Irak ordena detener a los organizadores del referéndum de independencia kurdo


Es una medida simbólica porque Bagdad carece de medios para arrestarlos si no salen de la región

 

Un tribunal iraquí ha ordenado este miércoles la detención de la presidenta y dos de los miembros de la Comisión Electoral de Kurdistán que organizó el referéndum de independencia de esa región autónoma del pasado 25 de septiembre. Se trata de la última de una serie de medidas con las que el Gobierno de Bagdad intenta revertir el resultado de esa consulta, celebrada a pesar de su suspensión por parte del Tribunal Supremo. La ausencia de fuerzas federales en las provincias kurdas dificulta su ejecución.
“La decisión judicial responde a una denuncia presentada por el Consejo de Seguridad Nacional”, ha informado el portavoz de la Magistratura, el juez Abdelsatar al Birqadar.

Esa instancia ha considerado que Hendren Saleh, la presidenta de la Comisión Electoral, así como Yari Hayi Omar y Wahida Yofo Hermez, “han organizado el referéndum contraviniendo la orden del Tribunal Supremo” iraquí. Una semana antes de la consulta, el alto tribunal exigió que se suspendiera por considerar que vulneraba la Constitución.
El Consejo de Seguridad Nacional, que preside el primer ministro Haider al Abadi, ya avanzó el lunes que había recopilado una “lista de nombres” de “funcionarios de la región de Kurdistán” acusados de organizar el plebiscito. El comunicado aseguraba que la fiscalía iba a tomar “medidas legales” contra ellos. El Supremo se ha declarado sin embargo incompetente para juzgar a los diputados del Parlamento federal que promovieron la consulta.


La orden emitida es sobre todo simbólica. El Gobierno central no dispone de medios reales para llevar a cabo las detenciones ya que no hay fuerzas federales desplegadas en el Kurdistán iraquí. De acuerdo con la Constitución de 2005, la región autónoma dispone de su propia milicia (los Peshmerga) y policía. Resulta altamente improbable que vaya a enviarse una patrulla a ejecutar el arresto.


No obstante, los tres responsables kurdos van a ver restringidos sus movimientos ya que, a partir de ahora, no podrán salir de las cuatro provincias de la región autónoma. Antes del referéndum Saleh, Omar y Hermez viajaron en varias ocasiones a Bagdad para reunirse con las autoridades centrales y defender sus planes.


El gesto constituye otra vuelta de tuerca del Gobierno central en su intento de presionar a las autoridades kurdas para que anulen el resultado de la consulta. El 92,73 % de los votantes dieron su apoyo a la independencia, con una participación del 72,16 % del censo, pero que incluyó también la controvertida participación de los residentes en varios enclaves fuera de la región autónoma aunque controlados por las fuerzas kurdas.


Desde entonces, Bagdad ha procedido a cerrar el espacio aéreo de Kurdistán a los vuelos internacionales y ha anunciado medidas económicas y judiciales de presión, a menudo sin concretar su puesta en práctica. Destaca entre ellas la reapertura de un viejo oleoducto que conecta los campos petroleros de Kirkuk con Turquía, sin cruzar el territorio kurdo, avanzada el martes por el ministro de Petróleo, Yabar al Luaibi.


El primer ministro turco, Binali Yildirim, ha confirmado que Irak planea abrir un nuevo paso fronterizo para abrir una ruta directa entre ambos países evitando el Kurdistán iraquí. Tanto Ankara como Teherán han rechazado el referéndum y los planes de independencia del Gobierno autónomo de Erbil

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Carles Puigdemont abordará la situación actual en Cataluña tras el referéndum.

 

Desde Barcelona

 

La siguiente estación en la hoja de ruta independentista llega hoy. Tras el referéndum sin garantías legales que el domingo 1 de octubre obtuvo un 90 por ciento de votos en favor de la separación de España, el Govern catalán pautó para este martes la comparecencia de su presidente en el parlamento regional y con ella, teóricamente, la declaración de la independencia. Teóricamente, porque el procedimiento parte de lo estipulado por la Ley de Transitoriedad que aprobó la Cámara catalana el pasado 7 de septiembre- según la cual, a partir de la presentación oficial de los resultados del referéndum, se pondría en marcha la transición jurídica entre el régimen constitucional español y el de una Cataluña independiente- pero aún en la práctica no hay completa certeza de cómo se llevará a cabo, ni si se llevará a cabo finalmente.

Muchas preguntas y todavía muchas más respuestas es con lo que cuenta la ciudadanía en estas horas clave del devenir de España. Hasta mediados de la semana anterior, la dirección a la que se abocaba Cataluña parecía clara, la declaración unilateral de la independencia por parte del president Carles Puigdemont avanzaba firme, empujada por el rechazo masivo hacia la represión policial que acabó con casi 900 heridos. Sin embargo, ese ímpetu se volvió más difuso a partir de que, por un lado, la demanda de diálogo se fue intensificando tanto dentro como fuera de las fronteras españolas; por otro, las voces contrarias a la secesión también salieron a la calle, desbordando todas las previsiones; y, por sobre todas las cosas, los dos bancos más fuertes y una decena de empresas emblemáticas de Cataluña decidieron mudar su sede social a otras regiones.

En teoría, entonces, Puigdemont hoy anuncia los resultados oficiales y definitivos del referéndum del 1-O, que considera vinculante, y lleva al Parlament la puesta en marcha de la ley de ruptura con la legislación española, la Ley de transitoriedad, según la cual Cataluña pasa a ser una República y un proceso constituyente para su nueva Constitución inicia su recorrido. Pero fuentes de su equipo de gobierno, por el contrario, afirmaban ayer que lo que el presidente de la Generalitat haría hoy ante el Parlamento catalán sería “una declaración simbólica”, tal como lo explicaba la coordinadora general de su partido, Marta Pascal, a la cadena británica BBC.

La dirigente de la formación nacionalista dejó entrever que Puigdemont abordará la situación actual en Cataluña y recordará a la cámara en Barcelona que un alto porcentaje de catalanes votaron a favor de la independencia en el referéndum del 1 de octubre, para hablar luego sobre el camino que seguirá su Ejecutivo para lograr la secesión, sin lanzar una declaración unilateral de independencia. De la misma idea es otra persona del equipo más cercano del president, el consejero de Empresa y Conocimiento, Santi Vila, quien reclamó en un programa de la emisora catalana RAC 1 una tregua, un “alto el fuego que frene decisiones unilaterales y que abra el paso a una fase de distensión y negociación”.

La visión conciliadora que empieza a abrirse paso dentro del partido de Puigdemont no es, de todos modos, unánime. “El resultado del referéndum es vinculante y tomará forma mañana”, afirmaba ayer el portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Sergi Sabrià, reforzando la tesis original de que la secesión se plasmará este martes. Los republicanos, del mismo modo que sus socios en el gobierno, la fuerza soberanista y anticapitalista CUP, no son partidarios de “una declaración simbólica” o “en diferido”- como también se comentó durante los últimos días- según la cual se daría un tiempo entre el acto de hoy y la cristalización de la independencia para posibles acuerdos con el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Pero tampoco concretan si hoy en el hemiciclo regional se podrá votar o será Puigdemont quien declare la república catalana, sin participación del resto de los diputados.

En cualquier caso, desde las filas del Partido Popular (PP) ya están desplegando la retaguardia ante el que consideran “un gravísimo ataque constitucional y democrático”. Después de los diez mil efectivos de policía enviados para impedir el referéndum, las cargas policiales que acabaron con 894 heridos, las detenciones de altos cargos de la Generalitat y el requisamiento de numerosos medios de comunicación, la última ofensiva del gobierno de Rajoy se prepara para evitar que hoy Puigdemont declare unilateralmente la independencia. Ya lo intentó suspendiendo, a través del Tribunal Constitucional, la comparecencia que en principio estaba programada para el lunes, pero como quedó sin efecto porque el president logró saltarse la suspensión solicitando una nueva para este martes sin mencionar explícitamente el referéndum, ahora el Partido Popular (PP) ultima una respuesta mucho más contundente.

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, ayer manifestó en una entrevista radial que si el gobierno de Cataluña hace una declaración unilateral de la independencia,entonces sí que se podrá poner en marcha el artículo 155 de la Constitución que promulga la intervención de la autonomía de una región y la posterior convocatoria de elecciones. “Ese breve artículo, que dice muy poco, permite al Ejecutivo tomar las medidas necesarias para reponer en una comunidad el respeto al interés general de todos los españoles”, declaró la número dos de Mariano Rajoy.

Siguiendo la línea de “mano dura” que el gobierno del PP viene llevando a cabo y que el rey Felipe incentivó desde su mensaje televisivo de la semana pasada, las opciones que se barajan en la Moncloa van desde la actuación judicial- para evitar el cumplimiento de una ley suspendida- a la política- para intervenir en una comunidad autónoma cuyas autoridades declaran la secesión- bien a través del mentado artículo 155, de la declaración del estado de sitio o de la Ley de Seguridad Ciudadana- otra “famosa” norma del PP, la llamada “Ley Mordaza”- para poner bajo mando estatal a la policía catalana, los Mossos d’Esquadra.

Sin tapujos, el vicesecretario de comunicación del PP, Pablo Casado, manifestó ayer en rueda de prensa, “lo que le podía pasar” a Carles Puigdemont si declaraba la independencia de Cataluña: terminar como Lluís Companys, el presidente de la Generalitat que el 6 de octubre de 1934 proclamó “el Estado catalán de la República Federal Espanyola” y acto seguido fue detenido junto con el resto de su gobierno, condenado a prisión y luego de exiliarse, tras la Guerra Civil, capturado, torturado y fusilado por la policía franquista. “A lo mejor Puigdemont acaba como el que la declaró hace 83 años”, soltó Casado, dando pie a que las redes sociales estallaran en repulsa de una amenaza que ya había llegado demasiado lejos.

 

 

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Miércoles, 04 Octubre 2017 07:20

Cataluña: cuando la democracia es ilegal

El Rey Felipe VI dirige un mensaje a los españoles

 

Europa es testigo de la movilización popular y del ejercicio de disciplina civil más importantes en su historia contemporánea. Es la enseñanza que ha dado Cataluña, lección que tiene múltiples perfiles. Entre otras cosas, Cataluña ha vuelto a mostrar que la democracia no es compatible con la injusticia, y mucho menos con la represión.

Pero hay otro corolario que se desprende de los hechos del primero de octubre. La fractura del reino de España es absoluta y no tiene compostura. En sus obsoletas ideas de Estado ha demostrado por la vía de los hechos que la democracia es ilegal, peligrosa y que no será tolerada. Las declaraciones del rey de España y los actos de gobierno del señor Mariano Rajoy, presidente del gobierno, no dejan lugar a dudas: la esencia del franquismo no es ajena a la política de clase que impera en el reino de España. La unidad de España antes que nada, incluso antes del diálogo político y antes que la razón de la justicia.

Aunque la corrupción contamina la clase política que hoy condena el referendo del primero de octubre, sus miembros no han titubeado en apoyar el peor acto de represión en gran escala que se ha presentado en los últimos cuatro decenios en España. Olvidan que la represión puede frenar momentáneamente un proceso político, pero no lo puede desaparecer. Las imágenes de las cargas de la policía nacional y la guardia civil en contra de manifestantes, votantes, funcionarios electorales marcarán por siempre la bancarrota política del gobierno español. Pero aun con el lujo de la fuerza, el gobierno en Madrid no ha podido desarticular el referendo. Rajoy ha olvidado el sabio consejo de Talleyrand a Napoleón, Sire, las bayonetas sirven para muchas cosas, pero no para sentarse sobre ellas.

El tema de la legalidad rodea los debates sobre el referendo catalán. Pero con frecuencia se olvida la delicada conexión que debe existir entre ese concepto, la legitimidad y la justicia. Hablar de legalidad como si fuera una entelequia que existe en el vacío no tiene sentido. Hay que recordar que en la Alemania nazi también se hablaba de la necesidad de hacer respetar la legalidad por encima de todo. También había reglamentos y un orden en Auschwitz.

La represión que desencadenó el gobierno en Madrid en contra del pueblo de Cataluña no deja lugar a dudas sobre el verdadero sentido de la legalidad que el gobierno español quiere imponer y hacer respetar. La suya es la de una clase que sólo habla el lenguaje burdo de la dominación.

Es la misma noción de legalidad que subyace la aprobación de las reformas al artículo 135 de la constitución española en 2011. Ese precepto hoy cristaliza con gran claridad los principios a los que debe someterse todo el pueblo de España, y no sólo el catalán. En su parte medular, ese precepto impone la absurda máxima de la estabilidad presupuestaria, prohibiendo al Estado y a las comunidades autónomas incurrir en un déficit que supere los márgenes fijados por la Unión Europea. Pero lo más grave es su párrafo tercero que estipula que el pago de los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública gozará de prioridad absoluta. Es decir, por encima de cualquier inversión en salud, educación, vivienda e infraestructura, están los derechos de los acreedores, aunque los créditos estén manchados de corrupción y envenenados por la especulación.

Pero ese artículo 135 contiene otro pasaje revelador: La actual situación económica y financiera no ha hecho sino reforzar la conveniencia de llevar el principio de referencia a nuestra Constitución. Es claro que esta pseudo-justificación se refiere a uno de los momentos más álgidos de la crisis financiera. Pero esa oración, que parece escapó de los considerandos de la iniciativa de reforma, no tiene sentido como parte de un texto constitucional.

Así, la constitución que hoy es enarbolada como eje vertebral y casi eterno de la España unida es evidenciada en el artículo 135 como algo que se puede acomodar a las circunstancias si los señores del dinero así lo disponen. ¿La coyuntura de una crisis financiera elevada a rango constitucional? Todo se vale con tal de consolidar el dominio de los acreedores sobre el pueblo español. En cambio nada importa cuando se trata de un referendo y el derecho a la libre determinación de una nación.

El mensaje del rey de España, Felipe VI, es la evidencia de esa rigidez que caracteriza a los estados oligárquicos. Lejos de elevar el nivel del diálogo y de la deliberación política seria, la alocución del rey envía una señal unilateral de dureza y de respaldo absoluto a Rajoy. Censura a los catalanes, pero ni una palabra sobre la represión que el gobierno desencadenó para impedir el referendo. Ni siquiera una señal de apertura para retomar un diálogo, incluso dentro de los estrechos límites del actual Estado español. Queda claro que Felipe VI no es un estadista. El mensaje final es duro y contundente: no habrá solución negociada y sólo queda la fuerza como medio de comunicación. En este paisaje, la lucha del pueblo catalán es otro capítulo de la contienda por los valores de la democracia y la república.

 

Twitter:@anadaloficial

 

 

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Independentistas catalanes marchan este lunes en el centro de Barcelona, tras el referendo de ayer domingo

Puigdemont demanda a Madrid disculpa por los 900 heridos

 

Barcelona. El presidente de la Generalitat de Catalunya y líder del movimiento independentista, Carles Puigdemont, exigió hoy la salida inmediata de los más de diez mil agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil españolas movilizados desde hace dos semanas para impedir la realización del referendo de independencia que se celebró ayer y que estuvo marcado por la violenta represión que dejo cerca de 900 heridos.

El mandatario catalán insistió en que mantienen la hoja de ruta trazada hace dos años y que presentarán ante el Parlamento regional el resultado de la consulta ciudadana, para que en el seno de la soberanía popular se decida el siguiente paso, que sería la declaración unilateral de independencia.

Ayer, en uno de los días más tristes en Cataluña, cambiaron muchas cosas. La indignación por el operativo policial contra ciudadanos indefensos que querían votar y la falta de proporcionalidad en algunas actuaciones de los agentes antidisturbios fueron determinantes, según el presidente catalán, para que las fuerzas que respaldan a su gobierno -Junts del sí y CUP-, además de otros formaciones como Podemos, hayan decidido reclamar de forma conjunta la salida de todas las “fuerzas de ocupación” de española del territorio catalán y además una disculpa pública por la severidad con la que se emplearon en las votaciones de ayer.

“Tiene que haber un compromiso de retirada de la violencia policial, no puede ser que las cuentas de la Generalitat sigan intervenidas y tiene que haber un compromiso para poner fin a esta situación y crear clima de distensión para que esta mediación sea leal y sincera. Debe haber un compromiso de restablecimiento de la normalidad institucional”, señaló Puigdemont, quien además solicitó a la Unión Europea (UE) una intermediación con el gobierno español para encauzar el conflicto político que viven desde hace un lustro y que ayer, con la brutal represión que indignó a toda la opinión pública europea, entró en su peor fase.

“Tenemos que hablar de esto, de la relación Catalunya-España, que es lo que se me ha dicho que no reiteradamente”. En cuanto al futuro inmediato, Puigdemont insistió en que mantienen la hoja de ruta: presentar el informe del resultad de la votación ante el Parlamento catalán y una vez analizado sea el propio pleno, a través de una votación en la que los independentistas tienen mayoría, se decida si finalmente se hace la declaración unilateral de independencia, que es lo que reclama cada vez con más ímpetu un amplísimo sector del separatismo, encabezado por las CUP, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium.

Puigdemont también informó que se han presentado 73 denuncias de ciudadanos agredidos por la policía y que espera que se depuren responsabilidades lo antes posible.

 

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Martes, 03 Octubre 2017 06:53

La democrática España

Vacúnese contra la agresión

Mostrando al mundo cómo se ejerce la democracia

 

Han bastado unos actos de expresión ciudadana, independientemente de que la convocatoria de referéndum haya seguido o no cauces reglamentarios y haya contado o no con el consenso de la población, para ver cómo es la democracia española.

Desde fuera, el panorama que se vislumbra es desolador en lo político y crítico en lo social. Las preguntas se suceden, ¿cuál es el tema con Cataluña?, ¿por qué quieren votar y por qué no les dejan?, ¿qué hace la policía comportándose así?

Lo ocurrido en Cataluña el primero de octubre es para echarse a llorar. A sollozar de pena y de vergüenza. Lástima por la gente que es apaleada por un grupo de funcionarios uniformados que deberían estar para defender al pueblo, promoviendo la convivencia y la paz en lugar de para golpear a discreción. Y turbación por lo que supone de cara a sentirse y ser vista como una sociedad madura y democrática.

Ni recurriendo a una explicación histórica, y a una constitución que reconoce la particularidad de los territorios que conforman el Estado español, se alcanza a entender el problema.

Las actuaciones policiales han sido desproporcionadas y más propias de estados totalitarios que de un país supuestamente desarrollado y democrático. ¿Seguirán el presidente del gobierno español y sus numerosos adláteres mirando para Venezuela y viendo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio?

El señor Rajoy ha conseguido con su cerrazón y su pertinaz tozudez lo que parecía imposible: poner a muchas y muchos catalanes y españoles contrarios a la independencia a favor de ella, y a españoles y catalanes anti Cataluña a sacar las viejas herramientas y eslóganes a favor de la unidad de un país que no entienden que sea heterogéneo.

Los pueblos de ese país llamado España deberían estar unidos por sus gentes y no enfrentados por partidismos interesados. El derecho a decidir es legítimo y opinar y manifestarse sobre cuestiones políticas es una necesidad y una capacidad de todo sujeto político. De lo que se debería estar hablando es de establecer un proceso de práctica democrática a partir del diálogo, reconduciendo la discusión por cauces naturales y formalmente establecidos.

Los medios masivos de difusión de noticias tampoco ayudan. Profesionales de los mismos demandan mayor objetividad y que se evite la polarización y la tendenciosidad a la hora de cubrir y dar las noticias. No hacerlo supone agravar la situación. Periódicos, radios y televisiones, salvo honrosas excepciones, abogan más por sus intereses particulares, obedientes de quiénes les patrocinan, que por cumplir con la labor IN-formativa que se les supone.

Porque como rezaba aquella pintada anónima “Allí donde falta la comunicación, anida la intolerancia”. ¿Qué ganan los medios con ello? Nada, salvo dificultar la convivencia y crear un clima de intolerancia y exacerbación de prejuicios. ¿Qué perdemos? Todo, o mucho. Entre otras cosas la posibilidad de construir una sociedad más democrática y reconocedora y respetuosa de las diferencias y de crecer y avanzar hacia un federalismo republicano. Claro, esta palabra, como todo lo que suene a “rojo” según las concepciones de una derecha trasnochada, levanta ampollas porque el aguilucho, con su eslogan “una, grande y libre”, sigue enganchando a patrioteros y vendepatrias. Recuerden que encabezaba la portada de la Constitución de 1978.

Pero hay que dejar claro que a palos no se soluciona nada. Actuar violentamente contra la población pacífica, independientemente de sus ideologías y afinidades políticas, es a todas luces excesivo e ilegítimo.

Los países tienen que desarrollarse con autonomía y fijando sus propias miras. Soltarse de lo que no les guste del pasado para construirlo nuevamente a su manera. No es que lo viejo sea malo y lo nuevo bueno, es que, si no terminamos de crecer, si seguimos sin arrancarnos los fantasmas del pasado, que de vez en cuando nos asaltan y hacen temblar, no llegaremos a buen puerto. Por ejemplo, un país que no ha recuperado su memoria histórica tiene un grave problema para edificar su presente y proponerse un futuro. Como diría Bertolt Brecht, “la crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”. Cuando seguimos anclados “entre una España que muere y otra España que bosteza.”

No nos dejan. No nos dejan ver los matices, los muchos grises que pintan la vida entre el negro y el blanco. Catalanistas, españolistas y todos los “istas” que anden rondando romper las vidas otras para mantener las propias, solamente hay una raza, la raza humana. “¡Qué tiempos los que vivimos, que hay que defender lo obvio!”

Ya lo dijo Charles Dickens hace más de ciento cincuenta años en su Historia en dos ciudades:

“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto.”

Son muchas las españas que hay en el país, pero gobernantes cerriles, de cualquier bandera o color, se empeñan en que sean dos y enemigas. ¿Nos volverán a helar el corazón?

 

 

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Bastonazos y balas de goma: la Policía Nacional y la Guardia Civil tenían orden de impedir que se celebrara el referéndum.

 

Se celebró el referéndum soberanista en medio de la violencia policial

Más de dos millones de personas se expresaron en las urnas sobre la independencia de Cataluña. El 90% dijo que sí a la separación del resto de España, a pesar de la represión policial enviada por Rajoy, que dejó un saldo de 844 heridos.

 

Ya desde el mediodía las versiones, las visiones, de lo ocurrido en Cataluña eran dos: la del Govern y la población catalana destacando que, a pesar de las cargas policiales indiscriminadas de la Guardia Civil y la Policía Nacional, miles de personas continuaban haciendo colas de hasta 5 horas en los colegios para votar; y la del gobierno central asegurando que el referéndum no se produjo y que la actuación de las fuerzas de seguridad era una respuesta proporcionada y justa al “desafío” independentista.

Interpretaciones aparte, los datos anunciados a la madrugada del lunes por el Govern catalán hablan por sí solos: la participación en el referéndum del 1 de octubre fue de 2.262.424 millones de personas y el 90% de ellas votó a favor del ‘sí’. El conceller portavoz de la Generalitat, Jordi Turull, destacó que esa cifra de participación se cuenta sobre un censo de 5,3 millones de personas de las que 770.000, según sus datos, no pudo votar por la incautación de material electoral. El dato de participación obtenido por el 1-O quedaría entonces unos 43.000 votos por debajo de los que consiguió el proceso participativo del 9-N de 2014, cuando votaron 2.305.806. En comparación con aquella fecha, sin embargo, los votantes independentistas habrían aumentado, ya que este domingo 2.020.144 personas han votado favorablemente, mientras que, en 2014, 1.861.753 personas optaron por el Sí-Sí. Hay que recordar, tal y como ha explicado Turull, que en el 9-N el censo era mucho mayor, ya que votaban personas de hasta 16 años o sin nacionalidad.

En la tensa e intensa jornada que se vivió en Cataluña este domingo, Jordi Turull compareció por primera vez poco después de las 14 horas (hora española) para dar una triste noticia: los servicios de emergencia cifraban en 337 las personas heridas o contusionadas hasta ese momento durante las actuaciones de la Policía Nacional y la Guardia Civil para requisar urnas y papeletas. Luego, el número ascendió a 844. “En una situación de democracia esto es inaudito”, señalaba el conseller, quien denunciaba también que la consellera de Enseñanza, Clara Ponsatí, se encontraba también entre las personas agredidas. “La actuación de la Policía y la Guardia Civil no responde a ningún criterio de proporcionalidad, solo responde al ‘a por ellos’”, indicó Turull, haciendo referencia al cántico que entonaron las personas que, hace una semana, despedían con vítores a los agentes de la Guardia Civil que viajaban desde distintas ciudades españolas hacia Cataluña para impedir que se celebrara el referéndum. “Si hubieran permitido el voto, aunque no hubieran querido negociar nada, esto podría haberse evitado”, culminaba el portavoz de la Generalitat.

Desde Madrid, sin embargo, las cosas se veían de un color completamente diferente. La vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, se mostraba contundente al responsabilizar del caos y la violencia de este domingo al president de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont, por “su empeño inconstitucional, antidemocrático y contrario a nuestras normas de convivencia de seguir adelante con un referéndum ilegal”.

Para la número dos de Mariano Rajoy, ayer directamente “no hubo referéndum ni apariencia de tal” e insistió que “lo que nunca fue legal es ya claramente irrealizable”. Sáenz de Santamaría, al igual que muchos miembros de su equipo lo hicieron a través de Twitter a lo largo de la jornada, defendió la actuación de la Policía y la Guardia Civil, cuyo objeto “nunca han sido las personas, sino el material electoral”. El propio Ministerio del Interior desde primera hora de la mañana publicaba mensajes a través de la etiqueta creada expresamente el sábado #EstamosporTI en los que destacaba que la Policía Nacional y la Guardia Civil “sí cumplen” con las órdenes de la juez de retirar el material electoral del referéndum suspendido por el Tribunal Constitucional (TC). El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, remarcaba que “La @policia retira urnas para hacer cumplir el mandato judicial y la legalidad ante el referéndum ilegal”, en contraste con la desobediencia de la policía catalana ante su orden interna de precintar los colegios y retirar las urnas a las seis de la mañana de este domingo.

El Ejecutivo de Rajoy “se ha visto obligado a hacer lo que no quería hacer”, expresó el delegado del gobierno en Cataluña, Enric Millo, en rueda de prensa tras el despliegue policial que, finalmente, se saldó con 844 heridos, según los últimos datos proporcionados por el Departamento de Salud de la Generalitat. Millo se escudó, como el resto de miembros del gobierno español, en que “los Mossos tenían la orden policial de impedir la celebración del referéndum ilegal” pero “lamentablemente no había sido así en la mayoría de casos”, por tanto, le correspondía a las fuerzas de seguridad nacionales “velar por la seguridad de los catalanes, garantizar sus derechos y salvaguardar el marco jurídico y constitucional”. Para “velar por la seguridad de los catalanes”, la policía enviada por el gobierno de Rajoy disparó balas de goma para acabar con las protestas en algunos de los centros de votación intervenidos en Barcelona, un material antidistubios ilegalizado en Cataluña desde 2014 cuando la Generalitat prohibió expresamente a los Mossosd’Esquadra su uso tras meses de controversia por el caso de una mujer que perdió un ojo durante una huelga general.

“La vergüenza perseguirá por siempre al Estado español por haber utilizado violencia, bastones, balas de goma y agresiones indiscriminadas contra la gente que quería urnas y papeletas”, aseguró el president de la Generalitat, Carles Puigdemont, desde el colegio de SantJulià de Ramis, donde tenía previsto votar a las 9.30 de la mañana pero un amplio dispositivo de la Guardia Civil lo impidió con una de las operaciones de desalojo más violentas de la jornada. Finalmente Puigdemont pudo depositar su papeleta en otro centro educativo, a 15 km del anterior, así como también lo hicieron los demás miembros del gobierno catalán, la mayoría de ellos en escuelas diferentes a las que les correspondían por haber sido intervenidas estas o por problemas informáticos, frecuentes a lo largo de la votación de este domingo.

El Govern cifra en 319 el número de colegios cerrados por mandato judicial en toda Cataluña. Esto significa que, pese a la brutalidad con la que actuaron la Policía Nacional y la Guardia Civil, solo se cerró el 14 % de los 2.315 colegios electorales dispuestos para el referéndum del 1-O. Las colas que daban la vuelta a la manzana en la mayoría de los centros habilitados para la votación se sucedieron hasta las 20 horas, cuando finalizaba la jornada plebiscitaria, y cuando la movilización ciudadana cambiaba de escenario para dirigirse a las plazas. En Plaza Cataluña de Barcelona, Plaza del Sol de Madrid y las plazas centrales de Palma de Mallorca, Valencia y diferentes ciudades andaluzas la gente se autoconvocó a través de internet para protestar por la represión policial sufrida por centenares de personas que ayer hicieron todo lo posible por pronunciarse sobre la independencia de Cataluña.

 

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La participación electoral fue de 2.262.424 personas. (Imagen: AFP)

 

 

 

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Declaración del president catalán Carles Puigdemont y su gobierno tras el referéndum celebrado en Catalunya.

 

La ley es muy clara cuando indica que, en caso de victoria del 'sí' en el referéndum, el Parlament proclamará la independencia de Catalunya en cuestión de 48 horas tras conocerse los resultados oficiales.

 

Los catalanes han votado finalmente en un referéndum de autodeterminación y lo han hecho a favor de la independencia. El 'sí' ha ganado en el referéndum con 2,02 millones de votos, lo que representa el 90% de los votos emitidos sobre un censo total de 5,3 millones de electores, mientras que 176.565 han votado 'no'. Un referéndum al que le seguirá, ya con toda seguridad, una huelga general. Y, muy probablemente una declaración de independencia desde el Parlament.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha anunciado que trasladará "en los próximos días al Parlament" el resultado del referéndum, para que este "actúe de acuerdo con lo que dice la ley del Referéndum". Aunque Puigdemont no lo haya especificado, la ley es muy clara cuando dice que, en caso de victoria del 'sí' en el referéndum, el Parlament proclamará la independencia de Catalunya en cuestión de 48 horas tras conocerse los resultados oficiales.

"Nos hemos ganado el derecho a tener un estado independiente en forma de república", ha afirmado Puigdemont. Un derecho que Puigdemont ha ligado ya no solo al resultado del referéndum -ha hablado antes de finalizar el escrutinio, aunque se daba por descontada la victoria del 'sí'-, sino más bien a la represión violenta por parte de los cuerpos policiales estatales durante la jornada. "Hoy España ha escrito una página vergonzosa en la historia de su relación con Catalunya", ha exclamado Puigdemont, en una declaración institucional desde el palau de la Generalitat, acompañado de todo su gobierno. El presidente catalán ha definido la actuación policial como "represión brutal", y ha lamentado que, pese a pertenecer a la UE, la "respuesta del Estado" ante el referéndum "ha sido la de siempre: violencia y represión".

"Europa ya no puede seguir mirando a un lado", ha opinado Puigdemont, que cree que la cuestión catalana "ya no es un asunto interno" español, sino que afecta a todo el club europeo. "Los catalanes nos hemos ganado el derecho a ser reconocidos", ha afirmado Puigdemont, que ha hecho una "apelación directa" a Europa, en tanto que "son ciudadanos europeos" los que hoy han visto conculcados sus derechos.

 

 

A la huelga antes de la proclamación de independencia


Poco antes de que Puigdemont preparara el camino para una declaración de independencia desde la sede del poder ejecutivo catalán, las entidades independentistas llamaban a la huelga general desde la plaza Cataluña. "El día 3 de octubre, todo el mundo a la calle", ha proclamado el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, al lado del presidente de la Assemblea Nacional Catalana, Jordi Sánchez. Las entidades soberanistas llaman así a secundar la huelga general ya convocada formalmente para el martes por diversos sindicatos minoritarios, y a la que muy probablemente se unan en las próximas horas UGT y CCOO.

De hecho, la dirigente de CCOO Dolors Llobet ya ha apuntado el camino, al anunciar que su sindicato pide un "paro de país" el mismo día 3. Llobet también ha planteado un ensayo del paro para mañana lunes, cuando ha pedido a los catalanes que se concentren a las doce del mediodía "delante de centros de trabajo y ayuntamientos", como "respuesta a la vulneraciñon de derechos" esta Al anuncio también se ha unido con entusiasmo la CUP, que ha pedido "una huelga general que paralice el país", en contra de un "bloque granítico" que se opone a las libertades en Catalunya, según palabras de su dirigente Quim Arrufat.

Los 2,02 millones de votos a favor de la independencia suponen un ligero incremento respecto a los casi 1,9 millones de la consulta del 9N del 2014. El conseller de Presidencia y portavoz del Govern, Jordi Turull, ha recordado que el censo de esa consulta era mayor -podían votar mayores de 16 años y extranjeros residentes-. Pero ha resaltado más que la policía estatal ha logrado cerrar un 13% de los colegios electorales, y que también ha confiscado urnas con votos ya emitidos. Además, ha explicado que el contexto de represión violenta puede haber desanimado de votar a un importante número de ciudadanos. Por todo ello, ha calculado que cerca de 780.000 catalanes no han podido ser contados en la consulta.

 

 

Rajoy: "Hoy no ha habido un referéndum"


Hemos pasado del "'votaremos' al hemos votado, y nos hemos contado", ha explicado Turull. Algo que no ve exactamente así el gobierno central. "Hoy no ha habido un referéndum", ha asegurado el jefe del Ejecutivo español, Mariano Rajoy, en comparecencia en la Moncloa, apenas unos minutos después del cierre de los colegios electorales en Catalunya. Ha calificado la jornada de "escenificación contra la legalidad", y ha asegurado -antes de conocerse los datos de participación- que "la gran mayoría" no han participado en ella.

Pese a que con estas palabras rebajaba, cuando no negaba el referéndum, en realidad Rajoy le ha dado importancia política. Por eso ha anunciado que convocará próximamente una reunión de todos los partidos con representación en la Cortes -incluyendo a los soberanistas catalanes- para "reflexionar sobre el futuro que hay que abordar juntos". Una reunión en la que podría deslizar alguna contrapartida a los partidos catalanes para que , según él mismo ha dado a entender. "No voy a cerrar ninguna puerta", ha señalado. Aunque ha añadido el matiz -difícilmente aceptable a estas alturas para el independentismo- de que su oferta de "diálogo" se mantendrá dentro de los límites de la "legalidad". Rajoy, además, comparecerá a iniciativa propia en el Congreso en los próximos días.

Inmediatamente después de Rajoy ha hablado Pedro Sánchez. El líder del PSOE ha recogido las palabras del presidente español y le ha exigido que inicie un proceso de "negociación política" con la Generalitat. Sánchez le ha presionado para que "negocie, negocie y negocie y logre un acuerdo". El líder de Podemos, Pablo Iglesias, por su parte, ha pedido igualmenet diálogo, porque no quiere "que Cataluña se vaya de España". Pero también ha cargado contra el Gobierno del PP, por el "daño" que cree que ha hecho con su represión del referéndum, y contra el PSOE, por haber permitido que Rajoy se mantuviera al frente del Ejecutivo.

Desde Catalunya, la líder de la oposición en el Parlament y diputada de C's, Inés Arrimadas también ha hecho una oferta a Catalunya: un nuevo sistema de financiación y una reforma constitucional. Con el matiz de que debería someterse a "referéndum en toda España". El coordinador de Catalunya en Comú, Xavier Doménech, ha pedido la "máxima unidad de las fuerzas políticas del catalanismo", contra el "peor presidente" de España y para acabar con la "situación de excepción" que a su juicio vive Catalunya. El presidente del PP catalán, Xavier García Albiol, finalmente, ha defendido "plenamente y sin fisuras" la actuación de la policía estatal este domingo.

 

 

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Viernes, 29 Septiembre 2017 06:42

España y Cataluña

España y Cataluña

En tanto exiliado del 76 en España no simpatizo con los nacionalismos. Salvo excepciones, cuando se trata de naciones ocupadas o intervenidas por una potencia extranjera. ¿De qué quieren realmente independizarse los catalanes? ¿Del lastre español que les pesa como un exceso de goce que ellos imaginan que financian? La hegemonía alemana sobre Europa no esta puesta en juego en este tinglado, cuestión esta que la derecha catalana y el sector de la burguesía independentista tiene muy clara.


Pero a su vez, resulta insoportable y falaz que el Estado español y las fuerzas políticas que lo sostienen, que jamás han hecho nada por afrontar con memoria, verdad y justicia todas las consecuencias reales de la dictadura franquista, pretendan ahora una vez más que todo se reabsorba en la legalidad jurídica de un Estado que nunca quiso saber nada del crimen serial franquista.


La historia es el lugar donde lo reprimido reaparece, y nunca de un modo idéntico. Ahora aparece en el independentismo catalán, que a pesar su posible mitología identitaria, encierra esta verdad: que la readaptación del franquismo a las estructuras democráticas de la transición era portadora de un síntoma que de un modo u otro iba a reaparecer.
El aplastamiento del independentismo y la negativa a pactar un referéndum incrementará la fuerza social y conflictiva de este síntoma. El Estado español y la política del Partido Popular y su asociación con el Partido Socialista jamás han construido la legitimidad para afrontar esta situación.


Ni el Estado español con su mantra de la unidad y su permanente referencia al Estado de Derecho, ni la Convergencia, con su inconsistente referencia al derecho de autodeterminación, tienen la legitimidad, no la legalidad, para constituir un proceso constituyente que le dé lugar a una nueva República. Por un lado el Estado español reposa en el asesinato franquista y su encubrimiento del régimen del 78, lo que se puede confirmar con el reverdecer del “nacionalismo español “ en estos días. Por el otro lado la Convergencia, que cogobernó en distinas ocasiones con el Partido Popular, participó de la corrupción y los ajustes procedentes de ese régimen A su vez, ambos participan de los mismos dispositivos neoliberales.


Otra cuestión , y esto es decisivo , es que el significante “Independencia”, dado el estado de movilización popular, se esté vaciando de sentido y se libere del campo semántico al que pertenecía y se vuelva entonces lo que Laclau designa como un “significante en disputa”.


La intromisión represiva del Estado español está logrando que el significante Independencia este virando hacia la cuestión de la Democracia, incluso con posibles alcances instituyentes, que sí pueden llegar a poner en cuestión , tanto el régimen del 78 como la perpetuación neofranquista del Estado español. Es lo que Podemos ha parecido entender, sitúandose en una encrucijada dificilísima que a veces puede aparecer como ambivalente, pero que aloja una coherencia determinante, no sumándose sin más al independentismo pero acompañando la lucha en su posible viraje democrático e instituyente.

 

Por Por Jorge Alemán, Psicoanalista y escritor.

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Rusia respalda, con matices, la independencia del Kurdistán iraquí

“Moscú cree que el referéndum es la expresión de los ideales y perspectivas de la población de Kurdistán” afirma el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, mientras aconseja a la Región Autónoma de Kurdistán (RAK), que también debe tener en cuenta las consideraciones políticas, geopolíticas, demográficas y económicas de la decisión de independizarse.

 

Rusia, al contario de las potencias occidentales y las de Oriente Próximo (salvo Israel), se ha negado a tachar de “ilegítima” o “anticonstitucional” la celebración del referéndum de independencia del 25 de septiembre en la RAK. Evgeny Arzhantsev, el cónsul de Rusia en Erbil –la capital de la RAK-, declaró que su país respetaría la decisión del pueblo de Kurdistán sobre la independencia. Acerca de las presiones recibidas por Irán, Turquía, Siria e Irak para que su gobierno pidiera la suspensión de la convocatroria, Arzhantsev dijo a la agencia Kurdistán24 que “cada país tiene sus propios intereses. No compartimos la opinión con otros y, si el pueblo de Kurdistán decide la independencia, tenemos que respetarla“. Todo eso mientras el presidente Putin reiteraba una y otra vez su respeto hacia la integridad territorial de Irak.


Una de dos: o existen discrepancias sobre esta cuestión en el Kremlin o Rusia está llevando dos “políticas oficiales” paralelas con una sutil estrategia.


El enfoque de Rusia hacia la cuestión kurda obedece al “análisis concreto de la situación concreta”. Por ejemplo, insiste en la participación de los kurdos en las negociaciones de Ginebra sobre la guerra de Siria, pero en las conferencias de Astané se somete a las exigencias de Erdogan, dejando fuera a los kurdos mientras propone un Estado federal para Siria.


Rusia es consciente de que Teherán, Ankara y Damasco, por muy molestos que estén por su sorprendente posición, no pueden imponerle nada, pues Turquía se beneficiará del hidrocarburo kurdo que pasará por su territorio con la ayuda rusa, e Irán, que se enfrenta cada vez con mayor agresividad a EEUU, necesitará del respaldo ruso: de hecho ya hay voces en Irán afirmando que la independencia kurda no será el fin del mundo.


Giro en la política rusa


Moscú, después de la desintegración de la URSS, dejó de mostrar interés hacia Oriente Próximo hasta la crisis nuclear de Irán en 2002, que empezó a volcarse de lleno. Aun así, y a falta de una estrategia propia, los nuevos inquilinos de Kremlin echaron mano a la política tradicional soviética que, en busca de estabilidad en su periferia, reconocía sólo a los actores estatales.


En caso de los kurdos, la Rusia dirigida por Putin inauguró su consulado en Erbil en 2007 y realizaba sus actividades en la RAK a través del gobierno de Bagdad, como, por ejemplo, el envío de armas para la lucha contra Daesh. Es a partir del 2017 cuando Rusia establece relaciones directas con Erbil y empieza a firmar acuerdos bilaterales petrolíferos con la autonomía sin pasarlos por Bagdad, a pesar de que son ilegales según las leyes del país, quizás por los siguientes motivos:


• El fracaso del modelo federativo de la República (Islámica) de Irak creado por EEUU en 2003 y la incapacidad de Bagdad en establecer paz y seguridad en el país y que RAK, más que una autonomía, ya es un cuasi-estado independiente.
• Que es inevitable que los kurdos tarde o temprano tengan su Estado (rompiendo Irak), teniendo en cuenta el tamaño de la población kurda, su poder militar y sus inmensos recursos naturales. Los kurdos aprovecharán el proyecto de EEUU en diseñar un Nuevo Oriente Próximo que pone fin al Acuerdo Sykes–Picot del 1916 que trazó el mapa actual de la región.
• El desinterés que la Administración Trump está mostrando hacia Irak. Moscú se adelanta al proceso del fin de Irak, haciéndose un espacio en el futuro Estado kurdo, consciente de que este pueblo jugará un importante papel en el futuro de Oriente Próximo.
• Cierto que Kurdistán no es un terreno de rivalidad entre Rusia y los EEUU y sus compañías petrolíferas viven en una “coexistencia pacífica”, pero tener influencia en esta región le otorga a Moscú una inestimable herramienta de presión hacia Ankara, Bagdad, Damasco y Teherán.


Y el dato: en la víspera del referéndum y ante la negativa “provisional” de EEUU en apoyar su independencia, la RAK ofreció a la compañía petrolera rusa Rosneft un megacontrato con el enfoque llamado BOOT: Build-Own-Operate-Transfer «construir, poseer, operar y transferir». Rosnet en Kurdistán supera en actividades al Exxon Mobil –la petrolera más grande del mundo, dirigida por el actual secretario de Estado de EEUU Rex Tillerson. La compañía rusa, que necesita petróleo barato para sus refinerías, está llevando a cabo proyectos de inversión, construcción de infraestracuturas, que contribuirán a la construcción del Estado kurdo con cientos de millones de dólares. El gaseoducto kurdo, que en 2020 podrá exportar unos 30.000 millones de metros cúbicos de gas a Turquía y al mercado europeo, hará que el señor Erdogan también se acerque algo más al señor Putin. En caso de que RAK consiga mantener bajo su control el área Kirkuk – ciudad petrolífera no kurda, pero disputada con Bagdad-, estas perspectivas aumentan de forma espectacular.


Un paisaje hipotético de importantes consecuencias geopolíticas que no se materializará sin grandes y largas guerras que seguirán devastando toda la región.
Los kurdos que un día fueron “rojos”


La relación de Moscú con los kurdos se remonta a la Primera Gran Guerra inter-imperialista de 1914 y la desintegración del imperio otomano. Entonces, miles de kurdos se refugiaron en la Rusia bolchevique, unos salvándose de persecución, hambre y guerra y otros, ilusionados con la llamada leninista del “derecho de autodeterminación para todos los pueblos”. Una vez formada la Unión Soviética en 1922, los kurdos instalados en la República Soviética de Azerbayán formaron la comunidad del “Kurdistán rojo”. Será en este país donde los kurdos podrán, por primera vez en su historia, estudiar “kurdología” en los centros académicos e investigar sobre sus orígenes, su lengua y sus apasionantes credos. Los kurdos soviéticos sentarán la base de las buenas relaciones que Moscú ha mantenido desde entonces con este pueblo.


En 1947, Mostafa Barezani, el padre del actual presidente de la RAK Masoud Barezani, fue acogido en la URSS como refugiado político, perseguido por ser el ministro de Defensa de la República kurda de Mahabad, proclamada en Irán y aplastada por el Sha. Años después, el clan Barezani pidió la ayuda de EEUU para el Kurdistán iraquí a cambio del petróleo kurdo, para luego unirse a la República Islámica de Irán para luchar contra los kurdos iraníes, y paralelamente con Ankara contra los kurdos de Turquía. Total, lo que hacían los líderes kurdos iraquíes sólo era mostrar que más allá de su concepto romántico, el “pueblo kurdo” también está constituido por clases sociales con intereses antagónicos.


Lo cierto es que desde el 1992, cuando EEUU creó la RAK, ya no hay “opresión nacional” contra los kurdos, sino una “opresión de clase” gobernante sobre los trabajadores por la dictadura corrupto faudal-capitalista de las dos familias: Barezani y Talebani.


Aun así, los kurdos no deberían perder esta oportunidad histórica para formar su Estado ahora que existe una posibilidad objetiva, en un Oriente Próximo en el que sobran armas y violencia y le faltan, entre otras, el sentido común.

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Un cartel llama la movilización para votar por la independencia del Kurdistán el próximo 25 de septiembre.

 

A mediados de esta semana todavía el presidente kurdo, Masud Barzani, hacía un último llamiento al Gobierno de Iraq: ofrézcannos una alternativa y lo cancelamos todo. Bagdad, sin embargo, no ha recogido el guante, y el lunes los kurdos iraquíes están llamados a las urnas para pronunciarse en un histórico referéndum de independencia, cuyo resultado más que probable será un sí rotundo a la creación de un Estado propio.

“No sé si es el buen momento, pero muchos sentimos que es ahora o nunca”, afirma convencido Munip, joven empleado del museo de tapices de Erbil, haciéndose eco de la consigna lanzada por Barzani. El pasado abril, el presidente del KRG (el Gobierno Regional kurdo) echó un órdago al Ejecutivo federal y a buena parte de la comunidad internacional al anunciar esta consulta no vinculante pero con la que se iniciaría el proceso secesionista.

 

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Un hombre vende material propagandístico a favor del referéndum de independencia del Kurdistán. Foto: Reuters.

 

En la capital del Kurdistán iraquí los carteles a favor del ‘sí’ empapelan calles y vehículos, y los mítines llenan estadios. Pero a pesar del entusiasmo general de la población, las incógnitas sobre las condiciones en que se celebrará el plebiscito -principalmente si tendrá lugar en zonas en disputa con el gobierno central, como Kirkuk y Sinyar-, se multiplican en las horas previas a la votación, al igual que las alarmas sobre sus consecuencias a nivel regional.

Las instituciones federales se oponen de plano a la consulta, incluido el Tribunal Supremo de Irak, que ha ordenado su suspensión, y la mayoría de actores regionales e internacionales, incluidos Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia, se han pronunciado en contra con mayor o menor aplomo. El viernes, los ministros de Exteriores de Iraq, Turquía e Irán (los dos últimos, principales socios económicos de Erbil) emitieron un comunicado conjunto afirmando que tomarían “medidas de forma coordinada” para evitar la celebración del referéndum.

Aunque en última instancia solo Israel apoya abiertamente la consulta, el contexto de hostilidad generalizada no amilana al gobierno: “Tras la I Guerra Mundial no era un buen momento, con la Guerra Fría no era posible... ¿Y ahora tampoco? ¿Entonces cuándo? Déjeme decirle algo: con el cambio actual en la configuración geopolítica de la zona, este es un momento perfecto”, asegura a Público Ari Mersin, peshmerga diputado del KDP y presidente de la Comisión de Defensa del parlamento kurdo. “Primero enseñaremos a Bagdad el papel que muestra lo que nuestro pueblo quiere y después nos sentaremos a negociar en una posición de fuerza con Teherán, Ankara, Rusia, China, la UE, Estados Unidos... En un año máximo podremos llamarnos República Democrática del Kurdistán”, afirma.

 

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Manifestantes muestran su apoyo al referéndum de independencia del Kurdistán. Foto: Reuters.

 

Una país kurdo que es independiente de facto.

 

La autodeterminación es una aspiración histórica del pueblo kurdo y una de las grandes cuestiones que quedaron por resolver en Oriente Medio tras la Primera Guerra Mundial, cuando la caída del Imperio Otomano y su reparto entre las principales potencias dejó a la población kurda dividida entre cuatro Estados: Turquía, Iraq, Irán y Siria.

En el caso del Kurdistán iraquí, si bien aún no es independiente sobre el papel, en muchos sentidos ya es un país de facto. Goza de autonomía desde la primera Guerra del Golfo en 1991, cuando Washington creó una zona de exclusión aérea en el noroeste de Irak; con la invasión estadounidense en 2003, la caída de Sadam Husein y la nueva Constitución de 2005, obtuvo el estatuto autónomo de forma oficial.

Tras años de salvaje represión y arabización por parte del régimen baasista en esta región, hoy su población más joven habla a duras penas el árabe, a diferencia de Turquía, Siria e Irán, donde la asimilación forzada hace que la población kurda domine la lengua oficial. Frente al resto del caótico y empobrecido Iraq, asolado por 14 años de guerra, en Erbil o Suleimania las calles están limpias, los jardines, verdes y cuidados, y en sus amplias avenidas se suceden modernos centros comerciales y hoteles de cinco estrellas. En los últimos años, el maná petrolero ha permitido un desarrollo rápido y la liberalización de la economía ha atraído numerosas inversiones extranjeras.

Pero pese a la aparente bonanza económica, en la actualidad la zona se encuentra inmersa en una profunda crisis: la lucha contra el Estado Islámico ha hecho mella en las arcas públicas y desde 2014, los funcionarios, en torno a 1,4 millones, han visto drásticamente recortados sus salarios por la cancelación de transferencias del Gobierno central, que cerró el grifo al KRG cuando este decidió empezar a exportar el petróleo de su territorio por su cuenta.

Los recursos energéticos de la región –se estima que cuenta con unas reservas de 45.000 millones de barriles de petróleo y más de 5,6 billones de metros cúbicos de gas–, sostienen un modelo apenas diversificado y Kurdistán, que un día fue el granero de Irak, hoy importa casi la totalidad de sus productos de consumo, lo que lo hace extremadamente dependiente de sus vecinos.

En el plano político, la imagen de relativa estabilidad enmascara un régimen clientelar donde la corrupción y el nepotismo campan a sus anchas y el pastel económico se reparte entre dos familias: el clan de los Barzani y el de los Talabani, al frente del otro gran partido, la Unión Patriótica del Kurdistán (PUK).

 

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Un hombre decora su coche con propaganda en favor del referéndum de independencia del Kurdistán. Foto: Reuters.

 

“No estamos preparados”.

 

Es en su bastión, Suleimania, donde se concentran las críticas a la consulta. “No estamos preparados para la independencia”, afirma desde esta ciudad Hama Tofiq, responsable de Relaciones Internacionales del Movimiento por el Cambio (Gorran). Su partido, segunda fuerza de un parlamento que lleva suspendido desde 2015, es el único junto a otro grupo que se ha posicionado en contra del referéndum.

“Para ser independientes necesitaríamos unas instituciones fuertes, un Ejército unido, una política exterior unificada, una economía sana... Lo que tenemos son instituciones partidistas que miran por sus propios intereses en lugar de por el bien común, dos ejércitos que responden respectivamente ante el KDP y el PUK en vez de salvaguardar el interés nacional y una economía rentista y dependiente del petróleo”.

Al final, dice el portavoz de Gorran, “el Gobierno no hará nada. La gente bailará en las calles un par de días y cuando vea que no ocurre lo prometido, saldrá a manifestarse el tercero”. Como este dirigente, muchos creen que la convocatoria no busca la independencia real, sino que es una herramienta del KRG para presentarse ante Bagdad en una posición de fuerza para negociar sobre Kirkuk, asentada sobre el 10% de las reservas de crudo iraquí y que los kurdos controlan desde la desbandada del ejército iraquí en 2014 ante la llegada de las huestes del Estado Islámico.

Históricamente reclamada por los kurdos, la provincia de Kirkuk, con una población étnicamente mixta, centra las disputas entre el Gobierno autónomo y el Ejecutivo iraquí, y podría convertirse en el detonante de un nuevo enfrentamiento armado si en ella gana el sí a la independencia y Bagdad decide intervenir para retomar el control. Ante esta eventualidad, las fuerzas gubernamentales ya están en la zona: el jueves lanzaron una campaña militar para recuperar Hawija, ciudad de la gobernación de Kirkuk en manos del Daesh (acrónimo árabe del Estado Islámico).

 
“Lo que quiere Barzani es eternizarse en el poder”.

 

El periodista y activista Kamal Chomani incide en las dificultades a las que se enfrentaría un Estado independiente en la situación actual: “A quienes nos oponemos al referéndum nos llaman traidores, pero es que no se dan las condiciones: no hay unidad política ni garantías democráticas básicas, Barzani se saltó al Parlamento para convocar la consulta. Por otro lado, tenemos tal dependencia de nuestros socios comerciales (Irán, Turquía y, de forma creciente, Rusia) que seremos un Estado títere”.

Pese a haber prometido que no se presentará a un nuevo mandato en las elecciones legislativas del próximo mes de noviembre, en el fondo “Barzani no quiere abandonar el poder y se sirve de él para sus ambiciones personales”, dice Chomani. “Está usando el referéndum para ocultar los problemas reales y para revalidarse: acabaremos teniendo un líder eterno”, afirma el periodista, denunciando una campaña de intimidación y amenazas contra quienes se oponen al plebiscito.

No es la primera vez que se celebra un referéndum separatista en la región: en 2005 hubo una consulta, organizada por la sociedad civil en paralelo a las elecciones generales en Irak, en la que un 99 % de los votantes se declaró a favor. Hoy, aunque las encuestas publicadas por los medios locales, en la inmensa mayoría controlados por el PUK o el KDP, están fuertemente sesgadas, ninguna se atreve a diagnosticar una victoria tan aplastante del sí como hace 12 años.

Shatoo, estudiante de Relaciones Internacionales de la Universidad Americana de Suleimania, resume la disyuntiva a la que muchos se enfrentan: “Todos los kurdos, en su fuero interno, desean la independencia, pero pienso que no es el momento adecuado: crear un Estado propio ahora nos traería muchísimos problemas y Barzani no es un presidente en el que se pueda confiar... Yo aún no he decidido mi voto”, sostiene.

El miedo a la reacción de las potencias regionales y del Gobierno de Bagdad, sumado a la mala situación económica, siembra dudas entre la población, aunque es impensable que pierda la opción a favor de la autodeterminación. El sol de la bandera roja, blanca y verde del Kurdistán brilla hoy con fuerza, pero a partir del lunes es probable que se avecine tormenta en la región.

 

(Tomado de Público)

 


 

 

¿Por qué EEUU (no) se opone al referéndum de independencia de Kurdistán?

 

 

NAZANÍN ARMANIAN-Público

 

Washington pide al Gobierno Autónomo de Kurdistán (GAK) de Irak que en vez de suspender el referéndum previsto para el 25 de septiembre lo posponga, y eso a pesar de que los propios kurdos no han puesto ninguna fecha para la independencia a pesar de contar con una mayoría absoluta de la población a favor del ‘SÍ’.

Del mismo modo que la RAK nació por la voluntad de EEUU y como una recompensa a los dirigentes derechistas y feudales kurdos por su colaboración durante la agresión militar dirigida por George Walker Bush al resto del pueblo iraquí en 1991, su independencia también dependerá, no de su pueblo, sino de los intereses y la voluntad de la Casa Blanca.

Durante las semanas pasadas, el Secretario de Defensa de EEUU, Jim Mattis, el jefe del Comando Central de EEUU, general Joseph L. Votel, y otros militares han visitado la RAK, exigiendo al presidente Massoud Barzani aplazar el referéndum para dentro de tres años. Aunque EEUU afirma que así pretende mantener la unidad de todos los iraquíes en su guerra contra ISIS, sus propósitos reales son otras:

–Consolidar el gobierno de Bagdad dirigido por el chiita árabe Haider al-Abadi, el hombre de EEUU y de Arabia Saudi, de cara a las elecciones parlamentarias previstas para el próximo año, y neutralizar los intentos de Irán en forjar sus lazos con los diversos partidos iraquíes, incluidos los kurdos. Washington al aplazar la salida de Kurdistán, que mayoritariamente es sunnita, evita que aumente el peso de las fuerzas chiitas pro-iraníes en Irak, cuyo régimen administra la segunda reserva mundial del petróleo. Necesita que al-Abadi renueve el mandato, aunque, en realidad, los chiitas árabes prefieren que los kurdos se marchen, siempre y cuando no se lleven consigo la ciudad de Kirkuk, multiétnica, estratégica y empapada del Oro Negro.

-Ganar más tiempo para fortalecer las estructuras políticas kurdas necesarias para crear un Estado propio: Los conflictos entre los partidos kurdos (que son más de corte familiar-tribal que político) han llagado a tal punto que Barzani suspendió en 2015 el parlamento y sólo lo volvió a reunir la semana pasada para que legitimase el referéndum. La guerra civil de los años noventa dejaron a miles de muertos en esta región: El enemigo de la independencia kurda no sólo es la élite gobernante de Bagdad, Ankara, Teherán o de Washington, también lo es la burguesía corrupta y autoritaria.

-Buscar una solución al problema de falta de autonomía económica de Kurdistán, que carece de infraestructuras capaces de gestionar la independencia: al no tener salida al mar, sólo podrá vender su petróleo pasando los oleoductos por Irán, Turquía o Irak. Además, la caída del precio del petróleo, un monumental saqueo de las arcas públicas (la desaparición de 1.107 millones de dólares en 2016) y la aplicación de políticas neoliberales han provocado una profunda crisis económica en el GAK.

-Disuadir a Turquía que puede aprovechar la formación del estado kurdo, y darse el derecho de apropiarse de las tierras kurdas de Siria. A demás, preocupa a EEUU que los kurdos de esta socia de la OTAN -que sufren una creciente represión-, intensifiquen su lucha contra el régimen autoritario de Erdogan, desestabilizando este estratégico país euroasiático.

-Alargar el proceso hasta que hubiese cambios en Irán y Turquía. EEUU está tomando muy en serio las insinuaciones de ambos países en intervenir militarmente en la autonomía si el GAK llega a declarar la independencia.

En general, los costos de un Estado Kurdistán son mayores para Washington que los beneficios: un estado kurdo no es viable, por lo que su prioridad es proteger las cinco bases militares que ha construido en Kurdistán (la ultima en el distrito de Zummar, a 60 kilómetros al noroeste de Mosul, con el fin de controlar desde la orilla occidental del río Tigris hasta unos kilómetros de Mosul) e impedir que choque con los países vecinos y perder la estabilidad y el estatus que tiene actualmente.

 

Las quejas de la autonomía

 

Liberarse de los interminables conflictos religiosos de la zona árabe de Irak en los que se ha visto envuelto es uno de las principales razones presentadas por el GAK para demandar el divorcio a Bagdad, consciente de que sus vecinos árabes, turcos e iraníes le declararían la guerra.

El GAK le acusa a Bagdad de incumplir la Constitución del 2005 que exige un acuerdo sobre la disputada ciudad de Kirkuk, del impago del 17% del presupuesto general del estado, de marginar a los kurdos en las instituciones gubernamentales, de no equipar a su ejército Peshmargas, y bloquearle el suministro de armas extranjeras. Por lo que ha dado por fracasado el federalismo iraquí.

 

¿Qué pasará?

 

En realidad, el objetivo de Barezani al convocar el referéndum (que aún puede ser desconvocado) no es la independencia a corto plazo sino:

-Forzar a Bagdad a iniciar el proceso de la independencia para un futuro indeterminado. De hecho Francia, EEUU y la ONU ya están diseñando planes para salvar la cara de Barezani, trabajando con Bagdad para que acepte la negociación de la separación de Kurdistán en los próximos años, pero con garantías internacionales sobre las fronteras del nuevo estado y mientras las tropas kurdas permanezcan en Kirkuk. Sabe que el hecho de que el referéndum no incluya las importantes zonas en disputa con Bagdad, estas se quedaran fuera de su dominio quizás para siempre. Por lo que preferirá congelarlo de momento.

Desviar la atención de sus ciudadanos de la incapacidad de su “familia” (en el sentido don coleonilista del término) de gobernar sobre cinco millones de personas (la mitad, jóvenes nacidos en la autonomía que no se consideran iraquíes) cuyas expectativas de una vida mejor no se han cumplido después de 26 años de gozar de semi-independencia de la región. Cerca de 70.000 kurdos viven en la pobreza, y el gobierno no sube los salarios según la inflación y encarcela y tortura a los detenidos. Un etnocentrismo insolidario y con aires de superioridad es incapaz de entender la lucha de clases.

Y ¿cómo no? la ambición de querer ser “cabeza de ratón, que no la cola de león”.

La lucha actual de los kurdos iraquíes no es una romántica batalla por la liberación nacional: no puede conseguirlo si su único apoyo es Israel que niega este derecho a los palestinos. Los que dirigen este escenario no buscan una solución sensata a la cuestión kurda, sino utilizarla.

Washington avanza en su Proyecto de Nuevo Oriente Próximo, que incluye romper estados poderosos de la zona y convertirlos en mini estados y si no lo consigue los dejará como “estados fallidos” para poder controlarlos y ocuparlos militarmente. Aquí, los kurdos no son jugadores de su propio destino, sino peones de los intereses de otros. Lamentablemente, hace décadas que el derecho de autodeterminación de los pueblos se ha convertido en el derecho exclusivo de un solo estado con derecho al veto del Consejo de Seguridad de la ONU, aunque haya sido por la mayoría absoluta de los estados del mundo: El 31 de diciembre del 2014, EEUU vetó en el Consejo de la Seguridad de la ONU el reconocimiento de Palestino como Estado, a pesar de la gran aprobación de la Asamblea general. Salvo Rusia que voto en positivo otros miembros del Consejo se abstuvieron, mientras votaron en favor de romper a Sudan, convirtiéndole en el ultimo estado reconocido del mundo.

 

 

 

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