El Sí y el No a Evo se contaban voto a voto

El gobierno pidió esperar los resultados oficiales, dado que las cifras preliminares daban un 49 por ciento al Sí y un 51 por ciento al No a una segunda reelección, una tendencia que podría revertirse fácilmente con el transcurrir de las horas.


Por primera vez en 11 años, el Movimiento Al Socialismo (MAS) está ante la posibilidad de perder en una elección nacional. Aún sin resultados oficiales, las cifras preliminares daban un 49 por ciento al Sí y un 51 por ciento al No, una tendencia que fácilmente podría revertirse con el transcurrir de las horas. El gobierno de Evo Morales no está dispuesto a aceptar la derrota hasta no ver las cifras del Tribunal Supremo Electoral (TSE). Por su parte, la oposición salió a las calles a gritar su alegría. Si este resultado se mantiene, el presidente no podrá postularse para un cuarto mandato consecutivo de 2020 a 2025.


“Aún no tenemos resultados oficiales. Habrá que esperar horas o días. Sin embargo, las cifras de las empresas de consulta muestran que estamos en un clarísimo empate técnico electoral, que muestra que pese a la guerra sucia, la infamia, la mentira y la tergiversación que la oposición, las fuerzas de derecha conservadoras han desplegado las últimas semanas, la mitad ha optado por que se modifique la Constitución Política del Estado”, dijo el vicepresidente Alvaro García Linera anoche en el Palacio Quemado.


“Estos recuentos rápidos que hacen las empresas de encuestas se acercan a la verdad, pero siempre tienen diferencias. Cuando se hicieron las elecciones nacionales el 13 de octubre de 2014, Ipsos y Mori dijeron que el presidente Evo ganaba con el 59 por ciento. Días después, se supo que en verdad ganó con el 61 por ciento. Estas encuestas son imprecisas porque no toman en cuenta el voto en el exterior. Ya sabemos que en Argentina y en Brasil el Sí ha ganado. Estas encuestas tampoco toman en cuenta a los barrios más alejados, a las comunidades más alejadas, donde el MAS siempre tiene mayor porcentaje de votación. Por ello, es altamente probable que estas cifras se modifiquen de una manera drástica”, dijo el vicepresidente.


“Sobre el festejo forzado que hacen algunos funcionarios públicos de alcaldías y gobernaciones, les digo: no vaya a ser que su alegría forzada se convierta en llanto mañana. Pedimos paciencia a la población”, agregó García Linera.


“Hay que reconocer con nobleza que esta es la victoria del pueblo, de los jóvenes de la ciudad. Estamos con alegría en el corazón, agradecidos con pueblo boliviano”, dijo el gobernador de Santa Cruz de la Sierra, Rubén Costas, uno de los principales promotores del No. Según los datos preliminares, la cantidad de votos contra la propuesta de Morales en este departamento definió el resultado. Luego de cinco años de un romance complicado entre el presidente Morales y Santa Cruz, ayer volvió a ser el bastión de la oposición. En estas calles, las y los opositores festejaban como si Bolivia hubiera ganado la Copa del Mundo, con batucadas y petardos incluidos.


En el Palacio Quemado, en cambio, se tomaron el resultado con calma. Se reconocen desgastes dentro del partido, sobre los cuales se proponen trabajar los próximos cuatro años.


Morales votó ayer por la mañana en El Chapare, en el trópico de Cochabamba, donde empezó su lucha junto al movimiento campesino cocalero. Cuando salió del cuarto oscuro, reiteró una de sus citas preferidas: “Lo que dice el Subcomandante Marcos: ‘Gobernar obedeciendo al pueblo’. Es lo que hicimos ahora, es parte de nuestra política”. Anoche, el presidente revisaba los resultados junto a sus ministros y ministras.


Ayer, el diario El País de España publicó una entrevista realizada al referente aymara. En ella, Morales advirtió que la pérdida de apoyo a su gobierno puede deberse “al machismo, a la corrupción y a la división interna en el MAS. Todos quieren ser alcaldes, concejales. Tenemos ejemplos de alcaldes que si no están en la cárcel están procesados. Estos temas de corrupción nos han afectado”.


Y aseguró que está preparado para asumir una derrota electoral de este tipo. “Con semejante record, me voy feliz y contento a mi chaco (chacra). Jamás voy a claudicar en mis principios. Me quedaré apoyando desde abajo. Me encantaría ser dirigente deportivo, me encanta el deporte”, adelantó.


Marcelo Humala fue temprano a votar al colegio Aspiazu, en el barrio paceño de Sopocachi. Su voto fue por el Sí. “Yo tengo 52 años, ya vi todos los gobiernos, todos los presidentes. Y este gobierno es lo mejor que nos puede pasar. Ahora escucho a los jóvenes que están cansados del abuso y de la tiranía. Pero ellos solamente conocen este gobierno. Esos lloq’allas (niños) no tienen idea de lo que va a pasar si vuelven los vendepatria de antes. Ahora todos tienen trabajo. Todos tienen unos pesos para gastar y algunos pesos más para el ahorro”, dijo a Página/12.


Salvador Schavelzon, antropólogo argentino e investigador de la Universidad Federal de Sao Paulo, escribió dos libros el surgimiento del Estado Plurinacional. Consideró que “para una fuerza que llegó a ganar varias elecciones con más del 60 por ciento, el alto porcentaje de votos por el No se refiere sin duda a un agotamiento en el núcleo político que llegó al gobierno desde las calles, luchas sociales y un proyecto político que hablaba de descolonización, pero que hoy muestra la fragilidad de un modelo que terminó apostando por una no realizada industrialización e inclusión generalizada en la clase media. La derrota no puede reducirse entonces a campañas sucias, al poder de la prensa y de los asesores de marketing, o a la intervención imperialista de Estados Unidos, como intentaba defender un ministro después del escándalo mediático involucrando capital chino y la ex pareja de Evo Morales. En el análisis de la derrota sin duda debe discutirse la dirección de un proceso que no pudo realizar un proyecto por el que terminó optando, que no era el propio”.


Según la consultora Equipos Mori, en el departamento de La Paz el Sí obtuvo el 56 por ciento, contra el 44 por ciento de No. En Cochabamba, el 57 por ciento votó por el Sí, mientras el 43 por ciento lo hizo por el No. En Santa Cruz, el 42 por ciento votó Sí, contra el 58 por ciento que optó por el No. En Oruro, el 51 votó Sí, contra el 49 por ciento de No. En Chuquisaca, el 42 por ciento dijo Sí y el 58 por ciento dijo No. En Beni, el 40 por ciento eligió el Sí y el 60 por ciento optó por el No.


En Pando, el 44 por ciento avaló la modificación del artículo 168, mientras el 56 rechazó esta propuesta. En Tarija, el 40 por ciento votó por el Sí, mientras el 60 por ciento eligió el No. Y en Potosí, el 41 por ciento dijo Sí y el 59 por ciento dijo No.

Publicado enInternacional
Viernes, 19 Febrero 2016 06:44

El patriarca en problemas

El patriarca en problemas



En un clima crispado y violento, en ciudades paralizadas por las protestas, se realiza el próximo domingo un referendo que definirá si Evo Morales puede presentarse a una nueva reelección. Aunque los medios denuncian corrupción en el gobierno y éste los acusa de imperialistas, queda pendiente un debate de fondo sobre los problemas del modelo extractivo.

 

“Aquí la gente no tiene miedo”, sonríe el taxista mientras se abre paso, con lentitud exasperante, por las imposibles calles de El Alto, rumbo al centro de La Paz. “No tienen miedo”, repite encogiendo los hombros. Casi un mantra con el que parece explicarlo todo, desde el caos del tránsito hasta la increíble fuerza interior de las mujeres –omnipresentes en la ciudad aymara– trabajando como hormigas, cargando bultos, haciéndose cargo de la vida.


La ciudad luce cambiada, sobre todo por el asfalto impecable de sus calles y los edificios de cuatro y cinco pisos, los “cholets”, estilo arquitectónico mestizo nacido en El Alto de la mano de una pujante burguesía comercial aymara. Nadie parece alarmarse por el confuso episodio de la ocupación y quema del municipio alteño por padres de familia que se saldó con seis muertos, en el mismo momento en que el taxista repetía su mantra.


La alcaldesa Soledad Chapetón, que venció en las elecciones municipales con el 55 por ciento de los votos en un bastión oficialista, acusa a ex ediles del Movimiento al Socialismo (Mas), liderado por Morales, por el asalto e incendio de la alcaldía. El gobierno, por su parte, asegura que se trató de un “autoatentado” de la alcaldía alineada con la oposición. Los hechos de El Alto cobran especial relevancia en la recta final de la campaña electoral para el referendo del domingo, en el que los bolivianos deben decidir si se reforma la Constitución para permitir una segunda reelección de Evo Morales.


La avenida principal de La Paz, en el centro de la hoyada, medio quilómetro debajo de El Alto, lleva varios días cortada por manifestantes. Hileras de cholas con sus polleras y sombreros, sentadas serenamente, cortan las calles, mientras los varones disparan cohetes. La mayoría pertenecen a asociaciones de jubilados, pero detrás de ellos llegan los mineros, los petroleros y diversos sectores que aprovechan la coyuntura electoral para arrancar una demanda adicional al gobierno.
“Reclamamos por el segundo aguinaldo”, explica una mujer cuando se le pregunta el motivo de la protesta. La semana previa al referendo es testigo de la multiplicación de manifestaciones populares, una confluencia espontánea de los más diversos sectores que creen que es el momento oportuno para exigir.


Resultados inciertos


“¿Usted está de acuerdo con la reforma del artículo 168 de la Constitución Política del Estado para que la presidenta o presidente y la vicepresidenta o vicepresidente del Estado puedan ser reelectas o reelectos por dos veces de manera continua?” Esta es la pregunta que deberán responder 6 millones de bolivianos este domingo.


La iniciativa partió de la presidencia y muchos creen ver la mano del vicepresidente Álvaro García Linera, el cerebro del gobierno. Morales llegó a la presidencia en 2006 con el 54 por ciento de los votos. Fue reelegido en 2010 con un abrumador 64 por ciento y en 2015 con 61 por ciento obtuvo un tercer mandato que concluirá en 2020. Ahora pugna por presentarse nuevamente, lo que podría llevarlo a ejercer el poder hasta 2025, o sea 20 años consecutivos.


La pregunta que se hacen muchos bolivianos es por qué se promueve un referendo con tanta anticipación, ya que las elecciones nacionales se realizarán dentro de cuatro años. Lo cierto es que el referendo partió al país en dos mitades. Con el Sí están alineados el Mas y los movimientos sociales que apoyan al gobierno, entre ellos la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), la más importante organización social del país. Pero también algunas figuras locales de relieve, como los ex futbolistas Marco Etcheverry y Erwin Sánchez.


El No a la reelección es mucho más heterogéneo. Entre sus filas destacan el ex presidente Carlos Mesa, el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, ambos de la derecha, pero también el gobernador de La Paz, Félix Patzi, y la ex ministra de Defensa Cecilia Chacón, que pueden ser considerados de izquierda.


Las encuestas son una lotería. Las difundidas en febrero apuntan a un empate en torno al 40 por ciento para cada opción, correspondiendo la definición a los indecisos. En el cierre de la campaña oficialista, el miércoles 17, miles de personas aclamaron a Morales en la avenida Costanera de la zona sur de la capital.


“Nos hemos liberado e impulsamos desde los movimientos sociales un instrumento político de liberación y en diez años hemos cambiado la imagen de Bolivia”, aseguró Morales, quien destacó que su proclamación fue producto del “pedido de los movimientos sociales y del pueblo organizado”.


A la misma hora estudiantes de la Universidad Pública de El Alto protestaron cerca de la plaza Murillo, aludiendo al último escándalo que vincula a Morales con la empresaria Gabriela Zapata Montaño, quien se habría beneficiado de su relación privilegiada con el presidente. “Evo, Zapata, devuelvan la plata”, coreaban los estudiantes que junto a organizaciones de jubilados colapsaron el centro de la ciudad.


Según la prensa opositora, las personas que participan en los actos oficialistas son funcionarios que asisten de modo obligatorio. Apenas finalizó el discurso del presidente, “funcionarios públicos y miembros de organizaciones sociales se afanaban en estampar su nombre y firma en las listas de asistencia del cierre de campaña del Sí que organizó el Mas en la ciudad de La Paz” (Página Siete de ayer jueves).


Una de las movilizaciones más concurridas fue la realizada también en la noche del miércoles 17 en la céntrica plaza San Francisco por los partidarios del No, en la que participaron organizaciones sociales importantes (como Conamaq) que antes estaban a favor del gobierno y que le dieron la espalda en 2011 cuando la marcha en defensa de un territorio indígena y parque natural que iba a ser atravesada por una carretera fue reprimida por las autoridades. “Fue la manifestación más numerosa y ruidosa realizada por la oposición boliviana en una década en La Paz” (Agencia de Noticias Fides, jueves 18).


Un golpe demoledor


Una semana antes del referendo estallaron dos bombas que afectan la credibilidad del gobierno. La de menor potencia se relaciona con el vicepresidente, en cuya libreta militar figura como “licenciado en matemáticas” si bien nunca finalizó sus estudios. En sus numerosos libros también aparece como titulado. En la solapa de Sociología de los movimientos sociales en Bolivia, García Linera dice que es matemático y sociólogo, lo mismo que en otras de sus publicaciones. El sábado 13 se presentó ante los medios y declaró, con una soberbia que le ha granjeado numerosas antipatías: “Álvaro García Linera estudió matemáticas en México, no concluyó su licenciatura porque se vino a Bolivia a organizar una guerrilla para luchar contra los neoliberales, lo dije hace dos años, hace tiempo atrás”.


La agencia Fides informó que una biografía que estaba publicada en la página web de la Vicepresidencia había sido retirada. En ella se señalaba que García Linera “obtuvo su pregrado y posgrado” en la Unam. Ahora figura otro texto, que señala solamente que “estudió matemáticas” (Página Siete, lunes 15).


Pero el petardo mayor estalló en las narices de Morales. El periodista Carlos Valverde denunció que el presidente realizó tráfico de influencias para beneficiar a Gabriela Zapata Montaño, representante de una empresa china en Bolivia. El presidente reconoció que mantuvo una relación con la joven empresaria y que en 2007 tuvieron un hijo que falleció, aunque no dio detalles, pero negó que su empresa se hubiera visto beneficiada por la relación sentimental.


Según la denuncia, Morales conoció a Zapata en 2005 cuando ésta tenía 19 años y el presidente 45. Ella es una asidua en las páginas sociales de la ciudad de Santa Cruz, trabaja para la empresa China Camc Engineering, que mantiene millonarios contratos con el Estado boliviano. La acusación sostiene que el gobierno la favoreció en contratos que superan 500 millones de dólares. Fue el primer golpe directo al mentón de Evo.


El gobierno contraatacó con fuerza, señalando que el periodista fue jefe de la inteligencia boliviana entre 1989 y 1993, en pleno período neoliberal, y que actualmente tiene relaciones estrechas con la embajada de Estados Unidos. Según el argumento oficialista, Washington está intentando frenar el avance chino en la región sudamericana, lo que explicaría el hecho de que los contratos con la empresa que representa Zapata estén en el ojo del escándalo.


Ambas cosas pueden ser ciertas: que el periodista trabaje en función de los intereses estadounidenses y que la empresa china se haya visto favorecida por la especial relación entre el presidente y la empresaria.


Modelo


Lejos del ruido mediático, el debate más de fondo coloca en el centro la cuestión del modelo productivo impulsado por el Mas, centrado en la explotación y exportación de hidrocarburos, minería y monocultivos de soja. En suma, el mismo modelo que caracterizó al país a lo largo de toda su historia, desde la colonización española.


El Movimiento al Socialismo había prometido un “salto industrial”, que no sólo no se produjo sino que se asiste a la profundización del extractivismo. Ahora el vicepresidente habla de un “extractivismo temporal”, que permitiría la acumulación de recursos para invertir en la industrialización. Sin embargo, fuera de una reactivación de la industria textil en manos de pequeños y medianos productores, los cambios no llegan.


El investigador Pablo Villegas, del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib), sostiene que la caída de los precios de los commodities en el mundo está provocando una aguda crisis en el país. “Esta crisis tiene dos aspectos –dijo a Brecha–. Por un lado tenemos un endeudamiento externo creciente y un importante aumento de impuestos, y por otro una incapacidad institucional para afrontar la crisis. De ese modo vamos a tener un gobierno con recursos en un país sin recursos y con una población estrangulada por altos impuestos.”


Meses atrás el Cedib, cuya sede está en Cochabamba, fue una de las Ong amenazadas de expulsión por sus permanentes críticas al oficialismo. Los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia se han caracterizado por no aceptar críticas cuando provienen de las izquierdas. Villegas no es optimista respecto al futuro inmediato, y sospecha que de agravarse la crisis el gobierno puede optar por una salida represiva contra los movimientos sociales y las inevitables movilizaciones callejeras que forman parte de la cultura política del pueblo boliviano.


“Todo su plan es mantenerse en el poder”, sostiene Villegas con respecto al Mas y a Evo Morales. “La alternativa es recuperar la democracia”, dice, y considera que una característica común de los progresismos es “la corrupción, como lo muestran los gobiernos de Brasil, Chile y Bolivia”.


El sociólogo Luis Tapia, por su parte, asegura que “el excedente de las exportaciones de commodities no se ha utilizado en la transformación productiva, sino en lubricar redes clientelares para aumentar el control político de las sociedades y facilitar el ascenso de una nueva burguesía”.


Tapia fue miembro del grupo de intelectuales Comuna, y trabajó años junto a García Linera, del que está distanciado tanto personal como intelectualmente. Reflexiona sobre lo que denomina “presidencialismo colonial”, que consiste en “procesos electorales permanentes para legitimar decisiones tomadas fuera de los ámbitos institucionales e incluso fuera del país, usando los procesos plebiscitarios como fachada para evitar cambios de gobierno”.


Pero la crítica más demoledora la realiza la socióloga aymara Silvia Rivera Cusicanqui, un mito tanto para los intelectuales como para los movimientos. Rivera es autora del más importante libro sobre la historia social boliviana, Oprimidos pero no vencidos, que relata y analiza la historia del campesinado aymara y quechua desde 1900. Es tanto intelectual como activista, y es la pensadora boliviana más reconocida dentro y fuera del país.


En una carta difundida el martes 16, en que defiende el voto contra la reelección, acusa a García Linera de haber pergeñado una alianza con los terratenientes de Santa Cruz a quienes habría ofrecido “cambiar cualquier ley o decreto para favorecerlos”. Va más lejos al destacar que “reconozco en él a uno más de los arribistas que han llenado nuestro trayecto de oprobios, indignidades y derrotas”. Convoca a las “energías de nuestra conciencia rebelde y la luz de las enseñanzas indias y plebeyas de nuestra historia” para evitar que gane la reelección.


Llama la atención la mutua desconfianza, y hasta el odio, que se prodigan mutuamente los miembros del gobierno y quienes fueron parte del mismo proyecto hasta que comenzaron a transitar caminos opuestos. Hasta 2005 unos y otros pelearon juntos en las guerras del agua (2000) y del gas (2003 y 2005), participaron en decenas de marchas y acciones colectivas a lo largo y ancho del país. Para los oficialistas, los críticos “hacen el juego al imperialismo”. Para los opositores de izquierda, los nuevos gobernantes “han traicionado la agenda de octubre”, una lista de demandas que se rubricó con sangre en las jornadas de octubre de 2004, donde murieron 67 manifestantes y 500 fueron gravemente heridos.
Un diálogo imposible que muestra los límites de los procesos de cambio y de las propias alternativas por izquierda.

Publicado enInternacional
Bolivia encara la votación más incierta en la era Evo

El referéndum del domingo decidirá si se reforma la Constitución para permitir que el presidente se vuelva a presentar en 2020

 

La incertidumbre reina en Bolivia ante el referéndum convocado para este domingo por su presidente, Evo Morales. Los bolivianos decidirán si permiten al líder indígena, el artífice del mayor cambio social que ha vivido el país en la última década, la posibilidad de volver a presentarse a unas elecciones en 2020 y, de ganarlas, postergarse en el poder hasta 2025, año del bicentenario de la independencia del país. El alto porcentaje de indecisos entre el sí y el no, según todos los sondeos, será determinante.


Morales ha logrado un amplio respaldo en todas las contiendas electorales a las que se ha presentado hasta ahora. Legó al poder en 2006 con el 54% de los votos; dos años después, superó un referéndum revocatorio con el 67% del apoyo; en 2009, tras reformar la Constitución, volvió a ser elegido presidente con el 64% de los sufragios y cinco años después, en octubre de 2014, con el 61%. Las autoridades judiciales consideran que esta última fue la primera reelección de Morales, por lo que la segunda, que de momento no permite la Constitución, sería a partir de 2020.


Por primera vez, la mayoría de sondeos publicados hasta el pasado domingo, último día permitido por la ley, auguran un empate en el sí y el no y una horquilla de indecisos que oscila entre el 10 y el 15% de los más de seis millones de personas que podrán votar el domingo. En lo que sí coinciden todas las encuestas es en destacar la gestión del Gobierno de Morales. Incluso las que dan una clara mayoría a los partidarios de que Evo no pueda volver a presentarse, reflejan una aprobación del mandatario de más del 60%.


Después de más de 10 años en el poder, es indudable la transformación que ha sufrido el país. La incorporación a la clase media de un amplio sector de la población y la salida de otro tanto de la pobreza, ha traído un cambio significativo a Bolivia. Un mero paseo por La Paz permite comprobar cómo en el último año y medio se han abierto decenas de nuevos comercios, la construcción de edificios se ha disparado y el teleférico, la gran obra de infraestructura en la capital, funciona sin cesar.


Sin embargo, la creación de nuevas élites ha traído consigo también un aumento de la corrupción en las instituciones. Además, la sombra del caudillismo, tan propio de la historia de América Latina, ponen en duda la continuidad de Morales en el poder pese a su gestión. A ello hay que sumar que muchos bolivianos que le han respaldado en anteriores ocasiones no están de acuerdo con la forma en que el presidente ha encarado la campaña por este referéndum.


‘Con Evo sí tenemos futuro’, el lema utilizado para defender el sí en la votación del domingo, basado en destacar los logros alcanzados, nada tiene que ver con los discursos oficiales de los últimos meses. En vez de resaltar la estabilidad política o el crecimiento económico, que aún se mantiene, Morales y buena parte de su entorno –lo que ha profundizado una división en el Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de gobierno- han recurrido al discurso antineoliberal y antiimperialista para alertar de las consecuencias de una victoria del no.


Todo ello se ha visto acentuado por un escándalo de tráfico de influencias en el que se ha visto envuelto Morales. Hace dos semanas, Carlos Valverde, conductor de un programa de televisión, mostró ante las cámaras un certificado de nacimiento de un hijo de Morales con Gabriela Zapata en 2007. La madre del niño es gerente comercial de la empresa china CAMC Ingineerig, la principal proveedora del Estado, con contratos por alrededor de 500 millones de dólares. Morales niega que hubiese tráfico de influencias a favor de la CAMC y achaca todo a una conspiración en su contra liderada por Estados Unidos.


Una turba quema la alcaldía de El Alto y deja seis muertos


La violencia ha ensombrecido el último día de campaña previo al referéndum de reforma constitucional que se celebrará el domingo en Bolivia. Una protesta en El Alto, la cuidad satélite de La Paz, feudo tradicional de Evo Morales y ahora gobernado por la oposición, derivó este miércoles en una turba que quemó gran parte de la alcaldía. Al menos seis personas, según las informaciones oficiales, murieron por asfixia y 18 resultaron heridas.


Los hechos se produjeron en torno al mediodía. A esa hora, una marcha convocada por un gremio de padres de familia reclamaba mejoras en las obras de varias instituciones. Cuando llegaron a las inmediaciones de la alcaldía, según el testimonio de varios testigos, una turba atacó las instalaciones. El miedo y la confusión se apoderó del lugar. Mientras el fuego incendiaba la parte baja del edificio, las personas que se encontraban en el interior trataban de resguardarse en las plantas superiores. Algunos intentaron abandonar la alcaldía saltando por la ventana.


La alcaldesa, Soledad Chapetón, en el cargo desde el pasado junio, aseguró que detrás de la protesta se encuentran dirigentes afines al exalcalde Édgar Patana (en prisión) y que están procesados por distintos delitos. Además, varios testigos aseguraron que los asaltantes trataron de llevarse y quemar documentos que, supuestamente, comprometían a dirigentes vecinales.


Entre las decenas de personas que se aglomeraban frente al edificio, ennegrecido por el humo, ya apagado el fuego, se repetía una misma idea: la participación premeditada de dirigentes gremiales, próximos al Movimiento al Socialismo (MAS), el partido gobernante, en los actos violentos para tratar de sembrar el caos de cara a la cita electoral del domingo. El ministro de Gobierno, sin embargo, aseguró que se trató de una “franca provocación” de los funcionarios hacia los marchistas.


“Quieren suspender las elecciones porque saben que van a perder, saben que el no va a ganar”, aseguraba René Chimba, de 42 años, alteño. “La intención era suspender el referéndum del domingo”, aseguraba, por su parte, Elías Villa, de 28 años. Las autoridades, tanto los dirigentes de El Alto, opositores, como desde el oficialismo, se mostraban recelosas de tratar de ligar el ataque con la votación del domingo.


La protesta se produjo a la misma hora que, en el sur de La Paz, feudo tradicional de la oposición, el presidente Evo Morales celebraba el cierre de su campaña. Los bolivianos decidirán este domingo si permiten al líder indígena, artífice del mayor cambio social que ha vivido el país en la última década, la posibilidad de volver a presentarse a unas elecciones en 2020 y, de ganarlas, perpetuarse en el poder hasta 2025, año del bicentenario de la independencia del país andino. El alto porcentaje de indecisos entre el sí y el no, según todos los sondeos, será determinante.


El Alto ha sido tradicionalmente un foco de reivindicaciones. Vecina de La Paz, mayoritariamente poblada por migrantes indígenas del altiplano, de ahí surgió la conocida como guerra del gas que derivó en la salida del Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, en 2003. La antesala de la llegada al poder de Evo Morales, hoy más cuestionado que nunca por quienes le apoyaron fielmente en sus inicios

Publicado enInternacional
Siempre solidario con el proceso de cambio en Bolivia

Este 21 de febrero se realizará en Bolivia un referéndum para la reforma parcial de la Constitución Política del Estado Plurinacional. Con esta consulta, convocada según el procedimiento constitucional, se busca modificar el artículo 168 a fin de que el Presidente y Vicepresidente puedan ser reelectos dos veces de manera continua (actualmente pueden serlo una sola vez). En caso de que gane el Sí, además de aprobarse la reforma del citado artículo, Evo Morales podría postularse nuevamente a la presidencia en las elecciones de 2019, pudiendo gobernar, si gana, hasta 2025. En caso de que gane el No y se rechace la reforma, el ciclo de Morales concluirá en 2020.


Todos los demócratas del mundo solidarios con los cambios que ocurrieron en Bolivia con los gobiernos del presidente Evo Morales y en otros países del continente con gobiernos progresistas desean, por encima de todo, que la derecha revanchista no vuelva al poder. Lo que pasa en Argentina con Macri sirve de trágico ejemplo de lo que puede pasar en otros países. Claro que a lo largo de los años fueron muchas las situaciones en que de modo solidario algunos de nosotros, entre los cuales me incluyo, criticamos algunas políticas de los gobiernos progresistas y las críticas no siempre fueron bien aceptadas. Se creó la idea falsa de que toda la crítica le hace el juego a la derecha y eso ha paralizado algún trabajo común en la búsqueda de soluciones adecuadas a las aspiraciones de los pueblos en el marco constitucional vigente.


En el caso de Bolivia, la convocatoria del referéndum de reforma constitucional crea una perplejidad específica ante las dos cuestiones que deben preocuparnos a todos y todas las demócratas progresistas. ¿Cómo garantizar la continuidad del cambio con estabilidad o, mejor, la continuidad de la estabilidad con cambio? ¿Cómo impedir, de la manera más eficaz, que la derecha regrese al poder y deshaga todo lo que las clases populares han conquistado en estos años? Para muchos, la respuesta a ambas cuestiones consiste en la victoria del Sí en el referéndum y en la reelección del presidente Evo Morales en 2019. Personalmente no tengo una respuesta alternativa, pero tengo preocupaciones que son difíciles de formular en estos tiempos del Sí o No.


Primero, me preocupa que las fuerzas que apoyan el cambio que el presidente Evo ha representado no hayan aprovechado este periodo para poner en evidencia las contradicciones, los retrocesos y los desafíos para evitar, justamente, que en 2019, esté o no Evo como candidato, la derecha vuelva al gobierno con mucha sed para intentar desmontarlo todo. Segundo, me preocupa que el MAS esté dividido por demasiadas disputas internas y ambiciones políticas, y que no se haya preparado para construir otros líderes que puedan seguir con el proceso con o sin Evo. Tercero, me preocupa que las fuerzas progresistas no usen el proceso del referéndum para vincular el Sí a compromisos que corrijan errores graves y retrocesos peligrosos del pasado próximo, y que esta vinculación no incluya una amplia participación de los movimientos y organizaciones sociales, independientemente de su fidelidad política.


Personalmente sigo dando mi respaldo al difícil proceso de refundación del Estado y al propio liderazgo de Evo. Estoy seguro que millones de ciudadanos en Bolivia y en el mundo quieren ayudar el presidente Evo Morales, pero, para eso, quieren que el Mandatario les ayude a ayudarle, manteniendo su fidelidad total al proceso de las alternativas al desarrollo capitalista extractivista y al respeto por la dignidad de la diversidad sociocultural y por la aspiración de la plurinacionalidad concreta y concretada.

Publicado enInternacional
Domingo, 03 Enero 2016 08:56

Arrancó la campaña por la re-re de Evo

Arrancó la campaña por la re-re de Evo

Las recientes victorias electorales de la derecha en Argentina y Venezuela envalentonaron también a la escuálida oposición boliviana, que se fortaleció para decir "No" a la propuesta de re-reelección. Paridad en las encuestas.


El próximo 21 de febrero Bolivia celebrará un referéndum re-reeleccionista que aún no tiene un ganador claro. En las encuestas ambas opciones van muy parejas. En las próximas semanas, oficialismo y oposición recorrerán calles y comunidades para apalabrar cada voto. Será la culminación de un proceso que arrancó apenas finalizaron las eleccaiones de octubre de 2014, cuando Evo Morales se relegitimó por tercera vez en la presidencia. Dentro del Movimiento Al Socialismo (MAS) en ese momento empezaron a pensar cuál era el camino más conveniente para que el líder aymara pudiera postularse otra vez en 2019. Querían aprovechar que Morales estaba en el pico de su popularidad, antes de que la gestión del gobierno inevitablemente desgastara su imagen. Un año después, el contexto había cambiado en América latina. Las recientes victorias electorales de la derecha en Argentina y Venezuela envalentonaron también a la escuálida oposición boliviana, que se fortaleció para decir "No" a la propuesta de re-reelección.


Hace pocos años, en cada cumbre y encuentro de gobiernos había una foto recurrente: los presidentes Morales, Hugo Chávez, Lula da Silva, Néstor Kirchner, Rafael Correa y tantos líderes progresistas de la región estrechaban las manos. Hoy, el boliviano es el único que persiste en esta imagen. Quizás aparecen Nicolás Maduro y el presidente de Ecuador, pero bastante desvanecidos por las coyunturas con las que deben lidiar en sus territorios. La novedosa soledad de Morales en la región preocupa al MAS, que en el avance continental de la derecha ve también su inevitable avance puertas adentro de Bolivia.


El presidente Morales, de 56 años, llegó a la presidencia en 2006 con el 54 por ciento de los votos. Fue reelegido en 2009 con el 64 por ciento y también en 2014, con el 60 por ciento de los sufragios. En 2009, Bolivia dejó de ser República para convertirse en Estado Plurinacional. Además puso en vigencia la actual Constitución. Por ello, el presidente y también la Justicia local consideraron que esta debía computarse como su primera presidencia en el nuevo modelo de Estado.


En estos días, las encuestas indican que el Sí a su re-reelección ronda el 45-50 por ciento, la misma cifra en que se mueve el No. Por eso, apenas pasado el brindis de fin de año, oficialismo y oposición se metieron de lleno en la campaña por cada voto. Para convencer, el MAS hace mención a sus logros de gestión, fundamentalmente al crecimiento económico de los últimos años.


Este repunte en las cifras macroeconómicas viene atado a la venta de hidrocarburos. Este año, por la caída del precio del barril de petróleo, Bolivia recibió un 32 por ciento menos de lo esperado de ganancias. Si la cosa sigue así, Morales ya avisó que habrá que "ajustarse".


Por su parte, la oposición trata de convencer recordando que hay una decena de personas detenidas por corrupción, todos vinculados al partido de gobierno. El caso insignia es el desfalco millonario al Fondo de Desarrollo Indígena (Fondioc), que involucra a líderes campesinos e indígenas identificados con el MAS.


El presidente Morales empezó el 2016 en la ciudad de Yacuiba, que colinda con Salvador Mazza, en la provincia de Salta. Allí, en un acto de entrega de obras transmitido por la TV pública boliviana, dijo: "Quiero decirles mi gran deseo en lo político. Vamos a ganar con el Sí el 21 de febrero de este año, vamos a ganar ampliamente, eso no está en debate. Mi gran deseo es batir nuestro récord. En los referendos hemos ganado con 67 por ciento. ¿Cómo llegar al 70 por ciento? Por eso estamos haciendo campaña, compañeros. Ya lo tenemos ganado, pero llegar al 70 por ciento sería otro récord histórico".


Por ley, está prohibido hacer uso de bienes públicos para hacer campaña política. Por ello en el MAS creen que pueden sancionarlos. Pero en definitiva, prefieren pagar la multa y ganar más votos. "Hay que ser sincero. Aunque el Tribunal Supremo Electoral me castigue, no importa. Hasta ahora hemos ganado seis elecciones", aseguró Morales. Si el No triunfara, el efecto sería devastador para el MAS, que ya no podría mantener la cohesión interna urdida por Morales en 10 años de presidencia.


De todos modos, públicamente se lo toma con calma. "Aunque no aprueben finalmente nuestra reelección, no importa. Hemos hecho, hicimos historia gracias al pueblo boliviano", aseguró el presidente.


"El 21 de febrero yo también quiero saber si me quiere o no me quiere el pueblo boliviano. Es lo más democrático. Acompañaré a los movimientos sociales en esta campaña por el Sí, respetando su decisión", dijo.


Mucho más explícito y apasionado se mostró el vicepresidente Alvaro García Linera en un acto público en la comunidad paceña de Viliroco. "Papá, mamá: no lo abandones al presidente Evo. No lo dejes solo, no lo abandonen. El presidente Evo, si tiene apoyo, construye colegios. Si no tiene apoyo, regresarán los gringos, regresarán los vendepatrias, regresarán los asesinos y a las wawas (bebés) les van a quitar todo y no habrá destino y va a haber llanto. Y el sol se va a esconder y la luna se va a escapar. Y todo va a ser tristeza para nosotros. No se olviden".

Publicado enInternacional
Sábado, 31 Octubre 2015 05:12

Congresistas y guerrilleros hablan de paz

Congresistas y guerrilleros hablan de paz

Congresistas y guerrilleros colombianos discutieron ayer en La Habana los procedimientos sobre cómo refrendar los futuro acuerdos de paz. Mientras los parlamentarios quieren un "acto jurídico" que incluya un plebiscito, las FARC siguen empeñadas en la realización de una Constituyente. Mientras tanto, dos integrantes de las FARC murieron ayer en un choque con el ejército colombiano en una zona rural del municipio de Uribe, en el departamento del Meta.


El presidente de la Cámara de Representantes, Alfredo Deluque, viajó junto al líder del Senado, Luis Fernando Velasco y el mandatario de las Comisiones de Paz, Roy Barreras a La Habana para tratar de convencer a los representantes del grupo insurgente de la viabilidad del plebiscito para refrendar los acuerdos de paz que deben firmarse el 23 de marzo, tras más de tres años de negociaciones en la isla. "Estamos conversando muy amigablemente con los miembros de las FARC, pero también muy seriamente", dijo Deluque a la prensa una vez finalizada la reunión.


La refrendación de los acuerdos de paz es uno de los seis puntos de la agenda que ambas partes discuten en las negociaciones de paz de La Habana, que comenzaron en noviembre de 2012. El gobierno de Juan Manuel Santos propuso un "acto jurídico", que incluye la realización de un plebiscito popular, pero también la entrega de poderes excepcionales al mandatario para decretar sobre asuntos en torno a ese tema, lo que despierta las suspicacias de la guerrilla.


Por su parte, Velasco explicó que la propuesta había sido sugerida por Santos. "Hemos venido adelantando el debate sobre una iniciativa legislativa presentada por el Ejecutivo bajo la forma de un acto legislativo y honrando la obligación del gobierno de garantizar la implementación de los acuerdos de paz", dijo el presidente del Senado colombiano. En tanto, Barreras instó a los insurgentes a aceptar la iniciativa oficial. "Esperamos que los aportes hechos en estas horas de diálogo permitan entender a la delegación de la FARC que este mecanismo de refrendación popular es uno de los mecanismos, el más legítimo, el más democrático, el más popular", dijo el presidente de la Comisión de Paz.

 

|Sin embargo, la guerrilla parece inamovible en su propuesta de una Constituyente. Mediante un comunicado fechado en la capital cubana, los guerrilleros informaron ayer que la presencia de los senadores colombianos es "motivo de gran interés", sobre todo en el momento "de gran expectación" que viven los diálogos de paz tras la firma de un acuerdo de justicia transicional entre ambas partes. "No dejaremos pasar este momento histórico para ganar la confianza de una inmensa masa humana que hoy no cree en las instituciones, y que clama transformaciones urgentes de las mismas", señalaron en el informe. "Desde el inicio de estos diálogos no hemos ocultado nuestra inclinación por que el mecanismo de refrendación que adoptemos en la mesa sea el de la Constituyente, o la combinación referendoconstituyente", dijeron a través del escrito. "De esa manera protegeríamos los acuerdos con un ropaje de granito para guarecerlos de los ataques y reversadas de los enemigos en la paz".


Para refrendar los futuros acuerdos de paz, la guerrilla pide un órgano de mayor representatividad que el actual Congreso.
"Una Constituyente, en las actuales condiciones, debe ser el resultado de un acuerdo de todos los actores políticos y sociales del país, estimulados por el propósito superior de la paz. Su fuerza irresistible está en la consulta a la nación en masa", añadió Márquez.


Al respecto, Velasco dijo que el Congreso recibirá las distintas opiniones de los las distintas fuerzas políticas, y es evidente que entre esas opiniones hay una opinión crítica de la derecha colombiana, que va llevar sus argumentos. La derecha colombiana, liderada por el ex presidente Alvaro Uribe, se opone a un acuerdo de paz con la guerrilla, contra la que pide mano dura militar. "Esos argumentos (de la derecha) tendrán todas las garantías para ser debatidos", dijo Velasco, quien se comprometió a conducir los debates "con plenas garantías y de manera pública y transparente".


Mientras la comitiva gubernamental y de las FARC dialogaban en La Habana, dos guerrilleros perdieron la vida en un enfrentamiento armado con soldados colombianos. Según explicó el comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra), general Juan Pablo Forero Tascón, el combate se produjo cuando militares que participaban en "labores de control territorial" se encontraron con miembros del Frente 40 de las FARC. Según agregó el jefe militar, los rebeldes se encontraban instalando minas antipersonales.


Los diálogos de paz están en receso por las elecciones del domingo en Colombia y según se prevé serán retomados la próxima semana para avanzar en los dos puntos que faltan de la agenda de negociación, el de las víctimas y el del fin del conflicto, que implica la desmovilización y el desarme por parte de las FARC.

Publicado enColombia
Martes, 07 Julio 2015 07:18

Qué sigue tras el No en las urnas

Qué sigue tras el No en las urnas

Mientras los ministros de Finanzas europeos se reúnen hoy en una cumbre extraordinaria para evaluar el referéndum griego, se especula con que se logre un acuerdo finalmente. En caso contrario, habrá consecuencias para Grecia y la Eurozona.


Escenario 1: Los griegos ceden


A pesar del rotundo voto No del domingo a las demandas de los acreedores, es posible que Alexis Tsipras esté tratando de lograr un acuerdo rápido que resuelva la crisis, para no convertirse en el primer ministro que lleve a su país a la agonía económica de un grexit (salida del euro). Su última oferta a los acreedores el pasado martes, apenas unas horas antes de la moratoria con el FMI, de aceptar la mayor parte de las exigencias de las reformas, en realidad dejó a los dos lados tentadoramente cerca. Los acreedores podrían ofrecer a los griegos algunas concesiones para que Tsipras pueda vender el acuerdo en su país. La renuncia de ayer del ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, puede hacer que los acreedores se sientan más inclinados a seguir el juego.


Eso significaría que Atenas acuerda imponer más austeridad a cambio del dinero que necesita para seguir pagando a los trabajadores del sector público y para evitar un default de los bonos en poder del Banco Central Europeo el 20 de julio. Tal acuerdo podría significar la reapertura de los bancos a los ahorristas desesperados por el fin del mes. El problema es que la nueva austeridad probablemente empeore la recesión de Grecia en los próximos años –algo que podría causar una división en Syriza y empujar la caída del gobierno–.


Escenario 2: Los acreedores ceden


Que Grecia salga de la moneda única representaría un golpe demoledor a la reputación de esta generación de líderes europeos. Ellos también están empezando a darse cuenta de que si Grecia sale del euro se enfrentarán a un costo mucho mayor que el precio de pagar para que Atenas siga formando parte del club. Será un trabajo duro justificar esa pérdida a sus propios contribuyentes. Además, los acreedores tendrían que enviar otros tipos de ayudas a Grecia, en todo caso, si grexit ocurriera.

Así que los acreedores, a pesar de su retórica de línea dura antes de plebiscito del domingo, podrían decidir que el compromiso es la opción más inteligente después de todo. Podrían ponerse de acuerdo para facilitar la exigencia a Grecia a ejecutar grandes superávits presupuestarios en el futuro previsible y acabar con el valor nominal de la deuda del país. Atenas cantaría esta victoria y la credibilidad y el orgullo de los políticos acreedores recibirían el golpe. Pero sería bendecido por el Fondo Monetario Internacional, que ha estado presionando por una rebaja de la deuda durante años. También permitiría a los líderes de Europa centrarse en algo más que las minucias de las finanzas públicas griegas y el mercado de trabajo. Uno de los riesgos en este escenario sería que otros partidos populistas en Europa –Podemos de España, el movimiento Cinco Estrellas de Italia, el Frente Nacional de Francia– podrían obtener un gran impulso a partir de la victoria de Syriza, creando una agitación política en todo el continente.


Escenario 3: Nadie cede


Los acreedores podrían sentir que simplemente tienen demasiado que perder si concedieran algo a Grecia tras la votación. Y los griegos podrían decidir que tienen un mandato que mantener firmemente hasta que consigan todo lo que quieren. El resultado podría ser un punto muerto. El sistema bancario griego se quedaría sin dinero en efectivo en cuestión de semanas si no días, y el 20 de julio Atenas caería en default para pagar bonos por 3 mi millones de euros al Banco Central Europeo. Esta entidad, tras recibir el visto bueno tácito de Angela Merkel y los demás jefes de gobierno de la Zona Euro, podría cortar la financiación de emergencia del sistema bancario griego por completo, diciendo que no se puede prestar a un Estado insolvente sin romper sus propias reglas constitucionales. Para evitar que los cuatro grandes bancos griegos colapsen y acaben con los ahorros de la población, el gobierno de Atenas tendría que nacionalizarlos. Probablemente entonces anunciaría que se vuelven a capitalizar con un IOU (pagarés) gigante del Estado griego. El gobierno en Atenas también iniciaría la emisión de billetes IOU (en lugar de euros) para pagar a los trabajadores del sector público. Estos pagarés dirían que tienen un valor de un euro cada uno. Pero se cambiarían en el mercado negro a tal vez la mitad del valor de un euro, señalando una devaluación masiva.

Finalmente, después de un período de agitación social, el gobierno griego lograría imprimir un gran lote de billetes dracma, que se convertirían en la nueva moneda. Eso significaría que Grecia abandona efectivamente el euro. En esa transición, Atenas podría llevar un cargamento de petróleo a la Rusia de Vladimir Putin. Y, a cambio, el gobierno griego podría vetar nuevas sanciones de la Unión Europea contra Moscú por su agresión en Ucrania, dividiendo el bloque en el escenario mundial.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

Publicado enInternacional
Europa deja la puerta entreabierta a Grecia

Europa mantuvo lo más que pudo el cerrojo de las concesiones y, tras el rotundo rechazo al programa de ajuste de los acreedores de Grecia expresado el domingo por los electores griegos, apenas entreabrió una hipotética salida. Con la misma retórica flotante que los caracteriza, una suerte de combinación entre el amor y la tortura, los dirigentes de la Unión Europea caminaron sobre una cuerda de equilibristas para, al final, seguir diciendo lo mismo que antes de la consulta: Atenas debe emprender reformas. Hay que medir y pesar las palabras de unos y otros con una tolerancia de Buda o una ciencia de filólogo. En París, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, sirvieron en la misma bandeja dos palabras muy ambiguas: "solidaridad y responsabilidad". Ello quiere decir que Europa será solidaria mientras Grecia se muestre responsable, o sea, traiga a la mesa de negociaciones propuestas "serias, precisas y verosímiles". En claro, los 18 países de la Zona Euro dejaron a Grecia en la misma situación que antes, como si el resultado del referendo sólo fuera, como lo escribe el eurofanático diario El País de España en su editorial, una aventura activada por el "nacionalpopulismo" del gobierno del primer ministro Alexis Tsipras. La referencia, que no es el único oprobio al que se somete al Ejecutivo y al pueblo griego, es de una ignominia de marrano. Para los gobiernos de la Eurozona un tratado colectivo y sus normas están por encima de la democracia.


Hollande dijo en la capital francesa: "Respetamos el voto de los griegos porque Europa es la democracia". Faltaría completar la frase: la democracia como la quiere el club de liberales europeos. Berlín sigue siendo la batuta de la Eurozona y nadie desafía sus prerrogativas. Durante la conferencia de prensa que ofrecieron juntos, Merkel se remitió a la última fase de la negociación que precedió la convocatoria a la consulta popular. Según la canciller alemana, la última propuesta que se hizo "fue muy generosa". Ambos recalcaron que la "puerta está abierta" mientras que, por su parte, Hollande repitió que "no queda mucho tiempo, hay urgencia para Grecia y para Europa".


El perfil de esa urgencia se delineará hoy cuando se celebre la cumbre extraordinaria de dirigentes europeos y se discutan los planteos nuevos o revisitados que traiga Tsipras. En el camino y pese al aplastante voto a favor de más del 60 por ciento, el dirigente griego dejó a su anterior ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis. El ex titular de la cartera era la oveja negra de los negociadores de Bruselas. No lo querían ver ni en foto. En un par de meses, Varoufakis les rompió el consenso y toda la cultura de los buenos modales con té y galletitas de maicena. Su presencia en las negociaciones era una traba de cara a la construcción de un acuerdo. En un comunicado, el paladín que enfrentó y no se sometió a la troika (FMI, Banco Central Europeo y Comisión de Bruselas) explicó que le "correspondía ayudar a Tsipras a explorar, según como él lo considere adecuado, el capital que el pueblo griego nos ha concedido a través del referéndum del domingo, y seré el portador del odio de los acreedores con orgullo". Su alejamiento del Ejecutivo era una de las condiciones insalvables planteadas por el Eurogrupo. Su salida parece adelantar, tal vez, un juego de concesiones por parte de Atenas, o quizá sea una forma de distender el escenario en la cual éstas empiezan el 7 de julio.


Habrá de hecho dos reuniones en la capital belga: una, a las 13, con los ministros de Finanzas de Eurogrupo. Luego, a las 18 se realizará la cumbre de los jefes de Estado y de gobierno. Todo está suspendido hasta esos dos momentos. Por lo pronto, en un momento en que los bancos griegos sufren una asfixia de vida o muerte, el BCE, Banco Central Europeo, decidió mantenerlos bajo perfusión mediante la línea de liquidez (ELA) que actualmente asciende a 89 mil millones de euros.


Menos Alemania, la casi totalidad de los países bajaron el tono con respecto a la salida de Grecia de la Zona Euro sin que ello deje prever que un pacto es posible y, si lo es, a qué precio para Grecia. El ultra agresivo presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, dijo "la victoria del No nos acerca a una solución". Pero las declaraciones como las del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, según el cual "un no de los griegos en el referendo sería interpretado como un no a la Zona Euro", se han espaciado. Los heraldos de la exclusión de Grecia desaparecieron del firmamento. La más que hostil España negó que ello fuera una realidad. Pero las capitales europeas tienen mala cara. No hay nada preciso, todo es de una incertidumbre con varias cabezas donde sólo Alemania marca el ritmo mientras que Francia gesticula pero no hace nada. Son pura y sencillamente escalofriantes el silencio, la inoperancia, el inmovilismo, la blandura y la cobardía política que han demostrado en esta crisis las llamadas izquierdas o socialdemocracias europeas. No plantearon nada, no rompieron el muro de la incomprensión con ninguna idea creativa. No existen más. Se han vuelto una pobre extensión del liberalismo y hasta han renunciado a la modesta meta de humectarlo con un poco de humanismo para que se disuelva mejor. Hace unos días, el presidente del Parlamento Europeo, el socialista Martin Schulz (sí, sí, crea lo que está leyendo "socialista") dijo que los griegos iban a tener que "imprimir otra moneda porque el euro dejará de estar disponible". Con socialistas así, mejor no perder tiempo en ilusiones y votar de una vez por todas a la derecha. Por lo menos, ya se sabe lo que harán.


Hasta anoche, la principal piedra en el camino no había desaparecido: se trata del reclamo griego para que se reestructure su deuda (322 mil millones de euros) y de un nuevo programa de ayuda. Berlín ya adelantó que "no se dan las condiciones para un nuevo programa de ayuda". En esto, pese a la escenificación ofrecida ayer en París por Merkel y Hollande, el monolito no se ha desplazado. Los impedimentos son densos. Prueba de ello, Grecia amplió el corralito bancario por dos días más. Quedan, finalmente, tres opciones sobre el horizonte: un acuerdo "amistoso" entre Grecia y sus acreedores podría diseñar la salida de lo que el canciller italiano Paolo Gentiloni llama "el laberinto griego". En realidad, la metáfora es inexacta porque el laberinto es sobre todo y antes que nada europeo. Pero, para ello, Tsipras deberá convencer aportando más reformas (aumento de la TVA, aumento de la edad de la jubilación). La segunda opción es una pura y llana salida pactada de Grecia de la Zona Euro, el "Grexit". Como, según Alemania, Grecia no acepta las reglas del juego europeo los dirigentes podrían organizar ese "Grexit" de forma coordinada. Si no hay acuerdo ni "Grexit" ordenado se impondría entonces una salida tormentosa de Grecia del euro.

Esto se plantearía seriamente a partir del 20 de julio, fecha en la cual, sin acuerdo, Atenas tiene que reembolsar al Banco Central Europeo 3,5 mil millones de euros. Si no ocurre, el BCE cortaría su ayuda de urgencia y Grecia y sus bancos estarían ya no en default, sino en bancarrota. Es, de todas, la peor alternativa. La hora de la verdad europea sigue, por el momento, sujeta a estos tres desenlaces por cuya preeminencia nadie, anoche, se atrevía a apostar.


Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
Lunes, 06 Julio 2015 06:49

El triunfo de la soberanía popular

El triunfo de la soberanía popular

La Nación le ganó a las instituciones europeas y financieras, la soberanía democrática a la tecnocracia, un pueblo a una camisa de fuerza cosida por una ideología devastadora e inhumana. El triunfo del "no" en Grecia consagra la legitimidad democrática de un país por encima de la vandálica dominación de un modelo colectivo cuya única ambición es someter y ganar dinero. Ni los agravios, ni las amenazas, ni las groserías, ni los chantajes, ni las agresiones a la historia y la identidad de un país y de un movimiento político trastornaron el rumbo de la voluntad popular en una Grecia que ingresó al espacio europeo en 1981 (Comunidad Económica Europea en ese entonces) y hoy, cuando su PIB apenas pesa el 2 por ciento de la Unión Europea, es el principal factor de cuestionamiento de ese sistema. Grecia midió sin confusión el impacto de los sucesivos planes de ayuda y austeridad que se abatieron sobre el país a partir de 2009.


En 2008, por ejemplo, el PIB griego era un 7 por ciento inferior al promedio de la UE. En 2013, el diferencial subió al 28 por ciento. El comandante supremo de los paraísos fiscales en Europa y actual presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se equivocó de mundo cuando, luego de la victoria de Syriza en enero de 2015, afirmó: "Decir que todo va a cambiar porque hay un nuevo gobierno en Atenas es tomar sus deseos por la realidad". Luego, agregó: "No puede haber una elección democrática contra los tratados europeos". ¿Y ahora qué? Las consultas democráticas son más que una comedia cuya gran función consiste en hacerle creer a la gente que es libre. Como dice un diplomático argentino en París: "¿Cómo le van a hablar a Grecia de democracia si el copyright de la palabra la tienen ellos?".


Tal como está plasmada en los acuerdos europeos, la política monetaria está fuera del control de los Estados, es decir, del pueblo. Pero cuando éste vota "no", ¿qué ocurre a partir de ahora? ¿Grecia afuera del euro y de la UE? Un pavoroso silencio se apoderó de los medios que, hace apenas 24 horas, vociferaban una calamitosa sinfonía de análisis e infamias. Algunas voces empezaron a pedir "solidaridad y responsabilidad" (justamente, el primer término desapareció del envoltorio del euro).


Parte del camino futuro se diseñará hoy en París durante un encuentro entre la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés, François Hollande. El palacio presidencial del Elíseo anunció que ambos dirigentes se reúnen "para evaluar las consecuencias del referendo en Grecia". Los dos dirigentes también convocaron a una cumbre extraordinaria de la Zona Euro para mañana. Berlín dio una información complementaria clave. Según un comunicado difundido anoche, "los dos dirigentes están de acuerdo en que el voto de los ciudadanos griegos sea respetado". No está sin embargo garantizado que Berlín mueva su postura, es decir, "la solidaridad a cambio de reformas". Tal vez la aplastante victoria del "no" acerque ahora las posiciones de París y Berlín y trastorne un poco la relación de fuerzas. Merkel y Hollande se habían distanciado dos días antes del referéndum. Hollande quería que se llegara a un acuerdo antes de la consulta, mientras que Merkel lo congeló todo para después. Quizás, igualmente, el "no" masivo lleve a que la presidencia francesa saque del cajón con naftalina una de las propuestas formuladas por Hollande cuando era candidato: utilizar las reservas europeas para el desarrollo. Sin embargo, los nubarrones se mueven sobre el cielo europeo como ejércitos hostiles. Nada dice que, pese a las palabras más apaciguadas de unos y otros, se logre un acuerdo con los acreedores de Grecia y con la gran perdedora de esta fase, la troika. Prueba de ello, el número dos del Ejecutivo alemán y líder de los socialdemócratas, Sigmar Gabriel, dijo tajantemente que un nuevo proceso negociador con Grecia era "difícilmente imaginable".


También trascendió que inmediatamente después de que se conocieran los resultados, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, habló por teléfono con Hollande. Ambos estuvieron de acuerdo en "tonificar las negociaciones" entre Atenas y sus acreedores. Sopla ahora un viento de pánico. Después de Tsipras, el hombre más citado era el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, quien repitió hasta el cansancio que la pertenencia a la Zona Euro era un proceso "irreversible".


Ganó Tsipras, Grecia, otra fisonomía posible de Europa y perdió Angela Merkel. Las urnas griegas precipitaron a la canciller alemana hacia la peor derrota desde que llegó al poder, en 2005. La capitana de Europa, de la competitividad a cualquier precio, la gran defensora de su sistema bancario por encima de los intereses comunitarios, la militante extrema de la ortodoxia presupuestaria y de las reformas estructurales perdió ante la cuna de la democracia. Pero esa derrota puede trabar el camino de una negociación con Atenas, principalmente el desbloqueo de un tercer plan de ayuda por unos 30.000 mil millones de euros. Para ser aprobado, hace falta el consenso de los parlamentos nacionales, y el de Alemania, la Bundestag, es, al igual que la población alemana, mayoritariamente hostil. La Eurozona navega desde hace rato sin brújula y en medio de tironeos importantes debido a la confrontación de las posiciones. Las de Alemania, en particular, las de su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, pesan mucho. Schäuble es uno de los más tórridos partidarios de aceptar que la Eurozona se consolide sin Grecia. La partida de ajedrez entre los líderes europeos es apretada y muy incierta.


El "no" es un incontestable triunfo de la soberanía popular, pero no una garantía de justicia y solución para Grecia. Vapuleados y despechados, los países del sur de Europa –Portugal, Grecia, España, Italia– son objeto de una cruzada de menosprecio perfectamente retratada en las siglas con las cuales se los identifica en los círculos tecnócratas del Viejo Continente: PIGS (Portugal, Italy, Greece, Spain). PIGS, en inglés, quiere decir "cerdos".


Ni los brujos más entrenados, ni los economistas más excelsos o los estrategas políticos más finos son capaces de vaticinar qué ocurrirá en adelante, con Grecia y con Europa. Salida de Grecia del euro, derrumbe bancario, crisis y camino sin salida con los acreedores. Es una hora llena de sombras donde la única luz proviene de las urnas griegas. Pero la decisión no es de los electores griegos, sino de quienes tienen el timón de un sistema perverso y asfixiante. A ellos no les importa el voto popular sino las cuentas. Anoche, la Place de la République, en París, se llenó de gente festejando. Grecia inundó la noche de esperanzas, pero con eso no se ablanda el caparazón de la troika (FMI, Banco Central Europeo, Comisión de Bruselas), ni se cambia el libreto de su biblia ortodoxa. Perdió la troika, desde luego, pero el poder de decisión final lo tienen ellos. El proceso de negociación con Grecia, las exigencias planteadas, la corresponsabilidad de Europa con la crisis, han sido un oprobio. La Unión Europea ya cifró su identidad moderna y su mensaje de cara al mundo cuando puso al frente de la Comisión Europea a un manipulador de paraísos fiscales y un experto en ayudar a empresas a evadir impuestos a costa de sus socios europeos.

Como lo escribe Pascal Riché en un editorial del semanario Le Nouvel Observateur, "el rostro que ofrece Europa, en este año 2015, es espantoso". Es el rostro de una Europa con el corazón seco, sin ambición, sin proyecto colectivo. Se entiende que, en Grecia, esta Europa dé ganas de votar no: no a esas humillaciones, no al egoísmo, a la ausencia de visión; no al tratamiento humillante a los países más frágiles, que pasa por sermones y castigos. Y no a esa Zona Euro de la que, desde hace años, se conoce el mal funcionamiento, pero cuya reforma se aplaza constantemente.


Grecia, a quien los alemanes, ingleses, franceses o los países nórdicos, tomaban por una colonia de vacaciones, sacó de sus entrañas ese "oxi" (no) con el cual, en la historia, los pueblos terminan por derribar las opresiones. Esta es financiera, consensuada, globalizada y aceptada por una aplastante cantidad de seres humanos que confunden la libertad y el bienestar con el consumo. Pero el "oxi" dio sus primeros pasos en Atenas. Allí empezó también esta historia humana común que es la democracia.


Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
Stiglitz: "Los líderes europeos atacan la democracia griega sin entender que los planes de la Troika han fracasado"

El premio Nobel de Economía y expresidente del Consejo de Asesores Económicos de Bill Clinton en la Casa Blanca, Joseph Stiglitz, ha denunciado, en su última columna sindicada previa al referéndum en Grecia, que "Europa ataca a la democracia griega" porque "la verdadera naturaleza de la disputa sobre la deuda es mucho más sobre el poder y la democracia que sobre el dinero y la economía".

El artículo del catedrático de la Universidad Columbia es demoledor: "No recuerdo que ninguna depresión haya sido jamás tan deliberada, ni haya tenido consecuencias tan catastróficas" como la que ha sufrido Grecia al cumplir las exigencias de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. "Es alarmante que la Troika se haya negado a aceptar su responsabilidad por todo ello o a admitir lo erróneos que han sido sus previsiones y modelos. Pero es aún más sorprendente que los líderes europeos ni siquiera hayan aprendido" de ese desastre: una caída del 25% del PIB y un desempleo juvenil que se ha disparado por encima del 60%.

"Pocos países han conseguido lo que ha logrado Grecia en cinco años"


Stiglitz, quien también fue vicepresidente y economista-jefe del Banco Mundial, asegura que "incluso si la deuda griega se reestructurase más allá de todo lo imaginable, el país permanecería en depresión si los votantes eligiesen en el referéndum cumplir los objetivos de la Troika". Y rinde homenaje a los esfuerzos de los griegos por superar la crisis:

"Pocos países han conseguido nada semejante a lo que los griegos han logrado en los últimos cinco años. Y, pese a que el coste de sufrimiento humano ha sido extremadamente elevado, las últimas propuestas del Gobierno griego se han esforzado por acercarse a las demandas de los acreedores".

"Hay que decirlo claramente: en realidad, casi nada de la enorme cantidad de dinero prestada a Grecia ha llegado allí. Ha ido a pagar a los acreedores del sector privado, incluidos los bancos alemanes y franceses. Grecia no ha recibido más que una mísera parte de eso, pero ha pagado un alto precio para preservar los sistemas bancarios de esos países".

Más aún, el eminente economista afirma que "el FMI y los otros acreedores oficiales no necesitan el dinero que se le está reclamando a Grecia". Porque "nada de esto es sobre dinero, sino sobre el empleo de ultimátums para obligar a Grecia a arrodillarse y a aceptar lo inaceptable".


Stiglitz fustiga duramente a los líderes europeos que exigen a Syriza que mantenga la política económica de austeridad y los acusa de haber creado una Eurozona "que nunca fue un proyecto muy democrático. La mayor parte de sus gobiernos no buscaron la aprobación de sus ciudadanos antes de entregar su soberanía financiera al BCE. Cuando Suecia lo hizo, los suecos dijeron 'No'. Entendieron que el desempleo se dispararía si la política monetaria del país fuera decidida por un banco central centrado obsesivamente en la inflación (...) y que la economía sufriría porque el modelo económico de la Eurozona se fundamenta en relaciones de poder que perjudican a los trabajadores".

Publicado enEconomía