Rupert Murdoch probará, a finales de junio, un nuevo modelo de pago por acceso a la información en Internet. Dos de sus cabeceras, The Times y The Sunday Times, ambas británicas, cobrarán por el acceso a cualquiera de sus crónicas, reportajes y artículos de opinión. Lo único que será gratuito en sus páginas web será el portal de inicio. A partir de ahí, leer el diario en la Red costará, cada día, 1,20 euros. Murdoch prohibirá, además, el acceso de los motores de búsqueda y agregadores de noticias, como Google News, a su contenido.

Cobrar por la información es algo que no sólo harán esos dos diarios británicos. Lo hace también la cabecera norteamericana The Wall Street Journal, también propiedad de Murdoch, y el Financial Times. Por su parte, los dueños de The New York Times han anunciado que, a partir de enero de 2011, comenzarán a cobrar por leer los contenidos de su web, que hasta la fecha es de libre acceso. Pero el experimento de Murdoch va más allá de cobrar por algunas crónicas. Erigirá una valla en torno a sus páginas web. Sólo quedará libre el acceso a la portada.

Murdoch cumple así lo que lleva anunciando desde hace años: dejar de ofrecer su información de forma gratuita en la Red. En noviembre de 2009 ya le advirtió a Google de que le podría llevar a los tribunales por incluir en sus búsquedas los titulares de sus noticias. En abril de este año, dijo en una visita a Washington: "Vamos a evitar que la gente como Google, Microsoft o quien sea dispongan de las noticias libremente".

Más recientemente, sin embargo, ambas partes han buscado un consenso en una ronda de negociaciones secretas. El pasado 18 de mayo, en una visita a Londres, el consejero delegado de Google, Eric Schmidt, dijo: "Creo que en este momento hay paz. Hemos estado hablando con News Corp y otras empresas desde hace meses". Reiteró, aun así, la línea habitual de defensa de Google: "Somos una plataforma, no una competencia, para los diarios".

En diciembre, Google ya había mostrado su disposición a colaborar con los editores: les permitió acceder al programa bautizado como Primer Clic Gratis, a través del cual pueden limitar qué cantidad de noticias ofrecen de forma gratuita al internauta en Google News antes de comenzar a cobrarle. A través de esa aplicación, un diario online puede permitir leer, por ejemplo, cinco crónicas de forma gratuita antes de redirigir a los usuarios a una página donde deberían pagar por acceder al contenido restante.

Durante años, los buscadores y los editores se han enfrentado por un argumento central en el negocio de Internet. Servicios como Google News, ¿roban tráfico y contenido a los periódicos o en realidad sirven de vía de acceso de los internautas a esos mismos medios? ¿Aumentan o restan circulación y, por lo tanto, ingresos publicitarios?

Un reciente estudio de la firma Outsell (elaborado en enero con 2.787 lectores de EE UU) sugiere que la respuesta correcta se encuentra en algún lugar intermedio: un 44% de los lectores no accede desde Google News a ningún diario. Sólo lee titulares y ojea fotos. Por otra parte, un 57% dice que, para informarse de la actualidad más reciente, accede a Internet.

La máxima actualidad es, según ese estudio, un factor decisivo para que los lectores accedan a un diario. Es el valor añadido de las fuentes online frente a los diarios de papel. El otro factor, según diversos analistas, es el prestigio mismo del medio.

Los dos grandes diarios que, de momento, cobran por sus contenidos son dos cabeceras económicas con una importante circulación en papel. El Journal es el diario más leído de EE UU, con 2,1 millones de suscriptores, incluidos 414.000 online. El Financial Times tiene una circulación internacional de 433.000 ejemplares. Ambos son diarios económicos, muy respetados en mercados financieros.

"El éxito del modelo de pago de un diario como The Wall Street Journal radica en que su audiencia se beneficia de su lectura", explica Joshua Benton, director del Laboratorio de Periodismo Nieman de la Universidad de Harvard. "Un lector puede tomar decisiones informadas, en el campo financiero, después de leer el Journal, por lo tanto, le puede resultar beneficioso pagar por él. Dudo de que esa premisa se pueda aplicar a prensa más generalista".

Precisamente, el Financial Times así se lo recomendaba a Murdoch en un editorial titulado 'Murdoch deberá ser elitista', publicado el jueves: "El futuro de la información general en la Red está en duda. Pero si hay cabeceras que van a sobrevivir, tendrán que parecerse más al The Times que Murdoch compró en 1981 que a lo que publica hoy en día -más centrado, más profundo, con datos e información más difíciles de encontrar-".

"Desde luego, el de Murdoch es un modelo nuevo. Y la experimentación en este campo es positiva", explica Benton. "Sin embargo, no creo que funcione en el marco de los diarios generalistas. Los internautas lo tienen muy fácil a la hora de encontrar vías alternativas de información. Si no se informan a través del Times, lo harán a través de otros medios, gratis. Internet es un medio donde es muy fácil encontrar vías alternativas".

Por DAVID ALANDETE - Washington - 30/05/2010
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Los grandes medios transnacionales y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) aúllan de dolor porque Ecuador debate una ley que regulará el derecho a la comunicación establecido en la nueva Constitución. El Grupo de Diarios de América (GDA) difundió en todos los grandes diarios de la región que “el periodismo latinoamericano hoy está atravesando uno de sus momentos más complejos”.

El GDA y El Mercurio de Chile aseguran que “eso no guarda relación con la crisis económica mundial ni con el debate sobre el acceso a los diarios en Internet” sino que la “amenaza en este momento proviene -en su mayoría- de leyes restrictivas impulsadas por diferentes gobiernos, con el objetivo de levantar barreras a la libertad de expresión y a la labor fiscalizadora que los medios ejercen sobre los poderes públicos”.
 
La alusión atañe a Argentina, Ecuador y Venezuela, cuyos poderes públicos recientemente han legislado sobre el rol que deben desempeñar los medios, particularmente los audiovisuales que se apropiaron y lucran del espectro radioeléctrico, un bien público como el agua y los recursos naturales, que debieran pertenecer a todos los ciudadanos. Está claro que lo que es “bueno” para la SIP, CNN, el diario El País, el GDA y todos los grandes medios que se apropiaron en exclusiva del “derecho a informar” no es bueno para los pueblos ni el derecho ciudadano a estar oportuna y verazmente informado
 
El proyecto de Ley de Comunicación de Ecuador fue redactado por la Comisión Ocasional de Comunicación Social de la Asamblea Nacional, en un impecable procedimiento democrático. El texto será debatido por el pleno de la Asamblea el próximo 10 de diciembre. Las observaciones que surjan en este primer debate deberán ser incorporadas por la Comisión para un segundo debate y votación que, al parecer, se realizará en febrero del próximo año.

Hace más de medio siglo, un Presidente de Ecuador se quejó que en su país existía una “prensa venal y corrupta”. Y sus dichos hoy conservan plena vigencia, no sólo en su país sino prácticamente en todas las naciones de la región e incluso en el “primer mundo”. El Dr. José María Velasco Ibarra fue elegido Presidente en cinco ocasiones (1934-1935, 1944-1947, 1952-1956, 1960-1961 y 1968-1972). Y aún siendo un político de derecha creía tan poco en los medios que solía decir “Dadme un balcón y seré Presidente”.  El Presidente Rafael Correa también ha coincidido en quejarse de los excesos de "una prensa mediocre", "corrupta" o "malintencionada". Y no es el único en América Latina. Por suerte…
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Martes, 02 Junio 2009 06:36

¿Muere la prensa, viva Internet?

Hay varias más en camino, pero es muy probable que San Francisco se convierta en la primera gran ciudad estadunidense sin un periódico diario. El San Francisco Chronicle, fundado en 1865, está recortando su de por sí reducido personal en un intento por evitar el cierre. ¿Qué sucedería si, en efecto, desaparece? Las personas menores de 30 años apenas si se darían cuenta de ello, afirma Gavin Newsom, alcalde de la ciudad.

Muchas industrias sufren en la actualidad, pero pocas la pasan tan mal como las empresas periodísticas. Las cosas están peor en Estados Unidos, donde muchos diarios disfrutaban de monopolios locales, pero en Gran Bretaña cerca de 70 diarios locales quebraron desde principios de 2008. En los que sobreviven, la publicidad disminuye, el contenido editorial se reduce y muchos periodistas pierden su empleo. La crisis es más profunda en los países anglosajones, pero ocurre en todo el mundo rico: el impacto de Internet, intensificado por el desplome de la publicidad, está acabando con el periodismo impreso.

¿Importa esto? El cambio tecnológico ha exterminado toda clase de productos alguna vez populares, desde el telar manual hasta el walkman, y el mundo ha progresado con eso. Pero los periódicos no son sólo un producto: la prensa es el cuarto poder, un pilar de la política. Los periodistas vigilan y critican a los gobiernos, y ayudan a los electores a decidir si los mantienen o los quitan. Las autocracias pueden vivir perfectamente sin periódicos, pero las democracias no. ¿La desaparición del diario –fuente principal de información para los sectores más ilustrados, por lo menos durante el siglo pasado, azote de políticos corruptos, conciencia de la nación– dañará a la democracia?

Un paquete disgregado

Un periódico es un paquete de contenidos de política, deportes, economía, estado del tiempo, etcétera, que se mantiene de la publicidad. Lamentablemente para los periódicos, Internet es mejor que el periódico en captar la atención hacia la publicidad. Es más fácil buscar empleo y listados de propiedades en la web, así que el aviso clasificado y el ingreso asociado emigran a Internet. Ciertos contenidos, además, funcionan mejor en la red –las noticias y las cotizaciones en la bolsa pueden actualizarse con mayor frecuencia, el estado del tiempo puede estar más delimitado por zonas geográficas–, así que los lectores emigran también. El paquete se disgrega, entonces.

El declive del periódico es causa y efecto del preocupante hallazgo efectuado por el Centro Pew de que el número de estadunidenses entre 18 y 24 años de edad que leen periódicos ha caído de 34 a 25% durante los 10 años pasados. Sin embargo, esa cifra podría ser menos preocupante de lo que parece. Puesto que los periódicos compilan todo tipo de contenidos, es posible que muchos de los lectores que decían haber visto algunas noticias lo hicieran sólo unos segundos antes de ir a los resultados deportivos. Un interés tan superficial por las noticias no representará gran pérdida para la sociedad; las encuestas del Centro Pew sobre conocimientos generales sugieren que los jóvenes de hoy están tan bien (o mal) informados como antes.

Por lo demás, las tribulaciones de las empresas periodísticas no necesariamente presagian el fallecimiento del negocio de las noticias, ya que provienen en parte de la costosa y turbulenta transición del papel a la distribución electrónica. En la actualidad, las agencias de noticias encaran dos tipos de costos –los de imprimir y distribuir su producto en el viejo mundo, y los de suministrar versiones digitales para el nuevo–, y todavía no han encontrado un modelo de negocios que funcione en la web.

Hasta ahora, muchos han ofrecido gratis su contenido en Internet, pero eso es insostenible porque no existen suficientes ingresos por publicidad en línea para costearlo. Así que el volumen de noticias deberá reducirse, o los lectores tendrán que pagar más. Algunas publicaciones, como Financial Times y Wall Street Journal, que tienen más de un millón de suscriptores en línea y han prometido desarrollar un nuevo sistema de micropagos por artículos, ya cobran por su contenido. Otros los secundarán: Rupert Murdoch, dueño del Journal, ha dicho que espera que sus otros diarios comiencen a cobrar también. Desde luego, como Google y Yahoo ofrecen noticias gratuitas, es posible que los lectores no estén dispuestos a pagar ni siquiera por material más profundo o más especializado; pero, puesto que lo hacen en el mundo de papel, donde coexisten las publicaciones gratuitas y de paga, no parece existir razón alguna para que no lo hagan en línea.

Mejores dispositivos celulares podrían alentarlos en este aspecto. El iPhone, de Apple, es el primer celular amigable con el lector, y la próxima actualización de su software permitirá que los proveedores de noticias, que en la actualidad regalan su contenido a través de iPhone, puedan comenzar a cobrar por él. Amazon acaba de anunciar una versión nueva y más grande de Kindle, su lector de libros electrónicos, más adecuado para desplegar periódicos. Otras empresas han lanzado dispositivos similares, y hay muchos más en camino. La mejor tecnología y los nuevos sistemas de pago no resolverán los agudos problemas que enfrentan los periódicos, pero en cierto momento deberán proporcionar nuevos modelos que permitan que las noticias prosperen en la era digital.

Ya hay señales en ese sentido. Hay una proliferación de nuevas fuentes de noticias en línea. Muchas, cierto, son poco confiables. Varias se hallan mal financiadas. Algunas son más bien panfletos políticos. Pero otras –como Muckety, sitio estadunidense que enriquece las notas de actualidad con mapas interactivos de las redes de influencia de los protagonistas, y NightJack, el revelador y deprimente blog de un anónimo policía británico que ganó el premio Orwell el mes pasado– mejoran el entendimiento que la sociedad tiene de sí misma, y no podrían haber existido en el mundo de antes.

Sin embargo, la única certeza sobre el futuro de la prensa es que será muy diferente a la del pasado. Ya no estará dominada por una minoría cuyas primeras planas determinan la historia del día. Cientos de voces diferentes, con diversos enfoques y puntos de vista, conformarán la opinión pública. Por tanto, las personas tendrán menos en común de que hablar alrededor del dispensador de agua. Quienes no tienen interés por las noticias políticas o económicas tendrán menos probabilidades de encontrarlas; pero los que sí lo tienen estarán mejor equipados para pedir cuentas a sus gobernantes. Y eso es, después de todo, para lo que la sociedad necesita de los periódicos.

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya
 

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No es primicia que los principales voceros del capital internacional están en bancarrota. En Estados Unidos, diarios centenarios se despiden de sus lectores para siempre dejando en la calle a miles de trabajadores. Las acciones de los emporios mediáticos se desploman en las Bolsas. Ciudades enteras se quedan sin periódicos impresos. Desesperados, algunos medios deciden pasar a Internet y cobrar por la lectura de sus artículos. El grupo español Prisa, editor de El País, ha perdido en este último período el 95% de su valor bursátil: una acción suya vale menos que un diario. En América Latina, aunque los empresarios nieguen los efectos de la crisis, sus ecos ensordecen a los trabajadores de todo el continente que ven reducidos sus salarios y desconocidos sus derechos laborales. La prensa del capital corre la suerte del sistema al que sirve.

La quiebra de los principales diarios del planeta es noticia desde mediados de 2008. Los grandes voceros del capital internacional caen como piezas de dominó dejando fuera del tablero a miles de trabajadores en todo el mundo.

A principios de marzo, la empresa editorial McClatchy Company, propietaria de 30 diarios, entre ellos el Miami Herald, anunció que proyecta eliminar 1.600 puestos de trabajo, equivalentes al 15% de su fuerza laboral.

La caída en las ventas publicitarias, producida por la crisis mundial del capitalismo, reducirá enormemente la tirada del Miami Herald, una de las puntas de lanza más filosas del imperialismo contra Cuba. Nacido en 1903 como Miami Evening Record, ha ganado numerosos premios Pulitzer y, aunque tiene una tirada diaria de 210 mil ejemplares, 175 trabajadores perderán su trabajo y el resto verá recortado su salario.

La compañía, que también es dueña del periódico The Sacramento Bee, planea una reducción profunda de costos para 2009: espera ahorrar entre 100 y 110 millones de dólares y reducir drásticamente su dividendo en un 90%. Como parte de las medidas de ahorro, los ejemplares de Miami Herald se comprimirán a un formato de 44 pulgadas y la edición internacional dejará de circular.

Al cierre de 2008, la empresa debía aproximadamente 2.040 millones de dólares; la mayor parte de la deuda estaba relacionada con la adquisición en 2006 de la cadena de periódicos Knight Ridder. Según informó el presidente y director de la empresa, Gary Pruitt, la reducción de personal se hará a través de jubilaciones adelantadas e incluirá cerca de 30 millones de dólares en costos de cesantía.

"El impacto de las reducciones de empleos en El Nuevo Herald no se corresponde con los beneficios que genera el diario, que ha mantenido creciendo su circulación en los últimos cinco años", manifestó Humberto Castelló antes de renunciar a su puesto de director de este diario que también pertenece a McClatchy Company. El Nuevo Herald, nacido en 1857, es uno de los tres grandes diarios en español de Estados Unidos. Tras 25 años de trabajo en el medio, el subdirector del periódico, Anthony Espetia, anunció también que dejará su puesto en junio. Además de la eliminación de puestos de trabajo, los empleados que ganen entre 25 mil y 50 mil dólares al año tendrán una reducción de salario del 5%, y para quienes perciben un salario de más de 50 mil dólares anuales, la disminución será del 10%.

El 18 de marzo, Seattle amaneció sin uno de sus diarios más importantes: The Post Intelligencer (The P−I). Luego de 146 años de historia, el matutino de la Corporación Hearst no llegará más a las casas de los 117.600 suscriptores diarios que tenía; desde ahora, sólo podrá leerse en Internet. Su cierre deja a la ciudad con un solo diario impreso, su rival The Seattle Times. El peso de la pérdida de 14 millones de dólares del año pasado cae, sin embargo, sobre las espaldas de los 140 periodistas que se quedarán sin trabajo. "Fue un día muy triste para todos los que trabajamos aquí", expresó Rita Hibbard, subdirectora del diario al que dedicó 25 años de su vida.

"Todavía no he logrado averiguar cómo se puede convertir en dinero un premio Pulitzer", afirmó Samuel Zell, propietario de Tribune y Los Angeles Times en declaraciones a la revista Portfolio (entre los dos diarios han recibido 62 de esos premios, considerados por la gran prensa como los Oscar del periodismo).

A fines de 2008, Tribune Company, el segundo grupo mediático de Estados Unidos, propietario además de The Baltimore Sun, se declaró en quiebra por las deudas acumuladas: 12.100 millones de dólares. El gigante mediático pidió ampararse bajo el capítulo 11 de la Ley de Bancarrota para reestructurar su deuda. Tribune Co. es también propietaria del equipo de béisbol Cachorros de Chicago y del estadio Wrigley Field y maneja 23 canales de televisión; sus principales prestatarios son JP Morgan Chase y Merrill Lynch. Tribune ya ha despedido a cientos de empleados y debe pagar en junio próximo una deuda de 512 millones de dólares (casi 400 millones de euros).

Entre 2007 y 2008, Gannett Company, la editora de diarios más importante del país, propietaria de 85 diarios, eliminó más de 8.300 puestos de trabajo y analiza un plan de suspensiones para la mayoría de sus 31 mil empleados.

Otro de los gigantes mediáticos EW Scripps Company, dueño de 15 diarios y 10 estaciones de televisión, despidió a 400 trabajadores y cerró su periódico Rocky Mountains News dos meses antes de que cumpliera 150 años.

La empresa que publica USA Today, el diario de mayor circulación del país, echó a mil trabajadores en agosto pasado. Otros periódicos estadounidenses como The New York Sun y Baltimore Examiner han saludado a sus lectores para siempre dejando a cientos de trabajadores en la calle.

El efecto dominó sacude también a gigantes como The New York Times, Wall Street Journal y a las revistas Time y Newsweek. A fines de 2008, The New York Times tuvo que ofrecer su edificio con sede en Manhattan como garantía para pedir un préstamo: necesitaba 177 millones de dólares para afrontar un crédito de 412 millones que vence en mayo.

La falta de anunciantes, la caída de las acciones, de las ventas y de los lectores hace que los medios busquen desesperadamente cualquier acción para salvarse.

Walter Isaacson, ex director de la revista Time y presidente de la cadena CNN ideó un sistema en Internet a través del cual los ciberlectores deben pagar entre 2 y 10 dólares por los artículos que deseen leer. Por su parte, Newsweek, propiedad de The Washington Post también apuesta a los poderes de Internet para no sucumbir ante la crisis. Incluso, el famoso Washington Post pasó de una planta de 900 periodistas hace seis años, a menos de 700 en la actualidad.

En enero de 2009, la quiebra llegó hasta The Star Tribune de Minneapolis y a mediados de febrero, las empresas editoriales del New Haven Register de Connecticut se declararon en bancarrota.

Una semana más tarde, el grupo de prensa Hearst Corporation anunció el recorte de personal del diario San Francisco Chronicle que en 2008 registró pérdidas por más de un millón de dólares por semana. El grupo empresario dijo que su objetivo era reducir costos y evitar el cierre del periódico de más tirada de la ciudad californiana.

Ni siquiera News Corp, el grupo mediático del australiano Rupert Murdoch, se salva del colapso: el consorcio propietario de The Wall Street Journal y de The Sun acumuló pérdidas durante el último trimestre de 2008 por 6.400 millones de dólares. Los periódicos estrella The New York Times, The Washington Post, The Chicago Tribune y Los Angeles Times ganan un 25% menos que hace 15 años.

Jornada nefasta para los matutinos europeos

En el viejo continente las crónicas del colapso no son muy distintas. Prisa, el complejo mediático español que edita el diario El País tiene una deuda de más de 5 mil millones de euros. Además de ser propietario del diario de mayor tirada de España, posee el cotidiano deportivo As, la Editorial Santillana y la mega empresa de televisión Sogecable. Las acciones del grupo cerraron a principios de marzo a 0,99 centavos de euro, menos que el precio de un diario.

Desde los 20,8 euros del año 2000, cuando las acciones de este grupo salieron al mercado, a los 0,99 centavos de este año, Prisa ha perdido más del 95% de su valor bursátil.

El consejero delegado del grupo empresario, Juan Luis Cebrián, pidió la intervención del Gobierno y del Parlamento para evitar la ruina del conglomerado mediático. "Miles de periodistas han ido a la calle o están amenazados de ser despedidos en las próximas semanas o meses. Los medios de comunicación tienen problemas para sobrevivir; ésta es una cuestión que afecta al contenido de la democracia", dijo Cebrián en el Foro de la Nueva Comunicación que reunió en Madrid a los directivos de los medios hispanos más poderosos. La intención de Prisa de convertirse en un agente político contra los gobiernos que en América Latina encabezan un proceso de cambios radicales se desvanece en el aire junto con sus acciones.

El diario El Mundo, principal competidor de El País, también afronta problemas económico−financieros que podrían significar su quiebra.

Otro de los periódicos españoles de gran tirada, ABC, registró en febrero pérdidas por 43 millones de euros y sus ingresos publicitarios se redujeron un 26%. 220 trabajadores fueron despedidos en el último período y se recortaron los sueldos de los directivos. La Razón, propiedad de Editorial Planeta, sigue los pasos de El Mundo y El País: ya no toman colaboraciones externas y han acordado con los sindicatos congelar los salarios de los trabajadores.

"En ocho meses 1.850 periodistas quedaron en la calle", informa la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (Fape).

Aunque es el más golpeado por la crisis internacional, España no es el único país europeo en ver cómo sus emporios mediáticos se convierten en escombros. Los periódicos británicos The Times, The Guardian, The Independent, The Finantial Times y The Daily Telegraph pierden diariamente cientos de lectores y avisos publicitarios en toda Inglaterra. En Italia, los medios afrontan el más profundo derrumbe de la publicidad en 16 años: las acciones de las 10 compañías más grandes del país caen en picada. En Francia, el presidente Nicolas Sarkozy tuvo que inyectar 765 millones de euros para sostener a la industria mediática. Aun así, Le Monde ha reducido su plantel en un 20% con el despido de 130 trabajadores y jubilaciones forzadas. El periódico Libération, nacido en la primavera del Mayo Francés para desnudar los efectos intrínsecamente inhumanos del capitalismo, fue comprado por el banquero Edouard de Rothschild.

América Latina: malas noticias para los grandes diarios

Aunque en América Latina todavía no se han registrado quiebras en los grandes diarios, los efectos de la crisis empiezan a palparse. En Argentina, el grupo La Nación cerró la revista Cinemanía y planea reducir el formato de la Rolling Stone. Si bien desde la empresa afirman que los periodistas de la revista de cine serán ubicados en otras publicaciones, ya ha habido varias cesantías.

"Hay ajustes y despidos encubiertos", dice Edgardo Miranda, prosecretario gremial de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba). Hasta el cierre de esta edición, más de 50 empleados administrativos del grupo La Nación estaban en conciliación obligatoria, analizando si aceptaban los retiros voluntarios propuestos por la empresa.

Clarín, por su parte, mascarón de proa de un poderosísimo grupo que incluye el monopolio de la televisión por cable, a estas horas duramente cuestionado por las multinacionales de la telecomunicación, abrió un listado de retiros voluntarios y presiona con los métodos habituales a los periodistas para reducir su plantel tratando de evitar un conflicto gremial. Otros medios de escasísima circulación en Argentina (tanto oficialistas como opositores que venden entre dos y cuatro mil ejemplares diarios) se mantienen artificialmente por razones políticas y sus trabajadores sienten que en las nuevas condiciones determinadas por la crisis su trabajo está amenazado.

Si bien las quiebras de los grandes diarios estadounidenses y la caída del grupo español Prisa aparecen en las primeras planas de La Nación y Clarín, los matutinos de mayor tirada en Argentina, sus propios problemas económicos quedan fuera de sus agendas mediáticas. Nada dicen de las caídas de sus ventas. El promedio de ventas de Clarín cayó por tercer año consecutivo y no logra que su promedio se ubique por arriba de los 400 mil ejemplares que eran su piso hasta hace tres años. Luego de un leve crecimiento de 2004 a 2006, las ventas de La Nación cayeron por segundo año consecutivo. Su promedio anual de ventas se ubicó por debajo de la media obtenida en los últimos cuatro años. Los 160 mil ejemplares que hasta hace unos años eran su piso, se convierten en el máximo de ventas.

En Venezuela, hasta el cierre de esta edición, no se conocen clausuras de grandes periódicos por razones económicas. Sólo salió de circulación el vespertino El Mundo para transformarse en un matutino de información económica, abandonando su perfil original de periódico generalista, con peso especial en política y sucesos.

El Mundo pertenece a la Cadena Capriles, también propietaria de Últimas Noticias (UN), el diario de mayor circulación del país.

Ese grupo económico tiene al frente de UN a un periodista partidario del presidente Chávez, Eleazar Díaz Rangel, y tenía a un antichavista al frente de El Mundo, Enrique Rondón, lo que puede leerse como una manera de estar bien con Dios y con el Diablo.

La decisión de cambiar el vespertino por el matutino obedece también al interés por disminuir los costos de distribución. Los camiones de la red de distribución debían circular por las principales ciudades del país llevando desde Caracas únicamente los ejemplares de El Mundo.

Ahora éstos, bajo el nuevo formato, podrán viajar en los mismos camiones que distribuyen UN en la madrugada: dos periódicos de un solo tiro.

Por su parte, el político antichavista Teodoro Petkoff se había anticipado a convertir en matutino su periódico Tal Cual, originalmente vespertino, pues así también podía aprovechar la red de distribución de los periódicos tradicionales, y de paso aumentar el tiempo de vigencia de cada ejemplar, que en el caso de los matutinos es varias horas más que los vespertinos. Conocedores del sector afirman que en el campo de la distribución de periódicos quedó erradicada hace tiempo la competencia, pues las empresas de distribución se reparten el país por zonas determinadas, de modo que todos los periódicos llegan a cada puesto de venta en un mismo camión.

Los coletazos del colapso económico mundial se sienten también en Paraguay. La circulación de los principales periódicos se ha retraído. Según un estudio de Auditores Publicitarios, empresa que releva el mercado publicitario para la Cámara de Anunciantes de Paraguay (CAP), entre enero de 2008 y el mismo mes de 2009 se registró una baja del 4,5% en la inversión publicitaria en revistas, diarios, radios y televisión.

Aunque no se han registrado despidos masivos en el país, el 90% de los periodistas consultados para una encuesta realizada por el Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), manifestó no contar con el seguro del Instituto de Previsión Social (IPS). El 30% de los consultados afirmó recibir menos del escaso salario mínimo de 1.341.000 guaraníes mensuales (unos 259 dólares).

"Existe una evasión escandalosa que históricamente está postergando el bienestar de los compañeros en la tercera edad", expresan los representantes del sindicato de periodistas de Paraguay. "A consecuencia de esta deficiencia casi delictiva, muchos trabajadores no se pueden jubilar porque los patrones descuentan los aportes y no los transfieren al instituto previsional", denuncian los sindicalistas. "Como ejemplo tenemos el caso de los trabajadores del desaparecido diario Noticias, cuya patronal quedó adeudando más de 1.200 millones de guaraníes (unos 230 mil dólares al cambio actual), evadiendo cerca de cuatro años de aportes de los trabajadores. Hasta el momento el Instituto de Previsión Social no inició demanda alguna contra el ex dueño de este malogrado diario, Eduardo ' Bilo' Bo".

Casi como si fuera una respuesta, se escucha la voz de los trabajadores uruguayos: "Si frente a la crisis se toman medidas de apoyo a sectores que arriesgan la competitividad de sus productos en el exterior como el automotriz o el de la industria láctea, ¿por qué no tomar medidas para atender la situación de la prensa? ¿Vamos a dejar que se recorten los salarios o que los trabajadores vayan al seguro de paro?", se pregunta Víctor Abelando, presidente de la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU).

Desde una visión opuesta, Federico Fasano, director y propietario del grupo mediático Multimedio Plural, integrado por el diario La República, la emisora 1410 AM Libre y TV Libre, declaró que la crisis económica global no ha golpeado las puertas del matutino, segundo periódico de circulación nacional: "Contrariamente nos ha beneficiado ya que bajaron los precios de los insumos y de la publicidad, y no disminuyeron las ventas de periódicos. No dependemos del poder económico sino de los lectores".

Según la mayoría de los analistas económicos uruguayos, los efectos de la crisis van a notarse en el segundo semestre del año. Las afirmaciones del titular del gremio de prensa parecen poner blanco sobre negro: "Todavía no hay despidos o envío de trabajadores al seguro de paro, pero sí una importante pérdida del salario real, y es frecuente que los sueldos, los salarios vacacionales y los medios aguinaldos se paguen con atraso.

Sabemos que cuando las crisis llegan, los grandes empresarios hacen que los costos se reduzcan por el lado de los trabajadores".

Cada día, miles de trabajadores de todo el mundo se quedan en la calle. Las rotativas funcionan a media máquina y las noticias sobre las quiebras y los cierres de los principales diarios del globo se suceden unas a otras, testigos del capitalismo de papel que se deshace en el aire.

 

Por, Inés Hayes, desde Buenos Aires, con informes de Ernesto Villegas desde Caracas, Georgina Rodríguez desde Montevideo y Jorge Zárate desde Asunción.

Fuente: America XXI, año VII, No. 48, abril 2009

http://www.americaxxi.com.ve/numeros/0048/index.html

 

http://alainet.org/active/29824〈=es
 

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Jueves, 04 Diciembre 2008 09:18

Buitres y aspirinas

En el momento de asumir Fernando Lugo como primer presidente democrático del Paraguay, dando fin a la dictadura de 60 años del Partido Colorado, la revista The Economist decía que aquel sería el último presidente de izquierda elegido en América Latina. Y, como buitres, afirmaban que la nueva agenda que traía la recesión – duras políticas de ajuste – y la violencia dominarían la pauta política del continente y como la explotación de esos temas son esencialmente de derecha, volverían los gobiernos conservadores en América Latina.

Se olvidaron que, aquí donde estoy, en El Salvador -por primera vez el Frente Farabundo Martí es claramente favorito- puede ser electo el periodista Maurício Funes, como presidente de la República, el día 15 de marzo. Error de evaluación o desconocimiento de la revista inglesa o una tentativa de que sus deseos se hagan realidad.

Lo mismo sucede con los buitres de la prensa en general. En toda la primera mitad del año llamaron la atención ante el riesgo de descontrol infraccionario, sin darse cuenta de la recesión, ya instaurada en aquel momento en la economía de los Estados Unidos, con posibilidades reales de propagación para otros países, que genera riesgos de deflación, exactamente lo contrario de lo que decían esos buitres. Error de evaluación o desconocimiento o una tentativa de que sus deseos se hagan realidad.

Instaurada la crisis, los radicales de derecha se dan prisa para explotar la situación provocada por sus políticas, para intentar sacar partido y debilitar los gobiernos progresistas. Intentan, cada día, generar un clima de pánico, diciendo que las consecuencias para nosotros serán terribles, que el gobierno no toma en cuenta sus efectos, etc., etc., buscando generar el caldo de cultivo para la aplicación de medidas conservadoras que tanto les agradan.

Obsesionados por los clichés que forman su visión del mundo, no llegan a percibir lo que hay de nuevo. Por primera vez hay una profunda crisis en la economía de los Estados Unidos y de Europa, pero la economía brasilera no quiebra. Los efectos de la crisis se revelan mucho más fuertes en los países centrales que la generaron.

Los gobiernos progresistas buscan minimizar las consecuencias de la crisis, tratando de evitar que se propague la recesión, porque saben que ella afecta la necesidad de sus economías de seguir creciendo y expandiendo sus políticas sociales. La diversificación del comercio internacional, el aumento del comercio interregional y con el sur del mundo, la gran expansión del mercado interno, así como la significativa disminución del comercio con los Estados Unidos – son los elementos que posibilitan mecanismos de defensa de los países de la región que privilegian los procesos de integración regional. Por el contrario, un país como México, que firmó el Tratado de Libre Comercio con los EE UU (y Canadá), tiene el 90% de su comercio con su vecino del norte y ahora, delante de la profunda y prolongada crisis de la economía norteamericana, sufrirá de manera dura y directa los efectos de esa dependencia.

Los buitres continúan con sed de carroña. Quieren que la crisis - generada por el modelo que ellos predicaron como el ideal y aplicaron durante dos décadas y ahora se revela como la fuente esencial de la crisis – lleve a la derrota a los gobiernos actuales en América del Sur, que vuelva la derecha, que los representa políticamente. Que las economías de la región entren en recesión, que las políticas sociales no puedan ser llevadas adelante, que los gobiernos pierdan apoyo, es decir, como dijimos: que vuelva la derecha.

Mientras tanto, van a tener que tomar mucha aspirina, para aguantar el éxito de Evo Morales, de Rafael Correa, de Lula, de Hugo Chávez, que matan los buitres en pleno vuelo.

Emir Sader desde El Salvador       
Carta Maior 
Traducción: Insurrectasypunto                   
Texto original en portugués: www.cartamaior.com.br

Texto en español: www.insurrectasypunto.org
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