MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

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Martes, 13 Abril 2021 05:37

Un día de furia en Estados Unidos 

La policía reprimiendo las protestas antirracistas en Minnnesota.  ________________________________________ Imagen: AFP

Toque de queda en Minneapolis, tiroteo en Tennessee, disturbios en California

El asesinato de otro afroamericano a manos de la policía generó nuevas y masivas movilizaciones. Por la tarde un adolescente murió y un oficial de policía fue herido en un tiroteo en una escuela de Tennessee. Y los nazis marcharon en California

 

Estados Unidos volvió a vivir horas de furia en las calles. Las autoridades de Minnesota declararon el estado de emergencia y un toque de queda a partir de las 19 horas en la ciudad de Minneapolis tras la muerte de otro afroamericano a manos de la policía, justo cuando se acerca el fin del juicio por el asesinato de George Floyd. Según el departamento policial de Brooklyn Center, el domingo una agente quiso usar su pistola taser para inmovilizar a Daunte Wright, demorado por una infracción de tránsito, pero se confundió y disparó con su arma de fuego, lo que acabó con la vida del joven de 20 años. El presidente Joe Biden se pronunció sobre el incidente y dijo que las manifestaciones pacíficas son comprensibles, pero que "no hay absolutamente ninguna justificación" para los disturbios.

El mismo lunes al menos un adolescente murió y un oficial de policía fue herido en un tiroteo en una escuela secundaria de la ciudad de Knoxville, en el estado de Tennessee. La violencia también estalló durante el fin de semana en una playa del sur de California cuando una manifestación de supremacistas blancos chocó con unos 200 movilizados del movimiento Black Lives Matter. En las protestas, disueltas por la policía, se vieron a manifestantes portando símbolos nazis, del Ku Klux Klan y del expresidente Donald Trump.

El caso Daunte Wright

El último crimen racial que enluta a Estados Unidos se produjo el fin de semana en Brooklyn Center, un barrio de las afueras de Minneapolis, y la víctima fue identificada como Daunte Wright. La versión del Departamento de Policía local es que el joven manejaba su auto y tras ser demorado en un control policial se determinó que tenía una orden judicial pendiente por una infracción. Daunte volvió a ingresar a su vehículo, pero al ignorar la voz de alto una agente policial disparó y el impactó acabó con su vida.

A contramano de la versión policial Katie Wright, madre de Daunte, dijo que a su hijo le dispararon antes de volver a entrar al vehículo y que había sido demorado por llevar colgado un ambientador del espejo retrovisor de su auto, algo considerado "delito" en el estado de Minnesota. 

Este lunes el comandante de la policía de la localidad de Brooklyn Center, Tim Gannon, señaló que la agente involucrada en el crimen no quería disparar pero confundió su arma de fuego con su pistola taser. "Fue una descarga accidental que resultó en una trágica muerte", señaló.

En clara protesta por el crimen de Wright, el domingo cientos de personas se concentraron frente a la sede del departamento policial de Brooklyn Center. La muchedumbre encendió velas y escribió un claro mensaje con tiza en la calle: "Justicia para Daunte Wright". La policía pidió a los manifestantes que se dispersaran, estos no lo hicieron y allí comenzó la represión. Dispararon gas lacrimógeno y granadas ensordecedoras. Luego, hacia la medianoche, se movilizó la Guardia Nacional.

En una rueda de prensa conjunta el gobernador del estado de Minnesota, Tim Walz, y los alcaldes de Minneapolis y Saint Paul (las dos mayores ciudades del estado) anunciaron este lunes el estado de emergencia y toque de queda. Las medidas están destinadas a evitar posibles incidentes en la noche en las que se prevén protestas como las que se vivieron el domingo. 

Las movilizaciones por el asesinato de Daunte Wright tienen lugar mientras se lleva a cabo en Minneapolis el juicio contra Derek Chauvin, el policía acusado de asesinar al afroamericano George Floyd en mayo pasado en esa misma ciudad. Floyd murió cuando cuatro agentes intentaron detenerlo por haber utilizado un billete falso para pagar en un comercio. Durante su arresto, Chauvin lo inmovilizó en el suelo presionando la rodilla contra su cuello hasta que le produjo lesiones por las que más tarde murió asfixiado.

Tiroteo fatal en Tennessee

La violencia continuó el lunes por la tarde en la ciudad de Knoxville, en donde al menos un adolescente murió y un oficial de policía fue herido en un tiroteo en una escuela secundaria. El agresor intercambió disparos con la fuerza policial y un sospechoso fue detenido. 

Bob Thomas, superintendente de los centros educativos del condado de Knox, aclaró en su cuenta de Twitter que el edificio que alberga el instituto fue rápidamente asegurado y que los estudiantes que no se vieron envueltos en el incidente fueron enviados a casa con sus familias.

Los tiroteos en centros de enseñanza son un flagelo recurrente en Estados Unidos desde la trágica masacre de Columbine, Colorado, en abril de 1999. Denunciando una "epidemia" de violencia armada, el presidente demócrata Joe Biden dio a conocer la semana pasada una serie de medidas para limitar el uso y portación de armas de fuego en el país, aunque reconoció que no podrá hacer demasiado por su cuenta si el Congreso no deja de bloquear cualquier intento de aumentar el control de pistolas y rifles. 

Supremacistas en las calles

El domingo, una multitud de manifestantes agrupados bajo la consigna White Lives Matter llenaron las calles cerca del muelle de Huntington Beach en California, donde se cruzaron con protestantes contra el racismo y la violencia policial. Los supremacistas se dispersaron rápidamente después de que la policía declarara una "asamblea ilegal" en medio de enfrentamientos cada vez más hostiles.

La movilización atrajo a una muestra representativa de personas con creencias de ultraderecha como los Proud Boys, partidarios del uso de armas para legítima defensa y antiabortistas. De un lado de la calle se podía ver a manifestantes contra el racismo gritando: "¡Nazis, váyanse a casa!", mientras del otro un grupo nutrido agitaba sus banderas a favor de Trump. 

Las autoridades no saben quien organizó el evento del White Lives Matter, pero fue convocado través de redes sociales como Telegram. Incluso algunos vecinos de la ciudad de Huntington aseguran haber recibido flyers del Ku Klux Klan, situación que encendió las alarmas del movimiento contra el racismo. Además de las que se vieron en Huntington, se multiplicaron reducidas protestas en Seattle, Columbia y Nueva York.

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Domingo, 28 Febrero 2021 05:15

Lenin aplasta a los marineros de Kronstadt

Marineros de Kronstadt

La de esta legendaria base naval fue la primera y la última rebelión en el seno de la URSS. Sus marineros se alzaron contra los bolcheviques en busca de una república más democrática

 

La pequeña isla de Kotlin, a unos treinta kilómetros de la desembocadura del río Neva, era el escudo marítimo que protegía San Petersburgo desde los tiempos de Pedro el Grande. En Kronstadt, la capital de la isla, se levantó una fortaleza colosal que se iría ampliando hasta configurar una formidable línea defensiva.

En el siglo XIX, Kronstadt pasó a servir de base a la flota rusa del Báltico. Soldados de la guarnición, tripulaciones y obreros con sus familias sumaban cerca de 80.000 almas en vísperas de la Revolución de 1917. Tras la caída del zar, la ciudad hizo suya, como en ningún otro lugar de Rusia, la consigna de Lenin de dar todo el poder a los sóviets.

En Kronstadt, marineros, soldados y trabajadores practicaron una democracia directa a través de pequeñas asambleas (sóviets), sobre las que se construyó la democracia representativa del sóviet de la ciudad.

Todo ello hizo arraigar en el imaginario de sus habitantes la creencia de que la nueva sociedad que surgiera de la revolución adoptaría un modelo similar de autogobierno, plural y radicalmente democrático. Pero no fue exactamente así. Con los bolcheviques en el poder, su régimen se fue alejando del ideal de Kronstadt.

Comunismo de guerra

Después de tres años de contienda mundial y una revolución, Rusia está exangüe y devastada. Lenin y los bolcheviques habían prometido pan, paz y libertad, pero un cruento conflicto civil entre ‘rojos’ y ‘blancos’ han sumido al país en el caos y la misera. El hambre de las ciudades obliga a requisas forzosas en el campo. Y en la poca industria que sobrevive, la disciplina recuerda la brutalidad de otros tiempos. El malestar se traduce en huelgas y revueltas.

A mediados de 1920, cercana la victoria en la guerra civil, se espera que los bolcheviques mejoren las condiciones de vida. La realidad es otra y la agitación se redobla. A inicios de 1921, en Petrogrado, la antigua San Petersburgo y cuna de la revolución, la situación es explosiva.

El detonante es un anuncio funesto. En un país falto de grano por la sequía, la parálisis del transporte, a causa de la escasez de petróleo y las nevadas extremas, obliga al gobierno a reducir la ración de pan. En Petrogrado, en pleno invierno y sin combustible, la perspectiva del hambre echa la población a las calles. El temor a que todo se desborde conduce a las autoridades de Petrogrado a tímidas concesiones, pero para entonces los ecos de lo sucedido han llegado a la vecina Kronstadt.

Kronstadt la Roja

Los marineros de Kronstadt han sido desde el principio el baluarte más firme y leal a la revolución. Pero, acabada la guerra civil, a las deplorables condiciones de vida en la base se añade un hondo malestar político. La marinería rechaza el monopolio del poder de los bolcheviques, la obediencia sumisa a la que han reducido a los sóviets y sus formas autoritarias de gestión.

Las noticias sobre las huelgas de Petrogrado inflaman todavía más los ánimos en la base naval, y el falso rumor de un baño de sangre durante la represión de las protestas empuja a los marineros a reclamar al gobierno reformas de calado. El 28 de febrero, en una asamblea febril, redactan una resolución con quince exigencias. Incluyen elecciones libres a los sóviets, la restitución de libertades civiles, libertad de comercio y la liberación de los presos socialistas y anarquistas.

La sublevación

Moscú no va a atender ninguna de las exigencias. El 1 de marzo, más de 15.000 marineros, soldados y trabajadores abarrotan la plaza del Ancla en Kronstadt. Aguardan expectantes la intervención de Mijaíl Kalinin. Como presidente del Comité Ejecutivo Central Panruso, es el jefe del Estado.

La multitud espera palabras conciliadoras que inviten a negociar con el gobierno. Pero Kalinin la enfurece con acusaciones de chantaje y traición y amenazas que suenan a ultimátum. Un griterío ahoga su arenga hasta que se da por vencido y abandona la tribuna. La asamblea, en cólera, ratifica por abrumadora mayoría las quince exigencias formuladas el día anterior.

Al día siguiente, otro falso rumor, el de un inminente ataque sobre Kronstadt, precipita la creación de un comité revolucionario, que ordena tomar los puntos estratégicos de la ciudad. A medianoche, la base naval está en poder de los marineros. Todos los buques, fuertes y baterías también reconocen su autoridad. Kronstadt se acaba de sublevar.

Los insurrectos envían emisarios al continente para propagar la noticia. Confían en levantar a la población. Contra el parecer de los asesores militares, partidarios de tomar la iniciativa y alentar la sublevación en Petrogrado con una ofensiva sobre la ciudad, los marineros deciden aguardar parapetados en la fortaleza. Desoyen también el consejo de romper el hielo que circunda la isla y la conecta al continente para crear un foso acuático que la proteja de asaltos. Dos errores estratégicos que van a decidir el desenlace.

Que la principal base de la armada soviética esté en manos rebeldes es una baza que cualquier enemigo querría aprovechar. Y si algo le sobran a la Rusia comunista son enemigos. La Polonia del mariscal Pilsudszki, con quien Moscú aún no ha firmado la paz, o la Guardia Blanca, con fuerzas dispersas todavía por el país, podrían reanudar su lucha. Lenin teme un escenario peor: que ambas amenazas confluyan en una intervención extranjera que haga de Kronstadt su ariete y arrastre el país a otra guerra.

La tragedia

Moscú ha decidido liquidar la rebelión por la fuerza, pero antes debe aislar a los sublevados. La propaganda elabora el relato que justifique un ataque contra los hombres que hasta entonces eran el máximo símbolo de la revolución. Aunque no exista relación alguna entre ellos y el exilio antibolchevique que celebra su alzamiento, la campaña los acusa de servir a la Guardia Blanca.

En esos días, todos los ojos están puestos en la inmensa alfombra de hielo que se extiende desde las riberas de Petrogrado hasta Kotlin. A finales de marzo comenzará el deshielo en el golfo de Finlandia. Cuando se produzca, los sublevados dejarán de estar aislados. Podrán recibir por mar todo tipo de refuerzos y emplear los navíos de la flota. Es escaso el margen de tiempo para atacar la fortaleza antes de que sea inexpugnable. Trotski, comisario de Guerra, encarga el plan de ataque a Mijaíl Tujachevski, un joven y prominente general del Ejército Rojo.

Al atardecer del 7 de marzo el plan se pone en marcha. Un intenso bombardeo sobre las defensas de la fortaleza precede al ataque de la infantería, que avanza a campo abierto y sin protección alguna en medio de una tormenta de nieve. Es una empresa suicida. En Kronstadt, 15.000 hombres en armas aguardan el embate tras los gigantescos muros de la ciudad, artillados por más de un centenar de cañones y defendidos por fuertes y baterías. Cuentan, además, con la potencia de fuego de dos modernos acorazados y otros buques de guerra.

Los asaltantes, a pesar de sus uniformes de camuflaje, son un blanco fácil. Al despuntar el día, la artillería de Kronstadt los recibe con un fuego devastador, que siembra con cientos de cadáveres el mar congelado. Otros muchos mueren engullidos por los cráteres que las explosiones abren en el hielo.

La escasez de alimentos y munición comienza a dejarse sentir en el ánimo de los marineros

Precipitación, falta de efectivos y baja moral de combate. El asalto es un completo fracaso, y el estupor por la noticia corre entre el millar de delegados que asisten en el Kremlin a la inauguración del X Congreso del Partido Comunista. La crisis de Kronstadt va a marcar el cambio de rumbo en el país que apruebe el congreso.

A pesar del fracaso, en los días siguientes, la aviación y las baterías de costa castigan la ciudadela. Allí, el bloqueo de la isla está surtiendo efecto. La escasez de alimentos y munición comienza a dejarse sentir en el ánimo de los marineros. Sin embargo, el hielo se funde y el tiempo se agota. Tujachevski tiene nuevo plan. Ha reunido una fuerza de asalto que dobla el contingente anterior. Son tropas de élite y de probada fidelidad revolucionaria.

En la tarde del 16 de marzo comienza un intenso cañoneo sobre Kronstadt que se prolonga hasta entrada la noche. Al amparo de la oscuridad y la niebla, más de 50.000 hombres inician su avance desde diversos flancos. Les guía la luz de los reflectores de Kronstadt que barren el hielo rastreando señales de su ataque.

Cuando lo detectan, la artillería se emplea sin descanso. Diezma las columnas de infantería, pero esta vez no logra detenerlas. Los invasores abren brechas y, después de vencer una resistencia feroz, toman los primeros fuertes. En el interior de la ciudadela la lucha es despiadada. Se combate calle por calle, casa por casa, hasta la mañana del 18 de marzo, cuando se da por sofocada la rebelión.

La sublevación ha acabado en un baño de sangre, con más de 10.000 muertos, en su mayoría soldados del Ejército Rojo. Cerca de la mitad de los rebeldes ha conseguido huir a Finlandia. De los 2.000 prisioneros, trece han sido elegidos como cabecillas y ejecutados. Mientras se combatía en Kronstadt, el X Congreso del Partido Comunista ha inaugurado una nueva etapa en la vida del país. Ha decidido reactivar la economía sustituyendo el comunismo de guerra por medidas en favor de la iniciativa privada y el libre comercio. Comienza la NEP, la Nueva Política Económica.

Memoria selectiva

En marzo de 1936 se estrenaba en Moscú Los marinos de Kronstadt. Fue un éxito rotundo, con más de 23 millones de espectadores solo aquel año. La película narra cómo los marineros de la base naval libraron a Petrogrado de la amenaza de la Guardia Blanca en los peores momentos de la guerra civil. Quince años después de la tragedia de Kronstadt, en pleno estalinismo, el régimen soviético había borrado de su memoria aquel episodio fratricida, pero reivindicaba a los héroes que en su día se ganaron ser “gloria y orgullo de la Revolución”.

Por Alfonso González Quesadaprofesor del Área de Documentación de la UAB.

28/02/2021 07:00

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El movimiento indígena de Ecuador se declara en "paro nacional" ante el presunto "fraude electoral" contra el candidato presidencial Yaku Pérez

"La vigilia se mantendrá y se llama a sumarse a los habitantes de Quito, pese a la represión policial y pese a que los vocales del CNE aprendieron a burlar la voluntad popular", dice un comunicado de una organización indígena.

La Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador (Ecuarunari) declaró un "paro nacional" ante el presunto "fraude electoral" contra el candidato presidencial Yaku Pérez, promovido, según denuncian, por el Consejo Nacional Electoral (CNE).

El anuncio se conoció mientras el CNE evaluaba un informe técnico-jurídico para decidir si aceptaba o no las "inconsistencias" en más de 20.000 actas electorales presentadas por el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik (MUPP), por el que se postuló Pérez.

Mientras, decenas de seguidores del aspirante a la presidencia, convocados por Ecuarunari, permanecían en las afueras de la sede del CNE en Quito, donde hubo algunos enfrentamientos con la Policía.

"La vigilia se mantendrá y se llama a sumarse a los habitantes de Quito, pese a la represión policial y pese a que los vocales del CNE aprendieron a burlar la voluntad popular", dice el comunicado de la Ecuarunari.

Las decisiones del CNE

En su sesión, el pleno del CNE aprobó, de manera parcial, con cuatro votos a favor y una abstención, la objeción presentada por Pachakutik a los comicios del 7 de febrero. Sin embargo, solo dispuso la revisión de 31 actas de las miles que fueron presentadas.

La presidenta del CNE, Diana Atamaint, exlegisladora por Pachakutik, informó que fueron presentadas 27.767 actas para su revisión, por tener supuestas "inconsistencias".

Con ese número de actas hicieron dos peticiones al órgano electoral. Primero, que "se compare el número de sufragantes entre las dignidades de binomio presidencial, asambleístas nacionales, provinciales y Parlamentarios Andinos (que también se eligieron el 7 de febrero)", para lo cual presentaron 20.534 actas. No obstante, el CNE determinó que "este requerimiento es improcedente", según el Código de la Democracia.

La otra petición fue la verificación "por inconsistencias numéricas y por falta de firmas" en las 7.233 actas restantes.

Sin embargo, el CNE, tras hacer una revisión, averiguó que:

  • 1.453 actas estaban repetidas.
  • 5.409 actas no tienen ninguna inconsistencia.
  • 340 actas ya habían sido identificadas "con novedades" y recontadas.
  • 10 actas con inconsistencia numérica.
  • 21 actas con falta de firmas.

Por lo tanto, solo se contarán esas 31 con inconsistencia y falta de firma, que están en las provincias de Azuay, Cañar, Carchi, Cotopaxi, Esmeraldas, Los Ríos, Pichincha y Santo Domingo.

Previamente el CNE negó otro reclamo de Pachakutik para verificar y comparar el "número de sufragantes en las actas de asambleístas nacionales respecto de las actas de parlamentarios andinos", así como "el pedido de nuevo escrutinio".

La denuncia de Pérez

Pérez quedó en tercer lugar en los comicios del 7 de febrero, lo que le impidió avanzar al balotaje que se disputará el 11 de abril y en el que se enfrentarán Andrés Arauz, candidato de Unión por la Esperanza (que aglutina al correísmo), y Guillermo Lasso, del movimiento Creando Oportunidades (CREO), en alianza con el Partido Social Cristiano (PSC).

Según los resultados del CNE, Pérez sacó apenas 32.600 votos menos que el aspirante de CREO.

El candidato de Pachakutik denuncia que el presunto fraude fue cometido por un supuesto "pacto oligárquico" entre Lasso, su aliado del PSC Jaime Nebot y el expresidente Rafael Correa.

En respuesta, el exmandatario recordó que el CNE es manejado por una exmilitante de su partido Pachakutik, mandato bajo el cual le impidieron su participación en estos comicios y dificultaron hasta el final la presencia del correísmo.

Publicado: 27 feb 2021 04:38 GMT

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Manifestación en el interior de la catedral de Poznan contra el fallo del Tribunal Constitucional polaco que impuso la prohibición casi total del aborto en el país, en Poznan, Polonia, el 25 de octubre de 2020. Piotr Skornicki/Agencja Gazeta vía REUTERS

 La prohibición del aborto, introducida en 1993 por el Parlamento polaco y fijada como ley por el Tribunal Constitucional en 1997, fue uno de los hitos de la transición de Polonia del comunismo de estado al capitalismo neoliberal.

La ley establecida en 1997 permitía el aborto en tres situaciones: cuando el embarazo era consecuencia de una violación, cuando la vida o la salud de la mujer corría grave peligro o cuando el feto tenía riesgo de enfermedad grave o muerte. El viernes pasado, una sentencia del Tribunal Constitucional ha declarado ilegal la interrupción del embarazo también en esta tercera situación.

Dado que la mayoría de los abortos legales realizados en Polonia se realizan por esta tercera razón, el fallo significa que casi no habrá abortos en Polonia, es decir, oficialmente. Extraoficialmente, según una de las principales organizaciones feministas del país, la Federación para la Mujer y la Planificación Familiar, en Polonia se realizan anualmente unos cien mil abortos.

Varias organizaciones en Polonia y en el extranjero ayudan a las mujeres polacas a obtener píldoras abortivas o interrumpir el embarazo. La ley actual no castiga a las mujeres por interrumpir el embarazo, pero, al imponer hasta tres años de prisión por ayudar a las mujeres a hacerlo, pone en peligro tanto al personal sanitario como a quienes prestan asistencia farmacológica.

La decisión del viernes pasado fue tomada bajo el gobierno conservador de Ley y Justicia (PiS) de Polonia. Pero todas las opciones políticas han traicionado de alguna manera a las mujeres. Los socialdemócratas, que en 2004 tenían la mayoría necesaria en el Parlamento para cambiar la drástica ley antiaborto, pero optaron por no hacerlo porque necesitaban el apoyo de la Iglesia para la adhesión de Polonia a la Unión Europea. O los liberales, que afirman que la ley establecida en 1997 fue un “compromiso”.

Después de haber mantenido a Polonia en un estado de ansiedad constante por el aborto desde al menos 2016, los conservadores ahora decidieron ir aún más allá, nuevamente utilizando el Tribunal Constitucional. Jarosław Kaczyński, el líder del gobernante PiS, dijo en 2016 que las mujeres deben llevar adelante sus embarazos de riesgo y dar a luz pase lo que pase, incluso si el feto muere.

Pagando el precio

Como ocurre con todas las cosas, el aborto también tiene su dimensión de clase, que básicamente divide a la sociedad polaca en quienes pueden pagarlo y quienes no. Obviamente, importa si se vive en un área metropolitana o en regiones donde todos los médicos se niegan a interrumpir embarazos debido a su conciencia. Uno de los lemas feministas más populares hoy en día dice: “¡Queremos médicos sin conciencia!”

En los últimos años, la narrativa liberal de elección ha sido reemplazada por la de necesidad. No para negar el derecho de las mujeres a elegir, sino para enfatizar que la mayoría de las mujeres no tienen otra opción cuando se trata del aborto.

Tanto si deciden abortar en Polonia o en el extranjero, cuesta entre el 50 y el 100 por ciento de un salario mensual, dependiendo de la ciudad, el tipo de aborto y su accesibilidad general. En la práctica, todos los periódicos de Polonia anuncian el aborto, aunque con el nombre de “inducir la menstruación” o “regular el ciclo menstrual”. Muchos médicos que se niegan a realizar abortos en hospitales públicos, aceptan realizarlos en clínicas privadas. Todo es una cuestión de dinero y de conexiones.

En las últimas décadas, el estado de excepción ha sido generalmente discutido como una forma de expresar la condición excepcional de los refugiados y migrantes indocumentados: el hecho de estar al margen de la ley. La necropolítica, término acuñado por Achille Mbembe, muestra cómo la biopolítica neoliberal y globalizada gobierna el mundo contemporáneo al permitir descuidadamente la exposición de grupos y poblaciones enteras a la muerte. Creo que hoy las mujeres en Polonia son un grupo así, expuestas al riesgo de morir por quienes afirman continuar la herencia cristiana en las instituciones estatales polacas y la Iglesia católica. La perpetuación del pacto neoliberal de valores conservadores y mercado liberal toma la forma de la opresión de las mujeres en nombre de los valores tradicionalistas.

Resistencia

Pero dondequiera que haya control, siempre habrá resistencia. Y las mujeres polacas disputaron, socavaron y lucharon contra la prohibición del aborto desde el primer día.

En 1997 se recogieron aproximadamente un millón de firmas para un referéndum sobre el aborto. En abril de 2016, ante los primeros esfuerzos por restringir aún más el acceso al aborto, 100.000 mujeres se unieron inmediatamente a grupos feministas en línea creados ad hoc. Unas 150.000 marcharon en diferentes ciudades y pueblos de Polonia en lo que pronto se conoció como las protestas negras, que llevaron a la huelga de mujeres y, finalmente, a la huelga internacional de mujeres.

Esta resistencia vuelve a ser evidente hoy. El lunes 26 de octubre, una treintena de ciudades y pueblos de Polonia fueron bloqueados por automóviles, bicicletas y personas a pie en protestas espontáneas en apoyo de los derechos de las mujeres. El día anterior, los agricultores utilizaron sus vehículos para bloquear calles en varios pueblos pequeños para protestar por la prohibición del aborto recientemente establecida.

Tras las primeras manifestaciones del viernes 23 de octubre, el día del fallo, las protestas se han extendido desde las grandes ciudades a todo el país. Un recuento aproximado sugiere que las protestas tuvieron lugar al menos en setenta lugares de Polonia, así como en una veintena de pueblos y ciudades en el extranjero. Se ha convocado una huelga general para el miércoles [28 de octubre] y muchos lugares de trabajo ya han comenzado a declarar su apoyo a la causa de las mujeres.

Un elemento nuevo y muy popular de la protesta es que las feministas visitan las iglesias para defender el derecho al aborto y los derechos de la mujer. Las activistas entran a las iglesias y sostienen pancartas y distribuyen folletos. Esto suele suceder de forma pacífica, sin enfrentamientos violentos.

Las protestas actuales parecen tener un ambiente ligeramente diferente a las celebradas anteriormente; ahora estamos rabiosas, no solo disgustadas, y el eslogan principal es una palabrota, ¡wypierdalać!, Que se puede traducir como: “lárgate de aquí!”

Si el espantoso Kaczyński y sus colegas conservadores se largaran podrían tener problemas para encontrar otro lugar adonde ir. Pero las feministas de Polonia tienen problemas más serios de los que ocuparse.

Por Ewa Majewska

28 OCTUBRE 2020 |

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Los chalecos amarillos llaman a retomar las calles ante la crisis en Francia

SÁBADO 12 DE SEPTIEMBRE

 

En un contexto marcado por un desastre social sin precedentes, los chalecos amarillos están pidiendo que la gente salga a las calles ante la crisis. Para el 12 de septiembre, junto con el regreso de las vacaciones, varios colectivos que integran el movimiento están pidiendo salir a las calles por un “retorno a las bases” de sus demandas.

 

 Los chalecos amarillos de Francia piden un "retorno a las bases", en referencia a los métodos y las demandas que impulsaron el movimiento disparado por la crisis económica. La convocatoria promovida por Jérôme Rodrigues, figura del movimiento, para salir a las calles el 12 de septiembre se publicó a principios de agosto y rápidamente se unieron a muchos colectivos de chalecos amarillos de toda Francia.

En ese momento, Jérôme Rodrigues pidió un retorno a las fuentes, no sólo volviendo a los Campos Elíseos, escenario de los primeros actos masivos del movimiento, sino también recordando sus demandas. Entrevistado por RT France, el referente de los chalecos amarillos recordó los grandes ejes programáticos del movimiento en torno a "una vida mejor, una democracia directa y participativa, el fin de los privilegios de nuestros gobernantes y en contra de la violencia policial".

Esta movilización se producirá en un contexto social explosivo, marcado por una profunda crisis económica y el ataque directo a las condiciones laborales de muchos trabajadores. “Hay una ola de despidos, 700.000 jóvenes que llegan a un mercado laboral casi inexistente. (…) El descontento y la rabia que veremos en septiembre no será sólo de los chalecos amarillos: será de todos los ciudadanos”, dijo Rodrigues. "Estamos aquí para restaurar no la economía de Francia, sino la economía de nuestras casas. Porque los que hacemos vivir a Francia somos nosotros, los Chalecos Amarillos, los ciudadanos enojados, los que trabajan todos los días, los que dieron la vida durante la pandemia de coronavirus”, señaló durante un vivo de Facebook.

Para los chalecos amarillos, esta fecha es una oportunidad para salir a la calle de forma visible. El movimiento ha ido evolucionado en sus formas tras el primer aniversario de su existencia en noviembre de 2019. Si las manifestaciones de los sábados fueron mucho más pequeñas en 2020, incluso en París, esto no impidió que los chalecos amarillos estuvieran presentes en los piquetes y en las manifestaciones del movimiento contra la reforma previsional, sino también que hayan influido en este movimiento mediante sus métodos. Esta primera fecha de movilización, el próximo sábado, servirá también de puntapié inicial para el “retorno social” luego de las vacaciones.

La cuestión de la unidad surge de manera contundente

Ante un regreso marcado por la crisis sanitaria y económica, la cuestión de la unidad es un tema importante para las próximas movilizaciones. Consultado por RT France sobre la cuestión de la "convergencia", Jérôme Rodrigues volvió a llamar a todos los que luchan por otra sociedad y contra el Gobierno a "unirse". Un llamado que corresponde al estado de ánimo de todos los que participaron en las últimas movilizaciones.

En este sentido, podemos ver cierta confusión en el texto de la convocatoria de manifestaciones antirracistas, que que parte diciendo “¡No nos dividirás! El único racismo sistémico que existe en Francia es el del bloque de élite, de la burguesía, frente al resto de la población, de ‘los que no tienen nada’”. Esta formulación da la impresión de negar la existencia de un racismo sistémico en Francia, contra el que decenas de miles de jóvenes se levantaron en junio. Movilizaciones antirracistas en las que también han participado Jérôme Rodrigues y otros Chalecos Amarillos.

De hecho, los Chalecos Amarillos y los habitantes de los barrios obreros enfrentan los mismos problemas de precariedad y desempleo, como lo demostraron las convergencias logradas en 2018-2019, en particular con el Comité Adama (en referencia a Adama Touré, jóven afrodescenciente asesinada por la policía). Asimismo, la violencia policial que sobrevino al movimiento de los Chalecos Amarillos se despliega regularmente en los barrios obreros, un verdadero campo de pruebas para "mantener el orden" como lo fueron las colonias en su época.

Este tema es muy importante, en un momento en que, siguiendo los pasos de la extrema derecha, el Gobierno ha lanzado una ofensiva racista y de seguridad, tratando de polarizar el debate público sobre el tema de la inseguridad y contrarrestar la importante dinámica de movilización abierta contra el racismo y la violencia estatal a raíz de las revueltas en Estados Unidos. Una ola de movilización que ha puesto en primer plano el racismo de Estado, que ahora el Gobierno busca utilizar para dividir a la clase trabajadora. En este sentido, más que querer dejar de lado esta cuestión, la unidad implica por el contrario luchar y denunciar el racismo y la violencia policial que se despliegan a diario en los barrios obreros, señalando al enemigo común de quienes luchan contra el racismo, por unas condiciones de vida dignas y por otra sociedad.

La unificación de la bronca

De manera más amplia, este debate plantea la cuestión de la unidad de la bronca que se necesita para el regreso del período vacacional. De hecho, estará marcado por el desastre social generado por la crisis con la eliminación de 800.000 puestos de trabajo bajo el creciente número de Planes Sociales que indican el aumento de la pobreza, pero también los ataques a las condiciones laborales en el marco de los Convenios Colectivos de Trabajo. Ataques contra trabajadores llevados a cabo después de que el Gobierno anunciara un plan de $100 mil millones de euros dirigidos centralmente a grandes corporaciones.

En este contexto, un plan de lucha real será fundamental, para ir más allá de la simple jornada interprofesional [de distintos sectores laborales] llamada para el 17 de septiembre por los sindicatos. Este plan de lucha tendrá que articularse en torno a demandas que rechacen que los trabajadores y la mayoría de la población paguen la crisis. Un objetivo en linea con el de los chalecos amarillos. Como subraya Sabine, un chaleco amarillo entrevistado por el medio francés Slate“El descontento se ha ampliado con la exposición de las mentiras del Gobierno y sus aliados mediáticos, farmacéuticos o financieros, de su implacable criminalidad para seguir eliminando camas y saqueando nuestro sistema de salud. Y a pesar de las ganancias y los miles de millones otorgados a grandes grupos, ¡los despidos se han acelerado!".

Por tanto, un programa contra la crisis debería incluir el rechazo absoluto de los despidos y su prohibición, la nacionalización bajo el control de los trabajadores de las empresas amenazadas de cierre, el reparto del tiempo de trabajo como respuesta al desempleo que ya afecta a más de 6 millones de personas en Francia, pero también el fin de los contratos precarios que constituyen un método de ajuste de los empresarios ante la crisis. Un programa de este tipo, articulado con un plan de lucha para imponerlo en la calle y por la huelga, sería central para unificar a los Chalecos Amarillos y al movimiento obrero en torno a demandas comunes contra el Gobierno, pero también los grandes patrones que dictan a Macron su política económica. Finalmente, mientras Gérald Darmanin, Ministro del Interior, prepara una larga ofensiva racista con las fuerzas represivas, esta lucha tendrá que ir de la mano de una clara denuncia de la política gubernamental que intensificará la represión contra las clases populares y el racismo.

Si los chalecos amarillos continúan mostrando su aspiración a la unidad, las direcciones sindicales deberían como mínimo iniciar la ruptura del diálogo social. Desde el inicio de la crisis, el Gobierno ha tratado de recuperar el liderazgo del movimiento obrero aumentando el número de reuniones con las direcciones sindicales. Estas obviamente no permitieron obtener concesiones e incluso jugaron un papel traidor en un momento en que muchos sindicatos locales luchaban para cerrar sus negociaciones y obtener condiciones sanitarias dignas. En el mismo sentido, el “diálogo social” constituye un verdadero obstáculo para el surgimiento de demandas y un plan de lucha que esté a la altura, y por ende a la unidad de todos los sectores a los que el Gobierno pretende hacer pagar la crisis.

Por Paul Morao

Martes 8 de septiembre | 12:52

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Olla popular en Perú.   ________________________________________ Imagen: EFE

"El virus, como el terrorismo, no respeta fronteras" afirma Antonio Guterres

Entre 83 millones y 132 millones de personas se agregarán en 2020 a las que ya sufrían el hambre: será consecuencia de la recesión económica provocada por la pandemia. 

 

Desde Roma. Naciones Unidas estima que a causa de la covid 19, el hambre aumentará de modo alarmante en el mundo, agregando un mínimo de 83 millones y un máximo de 132 millones, a los 690 millones de personas que ya padecían hambre en el mundo en 2019, según un informe difundido este lunes.

En el mundo se habla sobre todo de las consecuencias económicas del coronavirus, centrando las preocupaciones en el gran nivel de desocupación generado (la Organización Internacional del Trabajo calcula la pérdida de unos 195 millones de puestos de trabajo a tiempo completo), en la alarmante pobreza y el hambre. Pero el secretario de Naciones Unidas, Antonio Guterres, al inaugurar el 6 de julio en la ONU de Nueva York la Semana contra el Terrorismo, mencionó además la posibilidad de que las debilidades del sistema que han salido a relucir con la pandemia, puedan ser aprovechadas por “formas nuevas de terrorismo” como ataques cibernéticos, bioterrorismo y mal uso de las tecnologías. “Como el virus, el terrorismo no respeta fronteras”, dijo Guterres, señalado que “afecta a todas las naciones y sólo puede vencerse colectivamente”.

Según el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo, el estudio realizado por distintas instituciones de Naciones Unidas difundido este lunes, los 690 millones de hambrientos de 2019 significan un aumento de 10 millones respecto a 2018. El informe fue difundido pocos días después de que el secretario Guterres presentara el 9 de julio otro documento sobre el impacto del covid-19 en América Latina y el Caribe, aconsejando a los gobiernos a tomar ciertas medidas para la recuperación de la crisis, reduciendo la pobreza, la inseguridad alimentaria y la malnutrición.

Aunque la ONU reconoce que todavía es un poco temprano para establecer los efectos reales de las cuarentenas en los distintos países y de las otras medidas de contención aplicadas, estima sin embargo que los 83/132 millones que se agregarán en 2020 a los que ya sufrían el hambre, serán el efecto de la recesión económica provocada por el coronavirus. Estos datos hacen cada vez más difícil conseguir el objetivo de “Cero Hambre en 2030” que se había propuesto la ONU, dice el informe elaborado entre otros por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Programa Alimentario mundial (PAM) y el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), las tres con sede en Roma, además de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Asia es el continente con más desnutridos (381 millones), seguido por África (250 millones) y América Latina y Caribe (48 millones), dijo el informe ONU. Es necesario aclarar que Asia es el continente con más población (más de 4.600 millones según estimaciones para el 2020), seguido por África (unos 1.300 millones). América Latina y Caribe en torno a los 650 millones de habitantes pero eso no la salva de la pobreza y el hambre. El mayor porcentaje de desnutridos en proporción a la población está en Africa (19,1%), seguido de Asia (8,3%) y América Latina (7,4%), precisó el informe ONU. Si se continúa con esta tendencia, en 2030, África será el lugar donde se encontrará más de la mitad de las personas que sufren hambre en el mundo, añadió.

“La pandemia intensificó la vulnerabilidad y las deficiencias del sistema alimentario mundial”, afectando las actividades productivas, la distribución y el consumo de alimentos. Por eso el estudio llamó a todos los gobiernos a incorporar el tema nutrición en sus políticas agrícolas, tratando de disminuir los costos de la producción, transporte y distribución y apoyando a los productores pequeños y locales para cultivar y vender más alimentos nutritivos, asegurando su acceso a los mercados. La idea es dar prioridad además a la nutrición de los niños, fomentando cambios en la educación y en los medios de comunicación, a fin de favorecerla, pero también facilitar el acceso a dietas saludables que podrán ser diferentes de un país a otro.

En cuanto a América Latina y el Caribe en particular, el documento difundido por la ONU el 9 de julio destacó que la región se ha transformado en un punto de acceso de la pandemia donde los más vulnerables sectores de la población son una vez más los más afectados y mencionando en este sentido a las mujeres, los ancianos, los indígenas, los africano-descendientes, los migrantes y refugiados, entre otros.

“Para Latinoamérica y el Caribe la comunidad internacional debe proveer liquidez (dinero efectivo), asistencia financiera y aliviar sus deudas”, subrayó Guterres al presentar el documento sobre Latinoamérica. “En una región donde las desigualdades se han hecho insostenibles, es necesario desarrollar un sistema de asistencia social accesible a todos”, creando además un sistemas de impuestos equitativo, promoviendo trabajos decentes y reforzando los mecanismos de protección social, fomentando, entre otras cosas, la participación masiva de las mujeres en la vida pública y económica. “Junto podemos superar esta crisis y construir una sociedad sostenible para todos”, concluyó el secretario general de Naciones Unidas.

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Participantes en el Occupy City Hall de Nueva York pasan el rato tirados en una explanada. SARAH YÁÑEZ-RICHARDS

Entre 500 y 2.000 personas se organizan en la ciudad de la costa este de Estados Unidos tras las protestas por la muerte de George Floyd. La principal proclama es reducir los fondos destinados al cuerpo de Policía.

 

Servicio de lavandería, biblioteca, enfermería, una pequeña huerta, una bodega y reparto de comida constante son algunas de las prestaciones de las que disfrutan los activistas y los sintecho que acampan en una de las esquinas del parque de la municipalidad de Nueva York, espacio que el 23 de junio fue tomado por cientos de personas y que ahora se llama Occupy City Hall (Ocupar el Ayuntamiento).

Lejos de ser una utopía, esta comunidad multirracial se enfrenta a nuevos retos diariamente, que van desde cómo hacerse oír sin dejar de ser un movimiento pacifista a cómo garantizar la salud a los participantes en medio de una pandemia, pasando por cómo evitar que el patriarcado y el racismo surjan en la acampada o qué hacer si uno de ellos es detenido.

Detrás de una mascarilla con el mensaje: "Parar de matar a la gente negra", Brandon West, uno de los muchos organizadores del espacio, explicó a Público que el movimiento -en el que participan entre 500 y 2.000 personas- empezó de manera orgánica. "Después de una manifestación la gente tomó el espacio", recalcó.

Desde finales de mayo, es normal ver por la Gran Manzana protestas en contra del racismo y la brutalidad policial bajo el lema de "Black Lives Matter". Marchas en las que se corean los nombres de George Floyd y Breonna Taylor, afroamericanos que murieron bajo custodia policial en 2020, entre otros.

"Nos juntamos distintos organizadores negros que queríamos hacer algo en Nueva York después de la muerte de Floyd. Hicimos algunas protestas, pero algunos queríamos tratar el tema del presupuesto (que la ciudad da al Departamento de Policía de Nueva York) por lo que decidimos ocupar el ayuntamiento y ocupar este parque", recalcó West.

En 2020 Nueva York destinó a la policía 5.900 millones de dólaresLa principal petición de esta toma era un recorte de 1.000 millones de dólares en el presupuesto del Departamento de Policía de la ciudad (NYPD), para luego reinyectar ese dinero a otras áreas con muchos menos fondos como educación, sanidad o servicios sociales. En 2020 Nueva York destinó a la policía 5.900 millones de dólares.

El alcalde, Bill de Blasio, no tardó mucho en contestar y anunció, un día antes de hacer oficial el presupuesto, que iba a recortar 1.000 millones de dólares al NYPD y redistribuir ese dinero en distintos programas sociales. En la acampada -zona repleta de coloridas hamacas, esterillas de yoga y parasoles- la noticia del ayuntamiento no fue recibida como una victoria, sino como una derrota o tomadura de pelo.

"La propuesta es una vergüenza, no es realmente un recorte de 1.000 millones de dólares. Ya que una gran parte se basa en mover el presupuesto de la Policía en las escuelas para ponerlo en otros lugares que tienen otro nombre pero ejercen la misma función. Algunos de los recortes no son sustanciales y, en general, no cambian lo que la policía es en la ciudad", subrayó West, quien se dedica profesionalmente a organizar acciones relacionadas con los derechos civiles.

El tema de liberar las escuelas de policías y poner más consejeros en los centros es una cuestión especialmente sensible para West, pues fue en el instituto donde el activista presenció por primera vez brutalidad policial contra uno de sus compañeros.

"Eso cambió todo para mí. Antes no me había fijado, pero cuando por fin lo vi, todo fue diferente. Llegué a la conclusión de que la policía no nos protegía, pues ellos protegen algo distinto que no somos nosotros", relató el treintañero afroamericano.

Occupy City Hall, el legado de Occupy Wall Street

A diferencia de muchos de los participantes, West es lo suficientemente mayor como para recordar los diversos movimientos que surgieron en 2011 a raíz de la crisis económica del 2008, como el 15-M en Madrid u Occupy Wall Street en Nueva York. Es más, él se acercó al distrito financiero de la Gran Manzana para mostrar su apoyo.

Aunque en esa ocasión este activista norteamericano no participó en la organización del evento, West destacó que algunos de los coordinadores de Occupy City Hall también se encargaron de Occupy Wall Street y que estos ahora están "aportando muchas estrategias que aprendieron en el primer evento".
Una de las cosas que más sorprende de esta toma es el constante flujo de comida. Dunkin' Donuts para desayunar, porciones de Joe's Pizza para merendar y catering vegetariano para cenar son algunas de las opciones que se pueden encontrar en este recinto.

La pandemia también está presente. Tanto de manera invisible como la causante de la pérdida de trabajo de mucho de los participantes. Como de manera visible con desinfectante para manos en cada mesa o mascarillas tapando todos los rostros.

Además de comida, se reparten otros bienes que los activistas han pedido, como crema solar, tapones para los oídos o tabaco. "La gente quiere cigarrillos, damos a la gente lo que quiere", dice West.

El límite de las peticiones está en el alcohol y los estupefacientes, ya que los organizadores intentan que este sea un "espacio seguro" en el que la gente está "alerta". Aunque si alguien lo trae por sí mismo no ponen impedimento para su consumo.

La estructura del campamento

El campamento, que está delineado por vallas, cuenta con dos secciones. Por un lado está la parte oficial donde se encuentran diversas carpas dedicadas a la comida, la inscripción de voluntarios, una mesa para pinchar música, la biblioteca, atención a la prensa, enfermería, un pequeño jardín comunitario, así como la zona de acampada, que está sobre un pequeño triángulo de césped.
La segunda zona es una gran explanada, en la que la gente se suele sentar para leer, pintar o jugar a las cartas.

Ambas zonas están divididas por la boca del metro de City Hall, entrada a la estación que está completamente tapada con una pequeña barricada.
Sentadas en el suelo y sin desvelar sus nombres, dos chicas contaron que esta era la primera vez que se desplazaban a esta zona, pero que llevan semanas participando en las marchas pacíficas.

"Los neoyorquinos hemos gastado miles de dólares para dar protección antidisturbios a los oficiales durante las manifestaciones, pero nuestros doctores no tienen suficiente dinero para equipos de protección personal que cuestan casi nada", indicó una de ellas. Haciendo referencia a que el presupuesto de 2020 dedicado a la sanidad en esta ciudad, que fue epicentro de la covid-19, fue de 1.900 millones de dólares.

Estas dos jóvenes actrices comentaron también que intentan ayudar a la causa hablando del tema con sus familiares. Una de ellas es originaria de Virginia y señaló que, aunque su madre no está de acuerdo con la semántica de "Defund The Police" (Quiten fondos a la Policía), ambas están en contra de que los agentes gocen de inmunidad calificada.

Mientras que la otra activista, que nació en Nuevo Hampshire, recalcó que ha podido dialogar con su madre sobre el tema, pero que cuando quiso tener una conversación con su padre, que es más conservador y sólo consume las noticias de Fox, este le acusó de ser una "ingenua" por querer cambiar el sistema policial a esos niveles.

Desde la improvisada biblioteca, Elizabeth, que es una bibliotecaria tanto en Occupy City Hall como en la vida real, apostilló que uno de los temas que más le preocupa es el actual complejo industrial de prisiones, sistema que, en su opinión, "no garantiza que la gente esté a salvo" y no da "oportunidades para que los presos vuelvan a formar parte de la sociedad".

Como buena amante de los libros, la joven activista recomendó que la gente lea "El Color de la Justicia: La nueva segregación racial en Estados Unidos", de Michelle Alexander, para informarse sobre el tema.

Elizabeth sólo se pasa por el ayuntamiento de día, pues a finales de mayo -cuando muchas de las protestas terminaron en violentas confrontaciones y saqueos- tuvo una experiencia traumática con la policía y ahora prefiere evitar la noche.

"Cuando mi madre me pide que no vaya a las protestas y me dice que le da miedo que me pase algo, yo respondo: Ahora sabes cómo se siente la madre de un afroamericano todos los días", añadió.

Tensión con la Policía

Vandalismo y aumento de tensión entre los ocupantes y la policía
Elizabeth hizo bien en irse a casa esa noche porque en la madrugada del martes, día en el que se tenía que aprobar el presupuesto de Nueva York, hubo un encontronazo entre la policía y los activistas.

Tal como pasó con los últimos minutos de vida de George Floyd, el enfrentamiento entre los dos bandos quedó registrado en vídeos filmados con teléfonos que luego fueron subidos a las redes sociales.

Sobre las tres de la mañana, oficiales con protección antidisturbios cercaron el lugar. Según activistas que estuvieron presentes durante el incidente, no era la primera noche que este tipo de policías venían -por el día hay oficiales en el recinto, pero vestidos con sus uniformes convencionales-. Además, los participantes relataron que el conflicto empezó después de que los oficiales retiraran bruscamente unos parasoles que tapaban una cámara de la avenida.

Con la llegada del alba, la policía intentó romper una barrera de activistas que estaba en una de las calles que rodean a la plaza. El enfrentamiento terminó con dos detenciones y la retirada de varias de las vallas que ejercían de barricada.
El vandalismo también se dejó ver durante esa noche, ya que uno de los edificios de la zona amaneció recubierto de pintadas en las que se podían leer "Sin justicia no hay paz", "La vida de los negros importan" o "cerdos", entre otras. Además, dos estatuas de aborígenes de su fachada fueron recubiertas de pintura negra.

"No somos una revuelta, somos una protesta pacífica, a no ser que consideres un par de grafitis como una revuelta", comenta una de las voluntarias responsables de los primeros auxilios. De acuerdo con esta joven de Nueva Jersey que prefiere mantenerse en el anonimato, fueron varios los activistas que resultaron heridos durante el enfrentamiento.

La joven tildó la actuación de los oficiales de "brutalidad policial" y dijo que "temió por su seguridad", pero que al ser una mujer blanca su experiencia nada tiene que ver con el temor que sienten diariamente sus compañeros negros o trans.

Por su parte, otra activista que estaba descansando en la hierba, destacó las pintadas como una manera de mostrar a la policía que no son sumisos. En ese sentido, explicó que la conversación de acción o inacción estuvo presente en este terreno durante días.

"Los primeros días a la gente no se le animaba a interactuar con la policía para no intensificar el conflicto de ninguna manera. Pero algunos decían: 'Esto parece más un campamento de verano, con un montón de gente blanca sentada en el césped bebiendo'", apuntó la joven de ojos azules y larga melena pelirroja.


Durante la asamblea matutina, uno de los organizadores dijo por un megáfono: "Hoy va a ser un gran día, no sabemos qué va a pasar y cambiar", haciendo referencia tanto a la votación del presupuesto como al futuro de Occupy City Hall. A gritos, también señaló diversas tácticas que los participantes tienen que tener en cuenta en caso de detención, como llevar una identificación con foto o tener el número de teléfono del equipo legal que trabaja con el movimiento.


En general, el martes el ambiente en el campamento había cambiado, se notaba que los activistas estaban agotados y preocupados por la detención de dos de sus compañeros. Tras discusiones en público y en privado, los organizadores decidieron mandar a un grupo a protestar delante del centro en el que estaba detenido uno de sus compañeros.

T.J., una joven nacida en Texas pero de familia filipina, y G.J., también estadounidense pero de padres salvadoreños, se ofrecieron voluntarios para ir a hacer presión.

Cuando llegaron al centro la policía les dijo que no tenían a la persona que estaban buscando, pero los manifestantes estaban seguros de estar en el lugar adecuado. Su táctica fue quedarse frente al edificio y no dejar ni que la repentina lluvia veraniega ni que la presencia policial les desanimara.
"Hubo un momento que aparcaron cerca de nosotros un autobús policial y pensé que nos iban a detener a todos", recordó T.J.. Pero nadie terminó detenido, los oficiales confirmaron que el detenido estaba en sus instalaciones y después de que este se pusiera en contacto con uno de los organizadores para confirmar que estaba bien todos volvieron al ayuntamiento.

La votación del presupuesto y la retirada

En medio de la plaza, el martes por la noche se proyectó la votación del presupuesto por parte de los miembros del consejo municipal. El resultado final se supo a la entrada del miércoles. La ciudad aprobó el presupuesto de 88.100 millones de dólares del ayuntamiento, con un recorte de 1.000 millones para la policía.

El miércoles por la mañana, De Blasio, al ser preguntado en una conferencia de prensa por el descontento de varias organizaciones sobre el recorte del Departamento de Policía, contestó: "Algunas personas nunca están felices".
Por su parte, la ONG-VOCAL, una de las organizaciones que fundó Occupy City Hall, anunció que se retiraba de la acampada.

Katie, que lleva desde el principio, aunque de tanto en tanto va a su casa para ducharse, echarse la siesta o trabajar, dice que desde el primer momento surgió un movimiento paralelo que iba más allá del presupuesto y se centraba más en la abolición de la policía y que, en tanto, en la acampada se sabía que muchos se iban a quedar pasada la votación.

"Más o menos es lo mismo, estamos el mismo número de personas, tenemos la misma infraestructura con un increíble equipo que facilita comida, electricidad y toda esas cosas que necesitamos. Pero es diferente en el sentido de que ahora las conversaciones de las distintas asambleas van más dirigidas a empujar la conversación hacia la abolición de la policía", recalcó. Pero el optimismo de Katie no fue realista, pues el miércoles, como consecuencia del mal tiempo y del cansancio general, fueron muchos los activistas que decidieron ir a sus casas a descansar.

"Por la noche, éramos tan pocos que nos pidieron que nos mantuviéramos todos juntos en la zona del césped", relató T.J., quién también dijo que estaba "preparada para lo peor", ya que en la acampada se temía que los oficiales aprovechasen el bajo número de participantes para entrar.

El hecho de que ese mismo día la policía de Seattle hubiese desmantelado la zona autónoma de Capitol Hill, también conocida como CHOP, ocupada por manifestantes desde hace semanas, ayudó a aumentar la paranoia de los presentes.

"Esa noche no vinieron los antidisturbios, pero sí que pasaron varios coches patrulla", remarcó G.J., quien antes de la pandemia trabajaba con T.J. en una tienda.

El reflorecer de Occupy City Hall

Pese a la dura noche, el jueves amaneció soleado y con el buen tiempo el recinto se volvió a llenar.

"Hoy hay mucha actividad. Hay buena energía, hemos tenido un concierto antes, nos estamos preparando para una reunión comunal. A mí no me parece que la ocupación esté muerta, sino que está muy viva", comentó Bianca Cunningham, una de las organizadoras.

Esta mujer afroamericana, que también es miembro de la Unión de Demócratas Socialistas de América, destacó que a partir del viernes habrá una zona de prueba de coronavirus y que uno de los temas que se estaban discutiendo es cómo se celebraría el Día de la Independencia del sábado, entre las opciones está hacer una "fiesta anticolonial".

Para Cunningham, Occupy City Hall es una manera de demostrar que se puede abolir el sistema policial en la sociedad. "Este es un proyecto en el que tratamos de modelar cómo es vivir en una sociedad sin policía, hemos tenido a gente peligrosa aquí, hemos tenido a gente con problemas mentales, hemos tenido conflictos interpersonales, hemos tenido emergencias médicas y hemos sido capaces de dar servir y mediar en estas situaciones sin tener que llamar a la policía", recalcó.

"Las ocupaciones son complicadas, soy una socialista y muchas veces hablamos de que los más vulnerables en la sociedad deberían de ser los que hablan. Los más vulnerables en la sociedad serán los que nos lideren. Creo que eso es muy fácil de decir, pero es muy complicado cuando estás en un espacio así", concluyó.

nueva york (EEUU)

04/07/2020 12:49

Sarah Yáñez-Richards

@SarahYanezR

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Brasil: las hinchadas de fútbol en primera línea defienden la democracia

Una de las mayores sorpresas de este año la ofrecen las hinchadas de fútbol brasileñas que dejaron de lado su rivalidad para manifestarse contra el Gobierno de Jair Bolsonaro y en defensa de la democracia. Los hechos han venido sucediendo en las últimas semanas en las principales ciudades del país y marcan un hito en la historia político-deportiva.

 

Este domingo 7 de junio se repitieron las manifestaciones a favor y en contra de Bolsonaro. Los opositores llevaban pancartas de "Fuera, Bolsonaro fascista" y de "antirracismo". Destacaban los hinchas de Corinthians y trabajadores de la salud. Entre los bolsonaristas las pancartas decían "libertad", "familia" e "intervención cívico militar"

El presidente acusó a los manifestantes de "terroristas", mientras el vicepresidente Hamilton Mourao exigió reprimir a quienes se manifiestan por la democracia y, en claro contraste, declaró que los bolsonaristas que piden golpe militar para cerrar el Congreso y el Supremo Tribunal de Justicia ejercen su "libertad de expresión".

Lo cierto es que gracias a las hinchadas de fútbol, a las que ahora se sumaron grupos de izquierda y movimientos sociales, la ultraderecha ya no tiene el monopolio de la calle. Este hecho insólito merece una explicación, ya que no es en absoluto común que los fanáticos del deporte jueguen un papel político destacado en defensa de las libertades. En Europa, por ejemplo, buena parte de las barras militan en la ultraderecha racista y xenófoba.

En Brasil cada club de fútbol cuenta con varias hinchadas, que se identifican con nombres, símbolos y con los colores del club. Resistencia Alvinegra, por ejemplo, la barra de izquierda de Cruzeiro, movilizó cerca de 200 hinchas en Belo Horizonte durante dos fines de semana consecutivos.

En Río de Janeiro y en Sao Paulo las hinchadas de Santos, Sao Paulo y Palmeiras hicieron otro tanto frente a las sedes de los Gobiernos de sus Estados. Gavioes da Fiel, la barra del Corinthians, no solo es una de las mayores hinchadas organizadas de Brasil, sino también una escuela de samba que sale en carnaval. Fue creada en 1969, cuenta con 120.000 asociados y tiene una estructura interna administrativa regida por estatutos.

"Nuestra protesta nació de una organización autónoma de hinchas miembros de Gavioes", relata Danilo Passaro, de 27 años. Debe decirse que en Corinthians jugaba Sócrates, ídolo nacional bajo el régimen militar en la década de 1980. Contribuyó a formar el grupo Democracia Corinthiana, "un movimiento revolucionario en el fútbol brasileño, en el que los jugadores no solo participaban en las decisiones del club, sino que se manifestaban públicamente por la redemocratización en plena dictadura".

Ese espíritu democrático que anida en muchos hinchas de fútbol y en numerosos jugadores, que estos días firmaron manifiestos a favor de la democracia, confluyó bajo los gobiernos de Lula (2003-2011) en la creación de la Associaçao Nacional de Torcidas Organizadas (ANATORG) en 2014, en el marco de la celebración Copa del Mundo, ese mismo año, y de las Olimpíadas en 2016.

ANATORG reunió inicialmente unas 103 hinchadas de clubes de todo el país, pero actualmente pueden llegar a 200 grupos. La antropóloga Rosana da Cámara Teixeira de la Universidad Federal Fluminense, publicó en 2017 en la revista Antípoda, los resultados de una investigación del proceso que llevó a las hinchadas a agruparse en una asociación nacional.

La antropóloga destaca que en los años anteriores las hinchadas habían sido duramente criminalizadas por los medios y perseguidas por la policía. En ese marco comprendieron que debían cambiar o tendrían un futuro incierto.

Destaca tres razones que explican el nacimiento de ANATORG: la mercantilización del fútbol siguiendo el modelo europeo, con reducción de los estadios para que estén todos los espectadores sentados, entradas muy caras y estrecha vigilancia, lo que tendía a impedir las prácticas habituales de las hinchadas.

En segundo lugar, los cambios en la arquitectura de los estadios tornaron imposibles las "fiestas catárticas" de las barras en las gradas, disciplinando a sus actores, en general varones de 14 a 25 años. Finalmente, la actuación del Ministerio de Deportes jugó un papel decisivo, ya que en los foros que convocó para debatir la violencia en el deporte, se conocieron las hinchadas que decidieron formar la asociación.

La política del Gobierno de Lula buscaba reducir una violencia desbordada. "Entre 1999 y 2008 Brasil fue el campeón mundial con 42 hinchas muertos", escribe Teixeira. Solo en 2012, hubo 23 hinchas asesinados en el marco de los conflictos entre barras, y en 2014 hubo 18. Con este panorama, era imperioso hacer algo ante la celebración de megaeventos como el Mundial y los Juegos Olímpicos.

Las hinchadas también necesitaban unirse para no ser barridas por la represión y la criminalización. En 2010 el Gobierno Federal aprobó una ley que endureció el Estatuto del Hincha, responsabilizando jurídicamente a las hinchadas organizadas de los daños causados por sus integrantes dentro y fuera de los estadios.

Esta fue una de las demandas centrales de ANATORG. "Nuestra lucha es por el cambio del estatuto del hincha donde se castiga a la hinchada por el delito provocado por un único individuo", señala uno de sus primeros comunicados.

De este modo, escribe Teixeira, las hinchadas organizadas se politizaron al punto que "se perciben como movimiento social, cuyo papel no solo es organizar la fiesta en las gradas, sino también representar al colectivo de hinchas".

La politización de las hinchadas durante el Gobierno de Luis Inacio Lula da Silva, producto de la historia de algunas hinchadas y por la mencionada mercantilización del deporte, las llevó a establecer puentes entre ellas (un proceso plagado de dificultades) y acentuar sus definiciones políticas democráticas.

Se trata de un "movimiento" que incluye, de modo informal y laxo, a dos millones de jóvenes en todo Brasil. La caída de la presidenta Dilma Rousseff en 2016 por un impeachment en el Congreso y el autoritarismo de Bolsonaro y de los militares, acentuaron el activismo de las barras.

Pero no debe olvidarse que el protagonismo de las barras de los clubes de fútbol se debe a la crisis de las izquierdas en Brasil. Solo pequeños grupos organizados como Pueblo Sin Miedo, vinculado al Movimiento Sin Techo, se manifestaron el primer domingo de junio junto a las barras y los jóvenes antirracistas.

21:17 GMT 08.06.2020(actualizada a las 21:29 GMT 08.06.2020) URL corto

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Manifestantes ayer sobre la avenida Pennsylvania, en Washington, en repudio a la muerte del afroestadunidense George Floyd en un caso de brutalidad policiaca. Foto Afp

Nueva York. En el noveno día de protestas de decenas de miles de personas en todo el país, la amenaza de represión militar del comandante en jefe fue repudiada por el secretario de Defensa y condenada por el ex titular del ramo y dos ex jefes del estado mayor, mientras se presentaron cargos criminales contra todos los policías involucrados en el muerte de George Floyd en Minneapolis, incidente que detonó las mayores movilizaciones sobre derechos civiles en más de medio siglo.

Una vez más, decenas de miles de personas salieron a las calles en manifestaciones generalmente pacíficas desde la capital Washington, hasta Denver, Minneapolis, Nueva York y Los Ángeles, en una expresión incesante de indignación por la violencia racista oficial, y en desafío a las medidas de control que incluyen toques de queda, el despliegue de Guardia Nacional en la mitad de los estados del país, y un presidente que proclama que impondrá "la ley y el orden".

La amenaza de Trump de militarizar la represión en las manifestaciones continúa generando expresiones de desacuerdo y hasta condena, entre las cuales la que más sorprendió ayer es la del secretario de Defensa, Mark Esper, quien expresó que se oponía a la propuesta de su jefe de usar la Ley de Insurrección de 1807, ya que ésta debe ser empleada sólo en “las situaciones más urgentes y severas… No estamos en una de esas situaciones ahora”.

Fuentes dentro de la Casa Blanca filtraron a medios que Trump estaba "molesto" con los comentarios de su secretario de Defensa. Poco después, la vocera de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, respondió ominosamente a la pregunta sobre si Esper aún contaba con la confianza de su jefe: “por ahora, el secretario Esper es todavía ‘el secretario Esper’”.

Luego, el ex titular de Defensa de Trump, general James Mattis, sacudió la capital al romper el silencio por primera vez desde que dejó ese gobierno y condenó al comandante en jefe, a quien acusó de dividir al país recordando que “la consigna de los nazis en la Segunda Guerra Mundial para destruirnos era ‘dividir y conquistar’, mientras la respuesta estadunidense es ‘en la unión está la fuerza’”.

Mattis escribió en un comunicado: “He observado los eventos de esta semana enojado y aterrado… Las protestas son definidas por decenas de miles de personas de conciencia que insisten en que cumplamos con nuestros valores…. Necesitamos rechazar y hacer que rindan cuentas aquellos que desde sus puestos se burlan de nuestra Constitución.”

“Estamos viendo las consecuencias de este esfuerzo deliberado… y sin liderazgo maduro”, e invita a “unirnos sin él (Trump), sobre las fuerzas inherentes en nuestra sociedad civil… se lo debemos a nuestros conciudadanos, a generaciones del pasado que sangraron para defender nuestra promesa, y a nuestros hijos”. Concluyó que juró defender la Constitución al sumarse a las filas militares hace 50 años y "nunca soñé que a tropas que han tomado ese mismo juramento les sería ordenado, bajo ninguna circunstancia, violar los derechos constitucionales de sus conciudadanos".

Los conciudadanos no son el enemigo: almirante Mullen

Otro ex jefe del estado mayor (el general Martin Dempsey fue el primero) condenó al comandante en jefe. El almirante retirado Mike Mullen escribió: "no puedo permanecer en silencio", y acusó que se ha demostrado "el desdén de Trump hacia el derecho a la protesta pacífica en este país, el dar alivio a los líderes de otros países que se confortan con nuestros conflictos domésticos y el riesgo de politizar a hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas". Subrayó que las ciudades y los pueblos del país “no son espacios de batalla para ser dominados, y nunca deben serlo… nuestros conciudadanos no son el enemigo, y nunca deben serlo”.

En los últimos días, todos los ex comandantes en jefe vivos –Jimmy Carter, Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama– se han pronunciado en torno al asesinato de Floyd, el problema de la fuerza excesiva empleada por policías y el racismo en Estados Unidos, en apoyo a las protestas pacíficas, y de manera explícita o implícita, criticado a Trump.

Pero el jefe de la Casa Blanca continuó defendiendo sus posiciones y despotricando contra sus críticos y los medios en otra tormenta de tuits ayer por la mañana, en los cuales afirmó que ha hecho más por los afroestadunidenses "que cualquier otro presidente, con la posible excepción" de Abraham Lincoln. Ayer proclamó una vez más: "lo que necesita este país es la ley y el orden".

Ahora el número de tropas de la Guardia Nacional activas en Estados Unidos es equivalente al total de las fuerzas estadunidenses desplegadas en Irak, Siria y Afganistán. Más de 17 mil integrantes de la Guardia Nacional, la cual opera por ahora al mando de cada gobernador, están desplegados en 23 estados y la capital. Mientras, mantienen unidades militares en diversos puntos de la capital.

En tanto, el procurador general de Minnesotta, Keith Ellison, anunció ayer un cargo más severo de homicidio contra el policía Derek Chauvin, quien colocó su rodilla sobre el cuello de George Floyd, afroestadunidense de 46 años, durante casi nueve minutos provocando su muerte por asfixia, y agregó cargos de complicidad criminal a los otros tres oficiales que participaron en el incidente.

La familia de Floyd declaró que era bienvenido "un paso significativo hacia a la justicia". Pero aunque ese caso detonó la ola de protestas en más de 140 ciudades en casi todo el país, el movimiento expresa un hartazgo acumulado ante la larga lista de casos parecidos, todos con ecos históricos en la violencia racista oficial de Estados Unidos. Por lo tanto, justicia en el caso de Floyd es una demanda inmediata dentro de una exigencia más amplia para abordar el racismo sistémico en el país.

"Fue un linchamiento a plena luz del día", escribió este miércoles el reverendo Jesse Jackson, veterano líder de derechos civiles. "Por mucho tiempo, muy frecuentemente, los afroestadunidenses han sido brutalizados sin consecuencias", añadió en un artículo publicado en el Chicago Sun Times. "Los que declaran la ley y el orden no ofrecen ni uno ni otro a los afroestadunidenses". Concluyó que “en medio de una pandemia, algunos marchan con la esperanza de que Estados Unidos escuchará, algunos marchan sin esperanza, pero porque el silencio ya no es aceptable… Nos uniremos, o quedaremos deshechos”.

Mientras, por alguna coincidencia que muestra que existe un sentido de humor en el universo, el gobierno de Trump declaró que "honra a aquellos chinos valientes que se manifestaron en oposición a las políticas del gobierno en la Plaza Tiananmen", marcando el aniversario de lo ocurrido en 1989, cuando el gobierno "puso un fin violento" a ese movimiento con "tanques y armas".

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