París: hubo detenidos e incidentes en la protesta de Chalecos Amarillos

Los manifestantes volvieron a las calles francesas

Las fuerzas de seguridad reprimieron con gases lacrimógenos a los presentes.  

 

Al menos 193 personas fueron detenidas en una protesta de los "chalecos amarillos" para exigir cambios en el sistema político francés de Emmanuel Macron, en lo que fue la primera manifestación tras el parate por las restricciones de la pandemia y el receso de verano.

Las fuerzas de seguridad reprimieron con gases lacrimógenos a los manifestantes que incendiaron mobiliario urbano para dificultar el paso de los vehículos en el noroeste de París. Antes del comienzo de la movilización en el centro de la Ciudad Luz, los uniformados habían detenido a 154 manifestantes.

Las detenciones se debieron sobre todo a la requisa de objetos peligrosos, como martillos, destornilladores, palos de metal y barras de madera, pero también botellas de alcohol y caretas, según varias fotos compartidas por la Prefectura de Policía de la capital en Twitter.

La intención de las autoridades era evitar que la movilización ingresara a la zona de los Campos Elíseos, donde preveían destrozos a los locales de la reconocida avenida parisina. La Policía, que realizó un fuerte operativo, publicó en redes sociales fotografías de cuchillos, máscaras y un arco incautados a los manifestantes.

Los chalecos amarillos, surgidos en el otoño de 2018 tras el aumento a los impuestos a los combustibles, denuncian que "las injusticias sociales y fiscales no dejan de crecer" en Francia. Con el correr de los días y la violencia que se desató en las protestas, fue virando hacia un movimiento más amplio de rechazo a las políticas de Macron.

En respuesta, el mandatario anunció un paquete de medidas con un costo de más de 10.000 millones de euros con el objetivo de cumplir algunas de las demandas de los chalecos amarillos, como aumentar el salario mínimo y reducir los impuestos a los jubilados.

El líder opositor de izquierda Jean-Luc Mélenchon felicitó a "los insumisos presentes en la manifestación de los chalecos amarillos", en un mensaje en Twitter en el que apeló a la calma.

"Reforcemos el rechazo de la violencia porque el prefecto (de la Policía de París, Didier) Lallament está esperando que haya incidentes para lanzar la maquinaria de noquear y encarcelar. Que sea absolutamente pacífica", escribió el que fuera candidato presidencial en 2017 por el partido Francia Insumisa.

Las concentraciones se sucedieron en las principales ciudades del país, como Burdeos, Toulouse y Marsella, mientras en París varios miles de personas salieron a la calle en un contexto poco favorable a las multitudes por la fuerte circulación del coronavirus en Francia, donde ayer se registraron más de 9.000 contagios.

Publicado enInternacional
Viernes, 11 Septiembre 2020 10:14

Colombia, lava ardiente

Foto: Juan BARRETO / AFP

Septiembre 10. día dos. La explosión volcánica del 9 de septiembre, que le recordó al país la existencia de un intenso conflicto social, estructural, pendiente de resolución, mantiene su ebullición. Las evidencias de la lava, con cenizas, piedras, casquillos de bala, esparcidas por varios sectores de Bogotá, ciudad donde impactó con mayor fuerza, pueden apreciarse sin dificultad por varios de sus barrios.

Aunque desde el alto gobierno, apoyado por los medios oficiosos tratan de calmar al volcán en ebullición, regando agua fría por todos sus contornos, minimizando la violencia cotidiana que ejerce sobre grandes capas sociales, justificando los procederes de la injusticia gubernamental, lo cierto es que el volcán, aunque de día recobra tranquilidad, al llegar el crepúsculo expulsa de nuevo la rabia contenida. En Bogotá, cerca a decenas de CAIs, se congregan numerosas personas que a lo largo del día arengan contra la policía, recordándoles que son “asesinos”. El ambiente es tenso, y con el paso de las horas, la lava salta de nuevo por el aire, estallido de rabia acumulada por tanta violencia y humillaciones sufridas a diario por cientos de excluidos a manos de la policía; violencia también propiciada por las negaciones de que son objeto por parte de la banca, el gran comercio, los gobiernos de todo tipo.

 

 

Pero ahora la lava impacta más allá de Bogotá. Como fuego ardiente que es, cargada de energía, baja por el país para dejar evidencia de su calor vital, incluso, en ciudades como Cali, Medellín, Manizales, Ibagué, alrededor de gran parte de la Sabana de Bogotá (Fusagasugá, Madrid, Chía, El Rosal, Soacha), y otras ciudades menores del interior del país.

Expulsada por el volcán Colombia, montaña con grandes rocas en todos sus alrededores, ahora removidas por el intenso calor, así como sus aguas y tierras internas que como magma quema o deteriora todo lo que toca, en ello buses de Transmilenio, sedes bancarias, supermercados adscritos a grandes cadenas, CAIs motos y patrullas de la policía. Claramente es energía desbordada, impactando contra todo aquello que identifican como parte del poder, de los ricos, de la injusticia. Su fluir, hacia la sima, no busca la puerta del gobierno.

En su afán para contenerla, con métodos que el poder colombiano siempre ha utilizado aunque sin reconocerlo, algunos agentes del Esmad, más civiles camuflados a su alrededor, accionan no solo sus armas antidisturbios, sino también las no permitidas por las convenciones internacionales para contener este tipo de energías, acción registrada por las redes sociales que transmiten los momentos en los cuales los civiles (que también las usan) entregan armas cortas a los uniformados las que una vez accionadas van dejando un río de heridos (209 en todo el país, algunos graves) y hasta 11 muertos reconocidos por la institucionalidad. Las edades de quienes fueron batidos por los homicidas, así como los sitios y la manera como fueron impactados, testimonian la espontaneidad de los sucesos. Realidad reforzada por el afán de saquear, de lograr algo para la casa, ¿o tal vez son provocadores? Solo el tiempo despejará la nube de polvo que por ahora cubre la montaña Colombia.

Protestas en Villa Luz, 10 de septiembre de 2020, Inaldo Pérez-RCN Radio

 

En este bullir de energía volcánica, y de quienes pretenden contenerla, quienes disparan, como lo registran las redes sociales, seguramente piensan como el Coronel aquel que un 5 de noviembre de 1985, en medio del combate por el control del Palacio de Justicia, cuando le preguntaron por su misión, no dudó en responder: “defender la democracia, maestro”. Una defensa en la cual, no importa que hagan todo lo contrario, reventando por sus varios costados la montaña que dicen proteger.

Actúan como lo hace el poder por doquier, que en su afán por prolongar los beneficios de quienes lo usufructúan, desatan todo su potencial para atemorizar, para desmovilizar, para producir caos, para generar miedo. La muerte, las heridas sobre decenas de cuerpos, las golpizas sobre otros muchos, las detenciones de cientos, no son más que su marca, el sello del autoritarismo, de la violación de los derechos humanos, del irrespeto a la vida, del odio contra la diferente, del convencimiento que los embarga que la injusticia es natural.

Son fuerzas accionadas para lo que realmente fueron constituidas: para defender el poder, en todas sus expresiones y manifestaciones. Dicen que se someten en cada ciudad a la autoridad de turno, pero es la simple formalidad, esas fuerzas, policiales, civiles o uniformadas, junto con todo el aparataje militar, son parte sustancial del mismo poder que protegen y no se someten sino a su mando inmediato, la autoridad civil es para mofarse de ella, pese a lo cual esa autoridad es incapaz de denunciar tal evidencia, para educar a la ciudadanía, para insistir en la necesidad que la sociedad misma se haga poder y controle todo aquel aparataje que se coloca por fuera de su control.

El volcán mantendrá su ebullición, tal vez con menor potencia, para irse apagando. Algún día dejará salir de nuevo toda su energía, y tal vez en esa ocasión el poder, a pesar de toda su brutalidad, no logre contenerla.

 

Artículo y video relacionado

 

Por lo menos 5 muertos en Bogotá y más de 200 heridos en protestas tras el asesinato a manos de la policía de Javier Ordoñez,

Jueves 10 de septiembre 2020

La dosis Nº 30: Muertos y heridos en Bogotá en medio de protestas tras el asesinato a manos de la policía de Ordóñez

Publicado enColombia
Miembros de la comisión electoral se preparan en Minsk para la jornada anticipada de las elecciones presidenciales en Bielorrusia. EFE/EPA/TATYANA ZENKOVICH

El régimen está en modo supervivencia y decidido a reprimir las protestas, incluso si tiene que derramar sangre en las calles

 

En el barrio residencial de Minsk donde me encuentro escribiendo este artículo se oye el incesante pitido de los cláxones de los coches. El sonido expresa la protesta popular en la capital de Bielorrusia contra Alexander Lukashenko y su deseo de permanecer en el poder, sumando otro mandato presidencial a un gobierno que cumple ya 26 años.

El domingo, cuando la Comisión Electoral Central anunció los resultados provisionales que indicaban un "elegante triunfo" de Lukashenko, con casi el 80% de los votos, la gente salió a las calles a defender sus votos por la candidata de la oposición, Svetlana Tikhanovskaya, que oficialmente sólo obtuvo alrededor del 10%.

Mientras los números oficiales dan una clara victoria a Lukashenko, sondeos independientes realizados a pie de urna revelaron resultados llamativamente diferentes: le daban casi el 80% de los votos a Tikhanovskaya y menos del 10% al presidente en funciones. La diferencia entre ambos recuentos, sumado a que a los observadores independientes se les prohibió quedarse en los centros de votación, generaron reacciones sin precedentes en el país.

Decenas de miles de personas se reunieron en las calles de Minsk, unidos por una simple consigna: "¡Vete!". En respuesta, los siloviki  –fuerzas de seguridad especiales del Estado– dispersaron las multitudes de forma violenta, arrestando a unas 3.000 personas la primera noche e hiriendo a cientos de manifestantes. Algo especialmente llamativo es que se realizaron protestas a lo largo y ancho de todo el país. Esta no es la reacción de un pequeño grupo de progresistas carente de representación.

Hace dos días que está bloqueado el acceso a internet. Ni siquiera funcionan bien los métodos alternativos, como las VPN (esto ya había sucedido la noche de las elecciones en 2010 y esporádicamente durante la campaña electoral de 2020). El lunes por la tarde los manifestantes ––muchos de ellos confiando en información encriptada por la aplicación Telegram– seguían intentando tomar las calles. Gracias a momentos de conectividad, se pudieron leer informaciones en Telegram que advertían que estaban entrando a la ciudad camiones militares y equipo militar adicional.

El plan de Lukashenko para permanecer en el poder se está desmoronando. En un discurso reciente ha advertido a toda la nación que no piensa "entregar el país". Tanto él como los otros miembros de su Gobierno saben que si dejan el poder ahora, serán perseguidos por las numerosas violaciones a los estándares democráticos y a los derechos humanos que han cometido, como el referéndum inconstitucional que permitió a Lukashenko presentarse como candidato a presidente de forma ilimitada; la desaparición de opositores en los años 90; y el encarcelamiento de todo aquel que se atreviera a cuestionar su autoridad, entre otras. Además, el pueblo se sentiría libre de analizar lo que ha sucedido en los últimos 26 años. El régimen está en modo supervivencia: están decididos a reprimir las protestas, incluso si tienen que derramar sangre en las calles.

Aunque Lukashenko todavía tiene poder sobre el aparato represivo del Estado –como ha demostrado la imagen de los siloviki metiendo manifestantes desarmados en camiones a plena luz del día– y sigue teniendo influencia sobre los empleados del sector público que trabajan en las comisiones electorales, ya hay señales de grietas dentro del sistema.

Varios centros de votación, tanto en Bielorrusia como fuera del país, informaron que sus recuentos de votos daban un triunfo de Tikhanovskaya sobre Lukashenko. La propia Tsikhanouskaya declaró a Associated Press que su equipo tenía pruebas de que hay muchos centros de votación "donde la cantidad de votos a [su] favor multiplicaba los votos a favor del otro candidato".

Algunas informaciones indican que la noche del domingo la policía apareció en algunos centros de votación y obligó a las comisiones a informar los resultados 'correctos'. Además, aunque muchos de los siloviki que estaban ayer en las calles reprimieron a los manifestantes, otros se negaron a participar en la represión. Estos son hechos sin precedentes en el país.

Otro motivo de inspiración para los manifestantes y aquellos que se oponen al régimen desde dentro (en las comisiones electorales y la policía) es la creciente consolidación de la sociedad civil. Los bielorrusos, aquellos que viven en el país y los de la diáspora, ya han metido la mano en el bolsillo para colaborar colectivamente con las personas detenidas y reprimidas.

Estamos en un punto de inflexión. Lukashenko tiene pocas opciones, más allá de aferrarse al poder, lo cual abre la puerta a más violencia estatal contra el pueblo. Al mismo tiempo, nunca antes ha habido este tipo de protestas contra lo insoportable que es la vida bajo el régimen de Lukashenko. Incluso si logra reprimir las protestas de los próximos días, la sociedad bielorrusa ya ha despertado hacia una lucha por la libertad que ha llegado para quedarse.

Por Katsiaryna Shmatsina investigadora del Instituto Bielorruso de Estudios Estratégicos.

11 de agosto de 2020 22:07h

 

Traducido por Lucía Balducci

Publicado enInternacional
 En la horca las figuras de cartón del primer ministro libanés Hasán Diab y el líder de las fuerzas libanesas, Samir Geagea, en el centro de Beirut.Foto Afp Manifestantes cargan contra una valla frente al Parlamento de Beirut.  ________________________________________ Imagen: EFE

Llegaron a 158 los muertos en Líbano por la explosión en el puerto de Beirut 

 

 Las explosiones en el puerto de Beirut del martes pasado, que hasta el momento dejaron 158 muertos, fue lo último que decidió soportar el pueblo del Líbano. Durante la tarde del sábado hubo un levantamiento popular que derivó en la toma de varios ministerios.

 

Las explosiones en el puerto de Beirut que dejaron 158 muertos el martes pasado fue lo último que decidió soportar el pueblo del Líbano. Durante la tarde del sábado hubo un levantamiento popular que derivó en la toma de varios ministerios. La situación fue controlada por las fuerzas de seguridad que reprimieron a los manifestantes. La gente también se congregó en la plaza central de la ciudad. Allí expresaron su hartazgo con el gobierno al que culpan por la catástrofe. Para descomprimir la situación el primer ministro libanés Hassan Diab dio un mensaje televisado a todo el país donde propuso adelantar las elecciones legislativas. "Asumimos nuestras responsabilidades y sabíamos que el país estaba en un estado de colapso político, financiero y administrativo", admitió Diab, citado por el diario L'Orient-Le Jour. "Sin embargo, solo podremos salir de la crisis estructural en Líbano organizando elecciones legislativas anticipadas para producir una nueva clase política", agregó.T ras la explosión que dejó devastada buena parte de la ciudad , más de 300.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares.

“El día del Juicio”

Los libaneses ya venían soportando el peso de una crisis económica inédita. La explosión en al capital fue la gota que derramó el vaso y relanzó un movimiento de protesta que había comenzado en octubre pasado. La crisis del coronavirus fue la causa por la que el movimiento perdió fuerza. Cerca de la Plaza de los Mártires, epicentro tradicional de las marchas en la ciudad, se produjeron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Los manifestantes lanzaron piedras hacia la policía que respondió con gases lacrimógenos. "Estamos oficialmente en guerra contra nuestro gobierno", declaró una activista, Hayat Nazer.

La consigna con la que se reunieron en la plaza céntrica miles de personas fue: "El día del juicio". Los ciudadanos reclamaron a la clase dirigente que se responsabilice por la catástrofe del martes. Instalaron guillotinas de madera y agitaron sogas. "Venganza, venganza, hasta la caída del régimen", clamaron mientras las fuerzas de seguridad intentaban impedir a algunos grupos avanzar hacia el Parlamento. Al igual que durante la crisis del 2001 en Argentina, los bancos fueron uno de los blancos elegidos por la ciudadanía. Desde el año pasado el gobierno impuso duras restricciones para retirar y transferir de dinero. "No podemos más. Somos rehenes, no podemos salir del país, no podemos sacar dinero de los bancos, el pueblo está muriendo de hambre, hay más de dos millones de desempleados", expresó Médéa Azoury, una manifestante de 45 años.

Mientras las fuerzas de seguridad se concentraban en mantener el orden, unas 200 personas lideradas por oficiales retirados del ejército tomaron la sede del ministerio de Relaciones Exteriores. Rebautizaron el lugar como la "Sede central de la revolución". El exgeneral Samir Rammah exhortó a través de un megáfono a levantarse para perseguir a todos los corruptos. Detrás de él los manifestantes descolgaban y pisoteaban el retrato del presidente Michel Aoun. El ejército, enviado como refuerzo, desalojó el lugar horas más tarde usando balas de goma y gas lacrimógeno. Otro grupo de personas también intentó tomar la sede central de la Asociación de Bancos y la incendiaron antes de ser desalojados por el ejército. Varios ciudadanos irrumpieron también en el ministerio de Economía, así como el de Energía, símbolos de la mala gestión de los servicios públicos. La Cruz Roja libanesa informó que fueron trasladadas a hospitales cercanos 63 personas heridas. Otras 175 recibieron asistencia en el lugar.

“Pónganse de acuerdo”

Con el caos creciendo en las calles, el primer ministro anunció que adelantaría las elecciones legislativas. Diab sostuvo que solo los comicios iban a permitir salir al país de la crisis en que se encuentra. "Pido a todos los partidos políticos que lleguen a un acuerdo sobre la próxima etapa", añadió el jefe de gobierno. El político formó su gabinete en enero tras la renuncia de Saad Hariri a finales de octubre bajo la presión de las protestas. “Estoy dispuesto a seguir asumiendo mis responsabilidades durante dos meses hasta que se pongan de acuerdo", indicó Diab. Y dijo que presentaría su propuesta el lunes al Consejo de Ministros.

Aún no fueron esclarecidas las causas de la gigantesca explosión en el puerto. La catástrofe dejó más 6.000 heridos, dentro de los cuales 120 siguen en estado crítico, según el balance del sábado del Ministerio de Salud libanés. Además, 21 personas permanecen desaparecidas, y 43 sirios murieron, según su embajada en el Líbano. El presidente informó el viernes que no iba a propiciar una investigación internacional. A su vez, afirmó que la explosión podría haber sido causada por negligencia o por un misil. Una veintena de funcionarios del puerto y de las aduanas fueron detenidos, según fuentes judiciales y de seguridad. Cinco diputados opositores renunciaron desde el día de la explosión, entre ellos tres de un partido cristiano cuyo secretario general murió en la catástrofe.

El Líbano se encuentra en pleno naufragio económico tras haber caído en cesación de pagos de su deuda. El gobierno llevó a adelante tensas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) donde el organismo planteó duras condiciones para habilitar un préstamo. Hasta el momento fueron incapaces de ponerse de acuerdo. Las ayudas internaciones comenzaron a llegar desde hace algunas días. El presidente de Francia Emmanuel Macron, que el viernes viajó al país , encabeza las tratativas. El domingo tendrá lugar una videoconferencia para reunir donaciones coorganizada por la ONU y Francia. Sin embargo hasta la fecha sólo llegaron 39 millones de dólares desde la Unión Europea. 

Publicado enInternacional
Lunes, 03 Agosto 2020 06:05

Abracadabra

Luego de un acuerdo entre la gobernadora demócrata de Oregon, Kate Brown, y la administración de Donald Trump para reducir a los agentes federales en Portland, las protestas del movimiento Black Lives Matter continúan y se desarrollan sin grandes enfrentamientos entre manifestantes y uniformados.Foto Ap

Nerón juega golf (no tiene el talento musical como el romano original) mientras su imperio está en llamas, entre la pandemia descontrolada que insiste en que está mejorando mientras mata a más de mil personas por día en su país, y declara que “ America será grandiosa otra vez”, mientras más de 30 millones están no sólo desempleados, sino que ahora enfrentan el desalojo de sus hogares por no poder pagar rentas e hipotecas; durante la pandemia más de la mitad de los hogares han perdido ingresos, mientras unos 490 multimillonarios han incrementado su riqueza por más de 700 mil millones de dólares. Todo, mientras cuestiona el proceso electoral democrático y juega con anularlo.

Todo eso mientras agrega combustible al fuego nutriendo el odio, ingrediente secreto de su proyecto, con la agenda antimigrante en el centro. Vale subrayar que este lunes marca el aniversario de la masacre en El Paso, donde un joven blanco en Texas fue a matar a 22 personas (ocho de ellos nacionales mexicanos) para frenar, dijo, la invasión hispana. Aunque no fue un acto oficial, sus órdenes habían sido giradas en ese contexto desde la Casa Blanca.

Pero Nerón no está actuando solo: las cúpulas de ambos partidos (o sea, el equivalente tal vez del Senado romano) son cómplices en llevar a esta república a una crisis existencial con graves consecuencias para el planeta. Sólo en estos últimos días, los legisladores suspendieron labores sin aprobar asistencia básica para decenas de millones que están enfrentando a la crisis económica en medio de la peste, pero sí avanzaron en aprobar un presupuesto militar de 740 mil millones de dólares. Ah, y también, según nos cuenta un colaborador de este periódico, que en la cámara (bajo control demócrata) no sólo ignoraron a la mayoría de la opinión pública que favorece una reforma policiaca, sino tampoco anularon programas para trasladar equipo militar a departamentos de policía, incluyendo vehículos blindados y bayonetas (sí, leyeron bien, bayonetas).

Para intentar hacer uno de esos análisis dizque sesudos sobre este panorama político primero uno tendría que resistir la primera reacción obvia de que todo esto es un manicomio para después proceder a explicar todo esto con gran sofisticación, pero a veces es imposible ser más elegante.

Pero en medio de todo esto se abre un secreto, como si millones lograron encontrarse en pleno caos y a pesar de los cubrebocas, susurraron y después gritaron: ¡abracadabra!

Las claves para entender esta coyuntura estadunidense no se pueden detectar sólo mirando a las cúpulas, sino en el hecho de que esta estallando una rebelión expresada en el movimiento de protesta social más grande en la historia de este país.

Y esa expresión, como hemos repetido, no se ve sólo en enfrentamientos con fuerzas de seguridad, sino en acciones como una en Nueva Orleans, donde a caseros llegando a las oficinas de las autoridades para solicitar ordenes de desalojo de sus inquilinos un muro de activistas en las puertas no les permitió ingresar; como en las bandas de jazz y de funk que invitan a músicos a dar ritmo a las movilizaciones; como en los círculos de estudio y lectura que rescatan la historia de y desde abajo.

Todo esto son partes de un tejido de redes rebeldes que se han estado organizando en años recientes en varias partes del país, desde el profundo sur –cuna de resistencia histórica y su cultura– como en la construcción más reciente de iniciativas de asistencia mutua en incontables colonias de ciudades por todo el territorio. De ahí nacen diálogos con nuevos discursos donde se aborda el objetivo de la democracia radical, el anticapitalismo, el rescate de la historia para crear visiones del futuro; también la alegría como ingrediente vital de la resistencia y la rebeldía. Se abre algo nuevo, y el futuro de este país depende de su luz.

Eduardo Galeano, en la introducción del libro de las obras de Chomsky publicado por La Jornada, recuerda que abracadabra, “la mágica fórmula que se usa en el mundo entero, proviene de la lengua hebrea… y significa ‘envía tu fuego hasta el final’”.

Publicado enInternacional
Policías antimotines lanzan gas lacrimógeno contra una marcha del movimiento antirracista Black Lives Matter en Portland, Oregon. La ciudad se ha convertido en uno de los mayores focos de manifestación contra la brutalidad policiaca desde hace casi dos meses. La respuesta ha sido la represión ordenada por el presidente Donald Trump, que no cuenta con el apoyo de funcionarios locales. Foto Ap

En Seattle, 45 detenidos y 21 policías heridos

 

 Washington. La Casa Blanca avisó ayer que endurecerá la respuesta de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes en Portland, dado que las protestas amenazan con extenderse a otras ciudades, afirmó Chad Wolf, secretario interino de Seguridad Interior, al tiempo que las manifestaciones continuaron en Estados Unidos el fin de semana.

La actuación de los agentes federales para contener a los manifestantes ha sido duramente cuestionada por realizar detenciones arbitrarias y actuar sin identificación.

Wolf defendió la medida, tachada de ilegal por la oposición demócrata y por organizaciones por los derechos civiles, dada la virulencia de las manifestaciones.

“Vienen armados con piedras, botellas, bates de beisbol, herramientas eléctricas, fuegos artificiales y dirigen su violencia a las instituciones y a los agentes federales”, sostuvo Wolf, cuyo domicilio en Washington fue rodeado ayer por manifestantes que exigieron su dimisión.

Portland, la ciudad más grande de Oregon, se ha convertido en uno de los mayores focos de las protestas contra la brutalidad policiaca, en las cuales cientos de manifestantes vestidos de negro se han enfrentado con la policía, que ha calificado las protestas de “disturbios”, que se han reproducido en el país.

Esta ciudad de 650 mil habitantes ha sido escenario de protestas nocturnas contra el racismo desde hace casi dos meses, y también de una represión de agentes federales ordenada por el presidente Donald Trump, que no cuenta con el apoyo de los gobernantes locales.

Las manifestaciones comenzaron el pasado sábado de manera pacífica con música y cantos, mientras algunos lanzaban pompas de jabón y pegaban rosas rojas en las barricadas, pero terminaron con choques con la policía y agentes federales después de que los manifestantes intentaron derribar las vallas que rodeaban el Palacio de Justicia de la ciudad.

Mientras, en Seattle las protestas del sábado dejaron ayer 45 detenidos y 21 policías heridos, después de que una marcha de Black Lives Matter también derivó en enfrentamientos con la policía, que se replegó la madrugada de ayer.

Alrededor de 2 mil personas se reunieron en el centro de la ciudad, cerca del barrio del Capitolio, donde se desarrollaron las protestas a raíz de la muerte del afroestadunidense George Floyd a manos de un policía blanco el pasado 25 de mayo.

Los manifestantes rompieron el cerco que rodeaba el sitio de construcción de un centro de detención de menores e incendiaron una casa móvil, informaron autoridades locales.

La muerte de Floyd desató protestas y disturbios en las principales ciudades de Estados Unidos, en un movimiento contra el racismo que ha ido creciendo en el mundo.

Las marchas contra la brutalidad policiaca llegan en momentos en que el presidente Trump enfrenta una dura contienda por la relección y hace campaña al proyectarse como guardián de “la ley y el orden”.

En Austin, Texas, un manifestante que aparentemente llevaba un fusil falleció al ser baleado desde un vehículo que pasó entre la multitud y cuyo conductor comenzó a disparar, de acuerdo con un testigo.

Mientras, en Aurora, un suburbio de Denver, un auto embistió a manifestantes de una protesta contra el racismo y baleó a un manifestante el sábado.

En otro orden, los restos del congresista John Lewis cruzaron el puente Edmund Pettus en Selma, Alabama, por última vez ayer, mientras continúan los honores póstumos al legislador que se convirtió en un emblema de las luchas sociales. Lewis y otros defensores de los derechos civiles fueron golpeados ahí hace 55 años en su lucha por el derecho al voto de los afroestadunidenses.

El cuerpo de Lewis fue llevado al Capitolio de Alabama por la tarde. Lewis falleció a los 80 años el 17 de julio, meses después de ser diagnosticado con cáncer del páncreas.

S iguiente

Publicado enInternacional
¿Y si no se va?, preocupación de analistas en EU sobre Trump

Repunte de casos de Covid-19 obliga al magnate a cancelar la Convención Republicana en Florida

 

Nueva York., ¿Y si no se va? es la pregunta que cada vez preocupa más a un amplio abanico de políticos, analistas y ciudadanos frente a la antes impensable posibilidad de que un presidente rehúse reconocer los resultados de una elección, todo mientras se multiplican las alarmas entre defensores de libertades civiles por el despliegue de fuerzas federales para controlar ciudades con gobernantes demócratas, y entre sus víctimas ahora se encuentra el alcalde de Portland, Oregon.

Entre cifras récord de contagios registrados de una pandemia descontrolada, otros 1.4 millones solicitando beneficios de desempleo la semana pasada (un total de 30 millones), el impulso de nuevas medidas antimigrantes, y despliegues anunciados o amenazas de hacerlo de paramilitares federales en varias ciudades del país, para enfrentar lo que Donald Trump afirma es una ola de inseguridad promovida por una izquierda radical, no se puede descartar la posibilidad de una crisis constitucional con un presidente que rechaza la legitimidad de la elección programada para realizarse en poco más de tres meses.

Fue el propio Trump quien ha nutrido esta posibilidad cuando en una entrevista el pasado fin de semana respondió que, por ahora, no estaba preparado para comprometerse a reconocer los resultados de la elección.

Trump no ha dejado de cultivar la idea de que el proceso electoral podría ser viciado por fraude masivo, incluyendo el uso de boletas por correo (método que el personalmente ha usado varias veces), a pesar de nula evidencia. “Lo que el presidente está haciendo es minar… la confianza en el proceso democrático más básico que tenemos... Está motivando a sus bases para una crisis realmente dañina en los días y semanas después de la elección en noviembre”, comentó William Gaston, de Brookings Institution en entrevista con el Washington Post.

Su contrincante demócrata, Joe Biden, ha repetido que su mayor temor es que Trump intente robar esta elección.

De hecho, analistas han dibujado diferentes posibles escenarios en los que Trump se rehúsa a aceptar los resultados, algo que ya es tema en medios nacionales. Algunos expertos y políticos advierten que la pugna poselectoral podría llevar a un desorden civil y hasta violencia promovida por el presidente.

Por otro lado, continúan las denuncias por el anuncio de Trump el miércoles sobre una oleada de fuerzas federales que estaría enviando –como ya lo ha hecho a Portland– a ciudades bajo mando demócrata donde se ha incrementado el número de incidentes criminales violentos, los cuales, acusó sin evidencia, son resultado de las demandas y protestas contra la policía impulsadas por el movimiento Black Lives Matter.

Entre las víctimas de las acciones represivas realizadas por estas fuerzas federales en Portland, Oregon, la madrugada de ayer contra manifestantes de Black Lives Ma-tter se encontraba el alcalde de esa ciudad Ted Wheeler, quien estaba dialogando con los activistas cuando fueron agredidos con gas lacrimógeno.

En la otra costa, el gobernador Andrew Cuomo informó que Trump le dijo que por ahora no enviará fuerzas federales a la ciudad de Nueva York. Cuomo advirtió que presentaría una demanda judicial contra el presidente si se atreve a enviar a agentes federales sin una invitación, ya que sería inconstitucional.

El silencio ante la injusticia es inaceptable, se lee en un anuncio de 76 metros en el parque de las Medias Rojas de Boston, bajo el lema Black Lives Matter.

 

Pandemia y juegos

 

El doctor Anthony Fauci, el experto sobre enfermedades infecciosas de mayor rango en el gobierno y quien ha sido repetidamente criticado por Trump, fue seleccionado para lanzar el primer pitcheo ceremonial de la apertura de la temporada reducida de beisbol al inicio del partido entre los Nacionales de Washington (su equipo favorito) y los Yankees.

Mientras, Trump se vio obligado a cancelar, por razones de salud pública, parte de la Convención Nacional Republicana que deseaba realizar en Jacksonville, Florida, y que había trasladado ahí para desafiar las órdenes sanitarias de autoridades locales de Carolina del Norte.

Florida ahora es uno de los epicentros nacionales de la pandemia, al registrar más de 10 mil nuevos casos sólo ayer. A nivel nacional, se superaron los 4 millones de casos de contagio, con un promedio de 2 mil 600 nuevos infectados cada hora, reporta Reuters.

Finalmente, Trump reiteró en una entrevista su gran logro de completar sin error una prueba cognitiva para confirmar su salud mental, la cual continuamente es cuestionada. Declaró que los médicos estaban asombrados y que respondió que es porque cognitivamente estoy ahí, y retó a su contrincante demócrata Joe Biden a que se sometiera a la misma evaluación. Expertos señalan que la prueba es fácil y no detecta de manera precisa un deterioro en el razonamiento.

Por David Brooks

Corresponsal

Publicado enInternacional
Un revés para Piñera entre cacerolazos, barricadas y división de la derecha

En Chile avanza la reforma opositora que permite el retiro de fondos de la jubilación privada

La Cámara de Diputados de Chile aprobó el proyecto de retiro del 10% de fondos de las AFP (Administradoras de Fondos de Pensión), uno de los sistemas estrella del modelo económico instaurado por la dictadura de Pinochet.

 

Esta tarde fue aprobado en la Cámara de Diputados de Chile el proyecto de retiro del 10% de fondos de las AFP (Administradoras de Fondos de Pensión), uno de los sistemas estrella del modelo económico instaurado por la dictadura de Pinochet y que permite a los dueños de estas instituciones invertir y especular con el dinero impuesto obligatoriamente por los trabajadores para su jubilación apropiándose de las ganancias, pero no de las pérdidas. Aunque eran necesarios 93 votos para lograrlo, la medida finalmente fue aprobada por 95 votos favorables, 36 en contra y 22 abstenciones.

Este es el segundo golpe que recibe el gobierno de Piñera, un férreo defensor del sistema, tras la aprobación de legislar sobre este retiro el 9 de julio pasado. Incluso este miércoles el presidente había ofrecido, entre varias medidas, un bono de unos 635 dólares orientado a la clase media que generó un descontento tal —por lo bajo de la cifra y lo confuso de las condiciones de acceso— que comenzaron espontáneamente los cacerolazos en todo el país, a eso de las 21 horas, para terminar a la medianoche con barricadas que dejaron una llamativa postal viralizada en redes sociales: una caja de mercadería repartida por el gobierno en llamas.

Estallido Social 2.0.

Desde el toque de queda y el confinamiento de marzo que no se había visto una protesta de tales dimensiones en la capital chilena. Carabineros contabilizó 28 barricadas en sectores emblemáticos de la resistencia ante la dictadura, pero también muy castigadas por la situación económica como La Pincoya y Villa Francia. También se registraron, según datos de la policía, 13 saqueos —incluyendo automotoras y supermercados— y dos ataques a comisarías dejando en total a 61 personas detenidas.

Mientras un helicóptero de carabineros sobrevoló toda la madrugada Santiago, en redes sociales ya se empezaba a hablar de un “Estallido Social 2.0.”, con personas saliendo a protestar en sus barrios a pesar del toque de queda y una pandemia que hasta ahora, según el conteo que incluye a los casos sospechosos o no testeados que se entrega una vez a la semana, ya suma 11.227 fallecidos.

El gobierno cree haber aprendido de los hechos de octubre del año pasado, desplegando a la policía con rapidez, suspendiendo la entrega de cajas con alimentos (para evitar conflictos con los pobladores, supuestamente) y evitando exponer a Piñera. Así el que dio la cara fue el ministro del Interior Gonzalo Blumel quien dijo esta mañana: “Lo de anoche no es solo delincuencia, es un intento de amedrentar y alterar nuestro proceso democrático”. También el de salud, Enrique Paris quien aseguró que estas protestas afectan la estrategia actual de salud: “no cumplen las normas sanitarias, salen de noche, atentan contra su propia salud y contra la salud de toda la población y de sus familiares”.

Entre la extorsión y el triunfo deportivo

Así, la víspera de la votación fue tan intensa como el debate en el Congreso de Valparaíso que se extendió desde las 11 de la mañana hasta cerca de las 15:00 del  miércoles cuando, como en una final de futbol, el resultado de la votación generó gritos, aplausos y bocinas que retumbaban en los edificios de Santiago. Aunque el proyecto deberá pasar al Senado, este resultado es un paso trascendental para su definitiva aprobación. Un ejemplo de esta alegría fue la excéntrica diputada de Partido Humanista Pamela Jiles —con una fuerte base de fans jóvenes en las redes sociales— quien apareció corriendo como el personaje de animé Naruto

Desde Santiago de Chile

Esta tarde fue aprobado en la Cámara de Diputados de Chile el proyecto de retiro del 10% de fondos de las AFP (Administradoras de Fondos de Pensión), uno de los sistemas estrella del modelo económico instaurado por la dictadura de Pinochet y que permite a los dueños de estas instituciones invertir y especular con el dinero impuesto obligatoriamente por los trabajadores para su jubilación apropiándose de las ganancias, pero no de las pérdidas. Aunque eran necesarios 93 votos para lograrlo, la medida finalmente fue aprobada por 95 votos favorables, 36 en contra y 22 abstenciones.

Este es el segundo golpe que recibe el gobierno de Piñera, un férreo defensor del sistema, tras la aprobación de legislar sobre este retiro el 9 de julio pasado. Incluso este miércoles el presidente había ofrecido, entre varias medidas, un bono de unos 635 dólares orientado a la clase media que generó un descontento tal —por lo bajo de la cifra y lo confuso de las condiciones de acceso— que comenzaron espontáneamente los cacerolazos en todo el país, a eso de las 21 horas, para terminar a la medianoche con barricadas que dejaron una llamativa postal viralizada en redes sociales: una caja de mercadería repartida por el gobierno en llamas.

Estallido Social 2.0.

Desde el toque de queda y el confinamiento de marzo que no se había visto una protesta de tales dimensiones en la capital chilena. Carabineros contabilizó 28 barricadas en sectores emblemáticos de la resistencia ante la dictadura, pero también muy castigadas por la situación económica como La Pincoya y Villa Francia. También se registraron, según datos de la policía, 13 saqueos —incluyendo automotoras y supermercados— y dos ataques a comisarías dejando en total a 61 personas detenidas.

Mientras un helicóptero de carabineros sobrevoló toda la madrugada Santiago, en redes sociales ya se empezaba a hablar de un “Estallido Social 2.0.”, con personas saliendo a protestar en sus barrios a pesar del toque de queda y una pandemia que hasta ahora, según el conteo que incluye a los casos sospechosos o no testeados que se entrega una vez a la semana, ya suma 11.227 fallecidos.

El gobierno cree haber aprendido de los hechos de octubre del año pasado, desplegando a la policía con rapidez, suspendiendo la entrega de cajas con alimentos (para evitar conflictos con los pobladores, supuestamente) y evitando exponer a Piñera. Así el que dio la cara fue el ministro del Interior Gonzalo Blumel quien dijo esta mañana: “Lo de anoche no es solo delincuencia, es un intento de amedrentar y alterar nuestro proceso democrático”. También el de salud, Enrique Paris quien aseguró que estas protestas afectan la estrategia actual de salud: “no cumplen las normas sanitarias, salen de noche, atentan contra su propia salud y contra la salud de toda la población y de sus familiares”.

Entre la extorsión y el triunfo deportivo

Así, la víspera de la votación fue tan intensa como el debate en el Congreso de Valparaíso que se extendió desde las 11 de la mañana hasta cerca de las 15:00 del  miércoles cuando, como en una final de futbol, el resultado de la votación generó gritos, aplausos y bocinas que retumbaban en los edificios de Santiago. Aunque el proyecto deberá pasar al Senado, este resultado es un paso trascendental para su definitiva aprobación. Un ejemplo de esta alegría fue la excéntrica diputada de Partido Humanista Pamela Jiles —con una fuerte base de fans jóvenes en las redes sociales— quien apareció corriendo como el personaje de animé Naruto: 

Los que no deben estar muy contentos son los que forman el núcleo duro del gobierno que han visto como la propia derecha se dividió en torno a esta votación, al punto de denunciar públicamente intentos de extorsión como lo hizo el diputado de Renovación Nacional, Andrés Celis en CNN Chile.

Según su versión fue testigo de cómo su colega Cristhian Moreira (Unión Demócrata Independiente, también de derecha) terminó internado en una clínica por la misma presión de votar en contra del 10%, hasta que finalmente se abstuvo. “Lo tenían realmente hostigado, más encima con el conocimiento que tengo de que venía con problemas de salud. Encuentro irresponsable a aquellas personas que hayan insistido con tanta vehemencia e irresponsabilidad el haber tratado de esa forma de convencerlo, porque era desesperante”.

Y fue aún más lejos: “Me molesta que haya diputados que llamen a otros diputados como intermediarios de algunos ministros ofreciendo algún tipo de beneficio de gracia y algunos puestos de gobierno, beneficios de gobiernos regionales, ofrecer puestos en los gobiernos regionales”, añadió. Uno de los nombres que mencionó fue el del diputado Diego Schalpern , de su mismo partido, a quien se refirió como intermediario que ofrece puestos o beneficios a cambio de un voto. El acusado evitó referirse al tema, aunque votó por rechazar el 10%.

Mientras en Santiago la temperatura ha subido bastante, lo que favorece el festejo, el gobierno a través de Blumel sólo ha reaccionado, predecible como defensor de las AFP, diciendo que van a insistir en el Senado para que esta ley no se apruebe. “Confiamos en que el Senado va a poder enmendar este error que ha cometido la Cámara de Diputados, confiamos en que vamos a poder convencer en que las propuestas que hemos puesto como Gobierno son mejores, son más justas, ayudan de mejor forma a la clase media".

Publicado enInternacional
Lunes, 13 Julio 2020 06:28

Peligro

Estados Unidos vive el movimiento de protesta social más grande de la historia del país. En la imagen, detalle de la marcha realizada el fin de semana en Los Ángeles en memoria de Breonna Taylor, una trabajadora de la salud de 26 años fue asesinada dentro de su departamento por policías de Louisville en un fallida redada antidrogas. Foto Ap

Trump declaró en enero de 2016 –durante su campaña electoral al elogiar y burlarse a la vez de sus propias bases fieles– que podría asesinar a alguien en plena Quinta Avenida sin perder a uno solo de sus votantes [https://youtu.be/iTACH1eVIaA]. Cuatro años después, con más de 130 mil muertes por Covid-19 –80 por ciento prevenibles si hubiera puesto en marcha medidas de mitigación dos semanas antes (algo que implica que más de mil mexicanos en esa lista estarían vivos hoy día)–, más una recesión relámpago y devastadora, el presidente sigue teniendo una tasa de aprobación de poco más de 40 por ciento.

Pero de repente no todo está, como él insiste, "bajo control". Trump está perdiendo, según las encuestas más recientes. La recesión económica y su manejo inepto, engañoso y, por sus consecuencias innecesarias, criminal del Covid, está teniendo un impacto negativo en las encuestas. Trump, como ha hecho desde el principio, ha minimizado la pandemia y acusa a todos los demás –incluyendo a chinos y a mexicanos– de ser los responsables del problema, e insiste en la reapertura del país a pesar de las recomendaciones de los especialistas (por cierto, no ha consultado al máximo experto de su gobierno, el doctor Anthony Fauci, en más de dos meses).

Con la economía y la salud pública fuera de control, el presidente "más peligroso" de la historia moderna y la "mayor amenaza" a la democracia estadunidense –apreciación compartida por múltiples ex colaboradores de la Casa Blanca, varios prominentes generales y almirantes, figuras nacionales conservadoras como George Will (quien ahora lo calificó como el peor presidente de todos los tiempos), y hasta pensadores de izquierda como Noam Chomsky– se vuelve cada vez más alarmante.

Su última hazaña no tiene precedente en los actos corruptos de un mandatario: conmutar la condena de prisión de su amigo Roger Stone, culpado de obstruir la justicia en la investigación del mismo presidente. Ni Richard Nixon se atrevió hacer tal cosa (y eso que Stone es famoso por el enorme tatuaje de Nixon que tiene en su espalda).

Esta barbaridad se agrega a todas las demás que distinguen a esta presidencia: las medidas sistemáticamente crueles contra inmigrantes (está por intentar promover la separación y división de familias a cambio de ceder sobre DACA), la invitación e incitación del odio racial y xenofóbico, la anulación de normas y medidas de protección del medio ambiente, la privatización de la educación, su intento de reactivar las ejecuciones de prisioneros federales esta semana, su promesa de intentar derrocar gobiernos desobedientes en el hemisferio occidental y la represión del movimiento de protesta social más grande de la historia de la nación (al cual proclamó como "enemigo" de Estados Unidos), y sus acusaciones de traición al país contra sus opositores políticos son sólo algunas.

“Es la eleccion más importante de mi vida… Las normas democráticas de nuestra república, que son esenciales para lo que es, lo que era, y lo que tiene que ser Estados Unidos están en juego”, comenta David Simon, periodista, creador de The Wire y Treme y ahora El complot contra America (basado en la novela de Phillip Roth sobre si un fascista ganaba las elecciones presidenciales) en entrevista reciente con Esquire.

Trump “ha metastatizado el temor latente estadunidense que ha sido parte de nuestro país desde 1840… el cual antes se dirigía contra los irlandeses, después contra los italianos y los judíos… y todo el tiempo contra los afroestadunidenses. Ahora es contra latinos y musulmanes en particular. Es algo que está a lo largo de la historia estadunidense. Ese tren nunca demora. Trump lo usó para llegar hasta la presidencia”. Concluye: "ahora no queda más que la lucha" para lograr evitar la relección de este presidente y rescatar al país.

Ahí, justo donde Trump dijo que podía bajar de su edificio y asesinar a alguien, está recién pintado en medio de la Quinta Avenida justo frente a la Torre Trump: Black Lives Matter.

https://www.youtube.com/watch?v= Mv3XmmQOOao&feature=youtu.be

https://open.spotify.com/track/ 7K6xMPtAjTuLPNlJMLf5bS?si=wuZcdhs-SSqDICLGdhFdnQ; https://open.spotify.com/track/ 4gMgiXfqyzZLMhsksGmbQV?si=BP5A3grxTuWzeTJcc8J0bQ

Publicado enInternacional
En la cuarta semana de protestas contra la violencia oficial racista, ayer se festejó Juneteenth (fusión de 19 y junio), que la comunidad afroestadunidense marca como el día de su liberación, en recuerdo del acto del 19 de junio de 1865, cuando a los últimos esclavos africanos en Texas se les informó que eran libres, dos años y medio después de que Abraham Lincoln firmó la Proclamación de Emancipación y a dos meses de que terminó la guerra civil. La imagen, en el puente de Brooklyn, Nueva York. Foto Afp. / David Brooks, corresponsal

Nueva York., El movimiento de protesta contra el racismo sistémico festejó el día de liberación de los afroestadunidenses con cientos de acciones a lo largo del país: marchas en Washington –que asustaron a la Casa Blanca–, el cierre de todos los puertos de la costa oeste, haciendo presente la historia en las calles "cultivando alegría dentro de la resistencia" y la promesa de cambiar la historia.

En la cuarta semana de protestas, foros, mítines, marchas y actos culturales, este viernes se festejó Juneteenth (fusión de 19 y junio), que para la comunidad afroestadunidense marca el día de su liberación y recuerda el 19 de junio de 1865, cuando esclavos africanos en Texas fueron los últimos en ser informados de que eran libres, dos años y medio después de que Abraham Lincoln firmó la Proclamación de Emancipación y dos meses después de terminada la Guerra Civil poniendo fin a la esclavitud. La fecha se celebra por comunidades afroestadunidenses desde entonces.

Esta vez el aniversario –celebrado ahora por millones– se entremezcla con furia y movilización, cuando marchas por todo el país entonaron otra vez "las vidas negras valen". En cientos de ciudades hubo tanto marchas como bailes y banquetes, mientras el sindicato de estibadores ILWU clausuró los 29 puertos de la costa oeste del país en solidaridad con el movimiento.

De Nueva York a Los Ángeles hubo marchas combinadas con baile colectivo, y se escuchaban nuevos himnos entremezclados con canciones de lucha y desafío político, como Fight the Power de Public Enemy y jazz de Nueva Orleans, percusión africana y blues.

A diferencia de otros años, la clase política, empresas y gran parte del establishment se vieron obligados a reconocer el Juneteenth. Varios alcaldes y empresas han promovido que el día sea feriado, y hay iniciativas de legisladores federales para hacerlo una fecha oficialmente reconocida.

El levantamiento multirracial sigue sorprendiendo a la cúpula del país y su poder, apoyado por una gran mayoría de la opinión pública, ha obligado a impensables cambios inmediatos, desde procesos judiciales a policías, quienes suelen operar con impunidad, a medidas para reducir los presupuestos policiacos y propuestas de reformas a nivel federal, hasta la remoción de símbolos y monumentos oficiales racistas por todo el país.

Pero los líderes jóvenes de este movimiento, algunos veteranos de las luchas por los derechos civiles y sus aliados, reiteraron ayer en múltiples foros que este movimiento busca mucho más que sólo más reformas y compromisos de políticos sobre la policía, sino cambios a la violencia oficial sistémica que se expresa en la desigualdad económica, los obstáculos y supresión del sufragio efectivo y también algunos incluyen en su agenda la reforma del sistema penal masivo, el respeto a los derechos de los indígenas y de los inmigrantes, hasta la defensa el medio ambiente

"Tenemos que cultivar la alegría dentro de la resistencia" comentó ayer Nikita Mitchell, coordinadora nacional de The Rising Majority, una de las coaliciones que forma parte del incipiente movimiento que nació con el estallido de protestas por el asesinato de otro afroestadunidense a manos de un policía blanco hace cuatro semanas.

Indicó que esa colación está trabajando con sindicatos nacionales como el de servicios, los activistas de jóvenes indocumentados de United We Dream, el Movimiento por Vidas Negras, la Alianza Nacional de Trabajadoras Domésticas, ambientalistas y otras organizaciones más para ampliar este movimiento ahora en las calles [https://therisingmajority.com].

Mitchell señaló que el enfoque de la lucha es contra el "capitalismo racial" que afecta a todos los sectores de color, como también a migrantes, y que es culpable del modelo extractivista que amenaza al medio ambiente. "El cambio nos requiere a todos" para "construir una izquierda poderosa para la democracia radical".

Ash-Lee Woodward Henderson, integrante del Movement for Black Lives [https://m4bl.org], parte del amplísimo mosaico de redes, colaciones y agrupaciones que forman parte y están definiendo este nuevo movimiento, comenta que "la supremacía blanca es un problema global" que afecta a todos dentro y fuera del país, y se requiere de una lucha internacional para desmantelarla. La también codirectora del histórico centro de educación y capacitación popular Highlander Center explicó que una de las demandas centrales del movimiento, desfinanciar a la policía, "es parte de una estrategia a largo plazo que incluye reimaginar la seguridad pública y parte de reimaginar un nuevo mundo".

“Esta es la hora para reimaginar en lo que Estados Unidos se puede convertir si ‘nosotros, el pueblo’ significa todos nosotros. Estados Unidos necesita lo que este movimiento tiene la intención de hacer: cambiar la historia…”, escriben los reverendos William Barber y Liz Theoharis, y los intelectuales Timothy Tyson y Cornel West en un artículo en el New York Times.

Este sábado, el Movimiento de los Pobres –encabezado por Barber y Theoharis y que recupera el ultimo proyecto de Martin Luther King hace más de medio siglo– realizará una "Asamblea masiva de los pobres y marcha moral" ahora de manera digital por el Covid-19, para promover "una reconstrucción radical de nuestra nación", donde participarán sindicatos, organizaciones de justicia social y religiosas, y artistas como Danny Glover y Jane Fonda, entre otros [https://es.poorpeoplescampaign.org].

Barber sugirió que aunque algunos desean establecer Juneteenth como día festivo federal, "por qué no vamos más allá para promover el acceso a la salud y sueldos dignos para todos" y pleno respeto del derecho al voto, entre otras cosas urgentes "y no sólo un día feriado".

Mientras tanto, el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas ordenó un informe, el cual será preparado por la alta comisionada Michele Bachelet, sobre el racismo sistémico y abusos contra descendientes africanos con un enfoque en la violencia policiaca. La iniciativa original buscaba establecer una comisión internacional de investigación para evaluar los actos en Estados Unidos, apoyada por varios países africanos y más de 600 organizaciones de derechos humanos en decenas de países, pero Washington logró diluir el enfoque insistiendo en que se trata de un problema global.

Publicado enInternacional
Página 1 de 21