Elizalde llamó a la creación de espacios de resistencia frente a tales estrategias de dominación en el ámbito digital. Foto: Cubaperiodistas.

La misión de las nuevas generaciones en América Latina es lograr la soberanía tecnológica, afirmó el catedrático español Ignacio Ramonet durante un debate en el Pabellón Cuba, en La Habana.

El doctor en Semiología e Historia de la Cultura disertó sobre el colonialismo 2.0 y los desafíos de la izquierda latinoamericana junto a la periodista e investigadora cubana Rosa Miriam Elizalde, quien abordó el surgimiento e impulso de internet y su progresión desde el entorno militar hasta el contexto universitario y civil.

Ramonet recordó que Fidel Castro fue uno de los primeros que entendió la importancia de internet y dispuso en Cuba la fundación de la Universidad de Ciencias Informáticas para el desarrollo de una ciencia y tecnología nacionales.

Internet nos plantea, por una parte, el enfrentamiento cultural y la presencia activa en el ciberespacio, que ocupa todo un universo simbólico, económico y cultural, liderado por grandes potencias, las cuales pujan por ese territorio digital, puntualizó.

El autor de El imperio de la vigilancia señaló que el colonialismo digital de Estados Unidos limita el ascenso de otros países e industrias cuyos contenidos pueden seducir a las grandes masas y citó los múltiples intentos para frenar a la empresa china Huawei.

Igualmente, reconoció varios ejemplos que demuestran la carrera de Corea del Sur por lograr la descolonización, entre estos, la expansión de la cultura K pop, los doramas y producciones como la multipremiada cinta Parásitos, ganadora del premio Óscar a la mejor película.

Por su parte, la doctora en Ciencias de la Comunicación Rosa Miriam Elizalde mencionó cifras relevantes para la región latinoamericana, señalada como la más dependiente en términos de infraestructura, plataformas y contenidos estadounidenses; en tanto, precisó que el 90% de todo el tráfico de datos del continente pasa por servidores de la superpotencia norteamericana.

Destacó, además, la expansión simbólica del imperio norteamericano, cuyos contenidos, estructuras y mensajes monopolizan la red de redes, devenida territorio ideal para la ciberguerra, el espionaje y la manipulación.  “El totalitarismo estadounidense utiliza este escenario para reforzar sus apetencias coloniales”, aseguró.

Las naciones latinoamericanas ocupan el ranking entre los diez países que consumen más tiempo en las redes sociales, el 81% de los jóvenes del continente utilizan regularmente Facebook y el 50% de las personas que carecen de agua potable o no acceden a los servicios básicos tienen perfiles en alguna red social norteamericana, según estudios recientes del Banco Interamericano de Desarrollo.

La también vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba describió el actual panorama regional sujeto a ser el polígono de prueba en el contexto digital con ejemplos como Bolivia, donde se crearon 6 000 cuentas falsas a través de la inteligencia artificial para generar la percepción de un supuesto respaldo al reciente golpe de Estado.

En consecuencia, Elizalde llamó a la creación de espacios de resistencia frente a tales estrategias con ejemplos como Venezuela y Argentina, que han demostrado la posibilidad, desde la izquierda, de enfrentar a la gran maquinaria de manipulación de la derecha.

Creado en 2013, el espacio Dialogar Dialogar es una plataforma para el debate con las nuevas generaciones en la nación caribeña y rinde homenaje a su inspirador, el intelectual cubano Alfredo Guevara, reconocido por sus ideas y capacidad para polemizar con los jóvenes.

20 febrero 2020 

(Tomado de Cubaperiodistas)

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“No se necesita ningún amparo religioso para que existan los derechos humanos”

ENTREVISTA | ELIZABETH ODIO BENITO, PRESIDENTA DE LA CORTE IDH

Elizabeth Odio Benito será la segunda mujer en presidir la Corte Interamericana de Derechos Humanos en sus cuatro décadas de existencia. "Hay un retroceso grande en derechos humanos",

Elizabeth Odio Benito (Puntarenas, Costa Rica, 1939) será a partir del 1 de enero la segunda mujer en presidir la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en sus cuatro décadas de existencia. Esta abogada costarricense, única juez en la actualidad de este tribunal internacional, tiene 80 años y pide decir su edad, orgullosa de su larga carrera como profesora, política y jurista internacional.

Declarada feminista desde hace años, Odio presidirá la Corte en un momento en el que el rechazo a la violencia contra la mujer saca a las calles a miles de personas en América Latina. Mira ahora la evolución de los derechos de la mujer y recuerda aquellos años en los que fue ministra de Justicia (1978-1982 y 1990-1994) o vicepresidenta de la República y responsable de Ambiente (1998-2002) cuando ni siquiera habían salido al debate público muchas de las demandas actuales. También ha sido juez de la Corte Penal Internacional (2003) y del Tribunal Penal para la antigua Yugoslavia (1993-1998), donde imprimió su pensamiento feminista a favor de mujeres en situación de guerra.

Hija de maestros, descendiente de inmigrantes cubanos y españoles, y aficionada al fútbol; Odio defiende, sobre las protestas en Chile, que los modelos económicos que privilegian a ciertos sectores y deprimen a otros llegan a un momento en el que los más castigados protestan.

Pregunta. Usted es la segunda mujer que preside la Corte IDH en 40 años, y solo la quinta juez entre 34 varones que ha tenido este tribunal. ¿Qué mensaje quiere dar esta institución al elegirla presidenta?

Respuesta. Esta Corte tiene como misión proteger los derechos humanos de todos y todas y luchar por los principios de igualdad y no discriminación. Lo ha hecho muy bien, pero los gobiernos son los que proponen a los candidatos para integrar la Corte y casi todos han sido hombres. Ha sido una discriminación aberrante, pero es indudable que la Corte da mucha importancia al contexto de lo que ocurre en América Latina. Hace 40 años, cuando nació, había dictaduras militares que violentaban los derechos humanos de manera atroz y la Corte fue sacando la tarea, pero ahora enfrenta un momento delicado. Hay revueltas sociales en muchos países de América Latina y se nota malestar de las sociedades al no sentir satisfechas las obligaciones de los estados de respetar los derechos civiles y políticos, y también los económicos, sociales y medioambientales. Este es un continente muy violento y el más desigual del planeta, lo que se refleja en cada país, incluida Costa Rica. La gente está muy insatisfecha y en ese contexto yo empiezo mi presidencia en la Corte.

Pregunta. También es un momento diferente para el movimiento feminista.

Respuesta. Creo que mi militancia feminista, conocida así desde hace muchos años, influyó positivamente en la decisión de mis colegas. Creo que ellos pensaron que era buen momento para que una mujer que ha dedicado su vida a los derechos humanos de las mujeres, y especialmente de las mujeres en situación de pobreza y violencia, asumiera la presidencia. Creo que pesó positivamente.

Pregunta. ¿Cómo explica que Un violador en tu camino se haya extendido por el mundo?

Respuesta. Eso nos dice que la violencia contra las mujeres, especialmente la sexual, se ha convertido en una pandemia, como dijo una vez el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. No es una epidemia, es una pandemia, una situación dramática que ocurre en todos nuestros países y en nuestros hogares. Cuando ese tipo de protestas se viralizan, es porque hay una sensación en las mujeres de todas las edades y en muchos hombres de que hay que denunciarlo y poner un remedio a esta atrocidad.

Pregunta. ¿Cómo explica el impulso que han tomado corrientes políticas conservadoras de la mano de organizaciones religiosas?

Respuesta. Hay un punto esencial: los derechos humanos no son una religión ni están vinculados a ninguna religión. Son una ética laica y tiene que ver con derechos fundamentales que desde milenios se atribuyen a las personas por ser tales. No se necesita ningún amparo religioso para que existan los derechos humanos ni para el derecho internacional que los protege. Si así fuera, no se reconocerían los derechos humanos para las mujeres, como ocurre entre los musulmanes extremistas, aunque no son los únicos. Confundir derechos humanos con religión es un error garrafal.

Pregunta. Pero muchos cometen esa confusión.

Respuesta. Y la están cometiendo a sabiendas. Por eso es tan importante impulsar los derechos humanos en la educación formal y en nuestros hogares.

Pregunta. Hay varias tendencias políticas que pretenden mezclar religión y política. ¿Supone un retroceso en derechos humanos?

Respuesta. La línea de progreso en derechos humanos no va siempre hacia adelante. Hay épocas en las que hemos ido para atrás. Cuando uno ve lo que ha ocurrido con el cambio climático por responder a intereses políticos y económicos de ciertos sectores, se da cuenta de que eso mismo se replica en todos los órdenes. En los derechos de las mujeres, de la población afrodescendiente e indígenas, la niñez… ¿Por qué estamos como estamos con la trata de personas y con la esclavitud? Hay países en nuestro continente en donde hay trabajo esclavo. Tuvimos una sentencia en diciembre de 2016 que comprobó cómo se daba esa esclavitud en una serie de regiones de Brasil. Hay trata de mujeres, de niños o de migrantes. Hace unos años se recibía a los migrantes y ahora se les cierran las puertas. Hay un retroceso grande en derechos humanos, pero en general en principios como la solidaridad, la empatía y la equidad en las relaciones humanas.

Pregunta. El 66,5% del presupuesto anual de la Corte proviene del fondo regular de la Organización de Estados Americanos, el 7% de aportes de los Estados miembros un y 26%, de cooperación externa. Una manera de golpear a la Corte es la presupuestaria. ¿Ha podido mejorar su situación financiera?

Respuesta. La Corte IDH siempre ha sido pobre y nos damos cuenta de que lo económico es un mecanismo perverso que usan unos gobiernos que no creen en la globalidad de los derechos humanos para limitar poco a poco a este tribunal. Nosotros seguiremos trabajando con el presupuesto que tengamos, pero hay programas que se pueden ver limitados, como las capacitaciones de autoridades judiciales en los países y las visitas al terreno. Muchos gobiernos sí son generosos y han dado el financiamiento y seguirán dándolo. 

Pregunta. Hablaba usted al principio sobre las protestas sociales en este último trimestre y en algunos casos ha participado el ejército. ¿Cómo evalúa su actuación?

Respuesta. No cabe la menor duda de que ha habido problemas muy serios por el uso de la fuerza por parte de los órganos de vigilancia y también de los ejércitos. Eso ha motivado la preocupación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y de la oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, entre otras organizaciones internacionales. Los informes de estas instituciones deben ser enviados a los Gobiernos para que tomen nota y corrijan lo necesario. Yo frente a esto solo puedo externar preocupación; no corresponde a los ejércitos gobernar a los países de ninguna manera. Cuando lo han hecho, los resultados han sido muy negativos. Obviamente la circunstancia de que en mi país no haya Ejército demuestra que es posible vivir en democracia y en derechos humanos sin tener fuerzas armadas.

Pregunta. Chile era un país aplaudido por sus logros económicos y democráticos. ¿Cómo se explica lo que pasa ahora?

Respuesta. Mi interpretación personal, que no puede ser atribuida a esta Corte, es que estos modelos económicos que privilegian a ciertos sectores y deprimen a otros llegan a un momento en el que los que tienen más carencias protestan. En el caso de Chile fue una explosión de una situación que se venía sintiendo tensa desde hacía tiempo y que reaccionó en cadena después de ese aumento en el pasaje del metro. Es una protesta legítima que nada tiene que ver con el vandalismo; lo que pasa es que cuando esto ocurre siempre hay vándalos que se aprovechan, como pasó en Chile, Bolivia y Colombia.

Pregunta. ¿Ve un elemento común que explique lo que pasa en varios países más allá de la insatisfacción popular?

Respuesta. Cada país tiene factores propios e historias propias. Colombia ha vivido una guerra civil muy larga y prolongada y eso deja muchas marcas y daños en el tejido social. Eso es muy diferente a lo que pudo pasar en Bolivia o Chile. Casa país tiene sus particularidades y por eso las protestas son diferentes, aunque es indudable que los grupos ven lo que se hace en un país y piensen que en su país también se puede hacer.

Pregunta. ¿Es realista pensar en un aumento en la cantidad de estados que reconocen la jurisdicción de la Corte IDH [ahora son 20 de los 25 que suscribieron la Convención Interamericana, aunque la OEA tiene 35 miembros]?

Respuesta. Yo pertenezco al gremio de las optimistas, porque si no, no hubiera hecho nada de lo que hecho. Sí creo que la seriedad con que la Corte enfrenta sus tareas hará que más Estados suscriban el Pacto de San José [la convención americana sobre derechos humanos aprobada en 1969 por al OEA] o que reviertan la decisión de salirse.

asegura

Por ÁLVARO MURILLO

San José (Costa Rica) 12 DIC 2019 - 16:03

Publicado enSociedad
Michael R. Krätke, economista. Víctor Serri

El doctor en económicas Michael R. Krätke estuvo en Barcelona. En esta entrevista habla sobre la situación de crisis financiera, el auge de China y el estado actual de su proyecto de recopilar todos los escritos de Marx y Engels.

 

Michael R. Krätke (1949) es profesor emérito de Economía Política de la Universidad de Ámsterdam, donde reside actualmente. Colaborador habitual del semanario Der Freitag y miembro del Consejo Editorial de la revista Sin Permiso, Krätke es autor de numerosos artículos y varios libros sobre economía y la historia del socialismo. Además, forma parte del comité científico encargado de la nueva edición de las Obras Completas de Marx y Engels (MEGA, por sus siglas alemanas). Aprovechando su paso por Barcelona para participar en el posgrado de Sin Permiso, entrevistamos a Krätke sobre la situación en las principales economías del mundo, las tendencias más importantes del capitalismo global y el estado teórico de la izquierda.

¿Hay signos de una recesión? Los economistas parecen dividirse entre quienes llaman a la calma y quienes parecen llamar al pánico.


No entraría en pánico, pero hay motivos de sobra como para preocuparse. En algunas economías importantes, como Turquía o Italia, hay signos no ya de una recesión, sino de otra crisis financiera. Turquía es, en mi opinión, más frágil que Italia. La deuda pública y privada en Turquía se encuentra mayoritariamente en manos extranjeras y está denominada en dólares: si el dólar sube, lo harán las deudas, si la lira cae, al gobierno, los bancos y las empresas turcas les será más difícil pagar esas deudas.

Siguen habiendo varias crisis en marcha. En Estados Unidos hemos visto desarrollos recientes que son muy similares a los que precedieron a la crisis financiera e inmobiliaria. En esta ocasión se trata del uso de tarjetas de crédito, de la compraventa de automóviles de gama alta, financiada con créditos a consumidores que en realidad no pueden permitírselos y con frecuencia acaban perdiéndolos. Hay una deuda cada vez mayor que no es en absoluto segura. El proceso que desencadenó la crisis de deuda en EE UU está en marcha de nuevo.

Si ampliamos el foco, vemos que nos encontramos en medio de una gran transformación de la estructura de la economía capitalista mundial. No puede ignorarse la impresionante expansión de las estrategias de inversión y comercio de la República Popular China, que está registrando un enorme progreso en todo el planeta. Es un desarrollo a tomar muy seriamente. En particular la Unión Europea, si es que quiere seguir desempañando algún tipo de papel a nivel mundial, debería estudiar atentamente el caso de China y mantener buenas relaciones con ella.

Hay cambios en el mundo anglosajón. Nadie sabe qué pasará en las próximas elecciones en EEUU, quizá se acabe la pesadilla de Trump, pero tampoco es seguro. Si se termina, habrá un presidente Demócrata y es posible que muchos de los problemas causados por Trump sean corregidos. Pero no podemos estar seguros de ello. Reino Unido podría abandonar la UE. El Partido Laborista tiene un programa excelente en muchos aspectos que recoge las reformas urgentes que necesita el país, pero probablemente no ganarán estas elecciones. Si los tories consiguen una mayoría, abandonarán la UE con un plan descabellado para negociar un nuevo acuerdo de libre comercio con Bruselas en menos de un año, algo imposible. ¿Qué harán entonces? Entregarse a los EE UU de Trump y aceptar todo lo que les ofrezca. Esto puede que refuerce a ambos. Si esto termina sucediendo, terminaremos muy probablemente con una especie de Singapur gigante al otro lado del Canal de la Mancha.



Diría que Boris Johnson utilizó esa expresión exacta.


Ése es el plan de quienes apoyan y en buena parte financiaron el Brexit. Detrás de él hay grandes capitales, no solamente la frustración de los más pobres, que por otra parte es muy comprensible. El Brexit ha sido una acción política muy bien planificada por gente que dispone de fondos considerables. Quienes lo financiaron creen que la UE —y pienso que no se equivocan— es la única institución que les impide abolir los estándares de protección medioambiental, de los consumidores, laborales, etcétera, y que todavía resisten en Reino Unido incluso a pesar de todos estos años de thatcherismo y New Labour.

Económicamente hablando, Reino Unido no está en buena forma, todo lo contrario. Y está perdiendo su industria. Lo que están haciendo los partidarios del Brexit es, de hecho, completar el trabajo que comenzó Thatcher de desindustrialización. Es una tragedia: el país industrial más antiguo de Europa, que retiene todavía mucho intelecto, buenos ingenieros, trabajadores cualificados… Y lo están perdiendo todo. Temo que no quedará una industria digna de ese nombre en Reino Unido.

 

Aunque ya la ha mencionado de pasada, me gustaría preguntarle por la Unión Europea. ¿Cómo ve al bloque en esta crisis, en particular tras la llegada de Christine Lagarde al frente del Banco Central Europeo?


Ciertamente, continuará las políticas de su predecesor, que no hizo un tan mal trabajo, ampliando el margen de las normas que fueron impuestas, en particular por los alemanes, que querían convertir el BCE en un Bundesbank a gran escala. Esas normas hacían difícil al BCE actuar como un banco central real, interviniendo en la política macroeconómica en tiempos de crisis. Y eso es lo que, en efecto, Draghi hizo. Con consecuencias de varios tipos, pero al final salvó la Eurozona de un desastre completo, o, al menos, de la posibilidad de una desintegración. Esta política continuará, pero la dificultad es que el BCE no tiene reservas. No hablo en términos de dinero, sino de medios para intervenir. La tasa de interés ya está bajo cero, ¿así qué se puede hacer? El BCE impone tasas de interés negativas a cualquier banco que deposita su dinero en sus cajas fuertes. Oficialmente, todos los bancos centrales de todos los países miembro están obligados a retener un determinado porcentaje de sus reservas bajo el control del BCE. Es un castigo y tiene sus límites. En cualquier caso, no se pueden imponer más intereses negativos, es una situación completamente absurda en una economía capitalista, que es lo que seguimos siendo. No se puede continuar así, al menos no durante mucho tiempo. Así que tendrán que pensar en algo nuevo, pero no hay mucho que puedan hacer mientras no haya una acción concertada con los gobiernos europeos.



Se está hablando de extender los intereses negativos a los clientes.


Sí, y algunos bancos ya lo están haciendo, pero habrá fuertes reacciones a esa medida. No creo que sean capaces de sostenerla a largo plazo. Aunque puede que lo intenten. La UE se encuentra en una situación absurda. Tiene un presupuesto demasiado pequeño, aunque dispone de muchos instrumentos y políticas establecidas, como las políticas de cohesión territorial, que en principio han servido para llevar a cabo muchas cosas buenas. Pero las historias de éxito son muy pocas como para que tengan un efecto perdurable en la memoria de la opinión pública. Por otra parte, la UE tiene otras políticas, como las políticas agrarias, que son completamente absurdas. Todo el dinero está yendo, por los motivos equivocados, a la gente equivocada, en vez de utilizarse las políticas agrarias para apoyar objetivos medioambientales. Es una locura, carece de lógica. Se puede explicar históricamente, pero tiene que modificarse.

En política fiscal, hay una competición entre miembros, y todos sabemos que eso es en detrimento de todos los países participantes. Es un juego en el que nadie gana, aunque todo el mundo está de acuerdo en que debería ponerse fin a esta competición fiscal. Si se toma seriamente, eso significa que los países europeos han de tratar el asunto entre ellos porque hay paraísos fiscales, como Holanda, Luxemburgo, incluso Alemania.



¿Alemania?


Hasta cierto punto lo es. No sólo Reino Unido. No sé hasta qué punto lo sería también España, sería cauto aquí, pero muchos de los países participan en esta política de crear oportunidades para la inversión extranjera y evitar que las empresas pague impuestos en otro lugar. Holanda, donde vivo, es un paraíso fiscal. Si uno camina por el canal, ve un despacho de abogados tras otro, una infinidad de placas en las puertas, miles de compañías con sede en el centro de Holanda.



Quedémonos en Alemania por un momento. En la economía más importante de la eurozona hay temores de una recesión.


Los alemanes tienen miedo, por supuesto. Su economía depende de las exportaciones más que cualquier otra economía de la UE. Cuando hay una pequeña fiebre en el comercio mundial, los alemanes son los primeros en notarlo porque tienen relaciones comerciales en todo el mundo. Son una economía que exporta a todo el mundo, así que lo notan de inmediato, desde todos los rincones del mundo. Es el precio a pagar una vez te integras por completo en la economía mundial, y los alemanes son los más integrados de toda la UE.

Sin embargo, su integración es mayor con la propia UE, donde se encuentran sus principales socios comerciales. Ahí es donde la política económica alemana falla. En buena medida se trata de una política de empobrecer a tu vecino (beggar-thy-neighbour), pretenden que, aunque viven de las exportaciones, de la prosperidad de sus vecinos, no ha importarle si les va mal. Lo cierto es lo opuesto. Si las economías vecinas tienen problemas, si Francia tiene problemas, si Italia o Grecia tienen problemas, también son sus problemas. Los alemanes siguen sin aceptar eso. Sigue habiendo una esquizofrenia entre la realidad de ser un país integrado en la economía mundial y la mentalidad de la población, que sigue creyendo que es una isla. Tenemos prosperidad en Alemania, la cosa va bien y el resto del mundo no nos importa.

El pensamiento económico en Alemania es tremendamente dogmático. Tradicionalmente, desde luego desde los cincuenta y sesenta, ha sido un país en el que todo el mundo cree en la austeridad. La historia completamente errónea sobre la última crisis financiera —que esta crisis ha sido una crisis de deuda pública, soberana, algo que en absoluto fue— ha sido creída más que en ningún otro país del mundo. El crecimiento de la deuda pública fue una consecuencia. Pero los alemanes creen y siguen creyendo que lo más importante es mantener la estabilidad de las finanzas públicas para evitar la deuda pública, reducir la deuda pública. Les encanta, incluso idolatran, el famoso “cero negro” (nullschwarz), el símbolo de la austeridad por excelencia.

 


Lo mencionó Angela Merkel en su último discurso en el Bundestag con motivo de la aprobación de los presupuestos para 2020.


Así es. Ocurre algo parecido a EE UU. Allí los ingenieros, los especialistas, los economistas, llevan diciendo durante décadas que son un país en declive, que sus infraestructuras se desmoronan. Ocurre exactamente lo mismo en Alemania. Tienes edificios públicos, escuelas, calles, puentes, canales… todo en franca decadencia. No tiene por qué ser así, pero los sucesivos gobiernos del pasado han rechazado aceptar esta realidad. Dicen que debemos invertir en educación pero luego no lo hacen. No hacen lo que deberían hacer a gran escala en el sistema educativo. No sólo las universidades y centros de investigación más punteros, sino en las escuelas básicas, donde la gente obtiene su educación elemental. Las Volksschule, por ejemplo, teníamos una tradición en ello, y todo ello parece haber quedado olvidado. En este punto, en particular nuestra canciller Merkel no merece los elogios que recibe prácticamente en todas partes. No está haciendo lo que es necesario para Alemania y ciertamente no está haciendo lo que es necesario para la Unión Europea. Los alemanes no son lo suficientemente solidarios con sus vecinos en la UE. Es más una solidaridad en palabras que en hechos. Podrían hacer mucho más.



Pero en el debate público se señala la responsabilidad de las guerras comerciales en la situación económica de Alemania.


Desde luego. Muchos economistas se niegan a aceptar que los superávits comerciales de Alemania tienen un impacto negativo en los países vecinos, o en los países a los que exportan, aunque eso sea un conocimiento básico en economía. Gente como el señor Trump no lo sabe, pero ignorantes los hay en todas partes. No deberían estar no obstante en las facultades de Economía o los gobiernos.

Hay una historia estandarizada en Alemania. A los alemanes les gusta verse como víctimas: somos las víctimas, estamos cargando con la mayor parte del peso económico en la UE… Sí, si uno se fija en las cifras que invierte en el presupuesto comunitario, pero también son los mayores beneficiarios, en particular del euro y de las políticas de “dinero barato” de Draghi y del BCE.



No escuchan las advertencias hoy, pero tampoco escucharon las advertencias entonces. Una de las consecuencias ha sido el auge de partidos a la derecha de los conservadores en toda Europa.


Hasta muy recientemente no comenzaron a darse cuenta de la existencia de un movimiento populista de derechas. Ahora están en varios parlamentos. Es un problema político que no desaparecerá si se lo ignora.



La pregunta es hasta dónde puede crecer este partido en Alemania.


No estoy seguro. El siguiente paso será que la CDU aceptará, al menos a nivel de estado federado, cooperar con Alternativa para Alemania (AfD). Hasta la fecha, los cargos del partido se han negado de manera clara. Mantienen la vieja idea de que no debería haber ningún partido a su derecha. Y en algunas partes de Alemania, como Baviera, han conseguido mantenerlo así.



Era la frase de un conocido político bávaro: “A nuestra derecha no puede haber más que la pared”.


De Franz Jozef Strauss, concretamente, un político conocido por sus declaraciones contundentes. No sabemos qué ocurrirá. Podría pasar que AfD se escindiese. Es una posibilidad. Depende de cuánto tiempo mantenga el apoyo popular, de que su electorado siga creyendo en muchas de las cosas que dicen, promesas que no pueden satisfacerse, esperanzas que no pueden colmarse. Muchos de ellos sueñan con la Alemania de los sesenta. Existe una cultura de la negación. Durante décadas se ha negado que Alemania fuese un país de inmigración. Siempre se ha dicho que Alemania no necesita una ley de inmigración porque no es un país de inmigración, aunque hubo una inmigración constante de trabajadores de países europeos durante décadas desde finales de los cincuenta en adelante. Siempre lo han negado.



¿Habrá un giro a la izquierda de los socialdemócratas tras la elección de la nueva dirección?


Existe potencialmente. La militancia está harta de todo lo sucedido en los últimos años, la continuación de la política de coaliciones con los cristianodemócratas, en detrimento, por lo común, de los propios socialdemócratas. Se trataría de reparar el daño cometido, en parte por ellos mismos, y en hacerlo de manera gradual. La situación es particularmente difícil para el partido, que tendría que aceptar haber cometido no sólo algunos errores, sino errores muy graves. Es un cambio necesario. Sobre todo para recuperar al electorado que tradicionalmente ha apoyado al partido socialdemócrata, que en algunas regiones sigue siendo un partido de trabajadores, mientras en ciudades como Berlín es un partido de gente con educación universitaria, funcionarios, etcétera.



Como Los Verdes.


Hay similitudes, claramente. Pero con una diferencia importante: Los Verdes nunca fueron un partido de trabajadores. El partido socialdemócrata sí que lo fue. En algunas regiones, hay que decirlo, AfD se ha convertido en el partido protesta de los trabajadores que ya no creen en el partido socialdemócrata, a los que ven como parte del establishment.



¿Por qué La Izquierda no se ha convertido en el vehículo político de esa protesta?


Hay ideas muy ingenuas, por ejemplo, en materia de política de inmigración. Si se comienza a debatir una ley de inmigración de inmediato se produce un choque cultural. Porque para muchos izquierdistas eso significa establecer normas que discriminarán a personas. Una ley de inmigración supone de por si una discriminación: con ella se decide quién queremos que entre en el país —por ejemplo, a partir de su grado de educación, edad o posibilidades económicas— y quién no. Un partido socialdemócrata o de izquierdas está claro que no defenderá una ley que incluya discriminación en términos de religión, raza o género. Pero ha de haber un cierto grado de discriminación, como ocurre en la ley de inmigración de Australia o Canadá.



Irónicamente, Canadá, que es visto como un país liberal, tiene una ley de inmigración muy restrictiva que es tomada como modelo, entre otros, por la propia AfD…


Cierto, pero AfD no la ve como es, porque no discrimina en términos de país de origen, inmigración, raza o religión. Toronto es una de las ciudades más multiculturales del mundo. La cultura de aceptación de los canadienses también es mayor: a los inmigrantes los llaman ‘nuevos canadienses’. Es una cultura de acogida que funciona relativamente bien.



Pero hay otras cosas que dividen a La Izquierda, como peleas internas.


La Izquierda no tiene una idea clara de qué hacer en el momento actual. La parte más difícil para La Izquierda es encontrar al socio adecuado. Los Verdes son ahora demasiado fuertes, no les importa con quién llegar a un acuerdo, y aceptaría a La Izquierda como socio menor bajo circunstancias muy específicas. El SPD está más o menos ocupado consigo mismo. Habrá que esperar a que termine ese proceso. Mientras, La Izquierda está perdiendo pie en el Este del país, donde acostumbraba a obtener sus mejores resultados, como consecuencia del desarrollo demográfico, ya que era un partido con una elevada media de edad entre sus militantes.

 

Participa en la nueva edición de las Obras completas de Marx y Engels (OME). ¿Cuál es el estado actual del proyecto?


El proyecto continúa. Se mantiene la financiación para los próximos 16 años, lo que es bastante extraordinario. Ésta depende en gran medida de instituciones y bibliotecas. Piense que un volumen tiene un precio de alrededor de unos 200 euros, no es algo obviamente que todo el mundo pueda permitirse aunque quisiera. Las únicas concesiones que el proyecto se ha visto obligado a hacer es que algunos de los volúmenes se publiquen únicamente en versión digital.


Los últimos volúmenes aparecidos son una nueva edición de La ideología alemana en más o menos su forma original, aunque nadie puede establecer cuál era su forma original exacta, ya que los autores reescribieron el manuscrito varias veces. Engels llegó a utilizarlo como fuente hasta 40 años después de su redacción y quizá alteró el orden. En cualquier caso, esta última edición se acerca a ese original, y proporciona una buena idea de la naturaleza fragmentaria y del proceso de redacción de este libro polémico y que sirvió para alumbrar una nueva manera de entender las ciencias sociales.

También hemos publicado el borrador del libro de Marx de 1857-1858 sobre las crisis, escrito durante una de las mayores crisis mundiales, para las que preparó un estudio empírico y recolectó datos con la idea de publicar un volumen sobre el tema, pero que nunca terminó. El manuscrito, que demuestra su capacidad para llevar a cabo un trabajo empírico, está relacionado con los Grundrisse, de manera que podemos ver cómo su obra teórica se relaciona con sus estudios empíricos, cómo cambiaban sus argumentos dependiendo del estudio de las crisis. También hemos publicado un libro con los cuadernos de finales de la década de 1860 y 1870 sobre ciencias naturales y economía, en particular estudios sobre los mercados financieros, el mercado bursátil, literatura bancaria contemporánea, etcétera. Es otro estudio sobre el proceso real de investigación en Marx. Y hay otro volumen con los artículos periodísticos para The New York Herald Tribune —luego reproducidos en otros periódicos británicos— durante este mismo período, mientras escribía los Grundrisse e investigaba las crisis.

Hasta la fecha hemos publicado unos 75 volúmenes, según el plan revisado el total será de 114 volúmenes. La segunda sección, con el trabajo preliminar sobre El capital, ya ha sido completada, falta por completar el resto.



Se encuentra en Barcelona con motivo del curso de posgrado de Sin Permiso. Recientemente se ha rendido homenaje a su editor, Antoni Domènech, fallecido en 2017. ¿Qué recuerda de él?


Su muerte fue una noticia muy triste. Era un hombre de un grandísimo sentido del humor y una persona tremendamente inteligente. Lo veías en sus ojos, en el brillo, no le hacía falta decir nada. Hablamos mucho de su obra. Aún sigo buscando a un editor alemán para su último libro. También conviene destacar el papel intelectual de revistas como Sin Permiso, que fundó. Y me consta que personalmente era muy cercano a Manuel Sacristán, el traductor al español de El capital.

 

Por cierto, Domènech cultivó una duradera amistad con un personaje todavía polémico hoy en Alemania: el filósofo Wolfgang Harich.


Harich es polémico, sin duda. No me opongo a él, todo lo contrario. Han de tenerse en cuenta las condiciones especiales bajo las cuales gente como Harich tuvieron que escribir. Formó parte de los rebeldes de la RDA y pagó el precio por ello. Su vida no fue en absoluto fácil. Fue uno de los autores de la RDA exiliado más o menos en su propio país.

 

Antes ha mencionado a China. Habrá quien le sorprenda su opinión sobre este país en comparación con lo que leemos en los medios de comunicación.


Es más complicado de lo que parece, como siempre. Hay cuestiones que uno ha de evitar si quiere mantener relaciones con gente del Partido Comunista de China, de instituciones vinculadas al partido o la academia y el sistema universitario chino, como sus políticas en Tíbet y otras partes del país. Puede hablarse de ellos de prácticamente de todo, a todos los niveles, con la condición de que no se publique en un periódico del país al día siguiente. Mientras uno mantenga una cierta discreción sobre lo que sucede en China, se puede hablar de todo.
Personalmente estoy muy interesado en sus políticas económicas y medioambientales. Han sabido ver con claridad los problemas que tienen y toman medidas. Me gustaría que algunas de esas políticas fueran tenidas en cuenta en Europa.

En diez años, por ejemplo, construyeron una red de ferrocarriles de alta velocidad, con la tecnología más puntera, conectando las grandes ciudades. Nosotros no somos capaces de hacer eso en Europa, aunque geográficamente el continente es más pequeño que China. Es ridículo. Existía antes de la Primera Guerra Mundial: uno podía subirse al tren en el sur de Alemania y viajar hasta Lisboa. Ahora ya no. Los japoneses también tienen algo así, comenzaron a construirlo en los sesenta. Compárese la construcción del nuevo aeropuerto de Pekín con cómo los alemanes siguen peleándose con su nuevo aeropuerto en Berlín. Es increíble. Los chinos terminaron el proyecto en dos años y medio. Los alemanes comenzaron hace diez años, ¿y dónde están ahora? Todavía no está terminado.

También han sabido corregir errores. La destrucción de los centros históricos para construir rascacielos y otros edificios modernos, algo impensable en Europa. Ya no es así. El tráfico rodado en las ciudades es insostenible, la polución afecta a la salud de los ciudadanos. No tardaron en ver el problema y emprendieron medidas que ya están teniendo efecto en una gran ciudad como Pekín. Están mejorando. Los alemanes, por ejemplo, no actúan con la misma rapidez ni con la misma eficacia que los chinos.



Volviendo a la teoría, de unos años para acá vemos en Europa recuperarse a algunos autores olvidados de la tradición socialista. ¿Qué autores merecen ser tenidos en cuenta?


Justamente acabamos de sacar un nuevo libro para las juventudes socialistas, una antología sobre socialistas olvidados en su mayor parte, aunque no sólo. Es importante contar con una suerte de memoria histórica colectiva para evitar caer en los mismos errores y equivocaciones del pasado. El libro empieza con Marx y Engels, sigue con Karl Kautsky, Eduard Bernstein, Rosa Luxemburg, Rudolf Hilferding. La mayoría del mundo germano-parlante, pero sin duda podría extenderse. No me resulta difícil imaginar un libro así a escala europea, con autores españoles, franceses, polacos, rusos, etcétera, incluso judíos, en yiddish. Tenemos una tradición muy rica a la que no deberíamos renunciar.



En el mundo anglosajón se ha hablado mucho estos últimos años de Kautsky, de recuperar a Kautsky.


Su estilo, por decirlo abiertamente, es apagado. En estilo no tiene la fuerza que tenía Marx, que era muy agudo en alemán, o Rosa Luxemburg. Trotsky también era un muy buen escritor, aunque en mi opinión no era un gran pensador. Pero era un escritor brillante, mucho más que Lenin, que era más gris en ese aspecto.

Kautsky trató muchas cuestiones sobre las que escribieron Marx y Engels, pero sin entrar a fondo en el asunto. Piense en la creación de la revista Die Neue Zeit, que fue la revista teórica más importante para los socialistas europeos durante mucho tiempo. Todos querían publicar en esa revista, y Kautsky consiguió impulsar a nuevos autores.

De Kautsky se puede decir que era aburrido, pero intentaba decir algo, y ese algo no era baladí. Kautsky rompió con la tradición de no hablar mucho del futuro socialista. Fue muy atrevido en este aspecto e incluso escribió un libro titulado en alemán Am Tage nach der sozialen Revolution, “en los días después de la revolución social”. Un libro muy audaz. “¿Qué haremos exactamente después de tomar el poder?”, se preguntó. No veo a nadie en toda la izquierda europea capaz de atreverse a escribir algo así hoy.



Un autor del que ha quedado una imagen muy marcada por sus polémicas con Lenin.


Por supuesto. La polémica empezó en 1918, cuando Kautsky, como muchos otros, apoyó la Revolución de octubre porque pensaba, como Bauer, que los bolcheviques habían hecho lo correcto deshaciéndose del gobierno de Kerenski. En este respecto estaban de acuerdo con Lenin y Trotsky. Pero sus expectativas, como las de muchos, de que habría un gobierno de coalición de todos los partidos socialistas, con elecciones, constitución, etcétera, quedaron frustradas. Los bolcheviques hicieron lo opuesto. Comenzaron una política de terror, defendida por Lenin y Trotsky. Esto es cierto. Pensaban que era inevitable. Kautsky y muchos otros tomaron otra posición respecto a Rusia. Por eso hubo discrepancias entre Bauer y Kautsky. Bauer siguió defendiendo la revolución: para él era claro que ésa no era la dirección a tomar, menos aún en Europa occidental, y discrepó con la idea de privar de derechos políticos a la oposición y abolir, en la práctica, la democracia, incluso para la clase trabajadora. Discrepó profundamente, pero los apoyó cuando fueron atacados, una tradición de solidaridad con la URSS que no se detuvo ni con Stalin. Kautsky pensó que acabaría mal, en un desastre. Lo que hizo Gorbachov fue lo que Otto Bauer siempre esperó: que la democracia fuese reintroducida en la URSS desde arriba. Pero advirtió que cuando eso ocurriese sería el período más peligroso de la transición y podría explotar. Y eso es lo que sucedió. Bauer supo pronosticar muchas de las cosas que ocurrirían.

 

Por Àngel Ferrero

publicado
2019-12-11 06:58

Publicado enPolítica
Retos para el futuro de la comunicación alternativa en Colombia

Noviembre de 1991 fue la fecha en la que las calles vieron el primer ejemplar del periódico desdeabajo, una propuesta de prensa alternativa que surgió para aportar a la ruptura del cerco mediático que con raíz de décadas ahoga al país. Mes a mes, el trabajo empecinado de un grupo reducido de personas fue dándole vida a este proyecto prolongado durante 263 ediciones, que vistas a la luz del transitar del tiempo completan 28 años en este noviembre del 2019.

Son casi tres décadas de brindar información al conjunto del país donde, sin proponérnoslo, se ha condensado parte de la historia de nuestra Colombia a través de análisis políticos y económicos, que también se acompañan con poesías, crónicas, cuentos, historias, anécdotas y las voces de miles de organizaciones comunitarias y sociales de múltiples regiones, llevándonos a crear una especie de caja de resonancia de las luchas populares colombianas y regionales.

Un proyecto con lectura comunitaria, barrial, local, regional, nacional e internacional. En los 28 años transcurridos nos hemos dado a la brega de construir, más que un periódico, una propuesta de sistema de comunicación alternativa, autogestionado e independiente, que al día de hoy integra la producción mensual de dos periódicos impresos (desdeabajo y la edición para Colombia de Le Monde diplomatique), un proyecto audiovisual que produce como mínimo un video semanal, un diario virtual en la página www.desdeabajo.info –alimentado de manera incansable con noticias nacionales e internacionales–, la producción de uno o dos libros mensuales como parte de un fondo editorial que hasta el momento cuenta con alrededor de 250 libros editados; de la misma manera hemos hecho ejercicios de radio, así como murales en las calles.

Es una labor diaria que tiene como propósito brindar al país otra mirada sobre su cotidianidad, así como la del mundo, en un esfuerzo por una reinterpretación de sucesos y actuaciones del poder, razón por la cual, además, posibilitamos eventos de discusión, seminarios y conversatorios de múltiples aspectos que dan pistas para otra realidad posible aquí, pero también en el entorno inmediato y mediato.

 

La dura realidad como medio alternativo

 

Insistir durante 28 años en el ejercicio de democratizar la información no ha sido fácil. Las dificultades por sortear, de todo orden, pasan por un déficit financiero para mantener el proyecto y sostener a un equipo base –mínimo–, a lo que se suma: la falta de fuentes confiables para soportar la elaboración de artículos con lectura profunda del poder en el país; la incomprensión de los movimientos sociales para compartir la información que poseen sobre cada uno de los sectores donde se mueven; el poco debate que despierta el periódico, así como su reducido uso colectivo, realidad una y otra determinada por la negativa de diversidad de organizaciones para suscribirse y estimular a su militancia la lectura del mismo, decisión en la que pesa con fuerza mayor la ideología; el desinterés de los medios de comunicación también autodefinidos como alternativos para construir una propuesta colectiva con la cual disputar la opinión pública como un solo cuerpo; la reducida importancia que los partidos políticos alternativos le otorgan a los medios comunitarios e independientes; el mínimo o nulo apoyo que se encuentra en los gobiernos locales que se dicen independientes y/o alternativos (para brindar información fidedigna que permita develar los intereses económicos y políticos que han determinado el tipo de ciudades que padecemos, así como la ausencia de una política pública para este tipo de medios).

Dificultades a las que se suma, en la última etapa del periódico, la ausencia de personal especializado para programación y análisis de datos, en procura de establecer con mayor precisión las demandas y aspiraciones de los sectores sociales a los que llegamos. 

 

Una propuesta con proyección de futuro

 

En la actualidad vivimos expresiones múltiples de la cuarta revolución industrial y la tercera revolución científica, y por sus extensiones transformaciones de no poca monta para nuestra especie y el mundo todo, transformaciones con efectos visibles sobre la política, el conocimiento, la naturaleza, la comunicación, es decir la vida, transformada por completo. Comprendiendo este contexto histórico, aprovechando las ventajas que hoy nos ofrece, pero también buscando afectarlo de manera positiva, desdeabajo ha propuesto la construcción en nuestro país de un Sistema Nacional de Comunicación Alternativa (Snca).

Es una propuesta que consideramos fundamental para que entre variedad de experiencias sociales, comunitarias, de derechos humanos y medios alternativos, logremos por fin dar una verdadera disputa de la opinión pública al establecimiento, disputa que trasciende el ejercicio informativo de los medios oficiosos e implica la cultura como conjunto, que sin afectarla es imposible algún proceso de cambio que enraíce. 

Es una realidad que deja al desnudo la prolongada y errática valoración del papel de la cultura en una soñada sociedad otra, así como la fuerte dependencia informativa, histórica y presente que evidencia la fragilidad con la que los sectores dotados de vocación por un país distinto se han apropiado de la realidad del mundo de hoy, el mismo que nos facilita herramientas para lograr la consolidación de un Snca, el cual implica entonces integrar los medios escritos (periódicos, revistas y similares), visuales (televisión y cine), oral (radio), redes sociales, producción de libros, artes, web –adentrándose y ganando solvencia en el manejo de software libre y web profunda–, entre otros, en un proyecto conjunto que estimule la creatividad en el conjunto de la sociedad colombiana, dando cuenta de la existencia de otras rutas, parte y complementarias de las tradicionales, para luchar por vida digna. Otra ruta que en el tema que nos ocupa también es territorio, el cual está en disputa en todo el mundo, para afincar dominios y hegemonías o para romperlos y superarlos.

Este reto del Snca no es difícil de materializar, y no se reduce al factor dinero; más allá de éste implica pensarnos temas cotidianos y sustanciales como la construcción de agendas comunes por cubrir y desplegar, la articulación entorno a producción y difusión de contenidos, así como temas difíciles que todos vivimos como el reto económico, el cual es rompedero de cabeza para todos los medios alternativos y que no será superado con la simple aprobación de una política pública de medios, o la apertura de una licitación para acceder a determinadas convocatorias, pues como lo evidenció la licitación del Mintic para radios comunitarias, quienes accedieron a las licencias tuvieron que cambiar sus rumbos comunicativos, pues en la cotidianidad de su quehacer quedaron endeudados con temas como el pago de derechos a Sayco y Acinpro y de espectro electromagnético –que de por si es limitado a 250 vatios–. La experiencia dejó en claro que quienes pueden acceder a estas emisoras deben tener facilidades económicas para mantenerlas, o como sucedió con varias de las emisoras con asiento en Bogotá: entrar en la lógica de la comunicación mercantilizada (priorizar franjas musicales, vender pautas sin criterio, cobrar a la comunidad por el uso de las franjas, etcétera), que no se diferencia en nada con las emisoras propiedad de los grupos del poder. 

Un tema más complejo: qué comunicación, cómo, con quiénes y para qué, algo que en algún momento deberá discutirse, por ahora no es parte de la agenda ni determina el sí o el no de la preeminencia y potencialidad de un Snca. Por ahora sentimos que su rechazo proviene de factores ideológicos, y no mucho más.

 

Retos para la comunicación alternativa

 

En el mundo de hoy la información es patrimonio del conjunto humano. La información dejó de ser complemento de la política para constituirse en el centro de la sociedad misma, en el factor fundamental para la lucha por vida digna y, con ella, la disputa por la cultura y la opinión pública como un todo. Sin embargo, estamos en un momento complejo en donde brindar información prácticamente se vuelve un crimen. Solo basta ver los casos de Julian Assange –fundador de WikiLeaks– y de Edward Snowden, quienes fueron criminalizados, perseguidos, exiliados y puesto tras las rejas –caso de Assange– por filtrar información que desnuda el control que ejercen los Estados Unidos sobre el conjunto de la humanidad, enterrando la libertad y confirmando así la actual era del capitalismo de vigilancia.

En este panorama la tarea que reta a los medios alternativos es la de generar contenidos de calidad, rigurosos, lo que nos lleva a preguntarnos ¿cómo garantizar un periodismo confiable y que trascienda lo evidente? Hablar de esto implica, quiérase o no, consolidar una forma autónoma de producir comunicación, una forma que no caiga en las ligerezas de la virtualidad, en el vértigo de lo escandaloso que se tapa rápidamente con el siguiente escándalo y la fugacidad de la red –en donde todo debe ser corto–.Decía Ryszard Kapuscinski, maestro del periodismo que “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas”, a esto le agregaríamos que las personas sin rigurosidad y capacidad de trascender lo evidente, cuestionando cuando hay que cuestionar, develando los factores del poder y del dominio, tampoco. Nuestro papel debe ser el de hacernos preguntas cada día para entender el funcionamiento del mundo actual. Debemos trabajar para informar con calidad para que la humanidad comprenda la realidad que padece y busque transformarla, porque ese cuento de la objetividad ante la injusticia y la mentira no cabe en la comunicación alternativa.El festejoPara nosotros la celebración de nuestro 28 aniversario de acción ininterrumpida, no es solo de desdeabajo, es colectiva, es del conjunto de procesos sociales, comunicativos y políticos que soñamos con otra sociedad necesaria y posible; y así es porque somos un producto de un proceso social, con todos sus defectos, precariedades y limitantes, entre ellas el (des)encuentro real que se prolonga con muchos procesos sociales y actores políticos que no optan por la acción mancomunada, a pesar de las evidencias de la realidad que así nos reta y emplaza, (des)encuentro que implica desaprovechar acumulados, potencialidades y acciones de diverso tipo.

En tanto somos el resultado de un proceso social que va dando a luz diversos retoños, con nosotros celebran otros procesos comunicativos, y a ellos es a quienes nosotros celebramos, y con ellos a nosotros mismos, en tanto es importante resaltar su existencia, sus visiones, sus logros, sus dificultades, sus disposiciones, para ver cómo logramos entre todos y todas darle cuerpo a un proceso que sin pretender hegemonías le de paso a un Sistema Nacional de Comunicación Alternativa, en el cual y desde el cual, sin negar la existencia de cada cual, hagamos realidad aquello de que la prensa se hace a diario y entre todos, en este caso, prensa escrita, radial, visual, en sus distintas variables y potencialidades que hoy nos ofrece la revolución industrial en marcha.

Veamos que nos dicen algunos de estos otros procesos –otros muchos quedan en nuestra memoria por ser retomados, pero la limitante del espacio impone su razón–, que también se han batido por años por llevar su voz, escrito e imágenes de un país desgarrado, que sueña con justicia, paz y dignidad ampliada y posible de sembrar y recoger sin negar a nadie.

 

 


 

“Aprendimos a ver a las comunidades no como pobrecitos y victimas…”

 

Entrevista a Luis Gabriel Galindo, integrante de Contagio Radio desde hace 10 años.

desdeabajo (da). ¿Cómo nació Contagio Radio (CR)?
Luis Gabriel Galindo (LGG). Antes de ser una radio nosotros eramos una revista de derechos humanos que nació desde la Comisión Inter Eclesial de Justicia y Paz, una organización de derechos humanos que acompaña a comunidades en diferentes regiones del país, y que desde el 2009 se empieza a pensar en un proyecto de radio que se materializó y dio el tránsito de la revista Contagio a la propuesta Contagio Radio (CR), iniciando con un programa noticioso, que se mantiene hasta hoy, que se llama “Otra mirada” en el cual se analizan las diferentes situaciones que en cuestión de derechos humanos se presentan en Colombia.

da. ¿Por qué decidieron trasmitir desde un dial virtual?
LGG. En ese momento veíamos que la conexión a internet se iba aumentando, no solo en las ciudades, también en algunas regiones del país, lo que nos permitía superar la barrera principal que eran los costos para tener una radio en AM o en FM, que eran demasiado altos. Vimos que a través de la web había un lugar para empezar a trabajar y lograr difundir los temas que estaba trabajando la Comisión y también organizaciones de otras regiones, en donde el tema de los derechos humanos era complicado y gracias a la internet podíamos presentar la información que no salía en otros medios.

da. ¿Qué aprendizajes han acumulado al desarrollar la comunicación alternativa con enfoque en derechos humanos?
LGG. Aprendimos no solo de nuestro trabajo como equipo, sino que el aprendizaje constante se ha dado gracias a las personas de las comunidades y a las personas que nos contestan el teléfono a diario. Una de las principales lecciones tiene que ver con aprender a entablar diálogos y aprender a ver a las comunidades no como pobrecitos y victimas, sino como las personas que tienen unas historias en común, que han sufrido la violencia, pero no por ello son personas relegadas, sino que a cada instante están transformando, luchando y creando propuestas. Este aprendizaje constante nos implica seguir aprendiendo de la comunicación con enfoque en derechos humanos, y para esto la cercanía a las comunidades y organizaciones es fundamental.

da. ¿Qué audiencias han logrado crear?
LGG. Inicialmente la audiencia eran organizaciones de derechos humanos, pero con el tiempo se fue ampliando a organizaciones ambientalistas y otros públicos –como las universidades y especialmente los jóvenes. Las personas que más nos escuchan están entre los 25 y 34 años, principalmente en las ciudades, y poco a poco hemos logrado ir llegando a municipios y comunidades que comienzan a acceder a internet.

da. ¿Cuáles son las limitaciones que más les pesan?
LGG. La principal limitación es la financiación, pues sostener un equipo de doce personas no es fácil.

da. ¿Cómo entienden la articulación con otros medios de comunicación alternativos?
LGG. Desde el inicio hemos trabajado con diferentes medios alternativos. En este momento estamos trabajando en una plataforma que se llama “Medios por la Paz”, y allí hemos podido acercarnos y conocer el trabajo de otros; queremos acercarlos un poco más a la radio y también aprender de ellos porque hay medios que están haciendo cosas muy interesantes, y entonces hemos tratado de unirnos, aunque también a veces es difícil porque en los medios pequeños hay mucho egoísmo por los públicos, por los temas que se trabajan, sin embargo hemos venido sorteando eso y vemos a los otros medios como un insumo de información para lo que hacemos.

da. ¿Cómo ven el panorama de los medios de comunicación en Colombia?
LGG. Hay un panorama en el que cada vez más las personas buscan nuevos medios, esto se da porque la sociedad empieza a observar muchos intereses empresariales en los grandes medios. Las redes sociales han permitido un poco que se democratice la información. Vemos un panorama creciente de los nuevos medios de información. Vemos que la gente le apuesta a ver otras cosas, a buscar otras cosas, a consultar y compartir a través de la red, y para nosotros eso es un aliciente porque nuestras entradas a la página web van en aumento año tras año y pues eso nos dice que la gente esta mirando para otros lados, que ya no se come todo el cuento que le echan en televisión.

 


 


 

 

“Tenemos que pasar de la chiva noticiosa, a informar para movilizar a la sociedad”

 

Entrevista a Cesar Galarza, indígena del pueblo Nasa*

desdeabajo (da). ¿En qué momento llega la Acin a la conclusión de que es necesario darle cuerpo a un Tejido de Comunicación?
Cesar Galarza (CG). Creo que tanto como llegar a una conclusión y decir que hay una fecha específica es difícil decirlo, porque en la organización vemos la comunicación más allá que el tema de medios o de las Tics, sino que la comunicación siempre está presente a través de las asambleas, a través de la tulpa. Entonces, la comunicación no es que surgió en un momento especifico, sino que ha estado constante en la organización, permitiéndonos avanzar. En lo particular del medio, hace unos años la comunidad vio la necesidad de avanzar en la creación de emisoras y temas de medios.

da. ¿Cómo relacionan ustedes comunicación, comunidad y territorio?
CG. Bueno, te hablo desde lo personal y también un poco desde lo colectivo. Acá hablamos mucho de tejido y este tema es que cada uno es un complemento necesario para la vida. Sin comunicación no se darían los ejercicios de las comunidades en los territorios. La comunicación va desde los espacios comunitarios y desde nuestra cosmovisión, entonces, la relación territorio, comunidad y comunicación es lo que nos permite seguir perviviendo en nuestros territorios, sin el cual pues no se podría dar ningún tipo de comunicación. Ahí se ve como todo es una relación constante y esencial. Para nosotros la comunicación va desde el mismo sentir, desde ser parte de la tierra.

da. ¿De qué medios se compone el Tejido de Comunicaciones?
CG. Como tal los medios es la emisora Pa’yumat que tenemos a nivel zonal, y hay algunos ejercicios desde lo audiovisual. Hay otros medios que están en la Red-Amcic, donde se articulan todas las emisoras indígenas del país, principalmente del departamento del Cauca y, obviamente, en la zona norte. Nosotros somos 22 territorios y cada uno tiene sus dinámicas de comunicación, algunos tienen sus emisoras, entonces lo que hacemos es que articulamos todos los procesos de comunicación para ir teniendo esa afinidad entre todos y de esta forma no solo comunicar sino movilizar y apoyar a los distintos procesos.

da. ¿Cuáles son las limitaciones que tienen en la actualidad?
CG. Son bastantes. Es bien sabido que cada lucha indígena es dura y el tema de comunicación no ha sido la excepción, de hecho, que el gobierno nos garantice de alguna forma que haya un funcionamiento técnico de una emisora es muy complejo porque no los dan ni los hay y pues nosotros tampoco contamos con la suficiente tecnología para que funcionemos; la red de cobertura es muy cara y eso ha sido una pelea constante para que no nos cobren tanto a nivel del espectro. Otra limitación es el tema económico para mantener un funcionamiento de equipo mínimo porque los recursos son limitados y siempre es una lucha y un rebusque para poder generar esta comunicación.
Otra limitación, bien compleja, es el tema del conflicto que vivimos en el Cauca; nosotros somos uno de los medios que prácticamente informamos a diario la situación del norte del Cauca, y ahí hablamos sobre los asesinatos de la Guardia, amenazas, criticas al Estado, al gobierno y a la fuerza pública, lo que motiva que nos escuche la comunidad y también los malos. Siempre estamos expectantes de lo que pueda pasar con nuestras vidas; las tensiones nos limitan en el manejo de cierta información porque podemos ser víctimas de cualquier bala.

da. En estos momentos, ¿cómo evalúan el ejercicio de la comunicación indígena en Colombia?
CG. Hay dos partes por evaluar: lo primero, y es positivo: la comunicación propia siempre ha estado en los territorios y se mantiene a través de los rituales, lengua, espiritualidad y todos los factores culturales de las comunidades, a pesar de la historia de colonización y de atropellos del Estado y gobiernos, con sus políticas neoliberales, y atentados realizados para acabarnos como pueblos.
Lo segundo, es cómo entienden la comunicación desde afuera, pues es muy complicado porque siempre hay trabas. Cuando exigimos el derecho a la comunicación de los pueblos indígenas, se ha vuelto una lucha constante y una piedra en el zapato del gobierno. A nivel de la información también hay muchas limitaciones porque en este país cuando se informan cosas que van contra el poder pues simplemente te matan. El año pasado la fuerza pública asesinó a una compañera comunicadora del pueblo Coconuco mientras cubría los hechos de liberación de la madre tierra.

da. Y en este ejercicio, ¿cómo entienden la articulación con otros medios de comunicación alternativos?
CG. La lucha debe ser constante y de todos, en ese sentido creemos que los únicos que han hecho que la población realmente este informada con la verdad son los medios alternativos. Nosotros hemos dado espacios de articulación a nivel zonal y regional, así como con otros medios de Cali y Bogotá para informar lo que aquí esta ocurriendo, pero la articulación debe ser cada vez mejor. Tenemos que pasar de la chiva noticiosa, que se vuelve tendencia, a informar para movilizar a la sociedad.

* Integrante de la Acin y del Cric, acompaña el Tejido de Comunicación Acin y se desempeña como comunicador comunitario y productor audiovisual.

 


 


 

“La unidad es uno de los desafíos más grandes que tenemos los medios alternativos

y la sociedad en general”

Entrevista a Laura Langa y Ariel Arango del proyecto de comunicación Entrelazando.

desdeabajo (da). ¿Qué es Entrelazando?
Laura Langa y Ariel Arango (LL-AA). Somos una productora fotográfica y audiovisual independiente que basa su trabajo en contenidos sociales y artísticos en diversos territorios, principalmente en Latinoamérica.

da. ¿Quiénes impulsaron y le dieron vida a Entrelazando?
LL-AA. Entrelazando nació en el 2011 en Argentina como parte de un proyecto itinerante en casa rodante por Latinoamérica. Éramos 4 amigos que desde distintas disciplinas queríamos producir contenidos digitales. Una diseñadora gráfica, un fotógrafo, un documentalista y un programador web. Al proyecto se fueron sumando distintos amigos, la casa rodante la vendimos y el viaje siguió de otra forma. En estos 8 años han pasado por el proyecto una red de grandes amigos y afectos que van más allá de una relación laboral. Cada uno de ellos y ellas le han dado y le seguirán dando vida a entrelazando.

da. ¿Por qué ven la necesidad de crear este proyecto?
LL-AA. Porque por medio de él teníamos la posibilidad de relacionarnos con diversos territorios, generando alrededor de los procesos creativos una comunicación hacia adentro y hacia afuera.

da. En el desarrollo del proyecto, ¿han logrado identificar la audiencia que tienen e identificado los sectores sociales donde más se concentra la misma?
LL-AA. La audiencia en principio es con quienes trabajamos y luego se replica en los lugares donde hemos hecho otros procesos, así como las personas afines al tipo de contenido que hacemos. Nuestro reto, de alguna manera, era crear una red de gente con los mismos intereses. Lo que nos gusta es que quienes siguen nuestra plataforma de algún modo es gente cercana.

da. De acuerdo a sus prácticas y proyectos, ¿cuáles son las limitaciones que más le pesan o limitan?
LL-AA. Más que limitaciones se trata de posibilidades: quizás, en un primer momento, no llegar a grandes audiencias es una limitación, que asumimos más bien como una posibilidad que se abre desde los medios alternativos y es justamente no ser hegemónicos ni funcionales a las agendas oficiales, lo cual nos permite una mayor libertad a la hora crear y elegir los procesos según nuestras convicciones. No nos financian marcas, ni agencias de cooperación, ni trabajamos por encargo. Hacemos lo que nos gusta, con quienes queremos y donde sentimos que podemos aportar. Siempre en acuerdo mutuo.

da. Para ustedes, ¿qué es la comunicación alternativa?
LL-AA. Va por la línea de lo que veníamos hablando. Siempre hemos dudado de los medios oficiales porque más allá de sus trabajadores, dónde siempre habrá gente bien intencionada lo grave es quiénes son los dueños de esos medios, las lógicas con las que operan y los intereses a los que sirven. La comunicación alternativa tiene la posibilidad de alejarse de esas lógicas y estar más enraizada a los territorios y a los procesos sociales y así no jugar el rol meramente informativo sino hacer análisis más críticos y propositivos e, incluso, hacer procesos de largo aliento y no llegar un fin de semana e irse al siguiente encargo.

da. ¿Cuál es el papel que debería cumplir ésta en el momento que atraviesa el país?
LL-AA. Llenar los vacíos que los medios oficiales siempre han dejado. Aportando desde una mirada crítica, no coyuntural, sino que hace seguimiento de lo que sucede y establece relaciones de proximidad con quienes están involucrados. Desde otras narrativas y registros. Y siendo conscientes de que ni la neutralidad ni la objetividad existen. Existen experiencias de comunicación desde los territorios que hoy son fuentes más fiables de lo que está sucediendo en el interior del país –al margen de los temas de moda que la agenda política impone–, muy necesarios para entender lo que está pasando y no quedarse solo con el dato o el hecho aislado.

da. ¿Cómo entienden la articulación con otros medios de comunicación alternativos? ¿Han logrado hacer algunos ejercicios de articulación? De ser así ¿Qué resultados obtuvieron?
LL-AA. La articulación es más necesaria que nunca y no solo entre medios alternativos, sino entre procesos sociales y sectores de la ciudadanía que podrían hacerse eco de este tipo de comunicación. En el 2015 tuvimos una experiencia de articulación con algunos medios y espacios que promovían la resistencia de los Nasa en el norte del Cauca y sin duda el impacto fue mucho más grande, y eso generó un interés muy significativo en diversos territorios nacionales y extranjeros que sin esa articulación no hubiese sido posible. En ese sentido, la unidad es uno de los desafíos más grandes que tenemos los medios alternativos y la sociedad en general en tiempos de tanta polarización, fragmentación y desarticulación. Por supuesto que esa unidad debe estar atravesada por los principios que hemos hablado anteriormente y eso ya hace un gran filtro y plantea el desafío mayor. Y es justamente el punto de partida de esta conversación. ¿por qué y para qué hacemos lo que hacemos?

 


 


 

“Los contenidos que hemos generado son de memoria subterránea”

Entrevista con Marcelo Tiusaba (director) y Carolina Romero (periodista) del Blog Anti.

desdeabajo (da). ¿Por qué empezó este medio de comunicación alternativo para la escena punk?
Marcelo Tiusaba y Carolina Romero (MT-CR). Iniciamos en el 2008 en el auge de los blogs a compartir música en programas P2P como Ares o Soulseek. En esa época conocimos el blog Sudamérica Agoniza, que se enfocaba en la escena punk latinoamericana de los años 80. Nos gustó mucho la idea y tomamos ese blog como referente.

da. ¿Cómo empezaron a consolidar los contenidos y línea editorial?
MT-CR. Las reseñas que hacíamos al principio eran muy amateurs y eran sobre las bandas que nos gustaban. Tratamos de publicar contenidos semanalmente, pero a veces por nuestros trabajos personales no es posible. Funcionamos como dinámica fanzinera, desde la afinidad, cada quien puede proponer el tema y cubrimiento, lo que quiera. Los contenidos que hemos generado son de memoria subterránea, como revisar la historia del punk de Colombia.

da. ¿Cómo ha sido el ejercicio de consolidación de audiencias?
MT-CR. Comenzó siendo un espacio dedicado al punk y con el pasar del tiempo se abrió a otros estilos musicales: rap, garage, postpunk. A veces podemos tener 2000 visitas al mes y al otro 500. Empezó en los términos de lo subterráneo, en una escena que no tiene pretensiones comerciales. El público mayor si es punk y nos apoya compartiendo los contenidos.

da. ¿Cómo ha sido la relación con otros medios de comunicación alternativos?
MT-CR. Republicamos los conciertos de otros medios o contenidos como El Enemigo –un youtuber que hace reseñas de bandas. Hicimos la campaña Ruido Sin Fronteras para invitar a la gente a que enviará sus colaboraciones. Por ejemplo, republicamos contenidos con el colectivo Mentes en Disturbio de Medellín, pero no hemos logrado articular bien la red de parte y parte.

da. ¿Cómo han logrado el financiamiento para el medio de comunicación?
MT-CR. Se hace por medio de fiestas y conciertos para pagar el hosting; con eso sacamos nuestra primera edición impresa, un fanzine con tiraje de 1.000 ejemplares. La idea del Blog Anti nace desde el interés propio y no hay pretensión de lucrarse, el trabajo de todos es voluntario.

da. ¿Cuáles son los nuevos retos del Blog Anti?
MT-CR. Mejorar la continuidad en creación de contenidos. Aprovechar YouTube y hacer video blogs. No dejar de lado la escritura, pero explorar nuevos formatos digitales.

da. ¿Qué piensan sobre los medios alternativos en Colombia?
MT-CR. El internet es una gran herramienta y no se necesita tener una página web, con las redes sociales publicando en Facebook, Instagram o YouTube usted ya puede hacer su propio medio. Hace falta una mayor visibilización y coordinación en la contra-información.

da. ¿Qué piensan sobre los medios hegemónicos en Colombia?
MT-CR. Los acercamientos de esos medios a nuestra escena son muy comercial o se enfocan si hay peleas en los conciertos, algo que venda, amarillistas. Medios de comunicación pseudo-alternativos como Cartel Urbano o Vice que se acercan al punk, lo instrumentalizan con conocimientos y contactos. No tienen un interés genuino sino una demanda mediática del momento.

 


 

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Retos para el futuro de la comunicación alternativa en Colombia

Noviembre de 1991 fue la fecha en la que las calles vieron el primer ejemplar del periódico desdeabajo, una propuesta de prensa alternativa que surgió para aportar a la ruptura del cerco mediático que con raíz de décadas ahoga al país. Mes a mes, el trabajo empecinado de un grupo reducido de personas fue dándole vida a este proyecto prolongado durante 263 ediciones, que vistas a la luz del transitar del tiempo completan 28 años en este noviembre del 2019.

Son casi tres décadas de brindar información al conjunto del país donde, sin proponérnoslo, se ha condensado parte de la historia de nuestra Colombia a través de análisis políticos y económicos, que también se acompañan con poesías, crónicas, cuentos, historias, anécdotas y las voces de miles de organizaciones comunitarias y sociales de múltiples regiones, llevándonos a crear una especie de caja de resonancia de las luchas populares colombianas y regionales.

Un proyecto con lectura comunitaria, barrial, local, regional, nacional e internacional. En los 28 años transcurridos nos hemos dado a la brega de construir, más que un periódico, una propuesta de sistema de comunicación alternativa, autogestionado e independiente, que al día de hoy integra la producción mensual de dos periódicos impresos (desdeabajo y la edición para Colombia de Le Monde diplomatique), un proyecto audiovisual que produce como mínimo un video semanal, un diario virtual en la página www.desdeabajo.info –alimentado de manera incansable con noticias nacionales e internacionales–, la producción de uno o dos libros mensuales como parte de un fondo editorial que hasta el momento cuenta con alrededor de 250 libros editados; de la misma manera hemos hecho ejercicios de radio, así como murales en las calles.

Es una labor diaria que tiene como propósito brindar al país otra mirada sobre su cotidianidad, así como la del mundo, en un esfuerzo por una reinterpretación de sucesos y actuaciones del poder, razón por la cual, además, posibilitamos eventos de discusión, seminarios y conversatorios de múltiples aspectos que dan pistas para otra realidad posible aquí, pero también en el entorno inmediato y mediato.

 

La dura realidad como medio alternativo

 

Insistir durante 28 años en el ejercicio de democratizar la información no ha sido fácil. Las dificultades por sortear, de todo orden, pasan por un déficit financiero para mantener el proyecto y sostener a un equipo base –mínimo–, a lo que se suma: la falta de fuentes confiables para soportar la elaboración de artículos con lectura profunda del poder en el país; la incomprensión de los movimientos sociales para compartir la información que poseen sobre cada uno de los sectores donde se mueven; el poco debate que despierta el periódico, así como su reducido uso colectivo, realidad una y otra determinada por la negativa de diversidad de organizaciones para suscribirse y estimular a su militancia la lectura del mismo, decisión en la que pesa con fuerza mayor la ideología; el desinterés de los medios de comunicación también autodefinidos como alternativos para construir una propuesta colectiva con la cual disputar la opinión pública como un solo cuerpo; la reducida importancia que los partidos políticos alternativos le otorgan a los medios comunitarios e independientes; el mínimo o nulo apoyo que se encuentra en los gobiernos locales que se dicen independientes y/o alternativos (para brindar información fidedigna que permita develar los intereses económicos y políticos que han determinado el tipo de ciudades que padecemos, así como la ausencia de una política pública para este tipo de medios).

Dificultades a las que se suma, en la última etapa del periódico, la ausencia de personal especializado para programación y análisis de datos, en procura de establecer con mayor precisión las demandas y aspiraciones de los sectores sociales a los que llegamos. 

 

Una propuesta con proyección de futuro

 

En la actualidad vivimos expresiones múltiples de la cuarta revolución industrial y la tercera revolución científica, y por sus extensiones transformaciones de no poca monta para nuestra especie y el mundo todo, transformaciones con efectos visibles sobre la política, el conocimiento, la naturaleza, la comunicación, es decir la vida, transformada por completo. Comprendiendo este contexto histórico, aprovechando las ventajas que hoy nos ofrece, pero también buscando afectarlo de manera positiva, desdeabajo ha propuesto la construcción en nuestro país de un Sistema Nacional de Comunicación Alternativa (Snca).

Es una propuesta que consideramos fundamental para que entre variedad de experiencias sociales, comunitarias, de derechos humanos y medios alternativos, logremos por fin dar una verdadera disputa de la opinión pública al establecimiento, disputa que trasciende el ejercicio informativo de los medios oficiosos e implica la cultura como conjunto, que sin afectarla es imposible algún proceso de cambio que enraíce. 

Es una realidad que deja al desnudo la prolongada y errática valoración del papel de la cultura en una soñada sociedad otra, así como la fuerte dependencia informativa, histórica y presente que evidencia la fragilidad con la que los sectores dotados de vocación por un país distinto se han apropiado de la realidad del mundo de hoy, el mismo que nos facilita herramientas para lograr la consolidación de un Snca, el cual implica entonces integrar los medios escritos (periódicos, revistas y similares), visuales (televisión y cine), oral (radio), redes sociales, producción de libros, artes, web –adentrándose y ganando solvencia en el manejo de software libre y web profunda–, entre otros, en un proyecto conjunto que estimule la creatividad en el conjunto de la sociedad colombiana, dando cuenta de la existencia de otras rutas, parte y complementarias de las tradicionales, para luchar por vida digna. Otra ruta que en el tema que nos ocupa también es territorio, el cual está en disputa en todo el mundo, para afincar dominios y hegemonías o para romperlos y superarlos.

Este reto del Snca no es difícil de materializar, y no se reduce al factor dinero; más allá de éste implica pensarnos temas cotidianos y sustanciales como la construcción de agendas comunes por cubrir y desplegar, la articulación entorno a producción y difusión de contenidos, así como temas difíciles que todos vivimos como el reto económico, el cual es rompedero de cabeza para todos los medios alternativos y que no será superado con la simple aprobación de una política pública de medios, o la apertura de una licitación para acceder a determinadas convocatorias, pues como lo evidenció la licitación del Mintic para radios comunitarias, quienes accedieron a las licencias tuvieron que cambiar sus rumbos comunicativos, pues en la cotidianidad de su quehacer quedaron endeudados con temas como el pago de derechos a Sayco y Acinpro y de espectro electromagnético –que de por si es limitado a 250 vatios–. La experiencia dejó en claro que quienes pueden acceder a estas emisoras deben tener facilidades económicas para mantenerlas, o como sucedió con varias de las emisoras con asiento en Bogotá: entrar en la lógica de la comunicación mercantilizada (priorizar franjas musicales, vender pautas sin criterio, cobrar a la comunidad por el uso de las franjas, etcétera), que no se diferencia en nada con las emisoras propiedad de los grupos del poder. 

Un tema más complejo: qué comunicación, cómo, con quiénes y para qué, algo que en algún momento deberá discutirse, por ahora no es parte de la agenda ni determina el sí o el no de la preeminencia y potencialidad de un Snca. Por ahora sentimos que su rechazo proviene de factores ideológicos, y no mucho más.

 

Retos para la comunicación alternativa

 

En el mundo de hoy la información es patrimonio del conjunto humano. La información dejó de ser complemento de la política para constituirse en el centro de la sociedad misma, en el factor fundamental para la lucha por vida digna y, con ella, la disputa por la cultura y la opinión pública como un todo. Sin embargo, estamos en un momento complejo en donde brindar información prácticamente se vuelve un crimen. Solo basta ver los casos de Julian Assange –fundador de WikiLeaks– y de Edward Snowden, quienes fueron criminalizados, perseguidos, exiliados y puesto tras las rejas –caso de Assange– por filtrar información que desnuda el control que ejercen los Estados Unidos sobre el conjunto de la humanidad, enterrando la libertad y confirmando así la actual era del capitalismo de vigilancia.

En este panorama la tarea que reta a los medios alternativos es la de generar contenidos de calidad, rigurosos, lo que nos lleva a preguntarnos ¿cómo garantizar un periodismo confiable y que trascienda lo evidente? Hablar de esto implica, quiérase o no, consolidar una forma autónoma de producir comunicación, una forma que no caiga en las ligerezas de la virtualidad, en el vértigo de lo escandaloso que se tapa rápidamente con el siguiente escándalo y la fugacidad de la red –en donde todo debe ser corto–.Decía Ryszard Kapuscinski, maestro del periodismo que “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas”, a esto le agregaríamos que las personas sin rigurosidad y capacidad de trascender lo evidente, cuestionando cuando hay que cuestionar, develando los factores del poder y del dominio, tampoco. Nuestro papel debe ser el de hacernos preguntas cada día para entender el funcionamiento del mundo actual. Debemos trabajar para informar con calidad para que la humanidad comprenda la realidad que padece y busque transformarla, porque ese cuento de la objetividad ante la injusticia y la mentira no cabe en la comunicación alternativa.El festejoPara nosotros la celebración de nuestro 28 aniversario de acción ininterrumpida, no es solo de desdeabajo, es colectiva, es del conjunto de procesos sociales, comunicativos y políticos que soñamos con otra sociedad necesaria y posible; y así es porque somos un producto de un proceso social, con todos sus defectos, precariedades y limitantes, entre ellas el (des)encuentro real que se prolonga con muchos procesos sociales y actores políticos que no optan por la acción mancomunada, a pesar de las evidencias de la realidad que así nos reta y emplaza, (des)encuentro que implica desaprovechar acumulados, potencialidades y acciones de diverso tipo.

En tanto somos el resultado de un proceso social que va dando a luz diversos retoños, con nosotros celebran otros procesos comunicativos, y a ellos es a quienes nosotros celebramos, y con ellos a nosotros mismos, en tanto es importante resaltar su existencia, sus visiones, sus logros, sus dificultades, sus disposiciones, para ver cómo logramos entre todos y todas darle cuerpo a un proceso que sin pretender hegemonías le de paso a un Sistema Nacional de Comunicación Alternativa, en el cual y desde el cual, sin negar la existencia de cada cual, hagamos realidad aquello de que la prensa se hace a diario y entre todos, en este caso, prensa escrita, radial, visual, en sus distintas variables y potencialidades que hoy nos ofrece la revolución industrial en marcha.

Veamos que nos dicen algunos de estos otros procesos –otros muchos quedan en nuestra memoria por ser retomados, pero la limitante del espacio impone su razón–, que también se han batido por años por llevar su voz, escrito e imágenes de un país desgarrado, que sueña con justicia, paz y dignidad ampliada y posible de sembrar y recoger sin negar a nadie.

 

 


 

“Aprendimos a ver a las comunidades no como pobrecitos y victimas…”

 

Entrevista a Luis Gabriel Galindo, integrante de Contagio Radio desde hace 10 años.

desdeabajo (da). ¿Cómo nació Contagio Radio (CR)?
Luis Gabriel Galindo (LGG). Antes de ser una radio nosotros eramos una revista de derechos humanos que nació desde la Comisión Inter Eclesial de Justicia y Paz, una organización de derechos humanos que acompaña a comunidades en diferentes regiones del país, y que desde el 2009 se empieza a pensar en un proyecto de radio que se materializó y dio el tránsito de la revista Contagio a la propuesta Contagio Radio (CR), iniciando con un programa noticioso, que se mantiene hasta hoy, que se llama “Otra mirada” en el cual se analizan las diferentes situaciones que en cuestión de derechos humanos se presentan en Colombia.

da. ¿Por qué decidieron trasmitir desde un dial virtual?
LGG. En ese momento veíamos que la conexión a internet se iba aumentando, no solo en las ciudades, también en algunas regiones del país, lo que nos permitía superar la barrera principal que eran los costos para tener una radio en AM o en FM, que eran demasiado altos. Vimos que a través de la web había un lugar para empezar a trabajar y lograr difundir los temas que estaba trabajando la Comisión y también organizaciones de otras regiones, en donde el tema de los derechos humanos era complicado y gracias a la internet podíamos presentar la información que no salía en otros medios.

da. ¿Qué aprendizajes han acumulado al desarrollar la comunicación alternativa con enfoque en derechos humanos?
LGG. Aprendimos no solo de nuestro trabajo como equipo, sino que el aprendizaje constante se ha dado gracias a las personas de las comunidades y a las personas que nos contestan el teléfono a diario. Una de las principales lecciones tiene que ver con aprender a entablar diálogos y aprender a ver a las comunidades no como pobrecitos y victimas, sino como las personas que tienen unas historias en común, que han sufrido la violencia, pero no por ello son personas relegadas, sino que a cada instante están transformando, luchando y creando propuestas. Este aprendizaje constante nos implica seguir aprendiendo de la comunicación con enfoque en derechos humanos, y para esto la cercanía a las comunidades y organizaciones es fundamental.

da. ¿Qué audiencias han logrado crear?
LGG. Inicialmente la audiencia eran organizaciones de derechos humanos, pero con el tiempo se fue ampliando a organizaciones ambientalistas y otros públicos –como las universidades y especialmente los jóvenes. Las personas que más nos escuchan están entre los 25 y 34 años, principalmente en las ciudades, y poco a poco hemos logrado ir llegando a municipios y comunidades que comienzan a acceder a internet.

da. ¿Cuáles son las limitaciones que más les pesan?
LGG. La principal limitación es la financiación, pues sostener un equipo de doce personas no es fácil.

da. ¿Cómo entienden la articulación con otros medios de comunicación alternativos?
LGG. Desde el inicio hemos trabajado con diferentes medios alternativos. En este momento estamos trabajando en una plataforma que se llama “Medios por la Paz”, y allí hemos podido acercarnos y conocer el trabajo de otros; queremos acercarlos un poco más a la radio y también aprender de ellos porque hay medios que están haciendo cosas muy interesantes, y entonces hemos tratado de unirnos, aunque también a veces es difícil porque en los medios pequeños hay mucho egoísmo por los públicos, por los temas que se trabajan, sin embargo hemos venido sorteando eso y vemos a los otros medios como un insumo de información para lo que hacemos.

da. ¿Cómo ven el panorama de los medios de comunicación en Colombia?
LGG. Hay un panorama en el que cada vez más las personas buscan nuevos medios, esto se da porque la sociedad empieza a observar muchos intereses empresariales en los grandes medios. Las redes sociales han permitido un poco que se democratice la información. Vemos un panorama creciente de los nuevos medios de información. Vemos que la gente le apuesta a ver otras cosas, a buscar otras cosas, a consultar y compartir a través de la red, y para nosotros eso es un aliciente porque nuestras entradas a la página web van en aumento año tras año y pues eso nos dice que la gente esta mirando para otros lados, que ya no se come todo el cuento que le echan en televisión.

 


 


 

 

“Tenemos que pasar de la chiva noticiosa, a informar para movilizar a la sociedad”

 

Entrevista a Cesar Galarza, indígena del pueblo Nasa*

desdeabajo (da). ¿En qué momento llega la Acin a la conclusión de que es necesario darle cuerpo a un Tejido de Comunicación?
Cesar Galarza (CG). Creo que tanto como llegar a una conclusión y decir que hay una fecha específica es difícil decirlo, porque en la organización vemos la comunicación más allá que el tema de medios o de las Tics, sino que la comunicación siempre está presente a través de las asambleas, a través de la tulpa. Entonces, la comunicación no es que surgió en un momento especifico, sino que ha estado constante en la organización, permitiéndonos avanzar. En lo particular del medio, hace unos años la comunidad vio la necesidad de avanzar en la creación de emisoras y temas de medios.

da. ¿Cómo relacionan ustedes comunicación, comunidad y territorio?
CG. Bueno, te hablo desde lo personal y también un poco desde lo colectivo. Acá hablamos mucho de tejido y este tema es que cada uno es un complemento necesario para la vida. Sin comunicación no se darían los ejercicios de las comunidades en los territorios. La comunicación va desde los espacios comunitarios y desde nuestra cosmovisión, entonces, la relación territorio, comunidad y comunicación es lo que nos permite seguir perviviendo en nuestros territorios, sin el cual pues no se podría dar ningún tipo de comunicación. Ahí se ve como todo es una relación constante y esencial. Para nosotros la comunicación va desde el mismo sentir, desde ser parte de la tierra.

da. ¿De qué medios se compone el Tejido de Comunicaciones?
CG. Como tal los medios es la emisora Pa’yumat que tenemos a nivel zonal, y hay algunos ejercicios desde lo audiovisual. Hay otros medios que están en la Red-Amcic, donde se articulan todas las emisoras indígenas del país, principalmente del departamento del Cauca y, obviamente, en la zona norte. Nosotros somos 22 territorios y cada uno tiene sus dinámicas de comunicación, algunos tienen sus emisoras, entonces lo que hacemos es que articulamos todos los procesos de comunicación para ir teniendo esa afinidad entre todos y de esta forma no solo comunicar sino movilizar y apoyar a los distintos procesos.

da. ¿Cuáles son las limitaciones que tienen en la actualidad?
CG. Son bastantes. Es bien sabido que cada lucha indígena es dura y el tema de comunicación no ha sido la excepción, de hecho, que el gobierno nos garantice de alguna forma que haya un funcionamiento técnico de una emisora es muy complejo porque no los dan ni los hay y pues nosotros tampoco contamos con la suficiente tecnología para que funcionemos; la red de cobertura es muy cara y eso ha sido una pelea constante para que no nos cobren tanto a nivel del espectro. Otra limitación es el tema económico para mantener un funcionamiento de equipo mínimo porque los recursos son limitados y siempre es una lucha y un rebusque para poder generar esta comunicación.
Otra limitación, bien compleja, es el tema del conflicto que vivimos en el Cauca; nosotros somos uno de los medios que prácticamente informamos a diario la situación del norte del Cauca, y ahí hablamos sobre los asesinatos de la Guardia, amenazas, criticas al Estado, al gobierno y a la fuerza pública, lo que motiva que nos escuche la comunidad y también los malos. Siempre estamos expectantes de lo que pueda pasar con nuestras vidas; las tensiones nos limitan en el manejo de cierta información porque podemos ser víctimas de cualquier bala.

da. En estos momentos, ¿cómo evalúan el ejercicio de la comunicación indígena en Colombia?
CG. Hay dos partes por evaluar: lo primero, y es positivo: la comunicación propia siempre ha estado en los territorios y se mantiene a través de los rituales, lengua, espiritualidad y todos los factores culturales de las comunidades, a pesar de la historia de colonización y de atropellos del Estado y gobiernos, con sus políticas neoliberales, y atentados realizados para acabarnos como pueblos.
Lo segundo, es cómo entienden la comunicación desde afuera, pues es muy complicado porque siempre hay trabas. Cuando exigimos el derecho a la comunicación de los pueblos indígenas, se ha vuelto una lucha constante y una piedra en el zapato del gobierno. A nivel de la información también hay muchas limitaciones porque en este país cuando se informan cosas que van contra el poder pues simplemente te matan. El año pasado la fuerza pública asesinó a una compañera comunicadora del pueblo Coconuco mientras cubría los hechos de liberación de la madre tierra.

da. Y en este ejercicio, ¿cómo entienden la articulación con otros medios de comunicación alternativos?
CG. La lucha debe ser constante y de todos, en ese sentido creemos que los únicos que han hecho que la población realmente este informada con la verdad son los medios alternativos. Nosotros hemos dado espacios de articulación a nivel zonal y regional, así como con otros medios de Cali y Bogotá para informar lo que aquí esta ocurriendo, pero la articulación debe ser cada vez mejor. Tenemos que pasar de la chiva noticiosa, que se vuelve tendencia, a informar para movilizar a la sociedad.

* Integrante de la Acin y del Cric, acompaña el Tejido de Comunicación Acin y se desempeña como comunicador comunitario y productor audiovisual.

 


 


 

“La unidad es uno de los desafíos más grandes que tenemos los medios alternativos

y la sociedad en general”

Entrevista a Laura Langa y Ariel Arango del proyecto de comunicación Entrelazando.

desdeabajo (da). ¿Qué es Entrelazando?
Laura Langa y Ariel Arango (LL-AA). Somos una productora fotográfica y audiovisual independiente que basa su trabajo en contenidos sociales y artísticos en diversos territorios, principalmente en Latinoamérica.

da. ¿Quiénes impulsaron y le dieron vida a Entrelazando?
LL-AA. Entrelazando nació en el 2011 en Argentina como parte de un proyecto itinerante en casa rodante por Latinoamérica. Éramos 4 amigos que desde distintas disciplinas queríamos producir contenidos digitales. Una diseñadora gráfica, un fotógrafo, un documentalista y un programador web. Al proyecto se fueron sumando distintos amigos, la casa rodante la vendimos y el viaje siguió de otra forma. En estos 8 años han pasado por el proyecto una red de grandes amigos y afectos que van más allá de una relación laboral. Cada uno de ellos y ellas le han dado y le seguirán dando vida a entrelazando.

da. ¿Por qué ven la necesidad de crear este proyecto?
LL-AA. Porque por medio de él teníamos la posibilidad de relacionarnos con diversos territorios, generando alrededor de los procesos creativos una comunicación hacia adentro y hacia afuera.

da. En el desarrollo del proyecto, ¿han logrado identificar la audiencia que tienen e identificado los sectores sociales donde más se concentra la misma?
LL-AA. La audiencia en principio es con quienes trabajamos y luego se replica en los lugares donde hemos hecho otros procesos, así como las personas afines al tipo de contenido que hacemos. Nuestro reto, de alguna manera, era crear una red de gente con los mismos intereses. Lo que nos gusta es que quienes siguen nuestra plataforma de algún modo es gente cercana.

da. De acuerdo a sus prácticas y proyectos, ¿cuáles son las limitaciones que más le pesan o limitan?
LL-AA. Más que limitaciones se trata de posibilidades: quizás, en un primer momento, no llegar a grandes audiencias es una limitación, que asumimos más bien como una posibilidad que se abre desde los medios alternativos y es justamente no ser hegemónicos ni funcionales a las agendas oficiales, lo cual nos permite una mayor libertad a la hora crear y elegir los procesos según nuestras convicciones. No nos financian marcas, ni agencias de cooperación, ni trabajamos por encargo. Hacemos lo que nos gusta, con quienes queremos y donde sentimos que podemos aportar. Siempre en acuerdo mutuo.

da. Para ustedes, ¿qué es la comunicación alternativa?
LL-AA. Va por la línea de lo que veníamos hablando. Siempre hemos dudado de los medios oficiales porque más allá de sus trabajadores, dónde siempre habrá gente bien intencionada lo grave es quiénes son los dueños de esos medios, las lógicas con las que operan y los intereses a los que sirven. La comunicación alternativa tiene la posibilidad de alejarse de esas lógicas y estar más enraizada a los territorios y a los procesos sociales y así no jugar el rol meramente informativo sino hacer análisis más críticos y propositivos e, incluso, hacer procesos de largo aliento y no llegar un fin de semana e irse al siguiente encargo.

da. ¿Cuál es el papel que debería cumplir ésta en el momento que atraviesa el país?
LL-AA. Llenar los vacíos que los medios oficiales siempre han dejado. Aportando desde una mirada crítica, no coyuntural, sino que hace seguimiento de lo que sucede y establece relaciones de proximidad con quienes están involucrados. Desde otras narrativas y registros. Y siendo conscientes de que ni la neutralidad ni la objetividad existen. Existen experiencias de comunicación desde los territorios que hoy son fuentes más fiables de lo que está sucediendo en el interior del país –al margen de los temas de moda que la agenda política impone–, muy necesarios para entender lo que está pasando y no quedarse solo con el dato o el hecho aislado.

da. ¿Cómo entienden la articulación con otros medios de comunicación alternativos? ¿Han logrado hacer algunos ejercicios de articulación? De ser así ¿Qué resultados obtuvieron?
LL-AA. La articulación es más necesaria que nunca y no solo entre medios alternativos, sino entre procesos sociales y sectores de la ciudadanía que podrían hacerse eco de este tipo de comunicación. En el 2015 tuvimos una experiencia de articulación con algunos medios y espacios que promovían la resistencia de los Nasa en el norte del Cauca y sin duda el impacto fue mucho más grande, y eso generó un interés muy significativo en diversos territorios nacionales y extranjeros que sin esa articulación no hubiese sido posible. En ese sentido, la unidad es uno de los desafíos más grandes que tenemos los medios alternativos y la sociedad en general en tiempos de tanta polarización, fragmentación y desarticulación. Por supuesto que esa unidad debe estar atravesada por los principios que hemos hablado anteriormente y eso ya hace un gran filtro y plantea el desafío mayor. Y es justamente el punto de partida de esta conversación. ¿por qué y para qué hacemos lo que hacemos?

 


 


 

“Los contenidos que hemos generado son de memoria subterránea”

Entrevista con Marcelo Tiusaba (director) y Carolina Romero (periodista) del Blog Anti.

desdeabajo (da). ¿Por qué empezó este medio de comunicación alternativo para la escena punk?
Marcelo Tiusaba y Carolina Romero (MT-CR). Iniciamos en el 2008 en el auge de los blogs a compartir música en programas P2P como Ares o Soulseek. En esa época conocimos el blog Sudamérica Agoniza, que se enfocaba en la escena punk latinoamericana de los años 80. Nos gustó mucho la idea y tomamos ese blog como referente.

da. ¿Cómo empezaron a consolidar los contenidos y línea editorial?
MT-CR. Las reseñas que hacíamos al principio eran muy amateurs y eran sobre las bandas que nos gustaban. Tratamos de publicar contenidos semanalmente, pero a veces por nuestros trabajos personales no es posible. Funcionamos como dinámica fanzinera, desde la afinidad, cada quien puede proponer el tema y cubrimiento, lo que quiera. Los contenidos que hemos generado son de memoria subterránea, como revisar la historia del punk de Colombia.

da. ¿Cómo ha sido el ejercicio de consolidación de audiencias?
MT-CR. Comenzó siendo un espacio dedicado al punk y con el pasar del tiempo se abrió a otros estilos musicales: rap, garage, postpunk. A veces podemos tener 2000 visitas al mes y al otro 500. Empezó en los términos de lo subterráneo, en una escena que no tiene pretensiones comerciales. El público mayor si es punk y nos apoya compartiendo los contenidos.

da. ¿Cómo ha sido la relación con otros medios de comunicación alternativos?
MT-CR. Republicamos los conciertos de otros medios o contenidos como El Enemigo –un youtuber que hace reseñas de bandas. Hicimos la campaña Ruido Sin Fronteras para invitar a la gente a que enviará sus colaboraciones. Por ejemplo, republicamos contenidos con el colectivo Mentes en Disturbio de Medellín, pero no hemos logrado articular bien la red de parte y parte.

da. ¿Cómo han logrado el financiamiento para el medio de comunicación?
MT-CR. Se hace por medio de fiestas y conciertos para pagar el hosting; con eso sacamos nuestra primera edición impresa, un fanzine con tiraje de 1.000 ejemplares. La idea del Blog Anti nace desde el interés propio y no hay pretensión de lucrarse, el trabajo de todos es voluntario.

da. ¿Cuáles son los nuevos retos del Blog Anti?
MT-CR. Mejorar la continuidad en creación de contenidos. Aprovechar YouTube y hacer video blogs. No dejar de lado la escritura, pero explorar nuevos formatos digitales.

da. ¿Qué piensan sobre los medios alternativos en Colombia?
MT-CR. El internet es una gran herramienta y no se necesita tener una página web, con las redes sociales publicando en Facebook, Instagram o YouTube usted ya puede hacer su propio medio. Hace falta una mayor visibilización y coordinación en la contra-información.

da. ¿Qué piensan sobre los medios hegemónicos en Colombia?
MT-CR. Los acercamientos de esos medios a nuestra escena son muy comercial o se enfocan si hay peleas en los conciertos, algo que venda, amarillistas. Medios de comunicación pseudo-alternativos como Cartel Urbano o Vice que se acercan al punk, lo instrumentalizan con conocimientos y contactos. No tienen un interés genuino sino una demanda mediática del momento.

 


 

Publicado enEdición Nº263
Domingo, 08 Septiembre 2019 05:56

Hiper-conectados y ultra-vulnerables al 5G

Hiper-conectados y ultra-vulnerables al 5G

 El desembarco de las redes 5G viene acompañado de promesas de velocidades de descarga inusitadas, de entornos de máquinas que se comunican entre sí, de coches autónomos que, por fin, podrán circular, de intervenciones quirúrgicas a distancia. Las compañías tecnológicas anuncian el advenimiento de la enésima next big thing, el enésimo gran acontecimiento que lo cambiará todo (y gracias al cual, de paso, nos colocarán nuevos productos). Con su llegada, prometen, se abrirán por fin las puertas a nuevos mundos de realidad aumentada y virtual. Pero hay que tener presente la cara B del 5G: en un planeta hiperconectado, las posibilidades de que seamos hackeados, espiados y controlados por empresas y Gobiernos se multiplicarán.

Gloria, gloria, gloria al 5G, maná de la nueva era a punto de nacer. El entusiasmo por el advenimiento de las nuevas autopistas de la comunicación por las que circularán nuestros datos vuelve a retozarse en epítetos superlativos. Si atendemos a los cánticos de tecnológicas, operadoras y demás agentes del mercado, el 5G es the next big thing, el nuevo gran acontecimiento, el enésimo game changer, la clave que lo cambiará todo; conceptos periódicamente agitados para colocarnos nuevos productos.

El 5G desembarca envuelto en campañas de marketing y comunicación que anuncian un mundo hiperconectado de cirujanos que operarán, desde la distancia y en tiempo real, mediante un robot, a pacientes de otro continente; de granjas inteligentes en las que se siembre, riegue y coseche con eficiencia gracias al procesamiento de datos del suelo y el clima, y de coches autónomos compartiendo información al milisegundo que nos avisarán de que hay una placa de hielo tras la curva. No faltan voces que alertan de que nos encontramos ante un nuevo hype, un fenómeno hinchado que además esconde derivadas inquietantes.

Por lo pronto, el culebrón que rodea a este nuevo imán tecnológico no ha empezado mal: mandatarios con pinta de ogros enfrascados en una guerra comercial tras la que late la lucha por la supremacía mundial; promesas de velocidad, aromas de latencia y, por si faltaban ingredientes, perspectivas francamente favorables para todo el que quiera ser hacker en la nueva era. Bienvenidos a un mundo hiperconectado y ultravulnerable.

Nuestros móviles descargarán más rápido. Nos bajaremos películas en un segundo. El tiempo que transcurrirá entre que enviamos un mensaje y este llega —la latencia— será de un milisegundo —ahora oscila entre los 40 milisegundos y una décima de segundo—, por debajo del tiempo de respuesta de un ser humano. El 5G, quinta generación de telefonía móvil, permitirá desarrollar sistemas que harán que nuestro coche frene si el de delante lo hace. Y serán miles, pronto un millón, el número de dispositivos —móviles, aparatos, sensores— que puedan conectarse por metro cuadrado sin que ello afecte a la cobertura. Todo esto en el futuro: las redes comerciales desplegadas hoy en países como España son un 5G que aún se apoya en las redes 4G. La quinta generación de móvil, a pleno rendimiento, llegará, como pronto, a partir de 2021.

La información viajará por bandas de alta frecuencia, habrá antenas por doquier —farolas, mobiliario urbano— y por las nuevas autopistas de la información circularán ingentes cantidades de datos. Eso permitirá ver a gente jugando a videojuegos como Fortnite, League of Legends o Call of Duty, que hoy día solo ofrecen buen resultado con la conexión de casa, en el móvil; fábricas inteligentes con todas las máquinas de la producción conectadas y compartiendo información, y algún día no muy lejano, drones sustituyendo a los riders (mensajeros) en los repartos a domicilio.

Atender mejor y más rápidamente a los heridos en un accidente o cualquier otra emergencia también será más eficaz gracias al 5G. Pongamos por caso un accidente en el puerto de Valencia. Los servicios de emergencia podrán enviar un dron que emita imágenes en tiempo real que permitan calibrar la situación. Si es un atentado o si es un accidente. Los semáforos conectados se pondrán en verde para dar paso a las ambulancias. La furgoneta policial, al llegar al lugar de los hechos, podrá desplegar su propia red 5G si la zona ha perdido cobertura (el llamado network slicing, asignando comunicaciones de calidad en un lugar específico en cuestión de segundos). “El tiempo de reacción es un elemento crítico para salvar vidas”, enfatiza Jaime Ruiz Alonso, ingeniero de telecomunicaciones e investigador de Nokia Bell Labs.

Ruiz Alonso sabe de lo que habla. Hace dos años vivió en carne propia un incendio en la sierra de Gata, en Extremadura. Estaba en la localidad de Villamiel. Desde allí vio cómo se quemaban robles y pinares ante el empuje despiadado del fuego. Comprobó lo que es atender una emergencia con las comunicaciones caídas, sin drones que permitan obtener información sin exponer vidas de bomberos. Desde su equipo de innovación en Nokia, este palentino de 49 años se puso a trabajar en protocolos de telefonía para recuperar comunicaciones en casos de emergencia. Desarrolló un modelo con el 4G, pero explica que todo será más fácil con la siguiente generación de móvil. “Cuando esté desplegado el 5G, habrá protocolos para saber dónde están los usuarios y comprobar si se hallan atrapados en medio del bosque entre las llamas”, cuenta.

La combinación de 5G e inteligencia artificial, se supone, es la puerta de entrada al largamente cacareado Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés). Caminaremos por la calle de una ciudad inteligente con unas gafas o unos auriculares que nos dirán el nombre de esa persona con la que nos acabamos de encontrar y del cual preferimos acordarnos. La oportuna y valiosa información aparecerá sobreimpresionada sobre la realidad gracias a las gafas o nos será susurrada al oído. “Pasaremos a vivir en la realidad mixta” —también llamada realidad aumentada—, vaticina Xavier Alamán, catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad Autónoma de Madrid. Estaremos esperando al bus con nuestras gafas, pero podremos ver por dónde va y si se está aproximando a nuestra calle. “Predecir es muy difícil, sobre todo el futuro”, espeta con sorna Alamán, parafraseando esa cita atribuida al físico Niels Bohr, “pero yo creo que de aquí a 10 años desaparecerán los móviles”.

Alamán, cordobés de 57 años, demuestra ser un entusiasta de las Microsoft HoloLens, unas gafas-visera parecidas a las de esquí que nos permiten interactuar con proyecciones de gráficos en 3D. Aportarán información a, por ejemplo, un mecánico, que podrá ver gráficos del interior del motor flotando en el aire mientras repara un automóvil. En un futuro no muy lejano, las gafas nos permitirán desplegar sobre la realidad (el vagón del tren) una pantalla de cine virtual en la que veremos la película (a escala muy superior a la de las actuales tabletas) mientras en un lateral leeremos los whatsapps o equivalentes. “Si todos dan el salto a ese tipo de dispositivo, el mundo cambiará más de lo que lo ha hecho con el teléfono móvil”, augura Alamán. La gente vivirá en un entorno que mezcla la realidad con lo virtual. La fiebre que se despertó hace tres años en el parque del Retiro con la caza de figuras virtuales de Pokémon GO es un simple aperitivo de lo que viene. Las velocidades y latencias del 5G (y el 6G, sobre el que ya se trabaja) son clave para este tipo de desarrollos.
Tras las gafas llegarán las lentillas. Y los tiempos de ir por la calle con la cabeza gacha mirando la pantalla del móvil serán historia.

La prestigiosa revista tecnológica Wired se aventuraba a anticipar de manera enfática, en el número del pasado marzo, el mundo que viene. Lo bautizaba como mirrorworld, el mundo espejo. Una plataforma tecnológica que replicará cada cosa del mundo real para ofrecernos su derivada virtual. Con los dispositivos de realidad aumentada, el cirujano verá una réplica en 3D de nuestro hígado mientras lo opera y contemplaremos con las gafas cómo era en los años treinta del pasado siglo, cuando fue bombardeado, el monumento que tenemos delante de nuestras narices.

El futuro que se abre en el mundo de los wearables, las tecnologías ponibles, gafas, relojes, auriculares, es algo por lo que apuestan muchas marcas, entre ellas Samsung. El gigante tecnológico coreano presentó su estrategia 5G el pasado mes de junio en un viaje de prensa a Corea —al que invitó a El País Semanal, junto a un selecto grupo de medios nacionales e internacionales—. Seúl, de hecho, es una de esas ciudades en las que se está cocinando el futuro de las telecomunicaciones. Y Corea es uno de los cuatro países que lideran la carrera del 5G, por detrás de Estados Unidos y China y junto a Japón, según un estudio de la consultora Analysys Mason.

La capital coreana es una ciudad de rascacielos y atascos por la que la gente transita en coches con los cristales tintados. De día, sus habitantes huyen del bochorno y la mala calidad del aire refugiándose en centros comerciales climatizados en los que dan lustre a la tarjeta de crédito. En su libro Problemas en el paraíso, el filósofo esloveno Slavoj Zizek la describía como epítome de un capitalismo tecnológico llevado al absurdo: trabajar hasta la extenuación para consumir como si no hubiera un mañana.

El despliegue del 5G está allí muy avanzado y se nota: el móvil va rápido. Se registran velocidades de hasta 820 megabits por segundo, el triple que con una conexión estándar en Madrid, con caídas a 400 en algunas zonas, según las pruebas realizadas por varios periodistas europeos. En esta ciudad avanzada, la sexta más poderosa del mundo según la revista Forbes, recibía DJ Koh, presidente y consejero delegado de Samsung Electronics, a la prensa europea en un hotel de lujo. Allí aseguró que los dispositivos inteligentes serán pronto más importantes que los propios teléfonos.

“Las infraestructuras 5G serán el motor y la fuerza de la cuarta revolución industrial”, sostiene Koh, ejecutivo de 57 años que procede de una familia pobre y que hizo un largo camino hacia la cima formándose, durante unos años, en el Reino Unido. La combinación de 5G e inteligencia artificial, asegura, lo va a cambiar todo. “El Internet de las cosas es lo que conectará a individuos, casas, fábricas, oficinas, ciudades y naciones. Y el automóvil conectará todos estos elementos”. En su opinión, en los próximos tres o cuatro años veremos cambios de mayor impacto que en la última década.

Los cuarteles generales de Samsung están en Sewon, a 80 kilómetros de Seúl. A ese espacio de torres de vértigo y largas avenidas vacías —excepto a la hora (más bien la media hora) de la comida— se llega por una autopista con las mismas señalizaciones verdes de las highways norteamericanas. Aquí la gente, como no podía ser de otro modo, también se entrega a las visionarias doctrinas de Stajánov, artífice intelectual de las jornadas sin límites. Los empleados (30.000 en la base central, 320.000 en todo el mundo) tienen en Sewon todo lo que uno necesita para echar el día y no pasar por casa más que para dormir: las inevitables mesas de pimpón, el club de yudo, salas para desarrollar los más variados hobbies, la piscina para ir a hacer unos largos…

En uno de sus edificios cuentan con una réplica de la casa del Internet de las cosas, un hogar que se gobierna con el móvil. El aire acondicionado se acciona desde el coche, antes de llegar a casa, con una orden de voz. La puerta se abre cuando detecta nuestro teléfono. Al llegar a la nevera, tenemos en ella una pantalla desde la que pinchamos música, consultamos el pronóstico del tiempo o vemos las fotos del día (esto ya es una realidad). En el salón, en un televisor de 98 pulgadas, se proyectarán imágenes de quién llama a la puerta o de las cámaras de seguridad exteriores, además de las de canales y plataformas, claro.

Samsung afirma haber vendido un millón de teléfonos 5G en Corea en los primeros 87 días tras su lanzamiento. Ya ha desplegado redes de 5G en seis ciudades. En dos o tres años, aseguran, habrán cubierto todo el país.

España, por su parte, no está a esos niveles en el desarrollo del 5G, pero no va tan mal. Cuenta con un despliegue de fibra óptica [infraestructura sobre la que se extienden las redes 5G] superior al del Reino Unido, Francia y Alemania juntos, según explica en su blanca oficina el secretario de Estado de Agenda Digital, Francisco Polo. A escala europea, es uno de los tres Estados miembros de la UE que más ensayos de funcionamiento han llevado a cabo, según los informes del Observatorio 5G europeo. “Mi esperanza es que el 5G nos dé una nueva oportunidad”, declara Polo. “Si el despliegue de infraestructuras determinara el avance tecnológico de los países, España ya sería una potencia mundial”.

La quinta generación de telefonía móvil tendrá un impacto económico de 12 billones de dólares para 2035, según la consultora IHS Markit. Muchos actores del sector hablan de una nueva fase de reindustrialización, de una revolución industrial.

El desarrollo de esta nueva tecnología a escala planetaria sufrió un serio varapalo el pasado 16 mes de mayo cuando el presidente Trump firmaba una orden ejecutiva prohibiendo la venta de bienes y servicios a la compañía china Huawei, primer proveedor mundial de redes 5G.

Estamos en el momento del despliegue de infraestructuras, de firma de contratos, y en Estados Unidos preocupa que las vías por las que circularán ingentes cantidades de datos, y de las que dependerán infraestructuras críticas, estén en manos del enemigo. Tras el veto latía la acusación, sin pruebas, de que la tecnología china contiene “puertas traseras”, agujeros propicios para el espionaje. “Nunca han proporcionado evidencias ni hechos, ni ha habido un proceso judicial”, asegura en los cuarteles generales de la firma china en Madrid Tony Jin Yong, consejero delegado de Huawei. “Vetar a una empresa privada que tiene relaciones comerciales con compañías norteamericanas es realmente estúpido. Y muy cortoplacista”.

Huawei tiene presencia en 170 países y ha suscrito ya 50 contratos con operadores de todo el planeta, según los datos que facilita la compañía. Fueron los primeros, enfatizan, en poner a disposición de sus clientes una red 5G completa de extremo a extremo —solo tiene un puñado de rivales como proveedores de redes: Nokia (Finlandia), Ericsson (Suecia), Samsung (Corea), DoCoMo (Japón) y ZTE (China)—. Se están desplegando por el mundo ofreciendo precios muy competitivos. Y todo ello contribuye a que Jin Yong estime que Huawei está siendo usado en la guerra comercial entre EE UU y China. “Si no puedo competir contigo y superarte, te veto”, dice Yong, molesto. “Es una lógica ridícula. Y están utilizando su poder como nación contra Huawei, una compañía privada”.
La marca acusó una caída del 30% en las ventas de móviles en España en la primera semana tras la crisis desencadenada por Trump.

El analista e investigador bielorruso Evgeny Morozov, autor de la reciente e incisiva colección de ensayos Capitalismo Big Tech, va más allá en su análisis de la crisis: “Cualquier país razonable puede apreciar que EE UU está dispuesto a utilizar herramientas de extorsión para ganar alguna ventaja en las negociaciones comerciales”, dice en conversación telefónica desde el sur de Italia. Morozov no descarta la existencia de puertas traseras en equipamientos de Huawei, pero añade: “La probabilidad de que los dispositivos y accesorios que llegan de EE UU tengan agujeros y puertas traseras es aún más alta. Los estadounidenses han estado escuchando nuestros teléfonos durante años y este es un escándalo que Europa aún tiene que abordar. Técnicamente hablando, preocuparse de la vulnerabilidad de nuestras redes no tiene sentido porque ya son vulnerables: está claro que la NSA [agencia de inteligencia estadounidense] tiene una manera de monitorizarlas”.

El futuro, en cualquier caso, se presenta más vulnerable. Aunque los expertos aseguran que las redes 5G son a priori más seguras que sus predecesoras, la mera multiplicación de millones de antenas y el crecimiento exponencial de los dispositivos conectados en el IoT ofrecerán nuevas y suculentas oportunidades para el hackeo. “Cuanta más tecnología utilizamos, más vulnerables somos”, afirma el experto en seguridad informática David Barroso; “cuanto mayor es la exposición, peor”.

Barroso, fundador de CounterCraft, empresa de contrainteligencia digital que elabora un producto dirigido a Gobiernos y grandes compañías para poner trampas a los atacantes, asegura que el peligro vendrá por las brechas de seguridad de dispositivos que la industria pondrá en venta sin las medidas de seguridad necesarias. Algo que, dice, ya ocurre: cada nuevo dispositivo conectado (coches, frigoríficos, webcams instaladas en casa, asistentes personales) tiene una tarjeta SIM; a veces los fabricantes instalan contraseñas fáciles para que los administradores accedan a ellos sin complicaciones: estamos expuestos.

Si alguien consigue acceder a los mandos de un coche autónomo, hacer que parezca un accidente será más fácil. No hablemos de los mandos de un avión.

El coordinador europeo de lucha antiterrorista Gilles de Kerchove emitió el pasado mes de junio un informe en el que alertaba del riesgo de emergencia de nuevas formas de terrorismo mucho más letales a raíz del despliegue de las redes 5G y de los avances en inteligencia artificial. Las computadoras cuánticas podrán descifrar datos encriptados; los aparatos interconectados podrán ser manipulados a distancia y volverse contra nosotros, y la biología sintética permitirá recrear virus fuera de los laboratorios, según señala en su informe. Europa quiere una política de ciberseguridad común.

La polémica sobre todas las vulnerabilidades de las redes despierta además el debate de si poner infraestructuras críticas en manos privadas, sea cual sea su procedencia, es una buena idea.

Las prevenciones ante el desarrollo del 5G no se frenan ahí. Hay voces que se alzan contra algo que, dicen, ahondará la brecha digital, que conectará todavía más a los ya conectados. Peter Bloom, fundador de Rhizomatica, asociación civil que despliega redes alternativas para abastecer a lugares remotos o aislados, sostiene en una colección de ensayos que el problema del 5G es que no está centrado en los humanos, sino en las máquinas. Son ellas las que se comunican entre sí, no nosotros. “Cuando la gente ya no es el foco intrínseco del sistema de comunicación”, escribe, “entonces algo fundamental ha cambiado en la naturaleza de la Red”.

Cuanta más tecnología usamos, más problemas resolvemos, sí, y también más creamos. La hiperconectividad viene cargada de facilidad de acceso, rapidez, agilidad en las comunicaciones, nuevas comodidades. Pero cuantos más dispositivos haya y más información compartamos por el éter, más vulnerables seremos y más posibilidades habrá de que nos vigilen,  de que nos espíen y, por tanto, de ser manipulados.

Por Joseba Elola

8 SEP 2019 - 03:01 COT

Viernes, 28 Junio 2019 06:15

Hacer el agosto el 28 de junio

Hacer el agosto el 28 de junio

Un año después de las revueltas del 28 de junio de 1969 colectivos y personas anónimas salieron a la calle a manifestarse y conmemorar los disturbios del año anterior. Fue la primera marcha del Orgullo. 50 años después, el sistema se envuelve en la bandera arcoíris y nos mete entre ceja y ceja que ya está todo conseguido, que ya no hay nada por lo que luchar y que ahora solo toca festejar.

 

El 28 de junio de 1969 será una fecha recordada por siempre en todo el mundo porque esa noche un grupo de empresarios gais, apoyado por las instituciones locales y regionales así como por los cuerpos de seguridad, organizaron un desfile de carrozas y marcharon en ambiente festivo por las calles de Nueva York para lanzar al mundo un claro mensaje: «seas como seas, queremos tu dinero». A la fiesta se sumarían, entre otros, marcas de conocidas bebidas alcohólicas, compañías de telecomunicaciones, agencias de viajes, todo tipo de corporaciones transnacionales y el arco político institucional. Diferentes ciudades, y más tarde diferentes estados, se fueron sumando en los años siguientes a tan simpática iniciativa comercial que ha llegado hasta nuestros días.

Una barbaridad semejante es lo que cualquiera que no conozca la historia real puede pensar dentro de diez años sobre el origen del Día Internacional del Orgullo LGTB. Porque en eso es en lo que se está convirtiendo la conmemoración del 28 de junio. Mejor dicho, en eso es en lo que quieren convertir la conmemoración del 28 de junio.

Por si acaso, vamos a recordar de una manera más cercana a la realidad los hechos que ocurrieron esa noche de sábado: la zona de ambiente de Nueva York se vio una vez más acosada por la policía, que solía hacer la ronda por los establecimientos cuyos dueños permitían a sus clientes prácticas tan poco honorables como besarse con alguien del mismo sexo o vestirse con más de tres prendas consideradas del sexo opuesto. Los agentes, a cambio de hacer la vista gorda y no practicar detenciones, solían ser sobornados y se iban con un sueldo extra al siguiente bar, repitiendo la operación.

Esa noche la policía entró al Stonewall Inn, local que hoy calificaríamos de antro, conocido por ser un lugar en el que se solían juntar chaperos, jóvenes sin papeles, trans, travestis y demás personajes de la mala vida, para identificar a alguna loca, darle su escarmiento, y de paso recoger la paga extra de la noche. Se cuenta que antes de cada redada la policía daba el chivatazo al bar, que ponía sobre aviso a la clientela con tiempo suficiente para recuperar ropas y vestirse con decoro, y quien tuviera que huir por no tener identificación pudiera hacerlo. Los dueños, mientras tanto, preparaban el impuesto que pagarían a los agentes para que les dejaran en paz un fin de semana más.

Pero esa noche la policía entró de incógnito y con la sala llena hizo parar la música y encender las luces. El escándalo fue mayúsculo, porque esta vez no habían avisado con antelación. Los agentes estaban dispuestos a identificar y detener a todo aquel que hubiera dentro del local, y las travestis, mariconas, putas e inmigrantes se revolvieron, negándose a la identificación y resistiéndose a ser detenidas. Obligados todos a ponerse en fila para someterse a la identificación, los clientes liberados y los que consiguieron escapar de la redada permanecían fuera del local, y los transeúntes, viendo que algo ocurría, empezaban a sumarse.

Pocos minutos después se agolpaban más de 150 personas fuera del Stonewall y las detenidas empezaban a salir esposadas hacia los coches de policía, mientras sobre los agentes empezaba a caer una lluvia de insultos. Los forcejeos de las detenidas iban a más y algunas lograron escapar de los coches de policía, cuando se les sumó la muchedumbre que veía el inicio de la revuelta. Se volcaron coches de policía y más gente llegó a ver qué pasaba. Y lo que pasaba fue que esa noche lo único que iba a cambiar de acera iba a ser el miedo.

La policía, viendo a una masa de más de 500 personas enfurecidas, se atrincheró con rehenes dentro del Stonewall. Fuera se desató la furia de las que eran consideradas mierda por los que sólo cumplen con la ley. Las maricas, tantas veces acalladas, respondieron con el poder de la calle, intentaron reventar el Stonewall con los policías dentro, que salieron pistola en mano. Los disturbios estallaron, se extendieron a las calles aledañas, y se repitieron los días siguientes.

En las siguientes fechas grupos de maricas, bolleras y trans empezaban a organizarse en diferentes colectivos por la liberación sexual y contra el racismo, el patriarcado y el imperialismo. Contra el sistema, al fin y al cabo. Un año después de las revueltas del 28 de junio de 1969 colectivos y personas anónimas salieron a la calle a manifestarse y conmemorar los disturbios del año anterior, en lo que fue la primera marcha del Orgullo. Y hasta hoy.

50 años después nos queda todo por conseguir, porque en 2019 las que tenemos papeles nos podremos casar, sí, pero la policía sigue acosando a quien se prostituye por decisión libre y propia, sigue encerrando en CIEs y deportando inmigrantes por no tener dinero o papeles, sigue identificando a quien está donde no debe, sigue desahuciando a quien okupa o a quien no puede pagarle un alquiler cada mes más alto a un fondo buitre, sigue hostigando a activistas, sigue persiguiendo a quien protesta, lo que sea para cumplir el orden y la ley, que sin importar lo que diga, va a misa. Y si mañana la ley dice que las invertidas volvemos a ser ilegales, la misma policía que hoy se reúne en grupos como Gaylespol aplicará la ley porque es su trabajo y no le queda más remedio.

Por si no fuera bastante, 50 años después el sistema que todo lo capitaliza se envuelve en la bandera arcoíris y nos mete entre ceja y ceja que ya está todo conseguido, que ya no hay nada por lo que luchar y que ahora sólo toca festejar. Y nos propone un Orgullo que no es más que otro macro evento más, en el que las empresas se publicitan y la gente con estatus, abdominales y dinero va a consumir, con mucho orgullo, eso sí. El capitalismo haciendo el agosto el 28 de junio. Adelantado. Abanderado de la aceptación de la diversidad: acepta efectivo, Visa, MasterCard y American Express.

Por suerte, 50 años después de Stonewall, siguen surgiendo colectivos y espacios coordinados entre identidades diversas, bolleras, trans, maricas. Reclamando memoria histórica, reclamando volver a las raíces de esa noche de disturbios y prenderle fuego a este sistema en el que vivimos, que hace negocio con nuestras identidades y cuando no puede exprimirnos más nos tira a la basura. Frente a su mercantilización, nuestra defensa de un mundo nuevo que queremos y por el que lucharon Sylvia Rivera, Marsha P. Johnson y tantas otras, y que no tiene absolutamente nada que ver ni con el orden, ni con la ley, ni con el dinero, ni con el negocio.

Frente a los gais que dicen que las alborotadoras de Stonewall fueron gente que probablemente no invitaríais a cenar a vuestra casa, las maricas ya hemos puesto platos y sillas de más y estamos esperando a que toquen el timbre.

Porque esto no va solo de con quién follamos. Esto va de las de abajo contra los de arriba.

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Viernes, 21 Junio 2019 06:46

Gramsci, Fanon y después

Gramsci, Fanon y después

Alguien escribió hace no tanto tiempo que lo importante no es quién habla, sino desde dónde lo hace. Recién pude comprender aspectos centrales del pensamiento de Antonio Gramsci en las comunidades campesinas de su Cerdeña natal, donde estoy participando en debates con la Coordinación de Comités Sardos que agrupa a 60 organizaciones de base.

 

El concepto de "subalternidad", fundante de toda una corriente teórica anti-colonial (aunque se denominan de formas algo más sofisticadas), no habría sido formulado por Gramsci si no hubiera nacido en una isla colonizada durante siglos por potencias extranjeras, que la convirtieron en "colonia de explotación".

 

En el pensamiento perezoso, del que nunca estamos a salvo, existe la creencia de que todo el Occidente es colonizador y todo el Sur es colonizado. Cuando en la realidad, existen periferias en una y otra parte del mundo. Y resistencias formidables.

 

En 1906, cuando Gramsci tenía 15 años, Cerdeña fue sacudida por luchas obreras y revueltas campesinas, que se erguían sobre los fuertes desequilibrios Norte-Sur, la represión implacable del Estado italiano y un amplio movimiento "sardista" que el joven llevó en su maleta y en su corazón cuando emigró al Turín proletario. Pudo comprender la Rusia soviética y campesina por su experiencia en Cerdeña, incluyendo el papel de los intelectuales en el proceso de emancipación.

 

Aunque nunca me afilié al pensamiento de Gramsci, por prejuicios y desconfianzas, puedo ver que plantó un mojón en el pensamiento crítico con su mirada anti-colonial y su apuesta por el papel de los "subalternos".

 

La siguiente etapa, por decirlo de un modo mecánico y seguramente injusto, corresponde a Frantz Fanon, en el periodo de la descolonización y las revoluciones del tercer mundo. Si Gramsci debe parte de sus sentimientos e ideas a Cerdeña, Fanon está en deuda con la Argelia que se levanta para sacudirse el yugo colonial francés.

 

Comprendió como pocos la "inferiorización" que provoca la dominación, por su experiencia como siquiatra en el hospital de Blida y, luego, en la militancia activa en el Frente de Liberación Nacional al que entregó su vida y sus sueños. En esta etapa del pensamiento crítico, los sujetos de la descolonización son los de "más abajo", campesinos y desocupados, portadores de la energía colectiva que impulsa los cambios. Critica el papel que la izquierda, en los países colonizados, concede a la clase obrera, por traslado mecánico de la experiencia en la metrópolis.

 

Quienes nacimos a la militancia en la década de 1960, estamos en deuda profunda con Fanon, ya que pudo escalar la pendiente más difícil, la que lo llevó a debatir cómo sacudirnos la interiorización del dominador que tanto daño ha producido a los procesos revolucionarios. Sólo este inestimable aporte, debe colocarlo en un lugar destacado del mundo nuestro.

 

Pero es en el tercer momento cuando se registran los cambios más asombrosos y esperanzadores. Es el momento actual, digamos, el que transcurre desde el fin del socialismo real y que tiene uno de sus centros en América Latina. El pensamiento crítico anti-colonial empieza a trenzarse con el pensamiento anti-patriarcal, fecundando un anti-capitalismo radical, enraizado en sujetos y sujetas colectivas que, en adelante, llamaremos "pueblos en movimiento".

 

El concepto me llegó por medio de una joven estudiante quechua de Abancay (Perú), Katherin Mamani, en un debate en el que rechazamos la idea eurocéntrica de "movimiento social". La menciono porque encarna el núcleo del momento actual.

 

Lo primero, es que resulta imposible separar ideas de prácticas. Las masivas y constantes acciones de los pueblos, son el combustible del pensamiento crítico, que se torna estéril cuando sólo se mira en el espejo de la autosatisfacción intelectual.

 

Lo segundo, es la impronta de las mujeres de abajo. Esto resulta tan evidente que me exime de mayores comentarios. Aunque habría que superar el concepto de pensamiento cuando nos referimos a la palabra de las mujeres que luchan, algo que aún estamos lejos de conseguir.

 

Lo tercero, es que estamos ante pensamientos colectivos, comunitarios, que hacen casi imposible determinar quién acuñó tal o cual concepto, lo supera la herencia patriarcal/colonial legada por las academias. Ideas que van germinando por fuera de las instituciones, aunque éstas siempre pretendan cooptarlas, y que son el fruto de las comparticiones entre los abajos cuando debaten y combaten.

 

Por último, los nuevos desarrollos sólo tienen validez si muestran alguna utilidad para potenciar las emancipaciones colectivas. Y, sobre todo, para construir lo nuevo. Porque de lo que se trata, además de ponerle límites a los proyectos de arriba, es construir y crear vida allí donde el sistema, a derecha e izquierda, sólo produce muerte.

 

No es poco en los tiempos que corren. El camino andado en poco más de un siglo, es notable. Estamos ante pensamientos colectivos que nacen poniendo el cuerpo al sistema y a sus represiones.

 

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Cambio climático y extinción del pensamiento

Sobrevivir a la crisis climática no es un objetivo irrealizable por naturaleza. Lo que se necesita no es un desarrollo sostenible, sino una "retirada sostenible"

La situación del planeta lo está empujando al centro de la mente humana. Para un número cada vez mayor de personas, el cambio climático es un hecho tangible. Las comunidades isleñas y las ciudades costeras sufren los efectos del aumento del nivel del mar, y todos somos testigos de los fenómenos meteorológicos extremos y el dislocamiento de las estaciones. Los políticos moderados han reconocido que se ha hecho urgente alguna clase de acción más radical que cualquiera de las emprendidas hasta el momento. Todo el mundo, excepto los negacionistas más contumaces, se da cuenta de que, en el mundo que los seres humanos han habitado a lo largo de su historia, está teniendo lugar un cambio sin precedentes.
Al mismo tiempo, como escribió Eliot en Cuatro cuartetos, la humanidad no puede soportar mucha realidad, y pensar en el tema resulta cada vez más ilusorio. El cambio, efecto colateral de la industrialización mundial basada en los combustibles fósiles, ha sido desencadenado por los seres humanos. Esto no significa que ellos mismos puedan pararlo. Como han señalado los climatólogos, el calentamiento global se prolongará cientos o miles de años después de que sus causas próximas hayan cesado. El rigor de las exigencias de Extinction Rebellion —unas emisiones netas de CO2 iguales a cero para Reino Unido en 2025, por ejemplo— las convierte en imposibles. Pero incluso si se pudiesen poner en práctica, no tendrían excesiva repercusión sobre las emisiones de gases de efecto invernadero ni evitarían una alteración del clima que ya forma parte inseparable del sistema. Los actuales movimientos ecologistas son expresión de un pensamiento mágico, intentos de ignorar la realidad o evadirse de ella, más que de entenderla y adaptarse.


Una de las realidades que el ideario ecologista pasa por alto es la geopolítica. Pensemos en la idea, tan de moda, de que el mundo —o, por lo menos, el Occidente capitalista— debería dejar de utilizar combustibles fósiles. Desde el punto de vista medioambiental sería algo altamente deseable aunque no detuviese el cambio climático ni las perturbaciones que lo acompañan. Desde el punto de vista geopolítico, la receta provocaría turbulencias en todo el mundo. Algunos de los Estados más importantes necesitan estos combustibles para su existencia. El reino de Arabia Saudí se hundiría sin los ingresos que recibe del mercado del petróleo. Las rentas nacionales de Irán y Rusia dependen en gran medida de que el crudo sea caro. Para todos ellos, el final repentino del consumo de hidrocarburos supondría un descenso brutal del nivel de vida, así como una fractura política a gran escala. Tanto mejor, dirán los ecologistas. No son regímenes demasiado deseables.


Pero sería una estupidez suponer que lo que surgiría a continuación sería mejor. El reino saudí se fragmentaría o sería sustituido por un régimen islamista más radical. Una Rusia empobrecida podría ser más belicosa y temeraria en su política exterior y de defensa. Con Irán privado de los ingresos del petróleo y sin perspectivas de seguir obteniendo beneficios, habría menos, no más posibilidades de un giro democrático en el país. La probabilidad de éxito de los cambios de régimen inducidos por las políticas ecologistas no es mayor que la de los cambios de régimen impuestos por la fuerza militar.


Otra realidad obviada por el pensamiento ecologista es la historia del siglo XX. Las protestas contra el cambio climático, como Extinction Rebellion, son hijas de los movimientos antiglobalización de hace más o menos una década, y al igual que estos, creen que el capitalismo occidental contemporáneo es defectuoso y se dirige hacia el desguace de la historia. En eso tienen razón. El mercado libre mundial ha sido siempre una entelequia, y la estructura tambaleante de los precios de los activos financiados a base de endeudamiento y de las crecientes rivalidades comerciales es frágil. Otra crisis crediticia como la de 2007-2008 probablemente la haría pedazos.


Esto no quiere decir que una economía socialista fuese más beneficiosa para el medio ambiente. Las peores catástrofes ecológicas del siglo pasado sucedieron en la antigua Unión Soviética y en la China maoísta, en las que —bajo la influencia de la ideología marxista, según la cual el mundo natural tiene que ser "humanizado"— la naturaleza sufrió un menoscabo y una degradación peores que en cualquier país occidental.


Las agresiones al medio ambiente incluyen una de las extinciones masivas de otras especies animales más rápidas de la historia. Hace 50 años, alrededor de 180.000 ballenas desaparecieron de las aguas que circundaban la Unión Soviética. En una muestra extraordinaria de vandalismo medioambiental, la industria ballenera soviética acababa con estos mamíferos con la simple finalidad de cumplir los objetivos de producción fijados por los planes quinquenales. Apenas al 30% de las ballenas masacradas se les dio algún uso económico. Era normal que los barcos regresasen con animales en estado de putrefacción inservibles como alimento. Cumplir con el plan quinquenal solo dependía de cuántas se matase. Las tripulaciones que no alcanzaban la cuota eran penalizadas con descensos y despidos, mientras que las que superaban las exigencias del plan recibían gratificaciones. Aparte de los equipos que igualaban o excedían la cuota, nadie obtenía provecho de la matanza. Algunas especies de ballenas quedaron al borde de la extinción, y los efectos del sistema sobre las poblaciones de cetáceos son visibles aún hoy. (Ver Charles Homans, The most senseless environmental crime of the twentieth century [El crimen medioambiental más absurdo del siglo XX], Pacific Standard, 14 de junio de 2017).


Por supuesto, los ecologistas les dirán que quieren un sistema económico diferente de una economía socialista planificada por el Estado, pero nunca han aclarado cómo funcionaría ese nuevo sistema, y en la práctica sus exigencias se resumen en poco más que lo que ellos llaman desarrollo sostenible. El problema es que las propuestas ecologistas implican un descenso del nivel material de vida de gran número de personas, lo cual sería insostenible políticamente. El impuesto de Macron al gasoil impulsó el avance del movimiento de los chalecos amarillos en Francia, y el principal beneficiario de la promesa electoral de Hillary Clinton de clausurar la industria del carbón ha sido Donald Trump. Cuando las políticas ecologistas imponen graves costes a los pobres y a la mayoría trabajadora —como ocurre con frecuencia—, el resultado es una reacción popular.


En teoría, la solución a la crisis ambiental es lo que John Stuart Mill, en sus proféticos Principios de economía política (1848), llamó una economía del Estado estacionario, en la que el progreso técnico no se emplea para expandir la producción y el consumo, sino para aumentar el ocio y la calidad de vida. El problema es que una economía sin crecimiento es políticamente imposible. La reacción de los populismos y la agitación geopolítica darían al traste con cualquier transición a un Estado estacionario. Detrás de estos obstáculos se esconde otra realidad que se ha excluido del pensamiento actual. A pesar de todo lo que se dice del descenso de la fertilidad en buen número de países, el crecimiento de la población humana sigue siendo la causa última de la actual extinción masiva. Las especies desaparecen a gran escala porque sus hábitats están desapareciendo, y la causa principal es la expansión humana. Puede que, efectivamente, entrado el siglo el crecimiento demográfico se estabilice en torno a los 9.000 o 10.000 millones de habitantes. No obstante, la biosfera ya estará arrasada. Si entonces el número de seres humanos desciende, lo hará en un mundo terriblemente depauperado.


Es interesante observar que John Stuart Mill ya predijo este futuro en 1848, cuando concibió la idea del Estado estacionario en sus Principios de economía política. No produce “mucha satisfacción", decía, "... contemplar un mundo en el que nada se deja a la actividad espontánea de la naturaleza; en el que hasta el más minúsculo pedazo de tierra capaz de dar alimento al ser humano se ha puesto en cultivo y el último retazo de pastizal florido ha sido arado; en el que los cuadrúpedos y los pájaros no domesticados por el hombre han sido exterminados como rivales que le disputan los alimentos; cada seto y cada árbol superfluo ha sido arrancado de raíz, y apenas queda sitio en el que una flor o un arbusto silvestre puedan crecer sin ser erradicados como malas hierbas en nombre del progreso agrícola. Si la tierra debe perder la enorme parte de su placidez que debe a las cosas que el aumento ilimitado de la riqueza y la población extirparía de ella con el mero propósito de sostener a una población mayor, pero no mejor o más feliz, espero sinceramente, por el bien de la posteridad, que se contenten con estar estacionarios mucho antes de que la necesidad los obligue a ello".


Más de 170 años después no parece que nadie se contente con estar estacionario. Nada en el actual clima de pensamiento goza de tan poca popularidad como el neomalthusianismo de Mill. Es verdad que él lo vinculaba a la emancipación de la mujer, y que llegó a pasar una noche en la cárcel por el delito de distribuir panfletos a favor del control de la natalidad entre las mujeres de clase trabajadora. Sin embargo, los liberales de hoy en día lo consideran una débil excusa para lo que denuncian como la siniestra misantropía del filósofo y economista, que prefería un mundo con una población reducida y grandes superficies de territorio salvaje a otro asfixiado y desolado por miles de millones de seres humanos luchando por sobrevivir.
Aquí es donde la crisis de la extinción asoma en el horizonte. La economía industrial no aceptará los límites al crecimiento porque la civilización a la que sirve ha rechazado cualquier restricción a su capacidad de logro. Según la mentalidad actual, el hecho de que un objetivo sea imposible de alcanzar no es motivo para no intentarlo. Más bien todo lo contrario. Los sueños imposibles —nos dicen innumerables predicadores laicos— hacen a los seres humanos únicos y especiales. En esta religión moderna, aceptar cualquier límite último al poder humano es el peor de los pecados. En consecuencia, el pensamiento mágico —que descansa sobre la creencia en la omnipotencia de la voluntad humana— es obligatorio.


Sobrevivir a la crisis climática no es un objetivo irrealizable por naturaleza. Lo que se necesita no es un desarrollo sostenible, sino algo más parecido a lo que James Lovelock, en su obra A Rough Ride to the Future [Una dura carrera hacia el futuro] (2014), denominaba una "retirada sostenible". Utilizando las tecnologías más avanzadas, entre ellas la energía nuclear y la solar, y abandonando la agricultura en favor de los medios sintéticos de producción de alimentos, se podría alimentar a la todavía creciente población humana sin seguir haciendo demandas aún más intolerables al planeta. La intensificación de la vida urbana podría permitir la recuperación de territorios salvajes que hubiesen quedado despoblados. Los recursos se podrían concentrar en construir defensas contra el cambio climático, que tendrá lugar hagamos lo que hagamos ahora los seres humanos. Los sueños soberbios de "salvar el planeta" se sustituirían por ideas sobre cómo adaptarnos a vivir en un planeta que nosotros mismos hemos desestabilizado. Si los seres humanos no se amoldan, el planeta los reducirá a un número menor a los condenará a la extinción.


Esta clase de programa es lo contrario de lo que proponen los ecologistas. También es profundamente incompatible con la cultura dominante. Una consecuencia de la decadencia de la religión es el declive simultáneo de la idea de que el mundo natural impone límites a la voluntad humana. En vez de verse a sí mismos como un animal entre tantos, como la especie que domina en el presente, pero que, al igual que todas las demás, no tiene asegurada su permanencia en la Tierra, los seres humanos se han crecido hasta pensar que tienen el poder sobre la naturaleza del Dios en el que ya no creen. Si Dios no hizo el mundo, la humanidad puede —y debe— rehacerlo a su imagen. Esta es la base sobre la que se asienta nuestra civilización supuestamente laica, y también la fuente última de la crisis de la extinción.


En estas circunstancias, cualquier programa fundamentado en el hecho de que los seres humanos se enfrentan a un cambio climático imposible de detener será tachado de fatalismo desesperado. Tratándose de una civilización que se enorgullece de su devoción por la ciencia, es una actitud curiosa. El propósito de la ciencia es la formulación de leyes universales independientes de las creencias y los valores humanos. Si estas leyes debilitan nuestras esperanzas y ambiciones, que así sea. Si el sentido del ejercicio es la verdad objetiva, se deben dejar de lado las emociones subjetivas. Y también la fe, ya sea religiosa o de otra clase. Si creemos a sus ideólogos, la ciencia es una indagación del mundo natural del cual el ser humano es parte consustancial. De hecho, la ciencia se ha convertido en un canal de la creencia ‒heredada del monoteísmo‒de que la humanidad puede trascender el mundo natural.
La paradoja de los movimientos ecologistas actuales es que fomentan esta religión antropocéntrica. La crisis de la extinción solo se puede mitigar reorientando nuestra mente para que aborde la realidad. El pensamiento realista, sin embargo, está prácticamente extinguido


Por John Gray, catedrático emérito de Pensamiento Europeo en la London School of Economics. 

8 JUN 2019 - 17:00 COT 
Traducción de News Clips.

Publicado enSociedad
Viernes, 10 Mayo 2019 06:14

Militares, policías y democracia

Militares, policías y democracia

¿Es posible modificar la cultura política y la actitud concreta hacia la población de las fuerzas armadas y policiales? A la luz de la experiencia reciente en Uruguay y Brasil, la respuesta es negativa. Luego de tres décadas y media de democracia y más de una década de gobiernos de izquierda, los aparatos represivos reafirman su papel tradicional y no están dispuestos a modificarlo.

Me referiré en particular a las fuerzas armadas, ya que tienen alguna especificidad respecto a las policiales. En Uruguay acaba de registrarse una crisis entre el gobierno de Tabaré Vázquez y el alto mando militar (por el encubrimiento por los mandos de torturadores y asesinos), que se saldó con el relevo en el Ministerio de Defensa y en la cúpula militar. Sin embargo, los problemas a los que me refiero no se relacionan con una u otro persona. Son estructurales.

El nuevo ministro de Defensa, José Bayardi, ofreció una entrevista en la que explica el inmovilismo por la endogamia de la familia militar. "Las relaciones de los estudiantes militares, los cadetes y los oficiales se dan en entornos familiares que proceden de la misma profesión", explica (https://bit.ly/2GRl8Fi).

Eso explica, en su opinión, la "enorme carga de los militares retirados sobre los oficiales más jóvenes en relación con un relato construido y difundido en los entornos cotidianos de los oficiales. Es imposible o muy difícil romper con el relato construido sobre los hechos de la dictadura, sin romper a su vez con los vínculos de relación familiares".

La izquierda en el gobierno desde 2005, sostuvo la necesidad de modificar la educación en las escuelas militares, algo que tampoco puso en práctica.

En Brasil sucede algo similar. Los militares justifican la dictadura, la niegan o la minimizan. No sólo los retirados que están en el gobierno de Jair Bolsonaro, que son los que pueden hacer declaraciones públicas, sino las propias fuerzas armadas como institución. Ellas jugaron un papel decisivo en el derrocamiento de Dilma Rousseff y en el encarcelamiento de Lula, de la mano del anterior comandante en jefe del Ejército, general Eduardo Villas Bôas.

La izquierda brasileña critica con dureza a Bolsonaro y al juez Sergio Moro, ahora ministro, lo cual es acertado. Pero no habla de la comunicación del general el día antes del juicio a Lula, el 3 de abril de 2018: "Aseguro a la nación que el Ejército brasileño comparte el deseo y las ansias de todos los ciudadanos de bien de repudio a la impunidad y de respeto a la Constitución, la paz social y la democracia" (https://bit.ly/2q4Iwq9). Fue una presión indebida sobre la justicia, pero representaba la opinión de las fuerzas armadas.

Me interesa constatar dos cuestiones centrales: que los aparatos armados del Estado no han cambiado y no tienen ni la intención ni la posibilidad de hacerlo, y que la izquierda no está debatiendo lo que hacer al respecto.

Sobre la primera cuestión, no podemos engañarnos, ya que el papel de los militares en la sociedad (al igual que si hablamos de las fuerzas policiales) no depende de tal o cual oficial, ni siquiera del gobierno de turno, porque responde a una cuestión estructural. Las fuerzas armadas pueden aceptar la democracia y aún las reglas de las instituciones democráticas, pero no van a cambiar sus modos y harán todo lo posible para neutralizar cualquier actitud del poder político que afecte sus intereses.

Coincido con las afirmaciones del ministro Bayardi en el sentido de la "endogamia", como parte de la explicación del continuismo militar respecto a las dictaduras. En Brasil la dictadura terminó en 1985 (casi 35 años de democracia) y el PT gobernó entre 2003 y 2016. En Uruguay la dictadura terminó en 1984 y el Frente Amplio gobierna desde 2005. Ahora se reconoce lo evidente, que no hubo cambios en la mentalidad ni en la actitud de los militares, pese a que ambos gobiernos les han otorgado beneficios materiales importantes, tanto salariales como presupuestales para la modernización de las fuerzas.

La segunda cuestión es la izquierda. El problema es que no debatimos sobre las fuerzas armadas, quizá porque deberíamos entonces discutir sobre las continuidades en la cultura del poder judicial, de la policía, del parlamento, en fin, de todos los estamentos con poder que conforman la sociedad. Y por último terminaríamos debatiendo sobre las y los militantes de izquierda.

Lo más grave, a mi modo de ver, es que no sólo no debatimos sobre los armados sino que tampoco sabemos qué hacer. Los tiempos transcurridos en democracia y bajo gobierno de izquierda son suficientes para hacer balance. La realidad de estos dos países es la misma que la de todo el continente, más allá del color de los gobiernos.

Podemos seguir haciéndonos los distraídos, hasta que la falta de actitud se nos vuelva en contra. El problema de los cuerpos armados, su persistencia en el papel represivo contra los pueblos y poblaciones, nos está hablando de los límites que tiene administrar el Estado.

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