La señal wifi, convertida en electricidad

Un grupo de investigadores crea una antena que capta la energía de las ondas y la convierte en corriente continua


Transmitir energía eléctrica a través del aire era una de las ideas que Nikola Teslallegó a patentar hace más de un siglo. Ahora, investigadores de universidades de EE UU y España han logrado capturar la energía contenida en la señal emitida por dispositivos wifi y convertirla en electricidad. Usando un nanomaterial de solo tres átomos de espesor, han diseñado una antena que transforma las ondas electromagnéticas en corriente continua. Aunque la potencia lograda no supera el rango de los microvatios, la flexibilidad mecánica del material y la omnipresencia de las señales electromagnéticas necesarias para conectar millones de ordenadores y móviles a internet acercan el sueño de una electrónica que esté en todas partes. Es decir, que de cada señal inalambrica se pueda obtener electricidad.


"Toda radiación electromagnética contiene energía", explica el profesor de ingeniería eléctrica e informática del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE UU) Tomás Palacios. "No es muy diferente de la luz solar, solo cambia la frecuencia que, en el wifi, es mucho más baja", añade el responsable del Grupo de Materiales y Dispositivos Semiconductores Avanzados del MIT y coautor de esta investigación.


Los científicos han creado un dispositivo que logra capturar la energía usada por la señal wifi para transmitir datos o captarlos. Esta señal se propaga en todas direcciones, aunque el destino de la información sea un único punto. El resto se pierde. Para aprovecharla, los investigadores crearon una antena especial (rectena o antena rectificadora) que recibe la radiación emitida por dispositivos inalámbricos, como los routers o puntos de acceso inalámbrico, pero también cualquier aparato con wifi, como portátiles, televisores, móviles, tabletas... que usan las mismas frecuencias, es decir, las bandas de los 2.4 gigahercios (GHz) y los 5.6 GHz.


El problema es que esta energía del ambiente llega hasta la antena como corriente alterna y hay que rectificarla. "Es como una pila que cambiara de polaridad continuamente. Para alimentar los circuitos electrónicos necesitamos un voltaje constante", subraya Palacios. Para lograr esta conversión a corriente continua, y aquí está la gran aportación de esta investigación, publicada en la revista Nature, han diseñado un diodo con un material que tiene unas propiedades físicas, mecánicas y eléctricas que no posee ni el grafeno: el disulfuro de molibdeno (MoS2).


Como el grafeno, el MoS2 es un material bidimensional. Si el primero tiene un grosor de un átomo, el segundo lo tiene de tres. Eso les da una flexibilidad que jamás tendrán el silicio o el arseniuro de galio, sobre los que se sustentan la electrónica y tecnología actuales. Ambos son también fáciles y muy baratos de producir. Pero, a diferencia del MoS2, el grafeno no es un semiconductor, lo que limita sus posibilidades en el campo de la electrónica.


En la antena rectificadora fabricada por el equipo de Palacios, la energía captada llega como corriente alterna a uno de los electrodos (ánodo, hecho de paladio) y sale con polaridad constante por el otro electrodo (cátodo, de oro). Entremedias, el encargado de hacer la magia es el disulfuro de molibdeno (MoS2) y lo hace a una velocidad ideal para las altas frecuencias usadas en las señales wifi. "Nos permite crear un diodo lo suficientemente rápido como para rectificar hasta en la banda de los 10 GHz", comenta el profesor del grupo de microondas y radar de la Universidad Politécnica de Madrid y coautor de la investigación, Jesús Grajal de la Fuente.


Pero para este ingeniero, como para Palacios, la clave de su dispositivo es su enorme flexibilidad. "Frente al MoS2, el silicio es un ladrillo", dice. Además de caro y frágil, por mucho que avance la miniaturización, siempre será rígido. Aquella es una característica que logra su extremo solo en los materiales bidimensionales y que permitiría, por ejemplo, cubrir una pared o todo un edificio de sensores que se alimentarían de la energía del ambiente.


"¿Y si fuéramos capaces de desarrollar sistemas electrónicos que pudiéramos desplegar a lo largo de un puente o cubrir toda una autopista o las paredes de nuestras oficinas y llevar la inteligencia electrónica a todo lo que nos rodea? ¿De dónde sacarías la energía para tanta electrónica", pregunta Palacios. No habría baterías ni enchufes suficientes. Solo enchufándolos al aire, a la energía inalámbrica, se podría imaginar algo así.


En todo esto hay una limitación que resulta ser su gran virtud. La potencia de la señal wifi (y la de otras tecnologías inalámbricas, como las comunicaciones móviles de cuarta y quinta generación) es por necesidad muy baja. "El wifi necesita en torno a los 100 microvatios, 100.000 veces menos potencia de la requerida para encender una bombilla Led", recuerda Palacios. Así que no se podrá cargar el portátil con una de estas antenas especiales.


"Es poco, pero bastará para alimentar a sensores de todo tipo. Ahora, la electrónica está limitada a objetos macroscópicos, el móvil, ordenador, el coche. En el futuro será ubicua. Estará en la ropa que llevemos, dentro de nosotros, en los edificios... y aprovechará la energía del ambiente", sostiene el profesor español del MIT.

 

Por MIGUEL ÁNGEL CRIADO
29 ENE 2019 - 03:44 COT

Máquina Z china: Pekín desarrolla lo que puede convertirse en su mayor arma nuclear

Investigadores chinos trabajan en la construcción de una máquina que generará mucha más electricidad que la necesaria para probar armas en entornos extremos y estudiar la energía nuclear.

China desarrolla su propia versión de la llamada máquina Z del Laboratorio Nacional Sandia en Albuquerque (Nuevo México, EE.UU.), considerada el generador de rayos X más grande del mundo para observar el comportamiento de las partículas en condiciones extremas de radiación y presión magnética.


Este tipo de máquinas pueden ser utilizadas para crear armas nucleares, desde ojivas hasta bombas de hidrógeno. Ahora los expertos militares chinos tratan de quitarles la primacía a los estadounidenses en ese campo y están construyendo un dispositivo que liberará mucha más electricidad que la máquina Z, a fin de simular explosiones termonucleares a una escala sin precedentes, indica South China Morning Post.


En solo un instante, la máquina china podrá generar 60 millones de joules de energía, mientras la instalación estadounidense en Albuquerque es capaz de generar 2,7 millones de joules. La instalación podría ayudar a los investigadores a estudiar el comportamiento de nuevos modelos de ojivas y otras armas bajo condiciones tan extremas.
Un físico nuclear de Pekín comentó al citado medio que con tanta energía los especialistas chinos podrán "calentar el blanco hasta más de 100 millones de grados centígrados", mientras que un profesor asociado del Instituto de Ciencia y Tecnología Nuclear de la Universidad de Sichuan en Chengdu, Liu Bo, sostuvo que la máquina Z china podría ser lo suficientemente potente como para "iniciar la fusión".


El aparato está siendo construido por encargo de la Defensa china en una base nuclear ubicada en la ciudad de Mianyang, provincia de Sichuan. A cargo de las obras está la Academia China de Física de Ingeniería (CAEP, por sus siglas en inglés), y se prevé que sea operacional en los próximos años, según fuentes del periódico.


La máquina Z china podrá ser utilizada no solo para el desarrollo de armas de destrucción masiva, sino también para la creación de tecnologías que permitan aprovechar una energía limpia en cantidades prácticamente ilimitadas, detalló Liu Bo.


Carrera armamentista


En mayo, el periódico China Youth Daily reportó que la Academia China de Física de Ingeniería busca ganar a EE.UU. en el desarrollo de armas nucleares y que, incluso, 'Superar a EE.UU.' se convirtió en el lema de los científicos chinos que trabajan en instalaciones altamente secretas.


El físico nuclear Zou Xiaobing, que estudió el funcionamiento de la máquina Z en la Universidad Tsinghua, confirmó a South China Morning Post que el Gobierno brinda un gran apoyo financiero a las investigaciones en el ámbito nuclear.


El 3 de diciembre, el presidente de EE.UU., Donald Trump, tachó de "incontrolable carrera armamentista" la actual situación en torno al desarrollo de nuevas armas y lamentó que los Gobiernos tengan que hacer enormes inversiones en presupuestos militares.


"Estoy convencido de que en algún momento, en el futuro, el presidente Xi y yo, junto con el presidente Putin, de Rusia, comenzaremos a hablar sobre un cese significativo de lo que se ha convertido en una gran e incontrolable carrera armamentista. Este año, EE.UU. gastó 716.000 millones de dólares [presupuesto militar aprobado en junio]. ¡Qué locura!", escribió Trump en su cuenta de Twitter.


Si bien Rusia aplaudió la iniciativa, Pekín se distanció de la afirmación del mandatario estadounidense. "Nunca hemos tomado parte en ningún tipo de carrera armamentista y no constituimos una amenaza para ningún país", afirmó el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Geng Shuang.

 

Publicado: 13 dic 2018 04:06 GMT | Última actualización: 13 dic 2018 05:12 GMT

Científicos logran 'teletransportar' por primera vez la energía del Sol

El proceso implica el uso de antenas capaces de detectar el calor infrarrojo generado por la luz solar como ondas electromagnéticas de alta frecuencia, convirtiendo estas señales en electricidad.

 

Científicos han desarrollado un método para generar electricidad a partir de la radiación infrarroja sobrante de la Tierra y el calor residual, utilizando el llamado efecto túnel, un fenómeno cuántico que ocurre cuando una partícula viola los principios de la mecánica clásica superando una barrera que no debería ser capaz de superar.


Nuestro planeta absorbe cantidades masivas de luz solar que a su vez conduce a una emisión casi constante de radiación infrarroja, que se estima en millones de gigavatios de energía.


Los investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (Arabia Saudita) creen que este calor infrarrojo "se puede 'cosechar' las 24 horas del día" para generar electricidad, usando el efecto túnel cuántico. El proceso implica el uso de antenas capaces de detectar el calor infrarrojo o residual como ondas electromagnéticas de alta frecuencia, convirtiendo estas señales en electricidad.


Como las emisiones infrarrojas tienen longitudes de onda muy pequeñas y pueden oscilar miles de veces más rápido que un semiconductor típico capaz de mover electrones, requieren nano antenas que pueden ser difíciles de crear o probar. Sin embargo, de acuerdo con el nuevo estudio, publicado en la revista Materials Today Energy, el efecto túnel puede proporcionar el avance necesario para lograr el objetivo.


"No hay un diodo comercial en el mundo que pueda operar con tanta frecuencia", aseveró en un comunicado Atif Shamim, investigador principal del nuevo estudio. "Es por eso que recurrimos al efecto túnel cuántico".


Para generar los intensos campos eléctricos necesarios para la construcción de túneles, los investigadores crearon una nano antena en forma de corbatín, intercalando la fina película aislante entre dos brazos metálicos ligeramente superpuestos hechos de oro y titanio.

Envenenaron a Yasser Arafat, revela investigación científica
Yasser Arafat, fallecido en 2004, fue envenenado con polonio, una sustancia radiactiva, de acuerdo con los resultados de las pruebas realizadas en un laboratorio en Suiza. Así lo asegura la cadena Al Jazeera, que este martes ha emitido un documental en el que revela este hecho.

 
Estos análisis se realizaron sobre muestras biológicas tomadas de las pertenencias personales del líder palestino, donadas por la viuda del difunto, Suha, al hospital militar Percy en el sur de París, donde Arafat murió, según François Bochud, director de el Insituto de Física de Radiación de Lausana.

 
“La conclusión es que hemos encontrado (un nivel) de polonio significativo en esas muestras”, ha explicado en el documental, realizado después de nueve meses de investigación, según Al Jazeera. El polonio es la sustancia con la que se envenenó el exespía ruso Alexander Livtenko, que murió en 2006 en Londres.
 

Yasser Arafat enfermó en su cuartel general de Ramallah, en Cisjordania, sitiado por el ejército israelí. Falleció el 11 de noviembre 2004. Su muerte sigue siendo un misterio. Los 50 médicos que se turnaron junto a su cama no especificaron la razón exacta para el rápido deterioro de su condición. Los palestinos han acusado a Israel de haberlo envenenado.
 

Para confirmar la tesis de una muerte por polonio se deberían exhumar los restos de Arafat y analizarlos, ha señalado el señor Bochud a Suha Arafat.

 
“Si realmente quiere saber qué pasó con su marido, hay que hallar una muestra (…) para determinar una alta concentración de polonio que fue envenenado”, ha explicado.


 3 Julio 2012

 
(Con información de AFP)

Publicado enInternacional
Miércoles, 25 Mayo 2011 10:26

Experimentos con humanos IV y último

Cuando en 1993, con base en expedientes secretos desclasificados, la periodista Eileen Welsome documentó la historia de casos de radiación en niños huérfanos y mujeres pobres indefensas durante la llamada guerra fría, la secretaria de Energía Hazle O’Leary quedó vivamente impresionada.

Entonces, el gobierno de William Clinton formó una comisión para investigar los casos denunciados por Welsome: 18 adultos irradiados con plutonio, 73 niños de una escuela de Massachusetts que ingirieron radioisótopos radiactivos en la avena del desayuno, una mujer inyectada con plutonio por los médicos del Proyecto Manhattan (el de la bomba atómica, 1945), 829 mujeres negras embarazadas de una clínica de Tenesi que bebieron cocteles vitamínicos con hierro radiactivo, etcétera ("The plutonium files", Dialy Press, 1999).

Simultáneamente, la profesora Susan Reverby (Wellesley Collage, Massachusetts) descubría los archivos del cirujano John Charles Cutler (1915-2003), responsable de los experimentos médicos en más de mil 500 personas entre soldados, reos, pacientes siquiátricos, prostitutas y niños de Tuskegee, localidad de Alabama (1932-72). Y de los archivos de Tuskegee saltaron los experimentos sobre sífilis y gonorrea en mil 500 guatemaltecos (1946-48), en el marco de un programa patrocinado y ejecutado por el Departamento de Defensa durante el gobierno de Harry Truman.

Álvaro Colom, presidente de Guatemala, calificó de "espeluznantes" y de "crímenes de lesa humanidad" los experimentos realizados por médicos del servicio de salud pública estadunidense, y en octubre pasado la secretaria de Estado, Hillary Clinton, pidió perdón en nombre de su gobierno. El presidente Barak Obama incluso se puso en contacto telefónico con Colom, expresando su "profundo pesar" por lo sucedido.

Sin embargo, los casos de Tuskgee y Guatemala gozaban de viejos antecedentes en el empleo de ciudadanos estadunidenses y extranjeros para investigaciones similares con el virus de la malaria, el VIH, el ébola, radiaciones nucleares y drogas alucinógenas, como el LSD y otras. Un caso famoso y muy comentado tuvo lugar en 1919, en la prisión de San Quintín, donde el médico residente Ll. Stanley experimentaba con los presos más ancianos.

En pleno apogeo del llamado "movimiento eugenésico", Stanley quería demostrar que se les podía devolver a los viejos el vigor sexual, y para ello realizaba trasplantes de testículos provenientes de ganado o de presos más jóvenes recientemente ejecutados. En noviembre de aquel año, The Washington Post publicó un informe alabando los progresos alcanzados por Stanley para “…restaurar la juventud primaveral, el rejuvenecimiento del cerebro, el vigor de los músculos y la ambición del espíritu”.

En 1935, el servicio de salud pública decidió actuar contra el pelagra (una deficiencia de niacina) después de observar durante 20 años los estragos mortales del mal en la población negra azotada por la pobreza. En 1940, 400 presos de Chicago fueron infectados con malaria para probar los efectos de nuevas drogas contra esa enfermedad.

A finales del decenio de 1940, el gobierno estadunidense prohibió los experimentos radiactivos con humanos, y a mediados de los años 70 excluyó a los presos y enfermos mentales de cualquier experimento médico… oficial. Pero la cosa queda en mera denuncia si los experimentos son impulsados por fundaciones y laboratorios privados. Así se explica la inusual petición de perdón a los afroamericanos y guatemaltecos, víctimas del servicio público de salud y la Oficina Sanitaria Panamericana, hoy conocida como Oficina Panamericana de la Salud.

El comunicado oficial de Washington dice así: "A medida que avanzamos para comprender mejor este atroz suceso, reiteramos la importancia de nuestra relación con Guatemala y nuestro respeto por su pueblo, así como nuestro compromiso con las normas éticas más exigentes en la investigación médica".

Sin embargo, a las mujeres de Uganda y Nigeria embarazadas que fueron infectadas por el laboratorio estadunidense Pfizer con el virus del VIH, se les negó el fármaco AZT contra el sida, y a 11 niños de Uganda con meningitis se les hizo probar el antibiótico llamado Trovan cuando no se tenía conocimiento de su eficacia. Fallecieron 11 niños y Pfizer se limitó a indemnizar a Nigeria con 75 millones de dólares. Pero en ningún momento reconoció haber cometido irregularidad alguna.

A los puertorriqueños les va peor. Según la investigadora Marta Villaizán Montalvo, el primer experimento humano se realizó en la colonia yanqui en 1904, con un total de mil 158 casos que aparecen citados en la página oficial del Instituto Nacional de la Salud.

Los experimentos médicos y no médicos con humanos continúan realizándose día tras día en el mundo, a pesar de los cuatro delitos capitales imputados por el tribunal de Nüremberg a los nazis (1945-46).

Tales delitos son: 1) crímenes de guerra (asesinatos, torturas y violaciones); 2) crímenes de lesa humanidad (exterminio y muerte en masa); 3) genocidio (contra grupos étnicos determinados), y 4) de agresión premeditada para alterar la paz y la seguridad de los estados soberanos.

José Steinsleger

Artículos relacionados
Publicado enInternacional
La radiactividad en el entorno de la central nuclear de Fukushima sigue disparada. Según las últimas mediciones de la empresa Tepco, dueña de la planta, los niveles de radiación en el fondo marino superan entre cien y mil veces los normales. Las mediciones se realizaron tres kilómetros mar adentro, a unos 30 metros de profundidad, el 29 de abril, pero hasta hoy no se presentaron los resultados. Las primeras evidencias de filtraciones de agua radiactiva al mar se registraron el 2 de abril.

Es la primera vez que se analiza el lecho oceánico, un lugar especialmente sensible a la radiación. Según los expertos, los elementos contaminantes detectados en el fondo marino como el yodo-131, el cesio-134 y el cesio-137 se pueden llegar a disolver en las aguas y mitigar sus efectos nocivos. Sin embargo, si se mezclan con el suelo marino aumentan las posibilidades de que entren en la cadena trófica, esto es, en el organismo de los seres vivos. De este modo, los animales marinos se irían contaminando los unos a los otros a través de la cadena alimenticia con elementos radiactivos consumidos por microorganismos en el lecho marino.

Precisamente hoy, la organización ecologista Greenpeace inició su análisis de las aguas internacionales del Pacífico que pudieran estar contaminadas por radiactividad. El buque Rainbow Warrior tomará muestras más allá de las aguas territoriales de Japón, ya que el Gobierno le denegó el permiso para analizar sus aguas.

Por otro lado, hoy se ha sabido que en Fukushima falló un control esencial para la medición de las emisiones de radiactividad en situaciones de emergencia que depende del Gobierno japonés. Según la agencia Kyodo, que cita fuentes cercanas a la materia, el sistema electrónico de detección desarrollado por la agencia de seguridad nuclear japonesa no funcionó correctamente durante los días críticos del accidente.

Este sistema, que hasta la fecha ha costado unos 230 millones de euros en su desarrollo y mantenimiento, es la fuente de información del organismo dependiente del Ministerio de Industria que se encarga de asesorar al Gobierno en crisis nucleares.

J. S. Madrid 03/05/2011 22:50 Actualizado: 03/05/2011 22:56
Publicado enInternacional
La catástrofe nuclear de Fukushima, en Japón, y el 25 aniversario del desastre en la central atómica ucraniana de Chernobyl desnudaron contradicciones en el papel desempeñado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que miembros de la sociedad civil se encargaron de subrayar.

Una coalición de organizaciones no gubernamentales, llamada “Por la Independencia de la OMS”, sostiene que esa agencia multilateral nunca mostró autonomía en sus decisiones y acción para cumplir con el mandato de proteger y curar a las víctimas de fugas radiactivas.

Los denunciantes atribuyen la alegada inactividad de la OMS a un acuerdo que suscribió en 1959 con la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), entidad hermana dentro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero dedicada a promover la industria nuclear. En ese acuerdo, sostiene la coalición no gubernamental, la OMS se privó "de toda autonomía y de medios para proteger a la población de las contaminaciones radiactivas".

La OMS debería romper ese vínculo, "esa relación incestuosa" que tiene con la AIEA, dijo a IPS el periodista suizo de origen ruso Wladimir Tchertkoff, que ha realizado siete filmes documentales televisivos sobre las consecuencias de Chernobyl. Pero la hermandad entre las dos agencias es desigual, pues la AIEA depende del Consejo de Seguridad de la ONU, y la OMS, de su Consejo Económico y Social, un órgano de menor jerarquía.

El acuerdo de mayo de 1959 obliga a las partes a consultarse mutuamente antes de emprender un programa o una acción que presente aspectos de interés para una de las asociadas. También establece restricciones para salvaguardar el carácter confidencial de determinados documentos.

En ese cuadro, "el lobby nuclear ha conseguido que la OMS renuncie a ocuparse de las víctimas de las catástrofes atómicas", observó el académico suizo Jean Ziegler, que ocupa actualmente la vicepresidencia del comité asesor del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

En concordancia con ese acuerdo de 1959, la posición de la OMS indica que, "cuando hay un accidente nuclear, nosotros no nos ocupamos de las víctimas, es la agencia nuclear la única competente", dijo Ziegler a IPS. Eso es totalmente escandaloso porque determina que haya miles de personas muertas que hubieran podido ser salvadas, insistió.

Esta circunstancia "renueva nuestra sospecha de que el lobby nuclear está bien establecido en esta casa", apuntó, señalando la sede de la agencia sanitaria, ante la cual se desarrollaba la entrevista.

La última estimación de víctimas de Chernobyl divulgada por las dos agencias data del 5 de septiembre de 2005 y menciona unos 50 muertos y alrededor de 4.000 casos de cáncer.

La coalición Por la Independencia de la OMS califica esas cifras de "irrisorias" porque no toman en cuenta el estado de salud de los niños, hasta 80 por ciento de ellos afectados en zonas contaminadas, ni el número de muertos e inválidos entre los 600.000 y un millón de "liquidadores", como se llamó a quienes acudieron a evitar una catástrofe aun mayor en Chernobyl.

Tchertkoff recordó que el estudio "Chernobyl: Consequences of the Catastrophe for People and the Environment", traducido del ruso y publicado en diciembre de 2009 por la Academia de Ciencias de Nueva York, estimó en 985.000 la cantidad de muertos por la catástrofe en todo el mundo, entre el día de la explosión del reactor 4 de la central, el 26 de abril de 1986, y 2004.

Una declaración emitida por el gobierno de Belarús en 2000 aseguró que un año antes del estallido del vecino reactor de Chernobyl, el estado sanitario de la población infantil de ese país, entonces Bielorrusia, mostraba que 80 por ciento gozaba de buena salud.

Pero las cifras se habían invertido 14 años más tarde, cuando sólo 20 por ciento de los niños se encontraban en buen estado y 80 por ciento tenían signos de enfermedades.

Las organizaciones de la coalición “Por la Independencia de la OMS” mantienen desde el 27 de abril de 2007 una guardia permanente frente al acceso a la sede central de la agencia en esta ciudad.

Todos los días laborales, desde las ocho de la mañana y durante 10 horas, activistas de ese grupo reclaman la revisión del acuerdo de 1959 con la AIEA y demandan que la OMS cumpla su misión de llevar el estado de la salud de todos los pueblos a los niveles más altos posibles. Sin embargo, Tchertkoff se mostró escéptico. La OMS no puede hacer mucho porque es víctima de una situación creada, sostuvo.

Ante el accidente de Fukushima, que comenzó el 11 de marzo con el terremoto y tsunami en la costa noreste de Japón y que todavía no ha concluido, la OMS no sabe qué hacer, afirmó. "No tiene personal capaz de afrontar esta cuestión. Dispone apenas de cinco personas, de las cuales solamente dos son graduadas universitarias, pero sin experiencia alguna", agregó. Tchertkoff mencionó las polémicas desatadas por las políticas de la OMS durante la pandemia de gripe de 2009, en particular sobre la fabricación y distribución de vacunas y medicinas contra ese mal.

Ziegler insistió en que la OMS está infiltrada por el lobby nuclear y también por la industria farmacéutica. Recordó que una comisión investigadora, creada por la directora Gro Harlem Brundtland (1998-2003), comprobó que algunos funcionarios de la organización eran pagados por la industria tabacalera, mientras la agencia debatía una el Convenio Marco para el Control del Tabaco, finalmente aprobado en 2005.

Tchertkoff cree que en la OMS conviven dos tendencias. Una estima que si las circunstancias se siguen precipitando como en las últimas semanas, se hace necesario que la organización vuelva a discutir sus políticas en materia de radiación nuclear. El otro grupo sostiene que si se reabre el debate significará una confesión de "que nada hemos hecho durante las últimas décadas", indicó. "Es lamentable una cuestión intestina de tal naturaleza en momentos en que nos enfrentamos a Fukushima, Chernobyl y a todas las centrales nucleares del mundo, rodeadas por unos 410 millones de personas que viven en un radio de 30 kilómetros de esos focos de peligro", concluyó.

No fue posible conseguir la réplica de la OMS sobre estas acusaciones, pese a la solicitud de entrevista a la directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la agencia, María Neira.

Por Gustavo Capdevila
IPS
Publicado enInternacional
Japón ha tardado un mes en admitir la realidad del accidente de Fukushima. Esta noche, el Gobierno de Tokio ha admitido que el desastre merece un siete en la escala de sucesos nucleares (en la escala internacional del 0 al 7 de accidentes nucleares INES, por sus siglas en inglés) debido a los altos niveles de radiación detectados tras las fugas de la central. El salto de 5 a 7, sitúa el accidente en el nivel de Chernóbil ocurrido hace 25 años, el único precedente.

La Agencia de Seguridad Nuclear japonesa (NISA) ha admitido el cambio de nivel porque la emisión de yodo radiactivo ha sido de decenas de miles de terabequerelios, un nivel que ha considerado como un 10% de la emisión de Chernóbil.

Fukushima no es un “accidente sin impacto significativo”, como declaró Tokio durante semanas; tampoco es un “accidente con riesgo fuera del emplazamiento”, como mantuvo durante un mes. Fukushima es “un accidente grave”, un nivel siete. Los expertos internacionales insistían desde hace semanas en que el accidente debía ser calificado, como mínimo, como un nivel 6 en la escala internacional INES (que va de 0 a 7). Hasta ayer, Japón aún mantenía el nivel 5, similar al accidente de Harrisburg (Estados Unidos, 1979) en el que apenas hubo escape.

Pese a elevar la gravedad, NISA ha insistido en separar el accidente del de Chernóbil: “Hay muchas diferencias”, señaló el portavoz de NISA, entre ellas que aún se puede trabajar junto a la central nuclear o que la emisión al exterior es significativamente menor. La estimación de que lo emitido por Fukushima es un 10% de Chernóbil ya la dio el instituto de radiología francés el 24 de marzo.

El organismo de control japonés ha dicho además que sus cálculos preliminares señalan que la cantidad de exposición externa a la radiación de Fukushima ha alcanzado el límite anual de un milisievert en zonas situadas a más de 60 kilómetros al noroeste de la planta y a unos 40 kilómetros en dirección suroeste. En el radio de 20 kilómetros de zona de exclusión, ampliado ayer por el Gobierno, la cantidad de radiación varía de uno a 100 milisieverts por hora, mientras que en la zona comprendida entre los 20 y los 30 kilómetros de la central, la cantidad se reduce a niveles inferiores a 50 milisieverts.

Ampliación de la zona de exclusión

La central nuclear de Fukushima retrocedió ayer durante 49 minutos al punto de partida, a la crítica situación que vivió tras el tsunami justo un mes antes. Un terremoto de magnitud 6,6 en la escala de Richter a 68 kilómetros de Fukushima dejó a la planta sin suministro eléctrico y sin refrigeración entre las 17.16 y las 18.05 (hora local japonesa). La pérdida de energía externa tras el tsunami del 11 de marzo dejó a cuatro de los seis reactores de la central en tan mal estado que, tras treinta días de trabajo, Japón no logra controlarlos ni aventura cuándo podrá llevarlos a una parada fría, a lo que se suma el anuncio de que ahora Fukushima se ha convertido en el peor desastre nuclear de la historia junto con Chernóbil.

El Gobierno japonés admitió ayer que tendrá que ampliar la zona de evacuación incluso a pueblos situados a 40 kilómetros debido a los altos niveles de radiactividad, pero lo hará sin prisa, a lo largo de un mes. Quizá ahora tras las recomendaciones de la Comisión de Seguridad Nuclear de Japón este plazo se acelere.

Que en Iitate, un pueblo de 7.000 habitantes a 40 kilómetros al noroeste de la nuclear, hay altos niveles de contaminación no es ninguna sorpresa. El 25 de marzo, dos semanas después del tsunami, los partes del Gobierno japonés ya detectaban una contaminación por cesio-137 en el suelo de 163.000 bequerelios por kilo (500 veces más de lo permitido en la UE). El cesio-137 tarda unos 300 años en desaparecer.

La organización ecologista Greenpeace y el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) alertaron de que Iitate superaba los niveles de contaminación a partir de los cuales era recomendable la evacuación. El aviso del OIEA se produjo el 29 de marzo, pero el Gobierno japonés ha ido a remolque. Primero fijó un área de exclusión de 20 kilómetros, después recomendó que, voluntariamente, se fueran los habitantes a menos de 30 kilómetros y ayer, su incansable portavoz, Yukio Edano, anunció que ampliaría el perímetro para evacuar tres pueblos más (Iitate, Katsurao, Namie) y zonas de las localidades de Minami Soma y de Kawamata.

“No hay razón para evacuar inmediatamente”, declaró Edano y añadió que les mueve el temor a los efectos de la radiación a medio plazo.

Además, el Ejecutivo anunció que se pondrá serio con los residentes que, ignorando la recomendación, siguen en la zona de exclusión. Desde el 13 de marzo, las autoridades japonesas han medido la radiación a 131.604 personas. De ellas, 102 presentaron contaminación en la ropa, pero ninguna contaminación corporal por encima de los límites. En Iitate y Kawamata se han realizado mediciones en 946 niños para estudiar la acumulación de yodo radiactivo en su glándula tiroides, sin que se hayan detectado niveles superiores a los fijados por Japón, según el Consejo de Seguridad Nuclear. “Nos parece bien esta decisión, pero deberían haberla tomado antes”, explicó por teléfono Greg McNevin, del equipo de Greenpeace en Japón. No es la primera vez que la realidad obliga a corregir las optimistas previsiones del Gobierno de Tokio.

La organización afirma que la gente que aún vive alrededor de Fukushima podría recibir una dosis de radiación de cinco milisievert al año, “que fue el umbral de evacuación en Chernóbil”. Las mediciones muestran que la dispersión de las partículas radiactivas no es uniforme. Aunque los vientos dominantes van hacia el Pacífico, hay una lengua de contaminación hacia el noroeste, que es la que engloba a Iitate.

Información confusa

La eléctrica dueña de Fukushima, Tokyo Electric Power (Tepco), anunció ayer que ha dejado de tirar al mar agua radiactiva, después de un vertido de 10.400 toneladas a lo largo de una semana cuyo efecto sobre el medio ambiente es imprevisible. En principio estaba previsto arrojar al océano 11.500 toneladas, el equivalente a 4,6 piscinas olímpicas, aunque solo una parte, 9.000 toneladas del líquido radiactivo han acabado en el medio natural por ahora. Se trata de una etapa crucial en la lucha de los equipos de emergencia para estabilizar los reactores y detener las emisiones de radiación.

La prueba de la fragilidad de los trabajos para refrigerar la central se vio ayer con la réplica de la tarde, de magnitud 6,6 (aunque inicialmente fue calificado de 7,1), que generó una alerta de tsunami que no llegó a producirse. Dos personas murieron en las prefecturas de Fukushima e Irabaki. El seísmo obligó a evacuar a los trabajadores de la central y Fukushima quedó de nuevo sin refrigeración -tan solo con la ayuda del agua lanzada desde coches de bomberos-, la peor situación para una nuclear. La refrigeración es esencial para enfriar el combustible del reactor y de las piscinas y evitar así la fusión del núcleo.

Esta noche se ha registrado un nuevo seísmo de magnitud 6,3 en la provincia de Chiba, según informó la agencia metereológica nipona, una intensidad que no activó la alerta de tsunami pero que hizo temblar los edificios de Tokio.

Según Tepco, cuando retomó la inyección de agua dulce los cuatro reactores más afectados seguían estables. El problema es que casi nadie sabe a ciencia cierta eso qué significa, porque los datos de la central son escasos. El Congresista demócrata Edward J. Markey mostró la semana pasada en Washington un correo electrónico que le había enviado la Agencia Nuclear de EE UU (NRC) según el cual temía que el núcleo del reactor dos estuviese fundido y hubiera salido de la vasija. Ese panorama es peor que el que presentan las autoridades japonesas, aunque la NRC matizó después que no tenía claro si eso había ocurrido. La situación refleja la incertidumbre en la que aún se mueven los expertos.

Ingenieros de todo el mundo escudriñan los datos que Japón hace públicos para intentar aventurar cuál puede ser la situación en el interior de los reactores. La NRC tiene expertos en Japón desde el primer día y la Embajada estadounidense en Tokio recomienda a sus ciudadanos que se mantengan a 80 kilómetros de la central (para enojo del Gobierno japonés) y les ha repartido pastillas de yoduro potásico. El yoduro potásico a altas dosis satura el tiroides e impide la absorción de yodo radiactivo.

China y Corea del Sur han criticado la gestión de la crisis atómica por parte del país vecino, hasta el punto de que Seúl le ha llamado incompetente. Dentro de Japón, las críticas han sido también fuertes, aunque tamizadas por el afán de no crear tensión adicional, en medio de los esfuerzos de rescate y reconstrucción del terremoto y el tsunami.

Un mes después del seísmo, el país guardó ayer un minuto de silencio a la hora exacta en la que ocurrió (7.46, hora española). Y con motivo de este aniversario, Masataka Shimizu, presidente de la compañía gestora de la central nuclear, Tepco, se desplazó a la zona de la catástrofe para pedir perdón a todos los afectados por la situación.

Sin embargo, según Kyodo, el gobernador de la provincia, Yuhei Sato, se negó a recibirle. El recuento de víctimas sigue subiendo con cada nuevo balance que ofrecen las autoridades: el recuento de víctimas mortales ya supera las 13.000 personas, mientras que los desaparecidos son casi 14.000. Desde el 11 de marzo, dos réplicas han superado el siete en la escala de Richter. Una de esas grandes réplicas, de 7.1, dejó el pasado jueves con problemas de alimentación eléctrica a las nucleares de Higashidori y Onagawa y en la planta de enriquecimiento de uranio de Rokkasho, aunque según el OIEA ya han recuperado la normalidad.

11 ABRIL 2011 

(Con información de El País)
Publicado enInternacional
Viernes, 25 Marzo 2011 17:29

Los héroes suicidas de Japón

Mártires, héroes, orgullo de todo un país. Así se habla en Japón de los operarios que luchan sin descanso en las entrañas de Fukushima Daichi, un infierno donde los niveles de radiación son hasta 10.000 veces más altos de lo normal, una sala de tortura en la que su esperanza de vida se reduce a cada nuevo segundo que allí pasan.
 
"Desarrollaban su trabajo en un lugar tan especial yo creo que ellos siempre supieron que éste podría ser su destino, que en algún momento tendrían que luchar contra algo así", suspiraba en Tokio Yasuchika Honda, ejecutiva publicitaria, a la agencia Reuters. "Lo están dando todo y les estoy muy agradecida", insistía.
 
Todo comenzó en la madrugada del sábado 12 de marzo, en medio de la oscuridad y los escombros sembrados por el tsunami. "Ni siquiera podíamos ver por donde caminábamos, pero empezamos a trabajar para arreglar los reactores, conscientes de que podría costarnos la vida", recordaba días atrás Michiko Otsuki, una operaria de la planta ya evacuada. Ninguno de ellos se rebeló a su destino, ni intentó huir. Se concentraron en la misión que tenían por delante, sin más. Dos semanas más tarde, muchos todavía no han podido hablar con sus familias.
 
Al principio se les bautizó como "Los 50 de Fukushima" porque trabajaban por turnos y en grupos de 50. Eran, en realidad, 200 operarios. Hoy son más de 700 debido a la magnitud de los escapes radiactivos y la urgencia de una solución. Según Gregory Jaczo, presidente de la Comisión Reguladora Nuclear de EEUU, estos trabajadores de mono blanco que copan portadas en todo el mundo, están sometidos a "niveles de radiación letales". La Compañía Eléctrica de Tokio (Tepco) se niega a revelar sus identidades.
 
Aún así, las historias personales han ido surgiendo con el pasar de los días. "Mi padre todavía está dentro de la planta y se están quedando sin comida. Creo que las condiciones son realmente duras. Él dice que ha aceptado su suerte", explicó la hija de uno de los operarios en un e-mail enviado a la televisión estatal. Al parecer, la mayoría son trabajadores de rangos bajos, algunos de ellos jubilados que se prestaron voluntarios.
 
"Estoy orgullosa de mi padre"
 
La mayoría tiene más de 60 años y cobra menos de 100 euros al día por su misión suicida. El hecho de que sean personas mayores reduce las posibilidades de que padezcan un cáncer, ya que probablemente habrán muerto cuando desarrollen la enfermedad.
 
"Mi padre se fue a la planta nuclear. Nunca había oído a mi madre llorar tanto. Pero nunca había estado tan orgullosa de él. Por favor papá, vuelve vivo", explicó la hija de otro en un mensaje por Internet, explicando que su padre, ya retirado, había decidido arriesgar su vida para salvar la reputación de la empresa.
 
"Mis ojos se llenan de lágrimas", postéo en Twitter la hija de otro de ellos (@NamicoAoto), quien se ofreció voluntario a pesar de estar a sólo seis meses de la jubilación. "En casa, no parece una persona que pueda hacerse cargo de grandes tareas, pero hoy estoy realmente orgullosa de él. Y rezo porque regrese sano".
 
También en Facebook han aparecido centenares de mensajes de admiración: "Rezamos para vuestro retorno sano y salvo. Que Dios os ayude en cada minuto que lucháis desesperadamente por vuestro país y por vuestra gente. Gracias, 50 de Fukushima", pregona uno de ellos.
 
La central de Fukushima es un "laberinto oscuro en el que hay que trabajar con luces especiales y detectores de radiación, con trajes pesados e incómodos y respirando a través de un tubo", describieron días atrás ingenieros estadounidenses que trabajaron en misiones de contención de emergencias nucleares.
 
"Como una guerra"
 
"Esto es como una guerra", resumía un trabajador a su esposa, quien no ha visto a su marido desde que comenzó la crisis. La mayoría de ellos no ha abandona la central nuclear desde que comenzó la crisis porque están demasiado ocupados.
 
Tal es la importancia de estos operarios para el futuro de Japón, que, según el diario Asahi Shimbun, el primer ministro Naoto Kan llegó a amenazar sin ningún pudor a Tepco con multas y castigos si los operarios abandonaban la planta de Fukushima, lo que convierte su heroica misión en algo más parecido a una condena a muerte.

D. BRUNAT PEKÍN
 
Publicado enInternacional