Martes, 26 Noviembre 2019 06:09

Dilan, blowing in the wind

Dilan, blowing in the wind

¿Cuánto tiempo ha de pasar?

¿Cuántos muertos más habrá?

¿Cuántas vidas perdidas se necesitarán?

No sé si la respuesta estará en el viento, la ciudadanía es la que tiene ahora la palabra.

¿Hasta cuándo?

¡Basta ya!

Y no es una expresión vacua o el título de un informe más, es el grito que ha de sonar y volar como un silbido hasta hacer salir a este país de un letargo colonialista de dos siglos.

Ya no es tiempo de llorar, han sido océanos de lágrimas. Ya no es tiempo de resiliencia, son demasiadas mejillas abofeteadas.

Es tiempo de decir ¡basta ya!

No más Dilans, no más lideresas asesinadas, no mas voces silenciadas.

No más crímenes de Estado ni falsos positivos, no más Esmad, ni más mentiras políticas.

Por todas las personas caídas a manos del sinsentido de una violencia que es la única que debe morir

Por una Colombia en paz, con justicia social.

Váyanse, politicuchos de mierda (con perdón)

¡Elecciones, ya!

A Dilan y a todos los que dieron su vida por una Colombia en paz

“Si llegáis tarde un día

y encontráis frío mi cuerpo;

de nieve, a mis camaradas

entre sus cadenas muertos…

recoged nuestras banderas,

nuestro dolor, nuestro sueño,

los nombres que en las paredes

con dulce amor grabaremos.

Y en la soledad del muro

hallaréis mi testamento:

al mundo le dejo todo

lo que tengo y lo que siento,

lo que he sido entre los míos,

lo que soy, lo que sostengo:

una bandera sin llanto,

un amor, algunos versos…

y en las piedras lacerantes

de este patio gris, desierto,

mi grito, como una estatua

crucificada y rota, en el centro”

                                Marcos Ana

Publicado enColombia
Lunes, 25 Noviembre 2019 06:53

Los tuertos y los ciegos

Los tuertos y los ciegos

Los tuertos de Sebastián Piñera, como legítimamente podemos llamar a las 217 (algunas fuentes hablan de 300) personas con traumas oculares severos por acción directa y deliberada de la fuerza pública chilena, serán un karma quemante de los muchos que el aún presidente de Chile cargará hasta la tumba, y en la memoria histórica. Como los maestros socialistas desorejados por nuestros fanáticos cristeros, o las manos de esclavos del rey Leopoldo II en el Congo un siglo atrás, esa mutilación punitiva quintaesencia los acontecimientos en curso en la nación austral: impedir que la gente vea.

Tal subproducto represivo de elocuencia metafórica representa una parte mínima del daño humano que causan hoy las fuerzas públicas en varios países de América Latina, obedeciendo a gobiernos deslegitimados pero muy peligrosos en Haití, Ecuador, Bolivia, Chile, Nicaragua y ahora Colombia. Allí se han de-satado grandes protestas contra la política económica, la falsa democracia, la desigualdad, el golpismo, la violencia contra indios, mujeres, estudiantes y trabajadores. Visto globalmente, estamos ante una guerra contra las sociedades, una guerra permanente, si bien en latencia en la mayoría de las naciones. La modalidad robocópica para aplastar marchas pacíficas o no tanto, cortejos fúnebres, campamentos y bloqueos se repite en todo el mundo. En Barcelona la policía tiene su propia cuenta de ojos rotos. Israel lleva 300 ojos de palestinos, aunque en un lapso de años. Las mismas gaseadas, palizas y balaceadas se han visto en Moscú, Londres, Teherán, y se ven en París, Gaza, Hong Kong y dondequiera que asomen la cabeza el descontento popular, la defensa territorial y la resistencia comunitaria.

Los poderes planetarios lo saben. En la actual fase de brutalidad capitalista han decidido asumir el costo de la violencia institucional, el terrorismo de Estado, la represión, la cárcel, la tortura y el asesinato. Del mismo modo han determinado no arredrarse ante el cambio climático, del cual son causantes y beneficiarios principales. It’s a Brave New World, eso los movimientos de protesta lo tienen claro, aunque no necesariamente los analistas convencidos de que el bando de los buenos va ganando, que el despertar de los pueblos será definitivo, que nada detendrá al progresismo; incluso los hay que polarizan sin autocrítica el propio campo popular con posturas patriarcales y autoritarias en Bolivia, Venezuela y México. Los árbitros internacionales (ONU, OEA) son inútiles o cómplices.

Quizá debamos eludir por lo pronto la dicotomía victoria-derrota. La idea de victoria propició la caída del gobierno en Bolivia y empobrece el debate en blanco y negro, como ocurre en México entre chairos y fifís; no distinguen matices o colores. No que estén a salvo los Trump y Bolsonaro, aunque sigan lejos de haber perdido. Menos a salvo están los pueblos. No han ganado, ni siquiera donde parecen haberlo hecho últimamente. Recordemos el error de lectura que impidió prever el desenlace de la Primavera Árabe, la cual, excepto Túnez, reforzó el autoritarismo, y terminó como desastre nacional en Libia, Yemen y Siria.

El momento latinoamericano está escalando. Puesto que los gobiernos no pueden evitar que la gente vea lo que viene sucediendo, deciden nublarle los ojos con lágrimas dolorosas, o lastimarles la visión. Si los movimientos son festivos, resolvieron violarles y matarles la risa, como ilustra el crimen policiaco cometido en Chile contra Daniela Carrasco, La Mimo. No son "excesos", son mensajes.

Este autoritarismo criminal cuenta con sus fuerzas armadas en todos los casos, y con aliados que creímos apagados: las peores expresiones de racismo, clasismo, fanatismo religioso, vandalismo de derecha, feminicidios, violencias contra mujeres, estudiantes, gays, migrantes, líderes comunitarios. La represión es directriz para los gobiernos, de Standing Rock a La Paz, de Palestina a Rojava. Una guerra verdadera. Nos quieren ciegos, y tienen tecnología y estrategias para lograrlo.

Reaccionan contra los amenazantes despertares de las mujeres y los indígenas en particular: la saña que les aplican en las Américas habla también de un despertar de las intolerancias y odios que parecían adormecidos, controlados por cierta civilidad legal. La reacción, la derecha y el fascismo tienen bases, recursos y ningún pudor.

"Las lógicas de control y regulación de los cuerpos se profundizan durante los estados de emergencia", declara una investigadora lesbofeminista chilena. O como lo pone el cineasta Costa Gavras: "El fascismo está volviendo de manera muy popular, nadie entiende por qué". Se ha vuelto más popular que los derechos humanos.

Si no prevalecen los acuerdos democráticos pacíficos, habrá dolor y castigo contra los heroísmos catárticos, incluso fotogénicos. La represión que nos quita un ojo bien puede privarnos del otro.

Es momento de no permitirnos ceguera alguna. El urgente cambio sistémico necesita ser a fondo, o la oscuridad seguirá creciendo.

American curios

Publicado enSociedad
Represión en Bolivia: "Como animales, como perdices nos cazan"

La CIDH investiga la masacre de Senkata en El Alto

En El Alto siguen los bloqueos porque las muertes son demasiadas. Página/12 fue testigo de los desgarradores testimonios de las víctimas de la represión ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

 

“Como a animales, como a perros, como a perdices; así nos cazan”, dice Ixalta Aliva golpeando sus manos contra el delantal que protege el plateado de su pollera. De uno de sus bolsillos saca una fotocopia, el documento de identidad de un niño de 15, Jesús Aruhiza, hospitalizado con la mandíbula destruida por una bala. “¿Somos animales?”, insiste en preguntar como si clamara al mismo cielo desde donde, dicen innumerables testimonios, llovieron balas el 19 de noviembre en Senkata, en El Alto, ahí donde los pies se enredan en los residuos de alambre y hollín que dejan las gomas quemadas, ahí donde, contra toda propaganda que insiste en que ya no quedan bloqueos en el cordón urbano de La Paz, hay bloqueo porque las muertes son demasiadas, porque a menos de 20 metros de donde las cholas se reúnen, hay un joven que esta siendo velado en su cajón blanco. Falleció el sábado a la noche, acaba de sumarse a una lista que no termina de cerrarse.

A esa misma hora en que terminaba la vida de Milton David Centeno Geronda, 24 años; en el centro de La Paz, el pleno de la Asamblea Legislativa pasaba a un cuarto intermedio después de aprobar la ley que fija las próximas elecciones para el 22 de enero y de no llegar a ningún acuerdo en torno a la ley de garantías propuesta por la bancada mayoritaria del MAS para que cesen las persecuciones, se repare a las víctimas de la represión y se derogue el decreto firmado por la presidenta autoproclama Jeanine Áñez que otorga inmunidad a las fuerzas armadas y de seguridad para reprimir y hasta comprar armamentos. En la televisión, sobre todo en el canal oficial, no dejaba de repetirse la canción de Víctor Jara que en Chile le grita en la cara a la crueldad neoliberal “el derecho de vivir en paz” y que aquí en esta zona, a 3600 metros sobre el nivel del mar, parece una orden de silencio y obedencia. “Esa ley nunca la voy a promulgar”, amenazó por twiter Áñez para dejar clara la proscripción .

Un mar de casas sin revocar que se ven desde los teleféricos que cruzan el cielo de La Paz separan al centro del Alto. Las cumbres nevadas del Illi Mani y el Chacaltaia son centinelas de esa profusión de edificios que trepan las laderas de la olla paceña. Una vez arriba, el tránsito se encastra como si autos, camiones y minibuses fueran piezas de un juego imposible. Hay colas inmensas frente a la destilería de Senkata, van en busca de combustible para abastecer a las otras enormes filas que desde el sábado a la noche recorren cuadras y cuadras hasta las estaciones de servicio; también de garrafas domésticas. Varias vías de la avenida de seis carriles que lleva al corazón de Senkata están cubiertas de escombros y restos de barricadas. El último tramo hasta donde vecinos y vecinas están movilizándose hay que hacerlo a pie. De las pasarelas que cruzan de un lado al otro de la avenida cuelgan muñecos como espantapájaros descabezados, están ahí para denunciar la masacre que cuenta diez muertes oficiales, una cantidad indeterminada de personas desaparecidas y 540 heridas, algunas graves. En total, en todo Bolivia, desde que Jeanine Añez usurpó el poder ejecutivo, se cuentan, según la Defensoría del Pueblo, 870 personas heridas. Están ahí para que las vea la delegación de la CIDH, que por la tarde llegará a Senkata.

Una sola muerte numerosa

Milton David Centeno, sus restos, está dentro de un cajón blanco cubierto de flores. Sólo su mamá custodiaba el féretro el domingo en la mañana, se la ve pequeña en un rincón, con su pollera desplegada sobre una silla y un mantón negro cubriendo el gorro de lana que la abriga. Mira directo a los ojos cuando se le habla, no llora, al menos no va a llorar mientras la rabia la anime. “Un solo hijito tenía, otra hija; iba a la universidad, toda la vida para que él fuera”, dice Claudina Geronda Huanca. “Le sacaron una bala de bronce de la cabeza, iba a ser profesional” y en la repetición de ese futuro que no será, aparecen las lágrimas.

Desde la sala contigua, los olores de la cocina se mezclan con los crisantemos, la cebolla morada, el maíz que hierve, el cilantro, el arroz. Para quienes vengan a despedir a este muchacho que estaba en tercer año de Derecho, el primer universitario de su familia, el primero entre sus ancestros que se remontan por siglos en estas tierras, habrá comida. Así es la tradición y se va a cumplir cuando la sala se llene de sombreros negros, de prendedores floridos, de las galas que cholas y cholos le ofrecen a los muertos. Sobre aguayos abiertos, en el piso, también hay comida como ofrenda para compartir: maíz inflado en uno y Aptapi -quesillo- con tunta -esos papines que se congelan, se entierran y después se cuecen- en el otro.

Desde la calle, llegan las voces del “cabildo” donde se aprueba temprano, entre unas trescientas personas, sostener el bloqueo; sobre todo para que no se borren las huellas de las balas de las defensas de cemento que dividen la autopista, para el que el Banco de Comercio no vuelva a pintar las paredes donde quedó la sangre derramada de David Posto Cuzzi, que el 19 de noviembre había ido a renegociar dos deudas que tenía en ese banco junto a su compañera, Wendy Colqui. O la de Calixto Guanaco Aguilar, que todavía está internado pero ya se declaró su muerte cerebral producto de una bala que se le incrustó en la cabeza cuando intentó ayudar a alguien más. Los rastros de esas historias que por la tarde, una por una, iban a doler otra vez cuando fueran relatadas frente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos no pueden borrarse. Y por eso el camino para el presidente de la comisión, Pablo Abrao, tampoco fue fácil.

La decisión de moverse a El Alto de la CIDH fue como recoger el guante de la provocación que habían sufrido quienes habían ido a testimoniar el sábado a un hotel del sur de La Paz, un hotel 5 estrellas cercado por manifestantes de los Comités Cívicos que insultaron a los organismos de Derechos Humanos -como la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y la Asociación de familiares de detenidos y detenidas desaparecidas en América Latina, entre otros- y a familiares y personas heridas en la masacre de Senkata. “Estamos tan cansadas, yo soy de las más jóvenes y tengo más de 70; nunca me imaginé que iba a ver otro golpe”, dice Ruth Llanos, de Asofam y se deja abrazar por David Inca, de la Apdh que dejará frente a Pablo Abrao los testimonios que hablan de torturas, implantación de pruebas y hasta difamación de las personas fallecidas por “ebrias o terroristas”. “Áñez se bañó con sangre de los pobres”, dice el vocero de la Apdh, y concluye: “Peor que a animales, así nos tratan”.

Ni las imágenes del sábado frente al hotel Casagrande, tampoco las del medio millar de personas que se reunieron en la capilla San Francisco de Asís para aportar testimonios y pruebas salieron en la televisión. En los carteles escritos a mano que levantaban las personas se pedía “prensa internacional”; se pedía en verdad, la urgente necesidad de dejar de ser invisibles. En la televisión boliviana, en cambio, se veía la marcha que, a la misma hora, protagonizaron seguidores y seguidoras de Waldo Albarracín, rector de la Universidad de San Andrés, que convocó a través de redes sociales a marchar para que no se vayan los militares de las calles y que no haya ley de garantías.

¿Cómo evitar que no vuelva al cuerpo la llegada de la CIDH a la Argentina cuando desde las radios se instigaba a maltratar a quienes querían denunciar las violaciones a los Derechos Humanos por parte del Terrorismo de Estado en 1979? ¿Cómo no pensar, cada vez que se habla de disparos desde helicópteros --porque el relato es desesperado y se insiste con vehemencia—en la masacre de Napalpí, cuando 200 indígenas fueron asesinados en el Chaco Argentino, acribillades desde aviones a mitad del siglo pasado? Lo que se vive en Bolivia, en algunas regiones de Bolivia que se pretende invisibilizar, no es de ahora, son heridas antiguas que siguen supurando. “Somos indígenas el 80 por ciento de la población ¿quién tiene que gobernar? Nosotros. Hay que demandar a España para que se lleve los restos que nos dejó”, gritó Henry Contreras Roca, y avivó ya no la bronca sino un odio que las balas, que todavía se ven sobre ese territorio desértico y lastimado por los escombros, no hacen más que avivar.

La muerta viva

 “La Áñez disque transitoria pero vino a matarnos: a mi marido una bala le destrozó el corazón”, dijo María Cristina Quispe, compañera de Juan José Tenorio Mamani, 23, mecánico cerrajero. “Le entró por la espalda cuando estaba arrastrando a un herido”, soltó frente a Abrao, ubicado bajo el altar de la capilla y se puso a llorar. Su cabeza cubierta de negro, sus demandas firmes: que se vaya Áñez, que se vaya el ministro de gobierno, Arturo Trujillo, que haya “Justicia Internacional porque acá no va a haber”. Pablo Quispe Mamani, 24; Antonio Rolan Quispe Ticona, tenía 25, tres minutos antes de morir por herida de bala estaba almorzando con la mamá. Cristian Condori, 23; Clemente Mamani Santander, 23; Edwin Jamachi Paniagua, 20. Cada uno tuvo sus minutos de duelo colectivo en la memoria de quienes los nombraban y relataban lo que sabían de sus muertes. Todos heridos de bala.

Y sin embargo, no alcanzó. Cuando le tocó el turno a Betina Gutierrez el silencio fue creciendo como una marea que busca la luna. “Yo soy una muerta viva, soy la testigo que sobrevivió. Yo estaba ahí en el bloqueo, no éramos ni 50. Me quedé cuando vi venir los tanques porque pensé que nos iban a hablar. Pero no, empezaron a disparar, sin una advertencia. Yo ví caer heridos a la mitad y luchamos para que no se lleven los cuerpos adentro de estación de Senkata. Ví a una niña con un disparo en la cara, no sé donde está esa niña. Ví a una señora de pollera herida y la quise arrastrar pero no pude porque era gordita. Me la sacaron de la mano y la metieron adentro. Pero me llevé un montón de cascos, para que no mientan. Y acá los tengo”, dijo y los puso sobre el aguayo que cubría las mesas de madera donde les integrantes de la CIDH tomaban notas. Betina tiene un niño autista, pidió protección para él y para ella; pero no de la policía. Pablo Abrao fue informado de la extrema debilidad que tiene esta mujer en momentos de persecución como el que se describió durante toda la sesión.

Las noticias que se relevan en la televisión hablan del levantamiento de los bloqueos en todo el territorio boliviano. En Senkata eso se desmiente. En el centro de La Paz, les seguidores de Albarracín denuncian el levantamiento de los bloqueos del MAS como una estrategia para fortalecerse. El cuarto intermedio para seguir discutiendo la ley de garantías se termina hoy lunes. Mientras, la televisión habla de paz y usurpa la voz de les cantantes que en Chile tomaron la letra de Victor Jara para defender la vida digna que reclaman.

Publicado enInternacional
Viernes, 22 Noviembre 2019 06:31

La globalización del hartazgo 

La globalización del hartazgo 

Recién acabamos de entrar plenamente en el Siglo XXI. Las compuertas se fracturan. Estamos ante la globalización del hartazgo, ante la desconstrucción colectiva de un abuso colosal que funcionó como un espejismo que atrasó el ingreso al nuevo milenio. La introducción se hizo a empujones. La primera fisura social la inauguró Bolivia en 2003 con la revuelta por los hidrocarburos (78 muertos) que desembocó en la renuncia del presidente Sánchez de Lozada y se prolongó hasta la elección del presidente Evo Morales en 2005 (54% de los votos). La primavera árabe que estalló en 2010 en Sidi Bouzid (Túnez) inició el segundo movimiento de emancipación del Siglo XXI. Aunque fue derrotada por una contrarrevolución sangrienta, Egipto le siguió los pasos con el derrocamiento del dictador Hosni Mubarak posterior a la extensa ocupación de la Plaza Tahrir (2011). La consigna “Erhal” (Afuera) fue la respuesta masiva a la pobreza, la corrupción y el nepotismo. Se la llamó “la revolución Facebook” o “Twitter” por el papel que desempeñaron las nuevas tecnologías de la información en aquellos alzamientos sociales. La ilusión resultó pasajera. Las redes sociales no han sido aliadas de la emancipación sino del engaño (Donald Trump, Brexit, Bolsonaro, etc, etc). El anhelo de un cambio se extendió a Occidente entre principios y finales de 2011. La revuelta del Norte venía precedida por las manifestaciones que estallaron en Gracia en 2010 como refutación de la “purga” de austeridad impuesta por los organismos multilaterales de crédito. Las sublevaciones civiles habían sido teorizadas a finales de 2010 por el ensayista francés Stéphane Hessel. Su libro “Indígnense” planteó una insurrección pacífica y así nació en España la plataforma Estado del Malestar que conduciría al movimiento de los indignados y las concentraciones en la Puerta del Sol. Este oleaje se prolongó en grupos como Occupy Wall Street y muchos similares. Luego, todo volvió al cauce sistémico: consenso, tecno consumo y obediencia. Se entendía que aquellos apenas fue un susurro pasajero de rebelión. Algunos años después, la Argentina irrumpió en 2017 en el escenario con varias manifestaciones de oposición frontal a la expiación social desplegada por el macrismo. Al año siguiente, el giro radical lo protagonizó Francia cuando empujó hacia el Siglo XXI con el movimiento de los chalecos amarillos. Esa insurgencia de “los invisibles” de Occidente ubicados en las zonas periféricas reinstaló en el centro la idea de una soberanía popular en contra de la inoperancia y la corruptibilidad de la política. Fue y sigue siendo un fragoso grito, una demanda de recuperación del destino que estaba en manos de las castas políticas, mediáticas, industriales y financieras. No se podía seguir teniendo confianza en esas oligarquías. El destino debía volver al tejido del pueblo. Ahora, Chile acaba de dar la envión final con una masiva revuelta ciudadana y el entierro de una Constitución ilegitima diseñada por un dictador. Los últimos gemidos de los años 70 de América del Sur fueron sepultados por la valiente y admirable revuelta de los chilenos. El coletazo de Bolivia es un tirón hacia atrás ejecutado por una casta que desecha aceptar que su mundo ya no resuena más en este y que se ha respaldado en el separatismo y el soberanismo blanco trumpista para dar un golpe de Estado. Su destino será breve. El Siglo XXI se los llevará por delante.

Ya no será más lo mismo, casi en ningún lado. En un arco temporal coincidente (2018-2019), el montaje tramposo confeccionado por el tecno liberalismo se desarmó bajo la coacción de una sublevación que abarca hoy buena parte de la geografía del planeta. Argentina, Francia, Ecuador, Argelia, Hong Kong, Chile, el Líbano, Irak, Irán, Republica Checa, Colombia y Haití. En las calles o en las urnas, estos países esgrimieron la dignidad de los pueblos para restaurar la legitimidad de un sujeto social renacido y sin miedo. Cuando la primera potencia mundial elige como presidente a un analfabeto, agresor de mujeres, evasor de impuestos, racista y tramposo hasta en la forma en que llegó al poder no caben más ni la confianza ni el miedo. En los cuatro puntos cardinales, en diferentes idiomas, los grafitis y las banderolas retoman ese término que tantas veces se escuchó en la Plaza Tahrir durante la revuelta egipcia: ”Karama”, dignidad, es decir, me apropio colectivamente de mi destino porque ya no creo más en esa alucinación que, entre los años 90 y el nuevo milenio, el liberalismo confeccionó como una de las mentiras más planetarias de la historia humana: la tecnología, las finanzas y las desregulaciones como objeto de progreso y garantía de libertad. En los primeros 20 años del Siglo XXI se llevó a cabo la instalación de esta representación con el concepto de “globalización” como llave maestra. El llamado capitalismo de innovación engendró un monstruo de tres cabezas: el capitalismo de vigilancia, el capitalismo de predicción, el capitalismo de captación. Los tres se volvieron la catedral del consumo, del espionaje y de la explotación digital. Vendieron estas trilogías como un nuevo estado del progreso de la condición humana cuando no fue, en realidad, más que un grosero capítulo de la explotación ampliada por las políticas neoliberales que jamás condujeron a un rápido crecimiento económico, y menos aún al reparto equitativo de la riqueza acumulada. Al engaño le sigue el despertar. El mapa mundial es, en este momento, el territorio de la reinserción de un sujeto social unido no ya por la ideología sino por la insurgencia ante lo absurdo de la desigualdad, la acumulación de riquezas y prerrogativas y la incapacidad de la clase política. De Buenos Aires a Teherán, pasando por Argel, Beirut, Hong Kong, Quito, Santiago de Chile, Puerto Príncipe, Praga, Bagdad o Bogotá, estas revueltas están atravesadas por un factor común: no son los “olvidados de la globalización” sino la acción de grupos humanos socialmente lúcidos y fusionados que rehúsan participar en su propia depredación.

En 1989, la caída del muro de Berlín no fue “el fin de la historia” sino una oportunidad histórica para introducir una democracia renovada. En su lugar se instaló una tiranía soft regulada por los deslumbramientos de las nuevas tecnologías. Comunicación, consumo tecnológico y prosperidad para todos. Las usaron para vendernos basura, para controlar y manipular nuestras conciencias. Los tiranos desaparecen, la tiranía renueva sus perfiles y protocolos. Facebook, entre otros, es el rostro del tirano con sonrisa de sommelier. Pero es un veneno que ha contaminado el comportamiento electoral de grandes países y llevado al poder a los herederos del fascismo blanco. La socialdemocracia liberal estaba tan saturada por su victoria que ni siquiera vio que su otro enemigo mortal, el fascismo, trepaba por su columna vertebral.

En esta serpentina global de sublevaciones la Argentina ha sido quizá el último territorio del chantaje donde se buscó sofocar la independencia colectiva. Se trató de modificar las preferencias electorales de la sociedad mediante la alternativa escatológica: si no nos votan a nosotros Wall Street nos sacará definitivamente del mundo: seremos los paganos del sistema. No funcionó. La Argentina se liberó de su tirano financiero al decidir que su destino sería otro. El perfil de las rebeliones globales difiere, pero dibuja un mismo repudio a lo político: aumentos de los combustibles, Francia e Irán, democracia y soberanía, Argelia y Hong Kong, medidas de austeridad, Ecuador y Colombia, impuesto al uso de WhatsApps y corrupción, Líbano, corrupción, Republica Checa, corrupción y desigualdad, Irak, pobreza, Haití, tarifas de los transportes y desigualdad, Chile. Ha habido cientos de muertos y miles de heridos que llevan en su carne los estigmas de la nueva represión: el sujeto social de hoy es un ser humano mutilado, con los miembros atrofiados por los proyectiles de la policía, que ha perdido ojos, manos, dedos. Podemos retratar cada época con las huellas que deja la represión. La nuestra es la era de la mutilación policial. El teatro global prosigue, pero hemos cambiado de acto. En este, los pueblos retoman su destino y demuestran la sabiduría intrínseca de los combates: no hay pelea ultima ni derrota definitiva, sino que “todas las luchas continúan” (Mario Wainfeld) en una danza de intensidad y adormecimiento. El 14 de julio de 1789, cuando la Revolución francesa estaba en la raíz del reino, el duque de La Rochefoucauld-Liancourt despertó al Rey Luis XVI para avisarle que los insurrectos parisinos habían tomado La Bastilla. El Rey pregunto: “ ¿ Pero es una revuelta ?”. La Rochefoucauld le dijo: ”No Sir, es una revolución”. En este Siglo XXI no le diría lo mismo, sino, tal vez, algo peor: No Sir: es una resurrección globalizada.

//Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo./">Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
La CIDH ratificó que hay violaciones a los derechos humanos en Chile

Al menos 22 muertos, miles de heridos y todo tipo de maltratos a detenidos

Para la entidad, existen denuncias y testimonios contundentes de abusos cometidos por las fuerzas de seguridad. 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) informó que cuenta con "testimonios y denuncias muy claras" que documentan las violaciones a los derechos humanos en Chile. El secretario ejecutivo de la comisión, el brasileño Paulo Abrão, señaló que las denuncias recaen sobre miembros de Carabineros. Desde el inicio de las protestas el 18 de octubre, la CIDH contabiliza al menos 22 muertos, miles de heridos y todo tipo de maltratos a detenidos.

"Sí, hay violaciones a los derechos humanos. Hay denuncias y testimonios muy claros en ese sentido", expresó Paulo Abrão en declaraciones a la prensa. El secretario de la CIDH sostuvo que están "recopilando toda esa información en este momento, y las propias autoridades del país han reconocido abusos cometidos por las fuerzas de seguridad". 

En tanto, destacó que ahora "lo importante es verificar si estos abusos respondieron a un tipo de patrón, cuál fue su escala y su alcance, y qué se debe hacer en esa instancia para intentar reparar todas estas situaciones".

Abrão precisó que la misión, que lleva adelante una visita técnica en el país desde el 18 de noviembre, buscará "sistematizar toda esa información, analizarla, contrastar con los estándares latinoamericanos de derechos humanos a los cuales Chile tiene la obligación de cumplimiento”. La última vez que el organismo realizó una visita a Chile fue en 1974, en plena dictadura de Augusto Pinochet. 

A lo largo de un mes, se acumularon denuncias sobre violaciones a los derechos humanos contra agentes del Estado, como aplicación de torturas, detenciones ilegales, disparos contra civiles indefensos y todo tipo de abusos y maltratos. Esas denuncias también están siendo investigadas por una comisión del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU.

Publicado enInternacional
Miércoles, 20 Noviembre 2019 06:28

Se multiplican la represión y el caos en Bolivia

Militares usaron helicópteros, vehículos blindados y gases contra simpatizantes del exiliado presidente Evo Morales, quienes bloqueaban un depósito de combustible en El Alto; el saldo fue de tres muertos y 30 heridos. En La Paz se realizó nueva marcha para exigir que renuncie la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez. Desde México, el líder aymara emitió un mensaje al pueblo boliviano: ‘‘Este es un gobierno de facto, no de transición, que reprime y mata. Es tiempo de dictadura y debemos mantenernos unidos’’. Foto Ap. Arturo Cano, enviado

La Paz. En la televisión, los noticieros celebraron en grande. La pantalla dividida mostraba, del lado izquierdo, un convoy de pipas de combustibles ingresando a esta capital, escoltado por vehículos policiales; del otro, escenas de lo que las conductoras llamaban "enfrentamientos". Se ufanaban en la explicación: la necesidad de traer gasolina y gas a la ciudad capital había generado el "choque". Una locutora admitía: "Para el desbloqueo, los policías han usado agentes químicos, ha existido gasificación".

La "gasificación" fueron balas, helicópteros, vehículos blindados y militares disparando sobre los habitantes de la ciudad conurbada de El Alto, en la zona conocida como Senkata, donde los seguidores del exiliado presidente Evo Morales mantenían un bloqueo en un depósito de combustibles.

La Defensoría del Pueblo confirmaría más tarde la muerte de tres personas, así como más de 30 heridos. La primera víctima fue Dayvi Posto Cusi, de 31 años.

Mientras sus compañeros recibían balas y gases en El Alto, en La Paz se realizaba la enésima marcha con la exigencia de la renuncia de la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez y el retorno de "el Evo", como le llaman sus partidarios.

Los frentes se multiplicaban: represión en las calles, marchas de respaldo a Morales, negociaciones entre la mayoría legislativa del Movimiento al Socialismo y las fuerzas minoritarias, desabasto y especulación que han mandado al cielo los precios de productos de primera necesidad.

Y en medio de todo eso, Áñez, como personaje de utilería. Ella ha dedicado buena parte de su tiempo en estos días a tomar protesta a los miembros de su gabinete. Como se le acabaron los cargos que se repartieron entre los partidos minoritarios –los ganones fueron Carlos Mesa, ex candidato, y el ultraderechista Luis Fernando Camacho– ha comenzado a tomar juramento a funcionarios de segundo nivel. Algunos de ellos, para demostrar que Dios ha vuelto al palacio de gobierno, han rendido protesta con la señal de la cruz en los labios.

Por los discursos a la hora de los actos protocolarios, parecería que se preparan para un gobierno de larga duración, aunque por ley deben convocar a elecciones a la de ya, pues el plazo vence el 22 de enero de 2020.

Entrada la tarde, a unos pasos de las tanquetas, los diputados del MAS –que viven bajo acoso y han sido abiertamente amenazados con cárcel por los autores del golpe– ofrecieron brevísima rueda de prensa.

Aunque el mundo entero ha visto los cuerpos de los caídos en las protestas en Cochabamba y otros lugares del país, las televisoras mostraron ayer escenas de ataúdes llenos de ropa, sugiriendo que no murió nadie. La versión de los golpistas ha sido, sin que hayan concluido los estudios periciales, que los muertos no cayeron por balas de policías ni militares. Que se mataron entre ellos, vaya.

Todo, pese a que la propia Fiscalía General y la Defensoría del Pueblo llevan el siguiente conteo desde que el presidente Morales salió del país: 27 muertos y más de 400 heridos.

La cruz y la tanqueta

Las calles que confluyen en la Plaza Murillo, epicentro del poder político boliviano, están llenas de rejas y barricadas. Sobre una de esas rejas hay un cartel que ordena: “No te canses de orar por Bolivia… Dios es bueno y Bolivia está en sus manos”.

La fe moverá montañas pero necesita una ayudadita. A unos pasos del cartel había una tanqueta del ejército, rodeada de militares. Varios vehículos similares completaban el escenario en la misma plaza y las calles adyacentes.

"Es la primera vez que vemos tanquetas aquí", dijo un empleado de la Asamblea Legislativa.

Los policías antimotines, que en los días pasados se hicieron cargo de mantener a raya a los manifestantes, fueron desplazados a un segundo sitio.

Entre dos de las tanquetas está la sede de la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde ayer los legisladores el MAS, partido del exiliado presidente Evo Morales, se reunieron durante largas horas, entre ellos y con las fuerzas de la minoritaria oposición.

"Vamos a cumplir con la patria bajo la luz de la constitución", sostuvo la diputada Betty Yañiquez, y cedió la palabra al legislador Henry Cabrera, quien informó que el MAS actuará de manera responsable, que se decidió "reconsiderar la directiva de la Cámara de Diputados" y reiniciar el trabajo legislativo que ahora está suspendido.

El anuncio central es que hay un principio de acuerdo para que ambas cámaras, de senadores y diputados, que tendría como fin "seleccionar y elegir a los nuevos vocales del Tribunal Supremo Electoral, hombres y mujeres notables que no tengan ningún partido político, a fin que puedan representar al pueblo boliviano y tengan la alta responsabilidad de llevar adelante las próximas elecciones".

El diputado Cabrera dijo también que los vocales de ese nuevo tribunal tendrían "un plazo máximo de 48 horas para convocar a elecciones" en el país.

Los legisladores del MAS suspendieron previamente una sesión convocada para ayer, en la que pretendían, según la prensa local, rechazar la renuncia de Evo Morales. En aras del diálogo y de encontrar una salida, argumentaron, al tiempo que llamaron a los militares a replegarse.

No les hicieron ningún caso, y este día tres nombres más se sumaron a la lista de nombres que se puede leer en un altar colocado en el vestíbulo de la sede legislativa.

Tras la represión en El Alto, un grupo de personas prendió fuego a la casa de la alcaldesa del lugar, opositora a Morales, mientras en diversas partes del país se anunciaban nuevos bloqueos y marchas hacia La Paz.

La Cámara de Diputados fue convocada para este miércoles por la tarde, pero esta crisis rebasa con mucho los muros de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Desde México, el presidente Evo Morales –fue obligado a renunciar y su renuncia no surte efecto en tanto el Legislativo no la acepte– respondió a los hechos de este día con un mensaje al "pueblo boliviano": “Este es un gobierno de facto y no de transición. Con represión, están matando a nuestros hermanos bolivianos. Es un gobierno de traición a la patria… En tiempo de dictadura, debemos mantenernos unidos”.

Publicado enInternacional
Miércoles, 20 Noviembre 2019 06:13

El gobierno de Colombia criminaliza la protesta

El gobierno de Colombia criminaliza la protesta

La desinformación y la propaganda de terror en contra de la movilización, crecen cada hora. Hubo allanamientos irregulares a casas de estudiantes.

Colombia prepara una movilización nacional para expresar el descontento con el gobierno de Iván Duque y sus propuestas de reformas laboral y jubilatoria que afectarían los salarios de los más jóvenes y alejarían aún más las posibilidades de pensionarse de los trabajadores actuales, además del asesinato creciente de líderes sociales, pueblos indígenas y ataques a la protesta social y movimiento estudiantil. 

A dos días del paro nacional, el Estado desplegó una serie de decisiones que generaron el rechazo de las organizaciones sociales. En ciudades capitales las residencias de jóvenes estudiantes, algunos de los principales promotores del paro junto a las centrales obreras, sufrieron allanamientos por parte de la Policía y el CTI (Cuerpo Técnico de Investigaciones) de la Fiscalía.

El abogado Wiston Gallego, de la Corporación Jurídica LIbertad, le explicó a PáginaI12 que “desde las primeras horas de la mañana se presentaron allanamientos en Bogotá, Cali y Medellín. No había orden de captura para estos jóvenes, y tampoco hubo hallazgos. Incautaron elementos legales como libros y comunicados que convocan al paro nacional”. El defensor de Derechos humanos detalló que los tres jóvenes son estudiantes del Instituto Metropolitano de Educación (ITM) y que varios estudiantes de ésta y otras instituciones locales han denunciado que desde la semana pasada son víctimas de seguimientos de personas vestidas de civil que se acercan a sus barrios y residencias preguntando por su ubicación.

“En los allanamiento de ayer hubo irregularidades pues participó policía vestida de civil, no dejaron ver en su totalidad la orden de allanamiento e impidieron dejar observaciones en la misma; por último no hubo presencia de la Procuraduría”, explicó Gallego. Estos jóvenes y millones en el país del movimiento estudiantil reclaman al gobierno de Duque por el incumplimiento en las promesas que realizaron tras meses de paros universitarios que exigieron más financiación a las universidades públicas. Jennifer Pedraza, reconocida líder de este sector, dijo a los medios desde Bogotá que seguirán motivando a la ciudadanía a manifestarse pacíficamente por las reformas que, a pesar de que el gobierno dice que no son ciertas, son una propuesta real. Explicó que hay una propuesta de ley ya radicada por la bancada del Centro Democrático para la reforma laboral, y que los cambios en el régimen previsional han sido ampliamente divulgados por ministros en medios de comunicación.

PáginaI12 habló con un estudiante de Medellín quien contó que los uniformados llegaron a sus casas en la madrugada e “ingresaron armados y de forma muy intimidante a nuestras residencias, en la cual proceden a desordenar y ultrajar las pertenencias de todos nosotros, muchas de las cuales fueron incautadas como un supuesto material probatorio”.

“Nos sentimos perseguidos, criminalizados, psicológica y emocionalmente decaídos”, explicó a este diario el joven que pidió omitir su nombre, y agregó que tienen miedo a salir de sus casas y que sus familias “están fuertemente afectadas provocando incluso complicaciones a su salud, puesto que observar sujetos encapuchados y armados entrar a nuestras residencias fue un impacto total y destructivo a nuestra integridad”.

La desinformación y la propaganda de terror en contra de la movilización, crecen cada hora. Ayer se supo, en videos circulados en redes sociales, que cientos de militares se desplazaban en camiones hacia Bogotá. Esto tras la orden de acuartelamiento que dio el comando de las Fuerzas MIlitares para contener, dicen las amenazas de orden público por el paro. En los medios comerciales y en cadenas falsas de whatsapp, se recomienda a los ciudadanos no salir durante esta fecha. Sin embargo, importantes sectores y personalidades defienden el derecho a la protesta e invitan a movilizarse pues también están inconformes con las propuesta a futuro de Duque que beneficiarían solo a los más poderosos empresarios, y también con la realidad presente: violación de derechos humanos, guerras por los cultivos de coca, incumplimientos en el Acuerdo de Paz, impunidad en casos de corrupción como Odebrecht y aumento de precios de alimentos y desempleo.

De acuerdo con la Revista Semana, más allá de las razones del paro, “ese día planteará una prueba ácida para el gobierno porque medirá la temperatura social del país con solo año y medio de mandato”. En medio del clima creciente de estigmatización y criminalización de una protesta que aún no ocurre, los ánimos y emociones crecen generando que el paro nacional sea tema de conversación en todos los espacios. En Medellín, en colegios decidieron cancelar clases, mientras en muchas empresas de Bogotá dieron el día a sus empleados para salir a marchar o trabajar desde casa.

Según Wiston Gallego, los allanamientos de ayer “están orientados desde la misma Fiscalía antiterrorista para las tres principales capitales. Y las incautaciones son ridículas: témperas, pinceles, como se puede observar en los noticieros nacionales”:

PagínaI12 consultó a la Fiscalía de Medellín y la Secretaría de Seguridad de la Alcaldía para confirmar el allamiento e incautación de libros a tres estudiantes de Medellín, y ambas entidades dijeron no tener información. Sin embargo, la Corporación Jurídica Libertad confirmó los hechos así como un allanamiento más en la sede del sindicato de maestros (Adida) que no tendría que ver con el paro pero que por realizarse horas antes de la movilización podría tener como fin causar temor entre los manifestantes. En Medellín, el comandante de la Meval dijo que hicieron 5 allanamientos, en vez de los 3 que tiene conocimiento la Corporación Jurídica Libertad, y que encontraron elementos que no son de uso ilegal como botas y material publicitario de la marcha pero “no son elementos terroristas”.

Por su parte la Policía Metropolitana de Bogotá confirmó que realizó este martes  más de 27 diligencias judiciales y allanamientos, en conjunto con la Fiscalía con el fin de, según ellos, encontrar a los encapuchados que cometieron “vandalismo y terrorismo” en protestas pasadas.

PáginaI12 confirmó que algunos de los afectados fueron jóvenes artistas de la capital que realizaron un mural con las cifras de más de 5 falsos positivos (ejecuciones extrajudiciales) cometidas por el Ejército y que incluyeron el nombre de altos oficiales; éste fue borrado y censurado, y luego replicado en otras capitales. El colectivo “PUro Veneno” y “Cartel Urbano” habrían sido allanados con orden judicial sin capturas “como parte de la estrategia de terror de Duque”, según dijo una fuente cercana a la organización a este diario. 

En Bogotá fueron incautados objetos de venta y circulación legal como latas de aerosol, pintura,, overoles, líquidos, pañoletas, carteles, y camisetas. Para Gallego, todo esto busca “una afectación directa entre los organizadores del paro”. Sin embargo, las voces que invitan a manifestarse pacífica y masivamente van más allá de los sectores organizados y la oposición a Duque. El cantante Carlos Vives, la Iglesia Católica, gremios económicos liderados por Bruce Mac Master, y hasta la recién elegida reina de la belleza de Colombia, han invitado a salir a las calles a expresar el rechazo a las propuestas de Duque. El llamado, insisten todos y todas, es a realizarlo sin violencia.

Por Katalina Vásquez Guzmán

Desde Medellín

Publicado enColombia
Uno de los cocaleros heridos en Cochabamba, lugar de resistencia al golpe.  Imagen: EFE

Con la narrativa de la amenaza de "grupos violentos locales y extrajeros" legitiman la represión

El ministro Murillo dijo que la autoproclamada presidenta Jeanine Añez no había podido viajar a su departamento natal, Beni, por las amenazas contra ella. “La presidenta es un objetivo militar, nuestras familias son un objetivo militar”.

 

Arturo Murillo, ministro del gobierno de facto de Bolivia, es el encargado de construir una de las narrativas más peligrosas del golpe de Estado: la del enemigo interno. Su discurso ha venido en un proceso de señalamiento que cuenta con dos elementos centrales, por un lado, fabricar un enemigo imaginario y peligroso, y por el otro, victimizarse.

Esa construcción escaló un nuevo paso el día lunes cuando Murillo señaló que la autoproclamada presidenta Jeanine Añez no había podido viajar a su departamento natal, Beni, por las amenazas contra ella. “La presidenta es un objetivo militar, nuestras familias son un objetivo militar”, dijo.

El enemigo que toma forma en el discurso del gobierno de facto estaría conformado por varios elementos: grupos subversivos internos, grupos armados extranjeros, bandas narcotraficantes bolivianas y mexicanas e integrantes de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Usarían “armas de grueso calibre”.

El gobierno de facto busca así victimizarse y legitimar la acción represiva, tanto de la Policía Nacional Boliviana como de la Fuerza Armada Bolivia. Esta última tuvo un despliegue en tres pasos. En primer lugar, salió a las calles a militarizar ciudades y carreteras, luego fue exenta de responsabilidad penal en las operaciones, y finalmente este lunes le fue aprobada una partida adicional de 4 mil 800 millones de dólares.

La construcción del enemigo interno busca otro objetivo más: negar la responsabilidad en las muertes. Así Murillo negó que hayan 24 asesinados, a pesar de que ese número haya sido proporcionado por la Defensoría del Pueblo, dijo que solo existían 9 muertos, de los cuales 2 había sido asesinados con tiros de frente con calibre no convencional, es decir que no usa las fuerzas de seguridad del Estado.

Por lo tanto, el gobierno de facto sería objeto de un ataque armado para desestabilizarlo que tendría en su autoría intelectual a las fuerzas del Movimiento Al Socialismo (MAS), es decir del proceso de cambio que tiene a Evo Morales en su dirección.

Morales, quien se encuentra asilado en México, se refirió a la situación represiva del país, y denunció que intentan “culparnos por las 24 muertes causadas por su “presidenta” autonombrada en 5 días”.

También declaró, en una entrevista a la cadena Al Jazeera, que busca volver para terminar su mandato que culmina el 22 de enero del 2020: “Está bien, todo por la vida, por la democracia, retiro mi candidatura, pero deberían dejarme terminar mi mandato (…) estoy buscando una forma legal de volver y estar con la gente que resiste la dictadura, el golpe”, afirmó.

Esa resistencia ha continuado su proceso de crecimiento en lugares de visibilidad, como La Paz, El Alto, Cochabamba, así como en carreteras del país, ciudades intermedias y pueblos. Es un levantamiento encabezado por diferentes movimientos que piden que Añez renuncie a lo que nunca le correspondió por la Constitución.

La respuesta del gobierno de facto, además de la represión y los asesinatos, ha sido la de descalificar las protestas: “Hay bloqueos en varios puntos del país, pero no hay demandas, ¿cuáles son las demandas?, no entiendo”, afirmó Murillo.

Junto con este escenario sigue sobre la mesa una de las cuestiones centrales: el llamado a elecciones. El discurso golpista sostiene que el gobierno de Añez es únicamente transitorio, y que sólo ha venido para “pacificar” y convocar a “elecciones libres”.

La forma de convocatoria a esas elecciones y las condiciones de participación son lo que está siendo objeto de debate. El gobierno de facto cuenta con el problema de la mayoría parlamentaria del MAS, una piedra de tranca para avanzar en la designación de nuevas autoridades del Tribunal Supremo Electoral.

Sin embargo, la decisión que pareciera tomarse, sería conformar un “órgano electoral interino elegido por consenso”, según apareció en la propuesta presentada por el ex presidente boliviano Tuto Quiroga. En esa propuesta Evo Morales no podría presentarse.

La necesidad electoral ha sido enunciada también por Carlos Mesa, quien pidió públicamente que se hiciera el llamado y que el MAS reconozca al gobierno de facto.

Esa desembocadura electoral es una necesidad por dos razones. En primer lugar, porque el golpe de Estado busca presentarse como institucional y democrático, y, por lo tanto, parte de esa construcción demanda una salida por los votos. En segundo lugar, porque la presión de las movilizaciones conforma un cuadro que el golpismo no logra controlar.

Un ejemplo de esta situación es la ciudad de La Paz, donde se presentan dificultades de abastecimiento de alimentos. La cuestión temporal es uno de los factores determinantes, y el gobierno de facto, los poderes reales del golpe de Estado saben que resultaría difícil mantener esta situación de autoproclamación por un tiempo prolongado. Buscan, antes de convocar a elecciones, haber generado todas las condiciones de persecución y proscripción que necesitan. 

Publicado enInternacional
 "Lamentablemente no se acataron protocolos policiales: hubo uso excesivo de la fuerza, abusos, delitos y no se respetaron derechos", admitió el presidente de Chile. Desde que prendieron las protestas sociales el 18 de octubre, las cifras ofi ciales indican que hay 23 muertos, más de 6 mil 300 detenidos y 2 mil 391 heridos (41 por balazos, 964 por perdigones y 909 por golpizas y gases lacrimógenos). Ayer marcharon en Santiago más de 200 que perdieron alguno de sus ojos. Foto Ap. Aldo Anfossi, Especial para La Jornada

Santiago. El presidente Sebastian Piñera reconoció que la policía (Carabineros) pasó por encima de sus propios límites durante la represión de las manifestaciones, que suman cuatro semanas en Chile, y que se han cometido violaciones a los derechos humanos.

"Lamentablemente, a pesar del firme compromiso para proteger los derechos humanos, en algunos casos no se respetaron los protocolos (policiales), hubo uso excesivo de la fuerza, abusos o delitos y no se respetaron los derechos de todos", admitió Piñera la noche del domingo, después de cinco días de total ausencia pública.

En el mes transcurrido desde que prendieron las protestas (18 de octubre), las cifras oficiales indican que hay 23 muertos, cinco de ellos por disparos de uniformados; más de 6 mil 300 detenidos (759 menores de edad) y 2 mil 391 heridos (41 por balazos, 964 por perdigones, de las cuales 222 tienen heridas oculares, y 909 por golpizas u otro). El Instituto Nacional de Derechos Humanos ha presentado 384 acciones judiciales.

La víctima mortal más reciente se contó el sábado 16, cuando Abel Acuña, de 29 años, aparentemente sufrió un paro cardiaco en la Plaza Italia. Hay evidencia gráfica de que cuando los paramédicos buscaban rescatarlo para llevarlo a un hospital, su esfuerzo fue abiertamente perjudicado por la policía. El Colegio Médico y el Servicio de Atención Médica de Urgencia confirmaron que las fuerzas especiales "agredieron" al equipo médico con "chorros de agua, gas lacrimógeno y disparos con armas antidisturbios, lo que retrasó la reanimación del paciente". La socorrista que atendía fue herida en una pierna y Abel falleció 15 minutos después.

La violencia policial ha sido implacable y abiertamente animada por la oficialidad superior. Apenas el miércoles 13 se filtró un audio, reconocido como auténtico, en el cual la máxima autoridad de carabineros, general Mario Rozas, hablando a la tropa, promete impunidad. "Tienen todo el apoyo, todo el respaldo, de este general director. ¿Cómo lo demuestro? A nadie voy a dar de baja por un procedimiento policial. Aunque me obliguen, no lo voy a hacer", dijo, desatando los aplausos. Carabineros después aclaró que se refería a decisiones sin un previo sumario interno.

Pero la presidencia de Piñera quedará marcada por la represión con que respondió a la movilización social. La actuación policiaca y del ejército comenzó a ser escrutada en terreno por observadores del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

La semana pasada, en Quito, comisionados de la CIDH reprendieron a representantes del gobierno chileno que justificaban la violencia del Estado.

El presidente, sabedor del riesgo que corre, se comprometió a que todos los casos "sigan siendo investigados para que en función del mérito de la causa puedan ser conocidos y juzgados". Además de disculparse y ofrecer condolencias, aseguró que dará asistencia "para que la Fiscalía y tribunales cumplan con su función de investigar y hacer justicia".

Prometió que "no habrá impunidad ni con los que hicieron actos de inusitada violencia ni con aquellos que cometieron abusos".

También reconoció que el martes 12 estuvo a un tris de sacar al ejercito nuevamente a la calle.

Para mañana y el miércoles se anuncia una segunda huelga general, convocada por la Mesa del Sector Público, que agrupa a 16 gremios.

Las manifestaciones entran en su quinta semana y si bien su masividad se redujo, siguen fuertes y lejos de terminar, pese a que el viernes 15 un arco de fuerzas políticas suscribieron un pacto para abrir un camino legal hacia una convención constituyente que redacte una nueva Carta Magna.

Sectores opositores que se excluyeron del pacto y también desde la ciudadanía, temen que el requisito de que los acuerdos y normas sean aprobados por dos tercios de los delegados convencionales frustre el objetivo de terminar con los enclaves autoritarios incorporados a la Constitución pinochetista para consagrar inamovible el modelo neoliberal.

Pero quienes defienden el pacto, sostienen que la nueva Constitución se redactará desde una "hoja en blanco", lo cual significa que en aquellas materias sin sumar dos tercios de aprobación, no prevalecerá el contenido actual, sino que se legislarán después en el Parlamento y que podrán aprobarse por mayorías simples y no con quórums calificados, como ocurre actualmente.

En la sociedad civil también se expresan urgencias respecto de que la convención constitucionalista sea representativa de la diversidad social, y que no sea acaparada por la clase política, cuyas principales representaciones (Parlamento y partidos) tienen más de 90 por ciento de rechazo y desconfianza ciudadana.

Fuerzas muy poderosas conducen todo en la aventura golpista

El gobierno trucho está matando sin ningún reparo. Estas horas son decisivas. Todo puede suceder

Publicado enInternacional
Varios manifestantes, en las inmediaciones de la Universidad Politécnica de Hong Kong, el 18 de noviembre de 2019. THOMAS PETER (REUTERS) / VÍDEO: ATLA

 El Gobierno autónomo insinúa por primera vez la posibilidad de aplazar las elecciones municipales previstas para este fin de semana

El cerco de la policía a la Universidad Politécnica de Hong Kong no da señales de abatirse pese a los choques de gran fiereza que han ocurrido en las últimas 24 horas. Varios centenares de jóvenes permanecen rodeados en el campus, cada vez más exhaustos y con unos avituallamientos que disminuyen. Los agentes de policía que acotan la zona, aparentemente convencidos de que tienen allí atrapados a los manifestantes más radicales, insisten en que detendrán a todo aquel que se encuentre dentro. Desde hace una semana impiden la entrada y, sobre todo, la salida, a cualquiera que no demuestre una razón profesional para estar en la zona acotada.

La policía parece haber adoptado en las últimas horas la táctica de esperar a que el cansancio, el aislamiento y la falta de suministros vayan haciendo mella entre los estudiantes y que los últimos acaben por entregarse. Ello después de haber advertido de que responderá con fuego real si los estudiantes utilizan “armas letales” en su defensa de la universidad. El lunes, un agente había sido herido en un gemelo por la flecha lanzada por uno de los manifestantes.

"El asedio de la policía contra la Universidad Politécnica es la confrontación más violenta hasta el momento en las protestas de Hong Kong. Al crear un cerco y disparar gas lacrimógeno y balas de plástico contra quienes intentan escapar, la Policía de Hong Kong nuevamente agita las llamas de la violencia, cuando deberían intentar apagarlas", ha indicado Amnistía Internacional.

Cada intento de los estudiantes por abrir una brecha por la que salir, o cada maniobra de distracción de sus simpatizantes desde fuera, recibe como respuesta una lluvia de rondas de gas lacrimógeno y de balas de plástico. Los jóvenes responden con el lanzamiento de adoquines y cócteles Molotov.

Por la mañana, un intento de los estudiantes de salir en masa acabó con unos pocos que lograron escapar; otros, detenidos; la mayoría, en retirada a cubierto ante un aire cargado de sustancias lacrimógenas. A lo largo del día se repitieron escaramuzas similares, todas con el mismo resultado. Según la policía, ha detenido a 51 personas con chalecos reflectantes que los identifican como administradores de primeros auxilios o prensa. Aunque, según su versión, los primeros desconocen cómo suministrar la asistencia más básica y los reporteros carecen de acreditación (no necesaria para ejercer antes de que comenzaran los cinco meses de protestas contra el Gobierno y en favor de la democracia). Desde el inicio de las manifestaciones, la cifra de arrestos ya roza los 4.500.

Esta tarde salían en ambulancia una veintena de jóvenes que necesitaban hospitalización, bien por heridas o bien por hipotermia después de haber quedado empapados por el agua de los cañones con los que la policía ha intentado abrirse paso.

Entre los jóvenes rodeados en la Politécnica podrían encontrarse hasta un centenar de alumnos de secundaria, según han puesto de relieve un grupo de directores de instituto que reclaman que se les permita sacar a sus estudiantes del cerco. La policía insiste en que todo aquel que salga de la zona será detenido y acusado de provocar disturbios, un cargo que puede acarrear hasta 10 años de prisión. Varias docenas de padres han organizado una sentada en uno de los puntos de control de la policía para pedir la liberación de sus hijos.

Soldados

Este fin de semana, por primera vez desde que comenzaron las movilizaciones en junio pasado, soldados del cuartel del Ejército Popular de Liberación chino (EPL) salieron a las calles de Hong Kong públicamente para limpiar algunos de los destrozos dejados por los encontronazos. Según afirma este lunes el periódico South China Morning Post, esos soldados pertenecen a unidades de élite experimentadas en Tíbet y Xinjiang, donde se han llevado a cabo contundentes campañas de represión contra las minorías tibetana y uigur.

La aparición de los soldados en las calles, aunque en ropa deportiva y en un área extremadamente limitada, ha causado una fuerte polémica en Hong Kong. Los simpatizantes de los manifestantes apuntan que el principio “un país, dos sistemas” que rige la antigua colonia británica prohíbe que las tropas chinas participen en tareas internas hongkonesas —aunque sean, aparentemente, tan inocuas como retirar adoquines— si no lo pide expresamente el Gobierno local. Algo que este Ejecutivo no ha hecho, según han precisado sus portavoces. Preguntado sobre la presencia de esas tropas, un portavoz de Defensa chino, Wu Qian, indicó en Bangkok (Tailandia) que “restablecer el orden” en las calles de la antigua colonia británica “es la tarea primordial”.

Máscaras

Los manifestantes sí se han apuntado un importante triunfo legal y moral. El Alto Tribunal de Hong Kong ha declarado inconstitucional la ley que prohíbe llevar máscaras en actos públicos o contra las órdenes de la policía, impuesta desde el 4 de octubre. “Las restricciones que impone a los derechos fundamentales […] van mucho más allá de lo que es razonablemente necesario”, han indicado los jueces, que han dado así la razón a los legisladores de la oposición pandemócrata que habían interpuesto un recurso contra la medida.

La policía ya ha anunciado que dejará de exigir el cumplimiento de la norma, muy polémica —y muy poco respetada— desde su nacimiento el pasado 4 de octubre. Para aprobarla sin pasar por el Legislativo autónomo, el Gobierno local invocó una vetusta ley de la era colonial que concede poderes extraordinarios al ministro principal en casos de grave amenaza nacional.

La tensión, agravada desde que la semana pasada los manifestantes declararan una campaña para multiplicar los incidentes de protesta, ya amenazaba con ensombrecer las elecciones municipales previstas para el fin de semana, en las que se espera un fuerte voto de castigo al gobierno local que encabeza Carrie Lam: una encuesta que publicaba el periódico Mingpao en octubre solo concedía al bloque pro-Pekín un 6% de los votos.

Este lunes, por primera vez, el Ejecutivo fue explícito sobre la posibilidad de aplazarlas, una posibilidad que los manifestantes siempre han temido. Según la cadena de televisión RTHK, el secretario para Asuntos Constitucionales, Patrick Nip, ha subrayado que los incidentes de la última semana han hecho “menos probable” la celebración de los comicios el día previsto. Precisamente, una de las demandas de los estudiantes esta última semana exigía garantías de que no se aplazaría la cita con las urnas. Posponerla podría elevar aún más los niveles de violencia de los últimos días.

Por Macarena Vidal Liy

Pekín 19 NOV 2019 - 03:55 COT

Publicado enInternacional