El viernes Alexander Acosta renunció a su cargo de secretario del Trabajo de EU.Foto Ap

La enorme presión de la opinión pública en EU, a 16 meses de las elecciones sobre el abuso sexual de menores por el recidivista Jeffrey Epstein "Pedofilia Cupular del Multimillonario: Casa Blanca/VirginIslands/Israel"; (https://bit.ly/2XIePOB), orilló a Alexander Acosta, único latino en el gabinete, a presentar su renuncia como secretario del Trabajo.

 

Hace 12 años Alexander Acosta, entonces fiscal de Miami, operó la "subasta" de la "justicia" mediante un "pacto secreto" con el consuetudinario criminal sexual de menores Epstein, consagrado a la especulación en Wall Street (https://hrld.us/2SBRGq3).

 

En diciembre de 2018, legisladores de EU exigieron investigar la añeja venalidad de Alexander Acosta, quien redujo en forma atroz la condena de Epstein (https://bit.ly/2Y3jmu8) con una mínima detención de 13 meses que le permitía en forma insólita salir cada mañana de su confinamiento de lujo en Miami para ir a "trabajar" 12 horas (sic) a su oficina y regresar frescamente a dormir (https://bit.ly/2YUowWA). ¡Sólo faltó que Alexander Acosta hubiera condenado a las huérfanas indefensas! (https://bit.ly/2LjBGcA).

 

Considerando la totalidad de perjuicios y las personalidades implicadas, a mi juicio, el grupo vinculado a George Soros –cuyo sobrino Peter Soros resplandece en la fétida "lista negra"– (https://bit.ly/2XLghLg) sale más dañado que Trump, quien de inmediato pasó al control de daños orillando a su secretario del Trabajo a dimitir.

 

Tan es así que el saliente primer israelí Bibi Netanyahu y al mismo tiempo ministro de Defensa dimisionario –gran aliado de Trump/Jared Kushner/SheldonAdelson– emprendió una feroz campaña para demoler la imagen del ex primer y también ex ministro de Defensa Ehud Barak, gran aliado de Soros, quien compite en las próximas elecciones de Israel.

 

Barak, ahora gran empresario de una trasnacional distribuidora de marihuana Intercure (https://bit.ly/2GbJLf7), recibió extraños donativos por 2.3 millones de dólares de Epstein para una inversión en un startup clandestino (https://bit.ly/2XMyGHs), que huele más bien a un andamiaje supraestatal de espionaje sexual y de inherente chantaje político.

 

Con tanto escándalo sexual a cuestas, ya se encuentran inmunizados Bill Clinton –(v.gr. el caso de Mónica Lewinsky)– viajero frecuente en el jet privado Lolita Express del depravado multimillonario –y Trump– a quien Epstein introdujo con su hoy esposa la ex modelo Melania (https://bit.ly/32p2j4Z): como sucedió con MitrídatesVI, "Rey del Veneno" (https://amzn.to/30xcuD2), quien de tanto ingerir pociones pequeñas de ponzoña se volvió inmune a dosis mayores.

 

El problema es para el restante de la "pequeña (sic) lista negra" de 92 páginas develada por el blog neoyorquino Gawker (https://bit.ly/2BDPqJh).

 

Lo más triste es que, a cambio de su silencio, las testigos potenciales aceptaron 350 mil dólares de Epstein (https://nyti.ms/2JyjfyI).

 

Sputnik fustiga el "sistema criminal de justicia de EU que ignora crímenes como los de Epstein, mientras castiga a los vulnerables" (https://bit.ly/2xJirjM).

 

Los caminos de los recientes escándalos de abuso sexual y pedofilia en EU/Gran Bretaña/Israel y el globalista paraíso fiscal US Virgin Islands llevan a los mismos titiriteros en forma circular: desde el degenerado cineasta hollywoodense Harvey Weinstein, socio de Barak (http://bit.ly/2A6ZfhM), hasta México: con el fétido albergue de Mamá Rosa de 500 menores flagelados sexualmente” (https://bbc.in/2LQavWn) –premiada por Felipe Calderón y "defendida" por un miembro del Consejo de Administración de Televisa (https://bit.ly/2JEyUez), donde están embrollados Vicente Fox (presunto asociado de Soros) y un segmento del Partido Acción Nacional–, así como la secta de esclavitud sexual NXIVM, que implica a hijos/hijas de tres ex presidentes (Salinas/De la Madrid/Fox), a la que pertenecía Clare W. Bronfman, hija del omnipotente dueño de Seagram, Edgar Bronfman, ex presidente del Jewish World Congress (https://bit.ly/2LS7Kna).

 

El albergue Mamá Rosa fue incendiado para no dejar rastros, como fue incinerada la "justicia de EU" por Alexander Acosta.

 

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“Te transformas en una mujer usable, desechable”

En el 2002, con 17 años, llegó a España vendida por 300 euros por una red de trata que operaba desde Rumania. Pasó por 40 prostíbulos. Logró salir cinco años después, una vez que la consideraron descartable. Se define como una “combatiente” contra la trata. Tomó conciencia de la esclavitud a la que la sometieron a partir del descubrimiento de lecturas feministas.

 

“La gente en general repite el discurso proxeneta porque le llega por todas partes: los medios de comunicación ponen como referentes a supuestas mujeres que es como que hacen el papel de Pretty Woman, la película que tanto daño ha hecho con la romantización de la violencia, de la prostitución, del putero. Y creo que a nuestra sociedad nos toca replantearnos que la prostitución, aunque nos quieran vender que tiene rostro de mujer, es un mundo de hombres”. Así habla Amelia Tiganus. Es rumana, pero se expresa en perfecto español. A España llegó hace 16 años vendida por 300 euros para ser explotada en 40 prostíbulos durante cinco años. Sobrevivió y lo cuenta. Llana, franca, directa. Desmenuza en esta entrevista cómo fue captada, de qué forma funciona el sistema prostituyente en España y cómo hizo para salir: “Me dejaron marchar porque no daba más de mí y eso no importaba porque después de cinco años habían hecho un montón de plata. Y además en la puerta había tres nuevas (chicas) de 18 añitos recién cumplidos”.


–¿De dónde es Amelia?


–Nací en 1984, en Galati, al este de Rumania. Una ciudad industrial. Una familia de clase obrera, soy la mayor de dos hermanas. Y bueno mi vida era como la de cualquier otra en esa situación. A destacar mi buen nivel de estudio y mi deseo de ser profesora o médica, también que nunca pasé por necesidades económicas. Quizás esas necesidades sí las sufrí a nivel emocional porque dentro del núcleo familiar era una situación generalizada. Quizás porque es una sociedad… que ha pasado por la época del comunismo, de vivir en dictadura y tanto mujeres como hombres tenían unos horarios, eran unas dinámicas bien marcadas y se quedaba como al margen la vida afectiva, el valor de lo afectivo. Entonces nos hemos criado, en mi generación y las que vivieron en esas épocas de cambio, en esas dinámicas de ausencia de afecto parental.


–¿Qué pasó? ¿Cuál fue el desencadenante, cómo cae en la explotación sexual?


–Bueno, yo siempre digo que eso lo vi con la perspectiva del tiempo y tuve herramientas para analizar lo que había vivido… Llevo 16 años en España. El desencadenante, lo que cambió mi vida fue el haber sufrido a los 13 años una violación múltiple. Eran chicos del barrio, conocidos. En la calle, volviendo del colegio me rodearon y empezaron a insistir y eso se desencadenó en una violación múltiple. Pero eso no fue lo peor porque fue un hecho muy traumático pero que mi mente lo guardó en un rincón y siento que se borró de mi memoria, lo peor fue lo que vino después cuando mi entorno no supo responder a aquello quizás por miedo o por faltas de herramientas…


–¿Le contó a sus padres?


–No le conté a mis padres porque tenía mucha vergüenza, miedo a defraudarles, no quería que sintieran vergüenza ni que pusieran en duda lo que sucedió…


–Pensaba que la podían culpar de algo…


–Sí, pensaba, porque eran muy conservadores, y me crié con esa idea de que si a una mujer le pasa algo así es porque no ha tenido el suficiente cuidado o porque ha estado vestida de alguna manera. Ese mensaje lo tenía muy bien incorporado. Pero sí de cara hacia afuera se difundió y se me marginó. Primero, y más importante, las notas bajaban porque ya no rendía, decían que me había vuelto una vaga y no vieron los indicadores. Tampoco el vecindario, que se dedicaba a señalarme, a decir que era una puta. Esos padres de mis amigas no les dejaban hablar conmigo porque decían que les iba a ocurrir lo mismo…


–Entonces, sus padres se enteraron.


–Sí. Seguramente les agarró mucho dolor, lo pienso ahora pero en ese momento me sentí bastante defraudada por su actuación. Pues me vi totalmente marginalizada por una sociedad, muy vulnerada. Entonces en esa situación, en donde además las violaciones se volvieron sistemáticas porque me perseguían, tenía dos opciones: una era suicidarme por no aguantar todo eso y otra era asumir que eso era así, que yo era una puta. Y adquirí esa falsa salvación, me agarré de esa idea… A partir de ese momento pensé “bueno, no pasa nada, me acuesto con todos” pero también para evitar las situaciones de mayor violencia, para sobrevivir, un mecanismo de defensa.


–¿Cuánto tiempo duró eso?


–Esto desde los 13 hasta los 17 y medio. Y a los 17 y medio fue cuando me empezaron a hablar de ir al Estado Español a ejercer la prostitución para en unos años, tener una casa, un coche. Me ponían de ejemplo a otras chicas que venían de ahí, que eran muy queridas y admiradas, porque dentro del sistema eres lo que tienes, el valor que tienes. Y me ilusioné mucho, me lo creí y dije que sí. Tenía 17 años, era menor de edad y ese hombre me vendió por 300 euros. Tenía un prostíbulo en Alicante, en donde enseguida cumplí la mayoría de edad. Fue así como llegué al Estado Español y al sistema prostibulario.


–¿Y con sus padres, nunca más?


–En esa ecuación mis padres se quedaron de lado porque yo intenté sobrevivir a mi manera, a los 16 años empecé a trabajar en la fábrica, sacar adelante mi vida y se quedaron en un lugar secundario.


–¿Repensó ese consentimiento que supuestamente dio a esa edad?


–Claro. Lo más llamativo es que yo no me identifiqué como víctima de trata hasta hace cuatro años. O sea, siete años después de salir del sistema prostituyente, sin apoyo –luego lo conseguí porque nadie se salva solo—, en tremenda soledad. Yo durante todo este tiempo pensé que como di mi consentimiento, sin pensar cómo lo di, tengo que apechugar. La revictimización que siempre o casi sufrimos las mujeres.Y me di cuenta de que era víctima de trata por el feminismo…


–¿Cómo llegó al feminismo?


–De casualidad, empezando a leer. Fue un momento de abrir los ojos, darme cuenta que todas las preguntas que me fueron rondando por la cabeza, todo tenía un sentido, una explicación y entonces pude ponerle palabras a lo vivido. Pude entender mi historia y sacarla de lo personal a lo político, y así entender que parte de mi historia personal formaba parte de un gran entramado que arroja en la prostitución a millones de mujeres en todo el mundo. Y luego empecé a estudiar sobre la trata y fue al conocer el Protocolo de Palermo cuando me di cuenta de que yo había sido víctima de trata primero porque di ese “consentimiento” siendo menor de edad y segundo, aunque no hubiera sido menor de edad, en una condición de vulnerabilidad como la que estaba, tampoco. Por eso pienso que el consentimiento es un término muy tramposo porque no se puede demostrar.


–Dijo alguna vez que los prostíbulos son campos de concentración.


–Sí, después de escuchar a Sonia Sánchez que dijo que “la prostitución es un campo de concentración a cielo abierto”, empecé a reflexionar sobre eso, a hacer conexiones y entonces empecé a pensar qué era la prostitución dentro de los prostíbulos, que era lo que yo conocía. He pasado por más de 40 prostíbulos durante los cinco años que fui explotada en el Estado Español. Y tener los sentidos puestos en sobrevivir las 24 horas del día; estar expuesta a ver pornografía (películas) las 24 horas del día y como forma de tortura, como mandando un mensaje muy claro de “para esto estás y sirves”; tener que hacer fila para todo, para cambiar las sábanas, para comer, para entrar a las habitaciones con los puteros. También la desconexión total con la sexualidad, con el deseo, simplemente un acto mecánico para dominar. Ser en función de lo que los otros te demandan porque primero pierdes la identidad, te transformas en una mujer usable, desechable; en un cuerpo y podes resistir a todo eso a través de un mecanismo de desviación porque es cuando se quiebra tu humanidad.


–¿Cuándo pensó por primera vez en irse, escaparse?


–La primera vez fue a las tres semanas de llegar al Estado Español cuando me di cuenta que el proxeneta que me había comprado no cumplía con su parte porque me había dicho que después de pagar la deuda que había acumulado por pasaporte, el viaje, las ganancias se iban a repartir un 50 y un 50. Pero me di cuenta que después de pagar esa deuda, de ese 50 por ciento que me tenían que dar a mí, me quitaban el alojamiento, las sábanas. Me habían dicho primero que era para ganar mucho dinero y sacar a tiro en dos años, y si no lo cumplía era porque no me esforzaba lo suficiente. También hay un sistema de multas por no cumplir los horarios, por no estar a las cinco en punto en las salas cuando se abría la puerta (ahí entraban los puteros y estábamos en filas otra vez). Por tardar más en habitaciones, por masticar chicles, por contestar mal a un putero. Entonces todo eso de la libertad de elección no es cierto: no puedes tratar mal a un putero porque el proxeneta va a perder la clientela y porque ese (el prostituyente) le dirá a otros que ahí hay chicas complicadas. Y me di cuenta como me quedaba sin nada. Lo que me quedaba era para sobrevivir y seguir enganchada a la droga y el alcohol. Nos enganchamos a eso para poder resistir y sobrevivir.Y a las tres semanas cuando me doy cuenta de todo eso, porque era aun bastante lúcida, decidí escaparme en el día en que tuve el pasaporte en la mano (me lo habían sacado el primer día. Me dijeron que tenían una caja fuerte porque las chicas me lo podían robar). Pero me devolvieron el pasaporte un día que el proxeneta recibió el llamado de un policía avisándole que esa noche iba a haber una redada: esa noche teníamos todas el pasaporte en mano y las que parecían menores de edad no estaban esa noche. Y lo que hice fue pedirle a algún putero que me llevara a otro prostíbulo. Y la gente me decía “si tú estabas tan mal, ¿por qué te fuiste a un prostíbulo?”. Primero, queda claro que no quería volver a Rumania y segundo, estaba en un país totalmente desconocido, no hablaba el idioma. Desconocía mis derechos. Y todavía pensaba que eso era posible, que yo ganara ese dinero para solucionar mi vida. Y acabé en otro prostíbulo. Y de ahí en otro y otro porque trabajan en red y cada 21 días renuevan para tener chicas nuevas, para tener mercancía siempre variada y nueva para que los puteros no se aburran. Y el sistema era el mismo: explotar. Estuve cinco años. Tardé cinco años porque me resistía a salir sin llevarme nada. Tenía dolor de salir de eso sin llevarme nada y me prometía un año más, otro año más hasta llegar a los cinco. Autoengañarme.


–¿Cómo salió?


–Salí. Un día me senté en una silla y pensé que no quería que nadie más me tocara. Y me aguanté dos semanas. Me hacían muchas presiones porque acumulaba deudas con el club. Pero estaba totalmente bloqueada, intentaba pensar pero no tenía herramientas para hacerlo. Le pedí a un putero que me llevara a su casa a cambio de sexo. Y yo pensé que esa sería una manera de buscar un trabajo, poder pagar un alquiler. Fue así, pero me dejaron marchar porque después de todas esas insistencias era simplemente que no daba más de mí y eso no importaba porque después de cinco años habían hecho un montón de plata. Y además en la puerta había tres nuevas de 18 añitos recién cumplidos, con mis mismas ilusiones.


–¿Qué dice la ley española de la prostitución?


–Es alegal. Es decir, es una nube que beneficia a proxenetas, al Estado. Significa que no está penalizada ni para quien ejerce ni para quien explota –los puteros–. Está perseguido el proxenetismo, lo único que de una manera tramposa, hay prostíbulos en las carreteras, cada vez más pisos. No persigue el rufianismo ni el proxenetismo coactivo. Y volvemos al consentimiento, es decir, si una mujer consiente –sin tener en cuenta la vulnerabilidad– ser explotada, no pasa nada.


–¿Hay presiones para legalizar?


–Muchísimas, cuando ejercer la prostitución no es ilegal. ¿Y a quién beneficia? A los proxenetas porque quieren convertir la explotación sexual en explotación laboral. Y de esa ecuación quien gana es el proxeneta porque se convierte en empresario que explota. Y hay muchísima presión y el lobby proxeneta a nivel global. Y la gente en general repite el discurso proxeneta porque le llega por todas partes: los medios de comunicación ponen como referentes a supuestas mujeres que es como hacer el papel de Pretty Woman, la película que tanto daño ha hecho con la romantización de la violencia, de la prostitución, del putero. Y creo que a nuestra sociedad nos toca replantearnos que la prostitución, aunque nos quieran vender que tiene rostro de mujer, es un mundo de hombres. A mí cuando me preguntan que es la prostitución, respondo que es un mundo masculino. Para poder analizar hay que ver el sistema, hay que hablar del Estado que permite que exista y que lucra con ello porque en el Estado Español el dinero que mueve la trata está incluido en el cálculo del PIB desde 2014. Después están los proxenetas y los tratantes: cuando cae alguna red, siempre caen los extranjeros. Los intocables son los poderosos.


–Las chicas son también en general extranjeras…


–Sí porque las que estamos en situación de prostitución y trata, se retroalimentan y solapan. El 90 por ciento son países de origen de las redes de trata.Y luego está el gran invisibilizado que es el putero.


–El cliente, le decimos acá…


–Pero decirle cliente es eximirle de responsabilidad porque cliente podemos ser cualquiera y compramos y ahí se acaba. Y lo llamamos allí “putero” y aquí, “prostituyente”. Pero lo llamamos así porque es el hombre que paga para acceder al cuerpo de una mujer, no es cualquier cliente.


–¿Cuál es su sueño ahora?


–Tengo muchos, gracias al universo no he perdido la capacidad de soñar ni de perder las esperanzas. Mi sueño es que esta sociedad pueda abrir los ojos y pensar sobre qué modelo de Estado, de sociedad queremos. Se supone que si luchamos porque nuestros derechos como mujeres estén asegurados, es inocente pensar que legalizando la prostitución nos pueden garantizar eso porque el mismo acto en sí es discriminatorio hacia todas las mujeres porque pone a disposición de los hombres en lugares físicos en donde las mujeres que están ahí son convertidas en hoyos, en mujeres utilizables y desechables.


–¿Cómo vive hoy?


–Yo llevo mi activismo desde feminicidio.net y cuando hablo lo hago en nombre de una organización… no soy yo sola, tengo un equipo multidisciplinario detrás. Lo primero que hacemos es ir contra los feminicidios en el Estado Español, los del sistema prostitucional (prostituyente). Desde el año 2010 hasta hoy, tenemos documentados 42 casos. Seguramente habrán sido más. Lo que hacemos es rastrear las noticias de los periódicos y a través de eso hacemos informes. Un dato muy importante para destacar del informe es que la gran mayoría de estas 42 mujeres han sido asesinadas por puteros. La gran mayoría provenían de países de origen de las redes de trata (Europa del Este, Rumania y Ucrania. En América Latina, Brasil, República Dominicana. En Asia, China. En África, Nigeria), todos los puntos en donde las mujeres fuimos convertidas en materia prima para ser explotadas. También que esos asesinatos son llevados a cabo con gran odio, dejando en evidencia la misoginia. Es como si esos puteros hubieran hecho una declaración, como si el cuerpo de esas prostitutas fuera el campo de batalla de la misoginia, violencia contra todas las mujeres. Dentro de la organización coordino el proyecto de sensibilización, formación y prevención de prostitución, trata y violencia sexual. Me dedico a dar talleres, sensibilizar, a hacer activismo.

 

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Jueves, 07 Junio 2018 17:33

Y adentro, la caldera

Y adentro, la caldera

…el balón que va y que viene.

El ritmo irracional que nunca se interrumpe.

El frío afuera. Y un puñado de gente. Y adentro, la caldera”.

Osvaldo Ardizzone.


El que quiera aprender de fútbol debe leer las crónicas de Ardizzone; terminará eso sí, amando más la poesía que el fútbol… Ardizzone fue el último poeta del fútbol, Petrarca el del amor.

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"Cierto feminismo y cierta izquierda han comprado la idea de que el sexo es lo peor"

La escritora y ensayista francesa, autora del libro referencia para feministas 'Teoría King Kong', reflexiona sobre la burguesía literaria de su país, el orgullo de clase y la posibilidad de crear un espacio de disidencia que enfrente el poder establecido

 

"Escribo desde aquí, desde las invendibles, las torcidas, las que llevan la cabeza rapada, las que no saben vestirse, las que tienen miedo de oler mal, las que tienen los dientes podridos, las que no saben cómo montárselo, esas a las que los hombres no les hacen regalos, esas que follarían con cualquiera que quisiera hacérselo con ellas, las más zorras, las putitas, las mujeres que siempre tienen el coño seco, las que tienen tripa..."


Sirvan estas líneas a modo de aperitivo de lo que el lector puede encontrar en Teoría King Kong (Literatura Random House), un ensayo a cargo de la novelista francesa Virginie Despentes publicado originariamente en 2006 y que ha servido de avanzadilla para muchas de las cuestiones con las que el feminismo se da de bruces hoy día. Un panfleto incómodo para algunos, que se ha convertido en el Santo Grial del empoderamiento para una generación de jóvenes que no quiere saber nada de sumisiones a un orden que ya no les corresponde.


¿Para quién escribió este ensayo?


Cuando lo escribí, hace poco más de 10 años, tenía la sensación de que nadie hablaba a las generaciones más jóvenes sobre estos asuntos. La cultura mainstream, de la que se nutrían fundamentalmente, les bombardeaba de feminidad, pero en cuanto a feminismo las carencias eran notables. Nadie les dijo que puede ser una herramienta útil a la hora de ver el mundo y entender —incluso si no te conviertes en feminista— por qué determinadas puertas se te han cerrado por el simple hecho de ser mujer.


Le suelen preguntar por género y sexo, pero el caso es que en su discurso tiene mucho peso también la cuestión de clase...


Es esencial. El primer acercamiento que hice al feminismo fue a través de un libro que leí con apenas 18 años y me dejó muy impresionada; Mujeres, raza y clase, de Angela Davis. Este es un texto que me ha construido como mujer y que tiene mucho peso en mi forma de entender el feminismo, de tal forma que para mí la clase social está en el centro mismo del análisis.


Si lees, por ejemplo, la carta de Catherine Deneuve contra el "puritanismo" del #metoo, te das cuenta de que es un texto en el que mujeres de la alta sociedad expresan la rabia de los ricos. Más que feminismo, ese texto ejemplifica hasta qué punto los ricos parecen estar molestos por el simple hecho de que las víctimas se quejen. Se podrá leer en claves diversas, pero para mí lo que refleja ese supuesto manifiesto no es más que un puñado de ricos que no soportan que ciertas personas traten de poner límites al ejercicio, según ellos legítimo, de poder que desempeñan sobre otras personas. Parece que el problema es nuestro como víctimas por no sabernos comportar como es debido y agachar la cabeza de forma obediente. Dicho de otro modo; no creo que una cajera de Alcampo suscriba ese mismo texto.


¿Usted viene de ahí, de la clase baja, cómo se desenvuelve Despentes entre los oropeles literarios parisinos?


Tengo 48 años y llevo 25 inmersa en la industria editorial. Supongo que me he ido acostumbrando, pero lo cierto es que me costó mucho. Al principio se notaba que a buena parte de esa burguesía literaria parisina le causaba mucho reparo incluso tocarme para saludar, no querían tener nada que ver conmigo. Por otra parte, es curioso que todavía hoy, el 90% de las novelas que se publican y llegan a algo, vienen en su mayoría de un 2% de la población muy definido y que pertenece a la clase alta.


¿Se sigue sintiendo de prestado entre esa élite?


Siento que formo parte de la gente que publica libros, comparto determinadas problemáticas inherentes al hecho de ser escritor. Pero al mismo tiempo tengo muy presente de dónde vengo y me sigue sorprendiendo lo alejados que están muchos de estos escritores de realidades sociales como, por ejemplo, sacar adelante a dos hijos cobrando 1.500 euros al mes. Lo que percibo en estos salones y ambientes literarios es gente que está muy alejada de lo cotidiano.


Reivindica la rareza, el hecho de no avergonzarse por no encajar. ¿Cree posible la literatura desde otro sitio que no sea la alienación?


Busco ejemplos pero no los encuentro... Supongo que no, supongo que siempre es mejor si tienes algo propio que ofrecer. Me explico; si tu vida es maravillosa y vives entregado al frenesí, es obvio que no te vas a meter en tu cuarto a escribir. En cambio, si tienes el reflejo de encerrarte en tu mundo y sientes que no encajas bien, es más probable que termines escribiendo. Casi todos los libros que me gustan están escritos por gente que se siente un bicho raro.


Usted fue víctima de una violación. 'Teoría King Kong' surgió de un intento por abordar un trauma que quiso olvidar. ¿Hasta qué punto le marcó este hecho?


No puedo hacerme una idea. No puedo imaginarme sin esta vivencia, por eso no puedo saber si sería la misma persona o tendría menos problemas. A menudo me lo pregunto, ¿hasta qué punto me habrá cambiado lo que viví?, ¿me libré del trauma o sigo sufriendo? Lo que sí sé es que, como muchas mujeres en los 80, traté de hacer como si no hubiera ocurrido.


¿Fue terapéutico escribir sobre ello?


No creo que sea bueno escribir para hacer terapia, con el ejercicio de la escritura emergen también problemas... No sólo escribir, sino publicar y pensar que algo tan íntimo lo va a leer cualquiera. Desde luego, no se lo aconsejaría a nadie como terapia. En mi caso quizá me haya ayudado un poco para poner orden y mirar lo que me sucedió de frente.


¿Cómo lidia con la sobrexposición mediática? He leído que le resulta más dura que su pasado en la prostitución.


Tengo la impresión de que mucha gente se ha hecho una fantasía sobre lo que es el trabajo sexual. Por supuesto que es un trabajo duro, exigente y muy particular, pero cuando yo empecé a publicar y a hablar de mi historia me pareció todo mucho más violento. Cuando te conviertes en una persona pública, dejas de elegir a quién te diriges, te han visto por la calle y por la mañana coges el metro con la misma cara que tenías la noche anterior en su televisor. Las prostitutas que tienen sus papeles en regla y que eligen prostituirse no creo que tengan mucho que envidiar a todas esas mujeres públicas que por estar expuestas han perdido su intimidad. El problema aquí es que la burguesía ha determinado que ser mediáticamente conocida es el bien, pero que ejercer la prostitución es el mal y yo, que he hecho ambas cosas, puedo decir que ha costado mucho más acostumbrarme a ser insultada públicamente.


En España, buena parte de las voces beligerantes para con la prostitución no sólo vienen de la derecha católica, sino también de la izquierda


Me consta y en Francia no deja de ser muy diferente. Hay algo que nos hemos tragado después de dos mil años de cristianismo y es que el sexo, al parecer, es malo. Hubo un realizador francés que solía comparar la pornografía con Auschwitz. Y lo cierto es que, sinceramente, prefiero hacer una mamada antes que entrar en una cámara de gas. Nos hemos creído todo eso de que el sexo daña la dignidad y la integridad de la mujer.


Por otro lado, cierto feminismo y cierta izquierda han comprado la idea de que el sexo es lo peor. Parece que para algunos sectores de la izquierda trabajar 60 horas en un almacén de Amazon o trabajar en una mina de carbón y estar machacado con apenas 40 años es algo muy digno, pero en cambio es la prostitución lo que hemos de perseguir porque esclaviza a la mujer. No tienen en cuenta, por ejemplo, que es posible que esa prostituta gane mucho dinero haciendo su trabajo, mucho más que dichos trabajadores.


La situación se polariza. Parece que o te conviertes en una mujer sumisa que acata el orden establecido o en una pirómana que quiere arrasar con todo


El problema es que no termino de ver de qué forma nos podemos convertir en terroristas simbólicos. Más bien al contrario, aquellos que intentan subvertir ese orden al que te refieres son castigados y silenciados más que antes. De tal forma que el resto intentamos evitarnos problemas y nos autocensuramos. Cuando te presentan una voz disidente que tiene mucha presencia en la opinión pública es porque dicha voz no es un peligro para el poder. Las voces disidentes de verdad están cada vez más silenciadas y lo que se impone, en cambio, es una especie de blues, como si intentáramos decir ciertas cosas dentro de una sumisión permanente.


Pertenecemos enteramente al mercado, por primera vez en la historia esto es algo que queda patente. Es necesario abrir un cierto espacio de disidencia porque incluso desde la radicalidad, caemos muchas veces en un diálogo con el poder en el que nos definimos en contra de nuestro interlocutor, de modo que es el jodido poder el que nos termina configurando de alguna manera. Tenemos que acabar con esta sensación, estoy convencida de que las cosas no van a durar mucho tiempo tal y como las conocemos. Creo que esta situación está a punto de estallar.

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Parece exageración pero no lo es; parece irreal pero tampoco lo es. En la sociedad de mercado, todos los obreros y empleados –en algún grado significativo– nos prostituimos al vender servicios laborales materiales o intelectuales, pues tales labores exigen esfuerzo físico, concentración mental, algún importante componente sentimental y afectivo y, en especial, una buena dosis de obediencia. Al decir del economista institucionalista Ronald Coase, a uno le pagan no sólo por trabajar sino, en particular, por ser aquiescente con los patronos. Los trabajadores más obedientes y que suelen hacer los trabajos más indeseables, los cuales van en contravía de sus ideologías políticas y sus valores morales, se comportan tan servilmente como lo hacen los mercenarios.

 

Una mercancía cualquiera no escoge, más bien es elegida por algún caprichoso consumidor. Una prostituta tampoco elige a su cliente, más bien es un objeto del deseo y capricho del cliente que tenga suficiente poder adquisitivo. En contravía del equívoco y sospechosamente inocente aserto del economista ultra liberal Milton Friedman, en el sentido de que en el mercado tenemos libertad de elegir, la evidencia muestra más bien que nos formamos en habilidades, funciones, modales y competencias que son demandadas por los que, al comprar nuestros servicios laborales, nos remuneran para servirles.

 

En la perspectiva de (Nussbaum, 1999) la similitud del trabajo sexual con otras ocupaciones es la obediencia a quien paga el servicio y las diferencias residen en la calidad de la relación contractual y prestigio social de la profesión. Quienes hoy ejercen la prostitución están sometidas a la estigmatización y al ultraje.

 

Los límites de la legalización del viejo oficio

 

Mientras el prohibicionismo y el paternalismo buscan extinguir la prostitución, la perspectiva liberal busca legalizarlo y regularlo. Por cierto, algunas tendencias feministas son compatibles con el prohibicionismo, pues sus exponentes encuentran que la prostitución es una expresión del machismo y se presta para que las prostitutas sean instrumentalizadas.

 

En la expansiva sociedad de mercado del siglo XX la prostitución se reconoce como una actividad económica más y en opinión de economistas liberales como (Posner, 1994), debe regularse y ofrecerse garantías y seguridad social. Países como Dinamarca y Holanda adoptaron esta visión y se preocupan por el control sanitario y la formalización de esta actividad donde sus practicantes además gozan de protección social y contribuyen al sistema impositivo. No obstante, la igualdad ante la ley es una quimera en un mundo donde imperan desigualdades extremas entre países y al interior de estos. Como acertadamente lo arguyen (Holmes, S. and Sunstein, C., 2013), los derechos humanos son costosos y dependen tanto de los propios recursos del individuo como de la solidaridad y los tributos sociales, y suele suceder que los migrantes pobres y los marginales sean tratados como ciudadanía de quinta sin protección ante la ley. La marcada diferencia en las clases sociales afecta el mercado ocupacional en general y, en particular, el de la prostitución.

 

Una importante paradoja del liberalismo es que los derechos y garantías suelen hacerse efectivos sólo para quienes tienen suficientes recursos monetarios e influencia. La ley no puede borrar las enormes desigualdades sociales, políticas y económicas.

 

En Colombia, después de reforma constituyente de 1991, se han dado pasos importantes hacia la regulación de la prostitución. Con la sentencia T-629 de 2010 se subrayó que el ejercicio de tal oficio no es punible, y se propuso una serie de medidas para que quienes lo ejercen se empoderen a través del conocimiento de sus derechos y deberes. No obstante, entre los años 2004 y 2013 según el Instituto de Medicina Legal, 238 trabajadoras sexuales fueron asesinadas, entre quienes el 9 por ciento tenía entre 10 y 17 años. El año pasado, a raíz de una acción de tutela tramitada por varias trabajadoras sexuales que fueron violentadas por la fuerza pública, la Corte Constitucional falló a su favor y ordenó al Ministerio del Trabajo regular el trabajo sexual en el país.

 

En Colombia la desigualdad socioeconómica y la segregación espacial también se manifiestan en la ubicación de ciertos oficios, entre ellos el que nos ocupa. La Secretaria Distrital de la Mujer en Bogotá, durante los años 2013 y 2015 llevó a cabo un registro de quienes ejercen el trabajo sexual y halló que el 95 por ciento son mujeres (los otros casos son hombres e intersexuales), y que el 50 por ciento se inició en tal labor entre los 18 y 25 años, y el 25 por ciento entró en condiciones de explotación sexual. Es decir que este oficio es esencialmente de las mujeres jóvenes porque, en opinión de ellas, en estos rangos de edad el oficio es más rentable.

 

Las personas en ejercicio de la prostitución está mayormente concentrado en la localidad de Los Mártires con el 26% de las trabajadoras sexuales de Bogotá. De ellas hay un porcentaje elevado (77%) que se encuentran afiliadas al régimen subsidiado en salud. En esta localidad en comparación con las otras el oficio está más concentrado. Los Mártires ha sido catalogada como de alto impacto y con el Decreto 187 de 2002 se reglamentó el permiso para ejercer estas actividades al interior de su territorio. Aunque esta población goza de protección constitucional el 50 por ciento de los registrados declara haber enfrentado alguna violación de sus derechos. Falta aún más para que las y los trabajadoras/es sexuales emprendan acciones colectivas que presionen la generación de actos legislativos que dignifiquen el oficio más antiguo de la humanidad, el oficio que tiene el mérito de unir el alma con el cuerpo.

 

Mercados de la felicidad y construcción de convivialidad

 

El recientemente fallecido filósofo Zygmunt Bauman afirmó en una de sus últimas entrevistas que: “[...] sea cual sea tu rol en la sociedad actual, todas las ideas de felicidad siempre acaban en una tienda. El reverso de la moneda es que, al ir a las tiendas para comprar felicidad, nos olvidamos de otras formas de ser felices como trabajar juntos, meditar o estudiar” (Bauman, 2016). Tal reflexión resume muy bien las teorizaciones de autores como Marcel Mauss (Mauss, 1990) y (Graeber, Fragments of an Anarchist Anthropology, 2006) pues en el intercambio mercantil cada comprador busca exprimir la utilidad del bien o servicio que le ofrece el vendedor, y entre ellos no se construye una relación social de amistad, convivialidad o de afecto. Pero cuando se construyen relaciones humanas, en particular de amistad y de afecto, hay un intercambio mutuo y obligado de presentes, detalles y regalos.

 

La prostitución es uno de los servicios más codiciados en los mercados de la felicidad, y podría ser una labor en la que, literalmente, se una el cuerpo con el alma, dada la intimidad e intercambio de caricias, afectos y secretos que comparten clientes y trabajadoras sexuales.

 

En la antigua Grecia quienes se dedicaban a la prostitución eran mujeres libres, eruditas y prestantes en la sociedad. Después, con el cristianismo, se dio importancia al matrimonio con el fin de reducir prácticas como la masturbación, la prostitución, el incesto y la homosexualidad. Ya en la era victoriana se introdujo la preocupación por la moral y la salud pública.

 

Tanto en la práctica como en la teoría se ha planteado que las acciones de política pública deben traducirse en un incremento del bienestar de la población, incluso algunos hablan de incrementar la felicidad. Este tema es bien subjetivo, lo que puede hacer felices a uno no necesariamente se cumple con otros; para unos está asociado al tema de la riqueza material para otros la palabra se asocia al terreno emocional o espiritual. Aunque pueden existir muchas interpretaciones, una interesante para los hacedores de política pública es esta dada por Veenhoven: “La felicidad es un disfrute subjetivo de la vida como un todo, se puede alcanzar mayor felicidad para mayor número de personas por acción del gobierno”. Mientras cada vez más sociedades desarrolladas o en vías de desarrollo toman el ingreso como medida de felicidad hay otras como Bután que en lugar de PIB (Producto Interno Bruto) hablan de FNB (Felicidad Nacional Bruta) donde aspectos muy importantes como la equidad, el buen gobierno, la conservación del medio ambiente o la conservación de tradiciones y de valores de su cultura, son fundamentales en su registro.

 

El Departamento Nacional de Planeación de Colombia realiza la Encuesta de Percepción Ciudadana; con base en 9.710 entrevistados de las seis regiones y de las áreas metropolitanas de Cali, Barranquilla, Medellín y Bogotá estableció para 2016 que la región centro-oriente (que incluye a Bogotá y a los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Santander y Norte de Santander) es la segunda con mayor percepción de felicidad dentro del territorio nacional. Aunque esta zona se destaca por ser el principal polo de desarrollo del país, es importante resaltar que al interior de esta zona a las poblaciones segregadas necesitan las provean de condiciones de vida que incrementen su bienestar o su felicidad.

 

Bibliografía

Bauman, Z. (11 de November de 2016). El Mundo. Obtenido de elmundo.es/líderes: http://www.elmundo.es/papel/lideres/2016/11/07/58205c8ae5fdeaed768b45d0.html
Graeber, D. (2006). Fragments of an Anarchist Anthropology. Chicago: Prickly Paradigm Press.
Holmes, S. and Sunstein, C., (2013). The Cost of Rights: Why Liberty depends on Taxes . London: W. W. Norton & Company.
Mauss, M. (1990). The Gift: The form and reason for exchange in archaic societies. London: Routledge.
Nussbaum, M. (1999). Wheter from Reason or Prejudice. En M. Nussbaum, Sex and Social Justice (pp. 276-298). New York: Oxford University Press.
Posner, R. (1994). Sex & Reason. Boston: Harvard University Press.

Publicado enEdición Nº236
Viernes, 21 Agosto 2015 05:54

La esquina es de quien la trabaja

La esquina es de quien la trabaja

La pasada semana participé como invitado en un encuentro de trabajadoras sexuales en el local de Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez, enclavado en el mercado de La Merced, en el centro del Distrito Federal. Sólo conocía a tres de sus integrantes y fundadoras (Elvira Madrid, Jaime Montejo y Rosa Madrid) en encuentros de movimientos populares y en convocatorias del zapatismo.


En la reunión participaron unas 50 trabajadoras sexuales, en un pequeño departamento donde funciona la clínica que ofrece servicios como Papanicolau, pruebas rápidas de detección de VIH/sida, colposcopia, electrocirugía y cirugía laser, tratamiento de infecciones de transmisión sexual, odontología, acupuntura, masoterapia y atención sicológica, que financian con la venta de los condones Encanto.


El ambiente es difícil de definir, porque no se parece en nada a las reuniones de los movimientos sociales y las izquierdas. Habría que remontarse a los encuentros de obreros anarquistas, un siglo atrás, para encontrar referencias válidas. Las trabajadoras sexuales autoorganizadas en la brigada son personas de corazón grande y palabra directa, sin vueltas ni retórica, capaces de explicar sus tremendas vivencias con la naturalidad propia de las de abajo.


Comenzó a circular la palabra. Había mujeres y transexuales de tres generaciones, ya que comenzaron a organizarse hace más de 25 años. La organización se rige por una asamblea general integrada en su mayoría por trabajadoras sexuales que se han aglutinado, desde 1997, bajo el nombre público de Red Mexicana de Trabajo Sexual, destaca uno de sus múltiples documentos.


En la mesa estaban Elvira, Patricia Mérida y Krizna. Sus intervenciones fueron extraordinarias, sencillas, profundas, cristalinas, conmovedoras hasta las lágrimas, que en esas tres horas rodaron tanto como las palabras. Lágrimas de dignidad y de rabia. En sus voces hablaron la explotación de padrotes y madrotas, la violencia de policías abusivos, las violaciones, los golpes y el encarcelamiento, el secuestro de hijos e hijas, las carreras contra las transexuales a quienes la policía rapaba y daba manguerazos.


El clímax fue la intervención de Betty. Sonrisa ingenua, lanza en tono inocente una pregunta demoledora. ¿Cuál es su intención con esto?, en referencia a la información que se lleva el periodista. Una trabajadora sexual interpela al periodista invitado. Es la síntesis de un proceso de décadas, del crecimiento desde abajo, de la dignidad de no sentirse menos que nadie. No es desconfianza en el otro; es poder, capacidad de interrogar que sólo nace de la autoestima y la confianza en sí misma.


Para llegar a ese lugar recorrieron un largo camino. Antes tenían que pedir permiso a las madrotas para trabajar en la calle, ahora tienen cooperativas, explica Alma, hasta con 160 integrantes. Antes nos caíamos gordas unas a otras, ahora están unidas. Chabela recuerda que las llamaban foco de infección, pero ahora son promotoras de salud formadas en los talleres de la brigada.


Lupita, China, Isabel, Ramona junto a su hijo, evocan un pasado de humillaciones en hospitales y violaciones grupales en las calles, cuando las detenciones duraban hasta 15 días. Mi vida era droga diaria, reuerda Betty. Todo eso se acabó, replica alguna. En 2014 el Gobierno del Distrito Federal debió reconocerlas como trabajadoras no asalariadas. Algunas, como Mérida, gracias a la brigada, estudiaron primaria, secundaria y computación. Otras se desempeñan como periodistas gracias a los talleres que imparte, solidariamente, Gloria Muñoz.


Así fue naciendo un sujeto colectivo. Somos parte de una familia, explica Elvira, cuya vida cambió el día que las conoció. Transitar de objetos a sujetos, de putas a trabajadoras dignas, es un camino que sólo puede explicarse, y entenderse, desde la carne adolorida y las lágrimas rodando sobre la mejilla. No existe tesis ni plataforma capaz de hacerlo. Es vida y sólo vale sentirla.


Brigada callejera tiene su decálogo de principios: apoyo mutuo, decisiones por consenso, unidad de acción, franqueza y no simulación, ser políticamente incorrectos o sea no instrumentales, buscar lo común con otros y no la perfección, no colaboración con el Estado y megaproyectos de grandes corporaciones, no violencia, no injerencia en asuntos internos de otros movimientos y autodeterminación.


Integran la Red de Resistencias Autónomas Anticapitalistas y la Otra Campaña convocada por el EZLN. Han creado la Agencia de Noticias Independiente Noti-calle y las iniciativas de Radio Talón y Tv calle. Cuando alguien propuso hacerse sindicato, la transexual Krizna recordó que rechazan las formas verticales de organización.


Cuando tantos movimientos han sido doblegados por las políticas sociales, brigada obtiene hasta 97 por ciento de sus recursos de la venta de condones, lo que les evita depender de financiamientos externos que puedan generar dependencia o sumisión política, señalan en su página web. El 3 por ciento restante lo obtienen de fundaciones, embajadas, empresas o dependencias del gobierno mexicano, excepto de presidencias municipales, gobiernos estatales o el GDF, que cada vez condicionan más sus aportaciones a la fidelidad política de quienes los obtienen.


Jaime recuerda que el Gobierno del DF quiere expulsar del Centro Histórico a las trabajadoras sexuales, ambulantes, pobres y adictos, y pretenden cerrar o modernizar el mercado La Merced. Elvira agrega que ya cerraron todos los hoteles en la zona, que "ahora utilizan al narco para despojarnos" y que desde 2007 creció la represión, aumentó el trabajo sexual y las desapariciones son un fenómeno nuevo y temible.


Es poco frecuente, en tiempos de posmodernidad con masacres, encontrar espacios plebeyos que irradien espíritu y rabia de clase; abajos con conciencia de clase (como anotan los sabidos). Es reconfortante pero, por sobre todo, es un soplo de vida en este mar de sangre y desesperanza.

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Miércoles, 12 Agosto 2015 06:21

La decisión que desató una polémica mundial

La decisión que desató una polémica mundial

La medida fue tomada tras un encuentro de 400 delegados en Dublín. Sostiene que apoyará la despenalización de la prostitución. La decisión provocó rechazos. En Hollywood, actores y actrices se opusieron y anularon sus membresías a la ONG

 

En una resolución adoptada en Dublín, Irlanda, en un encuentro del que participaron 400 delegados de 70 secciones nacionales de la organización, se recomendó que "Amnistía Internacional desarrolle una política que apoye la plena despenalización de todos los aspectos del comercio sexual consentido". Thomas Schultz-Jagow, director de comunicación de Amnistía, sostuvo que el objetivo es "establecer un marco jurídico en el que todas las actividades del comercio sexual se despenalicen". En un comunicado, Salil Shetty, secretario general de la organización, admitió que "no fue una decisión fácil de adoptar", pero que lo hicieron convencidos de que "la criminalización del trabajo sexual consentido entre adultos puede resultar en un aumento de violaciones de las trabajadoras sexuales", por lo cual realizará acciones por la despenalización de "todos los aspectos" de la prostitución. El anuncio provocó rechazos y adhesiones (ver aparte).
Al mismo tiempo, la resolución ratifica que se persigan la prostitución infantil, el tráfico de personas y en general toda "prostitución forzada", a la vez que se garantice que quienes quieran abandonar la prostitución puedan hacerlo, algo que resulta casi imposible para las mujeres que son esclavizadas por los proxenetas.


"Es un día histórico para Amnistía Internacional", dijo Salil Shetty en el comunicado. Insistió en que no fue "una decisión fácil de adoptar" y por esa razón agradeció "a todos nuestros miembros de todo el mundo, así como a los grupos que hemos consultado". En el texto se afirma que la organización internacional realizará a partir de ahora "campaña para que no se persiga a las prostitutas, ni tampoco a los clientes o a los proxenetas y administradores de burdeles que no fuercen a las mujeres", en lo que es el punto que ha provocado más sorpresa.


En respuesta a ese punto de la resolución, la Coalición contra el tráfico de mujeres (CATW) había publicado con antelación una carta abierta firmada por actrices como Kate Winslet y Meryl Streep y otras 8500 personas. En ella se afirmó que la imagen de Amnistía se vería "gravemente dañada" si aprobaba la resolución. La CATW agregó que la postura de Amnistía "se pone más del lado de los explotadores que de los explotados".


La Coalición contra el tráfico de mujeres sostuvo que "no hay ninguna lógica detrás de la premisa de que para proteger a los explotados tengas que despenalizar a los explotadores. No tiene sentido", dijo su directora ejecutiva, Taina Bien-Aime. La organización Equality Now, que defiende los derechos de las mujeres, también está de acuerdo en despenalizar el trabajo de las prostitutas, pero se opone firmemente a hacer lo mismo con clientes, proxenetas y administradores de burdeles.


"La legalización de los que explotan a las prostitutas no es el camino correcto a seguir", dijo Esohe Aghatise, de Equality Now, ya que "la demanda comercial de sexo alimenta el tráfico" de personas. La proliferación de legislación en Europa sobre la prostitución muestra que no hay consenso.


Hace dos meses, Francia se unió a la minoría de países europeos que castigan a los clientes de prostitutas, que son Suecia, Noruega, Islandia y el Reino Unido. En la mayoría de los otros países europeos, la prostitución está regulada, como en Alemania, Austria, Holanda o Bélgica, o tolerada, como ocurre en la mayoría de los países, incluyendo a los de América latina.


En Londres, la Fundación Thomas Reuters sostuvo en un despacho que lo votado por Amnistía es un "polémico plan". En el texto se hace mención también a una declaración de Salil Shetty, en el sentido de que las trabajadoras sexuales "son uno de los grupos más marginados del mundo, quienes en la mayoría de los casos enfrentan un riesgo constante de discriminación, violencia y abuso".


En referencia a la resolución adoptada en Dublín, el secretario general de la organización humanitaria puntualizó: "Nuestro movimiento global allanó el camino para adoptar una política para la protección de los derechos humanos de los trabajadores sexuales que ayudará a dar forma al trabajo futuro de Amnistía Internacional sobre este importante tema".
La Fundación Reuters recordó que Amnistía tomó la decisión "luego de dos años de consultas e investigación, recabando evidencia de agencias de la ONU y de las conclusiones de sus propias misiones en Argentina, Hong Kong, Noruega y Papúa Nueva Guinea". Admite, de todos modos, que el grupo "ha sido duramente criticado por activistas de los derechos de las mujeres y por estrellas de Hollywood, como Meryl Streep, Kate Winslet y Emma Thompson, desde que se filtró un borrador de la propuesta" antes de ser aprobada este martes.


Voceros de Amnistía defendieron la nueva política "diciendo que era la mejor manera de apoyar los derechos humanos de los trabajadores sexuales y reducir el riesgo de abuso, como palizas, violencia sexual, arresto arbitrario, extorsión, acoso, tráfico humano y exámenes de VIH forzados" y aclararon que "la política se basó en discusiones con grupos de trabajadores sexuales, activistas de VIH/sida, grupos que representan a ex prostitutas y agencias contra el tráfico, entre otros".


"Estoy emocionada", dijo Laura Lee, una trabajadora sexual y activista irlandesa, luego de que se difundiera la resolución de Amnistía. "Es la mejor manera de sacar al trabajo sexual de la Edad Media y darnos los derechos y la protección que merecemos." En todo momento, las fuentes señalaron que sólo proponen la "no persecución" de los dueños o empleados de los burdeles "cuando se trate de trabajo sexual consentido entre personas adultas" y que siguen considerando "aborrecible el tráfico de personas en todas sus formas, incluyendo la explotación sexual".


Insistieron en que la nueva política significaría "la despenalización de leyes sobre trabajo sexual consentido", dado que "la explotación o tráfico dentro del comercio sexual seguirán siendo delitos".

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Lunes, 25 Mayo 2015 19:25

Cuando las putas son las nuestras

Cuando las putas son las nuestras

Recuerdo patente un medio día que regresaba a la casa después del colegio cuando estaba estudiando la primaria, en el camino me agarré a trompadas con unos patojos y llegué a la casa toda despeltrada y con el ruedo del uniforme deshilado. Mi pobre madre a la que le resulté la hija indomable, me preguntó desahuciada: ¿y ahora con quién te peleaste? Con unos patojos del colegio que me dijeron hija de la gran puta, y yo no voy a permitir que nadie te insulte. Me agarró y me dijo: metéte en la cabeza que todas las mujeres somos putas y no es para nada un insulto. Desde ese día dejé de ver lo de puta como una ofensa.

 

Hace unos años fuimos con unas amigas a un bar y mientras disfrutábamos de unas bebidas se acercó un don Juan y conversamos muy amenamente resultó ser gitano y que leía las manos, pues a aquellas les dijo que llegarían a abuelitas y que morirían asomando a los noventa años, en cambio a mí me vio la palma de la mano y me dijo con toda la seriedad del caso: usted es una puta. Mis amigas por poco se ahogan con la bebida al escuchar semejante afirmación. Yo muy tranquila le contesté, eso ya lo sabía lo que quiero es que me diga algo que no sepa. Todos llorábamos de la risa. Me dijo entonces que moriría de un infarto al corazón antes de los 45 años. Me quedan diez para seguir jodiendo la pita.

 

La otra vez conversando con unos pintores que recién me acaban de presentar salió a colación el asunto de la marihuana y yo les dije que quería probarla, uno de ellos me dijo que con mucho gusto un día nos reuníamos y nos pegábamos la de nuestras vidas, otro no muy me creyó que yo jamás había probado a motearme, me dijo: no me lo tome a mal pero no le creo que no se drogue, ¿por qué? Porque se le nota... ¿Qué se me nota, lo puta me va a decir? Comenzó a reír a carcajadas y me dijo sí, no se lo quería decir así pero es cierto se le nota lo sexual. ¿Y eso qué tiene que ver con la droga? -Le dije-. Todas las mujeres somos putas, que unas se hagan las santas es otra cosa.

 

Me regresé a la casa pensando en el contexto social que tiene esta palabra. El otro día vi en las noticias que violaron y asesinaron a una niña de 13 años "porque era puta". Los adolescentes que lo hicieron tenían entre 16 y 17 años, fueron 4, la violaron varias veces vaginal y anal y la asfixiaron, la dejaron tirada en un barranco, cuando la policía logró dar con ellos en las declaraciones dijeron que la violaron por puta, porque se vestía con minifaldas.

 

Leía un artículo que hablaba de la II Guerra Mundial, ahí se explicaba que los soldados aliados violaron a más de un millón de mujeres y niñas alemanas y que nacieron miles de niños a consecuencia.

 

En el documental La Guerra Contra las Mujeres, están los testimonios de 20 mujeres de diferentes edades y nacionalidades, son desgarradores, en éste se denuncia las constantes violaciones que viven las mujeres en el ámbito social del Conflicto Armado. Bosnia, Uganda, Ruanda y Serbia, son las nacionalidades de once mujeres que relatan la tragedia que vivieron. El tiempo y las circunstancias de estas guerras no cambian el abuso que vivieron ellas como mujeres.

 

En las estaciones de tren de Estados Unidos, todos los días abusan sexualmente de niñas, adolescentes y mujeres, la policía ya lo toma como cosa normal y de igual manera los medios de comunicación, la noticia la dan sin la menor importancia, casi por llenar el espacio de tiempo al aire nada más.

 

La estudiante de la Universidad Columbia, que fue abusada sexualmente dentro del campus, que denunció y que las autoridades de la universidad desestimaron su denuncia y de igual manera las autoridades del Estado, optó por arrastrar un colchón durante meses y fue su forma de manifestar la injusticia que había vivido, pues hace unos días llevó también el mismo colchón a su acto de graduación. Varias amigas la ayudaron. Las autoridades de la universidad y el público la tacharon de loca.

 

Como un escándalo de santurrones y feministas fue referida la denuncia que hicieron varios sectores en pro de la niñez y de los Derechos Humanos contra el concurso "Miss Tanguita" en Colombia. Ahí murió la flor. Seguramente seguirá realizándose año con año si la sociedad no se pronuncia y las niñas serán expuestas como carne fresca a la lasciva de los machos alfa hijos legítimos del patriarcado abusador y que no nos sorprenda de saber de violaciones sexuales y feminicidios en torno a este concurso.

 

Un informe del Gobierno de Colombia y de las FARC afirma soldados de Estados Unidos violaron 54 niñas colombianas entre 2003 y 2007 y que vendieron los videos a la industria de la pornografía. En el programa periodístico de Univisión Aquí y Ahora, hace unas semanas presentaron un especial con la denuncia de las fiestas sexuales que tenía la DEA con "prostitutas de narcotraficantes" en Colombia. En un contexto absolutamente sexista denigrando a las trabajadoras sexuales y colocando de víctimas a los agentes de la DEA. Para nada vino una denuncia de la trata de niñas, adolescentes y mujeres para explotación sexual.

 

Para noviembre del año pasado recibí un correo electrónico de un docente de una universidad, tenía el título, "felicidades en su día." Tenía destinatarios masivos. Y solo fue enviado a mujeres. Cuando leí de qué se trataba el texto vi que era referente al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. ¿Felicidades en su día? ¿Acaso hay que sentir felicidad al hablar de la violencia de género? ¿Por qué enviarlo solo a mujeres? Así sucede con el Día Internacional de la Mujer, a los eventos que he asistido por lo general solo van mujeres, porque los hombres dicen que ese día las mujeres se lo deben celebrar a ellas mismas, que ahí ellos no tienen nada que ver.

 

En Colombia el 25 de mayo es el Día por la Dignidad de las Víctimas de Violencia Sexual. El Decreto fue una medida de reparación para la periodista Jineth Bedoya y también para las víctimas de violencia sexual.

 

La periodista en el año 2000 mientras realizaba una investigación fue secuestrada y violada por tres paramilitares. Nueve años después ella decidió dar su testimonio públicamente y lideró la campaña "No es Hora de Callar."

 

En Argentina está en auge la campaña "Ni Una Menos." Se espera que las plazas del país se llenen en manifestaciones masivas este 03 de junio exigiendo un alto a los feminicidios. En la campaña participan, artistas, políticos, defensores de Derechos Humanos y la propia presidenta Cristina.

 

En México los feminicidos triplican a diario la cantidad de los 43 estudiantes desparecidos de Ayotnizinapa, sin embargo no hay campaña ni nacional ni a nivel internacional que les de luz. Los medios no cubren estas noticias que son ya notas rojas que no tienen importancia. Ahí van las locas, les dicen a las mujeres aguerridas que salen a manifestar el repudio a esta violencia que va en auge y sin miras de desaparecer. Como puta ha sido tachada la periodista Lydia Cacho que también sufrió tortura y violencia sexual por parte del gobierno de México. Hace unos días la adolescente Yakuri Rubio fue declarada no culpable del homicidio de su
violador. Sin embargo la clase conservadora y religiosa en México la señalan como culpable de su violación y del asesinato. Le dicen puta.

 

En Guatemala manifestaciones masivas por el alto a la corrupción pero ni una sola por el alto a los feminicidios que ya tiene un número galán de víctimas que terminan siendo casos guardados en los archivos muertos del Ministerio Público.

 

Las niñas, adolescentes y mujeres migrantes que viajan sin documentos, en todas las fronteras del mundo son la carnada, las abusan una y otra vez y no hay forma de denunciarlo porque de las categorías en las que se etiquetan los seres humanos, los Derechos Humanos y las vidas de ellas no
cuentan.

 

¿Cuántos de nosotros hemos escuchado la expresión, "eso le pasó por puta"? ¿Cuántos la hemos repetido?

 

Y mi pregunta es, ¿qué sucedería si las putas fueran nuestras? Es decir si las víctimas de violencia sexual fueran nuestras hermanas, amigas, hijas, cuñadas, compañeras de trabajo, madres. ¿Seguiríamos descalificándolas y con esto restarle culpabilidad al agresor? ¿Y si el agresor fuera nuestro hermano, papá, amigo, cuñado, abuelo, compañero de trabajo? ¿Solaparíamos la agresión? ¿Por qué no actuamos ya? ¿Por qué tiene que haber un lazo de sangre o afectivo para enterarnos de que la violación es un delito y tiene que ser castigado? ¿Por qué lo que hacen desconocidos, lo que les sucede a desconocidas no nos indigna igual?

 

Anoche me acosté pensando en el contexto sociopolítico y cultural que tiene la palabra puta. Más allá del contexto sexual que es el obvio. Por ahí leía una frase que decía: "las mujeres decidimos cuándo, dónde y por dónde." ¿Por qué los hombres no son capaces de respetarlo?

 

@ilkaolivacorado.

Mayo 25 de 2015.

Estados Unidos.

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Medellín preocupa a la ONU por el 'narcoturismo' y la explotación sexual

Una explosiva combinación de venta de drogas y servicios sexuales ligados a la trata de personas y a la explotación sexual infantil, está atrayendo turistas extranjeros a Medellín, la tercera ciudad más turística de Colombia después de Bogotá y Cartagena. Así lo denunció la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en Colombia, UNODC.

 

Tras un estudio que se prolongó un año en dos zonas específicas de Medellín –La Candelaria y El Poblado– que son las más visitadas por los extranjeros, la UNODC reveló que los turistas escogen esta ciudad para hacer lo que se conoce como narcoturismo o turismo de drogas, un fenómeno que seduce a viajeros principalmente de Estados Unidos, Israel, Italia y Alemania, por la alta calidad de la droga y su bajo precio, y también por la idea de que las autoridades son permisivas, sobretodo con los extranjeros, y que nadie los va a juzgar porque están lejos de su país.


Pero al narcoturismo, que es manejado por estructuras criminales, se suma la oferta de servicios sexuales y la prostitución, donde preocupa la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes. Para Naciones Unidas se trata un negocio de varios eslabones donde el tráfico de drogas se articula con delitos como la trata de personas y la explotación sexual de menores de edad. Esto quiere decir que quien ofrece la droga, ofrece los servicios sexuales, dice el informe que se realizó con la alcaldía de Medellín.


"El narcoturismo lleva a la demanda de servicios sexuales, pero que hay un círculo completo donde niños, niñas y adolescentes entran en juego, no solo como explotados sino haciendo parte de la cadena del microtráfico porque son los que surten de droga a quien abusa de ellos y además la consumen, ya sea para someterse a la explotación o para poder acceder a la droga porque son viciosos", dijo a EL PAÍS Carlos Medina, jefe de justicia y seguridad de la UNODC en Colombia.

 

Parte de la investigación consistió en hacer un rastreo a páginas en Internet que ofrecen paquetes de turismo de drogas y servicios sexuales clandestinos. Pero lo curioso es que estas páginas no pueden verse desde Colombia. "Ofrecen catálogos de mujeres y dan instrucciones para acceder a estos servicios", dice Medina. También encontraron numerosos blogs donde los turistas describen a Medellín como la ciudad de las drogas y el sexo.

 

Según UNODC, muchos de los extranjeros que eligen Medellín para este propósito lo hacen siguiendo la marca que dejó el capo Pablo Escobar. Y no hay un perfil específico. Tanto los turistas de alto nivel, que visitan la ciudad por trabajo o negocios, como los mochileros o backpakers van tras la mezcla de sexo y drogas y es en esa búsqueda que se encuentran con la oferta de servicios sexuales con menores de edad, sino es que lo piden directamente.


Pero los turistas también se enteran de estas ofertas por el voz a voz en las calles, en bares y discotecas. Incluso, existen los Party Hostel, donde se les permite consumir, sobretodo marihuana. Cuando salen de estos hostales, los taxistas se convierten en el puente principal para acceder a otros servicios. Son "guías para información de sitios de prostitución, contacto, expendio de drogas y traslado de los niños, niñas y adolescentes que son explotados sexualmente hasta los lugares donde se hospedan quienes los requieren", dice el estudio. Por lo general, los taxistas reciben comisiones que equivalen al 10% del pago final, que es lo mismo que recibe el botones de un hotel o el recepcionista, por ponerlos en contacto con los proxenetas. Algunos hoteles informales también ofrecen books con fotos de prostitutas, sin que se sepa su edad.
En su mayoría, estos niños y niñas tienen la necesidad de conseguir dinero para mantenerse a ellos mismos y colaborar en sus casas, dice el estudio, algo que favorece a quienes los explotan. Según el programa Crecer con Dignidad de la alcaldía de Medellín, hay 274 menores identificados en el sector de La Candelaria –el centro de la ciudad– que son explotados sexualmente. "Todas las víctimas identificadas refieren haber estado con extranjeros, en su mayoría, españoles, americanos y mexicanos quienes según ellas son los que mejor pagan", dice el estudio.


Se suma que los proxenetas se encargan de generar la dependencia de estos menores a las drogas. "Si no son viciosas uno mismo las vuelve o hace que las compañeras las inciten, además así preguntan menos y se acostumbran más al negocio", dice un proxeneta entrevistado por los investigadores.


Para Naciones Unidas, aunque las autoridades locales centran su trabajo en la prevención de la explotación sexual, falta mucho por hacer en el control y vigilancia de los lugares donde se concentran estos fenómenos, así como en el debilitamiento de las estructuras criminales que manejan este negocio, que no solo ocurre en Medellín. Se ha sabe que la problemática está presente en Cartagena, Santa Marta y el Eje Cafetero, en el centro del país. "Los programas de prevención en Medellín son buenos pero su dimensión no alcanza para el tamaño del problema. Hay que hacer mucho más", agregó Medina. Por su parte, Luis Fernando Suárez, vicealcalde de Gobernabilidad de Medellín reconoció en entrevista con el diario El Tiempo, que visibilizar el problema es el primer paso.


Medellín ha hecho un esfuerzo enorme por dejar atrás la huella de violencia que la convirtió hace 20 años en una de las ciudades más peligrosas del mundo. Por eso, la UNODC reconoce los esfuerzos que han hecho las autoridades locales por fortalecer la internacionalización de la ciudad. De hecho, en marzo recibió el título de la ciudad más innovadora del mundo en el concurso City of the Year, que organizan The Wall Street Journal y Citigroup, por encima de Tel Aviv y Nueva York.

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La bailarina marroquí Ruby, protagonista del escándalo sexual que quizá logre hacer caer al jefe de gobierno italiano, describió las veladas picantes de “bunga bunga” en casa de Silvio Berlusconi en declaraciones a los jueces publicadas este viernes por la prensa italiana.

“Después de la cena, bajábamos al sótano en donde iniciaba el bunga bunga”, contó Karima El Mahroug, apodada Ruby Robacorazones, en declaraciones divulgadas por el diario La Repubblica. "Todas las chicas estaban desnudas, y tenía la impresión que rivalizaban entre ellas con gestos sexuales cada vez más osados para que Berlusconi las notara".

Ruby, quien se fugó de un centro de menores y fue contratada para las fiestas privadas del jefe de gobierno de Italia, es la chica que consiguió desestabilizar el gobierno de derecha del multimillonario político italiano.

La joven, según la fiscalía de Milán, recibió dinero de Berlusconi a cambio de favores sexuales cuando era menor de edad, por lo que le espera al gobernante un juicio el próximo 6 de abril por el delito de prostitución de menor y abuso de función al haber intervenido ante la policía para que fuera liberada tras ser detenida por robo.

Para la fiscalía, Il Cavaliere intercedió porque quería evitar el escándalo, mientras para los abogados de Berlusconi el premier intervino para impedir tensiones diplomáticas con Egipto, ya que creía que la chica era una sobrina del presidente Hosni Mubarak.

“Esa noche Berlusconi me explicó que bunga bunga es un harén como el de su amigo, (el líder libio) Muamar Kadafi, con chicas que se desnudan y le proporcionan ‘placeres físicos’”, declaró la joven, según la prensa. “El primer ministro me llevó a su oficina y me dio a entender que mi vida podría cambiar completamente si participaba en el bunga bunga”, agregó.

La joven sostiene que la primera vez rechazó la propuesta, pero que regresó en marzo, aunque se negó a desnudarse. "No me desvestí ni me exhibí sexualmente. Era la única que estaba vestida y como para hacer algo le servía al premier de vez en cuando un Sanbitter (agua tónica)", aseguró.

La palabra “bunga bunga”, que según algunos se refiere a sexo colectivo, es objeto de numerosos artículos, chistes y comentarios.

Berlusconi, que admite que es "un pecador, como todo el mundo", acusó a los jueces y a las mujeres que lo critican de "neopuritarismo" y de atentar contra su vida privada, y aseguró que se trataba de fiestas castas para relajarse tras extenuantes jornadas de trabajo.

El jefe de gobierno italiano se reunió este viernes con representantes del Vaticano en el contexto de las celebraciones anuales de los Acuerdos de Letrán de 1929.
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