a principios de los noventa y ahora un magnate cuya fortuna se mide en cientos de millones de euros.

 
Ramaphosa, un favorito de Mandela en su día y para muchos el que debería de haberle sustituido cuando dejó la presidencia, es miembro de la junta directiva de Lonmin, considerados (y no solo por Amcu) como unos viles explotadores. Pero Ramaphosa sigue siendo no solo una figura emblemática en la NUM, sino uno de los barones más influyentes del CNA. Como en México en los años de gloria del PRI, las elecciones generales son insignificantes a la hora de determinar la identidad de futuros presidentes y de sus ministros comparado con las elecciones internas en la cúpula del CNA, donde un reducido grupo de políticos, sindicalistas y empresarios negros nuevos ricos centralizan el poder.


La visión macro de todo esto quizá no lo entiendan muchos de los millones de los habitantes de las chabolas de Sudáfrica, donde las cifras de paro son parecidas a las de España (aunque con infinitamente menos apoyo estatal), pero lo ven todos los días en las poblaciones donde viven. Ven que los representantes locales del CNA o de los sindicatos tienen coches nuevos, muchas veces Mercedes Benz, y viven en casas bonitas. Ven que los que ocupan puestos políticos en los municipios se ocupan más de enriquecerse, muchas veces de manera corrupta, que de servir a la gente, de proveer luz, agua, educación y sanidad decente para los que les han votado. Ven, en resumen, que con demasiada frecuencia la gente se incorpora hoy al CNA y a sus organizaciones aliadas no para construir un mundo más justo, sino para avanzar sus propios intereses.

 
Aguantarían la pobreza con resignación y paciencia, quizá, si no vieran que en la Nueva Sudáfrica, como en Rebelión en la granja, algunos animales son más iguales que otros. Pero sí lo están viendo, en toda su indisimulada obscenidad, y por eso en Marikana la olla de presión estalló, por eso en las minas vecinas el poder de Amcu crece, por eso en diferentes partes del país, incluso en la bella y turística Ciudad del Cabo, 1.500 kilómetros al sur de Marikana, se oye un alarmante runrún, se huele revuelta, entre los marginados.
 

¿Hay solución? Sí. Primero que el CNA tenga la astucia política necesaria para cooptar a los que se empiezan a rebelar, que reconecte con la gente, que utilice las palabras, no las balas, para persuadir. Segundo —y sin esto lo primero servirá solo como solución cosmética—, el CNA tiene que volver a principios básicos, tiene que recordar que, como dijo Mandela cuando salió de la cárcel, sus representantes son “sirvientes del pueblo”. Lo de Marikana ha sido como un infarto al que uno sobrevive, pero que deja un claro mensaje: o se cambia radicalmente de hábitos de vida o las consecuencias serán catastróficas. La cuestión ahora en Sudáfrica es si la coalición dominante es capaz de cambiar los malos hábitos adquiridos tras 18 años en el poder, o si la corrupción moral les ha contaminado, de manera irrecuperable, el alma.


John Carlin 24 AGO 2012 - 00:07 CET

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El humor puede confrontar al poder, pero no transformarlo: Yes Men
Nueva York, 22 de agosto. ¿Cuál es la mayor vulnerabilidad de los más poderosos? “Su poquitud”, responde Andy Bichlbaum, uno de los Yes Men, guerrilleros creativos, agentes provocadores contra el orden empresarial y ángeles vengadores del 99 por ciento.


Una de las armas más efectivas de los David contra los Goliat es el humor, la travesura y la burla. Que se haga en la cara de los Goliat, de hecho, peor aún, infiltrados entre ellos, disfrazados de ellos, no sólo es inaguantable, sino que revela qué tan vulnerables son. Ése es el objetivo de los Yes Men.


Lo han hecho con algunas de las entidades más poderosas del planeta: la Cámara de Comercio de Estados Unidos (en una conferencia de prensa en el Club Nacional de Periodistas se presentaron como representantes de ese organismo para anunciar que cambiaría de manera drástica su política sobre asuntos ambientales, obligando a que la Cámara desmintiera primero pero creando con ello una pesadilla de relaciones públicas, y fue obligada a adoptar nuevas políticas ambientalistas), la Organización Mundial de Comercio, Shell Oil, Halliburton, Dow Chemical (provocaron un desplome de sus acciones al anunciar, como representantes de la empresa en la BBC, que se destinarían 12 mil millones para limpiar el desastre de Bhopal en India, algo que la empresa fue obligada a desmentir), General Electric (con un comunicado de prensa en papel membretado de la empresa, anunciaron que siempre sí pagaría impuestos que evitó pagar sobre miles de millones en ganancias provocando noticia nacional y otra más cuando la empresa dijo que no lo haría), entre otras.


Así han capturado la atención nacional e internacional en varias ocasiones, con consecuencias, pues, maravillosamente divertidas para todos menos para sus blancos.


Andy Bichlbaum, en entrevista con La Jornada en Nueva York, donde reside, explica que “el humor es una manera de confrontar al poder, pero en sí mismo no puede transformarlo. La transformación ocurre por la movilización del pueblo, de las masas, la indignación pública y masiva, y la organización seria. Confrontar al poder poniendo en relieve el problema y hacerlo visible, se beneficia con el humor; eso se ha hecho durante mucho tiempo por activistas. Tal vez lo mejor de Gandhi fueron las cosas chistosas que hizo, como eso de la Marcha de la Sal, o sea, llevar a un montón de gente para ir recogiendo sal retando a los británicos a detenerlos. Obviamente lo que sucedió no fue tan chistoso, pero la premisa básica es muy ingeniosa”.


Yes Men es un proyecto de Bichlbaum y Mike Bonanno, pero en el cual participan muchos más, dependiendo de la travesura, y que también capacita, a través del Yes Lab a organizaciones sociales y activistas para emplear este tipo de tácticas. La sede del Yes Lab es el Centro Hemisférico de Performance y Política de la Universidad de Nueva York.


Ellos definen a un Yes Man como alguien que usa cualquier medio necesario para ingresar a los bastiones fortificados del mundo empresarial y comercial, crear un espectáculo que revela una verdad, después difundir la travesura y ofrecer al público un vistazo de lo que ocurre detrás del escenario de ese mundo. Explican que “usando humor, verdad y locura” atraen la atención de los medios para revelar algunos de los mecanismos que se emplean para mantener el poder por las cúpulas y “también porque es absurdamente divertido”. Su objetivo central, agregan, es enfocar la atención en los “peligros de las políticas económicas que imponen los derechos del capital sobre los de las necesidades de los pueblos y el medio ambiente”. Y afirman que sus tácticas no son deshonestas: “necesitamos ser engañosos para lograr una condición de honestidad… Pero no mentimos”.


Bichlbaum, en conversación con La Jornada, señaló que los poderosos “no son vulnerables al humor de manera directa, pero sí a los efectos del humor, ya que ese uso de una travesura es dar a conocer una verdad acerca de los poderosos para que la gente tome acción. Los poderosos son vulnerables a la democracia. El humor puede ayudar a que la democracia sea vital al revelar hechos incómodos”.


Pero sobre todo, subrayó, es dar a entender que el hecho de que en un país como éste, donde unos 400 ricos concentran una riqueza equivalente a la que tiene una mayoría de la población, “quede claro que si queremos hacer algo juntos, si los muchos deciden eso, pues fácilmente se puede lograr, ya que los otros son tan pocos”.


Nos falta memoria histórica


¿Pero entonces, por qué no estalla eso en Estados Unidos?


“Creo –responde– que la gente no se activa mucho porque no sabe que puede funcionar, y no entiende la manera en que sí puede funcionar. Las formas en que funciona son un poco invisibles; aquí no se conoce la historia de movimientos sociales exitosos de este país. En México todos entienden las referencias a Zapata y el zapatismo, el #yosoy 132 suele referirse a los movimientos que lo antecedieron, no creo que eso sucede en Estados Unidos. Entonces uno tiene algo milagroso como Ocupa Wall Street pero con pocas referencias a figuras y movimientos estadunidenses anteriores. En verdad no tenemos una conciencia de lucha de largo ni de mediano plazos”.


Para Bichlbaum, el movimiento más vital en Estados Unidos sigue siendo Ocupa Wall Street, aunque ya no aparece tanto en los medios. Señaló que están trabajando en comunidades y “donde necesiten estar” en varias luchas. “Pero esta falta de memoria histórica a veces es algo positivo al permitir experimentos realmente creativos, como eso de ir a vivir a un parque y creer que con eso vas a cambiar al mundo, y lo loco es que a veces sí logra cambiar al mundo”.


Lo comparó con el asombro que provocó la declaración de la guerra de los zapatistas, “que sí logró cambiar muchas cosas, como ser una de las inspiraciones para la rebelión ante la Organización Mundial de Comercio en Seattle, y después eso influyó en Ocupa. Aquí lo de Ocupa es hasta más raro: declarar que vamos a frenar a Wall Street sólo ocupando un parque resultó ser una gran acción simbólica que todos entendían”, y con la cual cambió el debate nacional, entre otras cosas.


La “enorme” influencia de otros movimientos


Preguntado sobre cuál es el mayor desafío ahora en Estados Unidos para los que buscan impulsar movimientos sociales, Bichlbaum comenta que es “crear conciencia… La información está ahí, masivamente, no es eso, es traducirlo en conciencia social. Los medios frecuentemente se oponen a ese proceso de concientización, entonces uno lo tiene que hacer a pesar de los medios… o usar los medios para nuestros propósitos”.


Apuntó que la influencia de los movimientos en otras partes del mundo –desde los zapatistas, el movimiento estudiantil chileno, y obviamente la primavera árabe y el movimiento juvenil en Serbia– ha sido “enorme” para los activistas en Estados Unidos, sobre todo para Ocupa.


“En este país, ver a los árabes provocó la interrogante: si ellos en Egipto pueden levantarse contra ese tipo de régimen, ¿por qué nosotros permanecemos sentados aquí? Esa sigue siendo la pregunta”. Pero ahí están ejemplos, afirma, como el de Serbia, “donde se burlaron incesantemente del dictador a tal grado que tuvo que salir por la puerta trasera. Cuando te ríes del emperador, tal vez llegará el día en que puedes ponerte en frente de él y derrocarlo”. (Para mayor información sobre Yes Men y sus hazañas: theyesmen.org)

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¿Cuáles fueron las empresas globales que vendieron su alma a los nazis?
23 Agosto 2012. Da miedo lo eficientes que fueron los nazis dirigiendo a un país entero, incluyendo su población e industria, hacia sus funestos objetivos. Hay tres grandes empresas que se suelen mencionar siempre como colaboradoras con los nazis. Hugo Boss que diseñó los intimidantes uniformes de las SS (así como las monótonas camisas marrones de las SA y las juventudes hitlerianas); Volkswagen que diseñó el escarabajo a instancias de Hitler y los produjo como salchichas usando mano de obra esclava; e IBM que diseñó las fichas perforadas que sirvieron para sistematizar la exterminación de personas por raza y clase.
 

Sin embargo, estas no fueron las únicas empresas que actuaron conjuntamente con los nazis, otros grandes negocios mundiales reconocibles hoy en día también vendieron sus almas al diablo de distintas maneras, y puede que le sorprendan algunos de los nombres que aparecen a continuación.
 

Chase Bank

 
Pensándolo bien, la colaboración de Chase Bank (ahora J.P. Morgan Chase) con los nazis no es tan sorprendente. Uno de sus accionistas más importantes, J.D. Rockefeller, fundó directamente los experimentos eugenésicos antes de la guerra. Entre 1936 y 1941, Chase y otros bancos estadounidenses ayudaron a los alemanes a recaudar más de 20 millones de dólares, que suponen un importe neto de comisión de 1,2 millones de dólares, de los cuales Chase se embolsó unos 500.000 dólares. Eso era mucho dinero en la época. El hecho de que los marcos alemanes utilizados para financiar operaciones proviniesen de los judíos que habían huido de Alemania no parece molestar a Chase, de hecho su negocio aumentó después de la noche de los cristales rotos (la noche en la que los judíos de la Alemania y Austria nazis fueron atacados por grupos en 1938). Chase también congeló las cuentas de los judíos franceses en la Francia ocupada antes de que los nazis les hubieran pedido que lo hicieran.
 

Ford

 
El propio Henry Ford era un conocido antisemita y publicó una colección de artículos bajo el encantador título The International Jew: The World’s Foremost Problem (El judío internacional: el mayor problema del mundo). Incluso patrocinó su propio periódico que utilizada como herramienta propagandística, culpando a los judíos de la Primera Guerra Mundial y, en 1938, recibió la Gran Cruz del Águila alemana, la medalla nazi de mayor nivel concedida a ciudadanos extranjeros.

 
La operación alemana de Ford produjo una tercera parte de los camiones militares utilizados por el ejército alemán durante la guerra, realizando mucho del trabajo los prisioneros. Lo que resulta aún más sorprendente es que Ford haya forzado a trabajar a mano de obra apenas en 1940, cuando el brazo americano de la compañía aún tenía pleno control.

 
Kodak

 
Cuando se piensa en Kodak, se imaginan fotos familiares y recuerdos capturados en una película, pero lo que hay que tener en cuenta es la mano de obra esclava que la filial alemana de la empresa utilizó durante la Segunda Guerra Mundial. Las filiales de Kodak en países europeos neutrales hicieron grandes negocios con los nazis, proporcionándoles tanto mercado para sus productos como valiosa divisa extranjera. La filial portuguesa incluso envió sus beneficios a la de La Haya, que estaba ocupada por los nazis en aquel momento. Además, esta empresa no solamente hacía cámaras, diversificaron el negocio y producían gatillos, detonadores y otros artículos militares para los alemanes.

 
Coca-Cola


Fanta es una bebida con sabor a naranja que originariamente fue diseñada específicamente para los nazis. Es cierto, los ingredientes para la cola que dan su nombre a la marca eran difíciles de importar, por lo que el director de operaciones alemán de Coca Cola, Max Keith, propuso una nueva bebida que se pudiera realizar con los ingredientes disponibles.

 
En 1941, Fanta se estrenó en el mercado alemán. El propio Max Keith no era nazi, pero sus esfuerzos por mantener viva la actividad de Coca-Cola durante la guerra hicieron que la compañía se embolsara importantes beneficios y que pudiera volver a distribuir coca cola a los militares americanos que se encontraban en Europa tan pronto como acabó la guerra.

 
Allianz

 
Allianz es la duodécima mayor empresa de servicios financieros del mundo. Fundada en Alemania en 1890, no resulta sorprendente que fueran la mayor aseguradora alemana cuando los nazis llegaron al poder. Como tal, enseguida se implicó en el régimen nazi. Su consejero delegado, Kurt Schmitt, también era el Ministro de Economía de Hitler, y la compañía aseguró las instalaciones y personal de Auschwitz. Su director general estaba al frente de la política que pagó al estado nazi en lugar de a los beneficiarios de los judíos afectados por la noche de los cristales rotos. Además, la empresa trabajó estrechamente con el gobierno nazi para localizar las pólizas de seguro de los judíos alemanes enviados a los campos de la muerte y, durante la guerra, aseguró las propiedades de las que despojaron a esos mismos judíos en nombre de los nazis.

 
Novartis
 

Bayer, aunque conocida por sus orígenes como una subdivisión del productor que fabricó el gas Zyklon B gas utilizado en las cámaras de gas nazis, no es la única empresa farmacéutica con esqueletos en el armario. Las empresas químicas suizas Ciba y Sandoz se fusionaron para constituir Novartis, más conocida por su famoso fármaco, Ritalin. En 1933, la filial berlinesa de Ciba despidió a todo el consejo de administración y lo sustituyó por personal ario más «aceptable». Entretanto, Sandoz estaba ocupada haciendo lo mismo con su presidente. Las empresas produjeron tintes, fármacos y productos químicos para los nazis durante la guerra.  Novartis confesó su culpabilidad e intentó corregirlo como otras compañías cómplices aportando 15 millones de dólares a un fondo suizo de compensación a las víctimas de los nazis.

 
Nestlé

 
En 2000, Nestlé aportó más de 14,5 millones de dólares a un fondo para intentar afrontar las reclamaciones por la mano de obra esclava que presentaron los supervivientes del holocausto y organizaciones judías. La empresa ha admitido que compró una compañía en  1947 que utilizó mano de obra forzosa durante la guerra y también ha declarado que «también es cierto o se puede asumir que algunas empresas del grupo Nestlé con actividad en países controlados por el régimen del Nacional Socialismo (nazismo) tenían trabajadores esclavizados». Nestlé contribuyó a la financiación del partido nazi en Suiza en 1939 y acabó ganando un contrato muy lucrativo, siendo el suministrador de todo el chocolate del ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial.
 

BMW
 

BMW ha admitido que utilizó hasta 30.000 trabajadores forzados durante la guerra. Estos prisioneros de guerra, trabajadores esclavos y presos de los campos de concentración, produjeron los motores para la Luftwaffe y fueron obligados a ayudar al régimen a defenderse de aquellos que estaban intentando salvarles. BMW centrada únicamente en aviones y motocicletas durante la guerra, no tenía otra pretensión que ser el proveedor de la maquinaria de guerra de los nazis.

 
General Electric

 
En 1946 General Electric recibió una multa por parte del gobierno estadounidense por sus nefastas actividades durante la guerra. En colaboración con Krupp, una empresa productora alemana, General Electric de forma intencionada y artificial subió el precio del carburo de wolframio, un material de vital importancia para los metales de la maquinaria necesaria para la guerra. Aunque solo le impusieron una multa de 36.000 en total, General Electric ganó entorno a 1,5 millones de dólares de esta estafa solo en 1936, obstaculizando el esfuerzo por ganar la guerra y aumentando el coste para derrotar a los nazis. GE también compró acciones de Siemens antes de que estallase la guerra, convirtiéndose en cómplice del uso de mano de obra esclava para construir las mismas cámaras de gas donde muchos de los trabajadores afectados fallecieron.

 
(El original de este artículo está en inglés y es de Business Pundit. Traducido y publicado por Euribor.es)
 


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Caos en Siria: se insinúa el “Kurdistán”
El caos sirio afecta e infecta a cuatro de sus vecinos (Turquía, Líbano, Jordania e Irak), mientras Ephraim Halevy, ex director del Mossad, advierte que las próximas semanas (¡súper-sic!)” el primer ministro Netanyahu se dispone atacar Irán en forma unilateral sin la anuencia de EU (The Jerusalem Post, 4.8.12), lo que perturbaría a Israel y a la región en una “guerra de 100 años”.


Por lo pronto, Israel, país bélico, lleva ya en pie de guerra contra todos sus vecinos 64 años, desde su creación.


¡Cómo se parece el coetáneo Medio Oriente al medioevo europeo con sus “guerras de 100 y 30 años”!


Israel se apresta a su “guerra de 100 años” contra sus vecinos (árabes, turcos y persas), mientras las denominaciones islámicas de sunitas y chiítas –en los mundos árabe e islámico– han destapado la Caja de Pandora teológica y sectaria que puede desembocar en una “guerra de 30 años”, al estilo medieval europeo y sus luchas entre católicos y protestantes.


El enfoque multidimensional en los multiniveles global, regional y local optimiza la visibilidad de los eventos.


En el ámbito global/regional asistimos a la fractura tectónica geopolítica de lo que se puede expresar en forma metafórica, sin perder de vista matices y sutilezas, como “6 contra 3” que se (con)centra en esta coyuntura en Siria: “los 6” –EU, Gran Bretaña (GB), Francia (que empieza a desmarcarse), Turquía (en problemas con los kurdos), Arabia Saudita (AS) y Qatar (US $160 mil per cápita: el mayor del mundo) –y “los 3”– Rusia, China e Irán.


La recaptura tanto de la capital Damasco como de Alepo (mayor población y centro comercial de Siria) por las huestes alawitas (grupo minoritario y esotérico del chiísmo) del alicaído régimen de Bashar Assad conlleva dos consecuencias inmediatas: 1. Otorga relativa oxigenación al régimen para negociar y, 2. Baja los humos intransigentes a la heteróclita coalición de rebeldes –contaminados por la presencia de mercenarios jihadistas/Al-Qaeda, como divulgó Thierry Meyssan director de Réseau Voltaire– para buscar un gobierno de transición aceptable para “los 6” , “los 3” y el mosaico etnoteológico local.


Habíamos advertido desde el año pasado, ubicados en la frontera siria, que dentro de la hipercomplejidad no lineal de la implosión del mosaico étnico teológico en Siria se podía perfilar el resurgimiento del nacionalismo kurdo, lo cual está sucediendo y angustia al gobierno turco con su peor pesadilla: la creación de Kurdistán.


Con nuestra malhadada experiencia personal de la guerra civil libanesa en 1975 –que 37 años más tarde ha reunificado asombrosamente a sus tirios y troyanos– lo peor es tomar partido en un conflicto fraterno, por lo que mi postura consistirá en analizar crudamente la real politik y su geopolítica, mientras reclamo la conciliación y concordia de las partes, como ideal humanista de una voz solitariamente desértica.


Como consecuencia del caos sirio, la etnia de los kurdos no-árabes de origen persa (10 por ciento de su población) y de religión sunita –curiosamente marginados por los rebeldes del Consejo Nacional Sirio de sus conciliábulos rijosos– aprovecharon el vacío del poder en el norte de Siria, frontera con Turquía –provincia de Al-Hasaka y el norte de Alepo (Adam Michalski; Journal of Turkish Weekly, 2.8.12)–, para controlar una importante franja de territorio que se ha conectado geográfica, religiosa y étnicamente con la parte autónoma del norte de Irak: pletórico en petróleo en la región de Kirkuk y que ExxonMobil explota unilateralmente contra la decisión central del gobierno del premier chiíta Nur-Al Maliki en Bagdad, aliado de Irán.


Más allá de las tensiones que se han generado entre Turquía y tres de sus vecinos –Rusia (en el Mar Negro), Irak e Irán: cruciales para su abastecimiento vital gasero (Yigal Schleifer; eurasianet.org, 19.7.12; y Pepe Escobar, 6.7.12)–, lo cual pone en tela de juicio la idílica teoría del canciller turco Ahmet Davutoglu sobre el advenimiento del “neootomanismo” y los “cero (sic) problemas” con los vecinos, el agravamiento del caos sirio ha desembocado en la sorprendente “liberación” (en el doble sentido libertario y físico) de la etnia kurda en la frontera sirio-turca.


El virtual Kurdistán, cuya erupción es susceptible de balcanizar a varios países que han integrado artificialmente a sus moradores (Siria, Turquía, Irak, Irán y hasta Armenia) es una nación sin país formal, es decir, una bomba letalmente implosiva: entre 30 y 40 millones de habitantes dependiendo de quien realice las “encuestas” (Turquía, 25 por ciento; Irak, 23 por ciento; Irán, 10 por ciento, y Siria, 10 por ciento)


El Tratado de Sèvres de 1920 que se repartió el féretro del imperio otomano, como corolario de los acuerdos secretos coloniales de Sykes-Picot de GB y Francia (1915/16), reconoció la entidad kurda que luego escamotearon los británicos, codiciosos del petróleo de Kirkuk (as usual) en el norte de la antigua Mesopotamia.


Los entusiastas kurdos proclaman que el virtual Kurdistán tendrá cuatro capitales: Diyarbakir (Turquía), Erbil (Irak), Qamishli (Siria) y Mahabad (Irán). Falta ver si no vuelven a ser sacrificados en los altares geopolíticos por sus patrocinadores israelí-anglosajones, como ha sucedido en el pasado.


Ofra Bengio; Haaretz, 3.8.12) –cabeza del Programa de Estudios Kurdos del Centro Moshe Dayan de la Universidad de Tel Aviv– indaga la probabilidad de una “salida al mar” del virtual Kurdistán, específicamente de la región autónoma del norte de Irak (y su región petrolera de Kirkuk): “un corredor que alcance el mar Mediterráneo significaría un importante estímulo a sus aspiraciones de independencia”.


Cabe señalar las excelentes relaciones entre Israel y una sustancial parte del virtual Kurdistán, lo cual le conviene para abastecerse de petróleo, desmembrar más a los mundos árabe e islámico y colocarse como cuña en el norte del Medio Oriente.


A nivel local, los máximos beneficiados son hasta ahora los kurdos norteños de Siria quienes obligan tanto al desfalleciente régimen como a los rebeldes sectarios a tomar en cuenta sus también legítimas demandas y envían poderosas reverberaciones a sus correligionarios separatistas en Turquía, donde libran una lucha armada de 30 años en Anatolia (nacimiento de los ríos Tigris y Eúfrates).


El israelí Bengio se frota las manos y comenta que ahora Turquía comparte mil 200 kilómetros de frontera (frente a los anteriores 800 kilómetros) con el virtual Kurdistán y aduce que Ankara contempla dos soluciones: “creación de una zona de amortiguamiento en la frontera del Kurdistán sirio y el acomodamiento con sus propios kurdos turcos”. Concluye que hay que olvidar el previo trazado de las fronteras frente a la presente fluidez en donde la situación de los kurdos ha mejorado ostensiblemente a grado tal de tener a la mano el acceso otrora impensable al mar Mediterráneo”. ¿Caos sirio teledirigido?


A mi juicio, quien más saldría perjudicado con la emergencia del Kurdistán sería Turquía, cuyos políticos susurran y lamentan sotto voce la puñalada trapera que han recibido de sus “aliados” de la OTAN.


¿Que se esperaban cuando cunde la grave crisis financiera noratlántica, gangrenada en crisis alimentaria, al unísono del maratón por los recursos energéticos?


http://Alfredojalife.com

Twitter: @alfredojalife

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Domingo, 12 Agosto 2012 05:51

Sombras chinas

Sombras chinas
Ahora sí, vamos con el juicio a la esposa de Bo Xilai. Lo que se dice un notición. Bo Xilai es, o era, o alguna vez fue el político más popular de China. Su esposa Gu es una poderosa abogada que acaba de ser condenada hace tres días por matar a un empresario inglés. Bo Xilai y su esposa pertenecen o pertenecían a una élite casi desconocida en esta parte del mundo, nada menos que la élite que maneja al segundo país más poderoso del mundo. Conozcámoslos.


Bo Xilai, de 67 años, es hijo del revolucionario Bo Yibao, a quien Mao encarceló diez años durante la revolución cultural. En esos años murió la madre de Bo en circunstancias poco claras. Hay quienes dicen que fue el joven Bo, entonces un Guardia Roja de la juventud comunista, quien delató a su papá y sus ideas liberales. En todo caso, de poco le sirvió porque él también terminó en la cárcel y purgó cinco años hasta que Deng ganó la pulseada por la sucesión de Mao y reivindicó a los Bo. Bajo el padrinazgo del nuevo líder Bo Xilao y su padre recibieron cargos importantes en la estructura del Partido Comunista Chino (PCCh).


Tras divorciarse de su primera esposa, Bo se casó con Gu, hija de un general de la revolución. Tuvieron un hijo, Bo Guagua, a quien mandaron a estudiar a Oxford primero y a Harvard después. El joven no se distinguió por su dedicación a los libros, sino por sus excesos a la hora de gastar. Según un informe del instituto Hurun basado en Shanghai, citado por la revista Time, el patrimonio combinado de los setenta miembros del Parlamento chino llega a noventa mil millones de dólares. Para esa élite, las mansiones en el exterior, los hijos estudiando en las universidades más caras o los altos puestos en empresas estatales para los miembros de la familia son premios esperables.


En el 2004, Bo Xilai fue nombrado ministro de Comercio del actual gobierno que preside Hu Xintao. Pronto se hizo muy conocido porque hablaba bien inglés y le gustaban las cámaras y las entrevistas y defendía con fuerza la posición china en toda la negociación que derivó en la entrada de su país a la Organización Mundial del Comercio. Para entonces, Bo Xilai ya era uno de los 25 miembros del Politburó del PCCh y candidato a ascender al Comité Permanente del PCCh, el órgano de nueve miembros que dirige el país. Pero el recambio de gabinete le llegó en el 2007 y Bo Xilai no fue promovido al Comité Permanente como sus dos antecesores en el ministerio. A él lo mandaron a hacerse cargo de Chonqing como secretario general del PCCh en esa provincia, un enclave montañoso de 30 millones de habitantes en el centro de China, lejos de la costa, lejos de Beijing, Shanghai y Hong Kong, lejos del poder.


Pero en vez de desanimarse, Bo aprovechó la oportunidad para aumentar su fama. Se trajo a un superpolicía con fama de inescrupuloso llamado Wang y emprendió una lucha sin cuartel en contra de la mafia local, el mayor operativo policial en toda China, con amplia difusión en la prensa oficial. Además impuso una onda neomaoísta que cayó muy bien en las zonas rurales de Chonqing y alrededores. Bo Xilai convocaba a multitudinarias manifestaciones en las que se entonaban cánticos de la revolución cultural y mandaba millones de mensajes de texto con citas de Mao a la población, y en sus discursos Bo Xilai siempre mencionaba con admiración a la vieja guardia revolucionaria. Todo esto, por supuesto, mientras su esposa abogada cerraba suculentos contratos y su hijo reventaba tarjetas de crédito en los lugares top de Inglaterra y Estados Unidos.


Además parece que el superpolicía Wang en su cruzada antimafia cometió todo tipo de tropelías y abusos en contra de los rivales políticos de Bo Xilai. Según cuenta The New York Times, el superpolicía Wang tenía una obsesión por la pinchadura telefónica. Habría pinchado a Bo Xilai, a su esposa y también al mismísimo presidente Hu Jintao, quien se habría molestado bastante y responsabilizado a Bo Xilai, según el periódico estadounidense. Algunos enemigos o al menos ciertas antipatías se había generado Bo Xilai con su estilo populista y personalista. No era del agrado del sector reformista del partido que lideran el presidente Hu Xintao y el primer ministro Wen Jibao. A fin de año se viene un cambio de guardia en el liderazgo del PCCh y del gobierno chino, que se realiza cada diez años. Se va Hu de la presidencia y Wen deja el puesto de primer ministro. Sus reemplazantes respectivos, Xi Jinping y Li Keqiang, se muestran más modernos y reformistas todavía que la generación anterior. Si el congreso promovía al popular Bo Xilai al Comité Permanente, como se esperaba, sería un competidor peligroso para el flamante liderazgo, sobre todo en la frágil etapa de transición.


Cuestión que el 6 de febrero se pudre todo cuando el superpolicía Wang visita el consulado estadounidense de la ciudad de Chengdu y les cuenta a los diplomáticos norteamericanos que la esposa de Bo Xilai había envenenado a un empresario inglés. El tipo se llamaba Neil Heywood y había aparecido muerto en un hotel de Chongqing en noviembre. El superpolicía contó que el inglés era el bolsero de Bo y su esposa Gu, el que les sacaba la plata afuera. Parece que Gu le había pedido que sacara una suma muy grande y Heywood pidió a cambio una comisión demasiado suculenta y entonces Gu, para no pagarla, le puso cianuro en el té. La muerte del bolsero había despertado las sospechas del consulado británico porque el cuerpo del inglés había sido incinerado inmediatamente y las autoridades de Chongqing habían dicho que Heywood había muerto de un coma etílico, pero los familiares del muerto dijeron que él era abstemio.


Parece que el superpolicía Wang les imploró a los estadounidenses que le den asilo, pero no tuvo suerte. En cuanto salió de la embajada, la policía secreta china se lo llevó a un lugar desconocido y nunca más se supo de él hasta esta semana, cuando la agencia oficial Xinhua anunció que próximamente Wang irá a juicio, aunque no se precisó la fecha ni se detallaron los cargos.


El testimonio del superpolicía en la embajada estadounidense destruyó la carrera de Bo Xilai. A mediados de marzo fue destituido como secretario general del PCCh de Chongqing y el 10 de abril, el mismo día en que su esposa Gu era arrestada por el asesinato de Heywood, Bo fue expulsado del Politburó por “graves faltas disciplinarias”.


Así llegamos al juicio de Gu. Se hizo el jueves pasado en Anhui, la provincia de Hu Jintao, muy lejos del lugar donde ocurrieron los hechos y sin la presencia de la prensa extranjera, aunque sí estuvieron presentes dos empleados del consulado británico que figuraron prominentemente en las fotos que acompañaron cobertura que hicieron los medios chinos. Sabemos que en China la Justicia no es independiente. Gu fue hallada culpable y la sentencia se conocerá en los próximos días. El tribunal nombrado por el PCCh tardó siete horas en resolver el juicio. Eso es menos de lo que tardan en Paraguay en destituir a un presidente.


Según el vocero del tribunal, Gu confesó todo. Gu dijo que fue a buscar al inglés a Beijing y que lo llevó al hotel de Chongqing. Entonces lo emborrachó, lo hizo vomitar y después le sirvió el tecito con cianuro, contó el vocero judicial. Por el viaje desde Beijing y la estadía en el hotel y alguna pinchadura del superpolicía se especuló con una relación amorosa entre el inglés y la esposa de Bo. Pero nada de esto apareció en el juicio. Tampoco la supuesta extorsión por la plata que Gu sacaba al extranjero. El vocero de tribunal dijo misteriosamente que Heywood tenía cierta responsabilidad en el crimen, ya que Gu habría actuado ante una amenaza contra la seguridad de su hijo Bo Guagua, el yuppie de Harvard. Con esto, el vocero parecía decir que Gu no será condenada a muerte, ya sea porque colaboró con la investigación como porque existirían circunstancias atenuantes para su accionar. El vocero judicial agregó que esta semana cinco policías serán enjuiciados por encubrir el asesinato de Heywood. Como para que el consulado inglés se quede tranquilo.


Pero nada dijo el vocero judicial sobre la suerte de Bo Xilai. No dijo si el político fue o no fue cómplice de su esposa, si la ayudó a encubrir el asesinato, si mandó a cremar el cadáver. Tampoco queda claro por qué el superpolicía lo mandó al frente a Bo Xilai con los estadounidenses, salvo que Bo Xilai haya mandado matar al superpolicía para que no cuente sus chanchullos.


Para la Justicia china todo quedó en un tema personal entre la abogada y el inglés, pero para los millones de chinos que siguieron el proceso a través de la prensa oficial seguramente hay mucho más en juego. Por un lado, muchos piensan que hay una campaña en contra de Bo Xilai, que quieren sacarlo de la cancha porque descolló demasiado. Por otro lado, pareciera que lo que está en juicio no es la conducta individual de una persona, sino la de todo un sistema, el que rige la vida de los chinos. Bo Xilai vendía el discurso del sacrificio heroico en nombre del bien común mientras eliminaba rivales internos y llenaba sus cuentas bancarias en el extranjero. Así llegó a ser el político más popular de China. Veremos cómo sigue la historia.


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De la primavera árabe al verano islámico: en medio de la emergente tripolaridad global (EU, Rusia y China)
La pésimamente bautizada primavera árabe por los multimedia propagandísticos occidentaloides –que denominé La revolución del jazmín (Ver mi libro: Las revoluciones árabes en curso: el detonador alimentario global, 2011, ed. Orfila)– se ha metamorfoseado en el verano islámico, poco más de un año después, con el irresistible ascenso de la triada sunnita: 1) Hermanos Musulmanes (apoyados por Estados Unidos, Gran Bretaña y la OTAN, que incluye a Turquía), 2) salafistas –integristas coránicos, apoyados por Arabia Saudita y Qatar, miembros prominentes de las seis petromonarquías árabes del Golfo Pérsico–, y 3) Al Qaeda, presuntamente apuntalada por la CIA/“Al-CIA” (ver Bajo la Lupa, 29/7/12).


En la conclusión de mi libro preví, con rigor (24/10/11), la “caída de las repúblicas tiránicas, la consolidación de las petromonarquías, la eclosión del sectarismo, el auge de los Hermanos Musulmanes y el acecho de Al Qaeda/salafistas”, escenario que se abate con todo su furor en Egipto, Siria, Irak y Bahrein.


El predominio sunita es avasallante: prácticamente 85 por ciento, tanto en la Organización de la Cooperación Islámica (OIC, por sus siglas en inglés), de 57 países, como en la Liga Árabe, de 22 países, sin contar la RASD (también sunita), que reconoce la Unión Africana. En ambos, la OIC y la Liga Árabe, el chiísmo, tanto árabe como no árabe, oscila minoritariamente entre 10 y 15 por ciento, con excepciones fulgurantes, donde goza de amplia mayoría en países árabes (Bahrein, Irak y Líbano) y no árabes: la persa Irán. En Yemen se da prácticamente un empate técnico entre sunitas y chiítas.


A mi juicio, como destacan al unísono otros geopolitólogos, detrás de la guerra civil en Siria se encontraría el objetivo primordial de golpear a Irán y librar una “guerra de baja intensidad” de EU, GB y OTAN contra Rusia y China (ver Bajo la Lupa: “Fase pos Bashar: guerra de baja intensidad de EU contra Irán, Rusia y China”, 22 y 29/7/12).


Por lo pronto, en el verano islámico emergen vencedores, grosso modo, los Hermanos Musulmanes, y vuelven a perder los cristianos (Irak, Egipto y Siria), a punto de ser avasallados y/o expulsados de todo Medio Oriente.


Dígase lo que se diga, Estados Unidos avanza su proyecto regional con objetivo global, acoplado (por ahora) con Turquía: promover a los Hermanos Musulmanes en todo el mundo árabe para desestabilizar las importantes poblaciones islámicas del RIC (Rusia, India y China).


En forma decisiva, los Hermanos Musulmanes han obtenido la presidencia de Egipto, país paradigmático del mundo árabe: primera potencia militar y décima en el ranking mundial; 25 por ciento del total y su primera potencia cultural.


En forma ominosa, tanto en Siria como en Irak, Al Qaeda ha penetrado preponderantemente a los rebeldes sunitas (NYT, 30/7/12, y la Red Voltaire, 26/7/12), lo cual mancilla los legítimos reclamos de los contestatarios.


No se pueden soslayar las consecuencias globales y regionales de un probable colapso del régimen de Bashar Assad (apuntalado hasta donde resista por Rusia y China), cuya cabeza es exigida por EU, GB y la OTAN, al unísono de Turquía, Qatar y Arabia Saudita.


Con la caída del alawita Bashar, la teocracia jomeinista de Irán sufriría un severo golpe geopolítico, ya que el “creciente chiíta” –que va desde el occidente de Afganistán hasta la parte oriental del mar Mediterráneo– se vería fracturada en Siria: desconectada de Hezbolá (mayoría chiíta de Líbano) y Hamas (en Gaza, cuyo sunismo es muy cercano a los Hermanos Musulmanes de Egipto y Siria), así como de Irak (mayoría chiíta árabe y con óptimas relaciones con la persa Irán).
A mi juicio, desde la primavera árabe hasta su metamorfosis en el verano islámico se ha asentado y acentuado el “nuevo orden tripolar global”, de corte geoestratégico, que desplaza subrepticia y gradualmente el mortinato “orden hexapolar”, de corte economicista: taxonomía tanto de un servidor –BRIC (sin Sudáfrica) + EU + Unión Europea (UE)– como del geoestratega Zbigniew Brzezinski, quien coloca a Japón en lugar de Brasil.


Hoy, lamentablemente, la UE se ha desvanecido, tanto desde el punto de vista geoeconómico como geoestratégico, cuando los otros tres actores cupulares (Estados Unidos, Rusia y China) han eclipsado la emergencia de India y Brasil.


Rusia y China favorecen el orden mundial en transición de la unipolaridad a una multipolaridad que en realidad es tripartita (EU, Rusia y China): los tres supremos jugadores, cuando el G-20, como tal, padece catatonia y la eurozona se extingue a fuego lento, mientras Rusia y Alemania profundizan sus relaciones gaseras y tecnológicas.


Se trata de una tripolaridad geoestratégica más que multipolaridad, sin una guerra de por medio, que favorece la evolución de las caducas instituciones a nuevas por formarse: un G-20 todavía disfuncional; el BM donde existió acuerdo Estados Unidos-Rusia por la elección de un presidente estadunidense de origen sudcoreano; el FMI, corto de capitales, donde gradualmente China amplía su cada vez más valiosa participación.


En la cúpula de la tripolaridad geoestratégica existen muchos traslapes y acuerdos, pero también desacuerdos notables.


EU y Rusia no están peleados, como abultan las primitivas mentes maniqueas y lineales condicionadas, sino compiten por sus respectivas esferas de influencia cuando se acaba de gestar un acuerdo seminal por la explotación del superestratégico Ártico entre las petroleras rusas con ExxonMobil y la expulsión estruendosa de BP.


Sucede algo similar con China y sus altibajos sadomasoquistas con EU cuando la banca china acaba de ingresar a Estados Unidos por la puerta trasera y a Latinoamérica por el pórtico principal.


En el caso de Siria e Irán, se están delimitando las respectivas esferas de influencia de la tripolaridad geoestratégica, como se reflejó en la cumbre de Los Cabos entre Obama y Putin, donde quedó sellado el acuerdo sobre el régimen de transición sirio. Leáse: “sueltan” –para no decir, el acuerdo cupular tripolar geoestratégico con anuencia regional– a Bashar con maquillajes en el establishment sirio, que pasaría del binomio alawita-sunita al control depurado sunita con el ascenso del general Manaf Tlass, hipótesis que me atreví, primero en el mundo, a lanzar en CNN y en Proyecto 40, la cual está resultando viable para las partes antagónicas.


Muchas interpretaciones de corte occidentaloide se han quedado paralizadas en la nostalgia del caduco orden unipolar de Estados Unidos, que se está colapsando aceleradamente, como denotan los graves escándalos financieros a los dos lados del Atlántico norte.


A mi juicio, nos encontramos ante un “nuevo orden tripolar” geoestratégico que no se atreve a pronunciar su nombre: con el temor fundamental de Estados Unidos, que busca como sea contener a China. De ahí se desprende la gran inestabilidad mundial producto de las derrotas militares estadunidenses en el “gran Medio Oriente” y del doble ascenso de Rusia y China.


Como la teoría de juegos de Von Neuman, el orden tripolar es muy inestable por la presencia de tres jugadores cupulares cuando Estados Unidos pretende seducir tangencialmente a Rusia y se centra diáfanamente en “contener” a China a como dé lugar.


alfredojalife.com
@AlfredoJalife

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Resucitó Angelino Garzón, el Vice Presidente de la República
Y resucitó Angelino Garzón, el Vice Presidente de la República. Tenía prácticamente una pata en la tumba, como dicen los campesinos boyacenses. Su situación de agonía por efecto de un cansancio cerebral y un accidente cerebro vascular fue dramática. Afortunadamente para él y su familia se está recuperando y lentamente regresa la normalidad a su vida.

El caso del funcionario no es solamente médico. Sus problemas de salud, que vienen de tiempo atrás, a raíz de una grave cirugía de corazón abierto por el bloqueo de sus arterias coronarias, se han complicado por causa de sus obligaciones y las presiones política propias de las luchas por el poder. La verdad es que Angelino ha debido capear la descomunal presión ejercida tanto por J.M Santos como por Vargas Lleras, quienes lo consideran un peligro para las pretensiones reeleccionistas, del primero en el 2014, y presidenciales del segundo, en el 2018.

Como Garzón estaba construyendo su propio espacio para lanzarse de candidato a la primera magistratura en el 2014, organizando su gente con actividades de derechos humanos y pronunciamientos sobre diversos aspectos que él conoce muy bien (fue líder obrero comunista y dirigente de la Unión Patriótica), como la carestía de la vida, los bajos salarios, las necesidades de las regiones, el desempleo, la reforma agraria, los abusos de los bancos y los temas sindicales, se volvió muy incomodo para los altos circulos del poder,   que prendieron rápidamente todas las alarmas. De inmediato los testaferros del cogollo abrieron fuego con sus columnas y declaraciones en los medios, a presionar para que Garzón se definiera como si lo hecho ya por él no fuese una notificación de sus planes políticos de mediano y largo plazo en la disputa por el poder nacional.

Santos/Vargas, magos de la componenda y la maniobra oscura, expertos pokeristas de la politiquería tradicional según se ufanan, se pusieron en marcha y proyectaron una "salida elegante"  del impasse con el fin de evitar un atasco mayor. Sin consultarle al Vice lo lanzaron de candidato para la Dirección de la Organización Internacional del Trabajo OIT que estaba por proveer. Todos sabían que el cometido fracasaría pero el fin de la "dupla" era sacarlo de la jugada, a como diera lugar. Los promotores eran conscientes de las precarias condiciones de salud y los riesgos  biológicos que asumía con el brete de la candidatura. 

Y Ocurrió lo que tenía que ocurrir. No obstante que se gastaron millones de pesos en las gestiones y que Angelino debió vivir por meses en un avión viajando de un lado para otro por distintos países y atendiendo infinidad de reuniones, llamadas y encuentros, no quedó ni siquiera entre los tres finalistas de los que se escogió un sindicalista británico como nuevo Jefe de la OIT.

El golpe para el colombiano fue tremendo y lo único que alcanzó a decir, antes de su postración, era que eso no se lo había inventado él, por tanto no sentía la derrota, que los del fracaso eran otros y el país. Hasta razón tenía, afirmaron muchos.
Luego vino la grave enfermedad y el acelerado deterioro en su cuadro médico en las semanas recientes por los supuestos daños cerebrales que lo reducían a cero. Los grandes medios del régimen lo dieron por muerto y su jefe en la Casa de Nariño, sin respetó por la triste condición del subalterno, se precipitó con la propuesta para suprimir el cargo de Vice Presidente y regresar a la figura del Designado que escogen las mayorías parlamentarias gobiernistas. Quedaba pintado Santos y su crónica práctica traicionera y de deslealtad patológica. El dice que quien no cambia es un idiota según lo leyó en los mamotretos de Churchil, su autor de cabecera.

Pero las vueltas que da la vida. Angelino no se murió ni quedó invalido sin poder hablar, ni ver, ni pensar, ni oir, ni razonar. Se recuperó y está de nuevo en su oficio, acompañado de su esposa e hija. Esta vez más cauteloso y precavido con las serpientes que lo acechan.

Lo primero que dijo es que lo mejor para solucionar el estallido indígena del Cauca era dialogar y atender las peticiones de las comunidades. Seguidamente se mostró de acuerdo con realizar una Asamblea Constituyente. Y como sabe del tremendo impacto de sus posiciones anunció que se va a comunicar con el país mediante cartas temáticas.

Quien dijo miedo. A las carreras salieron los adláteres del Presidente a exigirle la renuncia. Es lo que han hecho Roy Barreras el Jefe del Senado, Posada el director de la Cámara de Representantes, Galán el liberal y Simon el Bobito el hijo del expresidente Cesar Gaviria quien intenta recuperar espacio después del fracaso de la reforma a la justicia.

Me parece bien que Angelino se haya recuperado en su salud. A nadie se le desea la muerte. Por eso me permito sugerirle algunos destinatarios y temas para sus cartas a la ciudadanía.

- Que le haga una carta pública a Santos/Vargas para que tomen unos cursos de ética y lealtad con sus compañeros de trabajo. Posar de expertos pokeristas para hacerle zancadilla a sus amigos es un mal ejemplo para los ciudadanos.

- Que le envíe una nota a Germán Vargas Lleras pidiéndole explicaciones por su compinchería con los paramilitares de Martín LLanos en el Casanare y de Julio Acosta en Arauca.

- Que publique una epístola al país indicando la  Agenda nacional para la paz, la negociación política del conflicto con las guerrillas campesinas y las reformas políticas, sociales, económicas, electorales que requiere la nación para la superación definitiva de la guerra que carcome a Colombia desde hace medio siglo.

- Qué le haga otra carta a Uribe Vélez solicitándole que reconozca sus delitos y se entregue a la justicia por sus vínculos con paramilitares, narcotraficantes y ladrones de los presupuestos públicos.

- Que le escriba otra al actual Ministro de Defensa para que renuncie al cargo en compañía del alto mando militar de generales, dada su manifiesta incompetencia y  afán militarista, guerrerista y violento contra los indígenas, campesinos y los opositores políticos al gobierno, como Piedad Córdoba.

- Que le pida la renuncia a la mediocre Ministra de Salud por su incapacidad para sacar de la profunda crisis al sistema de salud.

- Que demande del Ministro de Minas la revisión de la Locomotora Minera causante de enormes daños ambientales y sociales y de la próxima desviación del Río Ranchería en la Guajira para permitir que las multinacionales se roben  600 millones de toneladas de carbón que hay en su lecho.

- Que exija la renuncia del Ministro de Hacienda y de la Junta Directiva del Banco de la República por ser los autores de las políticas neoliberales y de los TLC que destruyeron la industria, la agricultura nacional y tienen en la pobreza más de 30 millones de personas.

- Que le mande una epístola a los congresistas solicitándoles la renuncia a sus cargos por corruptos y cínicos, antes de que el país les revoque el mandato a causa de la aprobación de la famosa reforma a la justicia que era una ley de punto final para dejar en la impunidad la parapolítica y a personajes como Dilián Francisca Toro, Miriam Paredes, Enríquez Maya y los artífices del robo a la Dirección de Estupefacientes como el gamonal caucano José Darío Salazar, quien se apropió de varios prostíbulos de los narcos en Cali, que habían sido incautados por la policía.

- Que le diga a la Ministra de Educación que cuanto antes  se vaya de su cargo porque su modelo neoliberal de universidades lo repudió con gigantescas movilizaciones el estudiantado colombiano.

- Que le sugiera al Ministro de Agricultura  se haga a un lado porque su Ley de tierras y la "revolución agraria" son un absoluto fracaso.

- Que le diga al General Santoyo extraditado a una cárcel de los Estados Unidos por ser socio de la Oficina de Envigado y de los narcotraficantes paisas cercanos a la familia Uribe Vélez, que cuente todo lo que sabe, que diga todo lo que vio en su tiempo como escolta de Álvaro Uribe. Que confiese cómo hizo todas las operaciones para eliminar casi 50 miembros de la familia Usuga señalada por su patrón Uribe de ser la supuesta causante de la muerte de su progenitor en un negocio de drogas.

- Que le envíe una nota pública especial a Mancuso, Macaco, Jorge 40, el Iguano, Ernesto Baéz, el Alemán, don Mario, Gordo Lindo, Ramón Isaza, Pirata y otros jefes paramilitares para que entreguen toda la información a la justicia sobre militares, empresarios, políticos y funcionarios públicos implicados en sus crímenes de lesa humanidad contra 7 millones de colombianos victimas de la violencia y sobre el apoyo que le dieron a Uribe para hacerse elegir presidente.

- Que le mande una carta a los militares comprometidos en los "falsos positivos" para que confiesen sus culpas y le pidan perdón a las víctimas en vez de estar presionando impunidad con un fuero militar tramposo.

- Que le mande una nota especial a Luis Carlos Restrepo, autor de falsas desmovilizaciones, para que se entregue y cuente las fechorías de su patrón. Que haga lo mismo con doña María del Pilar Hurtado, Bernardo Moreno y demás culpables de las chuzadas telefónica contra los opositores de la Seguridad Democrática.

- Y por último, que no de último, que nos mande una CARTA a todos los colombianos entregándonos detalles de su proyecto para realizar un Gran Congreso Nacional de Derechos Humanos, que nos parece una buena idea, el cual le sugiero lo haga pronto y ojala en el Cerro de Berlín, en Toribio Cauca, con la presidencia de los indígenas Nasa, puede ser en cabeza de Feliciano Valencia y con la custodia de la Guardia Indígena para que los militares, paramilitares y los testaferros políticos de Santos y Vargas Lleras no lo vayan a torpedear.

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Domingo, 22 Julio 2012 06:35

La derrota de las ilusiones

La derrota de las ilusiones
La descarnada metamorfosis de los revolucionarios que se alzan contra la opresión, en lucha por la libertad, y una vez en el poder terminan siendo lo que combatieron, es una vieja propuesta de la literatura desde La comedia humana de Balzac: los antiguos combatientes de las barricadas en la revolución francesa terminan convertidos en prósperos burgueses, dueños de la riqueza que con las armas arrebataron de otras manos. Es como si la ley de la historia fuera ésa, que los ideales sólo pudieran subsistir en tiempos de lucha, y empezaran fatalmente a revertirse, pervertidos por el ejercicio del poder que tiene sus propias reglas, la peor de ellas, convertir a los oprimidos en opresores.


Mandar no puede ser un acto temporal, limitado, sino para siempre; ni siquiera hasta la muerte, porque de por medio está la idea de la inmortalidad que obnubila al más cuerdo. Mejor caudillos ungidos por la mano divina que presidentes electos limpiamente por los ciudadanos. Una sola voluntad que lo rija todo, mejor que la voluntad de todos que termina por no regir nada. El fantasma de la anarquía que sólo puede ser disuelto por la mano firme desde el trono imperial, tentación que no fue ajena aun a Bolívar.


Es la manera en que Alejo Carpentier nos introduce en el mundo de sus novelas. Lo maravilloso, y lo desconcertante, lo que tiene capacidad de despertar sorpresa y asombro, es esa contradicción constante de la historia, la peor de sus dialécticas, que hace de los revolucionarios tiranos, todo resultado de la convivencia de un mundo rural, antiguo, anacrónico, ecos de esclavos y gritos de encomenderos, con las pretensiones del mundo moderno, el mundo legal que fracasa siempre bajo el peso del caudillo enlutado, o adornado de charreteras. La supervivencia de aquel mundo viejo, al que nunca se come la polilla, produce el asombro. El desajuste es lo maravilloso, y es maravilloso porque es real.


En las páginas de El siglo de las luces suena el clarín de una batalla, la batalla por los derechos del hombre que encandilará la imaginación de ese héroe confuso que es Víctor Huges. La revolución francesa viene a proclamar la abolición de todos los privilegios reales, y los de casta, a anunciar algo tan peligroso y disolvente como el fin de la esclavitud. Y Huges la abolirá en Cayena y Guadalupe bajo el directorio, agente fiel de Robespierre, y la restablecerá sin parpadeos bajo el consulado, agente fiel de la restauración. Más que un agente del cambio, será en adelante un agente del poder.


El ideal resulta en desilusión porque Huges, el héroe, ahora montea con perros a los esclavos que una vez liberó. Las revoluciones son hechos históricos que desbordan la suerte de los personajes. Un péndulo que va y viene, de la luz hacia la oscuridad, repitiendo el mismo viaje desde siempre. El poder, que se vuelve contra los ideales que lo engendraron. Las revoluciones terminan en fracasos éticos y devoran a sus propios hijos, como Saturno. Y las palabras hermosas que acompañaron el despertar de los ideales siguen siendo las mismas, pero ya no significan lo mismo y terminan cayendo en el vacío. No significan ya nada.


¿Es un proceso que tiene fin, o se trata de una repetición dialéctica hasta la eternidad, sin síntesis posible? ¿Son las utopías sueños imposibles porque están hechas por seres humanos imperfectos? ¿Puede surgir la perfección de la imperfección? Sí, las revoluciones son hechas por seres humanos y, por tanto, condenadas a la imperfección, es hasta ahora la única lectura posible. Los seres humanos que no pueden librarse del orgullo, la arrogancia, el sectarismo ideológico, la ambición capaz de llevarlos al crimen para mantenerse en la cima. Esa dialéctica fatal no puede dejar de repetirse en la historia, es la lección de esta novela. Las reglas del poder son milenarias y funcionan lo mismo bajo cualquier sistema como queda explícito en los dramas de Sófocles y en los de Shakespeare, bajo las tiranías griegas o bajo el feudalismo, bajo la revolución francesa o bajo la revolución cubana, o la fenecida revolución nicaragüense.


No libra Carpentier a las revoluciones de su sino trágico. Las revoluciones son deidades mudas, como la guillotina embozada que navega en las aguas del Caribe sobre la cubierta de un barco, en viaje desde las costas de Francia hacia las Antillas, traída por Huges. La guillotina es el símbolo del poder total, el instrumento de ajuste de cuentas para crear el orden nuevo que necesita librarse de estorbos: traidores, contrarrevolucionarios, espíritus dudosos, tibios, sin suficiente fe en la causa, que por eso mismo se convierten en un peligro. Nadie puede librar su cabeza de ese péndulo con filo de guillotina que es el destino.


“Una revolución no se discute, se hace”, proclama Víctor Huges, y eso es lo que hemos venido escuchando desde siempre. No hay revoluciones moderadas, porque entonces no serían revoluciones verdaderas. Las revoluciones son radicales por naturaleza, porque tienen que cortar todo de raíz. ¿Y después?


El siglo de las luces es una novela deslumbrante sobre el poder y sobre las mutaciones del individuo cuando el ideal se convierte en poder. Los juicios de Carpentier sobre la naturaleza de ese poder se vuelven intemporales y cubren el pasado lo mismo que el presente. Hay en ellas un principio ético, un espíritu de libertad, una dimensión crítica que no pueden ser soslayados. Es la literatura la que habla por él. Sus novelas son sus juicios. Y no puede haber excepciones.


No hay que olvidar lo que él mismo dijo acerca de ora novela suya, que también es un estudio sobre el poder, El reino de este mundo: “Lo real maravilloso forma una perspectiva más de la historia, no es necesariamente una ficción”. Es la historia transmutada en ficción. La realidad nunca miente, ni dentro de una novela. Y tanto la historia como la ficción funcionan para crear un arquetipo inmutable, y una gran alegoría del poder.


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Sábado, 21 Julio 2012 07:19

El subsuelo impolítico

¿Qué pueden tener en común movimientos tan disímbolos como los indignados españoles, Occupy Wall Street en Estados Unidos, Aganaktismeni en Grecia y #YoSoy132 en México? Todo intento de establecer cualquier analogía parece perderse en los registros pasajeros del empirismo. En rigor, no hay nada (más que el imaginario de las pantallas) que los comunique; menos aún que los identifique entre sí. La historia tampoco parece ayudar. Por sus programas, sus formas de legitimación y la sinergia de su arrastre, sus semejanzas con las revueltas del 68 parecen inexistentes, y en cierta manera representan la antítesis de ese retorno del concepto de “sociedad civil” que en los 90 encontró en las ONG un nuevo piso para combatir la soledad civil.


Habría que preguntarse si su denominador común, que no está en el cuerpo de sus acciones, no se encuentra acaso en la pulsiones que les han permitido redefinir los órdenes que median entre la política y lo político, es decir, aquello a lo que se enfrentan, el espectro actual del “gran otro”. Lo político comienza siempre ahí donde aparece un significante fluctuante, donde todo lo que antes era un cuerpo sin órganos cobra el estatuto de una presencia inmanente, lista a desplazar al antiguo principio de realidad. Toda política que se define en el subsuelo de la fábrica social se inicia como un registro de espectros. Destaco cuatro aspectos de esta nueva relación.


En primer lugar, si el 68 emplazó a la sociedad disciplinaria, y a los íconos de su autoridad, los nuevos indignados han desplazado ese centro hacia el discurso de los mercados. There is a new master in town. La crítica a la política pasa hoy por la de/significación de la grandes metáforas de la economía. Los indignados en España –y sus masivas secuelas en la crisis de 2012 donde ya se exige la dimisión de Rajoy– mostraron como el discurso de la eficiencia (de los mercados) no es más que un cúmulo de retóricas del chantaje. “¿Por qué debe España salvar a los bancos antes que a sus ciudadanos?” Esta pregunta-consigna encierra algunas de la claves. El interminable montaje de la metáfora autopiadosa del mercado (sólo el mercado salva al mercado) queda subvertido en una simple inversión. Toda la retórica de la estabilidad encuentra un escollo: los estabilizadores son los desestabilizadores, quienes pregonaban confianza son el centro de la debacle. Lo centros de la tranquilidad devienen de la noche a la mañana los centros de lo ominoso.


El movimiento griego ya había radicalizado esta escena. Aganktismeni mostró que la palabra “rescate” sólo tenía un sinónimo: convertir al Estado griego en una sucursal bancaria (de cobros) del Banco Central Europeo (valga el pleonasmo). De alguna manera una grieta enorme en la ecuación que dio nacimiento a la actual comunidad europea: la ecuación entre el “euro” y “Europa”. En principio, lo que ha descubierto la sociedad europea a partir de 2008 es que sus Estados, al no poder regular la emisión de su propia moneda, han dejado de ser soberanos. Lo que está en crisis en Europa no sólo es la economía, es algo más grave: la idea misma de Europa. Una Europa cuya único principio de identidad es una ¡¡moneda!! Que además no esta bajo regulación de nadie más que de esa abstracción llamada BCE.


En un par de años, los ocupas europeos han logrado más en términos simbólicos que todo el populismo latinoamericano junto en las dos pasadas décadas: abrir el laberinto del discurso de los mercados desde sus paraplejias interiores. No hay que olvidar, por supuesto, que el populismo siempre ha actuado como una propuesta más “social” o “benefactora” para administrar los mismos flujos, no como una disyunción frente a ellos.


En segundo lugar, las rebeliones actuales nacen de los cortos circuitos de los flujos que definen el cuerpo impolítico de la sociedad. Ese flujo que permite codificar a “lo privado” como una suerte de imperativo supra moral, en la parte aparentemente menos maldita de la distribución de las pérdidas. El movimiento de los estudiantes chilenos es un despliegue contra la privatización de la educación, digamos que en todas sus variantes. El mantra de que los préstamos bancarios darían rigor y calidad al sistema educativo terminó en el hundimiento económico de decenas de miles de familias. La separación entre un sistema de educación pública y otro privado redundó en una partición social entre élites ineptas y un masivo abandono escolar, nuevas jerarquías sociales y el derrumbe de la educación entendida como la utopía moderna del individuo que se hace a sí mismo. La educación chilena, como otras en América Latina, devino un simple negocio, otra mercancía. Pero una mercancía desprovista del fetichismo que la convierte en una promesa de certidumbre.


En tercer lugar, hay un nuevo lugar de la producción de lo público: las redes sociales. Si algo ha revelado el territorio del indignacionismo es que existen dos esferas claras, visibles y separadas en la cuales transcurre la comunicación de una sociedad: por un lado, los medios masivos; por el otro, las redes sociales. Dos esferas ligadas, pero cuya reproducción no es reductible. Los medios son privados; las redes son imprivatizables. Los medios dividen entre el emisor y el receptor; en las redes, todo emisor es un receptor y viceversa. En la red, la producción de lo público es estocástica; en lo medios, la casa manda... y siempre gana. El #YoSoy132 es el que ha planteado el desafío de repensar el estatuto de los medios en esta trama. De ahí su originalidad. Sin embargo es un desafío que todavía no es elocuente. Hay en el #YoSoy132 dos tendencia visibles: una que ve al movimiento como un esfuerzo para abrirse paso en el sistema; otra que lo ve como una alternativa al sistema. La segunda ha predominado, pero no del todo.


En cuarto lugar, la horizontalidad de la representación. La renuncia a los líderes estancos, al dirigentismo, la rotación de voceros son aportes invaluables a una cultura política acostumbrada al gran relato de quienes detentan lo saberes políticos. Pero sobre todo, la idea de que una sociedad se transforma a partir de los resquicios en los que hace corto circuito y no con grandes proyectos nacionales.

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Miércoles, 18 Julio 2012 20:12

Estados Unidos, Venezuela y Paraguay

Estados Unidos, Venezuela y Paraguay
La política externa norteamericana en América del Sur sufrió las consecuencias totalmente inesperadas de la prisa de los neogolpistas paraguayos en asumir el poder, con tamaña voracidad que no podían esperar  hasta abril de 2013, cuando se llevarán a cabo las elecciones, y ahora articula todos sus aliados para intentar  revertir la decisión del ingreso de Venezuela [al Mercosur]. La cuestión de Paraguay es la cuestión de Venezuela, de la disputa por la influencia económica y política en América del Sur.
 
 

Los medios conservadores salieron a socorrer a los neogolpistas

 

1. No se pueden entender las peripecias de la política sudamericana sin tomar  en cuenta la política de los Estados Unidos para América del Sur. Los Estados Unidos todavía son el principal actor político en América del Sur y debemos comenzar por la descripción de sus objetivos.
 
2. En América del Sur, el objetivo estratégico central de los Estados Unidos, que, a pesar de su debilitamiento, continúa siendo la mayor potencia política, militar, económica y cultural del mundo, es incorporar todos los países de la región a su economía. Esta incorporación económica lleva, necesariamente, a un alineamiento político de los países más débiles con los Estados Unidos en las negociaciones y en las crisis internacionales.
 
3. El instrumento táctico norteamericano para alcanzar este objetivo consiste en promover la adopción legal, por los países de América del Sur, de normas de liberalización más amplia del comercio, de las finanzas y de las inversiones, de los servicios y de “protección” a la propiedad intelectual a través de la negociación de acuerdos en nivel regional y bilateral.
 
4. Éste es un objetivo estratégico histórico y permanente. Una de sus primeras manifestaciones ocurrió en 1889 en la 1ª Conferencia Internacional Americana, que se realizó en Washington, cuando Estados Unidos, que ya era la primera potencia industrial del mundo, propuso la negociación de un acuerdo de libre comercio en las Américas y la adopción, por todos los países de la región, de una misma moneda: el dólar.
 
5. Otros momentos de esta estrategia fueron el acuerdo de libre comercio Estados Unidos-Canadá,  el TLCAN (Área de Libre Comercio de América del Norte, que incluye además de Canadá a México); la propuesta de creación de un Área de Libre Comercio de las Américas –ALCA; y, finalmente, los acuerdos bilaterales con Chile, Perú, Colombia y con los países de América Central.
 
6. En este contexto hemisférico, el principal objetivo norteamericano es incorporar Brasil y Argentina, que son las dos principales economías industriales de América del Sur, a este gran “conjunto” de áreas de libre comercio bilaterales, donde las reglas relativas al movimiento de capitales, a las inversiones extranjeras, a la defensa comercial, a las relaciones entre inversores extranjeros y Estados serían no sólo las mismas, sino que permitirían la plena libertad de acción para las megaempresas multinacionales y reducirían al mínimo la capacidad de los Estados nacionales para promover el desarrollo, aunque sea desarrollo capitalista, de sus sociedades y de proteger y desarrollar sus empresas (y capitales nacionales) y su fuerza de trabajo.
 
7. La existencia del Mercosur, cuya premisa es la preferencia en sus mercados de las empresas (nacionales o extranjeras) instaladas en los territorios de Argentina, Brasil,  Paraguay y Uruguay en relación a las empresas que se encuentran fuera de ese territorio y que pretende expandirse en el intento de construir un área económica común, es incompatible con el objetivo norteamericano de liberalización general del comercio de bienes, de servicios, de capitales, etc., que beneficia  a sus megaempresas, naturalmente mucho más poderosas que las empresas sudamericanas.
 
8. Por otro lado, un objetivo (político y económico) vital para Estados Unidos es asegurar el suministro de energía para su economía, pues importa 11 millones de barriles diarios de petróleo, 20% de los cuales provienen del Golfo Pérsico, área de extraordinaria inestabilidad, turbulencia y conflicto.
 
9. Las empresas norteamericanas fueron responsables por el desarrollo del sector petrolífero en Venezuela a partir de la década de 1920. Por un lado, Venezuela tradicionalmente suministraba petróleo a Estados Unidos y, por otro lado, importaba equipamiento para la industria petrolera y los bienes de consumo para su población, inclusive alimentos.
 
10. Con la elección de Hugo Chávez, en 1998, sus decisiones de reorientar la política externa (económica y política) de Venezuela en dirección a América del Sur (principal, pero no exclusivamente, en dirección a Brasil), así como de construir la infraestructura y diversificar la economía agrícola industrial del país romperían la profunda dependencia de Venezuela con relación a Estados Unidos.
 
11. Esta decisión venezolana, que afectó frontalmente el objetivo estratégico de la política exterior norteamericana de garantizar el acceso a fuentes de energía próximas y seguras, se tornó aun más importante en el momento en que Venezuela se convirtió en el país con mayores reservas de petróleo, en un momento en que la situación del Oriente Medio es cada vez más volátil.
 
12. Desde entonces se desencadenó una campaña mundial y regional de los medios contra el Presidente Chávez y Venezuela, buscando demonizarlo y caracterizarlo como dictador, autoritario, enemigo de la libertad de prensa, populista, demagogo, etc. Venezuela, según los medios, no sería una democracia. Y crearon una “teoría” según la cual, aunque un presidente haya sido electo democráticamente, él, al no “gobernar democráticamente”, sería un dictador y, por lo tanto, podría ser derribado. Es más, ya hubo un intento de golpe en 2002 y los primeros líderes que reconocieron el “gobierno” que emergió de ese golpe en Venezuela fueron George Walker Bush y José María Aznar.
 
13. A medida que el Presidente Chávez comenzó a diversificar sus exportaciones de petróleo, principalmente a China, sustituyó a Rusia en el suministro energético de Cuba y comenzó a apoyar a los gobiernos progresistas electos democráticamente, como los de Bolivia y Ecuador, empeñados en enfrentar a las oligarquías de la riqueza y del poder, los ataques se duplicaron orquestados en todos los medios de la región (y del mundo).
 
14. Esto ocurrió a pesar de no haber dudas sobre la legitimidad democrática del Presidente Chávez, que desde 1998 disputó doce elecciones que fueron consideradas, todas ellas, libres y legítimas por observadores internacionales, incluyendo el Centro Carter, la ONU y la OEA.
 
15. En 2001, Venezuela presentó, por primera vez, su candidatura al Mercosur. En 2006, después del término de las negociaciones técnicas, el Protocolo de adhesión de Venezuela fue firmado por los presidentes Chávez, Lula, Kirchner, Tabaré y Nicanor Duarte, de Paraguay, miembro del Partido Colorado. Comenzó entonces el proceso de aprobación del ingreso de Venezuela por los Congresos de los cuatro países, bajo una cerrada campaña de la prensa conservadora, entonces preocupada con el “futuro” del Mercosur que, bajo influencia de Chávez, podría, según ella, “perjudicar” las negociaciones internacionales del bloque, etc. Aquella misma prensa que habitualmente criticaba al Mercosur y que abogaba por la celebración de acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, con la Unión Europea, etc., en lo posible de forma bilateral, y que consideraba la existencia del Mercosur una traba para la plena inserción de los países del bloque en la economía mundial, empezó a preocuparse por  la “sobrevivencia” del bloque.
 
16. Aprobado por los Congresos de Argentina, de Brasil, de Uruguay y de Venezuela, el ingreso de Venezuela empezó a depender del Senado paraguayo, dominado por los partidos conservadores representantes de las oligarquías rurales y del “comercio informal”, que comenzó a ejercer un poder de veto, influenciado en parte por su oposición permanente al Presidente Fernando Lugo, contra quien intentó abrir 23 procesos de “impeachment” desde su asunción en 2008.
 
17. El ingreso de Venezuela en el Mercosur tendría cuatro consecuencias: dificultar la “remoción” del Presidente Chávez a través de un golpe de Estado; impedir la eventual reincorporación de Venezuela y de su enorme potencial económico y energético a la economía norteamericana; fortalecer el Mercosur y tornarlo aun más atractivo para la adhesión de los demás países de América del Sur; dificultar el proyecto permanente de Estados Unidos, de creación de un área de libre comercio en América Latina, ahora por la eventual “fusión” de los acuerdos bilaterales de comercio, de la cual el acuerdo de la Alianza del Pacífico es un ejemplo.
 
18. Así, el rechazo del Senado paraguayo a la aprobación del ingreso de Venezuela al Mercosur se tornó una cuestión estratégica fundamental para la política norteamericana en América del Sur.
 
19. Los líderes políticos del Partido Colorado, que estuvo en el poder en Paraguay durante sesenta años, hasta la elección de Lugo, y los del Partido Liberal, que participaba del gobierno de Lugo, seguramente evaluaron que las sanciones contra Paraguay en consecuencia del “impeachment” de Lugo serían principalmente políticas, y no económicas, limitándose a que Paraguay no podrían participar eneuniones de Presidentes y de Ministros del bloque.
 
Después de esta evaluación, dieron el golpe. Primero, el Partido Liberal dejó el gobierno y se alió a los Colorados y a la Unión Nacional de los Ciudadanos Éticos – UNACE y aprobaron, en una sesión, una resolución que consagró un rito supersumario de “impeachment”.
 
Así, ignoraron el Artículo 17 de la Constitución paraguaya, que determina que “en el proceso penal, o en cualquier otro del cual pueda derivar pena o sanción, toda persona tiene derecho a disponer de las copias, medios y plazos indispensables para presentación de su defensa, y a poder ofrecer, practicar, controlar e impugnar pruebas”, y el Artículo 16, que afirma que el derecho de defensa de las personas es inviolable.
 
20. En 2003, el proceso de “impeachment” contra el Presidente Macchi, que no fue aprobado, llevó cerca de 3 meses, mientras el proceso contra Fernando Lugo fue iniciado y terminado en cerca de 36 horas. El pedido de revisión de constitucionalidad presentado por el Presidente Lugo ante la Corte Suprema de Justicia de Paraguay ni siquiera fue examinado, y fue rechazado in limine.
 
21. El proceso de “impeachment” del Presidente Fernando Lugo fue considerado golpe por todos los Estados de América del Sur y, de acuerdo con el Compromiso Democrático del Merscosur, Paraguay fue suspendido de la Unasur y del Mercosur, sin que los neogolpistas manifestasen ninguna consideración por las gestiones de los Cancilleres de la Unasur, a quienes recibieron inclusive con arrogancia.
 
22. En consecuencia de la suspensión paraguaya, fue posible y legal para los gobiernos de Argentina, de Brasil y de Uruguay la aprobación del ingreso de Venezuela en el Mercosur a partir del 31 de julio próximo. Acontecimiento que ni los neogolpistas, ni sus admiradores más fervorosos – Estados Unidos, España, el Vaticano, Alemania, los primeros que reconocieron al gobierno ilegal de Franco – parecen haber previsto.
 
23. Frente a esta evolución inesperada, toda la prensa conservadora de los tres países, y la de Paraguay, y los líderes y partidos conservadores de la región, partieron a socorrer a los neogolpistas con todo tipo de argumentos, proclamando la ilegalidad de la suspensión de Paraguay (y, por lo tanto, afirmando la legalidad del golpe) y la inclusión de Venezuela, ya que la suspensión de Paraguay habría sido ilegal.
 
24. Ahora, Paraguay pretende obtener una decisión del Tribunal Permanente de Revisión del Mercosur sobre la legalidad de su suspensión del Mercosur, mientras, en Brasil, el líder del PSDB anuncia que recurrirá a la justicia brasileña sobre la legalidad de la suspensión de Paraguay y del ingreso de Venezuela.
 
25. La política externa norteamericana para América del Sur sufrió las consecuencias totalmente inesperadas de la prisa de los neogolpistas paraguayos en asumir el poder, con tamaña voracidad que no podían aguardar hasta abril de 2013, cuando se llevarán a cabo las elecciones, y ahora articula a todos sus aliados para intentar  revertir la decisión de ingreso de Venezuela.
 
26. En realidad, la cuestión de Paraguay es la cuestión de Venezuela, de la disputa por influencia económica y política en América del Sur y de su futuro como región soberana y desarrollada.
 
- Samuel Pinheiro Guimarães es diplomático brasileño y profesor del Instituto Rio Branco.
 
(Traducción: Silvia Beatriz Adoue para ALAI.)
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