"Pero el centro de la ciudad va a quedar divino"

Cuando los comerciantes del sector de Santa Bárbara centro recibieron una carta de invitación para conocer el proyecto conocido como Plan Centro, nunca imaginaron que asistirían a un ultimátum de la Empresa de Renovación Urbana para abandonar sus establecimientos comerciales y la obligación de venderlos a precios que van desde $380.000 metro cuadrado hasta $680.000 dependiendo si son habitantes o comerciantes.

 

La propiedad privada deja de existir, un decreto así lo impone. "Estamos hablando de un proyecto de seguridad nacional y no hay nada que decir", les explicó el funcionario de turno. Efectivamente, el presidente Juan Manuel Santos un día decidió que sería bueno tener a todos sus ministros muy cerca de la Casa de Nariño y, por intermedio de la resolución 11 de 2013 de la Empresa Nacional de Renovación y Desarrollo Urbano –Emru– Virgilio Barco S. A. S., anunció el proyecto "Ministerios".

 

¿Quedará linda la ciudad? Es probable, pero ¿a qué precio? La respuesta también es fácil: a un precio muy, muy, bajo, ya que se pagará un promedio inferior al medio millón por el metro cuadrado, como ya se informó, el mismo que será revendido por la Empresa de Renovación desde un millón seiscientos mil pesos de ($1.600.000).

 

Otras justificaciones

 

"Las casa están viejas y a punto de caerse, así que les vamos a hacer un favor". Esta fue una de las excusas que abanicaron los señores de la Empresa", explicaron los comerciantes. "Pero es que cuando queríamos arreglarlas nos prohibían hasta pintar los frentes. Nosotros caímos en la trampa y nunca imaginamos que lo que pretendían era buscar justificaciones. Un vecino fue multado con 40 millones por haber cambiado el techo de su vivienda que estaba a punto de caerse", recuerdan los vecinos del sector.

 

Y prosiguen. "Como en todos los casos, inundaron la zona de prostitución callejera, delincuencia, indigencias, centros de venta de reciclaje y de drogas. Pero nosotros nos dimos a la tarea de limpiar calle por calle y no con violencia sino con solidaridad".

 

"La otra justificación para sacarnos de nuestro barrio es la remodelación de la ciudad y el POT del 2004. Según la norma, con la puesta en marcha de la renovación se atraerá inversión privada que será la que saque el gran beneficio económico de los proyectos".


El proyecto ministerios

 

Hace varios años, en el gobierno de Peñaloza, a algún genio de la renovación urbana se le ocurrió que la avenida 26 era la vía más importante de la ciudad y que estaba casi abandonada. A partir de ese momento se inició un proceso que pretendía "recuperar" los sectores deprimidos o de uso equivocado de ese sector, se inició entonces un plan de embellecimiento de la avenida, se construyó la troncal de Trasmilenio y se planeó demoler el Centro Administrativo Nacional –CAN–, la recién modernizada clínica de la Policía, y otras edificaciones como la antigua Inravisión, la Hemeroteca Nacional, Compensar y el conjunto residencial El Greco, monumento a la corrupción de la Iglesia Católica cuando la Caja Vocacional quebró, arrastrando en penurias a miles de cristianos ahorradores.

 

Paralelo a esto también se involucraron terrenos que están a punto de ser adjudicados a la Emru y que pertenecen al parque Simón Bolívar y a la Universidad Nacional. Los ministerios que se encuentran en el CAN, pasarán a las edificaciones por construir en el área que ocupan los vecinos de San Bárbara Centro (sujetos del desplazamiento urbano forzoso).

 

Una empresaria del sector denunció a este periódico que hace pocos años pidió un préstamo para comprar el local donde tiene un almacén de prendas militares, "La plata que nos ofrece la empresa de renovación se la daría al banco y aún quedaría debiendo por el local por el que me prestaron", explicó.

 

La organización popular

 

Frente a la aplanadora de la renovación tomó forma un proceso de organización popular que inició con los comerciantes de Santa Bárbara Centro. Leidy Garzón es la presidenta del Comité de Comerciantes Vecinos de la Casa de Nariño, según cuenta le ha tocado dejar de lado sus actividades para enfrentar a un verdadero ejército de abogados, tramitadores, funcionarios y hasta banqueros, para poder seguir haciendo lo que sabe hacer: trabajar.

 

Y expresa, no sin preocupación: "Esto es lo más injusto que he tenido que vivir. Mi mamá trabaja conmigo y si esto se acaba ¿qué haremos? Todos estos negocios de prendas militares son en su mayoría economías familiares, si nos logran ganar no será una persona por familia la que quede desempleada, será toda la familia". Su rostro de preocupación no es casualidad.

 

Así que se ha dedicado a motivar la organizar de las comunidades y a reunirse con frecuencia en los salones comunales. También se han sumado los tipógrafos del sector y desde hace pocos días se unieron los comerciantes del madrugón de San Victorino, a quienes les confirmaron que los sacarán. Definitivamente ellos no quieren ver pobres por sus ventanas, explica Leidy Garzón.

 

Orlando de la Hoz es el presidente de la Junta Administradora Local de La Candelaria, su responsabilidad con los votantes la ha tomado muy en serio. Hoy promueve, en compañía de esos líderes populares, procesos de cabildo abierto y han pedido que la alcaldía Mayor de Bogotá decrete la emergencia social y humanitaria en todo el sector que se piensa intervenir.

 

También se han realizado campañas de pega de afiches donde se lee "El centro no está en venta", pero en la segunda semana de septiembre el alcalde de la localidad de Santafé los mando quitar, solo quedan los que se pegaron dentro de los almacenes y las camisetas que exhiben a diario.

 

Contra este proyecto también se han formado otras organizaciones que pretenden motivar resistencia, como la de Teusaquillo, comerciantes de otras mercancías, el comité del barrio Policarpa donde están Adela Dimas y Víctor Silva, este último Edil de la Localidad Antonio Nariño. Todos con el firme propósito de concientizar a las comunidades para no dejarse sacar de lo que siempre les ha pertenecido.

 

En una reunión con delegados de la Emru, una mujer de edad mayor le dice al que parecía ser el jefe de los delegados: "Oiga doctor, le compro sus gafas...", el funcionario extrañado le dijo que no. Entonces la mujer insistió, "Le pago un poco más de lo que le costaron, con eso usted me las vende y se gana unos pesos". El funcionario la miró con desdén y respondió: "Señora, es que mis gafas no están en venta", entonces la señora lo interrumpió y le dijo: "[...] creo que ya me está entendiendo [...], mi negocio tampoco está en venta [... ], sí me entiende doctor?

 

De esta manera, a septiembre de 2013, las organizaciones se han multiplicado y crecido interiormente; frente al silencio complaciente de los medios masivos de comunicación, ellos sacaron el periódico llamado Dignidad, el cual respalda cuanta manifestación se realice contra este desplazamiento forzado. Todos ellos tienen una meta: demostrar que se puede contrariar al artículo 6 de la Resolución 11 de la Emru Virgilio Barco Vargas que dice que contra la norma no procede ningún recurso en su contra.

 

¿Y Petro qué?

 

Cuando Gustavo Petro se posesionó el 1 de enero de 2012, en su discurso se refiere al Plan Centro así: "No queremos ver más procesos de renovación urbana como el que existe a dos cuadras de aquí, o el que ocurrió una cuadra abajo de aquí, o allá en San Victorino, tres cuadras abajo, en donde a los pobres se les sacaba del centro de la ciudad a precios de estafa por parte del Estado, para poder hacer grandes proyectos inmobiliarios, excluyendo a la población tradicional. Jairo Aníbal Niño murió por uno de esos procesos que llaman los teóricos gentrificación, pero que consiste simplemente en que a un pobre le pagan 350 mil pesos el metro cuadrado a dos cuadras de esta Plaza de Bolívar y después venden a 27 millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de centros comerciales, o a cinco o seis millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de soluciones inmobiliarias.

 

Esa renovación urbana no es la que queremos. Liberar el espacio del agua significa que sin desplazar a la población, revitalizando urbanamente para que más personas puedan vivir en el centro, puede más gente vivir al lado del agua, al lado del centro ampliado, vamos a densificar la ciudad a través de un proceso de revitalización urbana que no excluya al pobre, lo que significa otro gran reto, que la vivienda de interés prioritario que no es la de interés social, que es para más pobres, gente más excluida de la que hoy accede a la vivienda de interés social, no se construya allá al lado del río Bogotá para que las aguas negras de la ciudad lo inunden, o no se construya como está sucediendo sino que pueda construirse en la ciudad ya construida, un enorme reto de construir 72 mil viviendas, 18 mil por año, dentro de la ciudad construida, que acerque al pobre a la condición de salir definitivamente de la pobreza, viviendo más cerca de los círculos de las transacciones, de los mercados, de la actividad productiva, que por ser productiva es la única que realmente genera la riqueza y puede sacar de la pobreza[...]".

 

Hoy son muchos los habitantes que piden que Petro salga en su defensa y que, si el nuevo POT no es derogado por las cortes, se convierta en la tabla de salvación de los pobres del centro de la ciudad. ¿Se cumplirá esta esperanza?

El Plan Centro, lo ilegal dentro de lo legal

“Pero el centro de la ciudad va a quedar divino”

lGuillermo Rico Reyes

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uando los comerciantes del sector de Santa Bárbara centro recibieron una carta de invitación para conocer el proyecto conocido como Plan Centro, nunca imaginaron que asistirían a un ultimátum de la Empresa de Renovación Urbana para abandonar sus establecimientos comerciales y la obligación de venderlos a precios que van desde $380.000 metro cuadrado hasta $680.000 dependiendo si son habitantes o comerciantes.

 

La propiedad privada deja de existir, un decreto así lo impone. “Estamos hablando de un proyecto de seguridad nacional y no hay nada que decir”, les explicó el funcionario de turno. Efectivamente, el presidente Juan Manuel Santos un día decidió que sería bueno tener a todos sus ministros muy cerca de la Casa de Nariño y, por intermedio de la resolución 11 de 2013 de la Empresa Nacional de Renovación y Desarrollo Urbano –Emru– Virgilio Barco S. A. S., anunció el proyecto “Ministerios”.

 

¿Quedará linda la ciudad? Es probable, pero ¿a qué precio? La respuesta también es fácil: a un precio muy, muy, bajo, ya que se pagará un promedio inferior al medio millón por el metro cuadrado, como ya se informó, el mismo que será revendido por la Empresa de Renovación desde un millón seiscientos mil pesos de ($1.600.000).

 

Otras justificaciones

 

“Las casa están viejas y a punto de caerse, así que les vamos a hacer un favor”. Esta fue una de las excusas que abanicaron los señores de la Empresa”, explicaron los comerciantes. “Pero es que cuando queríamos arreglarlas nos prohibían hasta pintar los frentes. Nosotros caímos en la trampa y nunca imaginamos que lo que pretendían era buscar justificaciones. Un vecino fue multado con 40 millones por haber cambiado el techo de su vivienda que estaba a punto de caerse”, recuerdan los vecinos del sector.

 

Y prosiguen. “Como en todos los casos, inundaron la zona de prostitución callejera, delincuencia, indigencias, centros de venta de reciclaje y de drogas. Pero nosotros nos dimos a la tarea de limpiar calle por calle y no con violencia sino con solidaridad”.

 

“La otra justificación para sacarnos de nuestro barrio es la remodelación de la ciudad y el POT del 2004. Según la norma, con la puesta en marcha de la renovación se atraerá inversión privada que será la que saque el gran beneficio económico de los proyectos”.

El proyecto ministerios

 

Hace varios años, en el gobierno de Peñaloza, a algún genio de la renovación urbana se le ocurrió que la avenida 26 era la vía más importante de la ciudad y que estaba casi abandonada. A partir de ese momento se inició un proceso que pretendía “recuperar” los sectores deprimidos o de uso equivocado de ese sector, se inició entonces un plan de embellecimiento de la avenida, se construyó la troncal de Trasmilenio y se planeó demoler el Centro Administrativo Nacional –CAN–, la recién modernizada clínica de la Policía, y otras edificaciones como la antigua Inravisión, la Hemeroteca Nacional, Compensar y el conjunto residencial El Greco, monumento a la corrupción de la Iglesia Católica cuando la Caja Vocacional quebró, arrastrando en penurias a miles de cristianos ahorradores.

 

Paralelo a esto también se involucraron terrenos que están a punto de ser adjudicados a la Emru y que pertenecen al parque Simón Bolívar y a la Universidad Nacional. Los ministerios que se encuentran en el CAN, pasarán a las edificaciones por construir en el área que ocupan los vecinos de San Bárbara Centro (sujetos del desplazamiento urbano forzoso).

 

Una empresaria del sector denunció a este periódico que hace pocos años pidió un préstamo para comprar el local donde tiene un almacén de prendas militares, “La plata que nos ofrece la empresa de renovación se la daría al banco y aún quedaría debiendo por el local por el que me prestaron”, explicó.

 

La organización popular

 

Frente a la aplanadora de la renovación tomó forma un proceso de organización popular que inició con los comerciantes de Santa Bárbara Centro. Leidy Garzón es la presidenta del Comité de Comerciantes Vecinos de la Casa de Nariño, según cuenta le ha tocado dejar de lado sus actividades para enfrentar a un verdadero ejército de abogados, tramitadores, funcionarios y hasta banqueros, para poder seguir haciendo lo que sabe hacer: trabajar.

 

Y expresa, no sin preocupación: “Esto es lo más injusto que he tenido que vivir. Mi mamá trabaja conmigo y si esto se acaba ¿qué haremos? Todos estos negocios de prendas militares son en su mayoría economías familiares, si nos logran ganar no será una persona por familia la que quede desempleada, será toda la familia”. Su rostro de preocupación no es casualidad.

 

Así que se ha dedicado a motivar la organizar de las comunidades y a reunirse con frecuencia en los salones comunales. También se han sumado los tipógrafos del sector y desde hace pocos días se unieron los comerciantes del madrugón de San Victorino, a quienes les confirmaron que los sacarán. Definitivamente ellos no quieren ver pobres por sus ventanas, explica Leidy Garzón.

 

Orlando de la Hoz es el presidente de la Junta Administradora Local de La Candelaria, su responsabilidad con los votantes la ha tomado muy en serio. Hoy promueve, en compañía de esos líderes populares, procesos de cabildo abierto y han pedido que la alcaldía Mayor de Bogotá decrete la emergencia social y humanitaria en todo el sector que se piensa intervenir.

 

También se han realizado campañas de pega de afiches donde se lee “El centro no está en venta”, pero en la segunda semana de septiembre el alcalde de la localidad de Santafé los mando quitar, solo quedan los que se pegaron dentro de los almacenes y las camisetas que exhiben a diario.

 

Contra este proyecto también se han formado otras organizaciones que pretenden motivar resistencia, como la de Teusaquillo, comerciantes de otras mercancías, el comité del barrio Policarpa donde están Adela Dimas y Víctor Silva, este último Edil de la Localidad Antonio Nariño. Todos con el firme propósito de concientizar a las comunidades para no dejarse sacar de lo que siempre les ha pertenecido.

 

En una reunión con delegados de la Emru, una mujer de edad mayor le dice al que parecía ser el jefe de los delegados: “Oiga doctor, le compro sus gafas…”, el funcionario extrañado le dijo que no. Entonces la mujer insistió, “Le pago un poco más de lo que le costaron, con eso usted me las vende y se gana unos pesos”. El funcionario la miró con desdén y respondió: “Señora, es que mis gafas no están en venta”, entonces la señora lo interrumpió y le dijo: “[…] creo que ya me está entendiendo […], mi negocio tampoco está en venta [… ], sí me entiende doctor?

 

De esta manera, a septiembre de 2013, las organizaciones se han multiplicado y crecido interiormente; frente al silencio complaciente de los medios masivos de comunicación, ellos sacaron el periódico llamado Dignidad, el cual respalda cuanta manifestación se realice contra este desplazamiento forzado. Todos ellos tienen una meta: demostrar que se puede contrariar al artículo 6 de la Resolución 11 de la Emru Virgilio Barco Vargas que dice que contra la norma no procede ningún recurso en su contra.

 

¿Y Petro qué?

 

Cuando Gustavo Petro se posesionó el 1 de enero de 2012, en su discurso se refiere al Plan Centro así: “No queremos ver más procesos de renovación urbana como el que existe a dos cuadras de aquí, o el que ocurrió una cuadra abajo de aquí, o allá en San Victorino, tres cuadras abajo, en donde a los pobres se les sacaba del centro de la ciudad a precios de estafa por parte del Estado, para poder hacer grandes proyectos inmobiliarios, excluyendo a la población tradicional. Jairo Aníbal Niño murió por uno de esos procesos que llaman los teóricos gentrificación, pero que consiste simplemente en que a un pobre le pagan 350 mil pesos el metro cuadrado a dos cuadras de esta Plaza de Bolívar y después venden a 27 millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de centros comerciales, o a cinco o seis millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de soluciones inmobiliarias.

 

Esa renovación urbana no es la que queremos. Liberar el espacio del agua significa que sin desplazar a la población, revitalizando urbanamente para que más personas puedan vivir en el centro, puede más gente vivir al lado del agua, al lado del centro ampliado, vamos a densificar la ciudad a través de un proceso de revitalización urbana que no excluya al pobre, lo que significa otro gran reto, que la vivienda de interés prioritario que no es la de interés social, que es para más pobres, gente más excluida de la que hoy accede a la vivienda de interés social, no se construya allá al lado del río Bogotá para que las aguas negras de la ciudad lo inunden, o no se construya como está sucediendo sino que pueda construirse en la ciudad ya construida, un enorme reto de construir 72 mil viviendas, 18 mil por año, dentro de la ciudad construida, que acerque al pobre a la condición de salir definitivamente de la pobreza, viviendo más cerca de los círculos de las transacciones, de los mercados, de la actividad productiva, que por ser productiva es la única que realmente genera la riqueza y puede sacar de la pobreza[…]”.

 

Hoy son muchos los habitantes que piden que Petro salga en su defensa y que, si el nuevo POT no es derogado por las cortes, se convierta en la tabla de salvación de los pobres del centro de la ciudad. ¿Se cumplirá esta esperanza?

Publicado enEdición Nº 195
Díaz-Canel, potencial sustituto de Raúl Castro

La Habana, 24 de febrero. Cuba puso en marcha hoy el mayor cambio generacional que haya realizado en la cúpula desde la revolución de 1959, al elegir a Miguel Díaz-Canel Bermúdez, de 52 años, como primer vicepresidente del Consejo de Estado (subjefe de Estado).

 

La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP, parlamento), electa a principios del mes, quedó instalada el domingo y eligió a los 31 integrantes del Consejo de Estado (ejecutivo y legislativo). El presidente Raúl Castro, de 81 años, fue relecto para un nuevo mandato quinquenal, pero él mismo anunció que será el último.

 

La promoción de Díaz-Canel, dijo Castro en un discurso de 40 minutos, “reviste particular trascendencia histórica porque representa un paso definitorio en la configuración de la dirección futura del país, mediante la transferencia paulatina y ordenada a las nuevas generaciones de los principales cargos”.

 

Agregó que debía consumarse ese traspaso en cinco años y mantenerse la línea de relevo “natural y sistemático”, para evitar que se repita la falta de candidatos “preparados” para los puestos de mando.

 

La ubicación de Díaz-Canel como el potencial sustituto de Castro deja fuera de la sucesión a lo que en el sistema cubano se consideró la generación intermedia, integrada por los que ahora están entre los 60 y los 70 años.

 

En contraste, con el nuevo “número dos” de la isla llega al primer círculo de poder otra generación, la que no vivió la revolución de 1959, pero se formó bajo sus instituciones. La dirigente del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la capital, Lázara Mercedes López Acea, de 48 años, fue electa para una vicepresidencia del Consejo de Estado.

 

Fidel Castro, de 86 años, ocupó durante parte de la sesión su asiento de diputado. Raúl lo citó en dos ocasiones y evocó el protagonismo de su hermano mayor en la insurrección de hace medio siglo. Eran maneras de reflejar el respaldo del máximo líder cubano a la operación en marcha.

 

Para los veteranos, “la mayor satisfacción es la tranquilidad y serena confianza que sentimos al ir entregando a las nuevas generaciones la responsabilidad de continuar construyendo el socialismo y con ello asegurar la independencia y la soberanía nacional”, dijo Raúl.

 

Luego refrendó su idea de que la reforma económica requiere cambios a la Constitución de 1976. Una de ellas será la de limitar a un máximo de dos periodos consecutivos de cinco años el ejercicio de los principales cargos del Estado y del gobierno y establecer para ellos edades máximas.

 


En ese tramo, el mandatario precisó que, al margen del tiempo que tome la reforma constitucional, “en mi caso… este será el último mandato”.

 

Como signos de cambio, Raúl indicó que en el nuevo Consejo de Estado, de 31 miembros, 38.6 por ciento son negros y mestizos y 41.9 por ciento son mujeres (entre ellas, dos vicepresidentas).

 

El mandatario ratificó también su proclamada oposición a “la barrera del inmovilismo y la mentalidad obsoleta”, para favorecer, en cambio, la reforma económica, “en favor de desatar los nudos que frenan el desarrollo de las fuerzas productivas”.

 

Sin embargo, el golpe de acelerador que dio Raúl Castro al relevo en la dirigencia, contrastó con su propia percepción del ritmo de los cambios en la economía.

 

“A aquellos que dentro o fuera del país, con buenas o malas intenciones, nos alientan a ir más rápido”, señaló, “les decimos que continuaremos sin prisa, pero sin pausa, con los pies y los oídos bien pegados a la tierra, sin terapias de choque contra el pueblo y sin dejar a ningún ciudadano desamparado”.

 

Volvió sobre una enunciado suyo que suele invocar: “No me eligieron presidente para restaurar el capitalismo en Cuba, ni para entregar la revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo”.

 

Castro anunció que antes de los congresos del PCC habrá “un proceso de consulta popular, cada vez más profundo y organizado”, de modo que el programa partidario “refleje siempre, en todos los asuntos vitales de la sociedad, la opinión de la población”.

 

En un breve apartado sobre política exterior, Castro recordó que Cuba preside la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe. Dijo que, en esa capacidad, su gobierno actuará “con prudencia y determinación” para acentuar los puntos en común, como garantizar “el ejercicio de todos los derechos humanos por todas las personas” y disminuir la desigualdad social y la pobreza, entre otros.

 

También anunció que, en su sesión de junio, el parlamento tratará “a profundidad” el fenómeno de la corrupción.

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Los países de América Latina tendrán que impulsar con mayor énfasis las energías renovables, si un nuevo acuerdo internacional climático determina que las fuentes alternativas deben crecer en el escenario energético mundial.

Brasil lidera el desarrollo de energías renovables en la región, en tanto que naciones como México, Perú, Chile y Argentina dan pasos lentos para transformar su matriz energética.

"El proceso de transición hacia las energías renovables es lento, porque enfrenta muchas barreras. No es el momento más adecuado para esas energías", dijo el argentino Daniel Bouille, vicepresidente de la no gubernamental Fundación Bariloche, dedicada desde 1963 a la investigación científica en desarrollo humano, calidad de vida, energía, filosofía y ambiente.

Junto a delegados gubernamentales, de organismos internacionales y empresarios de todo el mundo, Bouille asistió al Foro Global de Energías Renovables, organizado en la ciudad de León, a unos 350 kilómetros de la capital mexicana, por el gobierno de este país y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi).

La reunión sirvió para analizar los asuntos políticos, financieros y tecnológicos más importantes del sector. Según el informe "Renewables 2007 Global Status Report", en 2006 las fuentes renovables aportaron 18 por ciento al consumo total de energía, incluyendo la biomasa tradicional, las hidroeléctricas grandes y "nuevas" energías renovables como la hidroeléctrica pequeña, la biomasa moderna, la eólica, la solar, la geotérmica y los biocombustibles.

Pero la proporción de las renovables "nuevas" fue de 2.4 por ciento, mientras que 13 por ciento del consumo total de energía en 2006 correspondió a la biomasa tradicional, es decir la quema de madera.

"Tiene que haber un cambio en los patrones de consumo y producción de energía. Hay que diversificar e invertir. En Brasil, logramos una matriz energética limpia", declaró André Aranha, director del Departamento de Energía del Ministerio de Relaciones Exteriores.

En la Conferencia Internacional sobre Energías Renovables, escenificada en la ciudad alemana de Bonn en 2004, América Latina y el Caribe presentaron la "Iniciativa latinoamericana y caribeña para el desarrollo sustentable", que establecía alcanzar 10 por ciento de toda la energía producida a partir de fuentes renovables en 2010, logro ya superado por la región.

En 2008 la inversión en energías renovables se cifró en 155 mil millones de dólares, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). América del Norte atrajo 30 mil 100 millones y América del Sur, 12 mil 300 millones de dólares, casi el doble de la cantidad de 2007, que fue de 7 mil 600 millones de dólares.

Pero la actual recesión económica redujo el monto global de inversiones del sector en 40 por ciento este año, según la Onudi. Sólo en México, unos 25 proyectos se encuentran parados por falta de financiamiento.

"Hay una ausencia de mecanismos específicos de financiamiento para investigación y desarrollo en energías renovables. Ya hay un marco legal, pero nos agarró una crisis económica muy fuerte", señaló la mexicana Isabel García, directora de la Fundación Emisión, que trabaja en pro del uso de combustibles biológicos como el etanol de caña de azúcar.

La recesión y las bajas cotizaciones internacionales del petróleo parecen desmotivar las inversiones en energías renovables, a pesar de la necesidad de buscar mecanismos para reducir la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, como el dióxido de carbono, que contribuyen al aumento de la temperatura del planeta.

Brasil genera 85 por ciento de su electricidad mediante centrales hidroeléctricas. El gobierno planea la construcción de otras siete generadoras en la selva amazónica.

A ello se suma el descubrimiento de grandes yacimientos de hidrocarburos en aguas profundas del océano Atlántico, que podrían frenar el desarrollo de fuentes limpias, si bien su exploración y explotación es muy costosa y llevará varios años.

En octubre, el Congreso legislativo mexicano aprobó la Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables, que regula su producción y su uso final. Actualmente, ocho por ciento de la energía producida en el país deriva de fuentes diferentes al petróleo como el viento, la geotermia y los recursos hídricos, y el objetivo es llegar a 2012 con una proporción de 26 por ciento.

En Argentina, hay leyes que regulan la generación solar y eólica y para el fomento del uso de fuentes renovables. El propósito es que esas opciones abastezcan ocho por ciento del total de la demanda en 2016.

En Chile, la Ley de Energía Renovable establece que las generadoras de electricidad con capacidad superior a los 200 megavatios deberán llegar a 2024 con 10 por ciento de su energía generada de fuentes renovables, en un esquema por etapas.

En Perú, la ley respectiva, vigente desde 2008, determina que cinco por ciento de la electricidad generada en el país debe provenir de fuentes renovables, en un plazo de cinco años.

"No hay recetas. Cada país debe proceder según sus propias capacidades", comentó el ecuatoriano Luis Sotelo, asesor del Ministerio de Energía. El gobierno de ese país ejecuta un proyecto para sustituir la generación térmica por otras modalidades menos contaminantes.

Las energías renovables afrontarán un fuerte desafío en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se desarrollará en la ciudad danesa de Copenhague en diciembre y de la cual debe surgir un nuevo acuerdo internacional de reducción de emisiones de gases invernadero con metas que entrarían en vigor en 2013, cuando expiren los plazos del Protocolo de Kyoto.

Este protocolo, vigente desde 2005, establece un régimen obligatorio de disminución de emisiones atmosféricas de dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbonos, perfluorocarbonos y hexafluoruro de azufre para los países industriales que lo ratificaron.

Esas 37 naciones incluidas en su Anexo I están obligadas a abatir sus emisiones de gases invernadero a volúmenes 5.2 por ciento inferiores a los de 1990, antes de 2012.

El contenido referido a las fuentes renovables sería muy explícito en el nuevo acuerdo, según los expertos consultados.

A la conferencia danesa, la comunidad internacional llegará con la creación de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena, por sus siglas en inglés), establecida en la ciudad alemana de Bonn el 26 de enero y que ya tiene 137 miembros. México se incorporará próximamente.

"El rol de las renovables va a depender de las decisiones políticas de los estados. Soy optimista en que el nuevo acuerdo haga una fuerte alusión a ellas", señaló Bouille.

En la región, Brasil y México encabezan las emisiones de dióxido de carbono en la región. Uno de los puntos más polémicos de las negociaciones climáticas se refiere a incluir a estos y otros grandes países en desarrollo, como China, India y Sudáfrica, en un esquema de reducciones obligatorias como el establecido hasta ahora para las naciones industriales.

La reforma al sector petrolero mexicano, aprobada en octubre de 2008, incluye la creación de un fondo de promoción de fuentes renovables por unos 200 millones de dólares y otro para investigación tecnológica y capacitación, por unos 300 millones, que, empero, todavía no están establecidos.

"Con las alternativas energéticas se puede reducir la dependencia de los combustibles fósiles y diversificar las fuentes limpias y sostenibles", apuntó García.

La previsión es que la inversión mundial en renovables llegue a los 450 mil millones de dólares en 2012 y a 600 mil millones en 2020.

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Honduras ha puesto sobre el tapete una versión potsmoderna del desgastado manual de los golpes de estado. En América Latina, el continente con mayor cantidad de asonadas por metros cuadrados, parecía que ya se conocían todas las variantes de putsch creadas por el ingenio de las oligarquías y la creatividad de los chicos literarios de la CIA. Pero como mismo son insondables los caminos del Señor, según la Biblia, es evidente que también lo son los métodos antidemocráticos y hegemónicos del Imperio y sus peones locales.

El burdo golpe de Honduras ha equivocado su momento histórico, señal del desespero primitivo de sus perpetradores y valedores, y ha tenido lugar en tiempos de Obama, o sea, de la nueva era de convivencia y cambios democráticos que se nos prometieron, del softpower y el smartpower con el que se pretendía reconstruir un liderazgo norteamericano hundido en el cieno del bushismo neoconservador, atascado en guerras imposibles de ganar ni de perder, sin aliados confiables y sin símbolos universales que vender ;con la General Motors por el suelo y una crisis galopante que amenaza con el colapso al capitalismo global. La rebelión de un puñado de usurpadores y nostálgicos, alentados por debajo de la mesa por los mismos que odian a Obama desde las entrañas de su administración y suman este obstáculo a los que ya minan su gestión, ha revivido el esperpento de aquellas Doctrinas de Seguridad Nacional que causaron cientos de miles de muertos, torturados y desaparecidos en el continente, y que consideraban al “enemigo interno”, o sea, al pueblo, el blanco contra el que descargar todo el poder de la maquinaria bélica y represiva, generosamente aceitada con millones y armamento desde Washington.

Puede que alguien se sorprenda de la resurgencia en Honduras de estos espectros que se creían desterrados para siempre en nuestro continente, del accionar de escuadrones de la muerte, de secuestros y apaleamientos, de asesinatos a mansalva, de censura y represión brutal. Pero quien profundice notará que estos rastrojos del mal han brotado sobre un terreno abonado no solo por las fechorías y genocidios del pasado, no solo por la impunidad que ha rodeado a los asesinos, no solo porque la justicia nunca llegó en su accionar hasta la fuente primaria, hasta los ideólogos y autores intelectuales de las doctrinas que avalaban y justificaban a los represores de a pie, sino también porque si bien es cierto que tales prácticas fueron sumergidas esperando tiempos mejores, los que ahora creen llegados los fascistas hondureños y sus amos, no ocurrió lo mismo con la teoría, con esas mismas doctrinas.

Antes, en tiempos de Ronald Reagan tales doctrinas se llamaron de Seguridad Nacional. Después, en tiempos de George W. Bush, se les llamó de Contrainsurgencia. Hoy, en tiempos de Barack Obama, se siguen llamando de esta manera con el añadido de que han sido puestas en práctica en Honduras, como en otras naciones, fuera del marco de lo que un delicioso eufemismo neoconservador llamó, con su lenguaje sibilino habitual, como “guerras contra el terrorismo”.

Porque los altos jefes militares que han sacado sus tanques a las calles hondureñas, que han movilizado a sus soldados y les han hecho disparara contra su propio pueblo, que estuvieron a punto de asesinar y secuestraron al presidente constitucional, que permiten el acoso y las ejecuciones extrajudiciales contra los líderes de los movimientos sociales y sindicales del país, se han formado bajo el influjo de estos manuales de contrainsurgencia y bajo la mirada de sus asesores norteamericanos. Lo que hoy vemos por Telesur es la aplicación práctica de la filosofía de tales manuales de contrainsurgencia, que siguen vigente, inalterables, bajo la presidencia de Obama, como mismo continúa en su cargo, a pesar de las promesas de una nueva era, el mismo Secretario de Defensa de Bush.

El manual “Countreinsurgency”, de diciembre del 2006, es el que rige oficialmente la política en este campo del Ejército y el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. A pesar de que presenta algunas páginas censuradas, la mayoría de sus 282 cuartillas pueden ser consultadas en Internet. Se identifica por las siglas FM 3-24 y MCWP 3-33.5, sustituye a otros manuales semejantes de 1980 y del 2004, y está firmado por los mayores generales David H. Peatreus y James F. Amos. En su Introducción reconoce que viene a llenar “la brecha doctrinal de los últimos 20 años”, por lo que ha de ser considerado lo más actual y vigente del pensamiento contrainsurgente yanqui.

Algunas de sus definiciones permiten entender mejor lo que ha ocurrido en Honduras, pues facilita entender la mentalidad de los jefes militares formados en tales doctrinas:

-“En Ejército y los Marines reconocen que cada insurgencia es contextual y presenta desafíos particulares. Usted no puede combatir de la misma manera a los partidarios de Saddam Hussein y a los extremistas islámicos, como combatió al Vietcong o los Tupamaros.

- Las insurgencias, aún en nuestros días, siguen siendo guerras dentro de un mismo pueblo. Ellas utilizan variantes de los estándares, pero coinciden en formar parte de un mismo plan revolucionario.

-Conducir operaciones de contrainsurgencia exitosas requiere de fuerzas flexibles, guiadas por jefes ágiles, bien informados y culturalmente astutos.

-La insurgencia es un movimiento organizado que busca derrocar a un gobierno constituido mediante el uso de la subversión y de conflictos armados. La contrainsurgencia son acciones militares, paramilitares, políticas, económicas, psicológicas y cívicas tomadas para derrotar a los insurgentes. Ambas son caras de un mismo fenómeno que ha sido llamado también “guerra revolucionaria” o “guerra interna”.

-El éxito duradero de las operaciones contrainsurgentes depende de que el pueblo acepte ser gobernado por el gobierno. Para ello el gobierno deberá eliminar tantas causas de la insurgencia como sea posible. Eso incluye eliminar a los extremistas cuyas creencias sean incompatibles con el gobierno”

-La respuesta (contrainsurgente) a una guerra interna no puede ser “limpia”; muchas de las reglas vigentes favorecen a los insurgentes.

-La omnipresencia de los nuevos medios de comunicación de alcance global, afecta la conducción de las operaciones militares como nunca antes… Entrene a los soldados y marines para que consideren esa audiencia global, ellos deberán asumir que todo lo que hagan será publicado. Ayude a los reporteros a narrar su historia y ellos le ayudarán a dar una imagen militar favorable.”

Un manual, como este, que incluye a las organizaciones sociales entre las que se deberá “atender” en las operaciones de contrainsurgencia, y que se arroga el derecho de definir en un país ocupado quien es el “extremista irreconciliable con el gobierno” que se deberá eliminar; que no distingue entre terrorismo y guerras revolucionarias, entre las luchas justas y las injustas, es el terreno sobre el que florece una mentalidad como el de los gorilas hondureños.

Por eso, no bastará con someter a las leyes a los facinerosos, a los asesinos y represores, a los criminales del madrugonazo contra el pueblo hondureño, que es un madrugonazo de los neoconservadores agazapados dentro del propio gobierno de Obama contra América Latina y contra el mismo Obama. Habrá que desterrar también una mentalidad que se basa y se reproduce en las páginas de manuales semejantes.

Propiciar una refundación desde la raíz, identificando todas las ramificaciones del golpismo en América Latina y cortándolas para siempre, será una de las pocas ventajas derivadas de este golpe vergonzoso.

Son tiempos de refundación.

Eliades Acosta Matos
Cubarte
 

Publicado enInternacional
Lunes, 06 Julio 2009 06:17

El discurso de la rabia*

Muchas gracias a la comandancia general del EZLN; pero muchas gracias no sólo por esta invitación sino porque hay dos momentos en mi vida en que hubo una transformación muy fuerte. Hoy cumplió 50 años uno de ellos, digo, no hoy, en este mes, en estos días. Fue Cuba, fue el primero de enero de 1959. Cuba influyó enormemente en mi manera de pensar y me ayudó durante todos estos años de tormentas ideológicas, teóricas, terminológicas, políticas, y de otras especies, a mantener ciertos principios fundamentales por los que sigue luchando hoy la Revolución Cubana, y con ella un mundo que nace. Otro es, yo creo, el día 4 o 5 de enero de 1994. No recuerdo el día exacto en que cumplo 15 años de estar acercándome más y más al movimiento iniciado por los pueblos mayas del sureste…, a quienes conocemos como zapatistas.

Ellos influyeron también en resolver muchos problemas que me planteaba, no sólo sobre el camino al socialismo, al comunismo, a la democracia y la liberación; sino sobre mediaciones que en México se dan con agudeza y que corresponden a las mediaciones bárbaras que existen en el sistema capitalista a nivel mundial. ¿A qué me refiero? Me refiero a que en la historia de esa “mala palabra” que empleó el sub-comandante Marcos –como es habitual en él por lo que estoy viendo-;…en la historia de “la lucha de clases”, hay un proceso muy importante de mediaciones que la transforman al reestructurar la “burguesía” y “proletariado” y al dar una creciente importancia a las mediaciones sociales y también a las políticas.

Los significados de esas dos palabras –burguesía y proletariado-- y de los fenómenos a que corresponden se han reestructurado tremendamente. Ahora es mucho más fácil entenderlas viendo que hay dos tipos de trabajadores: unos, trabajadores de clase media y otros trabajadores proletarios; y que hay no solo naciones-estados en lucha por una independencia real y formal, sino pueblos oprimidos, explotados y excluidos por un imperialismo colectivo, --como lo llama Samir Amir--, con sus asociados y subordinados locales, nacionales.

El imperialismo colectivo está organizado en complejos empresariales, militares, políticos, y “mediáticos”, y cuenta con inmensas y variadas redes de asociados, subordinados, asimilados y cooptados –extranjeros y nacionales-- con los que domina y explota a los pobres de la tierra, a los trabajadores y pueblos proletarios, pobres, marginados y excluidos.

Esos y otros cambios de estructuras y también de instituciones, alteran la formación original del capitalismo industrial, del capitalismo clásico, y de la lucha de clases en que reparó Carlos Marx. Alteran el proceso histórico de la lucha de clases al modificar las características de las clases mismas. Y uno de los grandes descubrimientos de los zapatistas, aunque no lo hayan dicho así, ha consistido en ver ¿cómo es la lucha de los proletarios hoy? En sus discursos y su conducta han recordado que originalmente esas palabras se referían a las luchas de los pobres- y hoy se preguntan cómo pueden salir los trabajadores y pueblos pobres de la opresión, la discriminación, la explotación y la exclusión a que están sometidos? ¿Cómo es la lucha de los proletarios de hoy, de los pueblos y trabajadores pobres de hoy, contra “los poderosos y los ricos” de hoy? Y, dentro de sus diferencias con el pasado, ¿cómo continúa también el modo de dominación y el modo de explotación capitalista que prevalece en el mundo y en México?


Parecería que uno de los cambios más importantes para la comprensión de la lucha actual es que se han modificado tanto los personajes colectivos en lucha como las relaciones mediadas y violentas de la lucha. Se han modificado las fuerzas de la acumulación y la dominación, y las de la negociación y la represión. Con el tiempo, y en los distintos espacios sociales, se han articulado los colectivos de “los ricos y los poderosos” con sus grandes empresas trasnacionales o multinacionales, sus complejos militares-empresariales-políticos y mediáticos, y sus varias mediaciones sociales, culturales, políticas y económicas. Con todos ellos. la burguesía de nuestro tiempo ejerce una dictadura a la vez violenta y mediada. ( Marx hablaba de “la dictadura de la burguesía” como lo contrario a “la dictadura del proletariado”, palabras que no fueron muy felices en mi opinión y que se prestaron a graves tergiversaciones. En realidad de lo que Marx estaba hablando era de la soberanía, del soberano a que se refirió Hobbes, “del que tiene la última palabra”.)

 

En este momento “el gran capital”, el capital financiero con sus empresas multinacionales y multisectoriales y con sus asociados y subordinados es el que tiene el derecho y la fuerza para decir “la última palabra”, la que respetan, obedecen y hacen obedecer sus poderes directos y delegados, y a la que legitiman, racionalizan y justifican sus mediadores y mediatizadores. Con todos ellos, la burguesía de la globalización mantiene intereses comunes, entre repartos desiguales; con ellos comparte intereses y valores efectivos, formales e informales, aunque a menudo surjan en ellos intereses encontrados, contradicciones.

Alternando las culturas señoriales, populistas y crematísticas o mafiosas, la burguesía de la globalización crea mayorías electorales con minorías de electores y con ellas da nuevos golpes de estado. Cuando es necesario o conveniente para sus actos de sometimiento y rapiña organiza invasiones militares tras las que impone gobiernos, elegidos “democráticamente” y “sindicatos libres” de obedecerla y servirla. Reforzada por “los medios de masas” y por ciertas tradiciones conservadoras, racistas, colonialistas, durante los 25 años del neoliberalismo, estructura “un mundo de mentiras” que se convierten en verdades obligatorias y en el sentido común de los cómplices creyentes. La popularidad de sus candidatos y gobiernos llega a ser suficiente como “base social funcional” que le permite des-estructurar a las antiguas “bases sociales” de los gobiernos socialdemócratas y populistas cada vez más debilitados por sus propias trampas, engaños y crímenes, y por las crecientes concesiones que ellos mismos han hecho en aras de una democracia de mercado útil a la privatización y desnacionalización des- enfrenada que el gran capital realiza. Hoy curiosamente defienden –de boca para afuera—las políticas que ellos mismos abandonaron.

…Pero, nos engañamos si pensamos que en las actuales dictaduras o gobiernos, con derecho a decidir en última instancia lo que es legítimo y lo que es criminal – y a decidirlo hasta sin la razón ni el derecho, pero con la fuerza--…nos engañamos si pensamos que sólo están encabezados por un individuo o por un puñado de individuos sin bases sociales, en el que sólo sus validos creen y con el que “se arreglan entre ellos”. Los gobiernos de la “globalización” a menudo cuentan con “masas” fanáticamente serviles que “los apoyan a morir”, y en cuanto a las que se les oponen están frecuentemente encabezadas por líderes “políticamente correctos”, que hasta en sus furiosos dicterios no amenazan su dominio con alternativas de organización democrática y social en que los pueblos pobres dejen de ser oprimidos, explotados, discriminados, excluidos, despojados, desterrados y diezmados, fenómenos de los que se desentienden y que si alguien llega a mencionar se le enfrentan con respeto cortés y desdeñoso, sin hacer el menor caso a lo que dice.

Los poderosos y los ricos que hoy ejercen el poder, -- compartido, delegado y subordinado--, no sólo establecen múltiples articulaciones entre sí, y muchas otras que van “de arriba y a la derecha para abajo”. También cuentan con estructuras de mediación heredadas y ampliamente difundidas. Muchos de los miembros de las antiguas organizaciones de masas continúan actuando, por costumbre, como si nada hubiera pasado. Con una naturalidad incontestable insisten en manejar los problemas dentro de los habituales procesos de enfrentamiento, crítica, presión y negociación social o nacional. En una etapa histórica en que el capital expresamente ha impuesto la “negociación social cero”, la “negociación nacional cero”, esto es una política que en materia de concesiones sociales y nacionales, conmina a líderes y masas a someterse a lo que se les da y se les quita, o atenerse a la represión, muchos movimientos todavía creen en los procesos de presión-negociación y de logro de derechos y prestaciones en materia de salarios, seguridad social, empleo, derechos políticos, presos políticos… El pequeño margen de concesiones que se les hacen, aun los engaña sobre la posibilidad de resolver los problemas sociales y nacionales a la manera de un pasado que no tiene ninguna posibilidad tecnológica, mercantil o política de revivir.

 


Los calculados y cada vez mayores fracasos de los movimientos y líderes sociales que buscan negociar todavía no han llegado a puntos de ruptura generalizados. Pero en caso de lograr algunos triunfos, éstos sólo benefician a los sectores medios y a las clases medias o a las naciones en que su influencia es muy grande. Los costos de cualquier concesión social que se les hace siempre quedan a cargo de las poblaciones excluidas y marginadas, de los pobres entre los pobres. Esta situación no excluye la sistemática reducción de las concesiones sociales y nacionales a concesiones, cooptaciones y corrupciones de líderes y clientelas. Tampoco implica una política sin excepciones: los movimientos de sectores medios organizados pueden lograr algunos triunfos inmediatos cuando a los gobernantes les resulta más práctico hacerles una concesión que negárselas, y “se toman el tiempo que sea” para debilitarlos y poder actuar sin mayor problema. Muchos movimientos se conforman con resolver los problemas inmediatos y no tienen la menor política estratégica o de largo plazo. Pero cuando piensan en una alternativa mayor aceptan pensar en una especie de populismo políticamente correcto, y ni por asomos se plantean la solución de los problemas de los marginados y excluidos. Ni ven al indio, ni piensan o recuerdan en sus acciones diarias en el excluido. No se interesan por los problemas sociales y políticos del pobre.

 

Los apoyos sociales de los actuales gobiernos y de sus políticas neoliberales en crisis muestran tener un carácter estructural y cultural que el zapatismo rompe en forma creadora. El zapatismo concibe y practica otro tipo de lucha y otro tipo de negociación. Una y otra no se quedan en la alternativa de “reforma o revolución”, ni piensan en criticar al sistema político o al Estado actual para presionar y negociar, ni esbozan y festejan sólo los caminos de la utopía. Los zapatistas combinan la lucha con la negociación; defienden la autonomía de las comunidades y las personas, así como el respeto a la dignidad de uno mismo y de los demás. Autonomía y dignidad son dos objetivos no negociables. Corresponden a un proyecto de autonomía y dignidad de todos los seres humanos, empezando por los pueblos indios, pero sin quedarse en ellos como creyeron muchos antropólogos, autonomistas, progresistas, indianistas. El proyecto zapatista es en muchos terrenos creador. Aquí queremos destacar la creación que trasciende formas de lucha muy arraigadas, estilos maniqueos que plantean negociaciones sin revoluciones, revoluciones sin negociaciones, reformas del Estado o a cargo del Estado, sin reformas en la sociedad y a cargo de la sociedad. El nacimiento de esas y otras novedades en la lucha de clases, en la lucha nacional, en las luchas de los pueblos indios por la libertad, la justicia, la democracia es muy difícil de entender si se le saca del contexto histórico en que fue surgiendo y si al hacerlo no se advierte que al tener características concretas, específicas de los pueblos indios y de México, también muestra características universales, con un inmenso sentido para comprender los procesos actuales y futuros de la emancipación humana.

Lo que Lenin identificó como “la aristocracia del proletariado” llegó a constituir grandes sectores de la clase trabajadora. Los dos grandes sectores y estratos en que tiende a desestructurarse la clase obrera son los trabajadores organizados, con derechos a protestar, a presionar, a manifestarse, a luchar, --y a menudo a luchar valerosamente y con pérdidas tremendas-, pero siempre con la idea de negociar para mejorar sus condiciones de trabajo y de vida, y los trabajadores que no tienen derecho a organizarse ni derecho a protestar y que en cuanto intentan ejercer los derechos legales son históricamente, y sin remedio, reprimidos y descalificados, cosificados y criminalizados.

Las luchas de los trabajadores organizados por los derechos ciudadanos, sociales, laborales y las luchas para que se apliquen o respeten esos derechos han creado, a lo largo de doscientos años, toda una cultura de la crítica, la protesta, la presión y la negociación que se ha vuelto parte del sentido común de luchar de los trabajadores organizados. Éstos, lejos de ser la mayoría de los trabajadores del mundo, en muy raras ocasiones incluyen a los trabajadores y pueblos proletarios. La cultura de la presión-negociación está de tal modo arraigada en ellos que predomina incluso hoy, cuando el neoliberalismo ha declarado y ampliado la política de de “lo no negociable”, y practica la “criminalización” y “el castigo”de un número creciente de trabajadores y pueblos organizados, que antes tenían ciertos derechos de luchar y algunas posibilidades de “lograr algo” mediante presiones y negociaciones.

En pleno neoliberalismo represivo, la cultura de la presión-negociación está de tal modo arraigada en los trabajadores y ciudadanos organizados, que tras 25 años de un proceso cada vez más evidente de “desregulación” y derogación de los derechos que habían alcanzado en largas y dolorosas luchas, integrantes de partidos y sindicatos siguen sujetos a la lógica de la presión-negociación y con ella adoptan la del “menosmalismo”, la del “clientelismo” e incluso la del “individualismo” autoritario y mafioso de los líderes y sus ayudantes.

 


Para una lucha efectiva, que no abandone la idea de crear “otro mundo posible”, el zapatismo representa una aportación importantísima, no sólo a nivel nacional, ---porque el fenómeno no se da sólo en México--, sino a nivel mundial. Es cierto que en nuestro país la cultura de la presión—negociación combinada con la de cooptación-represión se da con una maestría impecable. El Estado Mexicano logró y logra en materia de mediaciones, asimilaciones, cooptaciones y corrupciones esa que el lamentable Vargas Llosa llamó “La dictadura perfecta”.

 

El partido del Estado –o el Estado convertido en partido para las elecciones, con el neoliberalismo, se transformó en varios “partidos de estado”. Si en sus orígenes se acercó a la estructura de un Estado-pueblo entre contradicciones poco estudiadas entre sus líderes campesinos y obreros y otros que ya mostraban inclinaciones oligárquicas, al pasar del tiempo, con el desarrollo del capitalismo se transformó en un excelente medio de control del pueblo por el Estado populista, e incluso por el estado neoliberal, ya sin reservas integrado al buen funcionamiento de las empresas y el capital privado.

La verdad es que hoy en México-- como diría Poulantzas-- hay varios “partidos de estado” llamados PRI, PAN, PRD, y que esos “partidos de estado”, hechos a la manera neoliberal, propia de los “estados libres asociados”, sólo se distinguen y oponen en objetivos particulares, a menudo grotescos, sin que ninguno represente una lucha sistemática contra las políticas del propio neoliberalismo, sino antes llegue a hacerse cómplice de ellas aprobando tácita o expresamente sus reformas de privatización y desnacionalización.

En México, como en el mundo, y con las consabidas variaciones, todos los partidos de estado respetan los valores reales y formales, los intereses privados y oligopólicos de un capitalismo y un imperialismo al que están subordinados. Y si muchos de ellos conservan –como diría Cardoza y Aragón—“el derecho de pataleo”, cuidadosamente lo ejercen en luchas intrascendentes y aceptables para el gran capital. La continuidad de su presencia obedece a que sin ellos sería imposible la democracia formal y que con ellos “los ricos y poderosos” canalizan funcionalmente las protestas sociales mediante escandalosas luchas entre grupos y “tribus” de una misma “clase política”, cuyos miembros hablan un “lenguaje políticamente correcto” del que jamás se desprenden para decir groserías como esa de “la lucha de clases”. Sus grandes voceros lanzan otras de carácter personal y folklórico. Como luchas de distracción, les sirven para no tocar ni por asomo al “sistema” o “modo de dominación y acumulación” realmente existente, y para ocultar el carácter de mediadores y mediatizadotes que una gran parte de ellos juega. Ese comportamiento general no impide que algunos dirigentes mantengan y presenten su oposición personal o de grupo a las políticas neoliberales privatizadoras y desnacioalizadoras, ni que en las bases de los partidos sigan existiendo quienes defienden los intereses ciudadanos, sociales y nacionales, posición que amerita nuestro reconocimiento y respeto auténticos, y también fraternales, pues en el futuro muchos de ellos, por su propia iniciativa, habrán de establecer puentes con nosotros.

Lo que resulta indudable hoy, es que todos los partidos de estado que lucharon por la democracia, la liberación y el socialismo han abandonado esas metas, y no dan ni la más mínima lucha por aumentar la organización y la conciencia de los trabajadores y los pueblos, o la suya propia. Todos ellos y los conservadores, sean laicos o religiosos -a la moderna o a la antigua-, sólo luchan por puestos electorales y por ganarse los votos de los ciudadanos con “imagen televisiva” y “seducción publicitaria”. Como “clase política” o como descendientes de “colonos” ibéricos o de indios “integrados”, se desentienden de las luchas nacionales y cívicas, o de las luchas de obreros y campesinos, y aun mayor es su des-entendimiento, ceguera o ignorancia de las poblaciones indias recolonizadas, excluidas, y cada vez más acosadas y despojadas por caciques y compañías. Muchos de sus antecesores las traicionaron a lo largo de la historia y ellos en su más reciente etapa cuando con su voto general rechazaron los derechos de los pueblos indios que con su propia firma se habían comprometido a aprobar, cometiendo así un acto de traición confirmada que nadie con una mínima seriedad política olvida.

 


Insisto. En las filas de los partidos políticos y de los trabajadores se encuentran personas respetables que desde sus tribunas, o en los gobiernos municipales y locales luchan por defender los derechos de pueblos y trabajadores. Aunque sus luchas se hallan lejos de plantear las necesarias soluciones, estructurales y sistémicas, muchos de ellos están destinados a radicalizarse en el futuro aunque hoy no lo sepan ni quieran saberlo.

 

Los pueblos indios, las juventudes sin escuela, sin trabajo, sin perspectivas; los movimientos ciudadanos criminalizados y reprimidos, los nuevos marginados y empobrecidos de las ciudades y de las clases medias, se identifican cada vez más como un actor histórico que desde la izquierda y con los pobres de la tierra cobra conciencia de las engañosas protestas que a ninguna parte llevan, y se suma a los nuevos proyectos del luchas por la libertad, la justicia y la democracia. El actor colectivo se integra con los que tarde o temprano contribuirán a engrandecer los frentes o redes de acción para la creación de otro mundo posible y viable, menos injusto y menos autodestructivo.

Los proletarios de hoy, los pobres de hoy, y quienes se sumen a ellos y se organizan con ellos, como los zapatistas y como muchos otros movimientos fraternales, confluirán en la necesidad de ampliar las redes de sus organizaciones y de luchar unidos respetando con su dignidad, sus diferencias y su autonomía, la difícil e ineludible disciplina, acordada para el logro de objetivos iguales no negociables.

La articulación de las fuerzas emancipadoras tendrá que recorrer un camino distinto al de los frentes antifascistas y al de los frentes antiimperialistas. A diferencia de ellos y de la lógica predominante de la unidad de ideas y criterios, las nuevas alianzas y frentes habrán de poner énfasis en los métodos sociales para lograr la unidad en medio de la diversidad de sus integrantes. Lejos de acabar con la dialéctica interna la transformarán en diálogo y discusión.

Dos problemas principales y alternativos se plantearán a todos, y ya se vislumbran: Unos exigirán ser respetados en su dignidad y se sentirán agredidos si advierten nuevos intentos de asimilación y cooptación con el pretexto de la unión. Otros –los más profundos en sus planteamientos, explicaciones y metas-- tendrán que reconocer que la unidad en la diversidad es tan valiosa y necesaria, como el respeto y la fidelidad a los proyectos emancipadores que permiten avanzar. Todos aprenderán el arte de conceder en las tácticas sin conceder en los principios.

 


La unión de fuerzas en un nuevo proyecto emancipador se da en todas partes de México, América Latina y el mundo, aunque con variaciones concretas inmensas y en gran medida previstas. Esas variaciones tienden a disminuir en algunos puntos conforme la crisis del capitalismo se acentúa tanto en el terreno social como en el ecológico. Los “diferentes” se igualan como “víctimas”. También se igualan en su decisión de resistir y acometer.

 

Desde los setenta, con el neoliberalismo en gestación, tendió a aumentar el número de campesinos, de trabajadores, de empleados, de profesionales que padecieron el codicioso saqueo de los patrones y las fuerzas represivas del Estado… La crisis económica y financiera de principios de este nuevo siglo, y las medidas financieras y bancarias que se imponen para resolverla, sientan las bases para ampliar y agudizar las políticas de “criminalización”, y “libre” explotación y despojo de trabajadores y pueblos; de pequeños y medianos productores, de los sectores medios, y de las juventudes de periferias y metrópolis

Hoy, no sólo continúan, sino se acrecientan los daños a los pueblos indios, y a las poblaciones de excluidos y marginados, de desempleados, de desterrados por la miseria o por la fuerza. Los trabajadores organizados, ya sin derechos ni prestaciones ni salarios a que estaban acostumbrados, se suman a los pobres de siempre; y son muchos más de los que existían desde antes con las políticas socialdemócratas, desarrollistas, populistas y clientelistas.

La nueva crisis del neoliberalismo de paz y de guerra, se monta sobre las crisis anteriores y como ellas, aunque en mayor escala, transfiere a los pobres e incluso a los sectores medios lo que sus gobiernos le dan a los banqueros y a las grandes compañías. Las mega-empresas y los complejos militares-empresariales-políticos-y- mediáticos dominantes tratan con igual codicia a los más diferentes pueblos y trabajadores. Los igualan en sufrimientos y miserias. Entra así en crisis, hasta el pragmatismo que busca aplicar las medidas en formas diferenciadas para no crear situaciones ingobernables. La triple política de la represión, la negociación, la concesión, descansa cada vez más en la represión y en la violencia física y mental, una y otra destinadas a aterrorizar y a sumar esclavos que se inclinen gustosamente ante sus amos. La publicidad de la sociedad de consumo, la religión que estigmatiza a los pobres como pecadores, la cultura que animaliza a los colonizados y los siervos, abren los falsos caminos de la libertad de obedecer con fe, entrega y ceremonioso entusiasmo a quienes muestran cada vez más, en su conducta señorial, su hipocresía.

Como las tiranías del pasado, lo nuevos tiranos todavía tienen bases sociales que los apoyan y que son apoyadas por las fuerzas del orden. Los tiranos útiles al sistema son exaltados si dan muestras de perder su dignidad con farsas electorales y parlamentarias, y de activar su fidelidad con el apoyo al saqueo y la legitimación obediente de los crímenes que en nombre de la democracia se cometen. No por ser los menos dejan de ser muchos. Pero aún así quienes resisten y se rebelan se crecen en el castigo y descubren tener una capacidad imprevista de luchar con tenacidad y moral. Piensan con frialdad, se comportan con dignidad y actúan con pasión, con digna indignación, y con un sentimiento humano difícil de expresar en las palabras y que se trasmite con su trato a los niños y a los viejos, a las compañeras y los compañeros, aumentando de intensidad y calor en los peligros y en las fiestas.


La crisis de la lógica de la presión para la negociación de los “mediados” y “mediatizados”, se manifiesta de dos maneras, aquélla que lleva a perder la autonomía y la dignidad de antiguos dirigentes de la clase trabajadora organizada, y aquélla que los acerca cada vez más a los nuevos y viejos pobres y proletarios y al proyecto de otro mundo posible y necesario. No sólo por todo eso, sino para lograr que triunfe un camino efectivo para la emancipación humana, los pueblos y trabajadores pobres, y quienes ya están con ellos, nos vemos impulsados a seguir construyendo redes y colectivos que enarbolen la bandera de la independencia, de la autonomía y la emancipación, y que emprendan la práctica concreta de la libertad, la justicia y la democracia defendiéndose de las fuerzas adversarias represoras, y también de las mediadoras y mediatizadoras.

 

Con los pueblos mayas zapatistas, entre las avanzadas, “los pobres de la Tierra” y quienes están con ellos plantean una nueva forma de hacer política. Sin rechazar la negociación, defienden férreamente “otra” negociación, así como “otra” democracia, “otra” justicia, “otra” libertad, a definir en las palabras y los actos, esto es a definir en la coherencia y consecuencia de todos y cada uno de nosotros como personas y como colectivos. Si en varios países los movimientos rebeldes no plantean ni siguen el camino del mismo modo, en la inmensa mayoría de los países esta “otra ruta” de los zapatistas, que no es insurreccional ni reformista, y que da prioridad a la construcción de la meta en el camino, aparece y prolifera en muchos pueblos y civilizaciones, que por su propia experiencia e imaginación creadora forjan los nuevos caminos de la emancipación. Esos caminos se dan en nuevos conjuntos reales y conceptuales. En general la ruta es tan nueva, “tan otra”, que no se le puede aprisionar en las categorías de la antigua lucha de clases, ni se puede esperar que sólo aparezca siempre “desde abajo y a la izquierda”, pues también da muestras crecientes de aparecer desde arriba y entre “los que se van a la izquierda con los de abajo”, como ocurre hoy en Venezuela y Bolivia, o como ocurre –en medio de todos los peligros, bloqueos y contradicciones desde más de hace cincuenta años en Cuba.

Los cambios históricos registrados por el pensamiento concreto y la lógica íntima de quienes buscan y siguen “el camino efectivo”, a menudo no se expresan en los términos que los trabajadores intelectuales usamos en nuestras conferencias, escritos, pláticas y discursos. Entrañan el planteamiento y la práctica de esa “otra” historia, de esa “otra” lucha” de ideas, de imágenes, de acciones; de ese otro tipo de negociación que considera los problemas inmediatos manteniendo la dignidad y autonomía necesarias para la emancipación humana.

Ni luchas ni negociaciones, ni construcción de fuerzas para sustentarse, vivir y defenderse serán nunca razones para comprometer la dignidad y la autonomía, en aras de la lógica del “menosmalismo” que con tal de ganar algo en lo inmediato, debilita la construcción de las fuerzas autónomas capaces de construir un mundo mejor para nosotros y nuestros hijos.

Lo original de un planteamiento, que no es ni insurreccional, ni reformista, ni clientelista o populista, es que en las luchas y negociaciones se antepone la dignidad organizada, la autonomía como acto político-social, el respeto a las culturas y creencias de los demás en la construcción actual de un futuro mundo, cuyas variantes civilizaciones e ideologías no se pueden encajonar en la propia ni en la ya vivida.

Con el movimiento zapatista aparece una nueva cultura que surge en el mundo como los hongos, sin dirección central, y sin que pueda pensarse en su difusión a partir de un solo proyecto que se generaliza. El extraño parecido de los comportamientos da señales de obedecer a una nueva configuración de la transición como proceso histórico. Con todas sus diferencias los movimientos rebeldes muestran parecida desconfianza a las alternativas que concentran el poder en unas cuantas manos, y que renuevan el maniqueísmo del pensamiento oficial. También se enfrentan a ese mundo de mediaciones y mediatizaciones que el pensamiento contestatario del 68 puso al descubierto en los regímenes parlamentarios y populistas, y al que los nuevos movimientos rechazan con la construcción concreta del poder social que se distribuye entre los vecinos y los trabajadores, cuidando de tener bajo control permanente a sus propias mediaciones de seguridad, y con una libertad y autonomía de pensamiento a las organizaciones culturales, productivas y comunicativas en que participan.

 


Aquí, en el sureste, mexicano apareció algo “muy nuevo” en la propia historia del pensamiento insumiso del mundo. El zapatismo y otros movimientos de los pueblos indios de América han enriquecido las notables innovaciones que desde mediados del siglo XX inició la Revolución Cubana cuando reconoció como “su autor intelectual a Martí” y colocó a ese genio heroico en las avanzadas de la emancipación universal. Repensar tanto a Martí, como a Marx, como a Lenin, como al mundo, y enriquecer las luchas anteriores y sus metas con nuevas metas y luchas caracteriza al proyecto emancipador actual hasta en los terrenos sacralizados e intocables del pensamiento ortodoxo, oficial. La lucha por la independencia adquiere igual importancia que la lucha de clases. La meta práctica y practicada de la organización de la democracia, del demos, del poder del pueblo, adquiere las características de una meta central. La definición de “pueblo” incluye al pueblo pobre, a los analfabetos, a los no proletarios, a las mujeres, a los indios, a los jóvenes y niños, a las trabajadoras sexuales y a los homosexuales. La definición de la “democracia” incluye tanto a la democracia representativa como a la democracia de las mediaciones controladas por el pueblo, en que éste tiene la última palabra en la toma de decisiones, y la posibilidad de realizar consultas veraces y universales. Al mismo tiempo inscribe como consustancial la creación de espacios laicos y el respeto a todas las religiones; incluye “la guerra de las ideas”, y la sustitución de la guerra por el diálogo y la dialéctica, entre construcciones de luchas que quiere pacíficas, consciente de contribuir a la protección de la vida en la tierra y a la construcción de un mundo menos injusto y desgraciado.

 

Capaz de construir estructuras que lo acerquen cada vez más a la libertad y la justicia; sin la menor concesión de la propia dignidad, ni la transformación de un proyecto que surge predominantemente de la sociedad en un proyecto del Estado, o en un proyecto insurreccional para la toma del poder, el zapatismo logra en todo lo que puede superar ambos caminos.

Al anteponer los zapatistas algo que no es negociable y que en el pasado histórico no se dio, se enfrentan a un muro terrible, al muro de quienes pretenden que la experiencia de hoy sea como la de ayer, y que la creación en la historia se relegue al pasado y se reduzca a la costumbre. Muchos dirigentes y colectivos progresistas y hasta revolucionarios han querido que los zapatistas se unan a ellos aprisionándolos en las categorías con las que piensan y en las que actúan. No advierten que las novedades del zapatismo son “otras” como novedades hasta cuando replantean la olvidada, temible y esencial lucha de clases.

En los movimientos rebeldes aparece de nuevo “la comunidad”, pero es otra comunidad. No es sólo la vieja comunidad aislada, sino una comunidad que forma parte de conjuntos de comunidades y que construye su comunicación primero con las vecinas y luego con las que están más lejos, y luego con las que están todavía más lejos, hasta alcanzar una dimensión “intergaláctica”, como dicen los propios zapatistas con su sonrisa maliciosa, y lo dicen para no ser calificados de aldeanos o cosmopolitas sin base, ni apegarse al “esprit de serieux” de los rebeldes institucionales.

El proyecto zapatista busca cada vez más construir organizaciones y redes de comunidades, articuladas entre sí, con los medios tradicionales de comunicación y con los medios nuevos; con los caracoles marinos que servían para llamar a lo lejos y oír desde lejos, y con el internet, el e-mail, y los congresos y seminarios internacionales en la selva lacandona y en los “blogs” y “chats” electrónicos.

Cuando su política de negociación fue rota por el estado y sus partidos, los zapatistas continuaron con el proyecto de construir aquí y ahora el mundo a que aspiran. Al mismo tiempo miran y atienden las necesidades inmediatas, impostergables, y las que van más lejos y hacia el futuro. En sus planes advierten las construcciones a realizar, precisan los caminos y tareas, el qué hacer y cómo hacerlo.


En la práctica combinan las experiencias de la historia –“el saber” de los pueblos- con la creación histórica, con la imaginación y la razón realizadas entre vericuetos imprevistos. Enriquecen de variadas maneras su pensamiento, sus conocimientos y sus “saberes”, y hacen de su movimiento uno de los más creadores del mundo alternativo. La creación está lejos de ser un acto meramente intelectual y moral. Requiere también de un admirable sentido de la resistencia y de una sorprendente fortaleza de ánimo frente a los recursos escasos con que se cuenta y a los asedios constantes que se sufren y enfrentan.

 

Ya van muchos años que yo he estado aquí tomando notas todo el tiempo ¡y he aprendido muchísimo! Puedo decir, y me quedo corto, que es uno de mis mejores seminarios posdoctorales…

Desde el punto de vista del conocimiento es existencialmente extraño lo que ocurre con un fenómeno que en general nos lleva a pensar mejor o a reflexionar de nuevo, a profundizar de otro modo, a actuar en territorios descubiertos por otros y que con otros, nosotros también descubrimos, más para dominarnos que para dominar, más para emanciparnos de nuestros ídolos y quimeras de reforma o revolución, y mucho más que para perder los estribos en un mundo indignante.

La furia, pensaba el viejo Séneca, lo saca a uno de sí. En general cuando se piensa en “la furia” se piensa que quien se pone realmente furioso, ya no entiende nada de lo que lo está pasando, de lo que está diciendo, ya “no oye razones”, “ya no sabe ni lo que hace”.

Aquí, entre los zapatistas, se piensa en el paradójico caso de “la furia digna”, se alude a un hecho que con la dignidad y la autonomía enriquece la palabra y el conocimiento, da la bienvenida a otra forma de pensar y concebir, de educarse; incluso da base a otra pedagogía de la emancipación, no nada más de los trabajadores proletarios o de los ciudadanos que son súbditos, o de los pueblos indios acosados y diezmados durante más de 500 años de conquista y colonización, sino de todos los seres humanos que sufren un cierto tipo de enajenación, unas veces como mujeres, otras como jóvenes y niños, y otras por sus preferencias sexuales, o por su analfabetismo.

 


En los antiguos pueblos de origen maya, se está escuchando y expresando la otra política, el otro lenguaje, la otra esperanza de paz y de negociación con respeto a una dignidad y a una autonomía, que no son negociables, y que rechazan regresar a los viejos caminos de la mediación, de la asimilación, de la cooptación, de la corrupción, aparentemente humanitarios, y tan inhumanos como los que practican los genocidas inteligentes desde aviones inteligentes, con bombas inteligentes

 

Ni mediaciones, ni represiones, detienen el camino de la libertad y de la supervivencia humana. Los valores de la convergencia se han enriquecido. Unos complementan a otros y son inasequibles sin los demás. Las bases de la unidad en la diversidad se están dando a nivel universal. Pero hay un punto en que la disyuntiva se plantea de manera tajante. Todos tenemos que decidirnos si acompañamos o no a “los pobres de la Tierra” de que hablaba Martí, a los “condenados de la Tierra” de que hablaba Fanon; en un camino efectivo para hacer realidad “La libertad, la justicia y la democracia” sin “prestarnos” a ser instrumentos de mediación humanitaria de las fuerzas dominantes. Los zapatistas son un camino a seguir no sólo para rechazar toda alianza que pueda llevar al abandono de un proyecto de cambio profundo y universal, como de diversas maneras ha ocurrido en rebeliones mediatizadas por los sistemas políticos y los Estados, sino para construir junto con los gobiernos autogestionarios y autónomos, los caracoles o redes de comunidades y una red de redes universal que logre la “praxis” de lo universal y del “poder distribuido” por las bases, entre las bases y con las bases, ese sueño expresado en todos los movimientos democráticos de la historia contemporánea..

Quienes tenemos el privilegio de acompañarlos tenemos la obligación moral y política de respetar y hacer respetar, una alternativa pacífica que expresa en concreto los máximos valores de la emancipación humana, y un proyecto no sólo necesario sino viable. De cómo nació el mismo y cómo interpretar el logro de sus descubrimientos querría decir algunas palabras más que pueden ser útiles para explorar la creación en la historia emergente. Como reflexiones finales apuntan a una conclusión que revela la importancia mundial del zapatismo en tanto éste abre un camino que, entre variantes, es muy importante para luchar por la paz con autonomía y dignidad tejiendo redes de comunidades autónomas, autogestionarias, autosustentables, que ni se queden en el sueño de la comunidad aislada y socialista de que fácilmente se deshace el entorno opresor, el sistema y el Estado –recuerden a Hobschbaum-- , ni se propongan la toma del poder del Estado, o la transformación de la sociedad desde el Estado y con la lógica del Estado.

Esta es mi conclusión: El zapatismo constituye una aportación de importancia universal (auque no se le considere así por no ser un proyecto europeo y por venir de los indios). Pero su importancia es de interés universal porque construye un camino emancipador que, entre variantes, corresponde a otra lucha por la paz. El proyecto zapatista no niega las reformas, no niega la revolución; propone otras reformas, otra revolución. Es un proyecto que se hace aprendiendo, luchando y creando

Aquí quiero recordar que los zapatistas surgieron de la unión entre un movimiento de guerrilleros con la ideología y la cultura de las guerrillas latinoamericanas de las últimas décadas del siglo XX y la cultura de la resistencia de los pueblos indios y que los pueblos indios han ido enriqueciendo a lo largo de quinientos años colonizaciones y rebeliones. En México, unos y otros eran mestizos no sólo por la sangre sino por la cultura, unos y otros tenían conocimientos comunes de las luchas por la independencia, por la justicia, por la democracia, un conocimiento variado de la práctica del liberalismo, del nacionalismo revolucionario, del populismo, del marxismo anarquista o comunista, universitario o normalista; o de la teología de la liberación y sus sucedáneos.

La primera lección de los rebeldes se manifestó en su decisión de aceptar el liderazgo de los pueblos indios en lugar de encabezarlos. Tomaron la decisión al ver que no había más alternativa que irse o integrarse. Se asimilaron, se integraron a los oprimidos en un proceso emancipador contrario a la habitual asimilación e integración de los indios por la civilización conquistadora. Al llegar el 1º de enero de 1994, día de la nueva dependencia de México con la activación del Tratado de Libre Comercio, acordaron rebelarse y tomar varios pueblos y ciudades. De la rica historia de esta etapa destaco dos momentos: a unos días de iniciada la rebelión acordaron con el gobierno el cese al fuego. Con posterioridad aceptaron los diálogos del Ejido de San Miguel y de San Andrés de los Pobres. En todo este tiempo se dieron a conocer en el mundo por su palabra nueva y por su apertura mágica y televisiva, intelectual y política. Al mismo tiempo se inscribieron en el proyecto de democracia en boga, y aceptaron plantear la democracia como el primer paso para la “reforma del Estado”, ese otro objetivo, ampliamente coreado por todos los partidos y corrientes. En largas y difíciles discusiones lograron un notable acuerdo sobre los derechos de los pueblos indios, que firmaron todos los partidos políticos del país y los representantes del gobierno. Para defenderlo e impulsarlo organizaron actos, marchas y manifestaciones políticas que llevaron a la Comandante Esther –acompañada de toda su comitiva y apoyada por inmensas multitudes en la ciudad de México y otras partes del país- a tomar la palabra en el Edificio del Poder Legislativo. Muy poco tiempo después el gobierno y todos los partidos políticos aprobaron una ley que no les dio ninguno de los derechos acordados y hasta les quitó algunos que en la época colonial les había concedido el rey de España… El golpe fue tremendo. Todos nos preguntábamos qué hacer. Y allí apareció una lógica creadora inesperada. Los zapatistas decidieron organizar, desde la sociedad, desde sus propias bases, la sociedad a que aspiraban. De la lógica política, predominante en la etapa anterior, pasaron a la lógica social que está creando un nuevo punto de partida distinto a la toma del poder del Estado, distinto a las reformas del Estado, y distinto también al anarquismo con el que muchos los confunden y con el que algunos intelectuales poco responsables quieren interpretar sus acciones cuando afirman que los zapatistas –como ellos mismos- quieren cambiar el mundo sin tener el poder. El proyecto no nació sólo de discusiones ideológicas, ni de la práctica de teorías, sino del saber qué hacer y cómo hacerlo. Las nuevas categorías sociales son creadoras de categorías políticas. No sólo combinan la distribución del poder con las “juntas de buen gobierno” y “los municipios autónomos”. También combinan el control de sus emisarios, delegados y comandantes que “mandan obedeciendo” los lineamientos generales que las bases les trazan.

El zapatismo busca realizar el viejo sueño de las comunidades autónomas, de los municipios libres, de los gobiernos locales, de los soviets como fuente del poder alternativo. Para realizarlo cuenta con nuevos medios de comunicación y organización que antes no existían como son los medios electrónicos y las redes de información, organización, producción, distribución, defensa, cultura que pueden extenderse en el país y en el mundo. La diferencia principal es que este proyecto fue planteado anteriormente con una lógica política que terminó por controlar todos los proyectos de gobiernos autónomos o con una lógica social que llevó al aldeanismo, a la autogestión utópica, al indianismo y acordó otros males de comunidades aisladas entre sì y aisladas de las grandes estructuras geopolíticas y geoculturales. El proyecto presenta una alternativa de paz y de sobrevivencia. Da pie a una especie de nuevo contrato social en que, como en Bolivia o Venezuela, los gobiernos nacionales o los estados nación, o los complejos dominantes, den prioridad a las políticas que permitan el desarrollo de unidades sociales auto-sustentables y autónomas. En la crisis mundial actual el proyecto –con múltiples variantes-puede ser un camino a la emancipación y a la sobrevivencia humana. Respetar a quienes lo enarbolan y luchar por que se les respete es y será trascendente en la lucha por la paz y por la vida.

Les agradezco su atención y no quiero seguir hablando para no cansarlos más.

Por Pablo González Casanova
Rebelión

*Recapitulación del 5 de enero 2009, CIDECI, San Cristóbal de las Casas, México

Transcripción corregida y ampliada en mayo de 2009. 

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La Habana, 5 de marzo. Después que fueron destituidos del gobierno Carlos Lage y Felipe Pérez Roque renunciaron a sus cargos en el Partido Comunista de Cuba (PCC), el Parlamento y el Consejo de Estado, de acuerdo con sendas cartas en las cuales ambos aceptaron sus errores y sellaron así su salida de la vida política.

La caída de Lage, de 57 años, elimina en el primer círculo del poder a la figura más conocida y experimentada entre los menores de 60, y por ahora carga el peso de la sucesión en los mandos en la generación que estaba activa en 1959.

Los originales de las cartas, dirigidas al presidente Raúl Castro y con las firmas autógrafas, fueron publicados el jueves en la prensa, en páginas interiores, sin comentarios ni encabezados. Sin embargo, aún se desconocía públicamente cuáles fueron esos errores, cómo se produjo la reacción oficial y si se trata de un mismo caso o de dos distintos.

La difusión de ambos textos es el tercer capítulo de un episodio que empezó el lunes con la remoción de diez altos funcionarios del gabinete y siguió el martes con un artículo de Fidel Castro, en el que acusó a Lage y Pérez Roque de haber alentado ambiciones y de ejercer un papel indigno que llenó de ilusiones a Estados Unidos.

Las cartas son del 3 de marzo, el mismo día del artículo de Fidel. Los textos hablan de una reunión del Buró Político del PCC a la que ambos afectados asistieron y de la que no precisan la fecha, pero que debió ocurrir antes de que sesionara el Consejo de Estado, en la mañana del 2 de marzo.

Lage era miembro del Comité Central y del Buró Político del PCC, diputado y vicepresidente del Consejo de Estado. Además, era parte del grupo de siete dirigentes creado por Raúl como máxima instancia de decisión. El lunes había sido depuesto como secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros (CECM, gabinete compacto).

Pérez Roque, de 44 años, era diputado, integrante del Comité Central y del Consejo de Estado. Fue destituido como ministro de Relaciones Exteriores.

Textos gemelos

Las cartas son dos textos gemelos, de tres párrafos cada uno: en el primero ambos renuncian a los cargos que les quedaban; en el segundo asumen su responsabilidad y en el tercero profesan fidelidad a los hermanos Castro, al PCC y a la revolución.

Lage se dirige al compañero Raúl y habla de su disposición a servir en su nuevo puesto de trabajo. Pérez Roque le llama al destinatario querido Raúl. Lage llama justo y profundo el análisis que hizo el Buró Político de los dos casos y que ambos afectados acatan.

Junto a Raúl, Pérez Roque estuvo en el aeropuerto para recibir a Hugo Chávez el 21 de febrero, pero ya no fue a la despedida, al día siguiente. Su última actividad oficial fue una reunión con el canciller palestino Riad N. A. Malki, el pasado viernes por la tarde.

Antes interlocutor habitual de Chávez, Lage no apareció durante la última visita del líder venezolano. Había encabezado una reunión de autoridades regionales a finales de enero, tras lo cual no se supo más de él. La designación de tres vicepresidentes del gobierno, el 19 de febrero, fue explicada como una redistribución de funciones en el CECM.

En la celebración del cincuentenario de la revolución, el primero de enero, Raúl había hecho un discurso de tono críptico y sombrío. El presidente dijo entonces que el sistema político cubano aún está en riesgo de derrumbe y las futuras generaciones de dirigentes pudieran terminar siendo impotentes ante los peligros externos e internos.

Raúl sugirió que no estaba garantizada la forma de impedir ese derrumbe, y aconsejó a los líderes del futuro que no se reblandezcan con los cantos de sirena del enemigo y tengan conciencia de que, por su esencia, nunca dejará de ser agresivo, dominante y traicionero.

Luego exhortó a los militantes a que impidan la destrucción del PCC y advirtió a los futuros gobernantes que si violaran principios no contarán siquiera con la fuerza necesaria ni la oportunidad para rectificar, pues les faltará la autoridad moral que sólo otorgan las masas a quienes no ceden en la lucha. Fidel había suspendido en esos días sus artículos y no los reanudaría hasta el 21 de enero, después de cinco semanas de silencio.

No queda claro si eran Lage y Pérez Roque o algunos más los destinatarios de esas palabras, pero Raúl evocaba entonces el trance de la sucesión generacional. La salida de Lage deja una edad promedio de 65 años en el Buró Político y de 73 años en la directiva del Consejo de Estado.

Lage, médico pediatra, tenía más de tres décadas en la dirigencia cubana. Era diputado desde 1976. Fue líder de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). En 1986 se unió al Equipo de Coordinación y Apoyo del Comandante en Jefe, el gabinete operativo de Fidel Castro, y entró al Consejo de Estado. De ahí brincó al CECM (1990), al Comité Central y al Buró Político (1991) y a la vicepresidencia del Consejo de Estado (1993), siempre acumulando funciones en la política económica.

Pérez Roque, ingeniero electrónico, repetía como diputado desde 1986. También dirigió la FEU y estuvo en la dirigencia nacional de la UJC. En 1991 llegó al Equipo de Coordinación y Apoyo y al Comité Central, en 1993 al Consejo de Estado y en 1999 a la cancillería.

Cuando Fidel Castro delegó sus funciones a Raúl, en julio de 2006, también nombró a Lage como encargado de política energética y, junto con Pérez Roque y el presidente del Banco Central, Francisco Soberón, responsable de un fondo especial.

Sus caídas en desgracia se unen a otra, confirmada pero aún no divulgada oficialmente: la de Carlos Valenciaga, licenciado en marxismo-leninismo e historia, también ex líder de la FEU, miembro de la dirigencia de la UJC, diputado e integrante del Consejo de Estado desde 1998 y jefe de despacho de Fidel desde 1999.

Valenciaga dejó de trabajar con Castro el año pasado y ya no asistió a la sesión de diciembre del Parlamento.

Nuevo nombramiento

Un rutinario comunicado oficial sobre la entrevista de Raúl con el presidente hondureño, José Manuel Zelaya, citó el miércoles por la noche a Jorge Martí Martínez como jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del PCC, un cargo que hasta ahora desempeñaba Fernando Remírez de Estenoz.

No hubo texto oficial que aclarara cuándo y por qué se había producido el relevo, ni cuál era el destino de Remírez.

Martí, de 55 años, quien desde 2008 dirigía el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, es graduado en letras rusas y ha escalado todos los peldaños de la carrera diplomática. Entre otros cargos, fue embajador en las repúblicas bálticas ex soviéticas y en Rusia.

Remírez, de 57 años, médico y sociólogo, se dedicó a las relaciones internacionales desde su paso por la FEU y la UJC. Es integrante del Comité Central y del Secretariado del PCC. Ha sido viceministro primero de la cancillería, embajador ante la Organización de Naciones Unidas y jefe de la Sección de Intereses en Washington.

Gerardo Arreola
Corresponsal


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Con motivo de los cambios en el seno del Ejecutivo, algunas agencias cablegráficas se rasgan las vestiduras.

Varias de ellas hablan o se hacen eco de rumores "populares" sobre la sustitución de los "hombres de Fidel" por los "hombres de Raúl".

La mayoría de los que fueron reemplazados nunca los propuse yo. Casi sin excepción llegaron a sus cargos propuestos por otros compañeros de la dirección del Partido o del Estado. No me dediqué nunca a ese oficio.

Jamás subestimé la inteligencia humana, ni la vanidad de los hombres.

Los nuevos ministros que acaban de nombrarse fueron consultados conmigo, a pesar de que ninguna norma obligaba a los que los propusieron, a esa conducta, ya que renuncié hace rato a las prerrogativas del poder. Actuaron sencillamente como revolucionarios auténticos que llevan en sí mismos la lealtad a los principios.

No se ha cometido injusticia alguna con determinados cuadros.

Ninguno de los dos mencionados por los cables como más afectados, pronunció una palabra para expresar inconformidad alguna. No era en absoluto ausencia de valor personal. La razón era otra. La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno. El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos.

No acepto que se mezcle ahora la chismografía con el Clásico de Pelota que está próximo a comenzar. Dije bien claro que nuestros atletas de béisbol eran jóvenes de primera línea y hombres de patria o muerte.

Como ya expresé otras veces regresaremos con el escudo o sobre el escudo.

Venceremos porque sabemos y podemos combinar algo que solo pueden hacer hombres libres, y sin dueños, no los jugadores profesionales.

Leonel Fernández me contaba ayer por la tarde que los excelentes peloteros profesionales dominicanos no deseaban participar en esas competencias, estarían ausentes con dolor para el pueblo que los vio nacer.

Chávez, ignora todavía por qué sus magníficos pitchers y bateadores serán derrotados por nuestros atletas.

El equipo cubano que este año medirá sus fuerzas con los mejores profesionales de Estados Unidos y Japón en las Grandes ligas, es mucho más fuerte y está mejor entrenado que el de hace tres años.

Muchos de ellos son ya veteranos a pesar de su juventud. Ninguno de los hombres que hicieron el equipo quedó en casa, excepto por razones de salud.

Asumo la total responsabilidad por el éxito o el revés. Las victorias serán de todos; la derrota no será jamás huérfana.

iPatria o Muerte! iVenceremos!

Fidel Castro Ruz

Marzo 3 de 2009
11 y 32 a.m.
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El nuevo triunfo de Evo Morales en el referendo constitucional ratifica, por tercera vez consecutiva, su extraordinario liderazgo en la sociedad boliviana y el apoyo de un gran sector de ésta, superior al 60 %, a la nueva constitución política del estado. En relación a lo primero hay que recordar, más allá de las (previsibles) quejas y mezquindades de sus críticos, que para un país que ha ungido como presidentes a personajes que obtuvieron 34 % de los votos (Sánchez de Lozada en 1993), o 23 % (Banzer, en 1997 o Sánchez de Lozada, otra vez, en 2002) la formidable (y continua) gravitación electoral de Evo constituye un acontecimiento extraordinario, un parteaguas que lo identifica como el primer presidente genuinamente legítimo de la historia boliviana al paso que convierte a cualquiera de los demás en verdaderos pigmeos políticos. 
 
Claro está que dejando de lado el necesario debate sobre el nuevo texto constitucional, y las numerosas leyes que deberán dictarse para hacer realidad sus prescripciones, uno de los problemas más urgentes y graves que se le presentarán al Palacio Quemado tiene que ver con esta pregunta: ¿cuál será el sujeto social que sostenga la vigencia de la nueva constitución? Es preciso aventar los fantasmas del fetichismo constitucionalista, según el cual una vez aprobada una nueva pieza legal ésta adquiere vida propia y se sostiene por sí misma gracias al embrujo que ejerce sobre amigos y adversarios, o a la irresistible disuasión que emana de la presunta majestuosidad de la ley. A propósito de la llamada Constitución de Cádiz de 1812, que instituía significativos avances en la España de la época, Hegel advirtió sobre la inevitable precariedad de un nuevo ordenamiento constitucional que no repose sobre sólidos fundamentos sociales. Tal como lo afirmara en su Filosofía del Derecho, bajo tales condiciones su revocación no demorará ni un minuto más de lo que necesiten las viejas coaliciones conservadoras para reponerse, rearmar su estrategia, diseñar su táctica y salir al campo de batalla, cosa que efectivamente ocurrió a los pocos días de producida la restauración de Fernando VII en el trono de España. En línea con estas observaciones Marx concibió al derecho, y toda la superestructura jurídica, como una expresión de la correlación de fuerzas entre alianzas de clases antagónicas. Correlación que se constituye en varios niveles: electoral, social, político, militar, y donde el primero está lejos de ser el único o el más importante. Por lo tanto, lo que sostiene a la ley no es su racionalidad, su prudencia, su sensatez o su justicia sino el sujeto social (múltiple, plural, pero unificado organizacionalmente) que la hace suya y está dispuesto a defenderla aún a costa de su vida.
 
¿Podrá Bolivia ser la excepción a esta regla? De ninguna manera. Por eso, aparte de celebrar los avances que la nueva constitución instituye para el pueblo boliviano se impone la necesidad de acelerar la construcción del sujeto social que deberá otorgarle el anclaje social imprescindible para evitar que dicho corpus legal se convierta en una letra muerta. No será con la poética romántica de la multitud como se evitará que la reacción fascista termine por anular la vigencia práctica de la nueva constitución. Esa gente no se postra humildemente ante la ley, y no se arredra ante otra cosa que no sea la fuerza. Por eso, lo que se requiere para sortear este peligro es un paciente trabajo de concientización, movilización y organización del campo popular. En este terreno no hay nada nuevo bajo el sol, y el viejo dictum leninista que decía que la única arma que tiene el pueblo es la organización adquiere, en el escenario boliviano, una renovada actualidad. Desechar esa enseñanza del revolucionario ruso es el camino más seguro para sufrir una catastrófica derrota. La organización del campo popular será lo que permitirá que la nueva constitución se convierta en lo que Gramsci llamaba “un libro viviente” y una plataforma indispensable desde la cual proseguir la siempre inconclusa marcha en pos del socialismo.
 
La misma noche en que se conocían los primero resultados del referendo algunos de los líderes sediciosos de la Media Luna, especialmente Branco Marinkovic, ya hablaba de fraude, y pretendía vanamente erosionar la legitimidad del triunfo de Evo. Antes había dicho que el referendo sería una farsa; luego de verificada la victoria del proyecto oficial sacó de la galera la peregrina idea de que a menos que la nueva constitución fuese aprobada mayoritariamente en cada uno de los departamentos de Bolivia carecería de toda validez y legitimidad. La lógica política subyacente a este reclamo es muy clara, y para nada inocente: se trata nada menos que de preparar el clima ideológico para justificar, según se desenvuelva el conflicto entre Evo y los jefes de la sedición, la partición de Bolivia. Una mitad, la oriental, que rechaza la constitución y la otra, el altiplano, que sí la acepta. No hay que olvidar que la secesión ha sido el recurso prioritario del imperio en los últimos tiempos, y que el expulsado embajador Philip Goldberg es un especialista en esta clase de tramoyas: las ejercitó intensivamente en los Balcanes y, según algunos observadores, su influencia fue decisiva en viabilizar la secesión de Kosovo. No es casual que ante la progresiva consolidación de gobiernos antagónicos al imperio en Venezuela, Bolivia y Ecuador Washington trabaje pacientemente en cultivar los regionalismos y los autonomismos de todo tipo: el Zulia, en Venezuela; la “república del Guayas”, para oponerse a Correa en el Ecuador; y la Media Luna oriental en Bolivia. El principio en todos los casos es el mismo: si no se puede tumbar al gobierno contestatario hay que fomentar la desmembración territorial mediante una persistente campaña de agitación y propaganda que exalte los sentimientos autonómicos de las regiones y estimule la rebeldía en contra del poder central y su “ilegítima” constitución.
 
Derrotada en un campo de batalla: el referendo constitucional, la derecha elegirá un nuevo “teatro de operaciones” para, desde un terreno presuntamente más favorable, intentar quebrar la mano de Evo. Ya intentó un golpe de estado el pasado invierno y fracasó, motivando su repliegue táctico, su cambio de discurso (ahora más “razonable y dialoguista”) y su momentánea adopción de la piel de cordero para ocultar su determinación golpista. Pero no hay que hacerse ilusión alguna: no se convertirán en demócratas de la noche a la mañana, ni purgarán su escandaloso racismo y jamás adherirán a nada que se asemeje al socialismo. Aunque Evo obtenga el 95 % de los votos nunca cesarán de acusar al gobierno de ilegítimo y tramposo. Es de crucial importancia que nadie en La Paz tome en serio sus cantos de sirena. Son enemigos irreconciliables, y la masacre perpetrada en Pando no fue un rayo en un día sereno sino una advertencia de lo que puede llegar a ocurrir una vez que los sediciosos se convenzan de la inutilidad de seguir transitando por los caminos de la legalidad y la democracia. Si ahora lo hacen es por un oportunismo táctico, obligado por la derrota de su tentativa golpista. Ante este cuadro lo único que salvará a la nueva constitución y al gobierno popular será la eficacia organizativa y la voluntad de lucha que exhiban las clases y capas populares, y las etnias oprimidas, de Bolivia. 

Atilio Borón
La Epoca
www.atilioboron.com
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A Besancenot hay que entrevistarle en lunes o en martes. El resto de la semana trabaja de cartero, con su bicicleta amarilla de La Poste, en la muy burguesa y rica localidad de Neully-sur-Seine, pegada a París. Cuando va de cartero viste con el chaleco reflectante; cuando va de dirigente político, viste a su estilo: vaqueros normales y una camiseta negra. El pelo corto, la cara redonda, como un Tintín de 35 años. Es alérgico a las fotos y abomina de la política profesional, según dice. "Yo soy cartero; no sé si estaré de cartero toda mi vida. Lo que sí sé es que no estaré en la política toda mi vida", afirma.

Se le encuentra en las pancartas de todas las manifestaciones parisinas, en todas las fábricas en huelga de Francia. Sonríe poco y habla a velocidad meteórica. Es el líder de la Liga Comunista Revolucionaria, un partido marginal de extrema izquierda que Besancenot y sus compañeros van a refundar en un congreso que se celebrará la semana que viene. La Liga se convertirá, aliándose con otras formaciones políticas, en el Partido Anticapitalista.

Y no será tan marginal. Un sondeo elaborado hace dos meses por el instituto Opinión Way revelaba que el 13% de los votantes elegiría a Besancenot en la primera ronda de unas elecciones generales, fuera el que fuera el candidato socialista. El 69% de los simpatizantes de izquierda considera que es un buen líder. El 89% que es simpático, próximo a la gente y valiente.

La derecha le mira de reojo porque sabe que es capaz de sacar a la gente a la calle. Por otro lado lo tolera con una media sonrisa complaciente, ya que su ascensión es resultado de una herida creciente en la izquierda. El Partido Socialista francés (PS) ve que este joven con cara de niño bueno muerde en la tarta de su electorado natural.

El conocido como cartero rojo lo sintetiza así: "Hay espacio a la izquierda de la izquierda; hay movimientos sociales que se desarrollan en la calle que no encuentran respuesta en la izquierda institucional".

¿Pero qué entiende un hombre de la generación que tenía 15 años cuando cayó el muro de Berlín por anticapitalismo?

"Pues que no soportamos la sociedad actual, que produce más de lo necesario, y que debemos crear algo nuevo donde vivir".

Al principio no se le tomaba en serio. Pero poco a poco fue ganando peso en debates televisados en los que sus oponentes pasaban de responder con cierto paternalismo a defenderse a manotazos de las pullas de ese entrometido con el que no contaban. El año pasado, una portada del diario Le Monde, con un dibujo del humorista Plantu, le entronizó como un supermán vistiendo el chándal de La Poste. El titular era revelador: "Besancenot sacude la izquierda".

Él considera que el modelo de producción actual está agotado y que el cambio climático y la actual crisis económica lo demuestran. Reclama una subida salarial de 300 euros al mes para cada trabajador francés (incluidos los que cobran subsidios sociales), el embargo de los edificios vacíos, la prohibición expresa de los despidos masivos, especialmente en multinacionales, y una suerte de nacionalización de la banca.

Sabe que suena algo dogmático y añade: "Pertenezco a una generación llena de dudas. Y esto no tiene necesariamente que ser malo".

Se han escrito ya varios libros sobre él, intentando explicar el fenómeno político y social de que este hombre -listo pero no más que sus predecesores, sin ínfulas intelectuales y amante del rap y del fútbol- haya conseguido aglutinar una buena porción de seguidores en muy pocos años.

Algunos lo atribuyen a que, de verdad, es un tipo de iguales características a quienes le escuchan, un cartero mileurista (gana 1.058 euros en La Poste) con el que se identifica buena parte de la población. Otros no olvidan que su discurso puede llegar a sonar muy rancio. El Gobierno de Nicolas Sarkozy además recuerda que coquetea con movimientos de izquierda próximos a la violencia. Él lo niega. Y vuelve a asegurar que lo que busca es entresacar algo nuevo, "un socialismo del siglo XXI", situado en un terreno aún desconocido entre el "capitalismo y el estalinismo".

Luego añade: "Observamos y estudiamos todo lo que, por tradición obrera y anticapitalista, nos es afín: el régimen venezolano, el cubano, el vietnamita, el chino, el guevarismo, el troskismo, los movimientos obreros, los movimientos ecologistas, feministas... Asumiendo que la sociedad ideal por la que luchamos a lo mejor no existe".
 

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Belém de Para, Brasil, 26 de enero. La crisis en los medios de comunicación es también la crisis de los medios de comunicación, dijo hoy el periodista Ignacio Ramonet. Su intervención abrió la mesa de debate dedicada a la crisis de los medios y los medios en la crisis realizada en el Foro Mundial de Media Libre realizado en la Universidad Federal de Para (UFPA).

El foro sobre medios informativos forma parte de las actividades paralelas realizadas en el contexto del octavo Foro Social Mundial (FSM), que el día de mañana se inaugurará formalmente. El FSM es un encuentro anual de altermundistas en el que los asistentes intercambian puntos de vista y comparten estrategias en la lucha contra el neoliberalismo y por un mundo distinto. El día de hoy se efectuaron, además, coloquios alternativos sobre salud, educación, jueces y teología y liberación.

En el foro sobre medios independientes participaron, entre otros, el director de la agencia informativa brasileña Carta Maior, Joaquim Palahres; la periodista del diario argentino Página 12, Sandra Russo; el uruguayo Joaquín Constanzo, de IPS; el analista Bernardo Kucinski, y el editor del periódico digital Rebelión, Pascual Serrano. El público estuvo integrado en su mayoría por jóvenes.

El foro, además de estudiar la forma en la que los medios de comunicación analizan la crisis económica actual, debatió sobre la crisis de éstos, los avances que hay en el terreno de otra comunicación en los países donde existen gobiernos progresistas, la posibilidad de generar modelos alternativos al periodismo de mercado, el papel de las nuevas tecnologías y cómo ampliar los medios de comunicación alternativos.

Al analizar la relación existente entre crisis global y crisis de los medios Ramonet, advirtió que “el desplome de Wall Street es comparable, en la esfera financiera, a lo que representó, en el ámbito geopolítico, la caída del Muro de Berlín.” Según él, los grandes grupos mediáticos se han debilitado por la crisis y todos los grandes periódicos sufren por ella: el Chicago Tribune está en quiebra y El País y Le Monde pasan verdaderos apuros.

Para el autor de La crisis del siglo –su más reciente libro– estas penurias se originan en la apuesta que los grandes grupos mediáticos hicieron en favor del poder financiero. Su decisión de endeudarse y convertirse en consorcios planetarios, así como de privilegiar en su funcionamiento los mecanismos financieros por sobre los contenidos informativos, han puesto a estas empresas de comunicación en grandes dificultades. Añadió que entre las causas de esta crisis se encuentra, también, el papel jugado por Internet.

Recuento de las crisis

Diversos panelistas abordaron la necesidad abandonar la idea de que los medios alternativos deben de ser necesariamente marginales. La única forma de marcar la agenda informativa –consideró el analista Marcos Dantas– es contar con los recursos económicos para hacer de los medios independientes opciones reales. Y ello, dijo, sólo puede provenir de políticas públicas que canalicen los impuestos que se pagan en favor de los medios democráticos y populares. Ese dinero, advirtió, es de los ciudadanos, no de los políticos.

Pascual Serrano hizo un detallado recuento de las diferentes crisis que afectan a los medios, entre otras, la de mediación, propiciada por el divorcio existente entre el modelo comunicativo imperante y el interés de los ciudadanos. La de credibilidad, expresada en la falta de confianza del ciudadano común hacia lo que los medios dicen. La de autoridad, provocada por el alud informativo de Internet que no pasa por los grandes medios. Y, finalmente, la de objetividad y contexto: las grandes cadenas informativas no permiten que se entienda realmente por qué sucede lo que sucede.

Varios ponentes insistieron en la necesidad de hacer un periodismo realmente profesional, en que alternativo no sea sinónimo de mal hecho. El director de la agencia IPS, Jorge Constanzo, reivindicó la elaboración de contenidos y el uso de herramientas de calidad. Para dar la batalla en la cancha grande, aseveró, se necesita mucho más que buena voluntad.

Sandra Russo alertó sobre el daño que hace al periodismo crítico el uso de lugares comunes. Son –dijo la columnista argentina– frases muertas. Señaló que era necesario recuperar el lenguaje, generando una comunicación atrevida, evadiendo el discurso panfletario y volcado en sí mismo, tan caro a quienes promueven posiciones políticas progresistas.

Joaquim Palhares realizó un balance de ocho años de vida del Foro Social Mundial. En el marco de un nuevo contexto político en América Latina, resaltó, entre otros aspectos, la enorme cantidad de esfuerzos informativos que no existían entonces y que hoy son una realidad, y los avances en diversas legislaciones nacionales. Analizó el papel desempeñado por Internet en la construcción de la red y en la ruptura del control de la comunicación por parte de los grandes consorcios mediáticos.

El foro mostró que, en el terreno de la comunicación, atravesamos una época en la que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. Una era en la que, sin embargo, es más viable la consigna de “otra información es posible”.

Luis Hernández Navarro (Enviado)
 

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