Soldados israelíes durante un entrenamiento en los Altos del Golán ocupados. - REUTERS.  16/02/2021 07:14 Actualizado: 16/02/2021 07:15

Al menos una veintena de ingenieros israelíes han vendido a China misiles fabricados en Israel pero usando en parte tecnología puntera de Estados Unidos. Difundida la semana pasada por los servicios secretos del Shin Bet, la noticia, sobre la que sigue pesando la censura militar, contribuye a enrarecer las relaciones de Benjamín Netanyahu con Estados Unidos.

 

Una red de ingenieros israelíes vendió a China misiles avanzados fabricados en parte con sofisticada tecnología militar de Estados Unidos. La venta, que proporcionó pingües ganancias de "decenas de millones" de dólares a los ingenieros, violó los acuerdos que Israel estableció con Washington para impedir que su puntera tecnología cayese en manos de terceros países, especialmente de China. 

El Shin Bet, los servicios de inteligencia israelíes para el interior del país y los territorios palestinos ocupados, informaron la semana pasada de la desarticulación de la red diciendo que de la venta se había beneficiado "un país asiático", sin mencionar específicamente a China, el principal rival de Estados Unidos en relación con esa tecnología.

El anuncio del Shin Bet llegó menos de un mes después de la entrada en la Casa Blanca de Joe Biden, quien todavía no ha hablado con el primer ministro Benjamín Netanyahu. Aunque Washington aún no ha reaccionado ante el millonario negocio de los ingenieros israelíes, es fácil imaginar que los americanos están muy enojados puesto que en más de una ocasión habían advertido a Netanyahu que no vendiera a China tecnología militar. 

Durante el mandato de Donald Trump, los israelíes disfrutaron de un amplio margen de maniobra en esta materia ya que el presidente republicano accedía a cada una de las demandas de Netanyahu, y es muy probable que por entonces los servicios de inteligencia americanos ya conocieran los trapicheos con China, que no son nuevos, pero decidieran hacer la vista gorda. 

El hecho de que la censura militar haya prohibido a los medios hebreos publicar el dato clave de que el país beneficiado es China, indica la preocupación de Netanyahu con este negocio que sin duda enrarecerá más las relaciones con la administración demócrata. Sin embargo, en distintos blogs y redes sociales de Israel y del extranjero se ha revelado el nombre de China. 

Un dato sorprendente es que quien haya revelado el negocio sea el Shin Bet, y no los servicios de inteligencia militar, Aman. De esta manera Israel trata de referirse a la venta como una cuestión interna y de iniciativa privada, aunque es muy difícil imaginar que dado que de momento hay una veintena de ingenieros implicados, estos no informaran a las autoridades con anterioridad, o que a los servicios de inteligencia les pasara por alto el negocio hasta después de consumado. 

Una explicación puede ser que Israel, que siempre ha cuidado en extremo las relaciones con China, obtuviera a cambio algún beneficio equivalente. Los medios hebreos habitualmente publican informaciones sobre la creciente influencia de Pequín en la política y economía internacionales, y sobre la necesidad de mantener relaciones amistosas con el gigante asiático, a pesar de las reiteradas advertencias de Estados Unidos. 

Se da la circunstancia de que una buena parte de los ingenieros implicados han trabajado con anterioridad para los servicios de inteligencia israelíes o en el desarrollo de armas sofisticadas del ejército, lo que abunda en la dirección de que es muy difícil, si no imposible, que las autoridades militares y políticas de Israel, incluido Netanyahu, ignoraran lo que tantas personas se traían entre manos, máxime teniendo en cuenta la naturaleza del negocio. 

No hay que descartar que el chanchullo haya contribuido a que el presidente Biden todavía no haya llamado por teléfono a Netanyahu. En cada aparición de Biden se le pregunta por qué no lo ha hecho y la Casa Blanca responde que pronto se iniciará la llamada. 

Una parte de los ingenieros trabajaban para las Industrias Aeroespaciales de Israel (IAI), una gigantesca empresa que en su totalidad es propiedad estatal y emplea a más de 15.000 trabajadores. Entre otras cosas, IAI, cuyo nombre tampoco se puede publicar en Israel en relación con este caso debido a la censura militar, fabrica los misiles avanzados vendidos a China. 

Entre los productos que fabrica IAI se encuentra el sistema de misiles Harop, el más avanzado de todos, y también se incluye el Harpy-2, que incorpora tecnología que permite atacar objetivos haciendo que los misiles se destruyan al alcanzar su objetivo. Algunos medios señalan que esta es la tecnología más avanzada en este campo que hay en el mundo. 

Para despistar a Estados Unidos, el clan de ingenieros se sirvió de sofisticados métodos que incluían el uso de intermediarios con el fin de ocultar que el cliente era en realidad China. También se sirvió de un complejo tramado de financiación para evitar que apareciera China. 

Esta no es la primera vez que Israel vende a China material militar avanzado en cuya fabricación se ha usado tecnología estadounidense, aunque probablemente la noticia ha saltado en el peor momento de todos, es decir cuando las relaciones de Israel con Estados Unidos no son precisamente óptimas y la noticia podría deteriorarlas aún más. 

Según Tikun Olam, un blog basado en Estados Unidos pero que se especializa en filtraciones israelíes, la tecnología adquirida por China podría caer en manos de Corea del Sur o Irán, dos países que mantienen buenas relaciones militares con Pequín. 

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China aprobó una Ley de Seguridad para Hong Kong

Tras días de protestas en la ciudad semiautónoma

La norma modificará la Ley Básica de este territorio para exigirle que cumpla las medidas decididas por la Asamblea Nacional Popular de China. 

 

La Asamblea Nacional Popular (APN) de China aprobó una nueva Ley de Seguridad para Hong Kong ignorando las protestas en la ciudad semiautónoma. La norma modificará la Ley Básica de este territorio para exigirle que cumpla las medidas decididas por el comité permanente de la APN. Los críticos a la normativa consideran que viola el principio de “un país, dos sistemas”, pactado entre China y el Reino Unido en 1997. Además sostienen que le otorga el gobierno chino mayor control sobre Hong Kong tras 11 meses de protestas.

La norma fue aprobada en China por 2.878 votos a favor, uno en contra y seis abstenciones. La APN es el máximo órgano legislativo de la República Popular China, controlado por el partido gobernante. Este maneja la mayor parte del trabajo legislativo. El primer ministro chino Li Keqiang, número dos del país, defendió la ley y dijo que es consistente con las promesas de Beijing. “La ley está diseñada para la implementación constante de 'un país, dos sistemas' y la prosperidad a largo plazo de Hong Kong", sostuvo Li.

Los activistas hongkoneses advierten que la norma socavará la autonomía prometida a la ex colonia británica cuando fue devuelta a China. Además señalan que podría utilizarse para suprimir la actividad política. El miércoles miles de manifestantes que protestaban contra la norma fueron reprimidos por la policía. La jornada dejó un saldo de 300 detenidos. Las movilizaciones en la ciudad semiautónoma se remontan a 2014 cuando dio inició la denominada "Revolución de los paraguas". En ese momento el gobierno chino había permitido que allí se elija el líder de la ciudad entre candidatos impuestos por Beijing.

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Temas recurrentes: corrupción y seguridad nacional

La gente reclama por todas partes y se queja con regularidad de la corrupción y la seguridad nacional. Virtualmente, no hay país en el mundo donde esto no ocurra. Si alguien en algún país no habla públicamente utilizando ese lenguaje, es sólo porque quienes están en el poder responden con una represión excepcionalmente ruda.

De otro modo, estos temas son centrales en la política y la geopolítica de todos los países del mundo. La situación de un país en particular está sujeta también a la discusión que al respecto tengan personas situadas fuera de sus fronteras. Los ciudadanos en el exilio hablan del asunto. Los movimientos sociales en otros países hablan de eso también. Y otros gobiernos también lo hablan.

Sin embargo, la larga lista de personas que discuten estos asuntos públicamente dicen cosas muy diferentes acerca de ellos según el caso de algún país particular. Nos corresponde mirar con mayor cercanía el lenguaje que utiliza la gente y las descripciones de la realidad que hacen si hemos de entender qué está ocurriendo y cómo debemos evaluar los reclamos y las quejas.

La corrupción es, virtualmente, inescapable. Por regla general, mientras más rico es el país mayores son los montos que puede acumular mediante la corrupción. Nos informan todo el tiempo en los titulares de la prensa acerca de alguna figura política de alto nivel o algún ejecutivo de alguna corporación de alto nivel a quienes se acusa de corrupción y se les procesa por ello e inclusive se les encarcela. También nos enteramos de lo mismo con personas de menores niveles. Pero la prensa es menos propensa a hablar de estas personas.

¿Cómo puede alguien practicar la corrupción? La respuesta es bastante simple. Uno tiene que estar situado en un sitio donde el dinero fluya de una persona en la cadena a otra. Sin duda existen algunos individuos cuyos valores internalizados les impiden jugar el juego. Pero son más raros de lo que admitimos públicamente.

¿Cuál es el propósito de denunciar algunas de las sinvergüenzadas de la corrupción? Puede ser el deseo de un cambio de gobierno. La crítica pública puede conducir a manifestaciones callejeras o a otras formas organizadas de esfuerzos antigubernamentales. Tales esfuerzos pueden tener éxito o fracasar, pero el cambio de gobierno sigue siendo su objetivo.

Al mismo tiempo, el gobierno y otras personas en posiciones dominantes pueden acusar a los manifestantes antigubernamentales de ser corruptos y, por tanto, alegar que no están en posición de denunciar a nadie en el gobierno de esto.

Cuando vemos a algún gobierno hablando de otros, las acusaciones de corrupción reflejan primordialmente intereses geopolíticos. De nuevo, por regla general, un gobierno no acusa a otro gobierno de corrupción si es un aliado o si es un gobierno que preferimos que se mantenga en el poder. No obstante, un gobierno puede denunciar a otro por corrupción cuando considera enemigo al otro gobierno o si cuando menos prefiere que tal gobierno sea retirado del poder. O un gobierno puede restringir su acusación pública de otro gobierno por corrupción, mientras sugiere en lo privado que dicha restricción es temporal y que continuarla depende de algún viraje en la posición del gobierno en cuestión.

El problema de la seguridad nacional tiene una gama semejante de significados. Los gobiernos esperan restringir, inclusive eliminar, la discusión pública sobre la corrupción o de las alianzas geopolíticas invocando el tema de la seguridad nacional. Éste es un método relativamente eficaz de lograr varios fines. Los gobiernos pueden hacer un reclamo de seguridad nacional sin tener que probar su validez. Pueden argumentar que brindar la evidencia en sí mismo viola la seguridad nacional.

Un modo de contrarrestar tal bloqueo es la filtración, hecha por gente que desde dentro confía en que la prensa esparza la palabra de que el reclamo en torno a la seguridad nacional es un invento cuyo propósito es silenciar a la oposición. Y tal filtración (también conocida como "dar el pitazo") es contrarrestada por el gobierno procesando al informante por poner en riesgo la seguridad nacional.

Un lenguaje aliado de la seguridad nacional es el del espionaje. El espionaje es también universal. No obstante, es costoso y difícil. Por tanto, lo ejercen más extensamente y sin duda con mayor eficacia los gobiernos más ricos. Y los espías pueden ser castigados con mayor severidad.

Quien lea esto puede haberse dado cuenta que me abstuve de utilizar el nombre de algún país en particular en este comentario. Esto, porque este artículo no trata de ninguna situación política o geopolítica de algún país particular. El punto esencial que estoy intentando es que casi no hay nada salvo "noticias falsas", a como se utiliza la expresión en los días que corren. Pero debemos recordar que invocar la falsedad de las noticias acerca de acusaciones en sí mismo es un modo de intentar suprimir la discusión pública.

¿Estamos entonces indefensos para ver lo que realmente ocurre? ¿No hay manera de discernir la realidad? Por supuesto que no. Podemos involucrarnos, cada uno de nosotros, en la necesaria tarea detectivesca de tamizar por entre el uso de estos temas recurrentes vis-à-vis una situación particular, con el fin de realizar un análisis relativamente plausible.

El punto es que ser un detective implica trabajo, muchísimo trabajo. Pocos de nosotros tenemos el gusto, el dinero y el tiempo para realizar esto. Por tanto, subcontratamos este trabajo a otros: uno o más movimientos sociales particulares, uno o más periódicos, uno o más individuos, etcétera. Para hacer esto necesitamos confiar en los subcontratistas y hacer que se renueven regularmente. Un gran trabajo. Pero a menos que hagamos esto, nosotros mismos o dependamos de subcontratistas de primera, estamos condenados o empantanados por la utilización de estos temas recurrentes. Y nos quedamos sin poder hacer nada.

Traducción: Ramón Vera-Herrera

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Trump apunta a Rusia y China como rivales que amenazan la prosperidad de EEUU

La nueva estrategia de Seguridad Nacional devuelve el mundo al conflicto entre superpotencias y elimina el cambio climático como peligro

 

China y Rusia constituyen para Estados Unidos dos poderes “revisionistas” que buscan erosionar la prosperidad americana y crear un mundo en las antípodas de los valores americanos. Esa es la columna vertebral de la estrategia de seguridad presentada este lunes por Donald Trump, un documento que elimina el cambio climático como amenaza, recupera el lenguaje de rivalidad de la Guerra Fría y plasma la doctrina del América Primero con la habitual dosis de contradicción del trumpismo. Washington señala como enemigos a Moscú y Pekín, pese a los intentos de proximidad que el nuevo presidente americano ha mostrado con sus líderes desde que llegó a la Casa Blanca.


La hoja de ruta en materia de seguridad ha llegado a los 11 meses de la era Trump, fruto de lo que la Casa Blanca asegura que ha supuesto un amplio debate entre funcionarios y asesores. El mundo que dibuja es uno en el que la carrera entre superpotencias vuelve al primer plano tras unos años de algo parecido a una tregua o, peor, un descuido. “Después de haber sido desestimada como un fenómeno del siglo pasado, la competencia entre grandes poderes ha vuelto”, dice el documento. Y en esa pugna, China y Rusia son los rivales a vencer: “Están decididas a hacer las economías menos libres y menos justas, a hacer crecer sus Ejércitos, controlar la información y reprimir sus sociedades para expandir su influencia”, añade.


El documento revela, en el fondo, la pugna de Estados Unidos y China por el predominio mundial, en un momento en el que el gigante asiático juega al contrapoder de la América de Trump, toma la bandera de la lucha contra el cambio climático o se pasea por el Foro económico de Davos como líder económico alternativo, frente al repliegue de Washington en los tratados internacionales. Y al margen del relato, hay datos que preocupan en la Casa Blanca: la economía china ha superado a la estadounidense si se mira el poder de paridad de compra.
Las referencias a otras potencias, sobre todo China, como "socios estratégicos", que solían usar presidentes demócratas como Barack Obama o Bill Clinton dan paso ahora al apelativo de "competidor", un cambio de prisma que agradará a los halcones que veían en el globalismo de Obama un exceso de generosidad o ingenuidad.
El cetro de la economía


"América vuelve con fuerza", proclamó Trump al principio de la presentación de la estrategia, "América va a a ganar", concluyó. La hoja de ruta se encuentra más cerca del discurso del Trump candidato, el que bramaba contra las ventajas que las reglas de juego comerciales suponían para China, en perjuicio de Estados Unidos, que al presidente que ha tratado de congraciarse con Pekín para lograr más presión contra el régimen de Corea del Norte.


De hecho, el Gobierno americano ha llegado a hacer explícito que la negociación para reducir el enorme déficit comercial con el gigante asiático se vería afectada por los avances en las conversaciones sobre el conflicto norcoreano y su escalada nuclear. En su visita a China, el presidente americano jugó a la Real Politik y obvió por completo, al menos en público, cualquier mención a los derechos humanos.


"Sabemos que necesitamos a China, para continuar trabajando con ellos en el problema de Corea del Norte. No es mutuamente excluyente. Estamos trabajando juntos para cooperar al mismo tiempo que reconocemos que también existe competencia", señaló un funcionario de la Administración Trump en una conferencia informativa previa a la presentación del plan.
Aun así, en la estrategia queda claro que la aseguridad nacional pasa también por la seguridad económica y recalca que Estados Unidos "no seguirá cerrando los ojos ante las violaciones de normas, las trampas o las agresiones económicas". Asímismo, Washington apunta que la asunción de que la entrada de los países conflictivos en organismos internacionales les acaba convirtiendo es "socios fiables" y "actores benignos", se trata de "una premisa falsa".


Propaganda y 'trolls' rusos


También hay contraste entre lo que dice este documento de seguridad y las palabras que el mandatario estadounidense ha dedicado hasta ahora a Vladímir Putin. Trump ha llegado a cuestionar a los servicios de inteligencia estadounidenses, que dan por segura la injerencia del Kremlin en las elecciones presidenciales, y ha elogiado en varias ocasiones al líder ruso. Esta simpatía, de hecho, ha causado desoncierto en esos republicanos más tradicionales que siguen viendo a Rusia como su viejo enemigo de la Guerra Fría, máxime cuando existe una investigación en marcha sobre si la campaña de Trump colaboró con Moscú en esa estratagema para dañar la candidatura de la demócrata Hillary Clinton y favorecer la llegada a la presidencia del empresario neoyorquino.


Trump ha dicho públicamente que cree en la palabra de Putin, por encima de la del FBI o la CIA, cuando niega semejante campaña y ha destacado la inteligencia del presidente ruso. Pero en la estrategia ha dejado escrito que "China y Rusia usan la tecnología, la propaganda y la coerción para crear un mundo que es la antítesis de nuestros intereses y valores". En concreto, Washington considera que ambas países intenta revisar el status quo global, en el caso de Rusia, con sus incursiones militares en Ucrania y Georgia, y, en el de China, su intervención en el mar de China Meridional.


Las contradicciones con el discurso oficial de Trump asoman también cuando el documento apunta a las campañas de propaganda de Rusia, a la que acusa de “usar las operaciones de información como parte de sus ciberesfuerzos por influir en la opinión pública a lo largo del globo". Sus campañas de influencia mezclan operaciones de inteligencia encubiertas y falsos personajes online con medios financiados estatalmente, intermediarios terceros, usuarios de redes sociales pagados o trolls".



El cambio climático ya no es una amenaza


El documento señala que las "política climáticas" seguirán modulando el sistema energético de Estados Unidos, pero, a diferencia de la Administración de Obama, ya no considera el cambio climático "una amenaza" para la seguridad de Estados Unidos. El documento recalca, de hecho, que el liderazgo del país es "indispensable" para contrarrestar las estrategias contraproducente para el crecimiento y negativas para los intereses de Estados Unidos.


Ese, el perjuicio económico, fue el principal idea que utilizó Donald Trump para justificar su adiós al Pacto de París. Trump también ha eliminado regulaciones contra empresas de la industria petrolera a costa de la protección del medioambiente y firmado una orden ejecutiva para eliminar las protecciones de contaminación en ríos y fuentes de agua natural. A principios de este mes, el republicano ordenó la mayor reducción de reservas naturales en la historia del país, abriendo la puerta a la explotación de actividades como la extracción de gas y petróleo, la minería o la tala.

 

Washington 19 DIC 2017 - 03:40

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