Un estudio detalla el “catastrófico” efecto de las misiones cristianas en los nativos de América

La mitad de los indígenas de California sobrevivía más allá de los 47 años hasta la llegada de los misioneros españoles en 1769; la mitad moría sin cumplir los 22 después de ese año

 

Un libro fantástico publicado en el año 1510 en Sevilla, Las sergas de Esplandián, narraba las fabulosas aventuras de un caballero cristiano por lugares imaginarios como una tal California, un paraíso terrenal habitado por mujeres guerreras cubiertas de oro. Cuando los conquistadores españoles llegaron a la costa occidental de Norteamérica en el siglo XVI, bautizaron las tierras como California, en recuerdo de aquella leyenda de un libro de caballerías tan popular entonces que incluso aparece en la biblioteca de Don Quijote. La California real, sin embargo, no estaba poblada por amazonas con espadas doradas, sino por grupos indígenas indefensos ante las nuevas enfermedades infecciosas traídas por los recién llegados. Una nueva investigación ha puesto ahora cifras al descenso “catastrófico” de la población original: antes del establecimiento de las misiones españolas, la mitad de los nativos sobrevivía más allá de los 47 años. Tras el asentamiento de los llamados “varones de Dios”, la mitad de los locales llegó a morir antes de cumplir los 22 años.

El actual mapa de California revela su origen: San Francisco, San José, Santa Bárbara, San Luis Obispo. Tras más de dos siglos de escasos avances, el fraile Junípero Serra fundó la primera misión española, la de San Diego, en 1769. Los franciscanos se extendieron por el territorio con el encargo de convertir las comunidades locales de cazadores y recolectores en súbditos productivos del rey católico Carlos III. El nuevo estudio, encabezado por el antropólogo estadounidense Brian Codding, ha analizado los registros de mortalidad de las propias misiones españolas, con datos de más de 23.000 personas, y otros 10.000 fallecimientos de tiempos prehistóricos. Los autores hablan de unos niveles de mortalidad similares a los de una “peste” tras el establecimiento de los españoles a partir de 1769.

El trabajo, publicado este lunes en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU (PNAS), calcula que la población local de 43.285 personas se redujo a 7.800 individuos tras la llegada de los misioneros a lo que hoy es California central. “El número de muertes tras el establecimiento de las misiones españolas fue, probablemente, mucho mayor, especialmente si la población en el momento del contacto está infraestimada y si los fallecimientos no se registraban”, opina Codding, de la Universidad de Utah, en Salt Lake City. Martha Ortega, historiadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (México), aplaude el nuevo estudio, “serio y muy bueno”, en el que no ha participado.

Algunos historiadores españoles, como Salvador Bernabéu, han analizado en los últimos años el sistema de las misiones en California. Los frailes, acompañados por algunos soldados, llegaban con perros, caballos, gallinas, ovejas, semillas y regalos para atraer a los nativos. Los predicadores les enseñaban oraciones cristianas, los bautizaban y los vestían como los españoles: con calzón y camisa, a los hombres, o con vestido, a las mujeres. Bernabéu, director de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos (CSIC), ha constatado en sus obras la “caída drástica” de la población indígena por las enfermedades infecciosas, un problema que se agravó cuando los nativos fueron obligados a convivir en estancias mal ventiladas en las misiones. La viruela, el resfriado común, la gripe, el sarampión, la difteria, la malaria y las enfermedades venéreas arrasaron a los nativos.

Los virus y los microbios, sin embargo, no explican por sí solos la catástrofe vivida alrededor de las misiones españolas, advierten los autores estadounidenses, que apuntan a otros factores añadidos, como la expropiación de tierras, las hambrunas, la esclavitud y los traslados forzosos. “Quizá fue más culpable el caos cultural que se extendió por América tras el contacto con los europeos y que podría haber exacerbado radicalmente la vulnerabilidad de las poblaciones indígenas”, plantean los investigadores en su estudio. Su análisis muestra que en las misiones californianas murió un mayor número de mujeres (unas 13.000) que de hombres (unos 10.000), un fenómeno todavía sin explicación, según admite otro de los firmantes, el prehistoriador Terry Jones, de la Universidad Politécnica Estatal de California, en San Luis Obispo.

“Hubo violencia en las misiones. Hubo intentos de revuelta por parte de los nativos”, señala Jones, que se apoya en el análisis de los restos óseos, con marcas de golpes y de proyectiles. “Y California tampoco era un paraíso libre de violencia antes de la llegada de los españoles. Los relatos históricos describen enfrentamientos a pequeña escala con violencia entre grupos nativos, a menudo causados por el uso sin autorización de los recursos de otro grupo o por la invasión de sus territorios”, subraya Jones.

Los historiadores pensaron durante décadas que, tras la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492, hubo una pandemia continental que aniquiló a la población indígena, con plagas que incluso habrían llegado a California antes que los propios españoles, pero estudios como el de Codding y Jones muestran más bien un mosaico de epidemias regionales surgidas durante siglos y con diferentes intensidades. La peste en California llegó con los misioneros.

Por Manuel Ansede

05 jul 2021 - 21:15 CEST

Publicado enInternacional
¿Qué hacer con el poder evangélico?

Ariel Goldstein analiza cómo los grupos religiosos están copando la política en América

En su reciente libro el sociólogo rastrea el modo en que algunas vertientes evangélicas avanzaron en el tablero político de América latina. Estados Unidos, Brasil, pero también México o El Salvador, como ejemplos de sus alianzas partidarias. Las iglesias shopping y el fiel como consumidor.

 

En diez años, el evangelismo ha duplicado su porcentaje de creyentes en Argentina. En Estados Unidos, los pentecostales, la rama más poderosa dentro de esa iglesia, consumaron en 2016 una alianza con Trump que les permitió ensanchar su poder. En Brasil los votantes evangélicos representan casi un tercio de su población, y en países centroamericanos ese porcentaje es aún mayor. Los presidentes que intentan ganarse el voto evangélico no son sólo los ultraderechistas, como Trump o Bolsonaro. Andrés Manuel López Obrador en México y Dilma y Lula en Brasil, también se lo han planteado como política. ¿Cuál es el verdadero poder evangélico en los países de la región, cuánto crece ese poder, cuáles sus contactos con las altas esferas de la política y en qué medida aumentó en los últimos años su penetración a nivel popular? Son algunas de las preguntas que se hace el sociólogo Ariel Goldstein en Poder evangélico. Cómo los grupos religiosos están copando la política en América, que editorial Marea publicó recientemente.

En entrevista con Página/12, Goldstein da cifras y porcentajes, se remonta a los orígenes del evangelismo en Estados Unidos y su proyección a los países latinoamericanos. Detalla en qué consiste el pentecostalismo, hace una proyección a futuro del posible crecimiento evangélico y se detiene en el caso argentino, donde la reciente sanción de la ley de interrupción voluntaria del embarazo acaba de infligir una importante derrota a esos grupos.

- ¿Desde cuándo los grupos evangélicos empiezan a asomar con voluntad de poder en América latina?

- La expansión evangélica en América latina varía en función de los distintos países, pero se fortalece desde mediados del siglo XX, más precisamente en las décadas del 70 y el 80, en respuesta a la llamada “teología de la liberación” adoptada por parte de la Iglesia Católica. Mientras el Concilio Vaticano II había promovido la aproximación entre grupos católicos con sensibilidad social y movimientos de izquierda, el auge del evangelismo parece tener otro sentido político. En países como Colombia está imbuido de una fuerte matriz anticomunista.

- ¿El pentecostalismo es la corriente evangélica más poderosa? 

- Creo que junto con el neopentecostalismo son las dos corrientes que más se han expandido en los últimos años. El pentecostalismo representa un giro carismático en el evangelismo que incluye hablar en lenguas, la creencia en demonios, la curación divina. En la capacidad para adaptar sus formas religiosas a la experiencia cotidiana de los sectores populares reside una de las razones de su expansión. Surge en Estados Unidos a comienzos del siglo XX y luego se va trasladando a distintos países latinoamericanos. Centroamérica es un escenario privilegiado de esa expansión.

- ¿Cuál son los contactos del evangelismo con el poder?

- En Estados Unidos se ha dado un alineamiento histórico entre el Partido Republicano y los blancos evangélicos. Esto se remonta a la aprobación del Acta de Derechos Civiles en 1964, cuando los blancos del Sur se pasaron al Partido Republicano. Ahí empieza un fuerte proceso de fortalecimiento de la derecha norteamericana vinculado al movimiento evangélico de la Mayoría Moral. También se puede ver actualmente una amplia red de pastores que viven en Estados Unidos pero predican para América latina. Por ejemplo el argentino Luis Palau o Franklin Cerrato, importante para la llegada al poder de Nayib Bukele, presidente de El Salvador. El circuito migratorio entre Estados Unidos y América latina es aprovechado por las iglesias como fuente de construcción de poder.

- En el libro cita uno de tantos “trumpismos” pasmosos: “Si Dios alguna vez quisiera un departamento en la Trump Tower, le ofrecería mi mejor suite de lujo a un precio módico”. Hacerle descuento a Dios no suena muy religioso, y sin embargo los más poderosos pastores evangélicos no dudaron en apoyarlo.

- Hubo un pacto pragmático con Trump. Muchos de estos pastores parecen haber entendido que aunque Trump no era puritano (de hecho a lo largo de su vida representó más bien los valores contrarios) sí promovió beneficios concretos para estos grupos desde el poder, incluyendo una oficina en la Casa Blanca. Trump fue además el único presidente presente en la Marcha por la Vida. Un personaje clave en esto fue Mike Pence, el vicepresidente que acaba de ponerse en contra de Trump. Pence, que parecía representar el reaseguro de ese puritanismo, es un devoto evangélico, que siempre hace acto de presencia con iglesias y pastores.

¿Trump fue el presidente estadounidense con mayor apoyo de estos sectores?

- Con Trump se dio un pacto de beneficio mutuo. El alineamiento que había empezado con Reagan se fue haciendo más profundo. Los números de apoyo en 2016 y 2020 de los blancos evangélicos a Trump son de alrededor de 80% en ambas elecciones. Es un número alto. Sin embargo, es un grupo que a nivel demográfico no está creciendo, mientras que los latinos, por ejemplo, sí lo están haciendo. Este puede ser un dilema para el Partido Republicano. Las bases electorales que históricamente han sustentado su apoyo han entrado en un declive demográfico.

- El pastor evangélico brasileño Edir Macedo habló de un “plan de poder” orientado a conquistar espacio en la sociedad y la política. ¿En qué consiste?

- Es la idea de que los elegidos por Dios deben gobernar. Ya no despreciar la política como algo “mundano y terrenal” como antes hacían los grupos evangélicos, sino poner a los ministros, presidentes, para definir las políticas en función de sus intereses religiosos.

- ¿Qué peso tuvieron los sectores evangélicos en las recientes elecciones en los países de la región?

- En 2016 en Estados Unidos, su papel fue importante porque Trump logró nuclear detrás de sí a un sector del Partido Republicano en parte gracias a los evangélicos. En 2020 tuvieron cierta incidencia para que Trump ganara el Estado de Florida, especialmente porque alrededor de un 20, 30 por ciento de los latinos en Estados Unidos participa de las iglesias. Con Bolsonaro fue importante porque especialmente luego de las manifestaciones del EleNâo, los pastores se alinearon con su candidatura. El apoyo de Edir Macedo fue un momento clave de esa expresión. Bolsonaro se ausentó del debate de TV Globo con el resto de los candidatos, pero dio entrevistas exclusivas con el canal evangélico TV Record, cuyo dueño es Macedo.

- ¿Brasil es el país con mayor porcentaje de votantes evangélicos?

- Se estima que es un 30 por ciento. Pero hay países de Centroamérica, como Guatemala y Honduras, donde ese porcentaje es mayor. En estos países han tenido una fuerte incidencia en la política a partir de su expansión territorial.

- Hace poco detuvieron por sospechas de corrupción al pastor Marcelo Crivella, alcalde evangélico de Río de Janeiro. ¿Esto podría representar un desprestigio para esa iglesia, o será tomado apenas como un caso individual?

- Es enorme el poder de la Iglesia Universal del Reino de Dios, la agrupación evangélica más poderosa, que es la que lidera Edir Macedo. Pero Crivella, aliado a Bolsonaro, es un personaje central del pasaje de los evangélicos de las mega-iglesias a la política. Entonces eso puede significar que los pastores deban ser más cuidadosos respecto de qué líderes llevan a la política. La gestión de Crivella en Río ha sido muy criticada, y de hecho ha perdido la reelección contra un político tradicional del PMDB como Eduardo Paes.

- ¿Cómo analiza el acercamiento de Bolsonaro a Israel y el apoyo explícito de líderes evangélicos?

- Israel juega un papel importante como aliado de Estados Unidos. Jerusalén es vista por muchos líderes pastores de las mega-iglesias como parte de un lugar sagrado. Este alineamiento opera como reaseguro de los intereses israelíes en el conflicto con los palestinos. Muchos de estos países, influenciados por los grupos evangélicos, promueven el traslado de las embajadas de Tel Aviv a Jerusalém. Esto ha sucedido en Guatemala, Estados Unidos, Honduras, Brasil ha abierto un escritorio comercial en Jerusalén y el traslado de la Embajada fue parte de las promesas de campaña de Bolsonaro.

- ¿Qué nivel de penetración tienen estas iglesias en sectores populares?

- Un nivel importante, porque rescatan a los jóvenes de la drogadicción, el alcoholismo y la violencia juvenil, las pandillas en el caso de Centroamérica o la violencia doméstica. Como dice el antropólogo Juliano Spyer, son una especie de estado paralelo de bienestar cuando éste se encuentra ausente. Apuntan a resolver problemáticas concretas que se presentan en el territorio. El perfil brasileño de los evangélicos es revelador: la mayoría son mujeres jóvenes, negras y pobres.

- ¿Y en la Argentina, hoy?

- Según el último estudio del Conicet la población evangélica ha pasado del 9% en 2008 al 15% en 2019. La rama que más ha crecido son los pentecostales, que representan el 13%. Existe una diversidad de corrientes dentro del evangelismo, como sucede en otros países. Pero también entidades que nuclean a estas iglesias, como Aciera. Un elemento característico es la defensa de lo que llaman la “familia tradicional”, lo que supone la oposición al aborto, entre otras cuestiones.

- En ese sentido acaban de sufrir una seria derrota, con la sanción de la legalización del aborto.

- Es posible, pero también han logrado una presencia mediática y en la calle que antes no tenían en la oposición a esta nueva ley. En países como Costa Rica, Perú, Panamá o Colombia, las coyunturas donde se debaten temas como la educación sexual en las escuelas o el matrimonio igualitario les han permitido a estos grupos visibilizar sus reclamos hacia sectores más amplios de la sociedad.

- En el libro señala que algunos sectores del progresismo hicieron pactos con fuerzas religiosas conservadoras. ¿En qué consistieron?

- Un caso interesante es el de Manuel López Obrador, que ha rendido homenaje a Naasón García de la Iglesia La Luz del Mundo, acusado de lavado de dinero y explotación sexual de menores. Pero también puede verificarse su alianza con Arturo Farela, de Confraternice, quien dijo que son “un ejército al servicio de la revolución” que lidera López Obrador. Otros son los casos de gobiernos como Nicaragua o Venezuela, que ante las violaciones de derechos humanos en ambos países y enfrentados con la Iglesia Católica, encontraron en las iglesias evangélicas un apoyo para conservar su estabilidad política. En todo caso, un factor reiterado es que los pastores terminan en general aliados a gobiernos de tendencia autoritaria, más allá de si son de derecha o izquierda.

- ¿Y Lula?

- Lula y Dilma fueron aliados del Frente Parlamentario Evangélico y sus iglesias. Les transfirieron recursos desde el Estado para el trabajo social. Hoy en Brasil el FPE representa 196 diputados y 8 senadores. Esta alianza con el PT entra en crisis alrededor de 2013. Cuando el pastor conservador y aliado de Bolsonaro, Marco Feliciano, se convierte en Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, eso supuso un gran conflicto con la izquierda del PT. La caída en popularidad de Dilma por las manifestaciones de junio de 2013 también contribuyó a la crisis. La alianza se resquebraja y ya en 2014 el Pastor Everaldo del Partido Social Cristiano (antes aliado al gobierno del PT) lanza su candidatura a la presidencia con el eslogan “privatiza todo”. Estos grupos ya estaban “en disponibilidad” para nuevas alianzas. El ascenso de Bolsonaro y la ola conservadora en 2018 terminó de sellar esta alianza que se mantiene hasta hoy y es uno de los principales apoyos de su gobierno.

"El fiel es visto como consumidor, y observa a la iglesia como espacio de entretenimiento, socialización, pertenencia y consumo".

- ¿Qué relación mantienen las distintas corrientes neoliberales con el evangelismo?

- Hay una prédica en muchas iglesias que sostiene que “la pobreza no es una condición social, sino un mal espiritual”. Así, se predica un “pacto con Dios” donde el fiel progresa por su esfuerzo y su fe. El objetivo es que sea emprendedor y alcance el progreso económico y afectivo. Es una visión que prescinde de un análisis de la sociedad en términos colectivos y busca sustento en el individualismo. En ese sentido, especialmente las corrientes neo-pentecostales pueden encontrar afinidad con el neoliberalismo.

Iglesias shopping

- Al analizar la relación del evangelismo con distintas formas de entretenimiento, habla de "iglesias shopping”. ¿En qué consisten?

- Las mega-iglesias se han tornado en centros privilegiados de consumo. Allí hay toda una serie de entretenimientos para los fieles. Bandas musicales cristianas, recitales, y objetos de consumo como libros, CDs, remeras, etc. El fiel es visto como consumidor, y observa a la iglesia como espacio de entretenimiento, socialización, pertenencia y consumo. Otra cuestión es cómo estas iglesias han usado el marketing, la televisión y las redes sociales para promover de forma exitosa sus “marcas religiosas” y reclutar nuevos fieles.

- El último capítulo del libro se titula “¿Qué hacer con el poder evangélico?”. ¿Qué hacer?

- Es necesario limitar los dos pilares donde se asienta ese poder en defensa del Estado laico y el pluralismo democrático: la cuestión territorial y la cuestión mediática. Establecer consensos entre fuerzas de izquierda, centro y derecha que busquen una defensa del Estado laico para que no sucedan escenarios como los que se ven hoy en Brasil, donde han acumulado un poder político que pone en riesgo la diversidad de creencias y el pluralismo que debe representar el Estado.

¿Por qué Ariel Goldstein?

Ariel Goldstein es doctor en Ciencia Sociales por la Universidad de Buenos Aires e investigador del Conicet en el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe. Es docente de la cátedra Política Latinoamericana en Ciencia Política de la UBA. Se especializa en el estudio de la sociedad y la política de Brasil. Participa del proyecto internacional del cNPQ de Brasil “Prensa y circulación de ideas: el papel de los diarios en los siglos XIX y XX”. Entre sus libros se destaca Bolsonaro. La democracia de Brasil en peligro (Marea, 2019).

En Poder evangélico. Cómo los grupos religiosos están copando la política en América (Marea, 2020), analiza el crecimiento exponencial que los grupos evangélicos están teniendo en los últimos años en todo el continente americano, logrando consolidarse como nueva fuerza política y social, con presidentes, ministres, diputades y asesores que ocupan puestos clave en los gobiernos de la región. 

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Frei Betto: “Es una ingenuidad total querer humanizar el capitalismo”

El intelectual brasileño habla de "la hegemonía total del capital" en un mundo en pandemia

 A su presidente lo llama Bolsonero, comparándolo con el el emperador romano que pasó a la historia por haber incendiado Roma. Señala la urgencia por construir un socialismo sólido y la necesidad de pensar estrategias frente a la narrativa hegemónica de los sectores conservadores.

 

Carlos Alberto Libanio Christo, más conocido como Frei Betto, es un reconocido referente progresista latinoamericano y una de las figuras principales de la Teología de la Liberación. Escritor, periodista y fraile dominico, estuvo cuatro años preso durante la dictadura militar de Brasil, a la que se opuso con cuerpo y alma. Durante su labor como fraile conoció, en las favelas de Sao Paulo, al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, de quien fue asesor, y en cuyo gobierno participó del programa Hambre Cero. Escribió más de 60 libros, entre ellos, Fidel y la religión. Conversaciones con Frei Betto (1985); Mística y espiritualidad (1997); La obra del artista. Una visión holística del universo (1999); y El oro perdido de los Arienim (2016).

-¿Qué reflexiones abre para usted este mundo en pandemia?

-Creo que la pandemia es una venganza de la naturaleza, que resulta de años de dominación y devastación por parte del ser humano. Absolutamente todo lo que venimos haciendo en los últimos 200 años, la búsqueda de ganancias y la explotación máxima de los recursos de la naturaleza sin ningún cuidado de preservación ambiental, resulta en un descontrol de la cadena de la naturaleza, que está completamente desarticulada por la intervención humana. Muchos hablan de “antropoceno”, es decir, la era de la intervención total del ser humano en la naturaleza; pero yo prefiero llamar a esta situación “capitaloceno”. Es decir, la hegemonía total del capital, de la búsqueda de lucro, de ganancia; todo esto que provoca un desequilibrio total del ambiente natural.

Todo ese proceso de devastación ambiental es fruto de la ganancia del capital privado. El problema no es el ser humano; el problema es el capitalismo neoliberal. Y hay que recordar que la naturaleza puede vivir sin nuestra incómoda presencia; nosotros no, nosotros sí necesitamos de la naturaleza.

-¿Cómo analiza la situación en Brasil?

-En mi país la situación es catastrófica porque tenemos un gobierno neofascista. Yo llamo al presidente Jair Bolsonaro, “Bolsonero”, incluso le di este apodo antes de que lo hiciera la revista The Economist. Brasil está en un incendio total, en la Amazonia, y en otras zonas, y el presidente no tiene ningún interés en mejorar la situación o cambiar el rumbo de lo que estamos viviendo. Todo lo que significa muerte le conviene. Vivimos bajo un gobierno genocida y mentiroso. 

Es tan descarado que en su último discurso en la ONU ha dicho que los culpables por los incendios en la Amazonia son los campesinos, los pequeños agricultores de la zona y los indígenas. Por eso no hay ninguna duda de que aquí en Brasil vivimos una situación catastrófica manejada por un gobierno neofascista, que utiliza cada vez más fundamentalismos religiosos para legitimarse. La salud le importa tan poco como la educación. Bolsonaro sabe muy bien que un pueblo educado es un pueblo que tiene un mínimo de conciencia crítica. Y entonces para él es mejor que la gente no tenga ninguna educación para que pueda continuar como guía de una masa ignorante. Por supuesto no por culpa de la propia masa, sino por las condiciones de educación que no son ofrecidas debidamente al pueblo. Como si todo esto fuera poco, ahora regresamos a un mapa de hambre, con una cantidad tremenda de gente que no tiene el mínimo necesario de los nutrientes previstos por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En fin, estamos en una situación tremenda. Veremos qué sucede en las elecciones municipales de noviembre.

-¿Qué escenario vislumbra?

-Creo que las elecciones serán un termómetro interesante para evaluar cómo mira nuestro pueblo. Pero la verdad es que, en esto, no soy muy optimista. La pandemia ha ayudado mucho para que Bolsonaro tenga la hegemonía de la narrativa, porque las manifestaciones públicas no existen, están prohibidas, o no convienen, entonces solamente se escucha la voz del gobierno.

-Al votar a favor del juicio político contra la expresidenta Dilma Rousseff, Bolsonaro dedicó su voto a la memoria del torturador del Ejército, el coronel Carlos Brilhante Ustra. No debiera sorprender su comportamiento. Pero, ¿qué explica que, con todo, mantenga un piso considerable de apoyo popular?

-Tengo dos explicaciones para esa situación. Primero, la derecha tiene el dominio del sistema electrónico de las redes digitales, que prefiero no llamar “sociales” porque no necesariamente crean sociabilidad. Creo que mucha gente de izquierda, progresista, todavía no domina este mecanismo. Y además, como los dueños de estas plataformas son favorables a sectores cercanos al gobierno, muchos utilizan algoritmos y otros dispositivos para diseminar fake news y todo tipo de mentiras. Esto tiene mucha fuerza porque hoy la gente se entera mucho más de las noticias y de los hechos por las redes digitales que por la prensa tradicional. Este es un primer factor. El segundo factor se relaciona con la movilización que hacen de la gente más pobre las iglesias evangélicas de perfil conservador. Y entonces hay gente que ha abdicado de su libertad para buscar la seguridad. Esa es la propuesta de la derecha mundial: que cada persona abdique de su libertad a cambio de su seguridad.

-Frente a esto último, y a la narrativa hegemónica que describe, ¿qué pasa con las voces de la izquierda?

-Sobre esto nosotros, los que nos sentimos de izquierda, tenemos una cierta responsabilidad porque hemos abandonado el trabajo de base. Hemos abandonado el trabajo junto a la gente más pobre de este país. En los trece años que hemos estado en el gobierno no hemos incrementado ese trabajo de base, y este espacio ha sido ocupado por esas iglesias evangélicas y algunos sectores católicos fundamentalistas conservadores. Estas iglesias han avanzado muchísimo. Y esto también tiene que ver con un proyecto de la inteligencia de Estados Unidos desde los años ‘70. En dos conferencias que se realizaron en México ya decían la CIA y el Departamento de Estado que más peligroso que el marxismo en América Latina era la Teología de la Liberación y que entonces había que hacer toda una contraofensiva. Esta contraofensiva viene de la mano de la aparición de estas iglesias electrónicas que fueron exportadas para América Latina, África, Asia, y otros lugares

La religión es el primer sistema de sentido inventado por el ser humano. No hay otro sentido más poderoso y globalizante que la religión. Por eso hay tantos que hoy buscan el dominio de ese sistema. Y nosotros, que somos progresistas de la Teología de la Liberación, hemos hecho aquí en Brasil un intenso y muy positivo trabajo de base entre los años ‘70 durante la dictadura militar y también durante los años ’90, pero después han venido dos pontificados muy conservadores, los de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Fueron 34 años de desmovilización de esa iglesia de base, de esa iglesia de las comunidades eclesiales de base; fueron 34 años de perjuicio a la Teología de la Liberación. Todo eso abrió espacio a esta contraofensiva de la derecha evangélica.

-Sostiene que “no hay futuro para la humanidad fuera del socialismo”. ¿Cómo se construye el socialismo en esta coyuntura?

-No hay que esperar que se termine el capitalismo para construir el socialismo. Tenemos que construir un socialismo dentro del sistema capitalista, o sea, empezar iniciativas populares de economía solidaria, de compartir bienes, de fortalecer bases populares. Por ahí se va empezando, no hay otra forma. No podemos volver a la concepción leninista de asalto al Palacio de Invierno. Tenemos que denunciar al sistema capitalista pero crear alternativas efectivas a este sistema, en la medida de lo posible desde las bases populares. De esa manera creo que podemos llegar a quebrar este sistema a largo plazo, pero hay que tener iniciativa y presiones y fuerzas políticas. Es un trabajo a largo plazo, imprescindible, y no veo otra vía fuera de eso en la actual coyuntura.

-¿Qué ejemplos de estas iniciativas reivindica?

-Hay muchas iniciativas de sectores populares en distintos lugares. En Brasil el Movimiento de los Sin Tierra tiene iniciativas que son típicamente socialistas. Recientemente, con la subida tremenda del precio del arroz en Brasil, el MST, que es un gran productor de arroz, no ha subido sus precios y tuvo una venta espantosa. Mucha gente pudo descubrir las ventajas de su agricultura familiar, donde los servicios y las ganancias son compartidos entre las familias asentadas o acampadas. Hay pequeñas iniciativas que tenemos que fortalecer, y buscar espacios en los gobiernos de nuevo, porque es muy importante e inmensa la posibilidad de trabajar desde el gobierno, como hemos hecho durante las presidencias de Lula y Dilma. 

Lamentablemente no hemos aprovechado todas las posibilidades, y sobre todo, no hemos hecho un trabajo, para mí fundamental, que tiene que ver con la alfabetización política del pueblo. Habría que haber invertido mucho más en eso. Si tenemos otra oportunidad de volver al gobierno habrá que encarar ese trabajo, que es primordial. Si de un lado los trece años de gobierno del Partido de los Trabajadores promovieron muchos avances sociales en Brasil -son los mejores de nuestra historia republicana-, por otro, no hemos trabajado la alfabetización política del pueblo, el fortalecimiento de los movimientos populares, y la democratización de los medios de comunicación.

-Hay quienes sostienen que hay que humanizar al capitalismo. ¿Es posible eso?

-Es una idea totalmente contradictoria. Humanizar el capitalismo es lo mismo que quitarle los dientes al tigre, pensando que así se le va a quitar su agresividad; es una ingenuidad total querer humanizar el capitalismo. No hay posibilidad de eso; el capitalismo es intrínsecamente malo. Su propio mecanismo endógeno es un mecanismo necrófilo. Es un sistema que se alimenta del que trabaja, del que consume, del pobre. Es una cuestión aritmética: si no hay tanta riqueza no hay tanta pobreza; si no hay tanta pobreza no hay tanta riqueza. Es imposible humanizar el capitalismo; es una postulación muy ingenua y lamentablemente todavía hay gente que cree en este mito.

-¿Cómo se genera conciencia democrática? ¿Cómo trabajar la democratización de la sociedad en tiempos como los actuales?

-Por medio de sistemas de comunicaciones -digitales, impresos, audiovisuales, etc.-, traduciendo a lenguaje popular muchos de los conceptos divulgados en los medios masivos. La gente sencilla muchas veces no comprende conceptos como los de deuda pública, inversiones extranjeras, oscilación de cambio, engranaje del mercado. Eso exige metodología –que Paulo Freire enseña– y equipos de educación popular.

-¿Imagina a Lula nuevamente presidente de Brasil?

-Quizás tenga la oportunidad porque le están revisando sus juicios y condenas, colmadas de tantos prejuicios. Ojalá tenga la posibilidad de ser candidato de nuevo; es nuestra esperanza aquí.

-¿Imagina una iglesia católica menos conservadora, atenta en los hechos a las proclamas que defiende?

-Como decía, la Iglesia Católica ha pasado 34 años de pontificados conservadores que han desmovilizado mucho todo ese trabajo popular de las comunidades eclesiales de base, la materia prima de la Teología de la Liberación. Esta no viene de la cabeza de teólogos, viene de las bases. Todo esto ha sido desmovilizado. Pueden ser tiempos distintos a partir de los cambios que propone el Papa Francisco, pero todavía la jerarquía intermedia entre las bases y la gente que tiene poder en la iglesia no ha sido totalmente cambiada. Aún tenemos una gran cantidad de obispos y curas que son muy conservadores y que no quieren comprometerse en las luchas populares, tienen miedo o están en búsqueda de su confort, de su comodidad, y no quieren ponerse en riesgo. Hay todo un trabajo para hacer, pero hay sectores de la iglesia católica y de América Latina muy comprometidos con esas luchas por la defensa de los derechos de los más pobres, de los derechos humanos; esto es muy fuerte en muchos sectores.

-¿Cómo piensa el futuro inmediato?

-Creo que en el futuro inmediato va a haber una exacerbación del individualismo. La pandemia ha exigido cortar las relaciones presenciales, entonces la gente va a estar cada vez más aislada, con menos oportunidades de vincularse con el otro y de juntarse en la calles, en los sindicatos, en los movimientos sociales, al menos hasta que una vacuna venga a sacarnos de esta situación. Y acá aparece de nuevo la importancia de saber manejar las redes digitales. Nosotros, la izquierda progresista, tenemos que aprender cada vez más a manejar estas redes y a cambiarlas, porque sabemos que muchas de ellas están ahí solamente para favorecer el consumo o mismo vinculadas a servicios de espionaje, de inteligencia, de control de la gente. Hay mucha lucha que hacer alrededor de esto porque es un factor que vino para quedarse. Es muchísima la gente que se informa a través de estas redes digitales. Tenemos que crear grupos con habilidad para dominar estas redes, desmentir las fake news y diseminar la verdad, los hechos reales. Esta es la única manera de poder hacer un trabajo virtual de educación política.

-¿Hay Teología de la Liberación hoy?

-Sí, claro. La Teología de la Liberación ha abierto su abanico a otros temas que no son solamente las luchas sociales, también aborda el tema de la ecología, las cuestiones de la nanotecnología, la astrofísica, la cosmología, la bioética. El problema es que hemos perdido bastante las bases populares, que eran el sustento de la Teoría de la Liberación. Estas bases se han perdido por estos 34 años de pontificados conservadores. Nuestra tarea principal es volver a las bases, volver a las villas, volver a las favelas, a las periferias, volver a la gente pobre, a los oprimidos, a los excluidos, como los negros, los indígenas, los LGBT. Todos tenemos que estar en esta lucha; por ahí es que tenemos que caminar.

-¿Es optimista?

-Yo tengo un principio: hay que guardar el pesimismo para días mejores. No podemos hacerle el juego a un sistema que lo que busca es que nos quedemos quietos, deprimidos, desanimados; hay que seguir luchando. La historia tiene muchas vueltas. He pasado por muchísimas cosas, algunas muy tremendas, otras positivas. La cárcel en la dictadura de Vargas, la fuerza de los movimientos populares, la elección de Lula, la elección de Dilma… Soy optimista, sí. No podemos considerar ningún momento histórico como definitivo. 

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Jueves, 12 Marzo 2020 06:01

Domingo viralizado

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Domingo. Tocan la puerta de casa. Atiendo “¿Está enterado que hay una peste mundial de coronavirus?” “Sí”. “Por eso mismo, no sé si sabe que aquí en la Biblia --es una mujer de vestimentas austeras, frugales, imperativas--, ya estaba todo previsto”. “Ah”. “Venimos entonces a ofrecérsela como bálsamo y explicación”. No sé si repito con exactitud la expresión de la predicadora, que ya había sacado una reproducción del Apocalipsis de su repleto bolso. Estábamos ante un tema donde la Biblia perdía todo su interés pues se convierte en predictiva, clausurando sus paradojas y metáforas. Pasaba a dictaminar sin eslabones intermedios, sobre las complejas maquinarias que producen el pánico mundial. Sin embargo, a condición de respetar la necesaria distancia con las alegorías y la lógica internas de los lenguajes --sea el de la infectología o el de la teología--, todo puede conducirnos a interpretar creativamente hechos aún no sucedidos. La fuerza de esos lenguajes --de todo lenguaje--, es precisamente el respeto de lo imprevisible. No obstante, no se lo dije a la catequista. Los criterios de interpretación surgidos de pensamientos mesiánicos, milenaristas o escatológicos son atractivos, porque ahorran los pasos desconocidos inherentes a todo pensamiento. Apoyándose en un uso meramente literal de la Biblia, ella pierde el encanto inmemorial de no predecir nada. La retiran entonces de lo más valioso que tiene, hacer que toda lengua esté en estado de disquisición permanente. A la lectura rígidamente profética de la Biblia puede desde siempre oponérsele la lectura que indaga en los múltiples senderos en que se bifurcan sus magníficas metáforas y relatos.

A la vuelta de casa hay un lavadero atendido por una pareja de nacionalidad china, que viajaron a su país y aun no retornaron. Un pesado tejido de sospechas, hablados en voz baja, rodea esta circunstancia que podría tener múltiples significaciones. Pero sabemos que ahora hay solo una. Como con la interpretación de la Biblia bajo un pavor determinista, tomada por un providencialismo sin gracia, un virus anunciaría a toda la humanidad que habría un camino unívoco de salvación, que de tan estrecho y claustrofóbico, necesitaría de la proliferación de actitudes de sospecha, de prejuicios que serían imprescindibles para la expulsión del mal. Por cierto, hay un problema médico, los virus son misteriosos, pequeñas partículas que para algunos encierran el secreto del origen de la vida, y que alojadas en bondadosos huéspedes --un mosquito, una rata, un murciélago--, pueden dispersarse o diseminarse afectando los cuadros celulares establecidos, en principio del cuerpo humano. Que se contaminan entre sí. He aquí un dilema, que afecta las bases universales de convivencia. Si el calentamiento global se presenta como el peligro del productivismo voraz, la dispersión fatal de un virus puede verse como la absurda inmovilización de la vida productiva ¿No son necesarios, entonces, mejores acercamientos a lo que ahora expondría a nuevos riesgos las bases generales de la civilización humana? Algo ocurre cuando el dengue es solo una amenaza social, y el coronavirus se gradúa según la metafísica de la peste. Y cuando un virus es noticia, pero toda noticia tiene forma de “viralización”.

Deberíamos percibir entonces la necesidad de una nueva visita a las doctrinas de la culpa. No la podemos suponer en el que involuntariamente transmite un bacilo, en la infracción de un impensado portador que tos en un avión o del que escupe en el ascensor ignorando que está “prohibido escupir en el suelo desde 1903”. Ascendida a la categoría de pecado, la capacidad que tiene el virus de desmadejar o desmantelar un cuadro humano asociativo es pavorosa. Interesa como profecía, no como evento de la salud pública. En el primer caso interesa por ser un equivalente de la contaminación mística, en el segundo por la posible diferencia con el dengue, al ser un virus de los “tirifilos”. Mientras escribo esto recrudecen en mi computadora los avisos, irrumpiendo sistemáticamente, como asaltantes descuidistas de la pantalla, advirtiendo que “usted puede tener un virus” ¿Yo? Millones en el mundo deben estar recibiendo el mismo sermón. Aprendimos que la red informática contiene como concepto central el de virus --como la infectología y quizás toda la medicina--, dándole otra dimensión al peso que tiene el contagio y la infección en el modo masivo de existencialidad contemporánea.

Ya, nos conduce al hecho de que hay infecciones en una doble bifurcación, biológica e informática. Si el tono general de los medios de comunicación es la magnificación de catástrofes, el de la medicina o del poder médico en general, no debe ser el de manejo de poblaciones a través de normas y protocolos inmunizadores que parecen siempre aceptables. Sin duda lo son, taparse la boca ante un acceso de tos, cuidarse al dar las manos, medidas que parecen minúsculas, pero tienen profundo calado disociativo en las relaciones diarias. La cuarentena, ancestral método que aísla totalmente a poblaciones o conjuntos humanos, puede ser aceptable, pero no podemos pasar por alto que la inevitabilidad de estas medidas, amparadas en la costumbre y en la ciencia popular ya establecida, no pueden pasar por alto que no solo la venta de medicamentos, sino la venta de noticias, exige demasiado la invocación de una calamidad cercana. El esquema de la calamidad con su salida utópica, difícil pero “para usted posible”, es un encuadre que gobierna noticias, conversaciones e ideologías mediáticas. Un ejemplo es la noticia de que “en un planeta lejano a cien mil años luz las condiciones de vida son iguales a las de la tierra”. Perfecto, hay peligro de calentamiento o de virus, pero hay solución. Lógicamente demorada por esa ingente cantidad de luz que habría que recorrer. Con paciencia usted lo logra.

Creo que es lo que quiso decir Albert Camus con La Peste, donde deseó palpar un humanismo moral con forma de una rebeldía contra el poder anónimo de la desesperanza. Eligió, según recuerdo, el sacrificio de un puñado de médicos que no se rendía ante la evidencia de ese apocalipsis, de esa “revelación de la peste” en la ciudad argelina de Orán. Que ocurriera en una ciudad localizable, daba cierto realismo a esta fábula moral, inspirada en el Diario de la Peste de Daniel Defoe, este sí un escrito alcanzado por una increíble actualidad. Va recogiendo los datos de los afectados puntuales y de cómo los rodea el rumor y la fábula. No había diarios cuando ocurre esa peste en Londres en el silgo XVII. En Milán, la peste del 1600 la describe Manzoni en el clásico Los novios, como trasfondo del episodio amoroso central. La peste bubónica de Buenos Aires en 1871 debido al mosquito Aedes Aegypti -el del dengue, entonces no identificado-, es un dramático espacio histórico para reflexionar sobre lo que hoy ocurre. La fiebre amarilla modificó Buenos Aires, se consideró la peste como resultado de la guerra contra Paraguay y flotaba en el ambiente la culpabilidad presunta de los inmigrantes italianos. Se incluía la demonización de los conventillos de San Telmo. Queda el gran cuadro mitológico de Blanes, con el doctor Argerich inclinándose con su fúnebre galera ritual, ante la muerte de una inmigrante

En la novela de Camus, el sacerdote Paneloux pontifica diciendo que la peste, transmitida por las ratas, no afectará a los creyentes. Fulminará solo a los ateos. Los médicos laicos, en tanto, debaten con su propio sacerdocio. Las incógnitas éticas ante el peligro de la vida humana colectiva, y sobre los dilemas científicos cuando no alcanzan para definir lo que exige, en verdad, el concurso de un sentido de resistencia y solidaridad. Todo ocurre en Orán inspirado en una peste real ocurrida a mediados del siglo XIX.

Fabulísticamente, la historia de la humanidad es la historia de sus pestes, catástrofes y también de los miedos ante el Cordero abriendo los Siete Sellos para revelar el destino humano. La ciencia médica podrá decir, esperemos la próxima vacuna y la consecuente mutación del virus. Todos esperamos. Pero falta analizar el modo paralelo de la aparición de la lengua de los virus, esa suerte de anticristo de las computadoras y redes, planificado en las fábricas de Antivirus. El lenguaje de los grandes medios comunicacionales se presenta con una aparente inmediatez. Al suprimir ilusoriamente las mediaciones, las lejanías y el tiempo real, que es amorfo y brumosamente cotidiano, todo virus puede asumir el modo de una diseminación total. Por eso le digo, señora catequista, que usted tiene razón, no desprecio el arte escéptico de las profecías, pero no del modo panfletario en que las presenta. Ningún problema de la biología humana es solo biológico, pero si evitamos tratarlo apocalípticamente, es también muy fácil encontrarlo en los vocabularios de la diferencia social, la dominación financiera y el control de las naciones. 

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Por primera vez en mil años, el Vaticano recomienda sacerdotes casados

El sínodo de obispos católicos reunido en el Vaticano aprobó recomendar al papa Francisco que permita que hombres casados sean ordenados sacerdotes. La medida se limita a las diócesis de la cuenca del Amazonas, pero es la primera vez que se abandona una prohibición de aproximadamente mil años, y nada menos que por el voto de una asamblea de obispos. Si Francisco acepta la recomendación, estas zonas remotas de Sudamérica se transformarían en un laboratorio de ideas que pueden cambiar la estructura de la Iglesia a futuro.

El sínodo de Roma trabajó sobre documentos preparados durante la Asamblea Especial del Sínodo de Obispos de la región Panamazónica, que duró tres semanas. Entre sus recomendaciones más polémicas estuvo la de adaptar ciertos aspectos del rito romano a las creencias e iconografías indígenas, lo que no fue aceptado en el Vaticano. La reunión en Roma también votó en contra de la idea de ordenar mujeres como diáconos. Ordenar mujeres es un paso que tendría repercusiones teológicas profundas.

Pero los reunidos en Roma aceptaron el argumento de que llevar el catolicismo a las selvas profundas requiere flexibilidad. La tarea ya está en buena medida a cargo de diáconos casados, que ahora podrían ordenarse como sacerdotes. Un argumento que resultó convincente fue la fuerte competencia de las iglesias evangélicas carismáticas en la región. Los 181 obispos votaron unánimemente.

El resultado de la reunión de ayer es fruto de una política del papa que recomienda escuchar a los obispos locales en temas antes dirigidos desde Roma. Dos tercios de los prelados de la región defendieron en la Asamblea Especial la ordenación de diáconos casados, citando la dificultad de encontrar sacerdotes dispuestos a servir en lugares tan difíciles y la cantidad de muertes que hubo entre misioneros en los últimos años.

Se espera que Francisco, que ya en 2014 había dicho que estaba dispuesto a discutir el celibato, apruebe antes de fin de año la recomendación del sínodo. De hecho, el papa inauguró el evento pidiendo renovación y diciendo que si todo sigue igual "porque siempre hicimos esto así", el resultado es las vocaciones se apagan "asfixiadas por la ceniza del miedo y la preocupación por defender el status quo".

Los diáconos que se puedan ordenar no serán los únicos en servir en la iglesia católica. Los sacerdotes anglicanos casados que se conviertan al catolicismo ya tienen el permiso de seguir casados y mantener su investidura, como los padres de grupos ortodoxos de Medio Oriente y el Cáucaso que reconocen al papado. 

El límite actual parece ser la ordenación de mujeres. Ayer, el papa mismo tocó el tema al clausurar la reunión de obispos diciendo que "todavía no terminamos de entender el rol de la mujer en la iglesia. Su rol debe estar más allá de toda duda en el futuro". La misma idea fue muy criticada por sectores conservadores enfrentados a estas ideas renovadoras de Francisco.

De hecho, el lunes pasado, apenas inaugurada la reunión, un grupo de vándalos entró en una iglesia cercana a la de San Pedro y robó figuras de fertilidad ahí colocadas por indígenas que participaban del evento. Los ladrones se filmaron tirando las esculturas al Tíber y el video fue viralizado entre católicos conservadores.

 

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El Sínodo para la Amazonia puede cambiar la Iglesia

El Papa está reunido en Roma en el Sínodo para la Amazonia, que se lleva a cabo del 6 al 27 de este mes. Han sido convocados cerca de 180 obispos de los nueve países de la región de la Amazonia. Se reúnen, además, especialistas, teólogos, laicos y agencias católicas de desarrollo. Se tratarán los problemas ambientales, culturales y religiosos que afectan a esta extensa área territorial de 8.1 millones de kilómetros cuadrados. La Amazonia es el corazón de Sudamérica. La habitan cerca de 37 millones de personas, de las cuales casi 3 millones son indígenas. De este vasto territorio, en números redondos, 67 por ciento pertenece a Brasil, 13 por ciento a Perú, 11 por ciento a Bolivia, 6 por ciento a Colombia, 2 por ciento a Ecuador y 1.1 por ciento a Venezuela, Surinam, Guyana y Guayana Francesa. Existen cerca de 250 lenguas presentes en los pueblos originarios. El sínodo, además del cuidado integral de la casa común, busca el respecto de las culturas y religiones originarias. Ante la escasez de presencia religiosa, la Iglesia se replantea temas polémicos: el celibato sacerdotal y la ordenación de mujeres diaconisas.

El anuncio del sínodo tuvo lugar el 15 de octubre de 2017, en Roma. Sin embargo, el referente más importante es el propio Papa, quien eligió el nombre de Francisco en reconocimiento a San Francisco de Asís, el primer gran ecologista en la Edad Media. Tampoco es casualidad que la principal encíclica del actual pontificado sea Laudato si, la primera en la historia de la Iglesia católica dedicada exclusivamente al ambiente.

Un sínodo es una asamblea de obispos que convoca el Papa para deliberar temas vitales, de urgente necesidad o problemas que requieren de la orientación pastoral y doctrinal de la Iglesia al más alto nivel. Otro gran referente, es la reflexión teológica principalmente del brasileño Leonardo Boff, quien ha desarrollado una reflexión filosófica, política y teológica de la Tierra; reconoce la grandeza y la divinidad de Dios manifestada en cada elemento de la naturaleza. Su teología ecológica es extensión de la teología de la liberación latinoamericana.

El Sínodo para la Amazonia 2019 se dividirá en tres pasos. Primero, cada obispo presenta la situación de su iglesia particular y especialistas tocarán diversos tópicos. El cardenal brasileño Claudio Hummes, relator general de la reunión, planteará temas y preguntas claves que serán desarrolladas por los grupos de trabajo. Las reflexiones, planteamientos y propuestas derivadas de los grupos se discuten y votan en sesión plenaria. Los aprobados servirán de base para un texto final, que preparará un equipo de relatores encabezados por el mismo Hummes y será entregado al Papa. El papa Francisco, quien recogerá las propuestas y reflexiones, podría emitir un futuro documento doctrinal.

Ante la escasez de presencia religiosa, la Iglesia se plantea uno de los temas más polémicos: el celibato sacerdotal y la ordenación de mujeres diaconisas. El documento de trabajo fue duramente criticado por los grupos conservadores, especialmente europeos. En particular cuando plantea que los viri probati (hombres probados, en latín) y a los que, de modo extraordinario, se les admita la ordenación sacerdotal. Así lo dice: Afirmando que el celibato es un don para la Iglesia, se pide que, para las zonas más remotas de la región, se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable, con la finalidad de asegurar los sacramentos que acompañen y sostengan la vida cristiana. En efecto, los debates más álgidos en el sínodo, además de lo relativo al cuidado de la casa común, son los ministerios ordenados. En este sentido, los padres sinodales se abren a pensar también en la posibilidad de una ordenación diaconal para mujeres. El ala conservadora del Vaticano rechaza la posibilidad de que los hombres casados sean recibidos por la Iglesia; dicen que la medida sería un ataque a la tradición de la institución. También critica al pontífice por su apreciación de las causas ambientales y su alianza con los científicos, acusándolo de crear una atmósfera politizada que eclipsa la predicación de la fe cristiana.

El sínodo introduce de lleno a la Iglesia en los temas ambientales del planeta que van más allá del cuidado de la defensa de la naturaleza y pugna por un cambio civilizatorio de la cultura contemporánea. ¿Por qué la Amazonia moviliza al mundo católico? Es una oportunidad de abrazar una causa estratégica en el futuro de la humanidad. El Amazonas, más que área amenazada por la voracidad de empresas extractivas y de gigantescos incendios, es un símbolo movilizador. Las imágenes de la naturaleza salvaje con su inmensurable belleza son nuestro origen. Como uno de los últimos páramos de la Tierra, ahora amenazados su flora y su fauna por el cambio climático y la noción de explotación atroz de intereses comerciales.

En efecto, la entrada estelar de la Iglesia en el cuidado de la naturaleza es una novedad insospechada hace algunos años. Así como la apertura a la ordenación de casados nos coloca en la ruta de la revisión del celibato sacerdotal. Y la posible ordenación de diaconisas acoge un persistente reclamo de las mujeres que demandan se les reconozca su aporte. ¿Habrá cambios?

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Nasrin Sotoudeh, abogada por los derechos humanos

La explotación sexual de la mujer tiene mil caras. El vídeo de una boda celebrada en la provincia de Kohguiluye, en Irán –una de las más discriminadas y empobrecidas del país–, y la presión social ejercida vía redes sociales (pues cualquier manifestación no gubernamental en un espacio físico está prohibida)-, ha conseguido por primera vez que la teocracia islámica iraní se eche para atrás y haya anulado el matrimonio de una niña de 9 años. La edad de él carece absolutamente de importancia: aunque fuese joven y el más guapo del mundo, se trata de una violación de una niña basada en el poder físico, económico e incluso religioso.

La abogada Nasrin Sotudé ha sido condenada a a 38 años de prisión y 148 latigazos por pedir que la República Islámica de Irán cumpla con la Declaración de los Derechos del Niño (1959) e ilegalice este tipo de uniones por atentar gravemente contra los derechos de las niñas. Que Aisha, una de las esposas del profeta del islam, tuviese 6 o 8 años, es el argumento preferido esgrimido por quienes también defienden la Lapidación y la Ley de Talión prehistóricas.

El poderoso movimiento progresista de Irán, que ha tenido a numerosas mujeres entre sus principales líderes (como la profesora Mohtaram Eskandari, fundadora de la Sociedad Patriótica de Mujeres, arrestada en 1922 y su casa incendiada), consiguió, a pesar de las persecuciones, que en 1934 el Código Civil estableciera la edad nupcial femenina en 15 años. Sólo la autorización especial de un juzgado permitía bajarla a 13 años. Un año más tarde, en 1935, gracias también a la presión de Eskandari, se prohibió el velo, bandera de la extremaderecha religiosa, como símbolo del estatus de subgénero de la mujer. Fue entonces cuando millones de niñas pudieron estudiar gratis hasta terminar una carrera universitaria y entrar así en el mercado de trabajo.

Además, en 1964 las mujeres pudieron votar, elegir y ser elegidas; se restringió la poliginia, ampliando los derechos de la esposa en el divorcio y en la custodia de los hijos. La doctora Farrojru Parsa fue designada en 1969 ministra de Educación (fue ejecutada en 1980, por la Revolución Isalámica acusada de «iniciación a la prostitución»). En la judicatura hubo varias juezas, entre las que se encontraba en 1969 la premio nobel de la Paz Shirin Ebadi. Se creó un ministerio para Asuntos de la Mujer en 1970 y cuatro años después la Ley de Familia elevó la edad mínima para casarse a los 18 años.

Tras el secuestro de la revolución iraní de 1978 por la extremaderecha islámica y la G4, y en paralelo a la ilegalización de todas las organizaciones progresistas del país y la detención de decenas de miles de sus simpatizantes, la primera medida de Jomeini no fue repartir la renta del petróleo entre la población «desheredada» del país, sino abolir aquella Ley de Familia y aprobar una nueva «islámica» en la que bajó la edad nupcial de las niñas a los ocho años. Incluso autorizó al padre casar a sus hijas si eran menores de esta edad. La segunda medida tampoco estuvo dirigida a paliar las desigualdades, todo lo contrario: impuso el uso del velo a todas las mujeres y niñas mayores de 7 años. De hecho, el velo judeo-islámico marca la edad fértil de la niña, que se establece en torno a esta edad: ya es una mujer y tendrá las obligaciones de las adultas, que no derechos, como el voto o conducir. Se instaló un sistema de apartheid a la mitad femenina de la sociedad, prohibiendo su acceso a ciertos espacios, trabajos, cargos, recursos, etcétera.

En 2000, la presión social obligó a la Revolución Islámica a incrementar la edad del matrimonio a los 13 años, aunque la legislación mantuvo la facultad del padre para casar a sus hijas incluso antes de cumplir los ocho años: estas bodas no serán registradas, pero serán mashru, o sea legitimas desde un punto de vista religioso. Esa ley prevé dos años de prisión para la mujer aun si teniendo 50 años y en posesión de tres títulos universitarios se casa sin el permiso de su tutor varón. Según la religión, la mujer carece de capacidad mental porque Dios las creó así. En 2017, el parlamento iraní rechazó la petición de unos diputados en establecer los 16 años como la edad nupcial para las menores. En realidad, en esta teocracia no hay ningún límite de edad para el matrimonio.

Motivos de este atentado de adultos contra niñas

Económico. En las religiones semitas, gestadas en las regiones desérticas, dos factores contribuyeron a legitimar esta práctica:

1) La falta de recursos que provocaron guerras y también el imperio de la ley del más fuerte, causando la muerte de las niñas y mujeres. La escasez de ellas –en parte también debida a que muchas fueron amontonadas en los harenes de los ricos–, dio lugar a la costumbre, aún existente, de apalabrar una recién nacida a un hombre del clan para entregarla después de unos años como esposa. Obviamente, un bien escaso tiene un precio, que dependerá del estatus de la familia, la edad de las niñas, su belleza, si es de primera mano o ya ha perdido la virginidad, etcétera. ¿Significa eso una forma de prostituirla?

2) La propia economía comercial, que requería recorrer largos e inseguros caminos para vender los productos, convertía a las mujeres, a ojos de los hombres, en un ser improductivo, en una carga. Las madres que daban luz a niñas eran repudiadas y las bebes perdían su vida en el llamado «infanticidio femenino», que aún hoy se practica a través del feticidio. Esta falta de valor de las niñas se refleja en el relato de Sodoma y Gomorra donde los pecadores son los hombres supuestamente homosexuales y no Lot, un hombre que para proteger a sus invitados masculinos ofrece a aquellos individuos de terribles intenciones llevarse a sus propias hijas vírgenes (y por lo tanto menores dada la época): «Mis hijas serían más puras para vosotros», dice Lot, incitándoles. El matrimonio de niñas es la continuidad del infanticidio y del feticidio frustrado o no realizado.

En las regiones prósperas de Oriente Próximo estas prácticas no existían. De hecho, la edad nupcial en el mazdeísmo iraní, la religión de Zaratustra (XII a.C.) es de 15 años para ambos sexos. En este Irán preislámico, los niños nacidos fuera del matrimonio eran llamados «los hijos del cielo», para así darles legitimidad social y jurídica y salvar la reputación de la familia. Hoy, el asalto del neoliberalismo a las economías familiares es una de las causas modernas de la propagación de este mal social.

Social. Es una solución macabra para las sociedades sexualmente desequilibradas y reprimidas, en las que los chicos difícilmente pueden experimentar el sexo fuera del matrimonio y las chicas deben guardar la virginidad.

La cultura del maldito «honor». El hombre que ha colocado su honor no en su propio cuerpo sino en el de las mujeres de la familia, lo considera manchado si la niña perdiese la virginidad (¡aun cayendo de un árbol!), si es manoseada, violada y se queda embarazada.  Por lo que antes de llegar a la adolescencia, para no tener que sufrir estas preocupaciones, la sacrifica deshaciéndose de ella: la estupidez humana no tiene límite: crea normas y cuando se queda atrapado entre sus redes, elimina la “consecuencia” en vez de cambiar la norma.

Tener una «virgen integral«. Poseer una esposa sumisa e ignorante garantiza el dominio de la nueva familia sobre la pequeña. A corta edad ella no podrá rebelarse, por lo que mejor una de siete años que de 15.

Saldar deudas con otras familias entregándoles una o varias hijas.

Las guerras. Se trata de una estrategia de supervivencia de la familia que ve amenazas del secuestro y violación de su hija en un entorno tan hostil. Dándole en matrimonio le dará la oportunidad de que alguien la cuide, pero ignoran que muchos son falsos maridos y traficantes de niñas que casándose con ellas podrán cruzar las fronteras sin problema, para después venderlas en el mercado de prostitución infantil o del tráfico de órganos.

Los mercaderes de la carne fresca humana con tantas guerras están haciendo su agosto.

Rasgos del síndrome niña-esposa

  1. Desconocer el significado de la infancia: en vez de hacer travesuras, bailar y jugar, las niñas serán la esclava sexual de un hombre, criarán a los hijos de éste, y serán su criada hasta que la muerte les separe.
  2. Ignorar lo que se siente al resolver una ecuación de álgebra, ni la lectura de una poesía. Incluso, si el marido les deja estudiar, en la mayoría de los países musulmanes es el Estado (siempre machista) quien impide el ingreso de las niñas casadas en las escuelas, temiendo que ellas cuenten a sus compañeras los secretos del cuerpo masculino y las induzcan a la perversidad.
  3. No poder vivir la pasión de enamorarse y construir una vida basada en la libertad.
  4. No poder pactar las prácticas sexuales, ni las medidas de protección y estará desprotegida ante el riesgo de enfermedades de transmisión sexual.
  5. La posibilidad de morir la misma noche de bodas, por la hemorragia de la violación y la violencia que sufren al patalear aterrorizadas. Si consiguen sobrevivir a las continuas agresiones sexuales, podrán morir en el parto, de hecho es fue la principal causa de la muerte de 70.000 niñas entre los 15 y 19 años en 2017.
  6. Perder sus bebés por el aborto espontáneo, o en el momento de extraerlos de su pequeño cuerpo de madre al mundo. Superando esta fase, sus hijos tienen un 60% más de probabilidades de morir en el primer año de vida que los nacidos de madres adultas.
  7. Padecer lesiones como la fístula obstétrica, que les provocará incontinencia urinaria y/o fecal, y por consiguiente ser repudiada por el esposo y la familia.
  8. Tener el alma destrozada, sufriendo trastornos psíquicos y emocionales.

Alrededor de 650 millones de mujeres fueron casadas de niñas: el matrimonio infantil siempre es forzado y concertado. 15 millones de ellas viven en la India. En Estados Unidos, cada año alrededor de 13.000 son casadas, algunas incluso de 10 años, denuncia La Organización Unchained at last (Desencadenado al fin). Las niñas-esposa nepalíes, que suelen ser casadas con hombres mayores con un pie en la tumba, al quedarse viudas son marginadas por «ser portadoras de mala suerte».

Ya ven, no se trata de culturas y tradiciones a las que «hay que respetar»: despolitizar las desigualdades no las legitima ni las hace desaparecer. Los derechos de la infancia son universales y deben estar por encima de cualquier consideración, credo y sistema político.

Por Nazanín Armanian

7 septiembre 2019

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El machismo radical que adoctrina a las mujeres en las iglesias ultraconservadoras de Brasil

Una reportera se infiltra en reuniones masivas, misas locales y reuniones de autoayuda donde se promueve un fundamentalismo religioso clave para el poder de Bolsonaro

 

 “Usted que sufrió abuso en la infancia, Jesús perdona su culpa”, dice ante 10.000 mujeres un obispo

 La figura más visible es la ministra Damares, una pastora evangélica en guerra contra "la ideología de género" como culpable de los problemas de las mujeres

Después de una larga espera en una de las muchas colas compuestas exclusivamente por mujeres, abro mi bolsa para que una muchacha con una sonrisa en el rostro y una linternita en la mano la revise cuidadosamente: “Ah, querida, aquí no se permite entrar con móvil, puedes bajar para guardarlo en una taquilla”, dice, señalando una escalera con la linterna. Una hora y dos colas después —también tuvimos que pasar por un detector de metales— estamos dentro del gigantesco Templo de Salomão, sede mundial de la Iglesia Universal del Reino de Dios, localizada en São Paulo, para la que sería la “Reunión de Autoayuda”, un encuentro trimestral que da orientaciones exclusivas para las mujeres.

Después de que una de las trabajadoras vestida con túnicas abra las puertas, veo a lo lejos el altar con un arca dorada de ángeles inmensos y cuatro pantallas —dos del tamaño de pantallas de cine— que exhiben un vídeo del obispo Edir Macedo, fundador y líder de la Iglesia, de rodillas rezando fervorosamente. El templo está a media luz, apenas iluminado por las 12 réplicas de menorot judíos de 5 metros de altura y 300 kilos de peso cada uno, pegados a las paredes. Cuando todas las mujeres se acomodan, el vídeo se detiene, las 10 mil lámparas de LED pegadas al techo de la nave principal se encienden y Edir Macedo aparece en persona para comandar la noche.

En la Iglesia Universal, solo los hombres pueden ser pastores y obispos. El Templo de Salomão tiene capacidad para 10.000 personas sentadas. En aquella noche, todos los asientos estaban ocupados por mujeres y había muchas de pie.

Según el Censo de 2010, las mujeres son la mayoría de la población evangélica de Brasil, con 55,57% de un total de más de 42,3 millones de personas. Entre las denominaciones, la Iglesia Universal del Reino de Dios, una de las mayores organizaciones religiosas del país, es la que tiene mayor proporción de mujeres, con un poco más del 59% de su congregación. También es una de las iglesias que apoyaron la elección de Bolsonaro a la Presidencia; el Partido Republicano Brasileño (PRB), dirigido por el obispo licenciado de la Universal, Marcos Pereira, es parte de la base aliada del gobierno.

Desde el nombramiento de la pastora Damares Alves al frente del Ministerio de la Mujer, de la Familia y de los Derechos Humanos, un equipo de reporteros de la Agência Pública ha frecuentado congresos y conferencias dirigidas a mujeres evangélicas (los relatos están a lo largo de este reportaje) y ha oído historias de mujeres que frecuentan las iglesias, que las frecuentaron y de pastoras de las más variadas denominaciones para intentar entender hasta qué punto las convicciones religiosas de Damares —ministra en un Estado constitucionalmente laico— comandan su actuación al frente del ministerio.

El obispo Edir Macedo abre la conferencia exhibiendo en las pantallas una foto de Facebook de una pareja. “Vean lo felices que están, cómo él exhibe a su mujer, todo orgulloso”, dice. En seguida, surge en la pantalla un vídeo filmado con un celular mostrando a un hombre que entra en un coche en llamas, luego reducido a un cuerpo carbonizado. “Ese hombre, que entró en el coche en llamas, es aquel de la foto. Él descubrió a su esposa con otro hombre. Perdió las ganas de vivir. Y aquí te pregunto: ¿y el alma de él?”, concluye.

El sermón seguiría diciendo a las mujeres que una palabra es capaz de matar a un matrimonio; que no pueden ser tan ansiosas —“la ansiedad es un espíritu de Satanás”, afirma el obispo— y que, si queremos a un príncipe encantado, necesitamos rezar al rey [Jesucristo] porque, si somos ansiosas, el diablo va a mandar a su príncipe y nos atrapará.

Macedo dice también que las mujeres necesitan casarse con hombres superiores en cultura y condiciones financieras, porque el marido es el que debe suplir a la casa. “Si fueras la proveedora, tu matrimonio estaría destinado al fracaso”. El hombre debe ser la cabeza de la unión y la mujer, el cuerpo. “Mi esposa sustituye a mi madre, cuida de mí y yo le doy lo bueno y lo mejor. En el matrimonio, el hombre es Jesús y la mujer es la iglesia”. Después de algunos pedidos de diezmos y ofrendas —incentivados por el recordatorio del lujo del lugar en el que estamos. “¿Ustedes están cómodas? Pues esto aquí tiene un gasto de más de 5 millones de reales por mes”—, de la venta de la Biblia comentada y de otros accesorios, vendría la frase que marcaría la noche. Llamando al frente a las mujeres que quisieran recibir la oración, el obispo dice: “Usted que sufrió abuso en la infancia, Jesús perdona su culpa”.

Godllywood

La “Reunión de Autoayuda” es parte de un programa de la Iglesia Universal dirigido a las mujeres, llamado Godllywood, creado por la hija de Edir Macedo, Cristiane Cardoso, en 2010. Cristiane es también autora de un blog, de varios libros que definen qué es ser una mujer virtuosa y, en compañía del marido, el obispo Renato Cardoso, lidera programas de televisión con nombres en inglés que enseñan a parejas heterosexuales a tener éxito en la relación.

Según la explicación del sitio oficial, “Godllywood, nació de una revuelta sobre los valores equivocados que nuestra sociedad ha adquirido a través de Hollywood [El 'God' de Godllywood significa Dios en inglés]. En este trabajo, nuestro principal objetivo es el de llevar a las jóvenes a convertirse en mujeres ejemplares y contrarias a las influencias e imposiciones hollywoodienses que desarrollan los lazos familiares que se han perdido en los últimos años”.

Funciona más o menos como una mezcla de hermandad y gymkana, en la que las mujeres, divididas por franjas de edad, tienen que cumplir tareas diarias, semanales y mensuales que van desde no comer carbohidratos a hacerse las uñas, peinados, cuidar de la casa y preparar cenas para el marido. Quien no cumpla las reglas es apartada del grupo, que tiene incluso cursos específicos para mujeres en situación de violencia, por ejemplo.

Madre, de sangre o en espíritu, esposa honrada, sea por la unión ya consagrada, sea por destino; eterna novia del señor Jesucristo. Esas fueron las principales referencias de lo que es ser mujer en tres iglesias evangélicas cuyos espacios frecuenté en este mes de mayo —la Iglesia Universal del Reino de Dios, la Iglesia Apostólica Renacer en Cristo y la Iglesia Batista de Lagoinha, donde predica la ministra Damares Alves.

“Nadie aquí cree que los hombres tienen que lavarse la ropa, ¿no?”, cuestiona la profesora Fernanda Lellis, despertando una serie de risitas condescendientes entre las cerca de 60 mujeres, de todas las edades, de mayoría negra, reunidas en el último piso del Templo de Salomão. “Las mujeres tienen el deber de cuidar, hacer la comida, ordenar”, continúa en el micrófono, caminando de un lado para otro, en frente de un púlpito dorado. “La mujer primero tiene que hacer el papel de ella, dejar al hombre feliz, y a partir de ahí él la va a tratar bien también. Es así, aguantamos más”.

La profesora del Curso de Autoconocimiento del Proyecto Raabe, creado para ayudar a mujeres que sufrieron traumas como violencia doméstica, abusos sexuales o enfermedades psicológicas, cita a Efesios 5:22-24: “Vosotras, mujeres, sujetad a vuestros esposos, como al Señor; porque el esposo es la cabeza de la mujer”. Y concluye, imperativa: “¡Cambien sus mujeres de referencia, sea mejor!”.

Raabe, de acuerdo con el Libro de Josué, el sexto del Antiguo Testamento, fue una prostituta que vivió en Jericó y supuestamente ayudó a los israelitas en la captura de la ciudad. De acuerdo con el sitio de Godllywood, Raabe se purificó.

Las consejeras del Proyecto Raabe, de acuerdo con Lellis, son ahora mujeres “lindas”, pero llegaron a aquel lugar depresivas, violentadas o incluso con recuerdos de abusos sexuales que sufrieron cuando eran niñas. “Hoy son todas obreras, levitas o esposas de pastor”. Y todas usan ropas negras y pañuelos rojos amarrados en el cuello, en referencia a Raabe, que colgó una cinta escarlata en la entrada de su casa para no ser asesinada en la invasión de Jericó.

Una de esas consejeras me recibió en el iluminado Templo de Salomão. Me entregaron un panfleto con el lema “rompiendo el silencio” que incluía información sobre atenciones espirituales y profesionales, así como orientación jurídica y social para mujeres que sufren violencia doméstica y abuso. Luego quedó claro, sin embargo, que Lellis era solo una mediadora. La verdadera profesora aparecería solo en vídeo.

Desde su oficina, Cristiane Cardoso, la hija de Edir Macedo, usó diez minutos para explicar cómo “autoconocerse” fue importante para salvar su matrimonio con el obispo Renato Cardoso. “Yo no sabía de mis fallas, inseguridades, y creía que solo iba a resolver mis problemas si eran otros los que cambiaban. Creemos que la culpa es de la otra persona y no nuestra”. Ella sigue contando las crisis de celos que sentía, equiparando su experiencia a la de las mujeres que sufren violencia doméstica.

La pedagogía de enumerar defectos en un curso que tiene como público objetivo mujeres traumatizadas y violentadas ya había sido aplicada en la primera lección del curso: “Sin arrepentimiento, escriba quién ha sido usted hasta hoy, describa sus cualidades, describa sus defectos”, decía el papel.

La heredera del imperio religioso-mediático destaca que la mujer fue creada para ayudar de manera idónea, con las cualidades adecuadas —lo que incluye desde cuidar la apariencia hasta no presumir de independencia. “A lo largo de los años la mujer fue perdiendo esas cualidades, desarrollando varios defectos. Si no entiendes las referencias correctas de la mujer, vas a sufrir”, afirma, categórica.

Esa línea de razonamiento es luego retomada por Fernanda. Ella levanta el dedo hacia lo alto para puntualizar que la primera mentira que el mundo nos cuenta a nosotras, mujeres, es que somos iguales a los hombres. “Hoy las mujeres están ‘empoderadas’, y por eso tanta gente se está matando, sufriendo, con depresión”.

La conversación no era muy diferente en las tres horas de culto de mujeres al que asistí en el hall de la iglesia Renacer. El culto se celebra los miércoles a partir de las 14:30, horario que reúne principalmente a mujeres de la tercera edad de clase media alta. Entre cantar canciones de la iglesia y participar en un sorteo de cosméticos, las cerca de 30 mujeres presentes oyeron un testimonio de una persona que decidió dejar el empleo para convertirse en una exitosa emprendedora de accesorios. En respuesta al comentario de que hoy ella es, financieramente, “el hombre de la casa”, la pastora Edilene Gimenez toma la palabra.

“Siempre gané más que mi esposo. Cuando me convertí, yo oré para que Dios lo honrara profesionalmente y prometí que cuando eso sucediese yo dedicaría mi vida a la iglesia”. Dicho y hecho. Cuando su esposo, también obispo de Renacer, montó una empresa promisoria, Edilene dejó el empleo. “El primer ministerio nuestro es cuidar de nuestra familia. Puedes hasta ser madre que tenga hijos, pero generas frutos espirituales. Ustedes son todas madres espirituales”, reafirma la pastora.

Para mujeres solteras, las iglesias evangélicas reservan el papel de “novias de Jesús”, como explican las pastoras de Lagoinha, colegas de la ministra Damares. El sábado 11 de mayo, la sede de la iglesia en el centro de São Paulo fue escenario de un desfile sorpresa de novias, después del culto. Las jóvenes asiduas de la iglesia mostraban vestidos de lujo prestados por las marcas BlackTie y Faggion.

“El señor ve la iglesia como novia y a nosotras como novias de Jesús”, dice la pastora Vanessa Santos antes del desfile, pidiendo a las cerca de 40 mujeres presentes, la mayoría jóvenes, darse las manos y repetir en voz alta: “Mujer, no estás sola, eres la novia”.

Otra pastora invitada para el evento, Vanessa Batista, enfoca su intervención en recomendaciones de comportamiento para mujeres, “Es muy importante tener una mirada alegre y una fisonomía agradable”, recomendó. “Una mujer alegre cambia la atmósfera del hogar. Una mujer molesta también”.

Después de la conversación, las jóvenes fueron llevadas al piso de abajo. Un pasillo iluminado con neón y dividido por grandes buqués de rosas blancas hacía de escenario para la boda de las novias de Jesús. Las fieles desfilaron al son de góspel internacional, mientras la platea aplaudía a cada nuevo modelo blanco. La misión estaba cumplida: jóvenes mujeres y niñas se deslumbraron con el brillo del casamiento bendecido por Dios.

 

Control de la vida personal

 

La antropóloga, profesora de la Universidad de São Paulo (USP) e investigadora del Centro Brasileño de Análisis y Planificación (Cebrap) Jacqueline Moraes Teixeira investiga asuntos de género en iglesias evangélicas desde 2010. Según ella, más allá de los roles de género claramente delimitados entre la autoridad del hombre y la sumisión de la mujer, reglas impuestas por programas como Godllywood (que se reproducen de diferentes maneras en otras denominaciones) pretenden dirigir la vida de las mujeres en todos sus aspectos, más allá de lo espiritual. A través del control —que se torna autocontrol de las más variadas formas— se impone la dominación.

“Ese lenguaje del control no está solo en las iglesias, es un lenguaje diseminado en el modo en el que la gente piensa en este mundo contemporáneo. Tal vez la diferencia es que, en Brasil, las iglesias se responsabilizan de esa gestión, ayudan a las personas a desarrollar ese hábito de controlarse. No para pasar horas orando o para memorizar tantos versículos bíblicos. Les desafían a perder peso, a controlar el tiempo de uso de las redes sociales o cuánto dinero gastas, o sea, es toda una ética de la vida cotidiana”, explica.

Esa gestión de la vida aparece también en los testimonios de éxito, herramientas importantes para las iglesias evangélicas. “Estás todo el tiempo siguiendo esas reglas, y, cuando otras personas dan testimonio, hablan de cuánto adelgazaron, que ellas consiguieron montar un negocio, que ellas consiguieron una relación. O sea, esa conversión es una recuperación de la vida civil, no es una recuperación de la vida religiosa”.

La herramienta del “testimonio”, escuchada por todas nosotras en los cultos y conferencias que frecuentamos a lo largo de estos meses, también aparece muy fuerte en los discursos de la ministra Damares, como observa Jacqueline: “Ella es una mujer que declara que sufrió violencia sexual en la infancia. En esos cursos y proyectos, es muy común que las mujeres revelen que sufrieron violencia sexual en la infancia. Dicen que solo consiguieron recuperarse en el momento en que se convirtieron. Y Damares dice que fue la conversión lo que le hizo de hecho darse cuenta de lo que era su vida. Que es siempre el argumento central de esos testimonios".

La ministra Damares tiene un discurso que nace de la victoria, una victoria que le abre caminos importantes: se torna asesora parlamentaria, asesora política y llega a ministra. "Yo tengo profundos desacuerdos con lo que ella dice, porque es muy difícil lidiar con alguien que está en una posición pública tan importante, defendiendo declaradamente ciertas cosas", dice Jacqueline, "pero para miles de mujeres ella personifica una trayectoria de superación”.

 

Una tarde con la discípula de la pastora Damares

 

“Doctora Damares, estamos contigo por la vida, por la infancia y por la familia. Juntos, somos más fuertes”, gritó el coro formado en su mayoría por profesoras, en la iglesia Asamblea de Dios, en Contagem, región metropolitana de Belo Horizonte. Era una tarde de domingo, día 10 de febrero. La iglesia estaba llena, con cientos de mujeres de varias regiones del Estado para participar en la “Conferencia Conectar Kids y Pastorear —Defensores de una Generación en Peligro”, con la doctora Damares Alves, la misioneraa Joani Bentes, más conocida como Tía Jô, y la participación especial de la Tía Keyla.

A última hora, la recién nombrada ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos no pudo estar en el evento, pero grabó un vídeo a los congresistas, que fue transmitido en la pantalla. Se pusieron todos de pie para devolverle el mensaje, que sería trasmitido por su amiga y discípula, Tía Jô. “Deja a Dios usarte para curar, deja a Dios usarte para salvar, mientas Él te usa, Él te cuida de todo lo que te hace llorar”, continúan los presentes, ahora en canto.

El congreso comenzó minutos después de las dos de la tarde. Los participantes que llegaban confirmaban su nombre en la lista y les entregaban un vale sellado para la merienda. Un pan, una manzana y un zumo. El curso costó 65 reales para quien se inscribió hasta el 31 de diciembre y 70 reales para aquella a la que se le pasó el plazo. El cartel de promoción incluye el contenido de cada una de las conferenciantes. Métodos creativos de enseñanza, historia bíblica terapéutica y musicalización serían enseñados por Tía Jô. Damares hablaría sobre erotización infantil, malos tratos, abusos, pedofilia e “ideología de género”.

En la noche anterior al evento, sin embargo, un mensaje de WhatsApp con un vídeo de la misionera cancelando la participación de la ministra Damares fue enviado a todos los inscritos, "debido al número de amenazas que ha sufrido”, justificó Tía Jô.

Antes de que la pastora entrara en el gobierno de Bolsonaro, las dos recorrieron Brasil juntas dando conferencias para educadores en cultos de la Asamblea de Dios. Hoy con 45 años, Joani Bentes es misionera desde hace 27. En su currículo, Tía Jô destaca los siguientes títulos: educadora cristiana, conferenciante, presentadora de televisión y radio, escritora con tres libros publicados, cantora con cinco CD y diez DVD grabados, conferenciante internacional. Casada también con un pastor, que la acompaña en las misiones y en la administración de los negocios, Tía Jô también tiene una tienda virtual donde vende sus CD, DVD, muñecos, camisetas, accesorios, libros, ropas y cosméticos con su marca. “Comprando cualquier producto usted estará ayudando proyectos en desarrollo: Sertão da Bahia, Cabo Verde, Mozambique, Nepal, Perú”, dice el anuncio en el inicio del sitio. Allá donde va, ella carga los productos, expuestos en la entrada de la iglesia.

El perfil es de una presentadora infantil. Tía Jô vestía falda volada azul de lunares blancos, blusa amarilla de Conectar Kids, dos coletas amarradas con flores. Durante casi toda su presentación ella habla con voz de niña. El tono solo cambió cuando introdujo el tema de Damares, después de transmitir el vídeo de la pastora.

“Lo que voy a mostrarles ahora es una excepción para nosotros. Hay que apagar todos los móviles ahora. Si algún movil fuera encendido, paramos el vídeo. Que nadie transmita ni grabe en audio o vídeo, por favor. Yo le prometí al poder Judicial y al Ministerio Público, yo le prometí a mi amiga la doctora Damares que sería algo solo nuestro”. Damares aparece entonces en la pantalla, en una grabación hecha desde Brasilia.

 “Han sido unos días muy difíciles para esta ministra. Acepté la invitación a ser ministra pensando especialmente en la protección de la infancia, en la protección de la adolescencia de este país. Y quiero, todo lo que pregoné la vida entera, traerlo a este ministerio. Son muchos mis desafíos. Ustedes no tienen idea de cuán grandes han sido mis desafíos, pero el mayor incluso han sido los ataques”, dijo Damares. “Si depende de esta ministra, ningún niño va a ser abusado en Brasil. Si depende de esta ministra, ningún niño va a ser herido o será enterrado vivo como sucede en algunas aldeas en Brasil”, prometió.

Damares habló también del abuso sexual que sufrió cuando era niña. “Dolores en el cuerpo, cómo sufrí dolores en el cuerpo, pero sufrí dolores en el alma. ¿Saben por qué? Porque nadie percibió que yo estaba siendo abusada. Nadie me protegió cuando yo tenía 6 años, nadie me dijo lo que estaba sucediendo”, recordó. “Los medios se ríen de mi historia, la prensa se ríe de mi historia, artistas se ríen de mi historia, pero ellos no podrían haberse reído de la fe de una niña de 10 años. Ellos se burlaron de mí cuando yo dije que a los 10 años de edad, en lo alto de un árbol de guayaba intentando suicidarme, que yo vi a Jesucristo. Yo sé que yo lo vi. Éramos él y yo en aquél árbol de guayaba” [el vídeo en el que relata la historia durante un culto se hizo viral en las redes sociales brasileñas], garantizó. “Vamos a unirnos y decir basta de violencia, basta de dolor, basta de sufrimiento y vamos a decir Jesucristo es el Señor de los niños de Brasil. Reciban mi abrazo, en la próxima conferencia prometo estar ahí con ustedes. Los amo, Dios los bendiga”, finalizó la ministra.

“Ah, Bolsonaro ganó, él está a favor de la infancia y de la familia, la guerra apenas comenzó. Ahora comenzó la guerra, ahora hay que orar más, ahora hay que trabajar más”, refuerza Tía Jô justo después.

En el material entregado a los congresistas, Damares destaca la ideología de género como “una de las más terribles violencias contra nuestros pequeños”. Ella cita cuatro temas que la ideología de género defiende y que están en los libros didácticos y en la política educacional hoy en Brasil: deconstrucción de la familia natural, deconstrucción de la heteronormatividad, derecho del niño al placer sexual, desconstrucción y subversiones de identidad (confusión en la identidad biológica).

Entre las acciones prácticas para reaccionar a la ideología de género, Damares sugiere a los educadores que pidan a los niños que les lleven las mochilas escolares para que la iglesia analice los libros y materiales didácticos que están estudiando; que orienten a los padres para que notifiquen a la escuela que no quieren que los hijos aprendan sobre ideología de género; que hagan sombreros de muñecas, encuentro de carritos, cultos de las princesas; que orienten a los padres en relación con las ropas de las niñas, demostrando la necesidad de reforzar la feminidad, y los juguetes y juegos con niños para reforzar la masculinidad; y que contextualicen las historias contadas y los juegos que son hechos con los niños en la iglesia, siempre destacando que existen juegos de niñas y juegos de niños.

De acuerdo con Damares, existe todavía en las escuelas un ataque a la fe del niño y del adolescente. “Observen que las leyes determinan la enseñanza de la cultura indígena y de la cultura afro, pero desgraciadamente muchos profesores están burlando la ley, están enseñando religión afro y religión indígena”, dice el texto de la ministra.

Después de pasar por todos esos temas del folleto de Damares, una pausa para la merienda, y Tía Jô regresa introduciendo su contenido, con métodos creativos para que los educadores aborden temas religiosos con los niños. “Yo puedo tomar mis muñequitos de Adán y Eva y decir que el papá del cielo los cubrió, protegiéndoles las partes íntimas”, dice. El seminario terminó puntualmente a las 18 horas. De Contagem Tía Jô partió a una visita misionera en el sertón de Bahía. (Alice Maciel)

 

Agência Pública   - Andrea DiP, Julia Dolce, Alice Maciel

27/07/2019 - 21:06h

*Los nombres de las entrevistadas se cambiaron para preservar sus identidades

Traducción: Diajanida Hernández

Publicado enSociedad
Lunes, 24 Junio 2019 06:46

El camino a la radicalización

El camino a la radicalización

El filósofo analiza los actuales enfrentamientos sin fronteras, el uso político de la religión y la penetración de las ideas jihadistas entre los jóvenes de familias musulmanas nacidos y criados en Europa.

 

Una definición rápida y estándar de “mártir” dirá que se trata de una persona que se sacrifica en defensa de sus creencias. Y así se autoidentifican quienes adoptaron una visión radicalizada del islamismo y se unieron a grupos fundamentalistas como, por ejemplo, el Estado Islámico. Poner el cuerpo en un asesinato a sangre fría, en un atentado suicida o en un combate con poderosas fuerzas militares son actos heroicos que los diferencian de sus enemigos, proclives a los ataques selectivos con drones. En su libro El sueño de los mártires. Meditaciones sobre una guerra actual, Premio Anagrama de Ensayo 2018, el pensador, ensayista y crítico literario argentino Dardo Scavino propone partir de estas posiciones contrapuestas sobre la vida y la muerte para entender los enfrentamientos sin fronteras, el concepto mismo de martirio, el uso político de la religión, las transformaciones en los países árabes, la penetración de las ideas yihadistas entre los jóvenes de familias musulmanas nacidos y criados en Europa, el devenir geopolítico tras el fin de la Guerra Fría y la reconfiguración del vínculo entre ciudadanos y Estado en el capitalismo posmoderno.

 

“No cambiaron los motivos por los cuales surgieron los grupos yihadistas”, dice Scavino –que fue profesor en las universidades de Buenos Aires, Burdeos, Versailles Saint Quentin en Yvelines y de Pau et des Pays de l’Adour–, un intelectual que no hace concesiones ni cae en posturas ingenuas o simplistas a la hora de enfrentar una investigación.

 

–El sueño de los mártires parte de la idea de que los conflictos globales son producto de entender la relación entre individuo y sociedad de distinta forma.

–En la propia disimetría del combate se ve eso. Pongo el ejemplo del mártir y el telepiloto de dron. El primero sacrifica su vida en el nombre de una causa mientras que el otro puede matar preservándose como combatiente, sin sacrificar para nada su persona. Estas dos modalidades de combatientes, o de un combatiente y un no combatiente, revela un poco el estatuto de esta relación del individuo con la sociedad. No es sensato que pueda oponer a la cultura musulmana y a la cultura occidental ya que en la cultura occidental esa relación de sacrificio individual en nombre de los hermanos también existe. El propio himno de los Estados Unidos termina hablando de la patria del valiente. Y el valiente es el que defiende la libertad de la patria. Como dice Olivier Roy, uno de los especialistas del jihadismo aquí en Francia, no hay una radicalización del islam sino una islamización de la radicalidad. Esa posición de radicalidad, de contestación de lo que podemos llamar el capitalismo occidental, hasta los años 90 estaba en organizaciones más cercana al marxismo o a las luchas de liberación nacional. En el caso de los jóvenes musulmanes hubo una suerte de desplazamiento hacia las posiciones islamistas.

–¿Por qué habla de una primera guerra global? 

–El terrorismo es una clasificación que hace alusión a una táctica de combate, pero no dice nada de la estrategia más general que esa táctica supone. Tanto Al Qaeda como el Estado Islámico utiliza la misma táctica terrorista pero la estrategia política no es igual. Además, el terrorismo se utilizó en muchos momentos de la historia. Fue utilizado por pasiones de derecha, de izquierda, de extrema derecha y extrema izquierda. Después está el tema de cómo calificar a un país que arroja miles de toneladas de bombas sobre una población civil. Prefiero hablar de guerra global porque es una guerra donde los contrincantes, en este caso los islamistas, no luchan en nombre de un Estado nación. Estados Unidos no le declara la guerra a un Estado nación. Interviene en muchos países, sobre todo con sus drones, sin declarar la guerra a otro Estado. No supone una guerra internacional en el sentido de que es entre naciones, sino global, porque no son las naciones en sí mismas las que están en conflicto.

–Hay una historia interesante en su libro que refleja el desencuentro entre dos realidades. Cuando en 2004 se produce el atentado de Atocha, en España, se crea una división entre sus alumnos. Los estudiantes de origen árabe se niegan a ir al acto que se organizaba en la universidad para prestar un minuto de silencio por las víctimas.

–Todos eran universitarios franceses y en apariencia, al menos, no eran chicos radicalizados religiosamente. Ahí se da una línea de ruptura. Mi hipótesis es que no es la conversión religiosa la que va a producir la guerra sino la guerra la que va a producir la conversión religiosa. El conflicto político va a arrastrar a una buena cantidad de jóvenes franceses y de otros países de Europa que tienen grandes comunidades musulmanas a convertirse al islam radical o por lo menos al islam. Es el razonamiento inverso al de muchos politólogos y especialistas en la cuestión, o a grandes rasgos al de Samuel Huntington: es porque comenzó la guerra que hay una radicalización de los musulmanes. Hay una identificación con ese campo atacado por los occidentales de unos jóvenes que, en principio, no tenían mayores razones para convertirse, porque no eran grandes practicantes religiosos, como lo demuestran casi todos los especialistas del tema y los propios documentos oficiales del antiterrorismo. 

–Su libro traza una continuidad entre la lógica del héroe y la del mártir, opuesta a la del telepiloto de dron. ¿Se trata de la misma lógica?

–Acá hay un cambio que pasa por esta división entre una ideología liberal, occidental, y esa otra ideología que no es estrictamente musulmana. La propia palabra martirio viene de Occidente. El mártir del que hablan los musulmanes actualmente no es más que el héroe que muere por la patria. En el caso de los musulmanes es por la umma, la tierra de los creyentes musulmanes. El mártir es el héroe que muere por la patria, frente a la otra figura del martirio que adquirió mucha más importancia a partir de los años 80 y 90 en Occidente: la de la víctima. Es lo contrario. La persona que muere pero que es la víctima inocente, que no muere por su propia causa sino por la causa de otro. Esa figura se volvió más relevante que la del héroe en Occidente, donde durante siglos fue mucho más importante. Acá en Francia lo que se conmemora en casi todas las plazas es a los muertos de la primera y la segunda guerra mundial. Son los héroes, los combatientes de esas guerras. En el caso de la segunda, se recuerda también a los que resistieron a los nazis. Pero murió mucha más cantidad de gente en los bombardeos alemanes sobre Francia. Sin embargo, esa gente no está contabilizada como víctimas de la segunda guerra mundial y no figura en las conmemoraciones. Sesenta años después se va a invertir: la muerte de las víctimas se destaca como un hecho fundamental. Las comunidades, siguiendo un poco el modelo de la Shoá, ya no se identifican con sus héroes sino con sus víctimas. 

–Esta idea del sacrificio se sustenta en mitos. Y muchos mitos se basan en la religión.

–Ahí hay una zona casi fronteriza entre la religión y la política. El mito funciona de esa manera. Establecí ese puente entre el mito sionista y el mito norteamericano del destino manifiesto porque ambos se inician con la figura de los mártires. En Estados Unidos, la figura de los puritanos como mártires de los católicos e incluso de los mismos anglicanos va a ser un factor fundamental. Ellos se van a ver como mártires y, por consiguiente, se van a equiparar con los judíos esclavizados en Egipto. En este caso van a atravesar el Atlántico hasta llegar a la tierra prometida. La misión de esos puritanos es ocupar esa tierra que dios les prometió de alguna manera. Eso va a quedar como un trasfondo muy poderoso del mito nacional norteamericano a tal punto que el día de acción de gracias es una conmemoración muy importante en Estados Unidos. Lo que ocurrió ese día es que los indios del actual Massachusetts los salvaron dándoles comida. Los padres peregrinos habían llegado completamente hambrientos y a medio morirse por el escorbuto. Ese acontecimiento se invierte y se convierte en el día en que dios salvó a esos padres peregrinos y es un signo premonitorio de que efectivamente era el pueblo elegido. Los indios desaparecen de repente del relato y en ese lugar aparece dios dándoles alimentos. 

–¿Piensa que el desafío pasaría por contrarrestar estos relatos?

–Los argumentos racionales no hacen mella desde el punto de vista de la memoria de un pueblo. Es muy difícil contrarrestar los mitos que constituyeron un país.

–¿Y cómo opera el mito para tener eficacia?

–La fuerza de los mitos viene de su origen, que es oral, es decir, que no tiene un autor reconocible, y que circula de alguna manera por la sociedad sin saber de dónde viene. Un poco como los chistes. Mis trabajos están influidos por el pensamiento de Georges Sorel, que fue un teórico de la política marxista de principios del siglo XX que tuvo mucha influencia sobre Gramsci, que tuvo mucha influencia sobre Mariátegui por ejemplo. Mariátegui invertía completamente la lógica del marxismo más ortodoxo diciendo que los burgueses eran racionalistas y materialistas y en cambio los proletarios eran místicos y religiosos. Lo que necesitaba el proletariado era una especie de mito religioso secularizado. Esa posición va a tener mucha influencia en la extrema derecha. Mussolini va a poner a Sorel como un teórico del fascismo. Pero durante mucho tiempo esta idea de que la política es una especie de versión secularizada de la religión va a ser muy importante. Cuando Alain Badiou escribe un libro sobre lo que es la militancia revolucionaria, escribe un libro sobre San Pablo, el teórico por excelencia del mesianismo cristiano, el que va a inventar de alguna manera el nombre Jesucristo, que quiere decir “Jesús es el mesías” y por qué el Cristo vino a salvarnos. Y cuando Walter Benjamin decía que detrás de esa marioneta mecánica que era el marxismo se seguía escondiendo la teología, que era una enana jorobada y fea que había que esconder pero que en realidad manejaba la marioneta que era el materialismo histórico, estaba planteando que lo que alimenta al marxismo sigue siendo un relato de redención de la humanidad.

–En relación con esto usted también plantea la necesidad de una división.

–Hay relato cuando hay un héroe y un enemigo. Es la base de cualquier narración. Eso a nivel colectivo es lo que Carl Schmitt llamaba los amigos y los enemigos. Es decir, la política es la división entre amigos y enemigos. La humanidad como grupo no puede tener un enemigo, salvo que venga una invasión extraterrestre. Por eso decía que quienes hacen política en nombre de la humanidad están mintiendo. Curiosamente, los propios nazis, que él apoyó, lo que van a hacer para convertir a un grupo en su enemigo es deshumanizarlo. Van a decir que los judíos eran subhumanos. Y ellos se ponían en defensores de la humanidad. Siempre hace falta una oposición, una grieta. Sin antagonismo no hay política, no hay pueblo que se constituya. El pueblo hispanoamericano primero, y argentino después, se va a constituir en el momento de las revoluciones de independencia, por oposición a los godos. En la independencia va a haber una alianza entre los criollos y los indígenas a partir de esa oposición común a los españoles, hasta el punto que los criollos que se designaban como descendientes de los conquistadores, por otro lado van a decir que los españoles habían robado sus tierras. Se van a identificar con la posición de los indios. Pero al mismo tiempo hay otros mitos que intervienen. En Argentina, el de civilización y barbarie. Ahí el pueblo se va a constituir sobre la base de la identificación con la civilización. Los indios van a quedar del lado de la barbarie. Ahí la división es otra. Los mitos se superponen y pueden convivir incluso en una misma persona. Según en qué momento la persona esté hablando puede recurrir a uno u otro mito. A veces se identifica al pueblo con el que lucha contra el imperialismo, que es un relato que convocó en su momento a una buena cantidad del pueblo argentino. O Alfonsín, con democracia o dictadura. Esa dicotomía tuvo un poder de convocatoria enorme, donde dictadura eran los militares y también los sindicatos que habían pactado con ellos. El pacto sindical-militar que denunciaba Alfonsín. Con Menem los enemigos van a ser los ñoquis y todos los que viven del Estado, y va a poner en un mismo campo de amigos, de aliados, tanto a los trabajadores del sector privado como a los patrones del sector privado. Por eso son falsas esas políticas que supuestamente hablan en nombre de la unidad. Eso es lo que hacía Videla. Cuando uno lee su primer discurso al momento en que asume como presidente de facto, dice que se llegó a un golpe de Estado porque era un país dividido y había que unir a los argentinos. Ese discurso de la unidad quiere decir que hay alguien que quiere dividir a los argentinos y esos son los enemigos. Es decir, se vuelve a reintroducir el antagonismo siempre. En esa época lo que dividía a los argentinos era la subversión. Ahora es el kirchnerismo. Hay política, hay división.

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Lunes, 01 Abril 2019 06:03

Con Dios de nuestro lado

Con Dios de nuestro lado

Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos, comentó el otro día que es muy posible que Dios haya sido quien colocó a Trump en la Casa Blanca. No está solo. La vocera de la Casa Blanca, Sarah Sanders, declaró a finales de enero que Dios "quería que Donald Trump se convirtiera en presidente y es por eso que esta ahí".

Pompeo, así como el vicepresidente Mike Pence, son cristianos evangélicos e igual que promueven políticas favorecidas por estas corrientes religiosas dentro de Estados Unidos, también condicionan la política exterior, desde Medio Oriente (sobre todo la defensa de Israel por motivaciones bíblicas), al financiamiento de programas antiaborto, y hasta en la construcción del muro fronterizo, entre otras cosas.

Pompeo, Pence, Jeff Sessions, ex procurador general, y Betsy DeVos, secretaria de Educación, son parte de un grupo de estudios de la Biblia encabezado por el pastor Ralph Drollinger, quien cree que los cristianos en el gobierno están obligados a contratar sólo a otros cristianos, informa Ron Charles, del Washington Post.

Trump –a pesar de sus pecados graves incluidos dos divorcios y constantes aventuras extramaritales incluso con estrellas de cine porno, entre otros– forjó una alianza con las corrientes cristianas conservadoras al adoptar sus posiciones antiaborto, antihomosexuales, la promoción de estudios bíblicos (incluidos los que hablan sobre la evolución) en escuelas públicas y la anulación (parcial) de la regulación federal prohibiendo el respaldo de candidatos políticos por iglesias, entre otras cosas, a cambio de ser coronado como un salvador. Robert Jeffress, líder nacional evangélico, declaró que “millones de estadunidenses creen que la elección del presidente Trump representó a Dios ofreciéndonos otra oportunidad, tal vez nuestra última oportunidad, para realmente hacer a América grande de nuevo”.

Sin embargo, Trump, comparado con sus antecesores, es el presidente con menor vínculo religioso a lo largo de su vida (es oficialmente presbiteriano). De hecho, aun si lo recuerdan, no sería bienvenido en las iglesias de su juventud hoy día, ya que se oponen a sus políticas, incluyendo la antimigrante. Pero como casi todo en su vida, esto se maneja como parte de un espectáculo y Trump está dispuesto hasta a poner su autógrafo en un libro que no sólo no escribió, sino que es difícil de creer que haya leído: la Biblia.

Este es el país mas religioso del primer mundo; "los estadunidenses rezan con más frecuencia, asisten más a servicios religiosos semanales y dan una importancia mayor a la fe en sus vidas" que los adultos de los demás países occidentales avanzados, registra el Centro de Investigación Pew. Aproximadamente 83 por ciento de adultos cree en Dios (63 por ciento de ellos en términos absolutos).

La consigna oficial en cada billete de dólar es "en Dios confiamos" (algo que primero se grabó durante la Guerra Civil y reapareció en 1956, cuando el Congreso lo declaró lema oficial). El Juramento de Lealtad (Pledge of Allegiance), un verso semioficial que se recita en las escuelas y en algunos actos oficiales, fue escrito en 1891, pero en 1954 la frase "bajo Dios" fue añadida en un esfuerzo por definir a Estados Unidos como un país de fe frente al enemigo: una Unión Soviética atea. Y aunque curiosamente la Constitución de Estados Unidos no menciona a Dios o alguna fuerza divina, las 50 constituciones estatales incluyen una referencia divina, informa el Pew.

Pero vale recordar que no hay un solo Dios aquí, y la historia de este país fue en parte escrita por las grandes corrientes religiosas progresistas que han nutrido magnos movimientos sociales y políticos por la abolición de la esclavitud, los derechos laborales, derechos civiles, movimientos antiguerra, de defensa de inmigrantes y refugiados, entre otros.

En pleno siglo XXI en el país más poderoso del mundo un Dios muy blanco y rico que, dicen, eligió a Trump, se enfrenta, otra vez, con el Dios de los que luchan por un paraíso de la justicia, la dignidad y la igualdad.

https://www.youtube.com/watch?v=cAgAvnvXF9U. También consultar en https://open.spotify.com/track/5hBOEqqkcQaUgkRhh6E yX4?si=r0q6chwHRNm7QC_unh_oKw

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