Ecuador:  balance del paro nacional. Habla Jaime Vargas, presidente de la Conaie

Entrevista de Gloria Muñoz Ramírez

Quito, Ecuador. En octubre de 2019 Ecuador vivió un levantamiento popular con el involucramiento de todos los sectores sociales del país. La participación de los pueblos indígenas definió la derogación del decreto 833 con el que el gobierno de Lenín Moreno pretendía eliminar el subsidio a los combustibles, haciendo así imposible la vida. La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) fue clave durante los 13 días del Paro Nacional en el que el Estado reprimió las movilizaciones, dejando un saldo de 11 muertos y cientos de heridos y detenidos. Jaime Vargas Vargas, presidente de la Conaie desde 2017, fue uno de los dirigentes de la protesta emblemática. De origen amazónico, Vargas hace una valoración del levantamiento indígena y popular, repasa lo que significó para los pueblos la llegada de los presidentes Rafael Correa y Lenín Moreno “de supuesta izquierda”, y habla de los planes electorales de la Conaie, que no se descarta para la contienda presidencial.

–¿Cuál es la valoración que hace la Conaie del proceso del paro nacional y levantamiento indígena de octubre?

–El levantamiento de octubre fue diez veces más grande que el primer levantamiento de 1990. Hemos posicionado la fuerza política, ideológica y de resistencia. En estos últimos 12 años, los pueblos y nacionalidades hemos estado viviendo un momento muy crítico, de atropello a nuestros derechos humanos, despojos de nuestros territorios, invasiones de las transnacionales, pero hemos resistido desde nuestras bases. Durante estos 12 años hemos estado llenos de persecución política. Muchos líderes fuimos declarados terroristas, secuestradores, subversivos, guerrilleros, de todo nos han calificado. Pero ésa es nuestra dinámica de seguir luchando.

–¿En qué momento político y organizativo se encuentra la Conaie?

–En este momento, luego del paro nacional, la Conaie se posicionó como una de las organizaciones más fuertes en el Ecuador y en toda América Latina, porque hemos despertado a todos los pueblos en América. La Conaie es una organización nacional que ha hecho escuchar su voz y se ha hecho respetar. En anteriores movilizaciones la Conaie sacaba a su gente, hacía una marcha y a veces teníamos que paralizar, pero la gente de la ciudad nunca salía o nos decían que éramos indios y que nos regresáramos a la selva, que éramos vagos, que solamente éramos atrasapueblos que veníamos a ensuciar las ciudades. Pero esta vez no. Tuvimos otra plataforma, otra forma de pensar, con la interculturalidad del pueblo ecuatoriano. Era no pensar en mí, sino en que mi lucha debía ser para la sociedad, para un pueblo organizado.

Se derogó el decreto 883 impuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y eso quiere decir que se luchó para el pueblo ecuatoriano, para los 16 millones de ecuatorianos. Sólo 1 por ciento, los banqueros y los que se creen dueños de la patria, dijo que los indígenas no los representamos. Nosotros dijimos que claro que nunca los vamos a representar, así como ellos tampoco nunca nos van a representar a nosotros. La Conaie representa a las 15 nacionalidades y 18 pueblos, a las organizaciones sociales. Y eso es lo que hemos hecho. Cuando estaba Correa nos decían que la patria era de todos, ¿pero qué patria es de todos? La que está llena de corrupción, de odio, de discriminación, de racismo, de desigualdades, de injusticia social, de asesinatos e inseguridad nacional.

–¿Cómo vivieron ustedes el proceso de su lucha en el gobierno de Rafael Correa y el discurso progresista?

–En tiempos del expresidente Correa el movimiento indígena vivió un momento muy crítico porque dividió a las organizaciones, a los pueblos y nacionalidades. Había un grupo que defendía al correísmo y había otros que defendían a su pueblo. En la Amazonía tenemos a la organización histórica de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (Confeniaie) y ahí había dos presidentes de la misma organización. Uno avalado por el correísmo y otro por el gobierno tradicional. Unos gritaban por el correísmo, otros por su libertad, por el territorio. Eso es lo que vivimos.

–¿Y con los megaproyectos en los territorios indígenas qué pasó?

–Hubo gente que decía sí al correísmo e iba a favor de las transnacionales. Entonces había una pelea entre nosotros, había amenazas en nuestras comunidades. Había quienes defendían la minería, el petróleo, la consulta, el convenio. Eso ha pasado en todo el mundo y por eso han desaparecido pueblos indígenas, por los intereses económicos. Los gobiernos neoliberales tienen que asesinar, tienen que matar al pueblo para acabar con él y quedarse con sus territorios para sacar los recursos que necesitan.

¿En Bolivia a quién están matando? ¿A un banquero? ¿A un empresario? ¿A una derecha? Asesinan a los indígenas, y eso es lo que nos indigna a nosotros. En Chile están matando al pueblo mapuche, en Colombia al pueblo nasa, al pueblo indígena, al campesino, al que lucha por defender su territorio y su derecho. En México han matado al campesino, en Brasil a los pueblos indígenas. Los grandes empresarios quieren acabar con todo. En Perú acabaron con el movimiento indígena, con los hermanos awajún, aquí han asesinado a los shuar, achuar, kichwa.

–¿Qué es lo que pasa cuando presidentes como Rafael Correa o Lenín Moreno se presentan como progresistas o de izquierda y promueven proyectos extractivistas?

–Rafael Correa y Lenín Moreno decían que eran de la izquierda progresista y ahora están con la derecha, en vez de entregarse al pueblo. Por eso es importante la oposición. Mucha gente del gobierno piensa que la oposición es un enemigo y tiene que pelear contra ella. Escuché un discurso medio favorable del nuevo presidente de Argentina que decía que la oposición que perdió no será su enemigo, sino una persona que le permita avanzar. A ver si lo cumple.

La oposición te permite mejorar tu pensamiento y tu estrategia de gobierno. Se trata de conversar y asegurar que no vas a aceptar sus intereses personales, pero sí los colectivos que generen desarrollos para el país. Aquí en el Ecuador se explota desde hace más de 40 años, pero nuestras comunidades siguen viviendo en la miseria. Por eso decimos que no somos pobres, sino que nos hicieron pobres. Trajeron la pobreza a nuestros territorios, que son ricos. La gente pobrepobre vive en las ciudades llenas de criminales, prostitución, alcoholismo, drogadicción, corrupción. No tienen ni ríos dónde bañarse.

El Sumak kawsay del que hablamos en la Constitución es vivir en nuestro mundo, que si te enfermas encuentras la farmacia en la selva, donde el mercado es libre porque un niño puede tomar un anzuelo, coger un pescado y cocinar.

–¿Cuál es la situación en Ecuador respecto a las consultas sobre proyectos en territorios indígenas?

 

 –Aquí está el derecho a la consulta previa, libre e informada, pero no hay una herramienta o mecanismo que garantice este proceso, porque no es vinculante. He estado reunido con todos los pueblos de América Latina y tenemos la misma situación y la misma problemática de invasiones, de asesinatos, de criminalización, de despojo y consultas. Cuando hablamos de consulta no sólo está enfocado al tema del extractivismo, sino también a la construcción de vías y de grandes proyectos.

En el Ecuador el derecho a una consulta no garantiza nada, porque preguntan y dices que sí o que no pero ellos en el gobierno toman las decisiones y aplican la ley. Ese es uno de los problemas. En las consultas llegan y te dicen, “miren compañeros indígenas, ustedes no tienen agua potable, sus hijos no tienen becas, pero habrá bonos solidarios, bonos de vivienda, becas y cada dirigente ganará dos mil dólares”. ¿Eso es consulta o es engaño? La gente acepta, pero no les dan ni proyecto ni los dos mil, solamente trago, pan, coca cola. Eso pasó en Ecuador durante estos años, son las estrategias para engañar a los pueblos indígenas desde el Estado y las transnacionales.

–¿Cómo fue el diálogo de la Conaie con el gobierno durante el paro y qué proceso siguió? ¿Qué pasó con el Parlamento de los pueblos?

–Nunca hubo diálogo ni negociación. Lo único que hicimos fue decirle al gobierno que ese decreto no lo aceptaba el pueblo ecuatoriano, porque se afectaba todo y se decretó sin consulta. De ahí el levantamiento. Se instaló la mesa técnica no para dialogar, sino para debatir, que es otra cosa. Dijimos que no discutiéramos sólo el subsidio, sino también la política económica del país. Le dije al ministro de Economía Richard Martínez que necesitábamos que trajera todos los contratos petroleros para revisarlos y saber cómo estaban funcionando las empresas públicas, bajo qué términos llegaron los acuerdos con el FMI, qué busca el Fondo, dijimos que queremos discutir también el tema de la deuda externa con China. Nos dijo que eso lo podíamos discutir después. En este contexto la Conaie convocó y abrió el abanico para que llegaran todos los sectores sociales e instaló el Parlamento de los pueblos, nacionalidades y organizaciones sociales, con casi 200 organizaciones del país con las que discutimos la parte económica, política y social-ambiental. Debemos discutir qué vamos a hacer. Hablar sobre el extractivismo, sobre las inversiones internacionales. Definimos una propuesta del pueblo ecuatoriano y el gobierno debe cumplirla. No debe ser una propuesta del indígena, no de un sector, sino del pueblo ecuatoriano. Y así estamos, eso estamos construyendo en este momento. Eso es lo que habla el parlamento de pueblos, nacionalidades y organizaciones. Están los estudiantes, los académicos, nuestros científicos, todos.

–¿Cuál es la postura electoral de la Conaie?

–Estamos pensando en una posición electoral. No puedo decir nada oficialmente, pero ese es el camino. Cuando te proyectas a ese nivel tienes que empezar desde abajo, y para eso tenemos que construir una plataforma de unidad, de acuerdos, de todo. No sería impensable un candidato de la Conaie para la presidencia. Cuando salgo la gente a veces me saluda llamándome el próximo presidente de la República, lo mismo le sucede a Leonidas Iza. Lo dice el pueblo.

–Un presidente indígena parece que no es garantía de nada...

–El presidente puede llegar a ser indígena, puede ser cholo, puede ser afro, puede ser hombre o mujer, un campesino, una maestra, un abogado, pero que sea presidente del pueblo. Ser indígena no garantiza exactamente ser bueno, es cierto.

–Hay ejemplo ya en otros países...

–Bueno, no puedo hablar de Bolivia, pero están ahí las cosas. Puede ser un indígena que sea más derechista que cualquiera, pero todo depende de cómo actúen.

–¿Y tampoco se garantiza el plurinacionalismo?

–Ser indígena tampoco garantizaría el plurinacionalismo, eso se debe construir entendiéndonos, participando, debatiendo. El gobierno no puede construir solito un Estado plurinacional. Sin indígenas, no se puede construir, sin mestizos tampoco. Si el policía se pone una whipala ya dicen que es plurinacional, pero eso no es. El Estado plurinacional es garantizar derechos, tomar decisiones, hablar de libertades, de autonomía, de verdadera justicia social donde la gente viva feliz. Pero para llegar a eso hay que hacer un trabajo duro y complicado.

–Pero a la derecha no le va a gustar…

–Nuestros militares y policías se han hecho robocops, pero esperemos que no se transformen en Power Rangers. Nosotros los pueblos y las nacionalidades estamos también organizados, estamos viviendo en nuestros territorios. No estamos armados, estamos decididos a defender el territorio, la patria, la soberanía nacional, a hablar de derechos humanos, de libertades. El Estado invierte casi dos mil millones de dólares anuales para sostener a la policía y las fuerzas armadas.

¿Qué beneficio sacamos? El Estado tiene miedo. ¿Por qué están armándose? ¿Es guerra con quién? Con el pueblo. Así no se construye ni se hace un buen gobierno, eso no significa ser un gobierno de todos. Habrá que dialogar y reclamar nuestros derechos, pero parados. Yo no tengo miedo al gobierno, pero sí algo puedo temer a la derecha, porque son terribles. Hemos recibido amenazas. Anteayer dejaron un mensaje en el departamento en Puyo y sólo pensé, “está bien, si creen que matando o amenazando a un dirigente indígena van a sacar algo es mejor, pero es encender, es explotar”.

–¿Coincide con que es tiempo de los indígenas y de las mujeres?

–Es tiempo de la juventud, de los pueblos indígenas en América Latina y del mundo. Es el momento. Tenemos toda la capacidad de decidir y de demostrar que hay una posibilidad. Es tiempo de las mujeres también. Hay grandes lideresas.

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La líder hongkonesa retirará el proyecto de ley de extradición, según la prensa local
  • - Fuentes citadas por el diario South China Morning Post aseguran que Lam ha convocado a los 43 diputados progubernamentales para una reunión en su residencia oficial tras la que anunciaría la retirada definitiva del texto de extradición
  • - La política ha negado ayer mismo que hubiera ofrecido su renuncia a las autoridades chinas: "Jamás he ofrecido mi dimisión al Gobierno Popular Central"
  • - Aunque ya había suspendido su tramitación y luego aseguró reiteradamente que el proyecto estaba "muerto", los manifestantes no se han dado por satisfechos

 

 La jefa del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, anunciará este jueves la retirada del polémico proyecto de extradición que ha suscitado las multitudinarias protestas registradas en la ciudad desde hace tres meses, según varios medios de la ciudad.

Fuentes citadas por el diario South China Morning Post y por el portal de noticias HK01 aseguran que Lam ha convocado a los 43 diputados progubernamentales a las 16:00 hora local (10 horas en España) para una reunión en su residencia oficial, tras la que anunciaría la retirada definitiva del texto.

Aunque ya había suspendido su tramitación y luego aseguró reiteradamente que el proyecto estaba "muerto", los manifestantes no se han dado por satisfechos; una de las cinco demandas del movimiento es precisamente la retirada efectiva y definitiva de esa reforma legal.

De producirse finalmente, esto significaría que tras trece semanas de protestas las autoridades locales accederían a cumplir con una de las cinco exigencias, en un gesto para "calmar el ambiente", según una de las citadas fuentes.

El resto de peticiones son el establecimiento de una comisión independiente que investigue la supuesta brutalidad policial, la retirada de cargos contra los detenidos por las protestas, la retirada del calificativo de "revuelta" sobre las manifestaciones y la aplicación del sufragio universal para la elección del jefe del Ejecutivo local.

Lam goza, según las últimas encuestas, de la popularidad más baja jamás registrada por un líder del Gobierno local desde que Hong Kong regresó a manos chinas tras siglo y medio de dominación colonial británica.

No obstante, y pese a que los manifestantes han exigido una y otra vez su dimisión, la política ha negado ayer mismo que hubiera ofrecido su renuncia a las autoridades chinas: "Jamás he ofrecido mi dimisión al Gobierno Popular Central (el Ejecutivo de Pekín). Nunca me he planteado dimitir. La elección de no dimitir es mía propia".

Así, Lam respondía a unas grabaciones obtenidas por la agencia de noticias Reuters durante una reunión con empresarios locales en las que se le escucha decir: "Si tuviera elección, lo primero (que haría) sería dimitir, después de haberme disculpado convenientemente".

En sus últimas intervenciones, los portavoces del Ejecutivo chino han reiterado su apoyo a Lam, a su Gobierno y a la Policía de Hong Kong para que resuelvan la situación.

Las manifestaciones comenzaron el pasado mes de marzo como oposición a una polémica propuesta de ley de extradición que, según abogados y activistas, podría haber permitido a Pekín acceder a "fugitivos" refugiados en territorio hongkonés.

Éstas han movilizado desde junio a cientos de miles de personas y han dejado enfrentamientos entre algunos manifestantes violentos y la policía, a la que se ha acusado de abusar de su poder a la hora de disuadir las protestas.

Aunque a principios de julio las autoridades hongkonesas declararon "muerta" esa propuesta de ley, los manifestantes exigen que se retire oficialmente y han ampliado sus demandas con el objetivo de mejorar los mecanismos democráticos de la ciudad y, en definitiva, oponerse al autoritarismo chino.

EFE

04/09/2019 - 09:52h

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Marcha internacional de trabajadoras rurales en Brasilia

Río de Janeiro. Miles de trabajadoras rurales de Brasil y de otros países salieron ayer a las calles de la capital para protestar y exigir mejores condiciones laborales en el campo. También manifestaron su desaprobación al desempeño del presidente neofascista Jair Bolsonaro.

Las trabajadoras y líderes sindicales se congregaron en Brasilia, con carteles de repudio al gobernante y gritando consignas sobre varios temas importantes de su agenda, desde una reforma agraria hasta una mejor representación en la sociedad y en la política, así como derechos para las mujeres.

"Queremos que el gobierno tenga piedad y haga la reforma agraria original, para la clase trabajadora que quiere un pedazo de tierra en el cual trabajar, y criar a sus hijos y nietos", manifestó Maria da Graca Correira, quien viajó desde el estado norteño de Pará para asistir a la marcha Margaridas.

Maria Lucineide Barbosa, también del estado de Pará, alegó que las mujeres del campo deberían de recibir más por su duro y, a veces, peligroso trabajo. "Trabajamos de sol a sol, de lluvia a lluvia, sólo para poder llevar comida a la mesa", señaló.

El movimiento comenzó en 2000 y organizan las movilizaciones cada cierto tiempo. Toma su nombre, Margaridas, de la lideresa de un sindicato de trabajadoras rurales que fue asesinada a mediados de la década de los 80 por su activismo en defensa de los derechos de los trabajadores del campo brasileños.

Algunos líderes que asistieron a la marcha de ayer eran de Centroamérica, África y Europa, comentaron los organizadores.

Muchos de los manifestantes expresaron su desacuerdo con Bolsonaro, quien durante años ha sido criticado por hacer comentarios sexistas y racistas, además de expresar nostalgia por la dictadura militar.

En otro orden, ocho cadáveres fueron encontrados en lo que parece ser una fosa clandestina en los suburbios de Río de Janeiro, informaron ayer las autoridades. Bolsonaro se ha comprometido a combatir la epidemia de la violencia.

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Cientos de miles de brasileñas plantan cara en la calle a Bolsonaro

Docenas de manifestaciones multitudinarias organizadas por mujeres escenifican este sábado el rechazo al candidato a la presidencia

El líder de las encuestas por la presidencia de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, ha comprobado este sábado hasta dónde llega el rechazo que suscita en buena parte de la población. Sus muchos críticos, un 46% del electorado según las estadísticas, quienes repudian su discurso autoritario, su apego por la dictadura militar, su racismo y su homofobia, pero sobre todo su macismo, han acudido a lo largo del día a la treintena de manifestaciones que había convocadas en su contra por todo país. Todas organizadas por el colectivo civil al que Bolsonaro más ha despreciado en sus décadas de vida pública, las mujeres; y todas unidas bajo la proclama más repetida en los últimos días en la mayor potencia latinoamericana: #EleNão (#ÉlNo).


"Tengo miedo de las multitudes y esta mañana cuando me he despertado, he debatido mucho conmigo misma sobre si debía venir o no. Pero mira, aparte de mi voto, este acto va a ser el gesto más importante que puedo hacer en estas elecciones", cuenta Betty, una mujer blanca de 69 años y ojos grises tras unas enormes gafas de sol. A una distancia prudente, unos 20 metros, comienza la multitud de mujeres con pancartas, proclamas y batucadas. "No quiero retroceso, quiero un país mejor. Un país en el que Jair Bolsonaro no dé estos resultados en las encuestas".


Estamos en el Largo da Batata, una de las principales plazas de São Paulo y aquí hay docenas de miles de mujeres essgrimiendo argumentos como los de Betty. Estefani, de 15 años, por ejemplo, no puede votar y se manifiesta así contra Bolsonaro. O Tatiana, una historiadora en paro que ha venido desde Santo André, una ciudad vecina. O Flavia, de 37, que quiere que sus dos hijos, una de 9 y otro de 8, vean lo que le pasa a la gente como que va por ahí proclamando el odio. O las cientos de miles que se han hecho a las calles no solo aquí sino en una treintena de ciudades por todo Brasil, y una docena de países extranjeros. Todas participan en lo que supone la culminación del movimiento #EleNão, es decir, el mayor fenómeno político de esta fase final de las elecciones brasileñas.


En pocas semanas, lo que empezó como un modesto grupo de Facebook para mujeres ha logrado nombrar, galvanizar y catapultar un sentimiento, el rechazo a Bolsonaro, que hasta entonces estaba disperso. Sin líderes ni jerarquías, sino por células y de forma espontánea, docenas de minorías raciales, sexuales, religiosas y políticas se han ido valiendo de la infraestructura creada en redes sociales por la página Mulheres Unidas contra Bolsonaro. Si se ha podido es porque esa infraestructura no era pequeña: en cuestión de una semana, la página tenía un millón de miembros. Ahora son tres. Y, a ocho días de la votación de la primera vuelta, todos están llamados a salir a la calle para frenar a un candidato presidencial populista, militarista y también imparable.


Nunca se pensó que la página llegaría a convertirse en un arma política de semejante envergadura. Al menos nunca lo pensó su creadora, una publicista autónoma del Estado de Bahía, Ludimilla Teixeira, de 36 años. “Vi que había un clima de indignación individual contra este personaje, y su discurso de odio. Es un peligro lo cerca que está de ser presidente, para la población, pero sobre todo para mí como mujer. Un día estaba hablando por Facebook con una amiga sobre cómo toda esta indignación debería movilizarse, porque las ideas en las redes pueden ser de alcance muy limitado si se usan de forma individual. Y pensamos: ‘Vamos a abrir un grupo y convocar una manifestación’. Era 29 de agosto por la noche. Mi amiga, que es más reflexiva que yo, dijo que lo pensásemos. A las 6.30 de la mañana del 30 de agosto yo estaba creando el grupo. En 48 horas teníamos 6.000 miembros. Me conmoví y sentí esperanza”.


Un fenómeno nunca visto


Otros colectivos más tradicionales, como intelectuales o sindicatos, publicaron también sus manifiestos contra Bolsonaro. Pero ninguno tuvo el recorrido que han tenido las mujeres y su #EleNão. En parte, sin duda, porque ellas han sido el blanco de las peores barbaridades que el ultraderechista ha soltado a lo largo de 30 años de vida política. La única vez que ha sido multado por insultar a alguien fue por decirle, en 2003, a una diputada: “Yo a ti no te violo porque no te lo mereces”. También describió así a su familia: “Tengo cinco hijos. Cuatro varones y en la última ya tuve un momento de debilidad y salió niña”.


“Él encarna al patriarcado. ¿Has visto cómo se refiere a su propia hija? ‘Fue una debilidad”, se lamenta desde Bahía Maíra Motta, profesora de Filosofía de 40 años y una de las primeras moderadoras que tuvo el grupo antes de que su crecimiento se disparase. “Nosotras no somos debilidades, eso es lo que le estamos respondiendo ahora. Mira cuántas mujeres, cuántas débiles, nos estamos uniendo y mostrando que él es la imagen del fascismo en Brasil. Cuando vieron el grupo quisieron estar en él, ser escuchadas, tener voz. No podemos quedar a merced de un tío así".

Independientemente de que #EleNão logre afectar a las elecciones, el hecho de que haya logrado unir a las brasileñas ya se puede considerar de por sí un primer paso histórico, da igual hacia dónde. En este país, donde ellas conforman la mayoría del electorado, un 52,3%, y por tanto tienen una influencia incomparable en unos comicios, han sido hasta ahora ignoradas por buena parte de los políticos tradicionales, apoyados en el viejo dicho de que “la esposa vota lo que el marido”.


Las violaciones y los asesinatos por violencia doméstica no han parado de subir en los últimos años (60.018 y 1.133 respectivamente en 2017) y en el Congreso brasileño solo el 10% son mujeres. En el ranking de la Unión Interparlamentaria de naciones con presencia femenina en política, Brasil ocupa el puesto 154 de 193, solo por encima de países árabes y las islas polinesias.


Este fenómeno al menos indica que no tiene por qué ser así siempre. De vuelta a la plaza, que a las cinco de la tarde, hora brasileña, está a rebosar de mujeres. "La cuestión no es lo que me pase a mí, porque mírame, no soy gay, ni negra, ni pobre. Yo paso lo que pase voy a estar bien", explica Katrina, emprendedora de 44 años. "Pero tenemos que unirnos contra él, contra el monstruo que va a permitir la violencia entre nosotras".


Es la sensación que Maira Motta esperaba que sintiesen más mujeres cuando el fenómeno echó a andar. “Al ver que a nuestra página acudían millones de personas, le dije a Ludimilla: ‘Negra, esto va a ser una bomba'. Imagínate, la unión de las mujeres de este pobre Brasil. Nunca lo imaginé”.

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Borkeados. Batalla judicial en el Capitolio. Aborto, política y espectáculo en tiempos de Trump

Donald Trump nombró a su candidato para la Corte Suprema y los demócratas contestaron que darán pelea. La expectativa no es menor. Por lo que está en juego y por la incertidumbre acerca del desenlace, el drama político-judicial que se viene amenaza con convertirse en un gran espectáculo. Un culebrón en la tradición de las audiencias televisadas del Congreso que paralizaban al país, desde la de Joseph McCarthy en los años 50 cuando cazaba comunistas hasta la de Oliver North en los 80 con el escándalo Irangate, o últimamente la de Hillary Clinton por el ataque en Libia, personajes variopintos convertidos en héroes y villanos favoritos de millones de espectadores atentos a cada una de sus palabras, pero sobre todo a cada gesto, mirada o ademán.

El personaje del momento es un abogado llamado Brett Kavanaugh. Republicano, católico y conservador, 53 años, ex funcionario del gobierno de G. W. Bush, flamante nominado supremo. Pero no es su currículum lo que importa sino su circunstancia. Son tiempos de Trump. Entre otros cosas Trump es un opositor declarado a la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Durante su campaña había prometido nombrar jueces que anularían dicha legislación. Kavanaugh le daría el voto decisivo a una mayoría antiabortista.

En Estados Unidos cada cabeza de poder tiene su propia lógica de legitimación. Los presidentes son elegidos para liderar el mundo y manejar la economía doméstica. Los legisladores nacionales, para conseguir aportes federales a sus distritos y para marcar la agenda política en Washington. En la Corte Suprema, desde que el famoso fallo Roe v. Wade legalizó el aborto en 1973, más que ningún otro, los jueces deben ocuparse de ese tema. Por eso la cuestión del aborto suele dominar los procesos de nominación y esta vez no será la excepción.

“Hay dos cosas que deberías saber ahora que Trump ha nominado a Brett Kavanaugh a la Corte Suprema: 1) El nombramiento afectará decisiones clave en el próximo medio siglo. 2)Un voto para confirmar a Brett Kavanaugh es un voto para dar vuelta Roe v. Wade y para desmembrar el Obamacare. ¿Aportarías tres dólares para ayudar a elegir a Demócratas que puedan defender nuestros derechos fundamentales?” El aviso fue enviado el martes con el sello del partido Demócrata a millones de simpatizantes vía email y redes sociales. Para despejar cualquier duda acerca de la principal razón para oponerse a Kavanaugh, dos días más tarde el partido insistió con otro mensaje, esta vez firmado por la representante texana Wendy Davis. Lleva como encabezado “La Corte Suprema podría revertir Roe v. Wade.” Según Davis, “estoy lista para alzar mi voz en Defensa de Roe v. Wade y el derecho de las mujeres a que el tratamiento para abortar esté protegido por la constitución, y cuento con tu apoyo. Haz una contribución de tres dólares si estás listo para elegir a Demócratas que protegerán el derecho a elegir de las mujeres.”

No es la primera vez que una nominación amenaza a la mayoría que sostiene a Roe v Wade en la Corte Suprema estadounidense. En 1987 Ronald Reagan propuso a Robert Bork para reemplazar a Lewis Powell, un moderado que actuaba como pivot en la Corte y que aportaba el quinto voto para sostener a Roe v. Wade. Bork era un prestigioso jurista y ex profesor de Yale. Había sido ministro de justicia de Nixon y era juez de la corte de apelaciones de Washington. Nadie podía cuestionar sus credenciales. Pero en audiencias transmitidas en vivo a todo el país, los senadores demócratas del comité judicial le cuestionaron su ideología. Bork había dejado un extenso testimonio escrito de fallos y opiniones legales, en particular sobre su oposición legalizar el aborto. También había escrito en contra de las leyes de Acción Afirmativa (cuotas laborales y educativas para minorías raciales) surgidas del movimiento de los derechos civiles en los años 60. Considerado un referente de la llamada “corriente originalista” del derecho, Bork sostenía una visión rígida de la constitución, de la que exigía una interpretación literal, rechazando la idea de que las lecturas de la Carta Magna evolucionan con el tiempo y el cambio social. En su pico de dramatismo, las audiencias del Senado mostraron a un profesor entre irritado y ofendido ante los cuestionamientos de los senadores opositores, dando respuestas entre sobradoras y políticamente incorrectas a quienes consideraba sus inferiores intelectuales. Respetable, sí, pero demasiado soberbio para la Corte Suprema, concluyeron por igual los analistas de sofá y los miembros de la Cámara alta. Terminó derrotado por cuatro votos. Poco tiempo después, cuando un columnista del New York Times convirtió en verbo al apellido del juez, la palabra “borkear” irrumpió en el léxico político estadounidense. Según el diccionario de lengua inglesa Oxford English Dictionary, “borkear” significa “difamar o vilificar (a una persona) sistemáticamente, especialmente en los medios de comunicación, con el objetivo de prevenir su nombramiento a un cargo público, u obstruir o frustrar (a una persona)”.

Desde entonces los presidentes que han hecho nominaciones para la Corte Suprema de Estados Unidos se han cuidado de elegir a candidatos que no hayan escrito extensamente sobre ningún tema y sobre todo que no tengan un posicionamiento claro en el tema del aborto. La razón es simple: salvo algunas excepciones, los republicanos votan en contra de los candidatos abiertamente pro aborto legal y los demócratas votan en contra de los abiertamente anti aborto legal. En consecuencia una Corte Suprema que supo contar con juristas de nota de miradas tan dispares como Thurgood Marshall y Antonin Scalia, hoy es más una camarilla de jueces opacos que han escrito poco, promovidos en audiencias de confirmación que, salvo alguna excepción, se han diluido en sesiones grises y rutinarias.

A saber, tras fracasar con Bork, Reagan propuso a Douglas Ginsburg, un joven magistrado conservador que sólo había escrito 13 fallos en toda su carrera judicial. Parecía el candidato ideal, pero Ginsburg tuvo que retirar su candidatura en plena audiencia de confirmación tras reconocer su hábito de fumar marihuana, un bochorno para la época. Después Reagan candidateó a Anthony Kennedy, quien fue confirmado sin ruido y sirvió en la corte hasta este año, cuando su retiro produjo la vacante que Kavanaugh aspira a cubrir.

De hecho, desde el borkeo de Bork los republicanos han puesto a nueve jueces en la Corte Suprema y los demócratas solamente a cinco. Sin embargo Roe v. Wade ha sobrevivido. Resulta que algunos nominados republicanos conservadores que pintaban antiaborto pero se mostraban ambiguos para no ser borkeados, al llegar al máximo tribunal sorprendieron a sus nominadores al negarse a abolir Roe v. Wade. Fue el caso Kennedy y el de David Souter, nominado por Bush padre. Y en su momento Sandra Day O´Connor, la primera nominada Reagan, también había cruzado esa vereda.

En cuanto a Kavanaugh, desde que es juez votó reiteradamente a favor de restringir el aborto legal. Pero en la audiencia de confirmación para la cámara de apelaciones, en el año 2000, había dicho que sostendría a Roe v. Wade. Sus rivales, claro, no le creen.

En el resultado de la votación es impredecible. Si bien los republicanos tienen una mayoría de dos votos en el Senado, uno de sus miembros, John McCain, está gravemente enfermo y podría no votar. Peor aún para las aspiraciones partidarias es que dos senadoras republicanas han declarado que podrían no votar por Kavanaugh. ¿Por qué? Porque ambas mujeres, Susan Collins y Lisa Murkowski, a pesar de su pertenencia partidaria, defienden el derecho a abortar. “No tengo una impresión de cómo se situará el juez Kavanaugh en temas como el aborto y varios otros,” declaró Murkowski. “Espero acompañar la audiencia del juez Kavanaugh ante el comité judicial del Senado antes de definir una posición,” coincidió Collins.

Pero la suerte del candidato no está echada. Con este mismo Senado, el anterior nominado de Trump, Neil Gorsuch, de perfil similar a Kavanaugh, fue confirmado sin grandes problemas y con el voto a favor de Collins y Murkowski. También votaron a Gorsuch cuatro senadores demócratas que representan a estados conservadores sureños de la región conocida como el cinturón bíblico o Bible Belt. Y los cuatro van por su reelección en Noviembre, por lo que tienen razones más que suficientes para seguir apoyando a las nominaciones de Trump.

Entonces, ¿cuándo y cómo se harán las audiencias de Kavanaugh? La sesiones suelen durar unas 20 horas que se reparten a lo largo de una semana, generalmente a la tarde, horario en el que compiten con las telenovelas. Los republicanos quieren hacerlas cuanto antes y proponen principios de septiembre. Los demócratas olfatean un triunfo en las elecciones de medio término en noviembre y por eso prefieren esperar hasta fin de año, cuando podrían contar con una bancada más numerosa. Habrá que negociar.

Así las cosas los estadounidenses se preparan para un nuevo drama-show del clásico género que los medios han bautizado “batalla de confirmación”. La revista Variety, decana de Hollywood, que de espectáculos algo sabe, no se lo iba a perder. El miércoles publicó un extenso artículo sobre el tema. “La audiencia de confirmación de Kavanaugh podría convertirse en televisión obligatoria,” lo tituló.

El guión ya está escrito. Los actores lo conocen de memoria, los espectadores también. “Sin dudas Roe v. Wade será un tópico primario para Kavanaugh en las audiencias, pero dadas las críticas que los demócratas le hacen al candidato, seguramente también lo presionarán con salud pública, derechos LGBT, reforma electoral, neutralidad en la red y otros grandes temas,” anticipa Variety..

En otras palabras, mientras duren las audiencias, los senadores demócratas y el nominado republicano jugarán al gato y al ratón con distintos temas pero sobre todo con el aborto. Unos para defender a Roe v. Wade, el otro para no ser borkeado.

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Sábado, 21 Enero 2017 06:57

Protestas y detenidos

Protestas y detenidos

Casi cien detenidos, un par de policías heridos, negocios con vidrieras destrozadas y algunas limusinas atacadas en Washington, y miles de personas manifestándose en las principales ciudades del mundo.


Ningún muro pudo ni podrá detener las protestas contra Donald Trump. Se comprobó ayer y quedará ratificado hoy cuando cientos de miles de mujeres se lancen por las calles en 616 marchas convocadas en simultáneo por todo Estados Unidos y el resto del mundo. La ceremonia de investidura del presidente en Washington terminó con un saldo provisorio de casi cien detenidos, un par de policías heridos, negocios con sus vidrieras destrozadas y algunas limousines atacadas a piquetazos. Las movilizaciones contra el magnate, ahora transformado en gobernante del país más poderoso del planeta, también recorrieron otras geografías. La mayoría resultaron pacíficas. Las hubo en capitales como Londres, Berlín, Roma, Madrid, Tokio y Buenos Aires, así como en muchas ciudades de los cinco continentes.


Con pancartas que decían “Trump destruirá América” o “Aplastar el fascismo” como otras que sostenían reivindicaciones de género y de las minorías, miles de personas salieron a manifestarse pese al intenso frío en varias naciones del hemisferio norte. En Washington, se cruzaron en su camino con otros miles de partidarios del presidente que iban al acto central en el Capitolio. Hubo golpes, forcejeos e insultos a lo largo de la avenida Pensilvania y también en el cruce de las calles 12 y L.
Un grupo de los más organizados, ataviado de negro y con una bandera anarquista, rompió los vidrios de un café Starbucks y del Bank Of América, uno pegado al lado del otro. También la emprendieron con piquetas contra largas limousines negras que esperaban estacionadas muy cerca de la Casa Blanca. El clima de indignación contra Trump era evidente cerca de los vallados que había colocado la policía para que los manifestantes no pudieran acercarse a la jura presidencial. Durante los disturbios se lanzaron objetos frente al edificio del Club Nacional de la Prensa y se quemaron contenedores de basura. Hasta la ligó un periodista de la cadena Rusia Today. La policía intervino utilizando gas pimienta.
Las protestas habían comenzado la noche del jueves, cuando varios famosos convocaron a repudiarlo y se encontraron en Nueva York. El lugar elegido fue la plaza Columbus Circle, frente al hotel Trump, en Manhattan. Allí hubo mucho entusiasmo, selfies a destajo con los actores y personajes cuyos discursos hicieron más llevadera la espera. El cineasta Michael Moore se fotografió con Robert De Niro y Mark Ruffalo, dos representantes de Hollywood y bromeó en las redes sociales, como acostumbra. Pero ayer y ya en Washington, se puso serio delante de un camión antidisturbios: “Aquí en la inauguración. Una tragedia para la democracia”, posteó. En su discurso en Manhattan había sido uno de los más duros. Llamó a “cien días de resistencia” contra el nuevo presidente y vaticinó que “no durará cuatro años”.


Los ataques a Trump se replicaron en varias ciudades estadounidenses, pero además en el resto del mundo. Se quemaron imágenes del político multimillonario en Montreal, Canadá; las pancartas en Berlín y Madrid lo señalaron como “Peligro mundial” y le recordaron que “ningún humano es ilegal”; o apelaron al ingenio como una bandera que lucía colgada en el puente de la torre de Londres: “Construye puentes, no muros”. Un militante anarquista se encadenó al consulado estadounidense en Hong Kong, en Roma protestaron los ambientalistas, en Buenos Aires Izquierda Unida en el Obelisco, en Jerusalén los palestinos y los musulmanes de Sri Lanka le recordaron a Trump que es “Anti Slam”. La matriz de todos los mensajes era una sola: el claro rechazo contra el presidente norteamericano en su primer día de gobierno.


En las manifestaciones que siguen y están previstas, las mujeres ocuparán el lugar más destacado. Las mejicanas dieron el puntapié inicial desde la organización Boundless across borders (Sin límites a través de la frontera) que se tomaron de las manos en el puente internacional de Santa Fe, en Ciudad Juárez.


Hoy se especula en Estados Unidos que finalizará en Washington una de las dos marchas más importantes de la historia del país. Puede emparentarse en la convocatoria con la que lideró Martin Luther King el 28 de agosto de 1963. En ese momento fue en el marco de la lucha por los derechos civiles. Ahora las mujeres llegarán sobre la capital a un día de la asunción de Trump.


Allí estarán desde Teresa Shook, una abuela hawaiana y la primera que convocó a la marcha a través de un grupo de Facebook. También Linda Sarsour, la presidenta de la Asociación Árabe-Americana de Nueva York y miles de activistas. Se sumaron a la organización actrices como Scarlett Johansson, Katy Perry o Julianne Moore y aunque las movilizadas se anotaron hasta llegar a unas 200 mil, se prevé que esa cifra será superada. Sobre todo se si cuenta que al mismo tiempo se realizarán 616 marchas hermanas en otras ciudades del mundo.
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Viernes, 11 Noviembre 2016 07:13

Protestas por todo el país

Protestas por todo el país

Desde la madrugada del miércoles las marchas contra el republicano se suceden en más de 25 ciudades y se está organizando por las redes una manifestación masiva frente al Congreso, en Washigton DC, el próximo 20 de enero, día de la asunción del presidente.

 

Desde que el miércoles a la madrugada se conoció la victoria electoral de Donald Trump, miles de norteamericanos protestan en las calles y universidades a lo largo y ancho de Estados Unidos y en las redes sociales con un único mensaje: no aceptan que el magnate será su próximo presidente.


Los manifestantes de todo el país fueron convocados por el nuevo movimiento Not my President (No es mi presidente), un nombre que surgió como una etiquete en la red social Twitter, ni bien se empezaron a conocer los resultados de las elecciones el martes a la noche.


Además de llamar a manifestarse en todo el país, el movimiento ya convocó en su página de Facebook a organizar una protesta masiva frente a la sede del Congreso en Washington DC, durante la jura presidencial que protagonizará allí Trump el próximo 20 de enero.


“Unete a nosotros el día de la investidura para hacer oír nuestra voz. Nos negamos a reconocer a Donald Trump como presidente de Estados Unidos y nos negamos a aceptar órdenes de un gobierno que pone a intolerantes en el poder”, reza la convocatoria. Mientras se prepara esa protesta, a lo largo y ancho del país las manifestaciones se multiplican.
Una de las protestas más multitudinarias hasta ahora fue la de Nueva York, donde miles de personas se concentraron durante la noche del miércoles frente a la Torre Trump de Manhattan, sobre la Quinta Avenida, al grito de “no es mi presidente”, una consigna que se repitió en el resto de marchas registradas en más de 25 ciudades del país.
“¡Donald Trump, vete! ¡Sexista, racista, antigay!”, coreaban los manifestantes en las calles de Nueva York.


Una treintena de manifestantes fueron detenidos por desórdenes públicos o cortar el tráfico, según las autoridades, que informaron también que agentes policiales de la ciudad californiana de Oakland resultaron heridos en las protestas.
También fueron numerosas las marchas en Seattle (Washington), Filadelfia (Pennsylvania) y Chicago (Illinois), esta última una ciudad en la que los manifestantes también escogieron el edificio de la Torre Trump como lugar de concentración y corearon insultos contra el magnate.


La capital, Washington DC, así como Atlanta (Georgia), Boston (Massachusetts), Denver (Colorado), Austin (Texas), Portland (Oregon), Saint Paul (Minnesota) y las ciudades californianas de Los Ángeles, San Francisco y San Diego fueron igualmente escenario de protestas y vigilias, muchas de las cuales terminaron con detenciones por parte de la policía.
En Portland, los 2000 manifestantes, según la policía, corearon: “No al KKK (Ku Klux Klan), no a Estados Unidos fascista, no a Trump”.


En Los Angeles, en tanto, centenares de personas ataviadas con banderas de Estados Unidos y México y al grito de “manos arriba, no disparen”, cortaron la autopista 101, una de las principales arterias de la ciudad, provocando enormes embotellamientos en un tránsito caótico de por sí. Todo ello se produjo instantes después de que los manifestantes quemaran una efigie de Trump frente a la sede municipal de Los Angeles. En algunas de estas marchas también se quemaron banderas estadounidenses.


Todas esas ciudades son bastiones demócratas en los que Hillary Clinton ganó este martes con grandes márgenes al republicano Trump, quien, pese a tener menos votos a nivel nacional, consiguió contra todo pronóstico más electores del Colegio Electoral que su contrincante.


Aunque la mayoría de las protestas transcurrieron sin mayores incidentes, en la ciudad de Oakland, cerca de San Francisco, parte de los 6000 manifestantes formaron barricadas a las que prendieron fuego y se produjeron choques con uniformados en el acceso a una autopista que pretendían cortar. Algunos policías resultaron heridos y varios manifestantes fueron detenidos.


La de ayer fue la segunda noche en la que se producen protestas en la erizada Oakland, donde los manifestantes se lanzaron a la calle en la noche del martes al miércoles poco después de conocerse la victoria de Trump y una persona resultó herida por la represión policial.


Mientras tanto, en la otra punta del país, en la ciudad de Richmond, en Virginia, lugar de residencia del senador Tim Kaine, compañero de fórmula de Clinton, los manifestantes rompieron los vidrios de la sede del Partido Republicano. Los incidentes en Richmond se saldaron con una decena de detenciones.


Finalmente, en Nueva Orleans, un grupo de manifestantes quemaron un muñeco de Trump y también rompieron vidrios de algunos edificios, como entidades bancarias.


“La gente está furiosa, no por los resultados de la elección, sino por el lenguaje y lo que dice Donald Trump”, aclaraban algunos manifestantes al referirse a los ataques que el actual presidente electo hizo durante la campaña contra las mujeres, los inmigrantes o los musulmanes.


Tanto Clinton como el presidente Barack Obama han pedido a sus seguidores que acepten los resultados y apoyen al proceso de transición, que terminará con la jura de Trump el 20 de enero, pese a lo cual la furia de las protestas parece lejos de remitir.

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Miércoles, 10 Agosto 2016 06:55

Curas vs. “ideología de género”

Curas vs. “ideología de género”
Por el bullying que sufrió un adolescente gay en la escuela y derivó en su suicidio, la Justicia colombiana condenó a una escuela católica y ordenó al Ministerio de Educación modificar manuales para evitar discriminación. La Iglesia protestó.

 

 

El suicidio, hace un año, en Colombia, de un estudiante como consecuencia de la homofobia en los colegios, derivó en un fallo de la Corte Constitucional de ese país que ordenó al ministerio de Educación crear un programa que promueva el respeto por la diversidad sexual. Ahora, los obispos colombianos llaman a manifestarse “contra la implantación de la ideología de género en los manuales de convivencia”.

 

Hace un año, Sergio Urrego se suicidó antes de cumplir los 17 años. Según denunciaron sus familiares, no soportó ser discriminado por sus profesores y compañeros, y su suicidio abrió un debate en la sociedad colombiana por los casos de discriminación que se producen en las escuelas. En el juicio que llevó adelante contra la escuela religiosa a la que concurría Sergio, la familia Urrego consiguió una condena contra el establecimiento. Pero, además, la resolución ordenó al ministerio de Educación que modifique sus manuales de convivencia para garantizar que los homosexuales no sean discriminados. Sin embargo, la convivencia con los homosexuales parece un tema ríspido para la Iglesia colombiana.

 

“La ideología de género, con el pretexto del derecho a la inclusión, pretende imponerse como la única forma válida de convivencia”, dice el comunicado, firmado por el vicepresidente del órgano de obispos, Óscar Urbina. Los religiosos llamaron a los católicos a marchar en contra de la disposición del ministerio, porque pretende “implantar una ideología de género” en la educación, lo que puede “destruir el concepto de familia”. “Saludamos y felicitamos a los padres de familia y organizaciones civiles de diferentes credos que durante los últimos días han manifestado públicamente su preocupación por la implantación de la ideología de género en la previsión de los manuales de convivencia de los colegios por parte del Ministerio de Educación”, expresó en un comunicado la Conferencia Episcopal.

 

El tema se hizo viral en los últimos días en las redes sociales, a raíz de mensajes que denuncian que el ministerio de Educación elaboró una cartilla para distribuir en los colegios mostrando escenas de relaciones sexuales entre parejas del mismo sexo.

 

La ministra de educación, Gina Parody, negó que se haya elaborado dicha cartilla y dijo que se trata de dibujos de una revista pornográfica que se edita en Bélgica y acusó a un funcionario de la Procuraduría General de haber difundido las imágenes pornográficas y de relacionarlas con el pedido del Ministerio de Educación a los colegios para tomar medidas en contra de la discriminación de género.

 

“Tomaron una revista porno para hacer las falsas cartillas (...) Es una máquina de manipulación en redes sociales”, dijo Parody, quien en el pasado ha denunciado ser víctima de discriminación, por ser lesbiana.

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Nuevas trampas transgénicas y la emergencia de la ciencia digna

Lo mejor de los transgénicos es que en todo el mundo han despertado una enorme reacción en su contra. Aunque las transnacionales que los manejan gastan cientos de millones de dólares en propaganda, corrupción de científicos y gobiernos, para tratar de convencernos de que son inocuos y hasta mejores que las semillas híbridas, no lo logran.

 

La mayoría de la gente, en cualquier parte del mundo, prefiere no comer transgénicos. Muchos no pueden evitarlo, porque no saben qué alimentos los contienen: las empresas han hecho todo lo posible para que ni siquiera se etiqueten. Pero aún así, la actitud de rechazo continúa, aunque los transgénicos sean impuestos en campo o alimentos, no existe resignación.


Esto podría parecer nimio, pero es una enorme ganancia para nuestro campo, porque no solamente significa prevenir y protegerse de los impactos de los transgénicos, además es un estupendo ejemplo de resistencia a la colonización de la mente. Cuando no aceptamos una situación, aunque sea impuesta por la legalidad o la fuerza, siempre seguiremos buscando la manera de salir de ella. Es una gran diferencia con la llamada “Revolución Verde”, que logró asentar en la mayoría de la gente el mito de que semillas híbridas, agrotóxicos y maquinarias eran señal de progreso y le darían de comer a la humanidad, lo cual nunca sucedió, pero desataron una ola de contaminación, acaparamiento de tierras y desplazamiento de parcelas campesinas.


Junto al rechazo a los transgénicos, crece también una crítica más profunda al sistema alimentario agroindustrial, a las corporaciones que se apropian de nuestros cuerpos y territorios, que nos llenan de tóxicos agua, tierra y alimentos, incluso a la propia tecno-ciencia que les dio origen, no sólo porque haya sido Monsanto que creó el primer transgénico. Hay un cuestionamiento cada vez más extendido a esa tecno-ciencia reduccionista que elimina la complejidad, los factores sociales, culturales, ambientales o cualquier otro que impida convertir su investigación en productos para la ganancia.


Por todos estos factores de críticas crecientes, la industria biotecnológica hace ahora grandes esfuerzos para deslindar a los nuevos transgénicos de la resistencia social. Para empezar tratan de cambiarles el nombre, alegando que por usar otras formas de biotecnología que pueden no insertar nuevo material genético, no son “trans”-génicos.


El término que han elegido para referirse a estas nuevas biotecnologías es “edición genómica”, una forma que quieren que parezca inocua, como cambiar una letra o una palabra en un texto, que pretenden no afectaría gran cosa. Aquí engloban tecnologías, como nucleasas con dedos de zinc (ZFN), nucleasas sintéticas (TALEN), micro ARN, ARN de interferencia o metilación dependiente de ARN y CRISPR, entre otras. No voy a detallar las particularidades de estas técnicas, pero al igual que con los transgénicos, se trata de ingeniería, no de métodos naturales, es manipulación deliberada de la composición genética de seres vivos, sea cortando o desactivando funciones de los genes o agregando otros.


Estas nuevas biotecnologías han ido surgiendo por la búsqueda de nuevas herramientas más eficaces para la manipulación genómica, en su vasta mayoría motivada por el afán de lucro de empresas. De cierta forma son un reconocimiento implícito de lo que siempre hemos dicho sobre la ingeniería genética aplicada a los transgénicos: que es una técnica burda, que no tiene control de las consecuencias que provocan en las interacciones entre los genes, en los organismos o los ecosistemas.


Pero al ser manipulación de genomas, todas esas nuevas biotecnologías conllevan también impactos y consecuencias imprevistos, ya que el conocimiento sobre las funciones de los genes y sus interacciones siguen teniendo grandes vacíos.


La mayoría de estas nuevas tecnologías están basadas en biología sintética, es decir, ya no usan genes de seres vivos, sino genes sintetizados en laboratorio que pueden o no replicar los que existen, por lo que agregan toda una nueva serie de impactos posibles y desconocidos.


De todas ellas, hay dos tecnologías de alto impacto que es importante conocer: CRISPR-Cas9 y una aplicación particular de ésta, que son los llamados “conductores genéticos”.


CRISPR, por sus siglas en inglés, significa “repeticiones palindrómicas cortas agrupadas e interespaciadas regularmente” y es una construcción sintética que imita una forma de defensa natural de las bacterias. Cas9 es un sistema de doble “corte” de la cadena de ADN para silenciar o agregar otros genes.


Esta tecnología apenas se hizo funcional en 2012, pero tiene dos aspectos que hicieron que se diseminara muy rápidamente: es barata y es más exacta que las técnicas que se usan con los transgénicos. En éstas era imposible determinar en qué lugar del cromosoma se insertaba un constructo genético.

CRISPR-Cas9 permite reconocer un gen específico y cortarlo, deshabilitando ese gen, o insertar otros.


Aunque parezca más exacta, la tecnología no es tan precisa como la quieren presentar. Como explica el Dr. Jonathan Latham, de Independent Science News, creer que precisión equivale a control es un gran error, particularmente en sistemas vivos como el ADN: “Supongamos que yo, que no hablo chino, quisiera eliminar de forma precisa un carácter de un texto escrito en chino, o una línea, o una página. Tendría un cien por ciento de precisión, pero ningún control sobre los cambios en el significado. La precisión, por tanto, sólo es útil en la medida en que va acompañada de comprensión, y ningún biólogo puede afirmar que en este momento entendamos el ADN – ¿si no por qué lo seguimos estudiando?” (J. Latham, El mito de la precisión de CRISPR).


No existen en ningún país regulaciones de bioseguridad adecuadas a estas nuevas biotecnologías ni se conocen qué impactos pueden tener sobre salud o medioambiente. La industria biotecnológica, desde sus mayores corporaciones, está ahora intentando convencer a la Unión Europea y Estados Unidos que cualquier planta u organismo que se manipule con estas nuevas tecnologías, solamente están “editados genómicamente” y por tanto no necesitan pasar por las regulaciones de bioseguridad. Ya lo consiguieron en el caso de un champiñón manipulado con CRISPR para no volverse marrón al cortarlo, que se vende desde este año en Estados Unidos sin que el público tenga idea de ello. En Europa la presión de la industria para no pasar por regulación o que no se considere transgénico es aún mayor porque hay 17 países que prohíben transgénicos.


Una aplicación particularmente preocupante de CRISPR-Cas9 es la construcción de conductores genéticos (gene drives en inglés). Esto es una forma de hacer transgénicos para manipular especies silvestres, y asegurar que los genes modificados pasen siempre a la generación siguiente. Con los cultivos transgénicos existe ya el problema de la contaminación, pero éstos deben ser plantados cada año y además, las plantas no transgénicas, al no reconocer los genes extraños, tienden a eliminarlos en algunas generaciones.


Esta nueva construcción genética –organismos con conductores genéticos– asegura que el gen permanezca en todas las generaciones subsiguientes. Si es por ejemplo un gen para hacer que sólo nazcan machos (desde plantas y mosquitos a cualquier mamífero) se podría extinguir toda una especie.

Aunque lo presentan como opción para eliminar “especies dañinas”, es un arma muy peligrosa en manos de quiénes fácilmente pueden definir todo lo que molesta a sus negocios agrícolas u otros, como dañino o plaga. (Ver artículo de Jim Thomas, ETC)


Son tecnologías, cuyo espectro de acción es tan amplio y las consecuencias tan devastadoras, que es necesario trabajar por su prohibición.


En ese sentido, la extendida crítica social hacia los transgénicos es una base de apoyo, necesitamos ahora desarmar las nuevas armas de lenguaje con que nos quieren confundir las empresas y los científicos que trabajan para ellas.


La reciente declaración de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza en América Latina (UCCSNAL) sobre nuevas tecnologías, apunta a ello. “Cuestionamos la seguridad de esta tecnología, que juega con la manipulación genética a pesar del gran desconocimiento que existe sobre su funcionamiento, y sobre los efectos que su aplicación podrían desencadenar a nivel celular, del organismo de la salud humana y del ambiente. No pedimos para estas nuevas tecnologías la aplicación de normas de bioseguridad ni el desarrollo de estrictas evaluaciones de riesgo, sino la suspensión de toda la experimentación en este campo.


Cuestionamos el exagerado rol que se da a “la ciencia” y al sistema científico tecnológico en el proceso de toma de decisiones relacionado con la adopción de estas nuevas tecnologías, pues sabemos que la investigación científica encarna las mismas relaciones de poder que se dan en la sociedad, y que las principales líneas de investigación son decididas por quienes las auspician y financian.”

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